LECCIÓN XL. Sumario. CONSTRUCCIONES PARA EL COMERCIO.—PARADORES EN POBLADO Y EN DESPOBLADO. " CONSTRUCCIONES PARA EL COMERCIO.^DCI mismo modo la agri- cultura que la industria determinan para las construcciones un tercer aspecto yes el comercial, á que dan lugar las transacciones en el interior, ó por medio de importaciones y esportaciones en el esterior. Las construcciones que se alzan en determinados para- jes para satisfacer necesidades consiguientes al orden con que de- ben hacerse estas transacciones, son las que pertenecen al ramo del comercio. En ellas podemos considerar desde las mas humil- des en que tienen, lugar las transacciones al pormenor hasta las mas complicadas por transacciones en gran cantidad de los pro- ductos del pais; teniendo en cuenta las combinaciones á que pue- den dar lugar. La administración y régimen de estos establecimientos exigen dependencias que deben estar separadas de los almacenes, cuyo uso es siempre temporal y en ocasiones por corto número de dias. Si el movimiento que se establece es considerable y aun continuo en lo que se refiere al ingreso y salida de determinadas materias, — 421 — puede ser el comercio en mayor ó menor escala y referirse por consecuencia á un número mayor ó menor de producciones del pais ó estranjeras. Comprendemos que al proyectar un edificio comercial, para formar convenientemente el programa, debemos tener idea de la es- tension del tráfico que ha de desarrollarse y conocer la índole del comercio y naturaleza de las materias sobre que ha de versar, especialmente en el caso de que se funde en la espendicion di- recta de los artículos que constituyen el mismo comercio; porque hay otra clase de edificios de índole comercial que no necesitan dependencias para almacenamiento de determinadas materias, pues que en ellos se funda la administración con referencia á las órdenes que se esperan de la misma; considerada como centro para los diversos almacenes, que convenientemente situados ó separados del edificio comercial, se hallan dispuestos á facilitar, bajo el punto de vista pecuniario y gastos de tiempo, las trasla- ciones de las mismas materias. Esto sucede en todos los puertos de mar en donde las transacciones dan lugar á transportes que muchas veces pueden hacerse poniendo los artículos á bordo. Por consiguiente cuando los almacenes dependientes del edificio co- mercial están situados en la inmediación de los puntos de embar- que y desembarque, naturalmente el alquiler de los locales ocu- pados por ellos, ó el rédito del capital que representan los alma- cenes, es menor á proporción que su situación está fuera del cas- co urbano en el que el terreno tenga un valor unitario crecido. En este caso el tiempo invertido en el transporte del género que se trata de embarcar ó desembarcar, es asimismo menor y por consiguiente el importe de jornales y en caso necesario de acémi- las, y la maquinaria se disminuye á proporción que quedan acor- tadas las distancias. En todos casos debe optarse por la separa- ción de los almacenes, de las dependencias directivas de la admi- nistración, á diferencia de los edificios comerciales del interior, en que se necesita que las dependencias estén aglobadas ó for- mando parte de las destinadas para la administración ó dirección comercial. Según lo dicho debe establecerse una división y subdivisión pa- ra obtener una clasificación que nos dé originariamente una idea de la importancia y de la índole de las mismas construcciones. Esta importancia nos conduce á calcular la ostensión del solar — 422 — necesario para el edificio y también la primera división que de él podemos establecer para determinar las zonas que deben ser ocupadas por cada grupo de las diferentes dependencias que lo han de constituir. Cuando los almacenes deban formar parte del edificio comercial importa saber cuál es la naturaleza de las mate- rias que han de estar almacenadas, el tiempo máximo del alma- cenamiento, y satisfacer las necesidades de este por lo que res- pecto á la índole de las materias y á los espacios que han de ocu- par. Deberemos adquirir el conocimiento de la necesidad mas ó menos apremiante, de que estas dependencias hayan de estar solo en planta baja, ó puedan estar en alguna de las plantas altas; cuando será conveniente que estén completamente separadas del edificio ó cuando será posible que puedan estar formando parte del mismo. Para ello habrá que atender no solo á la economía de tiempo y trabajo por lo que respecta al almacenamiento y estrac- cion de las materias, si que también á la influencia que pueda te- ner alguna de ellas en la economía animal y seguridad del edifi- cio, pues que el comercio puede ser relativo á materias inflama- bles y esplosibles ó que de las mismas se obtengan emanaciones nocivas ó por lo menos molestas. Por esto determinados edificios estarán á distancia de todo casco de población y de todo edificio, según que los trabajos que en ellos tienen lugar exijan determi- nadas materias que por los miasmas que desprendan pueden ser perjudiciales á la salud. Por esto tratándose de estos estableci- mientos en el interior de poblaciones de cierta importancia, cuya policía urbana determina reglas á las cuales todos los vecinos se hallan obligados, será necesario huir de incrustar en las manzanas de casas por grande que sea el solar de estas dependencias, si en ellas se quiere tener al mismo tiempo que la dirección administra- tiva, la manual de los transportes y tracción de las primeras ma- terias. En todo casco de población de importancia, los almacenes ais- lados son tanto mas necesarios, cuanto que, no solo bajo el pun- to de vista higiénico de la seguridad y comodidad de la habitación, si que también bajo el punto de vista económico, siempre los al- macenamientos constituyen los barrios de la población y deter- minan la existencia de los edificios aislados y situados entre sí á distancia mas ó menos considerable según las materias que se han de almacenar. — 423 — Las dependencias que deben haber aparte de los almacenes, consisten en la administración propiamente dicha, en donde tie- nen lugar los asientos del ingreso y de la salida, ya sea que ha- ya tenido lugar dentro del mismo establecimiento porque hay al- macenes, ó ya sea porque estos estén separados. El escritorio en donde se reciben y de donde parten las órdenes, ya para estable- cer operaciones que den lugar á transportes, ú operaciones no- minales que dan lugar á la contabilidad. La caja siempre debe estar en una habitación céntrica respecto del edificio y relativa- mente á sus oficinas para garantirla de todo golpe de mano. El edificio comercial en cuanto á las dependencias destinadas para la administración, debe hallarse de modo que ni al esterior del mismo en su fachada ó fachadas, ni al interior en patios ó corrales inmediatamente adjuntos á otra construcción ó á lo ine- dificado esterior, en ninguna de estas situaciones deben consig- narse las oficinas, porque deben estar de modo que en ellas pue- da trabajarse con entera tranquilidad y durante las horas de descanso puedan estar completamente garantidas. Por esto cuan- do debe haber habitaciones para determinadas personas ó para varias familias de los empleados en estos establecimientos, las habitaciones deberán circunvalar las dependencias comerciales á cuyo objeto determinarán habitaciones en las fachadas del edi- ficio y en el interior para el personal subalterno, teniendo las fa- chadas de las mismas hacia los grandes patios ó espacios deslu- nados que debe haber. Cuando, como sucede en muchos puertos de mar de nuestra Península estos edificios deben servir para las transacciones de frutos coloniales (los que siempre vienen en grandes cantidades y embalados constituyendo á veces grandes volúmenes), es necesa- rio cuando los almacenes han de formar parte del edificio co- mercial, que haya por lo menos un patio ó deslunado central de convenientes dimensiones que siempre serán exiguas si no esce- den de 20 metros de lado si el deslunado es cuíidrado, ó de 20 metros de lado menor si fuese rectangular. A fin de que los transportes se puedan hacer con facilidad tanto para la trac- ción, como para la colocación en los diversos parajes, debe el patio ser porticado y tener los arcos ó intercolumnios ó interpi- lares de modo que den un vano que por lo menos sea de 2'a0 á 3 metros y una altura que no sea menor de 4 á 5 metros para m que al cambiar de dirección los grandes bultos no se encuentren entorpecimientos por las partes sustentantes de la construcción ni tampoco por poca altura al pasar por bajo el soportal. En este caso los patios deberán estar cruzados en el sentido de la diagonal y en el de dirección paralela á sus lados por medio de carriles sobre que encajen las ruedas de los vehículos de conducción, construidos á propósito para que dentro del establecimiento de- terminen en cuanto á pavimento el carácter que les debe calificar. Los materiales empleados en esta construcción dependen de la índole que tengan los á propósito para la misma en la comar- ca en que se haya de alzar, y también de la importancia ma- yor ó menor según la trascendencia del tráfico que en la misma deba tener lugar. Esta construcción en una población subalter- na y dispuesta para las transacciones de los productos de la comarca deberá ser modesta en su estension por el límite que para la misma debe reconocerse, después de estudiada la índole de la transacción; modesta por su masa, por el pequeño capital que relativamente á lo que seria la misma construcción, bajo otro punto de vista y en otra población de mas importancia de- bemos suponer, puesto que es principio general que en todo edi- ficio debe considerarse la cuestión reducida á números, y trayéndola al razonamiento: si este edificio por su uso lia de dar un rédito de la cantidad A, capitalizando qué es loque le corresponde y considerando su mole como dinero, ó considerando al dinero como necesario para constituir la mole del edificio que sea á propósito para satisfacer estas necesidades. Porque de otro modo, el capital representado por el edificio si fuese exiguo tendría defecto, y si fuese escesivo habría un gasto supérfluo condenado por la economía, considerándose así la cuestión tanto tratándose de la comodidad y en cierto modo del capricho de un propietario que puede disponer de caudales para levantar un edificio para sí ó su familia, y con mucha mas razón en edificios comerciales, industriales y rurales es impres- cindible considerar el capital que representan y compararlo con el rédito que proporciona para ver si hay ó no principio econó- mico admisible ó principio ruinoso rechazable. En algunas ocasiones creyéndose establecer una ornamentación particular para estos edificios se han empleado emblemas mas ó menos característicos y mas ó menos admitidos en determinadas épocas, nosotros sobre el particular para obtener carácter para 425 — los edificios comerciales, recordaremos lo dicho sobre el carácter propio de las construcciones. ,Se necesita tener únicamente las oficinas á propósito para la administración con tal de que en ella, después de calculado el solar que debe ocupar, hagamos que S3 tengan las dependencias en disposición y forma necesaria para satisfacer las necesidades y después se elija el material ó mate- riales que resuelvan la cuestión bajo el punto de vista facultativo y económico. Desde luego huyendo de todo lo que sea quebrar es- te sistema de construcción, y atendiendo al principio de que siem- pre que queden al descubierto las construcciones y acusen al esterto la manera de ser que les corresponde, con la verdad de su estatúmen, en ellas se determma asi el carácter que deben tener, con lo que resul- tará lo bastante para haberle dado la fisonomía apropiada. Desde luego que al estertor del edificio hagamos que se acusen estas construcciones ligadas cuando proceda y aisladas cuando deban estarlo, tendremos bastante para distinguir el carácter que las corresponde. Los emblemas de cuernos de la abundancia y otras ornamentaciones superpuestas las podremos calificar como indiferentes y por consecuencia debemos rechazarlas, quedando únicamente con la primera. PARADORES EN POBLADO T EN DESPOBLADO.—Puede considerarse entre los edificios comerciales en despoblado uno especial, que aun cuando en la época actual no es necesario construir en tan- tos casos como en las épocas anteriores á la esplotacion de los ferro-carriles, no obstante tiene lugar en muchos casos y satisface necesidades importantes, las posadas ó paradores en poblado y en despoblado. En los centros de población de alguna importancia , las posa- das están sustituidas por las fondas; pero no por esto dejan de tener lugar en los centros de poblaciones fabriles ó agrícolas cuan- do son subalternas, ni tampoco dejan de tener lugar sin necesi- dad en las encrucijadas de los caminos ordinarios, especialmente en los despoblados interpuestos entre dos poblaciones de mas ó menos importancia. En las posadas ó paradores debe tenerse en cuenta que las de- pendencias han de ser, no precisamente para almacenar los fru- tos ú objetos que son motivo de las transacciones comerciales, y sí los locales á propósito para poder recibir los vehículos de con- ducción de estas materias que generalmente son ó los carros ó las U — ÍM — galeras; dar alojamiento á las personas empleadas en los trans- portes y determinarlas dependencias á propósito donde tenga lu- gar el alojamiento de los animales domésticos. Pero son muchas los ocasiones en que determinadas circunstancias que se desarro- llan, especialmente en el invierno, hacen que en los paradores ha- yan de estar almacenadas las materias que son objeto de las transacciones por cierto número de dias, y como la índole de es- tas materias muchas veces exije que el empacado no pase de cier- ta cantidad de tiempo porque se comprometería el valor que r e - presenta de esceder de este tiempo, de aquí la necesidad de que en los paradores ó posadas especialmente en comarcas como la Mancha baya dependencias á propósito para subvenir á estas ne- cesidades que, siquiera sean problemáticas, pueden tener lugar en ciertas épocas del año. Por esto la estension de las posadas se ha de calcularen relación al tránsito que tenga lugar por los caminos que afluyan á ella; la mayor ó menor distancia de los paradores de poblado y consiguientemente establecer diferencias notables entre estos establecimientos cuando se les considera dentro ó fuera de poblado. Cuando teniendo en cuenta si las transacciones en la co- marca son de objetos cuyo transporte exija grandes volúmenes y y cuyo embalado sea mas ó menos fácil de deshacer, de ellas se deducirá el probable número de los animales de tiro y acémilas empleadas en los transportes, y el probable número de las que diariamente han de ingresar en el establecimiento, y del conoci- miento de todo esto se deducirá la estension de las diversas de- pendencias que deben tener estos edificios, constituyendo en el solar superficial un gran patio central con soportales, porches ó pórticos levantados sobre robustos pilares, y cubiertos con bóve- das y arcos, al objeto de facilitar un paso de circunvalación cu- bierto para que el uso á que se destinan las dependencias del edi- ficio, que deben estar en disposición radial respecto de este patio sea el mas cómodo posible. Para el ingreso de los vehículos de conducción en los parado- res en grande escala debe hacerse una entrada que conduzca al patio, y en este caso debe haber dos entradas laterales- que comu- nican con un gran corral posterior al edificio, al cual conducen dos pasos ó corrales cubiertos en disposición perpendicular. Respecto al primero, los soportales que debe haber en este corral deben es- tar entregados los muros de cerca; en ellos se disponen los cober- — 427 — tizos para los vehículos de conducción, y precisamente en la po- sición paralela á estos soportales deben situarse las cuadras para los animales domésticos, al objeto de que cuando son en grande número no puedan modificar las condiciones de salubridad que debe haber en el edificio, ni producir incomodidad por las ema- naciones que son de temer en las cuadras. En las posadas especialmente cuando son en despoblado y par- ticularmente en aquellas comarcas en que las comunicaciones se hacen solas por caminos ordinarios, es necesario ponerlas en po- sición á propósito para alojar á las personas; hasta una época muy reciente, durante el primer tercio de este siglo, en los para- dores era necesario disponer los alojamientos tanto para las per- sonas dedicadas al transporte, como para los viajeros. Hoy dia en que las comunicaciones son rápidas, porque aunque sea por ca- minos ordinarios hay diligencias y es problemático que los via- jeros hayan de hacer noche en una posada en despoblado, el aloja- miento que en las mismas debe disponerse para las personas en- cargadas de la parte material de la tracción, tiene exigencias menores que las épocas anteriores. Debe haber los locales para almacenar los comestibles ó artícu- los de primera necesidad en cantidad suficiente para el gasto que puede calcularse según el personal y número de acémilas y ani- males de tiro que será probable se alberguen en el edificio. Así es que la estension y posición de estas dependencias será en rela- ción á las cantidades de alimentos de primera necesidad que se hayan de utilizar y á su índole y naturaleza. Los caldos como vinos y aceites, naturalmente han de estar en planta baja, y en lo posible en subterráneos. Los granos para la alimentación de los animales de tiro han de estar en las condiciones á propósito que dejamos espucstas al tratar de los graneros. Las harinas y to- dos los demás artículos de primera necesidad que deben estar en situación superior al nivel del suelo, deberán estar en los almace- nes que hay sobre la cubierta debajo de los tejados, que son las cubiertas que siempre deben emplearse para esta clase de edificios, particularmente en el caso en que se consideren en despoblado. Las habitaciones para la familia que se halla al frente del es- tablecimiento deben ser aglobadas entre sí y separadas de aque- llas otras dispuestas para el alojamiento de los viajeros. Las ha- bitaciones de uso común, como son la cocina general y el comedor. — 428 — ó comedores, que según la estension del edificio tendrá uno ó va- rios, deben estar dispuestos de modo que se hallen en inmediata comunicación con la entrada, y esta debe constituir un vestíbulo de mas ó menos estension, en que se produzca la espansion rela- tiva á la índole de ia estension general del edificio. La construcción del mismo debe caracterizarse por la solidez que debe tener, especialmente cuando se alza en despoblado. En nues- tra comarca el empleo de la fábrica de ladrillo mezclada con la manipostería, y en los puntos necesarios del edificio con la pie- dra labrada, pueden determinar la mole general del edificio. Los cuchillos de armadura constituyendo cubierta para las crugías del mismo y el número de pisos que nunca debe esceder de dos, y en general debe ser solo planta baja y piso principal con so- bradillo, determinarán el contorno general de la construcción. I ESCUELA SUPERIOR "DE ARQUITECTURA DE BARCELONA •; i Biblioteca Reg o 5 6 " m§ Sign