Martín Viso, Iñaki (ed.), Pastos, iglesias y Destaca, pues, la enorme coherencia de la meto- tierras. Los comunales en la Meseta del Duero dología y del planteamiento, y esto tiene una serie (siglos ix-xii), Madrid, Sílex Ediciones, 2022, 426 de beneficios altamente reseñables, pero también pp. ISBN 978-84-19077-32-5. lleva aparejados algunos pequeños inconvenientes. Unos y otros se ponen de manifiesto en la El tema de los comunales es de esos que presentación del volumen (pp. 17-77). En este parecen no pasar nunca de moda. A estas altu- apartado, Iñaki Martín Viso realiza un breve ras, se puede llegar a tener la sensación de que recorrido por la literatura generada sobre los es realmente difícil decir algo nuevo sobre un comunales en los últimos años en los diferentes ámbito de estudio sobre el que se ha escrito tanto. territorios europeos y define la línea de interpreta- Nada más lejos de la realidad, el análisis de los ción que guía las investigaciones que conforman espacios de uso y gestión colectivos está some- el libro. Más allá de una aproximación primiti- tido a una renovación casi constante, que supera vista y economicista, los comunales se sitúan en la volatilidad de ciertos ámbitos historiográficos el centro de la acción y, a partir de un poliédrico y se incardina en debates realmente profundos análisis, se quiere llegar a entender las relaciones sobre las sociedades pasadas, no solo medievales. de poder generadas a su alrededor. Por decirlo de Da buena cuenta de ello el volumen que coor- una manera rápida y –quizá, demasiado– directa: dina Iñaki Martín Viso, altamente estimulante los comunales no se conciben como unos bienes en muchos sentidos. ancestrales que pertenecen a comunidades frágiles El origen de la monografía viene detallado que sucumben a la presión señorial a partir del por el editor en las primeras páginas. Es producto siglo ix, sino como un elemento central en la dis- del trabajo que ha llevado a cabo de manera coral cusión existente entre los distintos actores socia- un grupo de seis investigadores de la Universidad les, la legitimación del poder y la construcción de Salamanca –los cinco que firman alguno de de identidades en la Alta y la Plena Edad Media. los trabajos que componen el volumen, además Tomando como referencia el planteamiento de de Fernando Luis–, bajo el paraguas proporcio- Elinor Ostrom, se parte de la premisa de que los nado por un proyecto de investigación financiado comunales son articulados «desde abajo» y esto CUADERNOS DEL CEMYR, 32; 2024, PP. 496-499 496 por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Ahora explica su resiliencia, pues permite su encuadra- bien, no se trata de un compendio de estudios miento en modelos que promueven la domina- sin más: los artículos siguen un planteamiento ción de unos grupos sobre otros. común, que traza las directrices básicas a seguir, En este mismo capítulo, se explican las par- aunque deja espacio a las lógicas particularidades ticularidades del caso de la Meseta del Duero, se que requieren los distintos casos que se abordan presentan las fuentes utilizadas para elaborar los y las temáticas concretas que se tratan. diferentes estudios y se describen los tipos prin- Para acometer esta tarea, el equipo de tra- cipales de espacios y bienes comunales, todo ello bajo coordinado por Iñaki Martín Viso ha con- acompañado de un amplio aparato instrumental feccionado conjuntamente una base de datos que que proporciona la información de trabajo básica. se ha elaborado a partir del escrutinio de 9166 En este momento, ya se manifiesta una de las pro- documentos y que reúne 507 referencias sobre blemáticas que va a ser una constante a lo largo los comunales en la Meseta del Duero entre los de todo el volumen y no es otra que el carácter siglos ix y xii. Todas las investigaciones se mueven «elusivo» de los comunales. La autora y los auto- en un marco cronológico y geográfico concreto, res de los distintos trabajos se apropian de este se articulan alrededor de una serie de pregun- término para hacer referencia a unos espacios que tas comunes y se nutren de un mismo corpus tenían una importancia capital en la organización documental, previamente analizado, discutido social, económica, política y cultural, pero que y sistematizado en base a unos mismos criterios. escapaban de los registros escritos precisamente Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA) por su carácter comunal. Si el lector y la lectora sos fluviales. Se observa, además, la existencia se han percatado de las cifras ofrecidas antes, los de dos niveles de propiedad y de gestión: uno, comunales solo aparecen en un 5% del total de considerado «inferior», queda en manos de per- la documentación conservada para la Meseta del sonajes indeterminados, aunque próximos a las Duero entre los años 800 y 1200. Hay, además, comunidades locales, encargados de garantizar su un desequilibrio interno en esta representatividad: perdurabilidad; otro, definido como «superior», las 251 menciones que se documentan en León está bajo el auspicio de los grupos dominantes, cubren el 4% de las escrituras, mientras que las que velan por el correcto uso de las sernas y hacen 214 apariciones de Castilla y las 42 de la Extre- de mediadores en la resolución de los conflictos. madura suponen cerca del 8%, respectivamente. Se atribuye a estos comunales un papel central en Estas mismas diferencias de representación de los el proceso de construcción del poder de los reyes comunales se reproducen en la cronología, pues leoneses y los condes castellanos en el siglo x, las menciones son muy reducidas en el siglo ix y utilizados con el objetivo de tejer una red de afi- se vuelven mucho más numerosas a medida que nidades que refuerza su posición al frente de las nos acercamos a finales del siglo xii. estructuras sociales y políticas. En resumidas cuentas, se observa que el Sigue el estudio presentado por Rosa Quet- análisis se ha efectuado con un volumen de glas Munar e Iñaki Martín Viso sobre las igle- información escaso en comparación con otros sias «comunitarias» –los autores utilizan las aspectos de la sociedad del momento y esto comillas durante todo el trabajo–, asociadas a sirve a la autora y los autores para mostrar que comunidades locales o a individuos concretos, los comunales se movían en un rango distinto que devienen también elementos centrales en la al del resto de bienes y propiedades –con todas definición de las relaciones de poder (pp. 145- las reservas que se pueden tener al utilizar este 187). Quetglas y Martín Viso describen cómo los último concepto–, producto precisamente de su templos locales se encuadran en las estructuras carácter colectivo. Reconocido esto, sorprende que comienza a implantar la Iglesia Occidental que se preste tanta atención al análisis cuanti- en la Plena Edad Media gracias a la acción de tativo –que ocupa varias páginas en cada uno sus representantes en las tierras leonesas y cas- CUADERNOS DEL CEMYR, 32; 2024, PP. 496-499 497 de los trabajos– porque, en realidad, la utilidad tellanas, obispos y abades, básicamente. Ahora y la riqueza de la documentación se muestran bien, esto no supone su completa privatización, cuando se realizan interpretaciones cualitativas pues las iglesias conservan el carácter colectivo de los ejemplos que se consideran significativos. que les confieren unas comunidades campesinas Quizá se podría haber dado menos importancia que tienen en estos edificios y en los ritos que a las cifras y más a los casos, aunque se entiende se practican en su exterior y su interior algunos la dedicación a las primeras por tratarse de un de los aspectos básicos que conforman las iden- estudio planteado en términos amplios que tiene tidades locales. la intención de ofrecer una visión panorámica de A continuación, Daniel Justo Sánchez se los comunales. ocupa de los bienes mancomunales y las for- Hecha la presentación, se pasa al primer mas de territorialidad supralocal (pp. 189-252). estudio de caso, dedicado a las sernas, que corre Aunque se conocen casi siete decenas de regis- a cargo de Javier Gómez Gómez (pp. 79-144). tros con menciones a este tipo de bienes comu- Si bien es cierto que este tipo de espacio comu- nales, el autor decide centrar su atención en tres nal es predominante en la documentación –con casos concretos, que sintetizan su repercusión 336 menciones, el 60% del total–, resulta una en el proceso de construcción de las relaciones tarea significativamente ardua realizar un análisis de poder. Se parte de la existencia de espacios concienzudo de las sernas, debido a su carácter de uso mancomunal, cuyo disfrute pertenece a diverso y a la información que proporcionan las distintas comunidades locales repartidas por un fuentes. Entendidas como zonas de uso gana- valle, y esto deriva, a su vez, en la formación de dero y agrícola, colectivo e individual, se sitúan identidades supralocales. En última instancia, en torno a las vías de comunicación y a los cur- estas zonas y la articulación que generan a su alrededor son mediatizadas por los condes y los sión general del volumen (pp. 355-394). Aquí, reyes para implementar estructuras de organiza- se retoman las ideas principales expresadas en ción de los territorios que sirven para imponer su los distintos trabajos y se les da una coherencia autoridad, son más rígidas y modifican la natu- que perfila el planteamiento formulado al inicio, raleza de los mancomunales, pero no eliminan rematado ahora con la inclusión de tres directri- su transcendencia. ces fundamentales para acabar de darle forma. Este aspecto constituye, precisamente, el En esta contribución final, el autor sostiene que eje central del siguiente capítulo (pp. 253-299), los comunales se sitúan en el centro del proceso que Iñaki Martín Viso dedica a los comunales de creación de una identidad local que sirve para que pertenecen a aquello que denomina como definir los territorios y las comunidades que los «poder central». Concretamente, realiza un aná- ocupan. Estas, a su vez, desarrollan sistemas lisis pormenorizado de las sernas, los espacios complejos de gestión y de acción colectiva que mancomunales y el regalengo, un término con- redundan en la adquisición de pautas propias de fuso que recoge todos los bienes o derechos que organización, cosa que repercute en la relación están en manos del rey en calidad de señor. En que entablan los colectivos campesinos con los los dos primeros, se defiende que los reyes y los señores y la monarquía, los cuales usan los espa- condes ejercen un control sobre el nivel superior, cios de disfrute colectivo para construir y ejer- asociado a la salvaguarda de los usos colectivos, cer su autoridad en el espacio local. Así pues, los mientras que el nivel inferior queda en manos comunales no se crean en la Plena Edad Media, de individuos laicos y comunidades locales, que sino que a partir del siglo xi tiene lugar su for- ostentan unos derechos. En el tercero, la exi- mulación jurídica en el seno de modelos sociales gencia de prestaciones deriva igualmente en la que combinan los usos colectivos y el dominio obtención de la protección de los espacios colec- social a escala local. Por todo ello, los comunales tivos. Por tanto, este dominio real poco tiene que se integran en una economía moral que explica su ver con la concepción heredada de la tradición carácter poliédrico, pues aúnan múltiples niveles legal romana. Más bien, se trata del resultado horizontales y verticales de interacción entre los del proceso de edificación del poder político de distintos grupos sociales. CUADERNOS DEL CEMYR, 32; 2024, PP. 496-499 498 la monarquía a partir del siglo x, que aprovecha Para acabar, se incluye un amplio listado los comunales para construir, afirmar y conso- de fuentes y bibliografía que contiene todas lidar su autoridad en la escala local. las referencias citadas en los distintos estudios Sirve como elemento de comparación el (pp. 395-426). Esta es la última evidencia de estudio que presenta Ainoa Castro Correa, que la unidad que se quiere imprimir al volumen, analiza el papel de los comunales en Galicia entendido como un producto cohesionado y no entre los siglos ix-xii (pp. 301-354). La tónica como una simple compilación de contribucio- que se describe es la misma que en la Meseta del nes. Y la verdad es que la percepción final del Duero, aunque más acentuada todavía: de los lector es esta: a medida que pasan las páginas, 3910 documentos recogidos entre 800 y 1199, se tiene la sensación de estar leyendo un trabajo tan solo aparecen 48 menciones a comunales, tremendamente coherente, con sus lógicas par- es decir, poco más del 1%. Sobresale, pues, la ticularidades. En buena medida, esto se debe a invisibilidad de unos espacios que están mar- la existencia de un planteamiento común, que cados por su estrecha vinculación a los grupos ha sido bien asumido por todos los miembros que los aprovechan y que están regidos por unos del equipo. Las conclusiones a las que llegan son derechos consuetudinarios que únicamente los parejas, cosa que da solidez a la investigación dejan emerger en la documentación cuando la colectiva y permite articular propuestas futuras costumbre se pone en entredicho o cuando los de estudio de los comunales. grupos dominantes intentan apoderarse de ellos Porque, en efecto, el tema no está agotado, para su propio beneficio. ni mucho menos. Realizado el análisis general, se Cierra el libro otro capítulo firmado por intuye esencial conocer las fricciones que genera Iñaki Martín Viso, que hace las veces de conclu- la utilización de los comunales en la edificación de las relaciones de poder. Ya se anuncia en la pre- concretar la capacidad real de aprovechamiento sentación que no se ha podido atender la cuestión de estas zonas y, así, entender mejor los intereses de la conflictividad y, a nuestro humilde juicio, creados a su alrededor por parte de comunida- es trascendente poder hacerlo para descubrir las des campesinas, señores, condes y reyes. Estas y respuestas que ofrecieron los grupos sociales afec- otras aportaciones semejantes pueden ayudar a tados por los procesos descritos, así como para fortalecer un proyecto ya muy sólido que, con- calibrar la fuerza de sus reacciones y el impacto trariamente a lo que sostiene el coordinador del de sus reivindicaciones. Del mismo modo, sería volumen en las últimas páginas, va camino de un buen ejercicio contrastar la información pro- convertirse en un modelo de referencia en el porcionada por las fuentes escritas con los regis- estudio de los comunales. tros arqueológicos porque una simple prospección puede esclarecer algunos de los puntos que que- Vicent Royo Pérez dan más ensombrecidos en los distintos trabajos. Universitat Autònoma de Barcelona Definir la localización, la extensión y la caracte- E-mail: vicent.royo@uab.cat rización botánica y edafológica de los espacios ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2486-2118 de uso comunal puede ofrecer la posibilidad de DOI: https://doi.org/10.25145/j.cemyr.2024.32.28 CUADERNOS DEL CEMYR, 32; 2024, PP. 496-499 499