ACTA SESIÓN PÚBLICA C K I . I £ U U . A » . ' L P O H IK-A. ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE LA PROVINCIA DE BARCELONA EL DIA 1 1 DE OCTUBRE DE 1 8 5 7. DAJO LA P R E S I D E N C I A D E L jltit. S Í . J). Sgustin be %mm Wúhumm, GOBERNADOR CIVIL DE LA MISMA PROVINCIA , DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS Á LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA QUE LOS OBTUVIERON EN LOS CERTÁMENES DE FIN DE CURSO. -->+- BARCELONA. LIBRERÍA DE JOAQUÍN VERDAGUER, KAMBLA, F R E K T E AL L I C E O . vifore M •:-.-.• 1857. !M n í 3 1 "* i $2 *- 1 I! VíHGiS::H 3lata que acordó grabar en el año próximo pasado, según el pro- grama general de que en la primera sesión pública se os dio cuen- ta ; no se propone otra cosa que el dispertar una noble emulación entre sus alumnos, para que conservando este galardón digna- mente adquirido , puedan recordar con júbilo , cuando la patria reclame sus servicios, el lugar en que recibieron las primeras ins- piraciones del genio ; manteniendo vivos los sentimientos de gra- titud que deben inspirarles sus profesores, ya que dia por dia su- pieron iniciarles en los secretos de la ciencia y del arte. Gratitud que ha de hacerse extensiva á esos ilustres patricios que en re- presentación de la provincia , quisieron votar en artículo especial del presupuesto, una cantidad destinada al íomento de las bellas artes: gratitud Señores que se revelará sin duda porque puesta á disposición de la Academia aquella suma, se abrieron los ejerci- cios de oposición á una plaza de pensionado en Boma- y atendi- dos los felices resultados obtenidos por los alumnos que tomaron parte en aquel público certamen ; cúpole la satisfacción de ver unánimente premiado un cuadro, que representa á Bamon Beren- guer III, elevando la enseña de Barcelona en la torre del castillo de Foix en Provenza , espuesto en estos salones y debido al pincel de D. Mariano Fortuny, joven de esperanzas, que viene también hoy á recoger el fruto de su aplicación y talento. Para conseguir tan felices resultados y con el deseo de poner- se al nivel de las mas adelantadas, ha recibido ya la Corpora- ción los modelos de grabado que tenia pedidos del Beato An- gélico, de Oberbek7 de Laroche y de Kolbach; espera cuanto antes los de escultura de los mas aventajados autores; ha iluminado par gas las clases del natural y del antiguo, úni- cas que habían conservado hasta ahora el alumbrado común ; ha consignado una suma bastante para la restauración y me- jora de la galería de pinturas; y hace y hará cuantos sacrificios sean compatibles en el círculo de sus atribuciones á fin de ver un (?) dia realizado cl laudable objeto á que sus deseos le conducen. Elevada es la misión que la soberana munificencia de S. M. la Eeina (que Dios guarde ) se ha dignado confiarle , y á la cual lia tratado de corresponder cumplidamente , procurando con esfor- zado empeño por la conservación del arte monumental en nues- tro suelo, como lo atestiguan la Iglesia de Manresa , la Catedral de Tarragona , y el puente y arco triunfal de Martorell; á cuyo efecto se dirigieron repetidas y enérgicas comunicaciones al Exmo. Sr. Gobernador civil de la provincia , á la Comisión de monumentos históricos, y al Exmo. Sr. Ministro de Fomento. Mas aun. Deseosas las Secciones en que la Academia se halla divi- dida , de coadyuvar eficazmente á semejante propósito , han da- do evasión á varios espendientes de interés general y particular; treinta y ocho de los cuales pertenecen á la de Arquitectura, diez y siete á la de Escultura, tres á la de Pintura, y otros tan- tos á las de Arquitectura y Escultura reunidas ; habiéndose des- pachado por la Presidencia y Junta de Gobierno, muchos de los que giran en la tramitación de los negocios corrientes de natura- leza ordinaria, económica y gubernativa. Entre todos figuran los que hacen referencia á monumentos nuevamente erigidos ; á edi- ficios en construcción ó reparación inmediata; á estatuas ó imá- genes destinadas á la decoración de nuestros templos y lugares santos ; á programas de oposición para diferentes plazas y clases ; debiendo hacer especial mérito de los que como el del revesti- miento polícromo de la Iglesia Parroquial de los Santos Justo y Pastor de la presente ciudad , prestarán honra y prez á los jóve- nes artistas que lo están verificando, por haber introducido en nuestro distrito ese hermoso género de pintura; según asi se lo hizo sentir la Academia , al reconocer la buena intención y amor al arte con que habian emprendido tan laudable tarea. No menos importancia tienen el expediente que á consulta del Exmo. Señor Gobernador Civil de la provincia fué incoado acer- ca de las reformas que conviniera introducir en las ordenanzas municipales ; punto de culminante interés en una capital del ran- go de Barcelona , y que hubo de ocupar la solicitud de la Corpo- ración en repetidas sesiones, para que en el extenso informe que ; ( • • ) presentó á la Autoridad , pudiera corresponder cumplidamente a la confianza que esta le dispensara; así como el que se elevó á la superior decisión del Gobierno de S. M. con objeto de vindicar el buen nombre y la merecida fama de que gozan los artistas espa- ñoles , cuando para la publicación de ciertas obras monumentales, se trataba de importar del estrangero conocimientos y medios, con que cuenta afortunadamente en el dia nuestra querida patria. Pero ; ¿á que molestar Señores, por mas tiempo vuestra aten- ción benévola? ¿á que fatigar vuestra mente con el relato de he- chos iguales ó parecidos á los que llevo indicados , si en la publi- cidad que obtuvieron, resultan asaz marcadas las elevadas miras que supieron darles vida? Baste deciros que la Academia jamás ha cejado , ni cejará en adelante , en su noble empeño. Baste deciros que influye é in- fluirá constantemente, hasta donde sus fuerzas lleguen, para que las Bellas-artes puedan reconquistar en la capital del antiguo principado y en todo su distrito , el grado de esplendor que en tiempos quizás mas felices alcanzaron. Baste por fin deciros que con la protección de las Autoridades superiores y locales ; con la buena correspondencia que le dispensan todas las corporaciones administrativas , científicas y literarias ; se siente con suficiente ánimo, para proseguir con la civilización que marcha , para dar aliento á la juventud que espera. Y que esa protección y esa buena correspondencia no le han de faltar jamás , es evidente. ¿Queréis un elocuente testimonio de ello ? Vosotros lo sois Señores , vosotros que en representación de la milicia, do la ciudadanía, del saber, de las letras y del foro, os habéis complacido en venir á dar mayor prestigio , majestad y brillo á nuestra pública sesión. La Academia , quedará altamente reconocida á la singular de- ferencia que os merece : las bellas artes harán público vuestro nombre preclaro , como un grato recuerdo, que consignarán en- vanecidas , en las páginas de su historia. HE DICHO. Acto continuo invitado por el Señor Gobernador, el académico Profesor 1). Elias Rogent, levó el discurso siguiente : SEÑORES: HOY se reúne la Academia para cumplir la deuda que contrajo el año anterior de premiar el talento y la aplicación de los alumnos que vienen á sus escuelas á iniciarse en los buenos principios de las bellas artes. Solo el cumplimiento de un deber sagrado podía hacer oir mi poco au- torizada voz en este sitio, por faltarme el talento y la inspiración para que mi trabajo fuese digno délas personas á quien se dirige. Mucho he duda- do de la elección del tema que debia desarrollar, pero visto el punible des- cuido con que son tratados nuestros monumentos en una época en que'la Europa los mira con tanta veneración, presentaré el cuadro de la arqui- tectura cristiana de nuestro Principado y de la aurora de su renacimiento en la segunda mitad del presente siglo. El arte es una emanación del cielo, destello divino que une al criador con la criatura, manifestando en sus múltiples y variadas combinaciones un mundo moral muy diferente del físico en que vivimos. Cada pueblo le ha dado fisonomia propia , emblema de sus sentimientos mas elevados : la religión y la historia, las tradiciones y las costumbres, el clima y la p o - sición topográfica son los cimientos en que apoya su ecsistencia. Si ecsaminamos los restos del arte monumental primitivo tanto en la In- dia como en la Asiria y el Egipto , veremos reinar el misterio, la inmovi- lidad y el simbolismo, espresion de civilizaciones fundadas en la teocracia, el poder sacerdotal y la división de las castas. El arte griego espresion la mas pura de un pueblo libre y en el que la facultad de sentir y pensar es patrimonio de todos, desde su origen presenta formas de otra género; sus dioses personificación de todas las virtudes y vicios humanos tienen tem- plos semejantes á la morada del hombre, y amigos de la tradición conser- van formas típicas y constantes que las generaciones venideras han imita- do , sin conocerlas ni sentirlas. El arte cristiano desde su origen, presén- tase ideal no teniendo ninguna semejanza con los dos anteriores, pues si en su primera edad es sombrío y severo simboliza la ardiente fe y ab- negación de nuestros santos mártires; al paso que en la segunda, r e - montándose hacia el cielo manifiesta la esperanza de nuestra redención. E n el siglo décimo quinto abandona la tradición, y olvidándose que el arte no se improvisa, quiere hacerse innovadora; desdeña los tipos del (10) cristianismo y solo vé bellezas en las ruinas del imperio de los Césares y del siglo de Feríeles. Monumentos que prestan motivos y detalles para decorar la iglesia cristiana, adornando el santuario del verdadero Dios con los despojos del gentilismo. Principio absurdo y antiestético y del cual después de cuatro siglos sufrimos las consecuencias. La civilización del siglo presente hija del renacimiento de las artes y ciencias del décimo quinto, artísticamente hablando, tiene circunstancias que contribuyen á darle fisonomía propia, debida al poder que la impren- ta ha ejercido en el desarrollo de las facultades intelectuales, haciendo patrimonio común el tesoro de conocimientos que durante dilatados siglos estaban archivados en todas las abadías. Si la imprenta al nacer una idea feliz la reproduce al infinito para que estudiada puedan sentarse nuevos y provechosos principios, la electricidad salvando montes, vadeando rios y hundiéndose en las inmensidades del Océano rápidamente la transmite separando las inmensas barreras formadas por la naturaleza para limitar el pensamiento. Si todos estos esfuerzos tienden á la unidad y en hacer de la Europa tanto en lo moral como en lo intelectual una sola familia, natu- ralmente esta acción egercerá grande influencia en el desarrollo de la a r - quitectura. Hace pocos años que los artistas y literatos han empezado á hojear los manuscritos y á iniciarse en los secretos del arte cristiano, estudiando las bellezas y el sentimiento que entrañan todas sus producciones. Empieza la sana crítica á analizarlos y en menos de cuatro lustros operarse una revolución, mirándose como absurdo levantar iglesias en que no se adop- te como tipo el arte de la edad media. A primera vista parece que en España que ha sostenido una guerra de ocho siglos para recobrar su perdida independencia, las bellas artes hijas de la paz debian resentirse de esta lucha prolongada y sin ejemplo en la historia: no obstante, los españoles que en el primer tercio del siglo octa- vo se refugiaronen Covadonga, S. Juan de la Peña y en los mas escarpa- dos riscos de los Pirineos Catalanes, peleaban por la religión y por la p a - tria , pudiendo señalar sus victorias y conquistas por los monumentos que elevaran , y esta misma piedad, esta constancia indomable transmitiéndose de padres á hijos, se concluyó en el año de 1492, clavando el estandarte ele la cruz en la mas elevada albacara de los alcázares de la Alhambra. Desde el undécimo siglo, sorprende el número prodigioso de monumen- tos que se elevan en nuestro suelo, tan poéticos en el fondo , como varia- bles en la forma, desde la cruz gótica y la capilla rural hasta las mas s u - blimes y acabadas abadias y catedrales, siendo las de Burgos, Toledo, León , Sevilla y Barcelona las mejores páginas arquitectónicas que debe- mos á tan esforzados varones. Demos una ojeada al arte monumental del Principado. (11) Siguiendo la suerte de la España , en todos los siglos han intentado do- minarlo estrangeros ávidos de la bondad del clima y de la hermosura y ri- queza de nuestro suelo. Los fenicios lo colonizan, los cartagineses lo invaden, los romanos lo conquistan, las razas del norte lo poseen y el pueblo árabe no logra acli- matar en Cataluña la ley del Alcorán. Todos á su vez dejan huellas de sus creencias y civilización empezando nuestros monumentos por los sepulcros y murallas ciclópeas de Tarragona , por las construcciones trogloditas de Olèrdola y por el ara fenicia de Olesa de Monserrat. De la dominación romana conserva la antigua Barcino colosales colum- nas, bellos mosaicos,ricos sarcófagos, sólidas torres y grandiosas cloacas. Aun en el dia el furioso aquilón está hacinando montañas de arena sobre los monumentos de la antigua Emporie horrorizado de que se emplearan tan venerables ruinas para elevar las prosaicas fortiñcaciones de Rosas y Perpiñan: y las escavaciones hechas en los últimos años, han manifestado un anfiteatro , un templo y una casa particular, cuya riqueza de mosaicos es comparable solo con los de los mejores tiempos de Roma. En la margen izquierda del pintoresco Llobregat, mirando la antigua villa de Martorell, levántase sombrio é imponente un arco triunfal entrada de un grandioso puente que se hundió en los bajos tiempos como la civi- lización que lo creara. Pedro el Ceremonioso lo reemplaza con otro quizás mas atrevido, formando la feliz unión del arco del imperio y la ojiva del siglo décimo cuarto, el conjunto mas bello y peregrino que pueda halagar la imaginación del artista. Este monumento restaurado en los siglos lla- mados bárbaros, está procsimo á hundirse, habiendo sido sufocada nues- tra débil, pero siempre entusiasta voz para la conservación de los monu- mentos de nuestra patria. Tárraco, la capital de la España Citerior conserva ruinas grandiosas de su antigua opulencia, suficientes para que el artista y el arqueólogo pue- dan en su mente reconstruir el plano de tan antigua como poética ciudad. Las murallas y el arce, el circo y el anfiteatro, el templo y el palacio de Augusto , el acueducto y el sepulcro de los Escipiones con los muchos mo- saicos, aras, vasos, ánforas, lápidas y medallas que tan abundantemente se encuentran en su clásico suelo, patentizan el poder y riqueza de la ciu- dad aclamada por nuestros cronistas como á primada de las Españas. No cumple á mi objeto hacer la apologia de estos monumentos, pues nuestra arquitectura nacional .empieza con el cristianismo. Sus primeras tradiciones salen de las catacumbas, desde donde la divina moral del Cru- cificado va minando los cimientos de la ciudad eterna en la época de su mayor pujanza,'precipitando su ruina en el siglo cuarto de nuestra era. Abjura publicamente Constantino el politeismo y la religión cristiana es la del imperio. Bizancio la nueva capital. Muy pronto los bárbaros del ñor- (12) te invaden el occidente que por muchos años queda sumergido en un caos, al paso que en oriente las nuevas creencias y el poder que aun conserva el imperio , cambian el arte y aparece la arquitectura bizantina. Desde esta época hasta el siglo octavo no conservamos ningún monu- mento íntegro que pueda manifestarnos cumplidamente los primeros e n - sayos del arte latino en nuestra patria, y gracias si algunos escritos y fracmentos certifican que nuestras artes no estaban tan abatidas como ha querido suponerse por autorizados escritores. Los Godos tenían recursos permanentes para atender á la construcción y reparación de las fábricas sagradas, pues ya en el año 516 el primer con- cilio Tarraconense en su canon octavo, establece que las tercias se desti- nen al reparo de las iglesias puesto que para tan santo fin se crearon. E n - contramos también que los obispos de la iglesia goda celebraron concilio en la catedral de Santa Cruz de Barcelona el año 599; y en 694 el arzobispo de Tarragona y los obispos de Ampurias, Lérida, E g a r a , Tortosa, Auso- na , Barcelona , Urgel y Gerona forman parte del décimo sesto concilio To- ledano en que Egica propone á tan ilustres varones atiendan á la repa- ración de algunas iglesias pequeñas y arruinadas para que los judios no hagan burla de ello en oprobio del nombre cristiano. De manera que á fal- ta de otros datos , estos bastarían para probar que nuestras catedrales d e - bían encontrarse ya con alguna magnificencia, Bn un pueblo que destina recursos permanentes'y que en el último concilio solo habla de la restau- ración de las iglesias pequeñas y arruinadas. Escasos son los vestigios que he podido descubrir en Cataluña que de una manera positiva pertenecieran á estas primitivas construcciones cristianas. A cuatro leguas de Barcelona, en la parte inferior de la ver- tiente de medio dia de la tradicional montaña de S. Llorens del M u n t , la civilización romana edificó la célebre Egara , sede episcopal en los prime- ros años del cristianismo. Este ignorado pueblo al que apenas nos dignamos dirigir una mirada al cruzar veloces por su término para dirigirnos á la her- mosa villa de Tarrasa, conserva en su pequeño recinto tres iglesias acaso las mas antiguas de Cataluña, bajo cuyas bóvedas se rinde culto al verda- dero Dios. Pujadas en su crónica general, prueba por medio de una escritura de donación hecha en el año 978 al clero y á la Seo ó Catedral iglesia de San- ta Maria de Egara que esta población sufrió muy poco durante la conquis- ta de los árabes, y la de consagración, citada primero por Diago y después encontrada por Pujadas en el archivo de la misma iglesia, dice «que en 2 de Enero del año 1112 del Salvador, el obispo Raimundo Guillermo de Barcelona consagró dicha iglesia á honor de nuestra Señora Santísima Madre de Cristo,» y manifestando donde estaba dicha iglesia que de n u e - vo se acababa de consagrar, dice « que se halla situada en el condado de Barcelona, término de Tarrasa, cerca de la iglesia parroquial de S t P e - ( 13) dro en el mismo lugar donde estaba sita y edificada la silla ó catedral de Egara.» Otras tres escrituras de los años 991, 997 y 1096 hablan de la iglesia de S. Pedro de Egara y aunque algunos escritores las han querido confundir considerándolas elevadas en el solar de la antigua catedral, creo que los documentos citados por los mismos contradicen este aserto; aunque se vé en ellos el intento de probar tan solo haber ecsistido en el ci- tado punto sede episcopal. Ecsaminemos detenidamente el Carácter de taii primitivas fábricas. El ábside de S. Pedro es un cuadrado con tres emiciculos en forma de cruz, el,de Santa Maria es rectangular y el de S. Miguel presenta un po- lígono de siete lados. En su construcción se notan dos épocas, la mas mo- derna de mediados del undécimo siglo forma las fachadas y paramentos laterales, y en los ábsides se encuentra un aparejo regular hecho con sillares cúbicos de un decímetro de lado divididos por hiladas de ladrillo ú otras piedras de diferente género ; viéndose también en una ventana semicircular las dovelas intercaladas con líneas de barro cocido, prácticas todas que caracterizan la arquitectura latina y que no se han usado pos- teriormente. Ademas las tejas que coronan el ábside de S. Pedro son p u - ramente romanas, no viéndose ninguna reminicencia del arte oriental. Si no temiera traspasar los límites de un discurso académico, podria p r o - bar que el mosaico y la grandiosa ara de mármol blanco en que están grabados los nombres de los mas antiguos obispos de Egara , tienen t o - das las tradiciones romanas lo mismo que la pila bautismal y algunos fracmentos que de las primitivas fábricas se emplearon en la restauración deja iglesia de Santa Maria. La de S Miguel tiene el pavimento de mo- saico , y algunas de las basas adheridas al mismo prueban haber pertene- cido á la primitiva fábrica, presentando todos los caracteres de un batis- terio : asi es que siendo de la misma época ninguna escritura la nombra por considerarla una dependencia de la catedral. En su planta cuadrada con los ángulos robados hay un peristilo formado por ocho columnas, cuyos capiteles son degeneraciones mas ó menos visibles de los órdenes jónico y corintio pero en general posteriores al siglo cuarto. La dife- rencia en los diámetros y alturas de los fustes y el poco enlace que tienen con las basas y capiteles manifiestan ser de fábricas anteriores. Tarragona ofrece también la puerta de la capilla de S. Pablo; pues ya Luis Pons de Icart dice, que cuando los Árabes destruyeron la ciu- dad en el año 719 , no quedaron en pié sino las paredes de las ca- pillas de S. Pablo y de Santa Tecla la vieja , y su carácter arquitectó- nico es un comprobante cierto de la verdad de sus palabras, pues tanto la forma como la ornamentación tienen mucha analogia con algunas de las primitivas iglesias de Roma. L)e manera, que queda probado que en Cataluña ecsisten fracmentos (14) y construcciones cristianas anteriores al siglo octavo y que el arte que creara las iglesias de Egara y S. Pablo de Tarragona liabia llegado á un alto grado de desarrollo; compensando el celo de los reyes y los concilios. A principios del siglo octavo la cimitarra árabe corta el hilo de esta c i - vilización y Cataluña se convierte en un montón de ruinas; corren todos los pueblos á las armas y los nuevos conquistadores solo dominan el suelo que profanan. La Seo de Urgel solo tiene á los sectarios de Mahoma 12 años dentro de sus muros; apoderanse los cristianos del condado de Auso- na ; Gerona es perdida y recobrada distintas veces; y en el año 803 los ar- roja ya Barcelona de sus murallas. ¿ Cual seria el estado de la arquitectura durante esta lucha prolongada y tenaz en que todo el Principado está convertido en campamento ? No obstante, fúndanse algunos monaste- rios de cuyas fábricas no queda ningún vestigio. Solo he podido reco- nocer la pila bautismal de S. Juan des Fonts á una legua de Olot co- mo perteneciente & este siglo. Surge la calma en el norte de Cataluña y Ludóvico Pió eleva iglesias y abadías en todas partes; el clero y la nobleza secundan tan- piadoso intento , pero el dia 6 de julio de 986 el terrible Almanzor, azote del pueblo cristiano, después de invadir el nuevo condado penetra en Barcelona incendiando cuanto se le presenta, salván- dose tan solo los fuertes castillos de Moneada y de.Cervelló; pero care- ciendo los árabes del brío y pujanza de las primeras razas , á los pocos me- ses desaparecen , encastillándose en los escarpados picos de la cordillera del Monsant. Renace segunda vez la calma y en 992 el conde Borrell levanta de sus ruinas la iglesia de S. Pedro de las Puellas, cuya planta mutilada y con mil amputaciones, es la misma que trazó el hijo de Carlomagno. Del siglo décimo solo conserva seis columnas degeneración bastarda del orden corin- tio ; dos ó tres líneas de hojas desordenadas y de ejecución tímida y des- cuidada con los abacos salientes y un collarino perlado constituyen los capiteles, los fustes son pesados y macizos y las basas degeneraciones de la toscana, manifiestan el arte latino en absoluta postración. La puerta do la iglesia de S. Pablo del Campo anterior al rosetou y ladronera que ca- racteriza su fachada, es indudablemente de este siglo. Las pesadas c o - lumnas, las impostas planas, el bocel macizo que corre la plenacimbra y la ornamentaciou tímida y geométrica comprueban este aserto, viéndose despegada y sin enlace con el resto de la fachada. En el siglo undécimo sigúela arquitectura el mismo carácter; pero algu- nas impostas que hay en la parte baja de la iglesia de S. Pedro de las Pue- llas y el claustro del interior del convento ofrecen ya cierto sabor oriental; viéndose adornos iguales á los del Mihrab de la antigua mezquita de Tar- ragona que se encuentra empotrado en el claustro de su catedral; cuya t* » ( 15 ) inscripción traducida por D. Antonio Conde manifiesta que fué construido por el califa Abderraliman III en el año 960, siendo el primer monumento bizantino que poseemos en Cataluña. Son de esta época las iglesias dol castillo de la Verdera situado en la parte mas meridional de nuestros P i - rineos, la de S. Llorens del Munt y á pesar de sus vastas proporciones la nave del de Santa Maria de Ripoll conserva todas las tradiciones de esta época. Llega el siglo duodécimo y nuestros mayores arrojan mas allá del Ebro al pueblo árabe viéndose una marcha segura, ascendente y progresiva en el desarrollo del arte monumental. Destrúyense las obras tímidas , pesadas é informes que durante las pasadas guerras se elevaran para hacer lugar á las fábricas tan grandiosas como místicas en que se vé la feliz unión de las tradiciones cristianas de occidente con el arte oriental. La primera dá la idea, la segunda templa su severidad ; la cruz latina es la forma típica de la arquitectura occidental, pero la hija de Bizancío dá vida y variedad á todas sus partes ; la primera conoce ya la plena cimbra , la segunda le enseña sus combinaciones ; la basílica de los godos es pesada y sombría , la neogriega es ligera y esbelta. Son dos hermanas perdidas en su infancia, pero que después de siete siglos se encuentran, se abrazan y juran no separarse, confundiendo todas las riquezas que han atesorado durante su larga ausencia. En esta época aparecen las cúpulas, los contrafuertes, los agimeses y lobulados, las basas y capiteles son bellísimos y variados, entrando en la de- coración además de la escritura iconográfica, los follages, floreados, cintas, cables y lacerias. Los jaquelados, festones, perlas , tallos y filigranas le pertenecen también ; viéndose por primera vez los alicatados , alfarges y obras de taracea, que tantos motivos facilitan á la imaginación del artista. La adquisición de tan ricas preseas en el momento en que verdaderamente nace nuestra arquitectura, danle mucha vida y variedad ; pero aplicadas tan solo por puro sentimiento sin conocer los frios preceptos bitruvianos hacen que si alguna vez la crítica escolástica encuentra faltas y despro- porciones , todo lo suple el misticismo y la intención que manifiestan. Las iglesias no se levantan en un lustro , en una década , ni en un siglo, es legado que se va trasmitiendo de generación en generación, viéndose en cada una impresa la historia del arte monumental cristiano. Las fábricas romano-bizantinas mas grandiosas que conserva nuestro suelo y cuya conclusión es anterior á la primera mitad del duodécimo siglo son las iglesias de S. Pedro de Roda y de Camprodon , Santa Maria de Ripoll, S. J u a n de las Abadesas , S. Pedro y Santa Maria de Besalú, S. Pedro de Galligans y S. J u a n des F o n t s , tan severas en la masa como ricas y risueñas en detalles ; que para deshonra de nuestro suelo y de (16) nuestra tan decantada civilización en el año de 1857 en que las he visitado, on su mayor parte forman un montón de ruinas. Descuido punible , y del cual la historia nos ha do pedir estrecha cuenta! Hay otros monumentos que empezados en esta época solo conservan roma- no-bizantina una parte de la fábrica , siendo los mas notables «1 ábside y claustro de S. Culgat del Vallés, el ábside de la catedral de Tarragona, el esbelto y bien acabado ábside de S. Martin Sarroca, el claustro y torre antigua de la catedral de Gerona y la torre de la de Vich; pudienclo con- siderarse "hijas de este siglo, una tercera parte de las iglesias rurales del Principado. Esta arquitectura siguiendo tan noble impulso á medida que adelanta se hace mas ligera, pudiendo notarse dos épocas en los mo- numentos que acabamos de describir. En la última aligerarse la masa, las columnas son mas'esbeltas , los follages y lacerias mas delicados , vién- dose una tendencia marcada á hacer dominar la verticalidad en todas las construcciones; apareciendo ya la ojiva , esta forma hija pura del cristia'- nismo que causa una revolución en el arte rompiendo hasta la última t r a - dición del gentilismo. En sus primeros tiempos es tímida é indecisa, lucha para colocarse sobre los pilares que ha elevado ya la arquitectura romano-bizantina, apareciendo como una ligera modificación de forma que en nada altera el pensamiento de la fábrica, como sucede en las na- ves de S. Culgat del Vallés , los monasterios de Poblet y Santas Creus y en las dos bellísimas catedrales dfe Lérida y Tarragona. En el siglo décimo tercero encuentra medios para dominar á la primera, modifica la' construcción y crea formas y combinaciones que esclusiva- mente le pertenecen. La moldura egerce un oficio muy notable en las fábricas; pues la pureza ó alteración de los boceles y aristas, sirve para caracterizar las épocas del nuevo a r t e : es un ser dotado de vida que todo lo señorea ; rompe y aligera las masas ; enróscase en las archivoltas ; serpentea por las paredes , rosetones y ventanas ; encarámase en las flechas y pináculos ; deslizase por las columnas y juguetea por las bóvedas. Es la parte única é indispensable qae anima la arquitectura ogival y que encierra el secreto de todo su sistema. Los contrafuertes y arcbotan- tes , los pináculos y marquesinas los emplea con profusión, sustituyendo el pilar y la columna por los acecillos de flexibles juncos y el capitel es un sencillo y delicado lazo que los retiene hasta su desarrollo por la bóveda, n i n g u n a ha sabido dar mas carácter y unidad á sus fábricas , haciendo desaparecer las partes sostenidas; pues ha encontrado la ley de continuidad y la imaginación las vé desarrollarse hasta el cielo. Esta arquitectura esencialmente ideal es la que escita el sentimiento religioso dando vida á nuestra alma, es la forma creada por la poesía y misticismo de nuestra san- ta religión, pues á la par que sus líneas ascendentes señalan el cielo como (-17) término de nuestra trabajosa ecsistencia, ha logrado borrar la materia dando vida y movimiento á las masas , arcano que solo ha podido descu- brir el genio del cristianismo. Otra revolución se opera en este tiempo. La basílica romana es sombría, misteriosa, huye de la luz; la arquitectura ogival, hace entrar este elemen- to como uno de sus mas bellos atractivos apareciendo la vidriera de pintados coloresque con sus tonos calientes y variados, ya empleando adornos indife- rentes , ya valiéndose de la iconografia; reparte animadas y fantásticas tin- tas en las partes mas escondidas, produciendo una variedad de tonos que modifican el efecto de la construcción. Pertenecen al siglo décimo tercero las colegiatas de S. Félix de Gerona y Santa Ana de Barcelona , la parte mas antigua de la capilla de los reyes de Aragón; y otras muchas iglesias gloria de nuestro suelo. El siglo décimo cuarto es la época mas brillante y Barcelona el santua- rio del arte catalán. En 1278 empiézanse los cimientos de nuestra cate- dral , y en 1317 la reina de las Baleares nos manda á Jaime Fábre célebre arquitecto tan sublime en sus concepciones como poco conocido y que si el espacio me lo permitiera , me atrevería á probar ser el autor de la traza dé toda la obra ; pues se vé claramente que la pequeña parte que estaba construida tuvo que modificarla. Este edificio no se presenta como una reminicencia ó imitación de tipos ya conocidos; tiene formas y vida p r o - pias. Sus líneas sencillas y delicadas respiran el sentimiento y la inten- ción la mas pura ; no es grande , pero le sobra grandiosidad, viéndose u n recogimiento que en vano se busca en muchas de las colosales basí- licas señaladas como tipo del arte monumental cristiano. Sus tres naves cuasi de la misma altura amparadas por otras dos mas esteriores que cobijan las capillas , el bellísimo y delicado coro central, el afiligranado y poético retablo mayor , la misteriosa cripta que guarda los restos de nuestra virgen y sauta patrona, las mochas torres en los estremos del transep y su fresco y bien acabado claustro ; son motivos que esclusi- vamente le pertenecen , contribuyerd > todo á darle color y fisonomía propia. La parroquial iglesia de Santa María del mar tan esbelta como ligera en medio siglo queda construida; elévanse á la vez las fábricas de santa Catalina , S. Francisco , Junqueras , Pino y Nuestra Señora del Carmen con otras mil capillas y oratorios. En la misma época el arte sale del* santuario y toma un grande incremento, elevando construcciones que las de otros países sobrepujarán en dimensiones pero no en grandiosidad y belleza. El antiguo municipio tan bastardeado en estos últimos años , la lonja del mar cuyas ruinas están sepultadas bajo nuestras plantas y las antiguas y célebres Atarazanas de donde salieron las escuadras que se- ñorearan el Mediterráneo, son monumentos hijos de esta civilización , ha- ciéndose sentir su influencia en los mas apartados pueblos de Cataluña. ( 18) Las catedrales de Solsona y Gerona de una sola nave , ancha , despejada é imponente, la grandiosa de Castellón , los tan sencillos como poéticos monasterios de Pedralbes y Vallbona y la portada de la catedral de T a r - ragona cubierta de imaginería que por su misticismo y severo corte r e - pútase con razón una de las mas sublimes del cristianismo. En el siglo décimo quinto se dá la última mano á estas construccio- nes y desgraciada la que no queda terminada que 6 bien no se concluye jamás ó el clacisismo del renacimiento adhiere á tan santos muros imita- ciones bastardas del Parthénou ó del templo de la Concordia: anacronismo lamentable que se observa en las portadas de la catedral de Gerona y de santa Maria de Poblet. En nuestro suelo hasta la decadencia de la arquitectura cristiana es grandiosa, y conserva la sencillez y pureza de las fábricas a n - teriores sin que se noten las combinaciones bastardas de otras provincias de España. Las portadas de la Piedad y S. Severo de nuestra catedral, la parte antigua de la audiencia, la Hala des Draps , actual palacio real y muchos de los ligeros y esbeltos claustros que embellecen nuestra ciudad, pertenecen á este siglo ; y tanto en la masa como en los detalles m a n i - fiestan que el arte que les dio vida tenia todo el sentimiento y vigor de la edad viril. Este es en resumen el cuadro que presentan las artes de la edad media y que tan vilipendiadas se han visto en los últimos siglos. Hora es ya que de las academias de bellas artes salga el grito de regeneración y que olvidando lo pasado, sin pensar en los yerros y profanaciones come- tidas , empleemos nuestros esfuerzos , dediquemos nuesta actividad á res- taurar estas masas de las que cada piedra simboliza una tradición y cada motivo es un recuerdo de nuestra antigua historia político religiosa. Ya que hablamos con tauto cariño de nuestras antiguas glorias, de nues- tras venerandas costumbres y constituciones , acordémonos que los monumentos son la vivificación de tan sagradas creencias; demos vida al alma para templar el furor de los intereses materiales que con tanta fuerza se han desarrollado en nuestro suelo. Barcelona que tiene el noble orgullo de ser la primera ciudad industrial y mercantil, manifieste á la España toda , que ni el denso y negro humo de sus vapores, ni el rechi- nar de sus máquinas, ni la velocidad de sus bageles; han entibiado en lo mas mínimo el fuego artístico de la inspiración y que si mientras fué un dia señora de los mares y sus códigos sirvieron de modelo á la reina del Adriático supo elevar sublimes construcciones , que sabe conser- varlas y lo que hagamos sea siguiendo la sublime marcha que nos trazaron. Demos cuenta del estado en que tenemos nuestros monumentos. El claustro de S. Pedro de las Puellas mutilado y bastardeado en estos últimos años y su iglesia cubierta de anacronismos por un celo mal e n - tendido. En el claustro de S. Pablo del Campo apenas se notan sus ador- ( 19 ) nos y molduras , gracias á los enjalbegados que todo lo cubren. Las iglesias de S. Francisco , Santa Catalina, S. Jaime y Nuestra Señora del Carmen se han destruido en este sig'lo. Las gallardas y sólidas torres de las Canaletas están arruinadas. El rico y noble palacio de la antigua estirpe de los Cardonas y Moneadas se ha hundido. El de Centellas está abatido pero puede rejuvenecerse. Y al antiguo Palau un dia residencia de testas coronadas le ha llegado la hora en que el pico socave tan venerables muros. Afortunadamente apesar de este afán de destruir, en pocos años se ha verificado una revolución. Apenas se sabe algun acto de vandalismo la prensa periódica cumple con su misión elevada , las corpo- raciones artísticas y literarias levantan su autorizada voz, y aun que algunas veces queda sofocada, hacen una protesta solemne en nombre del pais ; habiendo logrado salvar de su ruina ó destrucción la antigua capilla real , la fachada de las easas consistoriales y el bellísimo claustro de S. Culgat del Vallés. A la antigua parroquial iglesia de los santos Justo y Pastor, cábele la gloria de haber sido la primera en España que ha empezado á restaurar su iglesia con las buenas tradiciones del arte, sustituyendo los embadur- namientos con la pintura i>olícroma de los mejores siglos del cristianismo. Derriba el coro moderno y busca los medios para sustituir el retablo mayor con otro quizás mas sencillo, pero que esté en armonía con la fábrica de la iglesia. Felicito al cura y obreros de la citada parroquia y á los dignos jóvenes discípulos de nuestras escuelas.que con tanto e n - tusiasmo han emprendido una obra que prueba á la España toda que en la Academia de Barcelona se forman artistas que tienen fé en las nuevas doctrinas y que se lanzan denodados á la regeneración. En la audiencia territorial se han raspado los embadurnamientos que cubrían el venera- ble color secular del patio y portada de la capilla de S. Jorge, debido á la ilustración del digno funcionario que la administra. La capilla de nues- tros antiguos reyes está restaurándose también ; lo mismo que los retablos de Manresa y de la catedral de Vich. La de Solsona levanta un altar de nueva planta en armonía con su arquitectura, el antiguo salón de Ciento de nuestras casas consistoriales se ha prolongado siguiendo el mismo carácter, en Canet de Mar se ha elevado el santuario de Nuestra Señora de la Misericordia puramente cristiano : por todas partes se hacen ensayos para dar nueva vida á las vidrieras de pintados colores y nuestras bellí- simas iglesias de Santa Maria del Mar y Xuestra Señora del Pino van á seguir tan nobles egemplos. Obras todas que patentizan que el arte monumental en Cataluña está sufriendo una revolución y que nos e n - contramos en la aurora del nuevo renacimiento. En todos los ángulos de la ciudad se repite que está próesimo el día en que se emprenda la conclusión de nuestra catedral, idea feliz que alhaga (20) nuestra mente y que como el eco se va repitiendo en todas partes y todos á la vez la prohijan y la aplauden , deseando ver realizada una obra que la tradición y el vulgo han considerado siempre como tipo de cosa interminable. ¿ Pero-Barcelona que se cree tan pujante , que m a - nifiesta tantos brios para arrostrar las empresas mas colosales y dar vida á grandiosas construcciones cuando llevan el sello de un resultado lucrativo, no secundará este clamor, este afán de terminar una obra que es el florón mas rico de su antigua corona? Désele una portada digna que cubra el sucio paredón que hace cuatro siglos la espera en vano; levántese la íiligranada aguja que dominando las mochas torres sea superior en belleza y esbeltez á la de F r i b u r g o; pónganse los piná- culos y calados antepechos en el ábside y en los claustros ; restaúrense las pintadas vidrieras , para que sus tintas calientes y fantásticas animen la construcción y quítense los feos retablos que tan impropios se presentan; y para la mayor grandiosidad y bello punto de vista ábrase una calle que cogiendo el ámbito todo de la escalinata termine en el paseo de Gracia, dando á las[ casas la misma severidad que caracteriza las mas modernas de la capital de Baviera. Esto que á primera vista parece un sueño de la imaginación otras ciudades de Europa quizás con menos riqueza é importancia lo han conseguido , y si queremos lograr el dictado de emprendedores , acometamos la empresa: empieze nuestro clero catedral á dar el egemplo, secúndele el municipio y la provincia , teniendo la convicción de que saldrán voces entusiastas de todos los ángulos de la ciudad condal para cooperar á tan sublime empresa, en que está mte.resadaja gloria del pais y la honra de n u e s - tras artes. H E DICHO. Dada luego cuenta por el Sr. Secretario general de los premios adjudi- oados á fin de curso á los alumnos de las clases dependientes de la Aca- demia ; se sirvió el ér. Gobernador distribuirlos en el orden que á continuación se expresa. PRIMER PREUO. Obcion al titulo gratis de maestros de obras, à tenor de la prevenido en el Reglamento para la ejecucicn del plan de estudies, decretado per S. M. en 28 de Agesto de 1850. Alumno premiado por unanimidad , 1). RAIMUNDO REYENTÓS Y QUERALTÓ. SEGUNDO PREMIO. Plaza de Pensionado en Rema , creada por la Exma. Diputación Provincial de Barcelona. Programa.—Pintar en el local de la Academia en incomunicación de toda persona inteligente, y en el improrogable término de sesenta dias ú t i l e s , un cuadro de metros 1'25 por 0'75 representando a Ramon B e - renguer III clavando la ensena de Barcelona en la torre del castillo de Foix en Provenza. Alumno premiado por unanimidad, I). MARIANO FORTUNY. PREMIADOS CON UNA MEDALLA DE PLATA. Io. Composición. Programa.—Ejecutar aclaro-obscuro con tinta china ó colorido a l a aguada en papel de marquilla , un boceto representando al rey Alboha- cen cuando fue echado de Granada por sospechoso en su gobierno. Alumno premiado por mayoría de votos , D. TOMÁS PADRÓ. (22) 2o. Colorido. Programa.—Pintar al oleo en un lienzo de la dimensión de cuatro palmos por tres de ancho una figura 6 Academia, copia del modelo n a - tural. Alumno premiado por mayoría de votos j D. MIGUEL CAMPOMAR. 3°. Modelo n a t u r a l e n dibujo. Programa. — Dibujar una figura, tamaño académico, copia del modelo natural. Alumno premiado por mayoría de votos , D. ANTONIO CABA. 4°. Modelo n a t u r a l e n e s c u l t u r a . Programa.—Modelar en barro y en bajo relieve una figura tamaño académico , copia del modelo natural. Alumno premiado por mayoría de votos , D. FRANCISCO SALADRIGAS. 5o. E s t u d i o de p l i e g u e s . Programa. — Dibujar una figura, copia del maniquí. Alumno premiado por mayoría de votos, D. TOMÁS PADRÓ. (23) 6°. Modelo del a n t i g u o e n dibujo. Programa.—Dibujar una estatua, copia del antiguo. Alumno premiado por mayoría de votos , 1). EUGENIO ESTASEN. 7°. Carrera de agrimensores. Programa. — Contestar á tres preguntas de trigonometría, topografía y agrimensura legal, haciendo además un ejercicio práctico en el tér- mino de diez y seis horas. Alumno premiado por unanimidad , D„ JAVIER MOSSO. 8o. Anatomía. Programa. — Responder á tres preguntas sacadas á la suerte. Alumno premiado con la nota de sobresaliente , D. DOMINGO TAFANELL. 9°. Grabado. Programa. — Grabar en una lámina de cobre ó acero la copia del re- trato de Vandich, que forma parte de la galeria, debiendo tener al me- nos la superficie grabada de siete pulgadas y entregar su autor seis pruebas de las llamadas atanti-lettera, quedándole al premiado el derecho de inscribir al pié de la obra esta honrosa distinción. Alumno premiado por mayoría de votos , 1). JOAQUÍN FURNÓ. (24) 10°. O r n a t o , copia del yeso. Programa. — Ejecutar á claro-obscuro y con tinta china la copia de un bajo relieve de adorno en yeso. Alumno premiado por unanimidad , D. JUAN RAMÍREZ. Terminada la distribución, el Señor Gobernador se sirvió anunciar que la Academia habia acordado adjudicar iguales premios en el curso de 1857 á 1858, conforme á los programas que se publicarían á su debido tiempo. Y dando en sentidas frases las gracias á los señores concurren- tes por haber contribuido con su presencia al mayor brillo de tan so- lemne acto; declaró terminada la sesión. Barcelona 11 de Octubre de 1SÒ7. Yo. B». EL PRESIDENTE , EL SECRETARIO GENERAL , Marqués de Alfarràs. Andrés de Ferrán. Imprenta de los H. de la V. Plá. Institut de Cultura Arxiu Històric de la Ciutat