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MVM, LA GÉNESIS
DE UN PERIODISTA // DEBUT EN PRENSA
Un 'becario'
que nació maestro
El primer trabajo del escritor en
la 'Soli' es ya un catálogo de sus ricos recursos profesionales
La firma está en letras mayúsculas y el
tema, por la erudición histórica que destila, también invita
a pensar que quien escribe el texto, que además constará de
varias entregas, es ya un veterano del diario falangista Solidaridad
Nacional. Pero no, la serie de cinco capítulos --si bien
la última consta numerada como seis-- que arranca en la página
7 del jueves 4 de agosto de 1960 significa el debut en el periodismo
profesional de Manuel Vázquez Montalbán.
La elección parece extraña e incluso aburrida de entrada: la
vida y la obra del famoso fotógrafo italiano
Alejandro Merletti (1860-1943) desde su llegada a la capital
catalana a finales del siglo XIX hasta su muerte. Merletti,
el fotógrafo del medio siglo barcelonés es el título que,
precedido por el epígrafe Barcelona frente al objetivo,
encabezará toda la serie, cuya última entrega se publicará el
9 de agosto.
Parece increíble, pero el joven periodista ha calculado a conciencia
el tema de su debut: a primera vista para el posible censor,
el reportaje apunta anodino, banal, pero desde la primera línea
el joven escritor, militante comunista en la clandestinidad,
aprovecha la vida de Merletti para revisitar la historia de
Barcelona y Catalunya de los últimos 50 años. Y sin tapujos:
Marx y Engels aparecen citados ya en la primera entrega --si
bien para burlarse de los anarquistas--, y el primero
de Mayo es ensalzado y reivindicado como tradicional
en una Barcelona claramente prerrevolucionaria. A lo largo de
los capítulos se revisitará desde la Setmana Tràgica a los famosos
Fets d'Octubre de 1934 y, en la última entrega, ya más envalentonado,
evocará "la constitución del PSUC, al que los catalanes rebautizaron
con el nombre de 'peix amb suc'". Sí, es un ejercicio de
barcelonismo como sucedáneo de un catalanismo o de una recuperación
histórica de la memoria que el franquismo obligó a olvidar,
pero tiene mérito que con ello se lance, a las primeras de cambio
y en un diario falangista, un debutante. Luego igual hay otra
razón, íntima en el ya entonces sentimental periodista: Merletti
es un barcelonés de adopción que durante la República, por filofascista,
pasó un tiempo en la cárcel, como hace constar Vázquez Montalbán,
quizá evocando el currículo de su padre, preso antifranquista,
y su condición de hijo de inmigrantes.
La serie, como texto periodístico, irá a más. En el primero,
la pluma se muestra tensa --repite coletillas como "el verdadero
sentido de la palabra", el fraseo es largo... --, pero destaca
por intención y ambición ante el estilo gris y seco que impera
en el resto del diario y, sobre todo, en la prensa de la época.
Para ganar ritmo, el joven periodista apuesta por dos planos
en la narración: la vida de la ciudad y la de Merletti corren
en paralelo.
Impresiona verle crecer de un día para otro. Y así, lo que en
el primer texto se apunta ya --una voluntad literaria que se
traduce en los arranques ("La ciudad se estremecía. De cada
anónimo adoquín podía surgir la tragedia...") y hasta en
los ladillos; una ironía socarrona que le lleva a buscar la
causa del lanzamiento de la bomba del Liceu en que el anarquista
Santiago Salvador era "partidario de Wagner y aborrecía la
ópera italiana" (ese día se representaba Guillermo Tell,
de Rossini) y que será característica evidente en la entrega
siguiente. Como un pavo real, muestra todos sus poderes cromáticos:
las metáforas, el fijarse en los detalles (el caramelo que Merletti
regaló a Alfonso XIII...), la fraseología corta cuando el texto
lo requiere ("Guerra en África. Llamamientos de reservistas.
Incitación a la deserción. Las masas en las calles. Sangre.
Incendios."), la documentación exhaustiva (el hijo del propio
Merletti le ha servido de fuente, libros leídos)... ¿Y es posible
que en su primer trabajo ya esté también su voluntad de recoger
retazos de la cultura popular? Por supuesto: en la tercera entrega
ya juega con un fragmento de un cuplé de 1914. Sí, MVM nació
periodísticamente hecho.
Noticia publicada en la
página 002 de la edición de Viernes, 24 de octubre de 2003 de
Libros.
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