ESTUDIOS I CONCRETA Y COMPARADA. KSTADü POLÍTICO-SOCIAL. —ESTÉTICA V ARTES, COSTUMBRES, L I J O , MODAS.—TÉCNICA Y ANÁLISIS DE TRAJES Y ARMAS EN SUS DIFERENTES VARIEDADES CUADRO HISTÓRICO ESPECIAL DE LOS SIGLOS XIII Y XIV ID. J O S É FUIO-O-ARI PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ARTISTICOARQUEOLOG1CA BARCELONA IMPRENTA DE JAIME JEPÚS Y ROVIRALTA CALLE DEL NOTARIADO, NÚMERO 9 , 15AJOS 1890 > 0J¿<7i / ( AL LECTOR. Este libro, que se reduce de momento á un estudio parcial, es, sin embargo, sección de un todo, elaborado de larga fe- cha, con idea de rendir á la Indumentaria Española un ho- menaje digno, a la altura de otras obras similares, en que los extranjeros vienen prodigando sus riquezas arqueológicas, con aquel lujo editorial que de suyo requieren, y que á una vez demandan la crítica ilustrada y la puridad histórica. Desgraciadamente este lujo, en otras naciones tan asequi- ble por grandes y ventajosas facilidades de elaboración, ges- tión y despacho, no lo es en la nuestra, con abundar cual otra alguna en preciosidades del mismo género, si bien poco co- nocidas, ó mal apreciadas y peor estudiadas, siendo así que unas y otras interesan por igual al mundo sabio, ya que unas y otras caen bajo el dominio general de las artes históricas, sin distinción de patria. Aquí carecemos de elementos muy precisos para realizar, no ya fructuosa, sino viablemente, una publicación semejante, y en vano se afanan artistas y escritores en reunir documen- tos, que cada día se hacen más raros y difíciles, viniendo á estrellarse en óbices mercantiles, sin otras mil contrarie- dades. Así les sucedió á cuantos lo intentaron, precisamente en — JV — Indumentaria, desde Marín, la Cruz, Cano, Téllez y algún otro, va en el siglo pasado, hasta el conde de Clonard, Assas, Gener, Rada, Aznar y Dan vila en el presente, y si por acaso el pintor Van-Halen y el sabio D. Valentín Carderera, lograron dar cima á sus trabajos, fué resignándose á la explotación de editores franceses y del mercado parisiense. Por nuestra parte, confesamos haber vanamente recurrido á las mejores casas de esta capital, que por cierto no descono- cen el lujo de edición, habiéndose todas arredrado por des- confianza mercantil en el asunto, y ante la idea del dispendio que ocasionarían centenares de cromos y heliografías, á s u jui- cio poco atractivos*, considerados como reproducciones de modelos arcaicos, antojándoseles errores y deformidades, lo (pie no son más (pie deficiencias naturales de aquellas artes primitivas, sin atender á que, precisamente ese caracterismo de los tipos, incluye histórica y arqueológicamente su princi- pal mérito, cual argumento y demostración de un laborioso génesis artístico, al través de civilizaciones sucesivas, que importa en si el secreto de las causas determinantes y concu- rrentes de su manifestación. Lo peor es que de tamaño desconocimiento, participa la mayoría de un público indiferente, que desconoce la valía y trascendencia de tantos problemas etnogénicos, estéticos, mo - rales, sociales y hasta políticos, como se encierran en aquellas inexpertas, aunque gráficas, ostensiones del arte, que en un período casi milenario se vio reducido á tanteos y ensayos, hasta que logró desplegarse con la plenitud de su caracterismo propio, y con toda la lozanía de su genialidad nacional. Por eso, añaden los consabidos editores, no sin algún fundamento, sólo una fracción mínima de dicho público será la que acierte á apreciar y recompensar, subscribiéndose, una obra de esta clase. ¿Cómo, pues, aventurar nuestros capitales sin probabilidad de reintegro, debiendo limitarnos á*una ti- — V — rada de pocos ejemplares, que no alcanzará á cubrir gastos? y dando de barato que ella sea buena, para merecer el aplauso de los inteligentes, siempre la venta saldrá tardía, sin a l - canzar aquella popularidad que hace desalmacenar los pa- quetes. /- A tales argumentos, hemos de responder que si nadie em- pieza por sacrificarse, jamás se saldrá de este círculo vicioso. Ya que la carencia de público y la insuficiencia de medios, impiden acometer el lujo, comencemos por formarnos ese pú- blico, y sirvámosle el trabajo modestamente, á cortas dosis, que le permitan familiarizarse con él y tomarle gusto. Sin duda con este proceder malogramos grandes materiales, labo- riosamente reunidos, privándoles de su mayor brillantez, y renunciando por nuestra parte al consiguiente lucro. Pero, ¿qué hacer? No habernos engolfado en un estudio prolijo y sin lucimiento, con el ahinco de un verdadero benedictino, en estos tiempos de frivolidad y mezquinas especulaciones. Pero á la anterior confesión, resístese nuestro propio deco- ro. Después de haber consagrado largos años á la investiga- ción de secretos ocultos, en un ramo no poco importante de conocimientos, fuera pecado de conciencia esterilizarlos por miras especulativas, muy inferiores al noble celo y ardiente estímulo de quien se impone una misión cualquiera, y que con sincera fe procura llenarla, en la medida de sus facultades, para beneficio procomunal. La circunstancia de presidir una Asociación, que tenemos á honra y orgullo haber constituido, de la cual4 forman parte amigos y compañeros, y gran número de personas distingui- das, entre quienes prevalece el elemento artístico-arqueológi- co; esta circunstancia, decimos, nos impone el justo deber de sacrificar nuestro interés en aras del bien común, y cuando nos es dable servir á las aficiones de tales consocios con un nuevo esfuerzo en pro del ideal que á todos impulsa, no vaci- — VI — laníos en la resolución, cnanto más redunde en ventaja de los mismos. Por otra parte, obligados espontáneamente á dar cada año un Álbum de la favorita especialidad de estudios, vamos á publicar desde el actual la obra de Indumentaria Española que tenemos concluida, en cuatro ó cinco volúmenes, á perío- dos sucesivos, si bien salteando su publicación según el inte- rés é importancia de cada época histórica. Dárnoslo en nombre de la propia Asociación, auxiliándo- nos de los exiguos recursos de ella, \ demostrando una vez más como á fuerza de abnegación y buena voluntad pueden reali- zarse imposibles: que imposible nos parece á nosotros mismos, poder una Sociedad, la más humilde de Barcelona, sin fon- dos propios, ni subvención de ninguna clase, editar un Álbum anual lujoso, con numerosas ilustrustraciones sobre materias nuevas y nunca tratadas, de cuyos Àlbums, alguno como el presente, se habrá regalado á todos los socios, numerarios y corresponsales; advirtiendo que estos últimos no satisfacen cuota alguna, y que muchos de los primeros, al recibir gratui- tamente el texto, resisten abonar el importe de las correspon- dientes láminas, las que es imposible regalar por cuanto se dan al precio de coste. De manera que tras el sacrificio, dis- ta mucho de quedar cubierto el importe de la edición, restan- do un sobrante de ejemplares, muy elogiados, eso sí, y pre- miados en todas las Exposiciones, pero de los cuales, sólo tardía y eventualmente se coloca uno que otro, sin que al público en general, ni á entidades ó corporaciones, ni casi á la prensa, se les haya ocurrido prestar la mano á esfuerzos tan generosos. ¿Quién extrañará en presencia de este resulta- do, los inconvenientes editoriales arriba apuntados, aquí don- de todo éxito se reserva á los elementos flamenquescos y por- nográficos? Volviendo á nuestro volumen, comenzamos por los siglos — vir — de D. Jaime el Conquistador y de Fernando el Santo, de los Pedros de Aragón y Castilla y del Sabio autor de las Parti- das, tan sonados en nuestros anales, y á la vez principio y desarrollo de una gran transformación filosófico-social y esté- tico-artística, entre cuyas manifestaciones el traje contraída- mente, juega notable papel. La abundancia de datos nos ha permitido estudiar ambas épocas con minuciosidad, y sentar precedentes valiosos para ulteriores deducciones. Decimos estudiat', porque nuestro trabajo, nótese bien, se ciñe apuradamente á un estudio, á una allegación de ma- teriales, que más adelante sirvan al futuro historiador para levantar su edificio. ¡Lejos de nosotros abrigar tal presunción! Aunque guardamos riguroso orden cronológico y sincrónico en los datos reunidos, no desconocemos cuánto distan defor- mar caudal suficiente para una completa evidencia histórica. ¿Qué es, en efecto la historia? El relato ordenado, com- plexo y trascendental de hechos ciertos é indubitables ocurri- dos, y presentados en el mayor número posible. Sin tal certeza y copia de pormenores, la historia sale manca, y sus deduc- ciones resultan falseadas: así sucede que habiendo tantas his- torias escritas, pocas satisfacen, y cada día se renueva el esfuerzo de ios hombres pensadores para llenar semejante vacío. Eso que sucede con las historias generales, sube de punto con las parciales y locales, sobre hechos las más veces des- apercibidos, ofuscados ó absorbidos dentro de la generalidad, cuando no despreciados por juzgárseles de poca consideración, ó perdidos en su misma pequenez, habiendo la negligencia y el tiempo acabado por borrar del todo su memoria. Sobre indumentaria, hasta ahora, no se han escrito más que vaguedades: apenas algunas de las mejores publicaciones modernas extranjeras, antes aludidas, señaladamente el Cos- tume históriqúe de Mr. Racinet, y el Dictionnairo du Mo- — VIII — bilier de Viollet-le-Duc, se esfuerzan en sacar deducciones de alguna fijeza; mas á decir verdad, nadie se ha tomado el ím- probo trabajo de ahondar analíticamente en la materia, no perdiendo nunca de vista sus puras fuentes, y el origen de sus manantiales: esas viñetas incorrectas, esas candidas ilu- minaciones, esos toscos esgrafiados y bajo relieves, en que por un azar providencial los primitivos artistas ó artífices, in- capaces de crítica, se fotografiaron á sí propios y, ubicuada- mente, como de común acuerdo, retrataron á su época, con una veracidad abonada por su misma ingenua candidez. He aquí la razón por qué del conjunto de sus producciones, y de la comparación entre ellas, resulta una evidencia típica per- fecta. Además, al lado de este fondo histórico, y en concurren- cia con él, hay los testimonios escritos: anales y leyen- das, estatutos y reglamentos, cantos poéticos y tradiciones populares, memorias chismográficas y referencias de autores, con una balumba de documentos encerrados en archivos, pa- peles y notas do quiera esparcidos, componiendo una suma de datos que es forzoso ir reuniendo ó condensando, y cuya confrontación ó verificación á su vez, sirve de complemento .demostrativo á los testimonios iconográficos. A entrambas investigaciones hemos dirigido nosotros nuestros esfuerzos, procurando extraer de tal conjunto de co- sas notables, ó de pequeneces inconexas, fórmulas concretas y precisas, que determinen la sincografía del traje, por cla- ses, por secciones, por períodos y localidades, estableciendo algún orden en tan embrollada y caprichosa materia. He aquí por qué nuestra obra es, y no puede ser más que mi estudio, un trabajo de puro análisis; trabajo por nadie realizado todavía, conforme aparecerá de ella misma; estudio y trabajo sin embargo, sin el cual no es dable llegar á la pre- cisación técnica, obligada para la noción científica de unos — IX — conocimientos, que no por ser accesorios ó secundarios, care- cen de real importancia, toda vez que juegan un papel subje- tivo y determinante en numerosas representaciones de la vida pasada, bajo sus múltiples fases, gradaciones y situaciones, así en España como fuera de ella. Interesan, de consiguiente, á curiosos y aficionados de cualquiera nacionalidad, y sobre todo importan á nuestros pai- sanos, autores de obras de imaginación, artistas ó literatos, que cada día vienen más obligados á trazar sus cuadros con puntual realismo, según las formas más ajustadas, y bajólos colores más exactos, cabales y legítimos.