LECCIÓN XXIII, Sumario. APRISCOS.—SITUACIÓN.—PUERTAS.—VESTANAS.—Luz.—SUELO.—COMEDERAS. APRISCOS.—Otra de las construcciones rurales que pueden ser objeto de nuestro estudio en las comarcas en que la riqueza pecua- ria tiene existencia propia, es la de los apriscos. Los edificios así llamados son destinados para alojamiento de los animales de la raza ovejuna y cabría; no hay que hacer diferencia alguna entre las necesidades de los unos y de los otros; pero en ambos consi- deraremos ó únicamente el cebo de los ganados para abastecer de carnes el mercado, ó para aprovechar su fuerza prolífica y deter- minar un crecimiento en el número de cabezas de ganado: estu- diaremos las diversas épocas del año en que solo debe atenderse á las necesidades de alimentación, y las que son consiguientes al período de la cria. Estos edificios ó se consideran aislados de toda construcción, ó formando parte de la misma, como en las comarcas en que un sistema de edificación rural en cada gran finca determina el con- reo y modo de establecerlos en esta misma finca. Los apriscos constituyendo edificios aislados se distinguen por la poca altura • — 278 — que necesitan y por la estension del solar. Si están adjuntos á edificios rurales especialmente destinados para habitación de per- sonas, es indispensable que haya entre estos y el aprisco uno ó varios corrales de grande estension, que determinando una solu- ción de continuidad en la edificación, favorezca á las condiciones higiénicas que requiere la habitación de las personas al mismo tiempo que á las de comodidad y quietismo que en ciertos perío- dos y especialmente en las horas de la noche requiere el ganado. Una de las circunstancias principales que debe reunir todo apris- co, es dar entrada franca á los rayos solares; porque en ello se interesa la higiene de los animales y la buena calidad de las la- nas: la perforación de las paredes por medio de grandes venta- nales en la dirección del Sur y de forma apaisada, de mayor la- titud que altura determinará esta entrada bañando los rayos sola- res el interior del aprisco. Como estos edificios se distinguen de los demás por la pequeña altura que necesitan cuando no se aprove- cha la parte del tímpano de la armadura que los cubre para al- macenes de forraje seco ó cualquier otra clase de alimentación, puede obtenerse el baño de sol en el interior por rompimientos convenientemente practicados en el tejado de las cubiertas; pero estos rompimientos siendo de construcción cara y de conservación difícil especialmente en los edificios rurales, no son los mas á propósito ni en muchos casos aplicables, poque no habiendo siem- pre pastos frescos, es necesario guardarlos en almacenes. Convie- ne, pues, que un aprisco tenga almacenes, donde puestos los for- rajes secos y las demás materias de alimentación de los ganados puedan subvenir á sus necesidades por estabulación, especial- mente en los países en donde se producen grandes nevadas y que en determinados dias del año no pueden salir al campo. Hay casos en que el edificio se halla adjunto á cobertizo que solo está garantido de la acción de las aguas, dejando libre en to- das las partes laterales el cerramiento; puesto que en el períme- tro del solar sobre que se alza, solamente se levantan los pos- tes ó pilares. Este sistema es solo usado en el Sur de la Península y no en aquellos lugares que abundando los pastos pueden tener ganados, y que estando en el Norte tienen lugar grandes nevadas y copiosas lluvias de que es menester guarecerlo. Siempre que hayamos de disponer un aprisco, investigaremos ó calcularemos el número de animales que hayan de estabnlarse, fe — 279 — por no ser indiferente para la estension superficial del^solar, ni tampoco por la forma mas conveniente que en cada[caso^debere- mos presupuestar. Las cuadras para los animales en el estado normal [deben estar separadas de las destinadas á enfermería per medio de corrales; deberá haber cuadras para el establecimiento de la monta y cuadras parideras, además de la necesidad que hay (especialmente entre ga- nados numerosos) de establecer un corral central cuya superficie debe calcularse por el número de animales á razón de^metro cua- drado por cada uno, y un abrevadero, ó tal vez de un numeróle abrevaderos necesarios según las reses estabuladas. Si se dispone de bastante cantidad de agua, que debe ser considerable si es crecido el número de cabezas de ganado, servirá no solo para la be- bida, sí que también para el lavado de las lanas en la época del trasquileo. La determinación de la forma del solar depende de las condi- ciones del terreno en donde se ha de levantar el edificio, y de la estension necesaria que se habrá de calcular en metros cuadra- dos. El número fijo y probable de reses determinará la estension de los apriscos á razón de metro cuadrado por cada res, advirtien- do que se cuenta medio metro de latitud por dos metros longi- tud para cada res, á fin de facilitarles el espacio necesario á los movimientos instintivos y á sus necesidades; con mas una zona para los pasos y usos de la cuadra, calculada de 0'50 á 0'60 por cada linea de estabulación, pues las cuadras de los apriscos pue- den ser longitudinales, ó transversales, dobles, triples, etc. Los ganados ni los consideraremos en número variable ni siem- pre sujetos á la estabulación; hemos de tener en cuenta su au- mento probable en las épocas en que se producen las crias, ade- mas del número, la parte alícota probable de estos ganados que ha de disminuir por causas naturales ó accidentales, siendo una de las primeras el abastecimiento de carnes al mercado y la disminu- ción probable por causa de las enfermedades que les atacan en determinadas estaciones del año como en la primavera. La construcción mas á propósito para los apriscos, consiste en el empleo de materiales malos conductores del colérico y que sean muy impermeables; pues para la higiene de los rebaños, y buena calidad de las lanas de la raza ovejuna no convienen materiales capaces de absorver la humedad que satura la atmósfera ó la del — 280 — terreno. Por esto, cuando las condiciones económicas de la construcción nos obliguen á emplear materiales, que siendo pro- ductos de la localidad, no reúnan las condiciones recomendadas, una mano de obra inteligentemente empleada en la edificación, neutralizará en parte estas malas condiciones construyendo al efecto un doble muro que, dejando un intersticio entre ellos, y determinando así el cierre, podrá obtenerse un medio que pro- porcione el resultado apetecible, especialmente en las partes de la construcción que se halle afrontada á la orientación de la que vienen las corrientes mas saturadas de humedad, que en este pais son las del Levante. SITUACIÓN.—La situación del aprisco es en los países del Nor- te hacia el Mediodía y en estos hacia el Norte. Necesariamente el rectángulo sobre que se levantan ha de tener sus lados ma- yores, uno en la orientación Norte y otro en la Sur; y que en la zona Media según las estaciones del año, son ó no de esquivar las corrientes del Norte ó de aprovechar los rayos solares por un sistema de construcción de carpintería que pueda quitarse y po- nerse á voluntad, completando así la construcción del aprisco. Los apriscos deben situarse de tal modo, que puedan abaste- cerse de la bastante cantidad de agua para los abrevaderos y baños necesarios en cierta estación. Débese tener en cuenta el número de dependencias que debe haber cuando el ganado es numeroso, y cuando por consiguiente son de temer pérdidas considerables por el desarrollo de ciertas enfermedades contagiosas. Así, en todo "aprisco considerado en grande escala y situado por ejemplo en aquellas provincias del Mediodía en que la riqueza pecuaria es notable, debe haber además de la cuadra ó cuadras necesarias para alojamiento de los animales, otras dependencias que sirvan de enfermería y un número de corrales para que con comodidad puedan transportarse las reses atacadas de enfermedad. La situa- ción de estas enfermerías en general será al Norte, si bien que en algunos casos no convendrá esta situación porque las corrientes de aire arrastran miasmas hacia las cuadras sanas. PUERTAS.—VENTANAS.—Luz.—Las puertas,las ventanas, la luz y el suelo de los apriscos son detalles de la construcción que deben es- tudiarse con conocimiento de causa. Para la construcción de una puerta en un aprisco hay que atender á las necesidades propias del instinto del animal de cuya estabulación se trata; generalment11 eo,(> — 281 — del aprisco ó para ir al campo á tomar los pastos, ó para ir á abrevar- se, y en ambos casos las necesidades materiales de sus instintos les obligan á cierta precipitación que se advierte redoblada por la índole natural ó genialidad de esta clase de animales. La precipitación en la salida y un númeroconsiderable de los que estén estabulados pue- den producir pérdidas en la salud, en las carnes ó en la natura- leza de las lanas, cosa que es importante particularmente en las reses de la especie merina: por consiguiente, la construcción de las puertas ha de ser tal, que por sus dimensiones y detalles pre- sente solventados estos inconvenientes de pérdida; así es, que aun cuando se trate de la estabulación de reses de ganado menor, la latitud de las puertas será la misma que hemos fijado para las cuadras; pero tendremos en cuenta que la puerta de cierre dees- tos rompimientos, aparte de ser de carpintería de taller, estará dispuesta de modo que la hoja sea móvil en dirección de dentro á fuera, á cuyo efecto un gozne corrido de base circular determi- nará la construcción de estos rompimientos. Con esto evitaremos que la precipitación de los animales estabulados pueda producir las condiciones negativas antes dichas. La luz debe ser la mayor posible; sin embargo, la paridera que es una de las dependencias importantes del aprisco debe te- ner muy poca luz, el recogimiento de las reses cuando se en- cuentran amamantando, es una necesidad de sus instintos. En un gran conreo central, cuando se trata de un aprisco en gran escala, para que en los dias en que no sea posible que sal- gan al campo tengan esparcimiento y no se encuentren atobadas las reses estabuladas, el yacimiento es otra de las necesidades que deben ser satisfechas en la construcción de un aprisco. SUELO.—Hemos indicado a! principióla conveniencia de que los materiales empleados en la construcción del aprisco sean en lo po- sible impermeables; pero en el pavimento se hace mas patente esla necesidad porque es el lecho donde han de dormir las reses estabu- ladas. Si el pavimento no fuera impermeable se comprometería la salud de los animales por el reumatismo ó por lo menos se per- dería ó deterioraría la buena calidad de las lanas: así es, que en el suelo se empleará la arcilla si es posible y si no capas de be- tún ó asfalto natural; para que la humedad que se produzca sea conducida por las pendientes que ha de tener el suelo en el sen- tido longitudinal y transversal en las tajeas que, desaguando en el 36 — 282 — sentido longitudinal en las cuadras, conduzcan estas materias de infección á los depósitos esteriores que debe haber para los escre- mentos. COMEDERAS.—Otro de los detalles es la comedera, su altura so- bre el suelo no pasará de 40 á 50 centímetros, no deben estar separadas como en las cuadras ó establos sino que pueden y de- ben ser corridas porque la índole de mansuetud de estos animales estabulados así lo permite. El edificio puede construirse de albañilería ó de madera; ge- neralmente será mejor emplear la albañilería cuando las condi- ciones económicas no nos precisen á lo contrario, particularmente tratándose de la estabulación del ganado cabrío, porque los ins- tintos roedores de este comprometerían la construcción con la madera empleada en las comederas. Cuando, como sucede en el Norte de nuestra Península, las construcciones especialmente ru- rales tienen como pié forzado, como material para las mismas empleado, la madera, porque los bosques brindan al constructor de un modo tal, que se perjudicaria la economía empeñándose en usar de la albañilería; cuando se trate del ganado cabrío debe tenerse la precaución de usarla revestida de pinturas barnizadas, en términos de que el instinto del animal se aparte de la costum- bre que tienen esa clase de rumiantes. La sección transversal de las comederas debe ser trapecial irregular, al frente de la come- dera debe haber las regulas para el forraje seco ó verde, con el objeto de evitar que entregándose á sus movimientos instintivos den en tierra y mezclen con las defecciones la parte alimenticia que se les facilite desperdiciando así grandes cantidades. Los apriscos en fincas rurales de importancia cuyos trabajos agrícolas pueden garantizar la renta consiguiente al capital que representa pueden ser objeto de ornamentación particular; y al emplear esta palabra en esta ocasión no entendemos espresar el con- cepto de pureza ó delicadeza en los perfiles de molduras que no de- ben existiren ellos, ni riqueza de materiales que no deben emplear- se; pues la ornamentación para ser aceptable debe ser apropiada y para serlo debe estar en relación directa con el uso del edificio para el que se emplea. La ornamentación tiene su punto princi- pal de partida en el acierto de la elección de los materiales y en la labra de los mismos, en los casos en que deben conocerse las necesidades. En este sentido, los apriscos pueden sor objeto de la — 283 — ornamentación, según el sistema de construcción en unafincaque por su situación y por la forma del solar se haya previamente calculado; la situación que se le haya hecho tomar y las de- más condiciones de construcción que pueden venir á constituir un sistema armónico en que se haya implicado el género de las construcciones de una finca rural, para que esté en armonía el rendimiento final de ella con el capital que la misma y sus construcciones representan. Siempre que en los grandes predios rurales con conocimiento de causa se establece este sistema de construcción para satisfacer las necesidades propias de su con- reo, en ellas debe haber tal enlace que en el menor tiempo posi- ble se lleven á cabo todos los trabajos que determinan el general que exigen las condiciones de la finca; así es que hemos de consi- derar en los apriscos la estabulación perpetua ó continua y la periódica. Depende de las zonas del territorio en que se pueden considerar las diferentes construcciones rurales, que la estabula- ción sea del uno ó del otro de estos dos modos: en la zona del Me- diodía en que gran parte del año no se conocen bajas de tempe- ratura que imposibiliten las tareas del campo, los apriscos no tienen una razón de ser ten necesaria como en la zona del centro y esclusivamente en la del Norte. Sin embargo en la zona del Sur los cobertizos constituyendo amparos para el sesteo de los ga- nados serán otras tantas construcciones que deben estar convenien- temente dispuestas, especialmente en las cañadas; en la zona del Norte y en la Media, y particularmente en la parte occidentada de ella, ya son indispensables los apriscos, y con ellos deben satisfa- cerse todas las necesidades consiguientes á la estabulación y á la riqueza que los ganados estabulados representan cuando el conreo se rige por una acreditada administración.