LECCIÓN XXVI. Sumario. PERRERAS.—CONEJERAS.—GALLINEROS. PERRERAS.—De las dependencias que constituyen el conjunto de las construcciones indispensables para que el conreo de una finca rural esté en las condiciones que son de desear, no es la menos importante aquella que predispuesta para alejar conve- nientemente á los canes, sirve para que estos animales tengan sa- tisfechas sus necesidades instintivas; tanto en el caso de que sea limitado el número de estos animales, como en el de que sea con- siderable hasta el estremo de constituir trahilla para la caza, ó bien cuando constituida la finca en dehesa y siendo por consi- guiente apta para el apacentamiento de los ganados se necesita un número considerable de mastines. En cualquiera de los casos que sea necesaria la construcción de perreras deben cumplir con condiciones especiales por lo que respecta á la orientación, á las dimensiones, á la construc- ción y á los detalles de la misma circunstanciados relativamente al uso á que se destina la construcción. En general, toda perrera debe estar resguardada de las corrien- 39 — 302 — tes del Norte y de las humedades. Por este motivo la situación mas á propósito será orientándola construcción al Este ó al Sur, y cuando por circunstancias particulares esto no sea posible, al Poniente. Siempre que en nuestro clima se pueda hacer al Sur- este se encontrará en la mejor posición. Para conseguir que la perrera se halle garantida de las hu- medades será necesario que su piso se halle elevado respecto del terreno estcrior, de 60 á70 centímetros y que la construcción, si bien que económica, sea con materiales y con el espesor en las paredes, para resguardar á los animales de los efectos de las al- tas y bajas temperaturas en los meses estiales é invernales, puesto que la naturaleza del can le hace en cstremo sensible á los efec- tos de la temperatura. Si se trata del número limitado de perros que es necesario en una tinca rural de pequeña estension que no tenga pastos, y que por consiguiente ni sea posible en ella el apacentamiento de ga- nados, ni el supuesto de que pueda desarrollarse en la misma el ejercicio de la caza, la construcción de las perreras queda limita- da al establecimiento de cabanas que muchas veces son de madera, y pueden situarse en distintos parajes del csterior de la casa de labranza en el corral delantero, ó posterior, que casi siempre tie- ne aquella. Las dimensiones de esta cabana dependen de la clase de los perros, no siendo necesario que su altura esceda de un metro, su ancho de 60 á 90 centímetros y su longitud de 1 metro á 1-metro 50. El suelo de esta cabana deberá estar elevado res- pecto del terreno 30 ó 40 centímetros. Cuando en una finca hay apriscos donde se albergan los gana- dos, y también cuando teniendo en su estension una parte de monte poblado de caza mayor, se concibe que por su importancia y por su naturaleza sea apta para el ejercicio de la caza; y por consiguiente se vea necesario el uso de los perros en trahilla y couveniente el cuidado de dichos animales; tanto por lo que res- pecta á reservarlos de las enfermedades de que comunmente son atacados, como también del cuidado de la conservación de las castas y de la renovación por medio de las crias; entonces es cuando propiamente tiene lugar la necesidad de la construcción de las perreras; y puede asegurarse que no hay finca rural de la importancia, que bajo el doble punto de vista espuesto pueda con- siderarse, sin que en el número de las construcciones para ella — 303 — necesarias deba dejar de considerarse la de que nos ocupamos. Si se trata de los perros acompañantes de los distintos gana- dos, que son casi siempre de la clase de los mastines, debe te- nerse en cuenta que la perrera orientada del modo que dejamos espuesto deberá tener una estension consiguiente al número de los mismos, aumentada con previsión para la época de las crias; y como cada uno de dichos animales necesita por sus movimien- tos instintivos y por su grandor, en las horas del descanso, que son en las que se alberga en la perrera, 90 centímetros de latitud y 1 metro 50 de profundidad, en el rectángulo que debe consti- tuir su cabana con estas medidas tendremos el dato para deter- minar la estension que según el número de animales.deba darse al solar de la perrera. La altura de este, cuando como en este caso sucede, determina ya la construcción de un pequeño edificio, debe ser de 2 metros á i metros SO. Cuando se trate de dicha construcción dispuesta para una tra- hilla numerosa, el solar que ocupe deberá considerarse interior- mente circuido de una banqueta de 1 metro de latitud y con un paso intermedio del ancho de 2 metros, viniendo asi á quedar de- terminada la estension del espresado solar por el producto del número de perros multiplicado por cuatro; y multiplicado el re- sultado por 80 centésimas. La construcción deberá hacerse em- pleando materiales que no sean higrométricos dando á los muros no solo el espesor necesario para la solidez, sino también el que según la localidad exijan las condiciones de las temperaturas es- tremas para que no se hagan sensibles en el interior los estre- mos frios y calores. Deberá estar la dependencia de que se trata á distancia no menos de un hectómetro del edificio principal de habitación. La división interior del solar se hará de modo que cada perro se halle separado de los demás y que las hembras tengan también departamentos separados para la época de las crias. El suelo que como hemos dicho debe estar elevado respecto del terreno esterior de 40 á 60 centímetros, habrá de ser pavi- mentado y con inclinación para que tengan fácil é inmediata sa- lida los orines. Las ventanas serán de pequeñas dimensiones apasionadas y dispuestas de modo que pueda establecerse á vo- luntad una ventilación rápida. Las puertas no deberán eseeder de 80 centímetros por 1 metro 80. Siendo la perrera en las condiciones que suponemos una de- — 304 — pendencia importante de la finca, deberá tener un trozo de terre- no inedificado en forma de corral en el que iustintivamante sa- tisfagan sus necesidades corporales los animales de que se trata. También es circunstancia indispensable conducir al espresado corral conveniente cantidad de agua para que constantemente la tengan á su disposición parala bebida; y en los casos en que hu- biese abundancia de aguas, seria muy conveniente establecer en la zona central del corral un estanque sin barbacana para que á voluntad pudieran bañarse los animales de que se trata. Siempre que la importancia de la perrera sea considerable por ser numerosa la trahilla y por las castas de los perros, será con- veniente que en el interior el techo esté constituido por una bóveda que para satisfacer á la economía se hará tabicada, enluciendo su intradós, así como los paramentos interiores de las paredes. Para que el animal no se apercibe de su encierro se hace ne- cesario que haya troneras que faciliten la entrada y salida de la perrera al corral y para que la limpieza esté garantida será con- veniente que cuando dispongamos en la finca de que se trata de agua suflciente, se conduzca esta de modo que pueda saltarse uno ó mas grifos para establecer una corriente con presión, que lave y barra el suelo de la perrera desaguando de modo que inmediata- mente salga fuera de esta dependencia. CONEJERAS.^—En las fincas rurales puede favorecerse el creci- miento y desarrollo de ciertos animales domésticos, ya^sea en terrenos limitados ó ya proporcionándoles la vida salvaje propia de les instintos de muchos de ellos. Dependerá la elección de uno ú otro de estos sistemas de la índole de los animales , según sus distintas clases, y de las circunstancias de la finca considerando en ella su estension, su accidentacion topográfica y las produc- ciones que en la misma se obtengan ya como consecuencia del cultivo ó ya como resultado de la espontaneidad del terreno. Uno de los animales domésticos que puede proporcionar ren- dimientos en una finca rural es el conejo; y como la disposición que se dé á la dependencia en donde se le considere encerrado influye desde luego en que el rendimiento sea mayor ó menor, importa considerar las condiciones que la espresada dependencia debe reunir.- Esas condiciones dependen del sistema á que se quiera sujetar el mantenimiento del animal de que se trata. En unos casos conviene-que la conejera se establezca en los corrales — 305 — de las fincas: en otros con la naturaleza del suelo de estas mis- mas tincas, la esension de ellas y su accidentacion topográfica, son circunstancias á propósito para el establecimiento de sotos y sotillos, donde en pocos años puede obtenerse abundante y sabro- sa caza con poco gasto; todo lo cual hace que la finca rural au- mente de condiciones de apreciabilidad. Cuando la conejera ha de estar en los corrales de las fincas se situará siempre de modo que se halle orientada al Levante ó Me- diodía. Su estension deberá calcularse á razón de 1 metro cua- drado por cada par, pues que el aumento del número de estos animales es siempre considerable. El instinto del animal de que se trata determina la índole de la construcción para él necesaria. El suelo debe ser naturalmente duro y compacto, siendo necesa- rio pavimentarlo cuando no reúna aquellas circunstancias. Debe tener una ligera inclinación para dar salida á los orines que se producen en abundancia conduciéndolos de modo que se reúnan en pozillos establecidos siempre que sea posible á la parte esterior del corral, y reservándolos para obtener un abono que es suma- mente apreciable. En el contorno del corral se establecerán las ma- drigueras que no deben ser corridas y sí con interrupciones inter- nas, al objeto de facilitar el anidamiento de las hembras: esas madri- gueras deben estar en la misma rasante del suelo del corral, y este cuando el número de las parejas sea considerable debe ha- llarse á distancia de toda construcción para habitación de perso- nas al objeto de evitar la molestia que causan las emanaciones de la conejera. Esta puede también establecerse en una dependencia cubierta y con jaulas suspendidas sobre pies derechos constitui- das en su piso y casas por alambreras encerrando cada pareja en una de estas jaulas y aprovechando así la grande acción de la fuerza prolífica de estos animales, siempre que se quiera estable- cer en una finca la industria de la cria de conejos para la espen- dicion en el mercado. Tanto en el caso del primero, como del segundo sistema de co- nejeras cerradas de que acabamos de hablar, deberá disponerse de la necesaria cantidad de agua para establecer un pequeño abrevadero rasante con el terreno en el corral y también para dar salida conveniente por el suelo de la conejera en el segundo sis- tema, para faeüitar la limpieza á cuyo efecto el espresado suelo deberá estar ligeramente inclinado en dirección á pequeñas re- — 306 — güeras que recojan los orines inmediatamente que se producen y el agua inmediatamente después de establecido el lavado. Cuando hay una parte de monte bajo, pero con producciones herbáceas espontáneas, puede establecerse la conejera libre en soto ó sotillo, según que sea mas ó menos considerable la estcn- sion de la parte montañosa, la cual deberá ser constituida para el efecto, ó de terrenos un tanto francos y bastante quebrados, pa- ra que con facilidad encuentre madriguera el animal en su vida salvaje; y pueda así facilitarse por las crias el aumento del nú- mero; ó si es terreno pedreguero y de pocas quebradas será pre- ciso facilitar los anidamientos por horadaciones hechas por la mano del hombre. GALLINEROS.—Las construcciones dispuestas para las aves deben ser consideradas con distinción relativamente á la índole de las mismas; y puesto que las hay de vuelo rastrero, de vuelo seguido, y por elevación y acuática necesariamente para cada una de estas clases cuyas necesidades instintivas son diferentes, será necesario un distinto orden de construcciones. No obstante ciertas condicio- nes son generales en las dependencias de que se trata, pues que cualquiera que sea la clase que se considere de aves, siempre es necesario hacer que los locales por ellas ocupadas se hallen en cuanto mas sea posible, soleados y aerificados. En efecto, sabemos que todas las aves despiertan antes de apuntar el dia, necesitan espansion y por consiguente encuentran contrariados sus instintos si se les precisa á estar continuamente en habitaciones cerradas por paredes. A pesar de lo dicho no debe desatenderse que las aves, como todos los animales, necesitan diariamente reposar á cubierto du- rante las horas que se entregan al sueño; y periódicamente des- empeñar, también á cubierto, las funciones consiguientes á las crias de sus hijuelos. Apuntadas las causas, es fácil deducir los efectos; y estos en el caso de que nos ocupamos por lo que respecta á la construcción, consisten en que la orientación siempre debe ser al Este ó al Sur en absoluto, y que la misma construcción debe constar siempre de una parte completamente descubierta y otra que constituya cerramiento propiamente dicho. Cada una de estas dos partes habrá de sujetarse en el detalle y en sus dimensiones, á la índole de las distintas aves que pueden suponerse, por 'lo que respecta » — 307 — al grandor de ellas, y por lo que tiene relación con las que pue- den llamarse sus costumbres instintivas. En nuestras tincas rurales los casos en que se necesitan las construcciones de que nos ocupamos son generalmente cuando se establece la cria de gallinas dando lugar á las pollerías, y tam- bién aun que en menor número de casos, las paverías y las dis- puestas para la cria de ánades y patos, así como también los pa- lomares. En los gallineros la estension de ellos debe calcularse á razón de dos metros cuadrados por cada docena, determinando al mis- mo tiempo doble superficie para la parte descubierta ó corral que deben tener ásu disposición. En la parte cubierta cuya altura no deberá esceder de 2 metros 50 á 3 metros y cuya techumbre de- berá ser constituida por tejado, se situarán los nidos que deben estar sobre el suelo; teniendo en posición oblicua respecto de los paramentos interiores de los muros unas graderías de madera, para facilitar la posición preferida por las aves durante las horas del sueño. Los paramentos de los muros deben ser revocados y blanqueados con cal para dificultar el ataque contra las aves de ciertos insectos. El suelo debe ser elevado 40 ó 50 centímetros respecto del terreno esterior, y toda la parte cubierta de la cons- trucción debe estar garantida de las humedades, no solo en los gallineros, si que también en todos los cerramientos para cual- quiera clase de aves, inclusas las acuáticas. Las puertas y las ventanas en los gallineros deben ser las pri- meras de 0'80 por 2 metros y las segundas apaisadas de 0'50 por 0'40 y en disposición tal que produzcan ventilación ysoleamien- to, que es muy necesario para que la higiene quede favorecida especialmente para los hijuelos. Deben situarse convenientemente las comederas y los bebederos, al objeto de que no se desperdicien los alimentos que se suminis- tran ni se empuerque el agua la que siempre que sea posible será corriente. En algunas ocasiones hay que disponer las pollerías ó galline- ros en disposición de que ciertas aves como los pavos, áuades y patos engorden de un modo notable, estableciendo ía imposi- bilidad de que hagan ejercicio y por consiguiente construyendo una especie de nido, contiguo al cual haya una comedera y un be- bedero para que el animal se alimente casi sin moverse; y dispo- — 308 — niendo el suelo con rejilla para la estraccion de las materias fe- cales; facilitando así la limpieza ó imposibilitando las humedades; sistema debido á la gastronomía inglesa y á una importación francesa. Guando se trate del establecimiento de paverías, se calculará el solar que han de ocupar á razón de metro y medio cuadrado por cada cuatro aves. Para los ánades, patos, y demás aves acuáticas, se establecerán las construcciones en la contigüidad de las corrientes de agua ó en el centro de los lazos que sirven para dar carácter á las fincas ru- rales de recreo y ostentación, lo mismo que para los cisnes, deter- minando cabanas con formas á propósito para la ornamentación rural, en estos casos necesaria; empleando materiales malos con- ductores de la humedad, y determinando la estension á razón de 1 metro cuadrado por cada 8 ánades; dos metros cuadrados por cada 12 patos; y 1 metro cuadrado por cada par de cisnes. Los palomares cuando son para un número considerable de esa clase de aves, deben alzarse sobre torres de forma cilindrica, ais- lados y á distancia de las construcciones de habitación para per- sonas, poniendo sus nidos á una altura que no sea menor de 8 metros y alisando el paramento esterior para evitar que asciendan los animales que atacan á las crias, cuidando también de que los espresados palomares se hallen á la inmediación de aquellos pa- rajes donde no falte agua. En las fincas de recreo ó en las pose- siones campestres donde los palomos buscan su alimentación en- tregados á la vida silvestre, pero suponiendo que estas posesiones sean de cierta importancia, la construcción de que se trata no solo será utilitaria por los rendimientos que produzcan las crias, si que también podrá ser motivo de decoración para la finca; y en este sentido deben estudiarse sus masas de un modo detenido.