•m I Éfla ilB®fÍW| il^SÉ psi mm :îi:?M ilili ARTE ANTIGUO La Iglesia de Latas El pintor Villegas Marmolejo. La Giralda —La cueoa de Peña Custillo. La Virgen de los Reyes. El Palacio de Mcdinaceli.—Libros de cetrería^ La Casa de Perales.—Objetos regios. El cuerpo de una Mártir. APUNTES REUNIOOS FOR D. Enrique de Leguina Barón de la Vega de Ho;: MADRID LIBRERÍA DE FERNANDO FÉ 15, Puerta del Sol, 15 191O Es propiedad del autor. MADRID. — Imprenta Española, Olivar, 8 sm. m INDICE Pá?«. La iglesia de Latas i Pedro de Villegas Marmolejo 6i La Giralda *07 Nuestra Señora de los Reyes J.15 La cueva de Peña-Castillo iS9 F1 Palacio de Medinaceli.. 175 Libros de cetrería 197 La Casa de Perales. 231 Objetos regios s 45 El cuerpo de una Mártir 259 LA IGLESIA DE LATAS ¡INSTITUTO A'AMÍLER DE ARfE HISPÁNICO LA IGLESIA DE LATAS — SANTANDER — «En la parte que llaman Asturias de Santillana, por donde mira más derecha al cierzo, dice el P. Sigüen¬ za, hace el mar Océano una ensena¬ da grande, junto á la villa de San¬ tander, que los moradores de la sie¬ rra llaman Ría, y otros, con más pro¬ piedad, brazos de mar, llegándose más al lenguaje de la Santa Escritura, que los llama manos cuando dice en el psalmo: Este gran mar de exten¬ didas manos. Son estas entradas que hace el agua en la tierra, como unos X enrique de lhguina brazos ó manos largas de aquella grande Idria con que se extiende y le abraza. Junto desta Ría estaba una ermita de Santa Catalina, poco más de media legua de la villa de Santander; allí se recogieron á hacer vida santa cinco varones virtuosos que, deseando la salud de sus almas, se retiraron del mundo, llevados de un movimiento divino, como todos los demás que dieron principio á esta religión» (ij. Los religiosos allí reunidos, se lla¬ maban Fr. Pedro de Oviedo, Fr. Ro¬ drigo de Osorno, Fr. Gonzalo de Santander, Fr. Gómez de Toro y Fr. Sancho de Islares. Tan ejemplar fué su vida y tan esmerado su reli¬ gioso fervor, que llegó á oídos del en¬ tonces Obispo de Burgos, D. Juan (i) La Vida de San yerónimo é Hworia de la Orden^ 1595-1605. LA IGLESIA DH LATAS 3 Cabeza de Vaca, quien, con ocasión de verificar la visita de su obispado, vino á verlos y holgóse mucho de co¬ nocerlos.—El ya citado P. Sigüenza refiere la conversación habida entre los religiosos y el Obispo, que de¬ muestra la santidad de éstos y acre¬ dita, también, la razón de haberse preferido la Orden de San Jerónimo, al constituir en Monasterio aquella ermita. Dice así; «Entre otras plᬠticas se ofreció tratar de la perseve¬ rancia del estado. Dijeron ellos que aquel don, el Señor le daba à quien era servido, que à su cuenta no estaba sino el caminar por la senda de los manda¬ mientos divinos, y haciendo ellos esto,, el Señor no faltaría, poique està aparejado à darla à los que de corazón la piden. Bien entiendo eso, dijo el Obispo, y no quería decir eso yo, sino que holgaría hu¬ biese quien, después de la vida de los que aquí vivís agora, sustentase este estado, y perseverare en esta manera de vida que 4 ENRIQUE DE L'EGUINA hace tanto provecho en esta tierra. De plática en plática con lo que respon¬ dieron, vino á decirles; que seria bien para perpetuar aquello, y tras ellos vi¬ niesen otros, que tomasen forma de reli¬ gión. Bien querríamos nosotros eso. Se¬ ñor, respondieron los Santos, porque la obediencia es la que da grande valor à las obras. Entonces les dijo el Obis¬ po: como en muchas partes de Castilla se habían fundado Monasterios de una nueva Orden que se llama de San Jeró¬ nimo, porque dicen que en todo procuran imitar aquel modo de vida que el Santo guardó en Belén, y que los más de los que habían fundado la religión y las ca¬ sas eran ermitaños, como ellos, ejercita¬ dos en la misma forma de vivir que ellos tenían, y asile parecíacosa acertada que hiciesen lo que los demás habían hecho. Oyeron de buena gana todo esto, agradóles mucho y asentóles en el alma. Dijeron: que se dejaban todos en su mano y lo ordenase como fuese servi- LA IGLESIA DE LATAS 5 do. El Obispo tomó el negocio muy á su entendiendo que hacia ser¬ cargo, vicio á nuestro Señor; envió á pedir al Papa Benedicto XIII, todos los re¬ cados necesarios, dándole noticia de la vida desta santa gente; y hacien¬ do de su parte todo lo que pudo, el año de 1407, á 14 de Setiembre, le¬ vantó en Monasterio la ermita de Santa Catalina de Monte Corban, y sehizo casa de San Jerónimo. Ansi tienen por fundador y bienhechor en esta casa al Obispo de Burgos, don Juan Cabeza de Vaca.» Movido por el mismo espíritu que había llevado á los religiosos de San¬ ta Catalina á congregarse en tan apartado lugar, otro varón venera¬ ble y digno de buena memoria, Pe¬ dro Gutiérrez de Hoznayo, hijo de García Gutiérrez y de Doña Urraca de Hoznayo, Canónigo de la iglesia de los Cuerpos Santos de Santander y Arcipreste de Latas, se había re- 6 ENRIQUE DE LEGUINA tirado á hacer vida sosegada y con¬ templativa, en una ermita llamada Santa Marina de Don Ponce, acom¬ pañado por algunos otros que, lleva¬ dos de los mismos propósitos, le si¬ guieron. Estos religiosos, al ver lo que ha¬ bía sucedido con los de Santa Cata¬ lina y la buena fama que los nuevos frailes de San Jerónimo iban adqui¬ riendo, pidieron licencia al Obispo de Burgos, para edificar un Monas¬ terio, diciéndole Pedro Gutiérrez de Hoznayo, «que quería expender sus bienes en hacer un Monasterio de la Orden de San Jerónimo en la er¬ mita de Santa Marina, que estaba en la isla de Don Ponce; y que que¬ ría servir en el dicho Monasterio á nuestro Señor con otros religiosos en el Avito de San Jerónimo y según la regla de San Agustín.» El Obispo holgóse de oirlo, porque también de¬ seaba verles reducidos á religión, y LA IGLESIA DE LATAS 7 concedióles fácilmente la licencia so¬ licitada. Es de notar que, según la citada historia del P. Sigüenza, este suceso no tuvo lugar hasta el año de 1411, y en la licencia que á continuación in¬ sertamos, tomada de una antigua co¬ pia existente en el Archivo de la Iglesa de Latas, se consigna, claramen¬ te, la fecha á g de Setiembre de 1407, de donde resulta que la ermita de Santa Marina obtuvo autorización para convertirse en Monasterio, an¬ tes que la de Santa Catalina. I-ICENCIA tin nomine Domine nri. Jesuchristi: Don gracia de Dios y Juan, por la de la SantaIglesia de Roma, Obispo de Burgos: Por quanto en el nuestro tiempo deseamos que el sernizio de Dios sea acreszentado por quales- 8 ENRIQUE DE LEGUINA quier maneras que nos podamos, é porque Vos Pedro Gutierrez de Hoz- nayo, Arzipreste que sois de Santa María de Latas, y Canónigo en la iglesia de Santander nos dixisteis, y informasteis que cerca de la Iglesia de Santa María de Latas nos dixisteis estaba, y está vna hermita mui debo¬ ta, que dizen Santa Marina, la qual es muy combenible para Monasterio en que viuan religiosos que sirban á Dios, y asimismo nos dixisteis en como vos queriades serbir á Dios en el dicho Monasterio de San Jeróni¬ mo é so la Regla de San Agustín, por lo qual según nos dixisteis para los frayles que allí estubieren con vusco en la dicha hermita queriades dar para seruizio de Dios y para salud de vuestra ánima los vienes que vos tenedes para prouisión vuestra é de los dichos frayles; é otrosi que enten- diades trauaxar por el seruizio de Dios, é por la salud de vuestra áni- IGLESIA DE LATAS 9 ma en tal manera, que la dicha her- mita en despues que fuere por nos tornada Monasterio, acrescentar en ella, é reparar, é fazer de nuevo en tal manera que sea onesto, y perte- neziente logar para viuir los dichos frailes; por lo qual nos suplicastesy pedistes por merced que diésemos nuestra lizenzia, é autoridad, para que la dicha Iglesia fuese tornada Monasterio de San Jerónimo, é nos considerando la vuestra buena é san¬ ta intenzión, y queriendo consentir á vuestros deseos, é porque seades te¬ nidos obligados, vos, é los que hay fueredes, y los que serán de aquí adelante, de rogar á Dios por la nues¬ tra salud é vida, é despues de nues¬ travida por la nuestra ánima, tubi- moslo por bien. Por ende, por esta nuestra carta presente, tornamos, é reducimos la dicha hermita en Monasterio de San Jerónimo, y queremos, y mandamos, 10 HNRIQUB DE LEGUINA que sea de aquí adelante, para siem¬ prexamás, Monasterio de San Jeró¬ nimo, so la dicha Regla de San Agus¬ tín, é damos voslo, é otorgamos vos- lo, tanto, quanto de derecho pode¬ mos, para que vos, y los frayles que, y íueredes aora, y de aquí adelante los tengades, é rixades é lo ministre- des, assí como Monasterio so la di¬ cha Regla, é según las zeremonias, ordenaziones, é costumbres de la di¬ cha orden. E por quanto los dichos vuestros vienes no son tantos para que se pueda reparar el dicho Mo¬ nasterio, nin se podrían proveer, ni gouernar vos, é los dichos frayles que hay estubieredes aora, y de aquí adelante: nos por redenzion de nues¬ tros pecados, é saluacion de nuestra ánima, damos vos, é otorgamos vos para siempre jamás, para vos, é para todos los vuestros subzesores la dicha nuestra Iglesia de Santa Maria de La¬ tas, con todos sus frutos, é rentas, é LA IGLESIA DE LATAS H derechos, é solares, é heredades, é montes, é aguas, é ovenziones, quan- tas aora, à, ó habrá de aquí adelan¬ te, é le perteneszen, é perteneszer deben en qualquiera manera, y por qualquiera razon. E otrosí vos man¬ damos, y otorgamos, para agora, y siempre jamás, para vos é para para subzesores, é para el dicho vuestros Monasterio, é para prouision de los dichos frayles la 7Utesira media Azeîia con la nuestra presa, que está en ella, en el agua de Miera, que tiene por costoneras la dicha media Azeña; la otra media de herederos que viuen en solares: é damosvoslo con todos sus usos, é costumbres, é derechos é heredades que se perteneszen, é per¬ teneszer deben qualquiera mane¬ en ra, é por qualquiera razon, é unimos, é anexamos agora y para siempre xa- más la dicha Iglesia é Azeña, y su presa, con todos los sobredichos de¬ rechos é posesiones, para agora y / 13 ENRIQUE DE LEGUINA para siempre xamás al dicho Monas¬ terio, y Prior, é frayies sobredichos. Empero queremos, y es nuestra voluntad, para que la dicha dona- ^ zion, é anexión sea firme, y perpe¬ tua, valedera para siempre xamás que el Prior agora es yfuere en uno con los dichos frayles, é todos los otros que de aquí adelante serán en el dicho Monasterio sean obligados de dezir una misa de Santa María por Nos, é por nuestra vida, é salud cada dia; y despues de nuestra vida, una misa de requiem por nuestra ánima, é las ánimas de aquellos por que nos tenemos carga; para la qual dicha Capellanía, é porque se diga la dicha misa como dicho es, cada dia, fazemos la dicha donazion, é T union de la dicha Iglesia y Azeña, é presa, é vienes sobredichos. Otrosí queremos, y es nuestra vo- * luntad, é merced que los que agora son, é fueren por tiempo en el dicho LA IGLESIA DE LATAS ■3 Monasterio, que pongades, y pongan Capellán en la dicha Iglesia de Santa María de Latas que la sirva, é que la podades fixar todo tiempo que qui- sieredes, é quisieren, é que le diere- des, y sehades obligados á dar al di¬ cho Capellán, congrua sustentazion de los frutos, y rentas de la dicha Iglesia de Sania Marta de Latas, é que entredes, y tomedes luego la pose¬ sión de la dicha Iglesia; con todos sus derechos y rentas, y solares por vos mesmos,ó por vuestro Procura¬ dor sin contradizion alguna; é man¬ damos, sopeña de excomunión, que ninguno no vos embargue, nin con¬ tradiga en tomar la dicha posesión de la dicha Iglesia, y Azeña, é dere¬ chos, é rentas, é solares; é porque seades más animados à dezir esta di¬ cha misa; encargamos vuestras con- zienzias, de los que sean en el dicho Monasterio, é serán de aquí adelan¬ te por siempre jamás, que Dios vos ■4 ENRIQUE DE LBGUINA los demande, si la non cantaredes, é dixeredes la dicha misa, en la mane¬ ra que por nos suso está ordenado, é rogar á Dios por nos. E queriendo remunerar á los que fueren presentes á decir é oir la di¬ cha misa de Santa María y de re¬ quiem, damosles, y otorgamosles para siempre xamás, cada, quarenta dias de perdón: é en testimonio de esto, mandamos vos dar esta nuestra car¬ ta excriptaen pergamino firmada de nuestro nombre, é sellada con nues¬ tro sello Pontifical pendiente: dada en la mui noble Ziudad de Burgos á dos dias del mes de Septiembre año de Natiuitate Dominimiléssimo, qua- drigentessimo Séptimo. E la Azeña es la de fuente Caliente. = E yo Ro¬ drigo Giménez, Notario Apostólico Eclesiástico del dicho Sr. Obispo, la fize escriuir por su mandado, é firma¬ da de mi nombre. Joannis Ep. Burg. Rodeg. Xmez. Notario Apostólico.» LA IGLESIA DE LATAS 15 Kn esta donación, base y funda¬ mento de todos los derechos del Mo¬ nasterio sobre la Iglesia de Latas, co¬ mo dice una relación que se conserva en de aquella, escrita por el archivo F. Joseph de San Pedro, hay que no¬ tar cuatro cosas: primera, la merced de la erección y edificación del Mo¬ nasterio de Santa Marina; segunda, la que hizo de los diezmos de la Igle¬ sia de Latas con sus rentas, y la otra hacienda que juntamente donó al di¬ cho Monasterio; tercera, el derecho que dió de poner y quitar capellán en aquella Iglesia con las exenciones •que tiene la misma, y cuarta, las obli¬ gaciones que impuso y la cóngrua sustentación que señaló al capellán. Obtenida esta licencia, pidió Pe¬ dro de Hoznayo, al Prior ycanónigos de la Iglesia de los Cuerpos Santos de Santander, que le cediesen los de¬ rechos, juros ó señoríos que tuviesen en la Isla, ó las cosas que en ella les l6 ENRIQUE DB LRGUINA perteneciesen, y en efecto, aquel Ca¬ bildo Ies dió licencia para edificar el referido Monasterio de San Jeróni¬ mo, pero no sin señalar algunas con¬ diciones á las cuales habría, forzosa¬ mente, de ajustarse. Podemos men¬ cionar, entreellas, la de que todas las casas, tierras, viñas, huertas y heredades, que hasta allí eran diez- meras de la Iglesia de Santander, continuasen pagando los diezmos y censos que siempre habían satisfe¬ cho; que si algún feligrés de Santan¬ der dispusiera que le enterrasen en el convento de San Jerónimo, el Prior de éste tendría que abonar al de Santander, la cuarta parte que el derecho manda, y que el Monasterio habría de edificarse dentro de los cinco años siguientes á la fecha de esta autorización. Todo lo cual se consignó en es¬ critura signada por Pedro Fernán¬ dez de Sevilla, á 4 de Mayo de 1408. LA IGLESIA DE LATAS '7 Confirmada la licencia que deja¬ mos copiada, en el año de 1411, por el Papa Benedicto XIII, á suplica¬ ción del citado obispo de Burgos, D. Juan Cabeza de Vaca, y también la donación de la Iglesia de Latas-, la facultad de poner capellanes, y la merced de que los frailes gozaren to¬ dos los privilegios, libertades, indul¬ gencias, favores y gracias que tenía el Monasterio de Guisando, queda¬ ron en aquella tierra, donde apenas se había oído el nombre de San Je¬ rónimo, dos Monasterios de su Or¬ den, por estrecha distancia separa¬ dos. Siguiendo Pedro de Hoznayo su propósito constante de perfeccionar y llevar á cumplido término, cuantas diligencias eran indispensables para la constitución del Monasterio, en el año de 1412, á 15 de Enero, presentó la referida Bula, en la Ciudad de Burgos, ante Juan Martínez, Vicario ENRIQUE DE LHGUINA general del Obispado, para que se sa¬ casen traslados y archivasen, evi¬ tando de este modo las dificultades que la pérdida del documento ori¬ ginal podría, indudablemente, pro¬ ducir. Terminada esta diligencia, Pedro Gutiérrez de Hoznayo, cedió al Mo¬ nasterio de Santa Marina, todos sus bienes y haciendas, otorgando escri¬ tura de donación á 15 de Marzo del mismo año, que comprendía lo si¬ guiente; «Primeramente vnas casas en la Plaza Mayor de Santander, que de la vna parte estaua el campanario de ta Iglesia, y de la otra, calle del Rey, otras dos pares de casas en Somo- rrostro en que entonzes viuia, vna viña Caxo, con vn quarto de casa en y un lagar, y dos nogales; mas en la Isla de Olio, doze viñas, y una mim¬ brera con casas, y lagar, en que se incluye la más parte de la Isla, vna LA IGLESIA DE LATAS 19 Azeña de Molino, cerca de Santan¬ der, en Heras otra Azeña, y medio Molino que llaman de la Garma, y vna viña, y la casa, y solar con sus viñas, y manzanares, y heredades, y bueyes, y vacas, y carneros, y oue- xas, y puercos, y orrio con toda la bastada, ó hajuar de casa todo cum¬ plido, vn cáliz de dos marcos y me¬ dio dorado y esmaltado; vna vesti¬ menta de ricomas; dos brebiarios, un misal; cuatro duernales con sus sal¬ terios; vn salterio grande, quatro li¬ bros en romanze, el vno vergel de consolación in speculus Ecle^'i^e y meditaziones Vernardi; el otro Isi¬ doro de sumo bono; el otro de dutus Patrus; el otro de las colationes de los Santos Padres; vn salterio roman- zeado; 3 libros; otro libro grande de Alexandre, vn flos santorus nuebo, y otros muchos libros.• (r). (i) Papeles de la Iglesia de Latas. 30 ENRIQUE DE LEGUINA Hecha la donación, tomó el hábito en su Monasterio de Santa Marina, y procedió áque, con arreglo á la referida Bula de confirmación de Be¬ nedicto XIII, se le pusiera en pose¬ sión de la Iglesia de Nuestra señora de Latas. Esta ceremonia se verificó so¬ lemnemente, ante Juan González de Villanueva, en presencia de Gonzalo Velez de Rubayo, Arcipreste de La¬ tas, vicario y juez nombrado por el Obispo de Burgos, quien, requerido con la Bula, le puso en posesión de la iglesia y mandó á los feligreses que recudiesen á Fr. Pedro y á los frailes del Monasterio de Santa. Marina, con todos los frutos, rentas, diezmos y primicias, solares y derechos debi¬ dos á la Iglesia de Santa Maria de La¬ tas, como se mandaba por la Bula mencionada, y que ningún clérigo cantase en aquella iglesia sin licencia del dicho Fr. Pedro, al cual ponia en la tenencia y posesión de la misma LA IGLESIA DE LATAS 21 «lo más firme y cumplidamente que podía y debía de derechoii, entregán¬ dole los ornamentos que se hallaban en la Iglesia: «Primeramente tres ca¬ sullas de seda, y otra de paño, y otra de lino con sus vestimentas; y con más un cálize de plata, y dos cálizes de plomo; item más, una almática, y tres sábanas de lino; item, dos cam¬ panas mayores, y otra menor, y otra campana quebrada; item, un misal, y un santoral, y un dominical, y un manual; ítem, una cruz de metal, y una ara para decir misa; item más, todos los otros ornamentos que se fa¬ llasen en dicha iglesia.» (i). Asi pasaron algunos años, y con el transcurso del tiempo se convencie¬ ron, lo mismo los de Santa Marina que los de Santa Catalina de Corban, de la insuficiencia de sus rentas, para tener, con el decoro debido, las dos (i) Papeles del archivo de la misma. 22 ENRIQUE DE LFGUINA casas, ofreciéndoles grandes dificul¬ tades el sostenimiento del culto divi¬ no, objeto principal del inçtituto de aquella religión. Conformes, en un todo, ambos conventos, acordaron que los procuradores que habían de ir al Capítulo general, llevasen poderes suficientes, á fin de pedir que la Or¬ den les concediese licencia para re¬ unirse en un convento, incorporan¬ do la hacienda y los derechos de las dos casas. Tratóse en el Capítulo ce¬ lebrado en (i) el negocio, y re¬ 1416 mitióse á los definidores, quienes, miradas las razones del lugar y la renta de ambas casas, juzgaron más acertado que á la de Santa Marina se uniera la de Monte-Corban. Así se hizo y quedaron ambas regidas por un solo prior, el cual unas veces estaba en Santa Marina y otras en (i) Algiin papel de los del archivo de La- tas dice 1415. LA IGLESIA DE LATAS 23 Santa Catalina, teniendo siempre por más principal, el Monasterio de Santa Marina, y al otro como granja del primero. Pasados algunos años, en el de 1420, viendo el Prior y frailes que la habitación de Santa Marina no era conveniente, porque el mar había ro¬ to el paso, haciendo peligrosa la en¬ trada, pues cuando se edificó el Con¬ vento se trasladaban á él, al bajar el- mar, carros con leña, provisiones y gente,sin dificultad y á pie enjuto, y ya no era posible pasar sino por me¬ dio de barcos y pinazas, ofreciendo- el transporte, en muchas ocasiones, verdadero peligro; considerando tam¬ bién, que se perdía la devoción de las gentes que no podían entrar en la iglesia sin grave dificultad; el no ha¬ ber en la isla agua potable, lo cual constituía otro inconveniente no pe¬ queño; el ruido del mar que no les dejaba oir en el coro, quitándoles la- 24 ENRIQUE DK LBGÜINA quietud de ia oración y aun del sue¬ ño; que las humedades grandes los traíanrelajados y sin fuerzas, no pu- diendo seguir el rigor de la comuni¬ dad, unos por enfermos, otros ocu¬ pados con ellos, acudieron con una petición dirigida á Su Santidad, para que tuviese á bien erigir y alzar el Monasterio de Santa Catalina por cabeza y principal, quedando el de Santa Marina como miembro y granja. El Papa, en vista de estas razones, por bula dada en Florencia, sometió el negocio al Deán y Provisor de Bûrgos, para que, si hallasen ser exacto lo expuesto, procediesen á efectuar lo que de su autoridad se reclamaba, previniendo que en caso de resolverse de la manera solicita¬ da, habría de decirse cada semana . del Papa Martino V, cometida ali 34 ENRIQUE DE LEGUINA Deán y Provisor de Burgos, y el Deán sustituyó por sí, al Abad de San Quirce, que se llamaba Juan Mateo, quien con el Provisor, García Fer¬ nández de Villasandino, pronuncia¬ ron y dieron sentencia confirmato¬ ria, el último día de Mayo del mismo año de 1421, en la Iglesia Catedral de la ciudad de Burgos. Pasaron al Monasterio de Corban,, en consecuencia de estas determina¬ ciones, todos los frailes que había en el de Santa Marina, á saber; Sacer¬ dotes: Fr. Martín de Valbas, Prior, Fr. Pedro de Hoznayo, Fr. Pedro de Buelna, Fr. Pedro de Oviedo, Fray Pedro de Liencres, Fr. Pedro deSo- mo, Fr. Martín de Santander, Fray Francisco de Guadalupe, Fr. Fer¬ nando de Arce. = Legos: Fr. Gutié¬ rrez de Camargo, Fr. Rodrigo de Cóbrezes, Fr. Fernando de Barceni- 11a y Fr. Sancho de Islares. Permaneció en Santa Marina Fray LA IGLFSIA Díï LATAS 35 Pedro de Hozaayo, Arcipreste de La¬ tas, donde hizo una vida ejemplarísi- raa, tcon tan ardiente celo de su es¬ piritual aprovechamiento y edifica¬ ción de los pueblos inmediatos, que bastara á colocarleen los altares» (i). Allí estuvo enterrado hasta que, en 1550, sus restos y la lápida que los cubría, fueron trasladados á Corban, por haberse hecho intransitable la Isla. La inscripción de aquella lápi¬ da, ha hecho á algunos incurrir en la equivocación de suponer que Fr. Pe¬ dro Hoznayo murió el año de 1420 La inscripción, en efecto, decía; «Aquí yace Fray Pedro de Hoznayo, Canó¬ nigo de la Iglesia de Santander, et Arcipreste de Latas, fijo de García Gutiérrez y de Doña Urraca de Hoz¬ nayo; el cual fizo y dotó este monas- (i) Historia manuscrita de Santander, que el erudito Sr. Assas, atribuye fundadamente á los PP. Almiñaque y Boo Hanero. 36 RNRIQUE DE LEGUINA terio. Que ñnó anno Domini millési¬ me quadrigentesimo vigésimo; pero, como hemos dicho, en el Capitulo General del año 1421, figuró larga¬ mente Fr. Pedro, sosteniendo siem¬ pre los derechos de su Monasterio.— El Padre Joseph de San Pedro, supo- neque Fr. Hoznayo, antes de que pa¬ sase el Monasterio de Santa Marina á Corban, mandó hacer aquella lápi¬ da, destinada á cubrir su sepultura, haciendo esculpir el año en que se la¬ bró, que fué el de 1420, y dejando lugar para añadir el año en que mu¬ riese (i). Con los frailes de Santa Marina, pasó al Monasterio de Monte Corban toda su renta y hacienda, y por tan¬ to, la Iglesia de Nuestra Señora de La¬ tas y Guarnizo, con sus anejos de Langre, Villaverde, Castañedo, Sue- (1] Kcución de la Iglesia de Latas, 1770. LA IGLESIA DE LATAS 37 sa, La Barquera de Jorganes y San¬ ta Marina de Don Ponce. En el año de 1425, cuando ya el convento de Santa Catalina se halla¬ ba en y pacifica posesión de quieta sus haciendas, y en el ejer¬ rentas y cicio del derecho de poner, libre¬ mente, capellanes, en la Iglesia de La¬ tas, Musiera, San Cristóbal y otras, concedió Martino V una bula, para que estas iglesias pudieran ser regi¬ das por religiosos del citado Monas¬ terio, y asi lo otorgó también, en 1426, el prior de la iglesia de Santilla- na, que se llamaba Gonzalo López de Hinoxeda, á quien cometió este encargo el dicho Sumo Pontífice (i). El beneficio de Nuestra Señora de Latas, y la facultad de poner y qui¬ tar capellanes, cuando pareciese con¬ veniente al prior y convento, fué muy contradicho en diversos tiempos; de (i) Papeles del Archivo de Latas, 38 ENRIQUE DE LKGUINA semejante aseveración podríamos presentar numerosas pruebas, pero baste para ello, indicar algunos de los sucesos más culminantes. En el año de 1457, clérigo lla¬ mado Gutiérrez de Palas, natural de Latas, intentó que le dejasen la Igle¬ sia, mas no pudo conseguirlo y fué expulsado del servicio. En 1474, 1476 y 1480, los capella¬ nes y el pueblo de Latas, pretendie¬ ron ser señores de la Iglesia y tener la facultad de nombrar capellanes, y para evitar males mayores, fué pre¬ ciso que los frailes vinieran, con ellos, á concordia. En 1498, el obispo de Burgos, lanzó un mandamiento que comprendía va¬ rias iglesias, entre ellas la de Latas, ordenando que todos los capellanes fuesen ante él á ser examinados. El prior de Santa Catalina, dispuso en¬ tonces que el procurador del Con¬ vento compareciese ante el obispo y LA IGLESIA DE LATAS 39 mostrase los títulos de la casa, ha¬ ciendo presentes los derechos del Monasterio, y en vista de todo ello, el obispo escribió al prior la siguien¬ te carta; fDeuoto Padre aca se vieron por nuestros letrados las escripturas que V. R. nos ymbio con Fr. Procurador de ese Monasterio, y combento, por la vnade las quales paresze que el Señor Obispo D. Juan Cabeza de Vaca dio á ese Monasterio la Iglesia de Santa Maña de Latas y la vnio a el con facultad que el Prior, y comben¬ to que por tiempo fuese, pudiese po¬ ner capellanes en la dicha Iglesia para la seruir, é quitarlos cuando quisiese; y por vn proceso que hizo vn Prior de la Iglesia Colegial de Santa Juliana de Camera por virtud de vna grazia, y facultad del papa Martino Quinto de gloriosa recorda- zion, según la ynformazión que dize oviera por esta que el Prior y com- 40 ENRIQUB ])B LHGUINA bento de ese dicho Monasterio ha- uia puesto, y ponia capellanes en la dicha Iglesia, y en la de Santa María de Musiera, y en la de San Christo- val de Orexo que les perteneszian, é quitarlos quando querían, y les pla- zia, y quanto es á aquello bien nos plaze, que lo tengades, y se os guar¬ de y assi lo queremos y que si por Vos, ó religiosos de ese Monasterio, quisierades seruir las dichas ygles- sias, y vsar de la dicha grazia, y ía- cultad que el Papa Martino os con- zedió, lo podades hazer si vuestra religion y regla no lo contradize, pro¬ poniendo capellanes seglares que sir- ban las dichas yglesias, y hayan de dar los á los sacramentos feligreses de ellas, pareszenos que para seruir ó examinarlos si son suficientes, es menester de recurrir á Nos, y que vengan ante Nos, para aquello solo, ó á quien Nos mandaremos que los vean, y examinen y que los cometa. LA IGLESIA DE LATAS 41 y á esto no repugnan, ni contradizen las dichas escripturas, nin á otra cosa con buena conzienzia podríamos dar lugar; por tanto haya V. R. por bien que aquello se faga, y ponga en obra de aquí adelante assf conserbe nues¬ tro Señor, y dexe viuir, y acabar á su santo seruiclo. De Bûrgos á 7 dias del mes de Diciembre de 1498 años.» En 1503,el Provisor del obispado de Burgos, á pedimento del Abad de Omoño, clérigo natural de Latas, dio un edicto, para que fueran á oponer¬ se los hijos patrimoniales de Latas, al beneficio de la Iglesia. Inmediata¬ mente los frailes acudieron á hacer valer su derecho, mostrando la carta del Obispoque acabamos de copiar, y en su vista el Provisor repuso el edicto, «poniendo perpetuo silencio á los hijos patrimoniales para que so¬ bre esta razón no inquieten ni mo¬ lesten más al Prior, monjes y con¬ vento.» 42 ENRIQUE DE LBGUINA Convencidos, pues, los vecinos de que no conseguían su intento, hicie¬ ron liga contra el Monasterio y los capellanes por él nombrados. A este fin, un domingo salieron todos de la Iglesia, y, lejos de tomar parte en la procesión como era costumbre, hu¬ yeron de la Cruz y agua bendita, que repartía un Donado del Monasterio. De todo esto se formó proceso por mandado del provisor, y compren¬ diendo, entonces, los feligreses de Latas lo mal que habían procedido y la sinrazón de su conducta, pidieron misericordia y sometieron la resolu¬ ción del negocio á Fr. García de Lusa, Prior de Santa Catalina, para que él los sentenciase como señor de la Iglesia. Este, en efecto, el 4 de Agosto de los condenó á hacer 1503, á su los dos guarda polvos de costa, los altares de San Bartolomé y San Sebastián, á sacar la arena del inte¬ rior y del portal de la Iglesia, y á an- LA IGLESIA DE LATAS 43 dar domingo en procesión alrede¬ un dor de laIglesia, con los pies descal¬ zos y sendas candelas encendidas en las manos, poniendo perpetuo silen¬ cioal pueblo, para que no hiciere «monipodios ni turbación alguna al Monasterio.» Hacia el año de 1518, se quiso alzar conel beneficio é Iglesia de Latas, un clérigo llamado Juan Gómez de Ore- ña, hijo patrimonial; mas también fué condenado. En el de 1555, un estudiante, cléri¬ go de órdenes menores, hijo de Juan de Velasco, de Trasmiera, fué á Ro¬ ma, impetró y obtuvo concesión y bula para hacerse cargo del beneficio é Iglesia de Latas, y con esta autori¬ zación, sin intimarla á los jueces eje¬ cutores nombrados en ella, ni dar parte al Consejo Real, presentóse con sus padres, hermanos, tíos y mu¬ chos allegados, apoderándose de la Iglesia, donde se hicieron fuertes, 44 ENRIQUE DE LEGUINA llevando todo género de armas para sostener su violenta ocupación. Ape¬ nas el Monasterio tuvo conocimien¬ to de semejante violencia, comisionó á tres frailes de la Casa, quienes re¬ quirieron á Velasco y los suyos para que, abandonando la Iglesia, cesasen en usurpación. En vista de que su sus é intimaciones eran de ruegos todo punto ineficaces, fueron otros tres frailes encargados de decir misa en el portal de la Iglesia para no per¬ der el derecho que se les disputaba; y mientras tanto, los contrarios cele¬ braban también el santo sacrificio en el interior del templo, á puertas ce¬ rradas. Este violento estado de cosas, duró diecisiete días, en cuyo inter¬ valo el Monasterio envió un religioso al Consejo Real, pidiendo amparo y protección: siguióse el asunto porto- dos sus trámites, y por fin se dictó sentencia á favor de Corban, pero la misma noche en que fué pronuncia- LA IGLESIA DE LATAS 45 do el tallo, dieron fuego á la Iglesia con pólvora, habiendo resultado he • rido en el rostro uno de los frailes que no desamparaban aquel puesto. Con este motivo, acudió el Monas¬ terio á la Corte, en demanda de justicia, y se presentó á enterarse personalmente del caso, uno de los alcaldes de Corte, el Doctor Du¬ rango, acompañado de dos alguaci¬ les, un secretario y varios criados. La venida de semejante justicia puso gran espanto en los contrarios, que jamás habían visto caso igual por aquellas tierras, y mucho mayor fué su temor, cuando vieron que el Alcal¬ de, apenas estuvo en Santander, hizo prender á todos los Vélaseos y Agüe¬ ros con sus hijos y mujeres, siendo tantos los presos, que «no los cabía en las Cárceles» (i). Recibido el pro¬ ceso á prueba, acudieron en deman- (t) Papeles del Archivo de Latas. 46 HNKIQUE DE LEGUINA da de merced para los presos, los más principales de la tierra, y conside¬ rando los frailes que muchos de los detenidos eran feligreses suyos, y que el Alcalde los desterraría (en lo que se perdería más que se ganaría, dice el Padre Joseph de San Pedro), con¬ sintieron en que se relajase la queja, con condición de que pagasen á la Casa cuatrocientos ducados por las costasque habían causado: á esto fᬠcilmente se obligaron los contrarios, otorgando para ello escritura de com¬ promiso, que firmaron Juan y Pedro de Agüero, Juan de Velasco de Somo y Hernán Gutiérrez de Albear. A pesar de este acuerdo, el susodi¬ cho Alcalde, condenó á muchos á destierro y penas penitenciarias, y á que le pagaran cuantos salarios y costas le correspondían, ascendiendo el gasto á más de seiscientos ducados. No terminaron aquí estas cuestio¬ nes, pues habiendo ido Juan de Ve LA IGLEStA DE LATAS 47 lasco de laTorre á Roma, obtuvo una bula citando al Monasterio, inhibien¬ do á las justicias para impedir que los de Corban cobrasen los cuatro¬ cientos ducados susodichos, y advo¬ cando todas las causas á la Curia Romana. En vista de esta determi¬ nación, dieron los frailes cuenta al Consejo, y consiguieron que el fiscal tomase parte en la causa, disponien¬ do la retención de cuantas bulas viniesen de Roma con relación á la Iglesia de Latas. Así se verificó, reteniéndose por el Consejo todas las bulas, mandando desterrar á Gaspar de Velasco, y secuestrar los bienes de éste y de García, Abad de Villa- verde. No contento con esto, el Mo¬ nasterio acudió á Roma pretendien¬ do la revocación de las bulas, y no habiéndose presentado los contrarios á la sustanciación de la cansa, quedó aclarada la justicia y los derechos del Monasterio. 48 ENRIQUE DE LEGUINA Continuaron, sin embargo, los dis¬ gustos que la Iglesia de Latas ha¬ bía de ocasionar al Monasterio de Santa Catalina, y hé aquí cómo re¬ fiere uno de los sucesos más intere¬ santes, el Padre Fr. Joseph de San Pedro. «Concluido pleyto, no faltaron este otros, porque pasado algun tiempo, pusieron por capellán en la Iglesia de Latas un clérigo llamado Lope Abad, que no le debiera conozer la casa. Este procuró con el Cardenal, y Obispo de Burgos, que pidiese al Prior que hera Fr. Juan de Liaño, que no se quitase el setuicio de la di¬ cha Iglesia, prometiólo el Prior al Cardenal, y despues por sus demé¬ ritos, quitóle de la Iglesia, sin dezir ninguna cosa al Cardenal, de lo qual él se yndignó en tanta manera, que hizo al Monasterio y religiosos, todos los sinsabores que pudo por si, y por sus ofiziales. Queríales hazer tener LA IGLESIA DE LATAS 49 aunque no quisiesen, al dicho Lope Abad: tubo nezesidad el Monasterio de poner en la Iglesia religiosos que lasirbiesen; el Cardenal no lo quería permitir aprovechándose del Conzi- lio Tridentino que aún no estaba acabado, diziendo que no podían seruir sin su exámen y lizencia. «Bino, y llegó la cosa á tanto, que hizo prender en la dicha Iglesia á vn religioso sacerdote que la seruia, y le llenaron preso con gente á Burgos, y le echaron en la cárzel pública de Santa Pia con la gente más vaxa; y pasados algunos dias le subieron más arriba, y mexoraron la prisión en la que estubo algunos meses, que ni bastaron ruegos, ni fieros, para que el Cardenal le mandase soltar, ántes andubo mui canino per prender al mesmo Prior que estubo en este tiempo Búrgos, y ansi sin poder en con él negoziar alguna cosa, se fué à Madrid á quexar al Rey de los agra- 4 ENRIQÜH DE LEGUINA uios del Cardenal, y prisión tan yn- forme, sin justizia de su frayle, don¬ de murió el dicho Prior en la deman¬ da y prosecusion de la demanda, 6 causa; al fin se traxo una prouision del Rey para que soltasen al frâyle preso, y assi le soltaron y de camino truxeron de Bûrgos un clérigo exa¬ minado que sirbiese de capellán, y expelieron al dicho Lope Abbad, que hauia el Cardenal tornado á poner en Iglesia, el qual clérigo Lope la Abbad fué causa de la prisión del frayle, y de otros muchos males, y gastos grandes que se hizieron, y rescreszieron á la casa.» Después hubo otro pleito sobre la jurisdicción de la Iglesia de Latas, haciéndola visitar el Cardenal á sus oficiales, apoyando y dando razón al pueblo de Latas contra el Monas¬ terio. Era entónces Prier de éste, Fr. Diego de Alba, quien acudió á la corte en reclamación de sus atribu- •a I M <. i DEAfi, LA IGLESIA DE LATAS 51 clones desconocidas, y despues de muchos gastos, se celebró concordia con el Cardenal, siendo ya Prior ^ Fr. Juan de Hinoxedo. Los vecinos de Latas, que por las antiguas disensiones referidas, guar¬ daban enojo contra el Monasterio, promovieron otro pleito pretendien¬ do obligar á éste á ornamentar y arreglar la iglesia, y dióse senten- _ cia en Falencia, condenando al Mo¬ nasterio á «que alzase la thorre dos varas de medir más de lo que está: y que hagan un esquilón de dos quintales;un misal bueno, y vna Cruz de Plata que de peso y echura salga hasta XV maravedís, y vn ter- no, y casulla, y dos dalmáticas, y ca- pas para las fiestas principales que valga hasta XXXV maravedís.» ^ Este mandato quedó sin cumpli¬ miento, pues habiendo apelado el Monasterio, no se siguió la alzada y las cosas quedaron en tal estado. i 5" ENRIQUE DE LEGÜINA En el año de1565, llegaron á po¬ der de Fr. Francisco de Villanueva, que había sido recibido Prior á 10 de Diciembre de 1564, las capitulacio¬ nes ya referidas, aprobadas en forma por el Cardenal de Burgos, y cuyo texto es el siguiente; «CAPITULAZIONES Primeramente, que el Diozesano por sí mismo y por sus oñziales de aquí adelante visiten las yglesias de Nuestra Señora de Latas y de Santa María de Guarnizo, y el Santíssimo Sacramento, Pila y chrismeras, cáli- zes, corporales, y aras, y que visiten al cura, y al pueblo, y castiguen los pecados públicos que hallaren (pri¬ vative respecto del Padre Prior), y que visite al mayordomo que fuete de las dichas yglesias para ver si ha cumplido, ó cumple lo que le ha sido mandado en la visita que por parte LA IGLESIA DE LATAS 53 del Padre Prior hubiere sido echa; y si hallare que ha cometido alguna culpa en ello, ô en otra cosa conzer- niente al ofizio del mayordomo, lo castigue,pero con tal condizion, que el Diozesano ni su visitador no pue¬ dan quitar ni poner mayordomo en las dichas yglesias, porque este po¬ der y autoridad queda para el dicho Padre Prior como á perpetuo y cura señor de sus yglesias; y que este visi¬ tador sea el que viene general del obispo, y no otros vicarios y perso - nas inferiores. Item: que esta visita que el Ordi¬ nario y sus ofiziales hizieren en las dichas yglesias se hagan gratis, y que no puedan llenar derechos algunos, pues de las tales yglesias nunca los han hasta aquí llenado: y ansí gratis las visita y ha visitado el Padre Prior de Santa Cathalina; y esto por¬ que no se ponga nuebo grabamen á las dichas yglesias. 54 ENRIQUE DE LRGUINA Item: que de aquí adelante el Pa¬ dre Prior y combento no puedan dar zensuras pro rebus furtiuis, ni para que declaren pecados públicos, ni pueda azerca de ello visitar, corregir ni castigar cura ni pueblo, y los cu¬ ras y capellanes que en las dichas yglesias se pusieren, sean con lizen- zla del obispo, presentados por el Pa¬ dre Prior del Combento de Sancta Cathalina como lo han tenido en cos¬ tumbre. Item: que el Padre Prior visite las dichas y Santissimo Sacra¬ yglesias mento, y pila, y chrismeras, como hasta aquí ha tenido en costumbre de visitar, y ponga, y quite, y confir¬ me, é ynfirme mayordomo alas di¬ chas yglesias y Ies tome quenta, y les haga alcanze, y se le execute sin fulminar zensuras ni ponerlas, y que si el Padre Prior hallare pecados pú¬ blicos ó otros delitos conzernientes á la jurisdicción del Diozesano, man- LA IGL8SIA DE LATAS 55 de hazer de ello relación al obispo, darle quenta como es obligado á buen pastor, para que por zensuras y por penas y castigos eclesiásticos, ponga en ello lemedio el Ordinario. Item: que el Señor Cardenal dexa libremente todas dézimas de las di¬ chas yglesias al cómbente y todos los otros feudos y rentas como las lleban y han llenado por títulos y derechos que para ello tienen; y manda que ninguno de sus ofiziales los molesten en ellas ni en otra cosa alguna, antes que siempre los íaborezcan y tengan respeto á este religioso Monasterio- como á capellanes que son de su Se¬ ñoría Illustrísima.» Entre los papeles de Santa Mana de Latas, hay uno que contiene las prevenciones que debían tener pre¬ sentes los Priores de Santa Catalina para gobierno de aquella Iglesia. Al¬ gunas son curiosas, porque dan idea de los sucesos que á cada paso ocu- 56 ENRIQUE DE LEGUINA rrían y pueden servir para el estudio de costumbres de la época. Entre ellas se dice que si «el Prior y frailes tuviesen escrúpulos de que el cape¬ llán de la Iglesia no dice la misa, es menester que, pues allí no se puede ya decir, que la digan acá en el Monas¬ terio de Santa Catalina. Y creo que esto seria lo más seguro, según la mucha codicia y poca fidelidad de los tales capellanes. Lo 14, que el ca¬ pellán viva en las casas del Monas¬ terio y duerma en ellas y no en la Iglesia. Lo uno, porque el aposento de sobre la sacristía queda libre para cuando el Prior ó algun fraile fuese allá. Lo otro, por quitar la ocasión del mal y escándalo y decir de las gentes, porque si duerme en las ca¬ mas del corredor, como muchas ve¬ ces vengan personas á velar y tener novenas, suelen hacer camas ydor¬ mir en el coro, que no es decente y es peligroso, porque muchas veces LA IGLESIA DE LATAS 57 están en novenas mujeres y mozas, y son ocasiones seguras, y peligro para el mal, asi el dormir tan cerca, como el levantarse y vestirse delante de ellas, como yo lo he visto, y tener la conversación tan propinquar» El primero que arrendó la Isla para atender al reparo de la Iglesia, fué Fr. Francisco de Villanueva, no sin conservar el derecho de pasar á ella, por la fiesta de Santa Marina, á decir algunas misas, y en las adver¬ tencias aludidas, prevenia que cuan¬ do se presentasen capellanes, ó hi¬ ciesen escrituras que tocaren al Se- ñorio de la Iglesia de Latas, se titu¬ lase Prior del Monasterio de Santa Catalina de Corban y Señor de la Isla de Don Ponce de Santa Marina y de la Iglesia de Santa María de Latas. Para terminar estos ligeros apun¬ tes, vamos á referir la aparición de la imagen, en cuyo honor se edificó la 58 HNKIQUB DE LEGUINA iglesia de que nos venimos ocupan¬ do, y que tanta veneración goza en toda Trasmiera, tomada á la letra del libro de Fr. Francisco de la Concep¬ ción (i), que no hizo más que trans¬ cribir. la conservada por la tradi¬ ción. «Aparecióse esta soberana imágen el año de 1264 á una pastorcilla de ovejas que se hallaba manca de un brazo, sobre la cima de un frondoso árbol que en el monte de Latas esta¬ ba, cuya copa hacia sombra á una muy clara y cristalina fuente; y tan hermosa, admirable y resplandecien¬ te se demostró, que cual otro Moisés en Sinay, quedó atónita y deslum¬ el brada la pastorcilla en este monte: pero de modo la socorrió la dulce voz de María Santísima que, cobrando aventajados bríos, pudo y mereció (i) Libro de los milagros de Nuestra Se¬ ñora de Latas. LA IGLESIA DE LATAS 59 oir de su soberana boca: anuncia al pueblo como se halla aquí su pa¬ trona y abogada, que en un templo que se erigirá será, áun de los más distantes pueblos, venerada. Que¬ dó confusa la pastorcilla, y hallán¬ dose indeterminada oyó voz que la decía: Va i que serás luego creída por señal que de la mano que aora te alias manca serás ya sana. Sucedió así, pues apénas reveló el misterio quedó libre de la opresión que en su brazo y mano padecía. Concurrió el dichoso pueblo á ver la maravilla, descendió de el árbol á la Santísima Virgen y la colocó en una ermita que allí cerca estaba, en donde fué tan venerada de los fieles, que cual sobe¬ rano sagrario era visitada su santa casa, obrando en ella repetidas ma¬ ravillas, y áun las que se lavaban en las cristalinas aguas de la referida fuente sanaban de sus dolencias al contacto físico de ellas, y áun las lie- 6o ENRIQUE DE LSGUINA vaban por medicinas á diversos pue¬ blos de la comarca, y en especial á la villa de Santander, cuyos vecinos con veneración dieron en visitar su santo templo, en donde topaban consuelo en sus aflicciones y felicidad en sus navegaciones, y áun muchos cojos, mancos y ciegos, quedaron sanos por intercesión de esta Soberana Reina.» PEDRO DE VILLEGAS MARMOLEJO Pedro de Villegas Marmolejo 1520-1597 'piENE importante significación Pe- dro de Villegas, en la historia de la Escuela sevillana, como pertene¬ ciente á la pléyade de maestros que tan alto supieron elevar su nombre en los anales del arte de la Pintura. Y eso que se necesita poseer con¬ diciones relevantes, para sobresalir en una Escuela, que comienza por Juan Sánchez de Castro, Juan Núñez y Gonzalo Díaz, continúa con Alejo Fernández, Antón Ruiz y Pedro Eernández Guadalupe, y llega á las < 64 HNRIQUB DE LKGUINA ■ más puras regiones de la sublimidad, en el siglo xvii, cuando el inmortal Velázquez y el ilustre Murillo, asis¬ tidos por sus famosos discípulos, ad¬ quieren universal fama y reputación incontrovertible. Presentan entre aquellos artistas, un especialisimo carácter, Alejo Fer¬ nández, Pedro Fernández Guadalu¬ pe y Pedro de Villegas, pues sin de¬ jar de sentir y expresar con correc¬ ción, á veces exagerada, la influencia holandesa, y la de los primitivos italianos, comienzan á descubrir la nueva tendencia y los procedimien¬ tos deejecución, totalmente distin¬ tos, que el Renacimiento había de venir á implantar, con provecho no¬ table del arte de la Pintura. Ninguno simboliza, tan acabada¬ mente, este periodo de transición, como Villegas Marmolejo. Adviértese, todavía, en sus obras, á pesar de corresponder á la segunda p. DR VILLEGAS MARMOLEJO 6s mitad del siglo xvi, algo de aquella manera, usual y constante, que obli¬ gaba al autor de cuadros religiosos, á prescindir de lo real, buscando en la alteración de la forma y la en expresión de lo ideal, el modo más acertado de representar la divinidad : por esto, generalmente, las ñguras, no revelaban sentimientos humanos, más que en aquello que pueden tener de puro y elevado. Pedro de Villegas siente el influjo de esta costumbre, pero va á Italia, estudia á los grandes maestros, co¬ noce el verdadero arte, y al volver á España, conserva lo tradicio¬ que era nal, pero sólo en su parte más artís¬ tica (i). Asi le vemos llevar al extre- (i) «También pudo iiiñuir en igual con¬ cepto, la perfección que al decir de algunos adquirió en Italia Pedro Villegas Marmoleio, si no como discípulo, de Rafael, que á la sa¬ zón no existia, con el estudio de sus obras y 5 66 enrique de lbguina mo, ia expresión de candor de sus vírgenes, el esmero en el dibujo y la sencillez de la composición, pero al mismo tiempo la amplitud del trazo, el movimiento de los paños, la ex¬ traordinaria libertad con que maneja el color, revelan el fruto obtenido de las nuevas enseñanzas y su adapta¬ ción á aquellas escuelas que busca¬ ban la verdad, en la pura fuente de la imitación del natural. Veamos, pues, las escasas, pero notabilísimas, pruebas que nos que¬ dan de su gran talento, y en ellas apreciaremos mejor que con cuantas consideraciones pudiéramos aducir, las cualidades esenciales de este gran artista, menos conocido de lo que su mérito demanda (i). las de otros célebres profesores —Huet: Discufso sobre la Escuela Sevillana, i866. (i) «Como ayudantes avenjadisimos en el movimiento clásico se cuentan otros dos nom- p. DE VtLLBGAS MAKMOLHJO 67 Retablo de la Visitación de Nues¬ tra Señora, colocado junto á la puer¬ ta del bautismo, en la Catedral, don¬ de le resguarda una verja sencilla, €n cuyo friso se lee: Esta, capilla y reja mandó hacer el Reverendo Sr. Diego de BolaTios, Clérigo y Capellán de esta Santa iglesia. Siglo xvi. Compónese de varias tablas, tan excelentes que, como dice el insigne Cean Bermúdez, á no estar firmadas por Villegas, muchos las atribuirían al célebre Pedro Campaña. La del centro, representa la visita de Nuestra Señora á Santa Isabel; bres. El priaiero hijo de Sevilla llamado Pedro Villegas Marmolejo, y el segundo Francisco Frutet, flamenco de nación: ambos bebieron directamente en las fuentes italia¬ nas, compartiendo después en Sevilla el ejer¬ cicio de su arte con los tres maestros citados.» —Sbntbnach: Li Pintura en Sevilla^ 1885. 68 ENBIQUB DE LEGUINA las de los lados, el bautizo de Cristo, San Blas, San Sebastián y San Ro¬ que; en el ático, el Niño Jesús con una gloria de serafines, y las del zó¬ calo, los retratos de los donantes. Hace notar el mismo Cean Ber¬ múdez, las figuras se hallan ex¬ «que celentemente dibujadas y sus cabe¬ zas tienen la nobleza y decoro que corresponden á los modelos en que había estudiado el pintor, manifes¬ tando su inteligencia en la sencilla composición, en las actitudes, en los escorzos, en la expresión y en otras partes que acreditan á Villegas por uno de los mejores pintores de su tiempo en Andalucian. Por su parte, Mr. Passavant, dice que «la composición del centro está ordenada magistralmente, el dibujo en general es correcto y la expresión de las cabezas noble*-. «Villegas, añade Sentenach, dejó obras realmente hermosas y aprecia- p. DK VILLEGAS MARMOLKJO 69 bles, aceptando las tendencias de Varitas». A nuestro juicio, este retablo debió colocarse después de 1570, por el marcado carácter italiano que todo él revela, siendo asi que en otras obras de su mano, fechadas en 1568, de que más adelante daremos cuen¬ ta, advierte aún, perfectamente se significada, la influencia de la primi¬ tiva escuela sevillana. Varias obras de Villegas se conser¬ van en la Iglesia Parroquial de San Lorenzo. Una de ellas, colocada junto á la puerta que conducía al coro, repre¬ senta á la Virgen, con el Niño, San Juan y San José. Al pie del altar, se halla enterrado el maestro, bajo una gran lápida que tiene la siguiente inscripción: 70 ENRIQUE DE LEGUINA Deo viveniium. S. Petra Vtllega Marmolejo. Híspale», pictori solertiss. moribus integerrim. Sensu et sermone oportuníssima Aimor LXXVII. Arias Montanas amic oeter. uni soli ex testamento pos. viator pacem voveto. M. Perez Architectus Amicitice ergo incideb. V. Chr. N. ClQlOXCVII. tA los pies de la iglesia, dice Matu¬ te, en la nave del Evangelio, se baila otra pintura de Villegas que repre- tenta á la Virgen con el Niño, San Juanito y San José, de lo mejor que- hizo, la que esta ñtmaáa Petras Ville¬ gas pinxit, y aunque algo retocada, no se ha destruido su mérito. Es de vara y media en cuadro y está colocada en un pequeño retablo arreglado, que consta de dos pilastras corintias. F. DE VILLEGAS MARMOLRJO 71 y SU correspondiente ático, cuyos perñles y capiteles están dorados, imitando lo demás jaspes variegados de celeste. A los pies de este retablo está la sepultura de Villegas, por la que se ve la equivocación de Ponz en su carta i.a, num. 27, quien co¬ piando su epitafio dice que murió de 87 años, cuando en él sólo se lee Lxxvii, equivocación que siguió á ciegas, el de los Hijos ilustres autor de Sevilla, impreso en esta ciudad, en 1791, cuando habla de este sevi¬ llano. Aun todos ellos, incluso Cean Bermúdez, olvidaron poner un S. Sacrum, después del Dio vi' esto es, ventinmt (i). Al final de la nave de la Epístola, se encuentra una hermosísima tabla, con la Anunciación, y otra pequeña. (i) Adiciones y correcciones al tomo IX del Viaje de España de D. Antonio Eonz, 73 ENRIQUa DB LBGUINA dedicada á la Visita de la Virgen á Santa Isabel. Todas estas obras, indican el estu¬ dio hecho por Villegas de las obras de los buenos maestros italianos y los adelantos obtenidos en el difícil arte de la pintura, merced al examen de los cuadros de aquellos maestros sin rival, y de sus provechosas lec¬ ciones. El San Lorenzo, vestido de ponti- fícal que se halla colocado en un altar de la iglesia del Hospital de los Lazarinos, situado entre la puerta de la Macarena y el antiguo Monas¬ terio de San Jerónimo de Buenavis- ta, goza de antigua reputación entre los inteligentes, pues ya Ber¬ Cean múdez aseguraba, que en nada cedía este cuadro á los mejores de Cam¬ paña. «Lacapilla de la Concepción en la nave delEvangelio, de la parroquial de San Andrés, parece que también p. DE VILLEGAS 73 MARMOLEJO está en litigio, según lo descuidada que se halla. Sus pinturas, aunque de la misma mano, no tienen igual mérito, Villegas, de y me parece que cuyo estilo las supone Ponz, es más correcto en el dibujo y más airoso en la forma» (i). En la iglesia parroquial de San Vicente hay varios cuadros de Ville¬ gas, pues son, seguramente, suyos, los que representan la Virgen de los Remedios, la Anunciación, San Je¬ rónimo y Santas Justa y Rufina. En la Sacristía se enseñan dos: San Pa¬ blo y San Jerónimo. Y también pare¬ ce del aquel maestro, la hermosa tabla, con otra Virgen de los Reme¬ dios, que se encuentra en el tránsito que conduce á la Sacristía de dicha Iglesia. En la Ermita de Santiago el Mayor (i) Matute. 74 ENRtQUE DE LFGUINA de Écija, se conserva un buen reta¬ blo atribuido á este maestro. El Museo provincial, guarda dos tablas, que creemos son de Villegas Marmolejo. «Represeiita el primero un Ecce Homo, coronado de espinas, con manto rojo y las manos atadas y en¬ tre ellas la caña, presentado al pue¬ blo por Pilatos y dos soldados. Al pie de la gradería sobre la que descansa el grupo, vénse varias figuras que demandan la crucifixión del Reden¬ tor. Fondo arquitectónico. 2,06 por 1,12 metros. El otro tiene por asunto la Flagela¬ ción del Señor. En el centro y junto a una columna, presenta al Redentor desnudo, con la túnica morada en sus manos, mientras que un sayón se dispone á azotarlo. En primer término hay tres bustos. Fondo ar¬ quitectónico. 2,05 por 1,05». También trabajó nuestro pintor P, UE VILLEGAS MARMOLBJO 75 para el Alcázar Regio, y algunos su¬ ponen de su mano, una tabla que existe en la Sacristía de la Capilla. ^ Pero por lo que al objeto que nos in¬ dujo á trazar estos renglones se refie¬ re, las obras más interesantes de Ville¬ gas, son cuatro tablas de igual tama¬ ño, 1,15 por 0,77 que hubieron, sin duda, de formar parte de un retablo. En ellas se descubre perfectamen¬ te, la transición de la época ojival al nuevo estilo italiano, que venía lu¬ chando con la tradición arraigada en nuestra conseguir ven¬ Península, sin cerla por completo. Villegas, como queda indicado, aceptó la nueva escuela, acomodan¬ do sus reglas á lo que exigía la histó- . rica austeridad de nuestros maes- "Y tros, que huían de la excesiva per¬ fección de la iorma, cuando de ella * solo pudiera resultar vano deleite y acaso la depresión del sentido moral. Representan las cuatro tablas á i 76 BNRIQUR DE LBGUINA que aludimos, la Anunciación, el Na- cimiento del Hijo de Dios, Jesús co¬ ronado de espinas, y Cristo en la Cruz La Anunciación se compone úni¬ camente de dos ñguras y es, de los cuatro cuadros, el que más reñeja los procedimientos de la escuela an¬ tigua, por la dulcísima y candorosa expresión de la Virgen y por el dibu¬ jo y colocación del Angel, mensaje¬ ro de ia dichosa nueva. £1 Nacimiento presentamuchas figuras, todas agrupadas en torno de la cuna donde se agita el precioso Niño, trazado, por cierto, con una delicadeza extraordinaria. Lleva esta firma. Petr'us Villegas faciebatanno 1568. El de Jesús coronado, revela cla¬ ramente el estudio del natural, en la expresión de dolor de su divino sem¬ blante, que índica más que sufri¬ miento físico, la vergüenza del escar- P, DE VILLEGAS MABMOLEJO 77 nio. La figura de uno de los sayones; parece inspirada en un cuadro del Bosco, con asunto análogo, que hoy pertenece al Real Patrimonio y figu¬ ró en la Exposición Histórico-Euro- pea. Tiene la misma expresión, y en sus exageradas lineas se aproxima á la caricatura, siguiendo la manera que caracteriza á aquel maestro, mas' todo el resto del cuadro es puramen¬ te italiano. En la última de las citadas tablas, Jesús clavado en la Cruz y á sus lados la 'Virgen y San Juan, vuelve Villegas á adoptar la composición clásica, recordando en la colocación de las tres figuras, la manera usual de los flamencos, empleada por Van- der 'Weyden y otros de los más ilustres. Con la indicación de estas tablas, termina lo que conocemos en Sevilla, de la obra de Pedro de Villegas, pues aun cuando algún auténtico docu- ,8 ENRIQUE DE LEGUINA mento acredita que, en 1580, pintó un retablo para la capilla de los Ca¬ lices, en la Catedral, no se sabe don¬ de se encuentra. Otros cinco cuadros de este maes¬ tro, se hallaban en la Galería españo¬ la del Museo del Louvre, formada por el Barón Taylor, á expensas de Luis Felipe. Destronado el rey, recla¬ mó la tGaleria», por ser de su propie¬ dad particular, vendiéndose en Lon¬ dres, el año de 1853, y por cierto, en mezquino precio, sin duda por las azarosas circunstancias de aquel pe¬ riodo. La Natividad se subastó en ocho libras; San Francisco en el acto de la imposición de los estigmas, en doce; la Virgen con el Niño, San Joaquín y San Juan, en catorce; el Casamiento místico de Santa Catali¬ na, en diez; y San Sebastián, en diez y seis. De estos cuadros, dice Mr. Lafor- ge, en su libro De$ arts et des artistes F, DR VILLFGAS MARMOLHJO 79 i»« EspagneJusqv'a la fin du dix-huitiè¬ me siècle. Lyón-1859, lo siguiente: «Pedro de Villegas Marmolejo, es uno de los más célebres artistas de Andalucía. Paris posee de su mano, la Natividad, San Francisco, San Sebastián, la Virgen y el Niño, y otras muchas obras que se hacen notar por la corrección del dibujo, la nobleza de la composición, la ma¬ jestad de las actitudes, la belleza de los escorzos y la expresión». Desconocemos el paradero de los cuadros que pintó para el Hospital de la Sangre, pero en los libros de fábrica, consta que en ii de Octubre de 1568, se mandó «ver la cuenta de Pedro de Villegas, piiftor, de lo que se le debía de lo que hizo para este Hospital». Tampoco se sabe de otro cuadro suyo querepresentaba á San Lázaro, Obispo, y medía vara y media de alto por una de ancho. Fué sustraído 8o ENRIQUE 1>E. LEGUINA por los franceses y figuraba en el Inventario de las Pinturas que existen en el Real Palacio de Sevilla, con el núm. 487. Basta, sin embargo, lo que afortu¬ nadamente se conserva, para com¬ probar el aprecio que mereció el pin¬ tor, como encarece el insigne Arias Montano, que en ocasiones distintas hizo de sus obras grandes elogios, perfectamente justificados, aunque debió ser gran amigo suyo, á juzgar por el testamento que á continuación insertamos. Y para concluir estos brevísimos apuntes, copiaremos unà carta del mismo Montano, dirigida al Secreta¬ rio de Estada Gabriel de Zayas y publicada por Cean Bermúdez, pues ella acredita la consideración que Vi¬ llegas alcanzaba y la escrupulosidad de sus costumbres. Dice así este curioso documento: «Ilustre señor: A vm. suplico escri- p. DE VILLEGAS MARMOLEJO 8l ba una carta al conde del Villar, que es asistente de Sevilla, en que le en¬ cargue ó ruegue que, sin preceder términos de justicia ni otra informa¬ ción, pase á la calle de la Garbance¬ ra (que asi se llama), y á una mujer enamorada, que vive en una casita nueva que sale de la de Pedro de Villegas, pintor, la lance luego de ella, haciéndola pagar lo que debiere de alquiler al dicho dueño de la casi¬ ta, porque le habían abonado al buen Villegas esta alquiladora, y ha halla¬ do ser de tal trato, como es dicho; y hállase el pobre afligido, porque los jueces menores llevan la cosa por términos de justicia y está la dama allí á pesar de su dueño, y con mal exemplo en buena vecindad. Hame escrito que pida esto á vm., no él mismo, sino el veinte y quatro Diego Núñez Pérez, que le duele verlo tan afligido; y escríbeme que le encami¬ ne á él la carta, que él la dará al 6 82 SNKIQUB DE LBGUINA asistente, y se irá con él al efecto. Vm. mande dar la carta al señor Marcos Núñez Pérez, qne esta dará á vm., que es también veinte y qua¬ tre electo, para que luego la envíe á su hermano. Esta es obra digna de para un tan buen hombre y vin., amado de los buenos... Del Escorial á 10 de Noviembre de I579>. TESTAMENTO del pintor Pedro de Villegas, otorgado ante Pedro de Almonacid, Escribano público de Sevilla en 6 de Diciembre ' de 1596. En el nombre de Dios, amén: Se¬ pan cuantos esta carta de testamen¬ to vieren, como yo Pedro de Villegas, pintor, vecino de esta ciudad de Se¬ villaen la Collación de San Lorenzo, estando enfermo del cuerpo y sano de la voluntad, y en todo mi libre juicio y entendimiento natural, cual Dios Nuestro Señor fué servido de me querer dar, creyendo como creo en el Misterio de la Santísima Tri¬ nidad, Padre y Hijo y Espíritu San¬ to que son tres personas y un solo Dios verdadero, y en todo lo que 84 ENKIQUB DB LEGUINA tiene y cree nuestra Santa Madre Iglesia, Católica de Roma, en cuya fee y creencia siempre he vivido y protesto de vivir y morir como cató¬ lico cristiano; temiéndome de la muerte ques cosa natural, deseando que mi ánima baya á la Gloria para donde fue criada, por ende, otorgo y conosco que hago yordeno mi Testa¬ mento en la forma y manera si¬ guiente. Primeramente mando y encomien¬ do mi ánima á Dios nuestro Señor que la crio á su imagen y semejanza y la redimió por el infinito prescio de su sangre en el árbol de la Santa Vera Cruz, cuando Dios nuestro Se¬ ñor fuese servido de me llevar desta presente vida, mando que á mi cuer¬ po se le dé esclesiastica sepultura en la que yo tengo tomada y dotada en la Iglesia del Sor. San Lorenzo des¬ ta Ciudad de Sevilla á el pie del Al¬ tar que yo tengo fecho en esta junto p. DE VILLEGAS MARMOLRJO 85 al coro de la dicha Iglesia, frontero del Altar de nuestra Señora de Roca mador, y el dia de mi entierro, estan- ^ do mi cuerpo presente, si fuere hora para ello, y sino otro dia siguiente, me digan por mi ánima, una Misa de requien cantada, ofrendada de pan y vino y cera como es uso y costumbre y mas veinte Misas resadas y se haga lo demás tocante á mí entierro y y. acompañamiento dél al parecer de mis Albaceas á quien lo dejo remiti¬ do, y por todo ello se pague la limos¬ na acostumbrada. Item. Mando que luego como yo sea enterrado, mis Al¬ baceas y Herederos, pongan sobre mi sepoltura una loza que para el propio efecto yo tengo en las casas de mi morada con un letrero que di¬ ga *Aqui esta enterrado Pedro de Ville' gas, pintor, natural que fue de esta Ciu- ^ dad. Plieguen à Dios por eh y si este letrero no estubiese puesto en la di¬ cha loza cuando yo falleciese, mis 86 ENRIQUE DE LEGUlNn Albaceas á costa de mis bienes lo ha¬ gan poner. Itera. Mando que me digan por mi ánima treinta Misas rezadas en el Convento de Recoletos del Sr. San Francisco que esta junto á el Hospi¬ tal de la Sangre estramuros de esta Ciudad, y por ello se dé su limosna acostumbrada. Item. Mando queme digan por mi ánima otras treinta Misas rezadas en la Iglesia de San Lorenzo desta Ciu¬ dad, y también bayan por las Ani¬ mas á quien puedo ser algo encargo. Item. Mando que me digan por mi ánima las tres Misas de la Luz en el Convento de los descalzos Carmeli¬ tasquesta en la calle Ancha de la Madalena desta Ciudad y por ello se dé su limosna acostumbrada. Item. Mando que se digan por mi ánima cinco Misas rezadas á las Cin¬ co Llagas de nuestro Señor Jesucris¬ to en el Altar y Capilla del Santo p. DE VILLEGAS MARMOLBJO 87 Crucifijo del Monasterio de San Agustín estramuros desta Ciudad y se dé su limosna. Item. Mando que me digan por mi ánima otras cinco Misas rezadas de la indulgencia del ánima en los alta¬ resprivilegiados para ello desta Ciu¬ dad y estramuros delia que parecie¬ se á mis Albaceas, y á mas se me to¬ me una Bula de defuntos y por todo ello se pague de mis bienes la limos¬ na acostumbrada. Item. Mando á la Cofradía del Santísimo Sacramento de la Iglesia de San Lorenzo desta Ciudad, vein¬ teducados para que se haga una Muceta de seda azul para llevar el Santísimo Sacramento á los enfer¬ mos en eltiempo de adviento y cua¬ resma y mando que la dicha cofra¬ día me acompañe mi entierro, atento que yo soy cofrade della. Item. Mando á la cofradía délas Animas del Purgatorio de la dicha 88 BNRIQUB DE LEGUINA Iglesia de San Lorenzo otros veinte ducados por una vez. Item. Mando á los probes de la di¬ cha Collación de San Lorenzo, otros veinte ducados en limosna por una vez. Item. Mando á la Fabrica de la di¬ cha Iglesia de San Lorenzo desta Ciudad, dos reales de limosna y á las otras Mandas acostumbradas en los Testamentos que son la Santa Cruzada y ordenes de la Santísima Trinidad y de la Merced desta Ciu¬ dad de redención de cautivos y la Casa de los Inocentes y de San Lᬠzaro y San Sevastian del Campo y Santa María de la Sed de Sevilla á cada parte medio real en limosna por ganar los perdones. Item. Para que Dios nuestro Señor sea mas servido y su culto divino en- salsado con espirituales ofrendas y divinos sacrificios y las ánimas de los defuntos y la mia particularmen- p. DB VILLEGAS MARMOLBJO 89 te hagan sufragios, mando que dende el día de mi fallecimiento en adelan¬ te perpetuamente para siempre ja¬ mas, se diga y cante por mi ánima y por el ánima de Maria Salbago mi muger, que sea en Gloria, y por las ánimas de mis padres y defuntos y personas á quien pueda ser encargo ¡5 y obligación una Capellanía de Mi¬ sas rezadas de las ferias y fiestas que ocurriesen por el Santoral para cuya dotación yo desde luego señalo, doy y adjudico unas Casas con todo lo que les pertenece que yo tengo en esta I ■ fe," Ciudad de Sevilla en la Collación de - San Lorenzo la calle de la Gar- en vancera frontero de Cal de Pescado¬ res que alendan con otras Casas mias grandes en que yo al presente vivo, y de otra parte con Casas Corral de vecinos de los herederos de Francis¬ co Alvarez para que desde el dia mi fallecimiento en adelante para siem¬ pre jamas se diga sirva y cante en la 9° RNRIQUR DR LEGUINA dicha Iglesia de San Lorenzo de esta Ciudad de Sevilla en el Altar que yo tengo fecho en mi entierro, en que esta el retablo de nuestra Sra. pinta¬ do en piedra la cual Capellanía man¬ do que sea de las Misas en cada un mes que se pudiesen decir la ren¬ con ta que rentan y rentasen las dichas Casas conforme á la tasación fecha y que por tiempo se hiciere, de las Misas de Capellanías por el Ordina¬ rio desta ciudad, sacándose de la di¬ cha renta para la Fabrica de la di¬ cha Iglesia mil maravedís en cada un año que yo le doy señalo de limos¬ y na por el recaudo que ha de ser obli¬ gada á dar de cera y vino y ostias y ornamentos y todo lo demás que fue¬ re necesario para el servicio de la di¬ cha Capellanía y todas las demás rentas enteramente las haya el Cape¬ llán que sirviere esta capellanía y desde luego nombro y señalo por pri¬ mer capellán perpetuo della al bachi- p. DE VILLEGAS MARMOLEJO 9: lier Bartolomé de Barreda cura que al presente es de lá dicha Iglesia de San Lorenzo para que la sirva y can¬ te todos los dias de su vida, sin que sea necesario le haga colación se della ni otro ningún requisito por el Sor. Provisor de la Santa Iglesia de Sevilla ni por otro Prelado alguno porque yo le reserbo de todo ello con que á los demás Capellanes que des¬ pués del fueren para siempre tengan obligación de colársela la dicha Ca- pellania por el Sor. Provisor de la Santa Iglesia desta Ciudad que á la sazón fuere y nombro y señalo por patrono perpetuo desta capellanía al Padre Mayor quesó por tiempo fue¬ re de la Casa Hospital de la Miseri¬ cordia desta Ciudad de Sevilla ques en la Collación de San Andres al Pozo Santo y á todos los demás Her¬ manos cofrades della para que des¬ pués de ios dias del dicho Bartolomé de Barreda nombren y presenten ca- X 93 KNRIQUE DR LEGUINA pellan y capellanes que sirvan la di¬ cha Capellania para siempre jamas que sean de la Orden de San Pedro habiles y suficientes y de buena vida y fama y con que Dios nuestro Señor sea mas servido, y en virtud de su nomenacion el Jues Eclesiástico de la Santa Iglesia de Sevilla les haga la colación canónicamente de la dicha Capellania; según dicho es, y duran¬ te la vida del dicho Bartolomé de Barreda es mi voluntad quel propio por sola su autoridad haya y cobre las rentas que rentan y rentaren las dichas casas y pague y acuda á la di¬ cha Fabrica con los dichos mil mara¬ vedís en cada un año y lo demás lo haya si por limosna desta Cape¬ para llania ydesde en fin de sus dias entre el dicho Hospital de la Misericordia y el Padre Mayor y Hermanos del en su nombre administrando y cobran¬ do las rentas de las dichas casas y en vida del dicho bachiller las pueda p. DB VILLEGAS MAKMOLHJO 9^ arrendar de por vida el dicho Hospi¬ tal y lo propio pueda hacer después de sus dias todas las veces que vaca¬ ren las dichas Casas, según y por el orden quel dicho Hospital acostum¬ brare arrendar sus Casas y posesio¬ nes y puedan otorgar las Escrituras de arrendamiento que convengan y prohibo y defiendo que agora ni en ningún tiempo las dichas Casas no puedan ser vendidas ni enagenadas por el dicho Patrono ni por otra per¬ sona alguna sino que perpetuamente permanezcan en esta capellania; y que la dotación della se pon¬ razón y ga y asiente en los libros tablas y protocolos de la dicha Iglesia de San Lorenzo y del dicho Hospital de la Misericordia donde las otras capella¬ nías estan asentadas para que la me¬ moria della permanezca para siem¬ pre y las Misas desta Capellania se apunten y visiten como es costumbre en la dicha Iglesia de San Lorenzo y 94 ENRIQUE DE LRGUINA es mi voluntad que cuando esta Casa se arrendase de por vidas por el di¬ cho Hospital de la Misericordia, que¬ riéndola por el tanto el dicho bachi¬ ller Bartolomé de Barreda sea prefe¬ rido á todos porque mi voluntad es de hacerle todo bien por su virtud, por ser como es sobrino de Gerónimo Lopez clérigo presbítero cura que fue de la dicha Iglesia de San Loren¬ zo con quien yo tube particular y es¬ presa amistad. Item. Mando á Catalina de Coza mi ama que me sirve, la cama en que duermo, con el cielo y cortinas de seda y los colchones y sabanas y al¬ mohadas y cobertor y toda la ropa de lienzo que se hallare en las arcas de mi casa, y mas el armadura de la cama donde yo á el presente estoy y por el buen servicio que me ha he¬ cho. Item. Digo que por cuanto yo tengo en renta del Hospital de las bubas p. DR VILLEGAS MARMOLBJO 95 desta Ciudad de Sevilla unas casas questan divididas en dos que son en esta Ciudad en la Collación de San Andres en la Costanilla deslindadas so ciertos linderos en que tengo facul¬ tad de nombrar heredero ó heredar á otra cualquier persona en fin de mis dias conforme al contrato de arrendamiento que de las dichas Ca¬ sas esta fecho á que me refiero: por tanto yo nombro por mi heredera y sucesora en las dichas Casas para en fin de mis dias á Catalina de Coza mi ama, viuda muger que fue de An¬ dres de Prados difunto vecina desta Ciudad para que el día de mi falle¬ cimiento en adelante goce de las di¬ chas casas conforme al dicho arren¬ damiento y con las obligaciones del, el cual nombramiento le hago por aquella via y forma que mejor dere¬ cho haya lugar. Item. Mando á Alonso Rodriguez que yo tengo en mi casa y servicio se 96 ENRIQUB DE LSGUINA le den graciosamente doce ducados en dinero y mas todos los colores que yo tengo y se hallaren en mi casa al tiempo de mi fallecimiento con un cajón que yo tengo donde tengo las colores de mi oficio y mas todos los papeles ypinceles y todas las demás cosas que en el dicho cajón se halla¬ ren y estubieren tocante al dicho mi oficio de Pintor y mas dos lozas en que muelen las colores que yo tengo en mi casa y mas un libro de dibujos, el mayor de los que yo tengo, y mas todos los moldes y modelos que en mi casa se hallaren, eceto un alba de cardenillo que esta mando que la haya el Señor Doctor Arias Monta¬ no, porque es suya y porque asi es mi voluntad. Item. Mando á Jusepe Marcos, sombrerero, mi compadre, vecino desta Ciudad todas las ropas de mi vestido que bebiere en mi casa que son un ferreruelo y dos ropillas y dos p. DE VILLEGAS MAHMOLfiJO calzones de lanilla y dos sombreros y medias calzas blancas y negras porque se acuerde de rogar á Dios ^ por mi ánima. , Item. Mando á Catalina de Goza mi ama diez ducados en dinero de mas de todo lo que le tengo mandado ( por otras clausulas deste mi testa¬ mento. Y para pagar y cumplir este mi Testamento y las mandas y clausu¬ las en el contenidas, dejo y nombro por mis Albaceas testamentarios pa¬ ra que lo paguen y cumplan de mis bienes, sin daños de los suyos, al Se¬ ñor Doctor Arias Montano del con¬ sejo del Reynuestro Señor y Comen¬ dador de la Orden de Santiago, veci- -rf no desta Ciudad de Sevilla y al ba¬ chiller Bartolomé Barreda cura de la Iglesia de San Lorenzo desta Ciudad * y á Hernando de Morales, vecino desta Ciudad en la Collación de San Lorenzo hermano de la Casa Hospi- 7 98 HNRIQUB UB LBGUINA tal de la Misericordia, á los cuales juntamente y á cada uno de ellos por si insolidum doy poder cumplido y bastante para que por sola su autori¬ dad y sin licencia de Juez ni de otra persona alguna puedan entrar y to • mar vender y rematar tantos de y mis bienes cuantos cumplan y basten para pagar y cumplir este mi Testa¬ mento y lo en el contenido y puedan usar del dicho cargo todo el tiempo que fuese menester aunque se cumpla el año que el derecho dispone y mu¬ cho mas tiempo. Item. Mando al dicho Fernando de Morales por el trabajo que ha de tener en el dicho cargo de Albacea tres mil maravedís por una vez. Item. Mando à Melchor de los Re¬ yes Sastre vecino desta Ciudad en la Collación de San Marcos tres mil maravedís por algunos trabajos que ha pasado por mi. E pagado é cumplido este mi Tes- p. DE VILLEGAS MAEMOLEJO tamento é las mandas y clausulas en el contenidas todo lo que quedare y fincare é remaneciera de mis bienes raixes é muebles é semovientes, deu¬ das, derechos é acciones é otras co¬ sas cualesquiera que me pertenezcan, mando que les haya y herede todos el Comendador Benito Arias Monta¬ no del consejo del Rey nuestro Se¬ ñor, à el cual yo dejo y establezco por mi unibersal heredero en el dicho re¬ manente de los dichos mis bienes é derechos é acciones por las muchas obligaciones en que le soy con cargo que en lo que toca á las Casas de mi morada en que yo á el presente vivo que son en esta Ciudad en la Collación de San Lorenzo en la calle de la Gar- vancera que alindan de la una parte con Casas mias que yo dejo para una Capellanía é con otros linderos, el di¬ cho Comendador Arias Montano tan solamente sea usufructuario de las di¬ chas mis Casas de mi morada por to- loo RNRIQUB PK LHGUINA dos los días de su vida, gozando é cobrando las rentas délias ó habitán¬ dolas ó haciendo délias lo que fuere su voluntad durante su vida y enfin della dejo é mando las dichas Casas de mi morada á la Casa Hospital de la Misericordia desta Ciudad de Se¬ villa ques en la Collación de San An¬ dres á el Pozo Santo y á el Padre Mayor y Hermanps de ella en su nombre para que las arriende por vi¬ das como lo acostumbran hacer de las otras sus Casas ó poseciones del di¬ cho Hospital y de lo que las dichas mis Casas rentaren sean obligados á me hacer decir por mi ánima en la di¬ cha Iglesia de San Lorenzo desta Ciu¬ dad unos Todos Santos cubriendo mi sepultura con su tumba y paño negro é su cruz alta é cuatro cirios é lo de¬ más ques ordinario y se me diga una Misa cantada con su vigilia con toda Solemnidad, lo cual haga el dia de se la conmemoración de los difuntos ó • - i- uK PEARTt Hioi ArjICOj p. VK VILLEGAS MARMOLEJO lOX en su octava, é mas se me diga una Misa cantada con ministros é organo el dia de ia limpia Concepción de Nuestra Sra. la Virgen Santa Maria en el dicho mi Altar de la dicha Iglesia de San Lorenzo é mas se me diga otra Misa cantada de la Con- vercion de la Madalena en su mesmo dia ó en su Octava, todo lo cual man¬ do que se haga desde el dia del falle¬ cimiento del dicho Arias Montano en adelante en cada un año perpetua¬ mente para siempre jamas y todo lo que restare de las rentas de las di¬ chas mis Casasdemi morada encada un año lo repartan, la cuarta parte en limosnas de rescates de cautivos españoles en poder de enemigos ayu¬ dándoles á cada cautivo con la li¬ mosna que les pareciere y otra cuar¬ ta parte en ayuda á sacar presos de la Cárcel de esta Ciudad por deudas con que haya dos meses é mas tiem¬ po que esten presos por ellas é otra 103 ENRIQUE DE LEGUINA cuarta parte en hacer limosnas á los pobres vergonzantes de la dicha mi collación de San Lorenzo en la can¬ tidad é por el orden que les parecie¬ re asistiendo á esta limosna el Cape¬ llán que por tiempo fuere de la dicha mi capellanía que por este mi Testa¬ mento tengo instituida y esta limos¬ na de los presos y pobres de la dicha Collación se haga por la Pascua flo¬ rida de cada un año y la de los Cau¬ tivos como el dicho Hospital lo acos¬ tumbra hacen é la otra cuarta parte restante de la dicha renta de las di¬ chas mis casas la haga el dicho Hos¬ pital de la Misericordia para sus Hospitalidades é buenas Obras que hace en cada un año. Item. Declaro que en la Manda que tengo fecha á el dicho Alonso Rodriguez por este mi Testamento no entran las figuras de cobre y bron¬ ce questan en el caion donde tengo mis colores porque esto lo ha de ha- p. DE VILLEGAS MARMOLEJO 103 ber el dicho Arias Montano mi he¬ redero con la librería de Romanos y Toscanos y todas las tablas é lien¬ zos é pinturas é retablos divinos é humanos que se hallaren en las casas de mi morada con todas las antigua¬ yas como tal mi heredero, ecepto el libro grande que tengo mandado al dicho Alonso Rodriguez é lo demás contenido en la dicha clausula de Manda que le tengo fecha. Item. Reboco é anulo é doy por y valor ningunos é de ningún electo todos cuantos Testamentos mandas y codicilos é otras últimas disposi¬ ciones que hasta el día de hoy yo haya fecho é otorgado para que no Valgan, salvo este mi Testamento que yo agora hago é otorgo el cual mando que se pague cumpla y eje¬ cute en juicio y fuera del en la mejor manera y forma que hubiere lugar de derecho, por cuanto en el declaro que es cumplida mi final é postrime- S04 E^RIQUB DE LEGUINA ra voluntad. En testimonio de lo cual otorgue esta carta de mi Testamento ante el presente Escribano publico y Testigos que es fecha en Sevilla es¬ tando en las casas de la morada del dicho otorgante en seis dias del mes de Diciembre de mil é quinientos noventa y seis años. Y el dicho otor¬ gante á quien yo el presente Escri¬ bano publico yuso escrito, doy fee que conosco, dijo, que sabia escribir mas que no podia firmar por la causa de su enfermedad é á su ruego lo firmaron los testigos desta Carta, seyendo presente por testigos Cris¬ tobal Francisco de la Cueva y Geró¬ nimo de Salazar é Francisco Do- rainguez Escribanos de Sevilla=va enmendado=I=h=dos=valga=y va tachado = s = man = to = El = mi=c que de los colores=de paño=no val- ga=Cristobal Francisco de la Cueva escribano de Sevilla = Gerónimo de Salazar, = escribano de Sevilla = p. DB VILLEGAS MAKMOLBJO XO5 Francisco Dominguez Escribano de Sevilla= Pedro de Almonacid escri¬ bano publico de Sevilla (i). (i) Es copia de la que existe en la Biblio* teca de la Sociedad Económica de Amigos del Pais de Sevilla. LA GIRALDA LA GIRALDA (') I Señorbs : Oe distingue la época moderna por ^ la variedad de asociaciones cien¬ tíficas y literarias que, siguiendo mis¬ teriosas leyes de afinidad, ó los prin¬ cipios firmes en que descansa la di¬ visión del trabajo, multiplican los medios para obtener el desarrollo y cultura del entendimiento, por el útil conducto del adelanto en las ciencias, las artes ylas letras. Universidades, liceos, gimnasios. (x) Discurso pronunciado en el Ateneo Se¬ villano, IXO BNRIQUB IIB LBGUINA institutos y academias, se extienden por todas partes, marcando con la¬ bor incesante y seguro trazo, el nivel de la civilización de los pueblos. Entre estas asociaciones, ningunas pueden lograr, y logran, tanto resul¬ tado, en favor de los laudables fines que persiguen, como los Ateneos. Ya su cuna indica la importancia que habían de alcanzar, pues nacien¬ do en un centro de luz de porten¬ y toso genio, como fué Grecia, tan honroso origen, debía influir, pode¬ rosamente, en su extraordinario des¬ arrollo. Aquellos ilustres sabios que, re¬ unidos en un templo de Minerva, cer¬ ca de Atenas, abrieron el camino que habían de seguir los amantes de las letras ylas artes, afanosos de procu¬ rar su brillo y esplendor, no mayor lanzaron, ciertamente, tan provecho¬ sa semilla en terreno estéril, pues, á poco, Roma, que hizo de Grecia una LA GIRALDA III de SUS provincias, con el acierto de escoger é imitar todo lo bueno, creó un Ateneo, donde lucieron sus orado¬ res privilegiadas dotes y donde la poesía se cubrió, por decirlo asi, con sus primeras galas. De allí los tomaron todos los pue¬ blos, y hoy los ateneos, dignos here¬ deros de tan brillante historia, son centros potentes de civilización y cultura, á los cuales tenemos el de¬ ber de ayudar y proteger: por esta obligación, tan sólo, al recibir la bon¬ dadosa invitación del distinguido es¬ critor y sabio catedrático, vuestro digno Presidente, D. Joaquín Haza¬ ñas, no he sabido negarme á ocupar algunos instantes este sillón, honra¬ do por el paso de tantas personalida¬ des eminentes en las letras, el foro y las artes, aun comprendiendo la fal¬ ta de títulos que me asisten para su- cederlos y distraer vuestra ilustrada atención. lia ENRIQUE DE LHGUINA II El temor que embargo mi ánimo al pensar que un dia habría de encon¬ trarme ante tan docta Asamblea, su¬ bió de punto advirtiendo las dificul¬ tades que desde luego ofrecía la elec¬ ción del tema. Y para salvar, en parte, tales in¬ convenientes, y captarme, en lo po¬ sible, vuestra benevolencia, quise que fuera asunto de esta conferencia, algo muy sevillano; y apenas iniciada la idea, surgió á mi mente, con irresis¬ tible impulso, el recuerdo de la Gi¬ ralda. Y con tal viveza se grabó en mi imaginación, que las dudas desapa¬ recieron, todo temor se borró de mi ánimo, y lo que antes parecía di¬ ficultad insuperáble, cambió de tal manera, que llegué al punto de anhe- L A Gl R ALP A ¡113 lar este momento de expresarosmis. impresiones, débil homenaje de mi çarino á Sevilla. ¡Porque la Giralda, señores, cons¬ tituye el emblema de la Sevilla tra¬ dicional y poética! ¡Así, el hijo de este pueblo que vive en apartadas tierras, halla en sus ensueños, ó cuan¬ do deja imaginación en alas vagar su de la fantasía, la Imagen reflejada de su torre querida! ¡Todo el que vuel¬ ve á Sevilla, lo primero que ansia ver destacarse en el tranquilo y suave ho¬ rizonte, es el majestuoso, al par que esbelto, perfil de la Giralda. ¡Ella simboliza historias gloriosas, recuerdos queridos, esperanzas hala¬ güeñas, memoria de lo pasado, fami¬ lia, amor, honra, todo lo que consti¬ tuye el encanto de la vida! Por eso elegí sin vacilar este tema y voy á ha¬ blaros de la Giralda, no como el eru¬ dito arqueólogo que sabe distinguir de estilos, averiguar procedencias, 8 ■>'4 ENRIQUE DE LEGUINA ■descubrir orígenes y formar juicio acabado de un documento de la an¬ tigüedad, realizando la descripción exacta y minuciosa que la crítica moderna exige, pues tarea semejan¬ te sería carga excesiva para mis fuer¬ zas escasas, como el viajero en¬ sino tusiasta que, a! contemplar tan insig- tie maravilla, intenta expresar las im¬ presiones que á la mente, en confuso tropel, se agolpan, aunque compren¬ da que su rudo y torpe estilo, no ha ■de hallarse en harmonía con la gran¬ diosidad del monumento. Supla, pues, vuestra bondad, lo que, por falta de competencia, deje de ex¬ presaros. III Corría por mitad el siglo xiii. De- ■clarado Jaén, el propósito de San en Fernando de tomar á Sevilla, algu- ioos caballeros principales y afama- I. AGIRALDA 115 dos, querían, con el maestre D. Pe- lay Pérez Correa, que inmediata¬ mente se comenzase el sitio de la ciu¬ dad; otros, más prudentes, opinaban que antes debía conquistarse, por en¬ tero, toda la comarca, á fin de redu¬ cir á los árabes, evitando que, con facilidad, pudieran recibir refuerzos y mantenimientos. Prevaleció el parecer de los prime¬ ros, por inclinarse á él resueltamente el Santo Rey, guiado, sin duda, por elevados impulsos, y, con decidido· y unánime acuerdo, convocado, en 1247, el ejército, pronto se vió reuni¬ da la ñor de las armas españolas, y completados los elementos ofensivos con la poderosa junta de bajeles, bajo el mando del insigne Ramón Boniiaz, el día 20 de Agosto, comenzaron las operaciones del asedio Formaba el ejército sitiador, pode¬ roso núcleo de hombres de armas, rudos, valientes y esforzados. Dignos ■tl6 FNKtQUE UB LRGUINA de los héroes que, con Pe- sucesores layo, iniciaron la inmortal obra de la ^reconquista, traian grabado eu el al¬ ma, el santo amor de la patria y con¬ sagraban su anhelo á conseguir la ex- ¡pulsión de la morisma. Hombres, exclusivamente, dedica- 'dos á la guerra, sólo prevalecían en¬ tre ellos, aficiones propias de ocupa- ■ ción tan constante. Las artes y las letras exigen para -su desarrollo una completa paz, y en aquella época los caballeros todos, -como indica el popular romance, te¬ mían por lema: iMis amores son la guerra. Mi descanso el pelear. > ¿Y quiénes eran sus contrarios? Sevilla, poseída por los árabes des- ' de el año de 716, cabeza del Imperio primera corte en España, des- y su ,pués de continuadas reformas y per- r&ccionamientos, había llegado á la altura que su categoria demandaba,, complaciendo, en absoluto, las aspi¬ raciones de gentes tan fastuosas y si¬ baritas como fueron siempre los ára¬ bes andaluces; aquellos que fortale¬ cieron el Alcázar; levantaron una de sus más grandiosas mezquitas, enno¬ bleciéndola con el excelso alminar;, fabricaron el acueducto; reedificaron los muros; la enseñorearon 534 años, y se vieron obligados á estrechar las. calles para que, aumentando laa construcciones, pudieran hallar có¬ modo albergue, las muchas gentesque de todas partes del mundo acudían, atraídas por la fama de sus célebres Escuelas, en las que florecía la doc¬ trina de las artes liberales, expuesta por doctísimos maestros, siendo tan general el amor al estudio que, en el siglo xiii, existían aún, en diversas ciudades andaluzas, setenta ricas bi¬ bliotecas: civilización adelantadísi¬ ma que, según todos los pensadores. ti 8 ENRIQUE DE LEGUINA hubo de deberse á la influencia be¬ néfica del clima y á las condiciones especiales de la raza que antes de la dominación árabe, ocupaba las co¬ marcas del Mediodía. Y este feliz adelanto se observa principalmente en la poesía. Asi como los árabes, tan pronto como ocupaban cualquiera porción del territorio español, acertaban á embellecerla con la abundancia de aguas que, aumentando la fertilidad, permitía el rápido crecimiento de los sicómoros, los granados y los pláta¬ nos,así también su poesía era fiel y melancólico trasunto de los ecos de los bosquecillos umbrosos de Valen¬ cia, misteriosa como las arcadas de Córdoba, afiligranada como las deli¬ cadas labores de la A'hambra, gra¬ ciosa y gentil como el esbelto almi¬ nar de la mezquita sevillana; arte y poesía propia, únicamente, de los españoles mahometanos, pues, no de- LA GIRALDA 11^ be dudarse deia influencia del suelo- y de los primitivos habitantes. El choque de ambos estados hubo de ser, por extremo, violento, porque hasta en sus gustos, costumbres y vestiduras, se diferenciaban, grande¬ mente, los dos pneblos enemigos. La áspera malla, las fuertes placas, de acero, se encontraron con los tra¬ jes bordados y recamados de finos metales; parecia que el triunfo de los caballeros que seguían al Santo Rey, no habia de ser ni disputado ni du¬ doso; y, sin embargo, como lo que á los árabes faltaba de vigor, lo suplía su singular audacia y destreza en el manejo de las armas y caballos, la lucha fué tenaz y porfiada. Singular época en la que, á pesar de hallarse ambos pueblos en conti¬ nuada guerra, existían ciertas leyes de caballerosidad que unos guarda¬ ban por tradicional hidalguía, y á otros les hacía observarlas, instintos 92 6 BNRIQUB DE LKCUINA ■délicados y costumbres cortesanas: ■caballerescos hábitos que subsistie¬ ron durante todo el periodo de la •düminación mnsulmana. Muchos casos históricos podría ci¬ tar en comprobación de este aserto. Cuando Alfonso XI tenía rodeado á Gibraltar, yla ciudad estaba pró- Rey de la :xima á rendirse, murió el peste. Levantado el cerco, los cris¬ tianos temiendo qne los enemigos los atacasenen la retirada, tomaron muchas precauciones; mas éstos, apenas supieron que D. Alfonso era muerto, lordenaron entre sí que nin¬ gún no fuese osado de facer ningún movimiento contra los cristianos, nin pelea contra ellos». lEt el mover día que los cristianos partieron de su real con el cuerpo del Rey, todos los moros de la villa de Gibraltar salieron fuera de la Villa, et estidie- ron muy quedos, et non consintieron que ninguno de ellos fuese á pelear LA GIRALDA 131 salvo que miraban como pariian don¬ de los cristianosi (i). lEn el sitio de Baza por los Reyes Católicos, el Marqués de Cádiz pidió al principe Cide-Yahya, una breve suspensión de hostilidades, á fin de que la reina D.a Isabel pudiese dar un paseo hasta los muros de la ciu¬ dad y pasar revista á sus huestes. El deseo fué satisfecho, y Cide-Yahya, no sólo yió con enojo é hizo volver atrás á algunos capitanes que tenían el propósito de atacar la regia comi¬ tiva, sino que resolvió también dar una muestra de la gentileza de los moros en los ejercicios de caballería. Así fué que, mientras la reina Doña Isabel y sus damas examinaban los muros de Baza, y sus torres, tejados y azoteas, cubiertos de moros y moras curiosos, advirtieron que salían á deshora por las puertas de la ciudad (i) -Crónica del Rey Den Alfonso XI, 122 ENRIQUE DE LEGUINA espesas filas de caballeros árabes, con armas refulgentes y banderas desplegadas, al mando de Cide-Yah- ya. Algunos cristianos echaron mano' á las espadas para defender á la Rei¬ na del imaginado peligro; pero los aquietó el Marqués de Cádiz, que conocía mejor á los moros. Éstos se adelantaron en bizarro escuadrón, y, caracoleando sobre sus hermosos caballos y blandiendo las lanzas, hi¬ cieron un lucido simulacro para re¬ crear á la Reina, después de lo cual la saludaron con suma cortesía, asi como á damas, que estaban gus¬ sus tosamente maravilladas de verlos, y entraron de nuevo en la ciudad» (i). IV Llegó, por fin, el glorioso año de 1248, y, después de multitud de en- (i) Alonso de Palència, De bello Granad, LA GI RALDA "3 cuentros y escaramuzas, el día de San Clemente se verificó la entrega de la ciudad, siendo de advertir que en el momento en que los moros co¬ menzaron á fijar las condiciones en que habían de verificar su rendición, exigieron, con singular empeño, que se les permitiese derribar la que ha¬ bía de ser torre de Sancta María; de¬ manda que dió ocasión á la respues¬ ta del infante D. Alonso, previnién¬ doles que «por un solo ladrillo que la quitasen, pasaría á todos á cuchillos. Como semejantes incidentes se ha¬ llan rara vez acreditados con docu¬ mentos irrebatibles,la severidad y de la critica moderna exige pruebas terminantes para aceptarlos sin re¬ paro, no han faltado escritores eru¬ ditos que niegan la veracidad del aserto, fundándose, además, en que, en aquellos críticos momentos, los moros debían estar más cuidadosos de poner en salvo sus personas é in- 124 FKRIQUF PK IBGUIKA tereses, que empeñados en destruir edificios que ya no les pertenecían. Mas no comprenden los que en ta¬ les razones la objeción, que apoyan la Giralda era los árabes el sím¬ para bolo de su poesía, la demostración de su poderío, el monumento de sus vanidades y la más acabada expre¬ sión de la belleza arquitectónica, de la misma manera que paralos cris¬ tianos la posesión de la torre simbo¬ lizaba el fruto de continuados esfuer¬ zos y la señal de una completa vic¬ toria. ¿Cómo, pues, habían de entregar¬ la, voluntariamente, á sus más encar¬ nizados enemigos, sin procurar, has¬ ta el último momento, arrasarla, ya que no habían sabido defenderla? LA G1R ALD A V Los arabes no tuvieron conoci¬ miento perfecto de los contornos ni de las superfícies. Faltóles, constau- temente, el medio de apreciar el con¬ junto, y por esto, en pintura y escul¬ tura, no pasaron de los principios; mas como la arquitectura no exige la reproducción perceptible de ciertos sentimientos, pudieron realizarobras extremadas, aunque en todos sus edifícios se adviertan grandes defec¬ tos y carezcan, principalmente, de la harmonía derivada de la belleza clᬠsica. No bay, por tanto, que buscar en sus mezquitas la severidad del tem¬ plo griego, perfecto en los detalles y en su totalidad; ni la grandiosidad del romano, que aspiraba á que sus obras fuesen digna representación 13Ò EMKiQUB DE LEGUINA de su inmenso poderío; ni semejanza alguna las iglesias del estilo oji¬ con val, que, descansando sobre robustí¬ simos pilares, elevan el espíritu del cristiano, que al pasar sus umbrales siente la transpiración de una vida arcana: templos que son símbolos de la Fe y centros de la piedad, donde, con el resplandor que penetra por los vidriados ventanales, parece que el espacio se puebla de luminosas figu¬ ras con flotantes paños, y al través de aquellos rayos verdaderamente místicos, llega al alma del creyente, algo que semeja un electo de luz di¬ vina. Nada de esto se encuentra, segu¬ ramente, en las mezquitas árabes, tan lejos de la regularidad y la ma¬ jestad de la fábrica, como del senti¬ miento religioso que debiera surgir en su recinto; pero en cambio, la gra¬ ciosa forma, la riqueza de la orna¬ mentación, la maestría de sus obre- LA GIRALDA 117 ros y cierta atmósfera misteriosa y poética, las hacían acomodadas á los gustos de un pueblo eminentemente delicado, si bien sensual con exage¬ ración. Por estas razones, cuando ellos •conseguían tocar los limites de lo .grandioso, como al construir el al¬ minar de su mezquita sevillana, en la que, acertadamente, se combina la elegancia del ornato, que aligera, •con la majestad de proporciones, •que engrandece, hubieron de esti¬ mar en todo lo que valia tan grande obra; y no es de extrañar que, como antes dije, no se resignasen, fácil¬ mente, á que intacta pasara á poder •de sus vencedores. VI ¿Qué era la Giralda? No intentaré exponeros su historia, oí describir su traza. Fuera necesa- 138 ENRIQUE DE LSGUINA rio, paraelln, dedicarla una mono¬ grafia completa y practicar un estu¬ dio tan detenido como superior á mis conocimientos. Inútil seria mi empeño de tratar de averiguar si se construyó en el año 580 de la Hegira, en el 590 6 en el 593, según afirman desde ios anti¬ guos escritores, como Al-kartas, has¬ ta los modernos. Conde, Tubino, y otros, conviniendo todos en que lo fué al finalizar el siglo xii. También considero ocioso examinar si su plan¬ ta es cuadrada y mide 13,60 metros de lado; si la torre se halla dividida verticalmente por cuatro fajas y de¬ corada, en los espacios que dejan, con paños de ladrillo formando atau- riques ajaracados; si en los primeros vanos tiene ajimeces, á los que siguen arcos semicirculares, después venta¬ nas gemelas, y en la parte superior adornos angrelados; ¿á qué extender¬ me para completar su descripción, si LA GIRALDA 139 nunca habría de hallarse en relación con la sublimidad del monumento, y, además, todos la conocéis y la apre¬ ciáis, perfectamente, lo mismo en su conjunto que en sus preciosos deta¬ lles? Para presentar, por consiguiente, á vuestra ilustradísima atención, al¬ go que tenga siquiera cierta novedad, ya que lo que yo pueda decir ha de carecer de otros méritos, voy á hace¬ ros ver cómo fué el alminar árabe, y las sucesivas alteraciones que ha experimentado, hasta llegar á la for¬ ma con que eleva al espacio sus gar llardas líneas. Como punto de partida, tenemos la exactísima descripción de la Crónica del sabio rey D. Alfonso, dice de que este modo: «Pues de la torre mayor que es ya de Santa María, muchas son las sus nobresas, e la su beldad e la su alte¬ za, ca há sesenta brasas en el trecho s 1X30 ENRIQUE DE LBGUINA <16 la SU anchura c cuatro tanto en lo alto. Otrosí tan alta, e tan llana, e de tan gran maestría es fecha la su es¬ calera, que qualesquier que allí quie¬ ren subir con bestias, suben hasta en¬ cima della. Otrosí en somo adelante .há la otra torre á la cima, que há ocho brasas, fecha de gran maestría .e della son cuatro mança- á la cima nas redondas, una encima de otra, -de tan grande obra e tan grandes <]ue non se podría aver otras tales... La cuarta mangana... es de tan grand -labor e de tan grande e estraña obra, que es dura cosa de creer, toda obra¬ da de canales, e ellas son doce, e en anchara de cada canal cinco palmos comunales, e quando la metieron por la villa, non pudo caber en la puerta « ovieron de quitar las puertas e en- -sanchar la entrada, e quando el sol da en ella resplandece con rayos lu¬ cientes.» Sujetándose, fielmente, a esta mi- LA GIRALDA 131 nudosa reseña, ba hecho el Sr. don Joaquin Guichot, ilustradisimo Cro¬ nista de esta ciudad, un dibujo de la primitiva torre, sin que la reproduc¬ ción pueda ser tachada más que de alguna inexactitud en los detalles; y aun esta advertencia cabe exponerla hoy, porque, según ha descubierto la restauración practicada en el año de 1887, en vez de arrancar las tablas de ataurique ajaracado que decoran el segundo cuerpo, de una arquería con cuatro fustes, hubieron de descansar sobre un arco: variación insignifican¬ te que en nada altera la harmonia y proporciones de la majestuosa cons¬ trucción árabe. Y si no fuera suficiente este dibujo para formar idea acabada de la anti¬ gua fábrica, si acaso algún espíritu escrupuloso hallase deficiente la des¬ cripción de Alfonso X, bastarla para convencer de su exactitud, el compa¬ rarla con el alminar de la Kutubia, Ï33 BNRlQt'E DE LEGUINA <}ue aÚQ permanecti en pie en Marra- -qnesb, y al cual pueden aplicarse las palabras de la Crónica. Así continuó la torre basta el año dose á los monumentos de su pais.» Se levantaría, pues, en lugar de la Giralda, un minarete árabe muy pa¬ recido á los que dejo indicados. Pero hay más, todavía, que debe tenerse en cuenta. El alminar dominando sobre la pe¬ sada construcción de la mezquita, formada por un grupo de edificacio¬ nes de escasa altura, podría parecer esbelto y airoso; pero al lado de la inmensa mole de la Catedral cristia¬ na, hubiera resultado pequeño, de proporción exigua, anulado, por de¬ cirlo así, mientras que hoy nadie, se¬ guramente, encontrará en la torre se¬ mejante sustancial defecto. Algún escritor distinguidísimo, censura también á Hernán Ruiz por¬ que ya que aceptó la penosa tarea de levantar el cuerpo de las campanas. I.A GIRALDA '39 «mpleò, para ello, un estilo pesado y de mal gusto. Hubo, señores, ciertamente, en Es¬ paña dos Renacimientos. El florido, inspirado en las delicadezas de Pa¬ vía, que vino á dar origen al estilo llamado plateresco, porque nuestros maestros acertaron, siempre, á impri¬ mir en todas las obras de arte un se¬ lloparticnlar que las distingue, has¬ ta el punto de darlas carácter propio y definido, y el renacimiento severo, inspirado en la tradición clásica y acomodado al carácter de Felipe II y al genio del correcto Herrera. Este fué el adoptado por Hernán Ruiz y ¿quién puede dudar de que la Giralda termina mejor con su ro¬ busto y severo cuerpo de campanas, que con las filigranas del gótico flo¬ rido de las agujas de la Catedral de Burgos ó con los primores de ejecu¬ ción del estilo plateresco, labores ambas más propias de otro género I40 ENRIQUE DE LEGUIHA de construcciones que no de ésta, en la que lo grandioso debía superar á lo meramente atildado? Ahora bien, si se tienen en cuenta estas brevísimas consideraciones, si por otra parte seadvierte que, de no aplicarse el alminar á las necesida¬ des del culto católico, hubiera sido destruido y arrasado hasta sus ci¬ mientos, como lo fué el de Córdoba, ¿no es preferible lo ocurrido? A no construirse el templo del Re¬ nacimiento en el centro de la mez¬ quita de Córdoba, pereciera, segura¬ mente, toda ella á los golpes de la demoledora piqueta, tan en uso en un tiempo en que se calificaba de bárbaro cuanto noera cristiano, como después fué reputado de la misma manera el estilo ojival, cuando llega¬ ron épocas de amaneramiento y de¬ cadencia del arte. Dícese, empero, como razón su¬ prema, que la Giralda, de este modo LA GIRALDA 141 completada, ofrece un conjunto irre¬ gular, mezcla confusa de estilos dife¬ rentes que no guardan la relación siempre indispensable, si ba de re¬ sultar la harmonía exigida por toda -obra artística. Y á esto se me ocurre contestar; pues qué, tantos poetas brillantes •que la dedican sus versos y enalte¬ so belleza, tanto cen pintor que la coloca en el fondo de sus lienzos, tanta gente, en fin, diariamente que la contempla y entusiasmada ponde¬ ra su gallardía, muchedumbre com¬ puesta de ilustrados viajeros, con¬ cienzudos escritores y artistas exi¬ mios de todas las escuelas y de todos los pueblos, ¿es posible que tengan mal gusto? ¿Es posible que no sepan discernir lo bello, de lo incorrecto y .grosero? ¿es posible que en los unos -excite el entusiasmo, en los otros la admiración, y en todos el asombro, una obra incorrecta, vulgar y tosca? 142 BNRIQUB DE LBGDINA No,en verdad, señores; y ¿sabéis por qué? porque la Giralda en su conjunto, es bella sobre toda ponde¬ ración, y nadie puede resistir el in¬ dujo de esa bellei^a que se siente, ape¬ nas se fijan en ella los ojos, y se apo¬ dera y domina al menos inteligente. Y esta indiscutible valia se recono¬ ce impone, porque la obra realiza é el verdadero concepto del Arte en su avasalladora sublimidad. Espíritus superficiales suelen con¬ siderar el Arte como una imitación ó reproducción servil, ó más bien dis¬ tracción ó capricho impuesto por las leyes tiránicas de la moda; mas si se investigan su objeto y sus tenden¬ cias, si se estudian sus elevados prin- bipios, se comprende que lo que debe haber, principalmente, en toda obra artística, es el alma que la da vida, la idea que la inspira, la imaginación que la eleva y el entendimiento que la desarrolla. LA GIRALDA '43 Fijándose en esto y observando ciertas relaciones universales que na¬ cen de la unidad y su fundamento en la Filosofia, se ve de un modo cierto que la Giralda cumple estas necesa¬ rias condiciones. Ved los cuadros de nuestros famo¬ sos pintores y cuántas veces se alza en su pintoresco fondo, el esbelto per¬ fil de la torre famosa; de qué modo utilizan su representación las indus¬ trias artísticas; y no podréis menos de que ella ha venido á ser reconocer el emblema de Sevilla, y su airoso contorno ha de figurar, constante¬ mente, cuando con vuestra hermosa y tradicional ciudad, se relaciona cualquiera obra de arte. No sucedería de este modo, si se conservase el primitivo alminar ára¬ be, idéntico al que ostentan todavía pueblos marroquíes, que sólo repre¬ sentan una civilización atrasada, mientras que la esbelta torre cristià- :44 ENRIQUE DE LBGU1HA na, coronada por el gallardo Giral- dillo que lanza al espacio su bande¬ ra, en la que parece leerse el glorioso nombre de Sevilla, simboliza la lu¬ cha de dos civilizaciones poderosas, las glorias inmarcesibles de Kspaña, el predominio de la religión verda¬ dera, yla restauración de la patria! Al contemplarla, acude á la mente un mundo de recuerdos, pues su imagen renueva multitud de memo¬ rias generosas, nobles, santas ¡Ideas que elevan el espíritu, animan al hombre y le dan fuerzas para luchar y vencer en la cruenta batalla de la vidai ¡Decidme si todo eso no vale más que la corrección de las líneas de un monumento antiguo! He dicho