EL ARTE EN ESPANA EDICION THOMAS 'BaJo el patronato de la Comisarla 'Rjgia liet Turismo y Culrura drtistica N.o 16 � j-, I ! EL ARTE EN ESPANA BAJO EL PATRONATO DE LA. COMISARiA REGIA. DEL TURISMO Y CULTURA ARTisTICA PALENCIA Cuarenta y ocho ilustraciones con texto de Matias Vlelva Can6nigo archivero de la.Catedral de Palencia 'NSTITUTO DE AhTE HISP'ANJCO .....-_.....""""... 'A,i;iArLLj ,.... ,,- H. DE J. THOMAS, S.A. C. MALLQRcA, 291 -BARCELONA RESERVADOS LOS DERECBOS DB PROPIKDAD ARTlsTICA T LJTKRARIA I' I PALENCIA S indiscutiblemente nuestra ciudad una de las mas antiguas-de E. Iberia. Su origen se remonta a los tiempos fabulosos 9 COD ellos se confunde, puesto que la tradicion nos presents la vieja Pallantia tun dada por la diosa Pal as, 0 por el legendario Pa­ como latuo, rey de Hesperia, en las riberas del Tio Nubis, actualmente el Carrion . La historia patria, primeras paglnas, dice que Pallan­ . en sus nos tia era la de las tribus del pueblo celtibero, los Va­ capital de una ceos, por cierto los mas cultos y civilizados de aquellas gentes, a creer el testimonio de histuriadores y gecgrafos. De esa encomiada cultura y clvilizaclon no ha Ilegado a nosotros monumento alguno; pero si conocernos, y esto es bastante, los documentos Iiterarios de Estrabon, Diodoro de Sicilia y Pomponio Mela, los cuales deian fuera de toda duda nuestro aserto. Tan valientes como cultos, y amantes de la independencia cual el que III as, los pal/antinos opusieron constante y tenaz resistencia ala domina cion romana: euatro veces las orgullosas aguilas del imperio, senor del mundo vieron abatido , su altivo vuelo por el he­ roismo de los Vaceos. Consules y generales de gran prestigio, ocul­ tan do derrota y vergonzosa impotencia entre las sombras de 18 su noche, deiando abandonados heridos y enfermos, acernilas y baga­ ges, y perseguidos muy de-cerca por la intrepida caballeria palen­ tina, huyeron veneidos por los dignos aliados de Numancia, ernulos de sus glorias imperecederas. A seis millares, cuando menos, se hace ascender el nurnero de soldados. que ante los muros de Patlan­ tta p erdleron las legiones rornai.as capitaneadas por Emilio Lepido 5 Y no fue mas aforfunado Escipion, el Africeno, cuando Intento cas­ tigar apalentinos por el auxilio, Que a los numantinos bizarra y los generosamente prestaban. AI fin, mas arrastrada por el desastre general, Que vencida por tas arrnas deRorna, Pallantia sucumbio cuando Augusto vino a di­ rigir personalmente la guerra, y consiguio dominara los fieros can­ tabros: desde entonces hasta la invasion de los barbaros el yugo romano peso 'sobre Ia cerviz de los esforzados palentinos, los cuales entrarou a formar parte de la provincia tarraconense. La urbe se extendia, en mucho mas amplio peri metro Que el Que ahora ocupa. Por ambas margenes del rio Carrion, especial­ mente por la izqulerda, y como prueba incontestable de la irnpor­ tancia de la ciudad hanse descubierto en su subsuelo incohtables objetos de distintas artes roman as: armas de varias clases, urnas cinerarias, Imgiientarios, fibulas, aniltos, priapos y amuletos, lapi· das, mosaicos y algtin busto, Que 0 se han enajenado, 0 se censer­ van en las colecciones del Excelentisirno Ayuntamiento, y en la mas copiosa det" erudito arqueolog o don Francisco Simon Nieto, quie n con celo e inteligencia envictiables ha dirigido la mayor parte de las excavaciones, Que se han realizado, comprueban la verdad de la afirmaci6n de Pomponio Mela, at decir Que las mas insignes ciu­ dades de Is Espana tarraconense eran Patlantia y Numantia. Los monumentos arquitectonicos, Que en los cinco siglos de do­ minaci6n romana, levantaron los acomodados habitantes de Palen­ cia, ya en el interior de la poblacion, ya en las villas de recreo de los alrededores, todos han desaparecido en las destrucciones distin!as, 'que lame nta nuestra historia, singula rrncnte en la del ano 457, cuando los visigodos, al mando de Teodorico, cayeron cual torrente avasallador sobre los suevos, y, arrasando literalmente cuanto encontraban al paso entraron en Pa lencia a sar gre y fuego, y con espantosa carniceria y horrible sana se cebaron despiadada­ mente en las cosas y personas dedicadas al cultivo divino. De estas til tirnas, las QII!' no tuvieron la suerte de morir, fueron arrastradas a dura cautividad. Todo.hubo de perecer en aquef la catastrofe, menos la vitalidad de la urbe misma, la cual, como el ave de la Iabula ernerglo de , sus propias cenizas con nuevo esplrltu y. civilizacion distinta 6 De la cultura y clvillzacion visigotica, mas rudimenfaria y efl­ nosotros el recuerdo de las rnera que la romana, han lIegado hasfa Conan­ Escuelas episcopales dirigidas PO( el santo y sabio obispo conocida por la cio, y Ia cripfa de nuesfra Catedral, vulgarrnente Cueva de San Anfolin, uno de los pocos monumentos que perduran lie aquellos siglos, cuvo est flo arquitectcinico da conocer, nos a caracteres, el tipico arco fie herradura, difer ente en un enfre otros todo del mas adelante empleado y generalizado por los arabes. Lastlrna que no sea dado el investigar, si 10 que aun subsiste.es el porche y la central de' una bastlica de tres naves. erigida poi el rnartir San Antolin, cuyas obispo Ascarico ell siglo VII en honor del el piadoso rey Wamba retiquias debio traerde la Galia Narbonense para de positartas y darlas culto en la ig lesia mafriz de la extensi­ sima di6cesis palentina . Durante la invasion agarena Palencia fue mas destrui- . una vez sabe si por los arabes mismos, 0 por Alfonso I en sus in­ 03,110 se curslones por estas Ilanuras para privar a sus enemigos del refugio de 'esfa'ciudad, 9a que elno pudiera guarnecerla convenientemente Palencia estuvo por y dejarla a buen seguro. Como quiera que sea, casi por ente­ mas de trescientos afios despoblada por completo,o de Navarra, casado con dona Mayor, ro, hasta que Sancho el !I:1ayor condesa de Castilla, resolvio restaurar 11'1 sede episcopal, que de tanto prestigio gozo en el imperio vlslg otico, asi como la ciudad, San Antolin, Ja cual dono en pleno dominic al obispo e igtesia de ano de 1035. La tradiclon recogida primeramenle por el cronista don Rodrigo Xirnenez de Rada, consign a que la causa ocasional, que movie III de que per­ reya tomar csta determinacion Iue el heche milagroso caceria a un jabali, se c ntro este por una cueva, siguiendo en una siguiole el quien, al intentar dispararle un venablo, nota mona rca, enfonces advirtlo que aquel que el brazo se Ie quedo 'paralizado; antigua l"glesia d edicada al mart ir San Antolin, ') lugar era una arrepintiendose de su audacia propuso ree dificar el fempJo ') hi , levanfara donde a la sazon no habla mas que ciudad, que antes se bosque y maleza. En etecto, la igJesia se erigici «Iapidurn honestisslma domuss de Fernando I, dado a 25 de Diciembre de 1059 'lite diceel Privilegio 7 y la sede se reorganiz6 bajo las 6rdenes e instrucciones de don Ponce, obispo de Oviedo, comisionado a tal obieto por el conde 50- berano de Castilla. Este obispo don Poncio, sin duda para prevenir cualquiera animcsidad, que entre los principes castellano y leones pudiera sobrevenir por la restauraci6n de Palencia, puesto que am­ bos creian tener indiscutibles derechos sobre estes lugares, solicitO yobtuvo a principios de 1065 de don Bernardo 111 de Leon un privi­ legiu analogo al que poco antes concediera don Sancho. Y esto hecho, -g puestas en orden las cosas, don Ponce se volvi6 su Iglesia de Oviedo, dejando por a obispo de Palencia a don Ber­ nardo, el primero de una gloriosa pleyade de Prelados, honra y prez . del Episcopado Espaitol. Si pur su ilustre abolengo, abrillantado con el fuero episcopal de don Raimundo 11 en 1171 -g con el real de Alfonso X dado el ano de 1256. Palencia es digna de sirnpatia y aprecio, tarnbien es acree-. dora ala slderacion estudiosa de toda persona culta cor por el mi­ mero -g valia de las obras de arte que atesora, y la constituyen ed. verdadero Museo .en las diversas acepciones de esta palabra, Es el primer monumento en orden cronol6gico la iglesia de San Miguel. atrevida Iabrlca de transicion rornanico-ojival, de tornea­ dos absides, y, sobre todo, con una torre, ya del siglo XIII, tan aerea y esbelta, que parece sobrepujar todo esfuerzo humano en materia. de construccion yestabili1ad. Alguien ha dicho de ella que es una de las mejores de Europa. Desde su atalaya dio la sefial de alarma el vigia cuando en noche tormentosa de Noviembre de 1298 inten­ taron apoderarse de fa ciudad los intr igantes partidarios de un in­ fante perjuro y revoltoso, don Juan el tie Tarifa. T'ienese per cierlo Que Santo Domingo de Guzman Iundo hacia el afio 1217 el convento de Dominicos bajo la advocacion de San Pablo como grato recuerdo de su estancia y estudios en la Univer­ sidad de Palencia, primera de Espana, creada en 1208. de acuerdo con el obispo don Tello, por Alfonso VIlI, a quien justamente se aclama como e1 segundo restaurador de est a ciudad. La iglesia del monasterio, que si se conservara intacta, seria un monumento acabado del primer periodo ojival, ha sufrido en ocaslortes distintas varias reconstrucciones y mOdificaciones; pero guards aun dentro de si obras maestras de imagineria y taUa en el 8 retablo de las Angustias, el de la Capilla Mayor y los enterramlen­ tos de los Marqueses de Poza. Coetaneo de este convento es el de San Francisco, otra cons­ truce ian desnaturalizada de su origen; mas con caracteres bastan­ tes todavia para .apreciar su pristina belleza y con un notabilisimo artesonado mudejar, que cubre toda la arnplia sacristia. En una y otra casa se juntaron Cortes del Rcino, 1296 y 1313, Y arnbas, aunque el tiempo y la piqueta demoledora hayan derrufdo sus estancias, conservan en la historia pag inas brillantes, as! como tristes recuerdos de lamentables ambiciones y mezquinas ruindades, desarrolladas en torno de doiia Maria de Molina, la Grande, durante las turnultuosas minorlas de Fernando IV y Alfonso XI por infantes desleales y nobles mal avenidos con los sentimientos de verdadera nobleza e hidalguia castellana. En aquellos calamitosos dias fue cuando los palentinus, acau­ dillados por el fidclisimo Alonso Martinez de Olivera, merecieron el preciado timbre de Mug Noble para ciudad, ya de antes su blasonada con el Castillo por Fernando Magno y con la el , Cruz por Alfonso VIII, galardon conquistado en las Navas, 1212, por las aguerridas huesles que conduio a la pelea el obispo don Tello. Al lade de estas honrosas distinciones merecen colocarse, sl es Que por su indole especial no las supera, la merced otorgada en 1388 a las damas palentinas por el rey Juan I. Ausentes de la ciudad los hombres de armas en socorro de los de Valderas, quiso el duque de 'Lancaster, q�e'alegaba derechos a la Corona de Castilla, apode­ rarse de Palencia, y al efecto la sitlo. Las senoras y duefias cerra­ ron puertas de las murallas y se aprestaron a la defensa, cuya las hazafia varonil premia el rey concediendo a las damas el derecho de usar bandas de oro en sus tocados y mantes, '} a la Ciudad el privilegio de Que en su Catedral se celebraran las bodas del here­ dero de la corona con la princesa hija del pretendiente, cambiando quiza desde entonces el nombre de la antigua Puerta del Salaador por el de Puerto de los Nooios, que aun perdura. De mas encumbrada alcurnia que los dos mencionados conven­ tos, procede el de monjas clarisas: Iundole en 1378 dona Juana Ma­ nuel, esposa de Enrique II, y Ie protegieron con suntuosa esplendi- 9 dez los A1mirantes de Castilla, que de el fueron patronos y Ie en. gieron para enterramiento propio. Cerca de Santa Clara alzase la magestuosa Iglesia parroquialde San Lazaro, que a sus recuerdos de escJarecido tillas y Mendozas, [unto el ser abolengo, los Cas­ ioyero donde se guardan pinturas de Andrea del Sarto y Juan de Flandes. No lejos una linda fachadit.a plrteresca senala el sitio que sace­ siva mente ha sido Ermita de Nuestra Senora de Ia Patrcna ·Calle, de la Ciudad, Convento de Carmelitas Descalzas, inaugurado pcn' la Serafica Madre Teresa de jesus en 1580 y hoy Iglesia de Religio­ sas Bernardas. Pero 10 que de retribuye superabundanternente las incomodidades uu viaje, y supera con creces las esperanzas del amateur mas desconlentadizo, y satisface las exigencias del artista, es la visita ala grandiosa Catedral, orgullo legftimo de Ia Diocesis que la po­ see. A principios del siglo XIV sentabase en la sede palentina don [uan, el segundo de los obispos-de este nombre: este insigne prelado, de levantados pensamientos, al contemplar fa Iglesia antigua �de tierra y madera», lIamada de Don Sancho, aunque en - reatidad no 10 fuera, hubo de sentir hondapena por parecerte po­ bre y .mezqnina, alteza de miras concibio eJ y con proyecto de sustituirla por otra digna de la Magestad a qui en se dedicara, digna tambien del pueblo que hlciera la dedicacion: proyecto que se comenzo a: realizar bendiciendo y colocando la primera piedra del nuevo edificio el cardenal de Santa Sabina,legado a latere del papa juan XXll, el dia ].0 de junio de 1321, rodeado en este solem­ nisimo acto de muchos obispos, que vinieron a darle esp.endor, y con asistencia de inmenso pueblo y numerosos magnates pro­ pios y extra nos. Hallabase a la sazon el estilo oj ivai en su mayor apogeo, cual se refleja en la cabecera de nuestro grandioso temple, cuya belleza y esbeltez apenas es superada por la putchra leonina, casi ri­ y no valizada por ninguna de las catedrales ' espafiolas.' La Historia, avara de sus secretes, no ha querido revelarnos el nombre del maestro que planeara la obra y dirigiera los primeros trabajos; so­ lamente nos ha trasmitido el nombre del primer canonigo, obrero fabriquero: ttamabase Juan Perez de Acebes, y este eligi6 su sepul- 10 tura en Ia capilla de Nuestra Senora de Ia Blanca, ta pnmera que estuvo en dlsposicion de abrirse al cuIto. Ciento noventa y cinco anos transcurrleron antes de cerrar completamente las bovedas de las naves, las q'pillas altas y bajas, la claustra y Ia capilla (sala) capitular, porquelas obras se eiecuta­ ron con mucha lentitud al principio, [mprlrntendolas inusitada acti­ vidad en los ultirnos cincuenta afios. EI plan primitivo se modific6 algtin tanto a partir del irnproplamente llama do primer crucero, y las obras se terminaron recorriendo toda la gama, si bien conservando la unidad, del estilo oj ivaI. Profusi6n de blaconados escudos prego­ nan losnombres deobispos, prebendados y ricos hombres, que con munificencia verdaderamente regia, aportaron cuantiosos donativos a Ia construccion u ornato de monumento tan insigne, Deteniendo­ nos un momento ante esos simbolos parlantes, se nos vienen a la memoria los apellidos ilustres de bsorio y Castilla, Burgos y Deza, Rojas y Fonseca. Mendoza y Cabeza de Vaca, Sarmiento y Valto­ dano, La Gasca y otros, y otros en mimero casi incontable. ..... Postizos y aditamentos de los siglos XVI Y XVI! afearon belleza tanta, hasta que la restauracion iniciada en 1896 por el Eminentisi­ rnosenor Cardenal Almaraz. entonces obispo de Palencia. e inteli­ gentemente dirigida hoy por el arquitecto diocesano don Jeronimo Arroyo, Presidente de laJunta Provincial del Fomento del Turis­ mo, hace Que vuelvan a lucir en toda su esplendidez los rasgados ventanales, la doble serie de arbotantes y la aerea cresterta, que, ligera, corona y engalana las capillas absidales. Es nuestra Catedral, finalmente.vun riquisirno Museo en el cual todas, absolutamente todas las artes bellas y las suntuarias tienen dignisima representacion: la arquitectura cristiana en sus diversos estilos y periodos; la escuItura en manifestaciones de epoca distin­ ta; la pintura en tablas y lienzos de variadas escuelas, origioales unas, copias otras de los mas afamados maestros; la orfebreria,la ceramica, la rejeria, la indumentaria y tapiceria; en una palabra, todo cuanto tienepor fin dignificar el espiritu del hombre y elevar­ Ie hacia Ia Belleza absoluta, Ia Belleza suprema, aquella Belleza de Ia cual dijo el Salmista: Domini est terra et plenitude ejus, orbis terra rum et unioersi, qui habitant in eo. MATIAS VII:: LVA. 11 ..J « � I Q. '" 0 l: I .� J cesan architect, on president of the locar society for the Donjerdnimo Arroyo, Thus the bold encouragement- Of,.lt.a.ve). windows, the double buttresses ami the cefuJ pinnacles adorning the roof of light and gra­ the side chapels ue ble in all their splendour. . a&aiD visi. To conclude, our cathedral is a rich museum in which all the fine and decorative arts are worthily represented: Christian architecture in its various periods; sculpture of several styles; paintings on panel and canvas, some original works, others copies after the greatest masters; jewelry, ceramics, forged-iron, stuffs and tapestries. In a word, we find there al1 that tends to dignify man's spirit and lift him up towards that absolute and supreme beauty of which the Psalmist said: Domini est terra et plenitude eius: orbis terra rum et uniuersi, qui h abttant in eo. MATiAS VIELVA. 27 TORRE DE LA IGLESIA DE SAN TOUR DE L'EGLISE SAINT MIGUEL MICHEL TOWER OF THE CHURCH OF SAN MIGUEL IGLESIA DE SAl'< :-IIGUEL. EGLISE DE SAI1"T i\hCHEL. P6RTICO PRI!"CIPAL PORT AIL PRINCIPAL CHURCH OF SAX MIGUEL. :\IAIN PORTAL IGLESIA DE SAN l\IIGUEL. I�TERIOR EGLISE SAINT MICHEL. INTERlEUR CHURCH OF SAN 7VlIGUEL. INTERIOR 4 IGLESIA DE SAN PABLO_, RETABLO EGLIS!" SAINT PAUL. RETABLF; DE LA CAPILLA 1\1 A VOR DE LA CHAPELLE MAJEURE CHURCH OF SAN PABLO. HIGH ALTAR-PfECE IGLESIA DE SAN PABLO. RETABLO RGLISE SAINT PAUL. RETABLE DE LAS ANGUSTJAS DE LAS ANGUSTIAS CHURCH OF SAN PABLO. ALTAR OF NUESTRA SENORA DE LAS ANGUSTIAS IGLESIA DE SAN PABLO. SEPULCRO EGUSE SAINT PAUL. TOM BEAU DE LOS l\1ARQUESES DE POZA DES f\1ARQUIS DE POZA CHURCH OF SAN PABLO. TOMB OF THE M�RQUESSES OF POZA IGLESIA. DE SANTA CLARA. EGLISE DE SAINTE CLAIRE. • - PORTADA FA<;'ADE CHURCH OF SANTA CLARA. PORTAL 8 IGLESIA DE SA::-;TA CL-\RA. ECLISE DE ... \rXTE CL-\IRE. [:!\TERIOR IXT:ERIE(;R CHt;RCH OF A!'TA CL-\RA. I�TERIOR IGLESIA DE SAN BER..."",ARDO; ECLISE DE SAJNT BER..:.X.-\RD. PORT ADA FA<;:ADE CBt:RCH OF SAN BERKARDO. F A<;ADE 10 CATEDRAL. PUERTA EPISCOPAL CATHEDR.-\LE. PORTE EPISCOPALE CATHEDRAL. THE BISHOP'S PORCH 11 CATEDRAL. CRIPTA CATHEDRALE. CRYPT£ CATHEDRAL. CRYPT 12 CATEDRAL. NAVE PRINCIPAL CATHEDRALE. NEF PRINCIPALE CATHEDRAL. NAVE 13 CATHEDRALE. NEF DE L1EVANGILE CATEDRAL. NAVE DEL EVANGELIO. CATHEDRAL. GOSPEL AISLE 14 CATEDRAL. DETALLE DE LA NAVE CATHEDRALE. DE:TAIL DE LA NEF DEL EVANGELIO DE L'EVANGILE CATHEDRAL. GOSPEL AISLE. DETAIL DE LA NEF CATEDRAL. DETALLE DE LA NAVE CATHEDRALE. DETAIL DE LA EpisTOLA DE L'EEITRE CATHEDRAL. EPISTLE AISLE. DETAIL r6 CATEDRAL. CATHEDRALE. CAPILLA DEL SAGRARIO CHAPELLE DU TRESOR CATHEDRAL. SANCTUARY CHAPEL ...'!'- CATEDRAL. DETALLE DEL TRIFORIO CATHEDRALE. DETAIL. DU TRIFOR CATHEDRAL. TRIFORIUM. DETAIL 18 CATEDRAL. REJA LATERAL DE LA CATHEDRALE. GRILLE" LATERALE CAPILLA MAYOR CHAPELLE DE LA l'vlA)E{TRE CATHEDRAL. SIDE VIEW OF THE CHOIR-SCREEN 19 u o '" o U ..i < '" § f­ <: U '20 CATEDRAL. DETALLE-DE LA CATHEDRALE. DETAIL DES 5TALLES SILLERiA DEL CORD DU CHffiUR CATHEDRAL. THE STALLS. DETAIL 21 CATEDRAL. REJA DEL CORa CATHEDRALE. GRILLE DE CHCEUR Y NAVE CENTRAL ET NEF CENTRALE CATHEDRAL. CHOIR-SCREEN AND NAVE 22 o '" o u in < '" b < e ;: <: u 23 CATEORAL. TRASCORO. CATHRORALE. ARRIERE-CH