EL ABANICO EN ESPA1ÑA" 1920 EXPOSICIO DE BARCELONA EX-LIBRIS EXPOSICIÓN DE 'EL ABANICO EN ESPAÑA" CATALOGO GENERAL ILUSTRADO SOCIEDAD ESPAÑOLA DE AMIGOS DEL ARTE EXPOSICIÓN DE "EL ABANICO EN ESPAÑA" CATALOGO GENERAL ILUSTRADO POR D. JOAQUÍN E Z Q U E R R A D E L BAYO MADRID, MAYO-JUNIO 1920 M A D U I D - I M P R E N T A B L A S S Y C O M P A Ñ Í A Yoi C O M I S I Ó N ORGANIZADORA: DUQUE DE T'SERCLAES MANUEL BENED1TO JOAQUÍN EZQUERRA DEL BAYO El abanico en España Datos para su historia N () faltarán espíritus trascendentales que al oír hablar de una exposición de abanicos sonrían desdeñosos, la tachen de baladí o piensen obedecerá su organización a reque- rimientos femeniles, fútiles, pero soberanos, por tratarse de la más bella mitad del género humano, y, sin embarco, pocos ob- jetos de la vida privada y social tendrán un abolengo tan ilus- tre, una utilidad más reconocida, ni en los que el hombre haya reunido para ofrendar a su compañera cuanto la naturaleza y el arte han producido de más rico, vario y exquisito. Después que los ingleses en 1870 celebraron en el South Kensington Museum una exposición de esta clase, se despertó en las naciones el deseo de investigar, manifestado de modos diversos, cómo contribuyeron a su historia ya desde el punto de vista artístico como del industrial, venero preferente de la riqueza pública. En cambio, nosotros, con un clima más caluro- so, donde su empleo no sólo es necesario, sino que en unión de la peineta y de la mantilla ha constituido, y aun constituye para el extranjero, el atavío característico de la mujer española, nos hemos mostrado indiferentes (1). Es general la creencia que en esta rama do la industria ar- tística fuimos siempre tributarios de Francia, de donde nos ve- nían también las modas, y si no deja de ser bastante cierto du- rante el siglo XVIII, por la misma influencia ejercida en toda Eu- ropa, más puede atribuirse a que por su fragilidad no se con- servan casi ejemplares anteriores y los de esa época, guardados en las familias a despecho de la constante variación del gusto, no han sido los construidos aquí, acaso más modestos, usados en la vida corriente, sino los de aparato, llevados en las solem- nidades de Corte e importados en su mayoría. Pero el siglo XVIII sólo es un ciclo de la Historia, y nada sa- bemos de si en los que le precedieron ejercimos una hegemo- nía en vez de sufrirla, pues ni es posible admitirla constante, ha- biendo sido cuanto fuimos, ni hay conocimiento humano en cuyo desarrollo no hayan intervenido elementos extraños. Teniendo en cuenta tales razones, al querer este año la So- ciedad de Amigos del Arte espigar ese campo, sólo ha pretendi- do reunir número y variedad bastante, dada la capacidad de su local, para que sirvan de elemento de estudio a los aficionados y de aliciente a los eruditos que hasta ahora no les prestaron suficiente atención, creyendo más adecuado denominar a su exposición de «El Abanico en España» a limitarla al abanico español. La Comisión encargada de realizarla espera que la agrupa- ción por salas de los períodos más característicos, ayude a la vi- sión del proceso seguido entre nosotros marcando las preferen- cias, empleo y costumbres de un pueblo que, aun copiando a los demás, tiene rasgos propios e inconfundibles. (i) En 1895 el vizconde de Irueste realizó en el palacio de Anglada una ex- hibición de abanicos, miniaturas y otros objetos antiguos de vitrina, pero no se re- dactó catálogo. Séame permitido contribuir a este concurso con un ligero bosquejo de su historia, sin pretcnsión de algo definitivo, te- niendo presente datos curiosos encontrados en archivos y bi- bliotecas, que, en unión de otros pocos facilitados por personas tan amantes de la cultura patria como D. Manuel Gómez Mo- reno, I). Luis Tramoyeres, D. Arturo Suároz, D. Luis Pérez Bue- no y el señor conde de Las Navas, pueden dar idea de lo mu- cho que en este terreno queda por explorar si pretendemos marchar al unísono de países más celosos de sus tradiciones. Sabido es que la cuna del abanico fue el Oriente y sus in- ventores los primeros hombres o mujeres que para defenderse del sol y refrescarse aprovecharon las hojas de loto o de pláta- no, de junco o de palmera. La China y el Japón, la India y el Egipto, han dejado innumerables testimonios, no sólo de su re- moto empleo, sino do que, con el quitasol y el espantamoscas formaban los atributos de la realeza. En miniaturas indias, en bajorrelieves y pinturas murales egipcias y asirías, son frecuen- tes las representaciones de portadores de abanicos semicircula- res de plumas de pavo real, adornados con piedras preciosas, montados al extremo do un palo o mango largo a quienes suele acompañar un harpista, cuando se trata do fiestas celebradas dentro do los palacios. El llegar a nuestra Península desde tan lejanos países es fá- cil de explicar, primero, por los fenicios, una de las razas co- merciales más antiguas que cultivaron la industria fabril, tinto- rería, tejidos y artículos do lujo, los cuales participaron del co- mercio marítimo de la India y del terrestre, desdo cuyo centro, Bactres, partían cuatro caminos de caravana, uno de ellos hacia el Este, que conducía a la China. Más tarde, por los griegos y cartagineses, grandes comerciantes también, que tuvieron colo- nias y fundaron ciudades on nuestras costas, como Rosas y Am- purias, Barcelona y Cartagena. No es aventurado suponer llegaran tan activos mercaderes a generalizar on las costas del Mediodía y Levante un objeto de uso tan práctico, dadas las condiciones de su clima, como igualmente que se construirían de materiales indígenas econó- micos y, por tanto, al alcance de todas las clases sociales, pues ya en Grecia se hacían de mango corto para no necesitar un es- clavo que los manejase. Al dominarnos los romanos es lógico influenciaran nuestras costumbres, semejándose a las suyas, llenas de testimonios de que el ñabellum, como denominaban al abanico, no sólo era em- pleado en la vida social como accesorio do lujo, estando fabri- cados de maderas preciosas y pintados de colores brillantes o formados con plumas, sino que tuvo un fin litúrgico, el de avi- var el fuego de los sacrificios. De ahí los tomaron los primeros cristianos para servirse en las ceremonias sagradas, según lo atestiguan las «Constituciones apostólicas», prevaleciendo la tradición en la Iglesia latina hasta el siglo xiv y quedando hoy único rastro de ella en las solemnidades religiosas, en que se transporta al Soberano Pontífice en la silla gestatoria. Tampoco de la palabra ñabellum restan vestigios en las len- guas neolatinas por haberse introducido en la lengua madre en época posterior a la denominada clásica on la literatura latina. Durante la monarquía visigoda ofreció poco interés el co- mercio, y os natural no llegase a España el de lujo, a que casi exclusivamente se dedicaron los romanos desde la caída de la República hasta la del Imperio, haciéndolo con la India perió- dicamente después de descubrir Hippalo los vientos monzones; el Imperio bizantino que subsistió continuaba con ese tráfico por la vía terrestre y marítima, y por la factoría de Samarcanda comerciaban en seda con la China, hasta que en el siglo vn les cortaron los árabes el camino. Y cito la India y la China, por ser ambos países desde los tiempos remotos hasta los actuales los mantenedores constantes de la fabricación del abanico, no sólo por sus condiciones climatológicas y habilidad manual de los habitantes, sino también porque la naturaleza les ha dotado de elementos tan necesarios como el marfil, nácar, concha, me- tales preciosos, sedas, etc., pudiéndose observar a través de la historia que las naciones en cuyo poder ha estado su comercio han sido y son las más florecientes. Do la España musulmana hay consignados en el códice de Azagra unos versos latinos de Cipriano, Arcipreste de Córdoba, a fines del siglo ix, que dicen^(l): «Luce en mano del próvido Conde el abanico marcado con letras áureas (para hacérsele dig- no) que consignan el nombre de Guifredo, impuesto en la sacra íuente. A fin de que las auras expulsen al estío a invitación del abanico, entrégalo gustoso, oh Conde, a tu gloriosa cónyuge, para que de igual modo disipe el abrumador estío de la dicha Guisinda, pegada a tu costado». «Adorna, oh abanico, la diestra de la ilustre Guisindis: me- nester es que ofrezcas artificioso viento, para que reanimando (i) Traducidos por D. Manuel Gómez Moreno, a quien debo la cita. tos descaecidos miembros se modere el ardor en tiempo de ve- rano, y abierto (sic), cumplas en todo con tu oficio.» Claramente nos manifiesta la composición el empleo laico dado en esa época al abanico, contradiciendo lo manifestado por varios tratadistas al suponer lo tenía exclusivo como obje- lo do culto. También suponen que hasta el siglo xiv no adopta la forma de bandera, tan en boga en el xv y xvi, en Ñapóles y Veneeia, y sin embargo, reproducimos una arqueta de marfil de la Catedral de Pamplona, (Fu/. 1"), hecha en 1005 para el hijo de Almanzor, obra del taller real do Córdoba, donde se repre- sentan personajes entregados al descanso y esparcimiento, y uno de ellos acompañado de servidores, con amoscador el de la izquierda y abanico, al parecer de palma, de aquella forma, el de la derecha (Fit/. 2."). Otras dos cajas se conservan en los Museos de Kensington y del Louvre, del mismo taller, implantado bajo el califato, aún anteriores en treinta y tantos años, donde pueden verso moti- vos decorativos análogos. Nada tiene de extraño los importaran los árabes, pues ya dejamos dicho anteriormente que desde el siglo vn quitaron a los bizantinos el comercio con la ("bina, el cual desarrollaron en gran escala hasta el xi. Y si de la obscuridad de los albores de la Edad Media avan- zamos, no será difícil encontrar como protagonistas de la impor- tación de objetos del Oriente, y por ende, de abanicos, a más de los árabes, a los cristianos españoles que regresaban de las Cru- zadas y a las repúblicas marítimas de Italia, transportadoras de tropas, víveres y municiones, que fundaron en las costas do Si- ria establecimientos comerciales. Veneeia, sobro todo, so aprove- chó más que ninguna, pues durante la cuarta cruzada, año 1202, echaron de Constantinopla a los emperadores griegos, ponien- do en su lugar a Balduino, Conde de Flandes, quien, agradecido del servicio, les concedió, entre otros beneficios, el comercio te- 1 5 rrestro con la India, para lo que fundaron la colonia do Tana en el mar de Azoz. Es entonces, de 1250 a 95, cuando el veneciano Marco Polo realizó sus célebres viajes al Asia. También los gonoveses, competidores de los venecianos, hi- cieron algún negocio con la India, traficaron con los árabes, crearon factorías en Valencia, Alicante y Cartagena, negociaron con Barcelona desde el siglo xn y con Mallorca y Sevilla desdo el xin, es decir, cuando las Baleares fueron arrancadas a los ára- bes por D. Jaime I de Aragón, y Sevilla conquistada por Han Fernando, rey do Castilla. En corroboración do esto nos dice Capmani en sus «Memorias históricas- que las ciudades marítimas de Italia eran desde el si- glo x 1 emporios frecuen- 1 tados por todas las nacio- nes; que los catalanes, rela- cionados con Genova desde principios de ese siglo, visi- taron luego a Pisa y otros pueblos de la Toscana, y ' ^ -••' que después de la conquista de Sicilia por los aragoneses, ase- guraron más aquella navegación, no pudiendo establecerse al principio en el reino do Ñapólos a causa de las guerras de las casas do Anjou y do Aragón, poro, navegando por el Adriático, visitaron Ancona y Venecia. A principios del xiv, n o sólo existían factorías catalanas en Genova, Saona y Pisa, sino q u e Ñapóles, Gaeta, Isehia, Castola- mare y Otranto fueron escalas donde la ciudad de Barcelona nombraba cónsules para sus mercaderes, llegando a tanto la in- fluencia de los catalanes en Italia, que, a mediados del mismo, era moda on ella cierto género do trajo portador de su nombre. Nos habla un escritor del siglo xvm, 1). Eugenio Larruga, de haber existido en España gremios de abaniqueros «especial- mente en la corona de Aragón», poro al no dar más detalles, no puede precisarse la época, siendo raro que no los cite Tramoye- res en su notable obra «Instituciones gremiales», lo que tam- bién puedo atribuirse a que estuviesen asociados con otros gre- mios similares como el de pintores, porgamineros, torneros, do- radores, plateros o fueran parte de los merceros o mercaderes, puesto que en Francia no se constituyeron en corporación, como maestros abaniqueros, hasta 1678, después de enconadas disputas entro los diferentes oficios que solicitaban su fabrica- ción exclusiva. Y tiene esto fácil explicación sabiendo son tan- tos los oficios que intervienen, como lo reclama la variación de las modas o la fantasía del comerciante. Aun hoy se llaman fá- bricas de abanicos donde los montan, pues los varillajes se en- cargan a los pegueros y los países a los pintores, trabajando cada cual en su casa o taller. Que existían esos talleres en España desde el siglo xiv no es razonable negarlo, por ser los materiales con que se cons- truían propios de nuestro suelo e infinitas las ocasiones de lucir- los en las ostontosas fiestas de Corte. En la do Castilla principal- mente, la cultura porque sobresalió desde fines del mismo y durante el xv, había producido gran afición a los goces de la vida y fomentado el amor al boato y las galas. Entonces se llamaba al abanico ventalle,y en valenciano ven- tall, como ahora, testimoniándolo el inventario do bienes del pintor Bartolomé Abellá hecho en Valencia en 18 de Agosto de 1429, en que se lee: «ítem dos ventalls de palma guarnits de aluda» (1). La palabra ventalle procede, según el Diccionario de la len- gua, del latín ventum-viento, y abanico de abano, del que es el (i) Aluda es una badana sutil de que los ribeteaban para darles mayor con- sistencia. diminutivo. Tal vez para explicar su etimología, que entraña gran dificultad, no sólo para nuestra lengua, sino para todas las neolatinas, fuera preferible admitir como hipótesis racional la palabra vat-nus (que por asimilación regresiva se convertiría en vannus, criba o amero), por encerrar la idea de algo relacio- nado con el viento. La palabra vannus ha dejado por semejanza en oí lenguaje poético italiano a vanni, usada solo en plural para denominar las alas de los pájaros. Van- lus, diminutivo de vannus, dio también en italiano la palabra vaylio, criba, que influida por la idea de viento o acaso de ventola, soplillo, por su forma y uso, haya dado de su fu- sión a ventaqlio en esa len- gua y a eventail en la fran- cesa. En cuanto a la palabra abanico, está indicando que ha sido introducida en nuestro idioma por algún hombre culto conocedor del latín en la época de su adopción, porque de las si- '* '* labas que la integran no ha quedado nada en la lengua popular. Esta digresión, al parecer un tanto pedante, ayuda a corro- borar la suposición do que al volver a usarse en la vida social el abanico tratarán de designarle con otro nombre distinto al de Habellum,, aplicado al religioso. Respecto a su forma, había variaciones. Los de pluma con mango do ébano o do metales preciosos se llevaban pendientes de la cintura por una cadeni- lia; los plegados, de pergamino pintado o terciopelo con un pie corto, se suspendían en la misma forma, y los de bandera o veleta, como el que tiene en la mano la figura 3.", reproducción de parte del cuadro de Venus y Adonis, del Veronés, de nues- tro Museo del Prado, eran de paño bordado de oro y de seda. Si ha de darse crédito a la obra publicada por Ve- cellio Cesan; en 1590 (1), para todas las damas ita- lianas de las diversas re- giones era un accesorio indispensable, y respecto a las de otras naciones, sólo dos láminas de espa- ñolas lo tienen; uno de los grabados es singular (Fi;j. 4.") y lleva el títu- lo de «Donna Antica di Spagna». Después de des- cribir el traje que dice era usado hacía ciento cua- renta años y se conser- vaba aún en algunos si- tios, añade: «Solían lle- var en la mano un aba- nico de plumas, redondo 1 •'=••'' y grande.» Así debían ser los que se describen en un inventario de jo- yas, tapicería y ropas de la recámara de la reina 1)." Juana, he- cho en Madrid en 15(15 (2), es decir, pasados dioz años de su fa- llecimiento. (1) Degli abiti antichi é moderni di diverse partí del mondo. (2) Se conserva en la bibliuteca de] Real Palacio. — It) — Un ventalle de oro y aljófar. Un ventalle chiquito de oro redondo de hilo tejido como seto con doce granitos de aljófar alrededor, que posó una ochava y un tomín y tres granos. (Fo- lio 96 vuelto.) Otro ventalle de oro.—Otro ventalle de oro y de plumas de pabón, que tenía dos rosas de oro esmaltadas de blanco, que se halló en las dichas arcas al tiempo que se hizo el dicho inven- tario, el cual no se pesó. (Igual folio.) Un mango de ventalle de oro.—Un mango de oro de un ven- talle de filigrana, con tres nudos esmaltados de negro y la fili- grana de colores, que pesó dos onzas y siete ochavas. (Folio 09 vuelto.) Dos ventalles de paja labrados de seda de colores. (Folio 596). Estas partidas figuran en el Cargo y en la Data vuelven a reproducirlas, con el detalle en el descrito primeramente de haber sido dado a «Maestre Juan Vandeperra platero» y el se- gundo, de oro y plumas, ^entregado a la reina D.!l Juana, prin- cesa de Portugal.» Teniendo en cuenta que la desgraciada D." Juana vivió cin- cuenta años retirada del mundo, desde que en 1506 murió su tornadizo esposo I). Felipe, y la mayor parte del tiempo en Tor- desillas, adonde la trasladó su padre D. Fernando en 1509, no será aventurado suponer que tales galas las heredaría de la rei- na católica D." Isabel, su madre, y, por tanto tuvieron proce- dencia italiana o que, adquiridos en Italia, fueran de fabricación asiática, sobre todo el mango de ventalle que en la Data dice: «un cabo de vendalle de oro que era dentro el cañón de cobre y encima de oro labrado do hilo», pues esa clase de trabajo ha seguido siendo allí característico. En cuanto a la forma de la parto superior, o sea la hoja, sería probablemente un cartón oval pintado o revestido do cuero o tafetán bordado. Análogos eran los abanicos regalados por Motezuma, empe- rador de Méjico, a Hernán Cortés cuando supo su desembarco, según asegura un contemporáneo de éste, el mejicano Alvarado Tezozomoc, en su «Crónica mexicana», pero más primitivos, a pesar de los elogios que a su industria dedica el historiador es- pañol Lorenzana. Los descubrimientos realizados por los portugueses a fines del siglo xv, durante los reinados de Juan II y Manuel I ol Gran- de, abrieron un nuevo camino a las Indias por el Cabo de Bue- na Esperanza, consolidando el poderío de la Metrópoli la con- quista de territorios donde fundaron a Goa, centro de su comer- cio con la India. En 1588 se hicieron ceder en China la isla de Macao, y desde 1542 empezaron a tener relaciones con el Japón. A ellos se debe, indudablemente, la importación a Europa del abanico plegable que desde entonces se viene usando y que se- gún unos es invención china, y según otros coreana, introduci- da en China a principios del xv. En el códice 4.013 de la Biblioteca Nacional, donde se en- cuentra la Relación del viaje de I)." María de Portugal al venir a casarse, ol año 1543, con ol príncipe 1). Felipe, hijo de Carlos I de España, escrita por uno de los que eomportían la comitiva de dicho príncipe, después de describir los atavíos y vestidos de S. A., se dice: «Tenia en la mano on pedazo de Terciopelo Blan- co hecho como aventalle con que algunas veces se hacia ayre y se ataba el rostro. Paresció a todos muy hermosa y no nada em- pachada». Por la descripción debía ser un abanico de la forma ya apuntada anteriormente y considerados de moda italiana, los cuales serían poco frecuentes en España cuando el narrador consigna hecho como aventalle. Al hablar de la entrada do la misma princesa en Salamanca, Sandoval (1) refiere un detalle revelador del interés amoroso del novio y de lo aficionado que era, deíde su adolescencia a ro- dearse del misterio. «Después que la princesa entró en la ciudad, el príncipe se puso on casa del Dr. Olivares cerca de San Isidro (i) «Historia de la vida y hechos del Emperador Carlos V», libro XXVI. y la princesa lo supo y quiso al pasar cubrirse el rostro con un enanillo que llevaba, y Perico, el dol Conde de Bonavente (que fue aquel Pedro de Saterbas, que todos conocimos, hombre gra- cioso y apacible, sin ofender a nadie), hizo que quitase el avani- llo para que el príncipe la viese.» Vemos ya empleada aquí para designar al abanico una palabra nueva, en lugar do ventalle con que le designa otro contemporá- neo, refiriéndose a la misma per- sona, aunque en días distintos, y es por tanto necesario suponer se empleaban ambos para denominar un mismo objeto, o lo que es más probable, los llevaría entre sus ga- las de formas distintas, los venta- lles de terciopelo y los abanillos con varillaje plegable. Coadyuba a creer esto el retrato do la princesa, del Museo del Prado (Fig. 5.") don- de no sólo se ve tiene un abanico de cierre, sino que por su varillaje do laca con dibujos dorados, y el país de papel amarillento puede precisarse era chino o japonés. La muerte de la princesa, ocurrida al dar a luz al desdichado Don Carlos, al año de su casamiento, destruye! la sospecha de que pu- diera ostar pintado años más tarde. Durante el resto del siglo xvi ya es frecuente ver en retratos de damas españolas abanicos plegables, lo que no se observa en los de francesas hasta el xvn, pues Catalina de Médicis había puesto en boga los do pantalla, rodeados de plumas, que ven- dían en París los perfumistas italianos que la acompañaron. Cuantos se han ocupado de este asunto están conformes en dar la prioridad de los de cierre a Portugal y España, de donde pa- saron a Italia y al resto de Europa. Posible es so deba a doña Ana de Austria, hija de Felipe III, su empleo en Francia, porque serian corrientes en nuestra Corte al existir noticia en el Ar- chivo de la Real Casa de haberse recibido, en 24 do Octubre de 1624, por «maes- tro de hacer aba- n icos para la rei- na» a Miguel Pinto, «sin go- zar de gajes ni de otra cosa» y con la condición do entregarlos en casa del joye- ro para que los pusiese en sus cuentas, debien- do darlos un real menos, cada uno, do lo que costa- sen en las do- ''" " más tiendas y habiéndolo concedido licencia para poner en la suya las armas reales. Anteriormente hay también nombramientos do abanineras, como una D." Mariana de la Estrella, mujer del Licenciado lilas Dorante de Salazar, Relator de la Cárcel Real de esta Corte, que de soltera perteneció a la cámara de D." Margarita de Austria, tenía la ocupación de «aderezar los abanicos de S. M.» Pero tanto esa señora como D." Josefa de Prada, D." Francisca Cone- jo, D." Hipólita Alarcón, D." Florencia de Aviles y alguna más, eran mozas de retrete o camaristas encargadas de planchar y abrir las gorgueras enormes llevadas en tiempos de Felipe III, con una de las cuales retrató Rubons a la Infanta D." Isabel Glara Eugenia (Fig. 6.a), teniendo en las manos un pequeño abanico abierto, de tipo chino o japonés, acaso traído por el flo- reciente comercio de Amberes, arrumado después por la Repú- blica de Holanda al fundar, en 16()2, la Compañía de las Indias Orientales, dominadora del tráfico con aquellos paises. En «La Dorotea», do Lope de Vega, comedia publicada en 1082, en una de las últimas escenas entre la protagonista y su doncella Celia, dice ésta: «Mas así Dios te guarde, que los que- memos juntos (se refiere a unos versos y cartas), que tengo que almidonar tres o cuatro abaninos de cadeneta y me reñirá tu madre». Y está entonces tan en la mente de todos la forma dol aba- nico, que no sólo a esos cuellos o gorgueras se aplica por su plegado, sino a cuanto la recuerda, como ciertas piezas de ar- madura y la gasa o tela en ondas, con que las damas guarnecían el escote del jubón. Sabido es que el reinado de Felipe IV fue una continuada fiesta; los juegos de cañas, toros, mascaradas y comedias eran espectáculos que se organizaban a diario con el más fútil pre- texto y de los que participaban, no sólo la familia Real y la Corte, sino todas las clases sociales. Los trajes suntuosos luci- dos en el Buen Retiro, en los corrales donde brillaban las actri- ces María Calderón, Bárbara Coronel y Josefa Vaca, las cenas a media noche en los camarines de éstas requerían como auxiliar un objeto que, a más de refrescarlas el rostro embadurnado de colorete, diera pretexto al lujo y a la galantería. Son infinitos los retratos de esa época en que las damas Jos ostentan, en ge- neral, grandes, de varillaje obscuro, de madera o concha, clave- teados de oro y plata, unas veces pintados, otras bordados con hilillo de oro. El célebre cuadro de Velázquez conservado en la colección Wallace denominado «La señora del abanico» (Figu- ra 7") lo tiene sencillo y, al parecer, bordado. En Septiembre de 1656 se nombra por el mayordomo ma- yor, Conde do Altamira, abaniquero de la Reina (lo era D." Ma- riana de Austria) a D. Fran- cisco Paiba, de apellido portugués, a quien se de- signa como abaniquero y talquoro, lo qual se com- prueba por cuentas presen- tadas siendo ya viuda doña Mariana del Rey Felipe IV. Por curiosidad citaremos una mandada satisfacer en 1685 por el Marqués de As- torga del dinero de la cá- mara de la Reina, impor- tante 2.5(X) reales, «por lo que ha entregado de su ofí- do*. Otra de Abril del año siguiente de 1.000 reales «a cuenta de las obras de su 1 : '" ' oficio y señaladamente por la del vestido bordado de talcos que se puso S. M, el día de San francisco del año 1684», y, por último, una de 1.750 reales en 1690 «por lo que de su oficio ha ejecutado en tres saias de S. M.» No es de extrañar se ejercieran por un mismo individuo dos profesiones distintas, puesto que son muchas a las que se ne- cesita recurrir, según la clase del varillaje y la decoración del pais. Al mencionado Miguel Pintos le encontramos asociado con un Juan do la Cruz en instancia fechada en 1(>84 como maestros de biombos suplicando se les pague en Palacio la can- tidad «en que están concertados los biombos que les han man- dado aderezar». En ocasiones son de oficio peineros, bordadores, pintores de carrozas y sillas de manos, encajeros, pergamineros, lo que toman parte en su fabricación y todos ellos al servicio del comerciante o platero que tiene la dirección del trabajo o necesi- ta ejecutarlo, como lo com- prueba una partida de la cuenta del platero de oro José de Morales «por varias obras ejecutadas para el servicio de la Reina madre desde 1." de Abril de 1090 a 27 de Septiembre de 1691», que dice: «Mas se aderezó un abanico de la Reina nuestra señora que se le ha- bla quebrado una guarda y se clavó con un diamante con su tornillo y vale dicho aderezo con el diamante, oro y hechuras un doblón de á dos ((¡Oréales vellón).-- .,¡., .,. Doña Mariana de Austria, quo tanto pábulo dio a la malicia y murmuración de la Corte (Jurante su viudez por la protección injustificada a Valenzuela, creado Marqués de Villasiorra y a quien denominó el pueblo el Duende de Palacio, al saberse confe- renciaba con olla a altas horas de la noche para comunicarla los sucesos del día y transmitirla los consejos de su confesor el je- suíta P. Nithard, mostró constante afición a los abanicos y no lo abandona ni aun para sor retratada por Carrefio, vestida con las tocas de viuda, que la asemejan a una religiosa. (Fig. 8.") De su época son tres abaniqueros mencionados por Gestoao en su «Diccionario de Artífices de Sevilla»; Carlos de Arooha, portugués; Alonso de Ochoa, sevillano, y José Páez, maestro abaniquero que vivía en la callo de Francos. También lo es el tan decantado Juan Cano de Arévalo, único pintor español ci- tado por los extranjeros como posible autor de países, por la anécdota referida por Quüliet en su diccionario de pintores es- pañoles, cuando son innumerables los de segunda y tercera ca- tegoría, que pudieron acudir a ose recurso para remediar sus necesidades. A la muerte do Velázquez abundaron los practico- nes, diestros en todos los géneros de pintura, monterías, bosca- jes, asuntos mitológicos, de costumbres de gente rústica o cor- tesana y hasta de flores, como el hijo de Juan de la Corte, Ga- briel, que huérfano de padre y de protección, se dedicó a pintar- los guiándose por los floreros de Arollano, muriendo casi en la miseria a pesar do haber alcanzado cierta fama on la espe- cialidad. ¿Quién podrá determinar la obra de cualquiera do esos artis- tas obscurecidos, siempre anónima, cuando a través de los si- glos se han destruido las iglesias, los palacios y casas de recreo de los magnates que los encomendaran su decoración, y nada queda tampoco en los museos para comprobarlo? Donde puede hallarse algún rastro de esas vidas, os única- mente on documentos o referencias de autores, y esa es una la- bor larga y pacienzuda, impropia de nuestro carácter, más atraí- do por las grandes firmas y los grandes prestigios. En unos aranceles del últimotercio delsiglo xvil, hechos para cobrar los derechos de importación a varias mercaderías, se es- pecifica en el capítulo correspondiente a la palabra «Abanillos» las clases siguientes: comunes de ala de mosca, de tafetán de colores, fuertes de gasa, de marfil y otros con varillas de plata a 120 maravedís cada uno, y los comunes a 68 maravedís la docena. Sobre quiénes los vendían en Madrid, algo sabemos por una cédula de 4 de Mayo de 16(56, en que se ordena el pago a un pla- tero «por cuenta de la jornada de la Emperatriz», en que obra esta partida: «A Felipe el Romano 1.304 reales de vellón por 12 abanicos, 4 pares de guantes y 4 peines». Algo después, en Mayo de 1680, encontramos otra aún más curiosa: «A Juan Gómez por el valor de diferentes géneros de barros guarnecidos y llanos de nata y chile y por doce abanicos de Oharon, aderezo de pinturas de otros y unos libros y demás co- sas que ha dado para servicio de la reina N. S."... 2.000 reales. Este dato hace sospechar ser cierta la noticia dada por La- rruga (1) de que se fueron perdiendo nuestros artesanos al per- mitir se consumiesen en España e Indias abanicos extranjeros, llegando al extremo de ser difícil encontrar quién hiciese una compostura delicada o supiera echar bien una tola, añadiendo, pensó Carlos II remediarlo trayendo artífices de fuera que en- señasen a los naturales, para lo cual se escribió en 1679 al Con- de del Carpió (2), entonces en Roma, a fin de que enviase a Ma- drid maestro en este arte, lo cual efectuó en 1683, y termina di- ciendo que el artífice romano, con otro español que se halló diestro, hicieron abanicos primorosos, bajo la protección de la Junta de Comercio que se acababa de establecer; pero como no se subieron los derechos de los extranjeros ni se auxilió a aque- llos artistas como se merecían, sólo subsistió el establecimiento hasta 17a). En los años de la gestión con Carpió acababa do casarse Carlos II con D." María Luisa de Orleans y desempeñaba el car- "O de primer ministro I). Juan de Austria, el bastardo do la Cal- derona, y era muy natural que influida aquélla por el gusto francés encontrase nuestros abanicos demasiado sombríos com- (1) .Memorias políticas y económicas», tomo I (2) Sería el Marqués del Carpió. parándolos con los brillantes de riqueza y coloración usados en la Corte de Luis XIV, donde tan en moda se pusieron desde que su mujer María Tensa de Austria, hija de Felipe IV, no los de- jaba de la mano, teniendo preferen- cia por unos perfu- mados que deno- minaban do piel do España. Por lo que res- pecta a D. Juan de Austria, no es de extrañar, teniendo unas aficiones ar- tísticas tan culti- vadas, como buen discípulo y protec- tor de David Te- niers, pusiera de su parte lo posible para levantar una industria decaden- te, complaciendo al mismo tiempo a lá Reina, que era "= "" tanto como dis- gustar a I)." Mariana de Austria, su enconada enemiga. Mucho se había generalizado el uso do los avanos, avanitos y ventalls cuando en una nota de la obra de D. José Martínez Aloy (1) se dice que al asistir los diputados de la Generalidad del Reino (en 1076) a las funciones de toros en Valencia, siem- pre en verano, se los obsequiaba con ellos. Ya no eran previle- (ij La casa de la Diputación de Valencia, 1909-10, pág. 180. gio de funciones palatinas o do otras celebradas en espacios ce- rrados, se usaban a diario y hacían servicio do sombrillas, res- guardando a sus dueñas de los rayos solares. A la segunda esposa de Carlos II, D.a María Ana de Neo- bourg, tachada de altiva y dominante entre los cortesanos de un rey débil y enfermizo, la vemos representada en un graba- do de la época (Fiy. 9.") con un abanico pequeño do baraja, for- mando picos, creación de la moda de entonces. Son los llama- dos vulgarmente Vernis Martín, aunque todavía el pintor do coches, Martín, no se había hecho famoso por la invención del barniz que lleva su nombre, con el cual imitaba las lozas asiáti- cas. De ese tipo expone uno notabilísimo S. M. la Reina doña Cristina, heredado de sus antepasados, que podría firmar Wat- teau, si fuera cierto, como se asegura, pintó algunos. Entre los papeles de la testamentaria de I)." María Ana, exis- tentes en ol Real Palacio (1), hay una sección redactada de la siguiente manera: ABANICOS SIN USAR Núm. 377. 144 abanicos en un cofrecito de charol. » 378. Tres abanicos del Serení en el mismo cofrecito. » 379. 39 abanicos nuevos de papel blanco y varillas ne- gras con algunos embutidos de nácar. » 380. ()tro abanico de tafetán, color de perla, con varillas guarnecidas de nácar. Más adelante, en la Data, consta se entregaron a las dueñas, camaristas y otras criadas, 175 abanicos sin usar, y mezclados con diversos objetos, formando lotes los mareados con los: Núm. 379. Dos abanicos con varillaje negro de Indias y país do papel. » 377. Otros dos abanicos con varillajes de caña blanca y país de papel. (i) Encontrados gracias a la diligencia del celoso oficial del Archivo, señor Aguirie. Dicho núm. Otro muy defectuoso de papel blanco. Núm. 878. Otro abanico con varillaje do nácar y país de ta- fetán. Al empezar el reinado de los Borbones, debieron entrar en avalancha los abanicos franceses. Por un arancel para la renta de diezmos y puertos, dado en Madrid en 16 de Septiembre do 1709, se especificaban en esta forma: Abanicos ordinarios de ba- danilla, tafetán, gasa o papel con pinturas y varillas de hueso, de caña, barba de ballena o madera en surtimiento, cada doce- na a 170 maravedís. En otro apartado incluye, a más de éstos, los de gasa con mezcla de plata y varillas de marfil, caladas y embutidas, a 400 maravedís la docena. Los de filigrana de plata y oro se recargaban según la tasación de cada uno y los paises sin plegar, de tafetán o badanilla, a 24 maravedís la docena. Unos modestos, otros de varillaje riquísimo, todos están lle- nos de asuntos mitológicos o de la historia griega y romana; al irse marcando el siglo xvm, ya hartos de solemnidad y pompa oficial, empiezan las escenas de fiestas galantes, las parejas amo- rosas, los propósitos ligeros y a veces libertinos. Sus intérpretes siguen la escuela de Watteau, Lancrot y Boucher y manejan la «gouache» con soltura, dejando los punteados para los italianos amantes do la tradición. Los varillajes se hacían en Francia, pero los mejores venían de China y el Japón y en ellos se montaban las telas escogidas. A pesar de la prohibición pedida al Parla- mento inglés por los abaniqueros de ser importados los produc- tos asiáticos, no pudo Inglaterra impedir la ruina de su industria. En España, una Reina inteligente y entusiasta de las bellas artes, no sólo por tradición do familia, sino por educación del espíritu, procuró fomentarlas, esa Reina fue D." Isabel de Far- nesio. Bien conocido os el buen gusto artístico con que hizo de- corar el palacio do San Ildefonso, las adquisiciones do cuadros de la escuela sevillana y de colecciones como la renombrada de mármoles antiguos de Cristina de Suecia. La suya do abanicos debió ser formidable y única en Europa. En el «índice de pin- turas, muebles y alhajas» existentes en el Real Palacio do San Ildefonso que la pertenecían, redactado a la muerte do Felipe V en 1746, se describen 28, puestos en cuadros como pinturas. A su fallecimiento, ocurrido en 1766, se formó una testa- mentaría, y en almonedas que dieron principio en 1.° de Julio de 1707 y terminaron en 30 de Julio de 1771, se vendieron sus bienes y los que procedían de D." María Ana de Neobourg, de quien fue única heredera, figurando en la relación de los pues- tos en venta la enorme cantidad de 1.02(3 abanicos y 2 países, tasados en 184.294 reales, de los que se realizaron 1.454 abani- cos y un país, en 110.341 reales. La relación no da detallos de su clase, pero es digno de atención que el primero de la lista figura solo, en vez de estar en grandes grupos como los otros, siendo su tasa de 1.800 reales, extraordinaria comparada con ellos. Ese abanico no se vendió por falta de comprador indudablemente. En la misma testamentaría figura otra lista de 159 países en mareos, valorados en 33.880 reales; se vendieron todos (excepto 10 ó 12) en 19.693 reales, pudiéndose observar que dentro de cada grupo de 4,6,12 y hasta 18, obtienen diferente valor. Tam- poco estos paises se describen, salvo la primera partida en que dice: «Seis paises historia de Carlos V tasados a 480 reales cada uno y vendidos a 320 reales». La famosa colección de D." Isabel de Farnosio nos sugiere ciertas observaciones. En primer lugar figuraban en ella paises que habían sido quitados de sus varillajes y es lógico suponer estarían estropeados cuando se decidió a hacerlo y completar las pinturas para colocarlos en cuadros; con los de su uso no lo ha- bría verificado. Por la estima en que los tenía, demostrada por encontrarse decorando sus habitaciones do La Granja y estar ya inventariados en 1746, debieron pertenecer a reinados anterio- res, acaso a D." Mariana de Austria o a alguna de las mujeres de Carlos II, de la segunda de las cuales, D." María Ana de Neo- bourg, fallecida en 1740, dejamos dicho fue única heredera. La belleza de esos ejemplares podemos apreciarla por existir en la Casa Real casi en su totalidad y figurar en la actual Exposición. En segundo lugar, que la inmensa mayoría de los montados, ya adquiridos o heredados, se vendieron, constituyendo hoy día el mayor atractivo de las colecciones particulares, y, por últi- mo, que gran parte de los cuadros vendidos a tan bajo precio (alguno afiOreales) eran paises sin usar, como los que expone la Excma. Sra. Duquesa de Fernán-Núfiez, montados en París en el reinado de Alfonso XII. En aquel retiro de San Ildefonso, preparado con tan cariño- sa solicitud por nuestros primeros Borbones, pasarían horas agradables entregados a la pintura, pues de mano de ambos cónyuges se inventarían en 1774 infinidad de paisajes y dibujos y de éstos docenas al humo sobre cristales • hechos con pábilo < quemado de las velas» de mano de Felipe V. En esos ratos de esparcimiento o en las soledades de su viudez, debió idear la augusta señora la colocación en cuadros de los abanicos anti- guos para conservarlos, encargándose de completar sus pintu- ras algún artista notable, tal vez Navarro o acaso el conserje y aposentador, más tarde pintor de cámara, D. Domingo María Sanni, por estar tan hábilmente, que parecen de los mismos au- tores de las telas. En su época encontramos varios especialistas de paises de abanicos como Francisco de la Vega, natural de Calatayud, que por posible encargo de la Reina trazó bocetos narrando sucesos de la campaña de Italia, llevada a feliz término por su hijo pre- dilecto, I). Carlos, miniados después por otros como (iaetano Sardi, discípulo de Bianchi y de Luti o Gaetano Gallella, irre- prochable ejecutante al punteado. También hay muestras de hábiles artistas que trataban los asuntos a pluma con una finura y seguridad que sorprenden, como el napolitano Fernando Vaccá y un Vicente Román, del — 33 — mismo apellido y tal vez descendiente de Bartolomé, discípulo de Carducho y compañero de Velázquez. La influencia de los grabadores franceses se deja sentir en hojas representando escenas de Corte como la jura de Carlos IV, en San Jerónimo, siendo príncipe de Asturias (1760), tomada de otro grabado igual, publicado en 1703 cuando la de Felipe V, asi como con vistas de ferias o de callos y sitios reales colorea- dos a varias tintas. Lo que las leyes suntuarias de Felipe III y Felipe V no ha- bían podido conseguir para refrenar el lujo, la vida sencilla y laboriosa de Carlos III lo logra en parte. Su constante preocu- pación por el mejoramiento de la industria y de las artos, sin olvidar el de las costumbres, se refleja en el abanico con artistas ya nacionales o italianos, anónimos hasta ahora, que construyen varillajes sólidos y poco vistosos guarnecidos do vitelas donde los sucesos más salientes predominan. También bajo la protec- ción del Conde de Floridablanca viene a establecerse a Madrid un francés, D. Eugenio Prost, trabajándose en su casa abanicos de todas clases, por conocer bien, tanto él como su mujor, las operaciones necesarias para la fabricación y tener genio ade- cuado para enseñarlas. En 1771, al pedirse la canastilla para uno de los hijos de los Príncipes de Asturias, encargada a París por conducto del Em- bajador Conde de Fuentes, vinieron de Flandes entre una por- ción de objetos *10 eventails á point d'Angleterre», lo que indi- ca que ya María Luisa de Parma no se contenta con la produc- ción española y quiere adornarse con fantasías traídas de allen- de los Pirineos. Un tal Boucher de San Martín es el comisionado en París, que figura en las cuontas, para la compra de objetos y prendas de guardarropa, pero no hornos encontrado entre tan- tas, una sola referente a abanicos, indudablemente por estar englobados con la denominación de «varios». Su empleo por las clases populares, muy generalizado en — 34 - - Valencia (1) y Cataluña en las procesiones religiosas, no sólo por los individuos que forman parte de ollas, sino que los colo- can en las andas do las imágenos, crece aún más en Andalucía con los llamados de Calañas, pequeña villa de la provincia de Huelva donde los fabrican. Su varillaje do caña común sujeto por un alambre como clavillo y el país de papel sencillo, gro- tescamente pintado, os el compañero de hombres y mujeres en las fiestas de toros y de campo, habiendo dado lugar su corta duración, a la frase «como los abanicos de Calañas que se rom- pe el papel y queda la caña». Existe en poder del Duque de T'Serclaes una curiosa hoja publicada en Sevilla en 1756, cuando el pavoroso temblor de tierra que arruinó casi por completo a Lisboa y se hizo sentir bastante en la capital andaluza, reveladora, de que a pesar del temor sentido por sus habitantes, su genio siempre alegre y festivo, sacó partido del suceso inventando un baile dol «Terre- moto» y poniendo a la venta un abanico del «Temblor». Lásti- ma es que tanto de éste como do otros populares no se con- serve ningún ejemplar. En otras esferas el abanico alcanza una boga extraordinaria; no hay poeta de salón que no sienta nacer su inspiración a la vista del objeto predilecto de la amada. Hasta el dulce y tran- quilo Meléndez Valdés pulsa la lira para dedicarlo una oda, do la que copiamos estos versos primorosos: ¡Con qué indecible gracia, Tan varia como fácil, El voluble abanico Dorila, llevar sabes! ¡Con qué de movimientos, Has logrado apropiarte, A los juegos que enseña, (i) Le denominan palmito por estar hecho de palma. - 35 - Do embelesar el arto! Si rápido lo mueves, Con los golpes que bates, Parece que tu seno Relevas palpitante. Si plácida lo llevas, En las pausas que haces, Que de amor te embebece Dulcemente la imagen. Cuando con él intentas La risita ocultarme, Que en ti alegre concita Algún chiste picante, Y en tu boca de rosa, Desplegándolo afable, De las perlas que guarda Revela los quilates; Me incitas, cuidadoso, A ver por tu semblante, La impresión que te causan Felices libertades. Si el rostro, ruborosa, Te cubres por mostrarme Que en tu pecho, aún sencillo, Pudor y amor combaten, Al ardor que me agita Nuevo pábulo añades, Con la débil defensa Que me opones galante. Al hombro golpecitos, Con gracioso donaire, Con él dándome, dices: ¿De qué tiemblas, cobarde? Se queja Larruga en su ya citada obra, publicada en 1788, de que en España no se fabricaban casi abanicos entonces cuan- do tan fácil nos hubiera sido hacerlos, y calcula pagábamos a Francia anualmente por valor de SOO.(KK) libras de este artículo. También dice quo de China, potencia que hacía los mejores, venían pocos a España, pero sí de Inglaterra, especialmente finos, los cuales eran más estimados que los franceses por el singular primor de su trabajo, sobre todo los de hueso y marfil, en cuyas materias hacían talos calados, que admiraban con la ven- taja de no quebrarse con tanta facilidad, achacándolo a poseer el secreto de blanquear y endulzar el hueso, pudiendo así admitir mejor los moldes y quedar de una ductilidad tal, que podían doblarse mucho sin romperse, cosa no conseguida por los fran- ceses, pues no venía caja con ellos sin traer varios rotos o sentidos. Por ese tiempo se estableció en la Red de San Luis una fá- brica en la que se hacían algunos surtidos, pero su objeto prin- cipal era la enseñanza de este arte. Como restaurador se cita a un señor Mañer, habilidísimo en la materia. Bien conocidas son las numerosas transformaciones que sufre el traje de la mujer desdo el comienzo del reinado de Luis XVI, hasta la abdicación en Bayona de la corona de Espa- ña. Las modas francesas, copiadas por nosotros sin exageración, ofrecen tres grandes fases muy distintas. La primera se carac- teriza por el exceso de un lujo, de una frivolidad y una extra- vagancia supremas; es el tiempo de los peinados altísimos, lle- nos de penachos y de plumas, que no encontraban coches ni literas bastante altos para meterse, necesitando llevar sus por- tadoras la cabeza inclinada o fuera déla ventanilla, y hasta ponerse de rodillas para no estropearlos. La segunda, fue la revolución de la sencillez usándose las batistas y el linón; los trajes en camisa, los deshabillés llamados pierrots, los cabellos a Venfant ligeramente empolvados; esa reforma empezó hacia 1783, cuando María Anto- nieta, disgustada de la política, se alejaba de la Corte y buscaba los placeres campestres en su retiro del Petit Trianón, donde vestía el traje de pastora de los Alpes, presentándose con él única- mente a las damas de su acompañamiento y a la familia real. Siguiendo su ejemplo, nunca se han vestido las señoras con tanta humildad, un sombrero de paja con una cinta, trajes cortos de tolas ligeras, fichus enormes, grandes delantales en la casa, re- servando los paniers y las sedas ricas para las fiestas de etique- ta. La tercera, es la invasión de las modas inglesas y americanas con trajes en levita, chalecos y sombreros de hombre; el acero y las piedras blancas, reemplazando a los diamantes. Es natural, que el abanico, guardando armonía con esas modas, cambiase a cada momento de tamaño y de decorado; los varillajes de marfil, concha y nácar profusamente tallados y dora- dos con países de seda bordados y pintados se llevaban en la primera fase; en las otras dos, alternan los de pie corto, llamados ingleses, con adornos de lentejuelas sobre linón y gasa, con los de varillaje de marfil, hueso y acero, teniendo algunos peque- ños anteojos en la boleta. Al iniciarse la revolución francesa, se ordenó por Florida- blanca se recogiesen en los puertos españoles todos los impre- sos, manuscritos y objetos procedentes de Francia que pudieran servir de propaganda de las nuevas ideas, en daño de la monar- quía y de la religión. Esta orden, comunicada en Septiembre de 1789 por el Inquisidor General al encargado de la vigilancia en Bilbao, dio por resultado que en Agosto del año siguiente participara éste, que, habiendo sabido se vendían abanicos en la feria de la villa «con figuras alusivas al estado de la nación francesa», auxiliado por el Corregidor, encontraron en la tienda de Pedro Moller, «De nación francesa», uno representando «el Cardenal de Lorena bendiciendo a los asesinos del día do San Bartolomé», con unos versos cuya traducción acompañaba, re- servando el original por si querían se enviase. También encon- traron otros catorce, unos con la toma de la Bastilla y los demás con figuras del rey y del marqués de Lafayette y varios jefes de la Asamblea, con inscripciones alusivas, los que guardó el Corre- gidor por tener orden del Ministro de recoger cuanto fuera per- judicial al servicio del Estado. El pais de papel referente al Car- denal de Lorena y otro detenido posteriormente con la toma de la Bastilla, se remitieron en Septiembre de aquel año a Madrid, por haberlos pedido el Inquisidor, y son los que figuran en esta Exposición, pertenecientes al Archivo Histórico Nacional. Y ya que de la Inquisición hablamos, he do citar un expe- diente en que intervino, demostración do lo muy vergonzante y alicaído que se encontraba el Santo Tribunal a principios del siglo xix. El día 81 de Julio de 1803, D. Manuel Palomino, pin- tor, que tenía su estudio frente al Oratorio del Caballero de Gracia, denuncia el hecho de haberse encontrado un abanico francés de los intitulados «Linterna mágica del amor», los cuales había oído se vendían por mujeres en la Puerta del Sol e inme- diaciones do la plaza. Allí se dirigen para instruir las diligen- cias, interrogan a las vendedoras, a la capataza o cabeza de ellas, recorren varios comercios de las calles del Carmen, Mon- tera y Hortaleza, encargando el secreto más absoluto, y unas veces temiéndoles, por ser personas pusilánimes, y otros enga- ñándoles sobre el número de los despachados o tomando decla- ración a ciertas personas de dudosa moralidad, que los tenían en su poder, adquieren el convencimiento de estar repartidos por todo Madrid y de que los enviaban de París, siendo el co- misionado o representante principal, un Mr. Bona, domiciliado en la calle de Carretas, antes de llegar a la de Majaderitos. — 39 — Las representaciones dadas por primera vez en Francia en 1798 por el físico Roberston, inventor de la fantasmagoría aplicada a la linterna mágica, ya conocida desde el siglo XVII, causaron tal sensación, que poco después, como todo suceso de actualidad, dieron lugar a la aparición do abanicos de papel con un grabado coloreado, en que una familia contemplaba embe- becida las figuras proyectadas por la linterna. Y esto nada de particular ofrecía si un comerciante libidinoso, deseando obte- ner mayor lucro, no ideara se vieran mirándolos al trasluz, a imitación de otros en que aparecía la familia de Luis XVI, figu- ritas de hombre (a veces un capuchino) y mujer en aptitudes indecentes. Tanto los merceros y personas que los vendieron en Madrid, como Mr. liona, fingieron no estar enterados do la picardía, poro declararon otros les había llamado la atención que ciertos compradores los ponían a contraluz y se reían. Tam- bién se recogieron en Talavera de la Reina, en el Real Sitio do S. Ildefonso y en las ferias de Llerena, en vista de lo cual, se publicó en 9 de Septiembre un edicto particular prohibiéndolos. Do haber vivido entonces el santo y elocuente Fray de Diego do Cádiz, no se habría contentado con calificar a los abanicos como lo hizo en ciertos sermones de «perejiles vanidosos y provocativos». En cambio se exhibo otro país de papel, conservado con su «xpediente en el Archivo Histórico, presentado en 1806 a la Inquisición por un Vista de la Aduana de Valencia, que nada tiene de atentatorio a la moral ni a los dogmas de la Iglesia, y sin embargo, por tal fue juzgado por dos califieadoros del Santo Oficio. Su composición se divide en siete grupos de dos figuras y un amorcillo, con una letrilla detestable en castellano encima, y una fecha indicando la edad aproximada debajo. En el centro, tocando a la cenefa, el lema «El amor es de toda edad» y en la parte inferior «Los grados de la vida». El Inquisidor fiscal, hom- bro do buen sentido, no estuvo conforme con los apasionados informes do sus compañeros, que no sólo creían servía su asun- to de aliciente a la lascivia, sino que hacía irrisión de las cosas sagradas, por representarse a los ángeles. Por fin se acordó, para no lesionar intereses, enterarse si por otras Aduanas ha- bían entrado abanicos iguales, en cuyo caso debían ponerse en el próximo edicto excomulgatorio, o buscar medio de evitar su introducción. Lo cierto es, que morales o inmorales, entraban en España a millares, pues según Canga-Arguelles (1) sólo los de Francia ascendieron en 1792 a la enorme cantidad de 652.760 y al aumen- tar en 1796 los derechos a dos reales cada uno, excitó do tal modo sus alarmas, que hubo necesidad de eximirla del pago. La reina María Luisa, marca, con su afición al lujo y al ga- lanteo, un período más largo que el de María Antonieta en Francia, y si en esa nación los años de la revolución fueron un alto en las artes y en la industria, pues no se pensaba en otra cosa que en destruir, guillotinar y defenderse de los ataques que todas las naciones les dirigían, en España no faltaba humor para acudir a corridas de toros, romerías, verbenas y cuchipan- das, con trajes tomados de la indumentaria popular, copiados por Goya en sus cuadros con sin igual verismo. No hay retrato de dama do aquel tiempo que no tenga, ya vestida de Corte o de maja, su pequeño abanico, casi siempre cerrado, pero pode- mos asegurar que de abrirlos nos encontraríamos con los mode- los ya dichos, con una mesa revuelta en cabritilla o papel o alguno de los muchos asuntos pompeyanos, no sólo venidos de Roma en varillajes ingleses, sino pintados por los artistas que trabajaban en la fábrica de porcelana del Retiro y los emplea- dos en el decorado de la casa del Labrador de Aranjuez (2). (1) Diccionario de Hacienda. (2) En 1807, Juan Montalvo solicita ser nombrado maestro abaniquero de Cá- mara por haber hecho varias obras para S. M., y últimamente nueve varillajes encar- dados por el Tesorero para ella como podía informar él mismo, así como el diaman- tista D. Juan Soto que también había presentado otros. Se le niega. Las extravagancias y desnudeces del Directorio no encon- traron eco en España donde las que imponían las modas no eran advenedizas o heteras sin pudor, sino damas de la más alta aristocracia, como las duquesas de Alba o de Osuna que no habían de exponer al ludibrio público su reconocido buen gusto. La guerra de la Independencia fue para nosotros una para- lización completa de cuanto significaba trabajo que no tuviese fines bélicos; los pocos abanicos que se pintaron entonces son patrióticos y en su mayoría grabados hechos en Inglaterra por dibujos españoles. Un comerciante francés, de abanicos, 1). Pedro Vergez, que estuvo establecido en la callo de Carretas antes de la guerra y regresó a su patria al empezar ésta, volvió, pasados esos años, a instalarse en el número 10 de la Plaza del Ángel (1); a ese co- mercio, muy bien surtido de los llamados Imperio, de varillas de bronco dorado, y de otros pequeños de asta calada y dorado, las señoras de fines del reinado de Isabel II la llamaban la tien- da de los viejos, lo que estaba justificado, pues su dueño murió a los 92 años. Parece que la primera fábrica montada en Valencia, después de las continuas turbulencias por que atravesó nuestra patria, lo fue hacia 1830 por Mr. Coustelier, asociado a un impresor del país, que tiraba los grabados con que se decoraban las hojas de papel. Los varillajes de metal los traían de Francia, donde la in- dustria abaniquera empezaba a renacer. De entonces es el tipo aquí denominado cristino, de hueso o de nácar, con paises de papel pintado o grabado con escenas románticas o sociales en su mayoría y otros conmemorativos do fechas felices para la familia real. Hicieron también furor los de cavatinas de Rossini y contra- (l) Allí entró como dependiente un muchíichillo llamado Juan Carrero, que ha ;gado a ser el mejor restaurador de Madrid. danzas, como pocos años antes los alusivos a la Constitución del año 12, llenos do figuras ensalzando los nombres de Riego, Quiroga y Arco Agüero. Cuando Teófilo Gautior vino a España hacia 1840, se sorpren- dió del empleo constante del abanico apenas usado entonces en su país; en la obra Tra los Monten, escribe que el arte de ma- nejarlo las españolas, lo desconocen las francesas y en su manía de literato costumbrista refiere que al encontrarse una mujer alguna persona conocida, la hace un pequeño signo con el aba- nico añadiendo al saludo la palabra *agur que se pronuncia ac/our». Ese afán de los viajeros relámpagos de narrar cosas fantásticas, ha sido la causa de forjar una España de pandereta, que aún perdura por desgracia. En 1830 encontramos el nombramiento de Abaniquero do Cámara de la Reina, a favor de D. Santiago González, pero es de suponer fuera más bien un título honorífico para atraer clien- tela, por no haber cuentas de venta o composturas que lo jus- tifiquen. Durante el reinado de Isabel II, la moda de París exige re- medos de los magníficos Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, poro les falta la finura de aquéllos; hoy día tienen ya un carácter distintivo con sus paises de papel pintado, cromolitografiados o impresos en talla dulce, ya estrechos en su primera época y con espejos en las gulas, o grandes y pomposos; a todos se les co- noce por isabelinos. Muchos so trajeron de la famosa casa de Alexandre, pero tampoco escasearon los valencianos de Colo- mina, quien llegó a construirlos muy hermosos. El fundador de la fábrica, allá por el año 1845, fue D. José, quien con esca- sos medios, pero ayudado por su hermano Sebastián y jóvenes aficionados a la pintura, montó los talleres y adquirió maqui- naria para los varillajes, inventando después las plegaderas do telas, que antes se hacían a mano con compás. A fuerza de tra- bajo reunió una cuantiosa fortuna y fue titulado marqués por — 43 — el rey Amadeo. En la actualidad el dueño de la fábrica es Luis, hijo de I). Sebastián. Por el mismo tiempo debieron establecerse otros industria- les en Valencia cuando nos diee Madoz en su Diccionario exis- tían en 1849 cinco fábricas de abanicos finos y entrefinos con una riqueza imponible de 18.000 reales y otras cinco de ordina- rios con una riqueza de 7.000 reales. Gran consumo de todas esas clases hizo el elemento femeni- no contemporáneo de la reina Isabel, muy aficionada a ellos y hasta algo coleccionista, siendo uno de sus proveedores Teodo- ro Brizuela, quien en 1857 figura en cuentas do guardarropa con una partida importante, 5.360 reales, y en 1862 otra do aba- nicos y composturas de 1.400 reales. La misma egregia señora, puso de moda los decorativos chinos y japoneses de todas for- mas que, tras una larga permanencia en armarios y vitrinas, vuelven a estilarse para ciertas fiestas nocturnas. China ha sido en todas épocas, por su baratura y perfección, la competidora terrible en los mercados mundiales, a ella se deben las mejores obras do varillaje, que se reservaban para países de precio, pues aferradas a la tradición, los suyos ofrecen una similitud empa- lagosa nada interesante a ojos europeos. Las escenas con infini- tos personajes inexpresivos de caras do marfil y vestidos mul- ticolores, sin saberse exactamente lo que quieren representar; la arquitectura extraña de las casas abiertas por todas partes; el exotismo de los jardines, así como el de su fauna y el de su flora, se repiten invariablemente. Si desde la conquista de Macao por los portugueses en 1557, fueron éstos los importadores do la producción china en Europa, les sustituyeron en el siglo xvn los holandeses al establecerse en la isla Formosa, durando el apogeo de su comercio hasta 1713, en que la paz de Utroch puso término a la guerra do Sucesión de España. Nuestras islas Filipinas, que debieron ser el centro más importante de trans- saciones para la península, estuvieron desde que Felipe II envió a Legazpi a asegurar su dominio, en polcas continuas contra escuadras enemigas o contra levantamientos de los naturales del país. Hasta 1762 no entra la colonia en un estado florecien- te y empieza su comercio con las Molucas, Borneo, algunos puertos de la India, Siam, China y Japón, fundándose en 1784 la Compañía de Filipinas para combinar ol de Asia con América. De esa data son cierto número de abanicos existentes en España, pero muchos más del siglo xix, pues en 1829 volvió a permitir- se allí la inmigración china. Entre los presentes obligados de cañas de Indias con largas conteras y puños de oro, cajas de maque para guantes, tibores y petacas de carey, enviados por las primeras autoridades del Archipiélago o traídos al regreso de los empleados como recuerdo de su estancia, no podían faltar los abanicos de filigrana do plata dorada o los extremadamente calados y tallados con los eternos chinos. En Fortunato y Ja- cinta, al relatar el insigne Pérez (Jaldos la niñez de ])." Barba- rita Arnáiz, una de las más simpáticas figuras de la novela, re- fiere el asombro que la producía la sinfonía do colores de los vistosos mantones de Manila, cuyos rameados inventara el chino Ayun, y la variedad de abanicos de que estaba provista la tienda de su padre, establecida en una casa pequeñísima de la calle de Postas, esquina al callejón de San Cristóbal. El comercio de Arnáiz lo constituía principalmente la pañolería do la China puesta de moda en París, por los almacenes de la Plaza de la Bol- sa y copiada en Madrid por nuestra aristocracia y como el due- ño había sido dependiente y socio do la Compañía de Filipinas, liquidada en 1833, conocía bien el negocio. Los pedidos, dice los hacía directamente a Cantón o a Cádiz, y hubiera llegado a enriquecerse, si ol gusto por tan vistoso atavío, no hubiera des- cendido de las clases altas a la media, y de ésta a la popular donde aún perdura creyéndolos tan antiguo como la raza y tan castizo como la mantilla. Por lo que respecta al abanico japonés es muy reciente su — 45 — empleo en Europa salvo raros ejemplares traídos por los holan- deses o regalados a embajadores y viajeros. Hasta la Exposición Universal de 1867, era puede decirse desconocido el arte japo- nés; su revelación hizo nacer muchos aficionados trae fueron en aumento al celebrarse la de Filadelfia, en 1876. Desde entonces se han estudiado bastante sus escuelas de pintura y so buscan por ingleses y americanos, sobre todo los kakemonos como lla- man a sus cuadros pintados en un trozo rectangular de seda o papel para colgarlos y makimonns cuando lo están en tiras que se enrollan. En colecciones particulares extranjeras han reunido abani- cos de representantes de las dos escuelas más antiguas de Kioto, algunos del siglo xvn. La de Tosa representa el gusto aristocrá- tico y se distingue por su colorido claro, brillante y ol empleo de panes de oro en el fondo. La de Kmm contraria a la anterior, hace improvisaciones con tinta negra. En el último tercio del siglo XVIII floreció el más genial de los pintores Hokusai, repre- sentante de la escuela popular, y de su influencia es aún hija toda la producción actual del Japón. La afición a los abanicos antiguos despertada por Laboulée, tuvo eco en Madrid con D. Antonio Lambea, quien hacia 1870 casó con una hija de D. Ramón Serra, conocido comerciante de abanicos, paraguas y sombrillas de la calle del Desengaño, tras- ladado después a la del Caballero do Gracia. Su inteligente ges- tión, a más de proporcionarlo una fortuna, hizo se apreciasen en su valor ejemplares quo casi de balde se llevaban antes los ex- tranjeros; las exhibiciones de su casa eran el centro de reunión de los aficionados, y cuantas personas deseaban adquirirlos para regalos, a ella se dirigían seguros de encontrar algo interesante. El abanico llamado moderno, do varillaje liso de marfil, con- cha o nácar, tuvo un impulso considerable al ponerse de moda llevar escritos on sus grandes países, pensamientos, versos o pinturas, de literatos y de artistas, pues aunque en todo tiempo — 46 — la gratitud, el cariño o la amistad, han escogido osa prenda fe- menina para manifestar sus sentimientos como lo más inten- so y personal, en esa época son muchos los pintores de fama que no han desdeñado poner su firma en un trabajo de tal índole. El gran Fortuny pintó en París, para la esposa del ban- quero D. José Fontagud Gargollo, esa maravilla de gracia y de color, que, por ser única obra suya, se conoce por el nombre del abanico de Fortuny. Las princesas de la casa de Orleans, educadas en el culto del arte y nuestras Infantas Doña Paz y Doña Eulalia, cuando quisieron dar un testimonio de verdadero afecto, emplearon sus pinceles en decorarlos. También durante el reinado de Alfonso XII, fue muy llevado el abanico de plumas, en su mayoría de fabricación vienesa, el de gasa y el de seda, predominando las pinturas do flores. Eran grandísimos y se les conocía por Pericos. El abanico en la actualidad fluctúa sin orientación fija, quie- re ser practicó y le falta arto; quiere aparentar riqueza pero que su precio sea módico y eso es imposible. De ahí las copias de cua- dros, de flores, do reproducciones antiguas como los pequeños Vernis Martín. La Exposición de la Sociedad do pintores en telas de abani- cos do Valencia, celebrada últimamente, hace esperar no tarda- rán en mejorar la producción, pero no basta la originalidad de unos cuantos en los países, es necesario que vaya unida su con- cepción a la forma y construcción del varillaje y a la orla que a modo de marco debe encuadrar la pintura. El estudio de los que se exhiben, podría facilitar su trabajo, puos en eso arte llegaron las generaciones pasadas a un grado de refinamiento imposible de igualar y menos de superar. «Los amigos del Arte» celebra- rían que la presente Exposición sirviera para marcar el camino del mejoramiento do la industria del abanico en España. JOAQUÍN EZQUKIÍKA mil, HAYO Madrid, Mayo 1920. CATÁLOGO a Sala I SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII 1. Abanico con varillaje de marfil calado y pintado; país holandés, donde hay una pareja bailando; cenefa de flores y mariposas. COLEC. DE S. M. LA REINA VICTORIA. 2. Abanico con varillaje de marfil, pintado; país con tres medallones; el del centro sobre piel obscura, representando el rapto de Europa; en las entre- calles, caracolas y flores menudas. ÍDEM. 3. Abanico de marfil calado y pintado el varillaje; país con figuras grandes representando escena pastoril; al fondo un río. ÍDEM. 4. Abanico con varillaje de concha rubia, claveteado y repujado de oro; país de piel gruesa, con asunto «Sansón derribando el templo»; revés monocro- mo, con una fábula. ÍDEM. 5. Abanico de marfil claveteado en plata, con chapas de nácar el varillaje; país de piel gruesa, con asunto del «Quijote». ÍDEM. 6. Abanico de varillaje de nácar calado y tallado, con muchos cupidos; país de cabritilla, pintado, con la muerte de Didon. COLEC. DE S. M. LA REINA CRISTINA. — 5o — 7. Abanico de marfil en forma de baraja, vernis Martin. Asunto estilo Wat- teau: una fiesta en un palacio, donde bailan Pierrot y Colombine. En el revés, jira campestre, con cacería. Medallones chinescos. COLEC. DE S. M. LA REINA CRISTINA. - 8. Abanico con varillaje de marfil calado, tallado y pintado, con palas for- mando tubo; vitela con jóvenes jugando en el campo. ÍDEM. Veintiún cuadros expuestos por S. M. la Reina Cristina, conteniendo países de abanico pintados en cabritilla, unas blancas y algunas negras, y que, excepto uno, estuvieron montados para el uso y después los con- virtieron en pinturas pegándolos sobre otras pieles pintadas siguiendo la composición hasta tener la forma rectangular, de las cuales veinte figuran en el «índice de las pinturas, muebles y alhajas pertenecientes a la Reina», existentes en el Real Palacio de San Ildefonso a la muerte de Felipe V, en 1746, que obra en el Archivo de la Real Casa. Todos estos países son anteriores a la época de D. a Isabel de Farnesio, reina a que se refiere el índice, y probablemente serían de D.ft Mariana de Austria (1634-96), segunda mujer de Felipe IV, o de D. a María Luisa de Orleans (1662-89) Y ^ - a María Ana de Neubourg (1667-1740), esposas de Carlos II, y dada la afición de D. a Isabel de Farnesio por las Bellas Artes, y a ser coleccionista de abanicos , trató de conservarlos en esa forma. Por su gran interés y curiosidad, describimos los asuntos del mismo modo e igual ortografía con que figuran en el inventario citado: 9. «Un cuadro original en piel, pintado al temple de mano de Berton, que representa unas Ninfas, las quatro de ellas baylando asidas las manos; tiene su christal diez dedos de alto y una tercia y quarto de ancho.» El pintor Berton debe ser Nicolás Bertin, nacido en París en 1667 y fallecido en 1736, que se dedicó a la pintura de historia y de género y fue protegido del ministro Louvois. Estuvo en Roma cuatro años. Marcado con una flor de lis blanca. Marco: 0,48 x 0,30. 10. «La cena de los Dioses.» Marca: flor de lis blanca. Marco: 0,51 x 0,29. 11. «Parece el Sacrificio de Efigenia.» Marca: flor de lis blanca. Marco: 0,57 x 0,32. 12. «El vario de Diana, cuando combierte en Ciervo a Dimeon que esta á lo lejos.» Marca: flor de lis blanca. Marco: 0,51 x 0,29. 13. «Lo mismo con la diferiencia, que el referido Dimeon, está mas inmediato.» Marcado con una flor de lis blanca. Marco: 0,51 < 0,28. 14. «¿7 Juicio de Paris.» Sin marca. Marco: 0,55 x 0,31. 15. «Hercules hilando.» Flor de lis blanca. Marco: 0,51 x 0,28. 16. «Andromeda y Persea a Cavallo, con la Caveza de Medusa en la mano, en- señándola al Dragón.» Sin marca. Marco: 0,54 x 0,31. Los siete anteriores parecen de la misma mano; están pintados con mucha «gouache», e indudablemente son de artista italiano. 17. vJJn Juguete de Niños.» Flor de lis blanca. Marco: 0,56 x 0,33. 18. «Unas Ninphas, que se están columpeando en un Palo.» Flor de lis negra. Marco: 0,51 x 0,29. 19. «Una orilla de Marina, descúbrese á lo lejos un Castillo.» Sin marca. Marco: 0,50 x 0,28. Ejecutado a tinta de China sobre un fondo ligeramente verdoso1 el primer término todo dibujado a pluma. 20. «Un pays con una Muralla larga con una portada, distintas Fabricas, y un Coche tirado de dos Cavallos blancos.» Flor de lis blanca. Marco: 0,51 x 0,29. 21. «Un pays con unas casas de campo donde ay Lavanderas, parle de Rio, y dos cavallos blancos.» Flor de lis blanca. Marco: 0,51 < 0,29. Este y el anterior son del mismo autor, y por el aspecto de la edi- ficación parecen quintas de recreo de las cercanías de Ñapóles. 22. «Otro combite de los Dioses, hallándose, Juno sentado en las Nubes, y un Pabo Rl. cerca de ella.» Flor de lis blanca. Marco: 0,56 > 0,32. Firmado: Rafael nel Giardino — Parnese ™ Roma. 23. «La entrada de Cardenales al Palazio Monte Cávalo.» Flor de lis blanca. Marco: 0,51 x 0,28. El palacio Monte Cávalo es el actual del Quirinal, antigua residen- cia veraniega de los Papas, designándose durante siglos la plaza donde se encuentra con aquel nombre, por los dos grupos escultóricos de do- madores de caballos que la adornan desde el tiempo de los emperadores romanos. 24. «Una Familia escuchando los consejos de su Padre, y a lo lejos otros baylando.» Flor de lis blanca. Marco: 0,51 x 0,29. 25. «Están trillando trigo; tres comiendo en una cazuela; y un carro a lo lejos tirado de dos Bueyes.» Marco: 0,51 x 0,29. Este, como el anterior, aunque de paisaje italiano, tanto por la com- posición como por el colorido, parecen denotar una influencia fla- menca. 26. «Venus en el Tocador; el carro en las Nubes con muchos Niños, y su Pa- lacio que se be en la Mar.-» Flor de lis blanca. Marco: 0,48 > 0,30. Francamente de autor italiano. 27- «Una caza de Diana que tienen herido un Javalí con una Flecha.» Flor de lis negra. Marco: 0,51 / 0,28. 28. «El embarco de Henea.)) Marco: 0,51 x 0,28. Los dos últimos, ejecutados por la misma persona, difieren de todos los demás de una manera clara, estando pintados casi a la acuarela, con poquísimo blanco. 29. Asunto mitológico representando a Ceres sobre nubes y debajo al Dios Neptuno y una Nereida saliendo del agua. p g Esta vitela no tiene marca y nunca h estado montada ni figura en el Et il i ha t d td i fi inventario de 1746, pero debe ser la consignada en la página 139 del Cargo General de Furriera de las pinturas existentes en La Granja en 1774, como «Otra pintura en forma de abanico de miniatura», y dice vale 150 reales. Parece copia de una obra de Lucas Jordán. 30. Abanico de baraja, de marfil calado, pintado y dorado con retratos del Gran Delfín y su esposa, en miniaturas ovales, sobre las que descansa una corona real y sostienen dos ángeles; guías y sector inferior decorado con motivos chinos. S. A. R. LA INFANTA D. a ISABEL. 31. Abanico de varillaje de marfil calado; país de cabritilla, con asunto mito- lógico. S. A. LA DUQUESA DE TALAVERA. 32. Abanico de varillaje de concha obscura claveteado y repujado de plata en las guías; país de piel, con, asunto mitológico. S. A. R. LA INFANTA IXa LUISA. 33. Abanico con varillaje de marfil y aplicaciones de nácar; país de piel mi- niado representando a Diógenes recibiendo en Corinto la visita de Ale- jandro Magno. ÍDEM. 34. Abanico de medio vuelo con varillaje de marfil y nácar, calado, tallado y pintado con figuras en recuadros cubiertos de mica; boleta y cantos tallados. País estrecho de cabritilla con pasaje de la historia griega y ce- nefa decorada con vistas, flores y talco de nácar. ÍDEM. 35- Abanico con varillaje de nácar, calado, tallado y dorado; vitela represen- tando el triunfo del Amor. ÍDEM. 36. Abanico con varillaje de concha obscura e incrustaciones de nácar; país de cabritilla pintado con asunto representando un baile de aldeanos y en el fondo un castillo; la entonación general, muy sobria. DUQUESA DE MANDAS. 27- Abanico de varillaje ele nácar tallado y dorado con atributos de música; vitela con la dispersión de los habitantes, ron sus enseres y rebaños, des- pués de la construcción de la Torre de Babel. IXa MARÍA DE GAYANGOS, VDA. DE SERRANO. 38. Abanico de varillaje de concha rubia, claveteado e incrustado en oro; país en vitela miniado con asunto mitológico. DUQUESA DE SANTÓN A." 39. Abanico de varillaje de concha obscura calado y tallado; país pintado con figuras grandes y cenefas con medallones chinescos. ÍDEM. 40. Abanico con varillaje de nácar calado, tallado y pintado con tres meda- llones de figuras; país de cabritilla miniado con sátiros, ninfas y cupidos. 41. Abanico de varillaje de nácar, con tres medallones pintados; varillas inter- medias caladas y doradas; país miniado con asunto del «Quijote.» ÍDEM. 42. Abanico de varillaje de marfil pintado, con tiras de encaje talladas y me- dallón al centro representando en miniatura parejas bailando en un pala- cio; vitela con medallón y encajes blancos, en el estilo del varillaje, sobre fondo azul. ÍDEM. 43. Abanico con varillaje de marfil, boleta calada y tallada, y aplicaciones de nácar en las guías; país con medallón central, con figuras y dos paisajes a los costados; cenefa adornada con talco de nácar. ÍDEM. 44. Abanico de concha obscura, claveteado de oro, de medio vuelo; país de cabritilla miniado representando una lección de baile. SRTA. MARIFLOR DE CHAVES Y LEMERY. 45. Abanico de varillaje de maríil y nácar claveteado de plata; país con asunto bíblico. CONDKSA DE C A Ü D I L L A . 46. Abanico con varillaje de marfil, pintado, cantos tallados, de medio vuelo; país con asunto campestre. ÍDEM. 47. Abanico con varillaje de marfil calado; país de mica pintado con flores y animales fantásticos. ÍDEM. 48. Abanico con varillaje de marfil calado, tallado y pintado con entrecaller, de ventanitas; doble país pintado con asunto agrícola. SRTA. PILAR DE CHAVES Y LEMERY. 49. Abanico de varillaje de marfil calado, tallado y pintado con chinos y fru- tas, e incrustaciones de nácar. Vitela con asunto pastoril. DUQUESA D?; PARCENT. 50. Abanico de marfil liso, con adornos dorados; guías talladas. País miniado representando una promesa de esponsales entre aldeanos. ÍDEM. 51. Abanico de varillaje de marfil muy calado, tallado y pintado. Vitela con asunto de la vida de Díógenes. MARQUESA DE BELVIS DE LAS NAVAS. 52. Abanico de varillaje de marfil calado y tallado. Vitela pintada con asunto representando las Bellas Artes ante un tribunal de dioses. MARQUESA DE AKGÜESO. 53. Abanico con varillaje de nácar calado y dorado, con tres medallones, el del centro conteniendo figuras y los laterales, amorcillos; guías talladas con aplicación de oro. País miniado representando la llegada del Estío a los campos. CONDESA DEL ASALTO. 54. Abanico de varillaje de nácar y marfil, con ágatas tabaco y pedrería en las guías, de marfil; en la boleta una concha tallada. Vitela pintada con asunto de la historia de Alejandro el Grande. COLEC. DE l). ;i MARÍA MUGUIRO DE PUNCEL. 55. Abanico con varillaje de marfil muy calado, tallado y pintado con motivos chinescos; boleta tallada. Vitela con tres composiciones de asuntos pasto- riles, separadas entre sí por flores y decorados de gusto chino. ÍDEM. 56. Abanico de baraja de marfil; en las guías aplicación de nácar pintada con flores. Sobre fondo1, sin color, asunto histórico y cenefa decorada con dorados. ÍDEM. 57. Abanico con varillaje de marfil y aplicaciones de nácar grabado. País de piel gruesa con tres alegorías encerradas en cartelas separadas por motivos decorativos. D. JULIÁN GONZÁLEZ. 58. Abanico de varillaje de marfil con tallados únicamente en la mitad supe- rior de las guías. País de encaje de Flandes, con dos figuras de hombre y mujer sentadas, la primera apoyada en un velador, donde hay una botella, sostiene en la mano derecha una copa; la segunda ostenta en la izquierda una rama florida; a sus pies dos patos; rodean la composición plantas y hojas de vid, asomando entre ellas la cabeza de un amorcillo. Perteneció este abanico a la Reina D. a Isabel de Farnesio, pero debe ser anterior a su época. CONDESA DE VILI.AMONTE. 5Q. Abanico de baraja de marfil, vernis Martin, con asunto de la historia de Grecia, en el anverso, y paisaje con figuras, en el reverso. CONDESA DE CLAVIJO. 6o. Abanico de varillaje de marfil calado y tallado, con vitela representando el robo de las Sabinas. MARQUESA DE CASA TORRES. •61. Abanico de varillaje de marfil uso, con una ligera talla en las guías; país de badanilla, pintada con tres motivos de figuras orlados de bordado de hilillo de oro, separados por rosas y tulipanes. Revés con diversas flores, pero dominando los tulipanes. Cenefa corrida imitando un perlado sobre fondo negro. MARQUESA DE URQUIJO. 62. Abanico de varillaje de marfil calado y pintado; guías modernas. Vitela con asunto pastoril rodeado de flores y frutas. D. a MARÍA PEÑUELAS Y JUEZ SARMIENTO. 6 J . Abanico con varillaje de nácar calado y tallado con figuritas y animales montaraces; país de piel con asunto pintado representando el regreso de una montería. Las personas parecen vestidas con trajes flamencos. MARQUESA DE CAMARASA. 64. Abanico de varillaje de marfil calado y pintado, con incrustaciones de ná- car en las guías; vítela con asunto campestre. I). ANTONIO DÍAZ URANGA. 65. Abanico con varillaje do nácar calado, tallado y dorado; vitela miniada representando el robo de las Sabinas. DUQUESA DE FERNÁN NÚÑEZ. 66. Abanico de varillaje de nácar tallado y pintado; vitela que representa ofrendas a los dioses. ÍDEM. 67. Abanico de varillas onduladas de marfil calado y pintado; país de piel for- mando picos, con asunto de la historia de Alejandro el Magno. ÍDEM. 68. Abanico con país de piel negra representando el triunfo de Anfítrite, que debió formar parte de la colección de D.a Isabel de Farnesio, pero proba- blemente anterior a su época. Se adquirió colocado en un marco, y no había estado montado. Su varillaje, moderno, hecho en París, es de marfil )• nácar. ÍDEM. 69. Abanico con país de piel negra, con los amores de Baco y Ariadna, de la misma factura y procedencia del anterior. Tiene varülajedc nácar de dos colores. ÍDEM. - 56 - 70. País de abanico representando la cocina de un castillo o casa de campo- flamenca, que estuvo montado en su varillaje. Debió pertenecer a la co- lección de D. a Isabel de Farnesio, y ser uno de los 159 cuadros vendidos a su fallecimiento. Época: Ultimo tercio del siglo xvn. MARQUESA DE CASA PONTEJOS. 71. País de abanico representando una hostería flamenca. Igual procedencia y época que el anterior. ÍDEM. 72. Abanico de varillaje de concha obscura claveteado e incrustado de plata. Cabritilla pintada representando el rapto de las Sabinas. D. a MARÍA REGORDOSA DE TORRES. 73. Abanico de varillaje de marfil calado; guías lisas con decorado en colores, japonés, así como el país, de mica, pintado. ÍDEM. 74. Abanico de medio vuelo de varillaje de marfil calado y tallado; cabritilla con la «Adoración de los pastores». ÍDEM. 75. Abanico de marfil con tallas en los cantos figurando cerrado un juego de te y otros objetos; boleta hueca y dentro figuras chinas. Vitela represen- tando el regreso del vencedor. ÍDEM. 76. Abanico de varillaje de nácar labrado y guías con placas de concha cla- veteadas de oro; país pintado con el rapto de las Sabinas. MARQUESA DE URQUIJO. yy. Abanico de varillaje de concha obscura claveteado de oro, formando en el varillaje el dibujo de un jarrón con ramas floridas; en los remates de las palas, chapas de nácar. País de piel; en el anverso escena campestre con figuras y diferentes insectos; cenefa corrida con motivos de caza, alter- nando con flores y conchas. En el reverso, sobre el fondo liso, variedad de flores sueltas de brillante colorido y ejecución minuciosa, y también algunos insectos. Alto, 0,375 metros. Abierto, 0,70 m. D. JUAN LAFORA. 78. Abanico con varillaje de concha pintado con florecitas; vitela miniada re- presentando «El Olimpo». D. FERNANDO DE LOS VILLARES AMOR. 79. Abanico con varillaje de nácar calado, tallado y pintado con medallones; país de cabritilla miniada representando a Judit enseñando al pueblo he- breo la cabeza de Holofernes. D. a EULALIA FERNÁNDEZ DE URCOLA. 80. Abanico de varillaje de nácar con tres medallones tallados con figuras do- — 57 — radas; país de cabritilla pintado representando Judit enseñando la cabeza de Holofernes; en el reverso, el momento en que recibe éste a Judit en su tienda de campana. DUQUESA DE LA VEGA. 8T. Abanico con varillaje de concha clara tallado y dorado con asunto repre- sentando el Carro del Sol; vitela miniada con escena de las fiestas de Baco. MARQUESA DE URQUIJO. 82. Abanico con varillaje de nácar calado y tallado con hojas y racimos de vid; país de cabritilla miniada representando escenas de la vendimia. MARQUESA DE MARRÁIS. Sala 2.a SECUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII 83. Abanico de varillaje de nácar calado y pintado; país de cabritilla repre- sentando un baile, que presencian desde su trono los reyes Luis XV y su esposa. C01.Ec. DE S. M. LA REINA VICTORIA. 84. Abanico con varillaje de marfil calado y las palas de nácar, doradas; país- miniado representando el rapto de Helena por París. $5. Abanico de marfil calado, tallado y pintado con asunto mitológico en el centro y frutas en los costados. 86. Abanico de marfil, estrecho, calado y tallado, con transparentes de tul; país con asunto chino; medallón en el centro con mica. ÍDEM. 87. Abanico con varillaje de marfil ancho, pintado, con talcos de nácar; país holandés con tres medallones. ÍDEM. 88. Abanico de marfil con varillaje calado y dorado, con cabecitas de mujer pintadas; en el país cinco medallones con escenas de figuras y paisajes, y dos retratos estilo miniaturas. ÍDEM, 89. Abanico con varillaje calado, tallado y grillé de marfil; país con dos meda- — 5s — lloncs en color de asuntos campestres sobre motivos decorativos chinos; cenefa picada. COLEC. DE S. M. LA REINA VICTORIA. 90. Abanico con varillaje de marfil calado, tallado y pintado; país de cabritilla con cuatro medallones, donde hay asuntos pastoriles y mitológicos. ÍDEM. t)i. Abanico con país de cabritilla miniado representando «Un Bacanal» (de- signación con que figura en el inventario hecho en 1746 a la muerte de Felipe V, de las pinturas existentes en el Palacio de San Ildefonso). Está marcado con una flor de lis blanca. Varillaje moderno de nácar oriental calado y tallado formando tres medallones de cupidos. COLEC. DE S. M. LA REINA CRISTINA. 0,2. Abanico con país miniado «Jano, que habré la puerta al Ivierno» (citado en el mismo inventario que el anterior). Marcado con una flor de lis negra. Varillaje moderno de nácar blanco muy calado y tallado. ÍDEM. 0,3. Abanico con vitela miniada, descrito en el inventario citado anteriormente en esta forma: «Unas fábricas suntuosas donde atados á un tronco hay un hombre y una mujer condenados á ser quemados, "mucha gente viéndolo». Marca, flor de lis negra. Varillaje moderno de marfil, centro Uso, guías talladas con flores de mucho relieve. Cifras de S. M. la Reina Cristina en oro y diamantes. ÍDEM. 94. Abanico de vitela miniada descrita en el mismo inventario de 1746 como «Leda en un carro tirado de tres Delfihines, con otras Figuras». Marca, flor de lis negra. Varillaje moderno de marfil calado y tallado; guías con esmal- tes de diosas y cupidos. ÍDEM. •95. Abanico de vitela miniada, inventariado, como los anteriores, en 1746: «Una Historia, un Sacerdote antiguo haciendo presente a una Reina que está en su Pavellon medio desnuda como en la cama, la muerte de su amante.» Varillaje moderno, firmado por Jorel, de marfil calado y tallado, figurando flores con toques de oro; padrones con cupidos y flores de bastante relieve (1). ÍDEM. 96. Abanico de varillaje de nácar calado, tallado, pintado y dorado; país de cabritilla con medallón en el centro, donde hay figuras; el resto, tiras pin- tadas figurando encajes, entrelazadas con cintas sobre fondo violeta. ÍDEM. (0 La iteli inte la Revolución dea apar Doña Isa.bel de Fa riéndolos D. Al fon iera varillaje para regalar Doña Ma ría Cr ¡stii — 59 — . Abanico de varillaje de marfil calado y tallado; medallones grillé con figu- ras; en las palas aplicaciones de pedrería fina; país de cabritilla con asunto mitológico, y cenefa decorada con nácar y pajítas. COLEC. DE S. M. LA REINA CRISTINA. i.. Abanico con varillaje de marfil en forma de farol; vitela con alegoría del m descubrimiento de América. ÍDEM. J. Abanico con varillaje de nácar calado, dorado y pintado; país con alegoría de Flora. ÍDEM. ). Abanico con varillaje de marfil calado y pintado; país de cabritilla con fiesta de toros, con caballeros rejoneando en la Plaza Mayor de Madrid; , época de Carlos III. S. A. R. LA INFANTA D. a ISABEL. :. Abanico de varillaje de marfil estrecho con tiras de encaje pintado; país moderno, copia del Sr. Coello de un techo del palacio de San Ildefonso, en la actualidad destruido por el incendio. ÍDEM. ,. Abanico de marfil, varillaje estrecho, pintado; país con asunto alegórico- a España. ÍDEM. .. Abanico con varillaje de nácar ancho, pintado con medallón chino en el meda t í d l oderno chino centro; país de papel, moderno, pintado imitando chino. ÍDEM. . Abanico con varillaje de marfil calado y tallado con medallones de figuras- y amorcillos, separados por jarrones con flores; guías decoradas con pedre- ría y boleta tallada. País miniado representando una ofrenda a los dioses. S. A. LA DUQUESA DE TALAVERA. . Abanico con varillaje de marfil calado y tallado con medallón central y otro a cada lado, pintados. Vitela miniada con asunto griego representando jóvenes sorprendidas bailando en el campo. I D KM. . Abanico de marfil, estrecho, muy calado y pintado; vitela con medallones de diversos asuntos. IDKM. Abanico de varillaje en forma de farol, de marfil, pintado con atributos- guerreros y adornado con talco de nácar; país de cabritilla con asunto de la historia griega y en el fondo, batallas. griega, fondo batallas MARQUESA DE URQUIJO. iog. Dibujo original para país de abanico, por Francisco de la Vega, represen- tando la «Vista de la plaza artificial hecha en Ñapóles para fiestas del feliz retorno de Sicilia de su rey coronado Don Carlos Borbón infante de España». Ejecutado a pluma y tinta de China dentro de un rectángulo cuyos espacios libres los adornan lises y floreos de vid sobre fondo rojizo. Abajo la firma Fracus. La Vega Hispanus Bilbilitanus Inv. del. En la parte inferior de la hoja de papel «Miñado por Cayetano Sardi, Roma- no», de cuya letra es, igualmente, el letrero transcrito arriba, lo que indica pintó Sardi el abanico por este original. Procede de la colección Carderera. BIBLIOTECA NACIONAL. —SECCIÓN DE BELLAS ARTES. n o . Dibujo original para país de abanico, por Francisco de la Vega, natural de Calatayud, representando la «Victoriosa batalla y fuga de alemanes en Bitonto, bajo el comando del Excmo. Sr. Conde de Montemar Geni, de las tropas de España en Italia». Igual firma y disposición que el anterior, y la misma procedencia. Los dos asuntos se refieren a la campaña de 1734, en que el Infante Don Carlos, después Carlos III de España, consiguió el trono de Ná- poles y Sicilia. ÍDEM. T I I . Abanico de varillaje de marfil calado, tallado y pintado; país de cabritilla con asunto de la historia griega. DUQUESA DE LA UNIÓN DE CUBA. 112. Abanico de varillaje de marfil calado, tallado y pintado, con tres meda- llones con transparentes de tul, el del centro representando a Venus en un carro tirado por palomas; país de piel gruesa con asunto mitológico. D. a CONCHA C. DE MILLE. T13. Abanico de varillaje de nácar y concha muy calado y dorado; vitela pin- tada con escena representando la liberación de un prisionero, y a cada lado medallón con figuras. DUQUESA DE SANTOÑA 114. Abanico de varillaje de marfil calado, con tres medallones grillé y pintado con frutas; en el país dos óvalos con retratos de señora, y a los costados medallones unicolor. ÍDEM. 115. Abanico de varillaje de nácar estrecho, calado y dorado, con medallones; país representando una fiesta palatina. ÍDEM. 116. Abanico de varillaje de marfil Hso, guías rayadas y pintadas, con la ins- cripción tallada: Real Sitio de Aranjuez; país de cabritilla pintada con la vista del Palacio y jardines de dicha posesión. Época: mediados del xvni. ÍDEM. 117. Abanico de varillaje de marfil estrecho, calado y pintado; país de papel grabado e iluminado con vista de la feria en la Plaza de la Cebada a me- — 6i — diados del siglo xvni. En el lado derecho, puestos de venta; en el primero tienen abanicos. El reverso, igualmente grabado y coloreado, tiene a la izquierda una vista de parte de la Plaza Mayor encerrada en una cartela, y a la derecha, en igual forma, otra de la Puerta del Sol, con la iglesia del Buen Suceso; en el centro, un medallón con la explicación de las ci- tadas vistas. DUQUESA DE SANTOÑA. 118. Abanico con varillaje de marfil calado, con entrecallcs teñidas de rosa; país con medallones donde hay escenas pastoriles intercalados con otros de flores de gusto japonés sobre fondo violeta. SRTA. PILAR DE CHAVES Y I.EMERY. 119. Abanico de farol con varillaje de marfil pintado e incrustaciones de pajas; país de cabritilla con escena de la historia griega. CONDESA DE CAUDILLA. 120. Abanico con varillaje de nácar tallado y dorado, con medallón en el cen- tro y tiras de encaje; país pintado con una batalla en que toman parte, al parecer, franceses y húngaros, y en el reverso la toma de una plaza por cinco naves francesas. Época: mediados del XVNI. : ÍDEM. 121. Abanico español con varillaje de marfil pintado y tallado con asunto cen- tral y pequeños escudos de la Casa de Borbón; país con tres medallones alusivos a sucesos del reinado de Carlos III, el principal con la firma del decreto de expulsión de los jesuítas, y los otros dos con la cesión de la Corona de Ñapóles y el Pacto de Familia. ÍDEM. 122. Abanico de varillaje de marfil muy calado y pintado unicolor; país con asuntos chinos por ambas caras. ÍDEM. 123. Abanico de marfil, estrecho, calado, tallado y pintado; país de cabritilla representando en el anverso una «fiesta de parejas» en la Plaza Mayor de Madrid, en la que toman parte el Duque de Medinaceli y los Marqueses de Tavara y Astorga (cuyos nombres están escritos debajo de los jinetes), con motivo de la boda del Príncipe de Asturias, después Carlos IV, con D. a María Luisa de Parma, celebrada en 1765. En el reverso el embarque de dicha Princesa para venir a España. COLEC. DE D. a MARÍA MUGUIRO DE PUNCEL. 124. Abanico de marfil calado, con grupos de varillas en su color natural alter- nando con otros teñidos de café obscuro y decoradas con pajas; guías ta- lladas con chinos, y país de papel grabado y pintado con suceso referente a la boda del Príncipe de Asturias Don Carlos en la Plaza Mayor de Ma- drid. En los costados explicación de la comitiva. En el reverso, caballeros rejoneando toros. Época: año 1765. ÍDEM. — 62 — 125. Abanico de baraja de marfil con los costados calados v figuras pintadas, y el centro, liso, sobre el que está representada caprichosamente la Co- ronación de Carlos IV. (Este abanico corresponde a la Sala 3. a , «Reina María Luisa»). Época: 1789. Coi-EC. DE D. a MARÍA MUGUIRO DIÍ PUNCEL. 126. Abanico de varillaje de marfil calado, tallado y pintado con medallón donde figura un globo terráqueo. País de papel grueso grabado con efe- mérides notables, por meses, marcando el día y año en que ocurrieron, siendo el último de éstos el de 1757. En tres entrecalles, los signos del Zodíaco en color. Debajo de uno de los meses, firmado P. Roland invc- nít — J. Fougeron sculp. ÍDEM. 127. Abanico de niña con varillaje de nácar calado, tallado y dorado muy fino. Vitela pintada representando el juego de la gallina ciega. CONDESA DEL ASALTO. 128. Abanico de varillaje de marfil calado, tallado y pintado con figuras; país- de cabritilla pintado con retratos y asuntos en cartelas, de las que la cen- tral se refiere a María Teresa de Austria, y las restantes a los reyes de Francia, Inglaterra, Rusia y Prusia, con letreros debajo especificando sus nombres, escritos en castellano. IXa Í.UZ POLANCO DE TORRES. 129. Abanico de varillaje de marfil muy calado y tallado con asunto en el cen- tro análogo al del país y dos recuadros conteniendo figuras; en las guías otros de mucho relieve, rematados por motivos chinos; boleta y cantos tallados finamente. Vitela representando la salida del Sol sobre el mar, de donde surgen Neptuno y las Nereidas, para contemplarle; en el reverso, otra mitología. La familia conserva la tradición de que fue regalado a la Condesa de Ayanz por la Reina Doña Bárbara de Braganza (1). MARQUESA DE CASA TORRES. 130. Abanico de varillaje de marfil calado y tallado, con medallón central e imi- tación de encaje, que juega con el pintado sobre fondo azul en la vitela y cruza sobre un óvalo de bastante tamaño; en éste, asunto dibujado a pluma, con la inscripción escrita «l'amour en cage» y la firma «Vincenti Román Inven». En el reverso, imitación de encaje y motivos japoneses en los costados. D. HERMENEGILDO FERNÁNDEZ TRELLES. (I) En el índice de pinturas... del palacio de San Ildefonso, formado en 1746, en los números 895-896 se dice: .Dos dibujos ejecutados con tinta de China; representa el uno el Carro del Sol acompañado de las horas; «Otro dibujo de pluma de pie y medio de alto por uno y medio de ancho; marco dorado con dos órdenes de talla; representa el Carro del Sol. Caputi... 300 reales.» Puede deducirse de esto que el citado dibujo fue el boceto hecho por Caputi para el abanico descrito, lo. — 63 — 131. Abanico con varillaje de marfil calado y pintado; país de mica con tres medallones de cabritilla pintada con motivos chinos. D. ANTONIO DÍAZ URANGA. 132. Abanico con varillaje de marfil calado y pintado, motivo chino en el cen- tro y cinta enlazada con cupidos; país de cabritilla con tres diferentes asuntos. DUQUESA DE FERNÁN NÚÑEZ. 133. Abanico de varillaje de marfil calado y pintado con tres medallones y cartas de baraja. País de cabritilla con mesa revuelta, donde hay dos re- tratos de señora, dibujos coloreados y varios naipes. En un as de oros se lee: — Real fabri D. Madrid 1757. ÍDEM. 134. Abanico con varillaje de marfil calado y tallado, y guías decoradas, con pedrería. Cabritilla miniada con asunto de la historia de Roma. 135. Abanico de varillaje de marfil calado, pintado y dorado; país de cabritilla con escenas de la vida en el campo. IXa DOLORES DE LIGUES DE CHICHERI. 136. Abanico de varillaje de marfil labrado, llamado de estuche, francés; en las guías hojas de marfil para apuntaciones, lapicero, espejo y frasco para esencia. País de cabritilla con asuntos campestres. D.a MARÍA REGOKDOSA DE TORRES. 137. País de cabritilla pintada por Gaetano Gallella, de ejecución punteada, representando la familia de Darío a los pies de Alejandro Magno. Firmado. D. JUAN LAFORA. 138. País de abanico, de igual ejecución que la anterior, representando baile de aldeanos con fondo de ruinas. Firmado también por Gallella. ÍDEM. 139. Abanico de varillaje de marfil calado, tallado y pintado con figuras, frutas y flores y atributos; país de cabritilla con asunto mitológico, y en los cos- tados grupos de amorcillos. D. a EULALIA FERNÁNDEZ DE URCOLA. 140. Abanico de varillaje de marfil calado y tallado con tres medallones de figuras; país de cabritilla con asuntos campestres, los laterales encerrados en círculos. SRTA. MARÍA LUISA P É R E Z DEL PULGAR. 141. Abanico con varillaje de nácar calado y tallado; país de- papel con deco- ración japonesa. D.a PILAR ARANA DE ECHEVARRÍA. — 64 — 142. Abanico de varillaje de nácar calado y tallado con tres medallones de figu- ras; vitela dibujada a pluma representando los amores de Venus y Marte, con grupos de cupidos. En el reverso, tres cartelas, igualmente a pluma, con ruinas y paisajes. Firmado: — Ferd. Vaccá-calamo. Noap. 1751. MARQUESA DE URQUIJO. 143. Abanico con país de pergamino dibujado a pluma con alegoría fluvial; pie de caña y hueso posterior a la época del país. D. J O S É A. WEISSBERGEH. Sala 3.a ULTIMO TERCIO DEL XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX ( REINA MARÍA LUISA DE PAKMA ) 144. Abanico de marfil con varillaje ancho, calado y dorado, varillas interme- dias; país de seda bordado y pintado: en el centro, Leda con el cisne; en los costados, escenas de niños bailando. COI.EC. DE S. M. LA K E I X A VICTORIA. 145. Abanico de varillaje de marfil blanco calado y tallado con bustos y cupi- dos; vitela con asunto mitológico de tonos rojizos. ÍDEM. 146. Abanico con varillaje de marfil estrecho, liso, palas talladas, con espejos; país de pergamino con calendario francés del año 1771. Fue regalado por la Reina María Antonieta, siendo Delfina de Fran- cia, a su madre la Emperatriz María Teresa de Austria. Coi.Ec. DE S. M. LA REINA CRISTINA. 147. Abanico de varillaje de hueso, liso; país de seda bordado con lentejuelas- y tul. Época: fines del xvm. ÍDEM. 148. Abanico de varillaje de nácar, ancho, dorado; país de papel isabelino. S. A. R. LA INFANTA IXa ISABEL. 149. Abanico de varillaje de concha, ancho, dorado; país de cabritilla estilo Watteau, moderno. ÍDEM. — 65 — 150. Abanico inglés de marfil calado, con país grabado con asunto familiar. S. A. LA DUQUESA DE TALAYERA. 151. Abanico inglés de marfil calado y tallado; país con grabado coloreado. ÍDEM. 152. Abanico con varillaje de nácar incrustado de lentejuelas y guías de bronce dorado y aceros; países de cabritilla pintada, el anverso con vista del pa- lacio y jardines de «la Alameda de Osuna», limitada por la parte alta con pabellones de tela y al extremo de los costados con medallones monocro- mos. En el reverso sólo una corona de hojas verdes con cintas, y en el cen- tro las iniciales de D. a María Josefa Pimentel, Condesa-Duquesa de Bena- vente, esposa del noveno Duque de Osuna, que fueron los que a fines del siglo XVIII construyeron la citada Alameda, a la que denominaron «El Capricho». Época: principios del xix. ÍDEM. 153. Abanico con varillaje de marfil, estrecho, con medallones donde hay ja- rroncitos sobre fondo grillé y retratos en miniatura. Vitela pintada con alegoría de un Príncipe. S. A. R. LA INFANTA D. a LUISA. 154- Abanico de varillaje de concha rubia, ancho, calado y dorado, con motiva central de Himeneo en un óvalo; país de seda bordado con medallones- pintados, el del centro con figuras y los laterales con frutas y flores. D. a MARÍA DE CAYANCOS, VDA. DE SHRRANO. 155. Abanico de concha clara; país de seda rosa y tul decorado con lentejuelas. Época: fines del XVIII. DUQUESA DE LA UNIÓN DE CUBA. 156. Abanico con varillaje de hueso labrado y dorado; país pintado con la vista de Madrid y Palacio Real desde la orilla opuesta del río. Época: fines del XVIII. COLEC. DE D. FÉLIX BoiX. 157. Abanico con varillaje de hueso calado; país de cabritilla pintado por ambas caras con documentos, cartas de baraja, tarjetas de visita y copia de gra- bados formando una mesa revuelta sobre un fondo azul obscuro; en un pequeño abanico figurando abierto está pintada con letras rojas la dedi- catoria cPara la Sra. D. a Rosa Mazo y Prada». En otro papel, el facsímil de una carta, que dice: «Enbiame unos dulces y entre ellos muchas yemas acarameladas como las que trajo Aturena de La calle de la lechuga pues me gustan infinito — A Ds. Manolito. — Tuya Rosa.» En un trozo del Diario de Madrid, la fecha 22 de Noviembre de 1798. D. a Rosa Mazo fue la esposa de D. Manuel García de la Prada, persona acaudalada, que tenía con Goya estrecha amistad, y de cuyo matrimonio hizo los retratos. Dicho señor legó a la Academia de San Fernando la inte- resantísima serie de cuadros pequeños del insigne maestro, que en ella se conserva. Tal vez, debido a la intimidad que los unía, existe en la familia la tradición de que este abanico es ;de mano de Goya, pero no se ve rasgo distintivo suyo. Lo más probable es se encargara a un dibujante especia- lista por los tertulianos de la casa, por existir otros ejemplares del mismo artista con análogos motivos. SRAS. D. a AMPARO DE UNCETA DE RUIZ DE LA PKADA Y D. a TE- RESA DE UNCETA DE MARTÍNEZ MORENTÍX. 158. Abanico de varillaje de marfil, ancho, calado, tallado, dorado y adornado con pajas; país de seda pintado y bordado y con pajas que enlazan con el varillaje; en un medallón central, dos muchachas, de las que una baila al son de un instrumento tocado por un caballero sentado. DUQUESA DE SANTOÑA. 159. Abanico de varillaje de nácar, ancho, calado y tallado, palas de marfil, por el anverso dorado y el reverso plateado, y ambos con retratos en mi- niatura; país de cabritilla con alegoría del Sol y la Luna en medio de las- cuatro estaciones del año. En el revés, David tocando el arpa en presencia de Salomón. ÍDEM. 160. Abanico de varillaje de concha rubia, ancho, calado, tallado y dorado; país de cabritilla pintado con medallón central y flores y frutas en los costados. ÍDEM. 161. Abanico de varillaje de marfil muy calado y tallado, con país de seda bordado en la cenefa y asunto pintado representando el Carro del Sol. CONDESA DE CAUDILLA. 162. Abanico de varillaje inglés, de marfil calado y pintado; país de papel con la. prisión del Príncipe de la Paz en Aranjuez, grabado al agua fuerte y acuatinta en Londres. ÍDEM. 163. Abanico francés de varillaje de marfil, ancho, calado, tallado y dorado, con amorcillos apoyados en escudos con flores de lis, y las armas de Es- paña en dos varillas; en la parte inferior, corazones unidos por coronas y trofeos. País representando asunto mitológico. Debió formar parte de los abanicos regalados a la Reina María Luisa de Parma con motivo de su casamiento. GENERAL EZPELETA. 164. Abanico de baraja chino de marfil calado y tallado sobre fondo grillé, con tres medallones pintados con figuras inglesas. Época: fines del xvm. MARQUESA DE BELVIS DE LAS NAVAS. 165. Abanico con varillaje de concha obscura calado y dorado; país de seda bordado con lentejuelas, con el centro pintado representando «Los prime- ros pasos de la infancia». MARQUESA DE ARGÜESO. — 67 - 166. Abanico de medio paso, de varillaje de concha dorado y país de gasa blan- ca bordada de lentejuelas. Época: fines del xvm. MARQUESA DE ARGÜESO. 167. Abanico de hueso teñido de verde; país de seda de igual color bordado con lentejuelas y entrecalle de tul. Igual época. ÍDEM. 168. Abanico de varillaje de marfil calado y tallado, inglés, con país de papel pintado estilo pompeyano. Igual época. ÍDEM. 169. Abanico de baraja de concha clara, con la parte inferior del varillaje lisa y la superior calada, tallada y dorada, con tres medallones, de los que el del centro contiene figuras y los laterales trofeos. En las guías figuras que se repiten en las varillas inmediatas al medallón principal. D. a MERCEDES DEL ARROYO, VDA. DE MORET. 170. Abanico con varillaje de marfil, estrecho, calado, dorado y pintado. País de lienzo claro deshilado, imitación de encaje, hecho a la aguja, con tres medallones rematados por la corona real sobre fondo salpicado de castillos y leones; en el central doble busto de Carlos IV y María Luisa, copia del que dibujó y grabó en Zaragoza Mateo González a principios del reinado,. y en los laterales, cifras de dichos monarcas. Época: después de 1793. COLEC. DE D. a MARÍA MUGUIRO DE PUNCEL. 171. Abanico de varillaje estrecho de marfil calado y guías doradas; país de papel en que alternan los dobleces picados con los pintados; en el cen- tro, asunto, y a los costados cuatro miniaturas retratos, resguardadas de talco. ÍDEM. 172. Abanico de nácar, ancho, tallado y dorado, con atributos, abanicos y pa- lomas; país de papel con rayas de color y tres medallones con figuras y aves, todos decorados con talco de nácar. ÍDEM. 173. Abanico de marfil, estrecho, calado, tallado y dorado y en las guías figuras de movimiento; país de seda bordado con asunto galante en el centro y dos medallones laterales rodeados de guirnaldas de flores. ÍDEM. 174. Abanico de marfil calado y tallado, inglés; vitela estilo pompeyano con asunto representando a Eneas cuando salva a su padre Anquises de la toma e incendio de Troya. ÍDEM. 175. Abanico redondo, plegable, de marfil, decorado con un anteojo en el cen- tro; país de linón bordado con lentejuelas. ÍDEM. — 6S — 176. Abanico con varillas alternas de acero y marfil calado y dorado; guías de acero. País de cabritilla grabada y coloreada con la salida de la Aurora en su carro. Época: principios del xix. COLEC. DE D. a MARÍA MUGUIHO DE PUNXEL. 177. Abanico con varillaje de nácar calado y dorado con figuras. País de papel pintado. Caja del mismo, de madera decorada. Época: primer decenio del xix. ÍDEM. 17S. Abanico de hueso calado y lentejuelas incrustadas, con dos países de seda bordada y pintada con asuntos amorosos separados por entrecallc. 179. Abanico con varillaje inglés de marfil, calado, tallado y dorado; país de cabritilla bordado con asunto de la historia griega. MARQUESA VDA. DE SALAS. 180. Abanico con varillaje de nácar estrecho, en d que unas varillas están de- coradas con oro y otras, alternando, con tiras de acero, las cuales figuran continuar en el país de seda bordado y pintado con asunto galante. D. JULIÁN GONZÁLEZ. 181. Abanico de varillaje de marfil ancho y varillas intermedias, tallado y do- rado con tres medallones, de los cuates el central tiene figuras. País de seda bordado y pintado con grupo principal de figuras y una a cada costado. ÍDEM. 182. Abanico de varillaje de marfil muy calado y tallado con figuritas y jarrones en las guías; en el centro un óvalo apaisado representando el reparto de los amores, y a cada lado otro casi circular, con flores. País de encaje de Bruselas, punto a la aguja, con igual motivo decorativo, pero de época posterior al varillaje. D.il MARÍA DE LEGUINA, VDA. DE LARAÑA. 183. Abanico con varillaje de marfil calado, tallado y dorado y medallones con figuras sobre fondo grillé; país de seda bordado con asuntos pintados en- cerrados en recuadros. CONDESA DE CLAVIJO. 184. Abanico de baraja de concha obscura, muy calado y con dorado en las guías. En ambas curvas, y en dos filas paralelas, diversos motivos pinta- dos con figuras y bodegones; cinta decorada. ÍDEM. 185. Abanico de varillaje de marfil calado y tallado con medallones; país de piel con asunto amoroso, y en los costados motivos pompeyanos. D. a ANTONIA G. DE CABREJO. 186. Abanico inglés de varillaje de marfil calado y pintado; país de piel con tres óvalos grabados y coloreados representando diferentes asuntos, rodea- dos de flores y hojas y racimos de vid. D. a ANTONIA G. DE CABREJO. 187. País italiano de abanico, sin montar, de cabritilla con un óvalo central copia de un cuadro del Correggio, y motivos de decoración pompeyana. Tiene un marco y «passe-partout» de igual época del país. Fines del xvill. MARQUÉS DE LA TORRECILLA. J 8 8 . País de abanico análogo al anterior y de la misma factura, y en el óvalo un asunto de dos figuras. Está presentado de idéntica manera. ÍDEM. 189. Abanico de baraja de marfil calado y pintado con jarrones con flores en óvalos laterales, y en el centro copia del cuadro de Boucher existente en la Colección Walíace representando Venus y Vulcano. MARQUESA DE CASA TORRES. 190. Abanico con varillaje de marfil tallado, inglés, con vitela pintada en estilo pompeyano, menos la escena del centro, donde las figuras visten los trajes de principios del xix. ÍDEM. 191. Abanico de varillaje de marfil estrecho, calado, con las guías talladas; país de mica pintado con asunto chino y tres retratos de mujer en medallones. DUQUESA DE FERNÁN NÚÑEZ. 192. Abanico de varillaje estrecho de nácar y concha, calado, dorado y plateado; país de encaje con pequeñas pinturas en cabritilla intercaladas. ÍDEM. 193. Abanico inglés de marfil calado; país de cabritilla representando una escena de comedia. ÍDEM. 194. Abanico de varillaje de nácar tallado y dorado, con medallones; país repre- sentando un descanso en la caza. MARQUESA DE LA MINA. 195 Abanico de varillaje de asta calada con lentejuelas; país de raso azul bor- dado y pintado con dos figuras. Perteneció a la Reina María Luisa. Época; fines del xvill. IXa CONSUELO RODRÍGUEZ VILLAR, VDA. DE RODRÍGUEZ. . Abanico de varillaje de nácar tallado, plateado y dorado con figuras y lazos en las guías; país de seda bordado y pintado con tres cartelas, en la central asunto galante y en las laterales, cupidos. CONDESA DE AGUILAR. — 7o — 197- Abanico con varillaje de madera calado; país de papel dibujado a pluma y algo coloreado, figurando mesa revuelta sobre fondo rosa. Entre otros- facsímiles, el de la cubierta del «Kalendario Manual y Guía de Forasteros- en Madrid para el año de 1791». En el reverso, música pautada de «Segui- dillas Boleras». 1). JUAN LAFORA. ig8. Vitela de abanico, desmontada; medallón central pintado con dos figuras; a derecha e izquierda los matadores de toros Pedro Romero y Costillares,, tomados de la obra «Colección de trajes de España de Juan de la Cruz Cano y Holmedilla», publicada en 1777. D. JULIÁN CHAVES. 199. Abanico con varillaje de marfil, inglés, calado y tallado finamente con figuras, las de las guías sobre fondo de talco de nácar; pais de cabritilla italiano representando «un sacrificio a los dioses». Época: sobre 1790. D. FERNANDO DE LOS VILLARES AMOR. 200. Abanico con varillaje de marfil calado, tallado y dorado; país de seda bordado. Época: fines del xvm. ÍDEM. 201. Abanico con varillaje de marfil calado y tallado, inglés; en el pie varios- amorcillos sobre fondo grillé; país de seda bordado y pintado con alegoría de Venus y Marte. ÍDEM. 202. Abanico con varillaje de marfil liso, guías labradas; país de papel de cua- tro caras pintado y dorado. Época: sobre 1780. D. F É L I X SIRABEGNE. 203. Abanico con varillaje de marfil calado y dorado, muy estrecho, francés; país de seda bordado y pintado representando al Amor iluminando el ca- mino ,á la Adolescencia. Época: de 1785 a go. ÍDEM. 204. Abanico con varillaje de marfil calado y plateado; país de seda bordado- con una figura cuyo traje está formado de lentejuelas y el resto pintado, siendo la cabeza de marfil. Época: fines del xvm. ÍDEM. 205. Abanico con varillaje de marfil calado y tallado; país representando la fa- milia de Darío pidiendo gracia a su victorioso rival Alejandro Magno. DUQUESA DE LA VEGA. 206. Abanico de varillaje de marfil con vitela decorada estilo pompeyano y en el centro asunto simbólico. ÍDEM. 207. Abanico con varillaje de concha calado y dorado; país de cabritilla pintado- con asunto, reina recibiendo un emisario. D. a MATILDE DE GOICOERROTEA DE P É R E Z DEL PULGAR. Sala 4: SEGUNDO DFXENIO DEL SIGLO X I X A MEDIADOS DE ESTE (PERÍODOS CONSTITUCIONAL Y CRISTINO) 208. Abanico con varillaje de nácar calado y dorado; país de papel grabado con alegoría de la Constitución española de 1812. COLEC. DE S. M. LA REINA VICTORIA. 209. Abanico de baraja de asta de Irlanda teñida, muy calado. COLEC. DE S. M. L REINA CRISTINA. A 210. Abanico de baraja de asta natural, muy calado. ÍDEM. 211. Abanico de baraja de hueso formando picos, muy calado. ÍDEM. 212. Abanico de varillaje de hueso; país de cabritilla con vista de Roma. S. A. R. LA INFANTA D. a ISABEL. 213. Abanico con varillaje de nácar; guías de bronce dorado, con turquesas; país grabado con asunto nupcial. ÍDEM. 214. Abanico con varillaje de bronce dorado y grandes amatistas en las palas; país con vista del Palacio del Pardo. ÍDEM. 215. Abanico con varillaje de hueso y palas chapeadas de nácar; país de papel grabado con asunto relativo al nacimiento de la Princesa de Asturias, después Isabel II. ÍDEM. 216. Abanico con varillaje de hueso, dorado; país de seda bordado y en el cen- tro el retrato de Fernando VIL ÍDEM. 217. Abanico de baraja de asta calada y dorada formando picos muy agudos; guías de bronce dorado y esmaltado. Motivos chinos en color sobre fondo negro en una tira central, sobre la que descansan adornos encerrados en triángulos decorados con lentejuelas incrustadas. MARQUESA D E BELVIS DE LAS NAVAS. r- 72 — 218. Abanico de baraja de asta clara decorado con oro y lentejuelas, con un anteojo en la boleta. COLEO, DE D. a MARÍA MUGUIRO DE PUNCEL. 21Q. Abanico redondo de asta con decoración de flores doradas; mango de bronce con el mismo dibujo. En el centro un pequeño anteojo. D. JULIÁN GONZÁLEZ. 220. Abanico de baraja de asta, calado, decorado con lentejuelas y pinturas. D . í l LUZ POLANCO DE TORRES. 221. Abanico de baraja de asta calada, pintada e incrustada de lentejuelas, con escena de costumbres dentro de un óvalo al que rodean flores. D. ANTONIO DÍAZ URANGA. 222. Abanico con varillaje de hueso calado; país de papel, grabado iluminado representando una columna donde figuran los nombres de Quiroga, Riego y Arco Agüero, en la que colocan guirnaldas de flores un hombre y una mujer, simbolizando al pueblo; entre nubes, una fama es portadora de la Constitución del año 1812. SRA. DE MARTÍNEZ DE LA VEGA. 223. Abanico de hueso calado y dorado, de medio farol, valenciano; país de papel grabado y coloreado con asunto de hadas en el centro y otros dos laterales. Época: sobre 1820. DUQUESA DE LA UNIÓN DE CUBA. 224. Abanico con varillaje de hueso labrado e incrustaciones de nácar y metal; país de papel, grabado iluminado con una pirámide donde están inscritos los nombres de Quiroga, Riego y Arco Agüero; a la derecha, un grupo de gente del pueblo jura defender la Constitución; a la izquierda y fondo, otras alegorías. Época: de 1820 a 23. COLEO. DE I). FÉLIX BolX. 225. Abanico de hueso labrado; país de papel, grabado iluminado representando un grupo de hombres y mujeres que cogidos de las manos danzan alrede- dor de un pedestal que sostiene el busto de Riego. Época: 1820 a 23. ÍDEM. 226. Abanico con varillaje de madera pintada y decorada imitando laca; país de papel, grabados iluminados; en el anverso, un joven guerrero que sos- tiene la bandera española levanta a una matrona coronada cuyas cadenas han sido rotas, y otra figura femenina muestra la Constitución; en el re- verso, el nacimiento de un reptil simbolizando el obscurantismo. Época: de T820 a 23. ÍDEM. 227. Abanico con varillaje de hueso labrado. País de papel. Grabado iluminado con la figura del general Riego apoyando la mano derecha en la espada, con la que atraviesa una sierpe; a la derecha, un prisionero libertado da las gracias de rodillas; a la izquierda, hombres y mujeres bailan alrededor de una bandera; en el fondo, prisioneros que salen de las cárceles. Época: 1820 a 23. COLEC. DE D. FÉLIX BoiX. 228. Abanico con varillaje de hueso labrado, con incrustaciones de nácar y do- radas; guías con lentejuelas y chapas de metal. País de papel grabado e iluminado representando el matrimonio de Fernando VII y D. a María Cristina; en el reverso, los bustos de ambos, con figuras alegóricas. Época: sobre 1830. ÍDEM. 229. Abanico de farol de hueso labrado con incrustaciones doradas; país de papel grabado e iluminado representando a Fernando VII y María Cris- tina uniéndose ante el altar de Himeneo. Época: sobre 1830. ÍDEM. 230. Abanico de varillaje de hueso con incrustaciones de nácar y lentejuelas; país de papel grabado e iluminado representando la entrada en Madrid de Fernando VII y María Cristina en una carroza tirada por el pueblo. Época: año de 1830. ÍDEM. 231. Abanico con varillaje de hueso con dorados y guías de nácar. País de papel con composiciones alusivas al matrimonio de Fernando VII y María Cris- tina; a la derecha, petición de la mano de la princesa; a la izquierda, el desembarco de la futura reina, y en el centro, los reyes ante el altar. En el reverso, grabado iluminado con la fachada del Mediodía del Palacio Real. Época: año de 1830. ÍDEM. 232. Abanico con varillaje de concha y lentejuelas; país grabado iluminado con la ceremonia del casamiento de Fernando VII con María Cristina. Época: año 1830. ÍDEM. 233. Abanico de hueso labrado con dorados y lentejuelas. En uno de los lados- del país, grabado iluminado con vista de la Casa de Campo; en el otro, un recitativo y música de la ópera Tancredo, de Rossini, con tres escenas, de la misma encerradas en una cartela. Al pie la inscripción de la fábrica. de Coustellier y Cía., abaniqueros de París. Época: de 1830 a 35. ÍDEM. 234. Abanico con varillaje de hueso y lentejuelas; país de papel, grabado ilu- minado con tres parejas bailando contradanzas al son de una pequeña orquesta. A los lados, música notada de la «Cuadrilla de contradanzas, compuestas por el señor J. B. Tolbeque». Época: de 1830 a 35. ÍDEM. 2 35- Abanico con varillaje de hueso y lentejuelas. País papel grabado e ilumi- nado con la inscripción: «El Barbero de Sevilla — Opera — Música del Maestro Rossini.» Debajo, y con letra española, la cavatina de salida de Fígaro, y los personajes de la ópera. En la parte inferior de la derecha, ((Fábrica de Fdo. Coustellier y Cía. Abaniqueros en París». Época: 1830 a 35. COLEC. DE D. F É L I X BOIX. 236. Abanico de hueso con dorados y guías de nácar. País grabado iluminado representando una especie de Olimpo musical, en el que Apolo y una Musa coronan el busto de Rossini, con asistencia de varios músicos célebres, en- tre los que figuran Mozart, Beethoven, Gluck, etc. A los lados, dos trozos de música, y en los bordes títulos de óperas de Rossini. En el reverso, la oración de la ópera Moisés, con letra española. Época: 1830 a 35. ÍDEM. 237. Abanico de hueso, pintado; país de papel con el retrato en busto de Ros- sini sobre nubes y teniendo de fondo el sol de la gloria. En la parte inferior del busto, en letras doradas: «A las filarmónicas españolas.» A la izquierda, con música notada, la cavatina de Semíramis, y a la derecha los títulos de las principales óperas del maestro. Época: 1830 a 35. I DEM. 238. Abanico de niña con varillaje de nácar y lentejuelas incrustadas; país de papel pintado. MARQUESA DE ARGÜESO. 239. Abanico de niña con varillaje de madera sencillo y país de papel pintado con dos figuras. ÍDEM. 240. Abanico de baraja chino, de marfil, con hojas y flores talladas sobre fondo grillé y tres medallones pintados en miniatura, el central con el retrato en pie de Fernando VII, y los laterales con figuras, ejecutados en Inglaterra. Época: de 1810 a 1815. MARQUESA DE CAMARASA. 241. Abanico de niña con varillaje de acero y país de papel. COLEC. DE ü . a MARÍA MUGUIRO DE PUNCEL. 242. Abanico de niña con varillas de nácar y guías "de bronce, con turquesas; país de papel. ÍDEM. 243. Abanico de niña con varillas de asta y guías de bronce dorado; país de papel. ÍDEM. 244. Abanico de niña con varillaje de bronce dorado y país de papel. ÍDEM. — 75 — 245- Abanico de niña con varillaje de nácar con lentejuelas; país de papel. COI.EC. DE D. a MARÍA MUGUIRO DE PUNCEL. 246. Abanico de niña con varillas de asta y guías de bronce; país de papel. ÍDEM. 247. Abanico de niña con varillas de hueso y guías de bronce dorado; país de papel. ÍDEM. 248. Abanico de niña de varillaje de nácar, con lentejuelas ; país de papel. ÍDEM. 249. Abanico de niña con varillaje de hueso con lentejuelas; país de papel. ÍDEM. 250. Abanico de niña con- varillaje de nácar con lentejuelas; país de papel con pasaje de la historia de Pulgarcito. ÍDEM. 251. Abanico de niña, forma de baraja, de filigrana de plata de Córdoba, con la marca Benito Jaime. ÍDEM. 252. Abanico de varillaje de hueso labrado y decorado con concha y oro; país de papel, grabado iluminado con el retrato de la célebre cantante María García, conocida por la Malibrán, rodeado de instrumentos de música y otros emblemas, teniendo a la izquierda una cavatina de Rossini. ÍDEM. 253. Abanico de vanllaje de bronce dorado y en las guías miniaturas de mujer resguardadas por un cristal. País de papel, grabado iluminado con figuras vestidas con trajes a la moda de los años 1820 a 25. . ÍDEM. 254. Abanico de baraja, de niña, de hueso calado. D. ANTONIO DÍAZ URANGA. 255. Abanico de filigrana de plata de Córdoba; país de papel imitación a chino. ÍDEM. 256. Abanico de varillaje de nácar con lentejuelas; país de papel con asunto monocromo en negro. MARQUESA DE LA MINA. 257. Abanico en forma de baraja con el varillaje de hueso calado y tallado y nácar en la parte inferior de las guías; en la superior .de las varillas, plumas de gallo pintadas con flores y dorados, bordeadas de otras de cisne blanco. SRA. DE CORBAZ. 258. Abanico de varillaje de nácar calado, tallado y dorado; país de papel pin- tado con dama y un paje sentados en un jardín. D. FABRICIANO PASCUAL. 259. Abanico con varillas de marfil decorado y guías de bronce dorado; país de papel pintado. D. FERNANDO DE LOS VILLARES AMOR. 260. Abanico de marfil calado, con la parte superior de las palas de bronce dorado, donde hay mirillas movibles; país de papel pintado. ÍDEM. 261. Abanico de baraja de asta decorada, con las varillas en forma de flechas. D. FÉLIX SlRABEGNE. 262. Abanico de varillaje de nácar calado y dorado, y parte de las guías de metal con esmalte; país de papel grabado en el anverso con asunto amo- roso, y en el reverso, de cabritilla, paseo en un jardín. Lleva la inscrip- ción Belleville. ÍDEM. 263. Abanico de niño con varillaje de hueso y nácar; país de papel. ÍDEM. 264. Abanico con varillaje de hueso labrado y dorado; país de papel dorado, y en el centro grabado coloreado con escena familiar. Época: sobre 1840. ÍDEM. 265. Abanico de medio luto, de madera y metal el varillaje, y país de papel grabado con asunto romántico. Lleva la inscripción de la Casa Vve. Garnison. ÍDEM. 266. Abanico con varillaje de marfil calado; país de papel con tres medallones litografiados con escenas de amor y figuras vestidas con trajes del siglo XVI. SRTA. MARÍA JOAQUINA PACHECO. 267. Abanico diminuto de baraja de hueso, calado y pintado. I). MARIANO PACHECO. 268. Abanico con varillaje de nácar e incrustación dorada; país de papel con asunto de la época. DUQUESA DE LA VEGA. — 77 — 2&9- Abanico con varillaje de nácar calado y dorado c incrustación de lente- juelas. País de cabritilla pintado con fiesta campestre. DUQUESA DE LA VEGA. 270. Abanico con varillaje estrecho de nácar calado y con talla en las guías. País de papel con cromolitografía. ÍDEM. Sala 5.a SEGUNDA MITAD DEL SIGLO X I X (PERÍODOS 1SABELINO Y ALFONSO XIl) 271. Abanico con varillaje de nácar muy calado, de «pointíllé», y dorado, con el escudo ; de España en el centro; país de seda pintado con «Susana en el baño». S. A. R. LA INFANTA D. a ISABEL. 272. Abanico de varillaje de nácar muy calado y dorado, varillas iguales; país de cabritilla con ninfas sobre fondo azul. ÍDEM. 273. Abanico de varillaje de hueso con taladros y aceros; país de seda con tres medallones representando asuntos de majos y toreros; entrecalles borda- das en seda de colores. ' ÍDEM. 274. Abanico de niña con varillaje de nácar blanco calado y tallado con escudo de España en el centro; país pintado con niños en un jardín. Hecho en 275. Abanico de niña con varillaje de nácar negro, tallado y plateado; país de papel grabado en alivio de luto. ÍDEM. 276. Abanico de niña con varillaje de sándalo calado y tallado con escudo de España en el centro; país de papel pintado con asunto de boda. Hecho en Valencia. ÍDEM. 277. Abanico de niña con varillaje de nácar calado y dorado; país de papel pintado con escena campestre de niños. Hecho en Valencia. ID KM. 278. Abanico de niña con varillaje de marfil estrecho ondulado con castillos y leones pequeños dorados; país de seda pintado con niños. ÍDEM. - 78 - 279. Abanico de varillaje de nácar blanco con tres medallones tallados con figuras y adornos dorados; país de cabritilla pintado con asunto decora- tivo de flores y cupidos. S. A. R. LA INFANTA D. a ISABEL. 280. Abanico con varillaje de nácar blanco muy tallado, medallón en el centro con amorcillos, y en los costados escudos de España; país de seda pintado, con la presentación de Colón a los Reyes Católicos a su regreso de América. 281. Abanico con varillaje de nácar verde y aplicaciones de nácar blanco en las palas; país de terciopelo bordado en sedas de tonos verdosos. ÍDEM. 282. Abanico de boda con varillaje de nácar blanco muy tallado con cupidos; país de encaje blanco de punto a la aguja con corona y flores de lis.en el centro. ÍDEM. 283. Abanico de varillaje de nácar perla e iniciales de nácar negro y corona en las palas, dorado; país de raso negro con pareja de patinadores, pin- tado por S. A. la Infanta D. a Cristina de Orleans. ÍDEM. 284. Abanico de varillaje de nácar oriental calado y tallado; país de raso con copia del cuadro de Goya «Las majas al balcón», firmado en 1871, en Se- villa, por S. A. la Infanta D. a Cristina de Orleans. ÍDEM. 285. Abanico de varillaje de nácar negro y aplicaciones de marfil talladas; país de cabritilla pintado con figuras representando los sentidos corporales. 286. Abanico de varillaje de nácar oriental muy calado; país de encaje de Bru- selas, medallón en el centro con iniciales y corona. ÍDEM. 287. Abanico de varillaje de marfil muy tallado, hasta en los cantos, en las palas figuras de mujer; país de raso blanco con vista del Palacio de Cas- tilleja, pintado, en 1777, por la Reina D. a Mercedes de Orleans. ÍDEM. 288. Abanico con varillaje de marfil ancho, liso; país de cabritilla pintado a la acuarela por Santiago Arcos, representando la entrada de Alfonso XII en Sevilla. ÍDEM. 289. Abanico con varillaje de marfil liso; país pintado a la «gouache» por Pérez, de Castro, en 1877, con vista del Escorial. 2go. Abanico con varillaje liso de marfil; país con fiesta valenciana, pintado por J. M. López en 1873. S. A. R. LA INFANTA D. a ISABEL. 291. Abanico de baraja de concha obscura con aplicaciones en las guias de es- malte y pedrería. ÍDEM. 292. Abanico de nácar dorado con cspejitos en las guías; país de papel pintado con asunto de cacería. S. A. LA DUQUESA DE TALAYERA. 293. Abanico con varillaje de nácar tallado y dorado con las armas de España sobre las columnas de Hércules y los dos globos terráqueos rematados por una corona real. País de papel pintado con episodio de la guerra de África. Firmado por Colomina. ÍDEM. 294. Abanico de concha obscura, liso, con cifras en diamantes de S. A. R. la Condesa de París. País de cabritilla con vista monocroma del Castillo de Cintra, pintado por la Reina D. a Amelia de Portugal. A la derecha, versos de lord Byron. S. A. R. LA INFANTA D. a LUISA. 295. Abanico con país de cabritilla pintado hacia 1876 por I). Cristóbal Ferriz con varios paisajes, uno de los cuales representa la vista del estanque del Retiro. Varillaje de concha con incrustaciones de nácar y dorado del si- glo XVIII. COLEC. DE D. FÉLIX BOIX. 296. Proyecto de abanico dibujado a pluma y tinta de China, con algo de blan- co, por el célebre artista Mariano Fortuny. Representa una dama con traje Luis XV sentada en un banco acompañada de un personaje de la Comedia Italiana, enmascarado, que le canta endechas al son de su laúd. Sobre la pareja revolotean amorcillos. En el fondo, lago con personajes en sus ori- llas, y fuentes con juegos de aguas. Por este proyecto pintó el abanico, que también se exhibe, para el banquero D. José Fontagud Gargollo. ÍDEM. 297. Abanico de varillaje de nácar perla. País de cabritilla pintado a la «goua- che» por Mariano Fortuny, con ligeras variantes del boceto descrito en el número anterior. Firmado y fechado en París en 1870. MARQUÉS DE VALVERDE DE LA SIERRA. 298. Abanico de varillaje de nácar verde, liso, con inicial de brillantes en la guía; país de seda con asunto pintado por S. A. R. la Infanta D. a Paz de Borbón; en el reverso, vista de Comillas, firmada por Su Alteza Real la Infanta D. a Eulalia. MARQUESA DE COMILLAS. 299. Abanico con varillaje de nácar calado y dorado con un medallón; en las palas, pequeños espejos; país estrecho de papel cromolitografiado, con es- cenas del tiempo de Luis XV. Época: sobre 1840. MARQUESA DE COMILLAS. 300. Abanico de baraja de piel de Rusia, con las guías decoradas con pedrería. Perteneció a la Reina D. a Isabel II. SRTA. D. a ISABEL CARRASCO Y BASADRE. 301. Abanico con país de cabritilla pintado por Martínez Cubells, representando parte del «Jardín del Amor» de Rubens, y flores a los costados; varillaje de marfil antiguo Luis XVI. MARQUESA DE ARGÜESO.. 302. Abanico con varillaje de nácar calado, tallado y dorado con composición mitológica sobre fondo de talco de nácar. País de papel pintado con asunto- mitológico. D. a MERCEDES DEL ARROYO, VDA. DE MORET. 303. Abanico de varillaje de nácar tallado y dorado; palas con espejo y guar- dapelo; país estrecho de papel con cromolitografía representando el re- greso de una romería. D. ANTONIO DÍAZ URANGA. 304. Abanico de varillaje de nácar calado, tallado y pintado formando flores; país estrecho de papel, cromolitografía referente a Ceres. ÍDEM. 305. Abanico con pie y guías de nácar dorado y láminas de seda pintada, en forma de baraja^ bordeadas de pluma de cisne blanca. ÍDEM. 306. Abanico con varillaje de nácar calado y dorado, con medallón central pin- tado; país de papel con escena campestre. D. a AMALIA MARTÍNEZ KUIZ DE CABELLO LAPIEDRA. 307. Abanico de varillaje de nácar calado y dorado; guías de oro cincelado ricamente adornadas con pedrería fina, con medallones donde hay figuras- de pastores esmaltadas, y debajo atributos de música; clavillos de esme- ralda y perlas. País de cabritilla representando en el anverso bailes de seño- res, y en el reverso de aldeanos. Se cree fue encargado a París por la Reina D. a Isabel II. D. a MARÍA REGOEDOSA DE TORRES. 308. Abanico de varillaje de nácar calado, tallado y dorado con flores en las palas; país de encaje de Bruselas. D. a DOLORES CAMPILLO DE VILLARES AMOR. 309. Abanico de varillaje de nácar color, calado y dorado; cabritilla pintada por Monleón con varias marinas. ÍDEM. 310. Abanico de varillaje de marfil liso; cabritilla pintada por Apeles Mestres con alegoría de la Luna. D. a DOLORES CAMPILLO DE VILLARES AMOR. 311. Abanico de varillaje de nácar oriental con labores doradas; cabritilla pin- tada por Wessel en 1888 representando una fiesta andaluza. ÍDEM. 312. Abanico con país de cabritilla pintado por D. Manuel Domínguez repre- sentando alegoría de las olas; varillaje de marfil de fines del xvm. D. a ANGELES VILLALOBOS, CONDESA VDA. DE GOMAR. 313. Cuadro con dos cabritillas para abanico pantalla, pintadas por D. Carlos- Haes, representando la una, escena de Arlequín, y la otra, marina. En el centro, abanico diminuto para adorno de cabeza, pintado por D. Manuel Domínguez. ÍDEM. 314. Abanico con varillaje de nácar calado y tallado con figuras; país de papel pintado con personajes de indumentaria de la época de Luis XIII; reverso de cabritilla con otro asunto. I). MARIANO PACHECO. 315. Abanico con varillaje de nácar calado y tallado; país de papel cromolito- grafiado con asunto de niños. D. a MARÍA CHINCHILLA DE ORTEGA GASSET. 316. Abanico con país de cabritilla pintado a la acuarela y «gouache» represen- tando grupo de aldeanas, y en el fondo las lagunas pontínas, por D. Fran- cisco Pradilla, en 1906. Varillaje de marfil del siglo XVIII. Firmado y fechado. D. a EULALIA FERNÁNDEZ DE TJRCOLA. 317. Abanico con país de cabritilla pintado por D. Arturo Méíida representando un caballero rejoneando un toro. Varillaje liso de concha. DUQUESA DE LA VEGA. 318. Abanico con país de cabritilla pintado con alegoría al óbito del niño Jenaro Colón y de Aguilera, hijo que fue del Duque de Veragua; firmado por don Arturo Mélida en 1876. Varillaje liso de marfil. DUQUESA DE VERAGUA. 319. Abanico isabelino de varillaje de marfil calado y tallado. País de papel pintado con escena en un jardín. SRTA. MATILDE PÉREZ DEL PULGAR. 320. Abanico con varillaje de madera pintada y dorada. País en forma de ba- raja, con pluma roja en la parte inferior, y blanca, de gallo, pintada con flores, en la superior. Borla de seda roja. D. a PILAR ARANA DE ECHEVARRÍA. — 82 — 321. Abanico de varillaje de nácar calado y tallado con decorado gótico y me- dallones pintados y dorados. País de papel cromolitografiado representando escenas de Corte. D. a MATILDE RIBOT DE MONTENEGRO. 322. Abanico isabelino de madera y laca decorada; país de papel cromolito- grafiado. D. a JULIA DE BREA Y CAMBRELENG. a Sala 6. EL ABANICO POPULAR 323 Doce hojas con toscos grabados en madera coloreados, destinadas a ser a montadas en abanicos de escaso valor. 334. Época: principios del xix. COLEC. DE D. FÉLIX BOIX. 335- País de abanico que representa la muerte de Daoiz y Velarde defendiendo el Parque de Artillería el día 2 de Mayo de 1808. Estampa grabada al agua fuerte y acuatinta publicada en Londres el año 1813, tomada de otra española de la misma época. En el reverso, en otra hoja, pegada y dentro de un medallón con atributos guerreros, el letrero en español indicativo del asunto. ÍDEM. 336. País de abanico representando la caída y prisión del Príncipe de la Paz, el día 19 de Marzo de 1808. Estampa grabada al agua fuerte y acuatinta publicada en Londres, con letrero español, el año 1813. Tomada de otra estampa española de la época. ÍDEM. 337. País de abanico con los sucesos ocurridos en el Prado el 2 de Mayo de 1808. Estampa ligeramente grabada al agua fuerte, e iluminada, publi- cada en Londres hacía 1813, con letrero en español. Tomada de otra española de igual asunto. ÍDEM. 338. País de abanico con el busto de Fernando VII coronado de laurel sobre los escudos de España e Inglaterra. En otros medallones, letreros en es- pañol y figuras alegóricas. Estampa grabada al trazo y «pointiüé» e iluminada, publicada, pro- bablemente, en Londres hacia 1813. ÍDEM. 339. País de abanico con el retrato de Fernando Vil en un medallón con co- rona real, rodeado de banderas españolas e inglesas. A los lados, atributos y los escudos de España e Inglaterra. Estampa iluminada, publicada en Londres hacia 1813. ÍDEM. - 83 - 340. País de abanico con el busto de Fernando VII sobre un pedestal sostenido por dos guerrilleros y coronado por la Fama. Delante, en un trípode, un corazón inflamado y en su borde el letrero: «The Heart of the Nation.» A los lados figuras alegóricas y los escudos de España e Inglaterra. Estampa en negro, probablemente publicada en I-ondrcs hacia 1813. COLEC. DE I ) . FÉLIX KOIX. 341. País de abanico con el busto de Wellington grabado en colores, destacán- dose sobre un trofeo de águilas y banderas, tomadas en las batallas de los- Arapiles y Vitoria. A ambos lados, dos soldados sostienen banderas ingle- sas, y en los extremos composiciones poéticas en inglés alusivas a las cita- das batallas. Estampa publicada en Londres hacia el año 1813. ÍDEM. 342. País de abanico con un jinete vestido de general inglés, que galopa con el sable desenvainado y representa a Wellington. Estampa grabada- al acuatinta, probablemente publicada en Lon- dres hacia 1813. ÍDEM. 343. País de abanico representando un guerrillero a caballo, precedido de un destacamento de infantería y seguido por varios jinetes. La figura princi- pal es el retrato del brigadier D. Julián Sánchez, tomado de una colección española de retratos de guerrilleros de la época. Estampa iluminada publicada probablemente en Londres hacia 1813. ÍDEM. 344. País de abanico de papel grabado y coloreado toscamente, representando, según dice una inscripción francesa, «el Cardenal de Lorena bendiciendo a los asesinos del día de San Bartolomé». Este país estaba montado y fue detenido, con otros catorce abani- cos, en Agosto de 1790, en Bilbao, en la tienda del comerciante francés Pedro Moller, en virtud de las órdenes dadas en Septiembre del año antei'ior por el Inquisidor general. Obra como prueba en el proceso ins- truido por «opuesto a las máximas de la Religión y del Estado». ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL. 345' País de papel grabado y coloreado representando «la toma de la Bastilla por el pueblo y los guardias franceses de la Villa de París el 14 de Julio de 1789». Fue recogido pocos días después que el anterior en Bilbao y remi- tido al Inquisidor general en unión suya. Obra en el mismo proceso. 346. País de papel grabado y coloreado compuesto de siete grupos de dos figu- ras y un amorcillo, encima de cada uno de los cuales lleva una letrilla en castellano y debajo una fecha indicando la edad aproximada. Sobre el grupo central el lema: «El amor es de toda edad», y otro debajo compren- diendo todos los grupos: «Los grados de la vida». Llevado en Septiembre de 1800 por un Vista de Aduana al Santo Oficio de la Inquisición de Valencia para si había inconveniente en su introducción, y tras extensos informes considerándole inmoral, de dos calificadores del Tribunal del Santo Oficio, se acordó ponerle en el edicto excomulgatorio, para evitar su introducción. Obra en el proceso instruido. ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL. 347. Abanico de toros, hecho de papel de seda amarillo y rojo, cutí motivo de la boda de SS. MM. D. Alfonso y D.* María Victoria. MARQUESA DE ARGÜESO. 348. Abanico de niña con varillaje de madera decorado y país de papel grabado en gris y negro con asunto fúnebre. COLEC. DE D. a MARÍA MUGUIRO DE PUNCEL. 349. Abanico de baraja, isabelino, de varillaje de hueso y láminas de papel con figuras y flores coloreadas. D. a ERNESTINA MORAN DE LOUEDO DE MICHELS DE CHAMPOURCÍN. 350. Abanico de varillaje de madera, liso; país de papel francés grabado, colo- reado con figuras en el centro y decorado pompeyano, Fines del xvm. Ti. J O S É DE BAEZA. 351. Abanico isabelino de hueso calado; país de papel con litografía iluminada representando una corrida de toros en la plaza vieja de Madrid. ÍDEM. 352. Abanico con varillaje de hueso; país de papel grabado e iluminado, repre- sentando la entrada en Barcelona de Carlos IV y María Luisa, en una carroza en forma de trono con los atributos reales. Época: primeros años del xix. D. a ADELAIDA SÁENZ DE BOIX. 353. Abanico con varillaje de hueso labrado, con incrustaciones de nácar y dorado; país de papel con tres composiciones grabadas e iluminadas repre- sentando vistas del Prado, iglesia del Buen Suceso y Palacio Real. Época: fines del xvni. D. a MARÍA BOIX Y SÁENZ. 354. Abanico con varillaje de asta labrado, con lentejuelas y guías de bronce; país grabado iluminado con vistas del Prado, Palacio Real e iglesia del Buen Suceso. En el borde superior diferentes lances de una corrida de toros. Época: fines del xvm. ÍDEM. 355. Abanico de baraja de marfil, con tres composiciones pintadas, represen- tando el combate del pueblo de Madrid con los mamelucos en la Puerta del Sol, el día 2 de Mayo de 1808, y dos escenas tomadas de la colección - 85 - de las «Ruinas de Zaragoza», de Gálvez y Brambila. luí el reverso, vistas de las fuentes de Neptuno y Cibeles, en Madrid, y de la Basílica del Pilar de Zaragoza. Época: de 1820 a 25. D. a DOLORES BOIX Y SÁENZ. 356. Abanico en forma llamada de murciélago, de madera pintada de negro y dorado, con dos banderas francesas y el gorro frigio en el centro, y tiras de seda con flores entre las varillas. Período revolucionario francés. D. ANTONIO DÍAZ URANGA. 357. Abanico de hueso dorado; doble país de papel con entrecalle figurando copas. Período Cristino. ÍDEM. 358. Abanico de varillaje de madera en su color natural; país de papel grabado coloreado francés, con la inscripción «Le Réveil Matin». Época: fines del siglo xvm. SRA. VDA. DE GARCÍA PALENCIA. 359. Abanico de varillaje de madera como el anterior y país de papel grabado coloreado con asunto picaresco. Época: fines del xvm. ÍDEM. 360. Abanico de hueso calado; país de papel dorado con grabado en color repre- sentando una ofrenda a Cupido. Época: período Cristino. D. a DOLORES DE LIGNÉS DE CHICHERI. 361. Abanico de baraja de madera clara, formando recuadros cubiertos de seda pintada con vistas y flores, y en las guías figuras romanas. Período Isabelino. MARQUESA DE VILLACAXOS. 362. Abanico de madera negra; país de papel grabado coloreado con la inscrip- ción «Lotería del Amor» y letreros en castellano. Época: sobre 1830. MARQUESA DE URQUIJO. 363. Abanico de varillaje de madera negra, liso, y decoración en las guías. País de papel grabado que representa, según el rótulo, «Pompa fúnebre de Fer- nando VII, Rey de España y de las Indias». Época: después de 1833. ÍDEM. 364. Abanico con varillaje de madera pintada y dorada; país de papel grabado iluminado francés. Época: fines del xvm. D . FÉLIX SlRABEGNE. . Abanico en forma de guitarra, de la que sale un país de papel circular. Época: sobre 1820. D. ENRIQUE M.a REPULLÉS Y VARGAS. — 86 — 366. País de papel grabado coloreado, representando una vendedora de bollos. DUQUE DE T'SEKCLAES. 367. País de papel grabado coloreado, con figuras vestidas a la moda de 1820. ÍDEM. 368. País de papel grabado coloreado, que representa la lección a una niña. ÍDEM. 369. País de papel grabado en color, con asunto de la linterna mágica. ÍDEM. Sala 1: ABANICOS CHINOS Y JAPONESES 370. Abanico de baraja de laca de China, con figuras en colores sobre fonda negro. Época: principios del xix. COLEC. DE S. M. LA REINA VlCTOKIA. 371. Abanico de baraja japonés, de Carey, con pájaros de laca dorada. Época: mediados del xix. ÍDEM, 372. Abanico de baraja chino, de carey muy calado y coronas reales de oro en las guías. Época: mediados del xix. ÍDEM, 373. Abanico chino, con varillaje de marfil teñido en negro; país obscuro con figuras vestidas de seda y caras de marfil. C01.EC. DE S. M. LA REINA CRISTINA. 374. Abanico de baraja chino de madera y laca, fondo negro y tres medallones maqueados en oro. Época: fines del x v m . 1 DEM. 375. Abanico chino de baraja de madera y laca, con un medallón maqueado- en oro sobre fondo negro. Época: fines del x v m . ÍDEM. — 8; — 37*J- Abanico chino, con varillaje de marfil tallado y dorado; país de plumas decoradas con flores y oro. Sobre 1820. COLEC. DE S. M. L REINA CttlSTINA. A 377. Abanico de baraja chino, fondo negro maqueado de oro, con tres meda- llones, el del centro con la inscripción «España libre»; al reverso otros tres, y en el central, «Bailen». Sobre 1810. S. A. R. LA INFANTA D.» ISABEL. 378. Abanico chino de marfil calado y dorado; país de papel con figuras vesti- das y caras de marfil. ÍDEM. 379. Abanico de baraja japonés, de marfil liso maqueado de oro. ÍDEM. 380. Abanico chino con varillaje de diversas materias: marfil, nácar, madera, filigrana de plata, etc., y guías decoradas de laca; país de papel con esce- nas chinas. S. A. LA DUQUESA DE TALAVERA. 381. Abanico chino de concha obscura calada y tallada. País de papel con chi- nos vestidos de seda y caras de marfil. ÍDEM. 382. Abanico chino de nácar tallado; dos países de papel grueso con figuritas vestidas de seda y cabezas de marfil. S. A. R. LA INFANTA I). a LUISA. 383. Abanico chino de madera y laca dorada; país de papel fuerte con asunto representando casa de campo; en el revés un barrio europeo en una ciudad china. ÍDEM. 384. Abanico japonés de baraja y marfil con incrustaciones de nácar en las guías; decoración de árboles y pájaros dorados. Borla de seda con pasador de marfil. ÍDEM. 385. Abanico chino de varillaje de marfil teñido de verde, con figuritas doradas; guías de madera y laca dorada de verde más obscuro; país de seda con chinos vestidos y cabezas de marfil. DUQUESA DE LA UNIÓN DE CUBA. 386. Abanico chino con varillaje de marfil teñido de color coral, calado, tallado y dorado; país con figuras vestidas y cabezas de marfil pintadas. ÍDEM. 387. Abanico chino de baraja, de laca dorada y policromada sobre fondo negro, con tres cartelas donde hay composiciones con figuras chinas en colores. Época: mediados del xix. CüLEC. DE D. FÉLIX BOIX. — 88 — 388. Abanico chino de baraja de laca dorada sobre fondo negro. En ambos lados composiciones de personajes chinos, encerradas en cartelas, y en lina cen- tral, iniciales. Época: mediados del xix. COI.EC. DE I). F É L I X BOIX. 389. Abanico de pantalla con mango de hueso calado y borla carmesí; país de tela pintada de azul turquí, ron una leyenda en letras doradas. Alto, 0,40. Época: siglo XVIII. MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL. 390. Abanico de pantalla con mango de hueso calado y borla carmesí; país de tela pintada de azul obscuro con cuatro pequeñas mariposas y una ins- cripción con letras doradas alusiva a un árbol, la que, traducida, dice: «Una flor olorosa atrae a la mariposa. Escrito en Otoño del 1776.» Alto, 0,41. ID KM. 391. Abanico de pantalla con mango de bambú y hueso y borln verde; país de seda azul con pinturas representando vasos con flores y frutas y otros objetos de uso doméstico. Alto, 0,41. ÍDEM. 392. Abanico de pantalla con puño de bambú y hueso y borla carmesí; país de seda color hoja seca, con adornos análogos al anterior. Alto, 0,39. 393. Abanico de pantalla de tela vegetal sostenido por fibras de bambú suma- mente tenues; tiene por ambas caras adornos de madera pintada y barni- zada representando ur. ramo, cuyas flores son círculos que en su centro llevan un molinete que gira al mover el abanico. Alto, 0,37. Fue remitido, en 1788, desde Manila al Gabinete de Historia Natu- ral, en la fragata Nuestra Señora de la Paz. ÍDEM. 394. Abanico de hoja de palma con adornos de marfil calado y mango forrado- de concha. Alto, 0,44. ÍDEM. 395. Abanico de hoja de palma con rosetones de seda, plomo y vidrios de colo- res; mango forrado de concha. Alto, 0,43. ÍDEM. 396. Abanico similar al anterior, con un adorno de nácar y un cuadrito de ma- dera y cristal, en el que hay una inscripción. Alto, 0,42. ÍDEM. 397. Abanico chino de varillaje de marfil teñido de rojo, con paisajes y figuras; país de papel pintado con asuntos chinos y figuritas vestidas de seda, con cabecitas de marfil. Estuche de seda color naranja y flores y mariposas pintadas. SRTA. D. a MARÍA DEL ROSARIO DE TORRES Y GONZÁLEZ ARNAO. 398. Abanico chino de marfil calado y tallado; pais de papel con escenas de la vida china y figuras vestidas de seda con cabecítas de marfil, pintadas. Estuche forrado de seda blanca y flores pintadas, con etiqueta «Ayun». SHTA. D. a MARÍA DEJ. UOSARIO DE TORRES Y GONZÁLEZ ARXAO. 399. Abanico chino, de varillaje de filigrana de plata decorado de esmaltes y guías forradas de cobre dorado y plateado; país de papel con cinco meda- llones de asuntos de la vida china; revés con vista de un pequeño poblado a orillas del río. Estuche de laca negra y dorada, con la marca «Assem». Época: fines del xvm. ÍDEM. 400. Abanico de baraja chino de marfil muy calado imitando encaje, con un medallón central liso. Estuche forrado de tela, con bordados. ÍDEM. 401. Abanico rígido forma «Paipay», redondo, con aro y mango de madera y laca negra con dorados; país de tela con figuras chinas vestidas y cabezas, de marfil. Borla de seda de color rojizo. ÍDEM. 402. Abanico japonés de medio vuelo con varillaje de marfil liso pintado en negro; país de seda con figuras en el mismo tono. Época: mediados del xvni. DUQUESA DE PARCENT. 403. Abanico japonés de madera obscura, liso, forma medio vuelo. País de pa- pel con figuras sobre fondo amarillo y dorado. ÍDEM. 404. Abanico chino, enano, con guías de nácar tallado y grabado, y varillas alternadas de nácar y de oro, con la parte inferior de éstas de filigrana y grabada la superior. País de papel tela pintado con muchas figuritas de chinos vestidos y caritas de marfil. Inmediato a la cenefa, dentro de un óvalo apaisado, las iniciales de D. a María Belén Echagüe, Marquesa de Valmediano y Duquesa del Infantado. En el reverso, sobre fondo azul moteado de plata, tres medallones; el central con escena china y los laterales con flores. MAKQUESA DE ARGÜESO. 405. Abanico chino de baraja, de madera y laca dorada, con asuntos chinos policromados sobre fondo plateado por ambas caras, y cenefas con peces y pájaros en una, y pequeños animales en la otra. CONDESA DE CLAVIJO. 406. Abanico chino de varillaje de filigrana de plata dorada con esmaltes y guías de cobre; país de tela" con asuntos chinos y cabecitas de marfil. D. a ERNESTINA MORAN DE LOREDO DE MICHELS DE CHAMPOURCÍX. — go — 407. Abanico japonés de marfil calado y pintado; guías talladas con caritas y figuras; país de papel con asunto sobre fondo amarillento. Siglo XVIII. D. a LUZ Poi.ANXO DE TüRRES CjUEVEDO. 408. Abanico chino de varillaje de filigrana de plata, dorado y esmaltado; país de papel pintado, con asuntos. D. J O S É DE BAEZA. 409. Abanico de baraja chino, de marfil pintado con asuntos; flores y adornos sobre fondo plateado. MARQUESA DE CASA TORRES. 410. Abanico de baraja chino, de madera de sándalo, calado v tallado con de- corado chinesco; borlas de seda. D. a MARÍA GORDON DE PAREDES. 411. Abanico de baraja, de carey, con doble país de tela pintada con chinos; revés de papel con casitas y flores; en las guías figuritas doradas. IXa MARÍA PEÑUELAS Y JUEZ SARMIENTO. 412. Abanico de baraja de madera y laca, con dragones y motivos chinos dorados. ÍDEM. 413. Abanico de varillaje de marfil teñido de rojo, con flores sobre fondo grillé; guias talladas con decorado chino, y país de seda pintado. En el reverso, paisaje e inscripción. Época: siglo XVIII. SRTA. CRISTINA FERNÁNDEZ DE HENESTROSA. 414. Abanico de filigrana de plata dorada y esmaltada; país de papel con figu- ras chinas. D. ANTONIO DÍAZ URANGA. 415. Abanico japonés de baraja, de marfil calado y pintado con dragones y flores. D. a DOLORES DE LIGNÉS DE CHICHERI. 416. Abanico chino con varillaje de filigrana de plata dorada y esmaltado; país de papel grueso con tres vistas marítimas; revés con faisanes y flores. Borlas de seda. MARQUESA DE VILLACAÑOS. 417. Abanico chino con varillaje de filigrana de plata esmaltada y palas dora- das con reptiles finamente trabajados en plata; dos países de papel fuerte con pequeños chinos vestidos de seda y cabezas de marfil. ÍDEM. 418. Abanico chino, de varillaje de marfil calado y tallado, con dorados, vari- llas alternas en su color y teñidas de rojo; país de papel con chinos con cabezas de marfil, pintado. D. a M.a DE LOS DOLORES MARTÍNEZ RUIZ DE CABELLO I.APIEDRA. 419. Abanico enano chino, de madera y laca con adornos dorados; país de pa- pel con asuntos y figuras con cabezas de marfil. SRTA. D. a MARÍA DE LA CRUZ MARTÍNEZ RUIZ. . Abanico de baraja chino de filigrana de plata dorada y esmaltada con decorado de hojas. FABRICIANO PASCUAL. Abanico de baraja de hueso decorado con tiras de seda pintada con flores,, paisajes y chinos. Borla de seda. 422. Abanico chino, de varillaje de filigrana de plata dorada; país de papel con escenas chinas. 0.a MARÍA JUÁREZ DE LEGOINA. 4?Í Abanico chino de madera de sándalo con varillas en escalera, tallado y calado con figuras; país de raso bordado con flores y pájaros. Borlas de seda verde. , D. a MILAGROS OTEYZA DE PÉREZ COSSÍO. 424 \banico japonés de marfil liso con incrustaciones imitando insectos, en las guías; país de seda con tres cartelas pintadas con figuras. Borla de seda. D. a FELISA EZQUERRA. 425. Abanico de baraja japonés, de concha calada y adornos dorados en las guías. ÍDEM. 426 Abanico con varillaje de madera y laca decorada con figuras, animales y flores en color, y dorado; país de papel fuerte con paisaje y escenas chinas. D. FÉLIX SlRABEGNE. 427. Abanico con varillaje de nácar labrado; país de papel fuerte con asuntos chinos y figuras con cabezas de marfil. SRTA. IXa MARÍA JOAQUINA PACHECO. 4?8 Abanico de baraja japonés de marfil, decorado con incrustaciones de ná- car y laca dorada. D. MARIANO PACHECO. 429. Abanico con varillaje de concha obscura tallada; país de papel con asuntos chinos y cabezas de marfil. Con su caja. D. a MARÍA CHINCHILLA DE ORTEGA GASSET. 430. Abanico de varillaje de madera y laca decorada; dos países de papel con motivos chinos, flores y pájaros. Con su caja. ÍDEM. 431- Abanico con varillaje de marfil tallado; país de papel con decoración china. Con su caja. D. a MARÍA CHINCHILLA DE ORTEGA GASSET. 432. Abanico de baraja chino, de marfil calado y tallado con figuras. ÍDEM. 433. Abanico de baraja chino, de concha obscura tallada con decoración de fi- guras y paisajes. Con su caja. ÍDEM. 434. Abanico chino, con varillaje de carey calado y tallado, con medallones de marfil en las guías. País de papel con asuntos chinos. DUQUESA DE LA VEGA. 435. Abanico de varillaje de madera y laca roja, decorado en negro; país de papel con chinos. ÍDEM. 436. Abanico japonés de baraja de madera y laca negra decorada con figuras, flores y anímales fantásticos dorados. D. MARIANO PACHECO. 437. Abanico japonés de baraja de madera en su propio color; guías laca dora- da, asunto pintado. ÍDEM. 438. Abanico chino en forma de baraja, con el pie de marfil labrado y dorado, y la parte superior de pluma negra, decorada con chinos y flores. D. a JULIA DE BREA Y CAMBRELENG. Suplemento. SALA PRIMERA 439. Abanico de medio vuelo con varillaje de marfil liso y guías talladas y de- coradas con tres jacintos; país de encaje de Flandes, con un grupo de figu- ras en el centro; a la izquierda, unas casitas, y a la derecha, una mujer sentada al pie de un árbol. D. a MARÍA DE LA UIVA DE SÁNXHEZ. 440. Proyecto de país de abanico con asunto alegórico, dibujado a una sola tinta sobre papel, por Francisco Solímena. Firmado. MARQUÉS DE CERRALBO. 441. Proyecto de país de abanico representando un campamento de tropas en primer término y en el fondo una plaza sitiada. Dibujo a lápiz rojo y aguada por Adam Frans Van der Meulen (1632-90). Firmado. ÍDEM. 442. Proyecto de país de abanico, caricatura de un establecimiento de venta de panacea donde acuden a comprarlo toda clase de enfermos. Figuras ves- tidas a la moda de principios del siglo xvm. Dibujo a pluma. Escuela holandesa. ÍDEM. 443. Abanico de varillaje de marfil calado, tallado y pintado con figuras. Vitela miniada con asunto pagano. D. a MERCEDES F. NAVARRO DE LOS PAÑOS DE GARRE. 444. Abanico de varillaje de marfil pintado. País cabritilla representando el rapto de Europa. MARQUESA DE CAMARASA. 445. Abanico de baraja de marfil, vernis Martin, representando la escena del «Quijote» de la aventura del retablo de Maese Pedro. El revés con deco- ración china. DUQUE DE ALBA. 446. Abanico de baraja de marfil, vernis Martin, representando escena galante en un jardín. Revés, paisaje. ÍDEM. SALA SEGUNDA 447. Abanico de varillaje de nácar calado y dorado, con tres medallones de figuras. País pintado representando un banquete. BARONESA DE LA LINDE. 448. Abanico de varillaje de marfil calado, con tres medallones de figuras con fondo grillé. País pintado, asunto mitológico, IXa XARCISA F. NAVARRO DE LOS PAÑOS DE VALENTÍN GAMAZO. 449. Abanico de varillaje de marfil calado, con medallón central de figuras, y en los laterales, episodios de la fábula de Lafontaine «La Zorra y la Ci- güeña.» País: «El Paso del Rhín». MARQUESA DE C AMAR AS A. 450. Abanico de varillaje de marfil calado y tallado, con medallón central pin- tado, con dos ángeles, y el lema «Viva Aranjuez»; en los costados, figuras y animales; guías decoradas con granates y rubíes formando florecitas. País de cabritilla pintado con vista del Palacio y jardines de Aranjuez, y campamento de tropas, donde se celebra una revista con presencia de los Reyes. En el reverso, medallón con vista de la iglesia de Alpagés y la calle de la Reina. A los costados cartelas manuscritas detallando los sitios y regimientos que tomaron parte en la revista. Época: Reinado de Carlos III. FLORA AKAQUISTAIK DE LÓPEZ CORDÓN. SALA TERCERA 451. Abanico de varillaje de hueso calado y dorado. País de seda bordado con lentejuelas, y cuatro medallones con bustos de mujer. Época: fines del siglo xvm. D . FÉLIX SlRABEGNE. 452. Abanico de baraja de madera de melis, calado y pintado, con dos meda- llones con grabados monocromos. ÍDEM. 453. Abanico de varillaje de concha clara, calado y dorado. País de seda bor- dado y pintado con asunto galante y cupidos. D. a MARÍA REGORDOSA DE TORRES. 454. Abanico de varillaje de marfil calado. País de papel picado y plateado- con decoración china. ÍDEM. SALA CUARTA 455. Abanico con varillaje de hueso; país de papel con el busto de Rossini co- ronado por dos Famas en el centro y la leyenda «Homenaje al inmortal Rossini». A los lados escenas del Tancredo y Barbero de Sevilla, con música notada de ambas óperas. Época: de 1830 a .55. COLEC. DE D . FÉLIX ROIX. 456. Abanico de varillaje de nácar calado y plateado. País de papel pintado. D. FÉLIX SlKABEGNE. 457. Abanico de varillaje de asta y guías de bronce esmaltado. País de cabri- tilla pintado con tres marinas. 1 ÍDEM. 458. Abanico de varillaje de nácar calado y dorado. País de papel pintado con escenas en un jardín. ' ÍDEM. 450. Abanico de varillaje de hueso y guías de bronce dorado, con piedras. País de papel pintado representando una borrasca en el mar. K F F ÍDEM. 460. Abanico de varillaje de nácar grabado y dorado. País de papel, grabado coloreado - ÍDEM. 461. Abanico de baraja de asta, calada y dorada, formando picos; guías de bronce dorado. Época: principios del siglo xix. D. a MARÍA DE LEGUINA, VDA. DE I.ARAÑA. SALA QUINTA 46-* Abanico de varillaje de hueso calado y plateado, guías con aplicaciones de plata sobre terciopelo. País de papel pintado con escenas de las «Mil... y una noches». • , D . r ELIX SlRABEGNE. 463 Abanico de varillaje de hueso calado, con medallón grabado iluminado; espejo en las guías. País de papel cromolitografiado. F ' ÍDEM. 464 Abanico de varillaje de cartón maqueado. País papel con tres medallones de litografía, escenas Watteau. 6 ÍDEM. — 96 — 465- Abanico isabelino de varillaje de nácar dorado y pintado, con camafeo y espejo en las guías; país de papel cromolitografiado. D. V. JUSTO CRISTÓBAL. 466. Abanico isabelino de varillaje de nácar calado y dorado; país de papel pintado con escena campestre. ÍDEM. 467. Abanico isabelino de varillaje de nácar calado y dorado; país de papel, con escena de niños. ÍDEM. 468. Abanico isabelino de varillaje de hueso calado y dorado, recordando mo- tivos góticos; país papel con tres medallones; en el central, el juego de la gallina ciega. ÍDEM. 469. Abanico isabelino de varillaje de nácar calado y tallado, con decoración dorada. País de papel pintado. D. a MARÍA DE LEGUINA, VDA. DE LAR AÑA. 470. Abanico isabelino de nácar calado y dorado. País de papel cromolitogra- fiado, con medallón central de figuras, y los laterales, monocromos. ÍDEM. 471. Abanico isabelino de nácar calado y dorado, con medallón central de figu- ras. País papel grabado iluminado representando la fiesta de la Primavera. 472. Abanico isabelino de nácar tallado y calado, con atributos. País de papel, grabado iluminado. I). EVARISTO SANZ SAGASETA. 473. Abanico isahelíno de nácar tallado y calado, con medallón de dos figiiras. País de papel, litografía en color. ÍDEM. 474. Abanico de varillaje de concha obscura calado y tallado. País papel, gra- bado iluminado. D. EDUARDO SERNA. 475. Abanico de varillaje de hueso calado y dorado. País papel, grabado ilu- minado, con cinco medallones. ÍDEM. 476. Abanico de varillaje de nácar, calado, tallado y dorado. País de cabritilla pintada con vistas del Palacio Real antiguo y moderno, Monasterio de El Escorial y Palacio de Aranjuez. En el reverso miniatura retrato de Isabel II, y a cada lado, un escudo de España y de la Casa de Borbón. Firmado: Z. Xombela. COLEC. DE D. a MARÍA MUCUIRO DE PUNCEL. — 97 — 477' Abanico de varillaje de concha obscura calado y tallado. País de papel cromolitografiado con tres escenas. MARQUESA DE VICTORIA DE LAS TUNAS. 478. Abanico de varillaje de nácar calado y dorado, con medallón central de figuras. País estrecho de papel con asunto mitológico. ÍDEM. SALA SEXTA 479 y 480. Dos hojas para país de abanico popular, toscamente ejecutadas, con asuntos de toros. DUQUE DE T'SERCT.AES. 481. Seis países isabelinos, de papel, cromolitografiados, con diferentes asuntos. SRA. DE MARTÍNEZ. 482 a 485. Cuatro países de papel, grabados coloreados. DUQUE DE T'SERCLAES. 486 y 487. Dos países de papel, grabados iluminados. Época: Fernando VIL ÍDEM. 488. Seis países de papel para abanicos Cristinos. ÍDEM. SALA SÉPTIMA 489. Abanico chino de varillaje de varias materias y colores. País de papel con escenas de chinos, con cabezas de marfil. MARQUESA DE VICTORIA DE LAS TUNAS. 490. Abanico chino de varillaje de madera de sándalo. País de papel con esce- nas de chinos, con cabezas de marfil. ÍDEM. 491. Abanico chino de baraja, de filigrana de plata dorada, con esmalte; azu- les y verdes. ÍDEM. Lista de expositores. S. M. la Reina Victoria. S. M. la Reina Cristina. S. A. R. la Infanta Isabel. S. A. R. la Infanta Luisa. S. A. la Duquesa de Talavera. Aguilar, Condesa de. Alba, Duque de. Arana de Echevarría, D. a Pilar. Araquistain de López Cordón, IXa Flora. Argüeso, Marquesa de. Archivo Histórico Nacional. Arroyo (Viuda de Moret), IXa Mercedes del. Asalto, Condesa del. Baeza, D. José de. Belvis de las Navas, Marquesa de. Biblioteca Nacional (Sección de Bellas Artes). Brea y Cambreleng, D. a Julia de. Roix, D. Félix. Boix, Srta. Dolores. Boix, Srta. María. Cabrejo, D. a Antonia G. de. Camarasa, Marquesa de. Campillo de Villares Amor, D. a Dolores. Carrasco y Basadre, D. a Isabel. Casa Pontejos, Marquesa de. Casa Torres, Marquesa de. Caudilla, Condesa de. Cerralbo, Marqués de. Claviio, Condesa de. Comillas, Marquesa de. Corbaz, Sra. de. Chaves, D. Julián. Chaves y Lemery, Srta. Mariflor de. Chaves y Lemery, Srta. Pilar de. Chinchilla de Ortega y Gasset, D. a María. Díaz Uranga, D. Antonio. Ezpeleta, General. Ezquerra, D. a Felisa. Fernández de Henestrosa, D. a Cristina. Fernández Trelles, D. Hermenegildo. Fernández de Urcola, D. a Eulalia. Fernán-Núñez, Duquesa de. García Palencia, Sra. Viuda de. Gayangos (Viuda de Serrano), D. a María de. Goicoerrotea do Pérez del Pulgar, D. a Matilde. 100 — González, D. Julián. Gordón de Paredes, D. a María. Juárez de Lcguina, D. a María. Justo Cristóbal, D. V. Lafora, D. Juan. Leguina (Viuda de Laraña), D. a María de. Lignés de Chicheri, D. a Dolores. Linde, Baronesa de la. Mandas, Duquesa de. Marbais, Marquesa de. Martínez Ruiz de Cabello Lapiedra, D. a Amalia. Martínez Ruiz de Cabello Lapiedra. D. a María de los Dolores. Martínez Ruiz, D. a María de la Cruz. Martínez de la Vega, Sra. de. Mille, IXa Concepción C. de. Mina, Marquesa de la. Moran de Loredo de Michels de Champourcin, D. a Ernestina. Muguiro de Punce!, D. a María. Museo Arqueológico Nacional. Navarro de los Paños de Carre, D. a Mercedes. Navarro de los Paños de Valentín Gamazo, D. a Narcisa. Oteyza de Pérez Cossío, D. a Milagros. Pacheco, D. a María Joaquina. Pacheco, D. Mariano. Parcent, Duquesa de. Pascual, D. Fabriciano. Peñuelas y Juez Sarmiento, IXa María. Pérez del Pulgar, D. a María Luisa. Pérez del Pulgar, D. a Matilde. Polanco de Torres Que vedo, D. a Luz. Regordosa de Torres, D. a María. Repulles y Vargas, D. Enrique María. Ribot de Montenegro, D. a Matilde. Riva de Sánchez, D. a María de la. Sáenz de Boix, D. a Adelaida. Salas, Marquesa Viuda de. Santoña, Duquesa de. Sanz Sagaseta, D. Evaristo. Serna, D. Eduardo. Sirabegne, D. Félix. Torrecilla, Marqués de la. Torres y González Arnao, D. a María del Rosario de. T'Serclaes, Duque de. Unceta de Ruiz de la Prada, D. a Amparo de. Unceta de Martínez Morentín, D. a Teresa de. Unión de Cuba, Duquesa de la. Urquijo, Marquesa de. Vega, Duquesa de la. Victoria de las Tunas, Marquesa de. Villacañas, Marquesa de. Villalobos (Condesa Viuda de Gomar), IXa Angela. Villamonte, Condesa de. Villares Amor, D. Fernando de los. Weissberger, D. José A. LÁMINAS LÁMINA I Siglo XVII y primer fercio del XVIII La Reina D.a Isabel de Farnesío. (De un grabado de la époco). LÁMINA II SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 4 del Catálogo, Exposítora: S. M. la Reina Victoria. LÁMINA III SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 9 del Catálogo. Expositora: S. M. la Reina Cristina. LÁMINA IV SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 5 del Catálogo. Expositora: S. M. la Reina Victoria. Número 24 del Catálogo. Expositora: S. M. la Reina Cristina. LÁMINA V SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 61 del Catálogí Expositora: Marquesa de Urquijo. LÁMINA VI SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Numero 58 del Catálogo. Expositora: Condesa de Villamonte. Número 70 del Catálogo. Expositora; Marquesa de Casa Pontíjos. LÁMINA VII SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 26 del Catálogo, Expositora: S M. la Reina Cristina. LÁMINA VIII SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 67 del Catálogo. Expositora: Duquesa de Fernán Núñez. Número 45 del Catálogo. Expositora: Condesa de Caudilla. LÁMINA IX SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 7 del Catálogo. Expositora: S. M. la Reina Cristina. LÁMINA X SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 30 del Catálogo. Expositora: S. A. R. la Infanta D.a Isabel. Número 44 del Catálogo. Expositora: Srta. Mariflor de Chaves y Lemery. LÁMINA XI SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 71 del Catálogo. Expositora; Marquesa de casa Pontejos. Número 75 del Catálogo. Expositora: D.'1 María Regordosa de Torres. LÁMINA XII SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 8 del Catálogo. Expositord: S. M. la Reina Cristina. II w a s 2 o LÁMINA XIV SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 23 del Catálogo. Expositora: S. M. la Reina Cristina. LÁMINA XV SIGLO XVII Y PRIMER TERCIO DEL XVIII Número 79 del Catálogo. Expositora: D.a Eulalia Fernández de Urcola. Número 77 del Catálogo. Expositor: D. Juan Lafora. LÁMINA XVI Segundo tercio del siglo XVIII Ld Reina D.a Bárbara de Braganza. (De un grabado de la época). o o Id Q O O c¿ (I) i LÁMINA XVIII SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII ¿?w. fn.«/JW4fli ( afatt punjan <•/ # tacS • Ji I»MM ¿b OnuJiJ-etvJ ¿i*. tLspÁ Número 109 del Catálogo. Expositor: Biblioteca Nacional. X > X al a o u o Q i S LÁMINA XX SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII Número 96 del Catálogt Expositora: S. M. la Reina Cristina. LÁMINA XXI SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII Número 100 del Catálogo Exposítora: S. A. R. ]a Infanta D.a Isabel. Número 110 del Catálogo. Expositor: Biblioteca Nacional. LÁMINA XXII SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII Número 89 del Catálogo. Expositora: S. M. la Reina Victoria. Número 97 del Catálogo. Expositora: S. M. la Reina Cristina. LÁMINA XXIII SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII Número 129 del Catálogo. Expositora: Marquesa de Casa Torres. 4 3 o tñ >_! S o I o Q LÁMINA XXV SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII Número 123 del Catálogo. Exposítora: D.a María Muguiro de Puncel. LÁMINA XXVI SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII Número 105 del Catálogo. Expositora: S. A. la Duquesa de Talavera. Número 118 del Catálogo. Exposifora: Sta. Pilar de Chaves y Lemery. LAMINA X X V I I SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII Número 130 del Catálogo. Expositor: D. Hermenegildo Fernández Trelles. Número 124 del Catálogo. Expositora: D.'1 María Muguiro de Puncel. LÁMINA XXVIII SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII Número 133 del Catálogo. Expositora: Duquesa de Fernán Núñez. Número 127 del Catálogo. Expositora: Condesa del Asalto. Número 138 del Catálogo. Expositor: D. Juan Lafora. LÁMINA XXIX SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIII Número 142 del Catálogo. Expositora: Marquesa de Urquijo. Q O Q 55 3 O W LÁMINA XXXI Ultimo tercio del Siglo XVIII y primer decenio del XIX La Reina María Luisa de Parma. (Reproducción de un relralo pintado por Mengs.> LÁMINA XXXII ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Numero 146 del Catálogo. Expositora: S. M. la Reina Cristina. Niimcro 184 del Catálogo Expositora: Condesa de Clavijo. LÁMINA XXXIII ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Número 191 del Catálogo. Expositora: Duquesa de Fernán Núñez. Número 192 del Catálogo. Expositora: Duquesa de Fernán Núñez. LÁMINA XXXIV ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Número 145 del Catálogo. Expositora: S. M. la Reina Victoria. Número 158 del Catálogo. Expositor: Duque de Alba. X o tú u Q a: 03 S > X 3 o 03 a CJ a. Id t- O LÁMINA XXXVI ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Número 154 del Catálogo. Expositora: D.ñ María de Gayangos, Viuda de Serrano. Número 163 del Catálogo. Expositor; D Luis de Ezpeleta y Contreras. LÁMINA XXXVII ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Número 159 del Catálogo. Expositor: Duque de Alba. ij a til Q a ti Q > X O D tí o 3 LÁMINA XXXIX ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Número 201 del Catálogo. Expositor: D. Fernando de los Villares Amor. Número 199 del Catálogo. Expositor; D. Fernando de los Villares Amor. LÁMINA XL ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Número 186 del Catálogo. Expositora: D.a Antonia G. de Cabrejo. Número 187 del Catálogo Expositor: Marqués de la Torrecilla. LÁMINA XLI ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Número 152 del Catálogo. Expositora: S. A, la Duquesa de Talavera. Número 198 del Catálogo Expositor: D. Julián Chaves. LÁMINA XLII ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Número 157 del Catálogo. Expositores-' D '"flA m P a r o d c Unceta de Ruiz de la Prada. ' / D. Teresa de Unceta de Martínez Morentín. Número 175 del Catálogo. Expositora: D.fl María Muguíro de Puncel. LÁMINA XLIII ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XVIII Y PRIMER DECENIO DEL XIX Número 204 del Catálogo. Expositor: D. Félix Sírabegne. Número 166 del Catálogo. Expositora: Marquesa de Argüeso. LÁMINA XLIV Segundo decenio del siglo XIX a mediados de éste. (Período Constitucional) Colección de trajes de España. LÁMINA XLV SEGUNDO DECENIO DEL SIGLO XIX A MEDIADOS DE ESTE Número 217 del Catálogo Exposítora: Marquesa de Belvis de las Navas. Numero 221 del Catálogo. Expositor: D. Antonio Díaz Uranga. LAMINA X L V 1 SEGUNDO DECENIO DEL SIGLO XIX A MEDIADOS DE ESTE Número 224 del Catálogo. Expositor: D. Félix Boi> Número 227 del Catálogo. Expositor: D. Félix Boix. LÁMINA XLVII Segundo decenio del siglo XIX a mediados de éste. (Período Crislino). La Reina D.a María Cristina de Borbón; (Reproducción de un retrato de La Coma). LÁMINA , XLVIII SEGUNDO DECENIO DEL SIGLO XIX A MEDIADOS DE ESTE Número 230 del Catálogo. Expositor: D. Félix Boix. Número 258 del Catálogo. Expositor: D. Fabriciano Pascual. LÁMINA XLIX SEGUNDO DECENIO DEL SIGLO XIX A MEDIADOS DE ESTE Número 252 del Catálogo. Expositora: D.* María Muguiro de Punce!. Número 235 del Catálogo. Expositor: D. Félix Boíx. LÁMINA L Segunda mitad del siglo XIX La Reina D.a Isabel II. (De una litografía de la época). LÁMINA U SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX (Período isabelino). Número 307 del Catálogo. Expositora: D.a María Regordosa de Torres. Numero 277 del Catálogo. Expositora: S. A. R. la Infanta D." Isabel. LÁMINA LII SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX PiTíoüii Isabelino). Número 280 del Catálogo. Expositora: S. A. R. la Infanta D.a Isabel. LÁMINA Lili SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX (Periodo Altonsino). Número 297 del Catálogo. Expositor: Marqués de Valvcrde. LÁMINA LIV SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX (Período alfonsino) Número 31\de\ Catálogo. Expositora: D.a Angeles Villalobos, Condesa Vda. de Gomar- o o Q < Q z. a a 03 si O *) Z « LÁMINA LVII ABANICOS POPULARES Número 352 del Catálogo. Expositora: D.a Adelaida Sáenz de Boix. Numero 343 del Catálogo. Expositor: D. Félix Boix. LÁMINA LVIII ABANICOS POPULARES Número 346 del Catálogo. Expositor: Archivo Histórico Nacional. Número 345 del Catálogo. Expositor: Archivo Histórico Nacional. LÁMINA LIX ABANICOS POPULARES Número 335 del Catálogo. Expositor: D. Félix Boix. LÁMINA LX ABANICOS POPULARES Número 355 del Catálogo. Expositora: D.a Dolores Boix y Sáenz. Número 337 del Catálogo. Expositor: D. Félix Boix. LÁMINA LXI LÁMINA LXII ABANICOS JAPONESES Número 437 del Catálogo. Expositor: D. Mariano Pacheco. Número 424 del Catálogo. Expositora: D.'1 Felisa Ezquerra. LÁMINA LXIII ABANICOS JAPONESES Número 428 del Catálogo. Expositor: D. Mariano Pacheco. Número 436 del Catálogo. Expositor: D. Mariano Pacheco. LÁMINA LXIV ABANICOS CHINOS Número 404 del Catálogí Expositora: Marquesa de Argüeso. LÁMINA LXV ABANICOS CHINOS Número 416 del Catálogo. Expositora: Marquesa de Villacaños. Número 421 del Catálogo Expositor: D. Fabriciano Pascual. LÁMINA LXVI ABANICOS CHINOS Número 417 del Catálogo. Expositora: Marquesa de Villacaños. Número 423 del Catálogo. Expositora: D.a Milagros Oieyza de Pérez Cossio LÁMINA LXVII ABANICOS CHINOS Número 393 del Catálogo. Expositor; Museo Arqueológico Nacional Número 390 del Catálogo. Expositor: Museo Arqueológico Nacional. PUBLICACIONES DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE AMIGOS DEL ARTE Catálogo de la Exposición de Antigua Cerámica Española, 1910 (agotado). Id. de la Exposición de Mobiliario Español de los siglos xv, xvi y primera mitad del xvn, 1912 {agotado). Id. de la Exposición de Pinturas Españolas de la primera mitad del siglo xix. Introducción por D. Ángel Vegue y Goldoni; 56 láminas, cubierta con retrato; rústica, 1913 .' 2,- id. de la Exposición de Lencería y Encajes Españoles del siglo xvi ai xix. Notas por el Marqués de Valverde. 18 láminas en co- lor y 31 en negro; encuadernado en tela'; tamaño folio, 1915 . . 20,- Id. de la Exposición de la Miniatura Retrato en España. Notas por D. Joaquín Ezquerra del Bayo. 10 láminas en color y 43 en negro; encuadernado, tamaño folio, 1916 30,- Id. Guía de la Exposición de la Miniatura Retrato en España, 1916 1!- Id. de la Exposición de Tejidos Españoles Antiguos. Prólogo por Pedro M. de Artiñano. 10 láminas en color y 46 en negro; en- cuadernado en tela, tamaño folio, 1917 30,- Id. Guía de la Exposición de Tejidos Españoles Antiguos, 1917. . 1,- Id. de la Exposición de Retratos de Mujeres Españolas anteriores a 1850. Prólogo por A. de Beruete y Moret. 30 láminas sueltas en fototipia. Cubiertas en tela, tamaño folio, 1918 30,- Id. Guia de la Exposición de Retratos de Mujeres Españolas an- teriores a 1850, 1918 it~. Id. de la Exposición de Mobiliario Español de los siglos xv, xvi y primera mitad del xvii. Nota a la segunda edición por Joa- quín Enríquez. 32 láminas en fototipia; encuadernado en tela, tamaño folio (segunda edición), 1918 20,- Id. de la Exposición de Hierros Antiguos Españoles. Introducción al Estudio del trabajo del Hierro en España, por Pedro M. de Artiñano. 571 grabados; encuadernado en tela, tamaño folio, 1919 50,- Icl. Guía de la Exposición de Hierros Antiguos Españoles, L919 . . 1,- «La Casa Española». Consideraciones acerca de una arquitectura nacio- nal, por D. Luis María Cabello Lapiedra. Prólogo del Barón de la Vega de Hoz. Grabados, rústica, 1920 20,— Catálogo Guía de la Exposición de «El Abanico en España», por D. Joa- quín Ezquerra del Bayo Zi — Acrópoli y Necrópoli Cántabras de los Celtas Berones del Monte Berno- rio, por Juan Cabré y Aguiló. Grabados, rústica Revista «Arte Español». Director: Barón de la Vega de Hoz. Se publica trimestralmente. 52 páginas en adelante y grabados. Precio de suscripción: 10 pesetas en España; 15 en el extranjero. Nú- mero suelto 3, — De venta en las principales librerías y en el local de la Sociedad, Paseo de Recoletos, 20 (Palacio de la Biblioteca Nacional). Biblioteca d'Hislira de TAri R . ¿I £j I O lllllllllllllllllillll