14 o c < e::: 0.. .J tLl o o tLl u: > :E .J tLl Z 'tLl < >­ o o EL ARTE EN ESPANA EDICI6N THOMAS el patronato de la Comisarla 'Rjgia del 'Baja Turismo y Cultura .Artistica N.o 14 , EL' A!{TE EN ESPAN A BAJO EL PATRONATO DE LA COMISARiA REGIA DEL TURISMO Y CULTURA ARTisTICA GOYA EN E!- MVSEO DEL PRADO (PI:-JTVRAS) Cuarenta y ocho ilustraciones con texto de Rafael Demenech Director del Museo Nacional de Aries Industriales I l 1 i f H. DE J. THOMAS, s, A. C. MALLORCA, 291 -BARCELONA t RESER VADOS LOS D£R2CBOS DE PROPIBDAD ARTisTICA T LlT5RARIA GOY A F RANC1SCO pueblo Goya de la provincia y Lucientes naci6 en Fuendetodos, de Zaragoza, el 31 de Marzo de 1746, hijo de una rnodesta familia de labradores. En la capital aragonesa estudi6, primero con los padres escola­ pi os y luego en el taller del pintor Luzan. En Madrid siguio Goya sus estudios de arte, trasla­ dandose luego a Zaragoza, y de 1771 a 1772 ejecut6 sus primeros frescos en la iglesia de Nuestra Senora del Pilar. En ese ultimo aiio gan6 el segundo premio en un con­ curso abierto por la Academia de Bellas Artes, de Parma, para premiar el mejor cuadro que expresara el siguiente tema: «Anibal, uictorioso, dirige sus primeras miradas sobre las de Italia desde las cumbres de los campiiias Alpes.» El Mercurio de Francia di6 cuenta de ese concurso, y,. entre otras cosas, decla 10 siguiente: «La Academia (de Parma) ha observado con satisfaccion, en el segundo cua­ dro, un hermoso manejo del pincel, una mirada lIena de expresion en la figura de Anibal y un caracter la actitud de grandioso en caudillo. Si el seiior Goya se hubiese ese apar­ tado menos del terna, en la composici6n de su cuadro, y hubiera puesto mas verdad en su colorido, tal vez habria contrarrestado los votes para el primer premio.» Sedesco­ noce ese cuadro, y nada hay para hacer una rectificaci6n directa sobre esos [ulcios del Mercurio de Francia, pero es natural que Goya no se sujetara, dado su temperarneato, a un tema tan largo, tan poco pictorico y tan pedante.corno elque di6 la Academia de Parma; tarnbien es natural que, dadas las corrientes artisticas de aquel entonces, se les antojara a los inteligentes que el colorido de la obra de Goya estaba poco sujeto a la realidad.s, forjada por el arte .1 pict6rico entonces en uso. 1 Goya fue a !talia, estuvo.ren Roma, en cuya ciudad conoci6 a 1776, Rafael Mengs, arbitro del Luis Davia, En arte que se practicaba en Espana, propuso a Gaya que se trasladara a M.adrid para pintar cartones de tapicerias COD destine a la fabrics de Santa Barbara. Acepto Goya, sierido su producci6n tannumerosa como esplendida (I). En 1776, cas6 con 1a herrnana del pintor Francisco ° Bayeu Dedic6se Goya al arte del grabado, haciendo copias de cuadrqs de Velazquez y obras originales tan rnaravillosas como las series lIamadas Los Caprichos, Los Proverbios, Los Desastres de fa Guerra y La T'auromaquia. En 1780, fue nornbrado acadernico de la Real de Bellas Artes de Madrid; en 1789, Carlos IV Ie nornbro pintor de Camara; en 1803, la Real Calcografia adquiri6 las ochenta -planchas que componen la serie de aguas fuertes lIamadas Los Caprichos; en 17g8 Goya acab6 de pintar el decorado de la igJesia de San Antonio de la Florida (Madrid), pinturas I hechas al temple con tan gran riqueza de tecnica y de pro­ cedimientos, que ciertas partes de Ios fondos indudable­ mente hubieron de ser hechas con esponjas empapadas en V��e el tomo de Biblioteca dedicado a las tapicet1as de (I) esta Goya. 6 el coloracuoso al temple; medio expedite de llenar rapids­ mente grandes superficies.. como en sus cuadros del siglo XIX, hubo de emplear la espatula para poner el color, y algunas veces ernpastar con la yema del dedo, y cubrir parte de los fondos con 'restregones hechos con un trapo (2). Cuando la invasion napoleonica, Goya fue pintor de 'Camara de Jose Bonaparte y luego con Fernando VII. • En 1824 Goya trasladose a Francia; visito Paris, esta­ J bleciendose mas tarde en Burdeos, en cuya ciudad vivia una colonia n umerosa de espafioles ilustres. En 1826 volvio Goya a Madrid; fue entonces cuando D. Vicente Lopez hizo el retrato del anciano artista, Pidio y obtuvo Goya la [ubilacion de su cargo palatino, y mediante una licencia ilimitada, concedida par el Rey, trasladose de nuevo a Burdeos, en cuya ciudad murio el 16 de Abril de 1828, a los ochenta y dos afios de edad, sin haber dejado de trabajar en su arte. El M usee del Prado contiene una representacion exce­ lente de todas las fases artlsticas de Goya. Falta., es verdad, la de pinturas al fresco; pero las de la Iglesia de la sus Virgen del Pilar y las que decoran la Cartuja de A ula Dei, en Zaragoza, son tan poco persooales y de un valor artis- (2) Sobre esos recursos para extender el color. existia una tradicion encarnada algunas anecdotas. Carderera, en su estudio sobre Goya en publicado en 1835 (siete aiios despues de la muerte del pintor), hace indicaciones sobre esos recursos expeditos; Matheron (1858), las arnplia, y D. Pedro de Madrazo, en un estudio sobre Goya pubUcado en 1880 en el «Alrnanaque de Ia Ilustracion», 10 consigna en estos termlnos: Me advierte estar arrojado y extendido el color ••. ya con una mala brocha, ya con el cuchillo, ya con una esponja, ya con una cafia, cuando no con la misma yema del dedo.» Vinci, en su «Tratado sobre la pintura», hace tamblen referencia al usa de la esponja para extender el color, y en las cuentas del material empleado para pintar San Antonio'de Ia Flo­ rida, se consign a en la partida treinta y una .« una libra y Ires cuarterc­ nes de esponias lavadas finas, a 40 rs. = 70 rs.» 7 tico tan mediano, que deben tomarse como resultado de una producci6n accidental en el arte de Las pin­ Goya. turas que hizo en la Iglesia de San Antonio de la Florida. en Madrid (y que son a1 temple), difieren esencialmente de las citadas, en Zaragoza; hay 1a diferencia de 10 que es personal a 10 que es producto de una mfluencia extrafia, no sentida y menos asimilada por e1 temperamento del artista. La Critica, en el examen de valores de nuestros artistas, da la supremacia pict6rica al Greco, a Velazquez y a Goya. Son tres pintores de un temperamento muy diferente y que expresan los tres grandes aspectos de nuestro arte pict6rico nacional: mlstico , en e1 Greco; cortesano y realista, en Velazquez; popular Goya. Al mismo tiempo, estos tres en maestros marcan las grandes fases de nuestra pintura mo­ derna: Greco acaba el perlodo medioeval y comienza el moderno; Velazquez marca la cuspide mas culminante, con Reembrandt, de la pintura moderna; Goya cierra el ciclo de esta y comienza la conternporanea; las ultirnas obras de este pintor empalman con las de Manet. En la labor actual de revisar los valores artisticos de nuestra pintura, no se ha Ilegado a aquilatar finamente la importancia y la carac­ terlstica de esos tres maestros; los tres ocupan el mismo range sin distinciones, y esto no es cierto. A Velazquez se le ha colocado tan alto, han sido y son tantos los elogios que se Ie tributan, que 10 apartan, casi, de las rniradas de una critica serena y razonadora, y se Ie envuelve con un manto degloria tan excelso, que cuesta .trabajo entrever debajo de el al pintor de mas talento que ha producido el mundo moderno. EI Greco y Goya son dos artistas diametralmente opuestos a Velazquez. El camino que este sigue es rectilineo y unilateral; el des­ arrollo de su arte es per.fectamente 16gico como el desarrolio de un problema mate matico; del principia al fin, desde sus 8 cuadros-de Sevilla lEI Aguado,', La »ieja friendo huevos), basta La Familia de Felipe IV, Las Hilanderas Los Her­ y mitaiios, rnarcha serena, sin dudas ni desalientos. se ve esa lnterroga eJ arte y.la vida, seguro de hallar pronta y clara contestacion, y, por afiadidura, formuia las intcrrogacio­ nes cuya respuesta, su temperarnento puede, facilrnente, cornprender. No hay en su obra la nerviosidad inquieta del que sabe que los enigmas de la vida y del arte han de multipliearse en su camino, sino la firme tranquilidad del que sabe que su mirada percibira siempre, claras y diafa­ nas, las verdades que cacn en la esfera de accion de su tem peramen to. Prefiere leer intensamente en su alma noble yequili­ brada, a sondear el alma ajena y arrancarle sus caraeteres, buenos 0 malos. Todos sus en personajes respiran sus ros­ tros Ia nobleza y bondad que vemps manifestada en los autoretratos del pintor; cuando lleva a sus lienzos la pobre imagen de un degenerado, moja sus pinceles en el corazori, para que un sentirniento de honda piedad y de triste carifio emane de aquellos miserables rostros, 'como la fraganeia sutil escapa de una humilde fior. se Goya estodo 10 eontrario. No hay que busear en su arte una senda recta, sino tortuosa; no hay que busear en su temperamento un desarrollo unilateral, sinomultiple. Cornparese la alegria del vivir que retratan los cartones de sus tapicerias, con la rabia desenfrenada de las matan­ zas humanas en sus cuadros y estarnpas de la guerra. Una luz de alegria y unas coloraciones de fiesta, irra­ dian de sus tapices; sombras tragicas, notas sordas y acor­ des crornaticos violentos, enearnan sus pictoricarnente visiones de la vida en los ultirnos afios del artista; y tan pronto es el grito de angustiosa com pasion el que salede su pecho (Par a eso habeis nacido) (3), como la brutal y (3) Estampa a1 aguafuerte, de la serie Los Desastres de ta Gue,'ra. 9 sanguinaria fiereza del Saturno devorando a su hii», que pinto en uno de los muros del comedor de su casa. IFuene contraste es el de esa decoraci6n, cop el que ofrecen aque­ lIas encantadoras tapicerias de La gallina ciega, La vendi­ mia 0 Laferia de Madrid! En Goya abunda 10 irnprevisto a cad a paso. Su mirada sondea constanternente la Vida y su obra refleja la dicha de vi vir, la satira sangrienta, �l poema mas traglco que ha el arte, la duda producido inquieta del alma 0 la esperanza radiante de luz. La obra de Goya es toda pasion, nervrosa, exaltada y vibrante, como la del Greco; y, como el pintor del Entierro del Conde de Orgca .. , Goya lIega a los aciertos mas sorprendentes y a las equivocaciones mas grandes. Ambos dibujan maravillosamente bien; ambos cometen aberraciones tales como los cuerpos enormemente despro­ porcronados del Greco, 0 figuras tan horriblemente malas como elcaballo del retrato ecuestre de Palafox, pintado por Goya. EJ' Greco y Velazquez pintan los r etratos a sernejanza de! sernblante espiritual suyo: en Velazquez, la boridad y nobleza; en el Greco, el misticismo sofiador, triste y 'llen'o de anhelos. Goya bucea en el fondo del ternperarnento de sus personajes retratados, les arranca su semblanza moral y la fija en sus lienzos con rasgos precisos. Ved en elMuseo del Prado, la fina elegancia de la Tadea Arias; el upo vulgar de Maria Luisa, el porte noble y severo del Gene­ ralUrrutia; la faz malvada, con el mirar traicionero de Fernando VII, que arrastra el manto real como un mal c6mico por Ia escena envilecida de su Corte. Cornparese el sentimiento de intima y tierna felicidad domestica que emana del lienzo de Velazquez La Familia de Felipe /V y la anotaci6n psicotogica, fria y despiadada de La Familia de Carlos '/ V pintada por Goya. En el primer cuadro, el retrato se convierte en asunio, 10 en acci6n; es el retrato de los personajes reales y palatinos yes, al mismo tiempo, el retrato de la vida intima del hogar. En el de Goya, es una familia sin hogar ni carifio; es la exposicion frIa y de sdefiosa del anal isis psicologlco que hizo Goya de las personas reales. Fue pintado ese lienzo en 1800; poco tiernpo despues esos personajes comienzao la tragedia de Carlos IV y Maria Espana; Luisa, primero; luego Fernando VII; mas tarde su hermano D. -Carlos, La tecnica de Goya es tan imprevista y tan compleja como ideas y sentimientos. Exuberante de color unas sus veces (las tapicerias La Romeria de San Isidro, La Familia de Car/os IV); energies de matices y contrastes, como en La St aja Yesiida; fina, delicadisima, con suavidades de madre perla, en La Maja Desnuda, el retrato de Bayeu y el de la familia del Duque de Osuna. Tan bafia la pronto luz cIpaisaje y los personajes, como quedan estos sumidos en densa obscuridad, y una nota vibrante lurnlnica se des­ taca en el cuadro, 0 Ilega a las entonaciones mas sordas de la pal eta, como si el venda val de la tragedia hubiera apagado sus luces fulgurantes .!Quien pudo predecir que . el autor de las tapicerlas y de La Familia de Carlos IV habla de pintar los muros de su casa can asuntos brutales o ensuefios de alucinado, coloraciones sordas y acordes violentos, como una horrible pesadilla? Ante el alma de Goya pasaron todos los hechos de su tiempo, y, como en un espejo, alii quedaron retratadas sus imageries y sus pasiones. Foe primero la alegria del pueblo, y mas tarde la tragedia de ese mismo elevado pueblo, por vez primera a la categorfa de personaje principal en la obra pict6rica. Solo el gen io puede penetrar con su mirada en los hand os repliegues de las almas, y s610 el genic puede interrogar cada paso los enigmas de la Vida; de la a Vida que es lucha y pasion, dolor y alegria. RAFAEL DOMENECH. II , J GOY A Traduit par M. Pierre Paris, l'Ecole de Hautes Etudes Hispaniques . Direcleur de Goya y Lucientes naquit Ii Fuendetodos, FRANCISCO village provincelC!€ Saragosse, de la Ie 31 Mars 1746. II etait issu d'une de paysans II etudia modeste famille dans la capitate aragonalse d'abord chez les Freres Escola­ Luzan. pIOS, pUIS dans l'atelier du perntre Goya continua Ii Madrid ses etudes d'art, puis revint a Saragosse, et de '771 a 1772 il executa ses premieres fres­ ques dans l'eglise de Notre Dame du Pilar. En cette dermere annee, il gagna Ie second prix dans un concours .ouvert par l'Acadernie des Beaux-Arts de Parme. On devait couronner Ie meilleur tableau sur Ie theme suivant: «Annibal victorieux dirige du haut des som­ mets des Alpes ses premiers regards sur les campagnes d'Italie». Le Mercure de France rendit compte de ce concours, et dit entre autres choses: «L'Acadernie (de Parme) a re - marque avec satisfaction, dans le second tableau, un heu­ reux marnement du pinceau, le regard plein d'expression d'Annibal, et le caractere grandiose de l'auitudc du heros. Si Ie sieur s'etait moins-eloigne du theme dans la com­ Goya de tableau, avait mis plus de verite dans Ie position son et * 13 coloris," peut-etre aurait-il ernporte Iesvsuffrages pour Ie premier prix.» Ce tableau est perdu, et nous manquons d'elernents pour apprecier exacternent ces jugements du Mercure de France; mais it est naturel que Goya ne se soit pas assujetti, eta nt donne son temperament, a un theme aussi vaste, aussi peu pictural et aussi pedant que celui que choisit l'Acadernie de Parrne; il est aussi naturel 1. qu'avec les courants artistiques de l'epoque, Ie Jury se soit figure que le coloris de l'eeuvre de Goya etait peu con for­ I I me ala realite telle que se la figurait alors l'art de la pein­ ture, Goya fit le voyage d'Italie, res ida a Rome OU il fit la connaissance de Louis David. En 1776 Raphael Mengs, alors arbitre des arts en Espagne, lui proposa de se trans­ porter a Madrid pour peindre des cartons de tapisseries destines 11 la fabriq ue de Santa Barbara. Goya accepta, et sa production fut aussi abondante que splendide (I). En 17i6 it epousa la seeur du peintre Francisco Bayeu. Goya s'adonna a l'art de la gravure, faisant des copies de tableaux de Velazquez et des ceuvres originales mer­ veilleuses, comme les series appelees Les Caprices, Les Prouerbes, Les Desastres de la Guerre et La Tauromachie. En 1780 il fut elu membre de I'Acadernie Royale des Beaux-Arts de Madrid; en 1789 Charles IV Ie nomma peintre de la Chambre; en 1803 la Chalcographie Royale acquit les quatre vingts planches qui composent la serie d'eaux fortes appelees Les Caprices; en 1798 Goya acheva de peindre la decoration de I'Eglise de Saint Antoine de la florida (Madrid); ce sont des figures a la detrernpe d'une sigrande richcsse de technique et de facture, que certaines parties des fonds furent indub itablernent executecs avec (I) Voyez le fascicule de cette Bibliothcque consacre aux tapisse­ ries de Goya. 14· des irnbibees de la couleur eponges aqueuse speciale 11 cet art, moyen expediiif de couvrir de grandes surfaces; de merne, dans ses tableaux du XIXcme siecle, il la employa spatule pour appliquer la couleur, et parfois fit des ernpa­ ternents avec le bout du couvrit doigt et une partie des fonds en les frottant avec un tampon linge (2). de Lors de l'invasion napoleonienne, Goya devint peintre de la Charnbre de Joseph Bonaparte; il Ie fut aussi de la Charnbre de Fernarid VII. En 1824 Goya se rendit il visita en France; Paris, et s'etablit plus lard a Bordeaux, OU vivait alors une nom­ breuse colonie d'espagnols illustres. En 1826 il revint a Madrid; ce fut alors que D. Vicente Lopez fit Ie portrait du vieil artiste. Goya demanda et obti nt la retraite de sa charge du Palais; muni d'une autorisation d'absence illi­ rn itee que lui accorda le roi, il revint a Bordeaux, et c'est dans cette ville qu'il mourut Ie 16 avril 1828, age de 82 ans, sans avoir cesse de travailler a son art. Au Musee du Prado soot excellernent representees tou­ tes les phases de l'art de il y manque, il est vrai, de Goya; ses fresques; mais celles de I'Eglise de la Vie.rge du Pilar et celles qui decorent la Chartreuse de A uta Dei, 11 Saragosse, (2) Au sujet de precedes pour etendre la couleur, it existait une ces tradition fondee sur quelques anecdotes. Carderera, dans son etude sur Goya publiee en 1835 (sept ans aprcs la mort du peintre), donna des renseignements sur ces moyens expeditifs Matheron (1858) les ampli­ fie, et D. Pedro de Madrazo, dans une etude sur Goya publiee en 1880 dans I'eAlmamch de 1'lIlustration», les resume en ces terrnes «On CODS tate que Ia couleur est appliquee et etendue tantot avec une rnauvaise ... brosse, tan tot avec le coutcau, tantot avec une ta eponge, ntot avec un parfois merne avec·.le bout du doigt .• Vinci. dans son roseau, «Traite de la peinture» parte aussi de I'usage de leponge pour etendre Ia couleur, et dans les cornptes des materiaux employes pour peindre fa decoration de Saint Antoine de la Floride, on trouve consignee a I'arti­ de 31 «une livre trois quarts d'eponges fines Iavees � 40 reaux = 70 reaus.» IS sont si peu personnelles e, de valeur artistique si medio­ doit les regarder comme des accidents dans la cre, qu'on carriere-de Goya. Les peintures qU'11 executa dans I'Eglise de Saint Antoine de la Floride a detrernpe) Madrid (a la different essentiellernent de celles de Saragosse; il y a la difference de ce qui est personnel a ce qUI est le produit mal encore d'une influence etrangere mal cornpnse et plus assirnilee par Ie temperament d'un artiste. La Critique, comparant Ja valeur de nos artistes, accor­ de la en peinture au Greco, a Velazquez et 11 superiorite tres different Goya. Ce sont trois peintres de temperament et qui representent les trois grands aspects de notre art chez Ie Greco, courtisan et pictural espagnol: mystique realiste chez Velazquez; populaire chez Goya. En rneme les grandes phases de temps ces trois maitres marquent notre peinture moderne: Greco conclut la periode media­ vale et commence la rnoderne; Velazquez est au point culminant, avec Rembrandt, de la peinture moderne; de celle-ci et inaugure la peinture Goya ferrne Ie cycle les dernieres ceuvtes de ce peintre s'enla­ contemporaine; cent avec celles de Maner. L'effort actuel pour etablir de­ n'a finitivement Iesvaleurs artistiques de notre peinture et encore reussi Ii determiner exactement l'importance pas trois maitres; taus Ies trois occu­ la caracteristique de ces distinction, et cela n'est pas bien pent Ie merne rang sans certain. lui Velazquez a place si haut, on lui a donne et on etc donne encore d'eloges, qu'il est pour ainsi dire sous­ tant raison nee, et on trait aux regards d'une critique sereine et de si haut qu'il est labo­ l'enveloppe d'un manteau gloir rieux de bien voir au travers le peintre du plus grand ta­ Greco et Goya lent qu'ait produit Ie monde moderne. Le deux artistes diarnetralement opposes a Velazquez. sont Le chemin que suit Velazquez est rectiligne et unilateral; ,6 le ' developpernent de son art est parfaitement logique, comme celui d'un problerne mathematique; du debut 11 la ses tableaux de Seville (Le porteur d'eau, La fin, depuis de Phi­ vieillefaisant frire des ceufs), jusqu'a La jamille et Les Hermitaiios, on voit cette lippe IV, Les filandieres marche sans hesitations ni defaillances. II interroge l'art et la vie, sur de prom pte trouver une reponse, et, et claire I par surcroit, il formule les questions dont son tempera­ les solutions. II n'y a merit peut facilernent comprendre I pas dans son oeuvre la. nervosite inquiete de cehii qui sait les enigmes de la vie et de l'art doivent se multiplier que I sur son chemin, mais bien la ferrne tranquillite de celui qui sait que sa vision percevra toujours, claires et transpa­ rentes, les verites qui tom bent dans la sphere d'action de son genie. 11 aime mieux lire ardemment dans son arne noble et lui arracher ses ponderee que de sonder l'arne d'autrui et mauvais. Tous ses personnages respi­ caracteres, bons ou rent sur leurs visages la noblesse et la bonte que nous voyons se manifester dans les portraits que le peintre a il pose Ia toile la pauvre faits de lui-merne; quand sur d'un il trempe ses pinceaux dans son image degenere, sentiment de profonde pitie et de triste cceur, pour qu'un affection ernane de ces miserables visages, comme le par­ fum subtil s'exhale d'une humble fleur. est tout Ie contraire. I( ne faut pas chercher dans Goya son art un droit, mais un chemin chemin tcirtueux; il ne faut pas chercher dans son temperament un developpe­ ment unilateral, mais bien multiple. Peut-on cornparer la joie de vivre que chantent les car­ tons de ses'7tapisseries avec la rage dechainee des massacres humains dans ses tableaux et ses gravures de guerre? Une lumiere d'allegresse et des colorations de f�te des rayonnent de' ses tapisseries; des ombres tragiques, 17 , ! notes assourdies des accords violents de couleurs incar­ et nent en sa peinture ses visions de la vie durant ses dernie­ res an nees; et aussi prompt est Ie cri de compassion an­ goissee qui sort de poitrine (Voila pourquoi vous �tes sa nest) (3), que la brutale et sanguinaire sauvagerie du Sa­ turne deuorant son fils, qu'il peignit sur UD mur de la salle a manger de sa maison. Quel puissant contraste de cette decoration 11 ces tapisseries charmantes, Le Colin-maillard (La gallina ciega), La Vendange ou la Fete de Madrid! Chez Goya, l'imprevu abonde a chaque pas. Son regard" sonde constamment la Vie et son ceuvre reflete le bonheur de vivre, la satire sanglante, Ie poerne Ie plus tragique et qu'ait produit l'art, Ie doute inquiet de l'ame ou l'esperan­ ce radieuse de lumiere. L'ceuvre de Goya est route passion, nerveuse, exaltee et vibrante comme celle du Greco; et comme le peintre de l'Enlerrement du Comte d'Orgax; Goya arrive aux certitudes les plus surprenantes et aux plus graves erreurs. Tous les deux dessinent admirable­ ment bien; tous les deux tornbent en des aberrations comme les corps extrernement disproportionnes du Greco, ou les fig utes horriblement mauvaises comme le cheval du portrait equestre de Palafox peint par Goya. Le Greco et Velazquez peignent les portraits II III res­ semblance de leur propre image spirituelle; Velazquez la bonte et la noblesse; Greco Ie mysticisme reveur, triste et plein d'aspirations. Goya plonge jusqu'au fond du tempe­ rament des personnages qu'il represerite, leur arrache leur portrait moral et le fixe sur sa toile en traits precis. Voyez au Musee du Prado la fine elegance de la Tadea Arias, Ie type vulgaire de Marie-Louise, Ie port noble et severe du general Urrutia; la face perverse, de au regard traitrise, de Fer nand VII, qui traine Ie manteau royal, <:;> Eau forte de la serie Les Disastres de La guerr ... 18 comme un mauvais cornedien, sur la. scene- avilie de sa Cour. Et comparez le sentiment d'intime et douce felicite domestique qui ernane du tableau de Velazquez, /A fa­ mille de Philippe IV avec la notation psychologrque, froide et impitoyable de la Famille de Charles IV peinte par Goya. Dans le premier tableau, Ie portrait se transforme en fait, en action; c'est Ie portrait des personnages royaux en leur palais, et c'est en merne temps le portrait de la vie in­ time du foyer. Dans celui de Goya, c'est une famille sans foyer ni tendresse; c'est l'exposition froide et dedaigneuse de l'analyse psychologique que fit Goya des personnes royales. Cette toile fut peinte en 1800; peu de temps apres commence la tragedie de l'Espagne, Charles IV et Marie­ Louise d'abord, puis Fernand VII, plus tard son Frere don Carlos La technique de Goya aussi est irnprevue et complexe que ses idees et ses sentiments, tantot exuberante de cou­ leur (Ies tapisseries, La Romerla de San isidro, La famille de Charles IVJ; tantot energique en ses nuances et ses con­ trastes, comme dans la Maja v�tue; tantot fine, tres delica­ te, avec des suavites de nacre dans la Maja nue, Ie portrait de Bayeu et celui de la farnille du Due d'Osuna, Avec la rnerne aisance la lurniere le paysage et les baigrie person­ nages, ou bien on les voit plonges dans une ombre pro­ fonde; et une note vibrante de I urniere se detache du ta­ bleau ou bien s'eteignent les tons les plus sombres de la �alette, comme si le vent du drame avait eteint ses lueurs fulgurantes. Qui aurait pu prevoir que l'auteur des Tapis­ series et de la Fami/le de Charles IV les peindrait sur murs de rnaison des sujets brutaux, songes d'hallucine, sa colorations sourdes et accords violents, comme un horri­ ble cauchernar? Devant l'ame de Goya passerent tous les eveoements de 19 son temps et, comme sur un miroir en resterentreprodui­ tes les images et les passions .. Ce fut d'abord la joie du peuple, plus tard et la tragedie de ce merne peuple eleve pour 1a premiere fois au rang de personnage principal dans l'ceu vre d'un peintre. Seul Ie genie peut faire penetrer son regard dans les replis profonds des ames, et seul le genie peut scruter 11 chaque pas les enigrnes de la Vie, de la Vie, qui est lutte et passion, douleur et joie. RAPHAEL DOMENECH. I I I , I' 20 GOYA Translated by Royall Tyler, Editor of the Calendars of Spanish State Papers. Public Record Office, London was born at Fuende­ Goya y Lucientes FRANCISCO todos, village a in the province of Zaragoza, on March 31, 1746, of a modest family of farmers. He was educated at Zaragoza, first by the Escolapios and later in the studio of the pain ter Luzan. , In Madrid, Goya went on studying art, and thence went back to Zaragoza, where he painted his first frescoes in the Church of EI Pilar, from 1771 to 1772. In the latter year he won the second prize in a compe­ of Parma, for tition opened by the Academy of Fine Art, The the best painting representing the following subject: the first time Oller the plains victorious Hannibal gaz.es for of Italy' from the peaks of the Alps. and Ttie Mercure de France spoke of this competition, uttered about it various remarks, among which: «The notice in the second pic­ Academy (of Parma) was glad to fine use of the brush, a look full of meaning in the tl;re a his bearing. If face of Hanibal ar-t a true grandeur in in his M. Goya had not drifted so far from the subject 21 composition; and had been more true to nature in his co­ louring, he might perhaps have secured enough votes to bear of the first prize.» This picture is unknown, and there is no reason for disputing the Mercure's opinion; but it is not strange that a man of Goya's character should, have failed to submit to sobig, un-pictorial and pedantic a subject as that set by the Academy. It is also natural, considering the artistic ideas there current, that connois­ seurs should have found Goya's colouring far removed from nature". as conceiv-ed by the artists of the day Goya went to Rome, where he made the acquaintance of Louis David. In 1776, Raphael Mengs, the then arbiter of art-matters In Spain, proposed to Goya that he should betake himself to Madrid and paint cartoons for the tapes­ tries produced by the manufactory of Santa Barbara. Goya accepted, and turned out many splendid designs (1). In 1776 he married the sister of the painter, Francisco Ba)'eu Goya practised the art of engraVing} executing copies of Velazquez's pictures and wonderful original work such as the series called Los Caprichos, Los Proverbios, Los De­ sastres de la Guerra and La Tauromaquia. In 1780 he became a member of the Madrid Academy of Fine Art; in 1789 King Charles IV appointed him to be court painter; in 1803 the Royal Print Room bought the eighty plates that make up the series of etchings known as Los Caprichos, in 1798 Goya finished pamting the decora­ tions of the church of San Antonio de laFlorida, in Ma­ drid, which work he executed in tempera with a most resourceful tecnique, for some of his backgrounds were certainly done with sponges soaked in the watery colour. (1) See the volume of this collection that deals with the Goya ta­ pestries. 22 a method 01 filling 1D great expanses to which he resorted in his laterproductions. He used the palette-knife to lay on 'the paint, and also modelled it with his finger. rubbing in with a rag to cover the background (2). .At the time of the Napoleonic invasion, Goya was court painter to Joseph Bonaparte; and he afterwards held the same post under Ferdinand VII. i 1824 he went to France, visited Paris and settled at In Bordeaux, where lived a colony of distinguished Spaniards. He returned to Madrid in 1826, where his portrait was painted by D. Vicente L6pez, and obtained a pension in virtue of his post at court, after which, having had unli­ mited leave granted to him by the King, he returned to Bordeaux.iwhere he died on April 16, 1828, at the age of 82 years, painting to the last. The Prado contains an excellent, representative collec­ tion of his work in all its phases. True it is that the fres­ coes are missing, but those with which be adorned EI Pilar and the Carthusian Convent of Aula Dei at Zaragoza are personal and of such artistic merit that so un slight they must be regarded as a mere freak in his career. The pain­ tings In San Antonio de la Florida in Madrid, which are in tempera, are quite unlike the foregoing, between the two series there is all the difference that separates personal (2) Tradition hands down a few anecdotes about these tricks for spreading the paint. Carderera, in his essay on Goya published in 1835 (seven years after the painter's death) speaks of them: Matheron (1858) gives fuller details: and D. Pedro de Madrazo, in an article on Goya in the A Imanaque de la Ilust racion (1880) speaks as follows: «the paint was plainly thrown on and spread out with a bad brush. a knife, a sponge, a stick, or even with the finger,» Vinci, in his Treatise on Painting, speaksat this use of the sponge, and in the accounts of the materials used San Antonio de la Florida we find in pan 3 I «a pound at and three quarters of fine washed .sponges, at 40 reales per pound = 70 reales.» work from stuff turned' a foreign influence that out under was never really by the artist's temperament. assimilated Criticism, in its judgment of the merits of Spanish artists, gives the palm to El Greco, Velazquez and Goya, These three painters are of widely varying temperament and express the three great aspects of our naucnal picto­ rial art: the mystic, in El Greco, the courtly and realistic, in Velazquez, and the popular, in Goya. At the same time, these three masters represent the "three great phases of our modern painting: El Greco ends the medieval period and opens the modern; Velazquez stands with Rembrandt 00 the highest point attained by modern painting, the age of which' Goya closes and begins the contemporary epoch, for his latest work joins hands with Manet's. In the actual work of appreciating the artistic value of our painting, each one of these three masters has not yet had his exact and to him. All three importance significance assigned occupy the same rank without distinction, and this is not as it should be. Velazquez has been placed so high, he has been and is the object of so much praise, that he is as it were removed from the gaze of calm and reasoning criticism, and enve­ loped in mantle of glory under which it i� difficult to make out the form of the most talented painter ever pro­ duced by the modern world. EI Greco and Goya are two artists who stand in diametrical opposition to Velazquez. The latter's progression was straight and one-sided, the development of his art as logical as that of a mathematical problem; from the beginning to the end, from his pain­ tings at Seville (The Water-carrier, the Old woman frying the eggs) to the Family of Philip IV, the Spinners and Hermits, we observe this serene movement, untroubled by doubts or discouragements. The painter questions art and and life, sure of a prompt and clear answer. moreover 24 the answers to which his temperarnerr chooses questions of the nervous unrest In his work is none may easily grasp. the enigmas of life and art of the man who knows that numerous in his path, but the must crop up ever more of who knows that his eyc will always be firm calm one truths that fall able to sieze the clear and diaphanous of action. Within his temperamental sphere in his own noble Velazq uez would rather read intensely mind than probe the mind of others in and well-balanced or ill. All his people quest of their characteristics, good and which we recognise in the show the nobility goodness of himself; where his canvas bears the painter's portraits in his of a degenerate, lie dips his brushes image poor and finds there a feeling of deep pity and tenderness heart wh ich lingers rou nd those wretched faces like the fragance forth humble flower. breathed by some His path in art was not Goya is all the opposite. the deve­ we must follow in him straight, but winding; means a one-sided perso- lopment of a complex, by no nality of living that informs his ta- Let compare the JOY us the massacres with the unbridled rage of pestry-cartoons of the scenes of in his canvasses and etchings depicted war shine forth out of his Aglad light and festive colouring hoarse notes and violent chroma­ tapestries; tragic shades, the artist's tic chords are those which express pictoflcally now the cry of agoni­ vision of life in his declining years; habeis nacido (for- this were sed compassion of the Para eso of the ,brutal and bloody ferociousness you born) now (3), the Saturn devouring his own children ; which he painted What a con- on one of the walls-of his own dining-room. of Los Desastres de la Guerra. (3) An etching in the series trast between these decorations and the tries enchanting tapes­ representing La gallina ciega (Blindman's buff), La uendimia (the grape harvest), or La Feria de Madrid (the Fair at Madrid. In Goya the unforeseen comes up at every step. His glance 'is constantly scrutinising life, and his works reflect the problems of human fate, cruel satire" the most tragical pOem ever produced by art, alternating between the fevered doubt of the soul and the radiant His work is fraught with hope of light. passion, nervous, exalte:i and vibrant like El Greco's, and, like the painter of the Burial of the Count oj Orgas, he succeeds Both astonishingly or 'fails. I men drew marvellously, both of errors like ! the are guilty atrociously disproportioned bodies of EI Greco or the horribly bad horse in Goya's equestrian portrait of Pa- . lafox. El 'Greco and Velazquez painted portraits after their own spiritual semblances: in Velazquez, goodness and nobility; in El Greco, dreaming mysticism, sad and full of longing. Goya probes the depths of liis sitters' persona­ lities, seizes their moral countenance and fixes it with a firm touch on his See, in the Prado, the delicate canvas. elegance of Tadea Arias, the vulgar type of Maria Luisa, the noble and stern bearing of General the Urrutia, evil face and false look of Ferdinand VII, who drags his royal robes like a bad actor across the vile scene of his court! Compare the tender, domestic happiness of Velazquez's Family of Philip IV with the cold and merciless psycho­ logical observation of Goya's Family of Charles IV. I n the first picture we have a portrait that turns into action', a portrait at once of royal persons and of the mti­ mate life of a home. Gop's group is a iamily without home or affection, exhibited with the cold and disdainful psychological analysis which he applied to his royalties. The canvas dates "from 1800; shortly afterwards these the of first Charles IV and people begin tragedy Spain: Maria Luisa, then Ferdinand VII, and finally his brother, Don Carlos Goya's tecnnique is as surprising and complex as his ideas and feelings. He gives us exuberant colour in his tapestries of La Romeria de San Isidro or his Family of Charles IV, strong shades and contrasts in the Maja Ves­ tones in the Maja Desnuda ana tida, most delicate, pearly Osu­ the portraits of Bayeu and the Family of the Duke of na. His figures and landscapes are now bathed in light, now plunged in darkness. A vibrant note of light rings in the picture, or it sinks down to the lowest sounds the palette can give forth, as if the gale of tragedy had blown out the flaming torches. Who could have foreseen that the author of the Family of Charles IV and of the tapes­ tries would cover the walls of his house.with brutal scenes of the ravings of a madman, dark tones and violent chords like some horrible nightmare? Goya's soul saw pass in procession all the events of his time, which were there, with their images and portvayed passions, as in a first the gladness of a people, mirror. for the and later the trajedy of this same people, raised first time to the rank of the principal character in a painter's work. Genius alone can penetrate "into the obs­ curest folds of men's souls, Genius alone can, at each step, and cross-question life, life which is made up of struggle passion, grief and joy. RAFAEL DOMENRGH. 27 SAGRADA FAMILIA SAINTE F A1\1 ILLE HOLY FAMILY ) CRISTO CRUCIFICADO CHRIST EN CROIX CHRIST ON THE CROSS Dos DE MAYO DE 1808. (FUSILAMIENTO EN LA 2 MAl ]80�. (FUSILLEMENT A LA MONTAG MONTANA DEL PRiNCIPE Pro EN MADRID) DU PRINCE PIO A MADRID) MAY 2,1808. (EXECUTION ON THE MONTANA DEL PRiNCIPE PIO IN MADRID) LA CARGA DE LOS MAMELUCOS LA CHARGE DES MAMEL EN LA PUI!RTA DEL SOL A LA «PUERTA DEL SOL CHARGE OF THE MAMELUKES IN THE «PUERTA DEL SOL» UN PICADOR DE TOROS UN PICADOR A PICADOR 6 RETRA TO DE CARLOS I I I PORTRAIT DE CHARLES II] PORTRAIT OF CHARLES III OF SPAI:" RETRATO DE LA REINA PORTRAIT DE LA REISE )1 A RiA. LUISA MARIE LOUISE PORTRAIT OF QUEEN l\!L-\RiA LUISA RETRATO DE CARLOS IV PORTRAIT DE CHARLES IV PORTRAIT OF CHARLES IV OF' SPAIN 9 RETRATO DE LA REINA PORTRAIT DE LA REINE MARiA LUISA MARIE-LoUISE PORTRAIT OF QUEEN MARiA LUISA 10 RETRATO DE CARLOS IV PORTRAIT DE CHARLES IV PORTRArT OF CHARLES IV II CARLOS IV CHARLES IV CHARLES IV 12 LA FAMILIA DEL DUQUE DE OSUNA LA FAMILLE nu Due nlOsuNA FA:;\'ULY OF THE DUKE OF OSUNA 13 RETRATO DEL GENERAL URRUTIA. PORTRAIT DU GENERAL URRUTIA PORTRAIT OF GENERAL URRUTIA RETRATO DE LA REINA P<;?RTRAIT DE LA REINE MARiA LUISA MARIE-LoUISE PORTRAIT OF QUEN MARiA LUISA 'S o o 00 "' 0 s � 00 � s -e .,; Iz. ::: -c <' :;;; Q w � o .., u '" .., c, o w c, I .J 23 AUTORRETRATO GOYA PEINT PAR LUI-M�ME GOYA'S PORTRAIT BY Hn..rSELF 25 \ • I PORTRAIT DU PEINTRE RETRATO DEL PINTOR D. FRANCISCO BAYEU D. FRANCISCO BAYEU PORTRAIT OF THE PAINTER DON FRANCISCO BAYEU 3 26 RETRATO DEL CARDENAL PORTRAIT DU CARDINAL BORB6N BOURBON PORTRAIT OF CARDINAL BOURBON 27 RETRATO DE FERNANDO VII PORTRAIT DE FERNAND VlI PORTRAIT OF KING FERDINAND VII OF SPAIN EL GENERAL PALAFOX LE GENERAL PALAFOX PORTRAIT OF GENERAL PALAFOX 29 RETRATO DE FERNANDO VII PORTRAIT DE FERNAND VII PORTRAIT OF FERDINAND VII 30 RETRATO DE JOSEFA BAYEU1 PORTRAIT DE ]OSEFA BAYEUJ ESPOSA DE GOYA FENIME DE GOYA PORTRAIT OF JOSEFA BAYEUJ GOYA'S WIFE 3' RETRATO DEL ACTOR MAIQUEZ PORTRAIT DE LJACTEUR MAIQUEZ PORTRAIT OF MAIQUEZ, AN ACTOR " _ .... -.'_;--� "'�" "".' ' ;. yf - '. 1:\' _., _ �"'.' �" dM . �:. '�;"1'! . ,"", " t��: • .,;.,.)t. J';" �;'" � ,. "l. '� .j.. ��f��.·.:���'i/,�\. "':y,_ �. / . " • ". • ': � �.� .!.._,:� � .•. "c.. �", ;'r" " . .4lIl, , � _�·r:.� -s '·)·'.i �. AI�t� "�';'.).l j' • 1 /.., 1.11' J' .. t IL, �I/ (I��' _ .. • ._ ,- � ;:;,_:.; • . \-<'\ ". :""1; �\ " ...... . .�_ �/' AQUELARRE DE BRUJAS LA PEREGRINACI6N A LA FUENTE MILAGROSA DE SAN ISI REUNION DE SORCIERES PELERINAGE A LA FONTAINE MIRACULEUSE DE «SAN ISID WITCHES' SABBATH PiLGRIMAGE TO THE MIRACULOUS WELL OF «SAN ISID 33 VISI6N FANTAsTIC A VISION FANTASTIQUE FANTASTIC VISION VIS16N OF. LA ROl'vIERfA VISION DE LA ROivIERIA DE SAN ISIDRO DE «SAN ISIDRO» A VISION OF THE FAIR OF SAN ISIDRO 34 o 6 iii 35 JUDITH v HOLOFER1.... ES JUDITH ET HOLOPHERNE JUDITH AND HOLOPHERNES SATURNO DEVORANDO SATURNE DEVORANT A SUS HI]OS SES FILS SATU�N DEVOURING HIS CHILDREN 37 MANOLA «1vIANOLA» A «MANOLA» 4 < .s _, > Yo 39 Dos HOYBRES R.IX�l)() A DE(;X UOl.DfES SE BATTA..'" GA.RROTAZOS _\.. COL""rPS DE BATOS Two ::ME"S FIGHT1SG \HTH BLCDGEOSS LAS PARCAS LES PARQUES THE FATES Dos FRAILE5 VIEJOS DEUX VIEUX i'HOINES Two OLD MONKS 4I VARIOS HOMBRES AGRU­ GROUPE D'HOMNIES EN PADOS OVENDO A UNO ECOUTANT UN AUTRE LIT UN PAPIER QUE LEE UN PAPEL QUI A GROUP OF MEN LISTENING TO ONE OF THEl\ :;r o ;0- -c e, z, � 47 RETRATO DE CARLOS IV PORTRAIT DE CHARLES IV PORTRAIT OF KING CHARLES IV RETRATO DE :MARiA LUISA PORTRAIT DE MARJE-LOUISE PORTRAIT OF QUEEN MARiA LUISA ......................... _ _ __ .. EL ARTE EN ESP ANA EDICIONES DE VULOARIZACION Propagar el conocimiento de los tesoros arttaticoa de nuestra patria, es 10 que nos mueve a publicae esta Biblioteca de vulgarizaci6n del Arte nacional, que tiende, por 10 econ6mico de su precio, a que llegue a todas las manes. Es tanto 10 que aim poseemos, y tan importante, que es de conveniencia que se sepa, por los que 10 tengan averiguado, que nuestro pais es todo no _ �1 cuantos a su museo, rico, variado, generoso para un estudio se dediquen. Para demostrarlo, y para que esta demostraci6n llegue facilmente a todas partes, empren­ demos la publicaci6n de una serie de tomitos en los cuales se recojera, con abundancia de reproducciones de antiguas construccio­ y breve texto, 10 mas saliente nes; de los pintores y escultores que gozan de nom bra­ dla universal y de cuanto en los museos espafioles dice el abolengo de industrias artisticas nacionales. Obras pubJicadas: 1. LA CATEDRAL DE BURGOS.-2. GUADALAJARA­ ALCALA DE HENARES. 3. LA CASA DEL GRECO.- - 4. REAL PALACIO DE MADRID.- 5. ALHAMBRA 1.- 6. VELAZQUEZ EN EL MUSEO DEL PR ADO.- 7. SEVILLA. 8. ESCORIAL J. - 9. MONASTERIO DE - GUADALUPE. 10. EL GRECO. - 11. ARANJUEZ. - - 12. MONASTERIO DE POBLET. 13. ClUDAD - RODRIGO. -14. GOVA EN EL MUSEO DEL PRADO.- 15. LA CATEDRAL DE LEON. 16. PALENCIA. - - 17. ALHAMBRA II. -18. VALLADOLID. 19. MUSEO DE - PINTURAS DE SEVILLA.-I/(" CA1EEFJ