CAPÍTULO vn. PLURALIZACION DEL ARTE. I. Arte ütil y Arte Bello: Arte liberal y Arte mecánico.—^n. Formas que el Arte reviste.—m. Principios por los cuales se rigen tales formas. I. Los distintos modos de expresión que el hombre tiene, los distintos modos de imitación y los distintos procedi- mientos que para la producción se necesitan han plurali- zado el Arte. Se ha dicho, el Arte iónico, el Arte literario, el Arte plástico: en el Arte plástico se han encontrado la forma arquitectónica, la forma escultórica y la forma pictó- rica : y por último en la esfera de lo plástico se han en- contrado producciones que han de construirse por dis- tintos procedimientos. Todas estas circunstancias han da- do por resultado: las Artes. Esta pluralizacion, llamando la atención sobre los distin- tos procedimientos que para la producción son indispen- sables, y sobre las necesidades á que las producciones han de subvenir, ha sido el origen de la divisita, de las Artes — 106 — en útiles y bellas, y de la otra división en liberales y mecá- nicas. La primera división no tiene razón de ser, caso que no sea perjudicial al Arte: la segunda no es más que una transformación gradual é imperceptible desde el arfe al o/icio, y solo se refiere á la expresión plástica. No hay forma ideada por el hombre que del Arte no pro- ceda; por esto el Arte bajo todas las formas que reviste, no solo es útil sino necesario y aun indispensable á la So- ciedad. Sin embargo se ha querido negarle semejante uti- lidad, y se ha hecho diferencia entre los objetos de Arte y los objetos de utilidad; habiéndose disfrazado la idea con la expresión de Arte útil, en contraposición de Arte bello, esto es, Arte que solo tiene por objeto' el mero adorno, el solo embellecimiento ó hermoseo de las producciones, y Arte que no ha sido llamado inútil por no haberse querido blasonar de cinismo, pero que ha sido considerado como tal por el materialismo de nuestra época. Hay dos clases de utilidad; una material, de la cual ha menester la Industria, otra moral de la cual ha menester la Sociedad para su conservación. En el Arte hay produc- ciones que tienen utilidad más ó menos material, como son las arquitectónicas; y las hay que como las escultóricas, las pictóricas, las musicales y las literarias ó poéticas, tie- nen una utilidad puramente moral, como la tienen tam- bién muchas ciencias, que por lo mismo se titulan mo- rales. El destino del hombre es dirigirse hacia lo infinito: por esto intenta de continuo hacer cesar la oposición que en- cuentra en sí mismo entre los elementos de su ser. La vida física es una lucha de fuerzas encontradas; y en ella in- tenta destruir toda oposición llamando para ello en ausilio suyo á la Industria. Pero en sus necesidades lodo es reía- — 107 — tivo, limitado, finito. Es verdad que la Ciencia proporciona alimento á su curiosidad revelándole algunos secretos de la Naturaleza; pero la materia con toda su inercia se opone á sus planes. En la Sociedad busca la perfección del Dere- cho, la rectitud de la Justicia, la Ley de su sociabilidad, el equilibrio de sus derechos con sus deberes; pero tro- pieza con la relación de intereses en abierta oposición; y no halla la felicidad completa. Encerrado por todos lados en lo finito, busca la realización de sus pensamientos; y solo la halla en la esfera de la Verdad absoluta: allí es don- de ve desaparecer toda contradicción y donde contempla la Verdad en la intimidad de la Razón,^^e la Conciencia y del Sentimiento. He aquí precisamente el objeto de la Filosofía, el de la Religión y el del Arte. Pero lo que hace la primera diri- giéndose al Entendimiento, hace la segunda dirigiéndose á la Conciencia, al centro del alma; lo que la Religión y la Filosofía hacen en abstracto^, lo hace el Arte dirigiéndose á los sentidos, esto es, presentándolo todo bajo formas sensi- bles. Con este título el Arte se coloca al lado de la Religión y de la Filosofía, pareciéndose las tres en su objeto, pero distinguiéndose en su manera de darse á conocer. Con la Religión, la Filosofía y el Arte puede el hombre obtener la resolución de todos los problemas de la vida, y alcanzar en este valle de las contradicciones, la mayor felicidad po- sible. En vista de lo cual no será fácil negar la utilidad moral del Arte. La otra división de las artes en Hiérales y mecánicas di- fícilmente puede admitirse: y á ser admisible, solo podria caber en la esfera de lo plástico: pero aun en esta, no es fácil determinarla, porque no es fácil marcar la línea divi- — 108 - seria entre el Arte y el 0/lcio, si bien la diferencia en rea- lidad existe. No es sino mucba verdad que en la escala de la actividad productora del hombre, la plataforma superior pertenece exclusivamente al Arte, y el escalón inferior al Oficio; pero desde el uno al otro extremo de la escala no hay meseta alguna en que descansar, todos los escalones son completamente iguales; y de tal manera, que al hom- bre más perspicaz no le es posible fijar la línea divisoria, el término jurisdiccional del Arte, el punto en donde prin- cipia el del Oficio; bien así como en el círculo cromático escapa á la visión más fina la linea que separa los colores entre sí. Pero lo mismo que en este círculo, la diferencia existe; y es tan notoria la que hay entre uno y otro color, como lo es la que hay entre los dos extremos de la escala de la actividad productora del hombre, el Arte y el Oficio. He aquí lo que constituye la diferencia. Un productor sin atender mas que á unos procedimientos aprendidos en un Estudio ó un Taller, produce un objeto, habiendo ocu- pado sus facultades intelectuales y puesto en práctica di- chos procedimientos solo por hábito contraído empírica- mente, y habiendo permanecido inactivos así su talento como su imaginación: ese ejerce un oficio. Un productor halla medios fáciles y económicos para la producción, va- lido de los conocimientos científicos ó de la práctica que posee, aguzando su talento; y produce más fácilmente que otro determinadas formas: ese halla un procedimiento á favor de la Tecnología , ese es el Industrial. Un produc- tor, por último, conociendo la naturaleza de los mate- riales, y los procedimientos, de una manera que no pueden presentarle obstáculo alguno para la producción, da á la materia formas forjadas en su fantasía, según determinado sentido, sabiendo armonizar la idea con la forma, é idea y forma con el modo de elaboración: ese produce una obra de — 109 — arte. Existe pues la diferencia entre el arte y el oficio, co- mo existe entre el Obrero y el Industrial; pero en la nomen- clatura estética no puede admitirse un arte liberal y otro mecánico. Podrá suceder que se ejerza un arte por mero oficio, atendida la importancia que al proc-edimiento se baya dado, ó á la rutina con que este se haya ejercido; y al contrario, ejerciendo xm oficio, por razón de las aspira- ciones del genio, podrá elevarse el que le ejerza, hasta el Arte; pero esto no puede producir una división. Será por consiguiente ohra de arte la producción del genio sin suje- ción al procedimiento: y ejercerá un oficio el que solo pro- duzca por la sola destreza práctica ó empírica. La división de las artes en liberales y mecánicas tiene una historia particular, que al paso que puede corroborar la imposibilidad de ser actualmente admitida, puede expli- car la posibilidad de haber existido en épocas anteriores á la nuestra. " 'í En la antigüedad existieron diferencias muy notables en la condición civil de los ciudadanos: hubo hombres libres y hombres esclavos: aquel arte, que por su excelencia, esto es, por el predominio que se concedia á la actividad de la imaginación sobre las fuerzas físicas ó sobre el trabajo ma- terial, ó si se quiere, sobre el procedimiento, mereció ser ejercido por hombres libres, fué llamado liberal; y aquel en el cual el predominio le tenia la fuerza ó destreza mate- rial, en una palabra, el mecánico, era ejercido por escla- vos. En la Edad media solo se atendió á la libertad de ejer- cicio, esto es, se fundó la división en el título gremial ó escolástico; y fueron liberales las artes que pudieron ejer- cerse sin título alguno, considerándose necesarias á todos, como lo que en las Universidades se llamaba el Trivium, que comprendia la Gramática, la Retórica y la Dialéctica, y el - lio - Quatrivium que comprendía la Aritmética, la Geometría, la Música y la Astronomía; y fueron mecánicas, aquellas para las cuales se necesitaba un título adquirido por medio de pruebas de suficiencia. En nuestros días, supuesto que no existen diferencias en la condición civil, y que no exis- ten las agremiaciones, la distinción solo podría estar fun- dada en la excelencia del Arte mismo, caracterizada por la del elemento predominante en el ejercicio de este, que, como queda dicho, no establece una división, sino una de- gradación sumamente suave desde el Arte al Oficio, no una diferencia que suponga un arle liberal y otro mecá- nico. Existiendo como existe la diferencia entre el Arte y el Oficio, con la imposibilidad de determinar la línea diviso- ria, no creemos inoportuno indicar el título que debe apli- carse al que cultiva un Arte y el que debe llevar el que ejerce un Oficio, ya que la ignorancia, si no la presuntuosa vanidad, ha hecho que se aplicara indistintamente el dic- tado de Artista á uno y á otro. El Oficio se ha subido á ma- yores, y el que le ejerce se ha arrogado el título de artista so pretexto de ser necesario el procedimiento para la pro- ducción artística. Debe entenderse que es artista el que produce con todas las condiciones del Arte; porque el que produce con la sola destreza del procedimiento, ese es ar- iesano: el primero cultiva el Arte en el Estudio, el segundo ejerce el Oficio en el Taller. Sin embargo, en el día se ha dado este último nombre al Estudio del artista: esto no es mas que una confesión involuntaria del estado en que el Arte se encuentra en nuestros tiempos. 11. Las divisiones de las artes, que acaban de indicarse, no - 111 - son admisibles, porque carecen de fundamento sólido, no siéndolo tal, ni los procedimientos, ni los modos de repre- sentación. El Arte es uno; mas no teniendo la pretensión de alcanzar la identidad con las existencias, porque en ello daria á conocer su inferioridad , se ha impuesto ciertos lí- mites para determinar mejor la Belleza, dentro de los cua- les puede revestir distintas formas. Al Arte le sucede lo que á la Ciencia: esta se subdivide en grupos con determinado objeto, que constituyen distin- tas clases de conocimientos á que el bombre puede dedi- carse aisladamente: así, la Aritmética se ocupa de la can- tidad, la Geometría de la medida y del espacio, la Física de las propiedades de los cuerpos, la Química de sus cualida- des y análisis, la Filosofía del desarrollo de la Verdad ab- soluta y de sus relaciones con lo moral no menos que con lo material, la Jurisprudencia del Derecho etc., etc. Si no existiese semejante ramificación, difícilmente po- dria el hombre comprender los arcanos de la Naturaleza, y alcanzar los resultados que de las ciencias aplicadas se han obtenido. Los límites que el Arte se impone para responder á su misión y alcanzar la Belleza bajo todos los aspectos imagi- nables, son: el símbolo, el carácter, la expresión, el senti- miento, y la acción. Símbolo es todo objeto que afecta nuestra sensibih'dad con un sentido más extenso y general que el que ofrece y tiene en sí. Aparece con alguna vaguedad, pero la relación que une el concepto con su representación no es arbitraria, sino que encierra afinidad, existiendo un lazo que une á ambos elementos entre sí aunque no directa é inmediata- mente. Si esta relación fuese arbitraria, no existiría el sím^ bolo sino simplemente la señal ó el siffiío; y la representa- ción significaria ó podría significar, mas no expresaría. Las - 112 — señales de una atalaya son signos; las palabras en su ma- yor parte lo son también, aunque algunas veces, como pu- diera probarse, existe relación entre la idea y la voz que la da á conocer, por ejemplo: süvido, remolino, etc., etc. En el símbolo la relación entre los dos términos, no es de paridad sino de afinidad: los dos términos no se identifi- can, sino que se asemejan; se acercan, mas no se penetran; no dan la Armonía cercana, sino el eco lejano de ella. Esta circunstancia bace que el Símbolo tenga cierta indetermi- nación; pero no la vaguedad y la indeterminación que con- funden, sino las que producen el fenómeno estético la Su- blimidad; de tal manera, que al adquirir el Símbolo mayor claridad y determinación, pierde uno de sus más especia- les efectos: por esto la Comparación está en inferior grado que la Metáfora en la esterado la expresión simbólica, toda vez que la Comparación descubre los dos términos dema- siado materialmente, mientras que la Metáfora no llama la atención so"bre ellos, dejando libertad en la interpreta- ción, apareciendo con toda la espontaneidad de la inspira- ción. El carácter es el distintivo por el cual se diferencian los objetos entre sí, bien sean seres animados, bien inanima- dos. En- estos últimos le constituyen todas las circunstan- cias que los hacen parecer lo que verdaderamente son; en los animados le constituyen la índole del alma, las inclina- ciones propias de cada individuo manifestadas por señales exteriores, las cuales deben ser tan simples y tan marcadas que lleguen á hacer olvidar k s formas sensibles para poder adivinar, digámoslo asi, la fisonomía del alma. La expresión se concreta al ser animado, especialmente al racional. No debe considerarse aquí como una palabra genérica de toda especificación ó declaración de una idea á fin de darla á entender mejor, sino como el conjunto de se- ~ 113 — nales de los movimientos interiores del ser animado pre- sentadas por medio del gesto, del ademan y de la actitud: es como si digéramos, la manifestación nisible del senti- miento. El senf¿miento, es aqui la manifestación /onica de los movimientos interiores del ser animado racional. El ser animado siente, esto es, percibe las impresiones; pero solo el ser racional expresa con la voz modulada y articulada, todos los movimientos del alma; solo él presenta la infinita variedad de estos movimientos clara y determinadamente. Es la voz modulada la verdadera expansión del Sentimien- to, es el Sentimiento por Antonomasia; y en este sentido tomamos aquí la palabra como uno de los límites que el Arte se impone. La acción es la serie de hechos encadenados entre sí, procedente de la lucha de los movimientos interiores que hemos llamado Pasiones : es el último de los límites á que el Arte puede llegar. El Arte, al circunscribirse á estos límites, reviste varia- das y numerosas formas; pero es menester conocer las fun- damentales, las que sirven de pimto de partida al propio tiempo q\ie son centro de confluencia de las demás^ for- mando época en el desarrollo histórico del espíritu humano. Con efecto, desde el momento en que el hombre adquiere conciencia de sí mismo, procura hacerse á sí mismo objeto de sus representaciones; y después de mil perplexidades y variedades entra en la senda del Arte. Pero al entrar en ella no lo verifica de un modo determinado, sino desarro- llándose sucesivamente en distintos grados hasta llenar los límites dentro de los cuales, según queda indicado, puede el Arte moverse con carácter típico ó fundamental.—1." El Arte desde el momento de su aparición encuentra la natu- raleza física, susceptible de doblegarse á todas las exigen- 8 - 114 - cias del Genio, sin que el espíritu se revele en ella con toda determinación sino solo de un modo vago, anunciando la idea no mas que simbólicamente : he aquí la primera de las formas que el Arte reviste, la Arquitectura.—2." Se presenta en seguida la verdadera revelación del espíritu por la forma accesible á los sentidos que mejor y más com- pletamente puede revelarle que es la forma humana, pero no con un carácter general que impida toda variedad y distinción, sino con carácter individual, revelando la ín- dole, la fisonomía del alma: esta es la segunda de las for- mas, la EscvMura.—3.**,Pero el hombre no puede perma- necer en semejante estado, esto es, en simple Carácter: las personas se ponen en movimiento, la índole del individuo se desarrolla por todos los medios de manifestación que pueden ofrecerse ya plásticos, ya tónicos, ya literarios: en el primer modo de expresión aparece la forma pictórica; en el segundo la forma musical; en el tercero la forma poé- tica por excelencia; constituyéndose de este modo la Pin- tiira, la Música y la Poesía. La Arquitectura se presenta por el modo de representa- ción plástica: es arte figurativa, lineal, fija, sin personalidad alguna, se circunscribe en los límites del Símbolo: dispone las masas de la Naturaleza inerte según las leyes de la Geometría: ofrece una indicación del espíritu, no una ima- gen que pueda revelar materialmente su existencia; por consiguiente no alcanza la armonía franca y libre de los dos términos de que el Arte consta, sino la indirecta y sim- plemente figurada. Por otra parte afecta á fines estranosal Arte; está destinada á proporcionar una utilidad masó me- nos material, por ejemplo, un templo á la divinidad, un monumento al saber y á la actividad industrial, una mo- rada al hombre, etc., entregándose después á una variedad de formas capaces de subvenir á todas las necesidades de - 115 - la vida práctica que la civilización de continuo crea. La Escultura se presenta hajo el dominio del modo plás- tico propiamente tal: es arte figurativa y fija: toma por elemento físico la materia, la masa ponderable; pero no la dispone según las leyes del ser inanimado, sino que revela este ser muy especialmente bajo la forma humana deter- minada por su organismo, con el soplo de vida; ofreciendo la existencia de este ser en su tranquilidad como elemento único inmanente en el espíritu. La Pintura., es arte figurativa, plasto-gráfica, fija. No presenta ya el espíritu en su concentración, sino con la ín- dole desarrollada, con sus sensaciones, voluntades, accio- nes y relaciones con los demás seres; en sus penas, en sus sufrimientos, y, en una palabra^, en todo el ciclo de pasio- nes y de afecciones. Si bien es verdad que su elemento es el sólido, lo corpóreo, ya que se encuentra dentro del círculo de lo visible; pero no emplea la materia con todas sus di- mensiones, sino que la reduce á la superficie. Presenta la forma bajo los distintos aspectos de la apariencia visible, las ilusiones perspectivas del color, de la luz y de la sombra. Por esta razón se encuentra capaz de expresar no solo los movimientos interiores del alma, sino también los cuadros más variados del espectáculo de la Naturaleza; llegando hasta los más insignificantes detalles. La Expresión reve- lada en las formas visibles es un elemento tan esencial en la Pintura, que sin él todo queda frío. La Música presenta lo más profundo del alma humana, el Sentimiento en su mayor intensidad, el corazón humano con todos sus movimientos. Su modo de representación es tónica. Es el arte en que el alma puede entregarse á la mayor expansión. Su medio de representación ya no se di- rige á la vista sino al oido, puesto que le constituyen los sonido*, los acordes y las combinaciones de los mismos, — 116 - esto es, la armonía, siguiendo relaciones de cantidad y de medida del tiempo dispuestas por el Arte.— La Música lia sido comparada á la Arquitectura; y con efecto se encuen- tran entre ambas bastantes analogías: así, la Arquitectura es un envoltorio exterior de otras concepciones, que la ca- racterizan en gran parte; rodea la estatua de la divinidad con aparato de formas geométricas: del mismo modo la Mú- sica acompaña las concepciones del espíritu indicadas por la palabra ó el ademan, ganando entonces en determina- ción respecto de los sentimientos que se mueven en lo más íntimo del alma: acompaña la palabra no menos que la mímica y la danza. Independientemente de esta manifes- tación de afectos del ánimo, la Música sigue las leyes de los números que determinan la medida, la cantidad y acuerdo de los sonidos: y de la propia manera que la Ar- quitectura en las formas visibles, introduce la Música en los sonidos la regularidad, la simetría, la armonía. He aquí lo que ba hecbo llamar á la Arquitectura una Música lie- lada, como á la Música una ArqnAtectwra de los sonidos. Sin embargo, liay diferencias entre una y otra arte^ que solo podrían apreciarse en un examen detallado, que no es de este lugar.—El arte que menos guarda analogía con la Música es la Escultura; la razón está en que la expresión de las pasiones es agena del principio escultórico.—La Pintura se acerca más á ella por la razón contraria, esto es, porque la Expresión es el elemento esencial pictórico, sin más diferencia sino que el pintor busca la forma en el mundo real y se limita á idealizarla, al paso que el músico debe reconcentrarse en sí mismo para arreglar sus concep- ciones, obrando con entera libertad: no halla modelo al- guno en la Naturaleza, sino leyes acústicas á que obede- cer.— Tiene también afinidad con la Poesía, aunque por mas no sea sino porque de la pronunciación, de la perora- - 117 - cion y de la declamación, recibe esta grande efecto. En la Música todo está modulado aunque no articulado; en la Pe- roración y en la Declamación todo está articulado y mo- dulado aunque con modulación no sonora. Ambas artes escitan la Imaginación haciendo nacer ciertas simpatías en razón de los sentimientos que expresan; pero la Música no da mas que una idea vaga de la situación moral porque el sonido es un modo de expresión que no puede ligarse es- trechamente con la idea, y por esto un mismo tema puede expresar afectos distintos; en cuya circunstancia se ase- meja á la Arquitectura. lia Poesía es la forma bajo la cual puede el Arte presen- tar el espíritu humano con encadenad© desarrollo; debien- do esta prerogativa al modo de expresión que emplea, la palabra, como capaz que es de precisar el enlace de todos los sentimientos, de todas las pasiones, de las altas concepciones de la inteligencia^ y de las impresiones más fugitivas del alma en continuada correlación. Su forma es por consiguiente, literaria. A la Poesía es dado representar una acéion con todos sus momentos de desarrollo; pudien- do combinarse con la Música, la Declamación, la Mími- ca, etc. Aljiropio tiempo, sin ceñirse á una acción deter- minad^ enla Historia de la Humanidad^ puede expresar los sentimientos más íntimos del alma,, y llegar á lo Subli- me, presentando en cierta manera un episodio de la histo- ria del corazón, combinándose de la misma manera bajo esta forma con la Música. En todas estas combinaciones, debe entenderse, que cada forma conserva su independen- cia; pero según fuere el fin principal, la'Poesía puede que- dar en simple bosquejo, como en la Opera y el Baile mí- mico. - 118 - m. El Arte puede regirse por tres distintos principios naci- dos de los tres distintos aspectos bajo los cuales puede el espíritu revelarse y hacerse accesible á los sentidos. Con efecto, el espíritu puede manifestarse—1.° De un modo vago é indeterminado, sin dejar por esto de revelar el Sen- timiento aunque indirectamente—2." De un modo claro, determinado, pero sin sugetarse á las modificaciones de la pasión, en una palabra, tal como es posible que se mani- fieste á los sentidos—3.° Con toda la movilidad que puede imprimir al cuerpo tiumano la pasión excitada, y por todos los medios de expresión que el hombre tiene, en una palabra, tal como suele manifestarse en las oposiciones y contradicciones de la vida terrestre. En el primer caso el espíritu aparecerá sensiblemente sobre la base del p^rinci- pio simbólico; en el segundo sobre la del clásico; y en el tercero sobre la del romántico. El principio simbólico tiene por elemento constitutivo el Símbolo tal como anteriormente le hemos definido. Jíl clá- sico y el romántico corresponden á materialista y espiri- timlista, respectivamente; no porque exista relación entre aquellas denominaciones y estas sus correspondientes; sino por la analogía de circunstancias que ofrece la historia del espíritu humano, en virtud de las cuales ha venido á reco- nocerse la necesidad de los dos principios que representan y deben y pueden coexistir en el Arte, como en el mundo real coexiste el cuerpo y el alma, Dios y el mundo. Pero el Materialismo y el Esplritualismo en el Arte, no son el Materialismo y el Esplritualismofilosóficos:ni uno ni otro de aquellos puede fundarse en la Conciencia, sino en la Imaginación y el Sentimiento. El Materialismo en el - 119 - Arte no puede ser una opinión que dé á la materia toda la importancia, no concediendo á la idea ninguna participa- ción en el efecto; porque entonces seria admitir en el Arte lo inconveniente bajo distintos aspectos. Tampoco el Espi- ritualismo puede ser una negación de la importancia de la materia, porque entonces seria negar al Arte el elemento de su ser, ya que no hay Arte sin forma sensible. El Mate- rialismo en el Arte no es por consiguiente más que la i m - portancia dada á las leyes físicas de la Naturaleza recono- cidas por la Ciencia, y á las necesidades de la civilización, para obtener formas características, presentándolo todo del modo más natural y sensible; así como el Espiritualismo es la importancia dada á la idea por medio de las formas artísticamente sentidas y apasionadamente expresadas. Los epítetos clásico y romántico sacados no de las ideas que deben expresar sino de circunstancias análogas, han dado motivo á interpretaciones que han producido cuestio- nes célebres por la trascendencia que han tenido, hasta fue- ra de la jurisdicción del Arte. La historia de este aclara estas cuestiones, dando á conocer la naturaleza de tales nombres, y las razones en que puede haberse fundado su adopción. A la historia del Arte pues nos remitimos. Cada uno de dichos tres principios tiene un centro ó forma típica del Arte; con la singularidad de que asi como dentro del modo plástico de expresión cada una de las for- mas que el Arte reviste se rige por uno de estos tres prin- cipios ; el principio romántico puede regir los tres modos de expresión, plástico, tónico y literario. El centro ó forma típica del principio Simbólico es la Arquitectura como el del clásico es la Escultura y el del romántico la Música. La mayor ó menor analogía que las formas que el Arte r e - viste guardan entre sí está en razón directa del principio del cual cada una de estas formas constituve el centro ó — 120 tipo. Así queda organizado lo que se llama el Sistema de las Artes j)articulares. Modos Términos Formas Principios de que que por expresión. los limitan. el Arle reviste. los cuales se rigen. Símbolo. Arquitectura. Simbólico. Plástico. Tónico. ÍCarácter. Escultura. Romántico. Clásico. Literario. Expresión. Acción. Pintura. Poesía. Sentimiento. Música. Todas las demás formas que el Arte reviste tales como la Declamación, el Grf bado, la Jardinería y tantas otras que seria largo enumerar, ó no son más que accesorias, ó se re- fieren más ó menos á alguna de las cinco indicadas, ó son combinaciones de ellas. De admitirlas ó concederles un de- terminado puesto en el sistema científico ó teoría general, se introduciría una gran confusión, desfigurando los tipos principales: así por ejemplo : el Arte escénico, es plástico tónico y literario á la vez; el mímico es simplemente plás- tico, etc., etc. Cada arte típico es una forma particular de lo bello en un elemento especial de la vida. Traspasar cualquiera de estas formas los límites marcados en el sistema general, se- rá faltar á su misión; y el empleo de medios extraños al- terará la simplicidad y la pureza del Arte. El que cada unas de tales formps artísticas carezca de los medios propios de sus limítrofes, no es una imperfec- ción, sino un medio que el Arte adopta para no perjudicar- se en su objeto principal, que es la representación de la Belleza.