EL MONASTERIO S." Lorenzo el Real de El Escorial La Casita del Principe DESCRIPCIÓN.- HISTORIA.-BIBLIOGRAFÍA AUTOR EL P. Fr. Julián Zarco Cuevas AGUSTINO DEL MISMO MONASTERIO MADRID. IMPRENTA HELÉNICA Santiago Alcolea Gil IMPRÍMASE: Fr. MARCELINO ARNÁIZ, Prior Provincial. 30-1-922. PUEDE IMPRIMIRSE: t PRUDENCIO, Obispo de Madrid-Alcalá. MI-922. ÍNDICE ALFABÉTICO DE LO MÁS NOTABLE CONTENIDO EN ESTE LIBRO Págs. Págs. Alhajas desaparecidas 134 Fachadas 14 Altar mayor 28 Galería de convalecientes 107 Altares 24 Habitación de Felipe II 101 Antecoros 38 Habitación de la Infanta 102 Antesacristia 47 Historia 138 Artífices 186 Iglesia principal 23 Aula de Moral 76 Iglesia vieja 74 Bibliografía 195 Indice general 211 Biblioteca 79 Jardines 14 Camarín 77 Lonjas 14 Candelabros 28 Órganos 41 Cantorales 44 Palacio 94 Casa del Principe 109 Panteones 54 Celda prioral alta 77 Patio de los Evangelistas 65 Celda prioral baja 71 Patio de los Reyes 19 Cimborrio 46 Priores 192 Claustro principal alto 76 Puerta principal 16 Claustro principal bajo 64 Pulpitos 28 Colegio de Alfonso XII 92 Relicarios 35 Convento 64 Retablo 29 Coro 39 Sacristía 47 Cuadros desaparecidos 124 Salas Capitulares 67 Cuadros hoy en Madrid 117 Salón del Trono 103 Custodias 54 Tabernáculo 30 Entierros reales 32 Universidad 107 Escalera principal 74 Virgen de S. Pío V 37 Facistol 40 INTRODUCCIÓN cReconosciendo los muchos y grandes beneficios que de Dios Nuestro Señor habernos rescebido y cada día rescebímos, y cuanto Él ha sido servido de encaminar y guiar ios nuestros hechos e ios nuestros negocios a su soneto servicio, y de sostener y mantener estos nues¬ tros reinos en su sancta fee y religión y en paz y en Justicia, entendiendo con esto cuanto sea delante de Dios pia y agradable obra y grato testimonio y reco¬ nocimiento de ios dichos beneficios, el edificar y fun¬ dar iglesias y monasterios, donde su soneto nombre se bendice y se ataba, e su sancta fee con ta doctrina y exempta de ios religiosos siervos de Dios se conserva y aumenta, y para que ansimismo se ruegue e interceda a Dios Nuestro Señor por Nos e por ios Reyes nuestros antecesores e subcesores, e por el bien de nuestras áni¬ mas e la conservación de nuestro Estado Real, tenien¬ do ansimismo fin e consideración a que el Emperador e Rey, mi señor e padre, después que renunció en mi estos sus reinos e ios otros sus Estados e se retiró en el monasterio de Sanct Hierónimo de Yuste, que es de ta Orden de Sanct Hierónimo, donde faiiesció, y está su cuerpo depositado, en el cobdedlo que últimamente hizo nos cometió y remitió lo que tocaba a su sepulta¬ ra y al lugar y parte donde su cuerpo y el de la Empe¬ ratriz y Reina, mi Señora y madre, hablan de ser pues¬ tos y colocados, siendo cosa Justa y decente que sus cuerpos sean muy honorablemente sepultados, e por sus ánimas se hagan e digan continuas oraciones, sa¬ crificios, commemoraciones e memorias, e porque otro¬ sí Nos habemos determinado, cuando Dios Nuestro Se¬ ñor fuese servido de Nos llevar para Si, que nuestro cuerpo sea sepultado en ta misma parte y lugar...; por las cuales consideraciones fundamos y edificamos el Monasterio de Sanct Lorenzo el Real cerca de la villa del Escorial en la diócisi y arzobispado de Toledo; el cualfundamos a devoción y en nombre del bienaven¬ turado Sanct Lorenzo por ta particular devoción que como dicho es tenemos a este glorioso Sánelo, y en memoria de la merced y victorias que en el dia de su festividad de Dios comenzamos a recibir. E otrosí le fundamos de ta Orden de Sanct Hierónimo por ta par¬ ticular afección y devoción que a esta Orden tenemos y te tuvo el Emperador y Rey mi Señor.^ Carta de fundación y dotación de San Lorenzo el Real, otorgada por el Católico Rey Don Felipe II a 22 de abril de 1567. DESCRIPCIÓN 1 Situación y clima. El Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial está situado en una falda de la Sierra Carpetana, a 1.023 metros de altura sobre el nivel del mar, a 36 kilómetros de Madrid, que se divisa bien los días claros por la parte de oriente. Al norte, inmediato al Monasterio, se halla San Lorenzo de El habitantes; y al orien¬ Escorial, ciudad de unos 5.CGC te, en una hondonada, la villa de El Escorial, de donde tomó nombre el Monasterio. El Monasterio está rodeado de montes por el norte y poniente, y por el oriente y mediodía se extiende un dila¬ tado y hermoso horizonte. su clima Su cielo es azul y transparente, y templado, ex¬ cepto los días de vientos huracanados. Los alrededores abundan en frondosos bosques y jara¬ les, y en su término manan muchas fuentes de aguas puras y muy finas. Forma el Monasterio un paralelógramo rectángulo cuyos lados miden 207 por 161 metros. La materia empleada en su construcción es piedra berro¬ queña, o granito; el orden que predomina el dórico; los te¬ jados están cubiertos con pizarra y planchas de plomo; y las ocho torres y el cimborrio realzan su hermosura y grandeza. Ajustase el edificio, imponente por su magnitud, a los cánones del estilo grecorromano, aunque algunos críticos opinan que es seco y adusto por tener poco adorno. «El Monasterio de El Escorial—ha dicho un autor—es majestuoso y sublime como la religión divina que le dió el sér; severo y melancólico, como su augusto fundador; fᬠbrica verdaderamente portentosa por lo bello y delicado de sus lineas, por lo bien entendido de sus proporciones, por la atinada combinación de todas sus partes y por la exquisita sencillez de que hace gala en medio de su misma grandeza.» Duró la construcción de la fábrica veintiún años: desde el 23 de abril de 1563 al 13 de setiembre de 1584. Tiene el edificio 16 patios, 11 aljibes, 88 fuentes, 13 oratorios, 7 refectorios, 9 torres, 15 claustros, 86 escale¬ ras, 300 celdas, más de 1.600 pinturas al óleo y murales, 1.200 puertas y 2.673 ventanas. II Fachadas exteriores.—Jardines.—Lonjas y Patio de ios Reyes. Dos grandes plazas rodean el edificio por el norte y oes¬ te, cuyo ancho respectivo es de 52 metros la de oeste y 36 la del norte, limitadas por una cerca bien labrada de pie¬ dra berroqueña, adornada con pilastras y bolas, y cerradas sus nueve entradas por fuertes cadenas de hierro. Alrede¬ dor de las Lonjas están las casas de Oficios, Infantes y Rei¬ na, y la Universidad de PP. Agustinos, todas de piedra berroqueña, en armonía con el estilo del Monastei'io. Una mina, camino subterráneo, atraviesa la Lonja det o norte desde las casas de Oficios al zaguán de Palacio. Fué construida en tiempos de Carlos 111 para evitar el azote de los fuertes vientos que reinan algunos días en el invierno. La Universidad comunica con el Monasterio por un tránsi¬ to, que cierra la Lonja del poniente, cubierto de pizarra y adornado de pilastras, ventanas y arcos. En los lados este y sur corresponden a las Lonjas ele¬ gantes jardines de 27 metros de anchura, sobre un terra¬ plén de 77 arcos de cantería de casi ocho metros de alto y rnás de 543 de largo. Tiene este terraplén una cerca de piedra, entre la cual y el edificio hay unos bellísimos jar¬ dines suspendidos, que así pueden llamarse con propie¬ dad, pues están sobre bóvedas apoyadas en pilastras for- princal. Fachad •I' - 16 — mando capillitas, nichos y asientos de buen gusto, a los que se baja por 12 escaleras. Hay en estos jardines 12 fuentes, y a su alrededor cuadrados de boj de muy agrada¬ ble vista. Fachadas exteriores.—La fachada principal mira al oes¬ te: tiene 207 metros de largo, 20 de alto, y dos torres a los extremos de 75 metros, que terminan en unas pirᬠmides cubiertas de pizarra rematadas en una bola de 1,38 metros de diámetro, de metal campanil, con veleta y cruz en el ápice. Una cornisa da vuelta a todo el edificio a los 17 metros de altura. El cuerpo bajo, o principal, está sobre un zócalo de cerca de un metro de alto, de orden dórico. Puerta principal.—En la fachada oeste se encuentra la entrada principal del Monasterio, cuyo ancho es de tres metros por 6 de alto. Encima de la puerta se abre una ventana y a sus lados unas parrillas de relieve. A cada lado de la puerta hay cuatro medias columnas, con sus nichos y ventanas. Termina el primer piso de la portada principal con su arquitrabe, friso y cornisa sostenida por mútulos. El segundo cuerpo, jónico, descansa sobre la cornisa del primero y no tiene más que cuatro medias columnas, y en el claro central, en su nicho, está colocada una estatua de San Lorenzo, de 4 metros de alta, obra del escultor toleda¬ no Juan Bautista Monegro, y debajo del santo un escudo de armas reales, labrado por el mismo artista. Remata el pórtico en un frontispicio triangular con acro- teras y bolas. Fachadas del sur, este y norte.—La fachada del me¬ diodía es la más hermosa de todas, por su sencillez y por el desnivel del terreno en esta parte. Mide 161 metros de largo, y sobre el terraplén de los jardines se levanta un sur. Fachad — 19 — estribo de 5 metros hasta encontrar el nivel de las lonjas. Tiene esta fachada 296 ventanas. La fachada este es la primera que se ofrece a la vista del viajero que sube de la estación. En su centro se levan¬ ta un frontispicio liso, sin ventanas ni adornos, que cons¬ tituye el respaldo de la capilla mayor. A los extremos tiene dos torres, y sus cinco órdenes de ventanas suman 386. La fachada norte, qué mide 161 me¬ tros, tiene tres puertas y 180 ven¬ enas. Jhguán de la en¬ trada principal. — La entrada principal Patio de los -Reyes. cae en la fachacfa oeste, y da a un am¬ (Fot. M. Moreno, Madrid.) plio zaguán de 8 metros de ancho por 23 de largo, con dos puertas a los lados y encima de ellas ventanas, bóveda de piedra, y pi¬ lastras y arcos en las paredes. Patio de los Reyes.—Se llama con este nombre por las estatuas de los reyes de Judá (Josafat, Ecequias, David, Salomón, Josias y Manasés), de 5 metros de altura, que decoran la fachada de la iglesia. Tiene el patio 64 metros — 20 - de largo por 38 de ancho y 276 ventanas, contando las del empizarrado y torres. En la pared de la izquierda según se entra, entre la octava y novena ventanas, señalada con una crucecita negra,está la última piedra que se colocó en el la misma en el tejado edificio, correspondiendo a otra cruz grande de pizarra. Las estatuas de los reyes son obra de Juan Bautista Mo- negro, toledano, y fueron hechas de una misma piedra de granito. Las cabezas, pies y manos son de mármol blanco, y los cetros, coronas e insignias de bronce dorado al fuego. Ill Basílica, Coro, Sacristía y Panteones Fachada de la iglesia.—Elévase al terminar el Patio de los Reyes sobre extensa meseta, a la que se sube por una sietegradas que ocupan todo el ancho del patio. Es de orden dórico y consta de dos cuerpos, con dos torres a los lados. Forman el primer cuerpo seis columnas y cinco arcos, de 3,90 metros de ancho por 8 de alto. Sobre cada arco se abre un balcón con antepechos de hierro, y aproximada¬ mente a los 16 metros corre una cornisa que sostiene los pedestales de las estatuas de los reyes israelitas de que antes se ha hecho mención. El segundo cuerpo, que arranca de esta cornisa, se com¬ pone de seis grandes pedestales que cargan a plomo sobre las medias columnas del primer cuerpo, con inscripciones alusivas a los seis reyes de que ya se ha halalado y el nombre del rey. Entre los pedestales hay un balconaje de hierro, corrido por toda la fachada, y tres grandes venta¬ nas, terminando con un amplio frontispicio, cortado en parte por una ventana igual a los arcos del primer cuerpo, que da luz al coro e iglesia. Torres.—A los lados de esta fachada de la iglesia y en parte embebidas en el edificio hay dos torres de piedra, que no se ven hasta la altura de 22 metros. Tienen de alto — 22 — total estas torres 72 metros, y terminan en una espiga de piedra, coronada por una bola de metal campanil de 1,39 metros de diámetro, rematadas por su cruz y veletas. La torre de la izquierda está vacia a causa de haberse quemado dos veces el órgano de campanas que alli habla; en la de la izquierda se hallan las campanas del tem.plo y el reloj. Vestíbulo de laiglesia.—Mide 38 metros de largo por 5 de ancho, y su bóveda descansa en cinco arcos, correspon¬ dientes a los de la portada. En cada uno de ellos existe una puerta, dando las tres del centro entrada al atrio o coro bajo. puertas son de ácana, los marcos y armadura, y los Las tableros de encina. La del centro ocupa todo el arco, y las dos laterales dejan sitio en la vuelta del arco a dos me¬ dallones de mármol negro, con las siguientes inscripcio¬ nes, de bronce dorado, que, traducidas al castellano, di¬ cen asi: «Don Felipe, rey de todas las Espafias, de las dos Sicilias, de Jerusalén, etc., colocó la primera piedra de estetemplo, dedicado a San Lorenzo mártir, el dia de San Bernardo del año 1563. Se comenzaron a celebrar en él los oficios divinos en la vigilia de San Lorenzo del año 1586.» La segunda: «Don Felipe II, rey de todas las Españas, de las dos Sicilias, de Jerusalén, etc., lleno de piedad y de¬ voción procuró que esta basilica fuese consagrada con el crisma santo por mano de Camilo Cayetano, Patriarca de Alejandria, Nuncio apostólico, el día 30 de agosto del año 1595.» Htrio o coro bajo.—Forma un cuadrado de 16,71 me¬ tros. Tiene cuatro capillas, y cuatro pilas para agua ben¬ dita. Tres arcos, cerrados por verjas de bronce dorado, dan entrada a la iglesia. Dos de las capillas sirven de can- - 23 - celes, y las otras dos están dedicadas a los santos márti¬ res Cosme y Damián y a San Blas. La bóveda es admirada porque, a pesar de su larga fuga, se ve tan llana como el pavimento y aun con alguna convexidad. Coro de los seminarios.—Pasadas las capillas del coro bajo,se halla el llamado coro de los seminarios, desde donde los seminaristas cantaban antiguamente todos los días la misa de alba a las cinco de la mañana. Tiene 3,90 metros de ancho por 13,37 de largo. La iglesia.—Desde el coro de los seminarios se entra al templo puerta de 3,62 metros de ancho por 7,24 de por una alto. Tiene bien labrada reja de bronce dorado al fuego en • Zaragoza por Tujarón. De la misma materia son las rejas de otras cuatro puertas que hacen juego con ésta. Forma la iglesia un cuadrado de 50 metros de lado, y el orden ar¬ quitectónico que en ella campea es el dórico, imitando la traza de San Pedro de Roma, conforme al plano del inge¬ niero Paccioto, o Pachote, como le llamaban en España, italiano, arreglado por Juan de Herrera. Descansa la fᬠbrica sobre cuatro enormes pilares, sostenes del gigantes¬ co cimborrio, que alcanza desde el pavimento 92 metros de altura. Frente a estos cuatro pilares hay otros ocho, que salen aproximadamente 30 centímetros del muro, a la distancia de 8 metros entre sí; 24 arcos le dan la vuelta, for¬ mando tres naves. Dan luz a esta grandiosa basilica 38 ventanas. El pavimento de mármoles blancos y pardos, es con bellas labores que corresponden a la severa majestad del conjunto. El coste total de la iglesia fué de cinco millo¬ nes y medio de reales vellón. Las bóvedas, de ladrillo, revestidas en la parte exterior con planchas de plomo, que por el interior estaban estu¬ cadas de blanco con estrellas azules, excepto parte de la que corresponde al altar mayor, de mano de Lucas Can- — 24 — ghiasio Luqueto, fueron pintadas al fresco en el reinado de Carlos 11 por Lucas Jordán. Tomando como punto de partida el altar de la Anuncia¬ ción, en la primera bóveda está repre¬ sentado El Misterio de la Encarnación; en la segunda, Los israelitas atravesan¬ do el mar Rojo; en la tercera, El triun¬ fo de la Iglesia mili¬ tante; en la cuarta. La resurrección; en la quinta. La pureza de la Santísima Vir¬ gen; en la sexta, La victoria de tos israe¬ litas sobre los amü- lecitas; en la sépti¬ ma, El juicio de San Jerónimo, y en la octava y última. La Vista general de la iglesia. muerte, sepelio y as¬ (Fot. M. Moreno, Madrid.) censión de la Virgen Santísima. Altares del templo.—Los altares o capilllas son 44, con¬ tando el mayor. Tienen buenas pinturas, sin más adorno que un marco dorado y un sencillo frontispicio en arco. Los frontales son de escayola, ejecutados en 1829 por don José Marzal, y las mesas de los altares de piedra berroque¬ ña, asentadas sobre una meseta de mármol pardo. — 25 - Las pinturas de los altares son las siguientes, empezan¬ do desde junto al pulpito del Evangelio: 1.— San Pedro y San Pablo, pintados por Juan Fernán¬ dez Navarrete, el Mudo. 2. —Enfrente: San Felipe y San¬ tiago, por el mis¬ mo. Quedó sin concluir y lo ter¬ minó Diego de Ur- bina. 3.—Altar de las reliquias: ¿a An«n- ciación, por Fede¬ rico Zúcaro, reto¬ cado por Juan Gó¬ mez. 4. — Capilla : Santa Ana, por Lucas Cambiaso, Luqueto. 5.—Capilla: San Juan Bautista pre- San Marcos y San Lucas. dicando en el de- por J.Fernández Navarrete, Mudo. sierto, por el (Fot. M. Moreno, Madrid.) mismo. (En esta capilla está enterrada, en depósito, la reina doila Maria de las Mercedes, primera mujer de Alfonso Xll.) 6.—Sán Juan Evangelista y San Mateo, por Juan Fernán¬ dez Navarrete, el Mudo. 7. —Enfrente: San Marcos y San Lucas, por el mismo. — â6 - 8.—Capilla: San Ildefonso y San Eugenio, arzobispos de Toledo, por Diego de Urblna. 9.—Capilla: San Miguel luchando con los ángeles rebeldes, por Peregrin de Peregrini, Tibaldi. 10.—Capilla: San Isidoro y San Leandro, hermanos, arzo¬ bispos de Sevilla, por Luis de Carvajal. l\.—Santos Fabián y Sebastián, por Diego de Urblna. 12.—Enfrente: Los sanios niños Justo y Pastor, por Alon¬ so Sánchez Coello. 13.—Capilla: Martirio de San Mauricio y la Legión tebea, por Rómulo Clnclnnato. 14.—Capilla: San Ambrosio y San Gregorio, papa, por Diego de Urblna. 15.—Enfrente: San Gregorio Nacianceno y San Juan Cri- sóstomo, por Luis de Carvajal. 16.-Capilla: San Basilio y San Atanasio, por Alonso Sánchez Coello. 17.—Enfrente: San Buenaventura y Santo Tomás de Aqui¬ no, por Luis de Carvajal. 18.—Capilla: San Jerónimo y San Agustín, por Alonso Sánchez Coello. 19.—Altar e Imagen, de talla, de Nuestra Seflora de la Consolación, patrona de la Orden de San Agustín. 20.—San Pablo, primer ermitaño, y San Antonio Abad, por Alonso Sánchez Coello. 21.—Enfrente: Sün Lorenzo y San Esteban, mártires, por Alonso Sánchez Coello. 22.—Bajocoro: Santos Sixto, papa, y Blas, obispo, por Luis de Carvajal. 23.—Bajocoro: Santos Cosme y Damián, por Luis de Car¬ vajal. 24.—Santas Marta y Marta Magdalena, por Diego de Urblna. - 27 - 25.—Enfrente: Santos Vicente y Jorge, por Alonso Sán¬ chez Coello. 26.—Capilla, altar e imagen, de talla, de Nuestra Señora del Patrocinio. 27.—Capilla: Santas Leocadia y Engracia, mártires, por ^ Luis de Carvajal. 28.—Capilla: Santas Clara y Escolástica, por Diego de Urbina. 29.—Capilla: Santas Águeda y Lucia, mártires, por Diego de Urbina. 30.—Capilla: Santas Cecilia y Bárbara, mártires, por Die¬ go de Urbina. "iX.—C&yi'Mu-. Santas Paula y Mònica, viudas, por Diego de Urbina. 32.—Capilla: Santas Catalina e Inés, mártires, por Alonso Sánchez Coello. 33.—Altar del Cristo de la Buena Muerte: Crucifijo, talla de tamaño natural. M.—Santos Martin y Nicolás, obispos, por Luis de Car¬ vajal. 35.—Santos Antonio de Padua y Pedro Mártir, por Luis de Carvajal. 36.—Capilla: Santos Domingo y Francisco de Asis, por L. de Carvajal. 37.—Capilla: Martirio de las once mil Vírgenes, dibujo de Peregrin de Peregrini, Tibaidi, y colorido de Juan Gómez. j 38.—Capilla: Santos Benito y Bernardo, abades, por Aloii- so Sánchez Coello. 39.—Santos Bartolomé y Tomás, apóstoles, por Juan Fernández Navarrete, et Mudo. 40.—Enfrente: Santos Bernabé y Maltas, por el mismo. 41.—Altar de las reliquias: San ¡erónimo en el desierto, por Federico Zúccaro, retocado por Juan Gómez. -23- 42.—Santiago y San Andrés, apóstoles, por Juan Fernán¬ dez Navarrete, el Mudo. 43.—Enfrente: Sanios Simón y fudas, apóstoles, por el mismo. Costaron todos estos cuadros 291.061 reales. Candelabros y lámpara.—Guárdanse en la iglesia dos ^ hermosos candelabros de bronce dorado al fuego, de gran tamaño: el Clavel, que se coloca sólo detrás de los ataúdes » de los reyes, hecho en Amberes en 1571 por [uan Simón, y el Tenebrario, que, aunque sin inscripción, es del mismo estilo y factura que el anterior. La lámpara que sirve para alumbrar el Sacramento está colocada antes de llegar a la capilla mayor; y, a pesar de no tener nada de notable, costó 340.000 reales, y 7.000 el cordón de seda que la sostiene. Es de bronce dorado al fuego, hecha por los plateros madrileños don Nicolás Cer¬ vantes y don Manuel Garcia, por los años 1833. Púlpitos.—Se hallan en la primera grada para subir al al¬ tar mayor. Son de mármoles finos, con columnas, pasama¬ nos y adornos de bronce dorado. Tienen unos medallones de los cuatro Doctores de la Iglesia y las armas del Monas¬ terio en el de la derecha mirando al altar, y los cuatro Evangelistas y las armas reales en el de la izquierda, tam¬ bién de bronce dorado. Los tornavoces, de labor delicada, dorados a fuego, están sostenidos por cuatro columnitas, yrematan con las estatuas de la Fe y Religión. Se hicieron serrando los tableros de un pulpito que habia en Párraces, ^ por encargo de Fernando Vil a D. Manuel de Urquiza. Costaron millón y medio de reales. Disuenan, no obstante su riqueza y lo primoroso de su ejecución, del conjunto grandioso y severo de la basilica. Capilla mayor.—Es continuación de la nave central del templo, de la que se halla separada por doce gradas de — 29 — mármol sanguíneo. Tiene 19 metros de largo por 14 de an¬ cho. Al terminar las doce gradas se forma un descanso solado de mármoles y jaspes blancos, verdes y encarnados, embutidos con arte y gracia. Súbense otras cinco gradas más, sobre las que se forma otra meseta, adornada con unos pasamanos de bronce dorado. En el centro de este segundo descanso, encima de dos escalones que le sirven de peana, se levanta el altar mayor, aislado por todas par¬ tes, que tiene 3,50 de largo por 1,2) metros de fondo. El ara es de jaspe muy fino de una pieza y cubre todo el altar. A los Jados de éste hay dos asientos corridos de maderas finas con sus respaldares. Detrás del altar mayor, en el zócalo del retablo, se hace constar que esta iglesia fué consagrada en 30 de agosto de 1595 por el patriarca de Alejandria, nuncio de Su Santi¬ dad en España, hallándose presentes Felipe II y su hijo el principe Felipe. Retablo.—Costó más de 4.000.000 de reales. Jaspes, már¬ moles y bronces dorados son la materia de sus cuatro cuer¬ pos. Tiene 14 metros de ancho por 26 de alto. Sobre el segundo descanso de la capilla mayor asienta un zócalo de 2,76 metros de altura, con friso y cornisa, que ocupa todo el ancho de la capilla, de mármol sanguíneo con compartimientos de jaspe verde. En este zócalo, a de¬ recha e izquierda, hay dos puertas riquísimas para subir al Sagrario, de caoba, chapeadas en la parte que mira al tem¬ plo de jaspes finísimos de varios y vistosos colores, con marcos y molduras de bronce dorado a fuego. Sobre este zócalo cargan los cuerpos del retablo. El primer cuerpo es dórico. El centro lo ocupa el Taber¬ náculo, ejecutado por Jácome Trezzo. A los lados se hallan las estatuas de San Jerónimo y San Agustín, San Ambrosio y San Gregorio, de bronce dorado al fuego, obra de León y Pompeyo Leoni, y dos cuadros al óleo: la Adoración de [os pastores y la Adoración de los Reyes, por Peregrin de Peregrini Tibaldi. El segundo cuerpo, jónico, tiene también, en estatuas mayores que el natural, los cuatro Evangelistas, de bronce dorado al fuego, obra de León y Pompeyo Leoni, y tres cuadros: el del centro. El martirio de San Lorenzo, de Pe¬ regrin de Peregrini Tibaldi, y a los lados, la Flagelación del Salvador y Jesús con la cruz a cuestas, por Federico Zúc- caro. El tercer cuerpo, corintio, tiene dos estatuas de la misma materia y por los mismos artifices que las anteriores, que representan a San Andrés y Santiago el Mayor, apóstoles, y tres cuadros de Federico Zúccaro: La Asunción de la Virgen, La Resurrección de Cristo y La Venida del Espíritu Sanio. En el cuarto y último cuerpo, compuesto, hay una capi¬ lla con uncrucifijo, las imágenes de la Virgen y Sanjuan y las de San Pedro y San Pablo, obras de Pompeyo Leoni, de bronce dorado a fuego. Costó el retablo 3.803.825 reales y 12 maravedís. Sagrario y Tabernáculo.—El Sagrario es un arco de 1,38 metros de fondo, al que conducen dos escaleras de már¬ mol. Tienen 11 gradas y dos planos; el superior da al Ta¬ bernáculo. Las paredes son de mármol rojo con embutidos blancos, y desde la última meseta hasta la vuelta del arco (que figura un arco iris) están representados al fresco: 1.°, El sacrificio de Melquisedec; 2.°, Los israelitas cogiendo el maná; 3.", La cena legal, y 4.°, Ellas recibiendo el pan subci- nericio: todos de Peregrin de Peregrini, Tibaldi. El Tabernáculo es una de las más ricas joyas del mundo y la obra más perfecta en su género. Está colocado debajo del arco que se forma entre las columnas del centro del pri- mer cuerpo del altar. Es redondo, de orden corintio, de mármoles y jaspes muy finos y bronces dorados. Sobre un zócalo de jaspe, ocho columnas de diaspro sanguíneo con vetas blancas, de singular belleza, y tan duras que hubo que tor¬ nearlas a punta de diamante, sostienen una cornisa con sus canecillos, floro¬ nes y demás adornos. Rodea estas columnas un cuerpo cilin¬ drico con mol¬ duras, nichos y puertas. A los cuatro puntos cardinales figu¬ ran cuatro puer¬ tas, dos abiertas y defendidas con cristales; las otras cerradas. Sobre la cornisa corre un podio Tabernáculo, con ochopedes¬ tales, que sirven de término a las columnas de abajo y de peanas a otras tantas figuras de ios apóstoles, de bronce dorado y de 27,862 centímetros de altas, de suerte que, con otras cuatro que hay en los nichos de los intercolumnios. completan el apostolado. Desarmado por los franceses, lo restauró D. Manuel de Urquiza, de orden de Fernando VII, según reza la siguiente inscripción, que, traducida al cas¬ tellano, dice así; Sagrario dedicado a Jesucristo, destruido en ta agresión de los franceses. Fernando VII, Rey augusto y pia¬ doso, lo restauró. 1827. La magnifica custodia del interior, de oro purísimo, varias piedras preciosas y un topacio del tamaño de un puño, que pendía del florón del tabernáculo, todo desapareció en manos de los ejércitos de Napoleón. En el zócalo bajo, çntre dos columnas, lleva una inscrip¬ ción latina, hecha por Arias Montano, que, vertida a nues¬ tro idioma, dice: Felipe II, rey, dedicó a Jesucristo, sacerdote y victima, esta obra, toda de mármoles españoles, ejecutada por Jácome Trezo. Tiene de alto esta magnifica custodia 4 metros y 2 de diámetro. Es traza de Juan de Herrera, y Jácome Trezzo tardó siete años en labrarla. Oratorios y Entierros reales.—Los oratorios y entierros reales, de arquitectura dórica, están colocados en los dos arcos grandes de los lados de la capilla mayor. En el primer descanso del altar se eleva un zócalo de 3 metros de alto por todo el ancho del arco, esto es, 8 metros, en el cual hay tres puertas con jambas, dinteles y capirotes de jaspe ver¬ de, con guarniciones y marcos de bronce dorado. En el in¬ terior se una capilla de 2,78 metros hasta la pared forma del frente por todo el ancho del arco. A las columnas y pi¬ lastras de fuera corresponden dentro otras pilastras, cuyos intermedios y los costados están vestidos de mármol negro, adornados de inscripciones en letra de bronce dorado. En los intercolumnios del medio, en una y otra banda, hay co¬ locadas cinco estatuas de bronce, cobre y latón, doradas a fuego, mayores que el natural. En el lado del Evangelio, la primera y principal figura es del emperador Carlos V, ar- - 33 inado y con manto imperial, en el que está formada un águila bicéfala en piedra fina del color de dicha ave. A su derecha está la emperatriz doña Isabel, madre de Fe- Enterramiento de Felipe li. lipe II; detrás su hija doña María, también con manto y águila imperial, y después doña Leonor y doña María, hermanas del emperador, todas de rodillas, con las manos 3 V — 34 - juntas, como en oración. En la pared que se mira de frente se lee este epitafio: D. O. M. Carolo V. Roman imper, august, hor. reonorum utr. sicll. et hierusalem regi, archiduci austr., optimo parenti Philippus FILIUS p. jacent simul elisabetha uxor, et maria filia, impera¬ trices: Eleonora et Maria, sorores, illa Franciae haec ungarie reginae Traducido al castellano dice: «A honra y gloria de Dios Omnipotente y Máximo y de Carlos V, emperador augusto, rey de estos reinos, de Sicilia y de Jerusalén, archiduque de Austria. Lo dedicó a tan buen padre su hijo Felipe 11. Están también enterradas aqui Isabel, su esposa, y Ma¬ ria (1), su hija, emperatrices; Leonor y Maria, sus herma¬ nas, reinas: la primera de Francia, la otra de Hungría.» En los otros espacios se leén otras inscripciones. Sobre el cuerpo de orden dórico se eleva otro jónico, compuesto de dos columnas, entre las cuales están de pie¬ dras de colores los escudos de armas reales. Remata este segundo cuerpo con su arquitrabe, friso, cornisa y timpano. Las estatuas del otro entierro al lado de la Epístola, co¬ rresponden en un todo a las de frente. La primera es la de Felipe II, armado, con manto y armas reales y descu¬ bierta la cabeza. A su derecha la reina doña Ana, su cuar¬ ta y última mujer, madre de Felipe III; detrás la reina dofia Isabel, su tercera mujer; a la derecha de ésta la reina doña Maria, princesa de Portugal, su primera mujer y madre del principe don Carlos, y éste detrás de su madre. (1) La emperatriz María está enterrada en las Descalzas Reales de Madrid, no obstante lo que se afirma en esta inscripción. Relicarios o aitares de ias reliquias. —Ocupan las dos naves menores del templo. Tienen puertas de dos hojas, que sirven al mismo tiempo de retablo para los altares. Por Enterramiento de Felipe II, sus mujeres e hijo (Pormenor.) (Fot. M. Moreno.) el respaldo hay otras puertas de ácana y caoba, las cuales dan al tránsito por donde se va al presbiterio, destinadas para su arreglo y limpieza. Abiertas las de la parte del tem¬ plo y corridos los velos de seda morada que los cubren, se presentan por órdenes los vasos en que están sus las reliquias. Cada colocadas uno de estos relicarios tiene siete gra¬ das principales, distante de otra poco más de medio una metro, y entre cada dos de éstas otra menor más adentro. - 36 - todas vestidas de terciopelo morado. En el lado del Evan¬ gelio hay 93 vasos de bronce dorado, cristal y algunas piedras preciosas. Entre los males que produjo la invasión francesa fué uno el despajo de relicarios preciosos y de gran valor. Desaparecieron entonces 47 vasos de los más estimados y una estatua en forma de matrona, de 1,25 me- li¬ tros de alta, lacual pesaba 220 libras de plata, que tenia en la derecha una custodia de 26 libras de oro, de cuya materia eran también la corona, el collar y cintillo, ador¬ nados deperlas, diamantes y rubies. En la tercera grada hay un bellísimotemplete con columnas de cristal. Los demás vasos son de diversas clases y hechuras, como cúpulas, fanales, templetes, cajas, pirámides, brazos y ca¬ bezas. El otro relicario, al lado de la Epístola, contiene 119 va¬ sos de hechura semejante y colocados por el mismo orden que los del anterior. Vese entre ellos la magnifica arca del monumento, que estaba adornada y enriquecida con 26 ca¬ mafeos, cuatro sátiros por pies, otras figuras en los ángulos y muchas esmeraldas de media pulgada, perlas como ave¬ llanas, rubíes y otras piedras preciosas con engarces de oro esmaltado. Ahora sólo conserva un sátiro, una figu¬ ra de los ángulos, tres camafeos y algunos granitos de al¬ jófar. También este relicario fué despojado por los fran¬ ceses de los 38 vasos más preciosos, de infinidad de ador¬ nos de plata, oro y pedrería, y de una riquísima estatua labrada en Madrid por mandato de Carlos II, que repre¬ sentaba a San Lorenzo, de tamaño natural, vestido de diácono, de 18 arrobas de plata y 18 libras de oro. Sobre los dos relicarios anteriores hay otros dos en unas capillas formadas a los 8 metros de altura. Son como reta¬ blos de madera imitados a jaspe y bronce, con varios san¬ tos y santas en lo exterior e interior de las puertas, pintados — 37 - por Martín Gómez. En cada uno de ellos se custodian 105 vasos. Según el índice que hay en una tabla del coro, formado en 1754, las reliquias que man¬ dó entregar el funda¬ dor ascendieron a 7.422, entre las que se contaban las siguien¬ tes:insignes, 462; casi insignes, 255; meno¬ res, 1.006; pequeñas, 4.168; cuerpos ente¬ ros, 12; cabezas en¬ teras, 144; santos cu¬ yos nombres cons¬ tan, 678; santos des¬ conocidos, 391. Virgen de San Pío V. En el relicario del lado del Evangelio se conservaba antigua¬ mente, y aún se guar¬ da en el Monasterio, la virgen llamada de San Pío V, por haber pertenecido a este Sumo Pontífice, quien la regaló al conde de virgen de San pío V. Priego, y éste a su vez a Felipe II. Es de tres cuartas de alto, sembrada toda ella de perlas, aljófar, rubles y granates. La corona, de piedras preciosas de gran valor, la regaló dofla Isabel II en 1855. El pecho forma dos puertas, que representan en bajorrelieve policromado cuatro historias de la Pasión. Escalera del Patrocinio y tránsitos alrededor del tem¬ plo.- La escalera, llamada antiguamente del Patrocinio, es ancha y clara y tiene la entrada junto a la puerta de los Panteones. Al final de ella hay unos amplios corredores, encontrándose en el primero una pintura en tabla: Jesucris¬ to y la Virgen orando al Padre Eterno. En la parte de Pa¬ lacio le corresponde otro altar, en que está una Sagrada Fa¬ milia. Las dos pinturas son de Miguel Coxcie. Siguiendo el tránsito se encuentra otro altar con un lienzo al óleo, San Jerónimo, penitente, por Fra^ Nicolás Borràs, religio¬ so jerónlmo, y en el lado opuesto La vocación de los após¬ toles, por el Mudo. ñntecoros.—Grandes y espaciosas salas de 6,40 por 17 metros, que se extienden de norte a sur a los lados del coro. Sus pavimentos están solados de mármol blanco y pardo, y en cada uno hay dos ventanas que miran a los pa- tlnejos. En el testero del antecoro sur dos puertas grandes salen al claustro principal alto del Monasterio, y entre ellas se hace capilleta labrada en mármol pardo con embuti¬ una dos de jaspe; por bajo tiene una gran pila de qgua bendita, y más arriba, entre pilastras, un nicho con una estatua antigua romana, de mármol blanco, que representa a San Lorenzo. La bóveda está compartida en cuatro lunetos o divisiones, en que se representan otras tantas historias del rey David, pintadas al fresco por Lucas Jordán. El otro antecoro de la parte del colegio es igual y seme¬ jante al anterior, excepto que en el testero del norte hay sólo una puerta que da a una fuente labrada en mármol pardo con su fachadita. La bóveda tiene otras cuatro his- — 39 — lorias del rey Salomón, pintadas también al fresco por Jordán. Coro.—Situado en la entrada del templo, a continuación de la nave mayor, a la altura de 8 metros, se entra en él Coro. (Fot. E. Mañero.) por dos grandes arcos, uno de cada parte de los antecoros. Su largo es 26 por 16 metros de ancho, con un alto de 23 metros hasta la clave de la bóveda. El pavimento está so¬ lado de mármoles blancos y pardos, y por lo alto sigue dando la vuelta la cornisa grande del templo con me¬ nos vuelo. Debajo de ésta hay tres ventanas grandes que miran al patio de los Reyes, y encima otra de 8 metros de altura, mayor que las anteriores. En los costados, cerca de los ángulos, se corresponden de frente otras dos ventanas con balcones de bronce dorado. En todo lo demás de esta magnifica pieza no se ve un peque¬ ño espacio que no esté bellisima y ricamente adornado. Por los lados y el testero dan la vuelta dos órdenes de si¬ llas, altas y bajas, con arquitectura de orden corintio. Las diseñó Juan de Herrera y ejecutáronlas José Flecha, ita¬ liano, y los ebanistas españoles Gamboa, Quesada, Se¬ rrano yAguirre, en ácana, caoba, ébano, terebinto, cedro y boj. La sillería alta está separada de la baja por un es¬ pacio o andén de 2 metros, que da vuelta al coro. Las si¬ llas altas son iguales "a las bajas, excepto el alto del res¬ paldar, del que arrancan columnas enteras de ácana y boj, ejecutadas con perfección y delicadeza. Una cornisa y de¬ más adornos sirven, con las citadas columnas, de dosel o cubierta, que da mucha majestad a las sillas, rematando éstas a los cuatro metros de elevación. En medio del tes¬ tero se hace un bellísimo trozo de la misma arquitectura, con 16 columnas que se elevan sobre la silla del prior y sus dos laterales. Sobre la del medio se forma un espacio en que está colocada una pequeña estatua de San Lorenzo. En el intercolumnio hay una excelente pintura del Salva¬ dor del mundo en figura de medio cuerpo. El número de sillas altas y bajas es de 124; en la última del testero donde forma ángulo con la banda del sur se sentaba Fe¬ lipe 11 cuando asistía a los oficios divinos en este coro, y tenia una puertecita al lado para salir y entrar en el coro y recibir los recados sin molestia ni distracción de la comunidad. Facistol.—El facistol está colocado entre las primeras si¬ llas del coro bajo. Sobre un zócalo cuadrado de 21 centímetros de alto, la¬ brado en jaspe sanguíneo con embutidos de mármol blan- CO, se elevan cuatro pilastrones ochavados, de bronce do¬ rado a fuego, y sustentan el barrón de hierro sobre el que se mueve interiormente el facistol, que tiene II metros de circunferencia,a 2,78 metros por banda, con otros 2,78 metros de alto hasta la cornisa. Sobre ésta hay cuatro bolas de bronce puestas a plomo encima de las pilastras, y en medio un bello templete, que se eleva sobre un pedes¬ tal, labrado todo en ricas maderas con cintas y otros ador¬ nos de bronce. Compónese de 12 columnas estriadas, que forman cuatro fachaditas con sus frontispicios triangula¬ res, en cuyo centro está colocada Nuestra Señora, de es¬ cultura. De entre los frontispicios o tímpanos sale un pedestal adornado con balaustrlllos de bronce y encima un cimbo¬ rrio y cupulita, rematando en una cruz de madera con un crucifijo y cantoneras de bronce. Órganos del coro.—En el medio de las paredes hay dos grandes y vistosos órganos que se corresponden de frente encima de la sillería alta, con dos balcones corridos, de bronce dorado, en que se colocaban los músicos. Las cajas son de pino de Cuenca, bien doradas y bruñidas, con arqui¬ tectura de orden corintio, y tienen de ancho 5,57 metros, con un alto proporcionado. Con estos dos órganos, más otros dos mayores colocados a ambos lados del crucero en la Iglesia, eran cuatro los órganos grandes que tuvo esta insigne basilica, a los que se añadieron otros pequeños y portátiles hasta completar el número de ocho entre todos. Los pequeños han desaparecido; los grandes sólo conser¬ van sus hermosas cajas. Felipe 11 encargó la construcción de los órganos al más famoso organero de Europa, maese Gil Brevost, a quien, muerto durante la obra, sucedieron sus hijos, herederos del nombre y de la habilidad de su padre. — 42 — Pintura. — A los lados de los dos órganos del coro cuatro cuadros grandes de pintura al fresco, de Rómulo Cincinnato, representan dos episodios de la vida de San Lorenzo y otros dos de la de San Jerónimo. Entre las tres ventanas del testero, por bajo de la cornisa, se ven en figuras mucho mayores que el natural, a San Lorenzo > y San Jerónimo, de Luqueto. Sobre los capirotes de los dos balcones de los lados hay cuatro matronas parea¬ das, sentadas dentro de un nicho dorado. Encima de los arcos por donde se entra al coro hay otras cuatro fi¬ guras de matronas, mucho mayores del- tamaño natural, puestas en pie dentro de nichos que se fingen de oro, uno de cada parte. En el medio punto del testero, encima de la cornisa, está pintada la Anunciación, con el ángel San Ga¬ briel a un lado de la ventana, y la Virgen a otro, en figu¬ ras colosales. Por todo el gran espacio de la bóveda se re¬ presenta la gloria celeste. A la entrada de la gloria, en el lado norte, están retratados fray Antonio de Villacastin y Lucas Ganghiaso o Luqueto, autor de todas estas pin¬ turas. Araña.—Pende del medio de la bóveda una grande y magnifica araña de cristal de roca que pesaba 35 arrobas; pero los franceses le quitaron algunos adornos y colgan¬ tes, y ahora pesa 20, regalo del marqués de Astorga a Carlos II y de éste al Monasterio en setiembre de 1676, labrada en Milán. El barrón de hierro que la sostiene es de una pieza. ■ A espaldas de la silla prioral hay una crujía o tránsito dentro del macizo de la pared, con tres ventanas grandes que miran al patio de los Reyes. Frente a la del medio se forma una capilla cuadrada en que está colocado un altar con un crucifijo de mármol blanco. La cruz es de mármol negro de Carrara, embutida en otra de madera para ma- — 44 - yor seguridad. Debajo de donde sientan los pies del Cristo se lee esta inscripción; Benvenutus Zelinus, Civis Florentinas faciebat ann. 1562. A los lados del Cristo hay • un San Juan Evan¬ gelista y la Santísi¬ ma Virgen, pinta¬ dos por el Mudo. La Librería del coro es de las co¬ sas preciosas que hay en esta casa. Todos los libros son de una misma traza y forma, y abiertos tienen 1,67 de ancho por 1,05 de alto. Las hojas son de pergamino, de macho cabrio, igualmente blanco por ambos lados, y la letra muy limpia y uniforme. Cada Crislo de mármol, de B. Cellini. (Fot. M. Moreno.) to tiene cuatro ren¬ glones, y diez las que no tienen música. Admiranse en muchos de los canto¬ rales bellísimas iluminaciones y orlas, hechas por fray Andrés de León, fray Julián de Fuente el Saz, jerónimos, Ambrosio y Juan de Salazar, Diego de Lor, Tiberio Noggi, y otros maestrqs. El número de cantorales es de 218, todos de unas mis¬ mas pieles, letra, marca y encuademación, excepto uno — 45 - hecho posteriormente. Las cubiertas son de fuertes tablas El martirio de San Lorenzo, liiiminación de un cantoral. (Fot. E. Mañero.) forradas de baqueta, y encima, por cada 4ado, Ies sirven de defensa y adorno cinco bollones y cantoneras de buenas — 46 — labores y lazos, todo de bronce dorado, de cuya materia son también las manezuelas y dos ruedas sobre las que se mueve cada uno. Los estantes y cajonería de los libros del coro están labrados en ricas maderas. Cornisas y cimborrio.—Debajo de los arcos que dividen el coro de los antecoros hay una puerta que va a la torre 4 de las campanas y a la crujía o corredor abierto en lo ma¬ cizo de la pared que da vuelta al templo, desde donde se domina toda la extensión y magnificencia de la nave mayor. De la crujía arrancan cuatro escaleras diferentes que suben a la gran torre del cimborrio, cuya circunferencia es de 74,42 metros, con ocho grandes ventanas de 9,46 me¬ tros de alto. Debajo de la media naranja corre una cor¬ nisa exterior, a la que se asciende por cuatro escaleras de caracol abiertas en el macizo de los pilares y se sube a un balcón circular, desde el cual perfecta¬ se ven mente todos los edificios que componen el Monasterio, los jardines y huertas que lo rodean, las poblaciones cercanas, casitas de recreo, villas, bosques y un horizon¬ te sumamente extenso. Otras escaleras exteriores suben hasta la linterna, que se eleva en medio de la cúpula, y tiene ocho ventanas de 4,5 metros de alto. Al remate de la lucerna se alza una aguja de piedra, terminada en una bola de metal de 2 metros de diámetro, y encima una cruz de hierro de 2 metros de largo. Hasta el extremo de la cruz la altura del templo es de 92 metros desde el pavimento de la iglesia, y 100 desde los cimientos. Hacia el medio de la pirámide o aguja de piedra, una plancha dorada fuego indica el sitio donde Felipe 11 man¬ a dó colocar varias reliquias de San Pedro, San Pablo, San¬ ta Bárbara y otras. También en las dos agujas de las torres que están al extremo del patio de los Reyes hay otras dos cajas de reliquias. - 47 T- Antesacristía.—Su extension es de 8 metros en cuadro; su pavimento solado de mármoles pardos y blancos; las paredes lucidas de almagre hasta la cornisa; y desde la cornisa se ve todo el techo primorosamente pintado a lo grutesco. Tiene tres puertas iguales grandes: una que da a la sacristía, otra que comunica con la iglesia, y la tercera, en el lado del oeste, que sale al claustro principal bajo. En medio de la pared del este está colocada una fuente de már¬ mol pardo con nichos en la parte superior de mármol pardo y sanguíneo, que mide 4,60 metros de largo por 1 de ancho. A los lados de esta fuente hay dos puertas iguales de 2 me¬ tros de alto. El fresco de la bóveda es obra de Nicolás Gránelo. ' Las paredes están adornadas con los cuadros siguientes: La Prisión de Jesucrisio, por Guido Reni; Tránsito de San Juan de Dios, por Jordán; La Adoración de ios Pastores y La Increduiidad de Santo Tomás, por Pablo Matei; San An¬ tonio, de escuela española; Sagrada Famiiia, por Simoneli; el Martirio de San Felipe, tríptico, por Coxcie; dos Floreros, de Seghers; San Juan Bautista, del Ticiano; David, por Montiel; Sagradas Familias, de escuela flamenca; etc. Debajo de estos cuadros están, con sus marcos corres¬ pondientes, las indulgencias que pueden ganarse en esta iglesia. Sacristía.—Es una gran sala que se extiende de norte a sur 30 metros; 8 de ancho y otros 8 metros de alto hasta la clave de la bóveda. A la parte este tiene cinco ventanas al nivel del suelo, que alternan con cuatro alacenas de ricas maderas, donde se guardan vasos sagrados, y otras nueve ventanas pequeñas en lo alto, sobre la cornisa, a las cuales corresponden nueve nichos en la parte oeste. La bóveda está toda pintada a lo grutesco por Gránelo y Fabricio. En el lado del oeste hay una cajonería arrimada a la pared por — 48 — todo el largo de la banda de ácana, caoba, ébano, cedro, terebinto, boj y nogal. Sobre la cajonería se eleva un be¬ llísimo cuerpo de arquitectura corintia en las mismas ma¬ deras, dejando delanteuna amplia mesa, donde se colocan los ornamentos del servicio diario. En medio hay un buen Sacristía. espejo con marco de plata y adornos de cristal de roca, que regaló la reina doña María Ana de Austria, y otros seis me¬ nores a cada lado. Adorna esta pieza una escogida coiec- ción de pinturas, a saber: San Jerónimo, agarrado a una cuerda para incorporarse, por José Ribera, el Españoleta; San Antonio de Padua, reci¬ biendo el niño Jesús en los brazos, por Ribera; El Patriarca Job, en el muladar, por Lucas Jordán; San Francisco de Asis, en oración, por Ribera; San Eugenio, arzobispo de Toledo, por Domenicos Theotocopoulos, el Greco; San Pedro, en San Eugenio. (Greco.) (Fot. M. Moreno.) - 50 — la cárcel, por Ribera; Crucifijo, por Ticlano; Entierro del Señor, por Ribera; San Pedro Apóstol, por el Greco; San Onofre, por Ribera; Jael, matando a Sisara, por Jordán; Asunto místico, por Coxcie; La Anunciación, de Bartolomé Carduce!; La Oración del Huerto, por Ticlano; Adoración de los Magos, por Jordán; Santa Inés en el martirio, por Juan Gómez; San Juan Bautista, por Sebastián Herrera; Asunto místico, por el Tintoretto. Cuadros más pequeños: dos copias de la Transfiguración, de Rafael; San Pedro, escuela de Jordán; Nuestra Señora dando el pecho al Niño Dios, escuela de Van Dyck; dos San Jerónimos, de Ribera; San Pabló, de Ribera; Jesús en la Pa¬ sión, de Crespi; San Juan Bautista, de Ribera, copia; la In¬ maculada, copia de Rubens; el Padre Eterno y el Espíritu Santo, de Pablo Veronés; la Asunción de Nuestra Señora, de Becerra, copia; copias de La Perla y una Sacra Familia, de Rafael; la Cena, copia de Coxcie; Adoración de los Magos, de Carlos Veronés; San Pedro, copia del Gitercino, con otros varios. El más notable de todos es el que cubre la Sagrada For¬ ma, de Claudio Coello, el último granpintor de la'escuela madrileña, que representa la primera función que se cele¬ bró en el altar de esta sacristía, en tiempo de Carlos 11, donde se ven infinidad de personajes retratados con pri¬ mor y maestria. Carlos 11 está de rodillas, adorando la Sa¬ grada Forma, que lleva en las manos dando la bendición el P. Fray Francisco de los Santos, prior del Monasterio. Detrás del rey están los grandes de la Corte, el duque de Alba, el de Medinaceli, etc., y en dos filas la comunidad de religiosos Jerónimos, cantando. El retrato del pintor se ve a la izquierda, según se mira al cuadro, de perfil, el prime¬ ro, con patillas. Retablo y altar de la Sagrada Forma.—Ocupan el tes- Carlos II adora la Sagrada Forma. (Claudio Coello.) — 52 — Son de jaspes, mármoles y bronce tero sur de la sacristía. dorado, traza de don José de Olmo, arquitecto de Carlos II, y los bronces obra de don Francisco Filipini. En la parte histórica se hace mención del suceso que conmemora este altar. A los lados del altar se elevan cuatro columnas, y entre las dos de en medio se forma una capilla transparen¬ te, de 2,50 metros de ancho por 5,57 de alto, que sobrepasa la cornisa del primer cuerpo. Entre dos columnas hay dos puertas, una a cada lado del altar, con los escudos de Cas¬ tilla y León; encima dos medio relieves de mármol repre¬ sentan la entrega de la Sagrada Forma a Rodolfo 11 de Ale¬ mania y a Felipe 11, que la reciben con veneración. El se¬ gundo cuerpo de altar, sobre la cornisa del anterior, tiene serafines de mármol blanco, columnas, diademas, etc. En¬ tre dos niños, en una tarja se lee: En magni operis Míraculum intra Miraculum Mundi Coeii Miracuio consecratum. izquierda, entre otros dos niños, hay un medallón En la con una historia en bajorrelieve, y otro a* la derecha. El primero representa los ultrajes de los herejes a la Sagrada Forma, y el segundo cuando, convertido uno de ellos, tomó el hábito de San Francisco. la grada son de cobre dorado al fuego, El frontaltar y con e historias repujados, obra de Fr. Euge¬ varios santos nio de la Cruz, lego jerónimo. Sobre el altar se halla el cuadro de Claudio Coello, que ocupa toda la capilla trans¬ parente. Cuando se baja este lienzo, que sirve de velo al Santí¬ simo, para manifestar al público la Sagrada Forma (en los dias de San Miguel, y San Simón y San judas), se ve un templete gótico de bronce dorado a fuego, de 2 varas de > Custodia de Carlos II con la Sagrada Forma. (Fot. E. Mañero.) - 54 - alto, dibujado por don Vicente López, empezado en 1829 por don Ignacio Milián, y acabado en 1854 por don Fran¬ cisco Pecul, en Madrid. Contiene reliquias, 40 estatuitas y 10 bustos. Custodia de Carlos II.—Lz. Sagrada Forma se guarda or¬ dinariamente en una custodia pequeña, regalo de Carlos II, de plata y oro con trabajo de filigrana y varias amatistas y turquesas engastadas. Está algo deteriorada y le faltan al¬ gunas piezas de filigrana. En la peana están retratados so¬ bre cobre, y cubiertos con cristal de roca, Carlos II, su pri¬ mera esposa doña María Luisa de Orleáns, su madre doña Maria Ana de Austria y su hermano don Juan de Austria. Custodia de Isabel //.—Además de ésta hay otra custodia, regalo de Isabel II, cuya parte superior termina en una cruz de brûlantes y rubies. El nudo lo Eonstituye un gran topacio que fué empuñadura del bastón de don Francisco de Asís. La base de la peana es un octógono, donde se ven esmaltados el nombre de Dios en hebreo, entre res¬ plandores; los retratos unidos y de perfil de doña Isabel II y don Francisco de Asís; el de la infanta Isabel, niña de cinco años, y el escudo de armas reales, pintados por don Federico de Madrazo y esmaltados en Ginebra. Fué hecha en Mâdrid pordon Carlos Pizzala esta custodia de trabajo y delicadeza admirables. Tiene 9.400 brillantes de diferen¬ tes tamaños, 8 perlas gruesas, 32 esmeraldas, 127 rubies, 60 amatistas y 24 granates. Mide de altura 45 centímetros, y el diámetro de la base de la peana 20. Costó 25.000 duros. El camarín de la sacristía, a espaldas del retablo, cu¬ bierto de mári^oles y con adorno de bronces dorados es obra de Francisco Ricci, don José del Olmo y Francisco Filipini. Panteones.—Yendo desde la sacristía a la iglesia, junto a la entrada de la escalera para subir al coro, se hallan los — 55 — panteones de Reyes y de Infantes. Una misma escalera sir¬ ve a los dos panteones hasta el duodécimo escalón; pero al llegar aéste se bifurca, conduciendo el brazo de la izquier¬ da al panteón de Reyes y el de la derecha al de Infantes. Panteón de Reyes.—Bajando 13 escalones más se llega a la puerta, cuya verja de bronce dorado al fuego es de es¬ tilo compuesto. Sobre la puerta léese una inscripción lati¬ na, que en castellano dice; «A Dios Omnipotente y Grande. Sitio dedicado por la pie¬ dad de los Austrias a los despojos mortales de los Reyes Ca¬ tólicos, que aguardan el dia ansiado, bajo el altar mayor, del Restaurador de la vida. Carlos V, el más esclarecido de los Césares, deseó este lugar de reposo postrero para si y para los de su estirpe-, Felipe II, el más prudente de los Reyes, lo eri¬ gió; Felipe III, principe hondamente piadoso, dió comienzo a las obras; Felipe IV, grande por su demencia, constancia y religiosidad, io agrandó, hermoseó y terminó ei año del Señor de 1654.^ Aún hay que bajar 34 escalones más y pasar tres descan¬ sos. Elprimero tiene a los lados dos puertas simulabas, y las del segundo dan entrada al pudridero de Reyes a la de¬ recha y al de Infantes a la izquierda, donde se colocan los cuerpos muertos hasta que secos y enjutos por completo son trasladados a sus respectivas cajas de los panteones. La escalera está revestida de finisimos mármoles de San Pablo de Toledo y de jaspes de Tortosa. La arquitectura del panteón de Reyes es de orden com¬ puesto, algo recargado en comparación con la sencillez de las primitivas fundaciones escoriaienses,'todo él de ricos mármoles y bronces dorados, repartidos éstos con nimia profusión. Está construido entre los cimientos de la iglesia, y el ara del altar mayor eorresponde con la clave de la bó¬ veda. La figura de la planta es poligonal, con diez y seis la- -se¬ dós. El diámetro del polígono es de 10 metros; 5,68 su al¬ tura y 31 el perímetro. El solado es de jaspe de Tortosa con fajas de mármol de San Pablo de los Montes (Toledo). El altar, enfrente de la puerta de entrada, de mármol ver- Panteón de Reyes. (Fot. E. Mañero.) de de Génova, tiene un hermoso y bien labrado frontaltar de bronce dorado, calado, con un bajorrelieve central que representa el entierro de Cristo, labrado por Fray Eugenio de la Cruz y Fray "Juan de la Concepción, iegos jerónimos de este Monasterio. Los ángeles, de bronce dorado, los hizo Clemente Censore, milanès; la araña, Virgilio Faneli, genovès, y el crucifijo del altar, Pedro Tacca, de Carra¬ ra. Los ocho lados mayores del muro están ocupados; uno. — 57 - por la puerta de entrada; el frontero a ésta por el altar, y los seis restantes, tres a cada lado, por veinticuatro urnas Araña del Panteón de Reyes. V De un grabado antiguo.) sepulcrales de mármol pardo y 1,78 de largo por 84 cen¬ tímetros de alto y 70 de ancho. Descansan todas sobre cua¬ tro garras de león, de bronce dorado. En el centro de las — 58 - urnas, en una tarja de bronce dorado, con letras negras relevadas, se lee el nombre del rey o reina cuyos restos contiene. A la derecha del altar están las urnas de los reyes, y a la izquierda las de las reinas, cuyos hijos han sido reyes de España. Sóio ha sido exceptuada de esta regla la reina y Isabel, primera mujer de Feiipe IV, enterrada aquí por ex¬ presa determinación de aquel monarca. Yacen en este panteón los reyes y reinas siguientes: Reyes. Carlos V, emperador (1500-1558). Felipe II (1527-1598). Felipe 111 (1578-1621). Felipe IV (1605-1665). Carlos II (1661-1700). Luis I (1707-1724). (1716-1788). Carlos III Carlos IV(1748-1819). Fernando VII (1784-1833). Isabel II (1831-1904). Alfonso Xll (1857-1885). Francisco de Asis, rey consorte (1822-1902). Reinas. , Isabel, emperatriz (1503-1539). Ana, cuarta mujer de Felipe 11 (1549-1580). Margarita, mujer de Felipe lii (1584-1611). Isabel, mujer de Felipe IV (1603-1644). Maria Ana, mujer de Felipe IV (1634-1696). - 59 - María Luisa, primera mujer de Felipe V (1688-1714). Maria Amalia, mujer de Carlos III (1724-1760). Maria Luisa, mujer de Carlos IV (1751-1819). Maria Cristina, mujer de Fernando Vil (1806 1878). i- Faltan Felipe V (1683-1746), que está sepultado en La Granja con su esposa Isabel Farnesio, y Fernando VI (1713-1759), enterrado en las Salesas Reales de Madrid, junto con su esposa Bárbara de Braganza. Además de ios artistas citados, intervinieron en la obra del Panteón, Giovanni Battista Crescenci, creado marqués de la Torre por Felipe IV; Alonso Carbonell y Pedro Lizar- garate, que hicieron las trazas; los escultores Francesco Gerino, Giovanni Antonio Ceroni y ios broncistas y fundi¬ dores Giuliano Spagna, Giovanni Battista Berinci y Fran¬ cesco Francuchi. El escultor y arquitecto toiedano Barto- iomé Zumbigo hizo ei altar, las urnas, diseñadas por Car¬ bonell, y el solado del pavimento. El coste total, incluyendo jornales, materiales y adornos, fué un millón doscientos ochenta y siete mii treinta y un reales y once maravedís (trescientas veintiún mil seiscien¬ tas cincuenta y siete pesetas ochenta y un céntimos). Panteón de Infantes.—Volviendo al punto donde la es¬ calera se bifurca, y bajando por la derecha y pasados dos rellanos, se llega a la entrada del Panteón de Infantes, so¬ bre la que en letras de bronce dorado en una lápida de már- ! mol gris se lee una inscripción latina, que en castellano dice: DiosOmnipotente y Máximo. Isabel II, siguiendo piado¬ samente las huellas de sus antecesores, empezó a erigir, con la munificencia que en S. M. resplandece, este túmulo, consa¬ grado, para honrar el augusto parentesco y descendencia de los Reyes, a inhumar los restos de las Reinas consortes que - 60 - mueren sin hijos Principes, y de ios Principes e Infantes: Al¬ fonso XII, Principe de ánimo esforzado, por quien toda Espa¬ ña Hora entristecida, io prosiguió reiigiosamente, aunque, sor¬ prendido por la muerte, no pudiera concluirlo. Reinando Al¬ fonso XIII, que nos viva mucho tiempo, su prudentísima ma¬ dre Marta Cristina, indita Regente, por su hijo, del Reino de las Españas, continuándolo santamente, con la ayuda de Dios, lo completó, perfeccionó y terminó con toda felicidad el año del Señor 1886.'> El arquitecto de Palacio don José Segundo de Lema fué el encargado del proyecto, que aprobó Isabel 11 en 7 de enero de 1862. Don Ponclano Ponzano, escultor, modeló las esculturas y adornos, trabajados en mármol de Carrara por el escultor italiano Jacopo Baratta di Leopoldo. Sus¬ pendiéronse las obras desde la revolución setembrina de 1868, hasta que Alfonso Xll destinó a su continuación en mayo de 1877 cinco mil pesetas mensuales. Quedó por completo terminado en 1 de marzo de 1888. Costó un millón ciento setenta y cinco mil trescientas seis pesetas sesenta céntimos. Pasada la puerta del Panteón, en la última meseta hay una ventana a la izquierda y una puerta a la derecha, que da a un pudridero, donde se hallan los restos de una in¬ fanta, hija de Maria Eulalia y Antonio de Orleáns, nacida muerta en 12 de marzo de 1890, y la infanta Maria Cristi¬ na (1833-1902). Hay nueve cámaras sepulcrales: cinco debajo de la sa¬ cristía, otra debajo de la celda prioral y tres debajo de las Salas Capitulares. Los suelos son de mármol blanco de Carrara y gris de Bardiglio, y las paredes están revestidas de mármol de Florencia, con fajas blancas de Carrara. To¬ das las cámaras tienen su altar correspondiente de már¬ moles escogidos. - 61 — Reinas, infantes e infantas sepultados en este panteón: Cámara /."—I." Infanta Maria Josefa de Borbón, hija de Carlos III. 2." Infanta Luisa Carlota de Borbón, hija de los reyes de las dos Sicilias (1804-1844). Sobre este sepulcro hay una estatua orante, de tamaño natural, de bronce dora¬ do, obra de don Ponciano Ponzano. 3.° Infanta Luisa Fer¬ nanda, hija de Fernando VII (1832-1897). 4." Infante Anto¬ nio de Orleáns, duque de Montpensier (1824-1590). 5.° In¬ fanta Cristina de Orleáns, hija de ios anteriores (1852-1879). 6.° Infanta Amalia de Orleáns, hermana de la anterior (1851- 1870). Sobre estos dos últimos sepulcros hay dos estatuas de mármol de Carrara, de tamaño natural. 7." Maria de las Mercedes, princesa de Asturias, con estatua yacente y un angelito de mármol blanco. El cuadro del altar. El Descendimiento de ia Cruz, es de C. Cagliari. Cámara 2.»—Tiene 12 sepulcros vados. Cámara 3.^—Infanta María del Pilar, hija de Isa¬ bel II (1861-1879). 2." Infante Cayetano, yerno de Isabel II (1846-1871). 3.0 Infanta Luisa, duquesa de Sessa, sobrina de Carlos IV (1824-1900). Cámara 4.»—En el centro hay una severa tumba de már¬ moles obscuros, que se destina para enterramiento de los infantes Maria Teresa de Borbón y Fernando de Baviera. Es sin duda alguna lo más suntuoso del Panteón de Infan¬ tes, si bien no agrada del todo por ser demasiado grande el sarcófago, en relación con el sitio donde se halla co¬ locado. Cámara 5.»—Sepulcro de don Juan de Austria, hijo na¬ tural de Carlos V (1547-1578), vencedor délos mqriscosde Granada, de los turcos en Lepanto y gobernador general de Flandes. Está en el centro de la cámara; sobre él yace su estatua, de tamaño natural, vestida^ con arnés de guerra. - 62 - con el toisón de oro y con la espada entre las manos, modelada por Ponzano, ejecutada por el escultor italiano Giusseppe Ga- lleoti. Todo el sepulcro es de mármol blanco de Carrara. En esta misma capilla se hallan dos hijos bastardos de Felipe IV: Juan José de Austria y Francisco Fer¬ nando. Cámara 6.^—E\ centro de esta cámara lo ocupa la Rotonda o Mausoleo de pár¬ vulos, poligonal de veinte lados, de mármol blanco estatuario de Carrara, so¬ bre zócalo de mármol obs¬ curo. Tiene 60 nichos de los que ya están ocupados 36 por infantes e infantas, muertos en tierna edad. En el altar un cuadro de Lavinia Fontana repre¬ senta muy lindamente la Sagrada Familia. Cámara 7."—1Luis, rey de Etruria (1773-1803). 2.° Infante Antonio, hijo de Carlos 111 (1755-1817). 3." Luisa, reina de Etruria Estatua yacente de Don Juan (1782-1824). 4." Infante de Austria. Fernando, nieto de Car- (Fot. E. Mañero.) - 63 - los IV (1832-1854). 5.° Infante Sebastián, bisnieto de Car¬ los III (1811-1875). 6.° Princesa Antonia María, primera mujer de Fernando VII (1784-1806). 7.° Reina Isabel, se¬ gunda mujer de Fernando Vil (1797-1818). 8.° Reina María Josefa Amalla, tercera mujer de Fernando VII (1803-1829;. 9.° Infante Francisco, hijo de Carlos IV (1794-1865). Cámara Felipe, hijo de Felipe V (17121719). 2.° Francisco, hijo de Carlos 111 (1757-1771). 3." Gabriel, hijo de Carlos 111 (1752-1788). 4.» Luis, hijo de Felipe V (1727-1785). 5.° Luis, duque de Vendôme (1654-1712). 6.° Ana, mujer del Infante Gabriel (1768-1788). 6." Maria, mujér del infante Antonio (1779-1798). Cámara Q.^ X." El príncipe Carlos, hijo de Felipe 11 — (1545-1.568). 2.° Maria, primera mujer de Felipe II (1527- 1545). 3.° Wenceslao, archiduque de Austria (1561-1578). 4.° El principe Diego, hijo de Felipe 11 (1575-1582). 5.° Ma¬ nuel de Saboya (1586-1605). 6.» Carlos, archiduque de Aus¬ tria (1590-1624). 7.° Carlos, hijo de Felipe 111 (1607-1623). 8.0 Principe Baltasar Carlos, hijo de Felipe IV (1629-1646). 9.° Maria Ana de Neuburg, segunda mujer de Carlos II (1667-1740). 10." Isabel de Valois, tercera mujer de Feli¬ pe II (1546-1568). 11." Leonor, reinado Francia(1498-1558). 12.0 Maria, reina de Hungría (1505-1558). 13.° Principe Fernando, hijo de Felipe II (1571-1578). 14.» Margarita, hija de Felipe 111 (1610-1617). 15." Flllberto de Saboya (1588-1624). 16.0 Infante-cardenal Fernando, hijo de Feli¬ pe 111 (1609-1641). 17." Luisa, primera mujer de Carlos 11 (1662-1641). IV Convento. Claustros.—Habitaciones.—Patio de los Evangelistas.—Salas capitulares. Escalera y Biblioteca. Porteria principal del Convento.—Tiene la entrada al final delpatio de los Reyes, a mano derecha, debajo del pórtico de la iglesia. Lo primero que se encuentra es un recibidor o sala llamada Sala de secretos, por el fenómeno acústico que en ella se observa. Enfrente de la puerta de entrada hay otra de igual tamaño por la que se llega a una sala de 9,75 de ancho por 16,71 metros de largo, con asientos y respaldares alrededor de toda ella. Se llamó y llama la Sala de la Trinidad por haber habido allí colocado un lienzo de este misterio, pintado por Ribera. Actual¬ mente se ven en ella los cuadros siguientes: La Arit- mélica, La Caridad, La Esperanza y La Fe, alegorías de escuela italiana; El Descendimienío, de C. Cagliari; San losé, de don losé Guerrero y Tovar y otros de menor mérito. Claustro principal bajo.—El claustro principal del con¬ vento consta de dos pisos, bajo y alto, formando en su in¬ terior un gran patio, con dos órdenes de bella y elegante arquitectura. En cada lado del claustro bajo hay 24 pedesta- - 65 - les de 1,39 metros de alto, y entre ellos se forman 11 arco s con claros intermedios de 2,78 metros de ancho. Los que miran ai patio están cerrados con ventanas dadas de verde por fuera y de nogal por dentro, y grandes vidrieras. En las capilletas de la parte interior del claustro que corres¬ ponden a las ventanas, están pintadas ai fresco escenas de la vida de Cristo y de la Virgen. En ios cuatro ángu¬ los de este claustro se forman ocho nichos o tripticos, dos por cada uno, con otras tantas pinturas ai óleo, sobre tabla, ios cuales se cierran con puertas de dos hojas, pin¬ tadas también interior y exteriormente. Entre éstas y ios frescos de las paredes forman 46 pasajes ordenados y se¬ guidos todos, del Nuevo Testamento, desde la Concepción de Nuestra Señora hasta el Juicio final, incluyendo los cinco de la escalera que se hallan enfrente del claro de los arcos. Comienzan por la banda del norte a la izquierda, según se entra por la puerta llamada de las Procesiones. Esta banda está adornada con ocho pasajes, de Peregrin de Peregrini los frescos, excepto uno do Lucas Cangiaso, y de Luis de Carvajallas pinturas al óleo de los nichos, retocadas por Juan Gómez. La banda del este contiene 11 pinturas, de Pe¬ regrin los frescos y de Pómulo Cincinato los nichos; la del sur 12, de Peregrin frescos y óleos; en la del oeste 15, obra también de Peregrin, excepto dos frescos, que son de Lu¬ quete, y dos más modernos, y las pinturas al óleo de los nichos, ejecutadas porMiguel Barroso, natural de Alcázar de Sanjuan. Estos óleos de los testeros fueron restaurados en tiempo de Isabel 11 porD. Vicente Poleró, y bajo su di¬ rección por D. Severiano Marín, D. Nicolás Argandona, D. Antonio Martin, D. Francisco Ibáñez y D.José Méndez. Patio de los Evangelistas. - Los cuatro lados del claus¬ tro principal forman en su centro este grandioso patio, que es una de las partes más bellas y acabadas de la casa; se 5 - 66 - extiende 46 metros a cada lado formando cuadro. La ar¬ quitectura de las fachadas es de orden dórico en el primer cuerpo y jónico en el segundo, labrados con esmero y mu- Patlo de los Evangelistas. (Fot. E. Mañero.) cha gracia. Le sirven también de adorno las 88 ventanas que llenan los claros de los arcos. Por encima del segundo cuerpo corre un lindo antepecho que corona todo el patio. Hállase el patio compartido en cuadros guarnecidos de boj y sembrados de flores, y tiene cuatro estanques. En el centro y en medio de los estanques se eleva un hermo¬ so templete de figura octógona, por de fuera de pie¬ dra berroqueña escogida y en lo interior revestido de már- * - 67 - moles y jaspes de varios colores y matices con embutidos, cuadros, fajas y cornisas. Ei orden es dórico labrado con primor. Sírvenie de adorno en ios lados las estatuas de ios cuatro evangelistas, de mármol blanco de Génova, esculpi¬ das por Juan Bautista Monegro, con los atributos y algu¬ nos textos de sus propios evangelios en hebreo, griego, la¬ tin y siriaco. Delante de las figuras hay cuatro fuentecitas, cada una de las cuales alimenta el estanque de su lado. Salas capitulares.—Lindan estas salas con el lienzo del sur del claustro bajo, en cuyo centro está la puerta de en¬ trada. Compónese de cuatro piezas de mucha claridad y desahogo, una en medio que sirve de antecámara o zaguán y dos grandes salones a los lados, con otra sala pequeña contigua al salón grande a la izquierda según se entra. Tie¬ ne el zaguán 8 metros de ancho y de largo 9, con tres ven¬ tanas rasgadas al piso del pavimento y otra en medio sobre la cornisa. De la cornisa arriba están pintadas, asi la bóve¬ da de esta pieza como las otras tres de las inmediatas, por Gránelo, Lázaro Tabarón, Orado Cambiaso, Fabricio Castelló y Francisco de Urbino, con lindisimos grutescos representando invenciones, juguetes y caprichos agrada¬ bles: fíngense muchos follajes y resalto de claroscuro que van formando divisiones, cuadros y compartimientos por toda la vuelta de las bóvedas; en los claros, marcos y fajas se ven multitud de figuras, sátiros, silvanos, ninfas, leones, tigres; mezclas y compuestos fantásticos; aves extrañas, paños de diversos colores, tendidos unos, plegados otros, ligerisimos colgantes, medallas, trozos de arquitectura, frontispicios, cornisas, cúpulas, templetes sostenidos fal¬ samente sobre palillos frágiles y endebles, y en otras par¬ tes ángeles, virtudes y ninfas, sembrado todo acá y allá con buen gusto y mucho orden en la composición y ejecu¬ ción. En el claro y cuadro que forma en medio de la bóveda — 68 - de este zaguán o antecámara se finge un cielo abierto con sus nubes por donde bajan algunos ángeles con coronas de laurel en las manos, y en los nichos que se hacen sobre las puertas y ventanas se ven a Job llagado y varios profe¬ tas con otras figuras, follajes y grutescos. Las salas gran¬ pieza tienen 22 metros de largo y 9 des colaterales a esta de ancho, todas bien soladas de mármoles blancos y par¬ dos. Cada uno de los capítulos, que asi se llamaban por su destino las piezas mayores, tiene 14 ventanas al mediodía puestas en dos órdenes, siete rasgadas al piso del pavi¬ mento y siete sobre la cornisa, correspondiendo a éstas otras tantas cerradas formando a manera de nichos, al lado del N. En el testero de la sala de la derecha conforme se entra hay un altar en el hueco de una puerta figurada, con un cuadro de San Jerónimo, del Ticiano. En los medios puntos de los testeros sobre la cornisa se forman unos en- casamientos con marcos dorados y fondo de mármol blan¬ co, que sirven de asiento a cuatro medallones o bajorre¬ lieves de pórfido: dos figuran la cabeza del Salvador y los otros dos a Nuestra Señora con el niño en los brazos. Ilus¬ trólas el doctor Arias Montano con varias inscripciones misteriosas y elegantes. Pinturas.—Zag'üán.—Cuadros mayores: Sacra Familia, de Rafael, copia hecha por Poussin; San Cristóbal, de Pate- nier; Nacimiento del Señor, de Coxcie, tabla; la Coronación de espinas, por el Bosco; Anunciación, por Coxcie; Jesús con la Cruz a cuestas y dos Triplicas, por el Bosco; la Santi- sima Trinidad y la Oración del Huerto, tablas españolas del siglo XV, pasadas a lienzo. Cuadros más pequeños: la Multiplicación de los panes y de los peces, por Sandrat; las Tentaciones de San Antonio Abad, y San Antonio Abad, estilo del Bosco; los Discípulos de Emmaús, por Rubens, y Bodegón, del Van-Son, belga. — 69 - Sala capitular, (derecha).—Cuadros mayores: Anuncia¬ ción, de Pablo Veronés; los Hijos de Jacob presentándole la túnica de José, por Velázquez; Jacob guardando el ganado Jacob viendo la túnica de su hijo José. (Velázquez.) (Fot. M. Moreno.) de Labán, por Ribera; la Cena, del Ticiano; Martirio de San Lorenzo, y Martirio de Santiago Apòstol, por el Mudo; San Mauricio y la Legión tebea, dos San Francisco de Asis, y la Adoración del nombre de Jesús, por el Greco; Esopo, de Ri¬ bera; El filósofo Crisipo, del mismo; San Jerónimo en ora¬ ción, por el Ticiano; la Sma. Trinidad., por Ribera; San Pe¬ dro de Alcántara, escuela española del siglo XVll; el profe¬ ta Baiaán, por Jordán; Adoración de los pastores, dos, por - 70 - Ribera; retrato de Inocencio X, Velázquez, copia; El Na¬ cimiento de la Virgen, de Valdés Leal; Nuestra Señora y el Niño Dios, escuela de Van Dyck, y Santa Marta Magdale¬ na, de Jordán. Cuadros más pequeños: Felipe IV, de Mazo (?); Doña Mariana de Austria, del mismo; San Aguslin, en actitud de La cena. (Ticiano.) (Fot. M. Moreno.) escribir, de Bartolomé Vicente; Nira. Sra. dando el pecho al Niño Dios, del Parmesano, copia por Carvajal; San Berna¬ bé, por Sebastián Herrera; Martirio de Santiago, del Mudo, copia; San Juan Bautista y San Juan Evangelista, del Mudo. Sala capitular (izquierda).—Cuadros mayores: Adora¬ ción de los pastores,' Santa Marta Magdalena, La reina Ester desmayada ante Asuero, Lavatorio de tos pies a tos apóstoles y Conversión de ta Magdalena, por el Tintoretto; el Descen¬ dimiento de ta Cruz, por Rogerio Van-der-Weyden; Nuestro Señor crucificado, San Juan y la Virgen, por el mismo, tabla; Ntra. Sra. de tos Dolores, por el caballero Máximo; San Je¬ rónimo, por Palma el joven; Jesucristo se aparece a su Santi- - 71 - sima Madre, por Pablo Veronés; Lot y sus hijas, por el Querci- no; Loty su familia saliendo de Sodoma, de Vaccaro; Noé em¬ briagado, por Jordán; Entierro de Cristo, por el Tintoretto. Cuadros más pequeños: cuatro bustos de señora, por Rosalva Garriera y un caballero de Mengs; El profeta Isaías, de escuela florentina; dos cuadros de Ntra. Sra. con el Niño Dios dormido en su regazo, de Alonso Cano; La Mag- Lavatorio. (Tintoretto.) (Fot. M. Moreno.) dalena en oración, del Ticiano, copia por Jordán; San Jeró¬ nimo escribiendo, escuela de Ribera, copia del caballero Máximo; La Virgen sentada Junto a ta cuna, escuela vene¬ ciana; el Descendimiento de la Cruz, escuela florentina; San Bartolomé, anónimo; la Sibila Eritrea, de escuela florenti¬ na; los Desposorios de Santa Catalina, copia del Corregglo; la Anunciación, de Rizi; Floreros, de Seghers; Fruteros, de Heem, Noé levantando un altar, de Vaccaro, y un Ecce Homo de Tintoretto. Celda Prierai baja.—La pintura del techo es obra de Francisco de Urbino. Cuadros mayores: Carlos ¡I, a los ca¬ torce años, de cuerpo entero, por Carreño; Carlos III, más — 72 - de medio cuerpo, por Mengs; Doña María Ana de Austria, mujer segunda de Felipe IV, de cuerpo entero, por Carreño. Cuadros más pequeños: Doña María Amaíía de Sajonía, mujer de Carlos III, y Garios III, por Guillermo Anglois; Doña María Josefa Íl^^Sfi¡|fii|í yDoña María Luisa, hijas de Carlos III, por Mengs; María Teresa, hija de Fe- Descendimiento. (Van dcr Weyden.) , (Fot. M. Moreno.) upe IV, de Pedro Mignard; una Princesa, y seis Fíoreros, dos de Seghers y cuatro de Mario Fiori. Hay, además, otras obras de arte en estas salas. A la entrada del Zaguán un ángel de tamaño un poco mayor que el natural, sosteniendo un atril, con su pedestal, de bronce dorado a fuego, hecho en Amberes por Juan Simón, flamenco, en 1571; detrás del ángel una vitrina con cerra- — 13 — jeda del tiempo de Felipe II y Cades IV y vadas muestras de loza talaverana del siglo XVIIi. En otras vitrinas de la última sala o Celda Priorat baja están colocados varios ter- nos, bordados en seda y oro, del si" glo XVI, de muy buen gusto y factu¬ ra; un frontaltar bordado en gran re¬ lieve procedente de las Leandras de Se¬ villa; una mitra de pluma, tapiz meji¬ cano, del siglo XVI; una arqueta de co¬ bre, del siglo XIII; un díptico, en mar¬ fil, del siglo XIII o XIV; una cruci¬ fixión, de plata; un altar portátil, de plata, con los cinco órdenes clásicos de arquitectura, y es- " tatuitas, con esmal- Descendimiento. (Marfii.) tes, que se cree ser el que llevaba Carlos V a campaña; un San Lorenzo, de co¬ ral; un San Juan Bautista, de mármol blanco, de escuela es¬ pañola del siglo XVI; un libro de los dibujos que sirvieron para el bordado de las ropas de la sacristía, un Descendi¬ miento, de marfil, estilo Renacimiento, de labra sutil y muy acabada; unas vinajeras del tiempo de Carlos II, de valor sólo la filigrana, y otros objetos en bronce dorado a fuego. — 74 — Iglesia vieja.—Recibe este nombre una amplia capilla donde se celebraron los oficios divinos durante algunos aflos, sirviendo de templo y coro hasta que se edificó la iglesia principal. Entonces se trocó la antigua forma por la que ahora tiene, bajando al nivel del suelo el coro y las si¬ llas, que estaban a 4 metros de altura, y resultando de esta manera una pieza alegre, clara y desahogada, de 29 metros de largo y 9 de ancho. Está solada de mármol blanco y pardo. La bóveda se ve compartida en tres porciones, por dos arcos resaltados sobre pilastras de piedra berroqueña. Cuenta cinco ventanas en el testero sur, dos rasgadas al piso del pavimento y tres sobre la faja de piedra que sir¬ ve de cornisa. Las dos puertas que tiene esta capilla, una enfrente de otra, dan la una al claustro principal bajo, y la otra a los claustros menores. El testero del norte con¬ tiene tres altares, uno grande en medio, al cual se llega por seis gradas de jaspe sanguíneo, con pasamanos de lo mismo, y dos pequeños colaterales a nivel del suelo; asi éstos cómo aquél son de mármoles y jaspes con filetes de bronce dorado. El cuadro del altar mayor representael Martirio de San Lorenzo, del Ticiano, de grandes dimensiones, y en los dos de los lados hay también otros cuatro más pequeños: el Entierro de Cristo, copia del Ticiano; La Virgen de los Do¬ lores, del Ticiano; La Adoración de los Magos, y un Ecce Homo, copias del mismo. Debajo del altar del centro hay una bóveda sin adorno ninguno, lucida de blanco, con un podio corrido arrimado a las paredes, donde descansaron los Cuerpos Reales pro¬ visionalmente hasta que se construyó el panteón definitivo en la iglesia principal. Escalera principal.—Una de las partes más acertadas y hermosas de esta fábrica es la escalera principal, trazada — 75 — por [uan Bautista Castelló y Bergamasco, que enlaza los pisos alto y bajo del claustro principal. A los trece escalo¬ nes forma un descanso, y a los otros 13 una gran mesa que ocupa todo el ancho de la caja, de 11 metros, adornada con nichos y asientos, donde se goza el bellísimo punto de vis¬ ta queofrece la escalera. Por los costados se va al segun¬ dopiso de los claustros menores. Desde esta mesa parte la escalera en dos ramos o brazos; gira el uno sobre la mano derecha y el otro sobre la Izquierda y suben hasta tocar al claustro alto, habiendo en medio, a los 13 escalo¬ nes, otro descanso como en los primeros tramos. De suer¬ te que en8 metros de altura se cuentan 52 escalones y tres mesetas, q.iedando la escalera llana, alegre y clara. Las gradas son todas enteras de una pieza de 3,40 metros de largo, y los costados y pasamanos bien labrados. A los 8 metros se levantan pllastrones que sostienen 14 arcos, tres de cada lado de las bandas este y oeste, y cuatro en las de norte y sur. Encima de estos arcos asientan el alqultrabe, friso y cornisa, y después un pedestal, otra cornisa y la bó¬ veda, que grande y espaciosa. Acaban de embellecer es esta escalera las pinturas al fresco que la adornan. En los cinco arcos cerrados están los pasajes del Nuevo Testa¬ mento, pertenecientes al historiado del claustro bajo que referimos en su lugar; toda la demás pintura es obra de Jordán, hecha en tiempo de Carlos II. En el friso se repre¬ senta, en tres de sus lados, la célebre batalla, el asedio y rendición de San Quintín; y en el lienzo del norte la fundación de este real Monasterio. La bóveda representa una gloria de ángeles, levantándose en medio de ella y sobre un trono de nubes la Santísima Trinidad, distin¬ guiéndose repartidas por todo el ámbito infinidad de pin¬ turas dispuestas todas con el mejor orden. En la gloria se ven los retratos de Carlos V con manto Imperial y Fell- — 76 - pe II, que sostiene un mundo azul en las manos. En una balaustrada fingida está Carlos II enseñando la pintura a su mujer y madre. Claustro principalalto.—Es en un todo igual y conforme ai bajo, excepto que no tiene pinturas ai fresco, estando en su lugar lucidos de blanco ios arcos cerrados, lo mismo que la bóveda. Tiene muchas puertas grandes y pequeñas que dan paso a varias piezas y celdas. Los lienzos y cuadros que adornan este claustro, comenzando desde el inmediato a la escalera principal, son, entre otros, ios siguientes: Cinco grandes cuadros de Juan Fernández Navarrete, el Mudo, que representan: la Sagrada Familia, la Flagelación de Nuestro Señor, el Nacimiento de Jesucristo, San Jerónimo, y la Aparición de Jesús a su Santisima Madre, después de resucitado. Un cuadro de grandes dimensiones, San Fernando en oración, de Lucas Jordán; La Anunciación, del Giotto, co¬ pia por el Allori; La Vocación de San Andrés, por Federico Barrocci; Martirio de San Lorenzo, Goya (?); una serie de cuadritos relativos a la vida de San Lorenzo, bastante bue¬ nos, por Bartolomé Carducci, y otra lo mismo de la vida de San Jerónimo, no tan buenos, por Juan Gómez; una San¬ ta Margarita, del Ticiano, con otros de menos mérito. Aulilla o Aula de Moral.—Tiene 9 metros en cuadro; servia para las clases y casos de moral. Está solada de már¬ moles, y la bóveda y paredes lucidas de blanco. Al lado del norte hay un altar, una cátedra al este, y al sur dos sillas con un trozo de arquitectura, labrado en maderas finas. Contiene esta pieza los cuadros siguientes, comen¬ zando desde dicho altar: Santa Margarita, del Ticiano, copia; en el altar está pin¬ tado por Coxcie San Joaquín, padre de la Santisima Vir¬ gen, cuando fué arrojado del templo; SanJuan, predicando — 77 — en el desierto, esc. de P. Veronés; la Curación de la hija del Archisinagogo, de Jerónimo Muciano, la Adoración de los Reyes, copia de Rubens; el Martirio de San Pedro, copia del Caravaggio; etc. Camarín.—Es de pequeñas dimensiones, y en él se cus¬ todiaban santas reliquias, objetos de devoción y algunas preciosidades artisticas, hoy muy menguadas, por haber desaparecido una gran parte de ellas cuando la invasión francesa. Tiene un altar con su retablo dorado. De los dos nichos que hay en el hueco de la ventana, el de la izquier¬ da está ocupado por una hidria o jarrón romano del siglo I o II, creída infundadamente una de aquellas en que Jesu¬ cristo convirtió el agua en vino en las bodas de Cana. La remitió a Felipe II el marqués de Almazán, por encargo del emperador Maximiliano. Se hallan en esta pieza un escri¬ torio de concha y ébano con filetes de marfil y se guardan también en él la escríbanla y autógrafos de Santa Teresa de Jesús. Celda prioral.—En el claustro alto, al llegar a lo último del lienzo del este, hay dos puertas antiguas de marquete¬ ría alemana con bellas labores y embutidos de diferentes maderas; la de mayor adorno da entrada a la celda prio¬ ral. Llámase asi una sala con bóveda artesonada, luci¬ da de blanco desde un friso de azulejos que corre por todo el contorno a raíz del pavimento; recibe buenas luces del este y sur. De la bóveda pende una araña de cristal. Adornan las paredes las siguientes pinturas: Dos Sagradas Familias, de escuelas boloñesa y flamenca; la Inmaculada, por Maella; la Circuncisión, de escuela italia¬ na; La Virgen con el Niño Jesús y San Juan Baûlista, copia de L. de Vinci; la Virgen con Jesús muerto en los brazos, copia de Rubens; dos copias variadas de La Perla, de Ra¬ fael; Sagrada Familia, de Poussin (?); Conversión de San - 78 - Pablo, y Jesús en el Desierto, de L. Jordán; retrato de cuer¬ po entero, tamaño natural, de Arias Montano, atribuido a Zurbarán, copias de La Perla, y una Sacra Familia, de Ra¬ fael; la Caridad romana, de escuela italiana, y varios re¬ tratos de Jerónimos notables. Oratorio.—Desde esta piezase pasa al oratorio; dentro de unas puertas vidrieras se ve un altar y retablo de tabla con una imagen de escultura que representa a Nuestra Se¬ ñora de la Concepción. Sacristia del coro o Sala de Capas. — En el mismo claus¬ tro alto a la parte del mediodía se ven otras dos puertas labradas, con embutidos de diferentes maderas, que se co¬ rresponden de frente, las cuales daban paso al noviciado: una de ellas conduce a la pieza que servia de dormitorio y ahora es biblioteca particular de los padres Agustinos, y la otra a la celda que ocupaba el maestro de novicios. La Sala de Capas es una pieza muy capaz con una her¬ mosa bóveda lucida de blanco como las paredes. Por todo el contorno, y en medio de ella, hay una estantería donde se guardaban las capas de coro para los cantores. En un al¬ tar que ocupa el testero del norte se ve una escultura bas¬ tante buena, San Miguel con el diablo a ios pies, ejecutada por doña Luisa Roldán, escultora de cámara de Carlos 11. Hay también en ella siete cuadros grandes de Luqueto, Cincinato y Zúccaro. Claustros menores.—Junto a la escalera principal hay dos tránsitos con pavimento de mármol, adornados con al-- gunas pinturas de poco mérito. Los claustros menores son cuatro, cortados por seis corredores de 66 metros de lar¬ go por cualcfliier parte que se miren, divididos en 20 lien¬ zos de pared que dan vuelta alrededor de cada una. Tie¬ nen pilares con escaso adorno. — 79 - Biblioteca.—Está situada sobre el zaguán del pórtico principal, y tiene la entrada por el mismo a la derecha según se entra de la Lonja. La portada la forman dos columnas estriadas, sobre las que hay un frontispicio con una inscripción en la que se fulmina excomunión contra los que sacaren libros o algún objeto de la Biblioteca. La puerta es de maderas finas, y por ella se entra a un espacioso salón de 54 metros de largo por 9 de ancho y 10 de alto en el centro de la bóve¬ da. El pavimento es de mármoles blancos y pardos, y por toda la pared arrima una lujosa estanteria corintia diseña¬ da por Juan de Herrera y ejecutada por Flecha, Gamboa, Serrano y otros maestros de ebanistería, en caoba, ébano, cedro, naranjo, terebinto y nogal. En medio de la sala hay cinco mesas cuadradas de mármol con cercas de bronce, del tiempo de la fundación, y entre ellas dos veladores ochavados de pórfido, regalo de Felipe IV. Recibe la sala buena y abundante luz por cinco ventanas y cinco balcones que dan al Patio de los Reyes y otras siete ventanas gran¬ des que dan a la Lonja del poniente. Sola la estanteria costó 13.000 ducados. Se divide la sala tres en porciones por dos arcos sobre pilastras, entre cuyas columnas del lado de la estanteria hay colocados cuatro retratos de ta¬ maño natural, a saber: el emperador Carlos V, Felipe II y Felipe III, pintados por Juan Pantoja de la Cruz, y Car¬ los //por Juan Carreño de Miranda. En el testero frontero, a la entrada, hay un excelente retrato de medio cuerpo del historiador de este Monasterio y clásico escritor castellano Fray José de Sigüenza. Pinturas de los frisos y techo, y libros expuestos en las vi- /r//7fls.—Desde el remate de los estantes hasta la clave de la bóveda toda esta sala está pintada al fresco, sin que quede en blanco ni el.más pequeño espacio. En la bóveda - 80 - r i Biblioteca. (Fot. M. Moreno.) 81 - pintó P-eregrin de Peregrini Tibaidi, en siete comparti¬ mientos o divisio¬ nes, las siete artes liberales en fíguras de graves matro-' nas, de doble tama- fio queel natural, acompañadas de mancebos, anima¬ les, y los atributos del arte que repre¬ sentan. Por debajo de la cornisa se ha¬ llan 14 historias, de figuras menores que el natural, alusivas a algún hecho nota¬ ble referente al arte en cuya división caen. Dos matronas más: la Teología y la Filosofía, llenan los testeros de en¬ trada y el de enfren¬ te con sus corres¬ pondientes histo¬ rias. La cornisa que corre alrededor de toda la sala está do¬ Felipe II a los setenta años. (Pantoja de la rada en oro, habién¬ Cruz.) dose dibujado so¬ (Fot. M. Moreno.) bre el dorado, al claroscuro, líneas, óvalos y filetes que rompen la mo- 6 - 82 — notonía de un espacio tan largo y hacen apacible efecto a la vista. Las artes o ciencias se hallan divididas entre sí por tres anchas fajas que dan vuelta a la bóveda, siguiendo la co¬ rrespondencia de las pilastras y entrèpilastras de los ar¬ cos: las dos de los lados formando grecas sobre fondo de oro, y la de en medio está pintada al estilo pompeyano con figuras, follajes y adornos de muy extremado primor. Todo lo pompeyano es obra de Fabricio Castelló y Nicolás Grᬠnelo, y el dorado de Francisco de Viana. Aun cuando las historias del friso-fueron atribuidas a Bartolomé Carducho por el P. Fr. José de Sigüenza, en la escritura de tasación, que original poseo, se adjudican a Peregrin Tibaldi.Tal vez los dibujos y sus discipulos dieran el él no hiciera más que colorido, como en tantas otras cosas de aquel artista. Hecha esta somera descripción general, veamos ahora en particular qué artes son las representadas, qué historias y personajes acompañan a cada una y los libros que en las vitrinas hay debajo de ellas. Testero de entrada.—En el medio punto se halla la Teo¬ logía, joven y hermosa matrona, sobre un fondo arquitec¬ tónico. Corona real lleva en la cabeza y muestra la Sa¬ grada Escritura a los cuatro doctores de la Iglesia latina San Jérónimo, San Ambrosio, San Agustin y San Gregorio que la acompañan. Debajo de la cornisa se ve el concilio de Nicea. Presi¬ den los obispos y con ellos está, aunque algo apartado, el emperador Constantino, que arroja al fuego varios papeles. En el suelo aparece Arrio, cuya doctrina fué anatematiza¬ da en esta augusta asamblea católica. Primera división.—En la bóveda se ve la Astrologia, o Astronomía, recostada sobre un globo celeste, y varios niños alrededor estudian el curso de los astros. En el ni- - 83 - cho de la izquierda Ptoloraeo y D. Alfonso X el Sabio, rey de España, y enfrente Euclides y Juan de Sacrobosco, emi¬ nentes astrónomos. A la izquierda, por debajo de la cornisa, está pintado el eclipse sobrenatural acaecido el dia que murió crucificado nuestro Señor Jesucristo. San Dionisio Areopagita, Apo- lófanes y otros atenienses observan con admiración el portento. Enfrente se ve al rey Ecequías en cama, gravemente en¬ fermo, y el profeta Isaías le promete en nombre de Dios quince años más de vida, y como garantía de la promesa le muestra un reloj de sol cuya sombra retrocede diez grados. Segunda división.—La Geometría en la bóveda con un compás en la mano y varios niños alrededor. En el nicho izquierdo están Arquimedes y Juan de Monteregio, y en el derecho Pitágoras y Aristarco. En la faja que separa esta arte de la anterior están pintados Dicareo Siculo y Cirengo. Debajo de la cornisa se ven, a la izquierda, los sacerdotes ■ egipcios señalando las lindes de las tierras, borradas por las inundaciones del Nilo, y al otro lado .Arquimedes, abstraído en una demostración, no se da cuenta de los sol¬ dados romanos que han entrado en Siracusa y le quitan la vida. Tercera división.—En la bóveda la Música, con varios niños, tocando la lira. En el nicho de la izquierda Tubal- cain y Pitágoras y enfrente Anfión y Orfeo. Debajo de la cornisa, a la derecha, Orfeo saca a su espo¬ sa Euridice del infierno habiendo dormido al cancerbero con la música de su lira, y enfrente David aplaca, tocando el arpa, los espíritus malignos del rey Saúl. En la faja y arco que separan esta arte de la anterior. - 84 — Mercurio y Apolo, Pan y Miseno, dioses de la armonía y canto. Cuarta división.—La Aritmética en la bóveda acompaña¬ da de varios mancebos que tienen tablas con números. En el nicho de la derecha Jordán y Xenócrates, y Arquitas Tarentino y Boecio al otro lado. Debajo de la cornisa, a la derecha, se ven muchos filóso¬ fos gimnosofistas desnudos filosofando sobre los números, y enfrente la reina de Sabá propone enigmas a Salomón. Quinta división. —En la bóveda la Dialéctica, figura de difícil escorzo, coronada por la luna en menguante, que representa el argumentum cornutum de los latinos, o ditema de los griegos, acompañada de varios muchachos. En el nicho de la derecha se ven Protágoras y el filósofo Oríge¬ nes, y enfrente Zenón y Meliso. Debajo de la cornisa, en el lado;derecho, se figura a San Ambrosio y San Agustín disputando y Santa Mònica arro¬ dillada, y enfrente el filósofo Zenón de Eiea, fundador de- la Dialéctica, muestra a unos mancebos dos puertas que re¬ presentan la verdad y la falsedad. En el arco y faja que dividen esta ciencia de la siguiente están pintados, a la izquierda, Píndaro y Horacio, y Home¬ ro y Virgilio enfrente. Sexta división.—En la bóveda la Retórica, con el cadu¬ ceo en la mano, y varios niños y un león. En el nicho de la derecha Cicerón y Quintiliano y enfrente Demóstenes elsócrates. Debajo de la cornisa, en la derecha, se ve al Hércules francés, con la clava en la mano: salen de su boca cadeni¬ llas de plata y oro, representadoras del poder de la elo¬ cuencia, y enfrente Cicerón salva a Cayo Rabirio, acusado de crimen capital por haber dado muerte al perverso Sa¬ turnino, - 85 - Entre los dos arcos que separan esta división de la si¬ guiente hallan representados Plinto y Tito Livio en me¬ se dio de graciosos y bien entendidos grutescos. Séptima división.—En la bóveda la Gramática, con una guirnalda en una mano y unos azotes en la otra, acompaña¬ da de varios graciosos niños con sus libros y cartillas. En el nicho de la izquierda, Marco Terencio Varrón y Sexto Fompeyo, y enfrente Tiberio Donato y Antonio de Nebrija. Debajo de la cornisa, a la derecha, una escuela de gra¬ mática en Babilonia, y a la izquierda la edificación de la torre de Babel, donde tuvo origen la diversidad de lenguas. Testero del norte.—En el medio punto se figura la Filo¬ sofía, acompañada de Sócrates, Platón, Aristóteles y Séne¬ ca, de tamaño colosal y gran relieve. Debajo de la cornisa se representa la escuela filosófica de Atenas, cuyas dos escuelas principales aparecen figura¬ das por sus fundadores Sócrates y Zenón, que están expli¬ cando desde la cátedra sus sistemas. Las pinturas al fresco de esta biblioteca costaron, sin el oro y colores, 25.000 ducados. Vitrinas.—Sobre las mesas y veladores de la biblioteca hay colocadas siete vitrinas, en las que están expuestos los siguientes libros: Primera vitrina.—Apocalipsis de San Juan, iluminadas y miniadas todas las páginas; fué de Felipe II; Devocionario, de Isabel ta Católica; Devocionario, de doña Margarita de Austria; Breviario, del emperador Carlos V; Breviario, de Felipe II, iluminado por los monjes jerónimos; Capitulario, también iluminado; un Misal romano del siglo XV, Bre¬ viario de los Reyes Católicos, con otros varios. Segunda vitrina.—Un Alcorán, de Muley Zidán, empera¬ dor de Marruecos, y otros tres libros árabes y persas. Tercera vitrina.-La Santa Biblia, del siglo XIV; Le Jou- — 86 — vencel, novela alegórica, histórica y militar del siglo XV; Breviario de Amor, en verso antiguo provenzal del si¬ glo XIV; Códice Vigiiano del siglo XV; Imitación de Cristo, en lengua mejicana; Crónica trayana, del siglo XIV, etc. Cuarta vitrina.— Itinerario, del empe¬ rador Antonino, del siglo Vil, ya catalo¬ gado en el inventa¬ rio de la catedral de Oviedo en 882; Tres libros de las senten¬ cias, de San Isido¬ ro, que perteneció a Alfonso 11 el Cas¬ to; Explanación del Apocalipsis, por S. Beato de Llába¬ na,del siglo IX; el Códice Aureo, lla¬ mado asi por estar todo él escrito con letras de oro; con¬ tiene los cuatro Iluminación del Breviario de Carlos V. EvatlgcHos COn lOS (Fot. E. Mañero.) prefacios de San Je¬ rónimo y los cáno¬ nes de Eusebio de Cesárea; el Códice Vigiiano o Albelden- se, que contiene los antiguos concilios generales y parti¬ culares de España, Galla y Africa, las Decretales de los Papas, el Fuero Juzgo, la crónica de Albelda, etc.; fué es- — 87 — 4f4 crito por los monjes de Albelda, Vigila, Sarracido y Gar¬ cia, que lo terminaron en 976; el Códice Emílianense, copia del anterior, por los monjes Velasco y Sisebuto, de San Millán de la Cogo- 11a, en 992; un Bre¬ viario del siglo Xll, con canto gregoria¬ no sin lineas; una Crónica geneaiógica de reyes, hasta los Reyes Católicos, en latin; la Heráldica general y origen de ¡a nobleza, por el cardenal Otón Trus- ches, dedicada a Felipe II; la Cos¬ mografía, de Tolo- meo, del siglo XV; el Libro de dibujos, de monumentos y antigüedades de Roma e Italia, a pluma, por. Francis¬ co de Holanda, y los Iluminación del Breviario de Felipe IL Libros del saber de (Fot. E. Mañero.) Astronomia, de Al¬ fonso el Sabio, co¬ piados por encargo de Felipe 11 para la instrucción del principe Carlos. Los dibujos son de Juan de Herrera. Quinta v/7nna.-Todas son obras de Alfonso el Sabia: Cantigas de Santa Marta, dos ejemplares,-hermosamente escritos y espléndidos en miniaturas, de fines del siglo Xlll; - 88 - » "^7 la quinta parte de la Grande e general Estaria, procedente de la librería de Isabel la Católica; Juegos de ajedrez, dados y tablas,'escrito en Sevilla en 1282; el Lapidario, o propiedades, tamaños y colores de las piedras, del si¬ glo XIII, y la Crònica general de España, del siglo XIV, todos ellos hermosamente Iluminados y de extraordinario ^ valor. Sexta vitrina.—La Bibiia, en hebreo, escrita en España a mediados del siglo XV; Himnos en loor de la Virgen, en griego, con miniaturas de estilo bizantino, del siglo XIV; Exposición de las fiestas de la Iglesia griega, en griego, por Juan de Euchalta, escrito e Iluminado para Felipe II por Nicolás de la Torre, y la Táctica militar, en griego, de Ellano, escrito e Iluminado también para Felipe II. Séptima vitrina. —Un Breviario, de principios del si¬ glo XV; otro del siglo XIV; Officium Salomonis, escrito para Carlos V por el Impresor de Gante, Roberto Kleyser, e iluminado por su hermana Clara Kleyser; un Psalterio, de la Orden de San Agustín, del siglo XIII; Ceremonial para la consagración y coronación de los reyes de Castilla y Ara¬ gón, de principios del siglo XIV; un M/sa/del siglo XIV; La Vida de Santa Teresa, escrita por la propia mano de la Santa. Hay en esta vitrina varias muestras de encuaderna- clones árabes y otras españolas artísticas del siglo XVI, en oro, policromadas, etc., y encuademaciones de Felipe II y don Diego Hurtado de Mendoza. Además tiene dos Incu¬ nables, uno de Zaragoza, de 1481, ejemplar único, y otro ^ de Valencia, de 1475, que es el más antiguo de los espa¬ ñoles que posee esta biblioteca. Biblioteca de manuscritos.—Antiguamente estuvo colo¬ cada encima de la Biblioteca principal, que se acaba de describir; pero por temor a los Incendios se bajaron los libros con sus estanterías a una espaciosa sala que da al I r- patio de Reyes, de donde proceden los manuscritos ex¬ puestos en las vitrinas. Historia de la Biblioteca.—Fué fundada esta célebre bi¬ blioteca por Felipe II, decidido protector de las artes y de las ciencias, como no podrá menos de reconocer quien venga a visitar los riquísimos tesoros que encierra El Es¬ corial. Su primer origen fueron 4.000 volúmenes, que Felipe II entregó de su biblioteca particular, entre los cuales habla algunos manuscritos en todas lenguas, y que se distinguen por la encuademación, que regularmente son de tafilete negro o morado sobre tablas y con sus armas grabadas en el centro. Se hizo la primera entrega en 1575 y aun se con¬ servan muchas entregas que contienen el catálogo de los libros según se iban recibiendo. A principios de 1576 se le unió la rica biblioteca dfe don Diego Hurtado de Mendoza, donada por su dueño a Feli¬ pe II, quien la aceptó a condición de pagar todas las obli¬ gaciones y deudas que dejaba en su testamento Hurtado de Mendoza. Además, por mandato de Felipe II se trajeron de la ca¬ pilla real de Granada 130 volúmenes. De la testamentaría de don Pedro Ponce de León, obis¬ po de Plasència, 94. Dei historiador de Aragón, Jerónimo de Zurita, entre impresos y manuscritos, 234. Del doc¬ tor Juan Páez de Castro, 87. En Mallorca, Barcelona, y en los monasterios de la Murta y Poblet, se recogieron 293, la mayor parte pertenecientes a las obras de Raimun¬ do Lulio. De don Diego González, prior de Roncesva- lles, envió don Martin de Córdoba 31 manuscritos. De los que Serojas tenía del rey, 130 cuerpos. De la Inqui¬ sición 139. Don Alonso de Zúñiga regaló" para esta bi¬ blioteca 45. Arias Montano regaló 206, entre ellos 72 ma- - 90 - nuscritos hebreos. De la biblioteca del marqués de los Vélez, 486. De la testamentaria del cardenal de Burgos, 935, y de don Antonio Agustín, arzobispo de Tarragona, 135, la mayor parte manuscritos latinos, sin contar otros muchos que varios particulares regalaron, entre los que son nota¬ bles por la antigüedad y mérito algunos de los que dieron el doctor Burgos de Paz y don Jorge de Beteta. Todas estas entregas fueron clasificadas por el célebre Arias Montano, ayudado por el P. Fray Juan de San Jeró¬ nimo y otros religiosos Jerónimos. En 1609 se le unieron también los libros de Alonso Ra¬ mirez de Prado, quehabía adquirido Felipe 111 por la apli¬ cación de bienes a sureal fisco, y posteriormente, en 1614, se enriqueció con la biblioteca de Muley Zidán, emperador de Marruecos, compuesta de más de 3.000 manuscritos árab®-, y en época desconocida entraron también parte de los manuscritos que se guardaban en la famosa biblioteca del conde-duque de Olivares. Para el sostenimiento y adquisición de obras asignó Fe¬ lipe II una renta fija, que se aumentó en tiempo de Feli¬ pe IV hasta la suma de 2.000 ducados anuales aproximada¬ mente. Se concedió, además, el privilegio de poder adqui¬ rir gratis un ejemplar de todas las obras que se imprimie¬ sen en los dominios de España, y-en 1619 se recomendó su observancia a los virreyes de Nápoles, Milán, Sicilia, Flandes y otros reinos y lo confirmaron los reyes suce¬ sores. Con tantos elementos y protección, la biblioteca de El Escorial debía de ser una de las primeras de Europa, no sólo por el número de libros, sino también en su elección y mérito; pero por desgracia no fué así. El privilegio de adquirir libros no se observó por el descuido de los encargados de recogerlos, y posteriormen- - 91 - te ha quedado anulado casi por completo, pues son pocas las obras que ingresan como donativo. Las rentas que se le habian asignado tampoco se destinaron a enriquecerla, ni se hizo en ella ninguna mejora material. A estas hay que añadir las desgracias lamenta¬ causas bles del incendio de 1671, que devoró más de 4.000 manus¬ critos y muchos impresos, y la traslación que de ella se hizo a Madrid por el gobierno intruso de Napoleón. Desde 1820 hasta 1823 sufrió también algunas pérdidas, des¬ apareciendo varios manuscritos. En 1859 existían, según el inventario de Carnicero, unos treinta mil volúmenes, a los que se agregaron, por real orden de 1 de mayo de 1876, los libros de la llamada biblioteca del Semina¬ rio, fundada por el venerable don Antonio Maria Claret, arzobispo dimisionario de Cuba y luego presidente de San Lorenzo, que ascendían a unos cinco mil volúmenes. Ac¬ tualmente hay unos cuarenta mil impresos, y 1.900 manus¬ critos árabes, 2.090 en latín y lenguas vulgares, 72 hebreos y 700 griegos. Una de las cosas que llaman la atención en esta biblio¬ teca es la colocación de los libros con el canto en el interior y el corte hacia fuera. Hizose asi porque se colocan mejor y se estropean menos al sacarlos y ponerlos en su sitio, pues se hace más fácilmente por ser siempre menos abul¬ tado el dorso que el corte y porque estando éstos bien dorados ofrecen una vista elegante y suntuosa. V Real Colegio de Alfonso XII. El mismo año de la instalación de los PP. Agustinos en el Real Monasterio (1885), inauguraron el curso de estudios en el Colegio, que hasta entonces habia sido regido por profesores seglares. Ocupa este centro instructivo el án¬ gulo noroeste del edificio. Ha sido desde su fundación Se¬ minario de eclesiásticos. Tiene la entrada principal en la primera puerta de la lon¬ ja del poniente. La parte interior está formada por claustros iguales a los pequeños del convento. Los paraninfos miden de norte a mediodía 31 metros, por siete de oriente a po¬ niente con arcos bien labrados alrededor, y sobre los ar¬ cos balcones con antepechos de hierro. El techo del para¬ ninfo bajo es un enorme lienzo pintado al óleo por Fran¬ cisco de Llamas, del cual dice, refiriéndose a este cuadro, don Agustín Cean-Bermúdez: «Quiso imitar a Jordán a prin¬ cipios del siglo XVIII sin estar cimentado en los elementos del arte; la lástima es que le hayan permitido ensuciar los techos del Monasterio de El Escorial... Pintó al fresco {no, es al óleo) el techo y lunetos del espacio que media entre los dos claustros del colegio de los monjes, llamado el pa¬ seo; representó la beatísima Trinidad, la creación del hom¬ bre, los Doctores de la Iglesia, los filósofos del paganismo, las ciencias, los elementos, las virtudes, los vicios y otras mil cosas paramartirio de los inteligentes, que suspiran por el dia en que semande borrar todo, a fin de que aquel célebre edificio quede libre de tan negra mancha.» {Diccio¬ nario..., t. 111, pág. 39.) Al final del paraninfo bajo, en dirección del mediodía, dos puertas dan a las antiguas aulas de Teologia y Filo¬ sofía, hoy bien montados gabinetes de Física e Historia Natural. En la amplia clase de dibujo tiene una buena colección de dibujos de figura y reproducción de estatuas y bajos re¬ lieves en yeso, que en 1903 regaló la Real Academia de San Fernando. El oratorio está pintado al fresco, por don Adelaido Polo en 1909. Hay también una espaciosa y elegante sala de ba¬ ños. Los dormitorios, amplísimos, con mucha luz y venti¬ lación. Además de la primaria y bachillerato, se enseñan gimna¬ sia sueca, ciclismo y equitación, y, en virtud de las nuevas leyes del Servicio militar obligatorio, la instrucción mili¬ tar, dirigida por oficiales del Cuerpo de Carabineros. El número de alumnos es, por término medio, de unos 200. VI Palacio y habitaciones de Felipe II. El área del palacio ocupa una cuarta parte del total de edificio, contando la iglesia, y abraza media fachada no norte y media fachada este. El palacio no desmerece del resto de El Escorial, y las paredes de las habitaciones rea¬ les están cubiertas de riquísimos tapices. Hay 338 tapices, por cartones de Mengs, Castillo, Bayeii, Maeiia, Goya, et¬ cétera: 152 hechos en la fábrica de Madrid; 163 en Flan- des, por cartones de Teniers, en su mayor parte; 20 en Francia, y 5 en Italia. Representan escenas de aldea, cos¬ tumbres españolas, vistas de Madrid y cacerias. La planta baja del palacio es casi igual a la del claustro principal del convento. A la parte del este queda un patio de 27 me¬ tros de largo por 17 de ancho. La escalera principal está en la galeria del norte. Fué construida en tiempo de Carlos IV por el arquitecto donjuán de Villanueva. Vense en ella los cuadros siguientes: Países con rocas, de Cres- cencio de Onofrio; Aracnc y la diosa Palas, y el sátiro" Marslas, por Jordán; Pals, por Gaspar Dughet; Pals, de Teodoro Malwef; Nuestra Señora en contemplación, copia de Sassoferrato; Países, de Momper; Floreros, de Seghers; Pals, de Cornelio Molenaer; Pals, de escuela napolitana; Cabeza, copia del Ticiano, por J. Madrazo; Pals, de escue¬ la italiana; Cascada de Sallmadri, por José Coch, etc. Antecomedor.—Se encuentra al concluir la escalera. Sus paredes se hallan revestidas con tapices de Wouwermans y Teniers, que representan soldados flamencos. Muebles, Imperio. Comedor.—Amplia sala con tapices de Goya, Bayeu y Comedor. G. Anglois, imitación de Wouwermans. Silleria de damas¬ co encarnado. Téngase en cuenta que para todas las salas las cortinas son del mismo color y materia que la silleria, y que todas ellas están amuebladas en estilo Imperio y tienen hermo¬ sas mesas con sendos tableros de mármol en colores, so¬ bre los que hay colocados relojes de varias formas. - 96 - Antesala de embajadores.—Tapices de Goya y Bayeu. Silieria de raso amarillo. Salón de embajadores.—Tapices de Bayeu. Silieria de seda blanca. Hermosas porcelanas de Sèvres. Oratorio.—Tapices de escuela francesa representando Salón de embajadores.—La yaçm'íto. (Tapiz de Bayeu.) escenas del Telémaco. El encuentro de los náufragos Telé- maco y Mentor la ninfa Calipso en la playa de la isla con de ésta-cortado en dos-fué tejido en España por car¬ tones del pintor de cámara de Felipe V, Miguel Angel No¬ uasse, en 1734. Se han creído Gobelinos. Sillería de seda azul. Piezas de maderas finas.-^Se llaman asi por su delica¬ dísima obra de ebanistería; costaron 28 millones de reales. Se comenzó a trabajar en ellas en tiempo de Carlos IV y se dieron por concluidas en 1831; en este espacio hubo diver¬ sos ebanistas encargados de dirigir la obra; el último fué don Angel Maesu. Son cuatro las piezas embutidas con mucha delicadeza, hermosura y prolijidad, por el orden siguiente: Despacho del rey.—Pavimento de embutidos y maderas finas con un lindo florón en el centro entre grecas, cua- droSj guarniciones de hojas y filetes de varios colores. El friso de las paredes es también de igual clase, pero con flores ycenefas de más delicadeza y primor, realzados con molduras de un bello dorado; de trecho en trecho, y ade¬ más en los huecos de las ventanas, hay varios paises en cobre, de don Bartolomé Montalvo. Las puertas y ventanas son igualmente de embutidos, asi como los taburetes, fo-, rrados en seda azul de cielo, muy claro, con bordados; las paredes están revestidas de la misma seda lisa. La mesa de despacho que se ve en esta linda pieza es del mismo gusto, con labor muy esmerada, bellos dibujos y matices, y bronces dorados representando pasajes históricos que la adornan mucho. Retrete.—De igual gusto y trabajo que la pieza anterior con diferencias el dibujo; paredes revestidas de seda en color de claro naranja; techo de Maella. Anterreclinatorio.—Como los anteriores; los paisitos embutidos en madera son lindisimos; en el hueco que for¬ ma una de las ventanas hay dos más grandes del género chinesco; taburetes de igual clase con asientos bordados sobre fondo amarillo; las paredes revestidas de seda del mismo color; techo de Qálvez. Oratorio.—Es el primer aposento que se hizo de embu¬ tidos; le adornan vistosos jardines, grecas y cenefas; la sillería análoga y revestida como las paredes, de tisú blanco bordado de oro y verde, figurando un emparrado; - 98 - techo de Maella. En el reclinatòrio hay un crucifijo de marfil y en los lados cuatro cuadritos de bastante mérito. Frente a la entrada un espejo grande con dos candelabros, y sobre él la cifra de Carlos IV y Maria Luisa. Dormitorios o Salas de la Reina. —A continuación del Ncptuno apacigua la tempestad. iTapiz de Leynier.) Oratorio, que está inmediato al Salón de embajadores, siguen otras seis salas que han llevado varios nombres, siendo el más común el de Dormitorios, a todas luces im¬ propio, porque los dormitorios están a espaldas y siguien¬ do la misma dirección que estas salas, que servían para diversos usos cuando residia la corte en El Escorial. Sala /.^—Tapices representando escenas del Telémaco. - 99 - El de Neptuno apaciguando la tempestad en que naufragan Telémaco y Mentor, fue tejido en los Países Bajos en el siglo XVllI, por Urbano Leynier, bruselés (1674-1747). Si¬ llería y rinconeras de carmesí, hermosísimas. En esta sala hay una cacería de jabalíes en biscuit, hecha en Nápoles en 1781, donde se ve al rey Fernando IV de Nápoles, su Sala de estilo pompeyano. esposa Carolina, el príncipe Francisco y otro personaje. Sala 2.^—Tapices de Anglois, imitando a Wouwermans. Sillería de estilo Inglés, de seda blanca. Sala 3.^ o de estilo pompeyano.—E\ tapiz todo imita estilo pompeyano. Encima de la chimenea se destacan dos figu¬ ras tan bien trabajadas, que parecen de relieve. Fueron te¬ jidos en Santa Bárbara; cartones de Mengs, o de Josef del Castillo, fines del siglo XVlll. Su sillería y rinconeras son de raso carmesí. Encima de una de las mesas hay un her¬ moso reloj en alabastro y bronces con la alegoría del amor. - 100 - Soto •í.'·—Tapices de Goya. Sillería y cortinas de azul celeste claro. Sala 5.^—Tapices de Wouwerinans. Sillería amarilla. Soto 5.^—Tapices de Teniers. Sillería negra. Soto de &oto/tos.-Recibe este nombre de las que pinta- Sala 4.®—¿a riña en la Venta Nueva. (Tapiz de Goya.) ron prolijamente al fresco en sus paredes Gránelo, Fabri- cio, Lázaro Tabarón Orado Cambiaso, hijo de Luqueto, y italianos. Esta galería tiene 55 metros de largo, más 5 de ancho y una altura de 7 hasta la clave de la bóveda, pinta¬ da toda al fresco imitando primorosamente el estilo pom- peyano. El fresco principal, que ocupa toda la extensión del lienzo del mediodía, representa la batalla de la Higue- ruela y la victoria conseguida sobre los árabes por don Juan II en la vega de Granada. Es reproducción ampliada - 101 - y en colores de un lienzo pintado ai claroscuro, encontra¬ do en tiempo de Felipe II en un arcón del alcázar de Se¬ govia. Se cree fué pintado en tiempo de don Juan II, obra tai vez del florentino Donato Deiio. De frente hay la ba¬ talla ganada el dia de San Lorenzo (1557) por el duque Fi- Sala de Batallas. liberto, caudillo del ejército español; la prisión del gene¬ ral francés, el condestable Momrnorency, y el asedio y toma de San Quintin. Los cartones de este lienzo los di¬ bujó Rodrigo de Holanda, modesto artista, que se pasó casi toda su vida en San Lorenzo pintando a brocha gorda puertas y ventanas. Los testeros de la galeria representan dos expediciones hechas a las islas Terceras, en tiempo de Felipe II, y el feliz resultado de una y otra. Se figuran una multitud de buques mayores y menores de todos los portes y clases entonces conocidos, unos haciendo embar- — 102 - cos y desembarcos, otros hostilizándose y batiéndose. La bóveda contiene una admirable variedad de figuras y ca¬ prichos, mezclados con templetes, nichos, pedestales, aves, monstruos, frutas, flores, pafios y colgantes, dibuja¬ do todo fantástica y agudamente. Fué restaurada esta sala la última vez, desde 1882 a 1889, por don Rudesindo Marin y sus hijos don Manuel y don Mariano. En 1890 se colocó la valla de hierro, dibujo de don José Lema. Habitaciones de ia infanta Isabel Clara Eugenia.—Ba¬ jando por una buena escalera de piedra desde la Sala de ba¬ tallas para ir a estas habitaciones, hay que cruzar un claus¬ tro cuyasparedes están adornadas con cuadros grabados de árboles genealógicos de reyes, y cuatro cuadros al óleo de Pantoja de la Cruz, que representan genealogías de la casa de Austria, más otros dos con los enterramientos que hay en el presbiterio del altar mayor, de que se hizo men¬ ción al hablar del templo. Las habitaciones de la infanta son tres: una que corre a todo lo largo de la parte norte, con ventanas a los jardi¬ nes; y dos alcobas. La que fué dormitorio de dicha infanta, hija de Felipe II, tiene una cama con sus aderezos del siglo XVI, y algunos muebles que adornan la habitación. Hay, además, un claviórgano de Carlos V, un Cristo de marfil, un retablo de cera, representando la Adoración de los Reyes Magos, en una mesilla de nogal; araña de hierro y cobre plateado en el techo, hecha modernamente con varios trozos de objetos antiguos; cuadritos repujados en bronce de asuntos místicos, y los cuadros siguientes: Nues¬ tra Señora con el Niño Dios en los brazos, de escuela ale¬ mana; la Crucifixión, de Frans Floris, flamenco; Sania Inés, tabla, de escuela antigua de Colonia; Anciano, orando, de escuela antigua de Colonia; Felipe II, anciano, busto, tabla, de Sánchez Coello {?); Martirio de San Lorenzo (co- — 1Ô3 — bre), escuela veneciana; Oratorio, de escuela antigua de Colonia; la Virgen con el Niño Dios; Nuestra Señora con el Niño Dios y San Juan, de Pordenone; Adoración de ios pastores, tabla, de Zuccaro; la Adoración de los Magos, de Benvenuto Garófalo; Tentaciones de San Antonio, de Jeró¬ nimo Bosco, según el inventarlo de Aranjuez, de donde ha sido traído en 1911, tabla; La Virgen, San Roque y San Se¬ bastián, tabla traída en 1913 de la Casita del Príncipe, de Garófalo; Ei Descendimiento, de Van Orley; Ei arcángel San Miguel alanceando al diablo, tabla antigua; Santa Ca¬ talina, tabla, escuela italiana; La Quinta Angustia, en ága¬ ta, por Carracci; San Antonio de Padua, en ágata, por Carracci; San Lucas, pintando el retrato de la Virgen, es¬ cuela flamenca antigua; el Descendimiento del Señor, en me¬ tal, etc. Antesala del Salón del Trono.—Está inmediata a la an¬ terior. Consérvanse en ella la litera de manos en que Feli¬ pe 11 hizo el último viaje desde Madrid a este Monasterio, y otros muebles antiguos. En las paredes hay un grabado de Pedro Perret, de Amberes, hecho en 1587, represen¬ tando la vista general del Monasterio, y los siguientes cuadros: Plramo y Tisbe, de Jordán; la Anunciación, de Juan Antonio Rizzi; la Coronación de espinas, del Bassano; Alegoría de las artes; Jesús aparecido a la Magdalena; Asun¬ to místico, de Fra Bartolomé de San Marcos, dominico; Nacimiento, del Bassano; Descendimiento, escuela alemana; David y Goliat, de Coxcie, etc. Salón del Trono.—Espacioso salón inmediato al ante¬ rior, con tres ventanas a la parte norte. Las paredes están cubiertas con tapices flamencos hechos por encargo de Fe¬ lipe 11. También el suelo está en parte adornado con alfom¬ bra tapiz y una hermosa pieza de guadamecil. A un lado de la sala, en el centro, sobre una tarima, hay un sillón sin respaldo de muy notable labor, que se dice haber per¬ tenecido a Carlos V. Además, hay varios sillones arrimados a la pared, de terciopelo encarnado, hechos modernamente con telas de respaldo alto, y un sillón de cuero negro, del tiempo de Felipe II, con su correspondiente banqueta, donde apoyaba la pierna aquejada por la gota. Encima de la campana de la chimenea existe un retrato de medio cuerpo de Carlos V, a los cuarenta y siete años, por Pantoja. Saliendo de esta sala hay que atravesar dos claustros, en cuyas paredes se encuentran grandes cuadros al óleo, representando episodios de la batalla de San Quintín, Igua¬ les a los que dijimos estaban al fresco en la Sala de ba- íallas. Pasados estos claustros se entra en la Habitación de Felipe 11.—Llámase asi este aposento porque en él vivió Felipe II siempre que venía al Monaste¬ rio, y en él murió después de larga y penosísima enferme¬ dad: celda sencilla y pobre. Está a la parte del mediodía. Tiene 9 metros en cuadro, y se divide en tres departa¬ mentos por un tabique a lo largo y otro cruzado. La sala mayor tiene 4,73 de ancho, con tres ventanas grandes al nivel del suelo. El pavlmlento es de ladrillo, la bóveda y paredes lucidas de blanco, sin más adorno que un friso de azulejos. Una de las salas pequeñas servia de dormitorio, y en ella murió Felipe IL Comunica por unas puertas con el altar mayor. Entre éste y la sala aún hay otro comparti¬ miento con un altar y un cuadro, copla del Tlclano, que re¬ presenta a Jesús con la cruz a cuestas. Consérvase en la sala donde murió Felipe II una cama an¬ tigua (?), una pila pequeña de agua bendita con el monogra¬ ma del gran monarca, en bronce dorado; una pieza de cor¬ dobán, que cubre parte del suelo, dos sillones antiguos y algunos cuadrltos de asuntos religiosos. — 105 — En la sala mayor de las tres se conservan la mesa, un sillón y su banqueta, el estante, el tintero, la carpeta y al¬ gunos de los libros de Felipe II, una esfera armilar de bron¬ ce, parte de un astrolabio, una piedra imán que se encon¬ tró en las inmediaciones de este Monasterio, sillones de Habitación de Felipe II. cuero antiguos, una crucifixión de plata sobredorada, rega¬ lo del papa Gregorio Xlll a la gran Duquesa de Toscana, encuadrada en un templete de ébano, de estilo dórico, con sus basas y capiteles de plata, y una gaveta de acero bru¬ ñido con arabescos y medallones dorados en bajo relieve, que perteneció a Carlos V. Hay, además, los siguientes cua¬ dros: Los pecados capitales, por el Bosco; Oratorio (tripti- co), de escuela alemana del siglo XVI; el Descendimiento, del Bassano (cobre); la Transfiguración, copia de Rafael; Oratorio, tríptico, de Holbein; Martirio de San Lorenzo - 106 - (piedra), de escuela florentina, Estudios de historia natural, por Holbein; San Juan Bautista (tabla), de escuela flamen¬ ca; Carlos V, de medio cuerpo, tabla, y su esposa la Empe¬ ratriz Isabel, de medio cuerpo, tabla, por Cranach, retoca¬ dos; Felipe II, viejo; Retrato de una Princesa austríaca; San¬ ta Elena, busto con manos, de escuela alemana; El Salvador en la cruz, del Ticiano; San Juan Evangelista, Sacra Fami¬ lia, del Parmegianino, etc.