•HHHHHH^HHHHH^^HH^BiHH^HnHMHHSBHH ••Un WgKBM . - mKmiumÈSM • • ' . . . / ' . — . : tUHKKBUR ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ ••1 ÁLBUM ARTE CONTEMPORÁNEO. ABQUIfSCTÜRA, ESCULTURA T PINTURA T E X T O JULIÁN BASTINOS. MOVIMIENTO ARTÍSTICO N Artes como en todo, manifiéstase el progreso como ley constante que abre cada dia nuevos caminos a la actividad humana, contribuyendo al bienestar de nuestra privilegiada especie. Nuevos recursos obtenidos por la práctica en las ciencias son palancas poderosas para la obtención de mayores maravillas del trabajo humano: caudal mas grande de conocimientos intelectuales produce efectos desconocidos hasta ahora, avalorando al propio tiempo los esfuerzos de nuestros antepasados, que sin contar con estos medios tanto consiguieron; así el progreso, tendiendo á la con- secución de los ideales humanos, hace resaltar al mismo tiempo la excelencia del trabajo de nuestros predecesores. En poco varía, como formas exteriores, la moderna, de las antiguas arquitecturas; consérvanse con felicísima - 4 - constancia las sabias y hermosas proporciones que carac- terizan á los estilos antiguos: pero acomódanse éstos á las nuevas condiciones de la vida social, tanto en su e s - tructura física como en su disposición interior; y sin que los grandes edificios dejen de ser fastuosos y bellos, en nuestras ciudades hácese mas sana, alegre y asequible la habitación de las humildes clases. En Escultura y Pintura puede apreciarse como muy fecunda la influencia del estilo naturalista; más ó menos corrección pero siempre verdad, forma por asociación una escuela, que si como todas tiene sus extravíos, más que ninguna ha alcanzado gran explendor en un período brevísimo de tiempo: la Fotografía, desdeñada por muchos como elemento artístico, ha impuesto al Arte la condi- ción de la verdad como realización de vida, y hábilmente aplicadas esas revelaciones naturales, genios de distintos órdenes pudieron conseguir obras que hoy son el moti- vado orgullo de nuestras Artes contemporáneas. Como documento fehaciente para apreciar el notable desarrollo del Arte en nuestra época, reproducimos y lige- ramente reseñamos algunos edificios, estatuas y cuadros, debidos en su mayoría á artistas pertenecientes á la gene- ración actual y alguno de los cuales la patria llora todavía. CL SSíteSO ~p r AMWíFSiFWSÁ •ív* «L^J © Esc. ALEMANA. Fisr. 1 .—CATEDRAL D E VIENA. Enrique Ferstel, CATEDEAL DE VIENA Esc. ALEMANA. • Enrique Ferstel. Cuanto se diga acerca esa hermosa mole arquitectónica, será poco para su ponderación: allá, en libros que técnicamente deta- llen sus minuciosas perfecciones, búsquese la satisfacción al afán de estudio, y compáresela con otras obras maestras del esti- lo ojival: aquí nos limitaremos á consignar que es un ejemplar hermoso del nunca bien ponderado estilo gótico, y debida su erección á obreros modernos, poco avezados á semejante género de trabajo. No se sabe qué admirar más en la suntuosa catedral vienesa, si la gallardía de las torres y agujas que igualan, ya que no supe- ren, á las de Chartres y Estrasburgo, el atrevimiento de los arcos ó el primoroso calado de los remates: más grandiosa y gallarda que Nuestra Señora de P a r í s , es tan imponente como las cate- drales de Sevilla, Colonia y Toledo; rica en su exterior é inte- rior, ya que no por el lujo, por el gusto puede competir con las famosas basílicas italianas. Remata originalmente su aguja central la doble águila imperial de la casa de los Hapsburgos. Esc. ANULO-INDIA. Fig. 2.— PARLAMENTO DE LONDRES. Carlos Bavry. PARLAMENTO DE LONDRES Esc. ANGLO-INDIA. Carlos Barry. Rarísimo es el aspecto de esta mole arquitectónica cuyo estilo, si bien gótico en sus líneas generales, tiene marcadísimas remi- niscencias de las ligeras y atrevidas construcciones de la India. Metamorfoseado en las partes accesorias ú ornamentales á gusto de la presuntuosa Albion, forma una amalgama, de cerca in- coherente, pero de lejos no desprovista de gracia. En ese recinto los oradores más originales del mundo hacen re- sonar su voz pretendiendo aliar políticamente dos tendencias tan contrarias como el espíritu meridional y la rigidez inglesa: si el hecho de la proclamación de la reina Victoria como emperatriz de las Indias hubiese debido ser perpetuado con un monumento que tradujese aquella tendencia, ninguno más propio para ese fin como el suntuoso edificio que cobija á las Cámaras británicas, reflejando sus caladas aristas en las turbias aguas tamesinas. Esc. BELGA. Fig. 3.-PALACI0 DE JUSTICIA, DE BRUSELAS. Poelaert. PALACIO DE JUSTICIA DE BRUSELAS Esc. BELGA. Poelaert. Parécese á un walhalla de grandes proporciones este edificio, asentado en una eminencia. Complicado es el polígono de su planta, y más que este el estilo constitutivo de dicho edificio: greco-romano en sus pabellones posteriores laterales, griego en la fachada porticada, de indefinido corte la torre central , com- puesta de tres cuerpos rematados en una cúpula, es este un edi- ficio extraño, testigo de las vacilaciones de nuestros arquitectos, pero cuya distribución sabia y magestuoso aspecto le hacen digno de consideración y alabanza. Este monumento grandioso, más alto que la Basílica de San Pedro en Roma, tiene en su conjunto mucho que recuerda las colosales agrupaciones arquitectónicas de Nínive y Babilonia. Considerado con razón como uno de los más grandiosos monu- mentos erigidos en nuestros dias, es digno del noble objeto á que está destinado y honra al Arte belga en su hermosa capital. Esc. ITALIANA. Fig. 4—QUINTA SEIGLE, EN STUTTGART. Adolfo Gnauth. QUINTA SEIGLE, EN STUTTGART E s c . ITALIANA. Adolfo Gnauth. Tipo elegante y magestuoso de arquitectura civil italiana, esa quinta es una reminiscencia feliz de las quintas de Turin y Florencia. Su disposición, aunque metódica, no excluye cierta libertad y atrevimiento de líneas, presentando cuerpos separadamente apro- piados á diversos servicios , variedad de puntos de vista y asimi- lación de las diversas particularidades de las casas de recreo en los paises meridionales; todas estas circunstancias reúne el edificio en cuestión, que hemos incluido como muestra de la cons- trucción moderna en este género. De estilo alemán en su base, ter- mina felizmente en grupos arquitectónicos, que recuerdan las cillas italianas y templos griegos. Un reparo opondríamos al plan general de esa obra: ¿ están los techos en relación con los rigores del clima de Alemania ? Creemos que no : pero ello no es un defecto en la construcción, sino un inconveniente. 4. Esc. FRANCESA. F i g . 5.—TEMPLO K SIS AGUSTÍN ES PARIS. Víctor Baltard. TEMPLO DE SAN AGUSTÍN EN PARIS Esc. FRANCESA. Víctor Baltard. Bello es este moderno templo, destinado al culto desde últi- mos del segundo imperio. Participa su fachada de reminiscencias bizantinas y greco-romanas: sus pórticos son esbeltos y muy notable el arco en plena cimbra que cobija el rosetón central y la serie de estatuas, no muy felices como tendencia, pero bien apli- cadas para contribuir á la ornamentación general. La cúpula mayor, completamente hemisférica, remata con una linterna sostenida por columnitas que dejan ver en sus intervalos libres el azul del cielo, y está flanqueada por dos torrecillas octogona- les, bastante aéreas terminadas en cupulitas. EHC. FRANCESA. Fig. 6.—LA GRANDE ÓPERA, PARÍS. Carlos Garnier. LA GRANDE ÓPERA, PARÍS Esc. FBANCESA. Carlos Garnier. Suntuosísimo edificio, más al lujo que al arte elevado, adolece de dos defectos capitalísimos, los cuales pueden imputarse más bien al emperador que ordenó la erección é impuso en ella su capricho, que al arquitecto, que debió doblegarse ante su volun- tad soberana y subordinar su pensamiento al escaso sitio de que pudo disponer. En efecto, la masa arquitectónica exteriores pequeña, carece de magestad, y tiene como proporciones de aberturas el defecto de muchos teatros; grandes ventanas y mezquinos portales. Por separado, cada fragmento de la fachada vale una fachada entera, pero la suma de esas perfecciones no dá un total satis- factorio. Una escalinata algo mezquina dá acceso á la parte baja porti- cada: luego sigue la galería principal, cuya columnata dá carácter y grandiosidad á la fachada: entre los grupos de columnas vénse los bustos de los grandes músicos en nichos circulares; termina el edificio un cuerpo que sostiene la cúpula y los grupos escultó- ricos central y angulares, que son de bronce dorado; rematando el ángulo superior central Apolo sosteniendo la lira con sus bra- zos levantados. Columnas macizas en que la nave simbólica de la villa de Paris sirve para sostener los faroles de gas flanquean el edificio, hoy iluminado exteriormente por medio de la luz eléctrica; una ba- lustrada con estatuas de bronce algo mezquinas cierra todo el recinto en los espacios que dejan libre los varios cuerpos salien- tes laterales y posteriores. LA GRANDE ÓPERA, PARÍS - (ESCALERA) Esc. FRANCESA. Carlos Garnier. Digna de mención especial es la gran escalera de honor, que constituye la pieza capital del edificio: vése allí realizado un cuento de las Mil y una noches, y el bronce, los j'aspes, el cristal, el oro y la plata, y cuantos materiales costosos y de hermoso asoecto pue- dan imaginarse, están allí reunidos, rivalizando en brillantez y ri- queza ; pero á pesar de todo, el estilo no parece, y cien arquitectos de otras épocas podrían reclamar justamente su participación forzosa en esta acumulación de preciosidades artísticas, indus- triales y mineralógicas. Como siempre, los estilos antiguos, amalgamados con bastante acierto, pero sin una base fija y un punto de vista determinado, se ponen á contribución para reali- zar un edificio moderno: vénse allí, como en otros sitios, las galas de la materia cubriendo la desnudez del pensamiento: y, en una palabra, si hubiese de caracterizar el gran teatro con una frase, diria que es un disparateexplendoroso. wwwt JASON. Esc. DINAMARQUESA. Thorwaldsen. Armado de férrea lanza y corta espada, cubierta la cabeza con el bello casco griego, Jason, ostentando en su mano el codiciado vellocino, vé colmadas sus esperanzas, y conseguido el objeto que para perderle se le impusiera inútilmente. Thorwaldsen esculpió esta figura con la maestría en él acostumbrada: en ella, como en las numerosas obras del Miguel Ángel del Norte, la forma es pu- ra, la postura noble, el modelado perfecto y la representación del asunto desafia a la crítica más quisquillosa. De Thorwaldsen es también entre otras muchas obras el hermoso friso encargado por Napoleón, que representa la entrada de Alejandro en Babi- lonia. ».1P|l|¡i™<'«lililí"'1»™ Esc. FUAXCESA. Fig. 9.—MIRABEAU. Hondón. MIRABEAU. Esc. FRANCESA. Houdon. El ponderado autor de la estàtua de Voltaire que figuro en el vestíbulo de la Comedia francesa y ahora está instalada en el bou- levardde su nombre en París, lo es as! mismo del marmóreo busto que reproduce las duras y expresivas facciones del fogoso precur- sor de la Revolución francesa. Facilitó la tarea del escultor el hecho de existir entre otras en el Museo del Jardín de Plantas de aquella capital, la mascarilla en yeso auténtica, de Mirabeau muerto, y con este dato y los nu- merosos retratos contemporáneos que de ese semi-dios popular se hicieron, logró modelar un busto admirable, en que la huella de las viruelas que desfiguraban el rostro de Mirabeau le dan ca- rácter y animación sin mostrarle repugnante. Vida, movimiento, expresión; todas estas circunstancias reu ne ese busto que vale bien una estatua entera. Esc. FBAXCESA. Fig. l ü . - L A MABSELLESA. Rude. LA MARSELLESA. Esc, FRANCESA. Rude. Figura en el grandioso arco de la Estrella, levantado en París para perpetuar las victorias del primer Bonaparte, un grupo de grandes dimensiones colateral de otro menos notable, que repre- senta en acción el espíritu del cantó de la Marsellesa. Indudablemente hay brio en los combatientes y hasta furia en la semi-gorgona Victoria que les muestra el camino con la punta de la espada, pero no sabemos ver en el grupo nada que tenga relación histórica con aquellos hombres andrajosos y sin zapatos que enardecidos por el canto de Rouget de l'Isle ponían en der- rota á los mejores ejércitos austro-prusianos. Trajes griegos para los soldados de la Convención, nos parece demasiado convencional; así como en la estatua de la columna Vendóme hace una triste figura el gran emperador disfrazado de romano. E s c . ALEMANA. F i g . II.—VICTORIA. Cristian Rauch. VICTORIA. E s c . ALEMANA. CristianRauch. Notable por la postura felizmente hallada y la graciosa inclina- ción de su cuerpo al lanzar la codiciada corona, esta linda estatua alada muestra la delicadeza del cincel de su autor, ilustre por ha- ber dado cima á otras obras grandiosas como la estatua ecuestre de Federico II en Berlin y el sepulcro de la reina Luisa su pro- tectora. Gran aliento respiran las obras de este escultor, que llegó á las mayores alturas del arte desde la humilde clase de paje de la reina. Esc. ALEMANA. Fig. 12.—AMAZONA. Angas to Kiss. AMAZONA. E s c . ALEMANA. • Augusto Kiss. La prematura muerte de este joven y grande escultor nos priva quizás de sendas obras maestras dignas de figurar entre las de Fidias y Praxíteles. Pasma en efecto el grupo escultórico á que nos referimos y que figura en la escalera exterior del Museo de Berlín; tanta elegan- cia y firmeza, tal fuego en la expresión, dolor en el caballo, rabia en la pantera, parecen resultado imposible de la obra de un jo- ven de pocos años. La altiva guerrera del Thermodonte irritada pero agena al miedo, asesta su lanza á la cabeza de la fiera: en su ademan altivo se mezclan la fuerza viril y la gracia femenina. El caballo, procurando desasirse de las terribles garras del feli- no es un modelo de perfección anatómica; todo, en este grupo dramático impresiona vivamente, y mas al considerar la pérdida temprana del creador de tal maravilla, cuya aparición saludaron con júbilo todos los amantes de las artes. Esc. FRANCESA. Fig 1 3 . - E L DRAMA LÍRICO. Perrau.lt. EL DRAMA LÍRICO. Esc. FRANCESA Perrault. Deber de conciencia es rehabilitar este grupo: colocado cerca del de la Danza, de Carpeaux, cuyo ruidoso éxito oscureció á los demás que ornan los pórticos de la grande ópera de París, la comparación que involuntariamente se establece al verlos juntos en el mismo edificio es desfavorable á éste y altamente lisonjera para aquel- Pero ¿hay qué deducir de ello que el grupo de Perrault es de escaso valor artístico? no; el grupo que simboliza al drama lí- rico es severo, magestuoso, expresivo, y cual conviene al objeto ornamental que tiene, de líneas simétricas y ordenación tranquila. La Danza de Carpeaux es sin duda superior al grupo que rese- ñamos, pero hay que tener en cuenta q'ie el asunto se presta más al atrevimiento artístico, es más lisonjero al público y el grupo está colocado en sitio más favorable. Esc. ITALIANA. Fig. 14.—PRHINE. Barxeghi. 3 PRHINÉ. Esc. ITALIANA. Barzeghi. Los escultores italianos motejan á sus colegas franceses de picapedreros; pero á su vez estos á aquellos les califican de mar- molistas . En efecto, tal es el primoroso trabajo del cincel en las obras escultóricas labradas en Italia que algunas veces peca en la exa- geración y nimiedad más censurables. Sin hablar de algunas estatuas en que se imita la batista, la gasa, las mallas de la red, los poros de la piel y otras minuciosidades, baste decir que estatua hemos visto tan blanca como un terrón de azúcar y que más co- méame decia que miradme, al maravillado espectador. Sin ser en absoluto enemigos del naturalismo creemos que no conviene lle- var más allá de lo justo la exageración de los caracteres dst ; nti- vos de la materia. La bella estatua de la cortesana que ofreció en vano reedificar á Tebas destruida por Alejandro, la segunda Venus, Prhiné, ha sido esculpida por Barzeghi con todos los pri- mores del cincel pero sin obtener un conjunto de esos que sedu- cen á primera vista: es dudoso que los Heliastes del Areópago se dejasen deslumhrar por la hermosura de la célebre cortesana si esta hubiese sido tal como la supone la estatua referida. Con todo es bastante correcta, bella y digna de figurar entre las producciones análogas de esta época. Esc. ITALIANA. Fig. 1 5 . - C A N C I 0 N DE AMOR. Barbelle. CANCIÓN DE AMOR. Esc. ITALIANA. Barbelle. La tendencia á naturalizar cada dia más y más puede extraviar á los artistas de mediana talla, pe^o aquellos que sienten arder en su mente el fuego sagrado toman creces con las dificultades y triunfan de ellas para su mayor gloria. Introducida la moda en la escultura como en todo, el afán de agradar pudo hacer que saliesen de buenos talleres estatuas muy medianas sobrecargadas de accesorios minuciosa y puerilmente detallados: pero hay entre esa diversidad de obras frivolas algu- nas que sin llegar á los magestuosos perfiles de la verdadera escultura, pueden obtener vida y movimiento y complacer la vista con la poesía de las actitudes, lo picaresco de la expresión y el delicioso abandono del traje. A este número pertenece el grupo que en el grabado adjunto damos á conocer. Esc. ITALIANA. Fig. 1 6 . - J E N N E R . Monteverde. JENNER. Esc. ITALIANA. Monteverde. Agrada é interesa en esta obra de un distinguido escultor ro- mano la paternal solicitud con que el insigne médico inglés va á perforar con su lanceta el tierno biceps de un inocente chico: semi tendido este con el abandono optimista de sus pocos años, sobre las rodillas del Franklin de la viruela, va alanzar bien pronto un grito de dolor á poco que se agite impaciente, no sin disgusto del cariñoso operador que quisiera inocular la linfa bienhechora sin daño del infante ni alarma de la madre. La disposición de este grupo, tan sencilla como es, seduce irre- sistiblemente la vista y el asunto alegra el corazón. I'l. • ' Esc. FRANCESA. Fig. 17.—CARITAS. Paul Dubois. \ - CARITAS. E s c . FRANCESA. Paul Dubois. . Involuntariamente recuerda, por el asunto y modo de expresar- lo, el tema favorito de los mejores cuadros de Bouguereau: ca- racteriza á esta estatua como á aquellas obras .del pincel, una ternura exquisita, una pastosidad muy grata, una celsitud digna- mente empleada en deificar una de las virtudes que mejor repre- sentan la divinidad en la tierra: el materno amor con que la mujer satisface el hambre imperiosa del niño que acogió en su regazo, el afán de aquel bebiendo en el pecho de su protectora purísimos raudales de vida, el sueño verdaderamente angélico del hijo ya sosegadito, hacen de esta obra un objeto encantador que realza y abrillanta el cuidadoso trabajo del cincel. FIMFSMA APOCALIPSIS. Esc. ALEMANA. Cornelius. Los cuatro terribles caballeros cuya sombría grandeza cantó el apóstol San Juan en su visión profètica, prosiguen su desen- frenada carrera dejando en pos de sí muerte y ruinas; ni sexo ni condición, ni fealdad ni belleza, ni lugares ni tiempos son excepción y obstáculo á los mortíferos golpes de la segur ho- micida. Una alegoría que simbolice este sacrificio, que trace las supre- mas angustias de las víctimas implorando en vano la clemencia de sus inmoladores, es obra de difícil realización: Cornelius lo consiguió en la magistral composición que reseñamos, en la que brilla una agrupación grandiosa, exenta de extravagancia en ciertos detalles anatómicos, que se permitieran otros artistas ami- gos de nimiedades. 3 O O 3 H O < • 1 » i GUERRA DE LOS HUNOS. Esc. ALEMANA. Kaulbach. Asombrosa potencia de combinación posee el ilustre autor de tantas apoteosis grandiosas y composiciones idílicas. Kaulbach así dibuja con vena satírica las más cómicas escenas del Zorro de Gcethe como emprende colosales agrupaciones del género de la «Llegada de los Cruzados á Jerusalen.» Descuella entre otras no menos apreciables la que representa la resurrección del mundo latino para combatir á Atila, el lla- mado azote de Dios. El lábaro de Constantino sirve de enseña á los cristianos que despiertan de su letargo y desenvainan la espada para sacudir el yugo del bárbaro invasor: en esta concepción grandiosa, que está á la altura del motivo que la ha inspirado, hay figuras cuyas ac- titudes son tan felizmente halladas que bastarían por sí solas a constituir un cuadro: dicha circunstancia, entre otras, nos seduce más por estar acostumbrados á ver en cuadros contemporáneos una pobreza de combinación que no parece sino que se haya escatimado con infinita parsimonia el número de personajes cons- titutivos del cuadro. Terminaremos este apunte consignando una vez más que sal- vas ligeras restricciones, las obras de Kaulbach son tan grandio sas y bellas como delicadas y sentimentales. Esc ALEMANA. Fig. 20.—LA MUERTE DE CAMINO. Rethel. LA MUERTE DE CAMINO. Esc. ALEMANA. Rethel. No poco aficionados á pintar la muerte han sido y son los ar- tistas alemanes; Durero, Holbein, Bourgkmair, Holzchnit, y mu- chos otros, parecen complacerse en representar la inutilidad de nuestros esfuerzos ante las tijeras de la terrible Átropos: en unas y otras composiciones el triunfo de la Muerte es completo y su bárbara alegría parece fuente de inspiración para esas obras, algunas de ellas tan buenas como extravagantes. Rethel, autor de la hermosa composición que representa al emperador Othon III en la tumba de Carlomagno, parece en este cuadro, de un mérito pictórico indiscutible, querer proseguir en la tarea de acumulación de documentos para la historia natural de la Muerte; no sé qué sentimiento elevado pueda inspirar la contemplación de estos apócrifos despojos, y creo que el Arte no consiste en la exhumación de cadáveres. De un sepulturero puede salir un moralista, hasta un filósofo, pero jamás saldrá un pintor ni un poeta. Esc. FRANCESA. Fig. 21.-ASESINATO DEL DUQUE DE GUISA. Paul Delaroche. ASESINATO DEL DUQUE DE GUISA. E s c . FRANCESA. Paul Delaroche. Conocida la trágica muerte del Lorenés, dada por los afemina- dos cortesanos de Enrique III, parece que se está viendo tal cual debió ser, al fijar la atención en ese cuadro: en efecto, las cir- cunstancias de lugar y los tipos están tomados tan al vivo y las innobles pasiones del miedo y la venganza tan bien retratadas, que con razón se considera á esa obra maestra pictórica como una de las más perfectas que en el género histórico se pueden producir. La hermosa figura del duque de Guisa tendido á los pies del regio lecho, contrasta por su tranquila magestad con la azorada expresión del rey pusilánime y vengativo que no se atre- ve á acercarse al cadáver de su rival. Esc. FRANCESA. Fig. 22.—FRAGMENTO DEL HEMICICLO. Paul Delaroche. FRAGMENTO DEL HEMICICLO. Esc. FRANCESA. Paul Delaroche. El Hemiciclo, hermosa composición que adorna la Escuela de Bellas Artes de Paris, viene á ser una apoteosis general de los primeros artistas anteriores á nuestros tiempos: allí se ven en sus trajes de épocas tan distintas y naciones tan diversas, pintores, escultores y arquitectos confundidos en un desorden artístico y encantador. En el fragmento reproducido vénse entre otros Correggio, Ve- roneso, Antonello de Messina, Murillo, Van Eick, Ticiano, Ter- burg, Rembrandt, Van der Helst, Rubens, Velazquez, Van Dyck, Caravaggio, Bellini y Giorgion, pintores todos y no de los menos renombrados. Forman el grupo central de la composición entera Apeles, Praxíteles y Fidias, y en sitio menos preeminente y más visible, cuatro rozagantes matronas personifican el Arte griego, romano, gótico y del renacimiento. Tanto por la agrupación como por los documentos fisio-ar- queológicos contenidos en esta notabilísima obra, es digna de ser admirada y objeto de estudio para iniciados y profanos. Con ella dejó sentada una vez más su reputación de gran pintor el exce- lente colorista Pablo Delaroche. Esc. ALEMANA. Fig. 23.—CRISTO T LOS APÓSTOLES. Oeerbeck. CRISTO Y LOS APÓSTOLES. Esc. ALEMANA. Overbeck. Si hay en esta época un pintor verdaderamente místico, es Overbeck. Educado en esa escuela arcaica, de sobriedad casi cenobítica, Overbeck, como Schnorr, como Gornelius, parece que traslade al lienzo de pronto y sin vacilación ninguna las visiones tranqui- las de su espíritu puramente ascético y levantado. En todas las creaciones de Overbeck resplandece una castidad de líneas, una armónica situación de personajes y hasta cierta poesía en los objetos naturales que los relega á un orden secun- dario sin quitarles nada de su encanto. No consideramos como summum del Arte ese estilo apesar de todas sus excelencias, y e s más, no creemos que se llegue á tales alturas por el simple estudio; pero digno y mucho de admiración hemos de hallarle y deseárnosle muchos entusiastas, ya que no serviles imitadores. LAS RASTRILLERAS. Esc. FRANCESA. Bretón. La vida del campo tiene entre otros un apologista de mucho talento y convicción profunda en ese pintor cuya pérdida lloran las artes; enumerar los principales cuadros, describir las acuarelas y dibujos en que Bretón ha trazado magistralmente la historia campesina seria tarea larga é insuficiente. Son sus cuadros algo melancólicos, pero siempre bien medi- tados y expresivos; en el que representa un grupo de rastrilleras en el momento de concluir su trabajo hay trozos muy bien sen- tidos y figuras gallardamente delineadas. Grandes elogios se tributaron á Bretón por sus magistrales composiciones campestres, y en libros y periódicos hay esparci- das numerosas muestras de su notable facundia. •s o H EL ALTO. Esc. FRANCESA. Meissonier. El fecundo artista Meissonier, gran admirador de nuestro Fortuny, es el creador de esa escuela llamada naturalista, que : viene a realizar en la pintura los ideales entrevistos por medio de la fotografía. Cualquiera de los cuadritos minuciosos y llenos de luz de este celebrado maestro produce la impresión de la misma naturaleza vista á mucha distancia por un órgano óptico podero- so: el tamaño que generalmente tienen sus figuritas es menor del que pueden afectar los cuerpos para que sus detalles se presenten limpios y chispeantes: es pues la naturaleza con el abrillan- tamiento microscópico que la luz le imprime, trasladada á los lienzos con una pulcritud y poesía extraordinarias. El asunto de este cuadro es sencillísimo pero trazado con la f más rigurosa y poética exactitud; tres viajeros montados, calzan- do sendas botas y con los trajes de la época de Luis XV se de- tienen un momento ante una posada y refrescan sus gargantas secas con sendos vasos de vino que les sirve la posadera mien- tras su marido desde el patin fuma con indiferencia su pipa y el muchachillo curioso les contempla. Como conjunto y como detalles, es un cuadrito Herró de vida, pintado con una minuciosidad que en nada perjudica al efecto natural. En este, como en todos los cuadros de Meissonier parece que no habia otra manera de agrupar las figuras: con tal difícil faci- lidad están instaladas en los diversos planos: preciso es confesar, sin embargo, que el autor lleva su pulcritud y escrupulosidad hasta el extremo de mandar hacer trajes exprofeso para cada uno de los modelos y á no permitirse un sólo detalle que no sea rigu- rosamente exacto. O ''.•;,./ '/;,•, WM m * ML í / v ^ è •• • LA VUELTA DEL REBAÑO. Esc. FRANCESA. Rosa Bonheur. Este bello cuadro que representa un grupo de cabras y ovejas conducidas por un pastor á caballo, tiene tal sello característico, que basta á denunciar á su autora, para quienes estén algo al corriente del movimiento artístico de nuestra época. Los estudios combinados de animales, en todas las situaciones y posturas imaginables, constituyen el estilo de la pintora de que tratamos: los carros de los carboneros, carretas de bueyes, re- baños de cabras y ovejas, borriquillos cargados, etc., forman en general los sencillos asuntos de sus cuadros, magistralmente pintados, con una sobriedad que no excluye la delicadeza. 0 JtdMM PW. ¿~£¿'SJ¿¿.-¿? £¿ Esc. FRANCESA. Fig. 27.—MI HERMANA NO ESTÀ. Hamon, MI HERMANA NO ESTÁ. Esc. FRANCESA. Hamon. Composición sencillísima y llena de encanto, que participa del armónico lineamiento antiguo, vulgarmente llamado pompeyano, -,'y el moderno estudio de la forma; es trivial, inocente, pero en- cantadora por su asunto que se traduce_de una ojeada; tiene bue- nas condiciones y en el color cierta estudiada sobriedad que la Ihace simpática. Aparte ciertos lienzos sobrado descuidados ó con despropor- ciones exageradas, Hamon sobresalió en ese género de composi- ciones candorosas semi-ornamentales, en alegorías campestres y otros caprichos, vistiendo sus figuritas con las amplias y gracio- sas túnicas griegas ó romanas: criticado acerbamente por algu- nos, es no obstante de entre muchos pintores de gran valía uno de los que más agradable conjunto dan á sus obras, que han formado escuela aparte y cuenta no pocos prosélitos distin- . guidos. LUTERO EN LA ESCUELA CORAL. E s c . FLAMENCA. . Leys. El distinguido artista de Amberes, Enrique Leys, ganoso de proseguir las tradiciones que tanta gloria dieron á la escuela fla- menca, escogió como tema un asunto sencillo de la infancia de Lutero para desplegar en él las galas del dibujo académico y la perspectiva. La figura de mujer sentada es simpática y de exce- lente expresión: quizás la testa del pequeño Lutero es demasiado ruda y vulgar, pero difícilmente puede averiguarse los grados de precocidad que su infantil fisonomía revelara en la época en que Leys le toma para motivar con él un excelente cuadro. Esc. FRANCESA. Fig. 29.-LA MALARIA. llibert. LA MALARIA. Esc. FRANCESA. Hébcrt. Las fiebres palúdicas que infestan la campiña romana y que tantas víctimas arrancan á todas las clases de la sociedad dieron motivo á Hébert para componer un cuadro impregnado de tristeza y que por sí sólo se explica, dada la penosa impresión que en el ánimo del espectador produce. Con razón se reputa este cuadro como uno buena obra pictó- rica; traduce fielmente la monotonía triste de ciertos parajes de la campiña, formando conjunto con el grupo de campesinos que en una barca acompañan á la infeliz mujer atacada del frió de la fiebre; un hombre, guiando la barca, de pié apoyado en un largo garfio, contempla tristemente el lejano horizonte bañado con la luz del sol que va á su ocaso. ESTHER. E s c . INGLESA. Armitage. De excelente agrupación y detalles locales rigurosamente his- tóricos, es el cuadro que representa á Esther asombrada ante la osadía de Aman que la implora después de haber tramado la pérdida de la reina y de todos sus compatriotas; un tanto sofo- cado el conjunto, es sin embargo armónico: la figura de Esther expresa bien la emoción debida, pero como tipo judaico no es tan marcado como debia ser. Esc. HOLANDESA. Fig. 31.—COSTAS FRANCESAS, Enrique Haas. COSTAS FRANCESAS. E s c HOLANDESA. Enrique Haas. Los acantilados de las costas Normandas, aquellas rocas cor- tadas á pico, batidas con furia por las verdes olas del Océano, han ofrecido vasto campo al estudio de paisajistas excelentes de todos paises, y en calma como en tempestad fueron siempre ob- jeto de una observación constante. Haas, distinguido marinista de Rotterdam, ha reproducido un sitio pintoresco de las costas Normandas en la hora en que la luna proyecta su vaga claridad en las aguas, y se destacan mis- teriosas las siluetas de las rocas: los barcos en reposo, al pa- recer casi abandonados, dan variedad al armonioso conjunto. Bien pronto la marea va á invadir la ensenada, y toda la bulli- ciosa actividad de los pescadores cambiará por completo la escena á la aparición del sol. AJDEUOEMS.jiz.u.íjist. ' Esc. FLAMENCA. Fig. 32 .—PRIMAVERAL. Alfredo Stecens. PKIMAVERAL. Esc. FLAMENCA. Alfredo Stevens. Impuesta la forma geométrica de este cuadro, para que ornara el salón de una mansión suntuosa, algo de ello se resiente la única figura que aparece en él, distraída en vagos y risueños pensamientos, teniendo por compañera una paloma que quiere beber en sus labios una gota de rocío. Sencillo el conjunto, correcto aunque no gracioso el dibujo, á la armonía plana del color fia el éxito este cuadro, perteneciente á una escuela hoy en dia tan en boga, y que, salvas ciertas ten- dencias al amaneramiento, produce obras de buen efecto y no escasa valía. Esc. INGLESA. Fig. 33.—ELECKTRA Leiy/iton. ELECKTEA. Esc- INGLESA. Leighton. La desdichada hija del gran Agamemnon invocando á los dio- ses por la venganza del asesinato de su padre, forma el asunto de un cuadro que más por el color que por el dibujóse recomienda: debido al pincel de un artista inglés, es más rara esa cualidad, y mayor la falta de corrección en la forma, que si las brumas del Támesis pueden hacer que pierdan la luz su brillo y su yalor los colores, la forma es siempre una bajo todas las claridades, y constituye el pecado más imperdonable en arte el desconoci- miento de ella. Con todo, tiene el lienzo de que nos ocupamos un corte característico y una verdad de expresión muy apreciable. .4^^« — Esc. ESPAÑOLA. Fig. 34.-DOMADORES DE SERPIENTES. DOMADORES DE SERPIENTES. Esc. ESPAÑOLA. Fortuny. No poco se habló de este cuadro, adquirido por la maríscala de Mac-Mahon; ya en grandísima boga Fortuny, los críticos fueron menos mordaces en sus apreciaciones, pues sabido es que el público es el verdadero juez en Bellas Artes, y sus veredictos, más ó menos justos, inapelables. Sin duda alguna que pueden achacarse defectos de composición y aún de verdad en las dos figuras y accesorios que les acompa- ñan ; pero está todo tan armónicamente distribuido, tan bien pintado, con tal soltura, y el efecto general es tan cómico por la grave apostura del Marabú, que aquellos y aún otros mayores defectos se perdonarían de buen grado al ilustre autor de la «Vi- caría,» quien al trazar este lienzo, no se propuso más que re- producir una escena propia de los paises tórridos, en donde abundan tanto como las serpientes los holgazanes que las ense- ñan por dinero. Esc. INGLESA. Fig. 35.—UNA AUDIENCIA DE AGRIPPA. Alma Tadema. UNA AUDIENCIA DE AGRIPPA. Esc. INGLESA. Alma Tadcma. Profundo conocedor de la antigüedad, y al mismo tiempo en posesión de los más recónditos secretos del arte, Alma Tadema reconstruye las escenas romanas ó griegas con una superioridad incontestable. No pocos en esta éooca sienten predilección por la antigüedad al buscar motivos pictóricos dignos de representación y de estu- dio : en Alemania legiones de artistas de primer orden resucitan las crónicas de los primeros historiadores, fortificando sus obras con la observación de las minas ó los objetos que recientes ex- cavaciones practicadas les permiten. Pompeya, Tebas y Troya, devueltos al aire libre , son semillero fecundo de estatuas y cua- dros en donde se respira la grandiosa calma de la antigüedad. Representa este cuadro una audiencia del cónsul Agrippa, y sus detalles é incidentes explícanse por sí mismos. a o. z o M £0 u E z o o <5 à LA CONFESIÓN. E s c . ITALIANA. Luis Passini. Uno de los más fecundos artistas que brillan en nuestra época es sin duda alguna Passini, que, formado en la escuela francesa como tantos otros, conserva la viveza meridional de los colores que caracteriza la escuela italiana, y la corrección de líneas y pu- ridad de claro oscuro que forman el distintivo de las obras pic- tóricas de moderno estilo, que surgen cada dia de los estudios parisienses. Fecundidad no excluye corrección en Passini, y de ello puede el lector convencerse examinando el cuadro que por el grabado reproducimos, y que representa el acto de la confesión en una de las más célebres iglesias de Roma. El asunto de este cuadro está bien escogido y diestramente desarrollado: el confesonario, el sacerdote, las mujeres de pri- mer término, el grupo de campesinos, y finalmente, el mausoleo enclavado en la pared del fondo , cuya prolija inscripción dá un sello característico al lugar de la escena , están tratados con la sobriedad deseable, sin que por esto dejen de ser expresivos en la medida de su importancia. 'mKá ~ ::á, Mil , Esc. AUSTRÍACA. Fig. 37.—MII.TON YSUS HIJAS. Munkdcsy. MILTON Y SUS HIJAS. Esc. AUSTRÍACA. Munkácsy. Merecidamente llamaba la atención en París cuando el gran certamen universal de 1878 un cuadro de grandes dimensiones, representando Milton al dictar el hermoso poema «el Paraíso Perdido,» á sus hijas. Allí se vé bien deslindado el carácter de cada una , y descuella tétricamente la figura del gran poeta, ciego y despreciado. La disposición general es acertadísima, y los accesorios muy oportunos; el color barroso y desmayado que caracteriza las obras de Munkácsy le perjudica mucho, sin que por ello deje de ser una obra muy notable. Célebre es también la del mismo autor, «El Condenado á . muerto,» composición dramática en sumo grado, y también de gran valía. Esc. FRANCESA. Fig. 38.—RETRATO DE M U J E R . Carolas Daran. RETE ATO DE MUJER. E s c FRANCESA. Carolas Duran. Gracia exquisita en todas sus creaciones tiene el joven pintor Duran, y especialmente en retratos de mujeres y niñas su pincel encuentra delicadezas y finuras que muy pocos pueden obtener. No así en sus composiciones históricas , como en la destartalada «gloria María Médicis,» en que á disparatado asunto corres- ponde extravagante realización. La figura femenina, bella y arrogante, ha prestado en este lienzo ocasiones en que lucir la firmeza del dibujo, las sinuosi- dades que la luz forma en el traje y la vaporosidad del fondo. Digno es , pues, ese retrato de figurar en un álbum de arte con- temporáneo, y de esperar son mayores triunfos para su laborioso autor. J—A . Esc. FRANCESA. Fig. 39.—CHÁMPIGNY—(FRAGMIHTQ). Detaille. CHÁMPIGNY. - ( FRAGMENTO. ) Esc. FRANCESA. Detaille. Los pintores franceses más inclinados á reproducir escenas militares parecen haber tomado empeño en la revancha... pictó- rica : es así por qué los episodios de la última funesta guerra que sostuvieron con la Alemania forman el asunto predilecto de sus creaciones; De Neuville, Berne-Bellecour, Detaille, han perpetuado las tristes escenas de aquella guerra de invierno en que la altiva Galia debió doblar su cerviz. Pueden considerarse esos cuadros como la apoteosis de la desgracia; y en todo caso les anima una virilidad nerviosa de que carecen por lo general los enfáticos apogeos de la victoria. En esta obra de Detaille, como en las que más inmediatamente la acompañaron, se ven realizadas las esperanzas que hiciera con- cebir cuando, al salir, niño todavía, del taller de Gérome, pre- sentó su brioso cuadro del «combate de cosacos con la guardia de honor.» Eso. FRANCESA. Fi». 40.—UN BAUTIZO DURANTE EL DIRECTORIO. Kaemmerer. UN BAUTIZO DURANTE EL DIRECTORIO. Esc. FnANCKsA. Kaemmerer. Especialmente dedicado a ese género que en la gerga artística llamamos de casacon, Kaemmerer ha alcanzado no pocos triun- fos en sus graciosas composiciones, trazando escenas de esa época transitoria en que ya habia pasado el huracán revolucio- nario y no habían llegado todavía los horrores de las guerras del imperio. Fiel representante de esa extraña sociedad ligera y ele- gante que habia reemplazado a la aristocracia en la vida ruidosa, el cuadro á que nos referimos hace destacar tres figuras á cual mas características, especialmente la de la nodriza normanda y del contentísimo papá, absorto en la contemplación de su tierno primer retoño. Los trajes están detallados con delicadeza y so- briedad, y el color general del cuadro es alegre y chispeante cual conviene á una fiesta familiar de tal naturaleza. Esc. FRANCESA. Fig. 4Í.-TENEREZZA Bonnat. TENEREZZA. Esc. FRANCESA. Bonnat. Es Bonnat un pintor completamente anatómico : en sus céle- bres retratos de personajes ilustres ó simplemente notorios, la severa gravedad de líneas va acompañada de un estudio fisioló- gico acabado. Conocido es su Cristo en cruz; obra bellísima, pero que recuerda demasiado al hombre para que haga pensar en el Dios. En el cuadro que reseñamos, publicando el grabado que le representa, parece apartarse por completo del estilo en él característico, y en efecto, respira ternura todo el grupo de ita- lianas, madre é hija, que se abrazan sonriendo. De gran valía todos los lienzos de Bonnat, este, con ser infe- rior á otros suyos, acredita de dúctil su talento y hace ver que no adoptó aquel estilo analítico y algo crudo por recurso, sino por madura reflexión. en 4 h S5 4 d H a 4 N z 3 q DANZA DE LAS NINFAS. Esc. FRANCESA.. Corot. Los títulos más ó menos pomposos con que decoraba el malo- grado Corot sus estudios de paisaje, más bien perjudican que favorecen sus apreciables creaciones, pues el espectador se en- cuentra chasqueado en su ilusión al comparar entre la promesa y la realización inmediata. Las figuritas en los paisajes de Corot son recursos muy acer- tados pero harto vergonzantes, sobre todo atendiendo á la pre- tensión de realizar un asunto: en la pintura que reproducimos el conjunto es agradable, si bien no puede dar una idea aproxi- mada del estilo de Corot, en que vagas pinceladas de tonos difusos producen á cierta distancia la ilusión de un fresco y encantador paisaje. Esc. FRANCESA. Fig. 43.—EUTERPE. Paul Baudrtj. EUTERPE. E s c FRANCESA. Paul Baudry. Débil trasunto de las grandiosas alegorías que ornan los en- trepaños y techos del teatro de la Ópera de París, es el grabado reproduciendo la figura de Euterpe en reposo, pintada como aquellas exprofeso para ornar dicho suntuoso teatro. Campea en las agrupaciones de Baudry un atrevimiento y gran- diosidad extraordinarias, que si recuerdan algo las gigantescas concepciones de Rubens, están en cambio exentas de los muchos defectos de dibujo de que aquellas generalmente adolecen. Estas pinturas estuvieron expuestas antes de instalarse definitivamen- te, llamando con justicia la atención general: lástima que por su procedimiento y las especiales condiciones del local en que están colocadas, las amenace próxima é inevitable degradación. fr ÍNDICE DEL ÁLBUM DE ARTE CONTEMPORÁNEO. MOVIMIENTO ARTÍSTICO. ARQUITECTURA. Fig. 1.—Esc. ALEMANA . ..—Catedral d e Viena Enrique Ferslel. Fig. 2.— » ANGLO-INDIA. .—Parlamento de Londres. . . Carlos Barry. Fig. 3.— » BELGA —Palacio d e Justicia d e Bru- selas. Poelaert. Fig. 4.— » ITALIANA. . . .—Quinta Seigle, e n Stuttgart. Adolfo Gnauth. Fig. 5.— » FRANCESA.. . —Templo de S a n A g u s t í n e n Paris Víctor Baltard. Fig. 6.— » » . . .—La grande ópera, París. . . Carlos Gamkr. Fig. 7.— » » . . .—La g r a n d e ópera, París. (Es- calera) Carlos Garnier. ESCULTURA. Fig. 8.—Esc. DINAMARQUESA.—Jason Thorwaldsen. Fig. 9.— » FRANCESA.. . .—Mirabeau Hondón. Fig. 10.— » » . . .—La Marsellesa Itude. Fig. 11.— » ALEMANA. . . .—Victoria Cristian liauch. Fig. 12.—Esc. ALEMANA. . . .—Amazona . Augusto Kiss. Fig. 13.— » FRANCESA.. . .—El drama lírico.. . . '., . . Perrault. Fig. 14.— » ITALIANA. . . .—Prhiné , . Barzeghi. Fig. 15.— » »,-.... .—Canción de amor. . . . * . . Barbelle. Fig. 16.— » » . . .—Jenner Monteverde. Fig. 17.— » FHANCESA.. . .—Caritas _ . . . Paul Dubois. PINTURA. Fig. 18.—Esc. ALÏMANA. . . .—Apocalipsis Cornelias. Fig. 19.— » » . . .—Guerra de los Hunos. . . . Kaulbach. Fig. 20.— » » . . .—La Muerte de camino. . . Rethel. Fig. 21.— » FRANCESA.. . .—Asesinato del duque de Gui- sa Paul Delaroche. Fig. 22.— » » . . •—Fragmento del Hemiciclo. . Paul Delaroche. Fig. 23.— » ALEMANA.. . .—Cristo y los Apóstoles. . \ . Owarbeck. Fig. 24.— » FRANCESA.. . .—Las Rastrilleras Bretón. Fig. 25.— » » . • •—El alto y ; Meissonier. Fiar. 26.— » » . . .—La v u e l t a del rebaño. . . . Rosa Bonheur. t Fig. 27.— » » . . .—Mi hermana no e s t à Hamon. Fig. 28.— » FLAMENCA.. .—Lutero en l a escuela coral. . Leys. Fig. 29.— » FRANCESA.. . .—La Malaria Hébert. Fig. 30.— » INGLESA. . . .— Esther Armi/age. Fig. 31.— • HOLANDESA.. .—Costas francesas Enrique Haas. Fig. 32.— » FLAMENCA.. . .—Primaveral Alfredo Stevens. Fig. 33.— » INGLESA. . . .—Elecktra Leighton. Fig. 31.— » ESPAÑOLA. . .—Domadores de serpientes.. . Fortuny. Fig. 35.— » INGLESA —Una audiencia de Agrippa. . Alma Tadema. Fig. 36.— » ITALIANA. . . .—La confesión Luis Passini. Fig. 37.— » AUSTRÍACA. . .—Milton y s u s hijas Munkácsij. Fig. 38.— » FRANCESA.. . .—Retrato de mujer Carolas Duran. Fig. 39.— » » . , .—Champigny. (FRAGMENTO). . . Detaille. Fig. 40.— » » . . .—Un bautizo durante el direc- torio Kaemmerer. Fig. 41.— » » . . .—Tenerezza Bonnat. Fig. 42.— » » . . .—Danza d é l a s ninfas Corot. Fig. 43.— » » . • .—Euterpe Paul Baudnj. UNAC L 1200064273