CADIZ PINTORESCO COLECCIÓN DE RETRATOS DEL ' MUSEO DE BELLAS ARTES DE CADIZ Texto del Director det Museo, Petayo Quintero Atauri. Fotograbados : M. Iglesias. MANTTKL· ATíVJR-KZ: Impkksok Feditohy, 13. PRÓLOGO Es elRETRATO, un género de pintura de gran importancia y con un doble interés para ta formación de Museos o coleccio¬ nes de cuadros, tanto nacionales como regionales, pues no solo puede estudiarse en ellos la técnica, colorido, dibujo, etc., que muestran el adelanto artístico de una época determinada o de un pintor más o menos diestro, sino que siempre dan una nota históri¬ ca de relativo valor, según el personaje representado y los detalles de indumentaria y mobiliario que ios acompañan. Por este doble concepto, al formar las galerías iconográficas, no han de tenerse en cuenta solamente la calidad artística de la obra, sino ios datos históricos que en ella se aporten. He creído siempre, que en todo Museo donde existiera suficien¬ te número de retratos y se dispusiera de local, debiera formarse una Salaespecial en la que, colocados los cuadros sin aglomera¬ ción y a una altura conveniente para poder examinarlos de cerca. sirvieran de estudio, por igual, a artistas que a historiadores, pues muchas veces son documentos que dicen más que el escrito, sobre todo cuando de autorretratos se trate, porque como dijo muy bien el canónigo D. Joseph Parcel y Olmo refiriéndose al de Alonso Cano: "Si factus se quisque canit, me feci ego: sic me Pictor, et effigies, Archetipumque Cano." (1) Fué por tales razones, mi deseo principal al formar parte de la Academia Gaditana de Bellas Artes, el que tal Sala se organizara en su Museo, y asi hube de proponerlo en Junta general hace años, no teniendo el gusto de que tal proposición fuera aceptada, aun cuando no significaba gasto alguno para la Academia, puesto que corria a mi cargo ia instalación. . Constante en mis opiniones, y firme en mis ofertas, no es de extrañar que al recibir nueva organización ios Museos Provincia¬ les y ser nombrado su Director, fuera mi primera preocupación el formar dicha Sala. Justo es decir, que en esta ocasión encontré todo género de fa¬ cilidades, tanto por parte de ia Academia como por la de la Escue¬ la de Bellas Artes; y fui autorizado por la Junta de Patronato del Museo para comenzar ios trabajos, con cargo a los fondos que por donativos particulares obraran en poder del Patronato, una vez que ni ei Estado ni las Corporaciones abonan cantidad alguna, en la actualidad, para material. Entre los retratos que figuran en esta sala, los tenemos de muy distintas épocas y de diferente mérito, pero todos con algún inte¬ rés para la historia regional, puesto que aquel en que el perso¬ naje no es regional, lo es el autor, o, en caso contrario, es una bue¬ na pintura. He dado cabida al retrato en miniatura, porque tal manifesta¬ ción del Arte tuvo verdadera importancia en Cádiz a fines del siglo XVIII y principios del XIX, en que puede decirse que la capitalidad de la Nación residió en esta ciudad, refugiáronse en ■Cádiz gran número de miniaturistas, y en cuyo periodo, que fué el de esplendor de la Academia Gaditana, casi todos sus alumnos (I) Como cada uno se representa en sus propios hechos, así yo me hice en ta¬ les términos, que la obra está diciendo que yo soy el pintor y el retratado Cano. predilectos practicaron más o ménos este género de pintura, cuya historia está por hacer, y cuyos pintores son casi desconocidos fuera de la región. La colocación del techo, pintado por Alejandrina Gesler, natu¬ ral de Cádiz y alumna de su Academia, tiene su explicación en el propósito de cumplir un deseo manifestado por dicha ^artista, be¬ nefactora del Museo. Y termino esta breve explicación, dando las gracias al Sr. Mar¬ qués de la Vega Inclán, Comisario Regio del Turismo, que desean¬ do completar la obra de ta funta de Patronato, y con arreglo a lo preceptuado por el Real Decreto de 19 de junio de 1911, me autorizó para publicar este folleto o catálogo, con cargo a ios gas¬ tos de la Comisaria. TECHO DEL SALON Este techo fué pintado por Mma. Anselma para un salón de su domicilio enParís, y a su muerte lo legó a la Academia de Cádiz. El lienzo central representa La Tierra con sus estaciones y ele¬ mentos y mide 377 m. de alto por 5'20 de ancho. Los laterales re¬ presentan La mañana y la noche, y miden 377 por 1'20. Está pin¬ tado en el año 1870. Alejandrina Anselma de Qesler nació en Cádiz el 24 de abril de 1831, hija de D. Alejandro de Qesler, Cónsul general de Rusia, y de D.® Aurora Shaw de Murphy, dama malagueña. Desdé niña se distinguió por sus aficiones artísticas, cultivando, sobre todo, la pin¬ tura con gran adelanto y mereciendo, tanto por ello como por él cariño que siempre demostró a la ciudad nativa, el ser nombrada Académico de honor. Sus obras pasan de cien, cuya reseña, unida a una detallada bio¬ grafía, publicó su parienta D.®' Cristina Murphy el año 1908, así co¬ mo D. Pedro Mayoral en el Boletín de la Comisión de Monumen¬ tos de Cádiz, el mismo año. RETRATOS Número 1. D. ANTONIO RODRÍGUEZ DOBLAS Este pequeño retrato, pintado en tabla, es de los muchos uno debidos al célebre Juan Rodríguez, más conocido con el sobre¬ nombre de Panadero. Desempeñó el personaje retratado el cargo de Alcalde Corregidor de Córdoba por el año de 1815, en que está pintado, y pertenece, por lo tanto, a la última época del pintor en que residía en Cádiz. Es un retrato muy típico, en el cual se nota la influencia» que Goya ejerció en la manera del pintor jerezano. Aparece de busto con frac de botones dorados, chaleco y cor¬ bata blancos. Mide la tabla 0'13 de alto por O'll ancho. Juan Rodríguez y Jiménez, conocido por el Panadero o el Tahonero, nació enJerez el 6 de febrero de 1765, y parece debió su sobrenombre a su oficio primero. Las felices disposiciones que manifestara para el arte, hicieron que un fraile mercenario llamado Fr. Palma, aficionado a la pintura, le diera las primeras lecciones hasta 1804, en que se trasladó a Cádiz, donde vivió hasta el 1819, en que marchó a Sevilla, para pintar la bóveda del presbiterio de la iglesia de San Agustín; el 1824 pasó a Lisboa y pintó la bóveda y cuadros de la iglesia de la Encarnación, y después a Oporto donde pintó el telón de boca del teatro¡ regresando a Cádiz, falleciendo el 26 de noviembre de 1830. Las facultades extraordinarias de este artista lleváronlea ejecu¬ tar lo mismo la pintura al fresco y al temple que la miniatura, en cuyo género se conservan algunos retratos de excelente factura: puede considerársele como el Goya andaluz, y de haber vivido en la Corte, quizás hubiera llegado a la altura del maestro español que inició el renacimiento del arte moderno. Existen en Jerez cuatro cuadros en La Colegial: uno que repre- senta a Santa Catalina, otro El martirio de San Caralampio, otro fesús Pastor el cuarto el Divino Cordero. y En Cádiz pintó el telón del Teatro Principal, en el que repre¬ sentó el Parnaso: unos telones en San Agustín, y muchos retratos de personajes y de guerrilleros. Número 2. CARLOS IV Representado de pie, media figura y tamaño natura!. Empuña el cetro con la mano izquierda, que apoya sobre una mesa, teniendo la derecha apoyada en el talle. Cruza el pecho con la banda de Car¬ los 111 y viste manto real. Fondo de cortinaje. Lienzo de 1'39 por I'IO. Pintado por Antonio Carnicero, nacido en Salamanca el año 1748, fué Madrid acompañando a su padre, que era escultor, y fué a llamado para labrar algunas estatuas del Real Palacio. La mayor parte de sus obras están repartidas por los Sitios Rea¬ les; y en el Museo de Madrid está una vista de la Albufera, y en Va¬ lencia los retratos de Carlos IV y María Luisa. Fué un excelente grabador y dibujó las láminas del Quijote pu¬ blicadas por la Academia Española en 1730. Falleció en 1814. Número 3. D. BALDOMERO ESPARTERO Presenta el pintor, al Duque de la Victoria, vistiendo uniforme de gala, con bastón de mando en la mano derecha y apoyando la izquierda en el puño de la espada. Pecho lleno de condecoraciones, sombrero sobre una piedra al pie del tronco de un árbol, y en ella la siguiente inscripción: 'El Serenísimo Señor D. Baldomero Espartero, Duque de la Victoria y de Morella, Regente del Revno." Fondo de paisaje, en el que se ven fuerzas militares. Firmado: Antonio M. Esquivel, 1841. Lienzo de 2'10 por 1'45. — 9 — El pintor sevillano Antonio María Esquiver y Suárez, autor de este retrato, nació el 8 de marzo de 1806, siendo su padre un mi¬ litar, muerto en la batalla de Bailén, llamado D. Pedro Esquivel. Su madre, D.® Lucrecia Suárez de Urbina, careciendo de medios de fortuna, lo matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde' realizó estudios hasta que por su edad ingresó en la milicia, asis¬ tiendo al segundo Sitio de Cádiz y defensa del Trocadero, conce¬ diéndosele-la Cruz y placa conmemorativas de estos sucesos. A los 21 años casó con D.^ Antonia Rivas, y en 1832 se presen¬ tó al concurso de premios de la Academia de San Fernando, nom¬ brándolo Académico de Mérito y contribuyendo a la creación del Liceo Artistico y Literario de Madrid. A causa de una enfermedad, perdió la vista temporalmente, y al recobrarla, su primera obra fué La caida de Luzbel, que donó al Liceo en 1841, agradecido a lo que dicho Centro había hecho por él durante su enfermedad. Pintó muchos cuadros, sobre todo de costumbres y retratos, y fué profesor de Anatomía en la Academia de San Fernando; publicó un Tratado sobre esta enseñanza, en dos tomos. Murió en 9 de abril de 1857. ^ Se dedicó también al género de pintura en miniatura, firmando por lo general con letras de oro y poniendo algunas aplicaciones de este metal en los adornos. Número 4. MARÍA LUISA, ESPOSA DE CARLOS IV La figura de la Reina apóyase sobre un cojín que está en una mesa ysobre él, la corona real. El manto cubre parte del brazo y hombro, y con la mano izquierda recoge la extremidad. Peinado muy abultado y empolvado, según la moda de su tiempo, y adorna¬ do con grandes plumas y flores. Fondo de cortinas. Está firmado Antonio Carnicero (1789) y pintado, por lo tanto, en la mejor época del artista. Las dimensiones son las mismas que el del Rey, ya descrito, con el cual hace pareja. - 10 - Número 5. DUQUESA BONNE D'ARTOIS Fué laDuquesa Bonne D'Artois, segunda esposa de Felipe el Bueno de Borgoña y falleció en el año de 1425. Su retrato fué pintado por el flamenco Jan van Eyck. Preséntase de medio cuerpo, con traje de señora de alta alcurnia del siglo XV, con túnica carmesí orlada de pieles y escote en punta. Toca blanca con cocas recamadas de oro sobre las sienes. pintura está sobre lienzo y parece una copia antigua del XVI, La semejante a otra en tabla que hay en el Museo de Berlín, en la cual se le ven las manos y una inscripción que dice: "Dame Bonne D'Artois, la Duchesse de Boroouone". El original de ambos no se conoce, y el Prf. Augusto L. Mayer cree que. el de Cádiz es copia de un pequeño original que van Eyck traería en su viaje por Portugal y España. Alto, 0'53. Apcho, 0'42. Jan van Eyck, nació por los años de 1370 a 1380 en Maesyck, pueblo del Limburgo, y murió en Brujas en 1440. Perfeccionó la pintura al óleo, y cou su hermano Humberto creó la célebre Escue¬ la de Brujas. En el Museo de Madrid, además del célebre cuadro del Triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga, hay otros dos cuadros suyos. Número 6. FR. JUAN DE PINEDA presente retrato, uno de los mejores que guarda el Museo Es el de Cádiz. Lo correcto del dibujo, la sobriedad de ejecución y justo colorido, denotan un maestro español digno sucesor de aquel Sán¬ chez Coello, tan experto en el arte del retrato, y al cual hubiéramos encontrado razones para atribuirle esta obra, a no mediar ciertos detalles que hacen completamente imposible tal atribución. - 11 — Viste el personaje hábito monacal con capucha. Su penetrante mirada, finura de los labios y nariz recta, denotan un hombre de ta¬ lento y energía, que desde luego nos demuestra que el retratado no es un simple fraile; idea que quiso afirmarse más, colocando el em¬ blema heráldico personal, en el ángulo superior derecho, al mismo tiempo que en el inferior, vemos la mano derecha del personaje, mostrando un papel, en el cual con gran dificultad (por lo borroso) puede leerse en cáracteres de la época, la siguiente inscripción: "Fray Juan de Pineda /////////// General de la Orden de San Juan de Dios / / // // // // y más abajo, en distinta letra: ////coel/// //9/ Esta inscripción, que concuerda con el escudo heráldico de los Pineda, trazado según la costumbre del siglo XVII, nos dá el nom¬ bre del personaje, vigésimo general que fué de la Orden de S. Juan de Dios y que, según los libros del Hospital de Cádiz, desempeñó dicho cargo hasta el 30 de abril de 1727; pero de ello surge una pe¬ queña duda: las letras que forman parte del nombre de Claudio Coello y la cifra 9, nos dan el nombre del pintor que en diversas ocasiones copió cuadros de Ticiano y Wandick, y parte de la fecha 1691, en que se le nombró pintor del Cabildo toledano, y tal vez su mejor época como pintor de retratos. Pero como quiera que Fray Juan no fué nombrado general, según parece, hasta el 1704, y Clau¬ dio Coello murió en 1693, no pudo ser retratado por él, como ge¬ neral, aun cuando sí pudo pintarlo antes y firmar donde aparece su parte de firma, y escribirse con posterioridad la inscripción, una vez que la letra es distinta. Nuestro parecer es, que tenemos en el presente, uno de los últi¬ mos y mejores retratos de Claudio Coello. Las dimensiones del lienzo son: 0'64 por 0'52 m., y procede de la colección de D. José A. Lozano. Claudio Coello nació en Madrid, comenzando a dibujar en el estudio de Francisco Rizi; y según Cean, hubiera sido uno de los mejores pintores españoles, de haber nacido en tiempo de Felipe II, por la corrección en el dibujo y buen colorido de sus obras, esti¬ mándosele como uno de los primeros naturalistas, juntando al di¬ bujo de Cano, el colorido de Murillo y efecto de Velázquez, siendo el último pintor verdaderamente español, cuando el Arte corría a su completa decadencia. Pintó numerosos retratos, entre ellos los de Carlos II, Mariana de Austria y la esposa del rey, Mariana de Neoburg, y puede consi¬ derársele, con su amigo y compañero Carreño de Miranda, como los últimos representantes de la escuela madrileña, siendo su obra más admirada, el cuadro que pintó para la sacristía del Monasterio del Escorial representando a Carlos II y su corte adorando la Santa Forma, en el que se muestra como pintor de primera, tanto por la perspectiva y composición, como por los retratos. Número 7. RETRATO ECUESTRE DE CARLOS II Aparece en este cuadro la figura del Rey, como niño de ocho a diez años, y es muy semejante en técnica y colorido al que figura en el Museo del Prado con el número 642 y en el Catálogo de Madrazo con el 687; pero en el de Cádiz es más niño y cabalga sobre una jaca castaña, que marcha al galope corto. Parece inspirado en el re¬ trato ecuestre del príncipe Baltasar Carlos, tan conocido, pintado por Velázquez. Viste calzón y jubón verde bordado de oro, guantes y alta bota de montar, de ante. Cubre la cabeza con sombrero negro de anchas alas y copa plana, adornado con plumas blancas de avestruz. El an¬ cho cuello de encaje queda oculto por larga cabellera rubia ligera¬ mente rizada. En la mano derecha sostiene cetro o corto bastón de mando y la espada cuelga de largo y bordado tahalí, que cruza el pecho. En conjunto, adolece esta obra de cierta rigidez, que no con¬ cuerda con la actitud movida de un caballo que galopa, cosa que Velázquez tuvo muy presente al retratar al príncipe Baltasar Carlos, y que en ésta le da cierto aspecto de maniquí, no siendo propia la inmovilidad de los blondos y largos cabellos del Rey, pareciendo como si el pintor hubiera tenido miedo a descomponer la regia ac¬ titud del retratado. El fondo del cuadro es un paisaje de entonación obscura y un segundo término gris azulado con árboles lejanos, entre los que se divisa un pueblecillo. El cielo, azul rebajado, tiene rosadas nubes de puesta de sol. Entre las obras citadas por Cean como del pincel de Carreño, hay una que dice estaba en el Palacio Nuevo y que titula Retrato de un Infante imitando a Velázquez. Este cuadro desapareció cuando el saqueo de las tropas de Napoleón; y como quiera que entre los datos de procedencia que tenemos respecto al que hoy se guarda en Cádiz, está el de que fué robado por los franceses, y después es¬ condido y vendido, terminando por adquirirlo Mad. Lacroix, que lo legó a su muerte a la Academia de Cádiz, suponemos, con funda¬ mento, ser esta obra la original de Carreño. De ella sacó una copia Mad. Lacroix, que figura en el Museo del Ermitage. Las dimensiones del lienzo son, 2'05 por 1'46. P. Juan Carreño de Miranda, nació en Avilés el 25 de marzo de 1614, llegando a Madrid en compañía de su padre el 1623, , aprendiendo a dibujar con Pedro de las Cuevas y Bartolomé Ro¬ mán. Pintó a los veinte años los cuadros del colegio de D.'' María de Aragón y del convento del Rosario, siendo protegido por Veláz¬ quez, que le proporcionó pintar en el Saión de los Espejos del Palacio Real, en cuyas pinturas representó la fábula de Vuicano y Pandora con Epimeteo. En 1669, Felipe IV lo nombró su pintor de Cámara, y ayuda de Aposentador de Carlos II en el 1671. Pintó también para Palacio en compañía de Rizi, y retrató a Carlos II varias veces, renunciando la merced que este monarca quiso hacerle del hábito de Santiago. Falleció en Madrid en septiembre de 1685, sepultándosele en el convento de San Gil. Fueron discípulos suyos: Mateo Cerezo, Martín Cabezalero, Donoso, Ruíz de la Iglesia, Ledesma, Bartolomé Vicente y Luís de Sotomayor. Número 8. ALONSO CANO En el antigno Catálogo del Museo de Cádiz, figuraba este lienzo con el número 119, y decía representaba el retrato de un escultor — 14 — pintado por un maestro de la Escuela Sevillana. Estudios e investi¬ gaciones realizadas posteriormente por el erudito D. Angel M. Bar¬ cia (folleto publicado en 1910), permiten asegurar que el pintor re¬ tratado es el célebre racionero de la Catedral de Granada y no me¬ nos excelente pintor, Alonso Cano, siendo lo más probable que el autor de la obra lo fuera el mismo retratado. Aparece vestido con ropa talar, teniendo en la mano una cabeci- ta deniño, que aparenta estar modelando. La entonación general es obscura, distinguiéndose muy poco una corona de laurel que tiene como formando nimbo. La encarnación del rostro es caliente y la técnica está desfigura¬ da por antiguas restauraciones. El lienzo está forrado, y debió tener antes forma ovalada, habiendo desaparecido parte del lienzo sobre la cabeza. No existe dato alguno referente a su procedencia, y sus dimen¬ siones son 072 por 0'67. Alonso Cano nació en Granada en 1601, y murió en la misma capital el 1667. Fué discípulo pintura del sevillano Castillo en y de I-^acheco; en escultura, de Montañés, y en arquitectura de su padre Miguel Cano. Hombre de carácter violento, y muchas veces descortés, según sus biógrafos, tuvo que salir huyendo de Sevilla, por haber herido al pintor Llano y Valdés, marchando a Madrid, donde con la protec¬ ción de Velázquez del Conde-duque de Olivares (1637), consiguió y algunos trabajos para la Real Casa. (1) En un libro de la parroquial de San Ildefonso, de Granada, don¬ de se bautizó, se hacía referencia a un autorretrato con el díptico que st copia en el prólogo de este Catálogo. Como en Cádiz se almacenaron muchos cuadros procedentes de iglesias, no es ilógico suponer que este retrato fuera el de la ins¬ cripción referida. (1) Por este tiempo fué cuando labró las esculturas para la iglesia de Santa Ma¬ ría, de Lebrija.—Retablo con pinturas del gaditano Legóte. ' Número 9. MENDIZÁBAL D. Juan Alvarez Mendízábal, célebre ministro de Hacienda, es persona sobradamente conocida para que aquí nos ocupemos de su biografía, que puede encontrarse en cualquier Diccionario enciclo¬ pédico; bastándonos con indicar, que nació en Cádiz en 1790, emi- | gró a Inglaterra en 1823, y falleció en Madrid en 1853, fechas ncce- ' sanas para relacionarlas con la del retrato. El autor de la pintura es Angel Ortiz y García, discípulo de j' la Academia Gaditana y su pensionado en el extranjero. Después de haber visitado Italia, París y Bruselas, regresó a Cádiz, pintando el | cuadro que representaba el Regreso de los heridos del ejército de j Africa. De esta fecha al 68, sabemos pintó un cuadro titulado Via í Magdalena y los retratos del Dr. Marcelino Martínez, José Jiménez Rojo, Obispo de Cádiz, Juan Fernández Shaw, Juan de Dios Ramos Izquierdo y D. José Baltasar; y de este tiempo creemos sea el de Mendizdbal, pintado, por tanto, después de su fallecimiento, y pro- ! bablemente por encargo de la Diputación de Cádiz. Aparece el célebre hacendista hijo de Cádiz colocado de pie ante una mesa cubierta con paño rojo, y en ella una escribanía de bronce j y varios papeles con decretos, en uno de los cuales se lee: Proyecto ¡ de desamortización, y sobre él apoya la mano derecha, en la que j tiene la pluma para firmar. Viste de frac negro, es de un tamaño poco mayor que el natural y está firmado: A. OrtÍZ, midiendo el lienzo 2'08 por 1'46 m. Cpmo obra de arte, no pasa de una medianía; pero la persona¬ lidad del retratado, el carácter de época de la pintura, detalles y pa- j tria del pintor, hacen que merezca un buen lugar en el Museo. Número 10. CARLOS CHEZIO Según datos que hemos podido adquirir, el joven retratado fué hijo de un relojero gaditano establecido en la Plaza de Loreto, es- - 16 — quina a la calle del Rosario, por el año 1874 y de nombre Eduardo Chezio Añeses. Aparece en el retrato de medio cuerpo, sentado en un banco. Es de correcto dibujo y factura muy aceptable, y está firmado Luoardón, por lo cual lo creemos pintado en Francia o Suiza, donde hizo estudios el joven Carlos. sus Procede de un donativo de la familia. Mide el lienzo 0'23 por 0'28. Número II. FRANCISCO SÁNCHEZ DEL ARCO Busto de tamaño natural, retrato del escritor y periodista gadi¬ tano que dirigió el periódico titulado El Constitucional. Viste capote verdoso, casi negro, y cuello de terciopelo. Está firmado: Rafael García, 1852, a su amiqo Sánchez del Arco. Lienzo de O'ló por 0'21. Rafael Garcíay García, conocido con el seudónimo de His- pateto, nació Sevilla en 1833 y murió en París en en 1854, siendo alumno de las Escuelas de Sevilla y Cádiz, en las que alcanzó algu¬ nos premios. Su vida corta no le permitió alcanzar la gloria que por sus feli¬ cesdisposiciones hubiera alcanzado en el arte de la pintura. Logró segunda medalla en la Exposición Nacional por su cuadro titulado La vendedora de cacharros. Número 12. JOSÉ UTRERA Y CADENAS Autorretrato firmado J. Utrera.—Madrid, 1847.—Es, por tanto, el último de los que salieron de manos de este malogrado artista y el mejor de todos los que hemos visto de su pincel, en el que se nota la influencia de Madrazo. Es un típico retrato romántico de — 17 — 2 aquel tiempo, en que aparece de medio cuerpo con ia paleta en la mano ante un caballete. Melena larga y traje de terciopelo con cho¬ rreras blancas en las mangas y corbata floja, de colores. Del bolsillo del pecho sale también un pañuelo de tonos vivos. Es la mejor obra de Utrera, y tuvimos la suerte de adquirirlo por compra con un boceto de su cuadro Guzmán el Bueno, donándolos al Museo. Dimensiones: 0'23 por 0'27 m. Nació este pintor en Cádiz el 26 de diciembre de 1827 y estudió Latín y Filosofía, con aplicación; pero manifestando, al seguir estos estudios, decidida afición por el dibujo, obligó a su padre a que lo matriculara en la Academia de Cádiz el ano 1840, poniéndolo bajo la dirección de D. José García, y donde logró rápidos progresos, comenzando el 1853 a pintar algunos cuadros, lo que decidió a sus padres para que dejara la carrera literaria por la del arte, copiando varios de los mejores cuadros que había en Cádiz, algunos retratos del natural, entre ellos el de D. Francisco López Letona, de cuerpo entero; el de D. Antonio Calatrava, de uniforme de Gentil hombre; el del marino D. N. Fernández y su esposa; el de D. Juan Junco, et¬ cétera, logrando a los 17 años ser tenido por el mejor retratista de Cádiz. Fn vista de sus adelantos, sus padres se decidieron a enviar¬ lo a Madrid, para donde partió en octubre de 1846, matriculándose en las clases de la Escuela de San Fernando, al mismo tiempo que copiaba algunos cuadros del Museo y hacía algunos retratos de per¬ fecto parecido, el de la Condesa de Montijo, D.Juan Bautista como Alonso, diputado a Cortes; D. Antonio Tejada, señora de López Castellanos, D. Nicolás Calvo Hucite, y dos autorretratos, uno de los cuales es el que tuvimos la suerte de adquirir. En la Exposición Nacional que en 1847 se efectuó en el excon¬ vento de la Trinidad, de Madrid, presentó su cuadro Guzmán el Bueno, adquirido por Isabel II, que fué muy elogiado por los inte¬ ligentes, (hoy en ej Palacio de Riofrío), y en enero del 48, habiéndo¬ se agravado en su enfermedad, regresó a Cádiz, donde murió el día 8 de mayo. — 18 — ■ Número 13. D. JOSÉ VILCHEZ Fué estepersonaje, escultor de Cámara de S. M. y profesor de esta enseñanza en la Academia de Cádiz-en el primer tercio del si¬ glo XIX. Aparece en el lienzo de medio cuerpo, tamaño natural y actitud de trabajar en el modelado de una escultura, ante un caba¬ llete. Viste amplia blusa de color ocre, con el cuello abierto, y tiene una inscripción que dice: "Lo pintó J. Utrera, copiando el re¬ trato de D. José Vilchez, escultor de cámara de S. M." En la Memoria anual de la Academia, correspondiente al año 1878 al 79, dá cuenta del donativo de se este retrato por un herma¬ no de José Utrera. Mide el lienzo 0'88 por 0'30 m. Número 14. D. JUAN JOSÉ ARBOLÍ El ilustre Obispo de Cádiz está retratado vistiendo ropa episco¬ pal con muceta y roquete, sentado en sillón de brazos y apoyando la mano derecha sobre una mesa con paño, en el que se lee: "Arbor una nobilis". En la parte inferior, a la derecha, se lee: Lo copió del que pintó de memoria después de su failecimiento.—Federico González, en Cádiz, año de 1865. Estápintado después del fallecimiento del retratado, por Fede¬ rico González y Tavé, nacido en Cádiz en 1823 y discípulo de la Academia y de D. Luís Sevil y Mr. Leon Coynet. Este artista gadi¬ tano fué pensionado por el Ayuntamiento de Cádiz para estudiar en' Madrid y París, regresando a su patria en 1855, dedicándose en esta capital a pintar los retratos de muchos de sus convecinos, pintando también el cuadro que se guarda en el Museo representando a don Pedro 1 de Castilla consultando a su horóscopo, que fué premiado en la Exposición Nacional de 1864, falleciendo tres años después. Lienzo, 1'48 por 1'20. (Acompañamos el fotograbado del estudio que sirvió de modelo para este retrato). Ntimero 15. D. JUAN DE LA VEGA Y CORREA Fué el retratado, arquitecto gaditano, y como tal formó parte de la Academia, de la cual también había sido aplicado alumno. El lienzo, de entonación gris-y factura un poco amanerada, está firmado J. Ütrera, 1845. Es, por lo tanto, dos años anterior al auto- retrato del malogrado artista, y entre uno y otro se nota el gran ade¬ lanto que logró, dejando presumir a lo que hubiera llegado, de no ocurrir prematura muerte. su En este lienzo se refleja muy bien el espíritu de la época y la es¬ trechez de los moldes académicos, que al retratar al arquitecto señor Vega obligan a presentarlo sentado ante una mesa, en la que se ven libros, un compás y el plano de una iglesia. Sus dimensiones, son; O'QO por 0'73. Número 16. D. JOSÉ FERNÁNDEZ GUERRERO personaje retratado, un escultor de final del siglo XVIII, Fué el salido de la famosa Escuela de Plateros, que tanta fama alcanzó y que dió origen a la Academia de Bellas Artes de Cádiz. Nació Fernández Guerrero en Ubrique (Cádiz), el 1748, y murió en la ca¬ pital en 1826 desempeñando la plaza de profesor de escultura en la Escuela de Bellas Artes. Aprendió primeras letras en Cádiz, y desde muy niño ingresó en el colegio de Plateros, siendo fundador, en 1777, de la Escuela de dibujo que en 1785, por influencia del Go¬ bernador Militar Sr. Conde de O'Reilly, se transformó en Escuela de Nobles Artes, instalándola donde hoy está el Hospicio, y de la cual fué nombrado profesor de escultura. Por el 1788 fué a Madrid, — 20 — donde por sus méritos se le nombró Académico Supernumerario de San Fernando. Cuando su hijo pintó el presente retrato tenía la edad de 67 años, y aparece en él de medio cuerpo, colocado ante una mesa, donde dibuja en un álbum. Viste frac obscuro con botón dorado, chaleco y corbata blancos. Es un buen retrato, que recuerda los de su contemporáneo y amigo D. Vicente López, y eu el cual, aun cuando hay gran soltura en la técnica y perfección en el dibujo, no llega aún a la maestría que vemos en muchos de sus retratos posteriores. Lienzo, 0'81 por 0'65. D.Joaquín Manuel Fernández Cruzado, pintor poco cono¬ cido fuera de Cádiz y tal vez uno de los mejores de su época, era hijo de D. José, naciendo en Jerez el 24 de diciembre de 1781 y bautizándolo en la parroquia de San Lucas, viniendo a Cádiz al poco tiempo con sus padres y comenzando a dibujar en la escuela donde su padre era profesor, y asistiendo a las clases de Medicina y Cirugía, en las.cuales, en presencia del natural, dibujó una colec¬ ción de láminas miológicas que pasaron a la Academia Gaditana. En 1805, la Junta de ésta, acordó enviarlo como pensionado a Roma, pero los sucesos ocurridos con motivo de la invasión napo¬ leónica hicieron que se desistiera de tal viaje, enviándolo solamente a Sevilla a las órdenes de Cean Bermúdez, y en cuya capital copió a Murillo y Zurbarán, trasladándose después a Madrid, donde bajo la dirección de D. Gregorio Ferro asistió a las clases de la Escuela de San Fernando y a los estudios de Goya y D. Vicente López. En la oposición de 1808 obtuvo el segundo premio de la Academia por el cuadro cuyo asunto es un episodio de la vida del Gran Capitán, y cuyo boceto está en el Museo de esta ciudad. Los sucesos ocurridos en Madrid el 2 de mayo, le llevaron a for¬ mar parte de los grupos que se levantaron contra Napoleón, sir¬ viendo en la Puerta de Fuencarral una pieza de artillería, y pudiendo escapar con las tropas del Duque del Infantado, siendo nombrado subteniente por la Junta de Molina de Aragón, y haciendo toda la campana, ascendiendo a capitán en 1819, y cayendo prisionero en el 23. Restablecido el (jobierno de Fernando Vil, pasó a Cádiz en el año 30, con licencia, y la Cruz de San Hermenegildo; habiendo rea¬ lizado la campaña de América y llegado a actuar de capitán de Es¬ tado Mayor, sin dejar de olvidarse en todo este período de que era artista y pensionado de la Academia. En la Escuela de Cádiz ocupó la vacante de D. Manuel Roca, y escribió un Tratado de Anatomía pictórica, muriendo el año 1856, después de una vida muy laboriosa, y dejando muchos cuadros y retratos, tanto de tamaño natural como en miniatura, en los que se muestra un pintor de gran talla, poco admirado de los críticos ac¬ tuales, a causa de que la mayoría de sus cuadros pasaron a América o quedaron en Cádiz en poder de particulares, entre los cuales eran muy apreciados. En el Museo tenemos dos retratos, y en el Icono¬ gráfico están los de Celestino Mutis y General Aymerich. Número 17. D. ANOEL M. DACARRETE Fué el retratado, hermano del célebre doctor Dacarrete, y como él, nacido en esta ciudad, siguiendo la carrera administrativa, en la cual llegó a Consejero de Estado, muriendo en Madrid a fines del siglo pasado. Fué un buen poeta y logró aplausos como autor dra¬ mático. representado joven, como de veinte años; tiene En el retrato está una pluma en la mano, y figura sentado en una mesa donde hay li¬ bros, y tiene la siguiente dedicatoria: A su mejor amiqo, V. Ver¬ dejo. Las dimensiones, son: 0'44 por 0'34 m. • pintor Verdejo no conocemos ninguna otra obra. Figura, Del sí, alumno de la Escuela de Cádiz, y es apellido gaditano, a como mediados del siglo XIX; pero tal vez muriera joven o se dedicara al género de la miniatura, tan en boga entonces. Es una pintura bas¬ tante aceptable, y figura en el Museo como donativo de D." María Dacarrete y Alvarez. Número 18. D.® VICTORIA MARTÍN DEL CAMPO Pintora gaditana, discípula de la Academia, en la que alcanzó varios premios, figura su nombre en diversas Exposiciones desde el año 1840. Ouárdanse en la Catedral dos cuadros suyos que repre¬ sentan a San Lorenzo Mártir, uno, y La Dolorosa el otro. El retrato es de su mano y se representa con traje verde obscuro escotado y manga corta, de los llamados de medio paso. Su dibujo es correcto y buen colorido; parece seguir la escuela de Fernández Cruzado. Tabla de 0'63 por 0'46. Número 19. RAMÓN RODRÍGUEZ Retrato de tamaño natural en busto; cubre la cabeza con un go¬ rro turco, y está firmado J. C. Montes. 1869. Mide el lienzo 0'38 por y procede de donativo de una hija 0'47, del Sr. Rodriguez. Este conocido maestro gaditano fué discípulo de la Escuela de Bellas Artes hasta 1849, en que, pensionado por el Ayuntamiento, marchó a Madrid y a París, siendo discípulo en esta capital dé Mr. Leon Cogniet. Regresó en 1853, entrando como pro¬ fesor en la Escuela de Cádiz, desempeñando la clase de Dibujo ele¬ mental hasta 1864, en que marchó otra vez a París con cuatro discí¬ pulos suyos. Después de seis años, la falta de salud le obligó a re¬ gresar a su patria, y a esta fecha corresponde el retrato, pintado como recuerdo al maestro, probablemente por uno de aquellos cua¬ tro discípulos que con él marcharon. En Cádiz desempeñó la plaza de Antiguo y Natural hasta su muerte, ptidiendo decirse que fué el maestro de todos los pintores gaditanos dé la actual época. Las principales obras de D. Ramón Rodríguez, son: Un pesca¬ dor', Una barca con heridos de la guerra de Africa (adquirido por el Estado); Leonardo Vinci y un discipulo, premiado con medalla — 23 — de oro(galería del Infante tJ. Sebastián); ËI expósito (Museo Nacio¬ nal de Lisboa); Otelo y Desdémona, medalla de segunda en Madrid y adquirido por el Vizconde de Condexa; Un espadachín (en Ale¬ mania, y repetición en pequeño tamaño en el Museo de Cádiz); El Archivo de una Parroquia (colección Bahuer); La majlta, medalla en la Exposición de Viena (Príncipe de Montenegro), y una porción de cuadros de género y retratos, y el célebre cuadro que se guarda en el Museo de Cádiz, premiado con medalla de oro en la Exposi¬ ción de París de 1867, La Junta de Cádiz en 1810, cuadro del que también existe una repetición en menor tamaño, propiedad de la fa¬ milia, y en depósito en el Museo Icpnográfico. J. Cecilio Montes fué un pintor natural de Tenerife estableci¬ do en París, donde, como Rodríguez, debió seguir los consejos ar¬ tísticos de Cogniet, pero del cual se tienen iiiuy escasas noticias, siendo probable que, como Utrera, su vida artística durara muy poco. Número 20. ISABEL II y FRANCISCO DE ASÍS Están retratadas las dos reales personas, en tamaño natural, de pie ante el trono, en traje y actitud que pudiéramos decir de gran ceremonia. Viste la Reina de moaré blanco, escote y manga corta con guante blanco. En la cabeza, diadema de pedrería y manto de blonda. Collar de pedrería y otras alhajas. En la mano derecha tiene el cetro, que apoya en un cojín de terciopelo rojo galoneado de oro, en el cual está la corona real. Por debajo de la blonda que adorna el pecho se vé la banda de María Luisa. A su izquierda está su esposo, conuniforme de gala de Capitán general, Grandes cru¬ ces, Toisón, bastón de mando en la mano izquierda y sombrero apuntado en la derecha. Fondo de cortinas y trono con talla. Las figuras están cortadas por bajo de las rodillas, y mide el lienzo 1'64 m. por 1'28, Es este grupo de retratos uno de los que acreditan como exce¬ lente pintor a D. Joaquín M. Fernández Cruzado. La corrección — 24 - del dibujo, limpieza en el colorido, la blandura en el modelado de las carnes, contrastando con el toque grueso de color en las joyas, nos hacen recordar la admiración que el pintor sintió por los maes¬ tros Murillo y Ooya, al primero de los cuales copió mucho y amigo que fué del segundo. la izquierda, se lee en letra del pintor: En el margen inferior, a "J. M. Fernz. pnt. et Oaditanae Académie donavit." Número 21. BENEDITO (Autorretrato) Manuel Benedito y Vives, nació en Valencia, y fué discípulo de Sorolla hasta que marchó a Roma pensionado por el Estado. A su regreso se estableció en Madrid, cultivando con gran éxito el género de pintura del retrato, sin abandonar por ello los asuntos clásicos y de costumbres, en que ha sobresalido, consiguiendo pre¬ mios en Exposiciones nacionales y extranjeras. Su fecundidad artís¬ tica, unida a la excelencia de las obras, lo han colocado en primera fila entre los pintores contemporáneos. El autorretrato del Museo de Cádiz es un pequeño lienzo de 0'38 por 0'49, firmado en el 1907, que envió a una de las Exposicio¬ nes celebradas por la Academia Gaditana y fué adquirido para el Museo. Aun cuando está pintado al óleo, la técnica especial que ha em¬ pleado, sin pasta de color y restregando el pincel, es un alarde de dibujante y colorista. Número 22. D. TORCUATO JOSÉ BENjUMEDA Este retrato, pintado por Juan Rodríguez, el Panadero, fué donado la Academia el año 1861 por a el hijo del retratado, D. Fran¬ cisco de Paula. Aparece vistiendo uniforme de Capitán de Voluntarios de Arti¬ llería, como jefe que fué de la Compañía de Voluntarios distingui- dos que se formó con la base de alumnos de arquitectura de la Es¬ cuela de Bellas Artes. Este distinguido arquitecto, hijo de Cádiz, fué profesor de la Escuela desde su fundación hasta que murió en abril de 1836, sien¬ do también Académico de Mérito de San Fernando, Consiliario de la de Cádiz y Arquitecto Mayor de la ciudad. Lienzo de 1'24 por 0'87. Número 23. RETRATO DE CABALLERO DESCONOCIDO Elpersonaje retratado viste, según costumbre de principios del siglo XIX, con casaca parda de botón dorado y chupa y corbata blancos. Al fondo, cortina roja un poco recogida y una ventana por la que se vé el paisaje. Es, sin duda, uno de los mejores retratos de esta colección y está pintado sobre cartón de 077 de altó por 0'61 de ancho. / Es probable autor de tan bella obra, el célebre pintor inglés Tomás Lawrence, nacido en Bristol en 176Q y muerto en 1830. Este pintor dedicóse casi exclusivamente al retrato, conociéndose de su mano hasta 516 obras de dicho género. A la edad de 10 años ya pintó buenos retratos, y en 1791 fué elegido miembro de la Real Academia de Londres, a pesar de no tener la edad reglamentaria. Sus mejores retratos están en Windsor. Número 24. D. JOSÉ MANUEL VADILLO Fué este personaje gaditano, hombre de indiscutible mérito que, nacido a fines del siglo XVIII, le tocó vivir en la gran época de Cᬠdiz. Como político, fué de ideas.liberales, pero sin exageración, de¬ sempeñando diversos puestos públicos, desde Alcalde constitucio¬ nal de Cádiz, Jefe Político de Jaén en 1813 y diputado a Cortes dos veces por Cádiz, hasta Ministro de Ultramar en 1822 en el Gabinete presidido por D. Evaristo San Miguel. Fué sumamente aficionado al estudio, publicando diversos libros, y en su casa de la calle de San José, inmediata a la Plaza de Mina, tenía una magnífica Biblio¬ teca, que después legó a la Provincial, a la cual sirvió de fundamen¬ to: en dicha Biblioteca recibía una culta tertulia, célebre en su tiem¬ po. Estaba casado con D.® Concepción de Imaz, y según hemos I oído a parientes de dicha señora, el retrato presente era de extraor¬ dinario parecido. Represéntasele de medio cuerpo, con uniforme de ministro, sen- tado ante una mesa con libros, en la que apoya el brazo derecho, "'■ff Cruza su pecho la banda de Carlos III, y sus dimensiones son 1'50 por 0'84. (Está en la Secretaría de la Academia). Pintó este retrato, Francisco Prats y Velasco, artista mala- ' gueño dedicado a esta especialidad, y autor también de los de don • Juan II y D.® Berenguéla, para la Diputación de Málaga, y el de Isabel II. En Cádiz pintó los de D. Antonio Fernández y sus hijos Tomás y Carlos;. ! Número 25. CLEMENTE DE TORRES Este pintor, contemporáneo de Murillo, si bien un poco poste¬ rior, puesto que nació en Cádiz el 23 de noviembre de 1662, fué discípulo de Valdés Leal, y como su maestro, pintó, tanto al óleo como al fresco: vivió en Sevilla y Madrid, regresando a Cádiz des¬ pués del año 1720, pintando numerosos cuadros, algunos de los cuales han sido atribuidos a otros, pintores, entre ellos la Concep¬ 't ción de la Catedral, tenida por muchos como de Murillo. Este cua- ! dro, y el Padre Eterno, de San Felipe de Neri, son las dos obras suyas más celebradas en Cádiz. En el Museo se guardan unos cua¬ dros suyos, en forma circular, que son, indudablemente, de lo pri¬ mero que pintó, y en los que se descubre al pintor fresquista. Falleció en esta ciudad el año 1730. El retrato que existe en este JVJuseo está tomado de otro pintado i por D; Manuel Montaño y es obra de D." Emilia Enrile de Gutié¬ rrez, que lo donó a la Academia en 1858. - 27 - Está en un lienzo de l'37 por 0'88. Es de tamaño natural y más de medio cuerpo. Aparece con la paleta en la mano, puesto en pie ante un caballete, donde está bosquejando su cuadro de la Concep¬ ción. El retrato original parece fué pintado por el mismo Clemente de Torres. D.'^ Emilia Enrile fué alumna de la Escuela gaditana, donde al¬ canzó varios premios, mereciendo se le nombrara Académico el 2 de marzo de 1872, y siendo uno de sus mejores cuadros Un Niño de Jesús abrazado a ia Cruz. Número 26. D.® ANA URRUTIA DE URMENETA Figura de medio cuerpo, vistiendo manteleta verde rameada. Es¬ tá sentada con las manos cruzadas y entre ellas un abanico. Fué la retratada, nacida en Cádiz el célebre año de 1812, estudiando dibujo bajo la dirección de su hermano Javier; contrajo matrimonio con D Juan José Urmeneta, Director de la Escuela de Bellas Artes y falleció en 1850. Perteneció a la Academia como individua de- Mérito, y entre los cuadros que pintó puede verse uno en la Catedral que representa a San Gerónimo y-el retrato de D. Joaquín Fonsdeviela, de este Museo. El retrato de D." Ana se debe al pincel de su esposo, hijo tam¬ bién de Cádiz y discípulo de su Escuela, donde desde alumno llegó a ser Director. Trabajó tairlbién en escultura, modelando los bustos de D. Joaquín Fernández Cruzado y el suyo; y en la Catedral hay un cuadro de su mano, que representa a San Basilio, Obispo, en tamaño natural. Lienzo, 0'84 por 0'65. Número 27. D. JOAQUÍN FONSDEVIELA Y ONDEANO Gobernador militar de Cádiz en 1787 y primer presidente de su Academia, posesionado en Junta de 14 de febrero de 1789. — 28 — f representado de pie, con bastón de mando en la mano iz¬ Está quierda la derecha sobre un libro que está en el ángulo de una y mesa, en la cual se vé una escribanía y un pergamino. Casaca de uniforme, chupa bordada y Gran cruz. Lienzo, 1'36 por 0'95. Es obra este retrato de la pintora y Académico de Mérito Doña Ana Urrutia de Urmeneta, que nació en Cádiz el año de 1812, y aprendió la pintura bajo la dirección de su hermano D, Javier. Murió en 5 de noviembre de 1850; y puede verse un cuadro suyo en la Catedral representando a San Gerónimo, y en la Academia una Santa Filomena. Número 28. MANUEL MONTANO Autorretrato firmado M. M., en el cual el pintor se ha represen¬ tado en busto, con uniforme de voluntario distinguido, y con la par leta y pinceles ante un caballete, en el cual se vé esbozada una cabeza. Como pintura, es dura de factura y amanerada, pero tiene inte¬ rés, por ser su autor discípulo de la Escuela de Cádiz, donde llegó a ser Director, y permaneciendo en el profesorado hasta su muerte, ocurrida en 1846. Había nacido en 1770, y fué pensionado en Roma con Roca y García en 1795, regresando en el 98. Lienzo de 0'45 por 0'65. (Está en la Dirección). Número 29. JOSÉ UTRERA Y CADENAS Este retrato está tomado, con ligeras variantes, del que el mismo Utrera pintó en menor tamaño, y en el cual está con traje de tercio¬ pelo y la paleta en la mano. Lo hizo el Sr. Fernández Lago para — 29 — É w que hubiera en la Academia de Cádiz un retrato de su antiguo y malogradô alumno. (Está en la Secretaría de la Academia). Lienzo, 0'84 por 0'65. Santiago Fernández Lago, nacido en Caldas (Pontevedra), aprendió primeras letras en el Colegio de San Felipe de Neri y em¬ pezó a dibujar en la Academia desde los elementos, continuando en ella con aprovechamiento, ganando varios premios, hasta conseguir una medalla de oro en laclase de colorido y composición. En la Exposición organizada en Cádiz en 1855 presentó un cuadro que representa la Muerte de Viriato; pintó después varios paisajes. Desde el 1853 ingresó como Ayudante en la Academia, donde fué maestro de una porción de artistas contemporáneos. Vitrina núm. I. medallas con retratos (Donativo del Director del Museo) 1 Anverso.—Retrato de Velazquez. Busto en perfil a la izquierda. Leyenda: Diego Velázquez.de Silva. i?everso.-la sociedad española de excursiones, mdcccxciv. Oran bronce, modelado por Aniceto Marinas, fundido en Ma¬ drid: 710 gramos de peso y 120 mm. de módulo. 2 Anverso.—Retrato de Goya. Busto en perfil a la izquierda^ Leyenda: A Francisco Gova. /?everso.-la sociedad española de excursiones, mdcccxcvi. Gran bronce modelado por Aniceto Marinas, fundido en Ma¬ drid: 710 gramos de peso y 129 mm. dé módulo. - 30 - i4nve/-so.—Retrato de D. Cosme Churruca. Busto en perfil, a la derecha. Leyenda: A Churruca. Reverso.-hK sociedad española de excursiones, mdcccxciv. Oran bronce modelado por Antonio Alsina, fundido en Madrid: 500 gramos de peso y 120 mm. de módulo. Anverso.— Retrato del marino e historiador D. Cesáreo Fernán¬ dez Duro. Busto a la derecha. Leyenda: A Cesáreo Fernández Duro. Reverso.—voK sus servicios a la ciencia y a la patria. mdcccxcii. Gran bronce modelado por Aniceto Marinas, costeado por sus¬ cripción popular; 300 gramos de peso y 110 mm. de módulo. Anverso.—Retrato del Cardenal Cisneros, tomado del que exis¬ te en su sepulcro de Alcalá de Henares. Busto a la derecha. Leyenda: A Jiménez de Cisneros. Reverso.-hK sociedad española de excursiones, mdcccxciv. Gran bronce modelado por Marinas, fundido en Madrid: 700 gramos de peso y 116 mm. de módulo. Anverso.—Retrato de Lope de Vega. Cabeza a la derecha: sobre una máscara, un laurel y una pluma. Leyenda: A Lope de Vega. 7?everso.-la sociedad española de excursiones, mdcccxciv. Gran bronce fundido en Madrid y modelado por Antonio Parera: 500 gramos de peso y 115 mm. de módulo. Anverso.—Busto de D. Rafael M." de Labra, a la derecha. Leyenda: A D. Rafael María de Labra. /?everso.—por su civismo y constancia. Esta medalla se acuñó en Madrid en el año 1913, según modelo de Aniceto Marinas; se hizo una en oro para el Sr. Labra y las demás en plata y bronce para los señores de la Academia His- pano-Americana que costearon la acuñación. Plata: 250 gramos de peso y 80 mm. de módulo. 8 Medalla acuñada con anterioridad a la descrita y que no habien¬ do gustado se fundió nuevamente. Ejemplar raro en plata: 50 gramos de peso y 50 mm. de módulo. 9 Anverso.—Busto de Castelar, a la izquierda. Leyenda: Emilio Castelar obitt XXV Maj. MDCCCXCIX ;et s ann LXVII. Reverso.—grupo alegórico de la libertad y el trabajo. Leyenda: Paulos Bosch Fecit Facere, 1899. Modelo del escultor Arnau, acuñada en Barcelona en los talle¬ res de Masriera por encargo del coleccionista D. Pablo Bosch. Peso, 125 gramos y módulo 56 mm. 10 Anverso.—Retrato de Menéndez Pelayo, representado de medio cuerpo, escribiendo sobre una mesa, rodeado de libros. Leyenda: A Menéndez y Pelayo,' electo Director de la Real Academia de la Historia, sus admiradores.—Ma¬ drid, 1910. /?everso.—grupo alegórico representando la investiga¬ ción histórica. Firmado: lorenzo Coullañt Valera. Bronce, acuñado: 50 gramos de peso y módulo 60 mm. 11 Anverso.—Busto del orador americano Mexía, a la izquierda. Leyenda: Al elocuente orador Mexi'a- Lequerica, diputa¬ do de las Cortes de Cádiz. f?everso.—la gran colombià y la academia hispado-Ameri- cana de cádiz primer centenario. octubre 1912. Entre esta inscripción se vé el águila rampante con dos grana- - 32 - das, que el Emperador Carlos I dió por emblema heráldico al Nuevo Reino de Granada. Modelo de Aniceto Marinas, acuñada en Madrid. Plata; 50 gramos de peso y módulo 50 mm. Vitrina núm. 2. MINIATURAS (Colección en Depósito) A finales del siglo XVIII y principios del XIX es cuando mayor prosperidad alcanza el género pictórico conocido por miniatura, en la especialidad del retrato. En dicha época, la ciudad de Cádiz logró una gran riqueza por el comercio de América,y fué el centro de la cultura española, a causa de la invasión napoleónica, que la convirtió en capital de la nación y único refugio de los españoles. Unido ésto a que por entonces se fundó la Academia Gaditana de Nobles Artes, nada tiene de extraño la gran cantidad de retratos que se pintaron por este procedimiento, y que casi todos están des¬ conocidos en poder de coleccionistas. José Agustín Menéndez, su hija Francisca Efigenia, José Delgado Meneses, Antonio Maria Esquivel, Manuel Gutiérrez Montaflo, Do- menico Oliva, Juan Brinardely,José García Chicano, Fernández Cru¬ zado, Angel María Cortellini, Gaspar Molina (Marqués de Uréña), Francisco J. de Argüelles, Mendoza, Juan Rodríguez (padre e hijo), Pérez, Culyó y algún que otro que no recordamos, son pintores que nacieron o vivieron en Cádiz, de quienes hemos visto retratos mi¬ niados en marfil o vitela. En la presente colección, que con trabajo hemos podido reunir, hay alguno de verdadero mérito, pero la nota de ella es que todos están firmados y, por tanto, sirven para establecer comparaciones con otros que vayan apareciendo: — 33 — 3 1 Retratp de un joven con uniforme militar de ingeniero, verde y vivos amarillos, con charreteras de plata. Firma. J. F. Pht. (con plata). Como el retratado parece pertenecer a uno de los Cuerpos que se formaron en Cádiz durante el Sitio, y no tenemos otro artista de estas iniciales en tal período, que D. José Fernández, a este artista gaditano se lo atribuímos. 2 Retrato de señora con peluca blanca y collar de perlas. Está pin¬ tado a la gouache sobre pergamino con bastante corrección y buena técnica. Firmado. B. Burny, pintor del que no tenemos noticia, pero cuyo apellido figura en las Guias de Cádiz. La procedencia es también gaditana, pues adquirimos la minia¬ tura de antigua familia gaditana, y hemos visto otras firmadas igual y de muy buena factura. 3 Retrato de señora gaditana del año 1820, aproximadamente: vis¬ te traje negro escotado con manga corta y guante blanco. Firma. Gutiérrez. 4 Retrato de hombre, vistiendo de frac y corbata negras y chaleco blanco (mpda de 1832). Firma. Gutiérrez. Manuel Gutiérrez nació en Cádiz en 5 de julio de 1789 y murió el 3 de julio de 1865; pintó gran número de retratos en miniatura, apreciándose gran desigualdad entre sus obras, casi todas firmadas, por lo cual en el Catálogo de la Exposición de mi¬ niaturas de 1916, del Sr. Ezguerra, es calificado como artista pro¬ vinciano de escaso mérito; sin embargo, hemos visto algunos de correcto dibujo y piodelado, aun cuando algo amanerados en su técnica. Eué aficionado a valerse de la transparencia de la placa de marfil para las carnes. En la Escuela de Bellas Artes de Cádiz fué profesor de dibujo; y aparte de los retratos, pintó en miniatura entre otros asuntos, La vueita del hijo pródigo (en vitela). - 34 - 5 y 10 Son, al parecer, retrato de padre e hijo, tanto por su pro¬ . cedencia, como por los rasgos familiares. El del padre tiene peluca blanca, bajo la cual asoma el pelo ne¬ gro, y acusa un personaje de estirpe española. El del joven viste con arreglo a la moda francesa del Directorio. Uno de ellos está firmado Pérez, 1803. De este nombre existieron en Cádiz algunos pintores en el siglo XIV; pero la corrección del dibujo y la excelente técnica en la que se combina el punteado y rayado corto con las veladuras en los dos retratos que de su mano tenemos, demuestran un maestro en este género pictórico. 6 Retrato de hcrtnbre con frac y corbatín alto, con chaleco blanco, moda del 1830 al 40: firmado Rodríguez; no puede confun¬ dirse con ningún retrato de su padre, ni por la factura, que es decadente, ni por la indumentaria del retratado. Las miniaturas que hemos visto del padre están firmadas J. R. y J. Juan Rodríguez y García nació en Cádiz en marzo de 1816, fué discípulo de su padre Juan Rodríguez y Jiménez y de la Aca¬ demia de Cádiz. En 1873 pintó para la Reina un cuadro que representa a Santa Isabel, y también es suyo el de San Servando y San Germán, del Museo Gaditano. A pesar de esto, y de haber sido agraciado con el título de pin¬ tor de Cámara, no llegó como pintor a la altura de su padre, ni en la pintura al óleo, ni, en las miniaturas. 7 Retrato del General O'Donnell; aparece la figura del célebre General, más tarde Duque de Tetuán,. vistiendo de etiqueta, cruzando el chaleco blanco las bandas de Isabçl la Católica y Carlos III, y puestas sobre el frac las placas de las dos Ordenes y la de San Fernando. Está firmado por Le Clerc, 1843. — 35 — Sobre la firma tuvo una dedicatoria, que fué borrada. Por dicho ano, D. Leopoldo O'Donnell era brigadier,'pues hasta el'47 no ascendió a teniente general; pero la edad que representa coincide con la que tenía entonces, o sea 34 años, puesto que nació en Tene¬ rife en el 1809. Procede la miniatura de familia gaditana. Como quiera que una D. Leopoldo se hospedódiversas ocasiones en el domicilio de en D. Juan Valverde (célebre alcalde de Cádiz), en la casa número 10 de la calle'llamada entonces de Beaterío, es muy probable que este retrato fuera un recuerdo de sus estancias, aun cuando de fecha anterior, puesto que la campaña de Africa fué en el 1859. Le Cler (Pedro de Nolasco), este miniaturista, aun cuando francés de origen, vivió en Madrid, donde pintó varios retratos de los reyes y personajes, y dejó discípulos. En,4 de Diciembre de- 1848 fué nombrado Pintor de Cámara Honorario. El dibujo e's tan correcto y el modelado tan perfecto, que sus trabajos parecen fotografías. 8 Bello retrato de niño con el cabello suelto con arreglo a la moda inglesa. Está firmado con las iniciales F. J. de A. en tinta oro, correspon¬ dientes al nombre de Francisco Javier de Argüelles, pintor de que no tenemos más noticia sino que vivió en Cádiz a principios del siglo XIX. 9 Retrato de señora con traje morado claro y manteleta blanca. Firmado Mesas Pinxit. Para el modelado de la cara emplea eTpunteado, en la ropa el rayado gouache y en el fondo pasta de color. Antonio Mesas es un pintor miniaturista desconocido como tal fuera de Cádiz; hemos visto firmadas por él miniaturas de un arte malísimo, como un grupo de señora y niño firmado en 1825; en la que figura en el Museo, pintada diecisiete años más tarde, indica un gran adelanto, tanto en el dibujo como en la técnica. - 35 - En 1837 figuró comisionado por el Ministerio para la como tasación de los cuadros y objetos de la Cartuja de Jerez, y consta era retratista y miliciano nacional: su moralidad no quedó muy limpia en este asunto, y su competencia artística tampoco, pues calificaba los cuadros de Zurbarán como de segundo orden para la venta. 11 Retrato de señora peinada con grandes bucles, un lazo y peineta de teja, traje negro con gran escote y cadena de oro. ( Firma. Mendoza.- Este artista desconocido, perteneciente, sin duda, a la escuela gaditana del primer tercio del siglo XIX, es correcto en el dibujo y sigue la técnica de veladuras y transparencias en las carnes y pasta de color en los fondos y ropaje. 12 Retrato de hombre joven con patillas y cabello rubios; está pei¬ nado para arriba, frac negro de cuello alto y corbata negra, cha¬ leco de color crema. Firma. Nicelino Calvó. 1832. Ño tenemos dato alguno respecto a este artista de principios del siglo XIX; pero a juzgar por la corrección del dibujo de la miniatu¬ ra que figura en esta colección, no fué de los peores, así como'por su técnica parece pertenecer a la escuela gaditana. 13 Retrato de D. Policarpo de Atauri, magistrado que fué de Zara- ^ goza y Auditor de Querrá de la Habana. Por el peinado e indu¬ mentaria, está retratado el año 1830; y aun cuando residió en Cádiz algunas temporadas, creemos fué pintado el retrato en Valladolid. Firma; P. González f'. ' Pedro González y Martínez, natural de Valladolid (1839), sobresalió en el retrato y aguas fuertes, practicó también la litogra- fía y pintó cuadros, siendo Director del Museo de Bellas Artes de su pueblo natal hasta el año 1849, en que falleció. El tecnicismo de sus miniaturas indica una escuela diferente a la gaditana, dominando el rayado corto, excepto en las carnes, que emplea el punteado y veladuras. - 38 — s: ÍNDICE DE AUTORES RETRATOS Benedito y Vives, Manuel.—25. > Cano, Alonso. —15. I Carnicero, Antonio.—Q y 10. I Carrefio de Miranda, Juan—14. Coello, Claudio.—12. Enrile, Emilia.—28. Esquivel, Antonio M.—Q. Eyck, Jan van.—11. Fernández Cruzado, Joaquín Manuel.—21 y 24. Fernández Lago, Santiago.—30. García y García, Rafael.—17. Gesler, Alejandrina Anselma de.—7. González y Tavé, Federico.—19. Lawrence, Tomás.—26. Lugardón.—16. Martín del Campo, Victoria.—23. Móntaño, Manuel.—29. dL Montes, J. Cecilio.—23. Ortiz, A.—16. Prats y Velasco, Francisco.—27. Rodríguez y Jiménez, Juan.—8 y 25. ' Urmeneta, Juan José.—28. Urrutia de Urmeneta, Juana.—29. ; Utrera, José.—17, 19 y 20. I Verdejo.—22. i — 39 — MEDALLAS CON RETRATOS Alsina, Antonio.—31. Arnau.—32. Coullant Valera, Lorenzo.—32. Marinas, Aniceto.—30, 31 y 33. Parera, Antonio.—31. MINIATURAS Argüelles, Francisco Javier de.—36. Burni, E.—34. Calyó, NicelinQ.—37. Fernández, José.—34. González y Martínez, Pedro.—37. Gutiérrez, Manuel.—34. Le Clerc, Pedro de Nolasco.—36. Mendoza.—37. Mesas, Antonio.—37. Pérez.—35. Rodríguez y García, Juan.—35. cy» AMNSELAM.. Autor: Sdaelónl. Techo Núm. 1.—D. Antonio Rodríguez Doblas. Autor; JUAN RODRÍGUEZ Y JIMÉNEZ. Num. 6.—Fr. Juan de Pineda. Autor: Claudio Ccello. Num. 7.—Retrato ecuestre de Carlos II. Autor; juan Carreño de Miranda. Num. 12.—José Utrera y Cadenas. Autorretrato. Núm. 13,~D. José Vilchez. Autor: J. UTRERA. Num. 14.—D. Juan José Arbolí. Autor : FEDERICO gonzález y Tavé. Num. 15.—D. Juan de la Vega y Correa. Autor: J. UTRERA. Num. 16.—D. José Fernández Querrero. Autor: joaquín manuel Fernández Cruzado. Num. 17.—D. Angel M. Dacarrete. Autor: Y. VERDEJO. » Num. 18.—D.' Victoria Martín de! Campo. Autorretrato. Núm. 19.—Ramón Rodríguez. Autor : J. C MONTES. Num. 21.—Manuel Benedito. AUTORRETRATO. Num. 23.—Retrato de caballero desconocido. Autor: TOMÁS LAWRENCE. Num. 24.—José Manuel del Vadillo. Autor : FRANCISCO PRATS Y VELASCO. Num. 27.—Joaquín Fonsdeviela y Ondeano. Autor: ANA URRUTIA DE URMENETA. atsiV laicr p led nólaS ed .sotare MINIATURAS Num. 2.—Retrato de señora. Autor: BURNV. Num. 4.—Retrato de caballero del año 1S32. Autor: GUTIÉRREZ. Num. 7.—Retrato del General O'Donnelí. Autor: LE CLERC. Núms. 5 y 10.—Retratos desconocidos. Autor ; PÉREZ. Num. 8.—Retrato de niño. Autor: francisco J. de Arguelles. Num. 9.—Señora gaditana. Autor: ANTONIO MESAS Num. 11.-Retrato de señora del año 1820. Autor: MENDOZA.