EL ARTE EN ESPANA EDlCION THOMAS Baja el patronato de la Comisarla �egia del Turismo y Cultura Artistica N.O 13 . EL ARTE EN ESPANA BAJO EL PATRONATO DE LA COMISARiA REGIA DEL TURISMO Y CULTURA ARTiSTlCA CIUDAD RODRIGO Cuarenta y ocho ilustraciones can texto de Luis M.· Cabello y Lapiedra Arquitecto del Minisierio de I. P. Y Bellas Aries HUOS DE J. THOMAS C. MALLoRcA, 291. - BARCELONA RESERVADOS LOS DERECHOS DE PROPIEDAD A.R Tis TIC A Y LITERA RIA CIUDAD RODRIGO EN un apartado rincon de Espana, sobre una erninencia cerc!lna a Portugal, en Is 'pane Occidente de la Peninsula y bajo un horizonte delicioso y prolongado en medio de aleures y pintorescas carnpifias, levantase erguida y noble Ciudad Rodrigo, a la que el rio Agreda fertiliza sus flcridas praderas, esmaltando sus margenes de' auriferas arenas. Opuestas versiones y distintos criterios existen entre los histc­ riadores acerca del origen de est a pobtacion. Segun una -tradiciol: poco aceptable, fue primero colonia griega constituida en su mayor parte por escultores y fundidores emigrados de su pais, que atraiJos por la riqueza mineral de nuestro suelo, sentaron su planta en esta region, la que recibio el nombre de « Mirobriga» por ser generico­ de tales pobladores el de «Mirones». Mas tarde en la Espana roma­ na la encontramos con eI nombre de «Augustobriga» (Ciudad de Augusto) despues de haber sometido a tal domina cion a los Cant a­ bros y Gallegos que la poblaron, y por ultimo la historia nos la muestra poblada y reedificada nueva mente por el Conde D. Rodrigo, obedeciendo a las ordenes y mandatos del Rey D. Fernando 11 de Leon, no s610 para contener los juveniles brios del de Portugal. sino con el fin y objeto de constituir al propio tiempo una plaza fuerte, centro de operaciones de todos sus vastos y atrevidos proyectos. Llarnabase entonces «Aldea de Pedro Rodrigo», cam­ biando luego este dictado por el de «Ciudad » que hoy ostenta y por el que se la conoce. Envuelta por arnplia cintura de murallas, con el castillo de don Enrique de Trastamara en uno de sus extremes, sucesivamente y por las, necesidades de los tiernpos, han perdido aquellas su hist6rico caracter, y reconstruidas a trozos, abiertos fosos, distintos de los en-que su origen tuvieron, y formando terraplenes, solo sirven hoy de paseo a sus habitantes. Distinguense tres puertas imicas que se conservan, de las nueve que existieron en- el siglo XVII; tales son, las del e Conde»;« Santiago» y de la «Colada », que deian entrever tt-aligos arquitectontcos, blen caracterlstlcos, de la epoea de su fun­ dacion que fue en los postreros anos del siglo XII de nuestra era, Ofrece ia Ciudad aspecto sei'lorial y en la disposiclon mas bien casuat, que obedeciendo a geometricos trazados, de sus calles y plazas. notase claramente la iufluencia de la civ ilizacion predorni­ nante en los tiernpos de su origen, presentandose a la contempla­ cion del viajero, en las varias casas fabricadas de silleria, detalles mil, escudos y blasones que denotan el arte que tanto cundio ell Castilla mas particularmente que en el resto de Espana, durante el siglo XVII y.entre varios monumentos dignos de estudio y observa­ cion que pudieran citarse, estan: la Casa Consistorial en la Plaza Mayor y en dondeun tiernpo estuvieron tambien las tres columnas .augustales descubiertas en 1557, que determinan los puntos lirnitro­ fes del territorio y fueron adoptadas por armas de Ciudad Rodrigo 0). Una majestuosa fachada de fines del siglo xv con curiosas ven­ tanas que ocupan gran parte dellado izquierdo de la referida Plaza. EI Palacio de los Condes de Montsrco que ofrece un eiemplar del mas depurado gusto de los palacios del siglo xv. Los del Conde de Canillero y otros que ofrecen integras muestras de las centurias XV! y XVII. Dos casas de un solo pi so con la puerta de entrada en et angulo de sus fachadas que transportan el animo a epocas mas rernotas; la antigua capilla ojival del Consejo, contigua al palacio municipal del sigto XVII; y en otro orden de ideas: la Colegiata de Cerralbo, comenzada en 1587 y terminada en 1685, merced a las iniciativas del primer arzobispo de Burgos D. Francisco Pacheco y D.· Leonor de Velasco y la Iglesia de San Pedro con sus absides de arcaduras de ladrillo. Todo este conjunto unido a la fisonomia de Ja Ciudad tan adecuada a los tiempos medioevales en cuya epoca cris­ talizo, hacen de Ciudad Rodrigo un recinto historico e interesante, Que 111 Avila, ni TOledo mismo, pueden ofrecer y soto comparable, en menor escala, con el aspecto que Segovia, Tudela y Sigiienza. en las que por multiples circunstancias, que no son del caso hacer patentes, no se han acometido las moditicaciones de caracter mo­ dernisimo, que las dernas referidas ciudades y otras, han procurado -. Pero la atencion del aritsta y del viajero, fijase desde luego en ·Ia Catedral, situada en otra plaza de la ciudad y cuya traza, dispo­ siclon y detalles, claramente demuestran que nos hallamos en pre­ sencia de un monumento del sigto XII, supuesto que, aun cuando no se sabe de una manera exacta la epoca del comienzo de las obras, es 10 cierto, que siendo la fecha de fund acion de la Catedral, poste­ rior a la de I !(lO, en que Fernando 11 de Leon creo el Obispado, es casi seguro que su erecci6n comenzase en epoca no Ieiana. Sin embargo, investigaciones practicadas permiten seiialar como fecha mas exacta la de 1170, si bien el monumento debio de terminarse ya rnediado el siglo XIII. i (1) Desarmadas las Ires historicas columnas por reciente reo forma de ta casa Ayuntamiento conseroanse sus restos en las afue­ ras de la ciu dad, Existio el prooosito por parte del celoso Alcalde D. Clemente Velasco, tan anzante de la ciudad y de las tradiciones de teoantar con elias lin monumenlo que perpetuara el Sttio y aeten­ sa de Ciudad Rodrigo de 1810, pero no paso de proyecto tan acerta­ da idea. N. del A. -e- 6 obscuro Trazo su planta y dirigici las obras en sus principios un restos se con­ Arquitecto, llamado Benito Sanchez, cu_yos mortales servan en el Claustro del templo mirobrigense, rornanico afecta la forma de La planta de la Iglesia, es de tipo y robustos p'i!a'-­ tres naves, con sus tres absides semicirculares; ocho columnas adosadas en sus frentes' res de nucleo cuadrado con tres simbclicos capiteles en los cuales III fauna y la - y rematadas con sostienen los, arcos formeros y tlora, iuegan importante papel - transversales que constituyen sus bovedas de cruceria, presentando en' el sistema de la cupula contrarrestada con torrecillas, seguido de ciertos detalles, Zamora y Toro, cuyo dato con la presencia . como la iniciacion del triforio, inducen a clasificar esta Iglesia, como punto de enlace entre las de los tipos galaicos y salmantinos. en esta Dos epocas constructivas bien marcadas se presentan se trazo en la epoca en que Catedral, la borgofiona, predominante con aquella la planta y la aquitania, que simultaneamente se ernpleo en las rnargenes del Tormes. De aqui, que los nervios diagonales naves baias y en Ius de la nacen sin apoyo en los angulos de las constructivo con esta­ 'principal, donde se ha disimulado el defecto ruillas de santos 0 ap6stoles del mismo modo que se observa en la unidad de con­ vecina Catedral vieja de Salamanca, no existiendo la doctos escritores se Ie ha querido atribuir. cepto y eiecucion que por no tan solo Notase claramente la diferencia de epoca y estilo estudiar con la detencion debida por 10 que apuntado queda, sino al las ventanas de las naves baias y las de la nave principal, que pre­ la nave mayor sentan bien distinta disposicion ytrazado; las de sun de un arte gcitico desarrollado, sun anchas, rasgadas y en armonia con las proporciones de la bciveda; boceladas y guarneci­ circulos Iisos uas en el lunero, se subdividen en cuatro arcos con son triples, estando en sus cerramientos. Las de las naves laterales, dimensiones que las otras diatana la del hneco central de mayores se hallan tabicadas) presentan­ dos, simplemente decorativas (y que columnillas do todas tres en su alfeizar, distintas que inician otras tantas archivoltas, en las cuales, asi como en los capiteles, puede delicada labor marcadamente romanica. apreciarse una proliia y comenzada la I Y no tiene nada de extrafio que asi sea, porque si afios su construe­ Catedral en 1170 se tardaron treinta y cinco en en las obras y cion, no es gratnito suponer una larga paralizacion XIII. Por que sobreviniera la mudanza en la segunda mitad del siglo sigtos posteriores de ha deiado, esta causay razon tarnbien el arte acontece en todas nuestras Catearales, huellas que desdicen como del robusto y grandioso estilo arquitectonico adoptado en suprirni­ central tiva estructura, tal sucede con la capilla mayor 0 abside - aisladamente pudiera ser digna de aprecio POl' que si considerada ser refleio de un perlodo de arte espafiol, si bien 'a mi entender. de iniciativa y bajo los no muy depurado gusto, y que se construyo por auspicios del Cardenal Tavera est a sirviendo de ridicula vesti­ - la frecuente aberracion del menta ala. primitiva traza, segtin estriadas con sus bases y siglo XVI. Presenta medias culumnas deslumbrante cruce­ capiteles corintios, ostentandu una completa y de las otras ria dorada que contrasta con la severa y bien trazada hallan naves mencionadas, sobre un friso sin razon de s_l:r, el que se escritas las preces de la Consagracicn. 7 Tarnbien el Coro, que esta situado en el centro de la nave seguri 1a costumbre implantada desde final del drales y que imp ide admirar la siglo XIII en todas las Cate­ grandeza del conjunto, deja entrever rasgos platerescos y g6ticos calados que en combinaci6n con tras y medallones de estuco, tanto pitas­ complacieron a Ponz y sus se­ cuaces, y mucho peores seguramente que las obras que anteriormente debieron existir y de nada habriachurriguerescas 'Si no se conservara en ella notable silleria que admirarse, que al comienzo del siglo XVI labr6 Rodrigo Aleman, solo comparable en merito con las que este artifice ejecut6 para Plasencia y Zamora. Lo mismo las paciencias de todos los sitiales, que los respaldos de las sillas altas y pasarnanos, contienen much as escenas ladoras de una fresca fantasia y tacit indescriptibles pero reve- - estas tall as como otras coetaneas de los ejecuci6n, demostrando todas 1I0s imagineros sentian inspiraciones tan siglos xv Y XVI, que aque- poco pulcras unas veces, como atrevidas y burlonas en otras ocasiones. EI exterior de la Catedral presenta del mismo modo trasuntos fieles de la epoca de su fundaci6n. La nas que sirve de puerta lIamada de las Cade­ ingreso a la nave del crucero es puramente rorna­ nica como 10 dernuestran las columnas que guarnecen sus costa dos, los relieves y esculturas que la componen y la serie de nichos que, constituyendo ciega arqueria en cuya traza campea la ciiva, sirven para la acertada dispostcion de rica imagineria ex acto caracter de tan que constituye el tipica portada con la serie de res, f1orones y otras labores, genuinamente rornanicas,clavos, dieu­ que prestan al ornato conveniente a la bien estudiada estructura, asi como los capiteles de las columnas exentas que forman aquellos nichos, her­ manos gemelos de los de la - port ada. La escultura que armoniza tan peregrinoconjunto, labrada toda con aquel candor y'misticismo, que tanto caracterizo el ideal del duodecimo siglo - al cual D_ Ram6n Pascual Ciudad Rodrigo y amigo de Ponz, denominaba de Diez, canonigo de «rusticidad anti­ gua», en la carta que Ie escribio, haciendo la descripcion del rnor.u­ mento de que me ocupo- contribuve a la mayor nqueza de esta f a­ cnada, en la cual sabiamente combinadas la arquitectura y la escui­ tura resulta la mas notable y digna de menci6n por todos Elsigto xvr deio desdichados rastros tambien de su conceptos. fantasia en esta fachada del crucero al abrir la nueva arrogante claraboya respetando por fortuna las primitivas ventanas oiival la mayor transici6n la lateral, con sus triples columnas en las y de labradas archivoltas de variada y prolija labor, afeandojambas y sus. tan elegante y arm6nico por dernas coniunto, el aditamento de pesada y barro­ ca Capilla, cuyo testero avanza, ostentando las pilastras y columnas caracteristicas de aquella epoca decadente La puerta de las Amazuelas, enfrente de la resefiada, esta constituida con arcos de rnedio punto lobulado uno, y sin alguno de sus detalles recuerda la puerta del obispo de la dintel; en de Za-mora y en otros como en la labor del arco Catedral referido a las veri­ tanas del simulado triforio del interior de la -Otra joya oculta por un pesado cuerpo deIglesia. edificio que sirve de base a la terre, idea do en tiempos del clasicismo dos del pasado siglo, en 1765, espafiol de media­ por el Arquitecto D.Juan de Sagarvi­ naga, existe en la Catedral de Ciudad Rodrigo. - 8 Me refiero a la soberbia portada romanica cuya archivolta se halla ornamentada con las efigies de los doce Ap6stoles y cuyas repisas son capiteles sencilla y toscarnente labrados, los cuales, asi como los ricos doseletes y las dernas figuras Que la adornan, hallabanse embaduznados y maltrechos para' desgracra del arte por � un mal entendido revoco que los cubria y el cual, mediante detenida labor 'ha desaparecido, pudiendo presentarse a los oios del turista con todos sus encantos. Una gr.ande estatua de ta Virgen con el Nino en brazos, colocada sobre el tipico mamel, divide la puerta en dos medios puntos y cornpletan el magnifico coniunto varies pasaies de la vida del Redentor y de la Virgen minuciosamente esculpidos; recordando esta puerta, por su distioslcion y traza a otras de rrronu­ mentes religiosos espafioles, notables para la historia de la arqui­ tectura, como acontece, por eiernplo, con la de la Colegiata de Toro, atin cuando la manera y el estilo son propios y peculia res de esta que nos ocupa. que no tiene igual en Espana. La circunstancia de estar situada en el eie de la nave mayor y algun otro vestigiu que existe en las fachadas como las dos venta­ nas que se descubren a la izquierda y en el zocalo de trebolada arqueria delatarr a la puerta de que se ha becho merito como la de ingreso directo al templo. • La obra de Sagarvinaga absorbe con su magnitud la mirada del viaiero, sin otro merito para suerte del arte nacional que haber ser­ vido de baluarte en 1810 cuando la invasi6n francesa, pues gracias a tan formidable parapeto no sntrto la interesante portada descrita los deterioros consiguientes. a juzgar por las sefiales Que aquella fabrica presenta del bornbardeo. • La Catedral de Ciudad Rodrigo en 10 principal de su estructura CO!110 indicado queda, es un monumento romanico de transicion rnuy notable, pero el Claustro es a mi iuicio 10 mas interesante que se conserva en el amurallado recinto de la augusta Mirobriga. Por una puerta situada en la nave lateral iiquierda del templo se sale al Claustro, d igno de ser visitado y conocido, porque perte­ neciendo al periodo oiival. presentase sin embargo como variado y tico modelo de esta arquitectura des de sus primeros albores, hasta finalizar el �iglo xv, pudiendose anreciar en alg-unos de sus deta­ lies la influencia del arte del sig!o XVI en sus cormenzos.. Muy poco 0 casi nada existe escrito referente a esta parte notable de la Catedral, 9 10 que lIa Ilegado a mis manos esta tan lIeno de ccntradicciones que no es facil resolver las contrarias oni­ niones de los diversos escritores -que del Claustro de .Ciudad Ro- 1rigo se han ocupado, sin queJas dudas havan podido esclarecerse por datos 0 antecedentes del ';ATchivo Oatedral. pues en, el, apenas si existen vestigios de cuanto pueda tener -relacion con la bistoria del Monumento. arquitect6nicamente considerado. Ponzo en su .Viaie de Espana" (tomo XII). para nada se ocupa de este Claustro al hablar ,de su Catedral, bien es cierto que para hacerlo con la incorrecci6n y poco respeto con Que de la arquitec­ tura del templo nus habla, valierale mas no haberlo mencionado; s610 en la carta que se transcribe en et tOJDO de la obra de citad� 9 Ponz, dirigfda al mismo POt el canonigo de aquella Catedral don Ramon Pascual Diez. se habla de nasada del Claustro obieto de estudio y en los laconicos terminus siguientes: «EI Claustro tiene dos tramos de la fundacion, contiene mil "figuras extrafias y el 'sepulcro del Arquitecto en la forma Que susted ha dicho. »Los otros dos trarnos son del tiempo de la Capilla Mayor; sobre �Ia puerta Que da Inzreso al patio se Yen dos bustos y son del fabri· squero D. Juan de Villafranca y del Arquitecto Guemez.» Este comentario ha servido de base para la controversia enta­ blada acerca de quien fuera el Arquitecto Que trazo la Catedral y si fue el propio Benito Sanchez, como por mi parte he opinado y sos­ tenido ante's de ahora, autor ala vez de las dos mas antiguas naves del Claustro. Mientras Llaguno en su obra Noticias de los Arqui­ tectos .1/ de la Arquitectura en Espana, considera Que fue Benito Sanchez, el enterrado en el Claustro, el que eiecuto y trazo la Catedral en 1170, coincidiendo esta fecha con la epoca en Que las obras de aquella comenzaron, opinion Q1!e ernite tam bien Celso Gomis, comentarista de Ciudad Rodrigo en el Butlleti del Centre Bxcursionista de Catalunya; el insigne cronista y docto escritor de grata memoria D. Fetipe B, Navarro, en su interesante estudio acerca del Monumento Que nos ocirpa, publicado en 1900 e igno­ rando por nuestra parte los motivos fundamentales Que tan erudito escritor tendrla para exooner su narecer, sostiene de plano, sin rodeos. quefue Benito Sanchez, quien de io rastros de su talento.en el trazado y anarelo de las bovedas de la Iglesia, pero Que no inter­ vino para nada en la dlsposicion y trazado del Claustro, opinion que no se explica solldarnente a nuestro iuicio, si se medita Que et enterramlentodet Maestro Sanchez, se encuentra en el Claustro, obra segtin el senor Navarro, mucho mas posterior, si bien tampoco todo el del siglo XIV como equivocadarnent e dicho escritor suoone, lSi Benito Sanchez intervino y dirigio las obras de la Iglesia. como oplna Navarro. siendo autor sola mente de su traza y no de la del comienzo del Claustro, como se halla enterrado en el recinto de este ultimo? Mas en 10 firme, ciertamente. parece estar Quadrado en la obra Espana sus Monumentos .II Artes, al manifestar Ia posibilidad de Que Benito Sanchez fueseel Maestro Que trazara las dos primeras naves del Claustro, deduciendo tan solo del sentido textual del epitafio dedicado alii mismo a su memoria, Que no fue el primer Arquitecto de la Catedral, deiando entrever que pudo muy bien intervenir en ella, como al hablar del Claustro, dicho autor corro­ bora al decir «Que su fachada occidental es casi coetanea del tern- 010», viniendn al estudio del Monumento y nuestras investigaciones lIevadas a cabo a estar de acuerdo en esta ultima opinion y en con­ tra rle las ya expresadas, las cuales respetamos desde luego, Y no existe motivo para suponer otra cosa. sunuesto cue como el perfodo de eiecuclon de las obras de la Catedral fue desde me­ diados del siglo XII hasta bien entrado el xm, en cuvas fechas coin­ ciden todos los autores, dado este tlernpo en construirse y siendo a nuestro entender, por detalles Que se desnrenden de su estudio, la prlmera zalerla del Claustro. 0 sea, la de Occidente, muv de princi­ pios del xm, bien pudo suceder que Benito Sanchez, autor de ella y 10 de los comienzos de la siguiente orientada al mediodfa, 10 fuese tarnbien de las ultlmas obras en la Iglesia ejecutadas; tales como las nervaturas y el cerramiento por anillos concentricos de la bo­ veda central ylos plementos normales a los arc�s diagonales en las naves menores, con cuyos elementos y otros vanos de las naves del Claustro mencionadas, parece descubrirse alguns serneianza, tanto mas, cuanto' que aparece.la olive perfectamente desplegada 10 mismo dentro del temple, en sus b6vedas y arcos de cornunicacion, Que en lasdes galerias-del Claustro a Que se alude. La nave occidental de este subdivide los arcos de sus ventana­ res en tres de forma trebolada, empleando cilindricas colurnnas y capiteles de marc ado caracter rornanico y de cuyas composiciones iconisticas se. ha ocupado minuciosa y erudicamente el senor Se­ rrano Fatigati en alguno de sus multiples escritos acerca del Arte Monumental Espafiol, y aiin cuando en este Claustro aparecen tre­ pados rosetones de tres y 'cuatro lobulos, todavia el aspecto de . dicha nave claustraf tienemas de bizantina que de gotica. Algo mas avanzada de estilo se nos presenta la orientada al . rnediodia; elcalado de los ventanales es tan genuino ya del arte oiival que sitve de dato interesante y fidedigno para fijar la epoca de su construccion, no siendo gratuito suponer Que fuese de los comienzos del siglo XlIJ. En el encuentro de estas dos galertas del Claustro Que se des­ cribe, cuyas fachadas han sido obieto de restauraci6n por parte del Que esto suscribe, hallase debajo de un calvario y toscamente es­ culpido el nom ore de Benito Sanchez, maestro de la obra, con la leyenda: AQUI VAZ BENITO SANCHEZ MAESTRE QUE PUR DRSTA OBRA E DIOS LR PERDONE AMEN. Las dos naves del Norte y Oriente, construidas mas tarde y siguiedo las tradiciones de la decadencia oilval (ultimos del siglo XIV), no son menos interesantes y atrevidas. Pedro Giiemez fue el Arquitecto que las trazo y su busto en union del de el Cano­ nigo fabriquero de la Catedral D. Juan de Villafranca (no Villafane), como equivocadamente dice Quadrado), campean dentro de sendos medallones en la sobre puerta de salida al patio y en cuya cornpo­ sicion se descubren los albores del Renacimiento. Los arcos de cada una de estas galerias se hallan divididos en cuatro menores con columnas bocetadas y sin capitel; en los cala­ dos se ha perdido la' esbeltez y elegancia de los antiguos "9 los contrafuertes exteriores desproporcionados y de excesiva rnasa; contrastan con. los de epoca anteriur, teniendo por rem ate UDOS pinaculos mas bien cotocados por imitacion estetica Que por exl­ gencias de la estetica. EI interior de las naves, a pesar de las centurias transcurridas, hallase en bastante buen estado de conservaci6n tal cual sillar deteriorados por efecto de humedades del suelo y de los muros; tal cual otro sillarejo de la plementeria descompuesto a causa de gote­ ras abandonadas, contribuyen a un feo aspecto y deplorable estado de ahandono, causas suflcientes para una total restauracion si a II ella fuera posible atender como es debido y la importancia del mo­ numento exige. Tales son ligeramente descritos la Catedral y Claustro de Ciudad Rodrigo, cuya contemplaci6n admira y cuyo conjunto resul­ ta pagjna notable y bien interesante de la Historia Monumental de! Arte Espafio], Luis M. a CABELLO LAPIEDRA. - - Pl$ITI\ "�'�.:"!'�".--.�"- 12 CIUDAD RODRIGO Traduit par M. Pterre'Paris, Dlrecteurde l'Bcote de Hautes Etudes Htspantaues DANS un COlli Portugal, recule de I'Espagne, it I'occident de la sur une eminence voisine du Perrinsule, et sous un horizon de­ Iicieux qui se prolonge au milieu de gales et pittoresques cam­ pagnes, se dresse, orgueilleuse et noble, Ciudad Rodrigo, dont Ie rio Agreda fertilise les pres fleuris, emaillant ses rives de sables auriteres. Des versions opposees et des opinions diverses existent entre les historiens au suiet de l'origine de cette ville; on a dit sans aucu­ ne raison qu'elle fut d'abord UnE! colonie grecque constituee surtout par des sculpteurs et des fondeurs emigres de leur pays qui, attires par la richesse miniere de notre sol, s'etablirent dans cette region; elle aurait recu Ie nom de «Mirobriga», parce que Ie nom gene rique de tels colons etait «Mirones». Plus tard, selon une tradition plus acceptable, nous la retrouvons avec Ie nom d':slerie et de la pre­ miere partie de la suivante, orlentee vers te midi, l'ait ete aussi des derniers travaux executes dans l'Eglise, par exemple les nervures et la cloture par anneaux cuncentriques de la voOte centrale et les remplissages normaux aux arcs diagonaux dans IE'S nefs secondai­ res, car ces elements et divers autres des nefs citees du clortre laissent apparaitre quelques ressemblances, d'autant plus que I'ogi­ ve se montre parfaitement developpee aussi bien dans l'egllse, dans ses voOtes et ses arceaux de communication, que dans les deux ga­ leries en question du clottre. La nef orientale de ce clottre subdivise les arceaus de ses baies en trois ouvertures de forme tritobee, ou sont employees des colon­ nes cylindriques a chapiteaux de pur style roman dont les compost­ tions figurees ont ete etudiees avec minutie et erudition par M. Se­ rratio Fatigat i dans un de ses multiples travaux sur I'art monumen· tal espagnol; et rneme lorsque dans ce cloitre apparaissent de de la nef grosses rosaces a trois ou quatre lobes. tnuiours I'aspect claustrale tient plus du roman que du gothique. Les galeries orientale et meridionale revelen1 un style plus avance: la decoupure des baies est si purement ogivale quelle sert de donnee interessante et decisive pour fixer I'epoque de la cons­ truction. et il n'est pas temeraire de supposer que ce fut Ie commen­ cement du XIIIeme siecle, Au croisement de ces deux galeries du cloitre, dont les facades ont ete l'obiet d'une restauration confiee a I'auteur de ces pages, on trouva sous un calvaire, et grossierement grave, Ie nom de Be­ nito Sanchez, maitre de l'ceuvre, avec ces mots: cr-ctr BENITO SANCHEZ QUl FUT MAiTRE DE CETTE ffiUVRE ET OIEU LUI PARDONNR. AMEN. Les deux galeries du Nord et de l'Est, construites plus tard, et suivant les traditions de la decadence ogivale, (dernieres annees du XfVeme siecle) ne sont ni moins interessantes ni moins hardies. Pedro Gilemez fut l'architecte qui en dressa Ie plan, et son buste, ioint a celui du chanoine fa1lricien de la Cathedrale, D, Juan de Villafranca (non Villafanel comme Ie dit Quadrado par erreur) sont places dans de simples medaillons sur la porte de sortie au patio dont la composition revele l'aube de la Renaissance. Les arceaux de chacune de ces galeries sont divises en quatre plus petits avec des colonnes epannelees et sans chapiteau; dans les-dentetures s'est perdue la finesse et l'eleg ance d'autrefois, et les contrefurts exterieurs, disproportionnes et de masse excessive, contrastent avec eeux de l'epoque anterieure, avant pour couronne­ ment des pinacles ptutot places la par imitation esthetique que oM - necessite statique. . 19 L'interleur des nefs, rnalgre les slecles, se trouve en assez bon etat de conservation, bien que telle ou telle pierre de faille degra­ dee par l'effet de I'humidite du sol et des murs, telle ou telle pierre de la vonte, decornposee par Ie fait de gouttleres negligees, contri­ buent II donner un vilain aspect et reverent un etat de deplorable abandon; ce seraient des causes suffisantes pour amener a une res­ tauration totale, s'il etait possible de l'entreprendre avec tout Ie soin dft a un monument de cette importance. Tels sent, sommairement decrits, la Cathedrale et Ie Cloitre de Ciudad Rodrigo, dont la contemplation excite l'admiration, et dent l'ensernble constitue une page importante de l'histoire rnonumen­ tale de l'Art espagnol. LUIs M." CABELLO LAPIEDRA. 20 CIUDAD RODRIGO Translated by Royall Tyler, Editor of the Spanish Calendars of State Papers, Public Record Office, London I N a remote corner of Spain, on a height near the Portuguese border in the western part of the Peninsula, Ciudad Rodrigo stands up nobly, backed by an enchanting horizon and surrounded by pleasant country, watered by the river Agreda. Historians are at variance as to the origin of the town. One ver­ sion would have it that it was once a Greek colony of sculptors 'and metal-workers who, attracted by Spain's mineral wealth, esta­ blished themselves in this region, which recieved the name Mtro­ briga, derived from Mirones, the generic appellation of its foun­ ders! Later, in Roman times, we find it called Augttstobriga, (i. e. city of Augustus), after its Cantabrian and Galician inhabitants had been conquered; and finally, history reveals it rebuilt and repeopled by Count Don Rodrigo who, under the orders of Kin!, Fernando II of Leon, made it a barrier against the restless activities of the Por­ tuguese sovejeign and also a centre for the execution of his own ambitious undertakings, At that time it was called Alden (village) de Pedro Rodrigo, a name exchanged in time for that of Ciudad (city), . which it still bears. The walls surrounding it, at one end of which stands the Castle of Don Enrique de Trastamara, have -been modified by the chan­ ging needs of successive ages, thus losing their historic character. Today, partly rebuilt and skirted by open, terrace-like moats, Quite different from the original ones, they furnish a promenade for the townsfolk. Seven gates existed in the XVllth century, and only three remain now, called the Conde, the Santiag-o and the Colada gates. all of which preserve traces, in their structure, of the latter part of the Xllth century, when they were first built. The city has a lordly appearance, and the haphazard, irregular I ines of its streets and squares are eloquent of the influences that were predominant at the time of its Origin. Many are the houses built of quarried stone, and in them the traveller will find a thou- 21 sand interesting details, shields and heraldic emblems, that illus­ trate an art more productive in Castile in the XVlIth century than elsewhere in Spain; and several monuments deserve individual notice: The Town. Hall in the Plaza Mayor, where were once pre­ served the three columns, discovered in 1557. whicb mark the city limits and were adopted by Ciudad Rodrigo as its arms (I), has a majestic facade of the late XVth century witb curious windows running along- the greater part of the left-hand side of the Square Tbe Count ofMontarco's palace is a tasteful example of XVtb cen­ tury domestic arcbitecture, and that of the Count of Canillero. among others, shows well-preserved work of the XVlth and XVlIth centuries, while a couple of one-storied houses with doors in the angles of their facades recall an earlier period. Next to the rnuni­ clpal palace of the XVIIth century, we find the Gothic Chapel of the Council; and a word should also be said for the Collegiate Churcb of Cerralbo,_begun in 1587 and finished in 1685. thanks to the first archbishop of Burgos. Don-Francisco Pacheco. and Dona LPonor de - Velasco, and for the Church of San Pedro. with its brick-arcaded apses. These features, with others of pronounced medieval charac­ ter, combine to. give to Ciudad Rodrigo an appearance of greater Age than Avila or even Toledo, a hoary aspect -only rivalled by - Segovia, Tudela and Sigtienza, which cities have for varions rea­ sons escaped the modern improvements that have defaced Toledo and Avila, as well as so many others. The traveller's attention. however. is at once claimed by the Cathedral, situated in another square, whose plan and details pro­ claim it a monument of the XIlth century. it is true that the exact date ofthe beginning of the work is unknown, but it cannot be earlier than -1160, in which year Fernando II of Leon founded the bishopric, and is very probably to be placed soon after that date. Researches undertaken permit us to mention 1110 as a likely approximation. although the building was not to be completed until the middle of the XIIIth century. An obscure architect named Benito Sanchez, whose remains lie buried in the cloister, was the author of the plan and directed the works. The plan of the Church, with its nave and aisles and three semi­ circular apses, is Romanesque, Eight massive square piers, with three applied columns, topped with capitals enriched with leaf and figure d-esigns 011 their faces, sustain the cross and diagonal ribs of the vaulting, which is of the cupola-like type, with corner supports in the shape of turrets, adopted in the cathedral of Zamora and the cottegiate church of Toro. This fact. with certain other details, such as the introduction of the triforium, induces us to classify this church as the meeting-point of the Galician and Salmantine types. Two distinct periods are found face to face here: the Burgun- (1) Arecent restoration of the Town Hall caused the columns to be taken down, and their remains are preseroed outside the city. The zealous and enthusiastic mayor. Don Clemente Velasco, formed a plan to use them to erect a monument to the siege and defense of Ciudad Rodrigo in 1810, which was unfortunately neoer carried out. (Allthor's note.) - 22 dian during which the plan was traced. and the Aquitaneart, into­ which the Burgundian is found merging 'at Salamanca, this explains why the cross-rips, in theSalrnantine style, are without supports in the piers, a defect which is masked in the nave with small statues of apostles. Certain writers have erred in their belief that unity of desizn and execution was to be found in this construction. I The point just referred to is not the only indication of a diffe­ rence of style and period; an attentive study of the lights in the nave and the aisle." will reveal that they have little in common. The clerestory is fully developed Gothic; Its broad lights harmonise with the proportions of the vault and are filled with tracery with circles at the heads. The windows in the aisles. on the other hand. are triple, though the central light, which alone has not been blocked-up, is larger than the other two. All three lights are of broad internal splay and are furnished wiih carved archivolts and capitals of,a delicate and rich Romanesque style. IUs not at all strange that this should be so. for if the Cathedral was begun in 1170 and thirty-five years of building ensued, there mav well have followed a lengthy period of inaction, after which. in the second half of the XlIIth century. came the change of style. As generally happens in Spanish cathedrals. stilt later ages have left here traces little in harmony with the robust architecture of the early structure. for the central apse was transformed in the XVIth century by Cardinal Tavera and. thongh nerhans worthy of atten­ tion in itself as an illustration of a period of Spanish.art, is not among its hanoiest products. It presents fluted columns with Corinthian capitals and bases, and a very elabbratiby groined and gilt vault � clashing with the sober covering of the nave and aisles - under which runs round a nurposeless friese, the inscriptions in which are taken from the prayers of consecration. The choir, following R custom thatnrevailed in all Snanlsn cafedra Is from the end of the XlIlib century onwards. is in the middle of the nave, and prevents us froin admiring- the interior ill All its grandeur. It contains Platerescue and Gothic details, com­ hined with stucco pilasters and medallions that delighted Pons and his followers and are doubtless much worse than the Churrlgue­ rescue details which they replaced. Incfeed, it would not merit our .. tt=ntlon were it not for the remark able choir-stalls carved hy Rodriao Aleman at the beginning- of the XVlth century. which are only to be compared with the s=rne artist's work at Plasencia and Zamora. The rnisericords, the backs of the stalls and the arrne contain manv scenes that are QU'tp indescribable. but are certainly the nroduct of 8 vigorous irnaglnatlon and zreat technical skin. Thi!'! work. like more of the period, reveals in the sculptors of the time tI fantasy that expresses itself with facility in obscene and burtesque -;reations. ' The exterior of the Cathedral atso presents unmistakable S(!TTIS of the time of its foundation. The Puerta de las Cadenas, or Chain. Ooor, which leads into the northern arm of the transept, is wholl" Roma nescue, with the shafts in its jamb!'. its decorative carvimi and the blind arcading, in which the pointed arch appears, aJllt which forms a 'perfect frame for rich sculpture. Various types 0' ornament. nail-head. deotij, scrolls and ather of Romanescne <1la 23 racter, as well as the capitals of the detached shafts, twin sisters of those of the porch itself, that form the niches, supply the neces­ sary adornment, and combine to form an excellent and typical door­ way of the period. The sculpture "is a product of the candor and mystical spirit characteristic of the Xllth century - a time referred to, in conne­ xion with this very monument, as «antique rusticity" by Don Ramon Pascual Diez, canon of Ciudad Rodrigo, in a letter to his 'friend Pons - and makes for the effect of splendour and severity that is so notably achieved in this facade, Unhappily, the XVlth century has left traces of its arrogant fancy in the new light which was opened in the transept, though fortunately the two earlier windows, one Gothic and the other. with shafts in the jambs and carved archivolt, trasitional, were left. Moreover, the addition of a heavy chapel, which thrusts out its Baroque pilasters and columns, has done much to spoil this elegant and harmonious front. Opposite the one just described, the door called de las Amazue­ las consists of arches one of which is round and lobed, and recalls the Bishop's door (south transept) of Zamora Cathedral in some of its details, and the openings in the sham triforium of the nave in others. Ciudad Rodrigo Cathedral contains another jewel, hidden by the heavy structure forming the base of the tower, -which was designed in 1765 by the architect Don Juan de Sagarvinaga. I refer to the superb Romanesque western porch, whose archi­ volt, the orders of· which start from roughly carved capitals. is adorned with images of the Twelve Apostles. All this sculpture, as well as the canopies and other decorative features, was thickly plastered over with whitewash, which careful labour has now removed, thus enabling the visitor to admire the work in all its beauty. A large statue of the Virgin, with the Child in her arms, stands on the dividing shaft, on either side of which is a round­ beaded arch, and several minutely sculptured scenes from the lives of the Saviour and His Mother complete the whole, whose design recalls that of other similar monuments in Spanish churches, such as that in the collegiate church of Toro, though the one now before our eyes is unique in its perfection and has no equal in Spain. The fact that this door is placed in the exact centre of the nave, as well as traces still existing in the other facades, such as the two windows in the one on the left and at the base of the lobed areading, show that it must have been the main entrance to the church. Sagarvinaga's work attracts the traveller's eye because of its . size, though its only merit !S to have served as a stronghold during the French invasion of 1810, and to have protected the inte­ resting porch inside from the damage which, to judge by the scars still to be seen on the outer walls, the bombardment might have inflicted. Ciudad Rodrigo cathedral is in its main lines, as we have already said, a Romanesque and Transition church of note; but the 24 cloister i;:l,in my opinion, the most inte.'estilJg-l:milding within the city walls. A doorway in the left aisle gives onto this cloister which IS wormy or illustrates mucn ot the Study in.J;IJat,it devel6Pnlent oti UOtlllC art from it.�gillnings uown to the X Vth century, and also presents some of ane teatures of the art, of the XV Ith centurv in itS uicipience, Lime or nothing' has appeared on thesubiect iii prlnt, and what I have seen is so ruu of coutraaicuons that It, is no easy matter to reconcne the warnng views of the writers who have approacnea it. ' "lOreover, the Arcmves of the Cathedral have turmsneu no expla­ uauon, tor tney 'contain practically nothing of value on the archi­ recturat history of me nunumg. Ponz, in rns Viaje ae tsspona (Y.9J� XlI), says not a word about rn.s ctuister wneu ueaung wrtn t�· cathedral; and It IS true that It woulu have been better to have remained altogether Silent, rather man to have handled the matter with the, lack of respect apparent wuen he speaks of the architecture of the Church itself. However, III a letter prmten in the above-mennoned-votume, aua written to 1-'onz by Dun Ramon Pascual D�, canon or the cathedral, the crois­ rer IS referred 'f