LECCIÓN XVII, Sumario. ARQUITECTURA EN LAS OBRAS NECESARIAS PARA LA ESPLOTACION DE LOS CAMINOS DE HIERRO. Las obras necesarias en toda via de comunicación pueden con- siderarse formando parte de ella en cuanto á la integridad de su línea, unas y otras determinando la satisfacción de las necesida- des propias de la esplotacion. En ambos casos, es de exigir un carácter apropiado para ellas, conocidas que son las fatigas que han de soportar y las necesidades que han de satisfacer, especialmente cuando dichas obras dan lugar á la erección del edificio talmente dicho. En nuestras observaciones, nos re- feriremos á las obras que, estando en las vias férreas sirven para su esplotacion constituyendo edificios; dejando la considera- ción de las obras de arte (calificadas asi las que forman parte in- tegrante de las vias), puesto que en estas la resolución mecánica del problema y la acertada elección de materiales y de los medios de ejecución, son elementos suficientes para determinar el carác- ter que las corresponde; y como nuestro objeto es obtener los me- dios por los que se deduzcan los rasgos característicos que deben calificar á las construcciones de todos los edificios que podemos — 224 — proyectar, solo nos deberemos referirá aquellos que forman parle de las construcciones necesarias para la esplotacion de las vías férreas. En el lenguaje vulgar, se dice que. por medio de las comuni- caciones abiertas y aplicando la fuerza del vapor se han acortado las distancias, ó mejor dicho, se han disminuido notablemente los tiempos necesarios para verificar los transportes, y si esto se ha obtenido en virtud de la velocidad debida á los ade- lantos y aplicaciones de la mecánica, no es menos cierto que no es dado al hombre cambiar las condiciones del suelo y del clima de las diversas localidades; por consiguiente en las obras desti- nadas á la satisfacción de las necesidades de la esplotacion de una via férrea, debemos sentar como principio fundamental, que no es admisible el sistema de determinados modelos ó fórmulas ge- nerales, á las que deba sujetarse la construcción de una misma clase de obras, para diferentes comarcas espuestas á distintas influencias por los accidentes atmosféricos que pueden tener lu- gar, atendidas las diferencias de clima á mayores ó menores dis- tancias. Así es, que los proyectos de ferro-carriles en cuanto se - determina, como modelos de construcción de casillas ó edificios de cualquier género, un dibujo, un proyecto cualquiera por bien estudiado'que se halle, si es bueno para una localidad, será inad- misible para otra distinta. Antes que todo, debemos considerar para el carácter ó fisonomía particular que deban tener los edifi- cios de que se trata, la longitud y trayecto de la línea y las di- versas comarcas que atraviesa, ya que no serán unas mismas las necesidades de la construcción de un trozo de trayecto en un pais montañoso que en un pais llano; ni en la zona del litoral que en la del interior de un territorio; ni serán del mismo modo las con- diciones de la construcción en la zona meridional, que en la del Norte: y como generalmente las líneas de los caminos de hierro pasan por comarcas de índole distinta, resulta demostrado que no es admisible el sistema seguido en la generalidad de los proyec- tos determinando modelos para cada clase de obras. Las necesidades concretas de la esplotacion de los caminos de hierro, determinan el programa general de los edificios que en los mismos se necesitan; y clasificados según sus servicios estos edifi- cios con la espresion de las dependencias de que deben constar para que el servicio quede satisfecho, constituye el programa respecti- — 225 — vo. Es necesario distinguir los edificios dispuestos para la esplo- tacion propiamente dicha, de los destinados á la recepción de pa- sajeros, y á la administración en las diversas localidades en que pueden suponerse. Las divisiones que se hacen en una via férrea, destinadas para satisfacer esclusivamente la necesidad del alma- cenamiento y guarda correspondiente, deben tener dispuesta su construcción en términos que por la estension del local que ocu- pan para los cerramientos y por el modo de la construcción, se obtenga la comodidad necesaria para garantir temporalmente la conservación de las materias almacenadas. El cerramiento es sis- tema de construcción á propósito tanto para la seguridad, respec- to á la guarda, como para evitar averías, y la posición debe ser á propósito para que los pequeños transportes, desde el punto de almacenamiento al punto de la línea de hierro en donde se ha de verificar la carga, no produzcan un aumento de precio por los jornales invertidos, ó cuando menos que produzcan el menor posible. La elección de los materiales á propósito para esta clase de construcciones depende de la naturaleza de las materias que se han de almacenar y de la mayor ó menor abundancia con que ta- les ó cuales materias se den en la localidad en donde se han de establecer estas construcciones, y esta última indicación nos con- vencerá de que en una misma línea de hierro, según las diversas comarcas, las construcciones han de tener distinto carácter, dife- rente modo de ser, por mas que deban satisfacer unas mismas necesidades. Porque si bien sabemos que una construcción eu que el material que entre casi en su totalidad sea la madera, ha de tener un modo de ser distinto de otra que, siquiera para satisfacer las mismas necesidades, entre en su constitución como elemento generalmente empleado, la reunión de los materiales propios de la albañilería, dicho se estaque el trabajo que se haga en la ma- dera ha de ser distinto del que se haga en la albañilería; por con- siguiente, nos acabaremos de convencer de la necesidad que tiene la persona encargada del proyecto de esta clase de obras, de es- tudiar convenientemente y de un modo concreto las diversas lo- calidades por donde debe pasar la via férrea; pues cuando conoz- ca los materiales qne cada una tenga y que se prestan á resolver el problema económicamente, desde luego puede hacer la elección oportuna; y teniendo así los elementos de que se ha de valer, 29 — 226 — tiene por consecuencia final el elemento que ha de dar la fisono- mía apropiada de las construcciones en cada punto. Las obras que constituyen edificios necesarios para la esplota- cion de los ferro-carriles, como hemos dicho, pueden satisfacer la doble necesidad de recepción de materias inertes y recepción de viajeros. En este caso verdaderamente se desarrollan todos los trabajos propios de la administración activa, y es necesario que haya una mezcla del carácter industrial que las corresponde y del civil que de hecho deben tener; pero hay que distinguir unas y otras según que se encuentren en la inmediación ó tal vez den- tro del centro de poblaciones mas ó menos importantes, respecto del caso en que se eucuentran en despoblado. En el primer su- puesto, han de satisfacer en su construcción á las condiciones ge- nerales exigibles en los edificios que se encuentran en poblado, mientras que en el otro han de estar dispuestas á suportar la fa- tiga consiguiente á todas las construcciones en despoblado. Ve- mos, pues, aquí otro motivo para distinguir el carácter que las corresponde según se las considere en uno ó en otro caso, y otro motivo mas para que quede demostrado el principio general sen- tado antes. Las construcciones destinadas para la explotación y llamadas á satisfaeer únicamente las necesidades del almacenamiento, son los cobertizos mas ó menos eslensos, los almacenes talmente di- chos cuando están completamente separados de toda otra clase de edificios pertenecientes á la esplotacion. La situación que deben tener es siempre inmediata á las estaciones, especialmente á aque- llas que dispuestas en puntos en donde el tráfico es considerable, desde luego han de facilitar la administración de la tracción de materias en gran cantidad y tal vez de diversas calidades. Y se- gún que se trate de comarcas en las que esto suceda en mayor ó menor escala, tanto por la cantidad como por las diversas calida- des, así los almacenes deberán ser corridos ó estar divididos en compartimientos para el debido orden del almacenamiento. Ellos generalmente afectan la forma rectangular en cuanto á la planta, teniendo paralelo ó próximamente tal el lado mayor del rectán- gulo á la directriz del camino; al objeto de que las puertas, que deben abrirse por este lado, se hallen en disposición de dar paso á las materias almacenadas con el menor trabajo posible desde la plataforma al almacén ó vice-versa, según que se trate de carga •' descarga. — 22-7 • - Cuando los edificios estan destinados para satisfacer las nece- sidades de la administración, debemos considerar en ellos en pri- mera línea, las estaciones, y en estas ha de haber dependencias á propósito para la recepción de personas, otras para la adminis- tración propiamente dicha y otras para la habitación de los em- pleados en la esplotacion: es decir, que han de satisfacerla triple necesidad de la administración, de la habitación y de la re- cepción. En cuanto á la recepción de personas debe hacerse siempre en planta baja, si mas de una planta tiene el edificio ; y con com- pleta separación de todas las demás dependencias que constituyen la esplotacion y la habitación. Con la debida separación también entre las diversas clases en que está dividido el sistema de trans- parte en wagones de viajeros , y de modo que haya una comuni- cación fácil, directa é inmediata desde las habitaciones destinadas á la recepción hasta los andenes ó plataforma que encontrándose al pié de la estación, sirven de embarcadero ó apeadero respecto de los wagones. Las oficinas ó dependencias para la administración deben estar absolutamente incomunicadas con las de recepción de personas; pero en comunicación con las de habitación. En ellas será mas ó menos importante el número y estension según que las estaciones se consideren en localidades pertenecientes á centros de pobla- ciones mas ó menos importantes, y de ahí la clasificación de las estaciones según las comarcas y poblaciones, distinguiendo las estaciones de cabeza de línea de las intermedias y estas de las de capitales de provincia, dada la división y clasificación de nuestro territorio , respecto de las estaciones de villas , aldeas y despo- blados eu donde hay caseríos. En las oficinas de esplotacion ha de haber una habitación garantida de todo accidente fortuito , ya sea para un golpe de mano ó ya para los descuidos consiguientes en cierta clase de empleados, y es la del telégrafo ; particular- mente en aquellos parajes, en aquellos países en donde las líneas telegráficas de los ferro-carriles sirven á la vez que para el servi- cio propio de las estaciones de la via, para las autoridades cons- tituidas. Cuando las estaciones tienen mas de la planta baja, en- tonces deben situarse en la planta alta las habitaciones de los de- pendientes , completamente incomunicadas con las dependencias del trafica. — ¿» — En los edificios propios de la esplotaeion tenemos también las casas de guarda, son siempre edificios m despoblado que han de satisfacer á las condiciones propias de la edificación y situación, siendo construcciones modestas que se distinguen de todas las demás por la pequeña estension del solar y por la pequeña mole del edificio. En determinadas comarcas hay condiciones especia- les que satisfacer en esta clase de construcciones; como sucede en aquellas localidades en que se producen con frecuencia, especial- mente en la estación invernal, las grandes nevadas , lloviznas y corrientes del viento, en donde por consecuencia la indispensable vigilancia de la línea debe redoblarse; pero como no basta en muchas ocasiones que la línea la recorra el peón ó guarda en la dirección tal ó cual ó en la estension que tiene confiada : resulta que es necesario que tenga una atalaya y de ahí por qué muchas casas de guarda deben terminar en una torre alta, desde la que se descubra la mayor estencion posible de la línea ó del número de kilómetros á él confiados en cuanto á la guarda. En las construcciones de los caminos de hierro hay que consi- derar, que si la elección de los materiales, cuando ella es acer- tada es un elemento con el que se tiene mucho adelantado para obtener carácter ó fisonomía propia para ellas, no lo es menos la elección del trabajo á propósito para preparar la forma de los materiales y las dimensiones con que deben emplearse, y esto sa hace tanto mas útil si el estudio es detenido , cuanto que si se trata de materiales metálicos como del material madera, las con- diciones de entramado á que dan lugar con el empleo de cada uno de ellos, determinan infaliblemente la fisonomía mas ó me- nos aceptable de la construcción. Generalmente el hierro se debe emplear en muy pocas ocasiones en nuestro país, en donde la i n - dustria férrea no está muy adelantada, hasta el estremo de pro- porcionar la economía que es de desear en todas las construccio- nes, especialmente en las que han de satisfacer á las condiciones comerciales, en que siempre hemos de ver el rédito consiguiente al capital empleado, como sucede en las construcciones totalmente dichas industriales de caminos de hierro. Pero la albañilería en muchas ocasiones no es aceptable para determinar la construcción necesaria en varios parajes por donde pasen los caminos de hier- ro, por la trepidación que en ellos es fatiga y á que generalmente están espuestas estas construcciones. En este caso, especialmente — Uf eji las comarcas en que la madera se da como material de cons- trucción , de ella , convenientemente dispuesta , se puede sacar gran partido, sobre todo en la zona del Norte de España en donde los bosques dan madera de construcción de dimensiones conside- rables y calidad aceptable. Es indudable que en este caso se tiene un elemento muy á propósito para obtener carácter y dar á las construcciones la fisonomía que les es apropiada, satisfaciendo al mismo tiempo la necesidad déla economía que debe obtenerse en tuda edificación. Si nos encontramos en ei caso de proyectar una ó varias obras de las que han de determinar la habitación en las líneas férreas, es necesario que para ellas empecemos por averiguar las condi- ciones á que debe sujetarse el programa; que consiste en la es- presion escrita y ordenada de las dependencias que debe haber en el edificio ; de la situación que deben tener y de las condicio- nes que las corresponden. Si sabemos que un edificio ha de res- ponder á la vézala necesidad de habitación, á la de administra- ción y á la de recepción , es claro que inmediatamente después debemos averiguar, en cuanto ala administración, cuál es el per- sonal que exige la parte del camino de hierro que ha de ser ad- ministrada ; y de ello deducir la estension de las oficinas. En cuanto á la habitación , cuál es el número p/obable , el número máximo de personas empleadas que han de tener albergue en el edificio de que se trate ; y en cuanto á la recepción , cuál es el número probable que se calcula de personas que como viajeros de 1.a, de 2.a y de 3." clase hayan de concurrir en los días en que mas concurrencia haya en la estación de que se trate. Dedu- ciendo de ahí el local que les corresponda, puesto que habremos deducido detalladamente la estension de todas y cada una de las dependencias y el número de las mismas. Respecto del estudio de las dependencias apropósito para la re- cepción , debe advertirse que el número seria incompleto, si ade- más de lo dicho no se tuviese en cuenta la necesidad que hay de disponer convenientemente las habitaciones para la recepción y despacho de material que constituyan la carga y los equipajes, y en las localidades de importancia, los almacenes. Para determinar el local que corresponda á un cobertizo, á un almacén, habremos de conocer de antemano el número y cantidad probables de las mercancías de transporte, sus diversas calidades , — Í30 — y consiguientemente las necesidades propias del almacenamiento. Otra clase de construcción hay de absoluta necesidad en las vías férreas y es la de los talleres, que han de ocupar considera- ble estension de terreno, y como en los centros de poblaciones de mayor importancia los terrenos tienen un valor considerable, y como los jornales son también subidos, hay una doble razón para situar estos talleres fuera; si bien que en las inmediaciones de los grandes centros de población. Así los talleres de la línea del Norte de Cataluña están en San Martin de Provengáis y los de la línea de Tarragona se hallan en Sans. Del mismo modo como para todos los demás edificios , para los talleres es necesario calcular la estencion del solar en que se deben levantar, estension que debe estar siempre en relación con la importancia de los trabajos que se han de desarrollar ; por consiguiente depende de la longi- tud del trayecto y del consiguiente número de vehículos y má- quinas necesarias para la esplotacion de la via. En los talleres hemos de considerar una sección de los mismos para el almace- namiento de toda clase de materiales de tracción , y además los talleres ú oficinas talmente dichas industriales, endonde la forja, la pintura y en fin todos los oficios necesarios para la construc- ción y reparación, puedan tener la holgura que sea propia. Hemos'advertido (para que nuestro estudio se desarrolle del modo debido determinando observaciones aplicables á los edifi- cios propios de la administración y esplotacion de los caminos de hierro), que no debe entenderse no ser importante obtener una fi- sonomía apropiada para las obras de arte que forman parte inte- grante del camino ; antes al contrario, en ellas obedeciendo á los principios aplicables á toda clase de construcciones , es impor- tante que se obtenga un carácter adecuado , puesto que ya sabe- mos que en construcciones podemos deducir que hasta el mueble que á primera vista parezca mas insignificante, siesta construido en condiciones á propósito para llenar las necesidades á que es llamado , debe obedecer á los principios del arte y tener rasgos especiales que le califiquen y le hagan, no objeto de la moda va- riable, y sí un resultado del estudio concienzudo y motivado que siempre debe distinguirá las producciones del arte, cuando él ha dado vida ya sea al edificio, ya á una obra aislada, ó ya á la cons- trucción cualquiera quesea, mueble ó inmueble.