LECCIÓN XXVIII, Sumario. ALMACENES DE GRANOS.—SILOS CORRIDOS. ALMACENES DE GRANOS.—Debemos ocuparnos délas construccio- nes destinadas para el almacenamiento de granos en grandes canti- dades por largo tiempo. Para fijar fundamentalmente las condicio- nesde estas construcciones, no olvidaremos que son tres las causas nocivas que pueden atacar la integridad de los granos en canti- dad y calidad: la luz, el calor y la humedad. El calor coope- ra ávidamente á la descomposición, la luz activa, los efectos del calor, y la humedad sirve como agente disolvente para el mismo fin. El resultado final de estas tres concausas es una pér- dida que puede ser total de los granos almacenados. Por este motivo toda construcción destinada para almacenamien- to de granos debe tener en el interior una temperatura cons- tante para que se imposibiliten los efectos de los cambios atmos- féricos; debe estar separada y á conveniente distancia de toda habitación, y especialmente de las dependencias destinadas para los animales domésticos necesarios al conreo, para que sus mias- mas no alteren las condiciones de ella. — 318 — Se deduce de estas consideraciones que los almacenes de gra- nos deben siempre tener lugar en construcciones aisladas; la si- tuación mas conveniente es la del Norte. Cuando un sistema de construcciones rurales ha de servir para la esplotacion de gran- des fincas, el constructor ha de estudiar el conjunto de los mis- mas, de modo que haya solución de continuidad: en este caso no solo le daremos la orientación que hemos significado para el al- macén, si que también estudiaremos para el mismo con toda deten- ción la disposición que deberá tener relativamente á las demás dependencias. Deberá huirse en este caso de que se halle incrus- tada la de que se trata, en el conjunto de las demás, y con ella de- berá terminar la línea de las construcciones cumpliendo necesa- riamente con la condición de la orientación asignada; y su posi- ción será al estremo de las de que forme parte. En cuanto al detalle, tendremos en cuenta el suelo, la cubier- ta, las paredes ó muros que circunvalan y sierran el terreno; los materiales, la altura y la conveniente posición, forma y dimen- siones de los rompimientos que mas convengan para los almacenes. En general tendrán su suelo elevado respecto de la rasante del terreno circunvecino, y cuando constituyan edificios aislados se- rá conveniente que á la altura de tres ó cuatro metros del suelo se construyan bóvedas dispuestas para soportar el peso de los granos almacenados; y si por condiciones económicas ó por otras que deben tenerse en cuenta nos es imposible llevar á cabo la construcción de este modo, será indispensable hacer que el suelo esté elevado respecto del plan terreno, siquiera sea por terraplén; siempre en disposición de que los últimos tres ó cuatro centíme- tros hacia la cresta sean de arcilla, la que recibiendo inmediata- mente el pavimento de tierra cocida, se encuentre en condiciones garantidas de sequedad. Si el almacén forma parte de las construcciones rurales de una esplotacion en grande escala, y si se encuentra incrustado en las mismas, además de sujetarla en condiciones de posición á lo antes indicado, nunca será conveniente situar estos almacenes á la parte superior de las dependencias para la satisfacción de las necesidades propias de la economía animal, siquiera sean pura- mente habitaciones de personas. Tratándose de almacenes para la guarda de granos en cantidad considerable, de distintas especies, y por mucho tiempo, por estos — 319 — tres motivos será indispensable llevar hasta la mas nimia pulcri- tud la satisfacción de las exigencias propias de la que puede lla- marse higiene de los frutos agrícolas. Los muros que determinan los cerramientos de estas dependen- cias, ya formen parte de las construcciones rurales ó determinen la existencia de edificios únicos, siempre deberán tener un espe- sor mayor de aquel que corresponde á la fatiga que han de sopor- tar; pues así la atmósfera interior será insensible á los cambios y modificaciones de temperatura. Por consiguiente muros que ten- gan no solo el espesor, si que también el material empleado esco- gido parala construcción, serán objeto de especial estudio. Debe- rán ser lo menos higrométricos posible, así con los objetos aptos pa- ra la construcción procedentes de la arcilla cocida y al mismo tiem- po con el empleo de los ladrillos huecos se conseguirá la resolución del caso del modo mas apetecible. Estas condiciones de pulcritud solo se aplicarán en aquellos casos en que la esplotacion de los granos, por su cantidad y calidad, representando capitales im- portantes, necesite también que sea importante el que se imponga en la construcción de almacén. Los suelos podrán ser de madera en las comarcas en que se dé con abundancia y economía, especialmente en el Norte; pero te- niendo en cuenta que no todas las maderas son aptas para cons- tituir los plafones, se buscará la que por su buena calidad y por la gran cantidad de tiempo tanscurrido desde su tala, esté garan- tida de toda descomposición. Deberáse también huir de toda ma- dera que necesite como medio adyutriz para su conservación, cualquier revestimiento de pintura. Se emplearán como entrama- dos horizontales las maderas no dispuestas por sí mismas para el inmenso peso que han de soportar en los grandes almacenes, sino que soportarán con pies derechos por el interior la presión vertical necesaria para la estabilidad del granero. Pero atendien- do á que la madera es material apto para multiplicar los efectos negativos en todo siniestro por incendio, y atendiendo á que la construcción para la cubierta que se encuentre quebrantada las lluvias la pueden alterar, solo será recomendable la madera en la zona del Norte por economía y no para obtener las condiciones originariamente necesarias en los almacenes de granos. En los suelos es conveniente y hasta necesario dejar escotillo- nes ó estensos trigueros por donde pueda descargarse el almacén 320 — de las cantidades parciales necesarias para el comercio, para el consumo ó para las transacciones en general. Los rompimientos de los muros pueden ser considerados con objeto de facilitar la ventilación, y con la doble mira de que esto se haga en condiciones á propósito, y nunca dejando paso libre y espedito á la luz directa, que como hemos dicho es otro de los enemigos de los buenos efectos del almacenamiento de granos. Así los rompimientos deberán ser en la situación Sur ó Norte y nunca en la Este ú Oeste; practicados á la parte inferior ó próxi- mo al suelo del almacén al objeto de que, situados en la direc- ción Norte ó Sur, den paso á las corrientes de aire y puedan bar- rer rastreramente los miasmas ó pequeñas cantidades de gases que pudieran producirse, cuando por causas fortuitas viniera un aumento de temperatura en los granos, que seria el precursor de su pérdida total ó parcial. Las dimensiones de estas aberturas serán de 40 á 60 centíme- tros de latitud por unos 80 centímetros á un metro de altura, no deben calar todo el espesor de los muros, deben tener su mocheta hacia la parte interior determinando su alféizar en el esterior; en los resaltos de la mocheta debe haber la regula para no dar paso á las aves granívoras. Las lucernas se proscribirán por mas que por una falsa inteligencia sean empleadas en casi todo el Medio- día de España, pues sirven para dar paso á la luz zenital y espe- cialmente en aquella situación cálida determina aumento de tem- peratura en el aire interior y predispone la materia almacenada á una descomposición y consiguiente merma. Como rompimientos también tenemos las puertas. Debe escati- marse su número por grande que sea el almacén; sin embargo como las crugías del mismo podrán determinar verdaderas na- ves, la comodidad para la carga y descarga exigirá en ocasiones que haya mas de una puerta y entonces será conveniente un nú- mero de ellas situadas en los muros contrapuestos. Siempre las puertas se abrirán hacia el Oeste ó hacia el Este, para que la carga y descarga pueda efectuarse en cualquiera de estas dos d i - recciones y para que las corrientes de aire que determínenla ventilación no queden interrumpidas, sino que en el acto de la carga del almacén el objeto almacenado reciba el efecto de las corrientes por la ventilación. Las puertas no deben tener mas allá de 1 metro á 1 metro 20 de latitud por 2'40 á 2'60 de altu- — 321 — ra, debiendo estar arregladas con todas las condiciones de segu- ridad, para que en el almacén no sea fácil sean quebrantadas las cerraduras. Además de la ventilación por los rompimientos del Norte antes indicados, debe haber una ventilación indirecta que determinará la renovación del aire necesario en estas dependencias. Esta ventila- ción se hace con éxito aplicando á las cubiertas de los almacenes las ventosas en disposición de que por cada seis metros cuadrados de superficie cubierta se tenga una ventosa próximamente central á la superficie de los espresados seis metros, para establecer un sistema radial horizontal de corrientes de aire, que tomando del eje de estas ventosas un movimiento ascensional determine el bar- rido rastrero horizontal y la elevación de los miasmas ó gases que pudieran desprenderse, cuando en la materia almacenada hubie- ra lo que podemos llamar conatos de descomposición. Para determinar la dimensión en superficie ó solar de un al- macén, debemos saber cómo se almacenan los granos y cuál es su peso en cantidad determinada, y la que ocupa la unidad de medi- da, es decir qué altura deben tener las capas ó terraplenes de granos en los almacenes, para que, garantida su conservación, ocupe la unidad lineal de medida. Si por unidad tomamos el metro cuadrado y consideramos en general á los granos, y particular- mente al trigo, que tiene mayor peso específico, tenemos, que cuando es almacenado inmediatamente después de recolectado, de- be disponerse en capas cuya altura máxima tenga 0'50 metros, que en este caso cada cinco hectolitros ocupa una superficie de 1 metro cuadrado, y comotomandoel término medio del peso del trigo que es á razón de 75 kilogramos por hectolitro, resulta que para los cinco hectolitros tendremos 375 kilogramos. Por manera que la resistencia del suelo debe en consecuencia de este peso, mas la carga accidental por el choque en el caer y por los esfuer- zos necesarios siempre que se esté trabajando sobre el suelo por causa del transporte. Cuando ha pasado cierto tiempo después