EL ZAGUÁN DE SOBREROCA Pueden tenerse por felices los moradores de la casa num. 34 de la calle de Sobreroca, pues les guarda la entrada S. Ignacio, que aunque parece que duerme, pero vela su corazón. A la derecha del zaguán, que mide cinco metros con diez cen¬ tímetros de ancho, por cuatro y medio de largo, hay un lienzo muy antiguo que representa al Penitente de Manresa, vestido de sayal, descalzo de ambos pies, el rosario á la cintura y dur¬ miendo con gran sosiego en la dura tierra. Por almohada tiene una piedra: junto á ella vese el libro de las Horas de Nuestra Señora. La ins¬ cripción latina dice así en castellano. «Al Beato Ignacio de Loyola, Fundador de la Compañía de •lesús, quien mientras llevaba una vida áspera y penitente en esta ciudad y en una Cueva junto á la ribera del río, dormía muchas noches en este mismo lugar sobre un enlosado que aquí había. [N.° 17] EL ZAGUÁN DE SOBREROCA En memoria de ello y en reconocimiento de los muchísimos beneficios otorgados por el Santo á esta casa, el dueño de ella ha restaurado este monumento de gratitud y veneración.» Y debajo: Lo Tliistríssim y Reverendíssim Sr. D. Antón Pas¬ cual, Bisbe de Vich, concedí 40 días de perdó á to'.s los r¿ue dirán un Pare nostre y Ave Maria devant de esta Imatge. D. Antonio Pascual comenzó á gobernar en marzo de 1685, y ya entonces era tan viejo este retablo que hubo menester restaurarse. Las mismas indulgencias otorgó en 1849 D. Lu¬ ciano Casadevall. Tengo para mi que ésta es la posada á que se refiere el P. Alvarez. «Algunos días vivió (Ignacio) en el hospital de Santa Lucía, y aunque gustaba de quedarse en él de ordi¬ nario... pero como por otra parte no era tan á propósito para los ejercicios de oración y devo¬ ción por el bullicio y desasosiego que suele haber en los hospitales, Inés Pascual dió orden que tuviese ima casa particular honrada, donde sin estorbo alguno pudiese recogerse á sus horas... En la posada que habemos dicho estuvo nueve ó diez meses.» Lo cierto es que durmió muchas noches debajo de este portal; y es fama que al construirse la actual casa, por très veces se hundió la escalera que el dueño hacía frente á la puerta y encima de las losas en que descansaba EL ZAGUÁN DE SOBREROCA [N,° 17] San Ignacio; hasta que reconociendo la inano de Dios, levantó la escalera donde ahora está. En las fiestas y cuando hay alguna necesidad en la fami¬ lia, se enciende una lámpara ante S. Ignacio, al cual están muy reconocidos los dueños é inquili¬ nos, por la protección con que los ha amparado en varias epidemias. El primer amo parece se llamaba D. Juan Serra. s. IGMCIO DE LOYOLA. Enfermo en Manresa en la noble casa de Amigani. 22 Julio 1522. T'ilolipia Suc. ni'uiii i-/., Oarc.'l.' ■SAN IGNACIO ENFERMOi SAN IGNACIO ENFERMO (Bajada del Oarmeii) Mi jMyral solía llamar S. Ignacio á la noble casa casa y familia de Amigant, cuyo heredero es hoy el Excmo. Sr. D. Ignacio de Despujols, conde de Fonollar y marqués de Palmerola. En 1364 había D. Gaspar de Amigant introducido la costumbre de curar perpetuamente dos pobres enfermos, para lo cual tenía dos aposentos reservados. Uno de ellos estaba en el solar de esta capilla. Aquí trajeron dos veces á S. Ignacio, una del Hospital de Santa Lucía, otra del Convento de Santo Do¬ mingo; los piadosos dueños le asistieron día y y noche, y le regalaron como á la persona misma del Salvador. Ahí está el lienzo antiquísimo que recuerda la tradición. Ignacio, declarado tísico, yace en el lecho del dolor; el noble D. Andrés levanta la almohada y ayuda al Santo á incorpo¬ rarse; D.'^ Angela Seguí, madre del caballero, le sirve una de caldo; su esposa D.'^Inés Vives, taza [X." 18] s. IGNACIO ENFERMO trae dos huevos azafate: el niño eu un primogé¬ nito José le ofrece los bizcochos; otros individuos de la familia le presentan en ricas fuentes quién un pedazo de pan, quién dos alones de gallina, etc. En el frontal de la cama se lee: IGNATIUS DE LOYOLA — LANG—AENS; y al pie, dentro de un marco: IIEC OMNIA—EVENERYNT. 22. JYLII. ANNO—1522. A la izquierda del retablo hay cuadrito de la Anunciata, y por remate un las armas de la familia, dos manos trabadas entre si y dos estrellas, señales de amislad y buena ventura. La estancia, que se conservó hasta las guerras de sucesión, fué desde luego muy vene¬ rada. Nadie dormía en ella: si alguno lo probaba, sentía tanto ruido y desasosiego que se veía for¬ zado á salir. Una vez metieron dos docenas do pollos, y dentro de pocas horas los hallaron muertos. Tres enfermos de tabardillo en entrando aquí é invocando al Santo, cobraron salud. Al pie de su cama pintó S. Ignacio tres cruces y otras en las ventanas, como lo traen los Gozos primitivos : Aquestas qtarels ma'eixas — Sent vos malalt, senyalàreu. — Ah creuhelas que hi grava¬ reu — Prop las finestras ó reixas. Ante la Virgen de la Anunciata hacía el Santo larga oración, y una vez tuvo un rapto maravilloso. En las.pare¬ des se notaban algunas gotas de sangre. En el s. IGNACIO ENFERMO [N." 18] solar del a2Dosento se labró una capilla, pero eu marzo de 1847 á media noche se vino á tierra con la habitacióncontigua en que moraba Fray Díaz, capuchino de 74 años, que se salvó por milagro. En 4701 D. Francisco Juncadella, fundó misa diaria perpetua con dos mil setenta y cinco libras barcelonesas. Tengo á la vista los planos de una bonita Iglesia, trazados el j^asado siglo, que se quedaron en proyecto. Del antiguo aposento sólo hay una piedra, que dicen se ponía el Santo por almohada, y como reliquia preciosa la guardan los Sres. Marqueses. He aquí la oración, á la cual el Sr. Obispo de esta diócesis don Antonio Luis, otorgó 40 días de indulgencia por cada vez que se rezare con devoción. Esta gracia está con¬ cedida en Vich el 12 de septiembre de 18G6, á demanda y suplicación de D. Miguel Beren- gueras. Dice así: «ORACIÓ Á St. IGNACI DE LOYOLA MALALT EN MANRESA EN LA NOBLE CASA DE AMIGANT «0 virtuosissim S. Ignasi, que durant la rigu¬ rosa penitencia que feren en Manresa, sufrireu santament una grave malaltia, y dissimulant la [N.° 18] s. IGNACIO ENFEUMO noblesa de vostre llinatje, reberen molt agrahit los cuydados dels caritatius Senyors que en sa casa vos aculliren, com á malalt pobre; alcan- saume del Senyor lo sabervbs imitar en la humil- tat, paciencia, agrahiment y demés virtuts: al- canseume també lo convenient remey ó alivio en tots los meus mals, y sobretot la gracia de puri¬ ficarme de vicis y pecats, y peraque libre de tota malaltia espiritual, logri morir santament, y venir ab vosá gosar de Deu per tota la eternitat. Amen.» CRUZ DE LA GALLE DE MONTSERRAT Esa calle angosta que lleva derechamente del Colegio de San Ignacio á la ribera del Gardoner, y se llama de Nuestra Señora de Monserrat, no existía en el siglo xvi. Era un camino que iba del Hospital de Santa Lucía al río y Puente viejo. En medio de ese camino se levantaba, una airosa Cruz de piedra toscamente labrada, á juzgar por el remate, y al pie de ella se postraba S. Ignacio. «A la ida y vuelta (del Hospital), dice el P. Roig, gravísimo escritor del siglo xvii, hacia su larga oración en una Cruz que estaba á la vista de Monserrate, en la calle que llaman de Monserrate, y agora en el mismo puesto, por haberse hecho alli casas, en el frontispicio de una de ellas se ha hecho una capilla, levantada en alto con su lám¬ para, en que está una imágen de pincel del Santo penitente, haciendo oración á la Cruz; y encima de la capilla se conserva encajada en la pared la [N." 19] CRUZ DE LA CALLE DE MONTSERRAT misma Cruz antigua de piedra.» Esto dice la his¬ toria. La tradición añade, que desde el pie de esta Cruz oía Misa en Monserrat, haciéndose allí pre¬ sente por un modo maravilloso, y después que de su oración pedía prestados á unos buenos vecinos una cuchara para comer con los pobres del Hospital. Esa cuchara se guardó mucho tiempo como reliquia. Ello es que, si bien se partió de Monserrat, volvió á aquel santuario algunas veces para visitar á la Virgen y comunicar su espíritu con el P. Juan Chacones, quien espan¬ tado de la santidad de su discípulo Ignacio, decía á sus monges: «Este ha de ser una insigne co¬ lumna de la Iglesia, un Apóstol de todo el mundo, un nuevo Pablo para sembrar el Evangelio entre los bárbaros é idólatras.» Una de las veces que de Manresa iba á Monserrat, en un campo sobre Monistrol, se puso en oración, y varias personas le vieron levantado muchos codos de la tierra, arrojando de sí resplandores celestiales. — El lienzo de S. Ignacio ante la Cruz continuó en su capilla hasta el año 37 de este siglo, en que los Cristinas casi lo destrozaron á pedradas. Los dueños lo sacaron del nicho, y más tarde se quemó por una desgracia, ó por la malicia de los soldados que allí se alojaban, juntamente con una Imagen de Cristo crucificado. — Después de 50 CRUZ DE LA CALLE DE MONSERRAT [n." '19] años hoy los vecinos ocupada la capilla por ven otro cuadro semejante al antiguo. Al pie de él se ha puesto esta leyenda; Heic grabat B. Igna- Tivs a Loyola anno 1522. Coronas S. T. pinxit anno 1890. COLEGIATA DE LA SEO Es tradición en Manresa que no se le pasaba día á S.Ignacio sin visitar estas tres Iglesias: la Seo, el Carmen y Santo Domingo.—Entrando en ésta de la Seo para asistir á la Misa mayor, fué acometido de un molestísimo pensamiento, que parece que le decía: «¿Y cómo es posible que tú puedas sufrir una vida tan áspera como ésta, y tan miserable y peor que de salvajes, setenta años que aun te quedan de vida?» Resistió Ignacio conociendo con luz divina que era el demonio quien le hablaba, y le rechazó diciendo: «¿Y por ventura tú que eso dices puédesme asegurar sola una hora de vida? ¿No es Dios el que tiene en su mano los momentos que hemos de vivir? y se¬ tenta años de penitencia, ¿qué son comparados á la eternidad?» Y se desvaneció la tentación, y entró en la Iglesia, y oyó la santa Misa con gran consuelo de su alma. —Un siglo después de este [N.° 20] COLEGIATA DE LA SEO encuentro, celebrábanse en esta misma Iglesia y en toda la ciudad las fiestas de canonización de San Ignacio. Fueron magníficas y grandiosas. Comenzaron el sábado 28 de septiembre de 1622, y duraron ocho días. El domingo anterior salió de esta Iglesia el muy noble D. Galcerán de Peguera con elpendón de la ciudad, á pregonar los solem¬ nísimos festejos. Acompañábanle 50 de á caballo; delante iban los ministriles, cajas y alambores, todos á caballo y.vestidos de cotas de damasco carmesí. Comenzó la publicación en la Iglesia de San Ignacio y siguió por toda la ciudad y pueblos del contorno; hasta seis leguas á la redonda. Hubo enramadas, juegos de sortija, entrada de carros triunfales, trajes de varias naciones, certamen poético, danzas, altares y retablos, iluminaciones y fuegos de artificio maravillosos, luchas de moros y cristianos... El primer domingo celebró de pontifical el Abad de Ripoll: y el otro domingo por la tarde se tuvo la procesión, da mes solemne y devota que may en esta ciutat de Manresa se sia fetas). (Cron. ant.) En la Seo se cantó misa y víspe¬ ras todos los ocho días, por tres coros; predicando los más afamados oradores. Lo que más sorpren¬ dió fué la fuente de vino generoso que corrió en la plazuela de San Miguel todo el domingo por la tarde y parte de la noche; costeáronla Mosen Es- COLEGIATA DE LA SEO [N.° 20] cosí y el Dr. Micer Sala. Para memoria eterna de las fiestas, puso la Ciudad en una columna del altar de San Antonio, un rico pendón con la ima¬ gen de S. Ignacio. -Ya no existe. Ardió acaso en el incendio de 1714 la noche del 6 al 7 de en sep¬ tiembre. En la entrada posterior del coro, vense las figuras de los doce Apóstoles, hechas en 1573, y á uno y otro lado las de varios Santos, pintados en 1617. La tercera de la parte del Evangelio, colocada entre la de San Bruno y Sta. Cecilia, representa á S. Ignacio, vestido de casulla, extendidos los brazos y el rostro vuelto á la izquierda, como mirando á la Santísima Trinidad que en lo alto se destaca. A la derecha vese el monograma IllS, y encima, en el piso corrido donde se leen los nombres de los Santos pin¬ tados, hay este letrero: B.s IGNATI.® (Beatus Ignatius). En el altar de la Asunción bahía hasta hace poco una estatua de S. Ignacio ; hoy se le ha dedicado capilla... Esta Iglesia es délas una más insignes del Principado. Su primera piedra se asentó en 1328, bendijese en 1548, suspendióse la obra hasta 1586, terminóse en 1592, y se va cada día restaurando. La nave central está sos¬ tenida por 18 esbeltas columnas. Celébrase el Santo Sacrificio en 24 altares: la obra de la cripta es posterior á S. Ignacio. »- *J 1^ ¿ f 'i^A 1 -^f^' » "• ■ i*:-" -v^fréç " ■ ^ ^ ^ n,- Ní UK' ^^íN^éí ;■■■- ■ V - ■ ■'•^M--^- ■ - >■-'- ^5*»iV^>.·.,?ií; " Vî^- •'■•' " V V rm ^ "■''*/^î*.'é''■^'"í··*r~''·ír'V^*''··f'"'-"·'-·"v'"-^*" •'^•-'-"--^^■•iT-*~,> 1, -y T T*-* - 1 - ^--- t4 M m ^ £S » • if "•w «.•i·'-j "-v »'•V *a«v^'ï· l1¡»^^ '-"a A."* yf-Ç: ■:i^ £'iî5?:l%p^ .« -'«^■<>5.-4?.- ■-r'sMWi f i 1 '' ' " /c"- -S ■'>î . «r ■1!^* r> iir> y' > * >• i-i§ *iV t .- Sr. D. CARLOS DE BOR¬ JA PATRIARCIIA DE LAS YNDIAS CAPELLÁN Y LIMOSNERO MAIOR.—La casa de Ejercicios sir¬ vió de albergue á los huérfanos, y en 1794 de refugio á los sacerdotes franceses que bulan de la guillotina. Aquí, en esta Cueva aspiraron los hé¬ roes del Rruch aquel espíritu marcial de las jor¬ nadas de 6 y 14 de junio de 1808. Vengóse Mac- donald quemando más de 700 casas de Manresa: la fué respetada. En 1823 descan>saron aquí cueva los cadáveres de las 24 víctimas de los Tres Ro¬ bles. En la guerra civil fué este templo almacén, caballeriza, corral de bueyes... Bendíjola por fin en octubre de 1844 el Sr. Deán D. Pedro Cruells, y en abril del 55 concedió Gregorio XVI el privi¬ legio de la Misa jiropia. Visitóla Isabel II en octu¬ bre del 60, y desde entonces ha ido restaurándose con 8 estatuas del Sr. Flotats, 8 grandes lienzos paralas capillas y 21 cuadros de Santos de la Gompafiía, obra del II. Gallés. El altar mayor halo [ N.° 2Ô] IGLESIA DE LA SANTA CUEVA costeado una humilde señora; su nombre está escrito sin duda en el libro de la vida. Hay Con¬ gregaciones para todas las edades: para los niños la de la Asunción y San Estanislao; para los jóve¬ nes, la de la Inmaculada y San Luis; para los va¬ rones la de la Anunciación y el Patriarca San José. El fruto de ellascopiosísimo. La casa con¬ tigua base levantado ahora (1890), para comodidad de los Ejercitantes. Fotolipia Sur. Uninfrcz, Hai'crloua EL DEDO PULGAR DE SAN IGNACIO EL DEDO PULGAR DE SAN IGNACIO Guárdase en dos relicarios, pertenecientes el uno al Rapto y el otro á la santa Cueva. Su his¬ toria esdigna de saberse; hela aquí.—Acababa de celebrarse la Canonización de S. Ignacio (1622), y para colmar el júbilo de los manresa- nos, suplicó el P. Diego Thonera, Rector del cole¬ gio, al P. General de la Compañía Mucio Vitelles- chi, enviase á Manresa una insigne Reliquia del santo Fundador. Llegó ésta: con ella y la carta del Cenei'al fuese el P. Thonera al obispo de Vich Fr. Andrés de San Jerónimo para que se sirviese autenticarla, el buen Prelado ab tot affecta y y ternura se la -posa demunt son cap, adorantla y reverenciantla (Cod. Canyellas). Vuelto á Man¬ resa el p. Rector habló al Cabildo y á los Conse¬ lleres: los entusiasmó con los milagros que obraba S. Ignacio en Munébrega y con la recién adqui¬ rida Reliquia; y ordenóse que saliese el pregón por toda la ciudad mandando que el domingo [N.° 26] EL DEDO PULGAR DE SAN tGNACIO próximo 30 de julio (1623) barriesen todos los vecinos y enramasen las calles é hiciesen lumina¬ rias, y que todas las Cofradías asistiesen á la solemne procesión. La del Nombre de Jesús prestó el tabernáculo en que se puso la Reliquia, dentro de un viril cuajado de riquísimas joyas. Llevada en hombros de cuatro sacerdotes salió de la Cate¬ dral después de vísperas, siguió el curso de la procesión del Corpus, y entrando en Santa Lucía fué adorada de toda la ciudad. Acrecentóse esta veneración desde 1680 en que se entabló la cos¬ tumbre de llevarla todos los años procesional- mente el 31 de julio.—Durante la supresión guar¬ dáronla las Monjas de Santa Clara, que en 1818 la devolvieron á los PP. Vino la noche de 1824 de triste recordación, en que desbordándose el to-- rrente de San Ignacio entró el agua en el Rapto hasta diez palmos, arrebató y quehró la urna en que estaba la Reliquia, mas ésta quedó intacta en su cañoncito de cristal.—La autenticidad de estas Reliquias se comprobó jurídicamente en 1824 por el obispo de Vich D. Pablo de la Cruz Coronera, quien otorgó 40 días de indulgencia por cada Pater, Ave y Gloria que se rezare.—El falan- gete de la Cueva, que mide 23 milímetros, está encerrado en una teca de plata oval de 55 milí¬ metros de longitud por 47 de anchura. Cúbrela EL DEDO PULGAR DE SAN IGNACIO [N,° 2G] un cristal convexo, dentro del cual en un disco de plata hay esculpidas estas palabras; EX DIGITO S. IGNATII SOC. lESV FVNDAT. En 1884 se renovó el adorno interior de la cajita, y se colocó en una linda custodia gótica de 63 centímetros, regalo de D. Manuel Vallés. Una partecilla que se desprendió de esta Reliquia la guarda religiosa¬ mente dicho caballero en una custodia de forma idéntica á la primera, pero la mitad menor —El relicario del Rapto es de plata y de estilo gótico. Mide 33 centímetros, y sólo 9 el cilindro de cris¬ tal que, metido denti^o de otro de 21 centímetros de circunferencia, contiene la Reliquia. Ésta es esponjosa y cenicienta: básele desprendido un fragmento. Por el color no parece ser parte del dedo de la Cueva, como siente el P. Fita, sino otro dedo (¿el índice?) como quiere el P. Fluvià. ¡Providencia de Dios, que los dos dedos de que se valió S. Ignacio en Manresa para escribir los Ejer¬ cicios, sean en Manresa adorados y guardados basta que se junten á su cuerpo glorioso! nHSauceaumlcoizi.í, Fot ila ISDGNAAECNO ESCUDILA LA ESCUDILLA DE S. IGNACIO Un celo demasiadamente escrupuloso ha ocul¬ tado siglos enteros esta preciosa Reliquia, no sin detrimento de la mayor gloria de Dios y honor de S. Ignacio. Aun hoy nos guardaremos de revelar el nombre de sus dichosos dueños, ni la casa donde se encierra este tesoro, ni las mercedes que por él han recibido; ni alegaremos más prue¬ bas de autenticidad que la constante tradición su de padres á hijos, en una familia donde nunca han faltado herederos en más de 300 años, pro¬ longándoles Dios la vida hasta edad muy una avanzada. Es dicha escudilla ó cazoleta de ma¬ dera de olivo bien conservada. El mismo Santo (según la tradición) labróla por sus propias ma¬ nos; y así debe de ser pues es muy tosca, mayor¬ mente por la parte interior en que se ven señala¬ dos los golpes del cuchillejo. Por debajo está lisa y reluciente, no por la finura del instrumento con [n.° 27] LA ESGUOILLA DE S. IGNACIO que se hizo, sino por haberse rozado con alguna piedra y dádole de este modo base. Se ha tenido en tanta veneración, que nunca jamás se atrevió nin¬ guno á arrancar de ella ni una astilla ó raja: este acto hubiéranlo creído una profanación. Tiene, no obstante, dos agujeros correspondientes á otros dos nudos que formaba la madera; el uno en el fondo y el otro en una de las paredes. Su forma es ovalada. Mide á lo largo doce centímetros y medio, y once en su mayor anchura. De hondo tiene siete, y uno de espesor. Lo mismo pudiera servir al Santo de vaso para beber, que de escudilla para comer, con que todo lo tendida en una pieza. Parece ser que el bendito Romero, después de heclia oración ante una cruz, venía á esta casa á pedir limosna; y que al partirse de Manresa dió á sus bienhecho¬ res esta alhaja en señal de gratitud. Estos y sus descendientes creyeron vinculada en su guarda y conservación toda su felicidad: y así en la hora de la muerte, lo que más encargan á sus hijos es que la guarden cuidadosamente, ni aun la dejen ver á nadie. En lo primero obran bien, en lo segundo excúsalos su buen celo. Otras Reliquias que se han perdido: Las hilachas y cortaduras del sayal, y aun las tijeras de que se servían, guárdabanse como reliquias en el siglo xvii. (Vid. Âlvarez.) La gente devota so color de quitarle los arrapiezos ó LÀ ESCUDILLA DE S. IGNACIO [N.° 27] girones, le recortaban la orla del pobre saco, y por estas reliquias obró Dios algunas curaciones milagrosas. El P. Álvarez vió en 1602 las piedras con que el Santo hería su pecho en la Santa Cueva. Plasta el presente siglo se guardaron unas discipli¬ nas con que solía macerarse. Antiguamente con el cilindro de cristal en que se guarda la Reliquia delRapto, había un libro que se decía escrito de puño del Santo. Desaparecería en la supresión. El que se mostraba hace poco, nada tiene que ver con S. Ignacio. Una firma de él conserva el Sr. So¬ ler y Aróla. D. Juan Guitart, Pbro., tiene un pe¬ queño fragmento de la espada del Santo. En San Ignacio de la Gallina y en otras iglesias, capillas y casas particulares, vense otras reliquias de me¬ nor importancia. LA CRUZ DEL TORT O Crux,ave spas única. Levántase la milagrosa Cruz del Tort á la mano derecha del antiguo camino real de Barcelona, cerca del convento de Santa Clara. Delante de ella solía S. Ignacio hacer larga oración, ya solo, ya con la mucha gente que le acompañaba en estas estaciones y á visitar la Virgen de Viladordis. En tiempo del Santo había un senderito que llevaba derechamente á las inmediaciones de la Cueva desde el pie de esta Cruz.— Orando ante ella fué muy favorecido del Señor con sobrenaturales visiones. En una de tantas vió la Santísima y divina Trinidad. He aquí porqué suelen pintar á S. Ignacio, vestido de saco, hincadas las rodillas delante de esta Cruz, cercado de resplandecientes rayos que bajan del trono augusto de la Trinidad beatísima.— Otra vez se le apareció aquí el demonio en figura de serpiente, rodeada de hermosas luces; recono- ]N.° 28] r^A fiRUZ DEL TORT cióle el Santo con celestial ilustración, y con el palo que en la mano llevaba, le ahuyentó de allí. ¡ Con tan flacas armas triunfaba su fe de enemigo tan poderoso y soberbio! A esto se refiere la buena costumbre de los rnanresanos, que al pasar por aquí rezan esta devota jaculatoria: Creu santa. Creu digna. Guárdennos del esprit maligna. El que ha mort en tu, sia en mi Ara y en la hora de la mia mort. Amen. Entrambas apariciones, la de la Santísima Tri¬ nidad y la de la sierpe hermosa, represéntanse en el medallón segundo que hay en la Santa Cueva.^—La Cruz del remate, que era un pequeño Crucifijo entallado en piedra, la derribó un recio temporal (1592 — 1602). Parecía que el cielo se venía abajo: ¡tal fué la tempestad de rayos y espantosos truenos, tal la furia del viento y del granizo, que taló miserablemente esta bella co¬ marca, y trocó en un erial la vall del Paradisl La veneranda Cruz llevósela á su casa y después á la Santa Cueva, el canónigo de la Seo D. Tomás Fadre, el mismo á quien con D. Francisco Cap- depós, encomendó el Ayuntamiento la guarda de LA CRUZ DEL TORT [N.° 28] Santa Lucia que acababa de comprar para los PP. Jesuítas; el mismo que con el beneficiado Micer Escofí, promovió tanto la devoción á la Santa Cueva, abriéndola y cerrándola á sus tiem¬ pos, y colocando en orden los ex votos y presen¬ tallas de que estaban llenas las paredes. — El ímpetu del hui'acán había arrancado no sólo el remate de la Cruz del Tort, sino el mismo pedes¬ tal. En su lugar puso dicho Sr. Canónigo otra Cruz de hierro en un pedestal de piedra muy bien labrada, donde esculpió esta inscripción en latín. Va distribuida dos en renglones. En el superior que comienza en el cuadro NE. dice así; HIC HA — BUIT S. IG — NATIAS — TRINITA. Y en el inferior: TIS VISI ONEM —1522. Que — significa: «Aquí tuvo S. Ignacio una visión de la Santísima Trinidad el año 1522.» Pero ya dijimos que no fué una sino varias las visiones; ni solamente de la Trinidad, sino del demonio en figura her¬ mosa, etc.—Al pie de la Cruz y frente por frente está la antiquísima casa llamada del Tort, á donde es cierta tradición que pedía limosna San Ignacio y se sentaba en la misma escalera que hoy existe. Bien se lo pagó el Santo Pordiosero. El sobrenombre de los dueños desde S. Ignacio hastu hace pocos años era Miravella. LA CRUZ DE LA CULLA Eu una anchurosa era, sobre el Convento de santa Clara y á la izquierda del antiguo camino real de Barcelona, casi frente por frente del ve¬ tusto castillo de la Culla, se alza una esbelta Cruz, de formas góticas y de las mejor conservadas de Manresa. — Aquí tenía S. Ignacio largos ratos de oración y muchas visitaciones del cielo. —Hijos míos, decía .Juana de la Culla á sus nietecitos, haciéndolos arrodillar al pie de esta Cruz y derramando muchas lágrimas: hijos míos, ¡quién fuese tan santo como el P. Ignacio, que delante de esta Cruz tuvo una gran revelación, en que vió los cielos abiertos y á toda la Santísima Trinidad! Y bañándose en dulce llanto, besaba á sus nie¬ tecitos y los encomendaba á S. Ignacio. Aquí fué donde una piadosa mujer, que llevaba á un hijito suyo de la mano, hencbía los aires de [N.° 29] LA CRUZ DE LA CULLA tristes alaridos al ver que el Santo partia de Man¬ resa para Jerusalén. S. Ignacio puso su mano sobre la cabecita del niño como acariciándole, y vuelto á la mucha gente que le seguía, exhortó á los manresanos que criasen con cuidado y cris¬ tianamente á los pequeñuelos, y «éste, añadió, si así me lo criáis, será casado, vivirá muchos años y tendrá muchos hijos». Ésta fué la primera pro¬ fecía del Santo. Aquel niño se casó, tuvo trece hijos y murió de ochenta años. El castillo de la Culla puede considerarse todo él como una reliquia del Penitente de Manresa. Aun se conserva el mismo portal, el mismo poyo y las mismas piedras en que se sentaría el Santo, aguardando de aquellos honrados labradores una limosna por amor de Dios. Posteriormente ha servido de morada y refugio á los Reverendos PP. Capuchinos expulsados de la vecina Francia, hasta que se trasladaron al nuevo convento NE. del Colegio de S. Ignacio.—lie aquí la ora¬ ción en idioma catalán, tal como las madres la enseñan á sus hijos, para que la recen al pasar por delante de esta Cruz; Senyor Deu meu Jesu- crist, per las agonías que sufríreu durant las tres horas de la Creu, y per los mérils de S. Ignaci, alcanseunos un verdader dolor de nostres pecats y una bona y santa mort.y> Así sea. Fototipia Suc. Ramírez, Darcelona LA CRUZ DE «CAL GRABAT» Ci ^ » -M. . .■•"Í·-V···íaí ' ^ ■ « i- ^yv ■ïw.······i' -VA SSI.-»: i lA- *- 'ïi f/,.. ^ i,V ^ ^ '''v: ■ i,- ï rf . i- I- f ^,.... -î^-véC'h -, At«i.-î ,X..,...,. c t-^ -f > ■ v,«^ •*>' ' í^·K··^^·WK-ïTSri^'VWiyí. .r^. V ...„. ....... :VT·Í5»%Vv.·'-·''^·A·'Í·.•;.-•. - \^·íi·is^isy~''s .í-i4i.,··.v.v·»iS4·.·--.;-ír>í>·.i...'í,■,'." V 'is; •■' • »•<'■>y-' «- ■ "- í -^•i -*"' '^—»>-x' ■ti- •- '.ri. -tr - .' i."'i ■*•. ■•. u ^ . ... ;—; ■•^. •. "/ ■ v^ ÍT---' . - - i ^ -SUSS'Í -«-V «■" ".... , ,.i..^..y^^Vi- ■•■• -- v A" ..i................... , t , -^ -^ IL,''* i ·!i^6íi«í'4-í^■^''«'!l^^ *í- Ti SÍT ., vT·J^'i·/··· ■Pw -t.,, .{•.'X· .. acá^iN-'. • y !" , . ,~.î«,.. ivi-y J. T.. ^1. .»?»«•, . , M ix S: ; l'M : ■ ■ ] A/- An LA CRUZ DE CAL GRABAT ó de Cusbiyola. Es antiquísima y ya muy deteriorada por las lluvias y los vientos, que en estas cumbres suelen reinar. El remate es de hierro, en vez de la Cruz de piedra que habría en tiempo de S. Ignacio. ¡Cuántas veces se postró ante ella el glorioso Patriarca, yendo á Nuestra Señora de la Salud' ¡Y qué vista gozaba desde aquí tan deliciosa! Dejaba hacia poniente su querida ciudad de Man¬ resa, veía á la derecha la cuenca del Cardener y los riscos de Monserrat, á la izquierda frondosos y exuberantes viñedos, y delante de sus ojos el ameno valle de Viladordis, la antigua casa de las Marsetas y el santuario de su Reina y Madre, la Virgen Sacratísima. Solíale seguir en estos caminos numerosa mu¬ chedumbre, ávida de oír la plática espiritual que hacía al cabo de la estación y al pie de cada Cruz. La materia con que inflamaba á sus oyentes era ya la Vida y Pasión de Cristo, ya la muerte, juicio, infierno y gloria, ya el menosprecio del mundo. .[N.° 3^] LA CRUZ DE CAL GRABAT la belleza de la virtud, la horrible fealdad del vicio. Con estas pláticas transformó las costum¬ bres de Manresa, llamándose desde entonces Ciudad santa ó Ciudad de santos. Muchos se entraban en Religión, otros vivían el siglo con en gran fervor, y todos los manresanos entablaron una vida muy cristiana y ejemplar. Contra el estilo de aquellos tiempos comenzaron á frecuen¬ tar los sacramentos muchos hombres, y especial¬ mente algunas devotas mujeres que lo hacían de ocho á ocho días, llamándolas por apodo las Iñigas, esto es, discípulas de la escuela de Iñigo ó Ignacio. ¡Benditas mujeres que fueron las pri¬ meras en participar del espíritu de S. Ignacio, y por ello de sus afrentas y baldones!—En el astil de la Cruz mirando hacia la ciudad distínguense muy bien las armas ó escudo de Manresa; que es una cruz roja en campo de plata, y encima las cuatro sangrientas barras de Cataluña. Pónese en esta Cruz el sello y marca de la ciudad, por¬ que su católico Ayuntamiento es el que la mandó labrar en la segunda mitad del siglo xiv, junta¬ mente con las otras cruces del camino de Santa I Clara; pero sólo la entallaron en ésta por ser la última y corona de las demás. El escudo de Man¬ resa amparado por la Cruz, y la Cruz defendida por las armas de Manresa, ¡qué pensamiento tan cristiano! BKaarmivlfnrcz, S>i'. Kotnipa VDSILEAÑDOORRAS NUESTRA NUESTRA SEÑORA DE VILADORDIS Sancla Maria Villa-Itordeoram se llamaba en latín esta parroquia, y en romance catalán Vila de Ordis, por la rica cebada que se da en estos valles fértilísimos. Es antiquísima y se cree ante¬ rior al siglo IX. Después de la Cueva y el Hospital, esta devota ermita es el sitio más santilicado por los suspiros y lágrimas de S. Ignacio. Aun se guarda junto á la puerta la piedra misma en que se arrodillaba el Santo, para adorar desde la parte de fuera y por la rejilla que habla donde hoy está la entrada, á la Virgen de sus amores; esculpida en la piedra se lee esta lacónica inscripción; Any ;iHS P.DRE DE S. ÍGNAGI Esto es; «Año de Iñ'i'i, Jesús, piedra de S. Ig¬ nacio.» A la derecha del de un altar hay un lienzo metro y quince centímetros de alto, y setenta y seis de ancho, en que está la Virgen con corona [N." 31] NUESTRA SEÑORA RE ViEADORnIS condal y el Niño en el regazo. Nuestro Penitente viste saco, lleva rosario en el cinto y en el suelo vese el libro de los Ejercicios. El letrero que hay la en izquierda, dice textualmente: S. Ignacio FunS de la Comp."' de lesus, any 452^, primer de sa conversió, vi~t en Manresa frecuentave es'a Igl.'^ de Viladordis, ahont rehe singulars favors del cel. En memoria de aixo, esta devola y agraida pa¬ rroquia D. Dye. aquest relrat A i9 de Feb. 1632. Aquí, en efecto, venía S. Ignacio ya solo, ya con la mucha gente que desde la Cueva, ó de-de las calles y plazas, le seguían en procesión. Aquí solía pasarse algunos días en más oración y penitencia. Aquí le regalaba el cielo con apariciones de Cristo, de su Madre, del apóstol S. Pedro. Aquí le halla¬ ron algunas veces caído en el suelo y descolorido como un cadáver, por la vehemencia del amor. Un día, allá en la Cueva, se le presentó el demo¬ nio en figura de un noble caballero, y le dijo: «¿Qué es esto, Ignacio? ¿A qué estado os han re¬ ducido vuestros indiscretos fervores? ¿No veis que eso es tentar á Dios, y haceros homicida de vos mismo?» Ignacio, viendo la cola de la serpiente, vino corriendo á esta ermita, y renovó á la Virgen de las batallas sus propósitos, y aquí se estuvo algunos días sin pi'obar bocado. En otra ocasión, ledió aquí un éxtasis que le duró mucho tiempo; NÜRSTnA SEÑORA DE VILADORDIS [Ñ." 31] estaba sin pulsos, ni respiración: volvió en sí, pero tan débil que fué menester llevarle á Man¬ resa para ser curado. Hoy Viladordis depende de Vilomara. Tiene mucho culto, gracias al celo de su capellán Mosén Fructuoso Corrons. Hay Jubi¬ leo perpetuo para el segundo día de Pascua de Pentecostés. —Viladordis y Vilomara están hoy de enhorabuena. La antigua Imagen de la Salud, la que tantas mercedes hizo á S; Ignacio, la que llenó de bendiciones estos valles por espacio de más de 900 años, vuelve, gracias á la benevolen¬ cia del Sr. Obispo de Vich, el Excmo. D. José Mor- gades y Gili, á su legítimo trono. La autoridad eelesiástica la habia mandado retirar por la defor¬ midad de sus facciones: á fuerza de pinturas postizas le habían quitado su primitiva belleza. Los artistas señores Morell y Ferrer para devol¬ vérsela y restaurarla, no han hecho casi otra cosa sino raspar lo sobrepuesto. Es bizantina: y así la Madre como el Niño respiran un candor y hermosura del cielo. La restauración ha sido costeada por el Provincial de los Jesuítas Reve¬ rendo P. .luán Ricart, el traje por los devotos, las coronas por su mismo artífice y acreditado pla¬ tero D. José Ginebreda. Gelebróse la solemne traslación el 9 de octubre de 1890, con extremado júbilo. liurc.eoa HSiueucK.í, Kot ipu ISCDGENÑAICOOR MYEARSELT LAS LAS MARSETAS Y EL CEÑIDOR de S. Ignacio Entre la ermita de Viladordis, ó de Nuestra Se¬ ñora de la Salud, y el antiguo camino real de Barcelona, rodeada de encinares y viñedos, hay una casa de labranza, que llaman las Marsetas. Feudataria del Monasterio de Bages, daba á los monges en calidad de feudo dos gallinas por Pascua y la Asunción, más la cantidad de nueve sueldos. El dueño de la casa lo era antiguamente de la ermita, cuyas llaves guardaba ó cuando monos ejercía en ella cierto patronato. He aquí porqué S. Ignacio venía á esta casa á pedir li¬ mosna y por ventura albergue, las temporadas que salía de Manresa para darse más á la oración. A pesar de los incendios y las guerras, consér- vanse aquí muchos recuerdos del Pobre del Hos¬ pital, D. Iñigo de Loyola. El portal de la casa, el poyo en que esperaba la limosna, las escaleras fx." 32] LAS MARSKTAS Y EL CEÑIDOR DE S. IGNACIO que subió y bajó tantas veces, y sobre todo el ce¬ ñidor de espadaña. — En obsequio de su Reina y Señora, solía, cuando venía á Viladordis, ceñirse á raíz de las carnes un ceñidor ó pretina, cinyell llaman los del país. Era de espadaña, y de tres ramales, y tejido de manos del Santo. Este ceñidor se dice que ofreció á la Santísima Virgen, dicién- dola: «Señora, ya os he ofrecido en Monserrat las armas, y á un pobre di los vestidos que llevaba: sólo me queda este pobre cíngulo.» Y luego se lo quitó y presentó á la Madre de Dios, por medio, á lo que parece, de los dueños de la ermita; á quien es constante tradición que les dió, al par¬ tirse, esta reliquia, en agradecimiento de las muchas limosnas con que le habían socorrido, añadiendo: «Mientras guarden este cíngulo y esta casa perseverare haciendo limosna á los pobres, nunca le faltará de qué vivir con decencia, sin tener grandes ni muy cortos caudales.» Así se cumplió y se ha cumplido hasta hoy día. Guár- danlo en el pedestal de una estatua de plata, pri¬ morosa labor del siglo xvi ó principios del xvii; pues ya en 1665 Miguel Gasajuana deshereda á cualquiera de sus hijos ó sucesores que vendiere, ó de cualquiera manera enajenare esta rica joya que sus mayores le legaron. Por este ceñidor ha hecho Dios algunos milagros, y en tiempo de LAS MARSETAS Y EL CEÑIDOR DE S. IGNACIO [N.» 32] tempestad se sacaba antes y bendecían con él los campos. Hay indulgencias á los que rezaren delante de esta Reliquia un Padre nuestro. El actual dueño es D. Ignacio Altimiras, hermano del P. Valentin Altimiras S. J. ¡Dichosa familia que vive noche y dia á la sombra de la Virgen y bajo la protección de S. Ignacio ! Hartas veces han sentido que vela por ellos el glorioso Patriarca. Una entre otras acaeció que entraron unos ladro¬ nes con intención de robar la Reliquia y el Reli¬ cario de plata. Ya hablan dado con él, con estar bien escondido; ya se lo llevaban sigilosamente; mas al querer salir, el que lo llevaba en la mano no atinaba con la puerta, y mientras sus compa¬ ñeros ya corrían por el campo, él andaba aún palpando las paredes. Dios le habla cegado. En ésto sube el amo, y «Ya sé lo que llevas», dijo al robador que no sabia lo que le pasaba. «Déjalo al punto y acertarás con la salida.» Y soltóla santa Reliquia, y tuvo á gran ventura escapar con vida de aquel trance. Kutolipia Sup. Hamiroz, Itarcoloiia ERMITA DE SAN PABLO ERMITA DE SAN PABLO (á la ribera izquierda del rio Cardener) «En 1522 hospedóse en este monasterio S. Igna¬ cio de Loyola, á quien sirvió de director espiri¬ tual el prior Fray Alfonso de Aragón, el cual fué posteriormente abad de Poblet, como también lo fueron algunos otros priores.» Así lo atestigua D. José María Mas, versadísimo en antigüedades. Y no cabe duda que «solía S. Ignacio venir á me¬ nudo á hacer oración esta en ermita, para gran- gear el patrocinio del Apóstol de la gentilidad, con oculto instinto como quien había de fundar una Religión, que de principal intento se ocupase en la conversión de los gentiles.» (Alvarez.) En Lo¬ yola le curó milagrosamente S. Pedro para que sustentase su Iglesia: en Manresa le infundió S. Pablo espíritu apostólico, para que la am- su pliflcase defendiese.— La ermita es la misma y que en tiempo de S. Ignacio, labrada de piedra, de primorosa arquitectura gótica. En el altar [N.° 33] ERMITA DE SAN PABLO mayor hay un retablo del Apóstol de las gentes: otro en el lateral de S. Pablo primer ermitaño. Dícese en ella Misa cinco días al mes, que son el nueve, el veinticuatro y el quince, el veintiuno, el venticinco. Es de lamentar que no se perpetúe la indulgencia plenaria, que por siete años otorgó en 1792 la Santidad de Pío VI, á los que la visita¬ ren el día de la Conversión de S. Pablo.^—El mo¬ nasterio que estaba adjunto (boy trocado en casa de labranza de construcción no antigua) sirvió primero de hospicio para leprosos bajo el título de San Marcos y Santa Bárbara; en 1412 se cedió á los ermitaños procedentes de Monserrat, y se colocaron en la ermita dos imágenes, de la Virgen Santísima y de prefectos y S. Pablo. Había sus priores: éstos tenían su silla en el coro de'la Seo. El 7 de octubre de 1700 se compró al monasterio de Poblet por los PP. de la Compañía, quienes reedificaron la casa y restauraron la Iglesia. Hoy es propiedad de D. Leoncio Torres. VENTUROS UHaim'cci|).a MONASTERIO Î. ^líPÇif A íSfj, ''f V' I? ' ' -7! '■4Í. . ■> . i^-C.^. > «■ -. -í- •'■ ' í-^^.i.; .■^•í?^'&·í··' %Í40§è- MONASTERIO DE SAN BENITO DE BAGES «...cerca de Manresa, en un monasterio de los PP. de San Benito, había uno muy grande siervo de Dios y muy buen letrado, intimo amigo de Ignacio. Resolvióse de volver á Manresa donde le había ido tan bien y gozar de la comunicación de este santo religioso, tomarle por maestro dé letras, y juntamente conservar y acrecentar el rebaño de sus devotos.» (G. Alv. L. 1. c. 10.) Vino en efecto á Manresa segunda vez á su vuelta dePalestina, y visitando esta Santa Gasa, halló que aquel espirituolísimo varón era ya muerto. Eo deinde profectus, monachum off'endit mortem obiis- se. q. c. 5.) Quién fuese este buen religioso y (Acta tan gran letrado, no lo pude averiguar. ¡Eran tan¬ tos los que entonces florecían en santidad y letras dentro de estos claustros! Lo cierto es que aquí tenía S. Ignacio á su mayor amigo; aquí, cruzando el valle de Viladordis y el Puig de San Valenlin, venía muchas veces de Manresa, y pasábase [N.° 36] MONASTERIO DE SAN BENITO DE BAGES horas y por ventura días enteros con su santo Maestro.—¡Trazas de Dios! Benedictinos, Bernar¬ dos, Dominicos, todas las Órdenes ayudaron á Su Majestad en la formación de Ignacio: mas nin¬ guna puede gloriarse de que Ignacio sea hechura suya, ni siquiera de haber comprendido su espí¬ ritu, ni remediándole en sus desconsuelos. Coepit viros spirituelles quaerere a quibus remedium acci- peret; sed nihil (amen proficiebat. (Acta c. 2.) Sive quad aliiiin non haboret a quo doceretur. (Acta q. c. 3.) Dábanle mil medios, mas ninguno apro¬ vechaba hasta que Dios ponía en ello la mano. Cristo y su Madre quisieron para sí la gloria de ser sus inmediatos maestros y ensoñadores.—La persona más espiritual que trató fué, en Manresa, una mujer tenida en toda España por santa, á quien el Rey llamó á la corte para negocios gra¬ vísimos. Un día conferenciando con Ignacio, le dijo; «¡Oh si mi Señor J. C. se os apareciese alguna vez! Yo le rogaré que lo haga.»—«¡Válga¬ me Dios! respondió el Santo como atónito, y á mí se me había de aparecer.» Así encubrió á esta mujer, lo que confesó 1555 al P. Luis Gon¬ en zález de Cámara, si dijese que en solos «que los ocho postreros meses que estuvo en Manresa se le apareció Cristo y su Madre veinte ó cua¬ renta veces, no afirmara él que mintiese.»— MONASTERIO DE SAN BENITO DE BAGES [N.° 36] San Benito de Bages se halla á legua y media SE. de Manresa cabe la roja corriente del Llo¬ bregat. Sus nobles fundadores Salla y Ricardis I que murieron en el siglo x, yacen al pie de la > torre fuera de la Iglesia.. Los que entran en ella han de hollar sus tumbas. Por espacio de 800 años hubo aquí riionjes que noche y día alababan al Señor y atraían bendiciones del cielo. Pagaban á San Pedro de Roma 30 sueldos anuales, y desde 1594 fué este monasterio filiación de Montserrat. En él extendióse en 27 de enero de 4602 por el notario D. Jaime Gomar el auto de cesión de la Santa Cueva á favor de la marquesa de Aytona, quien al siguiente año la donó á la Compañía de Jesús. — i Qué transformación desde la tormenta del 35! Ya no se ven hacia poniente aquellos I densos pinares, ni á levante la frondosa alameda, I ni al norte las calles de almendros que aun re¬ cuerdan los ancianos. Ya no hay campanas en las I torres, ni monges en el coro ó en las celdas, hoy 1 casi derruidas. El claustro, de 64 columnas ^ pareadas, de capiteles curiosísimos, hoy lleno de malezas, estaba cercado de urnas cinerarias. Los sagrados huesos fueron desparramados. Allí esta¬ rían los del gransiervo de Dios y muy gran letra¬ do, intimo amigo de S. Ignacio de Loyola. ((Á LOS CONSILLERES DE MANRRESA» Autógrafo de un general de los Jesuítas lie aquí, por vía de conclusión, un precioso documento que guarda cuidadosamente, como archivero municipal, mi docto amigo 13. Leoncio Soler. El papel del autógrafo es de hilo, la marca romana; en el sobrescrito se lee: «Á los Cón- silleres de la ciudad de Manrresa (hay una — rúbrica) — Manrresa.» El sello, que está en el revés de la carta, trae las iniciales del Nom¬ bre de Jesús y al derredor esta leyenda: Prae- posiTi Generalis Sogietatis Jesu. Escribióla el M. R. P. General Claudio Aquaviva, el cuarto después de S. Ignacio. Varón de los más grandes de su siglo, gobernó por espacio de 35 años con no menor suavidtid que fortaleza. Falleció en Roma en 1615 á los 72 de su edad. No fué su postrera virtud el agradecimiento. En 1575 tuvo la ciudad de Manresa que desapropiarse del Hos- [N. 37] «À LOS CONSILLERES DE MANRRESA» pital de Santa Lucía y venderlo á un tal Malet, que lo convirtió en posada. Mas, en 160'2, esti¬ mulados los Regidores por el P. Lorenzo de San Juan, tornaron á adquirir la, posada den Malet por 418 libras, ó sea 1,106'50 pesetas, con más un censo de pensión de 10 libras anuales al Hos¬ pital de San Andrés, que estaba, como está hoy, bajo el patronato de la casa de Amigant. Com¬ prada la casa, diéronla á la Compañía, rogando á su General que pusiese en ella una Residencia. Á este ofrecimiento y á esta demanda responde el P. Aquaviva en el presente autógrafo. — Imitᬠronle en gratitud á Manresa los demás Generales. Paulo Oliva concede carta de Hermandad á la familia de Amigant, que dió mil escudos para la canonización de S. Ignacio. Tirso González escribe á toda la Compañía recomendando á don Francisco de Amigant y toda su familia «tan benemérita no sólo de nuestra Compañía, sino del mismo P. N. S. Ignacio, á quien cuidai'on con suma caridad el tiempo que estuvo en y amor Manresa.» (30 dic. 1689). ¡Bendita ciudad que tanto bien ba merecido! S. Ignacio es todo de Manresa. Cuando cayó enfermo la primera vez, los Regidores y Ayuntamiento le proveían de todo lo necesario; como recayese por segunda vez por los rigurosos fríos de aquel año, le acó- «A LOS CONSILLERES DE MANRRESA» [N." 37] modaron en casa de tal Ferreres, cuyo hijo un entró en el servicio de D. Baltasar de Faria, agente en Roma del Rey de Portugal. Desde que partió S. Ignacio, amparó la ciudad así la Cueva como el Hospital. En 1602 escribió la ciudad pidiendo al Concilio de Tarragona solicitase la Reatiflcación de S. Ignacio; y mucho antes que fuese canonizado, visitó y veneró estos lugares en forma de Ayuntamiento: en 1596 acompa¬ ñando al obispo de Vich D. Pedro Jaime: en 1603 al ponerse la primera piedra de la capilla de San Ignacio mártir sobre la Santa Cueva: otra vez con los duques de Terranova yMonteleón: otra cuando vinieron los cuatro obispos á visitarla: otra acompañando al cardenal de Burdeos: en 1603 cuando se cortó de la peña para enviar de ella á S. M. la reina Margarita; y en 1616 con el Sr. obispo de Vicb D. Andrés de San Jerónimo. Para las fiestas de Canonización de S. Ignacio, abrió la ciudad las arcas del tesoro, sin poner tasa á la comisión; y en memoria de ellas mandó labrar un pendón precioso de San Ignacio, y que perpetuamente estuviese en la Seo. El día 15 de junio de 1629 decretó el obispo de Vicb D. Pedro Magarola, á petición de la ciudad y del cabildo, que para Manresa y sus contornos fuese fiesta de precepto el día de San Ignacio. El 30 de julio [N. 37] «Â LOS CONSILLERES DE MANRRESA» de 1680 acordó el Ayuntamiento que todos los años se hiciese con gran solemnidad y pompa la procesión del 31 de julio. Él mismo restauró la ermita de Viladordis en el pasado siglo, y en 1799 el obelisco de la plaza de San Ignacio... Mientras Manresa no falte á S. Ignacio, S. Ignacio no fal¬ tará á Manresa. ¡Santo gloriosísimo, ruega por nosotros, ruega por tu patria adoptiva, ruega por la Iglesia universal ! 1491 - 1891 A. M. D. G. ÍNDICE DEL ÁLBUM V 1. — Introducción. 2. — Á la vista de Manresa. 3. — Nuestra Señora de la Guía. 4. — La cruz del Gardoner, 5. — Hospital de Santa Lucía. 6. — Entrada primitiva del Hospital. 7. — La capilla del Rapto. 8. — Iglesia y Colegio de San Ignacio. 9. — Crucifijo de San Ignacio. 10. — El Obelisco de San Ignacio. 11. — S. Ignacio y la Inmaculada Concepción. 12. — Convento de Santo Domingo. 13. — Iglesia de Santo Domingo. 14. — Nuestra Señora de Gracia. ^ 15. — Cruz de Santo Domingo. 16. — El pozo de la gallina. 17. — El Zaguán de Sobreroca. 18 — S. Ignacio enfermo. (Bajada del Carmen.) 19. — Cruz déla calle de Monserrat. 20. — Colegiata de la Seo. ÍNDICE DEL ÁLBUM 21. — Entrada y galería de la Santa Cueva. 22. — Entrada á la Santa Cueva. (En proyecto.) 23. — La Santa Cueva. 24. — Iglesia de la Santa Cueva (Fachada de Me¬ diodía.) 25. — Iglesia de la Santa Cueva. (Fachada de Le¬ vante.) 26. — El dedo pulgar de S. Ignacio. 27. — La Escudilla de S. Ignacio. 28. — La Cruz del Tort. 29. — La Cruz de la Culla. 30. La Cruz de cal Grabat ó de — Cusbiyola. 31. — Nuestra Señora de Viladordis. 32. — Las Marsetas y el Ceñidor de S. Ignacio. 33. — Ermita de San Pablo (á la ribera izquierda del río Cardoner.) 34. Un encuentro venturoso. — (Puente nuevo.) 35. — El último adiós desde el puente de Vilomara. 36. Monasterio de San Benito de — Bages. 37. cÁ los Consilleres de Manrresa.j) Autógrafo de — un general de los Jesuítas. ■>(-! M /I '/m / ; r 1,1 W H' INSTITUTO AMATLLER !' DE ARTE HISPÁNICO I N.° Registro: í Signatura: Sala Armarlo Estante