M-s^-r^ ¿ k^^^á¡Ht CATÁLOGO liEL MUSEO PROVINCIAL DE ANTIGÜEDADES DE BARCELONA IDO POU LA COMISIÓN PROVINCIAL DE MONUMENTOS j- rcJíctado por D. ANTONIO ELÍAS Di: MOLINS J i r E OH DICHO MtíSKQ t I s n l v i D t ' O S»%U e n t u p o >E ARCHIVEMOS, MW I >• f ANTICUA"' STO», CORHt-SPOKDIENTe Oí U * J f M DE I A DE Nt'MKRO f l L t i T u ) DE I * DE Ü ES AS T LETIAS BARCELONA. IMPRENTA BA RCELOàfESA UXM »« LAS TAPIAS, wrsir.no 4. 1888. NOTICIAS HISTÓRICAS DEL MUSEO PROVINCIAL DE ANTIGÜEDADES DE BARCELONA. I El erudito Capiscol de la Santa Iglesia Catedral de Barcelona, D. Mariano Oliveras, propuso á quien po- dia verificarlo (i), según afirma el padre Villanueva, el proyecto de reunir toda suerte de antigüedades romanas y de la Edad media en paraje público, en el paseo llamado de la Explanada, contiguo en aquel en- tonces á la derruida Ciudadela, levantándose de trecho en trecho pedestales para d^r colocación á los objetos recogidos ó que pudieran recogerse, sirviendo de orna- to y decoración al mismo tiempo que de provechosa enseñanza al pueblo, que en sus ratos de solaz y espar- cimiento concurriera á aquel ameno sitio. En proyecto quedó tan practico y útil pensamiento, y no tenemos noticia que se intentara su planteamiento, ni que se tomara medida alguna para salvar de la «ruina y total (ij Villanueva, Viaje literario á las iglesias de España, t. XVIII, pág. 126. VI NOTICIAS HISTÓRICAS pérdida las lápidas y objetos arqueológicos que existían en la condal ciudad, esparcidos y mal colocados en edificios públicos y privados. Quedó reservado este honor á la Real Academia de Buenas Letras y al que fué su presidente, el sabio jefe del Archivo de la Coro- na de A r a g ó n , D. Próspero de Bofarull, siendo la primera corporación que trató de formar en España un Museo de antigüedades ( i ) , acuerdo que tomó poco tiempo después del incendio de los conventos en el año 1835 (¿). (i) El Museo arqueológico de Tarragona se fundo según el Sr. Hernández Sa- nahuja, en el año 1S44. (2} En los años i835 y iS36, D. Próspero de Bofarull logró reunir en el local de la Academia varios objetos arqueológicos procedentes de los conventos, del edificio de la Inquisición y algunos cedidos por particulares, al objeto de servir de base á un Museo de antigüedades. Al mismo tiempo, por disposición guberna- tiva , se constituyó en Barcelona una comisión compuesta de los Sres. Agel Aran, Llobet y Vallosera, Montmany y Pi y Arimon, para que reunieran todos los libros y objetos de arte y arqueológicos que se hubiesen librado del incendio de los conventos, algunos de los cuales fueron trasladados al naciente Museo de la Academia En el año 1837, el Real patrimonio cedió algunas lápidas con este objeto D. J. B Foix dos grandes fragmentos de mosaicos y una ánfora, recogi- dos en Ampurias; D.Andrés A. Pi y Arimon una lápida sepulcral procedente del monasterio de San Cucufate del Valles. En el año i838, fueron cedidos a! Museo por el Sr. Masó, dos lápidas en contradas en las ruinas de las primitivas murallas, el Marqués de Barbera algunos de los medallones romanos que adorna- ron el patio de la casa Pinós; D. a María Ana Vchils, cedió á D. Próspero de Bofarull y este á la Academia, un precioso sarcófago romano, y finalmente en dicho año 1837 ingresaron en el Museb dos lápidas, procedentes del claustro del convento de Montesion, En la sesión celebrada por la Academia de Buenas Letras en 2 de julio de 184.2, al reseñar su secretario los trabajos realizados por aquella en el año anterior con- signa «que se ha dedicado la Academia á reunir, con infatigable esfuerzo, en el presente edificio todas las lápidas sepulcrales antiguas, cuadros históricos y cuan- to sea digno de figurar en una colección tan interesante para Barcelona, con el designio de formar el Museo {ya principiado; de antigüedades, que contribuya á ilustrar la historia de nuestra provincia en sus diferentes épocas, á cuyo fin no ha cesado de excitar el celo, generosidad y desprendimiento, no solo de sus indivi- duos, sí que también de las autoridades y otras personas notables para que tu- viesen á bien cederles los libros, impresos, manuscritos, monedas, medallas, bajo relieves, y demás digno de entraren la Biblioteca yMuseo....» ^Sensible es, y mu- cho, señores que hayan sido infructuosos hasta ahora los esfuerzos de la Academia para procurar otros monumentos esparcidos en varios edificios de esta ciudad, cuyos dueños y administradores no han sabido comprender la ventaja de desprèn- DEL MUSEO. VII Dificultades insuperables se ofrecieron en su plantea- miento, pero todas fueron allanadas, trabajando áeste fin con celo y entusiasmo algunos de los más caracteri- zados individuos de la Academia, logrando reuniren los bajos del que fué convento de San Juan, algunos ob- jetos arquitectónicos y lápidas romanas y de la Edad media, que pudieron salvarse del derribo de las mura- llas y conventos de Barcelona. Este Museo, sin embar- go, no tuvo su verdadero y definitivo comienzo hasta el año 1844, y en su instalación tomó la iniciativa el dis- tinguido publicista D. J u a n Cortada, ventajosamente conocido por sus trabajos históricos}'su entusiasmo por las glorias patrias, llegando á reunir en el Museo en el mes de mayo del citado año, cuarenta y cuatro lápidas romanas y monacales, treinta fragmentos arquitectóni- cos, veinte sepulcros y tres sarcófagos de notable mé- rito escultórico. Colocados los objetos según lo permitía la estrechez y malas condiciones del local en que se es- tableció el Museo, fué abierto al público en el mes de octubre de 1844, según acuerdo tomado por la Acade- mia de Buenas Letras en sesión celebrada el 3o de abril de dicho año. En esta fecha, y para mayor ulilidad de la exposición de las antigüedades del Museo, se creó una comisión para que redactara y publicara un catá- logo ilustrado con grabados, que representaran los ob- jetos mas notables por su mérito artístico y arqueoló- gico (1). Este catálogo no se publicó ni se tiene noticia derse, en beneficio público, de unos objetos expuestos á perderse en poder de personas particulares, como una triste experiencia lo ha manifestado en nuestros propios dias.» (i) En la sesión celebrada por la Academia en iS del abril de 1844 s e dio lec- tura del dictamen que habia formulado la Comisión nombrada para la impresión del Catálogo del Museo, ilustrado con láminas. En el se proponían las bases á que debía sujetarse el editor, entre los que se consigna 'a de cederle su explota- ción por espacio de diez años. VIII NOTICIAS HISTÓRICAS que se hubiese formado y sólo consta que D. José de Manjarrés describió y copió todas las lápidas de la Edad media, con objeto de que formara parte dicho de catálogo, (i) Comenzada la instalación del Museo de la Academia, algunas corporaciones oficiales de Barcelo- na (2) y varios celosos particulares prestaron su valioso concurso para su mejor éxito y desarrollo; pero care- ciendo aquella corporación de recursos para recoger los objetos que aquellas cedian y atender á los más perentorios gastos, apeló á una suscricion voluntaria entre los socios de la Academia, logrando con su p r o - ducto (8,000 rs.) salvar preciosas antigüedades que hoy podemos estudiar, y constituyen un perenne testimo- nio del celo de los individuos de una corporación, que siempre ha marchado al frente del verdadero progreso científico, y no ha reparado en medios para lograr los fines para que fué instituida. Al leer las actas de la Academia de Buenas Letras, se viene en conocimiento del celo y entusiasmo de sus individuos en fomentar el Museo, y darle toda la im- portancia que por su trascendencia se merecía, debien- do ser citado en primer lugar D. P . de Bofarull, don (i) En el extracto de la sesión celebrada por la Academia en 21 de noviembre de 1848, se lee: «En la junta anterior, el socio D. José de Manjarrés y de Bofarull; presentó á la Academia en dos cuadernos el fruto del largo, difícil é improbo trabajo á que se ha dedicado durante el verano pasado, copiando textualmente las inscripciones esculpidas en los sepulcros y lápidas (á excepción de los romanos que existen en el Museo de antigüedades del ex-convento de San Juan. (2) En 19 de diciembre de 1845 la Comisión provincial de Monumentos his- tóricos y artísticos careciendo de local en donde colocar los objetos arqueológicos que recogiera ó le fuesen cedidos, celebró un convenio con la Real Academia de Buenas Letras, en virtud del cual aquella corporación se ofrecía entregarlos con retención de la propiedad y mediante el libramiento del correspondiente recibo. Posteriormente en 24 de enero de 1845 acordó la Comisión de Monumentos entregar á la Academia para contribuir á los gastos del Museo la cantidad de dos mil reales. DEL MUSEO. IX José A. Llobet y Vallosera (i), D. Andrés A. Pi y Arimon y D. Antonio de Bofarull, que con frecuen- cia ocupaban la atención de sus consocios, dando cuenta de nuevas adquisiciones y explicando la proce- dencia é importancia de las mismas, acompañadas de observaciones propias y bien meditadas (2). Con tales antecedentes, se comprende como en poco tiempo pudo reunir la Academia de Buenas Letras la notable y cu- riosa colección de objetos arqueológicos que hoy posee á pesar de las contrariededes que en no lejana fecha (1) En i83g D. José Llobet y Vallosera regaló al Museo varios fragmentos de antigüedades que había recogido en Valencia , Alicante y Murcia, y presentó con el mismo destino una pequeña y hermosa estatua de Hércules, en bronce, encontrada en una mina de Mazarron, situada en la provincia de Murcia. En el mes de diciembre de 1844 regaló un casco de hierro, completodela clase de soldado, el hierro de un dardo, una Hecha de hierro y otra de cobre, encontra- das en la provincia de Teruel cerca de Torrealta, á la izquierda del rio Guadalaviar é inmediato allí donde entra en la provincia de Valencia. El punto en que fueron hallados dichos objetos era una viña que lleva el nombre de Campo de la matan- lO, donde, según tradición, el Cid libró una sangrienta batalla. En la sesión ce- lebrada por la Academia en 2 de diciembre de 1S45, ei Sr. Llobet avisó que en la casa antigua de.Pinós se había encontrado una preciosa lápida romana de már- mol; en la de 21 de noviembre de 1847 manifestó saber que en cierto pueblo del Vallés se habían encontrado lápidas romanas, y que si le pagaba los gastos la Academia, iria á examinarlos; pero esta resolvió se le agradece; en 8 de mayo de 1849 propuso que atendiendo que no podia evitarse la destrucción de edificios antiguos, se nombrara una comisión que se pusiera de acuerdo con los arquitec- tos municipales para recoger los objetos que en su derribo aparecieran; en 17 de diciembre de i853 fué encargado de recoger una puerta antigua que ofrecía el Sr. Alcalde corregidor para el Museo; y en la sesión de dicho dia dio cuenta del hallazgo de una lápida en las Casas Consistoriales; en 26 de abril de i856 propu- so los medios económicos para la traslación de las antigüedades que existían en la casa llamada del Arcediano (Barcelona); en 19 de mayo de i855 manifestó que en el trozo de la muralla derribada para la apertura de la calle entre la plaza de la Verónica y cahe de Gigantes, habían aparecido algunas lápidas, y en 7 de di- ciembre del mismo año dio cuenta de las gestiones que había practicado para recogerlas y trasladarlas al Museo. Algunos de estos objetos que recogió y donó á la Academia el Sr Llobet y Va- llosera ignórase en donde se hallan, no habiendo sido trasladados al Museo provincial de antigüedades cuando en 1879 se verificó su traslación. (2) En el Archivo de esta corporación no consta ningún antecedente histórico ni de procedencia de los objetos que posee. En sus actas sólo consta la entrega de lápidas y objetos en términos generales, sin indicar cuáles eran las entregadas ó cedidas. X NOTICIAS HISTÓRICAS tuvo que vencer, y haber estado casi abandonados en los claustros del convento de San Juan sin persona que los custodiara y atendiera convenientemente á su conservación (i). II Entregado por el Real Patrimonio á la Comisión de Monumentos históricos y artísticos el ruinoso edificio llamado capilla de Santa Águeda, situado en la plaza del Rey, comenzóse su restauración que terminó en bre- ve tiempo (2), con general contentamiento de cuantos se interesan por la conservación de las glorias del arte patrio. Debiéndose dar á este edificicio un destino pro- pio y adecuado á su índole, se acordó formar en su recinto un Museo cristiano, proyecto que obtuvo b u e - na acogida por la Superioridad, redactando la Comi- sión de Monumentos un reglamento para su instala- ción, pero los cambios políticos sobrevenidos al inten- tar su planteamiento hicieron abandonar su realiza- ción, y en consecuencia de ello, se acordó fundar en la capilla de Santa Águeda un Museo arqueológico, colocándose los objetos reunidos por la Comisión sin distinción de épocas, aumentadas con las lápidas y piezas arquitectónicas halladas en el derribo de los conventos de la Enseñanza, y de Ntra. Sra. del Cár- (1) La Academia en distintas ocasiones trató de buscar local para la decorosa instalación del Museo, pero siempre fueron infructuosas sus gestiones. Antes de trasladar sus objetos á la capilla de Santa Águeda estuvieron algunos de sus va- liosos fondos, depositados en impropias habitaciones de la antigua Universidad, sufriendo notable deterioro algunos de ellos. (2) Dirigió la restauración de est3 edificio el entendido arquitecto ü . E. Rogent. DEL MUSEO. XI m e n , cedidos por la Sociedad General catalana de Crédito y D. Juan Buxareu. N o debemos pasar en silencio el señalado interés que en todo tiempo ha tenido la Comisión de Monu- mentos de esta provincia, en procurar enriquecer los fondos del Museo, adquiriendo notables objetos con la reducida consignación que que tiene señalada en los presupuestos provinciales. A sus gestiones se debe que fuese trasladada al Museo la notable y escogida colec- ción de antigüedades griegas y romanas que formó don Eusebio Fortuny, el precioso mosaico encontrado en el derribo del Palau, v varios otros objetos de no me- nos importancia y valía. Instalados éstos, tuvo lugar la entrega á las monjas del convento de San J u a n , en donde, como hemos indicado antes, estaba el Museo de la Academia de Buenas Letras, y precisando el desocupo del local, acordaron dicha Corporación y la Comisión de Mo- numentos reunir en Santa Águeda ambos Museos, conservando la propiedad de sus respectivos objetos. Cuidó dé su traslación y arreglo el que fué primero y digno conservador del Museo de la Comisión, don José de Manjarrés, quien trabajó con gran acierto en el desempeño de su cometido, que dio por terminado en breve tiempo. En esta oportunidad el Gobierno de S. M. creó por Real orden de 28 de noviembre de 1879 en Barcelona un Museo provincial de antigüedades, dependiente de la Dirección general de Instrucción pública, nom- brando como jefe al que suscribe, individuo del cuer- po de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios. Des- de esta fecha y hechas algunas importantes modifica- ciones en la instalación de los objetos, fué abierto XII NOTICIAS HISTÓRICAS al público, siendo muy visitado por nacionales y ex- tranjeros. En 1879 existían en el Museo inventariados 1006 objetos (1), número que hoy se eleva á i5o5. Estos son en generalidad lápidas romanas, de la Edad media y moderna, capiteles, c o l u m n a s , basas, fragmentos ar- quitectónicos, gárgolas, mosaicos, sarcófagos, urnas sepulcrales, retablos, objetos de cerámica, aeraria, cer- rajería, carpintería, eboraria, monedas, etc. III Cumpliendo con el deber que impone el tener la dirección de este Museo redactamos el catálogo de los objetos en él existentes. Terminado este trabajo, la Co- misión de Monumentos históricos de la provincia acor- dó costear su impresión con los fondos que percibe de la Excma. Diputación provincial. Este catálogo consta de i5o5 objetos, 1256 monedas y i56 medallas que se han clasificado según el sistema adoptado en el Museo arqueológico Nacionai, inserto en el Anuario del cuer- po facultativo de A r c h i v e r o s , Bibliotecarios y Anti- cuarios, correspondiente al año 1881. Como muchos de los objetos pertenecientes al Museo y en especial los de la sección epigráfica, tienen seña- lado interés para el estudio de la historia local, por r e - ferirse á perpetuar el recuerdo de esclarecidos varones, y á la fundación y engrandecimiento de algunos edificios religiosos y civiles, demolidos á pesar de su mérito ar- /1) Catálogo de los objetos que la Comisión de Monumentos históricos y a r - tísticos de la provincia de Barcelona tiene reunidos. Un vol. de 112 páginas en 4° menor. rvEI. MUSEO. XIII tístico, hánse practicado detenidas^ investigaciones para averiguar su procedencia, apreciar su importan- cia histórica y contribuir con la publicación de datos inéditos al esclarecimiento de algunos puntos históri- cos á que se refieren dichas lápidas. Con este objeto se han tomado curiosos apuntes de los registros de A r - chivo de la Corona de Aragón, de los libros de Deli- beraciones y Dietarios del Municipio de Barcelona y de la notabilísima y poco estudiada colección de ma- nuscritos de la Biblioteca provincial y universitaria, procedentes de los conventos de P P . Predicadores y Franciscanos de esta ciudad. Tarea difícil y superior á nuestras menguadas fuerzas ha sido este trabajo, pero tenemos plena con- fianza que se tendrá en cuenta al juzgarlo, la dificultad de clasificar un Museo, que aunque consta de reduci- das colecciones, contiene objetos de distintas épocas y procedencias, estando representada en él, la vida his- tórica de varios pueblos en casi todas sus diferentes manifestaciones arqueológicas y artísticas. ANTONIO ELÍAS DE MOLINS.