oE LOS MUSEOS DE ARTE Museo-Armería Estruch MUSEO-ARMERÍA José gtnKfy V @mella REPRODUCCIÓN FOTOTlPICA Ejemplares más notables que en él se conservan 1896 PRÓLOGO Gran conexión existe entre todas las producciones del hombre, lo mismo las que responden á elevados fines, en armonía con su destino, como las que utiliza para destruir lo que con él fue creado. La sola agrupación de una rama, la reu- nión de objetos similares, destinados á iguales usos y semejantes aplicaciones, desde los primeros siglos á la época presente, basta para estudiar los progresos y evoluciones de la humanidad. Cada ejemplar comparado con el que le antece- de, acusa desde luego un avance, un intento noble del hombre para perfeccionar su primera obra; empeño que persigue durante el transcurso de los siglos, cual si este deseo se aumentara á la voz que se desenvuelve su inteligencia y se des- arrollan los medios de su acción. Por eso sus manifestaciones continuadas re- presentan, en su no interrumpida reproducción, al través de las edades, las costumbres, las tendencias y la historia de las sociedades y de los pueblos. A estas condiciones obedece la creación de los Museos, de mayor interés y más práctico estudio, cuando encierran ejemplares que se refieren á determi- nado uso ó ejecución. Su formación representa siempre cuantiosos dispendios y prolijas investigaciones y exige una inteligente y experta dirección, ya que sin poseer especialísimos conocimientos, como reclama el complicado estudio de la íntima existencia de los pueblos que florecieron en las pasadas edades, no es posible su ordenada clasificación. Las dificultades crecen cuando se trata de complejas manifestaciones, en las que han debido intervenir diversos artífices, pues entonces precisa conocer el proceso que informa la acción de cada rama especial. Tal sucede con las armas, que representan en cada época el producto del ingenio del hombre y el progreso realizado en las artes y en las ciencias. Por otra parte, las diversas evoluciones operadas en el arte de la guerra como consecuencia, de la aplicación de la pólvora y el descubrimiento de las armas de fuego; produjo cambios notables en los medios de destrucción y defensa y en la táctica de los ejércitos. El predominio de lo bello sobre lo fuerte como re- sultado de la cultura de los pueblos, para quienes el Renacimiento fue la auro- ra de-,su transformación dejó también impreso en las armas las huellas de su movimiento progresivo, tan vario como diversos han sido los procedimientos adoptados en cada época. Cierto es que la naturaleza es hoy la misma que ayer, que el artífice vacia sus modelos en semejantes moldes y que el artista persi- gue idénticos ideales, buscando antaño como ogaño la forma de la belleza; pero no es menos indudable que han variado los medios de obtenerla y repre- sentarla. No en todas las épocas han tenido los hombres la misma inspiración, ni han apreciado el arte de igual manera: derivándose, por ende, de tales diferencias, la diversidad de escuelas, motivos y asuntos sin que por ello hayan dejado unos y otros de perseguir la belleza, Ella es el dilfcil problema que el hombre ha tratado de resolver en todas sus artísticas creaciones; más como es relativa, ofrece evoluciones, formas y fases, tiene historia, tradiciones y perío- dos más ó menos lentos, según sean la cultura y el progreso de las épocas en que ha tratado de manifestarse. Las gráficas manifestaciones que de su cultura ó poderío han dejado en nuestra patria, á modo de imperecedero recuerdo, las razas y los pueblos que en ella se han confundido, los gloriosos acontecimientos que tanto ilustran la historia de la nacionalidad española, las guerras y conquistas, los descubri- mientos y la circunstancia de haber sido en distintas épocas verdadero empo- rio de las artes, de las ciencias y de la civilización, colocan á iíspaña en con- diciones excepcionales y hacen suponer que contamos con sobrados recursos para poseer los más importantes museos. Que la suposición no es gratuita, pruébalo el considerable número de monumentos que esparcidos por iodo el territorio de la península, recuerdan épocas, costumbres, reinados, estilos y as- piraciones, cual si en sus muros se hallaran escritas las páginas de nuestra his- toria. Y sin embargo, hasta h;icc pocos años notábase la falta de colecciones en donde el hombre de ciencia, el artista, el industrial pudieran comprobar, apren- der y estudiar los antiguos moldes y analizar las producciones de los pasados tiempos. Empeñada España, primero, en las luchas que debían determinar su nacionalidad, entregada después á sus atrevidas empresas de engrandecimiento y poderío y por último, quebrantada por sus guerras y contiendas civiles, no pudo disfrutar durante un largo período de tiempo de los beneficios de la paz y obtener de ella las ventajas que proporciona. La fabricación de armas se im- ponía á la producción industrial, y los hombres de guerra, más numerosos que los pacíficos ciudadanos y los hombres de letras, gozaban de señaladas prerro- gativas. De ahí que no se parara mientes en cuanto podía enaltecernos y opo- nerse á las violencias y vejaciones de la clase batalladora. Las iglesias, los con- ventos y los palacios de los magnates, guardan las obras más notables délos artistas y artífices, los libros de los sabios y escritores, viniendo á ser, por lo tanto, los únicos museos y bibliotecas que existían en nuestra patria. A la ilus- trada iniciativa de algunos monarcas, entre ellos Carlos III, de gloriosa memo- ria, debióse la fundación de los primeros museos, enriquecidos después por el interés y desvelo de sus sucesores. Pero aun así, sólo en la corte y en las capi- tales de algunas provincias existen colecciones apreciables, con carácter oficial, que pueden ser visitadas libremente por el público, ya que si bien es cierto que existen muchos museos particulares, que abrazan una sola rama de la arqueo- logía ó de las bellas artes y que pueden ser visitados con fruto por las enseñan- zas que de ellos se derivan, no ha tenido todavía imitadores la costumbre gene- ralizada en otros países, de que tales preciosos depósitos de objetos, que con grandísima dificultad se logra adquirir y organizar formando un selecto con- junto, se pongan á disposición de la generalidad, invitándola á su estudio con el ánimo de que de él ha de reportarse grandísima utilidad para el mejora- miento de las industrias y de la pública ilustración. Barcelona constituye una excepción, y de entre las valiosas colecciones que posee, merécela muy especialmente el Museo-Armería de D. José Estruch, sólo comparable por importancia y extensión, con el que poseen nuestros reyes. Con señalado espíritu científico, perseverancia incansable y un deseo digno del ma- yor encomio, de ser útil á sus conciudadanos ha ido lormando el Sr. Estruch su magnífica colección de armas, construyendo junto á su suntuosa morada de la Rambla de Cataluña, un soberbio edificio, dedicado exclusivamente á Mu- seo, con personal inteligente para su custodia y conservación. A dos mil ejemplares asciende el número de los que ha logrado reunir el señor Estruch. Las piezas que hace años comenzó á coleccionar y que sirvie- ron en su origen como complemento decorativo de sus habitaciones, en la casa de su respetable padre, han servido de base para la numerosa colección que ha podido formar á cosía de ímprobo trabajo y no escasos dispendios. No de otra suerte es posible reunir agrupaciones tan importantísimas como las constitui- das por las espadas, dagas, rodeias, armas de asta, etc., en las que figuran pie- zas de indiscutible mérito, ya por ser verdaderos tipos ó bien por las hermosas labores que Jasembellecen. Digno coronamiento «le la obra llevada á cabo por el Sr. Estruch, es el ál- bum fototípico que ha formado, reproducción de las piezas más notables que en la armería existen. Si su publicación, la estima como el término de su tra- bajo, justo es confesar que es digno resumen de sus laudables esfuerzos, pues no cabe mayor perfección en los grabados que tan admirablemente ha sabido reproducir, venciendo dificultades, el inteligente artífice Sr. Sellares. No creemos pueda atribuirse á lisonja-, el aplauso que al terminar, tributa- mos al Sr. Estruch por haber logrado crear un centro que tanto honra á núes- tra ciudad, con mayor motivo, ocurriendo la circunstancia de ser el único coleccionista que á diario, permite la libre visita en su Museo-Armería, hace po- sible la comprobación de cuanto acerca de su importancia dejamos expuesto, lamentando que la índole especial de nuestro trabajo nos impida hacer men- ción singular de cada una de las numerosas piezas dignas de estudio y examen que adornan la colección. Mucho sentiríamos, que por efecto de acontecimientos que nadie puede pre- ver, llegara día en que se fraccionara la colección y desapareciera la obra lle- vada á cabo tras largos años de constantes esfuerzo rzos. Barcelona Noviembre de 1896. A. García Llansó. T 61 t 5 H E I N K I C H x DINGEB 5 ** WI1.HEI.M'"'*. DINGER * * in n — 12 — 19 20 „ ,„ ,>„ n. la '"te '""le cftir II p Io 70 71 O - 73 74 - — - á7 O s:i «4 Io +Í-KE lo "» '« '« no PEDRO-HERNÁNDEZ- «,- B--CI P-SIB-RO l©-€)i TORO •€>! N IOHANNIS BRACH 162 163 165 166 Q o-c>o o 1G7 168 ÍO 70 "3 172 175 17G 1" 179 --v ISO -V) © I87 1SS ,s.| 100 191 192 1»4 ib i LÁMINA I VISTA EXTERIOR DEL MUSEO-ARMERIA DE D. JOSÉ ESTRUGH Y CUMELLA En la Rambla de Cataluña, junto á la morada del Sr. Estruch, levántase un soberbio edificio, en donde se halla instalada la Armería. Su fachada de estilo neo-gótico, ostenta en doradas letras esculpidas en una cinta de piedra, el lema «Pro Patria et honore» como significando los deseos y aspiraciones de su propietario, evocando, en su conjunto, el recuerdo de las hermosas construcciones de los siglos medios. VISTA INTERIOR DEL MUSEO-ARMERIA Traspuesta la monumental puerta de ingreso, y tras ella la elegante yapro» piada cancela, hállase un espacioso vestíbulo, decorado con góticos bancos de nogal y cuadros con reproducciones fotográficas de los ejemplares más notables de la Armería, al que comunican las dependencias del conservador, el taller del maestro armero y las habitaciones particulares del Sr. Estruch. Limita el ves- Ubulu, separándolo del vasto salón de la Armería, una labrada reja de hierro, también de puro estilo gótico, muy semejante á las que admiramos en las capi- llas de nuestras catedrales. Grata por demás es la impresión que desde el vestíbulo produce el aspecto general del vasto salón de laArmería. Este afecta la forma cuadrangular y mide 22 metros de longitud por 10 metros de latitud y 7 metros de altura, reci- biendo la luz cenitalmente á través de grandes y elegantes lucernas interpola- das, entre las secciones del artesonado, divididas asimismo por líneas de herál- dicos escudos. Los muros hállanse entapizados de felpa color oro viejo y el ensamblado del pavimento, de maderas finas, desaparece en los espacios desti- nados á pasillos, bajo rojo tapiz. En el centro del salón, hase reproducido un palenque, en el quedos peones y dos ginetes armados de punta en blanco, sostienen un paso de armas, man- teniéndose no menos bien dispuestos los hombres de armas que con sus pen- doncillos limitan el campo. A su alrededor figuran varias armaduras, cañones, arcabuces con primorosas labores, cajas y sillas de guerra artísticamente dis- tribuidas. Los muros desaparecen tras la profusa colección de panoplias, armas, armaduras y piezas sueltas, lanzas y banderas, resaltando sobre el fondo carmesí de una de ellas, en el testero de preferencia, el busto en bronce del Excmo. se- ñor D. Ramón Estruch y Ferrer, padre del actual poseedor, á quien, y á modo de respetuoso recuerdo, dedica el resultado de sus esfuerzos y laudables aficiones. Hacha de piedra fCelt), encontrada cerca de Granada. Número 13^3. La edad de la piedra se remonta á la más remota antigüedad y sus límites nos son de todo punto desconocidos. Para el estudio, se divide en dos épocas, la de la piedra bruta y la de la piedra pulimentada. El presente número perte- nece á esta última época. Kl uso del bronce siguió al de la piedra pulimentada: sólo que en algunos países se encuentran muy separadas las dos épocas, como sucede en Dinamar- ca y en las habitaciones lacustres de Suiza, mientras en otros se ve que el bronce tomó paulatinamente el lugar de la piedra, como se deduce de los des- cubrimientos hechos en los dolmens de Plouharnel,en donde se encuentran armas de bronce mezcladas con las de piedra. Parece que la edad del bronce duró hasta la conquista de las Galias, por Julio César. Kl hacha 1354 fue encontrada por el año 1874.cn Ibeas de Juarros, pro- vincia de Burgos. Las puntas de flecha número 578 y el puñal 58o, fueron en- contrados en Drah-abu'1-neggah; la punta de lanza (Cuspis) número 679, las cnemides números 584-585, y el cingulum 586, piezas todas de carácter roma- no, proceden de Scatati, á tres kilómetros de Pompei. Kl número 1355 es ya de la edad del hierro. Los griegos y después los ro- manos, usaron esta daga ó puñal llamado Parazonium. El presente ejemplar fue encontrado por el año 1893 en las ruinas de Ampurias. La acción del agua del mar le ha convertido totalmente en óxido, 586. Cingulum; cinturón militar usado también por los Gladiadores. Es de la misma época y procedencia de la punta de lanza y cnemides arriba mencio- nadas. J •f )( > LÁMINA IV Número 1336. Arma fenicia encontrada en la provincia de Teruel, Rn la historia de España publicada bajo la dirección del F.xcmo. señor D- Antonio Cánovas del Castillo, se dice: que en el Museo de Artillería de Pa- rís, hay dos armas iguales encontradas en la ¡Necrópolis de Almedinilla y e! autor sospecha que sean ítalo-Griegas, pues en vasos de cerámica de la misma época, y procedencia hay guerreros ¡levando en la diestra armas semejantes. LÁMINA V Scramasax. Arma usada por los francos desde el siglo m al siglo vm de la era cristiana. Esta arma se encuentra especialmente en las tumbas de la época Merovin- gia (428 á 752) y con la lanza (framca), el escudo, el hacha (francisque) y el venablo (angón), formaban el equipo del soldado Kraneo. Los presentes ejemplares fueron encontrados en terreno de la Valí de Aran, entre la hermita de S. Luis y Les; y corresponden á los números 1272, 1273, 1324, 1335 y 1326 del catálogo; y son contemporáneos de Atila, que pasó á sangre y á fuego el imperio de Occidente (434); de la muerte del Rey D. Rodn- go. que pereció, según se cree, en una batalla junto á Jerez de la frontera, la cual fue ganada por los moros (7.2); de la proclamación de D. Pelayo. eleg.do rey de Asturias por los Godos (7.8) después de la batalla de Covadonga; y del nacimiento do Carlomagno, el cual abolió esta arma sustituyéndola por la es- pada, cuando organizó el ejército Franco, hacia el año 771 de nuestra era. LÁMINA VI La espada n ú m e r o 12G4 pertenece al siglo íx, como los fragmentos 1260 J >' 333• La 1264 fue encontrada en la Abadía de T h e r o u a u m e , cerca de S a i n t - Omer (Pas-de-Calais); y el n ú m e r o 1333 fue encontrada en terreno de la Valí de Aran, entre la hermita de S. Luís y Les. Kn la célebre Tapicería de Bayeux hay varios personajes llevando espadas iguales: como también en las viñetas del Codex A u r c u s de Saint Gall (vide Demmin). Los puñales números 1276 y 1341. son de la misma ¿poca. El primero fue encontrado en la Abadía de T h e r o u a u m e arriba mencionada: y el segundo, ¡unto con la espada n ú m e r o 1333. listas a r m a s son contemporáneas con la muerte de Carlomagno (814); de la victoria que alcanzó D. Alfonso II, venciendo al moro M a h a m u t que m u - rió en la batalla. T a m b i é n fue derrotado A b d e r r a m a n II por 1). R a m i r o , suce- sor de D. Alfonso (846). Contemporáneo (ué también el moro Muza, el cual murió de u n a herida recibida en la batalla, en la cual le derrotó D. Ordoño, rey de Oviedo (857) y por fin D. Alfonso III se apodera de Galicia (869), a l c a n - zando varias victorias sobre los moros. ••'.] LAMINA VII La espada n ú m e r o 531 del catálogo, pertenece al siglo x y en su hoja lleva. de u n a parte, la inscripción: ANTALA T A N T A L I A N I T A N T A gg. incrustada de plata en caracteres románicos iguales á los de dos lápidas existentes en la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Bjrcelona, las cuales llevan las fechas DCCCXC y DCCCCXLV y ías de un diccionario del año 1047. Kste carácter de letra se empicó antes de] gótico desde el siglo ix al xiv, en cuya época se usó el gótico llamado c u a d r a d o . En la tapicería de Bayeux se ven representados varios guerreros con espa- das semejantes, sobre todo en la g u a r n i c i ó n . La espada n ú m e r o 1261, es de igual época, y era especialmente usada por todas las naciones latinas. Kn la vitrina Beaumond del Museo de Cluny, existe u n a espada semejante calificada de arma Veneciana. Kn este siglo, el rey de Asturias 1). Alfonso 111, derrota el ejército moni J e Abdalla cerca de Zamora (904). Después de la muerte de este soberano (0.12) y de su primogénito D. García (913), su segundo hijo D. Ordo ño II es proclamado rey de Asturias y de Oviedo, el cual se apodera de Talayera (914). Asaltada por los moros la ciudad de León, es vencida y arrasada por o r - den de Mahomet A l m a n z o r (99G) y dos años después, vencido á su vez, este cau- dillo por el rey D. Ordoño II de León, auxiliado por los condes de Castilla y de O. jGarcía rey de Navarra, se dejó morir de h a m b r e en Medinaceli, por la ver- güenza de haber perdido la batalla de Catalañazor (99H) en la cual perecieron rnás de cien mil Sarracenos. f LÁMINA VIH La espada número 1274, pertenece á últimos del siglo xi. El puñal número 121)7. fue encontrado cerca de Limoges. Lleva la marca número -¿^-j y es de la misma ¿poca de la espada anterior. -Número 1330. Espada de paje de igual época. Fue encontrada en Castel- Naudary. En este siglo I). Alfonso V de León, hijo de I). Bermudo II, hizo reedificar la ciudad de León (loi(l). trasladando allí las cenizas de ios reyes sus antece- sores. Pertenece también á este siglo, D. Rodrigo Diaz de Vivar; apellidado el '-id; el cual nació en Burgos á fines del año 1040. A la edad de veinte y cinco años fue armado Caballero por D. Fernando I de Castilla y de León (1033-1065) al cual guardó mucho afecto, y le ayudó á hacer tributaria suya la ciudad de Zaragoza. Muerto este monarca, estuvo al servicio de su sucesor D. Sancho, decidiendo de las victorias de Santarem y del Carrión (1068-1071). Asesinado 0. Sancho ante los muros de Zamora (1072) fue elegido D Alfonso VI, siendo encargado el Cid, de la jura del rey; al cual ayudó en la toma de Escalena, Talavera. Maqueda y Santa-Olalla (1082); como también en la de Talamaiica, Uceda, Madrid, Hita, Guadalajara y otros pueblos (1084), extendiendo hasia el '"uadiana, los dominios de! monarca. Habiendo I). Rodrigo derrotado cinco prín- cipes moros que pretendían devastar la Rioja, les obligó á pagar vasallaje al rey de Castilla, lo cual le valió el nombre de Said (Señor en árabe) con el cual le •saludaron los vencidos. Vuelta á recobrar la gracia del rey, la cual había per- dido (1086), el Cid le ayudó en la conquista de Toledo; pero desterrado otra vez, se retiró con algunos valientes; se estableció en medio de los montes de Te- ruel, en la fortaleza Jlamada Roca ó Peña del Cid, desde donde combatió á los Almorávides; apoderándose de Valencia en loyo, en cuya ciudad murió en el año ioyy. LÁMINA IX La espada número .S72, pertenece al siglo xn. Es de un temple notabilísi- mo, pues reúne á una grande dureza, una flexibilidad extraordinaria. Su hoja mide 80 centímetros de longitud y 7 centímetros de ancho en el talón. Por orden del Pontífice Calixto II. San Olegario entregó esta espada ;¡ Be- rengucr III (i ngfi-i i ^ 1), el cual mandó depositarla en la capilla de Santa Águeda. Según Pujadas (Tomo VIII pág. 294). D. Ramón Berenguer 111, mandó en su testamento, el cabillo y todas sus armas, á la caballería de Jcru.salén. El mismo Pujadas'( romo VIH págs. 223 á 229 inclusive), habla de esta espada. En la coronación de 1). Martín el humano, rey de Aragón (1391)). fue man- dada á buscar á Sicilia, en la iglesia de San Pedro de Palermo, donde estaba custodiada creyéndola de Constantino. De lo cual se deduce, que perteneció al rey I). Martin, pudiéndole citar en apoyo lo que dice Feliu (Tumo li pág. 3^0) y Z a rita (Tomo II pág. 43 1, cap. 69.) La vaina número 571, pertenece á dicha espada. Kn su brocal, lleva de una parte un bajo relieve representando San Martín en el acto de partir su capa. y de la otra, un escudo con las armas de Aragón. La espada número 127$, pertenece á igual época y fue encontrada en el castillo de Foix. Su hoja, que en dimensiones se asemeja á la de la espada an- terior, lleva una marca igual á la de la espada atribuida á San Fernando, que se conserva en la Real Armería de Madrid. El pomo lleva dos marcas que ha sido imposible descifrar. Contemporánea á estas armas fue la fundación de vanas Ordenes monás- ticas y de la mayor parte de las de Caballería. El Papa Pascual II (1 113), con- firmó la de San Juan de Jerusalén. En 11 18, fue instituida la del Temple y en 1158, San Raimundo fundó la de Calatrava. En 1119, D. Alfonso VII, rey de Aragón, tomó la ciudad de Zaragoza á los moros: haciéndose coronar emperador en 1135. Diez años después, en 1 145, el Papa Eugenio III. dio orden á San Bernar- do, para que predicase la Cruzada. Números 225 y 362. Estribos árabes del siglo xn, de forma oríginalísima, exornados con bonitas incrustaciones de plata. Sus dimensiones son por de- más extraordinarias, apartándose por completo, en dibujo y forma, de los tipos conocidos. De la solera arrancan unas aletas de 30 centímetros de largo y en cada parte del ojo existen otras dos de 10 centímetros de ancho y 14 centímetros de alto. No es empresa fácil la de comprender las ventajas que pudiera reportar para !a defensa y la equitación esta forma tan caprichosa, liste ejemplar ver- daderamente raro, fue usado, según afirma Dcmmin, por los musulmanes es- pañoles del siglo xii. Número 1300. Puntas de lanza del siglo xn. Números 409 y 1291. Hachas de armas de! siglo xn. La primera, propia para combatir á caballo, ostenta la marca número 173 y se halla coronada por una estrella grabada y diez líneas asimismo grabadas en forma de rosetón. Cuanto á la segunda, está en mal estado de conservación. Número 525. Espada del siglo xn. Su hoja muy resistente, en la que además de las marcas números 79 y 80 léese la inscripción, en caracteres góticos, Mar- tínes^ de Argote. Los brazos de la cruz son rectos y acanalados, la empuñadura de cuero trenzado y el pomo redondo en lorma de disco. Número 1246. Espada del siglo xn. La hoja acanalada es de cuatro mesas y de 72 centímetros de longitud. Fáltale la empuñadura, afectando el pomo la forma lenticular. Número 1321. Restos de una espada del siglo xn. Número 534. Hoz de guerra del siglo xn. Es una de las armas de asta más antiguas, siendo difícil determinar la época en que empezaron á usarla los hom- bres de guerra. Sábese que fue, durante un largo período, ei arma exclusiva y peculiar de los campesinos, quiénes, antes de la organización de la infantería, constituían las masas armadas que seguían á los señores leúdales. LÁMINA X Número 126a. Cervelera, capellina ( casquete de hierro (pues bajo estos > ' tres nombres lo hallarnos descrito). Esta arma defensiva fue usada desde la época Carlovingia, ya sea colocada encima del camal ó debajo del mismo; pero en el siglo xm es cuando se usó más particularmente como arma de cabeza de unos soldados de caballería lla- mados Capellinas ó en sustitución de la celada, cuando el Caballero, quitándo- se esta arma incómoda, no quería quedar completamente desarmado. Kn el sello de I). Pedro 1 de Aragón apellidado el Católico, este monarca 1 lleva la cabeza defendida por un Capell de fer. ó sea una Cervelera igual al pre- sente ejemplar. Contemporánea con esta arma, fue la gloriosa batalla de las navas de To- losa (iaia). Kl reinado de San Luís (1216-1270) La conquista de Mallorca (1220,), de Valencia y de Murcia, por 1). Jaime el Conquistador; y las Vísperas Sicilianas (30 Marzo de 1282). LÁMINA XI Número 781. Camisote de malla bastante deteriorado, el cual fue encon- trado en uno de los campos de la Vega de Granada. La cota de malla, especie de tejido metálico, formado con anillos de hierro enlazados entre sí sin auxilio de ninguna especie de sustentáculo, parece que se usaba en Oriente desde remota antigüedad, pero solo se conoce en Europa desde el siglo xn, siendo probable que fue importado por los Caballeros Cruza- dos que volvían de la Tierra Santa. Esta cota se usó solo como arma detensiva hasta el siglo xv, desde cuya ¿poca la emplearon los ballesteros, arqueros y ¡os caballeros debajo de la arma- dura al objeto de cubrir las faltas de la misma. La espad 1 número 1 205 pertenece también al siglo xm. En su perilla lleva grabado, de una parte, un escudo con una cruz, y de la otra, otro escudo con las armas de Sicilia. Kué encontrada en aquella isla y es fácil que proceda de los Catalanes y Aragoneses que por aquella época la ocuparon, acusándolo la elegancia y pureza de sus líneas. Los números 1277-133^, sorudos puñales de igual época de la espada an- terior. El segundo fue encontrado en los Altos Pirineos y lleva la marca nú- mero 238. El número jaffy, es una cuchilla de trinchera, arma del mismo siglo usa- da por hombres á pié. Fue encontrada en Castel-Naudary (Albigeois) y lleva la marca número 245, El número 1331 es una espada de igual época encontrada al practicar unas excavaciones en Beziers.