LECCIÓN XI, Sumario. ADORNOS EN LAS MOLDURAS.—PAREDES CONSIDERADAS HISTÓRICA Y ARTÍSTICAMENTE. ADORNOS EN LAS MOLDURAS.—La construcción de los edificios per- teneciendo á una de las bellas artes y debiendo tener porconsecuen- cia entre las circunstancias que la califican la ornamentación, puede ser estudiada también bajo el punto de vista de la belleza; y debe ser considerado el origen de la misma para que pueda dársele, digámos- lo así, carta de naturaleza en el sistema de las construcciones; puede considerarse de este modo, determinando hasta cierto punto la arquitectura de un pueblo. La ornamentación debe su origen, en cuanto á formas, á las que están producidas en el reino vegetal ó en el reino animal; pero aun cuando por regla general suceda es- to así, no son pocos los casos en que la ornamentación de un edi- ficio cualquiera es debido á la acertada combinación lineal que se obtiene con los materiales empleados considerando el esquele- to de la construcción, y auxiliándonos para la expresión eterna del edificio, con los principios de la geometría convenientemente aplicada, determinando una serie de formas regulares, que enla- zadas entre sí de un modo conveniente, conducen á obtener ras- — 144 — gos característicos de lafisonomíapropia del edificio. Precisamen- te de este último proceder sacó mucho partido la dominación árabe en sus edificaciones dentro de nuestra península; obedeciendo mas tarde á las circunstancias que califican la fantasía de aquel pue- blo, considerada en su organización doméstica y en la organiza- ción de la conciencia que tuvo de sus procederes; influyendo de un modo especial la índole de las prescripciones procedentes de sus creencias religiosas, determinándose así una ornamentación con la que realizándose siempre la composición de ella en conse- cuencia del origen geométrico de la misma, estaba perfectamente representada la copia acertada de multitud de objetos del reino vegetal en la casi totalidad de los casos, pues del reino animal, solo en muy contadas ocasiones tomó la ornamentación árabe sus motivos. Las producciones del reino vegetal han dado constantemente en sus formas y matices elementos que acertadamente tratados han constituido la ornamentación en todos los casos y en todos los tiempos en las edificaciones, lo mismo en la época antiquísima y en las construcciones de ella, como en la antigua y en los edifi- cios típicos que la califican. En efecto, en los últimos tiempos, y muy particularmente en Grecia y Roma, igualmente que en la época moderna, comprendiendo en ella el tercer período que he- mos considerado, siempre las producciones del reino vegetal ar- tísticamente copiadas y empleadas ya por la escultura, ya re- presentadas por medio de la pintura ó simplemente por medio de contornos, han determinado un abundante caudal para las orna- mentaciones arquitecturales, lo que queda comprobado con las ob- servaciones que se pueden hacer sobre los edificios monumentales, que pueden ser sujetos á un estudio detenido, del cual se deduce como igualmente de los principios mismos que rigen á nuestro estudio, que la ornamentación puede ser indiferente 6 significativa. Es ornamentación indiferente aquella que se ha constituido co- mo un medio particular y auxiliar de espresion, sin que forme una parte integrante con el edificio, en términos tales que si se considerara que desapareciese de la construcción á donde está adaptada, no por esto quedaria perjudicado el estáturnen ó esen- cia del edificio; á diferencia de la ornamentación significativa, que es la que se produce por el empleo de los medios que un cons- tructor debe siempre tener presentes para que el esqueleto ó mo- — 113 — do de ser estático de la construcción, quede acusado al eslerior de la misma y la unión de su masa con los detalles de su espresion esterna, sea tan íntima y admisible, que producida así con ayuda del arte aplicando la geometría de una manera oportuna, quede resuelta en términos tales que si desapareciera la parte ó el todo del detalle espresivo, quedara quebrantada la solidez real ó por lo menos la aparente del edificio, produciéndose el efecto de mutila- ción. De este modo hemos de considerar la diferencia que hay en- tre la ornamentación significativa y la indiferente, y con la es- presion que acabamos de dar á esta indiferencia, podemos dedu- cir que para las construcciones arquitectónicamente consideradas, mientras que la ornamentación indiferente puede y debe para nos- otros en la mayor parte de los casos ser eliminada, no puede ser- lo en manera alguna la significativa. Todo edificio, desde el momento que aspiramos á darle una espresion apropiada, y por consiguiente á determinarla en condi- ciones aceptables, que no lo serán sino empleando los procederes acertados, que empleados con arte en una comarca, deben dar lugar á cierta belleza relativa; y como no es posible que exista esta belleza sin que se operen en el sistema empleado de un mo- do á propósito para producir la triple armonía, ó por lo menos, do» armonías de las tres indicadas; de aquí porque es indispen- sable emplear una ornamentación especial para que sea adecua- da, teniendo muy en cuenta que no es la mas apropiada para los edificios aquella que acina los adornos en cantidad exuberante. Los adornos que constituyen uno de tantos elementos de la orna- mentación, no pueden emplearse sino en la cantidad y en las for- mas á propósito en cada caso, porque la profusión inmotivada de ellos, nos conduciría, según la clase de edificios en que se supon- ga empleada á una fastuosidad ridicula, si se tiene en cuenta, como no puede menos, el uso ulterior á que se destina el edificio. La ornamentación que tiene su origen en la molduracion y su acabado en los adornos que á las molduras pueden superponerse, no cabe sino en aquellas construcciones en que, ya el uso ulterior de las mismas y la consiguiente naturaleza de los materiales em- pleados la hacen á propósito para recibir una cantidad dada, y que prudencialmente debe ser asignada por el proyectista; pues de otro modo, estaríamos espuestos á caer en los inconvenientes, ó de hacer edificios á los que correspondiendo una determinada 19 — 146 — ornamentación, cuando de ella carecieran, se presentasen pobres y miserables relativamente á lo que en ellos debe existir, ó bien en el estremo opuesto tanto ó mas ridículo, si en construcciones que por la naturaleza de su uso ulterior deban presentarse con formas modestas, pretendiéramos imponer una ornamentación que acu- sara una fastuosidad empalagosa por impropia y desmedida. Los adornos en las molduras pueden consistir en la escultura ó en la pintura, ó bien en ambos medios de ejecución. La escul- tura en las molduras estableciendo ornamentación, ya sea tomada