LECCIÓN XV, iiimario. LAS ARTES y LA INDRUSTRIA.—RELACIÓN ENTRE ELLAS.—CONSTRUCCIONES INDUSTRIA- LES.—CLASIFICACIÓN. LAS AIITES Y LA INDUSTRIA.—Las condiciones que han de califi- car á la construcción para que ella llegue á tener la fisonomía que le haya de ser apropiada en un pais, en que para la misma se echa mano de los elementos propios, que como producciones de él sean aceptables, tienen, entre otras concausas, que concurren al objeto de darle rasgos característicos, el modo de ser de las artes todas; tanto aqu 'Has que tienen inmediatamente aplicación á las construcciones arquitecturales, como aquellas otras que sin ser aplicables son no obstante modos particulares de determina- ción de cuadros ó programas en que estén concentradas las exi- gencias de los edificios. En efecto, las artes muy especialmente en los pueblos y en las épocas en que tienen un desarrollo cumpli- do, no pueden tener lugar sin que exista lo que se determina con la palabra arquitectura industrial. Las artes, tanto las manuales como aquellas que en sus últimos resultados están aun transpa- rentando los principios fundamentales teóricos en que estriba la doctrina que les da existencia propia, tienen, unas inmediata- — 2IK¡ — mente y otras mediatamente, una aplicación dicaz á la arquitec- tura considerada como construcción de espresion propia, y por consiguiente es importante observar, siquiera sea ligeramente (por- que no disponemos de mas tiempo) cuál es el modo de la unión del arte y de la industria, cuáles son las razones que fundada- mente podemos desde luego entrever al objeto de destinar un gru- po de elementos mas para poder caracterizar las construcciones, en unos casos haciendo el debido uso de las artes á ellas aplica- bles, en otros estudiando los problemas propios de la arquitec- tura industrial para que el desarrollo de las artes, dando lugar á la industria, no se encuentre coartado por la falta de una edifica- ción apropiada. RELACIÓN ENTRE EL ARTE Y LA INDUSTRIA.—La relación entre el arte y la industria debe considerarse teniendo en cuenta en pri- mer lugar que el arte le consideraremos dentro de las circunstan- cias estéticas que corresponden á todas las artes liberales; y la industria la consideraremos como el conjunto de todas las artes manuales que, determinando la riqueza particular de un pais, exige no obstante en la forma de los últimos productos que ella da, rasgos característicos de belleza que no alcanza á tener en sus producciones un pais por industrial que sea, sin que las artes li- berales estén desarrolladas convenientemente; teniendo en su con- secuencia esferas propias de acción, pues no de otro modo se puede comprender la relación que existe y debe existir induda- blemente entre él arte y la industria. Pero así como para las ar- tes hay una clasificación, consecuencia genuina de las condiciones especiales de aplicación de las mismas, así para la industria tam- bién hay una clasificación mediante la que las condiciones gene- rales del programa de la arquitectura industrial, quedan clasifi- cadas dando lugar á programas relativos, á edificios especiales. CONSTRUCCIONES INDUSTRIALES.—Las construcciones industriales deberemos considerar que consisten en la aplicación de la cons- trucción, mecánicamente estudiada, á las necesidades de la in- dustria en todas sus manifestaciones; pero estas son siempre con- secuencia de las primeras materias empleadas, de los medios de que se puede disponer para obtener el movimiento; de las condi- ciones topográficas del pais; de su situación geográfica y muy es- pecialmente de la naturaleza' de los motores empleados. Estas son otras tantas concausas que determinan coudicionalmeute la liso- — 206 — nomía que es apropiada para las construcciones industriales en? cada época y en cada comarca. Se comprende bien que la construcción industrial de la época actual no puede en manera alguna tener los mismos rasgos carac- terísticos, las mismas condiciones de forma elemental, de las cons- trucciones industriales de hace dos siglos. El descubrimiento y aplicación del vapor, las condiciones de la construcción de m á - quinas, la simplificación de los procederes, los adelantos en la química y en la física aplicables y aplicados en multitud de casos y la simplificación de las faenas de la industria, son otros tantos puntos de partida para los caminos que es necesario seguir con objeto de estudiar convenientemente los proyectos de una cons- trucción industrial, obteniendo para la misma moles que en su estension y en su forma han de ser indudable y esencialmente distintas de las que calificaron á la construcción industrial de épocas pasadas, en las que ni los motores eran en todos los casos distintos como lo pueden ser hoy dia, ni tampoco la existencia de las industrias pudo ser de la manera que hoy se presenta en los grandes establecimientos. Se comprende bien que en una comarca en que la accidentacion topográfica sea tal que permita aprove- char como motor en multitud de casos el peso del agua, las con- diciones de la industria y consiguientemente las del edificio ó edificios propios y aptos destinados para ella, no han de ser las mismas en igualdad de circunstancias que en aquellos otros casos en que la fuerza impulsiva del vapor sea el motor que se emplee. Las mismas condiciones de disposición del edificio industrial ejercen sobre él ó sobre toda edificación, influencia para la forma y para la elección de los materiales. .Nosotros, por elementales que sean los conocimientos que de la construcción mecánicamente con- siderada tengamos, sabemos bien que según la fatiga á que están espuestas las diversas partes de un edificio y según la situación en que se encuentran respecto á los accidentes atmosféricos que tienen lugar periódica ó fortuitamente, ello es que se considera indispensable para todo constructor hacer antes que todo una conveniente elección de materiales. Sabemos que no es lo mismo construir donde hay inmediatamente las corrientes de agua en una zona donde las humedades saturan constantemente la atmós- fera, que construir en terreno seco: del mismo modo como sabe- mos las condiciones á que debemos sujetar la construcción cuan- do ha de estar espuesta á la fatiga de la trepidación ó cualquier otra que considera la mecánica, y aquellos otros casos en que DO está espuerta sino á la fatiga consiguiente á la habitación.,Pwr consiguiente, es de ver desde luego la forma, el material que en las construcciones industriales deberá elegirse convenientemente, no con tan amplia libertad como cuando se trata de construccio- nes civiles, de simples habitaciones; hay mas, en toda construc- ción, cualquiera que sea el carácter de ella, debe tenerse siempre en cuenta el problema económico y plantearlo en condiciones de que, en cuanto sea dable, el capital que representa rinda los redi- tos consiguientes al mismo; es tanto mas indispensable que así se tenga en cuenta en las construcciones industriales, puesto que la industria siempre es el resultado y la causa del comercio de un pais en unas ocasiones y en otras. Las construcciones arquitecturales, tanto si se trata de las par- ticulares como si se trata especialmente de las en que el arte tal- mente dicho ha de tener una intervención directa, en ellas siem- pre según la imporlancia de las mismas, así como las exigencias del arte para obtener la belleza que las ha de calificar, son masó menos trascendentales, pero siempre con tendencias al hacerlo mas de las formas que del material; si bien que la naturaleza de este no puede elegirla arbitraria é inconvenientemente. Son mas ó menos multiplicadas las exigencias del arte en las construccio- nes industriales, cuanto que si se ha de obtener para las mismas la belleza relativa que las corresponde, han de ser modestas, por- que en el arte, fundándonos en principios estables, hemos de tener lógica en los procederes; y la profusión de la ornamentación, si esta ha de ser apropiada, para cada clase de edificios queda limi- tada por los mismos principios del arte. La arquitectura industrial, tanto por la situación que general- mente tienen los edificios que la constituyen, como por el empleo á que están destinados, no puede admitir el mismo engalana- miento, los mismos elementos de belleza que las construcciones civiles. Seria para las construcciones industriales un atavío su- pérfluo y por consiguiente reprochable la aplicación de los mis- mos elementos ornamentales que en los demás casos de construc- ción civil. Pero es necesario tener muy en cuenta que de lo que acabamos de decir en manera alguna se* ha de deducir que enten- demos ni queremos proscribir la ornamentación arquitectural de — 208 — las construcciones industriales; queremos sí consignar la línea di- visoria que hay entre la belleza arquitectural de las construccio- nes, pues cuando estas han de estar destinadas á la industria no han de soportar la misma fatiga ni en su estudio se han de suje- tar al mismo orden de idea que cuando tengan otro destino, como por ejemplo servir para habitación. Las construcciones civiles no pueden por consiguiente en manera alguna admitir los mismos elementos en cuanto á la ornamentación; pero precisamente las fatigas que han de soportar las diversas partes de una construc- ción industrial determinan por su esencia la necesidad de estu- diar de una manera conveniente la forma, las dimensiones y los materiales mas apropiados para ellas; y precisamente en esta for- ma, en estas dimensiones y en el acierto con que se elijan los materiales apropiados, están indudablemente los elementos pro- pios para obtener un conjunto en toda construcción industrial, que tenga armonía entre las partes que la constituyan; armonía entre el objeto y necesidad industrial á que es llamado, y final- mente armonía entre él y el espectador que la analice con cono- cimiento de causa. Esta triple armonía, ya lo hemos dicho, cons- tituye la belleza limitada que es dado estudiar y obtener al hom- bre. Desde luego comprendemos que la construcción industrial sujeta á tales principios, tendrá probabilidades de dar lugar á un desarrollo-de construcciones industriales con carácter propio en un pais. CLASIFICACIÓN.—La clasificación que debemos hacer de las cons- trucciones industriales al objeto de que en el estudio especial de cada una de ellas podamos desde luego hacer aplicación de los principios establecidos, depende de las condiciones de posición de los edificios y también de la naturaleza especial de las indus- trias divididas en grupos; así como también muy especialmente de los motores que pueden emplearse. Nosotros, para este objeto, consideraremos á nuestra Península dividida en tres secciones: una que comprende las provincias del Mediodía de España, otra la zona media que comprende todo el litoral del Mediterráneo des- de la línea de fondo del Ebro hacia el Este hasta los Pirineos, y que se interna por la línea de fondo del Tajo y del Duero, com- prendiendo parte de las Castillas Vieja y Nueva, y últimamente el departamento ó zona del Norte que comprende todo el resto de la Península; determinándose como parte ó territorio donde las — 209 — condiciones de las necesidades de construcción de tal orientación se hacen mas sensibles y patentes, las provincias de Galicia, de Asturias y las Vascongadas. Esta división nos puede servir, tanto para el objeto que nos ocupa en la lección actual, como para los rurales en general. Hay necesidades de construcción lo mismo en las urbanas que en las industriales, que en cualesquiera otras, y siempre son con- secuencia de las condiciones del terreno y de la situación geográ- fica del mismo, las que tienen lugar por los accidentes atmosféri- cos, y necesidades á llenar por la índole concreta de la construc- ción; pero particularmente en las industriales que están espuestas á fatigas considerables, las necesidades de la solidez que las cor- responde complica los problemas tanto por esto como por la co- modidad que en ellas es de exigir si han de aprovecharse decidi- damente los capitales; y cuando los problemas están resueltos acertadamente, el elemento de belleza, existe sin duda. La clasificación de las construcciones industriales relativamen- te á la naturaleza de las distintas industrias que dan lugar á la necesidad de la edificación, puede decirse que es ilimitada; como ilimitados son los procederes que puede emplear la inteligencia del hombre combinando continuamente Ios-principios elementales de la mecánica aplicada á la obtención de los resultados propios para satisfacer las necesidades de la sociedad, pues que no en otra cosa consiste la industria. Si en determinada época, en la infancia de los pueblos, el número y progreso de las industrias es limitado, en la época de la civilización y consiguiente desar- rollo de la misma se comprende que este número es ilimitado y por ende el número de los edificios industriales á propósito para satisfacer las necesidades consiguientes. Nada haríamos nosotros ahora con pretender clasificar los edificios industriales diciendo que en unos casos se ha de satisfacer la necesidad de la indus- tria algodonera, en otros de la industria sedera, etc., etc., por- que ello mas que de la naturaleza especial, de las primeras mate- rias empleadas en la industria depende la clasificación de los edificios propios de la misma; del modo de ser de los trabajos in- dustriales y este modo de ser puede presentarse bajo tan distin- tos aspectos, en tan diferentes condiciones, como distintas y di- ferentes son las combinaciones de los procederes mecánicos que pueden dar por resultado el curso nuevo dado á una industria n — 210 hasta la época designada de una manera también dada. No por esto deberemos desatender la importancia que tiene la necesidad de tener en cuenta en lodos los edificios industriales, cuál es la na- turaleza de la primera ó primeras materias que se emplean en la industria de que se trate en cada caso, y el trabajo que ha de te- ner lugar dentro del local de cada edificio para que las condicio- nes de estas primeras materias, especialmente en determinados casos, y los cambios que en las mismas ha de producir la indus- tria hasta obtener de ellas el último resultado que se propone, pues desde luego pueden ser y son muchas veces en la generali- dad de los casos, motivo para determinar necesidades especiales en la construcción, y concretar el proceder consiguiente que debe indudablemente ser empleado en la misma si en ella la perfec- ción ha de ser el rasgo característico que la califique. En cuanto á la clasificación de las construcciones industriales con relación á los motores empleados en las mismas, ya nos es muy fácil determinarla de un modo concreto; pero tendremos muy en cuenta consignar que lo hacemos solo hasta, hoy sin po- ner por esto la clave y pretender que mañana sea la misma. Nos- otros hoy podemos emplear como motores los naturales y los ar- tificiales: esta clasificación nos contentamos solamente con indi- carla; pero de los motores naturales sabemos que puede emplear- se el agua aprovechando su peso, la caida en un salto, el aire en sus corrientes ó en su fuerza de espansion cuando está comprimi- do y dilatado: sabemos que podemos emplear la fuerza espulsiva del vapor. Pues bien, con relación á las condiciones' especiales de los motores y á las condiciones especiales de los terrenos en don- de es indispensable en algunas ocasiones emplear alguno de aque- llos, como sucede cuando la accidentacion topográfica de un pais no se presta, porque en las líneas de fondo del mismo con cor- rientes continuas no se puede aprovechar el agua como motor, entonces la construcción industrial se ha de adoptar para que queden satisfechos los problemas que entraña y que reunidos de- terminan el modo de ser de parte del programa del edificio indus- trial; pero nosotros deberemos tener en cuenta que la ciencia no ha dicho ni dirá nunca «aquí está mi último paso, mi último adelanto» que tal vez lo que hoy consideramos, porque realmente es, la última palabra de la ciencia respecto á motores, mañana puede quedarse muy atrás respecto á ulteriores progresos, y por 211 — consiguiente si hasta hoy consideramos la clasificación industrial con respecto á motores hoy usados, dejamos esta clasificación abierta apta para ser adicionada en relación á los progresos de la ciencia; cuando la electricidad ó cualquier otro de los elemen- tos de que puede disponer el hombre científico, dé lugar á moto- res nuevos ó á modificación de los motores empleados hoy dia. t v AAAAAA.AAAAAAAA/>A