ACTA DE LA SESIÓN DEL DÍA 22 DE EKERO DE 1ÍI98. (extracto) Presidencia del limo: Sr. D. Simón Sánchez. En el local de la Sociedad se abrió la sesión científica reglamen¬ taria, con aprobación del acta de la anterior. El Sr. Presidente hizo entrega al Tesorero de 53 pesetas 75 cén¬ timos que obraban poder de tiempo atrás, y en seguida puso en su á discusión el proyecto de Ley de policía sanitaria. El Sr. Molina leyó el artículo veintidós y sucesivos hasta el úl¬ timo, usando de la palabra repetidas veces para explicar el alcan¬ ce y sentido de todos, aprobándose sucesivamente por unanimidad todos los comprendidos en el referido proyecto. Inmediatamente se levantó el Sr. Presidente para dar las gra¬ cias, en nombre de la Junta, al autor de tan notable como bien he¬ cho trabajo, así como á los demás señores de la Comisión nom¬ brada para su confección, congratulándose por ser el primer traba¬ jo que salía de esta Sociedad destinado á mejorar las condiciones morales y materiales de la clase, así como á llenar un vacío inmen¬ so que existe en nuestro país. El Sr. Molina, altamente agradecido á las lisonjeras palabras de la Presidencia y á la buer^ acogida que había tenido su obra, ma¬ nifestó con ingenuidad que, aunque no le considera perfecto, tenía el convencimiento de que era de los mejores que se habían hecho, puesto que su proyecto era un trabajo de selección de aquello que le había parecido mejor, amoldado á nuestro país, de las lé ó 16 leyes de otros tantos países que había estudiado y tenido á la vista. El Sr. Velasco anunció que, habiendo sido destinado fuera de esta Corte, se despedía con sentimiento déla Sección, y en breves y sentidas palabras ofreció cooperar á los nobles y levantados fines de esta docta Sociedad, cruzándose con tal motivo frases de cariñoso afecto y recuerdo entre el Sr. Velasco y todos los presen¬ tes. El Sr. Presidente señaló para la orden del día de la sesión in¬ mediata el tema suspendido de cruzamientos y cría caballar y le¬ vantó la sesión. v." B.° El Vicesecretario, El Presidente, sánchez. Antonio López Martín. ACTA DE li SESIÓN DEL DÍA U DE FEBRERO DE 1898. (extracto) Presidencia del limo. Sr. D. Simón Sánchez. Abierta la sesión y leída el acta de la anterior, que fué aproba¬ da, el Sr. Presidente concedió la palabra al Sr. Molina, el cual dió una conferencia por todo extremo interesante. Insistió el orador en lo que él llama sus dudas y peculiares opi¬ niones acerca de la palabra sangre y de las frases pura sangre y pura raza, y que, según su opinión, la mejor frase era la de buena sangre. Con muy buen sentido hizo la crítica de lo que Sanson en¬ tiende por cruzamientos, indicó la historia de la creación de las razas, habló de la consanguinidad y citó ejemplos de excelentes caballos para demostrar que, si bien el árabe el es tipo mejorador por excelencia, se puede recurrir con buen éxito al inglés y otros para mejorar y fomentar nuestra ganadería hípica en todas sus ap¬ titudes. Con mucha erudición y gran conocimiento del asunto pasó á revistar casi todos los caballos de Europa, Asia, África, América y Australia, imprimiendo á su discurso, mejor dicho, á su brillante conferencia, un carácter de novedad y curioso interés, que fué es" cuchado con verdadera atención é interrumpido con aplausos en varios pasajes. Entró en disquisiciones de economía pecuaria, y es¬ bozando un plan de organización racional y científica de los centros impulsores del progreso hípico, terminó dando las gracias al públi¬ co por la benevolencia y atención con que le había escuchado, y — 302 — éste premió su excelente labor con bravos y entusiastas y repeti¬ dos aplausos. Los señores Fernández, Sánchez, Coya, Molina y Alcalá pronun¬ ciaron breves palabras. Pasadas con exceso las horas reglamentarias, el Sr. Presidente levantó la sesión. V." B.° El Presidente, El Seeretario accidental, SÁNCHEZ. Juan Miguel Montero. ^dñcKL'^: Confiado en la paciente benevolencia que os distin¬ gue, voy á distraer vuestra atención breves instantes, procurando ser tan sintético en la exposición como torpedo soy en la expresión; ya que os haga pasar un mal rato,, no quiero que me tachéis de lato ó difuso. Y sin más preámbulo, porque el tiempo es dinero, al decir de los ingleses, entro en materia, si materia y substam cia pudiera haber en lo que os diga;- Insistiendo en las dudas que sobre otro extremo del tema manifesté en otra sesión, dudas hijas seguramente de mi falta de inteligencia, me han chocado siempre las noblesa, sangre y las frases caballo de san¬ gre, caballo de pura sangre y caballo de pttra rasd-, que indistintamente emplean los hipólogos, los ama¬ teur, los aficionados, y que no acabo de interpretar, ó si queréis de comprender. El último de cuantos han tratado y tratan este punto, entiendo que hay alguna diferencia y mucha confusión en ello, con permiso de — 304 — sabios zootecnistas, de autores de libros y de inteli¬ gentes. Unos definen el término sangre diciendo que es la expresión de lasemejanza de propiedades hereditarias del individuo. Otros dicen que la palabra sangre es sinónima de rasa, y por eso llaman indistintamente ca¬ ballo de pura sangre ó de pura raza. Algunos reser¬ van el epíteto de pura sangre para el caballo inglés de carrera y el áepura rasa para el caballo oriental. La palabra sangre,dice Gayot en su libro La Con¬ naissance générale du cheval, ha prevalecido en el lenguaje hípico con justa razón nobleza, A la palabra porque con ella se expresa más y mejor la bondad de los caballos. La nobleza se adquiere y tiene grados; la pureza absoluta, es un prin¬ de sangre es persistente y cipio, fisiológicamente hablando; la sangre es la fuente generadora de toda trama orgánica; contiene el ger¬ men y es la causa de todas las cualidades físicas y mo¬ rales; es el vehículo de todos los elementos del orga¬ nismo. Estos elementos son buenos, medianos y malos en el caballo de alto linaje; en las familias calificadas de pura sangre son superiores; hereditariamente pasan de los ascendientes á los descendientes con su fuerza ó su debilidad; tienen en el caballo puro propiedades de orden más elevado que no se encuentran en el mismo lo que consti¬ grado en ningún otro, y esto es tuye su superioridad, lo que le coloca á la cabeza de todos. En la especie caballar la pureza de raza, lo que seentiende por pur sang, es más que un quehacer — 305 — convenido, es un hecho. Este hecho tiene su funda¬ mento, su base, sobre los cuidados empleados para re¬ tener en los animales de una familia escogida las más altas cualidades y las más preciosas ventajas de que es susceptible la naturaleza del caballo. Este hecho en¬ cuentra también punto de apoyo en el éxito que ha su coronado la obra, tan consolidada al través de los siglos, que se mantiene siempie sólo la igual, no en madre patria, sino también en todos los sitios donde el hombre ha transportado los animales de pura sangre. La sola condición que se tiene que cumplir entonces es la de no mesclarlos á los otros, la de confinarlos escrupulosamente y rodearlos de todas las atenciones indispensables á su entera conservación. Cualquier mancha es indeleble; hágase lo que quiera, un germen de nobleza es imborrable. La pureza es ó no es. Sólo Dios ha podido hacer el milagro de lavar la mancha de origen. Así es que el hecho de todas las cuestiones que se refieren al caballo es un dogma, el dogma del pura sangre revelado por la experiencia de todos los pue¬ blos que han querido dar valor á sus caballos y hacer de reproducción su juiciosa, más que una riqueza, una fuerza. El pura sangre, poder activo, durable y conser- vatriz, fuerza inherente á la especie, debe ser consi¬ derado fuera de la forma que le contiene. Ésta puede variar y revestir caracteres exteriores muy diferentes sin que el principio que la anima deje de ser completa¬ mente idéntico, porque tiene para sí mismo una admi¬ rable flexibilidad ¡Esta . es su propiedad! En él están to» 22 — 806 — das las perfecciones; él es la fuente de todaslas espe cialidades; por eso domina la especie y es el prototipo. En su tratado de las Races chevalines defiende Mag¬ ne una opinión fundamentalmente opuesta á la de Ga- yot. El antiguo higienista de Alfort sostiene que cuan¬ do se dice que un caballo tiene sangre, no debe enten¬ derse que tiene cierta cantidad de sangre, ni que tiene energía, ni ardor, sino que ofrece ciertos caracteres exteriores. Así no se dice de un semental boloñés ni bretón que cualquiera que sea su impe¬ tiene sangre, tuosidad, su viveza y su energía; pero sí de un caballo que por la finura de su piel, sedosidad de su pelo, por su grupa horizontal, su cuello bien colocado y frente espaciosa se parece al caballo árabe ó al de carrera aunque le falte por completo la fuerza y el ardor. De igual modo, cuando se importa el pura sangre árabe ó el pura sangre inglés, no es la sangre de estos anima¬ les lo que se quiere introducir en nuestras razas, sino su esqueleto, su cabeza ligera, sus amplias fosas nasa¬ les, su cerebro voluminoso, sus músculos potentes y, si es posible, su energía. Para Goubaux y Barrier la sangre debe ser conside¬ rada como una herencia de ciertos caracteres que tienen morales de los pa¬ parecido á las cualidades rientes; y el animal pura sangre aquel que proceda de alto linaje, nacido de raza noble y absolutamente pura de toda mancha en lo que concierne á las alianzas de sus descendientes. La concepción de la palabra san-, gre es puramente metafísica: la palabra sangre ape-; — 307 — nas se ha tomado más que como la expresión de una fuerza distinta, de una esencia inmaterial aislada é in¬ dependiente del cuerpo que gobierna. Pero en adelan¬ te, según estos dos autores y según Sanson y Barrier, por sangre debe entenderse la ponderación armónica entre las distintas partes del sistema nervioso central y los órganos, resultando una especie de armonia en¬ volvente y regulatriz, un equilibrio perfecto entre las piezas de la economía y las fuerzas que las ponen en juego, efecto de la perfección del sistema nervioso desde el punto de vista de su acción ó de su interven¬ ción dinámica. Como se ve, para unos el contenido no es nada, para otros el contenido lo es todo; unos y otros son dema¬ siado absolutos en sus opiniones. Eugenio Gayot hace la apologia poética de la sangre, que considera de más importancia que lás formas, en donde residen todas las perfecciones ó la fuente de todas las especialidades. Mr. Magne, por el contrario, da poca ó ninguna impor¬ tancia á la sangre y considera en primera línea la for¬ ma; para él todo caballo llamado de sangre debe tener determinados caracteres fijos en el esqueleto y en el conjunto, que descubrirán la nobleza y la energía. Sanson y Baron, Goubaux y Barrier sostienen que san¬ gre significa centros nerviosos bien coordinados y rue- dajes mecánicos bien organizados para obedecer con precisión y exactitud á las excitaciones nerviosas, y que el más ó el menos de sangre se aprecia por el exa¬ men de la conformación general. — 308 - ¿Quiénes tienen razón? La opinión de Gayot, hombre teórico y muy práctico en cosas de caballos, tiene muchos partidarios, que pre¬ tenden haber comprobado el hecho y reveládole como un principio de la inmortalidad del alma. Las ideas de Magne, menos práctico que Ga3mt, no resisten la críti¬ ca desde el momento que todos hemos visto muchos caballos sin ingleses de formas correctísimas, pero fondo, sin vigor, sin energía. La teoría de Goubaux y sus partidarios es seductora teóricamente; pero el sistema nervioso, cualquiera que sea su volumen y su perfección, no será más que una pila imperfecta y al¬ gunas veces inerte si carece de elementos excitado¬ res, si falta la sangre propiamente dicha. Un caballo inglés de pura sangre ó un caballo árabe de pura raza se vuelve lenta ó rápidamente anémico y pierde ipso facto todas sus facultades anímicas. Si yo tuviese alguna autoridad en la materia, si yo no fuera un mal discípulo en estas cuestiones, me atre¬ vería á dar mi opinión, me arriesgaría á decir que la palabra debe emplearse en el sentido figurado, sangre pero real efectivo y de que la mayor ó menor intensi¬ dad de la fuerza orgánica es un efecto de la perfección del sistema nervioso desde el punto de vista de su acción y de su intervención dinámica y de la cantidad y calidad del líquido sanguíneo que circula por los vasos arteriales y venosos del caballo; es decir, cues¬ tión de células nerviosas y de glóbulos rojos de la sangre. El líquido (ó tejido según algunos) sanguíneo — 309 — alimenta, excita al tejido ó sistema nervioso, éste do¬ mina la contracción muscular, la hace más ó menos activa y permite desplazar su cuerpo al animal con mayor ó menor vigor. En este supuesto, un caballo de, sangre será aquel que contenga un liquido sanguíneo rico en hematies, abundante en glóbulos rojos y posea en alto grado esa fuerza inmaterial, y en el cual la con¬ tracción muscular es muy rápida, muy enérgica, por¬ que la voluntad es más imperiosa, voluntad que entien¬ do es el móvil y el regulador de aquella contracción, y que, como todos habréis observado, obra hasta la fatiga, hasta el cansancio, y muchas veces hasta des¬ pués de rendido el animal. Esta riqueza y esta perfec¬ ción de los sistemas sanguíneo y nervioso, que es la reguladora del funcionamiento de los órganos y pone en movimiento el aparato locomotor y da vigor, ener¬ gía, fortaleza y resistencia á la máquina animal, puede ser, y lo es de hecho, transmitida por los padres que la poseen en alto grado á sus descendientes, y que aunque os choque mi pretensión, puesto ya en el caso de emitir opiniones propias, yo me atrevo á filiar con el epíteto de buena sangre con la misma razón ó con el mismo derecho que otros emplean el calificativo de pura sangre. Es más, si no temiese que mi pobre opinión la mi¬ rasen con desdén las autoridades zootécnicas, los maestros y los doctores hípicos, diría que considero mejores á los caballos de buena sangre que á los ca¬ ballos de pura sattgre y de pura rasa. Dadme un ca- — 310 — ballo de los que yo acabo de bautizar con el nombre de buena sangre, que para mí es el caballo tipo, el caballo ideal de perfección real, y uno de pura rasa ó de pura sangre, en el que escasean los glóbulos rojos y el siste¬ ma nervioso no alcance aquel grado de perfección, y preferiré siempre el primero aunque haya nacido en un costado de España y el otro en el corazón de la Arabia ó de Inglaterra. ¿Pues qué, todos los caballos pur sang y ptir race buenos, son superiores, son son eltipo ideal que nos forjamos en nuestra imaginación, son el tipo real de la perfección que anhelamos? ¿No habéis conocido ejemplares de caballos árabes é in¬ gleses muy medianos y aun inferiores á los de media sangre y á los de razas comunes? Pues si ese caballo buena sangre, ese caballo tipo, surge inopinadamente en las prácticas zootécnicas, debemos aprovecharlo en el escenario de la reproducción, en la seguridad de que transmitirá á sus descendientes las cualidades so¬ bresalientes que posee, su sangre. Por otra parte, inglés de carrera se le si al caballo califica de piira sangre ¿por qué no ha de ser también pura sangre el caballo español de carrera obtenido por los mismos métodos y procedimientos que el in¬ glés? Si creen muchos autores que es pura rasa el caballo árabe por no tener mezcla de ninguna otra raza ¿por qué no ha de llamarse pura rasa á todos los que se encuentran en idénticas condiciones que el ca¬ ballo asiático? ¿Los hay en otros países limpios de mez¬ clas con otras razas? Dejo la contestación á los doctos — 311 — en la materia, y yo me quedo con mi particular y aca¬ so raro modo de apreciar este asunto. Ya que ningún autor me convence con su modo de definir lo que es rasa, ni menos con su clasificación, yo las defino y clasifico á mi manera, siquiera sea tan ambiguo y esté tan equivocado como ellos. Después de todo, el caballo de carrera pura sangre es de todos los paises en la actualidad, y en cuanto á la pureza, el 'raglé.?, pur sang es menos puro de que el propio berberisco y raza acaso, acaso que el genuinamente español de D. Vi¬ cente Romero, por ejemplo. Por eso creo que no debe manosearse tanto la palabra sangre ni darle un valor absoluto, incontestable. La pureza, la bondad, existe en el terreno práctico; es un hecho evidente que no destruyen ni explican las teorías. * üi Aunque se me tache de ignorante ó pretencioso, debo seguir expresando otra duda que tengo, ó mejor dicho, quiero manifestar mi desacuerdo con algunos sabios zootecnistas. Esto parecerá un rasgo de audacia; sea así, pero yo tengo derecho perfecto á exponer mis creencias, mis oposiciones, hijas de mi criterio, siquie¬ ra sea erróneo, pues nadie puede obligarme al relata refero, á seguir servilmente las doctrinas de los demás, á pensar con cabeza ajena. Pudiera salir del paso con generalidades de todos conocidas, ó con latas divaga¬ ciones en el amplio tema que discutimos; pero creo preferible exponer dudas que otros podrán aclarar; en¬ tiendo que debo concretar los hechos y ser parco en la exposición; estimo que se debe ir al grano, como se dice vulgarmente. Según Mr. Sanson, hay criisamiento siempre que los dos reproductores apareados no son de la misma espe¬ cie; ó lo que es igual, que si los animales son de la mis¬ ma especie no hay cruzamiento. Bien. Este mismo autor afirma en su obra de zootecnia que son de la misma especie (especie braquicéfala) el caballo persa, el árabe, el sirio, húngaro, ruso; el de Lithuania, de Prusia oriental, de Trakehnen, de Wurtembei*g, de Alsacia Lorena y de Morvan; el inglés de carrera, de las landas de Bretaña, el limosín, auvergnés, gas- cogne, navarrino y el andaluz; el de Ande, de la Ca- margne, de Córcega, Cerdeña, Frioul, Nubla 3^ Berbe¬ ría; el poney de Irlanda y de Gales, el de Shetland, el bretón del litoral, el .Suffolk, el norfolk, el Black-Plorse, el bolonés y el çauchoise.-Luego, según Sanson, nodebe llamarse cruzamiento, y sí las sólo apareamiento á uniones entre machos y hembras de la especie citada: ergo, cometemos una equivocación cuando decimos cruzamiento del caballo árabe con la yegua española, puesto que son de la misma especie. Dicho esto por un autor de tanta nota, por ser pontífice en zootecnia, pa¬ recería un sacrilegio en mi humilde persona contrade¬ cirle; no lo hago, pues, y sí sólo me limito á exponerlo á la consideración de los que tienen probado su saber en estas trascendentales cuestiones biológicas. — 313 — Sea de ello lo que quiera, el cruzamiento, el aparea¬ miento, la selección, el mestizaje y la consanguinidad, son métodos, procedimientos, medios (ó como quiera llamarse) seguros y positivos de mejora j'perfecciona¬ miento hípico, si preside la inteligencia y la ciencia, como lo son de desmejora, de imperfección ó de bas- tardeamiento si impera la rutina, el capricho ó la igno¬ rancia. Por eso no debe excluirse ninguno de la repro¬ ducción, pretenden los partidarios de uno ú otros como métodos; debe proclamarse en absoluto el empleo no de los cruzamientos, según desean sus adeptos, ni pre¬ conizarse siempre la selección, como hacen sus panegi¬ ristas; el mestizaje y la consanguinidad, oportuna¬ mente empleados, dan tan buenos resultados como el cruzamiento y la selección. Y no insisto más sobre es¬ tos puntos porque es cosa sabida de todos, amén de que 3'^a lo consigné con más extensión hace diez ó doce años en un modesto trabajo sobre industria hípica de Puerto Rico, premiado en público certamen. Sin embargo, creo pertinente decir, siquiera sea dos palabras, acerca de la consanguinidad, ya que tan dis¬ tanciados andan los autores respecto á la utilidad y á los efectos de la reproducción omainogámica entre ó parientes próximos. La reproducción consanguínea, el Familien Zucht de los alemanes, el breeding in and in de los ingleses, es el método más corto y más seguro de llegar á un fin. No entraré en el dominio de la an¬ tropología, especie de zootecnia del hombre que tiene tantos puntos de semejanza con la zootecnia de los — 314 — animales, como la Medicina humana con la medicina zoológica ó veterinaria. Ni siquiera diré, como afirma Reul, que el hombre, en definitiva, no es más que una bestia más ó menos mejorada, pero sometida á las mis¬ mas leyes naturales que los habitantes de nuestras ca¬ ballerizas ó de nuestras perreras... Que el hombre es una bestia inteligente y nada más que esto... La consanguinidad, digan lo que quieran sus adver¬ sarios, no representa una causa fatal y segura de de¬ generación; al contrario, es un poderoso medio de fijación y de acentuación de los caracteres y de las aptitudes de las razas, y en ciertas condiciones un auxiliar poderoso para crear otras nuevas y ciertas variedades, así como para sostener las razas que viven en el estado salvaje. El acoplamiento omainogámico reforma la potencia hereditaria individual y da á cada uno de los reproductores mayor poder para asegurar la transmisión de sus caracteres individuales á sus des¬ cendientes, y como tanto uno como otro de los parien¬ tes aporta su cantidad de energía y las mismas ten¬ dencias, resultan dos fuerzas paralelas más acentua¬ das que cuando no hay parentesco y obrando en el mismo sentido para producir un resultado más cierto, para producir la identidad de las formas, del carác¬ ter y de las aptitudes entre los procreadores, con menos riesgos á los efectos del atavismo. Si se quiere acentuar, reforzar los caracteres de un grupo ó de una familia; si se desea fijarlos mejor, hacer menos fecuen- tes los casos de retrogradación; si se intenta crear una — 815 — nueva raza, caracterizada por alguna particularidad accidental de conformación ó de aptitud de alguno de los productos, ningún método más seguro ni mejor que el de la consanguinidad, porque toda anomalía compa¬ tible con la vida es hereditaria: axioma zootécnico fundamento de la mayor parte de las rasas artificia¬ les creadas por el hombre. Por virtud de la herencia cenomenética, la disminución del volumen y longitud de los huesos, en general, da lugar á las razas enanas, y el aumento de esas dimensiones es causa de los gi¬ gantes. Verdad es que la consanguinidad llega á producir hasta monstruosidades; pero esto sólo ocurre cuando falta la competencia, cuando se carece de conocimien¬ tos científicos suficientes, cuando no se sabe distinguir la consanguinidad fisiológica de la consanguinidad morbosa y se acoplan dos individuos de mala confor¬ mación, de mala constitución ó de mal temperamento; dos animales que lleven en su organismo el germen de la tuberculosis ú otras enfermedades, ó que presenten anomalías ó monstruosidades. En estos casos, la po¬ tencia hereditaria morbosa está aumentada, gracias á la adelfogamia, y, por consiguiente, los resultados serán desastrosos, los productos sacarán duplicados los defectos y las enfermedades de los padres. Como ha dicho Settegart, no existe en la reproducción omai- nogámica ó adelfógama un elemento que mina el vigor del organismo; lo que hay es una espada de dos filos, que es preciso saberla manejar; una potencia « — 316 — para el bien y para el mal, que producirá éste ó aquél, según la elección que se haga de los reproductores. La consanguinidad es buena y dará buenos resultados si se unen dos parientes (aunque sea padre é hija, her¬ mana y hermano) de buen origen, de buena sangre, bien conformados y completamente sanos, y el resulta¬ do será tanto más seguro y los productos tanto más superiores cuanto que se haga obrar para procrear¬ los dos fuerzas paralelas actuando en el mismo senti¬ da. Solamente así se obtendrá una descendencia bien conformada, acaso mejorada, llena de vigor y de ener¬ gía, dotada de una salud excelente, y después de un cierto número de generaciones, se lograrán indivi¬ duos absolutamente idénticos y dotados de una poten¬ cia hereditaria tan intensa, tan preponderante que, acoplados con individuos dé otra raza, impriman á su progenie su sello típico, característico. Llega á tal ex¬ tremo el poder de la consanguinidad, que se observan grupos de animales tan*absolutamente idénticos que parecen salidos de un mismo molde. TI La historia del caballo de todos los pueblos nos de¬ muestra hasta qué punto es cierto el influjo de los mé¬ todos zootécnicos de reproducción, descontando, por supuesto, la herencia patológica, sea unilateral ó bilate¬ ral, sea ó no atávica; porque esta fuerza ó potencia latente que llevan en germen los organismos animales, — 317 — estalla ó se manifiesta más fácilmente y con más segu¬ ridad cuando ha sido servida por las dos ramas pro¬ creadoras: por la rama paterna y materna. Prueba también que el pura sangre, Apura rasa y el que yo llamo buena sangre, son los caballos mejoradores por excelencia. Proclamar sistemáticamente que sólo el ca¬ ballo asiático, el caballo árabe, sirve para mejorar nuestra población hípica, es aferrarse á tradicional creencia nacional, muy patriótica, sí, pero muy equivo¬ cada y muy propensa al estacionamiento pecuario. Yo disiento en este punto de mi ilustrado y erudito amigo el Sr. Velasco, porque ante los hechos, ante la eviden¬ cia hay que inclinarse y reconocer nuestros errores. Imitemos á Inglaterra, á Francia, Alemania y á otras naciones, y aun sin el auxilio de los poderes públicos, llegará día que hagamos la especialización de nuestra raza caballar y obtengamos ejemplares numerosos de condiciones sobresalientes. Cierto, muy cierto la sangre árabe ha sido el que primer factor de la mejora europea y acaso america¬ na; pero no lo es menos que hoy no es de imprescin¬ dible necesidad recurrir, con exclusión de toda otra, á la infusión directa de sangre asiática para mejorar nuestras razas. Los datos siguientes lo patentizarán mejor que mis pobres razonamientos. Aunque el caballo inglés Basto, hijo de Byerley- Turk, importado de Oriente, fué el primer longilíneo, el primero de la raza que revistió las formas angulosas y el aspecto, la conformación que caracteriza A pur sang — 318 — actual, el verdadero fundador de la pura sangre ingle¬ sa fué, en 1712, el Darley-Arabian, bayo obscuro, legíti¬ mo Nedjed, comprado en la Siria y enviado de Alepo por un negociante llamado Darley. Cruzado Darley- Arabian con yeguas inferiores, dió productos tan so¬ bresalientes como Almanzor, Cupid, Brish, Dedalus, Dart, Skipajack, Maneca, Alepo, Devoushice, Blee¬ ding, Plaistow, Srip, Commoner, Blaze, Poppet, Stea¬ dy, Alcook-Arabian, Grab y Marske, padre este últi¬ mo del famoso caballo Eclipse, llamado así por haber nacido el 5 de Abril de 1764, día de uno de los más me¬ morables eclipses de sol que registra la historia de la astronomía. Eclipse era alazán claro, con cordón prolongado y calzado alto del izquierdo, de cuello un poco largo, cruz alta, espalda muy ancha y muy oblicua, antebra¬ zo largo y enérgicamente musculoso y cuartillas cor¬ tas; su tercio posterior era hermosísimo y potente; su velocidad fué tal, que jamás halló adversario contra el que tuviera que desplegar todas sus fuerzas. Dos grandes defectos tuvo Eclipse: carácter vicioso, casi indomable, y la respiración estrepitosa; era roncador. Su primera carrera fué en Mayo de 1769 y su última en 1770. Venció á todos los caballos, incluso á los fa¬ mosos y hasta entonces invencibles Pensionner y Bucephalus, sin gran esfuerzo y sin necesidad de em¬ plear en él las espuelas niel látigo. En ese tiempo ganó 625.000 francos. No teniendo competidores, se le desti¬ nó á semental público; cada salto costaba 13.000 fran- — 319 — COS y ganó para su dueño 4.000.000 de pesetas, hasta el dia 20 de Junio de 1789, que murió á los 25 años de edad, dejando numerosa y buena progenitura. Otro fundador de la velocidad ecuestre fué el céle- bi-e entre los célebres Godolphin-Arabian, caballo berberisco regalado, con otros siete más, en 1714, por el Bey de Túnez al Rey Luis XV de Francia. De mo¬ vimientos bruscos é impetuosos, fisonomía salvaje, formas angulosas y descarnadas y ñacos por las fati¬ gas del viaje, fueron recibidos con desprecio, mal cui¬ dados, peor tratados, y, por último, vendidos á bajo precio. Godolphin fué á parar al servicio de un agua¬ dor de París, á quien lo compró por muy poco dinero un inglés llamado Koke, que lo llevó á Inglaterra y lo vendió al tabernero Roggers Williams, el cual lo cedió por quince guineas á lord Godolphin. El caballo Godol¬ phin- Arabian bayo obscuro, de siete cuartas de al¬ era zada, tenía hermosa cabeza y bien colocada, cuello largo y curvo, espalda larga y oblicua, cruz alta, rí¬ ñones cortos y tercio posterior poderoso. A pesar de esta buena conformación, el lord lo destinó á recela durante varios años, hasta que la casualidad hizo que montase una yegua, la Roxana, de cuya unión se obtu¬ vo el caballo Lath, uno de los mejores de aquella épo¬ ca por su conformación y cualidades. Este producto y otras pruebas de valor que dió Godolphin-Arabian lo sacaron de su despreciativa condición de recela y fué, elevado á la categoría de semental mejorador, igual ó; mejor que Darley-Arabian. — 320 — En funciones de reproductor, Godolphin-Arabian tuvo una numerosa y notable descendencia, entre la que se encuentra, además de Lath, las grandes cele¬ bridades del hipódromo llamados Cadé, Régulus, Ba- bram, Blank, Dismal, Bajazed, Tamerlan, Tarquín, Phénix, Slug, Blosson, Dormeuse, Skewhall, Sultán, Old-England, Nable, The-Gorver-Stallion, Godolphin- Colt, Cripple, King-Harol y otros muchos. Godolphin- Arabian murió en 1753, á los veintinueve años de edad, enGog-Magog; fué enterrado cerca de su caba¬ lleriza, donde se le levantó un túmulo de piedra, que todavía hoy se conserva en buen estado. Estos dos célebres caballos, y Go¬ dolphin-Arabian, resumen la historia de la creación á&\ píir sang mg\és. Obtenida esta nueva rasa, ella ha servido para crear toda clase de caballos de lujo, de guerra, de paseo, de tiro ligero y pesado, de traba¬ jos agrícolas, etc., etc., entre los cuales, ciertos gru¬ pos muy homogéneos han concluido por formar razas; se ha llegado á la especialización de las aptitudes. Si, pues, los ingleses han logrado eso y nos dan el traba¬ jo hecho, ,;qué necesidad tenemos nosotros de recurrir sólo al caballo árabe para especializar los nuestros? ¿No será más breve económico servirnos de ejempla¬ y res sobresalientes del pura sangreinglés, del norfolk, del hunter, del clcveland-bay, del clydesdalo, del per- cherón, etc., sin excluir, por supuesto, el asiático, si tenemos elementos, si tenemos dinero para adquirirlo? El Wight Carring ó caballo hunter, el verdadero y — 321 — excelente steeple-chasser, ¿qué es sino el producto de un padre común norfolk con una yegua pura sangre, <5 sea, con permiso de Mr. Sanson, un cruzamiento in¬ vertido? Elpesado caballo Suffolk y el norfolk, ¿no son pro¬ ducto de yeguas comunes de los condados del Este de la Gran Bretaña, fecundadas por padres importados de Normandía y del país de Caux? La unión heteróclita de caballos de Suffolk y de Nor¬ folk con yeguas inglesas de pura sangre, ¿no han dado el especial, el característico hunter? Los trotadores de Norfolk y de Linconlnshire, pro¬ ducto son del acoplamiento de caballos pura é sangre con yeguas trotadoras de los Países Bajos. Los célebres trotadores de Orloff tienen un origen común con algunas excepciones: 3'eguas de origen danés é irlandés. El Gran Nonius y el Pequeño Nonius, de Austria- Hungría, proceden de padres normandos con yeguas indígenas. El Furioso-Nordstar es producto de dos sementales ingleses; el Furioso y el Nordstar con yeguas húnga¬ ras, polonesas y moldavas. La raza danesa, llamada de Knapstrup, que se ha hecho célebre en los circos, y cuyo origen arranca del siglo pasado, es el producto de yeguas indígenas de la isla danesa Seeland con padres de pura sangre in¬ glesa. La conocida y útilísima raza percherona, ¿de dónde 23 — 322 — arranca su filiación? Del caballo Jean-le-Blanc, hijo del semental árabe Gallipoli, que desde 1825 produje¬ ron los célebres Mignon, Coco y Coco II, que unidos á yeguas Regmalard, Sap, Eure-et-Loir y otros de puntos de Francia, han legado esa excelente raza de tiro. Los trotadores americanos, caballos los roadsters 6 de viaje y de carrera de este país, tienen por ascen¬ diente en la línea paterna al caballo inglés pur sang Messeurger, hijo de Mambino, llevado á Filadèlfia en 1788, donde durante veinte años cubrió infinidad ' de yeguas indígenas. Podríamos extendernos más en este sentido, pero basta con estos ejemplos para demostrar que no es condición indispensable recurrir al" semental árabe para mejorar nuestra ganadería hípica, sino que, yo así lo entiendo, podemos y debemos hacer uso de los sementales especializados, aunque sean media sangre, con tal que sean lo que yo llamo buena sangre. Este procedimiento es más sencillo, más breve y menos costoso, digan lo que quieran los teorizantes y los que no admiten otro semental que el asiático pura raza ó el inglés pura sangre. Que esto es cierto, posi¬ tivo y no admite duda ninguna en el terreno de los hechos, en el terreno de la práctica, lo demuestra por modo evidente esa numerosa población caballar de todos los países con aptitudes especiales para toda clase de servicios. Una rápida ojeada sobre ella re¬ frescará los profundos conocimientos que todos vos- — 823 — otros tenéis sobre este interesantísimo punto, á la vez que pondrá de manifiesto nuestra pobreza hípica, muy especialmente en caballos de agricultura, de arrastre pesado, de tiro ligero y de carruajes de lujo. Esto nos recuerda ahora la tendencia que tiene el cuerpo de Artillería á sustituir la sobria, enérgica, resistente y económica mula por el caballo, sin tener en cuenta que no tenemos en España caballos á pro¬ pósito para ese servicio y que será preciso recurrir al extranjero para comprar un ganado caro y malo, pro¬ penso á enfermar y á dar un contingente excesivo de bajas por muertes y desechos. Todo esto y mucho más que callamos costará al Tesoro nacional triple que la remonta de la mula, á cambio de esa preten¬ dida velocidad que no se ve en algunas de las razas caballares y en algunos de los ejemplares importados; pero la moda es la moda, y no valdría nada el que la Veterinaria militar dijese que nuestra mula manchega, por ejemplo, es superior á esos terrones de linfa que nos traen del exterior; como no ha servido de ejemplo el que los alemanes se llevaran de España cinco mil muías para pasar el Rhin con sus baterías el año 1870 y el que los ingleses nos compren nuestros híbridos para sus campañas coloniales. ¡Que se compren muías manchegas de 1.500 pesetas y se verá donde se quedan esos cahallasos extranjeros! — 324 — III AI tratar de caballos, es de rigor y de justicia em¬ pezar por Inglaterra, que es el país de la especializa- ciónhípica por excelencia. No es este país donde más abundan los caballos, como creen muchos, puesto que estadística acusa, en números redondos, la última 2.000.000 de caballos, de los cuales 1.500.000 son clasi¬ ficados como animales de agricultura. Pues á pesar de esta numerosa población hípica, los ingleses im¬ portan caballos extranjeros, siempre en proporción creciente; en 1889 importaron 13.853, y en 1891 la im¬ portación fué de 21.715. especialmente yeguas y potros de Francia y de Holanda. Como todos sabemos, los ingleses hacende sus ca¬ ballos dos grandes clasificaciones ó divisiones: caba¬ llos de silla y caballos de tiro. En la primera, división están comprendidos los caballos pura sangre, los hun¬ ters, los hacks ó hackney, los roadster ó de viaje, los parkhack ó de paseo, el cob, grande y pequeño, y ci&vtos poneys cruzados. En la segunda divi-'-ión com¬ prenden los harness horses ó caballos de atalaje, sean de coche, de postas, de tiro ligero, de tiro pesado ó agricultura. Ciertos caballos de la primera categoría se utilizan en los servicios de la .segunda y viceversa. Como quiera que algunos de los caballos de la primera clasificación, varios caballos de silla, son por demás conocidos de todo el mundo, haré caso omiso de ellos — 325 — y sólo me ocuparé, siquiera sea á la liger media sangre especiales de los de tiro, y impoi'tancia que tienen en ciertos servici la necesidad en que estamos nosotros de crear razas de tipo parecido á algunas de ellas, para satisfacer las exigencias, harto desatendidas, de nuestra empobreci¬ da riquesa y de nuestro lento progreso nacional. En primera línea se encuentran los yorkshire roads¬ ter ó caballo de viaje, los norfolk trotter ó trotado¬ res de Norfolk, los hackney horses ó de tiro ligero, los Cleveland bays ó de carruajes de lujo y los yorkshi¬ re coach horses ó genuinos de coche. El cleveland-bay es un elegante soberbio carrossier, generalmente y de capa baya, conocido y admirado de todo el mundo. Los trotadores de Norfolk, que se cree tienen su ori¬ gen de padres ingleses y yeguas holandesas trotado¬ ras,forman grupos heterogéneos, faltos de uniformi¬ dad, de alzada muy diversa, l"i,60 á lo sumo, pero de utilidad positiva para el servicio de carruajes ligeros, aunque muchos de ellos no sirven para la reproduc¬ ción mejoradora. Sin embargo, la Real Sociedad de Agricultura, de Londres, reconoce los caballos de pura sangre, los hackneys menores de 1™,45, los cle- veland-bays, los yorkshire coach, los shiros, los cly- desdalos, los suffolks, los poneys de Exmoor, New- Forest, Welsh, Shetland y razas de países montaño¬ sos con menos de 1™,45 de alzada. Muchas de estas razas de caballos, especialmente el Cleveland bay, eran numerosas antes de tenderse las vías férreas; pero hoy — 326 — han disminuido mucho y hasta se duda de su pureza, no obstante los excelentes servicios que prestan. Los caballos que se emplean en los transportes, ómnibus, tranvias y agricultura se crían en todos los departa¬ mentos del país; son de alzadas variables, de cualida¬ des más inferiores, de precios varios entre 650 á 1.250 francos y producto de sementales carrossier y yeguas media sangre. Todos estos mestizos, del criados en los condados Este de Inglaterra y especialmente en el de York, que en general son ligeros, elegantes y briosos, se conocen con el nombre común de hackney horses, cuyo origen del lado paterno es el pura sangre y del materno la sangre común. En la actualidad, padres y madres son media sangre y muchos son producto de uniones con¬ sanguíneas en grados diversos, de los que se saca un gran partido económico lo mismo en Inglaterra que en otras naciones, especialmente en la América del Norte y en el Canadá, adonde se importan muchos hackneys para refinar sus razas de tiro pesado. En el Reino Unido se considera como un buen hack¬ ney todo caballo que tenga doble alzada que un poney y sea un justo medio entre el caballo pura sangre y el de sangre común, con cabeza pequeña, corta, elegan¬ te y bien colocada; fisonomía noble y briosa á la vez; fosas y cavidades nasales dilatadas y amplias; ojos grandes, hermosos y cubiertos por unos párpados finos, delgados; orejas cortas, bien colocadas y movi¬ bles; cuello de mediana longitud, un poco más grueso — 827 — que el del pura sangre y menos que el del caballo or¬ dinario; bien nacido y fuerte en su base; bien muscula¬ do y elegante unión la en su con cabeza, y formando ligera y graciosa curva antes de llegar á la nuca: la línea superior es derecha, horizontal, ancha y bien musculada al nivel de los ríñones y grupa, que da na¬ cimiento alto á una cola elegantemente colocada. En estos caballos lo que más se admira es la excelente conformación del pecho, espalda y la cruz; el primero es alto y profundo, sin exceso de anchura, desciende mucho entre los brazos; la segunda es larga, bien mus¬ culada y bien dirigida, y la tercera prominente, seca y huesosa; estas bellezas absolutas se encuentran en la mayoría de los hackney. El brazo, antebrazo y piernas tienen una longitud armónica con la brevedad de las cañas. Pero cualquiera que sea la belleza mor¬ fológica ó anatómica, el mayor mérito, el mayor valor de un caballo hackney está la brillantez de en sus aires, de su marcha al paso y al trote. Es un soberbio caba¬ llo de lujo, de fondo; un caballo de buena sangre. Entre los demás caballos ingleses merecen especial descripción los de la raza clydesdala, la shira y la Suffolk. El clydesdala es producto del caballo negro de Flan- des y de las yeguas comunes de las ocho provincias del valle de la Clyde ó alto Lanarkshire y en toda la Escocia. Hoy se cría mucho en los condados de Wig¬ townshire, Ayrshire, Aberdeer, Stirling, Fife, Lanark, Dumfries, Kirkendbright, Forfar, Perth y Durham. A — 328 — pesar de este origen flamenco de su sangre, el clydes- dalo procede también del cruzamiento con los antiguos tipos de coche ó de Lincoln y con el Cleveland Es de gran fuerza y resistencia, dócil, de 1™,65 á l'",70 dé alzada, corpulento, de 600 á 700 kilogramos de peso vivo; cabeza elegante, bien acentuados sus contornos; frente amplia; cuello recto, proporcionado y potente; cuerpo corto y simétrico; pecho ancho y profundo; extremidades cortas y musculosas; espalda oblicua y extremo inferior de los miembros cubiertos de pelos abundantes, largos y sedosos. El valor de estos caba¬ llos es grande, pues se pagan hasta 10 y 15.000 fran¬ cos por cada semental, y los alemanes los compran en gran número para cruzarlos con sus razas comunes. La aptitud especial del caballo clydesdalo para el tra¬ bajo al paso, la labor y los transportes pesados es muy remarcada. El color de su capa es con frecuencia el bayo obscuro, si bien hay algunos negros y piel de rata. Suffolk punch es un caballo de tiro, poco exten¬ dido en la misma Inglaterra á pesar de su fuerte cons¬ trabajos más penosos titución, de su resistencia en los y de su carácter pacíflco. Sin embargo de lo dudoso de su origen, en 1880jse creó el Stud-Book de caballos Suffolk; posteriormente se formó una sociedad de fo¬ mento y mejora de esta raza, y en la actualidad en el condado de Suffolk se dedican á su cria existen ca¬ y ballerizas tan notables como las del Conde Cadogan, en Culford; la de mister Quilter, en Bawdsey; la de — 329 — mister Berners, en Wolverstone; la de mister Wilson, en Stowlangtoft y otras muchas, que exportan gran número de ejemplares para el Canadá, Nueva Zelan¬ dia, Australia, América del Sur y del Norte, especial¬ mente al estado de Iowa. La alzada del caballo Suffolk es l^jbS á l'",62, corto, rechoncho, espaldas pesadas, miembros cortos y endebles y color alazán claro y obscuro. Aunque hay ejemplares de caballos Suffolk punch que trotan, son poco aptos para los transportes y muy superiores para los trabajos ó labores del cam¬ po. La positiva utilidad de estos caballos es causa de que los criadores hagan grandes esfuerzos para dotar de lámina, de tipo propio y de más viveza, de más ve¬ locidad á estos caballos, que son siempre de enormes masas. El shiro es otro caballo de tiro pesado, que tiene mucha semejanza con el cly desdalo y el Suffolk punch; es una mezcla de ellos, que ha producido un animal fuerte, bien conformado, poderoso, más calmoso y de más fuerza que el clydesdalo, pero de menos valor como semental por ser menos cierta la transmisión de sus cualidades. De cabeza fuerte 3* pesada, expresión de buen carácter; largo y desenvuelto; ríñones cuerpo anchos y musculosos; ancas voluminosas; antebrazos y piernas largos y poderosos; corvejones anchos y aplomados y extremo inferior de los miembros pobla¬ do de pelo abundante, sedoso, que cae hasta cubrir casi los cascos; su alzada oscila entre 1™,70 á 1>",90, y su peso entre 750 á 1.000 kilogramos. Es un caballo — 830 — coloso, de paso lento, pesado, majestuoso; de fuerzas hercúleas, pues el peso ordinario que arrastra es de dos toneladas, si bien dos caballos shiros pueden arras¬ trar cinco toneladas sobre carruajes de dos ruedas, y hasta seis y siete sobre carruajes de cuatro ruedas. Los verdaderos caballos shiros se crían en los conda¬ dos de Huntingdon, Northamton, Leicester, Nottin¬ gham, Derby, Warwick y Stafford; también suelen algunos llamar shiros á los caballos de tiro que se crían en Lincolnshire, Berkshire, Oxfordshire, Wilt¬ shire, Herefordshire y Yorkshire. La Sociedad de ca¬ ballos shiros, creada hace unos veinte años, publica con regularidad su Stud-Book, y en los diferentes co¬ mités figuran los nombres del Príncipe de Gales y otros Lores, Duques y Pares de Inglaterra. Los cria¬ dores más acreditados son lord Wantage, en su Loc- kinge park, en Cannock; lord Ranglán, Master-of-arts, Yutean, en M. H. R. ,Hart; Mr. Alfredo Clark, en Moulton Langate; Mr. John Rowell, en Bary; Mr. Tho¬ mas Shaw, en Winmarleigh; Mr. Wainwright, en Bow- den hall Chapel-en-le-frith; lord Ejerton, en Tatton, y el filde of Lancashire, que poseía los famosos semen¬ tales shiros. Mr. Fleming, CoronelVeterinario, hace resaltar laimportancia considerable que ha alcanzado el co¬ mercio de caballos de tiro pesado en Inglaterra; acon¬ seja á los criadores que se fijen mucho en la cuestión de herencia; recomienda que velen por la simétrica conformación del cuerpo, por el buen estado de los — 331 — miembros y cascos, é insiste en la necesidad de exigir buenas y regulares marchas á estos caballos. Para concluir este punto, creo que debo decir que el precio de los caballos de tiro pesado en el Reino Unido oscila entre 900 y 2.000 francos, y el precio medio de un buen caballo es de 1.200 á 1.500 francos; que se pue¬ den comprar en todas las ferias, si bien las más impor¬ tantes las de son Cockermouth, los días 17 y 18 de Fe¬ brero; Wigton, 19 de Febrero; Borough-Hill, Westmo¬ reland, el 30 de Septiembre, adonde llevan toda clase de caballos, incluso los llamados de camión y de ómni¬ bus, que valen de 800 á 1.000 francos. Como remate final, repetiré que el Gobierno inglés no dirige ni protege la cría caballar. Allí todo es obra de los particulares y délos Veterinarios. ¡Qué ejemplo tan elocuente para nuestra nación! {Muy bien.) IV Francia es, indudablemente, el principal y acaso el mejor país productor de caballos de tiro. En Finiste¬ rre, en las costas del Norte y en toda la región del Oeste, que es él país de la cría por excelencia, domi¬ nan los sementales y los potros y potrancas. En la re¬ gión del Norte, Aisne, Oise Somme; en los departa¬ y mentos de Leine et-Oise, I^eine-et-Marne y Eure-et-Loi- re, cerca de Paris; en los del Centro, Yonne y Loiret; — 332 — en los del Oeste, et-Vilaine, y Eure, Sena inferior, Ule en los del Este, Marne y Meuse, abundan los caballos de tiro enteros y castrados. En Einisterre, costas del Norte, Deux-Sévres, Vendée, Vienne, Landas y Piri¬ neos, existen muchas yeguas de cría. En los departa¬ mentos del Norte y Oeste citados, especialmente en Mayenne y Maine et-Loire, es muy numerosa la cifra de yeguas y caballos castrados empleados en el traba¬ jo. Los caballos de tiro pesado son más abundantes en CalvadoSj Eure, Larthe, Ardennes, Fas de-Calais y Orne, especialmente percherones y boloneses. En las que alguien llama razas impuras, pero que son de grandísima y positiva utilidad en las razas de tiro, los principales son los caballos percherones, los boloneses, los bretones, los ardeneses, losberrichones, los normandos y los mestizos anglo-normandos. La raza per cher ona compuesta de grandes y peque¬ ños percherones, es la más importante y numerosa de Francia, y no se cría sólo, como algunos creen, en la Perche, sino en los departamentos del Eure, Eure-et- Loir, la Sarthe, Mayenne, Orne, Loiret, Loir-et-Cher y Seine-et-Oise. A estos departamentos, y especialmente á las llanuras de Beauce, llevan los postros á los seis meses de edad, y una vez recriados venden como ca¬ ballos percherones un gran número de caballos bolo¬ neses, bretones, ardeneses y otros, de los cuales hemos visto muchos ejemplares en España, admirados por los doctores hípicos como soberbios percherones sin serlo. La Sociedad hípica percherona dedicada al fomento — 333 — y mejora de esta raza de caballos, ha instittiído con¬ cursosanuales para premiar los mejores ejemplares de caballos enteros y yeguas de vientre sin otra con¬ dición que la de ser inscritos en el Stud-Boock perdie¬ ron creado en 1883. A pesar de su gran masa, de su volumen y alzada, el caballo percherón es relativamente esbelto y ligero. Tiene la cabeza un poco gruesa y algunos un poco lar¬ ga; las narices bien abiertas ó dilatadas; los ojos gran^ des y expresivos; la frente ancha; las orejas cortas y finas; el cuello bien nacido, bien colocado y de longitud proporcionada; baja; pecho algo plano, pero alto cruz y profundo; el cuerpo redondeado; los ríñones un poco largos; la grupa horizontal y bien musculada; la cola nace alta; los miembros, un poco delgados en su extre¬ mo inferior, están dotados de articulaciones fuertes y cortas. El pelo dominante es el tordo; la alzada oscila entre un metro cincuenta y cinco centímetros á uno sesenta y cinco; su temperamento es el sanguíneo, unido, en proporciones variables, al musculoso linfáti¬ co. Lo que más distingue á este caballo, que para tiro es uno de los primeros del mundo, es su carácter noble, su fuerza, su ligereza en el tiro con grandes pesos y su dureza y resistencia en el trabajo más pe¬ noso. Los mejores caballos de esta raza se crían en el de¬ partamento de Eure-et-Loir (parte de la antigua Per¬ che) y se venden en las ferias de Bonneval, Chartres, 10 de Mayo y 30 de Noviembre, Chassant y otras,; — 33d — amén de los mercados mensuales. El precio medio de venta es de 1.000 francos. En el departamento de Eure (partede Normandía) se producen y crían caballos de tipo percherón, bien he¬ chos, de buena conformación, buenos cascos y de gran resistencia, los cuales pueden adquirirse en las ferias de Bourgtheroulde, Neubourg, Louviers, Bernay, Evreux, Vernon y Andelys. En el departamento de Loir-et-Cher se crían muchos caballos procedentes de la Perche y del Poitou, muy parecidos á los anteriores, si bien presentan menos homogeneidad en sus carac¬ teres: los centros más importantes de su recría son Mondoubleau, Vendóme y Lavigny. En la Sarthe se producen muchos y buenos caballos, pertenecientes á la raza percherona más ó menos pura, especialmente en Sillé la Guillaume, Maus, Maniers y Saint Calais, que después son vendidos en la feria de Coulie. En Orne, centro principal de producción de Perche, se crían caballos percherones en gran número y gozan de mucha fama, á la vez que muchos de lujo, media sangre, carrosiers y de silla. En el departamento del Leine-et-Oise se crían caballos procedentes de potros percherones y bretones, llevados allí á la edad de seis meses á un año de Leine-et-Marne, de Yonne y de Fon¬ tainebleau; aunque un poco lerdos, son bastante bue¬ nos y se distinguen por su cabeza pequeña, ojos salien¬ tes é inteligentes, riñones cortos y cuerpo cilindrico; los centros de venta principales son Houdan y Saint- Clair sur-Eptes. En Mayenne, departamento que antes — 335 — no era considerado como criador, es hoy considerable lapoblación caballar, especialmente en yeguas y pro¬ ductos, gracias á los esfuerzos del Senador Mr. Lebre- ton y del Veterinario y ganadero Mr. Lyvain Pichón; es un verdadero departamento de cría, pues todos los años venden, á los siete ú ocho meses de edad, de 18 á 20.C00 potros para recriarlos en otros departamentos. En el departamento de Loiret se producen y se crían pocos caballos, si bien todos son de tipo percherón, excepto en Courtenay y Patay, donde se venden mu¬ chos potros en las épocas de feria. La raza boloñesa es bien precisa y caracterizada, á pesar de confundirla muchos con los caballos de tiro pesado de otros países. Los caballos boloneses tienen la cabeza gruesa, pero bien colocada; las orejas peque¬ ñas y derechas; los ojos abiertos; el cuello fuerte, poco de longitud proporcionada, elegantemente contornea¬ do y con crinera doble; pecho excesivamente ancho; cruz gruesa y elevada; espaldas muy carnosas y fuer¬ tes; dorso ensillado; ríñones cortos y anchos; un poco grupa redondeada, menos calda que antes y fuerte¬ mente musculada, así como las ancas ó caderas que son abultadas y de contorno posterior muy curvilíneo; las extremidades y sus articulaciones son fuertes, bien conformadas y aplomadas y con gran cantidad de pe¬ los en su extremo inferior; la piel es fina, con pelo suave, y generalmente de color claro ó tordo El cuer¬ po en conjunto, corto, rechoncho, espeso; las masas musculares muy desarrolladas, muy macizas, y el sis- ♦ — 336 — tema nervioso muy pronunciado; amén de su buena conformación, dan á este abultado animal, cuyo peso es de 800 á.900 kilogramos, una fuerza prodigiosa, una agilidad y ligereza admirable, sobre todo en las mar¬ chas al trote. En vista de la gran utilidad de esta raza de caballos y del fraude que se venía cometiendo de pasar como boloneses caballos de otras razas francesas y extran¬ jeras, se formó en 31 de Diciembre de 1892 el Stud- Book boloñés, Esta poderosa raza de caballos secría hoy en el Pas de-Calais, divide alrededor de Boulogne, que se en alta y baja Boulogne; especialmente en Vimeux, que es una de las divisiones de la Picardía, y en donde la cría se hace con el fin de obtener buenos sementales y caballos para el trabajo. El comercio de sementales boloneses se hace en las ferias de Marquie, Saint- Omer, Desores y Montreuil. Los potros criados en Vi- meux en estabulación permanente se venden á la edad de diez y ocho á veinte meses al precio de 1.000 y 1.200 francos. En el inferior se importan departamento del Seine muchos caballos y yeguas bolonesas castrados para su recría, que toman el nombre caucheses, y cuyo nú¬ mero es quince veces más considerable que el de los que se producen en el departamento, donde existen algunas yeguas de cría de buena conformación, de marcha larga tipo de caballo de tiro ligero, que tam¬ y bién adquieren casi todos los que se recrían llevados — 337 — de otros departamentos. Aunque su alzada es muy di¬ ferente, la más general es la de l^jóS á l'",62, y abun¬ dan mucho las yeguas y los caballos castrados. En el departamento de Pas-de-Calais está en decadencia la cría del caballo, y el número de yeguas que hoy existe representa más de la mitad de la población equina, pues la mayor parte de los potros que nacen son ven. didos en Seine-Inferieure y departamentos vecinos, quedando muy pocos caballos de servicio. En el depar¬ tamento del Norte ocurre lo propio; la mitad del efec¬ tivo caballar está representado por las yeguas; los criadores sólo se ocupan de obtener muchos produc¬ tos para venderlos en seguida en las frecuentes ferias de potros que se celebran. En cambio el departamento de la Somme ha aumentado suproducción hípica, y aunque también se dedican los ganaderos á la venta de los potros jóvenes, se encuentran bastantes caballos adultos de servicio el en país y en las diferentes ferias que se celebran, sobre todo, en las de Goyancour, Roye y Abbeville. Con el nombre de caballo bretón se conoce en Fran¬ cia á todos los de tiro empleados las postas, diligen¬ en cias, ómnibus, etc.; pero el verdadero bretón es el na¬ cido en los cuatro departamentos de la provincia de Bretaña, que en todas épocas ha gozado de gran fama para la producción caballar. Generalmente abunda más la crianza en Finisterre, costas del Norte, lUe-et- Vilaine y Morbihan. En la Bretaña es muy floreciente el estado de la cría 24 — 838 — caballar, como lo demuestran las estadísticas, que en la actualidad arrojan una cifra superior á 320.000 ejem¬ plares ó cabezas en los departamentos de Morbihan, Finisterre, costas del Norte é Ille-et-Vilaine. Los ca¬ ballos bretones son los boloneses, algo más ligeros que mejor conformados y más vigorosos que los ardeneses, y que los de otros departamentos. Antes se conocían muchas variedades de la raza bretona, tales que las de Tregnier, Saint-Brieue, Lamballe, Conquet, León y Corlay, amén de los caballos procedentes de las monta- fias, de pequefia alzada, formas angulosas, cabeza cua¬ drada, ojos vivos, extremidades finas y cascos duros y bien conformados, y de los célebres de viaje llamados rocines, de marcha irregular ó andadura, criados en Cornouaille. Hoy, aparte de un gran niímero de caba¬ llos producto de cruzamientos diversos, se encuentran individuos puros de la variedad de las laudas, de León y del Conquet, La variedad de las laudas de Bretafia se la encuen¬ tra en el centro de este departamento, especialmente en los alrededores de Carhaix, en Finisterre y en Mor¬ bihan, y aun cuando estos caballos han conservado ín¬ tegros los caracteres de la antigua variedad, han dis¬ minuido bastante en alzada y ganado mucho en la con¬ formación de algunas regiones. La variedad de León se cria en el litoral bretón, que comprende á Morlaux y el Norte de Brest, y era antes la más importante por su alzada, sus aptitudes y su perfecta homogeneidad; pero hoy dia, efecto de numerosos cruzamientos, se — 339 — encuentra en un estado tal de variación desordenada, que es difícil elegir una pareja igual ó un tronco entre una veintena de ejemplares, gracias á los consejos de ciertos hipólogos empíricos y á los perjuicios causados por la intervención de los prácticos de la administra¬ ción de la cría caballar, que en este punto han estado desacertados con su obscura y complicada doctrina de pretendida mejora, cuyos resultados deplorables son evidentes y han privado al país de una de las principa¬ les fuentes de fuerza y riqueza, como así lo anunciaron los zootecnistas veterinarios, verdaderos peritos téc¬ nicos en materia de fomento y mejora pecuaria. {Muy bien.) Los caracteres del verdadero caballo leonés son: cabeza cuadrada y fuerte, cuello grueso, algo corto, poco gracioso y con crinera doble y espesa; el pecho ancho; el cuerpo corto, rechoncho. Cilindrico; los ríño¬ nes cortos y anchos; la grupa corta, ancha y caída; la cola nacida baja; las espaldas rectas; las extremidades fuertes con amplias y sólidas articulaciones, cañas del¬ gadas y cuartillas cortas cubiertas de pelos largos; cascos anchos, grandes y sólidos y con ángulos poco abiertos; su alzada oscila entre 1™,55 y encon¬ trándose alguno.de l™,62y 1™,64; están dotados de tem¬ peramento vigoroso, y aunque sus marchas son algo cortas, y por consiguiente aptos para el tiro pesado, se procura hoy dotarlos de aptitud para el tiro ligero. La variedad del Conquet de tanto renombre que se criaba en los alrededores de Cháteaulin y Quiemper- — 340 — lé, al Sur de Finisterre, casi ha desaparecido por las mismas causas antes indicadas. La raza ardenesa, de tiro, ha pasado por un estado de variación desordenada, en la cual el tipo natural no aparecía más que por reversión. Las causas origina¬ rias de esto no han caprichos de los sido otras que los criadores, que en un tiempo se dedicaron á recriar gran número de potros comprados á los diez ó doce meses de edad en las ferias de Givet y de Namur, potros de pequeña alzada y ruanos como la mayoría de los que se crían en después los pa¬ los Ardennes belgas, y que saban como caballos ardeneses; así como también por otra tendencia opuesta de cruzar las yeguas del país con caballos belgas del Condroz para agrandar la raza. Uno y otro procedimiento está hoy abandonado, reem¬ plazándolos por la cruza con el percherón, que da unos mestizos más ligeros, muy sobrios y de más resistencia que el ardenés puro. Mucho ha contribuido á esta me¬ jora la creación, en 1888, del Stud-Book, por iniciativa del Comité Agrícola de Sedán y de la Sociedad Veteri¬ naria del departamento. Los caracteres que distinguen al caballo ardenés son los frente estrecha muy siguientes: cabeza fuerte con deprimida entre las apófisis orbitarias, que son muy salientes, y cuyo defecto se ha corregido en los mesti¬ zos ardenés percherón; ojo pequeño; orejas cortas; cuello corto, grueso, ligeramente arqueado por el bor¬ de superior y con crines poco abundantes y ásperas; cuerpo corto y rechoncho; grupa ancha, redondeada y muy musculada, que da nacimiento bajo á una cola poco poblada de cerdas; extremidades gruesas y sóli¬ das; cascos altos y de tapa gruesa. Por su alzada (de l™,55y 1™,60), por su temperamento robusto, por sus marchas relativamente vivas, es un caballo muy á propósito para tiro ligero y para el servicio de arti¬ llería y diligencias. La producción de esta raza se halla en estado prós¬ pero en los dos departamentos de Ardennes Marne, y recriando la mayoría de los potros Reims, Cernay, en Vitry, Laneuville, Bignicourt, Juinville, Bazancourt y Rethel. Excepto los sementales, todos los caballos ardeneses son castrados, operación que se practica cuando los potros son muy jóvenes. La raza normanda casi ha desaparecido, y si no ha desaparecido bien se puede asegurar que hoy día no tiene fijeza en sus caracteres; resultado de los cruza¬ mientos entre normandos é ingleses ó de mestizos de¬ rivados de ellos, la actual raza es un conjunto inesta¬ ble de individuos en completo estado de variabilidad desordenada, si bien la tenacidad de los criadores, se¬ cundada por un clima benigno, un suelo fértil y unos pastos abundantes y nutritivos ha llegado á crear un tipo casi homogéneo, el caballo anglo-normando, cuya característica económica es el servicio de carruajes de lujo. A tal extremo se ha llevado la cría de estos ele¬ gantes caballos mestizos, que actualmente hay verda¬ dero exceso de producción. Además de estos soberbios caballos de lujo exis- te otra indefinida, entre la que se población hípica encuentran percherones recriados en Normandía, que adquieren más alzada y formas más esbeltas é infini¬ dad de ejemplares de tiro ligero, que por surustici¬ dad y resistencia reemplazan á los antiguos caballos de postas. La cría y recría se hace en toda la Normandía, especialmente en los departamentos de Calvados, lla¬ nuras de Caen, la Mancha y el Orne, en Merlerault, Cotentin y Ecouché, y su venta se efectúa en las ferias de Caen, Séez, Alençon, Bayeux y Falaise. Es de todo punto imposible precisar los caracteres zootécnicos de la raza normanda ó anglo-normanda actual, en la que se encuentran numerosos ejemplares de punta y de conformación irreprochable para el ser¬ vicio á que se dedica. En cuanto á los caballos ordina¬ rios he aquí el retrato que acaba de hacer Mr. Boisse, Veterinario primero del Depósito de remonta de Maçon. «El caballo normando actual varía entre I™,55 y 1",60. Muchos pasan de esta última cifra. Su cabeza, frecuentemente larga y pesada, posee el índice dolico- cefálico muy dilatadas; los acentuado; las narices poco ojos un poco apagados; las arcadas orbitarias poco sa¬ lientes; las orejas largas, próximas por su base y mal sostenidas; la unión de la cabeza al cuello peca con fre¬ cuencia por tener la región parótida abultada; el cue¬ llo falto de longitud base algunas veces, y grueso en su suele ser mal nacido, ó con bue¬ largo otras, derecho y nas inserciones, proporcionada longitud y bien arquea¬ do; la cruz es frecuentemente baja cuando el cuello es — 343 — derecho, y mejor nacida cuando es alto; la línea dorso- lombar peca casi siempre de débil por su anchura y su longitud excesiva; los ríñones mal unidos á la grupa; ésta en cambio es la mejor región del anglo-normando, aunque en algunos sea un poco corta, oblicua y algo alta, en todos es remarcadamente musculosa, con ca¬ deras, muslos y piernas que nada envidian al hunter; la espalda es derecha, sobre todo cuando el cuello es bajo; el pecho es muy arqueado, redondo; los costilla¬ res muy cortos; el vientre muy voluminoso; las articu¬ laciones son sólidas y anchas; los tendones, perfecta¬ mente unidos á las cañas, son sólidos, las cuartillas cor¬ tas y los cascos buenos. Los caballos berrichones proceden de los departa¬ mentos de Vendée y Charenton, ó sea de la parte Oes¬ te de Francia, en donde nacen y son comprados por los cultivadores de Berry, en las ferias de verano en Vendée, en las de invierno en Saint-Maixent y en la de Charenton, desde la edad del destete hasta la de dos años, y después de recriados y empleados en los tra¬ bajos agrícolas hasta los cuatro y cinco años, los lle¬ van á las ferias de Vatan, Issondun, Valençay, Ecuei- llé y Chateauroux, para venderlos con destino á los servicios de transportes y mensajerías de París y gran¬ des poblaciones. Estos caballos conservan una parte de las formas de la del raza Poiton, del llamado pote- vino ó mulero, que es de gran corpulencia, 1",70, for¬ mas angulosas, líneas poco armónicas, cabeza y ore¬ as largas y un poco caídas, ojo pequeño y sin expi'e- — 344 — sión, cuello grueso y con abundante crinera, cruz alta y gruesa, pecho plano y profundo, dorso y ríñones bajos, grupa ancha, caderas salientes, cola abultada, espalda enjuta ó poco musculosa y extremidades lar¬ gas y abultadas, con articulaciones anchas y cañas largas y provistas de pelo abundante. Los caballos de Berry forman dos ramas diferentes por su destino: una para los servicios indicados y otra para el tiro ligero de lujo, que ha mejorado y aumentado mucho en el departamento de Indre, de Cher y de Indret Loir con la adopción de sementales de tipo Norfolt. Merecen también citarse los caballos del departa¬ mento de Maine-et-Loire y de Nièvre, para tiro ligero y servicio de Artillería, cuyos mercados principales están en Chervy, Villeneuve l'Archevêque y Leus. - V En Alemania clasifican sus caballos en dos grandes divisiones; los de sangre caliente ó noble, Warmblû- tig (Edel) y los de sangre fría ó bastos, Kaltblûtig (Schisere); los primeros los subdividen en pura sangre inglés (Englische vollblut) y en media sangre noble ó procedente del .inglés (Edlestablut); en la segunda di¬ visión comprenden todos los caballos de tiro ligero y pesado que no tienen mancha de sangre inglesa ni de árabe, á los que también llaman razas de trabajo. . — 345 — De los tres millones y medio que arroja la estadística caballar, corresponden 6,5 caballos por 100 hectáreas del territorio y 7,7 por cada habitante, abundando mu¬ cho más, en proporción, los de silla que los de tiro, de¬ bido á la presión que ejerce el Gobierno para el fomen¬ to del caballo de guerra, cuya producción, sobrepa¬ sando con exceso los límites de sus necesidades, ha reducido los precios á tal extremo, que resulta onerosa la cria para los ganaderos y hoy se empieza á com¬ prender que esta situación demanda un cambio radical en la dirección y en los procedimientos de fomento pecuario hípico, á fin de aumentar la producción del caballo de tiro, que hoy está en una desproporción alarmante con los de silla. Para llegar á ese fin se han hecho ensayos en varias provincias, importando caballos percherones que no han dado el resultado que se esperaba, especialmente en Posen. En cambio la cría de caballos de tiro ha pro- ducico excelentes resultados en las provincias del Rhin» en Schleswig, Silesia y en Baviera. Según leemos en la obra escrita por Mr. Stoeckel acerca de la última Ex¬ posición hípica celebrada en Berlín, los buenos resul¬ tados obtenidos en la provincia del Rhin se deben á la gran importación de yeguas belgas de raza pura, pues de las 11.000 que poseen los criadores, pertenecen á esta raza de 7 á 8.000. En Schleswig se crían caballos daneses procedentes de la antigua raza frison a. En Silesia han introducido la raza clydesdela y se ha for¬ mado una sociedad, la Schlesische Clydesdale Sliidbtich — 346 — Gesellschaft, que procura conmucho empeño propa¬ gar y difundir la cría del caballo de tiro clydesdalo. En Baviera se han importado caballos de tiro de diferen¬ tes razas extranjeras, pero abunda todavía el caballo nórico. Aparte un pequeño número de caballos de silla procedentes de Austria-Hungría y de algunos poneys de Rusia, la importación de caballos de tiro franceses, clydesdalos, shiros, dinamarqueses y belgas, va cada dia en aumento y se eleva en el último año á unos 8.000 ejemplares. No es del caballo ale¬ posible hoy hacer el retrato mán de tiro porque no existe un tipo único. Sin embar¬ go, en un trabajo de Sanson se dice que está caracte¬ rizado por una cabeza larga con orejas muy juntas, frente estrecha y curva 'longitudinalmente, ojos poco expresivos y de fisonomia poco inteligente, órbitas pe¬ queñas y arcadas orbitarias apenas perceptibles, cue¬ llo delgado, pecho poco profundo, dorso y lomos lar¬ gos, grupa corta y caída, nacimiento de la cola muy bajo, caderas terminadas bruscamente sobre unos muslos y piernas delgados y cortos, espaldas planas y poco musculadas, antebrazos cortos y cañas largas con cascos anchos y planos; su alzada es de un 1®,60 á l'",70 conformación general poco elegante. Ni y su esta descripción ni la antigua de Riquet pueden acep¬ tarse en el momento actual, porque los cruzamientos han dado al caballo de tiro alemán una armadura ósea más perfecta, mejor conformación general, extremida¬ des más largas y marchas más rápidas. — 347 — En el antiguo ducado de Scheleswig Holstein se nota en los caballos de tiro más uniformidad y es también donde son más numerosas las sociedades regionales de cría y recría, agrupadas á una sociedad central para establecer el Stud Book de caballos de trabajo de raza danesa y crear un belilo y vgoroso caballo carros- ser de fuerte esqueleto y marchas bien desenvueltas, A pesar de esto los zootecnistas alemanes aseguran que en este momento existen dos tendencias entre los criadores; una al Norte de Eider por los caballos de tiroligero y al Sur por la perfección de la raza, á fin de obtener medias sangres. La cría del caballo común en Scheleswig está favorecida por su proximidad á Jut¬ land, donde se cría el caballo danés, mientras que en Holstein, especialmente en las tierras bajas de Elbe, lo está por el mercado de Hamburgo, que tiene muchas relaciones con Inglaterra, que suministra gran núme¬ ro de elegantes caballos de coche y muy buenos semen¬ tales. En el Stud Book se encuentran reseñas detalla¬ das del caballo de lujo de Holstein y del Sudeste de Schleswig; pero no se ocupa del caballo de tiro ligero un poco más ordinario que se cría en el resto de esta última región, de donde proceden la mayoría de los que se emplean en los ómnibus de Berlín. En los infor¬ mes oficiales aconseja á las sociedades que compren se buenos sementales machos, que impidan que cubran ye¬ guas aprobadas por ellas, que distribuyan grandes no premios metálicos, que creen seguros para los semen¬ tales y que adquieran potrancas de buena procedencia. — 348 — Las provincias de Hante, baja Baviera, Sonave, Franconia, y en la parte Sur del Palatinado, en Ba¬ viera, son las que producen mayor número de caballos de tiro pesado y ligero y en las que más abunda el ca¬ ballo nórico ó de pinsgau puro ó cruzado. Verdad que favorece la producción el suelo, el clima y las condi¬ ciones generales económicas. Los potros de la parte montañosa de estas provincias son vendidos de 150 á 500 pesetas para llevarlos á recriar á las llanuras, don¬ de á los dos años les hacen ya trabajar en los servicios agrícolas hasta los cuatro ó cinco, que los venden para Wurtemberg, Baden y Suiza. En estos últimos años se han exportado también algunos caballos de tiro pesado y de tiro de lujo de gran alzada para la América del N®rte y de postas par* Italia y Austria. -Los caballos criados en Baviera se arruinan muy pronto de las ex¬ tremidades anteriores, defecto capital que venía pre¬ ocupando mucho á los criadores, y que la Asociación Veterinaria de Sonabe puso sobre el tapete, celebran¬ do un concurso en el cual fué premiada una monogra¬ fía muy notable de Her. Weiskopf, Veterinario en Augsbourg, que atribuye ese deterioro prematuro al empleo de los potros de dos años en los trabajos agrí¬ colas, al excesivo trabajo que se da á los caballos, al mal método de herraje, á los cuidados insuficientes y tratamientos defectuosos en las enfermedades de las extremidades, á la recría mal comprendida y nada ra¬ cional, y á la mala instalación de las caballerizas. Los criadores que siguieron las indicaciones de Weiskopf, — 349 — han conseguido corregir esa prematura ruina de los miembros desús caballos y felicitan y aplauden la inter¬ vención científica de la Veterinaria. (Asentimiento). . En las demás provincias alemanas ha disminuido notablemente la cría del caballo de tiro, sobre todo los de lujo, casi en la misma proporción que ha aumenta¬ do la producción de la remolacha azucarera, quedando reducida la cría al número aproximado á las necesida¬ des de los cultivos del país, especialmente en las pro¬ vincias de Brunswick, adonde se han introducido se¬ mentales shiros, y en las sinianas, que han introducido semilla belga. En Oldembourg y en Mecklembourg- Schweirin también ha disminuido mucho la produc¬ ción de caballos de tiro de lujo, si bien ha mejorado sus condiciones, sobre todo en Oldembourg, gracias á la intervención de comisiones técnicas particulares, á la formación del Stud-Brook y á la creación de socie¬ dades de seguros mutuos para los reproductores; hoy cuentan con un caballo carrossier, gran con un sober¬ bio caballo de tiro de lujo. En Mecklembourg se dedican los criadores á la compra y recría de potros de seis á diez y ocho meses de edad procedentes de Dinamarca, Holstein y Hannober, obteniendo buenos caballos y precios remuneradores: algunos importan caballos de tiro de Schleswig y otros han cruzado sus yeguas con sementales clydesdalos y shiros, obteniendo mestizos muy superiores, algunos tan notables como la yegua Linse, clydesdalo hannoveriana, que pesaba 630 kilo¬ gramos á los cuatro años, y la Kreide, siró sajona, que — 350 — â los cinco años pesó 750 kilos; yeguas que arrastra¬ ron 5.350 kilogra¬ |sobre un carruaje de cuatro ruedas mos recorriendo un kilómetro en ocho minutos de peso, y treinta segundos y obtuvieron el primer premio en la Exposición celebrada el año 1889 en Magdebourg. VI En de caba¬ Bélgica cuentan con una excelente raza llos de tiro pesado que compite con las mejores de Europa y representa el tránsito, digásmolo así, entre la dolicocefalia y braquicefalia. Frente plana con ar¬ cadas orbitarias salientes; occipital elevado; nasales rectilíneos hasta la mitad de su longitud y arqueados en su lagrimales muy depri¬ final; porción facial de los mida; cresta cigomática muy saliente; perfil del cráneo parecido al del rinoceronte y cara corta; el esqueleto es sólido y cubierto de fuertes masas musculares, sobre todo en el cuello^ cuyo borde superior es muy arqueado; los pechos son anchos; el pecho alto; las extremidades relativamente cortas; los cascos bien conformados y de córnea sólida; de temperamento ro¬ busto y sistema nervioso moderadamente excitable y con una alzada que oscila entre lni,50 y 1™,62; en la ac¬ tualidad, la raza belga es muy estimada para el tiro li¬ gero y el pesado. La población caballar belga es de unas 300.000 cabe¬ zas para una extensión de 3.000.000 de hectáreas de ! — 851 — terreno, sobresaliendo ios caballos de tiro, especial¬ mente la raza flamenca, la brabancona y ardenesa. La raza flamenca^ que es una de las más fuertes de Europa y está muy reputada para el tiro pesado, se cria en Flandes, Hainaut, Namur y Heslaye: en Con- droz se producen buenos caballos de tiro ligero. muy En el país distinguen dos variedades: la de Grammont y la de Furnes-Ambacht. Los caracteres dominantes son los siguientes: cabeza relativamente pequeña, con orejas largas y algo caídas, ojo pequeño, fosas nasa¬ les estrechas, carrillos planos y boca grande; cuello corto, bien colocado y con poblada crinera; cruz baja; pecho ancho y profundo; costillares poco arqueados; cuerpo voluminoso y más corto qtie el del caballo bo- loñés; grupa y caderas redondeadas y algo bajas; es¬ paldas fuertes y poco oblicuas; extremidades grue¬ sas y bien conformadas, con cascos anchos y planos; su temperamento es linfático y su alzada de 1·",65 á I-",70. La raza brabancona es una de las que se han conser¬ vado más puras y se produce en las llanuras ligera¬ mente onduladas del centro de Bélgica, especialmente en Brabante. Los principales caracteres, distintivos de este magnífico y enorme caballo son los siguientes: cabeza un poco gruesa y empastada, pero bien coloca¬ da, con la frente ancha, plana, las órbitas bien desta¬ cadas y el perfil rectilíneo; las orejas rectas y bien si¬ tuadas; los ojos pequeños y poco expresivos; el cuello, que casi representa el carácter distintivo de la raza, — 352 — es corto masivo, muy arqueado ó con¬ y muy grueso, vexo por su borde superior, que está cargado de grasa densa, compacta y una crinera doble, desgreñada, ás¬ pera, gruesa y corta; la cruz poco elevada, ancha y empastada; el dorso y ríñones cortos, muy anchos, algo ensillados , sólidamente unidos, con músculos dorsolombares voluminosos y poderosos á los lados, con canal en el centro ó formando ríñones dobles; grupa también doble, ancha y larga, con ancas muy separadas de otra y fuertemente musculadas; cola una muy bien nacida y colocada; el cuerpo es grueso, cilin¬ drico, bien conformado, con pecho amplio y vientre pro¬ porcionado; las espaldas poderosas y bien musculadas ofrecen una vasta y ancha base de apoyo al collerón; el brazo es corto, voluminoso, carnoso; el antebrazo es proporcionado en longitud, con músculos sólidos, densos, rollizos; lasrodillas son anchas y planas, po¬ derosas, sólidas, resistentes; las cañas cortas, gruesas, anchas, con tendón posterior poco grueso y pegado á ella; menudillos anchos, gruesos, con buena direc¬ ción, sólidos y firmes; cuartillas proporcionadas y bien dirigidas; cascos bien conformados y proporcionados, con ranilla bien hecha, desarrollada y talones altos, elástica; córnea de excelente calidad y palma above¬ dada; piernas fuertes, sólidas, bien aplomadas, de mucho hueso y muy musculadas; corvejones empasta¬ dos, anchos, espesos, de 50 á 53 centímetros de contor¬ no, sólidos y poderosos; su alzada oscila entre 1™,60 y 1™,71, si bien se encuentran bastantes ejemplares que — 353 — llegan á 1™,75; su peso es de 700 á 900 kilogramos; su temperamento vigoroso. El caballo brabançon, alto, voluminoso, corpulento, de relativa elegancia, con grandes masas musculares, bien proporcionado, de construcción sólida, fuerte, con poderosas columnas de sostén y avance, en perfecta armonía con la masa y volumen del cuerpo que tienen que sostener y desplazar, es un coloso de su especie, representa el tipo perfecto del motor poderoso de mar¬ cha lenta; es eminentemente apto para los transportes pesados, que arrastra con una seguridad asombrosa y un vigor extraordinario. A. pesar de su masa y de su peso, muchos caballos trotan con airosa soltura y lige¬ reza. Con más solidez la en región dorsolombar, más elevación de la cruz, más horizontalidad en la grupa, más limpieza y menos pastosidad en los corvejones y con lostendones posteriores de las cañas más gruesos y destacados, sería el caballo de Brabante un acabado modelo de perfección. Á este fin tienden los criadores belgas, inspirados en los consejos de los Veterinarios zootecnistas, especialmente del sabio Profesor Reul de la Escuela Veterinaria de Cureghen, y en vista de la demanda, siempre creciente, de este caballo como tipo mejorador, exportado á casi todos los países de Euro¬ pa y América, sobre todo á la República Argentina, Pensilvània, Kansas, Iowa, Illionis, Minnesota é In¬ diana. La raza ardenesa ha disminuido muchísimo y se ha modificado bastante lo poco que queda, mejorando su :¿5 — 85i — confoi'mación resistencia por las exigencias del co¬ y mercio. Hoy se crían en la provincia de Luxemburgo y Condroz excelentes caballos ardeneses de fondo, de buen temperamento, de gran rusticidad y muy á pro¬ pósito para los servicios de la artillería y de la agri¬ cultura. El antiguo tipo natural de Ardennes tiene la cabeza cuadrada, ojos salientes; ex¬ algo chata y seca; presión viva, inteligente; orejas cortas y bien situadas; cuello recto y corto; cruz alta; espaldas planas; pecho un poco estrecho, pero profundo; grupa redondeada; extremidades regulares y fuertes; articulaciones cor¬ tas; tendones largos y bien destacados, si bien los cor¬ vejones son estrechos y acodados, y de 1™,42 á l'",52 de alzada. Las diferentes sociedades belgas que"antes existían se refundieron hace pocos años en una sola titulada Sociedad Nacional de Criadores belgas, que pone gran empeño en el fomento y mejora del caballo de tiro pe¬ sado, celebrando concursos anuales é inscribiendo en el Stud-Book, en el libro genealógico, los productos de esta aptitud. Holanda apenas caba¬ produce en la actualidad los llos precisos para las necesidades de la agricultura y los transportes pesados, pues los criadores holandeses se han dedicado en mayor escala á obtener Ccuballos de lujo para la exportación; pero unos y otros dejan bas¬ tante que desear en cuanto á su conformación y ener¬ gía, pues tienen el cuello delgado, los riñones largos, las extremidades delgadas, los cascos planos y defec- — 355 — tuosos y el carácter flemático. Son dignos de mencio¬ narse los caballos siguientes. La raza de Brabant sep¬ tentrional, del tipo de la brabancona descrita, en la ya que se encuentran caballos bien formados, fuertes y vivos. La raza ardenesa, que se produce Limbourg en y Luxembourg. La raza flamenca ó selandesa, de la que proceden los caballos clydesdalos, escoceses y los elevados caballos de coche de Inglaterra, que posee excelentes ejemplares para los trabajos agrícolas por sus anchuras y fuerza. La raza frisona, que se produ¬ ce en Frise y Groningue y está representada por caba¬ llos de tiro, corpulentos y robustos. La i-áza. holandesa se ciua en las provincias meridionales y septentriona¬ les y en la de Utrecht; es prpducto de cruzamientos entre las razas del país y extranjeras y se distingue por su cabeza grande, su cuello fuerte, su dorso encor¬ vado, su cola baja, su alzada regular y su excelente trote. La raza giieldrosa es más ligera, de gran trote, con el cuello combado, la grupa horizontal y la cola alta; se produce en las provincias meridionales y de Gueldre. En Dinamarca, que gozaron sus cabaliçs de fama universal, está en decadencia la cría caballar, pues sólo producen hoy los caballos de tiro ligero se ju- tlandeses y los seelandeses, que cruzados con el pura sangre inglés, dan excelentes productos de silla y de coche. En Italia se preocupan mucho de la cría caballar, es¬ pecialmente del caballo de guerra, al extremo que en — 356 — contra de la tendencia dominante en los criadores, el Consejo Superior de los Depósitos ha pedido la reduc¬ ción del número de sementales de tiro. Contra esta pe¬ tición se pronunció el Comité Agrícola de Vicence, que estudió detenidamente la cuestión y demostró que se pueden producir caballos más fuertes que los del país en la campiña romana, Cerdeña, Calabria y Frioul, como ocurre en Cremona, Verona y Mantua, y de igual modo que se producen trotadores rusos y americanos en Ponte di Brenta, Padua y como se crían en Gros- setto (Toscana) los marismeños de tiro ligero de gran rusticidad. Entre otras proposiciones, aconsejó que se adquieran sementales norfolk, anglo-normandos y de otras razas francesas de tiro y que el Gobierno preste ayuda á esta producción y á la de la mula. En alguna de las provincias citadas se crían de algunos años á esta parte buenos caballos para caballería pesada y para tiro, producto de la cruza de sementales hunter del Norte de Inglaterra con yeguas indígenas; y aun¬ que los productos son de aspecto común, su construc¬ ción es sólida, su cuello corto y poderoso, su grupa y caderas anchas, sus extremidades muy superiores y su vigor grande. En Suiza no producción caballar á pesar mejora la de comprar la Confederación sementales y facilitarlos á los cantones con un 40 por 100 de rebaja. Si el núme¬ ro no es escaso, la calidad deja bastante que desear, no obstante de encontrarse algunos ejemplares buenos del elegante y trotador caballo negro de Erlembach, — 357 — del macizo, pero ligero y seguro de Schowyts y del corto de piernas de Lamnont. VII En Rusia es tan considerable el número de caballos, que algunos autores elevan la cifra á 20.000.000 de ca¬ bezas y otros aseguran que esta nación posee casi tan¬ tos como el resto de Europa. La mayoría de los auto¬ res admiten once rasas naturales y dos rasas artifi¬ ciales. Las naturales son: 1.", raza de caballos kirghises, que son pequeños, muy , fuertes, resistentes, de trote muy ligero y se crían en Ousijourt y Sarrassa (mar Caspio, en los confines de China), donde los cazan los kirghises; 2.", raza siberiana ó mongola, de gran alza- zada y volumen, constitución sólida y mucha rustici¬ dad; vive en una temperatura de 30" á 40" bajo cero; 3.", raza kalmuka, que es de tipo asiático primitivo, pequeña, con cabeza pesada, pero con cascos excelen¬ tes, fuerte y de extrema sobriedad; 4.^, raza baskira, que es de la misma procedencia que los caballos kir¬ ghises, si bien de formas más amplias y son empleados en los servicios de postas y trabajos ordinarios; 5.^, raza del Don, que es de tipo ligero, bien conformada y proporcionada, ágil, enérgica, vigorosa, infatigable, rústica, de l'",50 próximamente de alzada de y proce¬ dencia asiática mejorada por buenos reproductores — 358 — árabes. 6.® raza ukrenesa, de gran resistencia y agili¬ dad y muy buena para el servicio de la Caballería; se cría en Ukrena; 7.®, raza de Karahacli, que es de ele¬ gante tipo oriental, bien conformada y la mejor de to¬ das las semisalvajes; 8.®, raza circasiana, que es de más alzada que la media del caballo oriental, de mucha rusticidad, con formas de caballo árabe y procedente de sementales árabes y yeguas asiáticas; 9.®, raza de Klepper ó esthoniana, que hoy sólo se encuentra en los depósitos de Torquel, en el distrito de Pernow; 10.®, raze, finlandesa, célebre desde la campaña de 1700 á 1709 por su extremada resistencia y vigor; 11.®, la raza lituaniana, que es de pequeña alzada, cabeza un poco abultada y formas irregulares. Las artificiales son: 1.®, raza pur sang inglesa, im¬ portada en 1774; 2.®, raza Orloff, conocida general¬ mente con la denominación de trotadores de Orloff, creada en 1778 por el Conde Orloff Thesmenski en el gobierno de Voronege (Khrenovaya) y producto de racionales cruzamientos de caballos árabes é ingleses con yeguas danesas y holandesas. El Doctor Simonoff, sabio Veterinario zootecnista,, y Mr. de Mœder, Director de los haras rusos, dividen los caballos del imperio en las clases siguientes: caba¬ llos de tipo salvaje; caballos de estepas semisalvajes de poblaciones nómadas; caballos de estepas en donde la cría es una transición á los de haras; caballos de tipo rústico y caballos de haras. Entre los caballos salvajes se encuentran el hemio- — 859 — no, el de Prsevalski y el tarpan, que hoy sólo se cría en las lejanas estepas de la Siberia y del Asia central y son de pequeña alzada, constitución robusta, vigor extraordinario y resistencia extrema. Entre los de es¬ tepas semisalvajes de poblaciones nómadas se hallan los kirghises y los kalmucos, que se producen en las estepas kirghises, al Noroeste del mar Caspio, en una extensión de 2.000.000 de kilómetros cuadrados; los kalmucos, de l'",47 á 1™,52, son de origen mongol y unos y otros hacen el mismo género de vida, son de una sobriedad á toda prueba y de una resistencia con¬ siderable, al extremo de hacer jornadas de 70 á 100 ki¬ lómetros, á razón de 13 á 16 por hora, y sirven como caballos de silla y tiro. Entre los caballos de estepa más regularmente cria¬ dos, y cuya criansa es una transición d los de ¡taras, se encuentran los bachkirs, los cosacos del Don y del Ural, los nogués ó tártaros de Crimea, Turkmenia, Boukharia y Khiva y la mayoría de los del Cáucaso; se suelen elegir los caballos sementales los en depósi¬ tos particulares y del Estado; se les construyen abri¬ gos para que se preserven algo del frío y malos tiem¬ pos y aun se les prepara forraje para el invierno. Los caballos de los cosacos del Don son de 1™,47 á 1™,56 de alzada y producto de una mezcla de elemen¬ tos varios, predominando la sangre de los kalmucos y caucásicos. Los del Ural son una mezcla de sangre bachkira y kirghiza, y gracias á los cuidados que se les prodigan hoy han adquirido más belleza. Los caballos — 360 — nogueses, de buena lámina y alzada media de 1™,47, se cree que son originarios de cruzamientos entre los ca¬ ballos tártaros y posteriormente entre el abkhases y caballo de Polonia y de Ukrena. En los caballos del Cáucaso existe una raza superior, la karabagh, muy buscada por los cosacos del Don, que tiene mucho pa¬ recido con las razas nobles árabe y persa y que se cree es debida al cruzamiento ó mezcla de caballos persas, árabes y turcomanos, de cráneo y frente amplios, ex¬ presión viva é inteligente, constitución buena, huesos finos y sólidos, músculos muy delineados, piel fina con pelos cortos, sedosos y brillantes: es un intrépido ca¬ ballo de guerra. En las producen ca¬ provincias anejas á la Siberia se ballos turcomanos que son muy parecidos á los de Khivo y de Boukhara, y por su mayor alzada y mezcla de sangre árabe y persa son muy á propósito para me¬ jorar y formar excelentes variedades para silla y tiro ligero. Los caballos de tipo rústico son todos los cria¬ dos con destino á los trabajos agrícolas, pues gracias á los cuidados que se tienen enlos acoplamientos y en larecría, han adquirido el tipo, más ó menos perfecto, de caballos de tiro. Entre los caballos de liaras los más notables son los célebres trotadores de Orloff, cuyo primer padre fué el blanco semental árabe Smetanka, y la rasa de silla, que tuvo como progenitor macho al caballo árabe alazán llamado Sultán I. De los descen¬ dientes de Smetanka, el más célebre como reproductor fué Bars I en la yeguada de Khrenovoya, que, sin — 361 duela alguna, fué el que consolidó la raza de trotado¬ res, así como de los productos de Sultán I fué Yach- ma / el que dió carácter y fijeza á la raza de silla. Uno y otro fueron muy notables y muy célebres en su época. VIH En Austria-Hungría es infinitamente más numeroso el contingente de caballos de guerra, que, como es sa¬ bido, son animales muy sobrios, muy fuertes y se ex¬ portan á muchas naciones de Europa. En el Tyrol, especialmente en Innsbruck, se producen bastantes ca¬ ballos que pueden clasificarse por su tipo en tres gru¬ pos: los de tipo oriental, que son los más numerosos, de cuerpo relativamente esbelto y extremidades irre¬ prochables; los de tipo ardenés, que tienen el cuerpo algo corto, rechoncho, y los de tipo anglo-normando, cuya grupa es más abultada que la de los franceses. Todos ellos son elegantes, de excelentes piernas, colas muy pobladas y de l'",50 á 1",68 de alzada. En la inmensa llanura de Puszta ó AlfOld, y proce¬ dentes de la yeguada de Mézôhegyès, creada con re¬ productores españoles, napolitanos, meklemburgue- ses,holsteinianos, poloneses, moldavos, besarabios y berberiscos, se encuentran numerosos caballos que bien pueden reducirse á los siguientes grupos: los gidrans, uniformemente alazanes, de origen árabe, refrescados de tiempo en tiempo para evitar ó corregir — 362 — los efectos de la consanguinidad, con padres árabes no parientes, pero sí del mismo tipo y con anglo-árabes, constituyen un grupo muy homogéneo, de una alzada media de 1",60, bien conformados, resistentes y só- brios. El grupo de los ftirioso-nordstar, media sangre anglo-húngara, menos finos que los anteriores, El gru¬ po de gran-nonius, que como oriundos de los semen¬ tales normandos Nonius, Nor mami y de algunos pura sangre mestizos muy homogéneos, ingleses, son unos longilígneos, de tipo anglo-normando, de buena confor¬ mación general, con cabeza ligera, excelente grupa y de una alzada media de lm,74. El grupo de pequeño- nonius, creado por una segregación inteligente de los individuos del grupo anterior, lo forma una variedad de caballos de tipo mediolígneo ócasi casi brevilíg- neo, algo más rechonchos que aquéllos y con buena y armónica conformación; pero tanto unos como otros son de gran resistencia. elegantes, inteligentes y En la Transylvania existe una numerosa región de población caballar mestiza de españoles, napolitanos y transylvanos, denominada de Lippitsans, dividida en cinco familias napolita¬ {favorita, pluto, conversano, na y maestro), cuyos caracteres distintivos son el te¬ ner la cabeza ancha, cuelloproporcionado con abun¬ dante crinera, cuerpo robusto, cola larga y poblada, extremidades bien aplomadas y sólidas, excelentes cas¬ cos, buena conformación general, si bien su alzada es pequeña {1™,57 á 1^,62). Existen también algunos ejem¬ plares de los antiguos y famosos caballos llamados ge- — 863 — nerales y sacromasos, de origen español, que por su elegancia y majestuosidad se empleaban mucho en los carruajes de gala de la corte. Los caballos de Rumania, idénticos á los transylva- nos, son pequeños (1™,30 á 1^,40), muy vigorosos, ro¬ bustos y de prolongada potencia generadora. En la yeguada nacional de Nucet, trasladada recientemente á Cizlau, se han empeñado en agrandar pronto la raza del país, importando sementales pura sangre y media sangre ingleses, en vez de hacer los cruzamien¬ tos con el caballo lippitsano ó con el thoronghbred, que es el árabe más indicado y más proporcionado para el suelo, clima y yeguas del país. Sin embargo, se preocupan de la mejora según se deduce de varios artículos del reglamento de cría caballar, que bien me¬ recen ser conocidos y acaso imitados en algunas na¬ ciones de más campanillas. El art. 7.° dice textualmen¬ te: Las yeguas de los Ca/aríyï (caballería territorial) serán preferidas para la monta á todas las demás; pero sólo en la proporción de 25 por 100 del efectivo del escuadrón. El 26 dice así: Ningtln criador puede vender d un particular los potros hijos de sementales del Estado antes de ser reconocidos por la Comisión de remonta, que certificará que no son aptos para el servicio militar. El 27 dice: Los propietarios ó gran- leros que posean de diez á quince yeguas aptas para , la reproducción, tiene derecho á un semental durante un mes en la época de la monta, sin otra obligación que la de cuidarlo reglamentariamente. El art. 29 es — 364 — muy especial; dice así: El Ministerio está autorisado á hacer contrato para la organisación de sus haras, con cualquier, persona, aunque sea extranjera, que posea conocimientos técnicos especiales y pueda apor¬ tar la experiencia adquirida en otros países. En Bulgaria son los caballos muy parecidos á los ru¬ manos y alzada. todavía de menor En la Turquía europea y asiática, la población caba¬ llar indígena es idéntica á la de Rumania y Bulgaria y la inmensa mayoría de los individuos son de capa ala¬ zana á baya. Existen además muchos caballos impor¬ tados de Hungría; otros de gran alzada y tipo anglo- normando llevados de Crimea y algunos de la isla de Mytilena, de ínfima alzada. El Sultán de Turquía se preocupa mucho, á su manera, por mejorar los caba¬ llos, conservando ante todo la hermosa raza árabe é importando sementales de otros países. Ha creado la Administración de la cría caballar y ha instalado un establecimiento en Tchifteler, cerca de Eski-Chehir. En su palacio de Ildiz, dominio de Kyate-Kane, tiene lujosas caballerizas con más de 200 caballos de diver¬ sas razas y procedencias; desde el soberbio, brioso y fino caballo de Oriente, hasta el calmoso y, pesado de Occidente; hermosos ejemplares de Bagdad, Damasco, Mossoul, alto Egipto, Holanda, Caen y Alemania del Norte, se admiran en aquellas lujosas caballerizas. El importante grupo de caballos árabes es muy ho¬ mogéneo, tiene los caracteres distintivos de la raza y está subdividido en las cuatro subrazas siguientes: la — 365 — keheñan ó keheüan-Chammari, de capa negra, formas esbeltas y distinguidas, perteneciente á la iribú árabe Chammars en la Mesopotamia; la Saklawy, de pelo tordo claro rodado, alzada media de 1™,52, pertene¬ ciente á la tribu de los Annésis, en el desierto de Siria; la Khorassan, de diversas capas, alzada media de l'",50, en el Irak; la Tekké 6 Turkmen, de capa negra ó alazana, excelente conformación, que se cria en el Merv, donde existe la costumbre de esquilar la crinera á todos los caballos. En la granja imperial de Kiate-Kane existen de 500 á 600 équidos entre caballos, yeguas, potros y potran¬ cas, especialmente de las subrazas Keheilan, Saklawy y Khorassan, un ejemplar hembra, una yegua hussu- len, un caballo indiano, algunos normandos y húnga¬ ros y varios árabe-húngaros. Y ahora me apercibo, señores, de que he abusado cruelmente de vuestra atención acumulando datos des¬ criptivos, áridos y pesados de suyo, si bien muy inte¬ resantes á mi modo de ver. Confío á vuestra indulgen¬ cia el perdón que necesito y os demando. Aun pudiera acumular los referentes á otros países, muy poco co¬ nocidos ó confusamente conocidos; datos que á fuerza de una perseverante labor y una tenacidad constante he logrado adquirir; pero no quiero molestaros más esta noche. Acaso en otra sesión ó en una conferencia especial ocupe de la producción hípica de los Esta¬ me dos Unidos de la América del Norte, del Asia, Argelia, — 366 — Túnez, Sudán, Egipto, Marruecos, China, Japón y Australia, así como de algo referente á España, que creo pudiera servir para el fomento y mejora de nues¬ tra empobrecida cría caballar y para la regeneración de nuestra querida y desdichada nación si los Gobier¬ nos y las clases productoras se percataran y conven¬ cieran de que la mejora y el fomento pecuario no ha de venir por otro camino que el de la ciencia zootécnica, que el de la medicina zoológica. He dicho. {Muy bien; repetidos aplausos.) Eusebio Molina Serrano. I Circunstancias especiales que no son del caso, nos impidieron dar la tercera conferencia para terminar con la exposición de los datos que nos habíamos pro¬ puesto exhibir ante aquel distinguido é ilustrado audi¬ torio. Quedaría incompleta nuestra modesta obra si no publicásemos hoy lo que teníamos anotado ayer para explanarlo en el seno de la docta Academia que nos honró con el cargo de su primer Vicepresidente, y después nos confirió el de Secretario general. Antes de dar comienzo á la exposición de los datos que ofrecí referentes á los Estados Unidos y otras na¬ ciones y pueblos coloniales, creo pertinente, considero de mucha importancia reproducir, siquiera sea en sín¬ tesis, el juicio que formó de la cría caballar en la Eu¬ ropa central y oriental y en las costas del Asia menor, en un viaje que hizo por estas regiones, con motivo de su asistencia al Congreso de Higiene de Budapest, el sabio zootecnista francés, el ilustre Veterinario de la — 368 — Escuela de Lyon, fallecido recientemente, en lo mejor de su edad y en el apogeo de su gloria científica. El juicio del gran maestro Cornevin, reconocido como el primer zootecnista de nuestros días, servirá de escudo á cuanto dije y honrará este pobre trabajo. En todo el espacio recorrido, dice Mr. Cornevin, de la frontera helveto-austriaca á la rusa de una parte y de los Carpathos á la mediterránea, no hay más que una región poco extensa que produce el caballo de tiro pesado y que parte del ducado de Salzbourg y se termi¬ na en la Croacia. El país de Salzbourg poseela raza de Pinzgau, de tipo rechoncho, cabeza fina y expresiva, grupa doble, alzada media de l'",56 y de capa generalmente baya. En Etyria y en Croacia existe la raza caballar Mu- rinselaner, de l'",70 de alzada, con el cual obtienen un gran carrossier de tipo anglo-normando, alto y grue¬ so, que prefieren al del .país. En todas partes se encuentran caballos de silla y de tiro ligero. El fondo de la población hípica de la Euro¬ pa central y oriental está constituido por un caballo que todavía se encuentra en Rumelia, Valaquia, Mol¬ davia, Servia, Bulgaria y aun en la misma Hungría, tal conio existía en siglos pasados. Los fijado los rasgos de este hipólogos húngaros han caballo, que, después de la creación de los depósitos de sementales y de las yeguadas, se ha ipodificado en mu¬ chas regiones. Su alzada no pasa casi nunca de 1"\35; su tipo es asaz alargado, la cabeza tiene el sello espe- — 3r.9 — cial de frente ancha y ojos bien abiertos, con perfil largo y convexo, cuello demasiado largo con crinera larga áspera, pechos pero poco y pecho de proporcio¬ nes medias, línea dorso-lombar bien sostenida, grupa caída, muy inclinada, con ancas salientes, cola con cer¬ das largas, derechas y poco abundantes, espalda larga y oblicua con los demás radios finos, buenas articula¬ ciones, músculos de gran relieve, refractarios á hidrar- trosis y osteomas, y con cascos de córnea excelente: los colores dominantes de la capa son el bayo y el ala¬ zán, frecuentemente calzados. Los caballos más pe¬ queños tienen un gran parecido con los sardos. En Hungría no se rechaza sistemáticamente la grupa in¬ clinada, sino que se la prefiere en los caballos destina¬ dos á galopar, porque asi dicen llevan mejor hacia ade¬ lante las extremidades posteriores. Esta población caballar primitiva ha sido modificada por la acción de los haras austríacos, húngaros, ruma¬ nos y turcos. La sangre árabe, inglesa, andaluza, an- glo-árabe, anglo normanda, ha sido infundida en sus venas por los gidraus, los nonius, los' lippitzaus y los furioso-nordstar, para hacer tipos que respondan á la conformación exigida por los compradores extranje¬ ros. Entre la población autóctona húngara, primitiva ó mejorada, se encuentra una proporción elevada de caballos de cabeza acarnerada, especialmente en Arad. Al lado del caballo húngaro, en la región montañosa de los Carpathos, en Galinia, en Transylvania y en la parte septentrional de la antigua Valaquia, vive un pe- 26 — 370 — queño caballo de l'",25 de alzada, de capa negra por lo general y de perfil chato, llamado huBsiilen, que fué antes más común que hoy día, por habérsele cru¬ zado, especialmente con el lippizan, para agrandarlo. Es pura y simplemente un representante de la raza de los poneys importados de Asia y conservado en el aislamiento de los Carpatbos, asi como también en la Dobrodjá, donde los llaman Mtischet. Este mismo po¬ ney, importado de la isla de Mytilena, no es raro en Constantinopla, donde existen algunos ejemplares de alzada tan pequeña que no pasan de 1'", 10, con la mis¬ ma longitud de la punta de la espalda á la punta de la nalga, y un contorno torácico por la cinchera de 1™,29; son muy peludos, de color bayo obscuro, y con una cola espesa y tan larga que la an-astra.. Por lo que antecede se ve que la Europa central y oriental no produce el caballo de grueso tiro, y por consiguiente tienen hacia este lado una salida las ra¬ zas de tiro pesado de la Europa occidental. El número de caballos de tiro ligero no es suficiente. Rusia es la gran proveedora en carrossiers, por sus trotadores de Orloff; en caballos de artilleria, por sus voronèges; y en caballos de gendarmes y de.caballeria de linea por sus crimeanos. La Europa central y oriental es muy rica en caballos de silla. Entre las naciones que la componen ocupa Hungría el primer rango, pues posee 1.748.859 caba¬ llos, ó sea 6,3 por kilómetro cuadrado, y 129 por cada 1.000 habitantes (en tanto que Francia no tiene más — 871 — que 5,4 por kilómetro cuadrado y 66 por cada 1.000 ha¬ bitantes), y contribuye á remontar la caballería de todos sus Vecinos. El 78 por 100 de los caballos húnga¬ ros son aptos para el servicio del ejército, en la pro¬ porción de un 45 por 100 para caballería y un 33 por 100 para artillería y otros arrastres. Los húngaros son, por naturaleza, hombres á caballo y maestros en su producción, en su recría y en su preparación; y mucho más seganaría imitando las prácticas hípicas húnga¬ ras que teniendo casi siempre la vista fija del lado in¬ glés. Al estado floreciente de la cría caballar en Hun¬ gría contribuye la intervención juiciosa y racional del Estado, cuya administración no se ha mostrado jamás dogmática, ni ha intentado luchar contra el medio na¬ tural, sino adaptar á éste la raza y contar siempre con el concurso de los criadores y de los zootecnistas antes de introducir ninguna modificación; al extremo de que cada dos años se celebra en Budapest un Congreso hípico, para recoger' las ideas de todo el mundo. Al lado de los 2.811 caballos sementales del Estado figu¬ ran 14.704 de propiedad particular. A pesar de que en Córcega se han importado semen¬ tales árabes y berberiscos para producir caballos de tipo de caballería de línea, la raza natural de la isla, el caballo corso, (del que no diremos nosotros que vivo ni morto, como dicen los italianos de los habi¬ tantes), es una especie de poney de proporciones regu¬ lares, perfil cefálico rectilíneo, abundantes crines, ex¬ tremidades finas, cascos estrechos, capa negra"mal — 372 — teñida ó baya obscura, alzada media de y 300 kir logramos de peso. En Francia se han comprado en Octubre último 43 sementales en 288.000 francos; entre ellos el precio de figuran dos pura sangre inglesas; cinco pura sangre árabes; ocho pura sangre anglo-árabes, con un 50 por 100 de árabe; quince anglo-árabes, con un 25. por 100 de árabe; uno media sangre anglo-árabe, con un 50 por 100 de árabe, y doce media sangre anglo- árabes, con un 25 por 100 de árabe. Recientemente se han comprado en Italia los caba¬ llos sementales y las yeguas siguientes: Royal Hart., hijo de Swilington y Regina, adquirido en 6.000 liras; Tocsin Chimes, bayo, de I"",58, trotador, nacido en América, hijo de Chimes y de Ruffles, comprado por 15.000 liras al Sr. Rossi; Prince Herschel, americano, comprado á los hermanos Giorgi en 22.000 liras, y Bel- también americano, comprado al Sr. Vertua- Gerini. El célebre caballo de andadura Star Pointer^ de nueve años, único que recorrió una legua en un minuto, cincuenta y cinco segundos y cuarto, fué ven¬ dido á Mr. Wite en 75.000 francos; la yegua Simoon, hija de Saint-Simon y Shotover, cubierta por Beest- man; y Filomena, hija de Petrarca y cubierta por Saint- Ser f, las ha adquirido el Sr. Edmundo Blanc en 3.000 y 2.500 libras esterlinas respectivamente: Silythorn, hija de Nampton y cubierta por Bend'Or, la ha com¬ prado en 1.500 libras esterlinas Mauricio Eprussi. El Marqués Flori Serramezzana acaba de importar tres — 373 — magníficos ejemplares: King of Thebes, Mussetta y Floreat-Magdalena. La yeguada de sir Rholand ha adquirido en Inglaterra, en la ganadería del Duque de Devonshire, el Roundel, potro bayo de tres años, hijo de Donovan y Rolandina,.que es irreprochable por su bella conformación. II Considero de mucho interés el estudio de la riqueza pecuaria de los Estados Unidos de la América del Nor¬ te, como hubiera sido interesante antes y creo que lo será para lo sucesivo conocer los elementos poderosos con que cuenta esa nación tan humanitaria y tan de¬ mocrática y que tanto amamos y debemos querer los españoles, que les descubrimos y aun diría que les re¬ galamos todos ó casi todos los territorios que poseen hoy y seguirán poseyendo hasta que, en la incesante evolución de la materia, les llegue, (no diré su San Andrés), su periodo de ^decadencia y acaso acaso de estrepitosa desmembración. Imperios más poderosos y razas más homogéneas, de más coraje y de más co¬ razón derrumbaron y degeneraron... Pero no se que¬ riendo separarme de mi propósito ó del plan que me había trazado, limitaré mis notas única y exclusiva¬ mente al estudio de la riqueza pecuaria hípica. Es cosa por demás sabida que cuando nuestros ante¬ pasados, cuando los españoles tuvieron la gloria de descubrir la América, no encontraron ó no existía allí — 374 — la especie caballar. Es tan relativamente reciente el mundo de Colón, el mundo que fué de los españoles^ que históricos de aquella época son verda¬ los hechos des inconcusas. Cuatro grandes embarcaciones y ca¬ torce carabelas anclaban en.Santo Domingo el día 27 de Noviembre de 1493, desembarcando hidalgos anda¬ luces, gente de guerra, municiones, Adveres, plantas, semillas, caballos, bueyes y otros animales domésti¬ cos; es decir, los gérmenes de la actual civilización americana, que con tanto cariño y gratitud ha pagado á los españoles el haber sacado aquellos territorios de las lobregueces de la barbarie, de las tinieblas del salvajismo. Cortés y sus soldados introdujeron los caballos españoles en el Perú y en México, de donde se extendieron á la Patagonia, á las llanuras de la Pla¬ ta, al Sud y al Este de las Indias occidentales y en los valles del Norte de California. Es, pues, un hecho caú- dente que los españoles^ fueron los que llevaron á Amé¬ rica los primeros caballos, de cuyo équido no tenían la menor idea los indígenas, puesto que su admira¬ ción, al verlos, llegó al extremo de creer de una pie¬ za los caballos y los bizarros guerreros que los mon¬ taban. Ese precioso solípedo fué uno de los animales que más rápidamente multiplicó, pues cuarenta y ocho se años después de su importación era ya sorprendente su abundancia y baratura. En aquella fecha escribía Ovie¬ do en su obra este pasaje: «No avia caballos é de Es¬ paña se truxeron los primeros é primeras yeguas, é — 375 — hoy hay tantos que ninguna necesidad hay de buscar¬ los, ni traer de otra parte, é ha llegado á valer un po¬ tro é yegua domada en esta isla (Española) tres ó cua¬ tro ó cinco tállanos ó pesos de oro ó menos. De yeguas é caballos^, vacas é ovejas é puercos llenas estan esta Isla é las de San Johan é Cuba é Jamaica é mucha pai^ te é poblaciones de españoles.» Según Mr. Wallace, puede precisar la época ni no se el punto en que se importaron los primeros sementales y yeguas de origen inglés, pues sólo se sabe que antes de la declai-ación de la independencia, en 1776, habia ya sesenta caballos sementales y veinte yeguas de cria, y en 1800 se contaban cerca de 200 sementales machos y más de cuarenta hembras de vientre, incli¬ nándose á creer que fué en Virginia y en la Carolina del Sur donde se introdujeron primeramente por lus colonos ingleses, que los preferían á los importados por los españoles. Como era natural, en los Estados Unidos no existia antes un tipo de caballo bien definido para los diferen¬ tes servicios, ni aun siquiera el tipo de trabaju, el ca¬ ballo agrícola de los ingleses; así es que los criadores americanos dirigieron desde luego todos sus esfuerzos á crear el caballo de granja, el caballo agrícola, á fin / de satisfacer las exigencias de sus extensas y casi fa¬ bulosas plantaciones, y hombres positivistas, hombres prácticos, siempre dentro de la realidad ó del negocio, eligieron los medios más adecuados para lograr un tipo especial de trabajo, pero adecuado á las condicio- — 376 — nés de clima y Bien pronto suelo de cada localidad. consiguieron crear un caballo de cuerpo masivo, con extremidades gruesas y cortas, de 1 "'■65 de alzada, tér¬ mino medio, y de un peso de 500 á 600 kilogramos. El fomento y la mejora caballar creció de una mane¬ ra sorprendente y rápida al extremo de existir en la actualidad una aglomeración de todos los tipos y razas conocidas en el mundo. Caballos de coche, de viaje, de silla, transportes ligeros, de trote, tiro pesado, pura sangre da carrera y pequeños poneys, abundan en el pais, si bien hoy se acentúa mucho más la influencia del caballo anglo-normando en la producción del trota¬ dor americano. En cuanto al número, la cría caballar ha marchado en progresión siempre creciente, según demuestran las estadísticas. En el año-1840 acusó la estadística 1850 aumentó á 4.335.000 caballos, en 4.337.000, en 1860 existían ya 6.249.000, en 1870 se elevó á 7.145.000, en 1880 subió á 10.357.000, en 1890 ascendió á 14.976.000 y en el año actual pasa de 16.000.000 el nú¬ mero de caballos que existen en los diferentes Estados de la América del Norte, sin contar los de Cuba, Puer¬ to Rico y Filipinas. El Estado donde menos abunda el ganado caballares en Rhode Island, pues la última es¬ tadística dió la cifra de unas 11.000 cabezas, y en el que más abunda es en Texas, donde exist.n más de 1.500.000 caballos. El precio medio á que se venden en los centros pro¬ ductores es el siguiente: En Nuevo México á 150 pesetas, en Texas á 170; en — 377 — Utah á 190, en Wyoming á 200, en Montara á 215, en Idaho á 220, en Oregón á 230, en Arizona á 240, en Luisiana á 265, en Nevada y Colorado á 280, en Arkan¬ sas á 290, en Missouri á 305, en Kansas y Washington á 322, en California á 325, en West Virginia á 335, en Mississipí á 337, en Dakota y Nebraska á 355, en Vir¬ ginia á 360, en Tennesse á 365, en Alabama á 370, en Iowa á 375, Kentucky á 378, en Carolina del Norte en á 380, en Maryland é Illionis á 385,- en Wisconsir á 390, en Minnesota á 393, en Indiana y Florida á 400, en Vermont á 405, en Ohio á 410, en Georgia á 420, en Michigán á 425, Carolina del Sur á 445, en New en Hampshire á 450, en Delaware á 462, en Pensylvania á 475, en Maine á 478, en Nueva York á 490, en Nueva Jersey á 520, en Connecticut á 525, en Massachusetts á 540 y en Rode Island á 550. Estos precios tan bajos obedecen, no sólo á la abun¬ dancia del género sino á la depreciación que ha sufrido por el número tan considerable que existe de tran¬ vías de vapor, de tracción mecánica, de cable y de electricidad. Sin embargo, en los mercados.de Nueva York y de Chicago los precios varían mucho, según la clase de los animales. En una estadística que tengo á la vista de Mayo de 1893 vendieron se en Chicago á los precios siguientes; caballos malos, de 150 á 250 fran¬ cos; caballos ordinarios, de 475 á 575 francos; caballos de tiro, de 500 á 570 kilogramos de peso, al precio de 450 á 600 francos; los de peso de 610 kilos, de 625 á 700 trancos; los de 660 kilos, de 725 á 875 francos; los de 23 — 378 — 700 kilos, de 875 á 1.000 francos, y los de 750 kilos, de 1.000 á 1.250 francos; caballos de tiro apareados, de 1.500 kilos la caballos pareja, de 2.000 á 2.500 francos; de tiro ligero, de 800 á 1.000 francos; caballos de coche regulares, de 625 á 825 francos; buenos, de 1.000 á 1.500 francos; troitcos ó parejas, de 2.250 á 3.500 francos; caballos de silla regulares, de 625 á 875 francos; btie- nos, de 1.000 á 2.000 francos. En Nueva York existen de 80 á 90.000 caballos de todas clases, entre ellos de 12 á 15.000 de tranvías, que tienen de duración cinco ó seis años, y se venden á 600 y 700 francos. Los desti¬ nados á la tracción de los ómnibus valen de 800 á 900 francos; los de charrettes, camiones y mensajerías se pagan 1.400 francos, y los de lujo, sobre á 900, 1.100 y todo los trotadores, se pagan á precios mu}^ elevados. Gente práctica, los yankees, han llevado de Europa muchos y muy buenos sementales para cruzarlos, me¬ jorar sus razas y crear otras muy semejantes á los pa¬ dres europeos. La prodigiosa variedad de caballos que existe en los Estados Unidos puede y debe reducirse á los siguientes: caballo de tipo inglés, caballo de tipo francés, caballo de tipo belga, caballo de paso 6 an¬ dadura, y caballo nacional ó trotador americano. Apasionados por tiro pesado las enormes razas de inglesas han introducido, sin embargo, los caballos hunters para el servicio militar y la caza; los poneys, para el trabajo de las minas y para montar los ni¬ ños; los cleveland-bayos, los yorkshire-coach y los hackneys, para el tiro ligero de lujo. Los verdadera — 379 — mente caracterizados son la eleve!and-bay, la raza clydesdala, la sliira y la Suffolk punch. El primer caballo Cleveland bayo que se importó en los Estados Unidos fué á Rochester (Nueva York) en 1839 por un granjero inglés, posteriormente, 1850 y 55, llevó va¬ y, rios á una granja de Virginia el Ministro americano en Londres Mr. Rives, produciendo tal entusiasmo los buenos productos obtenidos que al poco tiempo se formó \'<\ American Cleveland bay Society, y, más tar¬ de, el Stud-Book americano del cleveland-bayo, en cuyo segundo tomo (1889) figuran 762 sementales y 192 yeguas más ó menos puras, en vista de lo cual, la an¬ tedicha sociedad, en la Asamblea celebrada en Chica¬ go el año 1891, acordó que en el tercer volumen de su Stud-Book no se registren ó inscriban otros caballos que los procedentes de padre y madre pura sangre. En 1842 importó el primer caballo clydesdalo Mr. Ar¬ chibald, de Markham, introduciéndose algunos más en los años sucesivos, hasta 1860, que la importación fué rápida y numerosa, y, por consiguiente, el fomento y la mejora alcanzaron un grado de adelanto muy consi¬ derable, dió lugar á la creación de la Américan que Clydesdale Association (1877) y á la formación del Stud-Book (1882), donde se inscriben los productos clydesdalos ingleses é irlandeses y los sementales na¬ cidos en xAmérica de padre y madre clydesdalos ó que cuenten cuatro ó cinco parientes directos lo menos. El caballo clydesdalo americano está hoy en boga en el pais y es más apreciado por los yankees que el caballo — 380 — de origen francés, por ser fácil de criar, y más dócil y que el shiro por trabajar con más rapidez. El caballo shiro no se América has¬ ha importado en ta hace unos veinte años, especialmente por los cria¬ dores del Oeste, por los dueños de l-a granja Walrond Ranch Company, síluada entre Porcupine Hills y Li¬ vingstone Rang, de las montañas rocosas, cerca del fuerte Me Leod-AlUerta, en el Canadá. La rápida mul¬ tiplicación de este caballo en el Oeste fué causa de que se crease la Américan Shire Association y á que se formara el Stud-Book americano del caballo shiro, cuyo primer volumen se publicó en 1880 y se registra¬ ron, desde Abril de 1885 á Diciembre de 1891} un total de 3.540 caballos importados y 575 nacidos en el pais; los cuales son más altos, más mansos y más compactos que los clydesdalos. El caballo suffolk punch es de muy reciente importa¬ ción, debida á los criadores Alfred J. Smith, de Wood- bridge, Erg. M. Smith, Galbraith Bros y Wis, que ase¬ guran que los productos obtenidos de padre suffolk con yeguas indígenas son muy buenos, enérgicos y ligeros en los trabajos agrícolas y en los transportes pesados. También se ha creado la Américan Suffolk Associa' tion para fomentar y mejorar esta raza de caballos. Diferentes razas importado en los francesas se han Estados Unidos; pero la principal y más típica es la percherona. En 18.39 se importaron algunos ejemplares normandos, aumentando desde el año 1850 al 60 en los Estados del Oeste y posteriormente en los del Sur. — 381 — En 1876 se fundó la Asociación nacional del caballo normando, que más tarde, en 1884, se refundió con la del caballo de tiro francés. Creado el Stud-Brook, se. registran en él todos los caballos de tiro pura sangre" francesa, cualquiera que sea la raza, variedad ó fami¬ lia á que pertenezcan, pues existe una gran diversidad de caballos de tiro que no tienen un tipo bien definido. La raza percherona francesa fué una de las que pri¬ mero se importaron en los Estados Unidos y la que más se apreció durante mucho tiempo por la regulari¬ dad de sus formas, temperamento y color, así como por su origen, proclamado por Mr. Landers en su libro de Cria del caballo con esta frase: "El darley árabe es al pura sangre inglés lo que el smetanka todo árabe es al orloff y el gallipoli árabe todo es al caballo per- cherón de Francia.,, Las importaciones de caballos percherones se hablan hecho con el nombre de caba¬ llos franceses; pero en 1866 y 68, W. Ficklin, de Char¬ lottesville, y William E. Walters, de Baltimore, intro¬ dujeron, con el nombre propio y verdadero de caba¬ llos percherones, un ntimero considerable de ejempla¬ res, que fueron la-causa inmediata de una creciente y rápida mejora. Creada en 1883 la sociedad hípica Amé- rican Percheron Association y el Stud Book perche- rón de América, los compadores de caballos de los Estados de Nueva York, de Illinois, de Michigán, de Wisconsin y de Iowa, formularon varios cuestionarios para saber cuál era el verdadero caballo en percherón, vista de la confusión que reinaba, llegando á tal extre- — 382 — mo el interés de los yankees, que filé á Francia una co¬ misión para tenían. En la actua¬ aclarar las dudas que lidad se considera en la Américadel Norte á la per- cherona como una raza de tiro pesado, pero inteligen¬ te, viva, enérgica, y se exige que los sementales pesen de 726 á 998 kilogramos, para que los productos obteni¬ dos con las yeguas ordinarias del país pesen de 544 á 816 kilogramos cuando lleguen á la edad adulta. La cría y el comercio del caballo percheron se hace hoy en gran escala en de Oak Lawn, por Illinois por Mr. Dunnam, Mr. Kleinmeyer y Eilwod, de Kabb. El primero ha creado una sociedad hipica percherona que cuenta con más de 3.000 socios y publica su Stud-Book, y el último llevó á su considerable número de ca¬ país en 1890 un ballos comprados en los concursos hípicos percherones de Nogent le-Botron y de Saint-Lô. Al año 1866 se reñeren las primeras y escasas im¬ portaciones del caballo belga de tiro, efectuadas por el Dr. Van aumentando in- Hoorelake, de Monmonth, sensiblenqente á partir del ailo 1870, en que este mismo Doctor y los señores Iilassion é hijos introdujeron en 1887 un buen número de caballos belgas, que fué causa de que los importadores y criadores formasen en ese año la American Belgian Association y crearan el Stud-Book para la inscripción de todos dos caballos de tiro importados de Bélgica antes de 1.° de Enero de 1888, previo reconocimiento facultativo y prueba satisfactoria, y para el registro, después de esta fecha, de los importados é inscriptos ya en el Stud Book belga — 383 — y de los nacidos en los Estados Unidos de padres y madres registradas, á los cuales se les consigna la ob¬ servación Native Full-Bloods, inscripciones que en 1.° de Enero de 1892 ascendían á 728 sementales y 28 yeguas. El caballo americano de tipo belga es de la misma alzada que el percherón, de 750 á 1 000 kilogra¬ mos de peso, con la cabeza pequeña, el cuello corto y potente, el pecho ancho y profundo, el cuerpo corto y fuerte, los ríñones amplios, las caderas largas, las piernas cortas, los cascos buenos y los músculos pode¬ rosos. En la actualidad, los mejores caballos de tiro proce¬ den de Ohio y los mejores de lujo de Illinois, Michigan, Nueva York y otros estados, y los americanos han cambiado suantiguo gusto de gran alzada y pesadez por la alzada media, el fondo y la actividad. ■ Los caballos llamados de paso son cabalgaduras de silla que marchan á la andadura con una velocidad igual ó superior á los trotadores y gran comodidad para el jinete, por cuyas bueñas-cualidades son prefe¬ ridos para los viajes. Los trotadores americanos son unos excelentes y elegantes caballos de tiro ligero para carruajes de lujo y marcha, cuya producción es muy extensa, aten¬ dida y apreciada, al extremo de haberse creado una raza especial por cruzamientos racionales y una seve¬ ra selección, que se ha hecho popular entre los yan- kees y que creen superior á los trotadores norfolk y rusos de Orloff. A ese tipo, extendido en todo el país. — 384 — le llaman los americanos caballo nacional. El creador de esta raza fué el caballo pura sangre inglesa Mes¬ senger, hijo de Mambrino y de Engineer, nacido en 1780 en New Market, importado á Filadèlfia en 1788, permaneciendo los seis primeros años en l'ensilvania y Nueva Jersey y llevado más tarde á Long-Island, cerca de Oyster 1808. Instituidas Bay, donde murió en en 1791 las primeras cai'reras de fondo ó de trote, se creó en 1825 el New-York Trotting Club y el hipódro¬ mo de Long-Island, próximo á Nueva York, fundán¬ dose á poco (1828) en Filadèlfia la Hunting-Park Asso¬ ciation, que ha dado un poderoso impulso á la produc¬ ción del caballo nacional, perfeccionando el tipo y aumentando su ligereza en el trote desde dos minutos cuarenta y dos segundos que tardaban "(1825) en reco¬ rrer la vuelta de 1 609 metros, á dos minutos cinco se¬ gundos invertidos en igual distancia en las carreras del año 1879. III En el abundan mucho los caballos, Japón y en China pero son de pequeña alzada, 1™,42, y aunque de aspec¬ to común ordinario, son fuertes y resistentes. Los ja¬ poneses no perdonan medio para ver si pueden mejorar sU raza caballar, enviando á Europa comisiones técni¬ cas para estudiar el estado de la cria caballar y apren¬ der la medicina zoológica en las Escuelas y Universi- — 385 — dades Veterinarias, que es donde se enseña de verdad la ciencia de la producción animal, 5m que el estudio teórico aislado de la zootecnia insuficiente, absolu¬ es tamente insuficiente para dirigir la mejora y el fomen¬ to pecuario. La importación de caballos y yeguas ex¬ tranjeras y los cruzamientos efectuados con las razas del pais no han dado tan buenos resultados como se creía, pues los mestizos obtenidos, si bien son de más alzada y más elegantes, tienen un temperamento lin¬ fático muy pronunciado que los hace impropios para determinados servicios, especialmente para la guerra. En Australia prodigioso el número de animales es domésticos de todas clases. Según las estadísticas par¬ ciales del año 1896 que tengo á la vista, ascienden á 113.285.977 cabezas, en los distritos de Netv-Sonth, Wales, Victoria, Quessusland, Sonth-Australia, West- Australia y Tasmania. De estos ciento trece millones y pico de animales corresponde 1.502.582 á los équidos caballares, 9.072.767 á los bóvidos, 101.798.772 á los óvidos (raza merina) y 911.856 á los suidos. Las razas de caballos australianos se clasifican en la siguiente forma: caballos de tiro pesado, caballos de tiro menos pesado, caballos de tiro ligero, ordinario y de lujo, caballos de silla y tiro, caballos de carrera y caballos poneys. Los caballos de tiro pesado tienen la cabeza grande, pesada y de perfil rectilíneo; cuello corto y musculoso; pecho amplio; vientre voluminoso; región dorso-lom- bar corta y ensillada; grupa derribada; ancas y cade- — 380 — ras desenvueltas; cuerpo enconjunto abultado, rechon¬ cho, macizo; espaldas oblicuas, abultadas y musculo¬ sas; extremidades huesosas, con radios cortos y arti¬ culaciones anchas; 1^,80 de alzada; temperamento lin¬ fático; nobles y de grandes fuerzas y constancia en los arrastres pesados. Los precios medios á que se venden en los mercados es de 25 libras esterlinas los caballos cerriles y 35 los domados. Los caballos de tiro menos pesado son más peque¬ ños, l'",70; temperamento sanguíneo muscular; cabeza, más descarnada, pero acarnerada; cuello más ligera y delgado y más largo; cruz alta; espaldas más planas; pecho amplio ; vientre proporcionado ; dorso corto; grupa caída y anquialmendrados; extremidades relati¬ vamente finas y bien conformadas. De gran tuerza, re¬ sistencia y velocidad, es el caballo que emplean en su artillería rodada, cuyo precio en plaza es de 25 libras esterlinas los domados y 15 los cerriles. Los caballos de tiro ligero oscilan entre l^^jóO á l"i,65 de alzada, y aunque el tipo, en conjunto, es el propio para esta clase de servicio, carecen de elegancia la mayoría de ellos; sólo un corto número, el 10 por 100 á lo sumo, reúne la belleza, la elegancia, el tipo esbel¬ to del caballo de tiro de lujo, al cual son muy aficiona¬ dos los australianos, pues rara es la familia que no usa ' carruaje. Su precio en venta es de 12 libras esterlinas los cerriles y 20 los domados. • Los caballos de doble uso, los caballos de silla y tiro llamados en el país comodines, son los más numerosos; se venden á muy bajo precio, tienen una conformación general defectuosa, son pequeños, 1™,45 á l'",55; con cabeza grande, huesosa, mal colocada; cuello largo, estrecho de tabla y del revés en muchos; cuerpo gal¬ gueño y extremidades finas y largas. Los caballos de carrera retinen la perfección más acabada dentro del tipo de velocidad resistencia; re¬ y corren largas distancias en pocos minutos, y en los hi¬ pódromos han vencido á los ingleses más sobresalien¬ tes que se han importado. La afición á este caballo raya en el delirio entre los australianos, y su afición á las apuestas convierte los hipódromos en un verdadero Monte Carlos. Estos caballos no tienen precio fijo; se paga por ellos cantidades crecidas, segtin su condición y triunfos obtenidos. Los caballos poneys, como todos los de este tipo, son de pequeña alzada, 1™,25, de bellísima conformación, y se venden á precios muy ínfimos para recreo y uso de señoras y niños, que los emplean en el tiro de lige- rísimos carruajes y para montar. Excepto los destinados á sementales, todos los caba¬ llos son castrados, operación que practican por raspa¬ dura antes de cumplir la edad de tres años. Son muy apreciados en toda la Oceania, y amén de algunas ex¬ portaciones que hacen para Inglaterra, arriban á Aus¬ tralia comisiones oficiales y particulares de cqmpa de la India Inglesa, Nueva Zelanda, San Mauricio, Filipi¬ nas y de otros paises El sistema de cría que siguen es el de libertad ó pas- — 388 — toreo en divididas en cuartones de dehesas cerradas y dos y tres mil hectáreas de extensión, con dilatadas y hermosas praderas, terrenos montañosos, pendientes accidentadas y suaves; dehesas en las que los potros, hasta la edad de cuatro años, encuentran variada y abundantísima alimentación, especialmente de alfalfa, trébol, esparceta, pipirigallo, etc.; agua abundante en abrevaderos naturales y artificiales procedentes de ríos, arroyos ó pozos artesianos; sombra proyectada por sotos ó parajes arbolados, abrigo en cobertizos ex¬ tensos y potrerizas amplias, donde se suministra á los potros atrasados ó decaídos ración de alfalfa henifica¬ da con sumo esmero en grandes pacas y otros alimen¬ tos másconcentrados, así como cuidados racionales en bien acondicionadas enfermerías. A los caballos adultos de trabajo les dan una ración de 20 á de peso, compuesta de avena, 28 libras inglesas maíz, salvado, alfalfa henificada y paja de avena, dis¬ tribuida en esta forma: tres piensos compuestos, cada uno, de una libra de maíz y dos de avena, mezcladas con paja de esta última gramínea que se dá á las seis de la mañana, doce del día y ocho de la tarde,iy otro de una libra de salvado, que lo comen seco y sólo á me¬ dia noche; además tienen siempre á su disposición, du¬ rante el día y la noche,.alfalfa henificada, en rama en los rastrillos, picada en los pesebres. En la primavera se les suministra la alfalfa,verde tierna á título de fo¬ rraje. Para terminar con Australia, copiaré los siguientes — 389 — párrafos de una extensa carta-información que mi res potable amigo Mr. Delatroiyere, residente en Tasma¬ nia, me escribió en 16 de Febrero de 1897. "Debido, sin duda, á tan excelentes medios de recría y á las visitas y dirección de la ganadería por los Doc¬ tores Veterinary australianos, salta á la vista, y se observa con admiración, que un país que posee más de U3 millones de cabezas de ganado no registra en sus estadísticas un solo caso de enfermedades infecciosas, origen primoi'dial del decaimiento y pobreza de las razas. „No se me obscurece que la inspección sanitaria re¬ viste los caracteres más exigentes y siempre bajo la intervención directa y exclusiva del personal idóneo, al extremo de que nó permiten que salga ni entre por estos puertos ningún animal que no sea escrupulosa¬ mente reconocido por el Doctor Veterinary del dis¬ trito, autorizando su entrada ó salida por medio de un certificado. „Las visitas domiciliarias son muy frecuentes por estos Inspectores, exigiendo el más estricto cumpli¬ miento de la higiene y policía sanitaria, tanto en el campo como en las poblaciones, castigándose con mul¬ tas las faltas de observación á lo dispuesto por aquellos funcionarios. „Tienen tantas facultades y hay tan buen deseo en conservar la riqueza pecuaria, que se reconoce el ga¬ nado por dichos peritos, y todo aquel que está acha¬ coso, paliado per padecimientos crónicos ó que su edad — 390 — ya no trabajo, lo denuncian para le permite soportar el que no salga á la vía pública, y son, generalmente, su¬ bastados para aprovechamiento de sus pieles y despo¬ jos, una vez sacrificados en establecimientos á propó¬ sito. „ IV Tanto se ha escrito acerca del caballo oriental, que no haría otra cosa que llenar una página más sin decir nada nuevo. Convenido por todos que es el mejor ca¬ ballo del siempre que mundo, á él se debe recurrir haya tiempo y dinero para adquirir ejemplares puros y de sobresalientes cualidades morfológicas, sin ex cluir á los demás descri¬ tipos descritos, y á otros que biré en seguida, cuando el dinero escasee y apremie la perfección ó modificación de nuestras razas, castas, variedades, etc. Existen otros caballos más asequibles á nuestras escaseces y si no á nuestros apremios que, son tan excelentes como los asiáticos, pueden servir, si hay conciencia é inteligencia, para mejorar y espe¬ cializar nuestra población hípica. El caballo berberisco, bien elegido, puede sustituir al árabe, al asiático para la reforma de una parte de nuestra ganadería caballar. De sangre asiática, el ori¬ gen del caballo africano, del caballo berberisco, se re¬ monta á la conquista de los Califas y se encuentra hoy repariido en las regiones de Argelia, Orán, Túnez, Ma- — 391 — , rruecos y Fez. Como no tieneii todos los caballos ber¬ beriscos idénticas cualidades é iguales caracteres, pre¬ cisa conocerlos para los fines ulteriores. Existe una marcada diferencia, en general, entre los caballos de la llanura y de la montaña, diferencia debida á que cuando la invasión árabe los naturales del país se reti¬ raron con caballos á los sus montes, donde han per¬ manecido para luchar contra los invasores, los cuales se posesionaron de las llanuras, donde criaron y cru¬ zaron sus caballos con los indígenas. Los caballos de las montañas son más pequeños que-los de la llanura, si bien han adquirido de estos tiltimos su fuerte esque¬ leto . En Argelia existen cerca de 213.000 caballos, repar¬ tidos en esta forma: Departamento Argel, territoriode civil, 12.244 europeos y 31.795 indígenas; territorio mi¬ litar, 134 europeos y 1.037 indígenas, ó sea un total de 54.547. Departamento de Ordn, territorio civil, 16.682 europeos y 33.595 indígenas; territorio militar, 128 europeos y 12.230 indígenas, ó sea un total de 62.535. Departamento de Constantina, territorio civil, 10.713 europeos y 80.212 indígenas; territorio militar, 12 euro¬ peos y 4.655 indígenas, que hacen un total de 95.592. En el departamento de Orán está muy desigualmen¬ te repartida la población caballar; abunda más en las regiones fértiles comprendidas al Sudeste, en la exten¬ sa zona que empieza en Dahra y termina en el Desier¬ to, donde se encuentra la flor de la raza berberisco- oranesa, la más preciosa de Argelia. La producción . — 392 — se acentúa en la actualidad en la circunscripción de Mostaganem, en los valles de Chéliff,Mina, Hillil, Habra; en los alrededores de Zem- Relizane, las comunas de morah y de Arami-Moussa, Tiaret, Frendah, Saida, Cacherou, Mékersa, Aflou, Harrars,Ouled-Sidi-Clieick, Rezaina, Hamyan y Trafis. El caballo de Flittas y de Arami-Moussa es el más renombrado del departamen¬ to; esbelto, gracioso, manejable, noble, de fondo, rus¬ ticidad y viveza; tiene un sello de distinción caracte¬ rístico y de superioridad sobretodos los argelinos. El de Mortaganen, especialmente el que cría la antigua tribu de los Medjaher, está en segunda línea y es muy fogoso. Vienen después los de Chéliff, Marnia, Hillil y Habra, que son numerosos, grandes y de mucho vigor y fuerza. En Tiaret, Saida, Frendah, Daya y Sebdon existen caballos grandes y fuertes, y aunque presentan iguales caracteres que los anteriores, pueden pasar por una raza especial; el de Tiaret suele alcanzar la alza¬ da de In^jóO; es bien conformado, pero algo ordinario, si bien se afina con la edad y puede ser empleado en toda clase de servicios. En este berberisco puro de departamento, el caballo la montaña tiene la cabeza cuadrada, pequeiía, de per¬ fil rectilíneo, con frente ancha, ojos separados, inteli¬ gentes, aunque un poco cerrados, y orejas algo ga¬ chas ; cuello fuerte, sobre todo-, en su base; cruz baja y carnosa; dorso recto y ancho; ríñones cortos, anchos, bien unidos á la grupa, que es poderosa, pero redondeada; ancas almendradas; cola nacida baja y — 8'.í3 — muy pegada; pecho amplio, caído y redondeado; extre¬ midades fuertes con articulaciones anchas; brazo, an¬ tebrazo y pierna bien musculados; corvejones podero¬ sos, pero algunas veces acodados, terreros, de fuerte construcción; tienen una alzada media de 1™,42 á 1™,50, si bien se encuentran algunos de l'",54 á 1"',60 que son más inferioresj en general, por no estar en relación sus anchuras y fuerza con su alzada. El caballo de la lla¬ nura, el caballo sahariano del Sur tiene muchas de las cualidades del syriano, de grandes y bellas líneas; tie¬ ne la cabeza pequeña, cuadrada, con perfil rectilíneo ó ligeramente convexo á partir de la frente, que es an¬ cha; orejas pequeñas, bien colocadas y de buena vela; ojos grandes y vivos; cuello muy ligero, pero largo y mejor unido que el de la montaña; cruz alta y descarna¬ da; dorso y lomos cortos y anchos; grupa menos defec¬ tuosa, más horizontal y mejor colocada; pecho alto y profundo, con costillares largos, pero algo planos; ex¬ tremidades finas, pero muy resistentes; de alguna más alzada que el anterior, mucha sangre, mucho ardor, energía y ligereza, este caballo se parece mucho al pur sang inglés, al caballo de carrera, con el cual se confunde muchas veces, ocasionando disgustos en los hipódromos. La pura raza del Sur se encuentra principalmente en las tribus de Marrares, Traffis, Hamyaus yOuled-Sidi-Cheick, Beni-Loumay Ouled- .Sarto.-los indígenas que habitan el Tell son apasio¬ nados de estos hermosos caballos, entre los cuales eli¬ gen sus sementales, con los que obtienen productos de 29 — 391 — gran alzada, buena conformación, gran distinción y elegancia, buenos trotadores y rápidos corredores. El departamento de Orán posee en la actualidad re¬ cursos hípicos importantes, y es en donde se encuen¬ tran los caballos de mejor conjunto, de más armonía, más bonitos, más graciosos y los mejores de Argelia; caballos de un sello especial imborrable que los hace reconocer siempre á las personas que les hayan visto alguna vez. En general, el caballo actual oranés, es de mediana alzada, 1™,55, terrero, bien plantado, de buenas piernas, un poco corto de líneas y de formas redondeadas; tiene la cabeza cuadrada, la frente an¬ cha, el perfil rectilíneo ó ligeramente cóncavo, el cue¬ llo de longitud proporcionada y buen arranque; la cruz acusada, pero algo espesa; la región dorso-lombar corta y ancha; la grupa poderosa, pero redonda y ter¬ minada la cola algo estrecha; las ancas poco marcadas; nacida baja, pegada ó'como escondida éntrelas pier¬ nas; el pecho, amplio, espacioso; los costillares muy arqueados; las espaldas bien colocadas; las extremida¬ des fornidas, con rodillas anchas y espesas, corvejones acodados y estrechos en la base, cañas cortas, tendo¬ nes bien destacados, cuartillas bien dirigidas, pero un poco largas y cascos anchos. Estos caracteres no son idénticos en todos, pues aunque poco, varían algo se¬ gún las regiones; pero en el fondo el caballo de Orán tiene un sello que le es propio, distinto del que tienen los caballos de los otros departamentos árgelianos y sus vecinos de Marruecos. — -.m — La riquezâ : hípica de Orán no es considerable y ha disminuido y perdido en calidad, según aseguró Mr. Condamine en la reunión del gran Consejo de Vete¬ rinarios de 1891. En la subdivisión de Bel-Abbés, rica por su suelo j se ha empobrecido muchò; en la de Mas¬ cara se encuentran todavía muchos ejemplares á pro¬ pósito para sementales, especialmente en la parte Sud¬ oeste de Eghis, en los terrenos de Frendah, de Saida, y, sobre todo, en los de Harrars, al Sudoeste de Tiaret; en la de Tlemecen son de poco valor y poco estimados por faltarles distinción y forma correctas; en Ghossels se crian caballos de musculatura poderosa y extremi¬ dades fuertes, muy rústicos y resistentes, algo cortos de lineas y faltos de elegancia, pero con cabeza her¬ mosa, cuello bien hecho y bien colocado y grupa larga y redondeada; en Marnia se venden unos caballos con el nombre de marroquines, parecidos á los anteriores, pero más pequeños, de cabeza más fuerte, cuello corto y grueso, y, aunque de aspecto común, infatiga¬ son bles. En Ain-Témonchent, mercado importante de los criadores de Mletas, Donairs y de Smelas, se encuen¬ tran caballos medianos, linfáticos, con riñones mal unidos, extremidades largas y menudillos muy pobres; los mercados de Sebdou, Laraoriciere y Marnia se en¬ cuentran algunos caballos buenos; en Daya se pueden adquirir en el mes de Agosto buenos ejemplares, que llevan á la venta las tribus nómadas de Ouled-Balagh y Chouama. El departamento de Constantina, antigua Numidia - • 396 — produjo en otro tiempo un número considerable de ca¬ ballos resistentes éincansables y jinetes intrépidos y valientes; en laactualidad es también el más poblado, y especialmente en Nodua, y en las llanuras que se ex¬ tienden entre el litoral y Aurés, se crían caballos gran¬ des, de sólidoesqueleto, fuertes, de cierta distinción, aunque de formas angulosas, obtenidos, según se cree, de los cruzamientos árabe-berberiscos en las tribus de los Nementkos, los Righas y los Amamras. El caballo de Constantina tiene un sello peculiar que le distingue á primera vista de los demás, y aunque en seguida se ve en él su Africa, difiere comple¬ origen del Norte de tamente de los de Orán y Argel. Sus caracteres morfo¬ lógicos, en general, son los siguientes: cabeza larga, enjuta, con cráneo ancho, frente y sufranasales ligera¬ mente convexos; cuello largo, derecho, algunas veces del revés; cruz destacada y delgada en su borde; pecho profundo, semejante al inglés de carrera; región dorso- lombar defectuosa, mal unida; costillares planos; vien¬ tre pequeño; ijares retraídos; grupa alta, larga, obli¬ cua, con las cuadriles y quijotes muy acentuados; ex¬ tremidades fuertes con rodillas y corvejones altos, ten¬ dones poco destacados y cascos muy pequeños. Son muy estimados, por su poder, para el Ejército, los ser¬ vicios públicos, las carreras y los carruajes de lujo. Abundan muy poco los caballos en el litoral; pero en cambio son numerosos en la circunscripción de Constantina; los más renombrados son los de Chá- teaudun-du-Rhumel, Ain-M'lila y Ouled-Bouaghi; en 397 — Sétif, M'sila, Riras, Heumas Bordj existen excelen¬ y tes variedades, pero los mejores son los de Batna, Té- bessa, Barika y Khenchela, donde tienen las mejores yeguas del país; en Guelma y Soukahras, las tribus de los bosques montañosos, cerca de la frontera de Túnez, conservan el tipo berberisco casi puro, peque ño, bien hecho, de gran regularidad en sus formas, rústico é intrépido. Merecen especial mención los ca¬ ballos de Hodna y de Sétif. El caballo de Hodna el es mejor de todos por su es¬ beltez, elegancia, ligereza y alzada; de cabeza peque¬ ña, ligera, bien unida al cuello y bien colocada, con ojos grandes, abiertos, expresivos y orejas finas, un poco largas y aproximadas por sus puntas; tienen un cuello largo, derecho ó ligeramente arqueado, bien nacido y bien colocado; la cruz marcada y alta; la grupa oblicua, pero poderosa; ancas salientes; cola baja, pero bien llevadla en la marcha; pecho alto, pro¬ fundo; costillares planos y largos; vientre pequeño; ijares retraídos; espaldas largas y oblicuas; antebra¬ zos largos, nerviosos, con músculos perfectamente de¬ lineados; corvejones bajos y algo pobres en su base; cañas finas, con tendones delgados, pero secos y bien destacados; cascos pequeños con talones altos. La al¬ zada oscila entre 1",45 y l'",65, y la finura y escasez de crin y la ausencia de cernejas es signo de pureza de raza. El caballo de Sétif y sus alrededores (Bordj-bou- Arréridj, El-Guéra, Ain-Mader, Ouled-Ramoun, Ain- — 3HR — Beida) es de más volumen y alzada que el de Hodria, pero de menos distinción y sangre; algo achaparrado y masivo; un poco lento en el trabajo hasta la edad de siete años, en que se hace un animal excelente para el servicio de silla y tiro. Tiene la cabeza grande, pesa¬ degollado; la grupa redonda y musculosa; da; el cuello el pecho amplio; los costillares un poco cortos; las ex¬ tremidades bastas, pero fuertes, con rodillas anchas y espesas y corvejones anchos y bien conformados. En los demás puntos citados no son tan abundantes los caballos: en la región comprendida entre Tébesa y Barika se encuentran algunos ejemplares machos y hembras de extremada belleza, y las tribus árabes de los alrededores de Barika, Tébessa y Khenchela po¬ seen yeguas de vientre de gran valor por su alzada, armonía de sus formas y finura de sus tejidos, de su piel y de su pelo. El departamento deArgel es el más pobre en caba¬ llos, y particularmente los de Kabylia presentan los caracteres del pura raza, si bien más pequeños, con dorso de carpa y, por consiguiente, poco á propósito para montar. En el resto de la provincia se crían al¬ gunos y, á pesar de la variedad de alzadas, todos se parecen por los caracteres comunes de cabeza acar¬ nerada y seca; orejas largas y finas; cuello bien unido á la cabeza y tronco; cruz alta; dorso ancho; ríñones cortos y acarpados, pero bien unidos á la grupa, que es ancha, un poco caída, con la puhtá de los íleos é isquios saliente; pecho profundo y costillares planos y K99 — largos; espalda oblicua; extremidades fuertes y bien aplomadas; buena construcción general; de gran fuer¬ za y mucho vigor. Los más estimados son los de Ché- lif, Teniet-el-Naád y Lersou, Aumale y Boghar. Los caballos de Chélif se dividen en dos subrazas, perfertamente diferentes por su morfologia y cualida¬ des: los del alto y bajo Chélif. Los primeros se crían en Ouled-Moktar y en Ouled-Sidi-Daoud; tienen buena sangre, alguna elegancia; la cabeza, aunque ancha por la región frontal, es pesada y cargada de mandíbulas; los ríñones cortos y bien unidos; la grupa redondeada, corta y potente; las extremidades gruesas y la alzada media. Los segundos tienen los mismos caracteres morfológicos; pero son de aspecto común, linfáticos, flojos y tardíos en su desarrollo. Los caballos de Téniet-el-Haad y delSersouson más grandes que los del bajo Chélif, de más distinción y menos empastados, y acusan nobleza y buena sangre; tienen la cabeza corta, ancha y cuadrada; orejas lar¬ gas, un poco juntas, pero de buena vela; ojos bien abiertos, hollares dilatados, cuello bien unido, cruz sa¬ liente y seca, región dorsolombar ligeramente acar- pada, grupa y caderas de buena dirección y potentes y extremidades fuertes y bien aplomadas. Antes abun¬ daban mucho la en circunscripción de Téniet, Sersou, hasta Tiaret; pero desde 1870 ha disminuido mucho la producción, á pesar de que las tribus nómadas del Sur de la provincia, que van á pasar el estío á esta región, llevan sus potros y adquieren en ella más desenvolví- — 40Ô — miento y alzada, sin perder las cualidades de forma y fondo de sus padres. Los caballos de Aumale también han disminuido mucho desde la insurrección de 1871, en que fueron dispersadas las tribus que antescriaban numerosos y buenos caballos en las llanuras de Aribs. En la cir¬ cunscripción de Aumale, especialmente en Adaouras, Ain-Rich, Sidi-Aissa y Bou-Saada, exi.sten buenos ca¬ ballos de guerra, de buena alzada, 1™,60 unos y bas¬ tante más pequeños otros, mejores que los anteriores por la armonía de su conjunto. En general, el caballo adaouri es de fuerte y saliente armazón, y aunque falto de finura y distinción, es de grandes y bellas lí¬ neas; tiene la cabeza fuerte; el cuello delgado; la cruz alta; la grupa larga, ancha, pero muy oblicua ó caída; el pecho alto, profundo; los costillares muy largos y planos; los falsos costillares cortos; los ijares retraídos, las extremidades fuertes, pero ordinarias, con las cuar¬ tillas oblicuas y un poco débiles. Las hembras tienen mejor lámina y su conjunto más] armonioso que los machos. Los caballos de Boghar y los de Djelfa, circunscrip¬ ciones de mayor riqueza hípica y de donde se surte de sementales y de caballos de punta el depósito de Blida, acusan bondad de raza y de sangre, cierta distinción, son algo longilígneos, de 1®,50 á 1™,55; con cabeza ex¬ presiva; perfil recto ó algo convexo á partir de la fren¬ te; ojo grande, bien abierto; narices dilatadas; cuello ligero, bien nacido y á veces del revés; cruz seca y sa- — 401 — líente; ríñones cortos, ligeramente convexos, pero bien unidos á grupa larga, potente, de mediana oblicui¬ una dad; espalda bien dirigida; brazo, antebrazo y muslos fornidos; extremos fuertes, enjutos; tendones bien des¬ tacados; casco pequeño y resistente y capa generalmen¬ te torda ó ruana. Desde Ain-Óussera hasta Djelfa se encuentran caballos que sólo difieren por la alzada; pero de finura, elegancia, sangre, energía, sobriedad y mansedumbre; revelándose los más pequeños por la expresión de su fisonomía, por su hermoso cuello, finu¬ ra de sus crines, armonía de sus formas, amplitud de la cavidad torácica, horizontalidad y poder de su gru¬ pa, buena colocación de su cola, limpieza y fortaleza de sus extremidades y anchura de sus articulaciones. Existen algunos ejemplares tan hermosos y notables, que son preferidos á los sirianos. Los de más alzada, generalmente blancos y propensos á la melanosis, son más ordinarios y peor conformados, de formas secas, extremidades nerviosas, con grandes radios articulares y fuerte musculatura, algo irritables, pero de gran energía y velocidad. En Argelia tienen su Stud-Book especial y su Código de carreras, en las cuales toman parte los indígenas. Para terminar con este punto diré dos palabras sobre los caballos del Sahara argelino, de los cuales se tiene una idea muy falsa en cuanto á su niímero, que es con¬ siderable, y en cuanto á sus caracteres, por haber con¬ fundido el caballo del desierto con el de las altas plani¬ cies del Sahara. El caballo de las altas planicies es más — 402 — pobre de esqueleto y de extremidades; el del desierto es más armonía en sus formas, se elegante, tiene más parece al siriano; sus extremidades son más finas y de más poder, con los tendones secos y bien destacados y los suspensores del menudillo muy aparentes y á veces casi tan gruesos como los tendones flexores. El caballo de los alrededores de Aflou y de la gran tribu de los Harrars (departamento de Orán), es un tipo de suma distinción, hermosura 3' bellas lineas, generalmente blanco y de 1">,52 de alzada; con cabeza cuadrada, li¬ gera; ojos grandes y separados; cuello proporcionado, bien nacido y graciosamente unido á la cabeza; cruz destacada; riñones anchos; grupa poderosa, larga y un poco caída; pecho ancho, espacioso; costillares lar¬ gos y redondeados; espaldas bien situadas; extremida¬ des bien hechas, bien musculadas y fuertes; tendones limpios y bien delineados; cascos pequeños, de córnea negra y buena calidad y excelentes ranillas. La nume¬ rosa tribu de los Ambâa, de la región sahariana del de¬ partamento de Argel, posee los mejores y más hermo¬ sos caballos, de más alzada que los anteriores (hasta 1™,60), muy bien hechos, pero con la cabeza un poco gruesa, acarnerada ó simplemente convexa al nivel de lá frente; el cuello muy delgado, muy corto y con fre¬ cuencia del revés; cruz seca y elevada; riñones algo acarpados, pero fuertes y sólidos; grupa ancha, larga, un poco caída, poderosa; cola bien puesta en la mar¬ cha; pecho alto y profundo; espaldas muy largas y obli¬ cuas; costillares planos; extremidades sólidas, con las — 403 — cañas gruesas, cortas, de forma piramidal y algo ar¬ queadas de arriba abajo; cascos estrechos y vidriosos; pielmuy fina y crines raras y sedosas. El caballo de Trafis y de Rezaina es más pequeño que el de Harrars y tiene la finura y elegancia de la raza. Los de la tribu de Hamyars, limítrofe á Marruecos, son los más gran¬ des y fuertes del país, sin distinción, y muy variados entre sí. En la región sahariana de Constantina exis- muy pocos caballos. V En la regencia de Túnez existen la en actualidad, se¬ gún las últimas estadísticas, unos 39.000 caballos, des¬ igualmente repartidos ó agrupados en las regiones más importantes por el progreso agrícola. En la parte baja del país, que comprende los valles formados por los principales afluentes de la Medjerdah; en esta misma región, en Siliana y algunas otras, es donde más abun¬ da la especie caballar; la parte Norte, Dakla," Mateur y Béja, produce también buenos caballos, pero de pe-^ queña alzada; en el Sur apenas si se crían; en Gabés y en Gáfsa sólo se encuentran caballos nacidos y criados en otras regiones; las llanuras del Este y del interior, especialmente en Sers, Tala, Zlass, Kef, Ksour y Mad- jeurs, son las más ricas en caballos por su cantidad y por su calidad. De origen berberisco primero y de origen asiático algunos siglos después, el caballo tunecino se con+ — 404 — servó en todo su esplendor mientras se le prodigaron cuidados y no fué cruzado con ninguno otro; pero la incuria y pocas aficiones ecuestres de los indígenas y las condiciones climatológicas del país, han modificado su constitución, si bien por una gran fuerza de atavis¬ mo han conservado su esencia primitiva, el conjunto de sus caracterés generales, muy velados para el obser¬ vador superficial ó imperito, pero reconocidos por los Veterinarios zootecnistas que han estudiado á con¬ ciencia este animal, y aseguran que el caballo de Túnez constituye una raza de caracteres marcados y tipo bien definido, aunque dividida en subrazas ó variedades, bien definidas también, efecto del clima, topografía y naturaleza del suelo de las regiones donde se crian. Las del Norte y la del principales variedades son la Este y Centro. El caballo del Norte y del Noroeste ó de la montaña es poco numeroso y se encuentra en Bi- certe, en Mateur, en el" cabo Bon, en las montañas de Kroumiria y de Mogadie y en la tribu de los Sahla: de tipo asiático,.pequeña alzada, l'",44 á 1™,48 el máxi¬ mum, capa torda, baya, alazana ó negra; cabeza corta; frente ancha y perfil recto; cuello algo corto y grueso; región dorsolombar corta, pero resistente y bien uni¬ da á grupa muy ancha y de mediana inclinación; una pecho amplio; costillares redondeados; vientre volumi¬ noso; extremidades algo cortas, con brazo, antebrazo y pierna bien musculada y articulaciones anchas y fuertes; es un tipo elegante muy á propósito para agrandarlo por el cruzamiento con el árabe y el ber- — 405 — berisco. El caballo del Este y del Centro, generalmen¬ te llamado caballo del interior de Ttinez, se cría en los valles, llanuras y planicies de Medjerdah, Ksour, Mi- liana, Kef y Tala, si bien las tribus más ricas en caba¬ llos son las de Madjeur y Zlas. De más alzada que los anteriores, 1™,49 término medio, con pelo tordo, negro, alazán óbayo, tiene la cabeza larga y con frecuencia acarnerada, el cuello delgado y muy largo, el pecho estrecho, el costillar plano, la caída, las grupa corta y extremidades delgadas, algo sobre si de las anteriores y remetidas las posteriores y con articulaciones, espe¬ cialmente lacarpiana, pobres. Entre estos dos tipos, perfectamente definidos, existen muchas variedades imposible de describir por la vaguedad de sus caracte¬ res y la falta de consistencia de su conformación; en¬ tre ellos se distinguen algunos caballos bastos, pareci¬ dos al bolonés, y una especie de doble poney, de bue¬ nas y fornidas extremidades, muy propios para tiro li¬ gero de postas y aun para carruajes de lujo. En MarAiecos es abundante la población caballar, y aunque son más numerosos los malos, se producen buenos ejemplares, llenos de vigor, con robustas ex¬ tremidades, fuertes, sobrios, resistentes y muy pare¬ cidos á los más hermosos tipos berberisco-oraneses de Dahara. En la parte montañosa de Marruecos, cerca de Fez, es donde sólo se encuentra el tipo ber¬ berisco puro. En el Sur, tribus de Maias, Doui-Ménia y Beni-Guil, se crían caballos de líneas seguidas, casi — '106 — idénticos á los del Sur oranés. Los de la frontera Nordeste, en los alrededores de Oudjda, son grandes, destartalados, mal equilibrados, con la cabeza acarne¬ rada, la frente estrecha y los ojos pequeños. Los caballos de Marruecos, dice Vallon, son menos elegantes, menos graciosos que los de Argelia; sus movimientos son menos poderosos y menos extensos; el mayor número carece de armonía en su conforma¬ ción y de regularidad en sus aplomos; el esqueleto es fuerte, pero sus huesos no tienen densidad ni resisten¬ cia; la cabeza es generalmente pesada, mal unida al cuello y falta de expresión; las orejas largas y aproxi¬ madas; la frente estrecha y convexa ; el ojo pequeño y poco abierto; el perfil acarnerado; los labios gruesos; el cuello delgado y del revés; el cuerpo es anguloso y por rareza ofrece bellas proporciones; el pecho poco espacioso y los ríñones con frecuencia mal unidos; en los miembros raramente se encuentran las condicio¬ nes físicas y fisiológicas que indican una gran pujanza y una gran extensión de movimientos unidos á la so¬ lidez; espalda corta, derecha y como pegada al tron¬ co; tendón delgado y endeble; menudillos y cuartillas débiles y largas; corvejón falto de anchura y espe¬ sor; cascos pequeños y defectuosos. Son poco resis¬ tentes. He visto varios ejemplares importados de Marrue¬ cos, regalo algunos del Sultán, y todos tenían, más ó menos acentuados, los mismos caracteres de raza: ca¬ beza larga con fttertes quijadas; extremo de la nariz — 407 — grueso; ojo pequeño y algo cerrado; cuello delgado y mal unido; pecho estrecho, pero alto y profundo; re¬ gión dorsolombar recta; grupa caída; cola nacida baja; espaldas largas; codillos pegados; membrudos; remos tendones gruesos y destacados; de l^jbO á 1™,55 de al¬ zada y de un conjunto poco distinguido. En Trípoli se crían pocos y malos caballos; en los dos únicos centros de producción, Djebel con la llanu¬ ra de Guettis y Mesrata, se encuentran algunos sin el sello de raza, muy pequeños, con la cabeza gruesa, el cuello corto y espeso, pecho estrecho, grupa muy derri ■ bada, cola muy baja metida éntrelas piernas, extremi¬ dades delgadas y faltos de vigor, de energía y de resis¬ tencia. Todos los caballos africanos son duros, tienen gran resistencia á las fatigas, á las intemperies y á las pri¬ vaciones, debido indudablemente á su sobriedad, á la rusticidad de su temperamento nervioso-sanguíneo y á la solidez de construcción. su Después del asiático, después del llamado comúnmente árabe, figura en pri¬ mera línea como caballo de guerra, sobre todo para la caballería ligera, por su buena conformación générai, fuerza, agilidad, ligereza, fondo, energía, ardor y doci¬ lidad. Ya lo dijo hace muchos años, en frase feliz, el General Lawœstine al General Dauraas: "¡Haga el cie¬ lo que toda nuestra caballería ligera y de línea sea montada en caballos africanos ! Con ellos podrá ir al fin del mundo.„ — 408 — En el Sudán francés existe un. número superior á las necesidades de la colonia. La producción animal se destaca preferencia en Maura ó Peulhe, zona supe¬ con rior, comprendida en el 14° latitud Norte, habitada por indigenas de origen indo-europeo: en Bambara ó zona media, comprendida entre el 12° y 14° latitud Norte, habitada por los negros mandingas^ y en Ouassoulou- kée ó zona inferior, debajo del 12° latitud Norte, habita¬ da por los ouassouloukés, mandingas y malinkés. Los caballos de la zona superior recuerdan al tipo árabe, introducido por la parte occidental de Marrue¬ cos ó de mucho fon- ' quizás por el Sudán central, y son do, sobrios, dóciles, de andadura, paso y galope; con una alzada de lm,44 á 1™,50, de capas blancas, tordos claros y alazanes. Están dotados de cabeza pequeña y hermosa; orejas cortas y finas; frente ancha; ojos gran¬ des y expresivos; mandíbula inferior robusta y estre¬ cha, cuello corto, fuerte, con buenasinserciones; cruz suficientemente elevada, pero carnosa y corta; región dorsolombar bien dispuesta; grupa oblicua caída, con caderas cortas, estrechas y poco musculadas; cola mal unida y colocada; pecho espacioso; pechos anchos; cin¬ chera situada muy hacia adelante y extremidades lige¬ ramente delgadas, con regulares aplomos; rodillas y corbejones un poco altos y largos é insuficientemente anchos y gruesos y cascos bien conformados. Los pre¬ cios á que se venden estos caballos varían entre 500 á 900 francos. Los caballos de la zona media son también de buen — iO'J — fondo, pero más bastos y corpulentos que los anterio¬ res, y muy propensos á la infección palúdica. Su cabe¬ za es un poco larga, aunque bien unida al cuello, con orejas finas y muy largas; ojos grandes con expresión viva y dulce á la vez; cuello corto y frecuentemente unido muy bajo al pecho; cruz seca, destacada y de elevación suficiente; región dorsolombar bien forma¬ da, pero descarnada; grupa ligeramente inclinada; ancas y caderas pobres y poco musculadas; pecho re¬ gular; extremidades delgadas, con aplomos irregula¬ res, zambos; rodillas y corvejones un poco altos y cas¬ cos buenos. Su precio es de 400 á 700 francos. Los caballos de la zona inferior son los más malos, defectuosos y pequeños de esta colonia francesa; muy mal alimentados, son incapaces de llenar cumplida¬ mente los servicios propios de su clase: por rara ca¬ sualidad se encuentra un ejemplar hermoso, casi todos son feos, de tipo diferente, sin uniformidad ni armo¬ nía en su conformación general y de una alzada que oscila entre 1™,38 y 1™,43. El precio á que se venden varía entre 100 y 300 francos. En Egipto no son tan numerosos los caballos como lo fueron en la antigüedad. No siendo el objeto de este trabajo controvertir acerca de la cuna del antiguo ca- bayo egipciano, de su unidad ó dualidad de origen y de sisón cinco ó son seis las vértebras lombares que tiene, aun no probado, á pesar de cuanto han dicho Veterina_ ríos y escritores tan sabios como MM. Sanson, Piétre- ■.« — 410 — ment, Hamont, Salvoni, Car- Prisse d'Averne, Perron, dini, Rodier, Mariette y Rougé.: limitaremos estas notas á la época actual, á los caballos que hoy se crían y encuentran en ese país. Proceda del equus caballus africanus ó del eqtms caballus asiaticus, lo positivo es que el caballo egipcia¬ no era numeroso y la caballería de Egipto brillantísima á fines del siglo pasado; pero hoy día la caballeria.es insignificante y el número de caballos más reducido, pues según las últimas estadísticas sólo existen unas 50.000 cabezas. La producción es escasa y los cuidados- de cría y .recría poco racionales y escrupulosos, resul¬ tando un tipo étnico más ó menos modificado, cuyos caracteres de origen desaparecen cada día más, y en la actualidad se encuentra la población caballar en plena degeneración, en estado de variación desorde¬ nada; debido todo ello al abandono particular y oficial, que de algunos años á esta parte no es tan grande, por haberse creado ( 1877 ; una Comisión de cría y mejora hípica. Esta Comisión obliga á. reunir, en el alto y bajo Egipto, las yeguas de estos distritos para premiar las mejores de vientre. El año 1886 se instalaron hipódro¬ mos en el Cairo, Alejandría y posteriormente en Chi¬ pre. En el Cairo sólo hay un criadorde caballos que merezca citarse; Alí-Pachá-Chérif. La descripción que del caballo de Dongolah,hicieron MM- Hamont y incompletas, puesto que Cardini son nada dicen de regiones tan importantes como el pecho, la grupa y las extremidades. Mr. Aureggio se expresa — 4:11 — ^sí: «Es un animal de gran alzada, de cabeza acarne¬ rada á partir de la frente; de cuello largo, fino, gene¬ ralmente redondeado y con extremidades largas y muy ligeras por la masa; tiene fisonomía', distinción y estampa; es enérgico y resistente en el pais, pero pier¬ de todo su vigor si se transporta á otras regiones. Ciertos caracteres morfológicos que nosotros hemos reconocido en el caballo de la Nubla dan casi la razón á Mr. Sanson. En efecto, los caballos asiáticos no son generalmente de gran alzada; tienen el pecho espacio¬ so y los costillares arqueados; su cuello es corto ó de mediana longitud, más bien grueso que delgado y con elevada inserción; sus extremidades buenas y sanas; su cabeza corta, ligera, cuadrada, muy expresiva, y la del caballo nubiano es larga, pesada y acarnerada. En unorganismo animal cambian fácilmente la alzada, la amplitud de las formas, la capa; pero el esqueleto es inmutable; un hueso frontal convexo no se vuelve ja¬ más plano; el braquicéfalo transforma no se en dolico- céfalo; dos individuos de dos sexos diferentes, macho y hembra, que tienen los mismos caracteres craneoló- gicos, dan invariablemente productos con la cabeza acarnerada ó cuadrada si la tienen asi conformada. La forma no cambia más que por el cruzam.iento; pero des¬ graciadamente, aunque por ellos no pueda uno rendir¬ se á la evidencia, el atavismo se encarga de dar la razón, demostrando de vez en cuando y con extrañeza que la naturaleza no abdica jamás sus derechos y que vigila con ojo avizor todo lo que ella ha creado.» — 412 — Los caballos de distinción son raros en Egipto; pero entre las infinitas variedades que existen, es digna de especial mención la de Dongola, que por su original conformación representa una excepción de todas las razas orientales. El caballo dongoliano se encuentra en Nubia; es los demás de Orien¬ de mayor alzada que te, puesto que de lni,49 los más pequeños, alcanzan algunos la de 1™,69; tienen la cabeza alargada, estre¬ cha, seca, de perfil ordinariamente rectilíneo, aunque se ve en algunos el convexo; el cuello largo y desuní do; la cruz alta; el dorso algo acarpado; la grupa caída; las espaldas de longitud proporcionada, pero enjutas, secas; el pecho espacioso por su profundidad y altura; las extremidades largas, altas, vigorosas y calzadas; la piel fina, con pelos cortos y sedosos, de color negro ó bayo obscuro. Son de mucho fondo, energia y resis¬ tencia, por cuya razón, sin duda, los ingleses los cru¬ zaron con sus yeguas pura sangre para formar los hunters, notables por su rapidez y su resistencia á la fatiga; y por lo mismo los alemanes ensayaron, sin resultado alguno, el cruzamiento del caballo dongolia¬ no con sus yeguas. VI Departía el último verano con el ilustrado Catedrᬠtico de zootecnia de la Escuela Veterinaria de León, mi apreciable amigo y antiguo camarada del Ejército, Sr. González Pizarro, acerca de la producción animal — 413 — en varias naciones de Europa y América. Cuando le llegó el turno á nuestra nación hubo de exclamar ape¬ sadumbrado: "Confieso que me avergüenza decir que sé menos de España que del extranjero.„ Asentí á su confesión y con pena digo hoy que apenas si sabemos nada del asunto por falta de datos oficiales serios y exactos. Triste es confesarlo, pero lo es mucho más que quien puede y debe hacerlo no haya hecho ya una buena clasificación étnica 3- una estadística exacta de lariqueza pecuaria hípica. Según datos de la Dirección general de Agricultura, del año 1888, había en España 25.157.640 cabezas de ganado, correspondiendo 383.113 al caballar, y, según el periódico El Castellano, el año 1895 sólo existían 21.960.4.30 animales, de ellos 397.372 caballos. Nada exacto hay acerca de su clasificación étnica ni de sus aptitudes especiales, como no sea la abundancia relati¬ va de los de silla y la escasez ó pobreza de los de tiro, especialmente pesado. Lo único positivo y exacto es lo que arroja el Stud-Book español, libro que tanto honra al|Sr Héctor Abreu. El Registro-matricula de caba¬ llosdepura sangre nacidos ó importados en España, publicado recientemente (1898), da la cifra general de productos de los sementales pura sangre inglesa, as¬ cendente á 302 productos, 145 machos y 157 hembras, 3' un estado, por sangres, de las inscripciones com¬ prendidas en el tomo VII y último publicado, corres¬ pondiente á los años 1896 y 97, que se elevan á 392 en la forma siguiente: — -114 — 155 thíra sangre inglesa. j Caballos... . 354 (Yeguas . 199 ( Caballos... . 19 Pitra sangre árabe. 19 ( Yeguas « j Caballos... . 19 19 j Yeguas — 392 Como en el año 1892-93 fueron 500 las inscripciones y en 1894-95 ascendieron á 558, la disminución es evi¬ dente y de alguna consideración. Lo mismo que se hace para los caballos de pura san¬ gre debiera hacerse para todos los demás, cosa que hoy sería muy sencilla, económica y relativamente breve sise nombrasen 20 ó 25 Veterinarios militares de los que, repatriados de Ultramar, se hallan excedentes cobrando las cuatro quintas partes de su sueldo, con el fin de que recorrieran todas las provincias de España é hiciesen una buena clasificación etnológica y una es¬ tadística, lo más aproximada á la verdad, de nuestras actuales razas caballares. A pesar del estado de pobreza y de variación desor¬ denada en se halla nuestra población hípica todavía te¬ nemos base para mejorar y fomentar esta industria na¬ cional, especialmente en lo que afecta al caballo de Empezando por la Real yeguada de Aranjuez, en .silla. márcada decadencia desde que dejaron lá dirección fa¬ cultativa los célebres é instruidos Vetéfinarios Soto, Cubillo, Grande 3" otros; continuando por las ganade- — 415 — rías de ia aristocracia y terminando por las de partien-^ lares, aun existen soberbios'ejemplares de pura raza española buenos mestizos para lograr que nuestra y ganadería adquiera el esplendor que dicen tuvo en ya lejanos siglos; que no es de ayer nuestra pobreza y des¬ mejora hípica. Difícil, por no decir imposible, describir los caracte¬ res morfológicos dinámicos del verdadero tipo del y caballo andaluz,, del caballo español, me limitaré á pre¬ sentar aquí la copia del retrato hecho por tres acredi¬ tados fotógrafos, por tres ilustradoS'Veterinaríos, muy conocidos y acreditados en el campo de la ciencia zoo¬ técnica. El Sr. Cubillo en 1879 se expresaba así: '-La cabeza es grande y en muchos empastada; las orejas largas, gruesas y sin acción; los ojos, aunque general son. en buenos, carecen de aquella acción animosa que distin¬ gue á las razas finas; ,el cuello es una monstruosidad por la anchura de sus tablas, poca longitud, muy grue¬ so, naciendo en -la mayor parte desde los mismos . en¬ cuentros y del esternón; su borde superior grueso y poblado de abundantes y gruesas crines, que en algu¬ nos les llegan hasta cerca de los antebrazos; el borde Inferior ó traqueal grueso ,, ancho y termina confun¬ diéndose con la cabeza sin la menor gracia; la cruz más■ baja' que altay redonda y carnosa; las espaldas cortas y poco oblicuas; los encuentros, c.onio- hemos dicho,^confundidos con el cuello; el pecho demasiado ancho, que hace pesado al animal, poco profundo, aun- que bien arqueadas; los bra- las costillas suelen estar zos cargados; los antebrazos cortos y no nerviosos; las rodillas buenas; las cañas largas; los tendones, aunque separados del eie del movimiento, no están bien mar¬ cados por la grasa que les rodea; los menudillos regu¬ lares; las cuartillas adolecen de ser demasiado largas y muy oblicuas, por cuya razón se inutilizan pronto de los menudillos; las cernejas son abundantes y bastas; las regiones restantes, incluso los cascos, son regula¬ res; el dorso, en general, ensillado en mayor ó menor grado, y gracias que no tiene mucha longitud, porque aumentaría su debilidad; los lomos son cortos, anchos y sus músculos no están aparentes como en las razas distinguidas; el vientre es demasiado abultado, efecto de la manera como se crían en España; ,1a grupa obli¬ cua y no baja, muy poblada de cer¬ larga; la cola nace das; el maslo largo y poco enérgico; las ancas poco musculosas; los muslos en la mayor parte tableados, por lo que muchos autores extranjeros dicen que nues¬ tros caballos tienen jamones de gato; las piernas son demasiado angulosas, tanto con los muslos como con las cañas, cuya disposición les favorece para andar al castellano; los corvejones empastados y su unión con las cañas se encuentra marcada por una depresión ó entrada, que hemos llamado degolladura, que perju¬ dica mucho á la solidez del tercio posterior; las regio¬ nes restantes suelen tener igual disposición que en las extremidades anteriores. „ Después de sentar que tienen la piel sumamente gruesa, que abunda en ellos la grasa, debilitando la fibra muscular, y de reconocer que son agradables á la vista con graciosos contornos, suaves ycadenciosos movimientos, muy á propósito para ser montados por señoras y algún anciano general en un día de parada, en el picadero ó en los paseos públicos, termina el se¬ ñor Cubillo de este modo; "Sin embargo de todo lo que llevamos dicho del caballo español, no dejamos de re¬ conocer que reúne cualidades preciosas como caballo de guerra, que seguramente podemos decir no tiene rival, puesto que sufre el hambre, la fatiga y las in¬ temperies como ninguno otro. No negamos tampoco que prestan algún servicio en los carruajes de lujo en la Corte y provincias, efecto de la ligereza que en el día tienen los coches, pero que están muy lejos de competir con las elegantes razas de tiro extranjeras, porque les falta alzada, longitud délos cuellos, energia y otra porción de circunstancias que dejamos consig¬ nadas en su debido lugar. „En cuanto á su destino al tiro pesado son comple¬ tamente inútiles, tanto por sus fuerzas físicas como por su mala voluntad para el tiro, que se detienen en el momento que notan alguna resistencia en el ca¬ rruaje...,, F-1 Sr. Torres dice lo siguiente: "Tomando el tipo del caballo español en las provincias meridionales, donde se encuentra más desarrollada la cría caballar, apare¬ ce de regular alzada; cabeza descarnada, recta y más bien cuadrada, sin ser grande; orejas bien situadas. . — 418 — delg-adas y grandes y vivos; cuello pequeñas; ojos musculoso y algo carnosa; dorso lige¬ algo recto; cruz ramente ensillado; lomos cortos y muy robustos; gru¬ pa redonda y algo oblicua; cola poblada; vientre algo abultado; pecho amplio; espalda oblicua; brazo propor¬ cionado; antebrazo algo corto; cañas largas; cuartillas algo largas; muslo robusto y oblicuo; pierna corta; corvejón acodado y cascos compactos y bien forma¬ dos. El temperamento, sanguíneo-nervioso. „De este conjunto resulta, ciertamente, un caballo defectuoso; pero cuenta que muchos hay que tener en de los accidentales y otros son relativos defectos son á cierta clase de servicios. La cabeza no es, cierta¬ mente, lo pequeña que requiere un caballo de carrera, ni el cuello lo exige este servicio; suficiente largo que pero es lo cierto que el caballo de guerra no sólo ne¬ cesita correr velozmente, sino que está sometido á otros accidentes de locomoción en que necesita, con rapidez y fuerza, dirigir el peso del cuerpo hacia uno ú otro punto, y esto no podria verificarlo con una ca¬ beza pequeña y un cuello delgado, sino que necesita una cabeza más pesada, aunque sin exceso, pero que guarde relación ó armonia en sus efectos con el pode¬ roso empuje de sus robustas' piernas. Asimismo nece¬ sita gfan robustez en los músculos del cuello, si han de pròdúcir las fuertes contracciones que requieren los accidentes indicados. • A „La grupa del caballo español está perfectamente ■— 419 — coníórmàda'para un caballo de guerra, que no debe te" nerla horizontal, sino algo oblicua, que es la circuns- tancia más favorable para la firmeza en las paradas rápidas y evoluciones sobre las piernas. Las piernas y antebrazos cortos del caballo español favorecen nota¬ blemente la elevación de los remos, y, por consiguien¬ te, la marcha en terrenos pedregosos y accidentados á que frecuentemente se ve expuesto en las campañas. Lo largo de cuartillas sí es, ciertamente, un defecto de consideráción cuando es excesivo, pero el caballo an¬ daluz no tiene esta conformación de cuartillas como característica de su raza, sino que más bien constituye una degeneración originada en las sucesivas genera¬ ciones por destinar los caballos al trabajo rudo antes de que el tendón maestro adquiera su completo des¬ arrollo... Existe la creencia de que el caballo español, no tiene resistencia y que sus muchos aires ó elevación de remos le impiden adelantar, terreno y le producen cansancio, atribuyéndole, además, temperamento lin¬ fático... Cierto que la vida sedentaria de los sementa¬ les ha hecho cambiar el temperamento... ya sabe alar¬ gar los remos y resistir 'as marchas cual pueda hacer¬ lo otro caballo, si biep pues no .es aptitud adecuada para la gran velocidad, tiene la suficiente en el paso y trote y aun en el galope para el servicio de guerra... En las guerras civiles (y en Crimea) se observó que el caballo español reunía las mejores condiciones de re¬ sistencia y sobriedad.,, El Sr. Moyano describe el caballo español en esta — 420 — forma: "vSu alzada, por término medio, es de 1™,50 á l'n,52. La cabeza es algo grande y ligeramente acarne¬ rada; supranasales inclinados lateralmente, hasta el punto de ser casi cortantes; narices poco dilatadas; frente espaciosa; orejas pequeñas, muy movibles; ojos expresivos, indicando, á la vez, dulzura y mansedum¬ bre; cuello proporcionado, grueso y de forma de pi¬ chón, con gran cerviz, pudiéndose peinar sus crines, que son finas y sedosas. El tronco le tienen corto, cos¬ arqueado, pecho amplio, vientre más bien gran¬ tillar de, dorso algo ensillado, lomos muy flexibles, grupa regularmente ancha é inclinada y la cola bien poblada de cerdas. „Las espaldas las tiene cortas, carnosas y un poco musculosos y for¬ oblicuas; brazo y antebrazo cortos, mando ángulos obtusos; rodilla ancha y alta; cañas largas y delgadas; tendones algo débiles; cuartillas largas y casco pequeño. „En los miembros posteriores presenta músculos cortos y descarnados; corvejones ó tarsos estrechos, débiles y acodados sobre cañas cilindricas muy finas. „Su capa más frecuente es el tordo y castaño, siendo el pelo fino y bien sentado. inteligente, dócil y „Goza de notables cualidades: es manso; es también sobrio y rústico, de gran energía, muy resistente y el más esbelto y elegante de todos los caballos del mundo al verificar su marcha. „Su temperamento es sanguíneo-nervioso y de apti¬ tud para el paseo. „ El verdadero tipo de caballo español es el andaluz de las provincias de Córdoba, Sevilla y Cádiz, que tam¬ bién se produce en casi todas las provincias de Anda¬ lucía y en Extremadura, Ciudad Real, Toledo, Madrid y en algunas de Castilla la Vieja, si bien varían algo sus caracteres y son de menos distinción. Así es; el ex¬ tremeño, por ejemplo, el más parecido al andaluz, es más basto, más robusto, más fornido, de peor carácter, bronco y difícil de domar, pero de gran vigor y resis¬ tencia en el trabajo. Los caballos de las dos Castillas, algo diferentes entre sí, y mejores los de la Nueva que los de la Vieja, distinguen se por su cabeza de marti¬ llo, recta y algo estrecha; por su cuello casi recto; re¬ gión dorso-lombar algo larga; extremidades un poco gruesas y pastosas; cascos algo desparramados, y su carácter bronco para la doma. Aunque en la provincia de Valencia no existe ningu¬ na ganadería, hay en ella mayor número de potros y caballos que en otras criadoras, porque los valencianos compran en Andalucía y Extremadura todo el desecho ó los restos de las ganaderítás para recriarlo y después venderlo. El sistema intensivo de recría de los valen¬ cianos, que de los potros más malos hacen caballos de mucho desarrollo y presencia, siquiera sean flojos y se ensucien pronto de las extremidades, nos indica el po¬ der de la alimentación y es una enseñanza práctica que deberían seguir en las provincias nativas, donde muchos ganaderos matan de hambre á sus potros en los dos ó tres primeros años de su edad. — 422 — Dentro de la extensa región andaluza se crían caba¬ llos de tipo diferente cualidades diversas, destacán¬ y dose entre ellos los que se producen'ën las márismás y en la serranía de Ronda. El caballo marismeño es más basto, menos distinguido, de más buque y alzada, lni,54 á que el andaluz puro; ostenta una cabèza dema¬ siado grande y pastosa y unas extremidades gruesas y bastas, con cascos estoposos y desparramados; de temperamento linfático, flojos y pesados. El caballo rondeño es alzada, l'",43 á 1«',45, de cabeza de poca pequeña y descarnada; cuello fino, pero enérgico y bien insertado; cruz alta; dorso y ríñones cortos y rec¬ tos; grupa regularmente conformada; cuerpo fornido; extremidades fuertes, bien musculadas y con buenos aplomos; cascos excelentes; temperarnento sanguíneo nervioso; ágiles, ligeros, enérgicos y muy resistentes. En las provincias de Málaga y Granada se nota alguna mejora en la industria hípica, y son acaso en las que mejor resultado dan los sementales del Estado; se va consiguiendo más alzada y volumen en los productos y se ha demostrado que los caballos sementales de pura raza andaluza son los que producen mejores re¬ sultados. También merecen ser descritas las jacas pamplone¬ sas y producen en Navarra gallegas. Las primeras se 3" Vascongadas, especialmente en el valle de Ayecena ■S partidos de Bilbao, Durango, Guernica y Valmase- da; su principal mercado es la feria de San Fermin en Pamplona, donde se venden de 60 á 150 pesetas á los — 423 — dos, tres j cuatro años de edad; son de cabeza peque¬ ña, bien unida al cuello y perfil rectilíneo; ojos vivos y expresivos; .orejas pequeñas, finas y muy movibles; cuelloalgo corto y musculoso; dorso y lomos cortos y robustos; grupa y caderas redondeadas y potentes; pe¬ cho ampljo; cuerpo recogido,, extremidades fuertes, bien aplomadas, con articulaciones amplias y enjutas, cuartillas rectas y cortas; cascos pequeños y duros; de capa negra y alazana; de 1™,24 á l'n,27 de alzada; de una robusta complesión y de temperamento san- guineo-nervioso; la jaca pamplonesa .tiene gran ener¬ gía,es muy veloz, resistente y de mucha sobriedad. La segunda, la Jaca gallega, que Se cría en las provincias de Galicia y Asturias, tiene la cabeza algo grande, pero descarnada; con frente espaciosa, perfil rectilí¬ neo, ojos y arcadas orbitarias salientes; cuello delga¬ do, frecuentemente al i-eves y con poblada crinera; cruz poco elevada y seca; región dorso-lombar corta, recta ypoco musculada; grupa algo caída; ancas y ca¬ dera» estrechas y angulosas; pecho estrecho, pero profundo; costillar plano; vientre abultado; extremida¬ des finas, nerviosas, pero mal aplomadas, con espalda y brazo poco oblicuos, articulaciones carpotarsianas algo estrechas, acodadas las últimas; cañas, y cuarti¬ llas algo largas; buenos menudillos, poblados de largas cernejas y cascos pequeños y sólidos. La capa domi¬ nante es la negra, la castaña y la alazana; la alzada oscila en l™,.3d y 1™,40; el temperamento el nervioso sanguíneo; de gran sobriedad y rusticidad, de mucha — 424 — energía y resistencia; este pequeño caballo es un ex¬ celente motor como cabalgadura de montaña y para tirar de pequeños y ligeros carruajes de lujo. En Cataluña, especialmente en la provincia de Léri¬ da, se producen algunos caballos de buenas condicio¬ nes, y serian mejores y más abundantes si aquellos ganaderos en pequeño pudiesen disponer de sementa¬ les excelentes apropiados á la morfologia de sus ye¬ guas, como se demostró con el feliz, juicioso y eterna¬ mente plausible ensayo del ilustre General Cassola en toda la Cerdafla y en particular en Puigcerdà y Bell¬ ver. Merece citarse el caballo ampurdanés, caracteri¬ zado por su gran alzada; color negro peceño ó castaño obscuro sucio; cabeza grande, estrecha y de perfil con¬ vexo; delgado, cónico, con crinera abun¬ cuello corto, dante y basta; cruz elevada y enjuta; región dorso-lom- bar larga y mal unida á la grupa, que es muy saliente; pecho algo estrecho, pero profundo; extremidades fuertes, resistentes yaptitudes para el tiro ligero. Aunque insignificante hay en esta provincia base"para criar buenos caballos de tiro ligero y pesado, con los cuales se satisfarían las necesidades de la agricultura, de la industria y de la artillería. En Aragón, como muchas provincias de Es¬ en otras paña, se halla la producción hípica en un estado de la¬ mentable abandono y decadencia. Los famosos caba¬ llos de la célebre yeguada del Conde de Sobradiel, que tanto dinero gastó en sufomento y mejora, desapare¬ cieron por completo, y aunque cerca de los Pirineos y i - . ^ en toda la ribera del Ebro se crian en la actualida'd-al- ,, V ^ *> g^unos caballos de aptitud mixta, si bien mucho ii^# ¿ ^ acentuada la de tiro, y algpnos ejemplares mestizos/^"- es-lo cierto que cl número y la calidad no responde siquiera á las necesidades locales, por más que se pue¬ dan elegir alg-unos tipos distinguidos de los que se crían en Zaragoza, Pina, Fuentes de Ebro, Monzaba- roz y Gallur, que son los que gozan de más fama. El caballo aragonés, de mucho buque y alzada medía de l'",5S, tiene la cabeza grande, rectilínea ó ligera¬ mente convexa algunos; el cuello algo delgado; la gru¬ pa caída; las ancas y caderas anchas y redondeadas; el pecho poco profundo 6 insulicicntemente ancho; el vientre algo abultado; bis extremidades robustas y fuertes, con espaldas rectas y poco musculadas; ante¬ brazo y cañas larga.s, cuartillas cortas y rectas y los ángulos articulares abiertos. La armadura ósea es buena, pero el sistema muscular acusa poco desarrollo y el temperamento es algo linfático; circunsttincia que los hace calmosos, flojos y de poco aguante. Los mes¬ tizos que existen son producto de cruzamientos efec¬ tuados con las yeguas del pais y padres perche roñes anglo normandos, norfolks y otros, bien de la sección de sementales del Estado, bien de paradas particulares. Sus caracteres varían algo, aunque todos tienen apti¬ tud para el tiro pesado algunos para el y ligero, aven¬ tajando á los del pais por tener la cabeza más pequeña y ligera, el cuello fuertemente musculado; el pecho profundo; la grupa oblicua; las caderas muy amplias, 31 — i26 — redondeadas y musculosas; las extremidades más cor¬ tas y esqueleto y la musculatura bien des¬ potentes; el arrollados; la conformación general más armónica y el temperamento menos linfático; su alzada media es de l'albs, bi presidiera un buen criterio zootécnico y existiera más estimulo se podria fomentar y mejorar muchísimo la cría caballar en Aragón y obtener pro¬ ductos de excelentes condiciones para el tiro de todas clases. Los criadores de caballos que existen en España con hierro registrado oficialmente ascienden á unos 1.270 próximamente, distribuidos en las provincias siguien¬ tes: Albacete 3 Ávila - 25 Badajoz 125 Càceres 32 Cádiz 153 Ciudad Real 11 Córdoba 274 Granada 29 Huelva 3 Jaén.... 27 León 7 Madrid 9 Málaga 46 Salamanca S Suma y sigue. 752 — 427 Suma anterior. 752 Santander 49 Sevilla.... 347 Soria 1 Toledo.... 1 Valladolid 1 Vizcaya.. 119 Zaragoza. 1 Total 1.267 Como se ve, la producción hípica se halla desigual¬ mente repartida en España, pues en tanto que en va¬ rias provincias no hay una sola ganadería ó las hay en escaso número, en otras, como en Vizcaya, Badajoz, Cádiz, Córdoba y Sevilla, existen muchos criadores. Cierto que no es exacto el número de ganaderos que quedan consignados, puesto que hay algunos más que no usan hierro ó no lo han registrado, en tanto que otros que emplean hierro registrado no tienen verda¬ deras ganaderías ó yeguadas; son recriadores de po¬ tros que compran aquí y allá de uno ó dos años para venderlos más tarde con su natural y consiguiente ga¬ nancia. De entre las 1.270 ganaderías que aproximadamente existen merecen especial mención por el número, cali¬ dad, importancia ó bondad de sus sementales, de sus yeguas, de sus productos ó de los elementos con que cuentan y procedimientos que siguen, las siguientes; En Badajoz, las de D. Manuel Albarrán y D. Joaquín — 428 — Calache; en La Roca, la de D. Pedro Castillo; en Fuen¬ te del Maestre, la de D. José J. Obando; en Medina de las Antonio Gutiérrez; en Medellín, Torres, la de D. la de los Mérida, la de la testa¬ herederos de Tena; en mentaría de Pacheco; en Jerez da los Caballeros, la de García Gregorio y Moreno hermanos; en Barcarrota, la de D. Luis Villanueva. En CAcerus, la de los Marqueses de Castro Serna y del Reino y Conde de Torre Navahnoral, la del Duque de Bailen; Arias; en en Plasència, la de t). Juan Delgado; en Rnanes, la de la señora viuda de Higuero; en Trujillo, las de D. Andrés Secos y D. Manuel Grande. En Cᬠdiz: Jares de la Frontera, las de D. Vicente Rome¬ ro, hermanos Romero (cartujos), Guerrero herma¬ nos, D. Rafael García Gil y viuda de Orbaneja; en Al¬ calá de los Gasiiles, la de D. Franc.'seo Puches; en Medina Sidonia, las de D. Joaquín Emile, D. Vicen¬ te Cervera, doña María de la Paz Herrera y herede¬ ros de D. Baltasar Hidalgo; en San Fernando, la de D. José Lazaga; en Vejcr, la del Marqués de Tama- rón; en Conil, la de doña Isabel Borrego. En Ciud.-\d Real, las de D. José Mulleros y viuda de Cantale- jo, en el Campo de Cripíana, las de los herederos del Conde de las Cabezuelas y de D. Francisco de P. Baillo; en Almodóvar del Campo, la de D Francisco Lasso; en Villanueva de los Tajantes, la del Duque de San Fernando. En Córdoba, la yeguada militar, que, desde hace un año próximamente ha mejorado muchísimo, y la del Marqués de los Castellones; en — 429 — Espejo, la de D. Miguel Rioboo; en Bujalancc, la de So- tomay.or herma ios; on Posadas, la de D. Pío Benito: en Palma del Río, la de los Cívicos; en Montilla, las de D. Amador Cuesta y D. Francisco Rioboo. En Grama- da,Loja, la del Conde de Castillejos. En Jaém, IJbeda, la delMarqués de la Laguna. En Madrid, la Real ye¬ guada de Aranjuez y las de los Marqueses de Alcañi- ces 3'- Vbilmediano. En Mádaga, Antequera, la de don Antonio Casaus; en Ronda, la de D Lorenzo Borrego y D. Antonio Atienza. En Snvn.la, las de los Marque¬ ses del Saltillo 3' del Gandul (iSíúàez de Prado); las de los Condes de .Aguiar (Parladé' 3* de Lugar Nuevo (Laf- fite),Ias de Camino hermanos, Aponte,, Miura, Ibarra. Vázquez (D. José, D. Juan y D. Ignacio), Ternero. Adalid, Pérez de la Concha y Benjumea hermanos; en Arahal, las de Ruiz Martínez y Reina-; en Fuentes de Andalucía, la de D. Ildefonso Milla; en Cantíllana ó Tocína, la de D. Manuel Héctor Abreu; en Utrera, la de los herederos de Saavcdra; Montcllano, la de D. Mi en guel Corbacho; en Los Palacios, la de D. Faustino Mu- ruve, y en Las Cabesas, la de D. Rafael Surga. Los precios á que se venden los caballos varían mu¬ cho según su clase, edad, aptitudes y provincia donde se compran. El Ejército paga un precio medio de 550 pesetas por los potros de dos años, 875 por los de tres años, 1.000 por los de cuatro años, de 900 ú 2.000 pese, tas por los caballos domados; el precio medio del ca bailo de silla andaluz es de 1.500 pesetas, vendiéndose algunos ejemplares de punta á 2.000, 3.000 y aun á — 430 — 4.000 pesetas; los caballos de tiro ligero se venden de 4.000 á 6.000 pesetas la pareja, y los pocos que existen de tiro pesado suelen venderlos de 1.500 á 2 000 pese¬ tas cada caballo. Las ferias principales de caballos en Andalucía y Extremadura son las de Cóidoba, Sevi¬ lla, Jerez, Badajoz y Zafra. Con los datos expuestos en mis dos conferencias an¬ teriores y los que acabode consignar en esta parte, que debió ser la tercera conferencia, creo que hay ma¬ teria suficiente para formar idea del estado de la cría caballar en general y para deducir lógicas y prove¬ chosas consecuencias que importa saber y aplicar á los españoles, más propensosal absentismo que al es¬ píritu rural, á la vida de la ciudad que á la vida del campo; más inclinados á retóricas y filosofías que á ensayos agrícolas y experimentaciones zootécnico- veterinarias; más aficionados íi las especulaciones teóricas que á los positivismos prácticos, y más dados á los relumbrones de la profesión que á los fruços del oficio. Aquí abundan mucho los sabios urbanos, pero escasean más los sabios rurales; abundan mucho los que saben la profesión, pero escasean más los que sa¬ ben el oficio y hay que desengañarse y comprender que conviene mucho que abunden los sabios agrícolas y que todos sepamos el oficio á la vez que la profesión, lo mismo en materias pecuarias que en cualesquiera — 4:-u — •otras, aunque sólo sea para que los ingleses no repitan más esta especie de sentencia, ha tiempo expresada; "Los españoles, desde dos siglos á la fecha, se han propuesto arruinar su país, pero es tal su riqueza que todavía no lo han conseguido.,, Antes de terminar quiero y debo insistir en mi opi nión, en mi idea, de que el caballo buena sangre es el mejor de todos, sea ó no sea lo que la generalidad lla¬ ma pura sangre y pura rasa. Pienso así porque buena sangre implica fondo, acción, y esto ha sido y será siempre lo principal, lo esencial en el caballo; en tanto que la estampa, la lámina, será muy bonito, pero es lo secundario. Si á la estampa, si á la lámina, si á la belleza escultórica, si es permitida la frase, se une la acción, el fondo, lo mismo en el corcel que en el de tiro pesado, tendremos la perfección de esta máquina animal; ya que el fondo no es otra cosa que un capital oculto, en reserva, renovable, que permite al caballo' dar el resultado exigido por un trabajo útil, intensivo y duradero; y mientras más capital de éste tenga el caballo, más se abastecerá y más tardará en arruinar¬ se. Por eso creo yo que más que en la cuna de origen debemos fijarnos en las condiciones físicas, en las con-' dicioncs mecánicas, en las condiciones anatómicas, fisiológicas y hasta higiénicas de los caballos: la bon¬ dad de éstas nos darán un caballo de fondo, de buena sangre. ¿Cuáles condiciones? Cantidad y ca¬ son estas lidad de sangre; disposición innata ó adquirida de la fibra muscular para apropiarse el capital nervioso-- — 432 — sanguíneo; buena factura de losrodajes locomotores; buenas proporciones y aptitud para funcionar con fuerza, seguridad y precisión; caldera amplia ó gran capacidad torácica, con pulmones extensos, respira¬ ción libre y renovación rápida de sangre; hábito de] aparato locomotor á ejecutar con facilidad los movi¬ mientos ó un trabajo determinado con economía de fuerza y de tiempo; buen diente, buena digestión y buena asimilación. Concluyo repitiendo, una voz más, que el caballo árabe, que el caballo asiático, es la quinta esencia de la buena sangre, el tipo mcjorador por excelencia; pero también repito que no es el tínico, y el exclusivo, y el preciso, }■ el mejor para perfeccionar ó especiali¬ zar nuestra ganadería hípica con la economía y pronti¬ tud que demanda imperiosamente su estado deplorable ycxigen con urgencia los servicios militares, los servi¬ cios agrícolas y los servicios industriales de nuestra desventurada Patria. Existen otras razas, otras varie¬ dades, otros tipos, que ya mencionado, producto de he las enseñanzas de la Veterinaria ó l;i Zootecnia, ya que ésta es la síntesis de aquélla, que con menos dine¬ roy en menos ticmp'o mejorarían nuestra polrrcsa ca¬ ballar, convirtiéndola en riqueza hípica especializada, con soberbios modelos de ostentación en paseos públi¬ cos, sufridos tipos de sobriedad para la agricultura, pesados y forzudos individuos para los transportes y ejemplares enérgicos y resistentes para la remonta general de los escuadrones y baterías de nuestro va- — 433 — líente y heroico Ejército, brazo poderoso de esta Patria querida, que todos, ¡grandes y chicos, ricos y pobres, despojándonos de prejuicios de clase y de convencio¬ nalismos engañosos, debemos dedicarle con verdadero tesón, todas nuestras actividades y todas nuestras energías. Así, y sólo así, lograremos la regeneración del país. Eusebio Molina Serrano. I Confesamos ingenuamente los temores y las vacila¬ ciones que sentimos al escribir esta ültima parte de nuestro modesto y pobre trabajo. Por la magnitud de la empresa, por nuestros escasos conocimientos y por lo delicado del asunto, presagiamos que no heñios de acertar con la solución de tan intrincado y difícil pro¬ blema. Después de muchas meditaciones nos hemos decidido A exponer nuestro criterio, _que podrá ser equivocado, que podrá ser erróneo, pero que está ins¬ pirado en las enseñanzas de la historia, en los princi¬ pios severos de la ciencia económico-zootécnica, en los dictados de una conciencia recta y en los impulsos nobles del corazón. Si al hablar sólo como español no acertamos con la solución, si no pueden ser tomadas en consideración nuestras indicaciones, no se nos mo¬ teje ni vitupere; tómese siquiera como un eco más en¬ tre el coro de voces armoniosas y honradas que elevan — á30 — todos los españoles en pro de la regeneración, en fa¬ vor de la redención de la Patria. Nuestras aficiones â los asuntos pecuarios en gene¬ ral y especialmente á cuanto se refiere al fomento y mejora hípicos, no sólo ante el estrecho criterio del poderío militar de la nación, que al fin y al cabo en todos los accidente, importantísimo, pueblos es sólo un sí, pero subordinado por completo á la prosperidad de la riqueza agrícolo ganadera, de la industria y del co¬ mercio, genuir.a trilogia de su poderío intrínseco, y el deber que tienen todos los españoles de allegar su po¬ bre ó su rico concurso á la reconstitución de la riqueza nacional, nos han decidido á escribir este capítulo, pro¬ ducto, como hemos dicho, de meditaciones nacidas al calor de las ideas más progresivas de la ciencia agro¬ nómica en sus relaciones con la sociología, y, por con¬ siguiente, con el florecimiento, la cultura, la riqueza y la propia defensa del país. Hacer la historia detallada de las vicisitudes por que ha pasado y los obstáculos que se han opuesto, se opo¬ nen y acaso se opongan al progreso agrícola, á pesar de ser inagotable fuente de ventura y prosperidad, por entrañar en sus dogmas la ciencia positiva del adelanto rural, base fundamental de la regeneración del pais, nos entretendría demasiado y molestaríamos á nuestros lectores, por recuerdo quizá más que su podría servirnos de enseñanza en el presente. Sea una fatalidad de nuestra raza, sea algo providencial que desde hace muchos años se cierne en el ambiente de - 43T — esta hermosa y desdichada tierra española, llamada por mil concausas á imponer su hegemonía y sus pres¬ tigios á otros pueblos menos privilegiados por los do¬ nes de la Naturaleza y no m;ls inteligentes que nos¬ otros para el cultivo de las ciencias, aunque sí mas po¬ sitivistas y más conocedores del oficio; el hecho evi¬ dente es que, esos pueblos, inspirando su criterio en el ideal de la verdad y en las realidades de la práctica supieron encauzar, por mejores vías que lo hicimos nosotros, las corrientes de la materia circulante, para hacerla rendir el mayor provecho en el menor tiempo posible. El resultado es bien tangible, lo ve el más miope; esos pueblos han subido resueltamente á la cumbre del prestigio, de la prosperidad y del floreci¬ miento; nosotros, doloroso es confesarlo, hemos des¬ cendido precipittidamente por la pendiente del empo¬ brecimiento á l;i sima del desprestigio, y... ¡quiera Dios, si los hombres no' ponen empeño para evitarlo, que no vayamos todavía más lejos! Hora es ya de que pensemos con cordura en este capital asunto, del cual deriva todo un código de verdades indeclinables que entraiía la reivin licación de nuestro prestigio nacio¬ nal; ya es tiempo de arrojar la vetusta impedimenta de nuestros vicios administrativos, calcados en una política insensata y sin objetivos de verdad; ha llegado el momento de que todos procuremos, con valentía y • con civismo, deponer personales y extraños egoísmos que, al enervar y reducir á la nadala potencia creado¬ ra individual, amenguan tamfiíén la riqueza piiblica. — 438 — que es la suma de todos los esfuerzos parciales del ge¬ nio productor. La causa de nuestro atraso y de nuestra pobreza no hay que inferioridad de buscarla, no, en defectos ó raza como muchos suponen: mirando con serenidad la cuestión, la vemos clara y patente en la desatención hacia las fuentes nativas de la riqueza del suelo por los poderes constituidos de muchos siglos á la fecha y en el absentismo de los campos y la falta de espíritu rural en muchos períodos de nuestra accidentada cons¬ titución política. En lo material como en lo abstracto, en lo físico como en lo moral, los efectos responden siempre con fidelidad á las causas que los provocan, consistiendo toda la dificultad de su estudio' en acertar con la Que interpretación verdadera de unos y otros. España atesora condiciones relativamente abonadas para ser un pueblo agrícola, aparte la gran riqueza del subsuelo y de las-costas, es una verdad innegable. Pruébanlo las descripciones de su población rural, originaria de celtas é íberos, hechas por Dunham, y las tan sencillas como hermosas del régimen agronó¬ mico de los primitivos españoles, debidas al escritor geopónico más autorizado en lo antiguo, nuestro com¬ patriota el insigne Columela. Sojuzgado este pueblo desde los albores de su em¬ brional desarrollo por razas distintas y heterogéneas como presa codiciada, y obligado por ley de vida á lu¬ char sin tregua para defender su independencia, for¬ zosamente tuvo que hacerse guerrero y abandonar las — 439 — conquistas de la paz y del ti'abajo del predio rústico, base de toda existencia positiva, por las vicisitudes y azares de la guerra, y, A medida que el espíritu gue¬ rrero se fué acrecentando y perpetuando por herencia en las sucesivas generaciones, fué decreciendo en proporción el espíritu rural. Terminada la lucha titᬠnica con fenicios, griegos y cartagineses, pero acen¬ tuada la tiranía de la república africana después de la primera guerra púnica, la aspiración á justificadas re¬ presalias hizo á los españoles escoger el peor de los caminos para contrarrestar la política de Cartago, cayendo de lleno bajo el yugo de otro pueblo guerrero y dominador como ninguno, que redujo en breve plazo á su férrea tiranía toda la Península ibérica y otros dominios europeos. La influencia que este hecho histó¬ rico ejerció por de pronto en la constitución de nuestra riqueza agronómica al cambiar las bases del derecho ante los ideales de una política absorbente y centrali- zadora, en la que el Estado lo era todo y nada el indi¬ viduo, fué incalculable, pudiendo asegurarse que to¬ das las deficiencias de nuestra incomprensible legisla¬ ción agraria durante los siglos medios, reflejadas aun en nuestros procedimientos administrativos, obedecen á la influencia perniciosa del pueblo romano. Esa in¬ fluencia, como dice el eminente agrónomo Sr. López Martínez en su interesante é instructivo libro El absen¬ tismo y el espíritu rural, fué distinta en cada uno de los países sometidos á acción, viniendo "á ser nues¬ su tro país el prototipo del absentismo de los campos,,. — 440 — La centralización y cl predominio de la propiedad urbana es cl cancer destructor' de la riqueza cultural agrícola, y'mientras no se adopte un sistema intensi vo de cultivo (condición primera que reclama imperio¬ samente ganadería), que sólo podrá lograrse por la la descentralización de la población agricultora, me¬ diante leyes que en el interés del Gobierno está el Otorgar, no conseguiremos el fomento y la mejora de nuestras especies domésticas, aunque empleemos los procedimientos zootécnicos sancionados por la ciencia como los mejores y más fecundos. La historia, libro elocuentísimo para deducir por las enseñanzas del pasado juiciosas previsiones para el porvenir, nos dice que urge imprimir un cambio radi¬ cal en nuestros procedimientos culturales, agronómi¬ cos y zootécnicos; hacer una conversión ingenua hacia el único ideal que puede sacar á flote nuestra merma¬ da riqueza, hacia el ideal de la ciencia que, en honc r á la verdad, nunca halló calor entre nosotros y jamás se dió un paso acertado en el camino del progreso de la producción pecuaria eia España. No negaremos las verdades históricas de que existió en nuestro país una numerosa población caballar de tan sobresalientes condiciones, que fué alabada con hiperbólicas exage¬ raciones de una literatura parto infecundo del genio poético; pero esa abundancia y excelencia hípica no se debió á nuestra inteligencia y esfuerzo, ¡sino á acci¬ dentes fortuitos emanados de la constitución adminis¬ trativa y política de nuestro pueblo y á las especiales - 441 — condiciones de su suelo, que se prestaron y se prestan admirablemente á ello. Cierto es que todos, propios y extraños, cantaron sus excelencias; pero no lo es me¬ nos que ninguno se ocupase después de las causas ge¬ néticas del porqué fué y ya no lo es, cuando en esto estriba la clave del asunto, por envolver implícita¬ mente el remedio de su rehabilitación, si acertamos á poner en juego las verdades de la ciencia agrícola, de la ciencia veterinaria, de la ciencia zootécnica, para lo cual no bastan simples aficiones, estudios sin base, po¬ siciones elevadas ni títulos nobiliarios. La empresa, sin embargo, tiene sus dificultades, nacidas al abrigo de rancias preocupaciones, prejuicios de clase, cos¬ tumbres inveteradas, etc., pues harto sabido es que todo eso ejerce en las masas sociales mayor imperio que la ley, en tanto que no viene la antorcha de la ra¬ zón á esclarecer los horizontes de la verdad. Como quiera que sea, obligados á basar nuestros ra¬ ciocinios en la realidad para darles el valor que de¬ manda la importancia de la cuestión, interésanos re¬ cordar de pasada, como ley fundamental, quesiempre y en todas partes la decadencia de la riqueza agronó¬ mica, que comprende en su ancha esfera el cultivo armónico de plantas y animales útiles, sólo puede lo¬ grarse mediante el trabájo de la tierra y á la sombra de la paz que garantiza la posesión y explotación del predio rústico por la fijeza del derecho de propiedad al amparo de las leyes establecidas en el país. Esto es, precisamente, lo que España no tuvo nunca en su lar- 32 — 442 — ga y accidentada historia; y claro está que, amén de otras causas ya expresadas, á eso obedece la actual pobreza de sus medios materiales de vidá y la penuria que la agobia. La paz fué siempre para ella un acci¬ dente; la propiedad rústica, por lógica consecuencia, inestable y mal repartida; la armonía de los cultivos vegetales y animales imposible de todo punto; las le¬ yes, movedizas en los períodos de lucha, absurdas con frecuencia y contraproducentes al interés nacional. Así es, porque así nos lo enseña la Historia. Durante el larguísimo período transcurrido desde los comienzos de nuestro estado social definido, que arranca de las guerras entre Roma y la República africana, tres siglos bien cumplidos antes de J. C., y termina con la invasión de las hordas del Norte á prin¬ cipios del siglo V de nuestra era, no seencuentra una sola base legal de verdadero fondo favorable al cultivo agrario. Ni la monarquía, ni la república, ni el imperio tuvieron en Roma otro objetivo que ensanchar por todos los ámbitos del mundo su acción político militar á costa de la paz y la riqueza, dándose la extraña é inexplicable aberración de que, el pueblo definidor del derecho, el que consagró en el Capitolio la personali¬ dad humana hasta conceder, no sin horrendas y tena¬ ces al liberto redi¬ luchas, al simple ciudadano y aun mido, los más altos puestos de la administración y gobierno, desconociese que la base positiva de todo derecho arranca del trabajo, y sobre todo dél trabajo fecundo del suelo que moraliza y enriquece, y no de — 443 — los tan efímeros como cruentos triunfos de la fuerza. No se puede negar que el pueblo romano difundió por el mundo los adelantos de su cultura; pero es evidente que fué ahsentista y demoledor de la riqueza agronó¬ mica y dejó á España destrozada. Con la caída del imperio no ganó gran cosa nuestro país bajo el aspecto agronómico. Si el absentismo de los campos estuvo encarnado en el corazón del roma¬ no, el pueblo godo, que jamás sintió ideales de urbani¬ zación, no contribuyó menos que aquél á su ruina, pues si amó la tierra como emblema de señorío, nunca se dedicó á su cultivo y explotación, por parecerle impropio de su realeza, dejándola yerma y erial. Sus propensiones nómadas y su predilección por el caba¬ llo, hasta el punto de considerar deshonroso combatir á pie, hiciéronle preferir la riqueza pecuaria. Este ex¬ clusivismo tuvo que flaquear por su base, puesto que si bien atendieron á la zootecnia especial del caballo, ohndaron la fuente de toda explotación ganadera, es decir, que atendieron á la hija y abandonaron á la madre que había de sustentarla y darla vida. Con imprevisión inaudita en quien aspira definitiva¬ mente á la posesión y dominio de un país conquistado, dividieron la propiedad en exenta ó señorial, tributa¬ ria y colectiva, determinándose con ello el rápido de¬ crecimiento de la producción agrícola, hasta el punto de quedar convertida España en una inmensa dehesa, en donde apacentaban rebaños numerosos y piaras á granel, rompiéndose la solidaridad y armonía que debe — áU — existir entre las producciones animales y vegetales, divorciadas en nuestra Patria desde aquellos remotos tiempos. Esto explica la diferencia que nos separa hoy de Inglaterra, por ejemplo, en donde el espíritu rural y el amor â la agricultura se transmite por herencia atávica en todas las clases, sobre todo en la aristocra¬ cia, que hace de ella un verdadero culto. A pesar de todo no puede negarse que dictaron algunas disposi¬ ciones favorables al cultivo, contenidas en los libros 5.° y 8.° del Fuero Jusgo; pero en el fárrago legisla¬ tivo medioeval hay otras que revelan grandes errores, desconocimiento absoluto del asunto por los poderes públicos y un egoísmo incalificable de los poderosos y privilegiados. Todo ello explica el porqué la Península ibérica quedó convertida en un pueblo de pastores emigrantes en la dirección que marcaban los azares de la guerra, sin raíces en el suelo y sin amor al culti¬ vo, que es la primera condición de su existencia. Obsérvese bien que semejante estado es inherente á toda civilización rudimentaria, y que en todos los países de embrional desarrollo vive, aunque sólo sea condicionalmente, la ganadería por ley compensatriz de la Naturaleza, como si quisiera demostrarnos con laproducción expontánea de vegetales útiles el entre¬ tenimiento de la vida animal, lo que el hombre puede prometerse de sus actividades si sabe dirigirlas á ob¬ jeto tan culminante.[No [hay, pues, por qué estar tan orgullosos de nuestro antiguo poderío ganadero, que más bien indica el desconcierto y la ruptura entre — 445 — ambos factores esenciales de la riqueza agronómica, que no son ni pueden ser otros que los animales y plantas útiles en perfecta correspondencia. Derrocada la monarquía goda é invadido nuestro suelo por los árabes, es evidentemente cierto que estos fueron, en agricultura y en zootecnia, la antítesis de romanos y visigodos; y á poder prescindir los espa¬ ñoles, no de la reconquista de su territorio, sagrado para todo pueblo que se estima, sino de cerrados cri¬ terios en asuntos que atañen exclusivamente á la con¬ ciencia y son ajenos á la buena dirección del mundo de la materia, hubiera sido muy otra la suerte de este país. No se puede negar, sin lesión de la verdad histó¬ rica, que los árabes fueron, durante los siglos medios, los representantes genuinos de la ciencia de ese pue¬ blo tan grande en sus misteriosas creaciones como en su portentoso y exuberante feracidad, que dió á Espa¬ ña, aquella época, la primacía sobre el resto de las en nacionalidades europeas. ¡Lástima que las tendencias atávicas de nuestra raza romano-gótica, refractaria al progreso agrícola, se opusiera como valladar insu¬ perable al movimiento de humanización y de cultura árabe! Concretándonos á nuestro objeto, sólo diremos que ellos importaron |y naturalizaron en nuestro país un número considerable de plantas útiles; ellos los que perfeccionaron los cultivos, singularmente el de la vid; ellos los que crearon sistemas de riegos que aun se conservan algunas localidades, y á los cuales deben en su prosperidad; ellos los que idearon gigantescos pro- — 446 — yectos de canalización, realizado alguno después; ellos, en fin, los que fomentaron y mejoraron la población animal. Que la cría de los ganados fué objeto preferente de su atención, descollando en la hipiátrica y ep las prác¬ ticas zootécnicas, es tan evidente y claro como la luz meridiana. De sus enseñanzas arranca el sorprendente movimiento literario de nuestros Albéitares españoles de los siglos XV y xvi, que tanto ennoblece á la moder¬ na Veterinaria por el hecho insólito del descubrimien¬ to de la circulación general de la sangre por uno de sus varones más preclaros, por el insigne Francisco de la Reina. Por sus métodos de selección y meditados cru¬ zamientos llegó el caballo al ideal de la perfección y la Caballería de sus ejércitos á una altura colosal, muy superior á la de sus contrarios, debido todo á la mayor intensión de sus cultivos y acertada aplicación de prác¬ ticas científicas, 'extendidas igualmente á otras pro¬ ducciones zootécnicas, florecientes entonces, empobre¬ cidas hoy. ¡Contrastesingular el que ofrece el genio creador de la raza árabe con el de la raza gótica, eter¬ na esclava de su indolencia agronómica, de su orgu¬ llosa complexión guerrera y de su fanatismo, que la indujo á tristísimas aventuras para la Patria, que llo¬ ramos hoy más que nunca! Seríamos interminables si detallásemos época por época, etapa por etapa, hasta el presente, el proceso de nuestra agrícola y ganadera y las conse¬ riqueza cuencias derivadas. Sintetizaremos en rasgos genera- — 447 — les y salientes el espíritu que lo informa. El carácter siii géneris de nuestra aristocracia de la edad media, refractaria á establecerse el centro de sus en propie¬ dades agrarias para arraigar bajo su tutela el régimen feudal á la manera y en la forma que para ventura suya lo entendieron otras naciones, confirma á la nuestra en su absentismo rural. Las guerras y pugila¬ tos de siete siglos, sólo contra el no invasor y enemigo de la fe, sino entre los nacientes é indefinidos reinos, si hacen de nuestra historia una epopeya legendaria, sumen á la Patria en la ruina, la miseria y la despo¬ blación más espantosa. La intransigencia del fanatis¬ mo, tan injustificable ante la Historia y la razón como atentatorio á la previsión de un pueblo bien regido, obligado por ley de vida á sumar actividades en todas las manifestaciones de la inteligencia y del trabajo, operó la expulsión de los judíos, los más ricos de entre los españoles y de los moriscos, los más inteligentes en el cultivo de los cámpos, de las ciencias y de las artes. El absentismo de aquellas clases, las numerosas víctimas de aquellas guerras y el extrañamiento de más de un millón de habitantes dieron á España el gol¬ pe de gracia, cuyas consecuencias acaban de herirnos despiadadamente y es enseñanza elocuentísima que nos obliga á ser cuerdos De todo esto arranca la decadencia de nuestra rique¬ za agronómica y, por tanto, la de nuestras razashípi¬ cas, sobre las que no hay una sola disposición legis¬ lativa que les sea beneficiosa, ya que la tendencia — 448 — constante hasta el establecimiento del régimen consti¬ tucional en el fué siempre primer tercio de este siglo la de obstaculizar el cultivo, propiedad el tráfico y la con medidas restrictivas, vejatorias y deprimentes, sin haber acertado después á formular las bases de un pro¬ cedimiento racional y científico para su mejora, á te¬ nor de lo que demandan las leyes sociológicas, que re¬ sultan ilusorias cuando no se ajustan á los indeclina¬ bles preceptos de la Naturaleza, ante la cual habrán de ceder siempre, mal de su grado, los sofismas del amor propio, los egoísmos de clase y los convencionalismos sociales. Aparte de alguna que otra contada disposición ó ten¬ tativa verdaderamente racional y práctica, como la del ilustre General Cassola, en toda la abigarrada legisla¬ ción pecuaria, compuesta de pragmáticas, leyes. Rea¬ les decretos, órdenes y circulares, sólo palpitan los más honrados y mejores deseos en favor de la cría ca¬ ballar, pero en cambio se ve en casi todas el más com¬ pleto desconocimiento técnico y práctico del asunto y el más injustificado olvido del personal pericial. Ni Obispos, ni Gobernadores, ni Delegados políticos, ni Directores, ni Juntas más ó menos mixtas han podido devolver á nuestra riqueza hípica el esplendor que tuvo en otros tiempos, ni menos ponerla á la altura en que se halla en otros países de inferiores condiciones que el nuestro para la producción pecuaria. Lo mismo Fomento con la protección que dispensó á la cría ca¬ ballar, que Guerra con su reconocido celo y buen de- — 449 — seo, han sido impotentes para salvar al país del empo¬ brecimiento y de la desmejora hípica. Y, aunque duela decirlo, la verdad es que uno y otro gestor, por desde¬ ñar la pericia, la competencia del verdadero personal técnico, han fracasado. II El fomento y la mejora de la riqueza hípica corres¬ ponde, en buenos principios económicos, á la industria particular, puesto que los Gobiernos no deben ser co¬ merciantes, industriales, etc., ni tener monopolizados ciertos y determinados ramos de la producción nacio¬ nal, deben quedar á la iniciativa y explotación que particular, individual ó colectiva. La cría caballar, que se encuentra comprendida en estos mismos principios generales de economía política, debiera bastarse á sí propia en nuestro país como acontece en otras nacio¬ nes más florecientes y venturosas. Expuestas las causas de nuestro empobrecimiento pecuario, reconocido por todos el hecho y teniendo á la vista el ejemplo de otros países, entendemos nos¬ otros que, dejando en completa libertad la industria hípica, los gobiernos están en el deber de contribuir á su fomento y mejora protegiéndola con medios positi¬ vos, racionales y técnicos, y no con disposiciones poco ó nada en consonancia con las enseñanzas de las mo¬ dernas ciencias biológicas. En una nación como la — 450 — nuestra, en la que el espíritu de asociación está en germen, los conocimientos agricolo-pecuarios mu}' poco extendidos, la agricultura en mantillas y la ga - nadería en un estado de raquitismo infantil, no es po¬ sible dejar entregada ésta á las fuerzas y recursos propios de la industria particular. En industrias de tan grande importancia y complejidad y en países tan atrasados como éste, donde el rico no tiene apego al campo ni afición al estudio de la Naturaleza para apli¬ car sus leyes á la producción, y el pobre carece de medios de estudio y de elementos materiales, aunque le sobre la voluntad, es de patriótica necesidad y de perentoria urgencia que los Gobiernos tomen la inicia¬ tiva intelectual, moral y material, protegiendo, sobre todo, al pobre terrateniente y perseverando en el empleo de medidas sabias y prácticas hasta conseguir que la producción sea buena y abundante. Y en esto precisamente está el nudo de la cuestión, que teme¬ mos mucho no haya quien acierte á desatarlo con la facilidad y prontitud que demandan altos intereses so¬ ciales, á menos que no se cambien en redondo las ideas rancias, encarnadas en un espíritu huero de preemi¬ nencias de clase y en los procedimientos anacrónicos y perturbadores que desde ab initio se siguen, sustitu¬ yéndolos por las ideas y los procedimientos de la cien¬ cia moderna, proclamados por espíritus cristianamente liberales, representantes genuinos de la verdad cientí¬ fica y de la verdad social. El legislador no sólo debe mirar la gran riquesa de — 451 — unos cuantos, sino pequeña riquesa de los más, que suma la mayor riquesa pública. A ésta es la que debe favorecer por todos los medios imaginables, entre los que se hallan, en primer término, los Bancos agríco¬ las é instituciones similares que faciliten, <á interés módico, al pobre y modesto terrateniente ó industrial, las cantidades que necesiten para solventar perento¬ rios compromisos y librarlo de las garras de la usura, que mata toda iniciativa y arruina al pequeño propie¬ tario al acaparar la riqueza por tan vituperable cami - no.Es preciso, además, que los Gobiernos pongan em¬ peño en anular toda clase de privilegios y hacer cos¬ tumbres, favoreciendo el espíritu de asociación, una de las vías por donde se hace riqueza y se marcha á la regeneración nacional. La producción hípica, escasa y mala en España, no pudiendo escapar á la ley gene¬ ral del mercado tiene que ser cara, y, por tanto, urge aumentarla, mejorarla y especializarla, á fin de satis¬ facer las exigencias de todos los consumidores, sin excluir el Ejército, que, como todos, debe surtirse en las fuentes nativas de la producción general. La cría caballar jamás prosperará en tanto la industria gene¬ ral no multiplique y perfeccione la riqueza, que el co¬ mercio hará circular y refiuir, en último término, en la agricultura y la ganadería, orígenes fundamentales de la misma. No con pragmáticas y reales disposicio¬ nes como las que siempre se han expedido, sino con medidas racionales, científicas, económicas y prácti¬ cas, es con lo que urge subvenir á las necesidades im- — 452 — penosas de esa industria nacional, de la que se deriva la remonta general del Ejército. Factores indispensables en el problema de la vida nacional los animales * domésticos, cuando éstos no se producen-ó se producen mal, están obligados los po¬ deres públicos á estimular y proteger la acción parti¬ cular. Motor necesario é insustituible el caballo para el Ejército yobligados los Gobiernos á tenerlo organi zado de modo que responda cumplidamente los altos fines de su existencia, deben dotarle de ese factor vivo de guerra, produciéndolo en el país antes que recurrir á su compra en el extranjero. ¿Cómo y quién? Al llegar á este la eterna cuestión de quién debe di¬ punto surge rigir esta industria, cuestión de suyo delicada y defen¬ dida siempre con mucho calor, con muy buen deseo, con altruismo de miras, pero quizá con algo de pasión y acaso con interés de clase ó colectividad. Despoján¬ donos nosotros de la más leve sombra de pasión, con la más absoluta imparcialidad emitiremos nuestra hu¬ milde opinión, hija de un estudio detenido y de una convicción arraigada en nuestro culto á la verdad y en nuestro amor á la Patria, que están por encima de toda otra consideración. ¿A qué ramo corresponde la dirección de gobierno de la industria la pecuaria mientras sea de necesidad tutela oficial? Resueltamente contestamos, porquela respuesta es lógica y racional, que á Fomento. El Mi¬ nisterio de Fomento ó el de Agricultura, si algún día crea, es el centro directivo natural de la industria se — 453 — pecuaria como de todas las industrias nacionales, y es necesaria la reintegración directiva de esa riqueza á su fuente natural, si ha de triunfar la lógica y la justi¬ cia; pero como existen razones que justifican el hecho de estar vinculada hoy la dirección de cria caballar en Guerra, hemos de hacer algunas consideraciones so¬ bre extremo tan debatido. No hemos de censurar nosotros la gestión de Fo¬ mento ni de Guerra, ni menos sacar á relucir los ata¬ ques durísimos que en diversas ocasiones dirigieron en las Cortes, la en Prensa, en el folleto y en el libro, hombres de todas las clases sociales. El hecho escueto es que durante el período directivo de Fomento y desde que la dirección corre á cargo de Guerra, la producción caballar no adelanta un paso en el camino del progreso. Seguimos sin caballos para la agricultu¬ ra, sin caballos para los transportes pesados, sin ca¬ ballos para el tiro ligero y de lujo, sin caballos para la Artilleria y... no diremos sin caballos para la Caballe¬ ría, pero si con caballos que dejan mucho que desear como motores de guerra. El estado de notoria postración en que se encontraba la cria caballar cuando Fomento la tenía entregada á Delegados políticos. Jefes económicos, caciques y de¬ más personal indocto que todos sabemos obligó al Go¬ bierno á expedir los bien pensados, pero mal interpre¬ tados Reales decretos de 6 y de 14 de Noviembre de 1864, trasladando á Guerra la dirección de esta in¬ dustria. En aquellas soberanas disposiciones se aseguró — 454 — y que Guerra disponía de mejores elementos y que podía '^iitilisar, d la ves que con ventaja para el Estado y nopequeña economía, un personal dotado de conoci¬ mientos especiales en el ramo,,, y que por tener con¬ centrados en su mando todos los medios de acción po¬ día ^también elegir para losdiferentes cargos á los más competentes y que reúnan mayores conocimientos especiales,,. Sí se han mandatos de aquellos cumplido ó no los Reales decretos; si se ha utilizado el personal dotado de conocimientos especiales en el ramo; sí se han ele¬ gido para los diferentes cargos á los más competentes y que reúnan mayoresconocírhientos especiales, no lo hemos de decir nosotros; véase el personal de los cen¬ tros de fomento pecuario hípico y las funciones asig¬ nadas á cada cual y digan las conciencias imparciales lo que nosotros no queremos ni debemos decir. ¿Los resultados? El General Daban, el General Ochando y el General Sánchez Mira lo han dicho en las Cortes; el General Cassola en documentos oficiales; los Corone¬ les Casamayor y Catando y los Comandantes Arnau y Serrano, de Caballería, en la Prensa y en el libro. Por lo demás, la compra de ganado extranjero en tiempo de guerra, y aun en el de paz, dice bien claro lo que se ha progresado hasta la fecha en el fomento y en la mejora de nuestra industria caballar. Nosotros sólo diremos que si se hubiese dado á la ciencia zootécnica y á los que dentro del Ejército son una especialidad en ella lo que en derecho y justicia les pertenece muy — 455 — otro sería el estado de la cría caballar y no habría existido fundamento para las críticas y ataques dirigi¬ dos por propios y extraños á la gestión de Guerra. ¿Y quiénes son los que se hallan "dotados de conoci¬ mientos especiales en el ramo y los que reúnen mayo¬ res conocimientos,, para hacer progresar la industria hípica? No queremos expresar nuestra opinión, que parecería interesada, aunque para ello nos bastaría con la exhibición de los programas de estudio de todas las carreras. Hablen ilustres y sabios Generales y Je¬ fes de nuestro Ejército y juzguen el Gobierno y todos los hombres de conciencia recta é imparcial. En informe que tenemos á la un vista, publicado por el distinguido Coronel de Artillería D. Félix Bertrán de Lis, copia la opinión del difunto General Cassola, que de entre otros párrafos que no hacen al caso tras¬ cribimos los siguientes: "Por otra parte, no resulta tan evidente que el arma de Caballería tenga mayor práctica é inteligencia que el cuerpo de Artillería en el servicio de que se trata. En uno y otro el elemento verdaderamente pericial é inteligente en cuanto se relaciona con la repro¬ ducción del ganado caballar es el cuerpo de vete¬ rinaria militar, y si Veterinarios prácticos é inteli¬ gentes tiene la Caballería no serán peores los de Arti¬ llería, puesto que, formando parte de aquél y siendo, por lo general, más antiguos, debe suponérseles ma¬ yor experiencia. , „La acción que en este servicio desempeñarían los — 456 — Oficiales de Artillería es puramente inspectora y cen- sora, toda vez que los depósitos de sementales pro¬ puestos para Artillería habían de quedar completa¬ mente á cargo de los Veterinarios para dirigir su cui¬ dado y su servicio, mientriis que la intervención que en los depósitos de sementales de la Caballería ejercen los Jefes y Oficiales de esta arma tiene mayor influen¬ cia sobre el elemento realmente pericial, quien, encon¬ trándose cohibido, rechaza toda solidaridad en los buenos ó malos resultados que produzcan dichos esta¬ blecimientos. „En suma, que la organización propuesta para los sementales de la Artillería, si se quiere, ofrece mayo¬ res la dirección inmediata garantías de acierto porque del servicio está personal del único encomendada al cuerpo legalmente pericial y sólo para estimularlo y censurar ó aplaudir sus éxitos interviene el cuerpo de Artillería, principal y único interesado en que haya buenos caballos de tiro en España para el arrastre de sus piezas. „...y sentir que la reproducción del caballo sería de de tiro en país se privara del concurso que le nuestro puede prestar la Artillería con sus 50 ó 100 sementales por no incurrir en la aparente incorrección de quesean dos cuerpos militares los que se ocupen de un mismo servicio, cuando en realidad es uno solo, el de Veteri¬ naria militar, y íinico perfecta or¬ á quien, en una ganización, debería estar encomendado el fomen¬ to de toda cría caballar, mícntras el Estado se — 457 — sienta obligado á proteger con sus privilegios esta in¬ dustria. Especialidad que en este caso no concurre en el arma de Caballería, sino, á ser justos, habría que otor¬ gársela al cuerpo de Veterínaría militar, y mientras por unas ú otras causas no sea éste el único encargado del fomento de la cría caballar en sus diversas especies, la garantía de acierto en este servicio, como en el de remonta, sólo se hallará entregándolo al interés de cada arma é instituto, el interés pues y el estímulo son las dos más grandes palancas del género humano.,, El ilustrado Coronel de Caballería y acreditado es¬ critor Sr. Casamayor, en su obrita Cuestiones pecua¬ rias y militares, se expresa así: "Así como tenemos un cuerpo técnico que hace las construcciones é ingenios militares, otro que se encar¬ ga de toda clase de armas y proyectiles, otro de la sa¬ nidad y otro del suministro de lo necesario á la vida y conservación de los hombres, y esto con libertad abso¬ luta y libre acción, pero con absoluta responsabilidad de sus actos, así el cuerpo de Veterinaria, único com¬ petente, debe tener á su cargo la producción, conser¬ vación y cura del ganado del Ejército, con libertad de acción y absoluta responsabilidad; á él corresponde determinar la clase y número de los establecimientos que han de establecerse y las localidades en que han de situarse. „Que el desempeño de este importante ramo del ser¬ vicio del Ejército corresponde exclusivamente al cuer¬ as — 458 — po de Veterinaria militar ó al de Zootecnistas militares no admite duda.,, El difunto Coronel Cutando, en su obra Cría y recría del caballo, habla de este modo: "En España, noobstante los buenos deseos de todos, no hemos sabido ó no hemos acertado con el remedio apetecido... pero falta mucho que andar y no poco que reformar si las cargas que el país se'impone han de ser de algún provecho, pues de poco servirá tener buena semilla si no se emplea convenientemente y con acierto, £omo sucede con bastante frecuencia, efecto de la poca escrupulosidad en la elección de las yeguas y de la defectuosa organización de los depósitos, que tienen que principal confiar la dirección del acto más de la cría, cual es la cubrición ó monta de aquéllas, á clases de tropa que carecen de los conocimientos que son indispensables para obtener buenos resultados. ,.Sabido es que, llegada la época del celo, se distri¬ buyen en las diferentes localidades de la Península las paradas provisionales de caballos sementales y que éstas son mandadas generalmente por sargentos, ca¬ bos y hasta por soldados... desconociendo, no sólo las prácticas de la monta, sino hasta el régimen de ali¬ mentación y vida que tienen los sementales, proceder que origina accidentes y bajas sensibles anualmente. ^Interin este mal no se remedie dotando á los depó¬ sitos de suficientes clases y en proporción al número de paradas que establece cada uno, poseyendo aqué¬ llas las nociones necesarias al buen empleo de los se- — 459 — mentales confiados á su cuidado, todo será poco y de mal resultado ya que no inútil por completo. La direc¬ ción científica de las paradas debiera estar confiada á Profesores Veterinarios, señalando cuatro de éstos, por lo menos, á cada depósito (i), distribuyéndolos por zonas en la época de la monta, á fin de que, alternan¬ do en las diferentes paradas las visitas todas, diri¬ en giendo dicho acto é instruyendo á los encargados de aquéllos, á quienes debiera exigírseles también algu¬ nos conocimientos sobre la materia.,. El Sr. Arnau, en su libro De Rebus Militiœ, al ocu¬ parse de la cría caballar se expresa así: "Pero, si á pesar de esto se creyese muy radical, muy atrevida la reforma, hagámosla con los elemen¬ tos genuinamente técnicos, con el cuerpo que dentro del Ejército tiene conocimientos especiales y extensos como no los tiene ningún otro. Aprovéchese la com¬ petencia del cuerpo de Veterinaria militar... Esto es lo lógico, lo racional, lo equitativo y lo justo.,, El Sr. Serrano y Fernández Rubio, en Cuestiones pecuarias y militares, escñbe lo que sigue: "Hay que desengañarnos y desengañar al Gobierno de una vez; nosotros somos, por razón de oficio, muy aficionados á caballos y sabemos obedecer, vigilar y administrar á la perfección; pero no sabemos dirigir, fomentar ni mejorar la hípica, por la sencilla ra¬ raza zón de que no sabemos anatomía, morfología, fisiolo- (1) Hoy sólo tiene cada depósito un Veterinario primero. — 460 — gia, embriología, patología, zootecnia y demás ramas biológicas .. „Yo no comprendo, ni he comprendido nunca, por¬ qué al Oficial de Caballería se le encomienda el servi¬ cio técnico de sementales y remontas, que es un servi¬ cio facultativo propio y exclusivo del zootecnista ve¬ terinario. El Oficial de Caballería tiene su puesto na¬ tural y lógico en los regimientos y escuadrones del arma y cuerpo de tren, como el Ingeniero lo tiene en las construcciones, el Artillero en las fábricas y maes¬ tranzas, el Administrativo en las factorías, el Médico en los hospitales, el Farmacéutico en las boticas y el Auxiliar de Oficinas militares en los centros burocrᬠticos. En todos estos cuerpos se cumple el progresivo principio de la división del trabajo ó de las especiali¬ dades. ¿Por qué el arma de Caballería y el cuerpo de Veterinaria militar han de ser una excepción? ¿Por qué á la primera se la recarga con una misión impropia de sus estudios y de su especialidad? ¿Por qué al segundo, único competente para dirigir, fomentar y mejorar la cría caballar se le restringen, se le cercenan deberes y derechos anexos á sus especiales conocimientos bioló¬ gicos y á su título profesional? ¿Por qué regla de tres se obliga al Oficial de Caballería á practicar reconoci¬ mientos de sanidad en las compras de ganado, exigién¬ dole responsabilidad por los defectos y lesiones que padezca, como dispone el art. 177 del reglamento de remonta? ¿No es esto una monstruosidad?,, Nosotros, ya lo hemos dicho, no queremos dar nues- — 4g1 — tra opinión; pero todo el mundo cree que, tratándose de la máquina de guerra caballo, lo elemental, lo de sentido común, lo lógico, es que el Veterinario cons¬ truya esa máquina con arreglo á las enseñanzas de la ciencia biológica y ajustada al patrón ó al modelo que se le indique, y el Oficial de combate la haga funcio¬ nar, la utilice con arreglo á sus condiciones dinámicas y á las exigencias del arte de la guerra. Lo demás es trocar los papeles, dijo en el Congreso de los y como Diputados el Sr. Romero Robledo, da "una idea de qué manera el Estado dilapida su dinero,,. Si la Veterina¬ ria militar interviniese, decía este ilustre hombre pú¬ blico, en aquellas funciones que le corresponden 5' son de su competencia, es de la manera como se podría "justificar lo que cuesta al Estado ese servicio; pero pagar el servicio y desdeñar al servidor, que es lo que aquí sucede, denota un abuso que, ahora que estamos reformando y que nos ha dado esta especie de fiebre reformista, es el momento de que se denuncien los abusos y se corten de raiz„. Hay más; aquí donde casi todo el mundo pretende saber de Veterinaria más que el Veterinario y se tiene por muy honroso, por muj' elegante ó muy sic hablar de caballos y aun poner su firma y dar como su3ms trabajos ó informes facultati¬ vos, se mira con cierto desdén, por no decir menospre • cío, á estos modestos pero útilísimos é insustituibles miembros de la sociedad, sin comprender cuánto daño se infiere á la riqueza nacional al no aprovechar sus aptitudes y conocimientos especiales, como se hace en — 462 — los países que van á la cabeza del progreso y de la ci vilización. III de haber manifestado nuestra opinión favo¬ A pesar rable á que la dirección de la industria pecuaria en ge¬ neral, y déla hípica en particular, pase al Ministerio de Fomento, creemos asimismo que la dirección de la cría caballar debe continuar en Guerra hasta que aquél ministerio se halle en condiciones de dirigirla acertadamente, ó bien hasta que presente un plan ra¬ cional, completo, detallado, de organización, indican¬ do clara y personal y el material terminantemente el que ha de destinar á este servicio. Là historia desas¬ trosa de su anterior gestión nos hace temer que caiga en los mismos defectos y debilidades, entregando la di¬ rección técnica á personal indocto, aunque sea muy aficionado, y dedicando exiguos recursos á su fomento y mejora. Si el Ministro de Fomento consigue que las Cortes le aprueben un presupuesto de 4 millones de pesetas, y si el Gobierno se da trazas para que las Diputaciones provinciales, los Ayuntamientos, las Cámarás agríco¬ las, las sociedades de recreo, empresas ferroviarias, etcétera, etc., contribuyan anualmente con una canti¬ dad prudencial, que estimamos no deberla de bajar de 6 millones de pesetas, contaría con una buena base para crear, desde luego, y mediante públicas y riguro — 463 — sas oposiciones, un cuerpo de sootecnistas de recono¬ cida competencia para mejorar y fomentar nuestra población pecuaria. Con estos dos fundamentales elementos; con tres yeguadas modelo establecidas en Andalucía, Aragón y Cataluña para criar caballos de silla, de tiro ligero y de tiro pesado, ó bien creándolas anejas á las Escue¬ las de Veterinaria ó convirtiendo éstas en granjas pe¬ cuarias, que darían grandes resultados inmediatos y ulteriores; con veinticinco depósitos de sementales juiciosamente situados y dotados cada uno con trein¬ ta caballos de aptitudes para todos los servicios y en armonía con las condiciones de las yeguas y del clima de la región; con una selección acertada é ince¬ sante de las yeguas indígenas, más escrupulosa aún que la de los caballos; con la importación de doscientas yeguas de vientre de aptitud para tiro y el número proporcionado de machos, sin exagerar el volumen y alzada, como desacertadamente se hizo en alguna oca¬ sión, hembras y machos elegidos de una raza ó varie dad acreditada; con la protección decidida y franca al pequeño propietario ó ganadero pobre y con que el ramo de Guerra pague los caballos domados de 1.250 á 2.000 pesetas, es seguro, segurísimo, que en una do¬ cena de años ó veinte á lo sumo, mejoraría notable¬ mente nuestra ganadería caballar y tendríamos abun¬ dantes y buenos caballos, no sólo cubrir las para necesidades imperiosas de nuestra agricultura, de nuestros transportes, de la Caballería, Artillería y de- — 464 — más unidades y plazas montadas de nuestro Ejército, sino también las exigencias de la moda en los carrua¬ jes de lujo y aun satisfacer la demanda extranjera. Si á todo esto se añade la creación de Escuelas prácticas regionales de agrictiltura y ganadería, en muy pocos años lograríamos tener la industria pecuaria general en estado floreciente, aumentando así nuestro capital social y recobrando, por modo tan honroso, el presti¬ gio, harto decaído, y las consideraciones de nación que existe para marchar por el camino de la vida, en vez de ser, como alguien cree, nación que vive para marchar por el tortuoso camino de la muerte. Mientras no se adopten esas ú otras resoluciones pa¬ recidas, la dirección de la cría caballar debe correr á cargo de Guerra, pero vaciando la organización de los centros directivo é industriales en moldes completa¬ mente nuevos, mecanismo movi¬ imprimiendo á su miento distinto y adoptando métodos y procedimien¬ tos verdaderamente técnicos, racionales ó científicos. Todo ello es sencillísimo y perfectamente realizable con buena voluntad, con desapasionado espíritu de colectividad y con dar holgura en el ejercicio de su misión especial á cada cuerpo y á cada clase dentro del régimen de la unidad directriz. Aun vamos más le¬ jos en nuestroespíritu de equidad y de justicia y en nuestro amor al Ejército y á la Patria. Si dentro del Ejército no hubiese personal idóneo, competente para desempeñar ese delicado é importante cometido, bús- quese donde le haya, formúlese un programa de los — 465 — conocimientos que se necesitan, convóquense públicas oposiciones en el terreno teórico y en el terreno prác¬ tico, y con los que demuestren aptitud, idoneidad, créese el cuerpo de Zootecnistas militares. Esta idea, arraigada de antiguo en nuestras creencias y hecha pública en la prensa militar hace diez ó doce años, la mantenemos hoy y la mantendremos toda la vida, por creer firmemente que está inspirada en la razón, la justicia y la verdad. ¿Hay en el Ejército algún cuerpo que reúna condiciones especiales, que posea conoci¬ mientos biológicos suficientes, que sea capaz de modi¬ ficar el organismo de nuestros animales y sacar la in¬ dustria caballar del empobrecimiento en que se halla? Sí; désele desde luego libertad de acción, déjesele pues funcionar con desembarazo, bajo su más estrecha res¬ ponsabilidad, dentro del círculo amplísimo de su pro¬ pia, de su peculiar misión, y los resultados favorables se tocarán muy pronto. ¿No le hay en esas condicio¬ nes? Pues fórmese el cuerpo de Zootecnistas militares por el procedimiento indicado, ó envíense á Francia, Inglaterra y Hungría Veterinarios pensionados como se mandan pintores á Roma. Nosotros, que hemos defendido siempre la gestión de Guerra, que hace muchos años indicamos en la Prensa y en el libro la necesidad de reorganizar el servicio de cría caballar sobre la base de la remonta general y que proclamamos por entonces la conve¬ niencia de crear \xví.^yeguada modelo, organizada más tarde con el nombre de yeguada militar, sin acertado — 466 — criterio científico ni práctico, no podemos por menos de lamentarnos hoy de lo poco que se ha adelantado, eludiendo toda responsabilidad en este ramo de pro¬ ducción nacional y suplicar respetuosamente que se atienda la voz de la ciencia, aunque sea emitida por las más modestas clases del Ejército, siquiera sean las verdaderas especialidades en asuntos hípicos. Los actuales organismos de cría y recría caballar son susceptibles de radicales reformas, especialmente los depósitos de caballos sementales y la yeguada mi¬ litar, cuya organización, situación y funcionamiento es de lo más desacertado que puede concebirse. Las mal llamadas remontas, cuyo nombre debe ser el de depósitos de recría, según propusimos hace años, es muy cierto que han mejorado mucho de poco tiem¬ po á esta parte por haber sabido imprimir nuevos y científicos rumbos, abandonando los rutinarios y anti¬ cuados procedimientos técnico-económicos que hasta ahora se venían siguiendo en estos establecimientos industriales de recría caballar. Y como nosotros siem¬ pre rendimos culto á la verdad, nos complacemos en confesarlo así y consignar que, aceptados los consejos y las predicaciones de los Veterinarios, no pasan hoy los potros las penurias de los malos años ó de la falta de previsión que pasaban en otras épocas, cuando sólo tenían por alimento las hierbas y pastos espontáneos de las dehesas. Hoy se cultivan prados y se recolectan granos y semillas para conjurar las crisis famélicas de las estaciones extremas y de los malos años. Aquel sistema desalvaje recría ó pastoril puro se ha cambia¬ do por el sistema mixto de libertad y estabulación, construyendo potrerizas para estabular hasta 600 po¬ tros, como ocurre en la remonta de Granada, estable¬ cida en Úbeda (Jaén). Cierto que falta todavía mucho para que estos centros sean lo que deben ser, verdade¬ ras granjas ó escuelas modelos de procedimientos cul¬ turales de plantas y animales, cosa sencillísima de conseguir con sólo dar más amplitud en el derecho de proponer los métodos y procedimientos de su compe¬ tente especialidad agrícola y zootécnica al personal veterinario. Sólo así, dejando á cada clase la satisfac¬ ción de su competencia ó el bochorno de su ignorancia y concediendo el galardón ó aplicando el castigo que hayan merecido, se llegará á convertir estos depósitos de recría, que debieran serlo á la vez de doma, en es¬ cuelas vivas de enseñanza práctica racional para todos los criadores españoles. Reconocida la necesidad perentoria, urgente, de re¬ organizar radicalmente los servicios de cría, recría y remonta general, hagamos un paralelo entre lo que es y lo que debe ser. ORQANIZACION ORGANIZACIÓN ACTUAL DEFICIENTE RACIOKAL QUE DEBE DECRETARSE Una agrupación en una sec¬ Una Dirección general de ción del Ministerio de la industria hípica. Guerra. Una yeguada militar. Siete comisiones permanen¬ tes de compra de ganado. — 468 — ORGANIZACIÓN ORGANIZACIÓN ACTUAL DEFICIEXTE RACIONAL QU* DEBE DECRETARSE Cuatro depósitos de caba¬ Una jmguada modelo de ca¬ ballos de tiro. llos sementales. Dos secciones de caballos Veinticinco depósitos de ca¬ sementales. ballos sementales. Tres remontas de Caballe¬ Dos depósitos de recría de ría. caballos de silla. Una comisión central de re¬ Un depósito de recría de ca¬ monta de Artillería. ballos de tiro. Una comisión de remonta de la Guardia civil (sin Veterinarios). El personal de la Dirección general de industria ht- pica debe ser el siguiente: Un Teniente General ó un General de división, Di¬ rector. Un General de brigada, Secretario. Tres Coroneles: uno de Caballería, uno de Artilleria y uno de Veterinaria. Cuatro Tenientes Coroneles: uno de Estado Mayor, uno de Caballería, uno de Infantería y uno de Veteri¬ naria. Ocho Comandantes: uno de Caballería, uno de Arti¬ llería, uno de Ingenieros, uno de Guardia civil, uno de Carabineros, uno de Veterinaria, uno de Administra¬ ción y uno de Sanidad militar. Diez Capitanes auxiliares: uno de Caballería, uno de Artilleria, uno de Infantería, uno de Estado Mayor, uno de Ingenieros, uno de Guardia civil, uno de Cara- — 469 — bineros, uno de Administración, uno de Sanidad y uno de Veterinaria militar. El número suficiente de Oficiales y escribientes mi¬ litares. Las siete comisiones permanentes de compra de ga¬ nado para las distintas armas y cuerpos, afectas á la Dirección general, se compondrán del personal si¬ guiente: Siete Capitanes, Jefes de Comisión. Siete Oficiales primeros de Veterinaria militar. Siete Oficiales segundos de Administración mili¬ tar. La yeguada modelo de caballos de tiro se compondrá del personal que sigue: Un Coronel de Artillería. Un Teniente Coronel de Veterinaria. Dos Comandantes: uno de Administración y uno de Veterinaria militar. Tres Capitanes: uno de Artillería, uno de Veterina¬ ria y uno de Administración militar. Cinco primeros Tenientes: uno de Artillería, uno de Sanidad y dos de Veterinaria militar. Dos herradores practicantes. Cuatro mayorales. Veinte yegüeros. Diez y ocho asistentes y ordenanzas. Los veinticinco depósitos de sementales constará cada uno de ellos de treinta caballos y del personal siguiente: — 470 — Un según que Capitán de Caballería ó de Artillería, el depósito sea de sementales de silla ó de tiro. Seis primeros Tenientes: uno de Caballería ó Arti¬ llería, uno de Administración, uno de Sanidad y tres de Veterinaria. Un herrador practicante. Cinco palafreneros de primera clase. Quince palafreneros de segunda clase. Doce asistentes y ordenanzas. Los dos depósitos de recría de caballos de silla se compondrá cada uno del siguiente personal: Un Coronel de Caballería. Un Teniente Coronel de Veterinaria. Tres Comandantes: uno de Caballería, uno de Ad¬ ministración y uno de Veterinaria. Dos Capitanes: uno de Caballería y uno de Veteri¬ naria. Ocho primeros Tenientes: tres de Caballería, tres de Veterinaria, uno de Administración y uno de Sanidad. Dos herradores practicantes. Diez mayorales. Sesenta potreros. Veinte asistentes y ordenanzas. El depósito de recría de caballos de tiro constará del personal siguiente: Un Coronel de Artillería. Un Teniente Coronel de Veterinaria. Tres Comandantes: uno de Artillería, uno de Admi¬ nistración y uno de Veterinaria. — 471 — Dos Capitanes: uno de Artillería y uno de Veteri¬ naria. Ocho primeros Tenientes: tres de Artillería, tres de Veterinaria, uno de Administración y uno de Sanidad. Dos herradores practicantes. Diez mayorales. Sesenta potreros. Veinte asistentes y ordenanzas. Aunque á primera vista parece que se aumentarían los gastos de personal, la cantidad es insignificante comparada con los inmensos y trascendentales bene¬ ficios que habían de obtenerse en favor de los particu¬ lares, del Ejército, de la riqueza general y de la na¬ ción. Hay gastos que son evidentemente reproducti¬ vos, y que, por tanto, resultan positivas economías. La Dirección general de industria hipica debe con¬ tar con recursos suficientes y amplias facultades para resolver por sí todo lo referente al fomento pecuario que no aumente el presupuesto, así como para dirigir é inspeccionar todos los servicios de estadística, clasi¬ ficación, cría, compra, recría, remonta general del Ejército y venta de caballos imifiles, entendiéndose el Director general directamente con el Ministro de la Guerra, á quien propondrá cuantas medidas y mejoras crea conducentes para perfeccionar estos servicios si exigiesen aumento de gastos. Con el personal de Jefes y Oficiales asignados se formaría la Secretaría y ocho Negociados: uno de Estado Mayor, uno de Infantería, uno de Caballería, uno de Artillería, uno de Ingenie- — 472 — ros, uno de Guardia civil y Carabineros, uno de Admi¬ nistración y Sanidad militar y uno de Veterinaria mi¬ litar, entendiendo lossiete primeros en los asuntos pe¬ culiares de su arma ó cuerpo y el último en todos los asuntos técnicos de estadística, clasificación, exencio¬ nes, cría, recría, inutilidades y cuanto concierna al fo¬ mento y mejora de la raza caballar. El General Secre¬ Negociado y tario, los ocho Jefes de un Capitán auxi¬ liar formarían una Junta económica permanente, en¬ cargada de esta misión especial y de informar y eva¬ cuar cuantos asuntos le encomiende el Director ge¬ neral. Las Comisiones de compra estarán afectas á la Di¬ rección general y efectuarán las compras de ganado, de dos á seis años, én las épocas que se les designe, en¬ tregando los potros cerriles de dos y tres años á los Ofi¬ ciales receptores de los depósitos de recría, y los de cuatro á seis años á los délos regimientos, batallones, tercios, comandancias, brigadas de tropas. Jefes y Oficiales que se les ordene. Fuera de las épocas de compra se ocupará el personal de esta Comisión en ha¬ cer la estadística y clasificación étnica de las razas ca¬ ballares del país. La yeguada modelo de caballos de tiro estará dota¬ da de cuantos elementos sean necesarios para conver¬ tirla en una verdadera granja pecuaria. Del punto que se elija para su instalación dependerán, en primer tér¬ mino, los buenos ó los malos resultados, lo mismo en cuanto á la bondad de los productos que se obtengan. ~ 473 — que en lo concerniente á la prosperidad ó fomento •de esta clase de ganado, que es de urgente é impe¬ riosa necesidad multiplicarlo y perfeccionarlo para no ser tributarios forzosos del extranjero. Desatino gran¬ de sería crear esta yeguada en Andalucía ó las Casti¬ llas, por ejemplo: la razón es obvia; ni el medio (clima, pastos, etc.), ni las condiciones de las 3'eguas ayuda¬ rían á la inteligencia y esfuerzos del hombre: cada re¬ gión, cada provincia y aun cada zona, tiene un sello especial propio para la cría de determinadas razas ó variedades de caballos. Aunque también puede crearse •en Aragón, términos de Pina y Quinto, nosotros cree¬ mos que en Cataluña, en la provincia de Gerona, es donde debe crearse la yeguada modelo para obtener caballos de tiro ligero para el arrastre de nuestra Arti¬ llería y algunos de tiro pesado para el servicio de los carros de los regimientos y batallones. Sólo en las pro¬ vincias de Huesca, Lérida y Gerona existen más de 6.000 yeguas. Amén de los buenos resultados que se obtendrían con el establecimiento, serviría escuela de práctica de estímulo á los naturales del país, que se¬ y guramente por la proximidad á Francia importarían yeguas excelentes para dedicarlas á la cría y vender á buen precio sus productos, contribuyendo de este modo al fomento de esta clase de ganado. La yeguada mo¬ delo de caballos de tiro debería, pues, establecerse en el Ampurdán, partido de Figueras, Castellón de Am- purias, Parafrugell, Rosas, etc., por ser terrenos muy ricos en pastos y de buena calidad. Aquí se podrían 3i — 474 — perfeccionar las razas de tiro del país y efectuar cruza¬ mientos con la anglo-normanda, la percherona, la arde- nesa, yorkshire, la clydesdala y acaso la la bretona, la boloñesa y la shira, todas ellas útiles para el arrastre de la Artillería y otros servicios aún más pesados. Es un error pretender que puede existir una yegua¬ da para criar caballos sementales; estos establecimien¬ tos tienen por objeto fomentar y mejorar la produc¬ ción, eligiendo después los que reúnen condiciones sobresalientes, que podrán ser uno, seis, diez ó quince de cada ciento, en machos, y treinta ó cuarenta en hembras; creer que todos los productos han de servir para función tan importante, es una equivocación la¬ mentable y onerosa. Por eso entendemos que debe des¬ aparecer la yeguada militar, organizando en su de¬ fecto la yeguada modelo para caballos de tiro, que es el factor de guerra que más necesitamos si ha de con¬ tinuar la remonta de la Artillería con esta clase de ga¬ nado y si se quiere dejar de gastar sumas de considera¬ ción en el extranjero. Los caballos de silla los produce hoy la industria particular; los de tiro no, y, por lo, tanto, debe Guerra correr con esta misión hasta que se produzcan en el país. Ya que Artillería se ha empeña¬ do en arrastrar sus piezas con caballos, hágalo sin precipitaciones y sólo cuando el ramo de Guerra los críe ó en el país se produzcan de aptitudes para este objeto, que serán mejores y más económicos que esa mezcolanza de extranjeros importados, los cuales se morirán ó inutilizarán en pocos años, y acaso, no te- — 475 — niendo fondos suficientes para su remonta, se vea pre¬ cisada á reconcentrar en uno ó dos regimientos los caballos extranjeros que le queden, para recurrir otra vez á la mula. Si por ésta se pagase, no 1.500 pesetas ó más que habrán costado los caballos extranjeros, sino de 1.000 á 1.200 pesetas, ya se encontraría ganado híbrido que llevaría las piezas adonde las puedan lle¬ var los caballos exóticos. Si Artillería tomase á empe¬ ño la producción nacional del caballo de tiro, remon¬ taría peifectamente sus regimientos, ahorraría muchos miles de pesetas al Tesoro y contribuiría directa y po¬ sitivamente al engrandecimiento de la nación. Los veinticinco depósitos de sementales constarán de un total de 750 caballos, comprando los 300 que próximamente faltan de una vez si hay dinero, ó en el plazo de seis años, y adquiriendo superiores ejemplares españoles, asiáticos, berberiscos, pura sangre inglesa, hunters, hackneys, yorkshiros, anglo-normandos, bre¬ tones, ardeneses, percherones, clydesdalos y unos cuantos boloñeses y shiros. Los depósitos se situarán en las zonas ganaderas cuyo suelo, pastos, clima y yeguas sean^á propósito para obtener productos de silla ó de tiro, destinando á cada depósito caballos pa¬ dres de aptitudes especiales en armonía con esas con¬ diciones, pues de otro modo es perder el tiempo y el dinero sin conseguir la fijación de una aptitud deter¬ minada ni menos los caracteres de una raza. Sería un desatino llevar á los depósitos de Andalucía sementa¬ les machos de la percherona, raza por ejemplo, según — 47e — se hizo antes y no hoy, con el fin de sabemos si se hace producir caballos de tiro; como sería una insensatez dotar á los depósitos que deben instalarse en Aragón y Cataluña con caballos orientales, berberiscos ó an¬ daluces finos para obtener productos de silla. Al pro¬ ceder así, se violentarían los efectos del medio, los efectos de la Naturaleza, en vez de auxiliarlos, que es lo prudente, con los recursos de la inteligencia del hombre y las enseñanzas de la fisiología, de la higiene y de la zootecnia. El técnico-industriales no objeto de estos centros debe ser, como hasta aquí, aparear machos y hembras, sino propagar y perfeccionar las razas ó las varieda¬ des por medio de ejemplares sobresalientes de caballos y yeguas de aptitudes y condiciones abonadas, capaces de transmitir á sus descendientes los caracteres supe¬ riores que atributo de raza, previo deben tener como el estudio científico de todas las de las cualidades yeguas existentes en la Península, condiciones clima¬ tológicas y bromatológicas de las diferentes zonas ga¬ naderas, del mismo modo que el de todos aquellos agentes higiénicos que directa é indirectatnente influyen la modificación de los organismos y en el progreso ó en retroceso de la industria hípica. Con estos estudios, di¬ fíciles ó imposible de hacer por los simples aficionados, y que son de reconocida é imperiosa necesidad; con esos datos preciosos, que los aportaría con gran faci¬ lidad, exactitud y en poco tiempo el personal técnico, pericial, competente, el personal Veterinario, y con — 477 — un racional y científico reglamento sobre el mecanismo funcional del factor principal de los depósitos, bien se puede asegurar que la semilla de los caballos padres del Estado no sería tirada en terreno casi baldío: sería mejor distribuida y los resultados más positivos. La concentración de grandes núcleos de sementales du¬ rante ocho ó nueve meses del año, para conducirlos á distancias más, ó menos largas y á regiones de clima distinto, en el momento crítico de efectuar función tan importante,, como lo es la genésica en estos animales, es de lo más delicioso, anticientífico é infecundo que puede concebirse, aparte de los incomprensibles proce¬ dimientos de monta seguidos, que se apartan sistemáti¬ ca y rutinariamente de los más elementales principios de la fisiología y de los más rudimentarios preceptos de la moderna zootecnia. De no reorganizarse los depósitos de sementales sobre bases iguales ó semejantes á las que indicamos, valiera más que fuesen suprimidos. 'Los.depósitos de recría se situarán en los puntos de Andalucía (Córdoba, Morón ó Úbeda) que reúnan me¬ jores condiciones de clima y terrenos, los dos que se dediquen á recriar caballos de silla; y en Aragón el destinado á caballos de tiro, Zaragoza, ya ya sea en sea en Sos ó Benabafre, de la provincia de Huesca, por ser puntos de muy buenas condiciones climatoló¬ gicas, de producción de pastos y demás circunstancias que se necesitán para el buen éxito del objeto que debe perseguirse. Estos establecimientos de industria hípica deben ser verdaderas granjas modelo de expío- — 478 — tación agrícola aplicada á la alimentación y centros de gimnástica funcional higiénica del ganado que en ellos se sistema racional y económico que pue¬ recríe, único de sustituir á las extensas, costosas é improductivas dehesas, en las que si bien es cierto abundan las hier¬ bas en determinadas épocas del año, escasean y aun faltan en otras, dando lugar á que la alimentación de los potros sea irregular, intermitente, en vez de ser constante y siempre en escala creciente de 1 ; 3, 1: 4 y de 1: 5, según demanda el crecimiento y la edad de esos como seres. Tendríamos que hacer un de todos los curso-de agricultura ó de praticultura, de higiene, de zootecnia, etc.; un curso de cada una de las ramas de la Veterinaria, si fuésemos á intentar siquiera cómo se obtienen ó producen, de qué clase deben ser y cómo y en qué proporción se deben suministrar los alimentos á los los centros de recría, ni tampoco expo¬ potros en ner las reglas y preceptos educativos. Únicamente in¬ dicaremos lo conveniente que sería destinar á estos establecimientos la doma y personal instructor para educación del ganado que se recríe, á fin de que al serentregados en los regimientos estuviese en condi¬ ciones de prestar servicio, sin ser una impedimenta durante seis ú ocho meses que dura la doma en los cuerpos. Alguien podría decirnos si no suprimirlos, al que, menos podía simplificarse el sistema de recría. Es cierto; este servicio puede hacerse del modo sencillo y económico que se hace en Francia desde que, hará — 470 — unos doce años, sa ensayó en Beauval. Por 1,60 franco cada potro, es alimentado, bien nutrido y cuidado en una granja particular, y el ramo de Guerra no facilita más personal que Veterinario militar, director, su un ordenanza y dos herradores practicantes. Tan exce¬ lentes resultados dió el ensayo de Beauval, que en la actualidad existen veintidós depósitos de transición ó recría, establecidos en Saint-Germain-en-Laye, Bec- Hellouin, Couvainse, Bures, Labrosse, Le Lys, La Pispolle, Sairit-Ouenne, Montoire, Beauval, Le Garros, Lastours, La Palanque, Lavergue, Le Gibaud, Bonna- . vois, Bellac, Saint-Junien, Le Busson, Coligny, Cor- nusson y Faverney. Este sistema económico y sencillí¬ simo difícilmente podría seguirse en España, gracias al atraso agrícolo-pratensc en que vivimos: dudamos que exista en el país un propietario ó agricultor que, hoy por hoy, disponga de prados suficientes en condi¬ ciones de comprometerse á recriar cincuenta ó cien potros, tal y como exigen las necesidades orgánicas de estosanimales y enseña la zootecnia y la higiene ve¬ terinaria. Y eso que sería una industria muy lucrativa. Las fincas ó terrenos donde se instalen la yeguada modelo y los depósitos de recría deben ser propiedad del Estado. El dinero que se emplee en su adquisición será reproductivo y hasta reintegrado con creces en el transcurso del tiempo. Es esta una cuestión tan im¬ portante, que debe resolverse de plano, cueste lo que cueste. En ¡as reformas que hemos indicado y en la organi- — 480 — zación de los centros y establecimientos de industria hípica que hemos detallado está la base del fomento y de la de caballos que mejora de las razas y variedades se necesitan en el país. De ahí ha de partir el progre¬ so de la equinotecnia, la buena remonta de nuestros institutos montados y el poderío de nuestro Ejército. Y por este camino se marcha resueltamente á la rege¬ neración de la Patria. Proceder de otro modo es empe¬ zar la casa por el inútilmente el dinero, tejado, gastar perder el tiempo lastimosamente, dejando- transcurrir los años, no en balde, sino enviando sumas de consi¬ deración al extranjero á cambio de caballos de inferio¬ res condiciones que los que pueden producirse y criar¬ se en España. De la organización que proponemos.saldrá la luz ra¬ diante del progreso pecuario hípico, si dándonos á partido arrancamos de nuestro pecho los resquemores del amor propio y dejamos á un lado los prejuicios de clase, dando á cada cual la misión que en derecho y en justicia le corresponde por sus especiales estudios, co¬ nocimientos y aptitudes. Organizados los centros de industria pecuaria hípica, como hemos dicho, ya se cuidarían en ellos, lo mismo en la Dirección general que proponemos (de tanta 6 más importancia que otras existentes yde urgente y positiva necesidad su creación), que en los demás esta¬ blecimientos indicados, de impulsar el fomento y la me¬ jora por vías distintas de las hasta aquí seguidas con tan pésimos resultados. Que no todo se reduce á dispo- — 481 — siciones gubernativas vacías de realidad práctica; á mezquinas subvenciones; á exposiciones y concursos intermitentes mal organizados, en los "que son califi¬ cados los ejemplares que concurren por jurados res¬ petabilísimos, pero inverosímiles por la competencia de las personas que los constituyen; á carreras de ve¬ locidad, en las cuales se suelen llevar los premios ca¬ ballos galgos, capones muchos, á todas luces inservi¬ bles para mejorar nuestras razas; á discursos galanos que con el nombre de conferencias agrícolas se inven¬ taron (y murieron por consunción) en la capital de la Monarquía y de otras provincias, más para lucirse elocuentes oradores teóricos ante un escogido ptiblico de abogados, políticos, desocupados y señoras, que para enseñar ó instruir á los labradores y ganaderos rurales, que son precisamente los que necesitan ese alimento intelectual y los que han de salvar nuestra agricultura y nuestra ganadería el día que aprendan con el ejemplo práctico los verdaderos métodos y pro¬ cedimientos de cultivo agrícola y pecuario. Existen otros medios más poderosos y eficaces en el campo de la ciencia biológica, en los cuales.no se ha pensado si¬ quiera. El problema, ya lo hemos dicho, es complejo y de difícil solución; pero no cabe la menor duda de que puede resolverse si triunfada equidad y la justicia, si vence la ciencia. De no ser así, valiera más suprimir todos los organismos actuales, dejar la producción hípica entregada á.las propias fuerzas de la industria — 482 — particular y señalar el precio de 1.500 á 2.000 pesetas para la compra de los caballos de guei ia, que podían adquirirse en los puntos productores por ocho ó diez cojnisiones permanentes de compra. Para terminar, sintetizaremos asegurando que, en¬ tre otros medios puramente técnicos y biológicos, el progreso hípico está subordinado á estos cuatro fac¬ tores: 1.° de industria Organización racional de los centros pecuaria, ya dependan de Fomento (que por ahora no deben depender), ya dependan de Guerra, que de aqui en adelante modiñcará su criterio y sus procedimien¬ tosá fin de que su gestión sea más provechosa y evite las censuras que propios y extraños dirigen, conjuran¬ do así el peligro que corre su dirección. 2." Personal competente, no por técnico, científico, sus aficiones ecuestres, sino por sus estudios y conoci¬ mientos biológicos; por sus conocimientos de la anato¬ mía, fisiología, patología é higiene de los animales do¬ mésticos; por el conocimiento teórico y práctico dfe la praticultura y de la zootecnia, que no es otra cosa que la síntesis de la medicina zoológica, dé la medicina ve¬ terinaria. 3." Instrucción práctica de nuestros agricultores y ganaderos pobres y aun de los ricos. Empleo juicioso ó científico del dinero consignado 4.° en los presupuestos generales del Estado, del que pue¬ den presupuestar las provincias y los municipios y del que debe facilitar el patriotismo de todos los españoles. — 483 — y especialmente las sociedades bancarias, de recreo y las grandes empresas. De este modo contribuiremos á la regeneración de nuestra Patria, gloriosa en las páginas imborrables de la Historia; abatida hoy por el infortunio del destino, por la torpeza de sus hijos y por la negra ingratitud de los que sacó de las tinieblas del salvajismo á la luz de la civilización; pero grande, muy grande, en el maña¬ na que le reserva la infalible evolución universal. Tiempo e^jm de que nuestra nación, dejando á un lado su quijotesca españolería, entre en el moderno concierto del positivismo práctico, para demostrar que lunación dormida, abatida y desangrada de hoy, puede ser mañana la nación del esplendoroso aver por los solos esfuerzos individuales y colectivos de sus hijos. El movimiento iniciado en algunas esferas sociales, que debe ser general, presagia, siquiera se vislumbre en lontananza, un porvenir glorioso y una era de pros¬ peridad y bienestar noblemente alcanzado por la suma de la inteligencia, del trabajo y déla honradez de todos los españoles. Si; los laureles de ayer, marchitos hoy, reverdecerán mañana, si Dios no nos abandona, si todos los españoles elevamos nuestro pen amiento á la idea de regeneración y entregamos nuestro corazón, nuestras fuerzas, nuestro dinero y nuestra sangre á la redención de la Patria; y si gobernantes y gobernados cumplen, como no cabe dudar, con los deberes de hombres y de patriotas. Eusebio Molina Serrano. ACTA DE LA SES1Ó.\ DEL DÍA 30 DE MABZO DE i898. (extracto) Presidencia dei limo. Sr. 0. Simón Sánchez. Abierta la sesión, se dió lectura al acta de la anterior, que fué aprobada. A propuesta del Sr. Molina, se nombraron varios socios corres¬ ponsales y se acordó extender los diplomas de todos los socios. El Sr. Presidente dió principio á su discurso-resumen de las dis¬ cusiones habidas en la Sociedad acerca del tema cruzamientos y cria caballar, y después de ensalzar la competencia de los socios que se habían ocupado del tema, sacó las tres principales conclu¬ siones siguientes: 1.a, importancia del tema; 2.a, estado de deca¬ dencia de la cría caballar en Espaíia; 3.a, necesidad de estudiar y proponer medios para mejorarla. La primera conclusión la explanó con gran riqueza de datos his¬ tóricos y buen número de autores antiguos y modernos. Al ocuparse de la segunda, dijo que nuestra decadencia hípica data de muy antiguo, como lo demuestran las medidas adoptadas por Enrique IV en 1462 y las que hasta la fecha se han tomado. Señaló con prolijidad científica todas las causas de decadencia, haciendo resaltar el exiguo número de sementales del Gobierno, á pesar de figuraren presupuesto unas 265.000 pesetas. La desamor¬ tización, causa de la falta de pastos, la carencia canales de riego, la poca atención de los Gobiernos, las guei'ras desoladoras, las requisiciones, son causas directas é indirectas de nuestra deca¬ dencia pecuaria. Hace resaltar el contraste que existre entre nues- — 486 — tros caballos y los ingleses, que son mejores, y aunque la cria de la mula es causa de decadencia, la considera como un mal necesa¬ rio bajo el punto de vista industrial. La tercera conclusión la abordó con igual competencia, señalando los medios especiales y generales que cree necesarios para mejo¬ rar la cria caballar. El clima, el alimento, los métodos de reproduc¬ ción, el régimen, el buen trato, la dirección científica, el aumento de las cantidades presupuestadas para la remonta, concursos y exposiciones; aumento de paradas, dirigidas por Profesores Veteri¬ narios, canales y sistemas de riegos, dehesas potriles, prados arti¬ ficiales y creación de una Junta ó Consejq administrativo, fueron los puntos que el orador examinó al detalle, demostrando su vasta ilustración y competencia en estas cuestiones. Hizo resaltar el es¬ tado de la producción caballar dentro de España, y dijo que el clima y los alimentos de Andalucía son los agentes esenciales de su mayor y mejor producción. Considera preferente para los cru¬ zamientos el caballo árabe al turco para los de silla, al inglés pura sangre para los de carrera y caza; después al tarbes para silla, al limosín y anglo-normando para tiro y otras razas y subrazas sus¬ ceptibles de cruzamientos, según sus aptitudes. Terminó el señor Sánchez recdnociendo y probando que el Veterinario es el único competente en cuestiones zootécnicas. El orador fué muy aplaudido é interrumpido con bravos y signos de aprobación en algunos períodos de su instructivo y metódico discurso. Terminada la hora reglamentaria, se levantó la sesión. V.oB.» El Presidente, El Vicesecretario. sánchez. xVntokiü Lopez Martís. • Un deber reglamentario me obliga, como sabéis, á intervenir en esta discusión, haciendo el resumen del debate sobre cruzamientos y cría caballar, tan brillan¬ te y elocuentemente sostenido, como recordaréis, por los ilustres Veterinarios que han tomado parte en ella. Me es tanto más grata esta tarea, me es tanto más halagüeño cumplir tan honrosa y delicada misión, cuanto que sólo puedo dirigir palabras de elogio, fra¬ ses de entusiasmo á los señores Fernández Reinares, Velasco, Molina y Hernández Morillas, que son los. que principalmente han sostenido la discusión. Con efecto, la Memoria base del debate, redactada por el joven é ilustrado Veterinario militar D. Senén Fernández Reinares, es un trabajo completo sobre el cruzamiento en las principales especies de animales domésticos, équidos, bóvidos, óvidos y cápridos, donde se condensan con un orden admirable y un método perfecto las ideas y principios más corrientes y admi¬ sibles en la actualidad sobre esta materia. — 488 — Así lo reconoció esta Academia, colmando de elo¬ gios y aplausos al Sr. Fernández cuando ante ella leyó tan importante trabajo, y así lo han manifestado tam¬ bién ante la misma de una manera elocuente y repeti - da los señores Velasco y Molina en los discursos y rectificaciones^ que durante esta discusión han pro- , nunciado, y nada es más justo. El Sr. Fernández, en su concienzuda y bien escrita Memoria demuestra de un modo admirable el concepto que se tiene en zoolo¬ gía de la especie y raza, diferente al que de las mismas denominaciones se tiene en zootecnia. Señala, asimismo, lo que es y se entiende por cruza¬ miento en zootecnia, lo que son mestizos é híbridos 5' diferencias que los separan entre sí; hace rápida ex¬ cursión histórica sobre las teorías de Bacman, Buffon y Bourgelat sobre el cruzamiento, así como de Huzard y Cornevin. Explica la división que hace el ilustre Sanson en fres grados de los mestizos, de la que es y se entiende por media siete oc¬ sengre, tres cuartos y tavos de sangre, cuarterón, octavón, y cita, por últi¬ mo, lo que Magne, Barrier, Sloncug, Lagondié, San- son, Cornevin, Viurrum y otros zootecnistas actuales entienden por la palabra sangre, y cómo algunos de ellos la consideran sinónimo de raza; es, como recor¬ daréis, un trabajo completo, donde condensa con mé¬ todo ordenado y frase correcta la doctrina más admi¬ sible en el día sobre tan importante materia. No son menos importantes las observaciones que hace sobre las reglas que es necesario tener presente — 48!) — respecto del clima, alimento y reproductores, para que dé resultados el cruzamiento. Se extiende en cón- sideraciones sobre los cruzamientos llamados de pró- gresión. Continúa, del alternativo ó bilateral con sus procedimientos alternativo y el alternativo irregular, apoyándose en todas sus teorías y opiniones sobre estas materias en las expuestas por autores tan respe¬ tables é importantes como Sanson, Nandin, Cornevin y Luun. Habla de la importancia que tuvo el caballo español en todos tiempos; señala sus caracteres zootécnicos las provincias de España, Córdoba, Sevilla y Cádiz y alguna de Extremadura, como las en que se han cria¬ do los mejores y más vigorosos caballos. Indica y reconoce como causa de la decadencia el haber hecho uso de sementales de mestizos, impuestos por el capricho, la desatención del poder público á los intereses pecuarios, la incuria de los ganaderos, la se¬ paración de la agricultura y ganadería, la cría de ga¬ nados á la antigua costumbre, las instrucciones de re¬ montas para el Ejército que determina que los gana¬ deros no procuren el debido interés en tener buenas crías por la facilidad y prontitud con que las venden y, finalmente, porque casi todas las explotaciones pecua¬ rias están dirigidas por personal inepto y faltos, por lo tanto, de los principios y conocimientos óientíficos. En apoyo de esta tesis cita algunas ganaderías que han sido bien dirigidas y obtenido el resultado apete¬ cido; entre ellas la de Hidalgo, en la provincia de_ 35 \ — 490 — Cádiz; García Gil, Guerreros y Garbey, en Jerez; Sal¬ tillo, en Sevilla; Castro Serna, en Extremadura; los Marqueses de la Laguna y de Perales, este último con su cruza de percherones, que ha dado excelentes re¬ sultados. Dice que parael mejor éxito respecto al cruzamien¬ to, debe considerarse á España dividida en tres gran¬ des zonas: primera, región del Norte; segunda, región Central, región del Mediodía ó Sur. En la y tercera, primera zona podrían obtenerse mestizos para tiro li¬ gero y caballería pesada; en la segunda, podrían obte¬ nerse caballos regulares para guerra, y en la tercera, ó del Sur, magníficos caballos para silla. Tales son en síntesis las ideas principales, expues¬ tas con tanta brillantez en su Memoria por el Sr, Fer¬ nández Reinares; la Academia pagó, como sabéis, con sus el mérito de este trabajo. aplausos y bravos El que ocuparme en esta noche, como sabéis, tener de los demás discursos que se han pronunciado sobre esta materia, hace que no pueda extenderme en otras consideraciones; pero conste que he oído con el entu¬ siasmo que todos la lectura de tan importante y meri- tísimo trabajo, aplaudiendo con vosotros á su autor y rogándole persevere en el estudio de tan importante materia, pues, joven todavía y á la altura que se halla de conocimientos en este ramo, será, indudablemente, uno de los elementos que más puedan influir para la regeneración y engrandecimiento de la industria pe- . diaria. — 491 — Terminada la lectura de la Memoria del Sr. Reina- res, que, como recordaréis, duró parte de dos sesio¬ nes, hizo uso de la palabra el Sr. D. Luciano Velasco, quien, después de dirigir frases de elogio al Sr. Reina¬ res por su discurso, hizo importantes consideraciones sobre la historia de la domesticidad del caballo, im¬ portancia que en otros tiempos tuvo el nuestro, prin¬ cipales causas de la decadencia, atraso de la cría ca¬ ballar en España medios y que los Gobiernos de todos los tiempos han puesto en práctica para mejorarla. Seguir paso á paso el trabajo del Sr. Velasco en un resumen de esta índole seria imposible; todos sabéis que durante tres sesiones ha- tenido suspensa la aten¬ ción de esta Academia con los tres discursos y alguna rectificación á cual más importantes que ha pronun¬ ciado sobre el tema que disertó el Sr. Reinares, ó sea cruzamientos, yla segunda parte del último, á que éste no había llegado, ó sea cria caballar. La palabra fácil y reposada del Sr. Velasco, asi como su vasta erudición, cautivaron, como sabéis, en mu¬ chos períodos la atención del auditorio, y supo dar tal variedad á los discursos que pronunció, que versando sobre un mismo punto jamás llegaron á decrecer en interés. Es de tal trascendencia, importancia é interés general el fomento y mejora de los animales, que bajo cualquier punto de vista que se considere encierra una de las cuestiones más esenciales de economía social. Con grande elocuencia expuso el Sr. Velasco que la agricultura encuentra en la multiplicación de los ani- — 492 — males su mayor prosperidad, el comercio los alomen- tos más enitrandecimien- poderosos de su desarrollo y to, puesto que le proporciona una infinidad de produc¬ tos que, diversamente labrados, ocupan muchísimos brazos en fabricar y crear objetos útiles á todas las clases de la sociedad/Demostró con varios ejemplos prácticos la relación íntima entre las industrias agrí¬ cola y pecuaria y la riqueza y felicidad qué mejorando una y otra industria resultaría para el país. "El paupe¬ rismo, decía, se disminuye, ya que extinguirse no es po¬ sible, proporcionando trabajo á las clases pobres; cul¬ tivando los campos, multiplicando y mejorando nues¬ tros animales domésticos,- conseguiríamos tener pocos terrenos incultos y pocos hombres desocupados.„ Hizo extensas consideraciones acerca de la historia y domesticidad del caballo, remontándose hasta la épo¬ ca del naturalista Bufón, quien decía que la conquista más notíible del hombre hecha en el reino animal es la del caballo reduciéndole á la domesticidad, y, siguien¬ do la opinión de respetables autores, cree que el caba¬ llo era ya conocido por los antiguos egipcios mucho antes de su dominación por los hyros, puesto que los pobladores del valle del Nilo se servían de él 'en la guerra. Indicó asimismo que se encuentra en estado salvaje en distintos puntos del Asia y Africa, creyéndose por algunos naturalistas que haya todavía alguno en el mismo estado en algunos puntos de Europa próximos á los ríos Duiper y Don. — 493 — En América, al Sur del río de la Plata, en los desier¬ tos del Paraguay, cuyos caballos son resistentes y li¬ geros. Habló de las buenas condiciones que reúne nuestra Península para el fomento y mejora de la cría caballar, de la importancia que en otros tiempos tuvo nuestro caballo considerándolo ' por algunos corno de los mejo- res del mundo, expresando asimismo el número consi-- derable de caballos que en lo antiguo poseía España, llegando á consignarse en la obra del padre Peñalosa Excelencias de España que este país podía contribuir á sus Monarcas con 79.900. También se ocupó el Sr. Velasco en sus discursos de las principales causas de la decadencia y atraso de la producción ecuestre en España, señalando como una de las más importantes la propagación y desarrollo del ganado mular, acerca del cual hizo un gran elogio, ponderando sus excelentes cualidades, su energía y resistencia, su sobriedad y aptitud para innumerables .servicios, así en el Ejército como en la agricultura. Hizo un extenso y merecido encomio acerca de la sobriedad y rusticidad de estos équidos y, sobre todo, por su resistencia al frío, calor y vicisitudes atmosfé¬ ricas hacen que se las considere por muchos superio¬ res al caballo para determinados servicios, concluyen¬ do por señalar como causas de decadencia las guerras y requisiciones. Con efecto, lasguerras llamadas de sucesión, á la muerte de Carlos II, que duró trece años, y la de la In- — iU — dependencia, produjeron un desastroso efecto en las- ganaderías. Las requisas que tuvieron lugar durante la guerra civil causaron también pésimo efecto en las yeguadas y ganaderías, como ya indicaremos más ade¬ lante. Otro de los asuntos tratados por el Sr. Velasco con la elocuencia y acierto que le caracterizan fueron los medios que los Gobiernos de todas épocas han puesto en práctica para mejorar y fomentar las razas ecues¬ tres, extendiéndose en atinadas consideraciones sobre las remontas, depósitos de caballos sementales, sistema de monta y recría oficial, adquisición de ganado, etc , demostrando que el sistema seguido en los servicios de remonta actualmente en España no responde á las ne¬ cesidades de la guerra ni aun siquiera á las exigencias que tienen nuestros institutos montados en tiempo de paz. Lamentóse igualmente de que no hubiera una es¬ tadística caballar tan perfecta como sería convenien¬ te, puessiendo su objeto averiguar el número de caba¬ llos domados, sementales y potros, la procedencia,, conformación, temperamento, aptitudes, sistemas de cría, dehesas, vías pecuarias y abrevaderos, se com¬ prende perfectamente la influencia que esto puede ejercer en el asunto de que se trata, concluyendo por exponer profundas y meditadas observaciones sobre el sistema de recría que se sigue en los establecimien- tos de remonta con los potros. Indicó el Sr. Velasco, como muy conveniente para el fomento y mejora de la población ecuestre, el esta- — 495 — bleciïniento de secciones de remontas en Aragón y Castilla la Vieja, por existir en dichas comarcas con¬ diciones para la producción hípica; expuso, asimismo, algunas apreciaciones sobre los depósitos de caballos sementales del Estado, su mecanismo y organización; sobre la adquisición de estos mismos caballos, reco¬ mendando, para el mejor éxito, que lo dirijan perso¬ nas de la mayor competencia, y que no se omitan para ello sacrificios, reconociendo que en la generalidad de los casos nadie puede desempeñar estas comisiones y servicios con mejores títulos que los Profesores Vete¬ rinarios. Habló también del establecimiento de las yeguadas modelo con sus secciones agronómica, zootécnica y clínica; del régimen higiénico á que están sometidos los caballos sementales los depósitos; de la cubri¬ en ción; del modo de efectuarse y número de yeguas que un semental debe cubrir; de los sistemas de monta, prefiriendo que se efectúe en libertad como lo hacen, ingleses y alemanes, al de monta á mano que en ge¬ neral se hace en el país. Habló también de los siste¬ mas de monta anual y alterno; de los efectos de los cruzamientos cuando no son bien dirigidos, y conclu¬ yó con oportunas observaciones acerca de los medios de fomento y mejora ecuestre. En la última de las conferencias del Sr. Velasco, recordaréis que trató extensamente entre otras cues¬ tiones dedos principales defectos que tienen nuestros caballos, encontrándolos en general en la Cabeza, — 4íi6 — dorso, grupa, vientre, corvejones y espaldas; recono¬ ció como de las mejores condiciones para el servicio los de las provincias de Córdoba, Sevilla, Granada, Cádiz, Jaén y Extremadura, sin desconocer los exce¬ lentes caballos que han salido de otras provincias del centro de España. Clasificó los caballos con relación al servicio que nos prestan en dos grandes grupos, caballos de silla y de tiro, subdividiendo los primeros en I caballos de paseo, de caza, de ejército y de ^arga, , y los segundos en de tiro de lujo, ligero y pesado, y el destinado á las faenas agrícolas; habló, asimismo, de los caballos de otras naciones, citando entre los mejo¬ res el árabe, el berberisco, el francés, el inglés, húnga¬ ros y rusos. Habló también de la influencia de los reproductores en la mejora ecuestre, de la influencia de los agentes higiénicos, de los métodos de reproducción, del siste¬ ma de selección, del cruzamiento de la reproducción por mestizaje, de las razas que deben importar, cuali¬ dades que debtn reunir los reproductores, de los me- dios indirectos oficiales de fomento y mejora de la cría caballar; concluyendo sus conferencias, como re¬ cordaréis, censurando el vicioso y antiguo sistema de cría del caballo llamado pastoril, por considerarlo per¬ judicial en los tiempos modernos. Después de los elocuentes discursos del Sr. Velasco, recordaréis que hizo uso de la palabra sobre el mismo tema el ilustrado Veterinario militar Sr. D. Ensebio Molina y Serrano, quien, con excesiva modestia, su- — 497 plicó la indulgencia de la Academia por el discurso que iba á pronunciar. En rasgos de elocuencia y sin¬ ceridad felicitó lleno de entusiasmo á los señores Fer¬ nández Reinares y Velasco por la Memoria del prime¬ ro discurso del segundo, y dirigiendo un expresivo y saludo A la juventud estudiosa y un brillante apóstrofe á todos los Veterinarios amantes de la clase, entró de lleno en el asunto. Principió por ocuparse de la palabra cruzamiento, de la doctrina monogenista y poligenista, exponiendo serias é importantes consideraciones sobre el asunto, en las que dejaba entrever algunas dudiis y las creen¬ cias particulares del orador. En brillantes periodos habló sobre las doctrinas y teorías gallotistas y sette- gatistas antiguas y modernas, acerca de los cruza¬ mientos. explicando lo que se entiende por primeros, segundos y terceros mestizos, equivalentes á los media sangre, tres cuartos y siete octavos; habló con elogio de Gayot, célebre Veterinario Jefe de la antigua y escuela zootecnista, autor de obras importantes de zootecnia y de higiene, llenas de doctrina y bellezas literarias. ' Insistió en la bondad del cruzamiento como medio de mejora para el perfeccionamiento, censurando á los que han combatido este método de reproducción por considerarlo ineficaz y perjudicial, aduciendo para ello los malos resultados obtenidos en varios casos cuando ha sido debido á que, al ensayarlo, en vez de emplear buenas reglas y procedimientos, han seguido — 498 — una práctica empírica, irracional y antizootécnica, citando en corroboración de esta tesis los buenos re¬ sultados obtenidos en la Real yeguada de Aranjuez, donde se ha empleado dicho sistema con arreglo á los mismo ha sucedido en los principios científicos. Eso países más adelantados como Inglaterra, y á este pro¬ cedimiento debe hoy tener tan buenos caballos. Encareció en brillantes párrafos la necesidad de ele¬ gir buenos reproductores machos y hembras, la con¬ veniencia de fraccionar las agrupaciones de sementales que existen 25 secciones. Censuró el escaso número en de caballos sementales, ensalzando el considerable nú¬ mero de ellos que tiene la Francia, pues se elevan á 3.000, teniendo el servicio de la cría caballar repartido entre los Ministerios de Agricultura y Guerra. Expresó detalladamente las 22 circunscripciones en que tiene Francia distribuidos sus sementales, la clasificación de los caballos por su origen de sangre, indicando que los 3.000 caballos referidos, en los cuales hay pura sangre árabe, inglesa, anglo-árabe, media sangre y de tiro, cubren unas 200.000 yeguas, aparte de 1.500 sementa¬ les particulares aprobados por el Estado, que cubren también más de 200000 yeguas. Indicó también como medios auxiliares de fomento déla ganadería hípica las numerosas exposiciones y concursos regionales que á dicho fin se verifican en Francia, las carreras en las que se distribuye una can¬ tidad considerable en premios. Habló asimismo de los, depósitos de remonta y transición que sostiene el Minis- — 499 — terio de la Guerra, de los establecimiento hípico ; de " Suippcs, de los de Argelia y Túnez, de ¡a yeguada de Tiaré y del establecimiento de Allelcik. Se ocupó después de la organización de estos servi¬ cios en Alemania, donde se han creado depósitos de sementales y yeguadas y se han importado caballos sementales árabes, ingleses, turcos, espa-ñoles, daneses, franceses y napolitanos, imperando actualmente el cri¬ terio de mejorar los caballos de guerra con sementales y yeguas de pura sangre inglesa criados especialmente en la Prusia oriental, donde se ha abandonado el em¬ pleo del caballo árabe. Citó como las principales ycr guadas allí existen la de Teakenchen, la de Gra- que ditz y la de Bebei'beck. Expuso en brillantes períodos la organización que tiene la cría caballar, cuya dirección está agregada al Ministerio del Interior; de los depósitos de remonta, cuyo origen data del año 1820; de las comisiones de re¬ monta que funcionan en Alemania para comprar po¬ tros de tres á cinco años y en el precio medio de 900 á 1.750 pesetas. Terminó expresando que ascienden á 2.500 el número de sementales, que se distribuyen en 862 paradas, cubriendo unas 122.000 yeguas anual- n\pnte, y que la última estadística de la producción ca¬ ballar dió la cifra de 3 500.000 animales. Habló seguidamente de Rusia país donde más caba¬ llosexisten, y que tiene fundadas las yeguadas y de¬ pósitos de sementales desde el siglo xv. En la actuali¬ dad cuenta Rusia con'seis harqs, con seis centros dé — 500 — cría del Estado, en los que existen 932 yeguas y 122 ca¬ ballos sementales, unas 4.000 haras particulares que po¬ seen 102.000 yeguas y 11.100 sementales, un hara del Ejército del Don y 870 particulares en esta misma re¬ gión. Citó las yeguadas particulares mas renombradas de Rusia, afirmando que más de un 40 por 100 de sus caballos, son trotadores; indicó que no existen en Rusia depósitos de recría, transiciones ó remontas, é indicó los quince depósitos de sementales que tiene dicho Es¬ tado, expresando asimismo que en tiempo de paz se ele¬ van á 108 050 caballos la Caballería y 32.118 la Artille¬ ría, cuyas cifras ascienden en tiempo de guerra á 143.751 la Artillería, cuya suma 235.296 la Caballería y total arroja 379.047 caballos. En Italia la dirección de la cria cabal'ar depende del .Ministerio de Agricultura, Comercio, some¬ Industria y tida á la inspección de un Consejo hípico, en el cual tiene representación el elemento técnico-veterinario; tiene siete depósitos de caballos sementales bajo la di¬ rección de Veterinarios civiles, en cuyos estableci¬ mientos existen sementales de pura sangre inglesa, árabe, anglo árabe, media sangre, italo-árabes, media sangre, anglo italianos y caballos de tiro rowters ó caballos del Norte de Inglaterra distribuidos en 328 paradas, en las que se cubrieron 21.524 yeguas en la primavera última. Siguiendo en su escursión histórica, brillantísima y rica en detalles, el Sr. Molina se ocupó de la variación de la cría caballar en Austria-Hungía cuyo país dijo se — 501 — distinçuiô siempre por su afición á la cría del caballo de guerra, logrando una raza especial, el caballo húngaro, paraCaballería ligera de las más fuertes y sobrias de Europa, cuya nación exporta de 50 á 60.000 caballos cada año para la remonta de otros Ejércitos. Dijo que el fomento pecunario hípico está á cargo del Ministerio de Agricultura^ en el que existe una sección de cría ca¬ ballar; que el Estado sostiene cinco yeguadas, y tres la Casa Real, aparte de varias de particulares, que tienen 9 depósitos de sementales el Estado, cinco en Austria con 2.000 caballos reproductores y cuatro en Hungría con 900, y terminó expresando que el efectivo de su Ejército en tiempo de paz es 56.000 caballos, pudiendo llegarse en el de guerra á más de 200.000, y que la po¬ blación caballar se eleva á más de 4.000.000 de cabezas, correspondiendo cerca de tres á Hungría y el resto á Austria. Con ricos y minuciosos detalles, en brillantes párra-, fos, habló también el Sr. Molina del estado de la cría caballar en Suiza; de Succia y Noruega; de Portugal; de Turquia, tiene que muy buenos caballos; Rumania; Servia; el Japón, y los Estados Unidos de la América del Norte, cuyos estados no pueden competir, por más que algunos tengan muchos caballos, con los de los países antes mencionados. Se ocupó con alguna extensión de la cría caballar en Inglaterra, cuya nación en industria hípica ha-llegado á laperfección. Los ingleses han fabricado, desde el pequeño poney hasta el coloso cervecero de Londres, — 502 — caballos de todas alzadas, anchuras, formas y aptitu¬ des y han llevado sus creaciones átodos los países del globo, dándonos idea clara del poder de la ciencia zoo¬ técnica cuando se aplica recta y sabiamente á los cru¬ zamientos, selección, mestizajes y alimentación. La adquisición de caballos para remontar el Ejército se hace por compra directa, teniendo éste un efectivo de unos 12.500 en Caballería y 19.000 en Artillería. Co¬ lonias y Egipto: 10.017, Caballería; 5.333 de Artillería; 5.600, Caballería en la India, y 13.087, Artillería. Habló también con grande elocuencia del ganado caballar de Australia, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Grecia, Bulgaria y, por último, de las repúblicas his- pano-americanas Méjico, Argentinas, Perú, Uruguay, Venezuela, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, demostran¬ do el estudio profundo que tiene hecho de esta ma¬ teria. Seguidamente habló con su proverbial elocuencia caballar en España y la decaden¬ del estado de la cría cia que se nota en ella en los tiempos actuales con lo que fué en otras épocas; indicó que actualmente tiene el Estado, dirigido por el Ministerio de la Guerra, mi¬ litar, cuatro__ depósitos y dos secciones de caballos se¬ mentales y tres establecimientos de remonta; expresó asimismo el punto donde están instalados la referida yeguada y depósitos de sementales, así como las sec- ciones,da organización dé los mismos centros. Habló de la comisión central de remonta de Artillería, del depósito de recría y doma de la Guardia civil. — 503 — Habló asimismo de la Junta de la cría caballar del reino, de su composición, encontrándola deficiente por lo que se refiere á elementos técnicos. Veterinarios mi¬ litares y algunos Veterinarios del orden civil; expresó también el poco éxito que tuvieron los esfuerzos hechos por el Ministerio de Fomento, donde se estableció un depósito de sementales extranjeros de todas clases para el Instituto Agrícola de Alfonso XII, que se insta¬ ló en la Moncloa. Indicó algo sobre las paradas parti¬ culares de caballos sementales, censurando su estado, y concluyó expresando que la estadística del 95 arrojó la cifra de 397.372 cabezas de ganado caballar y 769.929 de mular, de cuyas sumas tiene el Ejército en pie de paz 19.331 animales caballares y mulares, correspon¬ diendo 10.482 á Caballería, 3.850 á Artillería, 2.092 á la Guardia civil y el resto á los demás cuerpos. A continuación leyó un estado curioso sobre las ra¬ ciones reglamentarias de los caballos del Ejército de Francia, Inglaterra, Alemania, Rusia, Italia, Austria- Hungría,' Suiza, Bélgica, Dinamarca, Bulgaria, Ho¬ landa y España, consistente en este último país la ordi¬ naria en cuatro kilogramos de cebada y seis de paja, y la ración extraordinaria, ó sea en tiempo de instruc¬ ción, marchas y maniobras, de cinco kilogramos de ce¬ bada y 12 de paja. Continuando el Sr. Molina en el uso de la palabra durante otras sesiones, recordaréis que hablo nueva¬ mente de cruzamientos, de lo que se entiende por caba¬ llos de sangre, de pura sangre y pura raza, que indis- — 604 — tintamente emplean los hipólogos, inteligentes y aficio¬ nados; recordó algunas citas de autores importantes como Gayot, Magne, Goubaux y Barrier. Hizo exten- sasco n sideraciones acerca de las ideas de Sanson so¬ bre el mestizaje cruzamiento, apareamiento, selección, y consanguinidad para deducir que son procedimien¬ tos seguros de mejora y perfeccionamiento hípico cuando son bien empleados. Hablando de los caballos que más se han distinguido, citó el caballo inglés Basto, el Darley-arabian, del Eclipse, el Pensionnes y Bucehpaliis, el Godolphín- arabiiin, en cuyos dos últimos caballos, Darley y Go- dolphin, se le asume á la historia de la creación del pura sangre inglés, á cuyo país concede la especiali¬ dad hipica porexcelencia, por más que no sea el que tiene más caballos. Hace de los caballos ingleses dos grandes clasificaciones de silla y tiro. Consideró á Francia como el mejor país productor de caballos de tiro, sobresaliendo entre ellos las razas de perchcrones, boloneses, bretones, ardeneses,berri- chones, normandos y los mestizos anglo normandos. En Alemania, dijo, clasifican sus caballos en dos grandes divisiones: los de sangre caliente ó noble y de sangre fría ó bastos; en la primera comprenden los de pura y media sangre inglés ó árabe y en la segunda los de tiro ligero y pesado que no tienen sangre ingle¬ sa. Que la estadística da unos 3.000.000 y medio de ca¬ bezas. Con relación á Bélgica, dijo que cuenta este país con — 505 — una excelente raza de caballos de tiro pesado que compite con las mejores de Europa. Que su estadística caballar representa unas 300.000 cabezas. Continuó hablando con su natural elocuencia del estado caballar de Rusia, del número considerable, 20.000.000, á que algunos elevan la cifra del número de caballos nación, de sus once razas naturales y en esta dos artificiales; de los de Austria-Hungría, de Ruma- nía, Bulgaria y Turquía, y añadió que como ya había hablado antes de las razas de caballos de estos países, consideraba ocioso ocuparse de ello. Terminados los discursos de los señores Velasco y Molina, el Sr. Fernández Reinares hizo uso de la pala¬ bra para manifestar su agradecimiento y satisfacción á los señores ya citados y al que tiene la honra de di¬ rigiros la palabra por la benevolencia con que por di¬ chos señores se había estimado su modestísimo traba¬ jo. Que le honraba mucho el placentero concepto con que por todos se había juzgado, creyendo que tantos elogios eran tribuados, más que al mérito de su obra, al cariño y á la amistad con que, honrándole mucho, le consideraban los señores Sánchez, Velasco y Moli¬ na. Que él se consideraba honrado sobremanera con el aprecio que en la Academia se había hecho de su obra y que lo poco que valía estaba siempre á disposición de la misma, en cuyo centro jamás olvidaría hay persona¬ lidades á quienes debe mucho y de quienes espera aprender más. Que como no se le había hecho impugnación alguna 36 — 506 — á su Memoria-discurso sobre el cruzamiento, punto que el orador había dejaba al juicio tratado especialmente, y consideración de la Academia la reserva que se veía precisado á guardar. De la Memoria luminosa leída por el Sr. Fernández Reinares y los discursos brillantes pronunciados por los señores Velasco y Molina se deducen tres conclu¬ siones: 1.'^, importancia del tema que se ha discuti¬ la do; 2.'^, el estado de decadencia de la cría caballar en España, y 3.'', lairecesidad de estudiar y proponer me¬ dios para mejorarla. Sobre esto, abusando de vuestra bondad, he de exponer algunas consideraciones. IMPORTANCIA DEL TEMA Desde los tiempos más remotos reconocida ha sido la importancia del caballo. Los hebreos y persas los consagraban al Eterno. La historia del caballo está plagada de citas curiosas y originales, como la del ca¬ ballo Volucris del Emperador Lucio Vero, para el que después de mil distinciones durante su vida, mandó construir una tumba en el valle del Vaticano. Caligula quiso hacer Cónsul á su caballo Incitatus y le elevó á la dignidad pontificia. Adriano hizo también señaladas distinciones á Boristenes. Jenofonte, Virgilio, Catón, Barrón, Columela, Plinio y otros, al ocuparse de los animales domésticos, han presentado siempre como el más interesante de todos al caballo. Homero le ensalza hasta decir que era el — 507 — más poderoso auxiliar de las campañas; Buffon, que es la conquista más preciosa del hombre; Cuvier, que es el amigo más fiel y el compañero más noble. Dos son los principales fines con que de él nos servi¬ mos: 6 el caballo se destina para llevar sobre sus lomos ó para el arrastre. En el primer caso le v^emos sumiso á la voluntad del hombre, aliviarle en sus fatigas, auxiliarle en sus empresas y salvarle en ocasiones hasta la existencia. Difícil sería pintar las ventajas que de los servicios que nos ha prestado llevándonos sobre sí hemos recibido. En las guerras se han obte¬ nido triunfos por él, en los que ha consistido muchas veces la felicidad de las naciones. Las Cruzadas, que combatían á caballo, ganaron por él la Palestina ó el Santo Sepulcro. En la conquista de Méjico, el Perú y algunos otros puntos, está reconocido el gran servicio que hizo el caballo: su presencia y fogosidad asustaba á los habitantes de aquellos países, no acostumbrados á verle. No hay guerra ni hecho histórico alguno de significación en los ejércitos donde haya dejado de tener el caballo alguna participación é importancia. De recuerdo imperecedero serán en la historia de la guerra las cargas de Inkerman y las Pirámides, algu¬ nas de la guerra franco-prusiana, nuestros coraceros en África, los lanceros de Treviño y otras mil que sería prolijo enumerar. En el ejercicio de la caza, en el paseo y en las marchas, nos sirve como de recreo y propor¬ ciona además comodidad y ligereza. En las escuelas de equitación, en el hipódromo y circos, se nos presen- — 508 — taejecutando actos, á virtud de la educación recibida, que entusiasman y deleitan. No tiene menos importancia el caballo destinado parael tiro: en la agricultura es empleado, aun cuando menos que la mula y buey, en algunas provincias de España; pero es muy necesario á este servicio, porque de la yegua En las diligencias, salen las mejores muías. postas y correos es también usado, así como para el arrastre en los servicios de lo que se llama tiro pesado; por último, para el tiro de lujo en las diferentes clases de carruajes es considerado en Madrid y algunas ca¬ pitales de provincia como el animal más estimado. En España presta otro servicio especial (sabido por demás) en las corridas de toros. Pero no es sólo importante elcaballo bajo el punto de vista que le hemos presentado, ó sea en relación á los servicios que puede suministrarnos. Mirado bajo su valor intrínseco, el caballo representa, como sabéis, un capital que constituyela riqueza de los ganaderos, que le tienen en gran estima, y considerado en con¬ junto y relativamente á la cría caballar, forma con otros elementos el poderío y la riqueza de las naciones, DECADENCIA DEL CABALLO Que el estado de la raza caballar en España es poco próspero, que nuestro caballo se halla en decadencia, que su número disminuye cada día, y que tampoco reúne las buenas cualidades que debiera tener, está — 500 — luera de duda; cuantos escritos se publican sobre esta materia, cuantas discusiones se entablan sobre este importante asunto, ya en los centros de enseñanza, ya en academias y corporaciones científicas, ó bien entre los inteligentes y aficionados, confirman esta opinión. Pero no se crea que la decadencia es de nuestros tiempos, ni debido á nuestra indolencia; si tendemos la vista á ese horizonte, á ese campo que se apellida his¬ toria de lá cría caballar, apreciamos que el decaimien¬ to no es obra dedía, ni de un siglo, ni de algunos un hombres, sino de algunos siglos y varias generacio¬ nes. Don Enrique IV, en 1462, en la idea de que la raza caballar degeneraba, prohibía el uso del garañón en los cuatro reinos de Andalucía y varios pueblos que ahora pertenecen á la Mancha hasta la ribera del Tajo. Felipe II, impulsado también por las mismas ideas, dictó varias disposiciones restrictivas en Extremadu¬ ra; entre ellas fué una acotar su extenso territorio para la cría del ganado caballar, y otra en 1562 prohi¬ biendo el uso del garañón. Carlos II, en 1671, ordenaba también algunas disposiciones favorables á esta gran¬ jeria. En 1695, viendo que á pesar de las medidas tomadas anteriormente acerca de la cría caballar disminuía su número y se pronunciaba más su decadencia, se dictó la Real pragmática que abrazaba cuantos medios se consideraban más útiles para la mejora, siendo de no¬ tar entre ellos el que prohibía la extracción de yeguas y potrancas de los reinos de Andalucía, Murcia y Ex- tremadura; se los cuales era establecían registros, en obligatorio anotar el número de cabezas que poseía cada ganadero, señalando además á las yeguas con el hendimiento de la oreja derecha. Felipe V, considerando como sus predecesores que la degeneración y disminución de caballos provenía de sacar de Extremadura las mejores yeguas Andalucía y para echarlas al garañón (principalmente en la Man¬ cha), mandó en 1726 y después á las autoridades de este último punto quecada una en su pueblo estable¬ ciera un en él hubiera y las registro de las yeguas que hiciera cubrir por el caballo. En 1746, impulsados por las mismas ideas sobre cria caballar, se dictó una Real orden el 8 de Mayo, por la cual se recomendaba la exacción de penas establecidas á cuantos se ocuparan de la extracción de yeguas en Andalucía ó Extremadura é hicieran uso del garañón, obligando á marcar las primeras en la cadera izquier da con una letra determinada, que indicaba su pro¬ vincia. De 1766 al prohibía en Andalucía, Murcia, Ex¬ 69 se tremadura y la Mancha la castración de potros útiles para el Ejército y para semilla. Por circular de 20 de Noviembre de prohibía el establecimiento de 1779 se paradas sin reconocimiento judicial con asistencia de los albéitares, que eran en aquella época los facultados por la ley para el ejercicio de la Veterinaria. Con todo lo expuesto, con la ordenanza de 1789 y su adición en 1792, por las cuales se hacían franquicias, — 511 — se concedían privilegios á los ganaderos, como era eximirles algún hijo del servicio militar teniendo cierto número de yeguas, facilitarles buenos pastos y semen¬ tales, con tantas otras disposiciones que sería prolijo enumerar, la cría caballar no mejoraba; y en 1797 la Junta Suprema de la caballería del reino decía á Car¬ los IV que la escasez y decadencia en que se hallaban las castas de caballos en España dependían de la falta de buenos caballos padres y que era preciso adquirirlos en países extranjeros. Después de las convulsiones que la nación en aque - líos tiempos había experimentado, los legisladores de las Cortes de Cádiz, estimando en deplorable estado la cria caballar y creyendo perjudicial á la misma las dis¬ posiciones por que se regia, derogaron por decreto de 31 de Marzo de 1812 y otro de Junio de 1813 todas las leyes, ordenanzas y decretos anteriores, excepto el de la prohibición de garañones en Andalucía, Murcia y Extremadura, sustituyendo las medidas restrictivas con otras más tolerantes y más en armonía con el es¬ píritu y tendencias de que incesantemente daban prue¬ bas de hallarse animados aquellos varones ilustres. Nuevos sucesos, que la Historia tiene consignados, dieron lugar á un cambio político en el país, por el cual fueron restablecidos decretos y disposiciones anu¬ lados antes, dándoles un carácter más restrictivo; se imponía un aumento sobre la contribución que se pa¬ gaba por los garañones, una contribución á las yeguas destinadas al contrario, á las muías empleadas en tiro — 512 — de lujo, al que usaba caballos castrados extranjeros, se obligaba á los ganaderos á cubrir la tercera parte de sus yeguas al natural, imponiendo á los contraven¬ tores grandes multas, cuyo importe era destinado á la compra de buenos sementales, buenas yeguas extran¬ jeras premios y recompensas á los y para ganaderos que presentaban mejores productos. En el deseo de fomentar este ramo, se creó en 1822 un establecimiento de cría caballar en Ubeda con ye¬ guas del país y caballos normandos y españoles, pero alcanzó una existencia corta por no tener otros recur¬ sos que los facilitados por el arma de Caballería. En 1827 se creó una Junta Suprema para el fomento y mejora de tan importante ramo, de la cual era Presi¬ dente el Infante D. Carlos María Isidro, quien formó una yeguada considerable en Cazorla en 1829, trasla- dándola.poco después á Córdoba. En ella tuvo semen¬ tales de las mejores ganaderías del país, como la de Benavente y otras, y también de razas extranjeras, despuntando entre los primeros el caballo Navarro, de gran celeridad. Principió bien esta ganadería, con buen sistema y grandes elementos, pero duró poco. Se deshizo en 1844 después de haber atravesado el período de siete años de guerra civil, dejando, sin embargo, grandes esperanzas de sus frutos. Sus restos fueron buscados para las mejores ganaderías, en las cuales han adquirido gran fama. Notorias por demás y conocidas de todos son las vi¬ cisitudes y contrariedades por que después del año 44 — 513 — viene pasando la cría caballar para detenerme á rese¬ ñarlas; no han faltado requisas, ni revoluciones, ni guerra civil, y esto por sí, sin otras causas, sin otros antecedentes, bastaría para juzgarla en el estado de atraso y decadencia en que la consideramos. De lo expuesto hasta aquí, de la sucinta y ligera re¬ seña histórica que á grandes rasgos dejo bosquejada, se deduce que la cría caballar en España se halla de muy antiguo en un lamentable atraso, y que desde el siglo décimosexto hasta nuestros días no hay época alguna en que deje de considerarse un hecho la deca¬ dencia de nuestros caballos. Vamos á demostrarlo con algunos ejemplos prácti¬ cos. Hace bastantes años viene siendo tributaria esta nación á Francia, Alemania é Inglaterra, y en menos escala á Rusia, de los caballos que para el arrastre de sus cómodos y elegantes carruajes hacen uso muchos particulares y una gran parte de la aristocracia de este país, sin que hayan sido bastante á impedirlo las trabas que establecía el Gobierno para su introducción, ni la enorme suma que relativamente á los nuestros cuesta adquirirlos. Los apasionados por nuestro caballo miraron con desdén la postergación en que con tal proceder se les colocaba; los ganaderos contemplaron con desagrado una medida funesta para su granjeria como la predi¬ lección otorgada á los caballos extranjeros; la opinión imparcial, de acuerdo con los principios económicos de toda sociedad bien organizada, lo ha considerado — 514 — un g rave mal debido á circunstancias especiales, entre ellas la diíicultad que para la doma ofrece el caballo español, el invento de los grandes carruajes de lujo y otras. Es lo cierto que cuantos concurren á los paseos pú- .blicos, cuantos observen el sinnúmero de carruajes que en todas direcciones atraviesan las calles de esta capi¬ tal, pueden ver que los de mayor alzada y lámina, los de más avancepara trotar, los de más poder, los que en conjunto llenan más la vista en esos grandes y ele¬ gantes carruajes y son á la vez más ciertos y seguros para tirar, son los caballos extranjeros, ora sean ingle¬ ses, alemanes, rusos y franceses ó el resultado del cru- miento de cualquiera de estas razas. Si del servicio de lujo nos fijamos en'el de tiro pesa¬ do, observamos también la preferencia que se da al caballopercherón sobre el nuestro para los carros de mudanza, camionajes y otros usos de la industria en algunas poblaciones de España, así como para la agri¬ cultura en las roturaciones de algunas vegas y terre¬ nos arcillosos. La anchura de sus pechos, la carno¬ sidad de sus el espaldas, el ^cuello ancho y grueso, conjunto, en una palabra, de su organización, dan á este caballo una superioridad reconocida para el des¬ tino á que nos referimos sobre el nuestro. No estamos tan mal respecto á los caballos de silla; con imparcialidad hemos de manifestar que elcaballo español, como tipo para la silla, especialmente en el paseo, no tiene rival, es el más hermoso de todos los — 616 — del mundo. Su buena estampa; sus formas redondea¬ das; su nobleza y docilidad; su mirar expresivo; sus movimientos suaves, libres y graciosos; su aire al mar¬ char elegante, grave y majestuoso, le hacen, como ca¬ ballo de lujo, preferible á todos los demás; y la prueba más concluyente que podemos sentar en corroboración de este aserto es que ha sido preferido en muchas na¬ ciones á los suyos por Reyes, Emperadores, Generales, Oficiales, en fin, para grandes paradas, formaciones, revistas y cualquier otro acto de pompa y solemnidad. Pero si esto es así y lo consignamos con entusiasmo, no es menos cierto que no corresponden á las necesi¬ dades sus servicios, á las formas y tipo sus resultados. Para comprobarlo bastará indicar que no compite con los de carreraingleses y árabes en poder y ligereza; que no iguala á los mismos en vigor y resistencia en ejercicios tan fuertes como el de la caza; que no ha al¬ canzado para la silla en las carreras ó aires al trote más fama que los ya mencionados árabes é ingleses, ni ha conseguido para el ejército más nombre que el de otras naciones como Inglaterra, Francia, Alemania y Austria-Hungría. CAUSAS DE I.A DECADENCIA De muy antiguo viene repitiéndose que el caballo es¬ pañol ha degenerado, y desde que se considera un hecho su decadencia se citan una multitud, un sinmi- mero de circunstancias como causas de ella. — 516 — Entre las primeras debemos considerar la falta de sementales y la buena aptitud en ellos para los fines á que se les destina. Para recolectar es preciso sembrar. Para que una planta germine es preciso depositarla en circunstancias convenientes. Para que el fruto sea bueno debe serlo también el origen de que procede ó que le mejoren las condiciones en donde nace, vive y se desarrolle. Pues bien; en España no tenemos bastantes caballos sementales y no se emplean proporcionalmente en buenas yeguas, y la más ellos la severa censura por imputamos, la atribuímos al Gobierno. Pero no al actual ni al anterior, sino á todos los que vienen suce- díéndose en este país hace dos siglos. No tenemos caballos, porque no ha habido nunca ni hay tampoco en la actualidad buenos y bastantes se¬ mentales. A falta de caballos sementales se han desti¬ nado en todos tiempos infinidad de yeguas al garañón, y se han quedado, por iguales motivos, otras muchísi¬ mas sin beneficiar. No tenemos buenos caballos, porque no se han empleado en buenas yeguas los pocos semen¬ tales que había, ni se han observado al verificarse actos tan importantes como el de la generación las reglas que deben guardarse, y, finalmente, porque lo mismo cuando estuvo agregado á Fomento que cuando, como ahora, pertenece á Guerra el importante ramo del fo¬ mento de la cría caballar en España, le ha faltado dirección y medios materiales encaminarlo por el para sendero que el progreso y los adelantos científicos de — 517 — la época en que vivimos reclamaban. Nosotros salva¬ mos la respetabilidad, el buen deseo de las personas que en todos tiempos han intervenido en lo concer¬ niente al fomento de la cria caballar en España; reco¬ nocemos que han hecho grandes servicios, pero no los estimamos suficientes ni basados en la seguridad del más perfecto acierto. Sólo así se explica el escaso número de caballos se¬ mentales que posee el Estado en los cuatro depósitos y dos secciones que actualmente existen, cuyo número disponible viene á ser de 450, repartidos durante la época de cubrición en unas 90 paradas establecidas en las provincias más apropiadas de España. Resultando de esto graves inconvenientes; si hay dos ó tres caballos en algunas paradas, ellos han de hacer la cubrición de las yeguas que se presenten, es¬ tén ó no en la aptitud que deben tener para verificarlo, sean grandes ó chicas, pastosas ó finas, raza indígena ó cruzada, aparente ó desproporcionada para el caba¬ llo que la toma. También es un inconveniente de los sacar depósitos ó paradas en virtud de concesiones hechas á los gana¬ deros para la época de monta, un considerable número de sementales (acaso los mejores) reclámados de ante¬ mano; perjudicando con este beneficio particular el in¬ terés, la conveniencia general que estriba precisamen¬ te en lo contrario; en tener en las casas de monta el mayor número de buenos sementales para que con-la mayor equidad y regularidad se llene' tan importante — 518 — senecio. Pero hay más; la estancia permanente de los caballos sementales en sus depósitos desde que termina el período de monta cada año hasta el siguiente, la con¬ sideramos perjudicial. No podemos dudar que en ellos tendrán los caballos padres el régimen, alimento, aseo y ejercicio institución reclama. Pero así y todo que su su aglomeración excesiim la consideramos un mal tra¬ tándose de animales de las condiciones que en éstos de¬ ben concurrir, mal que sería de mayor trascendencia si por una eventualidad inesperada se desarrollase en ellos una enfermedad de carácter contagioso ó epi¬ zoótico. Tampoco conveniente, ni arreglado á prin¬ creemos cipios científicos, trasladar bruscamente los sementa¬ les en vísperas de la cubrición, desde los depósitos en que han permanecido de siete á ocho meses sometidos á una inñuencia propia de la localidad,,á la influencia climatológica diversa donde se hallan establecidas las diferentes paradas á que se destinan, puesto que ex¬ cepción hecha del primer depósito que los distribuye en la provincia de Cádiz, los del segundo se reparten en cinco provincias, en ocho los del tercero y en diez los del cuarto; es decir, que la mayoría de ellos se les transporta 40, 50 y 60 leguas. Si de las paradas establecidas por el Estado descen¬ demos á las particulares, hallamos en ellas (por regla general), en el más alto grado, los defectos que pueden existir. Sin dirección, sin orden ni regimentación algu¬ na, verifican en tales establecimientos los actos, las — 519 — uniones más monstruosas que pueden cometerse. Allí nada se perdona, con tal de acrecentar los intereses de los que especulan esa industria; se tienen caballos viejos, ruinosos, llenos de defectos y pocos. Cubren yeguas á cualquier hora sin limitación alguna, en los días que se presentan muchas; no se repara en aptitu¬ des; sirven indistintamente unos mismos caballos para todas las yeguas, y como hay también garañones en las paradas á que me refiero, se da el caso, bien fre¬ cuente por cierto, de hacerlas cubrir por ambos se¬ mentales durante el mismo período de celo, si es que no en un día, quedando algunas preñadas sin saber de cuál reproductor hasta que paren. Sería prolijo continuar enumerando el sinnúmero de vicios y defectos de que adolecen los establecimientos á que me refiero; pero es preciso, repetimos, manifes¬ tar la verdad. Sin dirección y dirección acertada, no hay nada humanamente posible; las obras y empresas más grandes no darían buenos resultados. Al genio y buena dirección debe Inglaterra la preponderancia de sus caballos. Al genio de Lepsesps es debida la unidad de dos mares. A la dirección de Cavour debe Italia su unidad. Al genio y dirección de Bismark debe su en¬ grandecimiento Alemania. Los adelantos de hoy, el perfeccionamiento en todo no es eventual, no dependen de la casualidad, sino de¬ bidos al trabajo y desvelos del hombre, á sus incesan¬ tes investigaciones, en el deseo constante de perfeccio¬ nar; y si esto es así, si á la dirección é inílujo del hom- — 520 — bre son debidas las mejoras todas, nada más lógico considerar que el caballo, sometido á un mal régi¬ men, á una mala dirección, á un clima que le es con trario, á una mala alimentación, y destinado, por últi¬ mo, sin reglas á la reproducción, nada más lógico, re¬ petimos, que todo lo expuesto, para verle disminuir de día en día, decaer de una en otra generación y consi¬ derarle en el deplorable estado en que se encuentra. De lo expuesto hasta aquí se desprende que atribuí¬ mos á la mala dirección y al poco interés con que ha sido mirado por los Gobiernos la mayor parte de las faltas que censuramos en lo relativo al servicio de se¬ mentales. El Gobierno (y nos referimos á todos) mirando esto con menos cuidado que debiera, con marcado desinte¬ rés, viene consignando en los presupuestos generales del Estado una cantidad tan insignificante para este importante ramo, que no es posible con ella atenderlo ni hacer las reformas, ensayos y mejoras que su estado reclama. Se consigna en los presupuestos con destino á este servicio una suma que no llega á 300.000 pese¬ tas para satisfacer con ella la manutención durante un año de los dotación, reponer sementales que hay de los que se mueran é inutilicen, pagar los gastos de conducción de un punto á otro para efectuar la monta en la época del año marcada, y atender, en conclusión' lo demás que se origine. ;Es posible, con tan cortos elementos, atender cual se merece el fomento de la cría caballar en España? — 521 — ¿Es posible tener suficientes y buenos sementales? De ninguna manera. Las naciones que marchan á mayor altura en la hipología no escatiman recursos cuando de sementales trata. se Díganlo por nosotros los ingle¬ ses, respondan si no los árabes, que llevan á veces las yeguas de raza infinidad de leguas para hacerlas cu¬ brir por los sementales de más fama. El Gobierno de Prusia compró el caballo Chamaut, para semental, en la cantidad de 30.000 duros; M. Gret- ton compró también el caballo Falmouth en 150.000 francos, y sería con el mismo objeto. El celebrado ca¬ ballo semental Gitano fué contratado por varios cria¬ dores para cubrir las yeguas en Bélgica. Así es como se aprecian los caballos sementales en las naciones adelantadas. Otra de las causas que influyen en la decadencia de la cría caballar es, sin duda alguna, la falta de protec¬ ción por parte de los Gobiernos á tan importante ramo. Sea cualquiera el modo como se la considere siempre será una industria, de la cual, para que se sostenga, han de sacar sus mantenedores algunas ven¬ tajas, hacen tangibles en virtud de la ley co¬ que se mercial ymediante acuerdo entre el productor y con¬ sumidor. Pues bien; el Gobierno, que es el primer consumidor del país, no presta su apoyo, no recom¬ pensa cual se merecen los desvelos y sacrificios del productor. Para la remonta ordinaria con destino al Ejército, consigna en los presupuestos una suma poco mayor de la que se asignaba en el año de 1828. 37 — 522 — El más ajeno á estas cuestiones comprenderá que, habiendo trascurrido más de medio siglo de una fecha á otra, no hay relación entre lo que fué y lo que debe ser. Por lo tanto, si entonces era el tipo ó partida con¬ signada suficiente, ahora no puede alcanzar. Los hipó- logos que observan la marcha de la granjeria á que nos referimos, saben que las necesidades de nuestro es¬ tado social reclaman hace mucho tiempo mayor pre¬ mio, mayor recompensa; saben también lo perjudicial que ha sido esto para la cría caballar, porque el gana¬ dero no tenía estimulo ni reintegraba sus gastos con el bajo precio á que vendía sus mejores caballos, dando por resultado que en los últimos años ha reservado á las remontas los potros que no había podido vender antes y á mejor precio á los particularès, hechos muy significativos, de muy triste augurio parala caballería de nuestro Ejército, sobre los cuales llamamos seria¬ mente la atención de quien corresponda. La falta de dehesas potriles, la escasez de pastos que viene notándose de algunos años á esta parte en esas comarcas de Andalucía y Extremadura (donde la cria caballar tiene el mayor desarrollo), debido á las ince¬ santes roturaciones, á la tala y corta de montes y arbo¬ lados que en dichas provincias como en todas las de • más se han hecho, en virtud y al amparo de las leyes desamortizadoras, es otra causa de decadencia. Desde el momento que fué un hecho la desamortiza¬ ción, la propiedad colectiva ó englobada que tiene re¬ lación con el asunto á que nos referimos, bien fuera — 523 — del Estado, de la provincia, del Municipio, constituida por dehesas, montes, prados y terrenos incultos, y que pasaba al dominio particular, era casi seguro prever la suerte que la esperaba. Nadie ignora, cualquiera sabe que un campo cultivado produce más que de erial; por consiguiente, dividida y subdividida la propiedad^ era inevitable el cultivo, las talas y roturaciones para uti¬ lizarla mejor. Así sucedió en efecto: enajenados por el Estado un gran número de dehesas, prados y otros terrenos eria¬ les, donde se alimentaban las principales ganaderías, no tardaron mucho sus nuevos poseedores en darles otro destino, ávidos siempre de sacar el mayor interés á su capital, y el carboneo en unas, la tala en otras y el cultivo en las restantes, hacían imposible la estancia enellas de las ganaderías y los criadores tenían que buscar nuevos terrenos donde apacentar sus ganados, irrogándoles esto trastornos de consideración, unas ve¬ ces por la mayor distancia á que tenían que conducir sus yeguas y potros, otras por dejar dehesas mejores que las que adquirían, y siempre porque al disminuir las existentes, disminuían también los pastos, tomaban mayor precio arrendamiento los restantes, con per¬ en juicio de los intereses del ganadero que por necesidad tenía que aceptarlos. El resultado final de todo era que, aparte las dificultades mayores que ofrecía al ganade¬ ro ver sus yeguas y potros con frecuencia para aten¬ derlos mejor, le tenía mayor coste su cría, llegando en algunas ocasiones á ser de mayor importancia los gas- — 524 — tos ocasionados para criarlo que el importe que perci¬ bía por su valor al enajenarlo. La falta de canales y riegos que tenemos, la irregu¬ laridad que seobserva en el descenso de los vapores atmosféricos en este país, donde son tan prontos los cambios de temperatura, tan fáciles las sequías como las lluvias los calo¬ torrenciales, los fríos intensos como res del estío, influyen también desfavorablemente sobre la cría caballar, porque á más de las impresiones des¬ agradables que pueden ocasionar obrando sobre seres vivientes como los á que nos referimos, obran también de una manera parecida sobre la vegetación, sobre el cultivo y sobre las plantas de donde se saca el alimento para los mismos, agostándose en muchas ocasiones pra¬ dos y dehesas por la sequía, esterilizándose por los hielos algunas y perdiéndose por excesiva lluvia é inun¬ daciones otras. Aun cuando no de una manera tan marcada, hay otro orden de hechos y circunstancias que influyen podero¬ samente, en unión de los señalados, ála decadencia del caballo. Entre otras, que sumariamente indicaré, están las guerras; si consideramos el papel importante que juega en ellas la Caballería; si consideramos que en las de larga duración todo se trastorna y mucho perece, habremos de convenir que ésta es de las más principa¬ les causas de decadencia, porque el arma blanca, como las balas, disminuyen el número decaballos en los combates; las marchas forzadas y el malo ó ningún ré¬ gimen deteriora y aniquila á los demás. — 525 — i Si á esto agregamos otras consecuencias que consigo, como son arrancar brazos á la agricultn incendiar en ocasiones montes y campos, perturbar eP / reposo público, tan necesario el fomento y en el orden moral pac^ desarrollo de los intereses materiales éíe un pais, no hay duda ninguna, no debe vacilarse en considerarlas como una importante causa de la deca¬ dencia y disminución de nuestro caballo. Otra de las causas que influyen en igual sentido que la anterior en la cría caballar son las requisiciones. Demostrado ligeramente las insurrecciones y luchas intestinas que en los dos últimos siglos perturbaron tan profundamente este país, era indispensable que el ca¬ ballo, como medio indispensable para la lucha, se con¬ siderase elemento de guerra, con lo cual, ya uno, ya otro de los combatientes pudiera disponer de él allí donde lo encontrase. Con tan sencillo procedimiento, con el fácil sistema de disponer á su antojo el Gobierno del caballo en los casos de guerra y por su voluntad ó fuerza el que se declaraba en rebelión, bien se comprende el influjo, las consecuencias funestas que esto debía ocasionar en la cría caballar. El particular que cria con no pocos sacriflcios un caballo, lo educa con el mayor esmero para la ventad su servicio; el propietario en mayor escala que es due¬ ño de una ganadería emplea en el y mejoramiento de ella inteligencia, su fortuna y una serie no interrum¬ su pida de desvelos y sabe que por una ley como las á que — 526 — aie refiero se legítima¬ dispone ipso Jacto de lo que tan mente le pertenece, contra su voluntad, con perjuicio del crédito de su ganadería, no encuentra emulación para proseguir las mejoras que estudiaba, el plan tra¬ zado con su caballo y su ganadería, y lleno de des¬ aliento, perdida su fe, mira con desdén, contempla con desconfianza lo que antes era su primer cuidado y una parte íntegrade su riqueza. Que esto sea así no hay que dudarlo: las guerras, que han desolado en tantas ocasiones este país, hicieron indispensables las requisiciones, llegando en algunos casos, y durante la de la Independencia, á recogerse caballos de todas condiciones, por decreto del 20 de Marzo de 1809. Potros de tres años y siete cuartas menos tres dedos por el de 1.° de Octubre del mismo año, y, por último, ¡llegaron á requisarse hasta las yeguas! Citaremos también como circunstancias desfavora¬ bles á la cría caballar las consecuencias de ciertos in¬ ventos que, al través de los tiempos, ha ideado el hom¬ bre en favor de la locomoción, buscando para sus tras¬ laciones de un punto rapidez, economía á otro mayor y comodidad. Tales fueron la institución de carros ace¬ lerados y diligencias, que dió por resultado una grande economía en los caballos que empleaban los comer¬ ciantes y viajeros. La el telégrafo, á las di¬ aplicación del vapor, como ferentes máquinas, en artes, industria y caminos de hierro, ha suprimido en gran parte y sustituido con ventajas ese caballo artificial hecho de la materia — 527 — inanimada por el hombre al caballo verdadero hecho por la naturaleza. Para terminar lo concerniente á causas que han influido en la decadencia de la cría caballar he de hablar sobre un punto reconocido por el mayor núme¬ ro de hipólogos como el más fundamental de ella, y, por otros, como un efecto más bien que causa; me re¬ fiero á la producción híbrida que resulta del cruza¬ miento de la especie asnal con la caballar; á la mula. Que esto haya influido en la decadencia del caballo está fuera de duda. No presumible que tantos hipó¬ es logos se hubieran equivocado atribuyendo desde el siglo XVI hasta nuestros días una influencia tan fatal y poderosa como ven ó consideran en el animal de que se trata para la cría caballar. Pero de todas suertes y sea causa ó efecto como se la considere, es admitida por todos como una de las circunstancias que de una manera constante viene siendo contraria á la mejora de lagranjeria á que aludo. Bajo dos puntos de vista hemos de considerar el in¬ flujo desfavorable que ocasiona la mula en la cría ca¬ ballar. El primero se refiere á la disminución constante de caballos y yeguas que la cría de muías origina; es indudable que sin el recurso del garañón las yeguas serían beneficiadas por el caballo y obtendrían se ma¬ yor número de potros. Y el segundo á la sustitución que con las muías se hace de los servicios en que sin ellas se emplearía el caballo, como sucede en otras na¬ ciones; haría todos los servicios que la mula ejecuta, — 528 — mas el importante y especial de perpetuar y reprodu¬ cir la especie que ella no verifica. La persistencia en la cría del producto híbrido es de¬ bida á los muchos servicios que presta; á que, sobria por naturaleza, se cría con menos cuidados y gastos que el caballo y se vende más fácilmente y á mejor precio que éste. MEDIOS DE MEJORA Si he manifestado en lo expuesto el deplorable esta¬ do de la cría caballar en España, las causas á que atri¬ buyen su decadencia, la verdadera importancia del caballo; .si hemos visto que es una de las principales fuentes de riqueza; si conocemos su utilidad para tan mutiplicados fines, debemos indicar los medios para mejofarlo. Todos los reduciremos á dos grupos, especiales unos y generales otros: los primeros son directos, exactos y prontos; sometido el caballo á la influencia de ellos, conseguimos modificarle total ó parcialmente según nos conviene. Los segundos son menos directos y efi¬ caces; pero no dejan de contribuir también de una ma¬ nera bien marcada. MEDIOS ESPECIALES Consideramos entre ellos, y como uno de los más importantes, el clima. La influencia que tiene en la — 529 — economía animal está muy justificada; demuéstralo así, no sólo la diversidad de seres de una familia en los dife¬ rentes puntos del globo, sino que los de un país dado si se transportan á otro, difieren con el tiempo hasta el extremo de parecerse más á los naturales del país donde residen que á los de donde han nacido. Por la diversidad del clima, los animales son distintos no sólo en África, España y Francia, sino que son asimismo distintos entre sí los de cada nación, según donde se crían; por ejemplo, en España difieren los caballos an¬ daluces de los criados en Castilla la Vieja, Aragón ó el Norte. A la influencia del clima es debida la energía y actividad que se observa en los que habitan hacia el Mediodía, y la pesadez y apatía reconocida que se nota en los del Norte. Al clima de cada país en general, de y algunas localidades en particular, deben algunos ca¬ ballos la estimación que se les tiene, como los de Cádiz, Sevilla, Córdoba y loma de Úbeda en Andalucía. El clima produce efectos diversos, además, según pertenece á uno ú otro de los que físicamente conside rados designamos con los nombres de cálido y seco, cálido y húmedo, frío frío y seco y y húmedo; dando lugar á la diversidad de constitución y temperamento. Ahora bien; conocida la influencia de los climas sobre el caballo, debe tenerse muy en cuenta siempre que se trate de reformas, mejoras, producción ó mayor desarrollo de la granjeria á que nos referimos, áfln de no exponerlos á los de malas influencias, evitar los cambios bruscos de unos á otros, y principalmente — 530 — cuando se trate de importar caballos de otros países, someterlos en el principio á condiciones climatológi¬ cas iguales á las que estaban acostumbrados. El alimento es otro medio especial de suma impor¬ tancia y del que podemos valemos para mejorar la cría caballar. Desde los tiempos más remotos es sabi¬ do esto. Los scitas, dedicados en sus primitivos tiem¬ pos á la pastoría, vivían errantes con sus ganados, formando grandes fijaban en donde había hordas que mejores pastos, en la idea de conservarlos en el estado más fioreciente, que era su principal objeto. Los númi das, uno de los pueblos más conocidos del África, fun¬ daban su principal riqueza en el caballo, y para mejo¬ rarle vagaban las diferentes tribus de un punto á otro buscando los mejores pastos. Los ingleses, que tenían pocos y malos caballos los han multiplicado y mejora¬ do de una manera sorprendente, influyendo en este re¬ sultado el alimento que sabiamente combinado y en formas tan diversas les han dado. Por el alimento se ha llegado á conseguir en las vacas de Durham el poco hueso que tienen comparado á sus grandes masas mus¬ culares. Por el alimento ha obtenido Bakewel la exce¬ lencia de carnes y lana en la raza Dishley ó New. Ningún hipólogo de nuestro país desconoce las bue¬ nas cualidades que han adquirido los caballos alimen¬ tados con Aranjuez, pastos de las riberas de Jarama, Extremadura, lomas de Úbeda y tantas otras partes de Andalucía. Se modifica por el alimento desde la fibra más simple hasta el órgano más complicado, haciendo — 531 — los animales feroces y agrestes suaves, los parados y apáticos activos y briosos, los débiles fuertes, los pe¬ queños mayores; en una palabra, por el alimento acer¬ tadamente combinado modificamos, según nuestro deseo, la parte física, el conjunto de la organización, y si es permitido expresarnos así, hasta la parte moral, haciendo que adquieran los animales costumbres sua¬ ves, hábitos é instintos sociables. Quéjánse los ganaderos y particulares dedicados á la cría caballar de la falta de pastos y dehesas potri ■ les, hecho que ya mencioné antes, así como las causas que lo motivan. Los zootécnicos modernos reconocen, en efecto, y nosotros, enteramente de acuerdo con ellos, que esto sea un mal al desarrollo de la granjeria á que se alude y prescriben para su remedio el marida¬ je, la unión más íntima de la agricultura y la ganade¬ ría, que podría efectuarse teniendo el labrador un limitado número de animales de las principales espe¬ cies domésticas, las cuales alimentaría los con frutos, plantas forrajeras, raíces, tubérculos y demás que de su cultivo recogiese. La teoría no es nueva y es razonable, ingeniosa, se¬ ductora. Es la que se, sigue aquí en algunas comarcas de Galicia para criar el ganado vacuno, en Valencia para recriar los potros, en la Marina, el Ampurdán, Vich, el Vallés y otros puntos de Cataluña, la que se impondrá con el transcurso del tiempo como ley ne¬ cesaria. Y la hace más atractiva, la da más importan¬ cia y la razón de ser, hallarse establecida y muy en — 53â — boga, en naciones tan adelantadas como Francia y Alemania. No habrá seguramente nadie que se consi¬ dere con autoridad y prestigio bastante para combatir con éxito teorías de tanta significación y valer; más aún; son la expresión del progreso, la manifestación del adelanto de esos pueblos las con¬ en estos ramos, y sideramos aquí como allí buenas y aceptables, siempre que esté España en las condiciones y circunstancias de esas naciones. Pero como no sucede así en la ac¬ tualidad, haciendo caso omiso de nuestras aspiracio¬ nes, haremos algunas observaciones que justifiquen en países tan próximos y asuntos análogos la adoptación de sistemas diversos. Las condiciones climatológicas de las naciones á que me refiero, los muchos adelantos en su agricultura y ganadería, en máquinas para la industria, los canales y riegos, la abundancia de aguas naturales, sus siste¬ mas de abonos, y, sobre todo, la mayor densidad de po¬ blación respecto al nuestro, los permite tener mayores rendimientos en sus cultivos y más removido su suelo, por lo cual con poco gasto y facilidad, adquieren ali¬ mento para el ganado, y con poco trabajo sin grande esfuerzo hace éste el laboreo de tan suaves terrenos. Así se la agricultura, emplea el ganado caballar en trabajando con las yeguas en estado de preñez, y aun los potros desde muy tierna edad, sin detrimento ni dificultad alguna en su desarrollo. Pues bien; en España, fuera de alguna provincia como Valencia, donde los campos son verdaderas — 533 — huertas, cuya tierra se mueve con tanta facilidad por la humedad, poca raíz y alternativa en sus cosechas, no puede emplearse en el cultivo el potro y la yegua preñada sin que se deterioren y los hijos sean en ge¬ neral mal configurados, de poco desarrollo, cuello de¬ gollado, malas piernas, malos aplomos, poco poder y nobleza. Además, y esto es también muy importante, saldría excesivamente cara la cría del caballo á pese¬ bre dado el atraso de nuestra agricultura, la escasez y carestía de los alimentos que podemos darle. Por estas razones fundamentales, aceptando como una necesidad en el día el sistema pastoril mixto á que en general se halla sometida esta granjeria en Espa¬ ña, admitimos también el sistema seguido para la re¬ monta de la caballería del Ejército, que es el estable - cido en Austria y alguna otra nación con el mismo objeto, y creemos indispensable, al progreso y mejora de la cría caballar, el aumento de las dehesas potriles en diferentes zonas, principalmente en Andalucía, Ex¬ tremadura, Cataluña, Aragón y ambas Castillas; la creación de prados artificiales como parte integrante de esas mismas deshesas; el cultivo de numerosas plantas forrajeras, el de las raíces y tubérculos, de todo lo cual se sacaría ú obtendrían medios para ali¬ mentar por la noche y en las estaciones malas los ga¬ nados; el sistema de alternativa ó rotación de cose¬ chas, cuyo ejemplo en pequeña escala nos lo presentan los hortelanos, y en mayor esfera Valencia, Murcia, Galicia, costa Cantábrica y alguna otra provincia; y. — 534 — finalmente, en todos aquellos puntos que la humedad del suelo lo permita deben establecerse cultivos varios con la alternativa prudente y racional para obtener en mayor cantidad del modo más económico alimenta¬ ción para el hombre, pasto y pienso para los animales, plantas, árboles y arbustos para el recreo y construc¬ ción, asi como para las necesidades y usos diversos de la industria y el comercio. La generación es el mejor medio que auxiliado de los anteriores podemos poner en ejecución para me¬ jorar y perfeccionar la granjeria á que nos referi¬ mos. Sabido por demás ha sido esto en todos los tiem¬ pos. Los naturalistas, los fisiólogos y los zootécnicos están conformes en ello. Aristóteles, Virgilio, Haller, Chirard y otros apoyan lo mismo. Buffon ha dicho que por la generación comunican los padres todas las cua¬ lidades á sus hijos. Cuvier, que es un hecho universal- mente reconocido la semejanza de los seres con aque¬ llos que les dieron el ser. Es principio admitido en zootecnia que para reunir en un individuo cualidades de otros es indispensable recurrir á la generación. Por este importante medio, auxiliado de la alimentación, han conseguido las naciones más adelantadas de Euro- ropa como Inglaterra, Alemania y Francia, la perfec ción y mejoras en todas sus razas de ganados. Por la generación se transmite el conjunto general de la or¬ ganización y el especial de cada una de las partes; se transmiten las aptitudes externas é internas y hasta las afecciones y padecimientos morbosos. — 535 — Admitido que por la generación transmiten los pa¬ dres las aptitudes, formas defectos á los hijos, nada y más necesario para mejorarlos que destinar á la re¬ producción animales tipos, animales de ambos sexos sin defectos, que á la preponderancia en conjunto de sus buenas formas retinan la aptitud más á propósito en relación al destino que hayan de desempeñar. Sentadas las precedentes consideraciones, y basados en las mismas, expondré algunas generalidades para demostrar los medios que relativos á la generación pueden emplearse para conseguir la mejora de la cría caballar. Dos son los métodos que se conocen de muy antiguo: la selección y el cruzamiento, ó sea, uniendo individuos de las razas que se poseen en el país y se quieren perfeccionar, ó importando reproductores ex¬ tranjeros para mezclarlos con los indígenas. Por él primer sistema debe principiar toda mejora; consiste en elegir animales tipos de uno y otro sexo de una misma comarca ó condiciones climatológicas pareci¬ das, de las razas más acreditadas y conocidas, que se hallen en el más perfecto estado de sanidad; que ten¬ gan buena conformación, buena sangre, buen tempe¬ ramento y constitución, buenas cualidades físicas y morales, energía y vigor acreditado siempre que sea posible, y un tipo adecuado al servicio que de los pro¬ ductos resultantes se hayan de exigir, como la silla, carrera, tiro ó arrastre en sus diferentes formas, con las proporciones que para cada uno de los casos tan brillantententc se hallan descritas en las obras de — 536 — zootecnia—Exterior de los anímales domésticos — historia natural y algunas otras de veterinaria; obser vando al verificarse la unión para el acto generatriz y los demás que desarrollo del subsiguen hasta la cría y potro el régimen más severo, las reglas y principios que la ciencia como verdades demostrables ha sancio¬ nado y se hallan escritas con carácteres indelebles en todas las obras de veterinaria. Por este método, que es el más antiguo, viene soste¬ niéndose la algunos granjeria de que nos ocupamos siglos en este país, y si bien, como he demostrado, se halla disminuida y en un estado lamentable de deca¬ dencia, no es menos cierto, y lo consignamos con gra¬ titud, con rindiendo un tributo á la verdad, justicia y que merced á colectividades é individuos aislados, ga¬ naderos y simples particulares, entre los cuales se han distinguido personas augustas de la más elevada jerar quia del Estado, jamás faltó el entusiasmo, la abnega¬ ción ni el dispendio de intereses siempre en beneficio de la mejora, sin que fueran estériles ni mal recom¬ pensados tantos sacrificios. Allí donde con fe y deci¬ sión se pretendía crear razas de caballos, se ha conse¬ guido; allí donde con voluntad, perseverancia y direc¬ ción se intentaba mejorarlas, se ha conseguido tam¬ bién. Por si hubiera quien lo dudase, y para demostrar que esto es factible, evocaremos como recuerdo la ga nadería célebre de la Cartuja, que fundada y sosteni¬ da á orillas del Guadalete por los que hacian vida mo- — 537 — nástica en el convento de aquel nombre, duró más de un siglo, conservando y adquiriendo cada vez más fama sus caballos. Otro tanto sucedió con las ganaderías de la duquesa de Benavente, del Infante D. Carlos, Real yeguada de Aranjuez, lo mismo antes que después de la cruza, de la Reina Cristina en Castillejo, Duques del Infantado, Osuna, Vizconde de la Torre en Extre¬ madura, los Zapatas, Corbachos, Recoveros, Solís, Guerreros, Romero (D. Vicente), Ríos, Urbaneja, Nú- ñez de Prado, Lozano de Paterna, Caleros, Linares, Concha y Sierra, Miura, Romeros de Montellano, Bar¬ bero de Córdoba, Cívicos de Palma, Veragua, Gandul, M. de la Conquista, Valmediano, Escobar, Melgarejo, Conde de la Patilla y otros muchos que no podemos enumerar. De todas estas ganaderías que han sido atendidas con predilección y esmero, que han tenido buena di¬ rección, buenos sementales y yeguas, buen alimento en general y abundante, han sacado sus dueños exce¬ lentes caballos para la silla y para tiro de lujo, los cua¬ les han dado nombre á sus castas, esplendor á la gran¬ jeria y riqueza á la nación. Después de haber mejorado en cuanto nos sea posi¬ ble por los medios especiales hasta aquí designados el caballo, tenemos otro muy eficaz y esencial, por el que se obtiene también, auxiliado de alguno de los ya anunciados, pronta y segura mejora. El método á que nos referimos es el cruzamiento, elemento poderoso de suma importancia y á veces imprescindible para 38 — 538 — conseguir la mejora, medio por el cual han conseguido Inglaterra, Alemania, Austria, Rusia, Francia y otras naciones razas de caballos proporcionadas para todos los servicios. Es un medio de difícil aplicación; exige repetidos ensayos, reclama estudios, tiempo, constan¬ cia y enormes sacrificios. Pero donde quiera que ha sido puesto en ejecución y se han observado las reglas y principios que deben seguirse se han obtenido resul¬ tados favorables. No hemos de esforzarnos para demostrarlo. Pocos aficionados y menos recuerden hipólogos habrá que no y hayan conocido los excelentes productos obtenidos por el cruzamiento en la yeguada de Aranjuez; nombre y fama imperecedera han adquirido entre los descen¬ dientes de ella los hijos del caballo Numsñiaga. Otro tanto podríamos decir de las ganaderíasde la Reina Duques de Sexto y de la Cristina, de las de los señores Torre, Marqueses del Saltillo, Laguna, Santa Marta, Guadiaro, Perales y del Arenal; los señores Gordóa, Aladro, Parladé y otros. Para emplear tan importante medio de mejora es menester consultar las obras de zootecnia y cría caba¬ llar, mucha inteligencia, mucha constancia y estudio. La falta más leve, el menor descuido, es suficiente mo¬ tivo para desvirtuar un ensayo, desacreditar el.sis¬ tema y hacer estériles muchos sacrificios. Una vez resueltos al cruzamiento, y en la inteligen¬ cia que pueden servir para ello lo mismo caballos que yeguas, por más que sea más económico y puesto en — 53il — USO valerse de los primeros, indicaré sumariamente las razas y países de donde se pueden importar. Entre los orientales, y como para regenerar nuestro caballo de silla, podría hacerse con los árabes,^persas y turcos. De los primeros, que son los mejores, el primitivo y verdadero caballo, podría elegirse en el Irak-Arabi, país situado entre Bagdad y Bassora, en las márgenes del Eufrates; en Nedjed, punto céntrico de la Arabia; los del Yemen, que pertenecen á la antigua Arabia Feliz; los de Oman, en un extremo de la Arabia; los de Hedjar en las márgenes del Mar Rojo, desde Suez hasta la Meca; los de Barhein, los de Mesopotamia y los de Siria, cuya exportación se hace generalmente por Bassora y Alepo. De todos se forman cuatro tipos ó razas bien rharcadas; el kochlani ó kochheeíi pura sangre, el katik ó media sangre, el kadische ó raza poco conocida y el ktiedichi ó altechi. Cruzadas estas razas con las muestras en el Mediodía y Centro de Es¬ paña saldrían caballos de carrera y silla. Las razas persas, aunque muy reputadas y buenas, no superan á las árabes, y las turcas son procedentes del cruzamiento de árabe y persa. Las africanas des¬ cienden de la árabe y son también inferiores á ella; las más conocidas son la nubla, la egipcia y numida. De las inglesas debe traerse con preferencia á razas todos el pura sangre ó de carrera horse rase, caballo inglés, del cual, con yeguas finas y proporcionadas se obtendría el caballo de carrera superior aun al produc¬ to del cruzamiento del koklani ó pura sangre árabe, el — 540 — media sangre ó de caza, hunter, que es muy fuerte y útil para cruzado con yeguas de al¬ dicho servicio, y zada y anchuras correspondientes resultarían buenos caballos de tiro Ijgero. El bayo de Cleveland, que es el mejor caballo para tiro de lujo y existe en los conda¬ dos de York y Durban, es producto de la mezcla pro¬ gresiva de una raza común con la de pura sangre, y cruzado con yeguas de buena alzada y anchura en el Centro y Norte de España, podrían obtenerse caballos de tiro de lujo. El de clydesdale es el caballo de tiro, pero más bien pesado, es originario de uno de los duca¬ dos de Hamilton, donde se cruzaron las yeguas de La¬ nark con sementales de Flandes, y se cría en un distrito del Clyde, Escocia. Del cruzamiento de éste con las ye¬ guas de más anchura y alzada en Castilla la Vieja, Cataluña y el Norte de España, saldrían buenos caba¬ llos para el tiro pesado. Tienen además otras razas, como el de tiro inglés, el negro de Inglaterra, e\ for¬ nido de Suffolk, el lincolnshire y el anglo-americano, pero son menos importantes. Las razas francesas divididas pueden considerarse en tres clases tiro de lujo y principales: para la silla, tiro pesado. A las primeras corresponden los caballos llamados tarbea ó de los Pirineos y las razas navarra, vigordana y de Auvernia. Todas son vigorosas, so¬ brias, proporcionadas para la silla y caballería ligera. Proceden del caballo berberisco y podrían estudiarse cruzamientos de ellos con nuestras razas de Aragón y Castilla, buscando, si no caballos de lujo, animales — 541 — fuertes y buenos para el servicio. Los lemosines y an-, ^lo normandos son las dos razas de caballos de mejo¬ res condiciones que posee Francia; de ellos salen para la caza, caballería ligera y tiro de lujo: los primeros pro¬ ceden del árabe y los segundos de las yeguas, norman¬ das con el inglés de pura sangi-e. De esta última han sa¬ lido caballos tan célebres y renombrados como Gladia¬ dor cruzados con yeguas españolas podrían obte¬ nerse buenos caballos para la silla, caza y, sobre todo, tiro de lujo. Se producen en las llanuras de Caen con los pastos de Calvados y de la Mancha, y en Merle- rault, departamento del Orne. El de Morbihan es el caballo bretón. Salen de ellos dos razas para la silla, caracterizada una por la marcha de andadura, y otra de tiro que procede del Norte; fuertes son y buenos para el servicio. El de Poitou es también caballo de tiro y silla, se cría en libertad como el nuestro, y como éste se halla acostumbrado á privaciones. Son duros para toda clase de servicios. En la guerra.contra Ru¬ sia que sostuvo Francia al mismo tiempo que là de la Independencia en España probaron su energía y resis¬ tencia. Las yeguas son de mucha fama para la cría de mulos, Además tienen las percherona, bolonesa, xdLZíxs, flamenca, árdenes y franco-condado, que todas, pero en especial las dos primeras, son muy útiles para con¬ seguir verdaderos caballos para el arrastre ó tiro pe¬ sado, cruzados con las yeguas más grandes, ordinarias y pastosas de este país. De las razas llamadas del Norte las más notáblés son — 5á2 — » las holandesas^ alemanas, danesas y rtisas. Se distin¬ guen en las priiperas el holandés propiamente dicho y el frisón. En las alemanas el móldavo, hilngaro, bá- varo, de Hannover, de Holstein y el de Meklemhitrgo. De todas ellas, con yeguas de alzada, y en Cataluña, el Norte y algunas otras provincias de España, podrían obtenerse caballos para tiro de lujo y caballería de lí¬ nea. Las rusas constituyen una riqueza extraordinaria en su país, tanto por el número cuanto por sus condi¬ ciones; son de buenas formas, alzada, vigor y ligereza, especialmente algunas en las carreras al trote. Tienen caballos para todos los servicios y se distinguen entre ellos los criados en los países de los cosacos del Don, del Ural y otros. Llamaron la atención de los inteligen¬ tes en la Exposición de París de 1867 y obtuvieron el premio en la del 78.Son caballos recomendables, y cru¬ zados con darían buenos resultados. nuestras yeguas Quedan expresadas ligeramente las diferentes razas de caballos que podríamos importar para establecer el cruzamiento, á fin de conseguir la mejora de nuestras razas. En un discurso de esta índole no pueden men¬ cionarse las innumerables que á más de ellas existen, describir sus caracteres principales ni exponer "deta¬ lladamente sobre cada una las combinaciones á que podría dar lugar, así como los resultados. Pero la per¬ fección y adelanto que se observa en la mayoría de ellas es debido á tan importante medio, y obedeciendo éste á reglas y principios exactos, no tenemos incon¬ veniente en afirmar que empleado en España en las — 543 — condiciones que se se ha hecho en otros países dará los mismos resultados. Las reglas que habrán de tenerse presentes al adop¬ tar el cruzamiento son: adquirir reproductores de am¬ bos sexos indiferentemente de las mejores razas en países que sean mejores que los nuestros; que la yegua ó caballo indígena á quien se unan tengan buenas con¬ diciones y procedan también de buenas castas; que se hallen en el más perfecto estado de sanidad; que ten¬ gan buena constitución y temperamento; la facultad de transmitir sus buenas cualidades; someterlos en su principio á climas análogos al en que vivían, puesto que en España participamos de todos, y á un régimen, alimentos, costumbres, hábitos y demás idénticos al que estaban acostumbrados. Una vez establecido el cruzamiento no debe omitirse dispendio alguno para que todos los actos que á él concurren se verifiquen en conformidad á las reglas y principios que la ciencia tiene establecidos. El descuido, la inobservancia rigu¬ rosa de ellos, basta, en la generalidad de los casos, para desnaturalizarlo. No está probado, ni puede determinarse en absoluto, las generaciones necesarias para que los seres obteni¬ dos por cruzamiento lleguen á la pureza de la sangre que se busca; creen unos cuatro, seis otros y hasta ocho algunos. Pero esto dependerá de la bondad, del poder ó cualidad transmisoria del individuo de la raza impor¬ tada y la mayor aptitud en los individuos de aquélla á que se aplica, del régimen, clima y alimentos, etc. Una — 544 — vez adquirido el convencimiento de tener las cualida¬ des apetecidas las nuevas razas, se suspenderán los cruzamientos y se sostienen por sí mismas, eligiendo los mejores productos de ellas para hacerlo ó aplicando nuevamente la sangre pura; alejando en lo po¬ esto es, sible, desde el princjpio, la unión entre individuos de la misma familia, para evitar los atavismos y saltos atrás, el empobrecimiento y degeneración de las castas, que son las consecuencias de la consanguinidad. MEDIOS GENERALES Demostrada ya la influencia poderosa que los medios especiales de que hablaba ejercen en la mejora de la granjeria á que me reflero, réstame tratar de otra serie de recursos dichos generales, porque son de aplicación en todos los casos, y aun cuando no obren de una ma¬ nera directa, su acción es muy marcada, muy conve¬ niente á la mejora y hasta necesaria á veces para con¬ seguirla. El abandono ó descuido de ellos es de tras¬ cendencia suma para la cría caballar, y mucho de lo expuesto respecto á decadencia y sus causas en la par¬ te que á ello concierne, no es otra cosa que el olvido de tan importantes recursos en el desarrollo práctico de la industria á que aludo. De una manera concisa voy á enunciar los más prin¬ cipales; comenzando por el régimen y dirección del hombre. Es cuestión resuelta, es cosa harto sabida, que el régimen, siendo bueno y establecido con acierto y — 545 — regularidad, contribuye á la mejora y embellecimiento de las razas; y si para todos los seres es conveniente, ha de serlo mucho más para los que se destinan á la generación, principalmente en la época que ésta tiene lugar, que es á los que de preferencia: nos referimos. Es indispensable á todo reproductor proporcionarle una caballeriza con lasmejores condiciones higiénicas, alimento bueno y nutritivo, distribuido conveniente¬ mente y preparado para mejorarle, si necesario'fuese, con la maceración, trituración, cocción, etc., para ha¬ cerle más asimilable, no variándolo cualquiera que sea aquél á que se hallen acostumbrados durante la monta y próximo á ella. En algunas ocasiones puede convenir darles habas, garbanzos, semillas y otros excitantes, pero no debe abusarse. Debe proporcionársele buenas aguas, adicionándolas, para que sean en bfanco, algu- guna harina fresca de cebada; tener su limpieza corres¬ pondiente, sin abusar de la almohaza, por la relación y simpatía que hay entre la piel y los órganos genita¬ les. Por último, á todo reproductor, durante la época de la monta, se le darán paseos higiénicos, y fuera de ella será sometido á un ejercicio sostenido, bien en la silla ó en eltiro, según el destino ó aptitud, cuyo ser¬ vicio le es saludable, dispone á inclinaciones heredita¬ rias, desarrolla las fuerzas orgánicas, facilita la diges¬ tión, activa las absorciones, evita los acúmulos de linfa y grasa y aumenta sobre todo, al tiempo que la energía • funcional, la facultad generadora. La buena dirección del hombre es también muy esen- — 546 — cial para granjeria A que nos refer! el desarrollo de la mos: sin su influjo y sin su intervención los animales domésticos no podrian de modo alguno sostenerse en su pujanza. Sabido es que los caballos errantes ó sal¬ vajes del Asia, del África, del Sur y Norte de América, de la Rusia meridional y de tantos otros puntos con infinidad de razas, no dan tantos productos, no son tan bien conformados ni son útiles puestos bajo el dominio del hombre para todos los servicios como los domésti¬ cos. El hombre, dueño de lo creado, ejerce una autori¬ dad ilimitada en los seres y objetos que le rodean; im¬ pone leyes, establece reglas con las que gobierna á su manera en la idea de favorecerse en sus necesi¬ dades. Ya lo he dkho en otro sitio: sin dirección buena y acertada, lo mismo en las grandes y arriesgadas em¬ presas que en los proyectos ó asuntos más sencillos, no hay resultados favorables, no hay nada posible. A nadie se le ocurriría hoy edificar un palacio sin planos y dirección de arquitecto; explotar una mina, construir una via férrea, sin proyectos y dirección de ingenieros; dejar marchar un tren sin el hábil maquinista que re¬ gule y dirija la fuerza elástica del vapor. Pués bien; sin dirección científica del Veterinario, de nada servi¬ rían para la granjeria á que aludimos los buenos cli¬ mas si se dejaran los animales sometidos á los de ma¬ las influencias; poco valdrían los buenos pastos si no se alimentaban de ellos; poco se obtendría de la gene¬ ración, si;se destinaran padres no desarrollados y de- — 547 — fectuosos á ella. En las variaciones atmosféricas, en esos cambios repentinos de calor á frío ó viceversa, en las grandes lluvias y nevadas, en las horas tempestuo¬ sas, cuántos trastornos y calamidades sufrirían los animales, si el hombre, valido de su inteligencia, no inclinara hacia ellos una mirada compasiva y tendiera su protectora mano para librarlos. El buen tratamiento es otro medio que debe em. plearse siempre. Si el caballo se educa, si se presta fiel y obediente á nuestro mandato, si distingue el dolor del placer y se le ve reconocer al que le acaricia y ven¬ garse á veces del que le maltrata, debe concedérsele inteligencia, y en este caso el mal tratamiento ¿qué efecto ha de producirle? Pero no es censurable esto por lo que sufren y se deterioran en sí, sjno que al mis¬ mo tiempo se hacen estúpidos, de carácter fiero, de malas intenciones, y en semejante estado no son buenos para reproductores, ni es posible que presten tan bien, como sucedería en otro caso, los servicios que de ellos se exige. Desde tiempo inmemorial viene manifestada esta idea. Los sacerdotes de las antiguas teogonias impo¬ nían como deberes religiosos el cuidado y buen trata¬ miento de los animales. Zoroastro encargaba amor y protección á los mismos. Los circasianos y beduinos emplean las maneras más suaves y agradables, les hacen caricias, juegan con ellos, leë tratan como á in¬ dividuos de la misma familia, y á esto más principal¬ mente se cree debida la fidelidad y cariño que el ca-ba- — 548 — lio árabe tiene á su dueño. Persuadidos sin duda de influjo que el buen tratamiento tiene en los animales, Francia, Inglaterra y otras naciones adelantadas tie¬ nen organizadas sociedades protectoras, y están pro¬ hibidos los castigos desordenados por leyes que impo¬ nen arrestos y multas pecuniarias al que inmoderada' mente los maltrata. Los medios de enunciados son mejora hasta aquí aplicables en todos los casos y pueden emplearse con la sola intervención del ganadero, si bien darían mejor resultado siendo dirigidos por Profesores Veterinarios zootécnicos. Pero hay otros recursos no menos impor¬ tantes, en los cuales es de imprescindible necesidad la cooperación del Gobierno; mejor dicho, el Gobierno es quien debe establecerlos, porque es el que cuenta con los mayores elementos y porque está al frente del inte- rés-y riqueza en globo de las naciones. Uno de estos medios, el más esencial, entiendo que sea dotar el Estado con fondos suficientes la cria ca¬ ballar. Después de lo manife.stado sobre esto al tratar de las causas de decadencia creo ocioso exponer nue¬ vas consideraciones sobre el número tan reducido de sementales y la asignación tan corta para sostenerlos. Pero diré con la franqueza que me caracteriza, que es urgente, indispensable elevar hasta 900 ó 1.000 caballos el número de sementales que posea el Estado en vez de los que hoy tiene de dotación, y aumentar también por lo menos hasta un millón de pesetas la cantidad que se consigna en presupuesto, con destino â la adqui- — 549 — sición y sostenimiento de los mismos, ó sea para el fo¬ mento de la cría caballar. De esta manera se haría con más amplitud el acto de la cubrición, se llevarian sementales á 24 provincias que no los tienen, se aumentaría el número de ellos en las que existen, se establecerían nuevas paradas ó casas de monta en puntos que son necesarias, y en pocos años se duplicarían el número de caballos y serían-de más utilidad para el servicio. De este modo también guardaría relación, se nivelaría el número de sementales en el país y la caballería del Ejército con la proporción en que unos y otros se hallan en otras na¬ ciones, pues mientras Austria Hungría tiene un semen¬ tal por cada 35 caballos el servicio en militar, Rusia uno por 36 y Francia uno por 48, España tiene sola¬ mente uno por cada 88. El aumento de la cantidad presupuestada con destino á este capitulo se halla bien justificado; sin elementos ó recursos no debe emprenderse proyecto alguno de mejora; se ha demostrado lo insuficiente de la cantidad señalada para los que existen, y si hemos de aumen¬ tarlos y buscarlos como se debe de las mejores condi¬ ciones y razas... y dar á la vez estímulo al productor, al ganadero, en lo que consideran la ñor de sus gana¬ derías, es preciso pagarlos por su valor, sea el que fue¬ re, que nunca será mucho, siempre que sean buenos para el destino á que se dedican, según nos demuestra la zootecnia, cuyo fundamento es, como sabéis, la mul¬ tiplicación y mejora de los animales. — 550 — Otro tanto puedo decir respecto lo consignado en presupuestos para remontar la caballería del Ejército; no basta en la época actual. Considerado el caballo como objeto comercial es in¬ útil limitarlo á un precio determinado porque varían los producción y no puede ser de un modo gastos de su constante inferior al necesario para subsistir. El co¬ mercio tiene sus reglas, de las cuales no puede impu¬ nemente prescindirse; hay variedad, alteración en el precio y valor de los objetos, debido á infinitas circuns¬ tancias que es preciso respetar, ínterin otras causas y leyes le vuelven á nivelar. Por eso entendemos que debe pagarse, así por el caballo como por cualquier otro objeto de comercio, todo su valor, y que no es fijo ni determinado, sino aquel que el coste ó suma de sus factores componentes y la relación entre la oferta y la demanda le hacen tener. \ De esta suerte se favorece la granjeria á que aludi¬ mos, porque siendo el Estado el primer consumidor, no impidiéndolo disposiciones de antemano establecidas, tomará á precios corrientes el número que necesite con la guardársele y al mismo predilección que suele tiempo fomenta y estimula la cría caballar. Otro de los medios que debiera establecer el Gobier¬ no es el planteamiento de concursos ó exposiciones para el ganado caballar, que deberían ser primero en los distritos y después una general en la corte, adon¬ de concurrirían el mayor número de los premiados en provincias. Para que esto diera resultados seria preci- — 551 — SO que el Estado sefiàlafa grandes premios que, ade¬ más de recompensar al criador los desvelos empleados para obtener productos tan distinguidos, le indemniza¬ se el coste y gastos de su adquisición, los que ocasio¬ nen el viaje y traslados de un punto á otro y vea ó considere una cantidad alzada además que sirva al mismo tiempo de estímulo para alentar é irles encami¬ nando al importante estudio de la mejora. Verificadas en esta forma las exposiciones genera¬ les debe suponerse concurrirían á ellas lo más notable de la ganadería, y tanto el Estado como los particula¬ res encontrarían allí caballos, yeguas y potros para todos los usos y servicios, en especial para semilla, que es el preferente sobre todos en el asunto que nos ocupa. Asimismo es indispensable aumentar las paradas es¬ tablecidas por el Estado, dotarlas por lo menos con un número de cinco á diez caballos, según la demarcación, y que éstos tengan condiciones inmejorables para el acto reproductor á que se destinan. Qué haya en ellas el personal administrativo correspondiente y en cada una además un Profesor Veterinario, previa oposi¬ ción, quien como Jefe facultativo dirigirá y dispondrá las horas y actos de la monta, el caballo que se destine á cadá yegua y el régimen y género de vida á que de¬ ben sótheterse. Dándolas este impulso por el Estado á las de su pertenencia, los particulares que quieran conservar las que poseen ó establecerlas de nuevo tie¬ nenque sostener una competencia, porque no es pre¬ sumible que el ganadero y productor en pequeña esca- — 652 — la dejen sementales ó servicio de caballaje bueno por malo. También deberá establecerse para las paradas particulares una inspección facultativa que, teniendo por admi¬ base las reglas y principios científicos más tidos, garantice en todo caso la marcha y buen régi¬ men que en los mismos se siga, á fin de no defraudar los intereses de los que á dichos establecimientos en¬ tregan sus yeguas para el importante acto de la gene¬ ración. La institución en general de los hipódromos es otro medio muy esencial para la mejora de la cría caballar y que el Gobierno debe sostener y fomentar; está reco¬ nocida por todos los hipólogos su importancia, se halla muy generalizada en el día y hay quien concede á dicha institución y á las carreras en Inglaterra, Francia, Ale¬ mania, Austria-Hungría, Rusia y otras naciones la excelencia y superioridad de sus caballos. Otro de los medios con que puede favorecer el Go¬ bierno la granjeria á que se hace referencia es el con¬ cerniente al aprovechamiento de aguas por medio de canales y sistemas de riegos, con lo cual habría pastos y dehesas potriles, así como prados artificiales. Pero como esto no tendría éxito, ni daría buenos resultados sin aguas in¬ abundantes para el riego, consideramos dispensable el apoyo y protección del Gobierno á toda idea que, basada en un levantado espíritu, en nobles propósitos, previo estudio y planos correspondientes, se encamine á establecer canalizaciones y sistemas de riegos en el pais. — 553 — Ninguna nación en Europa necesita más que Espáñá, dádá la irregularidad que se observa en las lluvias, aprovechar las aguas de cuantos ríos cruzan su suelô'. ' Alemania y Francia, que, como se sabe, marchan á-la* cabeza de la civilización, que hacen sin cesar estudios para conseguir las mejoras, el progreso de las ciencias' ^ y de las artes, han aumentado ex;traordinariamente los ' riegos de sus campos utilizando el agua corno un ele¬ mento fertilizable, que triplica y cuadruplica sus frutos y cosechas. Es preciso que los Gobiernos seinspireii en estas ideas; qué quiten trabas y allanen obstáciilos ' que de antemano se oponeu al aprovechamiento de las aguas; que los propietarios, los ganaderos y agricultor res traten también por su parte de remediar el grave mal, la indolencia y atraso en que respecto á este pun¬ to nos hallamos con otros países; no puede ni debe continuar así. El agua es tan necesaria á la vegetación y á las plantas como el oxígeno al aire, como la sari - ■ gre al cuerpo; y en España, triste es confesarlo, si se' exceptúan las hermosas huertas de \'^alencia y Murcia, algunas como las de Aranjuez y Granada, pequeñas comarcas en Aragón y el Norte y otros insignificantes terrenos regados por determinados ríos, el suelo de la Península, rico como ella por naturaleza, sólo recibe aguas pluviales; y no siendo á tiempo muchas veces, ni con la regularidad debida, ni en la cantidad necesa¬ ria siempre, sólo pueden alimentar la planta de una manera incompleta. Es preciso, que los canales existentes ya en España, 39 — 554 — como el de Castilla la Vieja, Imperial, Tamarit, Taus- te, Urgel, igualmente que los en,proyecto de estudio y construcción, como el del Príncipe Alfonso, se les atienda y pongan en condiciones de corresponder del mejor modo al fin con que fueron establecidos, sirvien¬ do al mismo tiempo sus buenos resultados de poderoso estímulo para establecer otros nuevos de ríos impor¬ tantes, como el Guadalquivir, cuyas aguas, vertidas en esas provincias de Andalucía, en vez de dejarlas seguir su curso majestuoso al Océano Atlántico, au¬ mentarían la fertilidad de sus terrenos y templarían los rayos esplendentes de aquel sol abrasador. Lo mis¬ mo pudiera hacerse con las aguas del Duero, Tajo, Ebro, Guadiana, Miño, Júcar y tantos otros caudalosos ríos, que merced á nuestro atraso y cual si nada valieran, las dejamos marchar á confundirse en el profundo abismo de los mares. Y cuando España posea canales abundantes y sean múltiples los riegos, tendrá caba¬ llos en gran número para todos los servicios; tendrá animales para el consumo, agricultura floreciente, ce¬ reales, prados naturales y artificiales donde se críen plantas forrajeras, raíces, tubérculos y demás para alimentar los ganados. Como complemento á lo que llevo expuesto para mejorar la cría caballar, réstame indicar un elemento de mucha importancia, y es la creación oficial de un Consejo administrativo que tenga exclusivamente á su cargo dicho servicio, y que en este centro que deberá componerse de notabilidades civiles y fnilitares, pre- — 655 — pondere el elemento técnico. De otra suerte resultará, como ahora sucede, una junta compuesta de personas muy dignas é ilustradas, pero que puede ser menos competente en el asunto de lo que sería necesario. He llegado al término de mi discurso, y con ello al de la discusión que con tanta brillantez se ha sostenido en esta Academia sobre el tema Crusamientos y cría caballar por los ilustres Veterinarios que han tomado parte en ella, La clase entera les debe eterna gratitud por el servicio que con esta discusión han prestado á la ciencia. Al reconocerlo yo asi, un deber de justicia me obliga á dirigir un expresivo voto de gracias en nombre de la sección á tan insignes comprofesores, y estimularles de nuevo á que continúen por el camino emprendido, si hemos de elevar la Veterinaria á la al¬ tura que le corresponde. Doy por terminada la discusión del tema que por tantas sesiones científicas ocupó la atención de esta Academia;' y, para concluir, permitidme que como débil muestra de agradecimiento os dirija un cariñoso saludo por vuestra asistencia á estos actos y la benevo¬ lencia con que me habéis escuchado.—He dicho. {Repe¬ tidos aplausos.) Simón Sánchez.