- 97 - XI Alrededores de la población Difíoilmeate se hallará un paisaje más variado ni más poético que el que circunda por todos lados la villa de Caldas de Montbuy. Pró liga y previso¬ ra la naturaleza, al dotar la comarca del Vallés de unas aguas con las cuales hallarán alivio milla¬ res de enfermos, no escaseó nipguna de sus mejo¬ res agradable la permanen¬ ¿alas para hacer más cia en han perdido la salud. ella á las personas que Vegetación lozana y florida; apacibles llanuras; caprichosas hondonadas; embravecidos torrentes; riachuelos de suave corriente; murmuradoras fuen¬ tes; aromáticos arbustos y plantas; árboles gigan¬ tescos; montes enhiestos; canoras avecillas; de todo hay en aquel pintoresco sitio, cerrado por la parte Norte por un vallado natural de montañas de distinta configuración y matiz. El viajero ó bañista, amante de aspirar el aire vivificador saturado por una. vegetación riquísima, puede pasar en Caldas una larga temporada, go¬ zando cafla día de nuevos espectáculos, sintiendo cala día diferentes emociones. Con poco que se fije la atención en las huertas, campos y comprenderá que uno de los viñedos, se elementos más poderosos para la población es la agricultara, cuidadosamente practicada por los caldeases, que, no podiendo dar salida á todos sus productos en el mercado de la villa, llevan á Q-ra- njüers, Moyá, Castelltersol, San Felío de Codi- nas, San Lorenzo Saball y á otros puntos la horta¬ liza, y, sobre todo, el plantío, que recogen en i — OS abundancia, las dos grandes huertas llam&dai en de Z)aZ< (arriba) y de Baix (abajo), por hallarst qn( la primera al Norte de la población, contigua a de paseo del liemedio, y al Sud-oeste la otra, eiitr( la villa y la riera llamada de Caldas. ' r'"'' Una particularidad se observa en estas dos huertas. La llamacJa de Dalt, produce una hortaljl za excelente y la de Baix, sumamente floja y desj abrida. la primera la produce en cantidades regul lares, mientras que la segunda la da en granèj abundancia; todo lo cual se atribuye á la cirouns-i tancia de que la de Dalt se riega con agua fría co' l'J' rnún, mientras que la de Baix es regada con íi 1"^' sobrante de las fuentes termales, debidamenti! ^ templada. Los olivares y viñedos se hallan también en dú- mero más queregular, merced á los cuales se rej coge en Caldas de Montbuy aceite y vino en basl ®"' tante cantidad, casi siempre, para que la villa m! | necesite buscarlos fuera de ella, siendo unoyotr| de inmejorable calidad. í Los cereales también ocupan un buen lugar ec la parte agrícola de Caldas, pues, además de' trigo, cebada, alforfón, avena y demás parecidos,¡ ^''® se recogen garbanzos, guisantes, altramuces y all ®''^' gunos otros. '®® Pero el producto que mejores resultados. di ®''® para los caldenses agricultores, es el de los cers' ^ zos, que se hallan esparcidos por una gran partí, de sus campos. La venta del fruto de este árbol' permite un ingreso en la villa, de algunospiiles dij duros anuales. I Lo primero que los bañistas acostumbran visij tar al salir de la población es el i ®,'^® Paseo t capilla del Remedio.—Magnífico esj ''®' el aspecto que ofrecen cuatro hileras de plátanoi fer íi — 99 — adai arsb que toman principio en la oalle Mayor, enfrente de la de la Canal, y son otras tantas divisiones de intri un paseo de tres ramales, el del oeñtro para ca¬ rruajes y caballerías, ya que es la carretera de ¿jJ Mollet á Moyá, y los de ambos lados para los tran- •talil seuntes, El terreno atravesado por este paseo era (jjjJ todo regadío de primera clase, por cuya razón fué egijl muy costosa su expropiación. Calcúlase que la in- demnización, explanación, obra de fábrica y arbo- lado, importaron de 18 á 19,000 duros. Es verdad acj: que por ese medio se ha conseguido una mejora j, ¡,' que no tiene precio. A la orilla izquierda, ó sea al Oeste, se han le- ' vantado varias particulares, y se van levan- casas I tando otras, que, al paso que favorecen á la po- I blación en genera), afean el paseo que pierde con ellas bellísimas vistas. Se han construido otras á g ji! la derecha, al lado de la que fué fábrica de don Jaime Ferrer. I En una pequeña hondonada, cubierta de zarza- f les, sitio por donde había corrido antes un poético ¿(í, torrente, que por un pequeño túnel desemboca ¿Qj; frente al puente del Remedio, hay, entre rústicos ^ g|!: adornos y en medio de lozanos árboles, dos fuen- : tes, que forman parte de un establecimiento de re- ij,' oreo veraniego muy concurrido, gjj,' En esta finca de la familia Jepis, debe fijarse muy especialmente el lector, porque ella, en rigor, prueba lo que puede hacer un hombre laborioso, ij,, Sícnndado por una familia de la misma índole, i Había en esta villa antiguamente una familia hon¬ ris!-! '■^'llsima. Conocida con el nombre de Jepis, de la ; cual no quedan ya más que algunos individuos que 3 esicasa-torre del Remedio, que siempre' le iDOi! renombre, y otra familia de un empleado deli I ferrocarril. - loo — La familia Jepis teoía varios individuos y, enk ellos, una muchacha con la cual contrajorelacioí; de matrimonio un joven minero de Granollers,tr bajador laboriosísimo, hasta el extremo, y qi concibió y, como se verá, realizó la idea de hac allí una verdadera finca, que habría asustado cualquiera, porque á todo el mundo habría paret do imposible de realizar, por tener que costari dineral. Pasaba por el centro de aquélla especie de k donada un torrente que, inmediatamente, se hi atravesar la viña vecina, frente al puente del E medio. Se hizo la típica casa que hay ahora y toi se arregló convirtiéndolo, á costa de gran trabaj en un local vasto y, á todas luces, cómodo, cot no podía ni siquiera esperarse, Sigue al paseo una plaza vastísima, con pláti nos iguales á los de aquél, á la cual dan la puer -y fachada de la capilla de la ermita ó casa d cura, y de otra casa propiedad del Sr. Xalabi der, en cuya entrada hay también una fuente ! agua muy fresca y buena. En esta casa, y en la( las dos fuentes, se sirven anises, azucarilloa cuanto puede apetecer el viajero para probar agua que en las mismas se halla. El interior de la capilla no ofrece mucho qi sea digno de particular mención, á no ser la i mensa profusión de presentallas ú ofrendas i cera y alguna de ellas de plata y exvotos en ct dros, que cubren las paredes casi por complet separando de la vista del público el mal gustos quitectónico que dominó en la construcción. Bi liase un magnífico Cristo de marfil, que se ignoj quien lo donó, y que se tiene en mucha estima. I retablo principal es el dedicado á la Virgen Remedio, con una bonita imagen de la misma, íj ) qi la i 18 i Cl plet to s ' Si directa Espltigas e^Oi) Altar principal a. i Ide la iglesia do Nuestra Señora del Remedio _ n c — lÜl - bre cuyo hallazgo se guarda la siguiente tradición: En frente de la capilla y al lado de la carretera que desde alií sigue para Moyá, hay un sorpren¬ dente abismo; ai que los naturales del país llaman La Timba, por cuyo fondo se desliza la suave co¬ rriente del torrente del Remedio, que se torna en caudal embravecido después de una violenta tem-' pestad. Huyendo de los ardores del sol y en busca de la refrigerante yerba que en La Timba nace, hallábase en ella un pastor apacentando unos bue¬ yes. Habiendo penetrado por la riera de Caldas, pues de otro modo era poco menos que imposible, habían llegado los animales á un punto que roza hoy día con la base del puente ó alcantarilla por donde sale el agua, yen el cual se conserva aún una pintoresca cueva. Llegados allí, emprendió uno de los bueyes la tarea de remover zarzas y tie¬ rra con cuernos y hocico, hasta que hubo descu¬ bierto por completo la imagen da la Virgen del Remedio, que fué sacada una capi¬ para erigirle lla en el halla hoy, lugar cercano al en que se y que en sus primitivos tiempos debió de ser so¬ bradamente modesta, toda vez que, según el Pa¬ dre Camús, en su obra que titula Jardín de María, en 1548, techa que se halla en la fachada, y en 1553 respectivamente, Juan de Planas Casañas Perrer hizo donación de un pedazo de terreno á Fr. Nico¬ lás Mercader, ermitaño, para edificar en él . una capilla dedicada á Ntra. Sra. del Remedio, y doña Ana Sentmenat y Oms, la hizo también de parte del en que se halla hoy la del cura ó ermita. Se¬ en su Goía del viajero en Cal¬ gún el Sr. Cornet, das de Montbüy y San Miguel del Pay, en el archivo de la Reverenda Comunidad de Caldas, consta que Rafael Ubach, abad Balneolarum, dió¬ cesis de Gerona, y D. Jaime Cassador, autoriza- ron la reedifloación, y en 10 de Enero de 1549 ¡. caí notario de Barcelona D. Miguel Mungay legali» tin la donación hecha para reedificar la capilla. Además del retablo principal dedicado á laVú' gen, hay otros tres en los cuales no se celebii misa cksi nunca. En esta capilla se celebran, con bastante f« cuencia, fuiiciones á expensasde los devotos, á la! fui cuales se da bastante solemnidad, por el clero pi tic rroquial de Caldas y con el auxilio de un arma Sr uium que la misma capilla posee. pe, Mediante el beneplácito del cura del Remedia, ari pueden verse los vestidos de la imagen de la Vir trc gen, que se hallan en el piso primero de la habita me ción de aquél. En los bajos de la misma y en am 86! reja al lado de la puerta, hay, á la usanza di Montserrat y otros santuarios, el despacha de ra Barios, relicarios, escapularios, estampas y otroi objetos. Actualmente ejerce dicha capellanía el Rdo.doi Miguel Qermá, que, ha enaltecido y procura el» varia al nivel que le corresponde. Ha provisto li venta'de objetos dedicados al culto, que en la ac¬ tualidad se elevan á más de la suma de 200. La habitación del padre capellán ó ermita, si hallaba antes en muy mal estado, por lo que fui completamente renovada, siendo la renovación di¬ rigida por el capéllán que la ocupaba entonces que falleció en Marzo de 1884, D". Miguel Tald, para lo cual no fué óbice la fatal circunstancia di hallarse ciego. Tenemos preparada una pequeña obra sobre Santuario del Remedio, que hemos suspendidf ahora, contra nuestra voluntad, creyendo que sari mejor darla á luz cuando el camarín, que ha teni¬ do que suspenderse por falta de algunos fondos, — -103 — 49 i cuando estaba terminándosej pueda darse por úl- timada. Fuente del Remedio.—Por el camino que si¬ ,Vir. gue á continuación de la fachada lebii hasta la cercana bifurcación del mismo, y toman¬ de la ermita, do en ella el que se halla á la orilla del torrente, frs percibe muy pronto ol viajero el murmullo de una á la! fuente que se halla en la parte opuesta, en un si¬ ■o pá tio que podría ser muy delicioso, ai su dueño el iroo Sr. D. Joaquín Broquetas y Palaudaries, ú otra persona mediante su beneplácito, cuidara de su .edin arreglo. No hacemos por ello cargo alguno á nues¬ Vit tro estimado amigo, el Sr. Broquetas; harto sabe¬ .bita mos que hace bastante dejando aquella fuente al uní servicio del público. ¡a di Fuentes de'n Crdsellas y de Oaraeach.—El 8 ro agua reputada mejor á cuatro leguas á la como otra redonda, es la de la fuente llamada de'n Crusellas. Bueno será, pues, que aun á costa de hacer una . doi caminata más que regular, el viajero ó bañista la ele visite, una vez al menos, durante su permanencia to ii en Caldas, como también la de Cararach, que sin ac- ser de agua tan superior, se halla situada en un sitio agradabilísimo; tanto más, cuanto que para a ir á la primera necesita andarse dos tercios del fui camino que conduce á ésta. n di- Tomando el camino que so deja al llegar á la es ¡ fuente del Remedio y sin dejar nunca el torrente fald, del mismo nombre, vase á parar á una frondosa à dl llanura en la cual se bifurcan el torrente y el ca¬ mino, formando una vistosa encrucijada. Por el re camino de la izquierda se va á la fuente d'en Cru¬ didt sellas] el de la derecha, á la de Cararach y por seri de campo de igual denominación. La casa distan¬ teni- cia total que separa la primera de la villa la dees media legua; la que media desde la misma villa á la segunda, es algo menor. Ambas fuentes Han situadas de manera que no se ven voie camino, por cuya razón el viajero que no qu¡i oou exponerse á perder el camino, debe prevenirsel ciendo que le acompañe una par; persona práctica terreno. cru| Fuente de Joedana.—Situado en el se va al sitio que, desde la Torre bonica torre¿!J, camino de Bigas. Hay en él una fuente dirigejgy . muy abi l dante y es delicioso el sitio en donde mana, tille está en una espaciosa arboleda. su ^ ( Puente de Soler.—No deja de ser dignaL en ( mención la fuente construida por D. Juan Solei,que Casamitjana, en el mismo camino que conduce ^ castillode Montbuy. Este señor ha consegcij^do 1 utilizar un gran caudai de agua, conduoiéndi desde más de un kilómetro de distancia, detrádjo c la torre de D. Joaquín M." Broquetas, en doi||jai) ha construido una casa-torre con un pequeño 1 del cual riega una porción de terreno piar árboles frutales, montando junto al citado canya ] una rica fuente, para que pueda ser utilizada ¡yo i los viajantes. Castillo de Montbuy.—Poc el mismo gui oani|"muí de la fuente de 'n Crusellas, andando media ;pue más, puede irse á la cima de la montaña donde; deb halla el derruido Castillo de Montbuy, nombre á Caldas. queiaqu j^on Grato, muy grato es el espectáculo que se of^ g ce al viajero que llega jadeante de cansanoic'altn aquella elevada cumbre. Aquellas ruinas que d|dio¡ de lejos aparecen casi informes, son de cerca ■a jgue bellísimo asunto para un cuadro precioso. Poniyes aiin un conjunto artístico: eon todavía grandeij, «■lano es que allí la mano del hombre ha triunfado dt tall intemperie, que no ha podido causar la metjtañ — 105 — se 'mella en aquellos lienzos de pared que se hallan volcadoB, pero intactos, y prontos, al parecer, á qaii ocupar BUS primitivos, puestos, de los cuales se se¬ rae i ica quizá, no podiendo ya con el peso de las pararon crugias, lAh! Si fuera posible levantar aquellas [aiedes que se bailan caídas, aparecería de nuevo '""íaquel hermoso castillo, con toda la severidad de ' "'ê'Isu primitiva forma. La capijla, que se halla á poca distancia del cas- ÍHillo, DO guarda con él la debida relación, por ser Isa construcción de una época más reciente que la í"®(en que tuvo lugar la de aquél. Es muy probable '"'" que la munificencia de algunos dueños de las ca- "^"'jsas vecinas la hubiese levantado allí, aprovechan- la buena situación que ocupa, ycon objeto de étíipraoticar en ella los preceptos de la Religión; á cual da más verosimilitud la circunstancia de d<"|haberse hallado abierta al público hasta fines del "''^siglo pasado. A consecuencia de las ocurrencias ^'J'ípoliticas que sobrevinieron después, fué snprimi- la baronía de Montbuy, agregándose su térmi¬ la no á la Admetlla en 1841, en cuya disposición si¬ guió hasta 1847, en que fué agregada al distrito municipal de Bigas y Riells el de Montbuy, Com¬ puesto de cuatro grandes casas solariegas, que no ndí debieron considerar necesaria la existencia de P^laquella capilla, desde, el momento que ellas pudie¬ ron contar con otra. 8 Sorprendentes panoramjis se descubren desde la le DOMjaltura del Castillo de Montbuy: al Norte, flfdioso anfiteatro el gran-^ en cuyo centro se halla San Mi- rca'wuel del .Fay, bullidoras cataratas, que se con sus erii|deBpefiau de lo alto de un bollado, sembrado de deS'jañosos árboles y vistosos arbustos; al Sud, la vas- >t "ita llanura del Vallés, con sus cordilleras de mon-. met tañas y sus ríos y torrentes, que la recorren ser- É - 106 - penteando y uniéndose entre sí, en poéticas con¬ fluencias. ! En la falda de la montaña de Montbuy se ha i hallado la piedra pómez, que denuncia alguna an- ' tigua erupción volcánica. No la hemos visto nos: otros, pero hemos oído hablar de ella al que fué ■ « nuestro catedrático de Historia Universal, el ma-1 logrado D. Juan Cortada, y esto sólo nos basta: para tener el hallazgo por seguro. El nombre de Montbuy, que lleva el castillo, es. igual á Mons bovis, Monte bovino ó Monte de los bueyes, y reconoce por origen un hecho por demás ; original, y que prueba no ser de ahora el afán del hombre por inventar medios de destrucción; pues; que si en los tiempos en que el hecho ocurrió no! había cañones Krupp ó ametralladoras que sega¬ ran batallones en masa, como siega la hoz la mies entera, había en cambio hombres cavilosos que daban con toda suerte de ocurrencias para hacer más terribles-las guerras. Dejemos que hable la tradición. Era Dapifer, el primero de los Moneadas, hom¬ bre aguerrido y que no se abatía así como quiera ante el anuncio de la más terrible contrariedad, Con sus repetidas victorias había exasperado de tal manera á las huestes sarracenas, .que sus cau¬ dillos no se dieron reposo.haáta encontrar un me¬ dio ingenioso, con el cual pudiesen causarle" una derrota que, levantando el espíritu abatido de los musulmanes, cortara el vuelo que habían tomado los cristianos. Dapifer de Moneada comprendís bien que todo el valor de sus soldados quedaría, ■anulado por la fuerza de sus enemigos, si no bus¬ caba en la astucia la manera de hurlar las ase-i .chanzas de éstos, ó hizo cuañto pudo por conocer; sus designios y propósitos, consiguiendo que uno _ -107 — de sua confidentes averiguara de una manera clara y concisa su plan estrambólico, que consistia en acometerle con un ejército precedido de 10,000 toros, número inverosímil por lo crecido, pero con¬ servado así p'or la tradición. Hallábase Dapifer, al recibir el aviso, acampa¬ do con sus esforzadas legiones á la falda de la montaña, sobre la cual se eleva actualrúente el castillo de Montbuy, y sin inmutarse apenas, con aquella serenidad propia solamente de los hom¬ bres de verdadero valor, se aprestó con ánimo resuelto á la defensa. Mandó reunir todos sus sol¬ dados y almogávares, y formando con elloa un so¬ lo cuerpo de ejército, cerrado en triángulo, á se¬ mejanza del cuadro usado en las guerras moder¬ nas para rechazar los ataques de caballería, hizo colocar algunos mástiles de trecho en trecho, que atajaran un tanto la carrerti de aquellos feroces animales, y previendo que sus subordinados serían impotentes para rechazar á cuerpo libre tan terri¬ ble agresión, ordenóles que,- al verificarse ésta, colocaran las picas y lanzas,.fijos sus cuentos en el suelo, inclinadas lo necesario para que, claván¬ dose en ellas, hallaran la muerte los nuevos y ori¬ ginales guerreros. Animosos estaban por demás los cristianos, á quienes desesperaba la tardanza del enemigo, es¬ perando derrotarle dé nuevo. La especialidad del ataque de que iban á ser objeto, no permitía ir á provocarlos; así es, que, enfrenando sus bríos, es¬ peraron impávidos, cada uno en el puesto que te¬ nía señalado. 'Por último, nna nube de polvo que se levantaba á lo lejos, dió á conocer la presencia del enemigo, divisaron pronto cuyas huestes se muy claramente. Diez mil toros, hostigados con las puntas de las lanzas, dardos y flechas que — 108 - asestaban cinco mil jinetes que Ies seguian ea pos, avanzaban en espantoso remolino, saltando los unos encima de los otros, y lanzando terriblei mugidos que aumentaban la ferocidad de ai cuadrp imponente. Los soldados de Dapifer, fir¬ mes en s'ispuestos, esperaron la acometida con aquella calma del que está seguro del triunfo, Cuanto más.se reducían las distancias, más azuza¬ ban los jinetes moros á las fieras que les prece¬ dían, goz'oaos al contemplar al enemigo en ade¬ mán inofensivo y creyendo que se hallaba aterrado, Llegaron á él, y entonces, con la velocidad del rayo, de todos los lados del inmenso triángulo fot made por el ejército cristiano, salieron las puntal de millares de lanzas y picas, pareciendo verdad» ras murallas de acero, contra las cuales se estre¬ llaron los toros que á ellas llegaron, cuyos cuet pos en el suelo, fueron tai palpitantes, hacinados grande obstáculo para los que seguian detrás, q« toros, caballos y jinete? se destrozaron mutua¬ mente sin querer, mientras Dapifer se congratula ba con los suyos de la victoria que acababan di alcanzar, contemplando la falda de la montali cubierta de cadáveres de hombres, caballos y to¬ ros enhorrible confusión. De este singular hecho de armas nos hablsf señor Balaguer, en su opúsculo Una expedición San Miguel del Fay, en cuya obra se ocupa tai bién de otra anécdota curiosa que titula: Las lis» de las seis doncellas, que hallarán nuestros lecio res en la parte correspondiente, al tratar del Torre roja. Volviendo al Remedio, y tomando la carretel que se halla frente de la puerta de la capilla, es la que se dirige á San Delio de Codinas, Cei telltersol y Moyá, se halla muy poco antes — 109 — llegar á la primera de dichas poblaciones, nna casa solariega á la derecha de dicha carretera. Es la coaocida por Prat de baix, que no pertenece al distrito municipal de Caldas de Montbuy, no obstante de que otra que está un poco más arri¬ ba, en la parte opuesta y algo más separada, pertenece aún al citado distrito municipal, bien queen lo religioso depende de la parroquia de San Felío,por cuya razón se dice de sus mora¬ dores, lo que se dice de otros que se hallan en idéntico caso, esto es, que vivos son de Caldas, y muertos de San Felío. Hemos llevado al lector á esta casa, que, al contrario de la otra, es llamada Frat de dalt, para que pueda admirar ciertas joyas de gran valor que ella posee, y que en otros países habrían.sido objeto de un monumento. Son estas joyas, la me¬ sa, tintero, silla de baqueta y otros accesorios que sirvieron al inmortal Balmes para escribir su Criterio, colocados aún en el mismo cuarto y en la misma disposición en que se hallaban cuando él lo escribió. La actual propietaria del Prat de dalt, con suma amabilidad, permite que los amantes de las verdaderas glorias nacionales puedan admirar aquellas reliquias de la ciencia. , PüENTE FERRUGINOSA DEL MOLINO DE'N SELLÉS. —Al poco rato de haber salido del Remedio por la carretera en dirección á San Felío, halla el via¬ jero un atajo á mano izquierda por el cual se va á una casa-molino situada al pie do la riera llamada Molino de 'n Sellés. En el local, en donde se halla la cocina de esta casa, tiene nacimiento una fuen¬ te de escaso caudal, pues apenas llega á una plu¬ ma, de agua ferruginosa. Con este son dos veneros distintos de agua me¬ dicinal en el recinto "de un kilómetro cuadrado, — 110 — Esto no es nuevo. En otros muchísimos pmtt (uno de ellos, ejemplo, Panticosa) hay cietl por variedad de aguas medicinales, cada una de li cuales se aplica á determinadas dolencias, sieiii á veces las que se curan unas bien diferenteel las otras. Euetstte de Castellvell.—Siguiendo porl misma orilla de la riera en que está el 1/oiii de'íí Sellés, á dos kilómetros escasos, se halla «t casa muy antigua, enfrente de la cual se noli vestigios de algún otro cuerpo de edificio dern do, con otras señales evidentes de haber existii allí lo que indica el nombre de Castellvell (oastil viejo). Es, sin embargo, muy raro que un oastil fuese precisamente levantado en un lugar roiit do por completo de.montañas, merced á lascueli podía ser atacado por inmensas fuerzas, siniji nadie pudiese apercibirse de ello. Dudas son esli y otras, que quizas nos habrían aclarado los dot! mentos que existían en los archivos incendiado! principios del siglo pasado. Un poco más arriba de Castellvell se halla: fuente que toma nombre de dicha casa. PAscualet.—Con este nombre se designa m casa,á la que se va desde el Remedio tambiéi tomando en la carretera de San Eelío un cauii de herradura que sigue después del atajo delJI lino de 'w Sellés, mediante un kilómetro 6 al¡ más. El Pascualet está muy bien situado y haye él agua muy fresca, leche, requesones y fresi con cuyos elementos organizan allí los bafliit animada^s meriendas. Puente romano.—Otra de las huellas que dominación de los romanos dejó en Caldas ¡ Montbuy es el bonito puente que, situado sobre riera, se halla cerca, de la calle á la que Eidpîlruegcâtr Fot. dlappueaern.ttl Desde — m - nombre. Con dificnltad podía sentarse en sitio mejor que el que ocupa. Dos arcos semicirculares, uno de ellos, el que da paso al agua cuando su co¬ rriente es la normal, es bastante mayor que el otro, por el cual no pasa más que en ocasión de alguna avenida notable. Ambos arcos se hallan apoyados en una grande pilastra, levantada sobre una roca que broto del centro de la riera y encima de la cual hay abierta una ventana, que facilita la corriente cuando la avenida es muy grande. Cuan¬ do publicamos la edición anterior, aún tenía este j puente romano sn primitiva forma. Después se ha [ realizado su transformación para mejorar el paso I! de los carros de toda especie. Con todo, entre los grabados publicamos uno en el que aparece exac- tamente como se hallaba antes. La riera de Caldas en su tránsito por los muros de la villa, pasa por el fondo de un abismo que da vértigo contemplar en días de fuertes avenidas. La mayor de que se tiene memoria, es la que ocu¬ rrió el día 23 de Septiembre de 18.35, á consecuen¬ cia del terrible aguacero, llamado por los natura¬ les del p lis Ayguat de Santa Tecla. El puente quedó inundado de tal manera, que desapareció debajo de un torbellino espantoso de agua roja, roja como la sangre, gracias á la naturaleza arci¬ llosa de las vertientes de la Torre Nova, de donde procede en gran parte, para volver á aparecer después en toda la severidad de su forma, casi in¬ tacto, puesto que únicamente sufrió ligeros des¬ perfectos en los pretiles, que, como recuerdo de aquella catástrofe conservaron durante" algunos años aún la diferencia de la construcción primiti¬ va y de las renovaciones que entonces debieron practicarse. Después de la edición anterior, este puente ha — 112 - sufrido una san reforma, en virtud de la oiial| inert gran por él, con toda facilidad, toda especie den su cu rros. Se.comprenderá que en ésta, pues, reproli necee camosel grabado que publicamos en la ametioi jaree que da una idea de cómo estaba antes el puknte romano. antij rario SÓlo Por este puente pasa elcamino llamado deiitemp' (arriba), conduce á Sentmanat y Sabadell,1 apani que carretera, nueva y de bonito aspecto, pasa poi gorni población baja, en donde tiene un puente. Un Pi Parell, Faro ó Atalaya. — Dejando el de Sentmanat, después camiijpodid de haber atravesado• ¡afai puente, ó dirigiéndose por una carretera niKÍralea que hay frente al Kemedio puede ir el otro, y por él llegará al cabo de hora viajeropipor e y mediaiideN casa solariega del picacho más alto de las montien re ñas vecinas, desde la cual se pierde de vista eiícuda infinito, contemplando el Durante muchísimos años más vasto esta casa estuvo I» horizonte, ['M' hitada por la familia á quien pertenecía, queg; 2aba de, una posición desahogada. paoh Torre nova.—En ol cerro de una tad de la falda de la montaña colina, áa t'" del Parell, levánt se un edificio en ruinas que desde Caldas y otii puntos lejanos, es tomado por una casa solarie' habitada. No consta más que de las paredes prii '"s,- cipales. La construcción de esta casa tuvo logi á últimos del siglo xviii, por cuenta del señor! tabo Villers,- esposo de doña Ilosalía Vallgornera. Hi bo en ella por espacio de algunos años, ooloii algu que tenían á su cargo una buena porción de viñi y otros terrenos anejqs, que formaban el nio de la noble casa de patria'. Vallgornera. Paltíb"'' empero, en dicho patrimonio terreno la regadío, pi pi cuya razón los colonos se veían privados deli esta viandas que podía haberles proporcionado w doy - 113 — Bnal| kerta, y llegó un dia en que nadie quiso tomar á 3 deu BU cuidado un manso, en que faltaba todo lo más iprodi necesario para la vida del campo, y tuvo que de- :enot abandonada la casa, cediendo los terrenos á jarse ami( varios particulares ó parceros. En la actualidad sólo sirve, y aun esto en ciertas y determinadas deíi temporadas, para corrales de los rel años que se dell.l apacentan en aquellas cercanías. D. José Vall- poi gomera y Ruffo, príncipe de Nicemi, domiciliado , en Palermo, es quien la posee ahora. No hemos canil podido averiguar las vicisitudes por las cuales ladoílafamilia Vallgornera ha tomado carta de natu- in»(i raleza en país extranjero, ni tampocu el motivo erupporel cnal fué honrada con el título de Príncipe iiaíi de Nicemi, si bien pnede suponerse que haya sido monii en recompensa de una acción meritoria practi- ;aeDlcadaen aquel país, ya que el señor de Valígorne- nte, ra y su hijo se hallan al servicio del monarca del ivolii mismo. uegí Sobre la Torre nova existe también una preocu¬ pación que no llega à ser superstición. ái Cuéntase, y sobre todo entre mujeres, que en iváit ruinas anida un sin número de aves noc- y olti tnrnas de mal agüero, ejército de serpien¬ con un tes, lagartos, galápagos y otros reptiles asquero- Î ptii 8os,-dioiéndose que de noche apenas puede pene- ) Inji trarse allí sin sentirse atemorizado, Algo podía haber de esto, quitado lo de mal agüero; mas es Bi probable que desaparezca toda preocupación, con oloíi elgún tiempo que permanezcan allí los pastores I viíi eon sus rebaños. triait En la actualidad pertenecen á D. Antonio Bo- il tab la mayor parte de piezas de tierra que forman ¡c, pi l8 propiedad de la Torre nova, que aunque en (ieli estado ruinoso va habiendo empeza- á reedificar, 0 ye por conducir el agua hasta el pie de la mis- ma casa ¡Torre nova, desde una distancia de 11 unas metros. Ásimismo ha hecho trabajar machas rada tierrasi la misma finca, al Fi objeto de que siempre más da bailarse en buen estado. cami También ha procurado el mismo hi propietati junto ccnotros, construir un camino vecinal pm coee ir en carruaje hasta el pie de la casa particoii desde la carretera que va al Farell. dnel Desde la anterior edición de esta Guía han corr coi tinuado las obras en la Torrt L. nova, principake te en la casa, que está ya completamente habiti lias. ble, de modo, que la familia dé su actual exai el señor Borri, ha hecho de ella una vei mor casa.de recreo el Ci regularmente y va á pasar en el largas temporadas en verano. Góboh db 'n péliaohs.—Gon media legnadeoi de C mino puede ir el viajero, desde el puente al delicio elC sisimo Gòrch de'n Pélachs. Es imposible quera otros le guiemos por aquellos terrenos quebrad» das dejando aquí un camino, tomando otro allá, yoti mor distinto acullá. Busque un B práctico del Tor arredrarle lo largo de la excursión. En una vegetación fresca y lozana se abre pan modesto riachuelo, con su proi poquito de agua, í edií piedras y de arena. Cerca del torrente manaui fuente de agua purísima. mai Algo más abajo unacu redi cada pequeña como el riachuelo, y como él hera( lo q sísima, que se precipita al fondo de una ollaípórd metida en la concavidad de una gigantesca eoncli de piedra, vaciada á través de los siglos poti gra modesta catarata. E Extasiado ante la belleza de aquel paisaje, uua distinguido fotógrafo fallecido en Barcelona d Marcos Sala, no titubeó en trasladar allí todol I necesario para sacar cue vistas, de países entere - 115 — t deî! mas, y de pequefios detalleá otras, qne figuran lyen sus colecciones al lado de las más ponde- irrasi ias, sin desmerecer de ellas lo más mínimo. Fuente de 'n Cabot.—No muy separada del is pw camino de Sabadell, llamado de dalt ó del puente, ietarii se halla una hondonada, en la que fué muy fre¬ cuentada una fuente, á la cual se da' el nombre al pai de'n Cabot, en razón á ser este el apellido de su ticolt dieño. Hoy no mana, apenas y, es muy poco con¬ currida. an I La Toree roja,—Las ligas de las seis donce¬ llas.—Ya. que nos hallamos en la parte dt 1 puente, examinemos los vestigios de una construcción des- dae6( dadei moionada, que se halla por el camino de dalt, en el cerro de un pequeño collado, dominando á sus en el pies, por enfrente y por la espalda, las poblaciones Caldas de Monfbuy y Sentmanat, y más lejos, ideei lelicii el Castillo de Montbuy, los que se conservan por ae noi la parte del Montseny, los de Plegamans, Monea- y Puig de la Creu, y una multitud de atalayas moriscas de la parte de la marina de Levante. y oil lais Hoy apenas queda nada de la que fué llamada Torre roja', casi, ni quedan ruinas; unos lienzos de idioil aso pared que al influjo de los años desaparecerán prontamente, conrtituyen el cuerpo principal del aa, saui edificio, y otros lienzos á guisa de muralla, for¬ mando el cuerpo, sin que ninguna de dichas pa¬ lacii lerijo redes se eleve mucho más de un metro; hé aquí górá ruinas tan pe¬ lo que resta. Y, sin embargo-, unas ioncli queñas, guardan el recuerdo de un hecho muy grande. peril Bonito país es ese en que se pnede leer una ha- ije, laña en cada piedra, una epopeya en cada colina, una historia brillantísima en cada castillo. a I La anécdota referente á la Torre roja que nos odo l cuenta la tradición, tiene el título de item 116 Las ligas de las seis doncellas.—Caéntase que en aquellos caballerescos tiempos de la guerra v del amor, había un noble llamado D. Guillén de Zaportella, del cual desciende el señor de Villa- longa, barón de Segur, que por sus cualidades no comunes, tales como un valor indómito y una leal¬ tad á toda prueba, había sido admitido en el ejér¬ cito de Wifredo el Velloso, que le había dado más de una prueba de profesarle una particular esti¬ mación. Cierto día, ansiando el esforzado conde dar una muestra del aprecio en que tenía á su capitán don Guillén, del cual acababa de recibir un señalado favor, consiguiendo por él la más gloriosa victoria, le hizo tres ofrecimientos para que escogiera el que le fuera más grato. 1.° Darle cincuenta almogávares. 2.® Hacerle señor de un castillo. 3.® Elegir seis nobles allegados suyos que "Wi- fredo haría caballeros, con expresa condición de mirar como su señor y capitán al de Zaportella. Sin titubear, escogió D. Guillén el últinio de los' ofrecfmientos. Buscó entre sus allegados seÏBÍ hombres de voluntad de hierro como la suya, quet avezados á batirse á su lado en las más rudas pe-j leas, habían aprendido de él la manera de luchar,! sin salir jaxás vencidos, y que á una altivez dei carácter á toda prueba, reunían una docilidad ex-l cesiva, obedeciéndole con la mayor sumisión, noí solamente en sus mandatos, sinó en sus solas in-l dicaciones. Al nombrarles j caballeros, Wifredo hízoles jurar protección á los débiles, á las viudas y á los huér¬ fanos, tpandándoles reconocer como á su'eeñor al de Zaportella. Terminada la ceremonia, partió D. Guillén ooi| f — 117 — aus caballeros dirigiéndose á su tienda, qué la teníaen la montaña de Montbuy. Hallábanse atra¬ vesando un bosque cercano á una población, que debe suponerse fuera Caldas, cuando vieron llegar, una comitiva de campesinos,, acompañando á dos recién casados y .hallándose la novia rodeada de cinco doncellas, como ella jóvenes y como ella hermosas. Deseando D. Guillén que el nuevo matrimonio fuera partícipe de la ventura que goíaba aquel día, acercóse á la novia, y desatando una banda verde, bordada en oro, que ceñía su cintura, la pu¬ so en sus manos, y la dijo: —Me llamo D. Guillén de Zaportella; y ya que ja casualidad te ha colocado en mi camino en día tan venturoso para mí, acepta esta banda bordada por mi madre. Si en los azares de la vida un día necesitaras de un esforzado paladín, toma esta banda, y en donde quiera que me halle reclama mi protección en tu nombre y en el de mi madre, y juro volar en tu auxilio. laaitaudo á D. Guillén, ios seis caballeros hi¬ cieron un regalo á cada una de las demás don¬ cellas. Siguió la comitiva su camino, y siguieron tam¬ bién para Montbuy el de Zaportella y sus seis ca¬ balleros, que recatándose de su capitán pasaron todo el camino ponderando la singular belleza de aquellas seis caanpesinas. Llegó algo fatigado D. Guillén, por cuyo moti¬ vo sé retiró muy pronto á su tienda. En cuanto los seis caballeros, que .puestos de aceeho, expia¬ ban todos sus movimientos, observaron que se había retirado para descansar, partieron sigilo¬ samente para la población, y esperando al paso á las seis doncellas al dirigirse á la casa nupcial, — 118 — se apoderaron violentamente de ellas, llevándo¬ selas á la torre que hoy lleva el adjetivo de roja] sin que pudieran impedir el rapto el esposo y sus amigos que, sin ninguna clase de armas y sorpreo' didos con tan brusca acometida, tuvieron que ce¬ der, después de haber recibido graves heridas. A pesar de todo, la joven-novia tuvo la sereni¬ dad necesaria para entregar á su esposo la banda verde y encargarle que volara en busca de dotl Guillén, exigiendo de él el cumplimiento de su ju¬ ramento. En una sala que se hallaba en el primer piso tenían los seis raptores atadas á un banco á las seis doncellas, y entregados á la más desenfrena¬ da orgía, estaban echando suertes para ver cuál era la que á cada uno le tocaba, cuando vieron abrírsela puerta que comunicaba con la escalera, apareciendo en ella el honrado Zaportella, ja¬ deante, desencajado el rostro, contemplando con^ mirada terrible y como alelado aquel cuadro des-1 garrador. Estupefactos é inmóviles quedaron los ■ caballeros, al paso que las doncellas exhalaron UU; grito de esperanza. Comprendierdn su situación los primeros y ya nada esperaron de su capitán; comprendieron la suya las doncellas y ya entonces entrevieron en D. Guillén su salvación. Empero, D. Guillén permaneció algunos minu¬ tos sin proferir una palabra. ' La llegada de los escuderos y del esposo con ■ otros hombres del pueblo, todos armados, inte- ■ rrumpió aquel silencio sepulcral. Hizo el de Za- I portella utí esfuerzo supremo, como para vencer la resistencia interior que sentía al castigar aquellos valientes, que tan mal parada habían dejado su honra, y con voz de trueno ordenó que desataran á las seis doncellas. Dispuso que clavaran seis r 119 garfios en el techo, colgando de cada uno de ellos una cuerda, y pidió á las seis doncellas sus ligas ó ceñidores, que entreg-ó á un escudero para que hiciera con ellos seis nudos corredizos. Entonces tos caballeros, que no habían perdido un solo detalle de aquella escena, adivinaron su suerte. Las mujeres, que la comprendieron tam¬ bién, sé arrojaron á los pies de D. Q-uillén, pidien¬ do gracia para sus raptores. Todo fué en vano. Aquel hombre colosal, herido en lo más hondo de su honor, no se doblaba ante los más tiernos halagos; antes bien, siguiendo en su propósito, hizo colocar un banco debajo-de los garfios, y ordenó á los seis caballeros que, coloca¬ dos en él, se dejaran poner buenamente al cuello los nudos corredizos. saliendo de su estupefac¬ En esto, uno de ellos, ción, adelantóse y dijo á D. Guillén que, siendo como eran todos caballeros, no debían morir col¬ gados como unos villanos, por lo que le suplicaba les'permitiera atravesarse á sí mismos el pecho con sus espadas. A lo que contestó D. Guillén que, á no haber sido tanta la enormidad de la falta, aquella proposición hubiera bastado para otorgar¬ les su perdón; pero que, como habían deshonrado sus armas el mismo día de haber sido armados ca¬ balleros, antes les quería muertos que deshonra¬ dos. Les concedió, sin embargo, lo que le pedían, enjugando con su guante una lágrima què brotó de sus ojos. A los pocos minutos los seis caballeros yacían exánimes sobre un inmenso charco de sangre, que llenando todo el pavimento y deslizándose por la escalera, se todo el piso bajo. corrió por Desde entonces, la torre que había sido teatro de tan sangrienta escena, fué llamada la Torre Roja, — 120 - La Font falsa.—(Fuente intermitente),—Por el puente también, se va á una casa de campo lla¬ mada Pascual, propia del señor Margenat, con bosques y otros terrenos anexos. Cercana á esta casa y en la falda de una de las níontafias que forman la cordillera de la que es parte el Pareil, hay un lugar en el que, con intermitencias aparece la fuente llamada falsa, con abundancia de agua fresca y cristalina, que debe proceder de muy lejos, ya que algunas veces arrastra en corriente hojas su de árboles que se crían solamente en el Pirineo, podiendo suponerse que los deshielos de éste son causa de las citadas intermitencias. Fuente de Santo Domingo.—Tan sólo dos ó trescientos metros de un camino bastante difícil, situado a! lado derecho de la riera, entre ésta y una acequia que conduce el agua á varios molinos, ! separan esta fuentede la villa. Mana por unaí canal de piedra, y es muy concurrida al anoche-! cer de los días más rigurosos del verano, por losj trabajadores que van á ella á mitigar el calor que! sufren, sin perder el tiempo que necesitan para su trabajo. El agua de esta fuente es muy fresca, pero inferior á la de algunas de las que hemos ci¬ tado ya, y que ciTaremos más adelante. Fuente de'n Maset, Toma su denominación — de una casa de campo cercana, llamada Maset, que equivale á manso pequeño. Otra hay no muy lejos tampoco, conocida por Fuente de'n Mesura.—Nace en un recodo del to'rrente hiu de codónys (río de los membrillos), ; en sitio muy pintoresco. \ El torrente Bugaray, que es el primero que atraviesa la carretera de Caldas á Barcelona, tie¬ ne dos fuentes, que seguramente son las más con¬ curridas, exceptuando la del Remedio. Una de — 121 — ellas es la que, tomando el nombre de una casa cercana, se conoce por la Fuente de'n Rosell.—Todo el encanto, toda la poesía que puede la Naturaleza, se halla crear en el torrente Bugaray que, desde esta fuente, toma el nombre de Rosell. ¡Cómo se ensancha allí el pecho aspirando aquellas brisas que toman de las plantas y flores las aromáticas esencias, dejan¬ do en la apacible corriente el calor que el astro del día las comunicara! Aquellas márgenes, cubiertas por una finísima alfombra de musgo en el que el rocío matinal siembra brillantísimas perlas; aque¬ llos impenetrables zarzales convertidos, casi siem¬ pre, en jaulas de inadvertidos pajarilloa que sa introducen en ellas en busca de un insecto ó de la broza para entretejernido; aquellos gigantescos su álamos, cimbreándose y poniéndo en movimiento sus plateadas y verdea hojas, que forman un con¬ traste vertiginoso; aquella interminable variedad de paisajes, que van apareciendo al revolver de cada hondonada; todo, en fin, contribuye á formar un cuadro espléndido, que se destaca más y más, en medio de un silencio interrumpido solamente por el suave murmullo de las aguas, el débil silbi¬ do del céfiro, y los arrobadores trinos de una mul¬ titud de ruiseñores que allí tienen su morada. A la vista de tan sorprendente panorama, siéntese el alma convidada al amor; si, en aquel retiro em¬ briagador el corazón enamorado se considera fe¬ liz. Basta examinar la multitud de nombres graba¬ dos en los árboles, para comprender que innume¬ rables parejas han ido á aquel delicioso sitio á contarse mutuamente las cuitas de su corazón. La fuente de'n Rossell se halla cerca de la casa de igual nombre, quedan lo reducida hoy á un charco de agua excelente, á la boca misma de una mina. — 122 — Fuente conocida poe Camphoca.—A la parte baja de la población y por donde pasa el camino de Folifiá, á nn kilómetro de distancia, hay la ca¬ sa conocida por Camproca, cerca de la cnal é in¬ mediato á la riera, hay tina fuente que mana en abundancia. Del análisis practicado resulta ser del las mejores conocidas. Fuente de'n Sisa, llamada últimamente del mi I riñaque.—Para que no falte armonía en todo el mu paisaje, esta fuente está colocada á la falda de nn con cerro ó collado en disposición por demás pinto 80 resca. Fuente de la Ceeu de Baduell.—Hay otre aho fuente, para muchos desconocida, inmediata á los carretera que conduçe á Granollers, cerca c cua fúm panto conocido por Creu de Baduell, á tres metro» de la carretera enti San Salvadoe,—Por cualquiera de las calle» los que dan al camino de dicha capilla, designadas en y la nomenclatura que publicamos al final de la obra, tal se llega á la misma, en menos de un cuarto de y j1 hora. El sitio es ameno y desde él se descubre casi mak todo el Vallés. V La ermita yla iglesia ó capilla convertidas enjrfa < fortificación, quedaron inservibles después de la. le/», última guerra carlista. La primera fué reedificada H después. La segunda no. :fórn Hornos de cal.—A unos 6 kilómetros de la yi-jhem lla, enla propiedad del señor Pascual, inmediato» ¡C al camino vecinal de San Sebastián, existen uno» y m hornos de cal, de la mejor conocida, que casi toda del se vende Barcelona. en del Telégeafo. —El público puede expedir despa /'I chos por el del ferrocarril, á las horas del servicio y mi vine de éste, ó sea durante el día y toda la velada El - 128 - rte ino Ga¬ XII in en Costumbres antiguas mt' Las costumbres de los caldenses conservan ) el! ya de lo antiguo, debido seguramente al muy poco noj continuo roce con personas de todos los pueblos, y itc-i en particular de Barcelona. -Entre las pocas que se han observado basta >tn ! ahora, merece citarse una que pueden presenciar i los viajeros ó bañistas que se hallen en Caldas del cuando ocurra algún entierro Al regresar de la ;r fúnebre ceremonia la comitiva va acompañada del enterrador, quien al llegar á. la casa, se dirige á los de dicha comitiva los en siguientes términos. i es Venerables senyors y senyoras: fdlana de )ra| tal, lis dona llahors y gracias per lo favor 1 di y mercé que féts.li han. —déu.lo salve al re¬ zm manent, Venerables señores y señoras: Fulano de tal, les da alabanzas y gracias I en por el favor y merced que 3 \i le han hecho.—Dios guarde al que queda. ad#: Hace muy pocos años el pregonero usaba de una ¡fórmula especial para pregonar vino. Nosotros la yi-jhemos oído aún. Héla aquí: itob- ¡Meroat y bon any! noiiY ¡Que Déu nos dò bon any mercat! a quatre quartos la maytadella oda|i)el bon vi vermey, á oal sutrías, al carrer del PÓNT. pa- ¡Mercado y buen año! ¡Que Dios nos dé buen año icio y mercado! A cuatro cuartos el porrón del buen vino tinto, en casa Sutrias, en la calle del Puente. Esto de convertir en la II, Cal- y se hace aún en - 124 - de: da8, en donde, por lo común, se dice: vermey pi ter vermell, paya por palla, y otrcs. Para que el púb'ico. pueda cerciorarse de la c lidad del género, cuya venta se pregona, el.preg DOI ñero lleva muestra de dicho género en la mano, raí uní qui CU( XIII net «Acción terapéutica de las Aguas term Mo les de Caldas de Montbuy (i) las »A pesar de los inmensos servicios que, cíe largos siglos, vienen prestando las aguas medi nof nales, es tal vez ésta una de las ramas de la te: tar péutica más desatendida, particularmente en I de paña, y cuya acción sobre el organismo enferi nos anda todavía envuelta en las nebulosidades de huí hipótesis »Cuales sean las causas de este atraso, no es e¡ per ocasión de dilucidarlas", pero, se nos figura que agí intervención demasiado directa que las altas ras oficiales han pretendido ejercer sobte los í tur tablecimientos balnearios y la aplicación de aguas, es el más serio obstácuío para su estuc cha loda vez muchísimas ocasiones las inii que en dac tivas individuales, cuando existen, quedan en ma rradas bajo esa balumba de Leyes y-Decretos, c ten tados con'frecuencia á medida y con el patrón los políticas conveniencias. Es verdaderamente en I desgracia lo que pasa en,nuestro país, particui has mente en cuestiones científicas; en cuanto los del ahí (1) He aquí un arlfculo, con el que nos ha favorecido el tivc trado Sr. D. Eduardo Xaiabarder, Médico de Caldas de Monti dife que recomendamoà eflcazmente á nuestros lectores. - 125 - '-y P' deres públicos extienden sobre ellas su mano pa¬ ternal, pueden ya cantárseles los responsos. la c sPero dejemos estó, que al fín y á la postre nadie )reg nos ba de escachar, y todo lo más podríamos espe¬ vno. rar como única contestación escapada por entre unos labios irónicamente entre abiertos;—¡Vaya qué inocentón es este señor, y vean VV. si es cuento salimos ahora con jeremíacas lamentacio¬ nes pasadas ya de moda! rm »¿Cómo obran las aguas termales de Caldas de Montbuy, paradeterminar la curación ó alivio de las enfermedades á que se aplican? »Cuando no se conoce una cuestión á ciencia sed! cierta, abundan por demás las hipótesis más ó me¬ a te nos racionales, cuyo estudio fuera largo de con¬ m I tar, por cuya razón nos ocuparemos únicamente ifer de la más corriente, la más vulgarizada y para de nosotros la más falsa, exponiendo de paso nuestra humilde opinión, valga por lo que valiere, ggg ^Desde tiempo inmemorial. Ja atención de las que personas que se han dedicado al estudio de las .s I aguas termales, hasta de las profanas en esta y os materia, se ha dirigido desde luego á su tempera¬ tura y á la composición de química, atribuyendo á estos dos elementos todo el poder curativo de di¬ ini( chas aguas. Poco nos costará demostrar la false¬ dad de esta creencia. Si el calor de las . en aguas ter¬ males fuera un algo especial de 08, c ellas, con carac¬ teres y propiedades distintas del procedente de rón los demás agentes te ' térmicos, podría fundamentarse en este hecho un icol "criterio lógico por lo menos; pero los hasta la fecha no ha sido demostrada la dualidad del calor. Este .es úno en todo el Universo, y de ahí la consecuencia de que todos los efectos cura¬ ) el tivos del calor de las aguas Moni! termales, no pueden diferenciarse en nada de los producidos por el ca¬ 4 — 126 — de lor del sol, por ejemplo. La temperatura de lai aguas termales no produce otro efecto que el d( re avivar las funciones circulatorias y nutritivas; éi D( como, si dijéramos, una especie de latigazo á la to so talidad del movimiento vital, cualidad nunca des¬ preciable, toda vez que en las enfermedades sus ceptibles de modificarse por la acción de las aguas de Caldas, domina un fondo de languidez nutriti¬ ve va, que les ha valido en Ciencia Médica el nombre tei de enfermedades por retardo en la nutrición. qu »Se dirá tal vez que si la temperatura no es de único agente curativo, unida en cambio á la com¬ dn posición química del agua, pueden ambos agentes 861 reunidos explicar el resultado terapéutico. Hágase la prueba; pónganse en un agua cualquiera sus do componentes las mismas proporcio minerales en caí nes que la de Caldas, elévese á la temperatura ac( conveniente, y apliqúese en forma de baño á ut noi reumático en idénticas condiciones que-en nuestra vei Estación Termal, y se verá la inmensa distancia que media entre los efectos del agua natural y la ser ¿Cómo es posible, por otra parte, atribuir artificial. las propiedades terapéuticas del agua termal del cer Caldas á su composición química, siendo como oro es de las más pobres en elementos minerales, en de comparación con otras de distinto género, las sul¬ enf furosas por ejemplo? en »8obre este tema podríamos disertar largo y los tendido; pero la índole de este trabajo sólo noi det permite dar una idea general de la manera como en nuestro concepto obran las aguas de Caldai acu de Montbuy, sobre el organismo enfermo. Vámoi no pues,á exponerla en breves palabras. pal aguas termales de Caldas de Montbuy, piri »Las como todas las de su género, contienen dos ele ios mentos tan importantes como ignorados, á pesai — 1?7 — de los trabajos de eminentes autores, como Baum- gártner, Scoatetten, Prôll, Heymann, Krebs, Schuster y el extranjero y de Sastre y otros en Domínguez en nuestro país.- Estos dos elementos son: la impregnación eléctrica y la materia or¬ gánica. «Cualquiera que sea la procedencia subterránea del agua termal de Caldas, á medida que va atra¬ vesando las distintas capas que forman la corteza terrestre, se va impregnando de la electricidad que éstas contienen. Al propio tiempo y á tenor de las substancias minerales ^e que se apodera dorante su trayecto, prodúcense en su seno una serie de acciones y reacciones químicas, origen, según nuestro entender, de cierta cantidad de fluí- do eléctrico, y sobre todo de la temperatura que caracteriza á estas aguas. Basta recordar que toda acción química produce una cantidad más ó me¬ nos grande de electricidad y de calor, para con¬ vencerse de la verosimilitud de estos principios. »No paran, sin embargo, ahí las cosas. En el seno de las aguas termales de Caldas de Montbuy, agítase un movimiento vital incesante; viven, cre¬ cen y se reproducen en ellas una infinidad de mi¬ croscópicas plantas, que no por ser pequeñas dejan de tener una influencia direqta sobre el organismo enfermo, determinando una modificación favorable alteradas funciones. ¿Acaso son mayores en sus o S los microbios patógenos, y sin embargo, suspen- ""'den en muchísimas ocasiones la vida del hombre? O"" »Por desgracia, el estudio de esta vegetación idei acuática está por hacer todavía; moí " pero si la Ciencia no ha pronunciado sobre tal cuestión su última palabra, el vulgo la conocía ya de una manera em¬ )uy pírica, pues en el siglo pasado se tomaban ya ba¬ ele ños de cieno con éxito sorprendente, y que en la ssaf — 128 — actualidad han caído en desuso sin razón que lo justifique. »Como se ve, la cuestión es más compleja de lo que á primera vista parece. Por una parte la tem' peratura, produciendo un estímulo general de tO' das las funciones, especialmente de la circulación sanguínea; porotra, la electricidad excitando e¡ sistema nervioso y, en consecuencia, su poder sobri la nutrición^ y, por fin, la materia orgánica, penO' trando, viviendo y reproduciéndose en el organiS' mo enfermo, y determinando modificaciones tods' vía desconocidas, pero que se traducen por curt ciones ó cuando menos notables alivios. Si fuera así, si las aguas de Caldas no contuvierai en germen una potencia capaz de continuar y pro longar su acción sobreel organismo humano ¿cómo sería posible explicarse estas curaciones cuyos primeros esbozos aparecen después de tro á cuatro semanas de transcurrido el tratamienti hidro-mineral, sin que los enfermos hayan experi mentado el más pequeño alivio durante su estan cia en el Establecimiento? ¿Podrían acaso, en bt na lógica, atribuirse estas tardías curaciones á temperatura del agua, que sólo dura unos momei tos, ó á la composición química, que si tiene algi na dudamos), no puede proloi acción, (cosa que garse más allá de unos pocosdías? »Con lo dicho queda, pues, condensada nuestr opinión sobre la manera de obrar de las aguas Caldas de Montbuy. Sus efectos son debidos á materia orgánica y á la electricidad que contienei auxiliadas por la temperatura y acaso, (peroe lugar muy secundario), por la composición qui mica. »Una observación y terminamos. Creemos queli . aguas de Caldas tienen más amplias aplicaoioiu - 129 — de las que sele han dado hasta la fecha. Los ba¬ ños de vapor darían muy buenos resultados en las afecciones renales; las inhalaciones en las respi¬ ratorias; y por fin; la tuberculosis pulmonar se vería profundamente modificada si á las inhala¬ ciones se uniese el agua en bebida. Por lo menos, nuestra experiencia personal nos ha demostrado los buenos efectos de la ingestión del agua termal de Cridas contra esta terrible afección, que con iusta razón se ha llamado el azote de la humani¬ dad. Eduardo Xalabarder.» XIV Expediciones fáciles Desde Caldas de Montbuy pueden hacerse va¬ rias expediciones con suma facilidad. Entre las más agradables, merecen recomendarse las á San Miguel del Fay, cuyas cascadas y cuyas belle¬ zas naturales son conocidas de todo el mundo, y las á Sabadell y Tarrasa, verdaderos emporios de la industria, ciudades importantísimas en las que se elaboran toda suerte de géneros, que la codi¬ cia de los vendedores hace pasar no pocas veces por extranjeros, y por último, las á Granollers, cabeza del partido, que celebra el jueves de cada semana un mercado muy concurrido y que, ade¬ más, cuenta también con un número considera¬ ble de fábricas de varias clases y otros edificios y otras particularidades dignas de ser conocidas. Para otra edición En otro libro de índole distinta quizás demos á conocer algunos héchos históricos de Caldas de 6 — 130 — Montbuy, sí solos son bastantes á hacer que por de ella población importantísima. Entonces una podremos hablar de los caldenses célebres, como D. José Aparioi, que fué ayudante de Tesorero de Cataluña, geógrafo del Eey y autor de un mapa ó nueva descripción del Principado y que, siendo conceller cuarto de la ciudad de Barcelona, asis¬ tió en 1699 en forma de ciutat à la traslación de la Santa Majestad; todo lo cual consta en la losa que cubre su tumba, como también la fecha 16 de diciembre de 1731, y las inscripciones siguientes, mandadas poner por él mismo: EPITAFI que veürás, Jo era com tú t tú com jo serás. Dígasme D eu le perdó. Hablaremos también de la cdncesión hecha en 1441 por D.® María, siendo firmada después por D. Alfonso en Castelnuevo de Ñápeles, en virtud de la cual. Caldas fué considerada como brazo y calle de Barcelona, y sus habitantes como si tuvie¬ ran casa y hogar en dicha ciudad. En una palabra, procuraremos entonces llenar los vacíos que á propósito hemos dejado en esta Guía-Cicerone. Alfonso Maria Solà Sin embargo de lo manifestado en el capítulo anterior, no podemos resistir á la tentación de dedicar unas lineas á la memoria de Alfonso Ma¬ ría Solá (verdadero caldense, por más que debie¬ ra á una casualidad fortuita el haber nacido en — 131 — Barcelona), fallecido en 1882, á la temprana edad de 21 años, cuando todo sonreía á su alrededor; cuando tenia delante un espléndido porvenir de flores; cuando constituía un mundo de delicias para sus padres que sólo vivían por él; cuando era una de las más legítimas esperanzas de su patria. Alfonso M.®' Solá abrió por primera vez los ojos á la luz en una casa de la calle de Sombrerers, de Barcelona, en 28 de Abril de 1861, en ocasión en que sus padres se hallaban accidentalmente en ella; pero bien pronto fué trasladado á Caldas de Montbuy, en donde pasó la mayor parte de su vida, en donde falleció y en donde fueron enterra¬ dos sus restos. Muy niño aún dió á conocer su organización fe¬ nomenal para la música y, sobre todo, su predis¬ posición rítmica. Su bondad se hacía en él tan patente, que bas¬ taba verle una sola vez para profesarle cariño. Vestía aún traje corto, cuando hizo su debut artístico, si así puede decirse, cantando en la igle¬ sia parroquial de Oaldas de Montbuy una canción de Navidad, del autor de estas líneas, que tiene á gran honra, y así lo consigna en esta obra, el haber sido el primer maestro de música de Al¬ fonso M.® Solá, poderosa lumbrera, que, á pesar de haber vivido tan pocos años, dejó tras de sí un rastro luminoso, tan potente, que no se extinguirá jamás. No hemos de hacer una biografía. Para ello ne¬ cesitaríamos mucho más espacio del que nos es dado ocupar. Nos limitamos á consignar un re¬ cuerdo á un caldense que se ha hecho digno de la mayor gloria. Alfonso M.® Solá era, ante todo, buen hijo que — 132 - ya en au infancia dió muestras de un sentido prác¬ tico, como no lo tienen muchos hombres notables á los 40 años. Por esto se le ve ya en sus primeros años pres¬ cindiendo de fruslerías y dedicándose á cosas de provecho. Emprendió la carrera de jurisprudencia, y, esto no obstante, abandonó jamás el arte de Apolo, no ni se separóen ninguna ocasión de las musas, que tenían en él uno de sus hijos más predilectos. En las Escuelas pías de Barcelona primero y en su bufete de estudio después, se le hallaba siem¬ pre con sus libros de texto, ó con su música ó con su poesía, dedicando el tiempo restante á su ma¬ dre, por él idolatrada, y á su padre, á quien amaba como á autor de sus días y con quien departía con el aplomo de un hombre encanecido en el estudio. Allí le habríais hallado siempre. Donde no ha¬ bríais hallado jamás á Alfonso M.'' Solá, es en¬ tre amigos disolutos, en francachelas y mucho menos en parte alguna en que sufriese algo la moral. Idu diversión favorita era el teatro. El dinero de sus padres estaba siempre á dis¬ posición de Alfonso, que se hacía de rogar siem¬ pre para tomar las cantidades más precisas. Esto \ no obstante, al morir, su madre tenía depositados i por él 300 duros, que destinaba á dar una sorpresa ^ á su padre el día que hubiese de establecerse como i abogado. ¿Cuántos estudiantes se hallarían como él? Modesto hasta lo inverosímil, encert aba en el cajón de su mesa la música y los versos que com¬ ponía. Solamente al morir, en 28 de Octubre de 1882, fueron conocidas sus obras. — 133 — Entre las nausicales dejó algunas producciones para piano; varios coros á voces solas, entre ellos Las Cireraires, poesía y música suyas, y algunos trabajos dramáticos, tales como La torre roja, li¬ breto para una ópera; A falta de otro, Ideas tras¬ cendentales y La creu trencada, drama catalán en tres actos que ha tenido uno de los mejores éxitos que se han visto en el teatro catalán y del cual publicaron grandes escenas los periódicos del Principado dando, además, á conocer el retrato de su autor. A 21 años Alfonso Solá había sabido con¬ quistarse un nombre tan elevado, que, en nuestro concepto, Caldas de Montbuy debería honrar su memoria de una manera ú otra. 8i no lo hace, no por eso quedará borrado su recuerdo, iff creu trencada es par* él un monumento imperecedero. Consignamos con gusto que, al visitar de nuevo esta población y su comarca, nos ha sorprendido agradablemente una finca, contigua á la estación del ferrocarril, en la que el padre del difunto autor de La creu trencada, edifica algunos chalets, á la memoria de su malogrado hijo, la cual llevará el nombre de «Yilla Alfonso.» El sitio que se ha escogido para esta finca no puede ser más á propósito. Dista escasamente seis minutos de la vía férrea, por la carretera de Cal¬ das á Sabadell y las vistas que desde ella se des¬ cubren son muchas y todas agradables. - 134 — RESEÑA HISTÓRICA DE LA SANTA MAJESTAD DE CALDAS DE MONTBÜY Y NOVENA EN Sü OBSEQÜIO (1) Capítdlo primero Ue las Santas Majestades en general I. Se da el nombre de Majestades á los Cruoi- fijos vestidos y clavados con cuatro clavos. Anti¬ guamente había la costumbre de llamar á los Cru¬ cifijos vestidos Vulto de la Santa Majestad, pala¬ bra derivada de la latina vultus, que significa rostro, tomando así la parte por el todo. II. Raras son las imágenes de Jesucristo lla¬ madas Majestades, ya sea porque algunas de ellas (1) Acogemos con el mayor placer osla «Reseña histórica de la Santa Majestad de Caldas de Montbny y Novena en su obse« quioí el Rdo. Dr. D. José Canudas, da cuenla de una en que porción do datos referentes á tan milagrosa imagen, que durante la temporada que ha vivido desempeñando el cargo de rector del pueblo de Plegamans, vecino ô Caldas de Montbuy, y de acuerdo con el párroco de esta villa Rdo. señor Alsina ha recopilado. En la edición anterior recogimos ya ta que había hecho el Rdo. señor Marsal, cura párroco interino que era entonces de Caldas de Montbuy. Lo mismo haremos en las ediciones siguien* tes, dando á la publicidaa los datos que vayan recopilando per¬ sonas de valía como las citadas. - 135 — fueron destruidas, ó ya porque no se esculpieron muchas, siendo ello más dignas de ser conser¬ por vadas y veneradas. En Cataluña, además déla que se venera en esta villa de Caldas de Mont- buy, hay la de Baget y la de la Pobla de Lillet. En Asturias hay varias, pero pequeñas. En Siria, la de Berito. En Italia, la de Luca. También se dresentó una en la Exposición universal de Barce¬ lona, si bien que algo mutilada y pequeña. III. Hoy ninguna persona, medianamente ins¬ truida, ignora que las Majestades son imágenes que representan al Hijo de Dios. IV. La idea errónea de que las Majestades re¬ presentan malos reyes, crucificados en efigie á causa de sus delitos, no tiene cabida en la mente de ningún cristiano, ni de ningún artista que haya leido un poco nuestra historia religiosa^ pues es bien sabido que, cuando aparecieron las dichas imágenes, ya el Cristianismo estaba en mejores tiempos, y la cruz ennoblecida por Nuestro Señor Jesucristo, por San Pedro, San Felipe, San Poli- carpo, Santa Librada, Santa Julia y por muchos otros santos, que murieron en ella, de suplicio in¬ famante se había trocado en el blasón del Cristia¬ nismo; así es que, para sentencias en efigie á un mal soberano, se le hubiera representado colgan¬ do de la horca ó rodeado de llamas, pero nunca en la cruz. V. Las Majestades representan á nuestro Di¬ vino Redentor, triunfante en la Cruz, y por esto aparecen con corona real, y también significan con su vestido las cualidades de rey, de empera¬ dor y de pontífice, que todo lo todo lo es era y Nuestro Divino Salvador. Las alimañas pintadas en sus vestiduras, pueden ser muy bien figura del infierno ó de nuestros pecados, de los cuales triun- fó con su muerte, siendo muy conforme esta inter¬ pretación con las siguientes palabras de Isaías en el capítulo LUI, 5; Ipse autem vulneratus est propter imquitates nostras, attritus est prop¬ ter scelera nostra (1). Finalmente, demos¬ para trar la soberanía del Hijo de Dios en aquellos tiempos de barbarie, en los cuales la escultura ro¬ mana había decaído, gracias á la irrupción de las hordas del Norte, se representa á las Majestades con rostro adusto y severo, como se pintaban los retratos de los soberanos guerreros, blandiendo las espadas ó con los brazos levantados, para sim¬ bolizar su valentía. VI. La antigüedad de las Majestades se re¬ monta, á lo menos, al siglo x (2). Esta es la menor que puede dárseles, pues, según Martigny y otros sabios arqueólogos, no puede atribuirse á época más moderna ningún crucifijo vestido. En los pri¬ merossiglos del Cristianismo, el arte no represen¬ taba latrágica escena del Calvario, ni en las cata¬ cumbas, ni en las iglesias públicas, para no expo¬ nerla á la befa y profanación, y era costumbre representar á Jesucristo bajo la figura del buen Pastor, ó de un manso cordero, ó bajo otras for¬ mas, pero no clavado en cruz, siendo á lo más la | cruz sola objeto de veneración. A mediados del si-1 glo VI, según Martigny, se dió culto público por i primera vez á la imagen de Jesús crucificado, en i una iglesia de Narbona, presentándose la Santa j (1) Hay quien opina, y quizás no vaya equivocado, que esto i es una verdadera escritura de jeroglíficos- Para no retardar la publicación de esta obrita, no podemos averiguarlo de momento, pero hemos oído sentarlo asi á otras personas y si no podemos hacerlo constar en esta edición, lo conseguiremos en otra, pues creemos que estedato es por demás importante (2) La de Caldas de Montbuy y à pesar de la escasa posesión de medios para demostrarlo, se considera aproximadamente de unos diez siglos de existencia. - 137 - Imagen á la pública veneración, desnuda, cual se presenta ahora; pero, según la tradición, apare¬ cióse Jesús al presbítero Basilio y le ordenó que diese vestidura á la Santa Imagen. En el Sino- do de Constantinopla celebrado en el año 680, se sancionó que se representase á Jesucristo bajo Ja figura de un hombre clavado en la cruz. Antes del siglo xiii, los crucifijos, por modestia, se hacían vestidos, y no se tiene noticia de otros crucifijos desnudos, anteriores á aquella época, fuera del de Narbona y otro en mosaico en Roma, del año 706. Y hasta fines del mismo siglo no se representó á Jesucristo crucificado con tres clavos, ^n 1240 y 1800 Cimabúe y Margaritona se tomaron esta li¬ bertad, al pintar dos grandes crucifijos para la iglesia de Santa Cruz de Florencia. La costumbre de presentar á Jesucristo en la cruz con tres cla¬ vos, proviene de la creencia de que Santa Elena sólo encontró tres, de los cuales hay uno en Mon- za y otro en Roma, siendo algo incierto el destino que capo al tercero. Otros suponen que esta cos¬ tumbre es debida á artistas italianos, que la in¬ trodujeron para evitar cierta monotonía. Vil. Finalmente, se ha de observar que en to¬ das las Majestades hay una semejanza singular, y no es extraño. Los artistas bizantinos se fijaban en un tipo hierático y lo reproducían por un procedi¬ miento casi mecánico, de suerte que muchas escul¬ turas y pinturas parecen vaciadas en un mismo molde. Capítülo II De las Slajestades de I) a/^Szo. VICtRIiTO CtPITUUR DE LA DlêCESISDEBISCILQSâ Por lo que à Nós toca, co7icedemos Nuestro permiso para publicarse el opús¬ culo titulado: Eeseña histórica de la Santa Majestad de Caldas de Mont- bny 7 Novena en su obsequio, por D. José Canudas, Pbro., mediante que de Nuestra orden ha sido exammada y no contiene, según la censura, cosa algu¬ na contraria al dogma católico y á la sana moral. Imprimase esta licencia al principio ó final del opúsculo y entre¬ gúense dos ejemplares de éste, rubricados por el Censor, en la Secretaria de Cáma¬ ra y Gobierno de este Obispado. Barcelona 4 de Mayo de iSyy. El Vicario Capitular, ^zanciùco ¿c S^oL Por mandado de Su Señoría, JDi. daima Sòzu^uezao, 6'fzo. — 181 — ICWIlCLâTUlI DE CALLES, PLAZAS Y BARRIOS EXTRAMUROS Entradas Salidas Nombres Abaurador. O. Bellit. C. Corredossos. Afialló. » Mayor. • Forn. Angel. ' Mayor. P. del Gimo. Carretera. (Al campo). Aparici. » Arrabal del Remedio. » Mayor. Paseo del Remedio. Barcelona. P. Mayor. P. del Olmo Bellit. C. Mayor. » de San Bartolomé. Brecha. » Mayor C. Corredossos. > San Salvador. Buenos-Aires. » San DamiSn. Canal. » Bellit. Paseo del Remedio. Cañacans. > Vich. C. Puente. Carretera. » Mayor. (Al campo). Corredossos. » Vich. C. Beilit. Id. . Abaurador. » Angel. Carretera. (Al campo). Espartero. > Estrella. > Obispo Soler. C. San Damián. Forn. P de Dos Fuentes P. del Olmo. Granollers 0. Carretera. Camino de Granollers. Graus. » Forn. C. Barcelona. Homs. » Carretera. (Al campo). Hostalrich. » Barcelona. Muralla de la Portalera. Lleonarda. » Barcelona. Muralla déla Portalera. Madella. » Mayor. C. Forn. Mayor. » Carretera. Arrabal del Remedio. Mediodía. » Espartero. (Al campo). Montserrat » Cañellas. Carretera de Granollers. Nueva. P. Mayor. C. Abaurador. Obispo Soler. C. Mayor. (Al campo). Puente. P. March Saball. (Al campo). Roma. » del Olmo. Muralla de la Portalera. Ruldó. C. Bellit. Mayor. — 182 - Nombres Entradas Salidas San Clemente. G. Carretera. (No la tiene). San Damián. » Mayor. Camino de Granollers. Santa Eulalia. » Buenos-Áires. C.°antiguode Granollers. San Félix. P. Moreu. (Al campo). San Pablo. » Boet. (Al campol.x. Santa Rosa. » Moren. (Ai campo). Santa Teresa. C. Carretera Carretera de Sabadell. San Pedro. P. del Olmo. C. Corredossos. San Salvador. O. Mayor. (Al campo). Santa Susana. P. Mayor. (Al campo). Santiago. C. Barcelona. Muralla de la Portalera. Santo Domingo. » Carretera. (Al campo). Sinagoga. > Barcelona. Muralla de la Portalera. Vich. » Mayor, P. de San Bartolomé. Vila xica. P. Mayor. (No la tiene). Nombres Plazas ó calles que afluyen á ellas Del Proereso ® • . . . I. Calle de la Car'^etera f y pasaje de Casa Marqués. Del Olmo f del Angel, San Pedro, Forn, Barce- ^ lona y Roma. ( Plazas de March Saball, de San Barto- Mayor ó de la Cons- ) lomé yde las Dos Fuentes, y calles de titucíón I Santa Susana, Vila xica, Barcelona y \ Nueva. Plazuela de las Dos i Plaza de la Oonstitución ò Mayor, y calle Fuentes f del Forn. Plaza de San Burto- ) w ,, ^ tr- ^ ! P'sza Mayor y calles de Vich ... lorné y de Bellit. March Sabell Callos Mayor y del Puente. Barrio de San Salvador —Entre el torrente de 'n Salzer y San Salvador. Arrabal de Canyellas.—En el camino bajo de Sentmanat. San Sebastián de Montmajor.—Barrio à una legua de distan¬ cia, cerca del Parell. ÍNDICE Pàg. Al lector I.—Medios de traslación II.—Caldas de Montbuy III.—Una pequeña digresión IV.—El agua minero-medicinal V.—Fuentes públicas de agua termal . VI.—Establecimientos de baños VII.—Vida común de los bañistas VIII.—Festividades notables Día 17 de Enero, San Antonio Abad.. . . Entrada de ball Detalle de la plaza, fotografía Día 20 de Enero, San Sebastián ElCarnaval ...... Serra Vella Las Cuarenta Horas El Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo Día 15 de Mayo, San Isidro Labrador. . Día 24 de Junio, la Natividad de San Juan Bautista Día 20 de Junio, San Pedro y San Pablo. . Día 10 de Julio, San Cristóbal —■'184 — Pág. Días 29 y 30 de Julio, fiesta en conmemoración de la heroica defensa de Caldas de Mpntbuy, contra los carlistas 45 Día 2 de Agosto, Ntra. Sra. de los Angeles. . 49 Día 4 de Agosto, Santo Domingo de Guzmán, 49 Día 5 de Agosto, Ntra. Sra. de las Nieves.. . 49 Día 11 de Agosto, Santa Susana, 49 Llevant de taula 50 Día 2 de Septiembre, el Santo Angel Custodio. 51 Cuarto domingo de Septiembre. Antigua fies¬ ta mayor ' 51 Segundo domingo de Octubre. Aplech del Re- mey 51 IX.—Fbrias y Mercados 57 X.—Curiosidades en el interior de la po- lílación 59 Iglesia parroquial 60 Organo. L' orga de Caldas. 65 La Santa Majestad 67 El cementerio público 76 La casa rectoral 76 Casa Marqués 77 Casa "Vallgornera, calle de Hostalrich. ... 79 La Sinagoga 79 Edificios árabes 80 Baño romano 80 Hospital civil 80 Capilla de Santa Susana 81 Hospital militar 85 Casino Caldense 86 Círculo Caldense 88 Cafés públicos 88 - 185 — fag- Fábricas de tejidos 88 Fábrica del gas 90 Industria de las alpargatas-,. 93 Trompos caldenses {baldufas calderinas). . . 93 Comercio y tiendas varias . 94 Escuelas públicas 96 . XI.—Alredbdokes de la población 97 Vista general, fotografía 97 Paseo y capilla del Remedio. ... . . 98 Remedio. Altar principal, fotografía. . . . 100. Crucifijo de marfil, fotografía 100 Fuente del Remedio 103 Fuentes de 'n Crusellasy de Cararach, . . . 108 Fuente de Jordana 104 Fuente de Soler 104 Castillo de Montbuy 104 Fuente ferruginosa del molino de 'n Sellés. . 109 Fuente de Castellvell 110 Pascualet 110 Puente romano, fotografía 110 Vistas desde la parte del puente 111 Farell. Faro ó atalaya 112 Torre nova 112 Gorch de 'n Pèlaohs 114 Fuente de 'n Cahot 115 La torre roja 115 Las ligas de las seis doncellas 116 La font falsa 120 Fuente de Santo Domingo 120 Fuente de 'n Maset.., 120 Fuente de 'n Mesura 120 Fuente de 'n Rosell 121 — I8G F&g- i Fuente conocida por Camproca I25 Fuente de 'n Sisa 122 Fuente de la Greu de.Baduell 122 San Salvador 122 Hornos de cal.. . . . . 122 Telégrafo 122 XII.—Costumbres antiguas 123 XIII.—Acción terapéutica de las Aguas terma- les de Caldas de Montbuy, 124 ■ XIV.— Expediciones fácüns. 123 Para otra edición. . . . 123 Alfonso María Solá.. . . 130 Reseña histórica déla Santa Majestad de Cal¬ das de Montbuy y novena en su obsequio.— —Capítulo primero.—De las Santas Majes¬ tades en general 131 Capítulo II.—De las Majestades de Lúea y de Berito, (Majestad de Berito). (Fotografía). 137 . Capítulo III.—De la Majestad de Caldas (Ma¬ jestad de Caldas). (Fotografía) 142 Apéndice.—Documentos justificativos. 154 . . . Novena de la Santa Majestad 160 Nomenclatura de calles, plazas y barrios ex¬ tramuros 177 '*' ♦-ijm 1 —■ Anuncios Fot. directa Vista, á. la oampiña, jardines, terraza, gran puente de la misma case, espléndido y pintoresco parque, etc. Fot. directs Entra.d.a. principal de la casa /i directo Fot. ptaen dViostal, balneario de rius Fol. directa I Nada diremes acerca de las excelentes pro¬ piedades medicinales de las aguas termales de Caldas de Montbuy, por tratarse de esta materia de una manera extensa y luminosa en el capítulo IV de esta Guía; además de este capítulo recomendamos la lectura del notable informe emitido por los Dres. D. Luis Gongo- ra, médico Director de la Puda de Montserrat, y D. Rafael Rodríguez Méndez, Catedrático de la facultad de Medicina de Barcelona, por es¬ pecial encargo del Excmo. Señor Gobernador Civil de esta Provincia, cuyo informe remitirá gratis la Administración del Establecimiento á cualquiera que lo pida. Las aguas termales de Caldas de Montbuy han sido premiadas en diferentes concursos, entre los que pueden citarse las Exposiciones Internacionales de Francfort, Niza, Barcelona, Amberes y Bruse¬ las y la Mineralógica de Madrid. ♦«♦♦♦♦♦ BAÑO»» BB B1C8 «♦♦♦»♦♦ BAN o» DB RltJ S ♦♦♦♦♦♦♦ Tres son los Manantiales principales con que cuenta la casa de Rius para el uso del agua termal: uno, procedente de las casas de Oiivelles, antes Casallachs, sitas en la plaza de la Constitución, esquina á la calle Nueva; otro, cuya cañería conductora tiene origen en el solar de las casas que fueron de D. José Torrent, situadas en la misma plaza, esquina á la calle de Vich, y el tercero, que nace en el mismo solar ocupado por el Establecimiento, cuya temperatura es sólo de 36 grados, y que, por tener cualidades muy análogas ó iguales á las de las aguas de Caldas de Estrach, cono¬ cido vulgarmente por Caldetas, se administran sus aguas en pilas aparte. Como las aguas llegan á más de tres metros de altura sobre el nivel de los baños, permite éste aplicarlos sin necesidad de apelar á bombas hidráulicas, ni á otros mecanismos inconvenientes que han de emplear varios establecimientos. Sin descender á una descripción minuciosa del Establecimiento de Rius, mencionaremos únicamente sus condiciones principales. La posición topográfica del Establecimiento es ♦ •♦♦♦♦♦ BAÀO» ]>B KlIJíS .V ^ ♦♦♦♦«♦♦ BAXOlS BK BltJS ♦»♦♦♦♦♦ inmejorable; teniendo la entrada principal por la pai'te del Este ó plaza de la Constitución, da á la campiña por las del Norte, Sur y Oeste, lo que le proporciona deliciosas vistas y frescas brisas que hacen la mansión en él muy agra¬ dable. Ocupa el Establecimiento una superficie edificada de más de dos mil metros cuadrados. En la planta baja hay las pilas de mármol ó azulejos, para los baños de inmersión gene¬ rales y parciales, estufas, chorros, sala de duchas, aparatos para inhalaciones, etc., con arreglo á los últimos adelantos de la ciencia. También hay en la planta baja los depósitos del agua termal, midiendo el destinado al en¬ friamiento de la misma 17'50 metros de longi¬ tud, por ll'lO metros de latitud y 4'40 de pro¬ fundidad. En el piso al nivel de la plaza hay habita¬ ciones de preferencia, con pilas de baño para su uso exclusivo y comunicación á los mismos desde la respectiva alcoba por medio de esca¬ leras particulares ó de cómodos mecanismos para bajar y subir á los enfermos. Siempre que refresque la atmósfera, puede mantenerse ♦♦»♦♦♦» BAAOS DË Bies ♦•♦♦♦♦♦ ♦♦♦♦♦♦♦ BA:^OS DE BIES ♦♦♦♦♦♦♦ en estas habitaciones una temperatura cons¬ tantemente templada con el agua minero¬ medicinal. En el mismo nivel hay unos nuevos comedores, construidos bajo la dirección del distinguido arquitecto D. Enrique Sagnier, capaces para más de 200 personas, y cuya es¬ beltez, decoradoy magníficas vistas al campo, permiten asegurar sin exageración no los hay iguales en España. Hay, además, gran sala de reuniones, salas de tresillo y billar, gabinete delectura, caballerizas, cocheras y otras de¬ pendencias. En los pisos superiores hay espaciosas habitaciones y cocinas para los que quieran guisar por su cuenta, con grifos de excelente agua potable, no mineral. Tiene el edificio desahogadas y largas crujías y los pisos comunican entre sí por medio de anchas, cómodas y claras escaleras. Para el esparcimiento de los señores concu¬ rrentes al Establecimiento hay en el lado de la Riera, opuesto al del Establecimiento y unida con éste por medio de un elegante puente construido para uso exclusivo del Estableci- ♦«♦♦♦♦♦ BAÑOSDEBlEtS «♦♦♦♦♦♦ BAÑOlS DE BITS ♦♦♦♦♦♦♦ miento, una extensión de terreno de más de 190 áreas con paseos y jardines. Un aire seco - y templado, junto con los preciosos panora¬ mas de la Riera y de las montañas vecinas que desde ellos se descubren, hacen suma¬ mente agradable la estancia en los mismos. El Establecimiento de Rius existe desde los tiempos más remotos: en el área que hoy día ocupa se conservan aún curiosos vestigios de unos baños romanos. En el siglo xvi compren¬ día ya ahora cuenta, casi todo el local con que y pertenecía á los ascendientes del Excmo. Se¬ ñor Duque de Almenara Alta, de los que, por varios traspasos, pasó á ser propiedad de lá casa de Rius. La comida corre á cargo de inteligentes co¬ de variados y abundantes cineros, surtiendo manjares las mesas española y francesa, servidas ambas con esmero por un numeroso y escogido personal. A pesar de las comodidades que se hallan en el Establecimiento de Rius, los precios son módicos, como puede verse en la tarifa inserta á continuación. ♦♦♦♦«»♦ BAÑO 8 DE R 1V VI ^ ♦♦♦♦♦♦♦ BAÑOS DE BIU8 Análisii? del agua termal del Balneario de Rius Un litro de agua mineral contiene: Centímetros cúbicos. Gramos. [ Nitrógeno.. . . 9'082 0'01141 Gases. )i Oxígeno. . . . 2'155 O'0O314 Acido carbónico l libre 0'182 0'00032 / Gramos. Bicarbonato potásico 0'00238 Idem sódico 0'01952 Idem cálcico 0'0148l § Idem magnésico.. . . 0'00166 "tg» Idem ferroso 0'00127 a, I Sulfato potásico 0'00128 .2 / Idem cálcico O 07967 c \ Idem magnésico 0'00384 « I Cloruro sódico 0'91836 ^ 1 Idem cálcico 0'00749 s I Oxido alumínico 0'00475 I Acido silícico 0'08925 II Oxido lítico y ácido fosfórico. Materia orgánica . indicjos nitrogenada. 0'09400 \ 1'23828 Composición de los gases que se despren¬ den espontáneamente del manantial. Un litro de gases calculados á 0°C y 0"^760.- Nitrógeno 978<"=692) Acido carbónico. . . . 14®° 566 = á IGOQoo Oxígeno 6®«742i «♦♦♦♦♦♦BAÑOS DE BlüS «♦♦♦♦♦♦ VII baivos d k b iij s ♦♦♦♦♦ Para usd de las aguas termales Ptas. Baño de inmersión general 1'50 Ducha, en sus formas varias 2 Chorro local (tomando baño) 0'25 » » (no tomando baño). ... 1 Por una estufa calórica. . - i'50 o » hipocáustica 2 Mesa redonda Mesa francesa y habitación (que no sea depreferencia) 8 Mesa española I.'"" clase y habitación (que no sea de preferencia) 7 Mesa española 2." clase, con habitación y baño 5'50 Mesa española 2.®' clase, con habitación, sin baño 4'50 Cocinas y ajuar Por una cocina, con vajilla de 1.® clase para dos personas. .... diaria 1 Por una ídem ídem 2.® para ídem. 0'50 Por cada persona más, en una y otra clase 0'25 bañois db bivs vm ^ •♦♦♦♦♦BAÑOS DE Bies Habitaciones y camas Ptas. Por una habitación, que no sea de pre¬ ferencia, con una cama, de cual¬ quier clase que sea, ocupándola uno solo 1 Por cada persona más O'50 Por un catre de tijera O'50 Habitaciones de preferencia Su precio varía según su mueblaje y orien¬ tación, entre 2 y 5 pesetas diarias. Los extraordinarios se pagan aparte. Los niños menores de cinco años pagan la mitad del cubierto, en cualquiera de las mesas. Pasando de cinco años pagan cubierto entero. Temporada oficial del 1.° de Mayo al 15 de Julio y del 15 de Septiembre al 15 de Octubre. BAÑOS DE BIDS IX lîSriDIO^IDOI^ DEL BALNEARIO TERMAL ac QAf A0 Teniendo en cuenta que estos baños están autoriza¬ dos de Real Orden para lunclonar todo el año, contándose numerosas curaciones en cada uno, se ha balneario da Garau dispuesto que en el haya permanentemente personal de ^rvicio y habitaciones à disposición de los señores ba¬ ñistas. El manantial de esta agua minero medicinal pertenece á la región hidrológica Pirenaica ó del NE. de España, y se encuentra en el Balneario de Garau, en la villa de Caldas de Montbuy, partido judicial de Granollers, provincia ds Barcelona. Caldas de Montbuy villa de unos 4,600 es una habitantes y 41® 35' y 54" latitud está situada á los Norte, y á los 5° 53' y 7" de longitud Este del me¬ ridiano de Madrid y á la altura de 180 metros so¬ bre el nivel del mar. Dista unos 28 kilómetros do Barcelona, con la que está unida por medio de li¬ nea férrea con cuatro trenes diarios de ida y otros tantos de vuelta en los que hay coches-camas para los delicados de salud, empleando para el viaje una hora y media de trayecto; cuenta también esta villa con telégrafo y teléfono que comunica con dicha ciudad. Hay además un servicio de carrua¬ jes desde Sabadell á ésta, empleando dos horas de viaje, que salen diariamente dos veces de ida y ^ XI BANÚS DE GAEAU ♦♦♦♦♦♦•♦ otras dos de vuelta para los señores viajeros pro¬ cedentes de la línea del Norte. Caldas tiene una campiña variada y pintoresca, que, unida ¿ su clima seco y templado, hace muy agradable la estancia. El Balneario Garau, de Caldas de Montbuy, goza de fama remotísima, y sus aguas ya eran co¬ nocidas y tenidas en grande estima por ios roma¬ nos, de cuyos tiempos aun se conservan en esta villa inscripciones dedicadas á á la Diosa Salud y, á Minerva Médica, haciendo Plinio me¬ moria de Caldas y de sus habitantes, á quienes lla¬ ma Áqüi Caldenses. Este gran establecimiento está situado en la parte Este de la plaza mayor de la villa, ocupan¬ do el édifioio más de 1,900 metroá cuadrados, con¬ des entradas principales. Encuéntrase construido, exclusivamente como caso especial, sobre el mis¬ mísimo nacimiento de un gran inagotable caudal de aguas, las que manan en grandes borbotones y á la vista de la nunjeroea concurrencia que honra al Balneario,y esta circunstancia tan excepcional, que nadie puede dudar, la eleva á tal altura, que el público siempre le ha dispensado toda la con- fíanza, desde fecha remotísima, pudiendo asegurar que las glorias y prestigios que han hecho célebres á Caldas de Montbuy, se deben á los buenos resul¬ tados, sorprendentes muchas veces, inesperados en otros casos, obtenidos siempre con el tratamiento de estas aguas termales. El establecimiento es administrado por el mismo dueño. Una de las circunstancias inmejorables é indis¬ cutibles con que cuenta el Balneario de Gabad, es la notabilidad de tener el origen del manantial en el mismo establecimiento, de modo que desde BAÑOS DE GARAU ♦♦♦«♦♦♦♦ Xlt _ ♦♦♦♦♦♦♦♦BAÑOS DE GAR AU ♦♦♦♦♦♦♦♦ sa nacimiento pasa el agua á las pilas, sin perder ninguno de sus componentes, ni los gases de que es¬ tá mineralizada; efectos que no se conseguirian tan eficaces para el alivio ó curación de los enfer¬ mos si las aguas tuviesen que ser conducidas ó trasladadas á distancia del manantial, pues nece¬ sariamente habrían de desvir'uar y descomponer algunos de sus elementos constitutivos, según el parecer de las eminencias médicas que han estu¬ diado este asunto. El Balneario de Garau cuenta con 100 habita¬ ciones espaciosas y claras, varias de ellas de pre¬ ferencia. El servicio de cocina es esmerado y abun¬ dante; tiene oratorio propio, en donde se celebra la Santa Misa; extensos jardines; grandes y espa¬ ciosos comedores para las mesas redondas y para las personas que toman cocinas particulares; salón de reuniones y recreo; cocinas, con agua de pie po¬ table, para los que quieren guisar por su cuenta, y otras comodidades. Ascensor general para todas las estancias del establecimiento, podiendo trasladarse los enfer¬ mos imposibilitados por el auxilio de una silla au¬ tomática expresamente construida que recorre des¬ de las habitaciones hasta colocar el enfermo dentro del baño sin sufrir molestia de ninguna clase. Para le debida aplicación de las aguas, ya sea en baños de inmersión generales ó locales, cuenta c?n galerías de pilas de mármol y azulejos, apara¬ tos para duchas en todas ses formas, estufas, in halaciones, chorros, etc., etc., intalados todos estos aparatos según los últimos adelantos cientí¬ ficos. Estas aguas se usan en bebida, corrigiendo las molestias del estómago. ♦♦♦♦♦♦♦♦ BAÑOS DE GARAU XIV ♦♦♦♦»♦♦♦ BAÑOS DB Además de Jas temporadas oficiales de verano que han anunciado, el BALNEARIO DE GA- se RAU ofrece condiciones apropiadas para los enfer¬ mos atacados de dolores durante la estación de invierno. L is acatarrados y otros delicados de sa¬ lud que quieran preservarse de los Iríos rigurosos encuentran habitaciones para poder disfrutar de apacible y agradable temperatura, que nunca baja de 16° centígrado, cuyo calorífero natural y el am¬ biente que se respira con los gases que se des¬ prenden espontáneamente del manantial, favorecen notoriamente à todas las enfermedades del aparato respiratorio. Esta circunstancia es debida á la de estar emplazado el nacimiento del agua en toda la extensión del edificio. Virtudes Medicinales El agua mineral del Balneario de Garau es co¬ nocida desde la más remota antigüedad por su efi¬ cacia curativa en multitud de dolencias, entre las que sobresalen: Reumatismos (todas clases y varie iades). Hemiplegias (feriduras). Parálisis (infalibles en las reumáticas). Neuralgias (la rebelde ciática inclusive). Afeooiones cerebro-espinales (nerviosas). Traumatismo (fracturas, golpes, heridas, dis locaciones). Litiasis (mal de piedra). Tumores blancos. Úlceras crónicas. Anquilosis (soldadura de articulaciones). Hidrartrosis (líquido en las mismas). ♦♦♦♦♦♦♦♦ BAÑOS DE GARAU ~ XV BAÑOS DG GARAU ♦♦♦♦♦♦♦♦ Catarros. Esoeofulismo Caries. Gota (tónica y ató Fístulas, nica). Anemia. Diabetes úrica. Sífilis Afecciones pdlmo- Herpetismo. nares. Los procesos tisiógenos en general mejoran y aun Jiegan á curar con el empleo de las inhalacio¬ nes nitrogenadas que desprende el manantial. Las aguas minero-termales de casa del Sr. Ga- rau, al salir del manantial incoloras, diáfa¬ son nas, transparentes, sin olor particular, de sabor ligeramente salado y son untuosas al tacto y al paladar. Despréndense del fondo del manantial burbujas por intervalos en grande cantidad. Su temperatura, observada en distintos días y horas, oscila; la de la atmósfera entre 22° y 26, y la pre¬ sión á Onim743. No conociendo otro análisis de las aguas de Caldas de Montbuy, solamente uno de antiguo que practicó por extracto el médico Sr. Graella cuando fué director de estos baños, y siendo incompleto, por la falta de detalles y por la importancia que merecen estar colocadas estas aguas, el de Gabau no ha perdonado medios para hacer practicar, ba¬ jo la dirección del Dr. 1). Martín Castells, en 1881, uno completo y detallado, tanto cualitativo como cuantitativo, por los aventajados y reputados pro¬ fesores D. Francisco Domènech y D. Ramón Codi¬ na Langlin, doctor en Farmacia, químico-forense de la Audiencia Territorial de Barcelona,etc., etc., habiendo obtenido el siguiente resultado: ♦♦»♦♦♦♦♦ BAÑOS DE GARAU XVI _ BAÑOS DE GAHAU CAUDAL INAGOTABLE EN EL BALNEARIO DE GARAU COMPOSiClljN DE UN LITRO DE AGUi MINERAL Altura barométrica 0™742 Temperatura 70" c.° Densidad á 15° c." 10014346 Gases disueltos (reducidos á 0° y 760"»™) Centímetr'^s cubioos Gramos. Nitrógeno. 9 082 . 0 01141 Oxigeno. . 2'152 . 0'00314 Acid. cirb. libre. 0-182 , 0-00037 11'415 . 0'01492 Bicarbonato potásico . 0-00238 sódico . . 0 01Ô52 cálcico. . 0-01481 magnésico . 0-00166 ferroío. 0-00127 'S . Sulfato potásico.. 0-00128 / » cá-icico. . . 0-07967 e s \ » magnésico. . . 0-00384 S ' Cloruro sódico. . . 0-91836 s » cálcico. . . 0-00749 X Oxido aluminico.. . 0-00475 Acido salicilico. . . 0-08925 Acido lítico y ácido fosfórico . indicios Materia orgánica nitrogenada . 0 09400 1-23828 Residuo total salino. . 1-23066 BAÑOS DE GARAU XVII BAÑOS DE GARAU COIIPÜSICIOÏ de loH CiSES qee se DBSPREHBJÎ ESPONTASEiME del SASAJUAl (on litro de gases) (Calentados 0° c. . .y 0™760) -Vitrógeno. 978<=<=692 . = á 1000«o Acido carbónico. lâoo566 Oxígeno. 6C0742 En virtud de este análisis, procede oi Dr. Codina Lânglin à la Clasificación del manantial en los si¬ guientes términos: «Adoptada la clasiñcación admitida por la Go- omisión encargada de redactar el Anuario Oficial »de las aguas de EspaBa, la composición hipotética «que se acaba de foimular como resultado sintético «del análisis químico del agua mineral del esta- «blecimiento de Gaeaü de Caldas de Montbuy, nos agua entre el grupo de las oobliga á colocar esta termales, porque además de su íícloruradás sódicas «eleiada temperatura, sobresale entre todos sus «elementos mineralizadores el Cloruro Sódico. Ade- «más de este principio salino predominante y de «su elevada termalidad, nótanse como factores omuy notables por la cantidad en que figuran: la «materia orgánica nitrogenada y el ácido silícico, «así como merece una especial atención la grandí- osima cantidad de gas nitrógeno casi puro que «se desprende espontáneamente del manantial, «recursos hidrológicos de gran importancia tera- «péutica. » ♦♦♦♦♦♦♦♦ BAÑOS DE G A R A U ♦♦♦♦♦♦♦» xviií- BAÑOS DE GARAU TARIFA GENERAR Fonda con Hospedaje . pesetas Mesa francesa, habitación y baño 9'50 » » » sin tomar baño. . 8'50 Mesa española 1.® clase tornando baño. . . 7'00 » » » » sin tomar baño . . 6'00 » » 2.® » tomando baño, . . 5'50 » » » » sin tomar baño.. . 4'50 L,as comidas sueltas 3'00 En mesa particular hay un sobre precio de. l'OÓ Los niñ^s menores de ocho años pagan la mitad del cubierto en cualquiera de las mesas. Los extraordinarios se pagan aparte. Para uso de las Aguas Baño de inmersión general l'ñO í ucha con sus formas varias 1'50 Chorro local (tomando baño) 0'25 » » (no tomando baño) l'OO Baño de vapor 1'50 Habitacione s y Camas Por una habitación con una cama de cual¬ quier clase que sea, ocupándola uno solo. l'OO Por cada persona más 0'60 Por un catre de tijera.. 0'50 Hay habitaciones especiales que pagan de sobre precio diario l'OO Cocinas Por una cocina con vajilla de 1.® para dos personas l'OO, Por una cocina con vajilla de 2." para dos personas O'BO Por cada persona más en una y otra clase.. 0'25 ♦♦♦♦♦♦♦♦ BAÑOS DE GABAU ♦♦♦♦♦♦♦♦ XX IV ♦~- B A. N o s BE F O R N S--^ 1 ♦ M á a a GRAN ESTABLECIMIENTO n a tt a a a P a a a a BALNEARIO DE FORNS a a a a a a a a CALDAS DE MONTBUY a a a a a Y y 02 a S Este > antiguo y acreditado balneario, « O situado en ei centro de la villa, contie¬ o (h 02 ne todas las comodidades apetecibles, U O Q tanto por lo relativo al servicio de ba- n 02 ños, como por lo que á las habitacio- •fl o nes y manutención se refiere; contando W 2! ^ con un personal activo é inteligente, 02 ^ que secunda los esfuerzos de la propie- ^ H taria para complacer á los concurren- ^ a tes al mismo. a a a w Las habitaciones, varias de ellas M y situadas en el piso bajo, inmediatas ^ M á la galería de baños, para los perso- m a tí M nas imposibilitadas, son claras y ven- n J tiladas y se hallan amuebladas BAÑOS BE FORNS convé- ♦-(D Y -- BAÑOS DE FORNS -—^ j[ nientemente, reinando en ellas una n escrupulosa limpieza y aseo. n H ^ H Cuenta, además, este establecimien- " M g to, con las comodidades siguientes: ^ H ün jardín en el centro del mismo, para « ti ^ a solaz y esparcimiento de los bañistas. M ^ —Oratorio en el que celebran misa los ^ ^ sacerdotes concurrentes al balneario. n) bd g —Sala de duchas con todos los aparatos ¡> que ha introducido la hidroterapia O o pm moderna.—Un cómodo ascensor que con- m w duce á los baños, desde los pisos o O w ^ superiores.—Salón de reuniones.—Dos o pianos 7 un armonium.—Cocina y comedo- o ñ to . î:S áLCHICHÓN » LEGITIMO > E V I G M: FABRICACION ESPECIAL POR flpiCISCO ROBERT POSEEDOR ÚNICO DE LA MARCA .rnoiEfEtA. sjL3sr •pKTACIÓN A TODOS PUNTOS Tara encargos dirigirse á su escritorio Ile de aragon, núm. 329 ^ B AJFlOEI^CDíNr A AR P AL ATNEV ED A&ZC SOLUCÍTRA RD OTNUP LKD SÍAP AüDrNlJÏ'F ÍNIED 02SX Y OREJNATX í BUENAVENTURA GISPl GABINETE DE FOTOGRAFÍA CALLE DE SAN DAMIA CALDAS DE MONTBUY Vistas de varias clases, á precios e micos, de esta tan pintoresca comare Retratos, dichos de comprobaci* estas aguas minero-medicinales. Estc^ gularrnente, se sacan en el establee! lo en hospeda el que deseai que se compruebe. Se le saca uno, luego der llegado â esta villa, y otro, ó más, c hace unos días que está aquí y se m diferencia en el estado de su salud. R .^^T^can pruebas, que se "Tl^-Í'ecto que han producidq INSTITUTO ¡DE ARTE HiS . os retratos que se exp-, Santa Majestad, |N.® Registro: ¡Signatura: Vi- que desean que las ispedan, ya para inl [toeSe , ya para hacerles le! Salo iren convenientes, p Armario portuhos recados^y Estante IRICA DE JABÚI DE TODAS CLASES DE MIÍAÏGÉ É HIJO: PREUIAD» VARIAS MEDALLAS EN DISTINTAS EXPOSICIONES ¿Í| ortaciÓD á todos puntos de Españá I t/) •"'fl· ' y Ultramar ' i IV 3 5^^ XNOLLERS (Barcelona): PrvjirSO y 32 O) O) 00 GERONA; Santa Eugenia, 3 y 5 CO CO CO -':ARTIN DE PROVENSALS (Barcelon^MS^ - 154 S ^ • 't I > I • I I t r I • • ^ ,'j-\ >«3 À'Mf.