lio HISTORIA CAPÍTULO I. DESAHROtLO HISTÓRICO DE LAS ARTES PLÁSTICAS. Al terminar la parte general de este tratado dimos á conocer los tres principios que presiden á la organización del arte en sus distintas formas , á saber : el simbólico, el clásico y el romántico. Con los mismos principios lia recorrido el arte el círculo de ideas y creencias que lian ocupado el entendimiento y llenado la conciencia de la humanidad , que es lo que constituye su desarrollo his- tórico. Pero en la necesidad de concretarnos á las artes plás- ticas , se ceñirá"nuestra tarea á lo que á ellas se refiera, examinando las causas que han influido en la diversidad de fases que ha tomado este desarrollo en distintas épocas y entre distintos pueblos. El origen del artd se halla en los sentimientos nobles de que está dotado el corazón humano , asi como en la necesidad de responder á las exigencias de la ciyilizacion, y á la de dar incremento al culto de lo que es digno de este honor. Cualquiera otro origen que se quiera dar al arte será desnaturalizarle , quitándole toda su importancia y negándole el puesto que ocupa al lado de la religión y de la filosofía. El arte aparece con el estilo; y el estilo es fruto de un DE LAS AHTES PLÁSTICAS. 117 estado de cultura ya algo adelantado. Así es que la rus- tiquez y sencillez primitivas ó que preceden al nacimien- to del arte, no son cualidades del arte , sino ensayos -y esfuerzos que hace este para revelarse y darse á lüz,"Tí)í" -"debió suceder entre los pueblos celtas, germanos , eslavos y escandinavos que ocuparon la primitiva Europa central j y septentrional, cuyas creencias, como su civilización, se pierden en la oscuridad de unos tiempos sin tradiciones, \ j en la fusión con las creencias y civilización de los pue- ' blos meridionales. i No se crea que el arte sea una planta especial de un clima ó pais determinados, y que privilegiadamente haya (de ser cultivado mejor por una raza que por otra : en I cualquiera sociedad en que lá civilización haya echado las primeras raices, ha nacido el arte, y siempre con igua- les caracteres : grosero é informe en su infancia , si bien adquiriendo un desarrollo especial á influjo de la religión y de las costumbres. ¡No se busque pues especialmente el origen del arte entre los primeros pueblos que se consti- tuyeron en sociedad política junto á los rios Tigris y Eu- frates, ó en las tribus que asentaron á una y otra margen del Danubio y del Rhin, ni entre la raza de Sem ó de Jafet,' ni en los ardientes climas del Asia ó en los tem- plados de Europ,a; porque quizá no se hallen comprobantes en el orden cronológico de cultura , ni podrán verificarse las fechas. El origen del arte y su desarrollo son una con- secuencia natural de la tendencia del espíritu humano hacia la perfección de la sociedad y del individuo, que es lo que constituye la civilización. El primer momento del arte al anunciarse supone la infancia del espíritu , una sociedad constituida pero no 118 HISTORIA civilizada , y una religión fundada en lo prodigioso , no en la revelación. f ' E l desarrollo que desde este momento adquiere el arte, ¡supone relaciones continuadas entre los distintos pueblos, I que es lo único que puede conducir al arte por el camino ' de los adelantos: por esto se estacionaron las artes en ma- nos de unos pueblos y alcanzaron un grado de perfección muy aventajado en manos de otros. Cualquiera otro prin- cipio que sobre este particular quiera sentarse puede con- ducir á consecuencias absurdas. Los pueblos son como sus individuos , el aislamiento los estaciona , si no los mata, porque falta alimento al espíritu. En los mitos en que la humanidad se ha estraviado por faltarle la luz de la revelación , se halla el desarrollo del arte desde sus primeros ensayos ; si bien como hecho his- tórico hallaremos cuan favorable fué también á las artes plásticas la religión revelada, trasmitida en toda su pu- reza desde los primeros patriarcas iluminados, formulada ' por Moisés y demás profetas con la mas espiritual de las formas del arte, la poesía lírica, y realizada en la forma antropomòrfica que al arte conviene , por la aparición del mismo Dios en la tierra, revistiendo carne humana y viviendo la vida mortal sujeta á las miserias y penalida- des de la existencia terrestre. Veamos. I. El asombro que causan al espíritu los fenómenos de la naturaleza , hacen nacer en él un sentimiento reli- gioso : el poder de un Ser supremo. Todas las prácticas de esta religión tienen por objeto estender la pureza, tanto en el sentido físico como en el moral. La divinidad reci- be culto bajo el emblema de los astros ( sahcismo) ó del DE LAS .MIÏKS PLÁSTICAS. 11".' fuego (moyismo). Aquí no hay obra do arto ¡KM-O SI SU semilla, puesto que existe el fondo y la forma; auiujiio !;i naturaleza y procedencia do uno y otro df cstus dos ele- mentos no está determinada. La religión do los iintiguos persas , el majismo, es el ejemplo mas marcado de cst(í primer grado con que se anunció el arte. Sin embargo su libro canónico el Zend-avesta, obra de los dos Zoroastros, tiene una poesía halagadoi'a en la consideración del prin- cipio dualista : Ommid y Arimand , la luz y las tinie- blas , lo 6^^eno y lo malo. II. La imaginación fermentando en todos sentidos con- cibe abstracciones y busca formas para espresarlas; yaui:- que toma por base un principio espiritual, pero no con- cibe la naturaleza del espíritu; por consiguiente, respecto de los medios de su espresion , cae en lo mas material. Así es que lo colosal, lo lúbrico , lo quimérico y ha.sta lo grotesco son ahora caracteres propios de la divinidad. Tampoco hay aquí obra de arto , pero existe el arte en embrión , y se prepara su nacimiento. El ejemplo de este segundo grado de desarrollo d