T EN MONTSERRAT. 1i3 Santa Cruz. Esta ermita casi metida debajo de una peña algo prolongada, está situada entre Levante y Mediodía, es muy divertida .y el si¬ tio muy á propósito. De ella se oye el reloj y todas las campanas del monasterio. Estaba acomodada para los ermitaños viejos, y algunas veces se retiraban á ella también los abades. Al pié de la misma habla, hoy solo los restos, de la escalera derecha de que hemos hablado. La ermita de Santa Cruü, era muy molestada por la multitud de peregrinos que venían desde el monasterio, por ser la mas próxi¬ ma, puesto que solo distaba de él unos doscientos pasos. Lo único que indica el lugar en que estuvo edificada esta er¬ mita es una curiosa cisterna de agua muy buena, y que casi toda es un pozo cavado por la misma naturaleza. Es una de las tres que tenia esta ermita. Cuando Carlo-Magno se apoderó y espulsó los moros de Lérida mandó levantar un blanco estandarte con una cruz encarnada en una eminencia encima de esta ermita. anacorética y solitariamente por espacio de 63 años En ella vivió el bienaventurado Fr. Benito de Aragon, de quien ya nos hemos I 144 TRES DIAS ocupado. Murió en olor de santidad á IT de febrero de 1516. En la capilla de esta ermita habia un retrato suyo con unos versos lati¬ noso, en los que estaba resumida su virtuosisima vida. Todavía se descubren algunos restos, de \& escala dreta perci¬ biéndose varios pasos muy bien labrados hasta la Ermita del Diablo. Conócese por ermita del Diablo un espacio de terreno cuadrado, situado sobre el monasterio cercado por una pared en uno de cuyos ángulos hay una cruz. Dice la historia que esta pared |era el mi¬ rador del castillo de Montserrat, de que nos ocuparemos al tratar de la ermita de san Dimas. El motivo de llamarla ermita del Díal·lo fué, según la tradición, por haber fijado en ella su residencia el demonio, cuando fingiéndo¬ se ermitaño emprendió la tentación de Juan Garin. Difícilmente se puede llegar á ella, pues como está al estremo de la mencionada escalera, y esta se halla tapiada á cal y canto, impide que pueda visitarse. Continuando por el misrrio cerro por la parte de Levante, á 150 pa¬ sos de la ermita de Santa Cruz, y en el punto donde forma la sierra un cabezón ó remato con horribles despeñaderos que llegan hasta el Llobregat, habia la ermita de EN MONTSERRAT. t4;i San Dimas. No tenia esta ermita sino una entrada practicable por la parte do Lerante y Mediodía en la que hay unos horribles y espantosos despeñaderos que por éstas dos partes la dejan libre de los embara¬ zos, que podrian impedirle la vista. Antiguamente en un sitio mas elevado que el que ahora ocupa la ermita, habla un castillo llamado Montserrat, que servia de ata¬ laya, con sus puentes levadizos, que levantados quedaban los des¬ peñaderos por foso y barbacana, tati seguro y fuerte que en el dia fuera respetable fortaleza, de todo lo cual se conservan todavía indicios. Decían los monjes contemporáneos de Argaiz que habían visto dos torres ya maltratadas y el muro muy alzado; constando en el archivo que el rey D. Pedro de Aragon lo mandó reedificar, y que tenia guarnición en tiempo de guerra, la cual encendia ho¬ gueras y ahumadas que servían de señales á las torres y atala¬ yas marítimas. Todavía se conservan la cisterna, un trozo de arco y la escalera labrada en la dura peña. Este castillo tuvoorigen de la manera siguiente: Cuando á me¬ diados del siglo IX Cataluña sostenia la guerra contra los m-iros, Barcelona fué perdida y recobrada cuatro veces. En una de ellas 19 U6 TRES DIAS se apoderaron los caballeros catalanes de la montaña de Montserrat, donde levantaron en poco tiempo cinco castillos. Uno de ellos fué el que nos ocupa, llamado Castillo de Montserrat. Su disposición sirvió mas tarde de asilo y guarida á unos ban¬ tenían aterrorizados á cuantos andaban por la santa doleros que montaña; molestando no poco á los habitantes del monasterio; has¬ ta que un dia seis ó siete labradores de ánimo y valor á toda prue¬ ba resolvieron aniquilarlos, y asaltando con este objeto el fuerte en ocasión en que algunos de los ladrones se hallaban fuera de él, ma¬ taron á uno y prendiendo á los demás, perecieron todos. Derribóse en seguida el castillo, y cerca de él, é inmediato al mismo lugar, se edificó en memoria de este suceso la ermita del buen ladrón S. Di- mas. En esta misma ermita murió en 1560 el abad Fr. Bartolomé Garri¬ ga (1). Respecto á este abad dice el Sr. Villanueva en su Viage litera¬ rio, lo siguiente: «Un dia un labrador pobre pero muy devoto con¬ sagró á la Santísima Virgen de Montserrat un hijo que tenia lla¬ mado Bartolomé Garriga de edad de siete años. Púsolo en unas angarillas con un cabrito al otro lado y ofreció la carga á los pies de la Virgen, tenaz en que cabrito y niño la fuesen sacrificados. Era abad el gran Fr. Pedro de Burgos quien concibiendo grandes esperanzas en la fé del padre y en la gracia del niño lo educó entre losescolanes (2). Ya desde niño empezó á sentir que el templo de tan gran Señora fuese tan pequeño, y creciendo con los años los deseos, no paró hasta haber logrado una empresa que por la circunstancia del lugar parecía imposible.» Tal era este célebre abad de quien que¬ da hecha mención en la traslación de la Santa irnágen. Cuando vino la destrucción del monasterio en 1811 fué escondida en esta ermita la Sagrada Imágen de Maria con varios tesoros y ri¬ cos vestidos; donde habiéndola encontrado los franceses, la des¬ pojaron de todo, dejándola espuesta á la intemperie de la admós- fera, aunque sin hacerla otro daño, al paso que mutilaron horrible¬ mente á la que se habia sustituido en su lugar. Cuando en 28 de julio de 1812 el general francés Mathieu atacó á i't) Kii la iglesia de Montserrat queda una memoria de este iiustre abad en un épigrama que dice: Frater Bartolomev! Barriga hujus seâis.sacrosanctœ abbate, ceep- íafuit augmtiisirai tempU Jiujus moles gui cum in hoc cœnobio puer ,adhuc in sertitn- dis Sanctis cooptatus, futurum itaprœdixistet, primum ejusdsm rempli lapidem jecit et expiravU V idus juin anno Domini tbdO. (3) Ei uso antiquísimo de ofrecer asi ios niños estaba todavía en vigor cuando tuvo lugar este suceso. Cuando el abad de un monasterio consentía en recibirla ia dmacion constaba por un escrito firmado de los padres y seguido de una reremouia iiamada oblación. De aquí ia denominación de oblato aplicada ai que desdo niño que¬ daba deslinadnde esla manera a ia vida religiosa, . EN MONTSEURAT. 147 Montserrat retiróse el coronel inglés M. Eduardo Green con su-tro¬ pa á esta erïnita de S. Dimas que había sido trasformada en re¬ ducto; pero habiendo el enemigo subido un cañón á uno de los cer¬ ros que la dominan, tuvo que rendirse prisionero al dia siguiente. Nada mas queda de esta ermita sino dos capillas. La mas peque¬ ña es memorable por haber hecho en ella su confesión general San Ignacio de Loyola. Bajando 8 » y 6» APÉNDICE. Ea este apéndice hemos reunido aquellas noticias que nò son de localidad, es decir que puede enterarse de ellas el viajero así en cualquier punto de Montserrat, como en su propia casa, por no ha¬ cer referencia á punto determinado del monte. Considerando notables los siguietes catálogos, los ofrecemos en primer término; Catálogo de los sujetos insignes que han visitado á Montserrat. Varios son los sujetos ilustres que han visitado el santuario de Montserrat. Entre otros debemos hacer mención de los Stos. fundadores; San Pedro Nolasco (pág, 41), S. Juan de Mata (pág. 42), S. Ignacio de Loyola (pág. 43 y 44), y S. José de Calasanz (1). S. Luis de Gonzaga (pág. 32), S. Francisco de Borja (pág. 39), S. Vicente Ferrer (pág. 30), el Beato Salvador de Horta (2). El Beato Raimundo Lull ó Lulio (3). El Beato Pedro Glaver (4). Fr. Arcángel de Alarcón, fundador (1) Habiendo nombrado Su Santidad visitador apostólico de Montserrat á D. Gas¬ par de la Figuera, obispo de Lérida, se lievó por secretario â Sair José de Calasanz. Una vez abierta la visita murió el visitador. José se volvió á su patria. Peralta de 'a Sal en Aragon, habiendo estado seis meses en Montserrat, antes de marcharse á Roma á fundar la órden de las Escuelas Pías. Dice Domenech en la vida de este beato, que estando un dia en Montserrat (2) acudió à él tan grande multitud de gente, por haber corrido la voz de que este sier¬ vo de Dios habia subido â visitar á la Santísima Virgen, que pocas veces se habla visto tanta concurrencia. Y como le pidiesen curase sus dolencias, les contestó: Id á Nuestra Señora y ragadía, que ella os asistirá. No quiera Dios que sea tan descor¬ tes queden su casa os parezca que hago mas que ella. Lo que puedo hacer es que os confe¬ séis primerOj y reñid después que yo iré con vuso'ros y se lo rogaré. (3) Esle santo, según unos hijo de Barceiona, y mallorquin según otros, estuvo en Montserrat antes de ir â derramar su sangre y dar la vida por Cristo en Rugías ciudad del reino de Túnez. (4) Pedro Glaver, natural de Verdú en el Urgel, al salir del noviciado de la Com¬ pañía de Jesús y antes de ir á las Indias á dedicarse â la conversion de los negros i pasó à visitar á la Santísima Virgen de Montserrat donde se ignora lo que hizo. 2 li TûESDlÀS de los Capuchinos en España (1), y las del convento de Carmelitas Descalzas (2) y del de Jerusalen de Barcelona. A mas del Papa Adria¬ no VI, visitaron á Montserrat Cárlos V (nueve veces), Maximiliano II, Rodulfo II, Cárlos VI, Doña Isabel esposa de Cárlos V, Doña Ma¬ ría reina de Hungría, otra Doña María, Doña Isabel, D.Pedro el Grande, D. Juan II y DoñaBlanca, D.Pedro el Ceremonioso, D. Fer¬ nando y Doña Isabel coa sus seis bijos, D. Felipe III, D. Felipe IV, D. Felipe V, D. Cárlos IV con su esposay real familia, D. Fernando VII y Doña Amalia de Sajonia: D. Juan de Austria, los infantes duques de Montpensier, y varios otros Príncipes, Cardenales, Ar¬ zobispos, Obispos y personajes de la mas distinguida nobleza na¬ cionales y estranjeros, éntrelos que merecen citarse el príncipe D. Enrique de Austria que vino peregrino de Alemania; el infante D. Pedro, conde de Ampurias que mas tarde vistió en Barcelona el hábito de San Francisco, el arzobispo de Tarragona D. Arnaldo las Comes, y el infante D. Jaime conde de Urgel. Cuando terminó el santo y ecuménico Concilio de Trento, los prelados de España que babian asistido á él, pasaron á Montserrat á dar gracias á Ntra. Sra., donde murieron dos de ellos, el arzobis¬ po de Valencia D. Aniceto Moya y el obispo de Leon D. Andréa Cuesta, y quedan enterrados en el monasterio. Monjes notables de Montserrat. De Montserrat han salido 103 monjes para gobernar en clase de abades casi todos los monasterios benedictinos de España y algunos de fuera de ella; 6 generales de la misfna congregación de Vallado- lid y de Portugal; 4 reformadores apostólicos, Visitadores y Definí- (1) Fr. A rcánsel de Alarcón que con otros cinco compañeros habían venido á fun¬ dar la órden capuchina de España, antes de realizar su plan, subieron á implorar la protección de la Madre de Dios en Montserrat. Por cuyo motivo los capuchinos de Ca¬ taluña tienen por patrona á laSanlísima Virgen bajo este titulo, de manera que en el sello provincial está esculpida en su parte superior la Virgen de Montserrat y en Ja inferior santa Eulalia, por haberse edificado el primer convento en ei paraje de Sarria donde se hallaba la casa de los padres de la Santa patrona de Barcelona, y al otro lado el seráQco padre San Francisco de Asis. El abad Fr. José Ferrer mandó hacer un sello igual para conservarlo en Montserrat en memoria de esta visita. (2) Guando la M. Catalina de Cristo, íntima amiga de Santa Teresa de Jesús, de cuyas manos recibió el hábito, vino á Barcelonaá fundar la órden de monjas carme¬ litas descalzas, en compañía deotras cinco religiosas, noquiso entrar en la ciudad condal, ni tratar nada absolutamente acerca su misión, hasta haber visitado á la Santísima Virgen de Montserrat, en cuyo monasterio estuvo tres dias. Subió á la^j ermitas, y despues fundó en Barcelona el primer convento de Carmelitas descalzas de la Corona de Aragon. EN MONTSERRAT. 21S dores de la misma órden; 5 predicadores y confesores de familias reales; 5 embajadores á diversas córtés; T Diputados del Principado de Cataluña y 2 del Reino de Aragon, y mucbos condecorados con títulos y digniilades. Citaremos, los siguientes: El papa Julio II (Julian de la Eóvtre).—El antipapa Benedicto de Luna. 5 cardenales, les mencionados Luna y la Róvere; Berenguer de Eril, noble catalan, obispo de TJrgel, después de Barcelona y últi¬ mamente cardenal; murió Roma en en 1371. Don Vicente de Ribas si ndo prior de Montserrat en 1409, Gregorio XII lo creó cardenal presbítero con el titulo de Santa Anastasia y se le titulaba el carde¬ nal doQ Vicente de Aragon. D. Benito Sala, de Gerona, fué obispo de Barcelona; Clemente XI le dió el capelo en 1712; murió en Roma en 1715. 2 patriarcas, el primero de las Indias, F. Bernardo Boil, creado por los re> es católicos y confirma lo por Alejandro VI, y el de Ale- jaiidria, el ir fante D. Juan de Aragon, hijo del rey D. Jaime II. 4 arzobispos, el mencionado infante: D. Lorenzo Nieto arzobi.spo de Oristunezen Cerdeña, quien habiendo renunciado el arzobi.-pado de Toledo, que gobernó nueve años, el Sumo Pontífice le dió el de Tarragona donde murió: D. Iñigo Vicente Royo, según Argaiz, arzobispo deSacer en dicha isla y de Caller según Raventós, quien dice que también fué de esta ciudad Fr. Lorenzo Nieto; y don Juan Manuel Espinosa arzobispo de Tarragona. 10 obispos, de ellos dos cardenales: tres de Vich, don Juan Pe¬ ralta en 1493, Benito Tocco antes de serlo de Gerona y MiguelTor- ner, electo no admitió la mitra,—2 de Barcelona, Benito Sala y Be¬ renguer de Eril.—1 de Gerona,el referido Tocco.—3 feridos Tocco, Berenguer de deLérida,los re¬ Eril, antes de serlo de Barcelona, y Es¬ pinosa.—I de Tarazona de Aragon, Fr. Manuel Lopez de Villama- yor.—Ide Albarracín, Fr. Iñigo R lyo, despues de haber vuelto de • Cerdeña á España.—i de Barbastre, el mencionado Royo en 1676. —I de Alguer en Cerdeña, el referido Fr. Lorenzo Nieto, antes de ser arzobispo de Oristan.—I de Malta, Fr. Tomás Gallego, que ha¬ bía sido escolan de Montserrat. El número de priores y abades que han gobernado el monasterio de Montserrat no baja de 110, conforme puede verse por el si¬ guiente catálogo: TRES DIAS S!6 Catálogo de los Priores, Abades y Presidentes del Monasterio de Montserrat. .40}.^ 1.D Bamon 6 Raimundo', m ignórala época de su muerte, pero según una escritura antigua vivia aun en el año 1001. Empezó su gobierno en 976, habla ya unos cien años que los monjes de Ripoll habían entrado en Montserrat. ' 2.» Berenguer, en 1017. Algunos le llaman abad. 3." Ponce ó Ponciano, aunque se ignora el año de su elección, se sabe que gobernaba en 1047. 4." Gerardo, en 1081. Solo se sabe que en este tiempo avivó mu¬ cho la devoción al Santuario. 5." Raimundo II. No se sabe en qué tiempo entró, sí que gober¬ naba en 1090, pues hace mención de él una escritura de donación de S. Miguel. 6.» Gervasio, en 1102. 7.® Beltran. Fué Prior por espacio de 37 años, y entró en lili. 8.0 i'oMce II, en 1151. 9.0 Pedro Aquiniolo, en 1172. En su tiempo Bernardo de Rocafort y su muger, y Bernardo de Castellvell dieron las dos prime¬ ras lámparas. 10 Beltran II, en 1188. En el gobierno de este prior adquirió Montserrat todos los derechos que el abad de Sta. Cecilia te¬ nia en la iglesia de Marganell, por escritura del año 1193, y Montserrat dió al obispo de Vich todos los derechos que gozaba en la iglesia de Vacarisas. 11 Berenguer II, en 1200.En su tiempo tuvo principio la Cofradía de la Virgen de Montserrat. 12 Arnaldo, en 1201. 13 Ramon de Qgier, en 1203. En su tiempo Guillen de Montserrat y su mugerBeatriz cedieron á la Santísima Virgen las pre¬ tensiones que tenían á la cuadra y dependencia de S. Mi¬ guel. 14 Arnaldo II, en 1213. En su tiempo visitó S. Pedro Nolasco á Montserrat. 15 Pedro Mola, en 1217. En 1220 Guillermo de la Guardia ofreció á Ntra. Sra. los castillos que tenia en el término del Bruch y Guardia con el señorío alodial, pidiendo únicamente que en cambio se le diese sepultura en la iglesia delante de alimágon de la Sma. Virgen, y se acordaran de su alma los monjes en sus oraciones y ejercicios. EN MONTSERRAT. 117 17 Fr. Guillermo, en 1234. Se ignora su apellido. 18 Fr. Berkardode Bach en 1250. Renunció la abadía de Ripoll por el Priorato de Montserrat. 19 Fr. Pedro de Bach, en 1273, hermano del anterior. En su tiem¬ po Bernardo de S. Llcerio fundó una capellanía en el altar de Sta. Ana de Montserrat donde hablan de celebrarse las misas. En 1275 D. Alonso X rey de Castilla ofreció al prior Bach darle hacienda bastante en la ciudad de Murcia para tener allí una capilla Ntra. Sra. de Montserrat y ser en ella venerada de los ñt-les. 20 Fr. Pedro Bernardo Escarrer, en 1290. Comenzó el puente de Monistrol (1). 21 El infante D. Juan de Aragon, hermano del rey D. Alfonso é hijo del rey D. Jaime II y de la reina Doña Blanca; su gobierno duró de 1320 á 1334. «Cuéntase cosas raras y ad¬ mirables de este santo príncipe, dice Pujades, porque de diez y siete años fué arzobispo de Toledo; despues, teniendo veinte y;ocho, fué nombrado patriarca de Alejandría. Me¬ reció con Dios mas por sus virtudes que por la nobleza de su sangre real, por ser hombre muy paciente. Domaba su carne con ayunos y abstinencias, su gracia en predicar erajtau aventajada, que estaba el mundo persuadido que tenia estos dones infusos y mas por merced del cielo que por letras aprendidas con avaro estudio.» Hállase una es¬ critura de la obediencia que ie prestaron los diez ermitaños que habia entonces en Munt-serrat que empieza; Heremitici iii/rascripti y concluye et habere in eisdem. Murió este es¬ clarecido varón en el [lugar de Pobo en Aragon en 19 de agosto de 1334 y fué trasladado su cuerpo á la santa iglesia de Tarragona, cuyo epitafio esculpido en mármoles muy finos y colocado en el presbiterio de aquella metropolitana iglesia, reasume toda su vida. 22 Fr. Raimundo d^ilaregut. fué elegido mientras se hallaba en el concilio provincial de Tarragona. Mandó hacer la campana de los cuartos. 23 Fr. Jaime Viver [y no Vibiano, como dice Tepes, ni Vibar se¬ gún refiere Argaiz). Monje profeso de Ripoll, en 1350; mu¬ rió en 1375. Renunció también la abadía de Ripoll á imita- d) Enyidade esle prior;(1306)Rostuûo Miliranguini, comisario apostólico conce¬ dió á los monjes de Montserrat el poder nombrar y elegir prior libremente, dejando al abad de Ripolljque antes le nombraba, la confirmación del electo. El primer uso que de esta concesión hicieron los monjes, fué nombrar Prior al Infante D. Juan do Aragon, arzobispo de Toledo prinuro y despues de Tarragona, y Patriarca da Ale¬ jandría. 28 il g. TRES DUS cbn del Prior Bacli. En su gobierno se hizo la campana grande del reloj, se terminó el puente de Monistrol, y se fabricó el claustro que habia frente de la celda abacial. En 1370 compró al rey D. Pedro el Ceremonioso el castillo y término de la Guardia en el lugar y parroquia del Bruch, con plena jurisdicción, por el precio de 36,000 sueldos. 24 Fr. Pedro Bigalt en 1376. En 1381 compró el referido D. Pedro el Ceremonioso la jurisdicción civil y criminal, mero-mix- to del castillo y lugar de Collbató, y su término. 25 Fr. Vicente de Ritas en 1390, muerto en 1408. Siendo prior pa¬ só á cardenal. ser 26 Fr. Marcos de VillaWa, Abad de Ripoll, gobernó como prior desde 1408 á 1410, en que fué elegido abad. Conforme que¬ da dicho en la página 36, en dicho año fué creada la abadía de Montserrat bajo ciertas obligaciones, entre otras las si¬ guientes: Que el abad tenga obligación de mantener 12 monges y 12 sacerdotes seculares, para celebrar los divinos oñcios, 12 criados para los huéspedes y peregrinos, y 12 er¬ mitaños en otras tantas ermitas de la montaña. Abades. 1.° Fr. Marcos de Villalba murió en 1436. Fué este abad embajador del rey D. Alonso cerca la corte de Martino V, y diputado por Cataluña, en la elección del rey, según Zu¬ rita. Argaiz dice que murió en 1436 ó 1437. 2.° Fr. Antonio de Aviñon hijo profeso del monasterio del Monte Casino, de donde trajo seis monjes. Fué diputado en Cata¬ luña. 3.0 Fr. Pedro Antonio Ferrer que entró á gobernar en 1456. Este sugeto era noble, docto, político, de grande espedicion y muy querido de los reyes. Cataluña le nombró Canciller del Principado, y deSpues fué bibliotecario del rey y uno de los embajadores que envió á Luis XI de Francia. 4.0 Fr. Julian Oliver de los Balsereny, en 1470. 5.° Fr. Julian de la Róvere que renunció#l gobierno por haber sido nombrado Cardenal, pasando despues á ocupar la silla de S. Pedro con el nombre de Julio lí y gobernando la igle¬ sia desde 1503 á 1513. 6.° Juan de Peralto último abad perpétuo. Renunció la abadía. 7.» Fr. Qarciade Cisneros, prior segundo de S. Benito de Valla¬ dolid, hizo muchas obras, reformas y mejoras, y recibió hasta setenta monjes, siendo algunos claustrales de varios monasterios. Murió en 1510. Fué enterrado en la capilla de S. José en la sepultura de los abades donde se puso el si¬ guiente epitafio: EN MONTSERRAT. 219 Hic jacet Frater Garcia de Cisnei'os Abbas, hujus Monasterii Reformater. M. D. X. 8.^ Fr. Pedro Muñoz, faé profeso de Montserrat. No tenia mas que cinco años de hábito cuando por sus prendas le nombraron abad. Renunció la prelacia al año y medio de obtenida. 9.» Fr. Pedro de Burgos, natural de la ciudad de Búrgos, levantó las ermitas de S. Benito y S. Onofre, y fué el primer escri¬ tor de la historia de Montserrat; murió en 1536. 10. Fr. Miguel Predoche en 1636, hijo de hábito de Montserrat. Durante su gobierno se terminó la obra de ensanchar y alargar la capilla de Ntra. Sra. Fué tan apreciado de Cár- los V que le trataba como á su amigo intimo. 11. Fr. Miguel Torner, fué abad dos veces, una en 1542. Termi¬ nado el triennio se retiró á su celda hasta que le sacaron para ser abad segunda vez, y habiendo renunciado el obis¬ pado de Vich, pasó á mejor vida en 1560 en su querida celda de Montserrat. 12 Fr.Alfonso de Toro, monje de S. Benito el Real, de Vallado- lid; llegó á ser general de la Congregación. Viendo su in¬ capacidad para la administración renunció la abadia á los dos años de su elección, y se volvió á Castilla. Argaiz dice que no dejó nada de provecho. 13. Fr. Diego de Lesma, gobernó los tres años siguientes, fué electo general de la Congregación, pero luego que acabó la dignidad volvió á su vida privada en Montserrat donde pasó á mejor vida en 1564, y es el tercer general que hay sepultado en la iglesia. 14. Fr. Benito de Tocco, descendiente de los reyes de Albania, con¬ sanguíneo de los emperadores de Constantinopla, page y copero de Cárlos V. Prendado del monasterio y montaña pidió permiso;á su amo para acabar alli sus dias; renunció su empleo y reíibió Montserrat la cogulla de S. Benito. en Fué dos veces abad, y mas tarde obispo de Vich. Siempre que se hallaba en Barcelona subia á Montserrat. 15. Fr. Bartolomé Garriga, elegido dos veces. Murió en la ermita de S. Dimas en 1560, hizo la iglesia nueva, alcanzó jubileo para los que hiciesen limosna para la fábrica, acabó la*en- fermeria de los frailes que su antecesor habia comenzado, hizo la capilla y retablo de la ermita de S. Benito con al¬ gunas celdas, alcanzó de Su Santidad que el altar de Nues¬ tra Señora que era privilegiado tan solo durante la vida del rey D. Felipe II, lo fuese perpétuamente. Murió en 16 de setiembre de 1578. SÎO TRÜS DIAÎ 16. Fr. Felipe de Santiago^ elegido dos veces, fué profeso de Mont¬ serrat, en 1574. Tuvo por huésped á don Juan de hijo de CárloSíV. Austria, 17. Fr. Andrés de S. Roman que, según Tepes, gastó en obras de la nueva iglesia 22,000 ducados, cumplió el taba á tiempo que fal¬ Garriga que fué abad segunda vez despues de San¬ tiago. Su gobierno duró 6 años, y según dice el mencionado Tepes, gobernó muy bien. 18. Fr. Andrés deltargo, gobernó durante 6 años, en el último de los cuales por órden de Su Santidad y á petición deFelL· pe II se quedó con la presidencia, hasta 1585 en 19. Fr. Benito de Tocco, que murió. obispo de Lérida que habia subido á Montserrat, y la abadía tuvo hasta su muerte. Cerró la vi¬ sita que habia empezad j D. Juan de Cardona, Vich obispo de en junio de 1586. 20. Fr.Juan Capmany^ varón virtuosísimo, fué el primer abad en quien empezó la alternativa de nombrar cada'bienio un abad, ora de la Coronado Aragon, ora de Castilla. En de la peste que razón aflijíaá Cataluña, gobernó hasta 15G0. 21. Fr. Plácido de Salinas, (Castellano.) Dió remate al suntuoso templo actual, acabando despues sus dias en la de una ermita. soledad 22. Fr. Jaime Forner, por su buena inteligencia se efectuó en Eoma la permuta de San Pablo del S. Benito de Campo de Barcelona con Bages, de donde fué abad, y antes de San Felio de Guíxols.Fué elegido en 1592 por bula de Clemente VIH- 23. Fr. Antonio de Córdoba. Fué electo en 1595,murió el mismo año- 24. Fr. Lorenzo Nieto. Fué nombrado para llenar la alternativa. 25. Fr. Joaquín BonanaP, en 1598, natural de Barcelona. Durante su gobierno se hizo la traslación de la Sta. Nuestra Sra. imágen de 25. Fr. Lorenzo Nieto; después arzobispo de Arles en de Cerdeña, Oristany, y luego de Caller. Fué elegido en 1601. 27. Fr. Antonio Jutge (catalan) elegido en 1604, por haber resti¬ tuido Paulo V las elecciones á los conventos. En su tiem¬ po se labró la corona de la 28. Fr. Juan Valenzuela Virgen, la mas rica de Europa. se hizo el (castellano.) Durante su gobierno (1607) órgano grande y la reja. 29. i?'r. Aíitoaze Coma en 1613. Fué el cuatro años. primero que gobernó Cuya forma se observó en los tiempos sucesivos. 30. Fr. José Costa fué electo por los monges en 1617. Mandó ha¬ cer la cisterna de la huerta, las celdas déla obra nueva, el dormitorio de los niños doró los arcos de la escolanes, la casa de la limosna, y iglesia. EN MONTSERRAT, 221 31. Ft. Alfonso tíomez, electo en 1621. 32. Fr. Beda Pl en 1625, hizo el refectorio de carne, renovóla er¬ mita de la Trinidad con su cisterna, la cocina del conven¬ to, la mayordomía, la capilla del Santísimo, los retablos de San Ildefonso, San Lorenzo y San Ignacio, mandó dorar todas las rejas de la iglesia, compró muchos cuadros, man¬ dó pintar los de los refectorios, consiguió que Felipe IV que en su tiempo fué á Montserrat diese 1000 ducados anuales de renta, hizo las puertas de plata del camarín y un sin número de alhajas, finalmente ensanchó la capilla del San¬ tísimo Sacramento. 33. Fr. Pedro de Búrgos-, siendo sacristan mayor, fué electo abad en 1629. 34. Fr. José Porrasa, electo en 16^3. En 1635 Felipe IV le nom¬ bró abad de Santa Maria de Arlés obispado de Elna; mandó hacer el célebre atril grande del coro, y fundó la fiesta da S. José con sermon. Aunque murió en Elna quiso que se le sepultase en Montserrat. 35. Fr. Francisco Bails, electo por el tiempo que faltaba de los cuatro años de Porrasa; durante su gobierno se hizo la escalera y porteria, lílurió en 1639. 36-. Fr. Juan Manuel Espinosa en 1637. Dejó entre otras memo¬ rias las soberbias pilas de mármol que antes habia, costea¬ das de su propio bolsillo pues tenia cerca de 600 ducados de renta. También mandó haeerla capilla deS. Bernardo que era la mas hermosa del templo. Alcanzó del Papa Urbano la fiesta de la Minerva, que todavía se celebra el tercer do¬ mingo de cada mes. Llegó á ser arzobispo de Tarragona, y siéndolo, fundó en Montserrat la festividad de la Concep¬ ción de Ntra. Sra. con octava. 37 Fr. Francisco Batlle electo dos veces. Argaiz se equivoca lla¬ mándole Valle, pues era catalan, 1641. 38. Fr. Jaime Marti-, aunque según la alternativa debia ser cas¬ tellano este abad fué también catalan; en su tiempo se em¬ pezó á celebrar con mas pompa la festividad del 8 de se¬ tiembre. Elegido segunda vez en 1649 renunció la abadía en Marzo de 1650 en manos del P. Espinosa que habia ve¬ nido de Madrid por visitadora de Monserrat. Lo restante del cuatrienio fué presidente el P. Francisco Crespo, que Ar¬ gaiz pone como abad, pero Keventós dice que no lo fué. 39. Fr. Millan ele Miranda elegido en 1653 por los monges de Montserrat de cuya casa era hijo de hábito, aunque castellano de nacimiento. 40. Fr. Jaime de Zaragoza, en 1657; mandó elaborar varias alba- 5Î2 TRES DU» jas, hizo los dos órdenes de celdas que hay sobre la ma- yordomía, la de la cisterna de la Emperatriz y vários or¬ namentos. 4Î. Fr. Esteban, Velazquez electo dos veces. Siendo monge profeso de Montserrat fué electo abad en 1661. Hizo la celda de la torre que está encima de la Mayordomia. La segunda elec¬ ción fué enl66y. 42. Fr. Plácido Mquer., electo en 1665, murió en 1667. 43. Fr. Luis Montserrat, fué elegido para acabar los cuatro años que faltaban para el gobierno de abad catalan. 44. Fr. José Ferran, electo en 1674 siendo monge claustral de la provincia Tarraconense fué electo abad. Empezó á levan¬ tar el campanario, y mandó labrar los santos de piedra que hay en el mirador para colocarlos en la torre. 45. Fr. Plácido de la Roquera. Fué elegido por los monges de Montserrat en 1677. En su gobierno remitió el duque de Cardona el rico trono de plata, que ha desaparecido. 46. Fr. Francisco Alhid. Fué electo en 1681 y murió en Monistrol; habiendo solo gobernado nueve meses. 47. Fr. Benito Sala, obispo de Barcelona y Cardenal. Empezó ó engrandeció la cámara abacial. 48. Fr. Miguel Pujol, electo en 1684 instituyó pasar el rosario despues de vísperas, y mandó hacer la presa y batanes de Monistrol. Fué varón muy ejemplar y de gran virtud. 49. Fr. Juan Giménez electo dos veces, empezó su prelacia en 1685 y acabó de fabricar la cámara del abad. La segunda vez renovó la cerca del monasterio. 50. Fr. Francisco de Cordelias, fué electo en 1689. 51. Fr. José Ferrer electo en 1697. Durante su gobierno se em¬ pezó la carretera que conduce de casa Massana al monas¬ terio, y mandó hacer las dos campanas grandes. 52. Fr. Gaspar Paredes, fué elegido en 1701. 53. Fr. Felío) Ramoneda, en 1705, en su tiempo empezó á habitar monje en la casa déla cueva de Htra. Sra. 54. Fr. Pedro Cañada, en 1709; mandó hacer la campana llama¬ da deSta. Maria y otras dos para el monasterio de Santa Cecilia. Murió en 18 de mayo de 1713. 55. Fr. Pedro Arnedo, electo por muerte de su antecesor para acabar el cuatrienio. 56. Fr. Manuel Marron, fué elegido en 1713. En la guerra que en su gobierno padeció Cataluña, preservó del incendio las villas de Monistrol, Esparraguera, Olesa y Collbató. 57. Fr. José Benito, electo por bula apostólica en el capítulo general celebrado en Valladolid en 1717. en montserrat. Sî3 58. Fr- Esteban RotaUo en 1721 en Vetlladolid. En bu tiempo se hizo un sagrario de plata para el altar mayor. gran 59. Fr. Benito Tizon, en 1725 electo doá veces. Fabricó de nuevo la hospedería, y mejoró el noviciado, mudó la escalera de la biblioteca y renovó la capilla y casa de Barcelona. Fué segunda vez electo en 1733. 60. Fr. Agmtin Novell. Mandó cubrir de ladrillos el pavimento del templo que era de madera y añadir cuatro gradas de plata al altar mayor; también mandó edificar la hospede¬ ría de los pobres. 61. Fr. Plácido Cortada, electo en 1737. Fué general de la órden. 62. Fr. José Romero, lo fué en 1741. Mandó hacer dos grandes pulpitos en el presbiterio bajo, los bancos en los cuales se hallaba esculpida la historia de Juan Garin y de la inven¬ ción de la Sta. Imagen, y sustituyó las baldosas del pres¬ biterio, por otros de marmol que mandó traer de Génova. 63. Fr. Carlos de Corts, en 1745. Fué natural de Barcelona. 61. Fr. Mauro Salcedo de Torrubia del Campo (Cuenca) 1749. Du¬ rante su gobierno se hizo el acueducto llamado El Menti¬ roso, que recoge las aguas que se eolan de la montaña por la parte del Norte, las cuales á veces tardan veinte y cua¬ tro y mas horas á llegar al Safreig. 65 Fr. Benito Argericli de Biosca. Antes de espirar en 1753, dijo: Que el monasterio de Monserrat seria destruido desde la corona de la Virgen hasta el gallinero. Durante su gobier¬ no se puso la primera piedra del átrio de la iglesia. 66 Fr. Mauro Salcedo, en 1757 (segunda vez). Durante su gobier¬ no se continuó la obra nueva. 67 Fr. Benito ArgericJi, en 1761, electo por 2.=^ vez en el capitulo general de 1761. Murió siendo abad en 25 de marzodel764. 68 Fr. Antonio de Busqués, en 1764, natural de Gerona. Fué elegido abad para acabar el cuatrienio de su antecesor. 69 Fr. José Morata en 17g5. Fué natural deVelez (Cuenca), mu¬ rió en 21 de enero de 1766. 70 Fr. Plácido Regidor, en 1766, natural de Tarancón. 71 Fr. Antonio de Burgués, en 1769, natural de Gerona. 72 Fr. Isidro Gonzalez, en 1773, natural de Zarza diócesis de Co¬ ria. En su tiempo se concluyó la obra nueva. 73 Fr. Pedro Yivcr, de Martorell, en 1777. Durante su gobierno se fabricó la fuente del portal. 74 Fr. Ildefonso Escudero, en 1781, natural de Palazuelo, dióce¬ sis de Leon. 75 Fr. Pedro Viver, en 1785. Fué electo por segunda vez. En su cuatrienio se hizo la escalera grande que estaba cerca la torre délas campanas. 22i TRES DIAS 76 Fv. José Ân'edo7ido, en 1789. 77 Fr. Pedro Viver, en 1793. Electo por tercera vez. Murió siendo abad en 19 de octubre de 1796. 78 Fr. Mmrò Llampmg, en 1796. 79 Fr. Bernardo Ruiz de Conejares en 1797. 80 Fr. Bernardo Sastre, fué electo abad en 1801. Era natural de Piera. En su cuatrienio visitó el monasterio Carlos IV y su esposa María Luisa, Fernando VII y 81 Fr. Domingo demás familia real. Filgueira, en 1805, y continuó siendo abad hasta 1810 en que se nombró presidente al P, Fray Francisco Bur¬ gués, por no haberse podido reunir el capítulo las circunstancias de general por aquella época. 82 Fr. Simon Guardiola eialQXL· Reuniéronse otra vez los monjes despues de la guerra. Esta elección fué muy acertada en aquellas circunstancias. Desde luego dió prisa para cubrir la iglesia, y la parte de edificio que era absolutamente ne¬ cesaria para habitaciones. 83 Fr. Bernardo Breton, en 1818. A este prelado no le faltaba áni¬ mo para proseguir la reparación del monasterio, pero las circunstancias de 1820 fueron muy poco favorables para ello. 84 Fr. Simon Guardiola segunda vez; en 1824 renunció la dig¬ nidad, y én 1828 fué consagrado obisdo de Urgel. Murió en 1851. 85 Fr. José Blanch, en 1824. Reparó mucho el monasterio gas¬ tando grandes sumas. En su tiempo visitaron el santua¬ rio D. Fernando VIT y su augusta esposa. 86 Fr. Benito Faro/a, en i828. Puso en buen estado la iarlesia, con la dádiva de 25,000 duros hecha por Fernando VII, mandó labrar la suntuosa reja actual, el coro, el órgano y otras obras útilísimas. 87 Fr. José Blanch (electo segunda vez) en 1832; fué nombrado general de la órden en 1835. Durante la esclaustracion re¬ tiróse á su patria Villafranca, y despues pasó á Palermo, de cuyo punto á instancias de la Reina Madre volvió otra vez á Montserrat donde murió en 1851. Prcsideiiteis (1). 1.» Fr. Ramiro Torrents que murió en 1853 con el titulo de presidente. (1) Cuando cualquier moU»o no pudiese elegirse abad, en los blancos por dian de la muerte del que me¬ uno â la elección del otro, el superior que interinamente gobierna el Monasterio toma el título de Presidente. Gomo con motivo de la esclaus¬ tracion de 1835, no ha podido reunirse capítulo general para nombrar sucesor al abad Blanch, resulta que los superiores que desde 1851 ha tenido Montserrat llevan simplemente el título de Presidentes. EN MONTSERRAT. 223 2.0 Fr. Ignacio Corrons que empezó su presidencia en 30 junio de dicho año. 3.® Fr. Miguel Muntadas actual presidente por renuncia del an¬ terior en 1855. Durante su gobierno se han hecho en Mont¬ serrat notables mejoras, que seria largo enumerar. Ha¬ biendo visitado el santuario los Smos. Sres. Duques de Montpensier. El sútil ingenio de Cristóbal de Virues en su celebrado poema Montserrat (canto 2.»), describiendo los monjes do 1.» clase que servían á la Sma. Virgen de Montserrat, se espresa así: De ordinario serán mas de cincuenta Estos benditos monjes recogidos Todos hombres de letras, y de cuenta. Famosos en la tierra y escogidos. Hechos históricos de los cuales no se ha hecho men¬ ción en el decurso de la obra. En 1523 la capital del Principado declaró al abad y monjes de Montserrat ciudadanos honrados de Barcelona, gozando de todos los privilegios de tales. Á últimos del siglo XIII fué enterrado en la iglesia delante la santa imágen de la Virgen el noble caballero catalan Guillermo de la Guardia que dió al monasterio todos sus castillos, haciendas y posesiones. En 1261 D. Jaime el conquistador concedió el privilegio de que por pan, vino, aceite, ganado grueso ó menudo, y por cualesquiera otras cosas del monasterio, en ningnno de sus reinos fuese obliga¬ do á pagar cosa alguna, así en las compras, como en las ventas y tránsitos, por razón de pasaje, medida, lleuda, ú otras cualesquie¬ ra imposiciones, sinó que siempre dicho santuario fuese inmune en todas sus cosas. En 1352 compró el monasterio por ocho mil libras catalanas los castillos y villa de Esparraguera. El rey D. Alonso IV de Cataluña y V de Aragon en 1420 hizo al abad y monasterio por puro, libre y franco alodio, todó y cualquier directo y alodial dominio que tuviese y debiese tener en Castropu- letoin Basillis situado; mas adelante hizo donación á la Virgen del 29 2Î6 TRES DIAS señorío alodial de Castellvell, sus términos, laudemios y derechos de jurisdicción civil; y confirmó por fin todos los privilegios y con¬ cesiones de sus antecesores. Después déla conquista de Granada los reyes católicos estuvie¬ ron en Montserrat con sus hijos el príncipe D. Juan, D.® Isabel viu¬ da de D. Alonso de Portugal, D.® Juana llamada mas tarde la loca^ D.» María y D.® Catalina. Con los reyes cuéntase que subieron también al monasterio dos jóvenes moros hijos del último rey de Granada y á los cuales se habla bautizado dándoles los nombres de Juan y de Fernando. También iba con ellos una numerosa comiti¬ va, déla que formaban parte el cardenal Mendoza, los arzobispos de Toledo, Sevilla y Caller y el obispo de Mallorca. La reina Isabel la Católica regaló doce varas de terciopelo verde y dos de brocado para la sacristía. D. Fernando el Católico otorgó dos notables privilegios á Mont¬ serrat. Por medio del primero concedió al abad y monasterio que fuesen libres é inmunes de toda contribución, hoste y cavalcada, el convento de Ntra. Sra. de Montserrat ytérminos de Monistrol, de Olesa ó Aulesa, de Esparraguera, de Collbató, de S. Pedro de Kiu de Bitlles, y demás lugares que el monasterio poseyese. Por el se¬ gundo le concedió franquicia y libertad de pagar derecho de sello Eeal por cualquier privilegio. En tiempo del abad Cisneros habla 140 monjes tanto en el monas¬ terio, como en sus dependencias; entre los primeros los habla que conocían las lenguas castellana, francesa, italiana, alemana, y fla¬ menca que eran entonces las mas en uso, los cuales asistían al con¬ fesionario. Habla además 20 legos en el monasterio, y varios en las granjas; 17 ermitaños, éntrelos que vivían en el desierto y los que aguardaban en el monasterio ermita vacante, y 24 escolanes. En el siglo XVI fué enterrada en la iglesia de Montserrat la prin¬ cesa de Salerno. En 1510 el rey D. Fernando, sobre los privilegios que á fines del siglo anterior habia y a otorgado á Montserrat, concedióle privilegio de franquicia y libertad para los pasos de Castilla, relevándole de los derechos por cualesquiera vituallas. D. Juan I el amador de la gentileza, y á quien debe Cataluña sus juegos florales, (1) habia ofrecido enterrarse en el monasterio de Montserrat si la Virgen le salvaba de cierto peligro, y á su muerte, acaecida en el siglo XIV, como el monasterio de Poblet reclamaba sus restos, quedódepositadoenlacatedral deBarcelona consultándose al ' (1) Al resucitar los juegos florales eu 1859, el premio de la violeta de oro le ob¬ tuvo el Sr. D. Antonio Camps y Febrés, por su poesia Lo vot del trobador, quien la ofreció â la Virgen de Montserrat conforme lo prometia en sus versos, y se guard» entre las joyas del monasterio. EN MONTSERRAT. 2j7 SumoPontíñce, quien profirió sentencia diciendo quesu cadáver per¬ tenecía de derecho á Poblet, por ser el panteón general de los reyes de Aragon. El rey D. Martin el humano y su primogénito el duque de Mont- hlanch hicieron á la Virgen varios regalos, entre otros el de un gran cuadro, que se puso en el claustro antiguo, en el que estaban pintados sus retratos y los de varios héroes catalanes que tomaron parte en la empresa contra Sicilia. Restauración de Montserrat. Conforme dejamos dicho, durante la guerra déla independencia, perdió Montserrat no solo todo su tesoro, sino que hasta vió arrui¬ nados sus edificios. Los libros, las joyas, las banderas ganadas al gran turco, desaparecieron de en medio de aquellas ruinas, perdien¬ do en un dia por valor de 30 millones de reales en cosas valorables, sin contar un sinnúmero de preciosidades que no podían en ma¬ nera alguna valorarse. Un monumento como Montserrat no podia ni debia quedar olvi¬ dado, sin que el que impasible mirase como iban desapareciendo sus preciosos restos, se atrajera las maldiciones de la religion, de la historia y del arte. Necesario era, pues proceder á la restauración de este santuario, que con tan notables y sagrados títulos figura en los anales déla historia, en las tradiciones del pueblo y en los fastos de la religion. A este fin, pues, en la tarde del dia 3 de diciembre de 1857, se ce¬ lebró en el palacio del Excmo. Sr. capitán general de Cataluña la primera junta para tratar de la restauración de este célebre santua¬ rio, insiguiéndose el proyecto anunciado en la visita que SS. AA. ER. los Sermos. Sres. Duques de Montpensier hicieron á la Santí- ma Virgen. Asistieron á la referida reunion lasprimeras autorida¬ des, elSr. Gobernador déla mitra, una comisión del Ayuntamiento y alguna otra corporación, varios señores Senadores, Diputados á Cortes y Diputados y Consejeros de provincia', el Edo. P. Miguel Muntadas, presidente déla comunidad del monasterio, el arquitec¬ to señor Vilar, y el Sr. Balaguer que hacia las veces de secretario. Leyóse una memoria relativa al órden que debia seguirse para los trabajos que iban á emprenderse, y despues de una animada dis¬ cusión se nombraron tres comisiones, una de gobierno, de la que fué nombrado presidente el Sr. Moyano, vice-presidente del consejo de provincia, otra de obras presidida por el Sr. Marqués de Alfar¬ ràs, y otra de administración y contabilidad bajo la presidencia del Sr. D. Miguel Biada. 228 TRES DIAS Signiendo el ejemplo de sus ilustres predecesores de quieaes conserva eternos recuerdos la historia de reina Montserrat, SS. MM. la Isabel II y el rey su augusto esposo, se han dignado decla¬ rarse protectores especiales de este célebre santuario, en union con sus excelsos hijos losSermos. Sres. Príncipe de Asturias é infanta Do¬ ña Isabel, queriendo completar tan piadosa como laudable obra per¬ mitiendo que se encabezara con sus augustos nombres la s uscricion abierta para atender ála restauración y conservación de la Tebaida catalana. Siguiendo su loable propósito quedó desde el 7 de abril de 1858 abierta la suscricion. A ñn de que esta fuese lo mas crecida posible, delegó S. M. en dicha junta para que la representase alExcmo. Sr. Marqués de Sent¬ menat, quien convocó á las comisiones de los barrios, encargán¬ dolas muy especialmente que pasasen esquelas de invitación á to¬ das las habitaciones sin distinción, á fln de que pudieran asociarse á tan notable y deseada empresa todas las clases de la sociedad. Las comisiones de los barrios se componían de los respectivos se" ñores alcaldes, del Rdo. cura párroco ú otro eclesiástico delegado y de dos ó mas vecinos con sus respectivos gefes de distrito. Aprobados por la Academia de bellas artes los planos para la res¬ tauración, hechos por el referido arquitecto Sr. Vilar, dióse princi¬ pio á la misma, procediendo por partes, dando comienzoporlo prin¬ cipal, que es la parte religiosa, pasando despues á la de las hos¬ pederías. Asi pues, se inauguraron los trabajos en la capilla de la cueva y sus dependencias. La puerta de la misma se ha decorado con mármol sacado de una cantera sita á dos horas del mona-sterio- El balcon que era de muy mal gusto en una capilla, ha desapare- ' cido. Quedan solo las luces del cimborio, que son seis con cristales de colores, y las de los tres ojos circulares. El patio ó pequeño claus¬ tro de la cueva se ha decorado con ocho colunas de órden bizantino. La cisterna antigua se aprovecha reformándola. El plano de la ca¬ pilla de la cueva conserva la forma de una cruz cuyo cuarto brazo conduce á la sacristía, desde la cual se entra á un dormitorio que recibe luces y ventilación del valle y del patio, y dá entrada al sa¬ lon. Este es muy ventilado y capaz, con tres ventanas, y junto á él hay una miranda, desde la cual se disfruta de un hermoso punto de vista. La restauración del templo de Monserrat ha de ser larga y cos¬ tosa. En el conjunto de este faltaba armonía. Los dos cuerpos in¬ feriores eran romanos, el superior, desde el arranque de la bóveda tendia al gótico bizantino; de suerte que el templo presentaba el aspecto de un traje moderno que remata en un peinado y sombrero antiguos. Se trató de dar unidad á este conjunto, lo que se ha con¬ seguido, suprimiendo líneas horizontales en los dos cuerpos inferió- EN MONTSERRAT. 229 res y aumentándolas verticales que correspondían con las deia bó¬ veda. Las ventanas cuadrilongas del primero y segundo cuerpo se han adaptado á la forma semi-circular general en todo el templo; Las balustradas han sido sustituidas por unas góticas barandas moldeadas. Los capiteles y cornisas han quedado completamente trasformados en bizantinos; el sócalo, pilastras y bases del primero y segundo cuerpo han tomado una forma semiexagonal, y aunque la bóveda se ha dejado intacta, se ha procurado que la pintura po¬ licrómala armonice con la restauración delprimero y segundo cuer¬ pos. La gradación de las luces se ha procurado que sea tan clara como lo permitan los vidrios de colores en el tercer cuerpo, menos clara en el segundo, y mas oscura en el primero; de suerte que venga mas luz de lo alto, y no como antes de abajo. Colocada la gran reja debajo del coro, queda mas despejado el centro de la igle¬ sia. Por último, la cámara de la Yírgen vá á recibir tales mejoras, que será"en magestady grandeza digna de la fama del Santuario, por manera que con la restauración del presbiterio, toda la iglesia parecerá una inmensa cámara dedicada á la perla de Cataluña, Al templo de Montserrat se ha adaptado la pintura policroma; la bóveda es un de azul subido con estrellas doradas. Las aristas de la misma con ñletes dorados, adornos de zig-zag y hojas bizanti¬ nas. En los lienzos de pared intermedios entre los arcos de las tri- bunasy labóvedase han pintado dos ángeles que sostienen una ins¬ cripción bíblica. Los arcos de las capillas y tribunas, y las bases y cornisas quedan con ñletes dorados, adornos y demás como los ar¬ cos de la bóveda. Los resaltos de las barandas moldeadas son dora¬ dos, y sus huecos de diferentes colores,lo mismo que los capiteles. .En los frisos que van de uno á otro capitel se lee una inscripción de la letanía con un símbolo de la misma, por ejemplo, una rosa si la inscripción fuese Rosa mística. Los espacios entre los frisos y los arcos de cada capilla están adornados con dos rosetones con las efigies dedos vírgenes, procurando que estas tengan analogía con la inscripción y el emblema superiores. La parte interna de las tribunas y capillas es de un simple color adamascado. Las pilastras del primero y segundo cuerpo tienen doradas sus aristas con sus fajas y sus zócalos decorados en mosáico. Despues de la restauración del templo, se construirán las hospe¬ derías que han de cubrir el lienzo qüe vá desde la mayordomia á la fonda y las cuadras y almacenes que conviene levantar desde las ruinas del nuevo monasterio hasta la fuente. En los preciosos res¬ tos de la parte gótica y bizantina, se trata de levantar, siguiendo el mismo gusto, unos régios aposentos para las personas reales. Para llevar á cabo tan colosal empresa, se necesitan cuantiosas sumas, y estas se sacan de limosnas y de la suscricion que hemos ÏIO TRES DIAS dicho al principio. Para recibir.las ofrendas que se destinan á este objeto, quedan autorizados, á mas de los monjes de Montserrat, los señores curas párrocos y jueces de paz en todo el Principado de Cataluña. El santuario de Montserrat tiene una nombradla universal, y su restauración debe ser de orgullo para todos los españoles. Al go¬ bierno toca completar estarestauracion, concediendo, en virtud del concordato, permiso para aumentar el número de religiosos benitos delmonasterio autorizando quevistanlacogulla losjd venes que de¬ seen dedicarse al servicio de la Virgen y de sus huéspedes en tan celebrada montaña. Este santuario sin monges benitos con hábitos de tales nunca será Montserrat. Gástense los millones que se quiera. Escorial El para que lo fuese ha debido devolvérsele su comunidad de Geróni¬ mos. Los monasterios sin monges son cuerpos sin vida, no son mas que montones de piedras. En otras partes no hubiera sido faecesario apelar á una suscricion, sino que los gastos hubieran corrido á cargo del Estado. Ningún santuario tiene tanto derecho como el de Montserrat á unaindemni- zacion nacional. A la nación le corresponde, pues, indemnizar á Montserrat como ha indemnizado á los que por la nación se arruina¬ ron. No pedimos que se dé á Montserrat todo cuanto tiene derecho á exigir; pero á lo menos facilite el gobierno á la junta restauradora IOS fondos que necesita para restaurar el monasterio y las ermitas. Hasta la Francia está obligaba á reparar el daño que á Montser¬ rat causaron las tropas de Napoleon I. Pero quienes pueden adquirir en Montserrat gloria y fama, son los artistas españoles, si contribuyen con sus obras á la restau¬ ración del célebre santuario. En su destrucción desaparecieron multitud de imágenes y estátuas que representaban los santos y héroes que han visitado el monasterio; ardieron preciosos lienzos en los que estaban pintados los principales sucesos de Montserrat y una preciosa colección de retratos de los reyes que en distintas épocas lo han visitado. La iglesia ha quedado sin retablos, y esca¬ sas son las lápidas que recuerdan hechos memorables. El escultor que restituya las primeras, el pintor que presente un bien com¬ binado cuadro de algun suceso notable, elmarmolista que se ofrez¬ ca á perpetuar en una lápida, alguno de los grandes hechos de Monserrat y el carpintero y dorador que se presten á levantar todo ó parte de algún retablo, ¿no contribuirán también, y con gloria, á la restauración da Montserrat? ¿Quién lo duda? Rogamos, pues á los que esto leyeren, que se animen á tomar parte en cuanto puedan, ála restauración de la catedral de las montañas. EN MONTSERRAT. 23» Santuarios bajo el título é invocación de Nuestra Se¬ ñora de Montserrat. El nombre de María de Montserrat se ha estendido por todo el orbe, y el culto devoción á la Sma. Virgen bajo el titulo ¿invo¬ y cación de Montserrat, no se ha limitado ó reducido, dice el señor Muns, al estrecho recinto de su famosa montaña. Cuando Cristobal Colon emprendió la gigantesca tarea de con¬ quistar un nuevo mundo paraEspaña, le acompañaron trece monjes de Montserrat: elP. Fr. Bernardo Boil, noble catalan, y otros doce compañeros suyos para predicar la fé en las apartadas regiones que iban á descubrir; aquel con el titulo de patriarca y legado del Papa, el cual como buen hijo que nunca se olvida de su querida madre, el primer templo cristiano que erigió en las apartadas regiones de América, dedicólo á Maria con el título de Nuestra Sra. de Montserrat. Roma.—En 1450, vivia en la ciudad eterna una señora natural de Barcelona, la cual despues de haber visitado los lugares sagrados, Se dedicó por espacio de treinta y cinco años al servicio de los peregri¬ nos de su patria, fundando al objeto un hospital bajo la advocación de S. Nicolás. Mas tarde en 1506, deseando el rey D. Fernando el Católico dar mas importancia al proyecto de la caritativa catala¬ na, ordenó que se convocaran los naturales de las provincias que componian la Corona de Aragon, residentes en la Ciudad Santa, en la iglesia llamada antes del Pozo, y mas tarde de S. Felipe Neri, donde se instituyó la congregación de Nuestra Sra. de Montserrat en dicho hospital de S. Nicolás, en el que erigieron al efecto un famo¬ so templo, que se concluyó en 1594, dedicado ála Virgen déla montaña catalana, el cual no tardó en atraer la devoción délos roma¬ nos. En esta iglesia yacen por disposición especial de ellos mis¬ mos dos papas: Calixto III, y Alejandro VI, el cardenal obispo de Barcelona,!). Enrique de Cardona y otros personajes distinguidos. ViENABK Austria.—Durante el reinado de Fernando II pasaron á Alemania algunos monjes benedictinos, hijos profesos del Santua¬ rio de Montserrat, y á espensas del mencionado Emperador eri¬ gieron, en la Córte de Austria, unaiglesia y monasterio muy ilustre y famoso, con titulo y advocación de Nuestra Sra. de Montserrat. La devoción de los vieneses hácia la Virgen aumentó de tal modo- que tuvo que levantarse mas tarde otro templo mas espacioso y magnifico, en el que se trasladó la soberana imágen de María, por 532 TRES DIAS cuyo motivo se celebrarou brillantísimas fiestas á las cuales, lo propio que á la creación de la nueva iglesia, contribuyó en gran , parte con donativos el Emperador Cárlos YI.. PEA.GA DE Bohemia.—El padre maestro Fr. Benito de Peñalosa, despues de haber predicado con grandísimo fruto en las Indias orientales y en el imperio de Alemania, consiguió del mismo cita¬ do Emperador Fernando II, que le fuese cedido para gloria de Ma¬ ría un templo que dedicó á la Virgen de Montserrat en la ciudad de Praga, capital del reino de Bohemia, con un convento anejo, en el cual puso monjes de su misma órden, profesos de Montserrat, para que se observasen las mismas reglas y se diese el mismo culto á María que en su monasterio de Cataluña. De este nuevo monas¬ terio fué Peñalosa primer abad. su Palermo.—El templo dedicado á esta Señora en Palermo es de los mas bellos, ricos y devotos que posee en Europa. Dice el P. Luis Montagut que Facelle, en su historia de Sicilia, refiere, que fuera de los muros de una antigua villa de los referidos reinos hay un templo dedicado antiguamente á Vulcano y despues al Dios verda¬ dero bajo la advocación de Ntra.Sra.de Montserrat. NIpolbs.—Como recuerdo délas proezas que hicieron los cata¬ lanes, en especial Bernardo de Vilamarí, en una de las calles da Ñápeles, cerca de Castel novo, erigióse una capilla dedicada á Nues¬ tra Sra. de Montserrat, que por compras y donaciones de casas y terrenos ha venido á ser un priorato de monjes. La capilla es fa¬ mosa y adornada con tres altares. La calle se llamó por algun tiempo calle de Villamart; pero mas comunmente es conocida por Rua catalana. Madrid.—Dos templos memorables sobresalen en la capital de la Monarquía española dedicados ambos áMaría de Montserrat. El pri¬ mero es hospital Eeal de la corona de Aragon, sito en la plazue¬ el la de Anton Martin, fundado por D. Gaspar Pons en 1616 y recibido bajo su real patronazgo por el rey D. Felipe IV. El puesto principal del altar de dicho templo lo ocupa la imágen de la Virgen do Montserrat. El segundo es la iglesia del Eeal monasterio demuestra Sra. de Montserrat fundado por el mismo católico monarca en 1642 en la quinta del condestable de Castilla, para que diesen culto y venera¬ ción á esta Soberana Sra. monjes hijos profesos del santuario de Montserrat de Cataluña. Allí permaneció hasta que fué trasladada cerca de la puerta de Fuencarral en la calle ancha de S. Bernardo. La iglesia está sin concluir, y en ella se halla enterrado D. Luis de Salazar y Castro, cronista de las Indias, de cuyos documentos era depositario dicho monasterio. Hé aquí lo que acerca de estos dos santuarios dice en sus efe¬ mérides el señor D. Antonio de Capmany y de Montpalau. EN MONTSEaUAT. 233 «Fundación del monasterio de Montserrat en Madrid.—C jn-vd el año de 1560, cuando ejercía el cargo da abad en el célebre monas¬ terio de Sta. María de Montserrat en Cataluña, el Rdo. P. Fr. An¬ drés de Intríago, varón de escelente vida, quien en 1589 volvió á ser electo en el capítulo general celebrado en la casa de Calsargun, en cuyo tiempo se acordó que las abadías fuesen cuatriniales. Ocur¬ rió, pues, que los monjes catalanes indignados porque siempre por lo regular recaía la prelacia en un castellano, trataron de negarle la obediencia por medio de una sublevación, como lo hicieron, to¬ mando la cruz monasterial y la escolania con los candeleros; for¬ mada la comunidad de los catalan es únicamente entonaron la Salve Virgen, y saliéndose del monas¬ ante el tradicional simulacro de la terio caminaron con velas en las manos por la montaña, tomando el camino para Barcelona, y dejaron á los monjes castellanos con su abad en el monasterio. Los pueblos que hay al pié del famoso monte, y los del tránsito, salieron también á acompañar á los mon¬ jes ofreciéndoles sus cabalgaduras que no quisieron admitir, y la comunidad de beneficiados de Esparraguera los recibió en su iglesia parroquia], uniéndose á ellos. De este modo caminábanlos hijos de San Benito, el clero y los alcaldes, con muchos vecinos llenos de la nacionalidad tan propia de los catalanes, llegando á Barcelona, cu¬ ya ciudad condal les abrió sus puertas, elogiando su determinación. Esto ocasionó que las gentes mas resueltas de aquellos contornos se reuniesen y á tropel subiesen al monasterio y apresasen á los cas¬ tellanos, que en poco estuvo perdiesen la vida á manos de sus con¬ trarios, si las autoridades de Barcelona no los hubiesen salvado trayéndolos presos á la ciudad espresada, trasladándolos despues ai monasterio de Ripoll, donde permanecieron hasta la determinación de Felipe IV que los hizo volver al monasterio de donde fueron ar¬ rebatados dando cuenta al papa Gregorio XIII, quien confirió la causa por medio de un breve apostólico al Rdo. Fr. Benito de Toc- co, obispo de Lérida (1) el que se dirigió á Montserrat sin lograr apaciguar á los catalanes, que, nuevamente alborotados, espulsa¬ ron de noche al abad y monjes castellanos, viniéndose fugitivos á Madrid. «Este suceso lo omite el historiador Fr. Antonio de Tepes en sus minuciosas y vastas páginas; pero nosotros lo hemos encontrado en unos fragmentos que existen manuscritos en la Biblioteca Nacio¬ nal, y que el ilustrado Sr. Hartzembusch nos ha facilitado por la mucha deferencia que tiene al apellido con que se honra el autor de estas líneas, y aprovechamos con mucho gusto estaocasíon para (I) Fr. Benito de Tocco, en el siglo se llamó D. Antonio ríe Toco; fué natural da Nápole.s, y desenipeñó el cargo de copero del eniperado Carlos Máximo. 30 i34 TRES DIAS manifestarle nuestra gratitud, como igualmente á los señores ofi¬ ciales que tanto nos distinguieron hace pocos días. El manuscrito consiste en ciertos restos que contiene un libro que sin duda per¬ teneció al señor Pellicer y Tovía, que lo hemos registrado; por eso es digna de fé la noticia, sin embargo del silencio del cronista. «Felipe IV, queera un monarca prudente, sin embargo del genial activo de su primer ministro D. Gaspar de Guzman, conde-duque de Olivares, optó por amparar á los castellanos en su patria, mejor que hacerlos vivir odiados en Cata'uña, valiéndose de la fuerza, co¬ mo el magnate quería, y así le mandó les diese casa donde vivir monásticamente. «Entonces el gran privado les designó la casa-quinta que fué del condestable de Gastiilla, en el arroyo Abroñigal, y que él mismo ha¬ bía ocupado á mano real por enemistad con aquel personaje. Incli¬ nó además el ánimo del rev para que les señalase la renta de 6,000 ducados .sobrejuros. Allí establecieron su iglesia, dedicándola en honor de Ntra. Sra. de Montserrat, en memoria de la que hablan dejado contra su voluntad en la montaña. Permanecieron en aquel sitio hasta que esperimentaron ser insaluble, y entonces rogaron al rey los mudase á otro sitio dentro de la población," eligiendo un paraje que habla junto al portillo de Santo Domingo, cerca del ca¬ ño llamado de Matalobos (1). «La fachada del templo es de poco mérito y le falta una torre, y la iglesia solo tiene construida la nave hasta el crucero. Turnaron posesión de ella los monjes en 8 de noviembre de 1104. En una de sus capillas todavía existe el célebre crucifijo de madera, del ta¬ maño natural, que hizo el aventajado artista Alonso Cano, á cuya sagrada efigie tuvo particular afecto D. Luis de Salazar y Castro; mandóse sepultar en su capilla, la que dotó con una memoria pia¬ dosa, y los monjes en gratitud le pusieron la siguiente inscrip¬ ción (2J. D. D. Ludovico de Salazar et Castro Equiti caiatravensi Zoritm comendatori (1) Llamado así porque los aldeanos del bajo Abroñigal se reunían en aquel si¬ llo para dar muerte á los lobos y demás alimañas que infestaban aquellos contor- tornos cuando todavía era despoblado. (2) D. Luis de Salazar y Castro nació enValladolid, fué comendador del órden de Calatrava, ministro del real y supremo consejo de órdenes, y cronista mayor de Castilla ó Indias; falleció en Madrid á 9 de febrero de 1734, á losVd años de edad, con gran reputación de literato, por las obras improsas y manuscritas que dejó, parti¬ cularmente en materias genealógicas, cuyo catálogo se puedo ver con su vida en la obra pósluma del mismo, intitulada Crisis griega, que se imprimió en Madrid en 1730. EN MONTSERRAT. Zi* Regis catholici cuticulario Regio Castelœ et Indiarum ehronogragho in supremo ordinum militarium senatu judica integerrimo et humanissimo patrise lumini, Nobilitatis splendori benedictini ordinis vigilanti-ssimo byperaupisti suo muniflcentissimo benefactori ut inmortalem beneñciorun memoriam monachorum animis insculptant. Omnium oculis patefaceret publicum hoc gratiamini monumentum in Monserrato apud Matritum dedicabit die X februarii, anno Dom. MDCCXXIV. F. D. M. M. B. «También era de gran mérito una pintura que babia en esta casa, regalada los duques da Monteleon, que espresó D. Antonio por Arias, la cual representaba á los fariseos en el acto de mostrar á Jesús la moneda. «Kn el archivo de este monasterio se custodiaban los preciosos manuscritos de D. Luis de Salazar, cronista mayor de Indias (1).» «El real hospital de naturales déla coronada Aragon que hoy co¬ nocemos en Madrid, mereció particular atención al Sr. D. Felipe III desde su primer establecimiento, y contribuyó por su parte á que esta p¡M losa fundación llegase al estado que deseaba, concediendo varias limosnas para que con mayor desahogo se pudiese asistir á los enfermosque en él se recibían. «Considerando que estas obligaciones del instituto, no podían de¬ sempeñarse completamente sin tener la casa alguna renta fija, en (1) En el capil'ilo general de Sahagún se dió el nombre de Ifonserratillo à esta monasterio por los monjes electores de Caluña, y cuando lo supo el rey dió un de¬ creto para que sus abades fuesen elegidos por el consejo de Ca.-^liila, á propuesta da la orden, con el fin de esclarecer á esta casa mas que à otra alguna. Los monjes cumplían una memoria en sufragio del alma de Felipe IV, que con- 'islia en dar un clamor con las campanas todos los dias del año al auocbecor, hora en que se les comunicó la muerte de su real fundador. 236 TRES DIAS carta dirigida á la ciudad de Barcelona con fecbade este día C de octubre de^ldlS la comunicó su real resolución para que en todos los grados de doctores, licenciados, bachilleres en teología, cáno¬ nes, leyes y medicina que se conferian en estudios generales, se exigiera una cuota destino á dicho hospital. Su sucesor el señor con don Felipe IV no puso menosatención en el fomento de este esta¬ blecimiento. Por otra real carta, dirigida á dicha ciudad á 15 de abril de 1618, la participaba que hahia resuelto mudar el hospital dfl paraje incómodo en que se hallaba á la calle de Atocha, donde hoy está, dándole la dedicación y patrocinio de Ntra. Sra.deMont¬ serrat, por cuya causa y haber sido su fundador D. Gaspar Pons, catalan y del consejo de hacienda, escitaba á aquellos naturales para que contribuyesen con sus limosnas á la perfección de la fábrica, recomendando este asunto al marqués de Ollas yMortara, entonces capitán general de Cataluña, y á los condes de Eobres y del Abal- tera, consejeros de Castilla, y ála sazón protectores del menciona¬ do hospital. Murcia.—D. Alfonso X, rey de Castilla que casó con una hija de D. Jaime de Aragon el Conquistador hizo mucho para que en la ciudad de Murcia tuviese una capilla Xtra. Sra. de Montserrat. Barcelona tuvo también hasta 1835 dos capillas dedicadas á la Virgen de Montserrat. Una de ellas se conserva todavía con gran devoción en la calle de la Puertaferrisa, donde se celebra todos los dias el debido culto. Hé aqui su origen. Cuando D. Juan 11 de Ara¬ gon en 1559 salió por segunda vez á visitar el santuario de Mont¬ serrat, concedió al monasterio privilegio para tener en Barcelona juez especial paralas causas de sus vasallos, señalándole por terri¬ torio unas casas del mismo monasterio sitas en dicha calle de la Puertaferrisa que es la actual casa dé Magarola, donde se halla la tal capilla. La otra estaba situada frente la Aduana, actualmente sirve de almacén de bacalao. Sus altares y adornos desaparecieron en un diaaciago de triste recuerdo, el 5 de agosto de dicho año, en que á mas de profanarse lo mas sagrado, se holló y escarneció el principio de autoridad, cual pudiera hacerse entre las naciones mas bárbaras y salvajes, sin que hasta ahora se haya dado todavía la debida sa¬ tisfacción á la sociedad ultrajada. Cuéntase que la infame mujer que tuvo ba-stante atrevimiento para arrancar la sagrada imágen de su propio camarin y arrojarla á la hoguera, que con los papeles de la Intendencia, habla encen¬ dido lo mas soez del populacho, murió poco tiempo despues en el hospital de Sta. Cruz, victima de las mas horrorosas convulsiones. ¡Justo castigo de tanta maldad! EN MONSEURAT. Î37 Largo seria en amerar una por únalas iglesias esparcidas por todo el mundo levantadas bajo la advocación de Ntra. Señora de Montserrat; basta decir, que en Palermo, Méjico y Lima hay Prio¬ ratos muy famosos é ilustres, en los que se venera con mucha de¬ voción la copia de esta sagrada imágen. En Paris, Lion, Rouen y Tolosa de Francia, en Caller de Cerdeña, en Lisboa de Portugal y en varias ciudades de España hánse fundado iglesias ó capillas ba¬ jo el título de esta Señora. Por último recordaremos que al partir para su misión el limo, señor D. José Serra, obispo de Perth en la Australia poco tiempo despues de haber sido consagrado en Roma, visitó el monasterio de Aloritserrat en su montaña, en cuyo sagrado recinto hicieron también los espirituales ejercicios los compañeros que debia llevar consigo en la santa empresa de las misiones de Nueva Holanda, cuya dilatada region puso bajo el amparo de la Virgen de Montser¬ rat á la cual instituyó por madre y protectora de todo el continente australiano. Hasta en la misma cima de su escudo mandó grabar el limo. Serra los montes aserrados, como á su principal enseña. Popularidad del nombre de Montserrat. El nombre de Montserrat se ha generalizado estraordinariamente dentro y fuera de Cataluña. Hay muchos apellidos de Montserrat, muchos individuos de ambos sexos que reciben las aguas del Bau¬ tismo bajo la advocación de María de Montserrat. Existe un título de vizconde de Montserrat que actualmente posee el Sr. D. José Man¬ so Juliol, hijo del teniente general D. José Manso conde del Llo¬ y bregat, el guerrillero de la guerra de la independencia. En muchos escudos resalta entre sus cuarteles el símbolo de Montserrat: entre otros en el del limo. Sr. Arzobispo de Cuba Sr. Claret, en el del señor Palau obispo de Barcelona, en el del Sr. Caixal obispo deUrgely príncipe de Andorra y en el del ya referido Sr. Serra obispo de Perth- En Barcelona hay dos calles dichas de Montserrat. Varias poblacio¬ nes posadas llamadas de Montserrat; sin que falten buques tienen que llevan el nombre de Montserrat. Varias cofradías, monte-píos y hermandades están bajo la advocación de Ntra. Sra. de Montser¬ rat. Numerosas obras se han publicado, como se verá, con el esclusi- vo objeto de tratar de esta célebre montaña y santuario, y hasta las corporaciones cientíñcas estranjeras se han ocupado de Montser¬ rat. Francia, Inglaterra, Alemania, Italia han grabado primorosas láminas de sus vistas mas notables. Y por último la célebre XiírerfíZ religiosa fundada para la propagación de los buenos libros, y que ®3S tres dus tantos miles han salido de máquinas, está bajo la advocación de sus Ntra. Señora deMontserrat, de manera que en todas las viñetas de la portada hay plantada en caprichosos y cónicos riscos la cruz del Salvador acompañada del dulce nombre de María y de una sierra que corta la montaña. Historiadores de Montserrat. Si tuviésemos que dar á continuación todos los títulos del sinnú¬ mero de obras que ya en prosa ya en verso han escrito y publicado tantos y tantos entusiastas como ha tenido Montserrat, seria tarea imposible de llevar á cabo. No pudiendo pues presentar un índice completo de todos olios, citaremos únicamente los que han llega¬ do á nuestra noticia, muchas de cuyas obras hemos tenido á la vis¬ ta para escribirla presente, y son las siguientes. OBRAS EN PROSA. Historia y milagros de Nuestra Señora de Monserrate, por el P. Pedro de Burgos en 1512. (Créese ser la primera que se imprimió). Historiado ilonserrate,Antonio Renach. Historia del gran santuario de Monserrate,^or D. Francisco de Moneada. Historia de Monserrat, por Fr. Lesmes Reventós. Historia de Monserrat, por D. Francisco Ortega. Epitome histórico del Santuario y real monasterio de Nuestra Se¬ ñora de Monserrat, por D. Pedro Serra j Postius de 1747. Noticia histórica del orijen, fundación, vicisitudes y actual esta¬ do del Santuario de Nuestra Señora de Monserrat. 1855 pqr D, Ra¬ mon Muns y Seriñá. Histoire de Monserrat, por Fr. Mateo Oliveres. Monserrate, su historia, sus tradiciones, sus alrededores, por don Victor Balaguer. Quia de Montserrat y sus cuevas, por el mismo, 1857. Jurisdicción del Real Monasterio de Monserrate, por Fr. Juan Gtcarin, francés. Catálogo de los alades, monjes, hermitaños y frailes de Monserrate, por el mismo. Catálogo de los priores antiguos y alades del Monasterio de Monser¬ rate, por Fr. Lesmes Reventós. De los lienhechores de Monserrate, por el mismo. EN MONTSERRAT Î89 Varones ilustres en Santidad, dignidades, letras, etc. de Monserra- te por el mismo. Za perla de Cataluña.—E-iatovia uiíivevsàl de Nuestra Señora de Monserrat, dedieadaáD. Juan de Austria, porFr. Gregorio Ar- gaiz cronista de la religion benedictina, 1617. Vida de Nuestra Señora é historia del SatUnario de 3íonserrat, por Alfonso de Villegas. Reseña histórica de la Escolania ó colegio de música de Ilonserrrat, por D. Baltasar Saldoni 1857. ilonserrate sulterránea, historia de esta célebre montaña, de su Monasterio, ermitas, cuevas y maravillas, (aunque es anónimo, sa¬ bemos ser escrito porD. Santiago Angel Saura). Mes Urico de Maria ó los cancioneros de Monserrat-, por D. Juan Martí y Cantó, Pbro. Sucinta reseña sobre el templo de Montserrat, por los Sres. Grau y Solá, que lo reprodujeron en miniatura tal como estaba antes del Incendio de 1811. Vida esterior deFr. José de S. Benito, por Fr. Benito Argaiz. Vida de Fray Juan Oarin, por el P. Domenach. OBRAS EN VERSO. Como corona poética ofrecida á la Santísima Virgen de Montser¬ rat citaremos las poesías: Descripció de la montanya de ñlonserrat y de son Santuari, en ver¬ sos catalanes, por D. Gerónimo Giriberts. Nuestra Señora de Montserrat, poema en versos castellanos por Fr. Anselmo Forcada. Grandezas y portentos de Monserrat, escritos en prosa y en verso por D. Esteban de Corbera. Descripció de la montanya y Santuari de Monserrat, bellísima poe¬ sia catalana, reimpresa hace poco en Madrid, del Illmo. P. Fr. Agus¬ tín Eura, obispo de Orense. Canción Real á Nuestra Señora de Monserrat, poema en verso cas¬ tellano por Fr. Juan de Figueroa. Las grandezas de ííonserrat, poema del Doctor Juan Perez de Montalban. Las ruinas de ñlontserrat, poema escrito en 1815, á la visita de la destrucción del monasterio, por D. Ramon Muns y Seriñá. (Algu¬ nos de los mejores versos se hallan en la Historia de la Virgen que dicho Sr. tradujo para la librería religiosa. Además se han ocupado de Montserrat: Flores, en su España Sa¬ grada; Pons, en suViaje de España-, Tristany, en su Corona benedic¬ tina-, Villanueva,en ^ViViaje literario á las iglesias de España-, Camóa 2i0 tres DIAS en su Jardin de Maria; Orsini, en su Historia de la Virgen-, Madoz, eu su Diccionario Geográfico; Villegas, en su Flos-Sanctorum de Pa¬ triarcas y Profetas; Piferrer, en los Recuerdos y lellezas de España-, Pi y Margall en su España pintoresca; Roig y Jalpi,en el Epitome de Manresa-, y casi todos los autores nacionales -g estraujeros que han tratado de Cataluña. Isla de Montserrat en las pequeñas antillas. Esta isla, que pertenece á los ingleses, se halla en la costa de la vieja California, cerca y al S. E. de la Cármen; latitud N. 16° 46' longitud O. 58° 33'. Tiene 2 V3 leguas de N. S. sobre 2 de anchura, y sus costas se presentan generalmente muy altas y escarpadas. Tiene unsurgidero que solo está al abrigo de los vientos del N. E. y nó es practicable sino para pequeñas embarcaciones. Las dos terceras partes de esta isla son montuosas ó estériles y el resto de ella produce azúcar, algodón y un poco de añil. La mayor parte de estas montañas están cubiertas de bosques, en donde descuella el cedro, y otras maderas de construcción. La población repartida en dos parroquias consta de unos 9000 habitantes, de los cuales unos 7000 son esclavos. La capital es Plymouth. Esta isla fué descubierta en 1493 por Cristóbal Colon que la dió el nombre de Montserrat por la semejanza que la encontró con la montaña de nuestra Cataluña. En el reino, provincia, y diócesis de Valencia, partido judicial de Carlet, á 6 horas de la capital hay una población llamada Mon- serrat. Esta población situada en la falda occidental de un mon- tecito á la izquierda del rio Juanes ó Magró, tiene unas 4000 almas y su iglesia está dedicada á Ntra. Sra. de Montserrat. En la provincia de Guipúzcoa, partido judicial de S. Sebastian, término de Fuenterrabía hay un caserío del barrio Jaizulia que también se denomina Monserrat. EN MONTSERRAT. Î41 LAS ROMERÍAS. «La devoción de las romerías, dice Mr. Michaud, ha encontrado apoyo en todas las religiones, y por otra parte se funda en un sen¬ timiento natural al hombre.» Esta Observación es justa y verdadera, pues que todos los pue¬ blos tienen efectivamente ciertos lugares consagrados, á los cuales miran como un deber el concurso en ciertas épocas conmemorati¬ vas para penetrarse mas vivamente de los beneficios de la Divini¬ dad, visitando los sitios que se han creído santificados por su pre¬ sencia ó por sus milagros. Las romerías son tan antiguas como las mismas sociedades; las del Oriente se ligan casi todas, según lo observa atinadamente Boulanger, á reminiscencias diluvianas; y en efecto, esas romerías, cuya institución se pierde en la noche de los siglos, tienen gene¬ ralmente por objeto las altas montañas en que se formó el primer núcleo de las grandes naciones del Asia, que pretenden descender como sus rios de las peñascosas entrañas de sus montes. Los chi¬ nos, que quieren ser hijos de las montañas, trepan de rodillas las escarpadas pendientes del Kicou-hou-chan; los tártaros orientales van á venerar como á tronco de sus hordas al Chanpa-chan, y al¬ gunos gentiles de la India al Pyr-pan-jal, la mas alta montaña del Cáucaso; los japones emprenden á lo menos una vez en su vida la arriesgada peregrinación de Isje, montaña de donde descendieron sus antepasados; los apalachites ó floridianos salvajes van á la vuelta de cada estación á hacer sacrificios sobre el monte Olacini para tributar £ colones de gracias al sol que salió, según dicen, á sus padres de un diluvio. 31 242 TRES DIAS Eáas romerías están fundadas en tradiciones corrompidas por el tiempo, pero ciertamente históricas; obsérvanse en ellas las hue¬ llas, vénse los efectos de la idea de terror profundo que se manifes¬ tó las llanuras de Sennaar con la construcción de la famosa tor¬ en re de Babel. Desanimados por la confusion de las lenguas los pue¬ blos postdiluvianos, no pudiendo refugiarse en unas torres que su¬ biesen hasta las nubes, se establecieron por lo menos en las altas montañas para garantirse en lo posible de los eventos desastrosos de un nuevo diluvio. Solo cuando el terreno faltó á los ganados y dejó de producir los frutos necesarios á la subsistencia de las co¬ lonias nacientes, se las vió establecerse en las llanuras que sin du¬ da tuvieron que desecar antes de fijarse en ellas. De aquí viene el respeto de los orientales hácia sus montes sagrados, respeto que manifiestan por medio de visitas anuales acompañadas de votos, de ofrendas y de oraciones. Despues de haber venerado la cuna de los pueblos, se veneró la de los cultos; despues los sitios que recordaron grandes hechos, nobles trabajos y excelsas virtudes; despues los hombres que se hi¬ cieron ilustres con hazañas heróicas ó religiosas. Asi fué como el reconocimiento del pueblo judio conserva siglos hace el sepulcro de Ester y de Mardoqueo, á donde todos los hebreos esparcidos por el Asia van en romería hace dos mil años. ¡Cosa bien singular y estraña es que el sepulcro de dos desterrados, levantado por la gra¬ titud dealgunos cautivos, haya sobrevivido al grande imperio de losAsiriosy que sea el único monumento que se salve del olvido de las ruinas, de Ecbátana! El hombre es como la hiedra; es preciso que se apoye en alguna parte, preciso que algo le sostenga para que tenga el valor de vi¬ es vir. Cuando no encuentra ni simpatías, ni consuelo entre sus seme¬ jantes evoca como por instinto á los habitantes de un mundo Difj or, y reclama de ellos los socorros que la sociedad le rehusad que no puede otorgarle. El protestantismo que descolora y pulveriza todo lo que toca, no ha omitido el abolir las visitas piadosas que han hecho todos los cristianos de todos los siglos á los lugares que Jesucristo santificó con sus tormentos, ó que su madre hizo célebres con sus beneficios. Los turcos, enemigos furiosos de las imágenes, han encendido lámparas de oro delante de los altares de María; pero ¿qué protes¬ tante ha orado delante del pesebre de Belen, en donde oraban Sala- dino y el Califa Ornar? «Son supersticiosas, dicen ellos,esas devo¬ ciones locales, Dios está en todas partes.» Y ¿quién lo duda? Los ca¬ tólicos saben ya^la primera pregunta de su catecismo; saben y sa¬ bían quince .siglos antes que hubiese en el mundo un fraile após" tata llamado Lutero, que Dios escucha en todas partes la oracioh EN MONTSERRAT. 2 43 de las almas fieles, y que en todas partes esa oracioo es oida. Pero, ¿quién priva à Dios de conceder algunas gracias particulares á esos antiguos santuarios en donde se ha complacido manifestar con fre¬ cuencia su poder por medio de prodigios? ¿Acaso el hombre no es- perimenta en sí mismo un sentimiento de cariño y predilección por el pedazo de tierra que ha labrado con sus manos, por el árbol que ha plantado, por el hombre á quien ha salvado de un naufragio esponiendo su vida? El lugar que le recuerda un acto de bondad ¿no es acaso el mismo que deheria escoger para solicitar otro? Si Dios detesta en tal grado la iniquidad, que devmta la viña del im¬ pío y entrega su tierra d las yerias^silvestres y á las bestias de la so¬ ledad, ¿no puede tal vez inferirse por la inversa que bendice y pro¬ tege los lugares donde se verifican las afectuosas escenas que hon¬ ran á la humanidad? El ilustre Roborston á quien no han cegado las mezquinas preocu¬ paciones de su secta, reconoce altamente los beneficios que debe la Europa á las peregrinaciones do Ultramar. En primer lugar la emancipación de los comunes, la creación del comercio y de la ma¬ rina, la propagación de las luces, la mejora de la agricultura y la introducción de un gran número de plantas, árboles y cereales que contribuyen en la actualidad á la subsistencia de los pueblos occi¬ dentales, y además la manumisión ó libertad de los siervos á la que contribuyen las romerías mas que otra cosa, porque el señor feudal que se mezclaba á pié descalzo y con el borden en la mano á los pe¬ regrinos de todas clases que emprendían con él juntos algun santo viaje, compre odia mas fácilmente en esas horas de humildad y pe¬ nitencia que esos á quienes los antiguos esclavos tan despreciados, ponían en la clase de cosas, eran sin embargo sus hermanos de¬ lante de Dios; y cuando él bahía obtenido la gracia que iba á im¬ plorar lejos da su castillo en algun antiguo santuario, ocurríale entonces la piadosa idea de hacer libres á un cierto número de sus en honor de Jesucristo, enemigo de la esclavitud, y de la vasallos Virgen María^ cuyas entrañas no respiran otra cosa qne dulzura y misericordia. Las romerías que traen la fecha del diluvio, que han sido recibi¬ das ea tolos los pueblos y que fortifican entre los católicos el sen¬ timiento religioso, abriendo el alma á una multitud de emociones generosas y santificantes, son, pues, por mas que digan los protes¬ tantes, que ninguna inteligencia tienen del corazón humano, una cosa buena, loable, útil y agradable á la Divinidad. Nosotros ve¬ mos esas piadosas prácticas establscidas desde los primeros tiempos de la Iglesia; María, las santas mugeres y los Apóstoles fueron sin duda los primeros peregrinos, y los fieles de Europa y de Asia si¬ guieron prontamente sus pasos para visitar á Nazareth, á Belen g Î44 TRES DIAS alGólgota. Los mismos musulmanes, cuando conquistaron la Pales¬ tina, fueron á orar á Bolenenla cueva donde habla nacido Issa Re- soul (el Señor Mesías). A mas de los sitios de Redención, hahia en la Tierra Santa mu¬ chas romerías famosas. Nuestra Señora de Edesa en Mesopotamia, á donde iban en tropel los primeros cristianos; Nuestra Señora do Seydnaí, donde un sultan de Damasco fundó una lámpara perpé¬ tua en reconocimiento de un beneficio que hahia obtenido por in¬ tercesión de María; Nuestra Señora de Belment, á dos horas de dis¬ tancia de Trípoli; finalmente Nuestra Señora de Tortosa, cuyos milagros la edad media resonaban en toda la cristiandad, á en donde los mismos musulmanes han conducido algunas veces á sus hijos para hacerlos bautizar, en la persuasion de que esta ceremo¬ nia debia preservarles de todo mal, gracias á la protección de la santa Virgen. Las peregrinaciones á la Madre de Dios nada han perdido de su fervor en el Asia; y los francos se admiran algunas veces de encon¬ trar mugeres turcas orando devotamente en el sepulcro de la Vir¬ gen con las hijas de Sion, las ricas armenias, las griegas de los países de ultramar y las árabes católicas. «El culto de la Virgen entre las naciones cristianas del Oriente, dice el sábio autor que acabamos de citar, es una de las cosa.s que llaman mas la atención del viajero, y á la verdad es digna de notarse una devoción que somete el destino humano al poder de una muger en un pais en que la muger no es contada para nada.» De todos los santuarios de María, dice el abate Orsini en su His¬ toria de la Madre de Dios, de quien hemos tomado estos apuntes, el de Montserrat en España es el mas pintoresco y el mas extraordi¬ nario por lo que miraá su situación. Tocante á la parte higiénica, hé aquí lo que acerca de las rome¬ rías dice el Sr. Lonuma (1). «EL primitivo móvil de las romerías fué la piedad, la devoción, el espíritu religioso tan hondamente arraigado en el corazón del hombre. Jovellanos, considerando las romerías como una de las fies¬ tas mas antiguas de los españ.oles, dice: «La devoción sencilla los «llevaba naturalmente á los santuarios vecinos en los dias de fiesta «y solemnidad, y allí, satisfechos los estímulos de la piedad, daban «el resto del dia al esparcimiento y al placer.» Todo, empero, degenera en manos del hombre: ese esparcimien¬ to y ese placer llegaron á constituir muy pronto lo esencial del via¬ je, paseo ó peregrinación. A falta de otros comprobantes, ahí están nuestros antiguos refranes, testimonios decisivos y fallos inapela- (1) Monitor de ¡a Satwd, iiúm. IX correspondiente al 1.» de mayo de 1838. EN MÔNTSERftAT. Î4ï bles. Romeria de cerca, mucho vino ypoca cera, ñoMan áecir nuQs- tros mayores para dar á entender que muchas veces se toman por pretexto las devociones para la diversion y el jaleo.—1 las rome¬ rías y las iodas, van las locas todas, es otro refrán harto significati¬ vo.—Por último, Quien mtichas romerías anda, tardea nunca se santifica, es otro refrán no menos decisivo. Pero, abusos aparte, la higiene aplaude las romerías. En primer lugar, toda romería supone ejercicio, y ejercicio al aire libre, al aire del campo; y la rusticación, especialmente para los moradores de las ciudades y pueblos numerosos, es un ejercicio por demás saludable. En segundo lugar, las ermitas, los santuarios, objeto de la ro¬ mería, suelen estar situados á alg-una distancia, en un cerro, en una altura, en una montaña, y, como se ha dicho muy profunda¬ mente, las montañas acercan la tierra al cielo-, son el zócalo provi¬ dencial de los santuarios y de las ermitas. Por esto también se en¬ cuentra en las montañas la salud del cuerpo y la'paz del alma. Por otra parta, apenas hay ermita ó santuario que no tenga anexo su manantial-de agua fresca, pura y cristalina, de agua eminentemente higiénica cuando menos, y no pocas veces medi¬ cinal por su composición química, y mas medicinal todavía por las virtudes misteriosas que con mas ó menos fundamento le atribu¬ yen la tradición piadosa y la experiencia de algunos casos. En las ermitas ó santuarios venérase siempre alguna efigie sa¬ grada, muchas veces de maravillosa procedencia, y fervorosamen¬ te invocada por los dolientes y desgraciados para alcanzar el ali¬ vio de sus males ó quebrantos: y la higiene considera como in¬ fluencia altamente provechosa el fomento de la esperanza, del con- flar en la intercesión de los Santos. Este bálsamo del corazón no se vende enboticas, y sin embargo no pocas veces hace prodigios. las Es una crueldad, cuando menos, el negar su existencia y burlarse da su eficacia, insultando de pasada las piadosas creencias del pueblo. Así como hay una medicina moral, tanto y mas poderosa que la física ó material, existe también una especie de terapéutica sacra, de tantas y mas virtudes que la farmacológica. Nosotros no negamos el poder de esta; pero tampoco consentiremos que se nie¬ gue la eficacia coadyuvante » Las peregrinaciones por devoción ó en cumplimiento de algun voto hecho, se llaman entre nosotros romerías, porque las princi¬ pales se hacían á Roma: de ahí también el llamarse romeros los devotos peregrinos. a4fi TRES DIAS Apuntes para una romería á Montserrat. 5 Va.á las 8 y á las 10 de El ferro-carril de Martorell sale á las la mañana; á las 12 á las 3 y á las 6 de la tarde, en verano. El primer tren varia en abril, mayo, octubre y setiembre á las 6, en febrero y noviembre á las 6 '/a > y en diciembre y enero á las 7, en cuya época el segundo sale á las 7 El último tren de la tarde sale en abril y setiembre á las 6, en marzo y octubre á las 5, en febrero y noviembre á las 4 y,, en diciembre y enero á las 4, en cuya época el tren de las 3 sale á las 2 1/2. De Martorell á la llegada délos trenes l.°de la mañana y de las 12 Va de la tarde sale de ñjo un coche para Collbató, con el cual se puede hacer el viaje hasta el monasterio en 3 V2 horas. En la calle del Hospital, núm. 4, frente la fonda de Cap de Creus se despachan los asientos hasta Collbató al precio de 6 rs. vn , y se reciben los encargos de las caballerías para subir la montaña. A la llegada de los demás trenes suele haber también carruajes para Esparraguera y Collbató. En este último punto hay buenas posadas, con cómodas habita¬ ciones y esmerado servicio á precios equitativos. Los dueños de las mismas proporcionan las caballerías para subir al monasterio á 8 rs. los caballeros y 10las señoras por razón del sillon, con su cor¬ respondiente mozo de pié. Los trenes del ferro-carril de Barcelona á,Zaragoza salen á las horas siguientes: Primero. Segundo. Tercero Enero, noviembre y diciembre. ■ 6 Vi 11 Vi 3 Vi Febrero • 6 Vi 11% 4 Vi Marzo y octubre . 6 Vi 11 Vi 4 Vi Abril y setiembre . 53/, 11 Vi 5 Vi Mayo, junio, julio y agosto. . • 5 3/, 11 Vi 53/i Los domingos y dias festivos se suprime el segundo tren, salien¬ do en su lugar uno á las 9-34 7 otro á la 134. Los precios son 20,15 y 10 rs. vn. según la clase. De Manresa salen media hora antes que de Barcelona, pasando por ¡a estación de Monistrol Vi de hora despues de su salida de la estación de Manresa. Los precios de Monistrol á Manresa y vice¬ versa son 6, 4 y 3 rs. A la llegada de cada tren, escepto el último, salen de la estación de Monistrol coches pagándose 8 rs. por asiento y á G rs. el regreso del monasterio á Monistrol. En dicha estación hay también otros EN MONTSERRAT. 2i7 carruajes. Udos y otros emplean unas 3 horas en recorrer la carre¬ tera que llega hasta el monasterio. Los asientos se despachan en Barcelona en la administración de diligencias de Tarragona al la¬ do del pasaje de Bacardí. La estación dista de la villa de Monistrol una media legua. En Monistrol hay, á la entrada da la villa, una grandiosa posada en la que se sirve muy bien á los viajeros. Hay mesa redonda y cómodas habitaciones. De Monistrol al monasterio por el atajo (dressera), hay cinco cuartos de hora. ' En Montserrat hay fonda, en la que se sirven comidas á mesa redonda á 10, 12 y20 rs. Sirve también á raciones y arregla al¬ muerzos y meriendas para llevárselas á la montaña, proporcionan¬ do los correspondientes guias. En la misma y en la tienda de comes¬ tibles hay depósito de embutidos, jamones, vinos, licores y todo lo conveniente al ramo de repostería. En el piso bajo de la hospedería hay una tienda de comestibles donde se espende todo lo correspondiente á dicho ramo. En la misma haj' un estanco provisto de toda clase de tabacos. Los aposentos de Montserrat los proporciona el encargado del monasterio en la hospedería. No se exige importe alguno para ellos, únicamente se admite lo que se dá en clase de limosna. Se ofrecen por rigoroso turno y el monasterio proporciona el menaje. Para visitar las cuevas, es necesario dirigirse á una de las dos posadas de Collbató, y satisfacer los gastos según la siguiente ta¬ rifa: Cada guia para las cuevas. . 14 reales. Cada antorcha 10 » Cada fuego de bengala.. . . 16 » Derecho de entrada 2 » por persona. Una persona curiosa que ha verificado varias escursionesá Mon- serrat ha hecho las siguientes observaciones: Es preferiblesubir al monasterio por la parte de Collbató y bajar por la de Monistrol por las ventajas siguientes: subiendo á primera hora de la mañana no incomoda el sol, las piedras no resbalan tanto y es menos peligrosa una caída. De esta manera, dice, es mas pintoresca la romería, se pueden cómodamente visitar las cuevas y se disfruta de todos los puntos de vista de la montaña, de las dos líneas de forro-carril, de las deliciosas márgenes del Llobregat, y de la pintoresca campiña del Vallés. Haciéndolo así añade se puede visitar la villa de Molins de Rey y su suntuoso puente, la de Martorell y el atrevido arco del diablo, la de Esparraguera con su notable campanario sin escalo¬ nes, la de Tarrasa con sus antiquísimas iglesias, y la de Sabadell con sus cien chimeneas de otras tantas fábricas de paños. PÍLDORAS DE DIÜNTSERRAT. Al ocuparnos en la pág-. 10 en las yerbas que crecen en este pro- digloso monte, dijimos cuatro palabras acerca de las Pildoras de Montserrat que confecciona en su laboratorio el laborioso, filán¬ tropo é inteligente farmacéutico el Dr. Font y Ferrés, condecorado por S. M, la Reina con la cruz de la órden civil de la beneficencia; miembro de varios cuerpos científicos y autor de muchas produc¬ ciones literarias. Hé aquí el resúmen del opúsculo que el referido profesor ha pu¬ blicado para la instrucción de los enfermos que quieran curarse por medio del mencionado medicamento. Á LOS ENFERMOS. Ars medica tota in observatlonibus. Fed. Hoffmann. Diez años hace que mis frecuentes y especiales excursiones á la caprichosa ycélebre montaña de Montserrat, me han dado ocasio¬ nes de admirar el rico caudal de plantas medicinales que se en¬ cuentran con profusion en todos sus dilatados y fragosísimos con¬ tornos: diez años hace que estoy ensayando algunos de sus pre¬ ciosos vejetales, admirando constantemente curaciones asombro¬ sas, obtenidas por sus virtudes tan sorprendentes y extraordinarias que amenudo dan la salud á un sin número de enfermos desahu¬ ciados por la facultad. La oportunidad de tener mi patrimonio de Collbató colindante con la montaña, y la amistad que me ha unido siempre con los piadosos cenobitas del tan célebre monasterio, han dado márgen á que consagrase allí, en el retiro, días enteros al exámen de algunos vejetales, confeccionando varios medicamentos hasta obtener el mas satisfactorio resultado, llegando mi afición al extremo de plan¬ tear el laboratorio, al pié de este monte singular en medio del mas delicioso y solitario retiro, en el cual me prometo sacar ópimos frutos en beneficio de la humanidad y de la ciencia. ENTMONTSERRAT. 249 Por de prontoson ün buen testimonio de mis desvelos, las pre¬ ciosísimas Pildoras de Montserrat, el Bálsamo pulmonar, el Un¬ güento balsámico, el Bálsamo antireumático, los Polvos estomaca¬ les y el Elixir vegetal, cuyas virtudes van descritas en sus respec¬ tivos opúsculos. La popularidad que en todas partes tienen nuestros especiales medicamentos del Montserrat, de este monte catalan, sagrado por su destino, maravilloso por su forma y altamente importante para la salud del género humano, recomendados por tantos facultativos como á remedios seguros y eficaces para combatir con seguridad tantísimas enfermedades, y las curaciones por otra parte, de tan¬ tos millares de enfermos desahuciados que reconocidos las bendi¬ cen, es el testimonio mas elocuente del aprecio que el público les dispensa. Cábeme la satisfacción, por último, de que mis continuados des¬ velos para la cura radical de las principales enfermedades, no se apoyan en una vana y sútil teoría, sino en una serie de observa¬ ciones prácticas y de curaciones asombrosas, con las cuales he sido útil á tantísimos enfermos, única ambición á que aspira una alma humanitariay sensible y único móvil que guia y ha guiado siem¬ pre mi corazón. Barcelona 10 de Julio de 1856. Joaquin Font y Ferrés.^ PÍLDORAS DE MONTSERRAT. Remedio anti-bilioso, depurativo-pnrgante, de eflcacisimos efectos contra toda clase de enfermedades humorales y sanguíneas. De la salud á la enfermedad no hay mas que un paso, y á veces tan corto ó contingente, como contingente y breve es el espacio que media entre nuestra vida y la eternidad. Una levísima ráfaga de aire, la súbitainspiración de miasmas deletéreos ó mefíticos, una ligera indigestion, ó una inopinada y muchas veces insignificante impresión ó conmoción moral, bastan y sobran para romper el de¬ licado equilibrio sustentador de la salud del cuerpo y acarrearle desórdenes y dolencias mas ó menos graves y funestas. Pero,-como quiera que este tránsito sea rápido y activo, á excep¬ ción de aquellos accidentes violentos y terribles que, como la apo- plegía fulminante cortan instantáneamente el hilo de la vida, pué¬ dese atajar y destruir de un principio el gérmen de las enfermeda- 33 aso TRES DIA-S des, ó cuando menos disminuir y contener su acción y neutralizar sus efectos desastrosos. Sin temor de ser por nadie desmentido, puedo decir, que por lo menos, las cuatro quintas partes de las enfermedades que llegan á adquirir un carácter de gravedad muy importante, no pasan de levísimas y transitorias dolencias cuando son combatidas en su origen con el debido acierto y energía. El metódico uso de las Pildoras de Montserrat tomándolas en los | primeros síntomas de las enfermedades, y aun de las que están ya inveteradas ó que hayan aparentemente desaparecido, es suficiente para hacerlas abortar, evitando así á los enfermos padecimientos insufribles, y á veces la muerte misma, puesto que su virtud de¬ purativo-purgante tónico-antiflogística las coloca en primera lí¬ nea entre los mas beróicos remedios. Las Pildoras de Montserrat no solo son un poderoso preservativo de las enfermedades, sino que curan con admirable rapidez y buen éxito, desde las ligeras ó recientes hasta las antiguas reputadas por incurables: ellas dan gran vigor al estómago, entraña en que to¬ man origen las principales dolencias, aceleran la circulación, pu¬ rifican y fluidifican la sangre, excitan el apetito, favorecen la di¬ gestion, curan las enfermedades nerviosas, las escrofulosas, las reumáticas y las gotosas, las predisposiciones apoplécticas; el es¬ treñimiento habitual de vientre, las palpitaciones del corazón, y | tantísimas otras dolencias que por todas partes rodean al hombre. Los principales componentes de las Pildoras de Montserrat., sou la Rabarbarina, el extracto de la flor de la Abisinia, el de Zarza¬ parrilla, el de Aloes y los de varias plantas depurativas, oriundas de la famosa montaña de Montserrat, plantas que son de virtud portentosa y que superan en mucho á las de su misma especie, co¬ mo corrobora un antiguo poeta catalan que extasiado allí de tanto prodigio escribió la siguiente octava real: Sin agua, sin semilla y tierra poca. Árboles, matas, yerbas, lindas flores. Visten las peñas de alegría loca. Sin que el agosto ofenda sus verdores: Milagro es cuanto el hombre en ellas toca. Obra son de los Cielos sus primores. Que aquí, como es M.\RIA la hortelana, Medran las plantas sin industria humana. Las Pildoras de Montserrat destruyen el gérmen fecundo de las enfermedades sin trastornar las delicadas fibras de nuestro cuerpo, sin herir su sensibilidad exquisita y sin perjudicar la integridad de sus principios constitutivos, que son la base y sustentáculo de la salud y de la vida. EN MONTSERRAT. 5S1 El USO délas Pildoras de Montserrat favorece la transpiración cu¬ tánea, cura el embarazo intestinal, los cólicos y las enfermedades del hígado, abre el apetito y evita varias enfermedades, compañeT ras casi inseparables de la vejez. Las personas de vida sedentaria, las obesas é hidrópicas, las de¬ dicadas á trabajos mentales, las que padecen almorranas, herpes, enfermedades humorales y secretas, las propensas á ataques apo- pléctlcos, etc., con solo el metódico uso de dichas pildoras, evacua¬ rán fácilmente la superabundancia de las heces ventrales sin pujos ni incomodidad. Las Pildoras de Montserrat reúnen toda la energía de la acción evacuante, sin ninguno de los inconvenientes que suelen acompa¬ ñar á las demás preparaciones purgativas especialmente si se com¬ ponen de drásticos. Menos estrepitosos que estos medicamentos, y nada irritantes, no exigen como ellos el cúmulo de precauciones y aquel estricto régimen de vida, que suele arredrar á la mayor par¬ te de los enfermos. La medicación por medio de las Pildoras de Monserrat, lejos de empezar por exigir el ayuno absoluto para su tratamiento, requie¬ re por el contrario, la previa ocupación alimenticia del estómago para producir sus efectos con mayor energía' é igual benigni¬ dad. Penetran, como los drásticos, por todas las vias de la circulación, promoviendo la derivación y evacuación de los humores viciados, al paso que su virtud estomacal ó corroborante auxilia la acción de los zumos gástricos, y acelera y perfecciona por consiguiente las funciones de la digestion. Obrando sobre la masa humoral, sin afectar en lo mas mínimo la sensibilidad orgánica, no tienen ne¬ cesidad de aquellas precauciones que no pueden omitirse sin gravísimo peligro con los otros purgantes. Las Pildoras de MO'-.tserrat transigen, por el contrario, con todos los caprichos del paladar de los enfermos, y permítenles toda clase de ocupaciones y desahogos, con tal que no traspasen los límites de la moderación que las leyes de la higiene y de la prudencia pres¬ criben, aun á los mas sanos y robustos individuos. Pero ¿á qué será debida esa pasmosa calidad inofensiva de las Pildoras de Montserrat, á la verdad pasmosa si se compara con el estricto régimen que reclaman las otras medicinas purgativas? ¿En qué consistirá esa notable diferencia, siendo los efectos unos mismos....? No lo sé, ni he tratado de investigarlo. Siempre he creido supèrflua, ociosa é impertinente, cuando menos, toda ten¬ tativa dirigida á penetrar los fenómenos que pasan en la recóndita máquina de la viviente economía. El hecho existe, aparece con toda su elocuente é incontrastable ÎSÎ TBES DIAS realidad; se le Té, se le palpa, se le examina, se le estudia pero en vano. La causa de su producción siempre queda encerrada, in¬ visible, impenetrable. El denso velo del arcano la oculta á las ávi¬ das miradas del sabio, y cuanto mas se afana la ciencia en pene¬ trarla, cuanto mas se investiga, tanto mas se enreda y confunde en el enmarañado caos de las flexibles hipótesis y de las aventura¬ das conjeturas. El hecho existe, como existe el individuo, como existe el hombre en el tiempo, como existe por la vida que nunca alcanzó á descifrar. ¿Cómo, pues, querer darse razón de lo que pasa en las profundidades de esa misma existencia, de esa misma vida incomprensible para el mismo que la goza? ¿Qué es la vida? Arcano, misterio que no se explica, porque nose comprende. Se nombra y nada mas. Vivir, es existir, es no estar muerto... ¿Qué es la enfermedad? Otro enigma también inexplica¬ ble en sus causas. es cesar de estar bueno: la enfermedad Enfermar es salud. Pero ¿qué es la salud? ¿qué es remedio? la alteración de la ¿cómo obra el remedio? ¿porqué virtud? ¿porqué sus afectos son tan varios? ¿porqué son sus impresiones tan distintas? ¡Inútiles pre¬ guntas! ¿Porqué matan los venenos? ¿Porqué nutren los alimentos y conservan la existencia? ¿Y porqué también unas mismas vian¬ das regalan el paladar de unos y provocan náuseas y asco á los , otros? Aun mas ¿porqué los mismos venenos que á unos matan, sirven á otros de alimento, y porqué los manjares que á unos nu¬ tren, son para otros un mortal tósigo? ¡Fenómenos extraños, pero ciertos é irrefragables...! El hecho, y no mas que el hecho: fuerza es queáél nosatengamos. Ysi, porlo queála sorprendente eficacia de las Pildoras de Montserrat toca, quisiésemos aventurar una explica¬ ción, diríamos (á riesgo de que la impiedad de algunos necios nos tachára de fanáticos) que las plantas aromáticas que v'egetan y ño- recen en Montserrat, tienen una virtud especial, un verdadero quid dil·inum muy en armonía con el privilegiado destino que el dedo de Dios señaló á aquellas fragosidades portentosas que acercan la tierra al cielo, sublimando la piedad del alma y restitujmndo la salud del cuerpo. El hecho es que las Pildoras de Montserrat purgan, limpian, y descartan de la economía Ibs humores viciados y mórbidos que causan gérmen el vicio corruptor, le la dolencia; que atacan en su combaten, le aniquilan promoviendo la renovación total de la masa fluida de los humores y restableciendo por este medio la salud. Ello es que hacen esta benéfica revolución humoral, sin estrépito y sin trastorno notable, no constituyendo durante el tratamiento al pa¬ ciente, en aquel estado de excitación que tiene de recatarse caute¬ losamente de toda comida cruda ó excitante, de todo guisado fuer¬ te, de toda bebida fria y espirituosa, y que no encuentra una gra- EN JIONSERRAT. Í53 ve conting-encia, un peligro inminentísimo en cada mutación ó cambio del ambiente atmosférico, como suele acontecer con los demás tratamientos. En la depurativo se halla demostrado que exposición del método las afecciones tan numerosas que atacan á la especie humana, no pueden atribuirse, sino á la alteración de los humores, y que por consiguiente el solo medio de restablecer la salud, es renovar la masa humoral reemplazando con flúidos sanos los humores altera¬ dos ó viciados. En efecto, el estudio de las funciones animales en¬ seña que el mas lijero desórden que les sobrevenga, acarrea en sus humores una alteración mas ó menos notable. Por ejemplo, todo el mundo sabe que los alimentos que tomamos cada dia para reparar nuestras pérdidas, los recibe el estómago, luego los intestinos, y que en estos órganos sufren un trabajo que se llama digestion. Si esta función se hace bien, suministra buenos flúidos nutritivos para reparar las pérdidas que tenemos á cada instante, y nuestros órganos, estimulados convenientemente, fun¬ cionan bien y producen humores sanos. Pero si, por alguna causa, cualquiera, la digestion es desordenada, resultan malos los mate¬ riales nutritivos, que por consecuencia de su absorción vician los humores y trastornan las funcioues circulatorias de la sangre, de¬ sarreglando el equilibrio, y produciendo la alteración de toda la masa humoral. Lasenfermedades humorales pueden porvenir también de otra muy poderosa causa que, aunque relacionada con la digestion, obra independientemente de ella en muchos casos, y consiste en la falta de equilibrio entre las dos funciones que son la asimilación y la excreción. En estado de salud se verifican estas dos funciones en el organis¬ mo animal, sin ningún desarreglo ni interrupción, es decir, que simultáneamente suceden pérdidas y nuevas adquisiciones en to¬ dos los órganos y humores de nuestro cuerpo, pero en cantida¬ des mayores ó menores proporcionalmente á la edad de los indi¬ viduos. En la primera edad, que es la de desarrollo, las fuerzas asimila¬ tivas sobrepujan á las de la excreción, ó en otros términos, la asi¬ milación de los completa, absoluta; es productos de la digestion es decir, sus productos son empleados al acrecimiento de nuestro cuerpo, á la formación de los músculos y de los huesos etc. etc.— En la segunda edad, que es la estacionaria, edad viril ó de la ju¬ ventud, es aquella en que se pierde generalmente tanto como se gana, los músculos tienen ya todo el desarrollo posible y la osifi¬ cación acaba de completarse.—En la tercera edad, que es la de decadencia, las pérdidas son mayores que las reparaciones. No !5i TRES DIAS basta,pues, para conservar la salud que la digestion sea buena, ó que el estómago elabore buenos materiales para la asimila¬ ción y conservación del individuo, es indispensable ademas , que las partes inertes que se desprenden del organismo, ó sean aquellos jugos digestivos cargados de humores, desales, de áci¬ dos libres etc. etc. acumulados en todo el sistema, tengan libre salida por los diferentes conductos, como son la piel, el aparato urinario, el tejido mucoso del aparato respiratorio, etc. etc. Toda vez que sobrevenga un obstáculo á la libre expulsion de estas porciones inútiles del organismo animal, por ejemplo, una supre¬ sión de transpiración, habrá un trastorno mas ó menos grave, se¬ gún sean las cavidades en donde se hayan acumulado, y el grado de alteración que hayan sufrido en ellas, y en tal caso habrá una verdadera plétora humoral. Las Pildoras de Montserrat contemporizan con toda especie de viandas y condimentos, y con el uso moderado de las bebidas es¬ pirituosas; no se niegan á'producir sus saludables efectos por fria ó calorosa que esté la temperatura, ni prescriben el recogimiento ni hasta en los dias mas borrascosos, ni vedan el trabajo, ni impi¬ den entregarse á toda clase de ocupaciones, ejercicios y esparci¬ mientos; circunstancias que contribuyen á hacerlas preferibles á todos los demás evacuantes, por lo común rodeados de un numero¬ so tren de enojosas prohibiciones. El uso de las Pildoras de Montserrat evita las sangrías, pues de todas las prácticas que perceptua la creencia vulgar para evitar los males que pueden originarse de la mudanza de estación, ninguna es tan perjudicial y contraria á la naturaleza como el sangrarse una ó mas veces con el objeto de combatir un temor con frecuencia in¬ fundado; debe evitarse á toda costa la extracción de la sangre que es sin disputa el principio esencial de la salud y déla vida, porque, el resultado verdadero de la sangría es el quedar el cuerpo débil por la falta de la sangre, que si la buena alimentación consigue reparar con el tiempo en la cantidad, nunca en la calidad vuelve á ser la mis¬ ma, pues es reemplazada por una sangre artificial, linfática, débil y cargada de humores (1). (1) En corroboración de esui palmaria verdad diremo?, como dice el Monitor de la Salud, que el doctor Bourdon, en el tomo T, libro IV, capitulo XVf, de su ha-blando funesto influjo de la medicina de nuestros dias sofreía inteligencia y sobre la fuerza corporal de los pueblos de la Europa moderna^ dice Ip biguienie: Los antiguos romanos liacian sangrar ¿ los soldados que babian cometido al¬ .. guna falta grave. Era un medio de castigarles por su falla, y do retraerles de come¬ ter nuevos delitos... ¡Cuástos hombros se librarian de los remordimientos o del su¬ plicio, si se les sangrara à tiempo! tHoy nosotros curamos por el mismo estilo que los romanos castigaban. A costa EN MONTSERRAT. 255 ¿Qué mas diremos en elogio de las Pildoras de Montserrat? diremos que la práctica ha confirmado plenamente sus virtudes; no pretendo decir por esto que sean una panacea infalible, des¬ graciadamente conozco la rebeldía y la incurabilidad de ciertas enfermedades, pero aseguro que por su benignidad no solo no ofrecen riesgo alguno á los enfermos mas delicados, sino que es del todo imposible que puedan empeorarles, todos los dias tengo motivos de admirar curaciones tanto mas dignas de apreciar por cuanto son de aquellas crónicas que babian apurado sin resultado todos los medios conocidos: en una palabra, tonizan la organiza¬ ción en la infancia, conservan la salud en la edad madura y reju¬ venecen al individuo en la vejez, como lo justifica el curioso album que voy arreglando, autorizado de muchas firmas respetables (1). Este conjunto de aventajadas circunstancias ha proporcionado á mis Pildoras de Montserrat una popularidad y un crédito supe¬ riores en mucho á todo encarecimiento. Aquí, como en otros pun¬ tos, se aumenta cada día el número de dolientes que buscan en ellas con la mayor fe el remedio á sus males. De todas partes llue¬ ven los pedidos de tan apreciable medicamento, de todas partes me vienen certificaciones espontáneas incluidas en cartas gratu¬ latorias, que son el testimonio mas auténtico, y por consiguiente mas indubitable, de su virtud curativa y de sus benéficos efectos, pues son consideradas como el mejor y el mas sencillo remedio para fluidificar la sangre y curar las enfermedades crónicas engen¬ dradas por causas morales y por la acritud de los humores. Vista la pasmosa virtud de las referidas Pildoras de Montserrat, y al objeto de contribuir con una pequeña limosna á su monaste¬ rio y dar mas á conocer este célebre monte, metrópoli de las mon¬ tañas, monte de la religion y de la gloria, donde tantos reyes, tan¬ tos príncipes y tantos guerreros ilustres han ido á orar y á doblar do su recobran nuestros enfermos su salud, sus fuerzas se van ü la par que sangro sus (üeciaNapoleon á su médico Corvisart) mirad que «sasauqrc^ dolores. ¡Cuidado! que tan profusament'' derramáis, sostenia la t;{í7a!—Napoleon conocía a! Iiombre; pero formaba demasiado buen concepto ele nuestra prudencia. Todos sangramos, porque sangraban nuestros maestros; y sangramos en todas enfermedades, porque en atgnuas es necesaria la sangría. Para exterminar el mal, acabamos con la vida; pa¬ ra que el rio no se desborde, secamos el manantial que lo alimenta. cPero cuando nuestros enfermos sanan, cuando vuestros soldados salen de nues¬ tros hospitales, en vano es que les pidáis fuerzas para trabajar, ni para procrear, ni valor para batirse; poiqueZítS hemos curado'.'.'.» (1) Estoy persuadido que los Seftores facultativos observadores, los que hagan un detenido, imparcial y concienzudo estudio de la eficacia de las Vtldorasde Mont- serrai, las usarán en el tralamiento de muchísimas enfcrriiedades y seran sus mas acérrimos y apasionados partidarios, puesto que á su exquisita bondad reúnen la hermosura y perfección de su plateadura que las hace simpáticas hasta à las per¬ sonas mas delicadas y escrupulosas. 236 TRES DIAS SUS rodillas, rendida su vencedora espada ante su rida de los Virgen tan que¬ catalanes, en cada cajita irá una medalla de su milagro¬ sa imágen, no dudando que la piedad de los fieles que usan este efi¬ cacísimo medicamento, apreciarán esta leve muestra de veneración fiácia la solícita é inmaculada Jardinera que cuida de tan plantas medicinales. preciosas PRECIO DE LAS PÍLDORAS DE MONSERRAT. Cada caja de 100 pildoras plateadas. . . . 20 reales. Cada caja de 50 id. id 12 » DEPÓSITO Botica Central, ^laza del Pino, Barcelona. Por lo general el uso continuado de dos 6 tres pildoras tomadas poco antes de acostarse,es el correctivo mas sencillo y eficaz de las enfermedades y su seguro preservativo. AVISO. Con las Pildoras de Montserrat se entrega un opúsculo mas voluminoso para guia de los enfermos, el cual manifiesta los preceptos que deben observarse durante la curación, las dosis de pildoras que según las diversas dolencias deben tomarse además y pone de relieve las ventajas de la medicina galénica ó humorista y traza un extenso paralelo entre los afectos curativos de las dichas Pildoras de Montserrat y los de los mas célebres purgantes drásti¬ cos reputados por heróicos. Siguen una infinidad de documentos de las de Sanidad de farmacia de esta subdelegaciones capital; de los Sres. facultativos de los hospitales civil y militar, de esta ciudad; de varios de varios académicos; catedráticos; y de tantos facultativos eminentes y de otras personas de alta categoría, todos debidamente legalizados, que justifican la superioridad de las Pildoras de Montserrat de reputa¬ ción tan universal, contando mil maravillas de ellas y concluye autor diciendo. el Prolija tarea fuera el continuar los resultados obtenidos en la práctica de los muchos facultativos que nos han honrado con sus ,caiv' íiM /ca'nttmyO^ Ae/ Cao /xlco^. CASA MASANA. ^ MARGANELL RRUCH DE DALT. MONIS- TROL. ■ BATO lüloj|. CaUe nveva íujue Vic/or/anfí. Es propífáaá dfl auior C-C-yM H Eiiniia ie S!" Ana OEiiiia k intouio. VEmila 3e Sanliago. AMoiia^io. B Safrelx ^^iniLda. 1 id. de S'' Cthz. P ]3. âe S!'" Cerôniffio. X Rmas 3e Miguel. C Capilla âe\ Acisclo. J id. de S® limas. 0 OialoTio y iiTaloT. Y Cueva 3e la Virgen D lí. 3e lo^posloles. R id. del BiaMo. REmiia 3e V' Maglalena. Z Sania Cecilia. E los áegoíalk L id. de Benilo. S id. de SI" Juan. P TiieiilE iel TRilagro. i\I id. de SI' Salvador. T id. de Y Onofre. G Cueva áe Juau Gariîi. X id. do la Trinidad. U li. de S^Calalina. EN MONTSERRAT. 257 certificaciones (1), y los de tantas personas de distintas clases y hasta de categorías muy elevadas que han curado radicalmente sus dolencias con solo el uso de nuestras Pildoras de Monserrat: hasta pues decir entre otras que merecieron la mejor recomenda¬ ción de los SS. Presidente y secretario del Ilustre Colegio de farma¬ céuticos de Barcelona—que el Ilustrísimo Sr. Obispo de Canarias, que tanto las conoce, al partir para su diócesis, se llevó 40 cajas, para su uso, el de sus familiares y para poder con ellas socorrer á algun desgraciado enfermo—y que la Administración de este Hospital general de Sta. Cruz, compuesta de los Ilustres señores Dean y Canónigo Penitenciario de la Santa Iglesia Catedral y dos señores del Cabildo Municipal, movida por la fama de que gozan las tales Pildoras de Monserrat, no vaciló en indicar á los SS. fa¬ cultativos que, tal vez seria conveniente el usarlas en el Hospital para bien de los pobres enfermos, y la facultad que ya las conocía, despues de haberlas ensayado con toda escrupulosidad, en multi¬ tud de enfermos de distintos sexos y edades, obtuvo unos resulta¬ dos tan satisfactorios que, de las certificaciones que me libraron se desprende que fueron mucho mas felices de lo que se prometían; que son en extremo útiles en todas las dolencias que sea necesaria la depuración de la sangre—que como purgantes son constantes sus efectos y por su benignidad preferibles á los demás de su clase por facilitar las evacuaciones alvinas de una manera pronta, segu¬ ra y agradable y no producir ni mediata ni inmediatamente la menor irritación—que abren el apetito y que han sido felizmente administradas en el tratamiento de varios empachos gástricos y enfermedades saburrales y de un gran número de enfermos cróni¬ cos que reconocian por causa un vicio humoral herpético, escrofu¬ loso ó sifilítico, dando felices resultados en las obstrucciones gas- tro hepáticas y en casi todos los males antiguos en que el enfer¬ mo se baile libre de calentura y esté en estado normal el canal alimenticio, y que recurren por fin á ellas con la mayor fe y confianza los numerosos empleados del Hospital, como á remedio preventivo en sus indisposiciones , obteniendo siempre los mas satisfactorios resultados. IVOTA. Para recibir de cualquier punto de España las Pildoras de Mon¬ serrat basta escribir al Dr. Font y Ferrés, botica Central, Barcelo¬ na, enviando el importe de las cajas que se pidan en una libranza (Ij lil aulor lia leiUü tniijs (islas certificaciones, las cuales esláii deliidanicnte ie- gaüzodas. 33 258 TRES DIAS 6 en sellos de franqueo, y & correo seguido se remitirán las pildo¬ ras al punto que se indique. Se evitará el extravío délas cajas, acompañando al pedido un sello de 2 certificados ; así irán las cajas certificadas á su rs. para destino, y evitarán reclamaciones y retardos. Los señores farmacéuticos, los drogueros y los comerciantes ó comisionistas de las poblaciones donde no haya depósito, que de¬ seen hacerse con las Pildoras de Monserrat y con los productos de nuestro laboratorio obtendrán los descuentos que tenemos esta¬ blecidos. Disposiciones generales de orden público que deben observar los viajeros en Montserrat. A mas de las disposiciones publicadas por el gobierno en toda reunion de gente, en la hospedería de Montserrat se hallan fijadas las siguientes Advertencias alplhlico. 1.° tengan gusto en que figure su nombre, Las personas que como Santísima en este Santuario de Mont¬ haber visitado á María serrat, pueden llegarse al despacho de aposentos, en cuyo cuarto se les facilitará lo necesario para inscribirse en el Album que hay al efecto. 2.» En atención al objeto que debe mover á visitar este Santua¬ rio, se prohibe en un todo tocar instrumentos músicos, como tam¬ bién el hacer ruidos que ofendan á los que quieran estar recogidos, y desdigan del lugar que ocupan. 3.^ Se suplica á todas las personas, se sirvan abstener de po¬ ner nombres, tanto en las paredes de los toda clase de letreros ó aposentos como en las de fuera, para cuyo fin está destinado el Album arriba indicado. áP Los señores aposentados tendrán la bondad de devolver al tiempo de marchar la ropa y las llaves de sus habitaciones al pa¬ dre Aposentador ó á la persona que delegue. En la fonda hay impreso el siguiente aviso AL PÚBLICO. En este establecimiento no se vende artículo alguno de comida. EN MONSERRAT. 269 ni bebida, al menudeo y crudo; solo comidas cocidas 6 adereza¬ das, y las bebidas anejas. Pero al que guste, se le servirá la comi¬ da en sus cuartos-aposentos á todas horas, igualmente que el de¬ sayuno ó chocolate. No se hospeda á nadie. No se permite bailar, cantar, ni tocar instrumento alguno, igual¬ mente que en lo restante del recinto del Santuario. Se abre al amanecer, y se cierra indispensablemente todos los dias délos meses de junio, julio, agosto y setiembre, una hora despues del toque de oraciones. No se permite juego de clase alguna, aunque permitidos en otras partes. No se sirve café mas que á los que comen en él, despues de comer. El P. Aposentador cuida de la remisión y entrega de la corres¬ pondencia que entra y sale de Montserrat, y en la puerta de la ofi¬ cina se fija la lista de las cartas que no se hayan ido á recoger. FIN DE TRES DIAS EN MONTSERRAT. ÍNDICE rát. Prólogo - 6 ^ ^ Introducción . . . . 7 DIA PRIMERO.—EL MONASTERIO 15 Invención de la sagrada imagen 20 Fray Juan Garin • . 23 Fuente del milagro 28 Birolay de santa María 29 Hospedería de los pobres 32 Enfermería de Legos 33 Actual Hospedería 3i Antiguo'monaslerio 35 i Pórticos 46 Iglesia nueva 50 Trasladacion de la Sagrada Imagen 00 Sacristía 63 I Camarín 75 ' Cofradía de la Virgen de Montserrat 84 Capillas altas y coro 85 Biblioteca 88 Regla de S. Benito 89 Otras piezas del monasterio.—Continuación del relato histórico. ... 95 Destrucción del.monasterio 97 Moderna restauración 101 Campanario 103 i La Escolania 103 I 1.o Catálogo.—Escolanes de Montserrat de esclarecida nobleza 114 I 2." Catálogo.—Monjes que habiendo sido escolanes llegaron â ocuparon puestos distinguidos en la órden benedictina abades, ú 116 3." Catálogo.—Discípulos mas notables en la carrera musical que han sali- 1 do de la escolania de Montserrat, cuyos nombres han llegado hasta no- 1 sotros 120 í 4.'Catálogo.—Maestros que ha habido en la escolania 126 ' Miranda de los monjes 130 * DIA SEGÜNDO.-LAS ERMITAS 137 V Santa Ana 139 Santa Cruz 143 San Dimas ' 145 Santísima Trinidad * . l48 San Salvador. 150 San Benito ' 152 San Antonio 154 San Gerónimo 166 Santa Magdalena 159 San Onofre 161 262 ÍNDICE. San Juan 163 Santa Catalina - 165 Santiago 168 Capilla de San Miguel 169 Cueva de Juan Gai'in 170 Cueva de.la Virgen 171 San Acisclo y santa Victoria 173 LosApósloles . . . 173 Santa Cecilia 174 DIA TERCERO.—Las coevas 179 Primera cueva 186 La cocina 187 El Mansueto 188 El Camarín .... 190 Caverna cu miniatura, tocador de los Sílfides 190 El pozo ó pozo del diablo 191 Gruta de las estalâctitas 193 Gruta del elefante ■ 194 Boca del infierno, ó segundo pozo 194 ■Ipaleria de los fantasma^ 19S Gruta délos murciélagos 193 Salon de las columnas 196 Salon del ábside gótico 196 Alrededores de Momserrat 199 El Brucli 199 La Guardia 201 Collbató 2C2 Llobregat 203 La Puda 205 Monistrol 211 Vacarisas. 212 APENDICE 213 Catálogo délos sujetos insignes que han visitado â Montserrat. .... 213 Monjes notables de Montserrat 214 Catálogo de los Priores, abades y Presidentes del monasterio de Montserrat. 216 Hechos históricos de los cuales no se ha hecho mención en el decurso de la obra 225 Restauración de Montserrat 227 Santuarios bajo eUtftulo é invocación de Nuestra Señora de Montserrat. . 231 Popularidad del nombre de'Montserrat 257 Historiadores de Montserrat 238 Isla de Montserraten las pequeñas Antillas . . 239 Las Romerias 240 Apuntes para una romería á Montserrat 246 Pildoras de Monserrat 248 Disposiciones generales de órden público que deben observar los viaje¬ ros en Montserrat 258 FIN DEL ÍNDICE. PAUTA PARA LA COLOCACION DE LAS LÁMÍNAS. Pág. Imágen de Nuestra Señora y vista del monasterio. ... 7 Vista general de la montaña tomada de la parte de Manresa. 8 Vista general del monasterio tomado de las ruinas de San Miguel 17 Fachada de la iglesia 50 Interior de la iglesia antes del incendio de 1811. ... 51 Entrada de la primera cueva 184 Vestíbulo de las cuevas 186 Primera cueva ó gruta de la Esperanza 187 El camarín. 190 Corredor ó claustro de los monjes. 192 INSTITUTO AMATLLER DE ARTE HISPÁNICO N.® Registro; Signatura: Armario Estante