LECCIÓN I. Sumario. NOCIONES GENERALES.—COMPOSICIÓN.—DEFINICIÓN BENERAL.—DEFINICIÓN CONCRETA AL OBJETO DE 1A CONSTRUCCIÓN ARQUITECTÓNICA.—PRINCIPIOS FUNDAMENTALES. ESPRESION GENERAL DE LA HABITACIÓN.—CLASES : PARTICULAR, RT'RAL, IN- DUSTRIAL- HABITACIÓN CON RELACIÓN A PERSONAS Y POBLACIONES.—OBJETO DEL ESTUDIO DE ESTE CURSO. CONSTRUCCIONES CONSIDERADAS EN CADA FASE DE LAS QUE HIPOTÉTICAMENTE PUEDEN ADMITIRSE EN LA SOCIEDAD.—DEDUCCIONES. ESPOSICION GENERAL DEL MÉTODO Á QUE DEBE SUJETARSE EL ESTUDIO. NOCIONES GENERALES.—Cuando para manifestar, de cualquiera de los modos posibles y admisibles, el resultado del trabajo del hombre, se emplean medios à propósito para que esta manifesta- ción sea' útil, para que esta sea el resultado de un trabajo apre- ciable por los principios en que estriba y digno en el terreno de las aplicaciones, cualquiera que sea la espresion que convenga al orden de ideas que hayan presidido en el ánimo del hombre así trabajando, se entiende, señores, que ha hecho una composición. Los elementos que entran en la misma al objeto de determinar las condiciones de apreciabilidad que le son propias y que por lo mismo son siempre de exigir en el último resultado del trabajo del hombre, se comprende que en cierta manera deben ser ho- mogéneos bajo el punto de vista de que la mas íntima unión en- tre estos elementos, es lo que ha de constituir el modo de ser ger- 2 — 10 — minal de la unidad que siempre debe presidir en todo trabajo ultimado; pero no unidad bajo el punto de vista absoluto de la palabra; y sí unidad, por lo que se refiere al último resultado, último resultado que indudablemente debe ser consecuencia de la combinación acertada de los elementos afines, combinación que nunca puede hacerse sin que se obre con conocimiento de causa, sin que exista el conocimiento detallado de los elementos que han de ponerse, digámoslo así, á contribución para que el resultado sea útil, para que el resultado sea apreciable, para que esté pre- dispuesto á las aplicaciones y en casos necesarios á la fácil rea- lización. COMPOSICIÓN.—DEFINICIÓN GENERAL.—Se deduce de lo dicho en general que puede definirse la composición diciendo que la com- binación armónica de los elementos que deben tomarse en cuenta y deben allegarse, para obtener un resultado definitivo llamado á la resolución de cualquiera de las cuestiones que pueden presen- tarse como objeto del trabajo de la inteligencia del hombre. En general, la composición queda definida; pero nuestro objeto es particular, y tiende á obtener los medios que deberemos em- plear para hacer el estudio artístico de cualquiera construcción, por lo cual ha sido preciso antes, hacer consideraciones generales siquiera hayan sido someras respecto á la composición estudiada bajo el punto de vista general y como trabajo de la inteligencia del hombre, cualquiera que sea el resultado que deba obtener el objeto que se proponga, ó el orden de consideraciones á que de- dique su intel-lecto, si de ellas ha de dar una manifestación, y aun no dándola, si de ellas ha de hacer uso. DEFINICIÓN CONCRETA AL OBJETO DE LA CONSTRUCCIÓN ARQUITECTÓ- NICA.—La Composición en arquitectura fácil es ya por lo dicho de- finirla considerando atentamente lo que acabamos de esponer: ella consiste en Ui combinación y representación gráfica adecuada y por consiguiente armónica de los elementos propios para obtener el últim resultado de las condrucciones, consideradas estas bajo el punto de vista mas general de la palabra Esa combinación nunca podrá hacerse acertadamente sin que estemos pertrechados, digámoslo así, con un doble número de elementos. Por una parte, es indis- pensable para nosotros tener, como elementos de acción, todos aquellos conocimientos que constituyen la manera de ser de las construcciones en su espresion y en su estabilidad: v por otra J — il — parte, aquel otro orden de elementos que ilustrando, fortiíicando nuestra inteligencia presentándole el cuadro de las necesidades que hay que satisfacer y presentándoselas ordenadas, desde luego la predisponen á que resuelva la cuestión en términos que la com- binación hecha de un modo acertado entre los elementos estéticos y los elementos de necesidad y de uso ulterior, predispongan á la misma inteligencia á que, siendo el regulador, la guia de la mano que vacía la idea de una manera lineal, se obtenga la espresion del pensamiento de un modo que será mas ó menos completo, según que sea mayor ó menor el número de los elementos con que haya contado la misma inteligencia, y según que se haya hecho el es- tudio mediante una ordenación ó método en el que el enlace su- cesivo de unas ideas con otras haya ido predisponiendo el camino, que fácilmente puede después ser trillado en la resolución gráfica de la cuestión; porque resolución gráfica necesita toda cuestión de construcción previamente á la existencia material de la misma. PRINCIPIOS FüNDAMENTALEs.-^¿Cuáles serán los principios fun- damentales á que deberemos sujetar el estudio de los proyectos de construcción, para que queden en los mismos satisfechos los dos órdenes de necesidades que ya, por lo que llevamos dicho, pode- mos desde luego ver, que se dibujan, siquiera sea por ahora solo en lontananza? Los principios fundamentales pueden ser también considerados en diversos grupos; antes que todo y sobre todo, es preciso que el ánimo se encuentre completamente despreocupado de toda prevención particular y esencialmente dispuesto á seguir el impulso que siempre da el deseo de la consecución de la verdad, el deseo de la consecución de lo completo. Pero esto no basta; es necesario, á mas de desear, poder; y para poder es preciso disponer de los elementos propios, y estos en composición arquitectónica, ya lo hemos dicho, perteneciendo al orden estático, los unos, y al de la satisfacción de las necesidades del individuo los otros, desde luego determinan la necesidad de un doble orden de conocimientos, unos puramente materiales, que son relativos á la estabilidad ó solidez, y otros al uso ulterior que ha de hacerse de las construcciones; y, por consiguiente, que si bien ellas han de satisfacer al ente físico por una parte, simultá- neamente deben satisfacer de un modo asaz completo al ente mo- ral: en una palabra, las necesidades del orden moral y las del or- den material deben ser satisfechas, en último resultado, con la —I n - composición arquitectónica; deben ser satisfechas, pues, en los edificios. Y ¿cuáles son estos principios fundamentales? ¿Cuál es el origen de los mismos? ¿Cuál el punto de partida que para darles autori- dad debemos considerar? Estos principios fundamentales consisten primero en observar al hombre por lo que respeta á la habitación, á la construcción, que para él mismo se destina; en qué sociedad y en qué época vive, cuáles son las creencias religiosas de la épo- ca y del país, cuál por consiguiente la organización de la sociedad y de la familia, cuál la estension de los respetos; y no hablamos sino de respetos, porque ¡ay de aquel país que alcanzare un pe- ríodo en que en vez de respetos para las edificaciones ó para cual- quier trabajo de la inteligencia del hombre, hubieran de conside- rarse los desacatos! ¡Triste posición la de tal país! Apartemos la vista de cualquiera de los períodos de tiempo que para un país puede haber venido, ó pudiera venir en el orden de los tiempos influyendo de un modo negativo, en el orden de los trabajos in- telectuales para la construcción ó cualquier trabajo intelectual. No, no podemos, cualquiera que sea el orden de la gobernación material, intelectual, religiosa de un país, cualesquiera que sean los puntos de partida bajo que se consideran estos tres órdenes; no, nunca deberemos considerar para la edificación (objeto espe- cial de nuestras vigilias), nunca deberemos considerar otra cosa sino cuando este orden esté en situación tal, que produzca los respetos que se debe el individuo á la sociedad de que forma par- te, y que debe reportar al seno de esta misma sociedad; la recti- tud de principios que siempre produce rectitud de proceder; y así será como las construcciones, lo mismo en los pueblos pro- testantes como en los cristianos, é igualmente en las sociedades antiguas de creencias religiosas distintas de las modernas; en to- dos los casos puede verse transparentado en ellas el respeto que constantemente las naciones civilizadas de pasados y modernos tiempos han tenido por y para la sociedad, por y para el indivi- duo en compensación ó contestación lógica á los resptíos guarda- dos por el individuo á la sociedad considerada ora en el jefe de la familia, ora en la autoridad civil, ó cualquiera de las demás ma- nifestaciones de la potestad con la autoridad propia para repre- sentar una sociedad prepotente ó independiente de las demás ve- cinas. — 13 — ESPRESION GENERAL DE LA HABITACIÓN.—No de otro modo se pue- de considerar la espresion general de la habitación, la habitación con referencia al hombre, con referencia á la familia, con refe- rencia al individuo, ya se considere en singular, ya se le consi- dere colectivamente, cuando forma parte de una sociedad, de una sociedad que se debe á sí misma por su esencia, dignidad, que se debe á sí misma respeto; sino procurando estén garantidos la moral y la materia. Muy distinta es la habitación y alojamiento que necesita el hombre, de la habitación, del alojamiento que necesita el bruto, el animal cualquiera de los domésticos. En el primero ha de con- siderarse que es el doble compuesto del espíritu y de la materia; que ya como subordinado á una familia y como jefe de la misma, ya con una posición modesta social, ya con una posición encum- brada en la misma sociedad, el hombre ha siempre de responder armónicamente con su dignidad en su acción y en todo lo que ha- ga referencia al rastro que debe dejar de su paso en la sociedad de que forma parte, pues que no debe desentenderse de que siem- pre está sujeta á las condiciones de esa misma dignidad, de su superioridad en la tierra. Por consiguiente, ya lo hemos dicho, hay que satisfacer en el edificio para el hombre á la doble necesidad moral y material, á diferencia de lo que exige el alojamiento ó la habitación ó cons- trucción de edificios para cualquiera de los animales domésticos, pues en dichas construcciones hay que atender solo á las necesi- dades de la materia, á las necesidades instintivas; hay que aten- der única y esclusivamente al modo como hemos de procurar que las condiciones de las riquezas, del haber, que siempre repre- senta uno, ó la colección en ganado de nuestros animales domés- ticos, sea lo mejor y mas creciente posible. Por lo dicho, la construcción debe considerarse dividida en habitación para el ente racional con diferencia absoluta del aloja- miento para el bruto; y como habremos de tratar de unas y otras construcciones, porque todas importan, y en todas ellas puede y debe haber composición arquitectónica, justo es que desde el prin- cipio empecemos por la clasificación correspondiente. CLASES DE HABITACIÓN: PARTICULAR, RURAL, INDUSTRIAL.—En cuanto á las construcciones de los edificios destinados para el hombre y sujetas á satisfacer las necesidades del hombre, debe- — 14 — mos distinguir los edilicios compuestos, única y esclusivamente para la habitación de aquellos otros que están destinados á satis- facer todas y cada una de las necesidades públicas en la socie- dad; y como el objeto de nuestras lecciones es limitado, como en ellas debemos, única y esclusivamente, dirigir el orden de nues- tras observaciones y los principios que en consecuencia de las mismas establezcamos, para fijar las condiciones á que debe su- jetarse la habitación particular, la construcción rural y las cons- trucciones industriales; de aquí es que, á pesar de haber consi- derado en la clasificación las construcciones públicas para dife- renciarlas y obtener una idea mas completa de en qué consisten las construcciones particulares, consignemos que nuestras obser- vaciones y la estension que ellas tengan, únicamente serán en la cantidad bastante para poder adquirir una idea completa de la construcción de habitaciones ó edificios particulares del edificio rural y del edificio industrial. HABITACIÓN CON RELACIÓN Á PERSONAS T POBLACIONES.—Dentro del espresado límite, hay ancho campo que recorrer, porque en la habitación particular podemos y debemos considerar al hombre desde una posición modesta hasta una posición pecuniaria ó de patrimonio considerable; vecino de una comarca rural en despo- blado, ó de una población de mas ó menos importancia; dedicado á tal ó cual profesión, ya en el orden material de los trabajos, ya en ej orden intelectual de los mismos, en familia mas ó menos numerosa; y en las diversas comarcas que, por la posición geo- gráfica de las mismas, por los fenómenos atmosféricos que en ellas tienen lugar, por los materiales aptos para la construcción con que la localidad le brincia, y por todas las causas físicas que siempre debe atender el constructor, vienen á determinar multi- tud de problemas á resolver. OBJETO DEL ESTUDIO DE ESTE CURSO.—Desde luego vemos por el orden de consideraciones que anteceden,' que es indudable que las construcciones todas, por mas que estén sujetas á la unidad de acción de una teoría fundamental, de una teoría genprarde las mismas, en cada caso particular el problema á resolver tiene con- diciones especiales que le distinguen de todos los demás casos que pueden presentarse siquiera sea por la influencia que en al- gunos casos tengan las condiciones materiales de localidad, y por las que en todos ellos ejerzan las influencias de posición ó trabajo de las personas o familias para quien estén destinadas lasrr mas construcciones. Nosotros, por lo mismo, debemos adquirir un conocimiento detallado del por qué de los' resultados de la composición. En muchos casos deberemos hacerlo con arreglo á las condiciones especiales que debe tener toda construcción; pero estas condiciones especiales, ¿cómo averiguarlas? ¿cómo señalar el límite de la importancia que á las mismas corresponde en ca- da caso? Necesario nos es para conseguirlo fijar un método parti- cular, siquiera sea estableciendo una hipótesis ó mera suposición posible; porque este método de seguro nos ha de conducir al re- sultado apreciable en cuanto á la enunciación de principios fun- damentales, principios fundamentales que respecto á lo que dire- mos, en sucesivas lecciones, deberán ser considerados como pun- tos de partida para las condiciones de observación ,y de aplica- ción que en cada una de estas lecciones hagamos. CONSTRUCCIONES CONSIDERADAS EN CADA FASE DE LAS QUE HIPOTÉ- TICAMENTE PUEDEN ADMITIRSE EN LA SOCIEDAD.—Considerando á la sociedad en general, considerando los hechos que en globo pue- den tener ó haber tenido lugar, desde los primeros albores de la civilización del hombre hasta que ella se encuentra desarrollada y dándole consiguientemente la prepotencia moral y material que tienen las sociedades que forman las naciones independientes en- tre sí; en una palabra, considerando al hombre desde la infancia de su civilización, hasta el grado de poderío y grandeza que ad- quiere, cuando esa civilización florezca, cuando esa civilización crece, y cuando por consiguiente produce sus benéficos resultados, tenemos una gradación, tenemos distintos períodos, en los que, en general, una vez enunciada la condición que los distingue, podemos deducir por consecuencia, aplicable al objeto de nuestro estudio, cual es, digámoslo así, la esfera de acción propia de la edificación en cada uno de esos mismos períodos. Repetimos que solo espondremos nuestro sistema bajo el punto de vista hipotéti- co y como medio de establecer un método y no pretendiendo in- dicar y menos asegurar que en todos los casos haya sucedido ó haya de suceder, en el orden escalonado, en el orden graduado, que como mera hipótesis supondremos. Cuatro son los períodos que pueden considerarse en la civili- zación desde los primeros albores de la misma: el primero, nó- mada cazador; el segundo, nómada pastoril; el tercero, agrícola, — i<; — y el cuarto, agrícola industrial, y consiguientemente comercial. Sí consideramos al hombre dotado única y esclusivamente de los mas rudimentales efectos de la inteligencia que le hacen ser su- premo en la creación terrena; si en su consecuencia no podemos en el mismo ver, en esta situación otra cosa sino el conocimiento de las necesidades de abrigo y de alimentación, sin otro elemento de que echar mano que las producciones espontáneas del territo- rio, de la comarca en donde se le suponga, busca los productos que da espontáneamente esta comarca tanto en el reino vegetal como en el reino animal, con la fatigosa pena que en esta situa- ción precaria siempre tiene el hombre, puede obtener su también precario alimento. Dotado el hombre de la fuerza prolífica, en virtud de la que crece y se multiplica el número dé los habitan- tes de la supuesta comarca, se comprende bien que á proporción que crezca el número de ellos crezca la situación negativa, de- crezcan las cantidades de alimentación del que puede echar ma- no, y de aquí la consecuencia final, de que el hombre viviendo en tales condiciones no puede constituir, no constituye sino tri- bus, y tribus errantes, tribus que se hacen guerra cruda las unas á las otras, cuando instintivamente conocen que va escaseando el número de los productos que espontáneamente da la comarca en donde moran; es un germen enfermizo el de una asociación de este género, es limitado; es germen de continuos disgustos, de muerte final, de desaparición de las tribus. El hombre, en esta situación tan humilde, ¿está en él caso de conocer las necesidades de la construcción de la habitación, y satisfacer á estas mismas necesidades? No; pero el hombre lleva en sí mismo el germen de su perfeccionamiento que está en su inteligencia, sublime deste- llo de su alto origen, inteligencia que por lo mismo es el impul- sor secreto, continuo, íntimo, que hemos de considerar le saca del anonadamiento del primer período. Suponemos que observando el hombre las condiciones de limi- tación de los alimentos, de que puede disponer, y observando la facilidad de allegar animales domésticos, y la (weniencia de conservarlos, y aprovechar la acción de la fuerza prolífica de los mismos, desde luego tenga lugar la reunión primero, el apacen- tamiento después, de estos animales; el origen por consiguiente de la vida pastoril: ya en este caso, la tribu, cuyos individuos suponemos entregados á este trabajo primordial, pasa del estado — 17 — primero, nómada cazador, al segundo, nómada pastoril. Nómada, porque, por su condición, del mismo modo que en el período que hemos supuesto anteriormente, se encuentra en la necesidad de ir mudando de lugar; pastoril, en vez de cazador, porque ya se en- trega al trabajo que exije el cuidado, no solo de procurar los me- dios para favorecer las necesidades instintivas de la acción, de la fuerza prolífica, sino también los medios para satisfacer las necesidades de la alimentación. La inteligencia del hombre necesita dar el primer paso en la senda del trabajo para ver emprendida una marcha que no ter- mina jamás, ni terminará sino con la existencia del mismo hom- bre, necesita dar el primer paso en la senda de la civilización, que vemos originaria en el segundo período, inmediatamente des- pués de haber conocido la conveniencia del apacentamiento de los ganados, de la domesticación de los animales que mas se prestan para obtener este resultado, conocida igualmente la necesidad de procurarse alimento dentro de una comarca determinada, es de- cir, la necesidad de limitar la vida errante, de disminuir las ne- cesidades del aglomeramiento de los individuos nómadas, la ne- cesidad de adquirir estabilidad, y por consiguiente la no menos importante del laboreo de los terrenos, á fin de obtener de los mismos seguridad en los rendimientos del reino vegetal; la ma- yor cantidad posible dentro de comarcas limitadas, y mejorar las calidades. Entonces ya la inteligencia del hombre trabajando bajo estos auspicios, le coloca en el tercer período; en el período agrí- cola; pero el laboreo de las tierras y las condiciones de la divi- sión del trabajo que el mismo exije, hace bien pronto conocer la necesidad de los elementos propios para disminuir el cansancio de las fuerzas naturales del hombre empleadas en este mismo trabajo, y por consiguiente la utilidad, la conveniencia y la ne- cesidad de los artefactos. Inmediatamente que es conocida esta conveniencia y utilidad, se conocen igualmente dos cosas importantísimas: primera, la necesidad de la división del trabajo; segunda, como consecuencia de ella y de lo dicho anteriormente, la creación de las distintas artes y de los distintos oficios á proposito para obtener estos ar- tefactos; inmediatamente que el hombre está en esta situación, ya puede decirse, que está posesionado del cuarto período de su civilización: el período agrícola industrial; pero en este caso el 3 — 18 — hombre ya adquiere la idea completa fundamental de la necesi- dad de sü independencia, y al hablarse á sí mismo, al considerar su preponderancia, no lo hace ya, como podria suponerse en el estado nómada cazador ya en el mismo nómada pastoril, no por lo que respecta al individuo, pues cuando existe la sociedad y por consiguiente tiene razón de ser la civilización, desaparece en gran parte el egoísmo que siempre es señal de dependencia de pasiones, señal de atraso, y no de independencia. En las socieda- des mas civilizadas se piensa simultáneamente en la independen- cia limitada ó legal que corrosponde al individuo, y en la inde- pendencia que corresponde al país del cual aquel forma parte no- ble é integrante, y he aquí porque la constitución de los países adelantados hace que el hombre del presente y del porvenir de los mismos, determinen el período floreciente de su civilización. En el primero y en el segundo período, especialmente en el primero de los cuatro que hemos supuesto, es absolutamente im- posible comprender que haya necesidad de edificación. En el se- gundo, la edificación puede suponerse necesaria, pero como tran- sitoria; porque mientras el pueblo es nómada, por mas que sea pastoril y conozca rudimentalmeníetla propiedad y haya de pensar en los medios de conservarla, su mismo estado nómada, ó sea la necesidad de mudar de lugar, atravesar comarcas, de transportarse con sus ganados á distancias á veces considera- bles de uno á otro punto, hacen poco menos que innecesaria la construcción, la habitación permanente. Pero en el tercer perío- do, en el período agrícola, ya la sociedad es estable: la habita- ción es perenne por las condiciones de su origen y por las conse- cuencias de este mismo origen: entonces la construcción tiene lu- gar para satisfacer las necesidades del individuo y para satisfacer las necesidades instintivas de los animales domésticos; ya enton- ces se conoce la familia, ya entonces, tienen, siquiera rudimen- tariamente en su principio, tienen lugar las creencias religiosas, tiene lugar la idea de la autoridad, tiene origen el re«peto gene- ral, base de los respetos particulaaes, ya la subordinación del orden social y de la familia tienen razón de ser, tienen existencia propia, ya por consiguiente las necesidades, en toda la estension del cuadro de las mismas, se presentan influyendo en el que pue- de llamarse programa que debe estar siempre en la inteligencia del compositor-constructor, y por consiguiente la arquitectura — 19 — talmente dicha, en este tercer período es de necesidad indispen- sable, y tiene razón de ser. DEDUCCIONES.—¿Qué deberemos tener en cuenta para resolver las cuestiones en consecuencia de los principios, ó, mejor dicho, de las observaciones que acabamos de esponer? Las cuestiones en la construcción son, ó deben ser, consideradas bajo dos puntos de vista: bajo el punto de vista de estabilidad, bajo el punto de vista, por consiguiente, mecánico ó material, y bajo el punto de vista de la conveniencia en el uso ulterior de las mismas construc- ciones. Bajo el punto de vista mecánico ó séase material, el empleo que hagamos de los conocimientos de la mecánica, la acertada elección de los materiales que hagamos en cada caso, la combi- nación que en su consecuencia obtengamos en un estudio apro- piado, nos conducirá á obtener el equilibrio estable ó la solidez propiamente dicha. Pero ¿basta esto? ¿un edificio será convenien- te, será aceptable, cuando únicamente sea sólido? Es innegable que no. El edificio ha de responder simultáneamente á la necesi- dad de su solidez, y de que su uso sea conveniente. Y la conve- niencia de este uso, ¿se obtendrá siempre empleando principios generales? No, y no debe admitirse que haya principios genera- les para obtener conveniencias en los edificios, porque es un he- cho que las necesidades que en los mismos hay que satisfacer son distintas en todos los casos, y por consiguiente no pueden sen- tarse principios generales tan absolutos que observados al pié de la letra, puedan darnos la seguridad de que han de producir en todos los casos posibles el resultado apetecible. Sin embargo no por esto debemos desatender la importancia de los principios fundamentales en la composición de arquitectura, porque ellos son como punto de partida; ellos son fuentes de donde podemos tomar la cantidad que nos haga falta en cada caso particular, para no dejar única y esclusivamente encomendada al sentimiento y á la inspiración, lo que en parte debe ser conse- cuencia de la inteligencia ilustrada y de la inteligencia de apli- cación. ESPOSICION GENERAL DEL MÉTODO Á QUE DEBE SUJETARSE EL ESTUDIO. —Nosotros los principios fundamentales, que en lo sucesivo es- tableceremos para la composición, los habremos de estender Á las condiciones de la edificación particular, rural é industrial. En las — 20 — construcciones particulares, habremos de tener en cuenta las cir- cunstancias de cuando se encuentran en despoblado, respecto de cuando se encuentran en poblado; y aun en este caso determina- remos las diferencias que necesariamente han de tener, según la importancia de la población, estableciendo también naturalmente la relación que debe haber entre esta misma construcción y la posición social bajo todos puntos de vista, y considerar la perso- na ó familia para quienes estén destinadas. En la construcción rural, determinaremos también las diferencias tanto con relación á las diversas comarcas, en las cuales pueda ser considerada, co- mo con referencia á los caseríos de que en alguna ocasión han de formar parte, si bien en la generalidad de los casos la construc- ción rural puede considerarse como aislada ó en despoblado. Y últimamente en cuanto á la construcción industrial, habremos de tener en cuenta, que ya sea en poblado ó en despoblado (porque en ambas situaciones se presenta) las condiciones esenciales del objeto que tenga la industria que dentro de cada edificio se haya de desarrollar, la estension con que haya de tener lugar este des- arrollo; la importancia mas ó menos trascendente que haya de tener la construcción, y las primeras materias de la industria; la naturaleza misma de los materiales y todos los elementos que son consiguientes á la acción industrial que se ha de desarrollar den- tro de este mismo edificio, determinarán las condiciones especia- les para su forma, y las materias que, combinadas, han de cons- tituirlo; dando así por último resultado la espresion gráfica del proyecto, espresion que siempre es en los edificios industriales como en todas las construcciones en general, el germen ó embrión de la que mas tarde ha de llamarse, cuando estos edificios se lle- van «1 terreno práctico de la construcción, el estilo apropiado de los mismos, estilo que determina el modo de ser de la fisonomía ó carácter de las construcciones de un país, fisonomía ó carácter que cuando fuese bien estudiada (y es difícil) determinaria en úl- timo resultado lo que podria llamarse Arquitectura nacional de un país independiente de los demás.