JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS FUENTES LITERARIAS PARA. LA HISTORIA DEL ARTE ESPAÑOL POR F. J. SÁNCHEZ CANTÓN TOMO I siglo xvi diboo db laorbdo. • CRISTÓBAIi de villalón". • prakoisoo DB holanda. pranoisoo DS villalpando. - don pblipb DB guevara. - lazaro de vblasoo. prat juan db san obrónimo.--juan de arpe.-diego db villalta.-hernando de Avila . - gaspar Gutiérrez de los ríos . - prat josé de sigübnza MADRID 1923 ADVERTENCIA PREVIA La impresión de este volumen ha durado varios años; los motivos de la demora fueron diversos, e importa seña¬ lar las consecuencias de la tardanza. Han dejado de ser novedades algunas de las que como tales se consignan; en cambio, se han allegado textos y noticias que colman vacíos notorios; y en libros de esta indole bien puede sacrificarse el éxito que sigue a la publi¬ cación de algo inédito, en aras de una mayor utilidad. El lapso de tiempo transcurrido fué, asimismo, deter¬ minante de variaciones en el criterio que presidió los ex¬ tractos, la redacción y el acoplamiento de las notas: por ello, las diferentes partes del libro, de suyo desligadas, re¬ sultan por demás inconexas, y sin aquel equilibrio de com¬ posición que hace gustosa la lectura de libros formados por tratados sueltos. Con índices copiosos se ha pretendido unificar las referencias desperdigadas, facilitando asi las consultas. Además del manejo de los índices, se aconseja la lectura previa del párrafo III de la Introducción, en el cual se aco¬ tan rectificaciones y adiciones logradas durante el largo pe¬ riodo de la impresión de este tomo. INTRODUCCIÓN I.—Razón del Ubro Alemprender la Sección de Historia del Arte del Centro de Estudios históricos la formación del «Corpus general de artistas españoles», se topó con la dificultad de allegar los libros de nuestros antiguos tratadistas. No es rica la bibliografía artística española, ni por el número de libros, ni siquiera por el de ediciones: de éstas, las antiguas son rarísimas; las pocas modernas, deficientes. Unase a lo dicho que hay varios manuscritos inéditos, y no sorprenderá que surgiera la mentada dificultad en Madrid y en un Centro entonces bien dotado. Declarado esto, no hay que ponderar los escollos con que a diario tropiezan los beneméritos estudiosos del arte español en provincias y los entusiastas hispanistas extranjeros. Es sabido que las biografías de pintores españoles es¬ critas por Palomino—sirva el caso de ejemplo—se basan en las noticias suministradas por los tratadistas anteriores en transmisión directa o mediata; pero como la exactitud al trasladar suele cualidad no ser común, conviene en todos los casos confrontar los textos, ya que con frecuencia ocurren cambios originados en una mala lectura o en el afán de interpretar; noticias hay que en sucesivas redac¬ ciones pierden su valor y recto alcance. De aquí se concluye la necesidad de editar los manus¬ critos conocidos y reeditar las impresiones antiguas; mas ésta es labor de mucho coste, gran trabajo, largo tiempo y... escasa utilidad. A trueque de injusticias de detalle, puede ase¬ caer en gurarse que solamente una quinta parte de cualquier tra¬ tado de arte antiguo interesa al investigador actual. Escri¬ tos los más y los mejores de estos libros en el Renacimien¬ to, su base no suele ser otra que los tratados de Vitrubio y de Plinio el joven — el del primero, mal conocido y peor interpretado ; el del segundo, meramente traducido — . Sobre estos cimientos se edificaban arbitrarias construc¬ ciones adornadas con citas de Santos Padres, poetas, filó¬ sofos, jurisperitos, matemáticos, etc., etc., resultando volú¬ menes de fatigosa y desaprovechada lección. En ellos sólo a salto de folios, alguna idea original, un consejo práctico o tal cual referencia contemporánea llaman la atención, aguijan la curiosidad o son complemento de búsquedas de interés. De estos antecedentes se dedujo que sólo procedía publi¬ car extractos literales minuciosos, debidamente anotados, de cuanto referente o coadyuvante a la historia del arte español se encuentra en los tratados anteriores al Museo pictórico de Palomino. IL—Título y plan Dase a esta colección el título de Fuentes literañas sobre historia del arteespañol, ocasionado a interpre¬ que por ser taciones equívocas requiere aclararse. En ciertos aspectos quizá fuera más exacto denomi¬ narla Tratadistas de aide español; pero, de un lado, habría que incluir libros, como la Carpintería de h blanco, de López de Arenas, que no consignan noticia histórica alguna, y por otro, suprimir las obras de Villalón y del P. Sigüenza, que no tienen por asunto exclusivo, ni preferente siquiera, temas artísticos: si el título de Tratadistas no es adecuado, menos lo fuera el de Historiadores del arte español. Radica la relativa impropiedad de la denominación adoptada en que no limitando arte, época, ni género lite¬ rario, alguien pudiera buscar en esta colección, por ejem¬ plo, las noticias arqueológicas que se leen en las Etimolo¬ gías de San Isidoro, los datos que consigna Ambrosio de Morales, o las referencias dispersas en crónicas monásti¬ cas y en libros de amena literatura. Todo esto fuera intere¬ sante recogerlo; mas dada extensión tan amplia al proyec¬ to, por su propia ambición fracasaría. Entiéndase, por tanto, el título aceptado como com¬ prensivo de aquellos escritos que, versando ex professo sobre materias artísticas, encierran noticias para la biografía de los cultivadores de las artes en España: y ensanchando el criterio dentro de límites prudentes, comprende, asimismo, obras de asunto extraño al arte español, en las cuales — XII — abundan las referencias de interés para nuestro estudio, y todavía incluye alguno que no cumple las precitadas se condiciones, pero que sirve para darnos a conocer lo sabi¬ do de arte extranjero en España, cual la versión castella¬ na de los libros III IV y de Architectura, de Serlio, hecha por el gran arquitecto, escultor y rejero Francisco de Vi¬ llalpando. Los extractos, ya se ha dicho, son literales y resultan secos por su propia índole; el corte brusco y el salto de materias fueron impuestos por la naturaleza de esta obra, que es de consulta y no de lectura seguida. En ellos se ha procurado no omitir noticia que pueda interesar a alguien, por lo cual casi todos encontrarán cosa que les plazca entre fárrago que quizá les enoje: se intenta hacer innece¬ saria la lectura total de los libros clásicos a los estudiosos y aficionados de la historia de nuestras artes; pero nótese que innecesaria no quiere decir inútil, ni inconveniente. En tres tomos como el presente estará resumida la bi¬ bliografía artística española en su aspecto histórico; y serán antecedente obligado de la edición de Palomino. Los aspectos estético y técnico son en buena parte inse¬ parables de lo meramente histórico, por lo cual se encon¬ trarán datos que a ellos atañen. No precisa recordar que del primero trató insuperablemente el maeBtro Menéndez Pelayo en su Historia de las ideas estéticas España, y sobre en ambos versan los estudios del erudito profesor italiano Achille Pellizzari, que ha publicado el volumen primero de su monumental obra I trattati attorno le Arti figurative in Ita¬ lia e nella Penisola Ibérica dalV antichitá classica al Rinasci- menta ed al secóla XVIII (Napoli, 1915); el volumen primero lo llena el estudio desde la antigüedad clásica hasta el siglo XIII. Lo más moderno comprendido en el tomo publicado por Pellizzari es anterior en más de dos siglos a lo más an- — XIII — tiguo que encierra nuestra colección. Data de comienzos del siglo XVI la primera obra extractada, que es, por caso, la más antigua publicada fuera de Italia acerca del arte rena¬ centista. Aun sabiendo que la división por siglos es artificiosa, se ha adoptado, sin embargo, en principio: dedícase un tomo al siglo xvi y dos al xvir, por convenir al reparto equilibrado de los materiales acopiados. Pero todavía esta norma no ha sido inflexible, y a los publicados en el si¬ glo XVI se junta la Historia de la Orden de San Gerónimo, del P. Sigüenza, impresa ya en el xvii, pero elaborada en el anterior, y, sin embargo, no se ha hecho lo mismo con los escritos de Pablo de Céspedes; oportunismos, en suma, obli¬ gados por la distribución. 111.—Contenido de este volumen Se incluyen el tomo presente extractos de doce libros en cincocentistas, que dan noticias de artistas españoles y que fueron como los formadores del gusto y de la cultura artís¬ tica en lengua castellana en el siglo xvi. Cuatro estaban inéditos, de ellos, dos nunca citados, y los demás, si bien conocidos, de muy corta divulgación hasta ahora, pues sólo tres han sido modernamente impresos: 1. Diego de Sagredo.—ilíedídas del Romano. 1526. 11. Cristóbal de Villalón.—Ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo presente. 1639. 111. Francisco de Holanda.—Diálogos de.la Pintura. 1548. lY. Sebastián Serlio.—Tercero y quarto libro de Architec- tura. 1552. V. Don ITelipe de Guevara.—Comentarios de la Pintura. ¿1560? VI. Lázaro de Yelusco. —Traducción de los Diez libros de Arquitectura de Vitrubio. ¿1550-1565? Vil. Fray Juan de San Gerónimo.—Memorias. 1563-1591. VIH. Juan de Ai'fe.—De Varia commensuraciónpara la Es- culptura y Architectura. 1585. IX. Diego de Villalta.—De las estatuas antiguas. 1590. X. Hernando de Avila.— Del Arte de la Pintura (a. de 1594). XI. Gutiérrez de los Ríos.—Noticia general para la esti¬ mación de las artes (1600). Xll. Fr. José de Sigüenza.—Historia de la Orden de San Gerónimo. 1602. — XV — Por apéndice se añaden las referencias que se han po¬ dido registrar en las Vite de Vasari alusivas a artistas españoles o a los artistas italianos que trabajaron en Es¬ paña. Cada capitulo va precedido de una nota breve, dando a conocer al autor y señalando su importancia; cumple aquí, sin embargo, hacer una sumaria recapitulación, al propio tiempo que se amplían algunos extremos y se rectifican otros. 1.-—Medidas del Romano, por Diego deSagredo.—Es el primer libro de las artes renacientes publicado en acerca España, y su traducción, en Francia. De antiguo dábase como primera edición la de Toledo, 1526; mas no logré sa¬ ber de ejemplar alguno asequible; por ello hube de hacer el estudio sobre lasegunda (Lisboa, 1539): así va adverti¬ do en la nota correspondiente. Habiéndose publicado ésta, con fotografía de la portada, en el número de marzo de 1920 de la importante revista madrileña Arquitectura, órga¬ no de la Sociedad central de Arquitectos, fué ocasión para que el distinguido arquitecto santanderino don E. Ortiz de la Torre, en el número de abril de la misma revista, primero, y en el de marzo-abril de 1921 del Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, después, anunciase que en la admirable colección de libros del gran polígrafo se conserva un ejem¬ plar de la editioprinceps, y que describe así: 'Medidas del Romano | necessarias alos oficiales que quieren seguir las formado 1 nes de las Basas, Colunas Capiteles y otras pieças délos j edificios antiguos, j Con previlegio. »En el centro de la plana hay una figura de un capitel corintio grabado en madera. Al fin del libro se lee: Imprimióse el presente tratado (intitulado Medidas de \ Ro¬ mano) en la imperial cibdad de Toledo en casa de Remo de petras. Acabóse a. ij 1 dias del mes d | Mayo de mil y quinien¬ tos y x- XVj años. 41 — XVI — »Lo forma un volumen en8.°, sin foliar, eon signaturas A-E de ocho hojas cada una, excepto la última que sólo tiene seis. »Como dato interesante consignaremos que todas las leyendas de las figuras están escritas en castellano. En las correspondientes a los órdenes dice: coluna dórica, coluna jónica, coluna corinthia, coluna tuscanica, coluna attica. Con esto cae por su base la hipótesis de M. Bertaux, quien obser¬ vando que en las ediciones posteriores (únicas que él cono¬ ció) aparecían las leyendas de algunas figuras en francés, suponía que este tratado de arte renaciente... había sido sugerido porFelipe de Borgofia. Después de ver la primera edición de las Medidas, la hipótesis más probable es que Sagredo aprovechó en las posteriores ediciones de su libro los grabados de la edición francesa, que medió entre la primera y la segunda de las españolas.» No he tenido ocasión de comprobar esta verosímil hipó¬ tesis del señor Ortiz de la Torre. He aquí la descripción de dos ediciones francesas que figuran en el catálogo 261 del librero James Rimell, de Londres (1923): N.° 113 <íRaison d'Architecture Antique, extraicte de Vitruve et aultres anciens Architecteurs nouvellement traduit d'Espa¬ gnol en Françoys a l'utilité de ceulx que se delectent en edifices. Pans, par S. de Coline... a lenseigne du soleil dor 1539. 4.° (51 hojas) título e iniciales en madera y numerosas ilustraciones. Su precio: 4 libras y 4 chelines. N.° 114 de la misma obra: Paris, par O. Gavellet a lenseigne de la Poullgrasse 1555. Su precio: 3 libras ymedia, II.—Ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo presente, por Villalón.—Es una de las más importantes piezas para poder conocer el carácter genuino de nuestro Renacimien¬ to. Aunque publicada dos veces en lo que va de siglo, ha — XVIÍ — tenido escasa difusión y algunas referencias no han sido rectamente interpretadas. III.—Diálogos de la Pintura, por Francisco de Holanda. Constituyen la segunda parte—la más importante y famo¬ sa—de su antigua; en ellos deja oír su libro De la Pintura voz Miguel Angel, y todo lleva a convencer que las pala¬ bras de aquel hombre fuera de toda medida, estén pun¬ tualmente conservadas. Imprímese aquí la versión caste¬ llana que en 1563 trabajó Manuel Denis, pintor portugués recriado en Castilla. Guárdase el códice en la Real Acade¬ mia de Bellas Artes de San Fernando, y era baldón que permaneciese inédito; pues mientras en Francia, Inglate¬ rra y Alemania se habían publicado traducciones recien¬ tes, España dejaba pasar siglos sin sacar de molde la ver¬ sión coetánea que, a su interés propio de texto de arte y de lengua, junta el valor de que, conocido sólo por una mala copia del siglo xviil el original portugués, sirve el texto castellano para depurarlo en muchos pasajes. Ya a fines del siglo XVIII el pintor Luis Paret instó a la Academia para que imprimiese el códice de Denis; mas ello no pasó de proyecto, ni tampoco cien años después, cuando el vene¬ rable erudito portugués Joaquín de Vasconcellos y el gran Menéndez Pelayo, repetidamente, solicitaron la publicación. Mejor fortuna tuvo la gestión de don Elias Tormo en 1919: por él y por quien esto escribe, se editó íntegro el ms., pa¬ gando los gastos de imprenta el señor conde de Romanones, director de la Real Academia de San Fernando y presiden¬ te de la Sociedad de Amigos de Portugal. En la nación her¬ mana obtuvo la edición cariñosísima acogida por parte del maestro Vasconcellos, del profesor Vergilio Córrela y del mismo Gobierno de la República, que honró a los encarga¬ dos de la publicación con preciadas condecoraciones; es este lugar adecuado para agradecer públicamente tales atenciones. Cuando dicha edición se emprendió, ya estaba — XVIII — tirada la parte que en este volumen ocupa Francisco dé Holanda; la presente se diferencia de la impresión acadé¬ mica en intenta reproducir paleográficamente el códi¬ que ce, salvo en el corte de los párrafos, mientras que en aqué¬ lla, para facilitar la lectura, va modernizada la ortografía, y las notas son más frecuentes y de mayor extensión. El ya citado profesor italiano Achille Pellizzari incluirá el manuscrito de Denis en su edición de las Obras completas de Francisco de Holanda, hace años anunciada. IV.—Tercero y quarto libro de Architectura, por Sebastián Serlio.—Los puso en castellano Francisco de Villalpando; publícase extracto de esta obra—que pudiera juzgarse un poco distante de nuestro intento—, porque quizás no hay mejor índice de los conocimientos artísticos alcanzados por los españoles a mediados del siglo xvi: marca el límite de la europeización en estas materias lograda en aquellos tiempos. V.—Comentarios de la Pintura, por don Felipe de Gue¬ vara.—Es libro de gran curiosidad: raro, porque tan sólo se imprimió una vez—en el siglo xviii—y muy poco con¬ sultado, porque siendo su lectura cansada y careciendo de indice, las especies útiles que contiene son difíciles de ha¬ llar, con ser tomo de volumen exiguo. Es ejemplar gráfico de la contradicción que atormentaba a los espíritus selec¬ tos de España en el Renacimiento: arrastrábales la moda a maldecir de cuanto no fuese clásico, e ibanseles los ojos y a veces la pluma tras el gusto de las cosas modernas—ro¬ mances, refranes, iglesias góticas, tablas flamencas... VI.—Traducción de los Diez libros de Arquitectura de Vi- trubio, por Lázaro de Velasco.—En la correspondiente nota preliminar se declaran las novedades aportadas acer¬ ca de este escrito. Hasta ahora no se conocía el verdadero traductor, ni se había publicado más que el prólogo, y muy cercenado. Su valor es grande, no sólo por las noticias re¬ ferentes al Renacimiento andaluz que verdaderamente re- - ¿n - vela, sino también por su tecnicismo y por la información bibliográfica que nos da a conocer la librería de un arqui¬ tecto español del siglo xvi. VII.—Memorias de Fray Juan de San Jerónimo sobre la fundación y obras de El Escorial.—El mayor interés de esta publicación estriba en darnos ingenuamente, y sin compo¬ sición literaria alguna, buena parte de las noticias que el padre Sigüenza refiere, con arte singular, en su Historia; los apuntamientos de fray Juan, por su sencillez, cautivan y enseñan. VIII.—De varia commensuración para la Esculptura y Ar¬ chitectural por Juan de Arfe.—Es libro conocido por repeti¬ das ediciones, pero que encierra datos poco divulgados por estar perdidos en la fronda de preceptos y recetas sin valor actual. IX.—De las estatuas antiguas, por Diego de Villalta.—Es libro hasta hoy de todo punto ignorado e inédito, singular por el tema todavía más por el desarrollo; consigna noti¬ y cias que merecen ser tomadas en cuenta, sobre todo la del perdido tratado de Hernando de Avila. X.—El Arte de la Pintura, de Hernando de Avila.—Este capítulo es sólo introducción; el texto del libro no se conoce, mas se ha estudiado aparte por requerirlo su importancia. Dase en él noticia de un libro perdido, jamás citado, y de seguro el de mayor interés histórico para nuestra Pintura de cuantos se conocen, ya de los conservados, ya de los que sólo queda la mención. Él guarda las vidas ignoradas de Pedro Berruguete, Rincón, Correa, Yáñez de Almedina, Morales, Sánchez Coello... XI.—Noticia general para la estimación de las Artes, por el Licenciado Gaspar Gutiérrez de los Ríos.—Es un opúscu¬ lo jurídico con algunas referencias curiosas; es rarísimo, pues sólo se imprimió una vez (1600). XII.—Historia de la Orden de San Jerónimo, por Fray — TX — José deSigüenza.—Obra clásica de la lengua castellana y magistral colección de juicios sobre materias artísticas; es libro que suele citarse, sobre todo en la parte consagrada a El Escorial, que es, desde luego, la de mayor importan¬ cia. Lo referente a los demás monasterios, apenas está aprovechado. En apéndice van las referencias de Vasari; su obra Le Vite (1550 y 1568) fué consultada por Ceán, pero hubieron de escapársele algunas notas conviene presentarlas en su y literalidad. No se ha de pretender descubrir el valor de Le Vite, sin disputa el esfuerzo más brillante realizado por el Renacimiento en el campo de la Historia del Arte. IV.—Libros españoles del siglo XVI no incluidos en este volumen Por interés de información conviene mencionar los li¬ bros que, publicados en España en la décimosexta centu¬ ria, no se extractan en esta colección por no contener no¬ ticias de entidad sobre artes y artífices españoles, pero que alguien puede extrañar que no se hayan incluido juzgando por el autor, el título u otra circunstancia cualquiera. No es fácil registrar todos los libros que hacen a nues¬ tro intento. Carneemos de una Bibliografía española de Arte publicada: existe y fué premiada por la Biblioteca Nacional en un viejo concurso, pero está inédita. Su autor, que durante largos años fué el decano de los estudios de erudición artística en España, el excelentísimo señor don Manuel Remón Zarco del Valle, hubo de retirar el manus¬ crito laureado para completarlo; mas sus continuos servi¬ cios en el Real Palacio — desde 1896 hasta su muerte, en diciembre de 19^2, fué inspector general; antes, y desde 1886, jefe de la Biblioteca patrimonial de S. M., y desde 1864, mayordomo de semana—le impidieron publicar esa y otras producciones de su laboriosidad, que, según dicen, atesoran documentos de singular provecho para la historia de nuestras artes; papeles hoy en grave riesgo de pérdida. El Centro de Estudios Históricos publicó, en 1916, dos tomos de documentos del Archivo de la catedral de Toledo por donación del señor Zarco del Valle; y en esta misma — xxn — colección se incluirá el inédito libro de Díaz del Valle, gra¬ cias al mismo venerable erudito. Dicho esto, quedan salvadas las omisiones que pudieran notarse en esta publicación. A seguida se mencionan, en párrafos separados, aquellos autores no incluidos en la pre¬ sente colección, de los cuales extrañará haber prescindido: Ambrosio de Morales. Pocos escritores españoles tuvieron una mayor preocu¬ pación por las materias arqueológicas que el cronista Am¬ brosio de Morales; mas, en cambio, apenas se leen en sus obras referencias al arte del tiempo, y menos citas de nom¬ bres de artistas; por ello no se ha hecho capítulo aparte y tan sólo va en notas lo que consigna pertinente a la índole de esta colección. Tal vez habrá que pensar en una serie paralela a ésta de carácter arqueológico, en la que Morales sería el nombre capital. Como ilustración de la Crónica General, que Morales con¬ tinuaba, publicó las Antigüedades de las ciudades de España (Alcalá, 1575), donde investiga el origen y recoge las lápi¬ das romanas, describiendo puntualmente las más notables antiguallas. Ambrosio de Morales, como tantos otros huma¬ nistas nuestros, alternó sus amores clásicos con extrañas añciones medievales, y así en las Antigüedades pondera y describe la Mezquita de Córdoba; y en el Viaje, llamado santo, que hizo a los «reinos de León y Galicia y principa¬ do de Asturias», en 1572, fija su atención en las humildes iglesias asturianas, que fué el primero en estudiar con amor. Luis de Lucena. Del clérigo, médico y humanista Luis de Lucena ha de hacerse mención, porque si bien no fué tratadista de arte, asistía a la Academia de Arquitectura y Arqueología en — xxm — Eoma, enlas casas del arzobispo Colonna, con Claudio To- lomei, Vlgnola, el cardenal Bernardino Maffei y Marce¬ llo Cervino, «la que solía ocuparse en discutir los múltiples puntos oscuros de Vitrubio; Lucena aclaró y explicó buen número de pasajes vitrubianos a Guillermo Filandro, entre otros la doctrina de los antiguos acercado la duplicidad del cubo». Hizo colección de inscripciones de Uclés, Cabe¬ za del Grego, Cartagena, Sagunto, Tarragona, etc., que se enumeran en el Ms. Vaticano, núm. 6.039, fol. 486, fechado en 1546 (para más noticias consúltese la Biblioteca de escñ- tores de la provincia de Guadalajara), por J. Catalina García. Madrid, 1899, págs. 282 y 55. Alonso de Vandelviea. «Por estos tiempos floreció un arquitecto, Alonso de Valdelvira, pariente, sin duda, de Andrés y de Pedro del mismo apellido, de quienes perseveran insignes obras en Ubeda y Baeza; autor de un breve tratado de todo género de bóvedas irregulares, al cual, en 1661, plagió con regulares e insolente descaro Juan de Torija. Vaya esto sobre la fe de Fr. Lorenzo de San Nicolás, que es quien lo delata.» A esto que dice Menéndez Pelayo (Ideas estéticas, IV, p. 18 de la edición de 1901) sólo hay que añadir que el ms. que dejó Valdelvira tenía por sino ser víctima del robo, y que ade¬ más del que perpetró Juan de Torija, denunciado por Fray Lorenzo, se preparó una edición en el siglo xvm, ponién¬ dole un prólogo en que se atribuye la obra al arquitecto Bartolomé Sombigo, sin advertir más que: «este eminente maestro con su mucha ciencia y expe¬ riencia rebolviendo continuamente los libros (Aquí la aten¬ ción del Lector) dió en el porqué y cómo de la materia de Cortes de labrica a puras experiencias estudió razones y demostraciones: escriuió un tratado o libro destos Cortes de — XÏTV — fábricas cosa que no se hallaua escrita sinó tan solamente unos papeles manuscritos de Alôso de Valdelvira sobre los cuales fué discurriendo, declarando explicando y adelan¬ tando nuestro Autor y Maestro... Costóle nueve años y más el hazer el tal libro o tratado de Cortes de fabricas y después desto lo tenía escondido y con nombre supuesto como que no era suyo...> Repugna seguir copiando tal urdimbre de mentiras. Por fortuna, no ya las referencias a obras familiares, sino la misma letra de todo el códice—de ñnes del xvi, según el señor Gómez Moreno hace inútil toda argumentación, — pues Sombigo nació en el siglo xvii. Guárdase el códice en la Biblioteca de la Escuela de Arquitectura: su fecha no será posterior a 1573. Abundan en él los dibujos de gran curiosidad; pero son pocas las noticias históricas que con¬ tiene: por ello y por estar preparada una edición completa de este códice en el Centro de Estudios Históricos, no se hace aquí el debido extracto. Francisco Lozano. Otro libro,inútil para nuestro intento, pero que hay que citar, es el siguiente: Los diez libros de arquitectura de León Baptista Aïberti, traducidos de latin en romance, dirigi¬ dos al muy ilustre señor Juan Fernández de Espinosa, tesorero general de S. M. y de su Consejo de Hácienda. Año 1582. Juan de Herrera ñrma la aprobación en 4 de agosto de 1578. El Privilegio de 17 de octubre del mismo año comienza: «Por quanto por parte de vos Francisco Loçano, maestro de obras vezino de la villa de Madrid...» En la dedicatoria es¬ cribe Lozano que «León Baptista Alberto Florentin... com¬ puso diez libros... Cosme Bartoli los traduxo en lengua Tos- cana, en beneñcio de su patria, y en ella los sacó a luz: los quales como viniessen a mis manos, considerando el — XXT — mucho provecho que de ponerlos en nuestro romance cas¬ tellano resultava a los Architectosde nuestra nación, y a las demás personas de nuestra España, que no entienden el latín, ni tampoco la lengua italiana, asistí a la traducción del, con tanta fidelidad, quanta me fué posible y traducidos procuré imprimirle...» (Pérez Pastor, ob. cit.. I, n." 168.) Con razón anota Menéndez Pelayo que probablemente la traducción hízola Lozano del italiano y no del latín, de lo cual presume en la portada, añadiendo que los Diez libros de Alberti los dejó Lozano «desfigurados y bárbaramente calumniados». Pedro Ambrosio de Ondériz. Pedro Ambrosio de Ondériz, ayudante de Juan de He¬ rrera, publicó, en 1585, La Perspectiva y Especularia de Eu- clides, traducidas en vulgar castellano- Madrid, Viuda de Alon¬ so Gómez (en 4.°, con láminas en madera). Es mención de Menéndez Pelayo, que ya advierte que es sin fundamento la atribución a Euclides de ambos tratados. Pérez Pastor, en su Bibliografía madrileña, t. I, n.° 219, describe minuciosa¬ mente este libro, cuya segunda parte se imprimió en 1584. En 4 de septiembre de 1591, fué nombrado Ondériz cosmó¬ grafo mayor de Indias. Es libro el suyo puramente científi¬ co, y sólo dice relación con la arquitectura en cuanto con¬ tiene conocimientos auxiliares. Juan de Herrera. Sumario y breve declaración de los diseños y estampas de la Fábrica de San Lorendo el Real del Escurial. Sacado a luz por Juan de Herrera, ArcMtecto general de su Magestad y Aposen¬ tador de su Real Palacio. Conprivilegio. En Madrid. Por la viuda de Alonso Gómez. Impresor del Rey nuestro señor, 1589. (8.°, 32 fols.). — xxvi — En el prólogo al lector dice Herrera: «He procurado, aunque con mucho trabajo y costo, estampar la dicha fᬠbrica en diversos diseños hechos de muchas partes della, para que mejor más claridad vean todo lo que en ella y con ay, y su repartimiento: esto se ha puesto en once papeles. > Las eátampas fueron grabadas por Pedro Perret. Contiene: I. Planta general.—II. Planta al andar del coro alto.— III. Entrada del templo y sección interior del convento y colegio.—IV. Sección interior del templo con su retablo.— V. Sección interior meridional del templo y convento y apo¬ sentos reales.—VI. Exterior meridional.—VII. Scenogra- phias totius fabricae.—VIII. Retablo.—IX. Sagrario del altar mayor.—-X. Sección y parte interior del Sagrario.— XI. Dos diseños en dos planchas. Custodia e Ignographia del Sagrario. Agrega Pérez Pastor (oh. cit., I, n.° 308) que hay un ejemplar completo en la Biblioteca patrimonial de S. M., y dos incompletos en la Bib. Nac., donde además se guarda el dibujo para la lámina VI. Sobre la publicación de estas láminas hubo asomos de litigio, puesto que en 14 de agosto de 1583 se vió en la Cᬠmara un memorial de Juan de Herrera pidiendo no se dé a nadie licencias para estampar la fábrica de San Lorenzo en un término de treinta años; Felipe II tan sólo concedió el privilegio por quince. En 1588 andaba Herrera en los preliminares de la impresión, por cuanto pide se alce el destierro perpetuo a un estampador italiano llamado Fran¬ cisco Testa porque «no halla otro que lo haga». La Cámara opinó que el negocio era de «muy mal exemple y de mala calidad», pues el delito habia sido de sangre; Felipe II mos¬ tró cierto interés, y se ignora la resolución final. Otro libro que también cae fuera de nuestro campo es el siguiente: La Biblioteca de Menéndez Pelayo, en Santander, guar¬ da el ms. inédito de una obra de Juan de Herrera: Ditcmno — XÍVH — del Sr. Juan de Herrera \ Aposentador Mayor de S. M. | Sobre lafigura cubica. Es una «muy original explicación del Arte Magno de Raimundo Lulio», El ms. fué de Jovellanos; hizo de él mención Cean en sus Adiciones a Llaguno (II, pági¬ na 365); Menéndez Pelayo habló de él en las Ideas estéticas (II, parte II, págs. 562-3 de la primera edición). Miguel Artigas lo describió en el Boletín de la Biblioteca de Menén¬ dez Pelayo, 1921, págs. 129-32. Patricio Caxés. «La cartilla de Vignola—-escribe Menéndez Pelayo— arreglada... el pintor toscano Patricio Caxés o Caxesi por y adicionada por él con trece dibujos de portadas romanas, alcanzó mucho éxito por la forma elemental y ligera en que expone el tecnicismo de los cinco órdenes, y siguió reimprimiéndose como vade mecum socorrido de los albañi- les y canteros basta fines del siglo pasado.» El libro se titula: Regla de las cinco órdenes de Architectura de lacome de Vi¬ gnola. Agora de nuevo traduzido de Toscano en Romance por Patricio Caxesi Florentino, pintor y criado de su Mag. Dirigida al Principe nuestro Señor. En Madrid en casa del autor en la calle de la Chruz. (Fol. 45, bs. grabadas en cobre las planas impares y en blanco las pares, con texto grabado también.) El privilegio por diez años lleva la fecha 20 de marzo de 1587. Dedica la versión Felipe III, todavía Príncipe, fun¬ a dándose enque «V. A... gusta de uno de los fundamentos de la Architectura, que según Vitruuio es el dibuxo... me puse a traduzir [el libro de Vignola] de Toscano en romance cas¬ tellano el año de 1567 que su magestad me hizo merced de recebirme en su real servicio y estaua ya començada la insigne y devota fábrica del Escurial y despues para pro- — txvin — uecho de los que en estos Keynos no entienden la lengua y loauan y desseauan esta impression, he venido en consen¬ tir a que se impriman aviéndome mucho animado a ello, la aprouacion de luan de Herrera, Architecte mayor de su Magestad, entendido y platico en esta profession, quanto es notorio». (Pérez Pastor, Ob, cit., I, num. 422). El Greco. También hay que citar al gran pintor cretense: que el Greco fué escritor de arte, cuéntalo Francisco Pacheco, que le visitó en Toledo: «Fué gran filósofo, de agudos dichos, y escribió de pin¬ tura, escultura y arquitectura.» Perdidos se deploran tales escritos que declararían bue¬ na parte de los secretos de pensamiento y de técnica de Theotocópuli, su existencia es un indicio más para los que creemos que por encima de defectos visuales, y de dolen¬ cias nerviosas, fué el Greco un artista con una estética y una técnicapropias. Tan sólo unas líneas que de su mano nos han llegado comprueban lo que va dicho; en ellas se hace patente que sus extrañezas, de las que escribía Fray Hortensio: «admirarán, no imitarán edades», responden voluntarias decisiones de un espíritu singular: a se leen renglones en el Plano de 1 aleda, conservado esos en el Museo del Greco, y dicen así: «Ha sido forçoso poner el hospital de Don Joan Tauera en forma de modelo porque no solo venia a cubrir la puerta de visagra mas subía de cimborrios o copula de manera que sobrepuja en la çiudad y así una vez puesto como modelo y mouido de su lugar me pareçió mostrar la haz antes que otra parte y en lo demás de como viene con la çiudad se verá en la planta. — ÏXTX — También en trahe la ca¬ la historia de Ntra. Señora que sulla a ornato y hazer las figuras gran¬ S. Illefonso para su des me he valido en cierta manera de ser cuerpos çelestia- les como vemos en las luçes que vistas de lexos por peque¬ ñas que sean nos pareçen grandes.» Y eso, que es tan poco, es cuanto del Greco escritor de arte conocemos. En 1921, en la revista madrileña Indice, se publicaron cartas de una supuesta correspondencia entre Góngora y el Greco: la broma literaria tuvo inesperado éxito; algún distinguido escritor las consideró auténticas; y todavía más, un erudito catedrático las impugnó seriamente denunciando modismos anacrónicos... Consta que el Greco litigó con el alcabalero de Illescas, y lo que se sabe de este perdido pleito puede verse en la página 308 de este libro. Conocemos el indice de la librería del Greco, pero muy sumario en lo que atañe a tratados artísticos, por lo que sólo sabemos que poseía un Tratado de la Pittura y diez y nueve libros de Arquitectura.. 4 íÇ¡- ÀW ;./í/í i' . .. 'A /í% y f / lt'/Zv-. m- ífv^ ?|jv< K Mü vlMfí'A^" K , ,CM m i r .-Tp |®»« üP■ m^ÊSKiÉA.- En 1526 salió de las prensas toledanas de Ramón Petras un libro : Medidas del Romano, de Diego de Sagredo, si pequeño tamaño, grande en valor e interés por ser el en primer escrito que en tierras de España—y su traducción en las de Francia (1)—publicó la buena nueva del renaci¬ miento del arte clásico. El tratadista llegaba aquí mucho después de las nove¬ dades que decía traer: cuarenta años antes el estoque de honor del gran Tendilla abriera la brecha de nuestra reno¬ vación artística (2) y cuando las Medidas de Vitrubio salie¬ ron a luz, tiempo había que en Castilla se estilaban con poca destreza, mas con tal garbo y gracia tan ingenua, que son los monumentos de estos años—balbuceos la lengua en aun no aprendida—sugestivos y merecedores de apurada atención. Un escultor venido delNorte, Felipe de Borgoña, llevó a Burgos—ciudad donde se escribía el libro—, antes de ñnar el siglo XV, ecos del arte renovado y en relieves de clásica plenitud de formas elevó arcos triunfales sobre pilastras al modo antiguo; poco después Siloe—no citado en las Medi¬ das—sentaba por singular manera los cimientos del renacer del arte romano. Sagredo venía a encauzar estos ensayos (1) Esto, indicado hace mucho por Llaguno, aun es aceptado por los eruditos franceses: Bertaux, Histoire de VArt, t. IV., 2 part., p. 977, lo supone «el primer tratado de arquitectura antigua que haya sido escrito fuera de Italia». (2) Tormo, El brote del Renacimiento en Castilla, Boletín de la Socie¬ dad Española de Excursiones, 1917, páginas 54 y 55. _ 4 - disciplinándolos con los preceptos vitrubianos, un tanto dulcificados de supristina rigidez; siguiendo a Alberti. De Diego de Sagredo apenas se sabía cosa; años hace logré hallar curiosas noticias suyas, que con las ya conoci¬ das, aquí, en suma, se exponen. En La Sagra, de Toledo, y a tres leguas de la ciudad, está la villa de Junclillos, situada entre dos colinas, por medio de las cuales corre un arroyo (1); apellido antiguo en el lugar y linaje de cristianos viejos, considerábase al mediar el siglo XVI el de los Sagredos: familia modesta, pero única de tal nombre y de limpia sangre, según declaración de ve¬ races testigos; en la generación siguiente a la de nuestro autor hubo tres hermanos: Andrés, Francisco y Cosme; el primero, «teniente cura de Junclillos»; el segundo que «fué a Indias y vino», y el último, calcetero, residía en Toledo en la calle aneja a la calcetería; un clérigo, Pedro, un fa¬ miliar del Santo Oficio j' la mujer de otro (2) son las demás personas de la familia Sagredo de que se alcanza noticia. Diego de Sagredo se graduó de Bachiller en Universidad que se ignora; la primera mención de su existencia es su firma como testigo en el último codicilo del Cardenal Cis- neros, del día 14 de julio de 1517, en Madrid; firtnaron en él como testigos Fr. Francisco Ruiz, Obispo de Avila; el Li¬ cenciado Frías, Canónigo de la Santa Iglesia de Toledo; el Mayordomo Peralbarez de Montoya, Racionero de Toledo; el Capitán Juan de Villarreal; Diego de Sagredo, y Francisco de San Juan, Capellanes del Cardenal; y Juan del Castillo, (1) Madoz, Diccionario Geográfico. (2) Noticias extractadas de la información para familiar de Diego de Bálsamo, marido de doña Beatriz de vSagredo. 1620. Archivo Hist. Nac. Inquisición Toledo, leg.° 275, niim. 179. Las pruebas de Santia- gnista de D. Pedro de Sagredo, Madrid, 1700, también en ei citado Ar- -cbivo, nada añaden, pnes es expediente ordinario que no se remonta a la época que nos interesa. — 5 — Contador de Relaciones (1). En fecha también ignorada vi¬ sitó Italia y se detuvo en. Florencia, fué Capellán de la Reina Loca después, y hacia 1622 estaba en Burgos proyec¬ tando la sepultura del Obispo Juan Rodríguez de Fonseca— de grata recordación para los amantes del arte patrio—; no debió de construirse este sepulcro, pues los datos que del dibujo se dan en la Medidas del Romano no convienen con el túmulo de Coca donde yace el Prelado (2). En Burgos trabó amistad Sagredo con León Picardo, pintor del Condestable, y gustaban ambos de platicar de las fábricas del antiguo en la gran ciudad cabeza de Castilla; a veces comentaban las empresas en que andaban metidos Cristóbal de Andino y Felipe de Borgoña, mas nunca elogiaban a Diego de Siloe; aquellos diálogos formaron la trama y dieron la sustancia a las Medidas del Romano, descubierto por su nombre Pi¬ cardo, embozado—según era uso—el autor haciéndose lla¬ mar Tampeso (3). Al morir D. Juan Rodríguez de Fonseca— el 12 de noviembre 1624—o tal vez antes por cambiar de vida o probar fortuna, dejó Sagredo a Burgos por Toledo y entró al servicio de la Primada y del magno Arzobispo don Alonso de Fonseca, que en diciembre de 1628 pasó de la silla de Compostela—su patria—a regir la de Toledo con el fausto y grandezas de un Mecenas. Ya en Toledo, nuestro autor no desempeñó sólo oficios eclesiásticos, sino que, además, trabajó de arquitecto, que lo fué contra lo afirmado por Menéndez Pelayo. Dos cartas del Arzobispo prueban Pág. 50 del Archivo Complutense (Palermo M.DC.LIII). En (1) Diego de Eaedo, que, según ios otros dos codicllos de Cisneros firma un comunicación del señor Conde de Cedillo, no parece sea nuestro autor. (2) Reprodúcese, por Marti Monsó, Estudios histórico artísticos (pᬠgina 68). (3) No Lampeso, como por error leyó Bertaux; ni Campeso como dijo Menéndez Pelayo. En las ediciones de Lisboa de 1541 y 1542 dice Tampeso, como leyó Pérez Pastor. No sé si en las demás variará. sus servicios; ambas carecen de año, y están escritas en Valladolid, por lo que sospecho que la primera pudiera ser de 1524. En el otoño de este año estaba la Corte en esta ciu¬ dad, y con ella Fonseca, que era nombrado Presidente (1). En la primera, de 26 de octubre, se manda al Cabildo de la Primada dé posesión a Sagredo «de vna ración, que vacó muchos dias ha dessa ata iglesia» «que demás de lo que su servicio en essa sta iglesia merece a mi me hareys en ello mucho plazer». Y en la fechada el 23 de setiembre dice Fonseca: «el Bachiller Sagredo fué por nuestro man¬ dado a Alcalá, donde está entendiendo en el reparo de nuestras casas arzobispales que tienen necesidad de repa¬ rar con tiempo antes que entren las aguas del ybierno y sabida la causa de ausencia le su hagais estos días por escu- sado hasta que aquello se concluya y luego volverá a servir ay su oñcio como solía». Oficio que posiblemente ha de ser el de beneficiado o sacristán. Sus ideas artísticas otro lugar quedan estudiadas: de en su estilo y de las cortas, pero sabrosas noticias, y de los juicios que sus contemporáneos le merecieron, tendrá el lector completo conocimiento por los extractos que siguen, algo más amplios de lo que serán los de otros libros, pues lo aconsejan la rareza de ejemplares de las Medidas del Romano y su carácter de primer tratado de arte español, en tantas cosas monumento análogo a la Gramática caste¬ llana, de Nebrija. Como para escatimar a España la indiscutible gloria de haberse adelantado a Francia en poseer un tratado de arte renaciente, el ilustre Bertaux (2) señala: es francés uno de los interlocutores del Diálogo y juzga el libro como inspi- (1) La Corte de Carlos V. Cartas de D. Martin de Salinas, publica¬ das por Rodríguez Villa, Madrid, 1900, pág. 226. (2) Loe. cit. rado e ilustrado por Viguerny. Aparte la minucia de apa¬ recer en los grabados las palabras dorique y ionique, la cita de Borgoña es clara y no permite atribuirle mayor colabo¬ ración en el libro; y, que alguna de las ilustraciones sean obra de Maestre Felipe, podrían serlo, en verdad, pero ig¬ noro la base que tenga la afirmación del malogrado critico. Las Medidas del Romano, àxciio queda, se imprimieron por primera vez en Toledo en 1526. De esta edición no logré ver ejemplar; tampoco logró conocerlo Pérez Pastor—pues en la hnprenta en Toledo, pág. 61, hubo de limitarse a copiar a Llaguno. Lo poseyó Cánovas del Castillo; se menciona al núm. 460 del Catálogo de la Biblioteca de Bellas Artes, de su heredero (1906, Madrid). Menéndez Pelayo parece copia a Llaguno porque en nada cambian sus referencia s, que dicen así: Medidas del Romano necesarias a los oficiales que quieren seguir las formaciones de las basas, columnas, capiteles y otros edificios antiguos- Por medida: en medio de la plana un ca¬ pitel corintio y debajo «Con privilegio-». Al fin del libro: Imprimióse el presente tratado, intitulado Medidas del Romano, en la imperial ciudad de Toledo, en casa de Ramón Petras. Acabóse a II y dias del mes de mayo de mil y quinientos y XXVI años.» Antes de publicarse de nuevo en España, se tradujo al francés, noticia ya conocida por Nicolás Antonio, aunque él creía se publicara en 1542, cuando lo fué tres años antes, según Bertaux, que cita la obra así: Raison d'architecture antique... novellement traduite de l'es¬ pagnol en français, «imprimée à Paris par Simón Colin en 1539». Nicolás Antonio.—Bïbliotheca Nova I, p. 818, cita una reimpresión de esta traducción del año 1608, y Menéndez Pelayo otras de 1550 y 1555. La segunda edición castellana, no es, como creyeron Llaguno y Menéndez Pelayo, la de Lisboa de 1542; hay una — 8 — anterior que conoció Salvà—la menciona en su Catálogo por haberla poseído—, de la que hay ejemplar en la Biblio¬ teca Nacional (sign. R. 3222), que ha servido para estos extractos. La tercera es de Lisboa, por el mismo Luis Rodríguez; su colofón dice: Acabóse a quince días del mes de enero de mil quinientos qitarenta y dos, de la misma edición la mayoría • de los ejemplares llevan la fecha de quince de junio. En esta edición se añade un tratado de la medida de los pe¬ destales y del modo de formarlos en cada orden, que, por no ser de tan buen estilo, juzga Llaguno no es de la pluma de Sagredo. En 1549 en Toledo, en casa de Juan de Ayala, se publi¬ có edición, que puntualmente describe Pérez Pastor nueva (núm. 240 de la Imprenta en Toledo). Y, de nuevo, el mismo impresor las sacó a luz en 1564. No conozco noticias de otras ediciones posteriores de las Medidas del Romano, hasta la que en 1915 se publicó en Lisboa, a expensas de Eugenio do Canto, reproducción en facsímil (100 ejemplares) de la edición de Lisboa, de 1541. Acerca de Sagredo consúltense: Llaguno Noticias de los arquitectos y arquitecturas de España (Madrid, 1827) 1.1, pᬠginas 175-180. J. Vasconcellos, págs. XXIV a XXIX de la edición de Oporto, 1896, de los Diálogos de la pintura de Holanda. Menéndez Pelayo Discursos leídos ante la R. A. de Bellas Artes ...el dia 31 de Marzo de 1901. Madrid, Fortanet, página 25, y en el t. IV, págs. 11 a 16 de la Historia de las ideas estéticas en España. Madrid, 1903, Bertaux, p. 977, 2.'' parte del t. IV de la Histoire de l'Art dirigida por A. Michel, Paris, 1911, y Bol., 1915, «Retales», pág. 163, de quien esto escribe. MEDIDAS DEL ROMANO AGORA NUEUAMENTE IMPEESSAS Y AÑADIDAS DE MU¬ CHAS PIEÇAS Y FIGURAS MUY NE- OESSARIAS A LOS OFFICIALES QUE QUIEREN SEGUIR LAS FORMACIO NES DE LAS BASAS, C0LUNNA8, CAPITELES Y OTRAS PIEÇAS DE LOS EDIFICIOS ANTIGUOS AÑO M.D.XLI [Orla; en la parte baja, escudo con las quinas; en lo alto la esfera ar- milar. Un vol. en 4.°, letra gótica de 82 págs, sin numerar.] Al ylHustrissimo y reuerendíssimo señor don Alfonso [p. 2] de Fonseca (l),Arçobispo de Toledo primado de las Españas: chan¬ ciller mayor de Castilla. Diego de Sagredo capellán de la Reyna nuestra señora besa con humil reuerencia sus muy magníñcas manos. (1) Hijo del Patriarca Don Alonso H, arzobispo de Santiago y de Se¬ villa, y de la dama gallega Doña María de Ulloa. Nació en Compostela hacia 1475 en el mismo solar materno donde después fundó el colegio de nombre—hoy Facultad de Medicina—. Estando estudiando en su Salamanca fué hecho en 1490 canónigo de su archidiócesis natal y cura de Santa María la Grande, de Pontevedra. Arzobispo de Santiago desde el 4 de Agosto de 1507, hizo su entrada el 30 de noviembre de 1509. Arzobispo de Toledo en 81 de diciembre de 1528. Presidente de Castilla en 1524. Testó en Alcalá el 28 de diciembre de 1581, y, sin haber vesti¬ do la púrpura, murió el 4 de febrero de 1534. Noticias de López Ferreiro Historia de la iglesia de Santiago, t. VIII, págs. 8 y 55 (Santiago 1895) y de Eubel Hierarchia Catholica (Munster 1910). Fué magno protector de artistas y literatos. Sostuvo corespondencia con Erasmo, que le de¬ dicó su admirable edición de las obras de San Agustín. — 10 — Mucho se deue por cierto (illustrissimo señor) a nuestros ma¬ yores que los secretos y esperiencias de natura; que con mucho afán y trabajo alcançaron: los escriuleron para que de mano en mano passassen portodas las futuras generaciones: y gozassen la dulçura de sus inmensos frutos. No sin causa el famoso Marco Vitruuio se quexa 1 diziendo: que se marauilla de los reyes y grandes señores: capitanes consi¬ que no contentos con que sus guen en las batallas mucha honra y fama: y exercitan y augmen¬ tan sus fuerças: pero danles honores públicos, joyas de mucho valor, franqueza y renta para toda su vida: y no se acuerdan de los tristes escriptores que escriuiendo sus hazañas: sus triun¬ fos e Vitorias | y las cosas que conuienen a la gouernacion e vti- lidad de larepública consumen su vida | gastan su sentido | age- nanse de plazeres: y con sus continuas especulaciones e profun¬ dos pensamientos atraen la vejez y acarrean la muerte antes de tiempo. Con cuyas obras no solamente aguzamos la toi'pedad de nuestro ingenio: pero autorizamos lo que por nosotros queremos componer. Ca no ay ninguno tan osado que quiera escreuir en fllosoña sin tocar en Aristotil: ni en Astrologia sin tomar de Pto- lomeo: ni en medecina sin hazer mención de sus professores: y como considérasse (muy illustre señor) la mucha inclinación yo que U. S. tiene a ediñcios: y lo que en ellos ha hecho en Santia¬ go (1) 1 y haze en Salamanca (2) | y se espera que hará en esta su diócesis de Toledo (3): he sacado de las obras de los antiguos que en la sciencia de architectura largamente escriuleron este breue diálogo: en el qual se tratan las medidas que han de saber los oficiales que quieren ymitar y contrahazer los edificios romanos: (1) Fundó los colegios de su nombre y de San Jerónimo, y contri¬ buyó a la obra del Claustro; costeó el retablo de la capilla del Rey de Francia, etc. (2) El Colegio del Arzobispo o de los Irlandeses, donde está enterra¬ do: el sepulcro de su padre en Santa Ursula; el retablo de San Be¬ nito; la casa de las muertes, aunque ha de notarse que en la portada se lee el nombre de su padre el Patriarca. (3) Que no salieron fallidas las esperanzas, pruébanlo las capillas de la Descensión y de Reyes Nuevos y otras singulares obras de Arte por Don Alonso patrocinadas. — 11 — por falta de las quales han cometido y cada día cometen muchos errores disproporclon y fealdad en la formación de las basas de y capiteles y pieças que labran para los tales edificios. Suplico a U. S. le reciba con tal voluntad y amor: qual es mi inten¬ ción y desseo de seruirle. Cuyo muy illustre estado uro. se¬ ñor augmente: y por muchos años a su sancto seruicio pros¬ pere. Los interlocutores que se introduzen en el presente diálogo: son grandes amigos. El vno es familiar de la yglesia de To¬ dos ledo: elqual se dize Tampeso (1). El otro es vn pintor llamado Picardo (2): este Picardo viene a visitar a Tampeso: al qual halla haziendo una cierta traça e dize: — Siempre que te vengo a ver te tengo de hallar, o estudian¬ do, o debuxando, o traçando: bien séria tomasses algunos ratos de plazer: por que como sabes: la mucha continuación de estudio engendra melancolía: y la mucha melancolía incita y mueue en¬ fermedades: no sin causa el viejo Catón manda entremeter pla- zeres a bueltas de los cuy dados. Tampeso.—O mi Picardo: y tu no sabes que es sentencia de Pitágoras: que la buena vida ha de ser de su principio exercita- da en trabajos: diziendo que son principal fundamento de conti¬ nencia: guión y vandera de toda honestidad y virtud. Pero yo Ya queda dicho que con este nombre se encubre el propio autor. (1) (2) Cuenta Sandoval en la Historia del Emperador Carlos V, lib. IX párrafo XXXIII, año 1521, hablando de las revueltas de las Comunida¬ des: «El fin que tuuo Don Pedro de Ayala, conde de Salvatiera... Fué preso, traxéronlo a Burgos, pusiéronlo en las casas del conde de Salinas donde murió desangrado, año de 1524. Sacáronlo a enterrar los pies des¬ cubiertos fuera de las andas el ataúd con grillos que lo viesen todos. Tan pobre y desamparado vió en la prisión el desdichado conde, que se no comía más de una triste olla que le llevaba Leon Picardo criado y Pintor del Condestable.» Martínez Sanz, Historia del Templo Catedral de Burgos, pág. 209, dice que en 1524 se comprometió Picardo a hacer un retablo de San Vicente para la capilla de Santa Casilda, y en 1527 pintó la caja del Crucifijo de la capilla del Santo Sepulcro. Vid. ade¬ más, Viñaza III. pág. 263. 12 - por más que haga ni por más que me los alaben los sabios: nunca tune ni temé buena vida, ni espero carecer de tra¬ bajos. Picardo.—Qué bien pueden dezir del trabajo: pues con él se muelen los huessos y se fatigan las carnes y se acorta la vida? Tamp.—Bien parece que no has visto en la philutologia de Vol- terrano la congregación de los sabios que se juntaron para dezir loores deltrabajo. Donde el filósofo Hermioneo fué preguntado: que de quien aprendió lo que sabia: respondió que del trabajo. Y el poeta Eurípides a grandes bozes dize: que las fortunas se deuen caçar con el trabajo: y que el trabajo es padre de la glo¬ ria: y que a los trabajadores ayuda Dios: dize más que el trabajo que se toma de voluntad jamás aflige a los hombres. Pero Me- nander TJirgilio son los e que afirman que todas las cosas se pue¬ den alcançar con trabajo e diligencia. Xenophon otrosi sustenta que no ay mejor ni más dulce apetito para atraer el sueño o el comer o el beuer que el honesto trabajo. Nro. Sant Jerónymo concluye diziendo, que con el trabajo se compra la holgança. Y el psalmógrapho Dauid: no menos tocando su harpa y cantando dize. Tu, señor, el trabajo y dolor consideras. Uuo no menos mu¬ chos varones sabios que biuieron largo tiempo: y avnque viejos nunca cessaron de trabajar y aprender. Léese de Sócrates que seyendo muy viejo començó a deprender tañer vna vigüela | y auer respondido a los que dél se reyan: más vale tarde que nun¬ ca. Los antiguos significauan este trabajo | por vn calauero de buey: creo por tanto que es animal aplicado para trabajar la tierra. Picar.—De ay tomaste tu marcar todas tus alhajas con vna vieja cabeça de buey (1): no puedes encubrir la mucha afición que tienes al trabajo: bienauenturado te puedes llamar: pues partici¬ pas de tantas virtudes como del se predican: pero dime que pin¬ tura es esta que estás traçando que según a mi me parece | su ordenança es al romano? (1) ¿Habrá de entenderse alhajas en el sentido de obras, y diráse esto por ser aficionado Sagredo a la decoración con bucráneos? - 13 — Tamp.—Una muestra es de sepultura para nuestro obispo (1). Picar.—Bien podría passar por retablo: y avn seria mejor empleado. Tamp.—Hablas lo que querrías: por tanto se dize: soñaua el ciego que veya | y soñaua lo que quería. Picar.—Como si tu no supiesses quan reprehendidas y prohi¬ bidas son las pompasde las sepulturas: e principalmente a los eclesiásticos: que saben muy bien que los principales capitanes de la yglesia: como son Sant Pedro | Sant Pablo | Sant Grego¬ rio y Sant Jerónimo: y otros muchos sanctos estan en Roma según cuentan los que lo han visto: soterrados sin ornamento ninguno de sepultura: seria a lo menos más seguro distribuir a los pobres lo que en ellos se gasta. Si tu quieres dezir lo que cerca desto sientes: yo soy cierto que otorgaras comigo. [p. 7] Tamp.—Paréceme a mi que no tienen mucha razón los que dizen que es vanidad el gasto que se haze en los sepulcros: porque allende que decoran y acrecientan el edificio del templo: despiertan mucho a los que se deseuydan de la muerte | y los pro- uocan a mejorar y corregir su vida. De Alexandre se lee que quando vió el sepulchro de Achiles començó a gemir y sospirar: y César hizo lo mesmo quando vió el de Alexandre. E avn a ti te han hallado muchas vezes por essos monesterios leyendo y con¬ templando con muchos sospiros títulos de sepulturas | y venido a tu casa comienças luego a leer en tu libro de Vitis patrum... (1) Era a la sazón obispo de Burgos Don Juan Rodriguez de Fonse¬ ca, tan amigo de las artes. Hijo de Don Fernando, que era hermano de Don Alonso I, arzobispo de Sevilla y de Santiago (f en 1473) y de su segunda mujer Doña Teresa de Ayala, Deán de Sevilla, Obispo desde el 20 de febrero de 1495, primero de Badajoz, luego de Córdoba, y Pa¬ lència, arzobispo de Eosano, en Nápoles, y que, por fin, ocupó la silla de Burgos desde el 3 de julio de 1514 hasta el 4 de noviembre de 1524 en que finó. Fué embajador en Flandes en 1505. De su amor a las artes son patentes pruebas la Puerta de Pellejería en la Catedral de Bur¬ gos, y el famoso altar del trascoro de la Catedral de Palència, donde aparece como orante. La admirable pintura, traída de Flandes, es obra de un Juan de Holanda—a quien Justi Miscellaneen identificaba con Mostaert, y Friedlander V(m Eyek bis Brueghel (Berlín 1916), pág. 135 y siguientes con Jan Joest de Calcar. — 14 — [p. 8] Picar.— ... En tal edificio como este | todo es bien em¬ pleado: ca según alcanço | y no ay más en el Romano de lo yo qne aqni se contiene: seria registro de medidas a los que quieren edificar al modo antiguo: mayormente hallándose dubdosos y no sabiendo que medida auian de dar a las pieças que labrassen ] podrían venir aqui donde hallarían el remedio de su necessidad. Yo soy el hombre del mundo más desseoso y perdido por saber estas medidas: y pues Dios me ha traydo acá: merced me harás me las quieras comunicar y dezir los nombres de cada vna délias porque no siento quien asi me pueda satisfazer como tu que lo has leydo e visto. Tamp.—No puedo negar mi Ricardo lo que me ruegas según la mucha amistad que (mucho tiempo ha) entre nosotros tene¬ mos: e quisiei'a yo tener más suficiencia y habilidad para mejor cumplir tus desseos. Pero lo que en este negocio yo he visto y leydo y alcançado: te lo diré de buena voluntad y gana. En esta traça que has visto: ay formaciones de Colunas | Basas | Capite¬ les I Architraues | Fressos [ Cornisas | Frontispicios | Acrote- rias I y otras diuersas pieças como por ella se muestran... COMIENÇAN LAS MEDIDAS DEL ROMANO [p. 9] Tamp. — ... Todo edificio bien ordenado y repartido es comparado al hombre bien dispuesto y proporcionado. Picar.—Que medidas ha de hauer el hombre para ser bien hecho y proporcionado? Tam^.—Hombre bien proporcionado se puede llamar aquel que contiene en su alto (según Vitruuio) diez rostros. Y según Pomponio Gaurico, nueve. Pero los modernos auténticos quieren que tenga nueue e vn tercio. De la qual opinión es maestre Phe- lipe de Borgoña (1) singularissimo artífice en el arte de esculptnra (1) Maestro Felipe de Borgaña trabajaba en Burgos por estos años. No es este lugar de biografiarle: vid. un resumen cronológico de su vida y obras en el Bol. 1914, págs. 269 y ss., escrito por J. Domínguez Bordona. — 16 — y estatuaria: varón assi mesmo de muclia experiencia: o muy general en todas las artes mecánicas e liberales: y no menos muy resoluto en todas las sciencias de architectura: y las medi¬ das que por él son assignadas en la estatura del hombre dexadas todas las otras son estas que se siguen. Primeramente el rostro del hombre se entiende dende el pri¬ mer pelo de sobre la frente hasta lo más baxo de la barua: el qual es igual al largo de la mano que comiença dende la juntura de la muñeca hasta lo vltimo del dedo de medio. Dezimos pues que la cabeça contiene vn rostro y mas vn tercio: este tercio es lo que sube mas la cabeça que la frente: el pecho contiene otro rostro: el estómago hasta el ombligo otro: del ombligo hasta el miembro genital ay otro: en cada uno de los muslos se miden dos: y en cada una de las espinillas otros dos. De los tonillos a las plantas vn tercio: en las chuecas de las rodillas otro: en el pescueço otro tercio: de manera que se monta por todos los di¬ chos nueve rostros y vn tercio... POR QUAL RAZON SE MGÜIERON LOS ANTIGUOS A ORDENAR TODAS SUS OBRAS SOBRE EL REDONDO | O SOBRE EL QUADRA- DO: T PORQUE SE LLAMA ARTE ROMANA [p. 11] DE ALGUNOS PRINCIPIOS DE GEOMETRÍA NECESSARIOS | E MUT VSADOS EN EL ARTE DEL TRAÇAR [p. 13] [p. 12] Tamp.—... Fueron sus obras [las de Apeles] de tanta excelencia y en tanta admiración tenidas: que ordenaron de allí adelante los griegos que la arte de la pintura se numerase con las liberales: y no con las mecánicas. Picar.—Desde entonces verdaderamente somos todos los pin¬ tores pobres: ca por ser liberales gastamos quanto tenemos: y este el prouecho que se nos sigue del priuilegio que tiene la es pintura: el qual creo no tomarían los oñciales que llamas mecᬠnicos avn que les rogassen con él: los quales te ruego me digas quales son: e assi mesmo que cosa es architeto | que tantas vezes por ti es nombrado. Tamp.—Aquellos se llaman oficiales mecánicos que trabajan — le¬ çon el ingenio y con las manos: como son los canteros ( plate¬ ros I carpenteros | cerrageros | campaneros yotros oficiales que sus artes requieren mucho saber e ingenio. Pero liberales se lla¬ man los que trabajan solamente con el espíritu y con el ingenio: como son los Gramáticos | Lógicos | Retóricos | Aritméticos | Músicos I Geométricos 1 Astrólogos: con los quales son numera¬ dos los Pintores y Esculptores cuyas artes son tan estimadas por los antiguos que avn no son por ellos acabadas de loar: diziendo que no puede ser arte más noble ni de mayor prerogatiua: que la pintura que nos pone ante los ojos las hystorias y hazañas de los passados: las quales quando leemos, o hazemos leer [ nos que¬ brantan las cabeças y nos perturban y fatigan la memoria. Mas otrosí has de saber que architeto es vocablo griego : quiere dezir principal fabiúcador: e assi los ordenadores de edificios se dizen propiamente architetos... COiMO SE DEUE FORMAR LA CORNIXA [p. 16] DE LA FORMAOlÓN Y MEDIDA QUE HAN DE AUER LAS COLUNAS [p. 19] [p. 22] Tamp.—El quinto e último género de colunas se dize Atica. Para lo qual has de saber que todas las colunas que son quadradas se llaman Atticas... No tienen medida determinada... Deste linage de colunas quadradas se hallan oy en dia muchas por Italia: y por la mayor parte todas son estriadas si quier acanaladas: quales a vna mano me acuerdo hauer visto en Sant Juan de Florencia... LAS REGLAS QUE SE HAN DE GUARDAR PARA FORMAR LAS COLUNAS MÁS ESTRECHAS Y DELGADAS EN LO ALTO QUE EN LO BAXO [p. 24] COMO SE DEUEN CAUAR LAS ESTRIAS SIQUIER CANALES EN LAS COLUNAS [p. 27] [p. 29] Picar.—Desseo tengo de ver alguna coluna labrada con tanta diligencia y cuydado como has dicho, no creo que los — 17 — oficiales de agora se pongan a formarlas guardando en ellas las condiciones y leyes que requieren. Tamp.—Los buenos oficiales y los que dessean que sus obras tengan authoridad y carezcan de reprehension procuran no re¬ girse por las medidas antiguas como haze tu vezino Cristoual de Andino (1): por donde sus obras son más venustas y elegantes que ningunas otras que hasta agora yo aya visto: sinó veelo por essa rexa que labra para tu señor el condestable: la qual tiene cono¬ cida ventaja a todas las mejores del reyno. Deues comunicar su obrador pues tan cerca le tienes: y en él hallarás las colunas que desseas ver: basas con tanto cuydado labradas quanto nos y sus fué por los antiguos encomendado. Cuya formación y medida començaremos mañana dios mediante: que al presente no tene¬ mos tiempo pues ya el sol nos ha embiado la noche: y hablando la verdad yo estoy algo cansado. Picar.—E avn a mi me conuiene que lo dexes porque tengo la posada lexuelos. DE LA FOEMACION DE LAS COLUNAS DICHAS MONSTRUOSAS | CANDELEROS Y BALAUSTRES [p. 30] Hear.—Pena te aurá dado mi tardança pues veo que me estás esperando con el compás en la traça de la mano para començar las basas. Quiérete dar | primero que comiences | cuenta de lo que me ha sucedido después que sali de mi posada. Gomo ayer diesses conclusión a la letura de las colunas: en toda esta noche no han gozado mis ojos de sueño: trastornando y reboluiendo en la fantasía todo lo que me has enseñado: y me parece lo tengo muy bien entendido. Pero por más satisfazerme: quise ver El insigne rejero ejecutaba por estos años la soberbia reja de (1) la capilla del Condestable, firmada en 1523. Sobre Andino vid. Cean I, 29; Viñaza, II, 18; Martínez Sanz, 235; Zarco Does inédis, t. LV, 36á, 265; Llaguno I, 180, II, 220; Pérez Sedano, 48, 66, 116, Docs, de la cat. de Toledo-, Rosarte I, 298; Histoire de VÂrte IV, 970; Resell Museo Es¬ pañol de Antigüedades II, 356; Justi Miseellaneen: Bol. 1894,151,1908, 238, 241, 253, 1918. Bol. Cast, 1903, 13. t — 18 — alguna cosa dello | y assi de camino me lancé dentro del obrador de Andino: donde vi por experiencia ser verdad todo lo que ayer me dixiste: y entre las colunas que auia quadradas y redondas: vi vnas de tan extraña formación que no pude discernir si eran dóricas | o jónicas | ni menos tuscánicas. Pregunté como se 11a- mauan: fuéme respondido que balaustres... COMO SE DEUEN FORMAR Y MEDIR LAS BASAS [p. 34] COMO SE DEUE FORMAR Y MEDIR LA CONTRABASA [p. 40] COMO SE DEUEN FORMAR LOS CAPITELES [p. 43] DE OTRO GÉNERO DE CAPITEL LLAMADO CORINTICO [p. 48] [p. 51] Tamp.—Sobre la qual inuencion los architetos que después sucedieron han ynouado tantas diferencias: y acrecen¬ tado tantos de atauios: que ya de la primera formación no ay me¬ moria: hállanse muchos destos que digo por los edificios de ytalia por lo qual son llamados capiteles ytálicos y no corínticos: por su mucha diuersidad no se pueden asignar reglas de su formación. DE LAS TRES PIEÇAS QUE VIENEN SOBRE LOS CAPITELES QUE SON ARCHITRAUE FRESSO Y CORNIXA [p. 54] [p. 66] Picar.—Verdaderamente yo estoy muy alegre des- tas medidas quetu me has aqui delante declarado: y no te podria buenamente recompensar: ca tu me has guardado de hazer un gran camino que yo auia tomado a fazer por causa de la volun¬ tad que tenia de saber destas medidas itálicas: las quales no son conocidas estas tierras de en España y de Francia. También auia entretomado de hazer vn viaje hasta Italia... ca en ninguna ma¬ nera nos podemos passar sin ellas [las medidas] ca quando nos falta pintar alguna imagen por fuerça la auemos de meter dentro de vna maçonera encompasada: ca de otra la manera imagen se¬ ria descubierta... — 19 - LAS MEDIDAS DEL PEDESTAL [p. 67] COMO LAS COLÜNAS SE DEUEN PONER EN OBRA [p. 71] [p. 76] Tamp.—... Mucha parte desto que auemos dicho po¬ drías ver si quisiesses | en edificios antiguos que se hallan en al¬ gunos pueblos de España principalmente en Mérida: donde los e romanos edificaron con mucha diligencia edificios muy maraui- llosos que despues fueron por los godos destruydos según que de lo que agora parece colegimos. Todas las labores y atauios que formares en tus pieças: sean muy graciosas y concertadas: las bueltas que les dieres y sean sobre todo muy redondas y elegantes que es gran descanso para el ojo sufre que no corcouos: y guarda bien que por formar estas labores | no deiformes la pieça: ca denes guardar entero su huesso y medida: como haze el buen ymaginario que quando forma el trapo guarda con mucho cuydado la carne. E mira bien que no tengas presumpcion de mezclar roma¬ no con moderno: ni quieras buscar nouedades trastocando las labores de vna pieça en otra e dando a los piés las molduras de la cabeça: ca ya conosco yo, e avn tu también vn parrochiano del arte que en vnas finiestras que hizo formó en el petril las mesmas molduras que en las jambas e lintel. Pues que diré de otro que con soberuia de saber formó en las basas los hélizes de los capiteles: diziendo que alli parecen muy bien: y que los antiguos hizieran lo si cayeran en ello. Ay no menos otros mesmo que ponen en los embasamentos las coronas y dentellones de los entablamentos. [p. 79] Tamp.—En muchos fundamentos romanos se hallan pozos abiertos los quales mandauan abrir los peritos maestros por librar sus edificios del poder e dominio de los terremotos: los quales hallando por do respirar | quedarían sus edificios saluos y seguros... [p. 81] ... De otros muchos edificios que fueron con ayuda de muchos oficiales hechos en breue tiempo te podría dezir. Pero dé- xolo porque quien mucho habla mucho será mejor yerra: poner el — 20 — azial a imperita lengua 1 porque no arroje mas cacephato- mi nes. Y pues hasconseguido el effeto de tu desseo que era saber edificar en el suelo: ruega a Dios nos dé su gracia para edificar en el cielo. Qui gloriosus pius misericors: sit benedictus in sécula seculorum. Amén. Deo gratias. Imprimióse el presente tratado intitulado medidas del Romano en la muy noble e siempre leal ciudad de Lis bona agora nueuamente acrecentadas muchas cosas que de antes no tenían muy necessarias. Impri mido por Luis Rodriguez librero del Rey no so señor. Acabosse a diez dias del mes de Ju nio de mil e quinientos y quarenta y vn años. [p. 82 escudo del impresor: un grifo con el lema Salus vitam] CRISTÓBAL DE VILLALÓN INGENIOSA COMPARACION ENTRE LO ANTICUO Y LO PRESENTE 15 3 9 Si bien no entra en el plan de esta obra el extracto de todos los libros en que por caso se hallen noticias de arte y artistas españoles—fuera tarea interminable y expuesta a inñnitas omisiones—, no se pueden excluir del debido estudio aquellos escritos abundantes en menciones concre¬ tas; por ello, con justo título, ocupa un lugar en esta pu¬ blicación una obra del humanista español más donoso y andariego. Llamábase Cristóbal de Villalón, tal vez por ser natu¬ ral del pueblo de este nombre; vino al mundo en los prime¬ ros años del siglo xvi; estudió en Alcalá, llegando a licen¬ ciarse en Teología, aunque nunca fué clérigo; en 1525 se dedicaba a la enseñanza en Salamanca; en1539 residía ya en Valladolid; después corrió «la tercera parte del mun¬ do»; estuvo en Italia, Francia y Flandes; en viaje por mar fué apresado por piratas turcos que le llevaron a Constan- tinopla; hizose pasar por médico, ciencia en la que nada se le alcanzaba, y le acompañó tal suerte en la audaz trapa¬ cería, que logró curar a la hija del Sultán y ganar crédito como galeno; estuvo en el monte Athos, ñngiéndose monje griego...; después de tan largas y pintorescas peregrinacio¬ nes, que deliciosamente narró en su Viaje de Turquía, re¬ gresó a Castilla; y, retirado en una aldea, publicó su Gra¬ mática castellana en 1558, última fecha que se conoce de su vida; pues no parece probable sea el mismo Cristóbal de Villalón que ñgura en 1580 en la información de Argel, de Cervantes. I — 24 — Su espíritu inquieto, mal hallado con la vida vulgar, y con las opiniones comúnmente recibidas, tiene carácter í singular y original en grado sumo. Cuando tópico denigrar lo actual sacrificándolo en era aras de lo clásico; cuando los humanistas, sus colegas, sólo velan a través de griegos y latinos, Cristóbal de Villalón, con claridad, firmeza y agudo sentido de la realidad, razo¬ nó la comparación y defendió la superioridad de lo moder¬ no sobre lo antiguo, sosteniendo la ley del progreso contra los que afirmaban que Parrasio y Apeles no tenían en aquellos tiempos ni lejanos seguidores. En esta idea, expla¬ nada en la Ingeniosa comparación, se declara el españolismo de Villalón: ya en otro lugar noté que es carácter común a nuestros humanistas, la justa apreciación de la realidad presente y el amor a lo tradicional de la Edad Media—léan¬ se los elogios de Villalón a las góticas catedrales de Sevi- ) lia, León y Toledo—, santo horror de los renacientes euro¬ peos. ^ Las noticias artísticas que da Villalón son interesantísi¬ mas; denotan un gusto depurado y rara afición a los monu¬ mentos, las citas de Berruguete, Julio de Aquilis, Andino, etcétera, prueban nada vulgares entusiasmos artísticos. No son tan conocidos estos juicios y noticias como de- i bieran, ni han apreciado hasta ahora según merecen; se j extractó los pasajes puntualmente Leopoldo Torres Cam- | pos en el Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones \ (Valladolid, setiembre-octubre, 1916), precediéndolos una ■ semblanza del autor, según las noticias de su vida que figuran en la interesante introducción a la edición moderna de la obra. Publicó ésta el t. XXXIII de en Bibliófilos espa¬ ñoles, con la sabiduría y discreción acostumbradas—aunque con graves errores en las notas — don Manuel Serrano Sanz. El único ejemplar conocido de la primera edición se conserva en el Museo Británico. f Ingeniosa compaeación entre lo antiguo y lo presente. HeCHA por el BA¬ chiller Villalón. Dirigida al Illustre y reuerendissi- mo señor don Fray Alonso de Virues, Obispo dignissimo de canaria, predicador y del con¬ sejo de la Cateo lica y cesárea Magestad. En la qual se disputa quando houo mas sabios agora, o en la antigüedad, y para en prue- ua desto, se traen todos los sabios & in¬ ventores anti¬ guos y presentes en todas las sciencias y artes ' año m.d.xxxix [Dedicatoria] comparacion entre los sabios antiguos y presentes en la qual se disputa quando ouo mas en todas las sciencias y artes Dialogo Interlocutores Gaspar (1).—Hierónimo (2). [Al encontrarse ambos comienzan a platicar de lo que se ha- (1) Según Serrano Sanz, puede afirmarse, con bastantes probabili¬ dades, es Don Gaspor de Mendoza natural de Valladolid, que también figura en El Escolástico. También pudiera ser Don Gaspar de Quiroga, que murió de arzobispo de Toledo en 1594. (2) Probablemente—según Serrano—Don Jerónimo Suárez Maldona¬ do, oidor de la Chancilleria de Valladolid y del Consejo de la Suprema. — 26 — bía hablado en casa de un su amigo llamado Gabriel (1); a ins¬ tancias de Gaspar, salen por la puerta del Campo afuera y van «a tomar recreación hasta Sanct Spíritus». Hierónimo deplora el estado actual de las ciencias en comparación con la brillantez antigua.] Hierónimo [p. 47] Pues si decendemos a las artes mechánicas, uereys con quan¬ ta ventaja excedieron los antiguos. nos Primero vengamos a la Architectura y arte de edificios, & aquellos varones que señaladamente se mostraron sabios archi! tectos; ¡quán bructos nos parescerá que somos los de agora- [p. 149] E porque no se diga que los historiadores antiguos, por engrandescer a los successores su antigüedad, dexaron encaresci- das estas cosas conforme a su afñción, miremos algunos edificios que tenemos de los antiguos ante los ojos a quien con alguna cu¬ riosidad los quisiere ver, algunos de los quales están enteros y otros en pedaços de cimientos y ruinas de edificios; podemos con¬ jecturar de aparencia lo mucho que pudieron ser en su fresca y su entera fundación. Vean a Puzol, y la gruta de Ñápeles, y el co¬ liseo de Eoma, y el Septizonio que hizo Seuero, y el aguja que está cabe Sant Pedro, y que según dizen fué trayda por la mar de Egypte y subida al Vaticano y enhestada sobre otra que está debajo, y sabemos que el Papa Sixto daría mil ducados por cada passo que se la lleuassen hasta ponerla en la plaza de Sant Pe¬ dro, y no ouo quien lo osasse emprehender. Pues si venimos en España, hallaremos alguna semiente de aquellos que muestra bien su grandeza, como la puente de Al¬ cántara y la de Segouia, que espanta la sublimidad de aquel edi¬ ficio que hizieron para solo traer vn conducto de agua para la prouisión de la ciudad. Pues vengamos a los pintores, &, pinturas antiguas; ¡con quánta ventaja nos excedieron en industria y curiosidad! porque (1) «Acaso Don Gabriel de la Cueva y Velasco, Duque de Albur¬ querque», «Virrey de Navarra y Gobernador de Milán años después. También puede ser Don Gabriel Suárez Valdés, Rector de la Universi¬ dad de Valladolid y Consejero de Castilla.» (Serrano Sánz.) — 27 — aquellos de noche y de día sepultados en unas hondas cueuas, no salían de allí hasta que en muy admirable perfección contra- hazían a naturaleza que nos crió, por largo tiempo borrando y rehaziendo sin y reprehendían mucho a los que nunca se cansar se preciauan hazer aquellas obras en breue... [p. 151] Pero los pintores de agora no lo hazen así, mas con la mayor breuedad que pueden trabajan por acabar sus obras sin industria ni cu¬ riosidad y luego buscan a quien las vender... [p. 152] ¿Pues en la estatuaria qué diría si me quisiesse de¬ tener?... En poder de nuestro estatuario maestre Phelipe (1) he yo visto una imagen de Porcia, mujer de Bruto Romano, que dize serle dada al Emperador, la qual es hecha de vn género de mármol que no alcançan agora los hombres herramientas con que se pueda labrar sinó con puntas de diamantes y avn con ellas-en gran tiempo; & sé della dezir que no paresce ser obra de hombre mortal, porque el artífice la esculpió desnuda comiendo las brasas y puédese gozar todo el cuerpo por delante y por de¬ trás, y muestra aquellas venas, arrugas y puestos de miembros tan al natural, que paresce que naturaleza quiso hacer hombres de mármol como los hizo de carne, para mostrar su poder... (2) [p. 153] Pues de los músicos hallamos grandezas que nos hazen espantar... [p. 154] Pues las inuenciones de los versos, tragedias en y comedias; en el estilo de sátiras; la elegancia de escreuir y hablar, el menor varón de aquellos tiempos nos excedió sin comparación. Pues en los traxes, hábitos & posturas; en los juegos & inven¬ ciones de plazer; en las danças y bailes; en los motes y donay- res; en las gracias y representaciones, fué todo aquello en ellos (1) Maestro Felipe de Borgoña, que ignoro por qué, el señor Serrano, p. 170, nota, afirma nació en Burgos, de padre francés. (V. p. 14, nota.) (2) Porcia, casada en segundas nupcias con Bruto, le juró que de fracasar la conspiración contra César se mataria. Después de la batalla de Filippos y del suicidio de su esposo, cumplió su juramento metiendo en la boca brasas encendidas. Es hecho legendario. Reinach no catalo¬ ga ninguna estatua de esta mujer fuerte en su Repertoire de la sta¬ tuaire grecque et romaine (Paris 1904). — 28 — tan al natural, que esto de agora se puede dezir sombra de aque¬ llo que era lo real... [El loor de las cosas modernas que según Hierónimo había pro¬ nunciado Guillermo de Gabriel comienza p. en casa 156] [p. 168] ...si queremos mirar particularmente en cada setén¬ ela y arte hallaremos tan proveydo el mundo, que creo yo que los que están por uenir no nos ternán en menos ueneración que la que nosotros tenemos a aquellos que fueron muy señalados en la antigüedad; lo qual hallaremos ser assí si discurrimos por cada vna de las otras sciencias y artes... [p. 168] ...Podemos traer muchos que en la Pintura, en la Architectura & Música y en otras qualesquiera machinas exceden a los antiguos sin comparación. En la Italia estan quatre varones: Raphael Urbino, y el Bacho (1), y Michael Angelo, y Alberto (2) que de todos quatre oso dezir que remedan a Naturaleza en el pintar, y no puede el arte subir en más perfeción. Michael Angelo pintó capilla del Papa Clemente en las bóvedas y clanes en vna figuras de admirable spíritu, entre las quales está en el debujo la primera persona de la Trinidad, que muchos (aunque por expe¬ riencia saben que es pintura) temen quan do allí entran, como si estuuiesse allí biuo el mesmo Dios: tanta magostad es la le dió que el pintor. Aquí en Valladolid, reside Berruguete, que los hom¬ bres que pinta no falta sino que Naturaleza les dé spíritu con que hablen, el qual ha hecho un retablo en Sant Benito, que aueys visto muchas vezes; que si los Príncipes Philippe y Ale¬ xandre biuieran agora, que estimauan los trabajos de aquellos de su ouieran thesoros con que se le pensaran pagar; tiempo, no y como los hombres de agora por la biueza de sus juyzios passan adelante, avn lo echan de ver (3). (1) Bartolomeo o Baccio Bandinelli, escultor florentino (1493-1560). Vid. Vasari ed. Bemporad (Florencia), introducción y notas de G. Ur- bini, con ocho láminas. (2) Alberto Durero; es curiosa distracción del humanista castellano citarle como estante en Italia, donde permaneció breve tiempo. (3) Terminado el retablo ya en 1538, no se dió finiquito de pago hasta 1539 (Marti. Estudios, p. 139). Es esta la más antigua cita litera¬ ria de Berruguete. Los restos del retablo, hoy en el Museo de Valladolid. - 89 — El Comendador mayor de Leon, Francisco de los Cobos (1), traxo de Italia dos ingeniosos mancebos Ju¬ aquí asalariados lio(2) y Alexandro (3) para labrar sus casas, los quales hizie- ron obras al gentil y antigüedad que nunca el arte subió a tanta perfeción. Pues en los ingenios y biuezas que vemos en las tapicerías de agora, lo antiguo sin comparación? ¿quién no dirá que excedemos a Pues en España a maestre Phelipe la estatuaria tiene nuestra y a Syloe (4) que su excelencia alumbra y esclarece nuestra edad, porque ni Phidias ni Praxiteles, grandes estatuarios anti¬ guos, no se pueden comparar con ellos. En Burgos viue vn varón llamado Andino que labra de hie¬ rro, que después de auer hecho admirables obras en España, a hecho en Medina de Rioseco, por mandado del Almirante de Cas- (1) Francisco de los Cobos, comendador mayor de León, secretario de Carlos V. Vid. más noticias Allendesalazar y Sánchez Cantón Retra¬ tos del Museo del Prado Madrid 1919), págs. 42-44. Anota el señor Serrano Sanz: «no sabemos si este artista es (2) Alejandro Bonvicino, discípulo de Ticiano, o Alejandro de Carpi, que estudió con Lorenzo Costa». Bonvicino es el gran pintor Moretto da Brescia, que jamás estuvo en España, ni hay en nuestra patria más obras de su mano que dos bellísimos cuadros en las Salas capitulares de El Escorial (n.° 1498 f 1555 ?). Y de Carpí apenas se sabe otra cosa que trabajaba en la Emilia hacia 1523. Desde 1873 está documental- mente identiflcado este pintor con Alessandro Mayner por Don Manuel Gómez Mereno González. (3) Con desacierto análogo al de la anterior nota, se dice de este pintor: «acaso Ginilio Licinio da Pordenone». El Julio citado por Villa¬ lón es Julio de Aquilis, compañero de Mainer en las pinturas del toca¬ dor de la Reina, en la Alhambra. Vid. Los pintores Julio y Alejandro y sus obras en la Casa Real de la Alhambra, estudio de Don Manuel Gómez Moreno González, publicado en 1873, ampliado en 1887, reco¬ gido en el precioso librito Cosas granadinas de arte y arqueología, pᬠginas 121-147, y últimamente publicado en el I trimestre de 1919 del Bol. Acerca de Julio de Aquilis, que fué hijo del gran pintor prerrafae- lista Antoniazzo Romano, el Centro de Estudios üistóricos publicará en monografia. breve una Diego de Siloe, burgalés, hijo de Gil, gran (4) arquitecto y escul¬ tor. Vid. el precioso estudio de Gómez Moreno Cosas granadinas, páginas 1-28. — 30 - tilla DonFadrique Enriquez, vna rexa en el monesterio de San Francisco, cuya obra, a mi ver, excede a los siete miraglos del mundo y pesame porque no tengo lengua bastante con que la pusiesse en su merescer. Y también labró en aquella mesma ca¬ pilla vn sepulchre de metal, de más alto artificio que fué aquel que Artemisa edificó a su marido el Eey Mausolo, por más que los antiguos en sus historias le trabajen encarescer (1). Viue Salvador official del Emperador (2), que en el mnndo en labrar hierro no ha anido en los passades su par. En Augusta, pueblo, de Alemania, biue maestre Colman (3) que paresce que el azero se le convierte en cera, para la¬ brar arneses conforme a la fantasía de cada qual, como muestra en muchas pieças que se ven en la armería de Su Ma- gestad. ¿Qué os podría dezir de los que forjan sables en Turquía, que de azero las convierten en la fortaleza del diamante? Pues en la Architectura no han faltado varones en estos tiem¬ pos que se ayan señalado en edificios. ¿Qué Memphis o qué Pirᬠmides se pueden comparar con el monasterio y colesio de Sant Pablo aquí en Valladolid? (4) ¿Y qué edificio de más excelencia (1) El admirable rejero Cristóbal de Andino, citado ya por Sagre- do. La reja está hoy en Santa Maria de Medina de Rioseco. El sepulcro, no indicada existencia por su Agapito y Revilla, y terminante y ex¬ presamente negada por Marti (Estudios, pág. 490), se conserva, según noticias de Don Juan Cabré. El Centro de Estudios Históricos prepara un estudio sobre Andino. (2) Este Salvador no fué rejero como supuso el señor Serrano, sino un famosísimo y conocidísimo espadero toledano llamado Salvador de Avila,muerto en 1539; dos obras que llevan su firma, conserva la Real Armeria de Madrid: la guarnición de la espada lobera de San Fernando y la que se tenia, sin fundamento alguno, como perteneciente a García de Paredes. Vid. Valencia de D. Juan Catálogo histórico descriptivo de la Seal Armería (Madrid, 1898) págs. 202 y 218). (3) Colomanus Helmschmied, apellidos de la célebre familia de armeros de Augsburgo; el más famoso, Desiderio, estuvo en Toledo en 1525, murió en 1532; la Armeria Real guarda un buen número de obras suyas. Vid. Catálogo cit. (4) Vid. El Monasterio de San Pablo de Valladolid, por Julián Paz Valladolid 1897, 8.°, 64 págs. y Marti, Estudios. — 31 — que el colesio que hizo aquí el reuerendísimo Cardenal don Pero Gonçalez de Mendoça, e con las casas que hizo aquí el conde de Benauente (1), y el palacio imperial que hizo Francisco de los Cobos? Los Católicos Reyes fundaron en Compostela vna casa para peregrinos (2) que excede aquel antiguo Dionisio de Rodas. De la Iglesia de Toledo ¿quién tiene lengua para dezir? ¿Y de la de Seuilla? ¿Y de la de Leon? de la qual dizen que marauillo- sos artífices de plata no pueden más fabricar. Pues lo que mues¬ tra la de Salamanca, la magestad y que lleua la de aquí, que de continuo que la veo me paresce que queda muy atrás al tem¬ plo que los antiguos nos pintan que fué de Apolo en Delfos, o aquel que engrandescen los historiadores dedicado a Diana en Epheso. En Alcalá de Henares, en el Colegio de Sancto Elifonso, está vn sepulchre de alabastro del reuerendísimo Cardenal Fray Francisco Ximenez de Cisneros, Arçobispo de Toledo, el qual es edificio de grande admiración (3). E si ouiese de relatar todos los notables edificios que agora se han hecho en Castilla, pensaría nunca acabar. De obras de plata tres he visto yo que, entre otros grandes tesoros, destas sé dezir que en el mundo no tienen par: la custo¬ dia de la iglesia de León en Castiila que tiene quatrocientos mar¬ cos de plata,y la de Cordoua que tiene quinientos marcos y la de Toledo que tiene ochocientos que muestran con sus cru- (1) El V conde de Benavente Don Alonso de Pimentel, nacido a fines del siglo xv «Adelantado mayor de León, señor de Mayorga, Villalón, Puebla de Sanabria y otras grandes tierras». Salazar, Casa de Lara, II, pág. 76. No conozco noticia alguna de este edi¬ ficio. (2) El Hospital de Compostela, construido por promesa de los Beyes Católicos, hecha en 1486, y por planes de Enrique Egas en 1504. (3) Hoy trasladado al crucero de la Magistral. Vid. Justi Miscella- neen: Bartolomé Ordonez y Domenico Fancelli-, publicóse este estudio vertido al castellano por Francisco Suárez Bravo Estudios sobre el Be- nacimiento en España. Barcelona, 1892-8.°-116 págs. -Si¬ zes ser del mesmo artífice, que paresce exceder a la antigüe¬ dad (1). ¿Qué cosa puede auer de más admiración que auer hallado los hombres industria como por vía de vnos reloxes, que unas ymágines y estatuas de madera anden por vna mesa sin que nin¬ guno las mueva, y juntamente, andando, tañan con las manos vna vihuela, o atabal, o otro instrumento^ y vuelva vna bande¬ ra con tanta orden y hombre biuo no lo pueda compás que vn hazer con más perfectión? ¿Y qué más subtil que cosa puede ser vn retablo que trayan vnos estrangeros el año pasado, en el qual siendo todas las ymágines de madera, se representauan por arti¬ ficio de un relox marauillosamente, porque en vna parte del retablo víamos representar el nacimiento de Christo, en otra auctos de la Pasión, tan al natural que parescía ver lo que pasó? Gaspae.—Por cierto vos teneys mucha razón porque yo he visto todas esas cosas, y parésceme que si agora fueran todos aquellos muy sábios antiguos, se admirarían en las ver, porque ellos nunca hizieron obra en este género de arte con que se pu¬ diesen comparar. [Sigue una interesantísima relación de músicos.] [p. 180] ...¿Pues quanto excedemos a los antiguos en auer hallado tanta perfeción y polideza en las emprentas de la Italia, Basilea y Francia, y en España, Alcalá?Aquella letra tan cortada y tan limpia que Juan Frouenio y la ex¬ inuento Aldo Manucio y celencia de su secaz Sebastian Gripho y Miguel de Guia en Alca¬ lá; aquella perfección y corrección de los libros con tantos coins, comas, paréntesis, acentos, puntos y cesuras, en tanto que casi nos dan a entender las escripturas sin preceptor, y uereys aque¬ llos libros de las emprentas antiguas tan corruptos mendosos y deprauados, que casi sus auctores si resucitassen, no conoscerían seraquellos sus trabajos y obras. Dexo de dezir quanto aya subido en polideza y primor la la- (1) Las custodias de León, Córdoba y Toledo, obras de Enrique de Arfe; el señor Serrano Sanz considera como existente la de León, fun¬ dida en 1810. V — 33 — uor del vidrio de Génoua, Venecia, Barcelona y Cadahalso (1) donde por la industria de los hombres se contrahazen muchas piedras orientales con toda perfectión, y las différencias de los clarificados esmaltes. Pues ¿qué podría dezir de las labores y artificios del yesso, que han venido a vaziarle como plata y otros metales en la fun¬ dición, donde han labrado admirables estatuas en la imaginería, que no se pueden más pulir con ningún cincel y también le la¬ bran al torno para pilares, bases y chapiteles con mucha per¬ fectión? Están tres hermanos en Falencia que se llaman los Villalpan- dos (2) los quales en este arte de labrar el yesso admiran tanto los hombres, que comparado con su obra lo viejo paresce ser digna de burla la antigüedad... [p. 185] [Colofón]. ingeniosa comparación de las dos edades antigua Fenesce la y presente, en la qual se disputa quando ouo más sabios en qua- lesquiera sciencias y artes. Fué compuesta por el Bachiller Villa¬ lón. E impresa por maestre Nicholas Tyerri impresor en la muy noble villa de Valladolid. Acabóse a quince de Enero. Año 1539 Un vol. en 8.° de 20 hojas. (1) Cadalso de los Vidrios, pueblo de la provincia de Madrid, famo¬ so por la fabricación de vidrios, de tan rara perfección algunos, que en muchas colecciones se clasifican aún como venecianos. (2) Anota Serrano: «Uno de éstos se llamaba Juan Corral de Villal¬ pando; era, además, rejero, y en el año 1555 se ofreció a labrar una reja para la Catedral de Falencia. Acaso fuera otro de los hermanos Francisco de Villalpando.» No se puede afirmar sea Juan del Corral ninguno de los aludidos aqui por Villalón. Es de interés la cita, porque en yeso están trabajados los adornos de la capilla de San Pedro de la Catedral palentina. De yeso son también los de la capilla de los Bena- ventes en Santa María de Medina de Kioseco. firmados por Jerónimo Corral. s FRANCISCO DE HOLANDA DIALOGOS DE LA PINTURA 15 4 8 Figura que compendia por singular manera las influen¬ cias queimprimieron carácter a nuestro arte castizo, es la del portugués Francisco de Holanda, conocedor perfecto y admirador de Italia] un amor, un verdadero culto por las antigüedades clásicas, y un desprecio profundo por lo me¬ dieval, le distinguen de los demás tratadistas españoles del tiempo, en los escritos de los cuales nunca faltan mues¬ tras de cariño a las iglesias góticas, a las tablas primi¬ tivas... Unele, sin embargo, al común sentir peninsular, la comprensión del florecimiento alcanzado por sus con¬ terráneos en las artes bellas, y, traicionando sus princi¬ pios dogmáticos cuando hace la lista de honor de las águi¬ las, no duda en poner entre los famosos al pintor portugués que pintó él altar de San Vicente, de Lisboa, y a un Fulano de Barcelona, excelente en el colorir (acaso Vergós). Como se ha de ver, los libros de arte en los siglos xvi y XVII debían de contar con escaso público en España, tanto, que varios no se imprimieron hasta pasados cente¬ nares de años; y esto ocurrió con la obra de Holanda, dada a conocer por unos extractos de Raczinsky, en Les Arts en Portugal, en 1846; más tarde publicó su parte más impor¬ tante, Los Diálogos, Joaquín de Vasconcellos, en 1896 (Opor¬ to), y en 1899 con versión alemana (Viena. Carl Graeser, impresor), con un admirable estudio preliminar y eruditas notas, y Rouanet en 1911 (Paris). Por fin, el mismo erudito - 38 — portugués sacó a luz en Oporto, en 1918, la primera edi¬ ción completa Da Pintura ántigua, con prólogo, notas e ilustraciones. No se conserva el manuscrito antiguo; había en Madrid un códice, hoy perdido, del que sacó una copia en 1791 monseñor Joaquín José Ferreira Gordo. Sin embargo, poco tiempo después de escrito fué vertido al castellano por un pintor portugués que vivía en España, Manuel Denis; su traducción, guardada en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, heredada del escultor ga¬ llego del siglo xviii don Felipe de Castro, dormía el sueño de lo inédito: don Juan Facundo Riaño copió algunos pᬠrrafos en su Discurso de recepción (16 mayo 1880); Menéndez Pelayo en análogo acto (1." marzo 1901) y en la Historia de las Ideas estéticas (t. IV, cap. XI) publicó el prólogo y frag¬ mentos, y, por fin, Achiles Pellizzari, docto hispanófilo ita¬ liano, tiene impresas, aunque no puestas a la venta, las obras completas de Holanda y esta misma traducción cas¬ tellana que a expensas de su presidente, el conde de Ro- manones, publica en estos días la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La traducción, sin ser un modelo de lengua, tiene el grato sabor de aquel siglo, y algo de la claridad platónica que ilumina los Diálogos, pasó al caste¬ llano con cierta graciosa ingenuidad. No es preciso enca¬ recer la importancia que tiene el texto castellano para aclarar muchos puntos oscuros del texto portugués a causa de los defectos de la copia conservada. Del pintor Manuel Denis casi todo se ignora. Cean sólo supo de él lo que se lee en los preliminares de la traduc¬ ción; Viñaza (II p. 148), añade que fué pintor de Felipe III y retratista superior al mismo Bartolomé González en una serie de retratos de la familia Verdugo; y que Carderera poseía un retrato de Doña María, hija de Felipe III, que después fué Emperatriz, firmado en 1630, y un gran cuadro de la Inmaculada Concepción con ángeles, que fuera de las - 39 — monjas de San Pascual. Años hace anoté (1) que son difíci¬ fechas de 1663, de la traducción de les de conciliar las Holanda, y 1630 del retrato de Doña María: sesenta y tres años de distancia entre dos obras de un mismo autor, son muchos años. Habrá, quizá, que pensar, o en que la fecha de Viñaza es inexacta, o, tal vez, en el caso, tantas veces repetido, de padre e hijo de igual profesión y nombre idén¬ tico. En el libro de Maximiano d'Aragon Qrâo Vasco (Vi- zeu-1900), p. 133, se da noticia de la partida de bautismo, en 1540, de un Manuel, hijo de Johan Dinis, pintor, y de María Correa, vecinos de Viseo: ¿es este Manuel Dinis el traductor de Holanda? Sousa Vitervo menciona a Denis en su Noticia de alguns pintores portuguezes (Lisboa 1903- 1906-1911, II, p. 57): ■ «Diniz Manuel, Pintor da princesa, D. Joanna: apparece um individuo d'este nome em tempo de D. Joáo III, como escrivao de Camara Keal.» La vida de Holanda ha sido estudiada por Joaquín de Vasconcellos en varios interesantísimos escritos, siendo el más completo de todos ellos el ya citado, que precede a la eílición de Viena de losDiálogos. Natural de Lisboa, hijo de Antonio de Holanda, miniaturista, nació en 1518, siguió el ejemplo paterno; enviado a Italia por Juan III, de su estancia en Roma tendrá cabal noticia quien leyere los Diálogos. Su obra capital es el libro De la Pintura Antigua, que consta de dos partes: en la primera se contienen en cuarenta y cuatro capítulos los preceptos del de grande interés, pero no para nuestro objeto, ni una frase extracta¬ mos de está parte; forman la segunda, los cuatro diálogos, que íntegramente se transcriben de la traducción de Denis, prescindiendo tan sólo del elogio histórico que en el cuar¬ to se escribe de la pintura clásica, por ser una elegan- (1) Los pintores de Cámara de los reyes de España: págs. 74-75. te, pero inútil, taracea de los tópicos entonces al uso. Murió Holanda el 19 de junio de 1584. Quien juzgue no ajustada al de este libro la pu¬ marco blicación de una parte tan extensa de obra más bien teóri¬ ca que historial, piense que ninguna otra declara mejor las ideas artísticas que el Renacimiento inspiró, y que era deuda vergonzosa la que los amantes españoles de la His¬ toria del Arte tenían con Holanda y con Denis, guardando inéditas páginas de tan sabrosa lectura. libro de la pintura an¬ tigua, compuesto por un famoso varón portugués, grande i excellente pintor, llamado Francisco de Olanda El qual es partido en dos partes; en la primera contiene: Lo vno, qual aia sido el origen de la pintura i donde nació i que cosa sea. Lo segundo reglas i documentos para el pintor que per¬ fectamente la quisiere vsar. En la segunda, contiene vn diálogo hecho en la ciudad de Roma entre ciertas personas illustres, diuidido en quatro partes sobre las excellencias i grandeças de esta arte i quan estimada y tenida aya sido de los antiguos Emperadores Reyes i grandes señores; con un breue epílogo de los famosos pintores de toda la Europa. Todo ello dirigido al muy Alto y poderoso Rey Don lohan 3 de Portugal. Añadido un breue tratado del sacar al Natural por el mesmo autor. Trasladado nueuamente de portugués en castellano por un Maestro de la mesma arte. Manuel Denis al lector. Prólogo. Considerando yo con el autor la falta de conocimiento que en estos nuestros reynos hay de esta illustre arte, movido por zelo más que por cobdicia, me quise poner en semejante aprieto de trasladar la presente obra de portugués en mi romance castella¬ no, para que siquiera teniéndola presente los grandes entendi¬ mientos se puedan emplear en cosa tan dina de ellos, y los no tanto entiendan que no deben de menospreciarla, oyendo de los que mejor la entiendan sus loores y alabanças; y porque el pró- — 42 — logo del autor es harto largo, en este no lo quiero yo ser, sinó solamente avisar al curioso lector, que de tres cosas que en se¬ mejantes traslaciones se suelen guardar, creo hallará aquí las dos, y sinó dos, a lo menos la una. La primera, la verdad del original, la qual yo con todas mis fuerzas e pretendido, teniendo siempre atención al sentido, quando las palabras no han podido concordar con mi lenguaje, porque en esto nos aventajan los portugueses que tienen términos más significativos para decla¬ rar sus conceptos que los castellanos. La segunda, que es el buen frasis y manera de hablar, no me atrevo a decir que la e guar¬ dado por ser de nación portugués (aunque criado en Castilla casi desde mi niñez), y auer de estar sugeto a hombres de tanta elegancia y tan cortesanos como serán muchos de los que este libro leyeren. La tercera, que es contar la vida del autor, del todo la callo; uno por ser él vivo; guardando aquello que el sa¬ bio Salomón dize: «antes de la muerte no alabes al varón»; y lo otro porque fuera menester otro tratado más largo que el pre¬ sente para contener sus virtudes. No resta sinó que me sea rece- bido este trabajo en el número de los servicios que yo deseo ha- zer a qual quiera que de él se quisiere aprovechar y que si la pre¬ sente obra no va tan limada y azocalada como deuia, se confor¬ ma con mi buen deseo i intención. Fin. [Siguen unos versos latinos.] — 43 - Sigue Fol. 6 vto. DE LA PINTURA ANTIGUA LIVROS II M.D.LXIII fCon orla y dibujo a pluma.] [Fol. 89.] DE LA PINTURA ANTIGUA LIBRO SEGUNDO PRÓLOGO (1) De una cosa es infamada España, y es que en Castilla ni en Portugal no conoçen a la Pintura, ni hazen buena Pintura, ni tiene su honrra la Pintura, y yo venido de Italia poco tiempo ha, trayendo los ojos llenos de la altura de su merecimiento; y los oídos de alabanças; conociendo yo en esta mi Patria la sus grande différencia con que esta noble sciencia es tratada; deter¬ míneme,—bien ansi como hizo Cesar al pasar del Rio Rubicon el qual era mui vedado pasar con armas, a los romanos (si me es li¬ li) El texto dado por Vasconcellos en la edición de Viena comienza por un párrafo suprimido por Denis que dice asi: «Se me Déos desse a escolher livremente entre todas as graças que repartiu com os mortaes, qual mais quería ter ou alcançar, nenhuma outra Ihe pedería, depois da fé, senâo o alto entendimiento de pintar illustremente. Nem por ventura nesta quereria ser outro homen senâo este que son. De que muitas graças dou eu ao inmortal e soberano Déos por me ueste grande e confuso mundo dar alguma pequeña luz nos desejos da altíssima pintura, pola qual a nenhum outro dote eu mais honor e reverencia tenho polo seu grande merecer. > - 44 - cito comparar siendo tan pequeño, con hombre tan gran señor)— de poner como verdadero caballero y defensor de la alta Prin¬ cesa Pintura: offrecido todo a riesgo por defender su nombre con mis pocas armas y posibilidad, y puesto que tengo yo tan entendido, el fauor de vra. Alteza, Mui alto y serenissimo Rey y señor, en todas las cosas nobles y sciencias: no haré mucho en vençerlo todo. Aunque son tan pocos los contrarios; que no tenía yo necesidad de tanta ayuda. Empero porque piensan algunos, que me desprecio de ser Pintor (no teniendo yo otra mayor pre¬ sunción ni honra [despues de ser xpiano] que los deseos de lo ser): entiendo demostrar en este segundo libro, quan honrada y noble cosa es ser Pintor, y quan difícil y de quanto sirve y vale, la yllustre y muy necessària sciencia de la Pintura, en la Repú¬ blica, en el tiempo de la paz, y en el de la guerra, y los precios y valía de ella en otras provinçias: por manera de un Diálogo repartido en quatre partes, el qual es el que se sigue. FIK DEL PRÓLOGO — 45 — COMIENÇA EL DIÁLOGO DE LA PINTUEA PAKTE PRIMERA Como mi intención en ir a Italia no fuese por buscar otro ma¬ yor provecho ni honra, que hazer bien aquello a que allá fui em- biado, del Rey de Portugal mi señor (1); ni traia ningún otro Ín¬ teres delante de los ojos, de priuar con el Papa^ ni Cardenales en la Corte (y esto sábelo Dios y sábelo Roma) que si yo quisiera en ella morar, por posibilidad, ansi por mi ventura no me faltaba mesmo, como por favor de principales personas en casa del Papa, Empero todo este pensamiento andana delante de mi tan muerto que ni solamente me le dexauan pasar por la imaginación otros que yo traia más nobles y de mayor gusto para mi, los quales mu¬ cho más podían en mi que ninguna cobdicia de beneficios y es- pectatiuas para siquiera traher comigo, como hazen los que van a Roma, y lo que solo me era siempre presente era aquello en que podría servir con mi arte al Rey mi señor, que allá me avia embiado. Pensando siempre comigo como podria robar y traher a Portugal robadas los primores y gentilezas de Italia, para el contentamiento del Rey y de los Infantes y del serenissimo señor Infante Don Luis; (2) deziayo: Qué fortalezas o ciudades estran- geras no tengo yo aun en mi libro? Qué edificios perpetuos, y qué estatuas pesadas tiene aun esta ciudad, que ya no la tenga ro¬ bado, y lleve sin carretas, ni navios, en livianas ojas? Qué pin¬ tura de estuque, o grutesco se descubre por estas grutas y anti- (1) «...sendo de idade de XX anuos me mandou el reí... a ver eu Italia» «ver e as fortalezas e obras mais insignes e illustres desenhar d'ella> (vid. ed. Viena, págs. XV y XXII, notas, Da fabrica...) (2) Hijo de Don Manuel O Venturoso y de Doña María, hija de los ^ Reyes Católicos; nació en 1506 f en 1555. Duque de Beja y condesta¬ ble de Portugal. guallas, ansi de Roma como de Puzol y de Bayas, que no se ha¬ llen lo más escogido y más raro déliaspor mis quadernos rasgu¬ ñadas? Y ansi no sabia yo cosa, ni antigua ni moderna de la Pintura, o de la Esculptura, o de la Architectura, de que no to¬ mase algun recuerdo de Jo mejor de ella pareciéndome que estos eran los sumos beneficios y espectativas, que comigo podía traher, más honrados provechosos, y y del servicio de mi Rey y de mi gusto, y con todo no pienso que estoy engañado (aunque me lo digan algunos). Ansi que como estos eran mis cuidados, mis pleitos, y demandas; no tenía otro mayor cardenal Pernés (1) que acompañar, ni otro mayor Datario (2) que grangear que irme vn día a ver a Don Julio de Macedonia (3) il·luminador famo- sissimo, y otro a Maestre Michael Angelo, otro a Baccio, noble es- culptor, otra a Maestre Peryno (4), y otra a Bastían Veneziano (5). A las vezes Valerio de a Viçença, (6) o a Jacobo Melequi- (1) Alejandro Farnesio; sobrino de Paulo III, nació en 1520; creado Cardenal por su tio, a los 14 años, el 18 de diciembre de 1534, vistió la púrpura 55 años; murió el 2 de marzo de 1589 (Eubel III, pág. 25). (2) Duda Vasc. si este Datario seria Nicolo Ardinghelli, Tomasio Cortesi da Prato o Mateo GMberti. No puede ser el primero, porque. Cardenal desde el 19 de diciembre de 1544, murió el 23 de agosto de 1547 (Eubel III, pág. 32). (3) Julio Clovio, maestro del Greco, quien le retrató. En España abundaron sus obras. Llamábasele siempre Don Julio. Entre muchas citas en textos españoles recuérdese la última publicada; en una carta de la Duquesa de Alba, de 15 de marzo de 1565: «De Don Julio tengo yo tantas [imágenes] que podría enviarle délias si las quiere.» Dúscursos leídos ante la Real Academia de la Historia la en recepción del Duque de Berwick y de Alba, 18 mayo 1919. En los inventarios de pinturas de los Austrias de España se mencionan varias pinturas. Su vida en Va- sari: ed. Milanesi, t. Vil. p. 557, ed. Bemporad de Florencia t. XXVII, con introd. y not. de A. M. Bessone Aureli, con ocho láms. (4) Ferino del Vaga, pintor florentino, 1500 f 1547. Vasari V. p. 587, ed. Milanesi y vol. V-VI, ed. Bemporad de Florencia con notas de Ma¬ rio Labo, con 11 ilustraciones. (5) Fray Sebastián del Biombo (Luciani) nació en 1485 f 1547; de sus relaciones con España y de sus cuadros en nuestra patria escribió E. Tormo Revista crítica I, 1917. Vid. la monografía de Giorgio Ber- nardini. Bergamo, 1908. (6) Entallador de joyas, 1468? f 1546. Vasari. V. pág. 367. no (1) Architectes y a Lactanclo Tolomeo (2). El conoscimiento y quales hombres estimaua yo mucho más que de otros amistad de les de mucha más fantasia y presumption si los podia auer en este mun - do, y ansi los estima Eoma. Porque de ellos recebia yo algun fru¬ to y doctrina; y de sus cosas mi arte, y me recreaua en platicar, en muchas claras y nobles, ansi del tiempo antiguo como cosas nuevo principalmente preciaua yo en tanto a M. Michael An¬ y gel, que si le topaua, o en casa del Papa, o por la calle, no nos queríamos apartar hasta que nos mandaban recoger las estrellas, y Don Pedro Mascareñas, Embaxador del Eey de Portugal (3) mi sefior, puede ser (de quan gran cosa era esta y quan difícil) buen testigo; y de las mentiras, que saliendo un día de vísperas, Mi¬ chael Angelo dixo sobre mi y sobre un libro que debuxé de las cosas de Eoma a el cardenal Santiquatro (4) y a él. Allende de esto mi proprio palacio y mi rotta no era otra, sinó rodear el gra¬ ve templo del Pantheon y notarle todas las colunas y miembros, el Mausoleo de Adriano y el de Augusto; el Coliseo, las Termas de Antonino y las de Diocleciano, el arco de Tito, y de Severo, el Capitolio, el theatre de Marçello y todas las otras cosas nota¬ bles de aquella ciudad : de las quales se me olvidan ya los nombres. Puesto que a las vezes no me echaban fuera de las magníficas cámaras del Papa a que yo solamente iva por ser pintadas de la noble mano de Eaphael de Orbino, (1)Arquitecto, del que se tienen muy escasas noticias, que estuvo a sueldo de Paulo III; al parecer, de corto mérito. Vid. Vasc. ob. cit. pᬠgina 192. (2) Lactancio Tolomeo, «el hombre de las cuatro almas», embaja¬ dor de Siena en Roma en tiempos de Clemente VII, uno de los mej'ores amigos de Victoria Colonna; coleccionista y mecenas, sabia lenguas clásicas y semíticas. (3) El famoso virrey de la India. Vid., además de la bibliografía que cita Vasconc., págs. 47-48, P. Baltasar Tellez, Chronica da Con- phania de Jesús en Portugal, parte II, lib. V. (4) Era entonces Cardenal de Santiquatri Incoronati Antonio Puci, que usó este titulo desde el 27 de septiembre de 1531 hasta el 14 de no¬ viembre de 1541, en que pasó al de Santa María Transtiherina f el 12 de octubre del 1544, siendo cardenal de Santa Sabina (Eubel. ob. cit. III). Fué deán de Florencia y obispo de Pistola. — 48 — y más amava yo aquellos hombres antiguos de piedra que en los arcos y colunas estavan esculpidos por los viejos edi- ticios, que no otros más inscontantes que por toda par¬ te enfadan, y más de ellos aprendía yo y de su silencio grave. Donde, entre estos dias que yo ansi en aquella corte pasaua, uve un domingo de ir a visitar a Miser Lactancio Tolomeo, como otros acostumhrava. El qual con ayuda de Miser Bolosio secre¬ tario del Papa (1) fué el que me dió la amistad de M. Angelo. Era este Lactancio persona grauisima, ansi por nobleza de ánimo como de sangre (por ser en esta parte sobrino del cardenal de Sena (2) hombre mui illustre). Era también mui sabio en letras latinas y griegas y hebraicas y de grande autoridad de años y de costumbres: pero no hallando yo en su casa recado por estar él en Monte Caballo en la la yglesia de Sant Silvestre con la señora Marquesa de Pescara oyendo una lición de las epístolas de Sant Pablo, fuime allá y por consiguiente a visitar a la yllustre señora Vittoria Colonia (sic) Marquesa de Pescara. La qual era de las más illustres y famosas dueñas que aula en Italia, y en toda Europa, casta y hermosa, latina y anisada y con todas las demás partes de virtud y claridad que en una hembra se pueden hallar. Esta señora, después de la muerte de su gran marido, tomó particular y humilde vida contentándose de lo que ya en su estado aula vivido, y agora amando solo a Jesu xpo y a los buenos estudios haziendo mucho bien a pobres mugeres y dando frutos de ver¬ dadera católica; y también deuia yo la amistad de esta señora a Lactancio que era el mayor priuado y amigo que ella tenía. Como ella me mandó sentar y se acabó la lición de las epístolas y sus loores, mirando hazia mi y haziaM. Lactancio començó a dezir; — Si yo no me engaño, Francisco de Glanda tomara de me- (1)Blosio, secretario del Papa. Fué hecho obispo de Foligno en mayo 1541, según Vasc., y en 15 de noviembre de 1540, según Eubeb que le llama Blasius Palladio. (2) Ignoro a qué cardenal de Sena se alude; era arzobispo de Sena por estos años Francesco de Bandinis, que no fué cardenal. « — 49 — jor voluntad oir predicar de la Pintura Michael a Ángelo que no a fray Ambrosio esta lición. Yo casi injuriado le respondí: Cómo, señora, no le parece a v. excelencia que yo profeso — ni prometo más qiie el pintar? Siempre yo olgué mucho de oir a M. Angelo de verdad, pero cuando se leyeren las epístolas de Sant Pablo antes quiero oir a fray Ambrosio. No os desdeñéis M. Francisco — (dixo entonces Lactancio) que la señora Marquesa no piensa que el hombre que es para , pintar, que no sea para todo (en más tenemos la pintura en Ita¬ lia) pero por ventura os dixo aquello, para daros sobre este que ya teníades, esotro contentamiento de Michael. Entonces respondí yo: — De esa manera no hará por mi su excelencia alguna cosa nueva y que ella no acostumbre, endar siempre mayores merce¬ des de lo que el hombre le osara pedir. Conociendo la Marquesa mi intención, llamó a un su criado sonriéndose y dixo: — A quien sabe agradecer, ásele de saber dar (mayormente pues me queda a mi tan gran parte dando, como a Francisco de Ollanda recibiendo). Hulano, ve a casa de M. Angelo dile que y yo y Mizer Lactancio estamos aquí capilla regada, en esta y la iglesia cerrada y graciosa, que si quiere venir a perder un poco del día con nosotros para que nosotros lo ganemos con él y no le digas que está aquí Francisco de Olanda el es¬ pañol. Murmurando de la discreción de la señora Marquesa en todo a laoreja de Lactancio, y queriendo ella saber de que: — Estáuame diziendo (dixo Lactancio) quan bien v. excelen¬ cia sabe guardar el decoro, a todo, hasta en un recado, y porque siendo M. Michel más suyo que mió, dize que antes que se topen que haze quanto puede por huirle y no se topar con él. Porque después que se topan, no se saben apartar. — Porque yo conozco a Michel—tornó ella—conoçí eso. Em¬ pero, no sé de que manera ños ayamos con él porque le podamos engañar a que hable en Pintura. Pero fray Ambrosio de Senna de la Orden Dominica, y uno de los grandes predicadores del Papa que aun no era ido (1). — creo (dixo) yo que si Michael conoce por pintor al Espa¬ No ñol que querrá hablar en Pintura en ninguna manera y por tan¬ to deuiase de esconder para oirle. — No es tan bueno de esconder este Portugués (respondí yo pesadamente al fraile) ante los ojos de Michael Angelo, y por ventura me conosçerà mejor escondido, que V. E. aquí donde estoi, aunque se ponga unos antojos, y veréis que estando aquí, me verá muy mejor si viene. Eiose entonces la Marquesa y Lactancio, mas no me reí yo ni el fraile se rió tampoco, que todauia osó dezir a la Marquesa que hallaría más en mí que ser Pintor. Estando un sin hablar y sintiendo llamar a la puerta poco començaren todos dolerse de que no deuía de venir Michael, a pues tornaua tan deprisa la respuesta. Pero Michael que posaua al pié de Monte Cavallo acertó por mi buena dicha de venir con¬ tra Sant Silvestre, haziendo el camino de las termas, filosofando con su Orbino (2) por la uia esquilina y hallándose tan dentro del recado no nos pudo huir ni dexar de ser aquel que llamaua a la puerta. Alçose la Marquesa a le reçibir, y estuuo en pié buen pe- daço antes que le hiziese sentar entre ella y Mizer Lactancio, y yo senteme un poco apartado. Mas, la señora Marquesa, estándose un poco sin hablar y no queriendo dilatar su estilo de ennobleçer siempre los que la con- uersavan y el lugar donde estaña, començó con arte (que no sa¬ bré yo ni podría escreuir) a hablar muchas cosas bien dichas y auisadas y mui cortesmente sin tocar nunca en la Pintura por asegurarnos el gran Pintor, y víala yo estar como quien quiere combatir una inexpugnable ciudad por discreción y maña, vía¬ mos estar ansimesmo al pintor, sobre auiso y vigilante, como que fuera él cercado poniendo centinelas en una parte y en otra Eubel le llama Ambrosios Catharinus Politus; fué obispo de (1) Minori desde el 27 de agosto de 1546, arzobispo de Conza desde el 3 de junio de 1552; murió el 8 de noviembre de 1558. (2) Urbino, según Vasconcellos, era un fiel ayudante de Miguel Angel; llamábase Francesco di Guido da Castel Durante. — 51 — mandando alçar pnentes, haziendo minas y rodeando todos los I mnros y torres; no sé yo quien se pudiera de ella defender. De- zía ella: — Sabido está que quien se tomase con Michael Angelo por el su officio que es discreción, que nunca podrá sinó ser venci¬ do. Menester es Micer Lactancio que le hablemos en demandas o en breues o en Pintura para hacerle enmudecer y para que po¬ damos lleuar lo mejor de él. —Antes (dixe yo entonces), no siento otro medio para estan¬ car M. Angelo mejor, que saber el que estoy yo aquí que aun no me a visto hasta agora. Empero ya sé quel remedio para no ver la persona es tenerla delante de nuestros ojos. Viérades entonces volver contra mi Michael con " espanto y dezirme: — Perdonadme Micer Francisco que no os auía visto, porque tenía la vista en la señora Marquesa. Mas pues os tiene Dios ay ^ ayudadme donaré lo y acudí como compañero. Por esa sola razón os per¬ que dixistes: pero paréceme que la señora Marquesa causa con una lumbre contrarios effectos, como haze el sol, que con unos mesmos rayos derrite y endureçe, a nos cegóos vella y yo no os entiendo ni veo sinó porque la veo a ella, y también porque yo sé cuanto con su excelencia se puede una persona mui avisada ocupar y quan poco tiempo dexa para otro. Por esso no tomo a las ueces consejos de frailes algunos. Tornóse aquí a reir otra vez. Entonces se levantó frai Am¬ brosio y se despidió de la señora ^ Marquesa y de nosotros que- dando de adelante mui mi amigo y se fué. Mas la Marquesa tornó a hablar de esta manera: — Su Santidad me tiene hecha gracia que pueda edificar un nuevo monasterio de Dueñas (1) aquí en la halda del Monte Ca¬ ballo, donde está el postigo quebrado do dizen que Nerón vió ar¬ der a Eoma, para que tan malas pisadas de hombre pisen otras más honestas de mugeres. No sé, Michal Angelo^ que forma y proporciones daré a la casa, para donde pueda quedar la puer- (1) En Castilla, convento de Dueñas, vale tanto como de monjas dominicas. ta, y si se puede acomodar la obra nueua con alguna parte de la vieja? — (dixo Michael) el postigo quebrado, podrá èèrùir Señora por Campanario. Y fué esta tan grande gracia, y díxola tan de seso y tan di¬ simuladamente Michael, que no se pudo tener Miser Lactaiício que no la tornase a acordar; y tornó a juntar el gran pintor es¬ tas palabras; — Bien me parece que puede v. excelençia edificar el Mones- terio y quando nosotros de aquí nos mirar fuéremos lo podemos para dar de ello alguna traza (si v. excelençia fuere servida). —No yo pediros tanto (dixo ella) pero ya sé que en todo osaua seguis la doctrina del Señor que abatió los poderosos y ensal- Ç0 a los humildes; y en esso sois excelente, porque os dais, en fin como pródigo innorante; y por eso en discreto liberal y no como Roma los que os conocen, os precian más que a uras. obras y los que no os conocen, solo lo menos de vos estiman, que son las obrás de vras. manos: y no doi yo menos loor a vro. saberos apai'tar con vos mismo y huir de nras. inútiles coñuersacionés y a vro. saber no Pintar a todos los Príncipes que os lo pidèn que al pintar sola una obra en toda la uida, como teneis hecho. Señora (dixo Michael) más por ventura de lo que yo valgo — me queréis atribuir. Pero pues V. excelençia en eso me lo acor¬ dó quiérola dar quexa contra muchos: por mí y por algunos Pin¬ tores de mi condición y también por Micer Francisco que aquí está: hai muchos que afirman mil mentiras y una es dezir que los Pintores eminentes son estraños y de conversación insoporta¬ ble y dura, siendo ellos de humana condición; y ansi los necios y no los moderados los juzgan por fantásticos y fantasiosos su¬ friendo con dificultad tales condiciones en un Pintor y con difi¬ cultad mui grande. Bien es verdad que tales condiciones en buen Pintor no se hallan, sinó donde hay el Pintor, que es en pocás partes, como en Italia, donde está la perfección de las cosas. Pero no tienen mucha razón los imperfectos ociosos que de un ocupado perfecto quieren tantos complimientos, haviendo pocos mortales que hagan bien su offiçio ni lo haze ninguno dé aque¬ llos que acusa a quien haze el suyo, que los valientes Pintores — íiS — no son en alguna manera desconuersables por sobemia, sinó o Î porque hallan pocos Ingenios dinos de la Pintura o por no co¬ rromperse con la inútil conuersación de los ociosos y por no aba- xar el entendimiento de las continuas y altas imaginaciones de que siempre andan embelesados y affirmo a v. excelençia que hasta Su Santidad me da enojo y fastidio quando a las vezes me habla y me pregunta tan espesamente porque no le veo y a las vezes pienso que le siruo más en no ir a su llamamiento (que¬ riéndome poco) que quando yo le quiero seruir en mi casa en mucho y le digo que entonces le siruo más como Michael Angelo que estando todo el dia de pié como los otros delante de él. —O dichoso Mi. Angelo (dixe si vn Prín¬ yo a este paso), y cipe no es Papa poderme a él perdonar esse peccado? —-Destos peccados, M. Francisco, son proprios los que perdo¬ nan los Reyes (dixo él y añadió): A las vezes os digo, aun que rae tiene dado tanta licençia mi cargo graue, que estando con el y Papa hablando pongo en la cabeça este sombrero de ñeltro bien descuidadamente y le hablo bien libremente, empero no me matan por esso, antes me dan la vida y me la tienen dada; y como digo más cumplimientos necessarios tengo yo entonces con su seruicio que con su persona no neccessarios; y si acaso un hombre fuesse tan ciego que fingiesse tan poco prouechosa mer¬ caduría como es apartarse un hombre y contentarse consigo en parte que haze perder todos los amigos y tenerlos por contrarios, no seria mucho mal si lo tuuiessen al tal a mal? Pero quien tal condición tiene, tanto por la fuerça de su disciplina que la pide, ^ como por nascer con el ser de poca ceremonia demasiado ñn- y gimiento, parece grande sin razón no dexarle viuir: y si este hombre es tan moderado que no quiere de vos nada; vos a él que le queréis? y para que le queréis usar en aquellas vani¬ dades para las quales su sosiego no es? no sabéis que hai sciencias que quieren todo el hombre sin dexar dél nada desocu¬ pado a las vuestras ociosidades? quando él tuuiere que hazer tan poco como vos, mátenle si no hiziese vuestro officio y vues¬ tros cumplimientos mejor que no vos. Vos no conocéis este ^ hombre, ni lo alabais, sino para honraros a vos mismo y holgáis mucho que el tal sea capaz para que pueda hablar con él un Papa y un Emperador y en esto me osaría afirmar que no puede ser hombre excelente el que contentare a ignorantes y no a su profession, ni el que no se tocase de singular o apartado o como le quisiéredes llamar, que los otros ingenios mansos y vulgares por ai se hallan sin cautela por las plaças de todo el mundo. Calló aqui Michel, y de ai a un poco, dixo la Marquesa: —Si essos amigos de que habíais tuuiesen los descuentos de los amigos antiguos, menor sería el mal; que yendo un día Arche- silao a visitar a Apelles que estaua doliente y neccesitado hízole levantar la cabeça para le concertar la cabeçera y púsole debaxo una suma de dineros para su cura. La qual hallando la vieja que seruia a Apelles, espantóse y ryéndose el enfermo dixo; este hurto de Archiselao es, no te espantes. Entonces añadió Lactancio su parecer, de este arte: —Los valientes debuxadores se tienen persuadido no se trocar por ningún otro género de hombres (aunque sean gran¬ des), tanto se contentan de algunos galardones particulares que de su arte reçiben. Pero yo les aconsejaría que a lo me¬ nos por los dichosos se trocasen, si me pareciese que lo qui¬ siesen hazer o ellos no se tuuiesen por los más dichosos de los mortales. Conosce el espíritu que es capaz de la Altíssima Pin¬ tura, en que paran y que son los que se precian y presumen mucho y cómo acaban las vidas y contentamiento se mueren y de los tales sin nombre y sin conocimiento de las cosas que en el mundo son dinas de ser conoçidas y estimadas; y como no puede aquel tal pensar que fué nascido por más dinero que tuuiesse en el arca guardado y ansi alcanza como una obra buena, y con nombre de virtud inmortal; es la felicidad de esta vida en todo lo al poco para desear y por esso, más se estima, pues está en el camino de poder conseguir aquella gloria, que de ser el que esto no conosçe ni supo jamas desear y que mucho con menos impe¬ rio se tiene por contento que con imitar una obra de las de Dios con la Pintura, ni alcançó jamás tan grande provinçia como sa¬ tisfacerse el hombre en las cosas que son más dificiles y incier¬ tas que señorean desde las colunas de Hércules hasta el Río Gamges indiano; y que nunca mató enemigo peor de vençer como es conformar la obra con el deseo o idea del grande Pintor — 55 — y que nunca tan satisfecho quedó beviendo por un jarro de oro como aquel beviendo por uno de barro. Y no dezia mal el Empe¬ rador Maximiliano que un Duque o un Conde bien le podia él hazer; pero un Pintor excelente sólo Dios era el que le podia hazer en eltiempo que él quisiese; por la qual razón dexó de dar la muerte a uno que la mereció. — Que aconsejáis M. Lactançio (dixo después la Marquesa) me preguntaré una duda sobre la Pintura a Micha. Angelo? que él agora, por sustentarme que los grandes hombres son justificados y no estraños, no usará algun extremo de los que con otros acos¬ tumbra^ Y Lactancio. —-Por vuestra excelencia no puede Mizer Michael dexarse de forçar y echar fuera de si, en este lugar lo que es mui bien que tenga cerrado por todas las partes. Dixo Michael: —Mas pídame vuestra excelencia cosa, que a ella se le pueda dar y será suya. Ella sonrrojándose: —Mucho deseo (dize) de saber, pues estamos en esta materia, que cosa es pintar de Elandes y a quien satisfaçe, porque me pareçe más deuotolo italiano. que —La Pintura de Flandes (respondió de espazio el Pintor) satisfará señora generalmente a qualquier deuoto más que nin¬ guna de Italia, la qual nunca le hará llorar una sola lágrima, y la de Flandes muchas. Esto no por el vigor y bondad de la tal pintura, sino por la bondad de aquel tal deuoto. A mugeres pa¬ recerá bien, principalmente a las muy viejas y muy mozas, y ansi mesmo a frailes y a monjas, y a algunos caualleros desmú¬ sicos de la verdadera armonía. Pintan en Flandes propriamente para engañar la vista esterior, o cosas que os alegren, o de que no podáis dezir mal, ansi como Santos y Profetas. El su pintar es trapos maçonerías, verduras de campos , sombras , de árbores, y rios y puentes a que ellos llaman payságenes, y muchas figura acia cá, y muchas acia acullá; y todo esto aunque parece bien a algunos ojos, en la verdad está hecho sin razón y sin arte, sin simetría ni proporción, sin advertencia de - 56 — escoger y sin desembaraço y finalmente sin ninguna sustancia ni nei'uio; y con todo en otra parte se pinta peor que en Flandes. 1 No digo tanto mal de la Pintura ñamenca porque sea toda mala, sino porque quiere hacer tanta cosa bien (cada una de las qua- les sola bastaua por mui grande) que no hace ninguna bien. Solamente a las obras que se hazen en Italia podemos llamar casi verdadera pintura; y por eso a la buena llamamos italiana, y cuando en otra tierra así se hiciese, de aquella tierra o provincia le daríamos el nombre, y la buena de ésta no hay cosa más noble ni devota. Porque ninguna cosa hace tanto acordar ni levantar la devoción en los discretos, que la dificultad de la perfección que se va a unir y juntar con Dios; porque la buena pintura no es otra cosa sino un traslado de las perfecciones de Dios, y un aquerdo del su pintar, y finalmente es una música y una melodía que solamente el entendimiento puede sentir su grande dificul¬ tad. I por esto es esta pintura tan rara que no la sabe ninguno hazer nialcançar, y digo más (lo qual quien notare tendrá en ^ mucho) que de quantos climas o tierras alumbra el sol y la luna, en ninguna otra parte se puede bien pintar sino en Italia, y es cosa casi imposible hazerse bien sino aquí, aunque [tamjbienen las otras prouincias uuiese mejores ingenios, (si los puede auer), y esto por las razones que os diremos. Tomád un grande hombre de otro reyno y dezilde que pinte lo que él quissiere y mejor supiere hazer, y hágalo y tomád un mal discípulo italiano, y mandadle dar una traça o que pinte lo que vos qm'siérades y hágalo; halla¬ reis si bien lo entendéis que la traça de aquel aprendiz, quanto al Arte, tiene más sustancia que lo de aquel otro maestro, y vale más lo que aquel querría hazer que lo que el otro hiço. Mandád a un grande maestro, el qual no sea italiano, aunque fue- sse Alberto hombre delicado en su manera, que para engañar¬ me a mi o a Francisco de Olanda quiera contrahazer y reme¬ dar una obra que parezca de Italia, y si no pudiere ser de lo muy bueno, sea de lo razonable o de lo mal pintado, que yp os certifico que luego la tal obra se conozca en que no es de Italia, ni que manp de italiapp la hizo. Así affirmo que ninguna nación ni gente (dejo estar uno o dos españoles) ^ puede perfectamente hurtar ni imitar el modo de pintar de Ita- — 57 — lia, que es lo griego antiguo, c^ue luego no sea conocido facil- 1 mente por ageno, por más que esso se esfuerze y trabaje. Y si por algún grande milagro, alguno viniere a pintar bien, en¬ tonces aunque no lo hiciese por imitar a Italia se podría dezir que solamente lo pintó como italiano. Ansi que no se llama pin¬ tura de Italia cualquier pintura hecha en Italia, sino cualquiera que fuere buena y cierta, que, porque en ella se hacen las obras de la pintura illustre más maestresa y gravemente que en nin¬ guna otra parte, llamamos a la buena pintura, italiana, la qual aunque se hiziesse en Flandes o en España (que más se aproxima con nosotros), si fuere buena, pintura será de Italia, porque esta nobilíssima sciencia no es de tierra alguna que del cielo uino, empero del antigo imperio quedó en nuestra Italia más que en otro reino del mundo y en ella pienso yo que acabará. Esto dixo Micheel y calló, y uiendo yo que callaua tórnele a provocar por este modo: ^ —Ansi, Maestre Michael Angelo, que vos añrmais que sola¬ mente a los italianos ^e ha de conceder (entre todo el otro Mun¬ y, qué milagro es ser ansi? Sabréis que en Italia do) la pintura, sepinta bien por muchas razones y fuera de Italia mal por muchas razones. Primeramente la naturaleza de los italianos es estudiossima en extremo, y los de ingenio ya traen de suyo pro- prio quando naçen: trabajo, gusto, y amor a aquello que son inclinados y que les pide su ingenio; y si alguno determina de hazer professión y seguir al^ún arte o sciencia liberal no se con¬ tenta él con lo que le basta para ser por aquella rico y del mun¬ do de los officiales sino por ser único y extremado, vela y trabaja continuamente y sólo trabe delante de los ojos este tan grande interés de ser monstro de perfeción (hablo donde sé que soi creido) y no razonable en aquella arte o sciençia; y esto porque Italia no estima este nombre de razonables el qual tiene por baxíssima cosa, en esta parte y ansi mesmo el medio; y solamente de aquellos habla y leuanta hasta el cielo a quienes llaman Aguilas como sobrepujadores de todos ios otros y como penetra¬ dores de las nubes y de la luz del sol; después, nacer en la pro- I uincia (ved si esto es ventaja) que es madre y conseruadorq de todas las ciencias y disciplinas entre tantas reliquias de los Tuestros Antiguos ninguna otra parte que en se hallan que ya desde niños a qualquier cosa que nuestra inclinación o genio os inclina, topais por las calles ante los ojos mucha parte de aque¬ llas y acostumbrados soléis de pequeños tener vistas aquellas cosas que los viejos nunca vieron en otros Reynos. Después cre¬ ciendo, aunque fuéssedes rudos y groseros traéis ya los ojos (de la costumbre) tan llenos de la noticia y vista de muchas cosas antiguas nombradas, que no podéis dexar de llegaros a imitarlas; quanto más que con esso se ajuntan ingenios (como digo) extre¬ mados y estudio y gusto incansable; teneis Maestros que imitar singulares y las sus obras; y de las cosas modernas llenas las ciudades de todas las galerías y nouedades que cada día se des¬ cubren i hallan; y si todas estas cosas no bastan que yo por mui suficientes estimaría, para la perfección de qualquier ciencia, a lo menos esta es mui bastante, que nosotros los españoles aunque algunos nazcamos de gentiles ingenios y espíritus como nacen muchos, todauia tenemos por desprecio y galanía hazer poca cuenta de las Artes y casi nos enjuriamos en saber mucho de ellas, donde siempre las dexamos imperfectas y sin acabar y nosotros los italianos (no digo alemanes ni franceses) la mayor honra y la nobleza, mayor y el ser para más, solamente ponéis en un terrible Pintor o terrible qualquier facultad y aquel en sólo, de los caballeros, de los capitanes de los discretos, de los maldicientes, de los príncipes, de los Cardenales y de los Papas es tenido en mucho y casi de algunos ensalçado que alcança fama de consumado y raro en su profession y no estimando en Italia grandes Príncipes, ni teniendo nombre solamente a un pintor van a llamar el Diuino Michael Angelo como hallamos en cartas que os escrivió Aretino maldiciente de todos los señores xpianos. Pues las pagas y los precios que en Italia se dan por la Pintura también me mucha parte de parece en ningún otro lugar poderse pintar sinó dentro en ella. Porque muchas vezes por una cabeça o rostro sagrado por el natural mil ducados y se pagan otras muchas obras se pagan como (señores mejor sabéis) mui différentes de lo que pagan por otros Reynos, puesto que el mió es de los más magníficos y largos, hora vea vuestra excelencia si son estas sufficientes ocasiones y ayudas. — 69 — —Paréceme (respondió la Marquesa) que por encima de essos donaires teneis ingenio y saber no de tramontano, sinó de vos buen italiano, en fin por toda parte es una mesma la virtud y un mesmo el bien y un mesmo el mal aunque tengan otras policías de las nuestras. —Si (respondí yo) oyesen en mi Patria bien señora se esso espantarían. Ansi por alabarme vuestra excelencia de esa mane¬ ra, como por la différencia que hazeis de los hombres italianos a los otros los quales llamáis tramontanos o de tras los Montes: no traemos tan botos los ingenios los de Hespaña ni aun el sol 'se alexa tanto de nosotros ni de nuestros campos lusitanios o oly- sios(1). Tenemos, señores, en Portugal ciudades buenas y anti¬ guas y principalmente mi Patria Lixboa. Tenemos costumbres buenas, buenos cortesanos y valientes caballeros y valerosos Prín¬ cipes ansi en la guerra como en la paz y sobre todo tenemos un Rey muy poderoso y claro que en grande sosiego nos templa y rige manda provincias mui apartadas de gentes bárbaras que y conuertió a la fe, el qual es temido de todo el Oriente y de toda Mauritania; es fauorecedor de todas las buenas artes tanto que por engañarse con mi ingenio que de moço algun fruto prome¬ tía, me embio a ver Italia y sus policias y a Maestre Michael Angelo que aqui veo estar. Bien es verdad, que no tenemos otras policias de ediñcios, ni de Pinturas como acá teneis, pero todauia ya se comiençan y van perdiendo poco a poco las superfluidades bárbaras que los godos y mauritanos sembraron por las Españas también espero, que llegando a Portugal yendo de acá, he de ayudar (o en la elegancia del ediflcar, o en la nobleza de la Pin¬ tura) a poder competir con nosotros. La qual sciencia está casi perdida y sin resplandor ni nombre en aquellos reynos y no por culpa de otro, sinó del lugar y del descostumbre [y poco uso] tan¬ to, que mui pocos la estiman y entienden, sinó es el nuestro sere- nissimo Rey por sustentar toda virtud, que la fauorece y ansi mesmo el serenissimo infante Don Luis, su hermano. Principe (1) En el texto portugués los versos latinos del lib. I de la Eneida-. cNon obtusa adeo gestamus pectora Poeni, Nec tam adversus equos Lysia Sol iungit ab urbe» — 60 — muy valeroso y sabio, el qual tiene en ella mui gentiles aduer- tençias y discreción como la tiene en todas las otras cosas libe- riiles. Todos los otros entienden ni no se precian de la Pintura. —Hazen bien (dixo Michael Angel). Pero Meser Lactançio Tolomeo que auía mucho que no hablaua prosiguió desta manera: —Essa ventaja tenemos mui grande nosotros los italianos a todas las otras nationes del mundo en el conocimiento de todas las Artes y sciencias digníssimas y illustres y en su honor. Em¬ pero hagoos saber, Misser Francisco Dolanda, que quien no en¬ tendiere o estimare a la Nobilissima Pintura, que lo haze por su defeto y no de la Arte, mui hidalga y clara; y que es bár que es baro y sin juicio y que no tiene una mui honrada parte del ser del hombre; y esto por muchos exemplos de los antiguos y nue¬ vos Emperadores y Reyes mui poderosos y de los filósofos anti¬ guos que tanto alcançarony tanto estimaron la Pintura y se preçiaron de su conoscimiento y de hablar en ella con tantos loores y exemplos y de usar pagarla tan liberal y magníficamen¬ te, y finalmente, por la mucha honra que le haze la madre Santa Iglesia con los nuestros Santos Pontífices, Cardenales, y grandes Príncipes y Perlados; y pues hallareis en todos los pasados si¬ glos en todas las gentes valerosas pasadas y pueblos, los quales siempre tuvieron en tanto esta arte (fol. 107) que ninguna otra cpsa tenían por mayor admiración y milagro y pues vemos Ale¬ xandre el Magno, Demetrio y Tolomeo con Reyes famosos otros muchos Príncipes, vanagloriarse de la saber tan prontamente y entender; y entre los Césares el Diuo Cesar Octaviano Augusto, M. Agripa, Claudio Caligula y Nerón, sólo en esto virtuosos. Así Vespesiano y Tito como se mostró en los retablos famosos del templo de la Paz, el qual edificó después que deshizo a los judios en lerusalem. ¿Qué diré del grande Emperador Trajano? ¿Qué de Helio Adriano, el qual por su mano propia pintaua mui singu- mente según lo escriue en su vida Dión Griego y Sparciano? Pues el Divino Marco Aurelio Antonino, dize Julio Capitolino que aprendió a pintar siendo su Maestro Diogenito. Lo mesmo cuenta Helio Lampridio que el emperador Severo Alexandre (el qual fué un fortissimo Príncipe) pintó por su mano su genealogia por — 61 — mostrar dél linage de los Metellos. t)el grande Pom¬ qfue venía pólo, dize Plutarcho, que en la ciüdad de Mitílene debuxó con un grafio la planta y forma del thëatro, para después mandarle ha- zer en Roma, ansí como lo hizo; y aunque por sus grandes efé- tos y primores la tioble Pintura merezca toda veneración, Sin buscar autoridades de otro sino proprias de ella quise todavía mostrar áquí ante quien lo sabe, de que calidades de hombrés fué estimada y Si se hallare por ventura en algún tiempo, o lu¬ gar alguno que de levantado y grande no quierá preçiat esta arte, sepa que otros ya mayores sepreçiaron mucho de ella; y quién puede ser el que se iguale cotí Alexandre el griego, o el Romano? Quién será que exceda la proeza de Cesar? Quién dé mayor gloria que Pompeyo? Pues estos Alexandres y Césares, ño solamente amaron la Divina Pintura caramente, y la paga¬ ron porgrandes preçios, pero por sus mesmas manos lá trataron y sintieron. Ni quién será el que por braveza y preSumpción In. deshechase que delante de la severa y grave faz de là Pintura no quede muy humilde y para mucho menos qué ella? Ánsi parecía que acauaua Lactancio quando la marquesa pro¬ siguió diziendo: —Ni quién será el virtuoso y quieto si de santidad la menos¬ preciare, que no haga mucha reuereCia y adore las espirituales contemplaciones y denotas dé la santa Pintura. Tiempo creo que faltase más (fol. 108) aina, si quisiessemos dé ella tratar que ma¬ teria ni loores de ésta virtud. Ella: al melancolizado, prouoCa a Alegría; al contento y ál alterado, al conocimiento de la miseria humana; al obstinado mueue a conpunción. Al mundano a pé- niténçía, al indocto [indeuoto: corrigé\ y pOco contemplativo a contemplación y miedo y vergiiença. Ella nos muestra la Muerte y lo que somos más Suauémente que de otra maííéra alguna. Ella los toi-mentos y peligros del infierno. Ella quanto ès posible', nos representa la glòria y paz dé los bienauenturádos y aquélla incompréhensible imagen dél señor Dios. Èepreséntaiioé la mo¬ destia dé sus santos, la constancia de los iñartitiOs, la puréáá de las vírgines, la hérmosiira de los Angeles, el Airiory caridad éh (jué arden lOs Serafines, mejor mostrado qüè de nin^unâ otra manera y nos eleua y informa él espíritu y la mente aliendé de - 62 - las estrellas a imaginar el imperio que va haçia allá. Que diré de como nos muestra presentes los varones que ha tanto tiempo que pasaron y de quien ya no parecen ni aun los huesos sobre la tierra, para poderlos imitar en sus hechos claros? Ni de como nos muestra sus consejos y batallas por exemplos y historias de¬ leitosas? Sus actos fuertes, su piedad y costumbres. A los Capita¬ nes muestra la forma de los exércitos antiguos y de las coortes y ordenanças, disciplina y orden militar, anima y pone osadía con la emulación yhonesta envidia de los famosos como lo con- fesaua Scipión el Africano: Deja de los presentes memoria para los que an de venir después de ellos. La Pintura, nos muestra los trages peregrinos o antiguos, las variedades de las nationes estrañas, de los edificios, de las animalias y mostros que en es¬ crito serian prolixes de oir y en fin mal entendidos; y no sola¬ mente hace estas cosas esta Noble Arte, pero pénenos delante de losojos la imagen de qualquier grande hombre deseado ser visto y conocido por sus hechos y ansimesmo la hermosura de la mu- ger estrangera que está de nosotros muchas leguas apartada (cosa que mucho pondera Plinio); al que muere, da vida muchos años quedando su proprio vulto pintado y consuela a su muger poniendo cada día delante de ella, la imagen del defunto marido; los hijos que quedaron niños, huelgan quando son ya hombres, de conocer la presencia y el natural de su caro padre y an de él miedo y verguença. Haziendo aqui pausa la señora marquesa, casi llorosa, por quitarla de imaginación y memoria, pasó adelante Miser Lac- tançio: —Aliende de esas cosas que son grandes; que cosa ai que más ennoblezca (fol 109) o haga alguna otra cosa hermosa que la Pintura? Ansi en las armas, como en los templos, como en los Pa¬ lacios y fortalezas o qualquiera otra cosa en la qual quepa her¬ mosura y orden? Y ansi affirman los grandes ingenios que nin¬ guna cosa puede el hombre hallar contra la mortalidad y contra la envidia del tiempo que la Pintura. Ni aun se desvió mucho de esta intención Pithágoras, quando dezia que solas en tres co¬ sas se parecía al hombre con Dios inmortal, conuiene a saber: en la Sciençia la Pintura y en y en la Música. — «s — Aqui dixo Maestre Michael: —To seguro, que si en vro. Portugal M. Francisco, viessen la hermosura de la Pintura que está por algunas casas de esta Ita¬ lia, que no podrían ser tan desmúsicos allá que no la estimaran en mucho y ladeseasen alcançar. Pero, no es mucho no conocer ni preciar lo que nunca vieron y lo que no tienen. Aqui se leuantó Michael Angelo mostrando ser ya tiempo de recogerse y irse a sus posadas: Ansi mesmo se leuantó la señora marquesa, a quién yo pedí por merced que emplaçasse toda aque¬ lla illustre compañía para el día siguiente en aquel lugar, y que no faltasse Michael Angelo. Ella lo hizo, y él prometió que sería ansí; y acompañando todos a la señora marquesa Misser Lactan- çio se apartó con Michael; y yo, y Diego Zapata español, fuimos con del Monte la marquesa desde el monesterio de San Silvestre Cauallo hasta el otro monesterio Ju" donde está la cabeça de San Vaptista en el qual la señora Marquesa posaua, y la entregamos a las Madres Freirás y yo me fui a mi posada. FIH DE LA PRIMERA PARTE CÒMIENÇA LA SEGUNDA PARTE DEL DIÁLOGO DE LA PINTURA (fol. 110.) Toda aquella noche estuue pensando en el pasado dia aperci¬ biéndome para el que estaua por venir. Pero muchas vezes acon¬ tece quedar inciertas y uanas ntras. determinaciones y mui al contrario de lo que en ellas asentamos; como supe y aprendí en¬ tonces: Porque al siguiente día, me embió a dezir Mis. Lactançio que ya no nos podíamos ajuntar aquel día, como teníamos orde¬ nado porcierto negocio que sobreuino a la señora Marquesa (1) y a MichaelAngelo, mas que para de allí a ocho días, que sería el Domingo siguiente, me hallase en San Silvestre, que para enton¬ ces quedaua concertado: hallé largos aquellos ocho días y en fin cuando me uino el Domingo parecióme breue el tiempo y qui- siéi'ame detener más para estar más armado de auisos para tan noble compañía como era aquella. Pero quando yo llegué a San Silvestre, la lición que frai Ambrosio leía de las Epístolas, era ya acabada y él ido y començauan a murmurar de mi tardar y de mí. Después de auerme perdonado (como yo me uviese confesa¬ do por pereçoso) y después de avenue un poco motejado la seño¬ ra Marquesa y yo otro poco a Michael Angelo, teniendo licencia todos de tornar a proceder en la plática pasada sobre la Pintura, comencé yo a dezir: Paréceme señor Michael Angelo, que me tocastes el Do¬ — mingo pasado quando nos quisimos partir, que si en el Reyno de Portugal o Castilla, que acá llamáis España viesen las nobles Pinturas de Italia que la[sj estimarían en mucho, por lo qual pido (1) Victoria Colonna, nacida en 1490 f 1548, poetisa, gran señora, amiga de Juan de Valdés, una de las figuras más representativas del Kenacimiento. ~ 65 — en grada a la señoría vra. (pues que acá no soi venido por otros beneñcios) que no se desdeñe de me hazer entender que obras ai en Italia famosas de Pintura, para saber quantas tengo ya vis¬ tas, y quantas me faltan por uer. [de las cosas famosas que at en Italia de ptutuea] — Luenga cosa me pedis Mis. Francisco (dixo Michael) y an¬ cha ydifícil de ajuntar; pues sabemos que no ai Príncipe, ni hombre priuado o noble en Italia, ni quien alguna cosa presuma por poco curioso que sea (dexo los excelentes que la adoran) que no haga por tener alguna reliquia de la diuina Pintura, o a lo menos de la que pueden no manden hazer muchas obras. Ansí que por mui nobles ciudades, fortalezas y casas de pasatiempo, Palacios y otros priuados (fol. Ill) y públicos edificios de ella, está sembrada una parte de su hermosura; mas como no las aya visto pororden, de algunas podré dezir, que son principales. En Senna ai una pintura singular en la casa de la Cámara (1). En Florencia, mi patria, en los Palacios de los Médiçes ai obra de Grutesco de Ju.° Daudine, así por toda Toscania. En Orbino, el Palacio del Duque que fué medio pintor, tiene mucha obra y para alabar (2): Así en la casa de plazer (llamada Ymperial) a par de Pésaro edificada por su muger ai mui magníficas Pinturas (3). Ansí mesmo, en el Palacio del Duque de Mantua donde An¬ drea (4) hizo el triunfo de Cayo Cesar, y es noble; pero más lo es la obra de la Caballeriza de los Caballos pintados por lulio discí- (1) Las admirables decoraciones de Ambrosio Lorenzetti (1337-1389) El bueno Gobierno y el malo, la Maestà de Simone Martini, etc. Vid. Corrado Ricci II Palazzo Publico di Siena à la mostra d'Antica arte se- nese. Bergamo, 1904, en 4.° con 215 ilustraciones. (2) Por ejemplo: La profanadón de la Hostia, de Paolo de Ucello; la Comunión de los Apóstoles, de Justo de Gante, y cuadros de Giovanni Santi. Y. Liparini Urbino (Bergamo, 1912); vol. 6 de Italia artística. (3) De Dosso Dossi, Rafaello del Colle, Francesco Menzochi da For- li, según Vassari, VI, 318-319. (4) Mantegna. Vid. Klassiker der Kunst. c — 66 — pulo deEafael (1), el qual agora florece en Mantua. En Ferrara tenemos la pintura de Doso, en el palacio del Castillo (2). En Padua alaban la fortaleza de Leñago. logia de Maestre Luis y la En Veneçia ai admirables obras del caballero Tiçiano, hombre valiente en la Pintura y en el sacar del Natural, délias están en la librería de San Marcos, délias en las casas de los Alemanes y oti-as en templos y de otras manos buenas, y toda aquella ciudad es una buena pintura. Desto ai mucho en Pisa, en Luca, en Bolo- fia, en Plasençia, en Parma donde está el Parmesano (3), en Mi¬ lán, en Nápoles, en Génoua está la casa del Príncipe Doria pinta¬ da de Maestre Perino, mui de seso, j principalmente la tormenta de la naos de Eneas, a olio, y la ferocidad de Neptuno y de sus caballos marinos y ansí en otra sala, está al fresco la guerra que Júpiter hizo con los gigantes en Flegra, derribándolos con los coriseos por tierra (4) y casi toda la ciudad es pintada de den¬ tro y de fuera y por otras muchas fortalezas y lugares de Ita¬ lia, ansí como en Esi, en Azcoli y en Como ai tablas de noble Pintura y toda de precio (que sólo de esa hablo) y si hablásemos en los retablos particulares y quadros que cada uno tiene para sí más caros que la vida, será hablar en lo que no tiene quento: y hallarse en algunas ciudades en Italia, que casi todas son pin¬ tadas de razonable Pintura de dentro y de fuera. Parecía que Michael hazía fin ansí, quando la sefiora Mar¬ quesa, mirando hacia mi, dixo: — Vos no atendéis M. Francisco como Michael dexó de ha¬ blar en Boma (madre de la Pintura) por (fol. 112) no decir de sus obras? Hora pues él no lo quiso hazer por hazer su officio, no de- xemos nosotros de hazer el nro. para que sea más leuantado por nosoti'os. Que quando en Pintura famosa se ha de tratar, no tie¬ ne valía ninguna otra, sinó la fuente donde ellas se deriuan y (1) Julio llomano; de esta obra habla largamente Vasari, V, p. 537. ("2) Se conservan. Vid. reproducidos en la obra de G. Agnelli Fe¬ lpara e Pomposa, Bergamo, 1906, 2.° vol. de Italia Artística, págs. 79-81. (3) Pamiigianino (11 de enero de 1504 t 24 Francesco Mazzola il de agosto de 1546). Vasari. V., págs. 217-288. (4) Estas obras de Perino se conservan. Vid. Vasari, ed. de Bempo- rad. láms. a las págs. 20, 28, 36, 44, 52. — 67 — proceden. Está en la cabeça de la Iglesia (digo en San Pedro de Eoma) una bóveda grande, al fresco, con sus circuitos y bueltas de arcos, y una hazada donde Micha. Angelo comprehendió di- uinamente como Dios crió el Mundo, repartido por historias con muchas imágenes de sybilas y figuras de artificiosísimo orna¬ mento y arte y lo que es singular que no haziendo más que esta obra que aun no la tiene acabada (començàndola siendo mance¬ bo) es que allí se comprehende trabajo de veinte Pintores juntos. Eafael de Orbino, pintó en esta ciudad la segunda obra, de tal arte, que faltando la sobredicha fuera esta la primera; es una sala y dos cámaras y una varanda al fresco, en los palacios del mesmo San Pedro, cosa magnífica y de muchas historias elegan¬ tes, con discreción mui decora: y es singular historia, la de Apo¬ llo tañendo su harpa entre las nueue Musas en el Parnaso. En las casas de Agustín Guis pintó Eafael de poesía preciosamente la historia de Psique y cercó a Galatea mui gentilmente de hom¬ bres marinos en el medio de las ondas y de amores por el Aire. El quadro de San Pedro Montorio de la transfiguración del Señor, a olio, es mui bueno y otro en Ara-çeli y en la Paz al fresco. De mano de Bastían Veneciano, la pintura de San Pedro Montorio, tiene fama, la qual hizo por competir con Eafael. De Baltasar de Senna Architector (1), ai muchas hazadas de Palacios en esta ciudad de blanco y prieto, y de Maturino y de Polidoro (2) hom¬ bre que en aquella materia o manera de hazer ennobleció magní¬ ficamente a Eoma. Hai más aqui muchos Palacios de Cardenales y de otros hombres pintados de grutesco y de estuque y de otras muchas différencias de arte, que la ciudad es más pintada que otra de todas quantas ai en el mundo todo, fuera de los cuadros particulares que cada uno tiene más caros que la vida. Pero de cosas fuera de la ciudad tenemos (fol. 113) la viña que començó el Papa Clemente séptimo (que es mucho de uer) al pié del monte (1) Baldasarre Feruzzi, pintor y arquitecto, nacido en Siena <148111536). (2) Las vidas de Polidoro Oaldara da Caravaggio, f en 1543, y Maturino, florentino nacido hacia 1528, corrieron paralelas. Vasari los biografió conjuntamente, t." V, págs. 141-154. Mario, la qual está adornada de galán Pintura y esculptura de Rafael y Julio, donde está el gigante dormiendo al qual los sá- tyros están midiendo los pies con cayados. Ved agora, si sones- tas obras, para callar de nuestra ciudad? Y calláuaso ya ella y como yo me acordase, dixe: —Es cierto que también se excelencia la le oluidó a vuestra sepultura o capilla notable de Florencia de los Médiçes en San Laurencio. Pintada en marmor por M. Michael Angelo, con tan¬ ta magnanimidad de estatuas de todo relieue que puede bien competir con qualquier obra grande de las antiguas donde la Diosa o imagen de la Noche dormiendo sobre una aue nocturna me contentó más, y la melancolía de un (viuo) muerto, puesto que están alli mui nobles esculturas al rededor de la Aurora. Pero no es de callar, una obra que yo ui de Pintura, aunque sea fuera de Italia en Prançia o Prouincia en la ciudad de Aui- ñón en un monasterio de San Francisco, que es una muger muer¬ ta pintada, que auia sido mui hermosa a la qual llamauan la Bella Ana y un Rey de Francia que gustaua de pintar y pintaua, (si no me engaño) llamado Reinel, viniendo a Auiñón y pregun¬ tando si estaua alli la Bella Ana porque deseaua mucho de verla para sacarla por el natural, como le respoudiesse que no auia mucho que era muerta fuela el Rei a desenterrar de [la] cueua para ver si hallaua en los huesos aun algún indicio de su herr- mosura y hallándola al modo antiguo vestida y como si fuesse viva y los cabellos rubios atauiados en la cabeça y mudado el vulto hermoso tenía) en la calauera: toda- (que solo descubierto nia lajuzgó el Pintor Rey por tan hermosa, ansi como estaua, que la sacó al natural con muchos versos al rededor que la 11o- rauan y aun la están llorando. La qual obra yo ui en aquel lugar y me pareció dina de arte (1). Holgaron todos con mi pintura y añadió Michael Angelo que (1) Ilustra eruditamente este pasaje Vasc., pág. 209. Describe esta pintura del Rey Renato de Anjou (1408-1480). De Brosses en sus Lettres sur l'Italie hablando del sepulcro de Pedro de Luxemburgo, que se guardaba en el convento de los frailes Celestinos en gran veneración, añade: «J'aime mieux leur jardin tout rempli de palissades de lauriers, de la hauteur d'un sapin. Dans une de leurs salles, je trouvai le fameux — 69 — en Narbona, tenía visto el quadro de Sebastián en la Iglesia Mayor y ansi dlxo: —También en Françia ai alguna pintura buena y tiene el Key de los Francesses muchos Palacios y casas de plaçer con innu¬ merable Pintura. Asi como en Fonte Nebleo donde el Key tuvo dozientos pintores juntos,bien pagados, por espacio de tiempo: y como en Madrid en la casa que hizo de plaçer en la qual se prende libremente a las vezes por la memoria de Madrid de Es¬ paña donde (fol. 114) estuvo preso. —Paréceme (dixo M. Lactançio) que sentí a Francisco de Olanda contar entre las obras de Pintura poco a, la sepultura que, señor Michael, esculpistes en marmor; y no sé como puede ser que la esculptura nombréis por pintura. Començeme yo entonces a reir mucho, y pidiendo licencia al Maestro dixe: —Por escusar un trabaxo al señor Michael, quiero responder a M. Lactançio en esta su duda, que hasta aquí me a seguido desde mi patria. [Como la esculptura es parte de la Pintura^ —De la manera que hallareis que todos los officios que tienen más arte y razón y gracia son los que más se llegan al debuxo de la pintura, de hallareis, que los que más essa mesma manera se juntan con ella, proceden de ella y son parte o miembro suyo, tal como con esculptura o estatuaria. Bien que parezca a algu¬ nos que sea officio apartado: pero todauia es condenado a servir a. la Pintura su señora: y esta quiero dar por sufficiente prueua, que como mejor señores sabéis, hallamos en los libros, a Phidias y Praxi telles, nombrados por Pintores sabiendo cierto que eran esculptores de marmor y viendo las mesmas estatuas de su mano tableau peint en detrempe par Bene d'Anjou, roi de Provence, leur fondateur, representant sa maîtresse... C'est un grand squelette de¬ bout, coëffè a la antigüe a moitié converts de sou maire, dout les vers rongent le corps défiguré d'Une manière affreuse; sa blére est ouverte appuyée debout contre une croix de alnetlere et pleine de toiles d'araignées fort bien imitées.» — To¬ en la piedra, las quales están aquí cerca de nosotros sobre este monte, que son los caballos que el Eey Tereidacte embió presen¬ tados a Nerón, hechos de sus manos, de los quales modernamen¬ te se llama aquí el Monte Caballo, y si esta no bastase^ diré como Donatello (el qual fué uno de los primeros modernos que en la esculptura mereció fama nombre en Italia) no dezía otra y cosa a sus discípulos quando los eseñaua sinó que debuxassen, diciendo en una sola palabra de doctrina: Discípulos míos, yo os quiero entregar toda la arte de esculptura, quando os digo que sdebuxeis». Ansi lo affirma Pomponio Gáurico esculptor, en el libro que escrivió de Re Estatuaria. Pero, para que quiero yo ir a buscar exemples y pruevas más lejos que por ventura están de mi? y por no hablar de mi, digo, que el gran debuxador M. Angelo que aquí está, esculpe también en marmor, que no es su officio, y mejor aún si se puede dezir, que lo que pinta con pincel en la tabla; y él mesmo me ha dicho algunas vezes que, halla menos dificil el esculpir de las piedras que el hazer de los colores y que por mui mayor cosa tiene, dar un rasgo de Maes¬ tro con la pluma que no con el escoplo y aunque el debuxador famoso, si quisiera, de si mesmo esculpirá y entallará en el duro marmor y en bronze y en plata estatuas grandissimas- de todo (fol. 115) relieue, lo qual es grande cosa, sin nunca hauer toma¬ do hierro en la esto por la gran fuer ça del debuxo, y no mano y por esso el estatuario sabrá pintar, ni aun tomar el pincel en la mano, ni sabrá dar un rasgo de valientissimo maestro. Gomo ha pocos días que lo hallé por verdad, yendo a visitar a Baccio Blandino esculptor, al qual hallé queriendo y intentando pintar al olio, y no lo haziendo; y el mesmo debuxador, será maestro de edificar templos y Palacios y entallará la esculptura y Pinta¬ rá la Pintura y el mesmo Michael y Rafael y Baltasar de Senna^ Pintores famosos, an ya enseñado la Architectura y la esculp¬ tura; y Baltasar de Senna estudiando breuemente se igualó en aquella arte con Bramante, architector eminentissimo, el qual tenía consumida toda su vida en la disciplina de ella y aun de¬ zía que hazía ventaja, por tenerle además, la copia de la inven¬ ción y la galanía y el desembaraço del debuxo. Yo hablo de verdaderos Pintores... — 71 — —Mas, digo señor Lactançio (dixo Michael ayudando a M. Francisco) que el pintor de que él habla no solamente ha de ser instruido en las artes liberales y otras sciencias como de las arquitecturas y esculpturas que son proprios officios suyos, pero de todos los otros officios manuales que se hazen por el mundo todo, queriendo él, hará con mucha más arte que los proprios maestros de ellos. Como quiera que tanto me pongo a las vezes a pensar y imaginar que hallo entre los hombres no auer más que una sola arte y esta es el pintar o el debuxar del qual todo lo al son miembros que proceden. Porque, cierto, bien estimado, todo lo que se haze en esta vida hallareis que cada uno está sin saberlo él pintando este mundo, ansi en el engendrar y produ¬ cir nueuas formas y figuras como en el vestir y varios trages, y en el edificar y ocupar los espaçios con pintados edificios y casas, y cultiuar los campos, y labrar con nueuos rasgos y pinturas la tierra, y en el nauegar los mares con las velas, y en pelear y repartir las huestes, y finalmente, en los ente¬ rramientos y mortuorios y en todas las demás operaciones nuestras. Dejo todos los officios y artes de que la pintura es fuente principal, de los cuales unos son ríos que nacen de ella, como la esculptura y architectura; otros son arroios como los officios mecánicos! algunos son charcos que no corren, como son algunas maneras inútiles; tal como cortar y entretallar sin arte y otras tales que quedaron de la creziente que hizo antiguamen¬ te quando salió de madre y lo anegó todo debajo de su dominio y imperio, como se comprende en las obras de los romanos, las quales todas eran hechas en arte de Pintura asi en todos los sus pintados edificios y fabricas, como en todas las obras de oro, o plata o metales, y en todos sus vasos y ornamentos y hasta en la elegancia de su moneda y en los trages y armas y en sus triun¬ fos y en todas sus operaciones y obras mui fácilmente se conoce, cómo en el tiempo que ellos señoreavan toda la tierra era la Pintura señora, universal regidora y maestra de todos sus efectos officios ysciençias, estendiéndose hasta en el escreuir y compo¬ ner o historiar (fol. 116). Asi, que quien bien considerare las obras humanas y las entendiere, hallará, que sin duda son la Pintura o alguna parte de la Pintura y aunque el pintor sea ha- — 72 — bil para inventar lo que aun no es hallado y podrá hazer todos los offlcios de los otros con mucha más gracia y galanía que los proprios dueños de ellas, no por esso otro alguno, podrá ser Pintor verdadero o debuxador. [de la conformidad de las letras con la pintura] —Satisfecho estoy (dixo Lactançio) y conozco mejor la gran fuerça de la Pintura que, como tocastes, en todas las cosas de los antiguos se conoce y hasta en el escreuir y componer, y por ven¬ tura con las vras. grandes imaginaciones no tendréis tanto como yo atentado en la grande conformidad que tienen las letras con la Pintura (que la Pintura con las letras sí tendréis) ni como son tan legítimas hermanas estas dos sciençias que apartada la una de la otraninguna de ellas queda perfecta, aunque el presento tiempo parece que las tiene en alguna manera apartadas. Mas todauía aún qualquier hombre docto y acabado en qualquier doctrina hallará que en todas obras siempre exercitando sus va en mucha manera el ofñcio de discreto Pintor pintando y mati¬ zando alguna de sus intentiones con mucho cuidado y adverten¬ cia y abriendo Jos libros antiguos son pocos los nombrados y fa¬ mosos entre ellos que dexen de parecer Pintura y retablos, yes cierto, (fol. 117) que los que son más pesados y confusos no les nace de otra cosa sinó de que el escritor no es mui buen debuxa¬ dor y mui avisado en el señalar y compartir de su obra, y los más fáciles y limpios son de mejor debuxador y hasta Quintilia- no en la perfección de su Retórica manda, que no solamente en el compartir de las palabras su orador debuxe pero que con la propria mano sepa traçar y hechar el debuxo y de aquí viene, señor Michael Angelo, que Harnais vos a las vezes a un gran le¬ trado o predicador discreto Pintor y al gran debuxador llamáis letrado y quien se fuere allegando más con la antigüedad halla¬ rá que la Pintura y la esculptura fué todo llamado Pintura y que en el tiempo de Demóstenes [la] llamauan Antigraphía, que quiere dezir debuxar o escreuir y era verbo común a entrambas a dos sciencias y quela escritura de Agatharco se puede llamar pintura de Agatharco, y pienso que los Egipcios acostumbrauan a saber todos pintar, los que auian de escriuir o significar algu¬ na cosa y las mesmas letras suyas hieroglíficas eran alimanias y aves pintadas como se muestran aun en algunos obeliscos de esta ciudad que vinieron de Egipto y si yo quiero hablar de la poesía, bien me parece que no me será mui dificultoso mostrar quan verdadera hermana sea la pintura. Mas, porque el señor Francisco sepa quanta neccessidad tiene de la Poesía y quanto puede tomar de lo mejor de ella, quiérele mostrar quanto tienen los poetas en cuidado (puesto que esto está más para un mance¬ bo que no para mi) la su profesión y intelligencia y quanto la encomiendan y celebran limpia y sin borrones y no parece que por otra cosa trabajaron sinó por enseñar los primores de la Pin¬ tura y lo que se deue de seguir o huir en ella con tanta efficacia, con tanta suavidad de versos y música y copia de palabras que no se quando se lo podréis pagar. Porque, una de las cosas en que ellos más estudio ponen y trabajan (digo los famosos poetas) es en bien pintar y imitar una buena pintura; y este tienen por el primor que con mas prontitud y cuidado desean explicar y hazer. [quanto tkabajaeon los poetas por pintar] Y el que este puede alcançar este es el más excelente y claro. Acuérdaseme que el príncipe de ellos Vergilio se echa a dor¬ mir al pie de haya como tiene con letras pintado y pone una la hechura de dos vasos que auia hecho Alcimedonte y una lapa cubierta de una parra agraceña, con unas cabras ro¬ yendo salçes y unos montes azules en disparate [szc: dispar¬ te en el texto portugués ] afumando: después ( fol. 118 ) está recostado sobre una mano todo el día por ver quantes vien¬ tos y nubes auía echado en la tormenta de Eolo; y como auia pintado el puerto de Cartago en una ensenada con una Isla opuesta y con quantes pinedos y matas lo çercara. Despues pin- — 74 — ta a Troya ardiendo, después pinta unas fiestas en Sicilia de la parte de Cumas, un camino del infierno con mil monstros y chi¬ meras y un pasar de Acheronte muchas almas. Después un cam¬ po Elissio, el exército de los Beatos, la pena y tormento de los impíos; después unas armas de Vulcano hechas de sobre mano; de ai a Amaçona y una ferocidad de Turno sin cober¬ poco, una tura en la cabeça: Pinta las rottas de las batallas, muchas muer¬ tes, suertes de varones insignes, muchos despojos y triunphos. Leed a todo Vergilio, que otra cosa no hallareis que haze sinó el officio de un Michael Angelo. Lucano despende cien ojas en pin¬ tar una encantadora y un romper de una hermosa batalla. Oui- dio no es otra cosa todo, sinó un Retablo: Stacio la casa pinta del sueño y la muralla de la gran ciudad Thebas: El poeta Lu- creçio, también pinta,y Tibulo, y Catullo con Properçio. El uno pinta una fuente y un bosque cerca de ella, con Paño pastor ta¬ ñendo una flauta entre las ovejas. El otro pinta un delubio y las Ninphas alrededor haziendo danzas, y este otro tercero debuxa teniendo a Bacco çercado de mugeres locas, con el viejo Sileno medio cayendo de encima de una asna y que casi cairía si de un esforçado sátiro que trae un odre, no fuesse ayudado: hasta los poetas satyricos pintan la pintura del Laberintis: y ¿qué hazen los líricos y los salles [sic] de Marcial?, y los trágicos y cómicos ¿hazen otra cosa^ sino pintar razonablemente? y esto que digo yo, no se lo leuanto, que cada uno de ellos mismos confiesa que pinta, y llaman a la pintura Poesía muda. —En esta parte (dixe yo) señor Lactançio, de llamar ellos a la Pintura poesía muda, me parece que solamente los poetas no supieron bien pintarla que si ellos alcançaran quanto más ella declara y habla que essa su hermana, no lo dixeran; y yo a la poesía sustentaré por más muda. Dixo la señora marquesa: —Cómo prouareis vbs, español, esso que dezis o lo hazels bueno? ¿que la pintura no sea muda? y que lo sea la poesia? hora veamos (pues en ninguna otra plática más digna de nosotros se podía aprovechar este día) lo que en esto sustentais, y pues es ansí, que tarde se podrá ajuntar esta compañía que aqui está en otra parte, (fol. 119) —Cómo quiere vuestra excelencia—respondi yo—que yo lue¬ go ose poder ocupar [la] con mi poco saber, y mayormente siendo discípulo de una muda señora y sin lengua? Quanto más que se va ya haziendo tarde: si la luz de estas vidrieras no engaña, y ¿cómo me manda loar una enamorada mía delante de su proprio marido entre tan honrada corte, de quien conoce su merecimien¬ to? que si aqui estuviessen algunos duros contrarios pudiera hazerlo, aunque en esto yerro, que mucho menor era vencer a aquellos tales enemigos qne contentar a estos amigos. Mas, sí tanto deseo tiene vuestra excellencia de verme no saber hablar, hablaré; no comoenemigo de la Poesía a la qual soy yo muí obligado mui deuoto en la virtud de mi profesión o de y la per¬ fección que yo deseé ser mia; pero, por defender esotra Señora ques aun más mía sólo por la qual yo aun huelgo con la vida, y por la qual confiesso que tengo voz y hablo siendo ella muda, sólo de auerla visto un día menear los ojos. Pues quando esta enseña a hablar con los ojos que hiziera si la viera mover los sabios bezos? [COMO LA POESIA ES MAS MUDA QUE LA PINTURA] Ya los buenos poetas, como dixo el señor Lactancio, con palauras, no hazen más que aquello que aun los medianos pintores hazen con las obras, que aquellos cuentan lo que estos esprimen y declaran. Ellos, con fastidiosos sentidos nos ocupan siempre los oidos; estos ya a los ojos satisfacen y como con algún hermoso espectáculo tiene como embelesados los hombres: y los buenos Poetas, la cosa porque más se cansan, y que tienen por mayor ñneza, palauras por ventura demasiadas y luen¬ es con gas, mostraros como pintada una tormenta del mar o un incen¬ dio de una ciudad; la qual si ellos pudiessen, antes la pintarían; la qual tormenta quando con trabaxo acabéis de leer, ya se os olvidó el comienço y solamente teneis presente el corto uerso en que lleváis los ojos, y el que esto mejor os muestra este es el mejor poeta: Pero, quanto más dize la Pintura? la qual junta- — Te¬ niente os muestra aquella tormenta con los turuiones, rayos, ondas y rotas naos y peñas, y veis todas las cosas que muestran a los hombres la muerte, presente (1). En un mesmo lugar; (2) y ansí mesmo muestra muí presente todo aquel incendio de aquella ciudad, en todas sus partes representado y visto tan igualmente como si fuesse mui verdadero: de una parte los que huyen por las plaças y calles; de otra los que echan de los muros y torres, de otra los templos medio derribados y el resplandor de las lla¬ mas sobre los rios y playas alumbradas; a Pantho cómo huye con los ydolos coxeando, (fol. 120) trayendo por la mano a su nieto: el cauallo troyano cómo para los armados en medio de una gran plaça: Acullá Neptuno mui ensañado, cómo derriba los muros. Pirro cómo degüella a Priamo. Eneas con su padre a cuestas; y Ascanio y Creusa que lo siguen por lo oscuro de la noche mui llenos de pauor: y todo ansi presente y ansi junto y natural que muchas vezes sois movido a pensar que no estais allí seguro yholgáis de saber como todo aquello son colores y que no pueden dañar ni hazer mal: no os muestra esto esparcido en palabras; que solo aquel renglón que teneis delante os acuer¬ da, olvidándoos ya lo pasado y no sabiendo lo por venir, el qual verso no más que las orejas de un gramático dificultosamente entienden. Mas, uisiblemente gustan los ojos de aquel espectáculo como si fuesse verdadero, y los oidos parece que oyen los pro- prios gritos y clamores de las pintadas figuras; parece que oléis el humo, que huis de la llama, que temeis las caldas de los edi- (1) En el texto portugués: Onniaqut viriê osUntant pratsenttm morttm. Verso 91 del lib. I de la Eneida, con variantes, según Vasconc. (pᬠgina 213). (2) Suprime Denis los siguientes versos: 92-93, lib. I ^eida: jSx Umplo Atntas... tendtna ad tidera palma, Vasc., loe. eit j estos otros dos, id. v. 125: Tres Eurui abrepta$ in iaxa latentia torquet Emiisttmqut hiemem serait Jieptunus et imis Vasc., loe. dt. — 11 — ficios, estais para dar la mano a los que caen y para defender a. los que pelean muchos, para huir con los que huyen, para con estar firme con los esforçados y no solamente el discreto es satis¬ fecho, pero, aun el simple, el villano, la vieja y no solamente estos, pero aun el estranger o sármata y el yndio, el persiano, los quales nunca entendieron los versos de Vergilio, ni de Homero (los quales les mudos), se deleitan y entenderán aquella obra son con grande gusto y promptitud: y hasta aquel bárbaro, dexa entonces de ser bárbaro y entiende por virtud de la eloquente pintura, lo que ninguna otra poesía ni números de pies le podrían enseñar: cerca desto, dize el Decreto de la Pintura: «en ella leen los ignorantes que no saben letras»: y en otra parte dize: «que la Pintura sirve por lición». Queriendo Cebete Thebano escriuir un su conecto para doctrina de la vida humana, lo fingió y pintó en un retablo, por parecería que mejor lo explicaua ansi y que seria más noble y de mejor voluntad entendido de los hombres: Pero, más deseó él entonces saber pintar para hablar que escre- uir. Empero, si aun sobre todo esta afirmara la Poesía que una Venus pintada a los pies de Júpiter, que no habla; ni ansi mesmo Turno pintado mostrando su valor delante del Rey Latino, ni aun esta razón podrá enmudecer a la docta Pintura a que no hable, y que no muestre, que ansi como en todas las cosas es Pintura, ansi lo muestra ser en esta, o siquiera compañera de la señora Poesía: Porque, el gran pintor pintará a Venus a los pies de Jupiter llorosa con todas estas ventajas que el poeta no hará: la primera, (fol. 121) que él pinta el cielo donde esto se finge y la persona y vestido y ábito, el mouimiento de Júpiter y de su águila con el rayo y pintará enteramente la perluxa hermosura de Venus y el vestido de la leue ropa con todo su más piadoso mouimiento tan elegante y leue y con tanto primor, que aunque con la boca no hable, que parezca en los ojos en las manos y en la boca que verdaderamente habla (que quando un romo maes¬ tro lee las palauras y dichos de Venus, no por esso ois la su ha¬ bla blanda y suave) y que parezca que está diziendo todas aque¬ llas piadades y quexas que de ella escriue Vergilio Maro: y ansi hará en obra ante el Rey Latino más copiosamente y claro el concilio de los Laurentinos, unos con vultos conturbados, otros — Ta¬ cón vultos constantes y quedos ; différentes en los vestidos, différentes los aspectos y ñlosomias y en las edades y en los en monimientos; lo qnal el Poeta no puede hazer sin demasiada prolixidad y confussion, y en fin no lo hará, y de esto hará el pin¬ tor, para ser visto con mayor gusto y que mueua mucho a la persona y ansimesmo pondrá delante de los ojos la braua ima¬ gen de Turno tan jactante y airada contra el couarde Drançe, que parezca, que le temeis y que está el mesmo diciendo: Abun¬ dante licencia de hablar has tenido siempre Drançe (1). De donde yo con mi poco ingenio, como discípulo de una Maestra sin len¬ gua, tengo aún por mayor la potencia de la Pintura que la de lo Poesía y causar mayores effectos, y tener mucha mayor fuerça y vehemencia, ansi para conmouer al espíritu y al alma a ale¬ gría y regocijo, como a tristeza y lágrimas con más efficaz elo¬ qüència. Empero sea juez de esta causa la Musa Calliope, que yo me tendré por contento del su juzgar. Y como ove dicho esto, callé. Empero la señora Marquesa me fauoreció, engañándome de esta manera: —Vos, Misser Francisco, lo habéis hecho tan bien por vues¬ tra enamorada la Pintura, que si Maestre Michael no muestra otra tan grande señal de amor por ella, por ventura haremos con ella que haga de él diuorcio, y se vaya con vos a Por¬ tugal. Y sonriéndose Michael dixo: —Porque sabe él señora, que yo le tengo ya hecho, y se la tengo dada del todo por no me hallar con fuerças quales piden tamaños amores, ha él dicho lo que ha dicho como de cosa suya. —Confiesso—dixe yo—que me la tiene entregada, pero ella no se quiere ir comigo de manera que se le torna a quedar en •casa. M tampoco yo aunque tanto valiesse la querría ver en mi Patria el dia de oy. Porque como pocos allá la saben estimar y el mi serenissimo Rey si no es en un tiempo mui desocupado (1) En el texto original, en latín: — 116 — TABLA DE LOS FAMOSOS PIHTORES MODERNOS A QUIEN ELLOS LLAMAN ÁGUILAS 1 Quierén que sea el Primero, y que a todos lleue la palma: Michael Angelo Florentin. 2 Leonardo de Vinçe, tiene la segunda, por ser el primero que hizo osadamente la sombra. 3 Rafael Dorbino es el tercero, que tuuo excelente gracia y mui buen aire. 4 Teciano, en Venecia, de sacar al natural. 5, 6 y 7 Maestre Ferino, y Polidoro y Maturino. No se qual ponga primero, porque estos son valientissimos en pintar al fres¬ co, y el otro de hazer de prieto y blanco fue excelente. 8 Sabastian veneciano quisiera ser aun primero; pero de es¬ pacioso tardó. 9 Julio Romano, compañero de Rafael, valiente coloridor y debuxador, el qual pintó los famosos caballos al Duque de Mantua. 10 El Parmesano, en galanía. 11 Boloña, discípulo de Rafael, el qual alumbró a los fla¬ mencos en los padrones que les debuxó para la tapizería (1). 12 Andres Mantenga, y Moloso (2) y Giotto, toscano délos antiguos. (1) Duda Vasconcellos entre tres pintores de Bolonia con cuál iden¬ tificar el citado por Holanda; creo no puede caber duda se trata de Tomasso Vincidore da Bologna, que intervino en el magno encargo de los tapices Los Hechos de los Apóstoles, de Rafael (vid. Tormo y Sán¬ chez Cantón, Los tapices de la casa del Rey N. S., Madrid, 1919). (2) Moloso es indudable errata por Melozzo da Forli, famoso pintor nacido en 1488, f en 1494. Vasconcellos, desacertadamente, piensa en Dosso Dossi. — 117 — 13 El Pordonon, que fue el primero que hizo al oleo en Venecia (1). 14 Berrugueto y Machuca, castellanos (2). 15 En el pintar los grutescos, Joan Daudine (3). 16 Cointim, entre los flamencos de labrar linpio (4). 17 Vn hulano en Barcelona de colorir (5). 18 Mestre Jacome, Italiano, Pintor del Eey Don Juan II de Portugal (6). 19 El Pintor portugués, pongo entre los famosos, que pintó el altar de San Vicente, de Lixboa (7). (1) Giovan Antonio Licinio da Pordenone (¿1484?-t 1589); con ra¬ zón J. de V. advierte es error de Holanda adjudicarle la primacía del empleo del óleo en Venecia, donde antes lo usaron los Viva- rini. Es casi seguro que se quiera referir a Giorgione. (2) Alonso González Berruguete, el más grande de los escultores castellanos, como pintor rayó a mucha menos altura; vid., por ejemplo: los Evangelistas, con fondo de oro, del retablo de San Benito, de Va¬ lladolid—-hoy en el Museo de dicha ciudad—, y el retablo de Santa Úrsula, de Toledo. Pedro de Machuca, admirable arquitecto en el Palacio de Carlos V, dentro de la Alhambra, y pintor notable y casi desconocido, autor del retablo de la sacristía de la catedral de Jaén. (3)Juan di Francesco de Kicamatori da Udine nació el 15 de octu¬ bre de 1487; pintor decorador de gran empuje, murió en 1564 (Vasari, edición Milanesl, VI, p. 549). (4) Quintin Metssis o Massys, uno de los más famosos pintores fla¬ mencos, nació 1466-t 1530. (5) El haber leido «Juan de Barcelona» Raczyniki (Les arisen Portugal, p. 55) ha dado origen a muy varias y desatinadas conjeturas acerca de quién pudiera ser esta águila. La identificación con Luis Dalmau es la más repetida; pero ¿puede considerarse el colorido como nota sobresaliente en el arte del pintor de los Goncellers? Por esto hay quien supone que Holanda alude a Pablo Vergós, f en 1495. (6) No identiflca J. de V. a este maestro Jácome, italiano, que estuvo al servicio del Rey de Portugal. (7) Alúdese aqui al más grande de los pintores de la peninsula en el siglo XV, Nuno Gonçalves (vid. su biografía, por José de Figueiredo, Lisboa, 1910). LOS FAMOSOS ILUMINADORES 1 A Antonio de Olanda, mi padre, podemos dar la palma y juizio por ser el primero que halló y hizo en Portugal la suaue illuminación de prieto y blanco mucho mejor que en otra parte del mundo (1). 2 Don Julio de Maçedonia, en Koma, iluminador acabadis- simo (2). 3 Maestre Vinçencio en Roma (3). 4 El que illuminé los libros que el Rey Don Manuel dió a el monesterio de Bethlem, en Lixboa, venidos de Italia (4). 5 Maestre Simon, entre los flamencos fue el mas graciosso coloridor y que mejor labró los árboles y los lexos (5). LOS FAMOSOS ESCULPTOEES De Marmor 1 MichaelAngelo, Pintor, el qual esculpió las illustres imᬠgenes de marmor en las sepulturas de los Medices, en Florencia. (11 Sirvió a Don Manuel I y a Juan III; famoso ya en 1540, murió después de 1553 y antes de 1571 (vid. J. de V., p. 284). (2) Julio Clovio, vid. p. 46. (3) Vasconcellos no sabe con quién identificarlo, por la vaguedad de la cita. Puede ser Vincenzo Raimondo, miniaturista francés. (4) Refiérese Holanda, según Vasconcellos, a la Biblia en siete tomos, el primero firmado en Florencia por Segismundo de Segismundis y Alessandro Verzano, fechado el tercero en 1496. Se guarda en la Torre do Tombo. (5) ¿Simón Bening, el famoso iluminador flamenco que trabajó para Portugal? — 119 — 2 grandes en marmor, Baccio, caballero florentin, de figuras el cualesculpió en Eoma, en la Minerua, la sepultura illustre del papa Leon y Clemente, las quales obras yo vi y pueden competir con las antiguas (1). 3 El Mosca de Oruieto de romanos y foliages (2). 4 Donattello Florentino, de baxo relieue en marmor, tuuo gran nombre. 5 Nino, de esculpir en metal, El qual entalló las puertas ex¬ celentes de bronze que estan en el bautisterio de San Joan, de Florencia, las quales se robaron a Pisa y tienen escrito: opus Nini (3). 6 M. Joan Danolla, napolitano, que hizo la sepultura de Don Kemon de Cardona, la cual esta en Belpuche de Catalu¬ ña (4). 7 El genoves que hizo las sepulturas del monesterio de las Cueuas, de Seuilla (5). 8 M. Pedro Torrejano, de hazer de tierra, que hizo en barro a la Emperatriz, que santa gloria aya (6). (1) Baccio Bandinelli, vid. p. 28. (2) Simone detto Mosca, 1492-1558; trabajó con Sangallo y con Baccio Bandinelli (Vasconcellos). (3) Nino, según Vasconcellos, es un hijo de Andrea Pisano, que murió antes de 1368. (4) Giovanni Merliano da Ñola (1488-1558). El sepulcro de Bellpuig (Lérida) se conserva; está firmado en 1532. El conjunto y sus detalles por dibujos se reproducen en el tomo II de Cataluña, págs. 303 y 306 de España: sus monumentos, Barcelona, 1884. (5) De antiguo fueron celebradisimos estos sepulcros: el de don Pedro Enriquez, firmado por Antonio Maria de Aprilis de Charona, y el de su mujer, doña Catalina de Eibera, por Pace Gazini. Hoy se con¬ servan estos sepulcros en la capilla de la Universidad (Justi, Miscella- neenn...). (6) Sobre Pietro Torrigiano (V. Justi, Miscellaneenn y Tormo, Bol. II, 1918). Por cierto que, contra lo que dice Vasconcellos, p. 290, ya Justi y Tormo se dieron cuenta y comentaron años hace la cita de Holanda del busto de la Emperatriz. En la catedral de Granada no hay escultura alguna de la Reina Católica en barro, ni ninguna atribuiblo a Torrigiano. — 120 — 9 Siloe, de foliages en Granada. 10 De baxo relieue, Ordoûez, castellano (1). Italia es la Patria de la esculptura. LOS FAMOSOS ARCHITKCTORKS De los modernos 1 Bramante Pintor, que encomençó la obra de San Pedro, en Eoma, tiene la palma y la primer honra (2). 2 Baltasar de Sena. De pintar, la segunda (3). 3 Maestre Antonio de Sangalo, florentin, que feneció la obra de San Pedro en mi tiempo en Roma, hizo los bestiones y a Roma y la obra de hermoso pozo a un Oruieto (4). 4 Jacobo Melequino, Architector del papa Paulo 3 (5). 5 Bastían Serlio boloñes, que compuso unos libros de archi- tectura que agora andan en Veneçia (6). 6 De fortalezas, Don Antonio, que en Ñapóles, hizo a San¬ telmo (7). (1) Sobre Ordóñez, V. Justi, Miscellaneenn; como ejemplo de sus relieves cítense los del trascoro de Barcelona. (2) Bramante da Urbino, uno de los mayores arquitectos del Rena¬ cimiento; nació en 1444; murió en 1514. (3) Baldassarre Peruzzi de Siena, pintor y arquitecto. (4) Antonio da Sangallo il Giovane; nació en 1485; f en 1546; fué, además de genial arquitecto, constructor de fortificaciones: el pozo de Orvieto lo describe y pondera Vasari (V. p. 461). (5) Jacopo Melighino de Ferrara, fué muy protegido por Paulo III. (6) Sebastián Serlio de Bologna, arquitecto y tratadista, como advierte Vasconcellos, sus ideas se difundieron en España por haber traducido su libro Francisco de Villalpando, del cual se hablará más adelante. (7) Según Vasconcellos, probablemente se trata de Antonio di Giorgio da Settignano (1451-1522). Vasari IV, p. 476. — 121 — Yo, Francisco de Olanda, que esto escriuo, soy el postrero de los Architectores, LOS FAMOSOS ENTALLADORES De laña, de cobre 1 Alberto Durero Tudesco fue el hombre que con más ga¬ lanía y nouedad talló en cobre para empremir los papeles con que alumbró a Alemaña. 2 Marco Antonio, en Eoma, tuno más debuxo y vigor (1). 3 (2) Augustin Venetto fue mui razonable (3). 4 Andres Mantenga Pintor merece mucho nombre porque casi él fue el primero que tallase, y era mui discreto debuxador en el tiempo pasado y aun agora (4). (1) Marco Antonio Ralmondi, famoso grabador que reprodujo gran número de obras de Rafael y de Ticiano. Antes de Marco Antonio, y con el número 2, menciona entre los grabadores el texto portugués: «O que fez o Noé Nosa Senhora de Piedade e a Lucrecia». sem marca, a Vasconcellos recuerda que láminas de estos dos últimos asuntos grabó Marco Antonio. En el núm. 3 dice: «Mas, mais vigor e desenho teve Marco Antonio en Roma que fez o Sao Laurento». (2) Faltan en el texto castellano estas tres águilas: 4. «O que fez o Juizo e o Sao Paulo que prega e outros papéis» ("Raimondi o Giulio Bonasone, según Vasconcellos). 5. «O que fez o Laucón, o Roubo de Helia e os Apóstolos, e outros» (Marco de Ravena acaso, según Vascon¬ cellos). 6. «Outro sem marca que fez a Nossa Senhora de Tobias e dous outros mais». ¿Por qué Denis suprimió cuatro águilas del grabado? ¿Serán éstas de las correcciones atribuïbles al propio Holanda, si, como parece probable, conoció y modificó la versión castellana? (3) Asi en el texto portugués; «Augustinho Veneto foi mui arre- zoado, que fez as mortes e começou con grande paciencia em riscos delgados e parou em grossos». Según Vasconcellos, es Agostino di Musi (1490-1540). (4) Añade el texto portugués: «Talhou os Triunfos e muito ben». No es menester anotar nada de este gran pintor, de todos conocido. — 122 — 5 Lvcas tuvo gracia en lo que dexaua de hazer por no ocu¬ par todas las plazas y espacios (1). LOS FAMOSOS ENTALLADORES De cornerinas 1 Valerio de Vicenza, que va en este ultimo Diálogo, y de hazer medallas de oro. 2 florentin^ el qual el papa Paulo 3 tenía preso Benuenutto en el castillo de Sant Angelo (2). Caradoso Dargento y el Moderno, que hizo los sellos de plo¬ mo, serán tercero y cuarto (3). Pero los mas nobles son los del sobredicho Valerio. Estos son los claros hombres que en Europa florecieron en la Pintura y Esculptura y Architectura en nuestros tiempos, y por¬ que conozco el grande peligro de repartir honrras y lugares, pido a quien mejor lo entendiere que, si sabe de otros Maestros más famosos, que los ponga en sus lugares y enmiende lo que yo no supe mejor escoger ni acertar. Esto e hecho pareciéndome cosa conueniente ajuntar a este libro su memoria, la qual viuira al¬ gunos annos. K+Q (1) Lucas de Leyden (1494-1533), vid. la monografía de Beets (Bru¬ selas, 1918). (2) Benvenuto Celllnl (1500-1572), el famoso escultor lapidarlo y orfebre; la prisión de que habla Holanda es uno de tantos episodios de su novelesca vida. (3)Vasconcellos menciona cuatro artistas que pueden Identifi¬ carse con Caradoso d'Argento; se Inclina a creer sea Ambroglo Foppa 11 Garadosso o Caradoso di Pavía, orfebre citado frecuentemente por Celllnl. Moderno fué notable grabador en hueco. — 123 — fol. 162. DEL SACAR POR EL NATURAL Comprende desde el fol. 162 hasta el fol. 182 vto. [Del tratado Del sacar por el natural, que pudiera conside¬ rarse como una tercera parte de La Pintura antigua, solamente se publica aqm' la introducción por las noticias autobiográficas de Holanda que contiene. Vasconcellos no incluyó este diálogo en su ed. de 1918.] Yendo yo a Santiago de Galizia con el valeroso y clementis- simo Príncipe el Infante Don Luis, aceptando yo la tal romería de buena voluntad, como quiera que essa sola me faltaua de las mayores de España y casi de toda la Europa; pues que ya fui a Guadalupe y a Ntrá. Sra.del Antigua de Seuilla, y a Nuestra Sra. de Monserrate, y a San Maximino que está en Prouincia (donde está la cabeza de Santa María Magdalena), y a San Pedro y a San Pablo en Eoma, y a Ntra. Sra. de Loreto en la Marca de Ancona, y a San Marcos en Venezia, y a Ntro. Santo Antonio en Padua, tune por bien finalmente de ir a uer el Apóstol de Es¬ paña en Compostella. Pero llegando al Puerto, ciudad estrange¬ ra de Portugal, quísome receuir por huésped Blas de Perea, el qual fué hijo de Hernando Blandón, guardaropa del infante Don Fernando (que Dios haya), y como quiera que entrambos a dos nos criamos en casa de aquel señor, y él quedó de allí mui mi amigo, ni a mi me pesó de su posada, ni a él de mi compañia; demás de esto, este Blas de Perea es un hombre hidalgo de mui gentiles portes y habilidades y principalmente en el Arte de la Pintura, tiene mucho ingenio y natural en el conocimiento del Architectura por donde no nos enhadáuamos de platicar muchas uezes algunos primores sobre las tales Artes y disciplinas que se hallan en mui pocos caballeros, y gastáuamos en esso parte de las noches; pero tornando yo de Santiago y embiándome el In- — 124 — fante, de quien me aparté en S. Gonzalo de la Matante, que fuesse a San Tutisso a dessir a un gentilhombre criado de Car¬ denal Pernés que entregasse al sobre dicho Blas de Perea unas cabeças de yesso antiguas que auian venido de Eoma para embiar- las por agua a Lixboa, fueme forçado tornar otra vez a posar a casa de Blas de Perea, y auiendo ocasión, tuue en su casa ocho días de vida buena y hallándonos con más ocio en la vuelta de la Romería que en la ida, tornamos a tratar algunas vezes de los primores de la pintura, y principalmente del sacar al Natural, y diziéndole yo, como tenía escrito nueuamente sobre la Pintura un volumen en dos libros, encomendóme que en el fin dél no me oluidasse de tratar lo que nosotros allí tocáuamos del sacar por el natural, y yo así se lo prometí; empero, mejor será oír lo que cada uno dezia en esta plática que perderse más el tiempo. Acabóse de trasladar a 28 de Ebrero de 1563. Laus Deo. FRANCISCO DE VILLALPANDO TERCERO Y QUARTO LIBRO DE ARCHITEC- TURA DE SEBASTIAN SERLIO 15 5 3 Ligeras alusiones en Sagredo, vagos elogios en Villalón, tal cual cita aislada enlibros de varia indole: be ahí todo lo que mediado el siglo xvi podía leerse en castellano sobre el renacimiento artístico. El que quisiera conocer las mara¬ villas que en arquitectura, pintura y escultura habla pro¬ ducido y, a la sazón, producía Italia, tenia que reducirse a escuchar lo que artistas, clérigos y soldados contaban a la vuelta de sus andanzas por el pais del arte. Faltaba un libro que divulgase gráficamente las obras que de años atrás infiuían en España; en realidad el libro existía, pero en italiano, y si en Italia, al decir de Baltasar de Castiglione en su Cortesano, no habla caballero ni dama que no hablase la lengua de Castilla, en España no estaba igualmente difundida la de Toscana. Era, por tanto, nece¬ saria la traducción para que el libro fuese conocido. Tomó a su cargo esta tarea un insigne artifice que en Toledo la¬ braba el bronce con rara maestria. En 1652, y dirigida al príncipe de España don Felipe, apareció en la ciudad imperial la obra intitulada: Tercero y quarto libro de Architectura de Sebastián Serlio Boloñés; agora nuevamente traduzido de toscano en romonce castellano por Francisco de Villalpando arcMtecto. Por primera vez leyeron en su propia lengua en este li¬ bro los artistas y los hombres de letras de España descrip¬ ciones de monumentos romanos antiguos, y de los que a su emulación en Italia se construían; y vieron de qué manera — 128 - eran sus plantas, alzados y ornatos, todo puntualmente di¬ bujado; y hasta en las páginas del precioso libro hallaron vagas y curiosas noticias e ingenuos apuntes de los miste¬ riosos edificios «egypcianos», que no faltan entre las estam¬ pas la gran Pirámide y la Esfinge de Gizeh. Es el libro de Serlio a modo de un índice de la cultura artística alcanzada enEspaña en los días del Emperador; en él, quizá por vez primera en Castilla, se leyó el nombre de Ticiano, que tanto había de influir después en nuestro arte. Del éxito de la publicación dan prueba clara las tres ediciones que en pocos años de él se imprimieron, y las tres en Toledo: 1652, 1563 y 1574. La traducción de Villalpando es modelo de lenguaje claro y sencillo, sin primores ni «açecalamientos»; el habla, en fin, de un artista de aquel siglo, en el que aun los más legos manejaban el castellano con soltura y gallardía: ¡lás¬ tima grande que un criterio por demás rígido llevase a Vi¬ llalpando a prescindir casi siempre del tecnicismo tradicio¬ nal, adoptando el clásico sin castellanizar apenas la forma de las palabras!; ya Menéndez Pelayo deploraba el empe¬ ño del gran broncista, que contribuyó al olvido de los tér¬ minos castizos, vivos entonces. Por las circunstancias referidas pareció obligado incluir unos breves extractos del Serlio en esta colección, aun no perteneciendo por completo a nuestra bibliografía artística. Su lectura recordará en más de un pasaje textos del Li¬ bro de la pintura antigua, de Francisco de Holanda, que an¬ tecede; las analogías son patentes y explicables. i I TERCERO I Y QUARTO LIBRO DE ae | chitectura de Sebas¬ tià Serlio Bolones. En | los quales se trata de las maneras de como se | puedê adornar los hedlflcios: cô los exemplos | de las antigüedades. Agora nueuamente traduzi 1 do de Toscano en Ro¬ mance Castellano por ] FRANCISCO DE VILLALPANDO AR- CH.1TECT0. [escudo real] dieiqido al mvt alto t mvt | podee080 señor don phili | pe peincipe de españa, nves | tro señor EN Toledo en casa de Ivan de Ayala 1552. Con privilegio por diez afios. [1 vol. en 4°, con grabados, 80 folios el Libro III; el IV con portada y numeración independientes de 77 folios 1 de colofón] [A la vuelta de la portada, el privilegio dado en Monzón el 9 de noviembre de 1552 y la firma autógrafa del traductor.] fol. II. Mvy alto y mvy poderoso Señor Cuenta Lucio Vitrubio Polion en su primero libro, en la carta que escriue a Octauiano Cesar, le aula hecho presente de los que libros que tenía hechos del arte de hedificar, porque le auía uisto ocupado en las guerras asiáticas y en otras cosas que trayan su persona inquieta y su espíritu desasosegado, hasta que despues de auer uencido a sus enemigos y assossegado su estado se uino a descansar y tener cuenta con la gobernación de la República y a hazer hedificios para adornos y autoridad de Roma y perpe¬ tuar su fama. Assi me ha acontecido a mi, poderoso señor, aun- 9 — 130 — que indigno de offrecer tan pequeño seruicio a tan alta potestad como la vuestra y de compararme con tan grande autor... y ha muchos días que lo ouiera hecho, si a la torpedad de mis manos, y prolixidad de la obra pudiera auer ayudado la determinada presteza de mi deseo. Y también lo ha impedido, auer uisto a vuestra Alteza tan ocupado en tan largos caminos como los pa¬ sados... Según soy informado entre los otros exercicios de estado y magostad que vuestra alteza tiene en la gouernación de estos reynos de España, está añcionado a la árchitectura para con ella hazer muy grandes y reales ediñcios... Y a este propósito me ha parescido que le sería en alguna manera agradable esta traduc¬ ción que he hecho en lengua castellana del tercero y quarto libro de Serlio boloñés... fol. n vto. El Ijsîtérpehte al lector Bien creo yo prudente sabio lector y que entre los hom¬ ... bres de este nuestro tiempo ay algunos en esta nuestra España de tan subido entendimiento y de tan suprema abilidad, que assi comodispusiessena entender en qualquiera sciencia con mediano trabajo alcançarían con que sus personas fueran en mucho teni¬ das, y de los extranjeros reynos sus patrias muy estimadas. Des- ta indeterminación creo yo que en algunos es mucha parte no querer trabajar y en otro.s pensar que ya que en esto alcancen lo que humanamente se pueda son tan nial premiados de los que lo auían de ser, quetienen por mejor ser tenidos por hombres bal¬ díos que tener nombre de artistas. Y no es de maravillar, por¬ que considerando en cuan poco son tenidos los que en tales artes se emplean, sino fuesse por ser algunos constreñidos de necesidad en ellas no se ocuparían, especialmente viendo que delante de un príncipe o de otro qualquier señor es en más tenido uno que no tenga nombre de artista aunque sea baxo y de ningún fructo, que otro que lo sea y tenga, sin el arte, otras partes mejores... fol. in. Sabio lector, tened porcierto, que aunque de presente veays mal premiados los que en esta nuestra patria están en la cum¬ a bre desta sciencia que han de venir tiempos en que los príncipes y señores grandes estimarán en mucho los que en ella virtuosa¬ mente se exercitasen, como lo hizieron en los pasados siglos... Los nombres de los miembros particulares de los edificios po¬ dría ser parecerles a algunos que fuera menester aclararlos más, los qual es como sean del antiguo, me ha parescido no mudallos, — 132 — y también porque en castellano no los ay tan aparentes, y por ventura quiriendo lo bazer, algunos lo podrían tener por más oscuros... y también porque mi intento es (si pudiesse) que todos los nombrassen como los han nombrado los antiguos pues nues¬ tro intento es imitallos y seguir en todo su doctrina. Pero, no obstante esto, todos los que he podido mudar y reduzir en caste¬ llano, lo he hecho, adonde me ha parecido que era necesario... [sigue] Al christianissimo don Francisco Rey de Francia, Sebastián Serlio Boloñés... fol. XX vuelto. Aunque en el principio deste libro yo auía dicho que auía so¬ lamente de tratar del antigiiedad no podré dexar de mostrar al¬ gunas cosas modernas hechas en nuestros tiempos especialmente auiendo siglo tantos y tan excelentes hombres in¬ en este nuestro geniosísimos en el architectura. Fué en el tiempo de Julio segundo pontífice máximo un Bra¬ mante natural de una villa del ducado de Vrbino llamada Castel- Durante. El qual fué hombre de tanto ingenio en el architectura que con y auctoridad que le dió el sobredicho pontífice el ayuda se puede dezir que resucitase la buena architectura; porque des¬ de los antiguos hasta aquel tiempo auía estado sepultada. Este Bramante en su tiempo dio principio a la superba y gran obra del templo de sant Pedro de Roma, mas atajado de la muerte dexó no solamente la obra no acabada, mas aun el mo¬ delo no biencorregido en algunas partes. Por lo qual muchos y muy excelentes maestros han fatigado sus spiritus y admira¬ bles ingenios para ponelle en razón. Y entre todos los otros Raphael de Vrbino, pintor excelente y muy entendido el architectura, siguiendo siempre el vestigio en o la manera con Bramante le auía començado, hizo aquesta que planta (1), la qual en mi juyzio es una excelente y hermosísima compostura. Delia el ingenioso architecto se podrá servir en mu¬ chas cosas. No he puesto toda la medida deste templo porque siendo como lo es bien proporcionado, de una parte sola que se tome la medida se podrá entender «1 todo della. Este templo fué medido con el palmo romano antiguo y tiene la nave de en me¬ dio de ancho noventa y dos palmos; y las naves colaterales, por la mitad que son a cuarenta y seys palmos. De aquestas dos me¬ didas se podrá entender todo el ancho y largo que tendrá todo lo más deste templo. (1) Reprodúcela- En el tiempo de lullio segundo se halló en Roma Baltasar Pe- trucio Senes, no solamente gran pintor, mas muy excelente en el architectura, el qual siguiéndose por un uestigio o traça he¬ cha por Bramante, hizo un modelo... por el qual se empeçó a ha- zer... [siguen notas sobre San Pedro, fol. XXIIIplanta de 8. Pe¬ dro en Montorio con el Hempietto» famoso de Bramante a la vuelta la planta; fol. XXIV el alzado. Fol. XXV y sigs. vuelve a tratar de obras clásicas, teatro de Marcelo [su hallazgo), teatro de Pola en Dalmacia, teatro de Ferento, Casa de Mario, Columnas Anto- nina y Trajana, Coliseo, Puerta de Hispello, Anfiteatro de Verona, Anfiteatro de Pola, etc., etc. [íol. LXXm vto. Aviendo tratado de tantas antiguas... también será ra¬ cosas zón que trate y muestre algunas de las modernas especialmente de las que fueron hechas por Bramante architecte... Verdaderamente se puede tener por cierto que esteBraman¬ te fué el resucitador de la buena architectura por medios o con ayuda de Jullio segundo pontiflce máximo; como nos dan fee las tan excelentes obras hechas en Roma por las manos del uno con los dineros del otro entre las quales... es una délias la qual se hizo para un corredor en Velueder en el jardín del Papa. En ella concurren dos excelentes cosas; la una es la fortaleza, que es de gran perpetuydad, hechos de tanto ancho por ser los pilastrones y grueso y la otra auer en ella tan excelente ordenança y ricos compartimientos y demás desto su excelente proporción en to¬ das las cosas... fol. LXXV vto. En Velueder, a una parte, en el jardín del Papa, cerca del co¬ rredor... ay una escalera muy hermosa por la qual se baja a una planicie o plaça de forma de teatro... ay en estos apartamientos muy excelentes figuras entre las quales ay el Laoconte y Apoli- no y el Tebero y la Cleopati'a, la Venere, el excelentísimo Tor¬ so de Erenles y otras muchas excelentíssimas cosas. — 135 — fol. LXXVI vto. Faera de Roma un poco desviado delia, en Monte Mario, ay un excelentísimo sitio, en el qual ay vn edificio de una casa de plazer con todas las partes que en semejantes casas suele auer, no trataré de sus singularidades porque según son tan cumpli¬ das y en otras partes no vistas nunca acabaría, que mi intento como otras veces lie dicho, sinó mostrar cosas de que el ar- no es cliitecto se pueda aprovechar. Y por tanto, en lo que toca a este deleitoso lugar, no diré sinó de una casa que en él hay hecha a manera de lonja con sus corredores o soportal delante que está en la delantera de la casa. Aquesto fué ordenado por el divino Raphael de Vrbino y aunque él hizo los tres apartamientos del principio grandes, otras cosas tenía él pensadas porque en la parte que se llama patio aunque está puesta en quadro Cortile o tenía en ella ordenadopatio redondo, según paresce por los un fundamentos... La orden de aquesta lonja es excelentísima, el cielo de la qual de varias composturas y todas de gran concordan¬ es cia porque la parte de enmedio es una media naranja o cimborio redondo y las dos piezas de los lados son unas capillas quadra- das en el cielo de las quales y en todas las paredes luán Daude- ne, excelentísimo y único en nuestros tiempos, se exercitó y es¬ meró mucho para dar a conoscer su grande ingenio así en las obras de estuco como en los coloridos de los grutescos y diuer- sas formas de animales y otras cosas viçarras que son partes para hazer la buena y bien entendida architectura, porque los ornamentos de pintura y de estuco y las formas de las figuras antiguas que esta casa ay la hazen subir en tanto grado que pue¬ de tener nombre de excelentísima... y hizo hazer en [una] pared a su discípulo lulio Romano de pintura al gran Poliphemo gran con pintura verdade¬ muchos sátiros al rededor; la qual es una ramente muy excelente. Aquesta casa mandó hazer el cardenal de Medlcis el qual despué fué Papa Clemente... [fol. LXXVII vto. Entre las ciudades de Italia Nápoles es llamada gentil, no so¬ lamente por la linda manera de hablar y de gentil criança, pero — 136 - también por ser abitada de muy nobles varones y señores de Castilla, con otros muchos gentiles-hombres que la ennoblecen mucho, y demás desto es de muy excelentes edificios adornada, ansí en la cibdad como fuera della, con muchos jardines y casas de plazer quanto las puede auer en todos los campos de Italia; y entre los muy deleytosós jardines que ay en esta ciudad ay un Palacio que se llama el Poggio real. Este palacio hizo edificar el Rey Don Alonso, para irse a él a deleytar el tiempo que la felice Italia era toda en amistad en unida; la qual es agora infelice por las enemistades y desconfor¬ midad grande que tienen los unos con los otros. Aqueste Pala¬ cio para seredificado de los modernos, tiene muy excelente ma¬ nera y es muy bien compartido; por manera que en cada esqui¬ na o ángulo deste Palacio se puede aposentar un gran señor, por¬ que en cada manera de torre ay seys quadras sin las estancias soterrafias y otras recámaras secretas. La medida no la pongo porque solamente he tenido intento de mostrar la invención, prudencia el architecte po¬ porque con drá imaginando de que tamaño puede ser una quadra de aque¬ llas y siendo todas de un tamaño qué tan grande puede ser todo el edificio, el qual, como tengo dicho aquel nobilísimo rey usaba por su deleyte porque en los campos y riberas siempre tienen casas los señores para retraerse quando están cansados de nego¬ cios especialmente en tiempo de calores grandes. El patio de aqueste Palacio estaua cercado de corredores al¬ tos y baxos y a... este patio... abaxaua por ciertas gradas se adonde auía vna excelentepatio grande todo el suelo en¬ plaça o losado o embetunado muy excelentísimamente. Y en días que el Rey quería holgarse quando le venían a ver algunas damas y caualleros, o con las personas que el quería, se ponía en este lugar en el qual estauan puestas las mesas y en ellas comían con diuersas maneras de músicas y plazeres manjares; y y quando al rey le parecía, estando todos en lo bueno de los plazeres hazía abrir algunos lugares secretos por donde salían caños de agua en tanta abundancia, que en un memento ('stcjse henchía toda la plaça de agua. De manera que las damas y los caualleros andauan poco menos que nadando en ella, y ansí en un punto quando al - 137 — rey le parescía qnedana todo en seco, qne no parescía que auía anido agua ninguna; quedando todos mojados, hechos agua; de lo qual el rey y todos tenían tanto plazer quanto se puede imagi¬ nar. No faltauan luego vestiduras de muchas maneras para mu¬ darse las que tenían mojadas, ni tampoco riquísimas camas apa¬ rejadas para los que quisiesen reposar ¡Oh deleytes Italianos y cómo por la discordancia vuestra se han acabado y desecho y consumido! ¿qué es de los excelentísimos jardines con diuersos compartimientos y de las hermosas huertas con tantas maneras de frutas en tan grande abundancia, de las pesquerías de los es¬ tanques de agua viva que salían por muchos lugares y de aues de ríos y de otras machas maneras de caças, y de paxaros gran¬ des y pequeños de todas las suertes del mundo y las cauallerizas llenas de todas suertes de cauallos! De otras muy excelentes cosas yo no hablo porque Micer Marco Antonino Michiele, vezino desta noble ciudad, muy enten¬ dido en el architectura el qual a visto todas estas cosas en gran abundancia, por el qual tengo noticia de todo esto, porque lo tra¬ ta muy enteramente en una carta que embió a vn su amigo, que pone gran lástima ver en la disminución que han venido todas las cosas de que estaua adornada Italia,.. Fol, LXXX A LOS LECTORES ... he hablado con algun atreuiento, o dicho mi pares- si yo cer sobrealguna antigüedad, cosas con razón dignas de tener en mucho, no lo he hecho como juez reprehendedor, pero como puro imitador del buen Vitruuio he dicho mi parescer sin mali¬ cia ni doblez ninguno, esto para aduertir y anisar a todos aque¬ llos que no lo estén... Y si a caso ouiere alguno más aficionado a las cosas de los hedificios antiguos de los romanos que ena¬ morado de la graciosa y bien entendida doctrina de Lucio Vi¬ truuio y me quisiesse contradecir en mi ausencia, tomad las ar¬ mas que conuienen para defenderme todos los hombres deste - 138 — nuestro tiempo, los quales de la doctrina de nuestro tan exce¬ lente autor estays llenos. Entre los quales suplico en Venecia al magnífico Graulel Vendamlne, gran reprehendedor de las cosas licenciosas y mal ordenadas y ansí mismo a Mlcer Marco Anto¬ nio Mlchell, excelentísslmo en Imitar las cosas antiguas y en Bo¬ lonia, mi patria, al cauallero Bacchio al de gran juyzlo mlcer y Alexandre Manzolo y a Cesar Cesareno Lombardo y a todos los otros, los quales con la [i]reprelienslble doctrina de Vltruulo y con su grande esperlencia me defenderán. ¡O Valerio Procaro romano! ¡Y tú, su hermano y compañero, profundísimos conoce dores de todos los secretos del gran maestro de los architectes, yo me humillo a vosotros, porque tengo por cierto que vuestros huesos se leuantarán de la sepoltura ayudarme; si oulere para quien me reprehenda. Y si estos reprehendedores fueren a Francia, también aurá allá quien me defienda entre los quales será el doctísimo monseñor Baifio, y el muy entendido monseñor de Rodez, y el unluersalíssimo monseñor de Mompoller; y sobre todos del gran rey de Francia señor suyo y mió, perfectísimo conocedor de la verdad. El qual con su sombra meterá espanto a quien quislesse contradezlr la verdadera doctrina del gran Vi- truuio, o a mi, por el qual y por seguirle he puesto todo mi po¬ der y lo mismo han de hazer todos los que pretendleren de ha- zer que sus hedlficlos sean llenos da bondad y acompañados de hermosura. [Colofón.] - 139 — Libro Qvar | to de Architectura de Se 1 bastián Serlio Bolo- ñes. En el qual se tractan las cin | co maneras de como se pue¬ den adornar los he 1 difleios que son Thoscano, Dorico, lonlco | y Corintio y Compuesto con los exem | píos de las antigüedades, las quales | por la mayor parte se confer | man con la doctrina de 1 Vitruuiio... {Portada grabada igual a la del libro III; diferéndanse en que en el IV él lugar del escudo lo ocupa el titulo, y él de éste una cartela con fustes rotos y trozos de muros; en el reverso, una estampa de ruinas, firmada por un enlace de Z. I. M. V. y debajo, R. D. A.] Fol. II. — Al ilustríssimo y excelentíssimo sefíor el señor Don Alonso de Avales gran Marqués del Vasto Capitán General de la Ma¬ gostad Cesárea en Italia... Si todos los grandes'señores tuuiessen la grandeza príncipes y de ánimo que podría tener por cierto vuestra excelencia, bien se que este nuestro tiempo, siendo como es doctado de tan excelentes ingenios en todas las facultades, aunque son mal premiados, tor- nassen en aquella cumbre de grandeza en que estaña en el buen tiempo de los antiguos Romanos. Y sería possible que en alguna manera a las cosas antiguas las nuestras modernas passassen, por¬ que qualquier cosa es más fácil imitarla que inventarla,... ansí como a venido cayendo el imperio romano ansí a venido disminu¬ yéndose y declinando poco a poco hasta agora, que por la bondad de Dios a sido servido de traernos en tiempo en que nos lo con¬ cede, si la gran avaricia que hay en algunos no cerrase con tan duras llaves los tesoros de la liberalidad; porque como falta el premio, faltan también las operaciones de los hombres ingenio¬ sos; porque verdaderamente considerado... si Bramante resusci- tador de la buena architectura... no ouiera alcançado en sus — 140 - días a lullio segundo Pontífice Máximo, y si la grandeza de su ánimo no fuera conforme a su voluntad no oui era podido hazer las obras que él hizo en Eoma. Y si el gran Michael Angelo Bo- naroti no ouiera sido fauorescido de la noble casa de Medicis y después bien premiado del sobredicho pontífice y de otros mu¬ chos, possible fuera que no ouiera hecho tan admirables obras assí de pintura como de esculptura como él a hecho. T si la illustríssima duquesa doña Isabel de Vrbino no ouiera prime¬ ramente fauorecido al diuino Raphael en su mocedad y des¬ pués el mismo lullio segundo pontífice que le hizo grandes mer¬ cedes; y últimamente Leon décimo, padre y amparo de todas las buenas artes y de todos los buenos obrantes délias, cierto era que no ouiera podido alcançar la pintura aquel resplandor en que él la puso, ni abría dexado tan excelentíssimas obras ansí en pin¬ tura como en architectura como de su mano se veen hechas. Y si lullioRomano, Vero Alleuo, discípulo y heredero de Raphael de Vrbino no hallara tan grande aparejo como halló en el libe- ralíssimo duque de Mantua tan grande amigo de pintura y de architectura ¿cómo pudiera él auer hecho las tan admirables y infinitas cosas, assí en architectura y en la pintura como de su mano se veen en la noble ciudad de Mantua y en muchas partes fuera della? Y si GerónimoGuenga no tuuiera por señor al Du¬ que de Vrbino Francisco María, tan sabio y entendido en la pin¬ tura y architectura como en el exercicio y cosas de guerra y de otras artes muy nobles, él no hiziera las tan apazibles obras de architectura como a hecho para contentar y seruir al mismo señor. Y en summa, si el gran Tetiano exemplo y príncipe de la pintura en nuestros tiempos no ouiera primeramente tenido por gran remunerador a don Alonso de Este duque de Ferrara que con larguíssimas mercedes y agradescimientos le hizo caualle- ro después de él el muy liberal Don Fadrique duque de Man¬ y tua al qual a hecho y haze el día de oy muchas obras y a otros muchos señores y cardenales, especialmente y sobre todos a don Carlos quinto emperador, que porque le retractó a su volun¬ tad con grandes y honradíssimas mercedes y con nuevo orna¬ mento de cauallería le pagó su grande industria reconociendo BU gran virtud y merescimiento. Y finalmente vuestra excelen- — 141 - eia que con tantos fauores y mercedes le a fanorescido no pu¬ diera yo creer que él estuuiera tan estimado como está por sus obras. Pero dexado esto, y tornando a nuestro primero propósito digo estando vuestra excelencia por embaxador en Venecia que en lugar de la persona de la magestad Cesárea... usando de grandíssima magnificencia y liberalidad con todos los que en las buenas artes se exercitauan, entre los quales yo soy bueno y fiel testigo aunque el menor entre tantos, que por no más de auerle presentado yo este debaxo del amparo y título de libro y vuestra excelencia publicado al mundo, me hizo una muy mag¬ nífica merced, acompañada de graciosas comidas y banquetes con muy buenas y amorosas palabras, la qual merced no fué de prometimientos, ni de vana esperança, pero fué de una muy buena cantidad de escudos... Pol. IV. [SABASTIANO SEELIO AL LECTOR] Benigno lector, si yo me he puesto en dar algunas reglas de architectura, ha sido con presupuesto que no solamente los ele¬ vados y subtiles ingenios las ayan de entender, pero los de los medianos puedan ser délias participantes según que más o me¬ nos serían a la tal arte inclinados... De todo lo que hallaredes en este libro que os dé contentamiento, no me deys a mi las gra¬ cias, porque más conuienen al preceptor y maestro mío Balta¬ sar Petrucio de Siena, el qual fué no solamente doctíssimo en este arte ansí por Theórica como por Práctica; pero demás desto fué tan liberal en enseñarlas a todos aquellos que en ella se de- leytauan, especialmente ami... - 142 — Fol. LXXI vto. DEL OKNAMKNTO DE LA PINTURA PARA POR DEFUERA T DENTRO DE LOS EDIFICIOS ... El archltecto no solamente dene ser curioso en los ornamen¬ tos que han de ser de piedra y de marmol, pero también lo deue ser en la obra y pintura del pinzel para adornar las paredes y otras partes de los edificios y principalmente le conuiene ser él mismo ordenador de todo superior de todo lo que se aya de como hazer las obra's, porque si no lo es, podría en topar con algunos pintores tan presuntuosos en las palabras y en saber estimarse quanto en las obras de poco juyzio [siguen consejos sobre la pin¬ tura alfresco de las fachadas]. En esto tuuo muy excelente juyzio y supo hazer con gran sabiduría todas sus obras Baltasar Petrucio Senes^el qual queriendo adornar una delantera de pinturadel fres¬ co en el Palacio deRoma en el tiempo de lullio segundo, hizo de su mano en ella algunas cosas fingidas de marmol, como son sacri¬ ficios, batallas, hystorias, architectura; el qual no solamente ponía fuerza al edificio al parecer con aquel tan fundado y ma¬ cizo ornato, mas le enriquecía en gran manera de presencia y autoridad. Pero ¿qué diré yo de la excelente cordura de otros muchos que se han deleytado en adornar muchos edificios en Roma con este fresco? los quales jamás han querido hazer las tales pinturas de otras colores sino de blanco y negro; y por esto no dexan sus obras de ser de tanta bondad y hermosu¬ ra, que hazen marauillar a todos los hombres por ingeniosos y curiosos que sean, entre los quales era un Polidoro de Ca- rauagio Maturino su compañero que, con perdón de todos y los otros pintores, han con sus obras adornado a Roma con las pinturas hechas de sus manos; al fin en nuestro tiempo nin¬ guno les ha llegado. También es cosa maravillosa que un pin¬ tor llamado Doso y un su hermano queriendo adornar una de- - 143 - lantera con la pintura del fresco en el palacio del Duque de Fe¬ rrara la pintaron solamente de claro y oscuro fingendo estar sustentada el architectura de figuras hechas con gran intelligen- cia y con admirable arte. Yo no me he querido estender a dezir de otros munchos pintores italianos de gran juyzio, los quales en los tales lugares no han hecho de otras colores sus pinturas sino de blanco y negro, por no dañar la orden del Architectura. Mas si acaso denti'o de los edificios se quisiere hazer adornar de pintura de diuersas colores, se podrán con buen juyzio y ra¬ zones naturales en las paredes de unos corredores al rededor de vn lardínfingir alguna abertura y en ella hazer campaña y le- xos y cerca, ayre y cielo, encasamentos, figuras animales edifi¬ cios y ansí todo lo que se quiera. Todas estas cosas han de ser coloridas de manera que se contrahaga y finja naturalmente todo lo que de fuera del edificio por las tales aberturas o venta¬ nas se pueda ver... Y si algunas figuras se ouiesen de hazer en los tales lugares, se hará que planten en una linea, porque en tal caso, de razón, no se podrá ver el suelo En esto fué muy ad¬ vertido y de buen juycio Micer Andrea Manteña en los trium- phos que se le hizieron a Cesar en Mantua por el liberalíssimo Marques Francisco Gonçaga, en la qual obra por ser los pies de las figuras más altos que nuestra vista, no se vee plañida nin¬ guna... Estas pinturas de que yo hablo son muy celebradas y te¬ nidas en gran precio, porque en ellas se vee la profundidad del retractar la perspectiva tan artificiosa, la invención admirable, la gran discreción en la compostura de las figuras y la estrema¬ da diligencia en la disminución délias. Y si acaso el pintor qui¬ siere alguna vez con el arte de la perspectiua, hazer parecer una sala o otra estancia más larga, podrá en la parte frontera o a la entrada hazer alguna orden de architectura tirada y resaltada por tal arte que haga parecer la pieça harto más larga que ella sea en effecto. Esto hizo Baltasar Petrucio, tan excelentíssimo y docto en esta arte como otro qualquiera que haya sido en este nuestro siglo: el qual queriendo adornar vna sala principal de Augustin Guisi, el mayor tratante de Koma, fingió con el arte vnas columnas y otras architecturas para el tal propósito que el gran Pedro Aritino, aunque era de tan gran juyzio en la pintu- — 144 — ra como en la poesía, dlxo: que no auía a su parescer en aquella gran casa otra más perfecta pintura que aquella; aunque ay en ella algunas pinturas de mano del diuino Raphael de Vrbino. Pero ¿qué diré yo en este propósito de la espantosa y artificiosa scena que está hecha en Roma de mano del mismo Baltasar, la qual es digna de tener en más que otra cosa por ser hecha a me¬ nos costa que las que antes estauan hechas y después se hizie- ron... Adornadas que sean las paredes, si a caso se ouieven de ador¬ nar los cielos o techos ora sean de houedas o llanos o de otras diuersas maneras, serábien seguir ios vestigios y cosas antiguas de los antiguos romanos porque en ios tales lugares acostum- brauan a hazer diuersos y estraños compartimientos... [conj... muchas diuersidades de Grutescos... el Viçarres o que quisiere saber de las colores y de la manera que se han de pintar estas cosas grutescas mire las obras de Juan de Audene, el qual a sido y es tan excelente imitador de las antigüedades y en ellas tan gran inventor que las a tornado a su perfection, y aun estoy por dezir que en alguna parte a passade a los antiguos, como dello darán buen testimonio los corredores que pintó encima del jar¬ dín secreto del Papa en Belueder en Roma y en la viña de Cle¬ mente séptimo en el Monte Mario; y la excelentíssima casa de Medice en Ploreucia la qual es adornada de su mano en muchos lugares, de tal manera que con perdón de todos los otros pinto¬ res este se puede llamar antes único que no que le faltasse algo en la tal facultad. Demás desto era excelente architecte y de tan buen juyzio quantoingeniosísimo, el qual fué discípulo del diuino Raphael... También a de ser exercitado para hazer de tal mane¬ ra escorzar las figuras que aunque en el lugar donde las hiziere ellas parezcan cortas y monstruosas, no por esso de la parte de la parte de donde se ouiesen de mirar han de dexar de parecer tan largas y proporcionadas que representen el natural proporciona¬ do. Esto se parece auer hecho en sus obras Melozzo de Forli pin¬ tor muy estimado en los tiempos pasados en muchos lugares de Italia y entrellos en la boueda de la sacristía de Sancta María de Lorito, en la qual ay algunos ángeles admirablemente pinta¬ dos. y Micer Andrea Matefia también a hecho en el castillo de - 145 - Mantua algunas figuras y otras cosas que miradas de lo baxo en lo alto con el arte de la perpectlua acompañadas con la discre¬ ción y buen juyzio representan verdaderamente el natural... Ra¬ phael de Vrbino queriendo él ornar vna buelta o boueda de vn corredor de Augustin Guisi hizo en los nacimientos de las lune¬ tas... unasfiguras pequeñas en las quales huyó de los escorços aunque él los sabía hazer... mas quando llegó al alto de la bóueda como él quiso hazer el combite de los dioses y cosas ce¬ lestes y de tal propósito por dar algún sabor y contentamiento a los que la mirassen y por huyr la manera de tantos escorços fin¬ gió vn paño de color celeste atado de unos festones colgados como cosa mouible, en el qual hizo el combite sobredicho con tal disposición y juyzio... que todo parece natural... Acaba LXXVII vto «herrará en esta parte el architecte». LXXVIII lámina con 9 escudos italianos. A la vuelta el co¬ lofón; Soli Deo Honor et Gloria. Aquí fenece el libro quarto de Sebastián Serlio Boloñes. Y fué impreso en Toledo en casa de íuan de Ayala a costa de Fi'an- ciseo de Villalpando. Año 1552. ID 5^.i ïïlfeï^GÍÍé^l; ®^®394itt «ífeM ^¿aa. gS^âiëiFt »à-i!!éi;g64£e«4K;;%s^'^' «SâSÇÎ-^'":--.- ' í¡ku-::m0í^ igof "^îjfe «#!«'■ í¿ ô^tF.-Q&S¥iïé ; -is^d^st éQÏ^J^'^SifpïMi^J s-î -ífj.