— 137 — frondoso bosque. A la derecha sentado en una pie¬ dra y con la mano en la mejilla, está el guarda de varias reses vacunas que pastan en las frescas márgenes. m m Alto: 1,550.—Axciio: 2,550.—Liexzo. BOTELLA. (Rafael) Natural de Madrid, discípulo de D. Pablo Pardo, y de la Escuela de Bellas Artes de la corte, premiado con men¬ ción especial por la pintura de historia en la Exposición celebrada en la j-a mencionada capital el año 1865, y pen¬ sionado por el Gobierno de S. M.; es desde 1864 Profe¬ sor, y actualmente de la Academia de Bellas Artes de Cádiz. 136. JUPITER TRANSFORMADO EN CISNE, nis- feuta las oaeicias de leda. Ilabiínclose enamorado Jflpitor do Leda, mujer de Tiudaro, in¬ tento seducirla; mas no pndiondo conseguirlo en su forma natural, se transformo en Cisne, yconsiguió soi-prenderla mientras jugaba con eUa en l.as orillas del rio Eurotas, donde aquella se bañaba. Puso la burlada esposa dos huevos, de uno de los cuales nacieron Helena y Clitemnestra, y del otro Castor y Pollux. (Panléxieo vocabulario de la fábula de D. Santos Lopez Pelerjrin,pag. IGO.) Bajo una frondosa arboleda y á orillas del Euro- tas, está Leda recostada sobre un manto escarlata y algun otro paño blanco, acariciando al Cisne que tiene á su lado casi cubierto con su cuerpo des¬ nudo. Cuadro premiado en la Exposición celebrada en Cádizel año 1870, y adquirido por la Excma. en Diputación con destino al Museo provincial. m m Alto: 1,008.—Axciio: l,Oáá—Lienzo. — 138 — 137. UN PAIS. Estudio de pais, tomado del natural en las ori¬ llas del rio Darro.Dibújase en lontananza á Gra¬ nada y su Catedral; á la izquierda las torres de los Picos y de la Vela, y el mirador de Lindaraja de la Alhambra. Cuadro presentado en la Exjiosicion celebrada en Cádiz el año de 1870, y adquirido por la Excma. Diputación con destino á este Museo provincial. m m Alto: 0,320.—Ancho; 0,530.—Lienzo. CANO. (Edhakdo) Es natural ele IMadricl, discípulo en Sevilla de D. Jcaquin Becquer, Académico honorario de la extinguida de Santa Isabel deaquella ciudad desde el año de 1848, en cuya fecha fué también nombrado profesor sin sueldo de una clase de dibujo. En 1850 fué nombrado Académico de la actual de Bellas Artes, despues pasó á Madrid, y en Junio del 53 dió por terminados los estudios que allí hizo en la Academia de San Eernando, siendo pensionado por S. M. para estu¬ diar París por tres años desde dicha época; allí pintó su en cuadro de Colon que figuró en la Exposición de Madrid del 56; y con el que obtuvo una medalla de primera clase: lue¬ go pasó á Madrid, y en 1858 alcanzó otra primera medalla con el cuadro de D. Alvaro. En 1859 fué nombrado profe¬ sor de colorido y la Escuela de Bellas Ar¬ composición en tes de Sevilla hasta el de 1869, en que cesó en su desempe¬ ño á causa de la supresión de aquella Escuela. En la Ex¬ posición Nacional de 1866 presentó su cuadro de los Beyes Católicos dando libertad á los cautivos, y el Jurado le otor¬ gó consideración de medalla de primera clase. En 1866 fué nombrado Académico corresponsal de la de San Fernando de Madrid, é individuo de la Comisión de Monumentos históricos y artísticos, y últimamente, en el año 13, la Diputación provincial de Sevilla le nombró profesor de colorido, al crear esta enseñanza. — 139 - Entre otros muchos trabajos ele menor importancia que ejecutó Cano, debe contarse al retrato de Cervantes sacado de un cuadro de Pacheco, un lindo boceto que se encuen¬ tra en este Museo y que representa á D. Juan de Austria visitando á Cervantes despues de la batalla de Lepante, y un estudio de cabeza de un fraile. Ultimamente acaba de pintar un precioso techo para la hermosa casa del Sr. D. Juan Cruz en Sevilla. 138. D. JUAN DE AUSTRIA, VISITANDO A CEE- VANTES. El mal estado de salud en que se hallaba CeiTántes, debid in¬ fluir necesuríamento en la gi'avedud de sus heridas; pero en medio de este cuidado, tuvo entonces la honorífica satisfacción de que, visi¬ tando el dia siguiente D. Jiian de Austiâa à los soldados, encarecien¬ do valor, socorriendo á los heridos por su su mano y premiando â los que se habian distinguido, le aumentase, como á tan beneméri¬ to, tres escudos sobre su paga ordinaria. {Vida de Cervántes par Na- varrete, pég. 20.) Está Cervántes acostado en una pobre cama de hospital, pálido el rostro y vendado el brazo iz¬ quierdo: delante de él D. Juan de Austria con ademan noble y cariñoso, estrecha la mano del soldado herido, que más tarde habia de ser la ad¬ miración del mundo, y que por esta desgracia es conocido por el mmico de Lepante. A un lado de su cabecera se vé un banquillo con una redoma y un libro en pergamino, y colgados de la pared el sombrero y la espada: al otro lado hay una fi¬ gura que mira al enfermo, y parece ser el médico ó enfermero. A la derecha del espectador se vé un fraile, con un libro en la formando grupo mano, con otras figuras que se hallan algo más distan¬ tes, y otro enfermo con la mano en la mejilla y vendada la cabeza. Figuras de cuerpo entero. - lio l'J Arte Espaîia, periódico publicado en 671 Madrid el Sr. Cruzada Villaamil, dio una lito¬ por grafía de este cuadro hecha por el mismo Sr. Ca¬ no, y en la cual hay alguna variación. m m Alto: 0,260.—Ancho: 0,350.—Tabla. 139. CABEZA DE UN FRAILE CAPUCHINO. Tiene la harha blanca, dirige la vista hácia ar¬ riba y lleva la capucha calada, proyectando algu¬ na sombra sobre su frente. Tamaño natural gran¬ de: fondo gris. m tn Alto: 0,340.—Ancho: 0,420.—Lienzo. CARNICERO. (Antonio) Este pintor grabador nació en Salamanca en 1148, de y donde era su padre, fundador y director de una Co¬ natural fradía de pintores y escidtores que se hallaba establecida en la Parroquia de San Adrian, y vino á Madrid acompa¬ ñando al autor de sus dias cuando fué llamado para cons¬ truiralgunas estatuas de las destinadas al Palacio Réal. En 1769, se presentó al concurso de premios de la Real Academia de San Fernando, por la pintura, logrando el se¬ gundo premio de primera clase. Sus obras se encuentran repartidas en Palacio y en po¬ der de los aficionados: el Museo Nacional conserva una vista de la Albufera, y el provincial de Valencia los retra¬ tos del Rey D. Carlos IV y su esposa D.' María Luisa. Hizo numerosos dibujosgrabar, y entre ellos un para excelente retrato de D. Juan I, y varias de las láminas de las ediciones del Quij ote, publicadas por la Academia Es¬ pañola en 1780 y 1782. No se hapodido averiguar la fecha de su fallecimiento, siendo de extrañar que no conste ni en Palacio ni en la Academia de San Fernando. — lil — 140. EETllATO DE CARLOS IV. Está representado de pié, empuñando el cetro con la mano izquierda que apoya sobre una mesa, y la derecha colocada en la cintura. Viste manto real y luce la banda de Carlos III. Fondo de cor¬ tinas. Más de media figura, tamaño natural. m m Alto: 1,540.—Ancho: 1,100.—Lienzo. 141, RETRATO DE LA REINA MARIA LUISA. Hállase también de pié, apoyando su brazo de¬ recho sobre un cogin que está sobre una mesa, en donde se vé también la corona; el manto Real le cubre parte del brazo y hombro, y con la mano izquierda cogela otra extremidad. Tiene un peinado muy abultado y empolvado á gusto de la época, y adornado con grandes plu¬ mas y fiores; fondo de cortinas: está firmado, xAn- tonio Carnicero, 1789. Más de media figura, tamaño natural. m m Alto: 1,540.—Ancho: 1,100.—Lienzo. ENHILE. (Emilia: Fmt/a f/e Gutieeeez.) Nació en Cádiz: hizo sus primeros estudios de dibujo y pintura en la clase de Señoritas de esta Escuela. Su padre político, que lo fué el Profesor de dicha clase, viendo sus buenas disposiciones, le daba además lecciones particula¬ res, con lo que en poco tiempo consiguió aprendiese los buenos preceptos del arte. La Academia, con el objeto de premiar su mérito y cumplir con uno de sus más gratos deberes, cual es el de fomentar y animar á los que se de¬ dican á esta clase de estudios, acordó en sesión de 2 de - U2 — Marzo de 18Y2 conceder á esta Señora el título de Aca¬ démica. Entre los cuadros originales que pintó, los principales son: El retrato de D. Clemente de Torres que existe en esta Academia. El Niño Jesús haciendo oración abrazado á la Cruz, y varios retratos de tamaño natural. Además hizo varias copias, entre las que merece citarse la del San Eran- cisco de Murillo, que existe en la Iglesia de Capuchinos. 142. RETRATO DE CLEMENTE DE TORRES. Está el artista gaditano en pié delante de un caballete, vé un lienzo donde está em¬ en que se pezada á dibujar una Concepción con ángeles. Tiene en la mano izquierda la paleta y los pince¬ les, y con la derecha levantada señala al lienzo; á la izquierda del espectador se vé una mesa y un libro en pergamino. La cabeza de este retrato está tomada de otra pintada por D. Manuel Mon¬ tano. m m Alto: 1,370.—Axciio: 0,880.—Lienzo. ESQUIVEL Y SUAREZ. (A ntonio Maeia) Pintor sevillano y uno de los continuadores de la célebre Escuela fundada por Murillo. Nació el 8 de Marzo de 1806: murió el 9 de Abril de 1857. Fueron sus padres D. Francisco Esquivel y D." Lu¬ crecia Suarez de Urbina: muerto el primero en la gloriosa batalla de Bailen, quedó nuestro artista en la miseria, sin más patrimonio que el cariño de su madre, ni más porvenir que el de su trabajo. Lo tierno de su edad hacia más aflic¬ tiva, si cabe, la situación de la viuda; pero el amor mater¬ nal supo imponerse sacriflcios de todo género, y, cuidadosa de la educación de su hijo, le matriculó en la Escuela de dibujo de Sevilla, donde pudo manifestar nuestro artista sus excelentes disposiciones bajo la inteligente dirección de D. Francisco Gutierrez, uno de los más felices imitadores — 143 — de nuestro inmortal Murillo. El ejercicio de las armas le hizo abandonar las artes durante algun tiempo, asistiendo al sitio de Cádiz y defensa del Trocadero; servicios que pre¬ mió más tarde el gobierno, agraciándole con la cruz y pla¬ ca de aquel sitio. A la edad de 21 años contrajo matrimonio con D." An¬ tonia Rivas, lo que fué causa que tuviese que antepo¬ ner muchas veces á la práctica del arte, otras ocupacio¬ nes de mayor lucro con que sostener sus atenciones; pe¬ ro siempre fijo en su primera vocación, pasó á Madrid en union del pintor D. José Gutierrez, y se presentó en 1832 al concurso general de premios de la Real Academia de SanFernando; verificados los ejercicios reglamentarios, lo¬ gró Esquivel la consideración de Académico de mérito de dicha Corporación, contando solamente à la sazón 26 años. En esta época empezaba á verificarse un verdadero re¬ nacimiento en las Artes y en las Letras Españolas: varios jóvenes trazaban la senda del progreso, pasando antes por el olvido completo de todo lo tradicional. La Escuela ro¬ mántica invadia los usos, los gustos y las ideas de todos gé¬ neros en el pueblo español; la semilla arrojada en el veci¬ no imperio fructificaba en toda Europa, y laEspaña del por¬ venir rompia las páginas del pasado, encomendando á sus propias fuerzas la obra de su regeneración. La creación del Liceo artístico y literario de Madiúd influyó notabilísima- mente en esta revolución, y Esquivel fué uno de los que más contribuyeron á su organización. Un desgraciado suceso destruyó en un momento todo el entusiasmo de Esquivel, poniéndole á las ¡ruertas de la de¬ sesperación: á consecuencia del humor herpético perdió la vista, en cuyo lamentable estado sufrió el artista lo que no es decible. Sus amigos, sin embargo, hicieron más llevade¬ ra su desgracia: el Liceo en masa contribuyó al sosteni¬ miento del desgraciado ciego y de su familia, y la Provi¬ dencia devolvió la luz á sus ojos; además se abrieron sus- crioiones, se dieron funciones dramáticas, y se hicieron ri¬ fas de diferentes trabajos artísticos á su beneficio. Esquivel, despues de su curación, la primera obra que hizo fué la Caí¬ da de Lud)cl, que regaló al Liceo en prueba de su recono¬ cimiento, el año 1841. — lii — Desde aquella época hasta su fallecimiento, pintó una infinidad de cuadros, así para España como para otros pai- ses; fué nombrado Académico de número de la Real de San Fernando con destino á la clase de Anatomía, y obtuvo di¬ ferentes honores y condecoraciones, entre otros el título de Pintor de Cámara, que se le concedió al ser declarada mayor de edad S. M. la Reina. Pintó un sin número de cuadros históricos y retratos, y publicó un tratado de Anatomía pictórica en dos tomos en fólio, que sirve de texto á los discípulos de la referida asig¬ natura. 143. RETRATO DEL GENERAL D. BALDOMERO Espaeteeo, Düqtje de la Victoria. El ex-regente del reino se presenta vestido de gran uniforme con la mano izquierda descansando sobre el puño de la espada, y el bastón de mando en mantiene extendida en acción de la otra que dar algunas órdenes; muestra el pecho cubierto de condecoraciones, y se vé su sombrero sobre una piedra al pié de un tronco de árbol, donde hay una inscripción. En un término más lejano, se distin¬ gue un regimiento de infantería que parece espe¬ rar una orden para ejecutar alguna maniobra. Fondo de campo. m m Alto: 2,100.—Axcho; 1,450.—Lienzo. FERNANDEZ CRUZADO. (Joaquín Ma¬ nuel) Nació en Jerez ele la Frontera el dia 24 de Diciembre de 1781, fueron sus padres D. José Fernandez Guerrero y y D." Lucía Cruzado y Suarez, que le bautizaron en la Par¬ roquia de S. Lúeas el Real. Bastante jóven aún, empezó en la escuela de Bellas Artes de Cádiz, donde era su Sr. padre Teniente Director de es- - 145 — cultor, á estudiar el dibujo al quo tenia decidida inclina¬ ción. Al mismo tiempo asistía á las clases de medicina y cirujía, en las que, además de recibir provechosa instruc¬ ción, ejecutó, con presencia del cadáver, la colección de dibujos miológicos que posee la citada Academia de Cádiz. Los adelantos rápidos de Fernandez, pronto dieron á conocer la necesidad de que saliese de Cádiz para adquirir la práctica del colorido y consultar las obras de los más eminentes autores; y la Junta de Gobierno de la referida Escuela, que deseaba favorecer el desarrollo de las altas fa¬ cultades que se reconocían en Fernandez, realzadas además por su irreprensible conducta, acordó en sesión celebrada en 16 de Noviembre de 1805 enviarlo á Eoma en calidad de pensionado: atención al estado político de la Euro¬ pero en pa, se dispuso que por entonces marchase solamente á la ciudad de Sevilla, donde copiarla los célebres lienzos de Murillo y Zurbarán, como en efecto lo hizo, reproduciendo entre otros, un gran Cristo de este último y la Virgen de los Venerables de aquel, copias que posee la Academia. Se trasladó despues á Madrid en el mismo concepto de pensionado, continuando sus estudios con aplicación y pro¬ vecho en la Real Academia de San Fernando, bajo la di¬ rección de D. Gregorio Fer. o, donde adquirió relaciones con los pintores de Cámara D. Francisco Goya y D. Vicen¬ te Lopez. En cumplimiento de sus Estatutos, abrió la Academia en 1.° de Enero de 1808 una oposición entre los artistas que se presentaran á tomar parte en ella hasta el 30 de Junio, con obras j*a pensadas y dispuestos á ejecutar otras do re¬ pente en el mismo instituto: Fernandez, que se contaba en¬ tre el número de los opositores, obtuvo el premio segundo de primera clase de pintura, consistente en una medalla de oro que recibió en presencia de la Academia çn Junta pú¬ blica el dia 24 de Setiembre. Parasu obra de pensado, le sirvió de argumento un pa- sage de la vida del Gran Capitán. La Academia de Cádiz posee el boceto de ella y una repetición de este cuadro. En atención á los ejercicios que practicó en el concurso trie¬ nal y á sus obras posteriores, fué agraciado con el título de ( 10 ) — 141) — Académico de méi·lto por la pintura de la Academia de San Fernando en 4 de Setiembre de 1814. Sin conseguir su principal deseo de trasladarse à Roma, crecieron con Independencia los obstáculos la guerra de la para continuar estudios artísticos en la capital de la sus Monarquía. Cuando en 1808 una parte de los vecinos de Madrid tomaron las armas que esgrimieron gloriosamente en defensa de la patria, Fernandez fué uno de ellos, y sos¬ tuvo, en union de un gran número de artilleros, la puerta de Fuencarral, batiéndose tan valero-ámente, que llegó á quedarse sin más de la mitad de sus compañeros. A conse¬ cuencia de sus hechos de armas, fué ascendido á subtenien¬ te de infantería por la Junta de Molina de Aragon en 20 de Enero de 1809, grado que se ratificó por Real Despacho de 14 de Marzo de 1810. En 22 de Noviembre de 1819 se le dió la efectividad del grado de Capitán que disfrutaba hacia tres años, y en 1823 cayó prisionero del ejército fran¬ cés, permaneciendo enel depósito de Granada mientras duró la guerra. Restablecido el gobierno del Rey, pasó á Cádiz con licencia indefinida, obteniendo en 1830 la cruz de San Hermenegildo que completó las distinciones que an¬ teriormente habia recibido por acciones de guerra. Joaquin Manuel Fernandez, que habia conocido los 1). azares de la vida militar, volvió á ocuparse de su arte favo¬ rito; una vez establecido en Cádiz, ejecutó un considera¬ ble número de retratos al óleo, que fueron muy elogia¬ dos ê hicieron se solicitase su pincel por las principales per¬ sonas de esta población, que le encargaron un gran número de obras. En 6 de Noviembrede 1826, fué nombrado teniente di¬ rector depintura de dicha Academia de Nobles Artes; y 20 años más tarde, en 20 de Junio de 1846, fué "ascendido á Director por muerte de D. Manuel Roca. Por este tiempo escribió un tratado de Anatomía pictórica para uso de los alumnos de la Escuela. Murió en Cádiz, en 31 de Enero de 1856. Su amigoadmirador el Académico Sr. D. Javier de y Urrutia, escribió su biografía en este mismo año, acompaña¬ da de un buen retrato en litografía; de ella están tomados estos apuntes. — 147 — 144. GONZALO DE CORDOBA. Prolongábase el asedio, y el ejército español padecia grandes tra¬ bajos por falta de dinero y de mantenimientos, que comunmente el Boy Fernando los escaseaba en demasía. Los soldados se quejaban y murmuraban; mas la murmuración se convirtió en abierto tumul¬ to, cuando vieron la abundancia de provisiones y equipages con que Gonzalo socorrió al almirante francés y á varios de sus oficiales que una tempestad arrojó á la costa de Calabria. "Mejor fuera, decia, que pagara lo que debe á los suyos, que ser tan liberé con los extranje¬ ros." Estos y otros arranques de desahogo produjeron una formal insurrección militar. Un soldado se atrevió á dirigir la j)ica al pecho de sugeneral; Gonzalo la apartó suavemente diciéndole: Alza esa pi¬ ca y mira lo que haces, no me hieras sin querer. Episodio tomado de las guerras de Italia, partición de Nápolos. {Lafuente, Historia de España. Tomo X,pág. 117.) Gonzalo de Córdoba, en medio del cuadro, de pié y con aire reposado y digno, desvia tranquila¬ mente la lanza con que vá á herirle un soldado que tiene á su izquierda, al que acompañan otros varios con ademanes amenazadores. Por entre unas cortinas verdes sujetas en los árboles, se vé un campamento, y allá en lontananza el mar y unas murallas. En primer término y á la izquier¬ da del espectador, hay una figura medio sentada y vuelta de espaldas, que habla al parecer con otra que lleva casco en la cabeza. Figuras enteras de pusinesco. Este cuadro es copia del que fué premiado el año de 1808 en concurso de oposición abierto en Ma¬ drid por la Academia de S. Fernando, con el pre¬ mio segundo de primera clase de pintura, consis¬ tente en una medalla de oro. m m Alto; 1,260.—Ancho: 1,680.—Lienzo. — 148 — 145. GONZALO DE CORDOBA. {Boceto.) Episodio tomado de las guerras de Italia, par¬ tición deÑápeles. Boceto del cuadro anterior, sin variación alguna.- m m Alto; 0,530.—Ancho: 0,700.—Lienzo. 146. CRISTO CRUCIFICADO. {Copia de Ztwbarán.) Está Jesús clavado en la Cruz con la cabeza in¬ clinada hácia su la vista levantada al derecha y Cielo. En la parte superior de -la Cruz tiene una tabla en que está escrito en tres idiomas, hebreo, griego y latin, la inscripción que le mandó po¬ ner Pilatos. "Jesús Nazareno, Bey de los Judíos." Tamaño natural, grande. m m Alto; 2,750.—Ancho; 1,870.—Lienzo. 147. VIRGEN DE LOS VENERABLES. {Copia de Murillo.) La Virgen se presenta sentada sobre unas nu¬ bes contemplando á su hijo, que tiene ante si, con expresión tranquila y satisfecha, porque le vé prac¬ ticar una obra de caridad. Un ángel presenta al niño un cesto con panes,y éste, alargando el brazo derecho, está en actitud de dar uno, mientras que con la izquierda toma otro. Tres venerables sacerdotes (medias figuras) es¬ peran el don, y uno de ellos alarga la mano para recibirlo. Fondo de gloria con querubines: figu¬ ras de tamaño natural. m m Alto; 2,000.—Ancho; 1,870.—Lienzo. — 149 — 148. LA MAGDALENA. (Copia Cerezo.) Está la santa de perfil: el cabello le cubre par¬ te del cuello y del pecho, y muestra desnudos el hombro y brazo derecho. Con la mano izquierda suspende sobre su seno un paño blanco, y está en actitud de adorar á un Cristo: en primer término hay un libro abierto. m m Alto; 1,040.—Ancho: 0,840.—Lienzo. 149. RETRATO DE D. JOSÉ FERNANDEZ. Está sentado delante de una mesa cubierta con tapete verde, y en actitud de dibujar sobre una cartera. Viste frac azul oscuro con boton dorado, corbata blanca y chaleco amarillo claro. Sobre la mesa tiene varias herramientas de escultor, y en el fondo se ven una cabeza y parte de un bajo-re¬ lieve. m m Alto: 0,830.—Ancho: 0,660.—Lienzo. 150. ISABEL II Y SU ESPOSO. La Reina y el Rey están de pié; ella viste tra- ge de moaré blanco, y en la mano derecha tiene el cetro que apoya sobre un cogin, donde está co¬ locada la corona. Su esposo viste uniforme de Ca¬ pitán General y tiene el bastón en la mano iz¬ quierda y el sombrero en la derecha. En el fondo se ven dos sillones y cortinas verdes. Figuras hasta más abajo de las rodillas y tamaño natural. m m Alto: 1,640.—Ancho: 1,280.—Lienzo. - 150 — FERRANT Y FISCHERMANS. (Alejandko) Fué natural de Madrid y tic D. Luis y de discípulo de su la Escuela superior de pintura de aquella ciudad, en cuj-as clases alcanzó diferentes premios en el dibujo del natu- . ral, antiguo, ropages, colorido y composición. En los tres certámenes celebrados por esta Academia en los años 1862, 64 y 66, el Sr. Ferrant fué premiado por el fallo favorable del tribunal, figurando por lo tanto en este Museo sus tres cuadros cuyos asuntos y descripciones cons¬ tan á continuación. Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada En la en Madriden 1864, presentó dos de los bocetos de los re¬ feridos cuadros; otros dos representando un Responso en un cementerio y la Adoración de los pastores, y un retrato que mereció ser premiado con medalla de tercera clase. En la siguiente Exposición de 1866, exhibió también dos es¬ tudios, de los que uno fué comprado por el gobierno, un lienzo representando á San José con el Niño Dios, y el cua¬ dro premiado en Cádiz en 1866, que por entonces obtuvo medalla de segunda clase. Despues ha ejecutado otras mu¬ chas obras de bastante mérito, y últimamente fué pensiona¬ do por el gobierno para ir á estudiar á la Escuela de Espa¬ ña en Roma. 151. CAIDA DE MURILLO. Incorporándose despues de caída está Muri¬ su llo con una rodilla en tierra y en actitud de dolor; lleva la mano izquierda á la cabeza, la otra mano al pecho, y por su posición parece que caería de nuevo, falto del vigor de su primer esfuerzo, si no le sostuviera un fraile, en tanto que otro, algo á la derecha, lleva un sillon en que depositarle: en primer término la figura de uu joven lego, le pre¬ senta una jarra de agua; y á la izquierda, conclu¬ yen el grupo dos figuras de seglares: detrás se vé el andamio en que pintaba y otra figura, en acción — J51 — (le bajar apiesuraclainente, parece ser el ayudante del artista; en ella se retrató el autor del cuadro qixe solo tenia entonces veinte y tres años. Figuras de cuerpo entero y medio natural. m m ALTO: 1.700.—Axcho: 2,500.~LIEN/O, 152. MAllTIRIO DE SAN SERVANDO Y SAN Gekmax, Servando y German, mancebos generosos y cristianos, vivian en Mérida en los tiempos en que el soberbio Diocleciano, buscando solo su gloria, ni la daba á Dios, ni paz íl los hombres, ni tregua al cris- tianismo; aquellos dos hermanos predicaban constantemente la fé de sus progenitores; y por esto son al fin llevados al magistrado, quien les intima la órden de venerar los falsos ídolos del ciego gentilismo y les condena á los más crudos tormentos para vencer su resistencia. Mas en medio de sus dolores, los Santos Mártires proclaman su fé y vencen la entereza del ^lagistrado, que al fin les abandona. Mas bien pronto el Prefecto Viator se propone triunfar de aque¬ lla firmeza, qiiebrantándolos con tenaces persecuciones. Inútil es el empeflo: encadenados y maltratados los lleva consigo desde Mérida á Tánger, y más tarde se dirige con ellos á Cádiz, y cerca de esta ciudad, poseido de indignación ante tamaña resistencia, les condena á muerto, mandando que les corten las cabezas. A la ér- den sigue la ejecución. Servando y German son decapitados en el cerro TJrdoniano y así queda esta isla santificada con la sangre de estos mártires. Este es el asunto. Está Viator presenciando con impaciencia y fu¬ ror la ejecución; un Notario levanta el acta del suplicio y un soldado lleva escrita en su bandera la razón de la sentencia, que dice brevemente: "Servando y German Cristianos." Hé aquí el delito. Un mártir hadejado ya de existir al filo de la espada; libre y purificada vuela á la mansion celes¬ te su alma, personificada en un mancebo vestido con blanca túnica, en tanto que el verdugo mues- tra la cabeza de aquel héroe espíritu se vé cuyo subir al Cielo coronado de Angeles. Dos de es¬ tos descienden con la ñorida corona y la gloriosa palma hacia el otro mártir, que de rodillas y el es¬ píritu en Dios, aguarda con la más viva de las es¬ peranzas el instante de su muerte; á su lado se halla el bárbaro ejecutor, levantada la cucbilla y en el momento de descargar el golpe. El pueblo de Cádiz asiste en grupos á este ter¬ rible espectáculo, y tras él se divisan las murallas de la ciudad y el horizonte ocupado por el mar. m m Alto; 2,840.—Ancho; 2,190.—Lienzo. 153. VICTORIA ALCANZADA POR LOS GADI- tanos contea los moeos. Unos piratas del tiempo de Barbarroja, moros desembarcaron de bergantines y galeotas, aco¬ sus metiendo de improviso el sitio llamado de Torre- gorda, cercano á la ciudad, en donde ejecutaron multitud de atropellos; y cargados de un inmenso y rico botin, iban á verificar su reembarco, cuan¬ do se vieron acometidos por los gaditanos al man¬ do de D. Pedro de Obregon, Corregidor de Cádiz, que noticioso del hecho, se lanzó sobre ellos con algunos soldados y gente del pueblo, alcanzándo¬ les en el momento mismo en que iban á depositar ■en sus lanchas, atracadas á la orilla, los tesoros y las mugeres que hablan robado. Sobre una ]daya y bajo claro celage, se destacan grupos de figu¬ un ras eu sangrienta pelea, soldados y piratas en cu¬ yos atezados semblantes brillan, claramente acen- cíuadas, la ira, la desesperación y la venganza. A — 153 — la derecha del cuadro se representa el abordage de los buques piratas y en último término se le" vantan las murallas de Cádiz. En la parte izquier¬ da, algunos episodios de la lucha sobre un trozo de playa en cuyo último término se descubre á Torre-gorda, y en la parte anterior parece indicar¬ se el feliz desenlace de aquel drama, por medio de una muger con dos niños que, libertada ya, eleva su mirada al Cielo en acción de gracias. m m Alto; 2,660.—Axciío: 4,870.—Lienzo. GARCIA CHICANO. (José) Nació en Vejar de la Frontera el día 17 de Abril de 1775: murió el 9 de Febrero de 1844, á los 68 años de edad. Desde sus primeros años se descubrieron en él un carác¬ ter dócil, mucha inclinación á las prácticas religiosas y al estudio, con especialidad al del dibujo, que cultivaba con gran afición. En el año 1777 tuvo principio la primitiva Escuela de dibujo de esta ciudad, establecida por el gremio de plate¬ ros, para el mejor desempeño y perfección de este arte, y García á los pocos años empezó en ella sus estudios y fué uno de los discípulos que más esperanzas hizo concebir á sus inclinación decidida, ya por la par¬ maestros, ya por su ticular aptitud descubria; pero los progresos generales que que se hicieron en aquel establecimiento, no correspondie¬ ron al laudable celo de los que lo fundaron; lo cual adver¬ tido por el Sr. Conde de 0-Reilly, gobernador á la sazón de esta plaza, le movió á organizar sobre mejores bases una Escuela gratuita de dibujo, aritmética y geometría, que dió desde luego los mejores resultados. Los rápidos adelantos que hicieron Garcia y otros varios de sus compañeros, ex¬ puestos con oportunidad al Sr. D. Carlos III, contribuye¬ ron eficazmente para decidir el ánimo de S. M. á dotar la - 15i — Escuela de dibujo de un modo suficiente y decoroso como consta de los RealesDespachos de 16 de Enero y 2 de Mar¬ zo de 1787. Con tales auxilios se ampliaron los estudios, correspondiendo siempre los adelantos de García á los ele¬ mentos que se le proporcionaban para conseguirlos: de tal manera, que en 1793, cuando solo contaba 18 años, le seña¬ ló la Junta de Gobierno del Instituto seis pesos fuertes men¬ suales, como pensionado, y las copias que hacia en la sala del Natural, empezaron á servir de originales á los demás discípulos. Ya para entonces, habla adquirido particularmente las primeras nociones del manejo del color al óleo, bajo la di¬ rección de D. Juan Briñardeli; y en 1795 la Junta acordó que pasase pensionado á Roma con otros cuatro discípulos, á cada uno de los cuales se dotó en 22 pesos fuertes men¬ suales. Llegaron á aquella capital en Enero de 1796, y en seguida dedicóse García á estudiar el colorido, copiando al efecto cuadros de distintos autores, y ejecutando sus estu¬ dios del Natural en el mismo palacio del Embajador, que los costeaba en beneficio de los pensionados españoles; y co¬ mo quiera que estos estudios cesasen durante la estación del estío, con el deseo de adelantar cuanto le fuese posible, se trasladaba García al Capitolio para aprovechar también los estudios que el Papa sostenia allí, alternando entonces la copia del modelo vivo con la de los paños, por medio del maniquí. Las alteraciones políticas que tuvieron lugar en aquella capital el 27 de Diciembre de 1797, vinieron por desgracia á interrumpir las tranquilas y fecundas tareas de los pen¬ sionados, obligándoles, en Marzo del año siguiente, á salir de Roma para Florencia. Sin descanso siguió sus trabajos García en esta ciudad durante siete meses y medio, al ca¬ bo de los cuales recibió, tanto él como sus compañeros, la órden de regresar á España por temor de que los franceses invadieran la Toscana, y en su virtud llegaron á Cádiz en Noviembre del año 1798. La Junta, satisfecha de sus adelantos y pesarosa de que hubiese tenido que regresar antes de terminar de una ma¬ nera más completa sus estudios, le ofreció enviarlo á Madrid — 155 — más adelante, y le asignó entre tanto una gratificación men¬ sual con que pudiera seguir estudiando en la sala del Na¬ tural y en la del colorido, facilitándole por cuenta del es¬ tablecimiento bastidores, lienzos, colores y cuanto se creyó necesario para evitar el menor entorpecimiento en sus es- celentes disposiciones; pero este viage no pudo realizarse, por la desastrosa epidemia que se desarrolló en esta ciudad el año de 1800, la que habiendo arrebatado la vida á va¬ rios profesores, hizo posible que la Junta le encargara á Gar¬ cía de una de las plazas vacantes. Por este tiempo se dedi¬ có también á perfeccionarse en los estudios de perspectiva y anatomía, aficionándose tanto á estos últimos, que llegó á poseerlos con más extension y profundidad de los que le eran necesarios. En Junio de 1802 se ayudante, y en 1." de le nombró Octubre de 1805 entró á ejercer en propiedad el destino de Teniente director de pintura con la dotación anual de 6.000 rvn., el cual desempeñó con la mayor eficacia y exactitud, hasta que murió. Hallándose vacante el empleo de Director de pintura en la Escuela Gaditana en habiéndose dispues¬ el año 1811, y to por las Córtes generales y extraordinarias en Agosto del mismo que se proveyese, guardando las reglas que al efec¬ to prescribía, entró García en la oposición con otros cuatro profesores; pero más que una resolución espontánea, infiu- yeron en su voluntad los respetos á la Junta de gobierno, que le significó sus deseos de que tomase parte en el con¬ curso. La obra de García obtuvo el segundo lugar, y quedó por tanto desempeñando, como hasta entonces, las funcio¬ nes de Teniente director de pintura. Instruido de los adelantos que se hadan en el arte de la litografía y protegido por un amigo para trasladarse á Pa¬ rís, para estudiar é introducir luego en Cádiz tan útil in¬ vento, pidió licencia á la Junta de gobierno para ausentar¬ se con tal objeto, la que le fué gustosamente concedida. Lle¬ gó á París y dió principio en seguida á sus estudios con tal éxito, que su constancia y aplicación, unidas á sus escelen- tes facultades, le hicieron bien pronto poseedor de los co¬ nocimientos necesarios para plantear en esta ciudad un in- — 156 — vento, que además de satisfacer su deseo por el progreso de las artes, le ofrecía también un porvenir lisonjero; pero to¬ das estas esperanzas se disiparon como el humo, porque el gobierno español habla enviado á París al mismo tiempo al pintor de Cámara D. José Madrazo, para los mismos fi¬ nes, y habiéndole concedido además de antemano un pri¬ vilegio exclusivo por muchos años, para ejercer la litogra¬ fía en España. Un contratiempo tan inesperado, si no pudo impedir que García adquiriese todos los conocimientos peculiares al ar¬ te, le afligió sobremanera por haber empleado su tiempo sin fruto, y por los compromisos que contrajo para .su viaje, es¬ tando de vuelta en Cádiz, en Diciembre del mencionado año de 1825. Presentó sin dilación alguna á la Junta de gobierno, en satisfacción de su ausencia, los trabajos lito- gráficos hechos por su mano; distinguiéndose entre estos ensayos una cabecita de la Purísima Concepción, dibujada al lápiz, tan correcta y bien entendida, que dió motivo á que se le hicieran proposiciones ventajosas para quedarse en París.Ninguna prueba pudo exigirse más completa de españolismo, de agradecimiento á la Academia y de afecto á sus amigos, que la de no haberlas aceptado, cuando ya le con.stabala imposibilidad absoluta de ejecutar sus obras 11- tográficas en su patria. Perdidas sus esperanzas de pasar á Madrid por haber dis¬ minuido los recursos de la Academia, y familiarizado en sus viajes por Italia y Francia con las obras de las Escuelas ex¬ tranjeras, se trasladó á Sevilla para estudiar también dete¬ nidamente las grandes producciones de Murillo, Zurbarán y otros distinguidos maestros, declarándose partidario en¬ tusiasta del magnífico y encantador colorido y génio sobre¬ saliente de aquellas Escuelas. Por último; invadido á los 68 años de una violenta per¬ lesía, terminó su existencia al cabo de muchos padecimien¬ tos, sufridos con gran resignación, el dia 9 de Febrero de 1844. Su entierro y funerales que se llevaron á cabo con gran ostentación, fueron costeados por la Sra. de Apece- chea, esposa del Sr. D. Trifon María de Azpitarte, que ha,- bia sido su discípula, cuya generosa caridad quiso rendir es- — 157 — te tierno testimonio ele honor postrero y y de afecto al que habia sido su maestro. Otros discípulos han querido, aunque tarde, fijar en el lienzo los rasgos de la fisonomía de este entendido y labo¬ rioso artista; pero desgraciadamente no nos ha quedado de él este precioso recuerdo. LaAcademia, al fallecimiento de tan distinguido profe¬ sor, deseosa de dejar un recuerdo duradero de una vida tan ejemplar y laboriosa, acordó se escribiese su necrología, confiando este trabajo á su amigo, discípulo y admirador el Sr. D. Javier de Urrutia, como así se hizo y existe en el archivo de la Academia, de la cual se han tomado estos apuntes. Así por inclinación natural como á petición de las per¬ sonas que le encomendaron las obras, pintó casi siempre García asuntos religiosos, siendo los principales los si¬ guientes: "La incredulidad de Santo Tomás;" que hizo por encar¬ go del Sr. D. Tomàs de Urrutia. "La Purísima Concepción" para el Sr. D. Rodrigo Perez. "La Sacra familia" para la Excma. Sra. D.» Clara Arpi- llaga de Ayalde. "La Virgen con el Niño en sus brazos" para D. Pedro Velasco. "El Patriarca San José con el Niño" ejecutado en 1838 por órden de D." Josefa María Picardo y que hoy está en esta Santa Iglesia Catedral. "El Niño Dios mostrando su divino corazón" pintado pa¬ ra el mencionado Velasco. "La Encarnación" para Doña Encarnación Lizaur de Aguirre. "San Antonio con el Niño" por encargo de la dicha Se¬ ñora de Picardo, para la Catedral. Habiendo además he¬ cho un sin número de retratos de las principales familias de Cádiz. 154. LA ESPAÑA EN 1812. {Alegoría.) La España oprimida por el despotismo y pro- — 158 — xima á ser entregada al tirano, cobra aliento al ver que el patriotismo jura defenderla. En medio del cuadro aparece una matrona sen¬ tada en actitud desoladora y con triste expresión, y el pié apoyado sobre la Constitución Francesa: un manto azul salpicado de castillos y leones, in¬ dica que es la España. La figura de un turco, que la tiene aprisionada con cadenas y muestra en la mano izquierda la corona y el cetro que indica haberle arrebatado, representa al Despotismo. A la izquierda de la infeliz matrona, el león español echado á sus pies, la mira atentamente, y á la de¬ recha un geniecillo llora sobre el escudo Nacional; también están indicados los dos mundos á que epítiende esta Nación sus dominios.- Más allá una figura de pié, con manto y corona Imperial, la es¬ pada levantada y trayendo un yugo en su mano izquierda, representa á Napoleon I: dos figuras que simbolizan "La impaciencia y la traición" le acompañan. Por detrás de este grupo se ven sol¬ dados. Al lado opuesto, el Patriotismo, represen¬ tado en la figura de un joven español, vestido á la antigua y con actitud intrépida blandiendo la espa¬ da, jura defender á la España, poniendo la mano sobre el libro de los Evangelios, que un génio le presenta: más lejos viene en su ayuda un grupo de españoles con armas. En lontananza se ven el castillo de S. Sebastian, el mar y unos buques. Este cuadro fué pintado para la oposición á la plaza de Director de pintura de esta escuela el año 1812, habiendo obtenido el segundo lugar. m m Alto: 0,840.—Ancho: 0,950.—Lienzo. — isa 155. SAX JOSÉ Y EL XIÑO JESUS. {Copia de Mukillo.) El Santo está sentado y en sus rodillas tiene reclinado y dormido al niño Jesús; en la mano de¬ recha ostenta la vara florida: fondo pais y nubes. Alto: 1,260.—Ancho: 0,960.—Lienzo. 156. RETRA-TO DE BARTOLOMÉ ESTÉBAN MU- killo. (Copií? f/e Tobak.) Está el célebre pintor vestido de negro; tiene la tez morena, el bigote la perilla poco pobla¬ y dos, y representa unos treinta años de edad. Bus¬ to de tamaño natural. m "Alto: 0,630.—Ancho: 0,490.—Lienzo. 157. LA SACRA FAMILIA. {Escuela Italiana-, copia.) La Virgen sentada, tiene en los brazos al Niño Jesús: á derecha está S. Juan, y al lado opues¬ su to S. José con un libro en la mano: fondo de co¬ lumna, paisage y cortinas; figuras enteras. tn m Alto: 0,400.—Ancho: 0,270.—Lienzo. 158. LA MAGDALENA. {Escuela Italiana-, copia.) Dirige la Santa la vista arriba; tiene la mano derecha apoyada contra el pecho y cubre parte de este su abundante cabello. Media figura, de tamaño natural. m m Alto: 0,840.—Ancho: 0,610.—Lienzo. — KiO — GARCIA Y GARCIA. (Rafael) Este artista, conocido en el mundo pictórico con el sobre¬ nombre de IlispaUto, nació en Sevilla en 1833 y murió en París en 1854. Fué discípulo de D. Antonio Romero y de las Escuelas de Bellas Artes de Sevilla y Cádiz, en cuyas clases obtuvo diversos premios. No consiguió este artista la satisfacción de ver recom¬ pensado su mérito. Dos años despues de su fallecimiento el cuadro suyo que tiene por asunto á "Quqvedo leyendo una de sus producciones" y que es propiedad del Sr. Salamanca, figuraba en la Exposición Nacional de Bellas Artes y era objeto de unánimes elogios; y pasados otros dos, alcanzaba su "Vendedora de cacharros" una medalla de segunda clase, entre otras cuatro producciones que presentó también en esta última Exposición: el retrato de un niño, un mendigo, un buñolero y una verdulera. 159. UN ESTUDIO AL NATURAL. Figura académica tomada al modelo vivo y des¬ nudo, fondo de paisage. Este estudio fué premia¬ do con medalla de oro en un certamen de fin de curso de la escuela de Bellas Artes de Cádiz. m m Alto: 0,650.—Anciio: 0,540.—Lienzo. 160. RETRATO DE D. FRANCISCO SANCHEZ del Anco. Busto de tamaño natural de D. Francisco San- diez del Arco, escritor público y Director del pe¬ riódico titulado El Constitucional. Viste capote verde oscuro, con negro. Está cuello de terciopelo firmado del modo siguiente: "Rafael García 1852, ásu amigo Sanchez del Arco." m m Alto: 0,540.—Ancho: 0,420.—Lienzo. — ici — GONZALEZ Y TAVÉ. (Fedekico) Nació en Cádiz 1823: fué discípulo de la Academia en de Bellas Artes de la misma ciudad, de D. Luis Sevil, de la Escuela especial de pintura, escultura y grabado, y de Mr. Leon Coyniet. Comenzó su carrera artística en la referida Academia con el dibujo de adorno, siguiendo más adelante el de figura hasta elnatural, en cuyas clases ganó varios premios. De¬ mostrada ya su capacidad para la pintura, le pensionó la misma Academia para que pudiese sus ampliar estudios, pri¬ mero en Madrid y más tarde en París; cubriendo los hono¬ rarios de sus maestros el Excmo. Ayurtamiento. Hácia el fin del año de 1855,y ya terminado el tiempo de su pension, regresó á Cádiz donde tuvo que luchar con los inconvenientes del que necesita procurarse una subsisten¬ cia decorosa apenas llega al término de una carrera en que había consumido largos años de constante estudio; incon¬ venientes que venció, como no podia menos de suceder, da¬ dos las dotes de ingenio y laboriosidad que poseía, el no¬ table aprovechamiento de los estudios incesantes llevados á cabo en Madrid París, y su acrisolada honradez. Pintó muchos retratos de familias distinguidas de la so¬ ciedad gaditana, que el público inteligente vió figurar con aplauso las Exposiciones que entonces la Academia ce¬ en lebraba y por los cuales fué premiado con medalla de pla¬ ta. Pintó también en Cádiz un lienzo en el cual representó á D. Pedro I de Castilla consultando su horóscopo, y que envió á laExposición Nacional de 1864, donde también fué premiado, adquii'iéndolo despues el gobierno para el Museo de artistas contemporáneos. La familia conserva el boceto de dicho cuadro y un paisage bastante bueno. Asentada ya sobre sólida base su reputación, vivió mo¬ destamente, pero con holgura y sobre todo en gran estima¬ ción de cuantos le trataron. Cuando se preparaba á conquistar nuevos laureles con esa nueva aspiración de gloria que solo el verdadero artis¬ ta siente; ya en el profesorado de la Academia, donde ha¬ bía recibido la primera recompensa su aplicación; y al fren- ( 11 ) — 1g2 — te de la asignatura que diô principio â su vida artistica, pa¬ só á vida mejor en edad muy temprana y en Cádiz en el mes de Marzo de 1867. 161. ESTUDIO DE CABEZA. Tamaño algo mayor que el natural. Lo pintó su autor en París. ni m Ai,to; 0.460.—Ancho; 0,380.—Lienzo. 162. ESTUDIO DE CABEZA DE VIEJO. Tamaño mayor que el natural. Pintado en París. m m Alto: 0,460.—Ancho: 0,380.—Lienzo. 163. ESTUDIO DE CABEZA, CON UNA CORONA de la.itkei,. Lo pintó el autor en París. Tamaño ni m natural. Alto: 0.390.—Ancho: 0,370.—Lienzo. 164. RETRATO DEL PINTOR DAATD RYCKAERT. Se presenta de frente, con un trage sentado y Balandrán turco, copia forrado de martas. Es una del cuadro de Van-Dyck, que se halla en el Museo de Madrid. Más de media figura, de tamaño na¬ tural. ra m Alto: 1,330.—Ancho: 1,070.—Lienzo. 165. LA CORONACION DE LA SANTISIMA VIR- gen. Copia en pequeñas dimensiones del cuadro de Velazquez, que está en el Museo de Madrid. ra ra Alto: 0,490.—Ancho: 0,370.—Lienzo. — 163 — 166. RETRATO DE FELIPE IV. Es una cabeza de tamaño natural, copia del cua¬ dro de Velazquez que se halla en el Museo de Madrid. m m Alto: 0,460.—Ancho; 0,370.—Lienzo. 167. UNA BACANTE. Está representada como para modelo de Aca¬ demia, de espaldas, tendida sobre una piel de ti¬ gre y mirando hacia el fondo en el que se descu¬ bre un bosque y una pequeña cascada. Figura de cuerpo entero. Este cuadro lo pintó en París. m m Alto; 0,600.—Ancho; 0,790.—Lienzo. 168. SANTIAGO APOSTOL. ( Copia del cuadro de Mukillo, que está en el Museo de Madrid.) Está el Santo de frente, con un libro de gran tamaño en la mano izquierda, la derecha apo¬ y yada en un grueso bordon de peregrino. Media figura, de tamaño natural. m m Alto; 1,370.—Ancho; 1,070.—Lienzo. 169. RETRATO DE ALONSO CANO. Cabeza de tamaño natural, copia también de Velazquez, que se encuentra en el Museo de Ma¬ drid.'*' ni m Alto: 0,460.—Ancho: 0,370.—Lienzo. (♦) Según el Catálogo de dicho Museo, no es el retrato de Alon¬ so Cano. Véase la edición de 1873. — 16i 170 RETRATO DEL ILMO. Sa. D. JUAN JOSÉ Akboxí, Obispo de CIdiz. Está sentado en un sillon forrado de damasco carmesí, con el brazo izquierdo apoyado en el de aquel, la mano izquierda sobre un libro cerrado y la derecha descansando sobre una mesa que tie¬ ne delante, en hay papeles, libros, planos, la que una crucifijo y la Inma¬ escribanía de plata, un culada Concepción. Fondo, columnas y una cor¬ tina. Más de medio cuerpo, de tamaño natural.. m m Alto: 1,500.—Axciio: 1,190.—Lienzo. Nota.—Este cuadro fué pintado despues de muerto el personage que representa. GONZALEZ LAGO. (Santiago) Natural de Caldas (Pontevedra). Discípulo de la Acade¬ mia de Bellas Artes de Cádiz y de D. Luis Sevil, y Aca¬ démico de número de la misma. Estudió gramática castellana y latina en el colegio de San Felipe de Cádiz. Entró á dibujar en la referida Aca¬ demia empezando por las simples líneas rectas, hasta ter¬ minar el estudio de dibujo de figura. Luego pasó á los es¬ tudios superiores, donde cursó el antiguo y ropage, dibu¬ jo del natural, anatomia, perspectiva y colorido y compo¬ sición. Ganó varios premios en todas las clases, entre ellos uno de medalla de plata por un dibujo del natural, y otro de medalla de oro por un cuadro en la de colorido y com¬ posición. En la Exposición de Bellas Artes celebrada por la men¬ cionada Academia en 18ü5, presentó un cuadro en que re¬ presentó la muerte de Viriato. Además ba pintado varios estudios de paisages tomados del natural, que conserva. En Junio de 1853 ganó por oposición el cargo de Ayu¬ dante profesor de dibujo de figura en la susodicha Acade¬ mia. Desde entonces se dedicó casi exclusivamente á la en- — 1g5 — señanza, encargándose de esta, no solo en los establecimien¬ tos más renombrados de Cádiz, sino también en su alta so¬ ciedad; y teniendo la satisfacción de ver sobresalir, entre el crecido número de sus alumnos la en asignatura completa de dibujo de figura en la Escuela de Bellas Artes, entre •otros, á los Sres. Martinez (D. Nicolás), Damis, Gonzalez (D. Antonio), y Rosado (D. Miguel), hoy todos artistas no¬ tables; asi como á los Sres. Parkinson, Clemente (D. Sal¬ vador), y Repeto, aventajadísimos en las clases del antiguo y natural, que se hallan bajo la dirección del Sr. D. Ramon Rodriguez. 171. RETRATO DEL PINTOR GADITANO D. JO¬ sé Uteeiia y Cadenas. Está sentado, viste trage negro de terciopelo, en la mano izquierda tiene la paleta, y en la dies¬ tra un pincel. Copia del original, pintado por el mismo Utrera pequeñas dimensiones. Ménos en de media figura, de tamaño natural. m m Alto; 0,840.—Axciio: 0,650.—Lienzo. GONZALEZ. (Ernesto) Nació en Cádiz 1840: empezó sus estudios en la Es¬ en cuela de Bellas Artes de esta ciudad, donde obtuvo varios premios,}- en el estudio de D. Ramon Rodriguez: despues se trasladó á Madrid y Florencia, pensionado por el Municipio. A su vuelta obtuvo por oposición una plaza de dibujo elemental de figura la misma Escuela, en las Exposi¬ y en ciones de Bellas Artes celebradas en Cádiz por los años 1860, 62 y 64, presentó varios cuadros, entre ellos un Ejñsodio de la guerra de Africa y algunas copias, cuyas obras fueron pre¬ miadas con menciones honoríficas. 172. RETRATO DEL INFANTE D. FERNANDO de Austria. (Cojafa r/e Velazquez.) Joven de 19 años, esbelto y gallardo. Está re- — 106 - presentado el ilustre hermano de Felipe IV en pié, con trage de caza, gorra negra de ala en la cabeza, gaban bronceado con mangas perdidas so¬ bre jubón de seda floreado; borceguíes también de¬ color bronce, altos y ajustados á la pierna, con vuelta de seda negra, calzón ancho con pomposo' lazo junto á la rodilla, guante de ante con gran vuelta sobre la manga, y la escopeta terciada en lasmanos. Tiene al lado un hermoso podenco co¬ lor de canela, sentado yesperando el disparo para lanzarse en busca de la pieza. Fondo, un barranco con yerba y frondosidad, y un árbol torcido que solo muestra una rama en la parte inferior del tronco. Figura de tamaiío natural. m m Alto: 2,000.—Axciio: 1,100.—Lienzo. GOYA Y LUCIENTES. (Feancisco) Nació en Fuendetodos (Aragon) en murió en Bur¬ deos en 1828. (*) 173. UN MAJO. {Ssiilo de Goya.) Viste chaqueta amarilla, con hombreras celes¬ tes; chorrera de encages y sombrero negro de ala ancha: sobre el hombro izquierdo sostiene la capa negra, que, terciada, corta su cuerpo hácia la dere¬ cha; la izquierda apoyada en la taza de la mano espada y la derecha descansando sobre aquella: dirige la vista hácia arriba y tiene un cigarrillo- de papel en la boca. Fondo gris: media figura de. tamaño natural. (*) Y('i;se s i biografía en la sección de grabados. — 167 — Este es uno de los cuadros que mandó á esta Academia el Exorno. Ayuntamiento con fecha 31 de Diciembre de 1874. iti m Alto: 0,820.—Ancho; 0,550. —Lienzo. GUTIERREZ Y MONTANO. (Manuel) Nació en Cádiz el 5 de Julio de 1789 y murió el 3 de Julio de 1865. Hizo Gutierrez todos sus estudios de dibujo en la Es¬ cuela gaditana, hasta el natural, que llegó á comprender de una manera verdaderamente clásica. Al mismo tiempo su tio Montano, profesor de la Escuela, lo adiestraba particu¬ larmente en el manejo del color. Con estos estudios sólidos y las buenas disposiciones de Gutierrez, hubiera llegado á ser sin duda un gran artista, si muy particulares circuns¬ tancias no le hubiesen obligado á dedicarse á la miniatura, en cuyo género hizo gran número de retratos de las princi¬ pales familias de la población. A la muerte de su tio Montano, entró en la Escuela á sustituirle jirofesor de dibujo. Poco más tarde, ha¬ como biéndose oreado en dicha Escuela una clase de dibujo para señoritas, Gutierrez se ofreció á darla gratuitamente: mas al¬ gunos años despues, se le asignó una gratiñcacion por este trabajo. Entre las pocas obras que ejecutó de pintura al óleo, hay una que existe en poder de su hija la Sra. D." Angeles Gutierrez de Romero, en la que tres de sus figuras son re¬ tratos. Eué académico de la de Bellas Artes de Cádiz, é Indi- \'iduo de la Comisión Arqueológica y Numismática de la provincia. 174. VUELTA DEL HIJO PRODIGO. {Miniatura.) JIus vulviendo sobre sí, elijo; ¡cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen el pan de sobra, y yo me estoy aquí muriendo de hambre! Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: padre, pequé contra el Cielo, y delante de tí. — 108 — Ya uo soy diguo de ser llamado hijo tuyo: hazme como uuo de tus jornaloi'os. Y levantándose se fué para su padre. Y como estuviese lejos, le vi(5 su padre: movi<5 á misericordia: y corriendo á él, le ech6 y se los brazos al cuello y le beso. Y el hijo le dijo: padre he pecado contra el Cielo, y delante de tí: ya uo soy digno de ser llamado hijo tuyo. {San Lúeas ca2>. XV vers. 17, 18, 19, 20 y 21.) A la entrada de la casa, el padre sale á recibir alhijo extraviado y arrepentido, que vuelve á su bogar; ábrele los brazos y le obliga á levantarse del suelo en que se postra, en tanto que aquel in¬ feliz, con una rodilla en la grada de la puerta, alza siis ojos húmedos en llanto, pava mirar admirado á quien juzgaba ofendido y halla lleno de amor y misericordia, confundido además y avergonzado por su desnudez y miseria. Fondo de pais y portada de la casa. m m Alto; 4,000.—Ancho: 0,320.—Papel vitela. (Cristal) HERRERA. (Juan) Nació á la mitad del siglo XVIII: murió en Cádiz el año de 1803. Fué el primer Director de esta Escuela, fundada en 1777. Existen en Cádiz muchas obras de este ai-tista; unas en el convento de la ñlerced, otras en la cueva del Rosario y otras en el Museo provincial. 175. SANTA MONICA Y SAN AGUSTIN. De apoyada la mano derecha sobre una pié, y balaustrada, aparece el Santo levantados la cabeza y los ojos al Cielo; Santa Monica está arrodillada, con las manos juntas y la cabeza también en ac- — 1g9 — titud de dar gracias á Dios por la conversion de su hijo. Fondo, interior de un edificio con vistas al campo; en la parte superior del celage, nubes arreboladas. Forma de medio punto, f En restauración.) m m Alto: 2,100.—Ancho; 2,200.—Lienzo. 176. TRÁNSITO DE SAN AGUSTIN. Acostado el Santo en un humilde lecho y ¡iróxi- mo á la muerte, tiene entre sus manos un crucifi¬ jo en que clava su vista extraviada; la comunidad rodea su lecho; un sacerdote de rodillas lee en un libro que tiene en sus manos; un novicio ó lego, también de rodillas, lleva un cirio encendido en una mientras que con la otra parece gol¬ mano, pear su pecho: y otro sostiene el acetre é hisopo, con el agua bendita. Fondo, interior de la celda. Forma de medio punto. fEn restauración.) m m Alto: 2,100.—Ancho: 2,200.—Lienzo. DENGO Y MARTINEZ. (Hokacio) Natural de Torremoliiios, provincia de Málaga, discípulo de L). Serafín Martinez del Rincón, y premiado en la Ex¬ posición celebrada en Madrid en el año 1871. 177. ESTUDIO DE PALOMO tomado del natural. Paloma blanca echada en el nido. m in Alto: 0,260.—Ancho: 0,440.—T.abla. 178. ESTUDIO DE PALOMO. Palomo negro junto al bebedero. Estas dos obras - 170 - son primeras presentadas por sn autor en la las Exposición celebrada en Cádiz el año 1870, y que fueron adquiridas por la Excma. Iliputacion con destino al Museo provincial de Cádiz. m m Alto: 0,260.—Axcho; 0,440.—Tabla. LAWRENCE. (TojiTs) Nació en Bristol el año de 1769; murió en 1830. Una visita á las Galerías de Corcham-House fné lo que despertó la inclinación de Lawrence: su verdadero maes¬ tro fué un cuadro de Ilubens. Delante de este gran pintor, Lawrence lloró de celos, y juró desde aquel momento ser pintor, como así lo cumplió: tenia entonces 9 años. Desde 1787, porque Lawrence era pintor á los diez y ocho años, hasta 1830, este fecundo artista produjo el in- ereible número de 516 retratos, género á que se dedicó. No hubo en Inglaterra, y aun se podria añadir en Europa, un solo personage á quien no hubiese retratado. Fué miembro de la Academia de San Lúeas, de las de Florencia y Amé¬ rica y socio de las de Yiena, Venecia y Copenhague. F1 Rey Carlos X también lo condecoró con la Legion de Honor. 179. UN RETRATO. Está vestido parda de boton dorado, con casaca y chaleco y corbata con lazo blancos, como á prin¬ cipios del siglo XIX. Fondo, una cortina roja un poco recogida, y que deja ver por una ventana un pequeño pais. in m Alto: 0,740.—A^·c^o: 0,600.—Carton. MARTIN DE CAMPO. (Victoria) Pintora gaditana, Académica supernumeraria de la de Bellas Artes de esta ciudad, x — 171 — En las diferentes exposiciones públicas celebradas en Cᬠdiz y en otras capitales de Andalucía desde el año de 1840, la Sra. Martin de Campo ha presentado numerosas copias, retratos y cuadros de composición. En la Catedral de Cádiz se conservan de su mano un San Lorenzo Mártir en la ca¬ pilla de las reliquias, y una Dolorosa. 180. NACIMIENTO DE JESUS. {Copia de Rubens.) La Santísima Virgen levanta los lienzos que cubren al Niño Dios para que lo admiren unos pastores que acaban de traerle tiernos presentes, y que, agrupados en actitud reverente ante El, le adoran: entre ellos una pastora arrodillada le ofrece sus dones,que trae en una cestilla San José parece dirigirles la palabra. A su lado están el buey y la mula. En la parte superior del cuadro,se descubre una gloria con algunos ángeles. Fondo de edificio riistico en ruina. m m Alto; 0,380.—Ancho; 0,300.—Lienzo. 181. RETRATO DE D.a VICTORIA MARTIN DE Campo. Pintóse á sí misma de busto, con trage verde os¬ curo y peinado al uso de principios del siglo. m ro Alto; 0,630.—Ancho; 0,460.—Lienzo. 182. PSIQUIS Y CUPIDO. Cupido duerme profundamente bajo unas cor¬ tinas, bien ageno de que su amada llena de im¬ prudente é irresistible curiosidad, se propone des¬ cubrir quién es su misterioso adorador. Psiquis está representada incorporándose sobre una rodi- - 172 — lla y alumbrando con una lámpara el rostro del descuidado amante, en tanto que en la otra mano muestra el puñal pensaba herirle; mas le con que parece tan hermoso, que desiste de su pensamien¬ to y concluye por quedar enamorada de su seduc¬ tor. Al lado de Cupido se ven el carcax y el arco. Fondo oscuro que no permite distinguir más que una columna estriada, por detrás del pabellón que forman las cortinas. tn m Alto: 1,160.—Ancho: 1,470. —Lienzo. . MONTANO. (Manuel) Nació por los años 1770: murió jior los años de 1846. Como sus compañeros García y Roca, fué discípulo de la Escuela de dibujo creada en Cádiz el año de 1777; y ha¬ biendo demost; ado buenas disposiciones para el arte de la pintura, la Junta, 1795, acordó que pasara, para perfec¬ en cionarse en en clase de pensionado, y en union él, á Roma con sus ya citados condiscípulos. Omitimos hacer relación de este viage,por no repetir lo que ya va dicho en las bio¬ grafías de García y Roca; y únicamente agregaremos que á su vuelta por Noviembre de 1798, la Junta satisfecha de sus aprovechamientos, le concedió una plaza de profesor de dibujo, en la que permaneció hasta su muerte. A 83. RETRATO DE ANA ANGÉLICA KAEFFMAN. Sentada al lado de una ventana grande, está la pintora alemana vestida con una túnica blanca ceñida al talle por un cinturon, en cuyo broche se descubren unas figuritas en bajo relieve; sobre sus rodillas apoya un tablero que sostiene con la ma¬ no izquierda, mientras que deja colgar el brazo iz¬ quierdo y vuelve el rostro un poco como si estu¬ viera contemplando algun modelo; lleva el cabe- — 173 — lio cogido en parte por un paño anudado en lo alto- de la cabeza, y en parte caído sobre los hombros. Fondo de celage y campo, que se descubren por la ventana. ra m Alto: 0,700.—Ancho: 0,590.—Lienzo. ORTIZ. (Angel) Es natural de Cádiz y discípulo de la Escuela de Bellas Artes de la misma ciudad. Estuvo pensionado por la Excma. Diputación para perfeccionar sus estudios en Madrid, Bru¬ selas yFlorencia. 184. LA PERLA DE RAFAEL. {Copia del cuadro llamado vulgarmente) La Virgen sostiene con una mano al Niño Je¬ sús que está medio sentado sobre sus rodillas, y apoya su pié izquierdo sobre la cuna. San Juan ofrece al niño en su pellica varias frutas, que éste se propone tomar, mirando al mismo tiempo con dulce sonrisa á su madre, como para pedirla licen¬ cia. Esta le contempla amorosamente y tiene el brazo izquierdo apoyado sobre la espalda de San¬ ta Ana, que está arrodillada junto áella como em¬ bebecida de amor en esta tierna escena. Fondo, pais con ruinas, por entre las cuales se vé á San José. m m Alto; 1,440.—Ancho: 1,140.—Lienzo. 185. LAS MENINAS. {Copia de Velazquez.) A la izquierda caballete sobre el que y ante un descansa un lienzo, está Velazquez, paleta y gran pinceles en mano, haciendo el retrato de Felipe IV y de la Reina, los cuales se ven reflejados en — 171 — un espejo que se halla en el fondo del estudio. En primer término y en el centro se halla la Infanta Margarita Maria de Austria, á quien entre¬ tienen sus meninas de diversos modos. Ocupan la derecha los dos enanos Mari Barbóla y Nicolasico Perturato con el perro favorito, que sufre con pa¬ ciencia las impertinencias del bufón. m m Alto; 3,220.—Ancho; 2,570.—Lienzo. 186. RENDICION DE BREDA, CUADRO DE LAS Lanzas. {Copia de Velazquez.) El general Justino de Nassau, en postura res¬ petuosa, presenta las llaves de la ciudad al gene¬ ral vencedor, mientras éste, con ademan de noble franqueza, le pone la diestra y le di¬ en el hombro rige palabras lisonjeras por heroica defensa. su Algun tanto á la espalda de Spínola, se ven los demás generales y oficiales superiores del ejército español, y al lado opuesto la escolta de Justino de Nassau. Figuras de tamaño natural. ni m Alto: 3,080.—Ancho; 3,550.—Lienzo. PRATS Y VELASCO. (Eeancisco) Este artista vivió en Málaga y fué indivi¬ algunos años duo de su Academia de Bellas Artes y representante de la de San Fernando, en la Comisión de Monumentos históri¬ cos y artísticos de dicha provincia. En diferentes exposiciones anuales promovidas por esta última Academia, presentó muchos de sus trabajos, tanto originales como copias de los mejores autores. En la série cronológica de los reyes de España, son de su mano los de D. Juan II y D.^ Berenguela; para la Di- — 170 — putaoion provincial de Málaga, pintó en 1866 el de D." Isa¬ bel II. Prats ha desempeñado interinamente la cátedra de co¬ lorido y composición en la Academia provincial de Mᬠlaga. En Cádiz hizo también muchos retratos, entre los cua¬ les recordamos el del Excmo. Sr. D. Juan Antonio Fernan¬ dez y sus hijos D. Tomás y D. Carlos. 187. KETRATO DEL EXCMO. Sr. D. JOSÉ MA- XXJEl DE VADIELO. Se representa esteilustre patricio sentado en un gransillon, en cuyo brazo apoya su mano iz¬ quierda, mientras que el suyo derecho descansa sobre una mesa en que se ven unos libros. Está vestido con el uniforme de Ministro, j cruza su pecho la banda de la Gran Cruz de Cár- los III. Fondo, interior de una lujosa habitación. m m Alto: 1,050.—Ancho: 0,840.—Lienzo. RAMONET. (José) Ramonet fué compañero de Montano, de García y de Roca, alumnos de esta Escuela, y como ellos pasó á Ro¬ ma para estudiar el arte de la pintura en el año de 1795. En el de 1802, cuando la Junta hizo la elección de ayu¬ dantes de pintura, entre los que regresaron de Roma, exclu¬ yó á Ramonet por haberse separado de la Academia; pero en el año de 1803,por fallecimiento de Brigualdelli y Her¬ rera, entró á ocupar en ella una plaza de ayudante; y en 1805 cuando se creó la clase de grabado, para el cargo de D. José Rico, fué nombrado Ramonet, a.sl como Montano, García y Roca sus compañeros, ayudante de dibujo con la dotación anual de 6.000 rs. — 176 488. LA VIRGEN Y EL NIÑO. {Copia.) Está la Virgen sentada y tiene en su regazo al Niño Jesús, quien mira sonriendo al espectador,, en tanto que introduce la mano y el brazo izquier¬ do en el dulce seno de su madre, cuyo manto azul sujeta con la otra mano; á los lados de esta aparecen dos cabecitas de ángeles. Está la compo¬ sición dentro de un óvalo. m m Alto: 0,740.—Ancho: 0,650.—Lienzo. RINCON Y TRI VES. (Sekafin) Natural de Falencia ydiscípulo de la Escuela superior de pintura. Fué profesor de varias asignaturas en la de Bellas Ar¬ tes de Cádiz, y más tarde Director de la misma, habiendo también ganado por oposición la plaza de profesor de colo¬ rido y composición. En la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en 1862, presentó dos cuadros, uno cuyo asunto era La Jura en Santa Gadea, y otro que tenia por objeto retratar el reparto de la sopa á la puerta de un convento, clonal alcanzó mención honorífica. El año de 1864 pintó un cuadro que representa la Resur¬ rección de la bija de Jairo, para optar á una plaza de pen¬ sionado en Roma. 189. ARMIDA Y REINALDO. Está Reinaldo recostado bajo una espesa arbo¬ leda sobre unos paños y descansando blandamen¬ te sobre las rodillas de su enamorada Armida, que enlaza su cuello amorosamente con uno de sus bra¬ zos, en tanto que con la otra mano juega con los cabellos de su amado que vá siguiendo en un pe¬ queño espejo, que tiene en la mano, los capricho-