LECCIÓN XVIII. Sumario. DECORACIÓN APROPIADA EN LAS CONSTRUCCIONES DE MADERA E' HIERRO. Sabemos por las consideraciones hecbas en otro lugar que la decoración es significativa, ó indiferente, estudiada arquitectóni- camente y en cada uno de estos dos aspectos , resulta que, para calificarla acertadamente, bay que tener en cuenta no solo la for- ma que la misma afecta, sino los materiales que la constituyen, si son ó no distintos de aquellos que entran á formar parte inte- grante de la construcción, resultando en el caso negativo una su- perposición de masas, que es lo que mas califica las condiciones de la ornamentación ó decoración indiferente. Cualesquiera que sean los materiales que entrenen la construcción, si la combina- ción de dos ó mas de ellos determina la masa en un edificio, las formas y dimensiones apropiadas dan siempre lugar á una deco- ración ya sea rudimental, ya mas ó menos complicada y en ambos casos espresiva. Si los materiales son los propios de la albañilería puede obtenerse decoración apropiada al edificio según la cons- trucción, pues dadas las condiciones de forma, dimensiones y re- sistencia de los materiales, indudablemente se tienen suficientes — 232 — datos para hacer combinaciones apropiadas á la naturaleza de dichos materiales y á la índole de cada uno de los parajes del edificio que constituyen, uniendo á las importantes consideracio- nes de la construcción, bajo el punto de vista de solidez, las no menos importantes del decoro propio , y relativo al edificio , y á cada detalle del mismo. Si el material predominante es la piedra labrada, sus diversas condiciones, por su contextura, por las ma- yores ó menores dimensiones de que podamos disponer, por su peso y por el mas apropiado aparejo, si admite pulimento, y por sus grados de resistencia, determinarán, dentro de las condicio- nes de la necesidad del empleo de este material, cuales serán las circunstancias que deben calificar en forma y dimensiones, la ornamentación detalladamente estudiada ; y del mismo modo tra- tándose de construcciones en las que la madera ó el hierro sola- mente, ó ambos materiales en combinación, hayan de constituir la mole general de una construcción, un sistema mecánico con- venientemente estudiado para obtener la condición primordial que exige la solidez, determinarán rudimentalmente los elemen- tos apropósito para obtener las circunstancias que mas precisan la calificación de una ornamentación admisible y como tal espre- siva. La decoración así considerada, raras veces puede dar lugar á resultados indiferentes, siempre ha de calificar á la construcción en la cual se emplea, acusando no solo los modos de la ejecución de la misma sino hasta su manera de ser interna, si al esterior se han acusado convenientemente todos los puntos en donde haya sido necesario establecer cada una de las partes de la construcción exigida por las condiciones mecánicas. Esto no lo habremos de considerar aplicable solo á las construcciones en que en el todo ó en la mayor parte de su mole éntrala madera, pues iguales con- sideraciones son aplicables al hierro y en general á todos los ma- teriales. Tanto con el hierro como con la madera hemos de tener en cuenta que se nos presentan: la segunda de diversas clases, dimensiones y colores; el hierro de diversas clases, no en cuanto á su origen porque es el mismo metal siempre, sino en cuanto á las condiciones de su fabricación. Esta y el modo de presentarse en el mercado como material de construcción, determinan cuáles son las piezas, en donde puede emplearse y como, según las con- diciones mecánicas que deba satisfacer y las consiguientes fatigas — 238 — que ha de soportar cada pieza de la construcción en la mole del edificio: Estableceremos los principios generales apropiados á las cons- trucciones de la madera y del hierro para poder establecer un paralelo entre los dos. La madera, como producto del reino ve- getal, de estructura fibrosa, de condiciones de elasticidad con lí- mites determinados para cada clase, de dimensiones dadas en general según la á que pertenezca. El hierro, metal de consis- tencia y de condiciones unitarias considerado por su naturaleza; pero de condiciones variadas, dentro de límites conocidos, según los resultados de su elaboración. Las condiciones de elasticidad y de flexibilidad natural de la madera dan por resultado la facilidad de ejecución en la orna- mentación, á diferencia de laque corresponde empleando el hier- ro, cuya condición mas esencial consiste en la estructura agria, digámoslo así, si bien que resistente en alto grado. Debe tenerse en cuenta que la decoración, empleando la madera, puede ser objeto de estudio en construcciones cuya mole general no sea cons- tituida solo por este material como sucede en todos los casos consiguientes á los edificios cuya estructura es debida á la com- binación del espresado material con la albañilería, cantería y cerrajería ó herrería; y cuando esto sucede, generalmente la de- coración es la consiguiente á las formas típicas que corresponden á las piezas que constituyen la carpintería de taller en un edificio, y á las necesarias siempre en él para la debida solidez, especial- mente en los paises en donde las cubiertas son tejados, y cuando haya de haber cuchillos de armadura que, debiendo quedar al descubierto, se reconoce como necesario en algunos edificios que sean dichos cuchillos ornamentados; sin perjuicio de ser aptos para recibir la cubierta por la parte esterior disponiéndose la in- terior de modo que constituyan con el conveniente decoro, el techo de las dependencias del edificio. En este caso, hay que distinguir si la madera empleada, ya por su estructura, ya por su clase, puede dar lugar á condiciones de ornamentación, ó si es necesa- rio para la parte visible de la misma, el revestimiento monocromo ó polícromo; si bien siempre las condiciones del esqueleto, digá- moslo así, de la construcción y consiguiente decoración en made- ra, deben ser en consecuencia del estudio mecánico previamente hecho. Un cuchillo de armadura según las condiciones de la luz ó " 30 — 234 — vano de las migías, siempre que sustenta ó que cubre, está en condiciones de forma, no arbitraria, determinando la posición, forma y dimensiones de las piezas que le constituyen. Así puede decirse que resuelto el problema según las leyes mecánicas, ad- mite directamente la decoración apropiada, en buena condición, dadas y tomadas en cuenta las del material madera que en él se emplean. Después de haber hecho obtener á las piezas las dimensiones correspondientes y haberlas dispuesto en la situación y condicio- nes mecánicas aceptables, procede la decoración, y atemperándose á sus principios, la mano del decorador determina en estilo de formas y colores, si el cuchillo ha de quedar al descubierto y si ha de formar parte integrante de un decorado; todo cuanto con- tribuya á significar la verdad de la construcción con la riqueza relativa de formas, colores y materiales, determinando carácter severo, concentrado ó espansivo , según los casos. Cuando así se ha desarrollado el estudio, las condiciones mecánicas nos han obligado al empleo de tornapuntas, jabalcones, pendolones, puen- tes, contra-pares, tirantes y demás piezas que en muchos casos interrumpen la igualdad de dimensiones en la longitud de una parte de la masa, y entonces es preciso buscar medios á propósito para sacar partido, tanto en las construcciones de cubierta, como en cualesquiera otra de las partes de un edificio en que predomi- ne la madera. Este sistema es originado bajo el punto de vista de la decoración, á producir fin contrasentido relativamente á la no solución de continuidad, que es principio de decoración en gene- ral; por lo que en este «aso nos vemos en situación de emplear la pintura polícroma, echando mano especialmente del azul ultra- mar, del vermellon, del rojo de «días y de algun filete dorado ó plateado, viniendo así á obtener tina reaparición de los procederes empleados eon acierto y con grande éxito, en las construcciones del Sur de la Península, especialmente en la época florida de la dominación árabe. Pero no debe por esto entenderse que tal sistema sea el que únicamente nos conduzca á la mas acertada decoración en todos los casos. En primer lugar, tendráse en cuenta que solo cuando se empleen maderas comunes y que por su calidad necesite* para la conservación el revestimiento de pintara, será lícito -em- pipar este medio de detoracwft, pues en aquellas eonstruec*w»«¡ — 28o — en que la calidad, especie y colores de las maderas empleadas con la acertada combinación quede ellas debe hacerse, produzca como no puede menos, un resultado aceptable directamente ea el terreno del arte, cualesquiera revestimiento de pinturas con ten- dencias de decoración, podria compararse con la absurda pueri- lidad en que incurriría quien se propusiese platear el oro. En segundo lugar, debe el proyectista no olvidar la diferencia esen- cial que hay entre la carpintería de taller y la de obras de afue- ra, para caracterizar por la materia empleada la forma y las di- mensiones, las diversas piezas y su combinación en cada caso, moldurando convenientemente. Si la carpintería de que se trata y la decoración es en la de taller necesaria en todo edificio, las condiciones de uso de las piezas determinarán las fatigas que han de soportar y las resis- tencias que deben tener. Una puerta no es lo mismo considerarla en un mismo vano, compuesta de una sola ó de dos piezas ú ho- jas; no es por consiguiente arbitrario en todos los casos, el que haya dos ó una ; y en cada caso no puede la decoración ser la misma, y si la decoración ha de ser como el vestido mas apropia- do á la construcción, conocido todo el esqueleto de lo que debe ser la pieza, cuando esté inclinada, es natural que debamos estu- diar primero los ensamblajes y empalmes para que sin ocultar- los podamos emplear y elegir acertadamente las molduras que determinan el canevas, digámoslo así, á que debe sujetarse siem- pre el acabado de toda pieza; y cuando al mismo tiempo ha de ser- vir á un efecto dado y soportar una fatiga que debamos investigar si ha de presentar un carácter propio dentro del edificio, según la importancia de la habitación respectiva; puesto que se com- prende que en un mismo edificio no ha de ser del mismo modo y condiciones, hasta la elección de materiales, en cuanto á la clase, la puerta de un salón de recepción, que la de una habitación in- terna é inferior. Los revestimientos verticales en una parte de los muros de una ó varias habitaciones, y los pavimentos, así como cualesquiera otra de las partes de un edificio en donde su combinación de ma- deras puede dar lugar á una composición de mosaico, son muy á propósito en determinadas circunstancias para satisfacer necesi- dades relativas, simultáneamente á la higiene, á la economía y al decoro de una construcción; por lo que el proyectista en estos, cu- — in — mo en todos los casos, debe estar animado de un espíritu reflexi- vo, atento y sintetizados Haciendo uso de la madera como materia de construcción, sin recurrir á la pintura, pueden obtenerse efectos de policromía, em- pleando sus diversas clases. Por los tonos ó edades de la misma, según sus especies, podemos obtener estos efectos de color en las construcciones en que se emplean los entramados del material de que se trata,con piezas mecánicamente estudiadas. Para las mismas construcciones no es tan fácil obtener estos resultados como en los revestimientos de chapeado, que muchas veces se emplean; y co- mo reminiscencia de lo que se hizo en la época árabe, las incrus- taciones de nácar, de marfil, de laminaciones de metales precio- sos que determinaron la fastuosidad con que se revistió el interior de las cubiertas, en las dependencias nobles de los antiguos edifi- cios árabes y espeeialmente en sus grandes salones, y en las pie- zas mas cercanas á los jardines de recreo, pueden ser motivos de estudios de decoración. Las construcciones de madera en aquellos países en que la economía determina la necesidad de su elección, con preferencia á los demás materiales, como sucede en las comarcas en que los bosques de maderas de construcción nos brindan, condiciones de forma que sin ser rebuscadas determinan la que mas corresponde á los efectos mecánicos á que está sujeta una pieza, determinarán una decoración de madera que será tan apreciable y digna de ser considerada, como las combinaciones mas complicadas en aquellas construcciones en que la fastuosidad misma exige el refinamiento de la invención. Nos es necesario considerar la decoración para poder calificarla de apropiada, no según que se presenten con condiciones de mas ó menos fastuosidad y complicación en sus detalles, sino cuando se halla en las condiciones mas á propósito para que según los casos y construcciones, y las exigencias que las constituyen, pueda declararse como mas órnenos admisible, tal ó cual forma, sistema ó combinación. Cuando la decoración se ha de estudiar en el hierro (y entién- dase que también aludimos á cualquier otro metal en combina- ción con él), es esencialmente distinta la estructura que presentan las piezas fabricadas en lingotes unas veces y en planchas otras, cuando se han depurado de las materias con que los presenta la naturaleza. Mientras que en la madera un trabajo mecánico basta — 281 — casi siempre para hacer el material apto para las piezas de cons- trucción, en el hierro antes de obtener estas piezas es necesaria una manipulación y á consecuencia de la cual se puede ver en su estructura, la condición diferencial del material madera. El tra- bajo que se desarrolla para obtener piezas á propósito para la construcción•, ha de dar lugar á formas esencialmente distintas. Sabemos que por razón de la diferencia esencial de los metales y de las maderas y de los materiales empleados en la albañilería y cantería, las dimensiones de las piezas, cualquiera que sea la fatiga á que se hayan de esponer, siempre son estraordinaria- mente menores las de los primeros, especialmente el hierro, que empleando los segundos, en particular la madera. Siempre que nos encontremos en el caso de establecer la decoración con el empleo del hierro, debemos contraernos á las condiciones espe- ciales de su estructura metálica y á la de la fatiga á que haya de estar espuesta una pieza aunque sea de pequeñas dimensiones; y en esto debemos hacer consistir la recomendación que hacemos de no copiar una misma forma que tal vez haya servido con éxito en decoración empleando otros materiales ; pues de seguro seria inadmisible para el caso en que empleásemos el hierro. Si hubié- semos de proyectar una columna que en el estudio de un proyecto halláramos ser necesaria como parte sustentante , se comprende perfectamente que ante todo pensemos en el material que conviene elegir, dentro de las condiciones económicas que deben influir siempre en nuestro ánimo al proyectar; y de las que deben califi- car al edificio hacedero por el uso á que se destine, y por todas las demás concausas dignas de consideración. En su consecuencia en cada caso en que nos podemos hallar influyendo mucho la lo- calidad en que se ha de establecer la edificación de que se trate, podremos elegir, ó la madera ó la albañilería, ó la cantería, ó el hierro. La columna estudiada en el supuesto de emplear la ma- dera, no puede ser en manera alguna del mismo modo que em- pleando el hierro; por la diferencia que hay entre estos materia- les. En las mismas partes de la columna debe considerarse que decorativamente ha de haber diferencias de forma, si bien que como parte sustentante tiene la columna siempre el sub-basamen- to; ó por lo menos la basa, el fuste y el capitel; y como que com- parando las columnas con los pies derechos de los entramados, «n la basa y en el capitel de sección transversal mayor que la de i — '238 — fuste, considerando en la basa la pieza de sustentación que ha de suportar un efecto de compresión mayor que todos los de- más de la construcción, y en el capitel la pieza que en cierto modo desempeña el papel de zapata para dar mayor base de re- cepción á las carreras que generalmente cargan sobre la parte sustentante, se deduce el perímetro general en las formas de cada una de estas partes de la construcción; hecho lo cual como estudio mecánico, entra de lleno el estudio de la decoración apropiada, subdividiendo las masas sin debilitarlas, y determinando perfiles de molduracion armónicos á la vez con la naturaleza del material y con la fatiga á que están espuestas las piezas; pudiéndose or- namentar las molduras en los casos procedentes de un modo sig- nificativo con detalles y formas para acabar de establecer la triple armonía que ha de constituir la belleza. Desde luego se compren- de que empleando el hierro , como que la forma en conjunto ha de ser distinta en estension que si se emplea la madera, el deta- lle en una estension dada, será diferente disponiéndose de mayor masa y distinta contextura; y si á esto se agrega la necesidad de que el trabajo manual á que ha de sujetarse el hierro no sea el mismo que el de la madera, por cuanto la estructura fibrosa de esta no es la de aquel, ya se considere el hierro dulce ó el fun- dido, resulta que la decoración, que no puede ser arbitraria en este caso concreto, está sujeta á condiciones de estructura depen- dientes de las que constituyen la esencia délo? materiales em- pleados. En el hierro además del acierto que es de desear al establecer las formas que le caracterizan empleado como material de cons- trucción, hay en varias ocasiones la necesidad de revestirlo de color para facilitar el acabado de la decoración ; la que en este caso, dejando el carácter de significativa, pasa á ser muchas veces indiferente. Los colores pueden emplearse con un solo objeto re- ducido á obtener garantías en la duración ó conservación del ma- terial, ó con el doble objeto de que al mismo tiempo tal ó cual color ó combinación de ellos halague al sentido de la vista ó tal vez ayude á la espresion. Nosotros que en la construcción siem- pre hemos de considerar á las piezas por su forma y dimensiones, asignadas en virtud de un estudio concienzudo y detenido, no podemos recomendar en principio, antes bien debemos hacer abs- tracción del empleo de los colores bajo este segundo punto de — 289 — vista. En nuestras construcciones, sus formas serán tanto mas aceptables y los efectos que en detalle y en conjunto nos produz- can y la armonía mayor ó menor que en nuestro ánimo despier- ten, serán tanto mas pótenles cuanto que únicamente las formas por sus dimensiones y por su posición produzcan en nuestro áni- mo la idea de la fatiga que suporta tal ó cual parte de la cons- trucción y toda la masa general, ordinariamente considerada, sin necesidad de que se nos ayude á deletrear, digámoste así, la lec- tura de una construcción con los colores de varias partes de la misma; pues únicamente admitimos los colores como condición adyutriz de verdad de espresion. Si el ladrillo es rojo, si el mor- tero es blanco, allí donde se haya empleado el mortero y é\ la- drillo, para nosotros será admisible, si lo era la combinación del ladrillo con el de unión el mortero; dejando la obra al descubier- to y determinando así la anatomía de la construcción. Pues bien: este principio general deberémosle tener en cuenta cualquiera que sea el material; si es hierro no hay inconveniente en que como medio de conservación se le dé cualquiera de los revestimientos que sin variar su color determinan esta conservación. Solo en aquellos casos en que el decorado de las partes de la construcción en dependencias especiales nos ponga en situación de revestir de tal ó cual color ó combinación á las piezas de hierro, únicamente en esta ocasión, podrá admitirse la libertad, sin que llegue á pa- sar á licencia, del revestimiento. Hemos de buscar que por el claro oscuro que determinan las mismas partes de la construc- ción, se obtengan los efectos de la decoración que en unos casos deberá ser muy parca y en otros complicada. Con una sola com- binación de planchas inclinadas : con revestimientos en las su- perficies de los paralelepípedos , se podrá determinar bien la es- presion de la fatiga de un detalle de construcción metálica, mien- tras que en otros casos los detalles tomados de formas vegetales podrán determinarnos elementos de una decoración apropiada. La escultura no obstante debe ser empleada en muy pocas oca- siones cuando el material elegido es el hierro, y muy particular- mente en construcciones de carácter industrial ó rural. Si la cons- trucción está destinada á las transacciones comerciales, las con- diciones de su espresion estarán en relación directa con la mayo; ó menor importancia del edificio y con la situación en el caso urbano en donde ha de implantarse. No serán las mismas las — 240 — partes sustentantes de la construcción empleando el hierro, cuan- do se trata del ediñcio central, de las transacciones de una pro- vincia, que cuando de una casa particular de comercio, tal vez consistente en tienda, en que las transacciones son al por menor. Pero sea cual fuere la importancia de la construcción, debemos dejar recomendado el principio de que se trate á los materiales, en cuanto las formas que nosotros proyectemos hayan de obtener- se por el trabajo manual de los distintos oficios que han de inter- venir en la construcción, en consecuencia de la estructura esen- cial y originaria de los mismos, y de las condiciones que exige el sistema mecánico, habida cuenta de lo que nos podamos pro- meter de las industrias que se ocupan de manufacturar estos mis- mos materiales. /WWVWW\/\/W\