LECCIÓN XXII, iuraario. ESTABLOS.—DISPOSICIÓN.—ORIENTACIÓN.—CONSTRUCCIÓN.—CONJUNTO.—DETALLES. ESTABLOS.—DISPOSICIÓN.—Las dependencias de un edificio para animales de la especie bovina toman el nombre de establos. Estos pueden considerarse ó como formando parte de un edificio, espe- cialmente en los rurales, ó como determinando la necesidad de construcciones separadas de los almacenes de cosechas ó frutos recolectados, y de la habitación de personas. También hemos de considerar en las poblaciones de alguna importancia las depen- dencias para la estabulación de las vacas de cria; para las indus- trias de la venta de las reses; comprendiendo las vaquerizas pro- piamente dichas, y las boyerizas; y en ambas distinguiremos los establos destinados para la cria, de aquellos en que se trata del cebo de estos animales para abastecer de carnes el mercado ó también cuando se les destina para la propagación y crecimiento de los ganados, constituyendo parte de la riqueza pecuaria de una comarca ó finca dada. Generalmente en la construcción de los establos nos atemperá- remos á satisfacer las condiciones indicadas al tratar de las cons- — 270 — trucciones destinadas á los animales domésticos; y especialmente aquellas que, constituyendo edificios ad hoc, hayan de responder á las necesidades materiales, deducidas de la índole de las diver- sas clases de animales de que se trata. Teniendo en cuenta estos principios generales con relación á los establos, determinaremos la superficie que les corresponde, según la casta de animales que se supongan de la especie bovina, pues que los hay desde la casta pequeña sajona, hasta la española, especialmente la del Mediodía, de diversas dimensiones. Las dimensiones del establo, cualquiera que sea su uso ulterior, habrán de responder siempre á las del cuerpo de estos animales y á las necesidades de sus instintos. La vaca sabemos que es animal rumiante, y así como en ge- neral todos los animales de raza caballar están pocas horas acos- tados por ser pocas las que necesitan para el sueño, la caza bovi- na necesita mayor número de horas; no solo para el sueño, sino también por la posición que toma su cuerpo durante las horas del rumio. Necesita mas superficie que el caballo, y es variable según la especie; en nuestro pais es generalmente de 5 á 6 me- aros cuadrados por cada res; y bajo este pié se calculará la esten- sion de un establo para que tenga el debido éxito la industria de la lechería y en caso necesario la de la monta. ORIENTACIÓN.—No olvidaremos la disposición que deben tener los establos considerada tanto respecto á su orientación, como á la índole de sus compartimientos interiores. En nuestro clima la orientación del Este es la mas conveniente; pero en algunas oca- siones (como sucede en ciertos puntos de la provincia de Barce- lona, los vientos de esta orientación suelen estar saturados de hu- medad y fríos en ciertos meses) y por consiguiente debe modifi- carse en estos casos la orientación, inclinándola algo hacia el Sur; huyendo siempre de la posición del Oeste y del Norte. CONSTRUCCIÓN.—CONJUNTO.—En cuanto á la construcción del establo debemos considerar sus muros y su suelo; en este, su pa- vimento, su parte vista y su parte subterránea y la cubierta. El suelo no necesita tener las condiciones de dureza y resistencia que el de las cuadras. Generalmente los animales de la raza bo- vina no tienen sus pies armados con el casco de hierro de la raza caballar, pues solo en algunas ocasiones, cuando se les destina á ciertos trabajos se les arma de herraduras el casco ó pezuña: sus instintos son diferentes de los del caballo, por consiguiente, la — ¿71 — resistencia en cuanto á dureza no ha de ser la misma. El piso no solo ha de estar seco, sino garantido de las humedades. Su ra- sante interior respecto de la de los terrenos circunvecinos será elevado 60 á 70 centímetros, y en la entrada de la dependencia destinada para el ingreso de los animales se evitarán los escalo- nes, haciéndose una rampa ó plano inclinado. El material que debe emplearse para el revestimiento esterno del pavimento, no será la arcilla ni otro alguno que siendo ávido de humedad pueda absorver la de la atmósfera y los escrementos líquidos; sino un material poco absorvente; y la rasante tendrá una inclinación del dos por ciento hacia las regueras transversales, respecto de una longitudinal para que determinen ua rápido desagüe, constituyen- do esto un detalle mtry importante de k dependencia, lo mismo en el pavimento del establo, que en el de la cuadra, según ya hemos dicho. La parte subterránea se dispondrá de manera que facilitando la salida de los escrementos principalmente líquidos, los conduzca á un depósito esterno en el que se pueda establecer al mismo tiempo que el servicio de saneamiento necesario en el establo, el de preparación de ellos para abono de la finca. Los muros, si bien que obedeciendo en la elección de los ma- teriales á las condiciones generales de economía, aprovechando los que espontáneamente da la comarca, no obstante, debe tenerse en cuenta que cuando los materiales de la comarca sean tales que por su naturaleza higrométrica sean conductores del calórico y absorventes de las humedades que, transportadas al interior del establo, produzcan enfermedades á estos animales, los dichos ma- teriales resultan carísimos porque esponen el rendimiento que debe obtenerse de la riqueza que debemos considerar en el capi- tal del edificio y de las reses en él estabuladas. La economía exi- ge que aun haciendo gastos de transporte empleemos otros ma- teriales, aunque sean de fuera de la comarca. En aquellas comarcas en que la madera se da con alguna abundancia y consiguiente economía, este será el material mas á propósito; y en los casos en que no podemos disponer de esta clase de materiales en cantidad necesaria para realizar con eco- nomía, pero que con la alfarería podamos obtener resultados sa- tisfactorios, deberemos entonces emplear piezas de barro cocido huecas; dejando espacios intermedios entre el paramente interno y esterno de los muros de fachada. Siempre que pueda temerse — n¿ — sea alterada la salud de los animales estabulados por los vientos del Norte ó del Este, los cuales arrastran en ciertos meses del año gran cantidad de humedad, se levantará un doble muro para evitar que infiltrada y produciendo un efecto capilar, pueda ser un enemigo constante para la salud de los citados animales. Los rompimientos de los muros en los establos son de la mis- ma índole que los de las cuadras, las puertas y ventanas. Las primeras para facilitar la entrada y las segundas para determi- nar, no la ventilación y sí la cantidad de lumínico necesaria pa- ra que sin herir directamente la retina de los animales, produzca la espansion que determina la luz en el interior de una habita- ción. Deberá procurarse además, que las ventanas estén abiertas con dimensiones, formas y posición apropósito, para que el inte- rior del establo pueda ser bañado completamente por los rayos solares en el invierno y evitados cuando convenga en el verano; como sucede especialmente en nuestras provincias del Mediodía. En cuanto á puertas, deben considerarse las dimensiones del cuerpo de los animales y no en manera alguna el arreo ó el ape- ro, como podria suceder tratándose de establecer cuadras para los animales de la raza caballar destinados al transporte de los ins- trumentos de labranza y utilizados como motores de sangre. La raza bovina, aunque no tanto como la caballar, está es- puesta á enfermedades de la vista; por consiguiente, las ventanas serán elevadas para que la luz tenga la dirección de arriba á bajo, evitando siempre la dirección normal de la altura de la vista de estos animales para que no les hiera directamente. Será conve- niente dar entrada á la luz por la parte posterior de la posición que tenga el animal estabulado, si es posible, y no lo será sino en el caso de que el establo tenga las comederas en posición que no habiendo sino una línea, esta esté cegada en cuanto al muro que tiene las pesebreras y por el muro paralelo á estas se esta- blezca la entrada de la luz. Las dimensiones de las puertas pueden ser de 1 m. 20 á 1 m. 40 de latitud por 2 m. 40 de altura. En cuanto á ventanas, bastará con que se hallen establecidas alternadamente frente al eje que puede considerarse en cada uno de los animales cuando se en- cuentran en la estabulación en el acto de estar comiendo en la pesebrera; es decir, deben contarse tantos ejes de ventanas cuan- tos podemos considerar por el número de animales, dividido por dos. — ¿"3 — La cubierta de estos edificios debe tener condiciones especiales: si el establo forma parte de un edificio y las demás dependencias están destinadas para otro objeto, la cubierta de los establos no debe constituir el suelo del piso inmediatamente superior al es- tablo, porque las condiciones de este determinarían molestia ó incomodidad á las habitaciones; únicamente en el caso en que un establo se construya con la mira de que sirva para la cura de determinadas enfermedades, como sucede en todos los países en que se hace con frecuencia respirar á los tísicos en el primer pe- ríodo, el aire de un establo; solo en esta ocasión será conveniente el establecimiento de entresuelos que recibiendo aire, no solo del establo, sino de deslunados, patios ó corrales del edificio, puedan determinar una mezcla del aire oxigenado esterior con el aire azoado para llenar las condiciones que exige la medicina. Siempre que no se hagan los edificios con intención de que una de sus dependencias sirva á este objeto, cuando tenga boyerizas, vaquerizas ó establos en la parte de su planta, será conveniente un suelo muerto, un espacio no habitado, entre el techo del es- tablo y el que constituye el suelo de la habitación ó piso inme- diato; para evitar que las consecuencias del uso de habitación pa- ra las personas sean negativas, como lo son respecto de la depen- dencia de que se trata donde se establezca la estabulación pro- duciendo miasmas. Por esto, y por las enfermedades que pueden propagarse en una población, cuando los establos son numerosos y sus condiciones no á propósito para ellos, se determina como condición general (especialmente en los grandes centros de po- blación) la necesidad de reglamentar la construcción de establos fijando la cabida, situación y estension de dependencias, y deter- minando que estén en los arrabales, barrios ó paseos de la pobla- ción, toda vez que es poco menos que imposible que la superficie estensa que necesitan pueda existir en el centro de un casco po- blado, en donde unitariamente el terreno tiene un precio subido. Los materiales que deben emplearse para la cubierta cuando el establo no forma dependencia de un edificio habitado por perso- nas, sino que es uno de tantos edificios que con carácter rural está en poblaciones ó fincas rurales, pueden ser tales que en la construcción se distinguen por ser malos conductores del calóri- co. La madera, material mal conductor del calórico, que con los entramados que pueden hacerse determina formas á propósito para 35 —m— obtener suelos muertos, buhardillas ó sobradillos (que así se lla- ma en Castilla) para almacenar sin temor de que los miasmas desprendidos alteren las condiciones de los comestibles. El establo por el número de reses que hayan de estabularse puede ser longitudinal simple, doble, triple, cuádruple y así su- cesivamente. Si se hubiese de estabular un número crecido de re- ses y quisiéramos que la dependencia fuera longitudinal sencilla, esto daria lugar á una estension considerable al lado mayor del rectángulo del solar del edificio; tendría inconvenientes de ejecu- ción y hasta de aspecto, y siempre que esto suceda deberemos establecer la construcción en sentido longitudinal doble, es decir, dos líneas paralelas entre sí con comederas; pero tal puede ser el número de animales, que esto no baste. Si nos empeñáramos en no salir del sistema de los establos longitudinales dobles, ha- bríamos de tener un solar de un rectángulo considerable: y en este caso es necesario el establecimiento de! estado de hileras tri- ples, cuádruples y sucesivamente. En ocasiones conviene estable- cer la construcción en el sentido transversal sencillo, doble, tri- ple, del mismo modo que en el sentido longitudinal; en otras en que la situación longitudinal y transversal de las comederas deter- mina las condiciones de una simple pared, en la menor superficie del solar determinan la estabulación conveniente al número de estos amimales. DETALLES.—Se necesita que como detalle de la construcción ten- gamos en cuenta que la comedera de cada animal debe tener de H & 70 centímetros de línea, debe salir respecto del paramento O del muro que mira al interior del establo de o0 á 70 centímetros, que la sección de la comedera debe ser en forma trapecial, su material será preferible la piedra labrada á cualquiera'/ttra clase, si la economía no se opone, pues si son de madera puede inocu- larse el virus que se desarrolla y obliga hasta á abandonar un establo. En lo posible debe haber á su inmediación mas ó menos cantidad de agua, según el número de animales y la estension del edificio, para que en determinadas épocas del año podamos establecer el barrido por corrientes de agua y obtener saneamien- to conveniente, además del establecimiento del abrevadero. Los establos que en general han de establecerse, son de solar rectangular ó cuadrado, es decir, de perímetro rectilíneo. En al- gunos casos, por las condiciones del terreno, conviene que sea — 27o — curvilíneo ya para economizar solar, ya para facilitar determina- das necesidades, especialmente tratándose de la cria del ganado vacuno, en cuyo caso ha de haber una parte para la monta. Siempre que el solar sea circular, el muro esterno determina un cilindro de esta base, y en la parte interna sobre una base tam- bién circular, concéntrica á la que acabamos de indicar, habrá otro cilindro de albañilería en el cual se establecerán las comede- ras; y por consiguiente el radio de este cilindro requiere que esté en disposición tal que el desarrollo de la circunferencia de la sec- ción transversal del mismo cilindro, nos dé tantas veces 70 centí- metros como animales hemos de estabular. Círculo que se ha de establecer de modo que el radio primero que ha de calcularse, sea el de la circunferencia que ha de ser la sección transversal» del muro cilindrico interno; y establecido este radio y conocido el desarrollo de la circunferencia y el número de comederas que convenga según el de animales, estaremos en disposición de, fi- jando la longitud de dos metros y medio á tres desde la comedera á la parte esterior, contando la longitud del animal estabulado y á un metro de latitud de la zona de terreno dispuesta para la per- sona ó personas que han de cuidarla estabulación, determinar un radio esterno sobre el que, alzándose un muro, determinará el cilindro. La cubierta sale mas cara que las de base cuadrada ó rectan- gular; pero las condiciones especiales en los establecimientos de monta, hacen necesario que se establezca con base circular en donde haya de tener lugar la monta, y enlazadas con esta depen- dencia las parideras que han de ser quebradas en una doble su- perficie, respecto de aquellas que corresponden solo á los anima- les. Siempre debe establecerse una dependencia para incomu- nicar á los que están enfermos. Si esto debe hacerse en los edifi- cios rurales destinados para alojar animales domésticos, debe te- nerse en cuenta que en general para los establos debe hacerse de tal modo y situarse las enfermerías á tales distancias, como lo exigen las condiciones de los animales de raza bovina atacados de enfermedades que no solo son contagiosas para los de su raza sino también para las personas; por consiguiente las enfer- merías deben ser esternas situadas á distancias considerables, para que ni por corriente de aire puedan transportarse miasmas. Siempre que tratándose de fincas rurales la accidentacion topo- • — 276 — gráfica se presenta de modo que podamos establecer enfermerías para que cualquiera que sea la corriente de aire, estemos garan- tidos de que no se transportarán miasmas, siempre en estas con- diciones habremos establecido la enfermería con las mejores con- diciones que seria de desear. En los establos no sucede como en las caballerizas, particular- mente si estas son dependencias de casas habitadas por personas de cierta gerarquía: en los establos, la propiedad que los ha de caracterizar es la de la construcción rural, y sabemos que esta se califica siempre presentándose no fastuosa, si bien que indicando la manera de la construcción por el modo especial con que deben haberse elegido y empleado los materiales que la constituyan. AAAflAAAÍ\A/l