SAGVNTVM (P.L.A.V.) 53, 2021: 193 - 212 ISSN: 0210-3729 Texto recibido el 25/02/2021 ISSN online: 2174-517X Texto aceptado el 16/09/2021 DOI: 10.7203/SAGVNTVM.53.20505 Estudio antropológico de las alquerías de Benizahat y Zeneta (Vall d’Uixó, Castellón). Una ventana a la vida rural andalusí Anthropological study of Benizahat and Zeneta hamlets. A window into Andalusian rural life JÚLIA OLIVÉ-BUSOM1 , OLALLA LÓPEZ-COSTAS2 , NICHOLAS MÁRQUEZ-GRANT3 , HELENA KIRCHNER1 (1) Dpt. de Ciències de l’Antiguitat i l’Edat Mitjana. Universitat Autònoma de Barcelona. julia.olive@uab.cat , helena.kirchner@uab.cat (2) Group EcoPast - Universidade de Santiago de Compostela. Archeological Research Laboratoy - Stockholm University. Laboratorio de Antropología Física - Universidad de Granada. olalla.lopez@usc.es (3) Cranfield Forensic Institute. Cranfield University (UK). n.marquezgrant@cranfield.ac.uk Resumen: En época andalusí, la Vall d’Uixó (Castellón, España) se conformaba por una serie de alquerías que estuvieron habitadas por población islámica hasta el s. XVI. A través del análisis antropológico de 99 esqueletos procedentes de dos de estas alquerías, Benizahat y Zeneta, el presente estudio explora la posible existencia de diferencias en el estilo de vida de hombres y mujeres y un posible estrés ocupacional relacionado con la economía rural en esta población. También evalúa sus condiciones de vida y niveles de estrés durante el crecimiento respecto otras poblaciones islámicas peninsulares. Aunque la población estudiada no se distingue claramente de otras poblaciones andalusíes a nivel de estrés fisiológico y ocupacional, destacan las diferencias significativas entre la población masculina y femenina en la presencia de nódulos de Schmörl y las elevadas frecuencias de caries dentales en el conjunto de la población. Palabras clave: šarq al-Andalus, estrés fisiológico, estado de salud, arqueología islámica, cementerio. Abstract: During the Andalusi period, modern day Vall d’Uixó (Castellón, Spain) was formed by a series of hamlets that were inhabited by Islamic population until the 16th century. Through the anthropological analysis of 99 skeletons from two of these hamlets, Benizahat and Zeneta, this study explores the possible existence of differences in the lifestyle of males and females and occupational stress related to the rural economy of this population. In addition, their living conditions and stress levels during growth are assessed through the confrontation with other peninsular Islamic populations. Although the studied sample is not clearly distinguishable from other Andalusian populations in terms of physiological and occupational stress, the significant differences in the distribution of Schmörl’s nodes between males and females and the high frequencies of dental caries in the population should be highlighted. Key words: šarq al-Andalus, physiological stress, health status, Islamic archaeology, cemetery. Copyright: © 2021 Júlia Olivé et al. This is an open access paper distributed under the terms of the Creative Commons License, (CC BY-NC-SA 3.0), which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited. 193 Júlia Olivé-Busom, Olalla López-Costas, Nicholas Márquez-Grant, Helena Kirchner La Vall d’Uixó (VDU) es una localidad situada en la estructura provisional o para estabular el ganado. Bazza- Sierra de Espadán, al S de la provincia de Castellón (Co- na propone que en la segunda fase (ss. XII-XIII) se alza munitat Valenciana). Desde el s. VIII hasta el s. XIII su el castillo actual, con el reducto inicial ya arrasado, y un territorio formó parte de al-Andalus, más concretamente recinto poligonal que encierra prácticamente todas las de šarq al-Andalus (fig. 1). Después de la conquista cris- estructuras del castillo, con bastiones cuadrangulares y tiana, que ocurrió aquí en la primera mitad del s. XIII, la estructuras ligeras en su interior. Fuera de este complejo población musulmana pudo permanecer en el área, como de fortificación se identifican zonas residenciales ocupa- parte del Reino de Valencia, hasta el decreto de expulsión das durante época cristiana. de los moriscos de 1609, posterior a la pragmática de Por su parte, las doce alquerías se documentan en las conversión de 1525 (Bazzana et al. 1988: 168-169; Torró fuentes feudales y se encuentran en cotas más bajas que 2007; 2010). el ḥiṣn. H. García García (1982) y Bazzana et al. (1988) En época andalusí, esta localidad consistía en doce proponen la siguiente distribución (fig. 2): Castro, Beni- alquerías organizadas alrededor de un ḥiṣn1 situado en la capdó y Alfandech se sitúan en la parte alta y angosta del cima de un cerro. A. Bazzana (1996; 1999) estudió este valle, dentro de la Sierra de Espadán. Alcudia, Benigafull ḥiṣn y distinguió dos fases de ocupación. En la primera el y Ceneja en diferentes puntos de una colina en la entrada ḥiṣn consistía en una estructura poligonal situada en el del valle. Ya en el llano se encuentran Benizahat, Zeneta, centro del asentamiento de planta pentagonal e irregular. Benigasló y Orleyl. Por último, se desconoce la localiza- El escaso espesor de los muros podría indicar que más ción de Benadalmech y Care. Mediante el estudio de la que un edificio con funciones militares o defensivas se toponimia, se ha podido relacionar el poblamiento de seis trataba de una estructura de hábitat. Este reducto iba de estas alquerías con el asentamiento de tribus árabes y acompañado de una muralla situada en la parte inferior bereberes: Benigasló, Benigafull, Zeneja, Benizahat y del cerro, que encerraba un espacio con casas fechadas Zeneta podrían corresponder a los Banū Gazlūn, Gafūl, entre los ss. X y XI apoyadas en su parte interior. La ca- Zanāta, Sa’d y Sanhāğa respectivamente (Guichard 1976; lidad de sus muros indica que no se trataba de una simple 2016). No han sido datadas aun con exactitud o excava- das en extensión, por lo que se desconoce si todas ellas son sincrónicas. Se tienen pocas referencias acerca del modo de vida en VDU en época andalusí. La documentación generada por la conquista feudal muestra una escasez de ganado y la existencia de cultivos como el trigo y la cebada en el s. XIII (Guichard 2001: 307). Ambos hechos coinci- den con los conocimientos historiográficos que se tie- nen de las comunidades rurales andalusíes, las cuales parece que basaban su dieta en el consumo de cereales y legumbres (García Sánchez 2011). Sin embargo, los datos referentes a la alimentación que se pueden gene- rar a través del estudio de la documentación feudal pue- den presentar un sesgo ya que en ellos se recogen los cultivos que interesaban a los conquistadores, aquellos que se podían almacenar (Kirchner et al. 2014). En los últimos años se han iniciado estudios carpológicos y an- tracológicos en distintos asentamientos andalusíes (Alonso et al. 2014; Kirchner et al. 2014; Mira et al. 2017; Carrión et al. 2019; Peña-Chocarro et al. 2019). Éstos concluyen que los cereales son los más represen- tados, principalmente trigo y cebada. También se ha do- cumentado la presencia de legumbres y árboles frutales, Fig. 1: Emplazamiento de la Vall d’Uixò. especialmente en el levante. 194 Estudio antropológico de las alquerías de Benizahat y Zeneta (Vall d’Uixó, Castellón). Una ventana a la vida rural andalusí Tal como se ha mencionado anteriormente, VDU for- maba parte de šarq al-Andalus, las tierras del oriente de al-Ándalus, que incluían el territorio de Tortosa a Alme- ría y en el interior hasta Albarracín y Cuenca (Torró 2012). A. Bazzana y P. Guichard (1981) propusieron que la estructura del poblamiento del šarq al-Andalus se ba- saba en el binomio ḥiṣn- alquería(s) que ya se ha obser- vado en VDU, una proposición que ha sido corroborada en esta región por varios autores (Esquilache 2018; Torró 2012; Selma 1991). Las alquerías consistían en territo- rios de límites no definidos con uno o diversos núcleos habitacionales ocupados por una comunidad rural. Junto a los ḥuṣūn, castillos rurales con variedad de funciones (v.g. refugio de la población o alojamiento de guarnicio- nes), constituían la base del poblamiento rural del šarq Fig. 2: Detalle del emplazamiento de las alquerías de la Vall d’Uixò planteado por Bazzana et al. (1988). El ḥiṣn está marcado con un al-Ándalus (Bazzana y Guichard 1981; Glick 2007: 41- triángulo, la numeración corresponde a: 1 Benigafull; 2 Alcudia; 3 53). Tanto la arqueología como estudios toponímicos su- Ceneja; 4 Benizahat; 5 Zeneta; 6 Benigasló; 7 Orleyl. Fuente: Baz- gieren que este territorio tuvo una intensa presencia bere- zana et al. 1988:160. ber junto a algunos elementos árabes desde un momento inicial (Bazzana y Guichard 1981; Bazzana et al. 1988; acostumbran a contener ajuar, las dataciones por método Guichard 2016). Diversos autores han propuesto que estratigráfico son difíciles y se requieren dataciones por fueron estos grupos los que articularon las alquerías y 14 C para poder distinguir con mayor seguridad poblacio- sus espacios agrícolas (Barceló 1997; Bazzana et al. nes andalusíes de aquellas que vivieron bajo dominio 1988; Kirchner y Navarro 1993). cristiano. Esta estructura de poblamiento cambió radicalmente La osteoarqueología puede proveer información di- con la conquista catalano-aragonesa, oficialmente com- recta sobre las personas que formaron parte de estas co- pletada en 1245, que dio como resultado la formación del munidades en aspectos como su demografía, salud y Reino de Valencia (ver Torró 2007). A partir de 1248 se alimentación. En la región estudiada, las poblaciones implementó una política de expulsión de comunidades urbanas de Morella, Segorbe, Onda y Burriana han sido andalusíes que encontró resistencia en la Sierra de Espa- objeto de estudios antropológicos publicados o conteni- dán, donde se identifican las aljamas de VDU y Eslida, y dos en memorias arqueológicas (Alfonso 2003; Barra- al S en las aljamas del valle situado entre Cocentaina y china 2004-05; Alfonso et al. 2006; Duarte 2009; Polo Denia (Guinot 1993; Torró 2007). Aunque parece que et al. 2013; Noverint 2017; Melchor y Benedito 2018). las aljamas que opusieron resistencia fueron aquellas Hallazgos de cementerios andalusíes rurales, como es el protegidas por el rey –ya que los nobles propietarios de caso de Forcall, Borriol y Castellón de la Plana, tam- señoríos querían mantener a los musulmanes en sus bién han sido estudiados (Polo et al. 2008; Duarte et al. tierras– tanto la expulsión de amplios segmentos poblacio- 2019; Arquer y Coch 2017). En Valencia se ha explorado nales como la relocalización forzosa de otros y la mayor en profundidad la dieta reconstruida a nivel isotópico. presión fiscal expedida sobre los musulmanes del Reino Alexander et al. (2015) llevaron a cabo un estudio iso- de Valencia fueron decreciendo y empobreciendo las co- tópico donde se compara la alimentación de la pobla- munidades musulmanas hasta su desaparición en el s. ción mudéjar de Benipeixcar y la población cristiana de XVI (Guinot 1993; Guichard 2016; Torró 2007). Gandía, concluyendo que la población mudéjar consu- La permanencia de un grueso poblacional musulmán mía más aportes de plantas 4C (mijo y sorgo) y pescado. en el reino provoca una problemática considerable para No obstante, quedan muchos aspectos por explorar rela- la datación de las inhumaciones por rito islámico ya que cionados con la dieta y otros aspectos de la vida diaria se pueden encontrar desde el s. VIII hasta el s. XVI sin de estas comunidades, en especial aquellos que caracte- que sus características cambien o se puedan vincular a un rizan a las poblaciones rurales, cuyo estudio es todavía periodo en particular2. Además, puesto que las tumbas no incipiente. 195 Júlia Olivé-Busom, Olalla López-Costas, Nicholas Márquez-Grant, Helena Kirchner El presente artículo plantea tres cuestiones acerca de (1995, 2000 y 2006) y la Plaza de la Asunción (1998) y, la población rural de VDU que se estudiarán a partir de debido a su ubicación, se atribuyen a los cementerios de los restos óseos de 99 individuos hallados en las alque- las alquerías de Zeneta y Benizahat respectivamente5 rías de Benizahat y Zeneta: 1) La posible existencia de (fig. 3). En conjunto, se encontraron un mínimo de 89 diferencias en el estilo de vida3 de hombres y mujeres, fosas simples, en ocasiones cubiertas por losas, que con- relacionadas con las evidencias historiográficas que indi- tenían individuos enterrados mediante el rito islámico. can una orientación más doméstica en el caso de las mu- De estas 89 fosas, 81 se han atribuido al cementerio de jeres. 2) La detección de un posible estrés ocupacional4 Zeneta y 8 al de Benizahat. No se han encontrado ele- en VDU que se pueda relacionar con una economía rural, mentos de ajuar asociados a los enterramientos. La mues- tal como sugieren otras colecciones rurales andalusíes y tra estudiada se ha datado arqueológicamente entre los ss. se infiere de varios estudios antropológicos (Novak y X y XVI (Rovira 2018). Por lo tanto, puede corresponder Šlaus 2011; Jiménez-Brobeil et al. 2012; Redfern et al. tanto a la población andalusí que vivió en šarq al-Anda- 2015). 3) La evaluación de las condiciones de vida y ni- lus como a una población mudéjar que vivió después de veles de estrés durante el crecimiento en VDU respecto la conquista feudal. otras poblaciones islámicas peninsulares. ESTUDIO ANTROPOLÓGICO MATERIALES Y MÉTODOS EMPLEADOS Se ha estimado un número mínimo de individuos de 99. Éste se ha establecido calculando el número de indi- LA NECRÓPOLIS viduos identificados en cada fosa y sumando su total. En cada fosa, este número mínimo se calculó en base al nú- Las alquerías de VDU no se han excavado en exten- mero de los huesos repetidos que se detectaban (ej. dos sión, ya que se encuentran debajo de la trama del actual húmeros izquierdos se interpretarían como la presencia núcleo urbano. Por este motivo, los restos humanos estu- de dos individuos). Se tuvieron también en cuenta dife- diados proceden de varias excavaciones de urgencia rea- rencias de carácter sexual o de edad (White y Folkens lizadas entre los años 1995 y 2006 a causa de renovacio- 2005: 339-340). El índice de conservación esquelética nes en la canalización e instalaciones eléctricas. Estas medio de la muestra era del 42,5%. Este se ha obtenido intervenciones se concentraron en la Calle Cervantes adaptando las recomendaciones de Walker et al. (1988). Fig. 3: Localización de las áreas de cementerio asociadas a las alquerías Zeneta (rojo) y Benizahat (azul). 196 Estudio antropológico de las alquerías de Benizahat y Zeneta (Vall d’Uixó, Castellón). Una ventana a la vida rural andalusí Para estimar su edad se han empleado los métodos reco- ver influidas por cambios hormonales relacionados con la mendados por Schaefer y colegas (2009) en los indivi- fertilidad, ya que las hormonas relacionadas con el emba- duos menores de 15 años, y los recomendados por razo alteran el pH de la saliva y pueden incrementar el Brooks y Suchey (1990), Lovejoy et al. (1985) e Işcan riesgo de desarrollar DC (Burakoff 2003; Silk et al. y Loth (1986a y b) en individuos adultos principalmen- 2008). Se analizaron todos los dientes permanentes erup- te. El sexo solo se ha estimado en individuos adultos cionados para evaluar la presencia o ausencia de DC y siguiendo la metodología establecida por Buikstra y LEH. Se excluyeron aquellos que tenían superficies bu- Ubelaker (1994), observando los criterios para la pelvis cales no observables (debido a concreciones de tierra o y el cráneo. cálculo dental); cuando debía observarse la presencia de Con el fin de conocer el estilo de vida de la comuni- LEH, también se descartaron aquellos dientes que pre- dad de VDU a través de los restos óseos se han documen- sentaban más del 50% de su área desgastada o afectada tado y analizado una serie de variables antropométricas y por DC. Tanto para su registro como para su valoración paleopatológicas. Se incluyó la variable antropométrica se emplearon estándares ampliamente utilizados en estu- de la estatura. En el caso de la paleopatología oral se re- dios antropológicos (Hillson 1996; 2001). gistraron las caries dentales (DC). Como patologías trau- Los SN son el resultado de la herniación del núcleo máticas se documentó la presencia de nódulos de Schmörl pulposo del disco intervertebral (Waldron 2009: 45). Di- (SN) y traumatismos. Dentro de las marcas degenerativas versos estudios en poblaciones arqueológicas vinculan su se documentó artrosis (OA), y en los marcadores inespe- aparición con la realización de tareas físicamente inten- cíficos de estrés metabólico la hipoplasia lineal del es- sas y con carga mecánica, mientras que la literatura clíni- malte (LEH) y la cribra orbitalia (CO). Estas variables ca los vincula a factores biomecánicos y a la realización fueron registradas para evaluar diferencias en el estilo de de tareas pesadas durante la etapa de desarrollo de la vér- vida de hombres y mujeres (estatura, DC, SN, OA y trau- tebra (Faccia y Williams 2008; Üstündağ 2009; Dar et al. matismos), en las características de la vida ocupacional 2010; Novak y Šlaus 2011; Burke 2012). El registro sis- rural y urbana (SN, OA y traumatismos) y la calidad de temático de SN se realizó en vértebras pertenecientes a vida y posible estrés fisiológico (DC, SN, OA, traumatis- individuos adultos siguiendo los estándares descritos por mos, estatura, LEH y CO). Knüsel et al. (1997) descartándose aquellas vértebras cu- Las diferencias intra e interpoblacionales en estatura yos discos estaban erosionados o presentaban una pérdi- pueden ser el resultado del entorno biocultural y se pue- da postmortem superior a la mitad del disco. Por otro den atribuir a factores de estrés durante el desarrollo, lado, la OA consiste en la degeneración del cartílago arti- aunque la mortalidad selectiva y fragilidad heterogénea cular. Aunque se considera que tiene un origen multifac- pueden ser también factores determinantes (Schweich y torial y se vincula estrechamente con la edad, también se Knüsel 2003; Vercellotti et al. 2014). Se ha estimado la relaciona con cargas mecánicas repetitivas (Weiss y Jur- estatura de cada individuo mediante las fórmulas de re- main 2007). Por lo tanto, la repetición de ciertas accio- gresión de Pearson (1899) y Mendonça (2000) puesto nes, como aquellas realizadas en una ocupación, pueden que son las más indicadas para poblaciones ibéricas (La- ocasionarla (Waldron 2009: 27-28). Su registro se realizó lueza-Fox 1998). Solamente se tomaron las medidas de siguiendo los criterios propuestos por Waldron (2009). huesos completos y sin patologías. Solo se consideraron esqueletos adultos y se excluyeron Las DC tienen una etiología multifactorial y consis- las epífisis erosionadas o incompletas. ten en la desmineralización del esmalte dental por las El estudio de los traumatismos observados en restos bacterias bucales (Hillson 2019). En colecciones osteoló- humanos puede ayudar a entender las prácticas culturales gicas son utilizadas para inferir diferencias en la dieta y socioeconómicas, y a evaluar las condiciones ambien- puesto que el consumo de carbohidratos puede incremen- tales y sociales de una población (Šlaus et al. 2012; Me- tar el metabolismo bacteriano y, por lo tanto, ocasionar la yer y Steyn 2016). Por esta razón diversos estudios em- aparición de DC (Grenby et al. 2001; Hillson 2019; plean frecuencias de ciertos tipos de fracturas para hacer Kubehl y Temple 2020). No obstante, no se trata de una inferencias acerca del ambiente en que una población interpretación directa y existen otros factores que pueden trabaja y/o vive (e.g. Judd y Roberts 1999; Sanders et al. influir en la aparición de esta patología dental. Otros es- 2002; Djurić et al. 2006; Šlaus et al. 2012; Meyer y Steyn tudios sugieren que, en la población femenina, se pueden 2016). Las prevalencias de fracturas se calcularon tanto 197 Júlia Olivé-Busom, Olalla López-Costas, Nicholas Márquez-Grant, Helena Kirchner por individuo como por zona del esqueleto preservada RESULTADOS (e.g. húmero proximal), registrando si éstas eran peri- o antemortem. La distribución demográfica de la muestra se expresa Respecto a las patologías que se desarrollan durante en la Figura 4. La muestra adulta (n=59) contiene más el crecimiento, se han estudiado LEH y CO (Scott y hombres (n=26) que mujeres (n=17). Todos los rangos de Hoppa 2018; Pilloud y Schwitalla 2020). LEH es un de- edad se encuentran representados en la muestra adulta, fecto del esmalte dental causado por interrupciones gene- aunque hay un mayor número (n=18) de adultos indeter- ralizadas en la formación de la matriz del esmalte, que se minados. En la población mayor de 30 años se observa un manifiestan como ranuras paralelas a la unión del cemen- mayor número de hombres (n=13) que de mujeres (n=5). to y el esmalte (Hillson 1996). CO consiste en porosidad Aunque no se han encontrado individuos perinatales, des- en las paredes orbitales y puede variar en densidad y ta- taca la proporción de individuos no adultos, cercano al maño (Stuart-Macadam 1998). Aunque se discute la etio- ~40% (n=40) y con la presencia de un individuo perinatal, logía de ambas, siguen considerándose indicadores váli- posiblemente propiciado por buen estado de conservación dos para estudiar la salud y el estatus nutricional durante ósea de la colección (Grado 2 según McKinley 2004). la infancia en poblaciones pasadas (Scott y Hoppa 2018; La estatura fue estimada en un total de 29 individuos Hillson 2019; Pilloud y Schwitalla 2020). LEH se docu- obteniéndose una media de ~165±4 cm en la población mentó como presente cuando se observó al menos una masculina y ~156±7 cm en la población femenina (fig. línea o defecto en el esmalte. Para la evaluación de CO, 5). No se han observado grandes diferencias entre las es- se utilizó el sistema descrito por Stuart-Macadam (1991) timaciones hechas por ambos métodos. Estos valores son anotando la presencia/ausencia de CO en cada órbita ob- similares a los resultados obtenidos en otros cementerios servada y presentándola por individuo. islámicos peninsulares, tanto aquellos de cronología más Los análisis estadísticos de los datos recopilados se amplia (v.g. Maro o La Torrecilla) como los de cronolo- han hecho mediante SPSS 16. Posibles diferencias sexua- gías acotadas en época andalusí (v.g. San Lázaro o Santa les con variables categóricas se han comprobado median- Teresa). Se cuenta como excepción el cementerio de La te la prueba exacta de Fisher, ya que es un método ade- Rauda, que presenta una media para la población mascu- cuado para poblaciones con un número de muestra bajo. lina notablemente más alta (fig. 5). El cementerio visigo- Las posibles diferencias en la estatura se analizaron me- do de La Almoina, también en Valencia, presenta estatu- diante la Prueba U de Mann-Whitney. En ambos casos, la ras parecidas a las obtenidas en VDU (fig. 5). Las significancia seleccionada fue p<0,05. diferencias entre sexos son significativas (p<0,05) tanto Fig. 4. Composición demográ- fica de la muestra. 198 Estudio antropológico de las alquerías de Benizahat y Zeneta (Vall d’Uixó, Castellón). Una ventana a la vida rural andalusí Fig. 5: Estaturas medias en la muestra estudiada y comparación con otras colecciones. si se emplean las fórmulas de regresión de Mendonça significativas (p<0,001; fig. 8). Se debe advertir que el (2000) como las de Pearson (1899). número de observaciones realizadas es siempre superior Las caries dentales (DC) fueron evaluadas en un total en los individuos masculinos. La mayoría de articula- de 592 dientes pertenecientes a 46 individuos. La fre- ciones muestran signos de artrosis (OA), con una afec- cuencia total estimada en la población adulta es del tación total del ~6%. Parece ser más común en las extre- 21,1%. Como suele ser habitual, la dentición posterior se midades superiores (7,7%; 1,7% en las inferiores) y no ve más afectada. No se encuentran diferencias significa- se aprecian diferencias significativas entre sexos. La tivas entre hombres (23,1%) y mujeres (22,8%) (fig. 6). OA vertebral presenta diferencias significativas entre Se debe advertir, sin embargo, que el número de dientes sexos con p<0,001 puesto que los hombres (16,2%) pre- disponibles en la población femenina es inferior, 171 sentan frecuencias más elevadas que las mujeres (2,6%) contra 281 en la masculina. (fig. 8). Otra vez, debe tenerse en cuenta que el número El mayor número de individuos masculinos mayores de observaciones realizadas en la población femenina de 30 años (n=13) respecto a los de sexo femenino (n=5) es inferior. podría estar condicionando los valores observados pues- Puesto que la mayoría de los individuos mayores de to que vivir más puede aumentar el riesgo de desarrollar 30 años son hombres, es posible que esto condicione las DC. Por este motivo, en la Figura 7 se muestran las fre- observaciones de SN y OA. Debido a ello, se ha estable- cuencias de DC en dos grupos de edad (grupo1: <30 cido una comparación entre aquellos individuos menores años; grupo2: >30 años). Se puede observar que el grupo de 30 años y los de edad superior (fig. 9). Los individuos de mayor edad no presenta una tendencia clara de fre- del grupo joven presentan frecuencias mayores de SN en cuencias más altas, sin obtenerse resultados significati- ambos grupos vertebrales observados, pero las diferen- vos en ninguno de los casos. cias solamente resultan significativas cuando se tiene en Los nódulos de Schmörl (SN) son notablemente me- cuenta el total de observaciones (p=0,03). Ninguno de los nos frecuentes en individuos femeninos (6,8%) que en individuos menores de 30 años muestra signos de OA en masculinos (28,5%) y las diferencias encontradas resultan los huesos largos. Salvo en la articulación de la cadera y 199 Júlia Olivé-Busom, Olalla López-Costas, Nicholas Márquez-Grant, Helena Kirchner Fig. 6: Frecuencias de caries dentales (DC) en la muestra estudiada por diente observado. Al no encontrarse diferencias significativas entre lateralidades, se han agrupado. Fig. 7: Frecuencias de caries dentales (DC) en la muestra estudiada por diente observado. Al no encontrarse diferencias significativas entre lateralidades, se han agrupado. Fig. 8: Prevalencias y frecuencias de artrosis (OA) y nódulos de Schmörl (SN) en la muestra estudiada. En OA las lateralidades se encuentran agrupadas al no encontrarse diferencias significativas6. 200 Estudio antropológico de las alquerías de Benizahat y Zeneta (Vall d’Uixó, Castellón). Una ventana a la vida rural andalusí Fig. 9: Prevalencias y frecuencias de artrosis (OA) y nódulos de Schmörl (SN) en la muestra estudiada por grupos de edad. En OA las latera- lidades se encuentran agrupadas. Fig. 10: Prevalencias y frecuencias de artrosis (OA) y nódulos de Schmörl (SN) en la muestra adulta estudiada por grupos de sexo y edad. En OA las lateralidades se encuentran agrupadas. el tobillo, las frecuencias más elevadas en el grupo de No se han encontrado fracturas perimortem en la mayores de 30 años se presentan como significativas (fig. muestra, pero sí nueve casos de fracturas antemortem en 9). En el caso de la OA vertebral, aunque el grupo joven ocho individuos distintos (n=8/99; ~8%) (fig. 11). Dos presenta esta patología (2,9%), la frecuencia observada individuos presentan fracturas costales, otros dos mandi- es mucho menor que el grupo de mayores de 30 años bulares en su plano anterior, y se cuentan dos fracturas (22,8%) y la diferencia resulta significativa (>0,001). claviculares. Otros dos individuos presentan una fractura Si la muestra estudiada se divide por sexos y los de peroné y metacarpo respectivamente. grupos de edad especificados anteriormente, los hom- No se observa hipoplasia del esmalte (LEH) en la den- bres muestran frecuencias mayores independientemente tición decidua, mientras que en la dentición permanente se del grupo de edad (fig. 10). El grupo joven, indepen- presenta con una frecuencia total del 37,1% (fig. 12). Pare- dientemente del sexo, no muestra OA en las extremida- ce ser ligeramente más abundante en hombres, sin que las des superiores o inferiores, y una frecuencia del 2,9% diferencias sean significativas (p= 0,22). En los 14 indivi- en las vértebras de individuos masculinos y del 4,8% en duos no adultos analizados, más de la mitad tienen marcas femeninos. La OA vertebral en individuos jóvenes es el de cribra orbitalia (CO; 57%), mientras que la muestra único caso en que esta patología es más usual en muje- adulta presenta una frecuencia del 17% (fig. 12). Ninguno res que en hombres. Con todo, es posible que la edad, de los individuos femeninos (n=10) tiene marcas de CO, a con una mayoría de mujeres jóvenes y hombres mayo- diferencia de los masculinos, que presentan una frecuencia res de 30 años, sea un factor que influye y condiciona la del 18% (17 individuos). Por lo general, se observó una supuesta diferencia significativa entre sexos observada porosidad de grado medio-leve correspondiente a los gra- en la Figura 8. dos 1-2 propuestos por Stuart-Macadam (1991). 201 Júlia Olivé-Busom, Olalla López-Costas, Nicholas Márquez-Grant, Helena Kirchner Fig. 11: Descripción y frecuencia de las fracturas antemortem encontradas en la muestra. Fig. 12: Frecuencias de hipoplasia de esmalte (LEH) y criba orbitalia (CO) en la muestra estudiada. *Se muestra la dentición decidua. DISCUSIÓN una parte del cementerio ha sido excavado, por lo que se cuenta con una muestra parcial de la población (Cham- A nivel demográfico, no se encuentra una distribu- berlain 2009). ción anormal que indique un episodio de mortalidad excepcional o catastrófica (DeWitte 2010; Curtis y Roo- DIFERENCIAS EN EL ESTILO DE VIDA DE HOM- sen 2017). La muestra no adulta presenta mayoritaria- BRES Y MUJERES mente individuos de entre 1 y 5 años (~44%), seguida de individuos de 10 a 15 años (13/39). Los individuos Se ha detectado un dimorfismo sexual significativo de 5 a 10 años (~10%) y de 0 a 1 años (~13%) tienen en la estimación de la talla media por sexo, puesto que una representación menor, encontrándose un solo indi- la estatura estimada para los hombres es ~9 cm más de viduo perinatal (fig. 2). Por lo tanto, la distribución de la media que la de las mujeres (fig. 5). Este valor es consi- mortalidad no-adulta coincide en gran medida con los derado normal por Manouvrier (1893) y se ajusta a los patrones de mortalidad de poblaciones preindustriales rangos observados en poblaciones modernas (Bogin et ya que desciende después de los 5 años y vuelve a au- al. 2017). Se observan estaturas muy similares en otras mentar en el rango de 10 a 15 años (Rousham y Hum- poblaciones islámicas peninsulares, salvo en la necró- phrey 2002: 124). Sin embargo, también cabría esperar polis de la Rauda, donde la población masculina es no- una mortalidad mayor en los individuos de menos de 1 tablemente más alta (~9 cm; fig. 13) (Djilali 2018). La año (Rousham y Humphrey 2002: 124). La baja repre- frecuencia de caries dentales (DC) difiere entre hom- sentación de este grupo se puede deber al número de bres y mujeres sin que estas diferencias sean significati- muestra, a la fragilidad de los restos, y al hecho que solo vas o constantes (fig. 6). Tal y como muestra la Figura 7, 202 Estudio antropológico de las alquerías de Benizahat y Zeneta (Vall d’Uixó, Castellón). Una ventana a la vida rural andalusí Fig. 13: Localización de los ce- menterios islámicos menciona- dos en la discusión: 1. Verge de Lledó (Castelló); 2. Burriana y Vall d’Uixó; 3. la Rauda y la Almoina (Valencia); 4. Xàtiva; 5. Can Fonoll; 6. Marroquíes Bajos; 7. Maro; 8. San Nicolás; 9. el Fontanar; 10. la Torreci- lla; 11. San Lázaro y Santa Te- resa (Toledo); 12. Santarem. la edad no parece ser un factor que haya influenciado más comunes en los individuos más jóvenes (fig. 9). los resultados obtenidos por sexos. Por lo tanto, estos Además, los datos de la Figura 10 parecen indicar que, parámetros no permiten plantear posibles diferencias de independientemente del grupo de edad, los individuos alimentación. En otras necrópolis islámicas peninsula- masculinos tienden a presentar frecuencias más eleva- res, donde estas diferencias también se han analizado, das de SN. se han obtenido resultados similares (Brandi 1992: 124- La artrosis (OA) vertebral es significativamente 126; López-Morango 2020: 97-117). más común en hombres, lo que también se detecta en La población femenina presenta frecuencias signifi- la necrópolis de la Torrecilla, pero no en la de Maro cativamente más bajas de nódulos de Schmörl (SN) (fig. (fig. 14), ambas rurales (Jiménez-Brobeil et al. 2012; 8). Este patrón se repite en otras necrópolis andalusíes Sánchez-Aparcero et al. 2020). No se observan dife- salvo en el Fontanar, donde la población femenina rencias significativas en las otras articulaciones, aun- muestra una mayor afectación (fig. 14) (Lacalle y Guijo que parece intuirse que la población masculina presen- 2006; Aran 2012). La colección analizada está com- ta frecuencias más elevadas en las articulaciones de puesta por un mayor número de hombres mayores de 30 miembros superiores y la femenina en las de miembros años que de mujeres. Esto podría influenciar las diferen- inferiores. No obstante, la mayor cantidad de indivi- cias detectadas por sexo. Sin embargo, si la muestra es- duos masculinos de edad superior a 30 años podría es- tudiada se divide en grupos de edad (grupo 1: 15-30 tar condicionando los resultados obtenidos en esta pa- años; grupo 2: >30 años), las diferencias observadas no tología degenerativa estrechamente ligada a la edad. resultan significativas. Solo cuando se agrupan ambos De hecho, se obtienen diferencias significativas, sien- grupos vertebrales lo son y se destaca que los SN son do OA más frecuente entre los mayores de 30 años 203 Júlia Olivé-Busom, Olalla López-Costas, Nicholas Márquez-Grant, Helena Kirchner Fig. 14: Tabla resumen de las frecuencias en patologías obtenidas en otros sitios islámicos. *refiere a los adultos ** en dentición refiere a la decidua ***solamente artrosis (OA) vertebral. 204 Estudio antropológico de las alquerías de Benizahat y Zeneta (Vall d’Uixó, Castellón). Una ventana a la vida rural andalusí (fig. 9). Los resultados obtenidos al dividir la muestra tal como parecen demostrar diversos estudios clínicos, el teniendo en cuenta el sexo y la edad de los individuos esqueleto es más capaz de desarrollar adaptaciones du- parecen confirmar esta tendencia (fig. 10). Por lo tan- rante la etapa de crecimiento (Huang et al. 2003). Por to, es posible que la mayor cantidad de individuos de este motivo, es posible que aquellos individuos que se sexo masculino influya en los resultados obtenidos inicien en tareas de alta intensidad en etapas más jóvenes analizando la población en conjunto. desarrollen una mayor robustez y masa ósea que, a su Por otro lado, no parece que el sexo juegue un papel vez, propicien una menor tasa de aparición de estas pato- en la distribución de las fracturas ante mortem. Las frac- logías (Knüsel 1993). turas costales, claviculares, de metacarpos y de metatar- Aunque la distribución de SN en la muestra estu- sos suelen ser el resultado de caídas y accidentes (fig. 11) diada se asemeja más a las observadas en otras necró- (Lovell y Grauer 2019). Aunque las fracturas mandibula- polis rurales, se detectan frecuencias similares en res y otras fracturas del esqueleto facial pueden ser el medios urbanos islámicos de la península Ibérica (fig. resultado de violencia interpersonal, también pueden ser 14). De un modo parecido, OA es también una patolo- causadas por caídas y otro tipo de accidentes que causen gía común en otras colecciones islámicas peninsulares un impacto directo (Martin y Harrod 2015; Lovell y y, coincidiendo con la muestra observada, se localiza Grauer 2019). principalmente en la columna vertebral (Barrachina Asumiendo el sexo como una aproximación al géne- 2004-2005; Gutiérrez et al. 2016; Sánchez-Aparcero et ro de los individuos, parece que la mayoría de los mar- al. 2020). Las frecuencias observadas en las extremi- cadores estudiados no presentan una diferencia entre dades de la colección estudiada son similares a las ha- hombres y mujeres. Los resultados obtenidos en SN lladas en la población rural de Maro (Sánchez-Aparcero podrían sugerir una diferenciación sexual de la activi- et al. 2020). En la población también rural de la To- dad física. En el caso de los hombres las frecuencias rrecilla, se observan frecuencias similares en OA ver- observadas son equiparables a las publicadas para po- tebral (Jiménez-Brobeil et al. 2012). Puesto que el blaciones modernas de las que se conoce la realización principal factor que influye en la presencia y severidad de tareas físicamente pesadas y exigentes (Burke 2012, de la artrosis es la edad, seguida de carga mecánica y reporta un ~19% en SN una población militar norteame- movimiento y también factores genéticos, es posible ricana). No se puede concluir, por lo tanto, que con los que el bajo número de adultos de edad avanzada encon- datos obtenidos la división de la actividad coincida con trados en la muestra de VDU explique en los resultados los datos historiográficos. Según éstos, la mujer se dedi- obtenidos (Creamer 1997; Weiss y Jurmain 2007; Gell- caba principalmente a las tareas domésticas y el cuida- horn et al. 2013). do de los niños, mientras que la población masculina se Las fracturas parecen ser comunes en diversas po- encargaba preferiblemente del resto de sectores econó- blaciones andalusíes tanto rurales como urbanas (Laca- micos (Ávila 1995; Cabanillas 2012; Pérez Ordóñez lle y Guijo 2006; Polo et al. 2008; Aran 2012; Polo et 2018). Aun así, hay muy poca información acerca de la al. 2013). Es necesario recalcar que la frecuencia obser- mujer en el mundo rural y se ha propuesto que, parale- vada en la población urbana del Fontanar prácticamente lamente a las tareas domésticas, podría desarrollar ta- dobla tanto la observada en la muestra estudiada como reas similares a los hombres (Shatzmiller 1993: 348- la de Marroquíes Bajos, por lo que, con los datos actua- 350). A nivel antropológico no hay ningún estudio que les, no parece detectase que la vida rural implicara una integre y compare los datos obtenidos en diferentes po- mayor exposición a accidentes según las técnicas em- blaciones andalusíes, cuyos números muestrales son pleadas (fig. 14). bajos una vez se dividen en grupos de acuerdo con el Por lo tanto, los resultados obtenidos en la muestra sexo y edad de los individuos. estudiada para SN y OA parecen compatibles con los hallados en otras necrópolis rurales. En el caso de las ESTRÉS OCUPACIONAL Y VIDA RURAL poblaciones urbanas, no se observan grandes diferen- cias en la distribución de SN, aunque no ha sido posible Al comparar patologías relacionadas con la realiza- establecer esta comparativa con OA. Las fracturas ob- ción de tareas repetitivas y físicamente exigentes entre servadas en la muestra estudiada parecen ser en su ma- poblaciones rurales y urbanas hay que tener presente que, yoría atribuibles a accidentes. 205 Júlia Olivé-Busom, Olalla López-Costas, Nicholas Márquez-Grant, Helena Kirchner CONDICIONES DE VIDA RESPECTO A OTRAS la estatura adulta por lo que no se trata de una relación COLECCIONES ANDALUSÍES simple de causa-efecto con la nutrición. El hecho de haber observado un dimorfismo sexual 1) similar al de Tal como se ha dicho anteriormente, no se han en- otras poblaciones andalusíes y 2) considerado dentro contrado patrones que individualicen claramente la de los rangos esperados en poblaciones modernas, se colección estudiada sobre las colecciones islámicas de puede vincular a la existencia de un entorno poco ad- comparación disponibles. Sin embargo, las frecuen- verso ya que la falta de dimorfismo sexual se vincula a cias de DC observadas en VDU (fig. 6) son más altas la existencia de un entorno adverso durante la etapa de que las observadas en las colecciones de Xàtiva, el desarrollo del individuo (Bogin et al. 2017). Las fre- Fontanar y San Nicolás (fig. 14). Aunque DC es una cuencias de individuos con marcas de LEH observadas patología oral de origen multifactorial que no se ve en la población adulta son ligeramente más elevadas si afectada solamente por la dieta (Burakoff 2003; Silk et se comparan con otras poblaciones islámicas (fig. 14), al. 2008; Hillson 2019), varios autores han propuesto lo que indica que los individuos que sobrevivieron su relación con un mayor consumo de carbohidratos hasta la edad adulta pasaron por uno o varios periodos (Keenleyside 2008; Ritter et al. 2009; Cucina et al. de estrés en la infancia. Más de la mitad de los indivi- 2011). Es por esto que las frecuencias obtenidas en duos no adultos presentan marcas de CO, mientras que VDU podrían ser indicativas de un consumo de ali- los esqueletos adultos muestran frecuencias bajas si se mentos ricos en estas moléculas: los cereales y la fru- comparan con otras poblaciones andalusíes (fig. 14). ta. Los datos historiográficos referentes a la dieta an- Por lo tanto, las frecuencias de CO en la muestra dalusí de esta región, así como los económicos que se adulta sugieren que se trata de una población con me- tienen acerca de VDU en época medieval, mencionan nos periodos de estrés durante la infancia. La presen- el protagonismo de los cereales en la economía (Bo- cia de dimorfismo sexual en la estatura apoya esta lens 1990; Guichard 2001: 307; García Sánchez 2011). interpretación. Sin embargo, las frecuencias de LEH Recientemente, estudios carpológicos centrados en se presentan como mayores con respecto otras colec- ámbitos principalmente urbanos del levante peninsu- ciones peninsulares islámicas. Diversos estudios han lar, con la excepción del estudio de Carrión et al. identificado que CO y LEH no presentan coocurren- (2019), confirman una mayor representación de los ce- cia, especialmente en individuos adultos, y se ha pro- reales en el registro, aunque también documentan la puesto que los patógenos que las provocarían, junta- presencia de legumbres y árboles frutales (Alonso et mente con una posible malnutrición y un sistema al. 2014; Kirchner et al. 2014; Carrión et al. 2019; inmunológico debilitado, harían que el individuo fue- Peña-Chocarro et al. 2019). ra menos resistente ante posibles enfermedades adi- Los parámetros observados (SN, OA o fracturas) cionales y un mayor estrés (Obertová y Thurzo 2007; constituyen indicadores de acciones repetitivas o del Liebe-Harkort 2012). Es difícil establecer una causa riesgo de sufrir accidentes (e.g. caídas) tal como indi- para las frecuencias de CO observadas en la muestra can estudios clínicos e interpretan publicaciones basa- no-adulta, puesto que no hay suficientes poblaciones das en poblaciones arqueológicas (Jurmain 1999: 3-5; de comparación. Con todo, se podría interpretar que Faccia y Williams 2008; Üstündağ 2009; Waldron esta población rural tenía un acceso a los recursos ali- 2009: 152; Dar et al. 2010; Novak y Šlaus 2011; Burke mentarios sujetos a limitaciones, pero en todo caso, 2012). Como se ha dicho anteriormente, las frecuen- posiblemente estas serían menores que en otras pobla- cias observadas en VDU no se distinguen sobremanera ciones islámicas. También que estaba menos sujeta a respecto a otras colecciones andalusíes donde estos estrés derivado de enfermedades como la anemia, pa- parámetros también se han estudiado. rásitos u otros causantes de estrés nutricional durante Respecto a las condiciones de vida en la infancia, la infancia puesto que, aunque sus etiologías aún es- éstas se pueden abordar desde la estatura, ya que la tán discutidas, LEH y CO siguen considerándose talla alcanzada depende de las condiciones durante el como un buen indicador para estimar la salud y esta- crecimiento, LEH y CO, que marcan periodos de es- tus nutricional durante el crecimiento en las poblacio- trés metabólico durante el desarrollo. No obstante, so- nes arqueológicas (Scott y Hoppa 2018; Hillson 2019; mos conscientes que los factores genéticos influyen en Pilloud y Schwitalla 2020). 206 Estudio antropológico de las alquerías de Benizahat y Zeneta (Vall d’Uixó, Castellón). Una ventana a la vida rural andalusí CONCLUSIONES NOTAS La mayoría de los parámetros estudiados no muestran 1. El término ḥiṣn designa, en las fuentes andalusíes, principal- diferencias por sexo. Sin embargo, se han detectado dife- mente a las fortificaciones rurales aunque puede corresponderse rencias entre la población masculina y la femenina con con diversas soluciones constructivas y de habitación (Bazzana et al. 1988). En general, ha sido adoptado por la historiografía respecto a la presencia de nódulos de Schmörl en los indi- para designar esta variedad de fortificaciones. viduos. Normalmente se vinculan a una división de la acti- 2. Algunos autores fechan aquellas fosas con orientación E-O, vidad basada en el sexo, en la que los individuos masculi- en vez de la usual NE-SO, en el periodo califal puesto que se nos llevarían a cabo tareas más demandantes (Faccia y alinearían con la qibla de la mezquita de Córdoba (Duarte et Williams 2008; Üstündağ 2009; Dar et al. 2010; Novak y al. 2019). Šlaus 2011; Burke 2012). Aunque esta observación con- 3. Por estilo de vida se entienden las actividades que una persona cuerda con las referencias historiográficas sobre la divi- o grupo suele hacer, incluida su dieta, orientaciones conductua- sión del trabajo en la vida diaria de al-Ándalus y la vincu- les y perfil de acción (v.g. tareas ocupacionales) (Sniehotta et lación de la mujer al ámbito doméstico, deben tenerse en al. 2005; Haenfler et al. 2012). cuenta cuatro puntos: 1) no existe un estudio que englobe 4. El concepto estrés ha sido ampliamente debatido (Hubbe et al. los resultados de esta patología, u otras, en diferentes co- 2018; Klaus 2014; Larsen 2015). En bioarqueología, evalúa lecciones andalusíes y una muestra suficientemente repre- las limitaciones ambientales, el potencial de amortiguadores culturales y la capacidad del individuo para resistir, y se ma- sentativa por edades; 2) no hay información acerca de la nifiesta como disrupciones en el crecimiento, la presencia de distribución de las tareas ocupacionales en el mundo rural ciertas patologías, o la propia muerte del individuo (Goodman según el sexo; 3) en la muestra adulta de la colección estu- et al. 1984). Se utiliza, además, para hacer inferencias acerca diada se ha detectado que la mayoría de individuos mayores del estado de salud, comportamiento y adaptaciones de la po- de 30 años son de sexo masculino, lo que podría estar influ- blación estudiada (Larsen 2015). En el caso del estrés ocupa- yendo en los resultados observados; 4) otras patologías cional, se trata de inferencias relacionadas con la cantidad, y como la OA no muestran unas claras diferencias por sexo. en ocasiones el tipo, de carga relacionada con la actividad fí- VDU presenta frecuencias similares en las patologías sica de una población. traumáticas y degenerativas estudiadas cuando éstas se 5. Comunicación personal de M. L. Rovira a Júlia Olivé-Busom comparan con las obtenidas en otras muestras de contextos entre febrero y abril de 2018. rurales islámicos. En el estudio de las diferencias entre el 6. Para el hombro se ha tenido en cuenta la epífisis proximal del húmero, la cavidad glenoide y la epífisis clavicular; para ámbito rural y urbano, no se observan grandes variaciones el codo el húmero distal y el radio y cúbito proximales; para entre las patologías de origen traumático de esta colección la muñeca el cúbito y radio distales; para la cadera el fémur ni de otras islámicas. Además de ello, las fracturas obser- proximal y el acetábulo; para la rodilla el fémur distal, la ti- vadas se pueden vincular a accidentes por lo que no son bia proximal y la rótula; para el tobillo la tibia y el peroné atribuibles a violencia interpersonal. Sobre las patologías distales. degenerativas, no se han podido establecer comparaciones con base estadística con colecciones urbanas. En la misma línea, aunque la frecuencia de LEH es elevada, los marca- dores vinculados a fases de estrés durante el crecimiento AGRADECIMIENTOS (CO) y la estatura no distinguen claramente la población de VDU del resto de las poblaciones andalusíes con las Los autores desean expresar su agradecimiento al Museu que se compara. Por eso, aunque es posible que sufriera Arqueològic Municipal de la Vall d’Uixó, que ha cedido los ma- periodos de estrés durante la infancia, su ocurrencia no fue teriales de estudio. extraordinaria. Sin embargo, VDU se distingue por pre- Júlia Olivé-Busom está financiada por un contrato FPU (FPU17 / 02934) otorgado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Univer- sentar frecuencias de caries dental elevadas, que podrían sidades. Olalla López-costas está financiada por el Ministerio de estar vinculadas a un mayor consumo de carbohidratos Ciencia, Innovación y Universidades (JIN Project PID2019- cosa que las fuentes escritas ya atestiguan. Esta patología 111683RJ-100). El proyecto Órdenes agrarias y conquistas ibéricas dental es en todo caso multifactorial y se deberá profundizar (siglos XII-XVI). Estudios desde la arqueología histórica (HAR2017- estimando la dieta de los individuos mediante métodos 82157-P) concedido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Uni- complementarios tales como análisis de isótopos estables. versidades ha financiado esta investigación. 207 Júlia Olivé-Busom, Olalla López-Costas, Nicholas Márquez-Grant, Helena Kirchner BIBLIOGRAFÍA BRANDI, A. (1992): Paleodemografía y paleopatología dental en la población hispanomusulmana de Murcia. s. XI-XIII, Te- ALEXANDER, M. M.; GERRARD, C. M.; GUTIÉRREZ, A.; MI- sis doctoral. Universidad Autónoma de Madrid. LLARD, A. R. (2015): Diet, society, and economy in late BROOKS S. T.; SUCHEY, J. M. 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