HISTORIA ARQUITECTURA. —í·C-££=así-^3^—«— MONUMENTOS PREHISTÓRICOS. CHJL.TA.S. Los monumentos arquitectónicos que han llegado hasta nos- otros, expresión genuina de una civilización prehistórica, cons- tituyendo tipos notables de los grados preparatorios, no solo del nacimiento del arte arquitectónico, sino también del arte plás- tico, generalmente considerado, se atribuyen á los Celtas. En Francia, en España, en Alemania, en la Gran-Bretaña, en Dinamarca, en el Asia menor y hasta en África existen monu- mentos formados por enormes pedruscos y fragmentos de peñas- cos, sin ningún género de pulimento. Son notables por su mu- cha simplicidad. Los arqueólogos se han perdido en conjeturas sobre el origen y objeto de estos monumentos, habiendo llegado hasta el extre- mo de atribuirles un origen natural, efecto de trastornos geoló- gicos, no considerándolos como obra de hombres para un objeto referente á la vida pública de pueblos primitivos. Pero no cabe duda en que son la expresión de una civilización en su infan- cia, habiéndose convenido en atribuirlos á los celtas ó galos. La raza celta fué una de las más notables del mediodía de Eu- ropa en los tiempos primitivos de esta región. Extendióse por la península española, unióse con la íbera, y hubieron de compar- tir ambas entre sí, sus creencias y sus costumbres. Están con- testes los autores en que hubo bastante analogía entre dichas dos razas. Poco se sabe del grado de civilización que alcanzaron; LAS BELLAS ARTES. sábese, tan solo, que el Druidismo existió en estos dos pueblos, que los druidas fueron sus sacerdotes; que la autoridad de estos fué grande, quizá la suprema, y que las asambleas de hombres notables fué uno de sus principios políticos. No nos detendremos en dar razón de la doctrina del Druidis- mo, porque no es cuestión de este momento: baste saber que la Luna fué divinidad á que rindieron culto; que los bosques fue- ron log templos donde este culto se ejerció; y que los sacrificios humanos fueron una parte muy principal del mismo. Los monumentos á que nos referimos atribuidos á la civiliza- ción celta son los siguientes: Q\ Peulvan 6 Menhir—h,?, Ringleras, el Cromlecli—el Dolmen y el hemidolmen, el Licliaven ó Trilito, los caminos cubiertos, las piedras hamboneahles, los túmulos. g^-,.,-^.,^,^^-^^ ==—=—-. PEULVAN Ó MENHIR. E S el monu- p; mento más sencillo. La etimología de la palabra dá razón de la forma, pues ambas palabras célticas valen en español, poste àe piedra ó piedra larga. Los hay de distintas alturas, variando desde uno á diez y siete metros; así como también los hay de varias formas; conoideos unos, ó presentando mayor volumen en la parte superior, otros. En algunos de estos futimos se ha querido verdes- bastado un rostro humano, en otros Fig. 1. Peulvan. se leen inscripciones de distinta na- turaleza, é indicando diferentes destinos; pero tanto lo uno como lo otro quizá date de épocas posteriores.—Mucho se ha divagado acerca del significado de estos monumentos así como acerca de su objeto; pero el criterio de los arqueólogos ha convenido en atribuirles u n carácter religioso, militar y civil á la vez, ya porque debajo de alguno de ellos se han encontrado restos de sepulturas, habiendo por consiguiente servido de estelas ó piedras ARQÜITECTUEA. fúnebres; ya porque fué costumbre de los primitivos pueblos de Europa colocar erectos lapides, como dice Olao Magno, en los sitios en donde se habia obtenido una victoria. RINGLERAS. Consiste" este monumento en filas ó lineas de varios peulva- nes, p a r a l e l a s entre sí. Algu- nas veces están rodeadas de fo- sos ó por calza- das de tierra; ocupando más ó menos exten- sión de terreno, sin duda, según la importancia que el monu- mento hubo de tener. — Exis- Fig. 2. Ringleras. t e n , los m á s considerables, en Carnac, al Norte de Francia , quedando en pié algunos centenares de piedras.—Los arqueólogos se han perdido en conjeturas acerca del objeto de esta clase de m o - numentos; aunque comunmente se cree que sirvieron á la vez de tribunales y de sitios para asambleas; habiéndose supues- to que tuvieron en uno de sus extremos un Cromlech, como su- cede en Carnac. En Suècia existe alguno que otro monumento de análoga disposición con la consideración de antiguos campos de batalla. CROMLECH. Palabra céltica que puede valer en español ^>¿(3- dras en círculo. El monumento consiste en varios peulvanes co- locados á cierta distancia unos de otros ya formando circulo, ya semicírculo, ya elipse. Hay algunos que constan de varios círculos de peulvanes, concéntricos: otras veces el monumento 6 LAS BELLAS ARTES. está rodeado de un foso. El número de piedras que han formado los cromleques, nunca, que se sepa, ha bajado de doce. En el cen- tro de estos recintos suele haber un altar [Hirminsul ó piedra del Fig. 3. Cromlech. Sol), Ó una esfera druldica (Feyra) que representa la divinidad suprema.—Estos monumentos tienen gran relación con los pe- ríbolos sagrados que existieron en algunos países de oriente; créese que como ellos, sirvieron á la vez de templos, de tribuna- les, sitios para asambleas, exaltación de jefes, ó inhumación de cadáveres de personajes notables. DOLMEN. Se dá á este mo- n u m e n t o el n o m b r e de i>ote?eí^, dedos palabras célti- cas que valen mesa de ]ñe- dra. Consiste en una piedra más ó menos larga y más ó Fig. 4. Dolmen. menos regular ARQUITECTURA. colocada horizontalmente sobre otras fijadas verticalmente en el suelo en número de 3 á 15,—La piedra horizontal está colocada de manera que forma un plano inclinado; tiene varios huecos que se comunican entre sí por medio de regueros; algunas veces está taladrada de manera que puesto u n hombre debajo del dol- men pudiera ser rociado por las libaciones que se verificasen en la parte superior: y por último, hay algunas de estas piedras someras que están decoradas con figuras groseras en hueco ó de relieve. Se ha observado que si las piedras verticales dejan una abertura, esta se halla hacia oriente.—La altura de estos monumentos es varia, aun que puede regularse de 2 á 3 metros. Algunas veces los dólmenes están solos, otras veces se presentan alguHos reunidos, y otras van acompañados de peulvanes. Han convenido los arqueólogos en dar el nombre de HEMIDOL- M N al dolmen E cuya piedra so- mera descansa por uno de sus extremos en el suelo.—La opi- nión más comun- mente admitida acerca del objeto Fig. 5. Hemidolmen. de estos monu- mentos, es que sirvieron de altar para sacrificios: créese también que sobre ellos se proclamaban los jefes que se hablan elegido. Viene á confirmar la primera opinión el haberse encontrado en los huecos regueros y sumidero como tuvieron los dólmenes; y hace suponer lo segundo la elevación que solian tener este gé- nero de monumentos.—Es de advertir que junto á algunos dól- menes se han encontrado huesos humanos. LiCHAVEN ó TRILITO. Lecli^ es palabra celta que significa sitio, mesa; Van, equivale ápiedra. Trilito, vale tres fiedras: con efec- to^ de este número de* piedras está formado el monumento que 8 LAS BELLAS ARTES. lleva este nombre, á saber: dos como pilares, y una colocada encima de estos dos puntos de apoyo.—Si dificultad hay para ^^g=.^~ñ!^B!:^-K=sm^3Si;,'^'r-^-:=^,^ couocer el objeto de los monu tos hasta aquí enumerados, la hay mayor para conocer el que nos ocu- pa. Con efecto, considerados los U- chavenes como altares de oblación, no ofrecen comodidad para hacer la ofrenda, por razón de la altura que tienen: quizá fueron más bien t r i - bunas para arengas ó para procla- maciones. Fig. 6. Trilito. CAMINOS CUBIERTOS. Bien» p u - dieron serlO;, pues tienen alguna extensión; si bien estuvieron Fig 7. Camino cubierto. cerrados por uno de sus extremos, de manera que tienen el ca- rácter de una habitación; tanto más, cuanto que algunas de es- tas construcciones están divididas interiormente en varios com- partimientos por medio de algunas piedras. Su altura suele ser de poco más de dos metros: se dirigen dé occidente á oriente. ARQUITECTURA. —No nos atrevemos á aventurar ninguna idea respecto del ver- dadero objeto de tales monumentos. PIEDRAS BOMBONEABLES. Consiste este monumento en un gran pedrus- co colocado en equilibrio encima de otro ú otros, de manera que al menor impulso se bambonea muy marcada- mente ó parece girar sobre un eje. —Se les dá á estos monuínentos la consideración de piedras probatorias, ó de medios de expresión de orácu- los.—Se han encontrado monumen- Fig. 8. Piedra bomboneable. tos de este género en Fenicia y Gre- cia, no menos que en Francia, España é Inglaterra, y aun en la América del norte. Parece que existe uno en Santa María de la Barca (Galicia). Fig. 9. Tümulos. TÚMULOS. (BAROWS, GALO ALS). Son montículos artificiales le- vantados sobre los despojos mortales de algun personaje, ó con el objeto de conmemorar algun suceso. Los hay formados de tierra y guijarros, y otros formados de piedras, pero todos afec- tan la forma cónica, y suelen estar rodeados de un foso ó de un recinto de pedruscos, que suele ser un parapeto preservativo de derrumbamientos. Se encuentran erigidos en las llanuras, en las márgenes de los ríos, en los yermos y en las lomas ó parte superior de las cuestas. Se han encontrado algunos que miden 10 LAS BELLAS ARTES. hasta 60 metros de altura. Parece que la elevación del túmulo señala la categoría del personaje ó la mayor importancia del su- ceso conmemorado. Estos monumentos ofrecen en su interior variada disposición: unas veces se han encontrado los cadáveres encima de un pavi- mento de piedras otras han sido un montón de piedras haci- nadas encima del cadáver lo que ha formado el núcleo del mo- numento : no ha sido extraño encontrar cámaras sepulcrales encerrando esqueletos ó urnas cinerarias dentro de los montí- culos. Los esqueletos se han presentado ya tendidos, ya senta- dos, ya de pié, colocado el cráneo entre dos piedras.—Se han descubierto lúmulos elípticos, y la experiencia ha demostrado que los que afectan esta forma, encierran más de un cadáver, habiéndose dado por seguro que los de este género tienen el eje mayor de oriente á poniente. — Algunos túmulos han ofrecido recuerdos de las costumbres de épocas remotas, en las alhajas, vasos, armas y otros objetos encontrados junto á los esqueletos. También se han erigido túmulos con el solo objeto de indicar los linderos de un territorio. La erección de túmulos para sepulturas no ha sido una cos- tumbre peculiar de los celtas, sino la de todos los pueblos de la Antigüedad en su infancia, y perpetuada después con todos los atractivos del Arle. En la Troada (Asia menor) existen en forma de túmulos, los sepulcros de Ayax y de Patroció y deAquiles, que guardan en- tera conformidad con la narración que de ellos hace Homero. PEJIJ A S Ó O S . La mayor parte de los arqueólogos están de acuerdo en atri- buir á las tribus pelásgicas esas construcciones mejor que mo- numentos, existentes en Grecia y en Italia y en algunos puntos de España, y que manifiestan los esfuerzos de un pueblo pode- ARQUITECTURA. 11 roso, que alcanzó resultados extraordinarios en el arte de cons- truir. No sin razón se ha dado el caliíicativo de ciclópicas k tales construcciones, como para expresar la idea de que merecen ser consideradas como obra de gigantes. Tales construcciones hau sido empleadas en muros de ciuda- des y en recintos sagrados. Son de varias clases según el modo como se hizo uso de los pedrejones de que están formadas.— Unas constan de piedras enormes de distintas dimensiones, empleadas con toda su rudeza, y colocadas no menos ruda- mente; habiéndose llenado los intersticios, de otras piedras de menor tamaño y de desiguales dimensiones, y todo sin haber empleado argamasa alguna que uniera tales materiales.—Cons- tan otras de piedras también de gran tamaño, pero cortadas en polígonos irregulares y ajustadas perfectamente unas con otras: no habiendo hecho tampoco uso alguno de ninguna clase de ar- gamasa para la unión de materiales.— Constan otras de piedras poligonales combinadas con otras cuadradas.—Otras por último, constan de piedras cuadrangulares dispuestas por hiladas ho- rizontales aunque con las uniones verticales en distintas di- recciones.— Ala primera clase pertenecen los muros de Ti- rinto, el Hieren de Signia, y los muros de Tarragona : á la se- gunda, los muros de Mantinea, el Hieren de Circe, y el Acró- polis de Alatrí: á la tercera, los muros de Sámico y algunos que existen en Beocia : y á la cuarta los muros de Mice- nas. Quiere suponerse que los Pelasgos no conocieron el uso de la escuadra; pero semejante aserción no puede hacerse de una ma- nera absoluta tal, que pueda achacarse á impericia en el labra- do de las piedras, porque también podria ser por falta de instru- mentos capaces de resistir la dureza de los materiales. Las puertas abiertas en dichas construcciones afectan también varias formas:—por lo regular tuvieron las jambas en sentido convergente hacia el dintel como en Alatri, Micenas, Puerta de Norba; ó con ángulos cortados, como en Signia y Circe; ó en 12 LAS BELLAS ARTES. arco apuntado no dovelado, como en Tirinto y Arpiño : ó trian- gular, interrumpido por un dintel, como en el Tesoro de Atreo en Micenas. Los verdaderos monumentos artísticos levantados por los pe- lasgos, no han llegado hasta nuestra edad; solo la Grecia y el Asia menor ofrecen restos de substrucciones llamadas Tesoros; asi como Italia ofrece un túmulo de piedras labradas. Los Tesoros formaron parte de las viviendas de los principes de aquella edad heroica. El interior de la de Atreo en Mecenas, cuya puerta queda descrita, ofrece el aspecto de una bóveda pa- rabólica no dovelada. El destino de los Tesoros fué servir para depósito de muebles y de armas: sin embargo, se ha cuestionado mucho sobre este particular, pues hasta se ha supuesto que fue- ron cárceles, tumbas, etc., etc. La opinión más recibida es la que considera estos sitios como depósito de todas las riquezas de los príncipes, esto es, como Tesoros y como tumbas á la vez: al cabo es sabido que los antiguos griegos nada reconocieron por tan gran tesoro como una tumba, puesto que consideraron se- mejante sitio como inviolable. Pausanias cita el Tesoro de Minyas en Orchomenes, no menos célebre que el de Menelao, no lejos de Farsalia. El templo de Delfos tuvo también Tesoro. El de CaSan- dro se diferenció por su forma cónica. Parece que estos Tesoros estuvieron decorados en lo interior con planchas de cobre. Las Tumbas pertenecientes á la época pelásgica, indican como los demás monumentos de aquella edad, un estado de civilización adelantado: son ya construcciones en las que la inteligencia ha trabajado en auxilio de la imaginación. Tienen la forma cónica, y son verdaderos túmulos de piedra labrada. Hubo algunos tú- mulos de esta clase, que tuvieron u n muro que formó su basa- mento. Grecia se halla sembrada de esta clase de monumentos: así se ven las sepulturas llamadas de las amazonas, las llama- das de los frigios, etc., etc., la mayor parte de ellas descritas por Pausanias. Los griegos de aquellas remotas edades tuvieron también la ARQUITECTURA. 13 costumbre de inhurnar los cadáveres en cámaras sepulcrales ex- cavadas en las rocas. Los laberintos de Nauplia son ejemplos de esta clase de sepulturas, si bien no son más que canteras conver- tidas en Necrópolis. Etruria y Asia menor ofrecen también ejem- plos de esta clase de sepulturas. De los templos de la época pelásgica nada queda más que des- cripciones más ó menos detalladas. Considérase de esta remota época el recinto formado por muros ciclópicos, en el centro del cual hay una gran piedra que debió de servir de altar, situado en Dodona. Algunos han descrito construcciones de piedra y aun de madera con el carácter de templos, tales como los santua- rios erigidos por los argonautas, y los levantados para los héroes de Troya. - Otro tanto puede decirse de los palacios. Según Homero, es- tuvieron encerrados dentro de un recinto, y tuvieron el aspecto de una fortaleza. Dice que constaron de varios edificios, de j a r - dines y de huerta: que á uno y otro lado de la puerta principal hubo dos figuras de perro, y bancos de piedra donde los prínci- pes se sentaban para administrar justicia: tal como pudieron hacerlo los patriarcas ó ancianos del pueblo hebreo: así lo relata Homero. Añade éste que dentro de aquellos recintos hubo cua- dras para caballos, para carros y otros utensilios del servicio de los príncipes, con almacenes para provisiones, y sótanos para guardar los tesoros. Supone que la verdadera habitación estuvo precedida de u n vestíbulo, donde se albergaban-los forasteros; que hubo la sala hipóstila con asientos alrededor, sirviendo de punto de reunión de la familia; y que las dependencias de esta sala fueron las habitaciones de los hombres (andronitis), salas de baños, y salas de labor para las mujeres: y que las habita- ciones de estas (gineceo) estuvieron en la parte alta del edificio. La Odisea de Homero, es, pues, la única obra de la Antigüedad que dá noticia dentales palacios: pero su poema no puede admi- tirle el criterio de verdad, como prueba de la decoración arqíii- tectóuica de tan remotas edades, porque las descripciones son 14 LAS BELLAS ARTES. demasiado poéticas. A lo más, solo pueden admitirse para tener idea de la distribución del edificio, ó como ideal de las costum- bres contemporáneas del poeta. No quiere decirse con esto que sea desestimado en absoluto el texto de Homero; sino que debe prevenirse el concepto para no dejarse arrastrar por las bellezas de las descripciones, en las que pueden suponerse riquezas artís- ticas que quizá no existieron; pues con efecto, el cobre y el bronce, el oro y la plata y el marfil, son materiales prodigados por el poeta con iina profusión que apenas puede concebirla la ima- ginación más entusiasta. Homero debe ser leido y creido en es- tas descripciones, como poeta, no como arqueólogo que dá cuenta fiel de las costumbres de una época. Homero vivió en el siglo xi ant. J. C. cuando la Edad heroica habia tocado ya á su término, y principiaba la edad verdaderamente histórica, cuyos hechos pueden verificarse por los monumentos de Arte que dejó. MONUMENTOS INCUNABLES. La mayor parte de monumentos de este género tienen un ca- rácter rudo y grosero que indica uu estado de civilización mez- clada con la barbarie. Atribúyense^l pueblo fenicio ciertas"construcciones que exis- ten desde la más remota antigüedad en las islas del Archipié- lago griego, y cuya disposición y detalles dejan suponer con bastante fundamento que fueron temjilos. Por lo regular son de pequeñas dimensiones: amenudo son dobles, esto es, adheridos el uno al otro; circunstancia que según algunos, simboliza el dualismo religioso que caracterizó las creencias de aquel pueblo. Algunas medallas pueden dar idea del estilo y planta de tales templos; peroá decir la verdad, no es este un dato bastante para poder conocer perfectamente el carácter del estilo arquitectóni- ARQUITECTURA. 15 co de los fenicios. Existen en la isla antiguamente llanlada Gandes, lioyGozzo alilorte de la fe Malta y poco dia- tante de ella, los restos de un templo que se atribuye á la civilización fenicia: y lleva* el nombre de Gigan- teia, torre de los Gigantes. No tiene sin embargo, gran- des dimensiones, pues su longitud no excede de 26 metros, ni su mayor an- chura !^e 23 metros, cons- tando de dos construcciones con cinco hemiciclos cada una, paralelas entre sí y de irregulares formas. En este Fig, 10. Torre de los gigantes. templo hay aras, mesas pa- ra las comidas sagradas, pilas para agua, columbarios, hornos y otras construcciones de menor importancia, destinadas induda- blemente á las ceremonias del culto. Con todos lot visos de pro- babilidad, este edificio no tuvo cubierta; y solo hay allí indicios de que hubieron de colocarse mástiles para un toldo. Las pare- des están construidas con piedras de grandes dimensiones en algunos puntos, de menores en otros: y aunque el conjunto del monumento presenta un carácter grosero que recuerda la rude- za de las construcciones druídicas, sin embargo, observado en detalle se deja ver un estado bastante adelantado en el arte de construir. Como de origen fenicio suelen considerarse ciertos monumen- tos fúnebres que existen en España, por ejemplo, los que seven no lejos del sitio donde existió la antigua Olèrdola (en Cataluña) y que merecen la atención de los arqueólogos. En la ladera de IG • LAS BELLAS ARTES. una roca se ven ciertos rehundimientos que por su forma, sime- tría y dimensiones no dejan la menor duda acerca de su destino fúnebre. Ofrecen á la vista las formas de la figura humana amortajada. ¿Por qué estos mo- numentos no pueden atribuir- se á los fenicios ya que no se quiera á los íberos ? Ello es que las tradiciones del país les atribuyen u n origen car- taginés , y estos no fueron más que colonos fenicios. Solo Fig. 11. Sepulcros de Olèrdola. las cajas de las momías de Egipto pueden presentar alguna paridad con las sepulturas de Olèrdola ; pero no seremos nosotros los que atribuyamos estas construcciones álos egipcios. De origen fenicio son considerados también los célebres TOROS DE GUISANDO (España); si bien no se atribuye la ejecución á los fenicios sino á los indígenas que tomaron la mitología de estos después del ^glo xv ant. J. C. Esta es la opinión más común que acerca de estos monumentos existe en el día. Fig. 12. Nurhagas. Otro género de monumentos existe que son considerados como ARQUITECTURA. 17 fenicios, y que al pueblo fenicio más bien que á ningún otro pueblo de la antigüedad pueden atribuirse; tales son los NURHA- C A . Encuéntranse en las islas de Cárdena y de Córcega, y es xS las Baleares : en este último país se les da á los monumentos el nombre de Talayoís, cuya etimología puede hacer suponer un origen y un objeto que no pudieron tener. Con efecto, se ha querido hallar la radical de la palabra Nurhaga en la palabra fenicia Phur, que vale fuego; y semejante etimología po- dria tener alguna relación con la atalaya, toda vez que en los primitivos tiempos las señales para semejante medio de comu- nicación hubieron de consistir en h-ogueras; sin embargo, no existiendo ningún otro dato que justifique la procedencja, no puede admitirse como cierto el que tales monumentos fuesen erigidos para servir de atalaya, pues pudieron también referirse á las creencias religiosas. Los Nurhagas de la isla de Cerdeña son unos edificios en for- ma de cono truncado sobre planta circular ó elíptica. Ninguno de ellos tiene remate; y á pesar del estado ruinoso en que se en- cuentran, los hay que miden la altura de 20 metros. El remate, según unos, fué una plataforma, según otros, fué una especie de cúpula. Los materiales empleados en la construcción de los Nurhagas son sillares á medio labrar colocados en seco por hila- das horizontales, disminuyendo en dimensiones hacia la parte superior. Todos estos monumentos tienen la puerta ó ingreso tan pequeño, que un hombre apenas puede pasar por él á gatas. En el interior hay cámaras con nichos en el espesor del muro, y con techo ya plano, ya abovedado, estando circuidas por una rampa ó escalera en espiral. Los Nurhagas son clasificados por los arqueólogos del modo si- guiente: simples, agregados, reunidos y flanqueados ó circuidos. Los simples parecen torres aisladas, y es grande su número. Los agregados forman un solo edificio de varios altos ó pisos. Los reunidos están colocados de manera que forman parte de un gran recinto de igual construcción, coronando la cima de un A-2 18 LAS BELLAS ARTES. terromontero ó montículo artificial. Los flanqueados ó circuidos son los rodeados de construcciones exteriores á manera de torres de observación, levantadas enla periferie de una fortaleza defen- dida por otras torres. Muy discordes andan los autores acerca del objeto de los Nur- hagas: no son atalayas para el servicio marítimo, porque no to- dos están á la vista dé la mar: no pueden serlo para el servicio interior, porque ni su número ni su situación correlativa lo jus- tifican: no pueden ser monumentos-conmemorativos de hechos ó personajes, porque su número es demasiado considerable: no pueden ser obra de los cartagineses, porque no se ha hallado construcción alguna parecida en el territorio de Cartago ni enla Cirenayca: menos pueden ser obra de romanos, porque no existe en ellos ninguna inscripción que lo atestigüe como el pueblo romano acostumbraba á atestiguarlo. La mayor probabilidad está en favor de la idea de que estas construcciones son debidas á colonos de origen fenicio. Sin embargo, algunos quieren atri- buirlas á los etruscos; á cuya opinión puede haber dado motivo el nombre de Tirreis, esto es, torre, de la cual hubo de deri- varse la denominación de Tirrenos que al pueblo etrusco se le dio; y el haber este tenido bastante dominio en el mar baleárico. Apesar de tan fundadas razones, el encontrarse monumentos análogos en las islas de Shetland cerca de Escocia, á donde se supone llegaron los fenicios y no los etruscos, y el ser conside- rados en aquel país tales monumentos como templos consagra- dos al Fim/o por los pictos ; hace que los nurhagas se atribu- yan más bien al primero de dichos pueblos que al segundo. A parte de esto, puede decirse que estos monumentos fueron edificios religiosos dedicados á los astros, y fúnebres á la vez para honrar la memoria de los muertos. De todos modos, cual- quiera que fuere la antigüedad que se atribuya á los Nurhagas, su modo de construcción supone un grado de civilización más adelantado que el que pueden suponer los monumentos celtas. Los Talayots de las Baleares no difieren de los Nurhagas de ARQUITECTURA. 19 Cerdeña sino en que no tienen más que un piso, y que los pe- queños que los rodean no están relacionados entre sí. Los estudios del Sr. de la Mármora, en su viaje á la isla de Cerdeña, pueden servir de mucho al arqueólogo artista que desee extender sus consideraciones sotre unos monumentos cuyo orí- gen y ohjeto son tan dudosos. MONUMENTOS ASIRIOS Y PERSAS. Al ir á ocuparnos del estilo arquitectónico de los pueblos que constituyeron el primitivo imperio asirlo, y de los que hereda- ron más inmediatamente su civilización antes de Alejandro Magno (sig. iv, ant. J. C.) deben tenerse en cuenta varias cir- cunstancias.—1.* Que hay cierta analogía entre los monumen- tos de Nínive y los de Egipto de la época de Sesostris.—^2.^ Que este Faraón de vuelta de sus expediciones al Asia trajo consigo á á Egipto artistas asirlos (sig. xvii, ant. J. C.) — 3.» Que el persa Cambises se llevó de Egipto artistas para levantar monumentos enPe'rsia (sig. vi, ant. J. C.)—4." Que el genio egipcio en esta época pudo estar influido por el griego; pues según Plinio, Te- lephanes, escultor griego, trabajó para Darío y paraXerxes—úl- timamente : que cualquiera que sea la edad de todos los monu- mentos que se encuentran en el territorio del antiguo imperio asirlo, su teoría originaria indica la época primitiva del arte de construir, aunque en via de adelanto. Los restos de los monumentos de los asirlos así babilónicos como ninivitas, como persas, ofrecen caracteres comunes, á lo cual podrá llamarse color local; habiéndose perpetuado en tales países tradicioualmente durante la época indicada. Así es que en los monumentos persas no se ve más que un desarrollo especial de los babilonios: las plantas de los edificios afectan formas rec-