LECCIÓN XXXVII. Sumario. ALFARERÍAS.— FÁBRICAS DE ALMIDÓN.—ÍDEM DE BUJÍAS ESTEÁRICAS.—ToEM DE JABÓN. ALFARERÍAS.—De lo antes espuesto podemos deducir que todo edificio dispuesto para que en el mismo se desarrolle el trabajo de una ó varias industrias, necesita tres grupos de dependencias que se distinguen esencialmente entre sí; las unas dispuesta para recibir ordenadamente las primeras materias, otras, en donde el personal con el correspondiente material pueda desarrollar el trabajo industrial, y otras por fin en donde los productos de la industria son almacenados hasta que se procede á su estraccion, ya sea para los mercados, ya para satisfacer directamente las exigencias de los pedidos. Es necesario que al proyectar un edificio industrial, conozca- mos las exigencias de la industria por lo que respecta á las cali- dades, al modo de apreciar en cuanto á cantidad y á la índole de las primeras materias, que conozcamos las exigencias de su con- servación, cuáles serán las transformaciones por que han de pasar en el curso del trabajo, puesto que de ellas depende muchas ve- ces la índole de las varias partes de un edificio industrial. En los — 393 — casos en que se emplea la maquinaria, cuál es la índole de esta, por su peso, forma dimensiones y materia deque está constituida; para determinar si el edificio deberá tener uno ó varios pisos, y para conocer originariamente la posición que deben tener las cru- gías que han de contener los departamentos dispuestos para sa- tisfacer cada una de estas necesidades. Por el número y diferentes manifestaciones que presenta la in- dustria, averiguaremos las condiciones especiales que la califican y por las cuales se ha de levantar el edificio; y sujetando los pro- cederes á los principios generales ya espuestos, estaremos en ca- mino de obtener un proyecto admisible. Si suponemos tener que proyectar una alfarería, tenemos que las primeras materias son las arcillas y conocemos sus diferentes clases, tanto por lo que respecta á su naturaleza mas ó menos pura, como por lo que se refiere muchas veces á sus distintos colores; los combustibles que pueden ser ó de leña ó de mineral, el feldespato y las tierras con que se procede á la ejecución de los moldes, cuando la alfarería ha de ser completa. Las dependencias á propósito para la administración y aquella parte de la construcción destinada para acabar de obtener el ob-< jeto de la alfarería, como son los hornos. Las manipulaciones que exige el trabajo dan lugar á la necesidad de grandes superficies donde se establezcan los noques para el lavado y depuración de las arcillas, exigiendo gran cantidad de agua como alimento princi- pal é ineludible. Por consecuencia, no en todos los casos podre- mos situar una alfarería en cualquier paraje elegido á arbitrio, sino que deberá estar en situación de poder admitir con econo- mía una dotación conveniente de agua é inmediata á los grandes criaderos arcillosos; ó tal vez dentro de la misma comarca donde se producen. Entonces será cuando estos edificios industriales res- ponderán de un modo debido con sus réditos al capital que se ne- cesita para su construcción; y esta tendrá razón de ser en aquella comarca. Al hablar así nos referimos á las grandes alfarerías, prescindiendo de los hornos de ladrillería y otros establecimien- tos dispuestos solo para obtener limitadamente algunos de los materiales necesarios en la construcción, como son ladrillos y baldosas. El solar quedará determinado en estension, según la que se pueda dar á la fabricación, y en forma general por la que tenga 50 — 394 — el terreno donde se proyecte levantar estos establecimientos que, en cuanto sea posible, deben construirse aislados; si se conside- ran dentro de una población importante, se situarán en las bar- riadas esteriores de la misma; y cuando se encuentren en la in- mediación de las poblaciones subalternas, próximos á carreteras que faciliten la economía en los transportes; será preferible esta situación, porque la alfarería está en condiciones de favorecer la economía en la administración, con la disminución de los jorna- les, respecto á las grandes poblaciones, y al menor valor de las primeras materias. Fijado el paraje donde se ha de levantar el edificio, debe consi- derarse por la cantidad de primeras materias que puedan obte- nerse en aquella localidad y por el probable consumo, la esten- sion que deberá darse al solar, el cual dependerá de la importan- cia que tenga el trabajo que se ha de desarrollar; el personal probable que podrá ocuparse diariamente y las cantidades de ar- cilla que se han de transportar, que son dependientes de la índole y estension que tenga la industria. Si se trata de la fabricación de un número limitado de objetos de alfarería, el edificio ha de ser mas limitado en estension y dependencias, que si se tratase de la fabricación en grande escala, incluyendo las piezas dispuestas para satisfacer las necesidades de la vida doméstica, y las exi- gencias en la construcción en todos los casos en que se emplean los objetos de alfarería, dando lugar á la fabricación de azulejos, baldosas, etc., pues se necesitan dependencias distintas, tanto porque el acabado determina diferentes trabajos para los diversos productos, como porque la índole de estos objetos exige refina- miento para perfeccionarlos. Siempre que se pueda disponer de local á propósito para que tengan lugar los trabajos en la planta baja, únicamente se em- pleará esta, pero si se supone un edificio en las inmediaciones de una gran población donde los terrenos tienen algun valor, siquie- ra sea en las barriadas; ó cuando á pesar de tener poco valor la for- ma de la localidad de que dispongamos determina una superficie limitada para servir de solar, en cualquiera de estas dos circuns- tancias, hay necesidad de aprovechar uno ó mas de los pisos altos. Cuando se tenga poca superficie relativamente á alguna de las de- pendencias, entonces la planta baja se debe destinar siempre para la recepción de las primeras materias y la preparación de ellas, — 393 — al objeto de que puedan servir, convenientemente distribuidas las pastas, á las diversas cuadras ó dependencias donde han de ser sometidas á trabajos de los que se han de obtener los diversos productos de la industria. La maquinaria, que generalmente consiste en los aparatos á pro- pósito para el batido de las arcillas, y para el torneado de las gran- des piezas obtenidas con estas, debe siempre estar en la planta baja; y en la alta deben situarse los talleres para el refinado y últimas operaciones de la fabricación de las piezas pequeñas, ya sea para satisfacer las necesidades de la vida doméstica como vasijas, ó bien cuando hayan de constituir piezas de construcción, particu- larmente para el acabado de la misma. Los hornos que generalmente deben ser de tres compartimien- tos, habrán de recibir en cada uno de ellos las piezas que por su índole necesitan estar espuestas al calórico bajo una temperatura mas ó menos elevada. Deben hallarse á la inmediación de los ta- lleres en donde se elabora y se da forma á las piezas de mas vo- lumen que será en la planta baja, pero siempre á distancia de to- da parte edificada, puesto que han de comunicar, con un calórico que á mas de ser molesto, podria ser á proposito para producir incendios, principalmente en aquellas comarcas en que la madera se emplea como elemento principal de la construcción, como su- cede en Castilla la Nueva. Los noques ó balsas para la depuración, deben hallarse en la planta baja y en el gran descubierto que debe ser central respecto al solar total; pero á distancia de los hornos para evitar que las primeras materias que se necesitan para empezar en ellas su ela- boración no interrunpan el trabajo de tracción y limpieza que se necesita en los hornos cuando se cargan y descargan. A la entrada del establecimiento debe haber una construcción para albergar á un portero vigilante y al pié de la única puer- ta que debe haber, se establecerá una báscula, y bajo cubierta cons- tituyendo un pabellón simétrico con la portería, ó una báscula de carretera para que al pasar los vehículos cargados con las prime- ras materias se puedan pesar si la apreciación ha de hacerse en peso, ó cuando no, para que se pueda relacionar el peso con el vo- lumen si este ha de ser la espresion de la cantidad de la primera materia. Debe haber dependencias para almacenarla, porque es elemento de economía y buena administración su recepción y al- — 396 — maceuamiento en ciertas épocas del año y en gran cantidad, aun" que sea abasteciéndose el establecimiento para todo el año econó- mico. Al objeto deben disponerse los almacenes de recepción para que se hallen en buenas condiciones á fin de retenerlas sin alterar su naturaleza, y dispuestos estos almacenes en posición á propó- sito para que cuando se verifique la estraccion en pequeña canti- dad pueda con economía de tiempo y poco trabajo tenerse la pri- mera materia en cada una de las cuadras donde haga falta. Ya hemos dicho que las primeras materias son las arcillas, y los fundentes que muchas veces se necesitan para la labor de de- terminadas piezas son cortos en número; pero muchas veces las cantidades en que se han de almacenar son considerables y su peso es también notable, especialmente en las grandes masas arci- llosas. Por consiguiente dispondremos las cuadras en forma de cobertizos y en la planta baja. La administración de estos establecimientos exige un personal poco numeroso: comunmente la misma familia del fabricante se halla al frente de la administración general, pero cuando esta se hubiese de montar por personas asalariadas suponiendo que el edificio industrial perteneciera á un propietario que hubiera des- tinado parte de su capital á 'obtener de esta manera renta, debe tenerse en cuenta entonces que la administración se considerará en parte subalterna, y en parte directiva. La subalterna debe tener su dependencia en la parte baja, en que ha de estar el personal á pro- pósito para vigilar la entrada ó salida de las primeras materias. Así como la directiva debe tener las habitaciones en la alta con una ofici- na en donde se lleve la cuenta y razón de lo ingresado y de las ela- boraciones que se almacenan, así como también de aquellas que satisfaciendo los diversos pedidos que se reciben, constituyen la estraccion diaria, mensual ó trimestral del establecimiento. Otra habitación dispuesta para satisfacer las necesidades do- mésticas de la persona que se encuentre al'frente de la adminis- tración y de su familia, si la tiene; corta en número de habitacio- nes y dispuesta con parquedad. En cuanto á la administración constituirá el pabellón de habitaciones que puede haber dentro de este edificio, porque en él las elaboraciones que se desarrollan, no dan lugar á temores de desprendimientos y de miasmas nocivos para la economía animal. Los desagües en la alfarería deben estudiarse convenientenien- — 391 — le para evitar que los cncharcamiciitos de agua entrando en des- composición, puedan producir alteraciones en el aire y las fiebres que son de temer en sus inmediaciones. La construcción que se debe emplear en la misma en nuestra comarca es de ladrillo ó manipostería. Siempre aun cuando se construya en las comarcas en que la madera se emplea profusa- mente como material de construcción, debemos huir de los entra- mados por cuanto las condiciones higrométricas de la madera son negativas, relativamente al uso y destino de las alfarerías. Si esta se encuentra contigua á otro edificio es necesario que las cuadras en donde se desarrolla el trabajo de las arcillas se halle á distan- cia de toda construcción vecina para responder al respeto que se debe á las mismas. FÁBRICAS DE ALMIDÓN.—Las fábricas de almidón son edificios in- dustriales en donde no solo se obtiene este material, si que tam- bién muchas veces se estraen las féculas de distintos productos de la agricultura. Así es que generalmente estas fábricas se encuen- tran en las comarcas rurales que se distinguen por la obtención de frutos tuberculosos. Kl almidón se estrae del trigo; y muchas veces con determina- das operaciones se estrae una materfa muy parecida al almidón, de cualquierra de los frutos gramíneos que constituyen la cosecha; y sabemos que en general las féculas se estraen de toda planta tuberculosa. Necesitan las primeras materias una preparación pre- via, que unas veces consiste en una inmersión, otras en macera- cion, y por consiguiente hay necesidad de emplear cantidad de agua en envasamenlos por noques ó pozos. La parte del edificio dispuesta para recibir las materias en inmersión por mas ó me- nos tiempo en una balsa que al efecto deberá tener, debe estar en la planta baja del edificio. Para calcular las dimensiones de la balsa, hemos de saber antes, dada una cantidad de primeras ma- terias que se haya de inmergir, el volumen ó espacio que las mis- mas ocupan, al objeto de relacionar esta cantidad con el espacio que ocuparia, y tener así la suma de los espacios de los noques. Como las primeras materias cuando se reciben en el estableci- miento han de estar almacenadas por mas ó menos tiempo , se procurará que los almacenes estén en condiciones á propósito pa- ra que no se alteren aquellas por descomposición precipitada. Siendo tanto los granos como los frutos tuberculosos general- — 398 — mente ávidos de humedad, debe la construcción estar garantida de ella como también de las corrientes de aire saturado por la misma; así la orientación del edificio y la situación que tenga el almacén respecto á las localidades temibles , son condiciones que se deben estudiar. Generalmente las cuadras donde se alma- cenan las primeras materias en esta clase de fábricas deben estar situadas al Norte, esceptuando aquellos casos en que las corrien- tes de aire de aquella dirección, por circunstancias locales pueda temerse vengan saturadas de humedad, en cuyo caso deberemos situarlas al Sur-este. Recomendamos la situación Norte con pre- ferencia, porque los aires estraordinariamente secos provinientes del Sur podrían producir desecación rápida que mermara las condiciones de peso y cantidad de estas primeras materias y per- judicara los resultados de la industria. Los materiales que se emplean en esta cuadra deben ser malos conductores del calórico, al mismo tiempo poco absorventes de la humedad, de modo que si por una parte podemos admitir los de alfarería por no ser absorventes sin embargo son buenos conduc- tores del calórico, y bajo este punto de vista no son los mas á propósito para desempeñar las funciones apetecibles en las de- pendencias de que nos ocupamos. Lo que debe hacerse es em- plear el sistema generalmente usado en la comarca y obtener pol- la disposición del detalle de las masas que constituyen una cons- trucción, el resultado apetecido en la parte que no pueda ser di- rectamente, porque á ella se oponga la naturaleza de los materia- les de un modo indirecto: por ejemplo, si construimos en una comarca en que la materia de construcción que con mas facilidad y economía se emplea en el mayor número de casos sea la ma- dera, conociendo las condiciones negativas de dicho material pa- ra el objeto, dispondremos la construcción de modo que esté aereada por la parte inferior, á fin de que una parte de sus con- diciones higrométricas queden neutralizadas por la aerefaccion que so produce. Si se trata de comarcas en donde por condiciones económicas consuetudinarias y de uso práctico la albañilería cons- tituye la casi totalidad del sistema empleado en las construccio- nes, no deberemos cambiar sus condiciones para obtener los re- sultados apetecibles, sino que resguardándolas por terraplenes esteriores en la parte contigua á las dependencias amenazadas y en la orientación de donde se han de temer las humedades, desde — 399 — luego tengamos garantida la edificación respecto á las condicio- nes que la han de calificar. La maceracion exige noques ó balsas de inmersión y agua con- siderable para subvenir á todas las necesidades. En la planta baja habrá de disponerse una parte subterránea para la conducción y división de las aguas para que se alimenten en las épocas opor- tunas los noques de embalsamiento. Deberá haber espacios pavi- mentados al aire libre y orientados convenientemente , que serán en general al Sur , al objeto de producir la desecación del modo natural que debe hacerse en estos casos, puesto que la desecación por cierre introduciendo corrientes de aire caliente ó el vapor, no es la mas oportuna. Deberán también disponerse las dependencias donde tal vez sea necesario producir en parte la molienda , así como aquellas otras en donde, con las diferencias consiguientes á la clasificación, se vayan almacenando las materias después de obtenidas por una elaboración completa. Las primeras dependencias deben ser interiores; pero las se- gundas deben estar en la crugía delantera, si el edificio tiene crugías con la forma concéntrica en el perímetro que lo determi- na. El edificio industrial de que se trata no debe tener mas que una puerta, debe estar cercado; cuando el solar es conveniente- mente estenso, la pared de cerca no debe levantarse á mayor al- tura que la que exigen las condiciones de la cubierta que deben tener las dependencias en la planta baja, y si la estension de la fabricación fuese considerable y exigiera un personal administra- tivo, este deberá tener sus habitaciones en planta alta para evitar que el local destinado para satisfacer las necesidades del descan- so pudiera tener una atmósfera poco pura, por cuanto de la fa- bricación de los almidones y en general de la fécula pueden des- prenderse miasmas que sino nocivos, son incómodos mezclados con el aire respirable. FÁBRICA DE BUJÍAS ESTEÁRICAS.—Muchas veces en los mismos edificios industriales de que se trata se fabrican en otra ala de los mismos bujías ó velas esteáricas. En otros casos cuando la índole de la industria es tal que se trabaja con primeras materias en gran cantidad, constituye por sí misma la necesidad de edifi- cios industriales con dependencias únicamente para esta fabri- cación. Debemos saber qué se necesitan para esta fabricación primeras — 400 — materias que satisfacen la necesidad de la depuración de las gra- sas para la lexivacion, y últimamente para el moldeado; y en caso necesario para establecer las pinturas y dorados ó decora- ción con que muchas veces se revisten las velas cuando están dispuestas para la ostentación. La lexivacion exige depósitos de primeras materias; estas son las barrillas dulces y las saladas; también determinadas tierras; noques para la inmersión de estas primeras materias y las grasas después de depuradas. La cons- trucción, pues, en esta parte debe estar completamente aislada, tanto de las construcciones vecinas para responder al respeto con que deben ser consideradas, como respecto á las construcciones que se alzan en la misma fábrica. Los noques y en general todas las dependencias á propósito para la lexivacion deben estar en cuadras con cobertizos y soste- nidos estos por pies derechos aislados. En aquellos paises en que durante muchos meses se tenga una temperatura baja, ha de ha- ber en estas dependencias un muro de revestimiento que debe tener ventanas en número bastante considerable, á fin de que no solo por la ventilación obtenida por las ventosas que se deben co- locar atravesando la cubierta, sino por corrientes horizontales de aire, se arrastren los miasmas que se desprenden é impurifican el del interior de estas dependencias ; particularmente en aquellas en donde los sebos y grasas están sometidos á la depuración ne- cesaria para la fabricación de que se trata. La estension que debe darse á estas cuadras y su forma, de- penden de la cantidad de grasas que como primeras materias se han de someter al trabajo, y de las diversas calidades de bujías que se quieran fabricar. Guando únicamente se trate de una ó dos clases, la cuadra puede ser corrida y establecer en un estre- mo los noques para la depuración de las grasas, y en el otro es- tremo el torno para el moldeado; pero cuando las grasas son dis- tintas desde las mas inferiores hasta las á propósito para obtener bujías que puedan servir para los salones de mas etiqueta, en- tonces la cuadra ó debe estar dividida, si tiene la estension sufi- ciente, ó cruzada por otra ú otras dos, para que pueda estable- cer comunicación fácil después de haber depurado las grasas y embalado en los diversos volúmenes necesarios para abastecer las mesas del moldeado á donde se llevan después, á fin de hacerlas adherir á las torcidas ó ligamentos del algodón. — 401 — En estos establecimientos todas sus dependencias deben estar en la planta baja; pero como los miasmas que se desprenden son en grande cantidad, ó han de estar situadas en la parte esterior de las poblaciones y á distancia de los caseríos, lo cual es prefe- rible, ó estando dentro de poblaciones deben estar en los arraba- les: y únicamente cuando se dispone de un solar considerable para que la masa de aire sea en cierto modo una garantía de que los miasmas no han de impurificar de un modo considerable la atmósfera que se respira en los edificios inmediatos. Siempre de- bemos hacer que todas las partes de la construcción dispuestas para las operaciones en donde se desarrollan gases ó se obtengan líquidos que puedan atacar á los materiales de la construcción, estén completamente céntricas respecto al solar y no contiguas á los edificios adyacentes , ni tampoco á las construcciones de la misma fábrica, especialmente en las poblaciones en donde el abas- tecimiento del agua para la limpieza doméstica se hace por es- traccion vertical en los pozos. Debe tenerse en cuenta que la pro- fundidad de los noques y la distancia respecto de los pozos vecinos, debe ser en consecuencia de la naturaleza de los terrenos; y cuando estos son permeables , los noques no deben ser abiertos simplemente sobre el terreno, sino que deben revestirse con ma- teriales que garanticen contra las infiltraciones, porque de otro modo las materias que estrabasándose por los terrenos vinieran á escurrir en los pozos, desde luego determinarían un principio de putrefacción rechazable no solo bajo el punto de vista de imposi- bilitar el uso de las aguas , sino estraordinariamente reprensible por malear las condiciones sanitarias del casco de la población. Así es que en el proyecto de todos estos establecimientos, una de las partes principales que importa espresar es el detalle de la construcción subterránea de todas las dependencias á propósito para satisfacer esta principal necesidad del edificio. FÁBRICAS DE JABÓN.—Las mismas necesidades de que acabamos de hacer mención son de atender y satisfacer siempre que se tra- te de la fabricación del jabón; pero teniendo en cuenta que ade- más cuando la jabonería es en grande escala, se necesita facilitar al comercio el jabón blando, el duro en las diversas calidades y los jabones de perfumería. Necesitan estos últimos la operación de refinamiento , de forma, calidad de pasta y color, lo que da lugar á dependencias á propósito para las primeras materias; pri- 51 — 402 mero la división de la pasta, después el torneado para hacerle adquirir las formas en que se espende en el comercio, y parti- cularmente la dependencia donde ha de adquirir los distintos ma- tices en cuanto á color y los diferentes olores que le han de hacer mas ó menos apreciable en el comercio al pormenor y mayor. Las primeras materias que se emplean especialmente para per- fumar el jabón son de índole tal, que exigen que las jabonerías estén á distancia de poblado, ó cuando se hallen dentro, dispo- niendo de un local estenso á propósito para que no se moleste la habitación en las dependencias de los edificios contiguos ó bajos. Siempre se debe calcular que las habitaciones donde tengan lugar estas operaciones industriales , deben estar á la distancia de 20 metros de todo edificio vecino, y para el cálculo de la superficie se hará teniendo en cuenta el número de metros cúbicos de pasta que se calcule que haya de elaborarse en un semestre, y su du- plo establecerá el área de las cuadras de fabricación. En el ter- reno práctico esta marcha es la que produce mejores resultados para determinar aproximadamente las proporciones de cabida y estension superficial del solar de que debe disponerse en cada ca- so, cuando se trate de establecer una fábrica de jabón. Generalmente todos los edificios industriales de que acabamos de hablar, siempre que sea posible deberán estar en despoblado, si bien inmediatos á los grandes centros de población ó á los mercados que sirven de centro para las transacciones y comuni- caciones en una comarca mas ó menos estensa. Es claro que en comarcas industriales como la en que hablamos no se tienen en cuenta esos principios, se aglomeran las edificaciones de un modo indebido é impremeditado y se obtienen malos resultados para la habitación ; pero de todos modos, nosotros, que hemos de tratar aquí la cuestión investigando las condiciones mas á propósito pa- ra esos edificios, debemos consignar la observancia de los prin- cipios á que deben sujetarse; por lo que dejamos espuesto lo ne- cesario para establecer las bases del estudio de los proyectos de los espresados edificios industriales.