TEES DIAS TRES DIAS EN MONTSEEEAT. GUIA HISTÓRICO-DESCRIPTIVA DE TODO CUANTO CONTIENE Y ENCIERRA ESTA MONTAÑA, POR Don Cayetano Cornet y Mas. BARCELONA: LIBRERÍA DEL PLUS ULTRA, HamtJia del Centro número 15. 1858. t í K > r ^ Sin temor de que se nos critique por ocuparnos de un asunto al que tantas plumas se han dedicado, presentamos esta guia, por¬ que la consideramos de gran utilidad. Admiradores y entusiastas de Montserrat nos brindamos à nues¬ tra vez á tomar al viajero por la mano, y acompañarlo en su in¬ teresante romería, poniendo el mayor cuidado en satisfacer todas sus preguntas, en iniciarle en todos sus secretos. Ordenada esta guia bajo un plan sencillísimo, contiene una detalladísima descripción de todos los objetos del monasterio, del monte y de las cuevas por ^ el orden que se van encontrando en la escursion à la sagrada mon¬ taña acompañando á cada uno la relación histórica que le cor¬ , responda, á fin de que una vez en Montserrat nada tenga que pre¬ guntar el que lo visite, y quede completa y exactamente enterado ii' de sus detalles quien no pueda visitarlo. Al consabido objeto be- mos juzgado á propósito dividir la obra en tres partes: la prime- I L. ra, dicha dia, se recorre paso á paso y una à una todas las fi PROLOGO. estancias, aposentos y ruinas del monasterio, acompañando la re¬ lación histórica que à cada una corresponde, sus riquezas, su sun¬ tuoso culto, etc., y sobre todo se trata con gran detención de la célebre Escolania. La segunda jornada està dedicada à la parte superficial de la montaña, describiendo una por una todas las ermitas que existian en la misma con sus respectivos itinerarios, fundación, hechos no¬ tables que en ellos han tenido lugar, vida y hábito de los ermita¬ ños,'etc. Finalmente, el tercer dia contiene una minuciosa descripción de las cuevas, que existen visibles en la parte de Collbató, sus gale¬ rías grutas, etc., y termina la obra un rcsúmen histórico de los , hechos que no se han referido en la descripción ; un catálogo de los Priores, Abades y Presidentes que ha tenido el monasterio desde su fundación hasta nuestros dias, otro de los bienhechores del Santuario, y dádivas que hicieron y otro de los maestros y , discípulos mas notables que han salido de la Escolouía; una noti¬ cia de la celebridad que Montserrat ha adquirido dentro y fuera de España, coronándola con algunos de los principales versos que sobre él han escrito nuestros inspirados poetas. Atendido lo dicho, creemos haber logrado lo que por muchos se deseaba; esto es, un guia de Montserrat, que satisfaciera todos los deseos. /vV'v'VVVU\A'Vv*v'»---- .„ f-ig*'» MONTSERA. îSUimeogtuenñaessteorir.tara îSmláe^cu INTRODUCCION. itfXX-^OOc Pocos países hay que reúnan tanta poesía y tantos recuerdos co¬ mo Cataluña. Su purísimo cielo , su templado clima, sus fértiles campos, sus pintorescas costas, sus frondosos bosques, sus salutí¬ feras aguas forman el orgullo de sus hijos y no pueden menos de causar el asombro de los estraños. Mas lo que dá al antiguo Princi¬ pado un risueño aspecto, son esas montañas hijas del blanquecino Pirineo, coronadas unas con feudales castillos, vestidas muchas de verdes plantas, y preñadas todas de ricos tesoros. Entre estos montes, algunos de singular altura, descuella así por su elevación como por su figura la nuem Tebaida, la Perla de Ca¬ taluña, como la llaman algunos autores catalanes, la reina de las montañas españolas, Montserrat. Separada de aquellas que casi podrían competir con ella en ele¬ vación, y como aislada de las cercanas colinas, póstrase á su vista el cristiano, canta el poeta y estudia el filósofo. Sitúanla los geógrafos en el centro de Cataluña, (1) á 7 leguas N. O. de Barcelona, 3 leguas E. de Igualada, 3 S. de Manresa, y 12 N. E. de Tarragona, dándole un circuito de cuatro leguas y una elevación de 3993 piés ó 1364 Vá varas castellanas, que forman unos 1139'16 metros, (2) por manera que Según asegura Argaiz, al (1) El pico mas elevado se halla á 41» 16' 18" lat. N. y á oo 29' 39" long. E. de Ma¬ drid. (Dlc. geog.) (2) Esta medición la verificó enl.o de Julio de 1789, el arquitecto D. Francisco Re¬ nard sobre el nivel del Llobregat. Igual altura halló el P. Ametller, célebre natura¬ lista de Montserrat, contada desde la roca que se encuentra en medio de las aguas del Llobregat frente del torrente de Sla. -Marta. 8 TUES DIAS ponerse el sol alcanza su sombra siete leguas, hasta esconderse en el mar en los días mas largos de verano. Mirada desde lejos no pueden menos sus variados y caprichosos dibujos de escitar la curiosidad del viajero sorprendido á la vista de aquella inmensa mole de piedras de tan singular figura, que le ha¬ ce carecer de rival en el mundo, pues aun cuando las montañas de la isla de Ntra. Sra. de Montserrat en las Antillas (Golfo de Califor¬ nia, en la costa de la vieja California y al S. E. de la Cármen), se le parezcan mucho, no le igualan. Hállase formada de rocas altísimas y ásperas que cierran su circuito, y dejan solo algunas pequeñas entradas angostas y difíciles, y sus figuras son tan caprichosas, que mirada por la parte del Norte ó de Manresa presenta objetos parecidos á monjes, reyes, mug-eres, caballos, castillos, etc. que no dejan de ofrecer un pintoresco aspecto. Los altísimos conos que magestuosamente se elevan y que pare¬ cen disputar el puesto á las mismas nubes están formados de pie¬ dras calizas, redondas, rojas, amarillas, pardas y de color de car¬ ne unidas y conglutinadas entre sí con un betún natural, de , igual calidad y especie que la brecha y almendrilla de Egipto ó do Levante, y del que habiéndose llevado el agua la tierra resultante dé su descomposición, se han formado los barrancos que dividen la montaña en tan caprichosas agujas. Conglutina, pues, estas piedras una tierra caliza, amarilla y al¬ go de sílice ó arena que presenta un aspecto como la brecha de Ale- po, y de la que solo se diferencia en el grano que no es tan fino, al paso que son también mas gruesas las piedras, pues el volúmen de la mayor de estas escede en mucho al de la cabeza humana (1), y la menor es del tamaño de un cañamón. En general, la montaña está formada de enormes masas de peñas con dirección de E. á O., hácia cuyo último punto tienen una pe¬ queña inclinación y se presentan dispuestas por capas desde el grueso de medio pié hasta ciento, rajadas horizontal y vertical- mente. Estas peñas son de dos clases principales, el pudinga, especie de compfuesto de otras rocas preexistentes que aparecen bajo la for¬ ma de guijarros ó cantos rodados ligados tan fuerte y sólidamente con arcilla que los fragmentos de granito, pórfido, sílice, mármol, etc., se rompen antes que separarse de su cimiento. Esta es la clase que mas abunda en la montaña, y forma cómo quien dice el núcleo (1) Hay autores que los ponen del tamaño do la cabeza de un hombre regular; pero según opinion de personas respetables y de omero cródito y que han tenido Ocasión de observarlas detenidamente, las hay sin comparación mayores, como se lo ha (lemoslrado la experiencia. EN MONTSERRAT. 9 de laparte dentelleada. El asperón es la segunda clase ó especie de rocas; sehalla en bancos de dos ó tres varas (1'77 á 2'50 metros) de altura, ligeramente inclinados de N. á S. El pndinga es de la espe¬ cie granítica y está formado de guijarros oboidales. Dichas rocas son susceptibles de un bello pulimento, como veremos mas adelante- La propiedad de pegarse á los labios, secarse y agrietarse al fue¬ go la parte térrea de los principales puntos que acabamos de des¬ cribir, dá á conocer que tiene por base principal la arcilla, la cual no se llalla enestado de pureza sinó mezclada con tierra arenisca y vegetal de que consta su superficie. La parte baja del monte, descomponiéndose mas pronto q ie la mas elevada, se ha convertido en tierra fértil á pesar de conservar al¬ gunas peñas que sirven como de gradas para subir á la cumbre. La celebridad de esta montaña ha ocupado también la atención de la Academia francesa, en la que uno de sus miembros, Mr. Vezian, á fines de 1856 leyó una memoria, llamando la atención hácia los sistemas de levantamiento de las inmediaciones de Barcelona que dice desempeñan un papel importante en la estratigrafía del pais, y añade que el sistema de Montserrat no corresponde exactamente á ninguno de los sistemas mencionados en un principio en la noti¬ cia de Mr. Elias de Beaumont sobre los sistemas de montañas, y pasa á examinarlo con detención. «El sistema de Montserrat, dice, es el que se manifiesta del modo mas claro en las inmediaciones de Barcelona. Su influencia en la es¬ tratigrafía propiamente dicha de aquella region es considerable; es decir, en la dirección de las capas, é igualmente en su constitu¬ ción topográfica. «Mi carta geológica de las cercanías de Barcelona indica dos lí¬ neas estratigráficas, que tienen relación con dicho sistema. La mas importante arranca de la desembocadura del Llobregat; marca has¬ ta al pié de Montserrat la dirección del valle que riega este rio , y sigue mas allá de dicha montaña, coincidiendo con la zona de divi¬ sion de aguas que van unas al Llobregat y otras al rio Noya. La lí¬ nea esta es sinclinal en la mayor parte de su trayecto, razón porque deja á derecha é izquierda gran número de accidentes orográñcos. «La Orientación de dicha línea, así como la de todo el sistema de Montserrat se descubre de nuevo en el EbrOj en una parte conside¬ rable de su especialidad mas abajo de Zaragoza. Este curso, y con sistema se distingue del de las Azores y del Ural por una diferen¬ cia de 3° en su orientación; siendo además el del Ural de época mas antigua. «Como círculo máximo de comparación de este sistema, se puede adoptar una línea tirada por el pentágono europeo ( véase Elle de Beaumont, Noticia sobre los sistemas de montañas,\km. 5.";, que ar- í 10 TlíES DIAS ranca del 'punto b" y vá á parar al punto I"", rrincipia la línea in¬ dicada en la entrada del estrecho de Hudson; toca en el cabo Fare¬ well, en elextremo Sur de la Groenlandia, coincidiendo con el límite S. E. de laplataforma submarina que circunda á las islas británicas y la Francia por la parte del Océano. Atraviesa luego los Pirineos por su parte central; pasa por Barcelona é isla de Menorca, y entra en el continente africano cerca de Bona. «El sistema de Montserrrat esposterior á los terrenos numulítico y mioceno que ha levantado, y separa los dos pisos de que se com¬ pone el terreno plioceno en la cuenca del Mediterráneo. Por su edad y dirección se coloca entre los dos sistemas de los Alpes principales y los occidentales, dividiendo en dos partes casi iguales el ángulo obtuso de 132.° formado en Barcelona por los dos últimos sistenas referidos.» Pujadas en su Crónica Universal de Cataluña, hablando de Mont¬ serrat, dice: «Sobrepuja á los demás montes de la tierra (Catalu- »fia) escepto el de S. Lorenzo entre Tarrasa y Caldas de Mombuy... »La muestra de las asperezas de este monte es tan grande, que á »los que lo miran no solamente de lejos, mas también muy de cer- »ca, parece inaccesible, ó á lo menos de fatigosa subida, pero la »belleza del órden que puso Dios en él por medio de la común ma- sdre naturaleza, el deleite que se recibe en mirar su rústica com- »postura, suspende los ánimos y embellece los sentidos para que »no sientan el cansancio y fatiga de la subida. «Lo que mas admira es que siendo tan áspera y llena de peñas- »cos, crecen entre ellos mil variedades de flores, y silvestres clave- »llinas, violetas y narcisos, y entre las apesgadas rocas odoríferas »y saludables yerbas, cordiales raices, acopados ó frondosos árbo- »les, con frescas y apacibles plantas haciendo de toda aquella mon- »taña un grandioso jardin 6 deleitable y fresca floresta. No sola- »mente se halla esto en los lugares bajos y profundos valles donde »se descubre alguna poca tierra, mas también de las macisas y »apretadas breñas salen diferentes colores de margaritas, mosque- »tas y estendidas yedras que con sus brazos ciñen estrechamente »á las encumbradas y altas peñas.» Efectivamente, donde puede desarrollarse la vegetación crecen, según el paraje, mas de doscientas especies de árboles , arbustos y plantas, siendo las principales el pino, el madroño, tres diferentes enebros, dos especies de encinas, boj, tomillo, brezo, romero, es¬ pliego, abrótano etc. y el trébol fétido y el esmilax de Andalucía y Navarra en la cima, en la q;.ie ya es muy rara y casi nula, la ve¬ getación. Casi todas estas plantas son medicinales y de especialí- simas virtudes, muchas ignoradas aun en el dia. (1). El modo como I) Cunoccdor de la mayor parlo de idlas el inteligonte farmacéutico Dr, D. Joa- EN MONTSERRAT. H crecen estas plantas inspiraron á un poeta catalan los siguientes versos: Sin agua y sin semilla y tierra poca Arboles, matas, yerbas, lindas ñores. Visten las peñas de alegria loca. Sin queel agosto ofenda sus verdores: Milagro es cuanto el hombre en ellas toca. Obra son de los cielos sus primores. Que aquí, como es MAEÍA la hortelana. Medran las plantas sin industria humana. «Acrecienta la admiración, continua el referido cronista, el ver »que se cria tanta belleza en un monte que desde la mitad hasta la »cumbre no tiene fuentes abundantes, sinó pequeñas y de muy po- »co caudal para entretener la frescura; porque en algunas de ellas »en verano vienen á disminuir sus manantiales y aun en tiempo »seco del todo faltan. Esto es muy cierto, y así me espanto de que »el maestro Diago la describa por tierra regalada de muy cristali- »nas y frescas fuentes. Si no es que lo entienda de las que manan en »su alrededor; desde donde, como diré presto, corren diferentes ar- sroyuelos y riberas que despues de haber fertilizado y dado abun- »dancia á lo bajo de la montaña, recreando la vista y el cuerpo de »los cansados caminantes , acrecientan el caudal del rio Llobre- »gat. Es verdad que en algunas partes. de lo alto se descubren al- »gunas venas de agua, que se escurren dando señal de que entre »las profundidades de las peñas debe haber algunas estancadas ó »encharcadas aguas, que cuando abundan por lluvias se desaguan »entre aquellos riscos como por canales. No pudiendo desaguarse »del todo, se embeben y zambullen entre las mismas entrañas del » sacro monte: esto entretiene el verdor de las plantas y el fresco »de la tierra.» quin Fonty Ferr6.s, lleno de celo y buenos deseos, ha establecido al pió de e»la ve¬ nerable montaña un laboratorio denominado Laborat >rio monterratmo, en el que se ocupa en estudiar y analizar las yerbas y plantas que vejetan en la misma, obte¬ niendo provechosos resultados, pues tiempo hace que con dichas plantas confec¬ ciona las llamadas Pildoras de Montserrat, cuyas prodigiosas virtudes podrá saberlas- el que lo desee, proporcionándose el opúsculo que dicho Señor espende en su boti¬ ca central do la plaza del Pino en Barcelona, opúsculo que ha sido traducido al francés, al italiano y á otros idiomas, pites la nombradla do sus pildoras se vá ha¬ ciendo casi tan universal, como la fama de la montaña, en razón de haber obtenido gran éxito y ser muchos los facultativos que las recomiendan con interés por sus sorprendentes resultados. Las pildoras de Montserrat son tónica', purgantes y depwra- tiüos á la vez, y su acción dulce y benéfica precave las enfermedades mas antiguos engendradas por la impureza de la sangre y por la acritud de los humores. A fin de contribuir con una pequeña limosna al Monasterio do Montserrat , y rendir un ho- menage á María, cada cajita de pildoras va acompañada de una medalla do las quo en el santuario se espenden. lî TRES DIA3 «Hállanse en esta montaña muchas concavidades de grandes y »espantosas cuevas donde algunos han prohado entrar, pero no lle- »gan hasta el fin de la empresa, espantados del horrísono rumor de «algunos raudales de agua que se oyen. Deléitase en estraña ma- »nera la vista de los que de lejos miran esta santa montaña, descu- «hriéndose tan rodeada y coronada de altísimas y empinadas rocas »que en forma piramidal parece se suben y se elevan casi hasta »las estrellas; divisándose como una vistosa ciudad puesta en emi- » nen te lugar y rodeada de altas torres particularmente si se mira »por la parte de la tramontana ó norte que sus cortadas peñas y ta- »llados riscos parecen una cortina ó lienzo de alguna bien fortale- »cida ciudad sita en aquel alto. La naturaleza délas piedras que «nacen en este monte es tortísima y durísima; por tanto muy difl- «cil de labrar, y aunque parece y asemeja algun tanto al blanco «jaspe, añrman algunos que en los pasados tiempos le habla, y los «que entienden de esto dicen se hallarían buenos si el trabajo se «emplease en sacarlo.» Las hipótesis mas ó menos fundadas que han presentado algunos geólogos y mineralogistas acerca de la singular formación de este monte, no se han admitido definitivamente, al menos que sepamos; pues según cálculos, unos creen ser efecto de épocas diluvianas, y otros, resultados de erupciones volcánicas. No han faltado espíritus fervorosos que por un arranque de fé han pretendido resolver el pro¬ blema presentado á los geólogos. Y han dicho: desde el dia, pues, que en el Gólgota se verificaba el tremendo sacrificio de nuestra redención, las elevadas cumbres del Montserrat quedaron dividi¬ das, y se abrieron en su seno profundos abismos, de modo que cada roca aislada, cada cono solitario, cada rendija es un testimonio del Sacrificio del Calvario. Hé aqui el parecer de varios autores que han escrito sobre el par¬ ticular. EIP. Francisco Crespo, en su memorial al rey D. Felipe IV sobre lapurísima concepción de María, dice: Monumento pasmoso de nuestra fé, pues dividiéronse (IolS rocas de Montserrat ) al morir el Autor de la vida, separándose en varias partes como en señal dolorosa de la muerte de su Criador. El P. Fr. Antonio de Sta. María, carmelita descalzo, escribe: «y en Montserrat se verificó loque dijo S. Mateo: et terra mota est, petrœ scissce stmt, cap. 27.» El limo, y Rdmo. P. Fr. Agustín Eura, agustiniano. Obispo de Orense en Galicia, en su descripción de la montaña y santuario de Montserrat en su idioma nativo cantó: «Montanya prodigiosa. Que en elevadas puntas dividida EN MONTSERRAT. 13 Sentires llastimosa Morir lo Autor de la mateixa vida, Y entre principals dòcils montanyas, De sentiment romperes las entranyas. » S. Cirilo, arzobispo de Jerusalen, que floreció El P. de la iglesia en dice : Itl quod hacteims Qolgotha monstrat, ubi 360 de Jesucristo, propter Christumpetrœ scissce sunt, neo non ex traditione Mons Alber- nœ in Etruria, in Campania Promontorium ad littus Caietœ, et in TarraconensiHispaniaAIonserratus (S.CiriloHierosol. Cat. hœc. 13). A la muerte de Cristo se rompió el Promontorio de Gaeta en Cam¬ pania, el Albernia en Toscana, en cuyo lugar sucedió el milagro de la impresión de las llagas de S. Francisco de Asis, y el Kegimio en Italia y S. Miguel de Faix. Así lo dice Argaiz. El P. Hoig y Gelpí dice: corrobora lo dicho la esposicion del sím¬ ■ bolo que escribió el V. P. Fr. Angel de la Paz, minorita, impreso en Eoma en 1596 donde se lee á corta diferencia lo mismo. A mas de la citada respetable autoridad, el V. Palafox añrma ser aquella la tra¬ dición constante. De esta misma manera lo notaron el Kegente de la Audiencia de Cataluña D. Miguel de Caldró; el P. de provincia y caliñcador del Santo Oficio Fr. Francisco Serra ; el cronista de los reinos de España Rodriguez Mendez Silva, diciendo que este es el sentir de graves autores. Aun cuando esta sea la opinion admitida por tan religiosos escri¬ tores , la forma particular de las peñas de Montserrat no presenta al sentir de piadosas é ilustradas personas la semejanza de las que se citan como prueba de la catástrofe acaecida en el mundo cuando la muerte del Hombre-Dios. En cuanto á laetimología del nombre, poco se sabe. Según au¬ tores respetables llamóse en un principio Mons Ceils que en Caldeo significa J/'owtoMeíjy según Pliniol/oas exorcil [Monte estravagante]. Despues de ,1a invasion romana era conocido por Carra/at, y los Moros, en atención á su figura, le llamaron Qis- Taus [peñascos vigi¬ lantes) nombre que Cario Magno cambió en 986 en Mon Siat. En la edad media cuasi todos los escritores le dan el nombre de Mons- Serratus, y mas Serrato [cuasi serrate). Finalmente en los últimos siglos Monserrat, que algunos queriéndolo castellani¬ zar han llamado Monserrate, cuando en la misma Córte se le llama Montserrat, palabra compuesta de otras dos catalanas Mont (monte) serrat (aserrado), á causa de su figura de dientes de sierra. Esta es la opinion de la generalidad de los historiadores de Montserrat, como Moreri, Corneille, Rochefort, Bruyen, Mendez Silva, Camós, Serra, etc. contra la opinion de Esteban Corbera que en su Catalu¬ ña ilustrada epiloga otras etimologías poco fundadas, pues hace de¬ rivar el nombre Montserrat de Serresus, ciudad de la que, se- H TRES DIAS gun dice, hace mención Plinio, edificada junto á esta montaña ; ó lo atribuye á unos caballeros del apellido de Serrat que tuvieron en ella su solar en remotas épocas. Sea de esto lo que fuere, las armas que los fundadores dieron al monasterio consisten en una montaña cortada por una sierra, lo que prueba que la etimología actual es la mas verosímil. La salubridad de esta célebre montaña es tal, que la vida de aque¬ llos religiosos, según un cálculo de mortandad muy minucioso y exacto hecho por cierta persona curiosa, era por término medio-de 12 años, 7 meses, 10 dias para los monges; de 71 años 1 mes y 3 dias para los ermitaños, y para los legos de 69 años 1 mes y 13 dias; di¬ ferencia esplicada muy bien por el género de edades de dichos tres estados; siendo solo efecto este promedio de vida, verdaderamente estraordinario, de la pureza de aire que se respira en una tal ele¬ vación. No paran aquí los ejemplos de longevidad, pues según don Manuel Arnús, médico director de las aguas sulfurosas de la Pu- da, en Monistrol, pequeño pueblo situado al pié E. de la montaña, se contaban en 1850 muchos ancianos de mas de 70 años, siendo al¬ gunos de ellos marido y muger , y debe advertirse que Monistrol solo cuenta 1583 habitantes. Al trepar por las rocas de Montserrat siente en su interior el via¬ jero una especie de indefinible emoción que le obliga á saludar con todo respeto el sagrado monte, y ansiando llegar al virginal palacio que edificara la viva fé de nuestros padres, olvida la pesada cuesta, las extraordinarias revueltas, los horrorosos precipicios formados por agudas rocas y erizados picos que por dó quier se descubren. EN MONTSERRAT. io DIA PRIMERO. EL MONASTERIO. Dos son los caminos que conducen á Montserrat. Dejando el de Collbató, que se halla á media leg-ua de la villa de Esparrag-uera, y desde Barcelona Madrid pasado el siguiendo la carretera real de Bruch, célebre por la batalla de los catalanes contra las huestes de Napoleon, dejando esta carretera á mano izquierda se toma la de Manresa hasta casa Massana, en cuyo paraje se encuentra un cami¬ no también carretero que mandó construir el abad Fr. José Ferrer, por el que dando vueltas á la montaña en sus faldas del lomo del Norte, se llega en coche hasta la puerta misma de la iglesia del monasterio. Desde el paraje donde se deja el camino de Collbató hasta el San¬ tuario, y siguiendo la mencionada carretera se emplean 6 horas, cuando por aquel que es de herradura se sube en solas 2, poco mas, rodeando la sierra meridional. Aquel tiene 12,441 canas 5 palmos (19 kilóm. y Vs); y este 5,131 canas 1 palmo (8 kilómetros). Desembocan en el primer camino á mas de las carreteras de Igua¬ lada y Manresa en casa Massana, los de herradura de dicha ciudad y Monistrol unidos entre Santa Cecilia (1) y el monasterio. Este último camino vá á convertirse en carretera para que, des¬ de la estación que el ferro-carril de Barcelona á Zaragozatiene cer¬ ca de Monistrol, se pueda cómodamente y en carruaje llegar al santuario. Así pues, tomando dicho ferro-carril, podrán dirigirse por él á Montserrat todos los pueblos del llano de Barcelona, Vallés y marina de levante ; los de las orillas del Llobregat y Cardoner, y los de la Segarra, Urgel y plana de Vich. Mientras se construye este ferro-carril, el camino mas corto pa- ;1) De osla iglesia nos ocuparemos mas adelanlo. 18 tres días ra ir de Barcelona almonasterio es el de Collbató. Se toma el ferro¬ carril del Centro; cuyo pasaje cuesta 6, 8 ó 10 reales por persona, se¬ gún que ocupe asientos en carruajes de 3.®, 2.® ó 1.^ clase respecti¬ vamente, y en una hora se llega á Martorell. En este punto se toma el carruaje de Collbató que cuesta 6 ú 8 reales por asiento, donde se llega en unas dos horas. De esta última población á Montserrat se sube en caballerías á propósito y á todas horas disponibles en cual¬ quiera de las dos posadas del pueblo. Con cada caballería va. un guia práctico del terreno. Estos son por lo común muy serviciales, cuidadosos y adictos al viajero que conducen , y aquellas pueden montarse con completa confianza, pues están acostumbradas á tre¬ par diariamente por las peñas. La caballería y el guia solo cuestan unos 8 reales vellón y 10 á las señoras por razón del sillon en vez de silla (1). Aunque algunos han supuesto peligroso el tal camino, no lo es tanto comoha pretendido, basta decir que siendo el mas con¬ se currido, jamás ha acaecido en él desgracia alguna, á no ser por imprudencia de los viajeros. Para evitar todo recelo, lo mejor es apearse en los dos ó tres pasos que á primera vista parecen peli¬ grosos sin serlo. Desde este camino se descubre y renueva un de¬ liciosísimo panorama á vista de pájaro; panorama como el de los te¬ lones que á veces aparecen en los teatros, y en el que se van reno¬ vando paulatinamente los pintorescos y variados puntos de vista que en ellos hay pintados. En una especie de esplanada que forma el camino, colocaron los franceses en tiempo de la guerra de la Independencia una formida¬ ble batería que dominase la dilatada llanura que se estiende hácia Esparraguera. Ya tendremos ocasión de ocuparnos de ella. A mi¬ tad del camino poco mas ó menos se ven todavía los restos de una puerta tapiada á cal y canto, á cuyo sitio se denomina la Font seca (fuente seca), de la que también se tratará mas adelante. Pasada es¬ ta, desde una de las grandes revueltas que forma la montaña se des¬ cubren distintamente las industriosas poblaciones de Sabadell y Tarrasa y varios otros pueblos del Vallés y comarca del Llobregat. Despues de haber andado el viajero un buen trecho, pasada la balsa ó depósito de agua llamada de San Miguel, en el sitio donde estaba edificada la ermita dedicada al santo Arcángel, y algo mas arriba de la mitad del monte á 2,200 piés (012 metros) sobre el ni¬ vel del mar, igual elevación poco mas ó menos que la de Madrid, y cerca de un valle llamado de Santa María, al pié de disformes y al- (1) Como podria suceder, que atendida la afluencia de gentes, escaseasen las ca¬ ballerías,es muy bueno que se encarguen préviamente, escribiendo con dos ó tres dias de anticipación â cualquiera de ios dueños de las dos posadas de Collbató. Ei de la nueva se llama Pedro Bacarisas y el de la vieja Pablo Bacarisas. EN ¡MONTSERRAT. 17 tísimos peñascos ; queda pasmado de lo que á su vista descubre. Preséntasele á la pai-te de Oriente de este célebre obelisco, donde el rio Llobregat besa sus plantas con alguna inclinación á mediodía, no una ermita , como tal vez hubiera pensado encontrar i>o una , aislada iglesia algo capaz, no un reducido monasterio sino una, mas que decente población • que estenctiéndose en su longitud de , Oriente á Occidente, y su latitud de ¡Mediodía á Norte la ciñen en , gran parte las mencionadas peñas, y en lo demás las ruinas de una famosa cerca, debida al abad Fr. Benito de ïocco y renovada por su sucesor Fr. .Juan Giménez, elegido abad en 1G93'. Fragmentos de obras antiguas contrastan magníficamente con la fábrica moderna de tan colosales preporciones (pie el solo lienzo , que mira de levante á mediodía consta de ocho altos y vastos pisos. Verdaderamente sorprende el considerar cuantos esfuerzos y gas¬ tos debieron de ser necesarios para ediñcar sobre la viva peña y transportar los materiales. Se puso la primera piedra de este sun¬ tuoso ediflcio nuevo' el dia 11 de setiembre de Id.w, din de la exalta¬ ción de la Santa Cruz y del dulcísimo nombre de Marín, continuán¬ dose la obra hasta la entrada del ejército destructor. A.sí constada la inscripción labrada en una de las piedras de los ángulos salien¬ tes del zócalo de la iglesia actual junto á la carretera, que dice así: r/J II A ti r>H SECT IKMliUE II ITü.'i r/J II .SE PVSO L« I» m il Il r/·' y - y Preguntará tal vez alguno; ¡:.porqué esta mezcolanza? ¿Cómo no y se siguió un plan uniforme en la construcción de este monasterio? Por una sola y sencilla razón; porque se empezó por poco. En efecto, por poco se empezó, y como fuere creciendo sin llevar desde el prin¬ cipio idea fija ó planta de arquitectura determinada , resultó una aglomeración-de obras, que mas que edificio concertado, t areffeun promontorio sin orden. Consultemos los autores que lian escrito su interesante historia, y veremos su nacimiento, como fué creciendo y de que modo llegó al estado actual este monasterio. Señores los Konianos de la" España Tarraconense , ocupaban en¬ tre otras poblaciones las de Barcelona, Manresa y Ausona fVich), á cuyos habitantes al imponerles sus leyes usos y costumbres , les , comunicaron también su religion; así es que en medio de estas ciu¬ dades descollaban los templos que á las falsas divinidades h.abia le¬ vantado la idolatría. Un dia los habitantes de hi provincia Laieta¬ na observaron con horror y asombro que el monte Estorcil ( Jíont- serrat ] cambiaba de aspecto, y creyeron que sus dioses debian aplacarse; pues opinaban que se había verificado aquel portento Ig TRES OIAS oomo un aviso dado á los mortales, y á fin do que no aconteciese à sus ciudades fatalidad semejante, determinaron levantar en él un: templo que dedicaron á Venus. No tardó mucho tiempo el clarín del Kvang-elio en publicar la nueva acababa de sellar- en la .Tudea en el mismo: religuen que se momento que en el monte Estorcil se verificaba el prodig-io, lo que indujo á conocer la causa de aquel estraño suceso, por cuyo motivo- flaqueando la idolatría, iba muy lenta la construcción del templo-de- Venus, de tal manera, que su conclusion tardó IGO años. Gon la pre¬ dicación del Cristianismo aumentábase el número de los adoi-ado- res Hombre-Dios, que desertaban de las banderas del pag-anis- del mo. abominaciones de los ídolos no eran tan públicas, y las Va las lascivas fiestas de su culto se verificaban en-los montes á fin de¬ que los bo.sques, espesuras y cueva.s, como muy apartadas de tes- tig'os sirviesen de velo á sus viles disoluciones. En este tiempo el monte EUorcil se vió también manchado con las deg-radaciones de la idolatría. Una existencia de poco^mas do 50 años contaba el templo de Ve¬ nus en Montserrat, cuando moribundo ya el paganismo , derriba¬ dos los templos de las íing-idas deidades , y hechas pedazos sus aras, todavia la montaña que en la muerte de Jesús habla rasgado de dolor sus entraña.s, se veia obligada á prestar ¡sus ecos para cpie repitiesen los voluptuosos cantos de las meretrices romanas , y á escuchar los báquicos acentos de las sacerdotislas de la diosa del amor liviano, que vestidas de ligeras túnicas danzaban en torno de su ara guarnecidá de ñor: s. á pesar de haber pen.sa- Però la destrucción estaba decretada, ^· do los santuario de la diosa seria protegido liijos de Roma que el por las murallas de g-ranito que lo circulan, no bastó el magnífico pedestal de Montserrat para sostener las colunas de aquel teniplo- de delicias y de amores que habían levantado. Un horroroso estrépi-r to resonó en aquellas soledades. Las colunas que so.stí-nian el tem¬ plo cayeron desquiciadas, desplomándose tras ellas la bóveda. ¿Qué es esto? esclamaron los que.tales aoontecmientes presenciaban. Extendióse en seguida por los escombros una blanca nube seme¬ jante á la niebla que todos los días en forma de ini-mnso envia el la¬ borioso Llobregat á la morada de la Madre del I.ermoso Amor, y y en esta nube la sencillez de las almas inocentes pudo descubrir alejecutor de los castigos de Dios, al g-efe d: la iiLbcia celeste, al arcángel San Miguel que con ardiente espc c ci.inplia loque el Eterno le babia mandado. Contábase entonces el a.io 2-1:1 de la era critiana, y desde aquella época quedó declarado el Santo Arcángel patron de Montserrat. Cerca tres siglos habian pasado ya sin qne ningún suceso íiota- EN MONTSERRAT. 1Í ble se hubiese verificado en el Monte Estorcil, Sereso ó Montserrat, .perdiéndose basta la memoria del paraje donde estuvo edificado el mencionado templo de Venus. Tal olvido fué mas tarde causa dedi- verg-encia éntrelos autores, colocándolo unos en la cima de la mon¬ taña, j otros en el lugar que boy ocupa el monasterio, otros y esta es la opinion mas razonable, lo colocan en.el paraje donde estuvo edificada la capilla de San Miguel en atención de no bailarse en el monte lugar mas apropósito para la fábrica de un templo cual se cree edificarían los Romanos con su acostumbrada suntuosidad (1). A mediados del siglo VI un bijo de las cercanías de Nursia, el gran Benito, fundaba en el monte Casino un célebre monasterio, y deseando estender su monástica orden puso los ojos -en España , donde envió sus discípulos. Uno de estos llamado Quirico, íntimo amigo del Santo fundador, supo que en el centro de Cataluña exis¬ tia una fragosa montaña, muy propia p.ira el objeto al que le ba- bia enviado su maestro. Quiso visitarla y emprendió el viaje. Al descubrirla, representósele la soledad del monte Casino, y volvién¬ dose á sus compañeros les dijo : «En este monte debemos levantar Tin templo á la Madre del hermoso y casto Amor.» Y lo erig-ierom Con estas palabras poco mas ó menos cuenta la fundación de este mo- aiasterio Liberato Gerundense, monge contemporáneo de Quirico., en su cronicón del año 51G por estas palabras traducidas: El templo de Venus en el MonterSerrado es reparado este año por los Católicos y dedicado ü la Virgen; en élfué puesta una imágen suya de piedra, de adrniral·leherrnosiira, en, la gue tenia gran derocion la V.y M. Saoita Eulalia de Barcelona. Esta casa se entregó ú los monjes siendo Alad Quirico, que en rariaspartes de España edificó-comentos debajo el nom¬ bre y titulo de la virgen María. Yo se tiene noticia individual de la imágen que cita, pues eran cuatro las de piedra que babia en la su¬ bida de la Montaña, las cuales ocupaban diferentes nichos. Vacilan también los autores en asegurar el verdadero sitio donde estuvo edificado este monasterio : mas todas las probabilidades parecen indicar que fué el inmediato pueblo de Monistrol situado al pié mismo de la montaña, y apoyan este aserto en la etimología- del nombre, haciéndolo derivar de Monasteriolum {monasterio peqiee- ''ño)—Monaster-iol—Monistrol; y no es eStraña esta duda, pues pasa¬ dos dos siglos, despues que los virtuosos hijos de San Benito lia- liian bailado la paz en eSte nuevo Casino, fué turbado su sosiego por -el estruendo de la guerra. (l) Se cree que siendo !a capilla de San Miguel la primera que se tevaiaó en Ja montaña, y habiéndose erijido en lueuioria de haberse declarado al Santo Arcange' patron de Montserrat cuando la destrucción del templo do Venus, se ediüoaria la tal capilla en el mismo paraje donde estuvo edilicado aquel, como lo atestiguan los cimientos que todavía se conservan. • 50 TRES DIAS El clarín del infle] apagó la voz del Sacerdote, é inundada la Es¬ paña de sarracenas falanges llevaron por dó quier la desolación. El salvage grito de la guerra sorprendió li los virtuosos cenobitas que espantados huyeron á lo mas áspero del monte , donde fueron per¬ seguidos y alcanzados, sirviendo de mofa y escarnio á los fanáticos sectarios del koran. La mayor parte de los conventos desaparecieron , y por espacio de cuarenta años los árabes fueron dueños de la España Tarraco¬ nense. Mientras Barcelona defendíase aguerrida, los ministros del Evangelio escondinn en los antros de las montañas las imágenes, pues los templos que no servián á los moros ni para mezquita, ni para cuadra de caballos , eran arrasados hasta en su base ó entre¬ gados á las llamas. Tal fué la suerte de Montserrat. Viendo los catalanes perdida su rica joya, juraron vengarla , y con este objeto se dirigieron á la batalla de Tours desde donde, ci- ñendo inmarcesibles laureles, regresaron de nuevo á Cataluña, de¬ jando en el campo sesenta y cinco milagarenos. Cuatro veces fué perdida y recobrada Barcelona; en una de las primeras apoderáron¬ se los catalanes de ^Montserrat, en cuya montaña elevaron en poco tiempo cinco castillos. Hoy no hallará ya el viajero ninguno de ellos, pero le instruiremos de algunos al tratar de los parajes donde fueron ediflcados. Vino despues de "Wifredo de Arria el conde gobernador de Barce¬ lona que echó á los moros de Montserrat, Wifredo el primer sobe¬ rano, y con él vino otra vez el monasterio. ¿ Sabe el viajero cuál fué elsoplo que di ó vida á este santuario? El de la Madre de Dios, pues en aquel tiempo acaeció la Invención de la Sagrada imágen, -XX" Ocupados unos jóvenes pastores en guardar su ganado que al pié de la montaña pacía, observaron que al estender la noche su negro manto de terciopelo bordado de doradas estrellas sobre la cabezada los vivientes, una purpúj-ea claridad iluminaba repentinamente la admósfera, y en un punto fijo del monte brillaban millones de luces que del empíreo descendían. Solo los sábados se verificaba el por¬ tento. Alelados con lo cine observaban los sencillos pastores, casi se olvidaban de recoger el g-anado, hasta que adelantando la noche volvíanse al lugar de Monistrol (1) donde moraban sus padres 6 (1) Otros dicen que à Olesa, es mas probable fuese Monistrol, pues los pastores de esta última población podían apacentar sus rebaños por la falda del Montserrat sin necesidad de páfear el rio, buando los de Olesa sobre estar mas lejos no pueden EN MONTSEURAT. 21 amos. No bien llegados al hogar doméstico , cuando reuniendo al derredor suyo sus parientes, amigos y conocidos les contaban lo que hablan observado, quienes á pesar de los pormenores y candidez con que lo referían, no querían dar crédito á su sencillo re¬ lato, considerándolo ilusión del sueño ó de una acalorada fantasía. Divulgóse empero el suceso, y llegando á oidos dehpárroco del lugar, gran siervo de Dio.s, determinó ir un sábado á ver el fenóme- noesplicado por los pastores. Apenas alastro del dia pintaba con sus rojizos rayos las cúspides de los conos del prodigioso monte, cuando se pmso en marcha una devota comitiva hacia el paraje en (^ue tenia lugar el prodigúo. La campana del pueblo con sonoro acento daba con toda pausa y solemnidad la señal del Ave J/arta, cuyas cam¬ panas repetidas por cien ecos escondidos en aquellos precipicios parecian ser la señal de renovarse el portento. Atónito con tal vision así el párroco como el pueblo determina¬ ron escudriñar el punto donde paraban las luces, y vieron que era una cueva en la que encantaba una celestial melodía producida por la mas suave y deliciosa de las músicas, y cuyo ambiente perfuma¬ ba aromática fragancia. Admirado el buen sacerdote de lo estraño del caso, y no atreviéndo.se por sí solo ádeliberar, pasó á consultar¬ lo con el Obispo de Alanresa y de A'ich que estaba de asiento en la primera de diclias ciudades, pues la última se hallaba en poder de los moros. Asegurado de su certesa, el virtuoso Prelado Gundemaro ó Got- tomaro, que así se llamaba, por los muchos informes y contestes testigos, determinó ir en persona acompañado de varios distingui¬ dos eclesiásticos, del citado cura de Monistrol y algunos caballe¬ ros de Manresa á situarse en las cercanías de la montaña á fln de poder legalizar el prodigio. Llegados al lugar privilegiado, vié- rouse á la hora acostumbrada, como dice muy bien un escritor con¬ temporáneo, bañados por una nube de odorífera fragancia asistien¬ do al espectáculo de una lluvia de estrellas que en forma de corona de brillantes circundaban la sagrada ijeña donde resonaba la ange¬ lical ai·inonía. Tan celestial arrobamiento duró hasta que los astros señalaron la media noche; llegada la cual volvieron á adquirir su dominio el silencio y la oscuridad: pues habia cesado el prodigúo. En vela sin poder conciliar el sueño pasó la noche el virtuoso obispo. Al Señor rogaba le designase su voluntad en aquel porten¬ to, cuando la rubicunda aurora con risueño semblante le vino á anunciar que el dia habia ya llegado. Llamó en seguida el cura y le dijo: «Haced que á toda costa y con la mayor devoción se escudriñe hacerlo sin que vadeen el Llobregat, á mas de que Olesa perlenece al obispado de Barcelona y -Monistrol al de .Manresa ó Vlcli. 52 TIIES-.DIAS ellug·ar donde vimos las luces.» Ko hubo de i'epetir el mandato, pues ordenado el pueblo en solemne procesión, costeando las orillas del Llobregat llegó á la falda de la montaña. Confióse el escruti¬ nio á los mas robustos mancebos del lugar , los cuales emprendie¬ ron inmediatamente la marcha cual ligeros cabritos , volando mas bien que andando, ya por las agudas puntas de los peñascos, como por los bordes de horrendos precipicios. A costa de no poca fatiga dieron con la boca de la cueva oculta entre la mas salvaje aspereza del monte, penetraron en ella, y en la concavidad de una roca en¬ contraron la sagrada imagen de la Santísima Yírgeu Madre de Dios, que cual amenísimo vergel despedía la mas deliciosa fragan¬ cia (1). Un grito de alegría dado por los jóvenes y repetido por las con¬ cavidades del monte dió á conocer á los que en su falda habían que¬ dado, la buena nueva de haber encontrado tan celestial tesoro. No describiremos aquí esta Santa Imágen, como lo hacen algu¬ nos autores, pues creemos que el viajero lo recibirá mejor que nos ocupemos de ella cuando vaj-amos á visitarla en su camarin. Solo diremos que según opinion de algunos autores trajo esta Imágen á España el apóstol San Pedro, que es obra de San Lucas, y que fué escondida en tiempo de los Sarracenos despues de haber sido vene¬ rada por mucho tiempo en la Iglesia de los Santos Justo y Pastor de Barcelona i2). Tomóla pues en brazos el obispo Crundemaro, y volviéndose á or¬ denar la procesión determinó ti-asladarlaá la Catedral de Manresa. ¡I) Todavía despide hoy un suavisiitio olor fluo so percibo muy bien cuando se va á besar su sobenmn nuino. (2j Refiere esie sueeso el P. Arguiz cUondo las palabras de Luiiprando que tradu¬ cidas del latin dicen a^ii, «La imágen de-Santa María de Montserrat es oiuerior â ios «tiempos de San Severo obispo de Barcelona bajo la dominación de los godos, á la »cual tenia el santo obispo una acendrada devoción como también la tenia .Santa , j^Eulalia la barcelonesa, según se escribe.»T mas abajo añade: «Este año (718). el dia «décimo de las calendas de mayo, Eurigonio. capitán de los godo.s, y Pedro obispoi «ocultaron del furor de los moros una imágen sagrada de la bieiiaveniuroda María, «en el monle dicho Aserrado y dentro de una cueva.-San Pedro apóstol, pastor uni- «versal y príncipe de los apóstoles, dejó esta imágen en Barcelona cuando predicó «en ■Espana;-y pasados muchos años San Paciano, obispo de la misma ciudad, consa- «gróuna iglesia.desu nombre á la imágen dicha de la bienaventurada María ieroso- «limitana, ^or haberta/hecho con sus propias manos en Jerusalen el evangelista »San Lúeas.» La iglesia Üe San Justo y San Pastor conserva todavía la memoria do esta per- manenoia de la santa imagen en su seno, y le cede el honor del puesto mas encum- bi^do en el altar mayor. La efigie de Muría de "Montserrat puesta sobro dos s«ntOT titulares, está dominando y como presidiendo el templo que en otros tiempos llevaba su-denominacíon; el amor de'IosTéíigreses de esta parroquia la reconoce por Señu~ y ra de todos sus afectos. La tercera capilla á la izquierda de la entrada û-diclïa igle" ^ia, está consagrada tanabien à la Virgen de Montserrat. EN SIONTSEmUkT. 23 Venciendo insuperables obstáculos, abriéndose paso y entre por las escabrosas peñas, se dirig-ieron al sitio donde boy se levanta el actual monasterio para tomar el camino de la capital de la diócesis-. Apenas lleg-ada en él la venerable Imág-en, cuando los piés de los que la conducian no pudieron desprenderse del .suelo, ccmo si este füese de- imán y aquellos de acero. La Virgen manifestaba su vo¬ luntad. Habla escogido aquel monte para su morada , y no quería abandonarlo (1). Pasados los primeros momentos de sorpresa, cono¬ ció el obispo con tan patente y manifiesto milagro la voluntad de la Soberana Señora, y determinó edificar en aquel sitio una capilla en honor de Nuestro Señor .Tesucrlsto bajo el título é invocación de. su Santísima Madre. En efecto, se levantó una pobre y tosca capi¬ lla, que S. I. puso al cuidado del mencionado cura, y este fué el primer tiempo que la g-ratitud de los fieles levantó á la Virgen ha¬ llada en la montaña. En esta capilla permaneció por algun tiempo, la sagrada Iinág-eu hasta que según una rara y orig'inal tradición se fundó el monas¬ terio por el desenlace de una trágica historia. Todos los catalanes saben lo que pasó á Fray Juan Garin. En tiempo de tVifredo vivia penitente en Montserrat un hombiT. flaco, de poblada barba que con tostada mano empuñaba un tosco , cayado, y á quien la campana del milagro que colgaba de los dos pilares de la capilla de San Acisclo y .^anta Victoria, tocaba por si sola saludándole al pasar. Este hombre habíase labrado una vivien¬ da de ág-uila en una roca casi inaccesible (2, para desde allí mante¬ ner mejor sus coloquios con Dios. Imponíase cada año una .santa- romería á la capital del orbe cristiano, Roma, y las campanas de la ciudad santa saludaban al ermitaño de Cataluña de la misma ma¬ nera que lo hacia la de Montserrat. Asi olvidado del mundo parecía que nadie envidiaba su bienes¬ tar ; pero no era asi. El hombre tiene enemig-os que intmitan per¬ derle, y el peni'ente .Tuan Garin (3) como hombre también los te- (1) Es lr:iüic¡i.ii ane l·I .'■iüo cu que .-iicedió o.sle pruc!i¡;iu estú cu.-i iC. b.ijo dol cu- iTiaiiii queahora o-.-Uj-a. IC.; la i-arr.-Ut'/a .-o vó todavía la pcaoa do uii-i 001-/-. f¡ue di¬ cen, se levantó allí en iiiciuuiia de tan ;p'.an prodigio; pero como en atiuel sitio pou ser un ijairanco no pudian levanlar la vtipilla, la ediDoaroii á u ios doscientos poso mas liácia al ponionic, como veremos a! ociiparnós de la ipiesia aniigiia. Í9) La tal iota os nna de la.s.ifm liay encima do la fuenle del milagro. (3) Juan Garin fué natu'r.d de Valencia y desccuüionle de la noblo sangre de los Si TRES DUS nia. Elespíritu del mal, astuto y sagaz enemigo del género hu¬ mano, habla jurado lá perdición de Garin y puso en planta toda su táctica infernal ; tomó al efecto la forma de humilde ermitaño de blanca barba y penitente sayo , mientras procuraba que Wifredo, conde soberano de Barcelona trajese á su hija Riquilda á Montserrat. Un dia al dar Juan Garin su acostumbrado paseo vespertino se encontró con el nuevo ermitaño contempláronse ambos un rato , sin articular palabra hasta que por fin rompió el silencio el supues¬ to penitente , quien le hizo varias curiosas preguntas , tales como si habitaba aquella montaña , si liacia vida anacorética , manifes¬ tando grande estrañeza que en tres años que , decia él, habiteba en el monte jamás le hubiese encontrado, sin olvidar de manifes¬ tarle que él era un humilde pecador que liabia venido á pedir per- don á Dios de sus enormes culpas en la soledad, en el silencio, con el rezo y por la mortificación. Garin, como si notase su hipocresía, rehusaba tal compañía, dándole á entender que era muy amigo de la soledad. El fingido ermitaño, al contrario, instábale que viviesen en santa union, y á fin de atraerse á Garin redoblaba sus peniten- tes'exterioridades, y acabaron por ser los dos mayores amigos del mundo. Acompañado Wifredo de la comitiva que su posición requeria y de su bella hija la joven Riquilda, llegó, despues de haber vencido no pocos obstáculos, á la cueva de Garin, quien admirado y cuido¬ so al oir en aquellas fragosidades resonar voces liumanas, y relin¬ chos de caballos, salió de su gruta cubierto el cuerpo de un áspero sayal. Saludóle Wifredo y díjole, que sabedor de la reputación y fama de su santidad, deseaba confiarle por algun tiempo á su hija, á fin de que la guiase con sus santos consejos por el camino de la virtud y del servicio de Dios. Asombrado el austero anacoreta no tanto de la estraña visita como de su inesplicable motivo, no sabia que decir á Wifredo; mas una vez vuelto de la sorpresa que le cau¬ sara, una humilde negativa de Garin obligó al conde á emplear todos los ruegos para que el solitario varón consintiese en guiardar á su lado á la jóven Riquilda. A tantas súplicas, y de tal personajp, que casi podian interpretarse como mandato, accedió por último Juan Garin y quedóse en su compañía la hija del conde. Gozoso este con haber podido conseguir que aquel buen solitario se encarg-ase de la santificación de su hija, marchóse al pueblo de Monistrol á aguar¬ dar que terminara el plazo para volver á estrechar entre sus brazos á su amada Riquilda regenerada por la oración y los buenos ejem¬ plos. godos. As! lo escribe Hispalense quion dice que eligió el retiro de Monlserrat el «fio 898. EN MONTSERRAT. 25 Ya queda dicho que Satanás se había hecho íntimo amigo de Ga- rin, cuya amistad duraba todayía y su penitente aspecto hacia creer al bueno del anacoreta que tenia la dicha de tener por cense- jero al mas santo raron, al cual consultaba todos los dias al caer la tarde. De la estancia de la doncella en la cueva de Garin, se valió el fin¬ gido ermitaño para lograr infernales proyectos; y tentándole, sus hacíale distraer de su cotidiano rezo y poner los ojos en una beldad que no debiera haber admitido , por mas que el conde le rogara. Conociendo Garin que la presencia de la joven era lo que debilita¬ ba su fervor, fué en busca de su vecino colega , y manifestóle su situación y el deseo de abandonar aciuel sitio, líl hip.icri1a anacore¬ ta con íinjido misticismo contestóle , que tal vez era aquella una dura prueba á que el Señor le sometía, para que brilla.se mas su santidad con la victoria que sobre sí mismo consig-uiese despues de vencida la tentación. Respuesta digna del que la daba; pues Ga¬ rin por mas que hiciese todos los esfuerzos posibles para luchar, le eran cada dia mas frías las palabras del rezo que balbuceaba, pe¬ ro mas ardiente las llamas de criminal pasión que en su coiazon na- cián para con la jóven que guardaba. Un dia la mas horrorosa tempestad rugia en el corazón del pobre ermitaño; cual dos electrizadas nubes que chocan en el aire, bata¬ llaban dos encontrados afectos en su agitado corazón. Venció por fin el cuerpo, y desplomóse aquel cedro del Líbano. Juan Garin fuera de sí, cual loco fi-enético trepaba por las empi¬ nadas rocas, dirigiéndose a la habitación del otro anacoreta; á na¬ die veia, nada oía, todo era confusion, todo remordimiento, todo fantasmas que le burlaban al pasar. Las intenciones del infierno se habían cumplido, y Garin siguiendo los estímulos de la carne ha¬ bía faltado ásus votos, á la ley de Dios y al respeto debido á la , hija del conde Wifredo. Llegado á la cueva del íinjido ermitaño, le dijo: —¡Hermano! soy un criminal, un monstruo, en mi cueva hay una doncella violada y vengo ú j)ediros un consejo ¿Qué hart ? ¿Me quitaré la vida despeñándome por estos derrumbaderos ? — Mo, le contestó el hipócrita penitente, ¿igmorais acaso que el suicidio es el crimen de los crímenes ? Pues bien , el verdadero crimen es el escándalo, y alargándole un cuchillo , c< ntinuó : abrid un pro¬ fundo hoyo, y cuando el sol de mañana bese las cumbres del mon¬ te debe quedar sepultada la jóven violada. Degolladla , pues, y , queda reparado.el escándalo. Empuñó Garin el cuchillo y precipi¬ tóse por las rocas en dirección á su cueva. Poco tiempo .se empleó en preparar el hoyo, a.sesinar á la jóven, quedar enterrada la infeliz Riquilda al pié de un árbol en el paraje donde hoy se levanta el monasterio, desaparecer el disfrazado ana- 4 25 TRES DIAS coreta dando una infernal carcajada, y caer desmayado el doble criminal sobre su inocente víctima. Ya el sol doraba las cimas del monte, cuando Garin recobró sus .sentidos, conociendo la deformidad de su delito, resolvióse ir á y Koina, echarse á los pies del Santo Padre y confesárselo todo, como en efecto lo hizo. En vista de la confesión de Garin, díjole el Sumo Pontíñce que hombre que tales ci'ímenes habla cometido no mere¬ cía mirar al cielo. Y á este fin le impuso la penitencia de volver á su cueva andando á gatas como los brutos, guardar eterno silencio y alimentarse solo de yerbas , y que debia vivir así hasta que un niño de pocos meses le anuncia.se que Dios ya le habla perdonado. Sumiso obedeció Garin el mandato del Papa, y andando como los brutos, salióse de la ciudad santa, dirigiéndose á Montserrat. Mientras tanto se descubrió, como hemos visto, la sagrada imagen, 3' construyóse la mencionada capilla. «Con el tiempo, camino y encontrar con matas, zarzales, garri- »gales y abrojos, dice ya el referido Pujades, rasgados los vestidos, »descubiertas las carnes, le puso el rigor del frió en invierno y el »calor del sol en estío como un etíope ; las húmedas influencias »de la luna, inevitable sereno y los menuditos rocíos de la mañana, »cou la poca comida y peor bebida, le disecaron las carnes é hicie- »ron crecer el vello con tan largas guedejas que no parecía otra cc- »sa que un salvaje.» Mas que hombre parecía Garin un mónstruo cuando fué descu¬ , bierto por unos cazadores que acompañaban al conde Wifredo, quienes tomándole por lui animal desconoci lo y estraño viéndole tan manso atáronle una cuerda al , cuello, y lo trajeron al pala¬ cio condal de Barcelona, llamado Valldaura, (1) donde estuvo e.s- puesto debajo de una escalera, para que fuese la admiración y asombro, de todo el pneblo. Cierto dia que el Monarca catalan celebraba en espléndido ban¬ quete el feliz natalicio de un hijo suyo,- uno de los convidados pi¬ dió al conde le mostrara la fiera que habla cazado en Montserrat. Accedió AVifredo á la súplica, y condujeron á .luán Garin en el sa¬ lon. Al verle, un niño de cinco meses, rompiendo el silencio, excla¬ mó, con asombro de los circumstantes : Lextintale., Juan Garin, r[m Dios ya te halicrdonadv. A estas p-alabras levantóse la fiera, y el , mon.struo vohdó á primitivo estado de hombre, echóse en se¬ su guida á los piés del conde á quien confesó su crimen'; csplicóle gu 'h Kstü p:)i icio eslaba situado en Barcelona en la Hiera deSan Juan esí}niiia á la calle.da las Magdalenas, en crjyo solano-, no lia niuclios años se velan dos ligaras , anUqai-iinas que ahora se conservan en el niuseo de anliaüedades del convenio de San Juan, y repceseiuan el prodigio de Fr. Juan Garin. EN MONTSERRAT. 27 viaje á Eoma y rara penitencia, le pidió un perdón que Wifredo y no podia negarle, pues en nombre de Dios le habia perdonado un niño de tau tierna edad. Ansioso el conde de saber dó yacia su ado¬ rada bija para trasladar sus restos á la corte, pidió á'Garin le mos¬ trara su tumba, y al dia siguiente, con numeroso séquito de nobles y caballeros, se dirigieron á Montserrat. Llegados al paraje donde se liabia levantado la capilla de la Vir¬ gen i-ecieu bailada, enseñóles Garin el lugar de la sepultura de Ri- quilda (1) ; en el que mandó el conde cavar, y con sorpresa de los asistentes apareció viva á los ojos de todos la bija de "VVifredo, con¬ servando solo en su cuello, como un bilo de encarnada seda, la se¬ ñal del cucbillo de Garin. Gozoso el padre del portentoso hallazgo de su bija, volvióse á Barcelona dond^ la noticia del prodig-io atra¬ jo al palacio del conde un inmenso concurso ansioso de saludar á la que la Madre de Dios babia librado del sueño de la muerte. Ad¬ mirado uno de los caballeros asi de la belleza, como del feliz ha¬ llazgo de Riquilda, pidióla á AVifredo por esposa, á cuya tierna so • licitud contestó la jóven que agradecía inflnito el ob.sequio que el noble caballero le hacia, pero que deudora á la Santísima Vir¬ gen de favor tan singular como le concediera, deseal)a quedarse á servirla en su capilla de la montaña (2). Corria el año 898 cuando Wifredo, el constructor de templos, gran mandó fabz'icar el de Montserrat. Ya simple capilla á lo no era una que servia de base el aserrado monte, sino un magnifico monaste¬ rio, cuando el conde de Barcelona pensó que nadie mejor cine virg-e- nes podrían consagrarse al servicio de la Virgen, Madre de Dios, y á este objeto mandó trasladar alli las monjas benitas que habita¬ ban en el de San Pedro de las Fuellas de la condal ciudad^ presen¬ tando como abadesa á la jóven Riqziilda. Juan Garin, luego de la fundación del monasterio, en cuya construcción, según dice la crónica, contribuyó con sus propias manos, escondióse en una apartada cueva de la montaña donde , penitentemente acabó sus dias. Todavía se enseñan al viajero la cueva de Fray Juan Garin y la cueva del diablo , de las r[ue nos ocuparemos al recorrer las ermitas. Tal es la tradición admitida acerca la fundación del monasterio. Diu'ante ochenta años fué Mont.serrat monasterio de monjas, bas- (4) Según relación de los ancianos, debajo del portal bizantino, único monumen¬ to que queda de la iglesia aniigua, so vela una loza de mármol azul. Esla loza seña¬ laba, conforme es tradición, el sitio donde se encontró á RiquiUla, y dicen que fué puesta allí para memoi la de tan gran prodigio. (Martí y Cantó. Mes lírico tie María). (2) En ios claustros antiguos dicen que habia un retablo de antiguas pinturas que representaba toda esta historia. 2S . TUES DIAS ta que en el año 916, el conde de Barcelona, Borrell, temeroso del qY'rcito sarraceno que amenazaba invadir de nuevo el Principado, prèvia la autorización pontiñcia, sustituyó á las relig-iosas que vol¬ vió á su antig-uo monasterio de San Pedro de las Puellas, monjes be¬ nedictinos del Real monasterio de Santa María de Ripoll, formando una comunidad compuesta de doce monjes con su prior, los cuales permanecieron sujetos al abad del espresado monasterio de Ripoll. Enterado el viajero del origen y fundación del monasterio, re¬ gular es que le digamos algo de la fuente que encontrará antes de atravesar los umbrales de la cerca del monasterio , y cuyas aguas mas de una vez refrigerarán su paladar, recordando con placer su frescura basta mucho tiempo despues do abandonada la montaña. Fuente del milagro. Existía en Collbató un castillo que compró D. Ermesindo de Uda- lardo, y-que mas tarde fué á parar á manos de Beremuudo el rojo famoso capitán de aventureros. Tan indómito como avaro apropió¬ se la fuente del camino de Collbató que hoy se llama fuente seea, puso en ella un criado suyo para guarda, el cual exigia tributo á cuantos se acercaban á beber allí, ó á llenar en ella sus cánta¬ ros. Con esta circunstancia al dirigirse á la fuente los fatigados y sedientos peregrinos que venían á Montserrat, para mojar en ella sus secos labios, y hallar un refrigerio en su pesado viaje, exi¬ gíales el criado el tributo impuesto por su amo, sin el cual ningún caso hacia de su lastimoso estado el servidor de Bei-emundo; vién¬ dose precisados á continuar su camino al monasterio, aunque des¬ falleciesen de sed y de cansancio. Tamaña barbaridad no podia cxuedar sin castigo, y la Madre de Dios debía humillar á quien tan vilmente neg-ociaba con la sed y fatiga de los viajeros. La Santísi¬ ma Virgen, continua la tradición, oyó las plegarias de sus devo- -tos, secóse un día la fuente del camino de Collbató, y descubrióse la de frente la puerta de la cerca del monasterio , formada por las gotas de agua de la montaña, que se reúnen en depósito en forma de cisterna. A vista de tal novedad, y creyendo que la Santísima Virgen había trasladado allí la fuente que hasta entonces existie¬ ra en el camino de Collbató, y á la que se ha dado el nombre de Fuente Seca, que nunca se olvidan de enseñar al viajero los guias que lo acompañan, dióse al nuevo manantial la denominación de Fuente del milagro. La cristalina y fresca agua tal vez sin rival en el mundo, de es- EN AIONTSERUAT. 29 ta fuente, couviila á mas de un Tiajero á sentarse debajo los noga¬ les que le dan sombra (1), y cantar con devoto acento el Birolay de Santa María. (2) Rosa plasent, soleyl de resplandor Stela lusent yoliel de sanct amor, Topazis cast, diamant de vigor Rubis millor, carboncle relusent. Lir trascendent, sobrant tot altre flor, Alba jausent, claredat sens fuscor En tot contrast ausits li pecador A gran maror est port de sah-ament Aygla capdal, volant pus altament, Cambra rayai del gran Omnipotent, Perfaytament anyats mon devot xant, Per tots pujant siatsnos défendent; Sacrat portal del Temple permanent Dot virginal, virtud sobre-exellent Quel occident quins va tots iorns gaytan No puxe tant quens face vos absent. (3). Aun el viajero no ha penetrado el umbral del recinto del monas¬ terio que ya vé hahitantes de diversos puntos no solo del Princi¬ pado, sino de las demás provincias de España y hasta del estran- jero; pues al mismo tiempo que descubre la boina del vizcaíno, y observa los zaragüelles del valenciano y percibe el canto del anda¬ luz, oye el dulce habla del hijo de Italia, á la par que las oraciones (1) I'iocure el viajero no liebni'efU> agua cuando eslé cansado, pues su misma bondad le dañaría, oneonlrândolo mal dispuesto para recibirla. (2) E.ste Cinto estraid i de una nuiUilud de cantos religiosos en lengua latina y le- niosina que se encontraban en los arebivos del monasterio y so vela escrito en las paredes del templo, usando do 61 los peregrinos, ya trepando por las escabrosas sendas, ya reposando al pié de los sagrados muros. (3, Traducido al castellano dice así: «Rosa hechicera, sol de esplendor, estrella •biillanto, joya de santo amor, ca-t!simo topacio, precioso diamante, rubí iuapre- «Ciable, carbunclo rcluci.'nle. Lirio que descuella sobre toda otra Ilor alba pere- , sgrino, claridad sin sombra, en todo trance ausilias al pecador, y à gran tormenta »cres puerto do salvación. .Aguila coudai que rerñnntas tu vuelo à lo alto, cámara »real del Dios omnipotente, oye bondadosa mi devoto canto, y ruega por todos à to- »dos detondiondo Sagrada puerta del templo permanente, dote original, virtud so- vbresaliente permito que al término de nuestra jornada llegar podamos á ver tu ros- )'tro celestial.» (Traducción de D. F. Piferrer.) 30 TRES DIAS (leí que mora en la vecina Prancia, contempla los dorados rizos y ojos azules del blanco aleman, al paso que admira la por ña del in¬ glés, ansioso escudriña cuanto encierra la montaña. que toca al Principado, diremos que todos los pueblos de Por lo que Cataluña tenían, y muchos todavía tienen, dia señalado al año pa¬ ra Subir en procesión á Montserrat. Cuéntanse en algunas de estas procesiones hasta 150 ó 200 y á veces mas personas. Acompáñanlas los párrocos, vicarios, monacillos, jurado y consejo del pueblo; y entrando en Montserrat en cruz y pendones tendidos, con buen órden, modesta compostura y antorchas algunos' y cirios los res¬ tantes, siguen su camino cantando las letanías que acaban con unas devotas preces y oraciones en presencia de la Virgen Santí¬ sima de Montserrat. En memoria de su peregrinación llevan consigo unas cucharitas encarnadas, cruces, estampas, gozos, cirios, rosarios, medidas y medallas de la Santísima Virgen. Los franceses del Languedoc, se¬ gún promesa hecha muchísimo tiempo bá, concurren anualmente en número de cincuenta ó .sesenta .á la procesión que se veriflca el (lia de la Natividad de la Virgen, ñesta principal del monasterio; asisten á los divinos oficios, van á laprocesion y al dar el Angelus de medio dia entonan la Salve, y cantando la letanía lauretana re¬ gresan á pié á su país engalanados con cintas, medallas, y estam¬ pas de Montserrat (1). Para convencerse del crecidísima número de estranjeros que acu¬ den, y formarse un cálculo de la concurrencia diaria, copiaremos á continuación lo que se lee en la Perla de C&talnña. ( Argaiz, pá- Los pueblos de l·i í^erdaño francesa lienen hecho un voto, que uno desús ve¬ ,í) cinos debo venir en peregrinación íi osle sanlnario lodos los anos. Al efecto ge reúnen ios vecinos y eligen el que debo venir, el cual debe variarse cada año. Rl elegido se pone en camino con la anticipación debida, á On de llegar â Montserrat la víspera de la festividad de la Virgen, debiendo viajar desdo la frontera â pie con el bordon en la mano. Al llegar al sanlnario so presentan a! P. presidente del iñonastenio, quien Icsofreceuna habitación, que rehusan por dormir en li paja. Reunidos yo, uno de los monjes les hace rezar, y á la mañana siguiente confiesan y comulgan en comunidad. Despues del oficio van à la procesión,^pero con lu circuns¬ tancia de que, despues de haber seguido casi toda la carrera, se separan al llegar á-.la últimacuosia que tormina en la,puerta que hay frente íi la fuente de los mon¬ ge^, en .cuyo momento se arrodillan ante la imagen de Ntra, Sra. y al emprender la marcha lo hacen enlonandouna Salve. Ciertamente es cosa que hace grande efec¬ to, lanío por ver como conservan aquellos pueblos una costumbre tan antigua y pa- iriarcaí, como por el venerable recogimiento que tienen pintado en su rostro aquellos hombros. V.no so vaya A creer que la elección recaiga en hombres de pueblo y do escasa fortuna, pues ha habido.año en que lo ha sido uno que llegó hasta la frontera en coche propio y con criados, y estos con él vinieron A pié como los domas. EN MONTSERRAT. 31 g-iii'd 223 y 22i). «En el año 1624 yo Fr. Mateo Olirar, confesé des- »de 1.° de enero de' el dicho año hasta tiltimos de cíiciemhre del »niisino, de franceses, flamencos otras naciones de lengua frau- y »cesa cinco mil y quinientos cincuenta y dos personas.» T déspues de enumerar los individuos de la casa; sigue copiando un lihro de gasto en estos términos. «Fuera de esto, en la hospedería de gente «principal, peregrinos y pobres, suele acudir mucha génte por te- »do el año, y en algunas festividades se han contado en un día sín »la gente de casa, nueve mil setecientas y quince personas, y á -to- »das se les dá de comer, pan y vinó y lo demás, conforme á la cali- »dad de las personas, y á dos y á tres dias.» Añade que en un solo año se dio comida y aposento á 3760 eclesiásticos seculares y i-egu- lares de las órdenes siguientes; Frailes franciscos 445 Idem Agustinos 225 Idem Dominicos 187 Idem Mínimos. I-IB Idem Mercenarios 132 Idem Carmelitas 126 Idem Trinitarios 117 PP. Jesuítas 52 Frailes Bernardos 22 Idem de S. Basilio. ...... lí) Idem de S. Gerónimo 15 Idem de S. Juan del Desierto. . . 8 Idem Cartujos 5 Capellanes y otros clérigos. . . . 2340 Total. . . 3760 Era tanta la multitud de gentes que en el siglo XIII acudia ú Montserrat, que D. Jaime I el conquistador, mandó que el que fuese á visitar el célebre santuario llevase consigo las provisiones nece¬ sarias parala subsistencia. Esplicando el P. Reventós la piedad .y espíritu de compunción con que se verificaban estas peregrinaciones se espresa en estos términos: «Así vemos llegar muchos caballeros y aun principes de reinos y provincias muy remotas, habiendo caminado .siempre ñ pié descalzo otros con las manos juntas, y los ojos al ciel' : unos con velas y antorchas encendidis ; unos con pe.sa- otros con das crueesde otros con barras de liierro en sus homliros; madera, y unos con sogas al cuello, y otros apretadamente;ceñidos con ellas en las desnudas carnes; unos con arg-ollas de liierrq. al pescuezo, otros con esposas de lo mismo en las -manos, y otros arrastrando 3î TRES DIAS gruesas y pesadas cadenas. Unos vienen gran parte del camino disciplinándose, y otros con las rodillas desnudas por las agudas piedras, las cuales dejan bañadas de sangre; y algunos se lian visto casi sin carne hasta los huesos. Al ver los peregrinos tan las¬ timoso espectáculo, se adelantan á dar parte de lo que han visto al monasterio, y luego desciende á encontrar al penitente un mon¬ je confesor, y le hace levantar, absolviéndole del voto si lo trae he¬ cho; para cuyo fln tiene Montserrat poder de los Sumos Pontífices para conmutarlo en otra penitencia prudente, etiam extra confesio- nem sacramerdaleni ; porque de otra manera, tanto es el fervor que traen, que antes morirían que dejariau de cumplir semejantes vo¬ tos.—Lo i-eferido y lo que á muchos penitentes acontece al llegar á la imágeu de la que es Madre de presencia de aquella portentosa Dios, no sabe espresarlo la pluma; la cual solo dirá, qiTe aun á no¬ sotros que frecuentemente lo vemos , nos dejan atónitos y admi¬ rados sus lamentables voces pidiendo á Dios misericordia, pronun¬ ciando ayes, esclamando suspiros y derramando lágrimas.» Entra, pues, el viajero por la puerta que hay frente de la fuente y se le presenta una larga calle. Todo aquel pueblo de casas arrui¬ nadas, aquella multitud .de paredes agrietadas y pro.vimas á caerse eran los aposentos en que se alojaban los peregrinos. Uno de los primeros á manó izquierda era la Hospedería de los pobres. -!0{- Este edificio, que ahora apenas existe (I), lo mandó construir en 1189 el abad Fr. Agustín Novell, y los reyes católicos dieron para su obra y para la librería mil trescientas libras catalanas. En él en tiempo del esplendor del monasterio se daba á los menesterosos co¬ mida y recogimiento en dos aposentos separados uno para los hom¬ bres, y otro para las mujeres; observándose el órden siguiente: A las 7 de la mañana se iba tocando desde la puerta de la iglesia hasta la primera de la cerca del monasterio una campanilla, á cuya señal acudían todos los pobres al sitio acostumbrado, en que un herma¬ no lego solia distribuir la limosna dando á cada uno media libra de pan. A las diez y media se tocaba por segunda vez la mencionada campanilla, y se repartia otra media libra de pan, luego entraban á la Hospedería y en un salon de la misma, y sentados en mesas cu¬ biertas con sus correspondientes manteles, se les suministraba por el referido lego y uno ó dos criados, según el concurso, una buena (I) Ahora se trata de establecer allí una cómoda fonda ó restaurante. EN MONTSERRAT. 3,'5 porcion de olla, de vino. A las siete menos cuarto de la y un vaso tarde se tocaba por tercera vez la campanilla, y se les daba la mis¬ ma ración de pan, vino y olla como á mediodía, y al anochecer se mandaba que todos se recogiesen. No solo eran los pobres quienes recibían esta limosna, sinó que también se daban iguales raciones á los que por devoción la pe¬ dían. El hermano lego les preguntaba la Doctrina cristiana y cui¬ daba de que oyesen misa diariamente. La limosna se distribuía á cada uno por tres dias enteros, pasados los cuales debían desocupar el local y marcharse del monasterio; mas despues de algun tiempo de dar vueltas por las poblaciones inmediatas se presentaban de nuevo; repitiendo la visita muchas veces al año. Viene despues la casa y huerto de la cera, la carnicería y galli¬ nería y otras oficinas construidas por el abad Er. Pedro de Burgos. A la izquierda corre una pared que sirve como de pequeña muralla en la que hay una plaza con árboles y la Enfermería de legos. -joí- Esta especie de pequeño hospital, que ahora sirve de hospedería, lo mandó edificar el solu-cdicho abad Er. Benito de Tocco, confor¬ me se lee en el lintel de la puerta de la actual tienda de comestibles ó revendería, que dice así: BNS DE TOCCO ABBAS AN: 1552. En él se asistía á los enfermos de la manera siguiente: luego que un forastero se sentia indispuesto se presentaba al médico del mo¬ nasterio, y hallando este que realmente lo estaba, le mandaba á la espresada enfermería, donde era recibido con suma amabilidad y respeto, y si era pobre se le mudaba enseguida la ropa interior- Visitábale el facultativo dos ó mas veces al dia, según el estado del enfermo , haciendo lo propio el P. monje administrador, quien cuidaba de que se pusiese en ejecución cuanto mandaba ú ordenaba el facultativo. Si recobraba la salud y era pobre, se le volvía la ropa limpia, y á todos se despedía con suma urbanidad y agrado. Si el enfermo se ponia de peligro, lo confesaba el P. administra¬ dor ó el que designase el mismo paciente, llevándole el Viático el P. sacristan majmr acompañado de los niños escolanes, qui en tam- U TRES DIAS sion á laiglesia cantando á ida y vuelta seg-un el ritual, y colocádo el cádaver en el centro del templo, celebrebrábase la misé de cuei> po presente oficiando el coro los monjes júniores y novicios, des¬ pués de la cual se enterraba en el modo y forma que dispone el ritual. Actual hospedería. Este mismo edificio, que como hemos dicho sebvia de hospital, , tiene en el dia su primero y segundo piso destinado para hospede¬ ría, cuyos aposentos, lo propio que los de la casa del niédico, de la mayordomía y del atrio del monasterio cuida de repartir el encar¬ gado al efecto (1) que tiene su despacho en la segunda puerta á mano izquierda del corredor de dicho primer piso. A mano derecha hay el comedor y cocinas en las que pueden cómodamente guisar hasta veinte personas á la vez, y en las que casi siempre se encuentran sirvientes de los vecinos pueblos de Monistrol y Collbató que ade¬ rezan las comidas por una módica cantidad; los demás aposentos son cuartos con alcoba. Los viajeros que no llevan provisiones en¬ cuentran todo cuanto necesitan en el ramo de comestibles, dichos de tienda, en el despacho situado en el piso bajo de la misma hos¬ pedería, donde espenden á precios sumamente módicos, atendi¬ se do el gran coste de los transportes. En este despacho se famlitan gratis los utensilios indispensables de mesa y cocina (2). En todos los aposentos encontrará el viajero cuanto necesite, co¬ mo: buena cama con jergón, colchones, almohadas, cobertores y cortinas; mesa, sillas, candelero,vaso de noche, aguamanil, etc. Al entregársele la llave de los mismos, se le ofrece la ropa blanca ne¬ cesaria, como sábanas, fundas, toallas, etc., de la que toma nota junto con el n.° y clase del aposentoel referido encargado de los mismos en un libro á propósito (3). Nada absolutamente exije el monasterio por semejante hospitalidad, solo recibe como limosna (1) El actual encargado se llama D. José Ariis. (2) Los aposentos do la mayordomía, san Bonito y san Luis, tiene-cada uno su co¬ cina particular. En la actualidad hay un buen surtido de todo lo retorenlo al ramo de repostería, camo Hambres, escabeches, encurtidos, vinos etc., etc., casi á los mis¬ , mos precios de los almacenes de Barcelona, conforme se puede ver en el catálogo impreso que se espende en la misma tienda, y en la conHtería déla Palma en la Rambla de Barcelona. También hay uno ó dos encargados que por una bicoca suben cada dia de Monistrol leche, carne fresca, etc., cuando en el monasterio no hay l« concurrencia suflcienle para establecer mercado. (3) En los aposentos de 1." categoría basta hay armarios con servicio de loza y cristal, y eii todos, uno é dos criados para lo que se ofrezca á los viajeros. EN MONTSERRAT. 3i> para sufragar los enormes gastos del mismo la cantidad que volun¬ tariamente entreguen los viajeros al devolver la llave de los respec¬ tivos aposentos. A mas de este edificio hafiia la botica, la casa del médico-ciruja¬ no monasterio, la del herrero, carpintero,,panadero, carnicería) del fagines, mozos de viaje, etc., y todo cuanto se habia de menester para agasajar á los forasteros. Desemboca la. calle áotra plaza me¬ nor que la antecedente y remata en el Antiguo monasterio. Junto á las mismas peñas y como pegadas parte en ellas, apare¬ cen las ruinas del antiguo monasterio: una portada bizantina con dobles arcos bastante variados en sus detalles, un lienzo de claus¬ trogótico de elegantes formas y construido á dos pisos sostenidos por delgadas columnitas en que se apoyan los arcos en ojiva es lo único que queda de la fábrica primitiva. Al pasar por debajo de estos arcos que amenazan desplomarse, al penetrar en medio de silenciosas ruinas, al pisar el sitio que diez siglos atrás habitaban las vírgenes consagradas al gefior, se le oprime á uno el corazón al considerar cuanto mas veloz es la destructora mano del hombre que la pesada de los siglos, como dice muy bien el ya mencionado Arnús cuando esclama: «; Porqué han de desaparecer de la tierra estos alcázares de la virtud I» A vista detanta barbàrie siéntase melancólico el viajero en uno de los capiteles ó trozos de cornisa de los muchos que ruedan por el suelo, contemplando tantas ruinas como por dó quier se le pre¬ sentan. Antes de pasar adelante vamos á referir algunos pasajes mas de la historia de este monasterio. Una vez instalados los monjes, compró Borrell de junto á la iglesia de Santa María, una buena porción de tierras de la montaña que cedió al monasterio á fin de que tuviera la suficiente renta para su conservación y necesario acrecentamiento. Fué el primer prior Raimundo, que recibió el gobierno el mismo año de su instalación acaecida en 987. Su comunidad se componia de doce monjes obser¬ vantes de la regla de san Benito, con algunos otros buenos reli¬ giosos que deseosos de su perfección pasaron á cuidar las capi¬ llas ó ermitas que hay todavía junto á la iglesia de Montserrat. An¬ tes que ellos ya habia también ermitaños en estas capillas, con¬ forme dijimos ; pero vivian sin ninguna sujeción y sin votos religiosos. 36 TRES DIAS Los escritos que hablan del monasterio en aquellos tiempos, di¬ cen que á mas de los doce monjes vivían en el convento doce er¬ mitaños , doce capellanes y doce leg-os, hasta que incorporándose esta congregación á la de san Benito de Valladolid, se estendió y tomóun acrecentamiento estraordinario. Permaneció el prior y comunidad de Montserrat dependiente del monasterio de Ripoll, hasta que Cesáreo Arzobispo de Tarragona y abad de santa Cecilia, de cuya iglesia también nos ocuparemos, consiguió quitar esta dependencia, como se verificó en tiempo del primer prior Raimundo, lo que duró poco; pues muerto el conde Borrell, su hijo, á instancias de Oliva Calveta, que entonces era abad de Ripoll, devolvió á dicho monasterio la montaña de Mont¬ serrat. Sucediéronse varios condes haciendo todos donaciones y conce¬ diendo privilegios á Montserrat. Muerto por fin el último, ocupó su lugar D. Alonso II, al que sucedió D. Pedro el Católico. Su espo¬ sa D.' Leoner fué la primera reina que subió á visitar al monaste¬ rio, cuya fama desde entonces se estendió universahnente, de tal modo, que todos los dias llegaban á Montserrat peregrinos y rome¬ ros á cual mas penitentes, siendo D. Pedro llamado el Grande, el primer monarca de Aragon que visitó este prodijioso monte y mo- nasterio,^n cuyo templo pasó la noche en vela reclamando el apo¬ yo de la Virgen para resistir á los enemigos de Francia que entra¬ ban en Cataluña. Abierto el camino por D. Pedro, el rey D. Jaime II y su esposa D.^ Blanca quisieron seguirlo, visitando la Virgen de la Montaña, á cuyo monasterio concedieron particulares privilegios y dotaron ricamente, cabiéndoles la satisfacciónde que su hijo el infante don Juan fuese nombrado monje y prior del mismo. Dos veces subió á Montserrat D. Pedro el de marchar á la conquista de Mallorca Ceremonioso, una antes , y otra al regreso de esta espedicion, por cuyo feliz resultado pj-esentó á la Virgen una lera de plata. ga¬ Tocaba ya á término el siglo XIV cuando las piedras del sa¬ su grado monte vieron besadas por los descalzos se piés de la reina D.'' Violante, esposa de D. Juan I, la cual por su acendrado afecto & la Santísima Virgen subió en tan penitente aspecto á ofrecerle pre¬ ciosos dones. Llegó el año 14Í0 y concluyó la série de priores de Montserrat, en cuya época siéndolo Fr. Marcos de Villalba, varón doctísimo, y es¬ tando el monasterio en el mas feliz estado, el tan famoso J>edro de Luna, antipapa con el nombre de Benedicto XIII, que se hallaba en Cataluña, el mismo que un año antes habla estado en Montserrat en compañía del entonces P. Fr. y ahora san Vicente Ferrer, de- EN M0NT6ERRRT. 37 seando honrar esta iglesia y monasterio, eligió en dignidad aba¬ cial á su prelado, con uso de mitra, báculo, anillo y demás insig¬ nias pontificales eximiéndole de toda jurisdicción, y sujetándole , inmediatamente á la silla apostólica (1), disposición que despues confirmaron Martino V. y Eugenio IV. 'Era en aquella misma épo¬ ca cuando por razón de las contiendas intestinas vinoá Barcelona Fernando I y subió en peregrinación á Montserrat, haciendo ricos presentes como lo hablan practicado sus predecesores. Los bandos en que estaba dividido el reino de Aragon, fueron cau¬ sa de continuas disensiones entre los monjes catalanes y castellanos de Montserrat, por cuyo motivo prendado Alfonso del buen ejem¬ plo y observancia de la comunidad del monte Casino de Ñápeles, á fin de apaciguarlas , hizo que vinieran seis religiosos eminentes de entre los cuales salió el abad Fr. Antonio de Aviñon que entró á ocupar la vacante que en su fallecimiento dejara el abad Villal¬ ba. Mas este recurso no produjo el efecto que se apetecía, pues no pasó mucho tiempo sin que tuviesen que volver á Italia los monjes, casinenses. En los primeros años del reinado de D.. Fernando el Católico vi¬ no á Barcelona este príncipe á jurar, según costumbre, las leyes y privilegios catalanes, y acordándose de que cuando solo tenia nue¬ ve años, la Reina su madre le habla presentado á la Virgen de Montserrat, quiso visitarla otra vez, y este monasterio se enalteció teniendo por huéspedes á Fernando é Isabel, quienes, entre varios dones que ofrecieron á la Sma. Virgen, regalaron dos magnificas lámparas de plata.. Deseosos dicho reyes de incorporar este monasterio al de la con¬ gregación de san Benito de Valladolid, despues de allanadas algu¬ nas dificultades, tomó iposeslon el prior del mencionado monasterio de Castilla y fué nombrado, abad Fr. García de Cisneros prior se¬ , gundo del mismo, varón insigne, de la ilustre sangre de los Cis¬ neros, pues era sobrino del célebre Cardenal de este nombre. Un dia entre los muchos que Carlos V visitó á Montserrat, cuan¬ do solo contaba 19 años, saliendo del templo acompañado de su maestro Adriano de Utrech, Cardenal y obispo de Tortosa en aquel tiempo. Regente de Castilla despues, y mas tarde Sumo Pontífice, halló el patio lleno de soldados con dorados trajes, llevando en las manos brillantes antorchas, por entre las cuales se adelantaban so¬ lemne y pausadamente algunos caballeros. Erala embajada que precedida del conde Palatino iba á ofrecerle, en nombre de los elec¬ tores de Alemania, la corona de Cario Magno. A tal noticia cayó Carlos de rodillas á los piés de la Virgen , y al levantarse dió al (1) Dat. Perpiiiiani; V Idus junii anno 3ICDX. 38 TRES DIAS P. abad el título y privileg-io de Sacristan mayor de la corona de Arag·on, partiendo al día sig·uiente para Barcelona. No fué esta la única vez que el César visitó á Montserrat sinó que' fueron varias, cuyae épocas han hecho fasto en Ih historia. Según Sandoval, Carlos V subia á menudo á Montserrat, residiendo en el monasterio algunos dias, ensayando, digámoslo así, la vida claus-- tral, que mas tarde debia abrazar, paseando por la montaña, y con¬ ferenciando con el abad. El año 1533, tercera vez que subia á Mont¬ serrat, se encontró en el monasterio el dia de la festividad del Cor- fus-, y tomando vela, como tenia de costumbre cada año, acom¬ su pañó al Santísimo Sacramento con piedad edificante. Tenia un gusto particular en encontrarse en el monasterio los dias mas so¬ lemnes; contribuyendo á la brillantez de la "fiesta con su presencia y con su generosidad. Atribula á la Virgen de Montserrat las victorias que alcanzaba; y no olvidándose nunca de las delicias que hallaba en su santa casa, la invocaba de todo corazón antes de entrar en batalla. Y en efecto, en Montserrat se encontraba, según parece, cuando recibió la noticia del descubrimiento de la nueva España por Her¬ nán Cortés; y entre sus riscos supo la derrota de los moros de la is-- la de Gelbes por D. Hugo de Moneada, antes de ir á tratar con el Papa y con el rey Francisco al partir para la espedicion de Túnez. Sitiada tenia ya el César la berberisca ciudad en 1535 cuando se celebró en Montserrat una ceremonia digna de referirse. A fin de que nuestras armas saliesen vencedoras de la empresa , hizo Bar¬ celona solemnísimas rogativas, en las que se distinguió muy par¬ ticularmente la ilustre parroquia de santa María del Mar, cuya in- insigne comunidad acordóenviar al monasterio de Montserrat doce de sus individuos para pedir á la soberana Señora el triunfo de las católicas armas. A los doce sacerdotes acompañaron hasta doscien¬ tos feligreses de la parroquia, la mayor parte del sexo débil con hᬠbito de penitencia, llegando á pié al monasterio el dia de santa Margarita, donde en union de los monjes y ermitaños ordenaron una devota procesión por su iglesia y claustros. Tan fervorosa ro¬ gativa alcanzó lo que se hablan propuesto los que la hadan; pues mas tarde se supo que Carlos V habla tomado á Túnez el mismo dia que en Montserrat verificaban la devota procesión los parroquianos de santa María del Mar de Barcelona. Era el dia de santa Margarita. La falta de salud de la Emperatriz Isabel la impedia acompañar al Césaren sus romerías, y como fuese cada día de mal en peor, una devota comitiva de barceloneses pasó procesionalmente á Montserrat á pedir á la Madre Dios el restablecimiento de su ama¬ da Soberana. Al cabo de tiempo la Emperatriz mejoró nota¬ poco blemente , y deseosa de dar las gracias á la Santísima Virgen, EN MONTSERRAT. 39 Kiites (le encontrarse del tocto restablecida, determinó subir á su vez al monasterio acompañada de ^ caballerizo mayor el marqués de Lombay, que mas tarde fué duque de Gandía, virey de Cata¬ luña ,despues jesuíta y hoy lo veneramos en los altares con el nombre de san Francisco de Borja ; de la esposa de este doña Leo¬ nor, dama de la Emperatriz, y otros caballeros y señoras de dis¬ tinción. Antes de partir quiso dejar una memoria de su visita, y regaló un porta paz de plata dorada, obra maestra del arte, cuyo labor de manos costó 2000 ducados, y un pequeño navio, todo de oro guarnecido de diamantes, apreciado en 10.800 pesos. Sabidos son los últimos fastos de la historia del célebre Carlos V que tantas veces, según se ha visto, visitó á Montserrat. Pues bien, mna vez retirado á Yuste, y conociendo llegada ya su últi- ma'hora, dijo á los asistían : Ya és tiempo, dadme aquella que le vela y aquel crucifijo; y tomando en la una mano la vela bendita de Montserrat y en la otra el Crucifijo, déspues de una corta plegaria entregó su alma al Señor el dia 21 de setiembre de 1558. En sus visitas al monasterio dejó Carlos V. muchas pruebas de su real munificencia. Consiguióle de Roma, im sin número de pri- vflegios, concedióle el patronazgo y dominio sobre la villa de Olesa y otros territorios y le hizo cuantiosas dádi'vas. Pocos años despues la hija de estos Emperadores D.» Maria aca¬ baba de contraer matrimonio con el Emperador Maximiliano II de Austria, y aunque este habia estado en Montserrat á la ida, quiso á la vuelta, en 1551, pedir la bendición á la Virgen, y visitó de nue¬ vo el monasterio en compañía de su esposa. Servia á la sazón de paje á esta Señora, el jóven D. Luis de Gonzaga, hijo del marqués de Castellón, el mismo que mas tarde viviendo todavía su madre fué canonizado bajo el mismo nombre. Al regresar la Emperatriz de Alemania viniendo á España, detúvose algunos dias en Montserrat y con ella su jóven page Luis que sirvió á su Señora todo el tiempo que permaneció en el sagrado monte. En mis estados jamás se pone elsol^ decía Felipe II, y lo decia con orgullo, tantos eran los territorios que al cetro de este monarca estaban sujetos. Este poderoso rey, vencedor de san Quintin y por lo tanto fundador del célebre monasterio del Escorial, una de las modernas maravillas, este rey, á pesar de su opulencia, continuó la devoción de su padre por la Virgen de Montserrat subiendo cua¬ tro veces á visitarla, y en una de ellas el 2 de febrero de 1564, asis¬ tió á la procesión que se hacia cuando la bendición de las velas pol¬ la festividad de la Purificación de la Madre de Dios. Durante su rei¬ nado, viendo el abad Fr. Bartolomé Garriga que era reducido el local de la antigua iglesia, determinó construir otra mas capáz, como veremos que se llevó (i efecto. 40 TUES DUS Antes de pasar masadelante en nuestra narración histórica, va¬ le mas que describamos lo que resta de esta parte autigua. La iglesia vieja se hallaba situada en el tránsito del patio á los primeros cláustros quemando edificaren 1460^1 abadFr. Julian de la Kóvere, siendo cardenal y abad comandatario, y en los cuales esculpió el escudo de sus armas que son un roble abrazado por dos ángeles. En el centro del patio se mandó labrar en 1518 una gran cisterna para el servicio del monasterio. Este cláustro era obra de los arquitectos de Barcelona maese Jai¬ me Alfonso y maese Pedro Basset, que lo construyeron en 1476. Poco ó nada se conserva de la iglesia vieja (1), en cuya entrada se veian no ha mucho tiempo en el suelo los dos pedazos de jaspe azul de que hemos hablado, yen medio de ellos otras dos piedras me¬ nores blanca la una y colorada la otra, que, según tradición, desig¬ naban que aquel era el paraje donde fué sepultado Juan Garin. En lo último, ó sea en su ábside habia un altar con una imágen de Nuestra Señora en memoria de haber estado allí la milagrosa imᬠgen que se venera hoy en la iglesia nueva. Ya hemos dichoque la mano destructora del hombre maltrató mas este monasterio que la pesada de los siglos, pues vénse á am¬ bos lados de la antigua iglesia fragmentos de mármoles proceden¬ tes de destrozados panteones de los que todavía se observa el para¬ je donde se hallaban. Era uno de ellos un grande mausoleo de pre¬ ciosos alabastros con este sencillo y espresivo epitafio: VIXIT VT SEM PER YIVEREÏ (2). Se ignora á quien fuese dedicado este sencillo epitafio, que algu¬ nos lo suponen á D. Bernardo de Vilamarí (3) noble catalan vence¬ dor dé Nápoles, señor de muchas ciudades y villas, general y al¬ mirante pero el sepulcro de Vilamarí existe otro , en lugar aun con toda su inscripción y su nombre. Colgaba aun á principios del siglolactual del centro de esta Igle¬ sia vieja el farol que Hali-Bajá tenia en su capitana, y alg-unas banderas cogidas en la famosa batalla de Lepante, presente que al regresar de tan victorioso combate el valiente D. Juan de Austria hizo en persona á la Virgen de Montserrat como trofeo del seña¬ lado triunfo alcanzado por la protección de María. (1) Por la portada, único quo se conserva, se deduce'que era de arquitectura bi¬ zantina. (2) Los restos de este mausoleo se conservan en el cuarto de los mármoles. (3! A mitad del camino de .Montserrat á Manresa hay una fuente llamada de Vila¬ marí. EN MONTSERRAT. , 41 Parte de estos sepulcros y restos de tantas preciosidades se con¬ servan cuidadosamente en el ángulo derecho del único lienzo que queda del claustro, en una habitación baja cerrada por una verja de hierro. Allí verá con dolor el viajero todos los fragmentos de mármol que se han podido salvar de la destrucción y del robo. Es una rica, aunque corta colección compuesta de trozos de colunas, bajo relieves de panteones, pedazos de sepulcros, cornisas, floro^ nes, algunas estatuas y otros objetos, entre ellos la tapa curva de un sarcófago en la que se vé un guerrero de tamaño natural , tendido, vestido de cota de malla, reclinado sobre el lado del co¬ razón, y plegado su brazo derecho bajo su cabeza, y su mano izquierda descansando sobre la empuñadura de un mandoble. Lleva cubierta su cabeza con la capellina de su cota de malla ^ y de almohada su propio casco. Es una obra de bastante mérito. sírvele En la parte superior é inferior del sarcófago se lee esta inscripción: D. lAC. ARAGOSllS COSIES RIPECURTIE CASTELLOSÜSÍ A31P0STAÎ RIO AlFOSSI FILIES DV5I PREFECICE CATII REGIS PATRll COLDAMS ET REGNO PARTISOPLO EXERGITV OC SIRIPOSEIT AN SAL. M.D.ill KAL. SOVEMB. Dejando esas venerandas ruinas, monumento del patriotismo'de los catalanes y padrón de ignominia para los destructores de Mont¬ serrat , antes de desembocar el viajero al magestuoso pórtico que precede á la Iglesia actual, hallará á mano izquierda una escalera con una sencilla baranda de hierro, es la que actualmente dirije al interior del monasterio, y dejándola , si no le conviene visitar, á alguno, de los padres monjes, diríjase por el pasadizo central que da al patiOj y á ambos lados del mismo observará cuatro lápidas, de las cuales las dos primeras refieren la fundación de dos órdenes insignes. Hé aquí los hechos históricos que recuerdan. Un dia llegaba á Monserrat á cumplir un voto que en penosa enfermedad hiciera, un caballero francés, que habiendo subido á pié la montaña, entraba de rodillas por los umbrales de la casa de Maria, en la que veló nueve dias ; en una de cuyas noches con¬ cibió el proyecto de fundar una Sociedad religiosa, cuyos miem¬ bros se dedicasen á la redención de los infelices cristianos cautivos de los moros. No tardó el caballero en cumplir lo que la Señora, á vista de este proyecto , le mandara, consultándolo antes con su director san Kaimundo de Peñafort, y poniéndolo ambos en cono¬ cimiento del gran rey D. Jaime I, el Conquistador, á quienes la Virgen les comunicó al propio tiempo igual vision. Por lo sabida que es la historia de la fundación, de esta orden, conocerá el viajero que el caballero francés era san Pedro Nolasco fundador de la real y C 42 TRES DIAS militar órden de la Merced. A mas de la lápida referida se lee en las lecciones aprobadas por la Silla Apostólica para el dia del santo Pa¬ triarca lo siguiente; A^ud Beatam Virgiticm Montis-Serrati wiim, qno pridie se obstrinxerat exoUit. Antiguamente habia á mano derecha un cuadro que representaba al fundador de los mercenarios arrodillado á los pies de la Virgen de Montserrat. Hoy solo recuerda el hecho una sencilla lápida in¬ crustada en la primera pilastra de mano derecha, en la que se lee lo siguiente: niC S. I'ETRUS NOLASCO VOTO VISITANDI B. B. VIR- GINEM SE EXOLVIT, CBI CRE- BRÓ DIUQÜE ORANS PRIMOS IONES CONDENDyE REI.IGIONIS UAÜSIT CÜI POSTEA GRA- TISSIJIA VIRGO BARCINONE APPABENS ORDINEM INSTITU IT ANNO 1218 Aunque no haya lápida que lo atestigüe, consta también que vi¬ sitó á Montserrat otro ilustre fundador. Dice la crónica, que despues de haber fundado S. Juan de Mata algunos conventos de su órden en Francia y en Italia, vino desde Roma á Cataluña donde entregó al rey don Pedro el Católico las cartas que traia de S. S.; con cuya real vénia y protección fundó su primer convento en el castillo de Vingaña, sobre el Segre, y el mismo año, el de 1201, fundó otro en la ciudad de Lérida en el hos¬ pital llamado de Pedro Moliner. Mas tarde, en 1209, deseando esta¬ blecer también otro convento de trinitarios en la villa de Piera, im¬ ploró antes la protección de Maria de Montserrat, conforme se en¬ cuentra en estas palabras del maestro Gil Gonzalez Dávila, cronista de España: «En el año 1209, dice esplicando su vida, fundó el santo Patriarca el convento de Piera, tres leguas distante del insigne san¬ tuario de Nuestra Señora de Monserrat, el cual visitó. En él rogó á Dios, poniendo por intercesor el poder de tan soberana Señora, para que amparase lo que habia plantado, y lo cultivase con el favor de su gracia.» La lápida de la mano izquierda encierra una peregrina historia^ cuyos resultados han hecho mucho ruido en el mundo, y que con¬ cisamente vamos á referir. Era el año 1521, el en que un ejército francés tenia sitiada Pamplona. Apesar de la apurada situación de EN MONTSERRAT. 43 estaplaza, defendíase bizarramente en su cindadela un jóven y ele¬ gante militar de noble alcurnia, antiguo page del rey D. Fernan¬ do V, cuando un balazo, al herirle en la pierna, le hizo abandonar la muralla. Pronto penetróen la cindadela el ejército sitiador, cuyo general, á vista del valor del jóven herido, interesóse en gran ma¬ nera por su curación. Convaleciente aun, hizo voto de visitar á la Virgen de Montserrat y á la ciudad santa de Jerusalen. Con no muy firme paso, por efecto de la herida, se puso en camino, y llegó al monasterio de la catalana montaña, donde debia dejar la milicia terrestre y alistarse por soldado de Cristo. Seguro de su total me- tamórfosis, pidió conferenciar con los monjes (1) quienes, despues de haberle oido su vasto plan, le dieron á leer libros de ejercicios espirituales que acabaron de decidir al jóven capitán. «Era el 24 de «Marzo de 1222, según dice Argaiz, cuando el valiente oficial col- «gó de un pilar de la Iglesia sus armas militares (2) y vestido de un «hábito grosero veló las nuevas (las espirituales) como habla leido «en sus antiguos libros que hacían los noveles caballeros,y se estu- «vo en pié y á veces de rodillas arrimado toda la noche delante de dtl.\ ; capmuA : ;ôe;rû5c)«\qii8v'mt«ti\uà:í t • ^5eexvq>''' «útó;í''sàcai'à ■V> Xïi'.^;r tàYil \)':^c>üV-A :e« îflO' :ffd\ Lte^l i'tT,; é s,—ÏU-r^s €'—fYï) U —^fí<í) , Por los caractères eróticos que hay sin borrar se ha gir que allí descansa D.^ Sibina, podido cole¬ esposa de Arnaldo Capiana, de Co¬ pons y madre del discreto Arnaldo El Capiana presbítero. primer sepulcro de la derecha tiene su con correspondiente ojiva foliages. Sobre la tumba hay una figura de un piés descansan en un perro; es el mas monje, cuyos delicado de los cuatro. EN MONTSERRAT. 49 El segundo no tiene ojiva, pues la sustituye un sencillísinao arco de ladrillos, la efigie está rota de la mitad superior, sin embargo por las piernas se conoce que representaba algun guerrero. Los es cudos de la tumba, que es gótica, representan interpolados, el pri¬ mero tres grupos como de tres clavos, y el segundo tres pifias. El primero de la izquierda, también sin ojiva ni foliages, repre¬ senta su efigie un obispo ó abad; tiene una inscripción, pero tan deteriorada, que no se puede leer. El escudo es acuartelado, hacien¬ do el primero y cuarto un castillo, y el segundo y tercero un pᬠjaro, en este no hay ni un solo adorno gótico. En el segundo de la izquierda hay representado un guerrero con su cota de malla y sus espuelas. 7 fio TRES DIAS En loa escudos no hay mas que un caballo, y en el centro se lee esta inscripción. K (6(llSi6:SW-rE}3 ûîiiGiftnjiQimffioaa x)Otei--OÊingaa/i' tUJQDeiPktíiJISSá l!l-:ffUíiaBISiía;fD5tBI9 nffiaíDasift-ínoüAU? SVdúl- Levantóse el rey muy tempranito el domingo, confesó y comul¬ gó públicamente en la capilla de Ntra. Sra., cuyo tan religioso ejemplo imitaron los grandes de su corte. Comenzóse con toda so¬ lemnidad la misa mayor por ser dia de la traslación del gran pa¬ triarca S. Benito. Celebróla el abad vestido de pontifical, y predicó el P. Fr. Plácido Pacheco, estando retirado el rey en una tribuna que habla frente la capilla. Acabada la misa, que serian cosa de las doce, se dijo otra rezada, y el sacerdote sumió el Smo. Sacramento que estaba reservado en el sagrario de la capilla de Ntra. Sra. No se llevó con solemnidad á la iglesia nueva, porque ya estaba he¬ cho desde el año mil quinientos noventa y dos. Luego el sacristan mayor con otros monjes, todos confesados y comulgados, y reves¬ tidos con sus roquetes, sacaron del tabernáculo la santa imágen y la pusieron sobre el altar, vistiéndola, riquísimamente. La cubrie¬ ron con el manto de mas valor, dádiva de la duquesa de Brunswich^ y le pusieron la manga de la preciosa saya ofrecida por la serení- 62 TRES DIAS sima infanta D> Isabel, estimada en 1800 ducados. Adornáronlo con muchas joyas de oró y piedras de gran precio, y la dejaron en las andas sobre las que solia llevarse el Smo. Sacramento. De esta manera permaneció durante las vísperas, á las que asistió S.M. Ter¬ minadas estas y revestida la comunidad y demás clérigos concur¬ rentes de otros lugares con capas, muchas de ellas de brocado, se ordenó la precesión por este órden. Abría la marcha una cruz de plata de admirable adorno, que pe¬ saba 52 marcos regalada por los Julians (1) de Barcelona, en la que había una imágen de oro de Ntra. Sra., dádiva de los duques de Segorbe, y en su anverso un pedazo de lignum crucis rodeado de perlas y un joyel de oro con cinco esmeraldas, cinco diamantes y un topacio del tamaño de una nuez; luego seguían cuarenta y tres frailes legos, quince ermitaños y sesenta y dos monjes, entonando el Ane maris Stella, unos y otros con cirios del peso de una libra; venían despues los niños escolanes en número de 24 y demás capi¬ lla de música cantando villancicos; tras de estos iba la Virgen en su trono bajo palio; sosteníanla en andas cuatro monjes sacerdotes con riquísimas dalmáticas de brocado, de cuya tela eran también las seis pluviales do los monjes mas ancianos que llevaban las varas del Palio (2), que por ciertos respetos no pudieron llevarlas seis tí¬ tulos, como debían. Detrás de la Virgen venia el abad Fr. Joaquín Bonanad, natural de Barcelona, con sus asistentes y acólitos, é in¬ mediato á él S. M. el Rey D. Felipe 111, llevando una hacha en la que habla grabadas las armas reales. Seguía toda su corte que la componían los marqueses de Denla, de Velada, de Camarasa, de Sarrià, de la Laguna, de Zea, de Terranova, de Montes Claros y de Priego, los condes de Fuentes, de Orgaz, de Lezma, de Uzeda, y los señores de Borja, de Tasís, de Portocarrero, de Alojen, de Toledo, de Velazco, de Guzman, de Flgueroa, de Fontseca, de Rivera de Castro, de Silva, de Borreajada y de Aguilar. Entre los señores se hicieron notar las marquesas de Denla, del Valle y Soria, y D.^ Ma¬ ría de Peralta, mujer del correo mayor. Al entrar la procesión á la nueva iglesia, seentonó el Te-Dexm, cantándose con acompañamiento de órgano, durante el cual dos sacerdotes revestidos con albas y estolas colocaron la sagrada Imᬠgen en el camarín subiendo por unas gradas cubiertas de riquí¬ , simos paños colocadas desde el altar hasta el retablo; y se concluyó (i) Cofradía ó gremio de fabricanles y comerciantes de oblatos de metal. (8) El Sr. Martí y Cantó dice que iban vestidos con ricas albas y riquísimas es¬ tolas. EN MONTSERRAT. 63 tan solemne función con la bendición pontiñcal que dió el abad. Hay un epitaflo que atetisgua este hecho ( 1 ). Continuemos la descripción. En la última capilla á mano derecha lindante con el presbiterio, hay una puerta que comunica con la Sacristía. La forman cuatro estancias: la-primera, mandada hacer por el abad Fr. Miguel Forner en 1541, estaba antes adornada de riquísi¬ mos cuadros, espejos, arquillas, láminas , y cuadros de célebres pinceles, y un grandísimo armario que aun se conserva, en el que hoy se guarda el paramento del altar, y antes las numerosas reli¬ quias,imágenes de plata, relicarios, cálices, candeleros, y otras jo¬ yas. El principal tesoro estaba en las otras tres piezas, donde habia los armarios con mas de cincuenta capas pluviales, muchas de bro¬ cado de tisus de tres altos, y otras de telas de ero; mas de treinta tor¬ nos y muchísimas casullas sueltas. Entrelas mitras de que se ser¬ vían los abades habia la del duque de Mantua valorada en 1500 du¬ cados ; ricos frontales de brocado, capas riquísimas, algunas de valor de mil ducados, sayas de tejido de oro, manteles de altar entre los que habia uno de valor de mas de 200 reales de á ocho, y dos de cincuenta doblones ; ropas de oro y plata, y otras bordadas de loa mismos preciosos metales,^ telas sembradas de aljófar, basquinas de telas de oro, mantos de tisú, cortes de oro y plata, vestidos de mas de 2000 ducados y un sin número de preciosidades que seria largo enumerar. A principio del siglo pasado se contaban en dicha Sacristía cin¬ co copones, cuatro de plata y uno de oro ricamente esmaltado; treinta cálices de plata, uno de ellos valorado en 5000 ducados, una gran cadena de oro con ricas perlas ; una joya con veinte y cinco diamantes de gran valor, una saya con nuevecíentas perlas , una navecilla de diamantes de valor 8000 ducados ; una sortija de oro y diamantes de 2000 escudos; una esmeralda de 500 ducados ; una mariposa de oro cuajada de pedrería de 200 doblones; una joya de valor 14,000 reales de á ocho; una esmeralda del tamaño de una (1) La lápida dice así, Fr. Joachim Bonanatus hujus monasterii abhas siíáqii» ¡)r esta ob- servando las puertas de mi casa. Proverbios, cap. 8.1) oo„ «Esto no es otra cosa Tue la casa de Dios y puerta del cielo. Genesis cap. 2o. «Muchos protetas y reyes quisieron ver las cosas que veta vosotros y no las vie¬ ron. ¿ticas, cap. 10. vers. 2i." n TRES DIAS Hoy estas estancias , si no están tan ricamente adornadas como antes dfel incendio de los franceses , lo están de lo que mas esperarse (1) podia pues la devoción de los catalanes ha do. La superado á to¬ pieza donde hay la sagrada imágen de la zada de raso Virgen está tapi¬ carmesí, con adornos de plata unos y dorados otros Aunque se deterioró (2). un tanto despues de la exclaustración 1835, de Kn esta "estancia es donde se logra la dicha de besar la mano á la soberana Señora (3). Al efecto el padre sacristan con sobrepelliz y estola corre una cortina y reza de rodillas Salve que acom¬ una pañan los circunstantes, despues de la cual por turno á be¬ se va sar la sagrada mano. Antiguamente habia dos de láminas de plata cincelada puertas, cubiertas que regaló la mencionada casa de Cortada, que desaparecieron con el incendio. La Virgen está sentada en su silla sobre un trono tuido al que ha susti¬ régio de plata maciso que costó veinte y cuatro mil cua¬ trocientas sesenta y nueve libras catalanas á la casa de Cardona que lo regaló poco tiempo despues de la traslación de la Santa Imágen. Esta representa señora de mediana una edad, de color moreno; ojos vivísimos y hermosos , de rostro risueño y admirable por su perfección. Fiel retrato de su bello describe S. Epifanio original, María , tal como la obispo con las siguientes palabras : «No era, «dice, de una elevada estatura, aunque su talla fuese un poco ma- «yor que mediana ; su tez lijeramente dorada la de la Sula- como «mitis por el sol de su patria , tenia el rico matiz de las «sazón : sus cabellos eran espigas en «un poco á color de rubios, sus ojos vivos, su pupila tirando aceituna , sus cejas perfectamente «y de un negro el mas hermoso, su nariz de una arqueadas «ble era aguileña, sus labios perfección nota- sonrosados, el corte de su semblante «ovalado ; sus manos y dedos eran largos » San Dionisio Areo- pagita que vió á la divina María, asegura: «Que era hermosa basta «A deslumhrar, y la hubiera adorado como á una diosa si no «biese sabido que no bu- hay mas que un Dios.» Según Orsini : «Ja- «más se la vió encolerizada , jamás á nadie «hizo burla ofendió, entristeció, ni Cerca de ella se sentia uno mas puro y mas fervo- (1) Se lian restaurado parto de las bellas pinturas (2) Para que habia en las bóvedas. restaurar este camarín dió el M. I. Sr. Baron ilaO libras moneda catalana de Maldà la cantidad de (4i,266 reales vellón), mereciendo por este favor que el monasterio le señalado entregara una llave de dicho plata También regaló dicho señor baron un camarín, elaborada de rico terne de tapicería de colores, que aun se conserva. oro, piala y (3) Aiinquo se permite besar la manoá la divina Señora «on en varias horas del dia fijas la do despues de la misa , conventual y la de las tros de la tarde. EN MONTSERRAT. 77 «roso; porque su presencia calmosa y dulce parecía santificar todo «lo que la rodeaba , y su vista despejaba el espíritu de las cosas «de la tierra Sus miradas revelaban ya la Madre de las mise- «rioordias, la Virgen de quien se ha dicho : « Ella pedirla á Dios «hasta la gracia de Lucifer, si Lucifer pedia gracia.» (1) Estractos de la biografia de la Santísima Virgen que se han continuado aquí atendidas las emociones que causa esta Sagrada Imágen al con¬ templarla de cerca (2), pues parece se reúnen en ella todas estas (1) OrsUii. La Vi'ríen, historia de laMaáre de Pios.lii. V. tomA." (2) El Sr. D. Francisco de Paula Canalejas en su Esíedicion á Moneerrat publicada en los periódicos de Madrid, dice lo siguiente : No soy dado á los alardes de fe re¬ ligiosa que hace poco dominaban à cierto?políticos que constituían secta politico- roligiosa: pocas veces el culto fastuoso de nuestros templos ha logrado conmover mi alma, ytas mas de las imágenes reverenciadas en nuestra España, no han ar¬ rancado un sentimiento de mi alma; pero ante aquella se doblaron mis rodillas. Yo bien sé que el culto que so tributa á una imágen, la rodea de una aureola mís¬ tica, y que ese mismo culto que se la tributa predispone nuestro espíritu á la ad¬ miración ó à la Indiferencia. Hay viajeros que visitan sin la menor emoción Nues¬ tra Señora del Pilar, la Virgen do los Desamparados, Nuestra Señora de los Reyes, pero ninguno se acerca sin sentir que la emoción embarga su ánimo, y algo divino atraviesa su espíritu, á la venerada Virgen de Montserrat. «Al llegará ella recordó que era la imágen adorada por veinte generaciones, que •era la depositarla de sus dolores, la que habla derramado tesores de consuelo so¬ bre aquellas generaciones, la que poblaba los palacios y aldeas de Cataluña, la que está siempre grabada en los corazones de los catalanes. Desde muy niño oí siem¬ pre invocaren mi casa,.en todas las aflicciones de mi familia, esa imágen sagrada y he visto orar á mi madre ante su imágen, y escuchado su nombre en días de luto; «ra el Dios de mi hogar. «Yo habla visto pueblos enteros en horas de agonía, invocarla ; yo habla visto peregrinos agobiados por la edad y por el sufrimiento, trepar por las peñas que for- jnan los peldaños de su templo, y todos aquellos recuerdos me asaltaron al cercar¬ me à la Virgen do Montserrat. Y no era solo mi vida, y mis dolores, y mis esperanzas lo que vivia en mi alma, no era solo el recuerdo de que aquella imágen habla en¬ dulzado la existencia de veinte generaciones, era también que aquella imágen era el corazón de la nacionalidad aragonesa, el grito de guerra de sus soldados, la apa¬ rición que les guiaba al combale, el Santiago de Cataluña. Invocando su nombre ios marineros do Lauria rompían las armadas genovesas y francesas; Invocando su nombre, unos cuantos almogavarea resistían el empuja de los invasores agaren os riue debían romper los'muros de Constantinopla. Deséelos primeros condes hasta el prudente Fernando el Católico, toda aquella sórie de condes esforzados y valerosí¬ simos reyes, ios conquistadores de Valencia y Mallorca; de Sicilia, Córcega y Cer- deña, los señores do Milan y Ñápeles, los espugnadores de Almería, los señores del Mediterráneo, todos vinieron á este monte, y todos á pedir inspiración á esta sa¬ grada imágen. Aquellos hombréala miraban, y la imágen hablaba á sus almas yo no sé qué voz que los convertia en héroes. «Y cuando la desgracia cala sobre Cataluña, cuando la bourgeois dinastía de los Borbones, en son de guerra se sentaba en el trono de España, la Virgen de Mont¬ serrat alentaba á los defensores de Cárlos de Austria, como habia alentada á lo¬ que resistían la torpe administración del conde-duque, como habia alentado á los que en días de Juan 11 defendían al infortunado príncipe de Viana, y como en nuestros días alentaba y defendía y salvaba á los denodados defensores de la inde- -pendencia patria en la gigantesca lucha que comenzó ol dia 2 de mayo de 1808. rs TRES DIAS cualidades que adornaron al divino original que representa. Tiene el tierno Hijo en la proporción de un niño de ocho ó nueve meses, sentado sobre sus rodillas; la soberana Madre le tiene puesta la mano sobre su hombro izquierdo como en ademan de detenerle el brazo ; y el Niño saca la derecha por el costado derecho, tanto que pueda verla. Sostiene la madre con la mano abierta hácia ar¬ riba un globo que representa el mundo , y el Niño levantando la suya le da con los deditos la bendición teniendo en su izquierda , una como pequeña piña. El color y facciones del Niño Jesús son, si no iguales , muy semejantes á las de su Santísima Madre. El que mire de hito á hito esta sagrada imágen vese precisado , á bajar la vista, atendida la gravedad, soberanía y magostad de la Señora, por manera que esto solo ha bastado para ablandar los co¬ razones mas empedernidos. El olor ó fragancia suavísima que de si despide recuerda su prodigiosa invención, causando todo junto como un celestial placer que no se sabe espresar , y que obligó en 1755 á la señora Duquesa de Medinacœli, cuyo olfato no podia su¬ frir ninguna clase de olor, A exclamar: Esto es nn cielo donde con , mucho contento y alegria me quedaria por toda mi vida. El V. Pala- fox dice en el tomo IX de sus obras; Es de invisibles gracias tan pródiga, que nadie deja de mejorarse en su, presencia, encendiendo los corazones que con oculta fuerza se los lleva (I). «Así como de.sde la cima de Montserrat se divisa toda Cataiufia, así mirando à la Virgen de Montserrat se conoce toda lo historia de ia corona de Aragon. «Yo no he sentido en mi vida emoción mas profunda ni mas viva; mi Cataluña vivia en torno deaquello irnâgen : io divino, io heróico de ia historia catalana es¬ taba ante mi vista: ia fuente de tantos espíritus varoniles y esforzado.s estaba junto à mí ; el escudo de ia independencia de Cataluña, ia defensora de sus liberta¬ des en aquella imágen que con conmovido ánimo contemplaba. «Las maravillas de ia naturaleza quedaban desbechas; si el arte no habla sabido vencer aquel portento, la religion, la poesía popular la habla vencido : habla colo¬ cado en el centro de aquella gigantesca formación una idea ; la idea desu gloria y de su nacionalidad y al contacto de aquella idea ia montaña habla pasado á ser un accesorio, á ser ia corteza, ia vestidura que guardaba en su seno la creación divi¬ na del espíritu del pueblo. «Yo no sé cuanto tiempo permanecimos adorando aquel rostro que quedó pro¬ fundamente grabado en mi memoria. De una frente purísima nace un perfil com- pietamenlo griego que se quiebra en ia boca, partiéndose en dos pliegues que im¬ primen sello de bondad indefinible á aquel rostro singularísimo. Nos retiramos de su lado, no sin volver los ojos à aquella imágen que tan poderosa innuencia ejer¬ cían sobre nuestro espíritu.» ti) Seria inútil, dice el abate Bergier, tomo IV. pág. 121, que nos ocupásemos en probar ia utilidad de las imágenes y la impresión que producen en ei ánimo de todos los hombres: son mas poderosas que los discursos, y muchas veces iiacen comprender las cosas que no se podrían esplicar con palabras ; dícese con razón que son el catecismo de los ignorantes.—La pintura, dice San Gregorio, lib. 1 epist. 9. es.'para ios ignorantes, lo que la escritura para ios sabios. No debe estra- EN MONTSERRAT 79 Hé aquí lo que sobre el actual camarín dice uno de los cronistas de Montserrat: «Hay que hablar aqu: de una circunstancia especial y curiosa. El camarín de la Virgen ha sido habilitado para tal, pe ■ ro no dehia servir para este uso, pues sus piezas eran solo las es¬ tancias de paso que tiahian sido hechas al objeto único de comuni¬ carse detrás del altar mayor. por «La iglesia actual no fué construida con ánimo de ser trasladada á ella la imágen santa, sinó por ser insuflciente el antiguo templo para contener á tanta multitul de peregrinos y forasteros como acudian diariamente. La Virgen no podia ser trasladada del sitio que ocupaba bajo pena de excomunión mayor, según disposición del papa, pero el rey Felipe III se empeñó en que se hiciese la tras¬ lación déla imágen al nuevo templo, á cuya traslación quiso asis¬ tir, y el mismo interpuso su indujo para que el Sumo Pontiflce levantase las órdenes que tenia dalas. Consiguiólo y entonces se efectuó la traslación asistiendo el mismo Felipe á la ceremonia. , Dispusiéronse entonces provisionalmente para camarín las estan¬ cias que estaban detrás del altar mayor , Interin se construía otro mas propio y adecuado tomando la parte de terreno que es en la actualidad patio de la escolania, donde juegan los niños. «Gomo no debía haber allí mas que iglesia sola, y el antiguo edificio se comunicaba con el nuevo por medio de un corredor, tampoco se hizi escalera. La que hoy existe so construyó poste¬ riormente, y por esto i.s que no guarda armonía con el resto del edificio al que se ha adherido , cosa que repara fácilmente el que en fija un poo la atención. En lo que mas prin- esta circunstancia cip límente se conoce, es en que en algun punto la bóveda es tan baja, que casi se toca el techo con la cabeza.» En la primera estancia hay un pequeño pero lindo altar con la imágen déla Virgen, acompañada de las de S. Benito y Santa Es¬ colástica, donde se celebra el santo Sacrificio de la Misa, en espe¬ cial para las velaciones de los recien casados. En la última pieza del camarín aiornada de preciosos cuadros al óleo que representan várius santos, se custodian parte de las pocas hatajas que hoy posee el Santuario. Después de haberlos visto, acostumbra presentar el P. Sacristan á las personas de calidad, un precioso album de tafilete piel de zana con adornos de esquisito gus¬ to que cir.;undan un nombre de María coronado de flores todo de plata, que van á terminar en cuatro cantoneras del mismo metal, de fiarse por tanto que la mayor parte de los pueblos las hayan empleado para re¬ presentar lus objetos del culto religioso y que se haya reconocido su utilidad en el crisiiauismo. 80 TRES DIAS cuya preciosa materia es también el broche en forma de arabesca que lo cierra. Este mag-níflco libro en fóleo mayor de doscientas hojas de papel superior encuadernado por D. José Buñll, de Barcelona, lo regaló al monasterio el apreciable caballero D. Francisco de Paula San¬ chez Toro, natural de la ciudad de Alcalá la Real en la provincia de Jaén, para que los viajeros que gustasen inscribir sus nombres dejasen en las páginas del mismo una memoria de sus visitas al Santuario. Tan curioso y rico voliimen lo tienen los PP. monjes cuidadosa¬ mente guardado en una preciosa caja de madera de chicaranda forrada de doradillo y adornada de varios embutidos de metal y nacar de sumo gusto, obra de recomendable mérito, debida al ta¬ llista D. Jaime Vilanova. Tanto la caja como el album han mereci¬ do la aprobación y elogios de todas las personas ilustradas, que si no han tenido ocasión de inscribir en él sus nombres, ha llegado al menos hasta su noticia la feliz idea del referido Sr. Sanchez Toro. La portada ó primera página del libro, en la que se lee la dedi¬ catoria, es un trabajo inimitable de caligrafía, de un rarísimo mé¬ rito, debido á la pluma del Sr. D. P. Roca. El primero de los nombres que leerá el viajero será este- Lxása Fernanda. Es el de la Srma. Sra. duquesa de Montpensier, infanta de España y hermana de la reina D.^ Isabel II, que en octubre de 1857 en compañía de su esposo D. Antonio de Orleans duque de Montpen¬ sier visitó este célebre santuario. De regreso SS. AA. de un viaje á diferentes puntos de Europa, vinieron los duques á Barcelona, atraídos por la fama déla ciudad y del laborioso carácter de sus hijos. Inútil es decir que la ciudad condal se esmeró en festejar á tan ilustres huéspedes del modo que merecían, y entre otros de los obsequios creyó la Diputación provincial que nada mejor podia ofrecerse á los esclarecidos prín¬ cipes que una romería á Montserrat, cuyo nombre se halla exten¬ dido por todo el mundo, y cuyo sagrado monte habían manifes¬ tado ya deseos de visitar. En efecto, á las once del dia 24 de octubre abandonaron los In¬ fantes la industriosa capital del Principado, y embarcados en el coche Real del ferro-carril de Martorell, que iba arrastrado por la locomotora Montserrat, salvaron en solos 26 minutos la distancia hasta dicha población. Toda ia línea estaba llena de miles de es¬ pectadores de los pueblos vecinos con sus respectivos párrocos y ayuntamientos á la cabeza, los balcones y ventanas adornadas con EN MONTSEURAT. 81 bonitas colgaduras, y las campanas de las iglesias del tránsito hasta Montserrat echaban al viento sus sonoros ecos. Sobredas 5 de la tarde serian cuando las del monasterio y los disparos de morteretes anunciaron a muchas leguas de distancia la proximidad de SS. AA. Junto á Sta. Cecilia les esperaba el alcalde y Ayuntamiento de Monistrol, y precedidos de dos comparsas de halls de hastens, llegaron al pié del monasterio, donde los alumnos del Orfeón barcelonés con ramos en la mano cantaron á voces solas, y también con acompañamiento de charanga, un himno montañés al compás de la marcha Eeal. Desde el borde del torrente de santa María, en cuyo punto los recibió la Excma. Diputación provincial hasta la puerta de la iglesia, formaba un batallón del regimiento de Gerona núm. 22„coa bandera y banda de música. Al momento de su llegada, la escasa comunidad y escolania presidida por los limos. Arzobispo de Tarragona Dr. D. José Domingo Costa y Bor¬ ràs, y Obispo de Barcelona, entonces de Vich, D. Antonio Palau y Termens, salieron á recibir álos Principes hasta la puerta inmedia¬ ta á la hospedería, donde se apearon del coche que los habla con¬ ducido, y en medio del mas silencioso respeto adoraron la Vera- cruz que les presentó el Sr. Arzobispo vestido de pontifical. Entonóse el Te-Deum, y se puso en marcha la procesión por en¬ tre las filas de soldados y la muchedumbre de gente que de muchas leguas al rededor habla venido á tomar parte en la festividad. Abrían la marcha los referidos halls de hastens, y cuatro guardias civiles á caballo, venia despues la cruz del monasterio seguida de la Escolania cantando el referido himno con acompañamiento de instrumentos y alternando con la Kda. Comunidad que precedia al palio bajo el cual, y á ambos lados del Sr. Arzobispo, que llevaba el Lignum cruels, se colocaron los Srmos. Sres. Duques; detrás de ellos seguia el obispo de Barcelona, con los asistentes, la servidum¬ bre de SS. AA., las autoridades, y demás convidados, entre los que habla representantes de todas las corporaeiones de Cataluña. Lle¬ vaban las varas del pálio seis individuos del Consejo y aiputacion de Barcelona. Al entrar la precesión en la iglesia, el grandioso templo presen¬ taba el aspecto mas magnífico é imponente. Los arcos de las capi¬ llas y de las tribunas estaban adornados con ricas y elegantes col¬ gaduras de damasco carmesí con franjas de oro é iluminadas por mas de setenta arañas de cristal. El altar mayor lo formaba un rico dosel de colosales proporciones que figuraba un manto real de damasco y terciopelo, en que campeaban el escudo real y las san¬ grientas barras catalanas. El conjunto de la iluminación era bri¬ llante. Terminado el Te-Dmm, y mientras la escolania cantaba un mo¬ ll 82 TRES DIAS tete á la Madre de Dios, pasaron SS. AA. á besar la mano á la So¬ berana imágen, ante la cual muchas veces se hablan prosternado los mas célebres reyes de Aragon de Castilla. Demasiado notable y fué la emoción que los hijos de S. Fernando y de S. Luis esperi- mentaron, tanto al penetrar en aquel sagrado recinto, como al acercarse á la veneranda imágen, para que pasase desapercibida. Por la noche, á pesar de la lluvia, hubo fuegos artiflciales en los vecinos riscos que desde los balcones del monasterio presentaban un fantástico golpe de vista, especialmente al atravesar los cohe¬ tes la espesa niebla enrogecida por las llamas de Bengala. A las nueve bajaron otra los vez Principes á la iglesia, en la que se cantó; según costumbre, de las sublimes Salves que tan poé¬ una ticas emociones causa en este sagrado recinto, y terminó la fun¬ ción del primer dia con los gozos que todas las tardes canta la es¬ colania. Al amanecer del siguiente el Sr. Duque en traje de campaña apoyado en un tosco palo de boj, y acompañado del P. de D. Mariano Muntadas, Lluch, de D. Victor Balaguer, del Sr. de Moscoso y del autor de estas lineas, pasó á visitar las ermitas de Santa Ana, Santiago, S. Juan y S. Onofre, y solo pudo llegar hasta el pié de la de Santa Magdalena, pues la premura del tiempo no le permitió continuar hasta la de S. Gerónimo, como deseaba. En la primera se le unió el capitán general Sr. Zapatero, y en las demás varios convidados y curiosos. Mientras el duque visitaba las ermitas, la Señora Infanta per¬ manecía en el coro oyendo misa, despues de; la cual los orfeonistas cantaron la Salve y Tota pulcUra. A las diez celebró de pontifical el Sr. Obispo de Barcelona asis¬ tido dealgunos canónigos, y la escolania cantó con acompaña¬ miento de órgano y algunos otros instrumentos una de las pre¬ ciosas misas de su rico repertorio. Los infantes ocupaban un trono al lado del Evangelio, los obispos otro al lado déla Epístola. Las y autoridades y convidados el coro bajo; y lo restante de la iglesia la tropa vestida de gala con la correspondiente banda y música y una inmensa concurrencia de fieles. Los gastadores de Gerona cir¬ cundaban las sagradas aras. Es imposible describir el efecto que producía el solemne acto de la elevación entre el estruendo de las cajas de guerra,y los acentos de las músicas militares. Terminados los divinos oficios, los orfeonistas repitieron la Salve, y se marcharon. Los Duques pasaron á la sacristía, donde inscri¬ bieron sus nombres en el mencionado album, y en seguida subie¬ ron al camarín á besar de la nuevo mano á la Soberana imágen. Por la tarde fueron á los degotalls. La Señora Infanta llevaba un pañizuelo en la cabeza y bastón de boj en la mano. A su regreso EN MONTSERRAT. 83 se dirigieron á las ermitas por el camino de Collbató y estanque de San Miguel, bajando por el de Santa Ana, y sin entrar en la cerca del monasterio pasaron á la cueva de la Virgen. Solo al regresar deis Degotalls y basta la mencionada sierra fueron montados en borricos, única cabalgadura á propósito para tan escabroso cami¬ no, duranteelcualSS.AA.no se cansaban de admirar la belleza de los preciosos puntos de vista que á cada paso se les presentaban y la perspectiva agreste á la par que pintoresca de la montaña. Servian de guias unos cuantos mozos de escuadra, y escoltaban á SS. AA. ocbo ó diez guardias civiles mandados por un oficial. En todas estas espediciones, á mas de casi todas las autoridades y ser¬ vidumbre les acompañó como guia especial el P. Presidente del monasterio D. Miguel Muntadas. A la vuelta de tan pintoresca expedición, el patio, pórtico y fa¬ chadas se bailaban iluminadas con vasos de colores, entre los que se distinguían orlados de guirnaldas de fiores los escudos de los partidos judiciales de la provincia. Despues de un corto rato de descanso y de baber recibido á los ayu tamientos de Manresa y Monistrol, asistieron SS. AA. á la Salve y gozos; pasando en se¬ guida á besar otra vez la mano á la Santa Imagen, en cuyo pecbo prendió la Srma. Sra. Infanta la rica mariposa de brillantes de que seba hablado. á la celda abacial, transformada en regia Cámara, Al regresar ocurrió á los duques una feliz idea , inspirada sin duda por la San¬ tísima Virgen. Mientras estaban reunidos los obispos , autoridades y personas convidadas, dirigióse el príncipe al referido P. Mun¬ tadas, y le manifestó cuanto deseára que se restaurase el monas¬ terio, empe7.ándose por la cueva de la Virgen. «A fin de que pue¬ da emprenderse cuanto antes, añadió, vamos á dar órden para que á nuestro regreso á Barcelona se entregue la cantidad de seis mil reales, sin perjuicio de otras dádivas que nos reservamos ha¬ cer.» Prometieron interesar además el bondadoso corazón de S. M. la Reina,su excelsa hermana , para que protegiese la realización de idea tan plausible no solo para Cataluña, sino por la España entera y para todo el orbe católico. Esta determinación hizo que entre las autoridades y corporaciones asistentes, ya en represen¬ tación de las mismas, ya personalmente, se inaugurase una sus- cricion que desde luego figuró por la suma de unos sesenta mil reales- siguiente , que era lunes, despues de ha¬ A la mañana del dia ber oido una dijo el Exmo. é limo, señor Arzo¬ misa rezada que bispo preconizado de Tarragona, se despidieron SS. AA. del cé¬ lebre Santuario repartiendo crecidas limosnas, y regalando mil reales para la tropa, y tres mil para los criados, etc., y prece- Si TRES DIAS didos de algunos guardias civilesy mozos de la escuadra subie¬ ron la cuesta de Collbató montados en borricos, acompañados de las primeras autoridades del Principado. Al llegar á la sierra de S. Miguel saludaron por última vez al monasterio y á los espec¬ tadores que desde su recinto los estaban contemplando , y apeán¬ dose emprendieron á pié el viaje hasta Collbató; por manera que léjos de arredrarlos, especialmente á la señora infanta la escabro¬ , sidad del camino, lijera como una gacela saltaba por los atajos, divirtiéndose con los que por mucha que fuese su voluntad se , velan imposibilitados de Imitar su ejemplo. Almorzaron en Coll¬ bató , y en siete cuartos de hora estuvieron de regreso á Bar¬ celona. Como recuerdo de esta visita , á mas de las ilustres firmas del album, de la mariposa de brillantes, y de la inauguración de la suscricion para restaurar el santuario, se conserva el precioso cru¬ cifijo de coral clavado en delicada cruz afiligranada de oro, regalo del Sr. Duque de Montpensier. Antes de empezar á describir el coro y las capillas altas, bueno será decir algo acerca la Cofradía de la Virgen de Montserrat. Gobernando Berenguer II, y hallándose en este monasterio la reina doña Leonor, primera mujer del rey D. Pedro II de Aragon y I de Cataluña, por los años 1200, fundóse una cofradía bajo el título do la Virgen de Montserrat, siendo el primer nombre que se inscribió en sus libros el de S. M., al que siguieron los de varios Sumos Pontífices, cardenales, nuncios, arzobispos , obispos y mu¬ chos otros prelados, emperadores, reyes, príncipes de sangre real, nobles de varias naciones, almirantes, generales y caballeros, mu¬ chos de los cuales se asentaron por su propia mano , otros por sus secretarios, y algunos por embajadores especiales en el acto de ofre¬ cer alguna dádiva. Hallábanse presente á esta instalación los ilus- trísimos arzobispos de Tarragona D. Ramon de Rocaberti y el obispo de Vich y abad de Santa María de Ripoll Raimundo de Ber¬ ga. En 1454 bajo el pontificado de Nicolas V se confirmó esta co¬ fradía con voluntad y decreto del rey D. Alonso V y la reina doña María, enriqueciéndola con copiosas gracias é ¡indulgencias los sumos pontífices Urbano VII, Gregorio XIII, Leon X, Paulo III, Pío IV, Clemente VII, Bonifacio IV, Paulo V, Gregorio XV, Bene¬ dicto XIII, etc. EN MONTSERRAT. 83 Con la poderosa demostración de estos Monarcas, se encendie¬ ron mas y mas los fieles en su devoción, y se aumentó no solo ia Cofradía, sino también la calidad del monasterio. Acercándonos mas tiempos, hallamos que se inscribieron cofrades de á nuestros esta portentosa Señora de Montserrat por su propia mano, los que despues fueron Emperadores de Alemania Carlos VI, y su esposa Isabel Cristina, escribiendo el Emperador: Patrum virtute humilis dims Carolus ; y la Emperatriz : Ad nutum Dei EUsaVetlia Cristi¬ na; y posteriormente los fidelísimos Reyes de Portugal D. Juan V, su esposa y sucesores, con los Infantes y nobles de aquel Reino. Todo lo dicho constaba en los libros de dicha Cofradía que se con¬ servaban en el archivo del monasterio (1). En la misma escalera y rellano del Camarin hay un cancél por el cual está prohibido el tránsito á las mugeres, pues conduce á la clausura. Pasado el tal cancél, se presenta la puerta del corredor de las Capillas altas y coro. -!<>{- capillas no se ven ni los altares que antes habla (2), ni En estas elórgano que ocupaba la 4.> de la izquierda, pieza famosa y cor¬ respondiente á la magnificencia del templo, con mil ciento trece fiautas que mandó construir el abad Fr. Miguel Torner en 1539, y cuyo rico dorado contrastaba muy bien con los adornos de la igle- (1) Seria de desear que cuantos visitan á la Santa Virgen en su montaña se inscri¬ biesen como cofrades de Montserrat, contribuyendo de este modo con una módica limosna anual al sostenimiento del cuito y restauración del Santuario. (2) En una de las capillas altas habla un devoto crucifijo, objeto de mucha vene¬ ración. En las mayores y masur.gente3 necesidades, singularmente de agua, se ba¬ jaba procesionalmenle al presbiterio colocándole en presencia de la Santísima Vir¬ gen debajo de un rico dosel. Allí se dejaba por espacio de nueve dias durante los cuales ardían dia y noche cuatro velas de á libra cantándose diariamente una misa con toda solemnidad. Si en el decurso de este novenario no se esperimentaba Consuelo, se llevaba en precesión á pié .descalzo à la capilla de los santos após¬ toles que está á poca distancia del monasterio, no comiendo aquel dia la comunidad mas que pan yagua. Rara vez se llegaba à este liliimo estremo, pues por lo re¬ gular se anticipaba el cielo en conceder el consuelo deseado. A esa devotísima Imágen, pues, tenia notable efecto un niño escolan llamado Benito Aragonés; quien le suplicaba frecuentemente le inspirase qué género de vida habla de tolhar para seguir su Divina voluntad. A tanta repetición de humildes stiplicas, dice la crónica, el Señor le contestó diciéndole; Ut anachoraticam vitam eligas, que escogiese la vida de ermitailo.—Asi lo hizo Benito, y à los cuarenta años de su edad quiso continuarla en esta misma montaña. Diósele ai habito de ermita¬ ño, y en tal estado acabó una vida ejemplar, ó que puede sin ningún escrtipuio compararse con la de los antiguos anacoretas de Siria y de Egipto. 8G TREB DIAS sia. El'que sirve hoy, aunque no concluido, es obra del Sr. Obra¬ dors de Manresa,íco8tó 2,000 duros,'no tiene mas que la y algunos registros del cuerpo principal, pero tiene muy buenas voces. Se baila encima de la tercera capilla, ó en la primera alta de la izquierda que sigue al coro. Este que ocupa dos capillas por cada lado, está, como la iglesia, enlosado de mármoles de Genova. Antes del incendio de los fran¬ ceses era muy magestuoso ; pues su sillería fabricada de maderas de corazón de roble, que se trajeron de los bosques de S. Juan de las Abadesas en la provincia de Gerona, constaba de 91 sillas en dos órdenes, uno alto y otro bajo. En el respaldo de las bajas que eran 36 estaba esculpida la vida, pasión y muerte de Ntro. Sr. Je¬ sucristo, y en cada uno de las altas 55, babia un santo de cuerpo entero, y á los piés de estos un paso de su vida ó muerte. Entre esas imágenes se bailaban los doce apóstoles y otros santos en nú¬ mero de 1500, todas de relieve bellamente esculpidas. Las sillas al¬ tas eran de cinco varas (4 metros) de elevación, y una (80 centí¬ metros) mas elevadas que las bajas. Encima de ellas babia un pasillo que daba vuelta al coro. Según convenio entre el abad y el famoso escultor que dirigió la obra, cada silla debió costar 95 du¬ cados, obligándose el monasterio á costear la madera. El atril que mandó hacer el abad Fr. José Porrera, quien entró á gobernar en 1635, era una pieza riquísima, tenia cinco varas (4 me¬ tros) de alto por (7 metros) de circunferencia. nueve Encima de cada una de las puertas que dan entrada al coro, ba¬ bia un bonito órgano dorado. Cinco años empleó para labrar tales preciosidades el célebre escultor Cristóbal de Salamanca, uno de los mejores de España en aquella época (1578), quien lo trabajó en Monistrol, recibiendo para ello 10.000 ducados. Junto al coro babia la librería para el servicio del mismo, en al¬ gunos de cuyos libros se admiraban muy curiosas miniaturas. Cuando el incendio estas preciosidades sirvieron de , pábulo á las llamas que)ablandaron las piedras del interior, de tal manera, que al mas ligero empuje se deshacían. Hoy este coro se baila bastan¬ te bien restaurado, y aun que no con aquella magniñcencia que antiguamente, á lo menos lo está con gusto ; baste decirique su facistol y sillas han costado 5,000 duros. El grupo del atril, esto es, el Cristo, la Virgen y la Magdalena, son obra^del célebre escultor de Barcelona señor Guixá, quien representó en la Virgen á su es¬ posa, y en la Magdalena á su hija. Es digno de saberse el hecho que reñere el P. Eeventós acaecido en 1627, en ocasión en que los monjes estaban á completas. Hubo dice, un terremoto'ó temblor de tierra tan grande que hizo estre¬ mecer toda la iglesia y todo el monasterio tres veces ; « de suerte, T i EN MONTSERRAT. 87 añade, quelos monges se quedaron con la mitad de la sílaba en la boca la vez primera, las lámparas daban unas con otras, y no hu¬ bo persona que no se espantase.» Veamos ahora como y cuando asistían al coro los religiosos de este monasterio, y el llamado Laus perennis que se tributaba á la Santísima Virgen. A las doce de la noche acudían al coro los ermitaños, novicios y júniores que eran los que no hablan cumplido siete años de hábi¬ to, y sucesivamente los PP. monjes, donde se rezaban maitines con grave pausa cantándose la Antífona y Te-Deum, podiendo competir con cualquier Catedral el modo solemne con que se can¬ taban en las fiestas principales (1). A las cinco los escolanes en número de 24 cantaban la misa de Ntra. Sra. y en las grandes festividades con acompañamiento de órgano é instrumentos músicos. Acabada la misa cantaban un res¬ ponso, dos letanías y horas del oficio menor de Ntra. Sra. y se re - tiraban á su colegio á las seis y cuarto. A las seis los PP. monjes, que regularmente eran 100, entraban al coro para cantar con gran solemnidad, despues de la cual tenían oración mental, á la que asistían los legos. Desde las cinco hasta la hora de tercia, nunca faltaba misa en el altar de Ntra. Sra. Si se tenia que cantar alguna misa para algun devoto, se cantaba á esta hora, oficiando al coro los niños escolanes. A las nueve entraban los PP. monjes otra vez al coro para cantar tercia-, si no había procesión seguía la misa conventual, y acabada esta, empezábase otra en el altar de la Virgen, mientras en el coro se cantaba sexta y nona ( si esta no se reservaba para despues de la comida). Al momento de salir del coro, se hacia con la campana la señal de comer. Salidos del refectorio volvían los PP. monjes y er¬ mitaños al coro para dar gracias y cantar el salmo Miserere, aj mismo tiempo que los legos y escolanes las daban en las capillas altas; luego bajaban estos al presbiterio para rezar vísperas y completas; concluyendo todos estos ejercicios con una misa rezada que salia en el altar de la Virgen á las doce en punto. A las dos menos cuarto se hacia señal con la campana de coro, y luego acudían los PP. monjes á las capillas altas, los júniores al coro, y los novicios á la capilla del noviciado para rezar nlsjje- ras y completas del oficio menor de Ntra. Sra., y á las dos se junta- (1) En la actualidad, á pesar del reducido número de monjes, so verifican en esta iglesia ias funciones con tal solemnidad, que poquísimas son las catedrales que lleguen 6 igualarlas. Y nótese que en ella so cantan las mejores composiciones de música clásica religiosa, tanto en canto llano como en canto figurado. La esco¬ lania toma parte en ambos cantos. I 88 TRES DUS ban en la pieza llamada Signo para entrar al coro á cantarlas. Des¬ pués de vísperas los escolanes cantaban algunos gozos á la Madre de Dios, los júniores rezaban el rosario en la capilla del Sto. Cristo y los novicios en el noviciado. A las cuatro se juntaban los monacillos en el presbiterio para rezar maitines y laudes del oñcio menor de Ntra. Sra. A las cinco se tocaba á completas, estas se cantaban siempre con gran solem¬ nidad ; concluidas las cuales rezaban los PP. monjes maitines y laudes del oficio menor de Ntra. Sra. en las capilas altas, y los hermanos júniores y novicios en el coro con su maestro. Los mo¬ nacillos cantaban (en el presbiterio) con música ó con acompaña¬ miento de órgano letanías ó gozos á la Virgen, concluyendo este , cotidiano culto con el Magnificat y una Salve. Antes de retirarse, se hacia la señal con una de las campanas de la torre, y acudían los viajeros á rezar el Rosario que dirigia el P. Sacristan con los escolanes, despues del cual se retiraba todo el mundo á sus refectorios. En la actualidad, á mas del número de misas que dicen los reli¬ giosos existentes y los sacerdotes forasteros, tienen los monjes las mismas horas de rezo, escepto las de media noche, que se han tras¬ ladado á media tarde, la misa conventual se canta despues de ter¬ cia y sexta, en los domingos y dias festivos asiste la escolania y concluye con una misa rezada álas once. La misa de la aurora ó de los escolanes se canta á las horas que se dirán al tratar de la Escolania. Al anochecer se hace señal con la campana de la torre, y al cuarto de hora despues de rezado el santo rosario cantan los esco¬ lanes la salve y gozos. Si algun devoto lo desea, en vez de rezar el Rosario lo cantan con acompañamiento del órgano del presbite¬ rio y algun otro instrumento ; corriendo también á cargo de los devotos la mayor iluminación del altar. Visitada la iglesia y sus dependencias, puede recorrerse el inte¬ rior del monasterio pidiendo para ello permiso al P. Presidente por conducto del P. Sacristan. Aunque en su mayor parte solo se en¬ cuentran ruinas; sin embargo se han restaurado algunas habita¬ ciones para los monjes y hermanos legos, la sala de capítulo, la de colación , y la de enfermería que mandó construir en 1564 el abad Fr. Felipe Santiago, pero no la Biblioteca. —Í0^_ Hallábase esta situada entre el patio y la montaña; todavía se EN MONTSERRAT. 89 ven la3 grandes ventanas con sus rejas debajo de otras dos dos mas pequeñas circulares que dan al paso del huerto. Su pieza prin¬ cipal era un vasto salon con muchos estantes, pues la biblioteca era reputada como la segunda de Cataluña (1). En ella habla nu¬ merosos volúmenes, dádivas de varias personas distinguidas, de modo que el Emperador Cárlos V regaló de una sola vez la cantidad de 20.000 ducados para libros, y los reyes católicos mil trescientas libras catalanas para la obra déla hospedería y biblioteca. Hoy el viajero no verá mas que paredes calcinadas y techos en¬ negrecidos, pues es Inútil que busque los ricos estantes de las mas preciosas maderas y las selectas obras que en otro tiempo los.ocu- paban; porque la soldadesca francesa, como diremos mas adelante, no pudiéndose llevar tan rico botín para enriquecer las bibliotecas de París, prefirió pegar fuego á la de Montserrat, antes que los es¬ pañoles tuviésemos la dicha de conservar tan precioso tesoro. SI los soldados de Napoleon no hubieran incendiado esta riquí¬ sima colección de volúmenes,' hubiera podido el viajero pasar en ella algunas horas de'grato solaz, pues estaba abierta al,público, y se hubiera podido enterar por las numerosas crónicas y escritos de tantos autores como ha tenido la religion benedictina, de lo que era esta órden monástica, tan célebre en toda la cristiandad; cuales sus estatutos, que clase de hombre fué su fundador, quienes sus monjes, donde se establecieron, etc. Mas hoy esto no es posible, por lo tanto el que escribe algo sobre este monasterio, se vé obli¬ gado á decir cuatro palabras acerca la Regla de San Benito. Al querer el Sto. fundador Instituir su órden monástica, escribió primero regla, en la cual ordena que ningún monje siga en el su monasterio su parecer,jsinó que tenga una obediencia pronta, da suerte que al Instante en que el prelado le mande algo, lo ejecuta con puntualidad, dejando todas sus cosas, y renunciando á su pro¬ pia voluntad. Les encarga también que no hablen mas que lo ne¬ cesario y nada absolutamente en las horas de silencio, aunque sean cosas buenas, santas y de edificación, y que vivan contentos, por mas que les humillen y abatan. El grave canto que se observa en Monserrat y demás monaste- (!) Se consideraba como primera la del convento de Santa Calalin;:, de religiosos dominicos de Barcelona. 12 ao TRES DIAS rios bgnedictinos, no es otra cosa que el cumplimiento de uno de losímaudatos de"su fundador S. Benito, quien en el capitulo XIX de "su regla, á ña de que las ceremonias religiosas sean graves y solemnes, ordena que se castigue al que se equivoque 'en algun salmo,^respoDSorio, antífona^ó lección. Manda tambien'^el santo que el aderezo ó ropa correspondiente á la profesión de cada monje, la diatribuya el abad, sin que nadie pueda decir: Esto es mió, esto mepertenece, sinó que deba todo per¬ tenecer á la],comunidad. Encarga áisus monjes, que á mas de la oración y el rezo traba¬ jen en el campo ó en el monasterio, y que dos de los ancianos vi¬ gilen si bay algun monje perezoso ù holgazán, y caso de haber¬ los, los reprendan públicamente. Ordena asimismo santo fundador que se reciba á cuantos el huéspedes llegaren en el monasterio, y que A cada uno se le dé el honor correspondiente con señales de sincera caridad; que se ponga particular esmero en el recibimiento de los pobres y peregrinos, y que se encargue á un monje timorata y de suma amabilidad el cuidado de.la hospedería, el cual deberá procurar que esté con el debido aseo cuanto necesiten los forasteros. Es digna de elogio la disposición quejexije de los monjes benitos que vistan siempre hᬠbitos de telas trabajadas en el pais en que viven, y que el abad cuide de que no sean cortos, sino proporcionados á los sujetos que los gastan, y que ios que los reciban nuevos, entreguen siempre y de contado los viejos, para que se guarden en la ropería á disposi¬ ción de los pobres. Basta, dice, que el monje tenga dos túnicas y dos cogullas, únicas que exige la limpieza, pues todo lo que exce¬ diere, de nada sirve, y de ningún modo debe permitirse lo supér- fluo; por manera que para quitar todo apego á la propiedad manda estrictamente el santo, que el abad dé, como hemos dicho, á Ips ¡ monjes todo lo necesario, esto es, vestido interior y exterior, cama, mesa y recado de escribir, etc. Tocante á la'admision de novicios, encarga que si alguno pidiese vestir la cogulla benedictina, no se le conceda fácilmente la entra¬ da, sinó que despues de cuatro ó cinco dias de haber llevado con paciencia la diñcultad de lograr su deseo, y las injurias que se le hubieren hecho, se le admita por algunos dias en la hospedería, y despues se le lleve al noviciado; que se destino para su dirección un monje anciano, que vele sobre el novicio con particular cuida¬ do, que le pondere las dificultades de la vida monástica, y si pro¬ metiere perseverar en su buen propósito, pasados dos meses que se le lea estensamente la Eegla del Sto. fundador, diciéndole: Esta es la ley lap la cual deseas militar: si le juzgas capaz de olsermrla, entra, sinó Hire eres, márchate. Si con todo despues de esta prueba, EN MONTSERRAT 91 dice el vuelva al noviciado donde se sautû, perseverase, que se le continuen las demás acerca^su paciencia, humildad y obediencia; que al cabo de seis meses'seíledea^por segunda vez la Regla, y si s·un persevera firme en su resolución, que se dejen pasar cuatro meses mas, y cumplidos, que se lefyuelva á leer por tercera vez la Regla, y finalmente,';si despues'.de una madura deliberación pro¬ metiese guardar cuanto en'ella se contiene, y obedecer en todo lo quejse le^mandare, sea admitido enila comunidad, teniendo¿enten- dido,''que desde aquel dia'queda sujeto'á las leyes de dicha Regla, y aliyugo de la misma que con meditada deliberación pudo dejar ó admitir. El novicio quejbubiere de profesar, continua el santo, prometa públicamentejen la Iglesia su estabilidad, la pureza de costum¬ bres, y una ciega obediencia delante de Dios y de sus Santos, pro¬ mesa que debe hacer ante el abad escribiéndola y firmándola de su propio puño, por manera que solo despues de hecha se le quitarán en la misma'Iglesia los vestidos del siglo, que jantes tenia, y le vestirán el bábito religioso. Manda también S. Benito que si algun monje estranjero llegase al monasterio, y quisiese estar en calidad de huésped, sea recibido por el tiempo qué quiera, y si se notase á él alguna cosa reprehen¬ sible, la adviertan con humildad al superior; Ipero que si deseare cosas vicioso en sus costumbres, supérfluas, ó se notare que fuese que se le diga con prudencia y cortesia que se vaya. Pasa luego á indicar las categorías y tratamientos de los monjes según su estado, y manda que en la elección de abad se atienda al mérito, sabiduría y doctrina del que hubieren de elegir, aunque sea el último de la comunidad, añadiendo que si toda la comunidad unánimemente ó por mayoría eligiere á alguno que consintiese sus desórdenes, y llegase á noticia del Obispo diocesano, de los abades ó de los cristianos de la vecindad, i upidan estos que tenga efecto la conspiración de los malos, y pongan en la casa de Dios un admi¬ nistrador que sea digno de gobernarla. Encarga el santo que el abad sea'.casto, sábio y caritativo ; que aborrezca los vicios; sobre todo que no deje de amar á los monjes y á los forasteros, que se porte con prudencia en el castigo, y nunca se exceda; que no sea turbulento, ni inquieto, ni estremado, ni per¬ tinaz, ni caviloso, ni suspicaz, porque, dice, no tendría sosiego. Y le encarga muy eficazmente que haga observar su regla en todos sus puntos. Dá disposiciones acerca el prior, el portero y demás oficios de la casa. Prohibe á los monjes elofendef ni castigar el uno al otro, y les ruega que se obedezcan mutuamente, para que en todos tiem¬ pos sean modelo de virtud y perfección. Sí TRES DIA.S Héaquí eu breves palabras recapitulada la regla benedictina que tantos bienes ha proporcionado á la sociedad, Eegla que desde su fundación ha seguido el monasterio de Montserrat, y que todavía siguen en lo que su situación les permite los pocos monjes que ac¬ tualmente custodian esta venerable joya de Cataluña. No es estraño que esta Kegla tan elogiada por los principales santos, reyes y autores católicos, y aprobada por los Sumos Pon¬ tífices, diese á la Iglesia 40 papas, y de estos 25 canonizados, cuyos nombres y heclios hizo registrar en el Vaticano el Papa Juan XXII; 200 cardenales; 50 patriarcas, IGOO arzobispos, mas de 4000 obispos, etc. todos hijos profesos de la órden benedictina. El núme¬ ro de escritores que este célebre órden ha tenido, pasa de 15,000, en¬ tre los cuales se cuentan S. Leandro arzobispo de Sevilla, y S. Ilde¬ fonso de Toledo; y el de misioneros ó apóstoles en varias provincias escede de 200, descollando entre ellos el padre Fr. Bernardo Bohil, noble catalan, monje de Montserrat, que en la isladeSto. Domingo derribó con sola su predicación mas de 170,000 ídolos. Hablando S. Bernardo de le antiquísima religion benedictina, dice: «que dió principio á la iglesia; no, añade, porque no estuvie¬ se planteada, sinó porque al .sudor de los hijos de S. Benito se debe su cultivo, arrancando la maleza que habla sembrado en varias partes la heregía, defendiendo sus muros con los agudos filos de sus plumas, siendo centinelas vigilantes de sus almenas, convir¬ tiendo idólatras, domando naciones bárbaras, erigiendo escuelas, instituyendo en la iglesia ceremonias, y finalmente, defendiéndola de sus enemigos hasta derramar su sangre.» El número de los santos que tiene la órden benedictina es un piélago que nadie ha podido sondear. Hay autores que cuentan hasta 55,000 santos, según dice el papa Juan XXII; otros juzgan corto este número, entre ellos un ilustre escritor de la V. Compañía de Jesús dice que se cuentan 1,000 santos benedictinos por cada dia del ajio. Y no es estraño, teniendo presente que esta celebérrima órden data del siglo VI, y que hubo tiempo en que contó 37,000 abadías. Tampoco le falta el esplendor de la sangre y de la nobleza, pues en los archivos y crónicas de la órden consta que vistieron la co¬ gulla benedictina 21 emperadores, 12 emperatrices por lómenos; 47 reyes, 54 reinas, 126 individuos de ambos sexos hijos de reyes, 66 hijos de emperadores, é innumerables príncipes de todas clases según se lee en Arnaldo Uvion lig. vit. Beyerlinch. Tehat-vit. Imm. lit. E. p. 208 y 209. Y cuando tales timbres no íhostrara, la humanidad es deudora A los hijos de S. Benito de haber salvado en sus monasterios, los li¬ bros y escritos de todos los ramos del saber humano cuando la in- ËN MONTSERRAT. 93 vasion de los Bárbaros. ¿Qué ilustración tendría la moderna socie¬ dad, si los monjes benedictinos no hubiesen dado asilo en sus mo¬ nasterios á las ciencias, á las artes y á las letras que andaban fugitivas y errantes? Descrita obra tan grandiosa, muy natural parece dedicar cuatro palabras á su autor, pues muchos querrán saber quien fué este hombre tan célebre. S. Benito nació por los años 480 de la era cristiana en las cerca¬ nías de Nursia, ducado de Espoleto, de Eutropio, que se cree fué de la familia de los Anicios, y de Abundancia condesa de Nursia. Su nobilísima cuna fué por lo tanto una de las mas distinguidas, así por los enlaces de sus mayores, como por las numerosas rique¬ zas de su casa. Ya desde niño, se notó en Benito un amor estraordinario á la virtud, buen genio, nobles inclinaciones, natural dócil, y tales un señales de devoción que á los siete años le enviaron sus padres á Roma, para que se criase en aquella córte á vista del papa Felix II que se cree era descendiente de la misma familia. Allí hizo asombrosos progresos en las ciencias, pero sobre todo descolló en la devoción á la Madre de Dios, y no es. estraño se la tengan tan grande sus hijos de Montserrat. Venérase todavía en el oratorio de S. Benito en Roma la imágen de la Santísima Vir¬ gen, en cuya presencia oraba el Santo. A los quince años dejó la capital del orbe católico, y pasó á Su- blago, situado á quince leguas de la ciudad de Terna , solitario sitio muy parecido á nuestro Montserrat; en donde solo peñascos escarpados en agudas puntas que se escondían en las nubes, y precipicios espantosos, éralo único que se presentaba todos los dias á la vista del Santo fundador. Allí su ayuno era continuo, su oración casi perpétua, su cama las duras peñas, su alimento insí¬ pidas raices y yerbas agrestes, y su traje un áspero cilicio. Tres años mas tarde los monjes de Vicovasse, entre Sublago y Tivoli le nombraron abad de su monasterio, y aun cuando se resis¬ tió cuanto pudo, le obligaron á admitir el gobierno del monasterio. En él sus enemigos, que nunca faltan á la virtud, intentaron en¬ venenarle, tentación que frustró el santo con la señal de la cruz, en vista de lo cual renunció la abadía, y se retiró otra vez á su ama¬ da soledad , donde la fama de su santidad y saber atrajo hácia él gran número de gentes de todas partes. Allí fundó doce monaste¬ rios, y á los treinta y cinco años de su edad escribió la célebre regla de que nos hemos ocupado. De Sublago pasó al Monte Casino, donde, viendo que todavía se adoraba públicamente al dios Apolo, en cuyo honor se conservaba un templo, y algunos bosques sagrados, derribó el templo, hizo 94 tres DIAS pedazos el ídolo, abrasó los bosques coo sagrados á las mentidas deidades, y sobre las ruinas del templo y del altar levantó dos ca¬ pillas, una enihonor de San Juan Bautista, y otra en el de San Martin, y en pocos dias convirtió á la fé á todos aquellos pueblos semi-idólatras. Sobre la eminencia de aquella montaña fundó Benito el monas¬ terio de Monte Casino, venerado siempre como solar y centro de la célebre órden que brilla en la Iglesia mil trescientos años ha. partes acudia tropel de gente á venerar á Benito, y De todas entreotros, presentóse un dia Totila, rey de los godos en Italia, quien deseoso de conocer á este hombre singular,, y probar si es¬ taba dotado del don de profecía que tanto celebraban, mandó á un caballerizo suyo que se vistiese con los adornos reales , y de todas las insignias de la magestad; mas al verle Benito, dirigióle son¬ riendo estas palabras : Deja^ hijo mió, deja esas insignias gue no te convienen, tj no finjas lo que no eres. Asombrado Totila de tal mara¬ villa se arrojó á los piés del Santo, y estuvo postrado hasta que Benito lo levantó. Del mismo parto que Benito, y del cual murió la madre, habla nacido santa Escolástica, la que despues da haber fundado el pri¬ mer monasterio de monjas benitas, hallándose al último de su vida pasó á despedirse de su querido hermano. Imposible es describir la tierna despedida de los dos queridos hermanos, pues fácil es concebirla atendido el mútuo afecto que se profesaban. Al cabo de cuatro dias de esta entrevista Benito vió como el alma de Escolás¬ tica subia á la mansion de la paz en forma de paloma. Por esto siempre se acostumbra á pintar á la santa con una paloma en la mano. Poco mas de un mes se contaba de la muerte de Escolástica, cuando Benito, dirigiéndose á sus hijos los monjes, les pronosticó el dia de su tránsito, al que se dispuso con nuevo fervor y mas severa penitencia. Mandó abrir su fosa, y el sábado de Pasión, dia 21 de marzo del año 513 rindió tranquilamente el espíritu en ma¬ nos de su Criador en la misma iglesia de Monte Casino, adonde se habla hecho conducir para recibir el santo Viático. Entonces con¬ taba Benito solos sesenta y tres años de edad, de los cuales habla vivido 7 en Nursia, 7 en Eoma, 35 en Sublago y 14 en el Monte Ca¬ sino. Su cadáver fué enterrado en la misma sepultura que se habla mandado cavar, donde se conservó hasta el año 580, en que fué destruido el monasterio de Monte Casino por los lombardos, como el mismo santo lo habla profetizado, quedando sepultadas sus pre¬ ciosas reliquias entre las ruinas de dicho monasterio. Dicese que en 6G0 las estrajo sau Aiquilfo, quien las trasladó al monasterio de EN MONTSERRAT. 93 Fleuri Francia, llamado hoy Sf. Benito sohre el Loira donde se en adoran con singular veneración. Tal es en resumen la biografía de ese varen insigne, cuya fama repiten los miles de ecos que moran en las peñas de Montserrat. Otras piezas del raonasterio.^—Continuación del rela¬ to histórico. Las otras piezas del convento son los dormitorios y el refectorio que empezó el referido abad Fr. Pedro Muñoz, y concluyó Fr. Pe¬ dro de Burgos (1). El refectorio llamado E.eal, lo propio que varios otros aposentos del monasterio hoy arruinados, lo construyó en 1392 un tal Jaime Dea Mas. Esta estancia se hizo memorable por haberse dado culto en ella á la sagrada imágen. Como fué esto, lo veremos en la continua- don del relato histórico que dejamos pendiente al referir la tras¬ lación de esta misma Soberana Imágen de la iglesia vieja á la nueva. Dejando aparte la visita que en 1626 hizo el rey D. Felipe IV, quien recorrió las ermitas, quedándose á comer en una de ellas acompañado desús doshermanosD. Cárlosy D. Fernando, pues na¬ da notable aconteció,y pasando por alto la otra vez, en 1632, en que ofreció á la Sta. Imágen una preciosísima joya de ricos diamantes que le habla regalado la ciudad de Barcelona, no debe pasar en olvido el siguiente hecho. Cuando las guerras de bandos castellanos y catalanes, habia en Montserrat monjes de ambas provincias, siendo de Castilla el abad que lo era Fr. Juan Manuel. Barcelona se habia pronunciado por Luis XIII de Francia, y envió una diputación al monasterio para recoger las hatajas de la Virgen y ponerlas en poder de los catala¬ nes. Díjoles el abad que bien, y que le siguiesen á la iglèsia. Lle¬ gados allí quitó el prelado el manto de la sagrada Imágen, y en¬ volviendo con él todas las joyas formó un lio ó paquete que depo¬ sitó sobre el altar, y poniendo en seguida á S. D. M. de manifiesto, protestó contra el despojo que del monasterio se hacia, y volvién- (I) El aclnal refectorio servia de sala capitular en la que entro varias otras pre¬ ciosidades habia magníficos lienzos do oleo en las quo está representada la vida de San Benito. 86 TRES DIAS dose á losdiputados, les dijo: Ahi están las joyas, señalando al al¬ tar, apodérese de ellas quien acercarse al altar se odrera. A tales pa¬ labras retrocedieron los diputados, y según la tradición, perma¬ necieron en dichoparaje las antedichas joyas, custodiadas de dia y de noche por cuatro soldados y dos monjes catalanes. Al dia si¬ guiente, el abad y 65 monjes castellanos partían para Madrid donde fueron acogidos por Felipe, quien les señaló para su resi¬ dencia el convento de S. Martin de la misma corte. El 24 de diciembre de n02, dice Balaguer, llegó á Montserrat el rey D. Felipe V, acompañado del cardenal de Tró y varios gran¬ des de España. A las doce de la noche del dia de su llegada bajó al camarín de Nuestra Señora con su confesor, y despues de haber besado la grada del altar, permaneció en oración por largo rato. A la mañana siguiente comió en público, visitó todo el monaste¬ rio, recorrió todas las ermitas y pasó á la iglesia antigua, donde se hizo contar la historia de Juan Garin por el duque de Benaven¬ te que estaba de élla enterado. Al partir dejó en el monasterio una limosna de doscientos doblones de oro. Algunos antes que él, el 12 de abril del mismo año 1~02, meses habla estado en Montserrat su esposa María Luisa Gabriela de Sa- boya, con la que se habla casado Felipe en Figueras. Acompaña¬ ban á María Luisa el obispo de Urgel, la famosa princesa de los Ur¬ sinos, el marqués de Castel-Eodrigo y otras damas y caballeros de la primera nobleza del reino. Maria Luisa permaneció algunos dias en la montaña, y el sábado Santo, en cuya fiesta se hallaba, quiso vestir á la Santa Imágen por su propia mano, no permitiendo que nadie la ayudase en su tarea. Al partir llevóse una toca suya y la llave de la puerta mas inmediata á Nuestra Señora, constituyén¬ dose así su camarera. Al llegar á Madrid remitió una joya de oro en forma de rosa, matizada con ciento y diez diamantes, de valor ochocientos doblones. El 24 de Junio de 1706 subió á Monserrat el archiduque de Aus¬ tria D. Cárlos, despues emperador de Alemania, y al que los cata¬ lanes hablan jurado y reconocido por rey, lo que dió lugar á la fa¬ mosa sangrienta guerra de sucesión, que con tantos rasgos de va¬ y lor, abnegación, heroísmo y sacrificios la sellaron los intrépidos ca¬ talanes. Cuenta la crónica que en esta visita compuso el archiduque unos versos latinos á la Virgen, y al despedirse de ella, despues de haber visitado las ermitas, dejó sobre el altar su espada guarneci¬ da de oro y adornada con setenta y nueve diamantes. En 1708, Cárlos III, que con este nombre hablan los catalanes proclamado rey al archiduque, volvió á visitar el templo de la montaña con su esposa Doña Isabel Cristina de Brunswich, ofre¬ ciendo entrambos á la Virgen un cáliz con su patena, salvilla y EN MONSERRAT. 97 vinageras de plata doráda, matizado todo con 34 diamantes y un precioso rubí. Mas tarde vinieron de Castilla nuevos monjes, pero á principios del siglo pasado fueron despedidos del monasterio por los conce¬ lleres, como también lo hablan sido en el reinado anterior. Pocos sucesos notables se hallan en las crónicas del monasterio durante la mayor parte de dicho siglo, hasta que apareció el presente. En 1802 lo visitaron los reyes D. Gárlos IV con Doña María Luisa y su Eeal familia. Entonces aun estaba en todo su brillo y pujanza; mas, pronto sonó labora de la Destrucción del monasterio. Invadida Cataluña por las huestes del coloso del siglo. Napoleon, quisieron demostrar prácticamente los catalanes cuan efímera era la gloria que las águilas imperiales hablan adquirido en Marengo, Austerlitz y Egipto, pues todo su poderío vino á estrellarse contra las peñas de Montserrat. No habrá un hijo del Principado que no recuerde con orgullo las grandes jornadas del 6 y 14 de Junio de 1808, cuando al grito de ¡Viva el rey, la ¡patria y lareligion y nmera Napoleon! arrolladas dos numerosas y aguerridas divisiones fran¬ cesas en las cuestas del Br,uch por los hijos de Cataluña, empezó¬ se para Bonaparte una cadena de adversidades, cuyo último esla¬ bón debia clavarse en Sta. Elena, asi como el primero lo estaba ya en las rocas de Montse rrat. La singular posición del sagrado monte hizo concebir á las au¬ toridades españolas el proyecto de convertir el monasterio con to¬ das sus'dependencias en depósito ó almacén de víveres, municiones, vestuario, etc., las cuales no tardaron en establecer allí el cuartel general de la Junta superior de la provincia, y un local seguro para las oficinas militares y civiles en campaña. Montserrat fué pues convertido en una verdadera fortaleza guarnecida de tropas, á la que solo se llegaba por caminos áridos y desiguales llenos de escombros, troncos de árboles y erizados de peligros. Así se creia haberla hecho inaccesible á los franceses. Un dia el general Desveaux puso sus codiciosos ojos en el tesoro de Montserrat, y el II de enero de 1809 dirigióse con 800 hombres á la célebre montaña por un sendero impracticable; mas quedaron falli¬ das sus esperanzas y sussacrilegos deseos.Nada sufrió el monasterio en esta espedicion, pero sí quien con siniestra intención había pisa¬ do sus umbrales, pues sabedores los pueblos vecinos que habia sido 13 »S TRES DIAS invadida la Catedral de las montañas, echaron á vuelo las campa¬ nas, y al toque de somaten, antes que el sol los descubriera, un pu¬ ñado de valientes de Monistrol y Bacarisas trepaba por las empi¬ nadas rocas del sagrado monte con la heroica tarea de desalojar del monasterio á los soldados del usurpador. A las diez y media las huestes de Napoleon se velan obligadas á abandonar el Santuario, acompañadas por el nutrido y constante fuego de los somatenes catalanes. Pronto los picos de Montserrat se vieron coronados de hombres armados con escopetas unos, otros con hachas, y los mas con solos palos, que el grave sonido del sagrado bronce parecía habla hecho brotar de aquellas descarnadas rocas. La division de Desvaux tuvo que abandonar todo cuanto se habla llevado del monasterio, su¬ friendo la pérdida de nueve muertos y una porción de heridos. De este modo heróicamente vengaron los hijos de Cataluña la muerte que á bayonetazos dieron los franceses alP. Pastrana, ermi. taño d6Montserrat,que lleno de patriótico celo habla bajado al Bruch á animar á los migúeteles y somatenes. Vencida Tarragona por el mariscal francés Sucheten 28 de Junio de 1811, encaminábase este gefe áBarcelona; cuando al llegar á Mar¬ torell resolvió destruir las fortalezas de Montserrat, y acabar de ani¬ quilar los últimos restos de las tropas y autoridades españolas re¬ fugiadas allí, huyendo de tan crueles enemigos. Era el 25 de Julio del mismo año, cuando partiendo el mariscal sus tropas en varias divisiones, ordenó el asalto del monasterio. Poco le costó la victoria; porque defendida la plaza por solos 300 hombres que se batieron con brío como buenos catalanes, fácil les fué sujetarlos con sus numerosas fuerzas. Apenas estuvieron en posesión de Montserrat los usurpadores, su primer cuidado fué destruir casi todas las ermitas; pero conservaron lo demás para habitar en él mientra's su perma¬ nencia falal, hasta el dia de su marcha que fué el 11 de octubre si¬ guiente. Al salir pegaron fuego á la iglesia y monasterio, destru¬ yeron una porción de edificios, puesto que no les servían, y robaron todos los efectos que pudieron haber, y que eran en gran número, por haberlos abandonado los monjes en su precipitada fuga. Mata¬ ron durante este tiempo un monje y dos ermitaños; otro ermitaño pereció escondido en el monte, y de cuatro monjes que cogieron, murieron dos en su compañía despues de haber sufrido mil iqsul- tos y trabajos. La famosa colección de historia natural del P. Fr. Mauro Ametller, que en 1802 visitaran los reyes de España D. Cár- los IV, Doña María Luisa y su real familia fué destruida y todos los libros, pinturas, adornos, papeles é instrumentos de música, fueron sustraídos en parte del monasterio, y otros inutilizados por esos monstruos de barbarie. EN MONTSERRAT. j ■ 99 Un año mas tarde el coronel inglés Mr. Eduarao Grëèh se fortifl- ' CÓ en Dimas, lo que sabido por el ejército invasor, la ermita de S. salió inmediatamente de Barcelona el 28 de Julio de 1812 en una di¬ vision dirigida por el general Mathieu, que llegando á Montserrat, tomó una de las alturas de la parte meridional que dominaba la ba¬ tería délos ingleses, y á cañonazos los obligaron á salir rindién¬ dose prisionero Green al dia siguiente. Entre tanto los franceses desplegaron su furor contra el monasterio, y despojándolo-de lo po¬ co que todavía le quedaba, hacinaron por dó quier barriles de pól¬ vora, y lo inutilizaron todo hasta el dia de su marcha que fué el 81 del mismo mes, en que lo volaron, con tal estrépito, que hizo es¬ tremecer á cinco ó seis leguas al rededor. Tales eran las teorías de civilización que trataba de enseñar á Europa el regenerador déla sociedad; como si la civilización debiese surgir de entre las hogue¬ ras manchada con la sangre de víctimas inocentes, y vestida coa trajes de agena propiedad. ¡Negro borrou que nunca mas podrá quitar de su hoja de servicios el ejército francés! Sin embargo, parece que uno de sus generales, celoso del brillo de las armas que mandaba, é irritado con la devastación y ruina causada por los suyos en el monumento de las montañas, hizo se¬ veros cargos al gefe de la division que habia llevado á cabo la des¬ trucción y saqueo de Montserrat, quien resentido de las espresio¬ nesalgo duras, que el antedicho general le dirigió, contestóle agria¬ mente; altercado, que atendida la altivez del general destructor, terminó por un duelo que se llevó á cabo en un lugar cerca de Martorell, del que resultó mortalmenta herido este último general, quien trasportado al molino de Gomis murió á las pocas horas de veriñcado el desafío. Hay quien supone, que en el citado molino se ven todavía manchas de sangre que recuerdan el duelo. , La conservación de la sagrada imágen fué debida á un portento especial de la Providencia. Habíanla escondido los religiosos en un hoyo de la ermita de S. Dimas con varias joyas y otras ricas pren¬ das; encontráronla los enemigos, y despojándola de todo, la deja¬ ron expuesta á la intemperie de la admósfera sin hacerla otro daño, al paso que mutilaron horriblemente la que habia sido puesta en la iglesia en su lugar. Despues de esta profanación, según dice el Sr. Saldoni en su Reseña histórica de la escolania ó colegio de músi¬ ca de Montserrat en busca de la sagrada imágen Fray Mariano Baltá y Rodés, quien la bajó al monasterio, pero habiendo ocurri¬ do una nueva alarma á principios de 1812, reuniéronse el P. Blanch, el P. Mulet, el P. Brell, dicho Fr. Baltá y otros, y con dos criados la trasladaron á una casa de campo conocida por casa Marqnet de Matadas, cerca del puente de Vilomara, á media hora de Manresa. En esta casa, que era de jurisdicción del mismo Montserrat, pa- 100 TRES DIAS rece vivieron como en comunidad los citados monjes, hasta que en el mismo año de 1812 tuvieron la satisfacción de poder trasladar otra vez al monasterio la portentosa imagen. Mas como no era po¬ sible por entonces colocarla en su lugar, la pusieron en el refecto¬ rio que habla quedado ileso, el cual transformaron en capilla, ador¬ nándolo con otros objetos, que aun cuando distaban damascos y mucho de la riqueza pasada, tenían por lo menos el mérito de ma¬ nifestar á María el amor de sus hijos, brillando cada dia la impro¬ visada iglesia con las dádivas de los ñeles que subían de nuevo á visitarla. Terminada la guerra de la independencia, el primer cuidado de los monjes fué restablecer las cosas al estado mas decente posible. Habilitaron á fuerza de trabajo y de numerosos dispendios el der¬ ruido monasterio, repararon la iglesia hasta poder trasladar en ella la sagrada Imágeu, lo que consiguieron felizmente, recompo¬ niendo también las ermitas menos maltratadas. Planteada otra vez la escolania, empezaba ya á renacer de sus ruinas el monasterio, cuando otra calamidad descargó con furia sobre éi. No fueron ya estrangeres los que acabaron de perder las riquezas y la gloria de Montserrat; algunos mal aconsejados es¬ pañoles se dirigieron alli hostilmente, cuando los funestos aconte¬ cimientos de 1820 al 1823; lo saquearon todo, y obligando con sus vejaciones á la Comunidad á que abandonase aquel sagrado asilo dispersaron á los individuos y sus dependientes, y hasta la santa Imágen de María tuvo que dejar aquella mansion querida, siendo trasladada á su antigua patria Barcelona, que la recibió con gran pompa y aparato formando los milicianos de gran gala en la car¬ rera por donde debia pasar hasta la Catedral, en cuyo templo hu¬ bo ocho dias de festejos. Despues fué llevada al altar mayor del anti¬ guo templo deS. Miguel arcángel, en el que se le dió veneración hasta el 9 de junio de 1834, que restabiecido el monasterio, fué trasladada nuevamente á la Santa Iglesia Catedral, y al cabo de tres dias á su antiguo trono de Montserrat con magnífica pompa é innumerable concurso de gentes, pues se celebró una solemnísima precesión general, á la que asistieron todas las comunidades y corporaciones acompañando á la sagrada Imagen hasta fuera la puerta de San Antonio. Durante su permanencia en la iglesia de San Miguel, la cuidaron un monje, el anciano P. Benito Parceval, uno de ios actuales dos veteranos del monasterio, y un ermitaño, y para perpétua memoria de esta permanencia se le erigió en la misma iglesia un altar. En 1828 fué visitada en su montaña porSS. MM. D. Fernando VII y doña Maria Amalia su augusta esposa, cuyos católicos monarcas ía hicieron muy estimables donativos, entre ellos uno en dinero de EN MONTSERRAT. 101 veinte y cinco mil duros para la restauración y ornato de la igle¬ sia, de los cuales parte se emplearon para la magnífica y primo¬ rosa reja que interrumpe la nave entre la quinta y sexta capilla, en sustitución de la otra riquísima, que habia antiguamente junto al presbiterio. Permaneció la Santa Imágen en su propia iglesia, basta que por consecuencia de los trastornos políticos de España en los meses de agosto de 1835 se vieron obligados otra vez los monjes julio y á desamparar su piadoso asilo, el cual por gracia especial no tuvo la infausta suerte de otros célebres monasterios y conventos; vién¬ dose no obstante privado de la presencia de la Imágen de la Ma¬ dre de Dios (1). Moderna restauración. No bien elpais se vió libre de la guerra civil, y se abrieron las comunicaciones cuando fué incesante el concurso de romeros que , desde 1840 pedían poder adorar la santa imágen de María; mas como no pudiesen lograrlo, contentábanse con cantar en bonor de la Señora algunos oficios en su propia iglesia, los que eran cele¬ brados por un monje que allí residía, y algunos sacerdotes que su¬ bían de los lugares comarcanos, sirviendo de sacristan el lego fray José Campderrós. Estas peticiones debían ser oídas, y no tardó el palacio de la Vir¬ gen montañesa á recobrar su morena Señora; pues en 1844 se prac¬ ticaron gestiones para que volviesen al monasterio el antiguo su¬ perior y algunos religiosos del mismo , y se pusiese otra vez en su propio altar á la pública veneración de los fieles la sagrada imágen de la Madre de Dios, oculta por espacio de nueve años. Una solicitud dirigida á la ilustre descendiente de tantos perso¬ najes reales que visitaron y enriquecieron á Montserrat, no podia menos de ser atendida, y en efecto el 8 de setiembre del mismo año 44, con asistencia del Excmo. é limo. Sr. D. Pedro Martinez de San Martin, obispo de Barcelona, de otras autoridades y de un innume¬ rable concurso de gente de todas clases y condiciones, entre los que se bailaba el que estas líneas escribe , se verificó una solemne fun- (I) La imágen la tuvo escondida en su casa, solariega, un honrado labrador del Bruch D. Pablo Padrosa y Jorba; por cuyo singular servicio S. M. la reina D.° Isa- bol 11 lo honró con la cruz y placa de la orden de Garlos III regalándole la misma augusta Señora los distintivos de caballero en brillantes, y el Rey un magniüco reloj de oro guarnecido de diamantes. 102 TRES DIAS cion con asistencia de capilla de música compuesta de aficio¬ una nados de Barcelona. El sermon estuvo á cargo del reputado orador el litre. Sr. D. AlbertoPujol presbítero , canónigo de la iglesia colegiata de Santa Ana de la misma ciudad. Es imposible descri¬ bir el entusiasmo que causó á aquella apiñada multitud que de mu¬ chas leguas de distancia habia acudido la nueva aparición de la veneranda imágen de la Virgen de Montserrat en su antiguo ca¬ marín, entusiasmo que llegó á su colmo al permitirse besar la so¬ berana mano que por espacio de nueve años habia permanecido oculta. Nueve varones fueron los que voluntariamente se prestaron á servir á la Virgen aquella soledad, y á ellos se debe que el mo¬ en nasterio no sea hoy un monton de escombros. He aquí sus nom¬ bres ; El Edo. P. abad D. José Blanch. Los sacerdotes D. Jacinto Boada, D. Eamiro Torrens, D. Benito Parcebal, D. Luis Cerveró, D. Miguel Muntadas, D. Lorenzo Ball- ver, D. Eafael Palau, D. Felix Blanch. Y los legos D. José Campderrós y D. Benito Costa. Algunos de estos virtuosos religiosos han pasado ya á mejor vi¬ da, entre ellos el Edo. P. abad, el P. Eamiro Torrens, y el lego don José Campderrós, que desde 1835 no abandonó jamás el monaste¬ rio. Al P. abad Blanch lo sucedió con titulo de presidente el P. dpn Eamiro Torrens hasta el mes de abril de 1853 en que murió, y á es¬ tesustituyó en la presidencia del monasterio el P. Ignacio Corrons que vino de ItaUa á mediados del año 1853 ; mas vuelto á aquel poético pais, ocupó la presidencia el P. D. Miguel Muntadas que lo es actualmente. La comunidad actual, por mas que se desvele en obséquiar á la Santísima Virgen, no puede llenar el inmenso vacio que la re¬ volución dejó en este venerando Santuario. Porque , ¿cómo podrá este cortísimo número de religiosos, la mayor parte ancianos y achacosos con sus escasas voces producir el sublime efecto que an¬ tes causaban los sonoros y graves cánticos de un pleno coro? ¡Ver¬ güenza debiera causar á los que por una fanática oposición, han puesto mil estorbos para que no se realizaran los deseos de Cata¬ luña toda, que pide se aumente, cual la importancia del Santuario merece, el número de monjes en Montserratl Esa ridicula opo¬ sición á lo que tan justamente se pide, tarde ó temprano debe cesar. Saliendo del refectorio se encuentra el EN MONTSERRAT. 103 Campanario. Esta torre situada á espaldas del átrio que precede á la iglesia tiene solo 106 piés castellanos (30 metros) desde el pavimiento de la iglesia, faltándola todavía 110 (31 metros) para formar la elevación de 216 (61 metros) que debe tener. Fué levantada en tiempo del abad Fr. José Torner á últimos del siglo XVII, quien mandó hacer tam¬ bién las dos grandes campanas. En el último tercio debía haber ocho bustos de Santos de á tres varas y media de alto; así es que las campanas del reloj están colocadas como interinas. La que dá los cuartos, la mandó hacer el Prior Vilaragut que lo era en 1337, y ei abad Fr. Jaime Viver hizo fabricar la que da las horas; aunque hay quien supone que una de estas campanas era la que hahia en la ermita de S. Acisclo y Sta. Victoria, y tocaba al pasar Juan Ga- rin, llamada por esto la campana del milagro. La máquina del reloj se hizo en tiempo del abad Fr. Miguel Torner. La Escolania. Este precioso edificio de nueva planta situado á espaldas de la su entrada en el primer rellano de la escalera que con¬ iglesia tiene duce al camarín y á las capillas altas y coro. Se entra en él por una preciosa puerta de delicados labores, encima de cuyo lintel hay un gran medallón circular de mármol blanco en relieve que representa un medio cuerpo de la Sma. Virgen con el niño Jesús en sus brazos rodeado de varios ángeles, debajo del cual se lee la siguiente inscripción: SINITE PARVULOS VENIRE AD ME. 3Iarc. X. v. 14. (1) El antiguo aposento deb ido al abad Fr. Miguel Serra, era un co. legio decentemente capaz, alegre y vistoso, en el que, como en el actual, no podia entrar religioso alguno, ni de él podia salir nin¬ guno de los escolanes sin espresa licencia del abad que le concedia en union de otros compañeros. Hé aquí lo que acerca del origen de esta Escolania dice el reputa- (1) Dc.jag nenir á mi los niños. Maro. X, n. 14. 104 TBES DIAS tado maestro y profesor del Real Conservatorio de música de Ma¬ drid, D. Baltasar Saldoni, en su obra titulada: Reseña histórica de la Escolania ó colegio de música de Montserrat,que á costa de ímpro¬ bos trabajos dió á luz en 1856: «Cuando, dice, eran tenidos por se- mi-bárbaros los hijos de España, la nación española poseia un co¬ legio en donde se enseñaba el arte mas á propósito para endulzar el corazón y suavizar las costumbres.» «España, continua, tenia un colegio de música en una época en que ninguna nación mo¬ derna, probablemente ni lo habia proyectado.» Y en efecto, felicitando el penúltimo de los maestros de Montser¬ rat D. Antonio Ollar á dicho Sr. Saldoni su condiscípulo por haber publicado dicha Reseña histórica, le decía lo siguiente: «Compren¬ do bien que á fuerza de vigilias y diligencias practicadas por el re¬ conocido celo y amor de que te hallas inñamado hácia la casa que nos dió el ser artístico, has podido reunir el número de noticias y datos, tradicionales algunos de ellos, mas que suñcientes para pro¬ bar la supremacia sobre todos los colegios de esta clase. Respecto á su antigüedad sabes bien que nuestro respetable Maestro P. Fr. Ja¬ cinto Boada, que por fortuna existe todavía (1856) contando ya 85 años, nos tiene manifestada su opinion de que la existencia de di¬ cha Escolania data probablemente de la invención de esta santa Imágen,ó al menos desde el año 976, que vinieron los monjes be¬ nedictinos.» Y no anda equivocado el venerable anciano, como ve¬ remos al ocuparnos del objeto de la Escolania. Sin embargo no se ha podido encontrar ni en antiguas crónicas, ni en bibliotecas, ni archivos documento alguno que revelase la época fija en que se fundó el colegio de música de nuestra Señora de Montserrat. Lo único que se ha podido averiguar en datos positivos, es que existia ya en 1456, es decir, que hace mas de cuatro siglos que en Cataluña, en Montserrat, se proporcionaba el estudio de la música, se estimulaba la aplicación á tan sublime arte, y se fomentaba el espíritu artístico, según lo refiere el P. Argaiz con estas palabras: «En el año 1456 siendo abad el P. Fr. Pedro Antonio Ferrer, ya te¬ nia capilla de música de escolanes, que es la primera vez que los veo nombrados Al escolan, esto es, al colegial ó estudiante de músi¬ ca, fuera del vestido de canto y ordinario, le ayudaba el abad con veinte libras. Al maestro de escolanes que sirven en la capilla é iglesia ciento veinte. A cada uno de los escolanes doce dineros al mes. Al organista diez ñorines.» * Refl.exiones muy convenientes, dice el Sr. Saldoni, nos mueven á creer, que si la tal escolania no existia antes de 1200, se instituyó sin duda en esta época, en que se instalóla célebre cofradía de Mont¬ serrat. Y se apoya en que siendb la tal cofradía una de las mas ilustres, nobles y privilegiadas que haya existido, es creible que EN MONTSERRAT. 10» SUS fanciones se celebrasen con música, y como las catedrales es¬ taban lejos, natural es que tuviese el monasterio su propia capilla. El número de escolanes, según el P. Tepes, fué al principio de 18 hasta 22, y nunca escedió de 24; solo en ICIO llegaron á 28 y 30. Queda, pues, demostrado, que la escolania, seminario ó colegio de música de Nuestra Señora de Montserrat cuenta cuando menos la existencia de cuatrocientos años', y mientras que no se pruebe au¬ ténticamente, que antes del año 1456 existió en otro punto de Es¬ paña un establecimiento destinado á la enseñanza de la música, or¬ ganizado por el mismo estilo, será preciso entregar á Montserrat el estandarte para preceder al séquito ñlarmónico de nuestra nación española. El referido Sr. Saldoni, que estuvo cinco años de escolan enMon- serrat dice en suReseña, que lo primero que se enseña en la parte musical es el solfeo; pero con una rigidez tal, que solo se dá el nom¬ bre de buen solfista al escolan que canta á primera vista, ó de re¬ ponte, sin acompañamiento alguno, solfeo por todas las llaves y por Todos los tonos; y que tales lecciones están sin las rayas que divi¬ den los compases á fin de presentar mas dificultades, sin contar las grandísimas que bay, tanto en el valor de las notas, como en las en¬ tonaciones; y que en cada lección están incluidas la llave de sol, las dos de fa y las cuatro de íIo\ variando á cada momento de tonos, con sostenidos, bemoles, etc. etc. Así y solo así, continua el Sr. Saldoni, se comprende como ban salido de Monserrat jó venes tan sólidamente instruidos en el solfeo, único cimiento de todos los ramos de la música. Sabido este, apren¬ den por lo general el órgano, y nosotros añadimos el piano, y ense¬ guida la composición. No se limita á eso la educación musical que se dá á los escolanes, pues ademas del órgano yde la composición» que como base fundamental todos deben aprender, los mas de ellos estudian el violin, el violoncello, el contrabajo, ó bien la flauta, el oboé, la trompa ó el fagot. Los que manifiestan disposición ó afición para tal ó cual instrumento, se dedican á él con preferencia, pero sin dejar por esto el órgano y la composición. Sin embargo del poco tiempo que cuenta el restablecimiento de la escolania despues de las pasadas calamidades, no deja de causar admiración ver na niño de doce á catorce años tocar el fagot, el contrabajo etc. y sobre todo el órgano. Los métodos de enseñanza adoptados para cada instrumento, pue¬ de decirse que son varios, porque cada maestro de la Escolania b^ escrito por lo regular para cada discípulo, aunque tocaran muchos un mismo instrumento, diferentes lecciones y ejercicios, sin con¬ tar con los existentes de dentro y fuera del colegio; asi es que ha¬ biendo tanta variedad de estudios necesariamente debía coi tribuir 14 toe TRES DIAS á que los discípulos se acostumijrasen á todo género de estilo y de música. Casi todos los domingos, fiestas de precepto, y algunos jueves van á dar un paseo por espacio de dos ñoras por la sin montaña, pero alejarse del monasterio mas que una media legua. Y lo milagro¬ so es, que aun cuando los escolanes corran y salten por aquellos precipicios y vericuetos, como si fuesen cabras, jamás ha sucedido percance alguno de fatales consecuencias. También es muy de no¬ tar, dice el Sr. Saldoni, qtie en los cuatro siglos que nos consta que existe la Escolania, solo hayan muerto siendo escolanes, durante tan largo período dos 6 tres á lo sumo, cuyos fallecimientos ocur¬ rieron en el siglo XVII, pues en el pasado, ni en el presente, no ha muerto ninno que sepamos. ¿Será causa de este fenómeno la bon¬ dad del clima? ¿Será el buen órden de vida metodizado? ¿O será sin duda un milagro continuo de la Virgen? Nosotros tal creemos. En verano, á mas de estas distracciones, van despues de rezado el rosario, alguno que otro dia á jugar en S. Acisclo. Cuando el monasterio poseia sus propiedades, tenían los escola¬ nes una vez al año ocho dias de vacaciones, que principiaban el 3 de febrero, en cuya época iban á granja de los PP. monjes, lla¬ una mada la Vinya nova, situada al pié de la montaña en la parte de medio dia, cerca la carretera real de Madrid, y distante media le¬ gua escasa del pueblo de Collbató. No vaya alguno á creer que en Jas vacaciones dejasen por completo la música, nada de eso, pues no todos á la iban á la granja, ainó que se formaban dos sec¬ vez ciones de escolanes, y mientras la una disfrutaba de las vacaciones, la otra continuaba el culto en la iglesia, y los estudios en la Esco¬ lania , de la que ordinariamente quedaba entonces encargado el P. organista. Las dos secciones se combinaban de modo que for¬ maran dos orquestas compuestas de violines, flautas, oboés, trom¬ pas y fagotes. Como cada escolan al ir á la granja se llevaba su instrumento, al salir del monasterio hasta casi perderlo de vista, tocaban marchas y contradanzas, y al descubrir la granja volvían á romper la orquesta, y entraban en ella tocando. Dejaremos de mencionar un chascarrillo muy uivertido que daban los escolanes al mas moderno que por primera vez iba á la granja; solo diremos que aun en ella se ejercitaban tocando algunos ratos sinfonías, oberturas, contradanzas, valses, minuetes, variaciones, etc. que solían lucir igualmente en casa del cura-párroco de algun pueblo vecino. Así continuó por mas de cuatro siglos, dice el Sr. Saldoni, con estas costumbres y método de enseñanza ese colegio, del cual han salido innumerables jóvenes, que han dado honor al arte músico y á la dignidad sacerdotal, hasta que en el año de 1811 fué quemado EN MONTSERRAT. 107 y volado por las tropas francesas, desapareciendo una de las pri¬ meras maravillas del mundo, ya se considere como santuario, ya como monumento del arte, pues que tal vez su biblioteca de mú¬ sica era la mas. rica, numerosa, variada y antigua de Europa, por¬ que no solo encerraba todo lo que habian escrito los mas notables maestros que babia habido desde Ja fundación de la Escolania, sinó también otras obras de gran mérito de los mejores compositores españoles y estranjeros, como igualmente muchas de la Capilla Sixtina,en razón de que por un señalado favor de los Sumos Pon¬ tífices, tenían licencia los maestros de Montserrat para sacar copias. Con motivo de la tal catástrofe se dispersaron maestros y discí¬ pulos, y los escolanes no volvieron á la Escolania hasta el 15 de marzo de 1818, siendo maestro de la misma el padre fray D. Jacin¬ to Boada, y abad del monasterio el P. fray Simon Guardiola, que despues fué obispo de la Seo de ürgel. En aquella época se admi¬ tieron ocho escolanes, á causa de lo que habian mermado las ren¬ tas del monasterio; pero este número fué progresivamente aumen¬ tado hasta el de veinte y tres, aunque à la vez reunidos solo hubo diez y ocho. A fines de 1822 abandonaron otra vez la Escolania hasta el 12 de junio de 1824 que volvieron á ella siendo su maestro el P. Boada, y abad el P. fray D. José Blanch, que despues fué general de la ór- den; sugeto tan aficionado á la música, y sobre todo al canto llano que poseía en sumo grado, que él mismo imprimia los libros del coro. La naturaleza le habla dotado de la mas hermosa voz de bajo que jamás hayamos oido; y puede afirmarse que ni Kemorini', ni Labrache, ni Cavaceppi, ni Formes, ni ninguno de los bajos que ha habido de muchos años á esta parte, podia competir con el padre Blanch en hermosura, pastosidad, claridad y fuerza de voz. Con motivo de los fatales sucesos de 1835, tuvieron que abando¬ nar de nuevo los escolanes el monasterio hasta el 8 de setiembre de 1844 que solo entraron en dos, los cuales han ido aumentando hasta el número de 20. Bajo el nuevo plan, el número de escolanes ha de ser 30, y la Es¬ colania se rije todavía por las Reglas ó Estatutos con que la dotó el V. P. Fr. Garcia de Cisneros, quien, deseando que los niños escola¬ nes con sus inocentes loores y puras oraciones continuasen el cul¬ to y homenage que á la Stma. Virgen rindieron los coros de ánge¬ les en la cueva donde estaba oculta la Santa Imágen, y queriendo al propio tiempo que recibiesen una esmerada educación moral y artística en el Conservatorio de las Montañas, fijó las disposiciones que debían adoptarse, las cuales se han ido modificando, á medida que lo han exigido los adelantos de cada siglo. Para que se tenga 108 TBI'S DIAS conoeimieuto de ellas, vamos^ extractar la última modificación. Eq primer lugar, para que un niño pueda recibir la saya, y ser contado entre los pages deia Santísima Virgen, se exige que no sea menor de ocho años, ni mayor de diez; hijo de padres católicos, y por lo tanto debe saber los rudimentos de la Doctrina cristiana, y presentar la fé de pila y de Confirmación, mas un certificado del propio párroco de la buena educación é índole del niño, y otro del íacultativo que acredite que está vacunado y no padece enferme¬ dad habitual, debiendo además reunir disposiciones físicas para la música que son apreciadas por el profesor de la misma, y aproba¬ das despues por el Superior del monasterio. Los escolanes se dividen oo.pensionistas y gratuitos. Para ingre¬ sar en esta última categoria se hade tener voz de tiple, poseer al¬ gun conocimiento de música, gozar de rolusta salud, y compro¬ meterse á no altandonar la Escolania, ó dejar la saga hasta que pueda ya colocarse decentemente en la carrera filarmónica, y no ser ya necesario á la capilla. Las plazas gratuitas se proveen por oposición, prévio anuncio en los periódicos. Si á los cuatro meses de estar en la Escolania, el niño, sea de la clase que fuere, no pre¬ senta disposición para la música, el Director de la misma lo hace presente al Superior del monasterio, quien lo pone en conocimien¬ to de los padres del niño, á fin de que dispongan de él. El monasterio enseña y mantiene á los escolanes eú salud y en¬ fermedades ordinarias; les dá saya y roquete, se les lava la ropa blanca y se les remienda la exterior. Para ello los pensionistas pa¬ gan ciento ochenta reales vellón mensuales por trimestres adelan¬ tados, además de los remiendos que á su ropa interior haga el sas¬ tre de la escolania, y el gasto de cuantos libros ¿instrumentos necesiten. Los gratuitos no deben procurarse otra cosa mas que el menage y ropa de cama é interior que también llevan los pensio¬ nistas. El primero consiste en una cama de hierro ó catre-tijera, un col¬ chen por lo menos, una almohada, dos mantas de lana, ó una colcha, cuatro sábanas, dos fundas, un cobertor ó colcha de vera¬ no, un esterin para los piés do la cama, un crucifijo, y una pila para agua bendita, un cubierto con su cuchillo, dos ó tres.serville- tas, tres ó cuatro camisas, igual número de calzoncillos y medias, algunos escarpines para dormir, tres ó cuatro pañuelos de color para las narices, algun gorro de dormir, tres toallas, un escarpi¬ dor y lendrera, cepillo de cabeza y de ropa y tijeras para cortarse las uñas, marcado todo lo que se pueda con las iniciales del intere¬ sado. Sumamente interesante es la ceremonia de admisión de los ni¬ ños escolanes. tal ci al vamos á relatarla. A la hora señalada con- EN MONTSERRAT. 109 Toca Superior á los escolanes, incluso el pretendiente, en el ca¬ el marín de la Virgen, y revestido de roquete y estola morada ben¬ dice el hábito del niño que se le presenta en una bandeja. En se¬ guida pone la saya^ correa y roquete al nuevamente admitido, y le hace decir la fórmula de consagración á la Santísima Virgen, cu. ya mano besa, en seguida la del Superior y la de sus padreé, y pa¬ sa á la primera estancia del camarín, donde abraza á los que de allí enadelante han de ser sus nuevos compañeros, los cuales una vez vueltosá la Escolania reciben una dispensa en sus estudios en obsequio del miem Eseolan quien entra á gozar por un mes de las prerogatives de mas anciano despues del antiquísimo, y luego va bajando por semanas hasta colocarse á novíssimo, según costum¬ bre, y á desempeñar los cargos y penalidades que por serlo le sean impuestas. Las ocupaciones de los escolanes son; ayudar las misas rezadas, oficiar la misa de Nuestra Señora qjie cantan votiva todos los dias del año, menos los tres dias de Jueves, Viernes y Sabado Santo y fiesta de Navidad, en cuyo dia cantan la de Aurora. La misa la cantan á las cinco, cinco y media ó á las seis de la ma¬ ñana, según la estación, á canto llano todos los dias de entre año^ á cuatro voces con facistol los domingos y sábados, y siempre que en el altar hay reliquia de algun Santo, y á dos coros con violinog los dias clásicos. Despues de la misa cantan ó rezan, según los dias (lo cantan siempre que la misa es á dos coros ó con violines), un responso, la Letanía lauretana, y una Salve, y en seguida pasan al coro bajo, entre la reja grande y la barandilla del presbiterio, y rezan las Ho¬ ras del Oficio parvo de Ntra. Sra. llamado el menor. Despues de tomado el chocolate, van al estudio hasta las nueve menos cuarto. De las nueve á las doce menos cuarto hay lección de música, y despues del toque del Angelus pasan al refectorio, donde lee por semanas el que á juicio del P. Director pueda ser oido con edificación, aunque algunos dias también se dispensa la lectura.Des¬ de la una, hora en que se levantan de la mesa, hasta, las dos vuel¬ ven á la Escolania, y de allí á la diversion. Alas dos se dirigen otra vez al coro bajo para rezar Vísperas y Completas, despues de la cual vuelven al estudio. De dos á tres tienen lección de lectura, escri¬ tura, aritmética y gramática (1), de las tres á las cinco dan lección (1) Escribiendo uno de loo últimos directores a un amigo suyo de Barcelona le docia, entre otras cosas, lo siguiente; Varias son las ocupaciones, destinos y em¬ pleos que hay en este monasterio, y entre ellos ¡i m! rae ha cabido el cuidar do la escolania. Este empleo consisto en vigilar los monacillos que hay en el monasterio que son doce, à los cuales debo dar conferencia de gramàtica, aritmética, escribir <10 TRES DIAS de música, despues de la cual meriendan, y pasan enseguida á re¬ zar Maitines y Laudes en el Presbiterio. Terminado el rezo salen á paseo hasta las siete menos cuarto, en que toman los roquetes y van otra vez al presbiterio á rezar la Estación mayor al Smo. Sacramen¬ to, despues de la cual rezan ó cantan, (si hay devoto) el Eosario y siempre la Salve (1) y gozos, escepto los tres diasde tinieblas. Con¬ cluido todo, y dicho el Ángelus, se van á cenar al Eefectorio, y des¬ pués de las acostumbradas oraciones y algunas preguntas del ca¬ tecismo, se acuestan cada uno en su respectiva cama. Uno de los actos mas edificantes de los niños escolanes es sin du¬ da alguna el de recibir la Sagrada Comunión una vez al mes y en todas las fiestas principales. Prepáranse la vigilia de comulgar; en cuya víspera confiesan. Al dia siguiente, hecha una nueva prepa¬ ración cantan la misa de costumbre; y concluidos los A gnus salen del ala los que han de comulgar, se ponen de rodillas y dicen el con- jtteor. Despues de haber comulgado, y hecha genuñexion, se hacen mútua Inclinación media de dos en dos, y acabada la misa, vuel¬ ven otra vez á la Escolania. Para el servicio interior de esta hay varios empleos que el P.Direc¬ tor reparte entre los escolanes, y son el de portero, el de sócio de maestro, el de ropero, lamparero, celadores, y el antiquísimo que es el mas antiguo de saya, el cual tiene la incumbencia de presidir todos los actos públicos en que no asiste el maestro por cualquier causa ó accidente. A mas de las ocupaciones que dejamos dichas, acostumbran los escolanes barrer el piso y gradas del altar de la Virgen ó mayor, cuya limpieza corre á su cargo- Para ello los sábados ó último dia de trabajo de la semana, despues de haber comido echan suertes, y y doctrina cristiana. Habito con elios, como con ellos, y les digo todos los dias el oficio que llaman de ios escolanes, porque lo cantan ellos. Estos ejercicios me ocupan mas de ocho horas diarias, y lo restante del tiempo lo empleamos en el es¬ tudio y otros actos de comunidad, junto con algunos ralos de paseo y recraacion. ¡1) El ya refendo Sr. Canalejas hablando del canto de la Sato, dice lo siguien¬ te; «Sonó la hora de la Salve', la iglesia estaba sola: en el presbiterio los escolanes y el organista; !a Imagen resplandecía rodeada de luces,y nosotros nos encontramos en las tinieblas que poblaban el templo. Comenzó el órgano,y sus notas volaban sin apagarse nunca por ios ángulos del templo; despues comenzó la Salve,s aquel canto resonaba en las montañas y sus peregrinas y originales armonías libres del contacto de los hombres, levantándose en un ambiente puro que no infectaba aliento immano, as¬ cendían ai cielo. Yo no só si aquella música es profana en algunos de sus cantos pero si sé que nunca la música ha penetrado mas dentro de mi espíritu; yo sé que adivinaba la frase que venia, y que cuando resonaba en mi oido, sentia satisfecha mi alma, porque encontraba espresada la emoción que palpitaba en mi seno. Una salve, un cántico á,ia Virgen, allí lejos del mundo, cantada por niños, sin pompa ni fausto, sin anuncios y convocatorias, en un templo solitario, era un espectácu¬ lo nuevo que engendró en nosotros un mundo de ideas.» EN MONTSERRAT. Ill aquellos á quienes ha tocado tomar sus escobas, se dirigen al presbiterio, de donde ha quitado ya la alfombra el segundo sacris¬ tan, quien los dirige en su trabajo. Los sábados de entre año que están desocupados, ó el domingo despues de haber rezado Vísperas y Completas del oficio parvo van todos á la celda de su director, y sentados lee los Estatutos de la Es. colanía;despues de cuya lectura los celadores dan noticia de las faltas que han observado. El maestro reprende á los culpables, les castiga según lo que han cometido , les amonesta las obligaciones que deben cumplir, y les amenaza con mayores penas, caso de rein¬ cidencia. Los castigos délas faltasson los que tienden directamente á hu¬ millar al culpable, y consisten en bajar el que no ha cumplido su deber á menos anciano, privarle de salir á paseo y divertirse con ]os demás companeros, negarle alguna fruta, merienda, principios etc. ponerlo á servir, á leer en la mesa, aun cuando no le toque por semana, permanecer de rodillas un rato en la sala de estudio duran¬ te la clase , besar los piés quitarle el vino , y cuando con esto no y se corrija, despedirlo irremisiblemente, avisando antes á sus padres para que vayan por él. Así como para las faltas, tiene el Director sus castigos, para la aplicación y buen comportamiento tiene asimismo sus premios con los que pueden redimir las penas á que pudieran haberse hecho acreedores en momentos de descuido, inadvertencia ó distracción. Estos consisten en ordinarios en las respectivas clases, extraordi¬ narios de paseo, y algun dia de montaña, acompañados de su Di¬ rector, y particulares, los cuales son; ocupar algun lugar preferen¬ te en los actos escolásticos, recibir algun plato extraordinario en el refectorio , algun libro instructivo ó devoto , y sobre tode de al¬ gun distintivo ó insignia de aplicación. Estas se dividen en tres clases: crnz deplata que llevan en el pecho colgada de una cinta en¬ carnadla sobre el escudo de Montserrat que usan comunmente; cruz dorada con cinta verde, y medalla dorada con cinta azul celeste. Esta última se dá por méritos relevantes, y solo con anuencia y conocimiento del Superior. Al que haya de premiarse con cualquiera de estas insignias va acompañado de su maestro á la habitación del Superior, quien le pone la cruz ó medalla, y le concede que aqu-.ldia pueda hacer,fies¬ ta, que sea admitido á comer en la mesa de sus maestros, y que se le dé un plato extraordinario. El agraciado pide por lo regular pa¬ ra sus compañeros una tarde entera de paseo, y el Superior acos¬ tumbra á concedérsela. El gran dia de los Escolanes el 6 de es Diciembre, fiesta de'S. Ni¬ colás. El domingo anterior á la tal festividad júntanse todos en la 112 ■ TRES DIAS celda de su maestro, y allí votan á uno de ellos por obispo de aquel año, porjo regular procuran que los votos recaigan en escolan hijo de padres que puedan pagarles un estraordinario 6 un dia de mon¬ taña. El obispo electo toma posesión la vigilia del Santo, nombra un general y sus coadjutores y secretario, que despues son vicario los que hacen la corte á su ilustrisima. El dia del Santo y su octava el obispo está exento de toda penalidad, ocupa el primer lugar en todos los actos, no tiene obligación de levantarse ála misa matuti¬ na antes al contrario el criado de la escolania le lleva el chocolate á la cama. obispo con traje episcopal morado de calle y sombreri- Vestido el to verde,vá acompañado de su provisor y secretario á la habitación del Superior, y le pide licencia para que la Escolania entre en el monasterio, y pueda visitar á los monjes en sus celdas, y obtenida la vénia, que nunca acostumbra negarla el P. Presidente, salen to¬ dos de la Escolania, y entran á visitar uno por uno álos PP. mon¬ jes, de los que reciben dulces y regalitos. Terminada la visita, que por lo regular es con toda la algazara pueril, se retiran á la Esco¬ lania, donde pasan revista de la colecta, de la que separada la parte de golosinas acostumbran á enviar á sus familias los objetos de de¬ voción que restan. Cuando enferma un escolan, se le traslada á la enfermería, donde se le asiste dia y noche, según la gravedad de la enfermedad, y cual pudiera hacerse con cualquier monje. Se llamh enseguida al médico, y se cumple cuanto este ordena. Si la enfermedad es ligera, le sirven los demás escolanes, ejerciendo cada :.n" su oñcio, según su edad, fuerzas físicas y conocimientos. Si el mai se agrava, o y a desde el principio presenta síntomas alarmantes, que á juicio del facultativo puedan comprometer la vida del niño, el Director dá parte al Superior del monasterio, y este avisa á los deudos del en¬ fermo, para que dispongan lo que tengan por mas conveniente, y entre tanto procura que el niño sea cuidado por uno de los enfer, meros de la casa ó por el criado de la Escolania, y que nada le falte- no permitiendo que entren á visitarlo los demás niños, sinó en ho¬ ras determinadas, juntos y acompañados del mismo rhaestro, para evitar ciertos inconvenientes físicos y morales, y molestia al pa¬ ciente. Si la gravedad del mal lo exigiese, se le administra el Sa¬ cramento ó Sacramentos de que fuese capaz el niño. La administración del Santo Viático á uno de los niños es tam¬ bién otro de los actos mas tiernos de la Escolania. Precede á S. D. M. bajo umbela toda la Comunidad, y los escolanes formados como en procesión cantan y acompañan con instrumentos los salmos al¬ ternando con los PP. monjes. Despues del Viático, acostumbran á interesarse tanto los compañeros por la salud del enfermo, que para EN MONTSERRAT. 1 i3 que la recobre, le aplicau alguna comunión , oyen alguna misa, hacen alguna novena á Ntra. Sra., etc. Si el enfermo muere, se le pone la saya, roquete y bonete, y así vestido se coloca en el féretro. El dia del funeral se viste el P. Di¬ rector con estola blanca si el difunto es párvulo, 6 alia y capa y negra si es adulto, y asistido de otros dos monjes con dalmáticas, que se procura sean de los que hayan sido escolanes, van á buscar el cadáver. Los demás compañeros cantan con música alternando con la Comunidad el salmo In exitn Israel de Egipto 6 el Domini est terra; llevan el féretro cuatro escolanes y lo colocan en medio del coro bajo, y cantan con música la misa de Requiem si es adul¬ to, y de Angelis con violines y ñautas si es párvulo. Concluida la misa y lo demás del ritual, levantan el cadáver los mismos que lo trajeron, lo llevan á la sepultura, y mientras lo bajan ála tumba, los demás escolanes cantan el Benedictíis, ó el Renedicite omnia opera Domini Domino, alternando con la comunidad. Si los padres del difunto quisiesen llevarse el cadáver, se está á lo que ellos dis¬ pongan; mas por lo regular todos prefieren dejarlo en la prodigio¬ sa montaña de la Madre de Dios. Cuando deba marcharse un Escolan, ya porque deseen llevárselo sus padres, ya porque tenga que ir á oposiciones, etc., el maestro Director los reúne todos en su celda, y postrado en tierra el que ha de salir pide perdón al maestro y compañeros de todas las fal¬ tas y mal ejemplo que les haya dado durante el tiempo que ha es¬ tado en compañía, rogándoles le encomienden á Dios y á su su Santísima Madre. El maestro le perdona en nombre suyo y en el de sus condiscípulos, y le amonesta que se acuerdo siempre que ha sido paje de la Eeina de los cielos, haciéndole las advertencias que cree convenientes, encargándole rece cada dia la Salve. Des¬ pués de esto, besada la mano al maestro y abrazado á todos los es¬ colanes, pasa al camarín, donde besa la de la Santísima Virgen, le dá gracias por los favores recibidos, y se pone bajo su amparo, rezándole el Snl tuum prmsidium confugimus. Vuelto á la Escola- nía, se quita la saya de escolan, y viste la ropa de seglar, en cuyo trage lo entrega el maestro á sus padres, <5 al que en su nombre vaya á buscarlo. Ha sido constante práctica del monasterio que siempre que un escolan se ha aprovechado en el estudio y observado una conduc¬ ta irreprehensible, auxiliarle para su colocación con cuantos recúr- sos han estado á su alcance, asi pecuniarios como morales. En el dia, á pesar de la escasez de fondos con que cuenta su reducida Comunidad, deseando continuar una práctica que tanto honra á Montserrat y favorece á los escolanes, siempre que uno de ellos quiere salir á hacer oposiciones á alguna plaza de cantor ó músico, Iñ 114 TRES DUS organista ó maestro, para la cual á j uicio del del monasterio sea apto, haya probabilidad de ganarlas, y por otra parte su conducta moral no lo impida, se le ausilia con los recursos pecuniarios que bue¬ namente permite el estado de la casa, se le libran certificados fe¬ hacientes de su aplicación y buena conducta, y se le procuran cuantas recomendaciones puedan hallarse para que sin perjuicio de tercero pueda ser colocado el escolan. Si para el mejor éxito se juzga conveniente que salga y use la sayaj roquete de tal, se le permite este uso en sus ejercicios de oposición, y si no la gana, no siendo por culpa suya, puede, si quiere, continuar por algun tiem¬ po mas en la escolania, sin que la tal salida sea óbice,antes mérito, para volver á ocupar su antigüedad y puesto. El actual edificio de la Escolania fué principiado á mediados del siglo pasado, y continuado en el presente bajo los planos del ar¬ quitecto de Barcelona D. Juan Yila; edificio que ningun abad, á pesar de contar con bastantes rentas, se atrevió á concluir, ha¬ biéndose felizmente terminado el año de 185C; gracias á los esfuer¬ zos del digno presidente actual el Rdo. P. Fr. Miguel Muntadas. Esta mejora reclamada no solo por la índole del establecimiento, sinó también por los adelantos del siglo, se ha llevado á cabo con solo las limosnas de los devotos de la Sma. Virgen María. La nueva Escolania es mucho mas capaz y mejor dispuesta que la antigua. Tiene buen salon de dormitorio, espaciosas salas de en¬ fermería, de estudio, de ensayos y de archivo, aparte de las piezas de recreo, guardaropia, lavatorio, etc. y un jardín y patio para di¬ version de los escolanes. En una de las piezas de estudio hay siem¬ pre gran número de pianos, pianinos, clavicordios, pequeños ór¬ ganos, etc. En la de ensayos hay un magnífico pianino y un es- celente armonium^ á parte de algunos otros instrumentos. En el archivo se conservan las mejores composiciones de Palestrina, Mo- zard, Bach, Pergolese, Hayden, Andreví, y otros célebres maes¬ tros, inclusas las que han escrito los de la casa, á mas de varias otras de compositores de menos nombradla, y casi todas las publi¬ caciones musicales que salen á luz en España y en el estranjero. Si por el fruto se conoce el árbol, como prueba de la reputación que ha adquirido esta Escolania, y de la enseñanza que en ella se dá, vamos á continuar los catálogos de algunos escolanes célebres bajo diferentes conceptos. 1." CATÁLOQo.—Escolanes (fe Montserrat de esclarecida nobleza. D. Juan de Cardona, ayo de Felipe II y virey de Navarra fué en¬ terrado en Montserrat. D. Joaquin de Setantí, caballero del hábito de Montesa, político rudito. ENMON SERRAT. 115 D. Tomás Gallego, obispo de Malta. D. Juan de Madrigal, sobrino del referido D. Juan de Cardona. D. Francisco de Moneada, conde de Osuna, hijo del marqués de Aytona, general del ejército de Flandes, gobernador de los Paises Bajos, etc. Llevaba por timbre en sus armas la montaña de Mont¬ serrat. Su hermano D. Miguel. D. Kafael de Cardona, hijo del conde de Prades. D. Alfonso Eril, virey de Cerdeña, conde de Eril y descendiente de uno de los nueve barones de Cataluña. D. Galceran de Agullan. D. Miguel de Roger y Eril. D. Gaspar de Aguilar y Dusay. D. Raimundo de Mur. D. Luis de Boxadós. D. Luis de Villalba. D. José de Cardona, conde de Montagut. Cardona, maestre de campo de Felipe IV, y D. José de Pinós y gentil-hombre de D. Juan de Austria. D. Francisco de S. Climent y de Corbera, baron de Llinàs. D. Antonio de Aro. D. Agustin de Pous y Mendoza, marqués de Villena y conde de Robles. D. Alejo de Sentmanat. D. Francisco Bournonville, baron de Rupit. Su hijo, D. Francisco Bournonville , baron de Orcau. D. Juan de Marimon, caballero de S. Juan, maestre de campo del tercio de la Diputación de Cataluña. Dos hijos del marqués de Villars, gran señor de Francia. D. José Terré y de Paguera. D. Juan de Pax y de Orcau, ántes de Buxadós y de Pinós, sexto conde de Zaballá, caballero del toison de oro, gentil hombre de cᬠmara del emperador Cárlos VI, de su consejo de Estado y guarda- selloen el supremo de los Paises-Bajos, virey y capitán general de Mallorca. D. José Rocaberti, marqués de Argensola, sujeto conocido por su literatura, virtud y prudencia. D. Juan de Cardona y Espinóla, marqués de Priego, conde de Arnpurias, de Perales, hermano del duque de Medinaceli, quien despues de su salida de la Escolania en 1736 mantenia en la misma & sus espensas un niño escolan. D. Antonio Jordan, hijo del baron de Senaller. D. José Galcerán de Pinós, señor de Barbará. TRES DIAS 2." ChríkLO(3o.—3íonjes quehaViendo sido escolanes, llegaron a aba¬ des, ú ocuparon jmestos distinguidos en la órden benedictina. El bienaventurado Er. Benito de Aragan de quien hemos ha¬ blado al tratar de las capillas altas; murió santamente siendo her- mitafío de Sta. Cruz. El P. Fr. Domingo Sobrarias, natural de Candasnos, hombre de gran talento; fué abad de Valvanera y prior de Montserrat. Murió en 1541. P. Miguel Sobrarias, reformador de Hirache, Sobetran y Valva¬ nera, fué prior lector de casos en Valladolid, prior trece años en y Montserrat, cuatro veces abad de S. Felío de Guíxols, y una de Hirache. Presidió las cortes de Navarra, escribió un libro de sen¬ tencias de diversos autores, recopiló todas las obras de S. Agustín en un tomo grande, compendió toda la teología y' obras de santo Tomás, para que los monjes hallasen con mas facilidad lo que hu¬ biesen menester, y murió en 1557. P. Pedro Gomiel, deBúrgos, saliendo de Escolan pasó algun tiempo de su vida en el palacio del monarca, mas despues deter¬ minó vestir el hábito de monje que le dió el abad Fr. Pedro de Búrgos su tio, y despues de haber padecido por largo chos é intensos dolores entregó tiempo mu¬ su alma al Criador á23 de enero de 1559 á la misma hora que habla fallecido su tio. P. Bartolomé Garriga, natural de Pinós, fué dos veces abad de Montserrat, donde hizo varias mejoras. Escribió un tratado titula¬ do Retribución de la vida eterna.—El que deseare saber su vida^ lea el P. maestro Yepes , tomo 4." centuria 5." fólio 231. P. Juan Antich Llombard, de Barcelona, fué abad de S. Felío de Guixols, predicador mayor en diferentes casas de Castilla,* falleció en Montserrat en 1561 al terminar el sermon del jubileo celebrado por el feliz éxito del sacrosanto concilio de Trento. ■ • P. Mateo Barbará, de Molins de Rey, fué presidente y dos veces abad de san Felío de Guixols. Terminó su en 1556. ejemplarísima vida P. Gerónimo Lloret ó Laureto, de Cervera, autor del libro titulado Silva allegorianum, y del Lexicon de los nombres de los varones y mugares ilustres de la Biblia, obras que han merecido los mayores encomios, fué maestro de artes y teología en Montserrat, sacando muchos y señalados discípulos; fué abad de S. Felío de Guixols siete años, y murió en 1571. P. Benito Artiaga, de Vizcaya, fué abad de Salamanca y de San Estéban de Ribas del Sil. P. Juan Prats, de Barcelona, fué cantor algunos años, prier ma- EN MONTSERRAT. Hy yor, predicador mayor y presidente de Montserrat, donde murió en 15T7. P. Matias Vallonga de Sanahuja, fué 40 años sacristan mayor, y tan sumamente humilde, que queriendo el convento elegirle por presidente de la casa, por haber faltado el abad, no fué posible hacerle aceptar el cargo. Murió en 1587. P. Juan de Salinas, natural de Salinas, arzobispado de Burgos, fué lego dos años, y por sus raras virtudes y vida ejemplar, pasó á ser monje contra su voluntad. El general de la Orden P. Diego de Luna se le llevó por compañero. Murió en 1583. P. Benito Caro de Estella, fué prior de S. Felio de Guixols, y mu¬ rió en 1586. P. Jaime Torner de Barcelona, fué abad de S. Benito de Bages, de S. Felio de Guixols, y últimamente de Montserrat. Murió en 1596. P. Jaime Negra de Barcelona, fué lector y predicador muchos años y abad de S. Ginés. Murió en 1586. P. Benito de Torres, de Valbona (arzobispado de Búrgos), fué prior deS. Felio de Guixols, abad de S. Ginés dos veces y de S. Juan del Poyo en Galicia. Murió en 1609. P. Jaime Company, de S. Vicens dels Horts, fué sacristan mayor 29 años, el cual viendo que á la Santa imágen faltaba una corona, la empezó y concluyó con muchas de las joyas sueltas que poseía el monasterio, perfeccionándola el P. Francisco Rosell. Este P. ela¬ boró muchas alhajas de plata que han desaparecido. Fué presiden¬ te de Montserrat en tiempo de la Visita Apostólica y abad de S. Gi¬ nés. Murió en 1626. P. Diego Marquina, de Estadilla, obispado de Lérida, fué mayor¬ domo mayor, abad de S. Felio de Guixols, de S. Juan del Poyo, de S. Salvador de Celorio, secretario de la órden, y visitador general déla santa congregación. Murió en 1624. P. Tomás Eajadell, de Igualada, fué procurador de Montserrat en el Capítulo general, predicador mayor, abad deS. Ginés de Fon¬ taines en el Kosellon, definidor de la Santa Congregación, y gran paleógrafo y archivero. Murió en 1603. P. Onofre Cabell, de Barcelona, fué notable calígrafo de libros de coro y tan adelantado en los estudios que el Tilmo. P. Lorenzo Nieto obispo de Alguer en Cerdeña se lo llevó nombrándole visitador de su obispado. Fué también visitador mayor y vicario general y mu¬ rió en 1618. P. Jaime Pons de Barcelona, fué prior de Bages, de S. Felio de Guixols, y de Artesa; mayordomo mayor de Montserrat y confesor de los cuatro. Murió en 1619. P. Vicente Ferrer, de Barcelona de esclarecido linaje, fué abad de 118 TRES DIAS Bages, de S. Pedro y de S. Miguel de Cuixan. Fué su- S. Benito de geto de muy buenas prendas y gran predicador. Tuvo escelente voz y murió en 1632. P. JuanGuarin, francés, dejó escritos muchos libros; y las vidas de los monjes, ermitaños y legos de Montserrat, un catálogo de los abades, un libro de casos de conciencia, y muchos otros de di¬ ferentes materias, tradujo á Séneca del latin al castellano y mu¬ chos tomos de la historia de Francia escrita por Mercurio de la misma nación. Fué prior de Artesa, dos veces presidente de S. Gi- nés, vicario general y penitenciario perpétuo de españoles y fran¬ ceses, y cura párroco de S. Felio de Guixols. Murió en 1642. P. Francisco Bahils, de Vilasar, fué predicador mayor y abad de S. Benito de Bages, donde hizo la capilla de S. Valentin; fué deñ- nidor mayor y abad de Montserrat, donde acabó la escalera de la portería que habla comenzado su antecesor; hizoles merced S. M. de la abadía de Mer. P. José Costa, de Tarrasa,fué abad de Montserrat, é hizo en él di¬ ferentes mejoras. Alcanzó de la Sede apostólica que el abad se nombrase por elección. P. FranciscoRosell, de Santa Coloma de Centellas, muy célebre organista con escelente voz de bajo, tenia muchas otras prendas- Acabó, siendo sacristan mayor, la rica corona de la Virgen, y em¬ pezó la del niño Jesús. Murió en 1634. » P. Fr. Beda Pi, de Barcelona, fué abad de Montserrat, hizo y em¬ prendió muchas y costosas obras. Murió en 25 de mayo de 1638. P. Pedro de Santa Fé de Huesca, fué abad de S. Benito de Bages, de Ntra. Sra. de la O y de S. Juan de la Peña en Aragon. Murió en 19 de agosto de 1638. Antonio Romano, de Palermo, fué de las mejores voces que se conocieron, chantre perpetuo y dos veces prior. P. Francisco Belezar, de Madrid, fué examinador sinodal y cali- ñeador del Sto. Oñcio en Valencia, y abad de S. Ginés. Murió san¬ tamente á 9 de mayo de 1658. P. Felipe Fita de Puigcerdà, fué predicador mayor, prior de Cas¬ tellfollit, y abad de S. Ginés, empezó á empedrar el camino de Mo¬ nistrol á Montserrat. P. Gaspar Tapias, notable hombre científico. Su celda era una verdadera universidad donde se ventilaban cuestiones de gran interés. Fué prior mayor muchos años, abad de San Benito de Ba¬ ges, calificador del Santo Oficio, y cronista del rey de Francia. Murió á los 82 años de edad á 11 de julio de 1684. P. Plácido Riques, fué abad de Espinareda, de S. Felio de Guixols y últimamente de Montserrat, y prior de varios otros monasterios' Murió á 9 de enero de 1668. EN MONTSERRAT. 1(9 P. Jaime Martin, de Dalmaûa, insigne sugeto, así en letras, co¬ mo en música. Fué abad de Montserrat, y murió á 18 de julio de 1619. P. Benito Estruch, de Esparraguera, fué prior de S. Pedro de Rlu- devilles y abad de San Benito de Bages. Murió á 29 de agosto de 1643. P. Anselmo Lizana, de Huesca, murió en 1642, siendo prior de Montserrat en Madrid. P. Jaime de Zaragoza, de Granollers, fué abad de Montserrat, de San Benito de Bages y de San Felio de Guixols.Murió en el año 1663. P. Pedro Roca, de Cornudella, antes de ser abad de San Benito de Bages logró que en Montserrat se cantase el Te-Deum al regreso de las procesiones, y un responso á cada monge al ser conducido al sepulcro, siendo él el primero, para quien se hizo este sufragio. P. José Capellades, de Martorell dejó escritas varias obras que de¬ saparecieron con el incendio de 1811. P. Jaime Vidal, ftíé abad deS. Ginés, archivero del arzobispo de Tarragona D. Juan de Espinosa. Murió á los 82 años de edad, de¬ jando escrito un epílogo de toda la Sagrada Escritura, arregló el archivo de Ripoll, y conoció muy bien las lenguas hebrea y griega. P. José Magarola, de Barcelona, fué doctísimo, así en música, co¬ mo en_ letras. Felipe IV le nombró abad de Camprodon, habiendo sido también diputado por Cataluña. P. Francisco Ribas, de Madrid, fué prior mayor de Montserrat y abad de San Ginés. P. José Claramunt, de Villafranca del Panadés, fué prior de Ar¬ tesa, de,S. Pedro deis Argüells, de S. Sebastian deis Gorchs, y abad de Bages, murió cuidando de los pobres en el hospital de Montserrat á 27 de enero de 1695. P. Francisco Casas, de Barcelona, tuvo varios empleos distingui¬ dos, entre ellos la abadía de S. Benito de Bages. Murió en 1677. P. Bernardo Salvat, de Prades, entre otros empleos, fué abad de S. Benito de Bages. Durante su permanencia en Montserrat se ha¬ llaba retirado en su celda, copiando libros y renovando los viejos^ pues, aunque anciano, tenia un hermoso carácter de letra. Murió á 20 de diciembre de 1705 á la edad de 77 años. P. Leandro Cerventi, de Barcelona, fué célebre predicador y una notabilidad en administración. Murió á 26 de julio de 1690. P. Juan Ponsem, de Mataró, fué escelente organista. Hallándose este monje en el confesionario de Montserrat presentósele un hom¬ bre que sacrilegamente había llevado consigo una hostia consa¬ grada, el cual la entregó en manos de este padre, quien le hizo las reflexiones que un lance de tal naturaleza exigía. Murió á 31 de agosto de 1695. 1 20 TRES DIAS D. Miguel Pujol, de Llansá, fué elegido abad á 11 de abril de 1684. Como casuista, era á menudo consultado en casos graves. Murió á 12 de agosto de 1708. P.Diego Soláde Ripoll, fué tan consumado poeta latino, que siendo aun junior dictaba tres escribientes juntos y de diferentes asuntos calamo awrente, sin el menor embarazo y á distintos me¬ tros, pues tenia los poetas latinos como quien dice por la punta de los dedos; tuvo varios oficios, escribió un libro titulado Phcnix di¬ funto y otro en verso latino beróico con el titulo de Ocreus maria- nus\ redujo las alegorías del maestro Capellades en un tomo entero y dejó varios otros escritos sérios y burlescos. Murió á 28 de febre¬ ro de 1704. P. Plácido Foncalda, de Cardona, escelente músico, fué abad de S. Benito de Bages. P. Plácido Pujol, de Villafranca del Panadés, tuvo muchos pues¬ tos y fué abad de S. Ginés. P. Bernardo Martell, de Barcelona, fué gobernador y procurador de Ñápeles. Le sobrevino la muerte cuando estaba á punto de ser consagrado obispo. P. CárlosMascaró, de Bleda, tuvo en la religion varios oficios, pe¬ ro el que le hace mas recomendable es el haber sido comisionado por el abad de Bages para asistir en su nombre al Concilio Tarra¬ conense. P. Bernardo Sastre de Piera, fué abad de Bages, últimamente electo de Montserrat, parecía nacido para prelado, pues á mas de ser hombre de talento, sábio y erudito, poseia las virtudes que se necesitan para gobernar á los demás. Mejoróla escolania haciendo una sala para las pruebas, quiso hacer un exámen público en la cámara, de los adelantos que hablan en la música hecho los esco- lanes. En la predicación cautivaba los oyentes con su elocuencia y unción, y en la música era buen profesor de órgano y fiauta. Mu¬ rió santamente el 18 de diciembre de 1810 á los 66 años de edad. 3.° GKTkLmo.—Discípulos mas notaUes en la carrera musical que han salido de la escolania de Montserrat^ cuyos nomlres han- lle¬ gado hasta nosotros. SIGLO XVI. P. Juan Graner deia Palma, obispado de Tortosa, fué gran orga¬ nista y de las mejores voces que ha tenido el monasterio de Mont¬ serrat. Murió en Sta. María de Poblet en 1600. P. Gerónimo Castell, de S. Felio de Guixols, fué muy escelen- te músico y gran organista, cantor mayor y maestro de novicios en Montserrat. Murió en 1621. KN MONTSERRAT, lîl SIGLO XVJI. f. Plácido Cabardós, de Vinacet, escelente profesor de bajo, fué prior de S. Pedro de Arquells.y de Castellfollit. P. Juan Eomañá, de Piera, fué escelente músico y gran composi¬ tor de preciosas tocatas para cbirimias, y célebre organista. P. Pedro Jorba, de Tarrasa, fué grande organista en cuyo instru¬ mento demostró ser digno discípulo del P. Marqués, habiendo sido elegido abad de Bañólas no quiso aceptar la abadia. Murió en 164'7. P. José Bassó, de S. Felio de Guixols, fué discípulo del maestro Tapias, buen compositor, célebre organista y gran poeta. Estuvo dotado de muy buena voz, y á no haberle sobrevenido tan tem¬ prano la muerte, hubiera sido digno sucesor del maestro Tapias. P. Juan Simó, de Arbeca, fué uno de los sugetos mas cabales en su tiempo, asi en letras, como en música, siendo una notabilidad en órgano, dejó escritas muchas obras musicales. el Rosell, de Barcelona, fué insigne organista y gran P. Francisco compositor, como lo acreditan sus muchas y notables obras. P. Juan Carbonell, de Manresa, notable profesor de bajo, que to¬ caba con singular primor y habilidad. P. Juan Vilomara, de Castellvell, no admitió otro oficio que el de cantor mayor del coro del monasterio que desempeñó por espacio de mas de 30 años. Tocaba el bajoncillo con sumo primor y habili¬ dad, y fué tan singular en la pluma que no se conocía igual, em¬ pleando toda su vida en escribir libros de coro. P. Isidro Jordi, de Igualada, fué muy diestro en toda clase de ins¬ trumentos de cuerda y de caña, en especial el arpa y violin, so¬ bresaliendo en el bajón. Murió á 30 de Mayo de 1701. P. Gregorio Codina, de Martorell, fué gran compositor de música y obtuvo varios empleos. P. Francisco Romañá, de Villafranca del Panadés,tuvo muy linda voz de contralto. P. Jaime Costa, tuvo escelente voz de contralto, murió en la er¬ mita de S. Antonio, y al espirar cantó el Gloria con suma gala y primor. P. Felipe Andreu, de Granollers, fué buen compositor. P. Isidoro Capdevila de Sabadell, cuando asistía á la capilla do música tocaba el primer violin,pues era buen músico especulativo. Murió en 16 de junio de 1702, á la edad de 71 años. P. Felipe Rodriguez, de Madrid, fué muy buen organista, cuyo ejercicio desempeñó en Montserrat de Madrid, donde escribió un li¬ bro de sonatas para órgano y allí murió en mayo de 1714 á la edad de 55 años. 16 TRES DIAS SIGLO XVIII. D. N. Espona Pbro., ostu-vo de escolan en 1750; fué maestro de capilla de la Seo de Urgel. I). Francisco Juncá y Carol Pbro., fué segundo maestro de capi¬ lla de Sta. Maria del Mar de Barcelona, y despues de las catedrales de Gerona y Toledo y canónigo de Gerona. D. N. Cardellacb, de Tarrasa, escalente organista y apreciable to¬ cador de violoncello; escribió un tratado de asistir y ayudar misa y otro sobre las costumbres del monasterio de Montserrat. D. N. Rafols Pbro., estuvo de escolan en 1772, ganó por oposición la plaza de primer violin de la Catedral de Tarragona, escribió al¬ gunas noticias sobre música, y fué afamado violinista. D. Pedro Bosch, Pbro., fué maestro de capilla, y muy apreciable, de Tarrasa. Murió en olor de santidad. D. José Puig Pbro., famoso tocador de oboé y de flauta, y sin ri¬ val en el fagot. Fué sustenter de coro en la Seo de Urgel, chantre de Tarragona, del Patriarca de Valencia, y de la Beal capilla del Palau. Murió siendo canónigo de Tarrasa. P. Mauro Ametller, de Palafurgell, escelente compositor; cons¬ truyó un piano de nueva invención que llamó Tela-cordio (1) por te¬ ner la hechura de una vela de navio, que tocó á presencia del rey Carlos IV, cuando fué á Montserrat y visitó su celda, (2) por cuya invención le concedió S. M. una pension de cinco reales diarios- Realzó con su maestria y sonora voz el canto del coro, pues la tenia clara y sonora de barítono ó de tenor-bajete;y á mas era sumamen¬ te inteligente en el canto llano. Compuso la salve que se canta des¬ pués de completas, y Iq música para los improperios de la Semana Santa, tradujo del castellano al catalan Las Glorias de María, de S.Alfonso de Ligorio. Era muy alegre y afable. Murió á 14 de febre¬ ro de 1833. D. Pablo Marsal Pbro., fué maestro de capilla de Tarrasa y de la Catedral de Iviza, organista de la de Palència y de la Iglesia del Palau de Barcelona. No solo fué acreditado compositor de música sagrada, sino que era reputado por uno de los mejores organistas, violinistas y violoncelistas de su tiempo. (1) Dicho ¡nsii umento se depositó en la casa Lonja de Barcelona. (2) La celda de este industrioso y aplicado monge, que à porfia visitaban los forasteros, era, por decirlo asi, un museo de historia natural donde se hallaban recogidas las mas raras belleses en plantas é insectos, que á fuersa de trabajos y años habla 61 mismo buscado y disecado en la montaña. Cuando tuvo lugar la vi¬ sita de SS. MM. y AA. el P. Ametller presentó á la Reina una silla que tenia prepa¬ rada toda guarnecida de insectos disecados. EN MONTSEHKAT. 125 D. Francisco Vinyals y Riba, á los siete años ganó por oposición la plaza de violin en Sta. Maria del Pino deBarcelona, despues pasó de escolan á Montserrat; á los 16 años obtuvo la plaza de maestro de capilla de Martorell; tenia magnifica voz de contralto, por la cual ganó plaza en Burdeos, Segovia, Santiago, Palència y otros puntos; fué maestro de capilla de Lesma y Lion, y organista de Avila y Sevilla. D. Miguel Marsal, organista distinguidísimo de S. Gerónimo de la Murtra. D. FernandoSor, estuvo de escolan de 1191 á 95, célebre guitar¬ rista y autor de fantasias y barcarolas, rival de Bellini en canios populares y característicos y memorias sentimentales. D. Felipe Cascante, primer oboe, flauta, fagot y corno-inglés por oposición en Sta. María del Mar, despues de la Catedral y primer fagot del teatro de Sta. Cruz de Barcelona. D. Gabriel Cardeliach, aventajado organista y maestro de ca¬ pilla. D. Rafael Bonastre, de gran reputación en su tiempo, primer fagot de la Catedral de Murcia. P. Lázaro Marinello, monge gerónimo reputado por uno de los mejores profesores de órgano y fagot. P. José Soler, monge del Escorial, célebre escritor de música sa¬ grada y maestro de laSerma. Sra. Infanta. P. José Falguera (conocido por el P. Montserrat) monje del Es¬ corial; fué escolan de 1789 á 1794; fué organista muy distinguido y buen violinista y compositor. P. Juan Rodó, monge del Escorial, aventajado organista, contra¬ bajista y compositor de canto llano. P. José de Barcelona, monge de Guadalupe, célebre autor de al¬ go nas composiciones de orquesta obligadas de órgano. P. Antonio de Barcelona, monge de idem, buen compositor y no¬ table contrabajista. P. Ramon Marsal, de la Escolania pasó al noviciado de Montser¬ rat. Fué escelente tocador de violin, pero mas fama adquirió con el violoncello.Durante las diferentes épocas que los monges tuvieron que abandonar el monasterio, el P. Marsal fué siempre el primero en volver á él. Habiéndole atacado su última enfermedad en Tarrasa, murió el 19 de mayo de 1846 á la edad de 65 años; su cadáver fué conducido á Montserrat y enterrado en una sepultura de la capilla de san José. Puig y Petit, estuvo de escolan en 1796. Desde el colegio D. José pasó á maestro de capilla y organista de Tarrasa que ganó por opo¬ sición, despues fué músico mayor de artillería de Barcelona, y pri¬ mer fagot del teatro de Santa Cruz. 12i TRES DIAS D, José RouraPbro.,organista de Segovia y de Granada, de don¬ de fué canónigo. D. Francisco Ramoneda Pbro., buen compositor y maestro de ca¬ pilla de Tarrasa. D. Joaquin Samaráncli y Ramoneda Pbro , reputado primer vio¬ loncelista de la Real capilla. D. Alfonso Comas, notable tocador de fagot, flauta y oboé, y or¬ ganista de S. Pablo del Campo de Barcelona. D. Francisco Mitjans Pbro. organista de Tarrasa, Mataró y Tar. ragona. D. Joaquin Biosca, profesor concertista de fagot, maestro de ca¬ pilla de Reus, músico majmr de un regimiento, y compositor de música sagrada. SIGLO XIX. D. Luis Vall-llosera Pbro., organista por oposición de Sta. María del Mar, quien falleció repentinamente mientras estaba tocando el grandioso órgano de dicha iglesia en la Misa mayor el dia de su Santo patron, 21 de junio de 1852. D. José Gobern, estuvo escolan desde de 1198 hasta marzo julio de 1805, obtuvo por oposición la plaza de bajo en la capilla del Pino do Barcelona, fué músico mayor de regimiento, y profesor de trombón y bucsen y maestro de piano en el colegio de la Enseñanza de Va¬ lencia. D.Alejandro Comas, estuvo escolan desde 1802 á 1807, y fué uno de los mas distinguidos tocadores de oboé. D. Jaime Nadal, estuvo escolan desde 1802 basta 1807, fué maestro de capilla de la Catedral de Palència y de Astorga. Son tantas sus obras de música sagrada, que solo D. Victoriano Daroca de Madrid posee mas de I50,entre las cuales las hay de un mérito sobresalientes. D. Juan Capilla Pbro.,estuvo escolan en 1779, y salió en 1805. Ob¬ tuvo la plaza de contralto de la catedral de Tarragona y de las Des¬ calzas de Madrid. D. Pablo Puig y Petit, fué escolan de 1803 á 1809; estuvo de pri¬ mer fagot Lion de Francia, primer oboé en los teatros de Santa en Cruz y del Príncipe de Madrid donde murió de ayudante de orga¬ nista déla capilla real. D. Francisco Sala; fué escolan desde el año de 1803 á 1809, notable y aventajado tocador de bucsen y primer contrabajo en el teatro de Sta. Cruz de Barcelona durante muchos años. D. Pedro Martin, escelente tocador de trompa y músico mayor de lanceros de la Guardia Real. I). Pablo Cortada, maestro y director de música en Olesa, es buen violinista y notable compositor para música de baile. EN MONÍSERRAT. 12S P. Bartolomé Eosich, monje benedictino, organista primero muy apreciado euEiom (Francia). D. Magin Puntí, uno de los mejores, sino el mejor organista de Cataluña. Está de primero en la catedral de Lérida. P. Mauricio Alberni, organista de Granollers, de las monjas de la Concepción en Barcelona, despues en Casa la Keina (Rioja) y ac¬ tualmente en Madrid. D. Ramon Gili, director de las clases de música del Liceo de Bar¬ celona, autor de una misa de Requiem que se cantó por primera vez el 18 de marzo de 1854 en la iglesia del Buensuceso de la misma ciudad y que mereció los elogios de los periódicos. D. José Monserrat y Boada Pbro., maestro de capilla y organis¬ ta de Sabadell. D. Gerónimo Parera maestro y organista de Sabadell y 'Villanue¬ va y Geltrú. D. Mauricio Solé, distinguido organista y maestro de capilla de la Catedral de Narbona (Francia). D. Benito Brell, distinguidísimo profesor de órgano y contrabajo. D. Antonio Daunas, apreciable organista,compositor y contraba¬ jista en los Estados Unidos. D. Andrés Blanch, distinguido profesor de oboé. D. Dionisio übach, estuvo en Montserrat de 1830 á 1835, buen pro¬ fesor de contrabajo, estando hoy dia, como uno de los primeros, en el gran teatro del Liceo de Barcelona D.Francisco Tusquets y Laforge, estuvo escolan desde 1802 á 1804, fué uno de los que han fomentado mas la aflcion á la música en Bar¬ celona, por manera que su casa era un pequeño conservatorio. En ella ensayó el célebre Andreví su Juicio final y otras varias piezas. Tiene el Sr. Tusquets una muy escogida biblioteca de música de obras antiguas y modernas, como de Haiden, Mozard, Mendelson, Reslon, etc. y posee un violin de Gobetti, una viola de Steiner y un violoncello de Guillemi. El maestro D. Baltasar Saldoni estuvo escolan de 1818 á 1822; autor de la yareferida Reseña de la Escolania y de un sin número de composiciones sagradas y profanas, profesor del Real Conser¬ vatorio de música de Madrid. Mucho se podria decir de este célebre compositor, pero creo bastará consignar que el retrato del Sr. Sal¬ doni ocupa un puesto de preferencia en la escolania de Monserrat. Sensible poder continuar aquí los nombres de otros muchos es no que han tenido á grande orgullo el haber vestido el hábito de pages de la Sma. Virgen, pero como carecemos de pormenores, debemos dejarlos. Estos son los escolanes que mas honor hacen á M ontserrat como discípulos, á mas de otros cuyos catálogos desaparecieron en el 126 THES DUS incendio de los franceses, y por lo tanto no han podido saberse. Si honor hacen al célebre Conservatorio de las montañas los nombres de los sujetos que acabamos de referir; mayor si cabe es el que le dan los maestros que por tantos años lo han dirijido. 4.» Cat1la.go.—Z>e los maestros que ha habido en la Escolania. SIGLO XVI. P. Miguel de Villalba, de Zaragoza, fué predicador y lector en en S. Millan de la Cogulla y en Montserrat, vicario de la montaña, prior de Olesa y confesor de los cuatro. Este es el primer maestro de la Escolania de quien se tiene noticia. Se ignora la época de su fallecimiento ; únicamente se sabe que vistió el hábito benedicti¬ no á 18 de noviembre de 1595. P. Bernardo Barecha, de Vinacet (Aragon), es el segundo maes¬ tro de escolanes que encontramos, cuyo cargo desempeñó por es¬ pacio de muchos años. Era gran músico, y poseia una robusta voz debajo, por cuyo motivo fué durante mucho tiempo chantre de co¬ ro. Fué también prior de Olesa, y de S. Pedro de Riudevitlles. Murió en 1596. SIGLO XVII. P. JuanMarqués, de Arbeca, arzobispo de Tarragona. Fué el pri¬ mer monje que profesó en la iglesia nueva despues de la traslación de la Sta. Imágen ; era insigne maestro de capilla, y organista de primera nota en su tiempo, tan apreciado por tal, que las Descal¬ zas Reales de Madrid le sacaron de S. Martin para organista de su capilla. Dejó escritas varias composiciones musicales sumamente apreciadas por los que le han sucedido en el magisterio de la Esco¬ lania, muchos de los cuales hablan sido discípulos suyos, lo propio que algunos otros que ocuparon puestos distinguidos en diferentes iglesia de España. Fué presidente de abad y murió en 1658 á los 16 años de su edad. P. Juan Cererols, de Martorell, fué uno de los mejores maestros de capilla que hubo en su tiempo, muy estimado y respetado de cuantos maestros habia en España, entre los cuales era conocido por antonomasia por el maestro, el músico, el compositor. Poseia un don y gracia especial para la enseñanza que apenas habia iglesia en el Principado, y aun en España, cuyos maestros de capilla y or¬ ganistas no fuesen discípulos suyos. Fué gran tocador de trompa, violin, arpa, órgano, violoncello y demás instrumentos de cuerda, escalente poeta, y muy buen moralista. Hablaba el latin con tan¬ ta facilidad y corrección como si fuese su lengua natural. Fué EN MONTSEBRAT. ^ t27 maestro de escolaaes mas de 30 años. Murió dejando escritos mu¬ chos libros de música el dia de S. Agustin del año 167 En me¬ moria de tan gran maestro los escolanes cantan todos los años en dicho dia un responso. Renunció la dignidad abacial de Mont¬ serrat. P. Mateo Baldovin, de Zaragoza, fué el mejor profesor de bajo que se conoció en su tiempo, gran compositor y escelente maestro de escolanes. P. Juan Gelon, de Conques, ninguna noticia se tiene de este maestro, solo consta que lo fué. P. Benito Soler, de Granollers, célebre compositor y escelente ar¬ pista, fué maestro de escolanes y sacristan mayor. P. Millan TrulláSjde Vich. De esta maestro únicamente se sabe que lo fué de escolanes por espacio de muchos años. P. Benito Ricart de S. Feliu de Llobregat, de sus estimadas obras, solo conserva Montserrat unas vísperas á siete voces. SIGLO XVIII. P. Juan BautistaRocabert, de Barcelona escribió varias obras que le dieron fama en casi todas las capillas de España. Fué eseelente profesor de arpa, violoncello y demás instrumentos de cuerda,aven- tajado filósofo, teólogo y moralista, masque regular poeta y enten¬ dido historiador. Fué dos veces maestro de capilla y de escolanes, y murió siendo organista de 8. Martin de Madrid á 7 de enero de 1701. P. Maestro Juan Garcia, de Sellás (Aragon), era célebre por su so¬ nora y singular voz sin igual en Europa, según testimonio de dife¬ rentes principes que lo oyeron, y en 88 años que cantó, solo una vez estuvo ronco. Cantaba con tal naturalidad que no se le notaba movimiento alguno,llegando á acompañarse él mismo con el órgano que ajustaba á su voz y gala, pues á mas de ser muy diestro en la música era célebre organista. Rehusó todas cuantas proposiciones le hicieron diferentes catedrales de España y hasta la misma Capi¬ lla Real, y se contentó con ser maestro de capilla y de los escolanes de Montserrat. Murió en 25 de octnbre de 1707, á la edad de 56 años. P. José Martí, escribió unos notables villancicos de la Natividad del Señor, y unas célebres lamentaciones de la Semana Santa con orquesta (1). P. Benito Juliá, de Torruella: el hospital de Montserrat en Ma¬ drid posee unas vísperas de difuntos á cuatro voces, un invitatorio (I) Aunque casi todos los maestros tienen escritas muchas obras, citaremos po no ser dema.siado difusos, únicamente las mas notables. 158 TREB DIAS ua nocturno, unas lecciones y dos misas de Reqidem en cüya com¬ posición manifestó su talento singular, siendo su obra mas sobre¬ saliente los respousorios de la Semana Santa. Pues tanto en una como en otras composiciones manifestó un talento singular, una modulación lúgubre que sorprende y gusta. P. Anselmo Viola, de Torruella; la música de este maes'tro es ori¬ ginal y tiene una modulación muy rara y chocante, lo que exige gran maestría en el canto; las obras que escribió este célebre maes¬ tro son muchas y buenas todas, muy apreciadas en la capilla real de Madrid. Fué maestro de escolanes por espacio de 30 años. Murió á 26 de enero de 1798 á los 59 años de edad. P. Narciso Casanovas, natural de Sabadell, sugeto muy cortés y añible, y de genio festivo y jovial; los respousorios déla Semana Santa con su Benedictus fueron las obras que mas fama dieron á su autor, y llamaron justamente la atención de los inteligentes en Ma¬ drid; pues allí se encuentra reunido no solo las fugas, cánones é imitaciones muy legales, sino todas las habilidades del arte y un gusto muy esquisito; también escribió nnti Salve á cuatro voces en fa natural mayor de un mérito estraordinario, así por la origina¬ lidad del canto como por la aplicación de la música á la letra. En su tiempo no tenia rival en el órgano, según espresion de un inte¬ ligente estrangero que le oyó tocar, á pesar de no tener para ello proporcionados los dedos. Habiéndole atacado su última enferme¬ dad al bajar de la montaña, murió á 1 de abril de 1799. P. José Vinyals, de Tarrasa, escribió algunas obras notables, pues era buen compositor y tocaba con singular maestría el violin y violoncello, murió á 11 de enero de 1825, á los 53 años de edad. P. Jacinto Boada, de Tarrasa. Afortunadamente aun vive este res¬ petable y distinguido maestro que cuenta hoy dia 87 años de edad y 77 de claustro. Estuvo 30 años de maestro en diferentes épocas; casi nunca abandonó Montserrat; pues tanto en la primera, como en la segunda y tercera esclaustracion solo permaneció pocos me¬ ses, y en alguna solo dias, separado de sus amadas paredes. Cuan¬ do volvieron los escolanes en 1818 despues del incendio de los fran¬ ceses tuvo que componer toda la música que hacia falta para el culto y para los estudios de los discípulos, entre sus obras las había de un mérito superior y digno de todo elogio. SIGLO XIX. P. Martin Suñé, de llosas. Se distinguió mas como violinista que como compositor, pues el violin en sus manos parecía otro instru¬ mento. P. Benito Brell, de Barcelona, notabilísimo compositor, pero sin competidor enel órgano. «lOhl dice el Sr. Saldoni, si el P. Brell EN MONTSERRAT. 129 hubiese sido seglar, de seguro que su nombre hubiera pasado á la posteridad con la fama que de justicia le, pertenecía; los estrange¬ reshubieran erigido una estítua al artista que entre nosotros ha descendido á la tumba, casi ignorado de todo el mundo, escepto de aquellos á quienes la devoción llevaba al desierto de Montserrat, y que al oirle quedaban asombrados, aslinteligentes como profanos en la música de hallar entre aquellas breñas una notabilidad sinigual en su arte. Por su gran talento músical y mas que todo, por su'no¬ table memoria, pudo volver á trasladar al papel muchas de las principales composiciones que desaparecieron en el incendio de los franceses. Desde escolan fué ya aventajado organista. Desempeñó ei cargo de maestro de escolanes por espacio de 6 años, y murió á 3 de junio de 1850. P. Kafael Palau de Granollers, muy estimado en Francia por su.s composiciones musicales y como organista. Sucedió al P. Brell en 1850. • D. A.ntonioOller, de Tarrasa fué el primer maestro seglar, y no hay que estrañarlo, atendida la escasez de monges que hay en el monasterio. Este maestro es muy conocido en varias ciudades de España, especialmente en Madrid. Ha sido dos veces maestro de ca¬ pilla de Igualada, primer bajo de la catedral de Toledo y de la capi¬ lla Real de S, M., distinguido organista y profesor de fagot por al¬ guna temporada en el teatro de Sta. Cruz de Barcelona. En 1857 pasó de Montserrat á maestro y organista de Tarrasa, y mas tarde á Sabadell con iguales -titulos. D. Bartolomé Blanch, dé Móiiistrol, actual maestro de la escola- nía, discípulo del P. Boada y del P. Brell, notable organista y buen compositor. A los diez y seis años de edad fué nombrado, pré- vio exámen, organista de Cardona, luego pasó de maestro de músi¬ ca á Berga, despues á Tarrasa de maestro de capilla y organista, y últimamente ha reemplazado en Montserrat al Sr. Oller. Ha hecho varias oposiciones que le han sido aprobadas. Para formarse una idea del Sr. Blanch, basta solo oir la Escolania que dirige, entre cu¬ yos alumnos hay escelentes repentistas. En Barcelona tiene muchos y muy buenos discípulos suyos de piano. Sus composiciones gus¬ tan sobre manera y honran á.su autor. Todos los maestros que hemos mencionado han sido escolanes de Montserrat, excepto el P. Martí, que no se ha podido averiguar sí lo fué. Nos hemos estendido muchísimo mas del que lo hacen algunos autores acerca de la Escolania, porque la consideramos como un monumento nacional levantado á la religion y al arte unidos, ho¬ nor del Principado, y á fin de que se vea la necesidad de conservar el monasterio con sus monjes, cuando menos para que no se pierda ese jardin donde tan privilegiados genios se cultivan. 17 «ó l'Rrs DUif CampanarÍQ^ Esta torre situada á espaldas del átrio izquierdo que precede á ía iglesia, tiene solo 106 piés castellanos (30 metros) desde el pavimen- todel templo, faltándole todavía 110 palmos (31 metros) para formar la elevación de 216 (51 metros) que debía tener. Fué levantada en tiempo del abad Fr. José Torner á últimos del siglo XVII, mandó hacer también las dos quién grandes campanas. En el último ter¬ cio debda haber ocho bustos de Santos de tres varas y media de al¬ to; por lo que las campanas del reloj están solo como interinas. La que dá los cuartos la mandó elaborar el Prior Vilaregut que lo era en 1338, y el abad Fr. Jaime Vives hizo fabricar la que dá las aunque hay quien supone que una de estas campanas era la horasj que habia en la ermita de S. Acisclo y Sta. Victoria, y tocaba al pasar Juan Garin, llamada por esto la campana del milagro. La máquina del reloj se hizo en tiempo del abad Fr. Miguel Torner. Pasando por entre las paredes del edificio y la montaña, se llega á lahuerta, que aunque estrecha, es sumamente deliciosa. Para riego de sus plantas, el abad Fr. José Costa, que empezó á gober¬ nar el monasterio en 1617, mandó labrar una gran cisterna. Mirador de los monjes. Inútil seria cuanto dijésemos acerca de este ameno sitio, La ea- tension de terreno que domina es tal, que en tiempo despejado y claro se distinguen desde él las islas de Mallorca y Menorca, dis¬ tantes ciento ochenta y una millas (330 kilómetros). Es notable el grandioso estanque ó síi/reito, construido en el año tan 1700, el cual es espacioso y capaz que no puede llenarse con 9000 de cargas (mas 10,000 hectólitros) de agua. Sus paredes rematan en una balcona¬ da conbaranda de hierro tanto en la parte interior, como en la este- rior, por la que pueden pasear con tas ó de lado. holgura mas de dos personas jun¬ Colocado en este balcon, parece que uno está domi¬ nando al mundo; pues por la parte del Norte, Oriente y Mediodía se descubre tierra y mar hasta donde p uede alcanzar la vista mas des¬ pejada y perspicaz. Es un balcon que no tendrá otro mas delicioso y divertido el hombre, pues á mas de presentarse como en un no topográfico todas pla¬ las montañas el vecinas, serpenteando á sus piés plateado Llobregat, desde muchas leguas mas allá de Manresa, y ENMONTsEHRAT. 131 por entre cuya verde cuenca aparecen las poblaciones de Monistrol, Esparraguera, Olesa, Martorell, Molins de Key, etc. que cual ma¬ nadas de blancas ovejas pacen en aquellos deliciosos sitios, se divi¬ san algunos kilómetros del ferro-carril de Barcelona á Zaragoza. Esta huerta que parece debia respetar el mónstruo de la guerra, vió- se en ladela Independencia convertida en ciudadela, y en ella ensa¬ ñaron también su bárbaro placer las huestes francesas, derribando aquellas colosales estátuas de antiguos santos que hermoseaban la barandilla del estanque, de las que solo se conservan tres, las cua¬ les lo propio que las demás, de labique únicamen^existen algunos trozos, se dice fueron labradas por el venerable Fr. José de S. Beni¬ to (1). Refiriéndose á estas estátuas y á este balcon escribía D. Vic¬ tor Balaguer en una de sus cartas, desde Montserrat dirij ida á un amigo suyo, lo siguiente : «Permanecen allí inmóviles y mu¬ das, condenadas á contemplar eternamente el magnífico espectᬠculo que seldesarrolla á su vista. No sé esplicarte, aunque bien lo comprenderás tú, la impresión mezclada de terror y de respeto que iiie infunden, siempre que á ellos me acerco, esos impasibles mon- (1) En Montserrat cada piedra tie'ae su liisloria. y esascoioSales estátuas lá lle¬ nen también. Tocaba ya casi a su término el siglo XVll cuando un joven hijo de una distinguida familia de Signilabaye, pequeña población deFlandes, salió à visitar ft unostios suyos vecinos de Paris; cuando al hallarse cerca déla corte de Francia cambió de parecer y tomó el camino de Cataluña, pues creia encontrar en Perpiñan iin regimiento, en el que servían algunos oficiales conocidos . En aquella época la Flandes el Ro.sellon pertenecían ft la corona de España. y Llegado á Perpiñan supo que el regimiento habla pasado de guarnición á Gerona. Dirijióse á ta inmortal ciudad, en cuyo camino se vió asaltado por unos ladrones que le robaron cuanto llevaba. Casi desnudo, atravesó sus puertas, donde los oficiales del regimiento que buscaba, le aconsejaron que sentase plaza en el mi^mo; reso¬ lución quetomó para volver seguro ft su casa. Al terminar su empeño, vino el regimiento ft Barcelona, en cuya capital recibió la licencia, obtenida la cual, determinó pasar á Montserrat a visitar la sagrada imft- gen de la Madre de Dios, antes de volverse à su país natal. Ya en el sagrado monte, lo pareció oir una voz que al entrar en el templo le de¬ cía: A'sfe el lugar que se te destina. Y aguardó el resultado. Admirado de la vida es monacal de ios religiosos de Montserrat, resolvió quedarse en el Santuario y vestir el hftbito benedictino en la clase de los legos; mas como en dicho monasterio no ;so admlliesé para semejante, estado ft sujeto alguno que no tuviese algun oficio con ei cual pudiese servir ft laComunidad.se dedicó al de cantero, y entonces fué cuan¬ do labró las estátuas del mirador, una imftgen de San Miguel y varias oirás. El tal .cantero se llamaba Tomas .Antoine, nombre que al recibir el hábito lo cambió en ei de José de S. Benito. Sin querersalir nunca déla categoría de lego, escribió varias obras ascéticas entre otras su vida, y las tan celebradas Cartas de Fr. José de S. Benito. Fhé uti ejemplar vivo de todas las virtudes, tuvo el don de profecía y de lenguas; por ma¬ nera que se daba ft entender y comprendía perfectamente ft los numerosos estran- gerosde varias naciones que visitaban ei Santuario. Murió en olor de santidad, por cuyo motivo fué trasladado su cadftvor ft la capilla de la Inmaculada Concepción. Tal esla historia del lego cantero Fr. José de S. Benito, tan conocido en .Montser¬ rat. y cuya celda iransformada en capilla, so conserva aun cu la hospedería. 133 TRES DIAS ges de piedra, mudos y eternos centinelas del dos casi sobre un abismo sin monasterio, inclina¬ fondo, á cuyos piés vuelan las águi¬ las, sobre cuyas frentes se desencadenan esas horribles y misterio¬ sastempestades de la montaña, y que con la misma impasibilidad han asistido, lo propio á la época de esplendor y de pujanza, que á la de devastación, de ruinas y de miseria del viejo monasterio de que se han constituido perennes é incansables guardadores. «Magnífico espectáculo el que se ha desplegado á mis ojos des¬ de el lalcon de los nmtijes! veces he asistido á él en mis repeti¬ das romerías á Montserrat, y siempre se me ha presentado bajo una nueva faz. Te escribo aun bajo la impresión del momento. «He visto á mis piés las crestas de los montes que desde Barcelona nos parecen tan altos y 'que hoy me han parecido como á flor de tierra. Frente de mí, pero pudiéndolo aÏÏarcar todo de una sola mi¬ rada, estaba S. Lorenzo, al monte de la misteriosa cueva mas allá Simanya; Monseny,tan poéticamente cantado por Aribau y por Rubió; á lo lejos como un sencillo monton de tierra, que niño podia saltar, estaba el elevado parecia que un de Monistrol se me ha Tibi-Dabo; el antiguo pueblo presentado como un puñado de casitas de un belen; las torres, las casas de campo, las opulentas masías de las montañas se me han aparecido solo como cabritas estraviadas de un esparcido rebaño; el caudaloso Llobregat, cuyo curso se hasta que desemboca en el sigue mar, le he visto como una estrecha cin¬ ta blanca; el rugido eterno de dolor que arrojan sus aguas al rom¬ perse en las esclusas de Monistrol ha subido hasta mí como una voz débil de los valles; y he visto, en fin, cerrado este magestuoso panorama por la cordillera de los Pirineos con sus montañas casi inaccesibles y coronadas de nieve, apareciéndoseme como una tri¬ ple línea de árabes gigantes envueltos en sus pardos alquiceles y cubierta la cabeza con un blanco turbante. «¡Que pequeño es el hombre en las montañas, Luis, los hombres Somos solo unas hormigas, unos gusanos, quizá lo mas miserable de la tierra.» Retrocediendo por el mismo camino se llega á la escalera y por¬ tería construida en tiempo del abad Fr. Francisco Bails (1635), y saliendo otra vez á la plaza, se vuelve á admirar la continua entra¬ da y salida de gentes de todas clases y condiciones. Con motivo de servir este monasterio de retiro para los ejercicios espirituales de eclesiásticos, especialmente á los Sres. de prepararse Obispos, á fin para la consagración, y á los PP. misioneros antes de emprender el viaje á sus destinos, hace que lo visiten personas respetables. Todos los viajeros se llevan de Montserrat un recuerdo, una me¬ moria,y á este fin se espendeu en una reja, que hay en el gran EN MONTSERRAT. 133 átrio de la iglesia, medallas, escapularios, candelas, estampas, rosarios, etc. de todos precios y gustos. Con una de dichas velas encendida en la mano, entregaron su alma al Criador, á mas del emperador Carlos V, su hijo, Felipe II y su nieto Felipe III. Estos objetos son bendecidos por el P. Presidente del monasterio, y tienen concedidas por Su Santidad, innumerables indulgencias estensivas solo al que los tome al objeto. Así se deduce de la exhor¬ tación de 21 de junio de 1857 del entonces Obispo de Yicb y ahora de Barcelona Dr. D- Antonio Palau y Termens de la que resulta, que las muchas indulgencias y gracias espirituales (I) que es- presan las Letras apostólicas que en forma de breve expidió la san¬ tidad de Benedicto XIII en 21 de marzo de 1729 y sumario de 2 de enero de 1727 déla sagrada Congregación de indulgencias y reli¬ quias, que á instancia de nuestros católicos monarcas D. Felipe Y y doña Isabel imprimió Su Santidad el sello de su autoridad apos¬ tólica, esas indulgencias, dice, son personales, estoes, esclusiva- mente para la persona á la que se dá por primera vez la cruz, me¬ dalla, rosario, escapulario, etc. despues de bendecida, por manera que si mas tarde pasa á ser^propiedad de otra persona, ó se trasmite por cualquier titulo, no se trasmiten igualmente las indulgencias. Los que tomen, pues, semejantes medallas, cruces, etc. deberán to¬ marlas para sí ó para otra persona determinada, á fin de que apro¬ vechen las indulgencias á la persona á la que tuvieren intención de darlas. Asi mismo deben tener presente las que tomaren los pre- dichos objetos para otra persona, que no pueden recibir precio al¬ guno, á no ser el de su valor ó importe material; de lo contrario incurririan en graves penas canónicas los que para los tomasen hacerlas objeto de especulación ó de comercio, en cuyo caso declara la Santa Sede, que aun cuando fueren bendecidas y se las hubiese concedido indulgencias, se pierden estas y todo al valor espiritual que antes tuvieren. . 7) Véase el librilo que se cspcnde en la mencionada reja i Sí TRESD1ÀS Las medallas llevaa en su anverso la imágen de la Virgen de Montserrat con las montañas, y en el reverso la cruz del P. S. Be¬ nito, en la que se ven varias letras que rarísimas personas aciertan á descifrar; Las tales letras son las iniciales de un exorcismo y una deprecación. Las de la circunferencia son estas: V. R. S. N. S. M. V. S. M. Q. I. Y. B. que quieren decir: Vade Retro, Satana, Nuniquam Suade ti,. Milii Vana; Sunt Mala Q,nœ Lilas, Ipse Venena Ribas, que traduci¬ das dicen: Apártate Satanàs no me tientes con tus vanidades malo es cuanto pruebas, bebe tú mismo su veneno. Las que hay en el interior de la cruz son estas. C. S. S. M. L, N. D. S. M. D. que quieren decir Crux Sancta SU Mihi Lux Non Dra¬ co Sit Mihi Dux. Cuya traducción es esta; La santa Cruz sea mi luz, y no mi guia el dragon infernal. Las que se vén en los cuatro ángulos son C. S. P. B. que dicen Crux Sancti Patris Benedictí.—Cruz fél padre S. Benito. Las noticias mas antiguas acerca de esta Cruz y medalla, según se tee en la regla de S. Benito, son las siguientes: En el Castro Nattremberg fueron arrestadas gran número dé ma¬ las mugeres que con sus artes infestaban todo aquel pais diabólicas en la salud y hacienda de sus moradores. Y tomándolas la deposi¬ ción confesaron que nunca tuvo fuerza la actividad de su maña, porque estaba en el monasterio m,etense;de Baviera la cruzde S. Be¬ nito, y pasando en vista de ella á reconocer el archivo del monas¬ terio, hadaron en él un librito en el que estaban descifradas las misteriosas letras y efectos maravillosos de esta Santa Cruz. En¬ viáronla á Ingolstad y á Munich á manos del Serenísimo Elector de Baviera, y en una y otra parte fué aprobado. Por cuyo motivo comenzó á usarse esta Cruz y medalla,por la que se esperimentaron grandes y maravillosos efectos (1). Los Degotalls. Uno de los paseos mas frécuentados délos religiosos, en espe¬ cial de los ancianos y convalecientes, es el deis Degotalls. Todos los forasteros acostumbran seguirlo, pues es un camino sumamen¬ te llano y (2'25 metros) de ancho en delicioso, de unas 3 varas forma de paseo, de cosa de un cuarto de legua (poco mas de Iki- loirietro ) de largo, que comenzandoal pié mismo del mirador dá la vuelta por encima déla carretera hasta llegar á un parage on que ya no se puede pasar mas adelante, y en el que hay una pla- )) Véase liacelino en V. Jleiiilo resucilaiio. EN MONTSERRAT. <35 ceta y una pequeña pero linda cascada natural cuya agua,cayendo gota á gota en mil puntos ofrece el aspecto mas agradable y delicio¬ so. Al rededor de laplazuela bay unos agrestes y cómodos asientos de cesped, y en el centro una mesa de piedra. En aquella parte de la montaña hay además deis Degotalls algunas fuentes intermitentes, que por esta razón han recibido el nombre de fuentes mentirosas, y otras continuas: de estas, las pías frecuentadas son las deis Monjos á unos tres cuartos de hora (2 kilómetros y medio} del monasterio, á cosa de la mitad de una gran revuelta que hace el camino de Monistrol y Manresa, y lo, dels Llums que nace en una gruta, donde es necesaria la luz artificial para pe¬ netrar en ella. Esas fuentes tienen su origen en las cimas de la montana, pues, según dice Pujadas, en algunas partes de lo alto se descubren diferentes venas de agua, que se escurren dando señal de que en¬ tre las profundidades de las peñas debe haber aguas estancadas ó encharcadas, que cuando abundan por efecto de las lluvias salen de entre aquellos riscos como por canales. No pudiendo desaguarse del todo, embeben y zambullen entre las mismas entrañas del sagra, se do monte, lo que mantiene el vprdor de las plantas y la frescura de la tierra. En cierta fuente muy encumbrada que se descubre en la parte del antiguo monasterio de Sta. Cecilia que mira entre Oriente y Norte, seobservalo dicho, pues se siente correrentre las rocas gran cantidad de agua, que viene á salir con abundancia en la raiz del paonte donde se encuentran muchas y muy abundantes fuentes de cristalina y fresca agua, cuyo caudal es tan copioso, que algunos molinos se sirven de ellas para moler. Desde el camino deis Degotalls se descubre el antiguo monasterio de Sta. Cecilia. A la mitad de este camino, como á unos 40 pasos antes de llegar á dicha plazuela, hay un asiento de piedra, algo deteriorado por efecto del desplome de una roca en el invierno de 1857; este asiento es conocide con el nombre de Padris deis Bisles. La tal denomina¬ ción deriva de últimos del siglo pasado. Cuando la mas fanática, bru¬ tal y salvage de las revolpciones escandalizaba al mundo entero con sus escasos de barbàrie é inmoralidad, regando la vecin a Francia con la sangre de miles de inocentes, emigraban de ella el clero, la no¬ bleza y las personas de alguna reputación, refugiándose áSuiza, Italia ó España; por manera que no hubo convento ó monasterio que no ofreciese asilo á alguno de los fugitivos. Montserrat, cuya hospita¬ lidad ha sido siempre proverbial, ofreció morada en su claustro á tres ilustres prelados franceses, quienes hallaron en este sagrado recinto la calma y el sosiego que los revolucionarios les hablan ar¬ rebatado, llorando los ultrages de la religion y los quebrantos 136 TRES DIAS de SUpatria. La única distracción que á tamaño dolor oponian era un cotidiano paseo ais Degollats, en mitad de cuyo camino acos¬ tumbraban descansar, sentándose en la mencionada cida piedra, cono¬ hoy, como hemos dicho, con el nombre de padris deis Bisles, donde se estasiaban contemplando el grandioso panorama que se ofrecia á sus humedecidos ojos. Hé aquí minuciosamente descrito todo lo que encierra el monas¬ terio y sus alrededores. Las personas delicadas no pueden visitar otro paraje de la montaña mas que el que acaba de ocuparnos; sin embargo, como en la iglesia las funciones son casi continuas otra parte, nunca se y por interrumpe la llegada y salida de forasteros, se pasan en el monasterio dias mas placenteros que en las mejores granjas del mundo. Cuando el cólera de 1854, varias familias de Man¬ resa, Tarrasa, etc., se refugiaron á Montserrat, en cuyo santuario dieron los PP. monjes unapruebade ilustración que muchas pobla¬ ciones que se precian de despreocupadas estuvieron bien lejos de imitar. Mientras algunas de estas rechazaban con desprecio á los fo¬ rasteros, y hasta prohibían que se socorriese á los coléricos, los re¬ ligiosos de Montserrat daban la mas estensa se hospitalidad á cuantos presentaban, y no faltaron los ausilios espirituales y á las dos únicas víctimas que corporales en aquellas soledades hizo tan temi¬ ble azote. EN MONTSERRAT. 137 DIA SEGUNDO. LAS ERMITAS. Naturalmente la particular figura de la montaña de Montserrat convida á recorrerla. Asi es que al segundo dia seacostumbra su¬ bir á visitar las ermitas, especie de nidos de seres racionales pega¬ dos á descarnadas rocas, y si bien boy solo se encuentran monto¬ nes de ruinas, sin embargo pueden recorrerse para gozar de los mas pintorescos puntos de vista. Las ermitas, dice el P. Keginaldo Poch dominico, parecen de lejos de imposible subida, á no ser que se verifique por los aires, tal es el aspecto que tienen de nidos de golondrinas, pegados á las peñas, en espresion deD. José Vicente del Olmo. No obstante, aunque son es¬ cabrosos los riscos, es la estructura de esta maravillosa obra tan rara, y con tal órden y concierto arreglada, que unas rocas dejan lugar para pasar á otras, interponiéndose algunas para gozar de todas, y finalmente con el auxilio dolarte se llega hasta la cumbre. No creemos que arredre á viajero alguno la subida á las ermitas, pues á mas del placer que disfruta la vista, puede dar ánimo al mas medroso el ejemplo de personajes distinguidos que las han visitado. El emperador Cárlos V, despues de recorrido el monasterio, subió á las ermitas. D. Pedro el Ceremonioso antes de partir á su espedicion, y mover el ejército para hacer la guerra en el Kosellon, determinó visitar á Montserrat, y pasó un dia con los ermitaños. Maximiliano 18 138 TRES DIAS (le Austriadióun escudo deoroácadauno,despuledeliabervisitado US ermitas. D. Felipe IV también las visitó. D. Juan de Austria, queriendo imitará su padre el mencionado emperador Cárlos V, pocos meses antes de morir habia hecho propósito de terminar sus dias entre los ermitaños de Montserrat que habia visitado varias veces, como lo confirma una carta de su hija Doña Ana de Aus¬ tria, y últimamente los Sres. Duque y duquesa de Montpensier, como hemos visto ya, las visitaron también. Tres son los caminos que á ellas conducen: el uno sigue dando 1^ vuelta á una parte de la montaña, y por él se podia llegar á caba¬ llo hasta la puerta de cada una de ellas, á escepcion de la de S. Ono- frey Sta. Magdalena. La primera ermita que por este camino se en¬ cuentra á distancia de unos 2000 pasosdel monasterio, es la de San¬ tiago. Este fué el camino que siguió la Sarma. Sra. Infanta Doña Luisa Fernanda. El segundo camino es el llamado de la escalera (escala dreta). Se halla casi delante, y á la mano derecha de la puerta del monaste¬ rio. El estar labrado entre las peñas hace que parezca inaccesible. Consta de 660 escalones formados con barto trabajo, y lo menos mal que se pudo en la.viva roca; tenia al lado un pasamanos de made¬ ra para afianzarse, y construyóse en 1499, costando sin la piedra mas de 200 ducados. La subida antigua que antes habia, era por una peña que está encima del huerto de los Novicios, inmediata á la Mayordomía, de la cual solo se descubren las ruinas, y los pri¬ meros pasos tapiados. Por la mencionada escalera subieron Rodul- dulfo II, Felipe II, Felipe III y otras personas distinguidas, afian¬ zadas solo en que no hay memoria de que se haya experimentado la menor desgracia en tanto peligro. El tercer camino se toma antes de entrar en la cerca del monas¬ terio, siguiendo el arroyo que pasa junto á los muros del mismo, lla¬ mado hoy de Sta. Maria y por los antiguos torrent mal\ nombre que se le dió, según unos, por lo fragoso del terreno por donde pasa, pues comenzando en lo mas elevado del monte, dando elevadisimos saltos y caidas, va á parar al Llobregat; de manera que en tiempo de lluvias se despeñan las aguas formando numerosas cascadas que pre¬ sentan el golpe de vista mas encantador y pintoresco que darse pue¬ da. Según otros, se dió al tal torrente el nombre de Yallmala por tener que atravesarse para ir al castillo que se levantó muchísimos años atrás en la cuacira de S. Miguel, Collbató y Villafranca. El principal barranco que con las avenidas se ha ido formando y que pasa junto al monasterio, es el lindero de los obispados de Bar¬ celona y Vich, quedando-aquel á la parte meridional y este, com¬ prendiendo el monasterio, á la septentrional. Por manera que en terreno de la diócesis de Vich hay dicho naonasterio y las siete pri- EN MONTSERRAT. 139 meras ermitas de que vamos á ocuparnos, y en el de Barcelona las seis restantes y la Cueva de la Virgen. Siguiendo pues este camino que es una vereda abierta parte en la viva peña, por medio de unos escalones desiguales en forma es¬ piral en una de las mas elevadas gargantas del monte, desde don - de se descubre todo el monasterio á vista de pájaro, y pasando por una hendidura de dos gigantescas rocas, despues de haber andado unos 1200 pasos siempre subiendo, en una ligera vertiente se en¬ cuentra la ermita de Santa Ana. Esta ermita que servia de Parroquia á las otras doce, si bien es la mas faltada de vistas por estar circuida por todos lados de rocas có¬ nicas que levantan su pico hasta las nubes, ocupaba un sitio bastante espacioso. Sus paredes eran batidas con fuerza por los vientos, y aumentaba la soledad el rumor de los árboles agitán¬ dose como en continuos>remolinos. Sin embargo, la compañía del arroyo ó torrente de Sta. María que pasaba junto á ella y el con¬ tinuó gorgeo de los pajaritos la hacia no menos agradable que las demás por sus circunstancias respectivas. Fué construida cu el año 1498 por el mencionado abad Cisneros, UO TRES DIAS trasladándola del sitio que estaba como cosa de 600 pasos de en distancia á la parte de Mediodía para mayor comodidad de los er¬ mitaños y peregrinos, puesto que como estaba en un llano frente de una encrucijada, servia de lugar de descanso y guia á los que de otra suerte les hubiera sido fácil estraviarse. Contribuyó á cos¬ tearla la infanta Doña Juana Angela de Aragon, hija de D. Fer¬ nando el Católico que casó con D. Bernardino de Velazco, Condes¬ table de Castilla. Como todas las demás ermitas, tenia recibidor, oratorio, pieza de retiro, cuarto con alcoba, museo, estudio ó retrete ; comedor cocina, cisterna huerto ó jardin. Hoy todas estas habitaciones y no son mas monton de escombros. que un Antes de pasar mas adelante, veamos como empezó esta vida anacorética, recuerdo de los primeros tiempos del cristianismo, ó de las asperezas de 1^ Tebaida, y único asilo de piadosos solitarios en Europa, y tal vez en el mundo, cuya completa desaparición, junto coulas de sus modestas y singulares moradas ha dejado un vacío en nuestra sociedad tan fatigada del lujo, de la voluptuosi¬ dad y de los falsos placeres de la tierra. Según Serra y Postius, despues de haber ocupado los monjes de Ripoll el monasterio de Montserrat, tuvo principio esta vida ana¬ corética ó cenobítica. Hasta ese tiempo, á escepcion de Juan Ga- rin (1) no se sabe hubiese vivido persona alguna en tal estado en las iglesias esparcidas por la montaña. Gobernando el ya referido abad Cisneros quiso que así como había religiosos que general¬ mente se ocupaban en la vida activa, hubiese también en la cumbre de la montaña otros que su principal instituto fuese el rezo y la alta contemplación de las verdades eternas. El P. Fr. Juan Serra fué el primero que en 24 de diciembre de 1493 profesó bajo el nuevo método de vida que se observó hasta la esclaustracion. Este reli¬ gioso que no hablaba sino por necesidad, murió en 9 de febrero de 1494. El hábito de los ermitaños era de un paño negro ordinario, y el de los legos pardo con el escapulario negro, que contrastaba muy bien con su crecida barba; la cama, un jergón de paja y una cu¬ bierta; el mantenimiento siempre de pescado, legumbres, frutas. (1) No deja de ser notable la siguiente coincidencia. JuanGarin, (en catalan Garí) fué el primer anacoreta de Montserrat, y el último de los ermitaños profesos que habitó en la montaña , y que por motivo de la exclaustración de 1835 , se había retirado à Barcelona , donde murió en diciembre de 1856 en las inmediaciones de la iglesia parroquial de Sta. Maria del Mar de la misma ciudad, se llamaba P.Juan Galí, nombre y apellido muy semejante al de Juan Garí. Habla habitado en la ermita de S. Salvador y era persona muy , conocida y amiga de! autor. EN MONTSERRAT. HI yerbas, huevos y queso, de que les proveía un criado del monas¬ terio, que también les suministrabapan, vino, aceite, etc. Los hue¬ vos y el queso les estaban prohibidos en tiempo de Cuaresma, Ad¬ viento, ayunos de la Iglesia y viernes de entre año. Desde el tres de setiembre hasta la Pascua de Resurrección ayunaban todos los dias; lo restante del año hacían dos ó tres ayunos por semana, con muchos otros de su devoción. El tiempo queies dejaban libres sus santos ejercicios los empleaban en trabajar diferentes objetos, en especial unas crucesitas, que daban á los peregrinos y devotos que subían á visitarles,las cuales eran tenidas en grande veneración por todo el universo, á causa de las muchas indulgencias que ha¬ bían concedido los Sumos Pontífices. Estos ermitaños vivían tan atareados á sus particulares rigoro¬ sas leyes, que apenas les quedaban dos horas desocupadas al día despues de oración mental, lectura espiritual, ejercicio de su rezo, manos y otras mortificaciones así interiore^ como exteriores. Entre estos santos solitarios ha habido personas de esclarecido linage y elevados empleos que abandonando al mundo, han esco¬ gido este desierto y género de vida para asegurar la eterna me¬ diante la Oración y santos ejercicios en que se ocupaban. Los ermitaños se levantaban á las doce de la noche; cada uno to¬ caba la campana de su ermita, y comenzaban de por sí los maiti¬ nes punto; ocupándose en ellos, en la oración mental, á las dos en lectura espiritual y otros ejercicios señalados en sus constitucio¬ nes hasta las seis de la mañana. Los pretendientes á estas ermitas pasaban antes bastante tiempo en monasterio, donde se probaba su vocación. Una vez admiti¬ el dos, profesaban con la obligación de perseverar en la vida que ha¬ bían abrazado, sin volver al monasterio solo en los dias mas so¬ lemnes ó por causa de enfermedad, debiendo regresar luego á su retiro. Así es que no bajaban á él mas que diez y nueve veces seña¬ ladas al año, y los dias en que ocurriese algun entierro de monje 6 ermitaño. Eran verdaderos religiosos, pero con hábito pardo y sin voz activa ni pasiva, por lo que en los actos de comunidad ocu¬ paban siempre el ínfimo lugar. Los diasque bajaban al monasterio asistían al coro y comían con los demás monjes: y si caían enfer¬ mos eran conducidos á la misma enfermería de los demás religiosos, haciéndoles como á estos, iguales exequias despues de su muerte. ejemplar'vida hacia que al pisar nuestros ante¬ Tan solitaria y pasados el umbral del ermitaño de Montserrat miraran con admi¬ ración la santidad y mansedumbre que por entre las huellas délas vigilias y ayunos respiraban aquellos rostros. Hállase la ermita de Santa Ana á igual distancia poco mas ó me¬ nos de todas las demás ermitas, y así venia á ser, según hemos di- U2 Tres DUS cho .ya como la parroquia á donde acudían los PP. ermitaños todos los días de misa y comunión. A ella asistía el P. monje que les ser¬ via de vicario y director de sus almas, les decía misa todos losdias festivos, y los jueves si no ocurría fiesta entre semana. En ellata- cian ejercicios conventuales, como letanías, oficios de difuntos sus y capítulos que los frecuentaba el P. Vicario, quien les dirijia sus pláticas espirituales, escitándoles al cumplimiento de sus mu¬ chas obligaciones.Uno de sus ejercicios era comulgar dos veces por semana. Al pasar por aquel lugar, unos trozos de paredes próximas á desplomarse lo único que indica donde estuvo edificada la ermi¬ es ta de Sta. Ana. De consiguiente, el viajero no encontrará la iglesia que era mayor que las demás, ni menos la sillería para cantar y oficiar la Misa y horas canónicas. La revolución no deja mas que escombros. Muchas eran las pers'onas que recorrían las ermitas con el objeto de ganarlas indulgencias concedidas á los que visitasen dos, tres, ó mas con la intención de visitar los Santos Lugares ó las estacio¬ nes de Roma. í). Felipe III á los treinta y dos años de su edad, según el P. Te¬ pes, las visitó todas, gustó mucho de ver aquella variedad de ma¬ ravillas yregresó al monasterio á las diez de la noche. Retrocediendo un poco y tomando un camino que hay á la misma parte derecha del arroyo de Santa María (1), hácia levante, se llega á la ermita de (1) Muchos deseando úDicamenle visitar la ermita mas elevada que es la de S. tíe- rónimo dejan ia.sdemás, j' siguen ei arroyo hasta su nacimiento en lo mas alto del monte, y ios que solo desean ver las de la parle del Obispado de Bareelona, dân la vuelta áesla ermita de Sta. Ana, y pa.'an à la parte izquierda del torrente. Este úl¬ timo fué el camino que siffuii en 1857 el Duque do Montpensier.