Por Verónica Castro
Lila Pinto es graduada en Ciencias de la Educación y magíster en
Didáctica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de
Buenos Aires. Luego hizo un doctorado con especialización en tecnología
educativa en la Facultad de Educación (Teacher College) de la
Universidad de Columbia, de Nueva York; y a partir del año 2002
comienza a trabajar en el Centro de Tecnología Educativa de esa
universidad: el Columbia Center for New Media Teaching and Learning (ccnmtl), de cuyas actividades habla en esta entrevista.
Se trata de un Centro en donde los tecnólogos educativos y los docentes
trabajan juntos en el desarrollo de proyectos que aplican tecnología
multimedia para enriquecer e innovar en las propuestas de enseñanza. La
idea principal es usar la tecnología para ayudar a generar cosas nuevas
en el trabajo de los docentes. “Nunca se empieza por la tecnología,
siempre se empieza por lo pedagógico”, dice Lila Pinto.
—¿Qué tipo de proyectos realizaron durante el período en que estuvo trabajando en el CCNMTL?
—Hay tres proyectos que para mí son claves para entender cómo
se desarrolló la tecnología en las propuestas de enseñanza de la
universidad durante el período de 1999 al 2005, y para ver algunos de
los cambios que tienen relación con el desarrollo tecnológico. Para
entender mejor el proceso que hizo el centro voy a llamar al primer
momento Skunkworks
(concepto que viene del management) que tiene que ver con crear
rápidamente prototipos de proyectos innovadores para mostrarles a los
docentes qué podíamos imaginar y qué podíamos llegar a hacer con las
nuevas tecnologías. El segundo momento lo llamo CourseWorks
(2000-2001), y se trató de la construcción de una plataforma que usa la
Universidad de Columbia para todos sus cursos, un campus. Y el tercer
momento se focaliza en el trabajo con video para la formación docente.
El primer proyecto se llama Multimedia Study Environment
(1999), y se trata de un entorno de estudio multimedial donde los
alumnos pueden estudiar un texto complejo. En una primera etapa se
construyó un hipertexto sobre “El postmodernismo o la lógica cultural
del capitalismo avanzado”, de Fredric Jameson, ante la necesidad de un
docente de trabajar sobre ese texto complejo para los alumnos (el texto
tiene muchísimas referencias a universos culturales e intelectuales del
autor y al docente le costaba mucho generar entradas al texto y que los
alumnos lo entendieran). Entonces, junto con nosotros –los tecnólogos
educativos– el profesor se sentó a ver cómo iluminar el texto de modo
de generar ventanas para los alumnos. El texto tiene un tratamiento
central que está anotado con links de distintos colores, que responden
a distintos ítems; por ejemplo, todos los links en celeste marcan
conceptos, todos los amarillos son obras de arte, etc. (luego, con los
años, se van a ir desarrollando versiones mucho más sofisticadas de
este entorno). Lo que es relevante de este proyecto en términos de
decisión pedagógica y del diseño de este material es que el texto
principal jamás desaparece: se puede ir atrás o adelante en las
columnas de las anotaciones, etcétera. Hay prácticas que responden a la
misma lógica del material impreso y otras que no. Por ejemplo, en el
caso del trabajo de Fredric Jameson una categoría importante es la
comparación que él hace de las obras de arte de Andy Warhol y Van Gogh
(sobre los zapatos de Warhol y Van Gogh). Al profesor le resultaba un
poco difícil llevar las dos obras de arte y compararlas, y el entorno
multimedia le permitió hacerlo en pantalla; subir las dos imágenes y
yuxtaponerlas, que era su estrategia de enseñanza. No quiero decir que
esto no se haya podido hacer en el pizarrón, por ejemplo, pero la
tecnología le facilitaba más el acceso a esa forma de pensar, a
yuxtaponer las imágenes. Hay que aclarar que este proyecto se trata de
un entorno de estudio, marca la diferencia del debate pedagógico
alrededor de lo que significa estudiar y aprender.
—De allí la distinción entre el Study Environment y el Learning Environment...
—Claro, esta distinción refiere a una conceptualización
pedagógico-didáctica del lugar que ocupa la propuesta del material en
las actividades y estrategias diseñadas por el docente de este curso.
Al conceptualizarlo como un entorno para el estudio se está haciendo
énfasis en un tipo de involucramiento particular del alumno, que tiene
que ver con su recorrido por los universos que abre el material y con
la puesta en juego de estrategias de comprensión e indagación en
relación con el contenido del texto. Hay por supuesto todo otro plano
de análisis, demasiado extenso para discutir en poco tiempo, y que
tiene que ver con comprender las diferencias del estudiar y del
aprender como procesos distintos, que en el mejor de los casos
confluyen pero que no siempre se encuentran.
Otro ejemplo muy distinto es del proyecto “King Lear”, que preparamos junto con el profesor para una clase de Literatura de undergraduate (la educación superior en los Estados Unidos está dividida en dos niveles: undergraduate y graduate;
el primer nivel es lo que sería para nosotros el CBC y dos años más, y
es la base del sistema educativo del nivel superior; y los graduate
son los masters, por ejemplo). El propósito de este proyecto fue
trabajar la relación entre la obra escrita y su puesta en escena y
poder ver cómo un mismo texto es interpretado de forma distinta de
acuerdo a cómo lo pone en escena el director, los actores. Los alumnos
podían ver, por ejemplo, una escena de Shakespeare por Lawrence Olivier
y la de Orson Welles, y las podían comparar, y como el texto que
acababan de leer está interpretado de dos maneras bien diferentes.
Realmente se convierte en una herramienta muy potente para el alumno.
Además, en el video hay anotaciones de escenas del profesor.
—Y ¿cómo manejan el tema del copyright para reproducir los videos?
—Los utilizamos bajo el concepto de fair use, que
fundamentalmente habilita la reproducción de este tipo de materiales
siempre y cuando sean utilizados en proyectos educativos que habrán de
ser usados para el trabajo en el marco de un curso o una propuesta
pedagógica específica. Por eso estos trabajos no son abiertos, están
publicados en la página web de la universidad, pero sólo pueden acceder
a ellos los alumnos del curso.
—Y ¿la herramienta es read only para los alumnos o ellos también pueden anotar las escenas, por ejemplo?
—Sí, por ahora es read only. Este es nuestro debate
desde siempre, porque para mí no debería serlo. Nosotros como
tecnólogos educativos aprendemos más de las disciplinas al hacer estas
herramientas, en los debates que tenemos para construir las distintas
anotaciones o la categorización de los temas.
— ¿Las herramientas tecnológicas que desarrollan son genéricas? ¿Cómo es el nivel de uso?
—La realidad es que cada tema a abordar es diferente y necesita un
tratamiento diferente. Al sistematizar el tratamiento de un texto se
pierde la posibilidad de hacer anotaciones específicas para el texto.
Los docentes usan mucho este tipo de herramientas tecnológicas en las
aulas, pero no desarrollamos herramientas tecnológicas genéricas,
desarrollamos proyectos pedagógicos para cada materia y para cada
docente. De todas formas, ahora el centro está viendo la posibilidad de
trabajar con la biblioteca de la universidad (la Columbia Libraries),
una de las más importantes de los EE.UU., para catalogar todos estos
recursos para que sean accesibles para mayor cantidad de estudiantes.
De todas formas, a partir de este segundo momento, que llamé CourseWorks
(2000-2001), el Centro trabajaba en ayudar a construir páginas web para
los docentes, y subirles los materiales a la Web, pero como nos llevaba
mucho tiempo, muchas horas hombre haciendo páginas web (había mucha
demanda) decidimos hacer una plataforma que nos ayude a todos a
agilizar el proceso. Y optamos por un modelo de software comunitario,
para poder tener nosotros el acceso al código. Tenía las mismas
funciones que en general tienen todas las plataformas, pero lo que me
parece importante de esto no es la plataforma en sí, sino el uso que el
centro le da al campus; aunque le podría dar un uso que fuera sólo para
ofrecer servicios lo que hace es dar el campus como una oportunidad:
está planteado como un espacio no sólo para que las materias tengan sus
contenidos on line sino como una forma para que tanto docentes como
alumnos interactúen con la tecnología desde el punto de vista de
mejorar el uso pedagógico de la información, para replantearse cómo
categorizarla o recategorizarla. Y esto es lo que nosotros los llamamos
las herramientas que ayudan a generar el tercer espacio: el de la
imaginación pedagógica. Porque con la tecnología se puede seguir
reproduciendo lo que se hace en las clases presenciales o se puede
replantearlas y organizar la información por temas o por ejes, que le
dan una perspectiva más integradora a la materia, y no por fechas o
semanas como en general deben plantearlas en las clases presenciales,
por ejemplo.
—¿El campus y los demás proyectos del Columbia Center for New Media Teaching and Learning (ccnmtl) son complemento de la educación presencial o forman parte de proyectos de capacitación a distancia?
—Todo forma parte de un complemento para la educación presencial.
—¿Y los proyectos de capacitación docente a través de videos?
—Un proyecto es Vital (Video interacción for teaching and learning).
Surge a partir de las necesidades de un profesor de psicología
cognitiva que trabaja en temas de matemáticas para maestros de nivel
inicial, y que intenta ayudarlos a que puedan hacer mejores actividades
en sus clases. Porque es muy importante que los maestros de jardín de
infantes entiendan cómo los chicos desarrollan ideas matemáticas. Este
profesor trabaja desde hace años con el método clínico con chicos y
tiene una colección de videos con entrevistas a chicos de nivel
inicial. Antes de que surja este proyecto lo que hacía era llevar a las
clases con los maestros estos videos. Ahora este proyecto le implicó
digitalizar los videos, pero no para hacer lo mismo que le permitían
los videos antes, sino para tener mayores posibilidades. Y allí surge
Vital, que es un proyecto que tiene toda la colección de los videos on
line, a los que además se les agregó un workspace que permite a
los alumnos anotar el video y explicar en el video mismo las evidencias
de lo que creen que está pasando. Esto cambia el modo anterior en
varios sentidos; por un lado, los alumnos tienen acceso siempre al
material, porque está on line (el video se convierte en un recurso de
estudio, pueden manipular el video para confeccionar sus respuestas,
volver a verlo, retroceder mil veces, etc.). Por otro, les permite
enviarle al docente los videos con las escenas anotadas, como respuesta
de su trabajo. Además, en la etapa final, los alumnos del curso
tuvieron que hacer sus propios videos.
Este proyecto fue un éxito y luego ganó un subsidio del Nacional
Science Foundation. Es decir que además fue una inversión que hizo el
Centro, porque ahora el proyecto se está autofinanciando.
Luego este mismo entorno del Vital lo usamos para una
materia de terapia de pareja dentro de la carrera de Trabajo Social,
pero le agregamos la simulación. Teníamos videos del terapeuta con la
pareja que iba a la sesión y usamos el entorno para simular. Ahora no
sólo se les pedía a los alumnos que buscaran evidencias sino que
sacábamos del video al terapeuta y se abría una ventana con la
pregunta: ¿Cómo le parece que el terapeuta debería responder?
Lo que es más interesante es que se trata de un proyecto con un
desarrollo incipiente, que surge de una necesidad genuina de los
docentes, y que la tecnología les está ofreciendo ese “tercer espacio”
que mejora lo que venían haciendo y les abre nuevas alternativas. Es en
este proyecto donde surge el concepto de “tercer espacio”, porque era
el espacio en el medio del trabajo de campo, la clínica terapéutica y
la clase. En la clase son alumnos, en el trabajo de campo son
profesionales y acá se había generado un espacio en el medio donde se
mezcla y se permite el riesgo y el encuentro desde la formación
profesional.
—¿Qué panorama augura para el uso video en la formación docente?
—El uso de video en general en la formación profesional es muy
prometedor, y hay mucho para hacer en formación docente, en trabajo de
campo, y en ayudar a los docentes a armar portfolios en video. Hay que
ver el video no como forma de representación sino como forma de
construcción.
Yo sé que, en nuestro país, aún estamos lejos de este uso masivo por un
tema de baja conexión –la gran mayoría de los usuarios tiene conexión
dial up–, pero en breve esto dejará de ser así y es bueno aprovechar
las oportunidades para la capacitación que brindan las nuevas
tecnologías en videos digitales.
En el Centro ya comenzamos a producir nuestros propios videos
para capacitación y también a utilizar el video para proyectos, como
por ejemplo el Film Glosary,
que hicimos en conjunto con el profesor de la carrera de Cine y la
bibliotecaria multimedia de la Universidad. Se trata de un glosario de
términos cinematográficos donde, por ejemplo, se explica el término deep focus
que en cine significa hacer foco profundo, y se dan ejemplos en dos
películas diferentes. Además se puede ver con el comentario anotado del
profesor o sin el comentario del profesor. La idea fue trabajar sobre
el film como elemento de ejemplificación de los términos
cinematográficos, y también fue interesante la posibilidad de
superponer audio y video.
— ¿Qué otros proyectos de formación docente desarrollaron?
—Hicimos otro proyecto junto con el Centro pedagógico del MIT llamado Task (Teaching Assistants Strategy Kit), porque la mayoría de las clases masivas de undergraduate están dictadas por teaching assistants
(alumnos graduados en la universidad con muy poca formación docente) y
hay muchos problemas con esto; ante la necesidad de formarlos surge
este proyecto. El tema principal sobre el que está montado es tratar de
que los teaching assistants aprendan a fomentar la
participación en la clase. Para ello contratamos actores y armamos
nosotros hipotéticas escenas y videos alrededor de problemas que pueden
surgir en el aula. Como, por ejemplo: ¿qué hay que hacer si nadie
contesta tu pregunta? ¿O si un alumno domina la discusión?
—¿ Cómo ve el panorama futuro para este Centro? ¿Qué es lo que viene, qué es lo más sofisticado que están pensando?
—Como se trata de una variable institucional, hay muchas dimensiones
que deberíamos tomar en cuenta para la respuesta. Por ejemplo, el
desarrollo tecnológico que se dirige hacia el software social, wikis y
todo lo que tenga que ver con empezar a ofrecer herramientas de
colaboración de calidad. Porque lo que ofrecíamos hasta ahora eran
herramientas muy banalizadas. Por otro lado, hay que tener en cuenta la
escala, el crecimiento de los proyectos, cuando se llega a mucha gente.
La idea con la que empezamos tiene que ver con que los docentes
comiencen a incorporar la tecnología y se puedan incorporar a esta
nueva forma de conocimiento, que usa la tecnología no de forma
reproductiva sino para construir, y cuando alcanzamos un nivel de éxito
con esto y se empezó a extender la cultura de uso de la tecnología nos
empezamos a preguntar ¿y ahora qué? Este es el desafío nuestro ahora,
¿cómo construir proyectos significativos para los docentes?, ¿adónde me
lleva la tecnología mañana? Al principio nos conformábamos con que
aprendieran a usarla, ahora queremos que la utilicen con algún sentido
pedagógico, con posibilidades de construcción de cosas nuevas, con
transformación. Y también seguir explorando para que los propios
docentes puedan construir sus herramientas tecnológicas.
Cuando comencé a trabajar en el Centro trabajé mucho con el framework de diseño que se dirigía a esta idea que intento transmitirles. El design research
lo utilizamos para diseñar con los docentes a modo de formalizar y
poner en concreto nuestras ideas y dar un marco en la conversación con
los docentes (también es importante, en un primer momento, trabajar con
prototipo de papel para empezar a involucrar a los docentes en la
tecnología). La idea es muy sencilla –aunque compleja de llevar a
cabo–: nunca se empieza por la tecnología, siempre se empieza por lo
pedagógico.
Fecha: Febrero de 2006
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