134 HISTORIA CAPÍTULO II. HISTORIA DE LA ARQUITECTURA. Si la rustiquez y sencillez primitivas no son cualidades del arte sino, ensayos y esfuerzos que este hace para darse á luz ^ como se ha dicho en el capítulo anterior, no deberá parecer estraño que busquemos en primer lugar monu- mentos que sirvan de muestra ó de tipo de estas cua- lidades. Sean estos los monumentos celtas, pueblos que ocuparon la primitiva Europa central y aun el Asia menor. '^ CELTAS. El origen de estos pueblos es bastante desconocido, como lo son también muchas de sus creencias y costum- bres. Sin embargo se tienen de su religión y gobierno nociones generales. Sábese por ejemplo, que su religión fué una especie de sabeismo 6 tuvo á lo menos una base astronómica, que sus sacerdotes fueron los druidas, y que su autoridad fué grande, quizá la suprema de aquellas tribus. Los sacrificios con que rindieron culto á la divini- dad fueron humanos : sus templos fueron los bosques de encinas cuyo árbol les mereció veneración y respeto; y sus monumentos fueron enormes pedruscos y fragmentos de peñascos en toda su tosquedad. La superstición ha con- servado tradicionalmente hasta nuestros dias un respeto fatídico á tales monumentos, así como el destino de mu- chos de ellos no ha podido interpretarse. DE LAS ARTÉS PLÁSTICAS. 135 Menhir ó peulvan: es el monumento mas sencillo. Consiste en una piedra en forma de pilar sin pulimento alguno, erigida verticalmente en el suelo, variando su al- tura desde cinco á quince ó mas metros. Las conjeturas han presentado estas piedras como una especie de ídolos ó emblemas de una deidad. Pero los restos humanos encon- trados debajo de estas piedras ha hecho creer, que son mo- numentos fúnebres para perpetuar la memoria de algun héroe ó bienhechor de la tribu que habitó la comarca en donde están erigidas. Ringlera: Las ringleras son pequeños menhirs ó sim- ples piedras colocadas con mas ó menos regularidad en una ó en muchasfilas,paralelas entre sí y en grande esten- sion. Varias conjeturas se han hecho sobre estos monu- mentos : unos han pretendido que representan un cemen- terio celta , otros que son monumentos levantados en los campos de batalla á la memoria de los guerreros que mu- rieron en la lucha, y otros en fin los consideran como templos erigidos por pueblos ^que rindieron culto á los as- tros. Kromlech. Así como en las ringleras están los menhir.s colocados en líneas rectas mas ó menos regulares , en los kromlechs forman círculos ó elipses, siendo iinos y otros . muchas veces dobles , y en disposición concéntrica. Tam- bién se echan de ver piedras mas pequeñas llenando los espacios que median del uno al otro menhir. La opinión mas admitida es, que estos recintos son templos. Los galos ó celtas no quisieron encerrar las deidades dentro de un recinto de paredes, lo que está confirmado por la anexión de dólmenes y otras piedras que pudieron servir de altares. Con efecto muchos kromlechs se hallan colocados en el 136 msTORiA centro de estos recintos. Sin embargo rnucbos dicen que estos monumentos no tuvieron un objeto exclusivamente religioso, sino que sirvieron también para las asambleas nacionales donde se trató ya de los negocios públicos, ya de la simple administración de justicia. Hay kromlecbs que se desplegan en espiral al rededor de un centro, siendo mas ó menos estrechos los espacios que dejan las líneas. En este caso hemos de confesar que faltan hasta las con- jeturas, siendo completamente desconocido el objeto de estos monumentos. En el mediodía de España se hallan ejemplares de ellos. Licfiavenó trilito, Son piedras erigidas como pilares, y colocadas dos á dos á cierta distancia una de otra soste- niendo una tercera, puesta horizontalmente. Vienen á formar una especie de puertas rústicas. Se cree que no fueron mas que altares de oblación. Piedras movibles. Son piedras de enormes dimensiones puestas en equilibrio sobre otras piedras que les sirven de base. Otras hay que estan colocadas de modo que parece pueden girar sobre un eje formado por la misma piedra. Grandes dificultades hay para esplicar el objeto y destino de estas piedras. Unos las consideran como monumentos probatorios de culpabilidad ó inculpabilidad en asuntos criminales. Otros dicen que fueron monumentos oráculos, queriendo algunos que fuesen augúrales. Hasta ha habido quienes han supuesto que fueron ídolos. Dolmen. Los dólmenes son monumentos mucho mas numerosos que los otros , lo que hace creer con bastante fundamento que su uso fué mas general. Consisten en una reunión de piedras en toda su rudeza, sin número de- terminado y puestas verticalmente en el suelo, sosteniendo DE LAS AKTKS PLÁSTICAS. 137 otra mayor, cortada como tabla y puesta horizontalmente. Se lia observado que estas tablas están surcadas por distin- tas cavidades ó regueros sin ordenfijoy que se comunican entre sí, creyéndose que su objeto fué recibir las libacio- nes ó la sangre de las víctimas. Esta conjetura es tanto mas verídica en las tablas que tienen un agujero como vertedero , pues .entonces se halla comprobado además el medio de purificación usado por algunos pueblos de la antigüedad. Con efecto el que necesitaba esta purificación no tenía mas que colocarse debajo de la tabla y dejarse rociar por el líquido que manase por el vertedero. La co- mún opinión atribuye á estos monumentos la consideración de altares; pero otros no han querido concederles mas que la de monumentos fúnebres. Es verdad que las escavacio- nes practicadas debajo de los dólmenes han ofrecido hue- sos humanos y de animales, y restos de instrumentos de piedra y metal; pero esto no destruye la consideración primera , al paso que no son desconocidos los sacrificios que ofrecieron los galos ó celtas á sus deidades; y nada ten- dría de particular que se enterrasen los restos de las víc- timas debajo de los mismos altares con los mismos instru- mentos de los sacrificios. •%- Muchas veces la tabla del dolmen está apoyada en una piedra por uno de sus estre- mos, y por otro en el suelo, quedando en una posición oblicua. Quizá sea esta disposición puramente accidental; tal vez sea ideada á propósito para dejar correr mas fácil- mente la sangre de las víctimas, ya que debamos consi- derar estos monumentos como altares. Toda conjetura sería aventurada. Como quiera que sea, se dá entonces al monumento el nombre de hemi-dolmen. Caminos cubiertos. Consisten en dos líneas de piedras 138 HISTORIA en toda su rusticidad, colocadas verticalmente en el suelo, y contiguas las unas á las otras mas ó menos ajustada- mente, y cubierto el espacio que dejan entre sí por tablas de piedra formando una plataforma. En estos monumentos se desarrolla ya un principio de construcción y se deja presumir atendida la utilidad material, esto es, se puede conjeturar que se ban buscado los medios de seguridad , defensa ó cuanto menos , de abrigo contra la intemperie. Esto no quiere decir que se sepa el verdadero destino de estos monumentos ; pero de todos modos se echa de ver en estas construcciones un fin de utilidad en el que ger- mina un principio simétrico, el arte en embrión. Túmulos. Un montón de tierra de forma cónica, mas ó menos elevado, mas ó menos tosca y regularmente soste- nido, cubrió por lo común entre los celtas la sepultura de personas queridas, de héroes apreciables. — Cuando estos túmulos están formados de piedras , se les da el nombre de galgal.—Hay túmulos de todas dimensiones desde cuatro pies de altura á quince y veinte. Los de grandes dimen- siones suelen tener la planta elíptica y probablemente es- tán dedicados á mas de un individuo, sea de una familia, sea de una clase distinguidaf En estos casos no ha sido amontonada la tierra sin precauciones previas , es decir, sin formar previamente en el interior una especie , ya de caminos cubiertos , ya de cámaras sepulcrales donde hay restos humanos , armas, vasos y otros objetos, los unos al lado de los otros. La erección de túmulos para sepulturas no ha sido una costumbre peculiar de los celtas , sino la de todos los pue- blos en su infancia : por esto en todos los puntos del globo se hallan esta clase de monumentos en construcción mas , DE LAS ATRES PLÁSTICAS. 139 Ó menos regular y anunciando con ello un grado de civi- lización mas ó menos adelantado. • y H Otros monumentos hay que tienen el mismo carácter que los que acabamos de describir, aunque su construc- ción supone una sociedad mas ilustrada que la celta; y de buen grado los atribuiríamos á los etruscos, si hubiese bastantes datos para ello. Tales son los Nnrhags de la isla de Cerdeña. Son construcciones en forma de cono truncado sobre planta circular ó elíptica. Los materiales empleados en estas construcciones son piedras mas ó me- nos labradas , colocadas en seco. Tienen una puerta*muy pequeña. Dentro se hallan cámaras con nichos en el espe- sor de la pared. Se presentan estas construcciones ya solas, como torres aisladas ; ya agregadas , formando un solo cuerpo de edificio no interrumpido ; ya reunidas ; ya for- mando parte de un gran recinto : ya flanqueadas, esto es, rodeadas de construcciones exteriores á manera de torres de observación levantadas en la periferie de una fortaleza. Los eruditos andan discordes acerca del objeto de los Nurhags. De todas las opiniones emitidas solo puede deducirse que fueron edificios religiosos y fúnebres á la vez. Parecidos á los Nur-hags son los llamados Talayots de las islas Baleares. Sin embargo se diferencian principal- mente de ellos en que no tienen mas que un solo piso, y que los pequeños que los rodean no tienen ninguna cons- trucción que los enlace entre sí. r40 HISTORIA PELASGOS. Del mismo carácter, j también suponiendo una cultura son los monumentos fenicios y los griegos de la época pelásgica. No por su mayor antigüedad, sino por su nibdo de construcción mas grosero deben citarse en primer lugar los monumentos pelásgicos, llamados ciclópicos por lo enorme de-los piateriales; no habiéndose considerado su construcción como obra de hombres sino de gigantes ó cíclopes. Las principales construcciones fueron los muros con que se rodearon á menudo los acrópolis ó fortalezas de Grecia, que se construyeron en las alturas para prevenir mejor los ataques de las tribus incivilizadas. Con estos mu- ros rodeáronse las viviendas de los príncipes, y se formaron recintos sagrados. La construcción de estos muros puede dividirse en-dos clases: la primera hecha con piedras enor- mes en toda su radeza colocadas también toscamente sin material para unirlas : la segunda hecha con piedras tam- bién enormes , poligonales, irregulares , pero cortadas y ajustadas con precisión, también unidas sin argamasa. Andando el tiempo parece que se adhirieron á estos muros, torres , ya cuadradas, ya circulares. Las puertas tuvieron distintos caracteres : ó fueron formadas por dos jambas perpendiculares ó inclinadas sosteniendo un dintel de una sola pieza : ó se colocaron las piedras de modo que desde la parte inferior del vano fuesen adelantando hacia el eje de este hasta unirse en la parte superior á manera de ojiva, ó cortaron este vano por la parte superior con un DE lAS ARTES PLÁSTICAS. 141 dintel. De todos modos la mayor tosquedad y rusticidad reina en estas construcciones. También se hallan en los tesoros griegos un adelanto notable en la construcción , pero sin carácter que pueda llamarse verdaderamente artístico. Tienen la forma de cúpula mas ó menos prolongada, pero sin idea alguna de empuje lateral sino de presión vertical, puesto que no es- tuvieron construidas con materiales cuneiformes. La mayor parte de estos departamentos están cavados en las rocas ó en el suelo. FENICIOS. No se observa menor tosquedad en los templos que se suponen de origen fenicio sobre todo el que existe arrui- nado en la antigua isla de Gozzo llamado Gigantea. Este edificio ni por su distribución ni por ?u construcción tiene otra importancia que la arqueológica. Le forman cinco hemiciclos desiguales, dos á cada lado, y otro en la parte opuesta á la puerta de ingreso. Las paredes están construi- das con piedras de grandes dimensiones colocadas alter- nativamente en sentido vertical ú horizontal. No tiene techo, pero hay en él indicios de que se cubrió con un tol- do. Hay en él altares, mesas, pilas para agua , columba- rios, hornos, etc. Entramos ya en el primer movimiento del espíritu humano referente al arte. Pero buscaremos en vano monu- mentos pertenecientes á este período, porque ya hemos 142 HISTORIA dicho que en este primer movimiento del espíritu para hallar la forma con que exteriorizarse nada se produce re- ferente á la forma plástica. ASIKIOS Y PERSAS. Ni el sabeismo, ni el majismo en su pureza erigieron templos , sino que levantaron altares en puntos elevados. Solo andando el tiempo el segundo Zoroastro en el siglo V antes de J. C. dispuso la construcción de templos ó pireos para guardar mejor el fuego sagrado. Cual fué la forma y la decoración de estos templos no es fácil asegurarlo su- puesto que ningún monumento queda para atestiguar lo que sobre el particular se diga. El templo de Belo en Ba- bilonia obra según se cree de Nabucodonosor segundo, que vivió á principios del siglo vi antes de J. C , es el único monumento que puede citarse : y sin embargo no nos quedan de él mas que la descripción hecha por Hero- doto. Supone este que fué erigido este templo sobre el pla- no de la Torre de Babel; que su planta fué cuadrada, y la proyección vertical en disposición piramidal; que constó de ocho altos ó cuerpos , siendo la elevación total de mas de cuatrocientos pies , y terminando en una plataforma ; que se comunicaron los altos por medio de rampas exte- riores con grandes mesetas á trechos, para descansar. Su- pone que este monumento se elevó en medio de un espacio cerrado por un recinto cuyos lados tuvieron dos estadios de estension ; que las puertas fueron de bronce, y que en la plataforma superior hubo la cama de la divinidad y una mesa de oro. En este monumento estuvo el observatorio astronómico, la capilla de la divinidad , los archivos de la DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 143 nación , y al pié del monumento, las habitaciones de los sacerdotes. En el resto del pais donde el sabeismo y el majismo se ob.servaron, supónese que existieron otros monumentos cuyas formas debieron de tener caracteres análogos. Los monumentos fueron : las murallas , los palacios y los jar- dines colgantes de Babilonia: el monumento de Korsabat en el territorio de la antigua Nínive : la cindadela ó pa- lacio de Ecbatana. Los caracteres que asimilaron estos mo- numentos entre sí, fueron : plantas cuadradas : las proyec- ciones piramidales, por superposición de distintos altos en disminución : consistiendo la exornación en representacio- nes escultóricas mas significativas que espresivas, y en el simbolismo de los colores. Así se vieron en Ecbatana, capi- tal de Media, los siete recintos concéntricos del palacio del rey ó cindadela cada uno con almenas de distinto color simbolizando sin duda las ideas religiosas de aquel pue- blo y el culto de los astros. Aunque los persas, sucesores de los asirlos, continua- ron observando el majismo, sin embargo su arquitectura recibió influencias de carácter distinto. Y no pudo menos de ser así: su civilización disputó la supremacia á la de Grecia, y Grecia salió vencedora. En los monumentos persas de Susa y Persépolis se ve la fusión del elemento asirio con el griego. En Tschilminar, que sin género al- guno de duda fué la ciudadela de la antigua Persépolis, se halla comprobado cuanto se acaba de decir. Este mo- numento no puede remontar mas allá del siglo vi antes de J. C. en que Ciro fundó el imperio persa. El sistema de plataformas construidas unas sobre otras recuerda, es verdad , el de distintos altos de las construcciones babiló- 144 HISTORIA nicas ; las escaleras que dan acceso á ellas son un grado de adelanto que sustituyó á las rampas; pero los miem- bros principales de la decoración son griegos. Del mis- mo modo la exornación tiene reminiscencias del monu- mento de Korsabat ó Nínive: bajos relieves, si bien de concepción y ejecución bastante mas esmerada; pero la distribución es en mucha parte de origen griego, así como las salas hipóstilas son reminiscencias del gusto egipcio. CHINOS. * Con carácter poco favorable al arte plástico, por razón de la naturaleza de sus creencias, se presenta también la arquitectura china en los primitivos tiempos. Solo mucho después de la aparición de Fo-hí, el emperador que sustituyó al culto de los astros y á la autoridad sacer- dotal , un Dios y un culto sin misterios , reuniendo él poder religioso al civil, fué cuando se erigió un monu- mento para ofrecer los sacrificios al Ser supremo. Houang- ti que le mandó edificar debió de existir en el siglo xxvii antes de J. C. Pero la división de sectas, resultado de haberse maleado las creencias con la introducción de la apoteosis de hombres ilustres; las rivalidades que debió traer consigo esta división ; la destructibilidad de los ma- teriales que debieron de emplearse en las construcciones, y mas que todo, el orgullo del emperador Tsin-chi-Houang- ti que vivió en el siglo m antes de J. C , fué causa de que la China se viese privada de los monumentos anteriores á aquella época. El orgullo de este emperador está compro- bado con la construcción de Mont-li. I^a magnificencia de DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 145 este monumento queda justificada, si se atiende á que hizo socavar dicha montaña para abrir la cámara sepul- cral , erigiendo en la cima de la misma un mausoleo de quinientos pies de elevación y media legua de circunfe- rencia, Pero queda justificada también su brutal esplen- didez sabiendo que al rededor del féretro y reflejándose en estanques de azogue, ardian lámparas alimentadas con grasa humana. Una revolución destruyó un monumento que insultaba á la humanidad , en justa reparación de la destrucción de todos los monumentos edificados los pasa- dos tiempos, que dicho emperador habia ordenado. Pero su poder no pudo impedir que las ruinas , los lagos y los rios guardasen en su fondo medallas, vasos de bronce, ur- nas y otros objetos curiosos, para ofrecerlos á la curiosidad científica de las generaciones succesivas. En cuanto á los monumentos que la China en sus creencias puede ofrecer, puede decirse que su sentido está en cierto modo desgajado de todo sistema, ya que su ci- vilización , en el aislamiento en que ha yacido siempre aquel pueblo , ha seguido un camino totalmente distinto del que ha seguido la de Occidente. Por lo demás, los vasos han sido desde remotos tiem- pos monumentos importantes. Sábese que Fo-hi erigió el primer Ting de bronce para los sacrificios; y obra del emperador Yú, que vivió en el siglo xxin antes de J. C , fueron los nueve vasos de bronce que tuvieron grabado un mapa y una descripción de cada una de las nueve provin- cias en que se dividió entonces el imperio. Los otros mo- numentos que posteriormente se han erigido en China ofre- cen reminiscencias del gusto helénico y romano. No es fácil a-segurar que fuesen imitaciones , pues en la cons- 10 146 HISTORIA truccion de madera , material que los chinos han emplea- do ( quizá con demasiado exceso) en sus construcciones, parece tan natural la coluna y el pórtico que no deben estrañarse las analogías. Hirt sin embargo quiere que la teoría primitiva de la arquitectura china sea la tienda. Con efecto, las cubiertas de los edificios chinos tienen este carácter. Los Tings ó santuarios, los Miaos ó monu- mentos conmemorativos de personajes ilustres parecidos á los Tings , y las habitaciones particulares tienen pórti- cos con colunas aunque sin capiteles, ho^pailcous YÍO son mas que arcos de triunfo , y los únicos monumentos que ofrecen un carácter enteramente especial son los Taas ó torres dedicadas á los espíritus : tienen de seis á diez pies en disminución de abajo arriba separados entre sí por una galería abierta , y un alero de gran vuelo y ángulos le- vantados con campanillas colgantes: estas galerías tienen acceso por una escalera interior: el remate es un aparato de campanillas ó aros de metal, aparato mágico que mo- vido por el aire, es sin duda una evocación á los espíritus á que el monumento está dedicado. Hasta aquí el espíritu no ha proporcionado al arte plás- tico mas que la semilla: ideas generales en que el espíritu humano halla un punto de partida. Los túmulos son un ejemplo de estas ideas. Todas las sociedades en su infancia impremeditadamente han empleado esta forma para cons- trucciones religiosas. Veamos que formas arquitectónicas adopta el- arte en el segundo período de desarrollo del espíritu humano , en que formulando abstracciones, se DiS LAS ARTES PLÁSTICAS. 147 pierde en particularidades confundiéndose con la escul- tura. No hay mas que fijar la atención en los monumentos de la India. INDIOS. Todos los monumentos así como todos los tratados que se han conservado entre los Indios, referentes á las cons- trucciones , sobre todo los libros sagrados, el Manasara, el Casiapa , el Mayamata y el Vayghanasa que son otros de los Puranas, prueban la tendencia hacia un simbolismo especial. Las minuciosas condiciones que se exigen del terreno en que se ha de erigir el templo , las particu- laridades que se prescriben para la nivelación y purifica- ción del suelo , las distintas clases de ingresos, la colo- cación de las puertas en los recintos , son una prueba de este aserto. Por otra parte es un carácter especial de la arquitectura india el apego á las obras que exigen un extraordinario desarrollo de fuerza y paciencia, ya por razón de las grandes masas que debieron moverse, ya por las grandes proporciones que debieron considerarse, ya por lo atrevido de las perforaciones. Los arquitectos indios tal vez quisieron con esto manifestar su procedencia ce- leste como descendientes de Visvakarma, el arquitecto del cielo. Los monumentos de India mas notables son los templos, de los cuales existen todavía algunos ejemplares aunque abandonados. Oréese que todos deben ser obra de budhis- tas en particular los trogloditos de EUora y el monolito de Carli. Según el sentir de varios autores, las clases de templos 148 HISTORIA. que se distinguen por su sistema particular de construc- ción, indican edades y períodos distintos; pero el princi- pio de inmutabilidad que reina en las instituciones, oscu- rece la antigüedad de aquellos monumentos. La clasifi- cación que parece mas natural por un orden que se considera cronológico, son : los trogloditas, los monolitos y los construidos con materiales transportados. Aunque en estas construcciones la disposición de los miembros sea invariable, la decoración tiene una libertad ilimitada. El miembro principal de la decoración es el pilar que consta de las partes siguientes : pedestal [v^pa- pitha), base (athistana), fuste (stamha). Su forma es .prismática : sobre el pilar va el entablamento [prastara). El número de molduras es considerable , diferenciándose por su altura y vuelo. Las mas notable son el lotus dere- cho é inverso, y la capota. — La exornación es rica y va- riada , consistiendo en esculturas ya en alto, ya en bajo relieve que representan monstruosidades antropomórficas; no habiendo hallado otro medio de simbolizar los atributos y el poder de la divinidad que la multiplicación de miem- bros. En cuanto á la distribución , los monumentos troglo- ditos ofrecen todos un plan cuadrangular mas ó menos prolongado, terminando en el fondo ó testero en un pe- queño aposento cuadrado 6 en hemiciclo, que debió de servir de santuario. El techo está labrado á manera de artesones de grandes dimensiones, y sostenido por pilares prismáticos de cuatro ú ocho lados distribuidos eurítmi- camente y formando naves. Los paramentos del recinto están atestados de figuras en bajo ó entero relieve , y de tamaño mucho mayor que el natural. Estas esculturas DE LAS AKTES PLÁSTICAS. 149 debieron de estar pintadas con colores muy vivos. La entrada exterior tiene construcciones monolitas figurando elefantes , vestíbulos, ó simples fachadas. El número de estas construcciones ea considerable , y se hallan en la isla de Salseta , Kenneri, Carli, isla de Ceylan, Ellora y costas de Coromandel. Para tener idea de las dimensiones de estos monumentos, baste saber que uno de los de Carli tiene ciento veinte y seis pies de largo por sesenta y cua- tro de ancho. Los monumentos monolitos son muestra de una prodi- giosa habilidad y paciencia. El mas notable es el de Kai- laça. La profundidad á que tuvo que excavarse la peña en que se ha esculpido , por decirlo así, el monumento, no es menor de cien pies , y la planta no baja de cuatro- cientos de largo por ciento cincuenta de ancho. Los ele- fantes , los pilares , oratorios , linghames , miradores ya saliendo inmediatamente de sus cimientos , ya sostenidos por elefantes y otros animales quiméricos , dan idea del trabajo que debe haber costado dar á la peña granítica aquellas formas. No es menor la riqueza de exornación que cubre los muros del monumento , siendo realzado el relieve de las esculturas con colores vivísimos. Los monumentos con materiales transportados que me- recen mayor atención son las llamadas fortalezas ó ciuda- delas. Contienen á la vez un palacio, jardines , pabello- nes aislados , hospederías (tcJiultry) , salas hipóstilas , grandes gopuras y vimanas. De estas partes de que cons- tan las ciudadelas, las mas notables son las gofuras y las mmaiias. — \jas gapuras no son mas que puertas délos recintos que rodean las ciudadelas, en forma de torres piramidales. Son de cinco clases, las cuales se distinguen 150 HISTORIA por el número de pisos, terminando todas con el sombrero alado. Llega á haber gopuras hasta de diez y seis pisos. — Las vimanas son santuarios de forma piramidal aná- loga á la de las gopuras, en donde se halla la estatua de la divinidad. Se distinguen en tres clases según la actitud de pié, sentada ó tendida del ídolo. Las vimanas son co- nocidas por los europeos con el nombre de pagodas. Otras veces esta denominación se extiende á toda la fortaleza : como quiera que sea , ni los Puranas ni ningún otro libro indio usan semejante palabra. Pero tomando la voz en su segunda acepción, diremos, siguiendo el sentir de en- tendidos arqueólogos, que la pagoda de Chalembron está considerada como la mas extensa y mas rica de exor- nación , y que es el tipo mas completo de arquitectura india. Bastará decir acerca de su carácter, que todo es allí simbólico. MEJICANOS. No parece sino que las creencias del Indostan se enla- zaron con las de los toltecas y aztecas de Méjico apesar de la distancia que separa ambos paises. El Bou-malloa de la Isla del Ceylan tienen analogías con los templos mejica- nos. El calendario, la mitología , los geroglííicos tienen un mismo carácter. Las creencias mejicanas estuvieron fundadas en el culto del sol; y tal como las hallaron los españoles á principios del siglo XVI debieron de nacer en el período de desarro- llo del espíritu humano en que sin luz relevada que le ilumine y habiendo alcanzado conciencia de si mismo, se ve envuelto en un principio poético, al mismo tiempo que! RE LAS ARTES PLÁSTICAS. 151 fluctua en la adopción de formas para exteriorizarse. La alegoría echó el velo del misterio sobre tradiciones bas- tante puras, y las deidades reunieron en sí hasta los ridí- culos y grotescos caracteres de las deidades indias. La re- presentación de Huitzilopolchli mejicano es digna de la de Brahma indio. Pero los mejicanos llevaron la supersti- ción hasta regar los altares de sus dioses con sangre hu- mana y prescribir un canibalismo religioso , pues con todo el decoro de una cultura delicada fué servida la carne de la víctitna en las mesas de las aztecas. Los edificios mejicanos mas antiguos y numerosos son los teocaUis ó casas de Dios. Su forma participa de los monumentos asirlos así como las costumbres religiosas guardaron analogías con las de los antiguos celtas. Todos los teocallis fueron edificados por im plan igual, formando pirámides de varios cuerpos ó altos, los cuales tuvieron acceso ó por escaleras adheridas lateralmente á los para- mentos exteriores, ó por unas mas anchas apoyadas á dicho paramento en sentido vertical. Estas pirámides se elevaron dentro de recintos sagrados , cuya puerta representó la boca abierta de un dragón ó serpiente. Los teocallis al par que sirvieron para templos , guardaron en su interior los restos de personajes ilustres. En la plataforma superior estuvieron los altares donde se mantuvieron fuegos inex- tinguibles y la piedra para los sacrificios. La exornación que los mejicanos emplearon fué simbó- lica , constituyéndola relieves mas ó menos altos y en •cierto modo las formas orgánicas animadas , reducidas á las formas geométricas, hasta confundirse con las combi- naciones de zigzages , losanges, etc. Es digna de notarse la habilidad de los peruanos en imitar en oro las plantas 152 HISTORIA parásitas de los muros, constituyendo también la exor- nación de estos. Por lo demás Méjico tuvo los túmulos, los hipojeos y hasta construcciones ciclópicas, obra de la sociedad primitiva de aquellas comarcas, así como tuvo castillos y gimnasios pertenecientes á un estado de cultura mucho mas adelantado. Pero las civilizaciones tolteca y azteca ninguna in- fluencia tuvieron ni pudieron tener en las de Euro- pa : en primer lugar por el aislamiento en que estuvieron, y en segundo lugar porque en la época en que ambas regiones se pusieron en contacto, la civilización de Europa llevaba muchísima ventaja á la americana para que aque- lla cediese á esta en el menor detalle. Así es que el arte mejicano desapareció. Es preciso sin embargo consignar aquí, que entre todas las razas que ocuparon el país de Méjico, la de lostoltecas sobresalió por sus construcciones, de modo que la palabra toltec vino á ser sinónimo de ar^ quitecto. EGIPCIOS. No medió en el antiguo continente entre el Indostan y el Egipto, lo que entre Europa y América ; y ya fuese que los egipcios hubiesen tenido relaciones con los indios, ya que estos tomasen de aquellos algunos principios , lo cierto es que el antiguo Egipto presentó un grado de des- arrollo del espíritu, superior al que habia ofrecido la India. Egipto fué el pueblo de oriente arquitecto por es- celencia. Si tuvo monumentos que respondieron á un fin de utilidad estraño al arte con el cual se acercó al principio clásico, también los tiene que guardaron analogía con las DK LAS AKTES PLÁSTICAS. 153 formas escultóricas de la India ; unos y otros revelando el espíritu, pero no con la forma que le exterioriza perfecta- mente , sino con la q'ue le presenta por analogías y seme- janzas, que es lo que constituye el verdadero símbolo. Los templos y palacios ; los speos , hipogeos y las pirámides: los obeliscos, la grande esfinge, las mismas estatuas de Memnon son testimonios del principio simbólico que reinó en las construcciones del antiguo Egipto. A este principio debió corresponder una teoría origina- ria análoga á la de las construcciones que constituyen el tipo del grado anterior de desarrollo del espíritu; y si no manifestaron como los indios el apego á esos templos es- culpidos, mejor que construidos, en las peñas; sino pre- sentaron esos alardes de fuerza y paciencia que revela el templo de Kailaca socavando también los montes, tras- ladaron enormes masas de piedra á considerables distancias, ya para erigir obeliscos y monumentos-estatuas , ya para labrarlas en formas regulares y construir con ellas, adop- tando lo mas sencillo de la teoría de la construcción de piedra , la forma atalusada del muro. Créese sin embargo que conocieron la construcción de la bóveda con materia- les cuneiformes , aunque no en todo su desarrollo ni for- mando carácter, toda vez que las grandes dimensiones de las masas que arrancaron de las canteras, no debió estimu- lar el estudio de tales formas con la necesidad. Y fueron tan fieles los egipcios á esta teoría, que dejaron traspa- rentar este carácter en las construcciones pertenecientes al período en que influencias estrañas introdujeron la teo- ría de la construcción de madera. La cuestión que quiera promoverse acerca de sí las co- lunas y los cornisamentos fueron originarios de Egipto, 154 HISTORIA se resuelve por sí misma si se tiene en cuenta: que los mas antiguos monumentos no tuvieron estos elementos hijos naturales de la teoría de cons-truccion de madera: que mal pudieron los egipcios tomar por principio de sus construc- ciones esta teoría , cuando su país no daba maderas de construcción, siendo la madera un artículo de lujo q ^ eu^ constituyó uno de los tributos que sacaron de los pueblos á quienes vencieron. Esto conduce naturalmente á hablar de los estilos que deben distinguirse en la arquitectura egipcia á saber : él primitivo ó indígena, y el segmido ó iiifluido. ESTILO PRIMITIVO ó INDÍGENA . Duró desde los mas remotos tiempos hasta mediados del siglo vii antes de J. C. en que fueron mas frecuentes las relaciones con los griegos, ha- biéndose permitido á estos el establecimiento de factorías en las bocas del Niio. Desde esta época hasta el siglo ï antes de J. C. se dejó sentir esta influencia estrange- ra. Después del siglo i en que Egipto cayó en poder de Roma, hasta el vii de J. C. en que quedó del todo perdido el arte egipcio no se hicieron mas que imita- ciones. Los caracteres de los monumentos indígenas fueron: el muro atalusado , la forma piramidal, exornación de pintu- ras ó de bajos relieves representando simbólica ó alegóri- camente asuntos místicos ó profanos, y nunca empleando como adorno la naturaleza vegetal. El antema nunca formó el elemento de^la exornación de la arquitectura egipcia. Hasta en el período de la arquitectura influida, solo la flor de lotus, por la consideración en que se la tu- DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 155 vo, mereció el privilegio de ser objeto de la representación artística. Las partes principales de los edificios de este período son: el pilón, el obelisco, el dromosj el secos ó celia. — El pilón consiste en dos lienzos de muro unidos por una armazón de puerta, de menor elevación. Estas tres partes las coronaron con un cimacio compuesto de una plataban- da esguciada. Los paramentos estaban cubiertos de pintu- ras y relieves geroglíficos. —El obelisco fué un monolito prismático de cuatro caras en disminución hacia la parte superior estribando en un plinto y terminando en un pi- ramidión. Los obeliscos estuvieron cubiertos de geroglí- ficos. Fueron monumentos conmemorativos referentes á los edificios á que estuvieron anexos, colocándose á uno y otro lado de las puertas de los pilones. —El drmifios no fué mas que una calle formada por dos series de esfinges en las avenidas de los pilones. — El secos ó cel-la , fué el santuario : departamento cuadrangular sin mas luz que claraboyas, conteniendo: aras monolitas en forma de cono truncado, y agugereados: tabernáculos formados de una sola pieza cuadrada con un nicho en donde se colo- caba el animal consagrado á la divinidad titular. En cuanto á la disposición de los monumentos de este período pueden citarse el speos, el hipogeos, las necrópolis, lapiramidej el laberinto. Speos: Fué una escavacion hecha en las rocas con ob- jeto religioso. Consistió en varios departamentos rectan- gulares mas ó menos dependientes unos de otros, dismi- nuyendo de capacidad á medida que se acercaban al fondo. Esta práctica probablemente está razonada por la natura- reza del mito, el cual como se ha dicho, suponía una serie 156 HISTORIA de triadas encadenadas unas con otras ; y el culto lo or- ganizó de modo, que estando el templo de cada una de las nomas ó provincias consagrado á una triada tutelar, la divinidad principal de una triada fué adorada como divi- nidad adoptiva en el templo de la noma vecina. Algunos de estos speos están precedidos de algunas construcciones y en este caso llevan el nombre genérico de Jiemi-speos. Estas construcciones suelen consistir en dromos ó calles de esfinges, pilones ó facbadas esculpidas en las rocas figurando nichos, dentro de los cuales se ven estatuas co- losales de príncipes. El speos mas célebre es el de Isam- bul en la Nubia inferior á mas de los de Silsilis. Hipoffeos: Fueron tumbas abiertas en las laderas de los montes con el doble objeto de utilizar la piedra, y de- jar tumbas abiertas. Cuando son prolongados se llaman siringes. Se anuncian por lo común por una fachada entallada en la roca , dando paso á una galería oblicua al horizonte en dirección al centro de la montaña. De dis- tancia en distancia se hallan puertas y salas cuadradas ú oblongas de mayores ó menores dimensiones. Las mayores, llamadas salas doradas., contuvieron los sarcófagos; en las mas pequeñas se colocaron los objetos pertenecientes al difunto. Champollion encarece la uniformidad de estos hipogeos, lo pulimentado de sus relieves y la viveza de colores de sus pinturas. Parece que los mas ricos hipogeos se hallan en Nubia. Constituyen una especie de necrópolis ó cementerio real. —Ademas de estas necrópolis hubo otras para los particulares, y se construyeron en las inme- diaciones de las ciudades. En las necrópolis es donde se ven las estelas egipcias, que no son mas que losas que cubren las bocas de las sepulturas ó nichos. Estas estelas DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 157 tienen una forma rectangular con el lado superior curvi- líneo. En ellas fueron representados el difunto, y sus pa- rientes ofreciéndole dones y presentándole los últimos servicios , ademas de la inscripción. Pirámides. No son mas que un remedo de los hipo- geos. En la costumbre que tuvieron los egipcios de abrir las sepulturas en las laderas de los montes fuera de las invasiones del Nilo, debe buscarse el origen de las pirámides. En su rito fúnebre la montaña de occidente equivalia á la mansión de los muertos. Sabido es que los egipcios compararon la vida al curso del sol, y que la montaña de Tebas, donde abrieron los hipogeos, está si- tuada al oeste del rio. Fueron construidas sobre planta cuadrada , orientadas por .sus ángulos: y por lo común los corredores y las cámaras sepulcrales están mas bajas que el plan terreno. Se ban descubierto respiraderos ó ventiladores desde estas cámaras bácia la parte superior. Los techos son planos, si bien alguna de las pirámides los tiene en ángulo. El remate,de ellas no está determinado por los arqueólogos; ya suponen que fué una plataforma,, ya un paramidion. La segunda de las de Ghizé supónese que tuvo la entrada por la grande Esfinge , monumento monolito de que se tratará en su lugar. Ni interior ni exterionnente se ve ninguna clase de exornación : y los geroglíficos que figuran en alguna de las pirámides de- bieron de ser escritos en épocas muy posteriores, supuesto que los mas antiguos autores que hablan de estos monu- mentos no los mencionan. Para hacerse cargo de la altu- ra de las pirámides, baste saber que la de Cheops se eleva á una altura de unos cuatrocientos cincuenta pies sobre una base cuadrada de unos setecientos por lado. — 158 msTOKiA Lo que las pirámides son ú los hipogeos, son las necrópolis de ladrillo crudo, situadas en el bajo Egipto, respecto de las que están abiertas en las laderas' de las montañas graníticas del Egipto superior. No debemos pues esten- demos sobre este particular. Laberinto. Fué obra del Faraón Laberjs, según la opinión mas probable. Su disposición solo se conjetura por las descripciones de escritores antiguos. Supónese jjue su objeto fué la reunión de las asambleas de la nación (panegiries); por consiguiente hubo allí doce palacios reunidos, constituyendo un conjunto de innumerables departamentos y corredores encerrados en un recinto de pared , de entradas combinadas en sentido opuesto. Este edificio tuvo una substrucción de igual distribución, pero de difícil acceso , por encerrar las tumbas de los faraones que mandaron construir tan estraordinario edificio , y las de los cocodrilos sagrados. Se halla situado este edificio fuera del valle del Nilo , y hasta en esto quiere hallar Ohampollion reflejado el espíritu de las instituciones egip- cias que tan reglamentado tuvieron las clases, las corpora- ciones y los individuos , pues así no se dio á una noma la preferencia sobre las demás. ESTILO INFLIÍIDO. En tal estilo la teoría de la construcción de madera está patente; pero como se ha dicho mas arriba, no olvidaron nunca los egipcios los principios de la construc- ción exigida por el material que habia constituido la teoría de su arquitectura indígena , y adoptaron por tipo de sus colunas el tronco de los árboles que mejor se aclimataban en su pais. Sus colunas fueron comunmente bulbosas en la parte inferior, con los folículos que presentan los tallos DE I.AS ARTES PLÁSTICAS. 150 de vegetales de esta naturaleza : sus bases fueron muy sencillas; y aunque se hallan coluuas de fuste estriado, pero no pueden calificarse de tipo puro como los referidos. Los fustes no estriados presentaron la superficie cubierta de geroglíficos ó representaciones simbólicas. Los capiteles tomaron por tipo la palmera y sobre todo la flor del lotus ya abierta , ya en capullo. Algunos capiteles hay sin em- bargo que presentan un dado adornado en cada una de sus fachadas con la cabeza dp un ídolo , siendo coronado el todo por un abaco representando un pilón. El mismo abaco no abandona las líneas capitales del fuste pres- cindiendo de la estension de las hojas del capitel que no pueden considerarse como elementos de sostenimiento. Los cornisamentos no debieron de presentar mas que el friso y la cornisa siendo inútil el arquitrabç ya que pudieron disponer áe masas tan enormes de piedra en sus- titución de la madera. La cornisa debió de ser análoga á .la que se ve representada en algunos bajos relieves y pinturas: simplemente un cimacio esguciado. En cuanto á los frontones ninguna exigencia de la naturaleza física pudo existir que los hiciese adoptar: las azoteas fueron propias y bastaron en un pais como Egipto donde ape- nas lio via. ' • La disposición de los edificios construidos con esta de- coración presentaron dos partes propias del pais, á saber: las salas hipóstilas y las salas hipetras. No hay para que detenerse*en su descripción. La sala hispóstila tuvo el te- cho sostenido por colunas: la hipetra no fué mas que un peristilo cerrado. — Una singularidad hay, que revela el apego á las construcciones cerradasyes: que dondequiera 160 HISTORIA que se presente un pórtico, se levanta un muro que oouita i^vCt*" uxl-t^n^^' w la&eoLïUMtó hasta mas de la mitad de ^ fuste. HKBEEOS. La arquitectura egipcia fué sin ninguna duda adoptada por los hebreos en la época del mayor esplendor de este pueblo en que se construyó el gran templo y palacio de Jerusalen por orden de Salomon; si bien esta época quizá no pasó del reinado de este príncipe, porque es sabido que dos siglos mas tarde fueron destruidos estos monumentos por los babilonios. Suponen algunos que el plan de dicho templo y palacio fué una copia de los templos y palacios egipcios. Es de advertir que quizá la arquitectura fué la única arte plástica que con preferencia cultivaron los hebreos, ya que su religión en su modo sublime de considerar á Dios como un ser infinito, fué mas favorable al arte litera- rio que al plástico. Como reverso de la medalla puede presentarse aquí el arte griego fundado en un principio materialista y en un antropomorfismo poético que debió producir la perfecta armionía entre la idea y la forma, proporcionando al espí- ritu su verdadero modo de aparecer en el mundo de lo sensible. Las formas que le representaron indirectamente y por analogías perdieron ya su importancia , y redujeron su misión á servir de simple mansión á la obra de arte ; DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 161 y la obra de arte en su excelencia debió exijir de su man- sión condiciones análogas : exigió que también fuese una obra artística. He aquí la arquitectura clásica sirviendo á un fin estraño al arte y atendiendo á unas necesidades mas ó menos espirituales; pero llenando este cometido con formas dispuestas por el espíritu hasta sacar de la utilidad la belleza. La Grecia que realizó en el arte el principio clásico en toda su ostensión , debió desarrollar del mismo modo la arquitectura llamada clásica; y lo verificó completamente. Pero los Griegos pelasgos tuvieron desde los tiempos mas remotos relaciones de afinidad con un pueblo que habitó las comarcas situadas al norte de la península itálica; y aun puede decirse que los primitivos habitantes de Grecia, los pelasgos, aportaron en aquel país para confundirse con los ransenas sus indígenas, llegando á formar el fon- do de la población etrusca. La cuestión que suele suscitarse acerca de la anteriori- dad de cultivo del arte entre los etruscos y los griegos , no tiene cabida desde el monmento en que se considera que el arte etrusco y el primitivo griego apenas se distin- guen. La Grecia helénica desde muy temprano envió co- lonias á la Italia meridional, de modo que este país se llamóla Gran Grecia. Estas colonias estuvieron en contac- to con los etruscos. Por otra parte los griegos de aquella remota época no alcanzaron un período de tranquilidad y paz tan necesario al cultivo de las artes, cual le alcanzaron los etruscos, habiendo estos podido seguir con mas empeño el camino de los adelantos. Por úHimo es sabido que en casi todas las obras etruscas, la historia y la mitología griegas constituyen el fondo de sus representaciones, si 11 102 HISTORIA bien con reminiscencias asiro-fenicias. — Si los griegos tomaron por teoría originaria de su arquitectura la cons- trucción de madera, los etruscos la adoptaron también: pero si los etruscos llevaron sus investigaciones sobre las fuer- zas físicas de la naturaleza hasta ser considerados como inventores del arco y de la bóveda con dovelas ó materia- les cuneiformes, estableciendo con esto la teoría funda- mental de la construcción de piedra, no deharroUaron la de construcción de madera hasta el punto de perfección que lo hicieron los griegos. Fué probablemente que á su vez la Grecia alcanzó el período de gloria cuando principió para la Etruria el de quebrantos , siendo sojuzgada por los romanos. ETRUSCOS. Como quiera que sea^ los etruscos en sus construcciones primitivas dejaron reflejar bastante el carácter de los hi- pogeos egipcios , tanto respecto de su disposición como de su decoración ; y en sus túmulos y sepulturas subter- ráneas , así como en las formas de algunos de sus primiti- vos monumentos fúnebres, se revelaun simbolismo especial que la arquitectura clasica no puede presentar. Tal es el sepulcro llamado de Porsena que solo se conoce por des- descripciones , si bien se duda que haya existido jamás. Sin embargo en época mas reciente se construyeron en Italia monumentos fúnebres que guardaron mucha analo- gía con dicho sepulcro, aunque quizá no con el sentido que aquel pudo encerrar. Pero es notable la atención que merecieron de los etrus- cos los monumentos fúnebres; y en ello escedieron á los DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 163 griegos. Unas veces elevaron una especie de torres circu- lares ó cuadradas de dos pisos, parecidos á los nvir-hags de la isla de Cerdeña , por cuya razón fueron llamados tirseis de donde puede determinarse la denominación de tirrenos que se les dio. Otras veces practicaron excavacio- nes en la roca produciendo una decoración según la ac- cidentacion del terreno. Los sepulcros de Volci y Tarquinia son montículos de tierra rodeados de un muro de sosteni- miento, y elevados sobre cámaras sepulcrales excavadas en el suelo. En Norchia y Castel d'Asso, los sepulcros abiertos en las laderas de los montes se anuncian por una construcción en forma de basamento que sostiene una pirámide. El sepulcro de Coere llamado la volta piaña ofrece un ejemplo, no un tipo de la disposición interior de los sepulcros construidos por los etruscos, y de las riquezas que encerraron. La cámara sepulcral está prece- dida de un vestíbulo: su techo plano dividido en grandes casetones, está sostenido por robustos pilares, y las pare- des están decoradas con pinturas de vivos colores que ya son combinaciones lineales , ya figuras mitológicas en pintura monocroma. Estudiados y examinados con detención estos monumentos, han ofrecido curiosidades de grande interés. Restos de antiguo mueblaje , sillas y lechos esculpidos en piedra, armas asi ofensivas como defensivas , objetos de uso doméstico, y ricos sarcófagos. De todas las curiosidades las que merecen mayor atención son los vasos de arcilla. No mencionamos aqui estos monumentos de la cerámica antigua por que creamos, como algunos creen, que los etruscos hayan sido esclusivamente los que han cultivado este género, sino porque el sinnúmero de estos objetos 1C4 HISTORIA que se han hallado en Etruria y en otros paises de Italia en que los etruscos intervinieron, como fué la Campania, ofrece oportunidad para tratar de este asunto, dando á tales vasos la denominación de etruscos, tomando lo etrusco en la consideración de griego antiguo por las razones insi- nuadas poco antes. Sobre el particular y á fin de no salir del círculo que nos hemos trazado solo indicaremos, que las formas de los vasos, su tamaño y las pinturas que llevaron como deco- ración, deciden del uso á que debieron estar destinados. Este uso se refiere á las cosas sagradas, á las ceremonias públicas, religiosas ó civiles, y al servicio particular. Entre los primeros deben distinguirse los que sirvieron para el servicio del culto, de los que sirvieron en los lara- rios y sepulturas: los votivos, esto es, que se consagraron á una divinidad y se colgaban como ofrenda en los templos, dfe los que sirvieron para los sacrificios , ó para ofrecer á la divinidad las primicias de los frutos : los que sirviei"on en las termas ó baños y otros usos domésticos, de los que sirvieron en las votaciones públicas y como presentes honoríficos. No es que pueda darse una regla infalible para hacer un juicio exacto , sino que hay datos para una clasificación probable. En la verificación de las fechas ó mejor, en la aprecia- ción de circunstancias para decidir sobre la antigüe- dad de los vasos, suele atenderse solo á los medios em- pleados en su decoración. Los adornos están en simple silue- ta. Los mas antiguos llevan esfinges y guimeras pin- tadas de negro quedando el fondo del color del vaso: los « que siguen en orden representan tiasas báquicas, comiti- vas guerreras, alegorías, siendo también las figuras negras ÜK LAS ARTKS PLÁSTICAS. 165 pobre fondo rojizo: y se reputan por mas modernos loe, que representan escenas mitológicas, libaciones y ofren- das , y escenas de la vida privada, con figuras rojizas sobre fondo negro. Sin embargo en esta clasificación la corrección del dibujo debe ser muy atendida, pues no están fundadas tales reglas en un principio de verdad absoluta. Podríamos entrar en el examen de la decoración etrusca que tiene por teoría originaria la construcción de madera, pero un carácter tan análogo á la primitiva arquitectura griega, el no hallaree sino presuntivamente la disposición de sus templos suponiéndolos iguales á los griegos, nos obliga á ceñirnos al estilo griego, á fin de poder atender con mas ilación al desarrollo de la arquitectura que tiene esta teoría por base. GRIEGOS. .El carácter distintivo de la arquitectura griega consiste en que dispone de los sustentáculos como tales, empleando la coluna como elemento fundamental y propio para dar á la anchura mayor importancia que á la altura por razón del mas sólido y cómodo asiento. En una palabra, la pre- sión vertical domina y por lo mismo la línea horizontal campea por do quiera. Fieles los griegos al principio de que en las artes todo debe tener un oficio particular y que hasta los adornos deben ser sacados de la naturaleza misma de la cosa ó del objeto, representaron perfectamente en su sistema arquitectónico las partes necesarias para una cons- trucción de madera, y hasta hubo simples ornamentos que pudieron tener relación con el objeto mismo del monu- mento, si bien no está suficientemente probado. 166 HISTORIA En la decoración arquitectónica emplearon los griegos las partes siguientes : el basamento, la coluna y el corni- samento, y siempre sobrepusieron el frontón al cornisa- mento en las fachadas principales. Alguna vez usaron los griegos estatuas de hombres y mugeres en lugar de colu- nas ; conociéndose con el nombre de atlantes los primeros, y de cariátides las segundas : esclavos persas aquellos, esclavos de la Caria estos .• pero no pasó de un uso de los últimos tiempos del arte que el buen sentido no puede menos de condenar. Lastres partes de la decoración arquitectónica que hemos indicado constó cada cual de varios miembros. El basa- mento se compuso de un neto y á veces de varias gradas: la coluna de base , fuste y capitel: el cornisamento, de arquitrave, friso y cornisa: el frontón, de tímpano y cor- nisa. Sin embargo los dorios primitivos no emplearon el basamento para las colunas, á lo menos se conservan pocos ejemplos de bases aplicadas á colunas dóricas. Las colunas que emplearon los griegos no fueron cilin- dricas sino cónicas ó conoideas, y en esto fueron razonados y consecuentes á su teoría. — En los estremos de las pa- redes colocaron algunas veces una anta ó coluna cuadrada que seguia las mismas proporciones y carácter que las colunas, pero no la disminución de diámetro que estas. De las molduras que emplearon dependió no poco la belleza de la decoración , teniendo cada una un particular oficio, y afectando las curvilíneas una forma elíptica. Usaron los griegos en la exornación las estrias, los gri- fos ^ las postas , meandros ó grecas. Los entrelazados ó trenzas formados con líneas curvas: los ovólos oblongos encerrados en su cascara : las palmas o bayas, los con- DE LAS AKTES PLÁSTICAS. 167 tarios, las gotas cilindricas, las hojas y los tallos de planta acuática y de acanto ó cardo silvestre. Todos estos or- namentos tuvieron miembros y molduras particulares á que aplicarse.— Emplearon también la pintura policroma, sin duda con el objeto de dar realce á los miembros y molduras. Los colores mas normales fueron el amarillo, el rojo y el negro. Hicieron uso del estuco para las paredes habiéndole aplicado hasta á la piedra. Los materiales que emplearon tanto por su naturaleza, como por las formas que les dieron y como por su combi- nación, constituyeron también una parte de la exornación. En general emplearon la piedra calcárea dura y los már- moles que les proporcionaron las ricas canteras del pais. También usaron el ladrillo, si bien quedan pocos edificios construidos con este material, que pviedan atribuirse á los griegos. Apesar de ser la construcción de madera la teoría originaria de su decoración, relegaron este material á los techos y puertas (que algunas veces fueron también de bronce) : circunstancia debida no solo á las mayores con- diciones de duración de la piedra, sino al principio que ri- gió respecto del antema. Las piedras fueron labradas en formas cúbicas de arista viva, si bien alguna vez achaflanaron sus cantos for- mando una especie de almohadillado. Usaron la construc- ción úoo\í\2¡smas, \o& campamentos, las cisternas, los acueductos, las cloacas y los puentes. Caminos. Ninguna nación aventajó , ni igualó si- quiera , á los romanos en cuanto tuvo relación con las obras de utilidad pública. Dieron á estas obras un carácter de grandeza y solidez que no se halla en las construcciones de otro pueblo alguno. Con la autoridad de varios autores de la antigüedad, puede asegurarse que estas construccio- nes estuvieron muy descuidadas entre los griegos.- A los romanos no los arredró obstáculo ni fatiga alguna, y lo 192 HISTORIA mismo aplicaron las fuerzas vitales de la nación á desecar pantanos, que á cortar montañas y aplanar colinas y le- vantar valles, y echar puentes sobre los ríos. Todas sus construcciones fueron prodigiosas por su estension y por su consistencia; y desde el uno al otro estremo de tan vasto imperio, cruzaron veinticinco grandes caminos de mil quinientas á mil seiscientas leguas de estension. Ademas de estas grandes vias de comunicación general hubo otras secundarias clasificadas según su importancia; pero esta clasificación sería aquí algo intempestiva, supuesto que solo tratamos de la arquitectura como bella arte. — A lo krgo de estos caminos se hallaban casas de posta, piedras ó poyos para montar á caballo, (puesto que hasta fines del siglo IV ó principios del v después de J. C. no se conocieron los estribos) y piedras miliarias para indicar á los viajeros las, distancias. Estas piedras por lo regular fueron cilindri- cas, sin capitel algunas, elevándose á una altura de cinco á ocho pies y estando fijas en el suelo por medio de bases cúbicas. Ademas los grandes caminos en las inmediaciones de los grandes pueblos estaban decorados muchas veces con arcos de triunfo, templos, quintas y sepulcros, con- tribuyendo á hacer mas pintoresco el país y mas lle- vaderas las fatigas del viaje. — Los materiales y proce- dimentos empleados en la construcción de estas vias, es mas objeto de la ciencia que del arte, y aunque lo fuera de este, pertenecería mas á una investigación arqueológica que á una descripción artística. — El camino mas antiguo de construcción romana, data del siglo iv antes de J. C. . Los de las provincias nó remontan mas allá de la época de Octavio. « Campamentos. Tampoco puede decirse que pertenezca DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 193 á este lugar sino al arte militar la construcción de los campamentos. Los hubo mudables, y fijos : los primeros se levantaron según la mayor ó menor proximidad del enemigo lo aconsejaba: los segundos sirvieron para inver- nar á las tropas ocupadas en la conquista de los distintos paises; habiendo sido el origen de muchas poblaciones. Por lo demasconviene conocer el arte de guerrear délos romanos y los distintos cuerpos de tropas de que constó su ejército para conocer la utilidad de la distribución de un campa- mento. Pero esto no es de este lugar. Cloacas. Fueron otras de las obras romanas importantes por su utilidad y por su buena construcción. El mas anti- guo monumento de esta clase remonta á la época de los Tarquinos (siglo vi antes de J. C.); y la cloaca máxima por la cual podia pasar un carro cargado de paja, ha sobre- vivido á los incendios y devastaciones que Roma ha sufri- do desde su fundación. Sin embargo, es preciso entender que se han hecho en ella distintas restauraciones. De todos modos es la bóveda de medio punto construida con dovelas ó piedras cuneiformes mas antigua que se conoce. Acueductos. Fueron construcciones cuyos restos admi- ran por su grandiosidad. Quizá indican el atraso en que estaban las ciencias físicas, pero no puede negarse que son modelos de construcción. Son 5M¿fcrm??<705, 6 aparen- tes : los primeros estuvieron construidos con bóveda : los segundos atravesaron valles uniendo los subterráneos. Se hallan colocados sobre uno ó mas órdenes de arcos, ó sobre un macizo. Durante la república se hizo la construc- ción con sillares, y durante el imperio, ya fueron de ladrillo ya de marapostería. La canal la colocaron en la -parte superior, y estuvo revestida interiormente de un cimiento 194 HISTORIA muy duro. Loá arcos van sostenidos por pies derechos ó pilares afectando algunas veces la forma piramidal al arrancar de los cimientos. Rara vez siguieron la línea recta; presentando ciertas sinuosidades para minorar la impetuosidad de las aguas, asi como estuvieron promedia- dos de treclio 6n trecho por piscinas á fin de que se sedi- mentase allí el barro y otras partículas gruesas que traje- sen las aguas. El acueducto conducía las aguas á una especie de repartidor, desde donde se distribuía á las fuen- tes piíblicas, á los terrenos y á los particulares por medio de tubos de tierra cocida ó de plomo ó quizá de madera. Nivfeos. Las grutas en donde manaban los manan- tiales de agua fueron decorados por los griegos con pór- ticos y estatuas. Los romanos imitaron su ejemplo y pu- sieron a su alrededor asientos para que las gentes pudiesen gozar de lo delicioso de aquellos sitios. En Roma ó sus alrededores hubo muchos ninfeos; y de lugares de diver- sión inocente, pasaron á ser sitios de disolución y de era- pula. Puentes. En los puentes si bien se presenta á primera vista la utilidad, la comodidad y el ingenio para llenar por una parte las necesidades del paso de las aguas corrien- tes , y el conocimiento de las leyes de la estática para re- sistir á los empujes de las avenidas; sin embargo hallamos ya en ellos una existencia independiente y una forma mas libre que en los monumentos qué acaban de indicarse; al propio tiempo que se hallan anexos á tales construciones, monumentos del arte, de no poca importancia, tales como estatuas, arcos de triunfo, etc. Entre los monumentos arquitectónicos que pudo produ- dir el arte en un imperio, representación de un pueblo que DE I.AS ARTES PLÁSTICAS. 195 vio bajo su dominio todo el mundo conocido, los arcos de triunfo^ las colimas movumentales y los trofeos., merecen • especial mención. Estos monumentos conmemorativos llenan mas ó menos un doble objeto: el de recordar la me- moria de una persona ó de un hecho, y el de erigir esta- tuas enrules á una grande elevación. Este objeto, nin- guna de estas clases de monumentos indicados le llena mejor que los arcos de triwn/o. Arcos de triunfo. Los primeros monumentos de esta clase fueron de invención romana, si bien Plinio la atri- buye á los griegos; sin embargo ningún vestigio nos ha quedado de arcos de triunfo de la época griega, ni autor alguno de la antigüedad hace mención de ellos. Por otra parte la forma que los romanos les dieron, debió de ser muy especial y distinta cuando el mismo Plinio los llama de nueva invención. — En su origen estos monumentos se construyeron sobre planta circular. Mas adelante se les dio mayor suntuosidad y se construyeron á manera de puertas ó vastos pórticos, levantándose^ en la entrada de las poblaciones, ó en las grande^ avenidas, en los puen- tes ó en otros sitios de paso. Quizá se hallaría el origen de los arcos triunfales en los propileos griegos; pero fuera aventurada esta aserción, no haciendo aqui mas que indi- carla para las investigaciones que cualquiera pretenda hacer sobre este particular. En, los primeros tiempos los arcos de triunfo fueron de madera y se adornaron con los despojos arrebatados á lo? enemigos. Dióseles después un carácter monumental; y la arquitectura y la escultura desplegaron todo su vigor y todas sus riquezas para dar una forma artística y enriquecer de un modo digno estos monumentos. De madera que ei-an, se eon-fruyf>ron de 196 HISTORIA ladrillos, de sillería, de mármol, y el bronce figuró en ellos pai'a mucho. — Estos monumentos fueron mas ó menos sencillos según la importancia del hecho que conmemora- ron . Unos tuvieron un solo arco: otros tuvieron hasta tres, en cuyo caso el del centro tuvo mayor altura; y muchos emperadores , entre otros Diocleciano, erigieron en Roma arcos practicables por sus cuatro fachadas, y á ellos concurrian los negociantes, viniendo á constituir una lonja mercantil. — La decoración debió ser corintia mas ó menos adulterada por el gusto romano. El entablamento estuvo coronado por un ático con inscripciones; y desco- lló en lo mas alto una estatua ecuestre ó una cuadriga. En los frisos y en los espacios de los netos del ático y en las enjutas de los arcos, figuraron bajos relieves alusivos al hecho conmemorado. Colunas monumentales. Los romanos, que no procura- ron mas que ensalzar sus glorias y dar lustre á su patria, buscaron cuantos medios pudieron para alcanzar este objeto. No bastaion los arcos de triunfo para perpetuar el recuerdo de una victoria; y echando mano de las cola- nas, cuyo objeto no debe ser otro que sostener, les dieron una existencia independiente, erigiéndolas como monu- mentos conmemorativos. No debemos entrar aquí en la crítica de semejante conducta; pero sea dicho de paso, que los griegos, que no cedieron á los romanos en amor á su patria, si bien los aventajaron en sentimiento artístico , nunca erigieron en monumento un solo miembro arqui- tectónico, sino la combinación razonada de varios miem- bros. Tal vez en los propileos hallamos el ejemplo.— Las colunas monumentales suelen clasificarse porTircunstan- cias especiales requeridas por sn objeto. Asi es qiie hubo DE LAS AKÏKS PLÁSTICAS. 197 polunas estatuarias, cronológicas, militares, legales, li- mítrofes , rostrales y manubiarias, ya por sostener una estatua ó por llevar inscripciones históricas ó disposiciones legales ó alistamientos de tropas, ó por indicar los límites de un territorio, ó por tener adheridas proas de buques , 6 por estar adornadas con trofeos. Ademas hubo en Roma la coluna bélica, desde el pié de la cual el cónsul arrojaba un venablo hacia la dirección en que estaba situado el pueblo al que se declaraba la guerra. Hubo también la lactaria en cuya base se veia un nicho abierto donde se depositaban ó exponían niños cuyo nacimiento necesitaba el rubor ocultar. Los romanos también erigieron obeliscos con el mismo objeto que las colanas monumentales, quizá desnaturali- zándolos también. Trofeos. La mayor parte de pueblos de la antigüedad tuvieron la costumbre de perpetuar las victorias obtenidas por medio de trofeos. —Los. griegos colgaron de los árbo- les los despojos y armas del, vencido. Los romanos dieron el nombre de trofeos á todo monumento conmemorativo de un hecho de armas. Se erigieron los trofeos en los cam- pos de batalla; y se consideró como un sacrilegio el des- truirlos. Dan una idea de esta clase de monumentos y de su disposición los que se hallan esculpidos en la coluna trajana. Templos. Los romanos imitaron los templos de los griegos, del mismo modo que adoptaron su religión amalgamándola con las tradiciones etruscas. Algunas modificaciones hicieron en ellos, mas para aumentar la magnificencia, que la belleza. Aumentaron el niimero de colunas en los pórticos. Construyeron muchos templos 198 HISTOUIA pseudo-dipteros y pseudo-perípteros, mostrando en ello ó menos gusto ó mas tendencia á dar importancia al muro. Los construyeron también circulares monópteros ó períp- teros , pero cubiertos con una cúpula si fueron de pequeñas dimensiones. La naturaleza del culto que los romanos tri- butaron á las divinidades griegas exijió mayores dimen- siones para los templos, de modo que basta los construye- ron dobles, unidos por la parte posterior. — Las particula- ridades notables de los templos romanos fueron: el haberse flanqueado muchas veces el basamento por pedestales: el haberse hecho el frontón en ángulo mas agudo : y por úl- timo el haberse colocado á menudo la estatua de la deidad en un gran nicho, ó debajo de un frontón sostenido por dos colunas. Foros. El foro romano fué una imitación de la agora griega y tuvo igual objeto, por consiguiente fué plaza de mercado y sitio de reunión de las asambleas populares. En aquellos recintos los jóvenes se entregaron á los ejercicios gimnásticos, combatieron allí los gladiadores, y los primitivos juegos escénicos fueron allí aplaudidos por la multitud de espectadores reunidos debajo de los pórticos. Pero luego que se construyeron palestras, esta- dios , teatros é hipódromos, el foro continuó sirviendo para sus dos objetos principales, á saber: para mercado y para asambleas públicas. jNIas adelante todas las poblaciones do importancia tuvieron cuando menos dos foros: uno civil y judicial que sirvió para las reuniones públicas y para los tribunales: otro mercante , miadinarium. En las grandes ciudades, el número de estos últimos se aumentó con- siderablemente, hasta destinar uno para cada «aercadería: así hubo el _/bníí)i boarium, olitorium . cupcdinis , etc.. ÜK LAS AUTürf PLÁSTICAS. 199 destinados para la venta de bueyes, legumbres, granos, caldos, etc. Naturalmente se deja entender que los foros mercantes tuvieron una decoración sencilla, y que no con- sistieron casi mas que en un recinto rodeado de pórticos con tiendas y almacenes. Por lo contrario respecto do los foros civiles y judiciales, pues se los enriqueció con todas las maravillas del arte, rodeándolos de suntuosos edificios tales, como el templo de la divinidad protectora, el era- rio, la curia, la basílica, la cárcel, arcos de triunfo, estatuas, etc. — La decoración de los foros no fué unifor- me, ni hubo regla general para su disposición. Unas veces la plaza fué formada por un recinto de galerías con tien- das en el piso de la calle y habitaciones en el principal : otras se halló rodeada de monumentos y edificios de utili- dad pública, como los que antes se han indicado. Basílicas. Fueron edificios por lo común anexos á los foros. Se trataron allí negocios de interés público y quizá se administró en ellos justicia. Un abuso hizo que fuesen á veces sitios de contratación para los mercaderes. — La planta de las basílicas formó un paralelógramo alterado por un hemiciclo en el lado opuesto al de los ingresos. El edificio estuvo cerrado por un muro donde hubo abiertas grandes ventanas. El interior fué dividido á lo largo por dos ó quizá mas órdenes de colunas, formando tres naves que terminaban en una valla transversal levantada antes de llegar al hemiciclo, dejando un espacio algo mas eleva- do que se llamó transeptum. La fachada tuvo un pórtico, y eu él tantas puertas cuantas fueron las naves. Sobre cada uno de los órdenes de colunas que dividieron las naves estribó otra colunata, constituyendo una galería. Esta colunata sostuvo la cubierta de la nave principal, que 200 HISTORIA fué apuntada y algo mas elevada que la de las naves late- rales , presentando la del hemiciclo un cuarto de esfera, (apsis, concha). Allí estuvo el bema ó tribunal, estendién- dose ú uno y otro lado los asientos para los magistrados. Contiguas al hemiciclo hubo piezas para usos particulares de la asamblea.— Supónese que hubo basílicas con la nave principal descubierta, y que se edificaron otras á manera de simple pórtico, esto es, una cubierta sostenida por colunas, quedando espedita la circulación en todas direc- ciones , y no atendiendo mas que á resguardar de los rigo- res déla atmósfera. Baños y Termas. En estos establecimientos desplega- ron los romanos el mayor lujo y la mayor magnificencia. En tiempo de la república el uso de los baños llegó á ha- cerse una necesidad cuotidiana tanto para el patricio como para el plebeyo. Bañáronse los romanos hasta tres veces en invierno y cinco en verano. Desde el tiempo de Pom- peyo hubo en Roma baños públicos; pero el pueblo no tuvo un establecimiento destinado para su uso hasta que Agripa le hizo donación de sus termas; y los emperadores que vinieron después de este yerno de Octavio Augusto , siguiendo su ejemplo , mandaron construir baños que me- recieron los mayores encomios de los escritores de la anti- güedad. Levantáronse edificios y erigiéronse baños en va- rios puntos del imperio y donde quiera que se hallai'on manantiales de aguas calientes. Conviene hacer aqui presente, que si bien en los pri- meros tiempos solo se dio el nombre de Thermas á los establecimientos de baños de aguas calientes, no obstante, tomando mayor estension la voz, comprendió también los establecimientos de baños de agua fria, haciéndose una de- DB LAS ARTKS I'LÁSTICAS. 201 nominación genérica de todo establecimiento que tuviese por objeto el baño. En los de Caracalla además de piscinas comunes hubo baños particulares de pórfido y de mármol, y hasta los hubo suspendidos para poderse columpiar durante el baño. Se reunió en estos establecimientos cuanto podia recrear la vista y lisonjear la imajinacion. Así es que fuera de las piezas de baño , hubo otras salas y pórticos y exedras y calles de árboles con asientos, ricas bibliotecas , todo sir- viendo de punto de reunión á los sabios y curiosos; y por xíltimo baste saber que en los grandes recintos de las ter- mas se dieron espectáculos dramáticos y atléticos. Estable- cimientos de esta naturaleza puede concebirse que fueron decorados profusamente, y que en su disposición principal tuvieron alguna analogía con el gimnasio griego , pero sobre un plan mas vasto y quizá con un objeto menos mo- ral. Con efecto el objeto principal de los gimnasios fué la educación física é intelectual, y el baño fue un medio au- siliar de esta clase de educación , al paso que entre los romanos el recreo fué en las termas lo principal , y la educación fué parte secundaria. El edificio de las termas para ser completo debió conte- ner un spoliatorium (sitio para desnudarse), un tmctua- rñim (sitio para ungirse con ungüentos olorosos) ; el < esferisterium en donde se entregaban los bañistas á varios ejercicios antes de entrar en el bañ» común de agua caliente {caldariiim). Al rededor del caldarium hubo un ándito y una galeria con gradas algo mas eleva- da (schña) para los que no se bañaban. La pila del cal- darium no tuvo techo. Al salir del baño se atravesaba el tepidarium , que era una sala de paso para prevenir la 202 iiiiíïüKiA impresión del cambio de temperamento entre el calduriuiii y e\ frigidarium ó baño frió. ElJ'rigi(h/rñtm tuvo techo. Hubo además dos salas para tomar baños de vapor ó de estufa. Su techo fue abovedado y en medio hubo un gran receptáculo en donde hervia el agua que esparcía el vapor, el cual salía por una abertura circular practicada en el centro de la bóveda. Esta abertura se cerraba con una ta- padera (cUpetis). Prescindamos aquí de las diferentes prácticas que se observaron para los distintos baños, y del uso del estrígi- lo , por ser curiosidades que pertenecen á los detalles de la arqueología y no del arte. Otro tanto puede decirse acer- ca de los medios que se emplearon para alimentar y calen- tar los baños. Baste saber que el agua se calentó en vasos de cobre después de recibirla del aquàrium ó gran recep- táculo ; y que las salas de las termas se caldearon por me- dio de tubos de tierra cocida de forma cuadrada que co- municaban con el JiipocdusthuiH , espacio que corría por debajo del piso y que recibía el calórico del horno que tuvo anexo. Teatros. Tuvieron también grande importancia entre . - los romanos los teatros , sobre todo desde que se les dio una construcción permanente. En los siglos primitivos solo se ejecutaron los juegos escénicos en tablados de quita y pon que se levantaron en el circo. En el ii antes de J.-C. erigieron teatros de piedra, y cerca de un siglo mas tarde adoptaron la disposición griega. Sin embargo el teatro romano se diferenció del griego en que tuvo la orquesta menos espaciosa, y la escena mas profunda y menos elevada , no estando colocado sobre teweno pen- diente. DE LAS AUTKS PLÁSTICAS. ¿(Ci El sitio destinado para los espectadores fue semicircu- lar, y tuvo gradas divididas por escalerás en dirección al centro del semicírculo, cuyas divisiones so llaiuaron cu- neus. En los primeros tiempos los espectadores se sentaron sobre la piedra ; pero en tiempo de Callgula se j)ermitió poner almohadones y tapices en las gradas. El conjunto de esta gradería estribó sobre series de bóvedas á manera de galerías; y el esterior del monumento estuvo decorado con pilastras y colunas , galerías y pórticos etc. y corona- do todo por un ático. La escena no tuvo de ancho mas que el doble del diámetro de la orquesta ; de manera que no' se estendió al diámetro del semicírculo de la cavea ; y se levantó unos cinco pies del piso. En el fondo presentó un espacio en hemiciclo adornado el todo con colunas , esta- tuas y pinturas. Enfrente del proscenio hubo el pulpitum que era una plataforma que se adelantaba hacia la or- questa y donde cantaban los coros. Los actores declama- ron en el proscenium. La fachada del fondo do la escena presentó tres puertas, como en el teatro griego ; llamán- dose la del centro puerta real, y hospitalia las de los lados. Esta fachada estuvo decorada con colunas y esta- tuas. En las partes posterior y laterales de esta fachada es- tuvo el parascenium ó post-ccnhini que era el sitio en donde se vestían los actores. La escena tuvo dos pisos, el liyposceniíim que comprendió varias piezas para el ser- vicio de la escena, y era el piso de debajo de la escena; el episcenium era el piso superior. El espacio que quedaba al pié de la gradería de la cavea era la orquesta que como se ha dicho , fué mas espaciosa que en los teatros griegos.. En el centro de la orquesta se elevó una ara en la cual se sacrificaba una víctima á Baco antes de principiar el es- 204 IILSTÜUU pectáculo. Al rededor del altar estuvieron colocados los músicos. El servicio de la escena entre los romanos fué mejor dispuesto que entre los griegos, efecto de los adelantos que se hablan verificado. A uno y otro estremo del proscenio hubo los bastidores triangulares girando sobre un eje (ver- sátiles) ; así como presentaron cuadros á manera de telo- nes por medio de correderas (dúctiles). Pero los cambios de decoración no se hicieron á la \-ista del público sino después de haber cubierto la escena con el awleum o sipa- 'rium que se levantaba delante del proscenio. Hubo tres clases de decoraciones : una para la trajedia y represen- taba edificios grandiosos , palacios templos , etc. ; otra para la comedia que representaba plazas y calles públicas ; y otra para las atellanas ó piezas jocosas y satíricas que representaba cavernas, montañas, bosques , etc. Además se usaron varias máquinas ya para producir el rayo ,• ya para imitar el ruido del trueno, ya para los vuelos, ó para levantar las decoraciones, ó para las apariciones ins- instantáneas. El uso de las máscaras para los actores siguió como en- tre los griegos. Las primeras fueron de corteza de árbol, y posteriormente se fabricaron de cuero, de madera y hasta dé cobre. El hueco de la boca debió dar á la voz un sonido penetrante para dejarse oir desde todos los pun- tos del teatro. Estas máscaras fueron muy ligeras y cu- brieron toda la cabeza. Según el carácter de las piezas dra- máticas se usaron unas ú otras máscaras. Dícese que la voz de los actores se hacia también inteligible á causa de unos vasos de bronce ó tierra cocida empotrados en la gradería , con la boca hacia la escena. DE T.AS AHTER PLÁSTIfAV. 205 Las representaciones teatrales se ejecutaron de dia ; y como los teatros no tuvieron cubierta , se deja entender la razón por la cual se usaron las wmbellas y el sombrero tesálio en los espectáculos. Sin embargo conviene saber que algunas veces se estendió sobre los espectadores un toldo de color de púrpura ó adornado con dibujos, el cual se aseguraba en unos mástiles fijados en medio de la or- questa y en la parte superior del muro de la cavea, por medio de unas grandes clavijas metidas en una especie de modillones agujereados. Estuvieron también en uso entre los romanos, los odeo- nes, y sus circunstancias no difieren en lo mas míni- mo de las que dieron los griegos á estos teatros de mú- sica. Anjiteatros. Para los espectáculos ó combates de gladia- dores y de bestias fieras, usaron los romanos los anfitea- tros, edificios de invención etrusca, á los cuales, al adoptar su disposición, dieron mayores dimensiones, escediendo á sus inventores en lujo y magnificencia. Su planta fué co- munmente un óvalo ó elipse , rodeado de gradas formando aisúnííLSpreecinctiones, divididas por varios cuneos: al pié de las gradas hubo un espacio bastante estenso que se llamó arena, porque en efecto de este material estuvo cu- bierto el piso, ya para absorver la sangre que habia de correr, ya para ofrecer á los combatientes un medio de afirmar mejor los pies. Detras de la graderia hubo varias galerías que estuvieron acusadas en la parte exterior del edificio por varios órdenes de aberturas semicirculares de- coradas con colunas y estatuas. Estos edificios no tuvie- ron techo, pero no cabe duda que á favor de unas clavijas que hubo en la parte superior, y de unos mástiles plan- 20G HISTORIA tados al pie de las gradas, se estendió sobre ellos un toldo (velarium). La arena estuvo circuida por un foso que se llenaba de agua , y por una pared de unos quince pies de elevación sobre la cual estuvieron los asientos de prefe- rencia. A espaldas de estos alzóse otra pared desde la cual se estendieron los asientos de los demás espectadores. Se deja notar bien que hubo substrucciones para guardar las fieras. — La capacidad de los anfiteatros fue extraordina- ria , baste saber que en el llamado Flavio ( Colosewm) cu- pieron hasta cien mil personas según cálculos, número que parece exagerado si no estuviese confirmado por varios autores. El anfiteatío mas antiguo de piedra fue mandado construir por Augusto. En estas arenas recibió la religión cristiana el sello sangriento de su santidad. Circos é hipódromos: Entre los edificios que los roma- nos erigieron para alimentar la pasión del pueblo á los espectáculos, pasión que la estimularon los ambiciosos para distraerle de los negocios públicos á que habia estado acostumbrado en los tiempos de la República , merecen mención especial los Circos y los hipódromos. El objeto principal de los circos fué las corridas de carros y de ca- ballos, si bien en otros tiempos habia sei'vido para combates de gladiadores y fieras. Los circos aunque fueron edificios particulares de la civilización romana, sin embargo tu- \^iei'on mucha analogía con el estadio griego. El primero que se erigió en Roma data de Tarquino el anciano; mas adelante la munificencia de César , la de Augusto y la de otros emperadores dotaron á la ciudad de muchos mo- numentos de este género. La planta de este edificio fué un óvalo muy prolongado, cortado en línea casi recta por uno de los estremos; y con DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 207 la arena ó área rodeada de un foso, que llenaban de agua, de unos diez pies de ancho. Esto prueba que en sus princi- pios el circo tuvo el mismo objeto que los anfiteatros. Una pared de ladrillo de unos cinco pies llamada spina, dividió el área oblicuamente á la izquierda del espectador, j por su eje mayor, sin llegar á los estreñios de la periferie. El objeto de esta oblicuidad fué dar á los carros y caballos, mas espacio para correr en el principio de la carrera, pu- diendo adelantar con mayor facilidad. En los estremos de la spina estuvieron las metas, que constaron de un basa- mento mas ancho que la spina sobre el cual estribaron tres poyos. En la spina hubo varios pasos practicables para el servicio del circo, y sobre ella se levantaron estatuas, altares, etc. En el centro se elevó el obelisco del sol y otros símbolos. Algunas veces hubo junto á la spina es- tanques que sirvieron de abrevadero y para remojar las ruedas de los carros. La gradería de los circos estuvo dispuesta como la de los anfiteatros, y en la parte esterior hubo pórticos con tiendas. En el estremo circular estuvo la puerta triunfal por donde salían los vencedores. Los ángulos del estremo opuesto, tuvieron cada uno una puerta para el servicio, y una especie de torres unidas por un miiro en línea curva, con cuadras y cocheras para los carros y caballos. En el centro estuvo la puerta, pompa circensis. El palco del emperador (ediculus) sostenido por colu- nas , estuvo enfrente de la primera meta : el de los jueces, casi enfrente de la segunda. Para las corridas de caballos y carros tuvieron también los hipódromos; espacios de una estencion inmensa en cuyo estremo se fijó la meta á q u e debia llegar.se. Su 208 HISTORfA área estuvo circunscrita en un cuadrilongo circuido con una valla de piedra ala altura de un antepecho, ofnn-icndo su piso distintas pendientes. Edificiosparticuhres. Las viviendas particulares, las quintas y alquerías son los edificios que merecen particu- lar atención. Dejemos las cabanas de los tiempos de la primitiva so- ciedad romana, y las casas de ladrillos en crudo, porque no hallaríamos el verdadero carácter arquitectónico roma- no aplicado é usos domésticos, ni quizá las necesidades domésticas peculiares de la civilización romana á que la arquitectura debió responder. Estas necesidades no datan mas allá de la época de la conquista de Grecia, que fué cuando se buscaron las comodidades á causa de las ri- quezas que se hablan acumulado en la ciudad, y cuando el gusto artístico se desarrolló, desprovisto del lujo des- mesurado que por lo mismo que puede alimentar, mata las artes á puro querer los artistas sobresalir y originali- zarse. Los romanos vivieron en unión con sus esposas, y por consiguiente sus viviendas siguieron un sistema distinto del que adoptaron los griegos. El rasgo característico de estas viviendas consistió en los dos peristilos ó patios ro- deados de pórticos, en los cuales tuvieron salida las habi- taciones, comunicándose por medio de un corredor. Los gabinetes de uno de estos patios sirvieron para recibir las visitas de los forasteros; y los del otro, para va^ privado y doméstico. Rara vez estos gabinetes tuvieron ventanas á la calle, y la mayor parte de ellos solo recibieron la luz por la puerta de entrada. En la parte esterior de la habita- ción acostumbró á haber tiendas donde los esclavos ven- I»E I.AS AllTKS l ' l . \ S i l i AS. 209 dian los productos de las tincas de su sefior. í,a [lartr MI perior del (HÜfirio formó un techo angular ó una azutea con plantas. Hores y emparrados. En el centro del primero de los ¡leristilos Inilio un cstanijue ó recipiente (implu- vium) á donde iban á i-eunirse las aguas de los tejados, y de su centro saltaba un surtidor. En el peristilo esfuvii- ron las habitaciones de las mugeres(te/tf»»«.?), el tocador (vevcraim), exedras para la conversación, y los hr'r,-;n>! cocinas, despensas j demás dependencias de la c;: deja entender muy bien que cuantos mas medios tuvo un particular, mayor riqueza hubo en los materiales y mayor fué el número de habitaciones en que estuvo distribuida la casa, y los salones de visitas [OBCÍ) fueron decorados con mas órnenos gusto: asi es que hubo el salón trtr/i.stllt, el corintio y el egipcio; la enfermería {Jiospitium), la bi- blioteca, el comedor (triclinium), el gabinete de juego (akatorium), y la sala de baños, etc. Los gabinetes tuvieron el techo ya abovedado ya plano, y solo recibieron la luz por una abertura pmetiraia , n la parte superior de la puerta. Si hubo ventanas, fueron muy elevadas y estuvieron guarnecidas de láminas de piedras transparentes. Las puertas interiores s"1'> <^ '•'^rraron con un tapiz: la del vestíbulo se abrió % : . dentro ya hacia fuera, y se doblaron sus hojas en dos ó tres partes. Los pavimentos fueron enlc»ados con mármoles, ó cubiertos de mosaicos. — Para calentar las habitaciones hicieron uso de los hipocaustc^, si bien tuvieron brasero» donde encen- dieron lumbre, y hasta usaron chimeneas las cuales se pa- recieron á una hornilla. Todos los edificios particulares de Roma, estuvieron aislados unos de otrite des- cubierto: otras veces le ocultó un techo plano como arte- sonado. No hubo ninguna moldura importante ni parte alguna que se destacase de sus lienzos de pared, y los arquitraves y frisos fueron del todo suprimidos. La orientación de las basílicas tampoco fué siempre observada en Roma; é indiferentemente tomó el eje distin- tas direcciones. Parece que las Iglesias de la época de Constantino tuvieron la puerta en la parte oriental del edificio, y el sacerdote poniéndose detras del altar para celebrar, y por consiguiente de cara á los fieles, miró á oriente. Mas adelante se entendió la orientación al contra- rio ; pero entonces el celebrante se colocó de espaldas á los fieles. De manera que en uno y en otro caso el sacerdote miró á oriente. El interior fué decorado andando el tiempo , con gran lujo, figurando mucho en esta decoración los mosaicos con fondo dorado. Al lado de estas pinturas y sobre fondo azul .se leyeron en letras de oro varias sentencias. Sobre el nartex hubo salas para la instrucción de los catecúmenos y para otros objetos. Sobre las naves laterales hubo algunas veces una galería ó tribuna para las mugeres consagradas á Dios. El coro se adelantó hacia la nave principal desde el presbiterio y se cerró con un antepecho, levantándose en cada lado un pulpito. El santuario tuvo el piso mas elevado que el coro y se cerró con verjas de hierro. El altar ocupó el centro del santuario y consistió en una me- sa de mármol colocada sobre la tumba de un mártir y debajo de un tabernáculo, (ciboriur,i) sostenido por colu- nas. Én el intradós del tabernáciilo unas veces se coligó 224 HiSTomA la paloma {píxide) que contenia la Eucaristia, y otras una lámpara. Varias veces las reliquias de los mártires se colocaron en la cripta (confesio martirium); porque debe tenerse entendido que las Iglesias latinas siempre se cons- truyeron sobre la sepultura de algun mártir. En medio de los atrios hubo una fuente cubierta con un techo sostenido por colunas donde los fieles se lavaban las manos y la boca antes de entrar en la Iglesia. En algunas basílicas se halla usado un pórtico pequeño adosado á la puerta {prothyro), y en el abaco de las co- lunas se apoyaron varillas para cortinas con el fin de im-. pedir con estas la vista interior desde fuera. Las puertas exteriores fueron cuadrangularesyrodeadas de jambajes y ventanas semicirculares. La parte superior de la fachada terminó en frontón sin cornisa inferior, indicando las pendientes del tejado.— El centro tuvo una ventana circular. Desde la puerta al frontón hubo comun- mente dos órdenes de ventanas en arco de medio punto : las superiores iluminaban la nave y las inferiores la galeria 'que estaba sobre el nartex. A menudo se figuró en los frontones á Jesús en ademan de bendecir, siendo decorado con mosaicos el resto de la fachada. Se usó cerrar las ven- tanas por medio de tablas de alabastro ó de mármol con trepados circulares ó losanjados en los que se colocaron trasparentes ó vidrios de color. Por último, en la disposi- ción de los materiales, los cristianos aceptaron los princi- pios de la construcción romana. Tres son los tipos sobre los cuales han sidos construidas las Iglesias latinas , á saber : 1. Basílica romana cerrada : constando de un nartex , una nave principal y dos laterales mas bajas, y un ábside I)E LAS ARTES J'L.VSTICAS. 225 en hemiciclo. Es un ejemplo de esta construcción la basí- lica de Santa Inés en Roma del siglo iv. 2. Basílica romana abierta : esto es , sin muros de cer- ramiento en los lados , dejando el paso libre con salida á dos cementerios cercados por una pared. La basílica de Santa Maria la Pinta en Palermo obra del siglo vi, es una muestra de este tipo , por otra parte poco imitado. 3. Basílica con reminiscencias bizantinas : constando de nartex exterior, estendiéndose hasta formar un patio con peristilo, y cinco naves terminando en el transepto en el que se elevaron arcos llamados torales ó triunfales.— San Pablo extramuros en Roma obra del siglo v , ofrece una muestra de este tipo. Cada nave tiene una puerta : de las dos de la derecha ó epístola , la primera sirvió para la introducción de peregrinos , la segunda para entrada de los hombres. — De las dos de la izquierda ó evangelio, la primera sirvió para introducir los muertos , la segunda para la entrada de las mugeres. Bautisterios. Los templos circulares de los romanos y sus salas de baños fueron el tipo de estos edificios depen- dientes de las basüicas. En ellos recibieron el bautismo los recien convertidos y recien nacidos. Al principio estuvie- ron fuera de las Iglesias en medio de los atrios ó debajo de los nartexes, por lo que muchas veces llevaron estos el nombre àe catecumena. Su planta fue octógona, circular ó en cruz griega, y sus techos fueron de forma hemiesfé- rica. En medio de su recinto habiaelvaso en donde estaba el agua bautismal siendo capaz para muchas personas á la vez, ya que se bautizó en aquellos tiempos por inmersión; si bien sus foiruas variaron muchísimo, siendo unas veces pilas sacarlas de las antiguas termas, ó disponiéndose otras 15 226 HISTORIA por medio de cuatro trozos de piedra , revestido el interior con cierta argamasa y el esterior con tablas de mármol es- culpido. En el interior de los bautisterios tubo un altar ú oratorio , y una especie de hornilla para calentar "á los re- cien nacidos durante las estaciones de mas riguroso frió. Hemos visto los elementos arquitectónicos que después de la decadencia de la arquitectura romana quedaron en el mundo artístico, la preponderancia del estilo bizantino hasta el siglo viii, y su influencia en oriente y en occi- dente ; vamos ahora á ver los resultados de esta influen- cia entre los latinos, y veremos después los de la que ejerció en el espíritu de los mahometanos, para formar estos un estilo especial y tan análogo á sus creencias como lo fué á las suyas el que los cristianos adoptaron. Desde el siglo vm se verificó, digámoslo así, la fusión del elemento latino con el bizantino, y entonces siguió la arqui- tectura en occidente un estilo que tuvo el arco de medio punto por carácter general, y que duró hasta el siglo xin, habiendo recibido distintos nombres según las circuns- tancias especiales de lugar y época. Por esto ha sido lla- mada Imnbarda en Italia ; rumana, normanda, carlovin- gia en Francia; bizantina y teutónica en Alemania; sajona en Inglaterra; gótica antigua , asturiana, gallega y bi- zantina en España. Para distinguirla con una denomina- ción general la llamaremos rovnano-bizantina. Desde el siglo xiii hasta el xvi siguió otro rumbo, teniendo el arco apuntado ó de dos puntos y la linea ver- tical por carácter general, y siendo llamada ojival-^ y\ú- garmente gótica. Cada uno de estos dos estilos tuvo su desarrollo espe- HE I.AS.ARTES PLÁSTICAS. 227 cial cujos caracteres indicaremos, sin que sea posible fijar de una manera inflexible los límites de las distintas épocas de desarrollo : en primer lugar porque no se ha pa- sado repentinamente de un grado al otro : en segundo lu- gar porque no todos los edificios han sido principiados y concluidos en una misma época; y en tercer lugar porque el cambio no se ha verificado del mismo modo ni en la misma época en todas las localidades, por circunstancias es- peciales de cultura en razón de las relaciones con los focos de civilización ó de los materiales de que se pudo disponer. No es posible quitar á este elemento físico, á la cualidad de los materiales, la importancia que en el particular pue- de tener; de la misma manera que no es posible negar el poder que debió existir en los focos de civilización para constituir escuelas especiales En la primera época de la edad media la escuela bizantina preponderó : en la segun- da la escuela franc-masónica ejerció su dominio. Con estos preliminares podemos pasar á conocer el de- sarrollo especial de la arquitectura romano-bizantina. ESTILO ROMANO-BIZANTINO. Tres grados pueden distin- guirse en él : 1° En los siglos IX y X el elemento romano ó latino fue el dominante. A este estilo podrá llamársele simple- mente latino 6primario. 2° En el siglo xi se halla completamente verificada la fusión del elemento latino y del bizantino. Es el estilo ro- mano-bizantino propio, ó el secundario. 3» En el siglo xii aparecen los elementos del estilo ojival pero sin formar sistema. Puede considerarse como estilo de transición ó terciario. 228 HISTORIA ESTILO ROMANO-BIZANTINO PRIMARIO. La historia de la arquitectura en este período es incompleta por razón de los pocos edificios que se conservan. Sin embargo exis- ten algunas Iglesias y monasterios y restos de castillos feudales. Pero en la falta de cultura de aquella época siempre debe considerarse que los restos de edificios der- ruidos por las guerras invasoras debieron de servir para las construcciones "que se levantaron de nuevo. Los arcos en este período son de medio puntg y muy sencillos, formados con dovelas separadas á menudo por ladrillos simétricamente colocados. Estos arcos cuando no están abiertos en el muro estriban inmediatamente sobre colunas. — Las bóvedas fueron de medio cañón, construidas con un macizo de casquijo menudo amasado con cal; pero las dificultades que se hallaron para cons- truirlas hicieron que no fuesen de grande estension, de modo que las naves centrales de las Iglesias de esta época no fueron construidas con bóvedas : y si la tienen, es de época posterior. — Los vanos de las puertas siempre fue- ron construidos en arco de medio punto, abierto en el muro y rara vez estribando sobre colunas. Mas á menudo los jambajes sostuvieron un dintel sobre el cuál apareció un arco como de descarga. No así las ventanas, pues en ellas no se presenta este dintel, sino un ángulo entrante en las jambas en donde aparece una colunita en cada una, sostenido el arco; siendo estas abeüuras por lo general sumamente estrechas. — La coluna parece no quiso reducirse al mínimo de los medios de sostenimiento y llega á presentare cuadrada. Otras veces se atrevió á tomar la forma cilindrica, pero sin éntasis. El capitel es co- munmente un cono truncado inverso, liso ó queriendo 1)K LAS AIÍTKS PLÁSTICAS. 229 remedar, aunque muy torpemente, el capitel corintio. Las bases quizá no fueron mas que simples plintos. — En el entablamento se suprimió completamente el arquitrave y el friso; y la cornisa que quedó está sostenida por modi- llones de formas caprichosas y variadas. — Las molduras conservaron el carácter raquítico del romano degenerado. En la exornación tubo mucha sobriedad , pero el trabajo siempre se ve grosero y tosco. Las combinaciones de los sillares con el ladrillo y el opiis incertum, fueron motivos de decoración. Los monumentos arquitectónicos que en esta época se erigieron, debieron de ser pocos. En España la invasión árabe acaecida en el siglo anterior y los pocos medios que tuvieron las monarquías cristianas que se fundaron en la península, hicieron que se construyese poco y se arruinase lo construido. Fuera de España la causa fué distinta; la esperanza en el porvenir estaba completamente muerta, y se creyó en la proximidad del juicio final con la llegada del milenario. Iglesias. Fueron poco comunes las Iglesias de tres naves. Su planta quizá fué un simple rectángulo con áb- side semicircular: quizá en circunstancias muy especiales fué poligonal ó circular; y si llegó á ser de tres naves, siem- pre las laterales tuvieron menor altura que la central. El trtínsepto tomó mayores dimensiones afectando una cruz latina, y el coro fué progresivamente prolongándose. En esta época descollaron sobre las Iglesias las espadañas. Desde el siglo v en que vinieron usándose esquilones ó campanas pequeñas para reunir á los fieles y celebrar los divinos oficios, fué preciso colocarlas en sitios elevados des- de los cuales pudiese ser convenientemente oido su sonido. 230 HISTORIA La parte céntrica de la pared déla fachada por consiguien- te , se elevó sobre el tejado, terminando también en dos pendientes, y en ella se abrieron uno ó dos arcos donde fueron colocados los esquilones. Cuando en el siglo ix se principiaron á construir campanas de grandes dimensio- nes, los campanarios fueron ya torres cuadrangulares con distintos órdenes de ventanas abiertas en sus fachadas y con cubierta de dos ó cuatro pendientes. Primero se ele- varon estas torres en el transepto; mas adelante sobre la puerta occidental, y los menos atrevidos las construyeron separadas del edificio. Estas construcciones adquirieron gi-ande importancia en el período siguiente.' Monasterios. Se deja entender que su disposición res- pondió á las condiciones especiales del objeto que tenian. Cuando la vida cenobítica ó ascética pasó desde oriente á nuestras comarcas, debieron de erigirse viviendas especia- les para estas comunidades. Cuando por razón de las guer- ras feudales y de las que se sostuvieron contra los maho- metanos , hubo poca seguridad, estas comunidades religio- sas se retiraron en el fondo de los valles mas apartados y en lo mas interior de los bosques. Esta circunstancia hizo que los monasterios fuesen en aquellos azarosos tiempos un refugio para las artes y para las ciencias. Algunos autores han querido hallar grande analogía entre los mo- nasterios y los recintos sagrados en que se levantaron los templos paganos, y las habitaciones de aquellos sacerdotes. Otros dicen que fueron construidos según el plan de las casas oriéntale^. Fleury ha emitido la idea de que se pa- recieron á las habitaciones romanas tales como las descri- bió Yitrubio, comparando muy especialmente el claustro y sus dependencias como el refectorio, la sala conventual, DE LAS AUTES PLÁSTICAS. 231 la biblioteca j los dormitorios, con el atrio ó peristilo de origen toscanoque usaron los romanos. El claustro fué j)or consiguiente cuadrangular ó paralelógramo, no de gran- des dimensiones, de aspecto severo y á veces rudo y som- brío, rodeado de una sola galería formada de colunas pa- readas que se levantó sobre un basamento corrido de bas- tante altura, para sostener las arcadas j a semicirculares, j a lobuladas. Sobre estas, cargaron robustas paredes. Castillos y fortalems. No debieron de tener ningún carácter artístico j a que el principio de utilidad debió de ser mas atendido que el de la belleza. Pero poco ó nada queda de ellos. ESTILO ROMANO-BIZANTINO SECUNDARIO. Pasó con el año 103 el temor de la venida del Antecristo y del juicio final, j entonces se desarrolló una actividad notable en los espí- ritus, siendo m u j notables los adelantos de la arquitectu- ra. La influencia bizantina fué eficaz, j sus elementos se revelaron sobre los caracteres del estilo latino, mostrándose realizada la fusión que en los siglos anteriores se habia indicado. Las órdenes monásticas constitujéndose deposi- tarías del saber, dieron arquitectos que en la construcción de Iglesias introdujeron elementos de sentido misterioso. Y sin embargo de que debieron de elevarse castillos feu- dales j edificios particulares bajo su protección, sin em- bargo no es posible determinar si en los edificios religiosos se hallaron todos los elementos de la arquitectura de la época. Durante la que nos ocupa aparecieron cinco formas dis- tintas de arcos: el de medio punto, el peraltado, el reba- jado ó escarzano, el de heiTadura, y el lobulado de tres á 232 HISTORIA cinco lóbulos, aunque estas dos últimas formas quizá solo se usaron en los vanos de las ventanas. El de medio punto tomó mayores dimensiones del mismo modo que hubo mas atrevimiento en la construcción de la bóveda. Así es que en las Iglesias las naves laterales solo presentan un cua- drante de círculo como para contrarrestar el empuje de la bóveda principal. Y mientras los arcos estriban ya sobre gruesas colunas cilindricas y á menudo sobre pilares ador- nados con colunas embebidas por mitad, las bóvedas se dividen en témpanos como para vencer las dificultades que ofreció la construcción en grandes dimensiones. De aqui las bóvedas por arista. — Estas aristas se reforzaron muchas veces con arcos , constituyendo los nervios. Estos fueron rectangulares ó de ángulos achaflanados. — No bastaron los nervios para reforzar las bóvedas, sino que fué preciso contrarrestar el empuje de ella en el muro que la sostuvo. A la sazón ya se usaban refuerzos para los miiros; asi fué que dándoles mayor incremento, resaltaron de él los contrafuertes bajo tres formas, á saber: ó fueron simples pies derechos ó pilares de refuerzo llamados por. algunos láridas lombardas: ó se presentaron á manera de espolones arrimados á la pared sin llegar á la cornisa, ter- minando en talus: ó los mismos espolones formando va- rios resaltos ya en talus ya en frontón, se elevaron hasta mas arriba de la cornisa, rematando siempre en esta últi- ma forma. — La parte de los edificios en que se empleó mayor riqueza fué la puerta. Formáronla una serie de arcos simples como en la época anterior, estrechando suc- cesivamente el vano, apoyándose en pies derechos con colunitas adosadas y adornándose las arquivoltas con variedad. Algunas puertas hay cuyo dintel está apoyado DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 233 en dos ménsulas teniendo sobre él un arco simulado. — Las ventanas se adornaron con mas profusión que en la época anterior y de un modo análogo á las puertas, aunque solo con un resalto, y otras veces con imposta simplemente achaflanada. Afectaron distintas formas: ya fueron trian- gulares ó en mitra: ya en arco de medio punto, ya trilo- badas : otras veces rectangulares, sostenido el dintel por ménsulas, ó quizá se presentaron en ajimez. Alguna vez se hermanaron dos ó tres ventanas inscribiéndose en un mismoarco, abriéndose un ojo circularen la enjuta; siendo de advertir que cuando hay tres , la del centro se eleva algo mas que sus dos laterales — Las colunas tomaron formas algo mas correctas, si bien se conservaron por al- gun tiempo cortas, gruesas y aisladas. Mas adelante se agruparon al rededor de pilares embebiéndose en ellos. Entonces variaron sus proporciones, levantándose del suelo hasta el nacimiento del arco para recibir los nervios de la bóveda. Los capiteles se cubrieron con figuras, monstruos,' sierpes y representaciones quiméricas, constituyendo los llamados capiteles historiados. También figuraron en ellos las hojas de vejetales, pero con un trabajo tosco y grosero. — Las bases fueron un recuerdo de las áticas. —Las cor- nisas se compusieron de molduras tan desprovistas del cai"ácter que en otro tiempo hablan tenido, que muchas veces solo fueron chaflanes mas ó menos adornados. Su vuelo le sostienen canecillos en forma de mascarones y figurones hasta obscenos. Algunas veces estos canecillos se presentan unidos por arquitos siguiendo la dirección de la cornisa, ya aparezca horizontal ya oblicua, indicando las pendientes de la cubierta del edificio. Estos arquitos se ven sostenidos también por colunitas formando una 234 HISTOIUA especie de galería simulada.—La exornación ofreccmil va- riedades : ya son losanges, ya toros cortados, ya zigza- ges contrapuestos, ya líneas nebulosas, ya almenas, ya puntas de diamante, ya cables retorcidos, ya ajedrezados, ya cabezas de monstruos. Por último la combinación de materiales de distintos colores como el reticulado y el es- pigado, fueron otros tantos elementos de exornación em- pleados en esta época. En las puertas y en algunas corni- sas y aun en algunos capiteles se presentaron asuntos bíblicos en toscos bajo-relieves. Los monumentos que pueden atribuirse á esta época son las Iglesias, los monasterios y los castillos feudales. Iglesias. La planta de las Iglesias se conservó según la primitiva disposición, esto es, según la de las basí- licas latinas. Sim embargo, hay ejemplos de haberse construido algunas veces en cruz griega. La particularidad que se nota es, que las naves laterales se prolongan al rede- dor del ábside pam unirse á espaldas del hemiciclo, y en esta prolongación de la nave se abrieron varias capillas que producen el efecto de la aureola del santuario. El transepto fué alejándose entonces del ábside mientras el Coro tomó mayor estension elevándose un tanto su piso ó área. Esta elevación tuvo por objeto, ya hacer mas visible al sacer- dote celebrante, ya dar mayor altura á las criptas que de- bajo del coro se abrieron para contener las reliquias de los santos. Monasterios. Estos edificios no cambiaron en su dis- posición , no haciendo mas que acomodarse á las necesida- des del régimen especial de las órdenes monásticas. En cuanto á los castillos feudales la fecha de su cons- trucción puede verificarse con tanta dificultad que solo DE LAS AKTKS PLÁSTICAS. 235 podrá hacerse mención de ellos al fin de la época romano- bizantina , en que puede decirse que no se construyeron ya con el verdadero carácter feudal. ESTILO ROMANO-BIZANTINO TERCIARIO. Los cruzados ha- blan vuelto ya de sus primeras espedicioncs; y los que con ellos hablan visitado aquellos lugares se hablan ins- pirado de otras ideas, hablan dado al espíritu nueva es- pansion:así fué que en esta época se produjeron novedades en todos los ramos. En punto á arquitectura se introdujo en las construcciones la ojiva como medio de ofrecer á la decoración un elemento de variedad. No queremos decir categóricamente con esto que la ojiva fuese una importación de oriente: esta cuestión no es de este momento; pero al verla apai'ccer cuando el elemento bizantino ejercía en occidente toda su influencia, bien puede creerse que semejante estilo, en la libertad y atrevimiento de formas que estableció para los arcos, si no produjo la ojiva, la admitió de buen grado. Por razón de esta misma libertad la vemos aparecer entre las demás formas de los arcos, rebajada unas veces, otras muy agu- da, ya peraltada, ya de herradura, pero siempre con adornos bizantinos en las arquivoltas. Donde mejot con- vino, allí se aplicó; donde nó, se emplearon los medios puntos. Edificios se conservan que no tienen en ojiva mas que los arcos fundamentales, otros que solo tienen en tal forma las aberturas ya para el mejor efecto ó para descar- gar mas los paramentos. — Las bóvedas son mas atrevidas, y los nervios que las cruzan tienen los ángulos tóricos. Debieron los arquitectos de ser mas hábiles en la cons- trucción de las bóvedas, pues los edificios ya no se cu- 2'SG HISTOKIA brieron ¡)or necesidad con techos de madera — En las puertas la exornación es profusa y rica de resaltos, obras de talla y esculturas. Cada uno de los arcos que forma el derrame de la abertura lleva una exornación mas o menos complicada, de modo que detras de tanta riqueza desapa- rece la masa inerte de piedra.— Las ventanas siguen el carácter de las puertas. Tomaron maj'or desarrollo las circulares adquiriendo una existencia independiente, di- vidiéndose j subdividiéndose su luz por cruceros en forma de colunitas que partiendo de un centro, terminaron tri- lobados en la circunferencia. Los ojos abiertos en las enjutas de las ventanas gemelas, tuvieron tres ó cuatro lóbulos j fueron contornados por toros lo mismo que las arquivoltas de las ventanas. — Las colunas son ya mas esbeltas reuniéndose en haz, destacándose casi enteramente del muro, y recargando de adorno sus fustes. Fueron cayendo en desuso los capiteles historiados para dejar el puesto á combinaciones de vejetales, reminiscencias de la riqueza corintia, aunque separándose de su disposi- ción. El entalle se hizo ya mas profundo, y en la ejecución liubo mas destreza. —Las bases se adornaron con florones, hojas de agua, trenzados, etc., principiando á presentarse los toros inferiores con una especie de garras en cada uno délos cuatro ángulos del plinto como para llenar el espa- cio ó enjuta resultante de la inscripción del círculo de la base en el cuadrado del plinto.—Lq^ entablamentos tienen mas riqueza, habiéndose empleado en ellos mayor exor- nación. — En esta época aparecen las umbelas y mai'que- sinas pero con carácter harto pesado, presentándose pri- mero sobre un arco de medio punto sostenido por repisas, y flanqueado y coronado por torrecillas y almenas. — Lo DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 237 profuso de la exornación debió exijir mayor número de formas j combinaciones que sirviesen al efecto; y los dientes de sierra, las hojas de trébol, los trebolados do tres y cuatro lóbulos en los ojos de buey se presentan con frecuencia. En general se observa en el dibujo mas cor- rección y delicadeza, por consiguiente fueron desapare- ciendo los adornos que carecieron de elegancia procedentes de las épocas anteriores. La exornación con imaginería tomó mayor importancia, y la estatua del tamaño natural se empleó ya en los ingresos. — Todo este adelanto supone como se deja entender, una ejecución mas delicada, una elección de materiales mas escojida y un aparejo mejor dispuesto. Hospicios y hospitales. La piedad dando importancia á las peregrinaciones y recibiendo á los que las guerras de las cruzadas dejaban inutilizados ó mal parados, de- bió de procurar en esta época mejor que en ninguna otra, la fundación de hospicios para los peregrinos, y de hos- pitales para leprosos y otros enfermos. Sabido es el trata- miento religioso y especial á que los leprosos estuvieron sujetos. Por lo demás tales establecimientos no tuvieron forma determinada. La decoración no pasó de la que se dio á los monasterios; y los principios higiénicos y reli- giosos resolvieron sobre la distribución interior del edi- ficio. Iglesias. En su construcción se siguió el sistema proce- dente de las épocas anteriores; todo el fervor religioso como testimonio del valor y viva fe de los primeros cru- zados, exigió que se erigiesen Iglesias según la forma cir- cular que tenia la del Santo Sepulcro de Jerusalen, y llamáronse Iglesias del Temple. Estas Iglesias tuvieron el 238 HISTORIA altar en el centro, rodeado de colunas, recomendándose estos edificios á la piedad de los fieles por algun lignum cnicis ú otra reliquia preciosa traida de los santos lugares. — Las torres campanarios aunque en su forma general no sufrieron modificación que sea digna de notar, se eleva- ron á considerable altura, habiéndose hallado el medio de cubrirlas.con chapiteles octógonos. En esta época romano-bizantina principióse á cerrar las ventanas con vidrieras pintadas. Antes del siglo xi quizá no pasaron de ser simples combinaciones geométricas con el solo objeto de modificar la luz j contribuir al efecto del edificio; después de dicho siglo ya fueron imágenes y asuntos místicos y adornos propios de las épocas respecti- vas lo que se figuró en las vidrieras. Sepulcros. De buen grado haríamos aquí mención de los sepulcros y cementerios si fuese posible una clasifica- ción tan detallada de sus estilos como puede hacerse de otras construcciones; por consiguiente lo dejaremos para cerrar el período de la edad media en que podremos gene- ralizar mas las ideas. Castillos. Ya que al terminar el período romano-bizan- tino con el siglo xn cesó la construcción desde sus cimien- tos de los verdaderos castillos feudales, justo es que aquí hagamos mención de sus caracteres. Las guerras que los señores feudales debieron hacerse en los primeros tiempos del establecimiento del sistema feudal, y en España el deseo de adelantar la conquista y tener puntos fortificados donde salvarse en las retiradas, debieron ser las causas de la construcción de estos casti- llos. La estrategia de aquellos tiempos aconsejó las alturas como sitios mas apropósito; y de aquí el haberse llamado DE LAS ATRES PLÁSTICAS. 239 castillo roquero el que se elevó sobre rocas escarpadas. — La torre del homenaje elevándose en el centro del castillo, ya cuadrada ya cilindrica es el único rasgo característi- co; debiendo advertirse que en la segunda mitad del si- glo xii esta última forma fué mas usada que la primera. Esta torre dominó todo el castillo; y mientras su plata- forma sirvió de atalaya, uno de sus principales departa- mentos estuvo destinado para recibir del gobernador ó castellano el juramento de guardar fidelidad y defender la fortaleza con valor. Al rededor de los castillos se agruparon edificios parti- culares como amparándose contra las -agresiones de los enemigos. Las obras de defensa de estos núcleos de pobla- ción, que se emplearon desde el siglo x, pueden dar idea de los castillos feudales y de las fortificaciones de la época que terminamos. En medio de un recinto de gruesas murallas flanquea- das de grandes torres , (cingulum minus 6 breve) se levan- tó una albarrana aislada, especie de atalaya en donde resi- dieron los oficiales principales para custodia y policia de la fortaleza; y dentro de este recinto hubo también una ca- pilla. Un segundo recinto que se estendió á mayor radio (cingulum majus), estuvo ocupado por las casas de los ha- bitantes de aquel sitio que hallaban allí un asilo seguro y pagaban por ello una gabela [salvamentum.) El castella- no [castellamis, dominus Jirmitatis) tuvo allí su morada. Este espacio ocupado por las casas particulares ( hvr- gum,) fué el núcleo al rededor del cual se formaron las poblaciones que datan de la Edad media. Esta disposición la presentamos con un carácter gene- ral , no esclusivo , pues los ca.stillos, así como los burgos 240 HISTORIA se dispusieron de distintas maneras, si bien análogas á la que acabamos de indicar, modificándose según las cir- cunstancias que mediaron para obtener asilo. Los fosos, empalizadas, puentes levadizos y todos los demás medios de defensa y prevención, no son para des- critos , porque nada tienen que ver con el arte. Sin embar- go algunas partes de la fortificación hay que para defensa de la clase de máquinas de guerra que entonces se usaban tuvieron cierto carácter decorativo de las fortificaciones y castillos y demás edificios que necesitaron ponerse á cu- bierto de las agresiones de un enemigo. Tales son las almenas, buhardas , garitas y matacanes. Edificios particulares. Poco puede decirse de ellos por lo tocante á lo que al arte atañe porque casi nada existe anterior al siglo xi. Sin embargo el conjunto de las po- blaciones que hemos indicado debió de presentar un as- pecto bastante pintoresco. — Por lo demás se deja enten- der que las aberturas debieron seguir el carácter de la época ; así es que existen puertas construidas en arco de medio punto interrumpido por un dintel, el cual se presenta como sostenido por cartelas en el intradós. Las ventanas ofrecen un vano en simple medio punto ó un ajimez ya en arco ya en dintel, siendo estos ajimeces muchas veces separados únicamente por un pilar; pero en los últimos tiempos se presentaron ya trilobados. En esta época las casas particulares apenas tuvieron ventanas en el piso de la calle, mientras lo alto de las paredes, cuando no sostu- vieron el tejado se recortaron en almenas, como si se hubiesen querido indicar en cada edificio los medios de defensa tan necesarios en aquellos tiempos de guerras fra- tricidas y de invasiones irrazonadas. DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 241 ESTILO OGIVAL. En el siglo xiii se esperimentaron en oc- cidente los resultados del gran movimiento que en el siglo anterior se habia verificado hacia oriente con el objeto do visitar los santos lugares que acababan de ser rescatados de los musulmanes. Entonces la arquitectura se transfor- mó , su semblante adquirió un carácter distinto , elevando á sistema un elemento que hasta entonces solo se habia presentado como una variedad. Con efecto el arco apuntado formó la base de las construcciones, sustituyendo al de medio pnnto. Las causas materiales de la introducción de este estilo difícilmente pueden señalarse. Los arqueólogos que se han ocupado en el examen de esta cuestión han planteado varios problemas: unos han dicho que la ovija debe su origen é. la intersección de arcos de medio punto; otros que es debida á la mayor elevación del frontón latino que sugirió la idea de circunscribir un triángulo curvilíneo en el rectilíneo, otros por fin á la necesidad de armonizar el sistema de los arcos con el de líneas verticales que se es- tableció , bien atendiendo á la idea de lanzarse al espacio con un simbolismo del todo espiritual, ó bien á la de ga- nar en altura lo que se perdia en plano superficicial. El es- píritu de nacionalidad ha tomado también la cuestión por por su cuenta y muchas naciones se han disputado la glo- ria de su invención. Como quiera que sea , podrán negar- se los orígenes, pero no las coincidencias. Vamosá verlo. La arquitectura ojival apareció en una época en que los cruzados importaron de oriente mil invenciones y ob- jetos desconocidos de los occidentales, en una época en que nació el espíritu de agremiación y en que las luchas entre Italia y el imperio alemán hicieron que aquella mi- 242 HISTORIA rase con cierto desdén cuanto de este procedia, y por úl- timo cuando en Strasburgo se organizó la primera logia de Francmasones ó arquitectos libres, con el objeto de propagar ideas arquitectónicas. Ahora bien, siendo el arco de medio punto la base de la teoría de la construc- ción de piedra; existiendo como existían en oriente algu- nos ejemplos de aberturas en ovija; deseando el imperio de occidente restaurado en el de Alemania, distinguirse del de oliente, rival que le ausilió en otro tiempo; nece- sitando las cubiertas de los dificios tener en Alemania ma- yor pendiente por estar aquel país mas sujeto á ciertas afecciones atmosféricas que las comarcas meridionales ; y por último necesitando el cristianismo y el principio mu- nicipal elevarse en medio de los intereses que se hacinaron bajo su sombra huyendo del despotismo feudal; n^da ten- dría de estraño que el oriente hubiese proporcionado la forma, el occidente el modo de construcción, el suelo .ger- mánico la organización en sistema , y las influencias de lo- calidad la diversidad de caracteres y la fisonomía particular. Esta arquitectura recibió desdeñosamente en el si- glo XVI el nombre àegótica. La necesidad de acreditar la que se restauró entonces, fué causa de que se pretendiese rebajarla como queriendo llamarla bárbara. Lía denomina- ción de ojival que le damos en el dia tiene probablemente origen en la palabra ojiva que en el siglo próximo pasado se aplicó á las nervosidades con que se robusteció la fuerza de las bóvedas por artista. El uso ha autorizado la prime- ra denominación, mientras que cierta propiedad etimo- lógica ha hecho admitir la segunda ; por consiguiente no deberá parecer estraño que á esta arquitectura se la llame gótica ú ojival indistintamentí". DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 243 Esta arquitectura ó mas propiamente hablando, estilo, ha recorrido distintos grados de desarrollo, indicando los tres caracteres principales que en todo sistema arquitectó- nico completo deben distinguirse, á saber; el robusto, el medio j el delicado. Otros dan á estos grados los nombra correspondientes al orden He su edad, llamáüáolos prima- rio , secundario j terciario: j otros por fin los clasifican por las formas dominantes en la decoración, llamándolos lancetada, radiante jJlamígero. El gótico robusto fué obra del siglo xni : El gentil del xiv y parte del xv : El delicado újlorido duró hasta bien entrado el xvr. ESTILO OJIVAL PRIMARIO. En esta época el progresivo au- mento del fervor religioso, desarrolló en todo el mundo cristiano una grande actividad para la construcción de Iglesias. Entonces recorrieron la Europa multitud de fa- milias á fin de contribuir con el trabajo de sus manos á esta constraccion. Fué una especie de peregrinación á donde quiera que fuese posible tomar parte en la erección de la Casa del Señor. • El arco ojival en forma de moharra de hoja de laurel, fué el elemento característico de esta época, figurando en toda clase de bóvedas y vanos. Sin embargo, algunas ve- ces se presenta peraltada : hubo vanos de tres ó de cinco lóbulos perfilados con un toro : otras veces aparecen arcos gemelos sin apoyo alguno en el centro. — Las bó%'edas fueron mas atrevidas y ligeras, resultado de los adelantos hechos por los constructores. Los sillares fueron de pequeñas dimensiones. Las arquivoltas se complicaron, y los nervios afectaron toros cordiformes con una llave en la intersección. 244 HISTORIA Los arcos en cuarto de círculo que en las Iglesias ro- manas sirvieron de estribo ala nave central, salieron fuera del edificio, resultando de aquí los arbotantes estribando en botareles,. ya en glasis, ya en dos pendientes con cane- lot y por último en pináculo con hojas rolladas ó cayados. — Las ventanas todas se construyeron en ojiva lancetada, y las mas fueron gemelas, abriéndose en la enjuta ó tím- pano un simple ojo de buey. Mas adelante se complicó la ornamentación lobulándose los arcos, duplicándose y sub- dividiéndose los gemelos y colocándose debajo de un gablete con cayados en sus extradoses. — Los rosones adquirieron compartimientos y arcos lancetados ó lobulados análogos , irradiándose las colunitas desde un centro común. — Las puertas recibieron mayor exornación y tuvieron estatuas debajo de umbelas y marquesinas. Su ojiva se circunscri- bió en el ángulo del frontón. El vano estuvo dividido por un pilar con sentido místico referente á la doble via que se presenta al hombre durante su vida. —Las colunas en los interiores se presentaron de dos maneras: ó fueron ci- lindricas y lisas, ó se agruparon en un pilar elevándose arbitrariamente desde su pequeña base hasta el arranque del arco. La planta del pilar unas veces se presenta cru- ciforme, otras afecta un rectángulo, un óvalo, etc. Los zócalos son cuadrados siguiendo la forma general del haz de coluiias agrupadas. Las bases son un remedo de las áticas, pero succesivamente van complanándose los toros sin dejar la forma que afectaron en el período anterior respecto de las garras con que llenaron la superficie supe- rior del plinto. — Los capiteles fueron también un remedo del corintio, y su ábaca fué sobrecargado de molduras. — En esta época los toros fueron cordiformes combinándose DK LAS A'RTES PLÁSTICAS. 245 con filetes y escocias, y estendiéndose á lo largo del muro. Aparecieron también entonces las balaustradas ó antepe- chos con colunitas sosteniendo el pasamano ya inmedia- tamente ya por medio de arquitos. Las marquesinas ad- quirieron gran desarrollo afectando cimborios y edificios. — Desaparecen de la exornación las perlas, zigzages, es- trellas , puntas de diamante y todos los adornos aislados ; quedando á la flora del país el cuidado de proporcionar elementos de exornación, así como también lo fueron los arcos simulados, los tréboles, los ojos de buey trebolados ú ojivales. Los únicos monumentos que en esta época se erigieron puede decirse que fueron religiosos ; y si bien los concejos principiaron á reunirse á causa de los privilegios que fue- ron adquiriendo, pero no llegaron á levantar edificios notables para sus reuniones. Iglesias. En esta época salieron de sus cimientos las catedrales mas célebres de la cristiandad. Su planta fué tomada del segundo estilo romano-bizantino, por consi- guiente las naves laterales prolongándose fueron á unirse á espaldas del ábside, abriéndose capillas en esta prolon- gación. La única alteración que se verificó, fué la dupli- cación de las naves, y la mayor altura que se dio á la pared qne formaba el recinto del coro al rededor del san- tuario, el cual quedó cerrado por su parte anterior coii una especie de tribuna alta. ESTILO OJIVAL SECUNDARIO. E S la época mas pura del estilo ojival. Puede considerarse c^mo la espresion mas completa del pensamiento cristiano, presentando la espi- ritualidad de la materia sin afectación ni lujo fastuoso. 246 HISTORIA Las modificaciones que se introdujeron en los elementos admitidos de antemano contribuyeron á dar mayor no- bleza y carácter al estilo. — La ojiva fué mas ancha, de modo que el tipo fundamental vino á ser el triangulo equilátero.—Las bóvedas siguieron este mismo carácter; pero los toros cordiformes convirtieron en filete la arista que hablan presentado. — Los arbotantes se multiplicaron y adornaron rematando en pináculos de dos ó mas altos y de mayor número de lados á medida que se apartaron de la base. Estos pináculos tienen en sus ángulos hojas zar- padas rematando en un pellón, y los canelones tienen figuras grotescas y á veces poco modestas. — Los chapi- teles de las torres fueron mas altos, y en su arranque se construyó un antepecho calado que les quitó en cierto modo su aridez.—Las ventanas siguieron subdividiéndose en gemelas secundarias con sus correspondientes ojos de buey mas órnenos lobulados. Se colocaron debajo de ga- bletes , los cuales llevaron en sus extradoses hojas zarpa- das, afectando un pellón en el remate. — El mismo carác^ ter tienen las puertas; enriqueciéronse sobremanera con gabletes del mismo género continuando las mas importan- tes divididas por un pilar. —-Las colunas son mas elevadas y fasciculadas , llegando á convertirse en baquetones que corresponden perfectamente á los toros de las aiquivoltas hasta en ser cordiformes. En las ventanas gemelas las co- lunitas son fasciculadas cruciformes, y sus bases son mas sencillas, con un solo toro mas complanado, y susti- tuyéndose la garras de los ángulos del plinto por volutitas. Pero los zócalos de las colunas en haz de los interiores, foi'man varios cuerpos y resaltos atalusados, presentándose ya de ángulo ya de fachada, intermediándose con moldu- DJl LAS AKTES PLÁSTICAS. . 247 ras. Los capiteles tienen dos órdenes de hojas muy pro- nunciadas , pero ya no apenachadas sino como zarpadas; y tanto los abacos como las bases son poligonales. Sin embargo en los paises del oriente de España, siguen usán- dose para las colunas de las ventanas gemelas unos capi- teles con carácter particular, reminiscencias del antiguo corintio pero de hojas en cierta manera prismáticas. — Los antepechos siguen calados del mismo modo que en el estilo anterior. — Las molduras son menos vigorosas que en las épocas pasadas, uniéndose por medio de esgucios ó de ángulos curvilíneos. — Las cresterias tienen mas gusto presentándose las hojas de berza rizada y las la- cinias , destacándose enteramente de las escocias. Iglesias. En esta época las mas grandes catedrales presentan concluidas muchas de sus partes, quizá las mas importantes; termináronse obras principiadas en épocas anteriores; y se echaron los cimientos de otros edificios de este género. Consistorios. Algunos consistorios salieron también de sus cimientos, si bien bajo el punto de vista artístico qui- zá tuvieron poca importancia. ESTILO OJIVAL TERCIARIO . El fervor religioso habia men- guado , mientras el espíritu municipal habia tomado cre- ces. Ya no circularon las caravanas de peregrinos que ha- bían contribuido á la construcción de la Casa de Dios sin mas recompensa que la remisión de los pecados; y ya no fué fácil atender sin gran dispendio á la termina- ción de las obras comenzadas..Ya no fueron los prelados y los monges los arquitectos , sino artistas que devenga- ron honorarios. La sociedad francmasónica ya no fué ar- 248 , HISTORIA tista sino que desnaturalizándose ; se ocupó en -cosas bien agenas de los goces que el arte puede proporcionar. Fue que el arte se Labia secularizado y que el gusto individual sustituia al que se babia irradiado desde un centro co- mún. Al propio tiempo los procedimientos para la ejecu- ción material se babian perfeccionado, hubo por tanto mayor delicadeza de trabajo , pero menos espontaneidad en la concepción. Ya no se erigieron edificios públicos desde los cimientos , sino que solo se trató de tenninar lo comenzado ; y á falta de trabajos en grande escala solo se atendió á la mayor complicación de detalles. La decora- ción á fuerza de minuciosidades y detalles se bizo empa- lagosa. La ojiva en lugar de remontarse hacia el cielo parece que trató de estenderse sobre la tierra, de modo que su aber- tura fue mayor que la del triángulo equilátero. Y no fué esta forma rebajada la sola que se usó , sino tambieü la conopial, los arcos semielípticos, vuelta de cordel y apay- nelado conopial.—Las bóvedas tienen mas complicadas nervosidades cruzándose en distintas direcciones á manera de tirantes y baquetones. En los puntos de intersección de estos armazones suelen presentarse llaves pinjantes. —Los arbotantes se presentan mucho mas atrevidos y cargados de adornados pináculos. —Los vanos de las puertas y vén- tanas principian á ser cairelados en sus intradoses. A uno y otro lado se levantan pináculos de dos ó mas cuerpos re- matando en agujas cuyas aristas llevan hojas. Las venta- nas se presentan muchas veces en ojiva rebajada ; pero ya no son colunas lo que divide las gemelas sino una combi- nación de pilares con molduras, muchas veces sin capitel, que al llegar al nivel del arranque del arco se elevan en DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 249 líneas flamígeras , formando arcos lobulados y cairelados con profusión. Tanto las puertas como las ventanas llevan un frontón ó gablete , y su tímpano está calado de un modo análogo, rematando en una acrotera para estatua.— Los rosones son variados basta lo infinito, siguiendo en su combinación el carácter de los calados de las ventanas y antepechos. — Las colunas son cilindricas ú octógonas ; algunas sin capitel. El fasciculado afecta el carácter pris- mático con planta de lados mas bien cóncavos que con- vexos ; y otras veces tienen las escocias muy pronuncia- das retorciéndose en espiral al rededor del fuste de la coluna. — Las marquesinas, las mubelas y los antepechos se presentan muy calados, formando cruceros. Ya no son pues rosones y ojos lobulados que se combinan, sino líneas onduladas que se cruzan en todas direcciones. — Las mol- duras son mas bien prismáticas que circulares ó cilindri- cas. Los toros y baquetones son muy delgados ; y de cor- diformes que hablan sido, fueron piriformes combinados con escocias mas ó menos profundas ; de lo cual resulta un estilo menos grandioso y mas seco que el del siglo an- terior. Las hojas de berza frisada, de cardo espinoso, mu- chas veces con bichas mezcladas; las hojas de olivo y otros vejetales, constituyen los elementos principales de la exor- nación. Las lacinias y hojas entalladas se colocan delante de las escocias con atrevida labor, y los cairelados, arqui- tos, trebolados y pináculos afiligranados todo contribuye á la ligereza del estilo. Iglesias. En cuanto á las formas generales nada se alteró, aceptando enteramente las de las épocas anteriores. Ver- dad es que se dio mayor ostensión á algunas de sus partes, pero quizá solo fue para responder á mayor comodidad 250 HltíTUlíIA (3 á necesidades del culto. Los campanarios no fueron tan elevados como los de la época anterior, pero se llena- ron mas de detalles y esculturas. Los chapiteles perdieron su elevación, y quizá afectaron la forma piramidal cubrién- dose de pizarra. Consistorios. Mas atendidos debieron de ser en esta época los consistorios si bien no puede fijarse la época en que principiaron á levantarse de sus cimientos, ya que no fué una costumbre general en todas las poblaciones de esta edad el reunirse los concejos. En muchas partes se reunieron al aire libre ó debajo de un sencillo cober- tizo levantado en medio de una plaza pública. Cuando por favor de los príncipes ó por circunstancias especiales los concejos tuvieron importancia, se levantaron tales edi- ficios acomodándose á las necesidades de los reglamentos especiales. Por lo regular tuvieron un pórtico donde los mercaderes se reunian para sus negocios, un salón para las asambleas que era el verdadero consistorio, y en su fa- chada principal un balcón ó simplemente un terraplén ó meseta de una grande escalera de dos tramos , la cual sir- vió para las arengas que se acostumbró dirigir á la mul- titud ó para la publicación de leyes ó proclamación de príncipes. En lo alto de las paredes figuraron las almenas, y muchos de estos edificios tuvieron una torre que sirvió de reloj y de atalaya, y donde estuvieron las campanas para los toques de rebato. Por lo regular fueron cuadradas con garitas ó escaraguaytas en los ángulos. Puentes. Fueron otras de las construcciones de la edad media. Atrevidos en su construcion cuanto débiles para soportar grandes pesos, apenas hay uno que no haya teni- do que sufrir restauraciones notables. Rarísima vez tienen DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 251 el piso horizontal sino en doble pendiente; siendo muchas veces flanqueados por torres y teniendo amenudo capillas ó pequeñas casitas para apeadero de los caminantes. Edificios particulares. No fu«ron mas suntuosos de lo que hablan sido antes del siglo xm. Las puertas como las ventanas solo se diferencian por la forma ojival de los va- nos, si bien las colunitas de los ajimeces son mas lijeras y los arcos lobulados toman un carácter mas esbelto. En los últimos tiempos las ventanas presentaron el vano en arco tan rebajado que puede decirse que solo consistió en haberse redondeado el dintel en los ángulos superiores y en afectar uno ó dos capialzados. En el siglo xiv se pre- senta una disposición especial en las fachadas de los edi- ficios particulares : tal es la disposición en tantos saledi- zos cuantos fueron los pisos; habiéndose usado esta prác- tica tanto en el norte como en el mediodía, aunque con distinto objeto : allí para librarse de las lluvias, aquí para librarse de los rayos del sol. — Los santos patronos del edificio, los atributos de la profesión del dueño del edi- ficio figuraron en la parte exterior de este, ya sobre las puertas ya en las esquinas. — En cuanto á los interio- res la comodidad reguló la disposición y distribución, bas- tando citar como particularidades, los asientos de piedra que se construyeron en los huecos que dejaban los alféizares de las ventanas, los artesonados y las grandes chimeneas. Sepulcros. Solo falta hacer mención de los monumen- tos fúnebres, comprendiendo aquí todo el período de la edad media. Se presentaron con tres distintas formas : ó fueron sepulturas abiertas en el suelo, ó simples urnas- osarios , ó bien sepulcros levantados sobre el suelo. Las sepulturas llevaron una losa sepulcral con inscripciones : 252 HISTORIA mas acá del siglo xii se principió á esgrafiar la figura del difunto con sus trajes de ceremonia; acabando por pre- sentarla en relieve aunque muy bajo. Los osarios tuvieron la forma de una cajita con cubierta de dos pendientes que acabó por presentar una estatua yacente; si bien estas fi- guras aparecen algunas veces en una fachada de la urna, ó simplemente esgrafiadas ó en relieve. Se colocaron sobre cartelas en las paredes de las Iglesias ó de los claus- tros de los monasterios. Los sepulcros que contuvieron el cadáver de un personaje tuvieron una forma igual á los sarcófagos romanos, pero su decoración fué la usada en la época del monumento, presentando una municiosa distri- bución de arcos con imaginería, pinturas, mosaicos, etc. En los primeros tiempos se cubrieron con una simple losa lomada; pero ya entrado el período ojival, las estatuas yacentes fueron esculpidas en ellas. Estos sarcófagos se colocaron comunmente en nichos abiertos en las paredes de las Iglesias y claustros de los monasterios, como remi- niscencias de los monwmenta arqnata de las catacumbas, presentándose la urna ó sarcófago por uno de sus lados mayores. Las vidrieras pintadas en esta época ojival tuvieron gran desarrollo representando asuntos místicos rodeados de gran riqueza de decoración y adornos. Y aunque en su origen las vidrieras no tuvieron mas objeto que contri- buir al efecto arquitectónico con entera subordinación á él, sin embargo en el siglo xv se halló mal esta pintura con semejante estado de dependencia, y alcanzó una li- bertad tan perjudicial al objeto que le habia dado el ser como lo fué también á su progreso y perfección. DH LAS ARTES PLÁSTICAS. 253 MUSULMANES. Hemos visto la suerte de la arquitectura en Europa durante la edad media en manos de los cristianos, y he- mos ofrecido ver la marcha que siguió en manos de los musulmanes durante la misma época, ya en oriente ya en occidente. ESTILO ÁRABE ORIENTAL. Sabemos que Bizancio fué el único punto donde quedó encendida la luz que pudo guiar al espíritu humano en el cultivo de sus facultades, después que el mundo pagano cayó en el abismo de donde no ha de salir jamás. Por otra parte no parece que los árabes tu- viesen ningún arte original antes de convertirse á la re- ligión de Mahoma. El templo de Dios en la Meca llamado Kaaba, fué incendiado á fines del siglo vi; y parece que Mahoma fué quien dispuso su reedificación, habiendo obli- gado á dirigirla á dos arquitectos embarcados en una nave que á la sazón se apresó , uno griego y otro copto, los cuales llevaban materiales para una Iglesia cristiana. Los principales elementos pues del sistema arquitectónico de de los árabes musulmanes debieron proceder de la escuela bizantina; habiendo igualmente contribuido á la formación de semejante estilo las construcciones persas y egipcias de épocas mas remotas, desplegándose aquella pompa y mag- nificencia que tan natural se ha considerado siempre en las cortes orientales. El palacio, de Cosrroes sobre el Tigris (edificio cons- truido en los primeros siglos del cristianismo) y los de Sardistan v Firouzabad son las únicas ruinas de edificios J254 HISTORIA anteriores á las conquistas de los árabes que se con- servan. Todos estos edificios tienen cúpulas bizanti- nas y arcos ovoides. Las almenas que coronan muchas paredes de edificios árabes no tienen ejemplo en ningún país de la Hellada ni de Italia; pero sí en monumentos de Pèrsia, pareciéndose muchas veces á la flor del lotus. La mayor parte de monumentos árabes de los primeros tiem- pos , están construidos con materiales tomados de edificios antiguos, griegos ó romanos que existieron en el pais : asi es que los primitivos capiteles son reminiscencias del corintio. En Egipto se ven arcos con dovelas ó ladrillos de dos tintas. Usaron cúpulas en pechina, y por úl- timo los adornos son inscripciones en caracteres ára- bes mas ó menos antiguos. Y es digno de notarse que los edificios musulmanes nunca han presentado el fi-onton latino. Los árabes supieron modificar todos estos elementos con el mayor gusto y esplendidez acomodándose á las ne- cesidades de su propia civilización y de los climas que ha- bitaron ; de modo que nadie como ellos multiplicó mas in- geniosamente las colunas y las cúpulas y las combinacio- nes de figuras geométricas para la exornación de sus edi- ficios , quizá imitando tapices persas. Los mosaicos bizantinos de vidrio esmaltado formaron parte del siste- ma decorativo, reemplazándolos mas tarde por revesti- mientos de ladrillos esmaltados (azulejos), de los cuales hubo famosas fábricas en Pèrsia desde la mas remota épo- ca , dándoles varias formas poligonales. Existe un elemento decorativo cual es la multiplicación de secciones convexas en las pechinas tomando por lo mismo una forma estalactitica, qne no es fácil decir si I)K .LAR ARTES PLÁSTICAS. 2oS fueron los mahometanos de oriente ó los de occidente los primeros que le usaron. En la decoración se ciñeron al antema y á las combi- naciones geométricas, puesto que á los musulmanes les estuvo prohibida la representación de seres animados. Sin embargo en las mezquitas de Egipto hay aves esculpidas y en la Alhambra hay leones que sostienen una fuen- te. Estas figuras son quizá las únicas muestras que exis- ten de la escultura musulmana antigua. La decoración árabe fué realzada con colores. El oro, el bermellón y el azul representando los tres colores primiti- vos fueron los mas usados, sin embargo de que el verde fué el color privilegiado de TMahoma, habiéndose usado, aunque con menos profusión. Mezquitas. Fueron los monumentos mas notables de la arquitectura mahometana. Mahoma nada estableció sobre la construcción , forma y decoración de los sitios destina- dos para orar; y el Coran no dice mas sino que el que construye una mezquita se levanta una casa en el paraíso. Las mezquitas de Egipto fueron parecidas á un templo egipcio mejor que á una basílica griega: no asi en Asia donde presentan una planta rectangular y van precedidas de un peristilo (harem) ó recinto sagrado que guarda analogía con el atrio neo-griego. En medio hubo una fuente cubierta con una cúpula. La verdadera mezquita estuvo en uno de los lados del harem : fué una sala divi- dida por colunas en muchas naves. En el centro del muro que miraba á la Meka estaba el santuario (mirab) donde se conservaban las copias del Koran. Al lado del santuario estaba el pulpito (mimbar) y la tribuna del sultán. Todo cuanto puede decirse respecto de las mezquitas no 256 msTORiA puede considerarse como regla, porque tanto en la forma general como en los detalles han variado mucho. En el centro del edificio elevaron la cúpula en pechina, cuya forma fué ó rebajada ó elíptica ó bulbosa. Las ventanas se construyeron en arco de herradura, y mas adelante ojiva- vales; y ya fueron sencillas ya gemelas. Entre las partes accesorias de la mezquita deben con- tarse los minaretes (faros), construcción á manera de alta y delgada torre ya cilindrica ya poligonal con arimeces sostenidos por pechinas estalactíticas en cada uno de sus pisos. Los minaretes hacen en las mezquitas los oficios que los campanarios en las Iglesias cristianas, variando su número según la importancia del edificio. Asi es que los de fundación imperial que son los mas privilegiados, tienen hasta cuatro minaretes. Las mas antiguas de estas construcciones fueron obra de arquitectos giñegos. Turbas. Capillas sepulcrales donde se encierran, los ca- dáveres de los fundadores de las mezquitas, por consi- guiente van anexas á estos edificios, tienen la forma de vm pabellón aislado cubierto con una cúpula. Palacios. Fueron suntuosos y deliciosos edificios, divi- didos en dos habitaciones, una para el dueño y otra para las mugeres de la familia. No tuvieron ventanas abiertas en el muro de la calle, pero sí en un patio interior. Baños. Fueron imitación de las termas romanas hasta en el hypocausto. Tehyels. Conventos de derwichs (monges turcos). Tie- nen celdas al rededor de un claustro cuadrado, una es- cuela, un oratorio y una hospedería. OJiels. Bazares que consisten en un patio ó plaza ro- DE LAS ATRES PLÁSTICAS. 257 deada de pórticos y de tiendas cubiertas con un sobradillo. En el centro hay una fuente y un oratorio. Karavanseras. Son una especie de posadas situadas en las ciudades ó caminos. Están defendidas por muros altos y protegidas por torres. Todos estos establecimientos siguen en su decoración un estilo análogo al de las mezquitas. ESTILO AKABE ESPAÑOL El arte musulmán siguió dis- tinto camino en occidente con la fundación del califato de Córdoba (755), que hasta cierto punto puede decirse que se emancipó del de oriente. Los árabes mulsulmanes desde las primeros tiempos en que se establecieron en España (716), levantaron edificios para el culto de su religión, restauraron los puentes y los caminos militares que hablan quedado de los romanos; pero sometidos á los musulmanes de oriente, sus ideas y sus inspiraciones debieron de ser las mismas. El primer emir independiente, Abd-el-Ehaman-ben-Mohaviah , em- belleció á Córdoba y á Sevilla con varias construcciones (fines del siglo viii). Construyó una casa de moneda [zehatJi) y echó los cimientos de la mezquita de Córdoba que concluyó su hijo Hescham. Los que le sucedieron compitieron con él en las construcciones, á imitación de las del califato de Oriente. Abd-el-Ehaman III mandó construir numerosos edificios; restauró la mezquita de Córdoba embelleciéndola , y demoliendo la antigua torre que hizo construir de nuevo (951); y mandó levantar los palacios de Zahra á cinco leguas de Córdoba, (IMedina- al-Zahra) construcción de cuya existencia se ha dudado, y que sin embargo se halla atestiguada por las relaciones 258 HISTORIA de los autores que en la mención de otros monumentos notables ban sido fieles. Después de Hescbam II, es decir, después de la muerte de su bagib Almanzor (1001), quedó dividido el imperio musulmán de España en varios estados, y esta circunstancia debió influir en la suerte de las artes. Las discordias de los árabes fueron la causa de que las razas africanas almorávides y almobades se apoderasen de la España árabe (fines del siglo xi, y siglo xii); y aunque han querido algunos suponer que con esta invasión se introdujeron nuevos elementos en la arquitectura árabe española, sin embargo carece de fundamento semejante suposición, toda vez que por lo contrario, fueron los árabes españoles los que proporcionaron arquitectos á,los estados africanos. Mohamad-ben-Albamar que con la amistad del rey de Castilla supo conservar la corona de Granada (prin- cipios del siglo xiii), impulsó en su reino las artes, las cuales tomaron un desarrollo considerable con la construc- ción de varios edificios, entre ellos la célebre Alhambra. Mohamad HI fué uno de los príncipes que mas se distin- guieron, por las obras que emprendió, embelleciendo dicho palacio. Los succesores no le fueron en zaga respecto de las construcciones; y puede decirse que las artes de Grana- da musulmana no cayeron hasta que cayó su poder. Con estos preliminares podemos entrar en el conoci- miento de los distintos caracteres que tomó la arquitectura árabe en España en los tres períodos en que puede divi- dirse , á saber : El primero, que se estiende desde la invasión en el siglo vm hasta principios del siglo xi'en que cayó el califato de Córdoba; pudiendo llamarse ÁRABE BIZANTINO. El segundo puede llegar hasta principios del siglo xni DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 259 en que fué fundado el reino de Granada; y le llamaremos ÁRABE DE TRANSICIÓN. Y el tercero que terminará con la conquista de Granada por los reyes católicos (1492); pudiendo llamarse con toda propiedad ÁRABE ESPAÑOL. ESTILO ÁRABE BIZANTINO. LOS árabes acababan de inva- dir la península siguiendo el impulso que Maboma habia comunicado á sus sectarios para conquistar el mundo. Ninguna idea propia debieron de traer para las artes de la paz cuando apenas hablan depuesto las armas que ha- blan empuñado en Oriente..Todo lo que hicieron en arqui- tectura pues, debió tener el carácter de la época; y el conocimiento que tuvieron de lo bizantino y la riqueza de su imaginación, les hizo adoptar la decoración que Bizancio les proporcionó, mientras en las plantas de sus edificios religiosos obedecieron solo á su instinto, ó aco- modaron á sus necesidades lo romano-bizantino que ha- llaron , caso que no llamasen constructores bizantinos para levantar sus mezquitas. El arco de herradura mas ó menos lobulado, mereció la predilección, sin que desconociesen el de medio punto, en lo que se apartaron ya de los musulmanes egipcios; resul- tando de aquí una especialidad de estilo. Estos arcos su- portaron otros que estribaron en sus llaves y así succesi- vamente hasta obtener una altura proporcionada al ámbito del edificio y sosteniendo bóvedas casi elípticas. — Con el carácter de estos arcos se presentaron también las ventanas que casi siempre fueron agimecesmas ó menos espaciosos. — Los edificios romanos proporcionaron en esta época á los árabes millares de colunas de distintos estilos y mate- 260 HISTORIA ríales, asi es que lo mismo se hallan en sus construcciones capiteles corintios, que las formas cúbicas de los bizanti- nos, sometidos aquellos miembros á la mutilación para obtener las dimensiones necesarias. — En la exornación se mostraron completamente imitadores de los bizantinos tanto en el modo de circunscribir los vanos en marcos rectangulares, como en el carácter de sus antemas, en las inscripciones que combinadas con ellos presentaron, y como en los mosaicos, ladrillos esmaltados y el dorado y colorido YÍTO con que hicieron resaltar las labores. Mezquitas. El verdadero tipo de los monumentos reli- giosos de aquella época es la mezquita de Córdoba, cuya planta presenta una combinación de veinte y nueve naves en su largo por diez y nueve en su ancho, comprendidas en un cuadrilongo de seiscientos veinte pies de longitud por cuatrocientos cuarenta de latitud. En este edificio asi como en los baños y palacios, siem- pre aparece el empeño de los árabes en crear un arte original que respondiese á las promesas del Koran respecto de aquel deleite sensual que embriaga el alma, tan propio para cautivar la imaginación en los paises meridionales. A esta época pertenece el palacio de Medina-al-Zahra de que pocohá hemos hablado. ESTILO ÁEABE DE TRANSICIÓN. No fueron las razas berbe- riscas procedentes de África las que influyeron en las mo- dificaciones que sufrió la arquitectura árabe; ya hemos dicho que los almohades llevaron á su país arquitectos andaluces para sus construcciones. El estilo morisco pues, no existe, ó por mejor decir, lo que suele llamarse estilo morisco, no es mas que el árabe modificado por los ade- DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 261 lautos que los árabes alcanzaron en todos los ramos del saber bumano. Los arcos en este período se presentan ya festonados con pequeños lóbulos en sus intradoses, introduciéndose tam- bién los arcos de Herradura en ojiva, asi como las bóvedas estalactíticas formadas de la subdivisión y enlace de pecbi- nas, anunciándose esta forma para recibir mas adelante todo el realce y la importancia posible. — Las colunas tu- vieron mayor esbeltez y sus capiteles se presentaron mas elegantes y libres sin apartarse del gusto de los bizantinos. — A esta época corresponde también la introducción de los adornos de estuco para cubrir los paramentos de las paredes , adornos compuestos de vejetales combinados con caracteres cúficos de grandes dimensiones y mas ó menos alterados en sus formas capitales. La exornación sin em- bargo no dejó del todo su carácter bizantino, si bien se presentaron los adornos con mayor riqueza y profusión ; y los alizares de ladrillos esmaltados á la manera persa cubrieron ya las partes inferiores de los muros. Córdoba y Sevilla ofrecen las mejores muestras de este segundo estilo, en mezquitas, aljamas, baños y palacios , sin que falten en algunos otros puntos, aunque no existen en ellos ni en tanto número, ni» con tanta variedad. El cuerpo inferior de la Giralda de Sevilla pertenece á esta época. ESTILO ÁRABE ESPAÑOL. En la época en que la ilustración árabe produjo resultados favorables á la arquitectura, ya no hubo indecisión, ya no se trató de imitar, sino que todo fué original, fruto de ideas adquií'idas y espontánea- mente combinadas y formuladas. La fisonomía de la ar- 262 HISTOKIA quitectura árabe de esta época es una especialidad del territorio que ocuparon los árabes en España. Diferentes formas de arcos se ceban de ver en los edi- ficios ; y ya sean apuntados, ya elípticos, ya semicircula- res , ya rebajados, ya el llamado túmido, todos tienden á cerrarse mas abajo de su diámetro mayor horizontal, á semejanza del de herradura. Cúbrense sus arquivoltas de minuciosas labores, circunscribense en marcos rectangu- lares llenos de lacerías é inscripciones, y las enjutas se llenan de variadas ajaracas, trepados, y clausulas de ante- ma elegantemente combinadas. Sus intradoses se cairelan y se festonan con pequeños lóbulos, y la parte superior del cuadro se adorna con nuevas combinaciones geométricas. Estos arcos no estriban inmediatamente sobre las colunas. Unas veces se interpone un poste prismático á manera de friso de un entablamento, y otras veces toma éste poste la forma de un cuerpo de edificio apoyándose sus colunitas en repisas proyectadas sobre el abaco de otras inferiores. — Las bóvedas son hemisféricas ó en forma ovoidea ojival, adornándose con menudos alboaires. Muchas veces al cir- cunscribirse en una planta rectangular se sostienen por grandes pechinas estalactíticas. — Las colunas pierden todo el carácter de las rojnanas, pues afectan mayor es- beltez y gentileza, y la variedad de sus capiteles apenas puede describirse. Ya son apenachados en su mitad infe- rior y cúbicos en la superior; ya afectan el tambor del estilo corintio, pero sustituyendo su foUaje por crecientes inversos; ya están adornados de enlazados y hojas, y ya por fin se reproducen y multiplican en ellos los astrágalos. No hay tanta variedad en las bases y casi siempre presen- tan una forma acampanada boca abajo. Las partes sólidas DE LAS AUTES PLÁSTICAS. 263 de la construcción las enlazaron por un sistema de made- ramen horizontal adornándolas en la parte exterior con cresterias y flanqueándolas con albacaras. — Los alfarjes tuvieron variados, compartimientos de combinaciones geo- métricas con dorados y esmaltes de primorosa ejecución. — Formaron atauriques en las partes superiores de las paredes, alizares en las inferiores, llegando á ser en la exor- nación muy pródigos y reproduciendo infinidad de veces una misma cláusula, efecto del sistema de decorar con vaciados en molde que emplearon. No solo les sirvió para sus antemas el reino vegetal sino que le combinaron con variados plumajes, que formaron,.digámoslo así, el lecho de los arabescos y de las inscripciones.—La madera de alerce, el ladrillo esmaltado y el estuco, fueron los mate- riales empleados mas comunmente en esta época. Granada posee los tipos mas puros de este estilo, el cual influjo tanto en el ojival de los cristianos sus enemi- gos, que llegó á imprimirle á éste im carácter especial dis- tinto del que tuvo en el resto de Europa. Por otra parte maestros árabes estuvieron al servicio de los reyes cristia- nos de España, y en los dominios de estos príncipes levan- taron y decoraron edificios á la manera árabe. Toledo y Sevilla ofrecen ejemplares de estas obras. He aquí por que la arquitectura gótica de España tiene un carácter parti- cular y cierta fisonomía árabe que la hace mas esbelta y ligera que la de los demás países. RENACIMIENTO. Por una ilación natural de los sucesos que se ha- bían verificado en Europa, sucedió inmediatamente al 264 HISTORIA estilo ojival otro estilo que sustituyó la imitación por la originalidad , conociéndose comunmente con el nombre de Renacimiento. Aunque su decoración fué tomada de tipos de la edad antigua, no pudo restaurarse con sus mismos principios; y no parece sino que se quiso adaptar el sistema de líneas horizontales al de líneas verticales. Los elementos fueron tomados de la época romana, pero en los conjuntos qui- sieron afectarse los principios del estilo ojival. La revolución que debía hacer olvidar la arquitectura ojival principió en Italia. A esta revolución se han atri- buido distintas causas. Unos han creído que la exhuma- ción de las obras latinas en favor de las cuales se tuvo gran deferencia , y el descubrimiento de las obras maes- tras del arte antiguo , modificaron el gusto, excitando á los artistas á estudiar con entusiasmo los numerosos y magníficos restos de arquitectura romana de que estaba cubierto el suelo de Italia. Otros han dicho que una mul- titud de artistas griegos, después de la toma de Constanti- nopla por los turcos (1453), emigraron á Italia y adqui- rieron grande influencia sobre la nueva dirección que to- maron entonces los estudios. Esta conjetura carece de visos de probabilidad porque en esta época las letras y las artes se hallaban entre los griegos de oriente en un completo estado de decadencia, mientras que la Italia podía vana- gloriarse de estar al frente de la ilustración. De todos mo- dos no es menos cierto que los italianos, que no habian adoptado jamás el estilo gótico de una manera absoluta, y que habían conservado siempre bastantes tradiciones del arte romano, se adhirieron con mas predilección á la revolución que se verificó. DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 265 Orcagna (siglo XIV) escitó la admiración de sus con- temporáneos por los grandes arcos de medio punto con que decoró las logias de los Lanzi en Florencia. Brunelles- chi (fines del mismo siglo) discípulo de Donatello, apesar de sus conocimientos en el estilo gótico, de que dio pruebas en la conclusión de Santa Maria del Fiore, decoró en estilo antiguo los palacios Strozziy Ricardi en Florencia y prin- cipió el palacio Pitti. Juan Bautista Alberti á mediados del siglo X perfeccionó el estilo de Brunelleschi; Bra- V mante á fines del mismo fué considerado como uno de los mas hábiles arquitectos del Renacimiento, habiendo tra- zado el camino á su amigo y discípulo Rafael. Todos estob artistas se inspiraron de los monumentos romanos , y fundaron el nuevo estilo , que por haber flo- recido en Italia durante el siglo xvi, se le conoce en aquel país con el número del siglo, il cinqwecento. Pero los arquitectos que florecieron en él no atrevién- dase todavía á despojar repentinamente sus fábricas de aquella infinidad y prolijidad de adornos, y por una cos- tumbre inveterada de ver la minuciosidad de la arquitec- tui-a gótica, pareciéndoles pobre y austera la ai'quitectura greco romana á causa de su noble sencillez, adoptaron el medio de reducir las dimensiones, de aumentar los cuer- pos de arquitectura, de multiplicar colunitas y balaustra- das, i'ecargando de adornos los frisos y los pedestales. Este estilo de arquitectura fué introducido en España por los plateros que le habían ensayado en custodias y otras piezas para el uso de la Iglesia, habiéndosele llama- do por lo mismo, estilo plateresco. Semejante estilo afectó en España reminiscencias ára- bes , habiendo usado los arcos angrelados y lobulados, las 266 HisïoniA almenas, almocáraves, mientras que en otros países se principió por una amalgama de elementos que privó de todo carácter á los edificios. Fué un período de transición para la arquitectura, y como tal, bastante coi'to, de modo que bien pronto se abandonó semejante estilo. —En Es- paña apenas duró lo que el reinado de Carlos I, porque en la época de Felipe 11, Covarrubias, Siloe, Toledo j Herre- ra le desterraron introduciendo el greco-romano tal como en Italia se usaba reducido á sistema. El arco de medio punto reconquistó su dominio absolu- to. Los llamados cinco órdenes de arquitectura mas ó me- nos modificados en algunos de sus miembros , molduras y proporciones se adoptaron exclusivamente. El an- tema con sus diferencias de fitarias y zodarias recobró el carácter de la época romana, aplicándose á los entabla- mentos , á las pilastras , á los frisos, plafones y recua- dros. La superposición de órdenes así. como los revesti- mientos de mármol y los medallones, estuvieron en boga. En una palabra se aplicaron á los edificios los elementos que ofreció la arquitectura romana, y sin embargo no por esto los monumentos antiguos fueron imitados en sus formas y disposición. Los edificios fueron góticos en su osatura ó armazón, y solo en algunos detalles recordaron la decoración antigua. Sin embargo por algun tiempo la * arquitectura gótica fué considerada como característica de los edificios religiosos. Citase como construcción mas importante del renaci- miento italiano la basílica de San Pedro en Roma; pero dícese también que si se hubiesen seguido los planos de Bramante el edificio hubiera sido menos gigantesco, aunque mus elegante que el proyectado por Sangallo, después de DE LAS ARTES PLÁSTICAS. 267 cuya muerte modificó Miguel Ángel el pensamiento y levantó aquella grandiosa cúpula. Miguel Ángel se creó en arquitectura una manera en- teramente nueva y distinta de la de sus predecesores. A la decoración en distintos estilos de pequeñas dimensiones acumulados unos sobre otros ocupando un mismo cuer- po de*edificio, sustituyó un solo estUo , pero grande, colosal y abrazando el conjunto. En cuanto á la lijera y delicada labor del antema que se empleaba la relegó severamente de su estilo como una frivola puerilidad. Lejos de aproximarse al verdadero estilo antiguo como lo hablan becbo sus predecesores, se alejó de él mas que Bramante y Sangallo, abriendo la puerta á las extra- vagancias arquitectónicas de que se vio inmediatamente plagada Roma y los países que mas en contacto estuvie- ron con esta ciudad, cebando impensadamente los cimien- tos del verdadero barroquismo. DECADENCIA. Borromini y Bernini desarrollaron en arquitectura el estilo anunciado por Miguel Ángel. El deseo de ha- cerse original impulsó la corrupción del gusto. Sus ca- racteres son tan conocidos como fué activo el afán de producir por puro capricho. Fué un aborto de la fantasia, y una adulteración de las formas del greco-romano que se habia pretendido restaurar, y una dislocación y hacina- miento de todos los miembros. — Las colunas fueron ya panzudas , ya rechonchas, ya larguiruchas, ya chapa- das , alternando con estípites, cariátides, balaustres y pilastras de estravagante gálibo. Sus fustes fueron cu- 268 HISTOKIA biectos con emparrados, afectaron escocias y gargantillas, hubo pedestales apoyados en repisas, frontones truncados, y estribos en voluta. Tarjetones, peDejas, lazos, flores, roca- llas , cláusulas de antema cortadas é interrumpidas , cons- • tituyeron la exornación de aquella época. Todo este enfático aparato fué introducido en España á mediados del siglo xvii por Ribera , habiendo sido Churriguera su propagador. De este último ha tomado el estilo el nombre, siendo conocido en el dia con la denomi- nación de estilo Churrigueresco. Una tendencia hacia la mayor pureza se manifiesto des- pués ; pero es preciso confesar que los estilos arquitectó- nicos griego y romano , al ser restaurados en el siglo xv se colocaron en un terreno resbaladizo que los precipitó en la cima del barroquismo , de la cual solo ha podido sa- carlos el conocimiento de los primeros principios : la filo- sofía del arte.