SUÍ; LECCIÓN XXXIII. Sumario. DESTILADORES.—FECULERÍAS.—LAVADEROS. DESTILADORES.—En las fincas rurales, además de las dependen- cias para la habitación de personas, para estabulación de animales domésticos, para almacenar y conservar los frutos, debe haber también otras para las necesidades de la manipulación que se es- tablece sobre determinados productos de la agricultura, conside- rados como primeras materias de la industria rural. Generalmen- te estas industrias, cuando s& han de desarrollar en grande es- cala, tienen sus dependencias- formando un grupo que aun cuan- do enlazado ó en comunicación directa, fácil, cómoda, con el resto de las habitaciones, no obstante hay entre unas y otras un desluna- do ó interrupción tanto para garantir de las malas condiciones rela- tivas á la salubridad á las demás habitaciones, respecto de las in- dustriales, cuanto porque las faenas que se desarrollan en cada una de las dependencias del edificio tengan lugar sin que las unas interumpan, modifiquen ó molesten el curso de las otras. Los destilatorios son las dependencias donde se han de desarro- llar las faenas que pueden tener lugar enfincasde grande esplota- — 3o6 — cion, en que haya grandes cantidades y distintas calidades de frutos. Esas faenas consisten en obtener los jugos, ya por depura- ción de los caldos, ya por el resultado de la maceracion de deter- minados frutos ó frutas, ó el de la descomposición de otros pro- ductos posteriormente sometidos á la presión. De cualquier modo siempre en las faenas industriales á propósito para la destilación se desarrollan gases; entre ellos, el ácido carbónico, que por sus condiciones mefíticas respecto á la economía animal es necesario tomarlas en cuenta para que la construcción cumpla con las con- diciones á propósito á fin de que la conservación de la vida de los operarios, que es lo primero que debemos asegurar, quede ga- rantida. Todo destilatorio debe tener por lo menos tres piezas ó habita- ciones; una en donde tenga lugar la maceracion, otra para el pren- sado y otra en donde se recolecta el fruto del trabajo industrial. En la primera dependencia debe establecerse con forma, posición y dimensiones á propósito para que la cantidad de primeras ma- terias que hayan de determinar el trabajo industrial pueda alma- cenarse provisionalmente, respecto del resto de la estension de la dependencia, en la que en uno de sus ángulos (que será en lo po- sible en el Norte) haya un horno ó por lo menos una comunica- ción con el horno establecido en otro paraje determinando la po- sición de una estufa que produzca los efectos de un sequero, por medio del aire caliente en la dependencia adjunta á la en que se recolecten y desequen los frutos. Cuando los destilatorios tie- nen por primeras materias sustancias sólidas, se debe establecer un'segundo sequero, no ya por estufas ni por aire caliente, sí que por corrientes de aire seco, á cuyo efecto los rompimientos de uno de los muros, lejos de constituir ventanas y balcones, deben ser una continua perforación, por tantael paramento de los muros no puede estar constituido do otro modo sino por pilares aislados constituyendo un intercolumnio ó una serie de arcos que en parte han de quedar ciegos por medio de la posición que se haga ad- quirir á los ladrillos ó materiales de construcción que se em- pleen, en términos de que produzcan un enrejado de celosías. Siempre la ventilación en estas dependencias debe procurarse que no sea solo horizontal por corrientes que ingresando por el rompimiento de un muro vayan á salir por el del muro contra- puesto, sí que también se han de establecer corrientes de aire en — 357 — el sentido ascensional, lo cual puede tener lugar por medio de las ventosas ó chimeneas, ó armaduras quebradas en los tejados quu constituyen las cubiertas de la dependencia, con preferencia * los terrados. Los materiales que se emplean en los destiladeros deben ser lo menos absorbentes que sea posible, proscribiendo en general toda clase de maderas, las piedras heladizas, las porosas y también las yesosas, puesto que formando gran parte de la masa de esta el sul- fato, él, con la afinidad que tiene con la humedad, determinaria una descomposición en las primeras materias del destilatorio y vendrían originariamente á perjudicar el fruto del trabajo indus- trial. Los suelos deben estar en posición inclinada hacia el centro de la nave que determine las dependencias. En el sentido longitudi- nal de este centro debe establecerse una tajea que recogiendo las aguas, y en general los residuos de la destilación, pueda condu- cirlos á los pozos ó depósitos en que se obtiene con facilidad la putrefacción de aquellos residuos, procurándose así abonos para las tierras. Estas dependencias deben estar adjuntas pero con interrupción respecto de las demás que constituyen la construcción industrial central del conreo de una gran finca. La situación de la construcción de que se trata respecto al agol- pamiento de las demás, debe siempre estar en contraposición á aquella de donde vienen constantemente corrientes de aire, parti- cularmente en el estío, cuyos aires secos puestos en contacto con cualquier material sólido ó líquido que tenga alguna cantidad de humedad, producen desecación que saturan de aquellas, pudien- do producir males en las habitaciones destinadas para las perso- nas ó en las dependencias de estabulación causando alteración en la economía animal de los domésticos. FECIÍLERÍAS.—Las feculerías son otras dependencias en que se desarrolla un trabajo industrial para alterar determinadas mate- rias sólidas, estrayendo de ellas la parte mas importante que res- pecto de los cereales y de los frutos tuberculosos toma el nombre de fécula. Por la maceracion á que se esponen las primeras ma- terias y por el desprendimiento de gases incómodos, cuando no nocivos para la economía animal, desde luego respecto á posición con relación á las demás dependencias en donde se han de satisfa- — 358 — cer las necesidades de dicha economía deben estar en las mismas condiciones que los destilatorios. Las dependencias á propósito para que una feculería esté en buenas condiciones son consiguien- tes á la estension en que se haya de desarrollar esta industria: ge^ neralmente en fincas rurales de estension regular cuyos terrenos producen frutos tuberculosos, el trabajo industrial para obtener la fécula se desarrolla hasta en las casas de labranza mas pobres. En este caso en la misma planta baja, en la inmediación del cor- ral ó sino en la parte deslunada se establece la maceracion y la emolicion después para la estraccion de la fécula; pero nosotros no hemos de tratar precisamente del aprovechamiento de alguna de las dependencias de la planta baja en una finca rural de pe- queña estension, porque los inconvenientes de la estraccion son en pequeña escala. Hemos de considerar la feculería en fincas de grande estension, cuyos productos en gran parte son á propósito para el desarrollo y establecimiento de esta industria, constituyendo parte integran- te de la renta de una finca. La feculería en este caso debe tener también tres dependencias, una para el almacenamiento de frutos recolectados, otra para la desecación, maceracion y prensado, y otra para almacenamiento de las féculas en condiciones á propó- sito para conservarlas hasta la época oportuna de su espendicion en el mercado, adquiriendo mayor valor'para el producto indus- trial y por consiguiente mas renta para la finca. En la dependencia para almacenamiento de la primera materia debemos evitar las humedades y la impresión directa de los rayos solares: sus rompimientos deberán ser pocos en número y en tal situación, que si hay ingreso de los rayos solares sea en dirección oblicua y determinando, la entrada del lumínico por la parte su- perior de los muros y no por rompimientos en la parte inferior ó próxima al suelo. Cuando los materiales que se empleen no sean de nuestra satisfacción, bajo el punto de vista de su higrometría, será necesario que el almacenamiento no se haga inmediatamente en el suelo y sí en lejas, tendeles ó zarzos que deben estar suspen- didos de la bóveda ó vigas que forman el techo, ó sobre tornapuntas que reciban tablas en los paramentos interioresde los muros, á cuyo efecto se deduce que la altura de esta habitación, y las dimensio- nes de su solar rectangular deben ser siempre en consecuencia de la cantidad de la primera materia y de las necesidades de posi- — 359 — C O respecto á su almacenamiento; en unas ocasiones bastará LU una exigua altura por cuando el almacenamiento se podrá hacer sobre el suelo de la habitación y por consiguiente no hay que aprovechar la altura de la misma; mientras que en otras el solar podrá ser pequeño y la altura considerable para que el almacena- miento por lejas ó tendeles pueda efectuarse respecto á la canti- dad de materias. Siempre por cada 100 kilogramos de primera materia para la estraccion de la fécula se calculan 6 metros cua- drados. La dependencia para la maceracion, desecación y prensado y eu general todas las operaciones que desarrollan este trabajo in- dustrial debe estar adjunta á la del almacenamiento; pero inter- poniéndose entre ellas una dependencia á propósito para que los miasmas ácidos y vapores desarrollados en el trabajo industrial, no puedan comunicarse con el almacenamiento para no alterar las condiciones de la primera materia. Incomunicación debe haber también entre esta última depen- dencia y aquella que debe estar adjunta, pero con interposición de otra á donde se haya de almacenar la fécula. Advirtiendo que para estas tres habitaciones es indispensable que en ellas se ha- llen garantidos todos los detalles de su construcción respecto de la humedad, del calórico producido por el horno que debe haber en toda feculería, y de las altas temperaturas que se han de tener en el Mediodía, especialmente en los meses estiales. Los materiales á propósito son todos los de la albañilería, es- ceptuando aquellos que se emplean prácticamente en el Mediodía de España, usando en vez de los morteros los yesos, que aunque carbonatados, siempre tienen gran cantidad de sulfato, el cual, te- niendo mucha afinidad con la humedad, es por consiguiente su conductor al interior y determina un principio de descomposición para los frutos tuberculosos ó para la misma fécula. Esta puede obtenerse también de determinados productos gra- míneos, y las operaciones industriales para su obtención son las mismas que para los frutos tuberculosos, por consiguiente las necesidades de la construcción son las mismas, y siempre deben tener lugar en la planta baja, pero elevadas respecto de la ra- sante ó rasantes generales del terreno en la parte esterior de la construcción. Si se hiciera un subterráneo ó semisubterráneo, desde luego la planta baja de él estaría en las condiciones mas á — 360 — propósito para garantir el fruto oontra todos los elementos nega- tivos que sean de temer, y al mismo tiempo la parte subterránea se podria aprovechar para almacenamiento de los caldos , cuya conservación está mas garantida en los subterráneos en donde los cambios de temperatura sou poco sensibles, especialmente cuando están cubiertos por bóvedas y el lumínico entra de una manera velada y no en dirección del Este ni del Sur. Cualquiera de los destilatorios ó feculerías puede ser un mo- tivo de espresion gráfica y que no puede admitir dudas respecto á la que puede llamarse fisonomía del conjunto de las construc- ciones que se alzan en una finca, ya diseminadas, ya aglobadas, determinando el proceder del conreo á partir del centro de la fin- ca hasta sus límites. Nótese que decimos motivo para determinar la fisonomía y carácter, y no decimos motivo de ornamentación, porque esta, propiamente dicha, no tiene lugar en general en las construcciones rurales, si bien que como espresion completa y por consiguientefilosóficaque se da á las necesidades por cada una de las construcciones, el detalle de las mismas pudiera desde luego llamarse con propiedad uno de los elementos de la ornamentación de las construcciones de que se trata , si bien que los calificare- mos de elementos fisionómicos de las mismas. LAVADEROS.—En las fincas rurales distantes de poblado y cuya estension demanda al mismo tiempo que considerables trabajos de industria, el empleo de un personal numeroso, se necesita que sus dependencias puedan garantir la comodidad que se obtiene por la limpieza en los objetos de la industria, en los detalles ó depen- dencias del edificio, en las ropas de los individuos, hasta en los detalles que parecen mas ínfimos en la estabulación. Es por con- siguiente necesaria en toda finca rural de grande estension que existan lavaderos. Estos no pueden tener lugar sin disponer del agua á propósito para todas las faenas de un lavadero. Este tiene la dependencia en donde se ha de establecer la lexi- vacion por coladas ó por someter las ropas sucias á la ebullición ó bien por la aplicación del vapor. Someter las ropas sucias á la ebu- llición ó el aplicar el vapor, únicamente se hace en la« blanquerías propiamente dichas y en los lavaderos de las grandes poblaciones, montados como establecimientos industriales de primer orden para satisfacer necesidades multiplicadas, ó en algunos casos en fincas de importancia, para cuyo conreo es consiguiente á un — 361 — personal estudiadamente empleado, y á la firme voluntad que tie- nen los agricultores que , dedicados al estudio y á la estraccion del mayor interés posible, desde luego hacen de sus fincas em- porios y muestras perfectas de la aplicación de los principios de la agricultura. En nuestro país estamos distantes de esto, mien- tras que en las fincas rurales de Inglaterra se satisfacen todas las necesidades, y puede decirse que en cada dependencia de las construcciones rurales de estas mismas fincas se establece un verdadero edificio industrial, no para satisfacer al orgullo, al ca- pricho, y sí á la inteligencia convenientemente ilustrada, y obran- do en su consecuencia cualquiera que sea el proceder que se em- plee para preparar las ropas al blanqueo, á la limpieza, ello es que se necesita una dependencia donde tenga lugar la lexivacion, después otra para el jabonado, otra para los pasos de agua, y úl- timamente los tendederos para secar la ropa. Por consiguiente todo lavadero siendo un conjunto de dependencias industriales en donde se han de desprender vapores y grandes cantidades de humedad, debe hallarse completamente separado de la parte des- tinada para la habitación de personas, para la estabulación de animales y desarrollo de todo trabajo industrial. Por esto los la- vaderos en las fincas rurales suelen constituir construcciones ais- ladas y á distancia de todas las demás ; y cuando han de estar incluidas dentro de las grandes cercas de la parte construida de- ben hallarse á la parte de orientación contrapuesta en que estén situadas las demás construcciones, dentro del gran corral que constituye el centro de donde parten los aperos y los animales domésticos, ó las yuntas cuando diaria ó periódicamente van al trabajo. En este caso los lavaderos estarán debajo de los porches que deben en parte circunvalar estos corrales, y la primera de- pendencia ó almacén de la ropa sucia debe estar en el Norte ó en el Oeste, nunca en el Sur ni en el Este; y cuando en esta direc- ción hayan de estar las piezas de que se trata, porque circunstan- cias superiores á ello nos obliguen, debe entenderse que á la parte delantera de las mismas debe haber porches de otra cual- quiera construcción destinada para otro objeto , en general para leñeras, á fin de que las ropas no reciban directamente la impre- sión del aire proviniente del Este y del Sur. Inmediatamente al lado de estos depósitos de ropa debe haber la habitación donde se establezca la oxidación, sea cualquiera el método empleado: 46 — 362 — aquí debe haber la anchura bastante para renovar el aire conti- nuamente en gran cantidad; estableciéndose al mismo tiempo que la salida del humo por la chimenea, el aprovechamiento del canon para que la renovación del aire tenga lugar de una mane- ra completa, ayudándose así el sistema de ventilación por rompi- mientos en los muros. Al lado de esta habitación debe haber los lagos, depósitos ó balsas de agua, estableciéndose un orificio de salida que dé eva- cuación á las dos terceras partes del agua por lo menos respecto al caño de entrada , al objeto de que la lexivacion lavada desde luego esté en condiciones á propósito para que las materias cra- sas y en general todas las que constituyen la falta de limpieza de la ropa, entrando en disolución, puedan ser arrastradas por el orificio de salida. Esta se hará en los lavaderos cuando no pueda establecerse una corriente por falta de aguas, puesto que el lava- dero en corriente cumple con las mejores condiciones para ga- rantir la limpieza y las «ondiciones higiénicas, especialmente cuando hay ropas de personas que padecen determinadas enfer- medades. Los tendederos, que son las partes de la construcción dispues- tas para que por el paso del aire seco, por el vapor, por el aire caliente mediante una temperatura obtenida artificialmente pol- los rayos solares se produzca desecación, puedan estar al cubier- to-ó al descubierto. En las fincas rurales del Norte y en general en paises cuyas lluvias son continuas en la época invernal, se necesita que sean ó cubierto por galerías para determinar la de- secación por corrientes de aire , ó cubiertas constituyendo habi- tación al estilo de estufas para que el aire caliente, en virtud de una temperatura obtenida por la cocción de los materiales que se ponen en ignición, determine la desecación de la ropa. Siempre que esta pueda obtenerse por corrientes de aire seco naturalmen- te ó por los rayos solares, está en mejores coudiciones la ropa para su duración. Pero en paises como Inglaterra, en el Norte de Francia y en nuestras provincias del Norte, es indispensable que en la época invernal haya tendederos por estufas, y en el otoño tendederos cubiertos al aire libre, porque nunca puede aprove- charse, con las condiciones apetecibles, el calórico por los rayos solares ó sequedad del aire producido por el clima y tempe- ratura. — 363 — Los lavaderos cuando están en una comarca e n la que un con- junto de fincas rurales de importancia determina la reunión de una cantidad considerable de ropas, pueden adquirir el carácter de públicos; satisfaciendo las necesidades de la limpieza de la ro- pa de todas las personas empleadas en las fincas rurales de una comarca mas ó menos estensa. Esto sucede generalmente cuando el territorio de esta comarca es poco á propósito para la cons- trucción de que se trata y reunión de la conveniente cantidad de agua, y por consiguiente cuando esta no se obtiene sino eu un pa- raje, y á él hay que recurrir. En este caso el lavadero , bajo el punto de vista legal, y bajo la jurisdicción y vigilancia de la au- toridad administrativa, es cuando toma el carácter de público, y la parte facultativa de su estudio debe responder á todas las con- diciones con que debe cumplir este lavadero; siendo todas depen- dientes de los principios de la higiene. La construcción en este caso debe hacerse próxima á las encrucijadas de los caminos de co- municación de la comarca que estén lejos ó separados, y debe te- ner su desagüe en contraposición á aquellos parajes en donde puede pasar agua potable que se emplea para abrevar ganados ó para el uso de las personas. En este caso la construcción determinando edificio propiamen- te dicho, necesita, además de esta dependencia , las de adminis- tración y guarda, y como esta será en consecuencia de las condi- ciones de la estension del lavadero, que dependerá de la cantidad de ropas que á él vengan y pueda recibir á beneficio de la lim- pieza según la cantidad de aguas de que se puede disponer, se necesita previamente establecer un cálculo, que se hace tomando como tipo por cada 100 kilogramos de ropa sucia la cantidad de veinte litros de agua por segundo ; por consiguiente , sabido el número probable de kilogramos de ropa que una comarca ensucie semanal ó mensualmente, y aforada el agua , se podrá determi- nar, si es posible, el establecimiento del lavadero, y en caso ne- cesario ver si la importancia de la administración será tal que baya de ocupar continuamente á una persona.