ARQUITECTURA. 85 á este monumento ; y he aquí como se explica la circunstancia de que la gran pirámide carezca de puerta. Necrópolis y estelas. Si en el alto Egipto hay pozos que dan paso á galerías subterráneas atestadas de momias; en el Bajo Egipto, en Sais, existen restos de muchas necrópolis edificadas con ladrillos crudos. Presentan masas enormes de más de diez y seis metros de altura; divisándose desde lejos muchos pisos de nichos para guardar momias. Hubo necrópolis para cada una de las clases en que el pueblo egipcio estuvo dividido; y estuvieron encerradas en vastos re- cintos, que parece han de haber contenido también tumbas de algunos faraones de las últimas dinastías. En estas necrópolis es donde se encuentran estelas fúnebres, que no son más que planchas de piedra ó de madera, rectangu- lares por la parte inferior, y en arco escarzano en la superior. En estas estelas había representados, ya en bajo relieve ya en pintura, los parientes del difunto ofreciéndole á este presentes y tributándole los últimos honores; completando el cuadro una inscripción explicativa del asunto, conteniendo los nombres de los que en aquel cuadro figuraban: el difunto estaba sentado, y los parientes ó estaban de rodillas ó permanecían en pié. ETItXTSOA. Bien quisiéramos hablar de la arquitectura etrusca con toda la extensión que podemos hacerlo de la griega, y queda hecho de la egipcia; pero faltan datos, y sin ellos no es posible estable- cer un sistema razonado de la arquitectura de este pueblo. Bien pocos monumentos arquitectónicos se conservan de la época en que podemos considerar la Etruria entregada á su propio genio. Las primitivas conslruciones etruscas pertene- cen á la civilización pelasga; y sus monumentos más notables 86 LAS BELLAS ARTES. tienen la misma fisonomía que las acrópolis de Grecia y del Asia menor. Ningún edificio monumental etrusco se ha encontrado en pié, que sea bastante para poder dar á conocer el verda- dero estilo arquitectónico de los artistas de Etruria: y los datos que se encuentran en los escritos de VitruMo no dan gran luz para este objeto. Si alguna ráfaga de ella se ve brillar en tales escritos, asi como en algunas tradiciones del país, no es sufi- ciente para desvirtuar la proposición de que lo etrusco no es más que lo griego primitivo. Encuéntranse en Etruria muros de defensa construidos con piedras enormes en toda su rudeza, colocadas unas encima de las otras, y llenos los intersticios de otras piedras de menores dimensiones, sin material alguno para unirlas. Esta rudeza fué perdiéndose andando el tiempo, puliéndose los paramentos aun- que conservando formas irregulares; ajustándose con precisión aunque sin estar unidas con argamasa. Los vanos en estos mu- ros afectaron una forma trapezoidal, bien que las jambas ten- diesen desde su base á unirse en la parte superior, bien to- masen esta inclinación desde determinada altura. Hasta existe algun ejemplo de un vano en arco de medio punto formado con dovelas, circunstancia que podria muy bien confirmar la opi- nión de que los etruscos fueron los inventores de la construc- ción del arco y de la bóveda,, si pudiese tenerse una completa certeza de la edad de tales vanos, es decir, si pudiese saberse si entraron en la idea del constructor del muro^ ó si fueron abiertos en épocas posteriores. Como quiera que sea el pueblo etrusco se nos presenta por medio de la Tradición y de la Historia como un pueblo indus- trioso al par que artístico, animado de un espíritu emprendedor, lleno de atrevimiento y de grandeza, y sostenido y estimulado por sus relaciones y por su constitución. La fama proclama á este pueblo como húbil en el arte de construir, y bien pudo ser que la práctica en este arte le condujese á la invención del arco y de la bóveda. Ello es que los etruscos merecieron ser los ar- ARQUITECTURA. 87 quiteclos de la primitiva Roma monárquica, como continuaron siéndolo de la republicana. Según Plutarco, Rómulo, al fundar su ciudad, en la olimpíada vi (754 ant. J. C ) , llamó constructores de Etruria; y según las ceremonias y formalidades que emplea- ban los etruscos para trazar el recinto de las poblaciones que fundaban, se trazó el de la ciudad de Roma. Por lo demás, el arte de poner al país á cubierto de toda inundación por medio de canales y emisarios fué cultivado por los etruscos con mucha inteligencia y buen éxito, atestiguándolo los canales del Po que conducían las aguas de este rio á las lagunas de Adria, los que desembocaron junto á las lagunas del Arno, y el emisario del lago Albano. Los príncipes de la familia Tarqninia encargaron á los etruscos las cloacas destinadas para el desagüe de terrenos bajos, así como la destinada para sumidero de las inmundicias de la capital; y prescindiendo de la cuestión relativa á la anti- güedad de la cloaca máxima para el desagüe del foro, es lo cierto que el mérito de su obra pertenece exclusivamente á cons- tructores etruscos. Tales construcciones en arco hacen sospechar con bastante fundamento, que la invención de las bóvedas con piedras cunei- formes, no fué invención de Demócrito, el que con Anaxágoras emprendió el plan perspectivo y la disposición del escenario de los teatros de Grecia en 476 ant. de J. C , sino que importó de Italia semejante idea, habiéndola aprendido de los etruscos. Otras circunstancias vienen en apoyo de la consideración que como constructores merecieron de la Roma pagana los etruscos. La disposición de las habitaciones itálicas con el patio en el cen- tro, hacia el cual iban dirigidas las aguas pluviales de la parte cubierta del edificio que le rodeaba, hubo de ser de origen etrusco, toda vez que en Roma al más pequeño atrio se le dió el nombre de tuscanicum: y si no se quisiere considerar este atrio como de origen etrusco, sino como idea tomada de las llamadas salas hipetras de Egipto, no podrá negarse á lo menos que r e - cibió constantemente de los etruscos una forma determinada. 88 LAS BELLAS ARTES. Además, así en los planos de todas las alquerías, como en los de los campamentos, y de toda clase de recintos, se dejan ver las formas regulares propias del estilo etrusco. MONUMENTOS SEPULCRALES. Son los monumentos etruscos que se han conservado mejor y que merecen la atención del curio- so; pudiendo darse de ellos exacta razón, porque han podido examinarse en la época moderna muchos de ellos. La mayor parte de estos monumentos consisten en excavaciones practica- das en la piedra que forma el suelo, la naturaleza de la cual determina el plano y la situación. Así es que donde se extien- de una llanura, los monumentos son subterráneos, erigiéndose construcciones sobre el terreno, y donde hay masas de rocas ó laderas de alguna sierra, tales construcciones aparecen como simples fachadas. Sobre las cámaras sepulcrales excavadas en el suelo se le- vantan con fre- ^.¿í' '""" _.^=--=^^- V cuencia mon- tículos; dispo- sición que re- cuerda los mo- numentos de los príncipes li- dies ; si bien presentando un aspecto algo más artístico, toda vez que tales montícu- los estaban sos- Fig. 47. Sepulcros etruscos de Vulci. tenidos por un muro perpendicular al suelo. Otras veces elevan una especie de torres circulares, ó cuadradas, que recuerdan las nurhagas de Cerdeña. Los monumentos sepulcrales excavados en las laderas de las sierras se anuncian por una fachada de decoración senci- ARQUITECTURA. 89 llísima, con una puerta de jambas convergentes hacia el dintel. Fig. 48. Sepulcros etruscos de Norchia. Las cámaras sepulcrales tienen techos horizontales presentando grandes casetones, ó techos apuntados, truncado el ángulo su- perior; sin que esto sea decir que no se encuentren otras formas porque hay en los techos bastante diversidad. Hace mención la Historia del Arte, de un monumento sepul- cral cuyos caracteres solo son conocidos por relaciones de auto- res antiguos: tal es el de Porsena, el lar ó jefe etrusco que quiso vengar á los Targunos cuando.fueron arrojados de Roma (sig. VI ant. J. C). Plinio hace la descripción de este monumento según la de Varron, que á decir la verdad, la hace sobrado con- fusa. Parece que sobre un basamento cuadrangular que ocupaba una área de unos 400 metros cuadrados, elevábase otro basamento cuadrado ocupando como una mitad; y encima de este estribaba otro cuerpo cilindrico á manera de torre. En la mitad del pri- 90 LAS BELLAS ARTES. mer basamento que quedaba libre, elevábanse cinco cuerpos cóni- cos, cada uno de los cuales tenia en la cúspide una especie de sombrero tesalio, de bronce; en los cuatro ángulos del segundo estribaban cuatro pirámides que remataban en sendos globos también de bronce; y sobre el tercero elevábanse otros cinco conos. El primer cuerpo parece que estuvo construido con gran- des sillares. El conjunto del monumento tenia una altura no menor de 15 metros. El interior estaba dispuesto á manera de laberinto de corredores y salas que conduelan á la cámara se- pulcral; quedando esta por semejante medio menos expuesta á la profanación. Interpretados los textos de Varron y de Plinio, por varios arqueólogos, y cotejados unos comentarios con otros, casi no puede concebirse que haya existido un monumento de esta naturaleza: sin embargo Orioli en nuestros tiempos, dice que ha existido en la imaginación de los poetas y de los mitólogos como expresión de un sistema cosmogónico; pero su explicación es tan metafísica, que no debemos entrar en un examen de su trabajo. Los monumentos de Norchia, Castel, d'-Asso, de Canossa, de Volterra, de Corneto y de Ccere y algunos otros, de los cuales algunos se han perdido ya, pueden dar razón exacta de lo que fueron exterior é interiormente estas fúnebres construcciones de los etruscos, á las cuales daba gran realce la pintura mural, cuyo carácter era análogo al que se ve en los vasos atribuidos á Etruria. Estudiados y examinados estos monumentos con de- tención por artistas arqueólogos han ofrecido curiosidades de grande interés: en algunos de ellos se han encontrado restos de un rico mueblaje, vasos balsámanos, figuras de pequeñas di- mensiones, escudos, altares y otros objetos de uso particular, así como ofrendas, tales como huevos de avestruz, sobre los cua- les se ven pintados ó esgrañados asuntos tomados en la mayor parte de la mitología asiro-fenicia ; y abiertos en la roca, lechos mortuorios, y aun asientos con respaldo y brazos. Los vasos de barro pintados son interesantísimos para la historia de las artes ARQUITECTURA. • 91 plásticas en general, pues tienen interés arquitectónico por sus formas y decoración^ escultórico por el carácter de las represen- taciones que llevan, y pictórico por el dibujo y la composición de los asuntos. C3-R,IEOA.. La arquitectura griega en el periodo helénico es el tipo del género clásico, porque en ella aparece clara y distintamente la utilidad práctica sobre la expresión de alguna idea simbólica. Los griegos en las construcciones solo se atuvieron á la com- binación de materiales de distinta especie más natural, esto es, menos complicada, para responder á las necesidades de aquella civilización; y cuanto en ellas apareció, no tuvo más sentido que el que naturalmente convino á la solidez y à la comodidad; si bien todo fué dispuesto y proporcionado por medios y medidas sugeridas más bien por el Sentimiento, que por la Ciencia. El modelo fundamental, la teoría originaria de la arquitectura griega la halla Hirt en la construcción de madera: y con razón, porque este material tiene por sí mismo una forma dispuesta y determinada por la Naturaleza; presenta partes distintas, li- neas más ó menos rectas que pueden unirse en ángulos de dis- tintos valores ; ofreciendo postes y sustentáculos cilindricos ó prismáticos, y vigas para la construcción de las cubiertas. De esta manera se somete la Arquitectura griega al principio clási- co ; manifestando la estrecha conformidad con determinado y natural modo de construcción y con entera regularidad en las formas. El carácter distintivo de esta arquitectura se encuentra en la importancia que da á la presión vertical, por lo que la línea ho- rizontal campea en todas partes; disponiendo de los sustentácu- los como tales, esto es, no por el solo objeto de exornación; y