; :tcsihtjî il ipi ;sîiî ilil h CONDE DE POLENTINOS El Monasterio de la Madón DE MADRID (SaLESHS REHLES) MADRID ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE JAIME RATÉS Costanilla de San Pedro, núm. 6. FOTOTIPIAS DE HAUSER Y MENBT 1918 K7 I Ocurrido el fallecimiento de Luis I, y cuando pa¬ recía lógico que el Príncipe Don Fernando fuese el llamado á sucederle, decidió el Rey Don Felipe V volver á ocupar el Trono, contra el parecer del Con¬ sejo de Castilla, de casi todo el pueblo español y has¬ ta del propio confesor del Rey, P. Bermúdez (1). El entonces llamado partido francés apoyaba esta decisión del Monarca, que seguía los consejos del Nuncio Aldobrandini, influido éste por los manejos y ambición de la Reina Isabel de Farnesio. Aunque ésta colmaba de agasajos al Príncipe he¬ redero, interiormente le odiaba, por ser un obstáculo para las ambiciones que por sus hijos tenía. Habiéndose roto por instigaciones del no menos am¬ bicioso Duque de Borbón el matrimonio de Luis XV con la Infanta María Ana Victoria, y, por lo tanto, (1) Tanto el P. Bermúdez, como el Consejo de Cas¬ tilla, aconsejaron al Rey Felipe V que no volviese á em¬ puñar las riendas del Gobierno como no fuese hasta que no cumpliese ia mayor edad el Príncipe Don Fernando. (Danvila: Fernando VII y Doña Bárbara de Braganza.) la boda del Infante Carlos con Mile, de Beaujolois, y después de la devolución de las Princesas, la prime¬ ra á España y la segunda á Francia, el Monarca portugués Don Juan V aprovechó la ocasión para in¬ tentar una recíproca amistad de ambas Coronas, cu¬ yos deseos encontraron la mejor acogida en la Corto de España. Después de convocada y oída una Junta de Esta¬ do, compuesta del Cardenal, el Duque de Cadaval y los Marqueses de Abrantes y Alegrete, mandó Ha mar, por medio del Seci-etario 1). Diego de Mendoza, al Ministro de España para hacerle proposiciones de matrimonio entre Braganzas y Borbones. El Ministro apresuró á enviar las primeras noti¬ se cias sobre los príncipes portugueses, diciendo que era de buena indole é inclinacAón y costumbre; que el Principe era hermosito de cara; pero que la de la Se¬ ñora Infanta ha quedado muy mal tratada después de las viruelas, y que antes que se adelantase en la materia procuraría tuviesen nuesteos amos un fiel retrato de dicha Señora. Pareció esto bien á los Reyes de España; pero no le fué muy fácil, más adelante, á su re¬ como veremos presentante en Portugal el obtenerlo. El Marqués de Capicciolatro, que era el dicho Mi¬ nistro, acudió á un pintor saboyano de gran fama, encargándole pintase un retrato pequeño de la In¬ fanta con toda ñdelidad y parecido posible. El Se¬ cretario de Estado impidió que el pintor se acercase á la Señora, y, por lo tanto, pudiese hacer el retrato deseado (1). Puesto en relaciones con otro pintor, consiguió en¬ viar á España, con fecha 12 de Junio, una miniatura representando al Príncipe del Bi'asil y un cuadro con el retrato de Doña María Bárbara; pero añadiendo que el de la Infanta no estaba nada semejante, por¬ que además de disimular las señales de las viruelas, favorecía los ojos, nariz y boca, figurándola de ma¬ yor-corpulencia y edad (2). El Príncipe Don Fernando, cuyo casamiento era impuesto por las intrigas de la Eeina, una vez en po¬ sesión del retrato lo guardó en su cuarto, sin ense¬ ñarlo á nadie hasta su casamiento. El 5 de Octubre se firmaron en Lisboa las capitu - laciones preliminares del casamiento entre Doña Bár¬ bara y Don Fernando. La dote de la Infanta era de 50.000 escudos de oro. Los Reyes de España se com¬ prometieron á dar á su nueva hija 80.000 pesos en joyas y presentes, 20.000 escudos en calidad de arras (1) La causa, según se averiguó por el representante de ios Reyes de España, no era otra que la aplicación á la Infanta de ciertos remedios para igualar los hoyos de la cara y quitar el humor que destilaban los ojos á causa de las viruelas, y que hasta acabar su curación no permitían la vista de la Infanta. (2) Lisboa, 12 y 17 de Junio de 1725.—Capicciolatro á Grimaldo.—Archivo Histórico Nacional.—Estado.—Lega¬ jo 2.656. y una cantidad para los gastos de la casa. En caso de quedar viuda podía volver á Portugal ó perma¬ necer en España, según su voluntad (1). Los desposorios se celebraron en 18 de Enero de 1728, representando en la ceremonia, celebrada en Lisboa, al Príncipe de Asturias Don Juan V. Hasta el 19 de Enero del año siguiente no se verificó el canje de las Princesas, sobre el río Caya, que dividía las dos naciones, por haber estado el Príncipe Don Fernando enfermo conviruelas, de cuya enfermedad tardó en reponerse bastante (2). La primera entrevista de los esposos fué entonces, causando al Príncipe bastante mal efecto la fealdad de su esposa. En la Catedral de Badajoz se les dió la bendición nupcial por el Cardenal Borja, y con la asistencia de los Reyes. Aunque al principio Isabel de Farnesio estaba muy satisfecha con la nueva Princesa de Asturias, á quien colmaba de atenciones, al ver que ésta no se prestaba ásus manejos é intrigas empezó á hacerle, lo mismo que al Príncipe, una guerra sin cuartel; no hubo humillación que no tuvieran que tolerar los jó¬ venes Príncipes, privándole á Don Fernando de asis- (1) Danvila: Obra citada. (2} La enfermedad empezó el 25 de Mayo y duró varios dias,que tuvo en gran alarma al pueblo español, que re¬ cordaba la muerte de Luis 1. despacho de los asuntos del Reino con su padre, tir al como tenía por costumbre, á pesar de que la enfer¬ medad, que iba haciendo grandes progresos en el Rey, hacía necesaria la presencia dél Príncipe, y lo¬ gró aislarlos de tal modo, que nadie, por prohibición expresa de la Reina, exceptuando á su servidumbre, tenía entrada en las habitaciones de los jóvenes es¬ posos. Éstos, que lo sufrían todo con gran resignación y paciencia, desconfiando de todo el mundo, se recon¬ centraron en su cariño, llegando Doña Bárbara, con bondad y talento, á hacerse dueña, no sólo del cora¬ zón de su marido, sino también de su voluntad, to¬ mando un ascendiente que Jamás perdió. La muerte de Felipe V, ocurrida el año de 1746, y la elevación al Trono de los Príncipes de Asturias, fué para éstos el comienzo de una época de libertad, y desde el primer momento, olvidando los desairea recibidos, así como las humillaciones, trataron con gran bondad á la Reina viuda, y á no ser por el afán de ésta de entrometerse en los negocios de Estado, criticando cuanto hacían los nuevos Monarcas é in¬ citando á sus hijos á cometer verdaderas incorrec¬ ciones, lo que obligó á los Reyes á decretar su des¬ tierro al Palacio de San Ildefonso, la vida de Isabel de Farnesio hubiese seguido tranquila, rodeada de su pequeña corte (1). (1) Danvila: Obra citada. El Key, según sus biógrafos, tenía una figura poco gallarda; era pequeño y endeble de cuerpo, mante nía casi siempre fruncidas las cejas, los ojos tenían una gran dureza en el mirar, y sus maneras respira¬ ban severidad y disimulo. Sus aficiones eran la caza, la música y los relojes, que gustaba de coleccionar. La Reina Doña Bárbara, afeada en su rostro por las señales de las viruelas, no dejaba, sin embargo, de ser agradable. Su cuerpo era gentilísimo, su esco¬ te y sus admirables, los gestos manos y ademanes verdaderamente regios; tenía además un carácter dulce, que la hacía ser adorada de toda la Corte. Ambos esposos, desde el comienzo de su reinado pro¬ curaron por todos los medios afianzar la paz, que fué la base del bienestar y riqueza que gozó España. La única nube que empañaba la felicidad de los Reyes era la falta de sucesión, y se decía por todas partes que el Rey tenía mala salud y que había sufrido al¬ gunos ataques de melancolía. Doña Bárbara, talento, que en su sagacidad y comprendía que si el Rey faltaba antes que ella, su ri¬ val, la Reina viuda, entonces en el destierro de San Ildefonso, no perdonaría medio de volverá sus anti¬ guas humillaciones y desprecios, pensó en proporcio¬ narse donde vivir, y en caso necesario resguardarse de las iras de Doña Isabel deFarnesió, sin que nadie pudiese sospechar el motivo, y para ello nada mejor que construir un Monasterio, fundado con cualquier motivo ó pretexto. Queriendo la Reina quelas niñas de la Nobleza tu¬ viesen educación adecuada á su rango, tuvo la i'dea de que este Monasterio fuese á la vez colegio, don¬ de recibiesen educación las doncellas nobles. Comunicado proyecto ai Rey, encontró la me • su jor acogida en Don Feimando, siempre dispuesto á complacer á su esposa, á quien adoraba, y le dió el permiso que solicitaba, de muy buen grado. Solamente hacía falta escoger qué Oi'den había de regir el nuevo Monasterio-Colegio, y desde luego pareció lo más conveniente para los fines que se de¬ seaban la del Instituto y Orden de San Francisco de Sales, porque sus instituciones están llenas de sabi¬ duría, discreción y suavidad, con que se hace la virtud apetecible, y porque uno de los principales fines á que se dedica es el de la crianza y educa¬ ción de niñas nobles (1), para que, imbuidas del san¬ to temor de Dios, sean instruidas de todo lo que co¬ rresponde á una persona de distinción. La escritura de fundación del Monasterio bajo la advocación de Monasterio de la Visitación de Nues¬ tra Señora, fué aprobada el Rey en 6 de Diciem¬ por bre, en el Buen Retiro. Estaba firmada por la Reina (1) P., Sec.'; Leg. 3.—Patronatos y fundaciones.— Sa lesas Reales, 1.7u3. Diligencias practicadas para el esta¬ blecimiento y nueva fundación en esta corte del Real con¬ vento de Religiosas del Instituto de San Francisco de Sa¬ les, 13 de Agosto de 1740 y 18 de Abril de 1754.—Archivo del Real Palacio. — 12 — y refrendada por Juan Francisco de Gaona y Porto • carrero, Conde de Valdeparayso, Secretario del Des¬ pacho Universal de Hacienda y Notario de los Rei¬ nos, y fueron testigos de dicha escritura de funda¬ ción el Arzobispo Inquisidor general, el confesor de la Reina, P. Gaspar de Verona; el Marqués de Mon- tealegre. Sumiller de Corps; el Duque de Medinaceli, Caballerizo mayor; el Duque de Solferino, Mayordo¬ mo mayor de la Reina Nuestra Señora, y el Prínci¬ pe Macerano, Capitán de la Compañía de Guardias de Corps. El Monasterio tenía que tener 33 Religiosas de las tres clases, de Coristas, Asociadas y Domésticas, á las que se les había de asistir con todo lo necesario, así para los alimentos como para el vestuario. Debían entrar sin dote, y eran admitidas dando por razón del ajuar 400 ducados, de vellón, prohibiendo propi¬ nas, refrescos y regalos, así para la entrada como á la profesión, sólo las monjas, sino no para que tam¬ bién para el confesor y capellanes. Permitía se admitiesen después de las 33 monjas de la Real dotación las que pidiesen las circunstan¬ cias y pareciese conveniente, pero con la condición precisa de llevar su dote, que era de tres mil duca¬ dos de vellón, siendo de velo negro, y sibmpre pre¬ cediendo la licencia de los Reyes y sus sucesores en la Corona. Las niñas no podían ser recibidas como educan das de más de años y nueve de menos de cuatro t — IB — cumplidos, y con licencia por escrito de la Reina ó el Rey, y debían llevar su cama y otros muebles; pa¬ gaban de pensión por sus alimentos, al día, seis rea¬ les; si alguna de las edueandas manifestaba tener vocación religiosa, se ordenaba que no fuese admiti¬ da sin que saliese de clausura antes y la llevasen sus padres ó parientes á su casa y viesen si era verdade¬ ra su vocación. ,4, V II Hecha ya la Fundación, fué necesario traer la Co¬ munidad que lo habitase y dotarle con rentas pro¬ pias para que pudiese subsistir. El 14 de Agosto de 1747 se comunicó por el Mar¬ qués de la Ensenada al Arzobispo de Farsalia, que estaba en Annecy, que solicitase permiso del Obispo de la diócesis para que viniesen á España las Eeligio- sas que habían de fundar el nuevo Convento. Vinieron la Madre Sor AnaSophia de Eochebar- doul (1), asistida de la Madre Sor Ana Victoria de Oncieux (2) y Sor María Próspera Truchet (3), pro- (1) Sor Ana Sophia de la Rochebardoul tenia sesenta años; era natural de Bretaña; tomó el velo ó hábito en Pa¬ rís, á los diez y ocho años, y fué desde allí á Saboya por los años de 1728 al 30, á seguir la causa de beatificación de su parienta la Baronesa de Chantai, primitiva fundadora. (2) Sor Ana Victoria de Oncieux era Asistenta gene¬ ral en Chambery; tenía cuarenta y nueve años y treinta y sois de hábito. (3) Sor María Próspera Truchet era natural de Asisi, de diez y nueve años y dos y medio de profesión; según dice el Marqués de Vaideolmos en sus Memorias, entró de treinta meses en el Convento. fesas, y Margarita de 6rouz, pretendiente (1); el en¬ cargado de traerlas fué el ya citado Arzobispo de Farsalia y además Gobernador electo de Toledo, don Manuel Quintano y Bonifaz (2), con previa licencia del Obispo de Annecy (3), dada en 5 de Septiem¬ bre del mismo aùo. Iban acompañadas de dos ecle siásticos, y de orden de la Reina se les entregó en Cbambery para el viaje 150 doblones de oro, y en Barcelona letra abierta de cuanto necesitasen. El viaje lo hicieron hospedándose en los Conventos de su Orden, donde los había, y donde no los encontra¬ ron guardaron clausura en los hostales. El 14 de Oc¬ tubre entraban en Madrid, y de orden del Rey se las hospedaba en el Beaterío de San José, dándolas po¬ sesión D. Pedro Colón de Larreategui. Este Beaterío de San José era una fundación hecha en el año 1638 por la Hermana Antonia de Cristo, de la Orden Tercera, y á expensas de María del Cam¬ po, y estaba en la calle Ancha de San Bernardo. Pero este Beaterío, que era pequeño y malo, dis¬ gustó tanto á las monjas, que solicitaron del Rey se las trasladara ó que diese licencia para escoger otro sitio; concedida ésta por el Monarca, eligieron las (1) La pretendiente Margarita de Crouz tenia veinti¬ nueve años. (2) D. Manuel Quintano y Bonifaz era además confe¬ sor del Infante DonFelipe, hermano del Rey. (3) El Obispo de Annecy era D. José Nicolás Des- champs Deschaumont, Príncipe de Ginebra. — 16 — casas de Juan Brancacho, sitas en el Prado Viejo, llamado también Prado de San Jerónimo (1), que fué comprada por D. Pedro Mendoza, del Consejo de Hacienda, por mandado del Rey, y pagada de los caudales de lanzas y medias annatas. En 13 de Enero del siguiente año se empezó á com¬ poner la casa, concluida la principal obra y equipa¬ da y amueblada con todo lo necesario, así como or¬ namentos y alhajas el servicio de la Iglesia (2). para El 17 del mismo bendijo la Capilla y Con¬ mes se vento por el Arzobispo de Farsalla, y al día siguien¬ te se trasladaron las monjas, acompañadas de tres beatas que recibieron el hábito y dos criadas, en co¬ ches del Marqués de la Ensenada (3). La Reina había otorgado una escritura de dona- (1) Esta casa fué del Almirante de Castilla, y estaba más arriba del Convento de San Pascual; después pasó á poder del Marqués de Alcañices, quien hizo donación de ella á D. Juan Brancacho, del Consejo de Hacienda, que tomó á censo 183 ducados (100 de la Diputación de San Sebastián y 83 del Hospital de los Italianos), con los que reedificó ia casa, que se estaba arruinando. (2) En el altar mayor habla un cuadro de buena pin¬ tura representando la Visitación de la Virgen, regalo de D. Joaquín de Olivares, Mayordomo del Rey y primer Marqués de Villa Castell. (3) Las tres beatas eran D.^ María Martin, natural de Villanueva de la Cañada, D." María Eugenia Vázquez, natural de la Corte, y D.^ Marina Palacios, natural de la villa de Hoyón, provincia de Alava. — 17 — eión de 54.632 reales y 18 maravedises de renta anual, en diferentes partidas de juros y por dotación del Real Monasterio de la Visitación de Nuestra Señora de esta Corte, en 1.° de Junio de 1749, ante el Secre¬ tario D. Cenón de Somodevilla, Marqués de la Ense¬ nada. De esta escritura fueron testigos el Mayordomo Mayor del Rey, Marqués de Villafranca; el Caballe¬ rizo Mayor de S. M., Duque de Medinaceli, y el Ma¬ yordomo Mayor y el Caballerizo Mayor de la Reina, Duque de Solferino y Marqués de los Ralbases. No se limitó á esto lo que Doña Bárbara hizo por la nueva Fundación, pues el mismo día en que la Ma¬ dre Rocliebardoul y sus compañeras empezaron á hacer vida de clausura recibieron de la Reina unos cofres con todos los ornamentos de la capilla y 40 doblones de á ocho, contribuyendo además á los ali¬ mentos y demás gastos con todo lo necesario. La Reina les visitó dos veces en su Convento, en 27 de Febrero y en 4 de Junio, y en esta última visita regaló á la Madre Sofía, con unos objetos para el culto, los 54.632 reales de vellón que, como dotación del Convento, hemos visto había comprado Doña Bár¬ bara procedentes de Juros sobre las yerbas de Al¬ cántara y libres de todo descuento, que S. M. compró al Real Monasterio de El Escorial y habilitado á la paga del 5 por 100 por el Rey, según Real orden dada al Corregidor de Madrid en 22 de Septiembre; se concedían además al Monasterio las mismas fran¬ quicias en los comestibles y géneros necesarios á su 2 vestuario y uso de la Comunidad y cultos, que esta¬ ban concedidos á los regulares más privilegiados de Madrid desde el 17 de Febrei'o, en que se estableóle ron en el Convento. Sor Ana de la Rochebardoul y sus compañeras, ñadas en las muestras de cariño y protección que les dispensaba Doña Bárbara, solicitaron con el mayor interés de la Reina lo conveniente que sería elegir un sitio donde se pudiese fabricar de planta Iglesia y Convento, para poderse emplear mejor en el cumpli¬ miento de su regla y en la enseñanza de la juventud, para lo que hacía falta aumento de Comunidad, y, por lo tanto, de local para alojarla. Realmente, eran muchas las niñas que en aquella época solicitaban educarse en el Monasterio de la Visitación, y á las que los Reyes tenían que denegar el permiso, por falta de sitio para alojarlas, pues ser educanda de dicho colegio era muy deseado. La Reina, que, indudablemente, como ya sabemos, acariciaba el proyecto de construirse un retiro don¬ de poder pasar el resto de su vida si llegaba á que¬ darse viuda, como era de temer, dada la escasa sa¬ lud del Rejr, aceptó lo que le proponían las monjas, mandando á D. Pedro de Mendoza, Ministro togado del Consejo de Hacienda, á cuyo cargo estaba la co¬ branza de las lanzas y medias annatas y alcances de cuentas, que del producto de estos efectos se pagasen la compra del solar y la fábrica del edificio. Fué elegido para la edificación del nuevo Monas- — 19 — terio, por la hermosura de sus vistas y sana situa¬ ción, un terreno de más de siete fanegas, lindante con la Puerta de Recoletos y perteneciente á las eras de Vicálvaro; dicho terreno tenía la forma de un po¬ lígono irregular de trece lados, con ocho esquinas salientes en ángulos rectos y otra formando un án¬ gulo muy obtuso, y se pagó por él 157.500 reales de vellón (1). Una elegido el sitio, se quisieron traer las más vez suntuosas plantas de Italia, y hasta se pensó en un arquitecto italiano para dirigir la obra. Be vieron varios projmctos presentados, y entre ellos los trazos que hizo para esta edificación Sachetti; pero los que merecieron la aprobación de los Reyes fueron los pre • sentados por Francisco Carlier, Arquitecto Mayor del finado Rey Felipe V y Director de Arquitectura y honorario de la Academia de San Fernando desde el año 1744. Este arquitecto era hijo y discípulo de Re¬ nato Carlier y á él se debían, entre otras obras, las iglesias de El Pardo y de los Premostratenses en Madrid. Los trazos presentados por Carlier reunían las con¬ diciones que los Monarcas querían para su nuevo Mo¬ nasterio, y éstas fueron lasaceptadaè, no obstante su excesivo coste; todas fueron minuciosamente revisa¬ das por la Reina, y en algunos dibujos, como los co- (1) El terreno donde se edificó el Monasterio dicen era una gran laguna.—Capmany: Las calles de Madrid, rrespondientes al piso y á los frontales del altar ma¬ yor, puso la Soberana de su puño y letra la palabra: ESTE, en el elegido. Francisco Carlier solamente llevó la dirección de la obra; el verdadero encargado de su construcción fué el aparejador D. Francisco Moradillo, que inter¬ pretó admirablemente la obra proyectada por el ar¬ quitecto francés. En Enero de 1750 se comenzó el desmonte é igua¬ lación del terreno, y el 16 de Junio del mismo año se mandó se empezasen las obras, porque pensaban asistir Sus Majestades, que estaban en el Eeal Sitio de Aranjuez y retardaron su venida (1). Los Reyes volvieron del Real Sitio á Madrid en 4 de Junio, pero se ignora por qué causas no asistieron á la colocación de la primera piedra. Ya estaban abiertas las zanjas para poner y sentar laprimera piedra del nuevo Convento, cuando die¬ ron el permiso los jóvenes Monarcas y comisionaron para que los representase en esta ceremonia al Exce¬ lentísimo Sr. D. Carlos Spínola y de la Cerda, Mar¬ qués de los Ralbases, Caballerizo Mayor que era de la Reina; oñció el Cardenal Patriarca de las Indias (1) Memorias históricas para escribir la historia de Es¬ paña, sucesos del año 1750. Recogidos por D. Félix de Sa- laberty Aguerri, Marqués de Valdeolmos y de la Torreci¬ lla, Caballero de la Orden de Santiago, Regidor perpetuo de Madrid. (Manuscrito perteneciente al Sr. D. Narciso de Liñán y Heredia.) — 21 — D. Alvaro de Mendoza, Capellán y Limosnero Mayor del Rey, asistencia de la Real Capilla. Este acto con fué certificado por D. Vicente de Castroverde, Secre¬ tario de S. M. y Notario Mayor, en un acta que fir¬ maron como testigos los Duques del Arco, de Sexto Y de Fernandina, los Marqueses de San Juan de Pie¬ dras Alvas, de Castel-Rodrigo y de los Llanos, y los Condes de Montijo, Maceda, úñate y Salvatierra y D. Agustín de Ordeñana, del Consejo de S. M. (1). Dicha ceremonia se efectuó el 26 de Junio con gran El Marqués de los Ralbases era también Duque de (1) la Roda yde Piperozzl y Barón de Linosa, y además Gentilhombre de Cámara de S. M., Protonotario del Su¬ premo Consejo de Italia, Caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro y de la de San Genaro y Grande de Es¬ paña. El Duque del Arco, D.Luis Laso de la Vega Manrique de Lara, era, además de Conde de Puertollano y Monte- hermoso, Marqués de Miranda de Auta, Caballero de la Orden de Santiago y de San Genaro, Grande de España y Gentilhombre de Su Majestad, Montero Mayor y Alcaide de Ei Pardo, Zarzuela y Torre de la Parada. El de Sexto, D. Joaquín Spinola y la Cueva, Gentilhom¬ bre de S. M. El de Fernandina, D. Antonio María Osorio, Toledo y Pérez de Guzmán el Bueno, Gentilhombre de S. M. Los Marqueses de Castel-Rodrigo y de los Llanos, res¬ pectivamente, D. Gisberto Pío de Saboya Spinola y la Cerda, Príncipe Fio de Saboya, Marqués de Almonacid, Conde de Lumiares, Duque de Nocera y Principe de San Gregorio y del Sacro Romano Imperio, Grande de Espa- boato, por mandato expreso de la Eeina; á las seis de la tarde, revestido el Cardenal Mendoza con ves¬ tiduraspontificales, asistido de los Capellanes de ho¬ nor.Acompañando al Marqués de los Balbases, que, como hemos dicho, representaba á los Eeyes, iban muchos Grandes de España; pasó Su Eminencia pro- cesionalmente con guión á un altar que estaba levan¬ tado en sitio de la futura fábrica, y desde él siguió en procesión, la misma asistencia y acompaña¬ con miento, al sitio que había de servir para colocar el 1 ña, Comendador Mayor del Cristo y Gentilhombre de Su Majestad, y D. Gabriel de la Olmeda, del Consejo y Cᬠmara de S. M. Don Juan de Mata Fernández de Córdoba Splnola y de la Cerda era,además de Conde de Salvatierra y de Pie de Concha, Marqués de Loriana y de Baides, Grande de Es¬ paña, Gentilhombre de Cámara de S. M. y Caballero Co¬ mendador de Estriana en la Ordon de Santiago. El Conde de Oñate, D. José de Guzmán Vélez Ladrón de Guevara y Tassis, Conde de Villamedlana, Campo Real y Añover, Duque de Sesa Soma y Baena, Conde de Cabra, Vizconde de Iznar, era también Gentilhombre do Cámara de S. M. Y por último, los Condes de Maceda y de Piedras Alvas eran D. Antonio Pedro Nolasco de Lanzos Yáñez de No- voa. Conde de Tabeada, Vizconde de Payesa, Grande de España, Gentilhombre de S. M., Caballero de San Genaro y Capitán General de los Ejércitos, y D. Juan Pizarro Pico- jomini Aragón y Orellana, Marqués de Orellana, Caballe¬ ro de la insigne Orden de San Genaro, Grande do España y Gentilhombre de Cámara de S..M. altar mayor de la nueva iglesia del Eeal Convento, que miraba hacia el Norte, donde había colocada una cruz pintada de verde. Bendijo el sitio y le as¬ pergió con agua bendita y desde allí pasó al lugar en había de colocarse la primera piedra, miran - que do al Mediodía, y en donde estaba preparado por el arquitecto de la obra, D. Francisco Moradillo, un si¬ llar de piedra berroqueña en cuadro de grueso y an¬ cho de vara y cuarta, y en cuya superficie estaba so • cavada una tercia de vara de ancho y fondo. Don Agustín de Ordeñana tenía dispuesta una caja de plomo de las mismas dimensiones que la cavidad de la piedra, donde se colocaron monedas, medallas y papeles de los reinados de Felipe V y de Fernan¬ do VI (1). El Marqués de los Balbases las monedas en la puso caja, que una vez soldada introdujo en el hueco se de la piedra y se colocó otra encima, en la que se es¬ culpió la inscripción siguiente: Ferdinandus Sextus-Charisimo sibi conjungiospie- (1) Cuaderno que contiene la Posición y Asiento de ios Primeros Fundamentos del Real Convento do Religiosas bajo la Regla de San Francisco de Sales, tituladas Sale- sas, que mandaron fundar á sus expensas los Señores Re¬ yes Católicos Don Fernando VI y Doña María Bárbara, cuya fundación la hizo el Cardenal Mendoza, Patriarca délas Indias, por mandado de S. M.—Archivo del Real Palacio.—Patronatos y Fundaciones que no pertenecen á la Corona, P. Sec. Adm. tate conmotus Monasterio Ab ipsa munificentisime do- tatum? Oxnandum que de suo a fundamentis extrui jussit iacto primo in fundamenta. Terminó el. acto yendo otra vez toda la comitiva procesionalmente por todas las zanjas, aspergiéndo¬ las con agua bendita, hasta volver ála primera pie¬ dra ya colocada, que se volvió á bendecir. Carlier, ayudado por Moradillo, continuó la fábri¬ ca del Monasterio á él encargado, para cuya obra los Reyes no escatimaban ni dinero ni cuanto pudie¬ se hacer falta para su adorno, que se hizo con todo el lujo á que estaba acostumbrada la Corte desde el reinado deFelipe V. Los mármoles más costosos, los mosaicos, bronces y cuadros pintados por los más notables artistas de la época y cuanto contribuyese á hacer un edificio verdaderamente regio, fué traído expi'esamente para su construcción y adorno, logran¬ do por fin, el 17 de Abril de 1757, poner la cruz so¬ bre la .media naranja de la Iglesia, consagrándose ésta el 25 de Septiembre del mismo año y concluyén¬ dose, en fin, toda la obra el 30 de Diciembre de 1758, á los ocho años, seis meses y catorce días de empe¬ zada. Ill El Convento é Iglesia ocupaba (incluyendo la lonja, huerta, casa del hortelano, jardín y demás oficinas) 774.350 pies cuadrados superficiales de área plana. El Convento solamente tenía 135.056 pies de super¬ ficie y 49 de alto desde el piso de la calle á la corni¬ sa, comprendiendo tres habitaciones, además de los sótanos. La Iglesia, sacristía exterior y pórtico tienen de superficie 9.380 pies, siendo la longitud de la Iglesia, desde la puerta hasta el altar mayor, de 128 pies y 30 de ancho, con 80 en el crucero, de uno á otro ex¬ tremo. La altura, de 48 pies desde el pavimento hasta la cornisa; sobre ésta arranca la bóveda y arcos to¬ rales, cuyo semi-diámetro es de 19, y cuya carga en¬ cima del cuerpo de luces, que'levanta 22 y medio, si¬ gue la media naranja, que tiene 21 de elevación por 10 de diámetro. Las fachadas del Monasterio aparecían divididas en su altura en tres cuerpos separados por fajas ó im¬ postas horizontales, que, como sus esquinas, eran de sillería granítica; los muros eran de fábrica de ladri¬ llo enfoscada y pintada al fresco en color verdoso. El j)rimer piso, ó sea el del piso bajo, tenía un zócalo de dos hileras de sillería; las ventanas llevaban todas jambas moldeadas de piedra. Tenía cuatro fachadas: la del Sur, que daba á la calle de la Veterinaria (1), tenía pabellón ligeramente saliente en su centro, un adornado con dos pilastras de sillería berroqueña, con bases áticas y capiletes compuestos, en cuyo pa¬ bellón, que sólo comprendía dos huecos de ventanas, había una lápida de mármol con uña inscripción que daba á conocer el objeto principal de esta Fundación, y que decía lo siguiente: B. MARIAB ELISABETH INVISENTI SAOEtJM FEEDINANDUS SEXTUS ET MAEIA BÁEBAEA INGENVIS VIEGINIBU8 EELIGIONI ET PATRIAE EDUCANDIS POSVERE AN. MDCOLVII Y un poco más abajo otra lápida indica la fecha de consagración del edificio. ABDES CONSECRATA VII. K A L. OCTOB. La fachada Norte tenía un pabellón central salien¬ te, y era la más rica, por pertenecer á la parte desti¬ nada á las habitaciones de la Reina, y era llamada (1) Hoy calle de Doña Bárbara de Braganza. \«'U.i/jaí-üMu'\>írÒ. Oeío-uíPu/nL..fi^\mntjtl ^ t■pmíicuj.al t IlddSFgaaecyhusirls, CAR1L7IE60()f F. Vldisataceón Monasterio transvel Sec ión CFdAR1oLr7iegIE.n6al0s) Planos longituda Sec ión PdMdaNoFlnyeaoecsctihrrtld (CA1RL7·ItE60) F. BdBraágrbneaz Doña de - 27 — \ por esta causa el Palacio. Estaba decorada en el cen ¬ tro del citado pabellón, con tres arcos en el citado piso bajo y seis pilastras de piedra berroqueña con bases áticas y capiteles compuestos, cogiendo la al¬ tura de los pisos bajos y principal y terminando en un cornisamento y frontón triangular. Las fachadas E. y O. nada ofrecían de particular; lasegunda daba á la calle ó callejón de las Áni¬ mas (1) y estaba unida á la iglesia. Entrando en la Lonja, á la derecha, estaba la puer¬ ta llamada reglar, que era de las más visitada?, y que tiene un nicho y en él un grupo en piedra caliza representando la Sagrada Familia. En el interior del Monasterio había cuatro patios, dos de ellos principales y uno de éstos llamado de Fernando VI, por tener en su centro la estatua de este Monarca (2). Los dos patios principales forma¬ ban unos rectángulos de 27 metros por 19 uno, y de 36 por 27 el otro, y uno y otro de 45 pies de altura, y la superficie total de los cuatro era de 1.819 metros cuadrados. La portada de la Iglesia es de piedra labrada y está adornada de ocho pilastras con capiteles com¬ puestos y dos torrecillas que se levantan á los lados. (1) Hoy plaza de las Salesas y calle del General Cas¬ taños. (2) Esta estatua está hoy colocada en la plaza de la Villa de París del lado de la calle del General Castaño?. - 28 — Sobre cuatro pilastras de las ocbo que tiene el primer cuerpo se levanta un ático, que termina en un frontón triangular, dentro del que hay una ventana, y encima de éste las armas reales. Sobre el frontón, una gran cruz de piedra y dos ángeles á los lados, de rodillas y en actitud de adorarla, terminan la fachada. Tiene tres puertas, una central cuadrada y dos la¬ terales en arco, que dan ingreso á un pequeño pórti¬ co. Sobre el arco de en medio y en el intercolumnio hay un gran medallón, representando la Visitación de Nuestra Señora, de 10 pies y medio de diámetro; sobre los arcos laterales unos tableros con braseri- llos de perfumar, y al lado de estos arcos, y también sobre grandes tableros, unos angelitos, sosteniendo los de la puerta de la derecha las Tablas de la Ley y los de la izquierda una cruz; ángeles con guirnaldas completan el adorno de la fachada. Todos estos re¬ lieves y esculturas son de mármol blanco de Carrara. También tiene dos grandes ñguras en el cuerpo cen¬ tral, en hornacinas colocadas sobre los tableros de los ángeles, de San Francisco de Sales y Santa Juana Chantai. Delante de dicha portada, una pequeña lonja, ce¬ rrada con verja de hierro entre pilares de piedra con jarrones (1). (1) Hoy día hay un pequeño jardín cerrado por la misma verja, entre pilares de piedra, terminados por ja¬ rrones. XI - 2S Sohre euatro pilastras úe. las ûcIîo que tiene el primer cuerpo se levanta un ático, que termina en un frontón triangular, dentro liel que liay una ventana, y encima de éste las armas reales. Sobre el frontón, una gran^ crus de piedra y d«rt ángo'.cí ó. loa lados, de rodillas y en actitud de adorarla, o-rminan la facliada. "Rene tres puerias. ïtna ccíitral cuadrada y dos la¬ terales en ai'co, que dan ■ogTeso á ur pequeño pórti¬ co. Hcd're el arco de en ívo intercolumnio bay utt gf.s '-- tnedállón. repr-sentahd-j la Visitación de iSaesira ;■ i M- ? r inedio de diámetro; sobre Ios-arcos laatra. ■. - - '••■rus C'·'n bráseri- liosL de perfumar, y al ■ i-!••06, y también sobre grandes tablerc:.- o sosteniendo los de la puerta de la úvr- r i . :s. Tablas,de la Ley y los de la izquierda una u í con guirnaldas completan el adorno ■ te lá, ?i»i;Jsííd« Tuótjs estos re- lieves y éscuitnras hvu; «Jr ^ jf • -.riol Kbinc.o de Carrara. También tiene dos gran úv > en el cuerpo cen¬ tral, en hornacinas coioi aom- ■j·ri·iT. Unt .Utbiei .ic los ángeles, de San Francisco de lialeH y •> Juana Chantai. Delante de dicha portada, tum p riarju .ioBja, ce¬ rrada con verja de hierro entre 4^ picAc? -con jarrones (1). (1) Hoy día hay un pequeño jardai cerrado ;>or is misma verja, entra pilares de piedra, termína'ioB por ja¬ rrones. "I- m -fe' dFA(RerAqNsuaCittIcScdOool) aeorns templo dFacehadl (l(faye1sta7su60) OL1IV7Ef6R2) CARLIE DOMINGO — 29 - Dejando para más adelante el hablar del interior del edificio, diremos que para completar su parte exterior había terrado y más abajo dos es¬ un gran paciosos jardines; dicho terrado, que tenía 500 pies de largo y lo mismo de ancho, terminaba con dos ol- medillos de arquitectura, que cubrían dos arcas de agua muy grandes. Estaba cercado de una balaus¬ trada de hierro entre pedestales de piedra, destina¬ dos á sostener jarrones también de piedra. De su cen¬ tro se bajaba por una ancha escalera de piedra con dos pasamanos al primer jardín y de éste al segundo por dos escaleras de césped. Estos dos jardines tenían 750 pies de largo y 160 de ancho; en el primero había dos bosquecillos, y en ellos, escondidos, dos depósitos de agua. Dos orato¬ rios ochavados hermoseaban la distribución de los cuadros que formaban los jardines; había el mismo número de cuadros, árboles y calles en uno y en otro jardín, y estas últimas tenían de ancho 20 pies. También existían tres norias, tres estanques, la¬ vaderos, tres casas de capellanes, formando una pe¬ queña plaza, y un gran depósito de agua. Las tapias encerraban todo esto, incluyendo que la espaciosa huerta y la fachada de la casa del jar¬ dinero, partían delángulo Sudeste del Monasterio, bajaban por la Costanilla de la Veterinaria hasta en¬ contrar el Paseo de Recoletos, volviendo de Sur á Norte, siguiendo y limitando este mismo Paseo, has¬ ta encontrar la puerta de su nombre; retrocedían luego de Este á Oeste por la Eonda de Recoletos, y, por último, volvían de Norte á Sur hasta encontrar el ángulo Noroeste del mismo Monasterio, en el calle¬ jón llamado de las Ánimas. El desarrollo de este ce¬ rramiento era de 788 metros lineales. Las tapias es¬ taban construidas con materiales que consistían en mampostería de pedernal y fábrica de ladrillo, y te¬ nían sólida y ancha base de cimentación, con muros transversales ó botareles de refuerzo, y levantaban en general sobre el pavimento de la calle seis me¬ tros. También había conducción de aguas potables, to¬ madas del viaje del Alto Abroñigal, al otro lado del Paseo de la Castellana, y llegaban por una mina re¬ vestida de fábrica de ladrillo, cañehías y cámbijas, hasta el gran depósito construido en la huerta. El interior de la Iglesia consta de una sola nave en forma de cruz; tiene de largo 155 pies y de ancho 37 de pilastra á pilastra; el crucero, el mismo ancho, por 80 pies de largo, y la altura del pavimento has¬ ta la bóveda es de 60 pies, y 111 hasta la cornisa que forma el anillo de la cúpula, la que aún se eleva¬ ba 20 pies. Elpavimento, de jaspe de diferentes colores, for¬ mando dibujos caprichosos, lo mismo que el de la sa¬ cristía; para subir al presbiterio se suben tres gra¬ das de jaspe amarillo, y otras tres gradas para lle¬ gar al altar mayor, también de jaspe de varios colores. El altar, taritua y taV'Krüá.-alo. ínárnioí de Ca ¬ rrara, adornado eon Urí í;<-e;í s n • -\o ' i El frontal del -■ • '■ o> íanjeroá de mosaicoE de . ra'oe ', .- - ■ ^ iv;ma; cu el centro, las inician 1 •• í---ík* í.oh;e lapislázuli, rodeadas de niC-' I-.; angeics, completan el adorno. s veinakisas de una pieza, de mármol ver- ■1- o ti'STife-is, tres á cada lado, y de 17 pies de al- eo'i basas y capiteles de bronce dorado á fue- esf .á un lienzo de .20 pies de altura, representando la Visitación de Nuestra Señora, encuadrado en un .■■.isrco de bronce, también dorado á fuego y corona¬ do con las armas de-los Reyes, del mismo metal. Al lado de las columnas y a la altura desús pe¬ destales, están sobre unas repisas las estatuas de San Fernando y Santa Bárbara, de ocho pies y medio de alto. El segundo cuerpo del retablo lo componen un ;-;;M r mn iscc dr: Sales, de rodillas, rodeado de nu¬ bes y. ür ; i: jTugelcs, y encima una ráfaga de rayos de brtine-vw dorado lávobién á fuego, y todo colocado bajo un pabellón sostenido por dos niños, de cinco pies de alto -tada "uno. El techo del pabellón está formado por una corona Real del mismo metal. A uno y otro, lado, dos estatuas; que representan la Religión y la Caridad, de la misma altura que las de San Fernando y Santa Bárbara. (1) El tabernáculo, según notieias, está hoy en la iglesia de Getafe; el que existo actualmente es moderno - 31 — El altar, tarima tabernáculo, de mármol de Ca¬ y rrara, adornado con bronces dorados á fuego (1). El frontal del altar mayor lo forman dos tableros de mosaicos de flores, trabajados en Roma; en el centro, las iniciales de los Reyes sobre lapislázuli, rodeadas de nubes y cabezas de ángeles, completan el adorno. Entre seis columnas de una pieza, de mármol ver¬ de de Granada, tres á cada lado, y de 17 pies de al¬ tura, con basas y capiteles de bronce dorado á fue¬ go, está un lienzo de 20 pies de altura, representando la Visitación de Nuestra Señora, encuadrado en un marco de bronce, también dorado á fuego y corona¬ do con las armas de los Reyes, del mismo metal. Al lado de las columnas y á la altura de sus pe¬ destales, están sobre unas repisas las estatuas de San Fernando y Santa Bárbara, de ocho pies y medio de alto. El segundo cuerpo del retablo lo componen un San Francisco de Sales, de rodillas, rodeado de nu¬ bes y de cabecitas de ángeles, y encima una ráfaga de rayos de bronce, dorado también á fuego, y todo colocado bajo un pabellón sostenido por dos niños, de cinco pies de alto cada uno. El techo del pabellón está formado por una corona Real del mismo metal. A uno y otro.lado, dos estatuas, que representan la Religión y la Caridad, de la misma altura que las de San Fernando y Santa Bárbara. (1) El tabernáculo, según noticias, está hoy en la iglesia de Getafe; el que existe actualmente es moderno - 32 - La cornisa alquitrabe y la cornisa zócalo, son de mármol blanco; el friso y los pedestales, de mármol verde. A uno y otro lado del presbiterio, dos columnas de fondo morado, traídas de Cuenca y casi tan altas como las del altar mayor, y entre ellas, dos puertas dan ingreso á la sacristía y al antiguo coro bajo de las monjas, hoy capilla reservada. La déla sácristía es de caoba con adornos dorados, y encima de esta puerta, una tribuna dorada y cerrada con cristales comunicaba con las habitaciones del Palacio; encima de la puerta de enfrente, que antiguamente era la reja del coro bajo, hay un medallón con unos ángeles. Tiene cuatro altares laterales: dos en el crucero y los otros dos en la nave, con columnas de mármol verde de Granada, pero más pequeñas que las del altar mayor, pues solamente tenían éstas 35 pies de alto y 18 de ancho, y colocadas sobre unas pilastras de mármol morado y amarillo, cuyas basas y capi¬ teles son también de mármol dorado. Estos altares tienen como remate una especie de frontispicio con angelitos y ñores. Los frontales son embutido de mármoles y bron¬ ces; cada altar tiene su correspondiente lienzo con su marco de mármol dorado á fuego. Los lienzos re¬ presentan, en el crucero, San Francisco Javier y Santa Bárbara en el del lado de la Epístola, y San Fernando recibiendo las llaves de Sevilla en el del Evangelio. Los dos de la nave, á derecha é izquierda i'especti- vamente del altar mayor, son la Sagrada Familia, y San Francisco de Sales y Santa Juana Chantai. Estos cuadros están pintados^al óleo; en las pechi¬ nas, y pintados al fresco, los cuatro Evangelistas, y en la bóveda de la Capilla mayor y del cuerpo de la iglesia, grandes medallones, también al fresco; re¬ presentan pasajes de la vida de San Francisco de Sales. Por último, el zócalo que rodea la iglesia es también de mármol verde. El coro bajo de las monjas, de la misma arquitec¬ tura que el resto de la Iglesia, recibe la luz por dos grandes ventanales á derecha é izquierda; en el fon¬ do, y encima de dos pequeñas puertas que comuni¬ can con el resto del Convento, hay dos medallones con bustos pintados al fresco, y lo mismo está pinta¬ do otro que hay en el centro de la bóveda de la ca¬ pilla. Merece citarse también una Sagrada Familia en mármol y parecida á la de la puerta reglar. Debajo del coro está el enterramiento de las mon¬ jas, que es una habitación cuadrada, con nichos á los lados; en el fondo, un pequeño altar, y debajo de él el sepulcro de la fundadora, con el siguiente epi¬ tafio en lápida de mármol: s DOM AQUI YACE N D M® ANA SOPHIA DE LA ROCHEBAEDOUL NATURAL DE RENES BN LA MENOR BRETAÑA, FUNDADO¬ RA Y 1> SUPERIORA DE ESTE MONAST° ENCENDIDISIMA EN EL AMOR DE DIOS, SINGULAR EN EL DESPRECIO DEL MUNDO, CELOSISIMA DE LA REGULAR OBSERVANCIA DE INVENCIBLE FORTALEZA EN PLANTARLA PROMOVERLA Y DEFENDERLA TOMO EL HABITO EN ANGERS A 16 DE AGOSTO DE 1707. ENTRO EN MADRID EL 14 DE OCTUBRE DE 1748. MURIO EL DIA 10 DE OCTUBRE DE 1759 DE EDAD 71 AÑOS; SUS HIJAS AGRADECIDAS CONSERVAN SIEMPRE SU MEMORIA EN GRAN VENERACION. RIP El de la segunda Superiora, y una de las fundado¬ ras, que está en el suelo, frente al altar, dice así: D o M AQUI YACE N®* V MADRE ANA VICTORIA DE ON- CIEV QUE VINO A ESTA .FVNDACION EN CALIDAD DE ASSISTENTE: GOBER NO ESTE MONASTERIO, NUEVE AÑOS SUPERIORA, PASO A MEJOR VIDA A 16 DEL MES DE DICIEMBRE DE 1767 R C Y P — 35 — De las otras monjas que vinieron de Annecy á fun¬ dar el Convento sólo se sabe que Sor María Próspera Truchet falleció en 4 de Abril de 1789, á los cuarenta y un años de edad. El mal estado en que se encuen¬ tra el enterramiento, muchas de cuyas lápidas no existen, y en otras están completamente borradas las inscripciones, ha hecho imposible el hallar su se¬ pultura entre las de las demás Hermanas en religión que reposan en dicho enterramiento. En esta riaisma cripta está enterrada con las mon¬ jas doña María Antonia Fernández de Córdoba, que se educó en el Convento y después casó con el Mar¬ qués de Salvatierra; dicha señora, que fué dama de la Reina, dice su lápida sepulcral que, por no pres¬ tar obediencia al Rey intruso, se fué á Ceuta, de donde no regresó hasta que volvió á reinar Fernán do VII, siendo entonces nombrada Camarera mayor de la Reina, y la que tenía tal cariño al Convento donde se había educado, que en él quiso descansasen sus restos. La sacristía, adornada también con pilastras de orden compuesto, tenía algunos buenos cuadros, que hoy no existen. Se entraba en el Convento por dos puertas; una en la calle de la Veterinaria, que por un largo pasillo comunicaba con el vestíbulo, y otra, llamada Re¬ glar, en la lonja, delante de la iglesia, que daba in¬ greso al dicho vestíbulo, y desde éste se pasaba á la sala de visitas. — 36 - Una vez dentro del edificio, y en la planta baja, había las siguientes dependencias para uso y disfru¬ te de la Comunidad. A Poniente, botica, relicario, no¬ viciado, sacristía interior y exterior, habitaciones del confesor de las monjas y ropero. En el centro, dos grandes patios, que ya hemos citado más arriba, rodeados de espaciosos claustros, y á ellos daba la enfermería de verano. Al Sur, ó sea á la calle de la Veterinaria, cuatro grandes habitaciones, también de verano, para las educandas. En el ángulo Sudeste, y bastante separa¬ das de_las demás habitaciones, estaba la enfermería de verano para enfermedades contagiosas. En el lado Este, ó sea al Saliente, el refectoiño y la cocina, y en el ángulo Nordeste, el salón de recreo y el cuar¬ to de la ropa blanca. El piso principal tenía: al lado Oeste, la sacristía alta, habitaciones para las señoras que quisiesen ha¬ cer ejercicios espirituales, celda de la Superiora (dos habitaciones), sala alta de conversación y adminis¬ tración. Al Sur, otras cuatro habitaciones (de Herma¬ nas) para las educandas. Angulo Sudeste: cuatro sa¬ las de invierno para enfermedades contagiosas. En el centro, con ventanas á los patios, celdas, la habi¬ tación de trabajo para la Comunidad, otra para las legas, y la enfermería de invierno. Y, por último, al Este, unas celdas, la sala capitular, y archivo y bi¬ blioteca. Las habitaciones destinadas á hacer los hábitos. — 37 — confeceionar la ropa blanca y guardar muebles de algún valor estaban en el ángulo Noroeste del Mo¬ nasterio. La parte Norte del ediúcio era la destinada á pa¬ lacio para Doña Bárbara, y constaba de doce habita¬ ciones en la planta baja para el verano, y otras tan¬ tas en la principal para el invierno, además de un pasadizo que las ponía en comunicación con la tri¬ buna que había en la iglesia para uso de Sus Majes¬ tades. IV Este edificio, dentro del mal gusto de la época, á pesar de algunos defectos, tenía grandiosidad; no satisfizo á sus contemporáneos, que criticaron en pasquines é innumerables epigramas y versos á los Reyes por haber gastado sumas cuantiosas en hacer un edificio que conceptuaban del peor gusto; sin em¬ bargo, nada más lejos de i-azón que tales críticas; los Reyes quisieron hacer un monumento grandioso, y si no resultó una maravilla no puede culparse á és¬ tos, que no. escatimaron ni dinero ni materiales cos¬ tosos para la obra; la decadencia de la Arquitectura en esta época fué la causa, y de haber seguido Fer¬ nando VI la política de su padre, nos hubiésemos visto envueltos en guerras costosísimas, sin ningún provecho la nación; lejos de hacer tal cosa, la para paz que se gozó en su reinado contribuyó bastante á la prosperidad y bien público y á que en el siguien¬ te reinado, su hermano y sucesor, Carlos III, pudiese enriquecer la capital de España con los preciosos monumentos que se construyeron; por lo tanto, pue¬ de perdonársele que gastase sumas grandes en este — 39 - Monasterio, cuando aún quedó el Tesoro como no había estado hacía mucho tiempo. No todas fueron críticas, pues D. José Enrique de Figuei'oa, archivero del Duque de Uceda (1), en una composición poética á la muerte de Doña Bárbara alabó la obra de las Salesas en las siguientes es¬ trofas: Las Christianas Catholicas Empreff... De Nueftra Keyna, de piedad fon va... Para eterna memoria eftan impref... En Cafas de Oración, y Santas Caf... Conefpeciaiidad en ias Sale... Fue donde fu raudal no tuvo taf... Alií echaron el refto fus Glorio... Liberales Franquezas genero... Magnitud de tai Obra no fe ha... Equivocarfe puede maravilla. Pues la mayor fe rinde, cede y ea... En lo que Oftenta, afombra, luce y Bri... Su hermosura es tamaño, traza y ta... Blason de Portugal para Caf ti... Y en fin tiene la gloria de fer e... Por Reyna tan Piadofa., obra tan be... Estos versos, que aunque el autor no los hubiese escrito no se perdería nada, los cito para demostrar (1) Relación lastimosa, octavas lamentables, sonetos fúnebres y glosa eterna á la muerte de la Reina nuestra Señora Doña María Bárbara de Portugal (que está en el cielo). Con licencia, en Madrid: en la Imprenta de Anto¬ nio Pérez de Soto, Impreffor de los Reynos. Año 1759. — 40 — lo que apasionó en su tiempo la consti'ucción de este Monasterio. No se limitó la Eeina, ayudada por su esposo, que no deseaba más que agradarla en todo, á enriquecer este monumento con costosos y ricos mármoles, mo ¬ saicos y bronces que lo decoraran, sino que quiso tam¬ bién adornarlo con obras de arte, en sú afán de ha¬ cer un monumento digno de llamar la atención en y su cariño por la Fundación que ella había hecho. Lás¬ tima que en aquella época no existiesen Velázquez, Murillo, Eibera, etc., pues ellos hubieran sido los en¬ cargados de enriquecer con su mágico pincel la nue¬ va Iglesia y Monasterio; dentro de la decadencia pero en que entonces estaban las Bellas Artes, los Eeyes procuraron encargar de pintar los cuadros que hoy existen á los pintores que entonces figuraban en tor¬ no de la Corte. Domingo Olivieri, escultor que había venido á Es¬ paña traído por el Marqués de Villadarias y que ob¬ tuvo el título de naturaleza por su amor á España, era entonces el de más fama; por lo tanto, fué el encar¬ gado de hacer las esculturas de este monumento. Aceptado éste el encargo, hizo el bajorrelieve por en mármol representando la Visitación, y todas las esculturas y relieves que decoran la fachada de la Iglesia, así como todas las esculturas del altar mayor y adornosen mármol del mismo. Conrado Giaquinto, que había venido para re¬ emplazar á D. Santiago Amiconi, en 1753, y pintar — do¬ lo que apasionó en su tiempo la construcción de egte Monasterio. No se limitó la Keina, ayudada por su esposo, que no deséalja más que agradarla en todo, á enriquecer- este monumento con costosos y ricos mármoles, mo¬ saicos y broucesque lüdecoraran, sino que quiso tam¬ bién adornarlo con obras de arte, en sú afán de ha¬ cer un monumento digpio de llamar la atención y en su cariño por la Fundación que ella había hecho. Lás¬ tima.que en aquella época no existiesen Velázquez, Murillo, Ribera, etc., pues ellos hubieran sido los en- cai-íjaó.í^í de < r.riquecer con su mágico pincel la nue- va iglesia y Mí-uasr^.'-io; (ho-o dentro de ¡a decadencia en que ent-onccs osuthau ñelias Artes, loe Reyes -as procuraron encnrgar d<, .nfú.ir los cuadros que hoy éxisten á los pintores que en poneos figuraban en tor¬ no de la Cor-te, Domingo Oliyieri, escultor que había venido á Es¬ paña traído por el Marqués de Villádarias y que ob¬ tuvo el título de naturaleza por su amor á España, era entonces el de más fama; por lo tanto, fué el encar¬ gado de hacer las esculturas de este monumento. Acèpt.ado por éste el encargo, hizo el bajorrelieve en máriuvi rvpicwtitando la Visitación, y todas las esruiturrt» y rf,lit>ves que decoran la fachada de la Iglesia, asi corno todas las esculturas del altar mayor y adornos en mármol del mismo. ■Conrado G-raquinro, que había venido para re¬ emplazar á D. .Santiag.-. Amiconi, en 1753, y pintar — 41 __ las r.bÓTedas del Palatí,.- níieve, fué invitado por DoñálBárbara á hacer algo pava su nueva Funda- ción, pintando en ía ígUtsia el cuadro que Lay en el altar de,la derecha en la nave, y que representa, á San Francisco di" i.ñica % Sarpa Juana Chanta!; un Calvario, en la sacristi's; Faeaira Señora con su Hijo difunto en los brasíos, en el rcfieario; la Cena del Se¬ ñor, en el refectono. y x....i -aci-a Familia y otros lienzos, en el ciaustio. El altar de la izquierda de la nave, que representa la Sagrada Familia, lo pintó. Francisco Cignaroli, pintor veronés, fallecido en 1770. Dé los dos del crucero, el de San Fernando reci¬ biendo las llaves de Sevilla fué pintado por D. Car¬ los José Flipart, que, vino á España hacia 1750, nom¬ brándole Fernando VI su pintor de cámara. Ei que está en,frente de éste y el de la Visitación del altar mayor, son debidos al pincel de Francisco Muro (se¬ gún Ponz), de Nápoies; ni en Cea Bermúdez ni en el Conde de la Viñaza se oncuferníí; Hintiín pintor tia- poluano de este nombre; el autor »ic estoí cuadros debe de ser Francise:. Mura, pintor precisamente de Ñapóles, que vivió por aquel tiempo, y más conoci¬ do por el Fran cese hot Luis González Velázquez es el autor de los frescos db las pechinas (los cuatro Evangelistas); el tambor de la cúpula, xjue está adornado de pilastras üó- ■: '.as, pareadas entre las ventanas, tiene en ei easca- í -también pintados por Luis González Velázquez — 41 — las bóvedas del Palacio nuevo, fué invitado por Doña Bárbara á hacer algo para su nueva Funda¬ ción, pintando en la Iglesia el cuadro que hay en el altar de la derecha en la nave, y que representa á San Francisco de Sales y Santa Juana Chantai; un Calvario, en la sacristía; Nuestra Señora con su Hijo difunto en los brazos, en el relicario; la Cena del Se¬ ñor, en el refectorio, y una Sacra Familia y otros lienzos, en el claustro. El altar de la izquierda de la nave, que representa la Sagrada Familia, lo pintó-Francisco Cignaroli, pintor veronés, fallecido en 1770. De los dos del crucero, el de San Fernando reci¬ biendo las llaves de Sevilla fué pintado por D. Car¬ los José BJipart, que vino á España hacia 1750, nom¬ brándole Fernando VI pintor de cámara. El que su está en frente de éste y el de la Visitación del altar mayor, son debidos al pincel de Francisco Muro (se¬ gún Ponz), de Nápoles; ni en Cea Bermúdez ni en el Conde de la Viñaza se ningún pintor na¬ encuentra politano de este nombre; el autor de estos cuadros debe de ser Francisco Mura, pintor precisamente de Nápoles, que vivió por aquej tiempo, y más conoci¬ do por el Franceschetto. Luis GonzálezVelázquez es el autor de Iñs frescos de las pechinas (los cuatro Evangelistas); el tambor de la cúpula, que está adornado de pilastras dó¬ ricas, pareadas entre las ventanas, tiene en el casca¬ rón, también pintados por'Luis González Velázquez — 42 — y sus hermanos, al fresco, varios asuntos de lá vida de la Virgen, mezclados con medallas de claroscu¬ ro, festones y figuras alegóricas (1). jüe los hermanos Velázquez son también los meda¬ llones quehay en las bóvedas de la capilla mayor del crucero de la nave de la iglesia. y Antonio Velázquez pintó un cuadro en la clausura; José del Castillo, y por encargo de Mengs, seis cua¬ dros de devoción, y Zazo Mayo las estatuas de San y Francisco de Sales y Santa Juana Chantai, de tama¬ ño natural, que se exponían en la iglesia el 21 de Agosto. Había muchos más cuadros en el interior, que no cito aquí por ir en apéndice aparte en el inventario de las alhajas de oro y plata, vasos sagrados, orna¬ mentos, ropa, pinturas y otras cosas que regaló la Reina en 26 de Septiembre de 1757. Lo gastado en el Monasterio, según Mesonero Ro¬ manos (2), ascendió á 83 millones de reales en sólo la fábrica, suplido todo por la Tesorería; pero esta can¬ tidad fué el coste, no sólo del Monasterio, sino tam¬ bién del templo y todos los accesorios, como eran las tapias de la huerta, las capillas aisladas que existían en ésta, tres norias, depósito de agua, tres estanques, (1) Esta cúpula se iuceudió hace pocSs años y tuvo que construirse casi nueva; por lo tanto, pudiera no tener las mismas dimensiones. (2) Nuevo manual y descripción de Madrid, por don Ramón de Mesonero Romanos, pág. 291. 42 — y sus hermanos, al fresco, varios asuntos de lá vida_ de la Virgen, mezclados con medallas^ de claroscu¬ ro, festones y figuras alegóricas (1). i>e los hermanos VeMzquez son también los meda¬ llones que hay las bóvedas de la capilla mayor del en crucero y de la nave de.'la iglesia. Antonio Velazquez pintó un cuadro en la clausura; José del Castillo, y por encargo de Mengs, seis cua¬ dros de devi cióu, y Zazo y Mayo las estatuas de San Francisco de Sales y Santa Juana Chantai, de tama¬ ño natüraí, que se exponían en la iglesia el 21 de Agosto." ílabía muchos mós cuadros en el interior, que no cito aqní por ir en apéndice aparte en el inventario de las alhajas de oro y plata, vasos sagrados, orna¬ mentos, ropa, pinturas, y otras cosas que regaló la Eeina en 'o de Septiembre de 1757. Lo gastado en el Monasterio, según Mesonero Ro¬ manos (2), ascendió á SU millones de reales en sólo la fábrica, suplido todo por Ja Tesorería; pero esta can¬ tidad fué el coste,rró sólo del Monasterio, sino tam¬ bién del templo y todos los accesorios, como eran las tapias de la huerta, las capillas aisladas que existían en ésta, tres norias, depósito de agua, tres estanques, (1) Esta cúpula se incendió lia>:e pocas años y tuvo que construirse casi nueva; por lo tanto, pudiera no tener las misinas dimensiones. (2) Nuevo manual y descripción d* Madrid, por don Ramón de Mesonero Romano;, pág. 29;. CARLOS JOSL FLIPART (11.1721 f 007) S:in Fernnndii recibienclu las llaves de Sevilla (3,53 X.2,23 M.) muro de contención, lavadero, casa del jardinero, ca¬ sas de capellanes, separadas del resto del edificio, y conducción de aguas potables, que, tomadas del via¬ je del Alto Abroñigal, al otro lado del hoy Paseo de la Castellana, llegaba, como ya hemos dicho antes, pormina revestida de fábrica de ladrillo, cañerías y cambijas, hasta el depósito construido en la huerta. Según el Sr. Ruiz de Salces, que fué el arquitecto que hizo el estudio del edificio para transformarlo en Palacio de Justicia, el coste aproximado del Monaste¬ rio y templo debió de ser de unos 50 millones de rea¬ les, siendo el resto el importe de los accesorios cita¬ dos, en la cantidad de 2.140.664 reales próximamente. Además déla dotación déla Reina al Monasterio, ya mencionada, le hizo igualmente cesión, en escri¬ tura otorgada en 1754 ante el Marqués de Valdepa- rayso, como Notario de estos Reinos, de 54.082 rea¬ les y 16 maravedises, que unidos á los 400 ducados anuales está arrendada una dehesa que lla¬ en que man de Arroillinos, inclusa en la de la Serena, que compró dicho Convento á la Real Hacienda por rea¬ les de vellón 164.250, que desembolsó; 137.620 reales y 25 maravedises, importe de un legado que hizo al mismo Monasterio D ® Isabel María de la Cruz Aedo, Marquesa de Ugena, los 26.629 reales con 9 mara¬ y vedises restantes, de su caudal propio. Estas dos par¬ tidas, juntas con la de 54.632 reales y 18 maravedi¬ ses dada por la Reina, como ya hemos dicho ante¬ riormente, componían la suma que, según regulación — 44 — hecha, era suficiente dotación la comida y ves¬ para tuario de las 33 religiosas señalaba y habían de que ser de su presentación, gastos de sacristía, ornamen¬ tos, oblatos para los curas, cera para la iglesia, acei¬ te para las lámparas y demás para el culto divino, gastos de casa, pago de salarios al médico, cirujano, sangrador, portero, mozo de recados y hortelanos, sin incluir el gasto de botica, puesto que las medicinas que se necesitaban eran llevadas de la Real botica. Por separado se formó otra dotación de 122.598 reales, destinada árenlas eclesiásticas, conservación de la fábrica y gastos eventuales. Estas rentas eclesiásticas eran para un confesor de las monjas, con 11.000 reales de vellón y casa; un primer capellán, con 7.700 reales y casa; cuatro ca¬ pellanes, á razón de 5.-500 reales y también casa cada uno, y, por último, 4.400 reales de vellón y un cuarto en que vivir á un sacristán mayor; á un alguacil 550 reales de vellón, y 60 ducados á cada uno de los cua¬ tro acólitos (1),. (1) Los 54.082 reales y 16 maravedises con que la Rei¬ na completó la dotación del Monasterio era de la renta de unos juros redimidos de la Real Hacienda á diferentes personas, situados en la renta de hierbas de la Orden de Calatrava, que fueron pagados con el propio caudal de la Reina, otorgándose escritura á su favor por el Marqués de los Llanos, en nombre de la Real Hacienda, el 22 de Diciembre de 1754, y declarados también por el Rey libres de descuentos y valimientos, en los mismos términos que los que compró anteriormente. V El Rey determinó que se consagrase la iglesia en el día 25 de Septiembre de 1757. El jueves 29 del mismo mes, día de la Dedicación de San Miguel Arcángel, mandó S. M. se hiciese la traslación al Monasterio nuevo, señalando la hora de las tres y media de la tarde. Pusiéronse por la villa de Madrid vallas en todo el distrito del Prado paradefensa de la gente y co¬ ches, colgándose de una parte y otra con tapicerías de oro y seda. Estos fueron los tapices llamados de la'conquista de Túnez, del Apocalipsis y del Rey Ciro, pertenecientes á la Gasa Real; y también se co¬ locaron tres altares en el trayecto que había de re¬ correr la comitiva. La carrera la ocupaban dos bata¬ llones de Guardias de Infantería española y walona. Los Reyes llegaron á las cuatro en punto, y se apearon por la portería del Convento viejo; después de recibir el agua bendita de manos de D. Alejandro Pico, Sumiller de Cortina, pasaron al coro, en don¬ de se hallaba prevenido el sitial correspondiente, y estando revestido de Pontifical Monseñor Nuncio, que - 46 - fué nombrado por el Eey para esta función, por no poderla ejecutar el Cardenal Mendoza, Patriarca de las Indias, que era el designado, á causa de su avan¬ za la edad, é inmediatamente se dió principio á la procesión, por el orden siguiente: Los niños doctrinos, con su cruz; luego los cofra¬ des con sus estandartes, las cruces de las parroquias y las Comunidades; el Cabildo eclesiástico; seguía la Capilla Real con su cruz, llevando dos capellanes de honor en dos bustos de plata fas reliquias de San Francisco de Sales y de la Beata Juana Fremiot de Chantai; continuaban, en dos ñlas, los capellanes de honor y predicadores de S. M., en cuyo centro iban, de dos en dos, las niñas eduoandas y las Religiosas, rodeadas de los Obispos de Urgel y los dos auxiliares del Arzobispado, y al lado de la Superiora los Arzo¬ bispos de Farsalia, Inquisidor general, y el Obispo de Cartagena, gobernador del Consejo de Castilla. Ocu¬ paba los costados una partida de Alabarderos, y en medio, el palio, que llevaban ocho capellanes de ho¬ nor, siguiendo el Nuncio de Su Santidad. Continua¬ ban luego los Mayordomos de semana del Rey y los Grandes, y cerraban la procesión SS. MM. con el In¬ fante Don Luis, acompañados del Capitán de Guar¬ dias exemto. Camarera mayor, damas, señoras de honor y Mayordomos de la Reina y un destacamento de Reales Guardias de Corps, con todo el Cuerpo de oficiales. En este orden llegó la procesión al nuevo Monaste- — 47 — rio á las cinco y media; se colocó el Santísimo en la Iglesia y se cantó un Te Deum. Después de la Reser¬ va condujeron SS. MM., acompañadas de toda la Casa Real y de los Obispos, á las monjas á la puerta del Convento, en donde el Intendente, D. Andrés Gó¬ mez, tenía preparadas unas llaves doradas, que pre¬ sentó la Reina al Rey, y cogiendo la de esta puerta, hizo la ceremonia de abrirla, y después se la volvió á la Reina, y éstaá su vez dió la propiedad á la Su¬ periora, entregándosela, y concluido este acto se tras¬ ladaron losReyes con el dicho acompañamiento al Coro, donde después de hacer oración se retiraron SS. MM. al cuarto ediñcado en el mismo Monasterio. Al siguiente día 30 asistieron los Reyes por maña¬ na ytarde á la función de la Iglesia desde la tribu¬ na, que es la que está al lado del Evangelio del altar mayor. Celebró de Pontiñcal el Nuncio; asistió el Cardenal Patriarca y dijo el panegírico el P. José Guerra, de la Compañía de Jesús y predicador de Su Majestad. Los días 1 y 2 de Octubre asistieron los Reyes y el Infante, por las'tardes, á adorar al Santísimo, que estuvo expuesto. Al despedirse la Reina Bárbara de las monjas, des¬ pués de la entrega del Monasterio, le dijo á la Supe¬ riora las siguientes palabras: «Ya no nos veremos más en este mundo.» Trasladada la Corte á Aranjuez, enfermó al poco ■tiempo, y después de larga enfermedad y penosa - 48 - agonía, sufrida eon cristiana resignación, fallecía en aquel Eeal sitio el 26 de Agosto de 1758, á los cua¬ renta y siete años de edad. Nada de particular tiene que la Eeina profetizase su próximo fin al despedirse de las monjas, pues ha¬ cía algún tiempo qne tenía con frecuencia ataques de asma, que la impedían estar en la cama echada, y las noches las pasaba con bastante tos. Era de tem¬ peramento sanguíneo y flemático y de cuerpo obeso; comía mucho, hacía poco ejercicio, y aunque los médicos la hacían frecuentes sangrías, el asma con¬ tinuaba. El año 1757, estando en El Escorial, se puso bastante mal, y en Aranjuez, como ya hemos visto, siguió peor, hasta el 26 de Agosto, que falleció. Dejó en su testamento, como mandas, al Convento de las Salesas, todos los cuadros, imágenes y reliquias, li¬ bros devotos, las piezas de oro y plata, lienzos y en¬ cajes que se hallasen existentes, los ramos y piezas que están en poder y á cargo de Farinelli, la china blanca y negra y 29 doblones para el coste de su se¬ pulcro. En la tarde del 28 de Agosto se dispuso el entie¬ rro. Salió la comitiva de Aranjuez y vino á parar en Valdemoro, á la iglesia del pueblo, donde fué puesto el cadáver sobre un túmulo, y lo mismo se hizo en todos los pueblos por donde pasó. Entró en Madrid por la puerta de Atocha, y siguiendo todo el Prado, llegaron á Eecoletos y fueron, dando vueltas, hasta el templo de la Visitación; luego que llegó el cadá- — 49 — ver, se le dijeron los oficios y funerales, según dejó or¬ denado la Eeina en su testamento. Su cadáver se depositó en la cripta, debajo del coro bajo, donde están los enterramientos de las monjas. El Rey, estaba gordo y bueno, aunque experi¬ que mentaba cierta repugnancia á hacer las cosas regu¬ lares de la vida, como á comer, dormir y salir al campo, tenía un temperamento melancólico é incli¬ nado á la tristeza; con frecuencia le asaltaban temo¬ res, y tuvo una enfermedad que le duró doce meses, contribuyendo á la melancolía el alimento que to¬ maba, pues, según sumédico (l),sólo consistía en car¬ nes, especialmente de ternera y aves, y la sopa la to¬ maba con mucha substancia, sin probar ensalada ni frutas ni otra cosa que pudiese hacer flúida la sangre. El fallecimiento de la Reina: le produjo tal senti¬ miento, que ál trasladarse al Palacio de Villaviciosa desde Aranjuez, enfermó el día 7 de Septiembre del mismo año. La enfermedad empezó á manifestarse con temores muy vivos de que podía morirse ó aho¬ garse ó que le diese un accidente. Fué dejando el despacho de los negocios y el salir de caza, y no per¬ mitía quele cortasen el pelo ni la barba. Retirado á (f) Discurso sobre la enfermedad del Rey nuestro se¬ ñor Don Fernando VI, que Dios guarde, escrita por don Andrés Piquer, médico de Cámara de S. M.—Ms. 11.201. Biblioteca Nacional. 4 - 50 - una habitación donde apenas cabía una cama, en¬ tregaba su alma á Dios el 10 de Agosto del año si¬ guiente de 1759, á las cuatro y media de la mañana, siendo confesado aprovechando un momento de so¬ siego por el cura de Palacio D. José de Rada. Murió rodeado del Arzobispo Inquisidor general, del Obis¬ po de Falencia, á los cuarenta y cinco años de edad y trece de reinado. Se trasladó el cadáver á Madrid con gran pompa, siendo entregado las formalidades acostumbra¬ con das por el Duque de Alba á la madre Abadesa, en presencia de toda la Comunidad de las Salesas, para su enterramiento. Elcadáver, lo mismo que el de la Reina anteriormente, quedó depositado en la cripta hasta que se fabricaron los sepulcros que hoy tienen. En el reinado de su sucesor se construyeron los dos sepulcros, que están: el del Rey, en el lado derecho del crucero, según se entra en la Iglesia, y el de la Reina, detrás de éste y en ei coro bajo de las monjas. El sepulcro de Fernando VI fué ideado por Saba- tini y ejecutado por Francisco Gutiérrez. Al poco tiempo de haber regresado á Madrid, cuando comen¬ zaba á hacerlo, tuvo que dejarlo por las rebajas que proponía D. Juan León, teniendo por ñn que con¬ cluirlo por no poder hacerlo León, después de des¬ echar algunas piezas comenzadas que no correspon¬ dían al modelo. Dicho sepulcro, que me abstengo de describir por poderlo ver en la adjunta fototipia, es de mármoles, pórfido y bronces dorados á fuego. El Scpiilcru tie Fernantio \'í, proyecto tic FRA.NCrSCO SABAiTINI (n. 1722 f 1797) escuilurat. dt FRANCISCO OnTIFRRFZ (li. 1727 í — 50 - una habitación donde apenas cabía una cama, en¬ tregaba BU alma á Dios el 10 de Agosto del año "si¬ guiente de i?69, á las cuatro y media de la mañana, siendo confesado aprovechando un. momento de so¬ siego por ci cura de Palacio D. José de Rada. Murió rodeado del Arzobispo Inquisidor general, del Obis¬ po de Palència, á los cuarenta y cinco años de edad y tre.ce de reinado. Se trasladó si cadáver á Madrid con gran pompa, siendo eniregudü con ias formalidades- acostumbra¬ da!» por v 'í r>a,qni- de .\]ba á la madre Abadesa, en presencia de toda ¡a Comunidad do las Salesas, para su enterramiento. El cadáver, lo mirmo que el dé la Reina anteriormente, quedó def.osiii-do en la cripta hasta que se fabricaron íos scpuloios que hvy tionco. En el reinado de su sucesor se eonstrúyeron los dos sepulcros,-que están; el del Rey, en el lado derecho del crucero, según la Iglesia, se entra en y el de la Reina, detrás de éste y en. el coro bajo de las monjas. El sepulcro de Femando VI fué ideado por Saba- tini y ejecutado por iVanciseo Gutiérrez. AI poco tiempo de haber regresado á Madrid, cuando comen¬ zaba á íriii i'-, tuvo que dejarlo por -, las rebajas que proporsÍK D. Juan León, teniendo por fln que con¬ cluirlo por no po-'ler rácerlo León, después de des¬ echar algunas piezas comenzadas que no correspon¬ dían al modelo. Dicho sepulcro, que meabstengo de describir por poderlo ver en la adjunta fototipia, es de mármoles, pórfido y bronces dorados á fuego. El Sepulcro de Fernando VI, proyecto de FRANCISCO SA15ATTINI (n. 1722 f 097) esculturas de FRANCISCO GUTIERREZ (n. 1727 t 17S2) Sepulcri) de la Reina D_.® Bárbara de Braganza, obra de JUAN LEÓN — 5i - de la Reia» es más sencillo: tiene un medallón sos¬ tenido por doa aillos eon el busto de Doña Bárbara, y fué trabajado jlor -iva:- T^óti. ' - Las inserip^. i. í "s b o s^puieros, hechas por don duan Iriarte, son la» 7,;¿:uu-íiir3; flic YACET HtJÜS OOR.VOBl COSUITOE FERniNASDÜS VI IIISPAKIARTjM REX ÒPTIMES PRIKOF.Pfi QTTÎ SINE LIBERI8 AT NUMEROSA VÍRTUTÜM SOBOLE, P.AT'ER PATRIAE, OBIIT IVXD AUG. AN. MDOCLIX. CAROLUS fll FRATRI DILEOTISSIMO, 0ÜJU8 VITAM REGNO PROE. 0PTA8SET, HOC MOERORIS ET PIETATI8 MONUMENTÜM. La de Doña María Bárbara de Portugal dice así: MABIA BARBARA PORTUGALLIAE, KEKDINANDI VI UISP. REGÍS UXOR, POST OONDITIUM I». O; M. TEMPLUM, SACRIS VIRGINIBUS GAENOBIUM, OPTATO FKUIÏUR SEPULCRO ET -^OTIS PROPÍNOR ET ARIS, OBfiT ASNOS NATA XLVII VI. CAL. SEPT-, MDOCLVIir. Estos sepulcros se concluyeron el año de 1765, y el viernes 19 de Abril'se trasladaron los Reales cuerpos á ellos, desde la bóveda donde habían estado depo¬ sitados.'A este traslado, que se hizo con gran solem¬ nidad, asistieron ios Cardenales-D. Luis de Córdoba. — si¬ de la Reina es más sencillo: tiene un medallón sos¬ tenido por dos niños con el busto de Doña Bárbara, y fué trabajado por Juan León. Las inscripciones de los sepulcros, hechas por don Juan Iriarte, son las siguientes; HIC YAOET HUJ08 COENOBI CONDITOR FERDINANDUS VI HISPANIARUM REX OPTIMUS PRINCEPS QUI SINE LIBERI8 AT NUMEROSA VIRTUT CM SOBOLE, PATEE PATRIAE, OBIIT IVID AUG. AN. MDCCLIX. CAROLUS fll FRATRI DILEOTISSIMO, CUJU8 VITAM REGNO PROE. OPTASSET, HOC MOERORIS ET PIETATI8 MONUMENTUM. La de Doña María Bárbara de Portugal dice así: MARIA BARBARA PORTUGALLIAE, FKRDINANDI VI HISP. REGIS UXOR, POST CONDITIUM D. O. M. TEMPLUM, SACRIS VIRGINIBUS CAENOBIUM, OPTATO FRUITUR SEPULCRO ET VOTIS PROPINOR ET ARIS, OBIIT ANNOS NATA XLVII VI. CAL. SEPT, MDCCLVIII. Estos sepulcros se concluyeron el año de 1765, y el viernes 19 de Abril trasladaron los Reales cuerpos se á ellos, desde la bóveda donde habían estado depo¬ sitados. A este traslado, que se hizo con gran solem¬ nidad, asistieron los Cardenales D. Luis de Córdoba. - 52 - Arzobispo de Toledo, y D. Ventura de la Gerda, Pa¬ triarca de las Indias (1). Continuo este Monasterio en los siguientes reina¬ dos siempre bajo el patronato y protección de los Monarcas, y en 1859, siendo conveniente ensanchar y mejorar el paseo de Recoletos, se expropió á la Co¬ munidad, previa tasación y tramitación legal, una faja de terreno perteneciente á la huerta, en la par¬ te lindante con aquel paseo, cuya faja se llevó una superficie de 7,924 metros cuadrados, por lo que, in¬ cluso el valor del arbolado y tapias, abonó el Ayun¬ tamiento de Madrid la cantidad de 1.526.447 reales. Después, y á instancias del mismo Ayuntamiento, y con el fin de hermosear la población, vendió la Co¬ munidad en pública subasta otra faja de terreno de 6.924 metros cuadrados, que adquirió la Duquesa de Denia en 9 de Marzo de 1861. Al incautarse el Gobierno del Monasterio en 27 de Octubre de 1870, la superficie de todo el terreno que compi-endían la" huerta, jardines, lavadero, corral y casa del jardinero, sin incluir el Monasterio, la Lon¬ ja y el templo, se hallaba reducida á 33.338 metros cuadrados. Hecho luego el trazado de las calles E. y O. y trans¬ versales que aparecen en el plano general, dicha su¬ perficie quedó otra vez dividida. (1) Alvarez Baena: Hijos Ilustres de Madrid; t. 11, pᬠgina 72.- — 53 — Se construyeron luego las escalinatas de la facha¬ da del Este y plazoleta del Norte del ediflcio, en cu¬ yas obras se invirtió la suma de 1.337.447 reales, y el grandioso Monasterio fué dedicado á Palacio de Justicia, estableciéndose en él el Tribunal Supremo, la Audiencia y los Colegios de Abogados y Procu¬ radores, y en él siguieron, hasta que en 4 de Mayo de 1915, un terrible incendio destruyó en pocas horas este monumento, desapareciendo entre las lla¬ mas los hei'mosos salones, del Convento y Palacio que edificaron los Eeyes Don Fernando VI y Doña Bárbara de Braganza, salvándose milagrosamente la Iglesia. De los cuadros que en su día regalara la Eeina al Convento quedará ninguno; pero había en no creo depósito del Museo del Prado y de propiedad de los Tribunales bastantes, y algunos de bastante mérito, de los que, afortunadamente, se quemaron pocos. Los fundadores y el arquitecto pudieron gozar . poco de su obra, pues todos fallecieron casi al termi¬ narse ésta: la Eeina Bárbara en 26 de Agosto de 1758; el Eey en 10 del mismo mes del año siguiente; la pri¬ mera Superiora, sor Sofía de la Eochebardoul, en 10 de Octubre del mismo año que el Eey, y, por último, Francisco Carlier, por el afán con que dirigió esta obra enfermó, y aunque para recobrar la salud mar¬ chó á Francia, su patria, no pudo conseguirlo, falle¬ ciendo en Bayona al poco tiempo de haber llegado, en 29 de Diciembre de 1760. APENDICE I Primera Comunidad del Convento de la Visitación. La componían sor Ana Victoria de Onciex, que era entonces Superiora (1), sor Ana Sofía de la Ro- cliebardoul, María Pospera Truchet, Margarita Jose¬ fa Bárbara De Crouz, Mariana Teresa de Palacios, Angela Ignacia Vázquez, Juana Francisca Wodrón, María Gregorià de la Riva, María Luisa de Narváez, Ursula de Narváez, Ignacia Serafina Dávila Ponce de-León, Rosa Manuela Dávila Ponce de León, Ma¬ ría J·'ellciana de Cisneros, Manuela Josefa de la Riva y Ortiz, Ana Lucía Ordonovan, María Bárbara Bu¬ trón y Muxica, Juana Javiera Dávila y Ponce de León, María Fernanda de Gutiérrez, María Carolina Superviele, Ana Catalina Vélez y Bracamonte, María Sophia de Tovar, María Teresa de Amarillas y Ana Constanza de Barrientes. (1) Fué la segunda Superiora desde la fundación y la primera del Convento nuevo. APENDICE II Testamento cerrado que otorgó la señora Reina Doña María Bárbara de Portugal, mujer del se¬ ñor Don Fernando VI, Retiro, á en el sitio del 24 de Marzo 1756, t fué abierto en el Real de Sitio de Aranjuez, t.formalizado y refrendado en Madrid A 31 de Agosto de 1758 por el señor Don Alonso Muñiz, Marqués de Campo de Vi¬ llar, Secretario de Estado y del despacho uní versal de gracia y justicia. Manda en su testamento que á su cuerpo no se le embalsame, le descubra y toque, sino lo absoluta¬ mente necesario para lavarle el rostro y manos y amortajarle con el hábito de San Francisco de Asís, de cuya tercera Orden era Hermana, y que se le die¬ se sepultura el Convento de religiosas de Nuestra en Señora de la Visitación, que dejó erigido y fundado en esta Corte, en el lado derecho de su coro, entran¬ do desde dentro al Altar Mayor en .un nicho, que lle¬ vará una lápida con la inscripción de su nombre y persona, «para que cuando las dichas religiosas asis¬ tan á la Comunidad, misas y oficios de coro y otras 57 — oraciones comunes y particulares, se acuerden de mí y por lo mucho que las he querido, que me enco¬ mienden á.Dios». »T si el fallecimiento ocurriese antes de que la Co¬ munidad fuese á vivir al Convento que de mi orden se está construyendo, quiero que me depositen en lu¬ gar decente de la casa que habitan, y y oportuno que cuando se trasladen al dicho Convento nuevo, me pasen y coloquen en el nicho y lugar que dejo explicado. • » de sepultura hasta pasadas Mando que no se me cuarenta y ocho horas de mi fallecimiento. »DeJo al Convento de la Visitación todos los cua¬ dros, imajenes de 'devocióñ y reliquias que no dejo destinadas a otro ñn, y todos los libros devotos de mi librería y todas las piezas de tela de oro y plata y encajes, que tampoco destinase a otras personas para que aumenten los ornamentos del culto divino. «Declaro que en poder de D. Carlos Farineldo que¬ dan muchas piezas de plata, mas otras que de mi orden tiene encargadas á Italia.» También la china negra de jarrones, tibores, flores y demás piezas, para que sirvan' de adorno en la Iglesia y Capillas de dicho Convento, y piezas de china blanca y de colores que había en un gabinete de china blanca y otras piezas de su cuarto. Dice que su cuerpo se cubra con una lápida dé mármol negro, y en ella se embuten y graben las le¬ tras de bronce dorado al bulto y semejanza de la lᬠpida que hay en el sepulcro de una hija de Felipe IV en el coro de las religiosas del Monasterio de la En¬ carnación de Madrid. Y para el coste de dicha lápida y su colocación mandó entregasen á la Superiora dos mil doblo se nes, y si sobrase algo se emplease en misas. «A D. Carlos Farinello, que me ha servido siempre con mucho acierto y felicidad, se le de una sortija de un diamante grande, redondo, y todos los"libros y papeles de música tres clavicordios, los mejores.» y A D. Domingo Scarlatt, su maestro de música, dos mil doblones en dinero y una sortija. A D. Domingo Peretti, tocaba con rara habili¬ que dad el violón en su recreación, se le den mil doblo¬ nes en dinero. De este testamento no se hacopiado más que lo relativo á las mandas y li que hace referencia á las Salesas, pues el documento es bastante largo. APENDICE III Entierros de Don Fernando VI y Doña Bárbara de Braoanza. Salió el entierro del Palacio de Villaviciosa á las cuatro y media de la mañana, y llegó á Madrid á las diez, habiendo observado en la salida, en el camino y en la entrada, el orden siguiente: 1. Los timbaleros y clarines de Guardias de Corps, con sordinas y enlu¬ tados.—2. Dos escuadrones de dichas Guardias.—3. La compañía de la Real Guardia de Alabarderos á pie. - 4. Los alguaciles de Casa y Corte de S. M. á caballo.—5. Cuarenta y ocho religiosos de Santo Do¬ mingo, San Francisco, San Agustín y Carmelitas Calzados, á doce de cada religión, todos con hachas encendidas y á caballo.—6. Los alcaldes de Corte D. Jacinto Jover y D. José Güell, con ocho alguaci¬ les á caballo.—7. Doce Gentileshombres de la Boca á caballo.—8. Los timbales y clarines de la Real ca¬ balleriza, con sordina y á caballo, enlutados. —9. El Guión Real llevado por D. Pedro Verdes Montene¬ gro, Caballero paje más antiguo de S. M., á caba¬ llo.—10. La Cruz y otros dos caballeros pajes de — 60 — S. M. á los lados de ella, á caballo.—11. Ilos indivi¬ duos de la Real Capilla á caballo.—12. Veinticuatro lacayos de S. M. á pie con hachas encendidas.—13. Los marqueses de Villagarcía y de la Rosa y Gracia Real y D. Francisco Escoti, Mayordomo de semana del Rey, á caballo.—14. El Conde de Castroponce, el Príncipe Pío, el Marqués de los Ralbases y el Duque de Santisteban, Gentileshombres de Cámara con servidumbre, con otros señores Grandes que de pro¬ pia voluntad le séguían todos á caballo.—15. Cua¬ tro cadetes de Guardias de Corps de batidores.—16. Un sobrestante de coches.—17. La estufa con el Real cadáver.—18. A los lados de ella ocho caballeros pa¬ jes de S. M., á caballo—19. También á los lados de la estufa dos Monteros de Espinosa á caballo. —20. D. Luis de Rozas, oficial mayor de Guardias de Corps á la derecha de la estufa, y el exento D. José Noro- ña, á la izquierda.—21. A la parte exterior de los caballeros pajes, D. Gaspar Manuel de Montoya, don Manuel de Fuentes, D. Enrique Ruiz Sabeli, D. Joa¬ quín de Melgares, caballerizos de campo, y de so¬ bresaliente, D. Antonio Monitufor.—22. Detrás déla estufa el excelentísimo señor Duque de Alba, Mayor¬ domo Mayor de S. M., á su izquierda el excelentísi¬ mo señor Príncipe de Macerano, Capitán de Guardias de Corps, también á caballo, y á la de éste, en mula, el ilustrísimo señor Obispoi de Palència, D. Andrés de Bustamante.—23. Un Palafrenero Mayor á las ór- .denes del señor Mayordomo Mayor, y dos garziones de Guardias de Corps, á las órdenes de su Capitán.— 24. El Caballero de la Palaigne y el Marqués Hota, oficiales mayores de Guardias de Corps, los exentos - 61 — D. Domingo Testi y D. Domingo de Flores, y cin¬ cuenta guardias con un Brigadier.—25. Una estufa de respeto del Real cadáver.—26. Dos coches de va¬ cío, uno para el excelentísimo señor Duque de Alba, Mayordomo Mayor, y el otro para el ilustrísimo Pre¬ lado. 27. El tercer escuadrón de Guardias de Corps. - —28. Cinco coches que ocupaban veinte excelentísi¬ mos señores Gentileshombres de Cámara.—29. Uno vacío para los cuatro que iban á caballo.— 30. Dos Forlones paramayordomos de semana. —31. Otros dos para caballerizos de campo.—32. Otros dos para caballeros pajes.—33. A los lados de toda la comiti¬ va, aunque fuera de ella, treinta palafreneros á ca¬ ballo, dos ayudantes y un Mariscal, con algunos ofi¬ ciales suyos y del maestro de coches, para lo que pudiera ocurrir. La comitiva entró en la villa por la Puerta de Recoletos, donde la recibió formado su numeroso Cuerpo de Inválidos, con el coronel D. Félix Ferraz, comandante interino de ellos y del mando militar de Madrid, á la cabeza. Dirigióse al Convento de la Vi¬ sitación, por la calle de San Joseph, en la que en dos filas que llegaban hasta el pórtico estaban los bata¬ llones de Guardias Españolas y Walonas con sus co- i'oneles, los excelentísimos señores Marqués de Sa¬ rrià y Conde de Priego á su frente Dentro del pórti¬ co se hallaban también para recibir el Real cadáver otro cuerpo de Guardias de Corps, y en la puerta de su iglesia el de Alabarderos. Bajáronle de la estufa los Caballerizos de Campo de S. M., le tomaron y llevaron hasta la puerta de la Iglesia los Gentileshombres de Boca y Casa y allí le — 62 - entregaron á los Grandes y Mayordomos de Semana, que le condujeron hasta el túmulo. Colocado en él se formó capilla, tomando el Mayordomo Mayor, Capi¬ tán de Guardias, los Grandes y demás sujetos los puestos que les correspondían Se dijo por el ilustrí- simo Obispo de Santander Misa de Pontifical, que cantaron los Músicos de la Real Capilla, y ya concluí- dos los Divinos Oficios se transportó el cadáver por los Grandes y Mayordomos al paraje necesario para en¬ tregarle á la madre Priora de la Visitación, que le recibió del Excmo. Sr. Duque de Alba, con la forma¬ lidad debida, después de reconocido, abierta la caja y vuelta á cerrar en presencia de toda la comunidad. Al entrar el cadáver en la Iglesia hizo toda la tro¬ pa de Guardias de Corps de Infantería Españolas y Walonas y de Inválidos una descarga general, otra al elevar la Hostia en la Misa y otra al entrar el cuer¬ po en el coro de las monjas para entregárselo, que se¬ rían las doce del día. El Marqués de Campovillan, Secretario de Estado y de Despacho de Gracia y Justicia, por nombramiento de la Reina Madre, concurrió á todos los actos de en¬ trega especificados, para dar fe y testimonio de ellos como Notario Mayor de estos Reinos. El mismo ceremonial se observó en el entierro de la Reina Doña Bárbara. APENDICE IV Imbentaeio de alhajas de orot plata, vasos sagra¬ dos, ornamentos, ropa, pinturas Y otros bienes que la generosidad y real piedad de la Reina nuestra señora doña María bárbara de portu¬ gal (que Dios guarde) ha dado para servicio del culto divino, iglesia sacheistia y adorno del Monasterio de religiosas de la Visitación de nuestra señora instituto de s" francisco de Sales que a sus reales expensas ha fundado Su Magestad en esta Corte y la entrega de las re¬ feridas alhajas y ornamentos se hizo con con¬ currencia de la Real persona de la Reyna nues¬ tra señora y asistió de su R'' OrN el SrIO de S. M. y SS"" de Cámara del R'- Cons" de Castilla y Notario de los Retnos D" Antonio Martínez Salazar, en el día 26 de Sepbre. año de 1757. Como la Reyna Nuestra Señora Doña Maria Barba¬ ra Portugal (que Dios guarde) deliberó fundar es¬ de tablecer y dotar a sus Reales expensas para beneficio común y enseñanza de Niñas Nobles este Real Mo¬ nasterio de Religiosas de la visitación de Nuestra se¬ ñora instituto de San Francisco de Sales, en conside — Gi¬ racióna que tan piadoso intento produciría conti¬ nuadas alabanzas a Dios, y su Santisima Madre la Virgen Maria: Por escritura que su Magestad otorgó y firmó de su Eeal mano ante el secretario de S. M. y del Despacho Universal de Hacienda, como Notario de los Reynos D° Juan Francisco Gaona y Portoca- rrero, Gonde de Valdeparayso, en el dia veinte y dos de Agosto proximo pasado de este presente año de mil setecientos cincuenta y siete, tuvo a bien S. M. manifestar su Real voluntad en punto a la misma Inundación estableciendo el número de religiosas de que ha de ser compuesta la comunidad, su govierno económico, número de Capellanes y demás indivi¬ duos, salarios que han de gozar, y sus respectivas obligaciones, con otras circunstancias y declaracio ¬ nes que conspiran al mejor régimen, perpetuidad, au¬ mento y conservación-del Monasterio, y de los vie¬ nes y rentas de su Dotación: Y en el Capitulo octabo de la citada escritura de Fundación, previene, y manda la Reyna nuestra señora, se haga formal, y distinto Inventario de todos los ornamentos, Alhajas do oro y plata, vasos sagrados, Colgaduras, ropa. Pinturas, y. quanto la real generosidad de S. M_. ha dado al Real Monasterio, y aplicado para el servicio del culto Dibino, Iglesia sachristia, adorno de Claus¬ tros, relicario, y demás piezas, y oficinas del conven¬ to, con la prevención del que el mismo Inventario se formase por la Superiora de este Real Monasterio y so custodiase en el Archivo del Convento; colocándo¬ se una copia en la secretaria del Real Patronato, otra en el Real Archivo de Simancas, con todos los demás papeles pertenecientes al Patronato Real, y otra se - 65 — pusiese a continuación de la citada escritura de Fundación, y que el Inventario original se presente al Prelado del Convento para que al tiempo de ha¬ cer la elección y visita de él, se halle informado de lo que contiene y no se obscurezca, ni falte la memo¬ ria de tan particulares y exquisitas Alhajas que la generosidad de la Reyna nuestra señora a sus reales expensas a dado al Convento. Y para cumplimiento puntual de lo que su Magestad tiene prevenido, y mandado en la referida escritura de Fundación: Yo la Madre Sor Ana Victoria Oncieux Superiora de este Real Monasterio de la Visitación de Nuestra señora, declaro que en este presente día veinte y seis de Sep¬ tiembre de año de mil setecientoscinquenta y siete laReyna nuestra señora para manifestar mas y mas su real venignida e inimitable religioso celo y ar¬ diente debocion, se ha dignado concurrir personal¬ mente al nuebo Cómbente construydo a sus Reales expensas en donde estan próximas a trasladarse las religiosas: Y hallándose su Magestad en la sachristia del expresado nuebo Cómbente a su real presencia se me hizo entrega de las Alhajas de Oro y plata, re¬ liquias, vasos sagrados, ornamentos, Colgaduras, Ropa, Pinturas, y demás bienes que por menor se ex¬ presan y distinguen en esta forma: Alhajas de oro yplata, y algunas guarnecidas de diamantes y esmeraldas. Una Custodia de oro, vaciada y cincelada, de tres quartas de alto, guarnecida con dos mil seiscientos setenta y tres diamantes Rosas y mil trescientos se¬ tenta ytres esmeraldas, y tiene en su reberso el es¬ cudo de las reales Armas de bajo reliebe. Una Cruz s de Oro de mas de un pie de alto para las reliquias del Lignum crucis, con su peana. La çruz está guar¬ necida con doscientos quarenta y un Diamantes de diferentes tamaños y con trescientas quarenta esme¬ raldas. La peana que es de hechura de un peñasco, tiene doscientos treinta y tres Diamantes en varias flores, y ojas de oro esmeraltadas y quarenta y cinco esmeraldas brutescas, o morrallones de varias flgu ras, y de extremados tamaños y en su reberso las Armas reales de bajo reliebe. Un cáliz de oro con quinientos quarenta y un dia¬ mantes rosas y quatrocientas setenta y ocho esmeral¬ das y tiene devajo del pie el escudo de Armas Reales abierto a buril. Una Patena y una Cucharita de oro. Un platillo de plata sobre dorada con dos vinage- ras y una Campanilla guarnecidas estas quatro pie¬ zas con setecientos setenta y tres Diamantes y qua¬ trocientas ochenta y ocho esmeraldas y cada una de estas piezas tiene las Reales Armas cinceladas de bajo reliebe. Un cofrecito de'plata sobredorada guarnecido con trescientos ochenta y seis Diamantes rosas el qual guardaba S. M. con especial amor, por ser Memoria que le dexó la Emperatriz Leonor su Abuela. Un pectoral con veinte y dos Diamantes rosas con su Cadena de oro para poner en la Estatua de medio cuerpo de San Francisco de Sales. Una Fuente grande redonda y su Jarro compañe¬ ro de plata sobredorada cinceladas ambas piezas con varios adornos de bajo relieve y las Armas Rea¬ les de lo mismo en cada una Ocho Candeleros de una — 67 — vara de alto, vaciados y cincelados con peso de doscientos cinquenta y nueve marcos y seis ochavas y media y todas con sus Armas Reales abiertas a buril. Una cruz y un Ghristo en ella vaciado, y reparado a cincel para el Altar mayor con peso de setenta y un marcos, seis onzas, y dos ochavas con las Armas R® a buril. Tres sacras para la misma mesa de Altar, vacia¬ das y cinceladas, y las palabras abiertas a buril con peso de treinta y seis marcos, dos onzas y seis ocha¬ bas con las Armas reales en cada pieza también aviertas a buril. Seis Candeleros lisos, medianos de mas de tres quartas de Alto con. su Cruz y Christo correspondien¬ te con lospies triangulares cincelados, pesaron cien¬ to y ocho marcos y cinco onzas y cuatro ochavas y media con las Armas Reales en cada pieza aviertas a buril. Dos Misales forrados de terciopelo. Dos Misales Carmesí, y Forrados de Terciopelo guarnecidos con varios adornos de plata, hechos de Chapa y cincelados, que pesaron doce Marcos, siete onzas y tres ochavas y media cada uno con dos me¬ dallas de medio reliebe de la Visitación y con Ar¬ mas Reales abiertas á buril. Dos Atriles vaciados, y cincelados con peso de ciijr quenta y quatre marcos, cinco onzas, y cinco ocha¬ vas, y media cada uno con su medalla, de San Fran¬ cisco de Sales en medio, y con las Armas Realesqn Ja tachada abiertas á buril. ■ - Dos palmatorias la una de plata sobre dorada. — 68 - Dos Lamparas iguales para los Altares del Cruce¬ ro lisas hechas de martillo con las Cadenas vaciadas que pesan treinta y cinco marcos y cinco onzas cada una, con las Armas Reales abiertas á buril. Ocho varas para el Palio con sus remates labrados de cincel y las Armas R® en cada uno con peso de noventa y nueve marcos, tres onzas y tres ochavas con advertencia de que los remates tienen el adorno de su Cabeza con tornillo que se les quita y pueden servir de macetas o pie de florero. - Una Cruz con su vará compañera de las del Palio y dos Ciriales compañeros déla Cruz, que sirven para las procesiones que hace la Comunidad, con peso de sesenta y seis marcos y una ochava, todo vaciado y Chapa cincelada de bajo reliebe con las Armas Rea¬ les también cinceladas. Un acetre con su hisopo para el agua bendita, una y otra piezas baciadas con peso de vein¬ y cinceladas te y dos marcos, seis cinco ochavas y media: onzas y Y el Acetre con quatro Escudos de armas Reales cin¬ celadas de vajo d^ Reliebe. Cinco Cruces y en cada una de ellas un Crucifijo todas vaciadas lisas y cinceladas con escudos de Armas R® Abiertas a buril. Veinte y quatro Candeleros para los Altares, sus pies triangulares, lisos y cincelados con las Armas R® abiertas á buril, pesaron ciento cinquenta y tres marcos y dos onzas. Cinco Platillos con dos vinageras y una Campani¬ lla cada uno, lisos en cada pieza las Armas R® abiertas á buril, pesaron veinte marcos, quatro on¬ zas y dos ochavas y media. — 69 - Una Campanilla lisa con las Armas Reales abier¬ tas á buril. Cuatro Calices. Tres Copones. Cinco Caxas Ostias lisas en cada redondas para una las Armas á buril, con peso de Reales abiertas diez marcos, una onza y quatro ochavas y media. Un Incensario con su Naveta y Cuchara liso y cin¬ celado. Tres Sacras de Altar con marcos de plata lisos. Una Custodia de plata dorada. pequeña lisa con el escudo de Una Palmatoria Ar¬ mas á buril. Reales abierto Tres Vandejas de plata de martillo cinceladas, una grande, una mediana y la otra chica. Una arca para exponer el Santísimo en el Monu¬ mento con vajos relieves en los planos y en las mol¬ duras, ángulos y remates varios adornos y serafines de sobredorada, y esta Caxa está dentro de otra plata de madera forrada de terciopelo guarnecida con ga¬ lones y tachuelas doradas. La Cabeza de San Saturnino con su Authentica, dentro de una Caxa de plata ochavada con Chris- tales. Un Quadro de Nuestra Señora de Guadalupe con el marco y topete de oro guarnecido de esmeraldas, y ttendrá media vara de alto. Rubies que en todo Un de plata y Lapizlazuli, que en Quadro labrado medio ttiene devaxo relieve una Imagen de Nuestra Señora con el Niño Dios, de figura redonda, y el todo del quadro tendrá cerca de vara de largo. Un Quadro con un vajo relieve de San Joseph, la — 70 — Virgen y el Niño con sn marco ochavado, contorna¬ do de un adorno de flores follajes y tres Aguilas. . , Dos Esttatuas de Cuerpo entero. ■ Dos Esttatuas de Cuerpo entero de dos pies de alto, la una de Santo Domingo: y la otra de Santa Theresa dentro de un armario forrado en tafilete con galones y tachuelas doradas, y los remates y pies de bronce. Un Tabernáculo de dos varas y media de alto di¬ vidido en quatre piezas grandes con seis Colunas Aisladas dos pilastras, y la Cruz, y un globo que le sustentan dos Angelitos y otros dos en medio que se quitan y ponen y sirven para sostener las Cortinas: Ademas tiene cinco borlitas en las Cenefas de plata fundida que también se quitan y ponen: pesa el todo trescientos settenta y tres marcos; cinco onzas y seis ochavas con un Escudo de Armas Reales cincelado de vajo reliebe en el primer Cuerpo. Cuatro blandones de siete pies de alto para el Al¬ tar maior oon peso de trescientos settenta y dos mar¬ cos con tres escudos de Armas R® cada uno cincela¬ das de vajo reliebe. Una Lampara Triangular de doce pies de alto con sus Cadenas y remates, y con tres Medallas de Escul¬ tura que representan en la la una Visitación, San Francisco de Sales en la otra, la restante la y en Beatta Chantai con peso de quatrocientos sesenta y un marcos. Seis Floreros grandes para el Altar maior, y doce mas pequeños con sus vasos, o pies correspondientes, vaciados y Cincelados con peso unos y otros de dos¬ cientos y diez marcos y cinco onzas y media. Dos Incensarios con sus dos Nabetas y Cucharas — 71 — correspondientes vaciados y cincelados con peso de veintte y siete marcos. Seis vasos triangulares Cavezas de Serafi¬ con sus nes en cada ángulo con susescudos de armas Reales de vajo reliebe, con peso de ochenta y tres marcos los quales han de Servir de muettas á los seis Flore¬ rosgrandes antecedentes. Quatre Floreros con sus Jarroncittos redondos y sus escudos de Armas Reales de vajo reliebe. Dos vasos del mismo tamaño sin ñores con sus es¬ cudos de Armas Reales de vajo reliebe. Dos Arañas de seis luces firmes, y ottras dos que se quitan y ponen que componen ocho luces cada Araña, y han de servir para poner encima del Sa¬ grario los dias que este manifiesto el Santísimo Sa¬ cramento, vaciadas y cinceladas. Ocho piezas vaciadas y cinceladas de tres brazos cada una para poner en los ocho Candeleros grandes de Altar maior. Seis piezas también de tres brazos para los seis Candeleros medianos. también lisas de a tres brazos Seis piezas mas, para Candeleros pequeños. los seis Las veinte y dos piezas de plata que expresan las tres partidas antecedentes que sirven sobre los Can¬ deleros y las dos Arañas para encima del Sagrario pesaron ciento sesenta y quatro marcos tres onzas y ochava y media. Dos Pedestales, vaciados y cincelados para los bustos de San Francisco de Sales, y de la Beatta Chantai, con peso de veinte y ocho marcos, siete on¬ zas y siete ochavas. Alhajas de Bronce para los Altares. Doce Basos con sus adornos platteados ttodos. Quatro Juegos de Sacras grandes y Chicas tam¬ bién platteadas. Quatro Atriles iguales, y uno de maior tamaño assimismo de bronce, plateados todos cinco. Seis Candeleros de una vara de alto, y la Cruz compañera, y un juego de Sacras todo de cobre platteado, y la Cruz tiene su Christo y ráfagas do¬ rado. Dos brazos de Bronce de quitar y poner que han de serbir para poner en ellos las dos Arañas de ocho luces delante de la Custodia los dias que esté mani¬ fiesto el Santísimo Sacramento. Doce Ramos de flores de seda naturales hechas en Italia los que serviran en los doce vasos ya expre • sados. Pinturas de la Iglesia de Francis chielo. En el altar maior un quadro de la Visitación de Nuestra Señora, de diez y siete pies y medio de alto y nuebe y tres quartas de ancho. En los Altares del crucero de Don Joseph Philipar. Al lado del Evangelio un quadro de S° Fernando de doce pies y tres quartas de alto y ocho y dos dedos de ancho. De Francischielo. Al lado de la Epístola un Qua¬ dro de Santa Bárbara y San Fran®" Xavier de doce pies y tres quartas de alto y ocho y dos dedos de ancho. — 73 — En los Altares inmediatos á la puerta de la Iglesia de Cignaroli Veronese. A la entrada sobre la izquier¬ da un quadro de la Sacra Familia de doce pies y tres quartas de alto y ocho y dos dedos de ancho. De Corrado. A la entrada sobre la derecha ottro quadro de San Francisco de Sales y de la Beata Chantai de doce pies y tres quartas de alto y ocho y dos dedos de ancho. Altar de la Saohristia de Corrado. Un quadro de un Santísimo Christo de diez pies y diez dedos de ancho. Relicario de Corrado. Un quadro del Descendimiento de la Cruz de seis pies y doce dedos de alto y tres pies y medio de ancho. Pinturas de la bal v del Capitulo Dos retratos de los Reyes nuestros Señores. De la Resurrección Jordán. Otra de de Lázaro de cattorce pies menos quatro de ancho y de diez menos quarto de alto. Otra Pintura de las Bodas de Canaán de las mis¬ mas medidas. Otra de la Degollación de los Inocentes de cattorce pies menos quarto de ancho y nuebe menos cuarto de alto. — 74 — Del Bassan. Dos Apaisados de nuebe cuartas de ancho y cinco pies de alto. Del Brille. Otros dos Países de cinco pies y medio de ancho y quatro y quarto de alto. Una Nuestra Señora del Buen Consejo de tres y tres quartas de alto y tres y medio de ancho. Dádiva de laReyna de Portugal Madre de la Reyna nuestra Señora al mismo Real Monasterio de la Visitación. Quatro floreros de cinco pies y quarto de ancho y seis de alto. Un San Gerónimo de quatro pies de ancho y tres de alto. Otro San Gerónimo, de quatro pies de ancho y tres de alto. Del Jordán. Un S'° Tomas de las mismas medidas. Una Magdalena de las mismas medidas. De Cerrado. Otra Pintura de la Sacra familia, de nuebe pies de ancho, y tres y medio de alto. Dos BTuteros apaisados de cinco pies menos quar¬ to de ancho, y quatro menos quarto de alto. Seis Prespecti vas apaysadas de ocho pies de ancho y seis menos quarto de alto,. Un San Juan de Dios de seis pies y quarto de an¬ cho y ocho menos quarto de alto. De Murillo. Una S'® Isabel Reyna de Ungria de seis pies y quarto de ancho y ocho menos quarto de alto. De la Escuela de Ruben. Una Nuestra Señora con su Niño de una vara de ancho y cinco quartas de alto en obalo. Una Pintura de las Plagas de Egipto de seis pies y medio de ancho y quatro y quarto de alto. Otro compañero de la misma mano y medidas que la antecedente. De la Esquela de Velazquez. Una pintura de S° Francisco de Asia de tres pies de ancho, y quatrode alto. Una Santa Juana de la Cruz de las mismas medi¬ das. Una Magdalena de las mismas medidas. Una Nuestra Señora de las mismas medidas. Pinturas de la Sala baja de recreación De Murillo. Un San Pedro de Alcantara de nuebe piesy quarto de alto, y ocho y medio de ancho. Del Greco. Dos Marinas de S" Antonio Abad y San Agustin de cinco pies de alto y quarto de ancho. De Jordan. Dos Floreros Adoración de los Reyes de trespies de ancho y quatro de alto. Una Nuestra Señora de la Contemplación de tres pies menos quarto de alto y dos de ancho. Una Pintura de la Sacra familia de ocho pies y me¬ dio de alto y seismedio de ancho. y Otra de los Desposorios de Santa Catthalina de ocho pies y medio de alto y seis y medio de ancho. De Zurbalan. El Niño de la Espina de Siette pies y medio de alto y lo mismo de ancho. Un Bodegón con diversas Aves y frutas de seis pies y medio de alto y ocho de ancho. De Panini. Dos apaisados Romanos de tres pies menos quarto de alto, y cinco menos cuarto-de ancho. Del Basan. El Sepulcro de Christo de quatro pies y medio de alto y seis de ancho. — 76 - Seis Pinturas Históricas de nuestra Señora de tres pies de alto y quatro de ancho. De Carlos Marati. Quatro Quadritos de dos pies me¬ nos quarto de alto y dos de ancho. De la Escuela de Solimene. Dos Pinturas del Des¬ cendimiento de nuestro Señor y la Resurrección de cinco pies y quarto de alto y tres y medio de ancho. De Jacobo Zoli. Un San Francisco de Sales y la Beata Chantai de Catorce pies menos quarto de alto y nuebe y cuarto de ancho. DosQuadros Compañeros el uno Santo Thomas de Villanueva, de quatro pies y quarto de alto, y tres y medio de ancho. Pinturas del Refectorio (De Cerrado). La Cena del Señor de once pies y me¬ dio de alto y veinte de ancho. y uno Once Aposteles de quatro pies de alto y tres de ancho. Un S° Pedro y S° Pablo en Prisiones de ocho pies de alto y seis de ancho. Pinturas del Transito de la Cocina al Refectorio Dos Pinturas la una frutero y la otra de diferentes Aves y Animales de cinco pies y quarto de ancho y seis de alto. Iden quatro fruteros mas. — 77 - $ Pinturas de la Sala Alta de Labor (Copia de Tintoreto). El Monte calbario de cinco pies y quarto de alto y nuebe menos quarto de an¬ cho. Otra pintura del Entierro de Christo en Madera de quatre pies de alto y cinco menos quarto de ancho. Otra de Nuestra Señora de la Leche con Christal de dos pies y medio de alto y dos de ancho. Otras dos pinturas de Aposteles de quatre pies de alto y tres de ancho. Un Salvadordel mismo tamaño. Un SanFrancisco de Asis de las mismas medidas. Un San Fable de quatre pies y quarto de alto y tres y medio de ancho. Dos Laminas de Christal de un pie y quarto de alto y une y medio de ancho. Una Nuestra Señora con el Niño de tres pies y quarto de alto y dos y medio de ancho. Una Nuestra Señora de la Contemplación, de dos pies de alto y uno y medio de ancho. De Jordan. Dos Pinturas compañeras la una el Martirio de San Lorenzo, y la otra Santa Cathalina, de tres pies y quarto de a,lto y dos y medio de ancho. Un Florero, de tres pies de alto y tres y medio de ancho. Una Nuestra Señora de Belen de dos pies de Alto, y dos menos quarto de ancho. Un Ecceomo con la Cruz en las manos de tres pies, menos quarto de alto, y quarto de ancho. - 78 - Pinturas del Altar en el Transito alto De Andrea Vacaro. Un Quadro de vara y media de alto ycinco quartas de ancho que Representa la Virgen, San José, el Niño, Santa Ana y San Juan. Palio Un Palio de Rasoliso blanco bordado todo de oro, y de flores de seda al natural y varias targetas con atributos del Santísimo* Sacramento sostenidas por Angelitos bordados también de seda al natural con quatro cenefas grandes por la puerta de afuera, y otras quatro pequeñas por adentro; unas y otras bor¬ dadas de oro y guarnecidas con fleco, y Borlas de oro, el cielo por la parte interior tiene el Libro de los siete sellos con el Cordero, y un resplandor de rafa- gas circundado de ojas de parra pámpanos y raci¬ mos: Y el Cielo por la parte exterior, está todo bor¬ dado de flores. Quatro Alfombras grandes para el Presbiterio. Temos casullas, paños de pulpito y de hombros sabanillas albas etc. yropa en gran cantidad. Las Alhajas de oro y plata, reliquias. Ornamentos, Colgaduras, vasos sagrados. Pinturas, y quanto que¬ da expresado por menor, las mismas que la ge¬ son nerosidad, y Real Piedad de la Reyna nuestra seño ra ha dado, real presencia y a su se han entregado para servicio adorno, y como por dotación de este su Real Monasterio: Yo la referida Sor Anna Victoria de Oncieux como tal Superiora por mi y en represen¬ tación de religiosas de este Real Monasterio, y de las que lo futuro compusiesen la misma Comunidad, ofrezco y las obligo a que las referidas Alhajas y der mas vienes expresados, no se enagenaran ni permitie¬ ran se enagenen, cambien, permuten, ni presten con ningún motivo, por que perpetuamente han de estar dedicadas al culto Divino, servicio de la Iglesia, Sachristia, y adorno del Conbento en la conformidad que la Rey na nuestra Señora, lo tiene prevenido y mandado en la citada escritura de fundación y los expresados vienes y alhajas se me han entregado, y los he recivido con toda distinción y a este acto de orden de su Magestad concurre el Secretario Notario de los Reynos Don Antonio Martinez Salazar quien por haver presenciado la misma entrega y recivo asi lo certiñca, y hace fee: Y por mi y en nombre de mi Comunidad, me doy por satisfecha, y ofrezco que siempre que se haga la elección, y visita del Cóm¬ bente por el Prelado se manifestará este Imbentario, para que infcrrmado de la existencia de los vienes y Alhajas que conttiene, siempre y por siempre se en¬ tiendan ser de perpetua Fundación y Dotación Real: Y lo ñrmo en este Real Monasterio de la Visitación de Nuestra Señora de esta Corte, y Villa de Madrid en el dia veinte y seis de Septiembre año de mil settecientos cinquenta y siete: Y también se hallaron presentes en la referida entrega de Alhajas y vienes el Eminentísimo Señor Cardenal Arzobispo de Tole¬ do: el Ilustrisimo Señor Arzovispo Inquisidor Gene¬ ral Confesor del Rey nuestro señor: el Señor D" Juan Francisco Gaona Portocarrero, Conde de Val- deparayso Secretario del Despacho Universal de Ha¬ cienda, y otras diferentes personas, Criados de las — 80 — Reales Casas=Sor Anna Victoria de Oncieux: Supe- riora=Yo D° Antonio Martinez Salazar Secretario del Rey nuestro Señor su Contador de resultas, y Escrivano de Camara del Real Consejo de Castilla y Notario de los Reynos fui presente al acto de la en¬ trega de alhajas, ornamentos y demás bienes que ex¬ presa este Imbentario a que concurrió la Real Perso¬ na de la Reyna nuestra señora. Y para que conste lo firmo, Y Certiftco=D° Antonio Martinez Salazar= Es copia del Imbentario de Alhajas de oro y plata, vasos sagrados, ornamentos, pinturas y demás bie¬ nes que la Reyna nuestra Señora (que Dios guarde) ha dado al Real Monasterio de Religiosas de la Vi¬ sitación de Nuestra Señora, instituto de S° Eran"" de Sales que a sus Reales expensas ha fundado S. M. en esta Corte: Y el Imbentario original se ha de Archivar en el Archivo del mismo Real Mo¬ nasterio: Y para efecto de colocarle en el Real Ar¬ chivo de Simancas como S. M. tiene prevenido y mandado en la Escritura de Fundación se sacó este traslado el que corresponde con su original de que Certifico Yo D° Antonio Martinez Salazar Secre¬ tario del Rey uro Señor su contador de resultas Escrivano de Camara del Real Consejo de Castilla Notario de los Reynos y lo firmo en Madrid a veinte y tres de Diciembre de mil settecientos cinquenta y siete. D° Antonio Marz Salazar. Archivo General de Simancas. P. R.—8.9-Í10. 3 ■íif í aiiilgpüii s íPIpli - "■ L_-. "■'■ Ijil Bpi"-= ■■ t .-aS: I•'5;Í . iÍ!|ÉÍiS:lsiMj'PlSí!: ftliplPÜ "■■: liPii i ilil! îi'nû-^iwlñaSíüK^Í: iîytjnlîS; Ifijaíü liínWHiílnfe^ il íil i l iliü ilP il li i l |i!f«:n4u;* 111 , ipÍil 'ríl3^" 1 il BIl lii II i%r^-T Üij Hi' ; í5Í'=:íi -:tj^Í!pHl?'>=1|Üií : É". il i fiP ='f ■ i ili B .1, i ÜiSi ijí ^gH: Opi líIS ipi's; l!;Íi íjͧ iSMnI r?& liiÜ - " . r.-! aM •HfiwSñrj i lüiIÍ KT®"sníSij: ¡ij l ofí: i;<'"^ti!j.« i iaiÜ ijJ Ktgu; Î^|fi]gplîji5^lHIl i^í ipŒKsl rig i mi B I ■[¡r·' i lipü lÜIsi l "Î 2!:|'SiJ·"; iín üjn r^ iili ¡i li l ilïil "(r " IB'iEíslam