p 1 WF DE LA EXPOSICIÓN DE &2 CELEBRADA PJR jpciacion ^rtíHttco-^rqueoíógini ijarcflonfsa mmm m mm. 1 BARCELONA. ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE LOS SÜOESORES DE RAMÍREZ Y C . \ p a c a j e < « Rweiiílilleri*, n ú m . 4-. 1* 1879. RESENA DE LA EXPOSICIÓN DE TRAJES T ARMA CELEBRADA EN {NERO DE Í879. La Asociación Artlstica-Arqueológica, cumpliendo uno de los principales fines de su instituto, acaba de dar una nueva exposición, ceñida esta vez á I rajes y armas. Entre los 40 expositores que han respondido á s n llama- miento, debe señalarse el Excmo. Sr. Capitán general de este ejército y Principado, que con una deferencia singula- rísima, nunca bástanle agradecida, sedignó franquear á la Asociación cuanto de curioso en armas encierra el un dia célebre parque y maestranza de artilleria (cuartel de Atara- zanas). Semejante distinción por parle de una autoridad su- perior, honra en extremo así á la Arqueológica como á la ilustre persona, «pie secundando tan generosamente los es- fuerzos de aquella, ha dado otra prueba de la elevación de miras y nobleza de sentimientos que justamente vienen ha- ciendo popular ed Cataluña el nombre de D. Ramon Illanco. Asi debieran mostrarse todas las autoridades cuando se trata de un servicio público, como lo es aunque modesto el de la présenle sociedad, toda vez que sus miembros traba- jan desinteresadamente, y se esfuerzan en propagar como pueden la ilustración, una de las grande.-necesidades de nuestra época y de nuestro país. A esa adhesión tan señalada, cumple agregar algunas otras no menos útiles y significativas, que infunden grandes alientos á la sociedad expositora, si el noble ejemplo dado — IV — por algunas casas principales llega á generalizarse entre las de su clase. Los Sres. barón de Maldá, marqués de Ali'is. conde de Cuadrenys, I). José María Barraquer y de Puig, I). José de Fortuny, personas; que tanto pueden por lo que representan y lo que valen, no se han desdeñado de prestar su ayuda á los esfuerzos de esta sociedad. Olías adhesiones igualmente significativas son las de va- rios artistas, como los Sres. Amado, Amell, Soler y Pvovirosa, Parera, Genovard, etc., algunos de los cuales, sin reducirse á traer á la exposición singulares objetos que poseen, la han hecho servicios personales tan eficaces como entusias- tas. La Dirección gozándose en hacer público su mereci- miento, se congratula de tener tan buenos auxiliares, espe- rando que este otro ejemplo haga prosélitos entre las clases mas indicadas para vulgarizar la noción, la técnica, los se- cretos y las joyas del arte y de la arqueología. No agradece menos la buena voluntad de sus primeros y de sus nuevos favorecedores, cuyos nombres pueden leerse en el Catálogo, y cuyo concurso es otra de las mayores ga- rantías para el logro de los esfuerzos de esta Asociación. El propio Catálogo demuestra con su elocuencia en calidad y cantidad, la valía déla última exposición celebrada, que li- geramente y sin mas preliminares, vamos á reseñar. SECCIÓN D E T R A J E S . Vestidos p r o p i a m e n t e dichos. Á cuantos visitaban el local, sorprendíales agradable- mente el bello aspecto del salón de sesiones, donde sobre un entarimado al rededor, alzábanse una treintena de maniquíes limando trajes completos de señores y señoras, payeses y payesas, y algun militar desde el último tercio del si- glo XVIII. hasta el año 30 del actual. Descollaban en primera línea dos magníficos trajes de ("aballero, núms. 152 y 524, pertenecientes á la época mas lejana, exhibidos respectivamente por los Sres. Puiggarí y Castells, y compuestos ambos de casaca, chupa y calzones. Kl 1.*, propiedad de D. José María Serra, era de rizo de seda — VI — lapa muy corta y redondeada, los botones mas pequeños, suprimidos en la bota de las mangas (v. lámina 7. a ). Estos cituyens y fracs señalan el período de 1810 a 1820. Núm. 56, traje de menestra] acomodado, de 1808; cha- queta larga, chupa de terciopelo morado y calzón de ante, formando especialidad los botones de metal cuadrados de la chupa. Va anejo á este traje un gambeto de merino mo- rado, con vuelta de seda. En la exposición se le agregó una banda de regidor de Tortosa, damasco carmesí rizado y fle- cado, prendida con lazo y borlas de oro (v. lámina 6. a ). Núm. 88, traje de payés del campo de Tarragona: cha- quetilla, chupetín y pantalon ancho de velludo azul, y faja de estambre. Aunque se remonta á principios del siglo, no difiere mucho de los que todavía usan. Núm. 98, uniforme de maestrante, época de la restaura- ción: casaca azul galoneada de oro, chaleco y pantalon de grana, sómbrelo apuntado. Hubo además de n.°487 una casaca de Guardia real de infanteria, año 33, y den.* 477 un grandioso manto coral de caballero de la orden de Santiago, con su juego de borlas de seda. En trajes de dama, por ricos y cortesanos, sobresalían ano de tisú de oro y otro de plata, pertenecientes á los seño- res Fortuny y Castells. El de oro (núm. 504, v.lámina3.*) brocado con lazos de plata y ramos de seda de colores, inte- grábase de corpino, pelillo, corposillo, sobrefalda de tabla v faldellín. Kl corpino, hechura de gavardina, dentellada por su extremo, venia ajustada al pelillo que se dibujaba con gracia; el cuerpo exento faldonado, llevando carteras apa- rentes y manga breve con vuelta de martillo, daba paso á la sobrefalda que se abría desde la cintura, bajo un corte muy redondeado, y se prolongaba en larga cola, teniendo por re- cogedor hacia su último tercio, un borlón de oro calado con flores de colores. Guarnecía este rico traje, una puntilla de oro y flores artificiales de seda, corrida por el petillo y por las orillas y bocamangas del cuerpo exento, aumentándose con otra puntilla de plata en los tiros del petillo ven dichos martillos de las mangas. No menos rico el traje núm. 518 (v. láni. 1.a), tisú de ululado y negro, ticamente guarnecido con floreados de Na- vios eoloics por sus tiros, < uello, bocamangas, espalda desde cintura abajo, y calleras de los bolsillos, repitiéndose igual guarnición al extremo de los calzones, llevando además gruesa botonadura de lo mismo. La cimpa sin cuello y poco esmochada por su confln, era de raso blanco, no menos pri- morosamente bordada con llores de seda de vivos matices (y. la lámina 1.a). El 2.°, casacon terciopelo negro, vueltas raso nacarado en las mangas, bordadas de oro, con tres bo- tones en ellas del propio bordado, y otros botones semejan- tes por delanteras y traseras, sin mas guarnición: la cimpa también raso blanco, bordada de varias sedas. Seguían por orden de antigüedad: núm. 329, un mag- nifico traje de paño color de oliva, notable por el guslo, va- riedad y copiosidad de sus guarniciones floreadas (v. lami- na 4. a ). Núm. 91. Otro de paño canela, de corte análogo al anterior, pero con menos riqueza. Núms. 334 y 327. El 1.° de rizo velludo carmesí, forro de raso blanco, lodo él bordado con cordoncillo de oro y len- tejuelas, y botones de la propia labor. Kl segundo de seda mostreada, morado y verde, formando una especie de muer. guarnecido con trencilla de plata, lentejuela y punías de cristal figurando piedras. Estos dos trajes, uno de in- vierno y otro de verano, son ya algo mas adelantados: el corle de la casaca tiene mayor elegancia, redondeándose liácia atrás, y los faldones son mas breves. Ka guarnición en lodos, recorre cuello,solapas, carletas, bolsillos y lira poste- rior, de medio cuerpo abajo, haciendo juego con la delantera, orlas v bolsillos de la chupa y remate del calzón. Participan de igual labor los botones, anchos como un duro. Núm. 78. Frac de rasillo morado, forro seda del propio color, botonadura id., sin guarnición alguna. Los faldones siguen redondeándose. Núms. 333, 521, y 331. CHuyeos-fracs y calzones tercio- pelo, rayado de verde claro y morado, bolones id., tizo mo- rado y bistro, etc. Por la hechura de botas de sus mangas que llevan sobrepuestos dos ó tres botones, parecen ante- riores al susodicho. Las cimpas terminan en línea recia. Núm. 7(i (v. lámina ó.) Frac v calzón de satin negro, so- — VII — plata salteado de ramajes seda y oro, constaba de iguales piezas que el anterior, excepto el corposillo ó gavardina. Guarnecíalo á su vez una puntilla de oro en torno del escote. á lo largo del peto, diseñando sus tiros, al extremo de las manguillas y al rededor de la sobrefalda, cuya guarnición era mas profusa, asi como la del martillo bracero, llevando sobreposiciones de rosetas de plata y florecülas de talcos de colores. Orlaba además el extremo del faldellín, una riquí- sima y triple franja de palmo y medio en acanalados de plata y oro, festoneada con dichas florecülas de talco, y por alto y al confín, guirnaldillas de flores de seda artificiales. Del lado izquierdo pendía un cordoncillo, oro, plata y talco morado, con remate de dos borlas, destinado á recoger la cola. El corpino terminaba en aguda punta y en una orla merloneada. Vestidos de la misma clase: (núm. 134), tapicería fondo garancé, floreada de oro y sedas de vivos colores, sin guarni- ción, constando de petillo, corpino con haldeta, manga cor- ta amartillada, y falda rozagante: (núm. 75) tapicería car- mesí y flores de oro y colores: corpino exento, con haldeta dentellada, lazado por la delantera á fuer de corsé, y medias mangas sin vuelta; el vestido sin guarnición: (núm. 13'») raso listado, blanco y azul con (lores: cuerpo interior abro- chado delante, desprendido de la falda, y bata con dos sola- pas que se juntaban sobre- el pecho; el caído orlado de encaje blanco, las inedias mangas sin vuelta: (núm. 17Ò) faldellín de tapicería, notable por su riqueza; fondo canela mostreado, grandiosamente rameado de verde y rosa. Valiosos asimismo é importantes eran otros vestidos, estilo Watteau, algo anteriores á los arriba dichos, uno de moaré de seda rosa y llores oro y seda (núm. 129, lámi- na 2. a , primera figura), corpino aparente con tira en mitad del pecho, orlada de encaje, falda rozagante sin guarnición, y cuerpo de bata formando un ancho trascol la espalda, que remataba en luenga cola, y desde lo alto, simulando- cuello, una doblez que caia hasta el suelo porambos lados. La manga corta, sin martillo, y en su lugar dos volantes sobre- puestos, guarnecidos de puntilla de plata. Otro vestido (nú- mero 132, lám. 2. a , segunda figura), era de raso blanco picado — VIH — de OTO ^ Horcado de sedas de rulóle:-, Indo guarnecido de encaje blanco y lazos puazo. Esta guarnición se extendía púamidahnenle por ambos lados de la abertura de la bata como un delaulalillo, indicado por dobles lajas de guarni- ción en sentido de zig-zag. De la propia época y bajo el ui'iiu. 165, recomendábase un traje de payesa rica, raso azul entretejido de Hores, seda blanca, encarnada y amarilla, también á hechura de bata- lazada sobre el petillo, y cuerpo interior á modo de corsé aballenado; las medias mangas, de martillo (v. lám. 6. a ). Se- paradamente habia otros jubones de payesa, entre ellos el núm. 207, de lana negra mostreada, lazada por delante con remate de haldeta y manguilla amartillada (vulgarmente de destral). La época dicha imperial (1810), tenia buena represen I ación en el núm. ;>03, vestido quizá de camarista, análogo al de la emperatriz Josefina en el célebre cuadro de su coronación, obra del francés David. Constaba de dos piezas, vestido y hala á guisa de sotanilla; ambos de talle muy corto y grande escole: el vestido de raso blanco, salteado de medallones de lentejuelas de piala enlazadosentre sí,yen cada uno inscritos pequeños escudos de lo mismo sobre raso azul. Este vestido se abriapor delante, y al extremo llevaba una orla redondeada, en juego con la restante guarnición; sus mangas brevísimas sin vuelta. I.a bala haciendo con! rasle con el vestido, era del susodicho raso azul con escuditos y llores liligrana de piala y lentejuelas id.; y siendo muy abierta y rozagante, presen- taba en sus dos tiros laterales una orlilla ondeada de lo mis- mo, recamada de fleco de plata. Echábanse de menos por ha- berse corlado, las abultadas hombreras ó abolladuras que caracterizaban este traje. Señalando el período de 1815-20, el núm. 381 (lám. 8.") era un vestido de baile, tul blanco, cuerpo breve muy esco- tado, ribeteados el escote y la divisoria del cuerpo. Al ex- tremo de su falda coleada, tenia bordadas grandes flores, seda de colores y lentejuelas de oro, á doble haz: las manguitas sobrepuestas, con tosco bordado por remate. Núm. 480 otx-o tul negro, floreado de id. y rapacejo, sobro viso blanco: el cuerpo corlo, de mangas tiradas, puntillados el escote y la — IX — linea de la cintura. Ni'un. 85, otro de lina seda mate y abri- llantada á lisias y llores; en su extremo una Caja tejida de ellas haciendo guirnalda, y por orla un enlace de palmas y florecillas: cuerpo breve y escolado, medias mangas hom- breras, y otras largas tiradas, de género similar al del vesti- do (v. lám. 9. a ). En la reproducción se le lia añadido un chai de la época. Núm. 86, otro seda color rosa seca, labrado á rayas, abrochado delante; cuerpo corto y guarnición al ex- tremo ondeada, de flores blancas entretejidas: mangas aña- didasde rasi lio blanco, rayadas y floreadas. Núm. 361, otro de lilon blanco con rodapié de á palmo, dentellado por el borde, curiosamente sobrepuesto de festones morados y carmesis en alternación, y laborcillas de pespunte, y los dentellones extremos de un precioso tejido de flores azules. Adornaba la parte superior un petillo de su mismo género, atavillado á zonas horizontales; las mangas lisas y postizas. Núm. 365, vestido para niña, de un tejido especial, cordoncillo sobre fondo rosado, cruzándose con un puntillado punzó; cuerpo bajo y escotado, con encajes en la garganta y en las boca- mangas, reducidas estas á unas hombrerillas: la guarnición inferior, de punto tabicado. Habia por fin del año 20 al 30 (núm. 278) un vestido de raso morado oscuro, abierto hasta media falda, ceñido con cinto ancho y hebilla de metal; las mangas largas bombea- das, repulgadas en la hombrera ven el antebraso (v. lám. 7."), perteneciendo á la misma fecha ona capa degro aeeituni, con larga valona, por estilo 4e las que pe ven en figurines de aquel decenio. Algunos de estos, correspondientes al mismo y á los ante- riores, vinieron por el Sr. Marqués-de Ajos (lám. 1.1.a» y por D. José Fradera, sin contar otros muy anteriores, ó sea del año 1787 que, sacados de un diario parisién, trajo el Sr. So- riano (láms. 13. a y 14. a ). Ambascoleeciuher-redoiineanel cua- dro general de la moda, vigente en el periodo que la expo- sición abarcaba, breve si se quiere y demasiado cercano á nosotros; pero atendida la escasez de prendas materiales que se remonten allende un siglo, no cabia hacer gran edsa mas. Tampoco la Asociación se; propuso ni mucho meno.-, olïe — X — çer un desarrollo histórico de la Indumentaria, cosa que exigiria gran preparación y otros elementos. Téngase bien presente que la misión que ella ha tomado sobre sí, no es de generalización, sino de concretismo; no de síntesis, sino de análisis. Simple cooperadora del monumento historial in fle- ri, no ambiciona mas que traer algunos materiales sólidos para la mayor perfección de la obra. ACCESORIOS D E TRAJES. Húbolos de varias clases: Faldellines, faldas y sobrefaldas, seda listada de colores y flores; tapicería blanca con floreos de varios matices y listas de oro; seda azul rameada de blanco y rosa; seda blanca; idem cruzada; raso marrón; muselina blanca; randados y guarne- cidos, etc. (núms. 57, 72, 88, 295-97, 370, 410). Vcstiditos para niña, seda, indiana, muselina con rama- jes, etc. (núms. 365-93-94, 480). Corpinos y jubones tapicería de diferentes muestras (nú- meros 74, 81, 97-98, 108-11-25-68-96-97), de felpa para labradora (269); dos notables, uno seda color naranja, man- gas ajustadas (174), otro raso amarillo, grandes mangas bombachas (279); el 125 con caprichosas rocallas (estilo Pom- padoirr), punteadas de nácar sobre oro; uno para bateos, algo añejo, seda verde bordada de plata, que se conservaba y trasmitía como herencia de familia; uno tejido, listado blanco y azul con flores, etc. (núms. 281-91-93-95, 396). Pelillos triangulares, destinados á llenar el escote del ves- tido ó del corpino; todos de tapicería, mas ó menos ricos v galanos (núms. 112-16-25-27-30-32, etc.). Fuera de catálogo vinieron por parte de D. Agustín Mas, dos corsés del siglo xvm, ambos muy despechugados, lazán- dose uno delante y otro detrás, prolijamente aballenados y laboreados con curiosidad. Chupas y chalecos seda y raso, bordados, floreados, raya- dos, franjeados, etc. (núms. 32, 73, 150, 193-94-98, 201-88- 89-90, 323-24-26-32, 445-46). Manteletas muselina blanca con orla bordada (9); paño pardo, bordada de oro (433); una curiosa, malla de plata, con — XI - guarnición de oro y guirnaldilla de Dores, á divisiones per- pendiculares de galón de plata y rejilla de oro, alternados con flores y ramajes en disposición horizontal (119). Paño- letasdc 1815-20, raso anaranjado, guarnecidas de lentejuela y puntilla (49); raso labrado de lentejuela y plata (50); seda amarilla c > orla de llores, felpilla y guarnición puntillada n (51); raso blanco bordado de lentejuela y oro con recamo de encajes, para labradora rica (472). No faltaban algunos de los chales característicos de fines del último siglo y principios del actual, los mas de seda vis- tosos, con rayas y flecos en sus extremos (números 200, 369-95, etc.)." Dos abrigos, salida de teatro, el núm. 195 muy rico, ter- ciopelo carmesí recamado de oro; el 484 de lana verde ada- mascada. Cinturones, seda y bordadura de lentejuela (262); seda lisa (274); id. negra bordada de colores (379); de cinta an- cha (411), etc. Pañuelos y medios pañuelos para cabeza y hombros, inte- resantes variedades en crespones, sedas, lienzos, de vistosos colores, muestras y guarniciones; algunos acusando los orí- genes de nuestra industria nacional en pintados é indianas (núms. 103-6, 260-61-03-1 ií, 307-98, 516, e l e ) . De mano para labradora rica, el núm. 52, hilo festoneado con orla deshilada; el loó ilr finísimo tul, seda blanca con orlas, topos y florecillas de la misma soda: r 1 371 bordado con algun primor, etc. Buena muestra de indiana del país era asimismo el delantal núm. 517. En calidad de accesorios pueden añadirse los mangotes y guantes de que habia algun buen ejemplar: mangotes lar- gos de seda, lisos y calados, núms. 266, 380: guantes de seda y mitones, unos bordados de lentejuela (núm. 101), otros groseros de seda morada, bastante largos, usados por la cla- se menestral (102). De núm. 380 eran unos de cabritilla, con águilas bordadas encima, en hilo de plata y sedas de colores. Los ridículos y bolsas que toda dama de buen gubto llevó indispensablemente colgados al cinto ó pendientes de la mano, desde 1785 hasta casi nuestros dias, eran otro acceso- rio susceptible de caprichosas formas, materias y adornos, — VÍI - finiendo regulare» tipos en los mims. 374-78. de sed» ron bordado de lentejuelas, de terciopelo, raso, caleeta, de hilo y algodón, núms. 414-17; los nüms. 45t-52 con cierre de ace- ro; otro, seda bordada con granitos de i-olores, etc. Tocado. Señalaremos en primer lugar- las mantillas, airo- so accesorio de las bellezas españolas!-, quelasusaron de luen- ga fecha, si bien tardaron en adoptarlas para traje elegante de sociedad. Casi todas las exhibidas provenían del tercio primero de este siglo, notabilísima la núm. 283 (mantón)» hilo de seda blanca, delicada y vaporosa como una nube; la 183 también blanca, basteada con trencilla, peculiar de la- bradora; la 107 gaza bordada; la 284 tul bordada al tambor: otra fuera de Catálogo, punto blanco de hilo con orla de ra- majes, etc.; una, tapicería azul celeste floreada de blanco, (124) se remontaba á fines del siglo xvm, y á igual época el rebocillo mallorquín (87), á hechura de mantilla semicircu- lar, de otra rica tapicería, fondo verde con hermosas flores y rocallas, y guarnición de dos volantes de encaje. Redecillas, otro adorno no menos antiguo, especialmente acepto á las damas del siglo xvm y luego á toda clase de gen- tes, con especialidad en Cataluña, donde aun se encontraría usado por labradores ancianos. Las de señora eran peque- iiüas, ordinariamente labradas á aguja y colores vivos, pre- dominando el rosa .'i encarnado, con lazada delantera y pin- jantes de Ínulas. Eran de esta clase los núms. 52, 54, 178, 275-77. Menestrales y labriegos las llevaban mas largas, en forma de bolsas, también con adorno de lazo y borlas, pre- valeciendo las negras, labradas de varias suertes con seda, hilo, cordoncillo, cadenilla, torzales y terciopelos, repre- sentadas por los núms. 55, 470-72 y 413. Veíanse separada- mente la/.os de terciopelo y cintas para redecilla, verdes, nacaradas, azuladas, etc.. núms. 11, 14, 273-70. El núm. 392 era un gorro estraño para señora, s<*da cru- da, á modo de cofia ó capota con grandes alas. La chichonera núm. 301 formada de ballenas, discrepaba poco de las modernas; en cambio vino á última hora sin nu- merar, un gorro de bautizo, forma de casquete, hecho de bro- cado con curiosos floreos y labores de hilo de oro y lente- juelas (principios del siglo xvm). - XiJI - Al tocado conciernan las diademeu y peinetas, otra in- vención femenil muy socorrida desde la época revoluciona- ria, que intentó parodiar algunas modas clásicas. Dos diade- mas núms. 372-73 de metal, dorada la una y argentada 1¡I otra, contenían realces y remates asaz apreciables. En peine- tas de plata, laca, asta, concha y cola, vimos formas extra- ñas y exageraciones estupendas, formas de cítaras, pechi- nas, canales, etc. Las mas curiosas, de plata volteadas de pedrería (núms. 447-48), serian de comienzos de este siglo; otras ofrecían primorosos calados y entalles (117-18,258-85- 86, 303-19-60). Una de corcho (369), forma de canal, entalla- das en ella dos águilas entre arabescos y flores, seria el tour de forcé de algun aficionado. El peine de boj número 527, con espejillo en su centro y orladura de estilo plateresco, recor- daba las rituales que desde lejanos tiempos sirvieron en la iglesia como adminículos del culto. Calzado. Medias, calcetines y polainas, generalmente de seda blanca ó rosada, algunas de hilo ó algodón, casi todas ricamente bordadas ó rejilladas, atestiguaban una especia- lidad del lujo de nuestros abuelos y abuelas, cuando lucie- ron el jarrete ó la provocadora garganta del pié en dos épo- cas sucesivas, 1790-1815 y 1810-30 (medias núms. 35,80, 82, 83,199, 265-68 y 400), (calcetines núms. 84, 401-8-43). Las medias polainas núm. 409, de hilo blanco lisas, sirvieron á la clase menestral. Denúms. 40-48ocurrian varias muestrasde ligas largas, en cintas labradas de colores, alguna tejida de plata (núm. 315). El famoso chapín de los siglos medios, se distinguió en los xvii y XVIII por sus altísimos tacones. Al último corres- pondía el núm. 6, seda perla, floreada de colores. A su vez nuestro siglo comenzó por aficionarse á unas zapatillas pla- nas y abiertas, de que eran ejemplares los núms. 204, 439- 41, unas de raso negro, otras blancas con lentejuelas, otras verdes, rosadas, moradas, etc. Singulares babuchas turcas para hombre y para mujer, vinieron con los núms. 202-3, aquellas de terciopelo carmesí, sus puntas muy arqueadas, estas de punta recta y bordadas de oro. El núm. 205 repre- sentaba unas zapatillas japonesas, de la forma de barquilla que suelen contraer. — XIV - Señalaremos finalmente dos juegos de hebillas, números 449-50, las unas simulando formas arquitectónicas, con piedras incrustadas 8 >bre metal dorado. Un bastón de espinada p iz, núm. 140; otro doctoral {mányala), con borlas de seda y grueso puño do piala. Una rueca y un huso tortosi- nes, núms. 304-5. Una gayta catalana ó cornamusa, número 187; una mandolina italiana, núm. 180, y unos quitasoles chinescos, sorprendentes como todo lo de aquel país por su admirable precisión de manufactura. Ropas, manteles, paños, cobertores. Entre la multitud de ropas confeccionadas, hubo otras sueltas ya de tapicería, ya de seda labrada y de otros géne- ros, análogos á los antes explicados, que no sugieren obser- vación especial, salvo el curioso tejido íilipino núm. 316, que constaba de un vegetal pajizo muy recio y maleable. Los que verdaderamente llamaban la atención, sirviendo de rico paramento á la sala de recibo del local, eran cuatro tapetes núms. 122-23, 306, iv20 y el cubrecama 368. Nues- tras fotografías 10. II y 12 darán justa idea de ellos, de la índole y variedad de sus combinaciones, del gusto y capri- cho de sus ornamentos, si bien no pueden darla del colorido, quizá lo mas importante. Por singular é histórico, sobresalía el de casa Amat (ba- rón de Maldá, núm. 306, lám. 10), de tapicería entretejida, formando dos cuadros de hojarascas y caprichos tocados de plata y oro, alrededor de un gran escudo con las armas de Arnal, cuyo nombre se leia en caracteres sembrados por las cuatro esquinas. Según tradición de familia, perteneció á uno de sus antecesores, virey del Perú, y ciertos detalles, como el indio que sostiene una canastilla de flores debajo del escudo, y la copia de mariscos, plantas y aves rafas mez- clados con los adornos, arguyen claramente ser confección de aquel país. El 122, moaré rosa, ostentaba en su franja de tul un pro- fuso bordado de ramajes; pero mejor el 123 (lám. 11), hecho de gró punzó, dentro de su ancha orla rectangular de sedas varias, á florones simètrics, aharcaba otros ramajes puestos — XV - en cada ángulo, y una gran corona central de enlaces y llo- res por el mismo sistema, todo bien combinado, y de unes- tilo correcto y original. El 429, raso verdemar, especializábase en ser sobrepues- tos sus adornos de rosas, ceslillos y ramajes de terciopelo gris pajizo, las llores y loscestilloscarmesis. repuntados con seda y oro, formando una combinación tan delicada como elegante; flecado todo alrededor, y cantonado de borlas de seda de colores varios. Un tapiz moderno núm. 256, solo te- nia la circunstancia de ser turco, y no carecer de mérito en su género. Hemos enunciado de núm. 368 un cubrecama, pintado asimismo de grandiosos florones, bueno como primicia de la moderna industria; y servíale de compañero el núm. 490, algo mas añejo, de hilo blanco crudo. Agregaremos la toalla de comunión, tisú moaré seda verde-plata, floreado y vareteado, quizá de tiempo de los Felipes (núm. 58); otra de hilo guarnecida, algo posterior (núm. 176); una de algodón con bordados (núm. 43U), y dos muy originales y antiguas (núms. 120-21) cuya guarnición es una faja corrida de laboresajedrezadas, en seda color de café, con orlilla enmallada de igual seda. El señor marqués de Alós I rajo varias conclusiones (nú- meros 478-83) de las que so imprimían sobre seda amarilla, notable una de ellas por el grabado que la encabeza, copia del célebre cuadro de Lebrun, «La familia de Darío á los pies de Alejandro.» PARAMENTOS RELIGIOSOS. Favorecidos por la necesidad y ritualidad del culto, los paramentos que el sacerdote reviste, han dejado antiguos y valiosos ejemplares, que son una riqueza de nuestras cate- drales. A esta "conservación debimos poder admirar en la Arqueológica, dos capas corales, números 179-80, dos casu- llas, números 59-60, y unas tiras de otras, números 177-78. La capa primera y más antigua (lámina 16. a ), ofrecía ya ca- racteres ornaméntanos del renacimiento, sin resabio ojival, — XVI — por lo que la regulamos de principios del siglo xvi; siendo de igual índole y época las dos tiras de casulla (v. dicha lámina). Por la fotografía 17 que reproduce exactamente la otra capa, se apreciará el mérito de sus brocados y bordados: igual sucede con las dos casullas de la fotografía 18. Todas esas alhajas del Revdo. Dr. D. José Vailet y de los señores Ferrer y Maciá, vienen detalladas en el catálogo, sin reque- rir mas explicación. Merécela, sí, la casulla y sus anexos de estola, manípulo, cubre-caliz, etc., números 307-11, particularizada en llevar fecha, patria y nombre de su dueño. Recomiéndala la nove- dad de sus adornos, algunos no poco grotescos, y el amo- saicado de sus colores á media tinta, de un efecto original. Otras casullas, estolas, gremiales y paños de atril, núme- ros 420-25-31-37-53, etc., solo se hacían notar por su rique- za y variedad de brocados, damascos, sedas y galonaduras, y algunas por sus contrastes de colores. Debe señalarse el velo frontal, no incluso en el Catálogo, reproducido á su vez con gran delicadeza por la fotografía 19. Obra de malla de hilo blanco, semejante al crochet mo- derno,—acreditando de paso que en materia de labores feme- niles hay poco que innovar—figura en el centro una capillita incluyendo á la Virgen Madre; á su derecha el ángel Gabriel de perfil, llevando relio, y á su izquierda otra Virgen de pié con las manos juntas, en ademan de escuchar te celeste embajada y recibir ai Espíritu Santo, que desciende de lo alto, enviado por el Padre: á guisa de orla y adorno, alter- nan con oslas figuras unos grandes querubines y unos an- gelitos, cortados por idéntico patrón, y corre debajo una banda ajedrezada. Aunque las letras de la Salutación Ave- maria sembradas en el fondo, conservan el tipo gótico,' cier- tos detalles de forma y estilo, no permiten dar á este pere- grino trabajo mas antigüedad que el siglo xvi, si bien guarda visibles resabios anteriores. De los frontales números 418-19-22 y 24, el último, hecho á zonas verticales y horizontales, en seda pajiza, labor de malla, ofrece bastante soltura y capricho. Los demás son de tapicería y seda, oriundos de la capilla de la casa baronal de Balserenv. — XVII — SECCIÓN D E A R M A S . Las armas dividense naturalmente en defensivas y ofen- sivas: estas en blancas y de luego. Por defensivas, se en- tienden las piezas de armadura del cuerpo, y los accesorios de escudos, rodelas, ele. De las últimas, apenas vino ningu- na á la exposición: un peto ó media coraza, siglo xvu. nú- mero 291), especie de brigantina de hierro, acanalada (làmi- na'21); una rodela de lo misino y de, igual tiempo, forma sencillísima (núm. 321), y un broquel americano de tabla, ingenioso por su labrado, trabazón y adornos, núm. 508. Ofensivas blancas, húbolas de diferentes clases. En pri- mer lugar una pequeña colección de hachas de pedernal, halladas en antiguas tumbas, como las de Castellolí, núme- ros 337-íl, y otras dichas de la edad de piedra, números 16- 23, Ü0-Í8.—Dando desde ahi un salto enorme, vinimos á parar áias de gastador de 1810 (números 89-90), cuyo mé- rito fuera grande si igualase á su peso y balumba. En armas asiiladas, tuvimos algunas buenas: dos ala- bardas del siglo xv (números64-66), una italiana del xvi (182), otras del xvn (núm. 237 y la de exlra-catálogo, pre- sentada por el Sr. Bosch y Pazzi, con su gaucho cerca del hierro, «pie servia [tara colgarla); lanzas ivgalonadas de hierro (5U!)-13), una de ellas con asta de caña india; otra indiana con palo de bambú; una australiana (300-1), y fi- nalmente otra con tilos de sierra (núm. 230). La pica núme- ro 66, sutil y sencilla, debió figurar en las guerras de suce- sión. Espadas abundaban de muchas clases, desde la preciosa núm. 506 (v. lám. 20), hasta los treinta y seis, todas va- riadas, de la panoplia núm. 382: empuñaduras de abultados guardamanos y cazoletas bien labrados, de cruces y deda- leras, de rejillas y gavilanes; unas con ricas incrustaciones; olías con bellos cincelados y realces, desde el siglo xv en adelante (números 68, 183-85, 520 y las panoplias números 257 y 299), siendo no menos remarcables las hojas de algu- nas (véase láminas 20 y siguientes), sin olvidar el espadín núm. 528, el llórele núm. 96, el verduguillo del siglo \ v i . — XVIII - uúm. 1)7 (láni. 22), y los selectos modelos de espadas y sa- bles para montar y ceñir (números 238-44), exhibidos por la maestranza de artilleria de esta plaza. Relativamente modernos eran los uúm. sables 1)1», 347-48, y singulares en su especialidad el turco y el japonés núme- ros 257 y 348 (lám. 25), el afgan núni. 350 (lám. 23), otro japonés núni. 79 (lám. 26). dos árabes de infantería y caba- llería, números 353-54, los bolos ó machetes joloanos, n ú - meros 349-390 (lám. 22 y 25), otros machetes de la panoplia 299, el modelo 246, gumías árabes números 27, 168-69, una de ellas con su vaina de latón cincelado. Otras panoplias japonesas y joloanas números 253-34-98, reunían á las armas ya anunciadas, algunas de Índole pri- mitiva, como arcos y flechas, macanas, puñales, etc. Una saeta americana larga y delgada, aparecía bajo el núra. 170. Y hablando de balística, es muy digna de ser señalada la donosa ballesta florentina, siglo xvi, núm. 181, que se re- presenta en la fotografia 21. Puñales bastante raros fueron tres de la panoplia 299, el 507 con pomo de nácar, hoja pavonada de oro y funda de ter- ciopelo carmesí; el 24, persa, de hierro, formando una bo- nita halajilla; el 26, árabe, mangueado de plata, con una inedia luna; el 25, laminen árabe, chocante por su vaina, retorcida al extremo (lám. 24), y el 28 procedente de un fa- moso bandido valenciano, que sin duda para santificar sus golpes, llevaba impresa en él una imagen de la Virgen. Una daga del 1500, no sin mérito y originalidad, salía al núm. 3'20. Por concomitancia solamente, señalaremos la navajita china de afeitar uúm. 29, las laboreadas tijeras núm. 30, el remo indio lleno de embutidos policrómicos, núm. 31 i, y la bolsa para municiones, núm. 95. Accesorios de equitación hubo dos lindos bocados, uno árabe (pie el Sr. Bosch trajo fuera de catálogo, y otro de núm. 386; dos grandes estriberas también arabescas, n ú - meros 383-84 (lám. 22), la una en forma de babucha, y jue- gos de espuelas de hierro números 31,175, 387-88, 442 (véa- se lám. 23, y en la 24, dos gruesisimas, peculiares de los gau- chos americanos). XIX — Armas de fuego. Éralo muy antigua y original, ua trozo de falconete ó culebrina de hierro, no catalogado, proce- dente de algún castillo antiguo de L baronia de Maldà; a ejemplar rarísimo de la tormentaria eo su infancia, de esca- so calibre, muy delgada, y hecha á piezas de enclavación. De arcabuces y mosquetes primitivos, únicamente vi- nieron un cañón, núm. 344, y una llave, núm. 385. Descollaba el conjunto de modelos del parque de arti- lleria, que colocado en pabellón por el orden del catalogo (números 211 y siguientes), se prestaba á interesantes ob- servaciones y comparaciones. El mismo catálogo dá sufi- ciente idea de la importancia de ese grupo, compuesto de fusiles desde el año 1815, tercerolas, rifles, Roberts, Chusse- pots, Lefaucheux, Remingtons, sables, espadas, machetes, revòlvers, etc. No menos interesaba la colección de pistolas, pistoletes y retacos, notables por sus formas, dimensiones y ornamen- to, los mas pavonados y plaqueados con curiosidad, según el gusto corriente en los siglos xvi y xvu (números 33-34 01-62-03, 70-71, 93-94,207-9, 224-30-31, 356-58), Distin- guíanse por ricos algunos árabes, marroquíes y japoneses (números 210-11-99-100-167), y por curiosos unos cachorri- llos y un revolver de reglamento (494-97, 495-96). Las mejo- res pueden verse reproducidasennuestras fotografías 23y24. Cerraban esta sección, uní escopeta moderna de caza, núm. 515; otra (pie servia á la vez de escopeta, pistola y bas- tón (489), conforme se ajustaban sus varias piezas; dos cara- binas (345-40), otra turca (92), y dos espingardas muy aliña- das, con la fantasía que acostumbran las tribus del A tías (302- 42) (Véase una de ellas fotografiada, con su bolsa, en la lá- mina 20). Unos figurines del arma de artillería, venidos también del parque de Atarazanas, recordaban aquellos incómodos uniformes que se estilaron desde 1830 á 1845, con sus altos cuellos, sus largos faldones, sus engorrosos correajes y sus morriones tan diíiciles de mantener en equilibrio. A esta fe- cha tocaba la casaca de oficial de la Guardia Real, con capo- nas de plata, núm. 487, una de los muchos ejemplares exhi- bidos por el Sr. Marqués de Alòs. — XX — Bor cl y por algun otro expositor, vinieron tinalinenle pocos libros dé indumentaria y táctica, como muestra del gran caudal bibliográfico que podría favorecer el estudio de ambos ramos, objeto de esta exposiciot). lié aquí nota dé los presentados: Núin. 513. Justo-Lípsio, de Milicia romana, con excelen- tes grabados sobre maquinaria de guerra, edición Antuer- pia, 1602. 312. De Magnitudine romana, tratado del uso de armas, por el mismo autor, Antuerpia, 1603. 314. Balduino de Calceo et caliga vettrum; curiosa mono- grafía del calzado, con grabados. Lugduni, 1720. 491-02. Dos lomos del Veccellio, trages antiguos de Ita- lia y España. 287. Libro francés de modas de 1787, correspondiente á los figurines exhibidos por separado. 250. Álbum japonés de caprichosas caricaturas. — XXI — JUNTA DIRECTIVA, Dictamen de calificación. Como en la Exposición anteriormente celebrada, y como se pro- pone en las siguientes, bajo el mismo criterio y salvedades que en aquella, esta Directiva ha acordado por la Exposición de trajes y armas las menciones que van al pié, teniendo en cuenta asi la im- portancia relativa, como la numérica de la exhibición de cada ex- positor, y prescindiendo de toda consideración personal por méri- tos conseguidos ó conseguideros; ya que el mérito se contrae exclusivamente al que en si vinculan los objetos mismos, ó sea respecto á su novedad, rareza, valia é importancia artístico-ar- queológica, única base de los estudios y especulaciones de esta Asociación. Menciones por la novedad è importancia de objetos exhibidos. Rdo. Dr. D. José Vailet. D. Antonio de Ferrer y D. Luciano Maciá. D. José Maria de Barraquer y de Puig. If. I. Sr. Barón de Mald.i. D. José de Fortuny. D. Bernardo Castells é bijo. D. Eusebio Auge. Por el número y variedad de objetot presentado*. M. I. Sr. Marqués de Alós. Excmo. Sr. Capitán General y Maestranza de Artillería. 1). José Fradera. D. Ramon Amado. M. I. Sr. Conde de Cuadrenys. I). Juan Surroca. D. Juan y D. Francisco Soler y Rovirosa. D. José Talarn. D. Juan Pujadas. í). Manuel Amell. ÍNDICE de las l á m i n a s del presente álbum. imhia I.* Trajes y ropa», caballero y dama del siglo xvnr, nú meros 152,518. » -2." Damas del siglo ¡mu, números 129,132. >t 3." Otra dama id., número 50i. » 'i.* Caballero id., número 329. » 5.* Caballero de 1810, número 333. » < . Payeses, principios del siglo xix, números 56 y 165. >" » 7." Caballero y dama de 1815, números 76 y 278. » 8." Dama de 1820, número 381. » 9." Otra id., número 85. » 10 Gran cobertor ó tapete de casa Maldá, número 300. » II Otro cobertor, número 123. « 12 Otro id., número 429. » 13 Figurines de 1787, número!56. » 14 ídem, id., número 157. » 15 ídem de 1830-40, número 4i4. » 16 Capa coral y dos tiras de casulla, números 179,177-80. * 17 Otra capa coral, número 180. > IS Dos casullas, números 59, 00. » 19 Frontal del 1500, sin número. » 20 .4rmas, espadas, números 09, 183, 500. » 21 Dallesta, espadas y corazina, números !8l, ole. » 22 Espadas, puñales, estriberas, núms. 07.185,23s,529,etc. » 23 Carabina turca, sable afgan. pistolas, espuelas, núme- ros 33, 62, 92, 3,50, 383. Ï 24 Kspadas y sables,puñal, pistolas, espuelas, números 25, 387-88. » 25 Sables turco y japonés, espadas, bolo joloano, nú- meros 184, 257, 348, 390. » 20 Espingarda morisca, sable japonés y bolsa, núme- ros 79,95, 302. BIBLIOTECA MUSEO ASOCIACIÓN ARTisTico-ARQüEotójicA-BARCEiOK FEDERICO MARES BARCELONA EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS. ASOCIACIÓN ARTÍSTICO-ARQÜEOIÓJICA-BARCEIONESA. M Sala fc EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS ASOCIACIÓN ÁRTÍSTICO-ARQUEOIBJICA-BARCEIONESA. M.Sala f? EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS. ASOCIACIÓN ARTÍSTICO-ARQUEOLÓJICA-BARCELONESA. M.Sala f° EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS. ASOCIACIÓN ARTÍSTICO-ARQUEOIÓJICA-BARCEIÜNESA. EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS. ASOCIACIÓN ÁRTÍSTICO-ARQUEOLÓJICA-BARCELONESA. M Sala f° EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS. ASOCIACIÓN ARTÍSTICO-ARQUEOLÓJICA-BARCEIONESA. M.Saía f° EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS. ASOCIACIÓN ARTÍSTICO-ARQUEOIÓJICA-BARCEIONESA. EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS ASOCIACIÓN ÁRTÍSTICO-ARQUEOIÓJICA-BARCEIONESA. EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS. ASOCIACIÓN ARTÍSTICO-ARQUEOIÓJICA-BARCELONESA. -Á¿M^ JjL*- •', ÇR ?^**^?T" M Sala f° EXPOSICIÓN "••1 D TRAJES Y ARMAS. E ASOCIACIÓN ARTÍSTICO-ARQUEOIÓJICA-BARCEIONESA. M.Salaf 0 EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS. ASOCIACIÓN ARTísnco-ARÇüEotójicA-BARCEiONESA. EXPOSICIÓN DE TRAJES Y ARMAS. ASOCIACIÓN ÁRTÍSTICO-ARQUEOIÓJICA-BARCEIONESA. 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