LECCIÓN XXI, Sumario. DEPENDENCIAS EN UNA CASA PARA ANIMALES DOMÉSTICOS.—CUADRAS Ó CABALLERIZAS, —DISPOSICIÓN.—VENTILACIÓN.—Luz.—CONJUNTO.—DETALLES. DEPENDENCIAS EN UNA CASA PARA ANIMALES DOMÉSTICOS.—Las de- pendencias para animales domésticos en una casa deben conside- rarse de diferente modo en edificios dentro de un casco urbano, que cuando se trate de los rurales ó en despoblado. Generalmente las de- pendencias para alojar animales domésticosen casas dentro poblado, son de poca importancia, porque el número de estos animales única- mente suele consistir en el que corresponde á los troncos para el tiro de los vehículos ó carruajes de paseo. Si se trata de casas en barrios estremos en que se utilizan los animales como motores de sangre, ó cuando la reunión de cierto número de animales do- mésticos constituye una industria particular, como la de las ca- brerías, boyerizas y vaquerizas, en estos casos ya la cabelleriza, aprisco, ó establo consiguiente á cada uno de los supuestos, deter- minan la necesidad de un estudio detenido; y muy particular- mente cuando se trate de dependencias á propósito para el aloja- miento de esta clase de animales en una casa rural. — 2(íl — Las espresadas dependencias cardinalmente deben cumplir con determinadas condiciones, cualquiera que sea la casa en donde se consideren y la situación elegida. Débese en ellas facilitar aire y luz al interior y determinar la construcción en su detalle de un modo adecuado. Dichas construcciones deben situarse en una orientación conveniente no solo para que no sean perjudicia- les á la salud de los animales estabulados, si que también para evitar que sean nocivas á la habitación de las personas en el res- to del edificio. La orientación mas conveniente, en general tanto en la zona media, como en el Norte de nuestra Peninsula, será la del Sur; pero esta situación que debe adoptarse en dichas zonas no convendrá en manera alguna en la región del Mediodía, en la que se deberán orientar las caballerizas de modo que sus puertas y ventanas estén al Levante; estudiando además convenientemente el detalle que se emplee en las mismas para evitar que sea sofo- cada en aquel clima cálido. Los porches, los grandes aleros y las cubiertas, dejando intervalos entre la habitación destinada para los animales y tejado de la dependencia, serán medios que con una economía conveniente produzcan el resultado apetecido. En cuanto á cabida, se tendrá en cuenta el número de animales que han de ser estabulados y las clases distintas que podemos suponer. Además los instintos ó costumbres de estos, pues mientras unos por instinto se manifiestan sumisos á la acción del hombre, otros se distinguen en el sentido opuesto. Su corpulencia y su forma constituirán necesidades que darán lugar á condiciones dife- renciales en las construcciones de estabulación. Esto nos conduce á considerar que una buena cuadra para caballos no servirá para estabular ganado lanar ó cabrío y vice-versa. Así es que en cada caso, según la clase de animales las dependencias deberán ser dife- rentes en construcción, en estension del solar que ocupen y en algunas ocasiones, hasta en la forma con que deba estar deter- minado este solar. Tratándose de establecimientos rurales de pequeño ó mediano cultivo, las dependencias para animales domésticos, bajo el punto de vista económico, deberán estar incluidas dentro del edificio destinado, en otras dependencias, para las personas. Pero siem- pre que se tenga el cultivo en grande escala en las fincas en que esto tenga lugar y sea necesario un sistema de construcción rural á propósito para que el conreo de las mismas sea completo, y — 262 — sus rendimientos proporcionados al capital que ellas representan, deberán separarse las dependencias para habitación de personas, situándolas á conveniente distancia de las dependencias de ani- males domésticos para facilitar el desarrollo del trabajo con la menor pérdida posible de tiempo; y no solo deben separarse, sino que en las fincas en que pueden obtenerse los pastos en grandes cantidades para ganados de diversas clases, estos deben estabu- larse con incomunicación los unos de los otros, á cuyo efecto re- sultará un número de construcciones rurales que deberán estar en distintos puntos de la finca, y que satisfaciéndose en cada una necesidades de un orden especial, darán lugar á edificios dife- rentes entre sí, para que el conreo de la finca se halle ayudado de la manera conveniente por la construcción adoptada. CUADRAS Ó CABALLERIZAS.— DISPOSICIÓN.—Detengámonos ahora en cada una de las condiciones que pueden ocurrir en nuestro pais, y concretemos las especiales encada caso. En todos debemos con- siderar primero las cuadras. Nosotros entendemos por cuadras, las dependencias á propósito para la estabulación ó alojamiento de los animales de la especie ó raza caballar. Su talla, sus necesidades y la satisfacción de sus instintos, los diversos servicios á que puede considerárseles destinados y el grado de salud ó enfermedad que en ellos debe suponérseles, son otras tantas circunstancias que tendremos en cuenta al establecer cuadras, particularmente en que se reúna un considerable número de estos animales, á diferencia de las cuadras establecidas por necesidad en casas particulares dentro de poblado. 'Si en unas y en otras deben satisfacerse las condiciones generales de orienta- ción, facilitación de luz, y de ventilación en cuanto se trate de establecer estas dependencias para satisfacer las condiciones de la industria que se funda en el desarrollo de la riqueza pecuaria en un pais, estamos en el caso de estudiar un edificio á propósito para satisfacer las necesidades instintivas de estos animales, su- poniéndolos reunidos y dispuestos para que se vayan mejorando las razas; para que conservándose en lo posible la circunstancia de salud y buena estampa en cada raza y en cada animal, sea desde luego un motivo de esperanza para que los rendimientos sean los mayores posibles. Para cada animal de que se trata será necesaria una superficie de 2 metros 50 de longitud por metro y medio á lo menos — 263 — de latitud. Con este dato habrá bastante para determinar la su- perficie correspondiente á una cuadra, dado un número determi- nado de animales. Si por las condiciones del terreno no podemos disponer á nuestro arbitrio de una gran longitud ó latitud y el número de animales es considerable hasta el punto de que no basta la superficie de que podamos disponer, entonces determina- remos la construcción interna en tal disposición que pueda favo- recerse con economía de construcción dentro del mismo local, la posibilidad de alojamiento para estos animales. Mientras que es conveniente que en una cuadra no se haga mas que un solo orden de pesebreras, si las condiciones del terreno nos obligan a ello, la cuadra deberá ser de doble ó de triple hilera; pero siempre cuidaremos que los instersticios ó naves intermedias que queden entre las dos, tres ó cuatro hileras que -tal vez se es- tablezcan, atendidas las condiciones del terreno y número de los animales sean tales, que el servicio de los criados para atender á la estabulación pueda hacerse con comodidad y seguridad. Si las dimensiones asignadas como cardinales para obtener la superficie total, son como hemos dicho 2 m. 50 de longitud por 1 m. 50 de latitud, es claro que las naves ó intervalos que deben quedar en- tre cada dos hileras de pesebreras en dirección paralela, deben ser tales que en el caso de alterarse cualquiera de las reses esta- buladas dando lugar á sus movimientos instintivos, no quede amenazada la seguridad de los criados. Por ello estas naves ó in- tervalos deben ser á lo menos de 3 m. 50 á 4 m. de eje á eje de las hileras, dejando además un anden para el paso de criados, que tenga 1 metro ó 1'50. Las pesebreras como detalle de cons- trucción, mientras no nos obligue á seguir procedimientos contra- rios la carencia de materiales, deben ser siempre de madera como mal conductor del calórico; porque no conviene á los animales ro- zarse según que partes del cuerpo, con materiales que siendo buenos conductores del calórico pueden producir determinadas enfermedades. VENTILACIÓN.—Como detalle cuyo estudio es importante en cons- trucción de estas dependencias, debemos considerar la renovación del aire sin establecer corrientes que puedan producir constipa- ción ú otros quebrantos en la salud de los animales estabulados; debiendo hacer que los rompimientos proporcionen el lumínico necesario, sin dar lugar á corrientes de aire perjudiciales. La cor- — 264 — riente mas conveniente en estas dependencias, es la que da salida al aire miasmático en el sentido de la elevación vertical; produ- ciéndose así por necesidad la renovación del aire, entrando una cantidad igual á aquella que sale por los tubos de conducción que producen un efecto parecido al de las chimeneas. Estos tubos en posición vertical están en las cubiertas ó techos de las depen- dencias, y cortados en la parte superior del techo por una super- ficie cónica: toman el nombre de ventosas. El aire con una tem- peratura elevada en el interior, encuentra salida estableciendo una corriente, y viene á renovarse por igual cantidad que la de salida. Cuando se tema la producción de grandes cantidades de ácido carbónico, que pesa mas que el aire atmosférico y se mantiene en las capas inferiores del alojamiento de los animales, se procurará la renovación del aire por rompimientos de forma circular, de pequeño diámetro, practicados en la parte inferior de los muros; cuyos rompimientos se revestirán de telas metálicas para impe- dir corrientes voluminosas, que hiriendo la parte inferior de los pies de los animales pudieran producir enfermedades. No es indiferente la clase de materiales que han de emplearse en la construcción de las cuadras: en unos casos será convenien- te la madera, en otros indispensable la albañilería. La madera se empleará en general, para la estabulación de animales cuyos ins- tintos no les llevan á poder producir un deterioro considerable en el interior de la dependencia: se tendrá en cuenta el peso de los mismos, su número y sus especies. Luz.—Los rompimientos en las cuadras para facilitar el lumínico, practicándose en las paredes, deben estar en forma y disposición tal que nunca hiera directamente á la vista de los animales, para evitar, especialmente en el ganado caballar, el que contraiga en- fermedades en la vista y el que se disminuya la riqueza que re- presenta. Es una preocupación de la que debe huirse, la idea de que las cuadras para el ganado caballar hayan de ser oscuras, pues el paso del interior al esterior de las mismas produciendo impresiones vivísimas en la vista, determina si son oscuras, en- fermedades graves, especialmente en los animales de conreo en el campo. Como especialmente en las cuadras de doble ó triple hi- lera, los rompimientos que produciendo lumínico por el interior cuando están en buena posición respecto á una línea de animales — 26ï> — estabulados, lo estarán en dirección paralela y de frente respecto á la línea opuesta de estabulación, en este caso, para neutralizar los malos efectos, debemos auxiliarnos de detalles de construc- ción, y las viseras inversas internas que son planos inclinados construidos de albañilería ó de carpintería puestas á una altura de 60 á 80 centímetros superior á la talla mayor de los animales, vendrá á cubrir, digámoslo así ó interrumpirla dirección del lu- mínico que pudiera herirles directamente á la vista. CONJUNTO.—En las cuadras debe haber dependencias á propósito para facilitar los piensos, ó materias alimenticias y para su conser- vación en las estaciones estremas en que no se produce forraje. En estas dependencias se distinguirán los almacenamientos para ali- mentos gramíneos de los de forraje seco; teniendo en cuenta que los gramíneos pueden entrar en efervescencia y producir pérdidas si es- tán mal almacenados. Deben reservarse de las corrientes de aire del Sur y del Oeste, porque en nuestra península estas, y en la zona central las del levante, son las que comunmente arrastran grandes cantidades de humedad en unos casos, y en otros, elevan tanto la temperatura que pueden producir descomposiciones. Se- rán preferibles para estas sub-dependencias las orientaciones del Norte y del Noroeste, cuando se trate del almacenamiento de los forrajes; sin embargo, deberán siempre que sea posible destinarse para ello las partes superiores que dentro de la cuadra se hallen en la vertical de las comederas. Aprovechando la inclinación de los tejados que generalmente constituyen las cubiertas, tenemos la parte triangular determinada por los flancos del tejado y un cielo raso situado encima las comederas constituyendo un espacio que se aprovecha para almacenamiento y conservación de los for- rajes secos. Deben establecerse ventosas para que el aire viciado de la cuadra no pueda perjudicar las condiciones de conservación de este forraje seco, produciendo además sus buenos efectos en la cuadra. Cuando la estabulación se establezca para un considerable nú- mero de animales, deben disponerse dependencias á propósito para el personal que cuide el establecimiento, especialmente para las horas de la noche, y en particular para las cuadras destina- das para animales enfermos. Siempre estas dependencias estarán completamente separadas unas de otras, dentro del espacio mismo de la cuadra; porque las necesidades del organismo de los anima- 34 — 26« — les domésticos no son las mismas puntualmente que las de las personas. Estas tienen menos resistencia en cuanto á su organi- zación y no conviene que respiren la atmósfera de la cuadra en las horas del sueño; no obstante, debe haber contigüidad entre las dependencias de los criados y los establos para que la vigilancia sea continua. Por consiguiente deberá haber uno ó varios muros (según sean las dependencias y su número) interpuestos entre las cuadras y estas habitaciones de modo que no haya mas comuni- cación que una puerta; y entre estos muros y los dormitorios de las personas haya un deslunado, para que pueda ejercerse la vigilancia con la menor incomodidad y sin perjuicio de la salud de las personas. Cuando se trata de establecimientos en que la riqueza pecuaria ha dado lugar á que se levanten cuadras, constituyendo la parte importante de los mismos, siquiera por la estension que ocupan, en este caso es preciso situar en posición conveniente las cuadras de las reses que han de salir al mercado, las de aquellas destina- das para la cria separadas estas dos entre sí, y de las destina- das para las reses enfermas, las cuales siempre estarán á una dis- tancia considerable de las demás cuadras. Los locales destina- dos para la monta estarán absolutamente incomunicados de aque- llos en que se halle la estabulación propiamente dicha. Las crias, especialmente en los primeros meses después de los partos de- ben estar en cuadras donde haya un número relativamente pe- queño de hembras para que puedan en absoluto tener lugar las condiciones negativas que para la conservación de estas crias se pudieran temer fundadamente, introduciéndose confusión por una aglomeración irregular de esta clase de animales; especialmente de la raza caballar. Esto se hace tanto mas necesario, cuanto que sus instintos les conducen, especialmente en la cria, á movimien- tos que desde luego serian de temer siendo las reses pequeñas. Si se trata de las cuadras para el ganado caballar, considerán- dolo en poblado, deben establecerse estas de modo que sus mias- mas no produzcan condiciones negativas para las dependencias de un edificio, caso de hallarse incrustado en una manzana que no tiene sino una fachada. Las cuadras debiendo estar relegadas al interior del edificio para cumplir con las condiciones que para la higiene pública determinan los bandos de buen gobierno ó las or- denanzas municipales, habremos de distribuir el edificio paraob- — 261 — tener dependencias á la inmediación de patios deslunados, que facilitando lumínico y renovando el aire, garanticen la comodidad y condiciones positivas para la higiene particular de los inquili- nos de esta casa. El uso en este caso de la ventosa, que en las casas dentro de poblado podrán ser dos, podrá auxiliar en gran manera la salida de los gases producidos por las materias fecales. No debemos tratar del establecimiento de cuadras para gana- dos de reses menores lanares ó cabríos, porque generalmente no convienen en edificios dentro de poblado, á menos que estén en las barriadas en donde tienen lugar la industria propia de la ri- queza pecuaria, considerada en cada uno de sus ramos. Sin em- bargo en las provincias del Mediodía es costumbre tener en la planta baja de los edificios, estabulaciones para un número cual- quiera de estos animales; en este caso es indispensable dejar, no ya un patio, no un solo deslunado, sino una parte de solar de conveniente estension para que pueda recibir el nombre de corral en que se halla un abrevadero, y un porche en donde tengan es- tabulación estas reses menores, durante la época canicular. Cober- tizo invernal separado del resto del edificio únicamente por pa- red de cerca; en este cobertizo generalmente se establecen las pa- rideras, mientras que en la mayor parte del año en los porches se reúnen las reses para la estabulación. Esto en los países en donde los terrenos valen poco, y los solares pueden ser de es- tension considerable y dar lugar á estabulaciones que serian im- posibles en cascos urbanos como Barcelona y en otros puntos de esta ó de cualquiera otra provincia. DETALLES.—En el estudio de un sistema de cuadras con las dependencias de que hemos hablado, deben averiguarse con dete- nimiento todas las circunstancias de detalle de las necesidades instintivas de estos animales. Lo que se hace mas necesario en los establecimientos en grande escala para la monta, es no solo des- tinar las dependencias á propósito para el trato, sino las nece- sarias para las crias, á fin de que las mismas estén en disposición de adquirir buen precio en el mercado. En el detalle se estudiarán también los suelos haciéndoles ad- quirir las condiciones de dureza siempre que el volumen, el peso y los instintos de los animales estabulados hagan temer su des- trucción, como sucede en las cuadras para ganado caballar, pues la herradura y los instintos de los caballos determinan la necesi- — 268 — dad de una estrema dureza en el piso de la cuadra; á diferencia de los establos para ganado vacuno, que á pesar del peso y volu- men considerable de las reses no se necesita un suelo tan duro, antes bien, conviene cierta elasticidad á la naturaleza de los pies de estos animales. La naturaleza de los escrementos sólidos y lí- quidos desde luego hace que no sea indiferente la elección de los materiales que deben emplearse: estos deberán cumplir con la doble condición de no ser higrométricos ni absorventes, y de fa- cilitar con economía de construcción por la inclinación y la for- ma, la pronta salida de los mismos, particularmente los líquidos. Siempre se considera en las cuadras el suelo visto y el sub- suelo, porque debe haber en este, una construcción á propósito por medio de tajeas de sección transversal mayor ó menor, y convenientemenle dispuestas; que generalmente lo serán cuando haya una que recoja en el sentido longitudinal de la cuadra, to- dos los escrementos líquidos que sean á ella conducidos por los ramales transversales, los que serán mas ó menos considerables, según que el número calculado de animales haya dado por resul- tado una estension mayor ó menor á la superficie que se ha de dar para esta cuadra. La sequedad del suelo de las cuadras es obra de las condiciones que conviene recomendar y que puede obtenerse empedrando el piso empleando canto rodado, haciendo siempre que el lecho don- de se ponga esté en plano inclinado hacia las tajeas que debe ha- ber en el sentido transversal y en dirección normal á la central. La inclinación por lo regular debe ser del dos por ciento.