...J tLJ Z tLJ EL ARTE EN ESPANA EDICION THOMAS del 'Bajo el patronato de la Comisaria 'R.!gio Turismo y Cultura" e.drtlstica N.o 6 I EL ARTE EN ESPANA t • 8AJO EL PATRONATO DE LA COMISARLl. REGIA DEL TURISMO Y CULTURA ARTisTTCA VELAZQUEZ EN EL IvfVSEO DEL PB.ADO Cuarell/a_y ocho ilustraciones can texto de A. de Bernete y Moret H. DE J. THGMAS, s. A. C. MALLORCA, 29r BARCELONA - RESERVADOS LOS DERECHOS DE PROPIEDA-D ARTisTIC A V LITERARIA �- VELAzQUEZ desarrollo del arte espafiol en los tiempcs progresivo EL de Felipe II, debido en parte a las influencias de ar­ tistas extranje�o$ aportadas por las relaciones personales y preferencias de aque1 significado monarca, ayudaron po­ derosamente al bfillante apogeo pict6rico del siglo XVIl. _ Pero entre aquel peri040 que pudiera denominarse de g�s;.. taci6n aun indefinida y borrosa, al del florecimiento nacio­ nal castizo, mediaron algunos afios, los ultimos del si­ glo XVI primer�s de la centuria siguiente, que fu_e�on_ y los poco afortunadosfpara nuestra pintura. Degenerada-la J:S­ cuela de los retratistas, m uerto El Greco, aislada gran parte de su produccicn _ en Toledo, sin una sola personalidad pict6rica las ciudades mas notables y 1a Corte sin pintores de valla, no era facil predecir que el momento brillante es­ taba tan proximo ni que iba a ser ian rico, tan �xt�nso! tan vario. Por aquellos dlas tristes 'para la pintura espai'iola empe­ zaba su educaci6n artlstica un joven, casi un niAo" que habla nacido en Sevilla en 6 de Junio de 1599: Diego ROo . driguez de Silva y Velazquez. 5 Desde la ternprana edad de on�e ail os fue alumno de Francisco Pacheco, aquel cultisirno pintor a cuya casa .acudla 10 ma.s selecto en Letras y Artes de la ciudad anda­ luza, Las de Pacheco, maximas artlsticas, enseiianzas", sus trasuochado trasunto, del la pseudo-clasicismo imperante a sason, consiguieron torcer el temperamento y las no incli­ naciones de su jovenalumno, enderezadas 81 culto de la interpretaci6n fiel del natural. Nada de convencionalismos de escuela, nada de embellecer la forma ruda que a-meou­ do presents el modelo vivo a los ojos de un esplritu que anhela un ideal superior. Copiarlo -tal 'J como a· su yista se presentaba, sin atenuaciones ni falseamientos, fu'. su eter­ no p.mp6s1to, al cualse mantuvo tiel, ayudado por su tem­ peramento reposado y sereno y pot el mas perfecto organo visual. Multitud de estudios seriarnente realizados, ya al lapiz, ya en color, fueron sus primeros ensayos, Aun ado- . iescente, ejecut6 alguaa de aquellas. obras que asornbran por su.realismo, 'por su magistral dibujo (cualidad que le fue lngenita), por su relieve escultural, por su sobriedsd, La-vieja friendo huevos, de la colecci6n Cook, y E( ag-ua­ dor ·d�r�eJ)iIla, perteneciente al Duque de Wellington, am­ bos cuadros' en Ing1aterra, nos demuestran la forma y reso­ lucien que daba el arti�ta en squellos afios a estas obras de cariCter popular, a juzgarpor su=asunto y 'modelos. En cuanto a las obras de caracter religiose, pueden seqir de 'tipo LA lnmaculada Concepcion, San Juan en Patmos, Cris­ to en 1:.2.4 de Marta, todas tres en Inglaterra como Ias an­ . teriores; San Pedro, en una coleccion particular de Ma­ qrid; LA Adoracion de los Reyes, en -el Museo del Prade, '1 (j " Crtsto y 'os per�sr!...""rJs de Emaus, que ha sido adquirido recientemente en los Estados Unidos. Aun cuando el arte que revelan estes cuadros '1 todos -los demas que por aquellos afios, aun de aprendizaje, pin­ tara en Sevilla, sinolo opuesto no son a las maximas' pre­ conizadas por Pacheco, este, Iejos de torcer una manifes­ taci6n tan patente, alento ias tendencias a 1& realizacionde una pintura tan francarnente naturalists que realizaba su .discipulo, y, cautivado per las cualidades morales que de­ mostraba, Ie hizo -.yerno antes de cumplir los- diez Y su nueve aiios. Algo despues, tras una tentativa infructuosa hecha en 1622, consigui6 Pacheco, en 1623,-la_ intf'oduc­ eiorr de Velazquez en la Corte del rey Felipe IV, de cuyo servicio no se habra de- separar durante el transcurso de su - ��. Del asombro que produjo c;n la Corte el retrato de-Fon seca, el primero que hizo el joven sevillano, c-omo ensaye de su capacidad, da testimonio el heche de que al verlo el Rey, sus hermanos -los Infantes y los nobles, V�1izquez fue agraciado puesto y sueldo Palacio y con en en;:atgado de pintar sin diiacion 1a efigie del Soberano. Perdido el retrato de Fonseca, existen varios del Mo­ narca,_ del Infante D. Carlos, del Conde-Duque de Olivares, pintados en aquellos prjmeros afios de Velazquez en Ma­ drid, obras maestras; personales, que bastan tan II. explicar la rivalidad que despertara aquel joven intruso entre los pintores adocenados.de Felipe IV. Su posicion, sin embar­ go, se-afianzo de dla en dla, no contribuyendo poco_ a este .1 triunfo obtenido en .625 con �D_retrato ecuestre del 7 Monarca, noy desaparecido, y el prernio que le fue acor dado por ei lienzo La Expulsion de los Mortscos, para el eual fue abierto un concurso en competencia con otrot tres pintores del Rey! Vicente Carducho, Eugenio Cues y Angel Nardi Obtuvo_ Velazquez la palma que Ie concedid por unanimidad ,uri Jurado compuesto de artistas. Perdide tam bien �ste lienzo en el incendio del Alcazar ae� 1734. queda otro, Los Borrachos, terminado dos afios despuesr­ slntesis suprema de cuanto hasta aquella fecha produjera. Muestra este lienzo las cualidades todas de aquellas obras ejecutadas en Sevilla en sus pnmeros afios de aprendizaje, pero en urr.grado superior. Nunca ha tenido la pica­ muy resca espanola, que hace -un papel tan brill ante en la lite­ ratura de aquellos 'dlas, mas genuina representacion que la que ostenta este lienzo prodigioso. En el se revelo el ar­ tista con un vigor no su perado despues en .Ia caracteriza­ ci6n de tipos y en la fuerza de expresi6n. Si V;lazqu�z hu­ biera muerto luego de pintado el cuadro de Los Borrachos, bastara esta sola obra para darle la supremaciay �l titulo _ de creador de 'una escuela mdefinida hasta entonces por falta de orientacionfija y personal. .J y sin embargo, aquellos comienzos tan brillantes en I. Corte no fueron sino palidos anuncios y tenues vislumbres del asombroso florecimiento que hab!a de alcanzar rna. adelante. S'\! primer -viaj� a It-alia, en el afio de 1629, que fue en � el per... que termin6 Los Borrachos, marca un en progreso faccionamiento de sus cualidades nativas tan de_sarrolladas italianos y por pos_ 41 estudio de los grand eli maestros su 8 con stante afan de realizar una interpretacion sobria y siem­ pre fie1 del natural. aquellos paises y por aquellos afios, en el ambiente En £lasico, produjo La Fragua de Vulcano, obra mitologica en la que, si no demostr6 un saber profundo acerca de los canones clasicos, dej6 �ien patente su maestrI a en la reso­ lucien ",del desnudo. Asimismo y entre otras obras, pinto entonces los dos paisajes de 1a Villa M�dicis, en Roms, dondemostro, no obstante, Ia sencillez de estas obras, 1a manera c6mo �1 comprendla y trataba e1 paisaje. En este - respecto se le ha 'considerado- _ como un precursor de 1. forma en que las modernas escuelas han entendido hi reso­ luci6n de 1a pintura -al aire libre, Desde 1631, en que regreso de Italia, hasta 1649, en.que emprendi6 su segundo viaje, se halla comprendido el pe­ rlodo de la ma:s variad_a.>:" asombrosa produccion del artista, no por 10 fecundo, que Velazquez no 10 fue nu'!C8 en cuanto al numero de las obras de su pincel, aunque -51 por 10 selecto de esas obras. El cuadro de Las .Lansa«, de sin igual nobleza, obr. re­ presentati-va djll genio pictorico de una raza- hid!llg",; los. retratos ecuestres de Reyes y Prlncipes; aquellos otros en que estos mismos personajes aparecen vestidos de cazado­ res, en los que se sirvi6 pan fondo de diferentes paisajes del del seculares monte Pardo, 9ue con sus encinas, plan­ \ad as terrene rico en pobre de -sueto, en un accidentes, pero ae ve limitado en e1 horizonte por 1a cadena 'de montafiss de la sierra de Guadarrama, donde brillan a1 sol de 'Castilla _ sus altas cumbres casJ siempre cubiertas de, nieve; otros 9 /' r retratos como el.del Conde Duque de Olivares; el del Rey en traje militar, pintado en Fraga en 1644 y descubierto el alio pasado; los de algunos bufones de la Corte; el de mu­ jer espajiola, tan tlpico en su clase, que atesora 1. coleccion Wallace; el Cristo en la cruz; las escenas de caza, son obras que bastan para dar idea, del crecimiento que adquiere el pintor durante ese perlodo, acentuando su personalidad potenie. Durante estos diez y ocho ai'ios de su edad madu-· ra desenvuelve 10 que la critica ha dcnominado su segunda manera, mas arnplia y grandiosa que la de su juventud, mas colorista cada dla, enriqueciendo todas las obras que sallan d.e sus pinceles con aquellas finas armonlas gri­ ses, a veces plateadas, tan caracterlsticasy tan inccnfun­ dibles . . Peroguardaba brlos para crear un arte superior, aun quiza enigmatico de puro sencillo, que se muestra en todas las obras de la ultima decada de su vida, arte tan subli-me que empez6 no, ha mucho a ser comprendido y que hoy est! dando sus .meiores frutos. . ._ Desde que en-1650 Velazquez pinto en Roma el retrato delPapa Doria, precedido del busto de Juan Pareja, de Longford Castle, y del estudio para dicho retrato del Pap. que se guarda en San' Petersburgo, en el Museo del. Ermi­ tage, ha:.\� la o:uerte;'del artista en A,osto de 1660, Velaz­ quez, alto funcionario de la Corte ocupado en comisiones de obras de los Alcazar�s y Palacios Reales, tarea comple­ tarnenre ajena al ejercicio del arte y que contribuy6 no poco a mermar su produccion, rob6, no o..!>�tante, '. tan multiples y enojosas tareas el tiempo suficiente para crear 10 obras como los ultimos retratos de los Reyes y de Ids Prin­ cipes que admiramos en Madrid, Viena, Londres y Paris; la segunda serie de los enanos de la Corte, mas asombrosa aun y mas rica que la pintada en los afios medics, en la cual deben ser colocadas las dos caracterlsticas figuras d, , Esopo y Menipo, que nad� de griegos tienen, pero que sol en esta ultima epoca de 1a vida del pintor 10 que fueron en, la prirnera elli.enzo de Los Borrachos, los dos.cuadros reli­ giosos de La Corona cion de La Virgen y Los Santos Ermi­ tanas, los seis mito16gieos, tres de ellos perdidos en el incendio del Alcazar en 1734� pero de los que afortunada­ mente conservamos' en nuestro Museo Nacional EI Dios Marte y Mercurio r Argos, y la Venus del Espejo, que posee la Galerla Nacional de Londres, y la origina�idad del cual ha side tan injustamente discutida; y, par ultimo, los lienzos capitales Las Hilanderas y Las Meninas, monumen­ tos=supremos de toda escuela pict6rica, _Elodelos de una arte sintetico, de asornbrosa sencillez en su factura, de ar­ monlas deliciosas y de estudios de valores, trozos, en fin. de pintura sublime que, bajo una modesta apariencia, nada aparatosa, son, no obstantevobras magicas creadas esponta­ neamente, sin que en parte alguns de.ellas revelen ni es­ fuerzo, ni debilidad, ni fatiga, Tal, fue el genio que tanta gloria ha dado a Espaila y . ,ue con 5610 un centenar de obras ha ejercido la mas pede­ rosa inftuencia en casi todas las escuelas contemporaneas. .r; A. DII BnultTlt y MORET II VELA.ZQUEZ _ Traduit par M. Emile Bertau%, _ _ Correspondant de l'Academie - Royale de Saint Ferdinand et Professeur ti l'Unillersite d� Pam LE developpement espagnol '_ progressif de l''llrt k l'epoq ue de' Philippe II, qui avait ele dO en partie a l'influence d'artistes �trangers groupes par les relations personnelles et les preferences d'un monarque dont la personnalite fut dominatrice, contribua puissarnenra l'eclat de la peinture qui atteint son apogee pendant le-xvue siecle, Cependant I. periode de gestation encore mal definie -et confuse qui precede la floraison d'un art pure_ment national en est sepa­ ree pa_r quelques annees, les dernieres du .lVIC siecle et les premieres du siecle suivant, qui furent peu heureuses pour. notre peinture. La decadence de l'ecole des portraltistes, 'I b, mort du Greco, dont l're�vre presque entiere de'meu'rait­ j$ole_e � Tolede, l'absence d'une personnalite arfistique _ J dans les villes Ies plus importances et d'un peintre de va-« teur k I. Cour ne laissaient.guere prevoir que l'epoque bri­ Ilante Cut si proche. I pour I'art, 'ni qu'elle doUt etre si riche, ' si prolongee et si variee dans ses manifestations. * C'est dans ees [ours tristes pour la peinture espagnole qu'un jeune homrne, ne 11. Seville Ie 6 Juin 1599, commen­ �ait son education artistique: il s'appelait Diego Rodriguez ' deSilva 'y Velazquez. e, !'age de onze ans it fut elhe de Francisco Pacheco, Des ce peintre d'esprit tres cultive qui ;uirait dans sa maison tout ce qui formait dans 1a capitale andaleuse l'elite des lett res et des-arts. Les enseignements de Pacheco, ses ma­ ximes artistiques, resumes.du pseudo-classicisme qui etait de mode alors, n'arriverent pas a detourner le tempera­ ment et les tendanees du jeune homrae, qui se consacrait Point de eon­ deja I'interpretariori fidele de la.nature, a forme ventiohs d'ecole; point d'embellissernents de la brute que le modele vivant offre 11. la vue d'un esprit qui souvent aspire 8. un ideal superieur. Copier la nature, telle ni-falsifi­ qu'elle se presentait a ses yeux, sans-attenuations tel fut toujours Ie principe auquel il demeura fide- cations, le et.qu'il put observer grace 11. .la 'froideur sereine de son temperament d'artiste er perfection unique de son 11. 1a i organe visuel. Ses premiers essais furent de nornbreuses - etudes tres serieusement executees 0\1 de lao couleur, Encore adolescent il au moyen du crayon peignitquelques 1 unesde ceuvres si etonnantes par Ie realisrne, par -le ces .dessin magistral (que Velazquez posseda-cornrne-un don inne), par sculptural et la sobriete: la Vieitts fem­ le relief me faisant frire des ceufs (de la collection Cook) �t � Porteur d' eau de. Seville (appartenant au due de Welling­ ton). Ces deux tableaux d'Angfeterre nous �.r�t la que 1'artiste donnait des lors aces ceuvres de ca- - vigueur ractere populaire par ie sujet et les modeles. Quant aux oeuvres de caractere religieux, on peut citer comrnetypes l'lmmaculee Conception, Saint Jean b Pathmos, Ie Christ dans La maison de Marthe, trois tableaux qui, comme les precedents, sont conserves en Arrgleterre; un Saint Pierre. dans linecollection particuliere de Madrid; l'Adoration des Mages, au Musee du Prado, et le Christ avec les pelerins "�l'_mmaus, qui.a ete recemment acquis par un collection­ neur des Etats Unis. L'art que revelent ces tableaux et les autres que Velaz­ quez peignit a Seville dans ces annees d'apprentissage .se i trouvait en contradiction Pacheco, pourtant celui-ci, bien-loin avec les maximes professees par de chercher a detour­ I ner son disciple de la vocation qu'il manifestait, l'encoura­ J gea a realiser .une- peinture franchement naturaliste, er , \ seduir par les qualites morales de 1 Velazqu,ez, i1 fit de lui son gendre, aVant que le jeune peintre el1t accompli sa diz-neuvieme-annee. Un peu plus ta!(l Pacheco} apres _avair fait en 1622 une premiere tentative qui resta infruc­ tueuse, parvint en r6�3 Ii .imroduire Velazquez i'l. cour du roi Philippe IV; le peintre devait rester toute sa vie attache au service de son souverain. ,!-e portrait '!_; F�nseca, le premier que le jeune Sevillan peignit Jlla Cour, mit a I'epreuve son talent d'une maniere si eclatante que lorsque ce portrait eut.ete montre au R6i, aux Infants 'ses freres et aux .ccurtisans, Velazquez obtint une place-et un traiterneiit au Palais et tut charge de pein­ dre sansdelai I'effigie du souverain. Le portrait de Fonseca est perdu; mais it existe div,ers _ rs 1'Infant D. Carlos, du Cornte-Duc portraits du Rei, de �t� dans les premieres annees d'Olivares, qui ont peints a Madrid. Ce sont des oeuvres magis­ que Yelazquez passa suffisent II. ezpliquer la trales ei si personnelles qu'elles eveilla dans Ie groupe medic­ jalousie que Ie jeune intrus, de -ere des peintresPhilippe IV. Cependant.la position de , jour, et partlculierement Velazquez se consolida de jour en le triomphe qu'il obtint en 1625 avec un portrait apres et apres sa vlctoire dans le equestre du roi, qui a disparu I'Expulsion des Mo­ concours institue pour Ie tableau de ou il-se recontrait avec trois ,risques.· Dans ce concours, Caxes autres peintres du: roi, Vicente Carducho, Eugenio- a I'unanirnite et Angel Nardi, Velazquez remportala palme d'artistes. Ce tableau a-peri, lui aussi, d'un jurycompose " dans l'incendie de l'Alcazar de Madrid en 1734.11 en reste un les Buveurs, autre, terrnine deux ans plus tard, "et qui synthese supreme de tout ce que cornme la se pr'4'Sente Ce tableau montre �el�zquez a produit epoque. II. cette executees II Seville dans les toutes les qualites des oeuvres. mais II. uri degre tres premieres a;nees 'd'apprentissage, un rOle "Superieur. Nulle part l'esprit picaresque, qui [oua ' si brillant dans la Iitterature espagnole de ce temps, n'a cette toile trouve 'une plus originale que dans expression avec une vigueur qui n's prodigieuse, L'artistes'y r�v�le la caracteristique des types et l'ener­ pas �t� surpassee pour etait mort au lendemain .gie de I'expression. SI Velazquez cette oeuvre seule suffirait II. lui assurer ia des Borrachos, dans milieu et le titre de createur d'ecole un suprernatie fixe et de personnalite Qui manquait encore d'orienta_!ion i6 Ces commencements de YeIazquez 11 �81 Cour, si brl­ lIanJ:s qu'ils fussent, Iaissaient a peine prevoir Ie prodigieus eclat que devait atteindre la genie de l'artiste. Son premier voyage en Italie, qui eut Iieu dans I'annee merne ou it ter­ mina le tableau des Buveurs, 1629, marque un perfec­ en 'ticnnement dec ses qualites naturelles, qui se developpent par I'etude des grands maitres italiens et par la volonte constante de realiser uhe interpretation plus sobre et' plus fidele de la nature. C'est alors, en Italie et dans Ie milieu c1assique, qu'il peint la Forge de Vulcain, ceuvremytholo­ gique qui, si eUe ne montre pas une connaissance bien serieuse des canons consacres, revele toute la maitrise du dans l'execuriondu - peintre nu. C'est alors.ericore que Ve­ I , lazquez peint les· deux _plysages- de' la Villa' MediCis, a Roma, oil il montra, Clans de simples etudes, commem � com-prenait traitait lepaysage, enprecurseur des eco!� et I modernes et de la peiature de plein air, Entre !'annee'163J, qui est cell'e de son retour d'Italie, et I l'aOll�e 1649, qui est.eelle de son seFond voyagei Rome, s'ouvre la periode _oil Ia production de l'artiste est le plus �I etcnnante, non pour 1a fecondite, que Velazquez ne connut I jamals, mais pour 1a variete et Ie r�ffinement des oeuvres, Le tableau des Lances, de, noblesse sans egale;_:_ot;. kf genie du peintre rend 'visible tout. resprit chevaleresque de la race; les portraits equestres du Roi, de la Reine et des princes; les aut res toiles, ou les memes l'ersonn�ges se montrent vetus en chasseurs, et qui ont pour fondsles paysages momagneux du Pardo, avec leurs c�enes s�c.ulai-. res" plantes dans un terrain dont les formes sont au"i 17 richement accideatees que le sol est pauvre, ces paysa,ges dont l'horizon estIimite par la chaine de la Sierra de Gua­ darrama et par ses somrnets neigeux qui brillent au soleil de la Castille; d'autres portraits encore, comme celui du Comte-Duc d'Olivares, celui du, Roi en costume militaire, decouvert ceux des peint 11 haga en 1644 et en 1912; bouffons dela cour; celui d'une femme espagnole, si typi­ entre tous les portraits du meme genre, et qui est l'un que des tresorsde la collection Wallace; le Christ en croix; les scenes de ehasses; ce sont autant d'ceuvres qui donnent une idee de la alors la personnalite puissance qu'acquiert du peintre. Pendant ces dix huit ans de sa maturite se de­ veloppe ce que la critique a appele la seconde manierede elle de sa jeunesse, de plus en Velazquez, plus ample que plus coloree et enrichie de ces fines harmonies grises ou - argeatees auquel' rien ne peut �tre compare. . II restait encore cependant au peintre des forces pour -creer un art superieur, presue enigmatiqlle, .qui se revele dans- les sublime oeuvres de la derniere decade de qu'il n'a.ete compris que depuis peu sa et VIe, qu'Il art trou­ si j ve peut-etre aujourd'hui ses meilleurs disciples. Apres avoir peint 11 Rome en 1650 Ie portrair'du pap'. 1 Doria, precede duo buste de Juan Pareja (aujourd'hui 11 -Longford Castle) et de l'etude pour Ie portrait.du pape qui est conservee a Saint-Petersbourg, au Musee de l'Ermita­ ge, Velazquez devient l'un des plus hauts fonctionnaires .de la Cour d'Espagne, II presida jusqu'a sa mort, au mois d'aout 1660, aux travaux des Palais Royaux. Ces fonctions officielles, completernent etrangeres 11 l'exercice de son art, 18 contribuerent beaucoup a restreindre la production de l'artiste, Cependant il_ trouva moyen de prendre sur ses . occupations multiples et fastidieuses Ie temps de creer des oeuvres comme les derniers portraits des Rois et des Prin­ ces que no us admirons a Madrid; la seconde serie des nains de la COUf, plus riche encore et plus etonnante que celle qu'il avait peinte au milieu de sa vie, et dans laquclle il faut placer les deus figures caracteristiques d'Esope et de Menippe, qui n'ont rien de grec et qui sont dans cette derniere epoque de Ja vie du peintre ce qu'avait ete dans la premiere les tableaux des Buveurs; Ies deux tableaux religieuz -du Couronnement de la Vierge et des SainaEr­ mites; les six toiles mythologiques, dont trois ont peri dans l'incendie de l'Alcazar en 1734� mais dent i1 reste heureuse­ ment, dans notre Musee national, le'Dieu Mars er Mercure avec Argue, et, dans"la Galerie nationale de Londres, 1a Venus au miroir, dont l'authenticite a etc discutee bien 1l tort; enfin, les toiles capitales des Fileuses et des-Menines, monum�nts supremes de toute-une ecole, modeles d'art synthetique, rnerveilleux pour la simplicite de la facture, la delicatesse des harmonies et l'e�u{ie des valeurs, mor­ ceaux de peinture, qui, sous une 'apparence modeste et sans. nul apparat, sont des magiques et des creations eeuvres sublimes, dans lesquelles Ie peintre ne-trahit ni effort, ni f-aiblesse, ni fatigue. Tel Cut le genie qui a donne tant de gloire a. l'Espagne et qui, avec une centaine d'ceusres, A peine, a exerce ri�tluence la plus puissante sur presque toutes les eccles contemporaines. : . " A. DII BERUa:TE T MORIIT. 19 VELAZQUEZ ot Spanish art in the time of �h:mp It­ THE developrnent partly which was due to the influence of foreign �r­ tists that distinguished monarch's. brought together by contributed greatly to personal relations ,an4 preferences. readied its zenith in the _};even­ the glory of painting.which teenth century. Butthe period of gestation a$ yet ill defi­ ned and confused; �hic![ precedes the' blossoming of 3;, national all! is separated from it by several y.ears; purely the last of the sixteenth century and the first of th follow-, , ing century were not the happiest for our painting. The-e of the death decay of the school of, the portrait painters, EI Greco, whose work remained almost entirely confined , to Toledo, the absenc :of any .artistic personality in the­ largest towns, or.of a painter of any talent �t co'!_rt, hardly that the golden age or art encouraged men �o prophecy hand, or that it -was to bo so. rich, so. prolonged 0,1' .: w�s at so various'In it� manifestations. � It was in. these melancholy days for Spanish patnting that a young man, bern in Seville in 1599, began hisartis­ tic education. His nam� was Diego Rodriguez de Silva ., " Vela,zquez. From elev en pears of he h,d been the of age pupil Francisco Pacheco, the painter whose highly trained inte­ lligence attracted all those who formed, in the Andalusian capital, the aristocracy of art and letters. The teaching of Pacheco, his artistic maxims, crystall­ ised from the pseudo-classlcism which W'lS then fashiona­ ble, made no impression the on temperament and natural tendencies of the young man, who had already devoted himself to the faithful interpretation of nature. No. con­ .ventions of the studios; no embellishment of the rude form which the living model offers to the yision of a soul that .often aspires to some higher ideal; to follow nature as she reveals herself to his eyes, without conventionalising or falsifying, such was the principle to which he always re- , rnained faithful, and which he was able to observe, thanks to the serene' aloofness of his artistic temperament and the marvellous correctness of his eye. His first attempts were numerous crayon and colour studies executed with great seriousness. While still in his teens he painted several 1)f those works so remarkable for their realism, for their mas­ terly drawing (which with Velazquez was an 'innate 'gift), for their sculptural relief and precision: the Old Woman Frying Eggs (of the Cook-collection) and the-Seville Water­ Carrier (in the possession of the Duke of Wellington). Both these pictures, now in England, show that vigour' with which the artisl treated popular subjects. Typical of his religious works are the Immaculate Conception, St. John in Patmos/Christ in the' House of Martlra; all three, like the, preceding in St. on�es, England; Peter in a private.. 22 .cotlection at Madrid; the Adoration of the ldagi in the and Christ with the Pilgrims Emmaus, which of - Prado; bas been recently acquired by an American collector. The art revealed by these pictures and the others which Velazquez painted at Seville in his years of. apprenticeship, /lte in direct contradiction with the principles professed by Pacheco.Yet, far from seeking to dissuade his pupil from following the tendencies he manifested, he encouraged him to realise a style of painting- frankly naturalistic; and, ,won by the moral qualities of Velazquez, made him his son-in-law before the young painter had. completed his -nineteenth vear. A little later, Pacheco, after having -made in 1622 an unsuccessful attempt, succeeded in -1"623 in introducing Velazquez to the court of.. Philip IV. The -_ painter remained his whole life in the service of his sove- - - reign. - The portrait of. Fonseca, the first which the young Sevillian painted at-the Court.jput his talent to othe proof in a manner so brilliant that�whe_n this portrait had been shown to the King, to his brothers the 'Infantes and to the courtiers; VeUzquez obtained a salaried position at Court at once commissioned to paint the portrait of the - and was -\overeign. Fonseca's portrait is lost, but there=are in existence= severa:l portraits-of King, the Infante- D. Carlos, .the the - Count-Duke Olivares, painted in the first years spent by Velazquez in Madrid. These, are masterly works and 50 personal that they are sufficient to explain the jealousy which the young intruder aroused in the mediocre group 2·3 ofpainters around Philip IV. Nevertheless the position 01 Velazquez grew stronger from day to day, and particularly after his triumph in 1625 with an equestrian portrait of the King-which has disappeared.iand his victory in the corn­ petition for a picture showing the expulsion of the Moors. Here he was matched against three of. the King's other painters., Vincente Carducho, Eugenio Cues and Angel Nardi .. Velazquez obtained the prize by the unanimous decision of a jury composed of artists. This painting was also lost in the burning of the Alcazar at Madrid i 1134. There remains mother, The Topers, finished two· years later, the high water mark of Velazquez's-production - du�ing these years. This picture shows all the qualities ·of the works executed at Seville in the. rust years of apprenti­ ceship, but in a higher degree. Nowhere has the picares­ que spirit which played so brilliant a part in Spanish llte­ rature at that time, found a more than Qrig}n.al expressi?n on.this extraordinary canvas. The artisth ere reveals himself with avigour that hasnot been surpassed for: characteriza- . tion.oftypes and energy of expression. If V'e1AzqueZ-'had died, the day after finishing The Topers, this 'York alone would have been, enough to to ensure his .and supremacy to.give him the title of founder or"a school in Ii m�ieu sti, lacking in definite orlentation and in personality, These brilliant beginnings of VelAzquez Court at dimly foreshadowed the glory which awaited him. His first tra- � vel's in Italy which took place the that he finished the 'lear painting- of The Topers, in 1629, marks a perfectingof his, . natural qualities, which developby the -study of the J,treat _- I - - the constant determination to reali­ Italian masters and by and more faithful to ze an interpretation more precise nature. It was then in Italy and in classical surroundings that if he painted Vulcan's Forge, mythological work, which a close acquaintance with the conse­ it does not show a'"Very of the artist in tlie crated canons, reveals all the mastery execution, of the nude, Then also it vas that Velazquez of the Villa Medici at Rome, ,., painted the two landscapes in studies how he understood and where he showed simple the modern schools treated landscape, as the forerunner of of open-air painting. the date of his return fron Italy, Between the year 1631, the date of hisseccnd journey to Rome, and the year 1649 which the artist's production is begins. the peri�d during which never charac-" most marvellous, not for copiousness but for the variety and refinement.of terised Velazql!ez, - - his works.' The painting of The Lances unequalled for nobility, reproduces all _the chivalrous where the painter's genius - spirit of the race; the equestrian portraits of th! King, -where the same Queen=and princes; the other canvases are seen dressed for the chase, and which hav. personages mountainous country of the Pardo witll as background the - as picturesque as it i. its ancient oaks planted in a soil - these landscapes, the horizon of which is bounded poor th« Sierra de Guadarrama, and by by the range of the other / in the sun; and summits of Castile glittering snowy that of also like thai of the Count-Duke Olivares; - portraits ' 2:!l the King uniform painted 1B miltary at Fraga in 1644 and in 1912; those of the court disco_yered jesters; that of a Span-ish woman, typical of its c!�ss,- which is one of the­ treasures of the - Wallace collection; Christ on the 'Cross; the-scenes of the chase; all works which give an idea of the power which the painter'S personality acquired. During these eighteen years of naturity 'developed what the critics -call the second manner of Velazquez, larger than that of his youth, even more finely coloured and enriched with those armonies in grey.imd silver with which nothing else can compare. But the - painter still retained sufficient vitality to create a higher art, almost. enigmatical, which is showrr'In the '" works of his last decade, sublime thatit has only an art so recently been. understood, and which -finds perhaps its best .disciples among the moderns. After having painted.at Rome in- 1650 the portrait of the Doria _ Pope, preceded by the bust of Juan Pareja now at L�ngford Castle, and the study for theportrait pf the Pope which is preserved in St. Petersburg at the Hermita­ ge, Velazquez became one of the highest functionaries of the Spanish Court. Up to his death in the month of August 1660 he superintended the decoration-of the Royal Palace, His official duties, which were quite foreign to the exercise of h!s art contributed greatly to li�it the output of the painter. Howerer he found means to take from his numerous and exacting occupations the time to create works such the last as portraits of the Kings-and the Prin­ ces which we admire so much at Madrid; the second-series of dwarfs, richer still and 'more marvellous than those that he had painted in his maturity and among which we must place the two characteristic figures of Aesop and Menippus which have nothing of the Greek and are in the_last epoch of the painter's life, wql(t the painting of the Drunkards had been in the earlierjthe two religiouspaintings of the Crownin-g of the Virgin and the Holy Hermits; the six mythological canvases, _three of w)lieh perished in the. burning of the A1cazar in 1734, but some of which happily remain in our national Museum, the God MarS and Mer­ cury with Argus, and, in the National Gallery in Londiln.­ the Venus with the Looking-glass, the attributionof which has been wrongly doubted; and finally the fine ;:anvases of the Spinners and the Meninas the supreme monuments of a whole school, models of synthetic art, marvellous for the simplicity technique, the delicacy of theirharmo­ of tli�ir rries, stud:K of values, pai-ntings which, in spite of and the their modest appearam:e and lack of elaboration, are worki of magic and. sublime' creations in which the painterbe- - - trays neither effort, weakness or"fatigue. Such was the genius who has conferred so much glory on Spain and who; with barely a hundred canvases, has­ exercised the" most prowerful influence over nearly all modern schools of painting. � '" _ A. DE BKRtJETK r Muu�. 27 LA ADORACr6N DE LOS REYES L'ADORATION DES l\/IAGES THE ADORATION OF' THE 'MAGI RETRATO DE HOMBRE PORTRAIT D'HOMME PORTRA[T OF A :\1AN 3, RETRATODE FELIPE IV. PORTRAIT DE PHILIPPE IV PORTRAIT OF PHILIP 1 V RETRATO DE D." JUANA PACHECO" PORTRAIT DE D." JUANA PACHECO, DEL, AUTOR FEl\1i\'IE DU PEINTRE MUjER PORTRAIT OF JOANNA PACHECO. WIFE OF THE AUTHOR ¢ I I \ � PORTRAIT I RETRATO DEL INFANTE D. CARLOS DE L'INFANT DON CARLOS PORTRAIT OF THE INFANTE CHARLES RETHATO DE FELlPE IV PORTHAIT DE PHILIPPE IV PORTRAIT OF PHILIP lV 8 \. RET-RATO DE LA INFANTA DE ESPA- PORTRAIT DE L'INFANTE n'ESPAGNE NA D." MARiA, REINA DE HUNGRIA D." MARiA, REINE DE HONGRIE PORTRAIT OF THE INFANTA MARTA OF SPAIN, QUEEN OF HUNGARY 9 1': -c u ... " > W A w· o c; 0 >t. -c .-l z <: u ... o > "' 0 W o '" 0 >t. w " r J ; 10 VISTA TQMADA EN ELJARDiN DE VUE PRISE DANS LE JARDIN DE LA «VILLA MEDler», EN ROl\fA LA «VILLA l\1EDICIS», A ROME \'IE'V TAKEN IN THE GARDEN OF THE «VILLA MEDICI», _-\T ROME II VISTA VUE PRISE DANS LE JARDIN DE TOMADA EN EL JARDIN DE LA «VILLA l\IEDICI�J EN ROl\'IA LA «VILLA MF.DICIS», A ROME VIEW TAKEN IN THE GARDEN OF THE «VILLA MEDICI», AT ROME 12 RETRA TO DE UN BUF6N DEL PORTRAIT O'UN BOUFFON DU REY FELIPE IV, LLAMADO ROI PHILIPPE IV «PABLILLOS «PABLILLOS DE V ALLADOLfD» DE V ALLADOLID» PORTRAIT OF ONE OF THE BUFFOONS OF PHILIP IV, NAMED «PABLILLOS DE VALLADOLID» '3 RETRATO DJ;: D. DIEGO DE PORTRAIT DE D. DIEGO DE CORRAL y ARELLANO CORRAL y ARELLANO PORTRAIT OF DIEGO DE CORRAL y ARELLANO RETRATO DE D.1l ANTONIA PORTRAIT Db: D.<1 ANTONIA IPENARRIETA Y GALDOS }PENARRIETA Y GALDOS PORTRAIT OF ANTONIA IPENARRIETA y GALD6s 15 lUESTRO SENOR CRUCIr-ICADO LE CHRIST EN CROIX OUR LORD CRUCIFIED r6 I- i RETRATO PORTRAIT DE D. ANTONIO ALONSO PIMENTEL DE D. ANTONIO ALONSO PIMENTEL PORTRAIT OF ANTHONY ALONSO PIlHENTEL 17 RENDICI6N DE BREDA (LAS LANZAS) (FRAGMENTO). LA REDDlTlON DE BREDA \LES LANCES) (FRAGME LA CAPITULATION OF BREDA (THE LANCES) (FRAGMENT) ,�__-==-�.. �__=-�c 19 R ETRATO DEL CELEBRE ESCULTOR PORTRAIT DU. SCUI.PTEUR MARTiNEZ MONTANEZ f\i{ARTiNEZ l\10.'TANEZ PORTRAIT OF THE EMINENT SCULPTOR MARTiNEZ l\10NTANEZ 20 I j RETRATO DE LA REINA PORTRAlT DE LA REINE D.a MARGARITA DE AUSTRIA -;\1ARGUERITE O'AUTRICHE PORTRAIT OF QUEEN i\'[ARGARET OF AU5TRrA 21 t. RETRATO DEL REV D. FELIPE [II PORTRAIT DU ROI PHILIPPE I I I PORTRA1T OF PHILIP III 22 RETRATO DE LA REINA PORTRAIT DE LA REINE D. (Espana). Reproducido, grabado y estampado en los talleres. Thomas, de Barcelona lNSTlTUT AMATLLER ? -i---=-=--=.-,,,_,..-----'-, 1r..j..,.wj,I0I,I;I0WI"f' 10. BIB:,fb-=t�O NUM. REG: '1066 Estante