DIFERENTES PROYECTOS • SOBRE LA MODIFICACION DE LA ENSESANZA Y DE LAS ESCÜELiS DE MEDICINA ZOOLÚGICA MADRID: 1894 BSTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE RICARDO ÁLVAREZ 15, Ronda de Atoeha, 15 Teléfono 809. Á LA CLASE Como una prueba más de la lealtad, buena fe y espíritu de tran¬ sigencia de los verdaderos reformistas, publicamos los proyectos de reforma diferentes para que la clase juzgue por si misma de la bondad de unos y otros. De este modo no podrá llamarse á en¬ gaño por lo que la digan en pro ó en contra los interesados. Si los Catedráticos de la Escuela de Madrid ban dado á luz su proyecto, letra de cambio á tres años vista, se debe á que le han visto las orejas al lobo, y á las reiteradas excitaciones y negativas nuestras. Han venido á adoptar casi integro el programa de la Junta Central, salvo en ciertos detalles, como el de dejar el exte¬ rior primer año y otros errores de bulto. El fundamento de la en reforma lo basan en la supresión de Escuelas y aumento de pre¬ supuesto, cosa imposible de lograr en esta época de fiebre econó¬ mica, dejando la modificación del ingreso para, dentro de tres AÑOS. Hemos dicho, y lo repetimos cien el origen de todos veces, que nuestros males arranca del examen de ingreso, y, por lo tanto, que la reforma primera debe consistir en exigir á los alumnos un preparatorio, sea el que quiera, aprobado en los Institutos oficiales de segunda enseñanza, y en manera alguna en las Escuelas de Ve¬ terinaria, que, amén de no poder ser juez y parte, no ofrecen garantías en este punto. Urge, pues, solicitar con ahinco, sin tregua ni descanso, esta primordial reforma, que después se con¬ seguirá lo demás sin grandes esfuerzos ni trabajo. La síntesis del credo reformista y el orden de sucesión de las reformas es ésta: 1.° Antes que ninguno otro, debe decretarse el proyecto apro¬ bado por el Consejo de Instrucción pública, pero dejando en sus¬ penso la separación del herrado hasta que disminuya á limites racionales el número crecidísimo de Veterinarios. 2.° De no poderse decretar dicho proyecto, deróguese el ar¬ ticulo 38 del vigente reglamento y exíjase desde el curso inme- diato á los aspirantes á ingreso en las Escuelas veterinarias certificación de haber aprobado en Instituto oficial de segunda enseñanza los estudios de cidtura general ó simplemente las asig¬ naturas siguientes; latín y castellano, geografía, francés, historia de España, aritmética, álgebra y geometría, aprobadas también en los Institutos y no en las Escuelas antedichas. 3.'^ Supresión de una, dos ó tres Escuelas; modificación racio¬ nal del plan de enseñanza de la carrera; clases prácticas en todos los cursos; aumento de Catedráticos á diez ó doçe; conversión de los Ayudantes en Auxiliares, que serán cinco ó seis en cada Es¬ cuela, y cuando el Tesoro público lo permita, aumento de consig¬ nación en el presupuesto del material, igual para todas ellas, y aumento de sueldos á todo el personal docente. Todo lo que no sea esto es perder el tiempo, empezar la casa por el tejado y obstaculizar la reforma. Esto y no otra cosa sig¬ nifica ó supone pedir el statu quo durante tres años y el hacer hincapié en la supresión de Escuelas y pretender gravar el Erario público en miles de pesetas. Todo esto es perfectamente inopor¬ tuno é improcedente y oponer una valla infranqueable para que nada se consiga. Si el Gobierno decreta la reforma total, venga en buen hora; pero si no llega á tanto, no seamos insensatos, que el que todo lo quiere todo lo pierde, y conformémonos ante todo y sobre todo con la modificación del ingreso, siempre que las mate¬ rias que se exijan, sean cual fueren, las apruébenlos jóvenes as¬ pirantes á Veterinarios en los Institutos, y de ninguna manera, bajo ningún concepto, en las Escuelas veterinarias, que no mere¬ cen confianza ni tienen competencia para ello. Si la clase está conforme con nuestro modo de pensar, esta es la ocasión de hacer un último esfuerzo de unión para recabar de los poderes públicos la reforma que anhelamos, bien sea intere¬ sando en favor del proyecto, todos y cada uno de los Veterina¬ rios españoles, á los Diputados y Senadores de sus respectivos distritos, bien reuniéndose en Asambleas, como han hecho nues¬ tros hermanos deExtremadura, en todas las provincias ó regio¬ nes en un mismo mes, en Marzo próximo, por ejemplo, para nom¬ brar comisiones que en un día dado vengan á Madrid á entregar al Ministro de Fomento exposiciones en que se solicite la reforma completa, si pudiera ser, y si no, simplemente la modificación del ingreso en las Escuelas. Ahora ó nunca, pues pasado este periodo reformista en las es¬ feras del poder, será después inútil cuanto se intente. Ese apla¬ zamiento por tres años que ha pedido la Escuela de Madrid es la muerte de las reformas. En esos tres años acaso aumente en tres mil el número ya escandaloso de Veterinarios. Entiéndalo asi la clase; si antes delcurso venidero no se decretan las reformas, jamás se decretarán. A luchar, pues, por la verdad y la razón. Por la Junta central: El Secretario, Antonio Fbrnández Ta¬ llón.—El Presidente, Eüsebto Molina. Por la Asociación Aragonesa: El Secretario, Fernando Lere- na.—El Presidente, Alejandro Elola. Por la Extremeña: El Secretario, Victoriano López Guerre¬ ro.—El del Carmen Ferreras y Antúnbz. Presidente, José Por el Profesorado de las Escuelas: Juan Manuel Díaz Vi¬ llar.—Emilio Pisón y Ceriza. Por la Prensa profesional: El Veterinario Extremeño, La Me¬ dicina Veterinaria y la Gaceta de Medicina Veterinaria.—El Deeano, Eugenio F. Isasmendi. Por los Profesores militares.—Los Veterinarios Mayores, Eduardo Zafra y Licenciado Martín Alvarez.—El Veterina¬ rio 1.°, Doctor Carralero.—Los segundos, Joaquín Ferrer y Mariano de Viedma. REFORMA ECOílÓMIGA Y RACIOSAI DE LAS ESCUELAS DE VETERiARIA T DE LA ENSEÑANZA EN LAS MISMAS Memoria entregada al Excmo. Sr. Minisiro de Fomento á nombre de la Junta Central de reformas de la clase médlco-veterlnarla. Excmo. Sr.: Seria ofender la reconocida y acreditada ilustración deV. E. si nos detuviéramos á demostrar la importancia de la Medicina zoológica ó veterinaria y la misión que en la sociedad tienen los profesores que la cultivan. Rama de la ciencia biológica gene¬ ral, el ciclo de la Veterinaria es inmenso, siquiera su evolución haya sido lenta y accidentada hasta llegar a la altura en que se encuentra en todas las naciones. La Veterinaria no es una ciencia meramente especulativa, ni la misión de los Veterinarios es tan insignificante como en Espa¬ ña creen ó aparentan creer muchos. Como ciencia de producción que es, desde luego se comprende la gran importancia que tiene, ó mejor dicho, que debiera tener, porque ni en nuestro país se atiende y aprecia cual merece, ni de ella se obtienen, por lo mis¬ mo, los fructíferos resultados de que es susceptible. Débil barqui- chuela, navega sin dirección de experto piloto por el mar de la indiferencia y del egoísmo en nuestros centros de enseñanza. Tan grande es su importancia y tan manifiestas las utilidades que de ella obtienen las sociedades, que en todas partes se la atiende con cariñosa solicitud desde las elevadas regiones de los poderes públicos. Conjunto de extensos y variados conocimientos, la Veterina¬ ria de hoy es una ciencia importantísima y de positivos resulta¬ dos prácticos en la vida de la sociedad. En ésta desempeña un papel interesante el Profesor Veterinario, á quien está encomen¬ dado un capital tan crecido como el que representan los anima¬ les domésticos. La Veterinaria, bien lo sabe V. E., es una ciencia médica y una ciencia de producción. La agricultura, madre de todas las industrias, es la fuente de donde surgen veneros abundantes de riqueza y de bienestar; y como la agricultura no puede subsistir sin el auxilio poderoso é indispensable de los animales motores, ni puede dejar de producir éstos y los que sólo sirven parala alimentación y vestido del hombre, y unos y otros suman un ca¬ pital de muchos millones de pesetas, es evidente que la ciencia que se ocupa en producirlos, criarlos, fomentarlos, mejorar sus aptitudes, conservarlos y curarles sus dolencias, la ciencia Ve¬ terinaria, necesariamente presta un servicio positivo, importante y trascendental á la sociedad. Los animales domésticos padecen enfermedades infecciosas y contagiosas que algunas veces se convierten en epizootias mor¬ tíferas que diezman las ganaderías y pueden ser causa de conta¬ gio á la especie humana, y de epidemias que llevan la alarma, el temor y el espanto á las poblaciones; el trastorno y la paraliza- ción al comercio y á la industria; la subida en los precios de los artículos de primera necesidad, y, en último término, las lágrimas, el luto y del hogar. Aquí la Veterinaria tiene la miseria al seno una capitalísima importancia. Tanto en el misión humanitaria de servicio diario de inspección de animales y de sus carnes desti¬ nadas al consumo público, como en el servicio de policía sanita¬ ria y epizootias, el Veterinario es el centinela avanzado de la sa¬ lud pública, evitando que se destinen al consumo las carnes y demás productos de los animales comestibles que contengan gér¬ menes de infección, gérmenes de contagio, gérmenes de muerte para la especie humana. Además de ser una ciencia de producción, una ciencia médica y sanitaria, la Veterinaria es una ciencia de progreso, una profe¬ sión civilizadora. En contacto el Veterinario con todas las clases de la sociedad, en relación incesante con esa extensa población agrícola, una de las más atrasadas en todos los pueblos, induda¬ blemente contribuye á combatir rutinas, á desterrar errores, á desvanecer preocupaciones añejas, supersticiones ridiculas, y, en una palabra, á colocar en el camino del progreso á una gran par¬ te de la sociedad haciéndola marchar por él hasta conducirla al campo de la civilización. Tal es la importancia de la Medicina zoológica ó veterinaria, y tal la misión del modesto y desatendido Profesor que la culti¬ va y ejerce. Siendo esto una comprende desde luego verdad evidente, se quemientras más ilustrado sea el Veterinario mejor ha de cum- cumplir su misión. Y como esta ilustración ha de arrancar de una base sólida, precisa que la enseñanza que reciben en las Es¬ cuelas alcance el máximum á que han llegado los progresos de las diferentes ramas que abarca la Medicina zoológica. Esto no posible obtenerlo hoy en esos centros docentes, organizados y es reglamentados de una manera asaz deficiente y anacrónica. Todos los establecimientos de enseñanza han sufrido transfor¬ maciones más ó menos radicales en consonancia con los adelantos • de la época. Sólo la enseñanza de Veterinaria ha quedado en nues¬ tro país estacionada en la reglamentación que se le dió el año 1871. En el reglamento del citado año, vigente en la actualidad, se exige como preparatorio para el ingreso en dichas Escuelas las ma¬ primera enseñanza completa y certificación de haber terias de la aprobado en Instituto oficial de segunda enseñanza, la aritmética, el álgebra y la geometría, ó sufrir en las Escuelas de Veterinaria un examen de estas asignaturas. Este preparatorio, excelentísimo señor, es deficientísimo para estudiar con fruto las diferentes materias biológicas que constituyen la enseñanza de la Medicina zoológica, y urge, como se ha hecho en todas las naciones, exigir el grado de Bachiller ó una preparación más sólida y más cientí¬ fica que ponga á los alumnos en condiciones de entender y apren¬ der lo que contienen los libros de texto y explican los Catedráti¬ cos, ininteligible hoy para el mayor número de los jóvenes que ingresan en las Escuelas de Veterinaria. Pero más urgente aún que todo eso es prohibir en absoluto que el examen de ingreso se efectúe en las Escuelas mencionadas por carecer de competencia legal los Catedráticos de ellas para examinar de aritmética, álgebra y geometría con la extensión que se enseñan en los Institutos, á juzgar por los alumnos admitidos que apenas si saben la primera enseñanza elemental. Por esto, la base fundamental de la reforma en la enseñanza de la Medicina zoológica, estriba en que las materias de ingreso, sean las que quieran, las lleven aprobadas los aspirantes en una Escuela nor¬ mal las pertenecientes á la primera enseñanza y en un Instituto oficial las que correspondan á la segunda enseñanza. Con esta sencilla y al parecer insignificante reforma sería su¬ ficiente para salvar valiosos intereses agrícolo-pecuarios y sani¬ tarios; pero como los defectos y deficiencias de nuestras Escuelas y de la enseñanza que en las mismas se da son capitalísimos, precisa de toda precisión y urgencia que la reforma sea mucho más radical en beneficio de esos intereses de nuestra riqueza na¬ cional. La distribución que hace el reglamento vigente de las asigna- ' turas de la carrera es irracional; y aunque no hemos de pedir más de cinco años escolares para estudiarlas, procede, de una parte, especializarlas, y de Otra distribuirlas con mejor sentido práctico á fin de evitar que se estudien en el primer año asignaturas como el exterior ó morfología, en mal hora disgregado, que requieren el conocimiento previo de la fisiología y de la patología, á la vez que se separen otras que hoy se enseñan unidas. A-demás de esto, el escaso personal docente hace que cada Ca¬ tedrático tenga á su cargo la enseñanza de un número de asigna¬ turas tan excesivo, que es imposible que en el curso, reducido á unos seis meses laborables, pueda hacer otra cosa que esbo¬ zar los más elementales principios de cada una de ellas. Este gravísimo inconveniente se subsanaría con aumentar el número de Catedráticos; pero como en ol presupuestovigente no existen créditos consignados ello, amén de que sería improcedente para recargar con esta nueva partida á nuestro empobrecido, ya que no exhausto Tesoro, puede muy bien corregirse este capital de¬ fecto suprimiendo dos Escuelas, en algunas de las cuales sólo existen matriculados doce ó catorce alumnos en todos los grupos de asignaturas de la carrera. Esta sola consideración bastaría para decretar su clausura y destinar su actual importe á la reor¬ ganización de las tres restantes, que, amén de ponerlas en con¬ diciones abonadas de dar una enseñanza verdad, se obtendría alguna economía. Esta supresión de Escuelas, vendría á mejorar notable¬ que mente la enseñanza de la Medicina zoológica, la demanda tam¬ bién la historia de su creación en España, donde por espacio de muchos años sólo existió la de Madrid, de la cual salió un profe¬ sorado idóneo, competente, hasta que desde 1847 al 1890 se fun¬ daron las de Zaragoza, Córdoba, León, Santiago, y Puerto Prín¬ cipe, más que por necesidades de la salud pública y de la riqueza pecuaria, por virtud acaso de intereses particulares... De esta época de aumento de Escuelas parte el desbarajuste de la ense¬ ñanza y la abundancia de Profesores, desgraciadamente para el país, con escasos conocimientos ó idoneidad científico-profesional. Y asi como se suprimió la Escuela de Puerto Príncipe, así también se haría un grandioso beneficia al país suprimiendo, por innecesarias é inútiles, dos de las que raquítica y deficientemen¬ te funcionan en la Península. — 10 — En el extranjero, donde la Veterinaria es facultad y se halla en estado floreciente, vemos que en todas ó casi todas las nacio¬ nes se exige el grado de Bachiller en ciencias ó en letras, ó un preparatorio fuertemente científico (allí donde no existe el grado para ninguna carrera), para ingresar en las Escuelas, Institutos y Universidades de Medicina veterinaria. Pues bien, á pesar de esto, de la extensión territorial, riqueza ganadera, número de habitantes, etc., España es la nación que tiene más Escuelas, excepción hecha de Italia, que las tenia antes de su unidad. El cuadro siguiente lo demuestra así: establecimientos docentes de veterinaria NACIONES POBLACIO.'ÍES CLASE DE ESTABLECIMIENTOS Instituto Agronómico Veterina¬ Nueva York. rio.—Doctorado. Montreal... Idem, id., id.—Id. Instituto Agronómico Veterina¬ Buenos Aires rio de Santa Catalina.—Idem. Tokio Escuela Militar de Veterinaria. Bucharets., Idem, id , id. Instituto Agronómico Veterina- Lisboa.. Utreeh... . Universidad Veterinaria.—Doc¬ Copenhague. torado. Curegken. » jStokolmo. . Institutos de Veterinaria. jSkara.,. ¡Berna . jZurich.., , Viena.. Escuela Militar de Veterinaria. Lemberg. 'Budapech. (La mejor de Europa). ¡Londres.. Glasgow.. Edimburgo ÍAlfort.... De fundación particular sin in¬ tervención del Estado. i Escuelas Nacionales de Veteri- jLyon.. . j naria. (Tolousse,. Charkow . iDorpar... I Institutos de Medicina Veterina- (Kasan 1 ria. IWarschan.. S. Petersburgo I Es además Academia Médico- I quirúrgica. NACIONES POBLACIONES CLASE DE ESTABLECIMIENTOS Berlín.... Hannover. Universidades de Veterinaria.— Alemania Munich... Doctorado. Dresde ' Stutgart... Madrid... Zaragoza.. Córdoba.. Escuelas especiales de Veteri¬ España. naria. León Santiago.. /Milán.... 1 Turin.. .. Escuelas superiores de Medicina iBolonia... Veterinaria.—Doctorado. IMódena... Italia. Escuela Universitaria.—Id. jParma.... (Nápoles... ■( ! Pisa Anejas á la Universidad. - Id. Camerino ) I De otro defecto gravísimo adolece la enseñanza de la Medicina veterinaria enEspaña, produciendo daños considerables á la ri¬ queza pública: del carácter exclusivamente teórico que aquélla tiene. La Medicina zoológica, como la Medicina humana, bien lo sabe V. E., es una ciencia experimental y de observación, y todo lo que sea separar la teoria de la práctica conducirá á formar Médicos y Veterinarios eminentes, ilustrados, eruditos, pero al cabo y al fin facultativos de gabinete, de Ateneo ó de Academia, que con toda la balumba de teorías y de erudición se encontrarán perplejos y confusos delante del enfermo; ¡y quién sabe, excelen¬ tísimo señor, las consecuencias funestas que á la humanidad y á la riqueza pecuaria ocasionará esa falta de práctica! Como nosotros no podemos ocultar á V. E. la verdad, por dolo¬ roso que nos sea decirlo, cumple á nuestra honradez manifestar que en las Escuelas de Veterinaria no funcionan todas las clases prácticas que son reglamentarias. Y lo que es más grave aún, en todas ó casi todas no existen las clínicas médicas y quirúrgicas ni la de enfermedades contagiosas, cerradas desde hace muchos años sin causa que lo justifique; como no funcionan las clases prácticas de disección, agricultura y de zootecnia. A la ilustrada — 12 — consideración de V. E. dejamos lo que de este hecho se despren¬ de, las penalidades que pasan los Profesores en los primeros años de su vida práctica y los perj uicios que necesariamente se irrogan alpropietario de animales y á la riqueza pública. Bien pudiera asegurarse que los alumnos al salir de las Escuelas con su titulo de Veterinario se hacen ellos mismos Veterinarios en la prácti¬ ca de laprofesión. Y cuenta, Excino. Sr., que en esta carrera son tan importantes, ¡acaso mucho más!, las clases prácticas que las teóricas, y existe un personal de Profesores auxiliares y ayudan¬ tes ilustrado y competentísimo, deseoso de trabajar, pero que permanece en la innacción y en la holganza por su situación in¬ definida dentro del Profesorado docente y por la equivocada é incomprensible rdanera de ser y de proceder de algunas Direccio¬ nes y de algunos Profesores numerarios de nuestras Escuelas, al no dar cumplimiento al reglamento vigente que ordena terminan¬ temente haya clases prácticas en todos ó casi todos los grupos de asignaturas. Aunque no tan esencial en la reforma de esta profesión, seria también conveniente sustituir el nombre de Veterinario por el de Médico zootecnista, más expresivo y apropiado que aquél, cuyo origen etimológico es dudoso y no expresa en toda su extensión las funciones médicas, sanitarias y pecuarias de este faculta¬ tivo. Asi como el tránsito de la hipiátrica á la albeitería, de ésta á la mariscaleria y de ésta á la Veterinaria, fué bien recibido por implicar el camino del progreso, así el tránsito de la un paso en Veterinaria á la Medicina zoológica satisfaría las justas aspira¬ ciones de la ciencia y de la clase. El actual insostenible estado de cosas de cuanto atañe á la Ve¬ terinaria demanda con urgencia la reorganización que tenemos el honor de someter á la alta consideración y aprobación de V. E. en el adjunto proyecto de bases. No dudamos que tendrá sus de¬ fectos y deficiencias toda obra humana, debidos á nuestra como incompetencia, nunca á nuestros buenos deseos y amor á la ca¬ rrera é interés por el mejor servicio que podamos prestar á la so¬ ciedad, llegando hasta V. E. en súplica de que se reglamente y — 13 — organice de modo juicioso y racional la enseñanza de una profe¬ sión tan útil como abandonada. La reforma que tenemos la honra de proponer á V. E., sinteti¬ zada en las bases, entendemos que es de precisa y perentoria ne¬ cesidad traducirla en Real decreto, tanto por las razones que he¬ mos expuesto cuanto por la economía que se obtiene, amén de que la clase solicita por nuestro conducto entera así lo desea y lo al habernos otorgado sus poderes para elevar á V. E. este ruego. Tenemos la seguridad completa de que V. E. acogerá con ver¬ dadero interés este modesto trabajo, y con su clarísimo criterio y reconocida ilustración corregirá las deficiencias que tiene y reorganizará la enseñanza de esta profesión poniéndola en condi¬ ciones de ser más útil á la sociedad, ya que hoy por el descuido y el abandono en que se la tiene no merece la pena de que el Es¬ tado sostenga cinco Escuelas tan mal organizadas. Si V. E. lleva á la práctica este proyecto hará por la Veteri¬ naria infinitamente más que entre todos sus predecesores y colo¬ cará el primer jalón para levantar la industria agrícola pecuaria á la altura que demandan de consuno el progreso de las ciencias biológicas, la feracidad de nuestro suelo y la benignidad de nues¬ tro clima. Madrid 8 de Febrero de 1892. Excelentísimo Señor. — El Secretario, Antonio Fernández Ta- ixÓN. —.É7 Presidente,' Eusebio Molina. t «ases para un proyecto de reforma económica y racional de las escuelas de medicina zoológica y de la enseñanza en las mismas. 1." Tres Escuelas son suficientes para dar la enseñanza de la Medicina zoológica, que serán instaladas, una en la provincia de Madrid, en la Moncloa ó Aranjuez, por no reunir condiciones para la enseñanza práctica el edificio que ocupa la Escuela de Veterinaria de Madrid, el cual puede destinarse para hospital, y dos en las provincias que el Gobierno de S. M juzgue conve. niente. — 14 — 2.' Para ingresar como alumno en las Escuelas de Medicina zoológica, se exigirá el grado de Bachiller. Si ésta reforma pa¬ reciese muy radical, puede decretarse un preparatorio más racio¬ nal que el actual, pero cursado ó aprobado en Instituto oficial de segunda enseñanza y de ninguna manera en las Escuelas de Ve¬ terinaria, donde hoy se abusa al extremo de admitir alumnos que sólo saben mal leer y escribir y las cuatro reglas de aritmética. 3.® La duración de los estudios será de cinco años escolares y el personal docente se compondrá de diez Catedráticos de número y cinco Profesores auxiliares, con las mismas obligaciones y de¬ rechos que los auxiliares de facultad. 4." El número y distribución de asignaturas, será el siguiente Años. CatedrᬠASIGNATURAS ticos. Pisíca general y aplicada á la Medicina zoológi¬ ca.—Química orgánica é inorgánica.—Prácti¬ cas de estas asignaturas Anatomia general, histología é histoquimia nor¬ 1." mal.—Anatomía descriptiva comparada de los animales domésticos y embriología Técnica anatómica ó ejercicios prácticos de ana¬ tomía descriptiva, histología é histoquimia, á cargo de un Profesor auxiliar.- Historianatural, helmintología y estudios zooló¬ gicos especiales é inextenso de los animales domésticos y botánicos de las plantas alimen¬ ticias y venenosas á los mismos Prácticas y excursiones botánicas y zoológicas á 2.°' cargo de un Profesor auxiliar. Fisiología general.—Fisiología especial y com¬ parada de los animales domésticos.—Mecáni¬ ca animal Vivisecciones y prácticas de Mecánica animal á cargo de un Profesor auxiliar. Materia médica , terapéutica y arte de rece¬ tar.—Agricultura general y especial de las plantas alimenticias útiles á los animales do¬ 3." mésticos y praticultura.—Micrograíia teórico- práctica.—Bacteriología Prácticas de estas asignaturas á cargo de un Profesor auxiliar. — 15 — CatedrᬠAños. ASIGNATURAS ticos. Patología general.—Anatomía patológica —Pa¬ 3.° tología especial médica.—Clínica médica.... j Policlínica ambulante y prácticas de histología patològica á cargo de un Profesor auxiliar. I Patología de las enfermedades infecciosas y con¬ tagiosas . — Epizootiología y policía sanita¬ ria.—Inspección macroscópica y microscópica de las substancias alimenticias Prácticas de estas asignaturas y visitas á los mataderos y mercados públicos, á cargo de un Profesor auxiliar. 4." Patología quirúrgica.—Clínica quirúrgica. —Ci¬ rugía general y especial, anatomía topogrᬠfica y obstetricia.—Prácticas de todas las ope raciones quirúrgicas y arte de los apósitos y vendajes Mariscalería teórico-práctica ó técnica de ortope¬ dia normal y patológica, á cargo de un Profe- 1 sor auxiliar. / Morfología ó exterior de los animales domésticos I y reconocimientos de sanidad.—Derecho Ve¬ terinario comercial de animales.—Medicina legal y toxicologia Prácticas de estas asignaturas y visitas á los 5.° { cuarteles y establos á cargo de un Profesor auxiliar. Higiene general y especial.—Zootecnia gene¬ ral y zootecnia especial Prácticas ó excursiones zootécnicas á cargo de un Profesor auxiliar. 6.' Al terminar la carrera los alumnos, se les expedirá el título de Médicos zootecnistas. PRESUPUESTO DE GASTOS PRESUPUESTO VIGENTE Pesetas. Personal 155,066 Importan las cinco Escuelas actuales.j giy 95Q TOTAI 183.016 » — 16 — No se hace mención del importe de los quinquenios, porque es¬ te gasto no es fijo. prbsüpoesto del proyecto Dos Escuelas üQa Escuela en centrai. provincjas. PERSONAL Pesetas. Pesetas, Retribución al Profesor numerario más antiguo encargado de la Di rección, á 1.000 en Madrid y 750 en provincias 1.000 1.500 Idem al Profesor númerario más moderno, encargado de la Secre¬ taría, á 250 en Madrid y 200 en provincias 250 400 30 Profesores de número á 3.500 en Madrid y 3.000 en provincias. 35.000 60.000 15 ídem auxiliares á 2;500 en Ma¬ drid y 2.000 en provincias 12.500 20.000 3 Escribientes auxiliares de Secre¬ taría á 1.500 en Madrid y 1.200 en provincias 1.500 2.400 3 Conserjes á 1.500 en Madrid y 1.000 en provincias y casa 1.500 2.000 6 Bedeles á 900 en Madrid y 750 en provincias y casa 1.800 3.000 3 Porteros á 750 y casa 7.50 1.500 6 Palafreneros á 750 en Madrid y 639 provincias en 1.500 2.556 3 Capataces para la estación agrí- colo-pecuaria á 913 913 1.826 6 Mozos de servicios diversos á 540 1.080 2.160 Total. 57.793 97.342 Importa el personal 155.135 MATERIAL Gastos de material de enseñanza á 7.000 7.000 14.000 Idem id. de oficina á 200 200 400 Seis pensiones de 750 pesetas para Sumas y sigue 7.200 14.400 — 17 — Dos Escuelas üoa Esceela TOTAL central. provincias. importe. pesetas. Pesetas, MATERIAL Pesetas. 7.200 14.400 155.135 Sumas anteriores seis alumnos, dos por Escuela, que obtengan notas de sobresaliente y 1.500 3.000 premio Doce alumnos agregados al servicio facultativo, cuatro por Escuela, con dispensa de matrícula en 5.° año, de derecho de exámenes, de reválida y del título. Total 00 í> O O 17.400 26.100 Importa el material... 181.235 Importa el personal y el material RESUMEN Pesetas. Importan las mal organizadas cinco Escuelas de Vete¬ rinaria 183.016 Importan las tres Escuelas del proyecto, bien orga¬ nizadas 181.235 Economía 1.781 Eusebio Molina. Antonio F. Tallón. REFORMAS EN LA ENSENANZA VETERINARIA «¿Qué modificación conviene en la enseñanza Veterinaria? ¿Proce- derla crear dos clases de Veierina- rios?» {Consulta hecha por un elevado é personaje al que suscribe.) ilustre Triste y doloroso es decirlo, pero la verdad es una y nada ga¬ naría la ciencia, la profesión y el país, si por un mal entendido patriotismo intentáramos demostrar que la Veterinaria en Espa¬ ña se halla á la altura que debiera. Lejos, muy lejos de esto, te¬ nemos que confesar que nos encontramos en un estado deplora¬ ble de atraso, como no lo están en ningún país de Europa. Y no 2 — 18 — es esto una afirmación gratuita nuestra, está en la conciencia de la clase misma y en la observación y perspicacia de la sociedad, que si nota individualidades de mérito sobresaliente en los claus¬ tros de las Escuelas, en el Ejército y en los pueblos, sabe muy bien que la mayoría de los Veterinarios españoles no están á la altura de su misión, con perjuicio evidente de la riqueza ganade¬ ra de la salud pública. Antes que nosotros lo ha dicho un dis¬ y tinguido Catedrático de la Escuela de Veterinaria de Madrid. El Sr. D. Santiago de la Villa, en un discurso leído en el Paraninfo de la Universidad central, se expresa así: "Ahora bien; ¿qué ha sido la enseñanza de nuestra profesión en estos últimos años? ¿Ha revestido ese carácter serio y digno que no puede menos de afectar, si sus resultados han de ser prove¬ chosos para la clase y para el país? En manera alguna. Jamás se presenció mayor desbarajuste, desorden más completo, anar¬ quía más escandalosa. Nunca sufrieron la honra y el prestigio de la Veterinaria, golpes más rudos, disparos tan mortíferos.,. Las causas que han influido en ese atraso y desbarajuste nos entretendría demasiado, y acaso no encajaran todas ellas en este escrito, por cuya razón sólo hemos de señalar la primera y prin¬ cipal y en la que estriba el punto capital de la reforma veterina¬ ria: el ingreso. Pocas son las reformas que se han introducido en esta carrera; pero esas pocas jamás obedecieron á la ley del progreso. Cada modificación hecha en la enseñanza de esta carrera fué un porti¬ llo abierto á la desmoralización de la enseñanza y un atentado á los intereses respetables confiados á los conocimientos y prác¬ tica de los Veterinarios españoles'^La prueba está sencillamente en las disposiciones siguientes: El art. 12 del Real decreto de 19 "*¿0 Agosto de 1847 dispone que para ser admitido en cualquiera dd las Escuelas Veterinarias se exija haber estudiado en Escuela nofmal todas las materias de la instrucción primaria superior ó Sufrir un examen ante los Maestros de la Escuela normal del pueifc donde esté la de Vete¬ rinaria y ceríf/ícacfów de .haber estudiado en Instituto un a.ño de matemáticas, elementos de física y nociones de historia natural. El art. 19 del Reglamento de 14 de Octubre de 1857 exige acreditar, con la certificación correspondiente, el estudio de las materias que comprende la primera enseñanza superior y el de elementos de álgebra y geometría. El ert. 38 del Reglamento de 2 de Julio de 1871, vigente en la actualidad, preceptúa acreditar, con certificación competente, la posesión de los conocimientos que abarca la primera enseñanza completa y elementos de aritmética, álgebra y geometría o acre¬ ditarlos en un examen. La simple lectura de los anteriores artículos nos releva de en¬ trar en consideraciones ni razonamientos de ningún género. La última parte del art. 38 del Reglamento vigente, ó sea "acreditar- — 19 — los examen,, es lo que nos lia traído á este estado de atraso en un que todos deploramos y que tau caro pagan la salud pública y la riqueza pecuaria. ¿Por qué? Aparte de que es discutible si ese examen ha debido hacerse en las Escuelas veterinarias ó en las normales ó Institutos, las primeras, ya sea por lenidades censu¬ rables. ya por egoísmos ó ambiciones punibles, han venido ha¬ ciendo un mal uso de ese articulo, convirtiendo el examen de in¬ greso en pura fórmula, ó preguntando, á lo sumo, á los aspiran¬ tes, las cuatro reglas de la aritmética y á muchos el padrenues¬ tro, la salve ó el credo, y aprobando un contingente escandaloso de alumnos, que si proporcionaban y proporcionan muchos in¬ gresos, apenas si la mayoría sabia y sabe mal leer y escribir, y no pueden estos alumnos estudiar con fruto las diferentes mate¬ rias biológicas que constituyen la carrera Veterinaria. ¡Qué de¬ cimos estudiar; no pueden siquiera entender las explicaciones de los Catedráticos ni lo escrito en los libros de texto ! Por eso el señor de la Villa,,en aquel discurso y en aquella oca¬ sión tuvo un momento de lucidez y su conciencia le obligó á decir que "es necesario, indispensable que en todas nuestras Escue¬ es las se rigor en los exámenes de ingreso... Creer observe mayor que basta la instrucción preliminar exigida hasta hoy en nuestros Colegios para formar un profesorado idóneo, es una insensatez, una locura... Urge asimismo solicitar con ahinco del legislador que añada á los conocimientos pedidos hoy para el ingreso en estas Escuelas las matemáticas en toda la extensión que fija la segunda enseñanza, y las generalidades de física, química ó his¬ toria natural, cursadas y aprobadas en Instituto oficial,,. ¿Cómo ha de poder estudiarse anatomía descriptiva sin saber matemáticas? ¿Cómo aprender anatomía general, histología ó histoquimia sin saber física y química, sin conocer el microsco¬ pio, sin conocer un solo reactivo? No se puede aprender fisiología, mecánica animal, exterior, patología, higiene, farmacología, agri¬ cultura, zootecnia, etc., etc., sin saber de antemano razones y pro¬ porciones, cantidades algebraicas, ecuaciones, nomenclatura quí¬ mica, electricidad, luz, magnetismo, flora, fauna; en una palabra, matemáticas, física, química ó historia natural. Cierto que hoy se explica en nuestras Escuelas historia natural, física y química, aplicadas á la Veterinania, pero precisamente en el primer gru¬ po, es decir, cuando el alumno no tiene siquiera idea de los obje¬ tos á que han de referirse las aplicaciones; y como el estudio de estas aplicaciones presupone conocimiento de lo que se aplica, resulta un contrasentido que pugna con la razón y la lógica, se¬ gún el señor de la Villa. Estas somerisimas indicaciones, que pudieran ampliarse mu¬ cho, patentizan la necesidad urgente de una reforma radical en la enseñanza de la Medicina zoológica ó veterinaria, en desagra¬ vio de la ciencia y en beneficio de los intereses públicos. Nosotros entendemos que lo racional y lo lógico seria empezar — 20 — por exigir á los alumnos de Veterinaria el grado de Bachiller y el preparatorio de Medicina; pero esto equivaldría á cerrar todas las Escuelas. Y aun cuando esto no es justo, porque sería atentar á los derechos del Profesorado docente, acaso con el tiempo me¬ joraría la situación del Profesorado civil, cuya cifra, según las estadísticas, se eleva de 14 á 16.000, cuando en Francia sólo al¬ canza á 4.000 el número de Médico-Veterinarios establecidos. No pudiéndose acometer à priori reforma tan radical, urge de toda urgencia decretar un preparatorio más racional y científico, que debe consistir en que los jóvenes que aspiran á ingresar en las Escuelas de Medicina zoológica, á su instancia de ingreso, acompañen certificación de haber aprobado en Instituto ofi¬ una cial de segunda enseñanza las asignaturas siguientes: latín y castellano, francés, geografía, historia de España, aritmética, álgebra y geometría. Si aun pareciese mucho, que no lo es, este preparatorio se pue¬ de reducir á lo que hoy se exige, mas el francés; pero aprobado en Instituto oficial. Este es, pues, el punto capital, la base fundamental de la re¬ forma que demandan con imperio los intereses respetabilísimos de la riqueza ganadera y de la salud pública, y lo que anhela, ruega y suplica esta modesta é importante clase, deseosa de ser más útil á la sociedad. La idea de crear dos categorías de Veterinarios, unos con grado de Bachiller, preparatorio igual al de Medicina y cinco años de carrera, para las Escuelas, el Ejército y las capitales de provincia, y otros sin grado ni preparación alguna y tres ó cua¬ tro años de carrera, es absurda, la rechaza la lógica, la razón, la clase y la historia de su antigua existencia, en feliz hora supri¬ midos. Esa descabellada idea, que no tiene ya razón de ser, se la hemos oído preconizar á un distinguido Catedrático de Madrid, maestro nuestro en Córdoba, que la solía fundar en la deleznable base de que á los Veterinarios de los pueblos no deben exigírseles tantos conocimientos como á los de las capitales. Escuelas y Ejército. Por muy respetable que sea esta opinión, carece de ló¬ gica, le falta la equidad, es irrealizable y sería, caso de llevarse á la práctica, un semillero de disgustos, de arbitrariedades é in¬ justicias. Entre las infinitas razones que se oponen á la creación de dos categorías de Veterinarios, la principal y más poderosa es la his¬ toria práctica de todos los países, incluso el nuestro. En España hemos tenido Médicos, Cirujanos, Romancistas y Médico-ciruja¬ nos, como hemos tenido Albéitares, Albéitares herradores. Vete¬ rinarios de segunda clase con tres años de carrera, de segunda clase con cuatro años y Veterinarios de primera clase. A pesar de estar legislado que los cargos públicos correspondían á Ios- facultativos de mayor categoría, las injusticias de los hombres, las arbitrariedades de las autoridades, el caciquismo, la política. — 21 — etcétera, etc., eran causa de que plazas de Médicos y Veterina¬ rios titulares, Subdelegaciones, etc., se diesen, no á los de mayor categoría (y conocimientos), sino á los más intrigantes ó con me¬ jores influencias. Esto producía disgustos á diario y luclias cons¬ ta ntes, que dió lugar á la uniflcación de estas carreras, y lioy sólo existe una sola categoría de Módicos y de Veterinarios, con aplauso y satisfacción de todos. Que hoy ocurren parecidos disgustos por la provisión de esos cargos no lo negamos, pero la lucha es legal, .es de igual á igual en cuanto á los títulos, siquie¬ ra no lo sea en cuanto á la ilustración ó conocimientos. Nadie puede estar conforme con esa idea de que los Veterina¬ rios de los pueblos no deben tener la suma de conocimientos que los de las ciudades y capitales, porque precisamente, y por regla general, los intereses pecuarios de la mayoría de los pueblos son de más importancia los de las capitales. La riqueza ganadera que de extensas comarcas en los pueblos de españolas, enclavada corto vecindario, demanda un personal veterinario tan competen¬ te y tan apto, por lo menos, como el de las capitales. En esas pe¬ queñas localidades es donde más abundan también los pequeños propietarios, las familias cuyo sostén se debe á una yunta de muías ó bueyes, ó cuatro ó seis vacas, ó bien á un número redu¬ cido de ganado cabrío, lanar ó de cerda. Llevad á estos pueblos Profesores con escasos conocimientos de su ciencia y con poca ó ninguna práctica, y bien pronto la ganadería sufrirá las conse¬ cuencias, y la ruina y la miseria entrarán en esos hogares pobres, que por impericia del Veterinario perdieron sus animales... Por otra parte, en un régimen constitucional, democrático ó casi democrático, nos parece quimérico é imposible de realizar esa idea de las dos categorías, porque, ¿cómo se va á prohibir á los que nosotros llamaríamos Veterinarios incompletos que se es¬ tableciesen en las capitales, y cómo á los Veterinarios completos que lo hagan en los pueblos, sin saltar por encima del Código fundamental del Estado, qne autoriza á los ciudadanos á estable¬ cerse en el punto que más les agrade ó convenga? Esto supone la revisión constitucional que no han podido lograr grandes é ilus¬ tres políticos. ¿Habíamos de lograrlo-los pobres Veterinarios? ¡Ilusión, quimera! Demasiado extenso ya este escrito, sinteticemos en pocas líneas lo esencial de la reforma veterinaria: ingresar como alumno en las Escuelas de Veterinaria, 1." Para que deberán llamarse Escuelas de Medicina zoológica, se necesi¬ ta acompañar á la instancia de admisión un certificado de haber aprobado en Instituto oficial de segunda enseñanza las asignatu¬ ras siguientes: latín y castellano, francés, geografía, historia de España, aritmética, álgebra y geometría.. 2," Suprimir dos Escuelas (Zaragoza y León) y reconcentrar en las tres restantes el personal docente y el material de ense¬ ñanza. — 22 — 3.° Distribuir mejor las asignaturas de la carrera, dividiéndo¬ las en diez grupos, dos para cada año escolar. 4." Cambiar la denominación actual por la de Médicos zootec¬ nistas.—Madrid 2 Julio de 1894. Eusbbio Molina. lEFlME DEL COKSEJQ DE INSTRDCClON PÚBLICA Aunque hemos podido procurarnos copia exacta del infor¬ no me de esta ilustre y sabia corporación, como su lectura nos fué permitida por una elevada autoridad que ya dejó el cargo que desempeñaba, podemos reproducir algunos párrafos, merced á las notas que tomamos entonces. «Produce dolorosa impresión la lectura de la Memoria del Director de la Escuela de Veterinaria de Santiago y cuantos documentos se han consultado, por el estado de abandono y postración que se revela en la enseñanza de tan útiles conocimientos. Y que este estado es ge¬ neral y se hace sentir de larga fecha la necesidad de remediarlo, prué¬ balo bien á las claras las continuas lamentaciones del profesorado en los periódicos de la clase y en los discursos leídos en actos públicos, entre los que merece citarse, por la competencia de su autor, el leído en la inauguración de una Sociedad académica profesional en el para¬ ninfo de la Universidad Central por D. Santiago déla Villa. Dedúcese tanto de la Memoria que se informa como del discurso en cuestión que la enseñanza de la Veterinaria no puede considerarse como deñ- nitivamente organizada en España, porque á las reformas que los pro¬ gresos de las ciencias y de los métodos pedagógicos obligan á intro¬ ducir en tddo linaje de enseñanzas, agrégause, por lo que á la Vete¬ rinaria respecta, la necesidad de corregir los muchos defectos de la organización actual, estacionada, puede decirse, en la reglamentación que se la dió en 1871, que no en todo puede considerarse como un progreso sobre la que regía anteriormente. >Esta deficiencia en la organización de la enseñanza es la causa, indudablemente, del atraso en que yace entre nosotros una rama del saber humano de tan fecundas y útiles aplicaciones, y que por tan poderosa manera puede influir é influye en otros países en la riqueza pecuaria, y aun por medio de la inspección sanitaria de los ganados y de las carnes en la salud pública. »Y no es por cierto que en España se halle en teoría desatendida la enseñanza de la Veterinaria; antes por el contrario, si se considera el número de Escuelas que tenemos, la cantidad de conocimientos que se para su ejercicio y el lujo de reglamentación, pudiera creer¬ exigen se quehabía alcanzado entre nosotros un estado de desarrollo y flore¬ cimiento que por desgracia no es el verdadero. «Cinco Escuelas de Veterinaria poseemos hoy, cuando en Inglate¬ rra sólo hay tres, las de Londres, Glasgow y Edimburgo, todas ellas de fundación particular, y en las que no interviene el Estado, cuando en Francia sólo hay otras tres, las de Alfort, Lyon y Tolosa, y lo mis¬ mo en Austria-Hungría, donde dos de ellas son militares y sólo es — 23 — civil la de Budapest, que está, por cierto, considerada como la mejor de Europa. Basta echar una ojeada sobre el cuadro adjunto para convencerse de que España, por lo que respecta al número de Escue¬ las, nada tiene que envidiar á país alguno del mundo, [ojalá sucediera lo mismo con la calidad de dichas EscuelasI ¿Cómo hemos de compe¬ tir respecto á este extremo con esos países, nosotros, que tenemos do¬ tado con tanta estrechez el presupuesto de instrucción pública, si aun repartimos los fondos destinados á estas enseñanzas entre mayor nú¬ mero de establecimientos que el que sostienen países que nos llevan tan inmensa ventaja por su riqueza y por la protección que prestan á los establecimientos destinados á la enseñanza? sProduciría á la vez las ventajas esta supresión de que utilizando los servicios de los Profesores de las Escuelas que se suprimieran en beneficio de las que quedaran, podría hacerse una distribución más equitativa de las asignaturas de la carrera, por estar hoy abrumados muchos de los Catedráticos con múltiples enseñanzas, á las que no pueden dar cumplimiento por mucho que se esfuercen, como palma¬ riamente se demuestra en la Memoria que se examina. «Otro defecto gravísimo de que adolece nuestra enseñanza en gene¬ ral,y que aquí más que en parte alguna se hace notar, es el carácter exclusivamente teórico que se la da; la Medicina veterinaria, como la humana, es una ciencia experimental y de observación, y si se aban¬ dona la práctica podrán obtenerse Veterinarios eruditos é ilustra¬ dos, pero incapaces de reconocer una enfermedad ni de servirse del microscopio, por ejemplo, para practicar el más sencillo reconoci¬ miento. i> Bien claramente se deduce esto de la lectura de las Memorias á que me vengo refiriendo, y en las que aludiéndose á la deficiencia de los medios de enseñanza se expresan concepto^ como éstos... Faltan en nuestras Escuelas las clínicas, á lo menos, como debían hallarse establecidas... Carece (el alumno) de la observación y experimenta¬ ción, esto es, de lo más esencial; así, después, cuando Profesor, se le ve diagnósticos disparatados, hacer pronósticos ridículos y dis¬ emitir poner horrendos tratamientos... Los alumnos salen de nuestros cole¬ gios sin haber aprendido el manejo de los instrumentos, sin haber practicado una operación, sin haber observado, ni aun superficial¬ mente ningún animal operado... No hay campos de ensayos parala enseñanza agrícola, ni utensilios, ni maquinaria de ningún género... Las prácticas de zootecnia son un mito... «Otro de los puntos tocados en la Memoria que se examina, y al que urge dar pronta solución, es el del ingreso en las Escuelas, por ser uno de los que más pueden contribuir á elevar el nivel de la clase. «Los conocimientos á que se refieren todas las disposiciones citadas no sonseguramente suficientes para estudiar con fruto las materias que. componen la carrera de Veterinaria, y si i esto se agrega la leni¬ dad en los exámenes que se verifican en las mismas Escuelas, y para los que no hay programas ó cuestionarios que determinen la extensión con que deben exigirse, no se encontrará extraño que muchos de los jóvenes que ingresan en las Escuelas mencionadas carezcan de la ins¬ trucción necesaria para seguir con fruto las explicaciones del Profesor y entender los libros de texto. Por estas razones se encuentran muy atinadas las observaciones del autor de la Memoria que se examina, y cree el Consejo, de conformidad con el mismo, que deberían ampliarse los conocimientos que se exigen hoy para el ingreso, extendiéndolos no sólo á las materias ó asignaturas que allí se mencionan, sino á to¬ das las que constituyen el bachillerato, cuyo título deberían poseer los que ingresen en las Escuelas de Veterinaria, tanto por la cultura que supone este título como por la costumbre y hábito de estudio que tie¬ nen los que de él están adornados, aserto comprueba el Director que de la Escuela de Santiago en su Memoria al asegurar, por lo obser¬ vado en la práctica, que el alumno de Veterinaria que procede de Ins¬ tituto, al ingresar en las Escuelas y estudiar asignaturas como la físi-, ca, química é historia natural, anatomía y exterior, no tropieza con las dificultades que se le presentan á aquel que verificó la preparación para el ingreso fuera de los Institutos ó de otros centros oficiales de ensefianza. • Esta reforma lleva consigo otra no menos importante y necesaria que constituye una de las aspiraciones de la clase veterinariapor lo mucho que ha de contribuir á dignificar la profesión; me refiero á la conveniencia de establecer una separación entre el que se concreta á la práctica material y su parte más grosera y el Veterinario que hace de ella una profesión científica; no es posible igualar á todos ellos con el mismo rasero, al que forja el hierro por sus propias manos para aplicarlo al casco del caballo y al que desde la cátedra ó en el labora¬ torio da días de gloria á su patria, contribuyendo á la resolución de los problemas científicos; por estas consideraciones, susceptibles de ser apoyadas con mayores razones, el que suscribe estima debería pro¬ ponerse á la superioridad que se concediesen títulos de herrador á lo» que quisieran limitar sus funciones al ejercicio de esta parte de la pro¬ fesión y á los que sólo se pedirían aquellos conocimientos indispen¬ sables para dicha práctica, exigiéndoles para su ingreso en las Escue¬ las un certificado de haber practicado cuatro años el herrado en un estahlecimiento de Veterinaria y un examen de las materias que cons¬ tituyen la primera enseñanza superior, examen que podría verificarse en las mismas Escuelas, ó acreditar el conocimiento de las materias que componen dicha ensefianza por medio de certificación competente de una Escuela normal ó Instituto. «Las materias que habían de conocer para obtener el título deberían ser; nociones de anatomía, fisiología y aplomos de las extremidades con relación á los solípedos y grandes rumiantes; teoría de herrado y forjado y dos cursos diarios en dos años sucesivos de práctica de he¬ rrado normal ú ordinario. •Sus atribuciones, que importa mucho determinar, serían las del herrado ordinario, ó sea la aplicación de la herradura ordinaria para evitar el desgaste del casco en los animales de trabajo. Por el momen¬ to sería conveniente no dar mayores atribuciones á los herradores para evitar conflictos de competencia entre los titulados de esta manera y los actuales pero el que suscribe abriga la esperanza de Veterinarios; que con el tiempo los titulados de herrador llegarían á ser los practi¬ cantes del Veterinario, que, bajo la inspección de éste^ ejecutarían las operaciones materiales de faena de modo análogo á lo que son los practicantes actuales de Medicina humana. «De este modo podría darse toda la ampliación necesaria á la ense¬ ñanza de la Medicina veterinaria, reduciendo á dos las Escuelas en que se enseñase, pero concentrando en ellas el personal científico y la dotación de las demás, las cuales no podrían expedir otros títulos que el de herrador, ni necesitarían de otro personal científico que el de dos Catedráticos y un auxiliar ó ayudante. — 25 — •Debe atenderse también á establecer una gradación metódica en los estudios de la carrera de Medicina veterinaria, comenzando por aquellos que constituyen la base de la misma, como son los de cien¬ cias naturales, pues si bien es cierto que para la aplicación de estos conocimientos se necesita el de los objetos á que se ban de aplicar, también puede decirse que el de las aplicaciones presupone el de los mismos conocimientos que han de aplicarse, resultando, si se razona de este modo, un circulo vicioso, fácil de salvar, sin embargo, si no se tuerce la verdadera significación y sentido de las palabras. El es¬ tudio de las ciencias naturales debe preceder al de todas las asignatu¬ ras, porque sin ellas no puede estudiarse la Medicina veterinaria ni la agricultura y la zootecnia. Entre las materias, con carácter exclusi¬ vamente práctico, que deben enseñarse en estas Escuelas, no puede dejar de incluirse la de técnica micrográfica para que el alumno se fa¬ miliarice con el manejo del microscopio y con la práctica de las ope¬ raciones necesarias para obtener preparaciones histológicas, bacte¬ riológicas y practicar el reconocimiento de carnes. El adjunto cuadro puede servir de pauta para la distribución de las asignaturas en los cinco años que actualmente requiere la carrera, y en el mismo se in¬ dica su repartición entre los Catedráticos, cuyo número habría de aumentarse en las dos Escuelas de Veterinaria que se proponen á ex¬ pensas de la reducción que habrían de sufrir en las que quedasen re¬ ducidas á Escuelas de Herradores. CUADRO DE ASIGNATURAS DE LA CARRERA DE MEDICINA VETERINARIA T SU DISTRIBUCIÓN EN CINCO ASOS Primer año. •Física aplicada á la Medicina veterinaria, insistiendo principal¬ mente cuanto en pueda ser de mayor interés para esta carrera.—Lec¬ ción alterna. • Química orgánica é inorgánica, con el mismo carácter de aplica¬ ción.—Lección alterna. •Historia natural, aplicada ó en relación con la Medicina veterina¬ ria y la producción orgánica, estudiando especialmente la bacteriolo¬ gía y los animales parásitos.—Lección altërna. •Prácticas de física, alternando con las lecciones teóricas. •Idem de química, id. id. •Idem de historia natural.—Lección alterna. Segundo año. •Anatomía general y descriptiva de los vertebrados, y en especial de los mamíferos y aves.—Lección diaria. •Fisiología general y especial de los vertebrados y en particular de los mamíferos y aves.—Mecánica animal —Lección diaria. •Agricultura y en especial cultivo de las plantas que se utilizan como alimento de los animales domésticos.—Lección alterna. •Ejercicios de disección —Lección diaria. •Técnica micrográfica.—Idem alterna. • Prácticas de fisiología esperimental.—Idem id. •Idem de agricultura. Tercer año. •Patología general, farmacología y terapéutica.—Lección diaria. •Higiene general y especial.—Idem alterna. — 26 — > Inspección de substancias alimenticias y sus prácticas.— Lec¬ ción diaria. >Clínicas médica y quirúrgica.—Idem alterna. rPrácticas de farmacología y terapéutica.—Idem id. Cuarto año. «Patología médica y quirúrgica con sus clínicas.—Lección diaria. » Mariscalería ó técnica de ortopedia.—Idem id. «Cirugía general y especial y obstetricia.—Idem id. «Práctica de todas las operaciones quirúrgicas.—Idem alterna Quinto año. «Enfermedades infecciosas y contagiosas y policía sanitaria.—Lec¬ ción diaria. «Zootecnia general y especial.—Lección diaria. «Exterior de los animales domésticos y reconocimientos de Sani¬ dad.—Lección alterna. «Derecho veterinario y Medicina legal.— Lección alterna. «Excursiones pecuarias y visitas á granjas y museos. CUADRO DE PROPESORES T AUXILIARES «Un Catedrático para física y química. «Uno id. para historia natural y agricultura. «Uno id. para anatomía general y descriptiva. «Uno id. para fisiología y mecánica. «Uno id. para patología general, farmacología y terapéutica. «Uno id. para higiene é inspección de substancias alimenticias. «Uno id. para patología médica y quirúrgica. «Uno id. para Cirugía general y especial y obstetricia. «Uno id. para enfermedades infecciosas y contagiosas y policía sa¬ nitaria. «Uno id. para Derecho veterinario y Medicina legal. «Uno id. para zootecnia. «Un auxiliar para prácticas de física, química y operaciones farma¬ cológicas. «Un id. para id. de historia natural, agricultura y excursiones. «Uno id. para ejercicios de disección y técnica micrográfica. «Uno id para prácticas de fisiología é inspección de substancias ali¬ menticias. «Uno id. para clínicas médica y quirúrgica y práctica de operaciones. «Uno id. para mariscalería. «El resumen de cuanto queda expuesto se sintetiza en las siguien¬ tes conclusiones. «il." Que es urgentísima la reorganización de las Escuelas Veterina¬ rias, dotándolas del personal necesario, de locales ad hoc, para esta¬ blecer los múltiples servicios que exige la enseñanza, y de material indispensable de que hoy carecen casi todas. »2.° Que no consintiendo el estado del Tesoro el aumento de gastos para llenar cumplidamente todas las necesidades de la enseñanza, podrían suprimirse algunas Escuelas, cuyo número es superior á las necesidades del país, con lo cual se conseguiría el mismo resultado al reconcentrar en las que quedasen subsistentes el personal científico, el material y la dotación de las suprimidas, ó bien convirtiéndolas en Escuelas de herradores. »3.a Que podria establecerse una división en la carrera de Veterina¬ ria creando el título de herrador, cuyas atribuciones se limitarían á las prácticas del herrado ordinario, sin que pudieran intervenir en la curación de las enfermedades de los animales ni practicar ninguna clase de operaciones quirúrgicas. »4.a Que para ingresar en las Escuelas de Veterinaria debe exigirse á los aspirantes el grado de Bachiller, suprimiéndose en absoluto los exámenes que hoy se verifican en dichas Escuelas. »5.'' Que es de apremiante necesidad dar á la enseñanza de esta ca¬ rrera el carácter práctico que hoy no tiene, á cargo de los Profesores auxiliares, pero bajo la dirección inmediata de los Catedráticos, inclu¬ yéndose la técnica micrográfica entre las enseñanzas prácticas.» MEMORIA DE LOS CATEDRÁTICOS DE LA ESCUELA VETERINARIA DE MADRID La mucha extensión de este incoherente trabajo nos impide darloíntegro; suprimimos la mucha hojarasca que contiene y re¬ producimos sólo los párrafos ¿luminosos? que se contraen á la reforma, primera parte «La principal reforma, si no la única, de que están necesitadas nues¬ tras Escuelas para igualarse, ó aproximarse al menos, á las del extran¬ jero, deriva del aumento en sus presupuestos. Pretender la consecución de grandes y formales desenvolvimientos en la enseñanza por otros caminos es una quimera. Para vivir á lo rico se necesita dinero, y nada más que dinero. segunda parte »Como el arte de bien gobernar es más práctico que teórico, sucede que los Gobiernos, lo mismo que los individuos y las colectividades, se ven en la necesidad de hacer nada más lo que conviene y no lo que aconsejan los ideales. "Este caso precisamente es el que se presenta en Veterinaria con la exigencia del grado de Bachiller, exigencia seductora en teoría, pero inadmisible en la práctica, pues tal medida equivaldría en nues¬ tro país, hoy por hoy, poco menos que á decretar la clausura de las 28 Escuelas, á las cuales concurren por lo común jóvenes de familias poco acomodadas, que en suerte alguna se encuentran en disposición de sufragar á sus hijos una carrera costosa. >Por otro lado, lo correcto y natural es que exista cierta armonía entre los sacriflcios que supone el estudio de una carrera científica y los emolumentos que de su ejercicio se espere obtener después de concluida, y es lo cierto que en el de la Veterinaria son reducidísimos los que se logran, aun ocupando los puestos más elevados á que en ella es posible aspirar. »E1 ingreso en las Escuelas de Veterinaria quedaría seguramente reducido á muy contados alumnos, de los que no se sintieran con ca¬ pacidad bastante para emprender y seguir la de Derecho, Medicina, Farmacia, etc., etc. Ahora mismo concurren anualmente, á esta Escuela de Madrid unos seis ú ocho alumnos el con grado de Bachiller, que distan mucho de ser los mejores. TERCERA PARTE • No hace falta insistir llevar hoy en que para en España á debido término reformas verdaderamente fundamentales en la enseñanza de la Veterinaria se necesita, ante todo, contar con un presupuesto sufi¬ ciente para plantearlas primero y para sostenerlas después. •¿Cabe, á juicio de V. E., disponer de ese presupuesto, no poco cre¬ cido, con tal objeto? Pues entonces, y en opinión de los Catedráticos de esta Escuela, puede hacerse lo siguiente, aun procediendo con toda la economía posible: »1.° Reducir á tres las cinco Escuelas de Veterinaria hoy existentes. »2.o Dotar á las dos que quedaran en provincias de locales ó edifi¬ cios adecuados de que carecen, ó bien ampUar de modo conveniente, si factible, los es en que ahora se hallan instaladas, La de Madrid puede pasar. • 3.0 Reunir en las tres el material de las dos que se supriman. »4.o Elevar la consignación anual para material científico y des¬ arrollo de lasprácticas más indispensables, por lo menos á 15.000-pe¬ setas en cada una de las dos de provincias y á 20.000 en la de Madrid. >>5.° Agregar el personal subalterno de las Escuelas que se supri¬ man á las tres restantes, y como aun así había de resultar muy defi¬ ciente, aumentarle en la forma que propusieran luego los Claustros respectivos. »ft.° Con los doce Catedráticos, los cuatro auxiliares y los dos ayu¬ dantes de clases prácticas que resultarán excedentes de las dos Escue¬ las que se supriman, aumentar el personal docente de las otras tres. — 29 — en proporción de cuatro Catedráticos más para cada una y dos la auxiliares yayudantes. De esta manera el cuadro de Profesores cons¬ taría en las tres Escuelas de diez Catedráticos y cinco auxiliares, excepto la de Madrid, que tendría uno más de estos últimos, es decir, seis. Para evitar distinciones que nada significan en realidad, conven¬ drá elevar á la categoría de Profesores auxiliares, con el sueldo co¬ rrespondiente, á los actuales ayudantes de clases prácticas, porque es de justicia y reúnen méritos sobrados para ello. »7.o Ninguna variación que merezca la pena hace falta introducir en sucesión en que constan hoy las asignaturas de la carre¬ el orden y ra de Veterinaria, ysí sólo consignar en el reglamento, para hacerlas obligatorias, las de técnica micrográfica é histoquimia, microbiología é inspección de carnes, y las prácticas correspondientes; y decimos consignar y no añadir, porque según hemos indicado ya en la parte primera de esta Memoria, los Profesores, cada uno por su parte, han suplido y suplen, hasta donde lo permiten los escasos recursos con que se cuenta, semejantes deficiencias reglamentarias. >8.0 Según esto, he aquí las asignaturas divididas en cinco grupos, en cada uno de los cuales se comprenden las correspondientes á un curso ó año escolar: 1 química apücadas.—Histología é histoqui¬ Frimer año.—Física y mia descriptiva.—Exterior.—Prácticas de física normales.—Anatomía y química.—Idem de disección, de histología é histoquimia normales. » Segundo año.—Historia natural aplicada.—Fisiología general y es¬ pecial.—Mecánica animal.—Higiene.—Prácticas de historia natural y de vivisecciones. V Tercer año.—Patología general.—Anatomía patológica y microbio¬ logía.—Terapéutica.— Farmacología y arte de recetar.—Patología es¬ pecial.— Clínica médica.—Prácticas de anatomía patológica, histoqui¬ mia anormal y de microbiología. » Cuarto año.—Patología quirúrgica.—Operaciones, apósitos y ven¬ dajes.—Obstetricia.—Arte de herrar y forjar.—Medicina legal y toxi- <■ colegía.—Derecho veterinario comercial.—Clínica quirúrgica.—Prácti¬ cas de operaciones.—Idem de herrado y forjado. V Quinto año.—Zootecnia.—Agricultura aphcada. — Policía sanita¬ ria.—Inspección de carnes y pescados.—Historia de la Yeterinaria.— Prácticas de zootecnia y praticultura.—Idem de inspección de carnes y pescados. »9.° La enseñanza de las antedichas asignaturas puede distribuirse entre los diez Catedráticos en la forma siguiente: I Física y química Primer año.—Lección alterna. ( Farmacología y arte de recetar.. Tercer año.—Idem id. 28 Escuelas, á las cuales concurren por lo común jóvenes de familias poco acomodadas, que en suerte alguna se encuentran en disposición de sufragar á sus hijos una canrera costosa. >Por otro lado, lo correcto y natural es que exista cierta armenia entre los sacrificios que supone el estudio de una carrera científica y los emolumentos que de su ejercicio se espere obtener después de concluida, y es lo cierto que en el de la Veterinaria son reducidísimos los que se logran, aun ocupando los puestos más elevados á que en ella es posible aspirar. • El ingreso en las Escuelas de Veterinaria quedaría seguramente reducido á muy contados alumnos, de los que no se sintieran con ca¬ pacidad bastante para emprender y seguir la de Derecho, Medicina, Farmacia, etc., etc. Ahora mismo concurren anualmente, á esta Escuela de Madrid unos seis ú ocho alumnos el con grado de Bachiller, que distan mucho de ser los mejores. TERCERA PARTE • No hace falta insistir en que para llevar hoy en España á debido término reformas verdaderamente fundamentales en la enseñanza de la Veterinaria se necesita, ante todo, contar con un presupuesto sufi¬ ciente para plantearlas primero y para sostenerlas después. «¿Cabe, á juicio de V. E., disponer de ese presupuesto, no poco cre¬ cido, con tal objeto? Pues entonces, y en opinión de los Catedráticos de esta Escuela, puede hacerse lo siguiente, aun procediendo con toda la economía posible: »1.° Reducir á tres las cinco Escuelas de Veterinaria hoy existentes. »2.o Dotar á las dos que quedaran en provincias de locales ó edifi¬ cios adecuados de que carecen, ó bien ampUar de modo conveniente, si es factible, los en que ahora se hallan instaladas. La de Madrid puede pasar. • 3.0 Reunir en las tres el material de las dos que supriman. se «á.o Elevar la consignación anual para material científico y des¬ arrollo de las prácticas más indispensables, por lo menos á 15.000-pe- setas en cada una de las dos de provincias y á 20.000 en la de Madrid. »5.° Agregar el personal subalterno de las Escuelas que se supri¬ man á las tres restantes, y como aun así había de resultar muy defi¬ ciente, aumentarle en la forma que propusieran luego los Claustros respectivos. »B.° Con los doce Catedráticos, los cuatro auxiliares y los dos ayu¬ dantes de clases prácticas que resultarán excedentes de las dos Escue¬ las que se supriman, aumentar el personal docente de las otras tres. — 29 — en proporción de cuatro Catedráticos más para cada una y dos la auxiliares y ayudantes. De esta manera el cuadro de Profesores cons¬ taría en las tres Escuelas de diez Catedráticos y cinco auxiliares, excepto la de Madrid, que tendría uno más de estos últimos, es decir, seis. Para evitar distinciones que nada significan en realidad, conven¬ drá elevar á la categoría de Profesores auxiliares, con el sueldo co¬ rrespondiente, á los actuales ayudantes de clases prácticas, porque es de justicia y reúnen méritos sobrados para ello. »7.o Ninguna variación que merezca la pena hace falta introducir en el orden y sucesión en que constan boy las asignaturas de la carre¬ ra de Veterinaria, y sí sólo consignar en el reglamento, para hacerlas obligatorias, las de técnica micrográfica é histoquimia, microbiología é inspección de carnes, y las prácticas correspondientes; y decimos consignar y no añadir, porque según hemos indicado ya en la parte primera de esta Memoria, los Profesores, cada uno por su parte, han suplido y suplen, hasta donde lo permiten los escasos recursos con que se cuenta, semejantes deficiencias reglamentarias. »8.o Según esto, he aquí las asignaturas divididas en cinco grupos, en cada uno de los cuales se comprenden las correspondientes á un curso ó año escolar: n química aplicadas.—Histología é histoqui¬ Primer año.—Física y mia descriptiva.—Exterior.—Prácticas de física normales.—Anatomía y química.—Idem de disección, de histología é histoquimia normales. » Segundo año.—Historia natural aplicada.—Fisiología general y es¬ pecial.—Mecánica animal.—Higiene.—Prácticas de historia natural y de vivisecciones. ^Tercer año.—Patología general.—Anatomía patológica y microbio¬ logía.—Terapéutica.— Farmacología y arte de recetar.—Patología es¬ pecial.— Clínica médica.-^Prácticas de anatomía patológica, histoqui¬ mia anormal y de microbiología. » Cuarto apósitos y ven¬ año.—Patología quirúrgica.—Operaciones, dajes.—Obstetricia.—Arte de herrar y forjar.—Medicina legal y toxl- >- colegía.—Derecho veterinario comercial.—Clínica quirúrgica.—Prácti¬ cas de operaciones.—Idem de herrado y forjado. Quinto año.—Zootecnia.—Agricultura aphcada. — Pohcía sanita¬ » ria.—Inspección de carnes y pescados.—Historia de la Veterinaria.— Prácticas de zootecnia y praticultura.—Idem de inspección de carnes y pescados. «9.° La enseñanza de las antedichas asignaturas puede distribuirse entre los diez Catedráticos en la forma siguiente: Física y química Primer año.—Lección alterna. Farmacología y arte de recetar.. Tercer año.—Idem id. — 30 — Primer año.—Lección alterna. i ¡Histología normal Anatomía patológica y microbio¬ logía Anatomía descriptiva y exterior.. Tercer año. — Idem id. Primer año.—Lección diaria. 1 Hiátoria natural Segundo año. —Idem id. ^ I Fisiología general y especial y ) mecánica animal Idem id. ^ ( Patología general, terapéutica, pa- ( tología especial y clínicamédica. Tercer año.—Idem id. Î Patología quirúrgica, operaciones, í apósitos y vendajes quirúrgica Obstetricia, Medicina legal y clínica Cuarto año.—Idem id. y toxi- 1 / colegía, derecho veterinario co- f mercial y arte de herrar. Idem id. 1 Agricultura y zootecnia Quinto año.—Idem id. ¡Higiene, policía sanitaria, ción de inspec¬ pescados é carnes y ( historia de la Veterinaria Idem id. >-El Disector anatómico se encargará de las disecciones y de las prácticas de histología é histoquimia normales. £1 Profesor de fragua de las de herrado y forjado. Las restantes prácticas se distribuirán del modo que se considere más conveniente entre los demás Profesores auxiliares. • La biblioteca y la consulta pública correrán á cargo de los Auxilia¬ res que se señalen al efecto. «Los Profesores auxiliares, en el cumplimiento de sus cargos, no podrán separarse de las instrucciones que reciban del Director y Cate¬ dráticos respectivos. «Y 10.° Como los Catedráticos de esta Escuela consideran, aunque muy buena en principio ó en teoría, excesiva é improcedente por aho¬ ra la exigencia del grado de Bachiller para el ingreso en la carrera de Veterinaria, entienden que basta á la consecución de los fines que to¬ dos deseamos pedir para dicho ingreso certificación de tener aproba¬ das en Instituto oficial de segunda enseñanza las asignaturas de gra¬ mática castellana, geografía, historia de España, aritmética, álgebra y geometría; pero dando al efecto prórroga de tres años para que una los aspirantes tuvieran tiempo de hacer esos estudios, pues de lo con¬ trario, esto es, de exigirlo de repente, las Escuelas carecerían de in¬ gresantes ó poco menos en esos tres años, sin contar con los perjuicios y violencias á que de hecho se exponía á las familias interesadas en que sus hijos ó sus deudos sigan esta carrera. — ;u — »¿Pero es que V. E. juzga difícil ó imposible el planteamiento de estas reformas fundamentales, porque suponen un aumento de bas¬ tante importancia en los presupuestos si efectivamente han de respon¬ der á algo que sea serio y formal en pro de la enseñanza y de los in¬ tereses generales del país? Pues todavía puede V. E. prescindir de este linaje de reformas costosas y hacer, sin embargo, mucho en beneficio de la Veterinaria y de la riqueza pecuaria con sólo de¬ • cretar; »1,° Que para dentro de tres años los aspirantes á la carrera de Veterinaria necesitarán acreditar,mediante la certificación correspon¬ diente, tener aprobadas en un Instituto oficial de segunda enseñanza las asignaturas de gramática castellana, geografía, historia de España, aritmética, álgebra y geometría. Que desde luego consten como asignaturas obligatorias en las >2.° Escuelas de Veterinaria las de técnica micrográfica, microbiología, inspección de carnes y pescados é historia de la Veterinaria. >3.0 Que la de historia natural aplicada se curse indefectiblemente en el segundo año, y no como ahora, en el que mejor plazca á los alumnos. >4.0 Que se dé á la enseñanza todo el carácter práctico posible, dis¬ poniendo al efecto, siempre que se considere necesario y hacedero, excursiones á los cuarteles, mataderos, mercados, casas de vacas, ga¬ naderías prados naturales. próximas, campos de cultivo y » Esto sólo sin tocar para profesorado, y nada á las Escuelas y á su sin más que aumentar algo la consignación del material científico (2 000 pesetas, por ejemplo, para cada una de las provincias, y 3 ó 4.000 para la de Madrid), marcaría un paso hacia delante que honra¬ ría muy mucho la siempre eficaz gestión de V. E. en estos asuntos de interés general, como asimismo la del limo. Sr. Director general de Instrucción pública, que tanto se desvela por el engrandecimiento de la enseñanza. »Es cuanto, con la posible madurez de juicio y alteza de miras, sin arrebatos ni apasionamientos de ningún género, é interesados como los que más lo estén por el buen nombre y mayor prestigio de la clase, los Catedráticos de esta Escuela que suscriben tienen el honor de exponer á V. E. en punto á la importantísima cuestión de refor¬ mas en Veterinaria. «Madrid 14 de Septiembre de 1894.—El Delegado regio, Miguel López Martínez.—Antero Viurrum.—Santiago déla Villa.—Epifanio Novalbos.—Jesús Alcolea.— Juan Antonio Coderque t Téllez.— Dalmacio García é Izcara.»