FILIPO Y TESALIA Borja Antela-Bernárdez En el año 358, Filipo interviene por primera vez en Tesalia. Las razones que motivaron esta iniciativa parecen relacionadas con el contexto de la región, donde desde la muerte de Alejandro de Feras el conflicto entre los tiranos de Feras y los Alévadas. Posiblemente, la amenaza que Tesalia suponía para la seguridad macedonia en la frontera sur debió ser una importante motivación164. Pese a ello, los reyes Argéadas ha- bían mantenido tradicionalmente estrechas relaciones con Tesalia. Tesalios y macedo- nios, por ejemplo, habían jurado fidelidad a Jerjes durante la invasión de las Guerras Médicas165. Durante la Guerra del Peloponeso el rey macedonio Pérdicas II parece haber establecido lazos estables con diversos tesalios presentes en su corte166, y al finalizar el conflicto Arquelao intervino en Tesalia contra el creciente poder de Licofrón de Feras en favor de los Alévadas167. De un modo similar, Alejandro II, hermano de Filipo, había sido reclamado por los Alévadas como aliado contra los tiranos de Feras168. Estas inter- venciones macedonias tuvieron, a su vez, también alguna recompensa, como cuando Amintas III, padre de Filipo, expulsado de Macedonia a causa de la tensa situación provocada por una invasión iliria, encontró refugio en Tesalia, probablemente entre los Alévadas de Larisa, y fueron los tesalios quienes le restauraron en el poder en 391169. No obstante, la creciente autoridad de Jasón de Feras en Tesalia durante el reinado de Amintas III acabó por obligar al rey macedonio a validar su posición hegemónica sobre 164. Como señala Arr. An. 7.9.4: “Os hizo los dueños de Tesalia, ante cuyos habitantes desde tiempo inmemorial estabais muertos de miedo” (Guzmán Guerra 1982, trad.) 165. Sprawski 2005, 31. Más detalles de la posición, un tanto ambivalente, de Tesalia en el bando persa con Jerjes en Sprawski 2003, 58. 166. Thuc. 4.132; Sprawski 2005, 31; 2003, 58. 167. [Herodes] Peri Politeias 16ss; Arist. Pol. 1311b. 168. Diod. 15.61.3-5; Westlake 1935,129. Cf. McQueen 1995, 78; Sprawski 2005, 32. Curiosamente, fue durante su intervención en Tesalia que, ante el alzamiento del pretendiente Ptolomeo en Macedonia, Alejandro II hubo de solicitar apoyo de Pelópidas, envuelto también en el conflicto tesalio, y una de las condiciones de la alianza fue el envío de rehenes a Tebas, entre los cuales se encontraba el pequeño Filipo: Diod. 15.67.4; Plut. Pelop. 26.3-4. Cf. Sprawski 2005, 36. 169. Diod. 14.93.3; Sprawski 2005, 32. 53 54 borja antela-bernárdez Tesalia, reconocida mediante una alianza que quizás tuvo mucho de sumisión, a juzgar por las observaciones que conservamos en algunas fuentes170. Esta tendencia macedonia a favor de los Alévadas también parece tener su peso en la intervención de Filipo en Tesalia en 358, pero no es el único factor a tener presente. El contexto de balance de fuerzas entre los grandes poderes helénicos tiene aquí un peso que no puede obviarse. Ciertamente, Tesalia había sido, como Macedonia, un territo- rio disputado entre Atenas y Esparta durante el siglo V, y posteriormente, entre Tebas, Esparta y Atenas durante la primera mitad del siglo IV171. A la muerte de Alejandro de Feras, los tiranos de Feras y la Liga Tesalia dirigida por los Alévadas de Larisa, las dos facciones tradicionales del ámbito tesalio, buscaron apoyo en alianzas que garantizasen su seguridad frente al oponente. Puesto que Feras contaba con el apoyo de Tebas, los Alévadas recurren al rey de Macedonia, sustituyendo a Atenas, aliada tradicional de los Alévadas172, ahora ocupada en los albores de la Guerra Social. Figura 2. Tesalia. 170. X. Hell. 6.1.11 menciona la intención de Jasón de controlar el acceso a la magnífica madera de Macedonia). Es muy probable que el control de Jasón sobre el Epiro hubiese forzado al rey macedonio a negociar en sus términos para poder garantizar su seguridad. Por otra parte, Isocr. 5.20, al señalar el dominio tesalio, afirma que éste se extendía hasta Macedonia. Cf. Sprawski 2005, 32. 171. Sprawski 2003, 59. 172. Sprawski 2010b, 185-186. flipo y tesalia 55 Las razones para esta primera intervención de Filipo en Tesalia parecen evidentes. Los primeros meses de su reinado, Filipo había realizado un severo esfuerzo por asegurar tanto las fronteras del norte de Macedonia frente a los peonios e ilirios como por reforzar la moral y la capacidad ofensiva de sus fuerzas armadas, tratando de restaurar así el orden interno del reino que, a la muerte de su hermano Pérdicas III había quedado en manos de facciones internas y a merced de fuerzas e intereses externos. El siguiente paso lógico debía ser asegurar la frontera sur. Ciertamente, el aumento de poder que el dominio desarrollado por Jasón y Alejandro de Feras en Tesalia y la amenaza que ello significaba para los Alévadas podían poner en riesgo a Macedonia misma173. Teniendo en cuenta las tradicionales relaciones cordiales entre los Alévadas y los Argéadas, una Tesalia en manos de los tiranos de Feras acabaría por resultar en fricciones que, con la invitación a inter- venir en los asuntos tesalios Filipo podía ahora gestionar adecuadamente, resolviendo escenarios futuros de probable conflicto. Ello le permitía, además, reforzar sus lazos con los Alévadas, sus únicos aliados de entonces174. Si bien el estado de nuestras fuentes ha alimentado una serie de controversias sobre la posible fecha de esta primera entrada de Filipo en Tesalia175, parece claro que esta intervención debió tener lugar a finales de 358, probablemente hacia el otoño. No sa- bemos qué tipo de actuaciones tuvieron lugar en este momento, pero resulta evidente la intención de hacer visible el establecimiento de fuertes lazos entre los Alévadas y Filipo, que adquirió también garantías por medio del matrimonio de Filipo con Filina, proce- dente de los Alévadas, de quien nacería Filipo Arrideo. La alianza, además de opciones de actuación en Tesalia, lo que abría a Filipo el acceso diplomático a la Grecia central, dotaba al ejército del rey macedonio de una potente caballería, como era la tesalia, así como a ciertos cuerpos de infantería hoplítica176. Si en 358 la intervención debió mostrarse más mediante gestos diplomáticos, los acontecimientos que marcaron el inicio de la tercera Guerra Sagrada implicaron para Filipo una intervención más firme y compleja. Tradicionalmente, la Liga de los Anfic- tiones había reunido una serie de ciudades y colectivos que, mediante voto en el Consejo de la Anfictionía, regulaban y protegían el importante santuario de Delfos, junto con sus 173. Arr. An. 7.9.4. Cf. Hammond 1994a, 29. 174. Becker 2003, 392; Worthington 2008, 36. 175. Todos los argumentos, con discusión, son recogidos por Hammond–Griffith 1979, 220-230, com- pletados con Martin 1982. 176. Hammond 1994a, 29. 56 borja antela-bernárdez ingentes recursos resultado de donaciones a lo largo del tiempo. En el año 356, Tebas aprovecha la coyuntura favorable de su dominio sobre el Consejo Anfictionico de Delfos para imponer una multa contra sus opositores focidios, acusándolos de haber cultivado tierras que formaban parte del territorio sagrado del santuario. La autoridad tebana también se mostraba en las multas impuestas a Esparta, acusada de haber ocupado la Cadmea en 381. Los acusados rechazaron las sanciones. La reacción no se hizo esperar, y las fuerzas del líder focidio Filomelo tomaron el santuario y sus riquezas177. El apoyo de Esparta y Atenas a los focidios no evitó que los tebanos, con apoyo de los tesalios, declarasen una Guerra Sagrada178. Tras la victoria de los focidios sobre los locros, los tesalios decidieron movilizar sus tropas, pero fueron también derrotados en la Lócride, en la batalla de Argolas. Es posible que la derrota haya afectado la moral tesalia (Diod. 16.30.4), alimentan- do de nuevo el conflicto interno entre las dos ciudades, Feras y Larisa, por el dominio sobre la región. Sprawski ha argumentado a favor de la posibilidad que el recuerdo de la autoridad y esplendor obtenida por Feras durante el gobierno de Jasón favoreciesen apo- yos en buena parte de Tesalia a los hermanos Licofrón y Pitolao de Feras, los hijos super- vivientes de Jasón, frente a los Alévadas179. Asimismo, un pasaje de Diodoro (16.33.3) señala la intención de Onomarco, sucesor de Filomelo al frente de los focidios tras la muerte de éste, de alterar la situación en Tesalia por medio de sobornos, lo que podría o bien sugerir que alimentaban el conflicto interno tesalio dando apoyo a los líderes de Feras, o bien que pretendía mantener a los tesalios ocupados en sus propios asuntos y, en consecuencia, ajenos al conflicto anfictiónico. La supuesta situación de riesgo que parecen haber sentido los Alévadas ante el aumento de la fuerza de sus tradicionales ene- migos internos en Tesalia les convenció de la necesidad de recurrir a su más inmediato, y probablemente único, aliado, y requirieron la ayuda de Filipo. Este movimiento, a su vez, motivó una reacción de los de Feras, que pese a la reciente derrota y la habitual desconfianza contra los focidios180, frente a Filipo solicitaron el auxilio de Onomarco181. 177. Buckler 2003, 412 afirma que Onomarco y Filomelo habrían empleado los metales preciosos del templo para alquilar soldados, iniciando así la era de los ejércitos a sueldo en el mundo griego del s. IV a.C. 178. Buckler 1996b; Sprawski 2010b, 187. Sobre las causas y el preludio de esta Guerra Sagrada, vid. Buckler 2003, 397-401. 179. Sprawski 2010b, 187-188. 180. Sobre esta enemistad tradicional entre tesalios y focidios, vid. Paus. 10.2.1; Westlake 1935, 169. 181. La incapacidad de maniobra de tebanos, con su ejército en manos de Pamenes y envuelto en la Revuelta de los Sátrapas, y atenienses, muy ocupados todavía con las circunstancias relativas a la Guerra flipo y tesalia 57 Hacia abril de 354182, Filipo llega a Larisa. Una de sus primeras acciones podría haber sido la de avanzar hacia Feras para poner sitio a la ciudad, aunque el asedio ha sido puesto en duda por algunas investigaciones183. La empresa no resultaba, a priori, sencilla, si tenemos en cuenta que la acrópolis de Feras era una fortaleza sólida y que a ella debe- mos añadir la acrópolis de Pagasas, el puerto de Feras, igualmente bien defendida184. El asedio, que si tuvo lugar debió iniciarse en verano de 354, fue uno de los pocos fracasos militares de la carrera de Filipo185, y no será el último de su presencia en Tesalia. Se ha propuesto que la captura de Pagasas sí tuvo lugar, pero de nuevo las acciones de Filipo en este momento en Tesalia resultan oscuras ante el estado de nuestras fuentes186. No sabemos si el reclamo de ayuda a los focidios fue anterior al asedio187, o si fue motivado por éste, pero las fuentes mencionan una derrota de Licofrón de Feras ante Fi- lipo, seguido rápidamente por la llegada de un ejército focidio de 7000 hombres dirigido por Faílo188, hermano de Onomarco, a quien Filipo consiguió derrotar en dos ocasiones, si seguimos a Diodoro (16.33.4). La autoridad de Filipo sobre el terreno sin embargo sufrió un brusco giro cuando Onomarco llegó a Tesalia con un contingente importante, que en el momento en que se sumó al de Licofrón de Feras debía sumar alrededor de los 20.000 hombres, obteniendo una importante superioridad numérica sobre las fuerzas de Filipo (Diod. 16.35.2). Sabe- Social, habría favorecido la capacidad de maniobra, diplomática y política, de Onomarco y los focidios: Buckler 2003, 413. 182. Sobre otras interpretaciones y opciones en relación con la fecha de llegada de Filipo, vid. McQueen 1995, 102. 183. Cf. McQueen 1995, 102, con detalles sobre los motivos de estas dudas, que surgen a partir de una compleja interpretación de Polyaen. 4.2.20. 184. Sobre las capacidades y maquinaria de asedio macedonia en tiempos de Filipo, vid. Antela-Bernár- dez 2012b, 77-81. 185. Hammond–Griffith 1979, 268. 186. Cf. McQueen 1995, 102. 187. Sobre los problemas para datar exactamente los acontecimientos, dentro del marco cronológico amplio de los años 353-352, vid. Hammond–Griffith 1979, 267-268. 188. McQueen 1995, 103 considera a Faílo uno de los dos colegas de Onomarco en el cargo de strategos. Asimismo, puesto que las fuerzas de Faílo son extraídas del contingente de Onomarco en su intento de acceder a Beocia por Orcómeno y Coronea, supone para McQueen una prueba de la seriedad con que Ono- marco se tomó la entrada de Filipo en Tesalia. Hammond–Griffith 1979, 269 considera que esta división de fuerzas de Onomarco fue clave en su derrota ante los Beocios: Diod. 16.33.4. 58 borja antela-bernárdez mos que entonces, alrededor de 353, Filipo es derrotado por Onomarco en dos ocasio- nes. De la primera de estas victorias de Onomarco, que no debió resultar decisiva189, no sabemos ciertamente nada, pero de la segunda tenemos un curioso e interesante relato de Polieno (2.38.2). Mediante una estratagema, Onomarco habría atraído al ejército comandado por Filipo, de macedonios y tesalios, hacia el punto de rango de tiro de la artillería oculta, diezmando los efectivos de Filipo, que perseguidos entonces por el ejér- cito de Onomarco, debió sufrir gravísimas pérdidas190. Muchos soldados macedonios, o quizás también tesalios, buscaron desertar, y los que no comenzaron a oponerse a las órdenes del rey (Diod. 16.35.2). Filipo se retiró rápidamente a Macedonia, para reor- ganizarse, rehacer su ejército y, seguramente, reafirmar la moral de sus hombres tras los trazos de posible motín191. Como ha señalado Griffith, la presencia de artillería entre los efectivos de Onomar- co debe llevarnos a pensar en su intención de asediar ciudades. Éstas debían ser ciudades del entorno de la Liga Tesalia. Es probable que las ciudades tomadas por Onomarco fuesen Cranón, cercana a Larisa, y Pelina192. Tras estas acciones, y quizás otras que desco- nocemos, habiendo asentado el dominio de Feras, Onomarco volvía a su vez al escenario beocio del conflicto, tomando Coronea. La derrota, que es la peor en la historia de todo el reinado de Filipo, tras seis años de demostrar sus dotes como militar casi invencible, tuvo graves consecuencias entre los macedonios, que no solo habrían sufrido una merma importante en sus fuerzas sino, sobre todo, en su confianza militar. Probablemente, ello fue una de las causas que Filipo volviese al año siguiente, tras el invierno, a Tesalia, para reafirmar ante sus hombres su liderazgo y confianza. Tal y como nos informa Polieno (2.38.2), Filipo había salido de Tesalia diciendo que se retiraba como un carnero, retrocediendo para volver y golpear más fuerte. En la primavera de 352, mientras Onomarco obtenía los frutos de sus esfuerzos con éxitos en Beocia, Filipo volvía a traspasar las fronteras de Tesalia, esta vez con un imponente ejército: 20.000 soldados de infantería, la mayoría probablemente falangitas macedonios, y 3.000 jinetes (Diod. 16.35.4). Existen ciertas dudas de en qué momento la Liga Tesalia confiase a Filipo el cargo de strategos, lo cual pudo haber sucedido a su llegada a Larisa en 354 o en 189. Worthington 2008, 58 considera esta derrota una especie de escaramuza. La falta de información no nos permite describir en modo alguno los detalles de la misma. 190. He analizado este episodio en Antela-Bernárdez 2013, 37-44. 191. Sobre motines en el ejército macedonio sigue siendo imprescindible el trabajo de Carney 1996. 192. Hammond–Griffith 1979, 270-272. flipo y tesalia 59 su retorno a Tesalia en 352. En cualquier caso, el hecho de que ello tuviese lugar en 352 podría tener que ver con la afirmación de Diodoro (16.35.4) cuando señala que “Filipo persuadió a los tesalios a preparar la guerra en común”193. Con estas fuerzas conjuntas bajo su mando, Filipo se dirigió de nuevo contra Licofrón194, que a su vez volvió a solicitar el auxilio de Onomarco, además del apoyo de Atenas. Hammond y Buckler han supuesto que la intención de Filipo era evitar que ambos juntasen sus fuerzas contra él, y por tanto, que trató de buscar el combate contra Onomarco en su ruta hacia Feras por medio de una inten- sa marcha, quizás nocturna195. Con ello, ambos ejércitos se encontraron en los Campos de Azafrán, una llanura flanqueada por el mar. Es posible que fuese Onomarco quien decidió conducir la batalla a este escenario, teniendo en cuenta la presencia de los barcos atenienses acercándose a la costa, bajo el mando de Cares (que debía estar tratando de desembarcar en Pagasas), y que estratégicamente el mar debía proporcionarle protección desde al menos un flanco196. En cualquier caso, nuestras fuentes no permiten precisar estos detalles. Filipo debió ser consciente de lo mucho que se jugaba en esta batalla, tanto en lo estratégico y político como incluso en lo vital. Por ello, sabemos que sus hombres lle- garon al combate coronados con laurel, exhortados por la idea de que eran el ejército del mismísimo Apolo197, ahora enfrentado a una fuerza de sacrílegos contra el dios. No sabemos qué impacto debió tener esta acción en los hombres de Onomarco. En cual- quier caso, el lugar favorecía la acción de la caballería, en lo que Filipo tenía un mayor número de fuerzas. Diodoro (16.35.5-6) afirma que la caballería tesalia fue la clave de la batalla, “al ser superiores los jinetes tesalios en número y valor”, envolviendo uno de los flancos de Onomarco al superar la caballería enemiga, atacando también la retaguardia y obligando a las fuerzas de los focidios al choque desordenado contra la falange macedo- nia. La matanza debió ser cruenta, y aun habría sido más sangrienta si muchos soldados derrotados no hubiesen abandonado sus armaduras para arriesgarse a tratar de alcanzar 193. Traducción de Guzmán Hermida 2011. 194. Buckler 1989, 148-195 y Cawkwell 1978b, 61 han propuesto que hubiese sido en este momento, y no en 354/3, que Filipo habría asediado Pagasas. 195. Hammond 1994a, 47; Buckler 2003, 418. 196. Las similitudes de este razonamiento, y quizás de la estrategia completa de Filipo en esta batalla, se asemejan de un modo interesante a la batalla de Isos de Alejandro Magno contra Darío III. 197. Éste sería uno de los motivos fundamentales de la propaganda de relación de Filipo con lo divino, que después heredaría Alejandro. Sobre todo ello, véase el capítulo de A. I. Molina, en este mismo volumen. Por otra parte, es posible que Filipo siga aquí una actitud que ya había sido puesta en marcha con anterio- ridad por algunos líderes tesalios, como Jasón de Feras: Graninger 2009, 111-114. 60 borja antela-bernárdez a nado la salvación en los barcos atenienses. Diodoro cuenta un total de 6.000 muertos entre focidios y mercenarios, y al menos 3.000 prisioneros. Onomarco, por su parte, fue ejecutado por orden de Filipo198, y muchos de los supervivientes fueron castigados como sacrílegos, siendo ahogados en el mar. Los gestos en relación con el castigo de aquellos que habían cometido sacrilegio contra Apolo y Delfos pueden perfectamente ser entendidos como una carta de presen- tación de Filipo para con la Grecia central, a la que ahora Filipo tenía acceso por medio de su implicación en la Guerra Sagrada, en la que no solo afirma aceptar la entrada, sino que hace su aparición como salvaguarda y paladín del dios mismo199. No obstante, antes de continuar su avance, la situación merece atender los asuntos tesalios. En primer lugar, Filipo ganó control sobre Pagasas200, y con ello, sobre el único puerto importante en Tesalia, con el valor estratégico que ello le confería al mismo. Reclamando el derecho que le confería haber conquistado la ciudad, la mantuvo en su poder en vez de cederla al control de la Liga Tesalia, al igual que sucedió también con las ciudades de Perrebea y Magnesia201. Mientras, en Feras, Licofrón y Pitolao solicita- ron garantías de paso seguro para sus mercenarios y para sí mismos, a cambio de rendir la ciudad. Con ello, desaparecía la tradicional lucha de facciones en Tesalia, ahora en manos de Filipo, quien además aprovechó para establecer una alianza mediante el ma- trimonio con Nicesípolis, sobrina de Jasón de Feras, lo que definitivamente garantizaba su preeminencia sobre las dos fuerzas en oposición, unificando Tesalia bajo su propia autoridad. Por medio de su liderazgo sobre la Liga Tesalia, Filipo ayudó a expulsar a aquellos líderes de ciudades que habían dado apoyo a los focidios202, como en Trica o Farca- dón203, mientras que en otras ciudades como Farsalia204, Pelina205 o Cranón206, y algunos 198. Buckler 2003, 418-419 afirma que Onomarco fue crucificado y que su cuerpo quedo insepulto, castigo reservado a los sacrílegos. 199. Buckler 2003, 419. 200. Hammond–Griffith 1979, 278, 286. 201. D. 1.22, junto con su escolio; Hammond–Griffith 1979, 285-286-287. 202. Westlake 1935, 176-180. 203. Diod. 18.56.5; Hammond–Griffith 1979, 270-271; 286. 204. Polyaen. 4.2.19. 205. Hammond–Griffith 1979, 271, 286. 206. Hammond–Griffith 1979, 270, 286. flipo y tesalia 61 habitantes del valle del Enipeo fueron vendidos como esclavos por haber apoyado a los sacrílegos207. Gonfi pasó a llamarse Filipópolis208. El éxito militar sobre Onomarco y sus aliados le proporcionó también el apoyo del ejército tesalio, lo que se tradujo en la elección de Filipo como arconte del consejo de la Liga209, un cargo que resultaría vitalicio, y que posteriormente le sería ratificado también a su hijo Alejandro. Además de la dirección sobre el ejército, Filipo obtenía así, también, el control de los recursos fiscales provenientes de puertos y mercados tesalios210. No obstante, no resulta fácil advertir qué significaba exactamente el cargo de jefe de la Liga Tesalia. Asimismo, la elección convertía a Filipo en una especie de tagós, antiguo cargo monárquico tesalio, aunque Filipo se cuidó mucho de no emplear en ningún momento este término para referirse a sí mismo211. Sumados a los vastos recursos disponibles en el reino de Macedonia, estos beneficios militares y económicos convertían a Filipo en el principal poder del escenario político griego, un poder en el norte que, con la Guerra Sagrada aun en marcha, le permitía acceder al conflicto en Grecia central por medio de la presencia tesalia en la Anfictionía, y con ello, a intervenir en los asuntos de los griegos de manera directa, comenzando así la auténtica expansión de la hegemonía macedonia que acabaría consolidándose definitivamente en Queronea con su victoria de 338. Sin embargo, la consolidación del poder macedonio sobre Tesalia no debió ser un resultado absoluto e inmediato, a juzgar por los hechos de 349-348, cuando Pitolao, al parecer único superviviente de los descendientes de Jasón de Feras, volvió a Tesalia aprovechando la ausencia de Filipo, ocupado en el asedio de Olinto y la campaña con- tra la Liga Calcídica212. El malestar por la ocupación macedonia de Magnesia, ciudad vinculada tradicionalmente a Feras, señala cómo la situación tesalia era aún inestable, y demuestra que la hegemonía de Filipo en la zona todavía no era del todo segura213. Sabemos que Pitolao se había refugiado en Atenas junto con su hermano Licofrón des- 207. Liv. 32.12.6-9. 208. Steph. Byz. s.v. “Filippos” (Gonfi); Hammond–Griffith 1979, 286-287. 209. Sobre la problemática cronológica y de fuentes, vid. Sprawski 2003, 59-61. 210. D. 1.22; Hammond–Griffith 1979, 289-292. 211. Errington 1990, 62 n.9. Sobre la distinción entre árchón y tagós, vid. X. Hell. 6.1.8-9, 12, 23; 6.4.34. Asimismo, Hammond–Griffith 1979, 288-289; Buckler 2003, 420-421 n.41 y, sobre todo, Spraws- ki 2003, 61-64. 212. D. 1.22, 2.11; Diod. 16.52.9. Cf. Badian 1999. 213. McQueen 1995, 121. 62 borja antela-bernárdez pués que Filipo les expulsara de Feras, recibiendo incluso derechos de ciudadanía por los atenienses214. Sin embargo, Pitolao no recibió apoyo ateniense en esta nueva campaña contra Filipo, reclamado una vez más por los tesalios para resolver la situación, y pese a que desconocemos el desarrollo de la campaña con detalle, no parece que la victoria macedonia sobre Pitolao haya sido especialmente difícil. Pese a ello, la situación no parece haber quedado igualmente resuelta, como de- muestran los acontecimientos posteriores. El final de la Guerra Sagrada debió poner en cuestión el mantenimiento por Filipo de su control sobre Tesalia. Asimismo, es probable que algunos círculos tesalios sintieran cierta desafección por el beneficio que Filipo les había proporcionado a cambio de su apoyo incondicional en la guerra. Ciertamente, a raíz de la victoria de Filipo y sus aliados contra los focidios en 346-345, el rey macedonio obtuvo los votos que antes pertenecían a aquellos en el consejo de la Anfictionía, gracias al apoyo tesalio215. También ganaba así Filipo el derecho a organizar los Juegos Píticos, junto con los tesalios y los beocios216, lo que sin duda le proporcionaba nuevamente una importante capacidad de injerencia en Grecia central, además de alimentar sus mecanis- mos de propaganda panhelénica217. En 344 sabemos que Filipo seguía reteniendo en su poder las ciudades de Pagasas y Magnesia, lo que generaba malestar entre estas pobla- ciones, que se sumaba al de Feras, y seguramente incluso al de Larisa, donde sabemos que un miembro de los Alévadas, Simo, acuñó moneda en su propio nombre218, lo que podría manifestar un claro intento de independencia frente al dominio efectivo de Filipo en Tesalia. Demóstenes afirma que muchas ciudades tesalias estaban sometidas a la presencia de guarniciones macedonias219. Nuestras informaciones son fragmentarias, y resulta di- fícil establecer un marco cronológico de los acontecimientos, pero parece evidente que existió algún tipo de stásis generalizado en muchas comunidades tesalias220. Si bien el hecho de que Diodoro (16.68.8) señale que Filipo expulsó de diversas ciudades a los ti- ranos puede hacernos pensar en una serie de movimientos locales de oposición a los ma- 214. [D.] 59.91; Arist. Rhet. 1410a, 17. 215. Diod. 16.60.1; Paus. 10.3.3, 8.2; Hammond 1994a, 94. 216. Diod. 16.60.2. 217. Sobre el Panhelenismo y la Hegemonía en tiempos de Filipo, vid. Antela-Bernárdez 2007. 218. McQueen 1995, 145; Worthington 2010, 111. 219. D. 19.260. 220. Arist. Pol. 1306a30; D. 1.22 Schol. flipo y tesalia 63 cedonios, lo cierto es que también es posible que el mecanismo de control del territorio puesto en marcha por Filipo hubiese sido aún más complejo, apoyando y financiando en Tesalia grupos de oposición a las élites tradicionales de cada ciudad, y con ello, animan- do en primer lugar el mantenimiento de fricciones internas que le favorecían y, sobre todo, generando facciones políticas que le fuesen fieles frente a los poderes tradicionales, lo que le confería en definitiva autoridad sobre un nuevo grupo de actuación y liderazgo político en Tesalia que emergía sencillamente de la propia gestión de Filipo. Ésta parece haber sido en muchos casos la forma de actuar de Alejandro en relación con las relacio- nes diplomáticas con los pueblos bajo su dominio221, y nada hace pensar que no fuese también la forma de gestionar y minimizar los poderes locales tradicionales en el caso de Filipo. En cualquier caso, por las fuentes sabemos que Filipo estableció en Tesalia una estructura administrativa de división regional en cuatro distritos (Histiatiótide Tesalióti- de, Pelasgiótide y Ftiótide), empleando el formato de una tetrarquía que, si bien tenía un origen anterior, había quedado en desuso222. Ello permitía a Filipo afirmar en el poder territorial tesalio a algunos de sus amigos y más próximos tesalios, quienes en definiti- va debían representar en sí grupos o colectivos opuestos a los aristócratas tradicionales de la región. De entre estos tetrarcas223, el que mejor conocemos es Daoco de Farsalia, probablemente responsable de la Ftiótide, mencionado en una inscripción délfica224. A ello debe añadirse la instauración por Filipo de una decarquía en Tesalia225, mediante la que cada ciudad era gobernada por diez representantes226, elegidos directamente por Filipo227. No es de extrañar que, ante estas reformas, las circunstancias tesalias animasen 221. Antela-Bernárdez 2019b. 222. D. 9.26; McQueen 1995, 146. McQueen fecha esta reforma en 341, pero los indicios que tenemos no invalidan ni esta fecha ni tampoco alguna datación anterior, quizás 343. 223. Algunos de cuyos nombres son probablemente mencionados por Demóstenes (19.295) en su lista de traidores. Para Tesalia serían Daoco, Cineas y Trásidas. 224. Anson 2012. 225. D. 6.22. 226. Es complicado saber si el término decarquía hace referencia al gobierno de cada ciudad o de toda Tesalia. El análisis más completo aparece recogido en Hammond–Griffith 1979, 523-544, con sumo detalle sobre las opciones interpretativas, incluyendo además reflexiones sobre la tetrarquía. 227. De nuevo, la cronología es problemática. Si tenemos en cuenta las observaciones de Sealey 1976, 494-495, podríamos pensar en el establecimiento de las decarquías en 343 y de la tetrarquía en 342, quizás substituyendo las decarquías. No obstante, el estado de nuestras fuentes no permite validar defi- nitivamente ninguna opción, ni invalidar la posibilidad que decarquías y tetrarquía hubiesen funcionado 64 borja antela-bernárdez a Demóstenes (9.26) a considerar que Filipo había esclavizado a los tesalios. Sin embar- go, a la luz de las relaciones posteriores, entre Alejandro y los tesalios, podemos también percibir un amplio apoyo de éstos a Macedonia, que además recibió claros beneficios y un trato específico de favor por parte de Alejandro durante la conquista asiática228. En cualquier caso, tanto el caso de Alejandro como los diversos esfuerzos organizativos de Filipo demuestran la importancia de Tesalia en su política exterior y en el afianzamiento y consolidación de la hegemonía macedonia sobre el mundo griego. simultáneamente. Sin embargo, otras opciones interpretativas son posibles: sabemos de la necesidad de Filipo de controlar no solo las ciudades tesalias, sino también las comunidades de periecos, fundamentales en su control de los votos de la Anfictionía, y puesto que las comunidades de periecos eran 6 (perrebeos, dólopes, aqueos de Ftiótide, magnesios, enianos y malieos), y que los tetrarcas eran 4, quizás esa decarquía de Demóstenes era, en realidad, una referencia a estos 10 hombres que Filipo habría puesto al frente de las estructures de organización administrativa regional tesalia. 228. Mendoza 2020.