EL ARTE EN ESPANA EDICION THOMAS N,o 36 I EL ARTE EN ESPANA' EDICION THOMAS GOYA EN EL MVSEO DEL PRADO LOS TAPICES Cuarenta y ocho ilustraciones con texto de Rafael Domenech Ex-Director del Museo de Arle Decorative de Madrid H. DE J. THOMAS, s. A. c. MALLORCA, 291 - BARCELONA 1 943 RESERVADOS LOS DERRCHOS DR PROPIRDAD ARTfSTfCA Y LITKRAR[A GOY f.. EN EL MVSEO DEL PRADO LOS TAPICES L ad venimien to de la cas a de Borbon, Espana se A . hallabaplena en decadencia economica, cultural y artistica.Trabajaron sus primeros reyes para remedial' tales males, y Fernando VI, Carlos III y sus politicos, no dieron descanso a la maquina oficial para que su accion elevara el progreso de Espana. Las cosas no suce­ dieron tan bien como sus autores se proponian, y los frutos de su larga labor no llegaron a madurar. La inten­ cion era loable;Jo equivocado fue el medio que se aplico para poner remedio 10 reinante � . • Se quiso hacer progresar a 'Espana, volviendo las es­ pald as a su bradicion y a su caracter, y abriendo en cambio las fronteras, para que toda influencia cultural venida de 1a otra parte de estas tuviese su asiento en nuestra patria. Y en esto hubo el desacierto. En lugar de sacudir el espiritu propio, para que recobrase vida y se expansionase, dejando de estar adormilado, se busco auxilio fuera de casa, sin reflexionar que era ahogar aun mas 10 que pretendiase que se reanimara para que diera el fruto apetecido. Crearonse escuelas de arte bajo el patr6n dado por un artista extranjero; vinieron aqui pintores y escultores de paises extrafios para suplir la falta que de ellos teniamos, sin meditar en que si 10 que nos traian concordaba con nuestro espiritu tradicional, en si con una inyecci6n se­ 'mejante cabia despertar 10 que de pronto aparecia ad or­ mecido, tras de Ia precedente fecundidad admirable; fundaronse fabricas de ceramica con artifices de ctras naciones, y cuando los nuestros aprendieron su arte, el extranjerismo sigui6 dominandouos. Alcora, Talavera y Madrid produjeron una ceramica que es de todas partes menos de Espana. En San Ildefonso se fund6 una Iabr-ica de cristal, y en Madrid una escuela taller de orfebreria, y un Real Laboratorio de piedras duras y mosaicos, cuyo arbe nada tiene de espafiol. Fabricamos muebles suntuo­ sos, imitando a los ingleses y franceses; se protegi6 la Iabricacion, textil para que nueatras telas fuesen un re­ medo de las que se producian en otros paises. En est a situaci6n, decadente, extranjerizada y pobre, apesar de la brillante apariencia oflcial que envolvia, nos es cuando surge Goya para ser el primer espafiol de su tiempo, y hasta me atreveria a decir el unico, si a su lade no hubiera existido Don Ramon de la Cruz. Va a ser el removedor a£ortunado de las aguas abrien­ estancadp,s) dolas un cauce por_ donde se escurran y dejen el espacio a nueva corriente venida de las propias entrafias del � 6 mundo de la realidad. POI' su unico esfuerzo ello se rea­ Iizara, y a las turbieces opondra pintura su estremecida pOl' las palpitaciones de la vida. Inspirandose en ella vigorizara el decaido arte pict6rico, y sus obras adquiri­ ran el valor de inapreciable documento de la epoca, como si .e1 habito de ella moviera los pinceles del artista, y los moviera a una superacion de la misma verdad, pOI' retener la esencia mas-cabal de ella. Para que Espana diesen todas las en se manifestacio-. nes economic as s artisticas de una gran nacion - Fran­ cia nos suministro la pauta - se creo en Madrid, en 1720, una Real fabrica de ta pices, estableciendola en la Plaza de Santa Barbara, Dirijian sus trabajos artdsticos Mengs y Francisco Bayeu, con un arte 'anodino y pesima. una mano de cbra Para esta fabrica produjo Goya una serie numerosa de cartones que constituye uno de los conjuntos mas mara­ villosos de nuestro arte.' Habiase casado el pintor aragones con una herman a de Francisco Bayeu, y aquel mismo (1776) Mengs afio llama Goya, a que a la sazon se hallaba en Zaragoza-, - para que trabajara como proyectista en la Real fabrica de tapices de Santa Barbara. El gran artista aragones tenia entonces treinta afios. Pintando cart ones para tapi­ cerias se dio a conocer en la capital de Espana, y sus obras se deatinaron, despues de mal reproducidas en los telares de la fabric a madrileha, a decorar los muros de los palacios reales del Pardo y del Escorial. La fabrica � de Santa Barbara tejio los tapices desde 1777 a 1802. 7 -- - - ------- Fn8 la corte de Carlos III seria y poco dada a los placeres, y durante periodo, el temperamento de Goya su se desl izo sin alardes genia1es. Las pinturas de la iglesia del Pilar y de la Cartuja de Aula Dei, en Zaragoza, y los retratos pintados en Madrid, no son obras cap aces de hacei; inmortal a su autor. Los tapices, si; siendo, sin embargo, muy superiores los producidos durante el reinado de Carlos IV. i Al advenimiento de este monarca al trono de Espana, la sociedad espanola de aquel entonces, desatados los frenos de una cultura superficial, de un bienestar apa­ rente y de una moralidad mojigata y de buen tono, se entrego, al borde de su sepultura, a una vida desbordante de alegria: era un falso goce que se escapaba a borboto­ nes y pOl' cien heridas del cuerpo nacional. Goya recoje esto en sus maravillosos cartones para tapicerias. En ellas todo es un encanto sensual. Si hay una rina como la de la Venta Nueva, el espectador adi­ vina pronto que la sangre no correra pOI' el cuerpo de los combatientes, reduciendose la pelea a repartirse sus acto­ res unos cnantos estacazos y a terminal' en sainete. La inclemencia de un invierno crude como en La nevada, es un herrnoso espectaculo de la Naturaleza en la cuallos hombres van bien abrigados y sus caras contraidas pOl' el frio no son, sin embargo, pres agio de muerte. El ciego que tafie la vihuela y alegra a las multitudes que Ie escu­ chan, no les pide un ochavo de limosna para que la mi­ seria no ernpaiie la alegria del vi vir de aquellas gentes. Los chicuelos que trepan a un arbol para coger la- Iruta 8 agena, son rollizos y bien criados, y en enos nuestra hamponeria clasica noha im preso el selle que caracterizo a Rinconete y a Cortadillo; tampoco sus carries descu­ biertas al sol, presentan la miseria que se pasea pOl' los cuerpos' de los nifios de Murillo, en la Pinacoteca de Munich, Las mujeres del pueblo que, en las orillas del Manzanares lavan la ropa, muestran mas que el cansan- cio del rudo trabajo, la placentera alegria de gozar la i· vida pleno aire yen coloquios chispeantes y entreteni­ en dos; una de esas mujeres duerme apaciblemente; y reposa su cabeza en el halda de una companera, Los hombres i embozados que pasean pOl' un campo andaluz no causan pavor; hay en sus continentes de majos un aire de aven­ tiernas turas amorosas, que hacen pensar en las palabras corazon de dama, la fuerza brutal que abriran un y no en de un brazo que, armado de aguda navaja, enviara a un projimo al otro mundo, la vision -Iile los tapices goyescos en Luego completad El baile en San Antonio de la Florida, La merienda a orillas del Manzanares, La gallina cieqa, La comeia, Los jugad01'es naipes, Eljuego de peloia a pala, El cacha­ de rrero, La boda, El columpio, La siega, La vendimia, El pelele: todo un mundo que goza de la vida, en una alegria que- toma cuerpo en coloraciones maravil.losa­ mente bellas, y en tintas de suavidades tan seductoras, nunca las produjo la paleta espanola. Cunde en que todo la vida con marcado caracter que -fija una epoca, que establece un mojon, Es la vida anecdotica del pueblo recogida por un a'l·tista observador y apasionado; pOI' 9 quien retiene el caracter del conjunto del espectaculo mediante el prodigio de una paleta de variadas gamas. Si; el genio de Goya lleva la obra de arte, a como prota­ gonista de ella, al pueblo: cos a insolita, Ese pueblo de los se divierte durante el reinado de Carlos tapices IV; ese pueblo trueca mas tarde su alegria, por la ex presion burlesca de una sati.ra violenta; ese pueblo, unos afios despues, derramara su sangre a torrentes en la Espana tragica que tino de rojo y de negro los albores del siglo XIX, y pinto con las tintas mas lugubres de la paleta El fusilarniento en la. moniaiia del Principe Pio, y suscitara las sombrias pinturas que llenaron los muros de la Quinta del Sordo, la casa del propio artista a la vera del menguado Manzanares. El carton del tapiz que representa una Merieiuia a orillas del Masizamares, una 'vez .tejido, iba destinado a decorar el comedor de los Principes de Asturias en el Real Palacio del Pardo, 's 10 termino Goya en 1776; al afio siguiente entregaba el arbista la composicion El baile 'en San Antonio de la Florida, con destine al comedor del �ropio Palacio, para donde, concibio y real izo, ademas, La riiia en la Venta Nueva, La rnaja y los embozados, El bebedor, El quitasol, La cometa, Los ju,qado1'es de naipes, Ninos infiaruio una vejiga y los Mucliachos trepasuio al arbol," Para el dormitorio de los Prmcipes en el Pardo pinto, entre o,tros cartones, ciego de la quitarra, La plaza de El la Cebada, El caciuurrero, El rnilitm' y la seiiora, El juego de pelota a 'pala y La novillada. Para el propio Palacio 10 , I del Pardo hizo Los zancos, La Muchachos gallina cieqa, trepando al drboi y El pelele. Las fioreras, La em, La vendimia, El albaiiil herido y Los pobres en la fuente se realizaron para el Palacio del Escorial. Hayen las tapicerfas de este maestro, un arte nuevo para su tiempo. Dentro de los convencionalismos a que I obliga la tecnica del tejido, el paisaje y los personajes estan tratados con una sensacion de vida que contrasta con los frios amaneramientos de sus contem poraneos que solo supieron pintar una Naturaleza falsa y unos hombres cualmaniquies. En cambio, en Goya, las figuras alientan poderosamente, sin haber el nunca pintor de forzar la nota para que nos despierten semejante sensacion, Goya trabajo con gran disgusto para la fabrica de Santa Barbara, pues sus malas reproducciones y la cen- sura de medianias amaneradas como Mengs y Bayeu, I habian de amargar continuamente a un temperamento : genial y energico como era el deGoya. Ouando Oarlos IV subio al trono y nombro al artista aragones pintor de Camara, este se nego a seguir produciendo cartones para I tapicerias. protestando la incompa.tibilidad de ambos trabajos. Ademas, Goya habia sido postergado por la mediocridad de su cuiiado Ramon Bayeu. A fuerza de ordenes y ruegos, siguio aq uel ._ - produciendo modelos para la Iabrica de Santa Barbara durante algun tiempo, y, gracias a ella, el arte espafiol pudo enriquecerse con ; obras tan excelsas como La gallina ciega y El pelele; la primera tan graciosa y rebosante de anirnacion nacida II de aquel nucleo de alegres muchachas y jovenes que, rodeando al que va con el cucharon en Ia diestra, venda­ dos los ojos, dispuesto a dar con el a alguien, para que actitud y en el le reemplace, muestran en su respectiva gesto el contento que los invade; la otra, nos pone ante los ojos a unas majas que mantean a un pelele y gozan infantilmente, al parecer, en el malicioso y expresivo divertimiento a se entregan. Los cart ones de ambos que los ejecuto Goya en el afio de 1791. tapices t RAFAEL DOMENECH 12 GOYA AU MUSEE DU PRADO LES T APISSERIES Trad�it par M. Pierre Paris, Directeur de l'Ecole de -Hautes Etudes Hispaniques I'avenement de 130 Maison de Bourbon, l'Espagne A se trouvait en pleine decadence economique, in­ tellectuelle et artistique. Ses premiers rois t.ravail lerent a remedier aces maux, et Fernand VI, Charles III et leurs ministres ne Iaisserent aucun repos a Ia machine officielle ponr que son action servrt au progres de I'Es­ pagne. Les resultats ne fnrent pas aussi favorables qu'on .1 I'esperait, et les fruits de ce long effort 'n'arrfverent pas a maturite, L'intention etait louable, mais on se tromp a sur les moyens choisis ponr corriger Ie mal regnant. On voulut faire progresser l'Espagne en tonrnant le dos a ses traditions et a son caractere, et l'on ouvrit les frontierea afin que toutes les intellectuelles influences, venues d'au dela s'installassent dans notre patrie. La fut l'erreur. Au lieu de secouer Ie genie pro pre de la race pour lui reridre la vie; lui donner de l'espace et le reveiller de son sommei.l, on chercha du secours au dehors, * 13 sans penser que c'ebait etouffer pretendait desiree. ranirner pour lui Iaire encore plus produire ce la que l'on recolte I On crea des eccles d'art sur Ie plan donne par un ar­ tiste etranger; il vint des des peintres sculpteurs et • etrangers pour tenir la _place de ceux qui nous man­ quaient, sans se preoccuper de savoir si ce qu'ils nous apportaient s'harmonisaib avec notre genie traditionnel, et si une injection de ce genre etaif capable de reveil.ler ce qui ne paraissait que trop endormi, apres la precedente periode d'admirable Iecondite; on fonda des fabriques de cerami que avec des ouvriers d'autres nations, et quand les n6tres eurent appris leur art, ils resterent soumis a leur domination: Alcora, Talavera et Madrid produisirent une cerami que qui est tout, sauf espagnole. A San Llde­ fonso s'etahlit une manufacture de criatal, et a 'Madrid un atelier-ecole d'orfevrerie ainsi qu'un Laboratoire Royal de pier-res dures et de mosarque dont l'art n'a rien d'es­ pagnol. Nous Iabrrque.mes des meubles somptueux, a I'irni­ tation des Anglais et des Francais; nous protegeames la fabrication des tissus pour que nos tissus fussent une copie de ce qui faisait dans d'autres pays. se Dans cette situation de debadence, d'exotisme et de pauvrebe, enveloppee d'une brillante apparence officielle, surgit Goya, pour etre Ie premier espagnol de son temps, j'oserai meme dire l'unique espagnol, si pres de lui n'avait existe Don Ramon de la Cruz. C'est lui qui va remner heureusement les eanx croupissantes, ouvrant un canal par ou elies Iaire s echapperont_pour place a 'nn nouveau courant sorti des propres entrailles du monde de la rea.lite. Son seul effort reaIisera ce miracle, et aux somnolences il opposera sa peinture secouee par les pal­ pitations de la vie. Sous cette inspiration il rendra sa • vigueur a l'art pictural en decadence, et ses ceuvres ac­ la valeur document querront d'inappreciable de leur epoque, comme si cette vie les de JUeme guidait pinceaux l'artiste, et les poussait jusqu'a nne quintessence de Ia verite meme, Pour qu'en Espagne se produisissent to utes les mani­ festations eoonomiques et artistiques d'une grande nation, -la France nous donnait Ie modele - on crea it Madrid, en 1720, nne Manufacture Royale de Tapisseries, qui s'etablif Place de Sainte Barbe. Mengs et Francisco Bayeu dirigerent les travaux, avec un art anodin et avec une main d'ceuvre detestable. Pour cette fabriqne Goya effectua une serie nombreuse de cartons qui constitue un des ensembles les plus mer­ veilleux de notre art. Le peintre aragonais avait epouse 1.me sceur de Fran­ ciscoBayeu, et cette meme annee (1776) Mengs appela Goya, qui se trouvait alors a Saragosse, pour travailler comme faiseur de projets a la Fabrique Royale de Ta­ pisseries de Santa Barbara. Le grand aragonais avait alors trente ans. En peignant des projets pour des tapisse­ ries il se fit connaitre dans la capitale de l'Espagne, et ses oeuvres furent desbinees, une fois mal reproduites par les metiers de la fabrique madrilegne, a, decorer les IDurS des pa1a.is royaux du Pardo et de I'Escurial. La fabrique de Santa Barbara executa les tapis series de 1777 a 1802. La cour de Charles III fut serieuse et peu encline aux plaisirs, et durant ceregno le talent de Goya se deve­ loppa sans traits de genie. Les peintures de l'Eglise du Pilar et de la Chartreuse d'A�tla Dei a Saragosse, et les portraits peints a Madrid n' etaient pas des ceuvres capa­ bles d'immortaliser leur auteur. II en va autrement des cartons de tapisseries; pourtant ceux qu'il produisib pendaJ?-t le regne de Charles IV sont tres superieurs. A. .I'avenernent de ce monarque au trone d'Espagne la societe espagnole, brisant les liens d'une culture superfi­ cielle, d'un bien-Bore apparent et d'une moralite hypo­ crite e� de bon ton, s'abandonna, au bord de son tombeau, a une vie debordante d'allegresse: c'etait une fausse joie qui s'echappait en bouillonnant par cent blessures du corps national. Goya recueillit tout cela dans ses merveilleux cartons de tapisseries. La tout est un enchantement sensual, S'il y a une rixe, comme celle de Ia Venta, Nueva, Ie specta­ teur devine vite que Ie sang ne coulera pas du corps des combattants, et que Ia bataille se reduira a quelques coups de baton pour se terminer en" farce. L'inclemence "d'un rigoureux hi vel' comme dans La neige, est un beau spectacle de la nature, ou l'on voit des hommes bien couverts, et ou les visages contractes par Ie froid ne donnent pourtant aucune impression de mort. L'aveugle qui joue de la viole et egaie la foule qui I'ecoute, ne lui demands pas un centime d'aumone, afin que Ia misere 16 n'offusque pas la joie de vivre de ces gens-lao Les gamins qui grimpent a un arbre pour cueillir les fruits d'autrui, sont joufflus et bien nourris, et notre truanderie classique ne leur a pas imprime la marque qui caracterise Rinco­ nete et Cortadillo; on ne voit pas plus sur leur chair non denudes au solei! la misere qui attrist� les corps des en­ £ants de Murillo a la Pinacotheque de Munich. Les femmes du peuple qui lavent leur linge au bord du .Manzanares montrent, plut6t que la fatigue d'un rude travail, Ie plaisir de jouir de la vie en plein air parmi les colloques spirituels et divertissants; nne de ces femmes dort paisi­ blement et repose sa tete sur la jupe d'LIDe .compagne. Les hommes plies dans leur cape qui se prornenent dans une campagne andalouse, n'effraient point; il y a dans leur attitude de majos un air d'aventures amoureuses, qui fait penser aux tendres paroles qui ouvriront un coeur de dame plus qu'a la force brutale d'un bras qui, arme d'un couteau aigu, expediera un pro chain dans I'autre monde. Voyez maintenant Ia serie complete des tapisseries goyesques: Le bal a San Antonio de la Florida, Le go'l2ter au bord du Mameamares, La poule aveugle (le Colin-Mai­ l lard ), Le cerf-colani, Les [oueurs aua: cartes, Le jeu de balle a palette, Le [aiencier, La noce, La balamcoire; La pendange, Le mannequin, tout un monde jouissant de la vie dans a.llegresse qui se traduit en colorations mer­ une veilleusement belles, et en nuances aux suavites si se­ duisantes que jamais la palette espagnole n'en a trouve de telles. Pa.rtout eclate la vie avec les caracteres qui r 17 marquant une epoque, qui etablissent une borne. C'est la vie anecdotique du peuple, exprimee par artiste obser­ un vateur et passionne, qui fixe Ie caractere de l'ensemble du spectacle par le prodige d'une palette aux mille nuances variees. Qui, le genie de Goya prend Ie peuple comme protagoniste dans son ceuvre d'art, ce qui est insolite. Ce peuple des tapis series se divertit so us Ie �egne de Charles IV, ce peuple' qui changera bientot son alle­ gresse centre l'expression burlesque d'une satire violente; ce peuple qui, quelques annees plus tard, versera 'son sang a torrents dans l'Espagne tragigue qui teignit de rouge et de noir I'aurore du XIxeme siecle et peignit avec les couleurs Ies plus lugubres de la palette La fusillade sur la montagne duPrince Pio, et devaif inspirer les sombres tableaux qui couvrirent les murs de la Maison du SOUl'd, la maison meme de l'artiste, au bord de l'indigent Man­ zanares. Le carton de la tapisserie qui represente un Gouier au bord du Manzanares, nne fois tisse, etait destine it decorer la salle it manger des Princes des A.sturies au Palais Royal du Pardo, et fut termine par Goya en 1776; I'annee suivante I'arniste Iivrait Le bal a San Antonio de la Florida, destine it la salle it manger du Palais meme, pour lequel il composa encore La rixe a la Venta Nueva, La "maja ei les galants en leu?' cape, Le buveur, Le parasol, Le cerf-volant, Les joueurs aua: cartes, En­ {ants gonfiant une vessie, et Enfants grimpant Ii un arbre. Pour la chambre it coucher des Infants au Pardo il peignit, entre autres cartons, L' aveugle a la quitarre, 18 T La place de l'Orge (Plaza de la Cebada), Le marchand de fa'ience, Le miliiaire et la dame, Le jeu de balle a palette, et La novillada (Course de taureaux novillos). Pour Ie Palais du Pardo proprement dit il executa Les echasses, Le Colin-Maillard, Enfants g1impant a un arbre et Le mannequin. Les fieurisies, L'ere, La vendange, Le ma90n blesse et .Les pannrres "a la fontr;ine fnrent prepares pour le - Palais de l'Escurial. II Y dans les tapisseries de ce maitre un art nouveau a pour sontemps. Malgre les conventions aux' quel les oblige la technique du tissage, les personnages et Ies paysages sont traites avec till sentiment de la vie. qui contraste avec Ie froid 'maniet-isme des contemporains, lesquels surent peindre seulement une nature fausse et des hommes semblables a. des mannequins. En revanche, chez Goya, les figures respirent vigoureusement, sans que jamais Ie peintre ait a. forcer la note pour evei ller en nous une telle sensation. Goya travailla avec grand ennui pour la Fabrique de Santa Barbara, car les mauvaises reproductions, et Ia critique de med iocrites manierees comme Mengs et Bayeu devaient blesser constamment un temperament genial et energique comme celui de Goya. Qnand Charles IV monta au tr6ne et nomma l'artiste aragonais peintre de la Chambre, celui-ci refusa de continuer it produire des cartons de tapisseries, pretextant I'Incompatdbilite de ses deux genres ,de travaux�e plus Goya avait ete sacrifie it la mediocrite de son beau-Irere Ramon Bayeu. A force t d'ordres et de sollicitations, Goya continua pourbant a fournir quelques modeles a Santa Barbara, et grace a cela l'art espagnoi put s'enrichir de chefs - d'ceuvre comme Ie Le Colin-Maillm'd et Le mannequin, premier si gra­ cieux et si plein d'animation en son groupe d'allegres jeunes fil les et jeunes - gens qui, entourant celui qui arme d'une cuiller a la main droite, les yeux bandes, et cherchant a toucher quelqu'un qui le remplacera, mon­ trent dans leurs attitudes et leurs gestes Ie contentement qui les envahit; l'autre nous met sous les yeux des majas qui passent a la couverture un mannequin, et se com­ plaisent evidemmenb, comme des enfants, au malicieux et original amusement auquel elles se Iivrent, Goya exe­ cuta les cartons de ces deux tapisseries en 1791. t RAFAEL DOMENECH 20 GOY A IN THE PRADO MVSEVM TAPESTRIES Translated by Royall Tyler, Editor of the Spanish Calendars of State Papers, Public Record Office, London the Bourbon dynasty arrived in Spain, the WHEN country was in full decadence, economic, social and artistic. The first kings of the dynasty laboured to right this state of affairs; and Fernando VI, Carlos III and their statesmen kept the mechanism of Gouvernment working in order to contribute to the progress of the realm. Their policy did not succeed as well as its authors had the fruit of their designs not destined ex_pected; was to ripen. Their intentions were praiseworthy; their mis­ take lay in the means by which they attempted to improve matters. Their idea was to help Spain by turning their backs. ' on the country's tradition and character, and by thro­ wing open the frontiers in order to welcome all influen­ ces coming from abroad. That was where they were wrong. Instead of giving the national spirit the fillip which it required in order to come to life again and 21 awaken out of its torpor, they looked abroad for help, without realizing that the only result would be to help Spain sink all the deeper in its rut. Art schools created were foreign pattern brought on a by some foreign masters; painters and scholars came to Spain from abroad in order to supply the need in which we stood. It was not realized that if what was offered to us was in accord with our traditional spirit, it could only reawaken that which appeared to be dormant, after the earlier period of admirable fruitfulness. Ceramic works were founded with artisans of other nations, and when Spaniards had learned the trade from them, the foreign imprint remained. Alcora, Talavera and Madrid produ­ ced pottery which. might come from anywhere except Spain. Glass works were set up at San Ildefonso, and in .Madrid a school of jewelry, and a Royal laboratory of hard stones and mosaics, the art taught at which had nothing Spanish about it. Magnificent furniture was manufactured in imitation of English and French mo­ dels; textiles produced in order that all national were production might be' a parody of what was appearing in other countries. Such was the position, decadent, denationalized and indigent, spite of a brilliant official surface, when in Goya arose as the first Spaniard of his day: the only Spaniard, I might venture to say, were it not for Don Ramon de la Cruz. Goya was destined to be the fortunate stirrer-up of waters that had grown s�agnant, opening for them a channel through which they might flow off, 22 giving place, to a current proceeding from the depths of reality. His single effort achieved this result, and his painting fashioned by the palpitations of life took the place of that of his obscure predecessors. Art breathes a new life. Goya's work derives its value from its direct touch with the age in which he lived, so direct that the genius of the time seems to guide the artist's brush and to show it the way of essential expression. In order that Spain should appear to have all the attributes of a great nation on the French model, a Royal factory oftapestry was set up in Madrid, in the Plaza de Santa Barbara, in 1720. Its artistic directors were Mengs and Francisco Ba­ yeu, harmless artists who had at their disposal very inferior workmen. Goya turned out for this factory a large series of car­ toons which constitute one of the most marvellous en­ sembles of Spanish art. Aragonese painter married a sister of Francisco The Bayeu, and in the same year, (1776), Mengs sent for Goya, who was at Saragossa at the time, to come to . work as a draughtsman at the Royal factory of Banta Barbara. The great Aragonese artist was 30 years old at the time. It was as a painter of tapestry cartoons that "he made himself known in the Spanish capital, 'and his work was designed, after having been badly reproduced as tapestry, to decorate the walls of the Royal-Palace of EI Pardo and the Escurial. The Santa Barbara factory continued to weave tapestries from 1777 to 1802. 23 The court of Carlos III was staid and little given to pleasure. At that time, Goya's temperament kept within bounds. The paintings he did for the church of El Pilar and the Cartnja of Aula Dei, at and the por­ Saragossa, traits he painted in Madrid are not of a nature to make him immortal. His cartoons another matter, tapestry are although even here the produced during the reign ones of Carlos IV are greatly superior. When this king mounted the throne of Spain, Spanish society had thrown off the reins of a superficial culture, a shallow prosperity ana a hypocritical morality and, on the edge of the grave, itself up to life of was giving a unbridled enjoyment: an explosion of false joy. Goya expresses this in his marvellous cartoons for tapestries. Everything in them is a sensual enchantment. A fight is depicted, like that at the Venta Nueva. The spectator guesses that there will be no bloodshed, and that all will go off with a few thrusts and a comedy to follow. The inclemency of a hard winter suc� as that depicted in la Nevaaa (The Snow Storm), is a beautiful scene of nature, with men well muffled up, whose faces, though-contracted by the cold, give no presage of death. The blind man who strums for the pleasure of the liste­ ning crowd asks no alms of them, lest his necessity should interfere with their joy in life. The boys climbing a tree to rob a neighbour's fruit are plump and well fed; our Spanish genius did not set upon them the stamp of Rinconete and Cortadillo; they do not expose to the sun the misery that dwells on the flesh of Murillo's children in the Munich gallery. The women of the people who are washing linen on the banks of the Manzanares show more fatigue caused by work: the joy of open than the air life and of lively conversation; one of them sleeps peacefully, with her head pillowed on the lap of another. The muffled men who stroll through the fields of Anda­ lusia have about them nothing alarming; their appea­ rance suggests amorous adventures and the words capable of touching a lady's heart, rather that the brutal force of a hand which, armed >yith a knife, would be capable of sending a rival into the next world. The vision of Goya's tapestries should include, El. baile en San Antonio de la Florida, La merienda a- orillas del Mameamares, gallina ciega, La cometa, Los juga­ La dores de naipes, Eljuego de pelota a pala, El cacharrero, La boda, El columpio, La siega, La vendimia, El pelele: a world enjoying life, whose pleasure is expressed in marvellously beautiful colour schemes, of the seduction never equalled by a Spanish palette. The lifeexpressed here with so decided a character fixes the period to which it belongs. It is the annals of the people collected by an observant and passionate artist, who is able to seize the character of the whole scene and transmit it through his varied palette. Goya's genius takes art to the people: a rare phenomenon. The people, as we see it here, seeks pleasure during the reign of Carlos IV; the same people later exchanges its joy for a burlesque expression of violent satire; a few years later, the same people will shed its blood in torrents in the tragic Spain 25 which stained red and black the dawn of the XIXth cen­ tury, when Goya painted in sombre colours the Fusila­ miento en la montana del Principe 'PiO, and produced the gloomy sketches which the walls of the cover pain­ ter'shouse, the Quinta del Sordo, on the banks of the scanty Manzanares. The cartoon representing the Merienda a orillas del Maneanares (the picnic), was when woven, to destined, decorate the dining-room of the Prince of Asturias in the Pardo Palace. Goya finished it in 1776. The next year, he handed in the composition for El baile en San Antonio de la Florida (The Dance), also destined for the dining-room of the same palace, for which he afterwards alsodesigned La niiia en la Venta Nueva, La maja y los embozados, El bebedor, El quitasol, La cometa, Los juga­ dores .de naipes, Niiio» infiam.do una vejiga and Mucha­ chos trepamdo al drbol. For the royal bedrooms in El Pardo he painted, among others; the cartoons of El ciego de la .quiiarra, La plaza de la Cebada, El cacharrero, El miliiar y la senora, El juego de pelota a pala y La novillada. For the same Pardo Palace he did Los zancos, La gallina ciega, Muchachos trepando al drbol. and El pelele. For the Escorial he executed Las La era, {l01'e1'as, La uendimia, El albaiiil. herido, and Los pobres en la fuenie, Goya's .ideas on tapestries were new. Allowing for the convention which the technique imposed, landscape and treated with a feeling for life in striking l figures are I contrast with the cold mannerism of his contemporaries who only knew how to paint a false nature peopled by dummies. Goya, on the other hand, created figures which always carry, without the painter having to force the note. Goya disliked working for the Santa Barbara factory. The bad reproductions turned out there and the disappro­ val of mediocrities like Mengs and Bayeu were a cons­ tant bitterness to a genial and energetic temperament such as his. When Carlos IV mounted the throne and appointed Aragonese artist court painter, Goya refu­ the sed to continue producing cartoons, giving as a pretext that the two kinds of work were not compatible. Moreo­ ver, Goya had been damaged by the .mediocrity of his ,brother-in-law Bayeu. However, orders and prayers induced Goya to continue for a time producing models for the Santa Barbara works. Thus Spanish art was enriched by such masterpieces as La gallina ciega and El pelele. The first is graceful and full of the animation communicated by the young men and girls surrounding the blindfold man who tries to seize one of them, each person expressing by every movement the pleasure which all experience. The second picture presents to us a num­ ber of girls tossing a dummy in a blanket and appearing to take a childish pleasure in this malicious and expres­ sive pastime. Goya executed both these cartoons in 1791. t RAE'AEL D.oMENECH 27 \� ,. .EL BAILE EN LE. BAL A SAN ANTONIO DE LA FLORIDA «SAN ANTONIO DE LA FLORIDA» DANCE AT· «SAN ANTONIO DE LA FLORIDA_ t f , I I I I I t. LA MERIENOA A' ORiLLAS DEL LE GOUTRR"AU 'BORD nu MANZANARES MANZANARES: J '-' r- �f_ LA MERIENDA A ORILLAS DEL MANZANARES. LE GOUTER AU BORD DU MANZANAR FRAGMENTO FRAGMENT THE PICNIC ON THE BANKS OF THE MANZANARES. DETAIL z .3 3: .. Z .. '" !-< !-< <: !-< '" o � .< > .. � ::> Z -c �.. >- <: .., z .. <: .z 0: <: ....l 5 LA MAJA V LOS LA MAJA ET LES � EMBOZADOS GALANT$ E LEUR CAPE GIRL AND MUFFLED MEN I .1 .J o 32 o !-< Z OJ . :. o < '" rz. ..: '" OJ < ....l 33 LA ERA. FRAGMENTO L'ERE. FRAGMENT . THE "THRESHING FLOdR. DETAJ'L 34 - ., Los iPOBRES ,EN L'A ·LES PAUVR�S A LA FUENTE FONTAINE POOR AT THE WELL 35 . . EL ALBANlL HERIOD. LE MA<;ON BLESSE ." THE iNjURED CARPENTER LA VENDI:\o:IJA:' , r LA VENDANGE GRAPE PICKING 1;. ! "J 37 '" ." � j ::: o Z l Z :; o u � 45 LA GALLINA CIEGA. FRAGMEN:TO LE COLIN-MATLLARD. FRAGMENT THE BLIND HEN. (HIDE AND SEEK). DETAIL i.!\fUCHACHOS TREPANDO AL ARBOL ENFANTS GRIMPANT ) .. UN ARBRE ' • : t t t.z, r.t j" �": : :ROYS .CJ..IMBING. A :T.REE . ... . ;;. i'l •• 4� EL CAZADOR CON'SUS PERROS LE CHASSEUR ET SES CHIENS SPORTSMAN WITH HIS DOGS PERROS V UTILES DE CAZA CHIENS ET OUTILS POUR LA CHA DOGS AND IMPLJMENTS FOR HUNTING ••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••• 11 .... 2.a ••••••••••••• EL ARTE EN ESP ANA EDICIONES DE VULGARIZACI6N Propagar eJ condf!miento de los tesoros artisticos de nuestra patria, 10 que nos mueve a publicar esta Biblioteca de vulga­ es rizaci6n del Arte nacional, que tiende, por 10 econ6mico de su precio, a llegue a todas las manos. Es tanto Jo que aun po­ que seem importante, que es de convenicncia que se sepa, os, y tan nuestro pals es todo por los que no to tengan averiguado, que el un musco, rico, variado, generoso para cuantos a su cstudio esta demostraci6n se dediquen. Para demostrarlo, y para que Hegue facilmenie a todas partes, emprendemos la publicacion de una serie de tomitos en los cuales se recoiera, con abundan­ cia de rcproducclones y breve texto, 10 mas saliente de antiguas construcciones; de los pintores y escultores que go zan de nom­ bradla universal y de cuanto en los m useos espafioles dice el de industrias.artlsticas nacionales. abolengo Obras pubJicadas: 1. LA CATEDRAL DE BURGOS. 2. GUADALAJARA­ - ALCALA DE HEN ARES. 3. LA CASA DEL GRECO. - - 4. PALACIO NACIONAL DE MADRID. 5. ALHAMBRA I. - -6. VELAZQUEZ EN'EL MUSEO DEL PRADO.- 7. SEVILLA. B. ESCORIAL 1. - 9. MONASTERIO DE - 10. EL GRECO. 11. ARANJUEZ. - GUADALUPE. - - 12. MONASTERIO' DE POBLET. 13. CIUDAD RODRIGO. - - GOYA EN EL MUSEO DEL PRADO. 14. 15. LA CA­ - TEDRAL DE LE6N.-16. PALENCIA.-17. ALHAMBRA II. - lB. VALLADOLID. - 19. MUSEO DE· ·PINTURAS DE SEVILLA. - 20. LA CA TEDRAL DE SIGOENZA. - '21. RIBERA. - 22. ESCORIAL II. - 23. ZARAGOZA 1. - 24. ZARAGOZA II. - 25. LA CATEDRAL DE TOLEDO. - 26. CATEDRAL DE TOLEDO. MUSEO. - 27. MUSEO DE BELLAS ARTES DE CADIZ. -.28. LA CATEDRAL DE BARCELONA ..:. 29. ALCAZAR DE SEVILLA. . 30. LA - CATEDRAL DE'SEVILLA. 31. LA CATEDRAL DE SE­ - : · VILLA. MUSEO. - 32: M0NASTERIO DE SANTES CREUS. = cAMARA'SANTA DE LA CATEDRAL DE OVIEDO. · -33 •. · 34. LA GA TEDRAL DE SEGOVIA. -35. ZURBARAN. - · - · · 36: GOY A EN EL M USEO DEL PRADO. LOS T APICES. Establecimiento editorial Thomas. Mal/orca, 291. Barcelona. ! · : •••••••••••••••••••••••••••••••••••••••• ••••••••••• 11 ••••••••••••••••••• .: MVSEVM REVISTA DE ARTE ESPANOL ANTI GUO Y MODERNO Y DE LA VIDA ARTtSTICA CONTEM- PORANEA MVSEVM es una de las revistas puramente artisti­ cas en lengua espanola, que se publica en Europa y America; es la mejo r publicacion de arte que ve la luz en los palses de origen latino, segun 10 atestigua Ja prensa cornpetente de Europa; publica informa­ clones e investigaciones sobre pintura, 'escultura , arquitectura, arqueologfa, ceramica vidrierfa, nu­ , misrnatica, orfebrer la, xllografla, tap ices, bordados, decoraci6n de interiores, etc., etc. A quienquiera 10 - solicite manda numeros de muestra. PRECIOS DE SUSCRIPCION Espana, un tomo 30 pesetas. Extranjero. . 35 pesetas. Numero suelto 3 pesetas. Nurnero suelto en el extranjero. 3' 50 ptas. Administracion: Mallotca, 291. - Barcelona (Espana). Reproauciao, grabado y estampado en los talleres Thomas, de Barcelona