:AIALOGO BLA-DCPQ/XIOND ANTOZlOBt/A-LA INTBOWCCION MCMXVll CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN DH TEJIDOS ESPAÑOLES SOCIEDAD ESPAÑOLA DE AMIGOS DEL ARTE CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN DB TEJIDOS ESPAÑOLES ANTERIORES A LA INTRODUCCIÓN DEL JACQUARD POR PEDRO MG. DE ARTIÑANO MADRID Aun G I Á F I C » >M*1 POMO d*l Prado, 3- lili Comisión organizadora Excmo. Sr. Marqués de Comillas. Excmo. Sr. Conde de Casal. Excmo. Sr. D. José Moreno Carbonero. D. José María Florit. D. Pedro Mg. de Artiñano. PRÓLOGO A EXPOSICIÓN del presente año de 1917, organizada por la Sociedad Española de Amigos del Arte (1), pue- de considerarse como un compendio de la historia cul- tural de nuestra patria, ya que el arte textil, más que las 1 restantes artes industriales, resume en cada instante, a la vez, el estado productivo, el industrial, el intelec- \ tual, el artístico y el social de un pueblo, constituyendo j la medida tangible más valiosa y que mejor permite graduar la cultura de su época. Las condiciones climatológicas de España, como las de los demás países, con excepción de Egipto, han convertido en polvo los fragmentos que hubieran podi- do legarnos siglos anteriores a nuestros tiempos del Califato; sólo una atmósfera invariablemente seca, en un suelo arenoso como el de Antinoe hubiera podido con- servar telas depositadas diez, doce, catorce siglos ha, como allí lo hizo, en los ente- rramientos de los últimos siglos de dominación romana, dándonos a conocer la téc- nica y el gusto de pueblos como el copto; por cierto, con tan interesantes sorpresas como la de enseñarnos que el «punto de gobelinos» era ya conocido por los egip- cios en aquellos días primeros del Cristianismo. Resulta, como lógica consecuencia, que carezcamos de ejemplares visigóticos, y desde luego más antiguos, y que los tejidos españoles, para nosotros, primitivos, procedan de relicarios, de enterramientos conservados en condiciones excepciona- les, o de fondos de arquetas y muebles que permanecieron cerrados y fuera del uso como piezas sagradas; en tal forma llegaron hasta nosotros restos como el tiras de la Real Academia de la Historia y la tela de la mortaja del Arzobispo Don Ro- drigo Ximénez de Rada, como todas aquellas cuya fecha remonta más allá de los finales del siglo xm. En los tiempos árabes, por tanto, empieza nuestra historia, que puede conside- rarse como dividida en tres grandes períodos. (1) El Catálogo había : 1 encomendado, con gran acierto, al eminente arqueólogo D. Antonio Vives. >r enfermedad de este sen 01 0 vi precisado a empezar este trabajo en los últimos días del mes de Marzo. 5 El primitivo empieza en el Califato y termina en los principios del reinado de los Reyes Católicos; sigúele el del Renacimiento y termina con los gustos y pro- cedimientos franceses del siglo xvm. Cada uno tiene un prólogo, esto es, sus raí- ces, de un interés extraordinario. Del primitivo lo son los tejidos sasánidas y cop- tos, que, con las maneras persas, constituyen los orígenes fundamentales de nuestro arte hispano-árabe; del Renacimiento lo es el gusto gótico, que picando los tercio- pelos en hojas lobuladas y componiendo los grandes temas de piños, a la manera veneciana, o a la inversa, inspirando con ellos a la ciudad de los Duxs, prepara los talleres toledanos para las grandes composiciones con oro anillado primero, y para su imitación industrializada en los brocateles después ; nuestra vertiginosa y profun- da decadencia en el siglo xvn borró nuestra individualidad y preparó la invasión de las imitaciones francesas, con las que, siguiendo paso a paso lo que allí se hacía, durante el siglo xvm, nos trajo los temas florales sembrados, simétricos al principio, complicados después, que llegan a entremezclar figuras, y que por fin se presentan asimétricos (arrococados) sobre telas listadas, siguiendo el gusto de Versalles, cual lo elaboraban los telares de Lyon y su comarca. A excepción de España, se reconocen en Europa como origen indiscutible de su arte textil las manufacturas bizantinas; resulta curioso observar cómo mientras para todos Constantinopla es el cristal donde se fundieron las tradiciones sasánidas y los geometrismos coptos con las formas y maneras griegas y romanas, España re- cibe directamente por el pueblo árabe y se asimila, primero las formas decorati- vas de Asiría y Persia, y más tarde las tradiciones geométricas de los pueblos de Egipto. La seda, que aparece en Constantinopla a mediados del siglo vi de manera no velesca (i), era exportada antes a Europa desde la China, siguiendo la interesante ruta comercial que, cruzando el largo y terrible desierto de Gobi en el que Yu-tí, el famoso emperador chino, había edificado refugios y labrado una costosísima de- fensa, terminaba en los pueblos Parthos, de donde las factorías fenicias, por tierra unas veces y a lo largo del Indo y por el Golfo Pérsico o por el mar Rojo, otras, la conducían a las ciudades de Siria, donde se manufacturaban y transformaban en riquísimas telas los crudos tejidos chinos, y a la comercial Alejandría (2). Las sombras que rodean a toda la civilización sasánida de aquella época, anterior (1) Escondida, según la tradición vulgar (nacida det relato de Procopio en su De bello Golhlco, IV, 17), su simiente en el hueco de los báculos de unos monjes que lograron de esta manera burlar la extremada vigi- lancia de la frontera china, mejor dicho, probablemente de la región de Khotan (Sentida, no Seres, la llama Procopio). Coincide esta tradición en sus rasgos característicos con otra tradición china (véase Sammuel Beal Si-YwKi, Budhist Records, etc. Londres, T884). (2) Véase, entre otros: M e , Cathay and the way thither (Londres, T876); las obras de Sven Hedin, Vidal de la Blache, Hirlh, etc. Se conservan fragmentos del relato de una expedición terrestre mandada por el rico comerciante de Tiro, Ticíano Maes, para descubrir el verdadero mercado de la seda y eludir el intermedio del pueblo partho. Llegaron los expedicionarios, tras largas penalidades, a la meseta de Pamir, donde hallaron el mercado de la seda, poniéndose por vez primera en contacto directo con los chinos; de ellos pudieron oir que faltaban todavfa larguísimas y peligrosas jornadas para llegar a las comarcas productoras. Por mar: existe el relato chino de una «embajada» (?) romana, que se supone era una expedición comercial, por la vía Ceylan, en los Hampos da Marco Antonio. al desarrollo textil en Constantinopla (i), hace que sean por muchos considerados como piezas bizantinas tejidos que no lo son y que responden a una tradición per- sa claramente definida. Los árabes, raza nómada, sin historia artística, hacen suya la del pueblo persa, desde los días primeros de la conquista, y se crea un centro productor que recoge las tradiciones sasánidas y decora sus telas con círculos que llena con animales fan- tásticos, recordando sus propios pavimentos sirios, de los que fueron imitación los de Roma. Por otro lado, las composiciones persas anteriores a esta dominación ára- be, reproducían escenas animadas de caza o guerra, y es un detalle curiosísimo el que los personajes se vuelvan hacia atrás para herir al que les sigue y no busquen al que les precede, táctica personalísima de los Parthos, y detalle importante, que no aparece en los tejidos bizantinos, y del que en cambio encontraremos las reminis- cencias en España. E s también otra variante característica sasánida, la colocación simétrica de las figuras sobre el diámetro vertical del círculo, que, decorado más o menos, nos re- presenta en esta versión, casi constantemente, el Hora o árbol de la vida, que para el pueblo persa es el símbolo del renacimiento a una vida eterna. Los árabes se asimilaron estas maneras de decorar, evitando las figuras huma- nas, que les prohibía su ley, y conservando con interesante predilección y con mu- chísima frecuencia el Hom o árbol de la vida, sobre el que aparecen adosados pá- jaros o animales fantásticos con la cabeza vuelta, ya que no podían figurar cazado- res o guerreros. En Bagdad, como capital política de la nueva Persia árabe, aparece un centro artístico que recoge lo mucho del país y quizá un algo bizantino; centro que ha de influir poderosamente en nuestras manufacturas del Califato de Córdoba. Pero según M. Cox, Director del Museo Histórico de Tejidos de la Cámara de Comercio de Lyon, y conforme acepta para su «Guía de la sección de Tejidos» del Museo de Barcelona el Sr. Folch y Torres, son tres los núcleos árabes productores que llegan a formarse: Bagdad, el Cairo y España; del primero hemos dicho ya algo; del segundo tan sólo indicaré que el arte tradicional del país en Egipto es el copto, que si bien es verdad que durante los ocho primeros siglos del cristianismo viene modificado por gustos romanos, bizantinos y persas, conserva constantemen- te su tradición geométrica, sus espacios poligonales trazados con líneas rectas de co- lores vivos, sus composiciones a fajas, sus círculos y sus figuras compuestas, sus temas florales estilizados con una regularización matemática; todo un arte o un sis- tema que tiene por fundamento la geometrizacíón de la forma, origen, como se adi- vina, de nuestras composiciones de lacenas. Antes de comenzar a ocuparnos de nuestras telas, es preciso hacer mención de otra circunstancia que actúa en la formación de los tipos en los centros de domina- ción árabe, y muy principalmente en la vulgarización por todo el Islam de los te- mas coptos: la obligación que tiene el musulmán de viajar, visitando por lo menos (I) La dinastía sasánida reinó en Persia desde el 226 al 652; el florecimiento textil dflque tenemos mes noticias corresponde a la época de los Cruzados. 7 una vez en su vida la Meca, y que pone en contacto con los coptos los pueblos más lejanos y más diversos. # # # Nuestros tejidos árabes españoles se deben clasificar primeramente en dos gru- pos bien distintos: los del Califato de Córdoba durante la monarquía de los Ome- yas, que son tejidos de gusto sasánida, y los de los Almorabides y los Almohades, o de lacería, de origen africano y copto, como las sectas que profesaron. Los tejidos más antiguos que se conservan en España corresponden seguramente a los primeros siglos de la dominación musulmana. Es interesante recordar que Abderraman I, emir independiente ya de Bagdad, había nacido en Damasco el año 734, y que aun cuando se refugia en España por haber sido allí asesinada toda su familia, quiso rodearse de sirios, y en la plenitud de su poder manda a Oriente a Moaviah ben Salehí, quien regresa el año 140 de la hegira, acompañado de descen- dientes de los Omeyas y multitud de partidarios. ¿ Fueron estos primeros emigrantes árabes, muchos de ellos aristócratas, los que implantaron en España aquellos gustos sasánidas a la sazón predominantes en Bagdad y su extensísimo Califato? Lo importante es sentar que se establece un estilo característico. El Sr. Folch y Torres escribe lo que sigue sobre este punto: «Los Museos de Arte y Arqueología de Barcelona y el Diocesano de Vich, jun- to con algunos coleccionistas particulares, poseen varios ejemplares textiles, halla- dos en Cataluña, los cuales por su afinidad de caracteres y la coincidencia de su épo- ca, permiten señalar la existencia de un grupo especial dentro de la historia gene- ral del tejido árabe español. "Dichas muestras insuficientemente estudiadas hasta el presente, han sido clasifi- cadas por los autores extranjeros unas veces como bizantinas, otras como persas, otras como sicilianas, etc., pero últimamente a base de su similitud, M. Cox, Direc- tor del Museo de la Cámara de Comercio de Lyon, ha establecido la serie, dándole la clasificación de «hispano-árabe de tradición persana, anterior al siglo xiii)), res- tableciéndola a nuestra historia artística. »Cox en su reciente obra (1) afirma que la tradición textil del árabe persa, que tiene sus raíces en los tejidos bizantinos-sasánidas, fue traída a nuestro suelo por los Omniadas, originarios de Oriente y que lejos de su centro, las formas persas, delicadamente delineadas, se traducen aquí rudamente, como sufriendo la influen- cia predominante de la técnica textil cuadrangular.» Esta opinón, que establece una serie sasánida durante el período de los Om- niadas, nació de los tejidos con muy grandes temas decorativos, tales como el famo- so del ((elefante», el del águila de dos cabezas del Museo de Vich, del que figuran en esta Exposición los retazos del Museo de Barcelona (por no haber accedido el de Vich a remitir a Madrid sus imponderables tejidos, que figuraron en la última Exposición de Barcelona), el de animales quiméricos en círculos, y otros; todos ellos „ ^ (T) Les so/eríes d'art. París, Lyon, TQ15. bien diferentes de los bizantinos en técnica y en composición, tanto casi como en colorido. Pero la confirmación definitiva y directa la encuentro yo, precisamente en tejidos como el extraordinariamente interesante de la Catedral de Salamanca, el notabilísi- mo del Museo de León y el análogo del Sr. Gómez Moreno, que destacan en nues- tra Exposición (muestra nada más de otros varios existentes en España, como el de Decoración s as anida persa Decoración sasánida española. la Catedral de Osma, el de San Millán de la Cogolla y otros), en la que vemos ins- cribirse en un círculo, base de la decoración, y sobre un eje central o árbol de la vida, dos figuras, perros, águilas o leones, espaldados, pero con la cabeza vuelta, es decir, recordando los temas sasánidas que antes aduje como característicos; figu- ras, cierto es, tomadas del natural, pero con toda la solemnidad suntuosa de las pie- zas heráldicas. Los viajes a la Meca, de que hablábamos antes, pusieron tal vez en contacto con los coptos a nuestros tejedores; lo cierto es que durante ese mismo período de los Omniadas se desarrolla en España, quizá, más en concreto, en el palacio mismo del Califa, una escuela directa e indiscutiblemente copta, que inaugura una serie de tejidos con leyendas, los tiras, del que es prototipo el labrado para Hixen II, propie- dad hoy de la Real Academia de la Historia, y del que ha llegado hasta nuestros días alguno que otro ejemplar, siempre decorado en una franja sobre un tejido liso y fino, con tonalidades que los caracterizan, mucho más dulces y armoniosas que las primitivas egipcias. Refiere un autor oriental que Abd-el-Rahman II (años 825 al 852) fue el 18.° sultán de su raza y el que introdujo en España el uso del tiras. Es realmente curiosa la aparición en este ejemplar de figuras humanas, ocu- pando cierto número de los espacios poligonales. ¿ Es que no resulta cierta la prohi- bición de su empleo? ¿ Es que los dogmas religiosos de los creyentes españoles del siglo x habían llegado a ese límite de tolerancia? ¿ Es que el tiras fue tejido por un copto o un hebreo, para quien la prohibición no tenía fuerza? Es posible que pudie- ra ocurrir esto último sin que se justifique el caso, porque el obrero trabajaría sola- mente a satisfacción del señor, siendo necesario suponer que a la circunstancia de su origen y religión había de simultanearse un profundo relajamiento del fanatis- mo religioso en todo el país ; causa, por otra parte, de las revoluciones que pocos de- Tiras de la Real Academia de la Historia siguiendo el gusto copto. ceñios después habían de dar el imperio de España a los Almorávides primero y a los Almohades después, modificando los gustos y las técnicas, y suprimiendo toda figura de la decoración, hasta que, pasado el primer fervor, aparecen nuevamente figuras en las composiciones granadinas y de Almería. Resulta como consecuencia, que durante este primer período de los Omniadas se desarrollan paralelamente dos técnicas: una de gusto sasánida, decorada en círcu- los y otra, de carácter copto, con una franja tejida en colores, con temas limitados, por contornos y superficies geométricas e independientes del resto de la tela; la primera puede subdividirse en dos grupos, el de motivos grandes asimétricos den- tro del círculo que simbolizan los fragmentos de la pieza del elefante, y el de figu- ras simétricas sobre el Hom, espaldadas y con la cabeza vuelta, del que es ejemplo el de la Catedral de Salamanca; de la segunda, el ejemplar más característico es el tira de Hixen II, de la Real Academia de la Historia. * * # Fue el año de 1082 cuando Mohamed ben Abbed, rey árabe de Sevilla, escri- be pidiendo auxilio a Yusuf, jefe de los Almorávides del Norte de África, quienes desembarcaron el 1086, y desde el 1093 dominan en España. Es muy difícil saber si fue realmente en este período cuando las decoraciones empiezan a reducir sus dimensiones; pero en lo que no cabe duda es en que el cam- bio de dinastía coincide con la aparición de temas geométricos de carácter bien dis- tinto al que presentan con frecuencia las decoraciones copias; en efecto, estas son generalmente exposición de un tema definido, simple y franco, que se repite más o menos; en el que ahora se inaugura encontramos un mayor numero de temas, sena- ños si e quiere, a veces iguales o análogos, pero superpuestos y entrenzados, y s, ante era en gran parte la técnica de punto de tapiz la que obligaba mas o menos a lo coptos a sujetarse a esos espacios poligonales, en la nueva tendencia se sigue ese criterio decorativo por voluntad y por gusto, por tradición y no por necesidad, - r x r *»:=tr """.>—. - r «- Mes cul.ro círculos, mientras que en el segundo, en que la base los árenlos, se emplean mucho más reducidos, ese espacio está ocupado por un dibujo geométrico de rectángulos combinados, algo que muy pronto será nuestro tema de lacenas, que aquí sólo apunta en tímidos marcos rectangulares entrelazados, dejando ver un fon- do blanco, que después ha de ir eliminándose, o muy poco menos. Las tradiciones sasánidas agonizan en este tiempo, y prevalecen las combinacio- nes geométricas, que llenan los gustos de la época, quizá aportados o más en armo- n a con el f a n a , i l religioso de la nueva secta ; se suprimen por e lo las figuras de an males y hasta podemos apreciar un momento de indecisión en los motivos geo- m«Tcos'del que «al vez sea muestra el ejemplar hallado en el enterramiento del Arzobispo Don Rodrigo Ximénez de Rada, cuyo motivo principal son circuitos y no lacerías quiero suponer que como recuerdo de aquellas composiciones sasánidas de círculos; y en esta última hipótesis constituiría una pieza de transición. La llegada de los Almohades, a la mitad del siglo x.i, consagra y consolida to- das estas tendencias geométricas; las figuras desaparecen por completo de la deco- ración; tiene que buscarse compensación a sus efectos artísticos, y por esto os nuevos simplísimos motivos son tratados con una minuciosidad encantadora, en te- mas geométricos, inscritos casi siempre en un cuadrado, y con proporciones reduci- das, pero entrelazando maravillosamente sus lacerías sobre un fondo que pierde pro- gresivamente en importancia, mientras ellas se complican; los materiales ricos y la labor esmerada y perfecta completan el efecto y reemplazan a los antiguos elemen- tos de agrado. Los años del siglo xni vieron el apogeo de esta nueva fase de nuestra manufac- tura árabe en España; se mantienen todavía sus dos técnicas, iniciadas en el tiem- po de los Omeyas; la que pudiéramos considerar como típicamente árabe (aunque lo son las dos), representada mejor que nada por los maravillosos ornamentos de la Catedral de Lérida y el manto del Infante Don Felipe, del Museo Arqueológico Nacional; y la otra, de punto de tapiz, de tradición copta o cristiana, de la que existe una muestra en un broche de las mismas capas, pero cuyas piezas capitales son las conservadas en la Real Armería y que proceden del enterramiento de San Fernan- do, y restos de un estandarte de la batalla de las Navas (guardado también en la Real Armería); perdiéndose poco después esta última técnica, o por lo menos des- conociéndose ejemplares que a ella correspondan. Faltan en la misma composicio- nes de lacerías, los temas son sencillos, tratados en mayores dimensiones, y con fre- cuencia ostentan figuras (i). Lo que era la industria textil en aquellos días nos lo dicen los autores árabes (2). Véanse las palabras de Al-Makkari: «lo que hace a Almería superior a toda otra ciudad del mundo, son sus variadas manufacturas de sedas y otros artículos de ves- tidos tales com el dibaj (seda de muchos colores), una clase de tejido de seda que sobrepuja en calidad y duración todo lo que se producía en otras comarcas : el TIRAZ o tela costosa en la que estaban inscritos los nombres de los sultanes, príncipes y otros poderosos individuos, de la que no había menos de 800 telares al mismo tiempo"; y podremos formarnos una idea de la importancia de la industria textil de enton- ces, si continuamos leyendo, pues sigue Riaño la cita diciendo: «de artículos más inferiores, como el holol (seda franjeada) había mil telares, estando el mismo nú- mero empleado continuamente en tejer telas llamadas Clamadas iskalaton (escarla- tas). También había otros mil para tejer ropas llamadas Al jorjani y otros mil para is bahani de Isfahan, y un número parecido para A Kobi. La manufactura de da- mascos para cortinas y turbantes de mujeres, de colores alegres y chillones, emplea un número de brazos igual al empleado en la de los artículos mencionados.» Después de este interesante período, caracterizado por la minuciosidad y rique- za y por el exquisito gusto con que se disponían sus motivos, la industria toma fr'an- (1) Correspondería indudablemente a esta técnica, la labor a que se refiere la adjunta nota que, entre va- nas muy curiosas, me ha sido facilitada por D. José Florit, y que se refiere al año 1295: 1 Pulcros ad rosas et alios laboratos ad aurum.—ad bestias per tun^um rúbeos et albos, in quibus sunt leones et castella ad aurum.-Cum leonibus in campo albo et casiellis in campo rúbeo et aquilis nigris in campo deaurato.-Cum rotis ad quarf ¡n quibus 2 leonis violaceí et 2 castella et in campo aquile nigre.-Ad spman piscis de sérico subro et albo.—Ad scacheria alba et rubra in quibus leonis et castra ad aurum.—Pur- pura de Hispania rúbea cum operibus minutis de sérico diversorum colorum.—Ad quarf alba in quibus leonis nigri et castra ¡alia.—Colorís celestis ad rosetas de auro.—Rúbeas ad pinedas áureas». (Thes. Sed. Apost., fols. TOO a 126.) (2) Citodos por Riaño; The Industrial Arts in Spain. camcnte el camino de las composiciones de lacerías ; los temas se van haciendo ma- yores ; el oro mucho más escaso llega a desaparecer en la mayoría de los ejemplares, hasta el siglo xv, en que de nuevo brilla en las telas de Valencia, por cierto, clasifica- das generalmente como de Almería, y de los que en su lugar hablaré, y en los ter- ciopelos, y es curioso ver que a pesar de que los motivos son por sí mismos los más adecuados para llenar por su repetición superficies indefinidas, se trabaja nada más que a franjas transversales, que, cierto es, a veces tienen anchos que llegan a igua- lar al de la tela, pero que no pretenden formar un motivo indefinido, sino que vie- nen cortadas o alternan con cenefas horizontales de anchos distintos, algunas veces con leyenda, otras con animales de tradición persa; reaparecen éstos a mediados del período, primero en cenefas de carácter secundario dentro de la composición del conjunto, luego con importancia creciente, hasta llegar de nuevo a constituir el prin- cipal motivo de las ornamentaciones, en el siglo xv. Quizás entrado ya el siglo xiv, pero no muchos años antes (sin embargo, el te- jido que sirve de encabezamiento a esta serie y que procede de la Catedral de To- ledo, se dice que fue parte del botín tomado a los árabes en la batalla de las Navas, 1212) se reproduce en los telares de Almería, con curiosa interpretación española, una composición originaria de la Persia árabe; el tejido en cuestión es un damas- co verde amarillento, que presenta un tema lanceolado, con águilas y jirafas parea- das, siendo curioso observar que las cabezas y las patas se forman en sedas de un color trazadas por una lanzadera independiente. A su vista, lo primero que ocurre es preguntar : ¿ Es un ejemplar siciliano? ¿es un fragmento persa? Pues bien, nada de esto: es un tejido seguramente de Almería. Las piezas originarias de Oriente son de una finura extraordinaria, delineadas con minuciosidad atentísima a los más tenues detalles de sus composiciones, generalmente grandes, y tienen además una característica decisiva; sus figuras no están geometrizadas ; por otro lado, Palermo trabaja sus composiciones en franjas horizontales, y lo mismo que Luccas, dibujan el movimiento y el naturalismo en la flora y en los animales ; sólo España, ni si- quiera tanto, sólo el reino de Granada, en una técnica menos detallista que la de Oriente, geometriza los temas persas y los dibuja con un sentimiento antagónico de reposo lleno de vida, que sólo se admite en la actualidad en las figuras de las deco- raciones heráldicas. Además, el tejido de las jirafas no es único en España ; poco después, y antes de terminarse la Edad Media, aparece un conjunto de tipos mudejares trabajados en sedas de colores de los tonos más vivos, con estilizaciones de motivos florales y con animales afrontados ; presentan estos tipos la curiosidad de haber sido dispues- tos los colores de tal manera, que, a pesar de existir variación de color en la seda de la trama, por cambios de lanzadera, que se comprueban en el reverso por fajas muy definidas, aparece en la cara un dibujo seguido, de composición y colorido al pare- cer continuo, independiente de esta técnica. El mismo procedimiento seguido para las cabezas y patas del fragmento de las jirafas. El enlace, la génesis, la tradición, son patentes. Sólo resta decir que Valencia, en comunicación directa e intensa con el Oriente, J3 donde la corona de Aragón sostiene una asombrosa organización consular, y con Italia, inaugura una serie de tipos, clasificados constantemente como de Palermo o de Almería, donde sobre un fondo unido, se trabajan, sólo en oro, temas de dimen- siones medias, pero con masas menos grandes y líneas menos finas que en Luccas y en Palermo, estilizando flores y animales en los que no falta movimiento, que lle- nan el espacio con una distribución muy uniforme, y en lo que se encuentra marcadí- sima la influencia del gótico que predomina en la comarca, El desmedido lujo de los magnates españoles de aquellas cortes del siglo xv, especialmente la de Don Juan II y Enrique IV de Castilla y la faustosa de Alfon- so V en los Estados catalanes y aragoneses, corre parejas con un hecho interesantí- simo bajo un doble aspecto: el lujo del menestral (i),que aumenta el consumo de ricos y escogidos productos, extendiendo y retinando el gusto, y que demuestra el desarrollo adquirido e importancia de nuestras manufacturas y del comercio, fruto y manifestación del estado general económico del país, sobre el que se asentará pró- ximamente nuestra grandeza política. Las relaciones entabladas entonces con toda la Europa culta y más especial- mente las directas e íntimas con los Estados italianos, y el ser nuestro país produc- tor de lanas y de seda en cantidades de importancia, todo ello favorece el que en España nazca y se extienda la vida industrial y muy en particular las manufacturas textiles, y que espere sólo un momento de paz interior y de régimen administrativo serio, para que su industria de tejidos se consolide y se incremente de un modo portentoso, lo que, como uno de tantos importantísimos factores creadores de una nueva época y de una, de la primera, gran nación moderna, tiene lugar, al finalizar el siglo xv, bajo los Reyes Católicos. Fue en los principios del siglo, simultaneándose con las manifestaciones del bienestar general y del lujo en las clases altas y en las industriales, cuando empieza a despertarse la afición a los terciopelos, que, seguramente importados de Italia en sus principios, se fabrican poco después en Toledo, produciendo ejemplares labra- dos curiosísimos, exuberantes de soltura, con temas de hojas lobuladas, que llenan por entero la superficie del tejido ; motivos que en su distribución irregular y asimé- (I) Puede verse confirmado en los cuadernos de Cortes; p. ej., en la curiosísima petición 31 de los Cortu de Polenzuela de 1425; en la no menos interesante pet. 37 de las de Valladolld de T442; en la pet. 38, explí- cita y concluyante de los de Madrigal de 1438, y otras varías. La de 1438, p. ej., dice que 'por los grandes trajes e vestuarios de rropos e pennas e otras guarniciones de plata e de oro quelos pecheros de vuestros rregnos, conuiene asaher oficia/es que labran por sy e por otros, por oficios de sus manos e sus mugares dellos, e otrosí de labradores e sus mujeres e sus fijos e fijas, e todos ellos vsan e traen continua mente ensus rropas e vestiduras... », se arruinan muchos de ellos, y piden.las Cortes «que los tales oficiales pecheros « la- bradores se ordenen e trayan onesta mente en sus trajes ellos e sus mugeres e fijos e fijas... que non trayan faldas ¡rastrando en las ropas nin trayan pennas veras nin martas nin arminnos... nin guarniciones de oro nin de aljófar nin de seda, saluo cendales...» Análogas son las otras citadas. El progreso del país se evidencia comparando estos hechos con los ordenamientos de menestrales y las tasas anteriores. 14 trica, en la falta misma de método y de criterio en el dibujo, contienen no obstante y por su misma ingenuidad y valentía, el punto de partida de esos bellísimos tercio- pelos cortados, que, refinados ya, con los mismos elementos discretamente reparti- dos, simétricos y sobrios, dan, al evolucionar, en sus composiciones lobuladas, en sus temas alternados, con los que se forman los primeros grandes temas en espacios romboidales, todos los fundamentos que luego ha de desarrollar el siglo xvi con am- pulosidad soberbia, a modo de reflejo de la amplitud de miras y del poderío de la nación. Que los primeros terciopelos fuesen importados de Italia, no debe ponerse en duda; pero que todos los terciopelos usados en aquel siglo xv fuesen genoveses o venecianos, tampoco puede admitirse. Los Museos extranjeros, con una facilidad discutible, asignaron a Venecia y alguna vez a Genova, los terciopelos recortados del siglo xv, con temas de hojas lobuladas; los nuestros, como el de Barcelona, en su edición de 1906 se contentan con estampar en ciertos ejemplares un tímido «Procede de Granada». Aquellas célebres «galeras de Flandes» de la República de Venecia, que desde Italia venían al Grao de Valencia a recoger nuestra loza dorada, y que después de recorrer los puertos de la Península y de la costa del Norte de África rendían en Brujas su expedición anual (1), importarían aquí seguramente sus ricas manufactu- ras ; pero que en España se producían estos géneros se demuestra con considerar tan sólo que nuestros gremios de sederos y terciopeleros de Sevilla, Granada y Tole- do fueron ya reglamentados por los Reyes Católicos, los primeros en 1492 y los res- tantes en los primeros años del xvi, lo cual demuestra que tenían ya entonces vita- lidad, extensión e importancia y dominio técnico, pues sólo con todas estas condi- ciones cabe reglamentación gremial, técnica, cual la de las Ordenanzas en cuestión. Justo es consignar que en ellas de una manera explícita se declara la tradición de los damascos italianos al establecer: «otro sí, ordenamos e mandamos que los da- mascos sean labrados en dos cuentas de anchos, la una aya de ser en cuenta de vein- te Í una ligadura i esto se labre en el ancho y marco de Venecia y la otra de xxiüj (24) ligaduras y se labre en el marco y ancho de Genova», esto es, al adoptar como medidas, las usuales en las telas italianas anteriormente importadas; pero esto es accidental, como lo fue en la Edad Media el adoptar el Marco de Colonia para me- dida de la plata; por otra parte, como caso aislado, casi puede servir por argumento en favor de la independencia de nuestras tradiciones originales en el resto de las telas de seda; así, al hablar muy poco antes de los rasos y terciopelos, dice tan sola- mente que «...los dichos paños de seda labrados en la dicha cuenta ayan de tener y tengan el dicho terciopelo Í rrasos dancho dos tercias i un dedo...», refiriéndose ya aquí a medidas españolas y dando un ancho independiente de los extranjeros ; y así nos encontramos con el hecho importantísimo y decisivo de que, medido el ancho de ejemplares que con toda seguridad hubieran sido clasificados por su dibujo como venecianos, el resultado ha sidp indiscutible, dando unos 556 milímetros, que co- (I) Osma. La Loza Dorada de Manises, pág. 37.—Venecia, en el siglo xv, tenía organizadas metódicos expediciones, de unas doce a veinte galeras anuales, a Flandes. rresponde exactamente a los prescritos dos tercios de una vara de Burgos o de Cas- tilla (836 milímetros), acusando las telas como españolas, puesto que ni Genova ni Venecia habían de disponer sus telares al ancho castellano, antes por el contrario, consta que usaban sus medidas especiales, bien diferentes de las muestras (i), ya que, siendo la vara de Burgos (de 432 líneas) la unidad que estaba mandada para medir paños y sedas, etc. desde el tiempo del Señor Rey Don Alonso (2), las medi- das usa'das para este fin en Venecia tenían 344 líneas para los tejidos de lana y 324 para los de seda, y en Genova eran los valores usados para los tejidos (calculados también en líneas de la vara de Burgos) 1.360, 1.295, II&5> 302 y 129 líneas. Es por los años de los Reyes Católicos y en los cinco o seis decenios siguientes, cuando llega a su más importante valor la producción en España ; Sevilla reúne unos tres mil telares (datos de 1654), y según otros, aunque oficiosos menos seguros (de 1701), hasta diez y seis mil; Granada produce cantidades de seda importantísi- mas, pues tan sólo «el arriendo del derecho que pertenece a S. M. en 68 cuentos de maravedises cada año, valen 181.500 ducados de oro, según dice Caveda (3) to- mándolo de la Historia de la rebelión de los moriscos de Granada, de Luis del Már- mol ; y Toledo elabora al año 450.000 libras de seda, y se asegura que fabrica más de 100.000 pares de medias de seda. Volviendo al aspecto artístico, dos motivos fundamentales predominan en los te- jidos de esta época; los terciopelos recortados con hojas lobuladas, de que ya hemos hablado antes, y los asimétricos del tema de la pina, siempre de muy grandes dimen- siones (llegan a tener más de dos metros en algunos casos), donde el motivo, al prin- cipio en terciopelo, en oro anillado después, se amplía por una gran orla decorada, llegando a coger casi todo el ancho de la tela, y uniéndose los temas consecutivos por una especie de rama doble ondulada, asimétricamente colocada, como el asunto principal, y de un efecto grandioso y agradable. No es necesario repetir que esta manufactura, genuinamente toledana, ha sido clasificada constantemente como veneciana; no se puede negar que Venecia traba- jaba terciopelos con el tema de la pina, y quién sabe si de allí vino a España esta manera de decoración, pero es indudable que aparece aclimatada y con vida propia inmediatamente en Toledo y otras comarcas. Es muy curioso y del mayor interés para este punto recordar que Sempere y Miquel (4) da a conocer un cuadro de Vergós, pintado, según asegura, expresamente para el gremio de tintoreros catalanes y con la condición de representar los tejidos que ellos hacían, y en ese cuadro aparece una de las figuras principales espléndi- damente vestida con un terciopelo de los del tema asimétrico de la pina. I Cómo llegar entonces a la determinación de la procedencia, si los temas espa- ñoles o venecianos fueron idénticos o por lo menos similares? (1) Véase el Tratado General de Monedas, Pesas, Medidas y Cambios de todas ¡as naciones reducidas a ¡as que se usan en España. A Marieu y Arróspide, 1709. También es importantísimo el Informe de Toledo sobre pesas y medidas, redactado por el diligentísimo P. Burriel. (2) SegTin el Sr. Pérez Bueno. (3) Memoria sobre los productos de la industria española reunidos en la Exposición pública de 1850. (4) Los cuatrocentistas catalanes, t. II, pág. 50. El problema, que a mi entender lo dan resuelto las Ordenanzas gremiales, no es tan sencillo como pudiera parecer a primera vista (aunque tal vez la misma complica- ción que así se introduce lleva consigo mayor número de elementos clasificadores —locales—), pues contra la opinión admitida generalmente, los Reyes" Católicos no unificaron, por lo menos en lo que al arte de los tejidos corresponde, las diferentes Ordenanzas del Reino; la unificación no se efectúa hasta que se publica la pragmá- tica de Felipe II dada en El Escorial en 1590, y no cabe duda, pues conocemos las Ordenanzas respectivas, de que las sedas se trabajaban en Sevilla, Granada y To- ledo, según las Ordenanzas particulares de cada localidad, de las que vienen, muy poco detallada la primera, suficientemente precisa la segunda, y minuciosa en extre- mo la de Toledo, donde tejían en esta ¿poca más de siete mil personas (1). El estudio de las mencionadas Ordenanzas puede tener dos aspectos, resultan- do interesante lo mismo para el arqueólogo y el técnico estudioso que para el colec- cionista; y este doble aspecto se funda en que todas ellas fueron redactadas para el fabricante y para el público; atienden al primero determinándole exactamente el proceso y la medida de su trabajo, el número y la clase de los hilos, su peso, sus tintes, etc., etc.; al segundo, porque dan reglas e indicaciones por las que debía el público de aquellos días reconocer la mercancía; y así, mientras para los primeros es interesante conocer «que los peyros de los terciopelos sencillos o de dos hilos no se pueden tener en menos cuenta de veinticuatro ligaduras y que tenga cinco hilos por Fotografía microscópica de un terciopelo Fotografía ti ¡copiea de un terciopelo español (reverso). cada púa» y que i.Ansimismo se puedan labrar rasos pespuntados sin otra labor algu- na, que tengan ciento y treinta y dos portadas de buena y limpia seda, sin llevar mez- cla de otra cosa» como dicen las Ordenanzas de Toledo, ha de ser para los compra- (1) Debo advertir que las ediciones que yo conozco: > auténticas, pero todas posteriores en algunos afios n S su promulgación; son de tiempos del Emperador Cario dores interesantísimo conocer que «...los terciopelos colorados e morados, tintos con brasil o con grana... lleven las dos orillas amarillas y por medio de cada una de ellas una lista de seda blanca...", y más adelante «Ytem. Que los terciopelos carme- síes finos lleven las dos orillas todas verdes, sin tener en ella ninguna lista, esto en los que fueren de un pelo, y que los de pelo y medio, lleven un hilo de plata por medio de cada una de las orillas las cuales han de ser verdes, y los que fuerem de dos pelos lleven las dichas dos orillas verdes, con dos hilos de plata en cada una de ellas, porque desta manera estará diferenciado e cada uno conocerá lo que compra...» Que las técnicas seguidas en los diferentes países y hasta en las distintas locali- dades no son las mismas, por lo que se refiere al número de hilos por unidad de su- perficie, se demuestra de una manera evidente (i) examinando dos tejidos de pro- cedencia distinta pero de igual categoría y aspecto; un análisis microscópico de las dos muestras da medios no tan sólo de diferenciar entre sí tejidos análogos, sino que hasta permite comprobar si realmente las muestras en cuestión se ajustan a lo man- dado en las Ordenanzas, ya que en ellas existen determinaciones tan definidas y cla- ras como las siguientes : «que el terciopelo de dos pelos labrado (2) aya de ser de buena i limpia seda y la tela lleve de orzoyo, sesenta y tres portadas de a ochenta hilos, sin las orillas verdes y en el pelo cuarenta y dos portadas de a ochenta hilos i se trame a dos cabos la primera i segunda lanzadera i la tercera sobre que se da el golpe a tres cabos y cada cabo tenga dos hilos torcidos al torno», detalles que un análisis microscópico del tejido concreta exactamente a quien quiera examinar el caso. Es más, por si quedase alguna duda sobre la interpretación de estas pragmáti- cas, que ya desde Felipe II continúan invariables hasta los tiempos del telar Jac- ffuard, un español todavía desconocido (3), escribe en el siglo xvu su Libro de fábri- cas de seda, del que se conoce un ejemplar (4), donde se precisa el montaje y fun- cionamiento de los telares para cada uno de los tipos de que las pragmáticas nos hablan. Seguramente que, si fuera de nuestra España hubiera existido una documenta- ción tan precisa y detallada como la española, que apenas ha empezado a ser estu- diada, y una historia textil en los siglos xv y xvi tan brillante como la nuestra, hu- bieran los análisis microscópicos de Jos tejidos, puesto en claro determinadas proce- dencias, que tan sólo nosotros podemos tener hoy interés en definir. Quizás haya sido la presente, la vez primera que en España, y, que yo sepa, fue- ra de ella, se emprendan los caminos antes trazados (5); la demostración de que son (1) Basta ir comparando las Ordenanzas respectivas. Además de las peñeróles conocidas, debo al señor don José Florit el conocimiento de algunos datos interesantes, principalmente del extranjero! de Burdeos, Nan- tes. Condado de Guynes, etc. (2) Pragmática de D. Felipe II dada en San Lorenzo del Escorial el año 1590. (3) El libro no tiene portada ni colofón. (4) Propiedad de mi apreciado amigo D. Ramón Soler y Vi tabello. (5) En lo referente a los (ejidos. Por lo demás, ello constituye unn ramti de un programa (Teñera! que nfec- Ia, por lo menos, a todos los estudios históricos de las industrias artísticos, y de que son aplicaciones, como la presente, mis trabajos sobre Cerámico, publicados, en parte, desde hace año y medio en la Revista Coleccio- nismo, y mis estudios sobre los papeles antiguos y modernos, con que inauguré este camino, de los que fuá 18 españoles casi todos los terciopelos cortados que aquí encontramos, y un número considerable de los del tema de la pina, considerados hasta el presente como vene- cianos, ha sido su primer resultado para la historia de nuestra industria de la seda en el siglo xvr. Que los tales tejidos eran españoles resulta también corroborado, al considerar que, siendo en 1518 España quizás el centro del mundo por su importancia comercial con las Indias y por su po- TERCIOPELO FIGURA DE TELAR DE TERCIOPELO, EN SESENTA Y derío intrínseco, y sin que obsten el u n portad ai d<¡ i c l i , y qwrcnta y dos d c p t l o . y qwrenu J lujo y las necesidades que ello supo- a ¡uloi Cid ne, se suprime por innecesaria la pro- hición de introducir tejidos de seda, mientras en el interior la industria se extiende a otras comarcas, como Jaén, que adopta las Ordenanzas de Gra- nada haciendo traer una copia auto- rizada, al mismo tiempo que en Tole- do continúa creciendo, como atesti- gua el Príncipe Don Felipe en 1546, cuando justifica un aumento en el en- cabezamiento de los impuestos, «por- que el trato de la dicha seda ha cres- cido y de cada día cresce i se texen i labran i contratan, algunas sedas e T ^ S t e telar de Terciopelo federe pallar cala forma fi- nido Í-J guien", el primeio hilo d e b i d a , en b primera roa- cosas que no se solian», llegando a tu- fiTdel piimero Hzo, el fegundo hilo, CD la primen imlU idun ¿pj {grccra lizo f ti rererro hilo, cu U primeraro&Uidel fc- tener ocupadas a mediados del siglo gundo lizo, IJguiendofe el primero hitr> del peto {que ha de más de 50.000 personas solamente en eftar doble) en la primera malla del primero lizo 4t fi^ma. dura,«ICVJJO por arriba, elmiiino hilo, porta primera ma- Toledo. lla del tercero Uzo por a b í i o , el (puno hilo de la r d i , en la pri- Los temas nuevos (pues continúan los mudejares), que en un principio U n a hoja del «Libro de fabricas de s e d a s » . fueron solamente los de hojas lobula- das, reminiscencia de los primeros terciopelos góticos, van evolucionando y crean el ya mentado tema grandioso y asimétrico de la pina. A mediados del siglo han multiplicado sus variedades y sus técnicas, en las que se derrocha el oro, unas veces como fondo, otras anillado, macizando, los motivos principales, frutos o finas, cuya decoración sobre brocatel o sobre tisú, aparece si- métrica desde que empieza el segundo tercio del siglo (el tema asimétrico ter- mina casi con los Reyes Católicos), muy pocas veces ya sobre terciopelo, pero siempre grande, hasta el punto de que frecuentemente no cabe el dibujo en el ancho de la tela. consecuencia el trabajo pres o a la Biblioteca N a c i o n a l s o b r e conservación d e p a p e l e s , o c h o m e s e s d e s - pues de haber sido autoriioi Bstudio p o r Real o r d e n en I 9 T 2 ; s o b r e el c u a l , p o r cierto, siffo e s p e r a n d o una resolución. Las sedas con que se fabricaban dichos tejidos (i) en Toledo, procedían de las ciudades de Valencia, Murcia y sus provincias, de más de ochenta lugares; compo- niéndose terciopelos labrados, realzados, perfilados, encañonados, aforgonados y ri- zados, que cada uno tiene pelo distinto conforme las labores. Desde el tiempo de Doña Juana, y tal vez desde mucho antes vinieron de Flandes a España unos terciopelos de lana conocidos ordinariamente como manu- factura de Utrecht; dieron los Reyes Católicos ordenanzas minuciosísimas sobre los tejidos de lana, mas, los mencionados terciopelos, algunos de los cuales osten- tan las armas españolas del primer Felipe, no se ajustan a las pragmáticas, y más pueden ser los tales considerados como tejidos de un Estado de los dominios nació- les de aquellos días, que de fabricación española. Es también muy interesante hacer constar la desaparición en este tiempo del «oro de Chipre», ya porque en la nueva fabricación no resultara adecuado su empleo, bien sea por haber dado el Emperador en Valladolid y Junio de 1549 una pragmática prohibitiva (2). Nuestra historia política del siglo xvi aparece enmo dibujada por los tejedores de su tiempo ; los temas lobulados de los terciopelos se regularizan y adquieren toda su importancia y su belleza en los días de los Reyes Católicos; casi una consecuen- cia de este motivo es el de la pina, que llega al límite de la grandiosidad, y para el que resulta pequeño el marco de la tela, como pequeño resultaba el límite de nues- tro suelo para los españoles de entonces. El reinado de Carlos V sostiene y norma- liza ese período de grandiosidad, mas al iniciarse el último tercio, se reducen los temas decorativos, disminuye el oro anillado de las grandes composiciones que inte- gran los brocateles, que aparecen decorados con los mismos motivos, pero más re- ducidos, conservando con el dibujo y los colores la apariencia de lo que fueron, todavía fuertes, grandiosos y correctos, pero sin la riqueza de los tiempos que prece- dieron. Tal era España. Damascos y brocateles terminan el siglo con el arranque de dos escuelas bien definidas; la geométrica, que interpreta el motivo de la pina con círculos, primero grandes, luego más reducidos, llenando el espacio central con motivos puramente geométricos, derivados de composiciones florales ; y el de temas lanceolados, inter- pretación también del mismo motivo, pero de tradición gótica y desarrollo del Re- nacimiento, que forma sus líneas onduladas, de temas florales inspirados en los grotescos del Renacimiento, con grandes rombos, unas veces coronados en los vér- tices, otras con motivos estilizados, siendo algunas veces sus líneas el recuerdo de cuerdas, y el tema central un fruto al principio, hojas más tarde, hasta llegar al jarrón florido del siglo xvn, complicándose el motivo con ramificaciones tomadas de los gro- tescos que con frecuencia pasan de uno a otro de los espacios romboidales. Antes de terminar el siglo aparece en sedas de fondo rojo con decoración de co- tí) De una nota facilitada por el Sr. Pérez Bueno, refiriéndose a un memorial presentado a Felipa II por los sederos de Toledo en queja de los ordenamientos genéralos del Escorial de 1590. (2) Nota del Sr. Pérez Bueno, fundamentada en «que los que van a comprar ore fácilmente M podrían engallar...» por la poco confianza que inspiraba la calidad del importado. 20 lores, un motivo complicado y confuso donde las dobles águilas son el núcleo de la composición. Sin un precedente muy definido en nuestra España, nos parece más de fabricación o de origen portugués que genuinamente español; ello es que se aclimata en nuestro suelo y el tema es tratado en un número de variantes, hasta lle- gar a los grandes damascos, donde el motivo ha perdido ya toda la confusión de los primitivos, y se puede apreciar casi sencillo, conservando los asuntos principa- les sobre damasco fabricado generalmente en tiras encarnadas y amarillas. Para completar el cuadro de nuestra industria texlil en aquel siglo xvj falta re- ferir por una parte algo de lo que los escritores de entonces nos refieren de su im- portancia en aquellos días, empezando por conocer la producción de seda, de la que nos habla Ambrosio de Morales (i), y estudiando lo que supone esa produc- ción manufacturada, según los datos que nos da el Alcalde de Veedores del Arte Mayor de la seda en la ciudad de Sevilla, años después, y que utiliza para sus cálcu- los D. Gerónimo de Ustáriz (2) en su famosa Theoria y Práctica de Comercio y de Marina, de 1724. El primero dice así: «Y aunque esta es común de otras provincias mas, la de España excede en esto con increíble ventaja. Granada y Toledo, Valencia, Córdo- ba y Murcia, dan de comer de ordinario a un millón y mas de hombres con este tra- to y ocupación, y a las donzellas muy encerradas, les cabe buena parte desta ga- nancia, pues muchas crian la seda, muchas la devanan, y todas desde muy niñas comienzan a labrar con ella. Y no hay fuera de España mugeres ningunas, que osen competir con las nuestras en la diversidad, primor y presteza de lavores.» Y dice D. Gerónimo de Ustáriz copiando al Alcalde de Veedores : íQue en cada telar de Tizu entero se emplean cada año 100 libras de sedda y 220 onzas de plata u oro en hoja, poco mas o menos, fabricándose cada año 150 varas que al mode- rado precio de tres doblones importaran 450. »En cada telar de medio Tizu, 150 libras de seda y 150 onzas de metal, tejién- dose cada año 190 varas que a razón de dos doblones la vara valdrán 380 doblones. »En cada telar de Brocados 200 libras de seda y 70 a 80 onzas de metal, fabri- cándose al año 300 varas que a doblón y medio llegará todo su valor a 450. »En cada telar de Tafetán doble se emplean 280 libras de seda labrándose al año 1800 varas que a razón de 10 reales de vellón importarán 300 doblones. »En cada telar de Tafetán sencillo se gastan 200 libras de seda con corta dife- rencia, tejiendo cada año mas de 3 mil varas que a razón de seis reales de vellón lle- gará su valor a 300 doblones. •>En cada telar de rasos lisos o labrados se consumen 200 libras de seda y la- brándose cada año 1200 varas a razón de 16 reales la vara uno con otro importa el todo mas de 300 doblones. »En cada telar de Damasco 280 libras y tejiéndose 1200 varas al año a razón de 20 reales uno con otro llega a un valor de 400 doblones.» (T) ¿as antigüedades de las ciudades de España, MDLXXV. (2) La primera edición fue en su mayor parte recogida y quemada; la glosó D. Bernardo de Ulloo acerta- damente en su Restablecimiento de fábricas, y la segunda edición se publicó en 1742. Al empezar el siglo xvn se manifiesta también en las sedas, de una manera más visible, la decadencia iniciada en las fuerzas vivas del país desde el último cuarto del que le precede; en la primera época, el oro desaparece por completo de los te- lares, que producen con abundancia damasco y brocateles; reapareciendo a la ter- minación del siglo en los temas de flores geométricas y sembradas ; Sevilla, Tole- do, Granada y Valencia continúan siendo los centros productores de tejidos, que en estos tiempos vienen decorados con los mismos elementos lanceolados del período anterior; formando grandes espacios romboidales, con vértices frecuentemente co- ronados, y con flores estilizadas ocupando el centro. Son las decoraciones de este primer instante del xvn, más que grandiosas, serenas ; ya no recuerdan tan directa- mente los grutescos italianos, y sus líneas presentan una rigidez severa. Al estudiar el conjunto de la evolución del siglo, resulta que se emprendieron dos caminos ; uno, que desde los temas lanceolados que se han dicho, se desarrolla, creciendo a temas muy grandes, e introduciendo todos los nuevos elementos deco- rativos de la época, los del barroco, dispuestos con simetría, sin abandonar el tema fundamental, antes incrementándolo con flores, jarrones, pájaros y nuevos factores que se van agregando, hasta el punto de que, ampliados los límites del cuadro, aquel rombo lanceolado pierde en consistencia, llegando a crecer tanto el motivo que el marco desaparece y los detalles hacen el efecto de nuevos motivos, que constitu- yen, cada uno de por sí, un tema nuevo, dispuesto con una relativa independencia y simetría sobre la tela. El segundo camino es quizá más interesante ; parece como si asistiéramos a una evolución, mejor dicho, a una descomposición fisiológica; partiendo del mismo pun- to, los contornos se hacen más rectilíneos, adquiere el conjunto una interpretación más geométrica, fría y angulosa, hasta que el tema pierde en consistencia progresi- vamente y se descompone y desmembra en sus elementos parciales que se encuen- tran sueltos y reducidos, como esparcidos o sembrados en el espacio. ¿ Es que la historia de aquella tristísima decadencia nos obceca, y nos transfor- ma la visión de esta evolución y de estas creaciones? ¿ Es que se trata realmente de la muerte y descomposición de nuestros temas, clásicos durante más de un siglo? Porque la historia de los tejidos como toda la del País, lucha durante la primera mitad (hasta 1651) del siglo, resistiéndose a su ruina mal disimulada y cada día más amenzadora y evidente ; y por ello, creyendo que así encontrarían su remedio, gestio- nan los gremios nuevas y minuciosas Ordenanzas generales para toda España, que se promulgan el día 4 de Abril de 1648, declarando la calidad, el peso y la marca de los tejidos. En Toledo, seis mil seiscientos sesenta y cuatro telares que funciona- ban en el siglo xvi (llegaron a trece mil en su mayor apogeo) quedan reducidos a menos de cinco mil en 1651, año en que ocurre (1) «una gran baxa de la moneda y otras novedades que coadyubaron al atraso de la fábrica,'al mismo tiempo que los ge- noveses se aprovecharon de los vicios políticos que abundaban en España e introdu- xeron cantidad inmensa de texidos de seda en todo el reino, con que pusieron a Tole- Datos tomados de Larruga; Memorias políticas y económicas, 1790. do y su provincia en pocos años, en estado de que no pudiese pasar ya de dos mil te- lares», es decir, que fue en esta fecha cuando se declara la ruina, que ya antes (1618) anunciaban Sancho de Moneada y (en 1623) el no menos ilustrado Gerónimo de Ze- vallos, y expone al Rey tila Universidad de Toledo» en su célebre Informe. No solamente genoveses, sino de todos los países enviaron en estos años teji- dos a España, y como el trastorno fue grande se llego en algunas regiones a descui- dar momentáneamente el cumplimiento de las Ordenanzas, con lo que la complica- Fabricación española. Fabricación dudosa. ción que se produce en esta época es tan sólo descifrable por el examen de las técni- cas, auxiliando algo, pero poco, el estudio de la cuenta y ley seguidas en cada una de ellas. Así, por ejemplo, en España como en Holanda se pretende obtener un mismo resultado y efectos análogos a la vista, siguiendo procedimientos que el microsco- pio permite evidenciar como muy distintos; el examen y la comparación de una muestra dudosa, pueden dar, por el ancho del punto, por la clase de ligamento, por el espesor de la urdimbre y de la trama, por su densidad sobre el tejido, la eviden- cia de que nos encontramos en uno u otro tecnicismo y, por lo tanto, ante fabrican- tes de costumbres y sistemas diferentes. Por este procedimiento he llegado a clasi- ficar como holandeses, tejidos que en un principio se juzgaron como españoles. De las causas que lo producen es necesario decir algo, tanto más, cuanto que afecta en parte al criterio aquí sentado, de reconocimiento de tejidos. Fue la prime- ra el aumento inconsiderado de los tributos, de que ya se queja con evidente razón Ustáriz (1), añadiendo Caveda (2) que la producción de seda en Granada, que en otro tiempo fue de un millón de libras, en el año de 1643 se hallaba reducida, por esta causa, a una cuarta parte; y téngase en cuenta que fa falta de demanda en los teje- dores cuando se completa es con la fuerte decadencia en la segunda mitad del siglo. Nada debe extrañarnos esto, si examinamos y vemos que cada libra de seda que apenas tenía en venta el precio de 27 reales, pagaba 15 reales y 12 maravedís de tributo, que fue después aumentado a 17 y 16 maravedís, y que en Valencia cada onza de simiente pagaba además dos reales de diezma. Pero la causa intrínseca fundamental, pues claro está que en ello influyeron las (1) Es casi el motivo originarlo de su célebre obra. (2) Antes citado. generales de la nación, fue el exceso de reglamentaciones y el carácter técnico de las Ordenanzas reglamentarias, que, salvo el corto y localizado período de confusión a que antes me he referido, pedidas y sostenidas por los propios interesdos, tal vez para evitar competencias molestas y seguramente para no tener que preocuparse de mejoras y de modificaciones, a la par que mataban en flor las mejoras y pro- gresos, ataban al fabricante, quien, vigil ado con rigor por sus propios cofrades, necesariamente tenía que producir un género de peso y calidad bien definidos; la decadencia de la fabricación era inevitable, sí bien para nosotros se conservaban así intactos los elementos fundamentales para su clasificación. Es demostración muy cu- riosa el casa de las manufacturas de medias de Tembleque. La fabricación en Tole- do había sido (ya lo dije) de 100.000 pares al año; disminuyó a menos de la mitad por la competencia de Tembleque, que, sin tener que ajustarse a Ordenanzas, hacía medias mucho más ligeras y mucho más baratas. Los fabricantes de Toledo pidie- ron al Rey Nuestro Señor (Carlos II) que obligase a aquellos competidores a traba- jar con el peso correspondiente : «que las medias de punto ordinario para hombres, así negras como de color, pesen cuatro orizas; que las de punto, etc.», y así se hizo, siendo la consecuencia que Tembleque cerró sus fábricas, Toledo no incrementó las suyas, y vino de fuera lo que hubiera podido aquí ser hecho, y efectivamente, se hizo cuando fue libre de trabas. A este fin decía Campomanes (i) que «nuestras fábricas de seda experimentaron estos perjudiriales atrasos, porque todos los maestros del arte fabricaban de cuen- ta y en toda ley. El extranjero disminuye el ancho y la bondad guardando so- lamente el justo. Como el español está ligado a la observancia de la ley, ésta se convierte contra su institución en daño común de la nación». Este es punto que inte- resa no sólo a este lugar, sino a las épocas anteriores. Las reglamentaciones gremia- les eran cumplidas ; se fabricaba según ellas, y esto, que para la marcha de la indus- tria ha podido resultar tan fatal como acaba de verse, es, no obstante, para los que estudiamos las telas de las pasadas épocas, de un valor inmenso. Es la tercera razón, bien lamentable por cierto, el que los mismos mercaderes fueran quienes surtían de lanas y de sedas brutas (?) a los fabricantes extranjeros, siendo sus corresponsales; así lo averiguó y dijo en aquellos días el Conde de Mon- terey; con lo cual hacían el negocio más completo, ya que, si por una parte ganaban al vender las primeras materias fuera de España y volvían a ganar al vender aquí los géneros manufacturados, por otro lado, quedaban arbitros del fabricante extranjero que vivía de ellos y para ellos; lo malo era que hacían y estorbaban la competencia al fabricante nacional, procurando «que las comprase (las primeras materias) a pre- cios que no pudiese saneado con las manufacturas». Así se comprende que Sevilla, que se dijo haber llegado a tener rG.ooo telares (cifra seguramente exagerada) manteniendo hasta 130.000 operarios, manifieste ofi- cialmente en 1700, por boca de su Ayuntamiento,que sólo tiene en marcha i6,y To- ledo, que en 1663 había en parte contrarrestado la crisis de 1651, llegando otra vez a ver en funcionamiento 9.561 telares, tenga el año 1680 tan sólo 7.361, para verlos (I) Discurso sobre la educación popular de los artesanos y su fomento, p. 250, t. I. 1775. reducidos a 3.224 en el año 1691, existiendo en marcha tan sólo 64 al comenzar el nuevo siglo. Que esta decadencia espantosa fue debida en una gran parte al negocio de los mercaderes a que antes nos referíamos, lo demuestra el caso notable en aquellos tiempos, hoy desgraciadamente vulgar, de un fabricante llamado García Robles : con- feccionaba este industrial raso negro, felpas rizadas de las llamadas de Bruxelas y otros géneros de calidad excelente, «mas era tal la desgracia que ocasionaba nues- tro desorden, que sólo por el nombre de ser de Toledo no se apetecían» ; no pu- diendo vender sus géneros a 40 reales de bellón cuando los extranjeros similares eran pagados a 60 y 75 ; «Juan García Robles se hallaba aborrecido y para dar salida a sus texidos se valió del medio de echarles las orillas de la propia forma, atándolas de la misma manera y poniéndoles la marca con que venían aquéllas (las extranje- ras). Así logró bastante salida en el poco tiempo que tuvo libertad de valerse de un arbitrio que le daba de comer». Pero, y aquí viene lo más importante, «a los pocos meses... se le mandó no prosiguiera con ello». Y es curioso, y es triste para nuestra industria, que mientras esto sucedía, los Reyes de Francia otorgaran privilegios y franquicias a quienes como M. Vauro- bais y M. Bruslons tratan de establecerse allí para trabajar tejidos «según la hechu- ra de los de España y Holanda», diciendo de ellos Jacobo Sabary, en su Dicciona- rio de Comercio, publicado en 1723, que a ellos debe Francia el no envidiar a Es- paña, a Inglaterra ni a Holanda sus buenos paños (i)- Noticia que encuentra su re- verso si consideramos que el Gobierno de nuestro Rey Don Carlos II, toma dispo- siciones desde el año 1679, desgraciadamente pasajeras (2), para que vengan ar- tistas extranjeros, llegando algunos espontáneamente, y se ordena a los embajadores que remitan muestras y diseños de nuevos tejidos para que se copien o modifiquen por nuestros tejedores. Pero nada de esto persiste. No precisamente extranjeros, pero sí de Toledo, de donde hemos visto tenían que desertar por falta de trabajo, muchos maestros y oficiales pasaron a Valencia, que a partir de esta fecha vaconcentrando en sí toda la industria y el comercio que fue en un tiempo de Toledo; mientras el reino de Granada conservaba hasta un millar de telares, había 500 repartidos por toda Cataluña, y Valencia llegaba a los 2.000, es decir, reunía más de una quinta parte de la producción total de España, que no llegaba a los 10.000. Para terminar: iniciativas como la del Marqués de Valdehermoso para mejorar la fabricación de felpas, y los «artificios ofrecidos por Sebastián Medrano para dar a las ropas de seda el lustre que decían que las faltaba así como las aguas o cam- biantes)), se ahogaron en aquella administración viciosa a fuerza de rectitud y de ri- gidez, que dejó más ejemplos de rigor que de criterio, como los múltiples del Juez Superintendente, D. Francisco de Vargas y Lezama, que quemaba en lo más públi- co del comercio lo que no hallaba fabricado conforme a ley. (1) Tomado do Ustária, obra citado. (2) Son los beneméritos intentos de regeneración Industrial de Oropesa. Las intrigas palaciegas le derri- baron y anularon estas fugaces iniciativas. Véase ios Ñeros, Semanario Erudito, tomo 26. De ese modo termina el siglo xvn; constante decadencia tanto en la técnica como en el gusto artístico, llega al final con sus elementos influidos por el barroco francés y el italiano en sus grandes temas, disueltos en sus elementos o los tradicio- nales, romboidales y lanceolados, con simples motivos sembrados, o muy pequeños y entonces llenos de gracia, o geometrizados en absoluto hasta casi no recordar que es un tema floral, y entonces colocado con simetría matemática sobre un fondo uni- forme, ofreciendo un conjunto intensamente frío. La desconsoladora terminación del siglo xvn tiene tan sólo un destello de luz en la industria valenciana que, al empezar el siglo xvín, y pasadas las alteraciones de aquella guerra de Sucesión, empieza a florecer, vigorizada por la protección y el impulso del primer Borbón, deseoso de restaurar los prestigios de su nueva patria. España, durante todo el siglo, lo mismo que en su actuación política, social y económica, es también en las sedas una serie de imitaciones de las manufacturas de Lyon y del Norte de Italia, pero mucho más concretamente de Lyon; interpreta- das bajo la acción de un cielo mucho más azul y para un pueblo de pasiones y sen- timientos mucho más extremados y enérgicos. En un principio, los telares valencia- nos traducen con cierta tosquedad las delicadas y juguetonas composiciones ex- tranjeras a la moda, mas luego se perfecciona la labor hasta igualar en procedi- miento y finura a los productos lyoneses. Pero no es tan soló en Valencia donde se perfecciona la técnica ; el coleccionis- ta y el profesional que por vez primera contemplaran los ornamentos adquiridos por la Catedral de Toledo en los albores del siglo xvín, llegarían al convencimiento de hallarse en presencia de alguna de aquellas finas labores italianas, cuyos dibujos complicados, todavía grandes, muy grandes, habían importado y puesto en moda las famosas Compañías de Comercio de las Indias Orientales; me refiero a los chines- cos, que reciben, cierto es, una interpretación muy europea, por entonces muy dis- tinta de la que con nuevos gustos había de dar medio siglo más tarde en Versalles la famosa Marquesa de Pompadour; en el momento de que ahora me ocupo, y en nuestras telas, los fondos casi desaparecen ante la rica densidad del complicado tema, tratado siempre en líneas de una finura y corrección extrema, formando com- posiciones fantásticas que intentan y quisieran ser chinas o japonesas ¡ se derraman por el trazado los jarrones floridos y los elementos decorativos, todos heredados de las composiciones grandes-del siglo xvn; pues bien, esta complicación de temas, definida en Museos y en autores, como propia y característica de la Italia del Norte, y más particularizada, quizás, como propia de Venecia durante esta época misma, fue la que precisamente forma los motivos tratados por un español insigne, cuyas obras, por su delicadeza y su minuciosidad como por su grandiosidad y composición, tenida constantemente como exótica, confieso que yo mismo no hubiera tenido el valor de defenderlas como nacionales, si no las viera firmadas y fechadas en la ciudad de To- ledo por un Medrano, seguramente (?) hijo del que en el siglo anterior proponía sus «ingenios)) para evitar la ruina de los telares de su patria. Si en 1714 llegaba la ím- perial ciudad a producir trabajos como éste, ¿ cuál no fue su rápido renacimiento y cuál era su vitalidad interna, que hemos visto adormecida durante los decenios que precedieron ? Mas, las composiciones comunes, las que se tienen por clásicas de estos tiempos, son las de figuras de animales, atributos, etc., que con flores y ornamentaciones, al- guna vez de conjuntos complicados, aparecen sembrados y variados sobre una tela misma. Después, traduciendo ya más directamente de las manufacturas francesas, encon- tramos los ramos de flores, ejecutados con un brillante y exacto naturalismo; mas, nuestras telas, que no pueden desprenderse de una larga tradición de tipos lanceola- dos, rota solo momentáneamente, disponen esos ramos con más simetría, con mayor geometrismo que los franceses, y se apropian los dibujos ondulados sin la menor re- sistencia, como la más natural evolución, hacia los nuevos gustos, de aquellas de- coraciones que formaron en su tiempo los espacios romboidales. Los temas ondulados se combinan con un nuevo elemento decorativo, vulgari- zado en los telares de Lyon, las listas, que fueron adoptadas por los valencianos, dándoles, por cierto, un carácter nacional muy acentuado ; las listas que en un tiem- po fueron finas, cada día van haciéndose más anchas, las flores más grandes y de colores más intensos, con la particularidad de que la separación entre los ejes de las listas consecutivas casi no varía y sí su ancho; con lo que el espacio comprendido entre ellas llega a desaparecer, y como el fondo elegido, muy frecuentemente azul, se desea que persista, se recurre al curioso artificio de que esas anchas listas estén formadas por una serie de líneas o espacios del mismo color más o menos intenso o modificado, formando un modelado o un dibujo. Las flores, con lazos o canastillas, en temas sembrados o en disposiciones ondu- ladas, son un paso más, del que tampoco podemos recabar para nosotros otra cosa que la interpretación ruda y vigorosa característica de nuestros telares españoles. No quiere esto decir que tan sólo se imitase lo que se hacía en Francia, pues encontramos entonces fábricas que emprenden caminos nuevos o casi nuevos, como la de Antonio Arias, en la misma Valencia, de la que presenta el Sr. Laiglesia en nuestra Exposición un curioso terciopelo estampado en «esta única fábrica en Europa». Funcionaban ya en este tiempo fábricas como la de Cervera, fundada por Feli- pe V, de la que no trataremos detalladamente, y la de Guodalajara; la última sólo fabricó paños y apenas quedan vestigios de sus labores, que ocuparon a considerable número de operarios en los talleres que son hoy Academia de Ingenieros Militares; las que sí han de merecer nuestra atención son las dependencias organizadas en Tala- vera de la Reina por el francés D. Juan Rubiére, quien por envidias locales de los fa- bricantes de Lyon, se hallaba emigrado en Amsterdam cuando lo conoció Cedrón, y por medio del Embajador comunicó al Ministro Carvajal sus especiales aptitu- des, logrando que se diese principio a estas manufacturas en el raes de Septiembre de 1748 ; por cierto con tal empeño que en el año de 1756 se llevaban invertidos en la fábrica 12.899.520 reales de vellón, y lográndose que de cuatro a cinco mil libras 27 de seda que al año se recogían, de calidad inferior, pues se payaban de 28 a 30 rea- les, se incrementase la producción al doble, mejorando la calidad a tal punto que se llegaba a pagar a 80 reales libra, por ser muchísimo mejor que la valenciana y que la del Piamonte y Francia. Del esmero que se puso en todas sus labores puede dar idea el saber que para fabricar los tísús, seleccionaban de entre los tejedores aquellos cuyas manos no sudaran (r), para que los hilos blancos no se manchasen. En esta fábrica, establecida directamente bajo el patrocinio del Rey {Fernan- do VI), y que con varias vicisitudes vivió hasta el año 1851, si bien su historia se puede considerar terminada en la guerra de la Independencia, es donde fueron he- chas, en unión de los talleres de Miguel en Valencia, la mayor parte de las ricas telas que decoraron los «Sitios Reales» durante los años de la segunda mitad del siglo. La protección directa de la Real Casa en este tiempo, determina dos maneras o gustos independientes por completo; uno, realista, de colores intensos, de temas grandes, como queriendo imitar a los tapices labrados sobre los cartones de Goya, todo luz, todo vida; y otro, completamente distinto, de temas inspirados en las de- coraciones de Pompeya, tan de moda por aquellos días, y a las que Carlos IV da un carácter personal de todos conocido, y que constituye un estilo o por lo menos una variante propia. Los grandes temas florales ondulados, con espacios centrales ocupados por ra- mos de flores, muchas veces en canastillas, complicados y abarrocados siempre, ter- minan este período, cuando apenas empiezan a funcionar algunas fábricas de estam- pados, mientras los telares Jacquard hacen su aparición en nuestros talleres, modifi- cando la fabricación, que emprende nuevos caminos ignorados hasta ese día. Es interesante recordar que en estos últimos años del siglo xvín y principios del xix se inicia en Cataluña un renacimiento que la guerra de la Independencia suspende solo momentáneamente. Mucho más que artístico, industrial, ese movimiento catalán apenas conocido en nuestra misma España, tiene una excepcional importancia en la historia textil, lle- gando a marcar caminos luego umversalmente seguidos, y así vemos que, mientras Jacquard modifica los telares a mano y la fabricación cambia de un modo radical y absoluto, marcando una línea divisoria en la industria del tejido, España, y más concretamente Cataluña, modificando la hiladora de Hargreaves, crea en las mon- tañas de Berga, las máquinas bergadanas, cuya transcendencia industrial e histórica ha demostrado mi querido amigo y compañero el Ingeniero industrial Sr. Soler y Vilabella, y contribuye de ese modo a la evolución mundial cerrando con ello su historia del pasado. Poco menos que desconocida en España la historia de sus tejidos, ha sido esta iniciativa de LOS AMIGOS D E L A R T E tanto más interesante cuanto más difí- cil ; es tan sólo labor de las corporaciones de su abolengo, más que deslumhrar con (I) Noticia tomada da una nota facilitada por D. Platón Páramo. 28 la pública exposición de lo que todos saben que existe y tan sólo pueden ver y estu- diar muy limitados, educar la afición de los grandes y de los pequeños hacia los pro- blemas artísticos de la España del pasado, que pueden suponer un estímulo y espe- ranza en el porvenir. Por eso, convencido de que es trabajo para la Patria, he emprendido este cami- no sin pensar en mi pequenez, bien seguro de que las faltas, los errores y deficiencias que en él se encuentren, son defectos de la persona que los escribe, que no empa- ñan el interés y la grandeza de la obra en sí. PEDRO MG. DE A R T I Ñ A N O Madrid, Mayo de 1917. * CATÁLOGO INSTALACIONES ESPECIALES 1.—Colección de tejidos, sedas y brocados de las res. Según Gudiol (I), hablando de estos tejidos, fábricas de Valencia y Talavera de la Reina, eje- se ha indicado la idea de si eran parte del botín cutadas para el decorado de los «Sitios Reales- de guerra de la conquista de Valencia, a la cual en la última mitad del siglo xvm y principios asistió el Santo Prelado. del xix, conservadas en el guardamuebles del Propiedad de 1H Junio, de Museos de Barct- Real Palacio. • EXPOSITOR : 8. M. el Hey. 6.—Tejido de seda hispnno-aróbigo con leyendas 2.—Colección de muestras de tejidos de varías cía- Granada. Siglos XIII-XTV, Propiedad de la Junta de Museos de Buree Real Armería. ExeosiTiju: ,S\ M. el lley. 7.—Tejido de seda y oro adamascado. Almería o Vn- lencia. Siglo m . 3.—Tejido hispano-árabe copiando temas sasáni- das. Hste ejemplar pertenece a una serie última- ' Propiedad di; la Junta de Miuew de Bnree- mente clasificada por Cox (I), como correspon- diente al primer periodo de la invasión árabe en España. Dicha serie reúne una colección de ti- 6.—Tejido Wspano-árabe. Valencia o Almería. Si- pos de tradición persa, hallados principalmente glo x.v. en Cataluña, y entre los cuales descuellan los Propiedad de la Junio, de Museos de. Barce- del Museo de Vich y los primitivos del Museo de Barcelona. g. Tejido de seda y oro adamascado. Almería (i). Siglo x.v. Propiedad áf la Junta de, Mwtas de Barce- 4.—Tejido denominado de los .Elefantes.. Procede, según ciertas indicaciones de Pascó, de una iglesia de los Pirineos, en el límite de Cataluña 10.—Fragmento hlspano-árabe en seda y oro. Si- y Aragón. Pertenece a la serie de tejidos hispa- glo xiv. no-árabes primitivos indicadas por Cox. Propiedad di- la Junta de Muscos du Burcr- Propiedad de la Junta de Muscos de, Barec- 11.—Tejido de seda y oro hispano-érabe. Granada. 5.—Fragmentos del tejido hallado entre los restos Siglo xii!. del vestuario litúrgico de San Bernardo Calvo, l'iopi.diid de la Junfo de Museo* de. Barce- Obispo de Vich, en su sepulcro. Pertenece a la misma serie de los dos anterio- ) R. Cox. Les Sa/crics d'Arl, París. 1914, 2.—Tejido de sedo y oro. Valencia. Siglos xiv-xv. 25.—Tejidos españoles. Influencio italiana. Siglo xvi. Propiedad de la Junta de Museos de Barce- Propiedad de la Junta de Museos de Barce- 3.—Tejido de seda y oro adamascado. Valencia (?). 26.—Tejidos españoles. Influencia italiana. Toledo. Siglo xiv-xv. Siglo xvi. Propiedad de la Junta de Muieos de Barc- Propiedad de la Junta de Museos de Barce- 4-TeJldo de seda y oro. Valencia o Almería. Si- 27.—Tejido de terciopelo español, copiando los tercio- glo XIV-XV. pelos venecianos. Toledo. Siglos xv-xvi. Propiedad de la Junta de Museos de Batee- Propiedad de la Junio de Museo» de Batee- 5.—Tejido de seda hispano-árabe con leyendo. Gra- nado. Siglo xv. 28.—Delantal de casulla. Tejido de terciopelo espa- ñol con temos y procedimientos italianos. Tole- Propiedad de la Junta de Museos de Barce- do. Siglo xvi. lona. Propiedad ÍJ. Anfimw Wfjley. Pórten l ¿".rei . »SV. Murqués de Ce- 54.—Tejido de seda amarilla con grandes motivos lanceolados, jirafas y águilas adosadas con las cabezas, las garras y las pezuñas en colores. 51.—Capa y dalmática de la Catedral de Lérida, Esta pieza corresponde a uno serie clasificada atribuida, sin completo fundamento, o San Va- hosta el presente como no española, pero sus lero. Tejidos en sedas de colores y oro, de dibu- caracteres no permiten incluirla en las series de jo geométrico cuadriculado indiñnidamente re- Palermo ni de Lúceos, y si más bien puede ser petido. El espaldar de lo capa presenta una an- considerada como una continuación de los tipos cha banda de fondo crema con bordes azules y españoles de decoración animal anteriores al si- oro r*.presentando pájaros afrontados. En la glo xm. Se dice es fragmento tomado a los ára- dalmática van sobrepuestas, delante y detrás, bes en la batalla de los Navas, a pesar de lo dos grandes piezas rectangulares de dibujo de cunl el tejido no debe considerarse anterior a los locería sobre oro y colores, formando marcos principios del siglo xiv. sucesivos, uno de los cuales presenta en todo su Pertenece al Cubildn de la Catedral de Toledo. hoy casi destruida e imposible de descifrar, de color azul, que fue leída por Conde para la Es- paña Sagrada, publicándola en un latín nada fá- 55.—Ttra de seda y lino de color azul con fajos rojos cil que decía: * Venicolor vestís et neto filo acu- y bloncos; inscripción cunea. Fabricación gra- pido non adfert felicitotem; sed stríotus pannus nadina de principios del siglo xiv (140 X 9 cm..) vestí fulcimentutn er gloríam píuritnan.,,; leída P í i l r a w al Museo AiqveuUgico Prown- por el profesor Max von Berchen, parece que se encuentran las palabras 'felicidad... fortuna... bendición... podor... duradero o eterno>. Las 56.—Tejido de lino, en fojas estrechos de colores manffas de la dalmática son de un tejido y di- constando de grandes motivos ondulados da composición que recuerda los temas persas, con zás valenciano del siglo xiv o xv; sobre un fon- otra fojo de tonos más pronunciados con temas do verde se dibujan animales quiméricos en oro heráldicos rampantes. Fabricación del siglo xiv colocado en Láminas de pergamino no arrollado. 31 X170cm.). Presentan estas dos piezas muchas analogías Propiedad del Muse/i Arqwolñgirn Prfivin- con la capa del Infante D. Felipe, hijo de San rini de Valladolid. Fernando, conservada en el Museo Arqueológi- co Nacional* Son, indiscutiblemente, las dos 57.—Seda en colores rojo, amarillo, azul, negro y ver- piezas más importantes que en España quedan de, trabajada en bandas con dibujos de laceria, del siglo xm por su tamaño, por su conserva- grondes medallones de composición igual o ani- ción (excepto las piezas aplicadas) y por su ri- males sucesivos. El tejido está hecho por una queza. Fabricación del reino de Granada, qui- trama gruesa sobre urdimbre íina. Fabricación granadina del siglo xiv. P e r t e m w a la C<,ted,,,l A rqurnltnjim 1'invin- Fabricación seguramente granadino de finales del siglo xiv. [•i.,r>i. Pedro Cnttilh Olivare*. 53. - Fragmento de I ! • 7.5 cm. de tejido en sedas de e-olores y oro arrollado (oro Mamado d« Chi- 59.—Seda y lino tejido en fojos alternadas, amarillo pre sin una gran justificación) de dibujo geo- y blanco con leyendo en rojo y dibujos d« lace- río en azul. El mol estado de conservación no tados en seda amarilla con tilas en rojo. Tra- permite interpretar las leyendas. Fabricación bajo mudejar del reino de Granada en el si- mudejar del siglo xiv {43 X 27 cm.|. glo xv. Fragmentos recompuestos que miden en conjunto 26 X 19 cm. Propiedad de I). Jo.ié Amoldo Weinxberger. Propiedad do D. Anaslnni,, Páramo. 00.— Tejido de seda en colores rojo, verde y blanco, dibujo de lacerías. Trabajo hispano-árabe de fa- 69.—Tejido de seda verde, de composición análoga al bricación granadina (22,5 X TI cm.). Siglo xiv anterior, presentando ligeras variantes, princi- palmente todo el cuerpo de los leones, y más en Propiedad do D. A ni especial la cabeza. Trubajo mudejar del reino de Granada, siglo xv. Frugmento que permite apre- 61.~Te|ldodeseda dibujos geométricos hispano' árabes dispues en zonas y pequeñas fajas con tod<> sus blancos (49 X 38 cm.) s inscripción árabe. 1 rabaj Propiwlad de la Sra. de Laza da del siglo xiv al xv (32 Propiedad de 7). An> •> l'firnm 70.—Tejido análogo a los dos anteriores, en el que existen pequeñas variaciones de dibujo, resul- 62.— Tejido de seda; mudejar, fondo azul y decoración tando el tema general más alargado. Trabajo no rectilínea, en amarillo, rojo, blanco y verde. igualmente granadino del siglo xv (42 X 15 Fabricación granadina del siglo xv (36 X 19 centímetros). centímetros). Propiedad de I). José Arnaldo Weiesberger. Propiedad de 1). Aaastatio Páram». 71.— Tejido de composición casi idéntica a los tres 65.—Tejido de seda, mudejar, de composición idénti- anteriores, en fondo rojo y composiciones ve- ca al anterior, variando algunos detalles y colo- getales estilizadas en negro. Trabajo segura- res, fondo amarillo de oro. Trabaja granadino mente granadino del siglo xvi imitando las telas del s i ? | o xv (40 X 38 cm.) del xv. Fragmento compuesto de dos trozos uní— dos dando en conjunto 100 X 6 1 cm. Propiedad de la Sra. << T/iznrn. *• Propiedad de / ' . José Arñtildo TVfíssbergev. 64.—Tejido mudejar, fondo amarillo de oro, decora- 72.—Dos fragmentos de lino y cáñamo, dibujo geo- con pájaros blancos afrontados en cada rama. métrico de lacería sobre londo blanco, en negro Trabajo granadino del siglo xv (95 X 14 cm.) y en azul respectivamente. Trabajo mudejar del siglo xv. Propiedad de 1). AnmtnMo Páramo. Propiedad de D. Anastasio Páramo. 65.—Seda decorada con fajas horizontales alternadas, de fondo casi negro, con inscripción árabe in- 73.—Seda en fajas de colores, roja y verde con blan- completa que dice: «Gloria a nuestro Señor el co. Fabricación del siglo xv (26 X 30 cm.) Sultán». Trabajo hispano-árabe dé principios Propiedad del Musco Nacional de Arte, del siglo xv (8 X 18 cm.) Industriales. 74.—Tejido de seda y lana, de técnica mudejar, deco- ración de fondo carmín con grandes rombos co- 66.—Tejido de seda, mudejar, decorado con dibujos ronados, realizados en amarillo y azul, ence- de palmas y pinas, en sedas verde, amarilla y rrando una pina estilizada en los mismos colo- blanca, sobre fondo carmín. Trabajo granadino res. Trabajo granadino de fines del siglo xv del siglo xv (47 X 22 cm.) (20 X 25 cm.) Propiedad di1 Tí, Atioxtasio Vúromo. Propiedad de T). José Arnaldn Weiisbergr-r. 67.—Tejido de seda, mudejar, casi idéntico al ante- 75.—Traje para niño de terciopelo verde, cortado so- rior, del que se diferencia en pequeños detalles, bre el mismo tono, formando dibujos florales presentando en azul algunos elementos decora- asimétricos y lobulados que recuerdan las deco- tivos que allí fueron blancos. Trabajo granadino raciones góticas de la época. Fabricación prin- del siglo xv. Fragmentos compuestos de forma cipios del siglo xv. irregular de unos 77 X 4 5 cm. Propiedad dt'l MUM'IÍ A rourologico Provin- Propiedad de 1>. JIWJI Lofom. ri'il de VuUadoHd. 66.—Tejido de seda verde azulada, decorado con 76.—Terciopelo verde labrado con grandes motivos grandes masas de elementos vegetales estiliza- en plata. Trabajo del sifflo xv (85 X 53 cm.) dos en rojo, fileteados en blanco, y leones afron- Propiedad de D. José .intuido Weituberger. 7 7 . - C a p a pluvial de terciopelo rojo, cortado sobre 84.—Dalmática de terciopelo salmón sobre fondo oro; el mismo tono con grandes motivos ondulados técnica y decoración como las precedentes co- en brocado de oro, dibujo lobulado de temas nocidas por temo de la pifia. Fabricación tole- asimétricos con el centro también de brocado. dana del tiempo de los Reyes Católicos. Fabricación del segundo tercio del siglo xv. Propiedad del Ercmn. Sr. T'wnnt/í de Vid Propiedad del Eterno. Sr. Duque de Alba; ?8.-Dalmática de terciopelo rojo y brocado de oro, 85.—Terciopelo rojo sobre fondo de oro; técnica y en lemas lobulados asimétricos, con dibujos pre- y decoración análoga a las anteriores y en me- cursores de los motivos usados en tiempo de los jor estado de conservación. Las pinas o decora- Reyes Católicos. La parte inferior terciopelo ne- ciones centrales y las grandes masas de tercio- gro y oro. Fabricación de la segunda mitad del pelo, conservan en parte el oro anillado. Trabajo toledano del tiempo de los Reyes Católicos. Propiedad del I . Sr. Duque, de Albn. Dos trozos unidos de 210 X 53 cm. Propiedad do D. Ev.no Knchrrtkater. 79.—Tejido de terciopelo verde sobre fondo de oro, formando grandes dibujos, de pinas en dos 86.—Dalmática de terciopelo violeta sobre fondo de tamaños, enlazadas por grandes romas curvas oro, con aplicaciones de terciopelo rojo liso en terciopelo, formando dos núcleos que separa bordado. La técnica y decoración del terciopelo un dibujo arrollado en espiral. El fondo, de es la de las piezas que preceden. Fabricación claveles, hojas y decoración diversa. El conjun- toledana del tiempo de los Reyes Católicos. to que forma un dibujo de unos 90 centímetros, es de una grandiosidad imponente. Trabajo to- Pr. ledano, considerado hasta ahora como de Ve- Calzada. necia, hecho a fines del siglo xv. Recomposición de varios trozos que dan 150 ;< 59. 87.—Terciopelo rojo sobre fondo oro, de igual téc- nica y decoración; los pinas y las masas de ter- Propiedad di> D. Amutotio Panano. ciopelo conservan restos del anillado; en el fondo 60.-Tejido de terciopelo rojo sobre fondo de oro. dibujos de grandes clavelinas. Trabajo toledano del tiempo de los Reyes Católicos (220 X Composición parecida al anterior. El terciopelo 57 cm.) fue estampado y en algunos elementos decorado con oro en pequeños anillos, así como las pinas, l'rfipierlail del Enmn. S,. Mutqui* ' 42.) Fragmentos unidos que dan en conjunto las di- mensiones 158 X 47 cm. Propiedod de B. Ja. 3.—Terciopelo granate, recortado sobre fondo a rilto. Ornamentación recordando las lobuladas 102.-Terciopelo rojo recortado sobre fondo amarillo. de los Reyes Católicos. Fabricación de! siglo xvi. Dibujo doble lanceolado entrelazado. Fabrica- ción d«l siglo xvi (55,5 X 67 cm.) Propiedad del E crino. Sr. Conde ¡Ir hn Propiedad del Ert-mo. Hr. Cundt dr hit 93.—Terciopelo negro recortado en líneas muy finas sobre un tono muy oscuro. Dibujo de hojas lo- 103.—Paño d« altar de terciopelo recortado violeta, buladas. Trabajo de finales del siglo xv o prin- sobre fondo oro, con grandes motivos y pinas cipios del xvi (38 X 46 cm.) de oro anillado. Fabricación toledana del siglo xvi (275 X 100 cm.) Propinad c An-ulnsio Pái Pertenece * í Cabildo .!•• hi CnU. l'Itrt&n l'axim". Propiedad du la Sra. de IMZUI-O. 136.—Damasco rojo y blanco, de rombos con dibujos 148.—Seda roja con dibujos azules y oro, formando de cuñas y vértices coronados, encerrando com- grotesco, siguiendo el gusto del renacimiento posiciones florales (257 X 52 cm.) italiano. Siglos XVI-XVH (78 X 62 cm.) Propiedad de la SKI. de C-ihreju. Propiedad de los Srei. li. Rodríguez Set- 137.—Damasco de fondo rojo, casi cubierto por el di- bujo amarillo, en cenefas lanceoladas que encie- 149.—Tejido de seda, fondo azul y composición lan- rran lemas florales alternados (104 X 19 cm-) ceolada en rojo, blanco y granate; el motivo cen- Propiedad de D. Antistaiin Pártimn. bricación del siglo xvi (18 X 117 cm.) Propiedad de í>. J'isé. Vnlmau. 138.-Dama»CO rojo y blanco, del Siglo xvt (dimen- siones, 55 X 54 cm.) 150.— Tejido de seda con fondo rojo y dibujos verde, Propiedad do 7>." AH'to d*. T.-nforu. blanco y amarillo; tema de águilas dobles y flo- res, siguiendo el gusto del renacimiento portu- 139.—Damasco de fondo rojo y dibujo amarillo, for- g-ués. Siglos xvi-xvii (53 X 76 cm.) mando rombos de cuerdas estilizadas y temas Propiedad de 1>. I ntmttmh, Páramo. florales. Siglo xvi (39 X 50 cm.) Propiedad de V- Anastasio Páramo. 151 .—Tejido de seda con idénticos motivos y colores al anterior, pero modificando l«s proporciones del 140.—Damasco verde, de dibujo análogo o! anterior. dibujo. Fabricación de los siglos xvi-xvn (di- Siglo xvi (65 X 45 cm.) mensiones, 55 X 26 cm.) Propiedad de 1). A^^^asín Pártivio, Propiedad del Mu»-» Xarional de Arte» 141.—Toalla compuesta de tres tiras de damasco, dos 152.—Tejido de seda con dibujo casi idéntico al a verdes y una roja y amarilla; todas de igual di- rior, fondo rojo y colores azul, blanco y a bujo al de los números anteriores (162 X 60 lio. Siglos XVI-XVII (28 X 39 cm.) centímetros). e 1). Propiedad de la Xtcma. Siv. Duqufia de 153.—Tejido de seda con dibujo algo más grande y más alargado que el anterior, con cenefas. Si- 142. —Damasco verde, composición de rombos curvi- glos xvi-xvii (49 X 35 cm.) s florales Pioi>iedad A» 1» Srn. ib- Uztuo. (55 X 43 cm.) Propiedad . Anttstaiio Pámrno. con tema central de la pina. Grandes bordados. Fabricación toledana del siglo xvi (48 X 150 169.—Brocatel de fondo amarillo y decoración floral centímetros). parecida al anterior, en rojo y blanco. Fabrica- Propiedad de D. Fer ndo M.» de IU ción toledana del siglo xvi (62 X 42 cm.). Propiedad de 1). Anastasio Fámmo. —Brocatel de fondo amarillo y dibujo azul violá- ceo con oro y plata anillada de composición 170.~Brocatel de fondo amarillo y composición floral análoga al anterior. Fabricación toledana del si- análoga a las anteriores de temas florales, que glo xvi (77 X 64 cm.) recuerdan los rombos coronados, con pina cen- Propiedad do lo Sra. de Cabrejo. tral. Fabricación toledana del siglo xvi (dimen- siones 60 X 30 cm.). —Brocatel, análogo a los anteriores, en fondo rojo Propiedad do V. Anaitatio Páramo. y dibujo amarillo anillado en plata. Fabricación toledana del siglo xvi (120 X 59 cm.) 171.—Dos muestras de brocatel de fondo amarillo con dibujos violáceo y blanco análogos al ante- Pmpiedad de la Sn>. de, Ct(breja. rior. Fabricación toledana del siglo xvi (44 X19 y4IX37cm.). —Brocatel análogo a los anteriores, fondo blanco y dibujo amarillo con anillados de plata. Traba- Propiedad de 7>. Anastntio Páramo. jo toledano del siglo xvi (75 X 56 cm.). 172.—Brocatel de fondo amarillo, dibujo rosado, de Propiedad de la Sra, de, Lázaro. composición parecida a los anteriores. Fabrica- ción toledana del siglo xvi (55,6 X 39 cm.). —Brocatel de fondo amarillo con dibujo en plata Propiedad de V. Anastasio Páramo. ¡anillada y flores, frisado de dos altos. Fabrica- ción toledana del siglo xvi. 173.—Brocatel fondo amarillo con dibujo blanco y ro- Propiedad de fí. Rafael García Falencia. sado, composición lanceolada con tema floral en el centro. Fabricación toledana del siglo xvi -Brocatel con seda rosa, dibujo amarillo con oro (55,6 X 48 cm.). y plata anillada. Fabricación toledana del si- Propiedad de I). Anastaih Páramo. glo xv. (19 X 75 cm.). 174.—Brocatel fondo blanco, temas amarillo y rojo, Propiedad de la .Sra. de Gabejo. composición lanceolada con jarrones y flores. Fabricación de finales del siglo xvi (57 X 38 —Brocatel de fondo de amarillo y dibujos viola- centímetros). dos con oro anillado. Fabricación toledana del siglo xvi (19 X 75 cm.). Propiedad de D. Anastasio Páramo. Propiedad de D. Rafael García Patencia. 175.—Capa pluvial de brocatel, fondo blanco y dibujo tn rojo y amarillo; composición lanceolada con en el centro. Fabricación del siglo xvi. Orla de «1 tema de la pina. Fabricación del siglo xvi. brocatel de fondo amarillo y dibujo verde, con temas florales del siglo xvn. Propiedad del Bremo. Sr. Vizconde de Val di Erro. Propiedad de D. Mifael García Palencia. —Brocatel de fondo amarillo y dibujo azul, com- — Brocatel de fondo amarillo y dibujo rojo, for- posición lanceolada con lemas de pinas. Fabri- mando grandes espacios que recuerdan los rom- cación toledana del siglo xvi {49 X 42 cm.). boidales, con estilizaciones florales en los vérti- • Propiedad de I). José A maído Weiuberger. ees y jarrones con flores en los espacios centra— les. Fabricación de Toledo en los principios del siglo xvn. Varios (rozos formando un conjunio —Brocatel fondo amarillo y dibujo morado, com- de 62 X 47 cm. posición lanceolada y temas florales. Fabrica- ción toledana del siglo xvi (19 X 70 cm.). Propiedad de la tira, de Lústuo. Propiedad úe B. Rafael (larría Falencia. —Dos trozos de brocatel formando un pequeño tapete; uno blanco con dibujo amarillo y temas —Brocatel de fondo amarillo y fondo verde, de florales del siglo «vi, y el segundo de fondo rojo composición lanceolada y pinas. Fabricación y blanco y dibujo rojo, del siglo xvn. Los dos de toledana del siglo xvi (37 X 35 cm.). fabricación toledana (55,6 X 24 más 24.) Propiedad de D. Platón Páramo. Propiedad de la Ercmn. Sr«. touquna de Pareen t. -Casulla con las dos tallas laterales de brocatel de fondo blanco con dibujo amarillo y rojo, — Brocatel de fondo amarillo y grandes motivos composición lanceolado y lema de pinas. Fabri- lanceolados con corona, en verde y blanco, en- cación toledana del siglo xvi. cerrando un jarrón florido, pájaros y leones. Propiedad de T). Pedro Cttstill» Olivares. Fabricación del siglo xvn (144 X 44 cm.) Propiedad del E.rrmti. Sr, Cuntir de tu* -Brocatel igual al anterior (57 X 78 cm.). Propiedad de la Sra. de. Oabrejo'. —Brocatel de fondo amarillo y violeta, decoración —Brocatel con fondo de plata y dibujos lanceola- violeta y blanco, composición lanceolada de dos y pina. Fabricación toledana del siglo xvi grandes rombos con los vértices coronados y (55,6 X 252 cm.). Propiedad de la Sra. de Los motivos están trazados más con lineas com- puestas de trozos rectos que con formas ondu- — Brocatel fondo rojo y dibujo amarillo, composi- ladas continuas, recordando algunas partes los ción lanceolada y tema de pinas. Trabajoj dibujos de lacería mudejares. Fabricación tole- daño del siglo xvi. Dimensiones, tr< anchos de dana del siglo XVH (51 X 40 cm.) 55,6 incompletos, por 105 cm. Propiedad de la Sra, de Gabrejo. Propiedad de la Sra.. de. (Uibre.jn. —Media casulla de brocatel de fondo amurillo y —Brocatel fondo verde y dibujo amarillo análogo verde y decoración verde y blanca, de igual di- al anterior. Fabricación toledana del siglo xvi bujo que el anterior. Fabricación toledana del siglo xvn. (55,6X356.) Propiedad de la Sra. de Cabré jo. Propiedad de Ja Sra. de Cabwjo. —Brocatel fondo amarillo, dibujos azules y blan- —Brocatel de fondo amarillo y rojo y decoración cos, composición lanceolada con tema central roja a blanca, de igual dibujo que el anterior. de flores. Fabricación toledana del siglo xv] Fabricación toledana del siglo xvn (55,6 X 260 (47X47cm.) Propiedad de la Sra. de Cahreja. —Brocatel fonda rojo, dibujo amarillo, composi- ción lanceolada con temas de jarrones y moti- -Brocatel de fondo rojo y dibujo amarillo y blan- vos floridos, Trabajo toledano de los siglos xvi co, formando volutas florales y dos cenefas. Fa- el UVII ( 2 8 X H 7 cm.) bricación toledana de! siglo xvn (55,6X96 cm). Propiedad de V. José Amoldo Weimberger. Propiedad dtí la Sra, di Cíihrejo. —Frontal de altar de brocatel rojo con dibujo —Brocatel de fondo rojo y plata con dibujos ama- amarillo, composición lanceolada y tema floral rillo y blanco, temas de estilizaciones vegetales dispuestos en sembrado. Sig\o xv» (48 X 53 oro, composición de temas florales sembrados. Fabricación del siglo xvn (23,5 X 43 cm.) Propiedad de la Sra. dt Lázaro. Propinad de D. Anustatio Páramo. 195.—Brocatel fondo amarillo y dibujo azul, formando 204.-DO8 brocateles, de fondo amarillo y dibujo vio- lemas florales y animales pareados. Fabricación leta, de temas florales sembrados. .Fabricación del siglo xvii (48 X 80 cm.) del siglo xvn (40 X T03 cm.) Propiedad de D. AnasUui Vú Propiedad de 7>. Anitatosio IViramo. 196.-Medla casulla de brocatel; tallus laterales, fon- do amarillo y dibujo verde, de composición flo- 205.—Brocatel, fondo blanco, dibujo morado, temas ral sembrada. La talla central de fondo blanco y florales sembrados. Fabricación del siglo xvu dibujo verde, de composición lanceolada con (55,6 X 44 cm.) temas florales. Siglo xvn. Propiedad de D. Anuxtasio Páramo. Propiedad da D. José Arnaldo Weissbfrger. 206.—Frontal de brocatel, fondo aiul decorado en 197.—Brocatel fondo blanco y dibujo verde y amari- amarillo y blanco y en rojo y blanco; muy gran- llo, composición análoga a los núms. 189 y des temas florales, que recuerdan los anteriores, 190, pero de contornos y líneas curvas. Fabri- con pájaros y detalles en rojo y blanco. Cenefa cación toledana del siglo xvn (40 X 60 cm.) de brocatel, fondo amarillo y dibujo morado Propiedad de T). Anastasio Páramo. análogo a los anteriores. Los dos del siglo xvn, siendo la cenefa más aniigua (134 X 93 cm.) 198.—Brocatel rojo, con grandes temas florales sem- Propiedad de D. Pedro Castillo Olivare». brados, con restos de plata en el fondo y de oro 207.—Brocateles, uno de fondo blanco y dibujo pardo, un conjunto de 85 X 124 cm. composición en rombos pequeños y temas flo- Propiedad de T). Fernando de los Villa-reí rales; otro fondo amarillo y dibujo azul, compo- sición en pequeños rombos y temas florales dis- tintos al anterior. Fabricación del siglo xvn 199,-Brocatel fondo amarillo y dibujo verde, compo- (50 X 264 cm.) sición recordando las lanceoladas, con lemas Propiedad de la Sr. Pedro dH Cintillo OH- jarrones y animales. Fabricación toledana del siglo xvn (55 X 59 y 69 X 110 cm.) Propiedad de D. Anastasio Páramo. 212.—Damasco rojo, composición romboidal de cuer- das, con coronas y tema floral en el centro, re- 203.-Brocatel de fondo oro y dibujo bla rojo y cordando tipos del siglo xvi, pero en formas mas alargadas. Fabricación de principios del 223.—Una capa de damasco verde, con gran tema flo- siglo xvii, cuatro tiras que dan 54 X 92 cm. ral en sembrado; la cene,a y el mantillo en bro- catel amarillo, blanco y verde, análogo a los Propiedad de 1), Anastasio Páramo. descritos de finales del siglo xvi. El damasco, dt fabricación de mediados del xvn. 213.—Damasco verde, de composición lanceolada fio- Propiedad de ¡). Jtisé Amnhlu Weisxbnger. glo xvi, Fabricación de principios del siglo xvii 224.—Brocado, fondo violeta y plata, con tema de ja- (57 X 37 cm., trozos unidos.) rrones floridos, de oro, dispuestos en sembrado. Pn.pii-.lad do I). Anastasio Fárnmn. Fabricación del siglo xvn (53 X 270 cm.) Pertenece .a las ¡til. MM. Agustinas de 214.—Damasco verde, composición lanceolada con Salamanca. coronas y temas florales. Fabricación del si- glo XVII. Cuatro tiras que suman 50 X 67 cm. 225.—Frontal de tisú, fondo verde y oro y dibujo geo- metrizado de flor sembrada, en oro, de 65 X 65 Propiedad de />. /(nautas!» Páramo. milímetros. Fabricación del siglo xvn. (dimen- 215.—Damasco blanco, igual al anterior. Fabricación siones, 310 X 100 cm.) del siglo xv«. Dos trozos que miden 85 X 66 cm. Pertenece & las Rlt. MM. Agustinas de Salamanca. Propiedad de la Sra. de. C'abrejo. 226.—Capa pluvial de seda roja, con dibujo lanceola- 216.—Grande cortina de damasco rojo, decorada por do en plata formando espacios, con una flor es- grandes temas lanceolados con coronas y moti- vos florales. Fabricación del siglo xvn. tilizada. Trabajo del siglo xvn. Propiedad de I). Fernando M> de ¡barra. Propiedad del Excmo. Sr. Conde de Catal. 227.—Seda en fondo rojo y plata, y dibujo en líneas de 2T7.—Casulla de seda verde, dibujo lanceolado, con oro, casi geométrico, recordando una flor que grandes jarrones floridos en el centro, en broM ocupa la superficie de un rombo. Fabricación cado de oro y ¿lata. Fabricación del siglo XVII. del siglo xvn. Cuatro trozos principales unidos, Propiedad del Excmn. Sr. Jhique de Alia. de unos 25 X 55 cm. Propiedad del Eterno. Sr. Conde de las 218.— Seda roja, composición lanceolada con coronas y águilas dobles. Fabricación del siglo xvn. Di- 228.-Damasco de seda, rojo, con tema floral en blan- mensiones de talla completa de 55,6 X 73 cm. co amarillento estilizado y formando un rombo, Pvopierlarl ili> />. Anastasio Ptiramfi. en sembrado. Trabajo del siglo xvn. Cuatro an- chos de 55,6 X 94 cm. 219.—Seda de fondo blanco, con dibujo amarillo, ver- Propiedad del Eterno. Sr. Conde de los de, rojo y azul, composición y temas iguales al anterior. Fabricación del sigloxvn(52 X144 cm.) Propiciad de 1). Anastasio Páramo. 229.—Damasco de seda verde, dibujo de flores, temas grandes y pequeños en sembrados. Tira centra) 22O.-Casulla verde, con dibujo blanco formando gran- bordada. Fabricación del siglo xvn. des temas florales. Fabricación del siglo xvn. Pertenece al C'ibildn di- la Catedral d>- Propiedad de la Sra. rfg haforn, Salamanca. 221. — Damasco de grandes composiciones, fondo azul 230.—Brocado de fondo rojo y plata, y dibujo en oro, y dibujo blanco, recordando el tema de la pina muy parecido al anterior, y más geometrizado. y de los jarrones. Fabricación del siglo xvn (di- Fabricación del siglo xvn (50 X 45 cm.) mensiones, 55,6 X H 3 cm.) Propiedad de 1). Pedro Castillo Olivares. Propiedad de D. Anastasio Páramo. 231.—Brocado de fondo rosa y plata, dibujo con eses 222.—Seda amarilla con dibujo rojo y motivo central y flores en plata y amarillo. Trabajo del si- recordando los temas franceses de su época y glo xvn (25 X 24 cm.) dos cenefas que completan el ancho. Por su co- I Propiedad de 7). Pedro Castillo Olivares. lorido parece ser de fabricación española, no I coincidiendo con las características y dimensio- 232.—Seda azul, con dibujo en oro y plata en sembra- nes de los nacionales. Mediados del siglo xvn do, ge orne trizan do temas florales. Fabricación (52X110cm.) del siglo XVII (22 X 104 cm.) Propiedad de «.» Dolores Campillo de Vi- Propiedad del Errmo. ST. Conde de la» llar*,. Almenas. 43 233.—Pequeña pieza de capa pluvial de brocado de formando rombos. Fabricación del siglo xvn plato sobre fondo rojo, con lemas de flores y (24 X 29 cm.). pájaros sembrados en amarillo y oro. Trabajo Propiedad del 3/«>rt Nocional de A,tr, del siglo xvn, Industríale». Propiedad de T>. José Amoldo Weisíherge.r. 244.—Damasco verde con dibujo estilizado de flor 234.-Damasco verde azulado, con dibujo sembrado romboidal geometrizada. Fabricación, siglo xvn flornl. Fabricación del siglo xvn. Dimensiones (48 X 20 cm.). de ios varios trozos unidos, 58 X 102 cm. I'rupiedad del .l/iinrn Suciina! de Arlrs Propiedad de D. José Arnald" Weitabergrr. 235.—Almohadón forrado de damasco rojo, COH floreí 245.—Seda verde con dibujo en plata y temas florales romboidales geométricas, dispuestas en sembra- en sembrado. Trabajo del siglo xvn (102 X 55 do. Trabajo del siglo xvn. centímetros). Propiedad de J). José MaUa Florif. Propiedad de la Sra. de Cubrejit. 246.—Tira de seda a todo su ancho con fondo rojo y 236.—Seda de fondo verde y dibujo blanco de flores y dibujo menudo en plata formando una pequeña leones sembrados. Fabricación del siglo xvn (di- flor, sembrado. Trabajo probablemente español mensiones, 46 X 33 cm.) del siglo m i (54 X 159 cm.). Propiedad de la Sra. de TAsnro. Propiedad de la Sra. de Lafora. 237.-Seda damasco, fondo rojo y gran dibujo blan- 247.—Estola de seda verde, eslampada, con un tema co sembrado, representando la Giralda de Sevi- en dobles efes y flores en sembrado. Trabajo lla, con atributos que recuerdan los Santos Pa- trones de la ciudad y letrero que dice de izquierda a derecha y de derecha a izquier- Propiedad de la Sra. de Cabrejo. da. Trabajo sevillano del siglo xvn. Tres frag- mentos que hacen 46 X 63 cm. 248.—Seda gris violada con dibujo amarillo ds tema geométrico. Trabajo del siglo xvn (TI X30cm,). Propiedad de Z'. A atistnsjo Páramo. Propiedad de P. Anaitatio Páramo, 238.—Dos medias tiras de tejido de lino y seda con ce- 249.—Casulla de tisú de oro con flores azules en sem- nefas, fondo blanco y dibujo rojo, de temas flo- brado, hecha ron un traje que perteneció a un rales ondulados y geometrizados. Trabajo del Duque de Alba. Trabajo de finales del siglo xvii. siglo xvn (6,3 X 66 y 6,3 X 60 cm.) Pertenece a las Hit. MM. Agustina* de Propiedad de D. José Afm-b, Plorit. Salamanca. 239.—Damasco de fondo rojo y dibujo blanco, de pe- 250.—Seda azul con dibujos en blanco y rosa, tema queños motivos en sembrado. Trabajo del si- floral dispuesto en línea ondulada. Trabajo del glo XVII (26 X 57 cm.) siglo xvii-xvin (46 X 41 cm.). Propiedad de [). José Amoldo Writuhrrger. Propiedad de D. F. Ibarr 240.—Damasco rojo, dibujo amarillo pequeño, sem- 251 .-TISÚ de seda azul y plata con flores de plata dis- brado, formando una ese. Trabajo del siglo XVII puestas en sembrado. Trabajo de finales del si- (24 X 24 cm.) glo xvii (55,6 X ITOcm.). Propiedad de 1). Jote A molda We.isxbe,ger. Propiedad de la Sra. de IAza.ro. [1 con dibujo gris, temas florales dis- 252.—Seda blanca, dibujo en oro y rojo, tema de gra- puestos en sembrado. Trabajo del siglo xvn nadas dispuestas en sembrado. Trabajo de fina- (52 X 28 cm.). les del siglo xvn (27 X 60 cm.). Propiedad de la Sra. dí Lázaro, Propiedad de la Sra. dr TAsaro. 242.—Seda verde y plata con dibujo verde, temas fió- 253.—Capa pluvial de damasco rojo con temas ondu- les en sembrado. Trabajo de los siglos XVII-XVIII lados del mismo color y otro de grupos de flo- í55,6X26cm.). res de oro en sembrado. Fabricación de los si- Propiedad de 7). Pedro Cintillo Olivares. Pertenece Al Cabildo de la Catedral de 243.-TÍSÚ rojo y plata con flores estilizadas en oro Toledo. 254.—Tapete de lana y lino, trabajo en fajas de temas 265—Terciopelo de fondo amarillo y temas florales. populares representando figuras en lanas de co- Trabajo del siglo xvii (29 X 44 cm.) lores, dominando el rojo sobre el fondo blanco; Propiedad da la Sia. de Cabrejn. trabajo muy especial que no constituye escuela. Trabajo del siglo xvtt-xvm. 266.—Terciopelo labrado azul sobre fondo amarillo, Propiedad del Mu»-o Samiiuil Je Artes con temas que recuerdan los lanceolados. Fa- JnduKtriaies, bricación del siglo XVII. Dimensiones de la tira de un cojín, 27 X 47 cm. 255.—Terciopelo estampado, amarillo y azul pálido, Propiedad del AVcmu. (ir. Conde de ÍÍM formando .ajedrezado. Fabricación valenciana Almenas. del siglo xvi-xvu (25 X 110 cm.). Propiedad del A'j-cmi). ,SV. Cnnde, de las 267.—Capa de terciopelo labrado, sobre el mismo tono, con muy grandes temas lanceolados formando rombos y temas florales en el centro. Fabrica- 256.—Silla forrada con terciopelo rojo recortado sobre ción del siglo XVII. amarillo, dibujo lanceolado dejando espacios Pertenece «1 Cabildo de la Catedral de que llenan estilizaciones florales. Fabricación Toledo. Propiedad de 7). ,7«.-Í! Minia Flnrit. 268.—Capa de terciopelo blanco, labrado sobre el mis- mo tema, con muy grandes composiciones flo- 257.—Terciopelo verde estampado, tema geométrico. rales. Final del siglo xvn. Fabricación del siglo xvii (32 X 50 cm.). Pertenece al C'ihild» di: hi Cntrdml de. Propiedad de D. Rafael OnrHa Falencia. 258.—Terciopelo amarillo estampado con dibujo de 269.—Bolsa de corporales de terciopelo labrado, fon- imbricaciones y rosetas. Fabricación, siglo xvn do blanco y temas de claveles estilizados en (63 X 28 cm.). negro. Fabricación del siglo «vn (24 X 24 cm.) Propiedad de la Sra. de Cabrejo. Propiedad de la Sra. de Cabrrjo, 259.—Silla tapizada con terciopelo verde, decorada 270.—Terciopelo rojo listado, sobre fondo amarillo. por estampación de motivos florales alternados Fabricación del siglo xvn. Dimensiones de los estilizados. Fabricación del siglo XVII. varios fragmentos unidos, 51 X 260 cm. Propiedad do D, J»*é María Fhrit. Propiedad del Krcmo. Hr. C dos altos, dando las disposiciones lanceoladas y con te- con grandes temas florales de troncos, hojas y mas florales en el centro. Trabajo del siglo nvii frutos, y faja de brocatel en fondo rojo con di- (41 X 59 cm.) bujos en amarillo y blanco. Fabricación del si- Propiedad de D. José Arnnldo W'is*be,grr. glo xvn. Propiedad do U . Thiqiii 262.—Terciopelo fondo oro, tema geoméirico. Fabri- l'a cación del siglo xvn (27 X 57 cm.) Propiedad fie la Sra. (!•' f,i'iz. pedra Castilln Olivam. 274.—Terciopelo amarillo tostado, decorado en líneas estreches sobre fondo del mismo tono. Fabrica- ción de los siglos xvn y xvm (5T X 9T cm.) 264.—Terciopelo de fondo amarillo y ramos sembra- Propiedad del Ej-rma. Sr. Conde de. las dos en violeta. Fabricación del siglo xvn (dimen- siones 44 X 48 cm.) Propiedad de la Sra. dv Lázaro. 275.—Terciopelo rojo labrado sobre fondo blanco, for- mando tiras de unos 2 cm. de ancho, con dibujo sembrado. Fabricación del siglo svu (32,5 X geométrico alternado con pequeños rectángulos 52 cm.) y rosetas. Trabajo del siglo xvm (19 X 73 cm.) Propiedad de U Sra. de Lázaro. Propiedad del Exrmo. Sr. Conde de las Almene». —Brocatel de lana, fondo verde y dibujo blanco, de temas florales en sembrado. Fabricación del —Tejido de seda y oro, fondo de brocado en dibu- siglo XVII (32 X 208 cm.) jos rameados pequeños y flores negras y rojas; Propiedad de la Sra. de. Cabrrjo. una flor de oro sobre terciopelo. Trabajo de —Brocatel de lana, fondo amarillo y dibujo en principios del siglo xvm (26 X 35 cm.) azul y blanco, composición de temas florales en Propiedad de D. Pedro Castillo Olivares. sembrado. Trabajo del siglo XVII (34 X 46 cm.) Propiedad de la Sra. de Lázaro. —Muestra casi idéntica a la que precede, con di- bujos parecidos en los mismos colores. Fabrica- —Brocatel de lana, fondo verde y dibujo en blanco ción de principios del siglo xvm (T3 X 40 cm.) y gris, tema análogo a los anteriores. Fabrica- Propiedad do la Sra. de, Lrígaro. don del siglo xvi, (54 X 93 cm.) Propiedad de la Sra. de Lázaro. —Brocado de oro y seda roja y negra formando un pequeño dibujo £n diagonales y cortado por n coló, tejida as, ten is florales líneas horizontales con detalles lisos en tercio- y animales. Fabricación tal v aragom a del pelo. Trabajo de principios del siglo sviii (di- siglo XVII (12 X 28 cm.) mensiones T9 X 43 cm.) Propiedad del Mus i Nacional de Artes Propiedad de la Sra. de. lózaro. Industriales. —Casulla, tallas laterales de lana, fondo verde y —Lana análoga a la anter r. Fabricación del s¡- composición blanca de líneas finas lanceoladas glo xvii (49 X 10 cm.) con temas de flores y pájaros; del siglo xvi. La talla central de brocatel amarillo y rojo; del si- Propiedad del Musen Nacional de. Aries glo xv,. Industriales. Propiedad de. la Sra. de Tufara. —Lana, fondo azul oscuro y dibujo geométrico en fajas. Fabricación del siglo XVII (34 X 10 cm.) ~ Parfe de un Manípulo de lana, fondo verde y te- mas en blanco, análogo a los anteriores, sin Propiedad del Musen Nacional de Artes pájaros. Trabajo del siglo xvi. Propiedad de D. Jasé Arnatdo Weissherge.r. —Lana, fondo negro y dibujo geométrico en blan- co. Fabricación aragonesa del siglo xv» (19 X —Lana, fondo verde y dibujos blancos con flores y 26 cm.) pájaros, análoga a las anteriores. Trabajo del siglo xvi (25 X T7cm.) Pr. ñedad do D. redro Castillo Oliv Propiedad de la Sra. de Ctibrrja. -Lana (?), fondo blanco con dibujo rojo y verde a franjas, temas florales y coronas. Fabricación —Lana, fondo negro y composición de franjas de- probablemente aragonesa del siglo xv» (16 X coradas, con temas florales en blanco. Fabrica- 66 cm.) ción del siglo xvi (5,5 X 28 cm.) Propiedad de J). José AmnldoWeitiba-ger. Propiedad de I). Josa Arnaldo Weinéberger. -Brocatel de lana, fondo rosado, dibujo amarillo —Lana roja con pequeños temas florales en sem- y blanco, de temas florales, en sembrado. Fa- brado, de color blanco. Fabricación de los si- bricación del siglo XVH (21 X 100 cm.) glos xvi-xvn (7T X 35 cm.) Propiedad de la Sra. dr Lázaro. Propiedad de 7>. Juan Lnfma. —Brocatel de lana, fondo rosado y dibujo en blan- —Brocatel de lana, fondo rosado y temas florales co, azul, amarillo y pardo, temas florales dis- en azul y amarillo, dispuestos en sembrado. Fa- puestos en sembrado. Fabricación del siglo XVII bricación del siglo xvii (24 X 77 cm.) (26 X 28 cm.) Propiedad .» Dolores Campillo de Vi- de tamaños muy distintos, formando un conjun- Un res, tode 180 X 115 cm. Propiedad do 1 i de 316.—Seda roja, composición en colores, sin metal, do ramos y jarrones floridos, influencia de los teji- dos venecianos de su época. Fabricación de me- 326.—Seda azul con grandes franjas azules y negras, diados del siglo xvm (52 X 75 cm.) sobre las que vienen colocados ramos de frutas Propiedad do la .Sra. de, Lázaro. y flores de colores y dibujos florales en oro. Fa- bricación valenciana del segundo tercio del si- 317.—Seda rojo salmón, composición de ramos y aves glo xvm. Varias tiras unidas, que tienen las di- dispuestos en líneas onduladas. Fabricación de mensiones aproximadas de 156 X 170 cm. mediados del siglo xvm (53 X 87 cm.) Propiedad de 1). Rafael García Falencia. Propiedad de la Sra. de Lázaro. 327.—Seda blanca con troncos y flores en líneas ondu- 3T8.—Seda verde con grandes motivos ornamentales ladas y grandes ramos de flores con lazos y ca- floridos, en amarillo y blanco, con toques de co- nastillas. Fabricación del segundo tercio del si- lores. Fabricación de mediados del siglo xvm glo xvm. Dimensiones de dos tiras unidas, cen- (54X98cm.) tímetros 104 X 56. Propiedad de D. Jote Amoldo Wehsberger. Propiedad de la Sra. de lAzaro. 319.—Manga de traje de seda verde con grandes flores 328.—Cortina de seda amarilla con listas rayadas azu- y composiciones en colores. Fabricación de Va- les y violetas; arrolladas sobre éstas, hojas o flo- lencia n mediados del siglo xvm. res" en blanco, y sobre el conjunto, grandes ra- mas de flores en sembrado. Fabricación de Va- Propiedad do la . de JAt lencia o Talavera de la Reina, durante el segundo tercio del siglo XVIII. Dimensiones de las vanas 320.—Seda blanca con ramas y flores en colores y oro tiras unidas, 160 X 310 cm. floridos. Fabricación valenciana de mediados Propiedad de 7). Rafael García Falencia. del siglo xvm (54 X 29 cm.) 329.— Seda blanca con listas en fondo rojo y dibujo en Propiedad do V. Pedro Castillo Olivares. blanco y verde, con decoración en colores, es- tampada. Fabricación de la segunda mitad del 321.—Seda blanca con ramas y flores en colores sobre siglo xvm (46 X 9 cm.) líneas onduladas y motivo central de ramos flori- dos. Fabricación valenciana de mediados del si- Propiedad dd Bxrmo. Sr. Murqufa de Lau- glo xvm (48 X 50 cm.) Propiedad do la Sra. de Villares Amor. 330.—Seda azul, lista a rayas en tono más intenso y en blanco labrado, ramos de flores, troncos y dibu- 322.—Seda roja con dibujos en blanco y amarillo, gran jos en colores y blanco, recordando la coloca- motivo central de jarrón confloresy atributos, y ción ondulada. Fabricación valenciana de! se- cintas onduladas con flores. Trabajo de la últi- gundo tercio del siglo xvm (52 X 106 cm.) ma mitad del siglo xvm (73 X 140 cm.) Propiedad de la Sra. de T/tzaro, Propiedad del Es-cmo. Sr. Conde de la* 331.—Seda azul con grandes franjas en colores violá- ceos y blanco labrados. Dibujo blanco ondulado 323.—Seda azul decorada con florecitas de igual color en el fondo y sobre él ramos de flores en sem- sembradas en el fondo, dibujo en negro y plata brado. Fabricación del segundo tercio del si- en lamine y anillada de motivos florales, for- glo xvm (53 X 52 cm.) mando líneas onduladas y ramos. Fabricación Propiedad de U Sra. de lázarn valenciana de mediados del siglo xvm. Dimen- siones medias, 45 X 120 cm. 332.—Seda y tisú de plata, fondo amarillo con listas. Propiedad de la Srn. de Canthal. blancas en líneas rosa; flores y troncos floridos ondulados y ramos de floresyde hojas colocadas rales en tono salmón pálido, con toques en co- sobre las franjas. Fabricación de Valencia, últi- lores. Los galones están imitados en tejido so- ma mitad del siglo xvm (39 X 46 cm.) bre el mismo raso. Fabricación toledana del se- gundo tercio del siglo xvm. Probablemente de Propiedad de D 4 no ta ¡o Páramo. la fábrica de los Molero. —Seda azul con h ta blanca , dibujo blanco y ropicd, líneas amarilla y negra Flores pequeñas en color embradas o en di po ícion ondulada. Fabricación de la ultima mitad del iglo xvm. 342.—Bolsa de corporales que corresponde al juego Dimen íone de do tiras unidas, centímetros de la casulla anterior. Fabricación del segundo 105 62 tercio del siglo xvm. Propiedad de I). Platón Páramo Propiedad del Mineo Nacional de Artes Industriales. 4.—Seda verde listada, en blanco y a floi de colores ondulando sobre la franja blanca y 343.—Cubrecálíz que corresponde al mismo juego an- terior. Fabricación del segundo tercio del si- pequeñas flores de plata sobre el fondo. Trabajo glo xvm. valenciano de la segunda mitad del siglo xvm (158 X 188 cm.) Propiedad del Musco Nocional de Artes Industriales. Propiedad d<-l Ej-rmo. Sr. Conde de las 344.—Seda con dibujo a franjas café y blanco crudo, .—Seda verde azulada con franjas en blanco y vio- con listas de intensidades variables; grandes di- bujos florales en blanco y oro. Fabricación de leta, con líneas negras; pequeños ramos de flo- finales del siglo xvm (52 X 41 cm.). res sembrados sobre las franjas; en la más an- cha, disposición ondulada. Fabricación de la se- Propiedad de T>. Anastasio Páramo. gunda mitad del siglo xvm (52 X 47 cm.) Propiedad de la Sra. de Lázam. 345.—Medio chaleco de tisú liso de plata y amarillo. Fabricación del último tercio del siglo xvm. — Seda azul con dibujos de pequeñas listas, moti- Propiedad de la Sra. de Canthal. vos ondulados y flores. Fabricación de mediados del siglo xvm (47 X 38 cm.) 346.—TISÚ de plata con líneas también de plata, en lá- Propiedad del Museo Nacional de Artes mina. El tejido está bordado. Fabricación de fines del siglo xvm (51 X 125 cm.). Pertenece al €r, I" Catedral i —Seda azul con motivos florales en colores, en te- mas que recuerdan la composición ondulada. Fabricación de la segunda mitad del siglo xvm 347.—Chaleco de tisú de plata en lámina y arrollado (54 X 34 cm.) con dibujos, recordando los ondulados, en se- das de colores y oro. Fabricación de mediados Propiedad del Museo Nacional de Arte» dal siglo xvm. Industriales. Propiedad del Excmo. Sr. Vizeonde de Val —Seda azul con franjas en amarillo y dibujos en blanco, ondulados, sobre los que aparecen ra- mos de flores en sembrado. Fabricación de fina- 348.—Un cuadro conteniendo un tisú de piala que sir- les del siglo xvm (46 X 42 cm.) ve de fondo a una Purísima en seda colores y Propiedad de la Sra. de. Lázaro. - S e d a , fondo salmón con ramos de flores en colo- res. Fabricación de la segunda mitad del si- glo xvm (18 X60cm.) 349.—Chaleco de seda rojo siena con pequeñas flores azules, blancas y verdes en sembrado. Fabrica- ción de finales del siglo xvm. Propiedad de D. Platón Páramo. 340.—Seda color café con listas en verde y negro, or- namentadas en blanco. Fabricación de finales 350.—Seda a franjas negra y verde con pequeñas flo- del siglo xvm (51 X 48 cm.) res azules, en sembrado, y flores en colores también en sembrado. Fabricación de los si- Propiedad do V. Anastasio Páramo, glos xvm-xix (64 X H 5 cm.). o blanc n grandes motivos flo- Propiedad de D. Francisco López de Boda. 49 351 .—Seda azul verdosa con un gran motivo central de 361.—Seda verde con listas y dibujo ondulado, temas canastilla de flores, pájaros blancos y decora- florales y atributos en oro y plata. Fabricación ción que completa el conjunto del cuadro. Fa- del siglo xvm (27 X 49 cm.) bricación valenciana de finales del siglo xvm (58 X 58 cm.). Propiedad del Museo Nacional de Artes Industrióle.». Propiedad de la Sra. de Lafora. 362.—Seda amarilla con listas onduladas en blanco, y 352.—Seda, fondo verde grisáceo c o n grandes ramos ramas y flores de colores en sembrado. Trabajo de frutas y flores en color. Fabricación de fina- de finales del siglo xvm (50 X 38 cm.) les del siglo w (54 X 27 cm.). Propiedad de Mis» Nelly Karvey. Propiedad del Museo Nacional de Artes 363.-Seda, rojo salmón pálido, con dibujo en amarillo con verde y blanco geometrizado, representando 353.—Damasco de seda siena tostado con dibujo de un fruto circular sobre un ramo. Fabricación de composición; figuras, érboles, cisnes, etc.; tisú los siglos xvm-xix (49 X 42 cm.) de oro. Fabricación de finales del siglo xvm Propiedad de la Sra, de Lázaro. (32 X 27 cm.). Propiedad de 1). Pedro Castillo Olivares. 364.—Seda verde con temas ondulados blancos y ra- mos de flores de colores en sembrado. Fabrica- 354.—Damasco rojo con dibujos en verde, blanco, ción valenciana de la segunda mitad del si- azu! y oro; composiciones florales en sembrado. glo xvm (80 X 70 cm.) Fabricación mediados del siglo xvm. Propiedad do la Exenta. Sra. Vuqwsa. de. Propiedad de Ti. Jvsé ArrwJd» Wtíssberger. 355.—Seda rojo granate con dibujos rameados en lí- 365— Casulla, fondo ceniza, decoración simétrica en neas onduladas en igual tono y ramos en oro en blanco, rojo, rosa y amarillo. Fabricación qui- sembrado. Fabricación de finales del siglo xvm zás de Talo vera de la segunda mitad del si- (53 X T07 cm.). glo xvm. Propiedad de la Sr. Pedro del Castillo Oli- fajas de motivos ondulada, grupos de flores y chinescos en sembrado. Fabricación del último tercio del siglo xvm (36 X 23 cm.) 360.— Tejido de seda, fondo blanco con inscripción en Propiedad de Z>. Pairo del Castillo OH- en verde que dice: lldefonsus Berneslolfo Ale- mán fecit. Toleti anuo 1803 (35 v 13.) Propiedad de D. Pedro CottiUo Olivare*. 373.—Te|1do de seda, fondo rojo y listas en gris. Fa- bricación de Talavera de los siglos xviii-m; 381.—Terciopelo estampado representando Nuestra cuatro tallas de 52 X T90 cm. Señora de las Angustias, con ancha cenefa en Propiedad de la Exvina. Sra. Duquesa d? colores, de flores y roleos; y una inscripción al pie que dice: Antonio de Arias ymhentor de esta única fabrica en Europa. Hecha en Val" 374.—Seda de fondo rojo y listas amarillas, análogo al A° J74O(1O6X T42cm.) anterior. Fábrica de Talavera del siglo xviit al xix (53 X 48 cm.) Propiedad de D Anastasio Páramo. 382.—Felpa estampada en colores, con temas de gran- des jarrones y ornamentación floral. Fabrica- 375.—Damasco rojo con grandes motivos florales y ción valenciana del segundo tercio del siglo xvm águilas dobles coronadas. Fabricación de Tala- (150X140cm.) vera del sigió xviii al m . Tres tallas de a 50 X p lad ríe V. Fernando de lol Vülan 280 cm. Propiedad de la . Duquesa de Pnreent. 383.—Felpa lisa en dos colores, rojo y verde. Fabrica- ción valenciana del siglo *vm. (200 X 210 cm.) 376.—Damasco blanco con grandes temas florales. Propiedad de la Eterna. STO. Duquesa de Fabricación de Talavera, finales del siglo xvm. Tres tollas de 52 X 220 cm. Propiedad de la Sm. de Cabré jo. 384.—Terciopelo labrado en verde y negro sobre fon- do granate; decoración pompeyana a franjas. 377.—Seda blanca con dibujos florales abarrocados, Época de Carlos IV (40 X 57 cm.) verde, amarillo y siena. Fabricación de finales Propiedad de D. Anastasio Páramo. del siglo xvn, {80 X 80 cm.) 385.—DOS tomos conteniendo el muestrario completo Propiedad de D. Eugenio Martínez. de la Real Fabrica de Hilados, Tejidos y Estam- 378.—Dos sillones tapizados de seda blanca con deco- pados, instalada en San Fernando de J arara a ración de flores, ramas y follaje, interpretada por los señores Page Jordá y Compañía. en colores con un sentimiento francamente rea- Propiedad de Sr. Page. LAS TRICROMÍAS, BICOLORES, FOTOGRA- BADOS E IMPRESIÓN DE ESTE LIBRO, SE EJECUTARON EN MADRID EL AÑO 1917 EN LOS TALLERES DE ARTES GRÁFICAS MATEU LÁMINAS LAMINA Tiraz de Hixem II, tradición t opta. -Siglo ¿ LAMINA II Fragmentos ilel vestido de San Bernardo Calvo, y : construcción del temo. Gusto espoñol-sasánida. LAMINA III Fragmentos del lejido Ilamodn de los «Blefar contrucción del tema. Gusto español-sasónida. LAMINA IV Bjemplar hisprnio-órabe de gusto sasánida. Junta seos de Barcelona.—Siglos x y xi. LAMINA V Detalle del broche (le la Trabajo geométrico de ca- capa de Lérida: punto de ta- rárter copio, de gusto análo- p¡j, go al tiraz ele Hixem II. Tejido de gusto persa, aunque, como español, más geom LAMINA VI Composición de grande; el gusto sasfinida.—Siglos LAMINA Vil Decoración de círculos pequeños (cuatro centímetros), con figuras espaldadas y lacerias elementales entre cada cuatro círculos. Decoración de circuios grandes (siete centímetros) no tangentes, con figuras espaldadas, dejando ur\ espacio entre cada cuatro, en el que aparecen los trazados de lacerías más sencillos.—Siglo xii. LAMINA VIH Nrtmero 51 Conjunto de ¡a dalmática y cape de la Catedral de U r i - dü-—Siglo xiii. LAMINA IX Número 51 Detalle del cuerpo de la tela. Ornamentos de Lérida. Detalle de las aplicaciones centrales. Ornamentos de Lérida. LAMINA X Número 53 Detalle del cuerpo de la tela. Ornamentos de Lérida. Número 51 Detalle de la tira central de la capa. Ornamentos de Lérida. LAMINA XI Números 4 9 y 5 0 Tela y galón bailados en el enterramiento del Arzobispo D. Rodrigo Ximénez de Roda. Transición de los círculos sa- sénidas a las lacerías.—Siglo xm. U A M I N A XvM Número 6 Tejido granadino hiapano-érabe con leyendas .d*l • siglo