SECCION TRABAJOS ClEfvTi FIGOS ROFESiONALE, A-1933 SECCION DE MEDICINA VETERINARIA OS EL FOMENTO DE LAS ARTES SECCIÓN DE MEDICINA VRTERmARiiT PRESENTADOS -Y DISCUTIDOS EN ESTA SOCIEDAD ACADÉMICA —\J\f\J\S\f ■ ■ - ' Edición de la Gaceta de Medicina Veterinaria, - /- MADRID: 1898 ESTAB. TIPOGRÁFICO DE LOS HIJOS DE R. ÁLVAREZ X CA.ROO DB A. MEHÉHDBZ 15, Ronda de Atocha, 15 Teléfono 809. ADVERTENCIA Deseando corresponder á la honrosa distinción que la Sección de Medicina Veterinaria ha tenido con la Gaceta de Medicina Veterinaria nombrándola su órgano oficial en la Prensa; queriendo que tanto los socios de la primera como los suscriptores de la se¬ gunda conozcan los asuntos todos que en la misma se tratan, y teniendo en cuenta su estado financiero actual, empezamos la publicación de los trabajos con que ha inaugurado sus tareas académicas, cumpliendo gustosos lo preceptuado en el art. 40 del Reglamento de la Sección, y dedicando la mitad de las páginas de la Gaceta al servicio de tan docta y laboriosa Socie¬ dad científico-profesional. Si esta decisión y desinterés nuestro merece alguna consideración ó alguna recompensa, no de la Sección, que harto nos ha recompensado con el nombramiento de órgano oficial, sino de nuestros amigos y suscripto- res, á éstos les pedimos y les rogamos que nos la otor¬ guen en esta forma: INSCRÍBANSE COMO SOCIOS DE NÚMERO todos los residentes en Madrid y como SOCIOS CORRESPONSALES todos los de provincias; hagan propaganda entre sus amigos y compañeros para que ingresen en esta SOCIEDAD ACADÉMICA todos los Veterinarios españoles. El beneficio será para la ciencia y para la clase. Eusebio Molina Serrano. » ACTA DE LA SESIÓN INAUGURAL DE LA SECCION DE MEDICINA VETERINARIA En Madrid, á 15 de Sep¬ JUNTA DIRECTIVA tiembre de 1897, á las nueve Presidente: limo. Sr. D. Simón Sánchez. de la noche y en el local Salón Vicepresidente: D. Ensebio Molina. de Actos públicos de la Socie¬ Vocal: D. Luciano Velasco. dad Fomenta de las Ar¬ Id. D. Eustaquio G. Marcos. Contador: tes, calle de Arrieta, núm. 10, D.José Esain. Tesorero: D. Juan Miguel Montero. se constituyó la Sección de Secretario general: D. José Coya. Medicina Veterinaria, á fin de Vicesecretario: D. Antonio López Martín" celebrar la Junta general de inauguración. Ocupada la mesa por la Comisión nombrada por la clase para gestionar la creación legal de dicha Sección, el Sr. Presidente de¬ claró abierta la sesión, precediéndose á la elección de cargos para for¬ mar la Junta directiva, en la que tomaron parte más de 40 socios, re¬ sultando elegidos por unanimidad los señores expresados al margen. Acto continuo declaró el Sr. Presidente hallarse constituida legal¬ mente la Sección, conforme al Eeglamento aprobado, y, por consi guíente, los acuerdos tomados en esta sesión tendrían todo el valor y eficacia necesarios para ser, desde luego, ejecutados, previos los requi¬ sitos correspondientes. t 1 Inmediatamente el Vicesecretario, por ausencia del Sr. tario general, procedió á leer una Coya, Secre¬ memoria sobre la constitución de la Sección inaugurada. « El Sr. Presidente pronunció un discurso brillantísimo, comenzando por elogiar la conducta y ejemplar organización de El Fomento de loa Artes, y desarrollando el tema había propuesto, Impor¬ que se tancia de la Veterinaria en Españo-y servicios que desempeña en la actualidad; tuvo períodos felices interrumpidos por los aplausos de los reunidos, ocupándose con tan amena extensión de la historia é importancia déla Veterinaria en sus distintas aplicaciones, que hizo por demás agradable ó instructiva su disertación, consiguiendo demos¬ trar lo útil y necesaria que es la misión del Veterinario bajo el triple concepto de Médico, Inspector de sustancias alimenticias y Zootécni¬ co exporto y competente para la cría, mejora y multiplicación de los animales domésticos, base de la riqueza nacional, y terminó invitando á la clase para que camine por la amplia vía del progreso, citando como ejemplo de perseverancia al Sr. Molina, que ha conseguido la reforma del ingreso en nuestras escuelas de Veterinaria, exhortándola para que concilie los ánimos y cada uno acepte y cumpla con cariño y buen de¬ seo los cargos y comisiones científicas que se le designen . El socio Sr. Hernández Morillos pidió á la Junta acuerde la pubhca- ción de la memoria leída y discmso del Sr. Presidente tan pronto como la Sección disponga de fondos, pretensión que fué admitida, acordán¬ dose hacerlo así (1). Después de pequeño debate, en el que intervino el Vicepresidente Sr. Molina, para designar el tema científico objeto de la próxima se¬ sión, fué propuesto para desarrollarle el socio Sr. D. Senén Fernán¬ dez, y cuyo título es Cruzamientos y cría caballar, Y no habiendo otros asuntos de que tratar, el Sr. Presidente levan¬ tó la sesión á las once y media de la noche, de todo lo cual, como Vi¬ cesecretario, certifico. V.° B.° El Presidente, El Vicesecretario, Simón SInchez. Antonio López Martín. (1) El Sr. Presidente sufragó los gastos de impresión de su peculio particu¬ lar, no grabando así los fondos de la Sección. / miembros m mmmu ü secai de medicim ïeteriiru EN 15 DE ENERO DE 1898 SOCIOS HONORARIOS Excjio. Sr. d. Aureliano Linares Eivas, es Ministro de Fomento. » » » Eddardo Vincenti, Consejero de Estado. » » » Julián Calleja, Senador del Reino. Ilmo. Sr. d. Angel Pulido, Diputado á Cortes. » » » Ignacio Bolívar, Profesor del Museo de Historia natural. » » » Ricardo Becerro de Bengoa, Profesor del Instituto de San Isidro. » » » Eaeael Gasset, Diputado á Cortes. » » » Agustín Sarda Llavería, "Veterinario, Profesor normal y Abogado. Mr. Ch. Morot, Veterinario en Troyes (Francia). » C. ïeyssandier, Inspector Sanitario en el Ministerio de Agri¬ cultura de Francia. » E. Nooard, Profesorde la Escuela Veterinaria de AJfort. » ÏRASB0T, id., id. id. » J. P. Cadiot, id., id. id. » O. Cadéao, id. id. de Lyon. » Doctor Broussasüo, Profesor de la Real Escuela de Medicina Ve¬ terinaria de Turin. » j. Neiman, General "Veterinario del Ejército de Varsòvia. SOCIOS DE NÚMERO D. Simón Sánchez González. D. Bonifacio Estrada Valoria. » Ensebio Molina Serrano. » Ceferino Fernández, » José Coya Alvarez. » Domingo Bellán. » Antonio López Martin. » EmilioSelgas Aguado. » Juan Miguel Montero. » Eustaquio González Marcos. » José Esain Raymat. » Ensebio Cucharero. » Alfreda Alonso y Rodriguez. » Francisco Bote. » Antonio Ortiz de Landázuri. » Inocencio Aragón. — 10 — D. Julián León Antolín. D. Tomás Hernández. » Juan Antonio Jiménez'. » Wenceslao Berrocal. » José Blanco Guardiola. » José Fernández Alcalá. » Gregorio Borrego Jiménez. » Vidal Novillo y González. » Juan Ruiz Tártalo. » Andrés López. » José Urbina Ayala, » Rufino Herranz. » José Bengoa. » Teodoro Alonso Calvo. » Luciano Peloux. » Fausto Alonso Mufíoz. » Manuel Alcalá. » Pablo Olalla y Pérez. > Manuel Engelmo. » Francisco Pardo Mena. » Marcelino Isasi. » Juan Bautista Fermasse. B Marcos Pérez Ordax, » Leopoldo Martínez Arias. » Luciano Velasco Cuadrillero. » Pantaleón Labairu. >•> Matías Azpizúa. » Félix Estévez. » Pantaleón Sánchez Moya. » Bernardo Butragueño. » Ramón Villacampa. » Cesáreo Barrios. » Senén Fernández. » Eustaquio Vinuesa. » Sebastián Pumarola. » Germán Tejero. » Simón Pérez Ordax. » Juan Pinedo. SOCIOS COR-RESPONSALES D. Leoncio Vega. D. Marcelino Ramírez. >> Juan Verdaguer. » Pedro García. » Minervino Arias. » Antonio García Rodríguez. » Ulpiano Molina. » Anastasio de Bustos. » Vicente Castilla. » Antonio de Cruces. » Ensebio- Rodríguez. » Eloy Alonso. » Pedro Castilla, » Críspulo Gorozarri. » Jacinto Álvarez. » Juan Antonio Doblado. » Mariano de Viedma. » Ignacio Temprado. » Francisco Sánchez. -» Lucrecio RuizValdepeñas. » Domingo Pascual Badía. if Cipriano M. Cantalapiedra, » Juan Ibars Sancho. » José Bruno Luque. » Juan Morcillo. » Victor García Resina. » Manuel Español. » Luis Prieto. » Manuel Artola. > Ceferino Chacón, » Antonio Mesa. B Francisco Morales. » Enrique Fernández. B Ramón Garangón. » Braulio Luengo. B Rosario Arroyo. % Antonio Maduefio. B Victoriano Medina. » Joaquín Aguilar. B Eugenio F. Isasmendi. CRUZAMIENTOS Y CRiA CABALLAR DISCURSOS LEÍDO Y PRONUNCIADOS EN EL SALÓN DE ACTOS PUBLICOS DE LA SOCIEDAD Sc'ñozcú: Tarea difícil escorresponder como debo á la consi¬ deración que me tiene la Sección de Medicina Vete¬ en rinaria de El Fomento de las Artes acordándose de ^ mi humilde persona para inaugurar sus conferencias científicas. Zootecnistas de reconocida autoridad se en¬ cuentran en su seno talento y discreción, lle¬ que, con varían gloriosamente á la meta empresa tan importan¬ te, que veréis estudiada por mi con tan poco acierto. No es, pues, para noveles el desarrollo de tema tan intrincado como el cruzamiento en Zootecnia, porque su experiencia no es suficiente para dar cima á estu¬ dios tan superiores y de tanta trascendencia, y asi es; no ignoráis que la reprodución bien dirigida, la alimen¬ tación adecuada y los agentes del medio, son las palan¬ cas de que echa mano lodo zoólogo para llegar á la su¬ blime idea del nunca bien ponderado Emilio Baude- ment, á considerar á nuestros animales domésticos como máquinas con vida que producen; en una palabra, al problema zootécnico, cuyo secreto es: saber dirigir la construcción de las máquinas animales, apropiarlas exactamente á las condiciones físicas y económicas, en las cuales se emprende su explotación, y alimentarlas de tal suerte que sus productos de transformación al¬ cancen el valor más elevado posible. Dicho esto, encareceros más la importación del cru¬ zamiento es inútil; tal modo de reproducción reporta grandes beneficios a los que, con acierto, á él se de¬ dican. El temor de no haceros grata vuestra primera vela¬ da científica por mi escasa suficiencia; la barrera, para mí infranqueable, que se presenta ante tema de tan vi¬ tal interés, y la poca costumbre de dirigirme á un pú¬ blico, sobre todo de la ilustración de este, hacen que el preámbulo no sea hecho en honor á la costumbre que existe hasta en los grandes oradores, haciéndose agí modestos, sino que lo hago por la necesidad que siento de disculpar mis faltas, dado mi poco valer; por¬ que vosotros, al convenceros de ello por estas mani¬ festaciones, estoy seguro que me prestaréis la benevo¬ lencia que os caracteriza; que yo, en cambio de tanta merced, sólo puedo poner de mi parte muy buenos de¬ seos y mucha brevedad para no molestaros. Dispen¬ sad, pues, que no sea lo extenso que yo quisiera con el encargo que me disteis la noche del 15 del pasado. De lo primero que quiero hablaros es del concepto que hemos de tener de la especie animal. Así me inte¬ resa, porque, según la noción que de ella tengamos, se confunden y trastornan importantes puntos del cruza¬ miento. Hemos de dejar aparte aquello de que la ob¬ servación directa no nos da idea sino de individuos aislados, como también que el entendimiento humano constituye con ideas particulares otras de carácter más general, dándose cuenta, antes que nadie pensara en clasificar, de la especie, diciendo el caballo, el perro, el elefante, etc., etc.; haciendo lo propio con el origen de ella, puesto que asuntos tan científicos sólo son del dominio de los sabios creacionistas ó inmutables y de los evolucionistas. Geoffroy Saint-Hilaire dice asi: "No es de extrañar „ver la definición de la especie colocada por los maes- „tros de la ciencia en el número de los más grandes ,.problemas de que el espíritu humano se ha preocupa¬ ndo.,. Efectivamente, tiene razón el célebre naturalista, nada menos que á cuarenta y cuatro asciende el nú¬ mero de definiciones que se han dado de la especie. No nos hemos de detener aquí á dar á conocer una por una, porque no tendrían objeto práctico las distintas opiniones que en Historia natural existen sobre este particular. Dejando aparte la definición de Linneo, que se funda en la ley de las semejanzas, diciendo: simile semper parit sui simüe, el semejante engendra siempre su se¬ mejante; haciendo lo propio con la del naturalista Buf- — 16 — fon, que en 1765 dice que la especie es una colección ó una serie de individuos semejantes, y no fijándonos tampoco en las de Cuvier Lamark, que el primero la y comprende como colección de todos los cuerpos orga¬ nizados nacidos unos de otros ó de padres comunes, y á los que se asemejan tanto como ellos se parecen en¬ tre sí, y el segundo, en 1803, la considera como una co¬ lección de individuos semejantes, que la generación perpetúa en el mismo estado, en tanto que las circuns¬ tancias de su situación no cambien bastante para ha¬ cer variar sus hábitos, su carácter y su/orma, hoy, sin ofender á sabios de imperecedero recuerdo, el concep¬ to que en tiene de la especie es el siguien¬ zoología se te: conjunto de individuos semejantes que se reprodu¬ cen entre si, en tanto que las niodijicaciones que ex¬ perimentan no les separan de un modo notable. Efectivamente, señores; tales modificaciones sufren los individuos de la misma especie, según el medio donde se encuentran, que el examen de las variadas razas de nuestros animales domésticos, pertenecientes á la misma especie, nos hace ver inmediatamente que las diferencias de unas á otras llegan á ser mayores que las qüe se encuentran entre animales de especies distintas; asi, entre el mastín y el galgo inglés, hay más diferencia de caracteres que entre el mastín y el lobo; entre el toro de raza ordinaria y el de la Durban, más que entre aquél y el cebú, y lo mismo entre otros ciento que se podrían enumerar. Y no se diga que es¬ tas modificaciones no afectan sino á órganos poco im- — 17 — portantes, que los efectos se han extendido á todos sin distinción, se ha modificado el esqueleto, las masas musculares, las visceras, se ha hecho desaparecer el pelo en unos, se ha transformado la lana en otros, se han hecho más fecundos, se han modificado los instin¬ tos, la inteligencia, en una palabra, no hay órgano ni función á los cuales no haya llegado la mano del hom¬ bre. Respecto á la reproducción, es cierto que en la mayoría de los casos son fecundos entre sí ios anima¬ les de la misma especie; pero dejan de serlo cuando al¬ gunos de ellos se han separado mucho del tipo primi¬ tivo, como sucede entre el conejo doméstico y los co¬ nejos de la isla de Puerto Santo, procedentes de éstos, que, en la actualidad, no son fecundos sus cruzamien¬ tos, y como sucede también entre el cochinillo de las Indias doméstico y el salvaje del Perú, de donde aquél tomó su origen, que tampoco se reproducen entre sí. También es cierto que muchos híbrides resultan esté¬ riles, pero no lo es menos que otros muchos se repro¬ ducen entre ellos indefinidamente; tal sucede con los procedentes del camello y dromedario, la liebre y el conejo, del macho cabrío y la oveja, etc., entendiendo con todo esto los naturalistas actuales que militan en las filas del transformismo que las especies varían sin cesar, que dentro de cada una aparecen con frecuen¬ cia individuos con caracteres nuevos, variedades que se perpetúan por medio de la herencia, dando lugar á razas nuevas, dentro de las cuales se originan otras de la misma manera, hasta que por fin se separan tanto 2 — 18 — del tipo primitivo que acaban por constituirse en espe¬ cies distintas, llegando á ser cruzamiento ó hibrida¬ ción lo que en otro tiempo fué una selección. De aquí se deduce que no podemos tener el mismo concepto de especie y raza en zoología que en zootec¬ nia, pues mientras la primera las distingue perfecta¬ mente, la segunda las considera, aunque dando A cada uno su significado, como sinónimas; y opinando con Sanson en el terreno zootécnico, sabemosespecie que es el tipo segt'in el cual están construidos todos los in¬ dividuos de la misma rasa, y rasa es la descendencia de tina ciípula primitiva. Según esto, especie implica la idea de forma, es el molde bajo el cual están hechos todos los individuos de una raza, y la raza comprende todos los individuos de una especie. Bajo este concep¬ to es como hemos de hacer uso de estas palabras al tratar del cruzamiento. Se entiende, pues, por crusamiento, una operación sootécnica que consiste en la unión sexual de indivi¬ duos de tipo diferente ó de distinta rasa, pero del mis¬ mo género, cuyos productos son fecundos entre sí. Guarda cierta analogía con la selección por la fecun¬ didad de sus productos y se opone á ella por la seme¬ janza de los individuos que cupulan. Se aproxima á la hibridación porque los sujetos que se unen son de tipo diferente, y se separa de ella por la esterilidad de los productos que caracterizan á esta última, pues á nin¬ guno que se encuentre medianamente versado en esta materia se le escapa que los mestisos son indefinida y polilateralmetite fecundos, mientras que los híbri¬ dos son infecundos, y, por excepción, unilaterahnente fecundos- Quiere decir esto que los mestizos pueden reprodu¬ cirse entre si y con sus padres, mientras que los híbri¬ dos no pueden reproducirse ni entre sí ni con los que les dieron origen, y si alguna'vez sucede, tiene que ser con un individuo de cualquiera de las dos razas que lo fecundaron, con la particularidad de qu(*, si conciben el producto, no será semejante al híbrido, sino que se parecerá á una de las dos razas primitivas: á la que haya intervenido. Pero hay más; los productos de los mestizos pueden vivif tanto como sus padres, mientras •que los que, por excepción dan los híbridos, sobre todo los híbridos domésticos, viven muy poco; esto sin con¬ tar que lo general es que aborten. El caso conocido en que más han vivido los productos de una mula fué co¬ municado á Buffon por Schicks, Cónsul de Holanda én Murcia, y señalado oficialmente en una relación dirigi¬ da al Soberano de las Españas, Carlos III, el año 1776, por D. Andrés Gómez, en donde se trata de seis produc¬ tos dados por una mula, que uno murió á los dos años y medio, otro á los catorce meses, el tercero á los diez y nueve y el cuarto á los veintiún meses, no pudiendo dar datos de los otros dos porque aun vivían en el mo¬ mento de la comunicación, pero es de sospechar que, con lo que pasó con sus hermanos, serían muy via¬ no bles. Otra particularidad no menos importante hemos de — 20 — hacer notar: han dicho algunos que los híbridos de países cálidos eran tan fecundos como los mestizos de países fríos, pero razones poderosas tenemos para des¬ echar esta aseveración; ellos se han fijado en que las muías que más casos nos han presentado de fecundi¬ dad eran nacidas en España, Italia ó Áfriea; pero, se¬ ñores, á lo que atribuir esto es al origen, por¬ hay que que nadie duda de que es posible que muchas de nues¬ tras muías sean obtenidas de una yegua de especie africana, que se distingue de las demás por tener cin¬ co vértebras lombares, número igual al que posee el asno. Y no es una suposición el la unión de pensar que una yegua africana diesen productos con con un asno más probabilidades de ser fecundos que los que dan las yeguas de otros países más alejados. He aquí la razón del porqué han aparecido más híbridos fecundos en España, Italia y África que en la mayoría de las na¬ ciones europeas. El sabio zootecnista Cornevin dice que la eugenesia rige la reproducción de los mestizos, mientras que la disgenesia y la agenesia son propias de los híbridos. Este carácter fisiológico, dice el citado autor, es más seguro que el sobre la diferencia de los que se apo5'a tipos étnicos ó específicos, porque este último aviva to¬ das las disidencias de las escuelas con motivo de la es¬ pecie y de la raza, mientras que el primero es la sim¬ ple atestiguación del hecho. Tal manera de compren¬ derle ensancha la base y hace entrar en un cuadro las operaciones, en donde no solamente los reproductores — 21 — son de razas diferentes, según los zoólogos, sino que entran individuos que pertenecen á grupos que ellos consideran como especies distintas, y que, sin embar¬ go, dan nacimiento á productos indefinidamente fe¬ cundos. Por consecuencia, habrá cruzamiento siempre que los productos sean indefinida y polilateralmente fecundos (eugenesia). Nosotros, para su aplicación, consideramos el cruza¬ miento tal como lo hemos definido, llamando, como to¬ dos los autores, á sus productos mestisos\ á la raza que se trata de sustituir, cnisada; á la que en los cru¬ zamientos continuos sustituye, cruzante; coimines, á las razas susceptibles de perfección, y regeneradoras, á aquellas que, con relación á otras, son propietarias de caracteres y cualidades más relevantes. Pero antes de entrar en otra materia bueno será que demos un repaso á la opinión que del cruzamiento te¬ nían sabios zootecnistas, siquiera sea para consagrar¬ les un recuerdo y honrar su memoria esta noche, pues á pesar de que en los momentos actuales de la ciencia no podemos hacer uso de sus doctrinas, por creerlas con la mejor intención equivocadas, no es menos cierto que para llegar á las que nos rigen, ellos fueron los que dieron el primer paso, dejándonos como herencia concepciones tan hermosas que se mencionan con gra¬ titud en centros como este, que trabajando por el en¬ grandecimiento de su justa causa, no olvida nunca á aquellos que más decidido apoyo la prestaron. ¿Sabéis lo que opinaba Bacman del cruzamiento? Que — 22 — los hombres admirados por su talento, nacidos en París y en otras capitales grandes de Europa, y el aumento de población de estos centros en donde mayor número de humanos se reúne, es debido al cruzamiento que se efectúa entre los extranjeros y las mujeres que en ellas habitan; del mismo modo que los puertos de mar, que al verse concurridos y frecuentados por las marinas y los ejércitos, son poblaciones más numerosas, inteli¬ gentes, sabias y florecientes que otras que no se en¬ cuentran en condiciones de efectuar constantes cruza¬ mientos, como sucede á los poblados del interior y de las montañas, que no podrán llegar nunca á la altura de los primeros. Si bien es seductora esta opinión por la grandeza del pensamiento, fácilmente se abandona al saber que todo lo que atribuye su autor al cruzamiento es debido á la mayor actividad comercial, á la mucha riqueza, á la abundancia de alimentos, al bienestar y á la más. vasta ilustración. No está en lo seguro Bacman al decir que por el cruzamiento se notan tan importantes diferen¬ cias entre los individuos de ciertas poblaciones, pues sólo dependen éstas de la diferencia de condiciones que ya hemos consignado. Buffon, creyendo, con el sagrado libro del Génesis, que todos los animales domésticos son procedentes de Oriente, pensó que tenían una tendencia natural á de¬ generar en los restantes climas, y que para regene¬ rarlos era necesario cruzarlos con individuos de aque¬ llos países; Opinión que desarrolló con admiración de sus oyentes en un magnífico discurso que pronuncióv sobre la degeneración de los animales. Bourgelat ha sostenido la tesis de Buffon, sobre todo en las razas caballares, recomendando con ardor el cruzamiento de todas ellas con el caballo oriental, y refiriéndose á Francia, decía que al no poder cruzar sus caballos con los de la Arabia, se hiciera con los de Africa ó España, y si esto tampoco se conseguía, que se cruzasen las yeguas de los departamentos del Norte con los caballos del Mediodía y viceversa; el caso era cruzarlas para que no degenerasen. Aunque consideremos el origen de los animales como lo cree la Biblia, es cierto que muchas especies se en¬ cuentran mucho mejor en estos territorios que en los que ella nos dice que fueron creados: hecho este que nos justifica la errónea opinión de Buffon y Bourgelat. Además, en tales condiciones se encuentra la ciencia, que la mayor parte de sus prohombres no creen en el origen de las especies que nos enseña el Viejo Testa¬ mento. El Sr. Moyano dice que es un error crasísimo creer que las razas importadas estén expuestas siempre á la degeneración por la sola influencia del nuevo clima y demás condiciones de medio; en muchas ocasiones me¬ joran, y buena prueba de ello es que el ganado merino de España ha mejorado en Francia, Alemania y otros países. El agrónomo Dombasle no creyó en el cruzamiento para mejorar las razas; para él las perfecciones de- pendían del régimen alimenticio. J. B Huzard aseguró que,lejos de mejorar las razas, las desnaturalisa, y ás recientemente Baudement ha reproducido la mis¬ ma idea ,en los siguientes términos: el cruzamiento no forma las razas, las destruye. Estos conceptos son muy exclusivistas y adolecen de los mismos errores que los descritos. No quiero molestaros más enumerándoos otras mu¬ chas opiniones que con seguridad tendríamos que en¬ tretener tiempo que lo necesitamos para asuntos más prácticos y, por consiguiente, de más utilidad. Para nosotros el cruzamiento bien dirigido, en los casos que está indicado, es altamente provechoso; tan¬ to es asi, que él ha ser el que regenere nuestra riqueza pecuaria, el que aumente y saque del letargo en que se encuentra la población hípica, el que nos dé seres que necesitamos para no ser tributarios de otras na¬ ciones; en una palabra, el cruzamiento, ayudado de otros medios de reproducción y de la alimentación ade¬ cuada, han de ser los libertadores de nuestra decaída ganadería. Por el contrario, cuando se hace uso de él sin conocimiento de causa ó por capricho, creyendo, como suponen algunos poco versados en zootecnia, que es capaz de introducir todas las mejoras habidas y por haber, sin guardar las reglas á que ti.ne que estar sujeta su práctica, entonces no hay método de repro¬ ducción más perjudicial, más oneroso y que más estra¬ gos produzca. El objeto del cruzamiento es unas veces corregir de- A > * 25 — M. fectos de conformación, otras imprimir a los animales de una raza ciertas y determinadas formas que los ha¬ cen mfis aptos para este ó el otro servicio, en ocasio¬ nes elevar al más alto grado aptitudes que si no existen están poco desarrolladas; en general, su objeto es hacer que los seres del reino animal que se encuentran bajo nuestra explotación sean capaces para desempeñar tal y como deseamos un servicio determinado. Todo ello se resume en las siguientes palabras: el crusa- miento sootécnico tiene por objeto hacer variar las for¬ mas para que cambien las aptitudes. Tras larga y detenida experiencia llevada á cabo por eminentes ganaderos, se ha llegado á averiguar que entre las razas de un mismo genero no existe igual aptitud para unirse entre ellas; los cruzamientos efec¬ tuados entre razas ovinas han llegado á convencer de la necesidad del estudio persistente de las afinida¬ des de las razas las unas con las otras. Muchos auto¬ res atacan al cruzamiento por haber obtenido produc¬ tos dignos de desecho en proporción muy elevada, pero esto nos hace convencer más de que los medianos resultados de que se habla son debidos á la ignorancia de la distinta afinidad de las razas á unirse y al olvido de los condiciones en las cuales debemos colocarnos para llevar á cabo operación tan importante. No todas las condiciones bajo las cuales se ha de regir el cruza¬ miento son bien estudiadas por nosotros, porque mu¬ chas de ellas dependen de los individuos, del medio en que viven, delrégimenalimenticio,delservicio quepres- — 2G — tan, de una experimentación polongada, etc. Aquí lo que haremos será señalar aquellas que tienen un ca¬ rácter general, y que en ningún caso pueden ser aban¬ donadas, porque de lo contrario nos exponíamos á un fracaso seguro y á un descrédito justo. Es preciso, dice Cornevin, que los encargados de di¬ rigir el cruzamiento conozcan todas las razas que se emplean, sus condiciones anatomofisiológicas, las en¬ fermedades á que están expuestas, su genealogía y da¬ tos positivos respecto á la estabilidad de los caracte¬ res, aptitudes prgfmicas cualidades individuales para y elegir la raza más adecuada á la mejora que se desee obtener, los medios higiénicos convenientes á la raza mejorada y productos mejorados; en suma, una serie de detalles en virtud de los que el problema puede plan¬ tearse y resolverse bien, de lo contrario el resultado es desastroso. Una prueba bien evidente de lo que aca¬ bamos de consignar es que Inglaterra posee toda clase de tipos perfeccionados, debidos en su mayoría al cru¬ zamiento, mientras que España, en lugar d^ poseerlos ó siquiera conservarlos, hasta los ha perdido, ¿todo por qué? pues porque en la primera se siguen los pre¬ ceptos y reglas aconsejadas por la ciencia, mientras que en nuestra Península sólo se han observado en raros casos. Cuando haya necesidad de poner en práctica la im¬ portante operación zootécnica que venimos tratando, es deimperiosa necesidad tener en cuenta el medio y la conformación reciproca de las raáas á unirse. Con respecto al medio hemos de decir que los mestizos hán de ser colocados en condiciones de clima y alimenta-" ción que respondan á las necesidades de la raza más exigente, si es que queremos que se desenvuelvan con¬ venientemente. Hay que tener también presente otras condiciones nosológicas que no pueden ser violadas bajo la pena de ver estéril al cruzamiento hasta el mo¬ mento que no se verifique la adaptación. A ningún zootecnista se le ocurre introducir de re¬ pente una raza en un país que proceda de otro muy distinto por sus condiciones de medio para unirla con la indígena, pues se corre el riesgo de verlos incapa¬ ces para la fecundación. Esto, que ha pasado con la especie humana y especies animales, nos lo enseña la ciencia sin dejar ningún género de duda. Todo el mun¬ do sabe que la unión del blanco y de la negra ó del ne¬ gro y de la blnaca realizada en los Estados Unidos y en el Africa del Norte y del Oeste es fecunda ahora, pero allá en los primeros tiempos de la ocupación del Africa ecuatorial y de la región del Ogoowe, las relaciones sexuales de los blancos con las negras no fueron segui¬ das de fecundación. Nosotros hemos conocido un toro holandés que había tenido descendencia con vacas de su especie en La Haya, que era de donde procedía, y en España, en la provincia de Madrid, á pesar de todos los esfuerzos que el ganadero pudo emplear, no fecun¬ dó con vacas de la provincia de Santander hasta des¬ pués de haber pasado dos años y medio. No hay que perder de vista esta observación para no — 28 — pretender unir de repente razas animales que perte¬ nezcan ú climas extremos, y si hay interés en prose¬ guir la realización que sea por etapas. Sobre la conformación recíproca de las razas ;í unir hay que decir mucho y muy importante, pero como no dudo que muchos de los que aquí estáis lo conocéis mejor que yo por haberlo visto en el terreno de la prác¬ tica, me concretaré á señalar lo más importante; Hace falta que haya armonía entre los tipos á unir á fin de que la operación acarree la convergencia de caracteres, porque esto ha sido, cuando se ha ignorado, lo que más fracasos ha producido en la práctica del cruzamiento. Siempre hay medio, dice Corne vin, de retocar una conformación, no oponiendo de repente otra inversa. Un tipo longilígneo no se corrige uniéndole brusca¬ mente con un tipo brevilígneo, porque se correría el riesgo de obtener productos compuestos constituidos por una yuxtaposición de partes prestadas por los pa¬ dres, sin armonía, haciendo que tenga poco precio en el mercado. Cuando se trata de hembras multiparas, estas clases de uniones dan productos que no se pare¬ cen; aquel que une una perra doga á un perro español obtiene ¡iroductos que reproducen los tipos del dogo, del español ó de un tipo compuesto. Los que en esto tienen mucha experiencia conceden gran importancia á la regla que acabamos de mencio¬ nar. Todas las especies tienen tipos dolicomorfos, bra- quimorfos y mesatimorfos dotados de cualidades co- — 29 — muñes, cuales se pueden escog'er los que ne¬ entre los cesitamos, pero del mismo tipo. Vamos il pedir una demostración á la especie ovina; supongamos que se desean cruzar los carneros de la re'gión que se habita con una raza que de una fruc¬ los haga más precoces y tuosa venta para Iciccstcrs, los lin- la carnicería. Los colns y los soiithdeowens están dotados de la precoci¬ dad y de la conformación buscada para la producción de la carne. No examinando más que este lado de la cuestión podría el ganadero dirigirse indiferentemente á los unos ó á los otros. Pero ha}^ que tener más pre¬ sente la forma; los primeros y segundos son dolico- morfos y los terceros braquimorfos, así es que se es¬ cogerán los unos á los otros, según que la raza local sea longilígnea ó brevilígnea. En el cruzamiento, como en todos los mótodos de reproducción, debe haber gran diferencia de volu¬ no men entre el macho y la hembra, pues si el macho es voluminoso y la hembra pequeña la cúpula es difícil de verificarse, y si se verifica se comprende en seguida que un feto grande no puede desarrollarse en una ma¬ triz pequeña, sucediéndose después grandes y desas¬ trosos resultados en el parto. Mejor sería, aunque no debe nunca llevarse á cabo, que la hembra fuese ma¬ yor que el macho, porque se desarrollaría mejor el feto y no habría que tcm.r por la vida de la madre en el momento del parto. ¿No existiría imposibilidad material para un enorme caballo padre clydestale unirse con una yegua poney? — 30 — En la especie canina se ven morir de parto perras pe¬ queñas que han sido cubiertas por perros de gran talla, pues en su útero se desarrollan fetos muy obesos que no pueden franquear las vías genitales. Es sabido que las diferencias entre dos individuos de razas distintas son mucho m;ls marcadas que cuando pertenecen á una misma, hecho este que ha de tener muy en cuenta todo zootecnista en la práctica del cru¬ zamiento para evitar los contrastes, procurando que haya cierta armonía entre macho y hembra. Así, por ejemplo, para corregir una cabeza acarnerada no lo hemos de hacer con una chata, porque podi-ía resultar una cabeza de liebre también defectuosa, ó reproducir¬ se exactamente la del padre ó la de la madre; por esto, sí no puede ser en los dos, es preciso, por lo menos, que uno de los reproductores tenga la belleza que de¬ seemos ver en el hijo, y no intentar nunca con dos defectos querer obtener una belleza. Otra regla que hemos de observar en el cruzamiento es que el temperamento de los reproductores sea apro¬ piado, con el objeto de que el mestizo lo tenga propio para el servicio que va ádesempeñar: de todas las aso¬ ciaciones, la del temperamento nervioso ccn el linfáti¬ co es la peor; los productos serán nervioso linfáticos, propiedad que los hace muy animosos al principio, pero que en seguida se cansan, son flojos y sirven para muy poco. No olvidaremos la piel nunca que y sus anejos han de entrar en cuenta cuando se trata de animales cuya explotación ha de ser la lana, punto este muy estudia¬ do por la mayoría de autores en economía rural. La hidiosincrasia étnica es también punto de no me¬ nos importancia: las yeguas bolonesas y bretonas, que por su masa parecen bastante más alejadas del árabe que las flamencas y percberonas, dan, sin embargo, con este padre productos mejores que estas últimas. Es de gran utilidad tener presente que existe bastan¬ te diferencia en los productos cuando la hembra perte¬ nece á una ú otra raza en ctiestión; quiere decir esto que no se obtiene el mismo resultado montando un ca¬ ballo bolones á una yegua árabe, que un caballo árabe lina 3mgua bolonesa. Pero, señores, ¿quién duda que aunque no sea más que por razones de economía se ha de conceder más importancia al macho que á la hem¬ bra en la práctica del cruzamiento? En primer término, en su elección hemos de poner especial cuidado, porque en poco tiempo puede enjendrar un número de yeguas que nos dan cincuenta ó sesenta potros, mientras que la hembra no nos da durante un año nada más que un producto; en una palabra, el caballo es padre de mu¬ chos hijos y la yegua de pocos. Además, si lo que tu¬ viéramos que importe sería adquirir fueran yeguas su crecido, y si teníamos que importarlas de otros países encontraríamos más dificultades que para uno ó dos caballos, y subiría á un capital el transporte y el pro¬ digarles los cuidados necesarios, esto sin contar que se retardaría mucho más el resultado del cruzamiento. Generalmente este método de reproducción se lleva — 32 — á cabo con sementales importados de otros países, y es sabido que, si no se les coloca en un medio adecuado y la alimentación no es á pi'opósito, no hemos hecho nada y el problema queda en pie. Antes que traer animales de una localidad que están mejor alimentados que en la nuestra, es preferible no hacerlo, el fracaso es seguro; así es que lo primero, que hemos de proporcionarnos será una agricultura responda á nuestras exigen¬ que cias, punto este sobre el que he de insistir más adelante; porque es sabido que en ganadería la agricultura es la base de toda mejora. Por último, no hemos de olvidar las reglas que se tienen presentes en la i-eproducción en general, como son: que los reproductores no padezcan enfermedades en el acto del coito ni hereditarias; que hayan llegado á su completo desarrollo; que sean dóciles, obedientes, nobles, con el mayor grado posible de inteligencia, des¬ echando los resabiados ó los que embistan, etc. He de advertir, señores, que aunque partidario de dar más importancia al macho no lo hago sino por cues¬ tión de economía, tratándose de un método de repro¬ ducción que no sea el que tratamos, porque en el cru¬ zamiento ocurre que una raza predomina sobre otra y convendría elegir el macho de la más potente. La acción de dos reproductores sobre su hijo es igual y universal, creencia está que está conforme con la experiencia. Las fórmulas para explicar.este fenó- meno son tres: fórmula de elección, de mezcla y dé combinación. Se llama fórmula de elección á la preferencia que da la naturaleza al padre ó á la madre, y que consiste en que los hijos se parecen exclusivamente al padre ó á la madre, ó bien que en unas partes se parece al macho y otras á la herhbra. Ejemplos tenemos de ello en pro ductos que se parecen en todo á su padre ó á su madre ó tienen partes bien manifiestas del uno y del otro; es muy frecuente en nuestra especie ver morenos con ojos azules, porque el padre es moreno y la madre ru¬ bia. Una ternera hemos visto nosotros con formas de toro y mamas muy desarrolladas. Se llama fórmula de mezcla en herencia á la existen¬ cia en un mismo individuo de los caracteres paternos y maternos mezclados, y que por ende se pueden dis¬ tinguir perfectamente. Una yegua blanca y un caballo negro pueden tener un hijo tordo. En las capas es don¬ de más se ve esta fórmula, si es que tenemos la pacien¬ cia de analizar los pelos compuestos. Una perra, de aguas puede ser cubierta por un perro de caza y dar¬ nos cachorros de aguas que tengan una gran afición á seguir la pista y sean buenos cazadores, sobre todo para la caza que cae al agua, como las ánades, porque goza del don de echarse al agua y del de la caza. Igual sucede á algunos mastines cuyas madres han sido cu¬ biertas por perros de caza, porque hay muchos masti¬ nes y cazadores. La fórmula de combinación la consideran los zootec- — 34 — stas del mismo modo que los químicos (por más que ; o creo que zootecnista antes se debe ser para ser químico), porque los caracteres de los reproductores se combinan en el producto, y éste aparece con formas que no son propias del padre ni de la madre. Un hom¬ bre blanco y una mujer negra dan un hijo mulato, que es la combinación de los colores del blanco y de la ne¬ gra. De una cabeza chata y de otra acarnerada puede resultar una cabeza de martillo por combinación de las de los antecesores. Buffon no pudo estar nunca conforme con estas fór¬ mulas, que fuera de toda duda son la realidad, y cre¬ yó en la acción común de los reproductores; pero, con manifestaciones fijas dice que no obran con igual po¬ der el macho y la hembra, sino que el primero influye en unas cosas y la hembra en otras. Para ello se fijó en lo que ocurre en los híbridos mula y burdégano, y de¬ duce que el género masculino influye en la cabeza, cue¬ llo, color de la piel y visceras, y que la alzada, tempe¬ ramento y tercio posterior las pre.sta el género femeni¬ no; pero, señores, Buffon no estudió la lucha entre individuos de la misma especie, sino entée especies distintas, resultando que lo que observó fué la superio¬ ridad de la especie asnal sobre la especie caballar. Así os decía yo que no podemos guiarnos por las mismas leyes en el cruzamiento que en la unión entre indivi¬ duos de la misma raza. ¿Por qué? Pues porque hay pre¬ ponderancia de algunas razas y persistencia de ciertos caracteres, como os lo demostraré con algunos ejem- — 35 — píos; pero antes vamos á ver la causa de esa superio-''^ ridad. En antropología se ha dicho, aunque también está ne¬ gado, que la imaginación del esposo ó la de su consorte juega un gran papel; se ha pensado que las impresiones producidas sobre la mujer por un primer marido, ó so¬ bre el marido por una primera mujer, si han sido muy filiales y vivas, persisten todavía en el momento de un segundo coito, y como se admite que el estado mental de los esposos en el momento de la unión sexual influ¬ ye sobre el producto de la concepción, se considera como posible la acción de la imaginación. Esto se ha querido aplicar á nuestras especies domésticas, dicien¬ do que la raza que más desarrollo tiene de las faculta¬ des mentales es la que predomina sobre otra que no las tiene tan desarrolladas, si es que llegan á unirse. Esto no puede creerse porque en la especie humana se negó al explicarse estos hechos por otras leyes, y lo misnjo lo hemos de negar en zoología; además, habría mucho que dudar de que la imaginación en los animales juga¬ se papel importante en el acto del coito. Hoy se admite, como regla general, que una raza an¬ tigua aventaja fuerza transmisiva ó tiene más en poten¬ cia hereditaria que la moderna. Consiste, pues, en el origen étnico; aquellas razas en que el atavismo se con¬ funde con la herencia directa, es decir, que cumplién¬ dose una ú otra ley los caracteres de los productos son los mismos, aquéllas serán las que se sobrepondrán á las otras, dejando más marcados y salientes sus carac- — 30 — teres. Pero como no sabemos el erigen de la mayoría de los grupos étnicos, consecuencia, su dife¬ y, como renteantigüedad, nos unimos á Cornevin, que asegura experimentalmente que la potencia de transmisión de una raza es relativa y está subordinada á la de la raza con la que se ha de cruzar. Al lado del poder individual, que da á algunos suje¬ tos la facultad de ser buenos reproductores, es preciso tener en cuenta en los cruzamientos la desigual poten¬ cia hereditaria de los grupos á reproducirse. Que hay preponderancia de algunas razas y persistencia de al¬ gunos caracteres es innegable; el cruzamiento del toro de Augus con la vaca holandesa da siempre productos que se parecen más al primero que á la segunda. En los cruzamientos de carneros disley con ovejas merinas nótase en los mestizos preponderancia del tipo merino, Los realizados entre disley y ovejas berberinas so¬ bresale el tipo disley en ciertos caracteres, aunque se considera más antigua la berberina, lo cual prue¬ raza ba que aunque las especies sean ,más modernas, según los evolucionistas, pueden tener caracteres que no ha¬ yan sufrido modificación desde muy antiguo, razón por la cual se transmiten, dejando de transmitirse los de¬ más, porque son más modernos que los que presentan las razas con las cuales se unen. En el hombre es bien conocido que la raza negra presta en el cruzamiento con fidelidad el grosor de los labios, y de todos sus ca¬ racteres se nota que éste es el más persistente á través de las generaciones. \ à I üf — 37 — En la especie bovina, la raza Schwitz comunica la co- ^ loración negra del hocico á los mestizos. La aptitud á la carrera se conserva en los caballos que tienen san¬ gre thorough bred; á dar mucha leche, en las cabras mestizas de la raza de la Nubla; las gallinas, con san¬ gre cochinchina, dan huevos de cáscara amarillenta. Otro carácter que se nota en el hombre es la resis¬ tencia que ofrecen los mestizos de raza negra á pade¬ cer la fiebre amarilla, aunque sean alejados á otros países modificados morfológicamente por algunas y generaciones. Es de gran ventaja para el ganadero tener presente estas consideraciones para saber cuáles han de ser los cruzamientos más racionales y productivos, pues no sería extraño que, aun á pesar de la observación de las distintas reglas que hemos consignado, no obtendría el resultado que se había propuesto si de antemano no se hubiera hecho un estudio detenido y completo del ori¬ gen étnico de las razas á cruzar. Después de lo dicho, ya es llegada la hora que os hable de la denonimación de los mestizos, porque es indispensable su conocimiento para los importantes puntos que nos faltan que tratar de tan excelente mé¬ todo de reproducción. Para los cruzamientos la especie humana se han en adoptado expresiones particulares, cuya nomenclatu¬ ra, siquiera por lo curiosa, no quiero pasarla por alto. — 38 — Razas que cruzamos. PRODUCTOS Grados de mezcla. Blanco y negro Mulato Va blanco y '/■. negro. Blanco y mnlato ... Tercerón blanco y'//, negro Negro y mulato Zambo.. ''/i negro y 74 blancov Blanco y tercerón... Cuarterón '/g blanco y '/g negro Negro y tercerón... Cuarterón sal tratas. Yg negro y '/g blanco Blanco y cuarterón.. Quinterón 'Y'ig blanco y '/ir, ne gro. Negro y cuarterón,. Quinterón saltratas. 'YjC negro y '/|(¡ blan¬ co. Blanco y rojo indio. Curibocaó cliolo. .. '/a blanco y '/a rojo. Blanco y curiboca... Mameluco blanco y '/i rojo. Negro y rojo Cajuzo ó chino '/« negro y '/o rojo. Rojo y mulato Chino obscuro Va rojo, '/h, blanco y V4 negro. Las combinaciones con la raza amarilla no tienen nombre general; si acaso lo tienen son locales. En esto, la antropología no se parece á la zootecnia: en esta ciencia, objeto'de nuestro estudio, no hay nom- bres-de este género para designar á los mestizos; aquí sólo se atiende á la anotación fraccionaria. El eminente Sanson reconoce tres grados que deno¬ mina de primer grado, primeros mestizos ó mestizos segundos mestizos ó mestizos de segundo grado y ter¬ ceros mestizos ó mestizos de tercer grado. Estas de¬ signaciones corresponden á las expresiones media san¬ gre, tres cuartos de sangre y siete octavos de sangre. El mestizo que tiene la mitad de la raza del padre y la mitad de la raza de la madre será el primer rnestiso v ó rnestiso media sangre; si ésta es hembra, y es cu¬ bierta por su padre ó por otro macho de la misma raza, que supongamos sea merina, nacerá un cuarterón, que tiene tres cuartas partes de la raza merina y una sola cuarta parte de la raza de su madre, que suponemos es churra; si el cuarterón es hembra y se une sexual- mente á un carnero de la raza merina obtendremos un octavón ó tercer mestiso, que tiene siete octavas par¬ tes de merina y una octava parte de churra; si la octa- vona es cubierta por un merino da un producto con quince partes de merino y una de churra; este mestizo, según los autores que asi se explican, ya no tiene nom¬ bre; si es hembra y la cubre un merino tendremos un hijo que participará de 7,12 de churra y "7^2 de merina, asegurando que rara vez hacen falta más de cuatro ó cinco generaciones para refundir una especie en otra. razón por la cual no pasan más adelante en la desig¬ nación de mestizos.. Cuando se quiere designar un mestizo, dice Corne- vin, nos servimos dé una palabra compuesta que in¬ dica cuál es la raza paterna y materna, colocando el nombre de la del padre el primero; así decimos, mesti¬ zo anglo-normando, nos indica que el padre era de raza inglesa y la yegua normanda. Pero como muchos cruzamientos no se detienen en la primera generación, es necesario denominar estos mestizos de una manera que descubra la naturaleza de la operación efectuada. Para esto nos servimos de expresiones 7» 'U '4 'Vto etc. — iO — que se traducen diciendo media sangre, tres cuar¬ tos de sangre, siete octavos de sangre y asi sucesiva¬ mente. Estas palabras ó fracciones no indican lo que el mestizo lleva morfológicamente de cada una de las razas que le dieron origen, sino la sangre que de ellas posee: la herencia no sujeta sus efectos á nuestras fórmulas, éstos no son más que convencionales, y su aplicación se refiere solamente á la calidad de los re¬ productores empleados. Y se comprende fácilmente que así es cuando MM. Galtón y G. de Laponge no conformes, dieron á conocer su esquema diciendo que en cada mestizo de la primera generación intervienen las cuatro herencias siguientes: / V4 de herencia paternal directa. ^ , . Cada mestizo tiene { . \ Vi de herencia maternal directa. . , , . , . i Vi de herencia atávica paternal. y Vi de herencia atávica maternal. Aunque esto parece que se acerca más á la realidad. no deja de teórico ó al menos contingente. ser palabra sangre, unida á la fracción, suscita re¬ La clamaciones, y creemos oportuno aclararla en este lu¬ gar. No puede tener este vocablo significación general en las ciencias naturales porque se hacen cruzamien¬ tos en botánica y sería un absurdo hablar de sangre á propósito de productos obtenidos con plantas. Así es que sólo hacen uso de ella los hipólogos, y es sabido que, aplicada á la especie caballar, no hay expresión más sensible y que se preste á tan distintas interpreta¬ ciones por las variadas opiniones que de ella se han tenido. Para las demás especies domésticas no se ha empleado, aquí estamos obligados á añadir un califi¬ cativo indicando la raza que domina. Muchos creen que al hablar de sangre en hipología se trata de una raza superior á las otras, capaz de re¬ generar á las demás, y que el valor reproductor de éstas ante la primera es nulo. Añaden que la raza ca¬ ballar árabe es la más noble, la superior, la de más elevada categoría en este sentido, y para expresar el elevado concepto que de ella tienen, dicen que esputa sangre. ¿De dónde deriva la primera idea de una no¬ bleza caballar? Se asegura que viene de Oriente, en donde la creencia de una nobleza original, de una po¬ tencia especial de la sangre, es aceptada por la especie humana como una verdad inatacable y una ley natu¬ ral. Dice el árabe: tomar una planta espinosa, regarla con agua de rosas y no os dará más que espinas; ele¬ gir una palmera, dejarla abandonada y sin cultivo, y osproducirá siempre dátiles. Esta forma parabólica que tanto les gusta emplear á los orientales, expresa bien la idea que tienen de la nobleza original, y así como en su raza miran ciertas familias como nobles de origen y designadas por Alá para ser las más conside¬ radas, han buscado en sus caballos familias nobles, in¬ dividuos de sangre. Para ellos una familia noble es una cadena de oro, en la cual todos los eslabones son del mismo metal. Lo mismo han hecho con la especie canina, han ennoblecido aliebre] mientras que al guar¬ dián lo consideran como símbolo de la degradación: así lo indica el epíteto de perro que dan á los cristianos. Para Magne la palabra sangre no indica más que energía, pero que los caballos merecedores de este ca¬ lificativo se asemejan al árabe ó al inglés de carrera. Barrier dice que un caballo es de sangre cuando hay potencia y energía en el sistema nervioso y resis¬ tencia en las demás partes del organismo. Stoneng, M. de Lagondié, Sanson, Cornevin, Viu- rrun y casi todos los zootecnistas actuales consideran la palabra sangre como sinónima de rasa, y un caba¬ llo puede ser calificado óo. pura sangre cuando ha sido producido en selección rigurosa. En este sentido es en el que nosotros la hemos venido empleando. Se entiende por regresión una propiedad de la heren. cia que tiende á atraer toda variación y hasta al mis¬ mo individuo á la forma típica contemporánea; y por reversión á la particularidad de hacer retroceder la forma típica de una generación á la forma típica de otra mucho más anterior. Estas leyes encierran suma importancia y son de absoluta necesidad tenerlas en cuenta para la práctica del cruzamiento. Por algunos autores se usan como sinónimas. Cornevin dice que en la formación dé un nuevo ser por cruzamiento luchan las partes prestadas del padre con las de la madre, siendo la lucha tanto mayor cuan¬ to mayor es la diferencia morfológica de las razas en' ' — 43 — acción. Si hay semejanza entre ellas será menor. Este equilibrio estable, no es lo general, siempre suele ha¬ ber preponderancia de un tipo sobre el otro,^ sobre todo si se trata de un cruzamiento continuo unilateral, que se llega hasta al retorno á uno de los dos factores. Según Sanson, en la primera generación, tratándose de cruzamiento continuado unilateral, el hijo tiene 50 partes del padre y 50 de la madre; en la segunda, 75 del padre y 25 de la madre; en la tercera, 82,5 del pa¬ dre y 12,5 de la madre; en la cuarta, 100 del padre y O de la madre, ó sea sustitución completa; es decir, que á las cuatro generaciones, ese hijo pertenece á la raza del padre; añadiendo el autor que unas veces basta con tres generaciones para llegar á la sustitución, otras son necesarias cinco, dependiendo esto de la mayor ó menor potencia de los reproductores. Otros, como Gayot, creen que jamás llegará el mesti¬ á ser tan zo puro como su padre, pues por muchas que sean las generaciones, siempre quedará en el producto una fracción de la sangre materna que empaña la pureza, y en la décima generación todavía encuen¬ tran "V,ü24 de esta última. Para hacer comprender su pensamiento M. Gayot se ha servido de una comparación que hizo impresión: si en un tonel de vino dejáis caer una gota de agua, en vano fraccionaréis este vino, le dividiréis, jamás vol¬ verá á ser absolutamente puro. A esto fué contestado por Sanson que el vino no tiene tendencia á perder el agua, mientras que, en virtud de la ley de reversión, Éi-ïCV'v, V* -VA j*r £ j los animales tienden á volver á su tipo ascentral del ^ t ^ jUiíí'· cual el cruzamiento los alejó. La ley de reversión obra aquí como un reactivo, que en el vino se apoderaría del agua añadida. Uno de los ejemplos más notables de reversión es proporcionado por los carneros liñudos en Chile y que se explotan en la América del Sur. Son producidos por el macho cabrío y la oveja, ó por el carnero y la cabra, siendo su fecundidad continua según todos los indicios; pero parece que si se quieren obtener vellones dé lana conveniente, hace falta, al cabo de tres ó cuatro genera¬ ciones, introducir sangre ovina, haciendo unirlos car neros liñudos con ovejas, lo que tiene medio sin difi¬ cultad. Si los carneros liñudos tienen el origen que se les atribuye la ley de reversión se manifiesta en ellos de la manera más clara, volviéndolos al carnero. En cuanto á la afirmación que la reversión se hace fatalmente á la cuarta ó á la quinta generación, y siem¬ pre en el sentido que indican las fracciones de la san¬ gre, es hipotética.. El retorno puede hacerse, según Cornevin, desde la primera, y nos cita un cruzamiento entre las razas ovinas, dishley y berbeifina, cuyos cor¬ deros media sangre estaban tan completamente pare¬ cidos al tipo dishley, que, presentados á inteligentes, fueron considerados sin vacilar como individuos com¬ pletamente puros de la raza inglesa. Otros ejemplos podríamos citar para demostrar que en ocasiones tar¬ da más de cinco generaciones en verificarse este fenó¬ meno. — <15 — Parece racional pensar que en el cruzamiento unila¬ teral la reversión debe hacerse infaliblemente en fa¬ vor de la raza reforzada, y esto es lo que ha sido pro¬ fesado hasta la actualidad; pero Cornevin dice haberla visto en favor de la raza no reforzada. He aquí la prue¬ ba: en 1884 una vaca holandesa pura fué llevada á la finca de M. Darbot, Veterinario y senador de la Haute- Marne, en donde no había más que animales de Schu- witz; fué fecundada por el único toro Schuwitz de la citada finca y dió una ternera con caracteres interme¬ diarios, de pelaje mal teñido y negro en las extremi¬ dades y cabeza. Llegada que fué la hembra media san¬ gre á la edad de la reproducción la fecundó un toro Schuwitz, y en 1887 dió una ternera, que aunque teóri¬ camente tenía tres cuartos de sangre suiza, se aproxi¬ maba más al tipo holandés: en 1889, esta mestiza de la segunda generación fué cubierta por el toro suizo, y el productó obtenido, calificado siete octavos de sangre Schuwitz en teoría, es una ternera dotada de una ma¬ nera tan perfecta de los caracteres de la raza holande¬ sa, que nadie, sin ser advertido, no hubiese dudado de considerarla como holandesa pura. Estos hechos serían inexplicables si no se recordara que en el cruzamiento no hay sólo lucha de herencias directa de los reproductores, sino que hay que tener en cuenta las herencias atávicas. Desde luego que una raza quede absorbida por otra á la cuarta ó quinta generación, ó que nunca pueda ser pura, como aseguran otros, poco debe importarle al — 46 — ganadero que trata de introducir una mejora, porque una vez obtenida, ya sabrá conservarla observando las reglas convenientes. El resultado del cruzamiento no es igual para todas las especies de animales domésticos, porque varía se¬ gún las circunstancias del medio en que se verifica: asi, en el ganado de cerda es inmediato; en el caballar, lento; en el vacuno, de conveniencia casi cierta; en el lanar, dudoso si se hace con razas extranjeras, etc. Pasemos ahora á tratar de las diversas ¿uertes de cruzamiento: Mr. Sanson expresa del modo siguien¬ se te:Teóricamente, el método de cruzamiento, según los grados de su empleo, puede alcanzar dos objetos: " An¬ tes de la tercera generación cruzada no produce, en general, más que mestizos de diversos grados; es de¬ cir, individuos que participan á la vez, en proporciones variables, de los caracteres de su raza paterna y de los de la materna; por consiguiente, los individuos mez¬ clados no participan de ningún tipo zoológico deter¬ minado. Pasada esta tercera generación elimina los caracteres de la raza cruzada conservando los de la ♦ raza cruzante. En consecuencia, á partir de la cuarta generación, los productos obtenidos pertenecen á la especie de su tronco paterno puro, y se reproducen en¬ tre si como éste, salvo los casos accidentales y más ó menos raros de reversiones hacia elntavismo materno. De aquí los dos modos prácticos de cruzamiento.„ Al primero lo llama cruzamiento industrial porque — 47 — tiene por objeto la producción de mestizos de diversos grados para usarlos como productos, nunca como re¬ productores; según Sanson no deben pasar de la tercera generación, porque entonces dejarían de ser mestizos y pertenecerían á la raza paterna; pero generalmente en el cruzamiento industrial no se lleva á cabo más que la primera generación. Así hay en el extranjero quien se dedica á obtener mestizos que se usan como produc¬ tos y nunca para la reproducción; hay quien tiene grandes piaras de yeguas normandas que son cubier¬ tas por el caballo inglés de carrera, resultando los ca¬ ballos anglo-normandos, que hay que desechar algu¬ nos, pero que el que es bueno se vende muy caro y nunca se emplean como sementales. También en Esco¬ cia é Irlanda hacen que á sus yeguas las cubra el inglés de carrera para obtener mestizos que los usan del mis¬ mo modo que los anteriores, es decir, como pro¬ ductos. Al segundo le denomina crusamiento continuo y que Baudement llamó crusamiento seguido; es el que va más allá de tres generaciones, y tiene por objeto la regeneración de una raza. Ha sido recomendado por Daubenton Tessier y Gilbert con el nombre de crusa¬ miento de progresión. Por este procedimiento se han levantado razas que se encontraban en lastimosa decadencia, y por él ha de ser la regeneración de muchas que siguen abandona das. Sin hacer de menos al cruzamiento industrial, fácil- — ás¬ mente se comprende que el continuo es el más impor¬ tante, porque cuando se practica con acierto da cono¬ cidos beneficios al ganadero y grandes rendimientos á la nación Ahora vamos á ver qué es lo que dice Cornevin á pro¬ pósito de los medios de cruzamiento. Para obtener mestizos que, participando de caracte¬ res de las dos razas, tengan un valor mayor que los individuos de las razas que le dieron origen, suele de¬ tenerse el cruzamiento á la primera generación, no pro¬ duciendo más que medias sangres. Otras veces se prosigue el cruzamiento hasta absorber una raza en otra para regenerar la cruzada. En ocasiones se sigue haciendo intervenir alternativamente un reproductor de la raza del padre y otro de la madre, obteniendo su¬ jetos de un tercio ó dos tercios de sangre, cuya alter¬ nativa puede hacerse irregularmente por la interven¬ ción de la una ó de la otra raza, según que los mestizos se inclinen hacia un lado se quiera restablecer el equilibrio. Según el objeto perseguido la marcha adoptada, y las operaciones del cruzamiento se subdividen en: Cruzamiento continuo ó unilateral (de absorción, de progresión y sustitución). ; Cruzamiento alternativo ó bilateral (regular ó irre¬ gular). Cruzamiento de primera generación. El cruzamiento unilateral hemos dicho que tiene por objeto llegar progresivamente á la absorción de una raza por otra, lo que la hace tener una gran importan¬ cia en lapráctica. Esta sustitución puede hacerse de una vez introdu¬ ciendo de primera intención en la raza que va á ser cruzada muchos individuos de la cruzante, pero esto es difícil por un crecido capital, y lo más hacer falta general practique es que secon pocos sementales. Cuando Daubenton introdujo el merino en su territb- rio no fué con un numeroso rebaño, bastaron alguno carneros españoles, que, unidos con las ovejas de s país y después los productos, para obtener poco á con poco sus hermosos rebaños. En el cruzamiento de progresión es indispensable te¬ ner en cuenta el clima y la alimentación, porque podría ser muy imprudente por los fracasos que se obten¬ drían hacer una absorción. Puede ocurrir que la raza cruzada tenga tal fuerza atávica que reaparezca un tipo de tiempo en tiempo; pero no debe desanimarse, sino persistir, porque estas reapariciones desaparecen, persistiendo en las opera¬ ciones con la raza cruzante, sin poder determinar á cuántas, porque depende, como sabemos, del origen étnico de la especie. No es posible determinar á qué generaciones se verifica la sustitución completa, ó más claro, no podemos decir, admitiendo el poder atávico de unas razas sobre otras, qué tiempo necesitamos para que los retrocesos sean despreciables ó nulos. Puede ocurrir en el cruzamiento continuo que la raza escogida como cruzante sea inferior á la que se po- seia, hecho que no se ha podido notar hasta después que se emprendió, y entonces ¿qué nos toca hacer? Pues practicar el cruzamiento al revés, retroceder, volver los mestizos al tipo primitivo, sirviéndonos de una ma¬ nera continua. Hasta esta hermosa probabilidad eco¬ nómica nos ofrecen las leyes de la herencia, colocán¬ dose á nuestra disposición para deshacer los errores que hayamos podido cometer. El cruzamiento alternativo ó bilateral tiene por ob¬ jeto producir mestizos en que haya convergencia de los caracteres de las razas en función, de suerte que su valor comercial sea mayor que el que tienen cual¬ quiera de los individuos pertenecientes á las especies que le dieron origen. Aquí se verifica una mezcla ó combinación más útil, práctica y económica, - que los individuos á formarla; pero generalmente no se hace uso de este resultado como reproductor, sino como producido. Puede practicarse siguiendo dos procedimientos, que son: el alternativo regular y, el irregular. El primero consiste en hacer alternar en cada gene¬ ración la raza del reproductor. Es decir, si, por ejem¬ plo, cruzamos el caballo fino percherón con el español, el primer mestizo será unido con un caballo español; los de la segunda generación, con el percherón fino; los de la tercera, otra vez con el español, y así sucesi¬ vamente hasta llegar al punto de conveniencia. El segundo irregular se practica echando mano para cubrir las mestizas de un reproductor de la raza pater- — di¬ na ó materna indistintamente, según convenga, hasta conseguir las condiciones morfológicas que busca el criador. Aquí también podemos volver atrás si las con¬ diciones del mestizo que hemos producido son peores que las del anterior, aunque el retroceso ya no es tan seguro como se desearía. Generalmente^ se guían en su práctica, ateniéndose * á la conformación de los animales: si el mestizo se ale¬ ja del ideal que se persigue, se suspende el empleo de la raza en función y se hace trabajar á la contraria. Este procedimiento se usa con preferencia en la pro¬ ducción del caballo, del cerdo, del perro, del ganado lanar y la gallina. El usar estos productos en las operaciones del mes¬ tizaje es perjudicial, tanto, que de ello depende la im¬ posibilidad de clasificar nuestros caballos, porque al¬ gunos ganaderos, llevados por el hermoso tipo de un caballo, lo han adquirido para semental, ignorando su procedencia y las muchas sangres que participa. El cruzamiento de primera generación consiste en producir mestizos media sangre para la venta corrien¬ te, sin tener idea de que se reproduzcan. Es una ope- ración • análoga á la producción del mulo. Antes de emprenderlo hay necesidad de hacer algu¬ nos tanteos hasta llegar á obtener aquello que se de¬ sea, j una vez en posesión de ello, se hace funcionar del mismo modo que la industria muletera. Por este procedimiento son obtenidos en el extran¬ jero muchos caballos, que en España, y sobre todo en 7 — 52 — Madrid, vemos á todas horas empleados en el tiro li¬ gero. También es frecuente esta operación en muchas razas de ganado vacuno, lanar y de cerda, con resul¬ tados muy ventajosos bajo el punto de vista econó¬ mico. Algunos ganaderos, sobre todo en el extranjero, ha¬ cen que en sus ganaderías se observe al mismo tiempo la selección y el cruzamiento, siguiendo una gradua¬ ción progresiva, procedimiento que han denominado método progresivo 6 mixto; el cual consiste en que, en lugar de adquirir uno ó varios caballos para cru¬ zarlos con sus yeguas, llevan también un cierto nú¬ mero de hembras que acompañan á los caballos adqui¬ ridos, y que son de su misma raza. Al presentarse el celo en las yeguas compradas y en las que él tenía, aquellos caballos cubren primero á sus compañeras y después á las de la localidad, y á los once meses obtienen, como es consiguiente, productos puros de la nueva raza y mestizos media sangre. Los machos media sangre se desechan para la reproducción y des¬ pués los caballos puros cubren á las yeguas de su raza y á las mestizas media sangre, obteniendo de las primeras hijos de pura raza y de las segundas cuarte¬ rones, cuyos machos se inutilizan como sementales. En esta fase es cuando desechan aquellas yeguas que po¬ seían al comenzar el cruzamiento. A las hembras pu¬ ras y á las mestizas cuarteronas las cubre un caballo puro, y siguen conservando la nueva especie y mesti¬ zos octavones. Al llegar aquí, al mismo tiempo que se — 53 — deshacen de los machos octavones, llevan al mercado las mestizas media sangre. Esta, pues, es la marcha que siguen; desechar los machos mestizos y por orden las mestizas cuarteronas, octavonas, etc., hasta llegar á la absorción de una raza en otra, conservando inte¬ gra la raza cruzante. ¿Por qué llevan A cabo el cruzamiento en esta forma? Dicen que para renovar la sangre no tienen necesidad de buscar la raza regeneradora, porque la conservan pura, importándoles muy poco los casos de atavismo. Así están preparados para combatir los fenómenos de salto atrás, porque aseguran que no basta sólo mudar el régimen que tenían establecido para hacer que no desaparezcan, ó por lo menos que no se alteren las me¬ joras obtenidas. No hemos de dejar de consignar aquí la errónea creencia de algunos pastores españoles que, desde lue¬ go, es hija de su ignorancia y sencillez. Dicen que al cruzar una oveja churra cbn un carnero merino, el cordero resultante será del color que ellos quieran. Y para ello se valen de un procedimiento análogo al que se valió Jacob con su suegro Labán, según nos dice el Génesis bíblico, cap. 30, párrafos 37 al 42. Esto lo hago figurar para demostrar el concepto que de la herencia y reproducción tienen nuestros rabadanes, por más que á ellos poco ó nada puede exigirseles, pero siquie¬ ra que no olviden lo que les enseña la experiencia. ¿Puede crearse una variedad constante por medio del cruzamiento? No; porque si se llega á refundir una \ — 54 — M'V especie en otra, entonces no es variedad, es una raza "x .m·'ri pura, los mestizos han sido el paso para llegar á ese fin. Sería una locura quererla obtener uniendo los mes¬ tizos entre sí, porque la tendencia retrógrada ó ley atávica se encargará de que apareciesen alguna vez los caracteres de una de las razas que los crearon. De esta manera opinan autores como Sanson, experimen¬ tadores como Nandin y muchos zootecnistas y ganade¬ ros españoles. Estos últimos aducen como prueba que la principal causa de la decadencia de nuestra pobla¬ ción hípica es haber hecho uso de mestizos como re¬ productores. Cornevin asegura que en muchos casos de reproduc¬ ción de mestizos entre sí, se han fijado caracteres y hasta se ha llegado á constituir una nueva raza, para lo cual hace bastantes citas, tanto del reino vegetal como del animal, y que vamos á tener el gusto de re¬ producir algunas importantes. M. de Vilmorin cruzó el trigo de Polonia y el de Pou¬ lard, y la multiplicación de los mestizos, tenazmente perseguida, ha creado una raza de trigo de grano tierno. El trigo Dattel ha sido obtenido por el cruzamiento del Chiddam y del príncipe Alberto, bastando seis años para obtener fijeza. El Lamed, producido de la unión del Noe, con el del príncipe Alberto, constituye una variedad que tiene tendencia á retornar al una tipo del Noe. En la especie humana la observación muestra que el 55 — matrimonio del moreno y del rubio tiene por resulta¬ do, en muchas ocasiones, individuos de barba rubia, ojos azules y pelo negro. Si estos mestizos se reprodu¬ cen entre sí (hecho observado en varias poblaciones del Norte de Europa) se ve que el elemento moreno continúa transmitiéndose por los cabellos en la propor¬ ción de 82,5 por 100, mientras que el elemento rubio persiste en los ojos en la proporción de 88 por 100. El retorno á los tipos moreno ó rubio no se muestra más que en la proporción de 2,7 por 100 para el primero y 16,2 por 100 para el segundo. M. Lunn cruzó una yegua mestiza en Seelande con un caballo pura sangre inglés, y los descendientes aparecieron con una capa cuyo color era combina¬ ción de la de los reproductores; este color, que era ruano en unos y alazán en otros, se transmite por los mestizos y constituye en parte su característica. La unión de un. cerdo negro de Nápoles ó inglés con el blanco craonés da individuos generalmente píos, que tienen dos manchas negras, una cubriendo la cabeza y la parte superior del cuello y la otra sobre la cruz. Esta capa se conserva haciendo reproducir los mesti¬ zos entre sí. Cruzando el conejo blanco con el chinchilla, especie de ardilla que vive en Chile, los productos, que al na¬ cer son blancos y más tarde se obscurecen por las ore¬ jas, nariz y extremidades, se conservan sin variación practicando el mestizaje. Como se ve, los caracteres que se fijan y transmiten por la unión de los mestizos entre sí se refieren sólo á la coloración; ningún ejemplo tenemos en la especie animal que nos demuestre la fijación de otros, y aun así se verifica la reversión con alguna frecuencia. Para conservar estas particularidades que transmiten los mestizos aconseja Cornevin condiciones favorables que se han de tener en cuenta, como son: la afinidad entre las razas el servirse de mestizos que se cruzan, lo más alejados posible del tronco ascentral con objeto de que la potencia hereditaria de éste sea lo más débil posible, la convergencia entre ellos, los métodos de gimnasia adecuados al objeto, aprovechar, en el sen¬ tido que se desee, el influjo del medio y déla alimenta¬ ción, etc., etc. Sentiría en el alma que ós fuera pesada la relación que vengo haciendo del cruzamiento, porque todavía me falta que tratar de los cruzamientos más conve¬ nientes en nuestros équidos. {No, no). Este es, acaso, el punto de más interés de los que me he propuesto tra¬ tar esta noche; pero está tan intrincado, ha sido tan estudiado por multitud de autores y tantos pareceres se han dado sobre el particular, sufi¬ que no soy yo ciente para desenredar cuestión que tanta importancia entraña para la población hípica y para el engrande¬ cimiento de la riqueza nacional. Sin embargo, quiero poneros de manifiesto lo que creo que es más conve¬ niente en esta cuestión. (Asentimiento.) Hacer una relación de las vicisitudes por que ha pa- í — 57 — sado nuestro caballo desde épocas remotas, sería tarea enojosa podría hacerse con el detenimiento debi¬ y no do en el tiempo que disponemos, pero hay necesidad de conocerlas para combatir aquellas que no estén in¬ dicadas por los medios que dispone la zootecnia mo¬ derna. El antiguo caballo español tuvo fama merecida en todo el mundo, como lo prueban los cantares de los poetas, llamándole hijo del fuego y otros hijo del vien¬ to. Debían ser de más corpulencia que los actuales y más resistentes, porque, además de llevar gruesas co¬ razas y pesados jinetes, era incansable en la guerra. El antiguo caballo de guerra ha desaparecido entre nos¬ otros; aquellos decantados corceles de gran alzada y no menos potencia no se han vuelto á contemplar; hoy ya casi no existe el gracioso y orgulloso caballo espa¬ ñol, porque llegó una época en que la moda y el capri¬ cho se impusieron y comenzaron á hacer cruzamien¬ tos tan extraños g tan faltos de base científica, que han formado una mezcolanza, y permítaseme la frase, de caballos que nadie se atreve á clasificar. [Muy bien.) Sus caracteres zootécnicos son: alzada mediana; ca¬ beza grande, pesada y ligeramente acarnerada;orejas más bien grandes que pequeñas; hollares poco dilatados y poco dilatables; cuello corto, de pichón, con borde superior grueso y crines largas y sedosas dirigidas á ambos lados, siendo las únicas que se prestaban á tren¬ zarlas; cruz alta; dorso corto y ensillado; lomos anchos y largos; grupa corta, gruesa, algo derribada y redon- — 58 — deada; cola baja y con abundantes cerdas (es el caba¬ llo de mejores cabos); muslos cortos y delgados; pier¬ nas delgadas y poco carnosas; corvejón amplio y aco¬ dado, tendiendo algunos á ser zancajosos; cañas finas y largas; pecho carnoso; brazo y antebrazo cortos; ro¬ dillas amplias y altas; cuartillas largas; tendón grueso y separado; cascos proporcionados y expuestos á en¬ castillarse; el costillar redondeado y el vientre volumi¬ noso sin ser de Temperamento sanguíneo, de vaca. gallarda estampa, airoso, elegante, noble, y, después del árabe, es el más inteligente y dócil; obediente á la brida como ninguno, es el caballo de boca más suave; es longevo, robusto, sobrio y resistente á las inclemen¬ cias de la intemperie, porque se cría al aire libre. Es el modelo de caballo de guerra por la rapidez de sus evoluciones, porque gira-á un lado y á otro con preci¬ sión y sin perder terreno. La suavidad de sus reaccio¬ nes es bien notoria, particularidad que favorece la co¬ modidad del jinete, pues lo largo de la cuartilla y el corvejón acodado hacen el oficio de muelles, que son también ayudados por la longitud y flexibilidad de la región lombar. Por consecuencia de lo dicho, no deja de tener sus defectos; la cabeza es demasiado grande, pesada y lar¬ ga, ejerciendo gran peso en el tercio anterior; el cuello es corto y demasiado grueso, y el ángulo que forma con la cabeza es bastante cerrado, dificultando algo el paso del aire por el árbol respiratorio; el dorso es corto y los ríñones largos y débiles, perdiendo en ellos mucha fuer- - 59 — \\ i za paraprestaries la rigidez que no tienen; los coi^eF^^ jones acodados, hacen que trabajen mucho los músci^^>^ los bifémoro-calcanoídeos; las cuartillas largas exigen un esfuerzo extraordinario; la espalda es casi vertical, y como el ángulo que forma con el húmero es muy abierto, adelantan poco en el paso, pero en cambio ele¬ van mucho y con gracia las manos, dejándolas caer gol¬ peando el terreno; así sucede que se arruinan antes en de los remos torácicos que de los abdominales. En casi toda España se han criado caballos, pero los qué más valen son los extremeños y sobre todo los andaluces, preferencia los de las provincias de con Córdoba, Sevilla y Cádiz, no olvidando aquellas resis¬ tentes jacas de la Serranía de Ronda, que, aunque feas á la vista, son de gran constitución, como nos lo prue¬ ba el uso que de ellas hicieron los contrabandistas por lo veloces é incansables, y cuando la guerra de Cri¬ mea que, efecto del frío y el hambre, sucumbió casi toda la caballería francesa é inglesa y sólo resistieron ellas. Fuera de las provincias andaluzas y extremeñas puede decirse que la cría caballar no tiene impor¬ tancia . Pues bien: nuestra producción ecuestre reconoce por causas de decadencia el haber hecho uso como su sementales de mestizos impuestos por la moda y el ca¬ pricho; la desatención del poder público á los intereses pecuarios; la incuria de los ganaderos; la separación de la agricultura y de la ganadería; la cría de ganados á la antigua en medio de la evolución progresiva de la — 60 — sociedad moderna; las instituciones de remontas para el Ejército que hace que los ganaderos no tengan inte¬ rés por tener buenas crías porque en seguida las ven- jden, y, por último, porque casi todas las explotaciones pecuarias están dirigidas por personal inepto, por in¬ dividuos que creen tener, pero que no tienen el menor rudimento de la ciencia que las rije, usurpando de este modo los derechos y atribuciones del que real y legal¬ mente cumpliría con su deber, siguiendo por el cami¬ no que le trazaría sus conocimientos científicos. {Bra¬ vo.) Este es, sin duda alguna, el Veterinario, el cual está llamado á hacer más que ninguno para sacar á flote nuestra desgraciada ganadería y elevarla al ran¬ go que ocupo en su época floreciente. (Aplausos.) La manera de llegar á conseguir lo que los amantes de la cría caballar ambicionan todos lo sabéis. ¿Para qué repetir aquí lo que tantas veces hablamos hasta en nuestras conversaciones particulares? Sería entristecer vuestro ánimo el análisis de cada una de las causas de la actual decadencia y de los remedios que con urgen¬ cia se impon,en despierte de para que su letargo. A to¬ das horas pedimos establecimientos modelos para la cría dereproductores, tipos de las principales razas y variedades; la venta pública de dichos reproductores bajo determinadas garantías y condiciones; el salto gratuito; la organización científica de las casas de monta; las comisiones zootécnicas, la estadística ecues¬ tre, las exposiciones, los hipódromos bien reglamenta¬ dos, la distribución de premios entre cultivadores de "'f prados, las yeguadas modelos, los centros de experi\ ' \^· mentación, los cruzamientos convenientes, la dirección -v por personal competente y otras muchas ventajas para el engrandecimiento pecuario. Sería conveniente una conferencia para cada punto que acabo de nombrar; tal es la importancia de ellos. No hago, pues, más que enumerarlos, porque si á de¬ tenerme fuera emplearíamos un tiempo del que, como antes dije,disponemos, á la par que sería muy pesa¬ no do recordar lo que todos sabéis mejor que yo. Sí hemos de hacer constar que no basta poner en práctica un solo remedio, sino que es necesario que éste vaya auxiliado de los demás, si es que queremos obtener el resultado que se busca. Nosotros venimos tratando del cruzamiento y hemos dicho que este es uno de los medios de la regeneración de nuestra ganadería. ¿Porqué es útil el cruzamiento en la ganadería española? Fácil es contestar á esta pre¬ gunta sabiendo que en la Península no producimos animales para todos los usos que nos servimos de ellos, y que somos tributarios de otras naciones con respe¬ tables sumas al adquirir en ellas los animales que nos hacen falta para los distintos servicios que en la actua¬ lidad se desempeñan. Bajo esta base no tenemos que encarecer más la importancia del cruzamiento con el caballo español de las razas que la ciencia nos aconse¬ je para reproducir aquí aquello que necesitemos, y po¬ demos darnos por muy satisfechos al saber que siendo — 62 — nuestro caballo cruzado por ciertas y determinadas razas, obtenemos todo lo que nos propongamos. Dado el estado de los équidos españoles para hacer con ellos una operación zootécnica como el cruzamien¬ to, no hay más remedio que comenzar por hacer ver¬ dadera clasificación y selección de ellos, porque nues¬ tros propósitos no han de realizarse en un terreno ex¬ traño y maleado, sino que han de ser puestos en fun¬ ción en caballos verdaderamente españoles, no en mes¬ tizos que serían el brazo más fuerte para echar por tierra nuestras esperanzas. ¡Qué difícil es encontrar tipos puros de nuestro caballo! Algunos se ven, aunque degenerados, pero, á pesar de todo, no dejan de tener bastante importancia ciertas ganaderías que pueden servirnos de base para comenzar nuestros trabajos. Estas ganaderías son pocas,'porque es muy raro el ganadero que no ha obedecido á las imposiciones del capricho; sin embargo, se dice que la ganadería de don Eduardo Miura, de Sevilla, no ha cruzado con ningu¬ na raza y conserva puro el gracioso caballo andaluz; es muy apreciada, sobre todo, por las magníficas ja¬ cas de campo que produce. En igualdad de circunstancias se encuentra la de don Vicente Romero, de Jerez, que también goza de mere¬ cida fama, y las de Romero hermanos, llamados los Cartujos, y D. Nicolás Domínguez, también de Jerez, procedentes de la famosa del Recovero. Hay otras cruzadas en árabe y que no van á la zaga, como son la de D. Baltasar Hidalgo, de Medina-Sido- nia, en la provincia de Cádiz, y la de D, Rafael García Gil, de Jerez. En la misma población tenemos á los Guerreros hermanos, que han cruzado con inglés, árabe, etc., y tienen hermosos caballos de lujo, y la fa¬ mosa de D. Patricio Garvey, que lo forman puros in¬ gleses de carrera. Algunos ganaderos han hecho otros cruzamientos, como sucede á la ganadería de Castro Serna, en Ex¬ tremadura, que uniendo caballos normandos y anglo- normandos con yeguas del país obtiene bastante bue¬ nos productos para el tiro ligero. Otros han cruzado con el caballo inglés: la ganade¬ ría del Saltillo se encuentra en este caso, así como la de Laguna, aunque también tiene parte cruzada en árabe. El Marqués de Tamarón cruzó su ganadería con el caballo inglés y ahora con el Norffol, obteniendo regu¬ lares caballos de silla y mejores de tiro ligero. Otras muchas podría citaros, que aunque la mayor parte están.cruzadas, algunas nos podrían servir para hacer la selección que necesitamos como pidncipio del cruzamiento, así tenemos: las de D. CristóbalRomero Zarco, D. Faustino Moruve, D. Francisco Molina, Viu¬ da de Orbaneja, D.°· Fausta Moruve, Viuda de Enri- le. Duque de Veragua, D. Enrique Ureña, D. Isidro Segovia, D. Vicente Benito, D. Manuel Copete, D. Ma¬ nuel Torres Olalla, D.'' Concepción Estrella, D. Pío Benito, D. José Escalera, D. Luis Villanueva, D. En¬ rique Ternero, D. Eduardo Ibarra, D. Manuel Uribe, — 64 — D. Julio Laffitte y otras que no menciono por no ha¬ cerme pesado en este punto. Algunos cruzamientos hechos por estos ganaderos no están fuera de razón, pero otros han sido peligro¬ sos y causa del atraso hípico. No hemos de terminar esto sin hacer constar una observación hija del con¬ cienzudo estudio hecho de los cruzamientos y debida á un ilustrado zootecnista aquí presente, que no nom¬ bro por no herir su excesiva modestia y á quien son debidos muchos datos para hacer el presente trabajo, y es, que los mestizos resultantes del caballo inglés y español son propensos á los padecimientos del apara¬ to urinario, á la par que son de un temperamento ner¬ vioso tan desagradable, tan poco franco y noble, que sólo esto basta para conocerlos. ¿Qué cruzamientos hemos de hacer para obtener pro¬ ductos que dentro de la Península llenen nuestras ne¬ cesidades? Vamos á indicar aquellos que parecen más racionales y científicos, aconsejados por los que en esta materia han demostrado suficiencia. Primeramente consideraremos á España dividida en tres grandes zonas, que son: Primera región del Norte, que comprende las provincias catalanas, las de Hues¬ ca Zaragoza, Navarra, Logroño, Soria, las Vascon- y % gadas, Santander, Burgos, Palència, Valladolid, Zamo¬ ra, Salamanca, León, Asturias y las provincias galle¬ gas, es decir, todo el Norte de la Península. Segunda región ó central, comprende las provin¬ que cias de Valencia, Castellón, Teruel, Albacete, Cuenca, Ciudad Real, Toledo, Madrid, Guadalajara, Segovia y Ávila. Tercera región del Sur ó del Mediodía, en la que in¬ cluímos las ocho provincias andaluzas y las dos extre¬ meñas. En la primera región, dadas las condiciones de clima y suelo que reúne, podrían establecerse los caballos Norffol y percherón pequeño ó fino, que, cruzados con yeguas españolas de suficiente buque, obtendríamos mestizos muy á propósito para el tiro ligero y magnífi¬ cos para la caballería pesada, como son los dragones y lanceros. En la misma podrían criarse, con gran zona desahogo, el gran percherón y el bolonés, que nos pro¬ porcionarían dentro de nuestro suelo adecuados ejem¬ plares para el tiro pesado. En la segunda región ó central podían producirse casi los mismos caballos que en el Norte, aunque en al¬ gunos puntos de ella, dada la condición de sus climas, no seria de extrañar que nos proporcionasen regulares caballos para la guerra. En la región del Sur es donde tendríamos la flor y na¬ ta de los caballos de silla. Allí se podría conservar puro el célebre caballo español y proporcionarlos al merca¬ do de esta forma, ó bien cruzándolos con el puro ára¬ be, obtener magníficos corceles de silla, para paseo y para la caballería ligera, como son los cazadores. Es bueno hacer notar que los caballos españoles que se han cruzado con árabe tienden en generaciones su¬ cesivas á disminuir la alzada; por eso algunos ganade- 5 — 66 — ros han cruzado con él y lo han llegado que á notar, refrescan la sangre cada seis ú ochos años. Algunos buenos zootecnistas, como. Viurrun, dicen que para obtener caballos de tiro de. lujo, daría bastan¬ te buen resultado la mezcla del inglés de carrera con la yegua cordobesa de la vega. Análogo resultado ve¬ ríamos, dice el autor, cruzándolo con la yegua de las marismas, pero teniendo cuidado de escoger yeguas lo menos linfáticas posibles para evitar que resultasen hijos de un temperamento nervioso linfático, porque los caballos que lo poseen aparentan mucho, pero resis¬ ten poco. Yo, con mis escasos conocimientos, efecto de la poca práctica cría caballar, pero guiado por mis buenas en lecciones, he podido comprender que, hoy día, á pesar de respetar tan grandes opiniones, lo que procede es, después de hacer una buena selección, practicar el cru¬ zamiento en estas provincias de España con el caballo árabe, tanto por la analogía en sus carácter,es cuanto por las condiciones del medio, que son también las más idénticas. En Aragón, á un lado y á otro del hermoso canal Im¬ perial, se han formado magníficas praderas artificia¬ les, que convierten aquel suelo en paraje á propósito y delicioso para la producción hípica. En aquel brazo del Ebro, que se extiendedesde Tudela hasta más abajo de Zaragoza, por las cercanías del caudaloso río, han sa¬ bido los aragoneses explotar con acierto el grande y pequeño percherones, dando superiores ejemplares — 67 — para el tiro pesado. Además los han cruzado con ye¬ guas nuestras de buen buque, y obtienen medias san¬ gres, que dan excelentes resultados en el tiro ligero, siendo también sus condiciones adecuadas para la ar¬ tillería de campaña ó rodada, y en este caso podrían reemplazar ó sustituir con ventaja al ganado rnular, destinado en la actualidad á la tracción de esos ele¬ mentos de guerra, pues el ensayo puesto en práctica en un regimiento de dicha arma, con caballos extranjeros, normandos y anglo-normandos, no puede dar los re¬ sultados apetecidos, no por la falta de buenas condicio¬ nes de dichos motores animados, sino por la cuestión económica, tanto por lo que se refiere al excesivo cos¬ te cuanto por las múltiples bajas que se originan, efec¬ to de la aclimatación. Estos resultados, obtenidos en la provincia de Zara¬ goza, débense, única y exclusivamente, á la plausible iniciativa de los agricultores en cultivar prados, base ó factor principal, por no decir único, para emprender industria tan importante. Idénticos resultados obtuvo el Excmo. Sr. Marqués de Perales en El Espinar, en la Sierra de Guadarrama, con su ganadería de percherones, que dió muy buenos caballos de tiro pesado y se vieron con frecuencia en los carros de los regimientos, de mudanzas y en otros servicios análogos. Esto es lo que más conviene poner en práctica para conseguir lo que á diario lamentamos, pues ayudados de nuestro rico suelo, que se presta á exigirle por me- — 68 — dio del cultivo racional todo lo que necesitamos; con los hermosos y variados climas de nuestra querida Es¬ paña, auxiliados por sus gobernantes, á la par que po¬ niendo de nuestra parte científi¬ todo aquello que sea co, estoy seguro que la ganadería hípica nacional no tendría que envidiar en nada á las que hoy figuran como las primeras. (Aprobación.) Ahora, y para dar fin al trabajo que me encomen¬ dasteis, voy á decir dos palabras no más sobre otros animales domésticos, de utilidad evidente en la vida social. Los cruzamientos que podrían practicarse para me¬ jorar el ganado vacuno español son muy pocos; en esta rama zootécnica estamos algo mejor. Nuestro toro de lidia no se encuentra en todo el mundo; podrán cruzar¬ se, según las condiciones que reúnan unas ganaderías con otras, para conseguir más bravura, pero para ello no tenemos necesidad de acudir al extranjero. El buey salamanquino, avilés, de trabajo zamorano, andaluz, extremeño y murciano^ así como la vaca se¬ rrana, son ejemplares que tienen pocos rivales; bien or¬ gullosos podemos estar al ver que, á pesar de su poca protección, se conservan tan invariables. Como animales de carne poseemos el ganado vacu¬ no gallego, asturiano y montañés, que también es bas¬ tante regular; algunos creen que el toro Durban po¬ dría encontrar alojamiento cómodo desde Santander, toda la costa cantábrica, hasta la raya de Portugal por — 69 — SU parte Norte, porque en los demás climas está ex¬ puesto á morir tísico, y mejor aún se encontraría si fuese cruzado con vacas gallegas, porque así se con¬ servaría mejor y mejoraría éstas. Se dirá que no somos aficionados á carnes sebosas y no tendrían tanta acep¬ tación, pero en cambio serían más tiernas y podría co¬ rregirse ese sebo no cebando á las reses y sacrificándo¬ las á los dos años en un estado más que regular de carnes. Este cruzamiento proporcionaría, llevándolo bajo esa base, carnes más tiernas, sabrosas y digesti¬ bles y por ende más nutritivas. Podría también mejo¬ rarse la vaca gallega por selección, pero es más expe¬ dita la vía del cruzamiento. Con respecto á las vacas lecheras españolas, que son las más á propósito las que se crían en las praderas de Santander, Asturias y Galicia, no tenemos por qué aconsejar cruzamientos, puesto que las suizas y holan¬ desas podrían vivir en ellas teniendo en cuenta algu¬ nas precauciones de aclimatación. Es sabido que nues¬ tro ganado vacuno no es á propósito parala producción láctea; así vemos esta industria, que es muy producti¬ va, sobre todo en las grandes capitales, estar reducida á vacas extranjeras como las suizas y holandesas, que, con especiales cuidados, las vemos en estabulación. Nosotros creemos que las vacas de la montaña, con una buena alimentación, serían mejores lecheras y que en esas regiones fácilmente prosperarían las bretonas. Del ganado lanar poco hay que hablar en materia de cruzamiento, pues no se corregiría con él defecto al- — 70 — guno; sólo hace falta un buen régimen para volverlos á sus mejores tiempos. Algunos Veterinarios aconse¬ jan la unión del merino extranjero con el nuestro para que se regenere. A bastante tenemos con propósito del ganado cabrío, nuestras cabras granadinas, rasas, churrupas y domi¬ nicas si se encuentran bajo condiciones á propósito para su explotación, sin necesidad de acudir á ninguna otra parte. La cabra española, regida por el sistema de pas¬ toreo ó por el de estabulación, siempre que sea en cdn- diciones adecuadas, merece figurar entre las de prime¬ ra línea. Es de advertir que hecho más que in¬ aquí no hemos dicar los cruzamientos que pueden llevarse á cabo con las distintas especies de animales domésticos que po¬ seemos; si los fuéramos á analizar necesitaríamos una larga conferencia para cada uno de ellos, pues bien se merece toda clase de sacrificios y estudios el engran¬ decimiento de nuestra ganadería. Termino ya mi trabajo, en el que acaso hayáis en¬ contrado muchos errores, pero todos ellos son incons¬ cientes: esto me disculpa ante vosotros, y me obliga á daros las gracias por haberme escuchado con vues¬ tra habitual cortesía. No puede esperarse menos de la Sección de Medicina Veterinaria, dignísima por todos conceptos, como lo atestiguan los propósitos que la animan, figurando entre ellos el desarrollo de los in¬ trincados temas del problema pecuario, de donde po¬ drán salir sabias lecciones que tarde ó temprano se — 71 — extiendan y sean aprovechadas; si bien fué una lástima que á mis escasos conocimientos encomendáseis el es¬ tudio de uno de ellos. Comprendiendo que no he cum¬ plido cual se debe con tan elevada misión, me daré por muy satisfecho si he servido para estimular algún consocio que lo haga mejor que yo, porque de esta manera habré contribuido al bienestar de una de las principales fuentes de la riqueza nacional. (Aplausos prolongados.) He dicho. Senén Fernández y Reinares. i i ACTA DE LA SESION DEL DiA 6 DE OCTUBRE DE 1897 (Extracto.) ; PRESIDENCIA DEL ILMO. SR. D. SIMÓN SÁNCHEZ En el salón de actos públicos de la Sociedad inauguró sus ta¬ reas científicas la Sección de Medicina Veterinaria, en cumpli¬ miento á lo preceptuado en el art. 37 del reglamento. El Sr. Presidente abrió la sesión, aprobándose el acta de la an- ; terior y manifestando las adhesiones recibidas de ilustrados com pañeros que solicitaban el nombramiento de socios corresponsales; f concedió la palabra al socio designado en la sesión inaugural para ¡ disertar sobre el tema Cruzartiientos y cría caballar. i El Sr. Fernández (D. Senén), empezó definiendo lo que era es- I pecie, raza, subraza, variedad, etc., citando muchos ejemplos que I demuestran la congruencia de las múltiples definiciones que con respecto á este particular han dado diferentes autores. Con gran ■■ extensión se ocupó de los cruzamientos y su objeto, demostrando la necesidad de poner en práctica las reglas zootécnicas en toda suerte de cruzamientos, y abordó en conjunto y en detalle el tema de discusión, tan á gusto del auditorio, que fué aplaudido varias ; veces. Pasadas las horas de reglamento, el Sr. Presidente consultó á la Sección si se prorrogaba la sesión ó se aplazaba hasta la próxima la continuación del discurso del Sr. Fernández Reinares, en vista 6 de manifestar éste que aun le quedaba mucho que decir. Así se acordó, y después de invitar el Presidente á todos los socios á re¬ coger un ejemplar de la Memoria y Uiscurso inaugural, costeado á sus expensas, levantó la sesión. V.o B." El Presidente, El Vicesecretario, SÁNOHrz. Antonio López Martín. ACTA DE LA SESIÓN DEL DiA 23 DE OCTÜBEE DE 1897 . (Extracto.) PRESIDENCIA DEI, ILMO. SR. D. SIMON SANCHEZ En el s.ilón de actos públicos de la Sociedad se celebró la segun¬ da sesión científica reglamentaria. Abierta la sesión por el Sr. Pre¬ sidente, se dió lectura del acta de la anterioi", que fué aprobada. Concedida la palabra al Sr. Fernández Reinares, continuó diser¬ tando acerca del tema pendiente de Cruzamientos y cría caballar, ocupándose de las vicisitudes por que ha pasado nuestro caballo, de sus buenas cualidades en épocas anteriores, de sus caractères zootécnicos, de sus bellezas y defectos, de sus servicios en las gue¬ rras, de las causas de su decadencia, del factor técnico indispensa¬ ble para el fomento y mejora hípica, de la utilidad de los cruza mientes, citando algunas ganaderías qué han cruzado que podrían servir para mejorar nuestras razas; consideró á España dividida en tres grandes zonas ganaderas, indicando los caballos que en cada una deben criarse. Terminó su discurso con breves pincela¬ das sobre cruzamientos en el gaJiado vacuno, lanar y cabrío. El Sr. Fernández fué muy aplaudido. El Sr. Velasco (D. Luciano) pidió la palabra y después de diri¬ gir frases de elogio al Sr. Reinares por su discurso, entró en con sideración sobre la iiistoria de la domesticidad del caballo, impor¬ tancia que en otros tiempos tuvo el nuestro, principales causas de — Te¬ la decadencia y atraso de la cría caballar en España y medios que los Gobiernos han puesto en práctica para mejorarla. La palabra reposada y tranquila del orador y su vasta erudición arrancaron al auditorio muestras de asentimiento y aplausos. Concedida la palabra al Sr. Molina y Serrano, con la modestia que le caracteriza, pidió indulgencia al público por el mal rato que, dijo, le esperaba escuchando su tosca palabra, y con vehemente sinceridad felicitó á los señores Fernández y Velasco, dirigió un entusiasta saludo á la juventud estudiosa y un hermoso apóstrofo, que arrancó una salva de aplausos, á los que aman á la clase. Se ocupó de la palabra cruzamiento, de la doctrina monogenista y po- ligenista; expusos sus dudas y creencias particulares; habló de la trausmutabilidad é intransmutabilidad de las razas; hizo un cumpli¬ do elogio del sabio zootecnista veterinario Mr. Gayot, defendió los cruzamientos y á los directores técnicos de los mismos; combatió la concentración de grandes núcleos de sementales, y terminó tra¬ tando de la armonía de las razas y tipos mejoradores, siendo pre¬ miado con un nutrido aplauso. Pasadas las horas reglamentarias, el Sr. Presidente levantó la sesión. V." B." El Presidente, El Secretario general, sánchez. José Cota Alvarez, SFXCION DE MEDICINA VETERINARIA M i,° DE ÂDRIL DE Socios Ingresados desde el 15 de Enero al 31 de Marzo. SOCIO DE NÚMERO D. Cleofé Alvarez Gutiérrez. SOCIOS CORRESPONSALES D. Agustín Gornadó. D. Ramón Gisbert. » Manuel Retamal. » Patricio Desviat. » José María Martín. » Luciano Velasco (lo fué de nú¬ » Ginés Geis Gotzens. mero). » Francisco Guerra. » Baltasar Pérez Velasco. » Eusebio Arburúa. » Ramón Pérez Vilialvilla. » Cándido Muro López. » Antonino Blanc. » Protasio Salmerón. » Ramón Pérez Baselga. » Juan Vicente Igual. » Pedro Bustamante. » Carmelo Gracia. » Enrique Clavijo. » Rimas Martín. >. Bernardo Salceda. » Julián Mut. » Mariano Fernández. » Francisco García Cenarro. » Luis Bercial. » Juan Palma Luque. » José Martínez Blanco. » Enrique Usua. » Aniceto García Neira. j> Marcos Gámez Cardosa. » Antonio Moya y Córdoba. » Ambrosio Caballero. » Enrique Guillén Mateo. » Wenceslao Berrocal. » Nicolás Alonso Conde. » Guillermo Moreno. Señozco: La multiplicación y mejora de los animales domés¬ ticos ha sido en todos los tiempos y países objeto de grandes y continuados estudios, porque este ramo del humano saber facilita á la sociedad medios morales y materiales de mejorar su existencia. Inútil es recordar los beneficios que reportan á la humanidad; ellos han facilitado la asociación humana y los adelantos de la civilización. Un sabio Veterinario, Richar Du Cantal, dice que se puede apreciar el grado de cultura de un pueblo, no sólo por el número de animales domésticos que posee, sino por las cualidades que gozan. Efecti¬ vamente, Francia, Inglaterra,--Alemania y otras na¬ ciones que marchan á la cabeza de la civilización lo demuestran palmariamente; los animales son la base fundamental de la prosperidad, bienestar y crecimien¬ to de las naciones. Es de tanta trascendencia, de tanta importancia y de un intefés tan general el fomento y mejora dé los animales, que, bajo cualquier punto de vista que se considere, encierra una de las cuestiones más esen¬ ciales de economía social. La agricultura, primer ma¬ nantial de nuestra riqueza nacional, encuentra en la multiplicación de los animales su mejor prosperidad; la industria manufacturera y el comercio los elemen¬ tos más poderosos de su desarrollo y engrandecimien¬ to; proporciona una infinidad de productos que, diver¬ samente elaborados, ocuparían miles de brazos que ahora están sin trabajo; traería, por consecuencia, el bienestar y la felicidad á todas las clases de la socie¬ dad; otra sería la suerte de nuestra nación si los Gobier¬ nos se ocuparan detenidamente en estudiar y aplicar las cuestiones zootécnicas, íntimamente relacionadas con la ciencia de gobernar; derramarían á torrentes, por nuestro suelo, la riqueza y felicidad, porque no se puede dudar que la nación más productora es la más rica, y la más rica la más feliz. Si esto es cierto, como la razón natural lo dicta, como el ejemplo de las na¬ ciones más adelantadas lo demuestran, ¿por qué han de mirar con desdén los Gobiernos á la ciencia que se ocupa de adquirir, conservar, multiplicar y perfeccio¬ nar los animales útiles al hombre? Un país, una nación en la que se desatiende por completo las ciencias de producción, la agricultura y la industria pecuaria, ra¬ mas de un mismo árbol que separadas tienen que estar débiles y no prosperan jamás, será pobre, porque ca¬ recerá de las primeras materias para la industria y el — 81 — comercio, y sus habitantes llevarán una vida llena de privaciones y se aumentará el pauperismo, cáncer de las naciones, que ni la caridad oficial ni la privada pueden destruir. Digna de elogio es la caridad oficial, creando asilos donde encuentre acogida el decrépito anciano, el niño, el inválido y demás desgraciados; pero ni la caridad oficial ni la privada disminuirán el pauperismo, tal vez le aumenten; el pauperismo se disminuye, extinguirle no es posible, propor¬ ya que cionando trabajo á las clases pobres; cultivando los campos, multiplicando y mejorando nuestros animales domésticos, conseguiríamos tener pocos terrenos in- ■ cultos y pocos hombres desocupados; de este modo se cumpliría aquella máxima de Enrique IV, que dice: Los Gobiernos cumplen con sti misión cuando tienen pocos terrenos sin cultivo y pocos hombres desocu¬ pados. (Asentimiento.) Como complemento á la discusión del notable tra¬ bajo ha leído nuestro distinguido comprofesor don que Senén Fernández en esta Sección, nos ocuparemos de la importancia que en otros tiempos tuvo nuestro ca¬ ballo, de las principales causas de la decadencia y atraso de la cría caballar en España y de los medios que los Gobiernos han puesto en práctica para mejo¬ rar este ramo de riqueza pública, que, bajo cualquier punto de vista que se examine, tiene grandes relació, nes con los intereses del ejército, con la economía po¬ lítica y la administración pública. Las cuestiones de cría caballar son, entre todos los problemas de la zoo- 7 _ 82 — tecnia, quizás las más dignas de llamar la atención, por el radical influjo que ejercen sobre los demás y lo difícil de resolverlos. Penetrado nuestro digno Vicepresidente Sr. Molina de la importancia del método zootécnico de los cruza¬ mientos de las razas ecuestres en España, propuso que esta Sociedad iniciara sus trabajos científicos ocupán¬ dose de los estudios hípicos, encomendando tan nota¬ bles cuestiones al novel, estudioso y competente com¬ profesor D. Senén Fernández Reinares, ilustrado Ve¬ terinario militar que ha interpretado con acierto las teóricas doctrinas y conceptos que acerca de la espe¬ cie, raza, leyes de la herencia y condiciones en que se ha de efectuar el método zootécnico de los cruzamien¬ tos, segun das opiniones de los sabios Veterinarios Sanson, Barón, Cornevin, Casas, Echegaray, Mondria, y las instructivas lecciones que ha recibido de su docto y laborioso Catedrático Ser. Viurrun. Breves reflexiones acercü de la historia de la do- mesticidad del caballo.—El célebre y sabio naturalis¬ ta Conde de Buffon, en su inmortal Historia de la Na¬ turaleza, dice: que la conquista más notable que el hombre ha hecho en el reino animal es la del caballo, reduciéndole á la domesticidad. Si nos detenemos á examinar esta noble y bella creación, veremos que se distingue por el conjunto de sus formas graciosas y simétricas, por su fuerza y celeridad, por su gallardía y arrogancia, por su nobleza y altivez, por su hermo- sa planta y, sobre todo, por los grandes y variados servicios que presta al hombre. No ha existido animal objeto de tantos elogios. La mitología le hace símbolo misterioso de bellas artes. La Biblia lo canta; el Alcorán lo santifica; los poetas, desde Homero, le consagran en todas las lenguas ver¬ sos inmortales; los naturalistas le rinden tributo de admiración. Así se expresaba el Sr López y Martinez al hablar del caballo en una brillante é instructiva conferencia agrícola. Si tratamos de averiguar en qué época y en qué parte del globo fué sometido á nuestro dominio, nos convenceremos pronto de que nada de cierto se sabe sobre este acto humano de tanta trascendencia é im¬ portancia. La historia, la leyenda y los monumentos é inscripciones de los tiempos más remotos nada nos dicen; guardan "el mayor silencio, perdiéndose, pues, el origen de la domesticidad del caballo en la noche de los tiempos. Sin embargo, según opinión de respe¬ tables autores, créese que el caballo era ya conocido por los antiguos egipcios mucho antes de su domina¬ ción por los Hykos, puesto que los pobladores del valle del caudaloso Nilo se servían de él en la guerra, y para utilizar tan noble é intrépido animal como ins¬ trumento bélico se necesita mucho tiempo y gran ha¬ bilidad, y sobre todo para manejarle con la maestría y destreza que los ejércitos de los egipcios exigían á sus briosos caballos en los casos guerreros, sus más poderosos elementos de conquista, y no solamente — 84 — Utilizaban al caballo en la guerra, sino que, según demuestran varios jeroglificos, el antiguo Egipto le aplicaba además á los diversos usos de la vida, tales que el recreo, cultivo de los campos y demás trabajos humanos. En estado salvaje encuéntrase todavía esparcidos por distintos puntos del Asia y África, y se cree por algunos naturalistas que hace tiempo quedaron exter¬ minados en Europa. Sin embargo, según opinión de célebres viajeros, existen en las estapas del Sur de esta parte del globo, próximamente á los ríos Dnieper y Don, manadas de caballos salvajes llamados por los naturalistas tartanes. Son muy difíciles de domesti¬ car; con su fuerza y salvajismo se burlan de los tárta¬ ros, cosacos y mongoles, muy hábiles en el arte de domesticarlos. En América hay numerosas manadas en estado libre, que proceden de los caballos domésticos aban¬ donados en los pobladores emigrantes de la 1535 por ciudad de Buenos Aires; bogan errantes por el Sur del rio de la Plata y son llamados por los indígenas cima¬ rrones; conservan todavía algunas formas nobles y no son tan hermosos como los domésticos; fuertes y de regular alzada, tienen la cabeza grande y pastosa, extremidades gruesas, cuello y orejas largas y la capa de un color pardo obscuro. Por los desiertos del Paraguay viven, también en estado libre, inmenso número de caballos llamados Mustangz; llevan el sello de nuestros caballos andalu- \ — sa¬ ces, de los que proceden; y si bien han perdido su be¬ lleza y arrogancia, son, según parecer de entendidos viajeros y naturalistas, superiores á éstos en resisten¬ cia, destreza y agilidad. Condiciones que reúne nuestra Peninsula para el fomento y mejora de la cria caballar. España es la — nación que reúne condiciones las más excelentes y adecuadas para la producción ecuestre, por la f eraci¬ dad de su suelo, por su ,clima compuesto de todos los climas, con un cielo sereno y una atmósfera embalsa¬ mada con principios aromáticos que estimulan el orga¬ nismo; posee caudalosos ríos, que surcan por todos los ámbitos de la Península, y que sólo esperan la mano del hombre para fertilizar extensos terrenos, que serían, con el auxilio de una explotación adecuada y activa, inagotables fuentes de riqueza y origen de bienestar y felicidad para los pueblos; condiciones tan favorables á una buena agricultura, no serán menos á nuestro ob¬ jeto, porque la verdadera mejora del caballo, así como la de los demás animales domésticos, es enteramente imposible, es hasta ridicula si no se funda, se fomenta y sostiene en armonía, en relación estrecha con el cul tivo de los campos. (Muy bien.) Que la agricultura y la ganadería deben marchar completamente unidas para auxiliarse y perfeccionarse mutuamente cosas son que conoce el menos versado en economía rural, y que, por lo mismo, no necesitan demostrarse. En su consecuencia, todos los medios de — 86 — fomento y mejora cualquiera de estos ramos que en adoptemos deberán perseguir este fin, y más ó menos directamente, según las circunstancias especiales que concurran en cada caso particular. El proverbial apoyo de nuestros ganaderos y agri¬ cultores á añejas costumbres es un obstáculo que se opone á la mejora y que, átoda costa, es preciso des¬ truir, poniéndoles ante su vístalasgrandes ventajas de los métodos y sistemas que la experiencia tiene acre¬ ditados; á este objeto deberán atender los centros é instituciones pecuarios, que serán verdaderos estable¬ cimientos industriales, modelos género, y escue¬ en su las de enseñanza práctica que ofrezcan á menudo ejemplos dignos de imitación; abrigamos la confianza de que, siguiendo este sistema, no tardarían muchos años sin que la industria particular sustituyera con ventaja á la del Gobierno, pudiendo éste, desde enton¬ ces, ejercer su verdadera misión, que consiste, no en ser industrial, sino protector de la industria. Importancia que en otros tiempos tuvo nuestro ca¬ ballo.—Yidí sido reputado desde los tiempos más remo¬ tos como el primero del mundo. Los griegos y roma¬ nos le ensalzaban, llamándole hijo del viento y del fuerza y resistencia. De las na¬ fuego por su ligereza, ciones más lejanas y apartadas venían comisiones á comprar nuestros caballos. No solamente eran consi¬ derados nuestros caballos como los primeros para la guerra, ostentación de los reyes y grandes señores. — ë7 — sino que reunían excelentes condiciones para el tra- bajo y demás servicios, siendo su abundancia tal, que no sólo producían gran número de caballos las provin-»/ i i cías meridionales de España, sino que también Galiciaj Asturias y las Castillas; tenían reputada fama los ca^ ' ballos de Ginzo de Limia, los del valle de Valdeburón,A. y muy especialmente los de tierra de Campos, campo de Salamanca, Mancha y Toledo. Constituía la cría caballar en algunos tiempos un riquísimo y lucrativo comercio que hacía España con las naciones más po¬ derosas é ilustradas, sirviendo de poderoso estímulo para el aumento y notables cualidades de nuestros pre¬ ciosos cuadrúpedos; pero las continuas y encarnizadas guerras que España sostuvo por espacio de 700 años con los sarracenos dieron lugar á que se prohibiese la extracción de caballos y se extinguiese el comercio con los extranjeros. Por mucho tiempo continuó la abundancia y buenas cualidades de nuestros caballos, pues el Padre Peña- losa, en las Excelencias de España, cap. XXVIII, dice: "que estos reinos podían contribuir á sus monar¬ cas con 79.900 caballos, en la forma siguiente: ;,Castilla la Nueva y reino de León con 24.000; los cuatros reinos de Andalucía y Extremadura con 26.000; Aragón y Cataluña 14.000; Valencia y Murcia 8.000; Navarra 3.000; Galicia 2.000, y Vizcaya 2.900.,, El Padre Peñalosa escribió el año 1630, en el reinado de Feli¬ pe IV, cuando la cría caballar iba decayendo; pero aun cdtiservaban nuestros caballos magníficas cuali- — 88 — dades, que hacían tuviesen merecido renombre entre los extranjeros más competentes en los estudios hípi¬ cos. En el afio 1600 escribió el caballerizo de Enrique el Grande, Sr. Salomón de la Brone, un libro titulado Le cavalerice français; dice este ilustrado personaje: "Comparando los mejores caballos entre si, y tomán¬ dolos en su mayor perfección, coloco, primer lugar, en al caballo de España, y le doy mi voto como el más her¬ moso, el más noble, el más gracioso, el más valiente y el más digno que le monte un gran rey. Y si le cotejo también con aquellos caballos que son naturalmente grandes corredores, siempre es el español el que corre con más rigor, con más arte, y el que para mejor sobre las piernas.,, El señor duque de Neucastle escribió en el año 1700 una obra de equitación, que del inglés fué traducida al francés y vertida también al alemán, y al hablar de los caballos españoles se expresa asi: "Sabréis que de todos los caballos del mundo, de cualquiera parte, cli¬ ma ó provincia que sean, Iqs caballos de España son los más entendidos, y lo son con tal extremo, que es cosa que sobrepuja la imaginación. Por esta causa no son los más fáciles de enseñar, porque reparan en todo con demasiada atención y aplicación, y porque tienen mucha memoria, preparan y adelantan su juicio, aun antes de saber la voluntad del hombre. Por todo lo cual es necesario dirigirlos con mucho arte y bajo los verdaderos principios, y de ningún modo por rutina. „Pero, si se sabe bien elegir el caballo español, yo — 89 — respondo de que es el más noble del mundo, y de que no le hay mejor cortado desde la punta de la oreja á la punta de los cascos. Es el más hermoso que se puede hallar; pero no es tan pequeño como el berberisco, ni tan grande el como napolitano, sino guardando un buen medio entre los dos. Es de gran vigor, de mucho aliento y muy dbcil; marcha con altivez y trota lo mismo con la acción más hermosa del mundo. Es arro¬ gante en el galope, más veloz que los demás caballos en la carrera, mucho más noble y mucho más amable que ellos, y es, en fin, el más adecuado para que un gran monarca en un día de triunfo pueda ostentar á sus pueblos su gloria ó presentarse en un día de ba¬ talla á la cabeza de un ejército. „Así, pues, es el mejor caballo y el que debe prefe¬ rirse á todos para casta y para lograr buena raza, ya .sea para el picadero, ya para la guerra ó la caza, como para las carreras y para toda especie de usos y servicios. El Conquistador era hijo de un caballo es¬ pañol, Shotten-Herrín también lo era, Butler lo fué igualmente y Peacolk había nacido de una yegua es¬ pañola, y todos estos caballos sobrepujaron de tal manera á todos los de su tiempo, que jamás se vió ninguno que se les acercase siquiera en las muchas carreras extraordinarias que se hicieron. „Digo, pues, que el caballo de España es el mejor caballo padre del mundo, como podría informarse de lo que va referidocon tal que se le apliquen yeguas aparentes para el uso y el servicio á que se quiera — 90 — destinar. Son, por consiguiente, los caballos españo¬ les buenos para todo menos para tirar de los carros.„ El barón de Eisemberg publicó en Amsterdam el año de 1747 una obra titulada VArt de monter á cheval ou Description du manage moderne dans sa perfec- tion, y manifiesta su parecer acerca de los caballos españoles del modo siguiente: "La experiencia ha dado sobradamente á conocer que el caballo español es, sin contradicción, el más perfecto del mundo para el pi¬ cadero, no sólo con respecto á su figura, que es her¬ mosísima, sino también en atención á sus cualidades, pues es dispuesto, vigoroso y tan dócil, que cuanto se le quiere enseñar con conocimiento y paciencia lo comprende y lo ejecuta con la más grande exactitud. En orden á su belleza, baste decir que tiene la cabeza ligera, pequeña y descarnada y sin grandes quijadas; las orejas pequeñas y muy bien situadas; los ojos grandes y vivos; los hollares bien hendidos para res¬ pirar y bufar ó resoplar con facilidad; el cuello flexi¬ ble y bien levantado; la crfn fina; el pecho bastante ancho; las espaldas libres; los brazos perfectamente hechos, queremos decir el antebrazo membrudo; la rodilla ancha y la caña muy derecha, viéndose en ella tendones limpios; el menudillo redondo; la cuartilla corta, y el casco, en fin, abundante y firme. Su cuerpo es el más hermoso que puede verse, y parece su lomo expresamente hecho para la silla, porque tiene la cruz muy alta y las espaldas muy desarrolladas. Tiene ex¬ celentes ríñones, la grupa muy redonda, la cola bien — 91 — poblada de cerdas, y de tal manera nacida, que al mo¬ verse la lleva en arco, lo que le da mucha gracia. Son sus ancas tan sueltas que se sienta sobre ellas, los muslos fuertes y proporcionados á la redondez de la grupa, l,os corvejones grandes, enjutos y hechos, como , generalmente las demás partes de las piernas, para ( poderlos doblár y sostenerse sobre ellos. En una pa- labra, la naturaleza parece haberse complacido en criarle expresamente para el picadero, y, con efecto, no hay caballo que le iguale en valentía, en fuego y en magnanimidad.,, Mr. Garzault, caballerizo de Luis XIV, mereció ser llamado por el célebre Ministro Colvert para regenerar las i*azas ecuestres de Francia. Recorrió Mr, Garzault las provincias francesas publicó y una importante obra en 1663 con el título de Le Nouveau parfait Maréchal, ou la Connoisance générale et universelle du cheval, en la que se ocupa del caballo español en los términos siguientes: "Los caballos de picadero son propiamente caballos enseñados para la guerra; pero no todos los caballos son igualmente buenos para el picadero. El que se dis¬ tingue en este ejercicio ha de ser hermoso, ligero, vigoroso; ha de tener excelente boca, ser bastante, vivo y sin ninguna tiesura, para que pueda plegarse en los aires que se le enseñan. Debe tener el paso y el galope pronto y sostenido; le son necesarios grandes y fuertes corvejonesjy^muy buenos riñones para que pueda suspenderseMe adelante y sobre las ancas; y — 92 — los caballos de España son, sin contradicción, los mejo¬ res que se conocen para estos usos. „Hállanse tantas variedades de caballos en un mis¬ mo país, así por sus cualidades como por su figura, que es casi imposible describir todas sus circunstan¬ cias. Los hay buenos, medianos y malos; pero, en ge¬ neral, los caballos españoles son los que tienen las es¬ paldas más libres y los movimientos más sueltos que todos los demás caballos finos extranjeros que se bus¬ quen, y después los italianos.,, BuíTon, en su inmortal obra de Historia natural, ge¬ neral y particular, tomo VIII, pág. 170, sé expresa así el sabio naturalista; "Los caballos de España de buena raza son gruesos, de buenos anchos y tienen mucho movimiento en su andar y mucha flexibilidad, acompañada de mucho fuego y gallardía. Su pelo más común es negro ó cas¬ taño claro, aunque los hay de todos colores. Rara vez tienen blanca la cara y los cuatro remos, y los es¬ pañoles que no gustan de estas ^ señales no hacen con los que los tienen, queriendo solamente una estrella en la frente y estimando los caballos zainos tanto como los franceses los despreciamos. Ambas preocu¬ paciones carecen de fundamento, pues se hallan caba¬ llos que tienen aquéllos blancos y son muy buenos, y del mismo modo caballos que son zainos. Los de An¬ dalucía pasan por los mejores de todos, no obstante el defecto de tener la cabeza algo larga, pero se les per¬ dona esta corta importancia en favor de sus raras — 93 — cualidades, pues tienen mucho espíritu, mucha docili¬ dad, gracia, gallardía y más flexibilidad que los caba¬ llos berberiscos, por cuyas ventajas son los españoles preferibles á todos los caballos del mundo para la gue¬ rra, para la pompa ó magnificencia y para el pica¬ dero.,, Mr. de la Guerinière, en su tratado publicado en París el año 1769, titulado École de cavalerie, conte¬ nant la connoissance, Vinstruction et la conservation du cheval, se oupa en esta forma de los caballos espa¬ ñoles; "Todos los autores han dado siempre la preferencia al caballo español y le han considerado como el pri mero de todos los caballos para el picadero en razón de su agilidad, sus resortes y su cadencia natural. Le han estimado como el más propio para plaza y para el lucimiento y la parada por su gallardía, su gracia y su nobleza, y el más á propósito para la guerra en un día de acción, así por su mucho espíritu como por su gran docilidad. Algunos se sirven de caballos andalu¬ ces para la caza y para los coches, pero es verdade¬ ramente lástima sacrificar á este último uso unos ani males tan hermosos y por todos títulos tan estimables.,, Las relevantes cualidades délos caballos zamoranos y cartujanos casi han llegado hasta nuestros días. En las guerras que á últimos del siglo pasado sostuvimos con la República francesa desempeñaron un brillante papel en los campos del Ampurdán y del Rosellón, re¬ cordando la gran fama que nuestros magníficos caba- líos adquirieron en las guerras de la reconquista de Granada, de Flandes y en las de sucesión, pues en los campos de Balaguer y Villaviciosa nuestra excelente caballería derrotó y puso en precipitada fuga á los ejércitos del Archiduque de Austria. En la guerra de la Independencia, en medio de una desordenada y tumultuosa defensa, sirvieron nuestros caballos para remontar al ejército invasor, constitu¬ yendo uno de los elementos más poderosos del ventu¬ roso conquistador, aumentando el botín del ejército francés, contribuyendo á la magnificencia y pompa de sus generales y salvándoles en los campos de batalla, pues en la célebre retirada de Rusia, según afirma el general Daumas en su libro titulado los Caballos del Sahara, el general Sebastiani perdió en la campaña de Rusia todos los caballos que montaba, á excepción de seis caballos españoles. Antes de la guerra de Oriente se creyó que el caba¬ llo inglés era el primero del mundo como caballo de combate, pero bajo los muros de Sebastopol la caba¬ llería inglesa fué la que peor soportó las fatigas y tra¬ bajos extraordinarios de la campaña de Crimea; los escuadrones y baterías del ejército inglés se vieron diezmados por el muermo, lamparón, siendo digno de notarse que la susceptibilidad para adquirir las enfer¬ medades comunes en los campamentos estaban siem¬ pre en relación constante con el grado de sangre in¬ glesa que tenían los caballos que concurrieron al ejér¬ cito de Oriente. Los Veterinarios del ejército francés, en una notable Memoria que publicaron el año 1862 relativa á la apti¬ tud para el servicio y duración de las principales razas de caballos que formaban el ejército de los institutos montados del. ejército que operó en la campaña de Crimea, dicen: "De todos los caballos que formaron parte de la caballería del ejército de Oriente, los que más se han distinguido por su mejor fuerza y resisten¬ cia fueron los caballos berberiscos y los españoles.,. Esto que dicen los franceses resultado práctico de aquella encarnizada y reñida guerra, nos ahorra todo comentario; sólo sí diremos, para hacer resaltar más las buenas cualidades de los nuestros, que casi todos los caballos españoles que concurrieron á la guerra de Crimea procedían del desecho del ejército, de haber estado destinados algunos años en el servicio de dili¬ gencias y postas; el mayor número eran de la Serranía de Ronda, de esa cordillera que se extiende desde Cádiz á Málaga, donde se crían unas jacas muy de¬ fectuosas, porque no se pone cuidado en la elección de los reproductores ni se les alimenta bien, pero de mucha fuerza y resistencia, debidas estas excelentes cualidades á las condiciones en que viven, pues se crían en montañas respirando un aire puro y aromᬠtico que excita activamente el organismo, viéndose obligados los caballos de esta comarca á ejecutar una gimnasia funcional por el excesivo ejercicio que hacen subiendo y bajando montañas escarpadas para buscar los escasos alimentos y las cristalinas aguas que bro- — 96 — tan de aquellos riscos, gozando, por este modo de vivir, de una musculatura enérgica, fuerte y robusta; son los caballos más resistentes é incansables, sufren el hambre y la sed, el excesivo frío y el abrasador calor; es el caballo del contrabandista del campo de Gibraltar. Tienen la cruz baja, pero con dorso recto y corto, permitiéndoles llevar con mucho desahogo una carga de cerca de 200 kilogramos con el jinete á caba¬ llo, recorren largas distancias, atravesando con fre¬ cuencia los río á nado. Durante el largo sitio de la toma de Malacoffot murieron de frío muchos caballos franceses é ingleses, y resistieron las fatigas y los ho¬ rribles fríos de Rusia los caballos de la Serranía de Ronda. Para dar á conocer las excelentes cualidades que tienen nuestros caballos como caballos de guerra, no hay que acudir á que lo digan los extranjeros. En las frecuentes guerras intestinas que desgracia¬ damente tenemos en nuestra Patria, observamos que resisten nuestros caballos toda clase de fatigas, mar¬ chas forzadas, trabajos excesivos y prolongados, una alimentación muchas veces mala y la más insuficiente, falta casi completa de cuidados higiénicos, hasta los más necesarios é indispensables, y, á pesar de tantas causas de destrucción, están fuertes, ágiles y prontos á tomar parte en el fragor de los combates. Si contemplamos nuestros caballos en las corridas de toros, vemos que su valor es grande, no le pierde sino con la vida; y si le admiramos en América, aunque — 97 — han perdido la elegancia y belleza de las formas por el descuido y modo brutal como los tratan los natura¬ les del país, no por eso han desmerecido en calidad, pues vemos en Chile y en otros puntos del nuevo con¬ tinente, que, armados los gauchos de su espuelá, copia exagerada de la antigua espuela española y de su lazo, corr-en con sus caballos por montañas escabrosas, se ¡rrecipitan por derrumbaderos y por caminos los más pendientes, y, en medio de ésta rápida y peligrosa ca¬ rrera, arrojan su lazo y detienen con él á un toro-ó caballos salvajes, aunque vayan lanzados à todo es¬ cape. No hay duda que nuestros caballos reúnen condicio¬ nes muy estimables, y aunque han perdido su antiguo y merecido renombre, son dignos de llamar la atención de los Gobiernos y de todos los entusiastas de la cien¬ cia hípica. •Poseemos-aún caballos andaluces que gozan de tem¬ peramento sanguíneo, son de noble y hermosa estam¬ pa, mansos, dóciles, nobles, inteligentes y susceptibles de adquirir una educación modelo; pueden ejecutar movimientos y evoluciones en todos sentidos con mu¬ cha soltura y. desembarazo, y se les puede dirigir lo mismo á la derecha que á la izquierda, sin la menor dificultad, resisten,-sin gran detrimiento de , su salud, las privaciones y trabajos extraordinarios; son buenos y excelentes, los primeros como caballos de, guerra, según acreditan la experiencia, la'nbservación'de en¬ tendidos militares y-la opinión deçminentes naturalisa . 8 — ga¬ tas. Gozan de mucha sobriedad y rusticidad, que son preciosas facultades para resistir toda clase de priva¬ ciones, de marchas forzadas, etc., que son inherentes á las operaciones de campaña; además, y esto es im¬ portantísimo, la función mecánica del caballo de gue¬ rra necesita, ante todo, flexibilidad en los movimien¬ tos, que se pueda mover con facilidad en un reducido espacio, girar sobre el tercio posterior, ó poder dar media vuelta en todos los pasos á la menor indicación del jinete. En las guerras la seguridad del soldado á caballo depende muchas veces de esta cualidad, que en tan alto grado poseen nuestros caballos de girar á derecha é izquierda con facilidad. La célebre carga de lanceros ingleses, en BalahlaAva, fué funesta pará el brillante regimiento británico por la rigidez ó poca fa¬ cilidad de moverse sqs caballos en un pequeño terre¬ no, pues, lanzados á fondo sobre las filas enemigas, los atravesaron sin que sus jinetes pudieran conseguir volver los caballos á los lados. En 1809 se produjo un hecho semejante en la guerra d.e 'PottViga.l. f Aprobación.) Principales causas de la decadencia y atraso de la producción ecuestre en España.—La mayor parte de los autores que se han ocupado de cría caballar han considerado como causa esencial de la decadencia de nuestros caballos la propagación y desarrollo del ga¬ nado mular. Es cierto que este ganado es una rémora, es un invencible muro para el progreso y mejora de la cría caballar; pero no desaparecerá de la escena — 99 — agrícola mientras nuestros caballos no reúnan condi¬ ciones ventajosas para reemplazar á las muías en las faenas agrícolas y demás usos civiles. La mula es un animal que está siempre dispuesta á trabajar; es incansable, no se rinde, es sobria, robusta y fuerte. Como no experimenta las molestias de la ges¬ tación, ni del parto, ni de la lactancia, está dispuesta á trabajar en todas las estaciones y horas del día. El mulo reúne relevantes cualidades para la carga, pu- diendo resistir enormes pesos por las condiciones físi¬ cas de su dorso; por su paso seguro puede trepar por escarpadas é inaccesibles montañas, llevando pesadas cargas, siendo, sobre todo, irreemplazable en artille¬ ría de montaña, sufre sin detrimento todo género de privaciones, id el hambre ni la sed le detienen en la subida de una escabrosa montaña, y adonde el bravo é intrépido artillero quiere que ascienda su mulo, lo consigue; así lo hemos visto mil veces en esta última guerra civil subir á las cimas de las montañas más al¬ tas y escarpadas de Cataluña, Aragón, Navarra y Pro¬ vincias Vascongadas. Las muías desempeñan en los ejércitos importantes servicios, ya como motores poderosos para el arrastre de la artillería, ora la conducción y transporte de ví¬ veres, municiones, etc., etc., resistiendo tan penosos y duros trabajos con menos detrimento de su salud y hasta casi con más celeridad que los caballos. La sobriedad y rusticidad de estos équidos, su ener¬ gía y, sobre todo, su resistencia al frío, calor y demás — 100 — vicisitudes atmosféricas, hacen que hoy por hoy sean superiores á los caballos en el arrastre de la artillería y demás servicios que han de desempeñar como acé¬ milas de brigada durante la campaña. En los regimientos montados de artillería se hacen con frecuencia ensayos y pruebas de toda clase para comparar la fuei'za, sobriedad y resistencia entre las muías y los caballos de arrastre que poseen, y los re¬ sultados han sido siempre favorables á aquéllas. Cierto es que estas pruebas se han hecho con caballos per- cherones y boloneses, adquiridos generalmente por chalanes franceses, y además bajo la influencia de la aclimatación que produce cambios en el organismo, alterando algunas veces su salud y otras modificando sus aptitudes. No se pueden negar las buenas cualidades de la mula, tiene una fuerza muscular prodigiosa, incalcu¬ lable, y es un animal de acero; casi vence á todos en el trabajo; resiste mejor que todos la intemperie, y po¬ cas veces está enferma; es inteligente á la voz del con¬ ductor; obedece, vuelve, se detiene y anda; un carre¬ tero engancha cinco ó más muías y no necesita guías para conducirlas, pues las lleva por donde quiere. Es la mula uno de los animales más titiles para el trabajo, y lo único malo que tiene es que está sujeta al estigma de la esterilidad; si no fuera infecunda, sería el motor más precioso y adecuado á todos los trabajos, y sería entonces base de sólida riqueza. Así vemos en Francia acrecentarse de día en día la — 101 — cría de muías, facilitando su fomento el Gobierno y las asociaciones particulares, y rindiendo grandes ganan¬ cias á los que se dedican á esta industria. En los Estados Unidos, 3'en muchos puntos del Nuevo Mundo, se fomenta la cria de muías hasta lo indecible. Los ingleses protegen también la producción del ganado mular con premios, etc., etc., y la consideran como causa de prosperidad para la nación; solamente en España es donde ha sido su cria terriblemente per¬ seguida, y aunque para su fomento no se han dado reglamentos, órdenes, etc., tenemos superiores muías en la Mancha, Aragón, Cataluña, en las Castillas, etc., y debemos procurar su fomento y mejora para no ser tributarios de los franceses en 4 ó 5 millones de pesetas anuales. Á pesar de poseer Inglaterra razas ecuestres para todos los servicios, y muy especial¬ mente para el arrastre, han preferido siempre en las guerras que han tenido en la India, y la que han sos¬ tenido en el Egipto, las muías á sus renombrados caballos de tiro, porque el ganado mular por su gran rusticidad, su energia, resistencia y vigor, soporta, sin mucho detrimento de su salud, los extraordinarios trabajos de campaña 3' las excesivas fatigas y penosas molestias de las vicisitudes atmosféricas, resistiendo estos híbridos lo mismo los insoportables calores délos desiertos de África que los horribles fríos de las este¬ pas de la Rusia y de la Siberia; asi es que hemos visto en diversas provincias de España comisiones de ingle¬ ses para comprar muías con destino á los ejércitos de — 102 — la India y África, pagándolas á buenos precios y lle¬ vándolas en gran número. No debemos, pues, oponer¬ nos ni destruir ningún ramo de producción pecuaria, por el contrario, conviene que todos, absolutamente todos, se aumenten y prosperen para que cubran y queden completamente satisfechas las necesidades y exigencias de la sociedad, que varí-a muchísimo según los países y las costumbres. Tratemos, pues, de contri¬ buir poderosamente á aumentar la riqueza pública na¬ cional, procurando de día en día que reúnan mejores y más relevantes cualidades, porque estos híbridos pres¬ tan con mucha frecuencia servicios y trabajos irreem¬ plazables, que solamente ellos pueden soportar por su mucha rusticidad y resistencia á las fatigas más ex¬ traordinarias; es el ganado mular modelo de sobriedad, pues dan valor nutritivo á-los alimentos, que los caba¬ llos no podían extraer más que una mínima cantidad; son, en fin, las muías máquinas de gran rendimiento, los motores vivos más económicos del ejército. Nonos explicamos cómo nuestros Gobiernos procuran reem¬ plazarlas en el arrastre de la artillería. (Aplausos.) Las buenas y excelentes cualidades del ganado mu¬ lar hacen que sea un mal necesario, y hasta que no se tengan razas ecuestres con condiciones para todos los usos y servicios, no podrán reemplazar estos híbridos con los caballos; debemos procurar, pues, que así sea, y en lugar de aconsejar la destrucción y aniquilamien¬ to del ganado mular, procuraremos especializar las razas ecuestres, porque la especialización es en el pro- — 103 — greso hípico como la división del trabajo para el ade¬ lanto de la industria. La cuestión magna en cría caballar es producir ani¬ males para un solo uso, porque si queremos obtener un caballo que corriera como el inglés y que arrastra¬ ra tanto peso como el bolonés, sería un absurdo, un imposible; por lo tanto, si tratamos de mejorar una raza se debe dedicar á una cosa sola, dirigiéndola con este fin; por eso no es necesario que tengan desarrolla¬ das todas las aptitudes; en España es frecuente desti¬ nar los caballos lo mismo para la silla que para la car¬ ga que para el arrastre y las faenas del campo, y esta diversidad de aplicaciones que entre nosotros se les da, les inutiliza pronto y aumenta el descrédito que entre nuestros labradores tiene el ganado caballar para la agricultura, dando la preferencia algunos al ganado vacuno. En algunas comarcas, y en la pequeña propiedad, es preferible el buey de trabajo ó la mula, por una serie de consideraciones de mucha importancia. Cuando el buey se fractura una extremidad se utiliza para la car¬ nicería, valiendo muerto próximamente lo que vivo, y de una mula tan sólo aprovecha la piel, que vale se cinco pesetas. La adquisición de bue}'' es muy econó¬ mica; una pareja cuesta lo más mil pesetas y un par de muías lo menos dos mil; además, el ganado vacuno no es tan delicado como el mular, ni para la alimenta¬ ción ni para otras cosas; las pajas duras que las muías no comen el buey las digiere perfectamente; la manu- — 101 — tención, pues, de los bueyes es más económica, sus aperos y atalajes más baratos y su lentitud es una ex¬ celente garantía para la buena labor, que es siempre mucho mejor que la de las muías, aunque sean muy corpulentas. No hay nación más atrasada en cría caballar que España; en cambio es la que puede vanagloriarse de tener mejores razas de ganado vacuno de trabajo; las no hay bueyes ni toros como los españoles; donde está el buey murciano, andaluz, extremeño, salamanquino, Soriano, etc., etc., que se quiten todas las extranjeras, pues son superiores á las razas vacunas de trab.ajo de Astrakán en las estepas de Rusia, á la Tarentina, á la de Morran, á la de Devon, etc. El tiene otro destino que el cultivo *■ ganado vacuno de los campos: su destino natural es la producción de ia carne y de la leche; su uso en la agricultura repre¬ senta el atraso de este importante ramo, porque- está probado hasta la saciedad por muchos experimentos hechos en diferentes naciones de Europa que el buey como animal de labor es inferior al caballo, que reúne condiciones adecuadas para las diversas faenas y tra¬ bajos de los campos. Cierto es que el buey tiene mucha fuerza, pero trabaja con mucha lentitud y su trabajo sale más caro, y en las operaciones agrícolas perfectas y extensas lo que se desea es la prontitud en las labo¬ res, porque la oportunidad y celeridad en los trabajos agrícolas salvan muchas veces las cosechas. En Francia y otros países de Europa crían muchas — 105 — muías y no las emplean en la agricultura, siguiendo una máxima que dice: "la cría del ganado mular es una riqueza, pero su aprovechamiento es una ruina,,; efec¬ tivamente, como dice el ilustrado y distinguido Veteri¬ nario Sr. Téllez, la mula representa un cuantioso capi¬ tal que se extingue, porque este animal infecundo no da más rendimiento que su trabajo, resultando siempre muy caro, mientras que el ganado caballar representa un capital que se reproduce hasta el infinito. D. Pedro Pablo Pomar, en una Memoria que presen¬ tó á la Sociedad Aragonesa en el año 1784, en la pági¬ na 23, presenta el cálculo siguiente: 12 yeguas dadas al garañón y pariendo un año sí y otro no, producen en diez y ocho años 84 crías estériles, mientras que otras 12 yeguas, pariendo en iguales términos de ca¬ ballo, darán 612 crías fecundas. Y la mitad de éstas, siendo hembras, producirán en los diez y ocho años siguientes, pariendo también un año sí y otro no, 16.524 hijos ó hijas, cuyo ritímero, añadido al de 612 crías que dieron las primeras, formará un total de 17.136 crías fe¬ cundas. Según este cálculo, se ve que las 84 crías mulares ó estériles, vendidas á la edad de tres ó cuatro años al precio de 3.000 reales, darían la suma de 252.000 reales. Y que las 17 136 crías fecundas, hijas del caballo y ap¬ tas para reproducirse hasta el infinito, vendidas en la misma edad al precio sólo de 1 200 reales, producirían el total de 20.563.200 reales. Ha transcurrido un siglo y nuestros agricultores siguen obcecados en el uso de — 106 — ganado mular para el cultivo de los campos, arrastre y demás servicios, y esta obcecación es muy natural y continuará por mucho tiempo Ínterin no tengamos ra¬ zas ecuestres propias para todas las faenas y trabajos agrícolas; el dia que tengamos caballos con condicio¬ nes á propósito para la agricultura, entonces reempla¬ zarán ventajosamente y' sin violencias al ganado mu¬ lar, y para que rmya desapareciendo poco á poco de la escena agrícola la infecunda mula, nuestros labradores habrán de adquirir y emplear en las labores del campo yeguas perchoronas y caballos boloneses, como hacen los agricultores de otros países; asi podían obtener buenos caballos para el arrastre y toda clase de servi¬ cios agrícolas y con sus productos remediar y subsa¬ nar los años de malas cosechas; la agricultura, ade¬ más, florecería, perfeccionándose de día en día, pues su mejora debe estar basada en el cultivo de plantas alimenticias para los animales; de este modo el anti¬ guo y arraigado sistema de barbechos desaparecería con grandes é inmensas ventajas para la riqueza pii- blica. En un país donde impera el sistema de cultivo de barbechos, pocas mejoras se pueden conseguir; este circulo vicioso de sembrar cereales y leguminosas no es favorable á la mejora de los animales, por lo poco lucrativo que es, porque careciendo de pastos y de abundantes plantas alimenticias, la agricultura pro¬ porciona el medio más seguro y más eficaz para modi¬ ficar y mejorar los animales, cual es el alimento que M — 107 — hasta neutraliza los inconvenientes de los climas más opuestos. El entendido higienista é ilustrado Veterinario Mag¬ ne, Director que fué de la Escuela de Veterinaria de Alfort, dice: que la introducción de selectos y excelen¬ tes reproductores por espacio de dos siglos no dió los resultados que el trébol, que equivale á la alfalfa de nuestro país; el cultivo del trébol rojo en Francia fué un poderoso medio para desterrar los barbechos. Hoy que la desamortización y la división de la pro¬ piedad rústica han disminuido los terrenos adehesados que se destinaban para pastos del ganado caballar, existen muy pocos prados naturales, desaparecerán pronto las pocas dehesas potriles y quedará la cría ca¬ ballar reducida á su mínima expresión; urge, pues, re¬ currir pronto á la formación de prados artificiales, po¬ derosa palanca que mejora y multiplica los animales domésticos hasta el infinito, medio poderoso para for¬ mar á nuestro capricho numerosas y escogidas razas ecuestres sirviendo además para la íntima y natural unión de la agricultura con la industria pecuaria, que están en España, por desgracia, separadas, casi reñi¬ das, hasta el punto de que el ganadero poder cree no subsistir sinprados naturales, sin extensas cañadas, sin páramos y valles dilatados, en tanto que el agri¬ cultor no ve en todo esto más que un inmenso terreno perdido para la siembra de cereales, etc., etc. Los terrenos incultos, dehesas, prados y demás ex¬ tensos baldíos déjense para los pueblos que llevan una il — K 8 — vida nómada, errante; nosotros, impulsados por una perentoria é imprescindible necesidad social, necesita¬ mos una agricultura más perfeccionada; una población que se acrecienta, que se multiplica, necesita-que los terrenos abandonados á hierbas sean roturados para ■que hasta el infinito den productos para alimentar y mejorar, nuestros ganados, imitando, además, en la re- réforma agrícola á Inglaterra, según demostró con sus grandes y variados conocimientos en una conferencia agrícola nuestro querido, sabio y entusiasta compañe- po D. Juan Téllez Vicén. El pastoreo representa un gran atraso en agricultu¬ ra y en cría caballar una decadencia y atraso hasta lo indecible. La mayor parte de los defectos de nuestros caballos dependen de comer solamente hierbas en los primeros años, que es la época del desarrollo y crecimiento. Cuando un potro al destetarse empieza á hacer uso de alimentos que bajo mucho volumen tienen poco valor nutritivo, se ven obligados para satisfacer sus necesi¬ dades nutritivas á comer gran cantidad, y resultan modificaciones que constituyen los siguientes efectos mecánicos: el aparato digestivo adquiere un volumen grande y en relación siempre constante con el tamaño de los alimentos ingeridos en él; de aquí resulta que las paredes del abdomen ceden en ciertos límites y aparece el vientre de vaca, y los órganos contenidos en el abdomen van adquiriendo mayor volumen hasta el punto que el estómago comprime el diafragma; este — 109 — músculo tira de los círculos cartilaginosos de las cos¬ tillas hacia dentro y disminuye la capacidad lateral del pecho y la anteroposterior, porque comprime hacia . adelante el diafragma,.de lo cual resulta que limita la respiración, como sucede en las hembras durante la preñez, dando lugar á que la oxigenación de la sangre- no se efectúe bien, resultando de este modo un fenóme¬ no fisiológico, heniatosis incompleta ; los individuos, alimentados con este régimen no gozarán nunca de temperamento sanguíneo y sus músculos no se des¬ arrollarán con toda■ perfección, no podrán efectuar ejercicios rápidos y violentos, sudarán y se cansarán al menor ejercicio, porque su constitución es débil, vientre voluminoso y pequeños pulmones no permiten una buena-y fuerte constitución; además, el enorme desarrollo de las visceras abdominales, que ejercen las presiones-como los líquidos por igual en toda la cavi¬ dad abdominal,- comprime la aorta posterior dando lu¬ gar á que sea débil el tercio de este nombre y no ad¬ quiere el completo desarrollo sus regiones; en cambio, las del tercio anterior están excesivamente desarrolla¬ das, asi es que la mayor parte de nuestros caballos tienen cabeza voluminosa, cuello grueso y el tercio posterior, como decimos, poco desarrollado, convi¬ niendo lo fuera en -alto grado por ser el impulsivo. Los caballos no se les-puede alimentar solamente de hierbas, porque no pueden disponer de la suma de fuer¬ zas que comiendo-cebada, avena, habas y otros granos, por lo tanto, á los potros hay que alimentarlos con — no — substancias más plásticas; así se comprende que sea muy raro obtener un buen caballo con sólo alimentar¬ le de hierbas; estará gordo y redondo, pero será flojo y de poca resistencia; no compararle al toro, que sólo come hierba y que luce su arrogancia y potencias mus¬ culares en las plazas taurinas, porque el ganado vacu¬ no caballo, que di¬ digiere la materia leñosa, no así el giere una pequeña cantidad; por consiguiente, debe¬ mos aconsejar el cultivo de prados artificiales para que nuestra agricultura sea más floreciente y perfecta y podamos alimentar convenientemente á los potros y sacar á la cría caballar del estado de decadencia y atra¬ so en que la tiene sumida el antiguo, rutinario y vicio¬ so sistema de pastoreo. Para que un ramo de la riqueza pública de tanta im¬ portancia como la producción ecuestre prospere y esté floreciente, es condición precisa que ha de ser con la paz; pero por desgracia el hombre que no es feliz nada más que con la paz procura destruirla, se arma con el mayor furor para labrar su-ruina excitado por la insa¬ ciable avidez, ciego aun por la ambición desmedida, renuncia á todos los sentimientos de humanidad, se entrega con la más vehemente pasión á su destrucción y ruina, se destruye, en efecto, y cuando el humo de la gloria se ha disipado, como dice el sabio naturalista Buffon, ¿qué encuentra, que ve? La tierra aislada y de¬ vastada, las ciencias olvidadas, las naciones entrega¬ das á la miseria y otras calamidades, sus habitantes han perdido los hábitos al trabajo y viven en el ocio y — Ill — la molicie. Las guerras internacionales é intestinas que con tanta frecuencia hemos tenido en nuestra na¬ ción han sido las causas más poderosas y eficaces de la decadencia de la cría caballar, así como de los demás ramos de la industria pecuaria y agrícola. No nos remontamos á épocas lejanas para probar nuestro aserto; empezaremos por la guerra que nos dejó al morir Carlos II, llamada de sucesión y que duró trece años. Muchos y grandes estragos ocasionó esta desastrosa, encarnizada y tenaz lucha; la agricultura se resistió notablemente, pues sobrevinieron, después de esta ca¬ lamidad, años estériles; la cria caballar, en extremo abatida porlas requisiciones del nieto de Luis XIV, Duque de Anjou, y por las del Archiduque de Austria, quedó en tan mal estado, que tranquilo ya en su trono Felipe V, propusieron llevar de la Mancha y Castilla yeguas á Andalucía; esto sólo dice cómo quedó en esta región este ramo de la riqueza pública. La yeguada del Real Sitio de Aranjuez, que desde que fué adquiri¬ da por Felipe It de los maestres de la Orden de San¬ tiago, que la tenían establecida en las dehesas y bos¬ ques de Aranjuez, y todos los monarcas procuraron fomentarla, sufrió durante la guerra muchos trastor¬ nos, pues el año 1706 se posesionaron de Aranjuez los ejércitos aliados del Archiduque de Austria y causaron grandes daños en la Real yeguada. La guerra llamada de la Independencia vino á dar el último y funesto golpe á nuestras ya deterioradas y — 112 — abatidas razas ecuestres; el ejército invasor, á medida que avanzaba por la nación, tomaba como efectos de guerra cuantos caballos encontraba á su paso. Parecía que no era una propiedad por el modo injusto y cruel con que arrebataban los caballos; decretaron requisio- ries de caballos, lleguas y potros, y'cuando se aniqui¬ laban por las duras y penosas reemplaza¬ faenas eran dos por otras nuevas. Las partidas de los guerrilleros causaron tantos daños en las ricas yeguadas de Anda¬ lucía, Extremadura, Mancha y las dos Castillas como los enemigos. Lamentable fué, en extremo, el estado en que quedó reducida la cría caballar durante la guerra de la Inde¬ pendencia; la mayor parte de las ganaderías desapare¬ cieron; la yeguada del Real Sitio de Aranjuez, que á primeros de siglo constaba .de 2.581 cabezas entre ye¬ guas, potros, potrancas, caballos, muías y garañones, se deshizo; fué llevada á la provincia de Córdoba, y ..se repartió el ganado entre varios criadores de la misma; el Director de la yeguada se embarcó para las islas Baleares en p-ebrero de 1810 con 50 potros de tres á cuatro años, de los más escogidos, y en Junio de 1814 volvió con los más útiles y con 50 yeguas que pudo re-, coger en Andalucía de las pertenecientes á la Real ye¬ guada, y empezó nuevamente á organizaría. Las requisas que tuvieron lugar durante la guerra ci¬ vil, las yeguas y caballos de todas clases que se lleva-; ban para engrosar las filas de los partidarios de don Carlos, contribuyó todo esto á que se mirase con poco — 113 — interés el fomento y mejora de la cría caballar, y con justa razón, porque constituye una propiedad tan sa¬ grada y digna de respeto como otra cualquiera, pues veían que una contribución tan viciosa como perjudi¬ cial arrebataba sus mejores caballos y los despojaban sus mejores ganaderías sin miramiento ni considera¬ ción de ninguna clase. Muy conveniente sería dictar disposiciones para que las requisiones se hicieran de otro modo; así podrían tranquilos los dueños dedicar sus capitales con más confianza á una industria que exige tantos cuidados y continuos desembolsos. Las guerras, revoluciones, etc., etc., han contribuido eficazmente á la pérdida de la riqueza nacional y al menor celo de las fortunas de los particulares, unido esto á la poca ó ninguna afición por el caballo, que en tiempos anteriores era una imperiosa y absoluta nece¬ sidad por Iks costumbres caballerescas y por la mane¬ ra de hacer la güera. La preferencia que nuestra aris¬ tocracia y personas ricas dan á los caballos extranje¬ ros, no solo por los caballos destinados al servicio de coches de lujo, sino por lo que es en extremo ridículo, por los caballos de silla, de paseo, es también origen de decadencia; aunque defectuoso nuestro caballo, no tiene rival como caballo de paseo, pues sus marchas son arrogantes, majestuosas, airosas y llenas de gra¬ cia, es ñexible, tan suelto y de tan cómodos movimien¬ tos, que parece un coche que en vez de ruedas tiene patas; es, repetimos, el tipo, como caballo de paseo, para lucir y ostentar ricos arneses, y á pesar de tan — 114 — bellas y excelentes cualidades que tienen nuestros ca¬ ballos para este uso, prefieren, por seguir la moda, al caballo inglés ó francés, que no solamente les cuesta una cantidad fabulosa, sino que marchan muy desaira¬ dos, con poca soltura y flexibilidad, tienen reaciones muy duras; si se quiere hacer con el caballo inglés una evolución á derecha é izquierda, necesita trazar un cír¬ culo grande, son impropios para caballos de paseo, pa¬ recen máquinas ambulantes las que los jinetes tie¬ en nen que ir brincando, formando singular contraste con la gravedad, libertad y elegancia de un jinete que mon¬ ta un corcel cordobés. Desaparezca cuanto antes esa anglomanía hípica, que no otro nombre se puede dar, dejemos pronto de ser tributarios de los extranjeros por las continuas y ruinosas compras de caballos que hacen con destino á la silla y demás servicios, y sólo obtengamos reproductores; pero no dando lugar, como hasta aquí, se han hecho cruzamientos con las razas indígenas, sin tener en cuenta ni la alzada, for¬ ma, volumen y demás condiciones orgánicas, ni las no¬ tables diferencias de las circunstancias del país de que procedan los sementales las de la localidad donde con se encontraban, ni tener presente tampoco en los cru¬ zamientos la acción eficaz y todopoderosa de los agen¬ tes higiénicos; resultando de estos cruzamientos des¬ acertados, hechos sin conocimientos y al acaso, la pér¬ dida de las buenas condiciones que tenían nuestros caballos, bastardeando, confundiendo, degenerando y decayendo nuestras renombradas y famosas razas de — 115 — caballos hasta lo sumo, por no intervenir ni dirigir es¬ tas múltiples y complicadas operaciones de la industria hípica persona legal y competentemente autorizada. Si se trata de establecer la más insignificante indus¬ tria, por más que haya buenos materiales y capital so¬ brante, como no esté dirigida por personas competen¬ tes, no podrá dar buenos resultados, se gastaría tiem¬ po y dinero, y,por último, habráque abandonarla; esto ha sucedido y viene sucediendo con la cría caballar en España, que exige tantos cuidados, que reclama tanto juicio y perseverancia, y para dirigirla con acierto ha- cenfalta muchos y profundos conocimientos. ¿Quién ha dirigido en nuestra nación la industria hípica? ¿A quién se ha encomendado tan importante como útil ramo de riqueza pública? A personas que habrán estado anima¬ das de los más nobles y patrióticos deseos; pero salvo raras y honrosas excepciones, carecían de: los esudios necesarios para elevar esta abatida industria á la altu¬ ra á que es acreedora nuestro en país; este es uno de los principales motivos de que nuestras razas ecuestres estén en un estado de decadencia y atraso tan cierto como injusto. ¿Cómo queremos regenerar la cría caba¬ llar en España, encomendándola á la rutina, al empi¬ rismo y hasta el acaso? ¿Cómo queremos tener caballos con aptitudes para todos los servicios que les exija el hombre, si para conseguirlo no empleamos un método, un sistema, una doctrina que nos guíe y nos lleve al resultado deseado? Si en lo sucesivo queremos caballos con esta ó la otra aptitud; reses vacunas de precoz des- — 116 — arrollo, que se ceben pronto economía, que den y con mucha y buena leche, que sean á propósito para el tra¬ bajo y la lidia; reses lanares que compitan con las in¬ glesas de New-Kent, de Diskley, etc., con las francesas de Bambouillet y con las alemanas de Pomerania, etc., y lo mismo con los demás animales sometidos al impe¬ rio del hombre, justo y necesario es que consultemos para conseguirlo á la ciencia veterinaria, y los profe¬ sores que cultivan este útil y vasto ramo del humano saber son los únicos que, adornados de los especiales conocimientos, pueden con entera y completa inteli¬ gencia influir en el organismo de estas máquinas vi¬ vientes, y hacerlas más á propósito" para las necesi¬ dades de la vdda y llamados vivir por la índole espe¬ cial de su profesión entre labradores y ganaderos, pue¬ den apreciar indudablemente" los anifnales, distinguir unas veces sus defectos dignos de corregir, otras mar¬ car las buenas cualidades que naturalmente tengan y deban conservarse; pueden manifestar las modificacio¬ nes que sea conveniente imprimirles para que adquie¬ ran condiciones más útiles y agradables y para satis¬ facer ventajosa y desahogadamente las múltiples y pe¬ rentorias necesidades de la-sociedad moderna. El estado de decadencia y atraso á que se ve reduci¬ da la cría caballar en España, y la obligación que te¬ nemos, como Veterinarios, de velar y cuidar por los intereses pecuarios del país, y muy especialmente del ejército, nos han movido á hacer sumarias disquisicio¬ nes para estudiar cuant as disposiciones y medios se vie- — 117 — nen adoptando por los Gobiernos para fomentar y mejo¬ rar nuestras razas ecuestres y ios resultados obtenidos de tan levantados y patrióticos esfuerzos, resultados que, sin satisfacer apenas las necesidades actuales de los institutos montados, dejan completamente á descu¬ bierto las crecientes del porvenir en todo género de servicios, tanto rurales como urbanos. Ciertamente que no otra cosa podíamos esperar, dada la índole y alcance de las medidas, sistemas y organi¬ zación de los centros hípicos de mejora, reflejo fiel de interés y de sumo celo; pero prueba evidente del ruino¬ so divorcio que aun domina á nuestra agricultura, no obstante lo que nos dicta la ciencia, el ejemplo de otros países y nuestra propia experiencia. Todos los problemas de lazooctenia afectan directa¬ mente á los del cultivo y entran así, por un doble con¬ cepto, en el dominio de la economía política, de la cien¬ cia de producción. Las cuestiones de cría caballar son, entre todas, quizá las más dignas de atención por ej^ radical influjo que ejercen sobre las demás. Si fuésemos á exponer todas las causas que directa ó indirectamente contribuyen á la decadencia y atraso déla cría caballar en España, tendríamos que llenar muchas sesiones; pero para nuestro objeto basta la des aliñada relación de las enunciadas, pues una de las co" sas que nos ha llamado la atención en nuestra dilatada práctica ha sido la escasa intervención que se ha dado álos profesores Veterinarios en los estudios zoocténi eos, siendo así que poseen los conocimientos especia _ — 118 — les é inherentes á tan importante ramo. Piense el Go¬ bierno, piensen los particulares y corporaciones, que los Veterinarios, por la naturaleza de sus estudios, son y serán siempre los más competentes en materia de ganadería, que poseen y poseerán, hágase lo que se quiera, los más extensos y profundos conocimientos en zooctenia; es decir, la clave del progreso agrícola y pecuario; pues, ¿qué es la zooctenia? ¿No es la síntesis de la Veterinaria? ¿No es el completo de los estudios veterinarios á donde vienen á refluir cuantos conoci¬ mientos proceden de la medicina veterinaria? Mientras los cultivadores de la zooctenia se vean relegados al más injusto olvido ó postergados sin motivos, acaso por ridiculas preocupaciones de clases é intereses mal en¬ tendidos; mientras los Gobiernos no den ejemplo, de¬ mostrando con los hechos queda ciencia de la produc¬ ción animal no se cursa para satisfacer sólo derechos de matrículas ó para agobiar inútilmente la imagina¬ ción de alumnos y profesores, perderíase, para mal de todos, el poderoso concurso de una clase que fía como la que más en el éxito de sus operaciones su bienestar material y el brillo de su nombre. El cultivo de la cien¬ cia por la ciencia misma queda sólo á los espíritus privi¬ legiados; las clases buscan en él medio decoroso de reali¬ zar sus justas aspiraciones, siendo útiles á la sociedad. No precisamos señalar la época en que se concibió la pausible idea de fomentar y mejorar nuestros ani¬ males domésticos, reconociendo su importancia en la riqueza y, por consecuencia, en la felicidad nacional; — 119 — se desea hacerles más aptos para las necesidades del ejército, de la industria, de las artes, del comercio, etc. Pues á este objeto se crean inspecciones, direcciones y secciones, y en todas, en este ó en aquel tiempo, en ese ó en el otro centro, con estos ó aquellos hombres, to¬ dos, como movidos de igual pensamiento, honran á la ciencia que estudia la organización de sus estados hi- giológico y patológico, la cría, mejora y multiplicación y cuantos elementos influyen en los seres sobre los que se desea operar, haciendo caso omiso de sus profeso¬ res ó reduciéndolos á una intervención de la más mí¬ nima expresión. El estudio, el trabajo, el conocimiento extenso y pro¬ fundo de cuanto es conveniente al ser, al medio y á sus influencias recíprocas, corre como moneda sin valor, encomendándoselo á personas ajenas á la profesión. ¿Es que no ha habido Veterinarios cuya ciencia y ex¬ periencia fueran sólida garantía de éxito en la dirección que nos ocupa? ¿No hemos tenido, para gloria de la lite¬ ratura y ciencia veterinaria, entre otros profesores ilus¬ trados un Cavero, Sande, un un Pascual, un Rsueflo, un Casas, un Giles, un Llorente y un Téllez, etc.? Y no se crea que estas pretericiones puedan tener poco alcance; sus perniciosos efectos suelen trascen¬ der, y trascienden de hecho, á toda una clase, tradu¬ ciéndose al fin por el empobrecimiento y retraso de la ciencia. Suponed, por ejemplo, que se crearan hospita¬ les, establecimientos balnearios, tribunales de justicia, regimientos, etc. Suponed que las direcciones, inspec- ciones y, en general, todas las categorías de alguna importancia, se proveyeran en individuos extraños á la Medicina, al derecho y ála milicia. ¿Qué sucedería después? Pues entre otras cosas fáciles de adivinar, lo que á la Veterinaria viene sucediendo, que decaería notablemente el entusiasmo, el amor al estudio y la interior satisfacción que tan importante papel desem¬ peña en el ejercicio de tan útil y necesaria profesión. No nos extrañemos que la clase Veterinaria, tan mo¬ desta cuanto laboriosa, no haya intervenido en la mul¬ tiplicación y mejora de los animales domésticos, como tampoco debe extrañarnos que la cría caballar venga y siga pasando de una á otra dirección 3^ de este á aquel Ministerio, á semejanza del enfermo que, postra¬ do en el lecho por cruel y penosa enfermedad, busca en el cambio de postura el ansiado alivio á sus dolores. El ánimo se entristece y llena de pena ver transcu¬ rrir años, envejecerse en el ejercicio de esta profesión sin haber dado con creces á la sociedad los inmensos beneficios que en nuestra vida escolar creímos apor¬ tar; hace treinta y ocho años que venimos ejerciendo la profesión, reducido siempre á ser más hipiatras, y cree¬ mos, con sobrado fundamento, que la misión del Ve¬ terinario es más importante, más trascendental; debe velar sin cesar por los intereses pecuarios, que son los elementos más poderosos de la agricultura, industria y comercio, facilitando los medios de mejorar la exis¬ tencia de los pueblos, y debe ser también el salvaguar¬ dia de la higiene pública. — 121 — Los medios que los Gobiernos han puesto en práctica para mejorar y fomentar las razas ecuestres son múl¬ tiples y variados, siendo los principales las remontas y depósitos de caballos sementales, sistema de monta y recría oficial, adquisición de ganado, etc., etc.; pero €n la imposibilidad material de terminar este punto por lo avanzado de la hora, concluyo por esta noche pidiéndoos vuestra benevolencia. {Aplausos.) He dicho. Luciano Velasco. 10 ACTA DE LA SESIÓN DEL DlA 6 DE NOVIEMBRE DE 1897 (Extracto.) PRESIDENCIA DEL ILMO. SR. D. SIMON SANCHEZ En el salón de actos públicos de la Sociedad se abrió la sesión científica reglamentaria, aprobándose el acta de la anterior. El Sr. Presidente manifestó que habiendo sido presentado á la mesa el proyecto de Ley de Policía sanitaria de los animales do¬ mésticos, que con anterioridad había sido encargado á una comi¬ sión especial compuesta de los señores Molina, como autor de la proposición, Pinedo, Coya, Montero y Selgas, y estimando de ur¬ gencia su estudio y aprobación, se dedicaría á este asunto la se¬ gunda parte de la sesión, quedando así aprobado. Seguidamente concedió la palabra al Sr. Velasco, el cual pro¬ nunció un excelente discurso encaminado á desarrollar los medios de fomento y mejora y á demostrar la importancia de nuestro ca¬ ballo para la guerra; hizo resaltar la relación que tiene la cría ca¬ ballar con la agricultura, fuente una y otra de nuestra principal riqueza, y terminó su disertación, que fué escuchada con atención y agrado, reconociendo el estado de decadencia en que se halla la cría caballar en la actualidad, y señalando como causas de ella la sustitución y empleo de la mula en servicios agrícolas, industria¬ les y militares, el atraso de nuestra agricultura, la falta de pastos, las guerras, las requisiciones y la preferencia que algunas clases dan á los caballos extranjeros. % 124 — El Secretario general Sr. Coya dió lectura á una parte del impor¬ tante proyecto de Ley de Policía sanitaria, el cual fué oído con es¬ pecial interés y grandísima complacencia por todos los concurren¬ tes. Y habiendo pasado las horas reglamentarias se levantó la sesión. v.» B.° El Presidente, El Vicesecretario, sánchez. Antonio López Martín, §Q,ño^<^: Continuando mi interrumpido discurso de la sesión anterior, me ocuparé esta noche de otros aspectos del tema en discusión, empezando por lo§ que á última hora indiqué, y que son los siguientes: Medios puestos en práctica para mejorar yfomentar las rasas ecuestres.—Remontas y depósitos de caba¬ llos sementales del Estado.—Entre los establecimien¬ tos de remonta y los depósitos de caballos sementales debe existir un íntimo enlace, una estrecha relación, pues éstos tienen por objeto proporcionar á los criado¬ res sementales de las razas nacionales y extranjeras; las remontas tienen la misión de complementar el des¬ arrollo de los potros adquiridos á los ganaderos. El estado político de Europa obliga á tener siempre dispuestos para movilizar de un momento á otro gran¬ desejércitos, y la organización de estos ejércitos lleva consigo una caballería lo más numerosa posible y mo¬ tores animados con aptitudes adecuadas para el arras- — 126 — tre de la artillería, conducción de víveres, etc., etc. Los Gobiernos deben procurar que todos los servi¬ cios estén bien organizados, demostrando la previsión, que es la condición más estimable en los gobernantes, para cumplir con aquel aforismo, si vis pacen para belliLm; de este modo estaremos preparados y no nos encontraremos en la más espantosa confusión cuando haya que proveer de ganado á los institutos montados, como nos ha sucedido en las guerras internacionales é intestinas que hemos tenido en este siglo. El servicio de remonta que actualmente se sigue en España no responde á las' necesidades apremiantes de la guerra moderna, ni aun siquiera á las exigencias que tienen nuestros institutos montados en tiempo de paz. La falta de caballos en España se nota hace mucho tiempo; la precisión de asegurar la adquisición de ellos para cubrir las bajas que con frecuencia sufren los ins¬ titutos montados del ejército y los patrióticos propósi¬ tos de los' Gobiernos de proteger á los ganaderos para fomentar la producción ecüestre, les ha obligado á comprar potros de dos y tres años y recriarlos en los establecimientos de remonta hasta la edad de cuatro años. Este sistema de recriar los potros en dehesas por cuenta del Gobierno empezó á seguirse en los últimos años del siglo pasado, estableciendo destacamentos de remontas en varios puntos de la provincia de Córdoba, como uno de los sitios de España más á propósito para la recría de potros de Andalucía y Extremadura; tam- « — 127 — bién se formaron secciones en Aragón y Castilla la Vieja. El cuerpo de Artillería instaló en 1857 un esta¬ blecimiento de remonta Conanglell, heredad situa¬ en da en el partido de Vich, distrito municipal de las ma¬ sías de San Hipólito de Voltregà. La experiencia ha dado á conocer que el sistema de comprar ganado domado para remontar al ejército ha sido perjudicial, por más que parezca muy halagüeño evitar la recría y doma; pero es tan esencial y de tanta necesidad la educación del ganado militar, que cuando se hace sin conocer la constitución, instintos y destino délos animales, se resiente su salud, se evita su desarro¬ llo, se llenan de defectos y adquieren vicios y resabios que los inutilizan para el servicio; además, y esto es muy esencial, que el caballo de guerra no ha de estar educado como el dedicado al- tiro, á la carga y otros usos; por eso conviene que la doma esté bien dirigida, basada en los conocimientos anatomofisiológicos, auxi¬ liada también de la mecánica y de la estética animal, y como la doma se hace, generalmente, entre los parti¬ culares, con mucho descuido, da lugar á que se resien¬ ta, como ya hemos dicho, la salud de los animales: no hay más que ver las relaciones de desecho del ganado de los regimientos de artillería y observa¬ remos que figuran ellas gran número de ganado en mular y caballar de seis á doce años, y si contempla¬ mos los regimientos montados de artillería un día de formación ó en una revista, veremos que en general parece el ganado mediano. — 128 — , La vida de las remontas es hoy imprescindible; pero debe prepararse el camino de su total desaparición, toda vez que .son inequívoca prueba de nuestra pobre¬ za ecuestre y muestra patente del atraso en que nos en¬ contramos en la producción hípica; debemos, pues, admitirlas accidens, no en principio. La estadística caballar, base déla compra de potros, debía serlo también de la adquisición de caballos se¬ mentales si diera á conocer de una manera exacta el estado de las razas ecuestres en las diferentes provin¬ cias de España. Su objeto es averiguar el número de caballos domados, sementales, potros, etc., expresan¬ do la edad, sexo, procedencia, conformación, tempera¬ mento, constitución, aptitudes, sanidad, sistemas de cría y recría, dehesas con que cuenta cada ganadero, su número y calidad, vías pecuarias, abrevaderos, y, en suma, la estadística cuantitativa y cualitativa de todos los elementos que se relacionan con la cría y compra de caballos. Hecha con todas estas condiciones da á conocer el número y clase de sementales que ne¬ cesita cada zona. La estadística es, pues, un trabajo difícil y de la ma¬ yor importancia, pero su práctica es por extremo defi¬ ciente; veamos cómo se realiza. Las remontas propo¬ nen á la Dirección de la Cría caballar, para su aproba¬ ción, las comisiones de estadística ecuestre, que se componen de un Capitán, Teniente ó Alférez del esta¬ blecimiento, como Jefe, un Profesor Veterinario, un sar¬ gento y dos ó tres soldados; si las comisiones son más — 129 — de tres, las restantes no llevan Veterinario; en un pe¬ ríodo, relativamente corto, se recorre el distrito mar¬ cado, recogiendo la inmensa mayoría de los datos es¬ tadísticos en los domicilios de los ganaderos; cuanto se refiere á edades, sanidad, conformación, etc., se calcu¬ la en vista de los datos y documentos de estadística y compra anteriores; la Memoria se escribe, de ordina¬ rio, introduciendo alguna ligera modificación en la for¬ ma ó en el fondo de la del año anterior. Todos los factores de la producción ecuestre debie¬ ran estudiarse concienzudamente por una comisión científica compuesta de dos ó más Veterinarios, que, además de ocuparse de los puntos que tratan las ins¬ trucciones de estadística, estudiasen detenidamente las condiciones higiénicas y climatológicas de cada loca¬ lidad, sus variaciones atmosféricas, temperatura, esta¬ do de su agricultura, la ñora del distrito, etc., para determinar la clase de mejora que más esté en relación con la localidad. La comisión tendrá especial cuidado de describir y determinar los caracteres distintos délas razas equinas que tengamos y dirigir á los ganaderos por el camino más provechoso á los intereses pecua-, rios, combatiendo sus errores y persuadiéndoles de la bondad de las doctrinas y prácticas zootécnicas. Una vez realizados los trabajos de estadística con el esmero y exactitud posibles, para que sea fiel espejo que reñeje el verdadero estado de la cría caballar, la comisión terminará su encargo redactando la Memo¬ ria sin separarse de los datos recogidos, expondrá sus — Í3U — opiniones acerca de los diversos puntos sometidos á estudio, discurriendo también sobre todo aquello que juzque pertinente al mejor desempeño de su misión. Estos trabajos deberían remitirse á una Junta faculta¬ tiva del cuerpo de Veterinaria militar para su examen, estudio é información á la superioridad. {Muy bien.) Es tal la desidia y abandono que se observa en las yeguadas, que todo se confía al influjo benéfico del hermoso y envidiado clima de estas provincias, y como son, digámoslo así, las únicas productoras de caballos, nos vemos en la triste, pero Verdadera, necesidad de repetir que no hay nación más atrasada y donde se- observe un sistema de cría tan malo, tan vicioso como en España, pues á los potros que se crían por el sistema de pastoreo se les abandona al rigor de la intemperie lo mismo los crudos meses deñnvierno que los caluro¬ sos y sofocantes del estío. ¿Cómo puede desarrollarse un potro que desde su más tierna edad se le ligan fuer temente las extremidades anteriores, obligándole casi siempre á pacer en un campo que tiene escasas hierbas, que le proporcionan una alimentación insuficiente? Las yeguas destinadas á la procreación son abando¬ nadas á los rigores de las estaciones, á vivir, como quien dice, sin comer; están flacas y extenuadas por falta de alimentación en los inviernos, repuestas de carne y hasta gordas en las estaciones de primavera, verano y otoño. Estas alternativas de engordar y de enflaquecer son muy nocivas para las yeguas destina¬ das á la procreación, y mucho más teniendo en cuenta — 131 — el duro y cruel trato que reciben en la temporada de trilla; nada tiene de extraño, pues, que aborten muchas y mueran las más con tanto abandono, así como cen¬ tenares de potros, al extremo de desaparecer ganade¬ rías por completo con grave y trascendental perjuicio para la prosperidad y riqueza nacional. No tienen los ganaderos en estas provincias ni una hectárea destinada al cultivo de alfalfa, trébol, espar¬ ceta, ballico, etc., etc , con que poder atender á sus ganados, y es tal la desidia y abandono que tienen que ni aun en los años de grandes lluvias y en los que nacen espontáneamente muchas y abundantes hierbas no se les ocurre segarlas y reducirlas á heno para alimentar á sus ganados en los inviernos- Los ganaderos no ponen nada de su parte en la me¬ jora y fomento de la industria hípica, cuando debían tener un cuidado y esmero exquisitos, ya que el Go¬ bierno, por circunstancias que no son de este lugar, es tutor obligado de la industria hípica, invirtiendo cuantiosos capitales con el laudable y patriótico objeto de elevarla á la altura que es acreedora por las condi¬ ciones de nuestro clima. Los particulares están, pues, obligados por patriotismo y por interés propio á se¬ cundar los nobles deseos del Estado. (Aprobación.) Nuestros establecimientos de remonta por la mane¬ ra de estar organizados, no pueden comprar potros de menos de dos años; son, por consecuencia, centros hí¬ picos de recría que cooperan poco á la mejorado las razas ecuestres. — 132 — Al abrir el reglamento técnico de los servicios de remonta del arma de caballería y cría caballar del reino aprobado por Real orden de 3 de Abril de 1883, hemos leído el capítulo 14 de la compra de potros y el artículo 177. Dice así: "Los Oficiales comisionados para la compra son los responsables de cualquier defecto exterior que constituya inutilidad en los potros que ad¬ quieran, y únicamente recaerá aquélla en el Profesor Veterinario cuando el vicio ó enfermedad sea interior y no esté sujeta ó considerada como caso redhibitorio,,. (Sensación). No debe ser responsable el Oficial de caballería de los potros que compre, por los defectos exteriores que constituyen inutilidad en éstos, y sí debe ser responsa¬ ble el Profesor Veterinario, que es el que posee un co¬ nocimiento profundo y hace' un estudio detenido del organismo de los potros, tanto bajo el punto de vista anatomofisiológico y fisicomatemático, cuanto el anor¬ mal ó patológico, que le permite todos los conocer defectos y enfermedades que inutilizan á los potros para el servicio del ejército. Además, ocurre que el Ve¬ terinario manifiesta al Oficial puede practicar la com¬ pra, puesto que los potros examinados por él no pade¬ cen enfermedad, y, por consiguiente, se encuentra fuera de responsabilidad, según el artículo del regla¬ mento. Pero no sucede así; el Oficial reconoce y justi¬ precia los potros y luego firman ambos los documentos como reseña y recibos de la compra, poniendo en la antefirma del Veterinario Reconocido. Al hacerse el — 133 — reconocimiento en esa forma, huelga el tal artículo, puesto que ambos contraen la misma responsabilidad, y más el Veterinario, porque nada tiene que ver con los defectos exteriores de conformación, etc., ni con el justiprecio de los potros, y, sin embargo, incurre en mayor responsabilidad, pues dicen que es el más com¬ petente en estos asuntos, y buena prueba de ello es lo que quedó demostrado en la última revista de inspec¬ ción llevada á cabo en Junio del 94 á la remonta de Granada; que el General inspector sólo hizo responsa¬ ble al Veterinario que intervino en compra de los de¬ fectos exteriores de conformación, alzada, edad, etc., sin contar con las que le son inherentes por reglamen¬ to, y todo por ser la persona más competente en el re¬ conocimiento de los potros. {Muy bien.) Por lo tanto, la compra de potros debe hacerse pol¬ los Veterinarios militares, siendo de su exclusiva in¬ cumbencia la elección, desecho y tasación de los potros; serán los únicos responsables de las enfermedades, vi¬ cios, defectos y valor de los potros, sujetándose al cuadro de condiciones y precio medio que haya formu¬ lado la Junta de los establecimientos de remonta. No formará parte de las comisiones de compra el Veterinario primero de la remonta, el cual reconocerá los potros, á su llegada a 1 establecimiento, bajo su ex¬ clusiva responsabilidad, y de sus buenas ó medianas condiciones dará conocimiento al Inspector técnico de remontas, quien comprobará su exactitud en las revis¬ tas periódicas que gire cuando lo crea oportuno. — 134 — Sistema de recria que se observa en los estableci¬ mientos de remonta con los potros. — El método de re¬ cría que se sigue es, con ligeras excepciones, el siste¬ ma de pastoreo, estando los potros expuestos á los mismos accidentes que los que se crían en las yegua¬ das extensas. Solamente cuando están enfermos, débi¬ les ó decaídos es cuando se les recoge y se les da al¬ gunos alimentos de granos, paja, etc. La recría de po¬ tros en los establecimientos de remonta debe ser un modelo en su género de aplicación de los adelantos modernos y de ensayo dentro de prudenciales limites, buscando siempre el modo de desarrollar todo lo posi¬ bles las aptitudes dentro de la economía. Deben ser las remontas, no sólo un modelo de prácticas higiénicas, sino también un centro agrícola, donde se cultiven con esmero prados artificiales para que coman los potros con abundancia en los meses de invierno y en todas las estaciones que los pastos son escasos; repletos deben estar sus almacenes y graneros de avena en rama, ce¬ bada, buenas y nutridas pajas y plantas forrajeras beneficadas para alimentar, no sólo á los potros en¬ fermos y decaídos, etc., sino á todos en general, para que no sufran esas peligrosas alternativas de enflaque¬ cimiento y de aparente lozanía que da á los potros la- exclusive alimentación de hierbas. El sistema de arrendar los terrenos para las remon¬ tas es.oneroso é impide hacer ciertas mejoras; sin em¬ bargo, podían efectuarse algunas modificaciones en los cultivos, puesto que el consorcio y unión de la agricul- — 135 — tura y ganadería, tan conveniente á juicio de todos para elevar nuestra riqueza hípica, es en- ellos letra muerta. Por una parte se arbitran medios de disua¬ dir y estimular á los ganaderos para que se hagan agricultores, y por otra se sostiene el divorcio de los dos ramos de la riqueza pública, de las dos nodrizas del Estado, como las llamó el célebre Campomanes en su inmortal ley agraria. Como en las dehesas de las remontas no hay, gene¬ ralmente, más que potros, las hierbas de punta dismi¬ nuyen visiblemente, abandonando el campo á las inúti¬ les. Hay distintas opiniones con referencia á la cuestión de pastos; unos creen que la alternativa de plantas her¬ báceas se efectúa naturalmente, y que, por consecuen¬ cia, la duración de la dehesa es ilimitada, aunque no haya más que una especie de ganado; otros creen que mueren y se enrarecen las hierbas propias de cada es¬ pecie de animales y la duración del predio corta, y muchos ganaderos opinan que las hierbas de labor son superiores en nutrición á la de las dehesas. Todas estas opiniones, que no discutimos en obse¬ quio á la brevedad, tienen su fundamento, más ó menos ■ atendible, y sería de gran interés tener resuelta esta cuestión; si creemos que cuandoprediose adquirió un se hubiera hecho la flora determinando aproxima¬ damente la proporción y distribución de las especies de hierbas, y se hubiesen hecho ensayos comparativos de su valor nutritivo, tendríamos en este caso la cues¬ tión resuelta, y en aquél, con la flora á la vista, la base — 136 — precisa para resol \rerla; pero la observación y la prác¬ tica demuestran que las dehesas que llevan en arren¬ damiento los establecimientos de remonta, y en espe¬ cial los que cuentan muchos años, se encuentran en la actualidad completamente bastardeadas, embastecidos, sus pastos, de tal manera, que es poco menos que im¬ posible sostener allí cierto número de potros. Sus cau¬ sas fáciles son de averiguar; pero las principales con¬ sisten en estar los terrenos constantemente abonados, que facilitan por este motivo el crecimiento y desarro¬ llo de plantas muy exuberantes, mas de ninguna uti¬ lidad para la alimentación de los potros. La falta abso¬ luta de renovación en ellas de nuevas semillas, por me¬ dio de una ligera labor en cierto y determinado tiem¬ po, es otra de las causas que influyen. Pero la más esencial es por estar dedicados única y exclusivamen¬ te al pastoreo de una especie de animales, pues si bien es cierto que en todas las remontas hay cierto número de ganado vacuno, no es suficiente para consumir las que espontáneamente nacen en ella y adecuadas para los grandes rumiantes, pero que no aprovechándose con la oportunidad debida, llegan á su completo des¬ arrollo, dejando sus semillas para que germinen y ven¬ gan á aumentar aquellas plantas en detrimento de las útiles y necesarias para la buena alimentación de los potros. Así sucede que en la época de primavera causa lástima recorrer cualquiera de las dehesas pertenecien¬ tes á los establecimientos, en las que, si en el primer golpe de vista parece que hay una vegetación abun- — 137 — dante, pronto se sufre el desencanto al tropezar con jaramugos, planta que no la comen los potros, y sí los rumiantes, cuando son frescos y tiernos; los cardos, que son infinitas sus variedades, y que además toman tales proporciones, que se confunden con pequeños ar¬ bustos, y, en fin, variadas especies de plantas, y nin¬ guna adecuada para el ganado que allí se recría. Por este motivo convendría ir renovando las más an¬ tiguas y embastecidas, previa una labor sin importan¬ cia, y sembrando una mezcla de semillas de plantas gramíneas y leguminosas, tan recomendadas hoy día para los prados temporeros y de pastos y de tan bue¬ nos resultados prácticos, y á la vez, para conservar¬ las, dedicar á ellas más número de ganado vacuno y un buen rebaño de ovejas y algunas cabras, que son las que afinan los pastos, porque comen las hierbas que rehusan los solípedos, y además proporcionarían un grande beneficio que redundaría en bien de la tropa que se halla destinada tanto al servicio del cuidado de las piaras de potros cuanto para los ocupados en las fae¬ nas agrícolas, guardas de campo, etc., etc., obtenien¬ do de sus productos la carne suficiente para una ali¬ mentación nutritiva, necesaria para los que se dedican á los rudos trabajos. El cultivo está reducido hoy en las remontas á sem¬ brar cebada y avena en cortos límites, algo también de alfalfa, todo escaso relativamente al número de po¬ tros; la alfalfa no se puede dar más qufe á los enfermos y á los atrasados, pues el agua es escasa en verano y 11 — 138 — no se utiliza, según los adelantos agronómicos, y, por lo tanto, su desarrollo es lento; la avena en rama se consume en los meSes de Septiembre y Octubre por los potros atrasados antes de entrar en las dehesas de in¬ vierno; la cebada se da como beneficio en los meses de Diciembre y Enero. Con el objeto de aprovechar terremos que llevan tan¬ tos años de descanso, mejorar las cualidades de los pas¬ tos y aprovechar el estiércol que en gran cantidad vie¬ ne vendiéndose á poco precio, creemos conveniente dar gran extensión al cultivo de secano regadío; á este fin deben encargarse los Profesores Veterinarios de las remontas de la dirección de los trabajos de agri¬ cultura y zootecnia la misma forma que expondre¬ en mos al ocuparnos de las yeguadas modelos, atendien¬ do al mismo tiempo á la compra de potros y á todo lo que demande su curación é higiene. Aunque las remontas sean un modelo de prácticas higiénicas y estén dirigidas por personas competentes, como su misión es la recría de los potros, no pueden extinguir los defectos que éstos traen; bastante harán con evitar que adquieran más, y para evitarlo deben de tener las remontas buenas y numerosas potrerizas para que se recojan los potros,por las noches frías de invierno y se preserven ciertas horas del día del rigor de las estaciones; estas caballerizas rústicas deben es¬ tar emplazadas en los sitios más ventajosos para su ex¬ posición, ventilación, dimensiones, orden y colocación de pesebres, etc., etc. — 139 — Las remontas deben estar situadas más bien en te¬ rrenos ligeramente montuosos, algo accidentados y secos, que en llanos, porque gozan los pastos de me¬ jores cualidades, son las hierbas más nutritivas, la atmósfera más pura y los potros se ven obligados á hacer un ejercicio muy conveniente para su desarrollo y salud. Los potros deben estar continuamente en las remon¬ tas en completa libertad, y debe evitarse el trabarlos, para evitar que pierdan los aplomos, adquieran lesio¬ nes y defectos que les inutilizan pronto, y lleven seña¬ les y cicatrices, que jamás desaparecen, según se obser¬ va en los regimientos. Con el fin de precaver accidentes tan funestos, las dehesas de las remontas debieran es¬ tar cerradas, para lo cual convenia cercarlas con fo¬ sos, y sobre todo con árboles y arbustos conveniente¬ mente dispuestos. Comprendemos que mientras se siga el rutinario y perjudical sistema de pastoreo, es un mal, pero un mal necesario el recurir á trabar los potros, pues con esta operación, que se hace á diario, y ya en las últimas ho¬ ras de la tarde, se consigue ponerlos en contacto con el hombre y hacerles perder la rusticidad y fiereza in¬ natos en todos los que viven en libertad, adquiriendo, por consiguiente, confianza, familiaridad y hasta no¬ bleza, y evitando daños y perjuicios que muy bien pu¬ dieran ocasionar saliendo del recinto de las dehesas al sufrir espantos en noches tempestuosas, careciendo, como carecen, de setos ó vallados en sus lindes. — 140 — Secciones de Remontas en Aragón y Castilla la Vieja.—Mxcj conveniente sería para el fomento y me¬ jora de la población ecuestre en nuestro país que se estableciesen secciones de remontas en Aragón y en Castilla la Vieja, pues existen en estas comarcas áreas geográficas á propósito para la producción hípica, en las que sepodían recriar los potros dentro de su clima por el mismo sistema que se crían; de este modo se armonizarían los intereses del Estado y los de los par¬ ticulares. Hemos visto algunas veces recorrer las provincias del Norte y del centro de España á las comisiones de Oficiales remontistas para hacer la estadística ecues¬ tre de estas regiones y comprar los potros que reunie¬ sen las condiciones que marcan los reglamentos de remontas; apenas si compran tm potro por lo costoso de su conducción á las provincias andaluzas y lo difí¬ cil de aclimatarlos y recriarlos en estas zonas donde siguen distinto sistema de recría, y, sin embargo, con¬ curren en gran número los tratantes valencianos á las ferias y mercados de Galicia, Asturias, Santander, León, Salamanca y de otras provincias de Castilla y Aragón, muchos potros desde un año hasta y compran tres, casi siempre á bajo precio, pagándoles á otros más altos aquellos potros que pueden acreditar sus dueños que proceden de los sementales del Estado; los trasladan los valencianos á su país y allí los recrían, adquiriendo los potros de estas provincias gran des¬ arrollo y excelentes condiciones por seguir en el reino — 141 -T- de Valencia un sistema de recría armonía en con lo que demandan de común la zootecnia y la agricultura. En algunas de estas provincias puede desarrollarse la población ecuestre por estar ya iniciada la unión entre la agricultura y la ganadería, y se debe procu¬ rar que el caballo de guerra sea nacido, y criado, y domado en el mismo país donde haya de utilizarse, y procurar á todo trance que no se compre en el extran¬ jero ganado militar; de este modo no seríamos tribu¬ tarios ni explotados por los extranjeros en este ramo de riqueza pública, y se cumpliría con los preceptos económicos de producir siempre en la misma nación todos los objetos y cosas precisas para cubrir y aten¬ der á sus necesidades. A este patriótico fin deben di¬ rigirse las reformas que el Estado pretenda hacer en cria caballar, creando establecimientos hípicos que aumenten y mejoren nuestra población ecuestre, como se viene practicando hace tiempo en Francia, sobre todo desde el año de 1870, en que, á consecuencia de la desastrosa guerra francoalemana, quedó reducida la población ecuestre á la más mínima expresión, obli¬ gando al Gobierno francés hacer compras de caballos en diferentes países de Europa y de América, en¬ contrándose hoy en este país brillante la producción ecuestre por su número y calidad, exportando muchos caballos debido todo á los establecimientos hípicos que se han creado en estos últimos años. — 142 — Depósitos de caballos sementales del Estado, su mecanismo y organisación.—No discutiremos en este trabajo las razones que abonan la existencia de los depósitos de sementales propiedad del Estado; si en principio y conforme á las sanas doctrinas económi¬ cas son inadmisibles, puesto que á las funciones del administrador aducen las que son propias de los admi¬ nistrados, reconocida está, en cambio, su necesidad actual como uno de los medios más eficaces de evitar la ruina de la cría caballar, que fué un tiempo flore¬ ciente industria nacional; así lo entienden y practican las naciones que marchan á la cabeza del progreso, y así lo creemos también nosotros siguiendo el ejemplo de las naciones proveedoras y antes tributarias en este y otros varios ramos de riqueza pública. Efectivamen¬ te, los Gobiernos, con sus poderosos recursos, son los que pueden adquirir toda clase de reproductores que se necesitan. Tampoco cumple á nuestro objeto hacernos cargo de las diversas opiniones emitidas acerca de la delica¬ da cuestión de competencia entre el Ministerio de Fo¬ mento y el de la Guerra para dirigir la cría caballar, y, por consecuencia, los Depósitos de sementales, no porque la juzguemos baladí ó impertinente al asunto, sino porque, hecha objeto de controversia acalorada repetidas veces y en distintas épocas, la consideramos suficientemente debatida; pero sí diremos que, siendo el caballo un elemento poderoso de combate, debe el Ministerio de la Guerra dirigir y vigilar la industria — 143 — ecuestre, como dirige y vigila otras armas de com¬ bate. El ganado caballar tiene tres grandes inconvenien¬ tes económicos: desarrollo lento, imposibilidad de rea¬ lizar el capital que representa el potro y el excesivo coste de los reproductores, superior á los recursos de la mayoría de los ganaderos. Para obviarles no deben perdonar los Gobiernos gas¬ tos ni sacrificios, de aquí la fundación de los depósitos, instituciones hípicas que producen excelentes resul¬ tado. En Francia, Alemania y Austria se hallan bien or¬ ganizados los depósitos y se emplean medios de gran eficacia, entre otros, por ejemplo, el entregar los re¬ productores álos ganaderos temporalmente ó á perpe¬ tuidad, subvencionar los sementales aprobados de los particulares, premiar á las mejores yeguas, comprar con preferencia potros hijos de padres aprobados, sos¬ tener yeguadas por el Estado, etc, etc. Adquisición de caballos sementales del Estado.— Proponémonos ^ólo decir algunas palabras acerca de las formas y medios de adquisición de los caballos se¬ mentales y de las modificaciones que en este punto, á nuestro humilde juicio, deben introducirse. Nótese, de paso, con cuánto empeño deseamos aislar, en las cuestiones que nos venimos ocupando de la his¬ toria de los hechos que referimos, nuestro particular modo de apreciarlos. Entendemos que así lo exige la — 144 — más estricta imparcialidad, cuyavirtud debe inspirar siempre á todo el que trate asuntos más ó menos rela¬ cionados con el bien general; salvada así la verdad poco importa que la crítica sea apasionada y, como tal, errónea, pues siempre queda abierto el camino de corregirla, explicando los hechos en sus ciertas y ver¬ daderas causas. La elección entre los potros de tres y cuatros años que de ganaderías acreditadas tienen las remontas y la compra en España y en el extranjero, son los me¬ dios á que se recurre para proveer nuestros depósitos de caballos de semilla. Para la primera no hay época determinada que se¬ pamos; una veces, es lo más frecuente, se efectúa á primeros de año, cuando los potros van á cumplir cua¬ tro; otras poco después de la compra ó más tarde; la Di¬ rección ordena la elección cuando lo tiene á bien, pre¬ cediendo siempre á la de los ganaderos que, por reunir las circunstancias exigidas por la ley, se les concede la extracción de un potro de semilla. A la orden de la Dirección sigue la verbal del primer Jefe de la remonta, á los Veterinarios, los que, exami¬ nando con la detención y cuidado que requiere opera¬ ción tan delicada todos los potros de tres años, deter¬ minan cuáles son los que reúnen mejores condiciones y si son ó sementales. no aptos para ■ Desgraciadamente la opinión de los Profesores Ve¬ terinarios es constantemente negativa; apenas si hay un potro que merezca el nombre de semental, dicen ge- — 146 — neralmente los Veterinarios al Jefe, á la vez que le entregan relación nominal de unos cuantos de regula¬ res condiciones. El Coronel, con los demás Jefes pasa á los predios de la remonta y revista el ganado, fijándose especial, mente en los potros clasificados como mejores, y luego se transmite á la superioridad la opinión formada en el asunto. Reciben después una segunda orden, disponiendo se elijan para los depósitos el mayor número posible de los potros de mejores cualidades, y se cumplimenta la orden, separando aquellos que ofrezcan dejar á cubier¬ to el crédito del establecimiento. La tasación de los elegidos, que desde el día que son considerados como tales al de su partida de la remonta se les tiene en be¬ neficio, se hace por los Veterinarios, generalmente es respetada. La elección que se hace de sementales en las remon¬ tas ni da ni debe esperarse dé el resultado apetecido; así lo han manifestado siempre los Veterinarios de estos establecimientos, y de 300 ó 350 potros que tienen próximamente en recría las remontas, apenas pueden elegir cuatro ó seis que reúnan condiciones de semen¬ tales. Parecerá exagerado é increíble, á primera vista, que no se puedan escoger potros de semilla en las remon¬ tas, y, sin embargo, este hecho tiene una explicación muy sencilla: las comisiones de compra, obrando con arreglo á las instrucciones, no adquieren más potros — 146 — que aquellos cuyo valor individual sea proporcionado al precio medio que se les fija; de aquí acontece que haya ganaderos, como entre otros los Guerreros y don Vicente Romero, vecinos de Jerez de la Frontera, que no vendan sus potros á las remontas, y otros, aunque venden, separan antes todos los potros que, á su juicio^ merecen ó pueden merecer altos precios, tales son los Corbachos y Romeros, de Montellano, y los Garley y Romeros, de Jerez. El conocimiento qye tienen estos señores de sue ga¬ naderías, ayudado por el que les ofrecen entendidos Veterinarios y la inspección constante que estos gana¬ deros ejercen sobre los potros desde que nacen hasta los tres años que los venden, les aseguran el buen éxito de la elección; de modo que los re¬ si otras veces montistas compraban algún potro de superiores y ex¬ celentes cualidades por equivocación de los ganaderos, tenemos que confesar que en el día son muy raras esas equivocaciones. Ya hemos dicho el celo y escrupuloso cuidado que se observa en los establecimientos de remonta por los Profesores Veterinarios para la elección de los potros de semilla; así es que el mal resultado no puede atri¬ buirse á otras causas; de donde no hay es enteramente imposible sacar. Laadquisición de sementales en España y en el ex¬ tranjero, segundo modo de compra, es también dis¬ puesta por la Dirección, nombrando la comisión que haya de realizarla, formando parte de ella uno ó varios — 147 — Jefes ú Oficiales de Caballería ó Artillería, residiendo en ellos todas las facultades que á la misma se confie¬ ren; un Oficial de Administración militar de pagador é interventor y un solo Veterinario á las órdenes del Jefe como asesor y responsable de las enfermedades y de¬ fectos interiores. La compra de los caballos sementales en España tampoco satisface las necesidades de los depósitos; pruébanlo las comisiones que con frecuencia se man¬ dan al extranjero; ni el número, ni la calidad, ni el precio de los sementales de nuestras más acreditadas ganaderías, se prestan ventajosamente á la compra por el Estado, ya sea por la situación cada día más an¬ gustiosa por que atraviesa, desgraciadamente, la agri¬ cultura y ganadería, que imposibilita á nuestros gana¬ deros de hacer mejoras, ya por errores en las uniones sexuales por elección ó cruzamientos, ora por otras causas de orden técnico ó económico, etc., etc. El he¬ cho es que los caballos que se ofrecen al mercado como sementales, además de su reducido número, presentan para el objeto defectos de consideración, exigiéndose un precio que no está en relación con sus condiciones, aunque no damos gran valor á esta última circunstan¬ cia, convencidos que importa más comprar caro en nuestra nación que barato en el extranjero; mas no pensamos lo mismo respecto al número y cualidades que es preciso obtener á toda costa. Ganaderías exis¬ ten de gran renombre y justa y merecida fama para las que no se encuentran sementales adecuados, á pesar — 148 — del sumo interés que despliegan sus dueños; circuns¬ tancia es esta digna de tenerse en cuenta. La compra de sementales extranjeros, no obstante sus inconvenientes de todos conocidos, la considera¬ mos como necesidad actual. Es un mal necesario, y si no se quiere que á sus grandes desventajas se una la pérdida de los beneficios que ofrece, preciso es hacerla con todas aquellas condiciones que garanticen el éxito. A la Junta Consultiva del cuerpo de Veterinaria mili¬ tar, que debe volver á crearse, compete proponer á la superioridad la necesidad de compiar sementales ex¬ tranjeros, su número, raza y antecedentes, precio me¬ dio conforme á la situación de los mercados y á los que debe acudirse, distribución de los depósitos, pro¬ fesores que han de formar las comisiones é instruccio¬ nes á que han de atenerse los comisionados. Todos estos puntos serán sólidamente basados, ins¬ pirándose siempre en el bien general y del servicio. Las instrucciones de compra tendrán un cuadro com¬ pleto y detallado de todas las condiciones que se exijan á los reproductores, tales como antecedentes de origen, raza, edad, alzada, capa, aptitud, temperamento, cons¬ titución, velocidad probada ó supuesta, resistencia tam¬ bién probada ó supuesta, bellezas, defectos tolerables, etcétera, etc. La facultad de elección y aprecio debe residir única y exclusivamente en los Veterinarios que, á la vez, serán responsables de la tasación, defectos externos é internos, de sanidad, conformación, enfermedades no — 149 — sujetas á redhibición y vicios que puedan ofrecer los animales. Creemos que este punto no necesita demos¬ trarse. fMuy bien.) Será también de la exclusiva competencia de los Ve¬ terinarios hacer la reseña descriptiva de los reproduc¬ tores, que la consideramos de suma utilidad para for¬ mar idea completa de los animales á que se refiere, sin necesidad de tenerlos á la vista y para poder conocer con precisión la influencia de los padres en los produc¬ tos ó la participación de éstos respecto á cada uno de aquéllos. La reseña de los detalles de conformación será perfectamente hecha por los extensos conocimientos científicos, espíritu de observación y sentido práctico que adornarán á los comisionados propuestos por la Junta Consul tiva. La que viene haciéndose con frecuen¬ cia, por lo abreviada y concisa, da lugar á una idea tan vaga que no basta ni para juzgar del valor de los se¬ mentales ni del número y modo de ser de los caracte¬ res que imprimen á sus productos; decir con respecto á conformación, por ejemplo, que en general es buena ó regular, ó bien que la cabeza es regular, cuello re¬ gular, etc., etc., es decir tan poco que nada se consi¬ gue con este medio. Sabido es que las partes del cuer¬ po, sus regiones, sus modificaciones, etc., presentan, ya en conjunto, ya en sus detalles, caracteres diversos conocidos con nombres técnicos y vulgares, pues de¬ bemos valemos de todos ellos para representar con precisión el objeto haciendo su fiel descripción. Como por los procedimientos descritos nose pueden — 150 — obtener buenos sementales, es urgenterecurrir á un medio usado en el extrajere y aconsejado en su notable obra de zootecnia por el sabio y laborioso Catedrático de Veterinaria D. José Echegaray, que no es otro que la creación de yeguadas modelos. La obra de regeneración de nuestra cría caballar tiene por piedra angular la posesión de buenos repro¬ ductores, y como éstos no se improvisan, hay por ne¬ cesidad que fabricarlos en ese laboratorio especial que la ciencia ha denominado yeguada modelo. Dos son los fines que en nuestro concepto deben per¬ seguir estos establecimientos, y los dos de reconocida y de suma importancia: servir de escuela teórico-prác¬ tica á la industria particular y proporcionar buenos se¬ mentales á los depósitos y particulares. Para realizar¬ los es absolutamente indispensable que se observen tres condiciones fundamentales: l.®^, que los artistas á cuyo cargo esté la dirección y ejecución de la obra sean de reconocida é indiscutible competencia; 2 que los materiales de construcción se elijan cuidadosamen¬ te para que adecuados; resulten completos que y todos los elementos y operaciones puedan ser perfec¬ tamente conocidos del público. He aqui tres circunstancias que también se defienden por si mismas y cuya capital importancia no puede ponerse en duda. ¿De qué nos serviria si no acopiar abundantes y riquísimos materiales si su disposición y distribución no están en armonía con el alcance y fines de la obra? ¿Acaso el arquitecto que la idea y dirige, — 151 — como los artistas que ejecutan su plan, no son causas eficientes, morales y físicas de la misma? Y las causas eficientes, cuyo influjo en los efectos denuncia la inte¬ ligencia, ¿no ejercen sobre ellos acción real decidiendo por modo evidentísimo en su utilidad y conveniencia? Principios son estos que, aplicados á todas las esfe¬ ras de la vida social, contribuirían eficazmente al ver¬ dadero progreso; su contravención, por el contrario, es parte principal en la génesis de ese cúmulo de males que á la humanidad afligen y que acrecentándose de día en día hacen cada vez más penosa la vida de los pueblos. Si la primera condición es indispensable, como cree¬ mos dejar ya probado hasta la saciedad, sólo los Profe¬ sores Veterinarios son los únicos arquitectos que han de idear y dirigir la obra que regenere nuestra abatida cría caballar. (Asentimiento.) La segunda condición también es muy precisa; con escasos y malos materiales no puede fabricarse un buen edificio, cualesquiera que sean, por otra parte, las cualidades que adornen al artifice; el pincel y los colo¬ res de que se sirve el pintor influyen en el cuadro con su actividad propia y no escasa parte en el resultado; es, pues, clara la conveniencia de que los materiales sean completos y adecuados. La tercera y última se refiere al carácter de escuela que asignamos al establecimiento de que se trata; sin ella podrían obtenerse buenos resultados, formar exce¬ lentes reproductores; pero quedarían desconocidos de — 152 — los ganaderos los principios y prácticas puestos en juego para conseguirlos. Nadie pone hoy en duda la importancia de populari¬ zarlos conocimientos agrícolas y zootécnicos como me¬ dio eficaz de transformar las industrias á que se apli¬ can, poniéndolas en armonía con las necesidades actua¬ les; de aquí las conferencias públicas, escuelas de Agricultura y Veterinaria, granjas, cabañas modelos, estaciones p.ecuarias, etc., etc., que por todas las na¬ ciones vienen estableciéndose. Y es de utilidad suma que las yeguadas-modelo cooperen á la consecución de tales fines con la publicación periódica, en Memorias y revistas, de cuanto pueda redundar en provecho de la enseñanza. Réstanos, para terminar tan importante y trascen¬ dental cuestión, exponer algunas de las bases en que, á nuestro juicio, debe establecerse el servicio técnico de las yeguadas-modelo. Su dirección, si se forman por el Ministerio de la Guerra, estará á cargo de un Jefe del cuerpo de Veterinaria militar, elegido por concur¬ so, y comprenderá tres secciones: agronómica, sootéc- nica y clínica. Sección agronómica.—Será desempeñada por unJefe ú Oficial de Veterinaria militar elegido por oposición, y comprenderá, entre otros trabajos, los siguientes: conocimientos fitológicos y económicos que versarán acerca de la Meteorología agrícola con sus secciones de Meteorología, Climatología y Meteorognecia, Agro- — 153 — logia y Mecánica agricola, Herbicultura, Flora de las dehesas, Economía rural. Estará á su cargo la redac¬ ción de la sección agricola en la revista ó memorias que se publiquen. Sección sootécnica.—La desempeñará el Jefe ú Ofi¬ cial de Veterinaria militar que la obtenga por oposi¬ ción, comprendiendo cuantos trabajos le son inheren¬ tes, como preparación de reproductores, sistemas puestos en práctica en relación de las condiciones in¬ dividuales ó de otro orden. Elección de los mismos, objeto que se persigue en cada caso, puntos de seme¬ janza y diferencias que ofrecen, cubrición, sistema adoptado, motivo en que se funda, circunstancias en que se verifica, número de saltos, etc., etc. Fecunda¬ ción: abortos, sus causas; partos, sus condiciones; productos, su desarrollo y crecimiento, sus relaciones con los padres y ascendientes, reseñas descriptivas, alimentación, preparación de los alimentos, su dis¬ tribución, cantidad y calidad, equivalentes nutriti¬ vos, etc., etc. Estará también á su cargo la redacción de la sección zootécnica en la revista ó memorias. Sección clínica.—Desempeñada por el número de Profesores Veterinarios militares que se crea necesa¬ rio, elegidos entre los que obtuvieran los primeros puestos en la escala de mérito de las oposiciones á in¬ greso en el Cuerpo de Veterinario Militar, será de su 12 — 154 — incumbencia el servicio de las clínicas médicas y qui¬ rúrgicas. Terminaremos estas breves indicaciones afirmando que el Gobierno que lleve á la práctica cuanto deja¬ mos recomendado, contribuirá eficazmente al fomento y mejora de nuestra riqueza hípica, merecerá el bien de la patria, pues como sabiamente dice Mr. Baron, el caballo militar debe entrar en la categoría que el Es¬ tado puede y debe vigilar su producción, atendido á que él es el consumidor exclusivo y á que habrá peli¬ gro para sí abandonando esta producción á las leyes económicas de la concurrencia ordinaria. Régimen de los sementales en los depósitos. — Da¬ remos una brevísima idea del régimen higiénico á que se encuentran sometidos los sementales de nuestros depósitos, y tomaremos como tipo el primero in nomi¬ ne, y primero también, según afirman algunos, por las buenas condiciones del local donde se halla situado y por las excelentes condiciones de sus caballos. A cinco kilómetros de la hermosa y rica ciudad de Jerez de la Frontera, y en dirección al S. E., se encuen¬ tra el antiguo convento de cartujos, hoy residencia del expresado depósito; en él hay alojamiento para la tropa y algunos pabellones para Oficiales; tiene seis caballerizas de medianas condiciones higiénicas, un reducido picadero cerrado y otro más extenso; cons¬ truidas las cuadras por el pésimo sistema general¬ mente usado, tienen, sin embargo, suficiente capaci- — 155 — dad, pues cada semental ocupa dos pesebres y una plaza de doble extensión que las ordinarias; las me¬ dianas condiciones de las caballerizas son debidas á la proximidad del río Guadalete, que casi toca los mu¬ ros del establecimiento por el Sur, á la falta de venti¬ lación vertical y á lo imperfecta que es la horizontal, pues no existen ventiladores bajos, ni en la caballeriza más extensa pueden practicarse por el lado del Norte á causa de elevarse el nivel exterior á más de un metro que el correspondiente al lado opuesto; las ventanas tampoco se encuentran, respecto á las cabezas de los caballos, á la altura debida; sin estos inconvenientes y el de cierto exceso de humedad originado por el desnivel del piso ya indicado, serían las caballerizas aceptables. A pesar de estas desventajas, son bastan¬ te mejores que las que ocupan la mayor parte de los regimientos; la caballeriza de más capacidad tiene vallas de madera en forma de tabique, en forma de cajón en otra y construidas por maderos horizontales en las demás. La limpieza, alimentación y vigilancia son esmera¬ dísimas, y en cuanto al ejercicio que tan esencial es no puede decirse lo mismo, pues los sucesivos y conti¬ nuados actos del servicio impiden que los sementales hagan el ejercicio que debieran; no obstante, todos los días no feriados pasea próximamente el ganado una hora. Los reproductores representan un respetable é in-" menso capital, que se ha de poner el mayor cuidado, — 166 — no sólo para conservarlos sanos, robustos y preser¬ varlos de las numerosas enfermedades que padecen, sino también por la poderosa y eficaz influencia que una buena y acertada higiene ejerce en la mejora y multiplicación de las razas ecuestres; por lo tanto, los reproductores han de ser objeto de asiduos y conti¬ nuados cuidados higiénicos. Sus caballerizas han de reunir buenas condiciones higiénicas; estarán bien ali¬ mentados y en relación con los preceptos higiénicos más esmerados y siempre en impor¬ armonía con su tante destino; así es que no se escatimará nada con este fin; serán tratados con la mayor dulzura, no sólo por la favorable influencia que ejerce en su salud, sino porque tratados dura y cruelmente adquieren cualida¬ des instintivas, perversas y malas, que se transmiten fielmente por la via de la generación. El ejercicio es siempre una circunstancia precisa é indispensable para que los reproductores no sólo se conserven en el estado de salud más perfecto, sino para que puedan desempeñar más cumplidamente el importante destino que han de llenar; con el ejerci¬ cio conveniente todas las funciones se efectúan bien, gozan de más actividad y energia, participando de estas ventajas la generación, pues es un grave error creer que los reproductores no deben trabajar; vemos con frecuencia en muchas localidades de España tener á los sementales constantemente en malas caballeri¬ zas, obligados á respirar un aire confinado, general¬ mente mefítico, permaneciendo en la mayor ociosi- — 157 — dad; pierden, como es natural, sus buenas cualidades y virtud prolifera, adquieren enfermedades y muchos defectos que transmiten á sus descendientes. Conviene, pues, desterrar tan errónea y crasa pre¬ ocupación, porque esta arraigada creencia es muy per¬ judicial y en extremo fatal para la prosperidad hipica y para los intereses ganaderos, según demostró hace muchos años el eminente Veterinario Mr. Huzard en su tratado Des Haras domestiques et des Haras de L'Etat. En las naciones donde la agricultura está adelanta¬ da y la economía rural bien es conocida, donde se sabe sacar de la tierra cuantos productos puede y debe dar, los agricultores, en vez de servirse de la estéril mula, se sirven para sus trabajos agrícolas de yeguas y ca¬ ballos; de este modo no experimentarían las continuas y enormes pérdidas que el uso de la mula representa en las labores del campo, pues es un cuantioso capital que no se reproduce, sino que se extingue en muy pocos años, y, por el contrario, empleando el ganado caballar, que se reproduce hasta el infinito, se puede con sus productos remediar y salvar los años de malas cosechas. Existe también una poderosa necesidad de este tra¬ bajo, que ha de ser diferente según las aptitudes y el destino que se les dé y con dirección inteligente, lo mismo los de silla que los de tiro, trabajo moderado y necesario, que es como una preparación, como una gimnasia particular en que deben ejercitarse los re- — 158 — productores, pues sabemos que las cualidades físicas y dinámicas se transmiten por la generación. Además, familiarizándose así con el hombre se hacen más dóci¬ les y obedientes j se crean inclinaciones que luego se hacen hereditarias. No debieran, pues, destinarse las razas ecuestres á la procreación sin haberlas sometido antes al crisol de las pruebas, en las que manifiestan sus cualidades y aptitudes, que deben ser juzgadas por personas competentes. Si tenemos en cuenta que los depósitos de sementa¬ les en España ocupan un reducido local, con expo¬ sición y situación poco favorables, con ventilación incompleta, etc., etc., convendría por este concepto disminuir á veinticinco caballos cada depósito, aumen¬ tando su número; asi se les podría proporcionar un local que reuniese las condiciones que la zootecnia y la higiene demandan, y además, y esta circunstancia es importantísima, facilitaría esta división de los de¬ pósitos la distribución de las casas de monta, puesto que se reducirían mucho las'zonas, evitando marchas largas y nuevas y repetidas aclimataciones. Cubrición, modo de efectuarbc y número de yeguas que un semental debe cubrir.—Haremos sumarisimas indicaciones acerca de las importantes operaciones de cubrición que vienen practicándose en paradas del Estado y en las de propiedad particular. En Inglaterra y en las demás naciones que la cria caballar prospera, la cubrición, ó sea la unión sexual — 159 — del caballo con la yegua, se verifica en libertad, siendo preferible este método por ser el que más se parece al que se efectúa en el estado natural; aunque el caballo ha experimentado notables modificaciones por la do- mesticidad, no es hasta el extremo de tenerle que di¬ rigir con la mano en el instintivo acto de la genera¬ ción, cosa que no se hace con ningún ser. En las para¬ das del Estado y en muchas particulares se sigue el sistema de monta á mano á pesar de ser un proce¬ dimiento de fuerza y de violencia que produce con frecuencia consecuencias funestas para los reproduc¬ tores y aun para los hombres, máxime habiendo su¬ primido los caballos recelas en las paradas del Go¬ bierno. ¿Quién sustituye á éstos en la parte más inte¬ resante de la monta? Esta pregunta hace el distinguido Veterinario militar D. Pedro Cubillo en un bien escrito opúsculo titulado la Verdad en cria caballar ó estado actual de esta granjeria en España. Si á la falta de li¬ bertad en la cubrición se añade no conocer por medio del caballo recela cuándo están en celo las yeguas y no saber elegir el momento oportuno, serán entonces los saltos infecundos y además perjudiciales para los progenitores. La monta en libertad, tal como la practican los in¬ gleses y alemanes, es siempre preferible al sistema de monta á mano. En el citado opúsculo de D. Pedro Cubillo, en la pᬠgina 29, se lee el párrafo siguiente: "Hay ciertos deta¬ lles tan interesantes en la monta, que si no se practi- — 160 — can la cubrición no da resultados, y de ellos depende el que ni una tercera parte de las yeguas que entren en monta queden preñadas, pues en la mayor parte de las paradas del Gobierno salen llenas un nueve ó diez por ciento, cifra tan insignificante que no merece que la nación conserve estos establecimientos que tanto le cuestan. Nos referimos con esto á los solos tres saltos que por reglamento se dan á cada yegua y quealgu¬ nos años lo hicimos presente por escrito razonado á los Jefes encargados de este negociado en la Direc¬ ción general de Caballería, y no se tomó en conside¬ ración, siguiendo como hasta aquí y en contra de lo establecido en las paradas particulares, en la Real yeguada y otras, en que las yeguas se cubren tantas veces como salen en celo durante la época de la monta y se halla abierta la parada; de esta manera se obtie¬ nen muchas crias, y yo he conseguido, teniendo á mi cargo 22 del Sr. Rivadamiro, que quedaran yeguas lo mismo ha sucedido á otros Profesores llenas 20, y Veterinarios con muy corta diferencia. „ Nadie desconoce la importancia que entraña la cu¬ brición y qué ofrecer¬ garantías de acierto puede ésta nos, tal como se efectúa en las casas de monta. La escasa intervención que las instrucciones dan al Ve¬ terinario, la exigua retribución que por reglamento se le asigna para reconocer las yeguas que acuden á la parada y asistir también á los sementales, 50 pese¬ tas por la temporada, son causas más que suficientes de los malos resultados que se obtienen. Por regla- — 161 — mento, los Oficiales revisores de las casas de monta tienen el deber de enterarse de cuanto se refiere á los , sementales, su cuidado, higiene, alimentación, caba¬ lleriza, yeguas, saltos, etc., misión que compete y de¬ biera encomendarse á los .Veterinarios militares, que expondrían en una razonada Memoria los resultados obtenidos, ora por los cruzamientos, ora por selección. De este modo la idea científica directriz de que mon¬ sieur- Baron habló á sus compatriotas satisfaría los fines é iluminarla el obscuro campo de nuestra riqueza hípica, interponiéndose entre el ganadero y el Estado para impulsar aquél por el camino de la producción útil y señalar á. éste sentido en que debe ejercitar la protección para que la industria nacional ecuestre prospere. (Muy bien.) Los zootecnistas no están de acuerdo respecto al número de yeguas que un caballo puede cubrir, por¬ que esto depende de la raza, edad, temperamento, fa¬ cultad prolífica, etc. Un caballo árabe podrá cubrir 100 yeguas en la temporada de la monta, y uno del Poitou se arruinaría con 30; los caballos jóvenes y vie¬ jos cubren menos que los adultos. Tampoco lo están respecto de cuál de los dos raéto dos de monta anual ó de año y vez será más conve¬ niente y útil para el fomento y mejora de la cría caba¬ llar, problema que no es posible resolver porque su solución depende de la cuestión económica y científica y de una serie de circunstancias que hay que tener siempre en cuenta, según las condiciones de la locali- — 162 — dad en que el criador ó ganadero se encuentre y las aptitudes que desee imprimir á las razas ecuestres con el objeto de que puedan desempeñar mejor los servi¬ cios que les exijamos. Ganaderos y distinguidos Vete¬ rinarios, tanto nacionales como extranjeros, se en¬ cuentran divididos en tan importante cuestión; unos son acérrimos partidarios del sistema anual, otros del alterno ó sea el de año y vez. No he de exponer las opiniones de los dos bandos; me entretendría mucho tiempo el manifestar siquiera las doctrinas y hechos aducidos en discusiones habidas en la Academia Cen¬ tral Veterinaria, en folletos, informes y memorias pu¬ blicadas en los años 1857-58 por los ilustrados Veteri¬ narios señores Grande, Cubillo, Casas, Echegaray, Téllez y otros. A pesar autorizadas de tan brillantes y opiniones creo yo que no debe proclamarse en absolu¬ to ni uno ni otro sistema; los dos se pueden seguir, según las condiciones de edad, raza, circunstancias de la localidad y otros que dejo expuestos. En las yeguas de raza fina, que no tienen que trabajar, jóvenes y bien alimentadas, puede seguirse el sistema anual, pero en las que trabajan, crían y están preñadas conviene el alterno para que vivan sin detrimento de su salud y sin resentirse la de sus productos, porque la cuestión magna en cría caballar no sólo es obtener el mayor número de productos sino que reúnan aptitudes y con¬ diciones para todos los usos y servicios tanto urbanos como rurales. — 163 — Efectos de los crusamtentos antisootécnicos.—Para atender á la mejora y fomento de la cría caballar en España existen en los establecimientos de sementales del Estado y en los de monta de propiedad particular muchos caballos mestizos anglo árabes, anglo-norman- dos,'anglo-bretones, media sangre inglesa, media san¬ gre árabe, española y mestizos de tres, de cuatro ó más razas cierto número de sementales que proceden y de las remontas; si tenemos en cuenta que niuchas yeguas de nuestros ganaderos son también mestizas, de aquíresultan unos cruzamientos poco adecuados á lasexigencias zooeconómicas, dando lugar á que ten¬ gamos una población ecuestre tan variada y confusa por su irregular conformación, careciendo de aptitudes orgánicas y cualidades fijas y determinadas. Así es que la operación zootécnica que se sigue ge¬ neralmente en nuestros depósitos, que es de mestisaje, ha venido á desacreditar el crusamiento, que es un medio de mejora que bien empleado produce admira¬ bles resultados, como ha sucedido en Inglaterra y otros países; pero si se emplean sin acierto degenera¬ rán la razas, como sucedía en la Real yeguada de Aranjuez durante el reinado de Carlos III. Importados de Dinamarca, Nápoles é inmediaciones de Roma se¬ mentales que, aunque parecidos á los nuestros, son más bastos, corpulentos, de temperamento linfático y cabe¬ za grande y acarnerada, bien pronto la adquirieron los caballos de Aranjuez y los de las provincias del Mediodía, considerándose tan defectuosa conforma- — 164 — ción por los aficionados como una belleza; la ciencia pronto dió á conocer que la cabeza acarnerada era un defecto, enseñando que la verdadera belleza de los in¬ dividuos no debe tener más caracteres que los de las condiciones que favorezcan mejor las funciones de la vida y del trabajo, fundados en las reglas de mecánica ó de la fisiología, que son fijas é invariables. El pundonoroso y activo General D. Francisco Fe¬ rrar, 1821, siendo Director de Caballería y e'n Junio de viendo que el arma sometida á su digno mando estaba en un estado muy decaído, porque la invasión del ejér¬ cito francés, las requisiones tan frecuentes por nuestro Ejército y por las del enemigo habían hecho decaer de tal modo la producción ecuestre en España, que era difícil poder remontar nuestros escuadrones, con el objeto de vencer estos inconvenientes y tener una Ca¬ ballería brillante, propuso el celoso y entendido Gene¬ ral crear establecimientos de cría caballar en varios sitios de España. El Gobierno atendió las poderosas de tan razones ilustrado General, y en 1822 se creó el primero y único establecimiento en la Loma de Úbeda, comarca de Andalucía que se había distinguido siempre por sus hermosos y renombrados caballos. Este centro hípico empezó á funcionar la primavera del mismo año con yeguas de las más acreditadas del país y con dos ca¬ ballos padres comprados en Normandía; tenían de al¬ zada 8c. 62 d., y las yeguas, la que más, 1,5 4. 7 c. y 4 decímetros. — 165 — El resultado de este desacertado é impremeditado cruzamiento podía proveerse, quebrantada la ley de las proporciones y siendo los reproductores de clima tan opuestos; así es que en el primer cruzamiento que¬ daron sin fecundar 20 yeguas, abortaron 4, y las pocas crías que hubo se distinguieron por su mucha alzada y estar dotadas de temperamento linfático. Satisfecho sin duda el Gobierno por los resultados de la yeguada de la Loma de Úbeda, trajo más caba¬ llos sementales deNormandía, yen la .primavera de 1828 dispuso el Consejo Supremo de la Guerra que se estableciese un depósito en Sevilla compuesto de 3 caballos normandos. Fueron cubiertas 85 yeguas; de éstas quedaron 46 vacías; hubo seis muertas, aborta¬ ron 17, parieron 18, y los productos, que fueron 17 po¬ tros y 7 potrancas, eran muy bastos y linfáticos. En el depósito establecido en Córdoba, compuesto también de 3 caballos normandos, se cubrieron 76 ye¬ guas; de éstas se obtuvieron 10 potros y 17 potrancas, quedaron vacías algunas y abortaron muchas. Los dos caballos normandos destinados á Extremadura beneficiaron 61 yeguas; de éstas hubo los productos si¬ guientes: 9 potros, 15 potrancas; abortaron 16 yeguas, murieron algunas crías y quedaron vacías 14 yeguas. El resultado obtenido por los caballos normandos en los cuatro años que estuvieron funcionando en las pro¬ vincias andaluzas, de Castilla la Nueva, Asturias y León, fué el siguiente: cubrieron un total de 1.423 ye¬ guas, se obtuvieron 531 productos entre potros y po- — 166 — trancas, abortaron 194 yeguas, quedaron sin fecundar 611, se desgraciaron 32 murieron 29 crías. Estos y y otros datos parecidos pueden verse consultando la obra de cría caballar del Sr. Cotarelo. Los ganaderos que cruzaron sus yeguas con caba¬ llos normandos recibieron un triste desengaño, pues algunos inteligentes, que observaron el desarrollo de los productos de estos cruzamientos, dicen que á me¬ dida que se iban desarrollando los potros, adquirían enfermedades propias de una mala constitución y de un temperamento linfático; el muermo y el lamparón se presentaban con frecuencia, haciendo pagar caros estos cruzamientos; en los mestizos era frecuente ver las bellezas del caballo español con las formas defec¬ tuosas del normando, pero sin condiciones para el tra¬ bajo de silla ni de tiro. Estos funestos resultados, por desgracia, continua¬ ron en España, llegando á bastardear y confundir en algunas comarcas de la Península nuestras hermosas castas de caballos. Hasta" tal punto ha degenerado la producción ecuestre en España por los cruzamientos desacertados y los mestizos mal empleados, que ha dado lugar á una variación confusa y desordenada en las razas hípicas de la Península, encontrando apenas caballos, aun en aquellas provincias de condiciones las más adecuadas para el íomento y mejora de la cría ca¬ ballar, que ofrezcan los rasgos característicos y pro¬ pios de tipos tan conocidos y ensalzados en otros tiem¬ pos. — 1C7 — El Sr. Ecljegaray, en su notable obra de zootecnia, dice que en España los depósitos de caballos padres representan fielmente la fábula de la reina Penélope, esto es, tejer destejer; lo y que el Gobierno hace, los particulares deshacen. Nos decía en sus instructivas conferencias: ¿qué importa que los Gobiernos hagan nobles y patrióticos esfuerzos proporcionando escogi¬ dos sementales de raza nacional y extranjera para que beneficien las yeguas de los ganaderos, y llevar un re¬ gistro de las que sean cubiertas y también nota de los productos? ¿Hay en todas estas operaciones una doc¬ trina, un método, una operación, un sistema bien pen¬ sado en todo lo que necesita y reclama la críacaballai en España? Supongamos que la elección de la yegua ha sido acertada, que es cuanto puede concederse ¿es suficiente que entre los reproductores haya una corres¬ pondencia armónica de conformación, temperamento, aptitudes y demás condiciones orgánicas? ¿Es bastante la influencia de la generación para la mejora de las razas? ¿No hay que tener en cuenta lo que los físicos y naturalistas llaman el medium donde se ha de desarro¬ llar el individuo? Poco ó nada importa tener buenos y escogidos sementales si no tenemos presente el clima y demás circunstancias higiénicas que han de rodear al nuevo ser. Ni el caballo árabe más hermoso, ni el propio King- Nord, el Eclipse ó el Fling Childers, ni el semental más selecto para tiro pesado ó ligero, cruzados con'las mejores yeguas españolas, darán buenos productos si — 168 — abandonamos madre é hijos y no les facilitamos racio¬ nales cuidados higiénicos, tan decisivos y poderosos como el clima, alimentos, etc., que suelen hacer des¬ aparecer las condiciones de herència á cambio del pre¬ dominio de la ley de las idiosincrasias. Hemos supuesto, y es todo lo puede suponer que se y conceder, que las yeguas que sean beneficiadas por los caballos sementales de nuestros depósitos reúnan condiones ad hoc. ¿Las tenemos en España que tengan cualidades á propósito silla, tiro y demás servi¬ para cios que las exigencias de la sociedad actual reclaman? ¿No significa nada ó es indiferente el cuádruple papel que la yegua tiene que desempeñar concurriendo á la formación del nuevo ser como el macho, alojándole en sus entrañas once meses, nutriéndole y alimentándole con su espacio de seis meses? Ya hemos di¬ leche por cho que se ha de procurar que las yeguas han de ser tan buenas como los sementales y elegirlos con cuida¬ do, pues por no hacerlo así en España la decadencia y atraso de la cría caballar es grande. Poco importa, repetimos, tener en los depósitos escogidos y buenos sementales, tanto indígenas como exóticos; si han de continuar cubriendo yeguas buenas, medianas y malas que después de fecundadas se las cuida con este siste¬ ma, se verán siempre frustrado's los patrióticos propó¬ sitos que abriga el Gobierno de mejorar nuestras cele¬ bradas razas de caballos. Medios de fomento y mejora ecuestre.—A grandes — Í69 — rasgos hemos trazado la organización de los depósitos de sementales en España; con el actual sistema, sin re¬ lación con otros centros de mejora, nunca podremos perfeccionar nuestra cria caballar; lo más que se podrá conseguir, y esto por casualidad, es obtener algún que otro caballo bueno; pero especializár las razas, obte¬ ner caballos para todos los usos, imposible. Para al¬ canzar este resultado hay que emprender otro camino, como han hecho otras naciones, especialmente Ingla¬ terra, que, contrarrestando la influencia de un clima ingrato y la de una atmósfera siempre nebulosa, ha conseguido tener caballos para todos los usos. Nos¬ otros hemos empezado la mejora por donde hace siglos dieron principio otros países, hemos copiado lo que Francia hizo en este ramo de riqueza pública en el rei¬ nado de Luis XIV, siendo Ministro el gran hombre de estado, el ilustre Colvert; pero pronto se desengaña ron los franceses, y viendo que no daban los resultados que se propusieron, crearon establecimientos de estu¬ dio y de experiencia para regenerar sus razas ecues¬ tres, en los que la ciencia Veterinaria enseñaba los mé¬ todos que habían de seguir para llegar á tan deseado objeto. Lo primero que se debe hacer, cuando se monta una industria cualquiera, es saber lo que se quiere obtener, á fin de reunir todos los elementos necesarios para con¬ seguirlo }'• poder de este modo alcanzar el fruto de un trabajo asiduo y constante. ¿Se trata, por ejemplo, de fabricar caballos? Pues lo primero que se debe hacer es 13 — 170 — precisar si han de ser para silla, paseo, guerra, carre¬ ra, tiro ligero, pesado, de lujo ó de cualquiera uno de los diferentes servicios que la sociedad actual reclama, pues según la clase de trabajo que hayan de prestar así será su conformación. (Aprobación.) Antes de empezar la mejora de nuestras razas ecues¬ tres, el Estado debe nombrar una comisión cientifica para estudiar y conocer las cualidades de los caballos, las condiciones higiénicas climatológicas de cada lo¬ y calidad, sus variaciones atmosféricas, temperatura, clima, estado de su agricultura y la flora del país, etc., para determinar la clase de mejora que más en reía ción esté con la localidad, y como estas cualidades y condiciones difieren notablemente entre sí, forzosa¬ mente ha de suceder que lo que conviene á una loca¬ lidad ó provincia no ha de convenir á otra. En España, respecto á cría caballar, no se ha escrito nada formal; los trabajos que aquí se han hecho son numéricos y no expresan ni las cualidades de los ani¬ males ni el modo de obtenerlas, como hacen los auto¬ res de otros países; la obra del Sr. Cotarelo, recomen¬ dable por el sólo buen deseo que su autor revela, es una estadística caballar. [Muy bien; aplausos.) He dicho! Luciano Velasco. ACTA DE LA SESIÓN DEL DÍA 29 DE NOVIEMBRE DE 1897 (Extracto.) PRESIDENCIA. DEL·ILMO. SR. D, SIMON SÁNCHEZ * En el salón de actos públicos de la Sociedad se abrió la sesión científica reglamentaria, aprobándose el acta de la anterior. Hizo uso de la palabra el Sr. Velasco para consumir el tercer urno en pro de la discusión del tema zootécnico pendiente, hacien¬ do reáaltar las deficiencias que se observan en los depósitos de sementales y en los establecimientos de remonta; demostró la im¬ portancia del asunto y la urgente necesidad de que los Gobiernos lo atiendan con predilección, ya que ofrece cada día mayores difi¬ cultades la remonta de nuestro ejército. El preopinante fué oído con religioso silencio. Acto seguido el Sr. Molina, como ponente de la comisión encar¬ gada de redactar el proyecto de Ley de Policía Sanitaria, dió lec¬ tura del mismo, causando agradable impresión en el auditorio, tanto por la corrección y galanura de estilo con que está escrito cuanto por la importancia que reviste para la clase y para los in¬ tereses generales del país, recibiendo su autor muchos plácemes y felicitaciones por haber llenado este gran vacío que se siente en nuestra nación. Transcurridas las horas de reglamento y señalada la orden del día para la próxima sesión, el Sr. Presidente levantó la de hoy. V." B." El Presidente, El Vicesecretario, sákchez. Antonio López Martín. SECCION DE IDICIM VETERINÀRIA EN 1,° DE JULIO DE 1898 Socios ingresados desde el 1." de Abrii al 30 de Junio. SOCIOS DE NÚMERO D. Angel Fernández Peral. SOCIOS CORRESPONSALES D. Caliste Carrillo Harce. D. Pedro Martínez Baselga. » Cipriano Elorregui. » Román Alzorriz. » Victor González. Ricardo Carrefio » (1). » Ignacio Guerricabeitia. » Pablo Olalla (1). » Bernardino Romero. » José Franco Molina. » Juan Molina. Aveline Pérez » Burguete. » Antonio Alegre. » Juan Monserrat Foncuberta. Han sido bajas los señores Pérez Ordax, Alcalá, Fermasse, Carrale¬ ro, Butragueño, Tejero, Labairu y López. (1) Fueron socios de número. En la sesión de esta noche y para terminar mis con¬ ferencias hípicas, trataré con la mayor brevedad po¬ sible de otras cuestiones, tan importantes ó más que las explicadas, empezando por consignar los principa¬ les defectos dé conformación que tienen nuestros ca¬ ballos. Desgraciadamente nuestro caballo tiene muchos de¬ fectos que corregir, y aunque marcha con mucha arrogancia y es airoso, gasta muchas fuerzas y tiempo para andar un corto trecho, porque deja caer las ma¬ nos casi en el mismo terreno que acaba de abandonar: de esto resulta que para andar en un tiempo dado cierta distancia, la que andaría un caballo terrero, in¬ vierte el español más tiempo, y se cansa, como es na¬ tural, más. Para hacer notar los defectos del caballo español le examinarembs región por región: la cabeza es algo grande, pesada y ligeramente acarnerada; esta con¬ formación es un inconvéhietlte para las marchas, re- — 176 — carga el sobre las extremidades anteriores, que peso exige fuerzas del posterior para vencer la resistencia, y los músculos ilio-espinales tienen que desplegar doble fuerza con el enorme peso de la cabeza; los hollares, aplastados, no permiten ver en nuestro ca¬ ballo, ni en el movimiento y mucho menos en el repo¬ so, la pituitaria, como se ve en el caballo árabe é inglés de pura sangre; las ramas de la mandíbula pos¬ terior están poco separadas, la laringe estrecha, dis¬ frutando la tráquea y pulmón de igual defecto. El cuello le tiene en general corto y carnoso, conforma¬ ción que se opone á la ligereza en la carrera, pues cir¬ cunstancia precisa es, para que el caballo sea veloz, que ciervo, que le el cuello sea largo, como le tiene el permite con facilidad desviar el centro de gravedad, y el tercio posterior no tenga que trabajar tanto. La cruz es baja por el poco desarrollo que tiene el cuerpo de las vértebras; las apófisis espinosas de las dorsales no son muy elevadas, y los músculos que se insertan en ellas están poco desarrollados y no aumentan su potencia, no facilitando la libertad y extensión de los movimientos para el libre juego de las espaldas y so¬ lidez del tercio posterior. El dorso es corto y algo ensillado, que acusa una notable debilidad; los lomos son largos, conformación defectuosa, que si bien las reacciones son suaves, en cambio no reúne las condiciones de fuerza y potencia, que esta región debe tener, destinada á ser por estar el brazo de palanca, por medio del cual se verifica la — 177 — transmisión de la fuerza impulsiva y el balance del tercio anterior sobre el posterior. Tiene la grupa redondeada, corta y derribada, con- fórmación que favorece la elegancia en los movimien¬ tos del tercio anterior, porque tiende á elevar; pero no favorece la progresión, y de aquí resulta que el ca¬ ballo español avance poco. El vientre es voluminoso por criarse nuestro caballo en pastos, oponiéndose este régimen á que los pulmo¬ nes adquieran su completo desarrollo, y que la aorta posterior comprimida lleve el suficiente riego nutricio al tercio posterior. El muslo y pierna cortos y convexos, llamados ra¬ dios superiores, son los que determinan el avance, y resulta que en la marcha podrá ser el caballo elegan¬ te, pero avanzará poco; además, las cañas son largas, defecto que se opone á la progresión, pues ofrecen gran resistencia á los músculos, que emplean una doble fuerza para producir la elevación y avance de los miembros; á este defecto contribuye lo largo.y oblicuo de las cuartillas, que en algunos caballos es más horizontal que vertical; de esta conforinación resulta que el ángulo que se forma con la caña y la cuartilla por delante es muy cerrado, los tendones tienen que recorrer gran trayecto y necesitan desple¬ gar gran energía para vencer la resistencia; de aquí vejigas tendinosas y, como consecuencia, que se arrui¬ nan prematuramente los caballos. Tienen los corvejones en general acodados, confor- — 178 — mación que obliga á que los cascos posteriores estén muy próximos al centro de gravedad, teniendo que emplear el animal mucha más fuerza para elevar las extremidades, de lo cual resulta que nuestro caballo de hoy para hacer graciosos movimientos en los circos ecuestres es magnífico, pero no para lanzar el cuerpo á largas distancias. Las espaldas cortas y poco oblicuas, el pecho ancho y poco profundo, los brazos muy cargados y los músculos no se destacan, los antebrazos cortos y poco robustos, las cañas largas con tendones poco marcados. Descritos á grandes rasgos los defectos de nuestros caballos, veamos los principales caracteres que les distinguen según el área geográfica en que se encuen¬ tran distribuidos. La provincia que goza de más crédito en la produc¬ ción ecuestre y en la cual se podían obtener excelen¬ tes caballos, es la de Córdoba. Por su clima, por sus finos y abundantes pastos y por lo favorable de los agentes higiénicos que dominan en esa localidad, ha producido siempre los caballos más hermosos y los que poseen más caracteres de la raza árabe y berbe¬ risca. Entiéndase que nos referimos al antiguo caballo español., porque la mayoría de los de hoy son producto de cruzamientos hechos sin inteligencia, que han echado á perder nuestras famosas razas de caballos. En la. actualidad los mejores caballos son los de Cór¬ doba, Carpió, Villafranca, Palma, Almodóvar, Posa¬ das, Peñaflor y sus cercanías- — 179 — Los caballos de la provincia de Córdoba son más finos, fuertes y nerviosos, con cabeza un poco acarne¬ rada; gozan por lo general de temperamento sanguí- neo-nervioso, extremidades secas y robustas; son fuer¬ tes, resistentes veloces; la capa suele ser de castaño obscuro ó bayo, que es la que más predomina. En la raza de caballos cordobeses hay tres varieda¬ des: el de la sierra, que es fino, nervioso, fuerte, que reuniría excelentes cualidades si se les cuidara un poco mejor y eligiendo buenos reproductores; no es de mu¬ cha alzada; el de la campiña es algo mayor, y el de la vega es de más alzada, corpulento, no tiene la gallar¬ día que el anterior y pasta á las inmediaciones del Guadalquivir. La provincia de Sevilla tiene también fama por sus buenos caballos, y podemos dividirlos en tres clases ó variedades: el de la sierra, el de la campiña y el que se cría á las orillas, ó en las islas ó islotes que deja du¬ rante el estío el río Guadalquivir. Llaman marismas de Sevilla á esos sitios donde se crían los caballos de más alzada,poco fuertes y muy propensos al muermo. De estas tres variedades el de la campiña es el más fuerte, resistente y de regular alzada; el criado en las marismas adquiere mucha alzada, de 7 á8 dedos, como criado en pastos aguanosos y nutritivos; su siste¬ poco ma muscular está poco desarrollado^ goza de tempe¬ ramento linfático y tiene cabeza grande y acarnerada; el caballo de sierra es brioso, fuerté, resistente, más que el criado en los pastos pantanosos de las marismas. — 180 — y en su capa abunda el color tordo y sus variedades. En Sevilla y sus. cercanías son los mejores los de Mo¬ rón, Montellano, Utrera y Écija. Los caballos de la provincia de Granada tuvieron en otros tiempos merecido renombre, sobre todo los de la vega. No tiene Andalucía una campiña de tan asom¬ brosa fertilidad como la vega de Granada, donde se han criado hermosos caballos, de vigor, de arrogante y de hermosa estampa, de buena alzada y mucho poder y resistencia; los que se crían en la sierra son de me¬ diana alzada, pero fuertes y muy resistentes. provincia de Cádiz hay también caballos de En la campiña, de sierra y marisma; los mejores caballos son los de la campiña de Jerez, y donde existen las mejores ganaderías, aunque sus caballos no tienen las cualida¬ des que tanto renombre dieron en el siglo pasado y á primeros del actual á los caballos de los Zamoras y á los de la Cartuja. Se encuentran buenos en Tarifa, Ji- mena, Béjar y Campo de Gibraltar. En la provincia de Jaén tienen fama los hermosos ca¬ ballos de la Loma de Ubeda, que eran muy parecidos á los cordobeses; antiguamente eran ensalzados por los historiadores y buscados con afán por sus excelentes cualidades; hoy son caballos degenerados de su primi¬ tivo origen y apenas se encuentran algunos que con¬ serven sus buenas cualidades. Los caballos de las demás provincias andaluzas no merecen especial mención, exceptuando los de la Se- — 181 — rranía de Ronda, Antequera, Campillo, Alora y algUi nos pueblos de Olalla. La cría caballar va decayendo de día en día porque subsistiendo el antiguo sistema de cría casi han des¬ aparecido aquellas frondosas y fértiles dehesas potri¬ les que irán disminuyendo más á medida que la pobla¬ ción vaya aumentando y la agricultura se desarrolle y perfeccione. ¡Qué atrasada no estará la producción ecuestre en Andalucía, cuando el uso de máquinas de trillar con¬ tribuye eficazmente á la decadencia y abandono de nuestros famosos caballos! En Extremadura existen caballos muy parecidos á los andaluces, aunque no son tan nobles ni hermosos En la provincia de Badajoz la producción ecuestre es casi de tanta importancia como en Córdoba, Sevilla y Cádiz. Los caballos que se crían en las riberas del Gua¬ diana tienen temperamento linfático, cabeza algo vo¬ luminosa y empastada, cuello grueso, ríñones anchos, extremidades bastas y cascos estoposos; se parecen á los que se crían en las marismas del Guadalquivir y son propensos al muermo, lamparones, arestines y demás enfermedades propias de temperamento linfático. Los que se crían en tierra de Barros tienen menos alzada, son de más vigor y de temperamento sanguíneo. Los mejores caballos de esta provincia se encuentran hacia. Jerez, La Higuera de Bargas y Fregenal de la Sierra; son de mucha resistencia para el trabajo, fuertes y ner- vioso-s y muy broncos para la doma; son de mediana — 182 — alzada, cabeza pequeña, dorso corto y algo recto, ex¬ tremidades finas, pero fuertes y con cascos acopados, pequeños, duros y resistentes. En Extremadura alta no es la producción ecuestre tan numerosa é importante como en Extremadura baja, aunque en Trujillo, Càceres, Plasència, Coria, etc., existen algunas ganaderías que conservan sus caballos el tipo más puro y propio de caballo extremeño, segtín manifestó el Sr. Marqués de la Conquista en una me¬ moria que publicó el aiio 1864 con el laudable objeto de establecer á las inmediaciones de Cáceres' una granja modelo; decía el Sr. Marqués "que una de las princi¬ pales causas que contribuían á que la provincia de Cᬠceres tuviesen sus principales razas de ganados caba¬ llar, vacuno, lanar y de cerda sus buenas cualidades y conservasen el sello especial de la localidad, que es de¬ bida en gran parte á no haber importado razas extra¬ ñas al país,,. Los caballos de la provincia de Cáceres son de re¬ gular alzada, buena conformación, de temperamento sanguíneo, tienen cabeza pequeña, cuello delgado, dor¬ so recto y extremidades fuertes, y, por lo general, bien aplomadas; son duros, resisten las más extraordinarias fatigas y los más á propósito como caballos de guerra. En las demás provincias de España se dedican con preferencia á la cría de ganado mular, á pesar de ha¬ ber provincias, como la de Ciudad Real, Salamanca, Toledo y otras, que retinen elementos para dedicarse ventajosamente á la producción ecuestre: en algunas — 183 — localidades de Castilla la Vieja, como en el Valle de Baldeburón, provincia de León, suele haber caballos hasta de ocho cuartas mu}»^ duros para el trabajo; tie¬ nen cabeza de martillo y suelen ser mal aplomados, rijosos y esquivos. En Ai'agón y Cataluña existen gran número de ca¬ ballos franceses de diferentes razas aclimatados y con¬ naturalizados, que con poco trabajo podríamos obte¬ ner buenas razas á propósito para el tiro pesado y para los servicios rurales, sobre todo en el Ampurdán, comarca feracísima de la provincia de Gerona. Muchas son las localidades que en España se crían caballos; pero siendo escaso su número y de medianas condiciones, omitimos en obsequio á la brevedad la descripción de los principales caracteres que les dis¬ tinguen. Sí haremos constar que las razas ecuestres en España pueden adquirir fácilmente condiciones á propósito para todos los usos, tanto para los institutos montados del Ejército cuanto para los diversos servi¬ cios urbanos, como rurales, por lo variado de nuestro clima, obrando con acierto é inteligencia en la unión de los reproductores, ya de la misma raza, ya de raza diferente, alimentando convenientemente á los pro¬ ductos en la época del desarrollo y crecimiento, y em¬ pleando todos los cuidados que la higiene enseña. Así obtendremos razas ecuestres que se distingan por su elegancia, fuerza, resistencia y velocidad, como se ob ■ tienen hasta en una misma área geográfica, eual suce¬ de en la provincia de Madrid, que, á pesar de estar — 18d — reputada como la menos á propósito para la produc¬ ción ecuestre, tenemos en esta provincia la raza de pura sangre inglesa y la antigua raza ecuestre espa¬ ñola, tan elegante y tan excelente para el tiro de lujo; en la Real yeguada de Aranjuez tenemos hace muchos años á un mismo tiempo caballos finos y hermosos para silla y magníficos y elegantes para el tiro de lujo, y se tendrían también de tiro pesado, como los obtuvo en El Espinar (Segovia) el Sr. Marqués de Perales, y de más aptitudes, si se quisiesen obtener. Esto, que se consigue en una localidad de España, podíamos obtenerlo en todas en general enipleando con discernimiento los poderosos y eficaces medios que la zootecnia enseña. Cese, pues, esa ciega pre¬ ocupación que nos hace, dudar de las condiciones tan á propósito que tienen todas las provincias de España para la producción y prosperidad ecuestre, y recorde¬ mos que nuestra nación en otros tiempos tenía muchos y buenos caballos, que reunían condiciones relevantes y se distinguían entre sí según la provincia ó localidad de que procedían; así lo acreditan célebres historiado¬ res, poetas y escritores de la antigüedad desde los tiempos más remotos, pues vemos que Aristóteles dice: "Su hermosura es mucha y su ligereza tanta, que se pretende que las yeguas concebían del aire; de aquí llamarlas hijas del Céfiro,,; y Marco Varron, en el 2° libro de Re rustica, cap 1.°, dice que las yeguas de las riberas del Tajo, vueltas al céfiro, concebían de él ligerísimos caballos. Lo mismo se expresa Virgilio — 185 — en las Geórgicas, y otros notables poetas de los tiem¬ pos antiguos demostraban de un modo figurado las cualidades de nuestros caballos para hacerlas resaltar más y más. Plinio, el sabio naturalista de los tiempos pasados, alaba y ensalza mucho los caballos de Asturias y Ga¬ licia, llamando frieldones á los de mucha alzada y as- turcones á los de menos; el poeta Marcial, Grado, Pa- lisco y otros, elogian los caballos de estas comarcas por su velocidad, fuerza y resistencia. Pomponio Mela, Estrabón, Vegecio, Columela y otros escritores de aquellos tiempos de los anteriores, hacen grandes y y merecidos elogios de los caballos españoles, lo cual nos probará de una manera auténtica que las buenas cua¬ lidades de nuestros caballos son hijas del país, aunque algunos autores atribuyan las excelencias de nuestros caballos al esmero y cuidado que tuvieron los árabes en aclimatarles los suyos en España, con especialidad en Andalucía á los de la Arabia, si bien no dudamos que nuestros caballos cruzados con los árabes aumentarían sus buenas y preciosas cualidades, porque esto diaria¬ mente lo estamos viendo en algunas ganaderías, y es¬ pecialmente en-la Real yeguada de Aranjuez. Muchos siglos antes déla invasión árabe y antes que los fenicios y cartagineses nos dominaran, eran ya muy conocidos y muy alabados nuestros caballos. Es preci¬ so convenir que nuestros caballos son hijos de nuestro país, y qué si la raza andaluza son los mejores, proce¬ den del clima delicioso de esta bella región de España, t4 ■ — 186 — en algunas de las más altas montañas de la que vemos Europa, cuya cima está perpetuamente cubierta de nieve, como Sierra Nevada, campiñas extensas, valles deliciosos, donde todo son aromas y flores que embal¬ saman y purifican la atmósfera; el clima, aunque cáli¬ do, está templado y dulcificado con las muchas monta¬ ñas y los aires puros del mar; no hay país ni comarca en Europa que se pueda comparar á la Arabia feliz más que Andalucía; por eso, estas provincias de Espa¬ ña son las primeras del globo para tener los caballos más nobles, elegantes y hermosos. A pesar del atraso y decadencia en que se encuentra la cría caballar en Andalucía, tenemos aún en la pro¬ vincia de Córdoba caballos de hermosa planta, de gra¬ ciosos contornos y de un conjunto armónico que hace que sean estos caballos los más útiles y agradables para recreo y lujo del hombre; en las provincias de Cádiz, Sevilla y Jaén se crían también caballos de ele¬ gantes formas, de mucha agilidad y energía, bien aplo¬ mados Serranía de Ronda los hay buena alzada; en la que aunque tienen poca alzada, son de mucho poder y vigor, vivos y fogosos, muy buenos, excelentes para caballería ligera; en Extremadura ya^ hemos visto en las vegas del Guadiana hay caballos de alzada y de buenas formas, y en la provincia de Càceres y otros puntos de Extremadura, los tenemos que reúnen rele¬ vantes condiciones como caballos de guerra. Habiendo dado á conocer muy á la ligera los princi¬ pales caracteres que distinguen á nuestros caballos, — 187 — sobre todo á los de Andalucía y Extremadura, réstanos ocuparnos de las razas de caballos extranjeros que po¬ dremos importar para imprimir á nuestros caballos ap¬ titudes que les hagan más útiles y apropiados á las exi¬ gencias de la actual sociedad en la íorma y bajo el plan y condiciones que en lugar oportuno expondremos; so¬ lamente manifestaremos ahora sus principales carac¬ teres. Clasificaremos los caballos, no como hacían los anti¬ guos-hipólogos, por razas, según el área geográfica en que se encuentran distribuidos, sino por individuos, fundándonos en los servicios que nos prestan, y for¬ maremos dos grupos, caballos de silla y de tiro; los primeros se subdividen en caballos de paseo, de caza, de ejército y de carga; los segundos de tiro de lujo, ligero, pesado y el destinado á las faenas agrícolas. Nos ocuparemos sólo de los de silla, empezando por el caballo árabe. Se han ocupado autores de tanta fama re.specto á todo cuanto se refiere al caballo del desierto, que serna pálido todo cuanto dijésemos. Epfren Hoüel Perrot, Chateaubriand, Lamartine, etc., han escrito mucho y bueno de este animal; pero el que describe con más ex¬ tensión é inteligencia todo lo que se refiere al caballo árabe es el General francés Dautnas; en las obras de este distinguido militar donde es se puede consultar, pues vivió algunos años en la Arabia y en trato intimo con los hombres de más valer de aquella apartada re¬ gión. Hace más de treinta años que un diario político — 188 — y un periódico profesional publicaron una notable car¬ ta que el Emir Abel-el-Kader dirigió al General Daumas en contestación á unas preguntas que este señor había hecho al Emir sobre la historia genealógica de los ca¬ ballos del Sahara, y en este importante documento, escrito por un respetable é ilustrado árabe, es donde se ve el entusiasmo oriental por un animal tan bello como gracioso. En la historia de la vida de los anima¬ les, traducida del alemán por Castroverde, se asegura que desde hace muchos siglos se encuentra el caballo árabe en la más noble perfección de formas y gozando de las más excelentes cualidades, debidas á la perseve¬ rancia é inteligencia que observan los árabes en su multiplicación, educación y mejora. Entre todos los caballos del-mundo es, sin género de duda, el árabe el primero por su nobleza, inteligencia y docilidad. Es el caballo árabe un conjunto de perfec¬ ciones, conserva íntegras todas las cualidades, es tal su ligereza y resistencia"que recorre en un día 60 ó 70 leguas y 10 ó 12 sin parar; le cuadra perfectamente el nombre del águila del desierto; es el primer caballo del globo; justo es que le ensalcemos encomiando sus ex¬ traordinarias cualidades. El caballo árabe es de mediana alzada, tiene 1,42 me¬ tros, pocos son los que pasan de los 7 centímetros, ca¬ beza corta cuadrada piramidal, ancha en la frente, pe¬ queña, gruesa en las regiones superiores; se dice que el caballo árabe es chato á la manera de los perros de presa, porque depende de que el hueso frontal se eleva — 189 — y sobresale de los de la cara, como en el perro; de aquí su inteligencia y el que se distingue por su mayor nobleza, sus mandíbulas cortas, estrechas hacia delan¬ te, sus hollares dilatados, muy movibles y dilatables, frente ancha, ojos grandes muy rasgados, expresando inteligencia y nobleza, tiene gruesos los bordes tube • rosos de la mandíbula posterior, el canal exterior muy ancho, laringe grande y voluminosa en relación con el espacio donde está alojada; cuello largo, recto, pi¬ ramidal ó de ciervo, delgado, sin ser defectuoso; crines finas, sedosas y escasas; cruz alta; dorso largo y hori¬ zontal; costillares ligeramente redondeados; vientre reducido, sin ser defectuoso; riñones cortos y anchos; grupa ancha, larga, muscular y horizontal; nacimiento de la cola alto, siendo ésta gruesa y corta; los árabes dicen que el caballo debe tener cola de víbora; la lleva en trompa indicando fuerza y energía; muslo largo, musculoso y duro; pierna seca y dura; corvejones an¬ chos y rectos; calcáneo muy saliente; cañas cortas, finas y delgadas; cañilavados tendones; flexores gor¬ dos, duros, robustos y separados; cuartillas cortas, sin ser defectuosas; casco pequeño relativamente al volu men de su cuerpo, efecto de lo que se reseca la materia córnea cuando los caballos árabes penetran en la abrasadora arena del desierto. Tiene la espalda larga, algo corta y muy oblicua, con músculos enérgicos, casi horizontal, encuentro muy saliente, brazo y antebrazo largo y muy musculoso, altos los codillos y muy des¬ arrollados y separados, rodillas muy anchas, forman- — 190 — do contraste con la finura de las cañas, notándose y delineándose perfectamente los huesos de las rodillas al través de delicada; en su capa es el la piel fina y tordo con todas las variedades el que predomina; piel muy fina delg-ada: temperamento sang-uíneo nervio¬ y so que le permite tener una musculatura excesivamente desarrollada; de aquí la gran potencia de que dispone; sus huesos son pequeños y densos; los músculos duros y resistentes como el acero. El caballo árabe es el tipo de todos los caballos, el que conserva todos los atributos que sacó de mano del Criador, y el que, en el transcurso de tantos .siglos, no ha perdido su pureza y las relevantes cualidades físi¬ cas y morales que tanto le distinguen cerno caballo de silla, sirviendo de tipo mejorador á todas las naciones que han procurado perfeccionar sus razas ecuestres. Todo lo bueno que tienen los caballos ingleses, alema¬ nes, normandos, daneses, etc , se debe á la raza árabe. Nuestros caballos andaluces tienen un parentesco muy inmediato los berberiscos. La historia nos con enseña que desde los tiempos más remotos España es¬ tuvo en íntimas y estrechas relaciones con Africa, pues á principios del siglo viii el pueblo moro, lleno de vi¬ gor y de fanatismo y auxiliado de una vil traición, pe¬ netra en España y, sin hallar apenas resistencia, se apodera de lo más feraz y rico de la Península; fué ne¬ cesario pelear con inaudito valor por espacio de 700 años para que los Reyes Católicos se alojasen en la Alhambra, último baluarte de los musulmanes. — 191 — En un período tan íargo la producción ecuestre en España adquirió los caracteres que distinguían á la berberisca, principalmente en las provincias meridio¬ nales; de aquí su gran parecido, que con el transcurso del tiempo, la falta de cuidados higiénicos, y, sobre todo, el cruzarlas con las del Norte, ha hecho que pier-, da alguna de las buenas cualidades que distinguen al caballo berberisco; éste, así como el caballo de Orán, son una variedad de la raza árabe, modificada por el clima de Africa. El caballo berberisco procede principalmente de los reinos de Fez y de Marruecos; se extiende esta raza desde el Mediterráneo hasta el Océano Atlántico, y aun por el interior de Africa, que á medida que se in¬ terna hacia el Sur es de formas más bellas, más finas y elegantes, aproximándose, en su conformación y cua¬ lidades,al caballo árabe. Son los caballos berberiscos extremadamente dóciles y afectuosos á su dueño, y es necesario excitarles para que demuestren todo su vi¬ gor, y la armonía de sus u-ápidos movimientos, sus formas en general, son más bien angulosas que re¬ dondeadas, pero sin ser desagradables. Su alzada es mediana, la cabeza es parecida á la del caballo árabe, pequeña, hermosa y bien colocada; los caballos berbe¬ riscos del Norte tienen la cabeza algo más grande, pero descarnada; algunos, aunque pocos, la tienen ligera¬ mente acarnerada, con la frente ancha y cuadrada como la del caballo árabe, ojos grandes hermosos y con una mirada llena de fuego y un canal exterior am- — 192 — plio, las orejas bien colocadas, finas y pequeñas y de fáciles movimientos; cuello largo, delgado y bien co¬ locado, muy poco poblado de crines, largas y sedosas; algunos tienen el cuello al revés ó de ciervo; los que presentan este defecto son grandes corredores; tienen la cruz alta y delgada; las espaldas descarnadas, pla¬ nas y ligeramente inclinadas hacia atrás; dorso recto; lomos cortos, rectos y fuertes; vientre redondeado, costillas anchas, pero bien arqueadas; grupo alargado y algo horizontal; suelen tener la parte anterior de la grupa bastante elevada; el brazo y muslo son fuertes, con músculos gruesos y bien delineados; el antebrazo largo y robusto; las articulaciones del corvejón y rodi¬ llas, así como las restantes de los radios, son descarna¬ das y anchas; las cañas cortas y finas, pero tan fuertes como las del caballo árabe. El caballo berberisco es el tipo de caballo de guerra; sufre todas las fatigas y trabajos extraordinarios, es sobrio, es incansable; hay un proverbio que dice: el ca¬ ballo berberisco muere pero no envejece. Los berberiscos con mucha frecuencia se dedican á cazar en el desierto de Sahara avestruces, camellos 3' antílopes, dando alcance á estos veloces animales con sus caballos, y resisten muchas horas sin comer ni be¬ ber; son los caballos berberiscos de bronce. El Gobierno francés tiene establecidas hace muchos años yeguadas en las provincias de Orán Constanti- y na, que son las que en la Argelia ofrecen condiciones las más favorables para la cría de caballos con el — 193 — objeto de fomentar y mejorarla producción ecuestre y poder remontar su caballería ligera. La industria hípica en Inglaterra ha llegado al más alto grado de protección, á pesar de carecer casi en absoluto de los medios más poderosos para conseguir¬ lo; los ingleses, antes de empezar á regenerar sus ca¬ ballos, no poseían más razas ecuestres que la que im¬ portaron los pueblos que conquistaron á Inglaterra, que fueron los sajones y los normandos, y sus caballos indígenas, muy parecidos á los de algunas localidades de Galicia y Navarra, se encuentran de preferencia en el país de Gales y Escocia; son caballos de formas in¬ nobles, de pequeña alzada, pero fuertes; puede decirse que la raza ecuestre indígena ha desaparecido en In¬ glaterra. Los ingleses, pues, con tan malos elementos, no tenían más remedio que acudir á tipos exóticos para obtener buenos caballos; mas la industria británica, que no retrocede por nada, haciendo todo género de sacrificios y enormes gastos, ha conseguido contrarres¬ tar la influencia de un clima mu}'^ húmedo y frío, cono¬ cer las diversas influencias de la naturaleza y persisfir en su sistema con admirable é inquebrantable perseve¬ rancia para tener caballos para todas las exigencias sociales, tanto urbanas como rurales; posee esta na¬ ción 2.101.100 caballos. Cierto es que los caballos ingleses son seres pura¬ mente artificiales, sostenidos con mucho trabajo y des velo, y cuando se deja de prodigarles tantos cuidados — 194 — degeneran., no solamente fuera del país, sino también en Inglaterra. . . El caballo inglés, especialmente el de carrera, es una raza puramente artificial; se le sostiene como á una planta en una estufa, á fuerza de cuidados; sus buenas y relevantes cualidades son efímeras, pasajeras, y para conseguirlas y que se manifiesten con toda sü activi¬ dad hay que prepararlas desde que nacen, y un conti¬ nuo y asiduo desvelo para conservarlas, cuidados que no necesitan ni reclaman las razas naturales. Inglaterra es la nación de Europa que más ha espe¬ cializado los caballos; tiene la raza de pura sangre, que es el caballo victorioso siempre en los hipódromos; reúne los caracteres de las razas de Oriente, aunque no tan esbeltos; tienen los caballos ingleses de carrera mmcha más alzada que los árabes; sus formas son muy parecidas á las del corzo; tiene la cabeza descarnada, pequeña, algo estrecha y tendida hacia adelante; ojos grandes, hermosos y con una mirada llena de vigor; orejas largas, finas y bien colocadas; hollares muy di¬ latados, permitiendo ver hasta en el reposo la pituita¬ ria; cuello largo y delgado, cruz alta, pecho estrecho, saliente y muy profundo; espaldas descarnadas, lar¬ gas, ligeras y muy oblicuas; vientre recogido; ijares cortos, dorso recto; la grupa larga, angulosa y hori¬ zontal; cola en trompa con escasas crines; extremida¬ des finas, teniendo el antebrazo, muslo y piernas largos y provistos de poderosos músculos perfectamente de¬ lineados; cañas cortas con amplios tendones; corvejo- — 195 — nés rectos; rodillas y menudillos .anchos; piel muy fina, casi transparente y elástica; con pelo muy corto y fino; tal es la conformación del caballo inglés de carrera, que algunos llaman el rey de la velocidad. Los caballosingleses de media sangre ó segunda sangre son los de casa (Hunter), producto de un caba¬ llo de pura sangre y una yegua común, ó viceversa. Estos caballos resisten bien las fatigas y peripecias de los arriesgados ejercicios de la dedi-, caza, á la que se can losingleses con tanta pasión; estos caballos, en lo más rápido y violento de la carrera, vencen saltando toda clase de obstáculos; es la raza más á propósito que tiene Inglaterra para los caballos de el ejército, y son silla de más fuerza y resistencia que tienen los ingle¬ ses; son de más alzada y poder que los caballos de ca¬ rrera; sus formas son angulosas pronunciadas, cuello y largo 3'- recto, grupa 3vespaldas ligeramente inclinadas y extremidades finas, pero fuertes. Francia también ba,especializado sus razas ecuestres y posee en Limosin, Aubernia y Perigord buenos ca¬ ballos de silla y mu}' á propósito para la guerra; el limosin es el mejor, se parece al berberisco y ,es sobrio, dócil y manso. Tiene Francia 2.742.908 caballos, cifi;a respetable, con la que puede atender desahogadamen¬ te á todos los trabajos urbanos, rurales y de su ejército. En Prusia Federico Guillermo I fué quien puso ,1a cría caballar en su verdadero camino; estableció la Real yeguada de Trakebnen para surtir caballeri¬ sus zas de buenos caballos, fundándose después sucursales — 196 — en distintos puntos, que ejercen poderosa influencia sobre la cría caballar y eilnoblecimiento de los anti¬ guos caballos prusianos. Los mejores son los de Mek- lemburg, Nolstein, Wurtemberg y Hannover, contán¬ dose en todo el imperio con 2.278.704 caballos para todos los usos. En Austria hay tres yeguadas imperiales que produ¬ cen toda clase de caballos, muy reputados en el extran¬ jero, especialmente el morasén que,fuerte y ligero, fué utilizado porlos romanos, y el bohemio, de mucha al¬ zada, que se emplea en los escuadrones de coraceros. La mayor ganadería se halla en la Baja Hungría y cuenta con unos 3.000 caballos, y tanto ésta como las de Mozohegyes, Bayona y otras son modelos de per¬ fección ecuestre. En Hungría es donde existe mayor número de caballos relativamente; se produce anual¬ mente 250.000, y posee 2.158.819 caballos. Rusia posee inmensas yeguadas; el príncipe de Or- loff tiene una con 8.000 .caballos mansos y semisal va- jes, de la que salen los grandes trotadores de este nom¬ bre. Las principales razas son las de Estlans, Doppelk- Lapper, Mleszenszky, Onesky, Kat^nnova, Vitrania y Crimea. El número de ganado caballar en Rusia se ele¬ va á 16.160.000. Como nuestro propósito ha sido dar á conocer las principales razas de caballos de silla que podemos im¬ portar á nuestro país, hemos omitido las que se en¬ cuentran en Italia, Dinamarca y Turquía; los que po- .see esta última nación traen su origen del árabe, per- — 197 — sa y tártaro; en estaba la cría caballar otros tiempos floreciente; hoy se encuentra atrasada en Turquía. Hemos visto que todas las naciones de Europa po¬ seen razas de caballos con condiciones especiales para las exigencias necesidades de la sociedad actual, ra¬ y zas á propósito para los diversos trabajos urbanos y rurales, para los transportes, acarreo, etc., etc., y ¿nos¬ otros, qué razas especiales poseemos? No tenemos ra¬ zas de tiro pesado, carecemos de razas á propósito para las faenas agrícolas y no tenemos tampoco razas ad hoc para tiro de lujo; solamente poseemos los pri¬ meros caballos de silla para paseo y picadero, y para remontar los escuadrones del ejército los tenemos (que da pena decirlo) tan sólo en Andalucía, Extremadura, Mancha y algunos puntos de las Castillas. No hay duda; España es la nación que se encuentra en la mayor decadencia y atraso en cría caballar, pu- diendo ser la primera, como ya hemos demostrado, y tener en gran número caballos para cubrir y atender á las necesidades actuales de la agricultura, industria y comercio y los múltiples y perentorios que reclama nuestro ejército. Conviene que veamos si con nuestros caballos pode¬ mos obtener razas para todos los usos ó bien si tene¬ mos que acudir á tipos exóticos conseguirlo; no para tenemos más caballos de tiro remedio que, para tener pesado, papa el cultivo de los campos y hasta para tiro de lujo y carrera, que importar razas extranjeras en la forma que más adelante expondremos; ahora manifes- — 1.98 — taremos lo que podemos obtener con nuestros caballos sin necesidad de recurrir á reproductores extraños. Recordemos, que aun degenerados nuestros caballos, poseemos algunos magníficos para poder obtener los primeros caballos del mundo, como caballos de silla, y acaso pudiéramos también conseguir hermosos y ex¬ celentes caballos para tiro de lujo, siempre que tenga¬ mos en cuenta lo que la ciencia nos enseña y previene, para cuyo fin conviene que presentemos y dilucidemos las cuestiones sig'uientes. Hemos dicho que el Gobierno no conseguirá nuiica el patriótico propósito que abriga de perfeccionar y mejorar la cría caballar mientras no elija buenas ye¬ guas, y, lo mismo sucederá á los particulares, porque es indudable que inñuye el macho y la hembra en las cualidades físicas y dinámicas de los hijos con una acción igual y universal, como lo acreditan numerosos ejemplos recogidos continuamente en la especie hu¬ mana. - Infl^lencia de los reproductores en la mejora ecues¬ tre.—Ya en el siglo pasado dijo Buffon que el sexo mas¬ culino influye más que el femenino en la forma exterior del producto, y que el macho es el principal tipo de las razas de cada especie. Estas ideas fueron aceptadas por todos los autores, hasta que en 1854 el sabio Ve<- terinario Colin vino á demostrar que lo mismo el pa¬ dre que la madre influye mucho en la generación, y desde entonces en todas las naciones se da igual pre- — 199 — fefencia al macho que á la hembra. Pero aquí cabe pre¬ guntar si la parte de acción de los factores es la misma en todas las especies, en todas las razas y en todas las condiciones. Varias' són las teorías formuladas para explicar la herencia, pero la falta de tiempo nos impide hacer con¬ sideraciones acerca de tan importantes cuestiones fisio¬ lógicas; así, pues, sólo diremos que el sexo na tiene in¬ fluencia preponderante sobre el producto engendrado; la preponderancia, cuando ella existe, tanto por parte del padre como de la madre, es el resultado de la indi¬ vidualidad. En los cruzamientos de las razas ecuestres es más conveniente importar caballos que yeguas; esta regla no se funda en que el macho tenga una acción más ■importante que la hembra en el producto. Se funda so¬ lamente en poderosas razones de economía; porque sa¬ bemos que tenemos idénticos resultados cubriendo un caballo árabe á una yegua española que un caballo es¬ pañol á una yegua árabe. Con un caballo reproductor obtenemos extraordinarias economías; en la tempora¬ da de la monta puede engendrar 30, 40 ó 50 yeguas, y aunque cueste muchos miles de pesetas, nunca serán tanto como lo que importa la adquisición de 50 yeguas, gastos de viaje, alimentación, etc., etc. Cuando se compra un semental, se paga la descendencia. Procu¬ raremos que los reproductores, tanto la yegua como el caballo, reúnan excelentes condiciones, y si es posi¬ ble hasta bellezas absolutas que jamás perjudican. — 200 — Influencia délos agentes higiénicos.—Aunque los reproductores transmiten á sus hijos las relevantes cualidades que les distingue, estaríamos en ttn grave error si creíamos haberlo hecho todo con la elección y la unión sexual de un magnífico semental y una pre¬ ciosa yegua, sin tener en cuenta la influencia de medio que los rodea y que los franceses llaman todopodero¬ sa. ¿Qué importa que un excelente caballo cordobés cubra á una preciosa yegua de la Loma de Ubeda, si se la abandona durante la gestación y el periodo de la lactancia á pastar en las marismas de Sevilla, de Huel¬ va ó en las vegas del Guadiana? El potro heredará las buenas cualidades de los reproductores; pero obligado á pastar en prados pantanosos, á comer hierbas que en lugar de ser excitantes son relajantes, el hijo y la madre se debilitarán, tendrán un vientre voluminoso y adquirirán un temperamento linfático, con todas sus desastrosas consecuencias. La influencia del clima so¬ bre los animales y vegetales es tan poderosa y eficaz como inexplicable; no hay más que extender la vista por las diferentes partes del globo, y veremos que to¬ dos los seres se diferencian entre sí, según bajo el cie¬ lo y suelo en que viven; así vemos que varían de un país á otro, según las circunstancias del clima de' cada uno. El medio más seguro, más importante para modifi¬ car y mejorar los animales, es el alimento, que hasta neutraliza los inconvenientes de los climas más opues¬ tos. El alimento es un poderoso agente, que no sólo — 201 — presta los materiales de que se forma el organismo, sino las substancias que produce y las que consume en los actos funcionales; el alimento es para los animales lo que los abonos para las plantas; goza, pues, de una poderosa acción sobre el organismo animal y una mar¬ cada influencia, no sólo para mantener los animales robustos, sanos y aptos para su servicio, sino con re¬ lación á su mejora, pues la alimentación y la nutrición tienen por objeto, no sólo reparar las pérdidas diarias de fuerzas, completar y perfeccionar el desarrollo del organismo, sino también extender y perfeccionar has¬ ta cierto límite las funciones, conferirle el sentido de la salud, mientras elimina del organismo las tenden¬ cias morbosas y transmite á los descendientes las bue¬ nas. Todo el secreto de los ingleses para imprimir mo¬ dificaciones en el organismo de los animales domésti¬ cos hasta llegar al capricho, consiste principalmente en alimentarlos de un modo conveniente. Así es; no se puede obtener un buen caballo si desde potro no se le alimenta bien; sus condiciones están siempre en rela¬ ción directa con la abundancia y riqueza nutritiva de los alimentos que damos á los caballos la época en de su.desarrollo y crecimiento; desgraciadamente hemos visto ya que en España es abandono, un una desidia, según alimentan los potros y yeguas de extensas se ganaderías; si continuamos por este camino no es po¬ sible ninguna clase de mejora. Métodos de reproducción.—La mejora de nuestros 15 — 202 — ' caballos de silla podemos conseguirla por selección y por cruzamiento. El sistema de selección consiste en elegir caballos y yeguas lo más perfectos que sea posible; las uniones sexuales de animales escogidos pertenecientes á la mis¬ ma raza constituye el medio más simple y natural, no solamente para conservar las razas, sino también para perfeccionarlas, y hasta casi casi crearlas nuevas, te¬ niendo siempre en cuenta la acción todopoderosa de los agentes higiénicos. Nuestra nación, como ya hemos repetido varias ve¬ ces, reúne condiciones excelentes por su bello clima, principalmente las provincias meridionales. Desgra¬ ciadamente, es en las que la agricultura está más atra¬ sada, y pretender la mejora de nuestros caballos, te- niénd'olcs abandonados á comer solamente hierbas, cuando las hay, sino á morirse de hambre, como suce¬ de muchos inviernos, es altamente ilusorio. Si los par¬ ticulares no pueden ó na quieren seguir otro sistema, el Gobierno debe dar la iniciativa en sus remontas, convirtiéndolas en establecimientos de estudio y de experimentos referentes á la cría caballar, abandonan¬ do el absurdo sistema de pastoreo y siguiendo el siste¬ ma mixto. Asi tendríamos en poco tiempo magníficos caballos, que pagarían con usura los alimentos que se les dispensase. Hágase una acertada elección de yeguas y caballos sin defectos; abandónese el irracional sistema de los contrastes; efectúese el apareamiento de estos selectos — 208 — individuos conforme á las reglas que han acreditado la observación y la experiencia, reglas que fijen aproxi¬ madamente las relaciones de alzada, conformación, edad y dj aptitudes entre los individuos, y se habrá dado un gran paso en el camino del progreso. Cuando se trata de corregir defectos de los repro¬ ductores y de transmitir á sus productos diversas cua¬ lidades, no se debe, dicen algunos autores, acometer á todos estos defectos á la vez y buscar para imprimir simultáneamente todas estas cualidades: se precisa en un principio combatir el defecto más relevante y el más perjudicial, y cuando el primero hubiese desaparecido, procurar corregir los restantes; de la misma suerte en lo que tiene relación las con perfecciones que se quie¬ ren transmitir. Pero esta es una regla muy absoluta cuando se trata de mejorar las razas ecuestres por in¬ dividuos escogidos de las mismas, ó sea por medio de la selección. Podemos, con feliz resultado, corregir al mismo tiempo los defectos de la cabeza, del tronco, de las extremidades, adelgazar el cuello, elevar la grupa, etcétera, etc.; asi conseguimos más pronto realizar la mejora que pretendemos, porque son compatibles las unas con las otras, y empleando el método opuesto es más lento su resultado. No nos detenga en este propósito la consanguinidad, porque está demostrada su bondad. No sólo es conve¬ niente emplear la consanguinidad para el perfecciona¬ miento y mejora c'e las razas, sino que la mayor parte de las razas selectas de los animales domésticos quq — 204 — existen en la naturaleza reconocen como causa princi¬ pal de su mejora el empleo de la consanguinidad. Las uniones consanguíneas son perjudiciales cuando en los parientes existe tendencia á padecimientos here¬ defectos no ditarios; siempre que se trate de corregir debe emplearse la consanguinidad, porque robustece y consolida más las cualidades, lo mismo cuando son buenos que cuando son malos. Por lo tanto, si en la familia hay defectos no debe emplearse la consanguinidad, sean defectos de la clase que sean; es conveniente cuando en lugar de defectos existen bellezas, como docilidad, mansedumbre, lige¬ reza, fuerzas, aptitudes para ciertos servicios, etc ; con todas estas buenas cualidades se consigue aumen¬ tar, fijar y arraigar lo que era patrimonio de mu¬ chos animales; es más, es hasta imposible fijar una raza nueva sin el auxilio y empleo de la consangui¬ nidad. Dos consecuencias desprenden y hqy prá-cticas se que tener presente en la consanguinidad. Si los indivi¬ duos parientes son defectuosos con enfermedades sus¬ ceptibles de transmitirse, es muy perjudicial y deben desecharse; mas si están dotados de bellezas, de sólidas y buenas cualidades, entonces no sólo es conveniente, sino hasta necesario, como lo acreditan las historias de las mejores razas de caballos árabes, ingleses y otros. El sistema de crusamiento debe ser la mano maestra dada á la obra construida por la selección, por ésta co- — 206 — rregiremos los principales defectos y después emplea¬ remos el cruzamiento. Todo en el organismo, menos la conformación, es susceptible de sufrir modificaciones más tarde ó más temprano por la acción de los agentes higiénicos, que son impotentes contra aquélla. Una raza de caballos que tengan la cabeza excesivamente acarnerada y dor¬ so muy ensillado, no se corregirá por ellos, sino por medio de la generación, eligiendo reproductores que carezcan de esos defectos. Es, pues, la conformación inmutable con relación á la vida del hombre, y para corregir sus defectos precisa recurrir al cruzamiento. El cruzamiento es un medio poderoso, la base de es la perfección, produce efectos más rápidos y modifica¬ ciones más profundas y notables que la selección entre individuos de una misma raza; es el cruzamiento un medio breve y eficaz, pero peligroso, que mejora las razas si se emplea con discernimiento é inteligencia, que las degrada degenera en extremo y si su uso es sin acierto é intempestivo, y para quedos cruzamientos estén seguidos de buenos resultados es preciso poseer profundos y exactos conocimientos anatomofisiológi- cos de los individuos que pretendamos cruzar, para conocer los defectos que puedan padecer, según su conformación é influencia que puedan ejercer en su or¬ ganismo, medios de que podamos valemos para que desaparezcan y cómo conseguiremos conservar, pro- « pagar y transmitir las buenas cualidades y aptitudes que disfruten. No sólo debemos conocer el organismo — 206 — en su estado higiológico, patológi¬ sino en el anormal ó co, y para poseer éstos conocimientos se necesita un concienzudo y exacto estudio de los diferentes ramos que constituye la Medicina veterinaria, porque sin es¬ tos conocimientos iremos á ciegas, obraremos al acaso y nos exponemos á gastar cantidades fabulosas, á te¬ ner peores productos que los que queramos mejorar y á desacreditar un medio poderosísimo de mejora, que bien empleado produce admirables resultados, como ha sucedido en Inglaterra, y que usado sin acierto de¬ genera las razas, como hemos demostrado en otro lu¬ gar. (Aplausos.) No nos cansaremos en repetir que para que el cruza¬ miento sea eficaz hay que tener en cuenta la acción to¬ dopoderosa (como la llaman los franceses) délos agen¬ tes higiénicos para ponerlos en acción armónica con las razas que se traen de otros países y con los produc¬ tos que se obtienen. Si los agentes higiénicos son favo¬ rables á las condiciones de los individuos, entonces tenemos mucho adelantado para conseguir las modifi¬ caciones que deseamos, porque ayuda la naturaleza; pero si tenemos que contrariarla difícilmente lograre¬ mos vencerla. No es bastante, repetimos, la influencia de la genera¬ ción para de nada sirve que un la mejora de las razas; potro proceda de excelentes y escogidos reproducto¬ res si le abandonamos, si no se Iq prodigan cuidados y alimentos en relación con sus necesidades y con el ñn que nos hayamos propuesto conseguir con él. — 207 — En Inglaterra, Alemania, Austria, Francia y otros países extranjeros, en los que tanto abundan los pra¬ dos artificiales, podemos apreciar el poderoso influjo que ejerce el régimen en la conformación de los ani¬ males, modificando los caracteres particulares de las razas. , Todas las razas pueden degenerar como pueden per¬ feccionarse. Se perfeccionan por los cuidados y buen acierto en la elección de los reproductores, por el bueii régimen y las diversas condiciones de existencia con tino é inteligencia adoptadas; degeneran desde el mo¬ mento que se descuidan, cuando los reproductores no son tipos de belleza y de perfección, y si las condicio¬ nes de existencia dejan de ser según la higiene acon¬ seja; pero no tienen ellas mismas ninguna tendencia, ni al perfeccionamiento, ni á la degeneración; se con¬ servan sin alteración, mientras que las circunstancias á las cuales deben sus condiciones orgánicas y sus ca¬ racteres no experimentan ningún cambio. Por lo tanto, es de absoluta necesidad que las razas ecuestres, que importaremos para regenerar las nuestras, sean razas bien constituidas, bien determinadas, lo más antiguas que sea posible y de países cuyo clima sea lo más pa¬ recido posible al nuestro. En el cruzamiento, como en la selección, no convie¬ ne seguir la antigua regla de los contrastes; no se de¬ be quebrantar la ley de las proporciones y conviene también tener muy en cuenta los temperamentos. Así como en la selección se pueden corregir varios defec- — 208 — tos á la vez, en los cruzamientos tiene que ser esta re¬ gla menos absoluta; es preciso corregir en un principio el defecto más relevante y el más perjudicial, y cuando éste desaparezca, pasaremos á corregir los restantes. No hacer lo que algunos ganaderos andaluces han he¬ cho con los caballos árabes que han empleado para mejorar famosas castas ecuestres, que siendo de sus menos alzada que loscaballos andaluces, pero dotados de relevantes cualidades de conformación, tempera¬ mento, etc., etc., de sus yeguadas los han desechado aunque los productos tenían más alzada que los semen¬ tales árabes; querían los criadores andaluces que en la primera generación tuvieran ya más alzada que la madre, sin alimentarla en el largo período de la gesta¬ ción, sin prodigarla los cuidados que su estado recla¬ maba y alimentación sin atender á los potros con una y ejercicio conveniente; han renunciado al caballo árabe como tipo reproductor por no tener paciencia, y, sobre todo, por caminar á ciegas en el cruzamiento, pues han creído que con sólo traer excelentes semen¬ tales pueden mejorar sus caballos, sin tener en cuenta la acción higié¬ poderosa y eficacísima de los agentes nicos en los productos y en las razas procedentes de otros países; aunque traigan los mejores y más esco¬ gidos caballos, todo será inútil, y no conseguirán me¬ jorar sus razas ecuestres mientras tengan esa desidia y abandono, confiándolo todo al influjo benéfico de su hermoso y envidiado clima. Procuraremos infundir gradualmente la sangre ex- — 209 — traña, y cuando hayamos obtenido lo que se desea, de¬ ben detenerse los cruzamientos para que la nueva raza que hayamos formado se sostenga por sí misma, re¬ frescando de cuando en cuando la sangre y eligiendo siempre para reproductores los que sean tipos de be¬ lleza y de perfecciones. Reproducción por mestisaje.—El mestizaje es una operación zootécnica que consiste en hacer reproducir los mestizos entre sí. Como método de reproducción es el más incierto, en el cual los individuos que derivan del mestizaje hay que tener en cuenta tantas herepcias diversas y atávicas, lo que hace sean desiguales, y esta desigualdad es causa para que haya sido excluido el mestizaje en la reproducción, tanto en el reino vegetal como en el animal, por atentos observadores, por la variación desordenada y poca fijeza en. los caracteres de los productos del mestizaje. Precisamente en Espa¬ ña es el método zootécnico que se sigue en los depó¬ sitos de caballos sementales que sostiene el Estado y en las casas de montas de muchos particulares, que en lugar de emplear un cruzamiento adecuado á las exi¬ gencias zooeconómicas se sigue un mestizaje sin con¬ cierto, resultando de ello la, desastrosa variedad y con¬ fusión de nuestros caballos. Si tenemos en cuenta las malas condiciones de nues¬ tras yeguas y la escasa intervención que en los méto¬ dos de reproducción dan nuestros ganaderos al medio ambiente, á la alimentación y al ejercicio y demás — 210 — agentes higiénicos, nos explicaremos el estado lamen¬ table de nuestras razas hípicas por seguir una opera¬ ción zootécnica que, según el ilustre Veterinario Cor- nevin, exige se cumplan ciertas condiciones, sin las cuales hay riesgo á que sobrevenga la variabilidad y desarmonía de los caracteres en los individuos produc¬ tos del mestizaje. Es el procedimiento menos recomen¬ dable, debido á la lucha de las potencias hereditarias que se ponen en acción, sobre todo en el mestizaje com¬ puesto que se verificó entre mestizos procedentes de más de dos razas, y precisamente es el procedimiento más puesto en uso en España; así vemos el acopla¬ miento de caballos anglonormandos con yeguas anglo- espaflolas ó hEpano-árabes-norfold, en fin, mestizaje de tres, de cuatro ó más razas." • Rasas qite se deben importar. — El cruzamiento del caballo de silla, en caso de practicarlo, empezaremos por el berberisco, que esel que menos difiere del nues¬ tro, y á las dos ó tres generaciones habidas entre el berberisco y las yeguas españolas se irían corrigiendo algunos defectos de que adolecen nuestros caballos y estarían preparados para recibir el tipo de perfeccio¬ nes, que es el del caballo árabe, la raza más preciosa por la pureza de su origen. La adquisición de sementa¬ les berberiscos, árabes ó ingleses se encomendará á personas competentes y autorizadas que tengan interés para comprar reproductores de buena conformación y noble estirpe, y siempre por cuenta de los Gobiernos, — 2il — puesto que á los particulares les es muy difícil adqui¬ rirlos. El caballo ing'és de primera sanjrre ó pura sangre, de carrera, á pesar de haberse empleado como fuente inagotable de todas las mejoras, sin embargo, Mr San- son, hipológo y célebre zootecnista, dice que se debe excluir en absoluto como reproductor á los sementales ingleses de carrera, porque las estadísticas de morta¬ lidad de caballos hechas en Francia, Italia y otros países han confirmado que en las guerras y en las grandes maniobras los productos de los caballos ingle¬ ses son los que peor soportaron las fatigas y privacio¬ nes de la vida militar. Las guerras de 1854 á 1855 en Crimea, las de 1859 en Italia y la de 1870 á 1871 en Francia, han puesto este hecho en evidencia para la caballería de todos los ejércitos en campaña. Además, nuestros ganaderos andaluces han observado que los mestizos procedentes del caballo inglés de carrera y de las yeguas españolas son irascibles y muy propen¬ sos á las enfermedades del aparato genito urinario. Cualidades que deben reunir los reproductores.— Procuraremos que los reproductores, tanto la yegua como el caballo, retinan excelentes cualidades, y si es posible hasta bellezas absolutas, que jamás perjudican para la vida; efectivamente, unos ojos grandes, brillan¬ tes, vivos, de dulce mirada, de párpados finos, revela siempre nobleza y distinción y constituye una belleza absoluta, porque para ningiin servicio perjudican; una — 212 — frente espaciosa también una belleza absoluta, coin¬ es cide generalmente, con ojos hermosos y expresivos, hollares dilatados, canal exterior ancho, grandes fauces y respiración perfecta; la frente es una de las regiones que más debe llamar nuestra.atención en la elección de reproductores, pues ninguna otra región de la cabe¬ za contribuye tanto para apreciar el grado de inteli gencia, parte afectiva y carácter de las .diferentes ra¬ zas ecuestres; la gran capacidad del pecho, que es una conformación y que constituye una,de las mejores apti¬ tudes, es una belleza absoluta que no perjudica tampo¬ co para ninguna clase de servicio, porque con esa am¬ plitud pueden funcionar los órganos tan importantes que contiene con desahogo y facilidad; un pecho estre¬ cho y reducido es una conformación que no conviene para ninguna clase de animal y es un defecto absoluto. Todo animal reproductor debe reunir estas tres be¬ llezas absolutas, sea el que fuere el fin que nos propon¬ gamos obtener con ellos, porque lejos de perjudicar el libre ejercicio de alguna función, revelan, por el con¬ trario, nobleza, distinción de raza y estar dotados, además, de un excelente aparato respiratorio que cons¬ tituye, con el digestivo y circulatorio, las condiciones esenciales ó fundamentales de las aptitudes. Reunirán conformación adecuada al servicio que les hemos de destinar; temperamento sanguíneo^ serán sobrios, ro¬ bustos, dóciles y de edad que señale el completo des¬ arrollo . Los reproductores deben encontrarse en el más per- — 213 — fecto estado de salud, porque es indudable que muchas enfermedades en las razas ecuestres son hereditarias, como la tisis pulmonar, la papera maligna, fluxión pe¬ riódica, afecciones cutáneas que dependan de altera¬ ciones de la sangre, incluso el arestín constitucional. Es de la mayor importancia el buen desarrollo y com¬ pleta integridad de los órganos genitales. No deben elegirse reproductores sin haberlos sometido antes á las pruebas del servicio para que se han de destinarlos productos que de ellos se esperen. Por lo tanto, no de¬ ben destinarse caballos cerriles, porque nose conocen atin sus cualidades físicas y dinámicas. Procuraremos que las yeguas destinadas á la repro¬ ducción sean tan buenas como los caballos sementales, porque, además de concurrir á la formación del nuevo ser, como el macho, tiene que alojarle en sus entrañas once meses, nutrirle y luego alimentarle con su leche por espacio de seis meses; la yegua, pues, desempeña un triple papel y debemos elegirla con mucho cuidado y esmero. Por no hacerlo así los ganaderos españoles sentimos tan desastrosas consecuencias, pues la deca¬ dencia de la cría caballar en España es notable. Así como se traen del extranjero caballos sementales, de la misma manera deberán importarse yeguas para practicar los cruzamientos inversos, teniendo en cuen¬ ta la antigüedad de su raza, si hay defectos heredita¬ rios en la línea de ascendientes ó sus descendientes, teniendo además en cuenta la localidad en que se han criado, régimen y género de vida á que se han encon- — 214 — trado sometidos, si estabulados ó en pastos, ó método mixto. Medios indirectos oficiales de fomento y mejora.— Los medios para mejora de la cría caba¬ el fomento y llar que deben emplear los Gobiernos son las exposi¬ ciones, el cultivo de pradoá artificiales, las aduanas, los hipódromos y la castración. Uno de los medios indirectos que ejerce una mar¬ cada influencia en el fomento y mejora de las razas ecuestres son las exposiciones; el Gobierno debe, por lo tanto, de verificarlas con frecuencia y con magnifi¬ cencia en diversos sitios de la nación y recompensar con distinciones y premios A los criadores que se ha¬ yan hecho acreedores á estas recompensas, con el lau¬ dable y patriótico propósito de animar y de estimular á las personas que por su posición y pingües recursos puedan dedicar sus cuantiosos capitales acierto y con provecho en un ramo de riqueza ptiblica de tanto inte¬ rés como lo es la cría caballar. El cultivo de prados artificiales ya hemos dicho que es el medio más eficaz para el fomento, mi. jora y pros- » peridad ecuestre; el Gobierno debiera recompensar y premiar bien á los cultivadores de prados artificiales que más se distingan, no sólo á los que más cultiven, sino á los que dediquen los prados al consumo exclu¬ sivo de los animales de los mismos cultivadores. El Gobierno debiera imponer á los caballos proce¬ dentes del extranjero derechos de aduanas de bastante — 216 — consideración para evitar la entrada y la compra de las diversas razas ecuestres exóticas que vienen á reemplazar y á ocupar los diferentesscrvicios que pue¬ den desempeñar nuestros caballos, con g^rave perjuicio de la cria caballar y notable abatimiento del comercio de un ramo de riqueza pública que en otros tiempos estuvo tan floreciente en tispaña Somos, desgraciada¬ mente, tributarios del extranjero, no por una absoluta é imprescindible necesidad, sino más bien por tener nuestros magnates y personas de posición un gusto equivocado, que les hace inconscientemente seguir la moda, sin tener en cuenta que contribuyen eficazmen¬ te á irrogar daños y ruinosas pérdidas de considera¬ ción y de mucha trascendencia á la nación; arrebatan al comercio nacional enormes valores para traer del extranjero caballos que podíamos nosotros tener, si ios pagasen á tan exorbitantes precios. Únicamente se ex¬ ceptuarían del impuesto de aduanas á los caballos ex¬ tranjeros enteros y á las yeguas preñadas ó con rastra con destino á la cría, y especialmente para formar las distintas razas de tiro, sobre todo para los trabajos y faenas de la agricultura. Las carreras, bien dirigidas, serán siempre un buen medio para juzgar, de un reproduct< r, si se verifican según Icj'es fisiológicas y mecánicas; no deben tener otro fin que probar las buenas cualidades y aptitudes de los reproductores, pues las carreras y demás ejer¬ cicios ecuestres son un poderoso medio para apreciar la fuerza, resistencia, vigor y todas las buenas cualida- — 216 — des de un reproductor. Además, y esto es de mucha importancia trascendencia para la prosperidad hípi¬ y ca, la concurrencia á los hipódromos para ver las lu¬ chas ecuestres que en ellos tienen lugar sirve de es¬ tímulo, excíta la rivalidad y emulación de los ganade¬ ros y tienen deseo y gusto de criar y mejorar sus razas ecuestres. Los hipódromos debieran servir para probar todas y cada una de las aptitudes de las razas ecues¬ tres, dando la preferencia á las pruebas de fondo, como las marchas al trote, las carreras de obstáculos, el arrastre de pesos enormes, etc. Sería también conve¬ niente que los caballos y yeguas que tuman parte en los hipódromos estuviesen aptos para la generación, bien conformados, exentos de lesiones y enfermedades hereditarias, de buena alzada y con preferencia de ra¬ zas del país. La castración de los caballos es uno de los medios que, aunque indirecto, es de los mós eficaces para el fomento y mejora de ía cría caballar; conviene para resolver conacierto tan notable medio estudiarlo bajo el punto de vista económico-rural. En Inglaterra, Alemania, Francia y demás naciones del continente europeo, se castran todos los caballos que no se consideran buenos sementales; en estos paí¬ ses aprecian y estudian al caballo como un motor, y todo se sacrifica al resultado económico, dando la pre¬ ferencia á los caballos capones bajo este aspecto, fun¬ dándose en observaciones constantes y minuciosos ex¬ perimentos. — 217 — Los caballos castrados pueden estar juntos y traba¬ jar con las hembras y demás caballerías; podrán utili¬ zarse ventajosamente las yeguas, como sucede en las demás naciones de Europa, en todo género de servi¬ cios y trabajos; los regimientos podrian remontarse en caso de necesidad con yeguas y caballos, porque no - dudamos que desempeñarían las yeguas que reuniesen las condiciones reglamentarias que se prescribiesen excelentes y relevantes servicios en el ejército; sabe¬ mos que los árabes prefieren las yeguas á los caballos para montar. No hay duda que la castración deles caballos es con¬ veniente; es de absoluta necesidad para el fomento y mejora de las razas ecuestres y para utilizarlas en todas clases de trabajos agrícolas, industriales y mercantiles, que son económicamente hablando los de mayor im¬ portancia, y bajo el punto de vista es de absoluta ne cesidad que nuestros ganaderos pierdan la perniciosa costumbre de dejar enteros todos los caballos, porque no privándoles de los atributos del sexo, son peligro¬ sos para desempeñar ciertos trabajos urbanos y ru¬ rales, y mu}'^ perjudiciales para la producción y pros¬ peridad ecuestre, no sólo por no poder utilizar las ye¬ guas en todo género de servicios, especialmepte agrí¬ colas, sino porque las uniones de los dos sexos antes de haber adquirido su completo desarrollo es una fuente inagotable de la que manan sin cesar productos dé¬ biles, de corta vida y llenos de achaques y graves de¬ fectos. 16 — 218 — Resumen.—L·2& necesidades de la actual sociedad, las verdadei-as y perentorias exigencias de nuestro ejército reclaman con el más vivo, con el más decidido interés que desaparezca cuanto antes ese ruinoso y vicioso sistema llamado pastoril, impropio de las nacio¬ nes cultas, y que tan conveniente y tan adecuado es para los pueblos patriarcales; pero una nación en que la población se aumenta, que se multiplica de día en día, necesita una agricultura más perfeccionada, más extensa para que sea la base y el fecundo é inagotable manantial de nuestra riqueza nacional, pues propor¬ ciona la agricultura á la industria pecuaria, á la manu¬ factura y al comercio los elementos más poderosos de su desarrollo y progreso; imite, pues, nuestro Gobierno á Prusia, Austria, Rusia, Inglaterra, Francia y demás naciones de Europa, que hace muchos años han funda¬ do yeguadas modelos verdaderos estableci¬ que son mientos de estudio y de experiencias y en los que se hace todo lo referente á cria caballar con arreglo á los preceptos científicos. En los establecimientos de remonta podíamos seguir el sistema pastoral mixto, aquel en que alterna que es el pastoreo con la alimentación conveniente en los es¬ tablos ó potrerizas; es el sistema que más conviene en España, pues la bondad de nuestro clima permite á los animales permanecer á la intemperie la mayor parte de las estaciones respirando un aire librea embalsama¬ do y puro y haciendo un moderado ejercicio. En las yeguadas modelo establecidas en Andalucía, — 219 — Extremadura y otras comarcas de España se harían todas las operaciones que la zootecnia y agricultura enseñan para obtener buenos y excelentes caballos de silla, especialmente caballos de guerra;, se tendrían además en estos establecimientos todos los animales necesarios para el cultivo de los campos, y hasta podría servir de mucho estos medios para colonizar tantos y tan descuidados terrenos como existen en estas comar¬ cas y llegar con el tiempo á extinguir esa terrible y es¬ pantosa emigración que se está efectuando continua¬ mente en muchas provincias de España. Es de tanta importancia y de un interés tan general, tan inmediato para la agricultura y para el fomento y prosperidad de la cría caballar en España procurar por todos los medios posibles que nuestros agricultores reemplacen paulatinamente el uso de las muías en el cultivo de los campos por caballos con condiciones adecuadas para estos rudos y continuados trabajos, que encierra una de las cuestiones más importantes de la críacaballar, y es de urgente necesidad que los Go¬ biernos y los particulares la resuelvan pronto para que la industria ecuestre adquiera todo su desarrollo y es¬ plendor, proporcionando caballos de arrastre que reúnan condiciones á propósito para el cultivo agrario y demás trabajos rurales; así los labradores encontran¬ do caballos aptos para la agricultura los emplearán ventajosamente, pues el ganado que se use en las ex¬ plotaciones agrícolas no debe solamente un auxi¬ ser liar del cultivo délos campes, sino un poderoso elemen- — 220 — to de producción, y los agricultores no pueden, alcan¬ zar este importante ñn en todas sus operaciones, em¬ pleando la infecunda mula. Debemos tener presente, por último, que la mejora y prosperidad hípica no se consigue solamente aten¬ diendo á las razas más notables y distinguidas, sino que se ha de dirigir también la protección oficial á las nu¬ merosas é infinitas razas ecuestres, que hoy se encuen¬ tran excluidas de la protección del Gobierno por sus formas poco regulares, más ó menos defectuosas, su pequeña alzada, etc., etc., y que vienen á constituir estas razas desheredadas de los beneficios del Estado la po¬ blación ecuestre más notable por los frecuentes, nu¬ merosos é trabajos que desempeñan como importantes motores del trabajo en las diversas provincias de Es¬ daña. La prosperidad ecuestre ha sido y será siempre inagotable fuente de riqueza pública. He dicho. (Grandes aplausos.) Luciano Veuasco. ÏUNTA GENERAL ORDÍNAR[A Sesión del dia 8 de Enero de 1898. PRESIDENCIA BEL ILMO. SR. D.'SIMÚN SÁNCHEZ En el salón de actos públicos de la Sociedad se reunieron los se¬ ñores de la Directiva y socios de número para celebrar junta gene¬ ral ordinaria con arreglo á lo que prescribç el reglamento. Abierta la sesión fué aprobada el acta de la atiterior. El Sr. Presidente dió cuenta de los trabajos realizados por la Sección, haciendo resaltar su prosperidad y el aumento creciente de socios corresponsales nombrados por la Directiva, usando de sus facultades reglamentarias. Leyó la relación de donativos he¬ chos por los socios de número y las cuotas y donativos de los co¬ rresponsales, y otra de nombres ilustres que por su protección y simpatía por la clase merecían ser nombrados socios de honor. La junta general vió con agrado y singular complaciencia el ge¬ neroso desprendimiento de los donantes, que, aceptado con júbilo, acordó por unanimidad se consignase en este acta un voto de gracias. Asimismo, por unanimidad, se aprobaron los nombra¬ mientos de socios de honor á favor de los excelentísimos señores D. Aureliano Linares R.ivas, D. Julián Calleja, D. Eduardo Vin- centi, D. Ang.el Pulido, D. Ignacio Bolívar, D. Eduardo Gasset, D. Ricardo Becerro deBengoa, D. Agustín Sardá, MM. Charles, Morot, Clement Teysandier, E. Nocard, Barrier, Trasbot, Cadiot, Cadéae, Brousasco é Ivan Neiman. — 222 — El Sr. Esain propuso que cada socio contribuya con una peseta por el diploma. El Sr, González Marcos indicó que sólo los socios de número de¬ ben abonar el importe de los diplomas, y del fondo de la Sección el de los honorarios y corresponsales. El Sr. Coya manifestó que consideraba prematuro ocuparse de estos detalles, que debían dejarse para más adelante, y que no era partidario de que se cobrase riada á ningún socio por los diplomas. El Sr. Presidente consultó á la junta general si delegaba en la Directiva la ejecución de este pensamiento, y siendo afirmativa la contestación, se acordó que, armonizando el buen gusto, la senci¬ llez y la economía, con los fondos de la Sección se adquieran los diplomas en la forma que e.stime conveniente. A pregunta del Sr. Hernández Morillas manifestó el Sr. Molina que la Memoria y discurso inaugural, repartidos con tanta profu¬ sión, fué costeada á expensas del Sr. Presidente, por cuyo despren- dimiento, y á propuesta del Sr. Hernández, se acordó un voto de gracias ála Presidencia y que constase en el acta su generoso des¬ prendimiento, á la vez que .se publicara en la Gaceta de Medicixa Veterinaria, órgano oficial de la Sección, para conocimiento de todos. " El Sr. Molina expuso que, ntendiendo á lo angustioso del plazo para la remisión de trabajos al ÍXCongreso Internacional de Higie¬ ne, era de opinión que se declarara desde luego urgente la discu¬ sión del proyecto de Leg de ¡lolicía sanitaria de los animales do¬ mésticos, anteponiéndole á la ile (Irusamiento y cria caballar^ La junta así lo estimó y acordó la suspensión de este último tema, po- piendo á la orden del día, con el carácter de urgente, para la sesión científica de esta misma noche, el mencionado proyecto de ley. La junta designó Delegados de la .Sección para que la represen¬ ten en el citado Congreso á los señores D. Simón Sánchez, D. José Coya, D. Eustaquio González y U. Tomás Hernández, que acepta¬ ron}' agradecieron tal distinción. Y no habiendo más asuntos de que tratar, el Sr. Presidente — 223 — manifestó que después de breve descanso se celebraría sesión científica. Sesión científica. Reanudada la sesión y aprobada el acta de la anterior sesión científica, el Presidente declaró abierta la discusión del tema pues¬ to á la orden del día. El Sr. Molina, en concepto de ponente del proyecto de Ley de policia sanitaria, procedió á su lectura por artículos, discutiéndose uno por uno con gran interés y elevación de miras por los señores Ooya, Esaín, Selgas, Hernández Morillas, Alcalá, Sánchez y otros señores socios, quedando aprobados los veintiún primeros ar¬ tículos. En vista de lo avanzado de la hora, se suspendió la discusión y levantó la sesión. V.» B.° El Presidente, El Vicesecretario, sánchez. Antonio López Martín. c?,enozco: No temáis que os moleste mucho tiempo con mi tosca y premiosa palabra, pronunciando un discurso más ó menos lato sobre el importantísimo y trascen¬ dental asunto con que tan brillantemente ha inaugu¬ rado las sesiones científicas esta naciente y útil Aso¬ ciación. Bien sabéis todos que no tengo aficiones á la oratoria por la razón sencilla de que jamás olvido el nosce te ipsum y porque estoy convencido de que ca¬ rezco de aptitudes para ello, amén de hallarme casi exhausto de recursos científicos con que poder corres¬ ponder á vuestros profundos conocimientos y delicado gusto oratorio. Confiado en vuestra indulgencia pronunciaré breves, muy breves palabras, pues si alguna vez supe algo, que lo dudo, lo he olvidado por completo desde que hace años me dediqué por impulsos cariñosos del co¬ razón á las cuestiones puramente profesionales de dig- 17 — 226 — nificación, moralización y redención de la clase. Y desde que, cual otro médico á palos, me convirtieron, à fortiori, los amigos en Director y propietario de la Gaceta de Medicina Veterinaria, he trocado los libros por la pluma, la cual, si bien es torpe y nada expresiva, está siempre, como todos sabéis, al servicio de cuanto pueda ser beneficioso y útil á la sociedad y á la clase, combatiendo sin tregua ni descanso la in¬ moralidad científica y profesional, y los abusos, des¬ manes y fraudes que todos conocéis y que son la causa primordial de todos nuestros males y todas nuestras desventuras. En esta tarea he de perseverar con tesón, si Dios me da salud y la clase me ayuda, hasta ver conseguidos los hermosos ideMes de los buenos, que no son otros que la ilustración y la moralidad, á fin de servir mejor los cuantiosos intereses ganaderos y sanitarios que la sociedad confía á la custodia de la Medicina zoológica, de-la Veterinaria. {Muy bien.) Yo felicito lleno de satisfacción y de legítimo orgu¬ llo al joven D. Senén Fernández, que si un día lo con¬ sideré como discípulo mío, hoy no tengo inconveniente en decir muy alto y muy puede ser y lo es claro que de hecho mi maestro, pues confieso ingenuamente que he aprendido mucho en las dos noches que nos ha su¬ gestionado con la profundidad de la doctrina que en¬ cierra el tema que ha desarrollado tan magistral y brillantemente, recordando á los que vamos entrando en el ocaso de la vida que la juventud es la llamada á prestarnos sus energías y entusiasmos, ya que nos ha — 221 — de suceder en la labor científica profesional á que y estamos entregados, á fin de conseguir la resoldción ^■de los grandes y trascendentales problemas que nos¬ otros no hemos podido ó no hemos sabido resolver. Por eso yo, en la persona del Sr. Fernández, saludo á esa juventud estudiosa y la exhorto á seguir por la senda que nos han trazado estos (señalando á la Pre¬ sidencia) y otros venerables y encanecidos compañe¬ ros, que con su saber, con su prudencia y con el co¬ nocimiento práctico de la vida real de la sociedad nos llevan, no lo dudéis, á la meta de nuestras legitimas aspiraciones Ellos, al revés de lo que han hecho los que se abrogaron para mancillarlo el sagrado nombre de padres de la clase, siendo como son los verdaderos padrastros, se despojan de todo amor propio, de todo egoísmo y medro personal, de todo interés material, y sacrificando comodidades se consagran, viejos sus y achacosos algunos, llenos de fe y de entusiasmo todos, al culto puro y desinteresado de la redención de nues¬ tra colectividad. (Aplausos.) A la vez que felicito al Sr. Fernández Reinares, fe¬ licito á esta Sección académica, llamada á prestar grandes servicios á la clase y á los intereses públicos, por haber acordado un tema de capitalísima importan¬ cia, como lo es el referente á crusamientos y cría ca¬ ballar. Y si no lo achacaseis á inmodestia me felicita¬ ría yo también por el acierto que tuve al proponerlo. Hasta aquí todas son tortas y pan pintado, pues nada hay más grato que tributar aplausos cuando — 228 — éstos son merecidos y justos, como sucede con los que he tributado al joven Reinares y como acontece con los que me complazco en dirigir á mi ilustrado amigo Sr. Velasco porla erudita disertación y atinadas ob¬ servaciones con que ha embellecido aquel hermoso cuadro que nos pintara el Sr. Fernández. ¿Qué, pues, os voy yo á decir que no resulte pálido al lado de los vivos colores aportados por los señores que me han precedido en el uso de la palabra? Renunciar á ella es lo que debiera hacer para no empastelar lo que ya está perfectamente dibujado y primorosamente acabado. Tratado el tema en sus varios aspectos, agotado ó casi agotado, ¿qué voy yo á decir, ni nuevo ni viejo, que excite vuestra atención? * * * He aquí mis apuros, he aquí mis temores. Algo he de decir, aunque sólo sea para manifestar mis dudas y mis creencias, y acaso, acaso mi igno¬ rancia en la materia, ya que mi pobre inteligencia no encuentra cosa fácil de explicar científicamente y de un modo cruzamientos, por más positivo eso de los que sea cosa fácil en la práctica empírica y rutinaria. Sabido es que la palabra crusamiento se deriva del verbo cruzar y que literalmente significa la acción por la cual dos cosas se cruzan, ó el hecho de atrave¬ sarse dos cosas en cruz. Bajo este concepto bien puede asegurarse que el nombre de cruzamiento es pura- — 229 — mente convencional, simbólico y hasta arqueológico, como lo son los signos algebraicos, las notas musica¬ les y aun el emblema del cristianismo, y en tal supues¬ to el signo de la cruz será el esquema de la reproduc¬ ción sexual dioica ó andrógina. No he de entretenerme en hacer un análisis siquiera fuese breve de las doctrinas que sustentan los mono- genistas y poligenistas, ni menos intervenir en las dis¬ cusiones, verdaderas disputas algunas veces, de los partidarios de la vieja y de la nueva escuela zootec¬ nista. Unos y otros están en contradicción con su pro¬ pia doctrina, y lo mismo gayotistas que settegatistas lian demostrado que no están fuertes en matemáticas, aunque en el fondo tengan razón todos, pues más que otra cosa creo que es cuestión de amor propio, porque lo mismo los sectarios de Gayot que los partidarios de Settegast buscan cada uno por su lado el medio de propagar ciertas fórmulas ó modos de designar los mismos hechos. Como expresó muy bien el Sr. Reinares, la vieja es¬ cuelagayotista designa los mestizos, producto de cru¬ zamientos, por fracciones de Va» Vi» 7s Y 'Vio ¿e san¬ gre, y la nueva escuela settegastista los designa con el nombre de primeros mestizos ó mestizos de primer grado, segundos mestizos ó mestizos de segundo gra¬ do y terceros mestizos ó mestizos de tercer grado. Los primeros mestisos equivalen á los media sangre, los segundos mestisos á los tres cuartos de sangre y los terceros mestisos á los siete octavos de sangre. Se ve, — 230 — pues, que para los quince dies y seis avos de sangre de la vieja escuela no hay cuartos mestisos en la nue¬ va escuela, pues ésta á los productos de la cuarta ge¬ neración, que tendrían un 93,75 por 100 de sangre del padre, los considera como especie paterna pura. ¿Y por qué no hacer lo propio con los productos que tie¬ nen un 'V,G de sangre mejoradora? Después de todo, estirando la doctrina de ambos contendientes, se po¬ drían continuar las fracciones hasta un límite risible y tendríamos mestizos con 31 63 127 255 . 511 1.023 32' 64' 128' 256' 512 ^ 1.024 de sangre y mestizos de 4°, 5", 6°, 7°, 8°, 9° y 10°. En los cruzamientos entiendo yo que no debemos ser absolutistas y darlo todo al señor, porque puede ocu¬ rrir, y ocurre, que el poder hereditario individual de la madre sea más potente que el del padre y venga la reversión en alguna de las generaciones sucesivas, como acontece también que el poder individual del padre sea tan poderoso, tan intenso, que anule en la segunda generación al de la madre, y, en vez de un meétizo de segundo grado ó tres cuartos de sangre, se obtenga un pura sangre. Conste que sólo me refiero á los cruzamientos de las razas y no al de las especies (á pesar de que yo casi casi no sé lo que es especie ni raza, dada la confusión definidora de los autores) y al cruzamiento seguido, continuo, progresivo, sustituidor, al que tiene por ob- 231 — — jeto infundir, ó mejor dicho, absorber una raza local en una extranjera. Cierto que la raza local posee antes del cruzamiento la facultad de producir en su seno la forma nueva que uno se propone obtener; pero estas manifestaciones, raras enverdad, no corresponden al objeto que persigue el criador. A continuación de cru¬ zamientos convenientes el atavismo es reforzado en la dirección en que se querian intervertir precisamente los hechos morfogénicos, y esto, que es lo excepcional é inseguro, se torna en vulgar y continuo, en tanto que el antiguo tipo no se manifiesta más que á intervalos más ó menos lejanos. Hay ciertos hechos, sospechosos en la apariencia, que tienden á establecer la sustitución de una raza á otra sin el concurso de reproductores exóticos; hechos que invocan los monogenistas para demostrar la trans¬ mutabilidad de las razas y que niegan los poligenistas á nombre de la intransmutabilidad de las mismas. Las razas no son jamás transmutables, sino que, como los sexos, son heterogónicas y alternigerantes. En otros » términos: las razas sí mismas por no degeneran ni me¬ joran; todas tienden á mantenerse como ellas son; tien¬ den á conservar el sello caracterísco que recibieron por la generación, influencias climatológicas, alimen¬ tación, domesticación y demás agentes higiénicos. Los caracteres de las razas se transmiten por la genera¬ ción de un modo fijo é invariable, salvo los saltos atᬠvicos, en tanto que obran sobre ellas las causas á que deben su origen. Lo mismo en la especie humana que — 232 — en los animales domésticos, los caracteres son trans¬ misibles por la herencia, que obedece á leyes fijas é inmutables: todas las razas humanas conservan sus caracteres propios, dentro de su medio propio, lo mis¬ mo que los animales. Ejemplo bien patente lo tenemos en la raza de caballos árabes, que conserva su prís¬ tino estado: ni ha mejorado ni degenerado, porque no ha sido jamás cruzada con ninguna otra dentro de su zona nativa. Hablé más atrás de Gayot y de gayotistas, y por si alguien lo ignorase, que ya muchos lo citan á secas y otros se aprovechan de sus doctrinas para darlas como propias, quiero dejar sentado que ese sabio zoo¬ tecnista fué un simple Veterinario francés, sin borlas, ni alguien en cátedra, ni uniforme; uno de -los que España llamaría del montón, y, sin embargo, fué Di¬ rector general de los Haras en Francia y cimentó una fama universal. (Muy Men.) Eugenio Gayot, verdadero Jefe de la vieja escuela zootecnista, ha publicado infi¬ nidad de obras de zootecnia é higiene, repletas de doc¬ trina científica y de bellezas literarias: sus ocho tomos de La France chevaline serán siempre leídos con gusto y con provecho por los amantes de la ciencia zootéc¬ nica y de la literatura francesa. (Asentimiento.) Dicho esto, creemos pertinente insistir en la bondad del cruzamiento por ser un medio de mejora, tan direc- — 233 — to y potentísimo, que practicado con inteligencia, es la verdadera base del perfeccionamiento de las razas, puesto que por este método zootécnico se modifican más rápidamente las cualidades ó aptitudes de las ra¬ zas inferiores, se crean otras intermedias y hasta se lle¬ gan á conseguir razas iguales á los tipos mejoradores. No negaremos que los cruzamientos tienen muchos adversarios en nuestro país, que han combatido á san¬ gre y fuego este método de reproducción. Los impug¬ nadores del cruzamiento creen á pie juntillos, creen de buena fe en sus malos resultados, aduciendo como ar¬ gumento sólido y valedero la práctica, los hechos, los malos resultados obtenidos en España. ¿Pero qué fuer¬ za, qué solidez tienen esos hechos inconscientes de nuestro país? ¿Qué apoyo puede existir en esa práctica empírica, irracional y antizootécnica de nuestra na¬ ción? ¿Podían ser buenos los resultados obtenidos con procedimientos tan detestables? La Real yeguada de Aranjuez, en su época ñoreciente de buenos directores técnicos, y algunas ganaderías particulares, donde también ha habido hechos, han prácticas y se han obtenido buenos resultados, tiran por su base todas las razones, ó mejor argucias, de esos encarni¬ zados enemigos de los cruzamientos. Y fuera de nues¬ tro país, ¿no hay prácticas racionales, no hay hechos evidentes, no hay resultados positivos? ¿No ha progre¬ sado, no ha mejorado la ganadería en todos, abso¬ lutamente en todos los países donde los cruzamien¬ tos han estado dirigidos con inteligencia por un per- — 234 — sonal científico,técnico, competente? (Muy bien.) Los adversarios de los cruzamientos, que creen in¬ controvertibles sus argumentos, muy pobres para nosotros, demuestran que no tienen el más ligero vis¬ lumbre de los profundos conocimientos que se necesi¬ tan para dirigir operaciones tan importantes y delica¬ das como las que se refieren á la reproducción; que son de los tantos doctores hípicos como abundan en este desdichado país que sólo eligen los sementales por la estampa, por la lámina, como ellos dicen, ó de los que pretenden corregir una cabeza chata con una acarnerada, obtener un cuello de pichón con uno del revés ó unos corbejones acodados con unos rectos: inteligentes de esos que acoplan una yegua de aptitud para silla con caballos de arrastfe ó tiro pesado, y creen que á la primera generación ya se debe obtener un soberbio cabaHo árabe, con un berberisco y una mala yegua marismeña, sin tener para nada en cuenta los múltiples factores que entran en la resolución de tan intrincado problema. {Asentimiento.) Hay que desengañarse de que si en los cruzamientos no preside la razón científica, la inteligencia técnica y la práctica racional, jamás se logrará la mejora hípica y llevaremos nuestra ganadería por la pendiente, muy inclinada, de la degeneración y del bastardeamiento; porque el cruzamiento en tales condiciones es también un medio directo de desmejora. Ejemplo bien patente lo tenemos en Inglaterra y en España. En ,1a primera han conseguido razas especiales para toda clase de — 235 — servicios; en la segunda (vergüenza da decirlo), salvo contados criadores, la mayoría han hecho que degene¬ ren las antiguamente renombradas razas que poseía¬ mos, y eso que, el medio inglés no era ni es de tan buenas condiciones como el medio español. ¿Por qué, pues, la perfección y el fomento eri Ingla¬ terra, y la desmejora y empobrecimiento en España? Sencillamente, porque allí se han seguido y se siguen los preceptos científicos y aquí no. Los cruzamientos no han dado ni darán jamás buenos resultados mien¬ tras estén dirigidos por personas imperitas. Los di¬ rectores de los cruzamientos, como los de los demás métodos zootécnicos de reproducción, deben reunir condiciones abonadas; necesitan poseer profundos co¬ nocimientos morfológicos y minuciosos estudios ana- tomo-fisiológicos; precisan conocer en toda su exten¬ sión las enseñanzas, las reglas y los preceptos de la higiene y estar en posesión de concienzudos conoci¬ mientos patológicos de los individuos ó animales que se pretenden cruzar ó se intenta acoplar. Así, y sola¬ mente así se puede apreciar su conformación, tempe¬ ramento, idiosincrasias, alteraciones morbosas, etc., y buscar los medios de corregir, cambiar, atenuar y mo¬ dificar con precisión y exactitud las cualidades ó apti¬ tudes que sean perjudiciales ó no convengan á nuestro objetivo: únicamente así se pueden manejar y emplear con acierto los agentes higiénicos, sin exposición á in¬ útiles tentativas seguidas del empeoramiento de pro¬ ductos ó de completos fracasos acompañados de creci- dos gastos y terribles desengaños. {Bravo, muy bien.) El punto de partida del progreso hípico está en la elección dereproductores machos y hembras y en el acertado empleo de los mismos. Nada diré de las con¬ diciones que caballos y las yeguas que deben reunir los se reproducción, porque todos lo sabéis destinan á la mejor que yo. Respecto al empleo que se hace de ellos valiera más no pensar siquiera en lo que acontece, ni menos en los deplorables resultados que se obtienen. Los sementales oficiales ó del Estado, reunidos en grandes núcleos durante los meses de adormecimiento genésico, salen en la época precisa de la reproducción á zonas distantes y de clínica diferente, y esto que pasa desapercibido por lo visto á los Poderes públicos, bien sabéis los inconvenientes que tiene y los pocos frutos y los muchos daños que produce. Perfectamente dirigidos y administrados, los depósitos de sementales están imperfectamente organizados y, por consiguien¬ te, su mecanismo funcional deja mucho que desear. Sin clasificación étnica ninguna, con una estadística deficientísima é inexacta y con un personal técnico-ve¬ terinario escasísimo, es de todo punto imposible obte¬ ner buenos resultados. Urge de toda urgencia el fraccionar las actuales agrupaciones de sementales en veinticinco secciones de cuarenta sementales cada una y dotadas de sufi¬ ciente personal veterinario] para que pueda atender cumplidamente al servicio médico, etnológico, esta¬ dístico y de cubrición. Mientpas esto no se haga, el — 237 — progreso pecuario hípico será un mito. (Muestras de aprobación.) Cierto es que en el fomento y mejora pecuarios en¬ tra por mucho la cuestión económica, el contar con buenos y seguros mercados. Y si no repárese en lo que acontece con la cría de toros de lidia; se pagan bien las reses bravas, se tiene la venta segura y los gana¬ deros, aguzando el ingenio, han llegado al súrmmi de perfección en este ganado. Pues si en la producción de los bóvidos destinados á las plazas de toros se han corregido defectos, se han perfeccionado ciertas re¬ giones que eran incompatibles con el objeto á que se dedican; si, en fin, se han creado aptitudes especiales para las corridas, ¿cómo no asegurar y creer que lo mismo habría conseguido y se se conseguirá en la producción de los équidos si se contara con buenos y seguros mercados y se hubiese operado ó se operase en lo sucesivo con un criterio zootécnico juicioso y con unos procedimientos prácticos racionales? No negaremos que Guerra hace hoy esfuerzos sobre¬ humanos para fomentar y mejorar la industria pecua¬ ria caballar; pero si las intenciones son buenas, los prócedimientos son deficientes, y sería de desear que, fundándose en el gran principio -de la división del trabajo y recordando que el que mucho abarca poco aprieta, adoptase procedimientos nuevos y obligara al personal técnico-veterinario á poner á contribución sus especiales conocimientos biológicos, concediéndo¬ le, como es de justicia, iniciativa el en consejo ó en la proposición de todo cuando cae de lleno en la ciencia que profesa, lo mismo en la parte médico-quirúrgica que en la higiénico-zootécnica, otros serían los resul¬ tados que seguramente se lograran. Sin menoscabo de la función militar, déla función gubernativa, de la función administrativa, cabe perfectamente la función veterinario-zootecnista, no limitada á la simple y esté¬ ril asesoración, sino á la equitativa y fructífera inicia¬ tiva y obligado consejo ó proposición. Que no es esto que pedimos una utopia nuestra, ni aun siquiera una bella lucubración, lo comprenderá todo el que conozca las materias que estudia el Vete¬ rinario y las funciones que hoy desempeña, y lo reco¬ nocerán cuantos hayan leído y conserven en su mem o- ria y en su conciencia aquellas hermosísimas y sabias conferencias que, dirigidas á los Jefes de cuerpo, de¬ dicó á S. M. el Rey D. Alfonso XII el ilustre Teniente General Letona, que-se expresaba del modo siguiente: "De aquí suele hacerse; sin embargo, una deducción errónea, que en la práctica de nuestra administración la vicia y debilita su moral pervirtiéndola fatalmente. Lo absoluto de la responsabilidad del mando; el dere- •cho, casi obligatoVio, de intervenirlo todo, y la presun¬ ción, siempre ofensiva mientras no llega á justificarse, de que no hay detalle perfecto si no lo sella la correc¬ ción del primer Jefe, hieren de tal manera el amor pro¬ pio, la confianza en sí misma y la dignidad de las cla¬ ses subalternas, que llegan positivamente á persuadir¬ las de su incapacidad ó á hacer que se abandonen con , — 239 — indiferencia á la impulsión de sus superiores sin más acción que la de un resorte mecánico, sin iniciativa ni espíritu propio ni más virtud que la de una sumisión inerte... Más todavía que por merecimiento de justicia, que no nos autorizaría tanto en muchos casos, por ca¬ racterizar el régimen de la organización y la disciplina y por fundar el derecho de exigir las responsabilida¬ des, hay que dar cierta holgura á todas las clases en el ejercicio de sus cargos, dejándolas asi la satisfacción ó la vergüenza de conducta su .. Es, pues, más justo, y está más en el espíritu de nuestra institución el cas¬ tigar la falta consumada que el ofender la dignidad y rebajar la aptitud del individuo mermando su prestigio con la duda.„ {Asentimiento.) ¿Será mucho pedir si la Veterinaria militar pide humilde y respetuosamente que si no absoluta libertad, se la dé holgura en el ejer¬ cicio de su cargo, en el ejercicio de su misión médica, de su misión higiénica, de su misión zootécnica? ¿No sería más justo reconocer en el terreno oficial y en el crisol de la práctica la aptitud especialisima que tiene en las cuestiones técnico-pecuarias, que dejarla entre¬ gada á un mudo y forzoso silencio? ¿Se perjudicaría algún linaje de intereseá, no ganaría mucho el pro¬ greso hípico si se convirtiera el deber de asesorar en derecho de iniciar ó proponer? A la discreción, al buen juicio, á la conciencia y al fallo equitativo y justo de todos dejo la contestación. (Muy bien.) Hoy que el arma de Caballería atesora un valioso caudal de conocimientos y un gran espíritu de equidad; — 240 — hoy que tiene á su frente un General Director de exten¬ sa ilustración, rectos y severos principios de igualdad; hoy que está probada la supremacía directriz de la cría caballar sobre antiguas y desastrosas gestiones civi¬ les, ha llegado el momento de desterrar prejuicios de clases y rutinas de procedimientos, vaciando en moldes nuevos la organización de los centros impulsores del progreso hípico, colocando al personal veterinario en la plenitud de su misión zootécnica, sin menoscabo de las funciones de las demás clases militares y siguiendo las indicaciones y consejos científicos. De este modo conseguiríanse dos cosas: quitar á otras clases y cen¬ tros la pretensión de arrancar de Guerra la dirección de la cría caballar y proporcionar dentro de pocos años á la industria particular y á la institución armada mo¬ tores animales de aptitudes especializadas como los tienen en todos los ejércitos y en todos los países. (Aplausos.) Así como en los establecimientos de remonta de pocos años á esta parte se ha iniciado un movimiento progresivo, que puede ser de grandes y fructíferas resultados si se permite en él y se refuerza y amplía con racionales el personal técnico iniciativas lógicas y veterinario, de igual modo urge, aun con mayores apremios, dar vida nueva á los depósitos de sementa¬ les si queremos que llegue el día de mejorar y fomen¬ tar nuestra industria pecuaria hípica y nuestros insti¬ tutos montados. Mucho podría decir acerca de este in¬ teresantísimo punto, pero por no alargar demasiado — 241 — mi modesta tarea con extensas disquisiciones que ven¬ drían á patentizar el estado próspero y floreciente de la ganadería y de la caballería de otras naciones y el estado de pobreza y de variación desordenada en que se halla la nuestra, resultado del poder ó del abando¬ no de la ciencia zootécnico-veterinaria, haré sólo en esta noche sumarias indicaciones de los medios de fo¬ mento con que cuentan en el extranjero y de los caba¬ llos de guerra de varios ejércitos, para terminar, en dos palabras no más, con la armonía de las razas y los tipos mejoradores, de que acaso me ocupe,en otra conferencia con más extensión, siquiera sea confiado en que me habéis de otorgar vuestra benevolencia por el mal rato que os estoy dando y os daré en otra sesión. ♦ * * Comenzaremos por la vecina República francesa, donde el servicio de la cría caballar está repartido en¬ tre los Ministerios de Agricultura y Guerra. Al prime¬ ro corresponde la dirección de la yeguada de Pompa¬ dour y depósitos de sementales del Estado y particu¬ lares; al segundo la de los depósitos de remonta y transición, de la yeguada de Tiaret y de la embriona¬ ria y reducida de Allelick. El número de caballos sementales que sostiene el Estado se eleva á 3.000, distribuidos en veintidós cir¬ cunscripciones, con un depósito en cada una. El Norte está servido por el depósito de Bratsne, en el Aisne, y 18 — 242 — comprende los departamentos del Norte, Paso de Ca¬ lais, Somme, Sena Inferior, Sena Marne, Oise y Aisne, donde existen magníficas razas de tiro que se cruzan con los sementales finos. El depósito de Saint-Lo sirve á una Calvados y Mancha; el de Lamballe, parte de los á parte de Finisterre y costa del Norte, 3* el de Pin, al departamento del Orne, parte de los Calvados, Eure, el Sena con París y Seine et-Oise. El Este comprende los depósitos siguientes: Montier-en-Der, para el ser¬ vicio de la Marne, Haute-Marne, Aube, Yonne y Ar¬ dennes; Rosières, para Meuse, Vosgos y Meurthe-et- Moselle; Besançon, para el Jura, Haut-Laône, Côte- d'Or, Belfort y Doubs; Blois, para el de Eure et-Loir, Loir-et-Cher, Loiret, Cher, Indre é Indre et Loire; Hen- nebont, para Morbihan, Ille-et-Vilam y parte de Finis- terre; Roche-sur-Jon, para la Vandée, Deus-Sèvres y Loire-Inferior; Angers, para la Sarthe, Maine et-Loire y Mayenne; Libourne, para Dordogne y Gironda; Aurillac, para Nante-Loire, Cantal y Puy-de-Dôme; Annecy, para Saboya, Haute-Savoie, Here, Drôme y altos y bajos Alpes; Pompadour, para Carrèze, Creuse y Haute-Vienne; Cluny, para Rhône, Saône et-Loire, Allier, Ain, Loir y Nièvre; Saintes, para los departa¬ mentos de Vienne, Charente y Charente inferior; Vi¬ lleneuve-sur-Lot, para el Lot, Lot-et-Garonne y Tarn- et-Garonne; Perpiñán, para los Pirineos orientales. Ande, Hérault, Gard, Vaucluse, Bocas del Ródano, Var, Alpes marítimos y Córcega; Rodes, para el A-veyron, Tarn, Lozère y Ardèche; Pau, para los — 243 — Bajos Pirineos y las Landas, y Jaréis, para los Altos Pirineos, Gers, Alta Garona y Ariège. De igual modo que en España el ramo civil ha inten¬ tado é intentará en lo sucesivo llevarse á Fomento la dirección de los depósitos de sementales, en Francia es el ramo de Guerra el que intenta separarlo de las manos de los hombres civiles, á cuyo fin, el Ministro de la Guerra presentó al Parlamento un proyecto muy racional y muy justo proponiendo que todos los depó¬ sitos se agrupasen en dos grandes zonas, Norte, Este y Oeste, una, y Sur, Sudoeste, Sudeste, otra, bajo la dirección de unTenientéCoronel Veterinario cada una, con residencia en Pin y Pompadour, respectivamente; diez Veterinarios Capitanes para el servicio de los diez depósitos más importantes y doce Veterinarios Tenien¬ tes para el de los demás. Los caballos sementales de los depósitos del Estado están clasificados en la forma siguiente: de pura san¬ greárabe, IOS; depura sangre inglesa, 114; de pura sangre anglo-árabe, 219; de media sangre, 2.087, y de tiro, 372. Por término medio cubren estos caballos 200.000 yeguas. Además existen cerca de 1.500 semen¬ tales particulares, aprobados por el Estado, que con¬ cede á sus propietariosdiploma y cada año una un prima calculada según el mérito y raza del reproduc¬ tor, prima que varia entre 800 á 2.000 francos para los sementales de pura sangre francesa, entre 500 á 1.000 para ios de media sangre y entre 'SOO á 500 francos para los de tiro. El número de yeguas que anualmente — 244 — cubren estos caballos se elpva á más de 200.000 y el de productos obtenidos á más de 120.000. La última esta¬ dística que tenemos á la vista arroja la cifra de cerca de 500.000 yeguas que han sido cubiertas por los se¬ mentales del Estado y los aprobados de los particula¬ res y 229.000 productos. La yeguada de Pompadour cuenta con un efectivo de 60 yeguas diferentes razas, entre ellas de vientre, de seis pura sangre árabe, compradas en Oriente por una comisión oficial especial, que las importó en 1893. Los productos obtenidos en esta yeguada en el año 1892 fueron los siguientes: potros árabes, ocho; potrancas árabes, diez; potros anglo-árabes, quince, y potrancas anglo-árabes, once, que hacen up total de 44 productos; resultado satisfactorio que dudo se haya obtenido ni se obtenga en nuestra yeguada militar, dada la deficien- tísima organización que tiene. Los potros de la ye¬ guada de Pompadour que reúnen condiciones pasan á los depósitos de sementales del Estado. Como medios auxiliares de fomento, que algunos lla¬ man indirectos y que para el Es¬ mí son bien directos, tado francés celebra frecuentes y numerosas exposicio¬ nes regionales, que algunos años (1892) as¬ y concursos cienden á 422, y se distribuyen 1.279.487 francos de premios. En las carreras se distribuyen 9.618.618 fran¬ cos en premios: 4.765.415 para las carreras lisas, 3.566.410 para las de obstáculos y 1,286.785 para las de trote; cantidad fabulosa de la cual pertenecían al Es¬ tado 535.700 francos, á los departamentos 217.450, á los — 245 — pueblos 478.635, á los Comités agrícolas y ferrocarri¬ les 352.810 y á las sociedades 8.034.015 francos. Esto exclusivamente para Francia; pero como esta nación no descuida sus colonias pecuarias, distribuyó en Ar¬ gelia 92.860 francos y un número considerable de obje- jos de arte para premiar y estimular á criadores y pro¬ pietarios. Los depósitos de remonta y transición que sostiene el Ministerio de la Guerra están encargados de la com¬ pra y recría del ganado de todas clases y edades para los diferentes institutos montados. Están en dos gran¬ des circunscripciones unos, fuera de circunscripción otros y en Africa los restantes. Las dos circunscrip¬ ciones, Caen y Tarbes, y la de Africa están mandadas por un Teniente Coronel cada depósitos de una. Los Caen, Saint-Lo, Alençon, Cuingamp y Angers en la primera circunscripción; los de Tarbes, Agen, Mérig- nac, Cuèret y Aurillac en la segunda; los de París, Fontenay, Saint-Jean, Mácon y Arlés, fuera de cir¬ cunscripción, están á cargo de Comandantes ó Capi¬ tanes y Veterinarios primeros ó segundos, según su importancia, y se dedican exclusivamente á la compra del ganado para destinarlo á los cuerpos ó enviarlos á los anejos ó depósitos'de transición y recría. Éstos es¬ tán situados en Lesnevar, Montoire y Beauval, (cir- ciinscripción de Caen); Carros, Lastours. Eymet, Lu- vergm, Cibaud, Bellac, Saint-Junien, Bonnavois y Bus- son (circiinscripción de Tarbes); Bec-PIjellonin, Eu, Saint-Cermain, Saint^Cyr, Lys, Brosse, Sainte Ouen- — 246 — ne, Pissepole, Romanîche y Faverncy (ftiera de cir¬ cunscripción). Cada uno de estos depósitos de tran¬ sición ó de recría tiene como Director un Veterinario primero, con un Suboficial, un herrador y varios sol¬ dados á sus órdenes, personal limitado, y, sin embar¬ go, los resultados no pueden ser más brillantes, como hijos de su misma dirección científica. Los establecimientcs hípicos de Suippes, por su ex¬ tensión é importancia, pues reciben anualmente 1.600 potros de los depósitos de compra de Caen, Saint-Lô, Alençon, Angers, Guingamp, Guèret, París y Saint- Jean d'Angèly, tienen de plantilla un Comandante, un Capitán, un Veterinario primero y dos segundos. En Argelia y Túnez existen depósitos mixtos de re¬ monta y sementales en Elida, Mostaganem, Constan- tina y Túnez, y las yeguadas de Tiaret y de Allélick. Dirigidos todos estos centros por un Teniente Coronel, los de Elida,,Mostaganem y Constantina cuentan con un Comandante y un Veterinario primero; las yegua¬ das con un solo Capitán y un Veterinario primero, y el Capitán y un Veterinario depósito de Túnez con un segundo. El depósito de Elida tiene destacamento en Miliana y Mustapha-Alger, el de Mostaganem en Orán y el de Constantina en Sétif. Estos depósitos compran los sementales, los caballos para seis regimientos de cazadores de África, cuatro regimientos de Ingenie¬ ros, un escuadrón de Ingeniemos del Senegal, para los Oficiales de Estado Mayor, los Oficiales sueltos, las baterías de Artillería y las compañías de tren del 19 — 247 — Cuerpo de ejército, así como el ganado mular de tiro y de carga para estas bateríasy compañías, para las del Senegal Sudán francés. Los caballos de tropa y el no los compran más que excepcionalmente y de alzada inferior á 1™,47 y de l^^jSO para los Oficiales. Los In¬ genieros y la Gendarmería gozan el privilegio de re¬ montarse en el comercio particular. Los precios me¬ dios oficiales de los caballos y mulos de África no pueden pasar de los siguientes; sementales, 2.000 fran¬ cos; caballos de punta, 760; caballos para Oficiales de Infantería, 600; caballos de tropa, 600; mulos de tiro, 500, y de carga, 450 francos. El depósito de Túnez es también mixto, de compra ó remonta para el 4.° regimiento de cazadores de África y el 4." de Ingenieros, y de caballos sementa¬ les, cuyo número asciende á sesenta y uno, clasifica¬ dos en dos pura sangre árabes, tres anglo-árabes, tres sirianos, uno siriano-berberisco y cincuenta y dos berberiscos. Todos son de buen origen é importados el mayor número de los depósitos de Elida, Mostaga- nem Constantina; solamente algunos son del país. y En el dominio de Sidi-Tabet, cerca de la desemboca¬ dura del valle de Medjerdah, una de las regiones más bellas, más fértiles y mejor cultivadas del país, sostie¬ ne el Estado un centro mixto de sementales y yeguas, directamente importados de Francia como objeto de experimentación. Consta de siete sementales; cuatro de pura sangre inglesa, uno anglo-árabe, uno anglo- normando, uno servio y sesenta yeguas, la mayor — 248 — parte anglo árabes y anglo-normandas y muy pocas árabes y berberiscas. La yeguada de Tiaret, que por su importancia me¬ rece alguna más detención, está situada á 6 kilómetros de este pueblo, en el sitio denominado Chaou-Chaona, á una altura de superficie de sus te¬ 1100 metros. La rrenos es de 2.040 hectáreas, con una mitad de prados naturales, terrenos de cultivo y adehesados y parce¬ las pedregosas, y con otra mitad de monte de maleza, robles verdes, enebros achaparrados y bosques de pal¬ meras enanas Los prados están abrigados en el Norte por las montañas de Djebel-Chézoul, bordeados en el Este por dos arroyuelos que sólo llevan agua en la época de las grandes lluvias y se prolongan por el Sur en una extensión de 3 á 4 kilómetros, corriendo por las hondonadas comprendidas entre las parcelas pe¬ dregosas y terrenos de cultivo y adehesados, y limita¬ dos en la parte del Oeste por el campo de maniobras de la guarnición. Los terrenos, en cultivo alcanzan más de 500 hectáreas, de las cuales la mitad, puestas en producción anualmente, están situadas alrededor del establecimiento y en los puntos más elevados de lá finca. La última estadistica de esta yeguada arroja un electivo de dos caballos de Oficial (del Capitán y del Veterinario), tres caballos sementales, cuarenta ye¬ guas de vieiitre, cuarenta y cinco potros y potrancas, producto de éstas, y ocho mulos y muías para los tra¬ bajos agrícolas y demás servicios. Para el alojamiento 'de este ganado existen sesenta y ocho box reservados á las yeguas y sus productos, tres box para los se¬ mentales, una caballeriza-hangar (cobertizo) con diez plazas para el ganado mular y otra igual para el ga¬ nado que accidentalmente llega al establecimiento. El objeto de esta yeguada es facilitar á los depósitos de sementales progenitores machos de excelentes condi¬ ciones. Cerca de Bône, en el departamento de Constantina, se encuentra el establecimiento de Allélick, que es una pequeña granja de 100 hectáreas de terreno, de las que 55 son de prados naturales, donde existen nueve yeguas dedicadas á la cría de reproductores y donde, además, se recrían anualmente cien potros castrados para la remonta de los Oficiales de Infantería de la Metrópoli. Esos y otros medios de fomento y mejora hípica dan por resultado el que nuestros vecinos cuenten con una riqueza hípica que se eleva á 3.000.000 de cabezas, que viene á representar un valor de 1.361.000.000 de fran¬ cos; el que exporten anualmente más de 20.000 équi¬ dos caballares, evaluados en más de 20.000.000 de fran¬ cos, aparte de la exportación de 15.000, que valen unos ,10.500 000 francos, término medio, }'• el que su caballe¬ riza, una de las mejores de Europa hoy, se remonte sin dificultades, se eleve al número de 70.000 caballos y á cerca de 143.000 el efectivo total de ganado del ejército francés. — 250 — Alemania, que desde principios del siglo pasado (1701), viene procurando la mejora de la producción hípica por la creación de depósitos de sementales, yeguadas é importación de caballos sementales árabes, ingleses, turcos, españoles, daneses, franceses y napolitanos, ha modificado repetidas veces la organización de estos servicios y centros, y en la actualidad impera el crite¬ rio de mejorar sus caballos de guerra, formando un tipo regenerador obtenido con sementales y yeguas de pu¬ ra sangre inglesa, criados en el país, especialmente en la Prusia oriental, donde se ha abandonado el empleo del caballo árabe. È1 Estado sostiene varios haras, varios centros mix¬ tos, que á la vez son depósitos de sementales y yegua¬ das. Las principales yeguadas que hoy existen son: la renombrada y célebre de Trakehnen, la de Graditz y la de Beberbeck, que están destinadas á la producción de buenos sementales machos y hembras de pura san¬ gre productos media san¬ inglesa; la de Neustadt para gre. Los establecimientos de Munich, Landeschut, Ausbach, Zweibrücken y Augsburgo, en Baviera, y los de Celle, en Hannover, y la yeguada de Stultgart, en Würtemberg, son unos centros hípicos de importancia que contribuyen en gran escala al fomento y mejora de la producción caballar. Existen también 15 depósitos provinciales que entre¬ tienen gran número de caballos sementales de pura y de media sangre para cubrir las yeguas de pura raza del país y las de media sangre. — 251 — Además hay numerosas yeguadas y depósitos par¬ ticulares, en los que se emplea mucho el semental an- glo-normando. Los más renombrados son los de Geor- genbourg y de Nettiénen, en los cuales se obtiene una variedad pura sangre, cuyos machos, acoplados con las yeguas indígenas y media sangre, producen dis¬ tinguidos y enérgicos caballos de guerra, caza y tiro ligero; los establecimientos de Szirguponen y Wedern, que dan buenos productos y son adquiridos por los depósitos provinciales y las comisiones militares para remontar los regimientos de huíanos y coraceros. La dirección de la cría caballar está agregada al Mi¬ nisterio del Interior, donde funciona un Consejo hípico, cuyo jefe es el Director de las yeguadas y depósitos oficiales, en las cuales, así como en todas las paradas, durante la época de la cubrición, hay suficiente perso¬ nal veterinario para todos los servicios técnicos y para ilustrar á los criadores las prácticas zootécnicas ra¬ en cionales. Para auxiliar el progreso hípico, el Ministe¬ rio de la Guerra facilita numeroso y entendido perso¬ nal de Jefes y Oficiales Veterinarios, que se dedican con gran celo á la revisión de las paradas de semen¬ tales oficiales y á las aprobadas por el Consejo hípico; pues á pesar de no depender de Guerra la dirección de la cría caballar, el Gobierno alemán ejerce una presión considerable sobre la producción del caballo militar, al extremo de haber sobrepasado con exceso á las nece¬ sidades del ejército; producción exagerada que ha abaratado este caballo de tal modo, que los ganaderos — 252 — 4 pierden industria .y empiezan á dedicar más ye¬ eu esta guas á la cria del caballo de tiro. El sabio zootecnista Settegard dice que la producción caballar debe, so pe¬ na de perecer, inspirarse en las condiciones económi¬ cas de la época actual y entrar de lleno en el camino de crear un caballo de aptitudes para todos los servi¬ cios, y pide que el Estadc ayude á los ganaderos para criar caballos de tiro, como ayuda para criar caballos de guerra. i Los depósitos de remonta, cuyo origen data del año 1820, son diri¬ verdaderas explotaciones agrícolas gidas por un Administrador, al cual se le exige que deposite una fianza, un Contador, uno ó más Veterina¬ rios segiín la importancia del Depósito, varios adjun¬ tos, un palafrenero jefe, varios palafreneros en nú¬ mero de uno por cada veinte caballos y el número suficiente de peones-para cultivar los terrenos. El Ad¬ ministrador, el Contador y los adjuntos son militares retirados. Estos centros son verdaderas granjas culti¬ vadas por el Estado. El Ministro de la Guerra se en¬ cuentra frente á su compañero de Fomento en la mis¬ ma situación que un colono frente al propietario; es li¬ bre de explotar los terrenos á su capricho sin ninguna restricción; con sus propios recursos atiende á las ne¬ cesidades de la explotación y vende ó cambia los pro¬ ductos que obtiene pueden servir para la alimen¬ y no tación del persigue un ganado; es decir, que aqui se objeto: económico. En principio, la nutrición de los potros-debe ser asegurada por la recolección que. se — 253 — haga en cada depósito; pero si los terrenos no prbducen los forrajes y granos necesarios, se transforman enf: dinero sus otros productos naturales ó artificiales y se adquieren los alimentos que hagan falta. Ese método de recría tiene ventajas incontestables y hace ya muchos años que yo lo he preconizado y defendido para nues¬ tras remontas, que han pagado con exceso, en arren¬ damientos, el valor de las dehesas que explotan, lo cual resulta oneroso por no decir dilapidador. Once comisiones de remonta funcionan en Alema¬ nia para comprar ganado caballar de tres á cinco años, al precio medio oficial de 894 á 1.750 pesetas; pero sólo cinco comisiones adquieren potros de tres años á tres y medio, desde el 15 de Mayo á 15 de Septiembre, para los depósitos. La primera comisión funciona en la zona de la Prusia oriental, y compra los potros para el depósito 'de Kattenau, situado á 12 kilómetros de la yeguada de Trakehnen, para el de Neuhof-Raguit y el de Brakuponen. La segunda compra en la Prusia occi¬ dental para los depósitos de Sperling, Jurgaitchenj Liesken y Preussisch-Marck. La tercera adquiere el ganado parte de Prusia oriental, Pomerania y en Brandebourg, en la Silesia y Posnania para los depó¬ sitos de Neuhof-Treptow, Wirsitz y Werhse. La cuarta hace la compra en Schleswig-Holstein y parte de Po¬ merania y Brandebourg para el depósito de Ferdinan- shof y el de Barenklan, que es un magnífico estableci¬ miento con cinco anejos situados á 12 y 15 kilómetros. La comisión quinta compra el ganado en Westphalia, — 254 — Laxe y Hanover para los depósitos de Arendsée y Hun- nesrük. Las comisiones de remonta se componen de un Pre¬ sidente, dos Tenientes y un Veterinario. Los primeros son permanentes, y fuera de la época de compra vuel¬ ven á sus regimientos ó pasan al Ministerio de la Gue¬ rra á trabajar en el negociado de remontas, á cuyo frente hay un Coronel que lleva el título de Inspector general de la Remonta. Los segundos son tomados de los regimientos de la región donde se hace la compra, y temporalmente son agregados á las comisiones con el número necesario de soldados y escribientes. Los potros de tres años á tres reciben y medio que los depósitos de recría los tienen en libertad hasta los cinco y sometidos á un régimen alimenticio uniforme y racional; solamente tienen algunas caballerizas cons¬ truidas con gran economía y sencillez y sin medios de amarre. A 2.500 asciende el nümçro de sementales que se distribuyen en 862 paradas, en las que se cubren anual¬ mente unas 122.000 yeguas. Las cualidades sobresalientes de la Caballería ale¬ mana han sido proclamadas por diferentes Oficiales extranjeros que asistieron y asisten á las grandes ma¬ niobras de su ejército. En cambio, la Artillería monta¬ da es muy mediana, tiene un conjunto de caballos muy defectuosos, altos y estrechos. Los efectivos en caba¬ llos ascienden á 72.461 para la Caballería, 36.700 para la Artillería y á más de 4.000 para el tren, que hacen — 255 — un total de cerca de 114.000 caballos de guerra en tiempos de paz. La última estadística de la población caballar dió la cifra de 3.500.000 animales. « * En Rusia, que es el pais donde más caballos existen, data la fundación de las yeguadas y depósitos de se¬ mentales del siglo XV. La primera fué creada como propiedad de la corona en el reinado de Ivan III, en Khorochew, cerca de Moscou. Después Ivan IV fundó establecimientos de cría en todos los territorios , depen¬ dientes de la caballos tártaros, persas y corona con árabes, extendiendo la creación á los dominios de los conventos y obispados. En la actualidad cuenta Rusia seis con haras, con seis centros de cría del Estado, en los que existen 932 yeguas y 122 caballos sementales, cerca de cuatro mil haras particulares, que poseen 102.000 yeguas y 11.100 sementales, un hara del ejército del Don y 870 particu¬ lares en esta misma región. Las yeguadas ó haras del Estado están situadas, una en Krenovaya, provincia de Voronego, fundada por el Comité Orlow-Thesmenski, con 15 caballos sementa¬ les y 120 yeguas para la producción de caballos de tiro pesado; otra instalada en Novoalexandrow, provincia de Kgarkow, que produce caballos de silla media san¬ gre; una Limareis, provincia de Kharkow, y en otra en Yanow, antigua Polonia, dedicadas también á la — 259 — producción de caballos de silla media sangre; otra en Streletsk, provincia de Kharkow, para la produc¬ ción del pura sangre árabe y otras razas orientales y media sangre de silla; otra funciona en Derkonl y pro¬ duce el pura sangre inglés y caballos de las estepas mejorados con los de pura sangre. Las yeguadas particulares más renombradas son: las de Trikrat y de Jovanwko, en el distrito de Bo- brynice, que entretienen sementales árabes y yeguas circasianas; la de Krysstofowier, en Besarabia, soste¬ nida con sementales meklemburgueses y yeguas orien¬ tales, y la de Bersany, en Kowniow, para la cria de percherones. Siguen en orden de importancia las de Khoroschow, Kanan, Asow, Kiew, Astrakan, Bron- nitsy, Gavrüow, Danilow, Sidorow, Uségoditchy, Pauschine, Bogoroditsch, Scheksow, Oranienbawn, Alexandrow, Pakéhrtne, Annensky, Woronow, No- gotaim y Oremboiirg. Con los bre¬ objeto de cruzar los caballos rusos con tones, el año 1894 adquirió la Administración de los haras de Moscou, en Saint-Pol-de-Leon, 18 yeguas y un magnífico caballo semental en 25.000 francos. La producción caballar de las yeguadas particulares acusa más de un 40 por 100 de caballos trotadores. El hara militar del Don está dedicada á la obtención de caballos de silla, producto de los cruzamientos del caballo del Don con las razas orientales. Los quince depósitos de sementales se hallan insta¬ lados en Polchinki, Elisabethgrard, Khrenowia, Ja- 257 — Vilna, Tambo'w, Smolensk, Kamenits, fia'm, Kharko'w, Limarew, Poltava, Saratoim, Kiew, Orembourg y Mascovia. En Rusia no existen depósitos de recría, transición ó remontas. El Estado da á cada regimiento, anual¬ mente, una cantidad determinada en dinero para com¬ prar caballos y remontarse. La organización de la re¬ monta descansa sobre la existencia de cuadros de de¬ pósito para cada división de Caballería, divididas á su vez en tres ó cuatro secciones, segtín sea el número de losregimientos de Caballería regular. Estos cuadros depósitos tienen por objeto, en tiempo de paz, domar los caballos de remonta comprados, y en tiempo de guerra, crear escuadrones de depósito destinados á cu¬ brir las bajas de hombres y caballos de los regimientos. Un General está encargado de la Inspección general de la Remonta y ordenar la ejecución de las medidas propias para remontar la Caballería, mejorar y fomen¬ tar la cría del caballo, elegir los Oñciales remontado¬ res y vigilar, en los cuadros depósitos, la preparación, instrucción y conservación de los caballos comprados. Para la remonta de Artillería se designa un Oficial por cada brigada, regimiento y grupo de baterías á ca¬ ballo, que ejerce las funciones de comprador para la fracción á que pertenece, en la que existe una comisión de recepción. Anualmente se compra en Rusia la décima parte del efectivo en caballos, desechando antes los que hayan servido doce años y los inútiles, cualquiera que sea su 19 — 258 — edad. Los precios oficíales son: de 1.200 francos para los coraceros, de 740 á 828 para los regimientos de la guardia, de 500 para los de línea, de 700 á 800 para las baterías de la guardia y Escuela de tiro y de 500 á 600 para las baterías del ejército. Las principales fe¬ rias se celebran de Mayo á Junio en Ukren, Tcherni- gow, Woronege, Kharkow, Poltawa, Tambow, Don y Toula; pero el mayor número de caballos se adquie¬ re en el gobierno de Woronege, que es el país mejor reputado para la producción caballar. Los caballos destinados á los regimientos de la guardia deben tener de cuatro á siete años y los de linea de cuatro á seis y de las alzadas siguientes: 1™,55 á í"^,66 para los cora¬ ceros, l'",51 á l°i,55 para los otros regimientos de Ca¬ ballería y de Artillería. Para la Artillería montada el caballo de sil'a debe tener la alzada de 1™,46 á l"i,55, el de tiro de á caballo í^,42 á 1™,55, los de la Artilleria de I",46 â 1™,53 y los de-línea de 1™,48 á l"i,55. Una vez instruidos en los depósitos-cuadros, son entregados los caballos en comisión receptora los regimientos á una de clasificación, compuesta de Oficiales combatientes y de Veterinaria, á presencia del Comandante de la brigada y del Jefe del regimiento respectivo. Los efectivos reglamentarios, ó de paz, se elevan á 108.050 caballos de la Caballería y 32.118 de la Artille¬ ría, que hacen un total de 140.168 animales de silla y tiro. En pie de guerra se eleva la cifra, en Caballería, comprendida la milicia territorial, á 235.296 cabezas y en Artillería á 143.751, que suman la cifra considera- — 259 — ble de 379.047 caballos. Como ve, el ejército ruso se cuenta con más ganado militar que ninguno otro del mundo y es uno de los mejores también para la gue¬ rra,especialmente los célebres caballos de los cosacos, debido, según afirma nuestro ilustrado colega y amigo el General Ivan Neimann, actual Jefe Veterinario del Cuerpo de ejército de Varsòvia, al régimen especial á que están sometidos. Caballerizas amplias, grandiosas, para cada escuadrón ó batería, divididas en cuatro de¬ partamentos y con amplias galerías cubiertas en comu¬ nicación los con picaderos; acantonamientos con pe¬ queñas caballerizas sencillas, abiertas, para cada 15 ó 20 caballos; ejercicio diario, marchas de resistencia y una alimentación fuertemente proteica endurecen los caballos y los hacen muy aptos para soportar las fati¬ gas de la guerra sin las bajas y pérdidas que sufren otros ejércitos en los primeros días y aun antes de una campaña... Atenta Italia á conservar su unidad y áfigurar en¬ tre las potencias de primer orden, hace esfuerzos, aca¬ so superiores á sus recursos, para lograr el objetivo nacional. Comprendiendo que era muy oneroso y poco patriótico comprar en el extranjero casi todos sus ca¬ ballos de guerra, sus Gobiernos vienen dedicando pre¬ ferente atención al problema hípico. La dirección de la cría caballar depende del Minis- — 2G0 — terio de Agricultura, Industria y Comercio, sometida á la inspección de un Consejo hípico formado con per¬ sonal civil y militar, en el que tiene lucida representa¬ ción el elemento técnico veterinario. Cuenta Italia con siete depósitos de caballos se¬ mentales, bajo la Vete¬ dirección técnica de siete rinarios civiles En es¬ de reconocida competencia. tos depósitos existen unos ochocientos sementales; 65 pura sangre inglesa, 70 pura sangre árabe, 10 pura sangre 500 media sangre italo- anglo-árabe, más de árabes y media sangre anglo-italianos y el resto caba¬ llos de tiro, rowsters ó caballos del Norte de Inglate¬ rra. Los depósitos están instalados: en Pisa, con la dirección técnica del Dr. Malvaldi, en Osieri con la del Dr. Stara-Satta, en Catania con la del Dr. Sbra- gia, en Crema con la del Dr. Rizzi, en Santa Maria de Capua con la del Dr. De Mauro, en Ferrara con la del Dr. Magnani y ç^xCReggio Emilia con la del Doc¬ tor Vecchia. Además de este personal veterinario exis¬ ten 328 empleados, llamados guarda-sementales, para el servicio de cubrición, de los cuales 248 son Veteri¬ narios y 80 agricultores, ganaderos y propietarios, asesorados y dirigidos por los jóvenes Doctores en Veterinaria. A las estaciones de monta ó paradas de sementales que establece el depósito de Pisa están afectos nueve Veterinarios, Guarda-stalloni de pri¬ mera clase, 29 de segunda "clase y 10 no Veterinarios; á las paradas del depósito de Ozieri cuatro de primera clase, tres de segunda y 26 no Veterinarios; á los de * — 261 — Catania siete de primera, 12 de secunda y 31 no Vete¬ rinarios; á las de Crema 23 de primera, 26 de segunda y uno no Veterinario; d las de Santa María de Capua 13 de primera, 38 de sesfunda y 11 ,no Veterinarios; á las de Ferrara 17 de primera, 31 de segunda y uno no Veterinario; á las de Reggio-Emilia siete de primera y 29 de segunda clase En estàs 32S paradas se cubrie¬ ron en la primavera última 21.594 yeguas (1). Reglamentado por Real decreto de 24 de J unio de 1888 el empleo de los caballos sementales de los particula¬ res, una comisión especial se de asunto tan inte¬ ocupa resante, y anualmente apruébalos que considera aptos para este servicio, que acusa un aumento paulatino, pues desde el año 1889, que fueron aprobados 819 se¬ mentales, sólo se han elevado á 1.000 escasamente en estos últimos años, y de 20.000 yeguas que cubrieron en aquella fecha solamente ha alcanzado á unas 28.000 las cubiertas por los caballos sementales de la indus¬ tria privada. Para la remonta del Ejército existen seis depósitos de recría, situados en Persano, provincia Nápoles; de en Grossetto, provincia de Toscana; en Palmanova, provincia de Venecia; en Porto-Vecchio, provincia de Módena; en Banorva, provincia deCerdeña, y en Scor- día, provincia de Sicilia. Gobernados por un Consejo de Administración formado con un Jefe y un Capitán (1) En el BoUetino di ttotisíe ngrar'e, de Septiembre último, leemos «ste año sólo han funcionado 512 sementales del que yeguas. Gobierno, cubriendo 21.114 — 262 - de Caballería, un Capitán de Veterinaria y un Oficial Contador como Secretario: el Capitán Veterinario tie¬ ne á su cargo refiere á la higiene, á la ali¬ cuanto se mentación, contabilidad de los forrajes, registro de matrícula de caballos y demás animales y dirección de la enfermería, estando directamente á sus órdenes los practicantes herradores y los palafreneros. La explo¬ tación de estos depósitos está á cargo de empleados civiles y en cada uno hay un Gerente, un Subgerente, varios herradores, palafreneros y paisanos encarga¬ dos del cultivo de los terrenos del establecimiento. En los seis depósitos de transición se recrían anual¬ mente de 3.000 á 4.000 potros, de los cuales 1.600 per¬ tenecen al depósito de Grossetto, que es el más impor¬ tante de todos. Los potros que se compran para la re¬ cría son de dos años y medio á cuatro de edad y de 1™,46 á 1™,48 de alzada, á los precios variables que cada año señala el Ministro de la Guerra, por comisio¬ nes compuestas de un Teniente Coronel ó Comandante, un Capitán de Caballería y un Capitán ó primer Te¬ niente comisiones compran también Veterinario^. Estas algunos caballos de más de cuatro años, domados, que envían á los regimientos de Caballería, en los cuales también se suelen comprar, por cuenta propia, algu¬ nos caballos. Tanto los de compra directa como los procedentes de los depósitos que no retinan condicio¬ nes para la Caballería los ceden á los de Artillería. Esta arma se remonta por compra directa que hacen sus regimientos en los puntos donde están de guarní- — 263 — ción y por algún pequeño número que adquieren en el extranjero. Los caballos domados que se compran para Caballería y Artillería deben ser de cuatro á ocho años y de 1™,50 á 1"",68 de alzada. Con arreglo al reglamento de los depósitos, la recría de los potros no es uniforme é igual para todos; son obligatorios tres métodos: el de estabulación en las caballerizas y paddok, con ración de tres kilos y me¬ dio de avena cinco de heno y para los caballos pura sangre y los enfermos; el mixto en caballerizas abier¬ tas á grandes parques cerrados para que entren y sal¬ gan á voluntad y con la misma ración que los anterio¬ res, y el de libertad al aire libre, en extensas prade¬ ras, sin abrigo de ninguna clase, á no ser el que pres¬ ten los árboles destinados á dar sombra, y sin otro ali¬ mento que el de los prados y una escasa cantidad de avena y heno en el invierno; los potros así criados son después caballos de mucho fondo y resistencia extre¬ ma á las intemperies. En el Ejército italiano hay, en pie de paz, 26.000 ca¬ ballos, pudiendo elevar el número á 60.000 en buenas condiciones y hasta 80.000 de cualidades medianas, eli¬ giendo entre las 800.000 cabezas con que cuenta esta nación. * :i: * Austria-Hungría se ha distinguido siempre por su afición á la cría y mejoramiento del caballo de guerra. — 264 — logrando una raza especial, el caballo húngaro, para Caballería ligera, de las más fuertes y sobrias de Euro¬ pa, y siendo la nación que más caballos exporta (de 50 á 60.000 cada año) para la remonta de otros Ejércitos. El fomento pecuario hípico está á cargo del Ministe¬ rio de Agricultura, en el queexiste una sección de cría caballar, á cuyo frente se halla un General inspec¬ tor que se entiende directamente con los Ministros de Agricultura y Guerra. Funciona además un Consejo hípico formado de siete personas competentes. El per¬ sonal de la sección central, así como el de las yegua¬ das, depósitos de sementales y de recría de potros, es, en su inmensa mayoría, militar; existe, en menor nú¬ mero, personal civil para las explotaciones agrícolas de los centros hípicos de cría y recría. En cada uno de estos establecimientos hípicos existe un Coronel, Te¬ niente Coronel ó Comandante como Jefe, tres Capita¬ nes, tres ó .cuatro Tenientes y cuatro Veterinarios. En este país es donde más intervención tiene el Es¬ tado y la Corona en el fomento y mejora de la in¬ dustria hípica, á juzgar por los centros que sostiene, cuyo principal objeto es la cría del caballo de guerra y de buenos sementales para los depósitos y para los criadores particulares. El Estado sostiene cinco yeguadas y tres la Casa Real. Las del Estado están situadas en Lipitsa, cerca de Trieste, en Austria; en Mésohégyés y en Babolna, Hungría, y en RadautB, Cisleithanie. Las de la Coro¬ na radican en Kladrup, Bohemia (particular del Em- perador); en Kisber, Hungría, y en Fogaras, Tran- silvania En la yeguada de Lipitsa, que cuenta con más de 600 yeguas de cría, predominan los sementales pura sangre española y media sangre hispano-árabe y de los 350 á 400 productos que se obtienen, se logran bastantes sementales superiores: en la de Kladrup sólo hay seirientales pura sangre inglesa en número de 50 y unas 400 yeguas de vientre: en la de Kisber se entretienen unos 600 reproductores machos y hembras de pura y media sangre inglesa y Norfolk, que produ¬ cen de 25 á 30 sementales y de 20 á 25 yeguas, superio¬ res la reproducción oficial, y un buen número de para productos de ambos sexos, no tan buenos, que son ven¬ didos anualmente: la de en Mésohégyés existen de 60 á 70 caballos sementales pura sangre árabe é inglesa, media sangre árabe-inglesa, que ha creado el tipo de Gèdrans, media sangre inglesa y anglo-normanda para tiro ligero y Norfolk para tiro pesado; estos sementa¬ les-están al servicio de unas 2.000 yeguas de vientre con que cuenta el establecimiento, de las cuales se ob¬ tienen 1.500 productos término medio, entre ellos unas 100 yeguas y 150 caballos reproductores de punta, que van á ingresar en los demás establecimientos del Es¬ tado: en la de Babolna los sementales que funcionan son de pura y de media sangre árabe y los resultados que con ellos y las yeguas de raza húngara se obtienen son mucho mejores que los alcanzados con el pura y media sangre inglesa: en la de Fogaras, dedicada á mejorar la población equina de la región de Karpathes, — 266 — existen sólo españo¬ caballos sementales pura sangre la y mestizos hispano-árabes: en las de Radauts y Agram se sigue el método de selección, y, por consi¬ guiente, machos y hembras son de la raza del país. En las yeguadas de Kisber, Mézohégyés, Babolna,- Fogaras y Radautz existe una sección puramente mi¬ litar. Además de las anteriores yeguadas existen algunas particulares, extensas y muy bien dirigidas y adminis¬ tradas, de propiedad de las antiguas familias de la aris¬ tocracia, entre las que sobresalen las de Andrassy, Te- leki, Esterhazy, Paffi y Kardy. Los depósitos de sementales del Estado son nueve en todo el imperio: cinco en Austria, con 2.000 caballos reproductores, y cuatro en Hungría con 900, situados los primeros en Praga, que es el de mayor importancia y extensión, en las provincias de Silena, Galitzia, Croacia y Bohemia,- donde establecen, así como en Stiria y Moravia, de 400 á 500 paradas, y los segundos en Bogua, Hochschtrass, Stuhlweissenburg y Ozora, que establecen unas 100 paradas en la época de la cu¬ brición. Los sementales de estos depósitos proceden, en su mayor número, de las yeguadas imperiales y del Estado, predominando entre ellos el pura sangre ára¬ be, el inglés y el español; el resto son media sangre árabe é inglés, hispano-árabes, Norfolk y normandos. El pura sangre inglés, del cual se abusó mucho con ob¬ jeto de agrandar la raza del país para satisfacer las exigencias del comercio ó de la moda, se viene ya res- — 267 — tringiendo desde que se convencieron de que las con¬ diciones del suelo y del clima son un gran obstáculo para transformar el pequeño é infatigable caballo hún¬ garo en las proporciones que se pretendía; los ensayos repetidos demostraron que á la tercera generación los productos eran destartalados, muy estrechos de pecho y exageradamente linos de extremidades. Dos depósitos de recría existen solamente en este país y de reciente creación (1879), á cada uno de los cuales se envían 400 potros de punta. Uno está insta¬ lado en Bilak, Transilvania, y otro en Nagy-Daad, Hungría. La remonta del Ejército se hace de dos modos: 1.°, por compra directa de potros de cuatro años, efectuada por tres comisiones permanentes compuestas un de Jefe militar. Presidente, un Veterinario militar, encar¬ gado del reconocimiento de sanidad y justiprecio, y de un Oficial subalterno que actúa de Secretario; los po¬ tros cerriles y los que están bien desarrollados los en¬ vían á los depósitos de transición ó los entregan á los particulares que se dedican á la recría; 2°, por com¬ pra directa en los Cuerpos, especialmente algunos re¬ gimientos de Caballería que no les gustan los caballos de remonta y son autorizados para adquirir los suyos. La alzada oficial de los caballos que se compran es de 1™,58 á 1™,66, si bien se autoriza la de 1",55 para los de cuatro años. Los precios medios señalados para la com¬ pra son de 560 pesetas para los caballos de silla y de 785 para los de tiro. El efectivo de su Ejército activo — 268 — en de 56.000 caballos, pudiendo elevarse pie de paz es cómodamente en pie de guerra á más de 200.000. La población caballar se eleva á más de 4.0C0.000 de cabezas, en su mayoría de silla, de las cuales cerca de 3.000.000 corresponden á Hungría y el resto á Austria. * * En Suiza no hay yeguadasni depósitos de sementa¬ les del Estado. Únicamente existen dos centros hípicos: un depósito central de remonta instalado en Berna, para recriar de un modo permanente 400 potros, que son destinados á los regimientos cuando están bien de- sarrolladosj ya sea á los cuatro, ya á los cinco años, y otro en Thun, al que se envían para su recría de 500 á 600 potros obtenidos de cruzamientos hechos con se¬ mentales anglo-normandos y yeguas indígenas, que después se destinan á los regimientos de Artillería y de Infantería. Existen también varias sociedades hípicas y de fomento de la cría caballar, que organizan carre¬ ras desarrollar la afición á esta civiles y militares para industria, bastante descuidada é insuficiente en los ca¬ ballos de guerra. De los 100.000 caballos que se calcu¬ lan en Suiza, fueron reconocidos en 1890 cerca de 84.000 y resultaron útiles 4.670 de Oficial, 4.462 de Suboficial, 22.654 de tiro ligero, 25.619 de tiro pesado y sólo 12.709 de silla para tropa. En Suecia y Noruega existen tres establecimientos hípicos reales, de fomento: una yeguada instalada en — 269 — Ottenby (isla de Oland), que entretiene caballos semen¬ tales pura sangre inglesa y yeguas del país; dos depó¬ sitos de sementales en Stromsholm (Vestmandland) y en Flyingy (Scania), con cerca de 200 caballos cada uno. Estos centros dependen del Ministerio de Agri¬ cultura. El de Guerra sostiene, anejos á todos los regi¬ mientos de Caballería, un depósito de sementales. Exis¬ ten algunas yeguadas particulares que crían el pura sangre y el media sangre inglés. Una sola comisión de remonta compra los caballos para todo el Ejército, de tres á ocho años y de 1™,39 á 1™,46 de alzada. En pie de paz tiene el Ejército 12.000 caballos finos, de buena alzada, conformación y robustos, de capas cla¬ ras, bayos, alazanes é Isabelas. Portugal sólo tiene un depósito de caballos semen¬ tales^ que depende del Ministerio de Agricultura, y uno efectivo, en pie de paz, de 1.890 caballos. En Turquía existe un solo centro mixto de cria y recría caballar, establecido en Bauza, con sementales buenos de varias razas y yeguas del país. El efectivo de la Caballería regular en tiempo de paz es de 20.000 caballos y de 100.000 en tiempo de guerra; además de la Caballería irregular kurda semejante á los cosacos del Don, que puede movilizarse ha.sta el número de 50.000. El ganado caballar de este ejército es del país y extranjero, especialmente húngaro para la Artillería. Rumania cuenta con una yeguada militar de recien¬ te creacción, instalada en terrenos próximos á Btiseu, y dotada de caballos sementales y yeguas de vientre — 270 — de pura sangre árabe é inglesa, comprados en Fran¬ cia. En Nucet existe un depósito de recría, á cargo de cinco Oficiales de Caballería, Veterinaria y Adminis¬ tración y 90 soldados, en el cual ingresan los potros de tres á cuatro años que se compran en el país y en el extranjero por una comisión permanente de remonta, hasta los cuatro y medio que son destinados á los re¬ gimientos. Abundan los caballos en Rumania, pero su pequeña alzada y formas irregulares les hacen impropios para el servicio militar. De ahí que se haya establecido la yeguada en las condiciones mencionadas, para evitar ia Compra total en el extranjero, especialmente en Rusia y Hungría, de donde son los 460 caballos del trep de equipajes, los 4.000 de Artiliería y los 6.000 de Caballería de este Ejército. En Servia hay un haras del Estado instalado en Líonbitchevo, á unos tres kilómetros de Pojarevats, dependiente del Ministerio de Agricultura, y varios de propiedad ^particular, dotados de reproductores htín- garos y turcos para mejorar la raza del país, cuyos ca¬ ballos, sobrios y resistentes en terrenos montuosos, son generalmente muy pequeños para el servicio militar, en el que se emplean muchos caballos húngaros. Una comisión permanente de compra, compuesta de un Co¬ mandante, un Veterinario Capitán, dos Tenientes y un primero, recorren todos los años el país, sobre todo la Morawa y el Támok, en cuyas planicies se crían más caballos, y adquieren potros de tres años con destino — 271 — á los depósitos de transición para su recría é incorpo¬ ración, después, á los regimientos de su Ejército, que se compone de 3.800 caballos en pie de paz. En el Japón hacen grandes esfuerzos para mejorar su numeroso ganado caballar, de pequeña alzada y ordinario, pero duro en el trabajo, importando semen¬ tales y yeguas pura sangre extranjera, con los que han obtenido medias sangres de más alzada elegancia, y pero de temperamento linfático impropios para la gue¬ rra. La Escuela Militar de Veterinaria de Tokio, que juega un papel preponderante en el fomento y mejora de la industria hípica, y el depósito de remonta que tiene aneja una Escuela de recría doma y con un per¬ sonal compuesto de varios Oficiales de Caballería y muchos Veterinarios militares, son los llamados á dar vida á dicha industria. Una comisión militar compra los potros de tres á cuatro años, al precio de 250 fran¬ cos, necesarios para la remonta de su Ejército, condu¬ ciéndolos á Tokio y entregándolos en la Escuela de recría, donde se cuidan con esmero y racionalmente hasta su destino á los cuerpos. Los Estados Unidos de la América del Norte, digan lo que quieran escritores frivolos ó ignorantes de lo que allí ocurre, no se preocupan sólo del ganado de cerda como muchos creen, si no que lo hacen también del caballar, según demuestran las estadísticas, que arrojan la cifra de cerca de 16.000.000 de équidos. Cier¬ to es que la Administración central no protege apenas la producción caballar, pues sólo sostiene unos cuan- — 272 — tos caballos sementales dependientes del Ministerio de Agricultura con la intervención de personal mi¬ litar escogido; pero esta escasa intervención del Go¬ bierno es compensada con lujo ó con exceso por la iniciativa particular 5' el espíritu de asociación, que cuenta con las siguientes sociedades de progreso hípi¬ co: Nacional French Draft Association, Américan Shire Association, Américan Percheron Association, Américan Clydesdale Association, Américan Belgian Association, Américan Suffolk Association, Améri¬ can Oldenbong coach Horse, Américan Cleveland bay Society, Américan Nackney Association, Américan French coach Association y Américan Shetland pony Clay. Sabido es que nación es el ejército activo de esta muy reducido y, por consiguiente, su ganado está limi¬ tado á un efectivo de 7.000 caballos de Artillería y Ca¬ ballería y de 4.000 mulos; pero no cabe duda que en tiempo de guerra puede aumentar el contingente mon¬ tado á un número considerable y sin grandes dispen¬ dios, porque los caballos destinados á la remonta del Ejército son animales comunes, aunque fuertes y so¬ brios, que los compran á muy bajo precio. En el Canadá facilita el ramo de guerra buenos ca¬ ballos sementales que presta gratis á los propietarios de pequeñas y grandes yeguadas, que crían caballos de diversas aptitudes, entre los que sobresalen los de una raza especial que marcha con una facilidad y ra¬ pidez asombrosa por el hielo. A más de 3.000.000 de — 273 — caballos asciende el número de los que existen en el país. '•ii * Entre las naciones en que el Estado no se ocupa de la cría caballar, se halla en primer término Inglaterra, modelo de fomento y progreso pecuario. El espíritu práctico positivista de este pueblo hace que en esto, como en casi todos los ramos, marche á la cabeza de la civilización y sea, con los Estados Unidos, la nación más rica y floreciente y la que más se aprovecha de los idealismos teóricos de los demás pueblos del orbe. En la industria hípica han llegado los ingleses á la per¬ fección, si perfección cabe en la producción de moto¬ res vivos. Desde el pequeño poney hasta el coloso cer¬ vecero de Londres, los ingleses han fabricado caballos de todas alzadas, anchuras, formas y aptitudes, y han llevado sus creaciones á todos los países del globo. In¬ glaterra, de clima ingrato, nos da la medida del poder de la ciencia zootécnica, de la ciencia veterinaria en sus relaciones yaplicación á los cruzamientos, selec¬ ción, mestizajes, alimentación, educación, etc., etc. La adquisición de caballos para remontar el Ejército se hace por compra directa, y los efectivos en tiempo de paz son los siguientes. Ejército regular: Caballe¬ ría, 12.470, Artillería, 19.141; Colonias y Egipto: Caba¬ llería, 1.017, Artillería, 5.333, intendencia y tren, 241; India: Caballería regular; 5.670, Artillería, 13.087; Ca- halleria Sidallarj cuarenta regimientos, con 157 es- I £0 — 274 — xuadrones, comprendidos los dos irregulares de Déoli y de Erimpoura. En Australia, según la estadística oficial del último quinquenio publicada por él Gobierno inglés, existen 113.285.977 animales domésticos, correspondiendo al ganado caballar 1 502.582 y el mayor número de éstos á los de silla, que en el país llaman comodines por¬ que son educados para silla y tiro ligero. Estos ca¬ ballos, de 1™,45 á 1™,55 dealzada, son desproporcio¬ nados, con extremidades largas y delgadas, cabeza grande, huesosa y mal colocada, y cuello largo y es¬ trecho de tablas. , En Bélgica dibuja todavía el sello oriental de los se caballos introducidos en la época de las cruzadas. A más de 9.000 caballos asciende el efectivo del ejército, perteneciendo 2.584 á Artilleria. Para remontar los cuerpos, el Ministro de la Guerra, en la primavera, informa á los propietarios los pueblos donde residen comisiones de Caballería y de Artillería encargadas de comprar caballos, indicando las condiciones que deben reunir y los precios que se han de pagar: éstos son de 850 francos por los caballos ardeneses, de tiro; 1.200 por los silla, de Artillería; 1.000 á 1.20O de tiro y por los de Caballería: ésta tiene caballos de origen ir¬ landés é indígenas; la artillería montada, irlandeses, daneses é indígenas para silla y ardeneses para tiro; la Artillería á caballo, irlandeses é indígenas para tiro y silla. En Dinamarca está en decadencia la industria hipi- — 275 — ca, especialmente el caballo de g-uerra ó silla'. En Seé- iand existé una variedad de caballos susceptible de mejora, cruzándola con pura sangre inglesa para ob- teñer buènos caballos de silla y de tiro ligero. El Ejército, cuyos efectivos en pie de paz son de 2.430 en Caballería y 948 en Artilleria, se remonta con ca¬ ballos extranjeros en su mayor número. Sin embargo, •para estimular lá producción nacional, una comisión militar compuesta de un Coronel, un Capitán, un Te¬ niente y ún "Veterinario, compran caballos del país de tres á seis años de edad, al precio de 550 á 1.100 coro¬ nas. El precio oficial señalado para la compra en el extranjero es de 578 á 1.020 coronas. La población caballar de Holanda asciende á 277.0G0 cabezas y se compone hoy día de una mezcla de san¬ gre de la antigua raza española, del país é inglesa. Los antiguos trotadores negros que sirvieron para crear los actuales y los norfolks han desaparecido. El Ejército remonta 4.700 caballos por compra directa. En Grecia ha llegado la decadencia hípica á extre¬ mo tal de degeneración, que sus 100.000 caballos pare¬ cen pequeños poneys. El efectivo de su Ejército es de 8.500 entre caballos y mulos, comprados los primeros en Hungría y los segundos enChipre. En Bulgaria hay' verdadera pobreza caballar; los 3.000 caballos de su Caballería y los 2.000 de Artillería son todos comprados en Hungría. En las repúblicas hispanoamericanas existen mu¬ chos millones de caballos con é\. sello español, éspe- — 276 — cialmente en México, Argentina, Perú, Uruguay y Venezuela, y en algunos puntos los llamados caballos de las Pampas. En las islas francesas del mar de las An¬ inglesas y tillas hay buenos caballos producto de las yeguas del país con machos importados de las respectivas metró¬ polis. En Cuba y Puerto Rico existen caballos del país, de origen español, de pequeña alzada, pero sobrios, re¬ sistentes yde marchas cómodas y aceleradas. Tam¬ bién hay algunos mestizos de más alzada, pero de condiciones inferiores para la silla. En Filipinas abunda el ganado caballar pequeño y raquítico, y á pesar de existir un depósito de remonta, risible por su organización, funcionamiento y resul¬ tados negativos, se tiene que recurrir á la compra del ganado para el regimiento de Caballería y el de Arti¬ llería, á Australia. Por cierto que la primera comisión que fué á comprar á ese país no llevó Veterinario, im¬ portó varios caballos con muermo y se declaró una verdadera epizootia farcinomuermosa, enfermedad desconocida hasta entonces en el Archipiélago. rji ^ En España, emporio de riqueza hípica en otros tiem¬ pos, viene paso á paso disminuyendo y empeorando nuestra renombrada industria caballar, á pesar de los laudables esfuerzos de la Administración pública, que sostiene, dentro del ramo de Guerra, una yeguada mi- — 277 — litar, cuatro depósitos y dos secciones de caballos se¬ mentales y tres establecimientos de remonta. La Real yeguada de Aranjuez, propiedad de la Co¬ rona, no es hoy ni con mucho lo que fué hasta el año 1868 y durante el reinado de S. M. D. Alfonso XII, en cuyo tiempo se procuraba tener los Veterinarios más competentes é ilustrados, civiles ó militares. La yeguada militar, aneja á la remonta de Córdoba, no tiene personal propio; se dirige y gobierna desde Madrid con el auxilio práctico de los Jefes, Oficiales y Veterinarios de la expresada remonta (1), organiza¬ ción anómala y deficiente que no puede dar buenos, resultados. Çqnsta de setenta y cinco yeguas españo¬ las y medias sangres anglo-árabes, anglo-españolas é hispano árabes, las cuales son cubiertas por los se¬ mentales del Estado, elegidos los más á propósito. Los depósitos de caballos sementales están instala¬ dos en Jerez de la Frontera (Cádiz), en La Rambla (Córdoba), en Baeza (Jaén) y en Valladolid. El núme¬ ro de sementales es de 98 en el depósito de Jerez y de 89 en los demás, de pura raza española, árabe, inglesa y medias sangres de tedas clases. El personal afecto á cada uno es un Teniente Coronel, un Comandante, dos Capitanes y seis primeros Tenientes de Caballería; un Médico y un Veterinario primeros y un Profesor se- (1) Por Real orden de 31 de Octubre de 1898 se da vida propia á la yegua¬ da y se le a^^igna el personal siguiente: un Comandante, un Capitán y dos primeros Tenientes de Caballería, un Veterinario primero y uno segundo, un Oficial segundo de Administración militar, un sargento, cuatro cabos, un herrador y veinte soldados de segunda de Caballería. Con la misma fecha se crea otro depósito y tres secciones de sementales más. • — 278 — gundo de equitación; hay además un Comisario de. guerra de, primera ó segunda clase y uno ó dos Oficia^. Ies primeros y terceros de Administración militar; el personal de tropa es de 102 hombres en el primer de¬ pósito y 98 en los otros tres. Las secciones de sementales, instaladas en Zarago¬ za y en Trujillo (Càceres), constan de 30 caballos. El. personal se compone de un Capitán y dos primeros Tenientes de Caballería; un Veterinario segundo, un Comisario de guerra de primera ó segunda y un Ofi¬ cial primeio de Administración militar 5' treinta indi-- viduos de tropa. En la época de la monta se distribuyen los 420 se¬ mentales en buen número de paradas para cubrir gra¬ tis las yeguas de los particulares, las cuales son reco¬ nocidas por los Veterinarios civiles de las localidades donde están instaladas las paradas. La deficiencia del sistema salta á la vista.y todos la sabemos demasiado bien para no tener que ocuparme de ella. Los establecimientos de remonta, transición ó re¬ cría están instalados en Córdoba, en tíbeda (Jaén) la llamada remonta de Granada, y Morón (Sevilla) la de¬ nominada remonta de Extremadura. Un Coronel, un Teniente Coronel, un Comandante, dos Capitanes y sie¬ te primeros Tenientes de Caballería; un Veterinario primero, un segundo y dos terceros, encargados del mando, gobierno y recría; un Médico primero para la asistencia facultativa; un Comisario de guerra de pri¬ mera, un Oficial primero y uno tercero de Administra- — 2.79 — ción militar para la intervención y contabilidad. Entre sargentos, cabos, herradores, forjadores y soldados tie» ne cada remonta 182 hombres. Del seno de cadaestáble- cimiento salen comisiones de compra, formadas de un Jefe ú Oficial de Caballería, un Oficial de Veterinaria y otro de Administración, para adquirir en los centros productores los potros de dos ácuatro años que se cal¬ culan suficientes para remontar los cuerpos de Caba¬ llería. El sistema de recría es el pastoril ó de libertad, amarrando algunos potros por su bondad, falta de me¬ dro, enfermedad, etc. Aunque dista mucho de la per¬ fección el sistema y procedimientos que se siguen en la actualidad, reconocemos de buen grado, y lo aplau¬ dimos, el progreso que en todos sentidos se ha iniciado de tres ó cuatro años á esta parte. A los cuatro años de edad se envían los potros cerriles á los regimientos del arma, y sería de desear, como lo he dicho hace muchos años y aconsejado varias veces, que además de terrenos propios, anejo á cada remonta hubiera un depósito de intrucción y doma. Una comisión central de remonta de Artillería, com¬ puesta de un Coronel, un Teniente Coronel, un Co¬ mandante y tres Capitanes de Artillería; un Veterina¬ rio primero y uno segundo; un Comisario de Guerra de segunda; un Oficial primero y uno segundo de Ad¬ ministración militar, se ocupa de la compra de caba¬ llos domados y ganado mular para los regimientos de esta arma. La Guardia civil sostiene un depósito de recría y — 280 — doma para domar los potros de cuatro años que reco¬ ge en las remontas de Caballería. Infantería y los demás cuerpos se remontan de un modo sui géneris que deja mucho que desear. ■ Todos caballar depen¬ estos centros de cría y recría den del Ministerio de la Guerra, donde funciona una sección, á cuyo frente tiene un General de brigada, que tiene de auxiliares Jefes y Oficiales de casi todas las armas y cuerpos sección está del Ejército. En esta de auxiliar el Subinspector Veterinário de Celase. Existe además una Junta de la cría caballar del presidida por un Teniente General y formada por 13 Generales, Jefes y Oficiales de Caballería, Arti¬ llería y Veterinaria (el Subinspector de primera) y ocho Vocales natos civiles, elegidos por su elevada po¬ sición, afición á la ganadería ó por ser criadores. Pa- récenos que, no ya de justicia, sino hasta de sentido práctico, debieran formar parte de esta Junta suprema dos ó tres Veterinarios militares más, de reconocida y demostrada competencia zootécnica, sean Jefes ú Ofi¬ ciales, ya que para ciertos cargos importa más la ilus¬ tración que la categoría, y tres Veterinarios civiles, entre ellos los Catedráticos de zootecnia y de fisiolo¬ gía é higiene. Es una verdadera enfermedad nacional la que pade¬ cemos en lo que se refiere á la Medicina zoológica. Todo el mundo da granimportancia á las cuestiones veterinarias, pero son pocos los que atiendan los con¬ sejos de los'Veterinarios si éstos los exponen por cuen- — 281 — ta propia; todo el mundo se cree autorizado á saber más Veterinaria que los Veterinarios, si bien es cierto que la mayoría de los trabajos, memorias, informes, etc., son labor y aun redacción del Veterinario con la firma del aficionado, que no se desdeña de prohijar la obra ajena. Crearlos servicios y desdeñar al servidor sólo ocurre en nueâtro país, y así está de lucido. El Ministerio de Fomento intentó hace algunos años- dar impulso, hacer algo en favor de la industria pecua¬ ria. Gracias á la iniciativa y á la afición del malogra¬ do Rey D. Alfonso XII y su Ministro Sr. Albareda, se adquirieron excelentes sementales extranjeros de to¬ das clases para el Instituto Agrícola de Alfonso XII,. instalado en la Moncloa; pero... á los pocos años, si no la debacle, -digo parecido ocurrió con aquellos nobilísi¬ mos propósitos y con aquellos magníficos ejemplares. Hoy día creemos que nuestra Escuela central agrícola hace muy poco ó nada en beneficio del progreso pe¬ cuario. Existen en España pocos depósitos ó paradas parti¬ culares de caballos sementales, y estos pocos no mere¬ cen siquiera los honores del recuerdo, á no ser para manifestar que debieran suprimirse por lo malos que son sus caballos. En cambio existen muchas y exten¬ sas yeguadas, algunas que todos conocemos, perfecta¬ mente organizadas y con buen personal técnico Vete¬ rinario. Como en nuestro país está todo casi por hacer, bo¬ chornoso es decir que de materia pecuaria nacional se — 282 — sabé y conoce menos quede la del extranjero. Sin embargo, á ser ciertas las estadísticas, la de 1895 arro¬ jó la cifra de 397.372 cabezas de ganado caballar y 767.929 de mular. Nosotros creemos, teniendo presente la tendencia que hay de ocultar la riqueza, que es mu¬ cho mayor el número de animales de todas clases que poseemos. De la cifra consignada, el mayor número corresponde á los caballos de silla y los mejores á los andaluces, siguiendo á éstos en importancia el caballo rondeño, el marismeño y los que se crían en Aragón, Navarra, Ampurdam y Galicia, Entre el infinito núme¬ ro de medias sangre y mestizos de todas clases y con¬ diciones se cuentan algunos ejemplares buenos de ca¬ rrera, de silla, guerra, tiro ligero y pesado; pero el ma¬ yor contingente de este mestizaje desordenado vale bien poco. Las muías, y especialmente las manchegas, son su¬ periores, y serian mejones más abundantes si la Ar¬ y tillería, con mejor criterio científico, dinámico y econó¬ mico de sus motores animales, en vez de pagar 1.500 ó inverosímiles, tragones y en- 2.000 pesetas por esos fermisos caballos extranjeros, que no darán jamás en nuestro pais tan buen resultado como las muías, paga¬ sen por las manchegas de 1.000 á 1.500 pesetas. Nuestro Ejército, que es el primer consumidor de caballos, cuenta con un efectivo, en pie de paz, de 19.331 animales caballares y mulares, correspondiendo á Caballería 10.482, á Artillería 3.850, á la Guardia ci¬ vil 2.092 y el resto á los demás Cuerpos. / — 283. — Además del buen sistema de cría y recría que siguen en el extranjero influye mucho en la.bondad, fuerza y duración del caballo de guerra las amplias y bien ven¬ tiladas caballerizas y la cantidad, calidad y variedad de los alimentos que se suministran, según la clase de animales y ejercicio hayan de prestar, como que se puede apreciar por los siguientes datos oficiales: . 1 FRANCIA I' B,aciones reglamentarias de los cahallos del ejército» W M < s OI 3 ^ <3 3 CLASE o • H-, s g GANADO O DE LAS SSPEflES tr . p QUE LA COME • RACIONES ' M W