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MVM, LA GÉNESIS
DE UN PERIODISTA // REPORTERISMO SOCIAL Y SENTIMENTAL
Artículos por toda la escuadra
El escritor utilizó sus primeros
textos para meter goles ideológicos en un diario de la Falange
En 1960 y 1961, la portada y las primeras
páginas de Solidaridad Nacional estaban reservadas a
las noticias censuradas de un régimen que periodísticamente
seguía en la rancia autarquía, y de una guerra fría que se iba
helando: la nueva Cuba castrista estaba a punto de romper con
unos EEUU dispuestos, a su vez, a votar por Kennedy; y un Congo
convulso ya intuía el asesinato de Patrice Lumumba. Algunas,
pocas, páginas después, en su primer año como periodista, Manuel
Vázquez Montalbán sólo escribía crónicas, reportajes, entrevistas
y series históricas para las secciones Barcelona, Información
y reportajes y Letras de la Soli.
¿Sólo? No. Vázquez Montalbán aprovechó sus primeros textos para
meter goles en un diario de la Falange y, afinando su ironía,
esbozar sus obsesiones: recuperar la memoria histórica, rescatar
la cultura popular, radiografiar la ciudad de Barcelona, formar
consciencia social, crear opinión, decantar actitudes y contextualizar
lo local con lo global. Sirva de ejemplo este arranque a seis
capítulos sobre la peripecia de dos hermanos del barrio del
Clot que a los 18 años huyeron de casa para ir a torear pero
acabaron en una comisaría de Zaragoza: "Hacía tiempo, no
mucho, que el cañón había dejado de sonar. Era el año 1940 y
de Pirineos para arriba el cañón universal había tomado el relevo,
cedido con buena gana, del pueblo español. En un mundo de Roosevelts,
Churchills, Eisenhowers, Hitlers y Stalins, cohabitaba un muchachito
español bien llamado Francisco". No era Franco, sino "Francisco
Navarro", obrero de Hispano Olivetti que 20 años después
contaba su Historia de torerillos.
Estos reportajes seriados --aparentemente banales y que él alargaba
por unas pesetas de más-- eran ideales para infiltrar materialismo
histórico, memoria popular y hasta frases en catalán. Es el
caso de las series Los 'chinos' del 'Celeste Imperio'. Cuando
los barceloneses aún eran caprichosos --en él afirmó que,
durante la guerra civil, "Barcelona parecía un queso de Gruyère
con tanto bombardeo"--; De la seda al polyester. Cuarenta
y tres siglos en busca de un tejido eterno --que trasluce
historia económica--; Torrevieja, 1960 --que retrata
la emigración en un viaje a Alicante--, y El misterio de
una fachada --que aprovecha una obra de Picasso en el cine
Bosque para hablar de la influencia en Barcelona de las vanguardias
artísticas, Lenin, Trotski y Stalin--.
Sólo hay una serie (La familia, esa pequeña patria, de
enero de 1961) cuyo rastro se pierde tras un capítulo II que
está sin firmar. No es aventurado afirmar que fue censurado
porque, aunque se apoya en una cita de José Antonio Primo de
Rivera, lo que Vázquez Montalbán hace en este reportaje inconcluso
es describir una Catalunya burguesa "dividida en tres estratos
sociales" y plantear esta cuestión: "Las Constituciones
del Universo proclaman el pleno derecho del ser humano a la
formación de una familia. El problema, en la práctica, se plantea
entre esta aspiración y las condiciones reales que la impiden
(falta de vivienda, de suficientes medios de subsistencia, de
formación familiar adecuada, de seguridad social, etcétera)".
Idéntico o más juego le daban las noticias: la inauguración
de la aduana de La Jonquera fue el pretexto para denunciar el
contrabando y el sinsentido de las fronteras; la crónica del
pregón de la Mercè de 1960 le sirvió para exaltar el "sentido
social" de la fiesta mayor; una entrevista con un cura del
Sindicato Vertical fue ocasión para preguntar "¿qué se da
primero, el salario justo o la productividad?"; y un reportaje
sobre la inauguración de la Clínica Teknon, "donde la ciudad
compra su nombre, que diría Francisco Candel, cerca del cruce
de las calles Ganduxer y Vía Augusta", fue ocasión de denunciar:
"Esta clínica está hecha a la medida de los niños. El niño
está en su centro. Pero sin abstracciones ni inútiles generalizaciones.
El niño que está en su centro es el que como mínimo paga 200
pesetas diarias...".
Noticia publicada en la
página 003 de la edición de Viernes, 24 de octubre de 2003 de
Libros.
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